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Sólo una vez he llorado, callado llanto de indio; fue en la sierra del Tolima al tirar mi tiple al río.

El Tolima

Nos íbamos monte adentro, era noche de peligro. Que nadie fume ni hable, era noche de peligro. Andábamos silenciosos, corazón endurecido, cuando llegó la consigna como un puñal de dos filos: El que lleve tiple en mano, que arroje su tiple al río. Tal vez otro haya pasado aquello que yo he vivido: Ser hombre de causa firme y no temerle al peligro. Sentí su queja en las piedras al rodar por el abismo, como pidiéndome ayuda con el último sonido. La noche creció dos veces: en el monte y dentro mío. Y yo me fui monte adentro y el tiple cayó en el río.

Adiós, compañero fiel de juventud y amoríos; tú tendrás que comprenderlo: era noche de peligro. Nos mordía los talones la sombra del enemigo. Tú tendrás que comprenderlo: era noche de peligro. Soy hombre de causa firme, yo no le temo al peligro, pero me fui monte adentro y el tiple cayó en el río. Mañana cuando amanezca han de oír los campesinos un nuevo canto en el agua, mitad canto, mitad grito. Madera rota en las piedras, alma que busca un camino. Lo encuentra, y se va cantando sobre la espuma del río. Atahualpa Yupanqui & Ángel Parra

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ÍNDICE Bumerán 4-6

Efecto mariposa Editorial: Réquiem por un salmón

Inframundo 7-13 Los intereses

petroleros y el asesinato de Gaitán

14-18

Las guerras campesinas de Villarrica (ii)

19-24

La violencia en colombia (iii)

64-67 68-69 70-74

El ambiente como enfoque territorial para la paz

75-77 78-83

De muertos vivientes y entes que mueren sin haber vivido

Educación para garantizar la paz El desarrollo sostenible: un discurso político

Latinoamérica como dueles

Archivos X 80-83 DT, 60 años de gloria 84-87 UT, 60 años de Historia #elsalmonsomostodos 88-89 Súplica a Julio Cortázar 90-91 Cadáver insepulto 93 El problema de la guerra 94-95 Canis lupus familiaris y escarabajo 96-97 Sin título 98 Carlos Pedraza 99 Lluvia de palomas 100 Benjamín Guzman

Náufragos 25-32 Proceso de paz en Colombia de paz la Habana 33-38 Procesos ¿Son las farc – ep un actor 38-45 político? Escudo & Espada 45-51 Violencia y política salvaje 52-54 ¿Posconflicto o mejor posguerra? 55-58 La paz de los vencidos paz, de un ilusionista y el 59-63 La ilusionista es Santos

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EDITORIAL

RÉQUIEM

POR UN SALMÓN

(II)

Qué fue primero, ¿El Águila o El Salmón?

Han pasado catorce lunas frías, once estrellas fugaces y un sol en llamas desde que escribimos la primera hoja suelta de lo que hoy es la revista El Salmón, pese a las limitaciones económicas, esa hojita circuló masivamente en los escenarios políticos y culturales de la ciudad musical de Colombia. El primer mensaje salmón, llevaba por título “Frente a la osadía militar, defender la vida y luchar por la dignidad”; era un homenaje a Camilo Alberto Zuluaga, estudiante de Ciencias Sociales de la Universidad del Tolima, asesinado -y no de muerte natural- cuando viajaba rumbo al sur oriente del Tolima a defender los derechos

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humanos de los campesinos. En ese entonces Colombia ya se había ganado, con sobrados méritos, el título de ser el primer gran cementerio de América Latina. La violación a los derechos humanos no paraba y la violencia política contra toda protesta social la hacían sobrada ganadora de este título, era el caldo caliente en donde nadábamos los salmones que por entonces éramos unos inocentes alevinos rosados. Desde la estación esperanza color salmón emitíamos señales de vida sobre los hechos culturales de la región, hablábamos de rock, de rap y de una cosa llamada punk, la música


era nuestra manera de espantar a los pájaros de la muerte; pero no todo era música en El Salmón, también denunciábamos los infortunados acontecimientos que dejaba el conflicto social y armado en el país y en el Tolima. El asesinato de civiles indefensos, persecución y señalamiento contra activistas políticos, desplazamientos forzados a campesinos por parte de los pájaromilitares era el caldo caliente de cada día y El Salmón, como medio independiente, denunciaba todo tipo de atropellos, acompañaba las marchas campesinas, secundaba el movimiento universitario, creaba el primer cascarón del naciente movimiento ambiental. Siempre estábamos allí y allá, nadábamos contra la corriente, así no nos invitaran. Hace 4 meses, 16 días, 9 horas y 7 minutos acuatizó en el ágora salmón un «mensaje en la botella» enviado desde el correo aguilasnegras@gov. co declarando como objetivo militar al Salmón. Al comienzo lo enviamos al correo no deseado para que acompañara todas las amenazas de querer volver con las ex y los insultos de los ex amigos del rector, pero luego nos dimos cuenta que dichas amenazas también habían llegado a todos los colectivos que en Colombia hacen prensa independiente. Y tocó volver a mirar el correo no deseado, aquel 4-D, los pajarracos amenazaron con “callar a plomo”

al Salmón Urbano; no nos sabíamos tan importantes, nos amenazaban por ser auspiciadores y financiadores de grupos in-sur-gentes, además daban un plazo perentorio para que los salmones nadáramos fuera del país, como si alguna vez hubiéramos estado adentro del país. Después del primero de enero debíamos abandonar la pecera e irnos río abajo. No solamente éramos nosotros, estas amenazas llegaron a 17 periodistas y a 14 medios de comunicación, lo que para los amantes de la muerte representaba cerrar con broche de oro el año 2014, amenazando a Raimundo y a todo el mundo alternativo. Suficiente teníamos en El Salmón con la censura institucional por parte de la dirección universitaria que no daba la cara para explicar por qué le negaba al Salmón el presupuesto para nadar en tinta. La censura y la amenaza se dan la mano en el baile de la muerte. El 2014 fue un año lleno de amenazas, censuras y muertes contra la prensa, según el informe de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP). De las 488 amenazas, 291 fueron de autoría paramilitar y se espera que para este año los mensajes, las amenazas, los correos no deseados, los sobrevuelos de las águilas, las ex censuras institucionales y las muertes no naturales sigan aumentando. Ante ese dantesco panorama,

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entendemos que las amenazas selectivas o múltiples no son hechos aislados ni atemporales, sino que obedecen a la estrategia de la seguridad «demoníaca» orquestada desde las estaciones y los cuarteles de los enemigos de la paz, los mismos que gracias a la contemplación pasiva de los entes investigadores, se dieron el lujo de cometer 626 agresiones contra líderes y defensores de DDHH. Según el informe anual la Divina Comedia (2014) del programa Somos Defensores, estas agresiones se manifestaron así: amenazas (488 casos), asesinatos (55 casos), atentados (41 casos), detenciones arbitrarias (23 casos), desapariciones (1 caso), uso arbitrario del sistema penal (8 casos) y hurtos de información (10 casos). Detrás de las frías estadísticas hay seres de carne y hueso, peces con aletas y espinas que ahora flotan en el río de la muerte, cuando los cafres disparan contra un dirigente social o un defensor de derechos humanos, tal como cobardemente lo hicieron en la humanidad de Carlos Pedraza el 21 de enero de 2015. Están empezando a cumplir

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sus promesas. Los parapájaros de la muerte no sólo cometen un acto cruel, inhumano y decadente contra un inocente que lucha por un mundo mejor, sino que apagan una vida, una luz, una esperanza y le apuntan al corazón mismo del inconformismo social y de las movilizaciones ciudadanas, es la criminalización de los movimientos sociales y populares, es terrorismo de Estado. El agua de la pecera está caliente. Para seguir viviendo y luchando contra los molinos de viento, en las noches de lunas frías y de soles en llamas invocaremos a las criaturas del inframundo, a los fantasmas de otros mundos, a los hechiceros y náufragos, a los camilos que nos esperan al final del rÍo para que se unan al conjuro social que pretende ahuyentar la maligna presencia de las “aves de la muerte”. Ya saben, si ven un espantapájaros hablando con las estrellas fugaces en la noche, somos nosotros que seguimos en la lucha contra la osadía paramilitar, defendiendo la vida y la dignidad como cuando éramos un hojita color salmón que el viento nunca se llevó.


LOS INTERESES PETROLEROS

como factor decisivo en el asesinato de JORGE ELIÉCER GAITÁN

Por: Gloria Gaitán1

El asesinato de Gaitán como detonador del actual conflicto armado colombiano Las guerrillas en Colombia surgen en acto de rebelión como efecto colateral al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán2. Así lo señalan dos figuras esenciales del proceso: Manuel Gloria Gaitán es economista de la Universidad de los Andes de Bogotá y máster en Ingeniería Cultural de la Universidad Europea de Madrid (España). En la actualidad investiga, junto con su hija María Valencia Gaitán, el comunicador Julio Enrique Forero y el investigador Ignacio Montealegre, el decurso de la política colombiana en los años 40 y 50, período en que políticamente se origina y desata el conflicto armado que actualmente vive Colombia. Los datos y hechos citados en este artículo hacen parte de esa investigación. 1

Ver el enlace https://groups.google.com/ forum/#!topic/vampirologio/QGWnthCJ7zI 2

Marulanda Vélez3, lo relata diciendo: “La familia de nosotros era gaitanista. Uno les oía comentar… que con el triunfo de Gaitán – al tío se le aguaba la saliva en la boca -, se desarrollaría en el país una política de colonización para los sin tierra y los sin trabajo, que les darían muchos créditos para el derrumbe de montañas”. Marulanda concluye diciendo bellamente: “el árbol de la ilusión quedó cortado de raíz con el asesinato de Gaitán, las palabras cogieron rumbo tras la montaña” 4. Por su parte, Nicolás 3

Máxima figura histórica de las FARC-EP

Alape, Arturo. Las vidas de Pedro Antonio Marín, Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo”. Pg. 50. NOTA: No es posible reportar una nota técnica porque la frase la tomé hace años de un libro que el gobierno de Álvaro Uribe Vélez me confiscó, con toda mi biblioteca y archivos personales, en acto inconstitucional, pues la Carta Magna de 4

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insurgencia revolucionaria. Decisión que se da, luego de muchas búsquedas y esfuerzos por las vías políticas legales, frustradas desde siempre”.

Miedo al ideario y objetivos del gaitanismo

Rodríguez Bautista, Gabino5 dirá: “Ya usted sabe cómo arranca eso: a raíz del asesinato de Gaitán, el liberalismo de base se radicaliza y nace un gran movimiento guerrillero”. 6 En agosto de 2014 el Comandante Gabino me dirige una carta bajo el título “El Conflicto es de Naturaleza Política”, donde se lee: “Usted registra, con mucha precisión, que “...el genocidio (al gaitanismo) gestado por el Estado se originó en forma premeditada, sistemática y generalizada desde el año de 1946…” y fue la causa de fondo que llevó, 17 años después y 15 años luego del magnicidio de su padre, al levantamiento armado de la Colombia prohíbe las confiscaciones de bienes bien habidos. 5

Actual primer comandante del ELN

López Gil, María Camilo camina en Colombia. Pag. 32. 6

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Las oligarquías liberales y conservadoras mostraban gran preocupación por los objetivos económicos que Gaitán explícitamente exponía en sus propuestas y que el embajador John C. Wiley, en su despacho 2358 dirigido al Departamento de Estado el 16 de mayo de 1947 expresa así: “… Gaitán parece estar a punto de secuestrar al partido liberal y es posible que logre hacer lo mismo con la CTC. La Embajada… no puede ocultar su temor ante los éxitos políticos que pueda tener, pues quienes lo conocen señalan que no admira a los Estados Unidos. Se ha declarado partidario de nacionalizar la banca, las cervecerías y las empresas de servicios públicos y ha propuesto otras formas de socialismo de Estado que, con el tiempo, podrían abarcar la industria petrolera” (el subrayado es nuestro).

Alberto Lleras y los intereses petroleros en las elecciones presidenciales de 1946 “Hombre con alma de secretario” fue el calificativo que Gaitán le diera a Alberto Lleras Camargo, porque siempre fungió como agente oficioso de los intereses y políticas norteamericanas. En 1943 viaja a


Washington como embajador de Colombia en los Estados Unidos, momento que le sirve para establecer una estrecha alianza de intereses con el gobierno norteamericano. Por ello en Colombia se ganará el apodo de Mr. Lleras. Prontamente regresa Lleras al país en calidad de Ministro de Gobierno, en medio de un ambiente de zozobra pública, enfrentando el intento de golpe de 1944 que puso en peligro al régimen,. Aparentemente recuperada la calma, retorna a Washington. Entre tanto, López se ve obligado a reasumir la presidencia hasta julio de 1945, porque la Constitución preveía que cuando la renuncia del presidente ocurre menos de un año antes del cumplimiento del mandato presidencial, el designado lo reemplaza, en lugar de que ello implique una convocatoria electoral inmediata, lo que no les convenía. Se mueven los hilos del poder para que Mister Lleras sea elegido designado y así, a la renuncia de López, asumir la Presidencia en un mandato de un año, tiempo suficiente para cumplir con la estrategia norteamericano de apoyar soterradamente al hasta entonces candidato oculto - pero no menos escogido previamente -, el hombre de negocios Mariano Ospina Pérez, con figura de “notable” pero que, a pesar de haber sido parlamentario, no tenía el carácter de político, lo que permitía no despertar resistencia en su propio partido conservador, mientras que estaba dispuesto a servir

los intereses petroleros de los Estados Unidos, negocio al que ya habiendo sido presidente se vinculó, como más adelante lo veremos. La misión de Lleras Camargo fue la de aplicar lo que la opinión pública denominó “alambrada de garantías”, buscando impedir el triunfo de los otros dos candidatos, Gabriel Turbay a nombre del ala oficial del Partido Liberal y Jorge Eliécer Gaitán, proclamado en una multitudinaria convención popular “candidato del pueblo”. En entrevista que le hicieran los historiadores Rocío Londoño y Medófilo Medina al ultra conservador José María Villareal, quien desde la gobernación del departamento de Boyacá planeó y organizó la violencia, dirá: “… en conversación con Álvaro Gómez Hurtado y Jorge Leiva, me pidieron que yo fuera la persona que les ayudara a organizar el conservatismo en Soatá (Boyacá) para que volvieran a votar, que el presidente Lleras daba todas las garantías… Lleras Camargo reforzó las garantías diciendo que si tenía que echar una bomba de dinamita sobre Soatá para que dejaran votar a los conservadores, lo haría”.7

Una derrota transformada en catapulta de la victoria Como previsto y tramado por los Estados Unidos, Mariano Ospina Cita tomada del folleto que acompaña el video de María Valencia Gaitán sobre el Genocidio al Movimiento Gaitanista 7

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Pérez gana las elecciones. No obstante el número de sufragios obtenidos por Jorge Eliécer Gaitán proyecta una sombra sobre el futuro del establecimiento oligárquico. “Candidato sin el aval del partido liberal, combatido por todos los dignatarios “santistas”, “lopistas” y otros más, Gaitán logra competir casi de igual a igual con el representante oficial del partido al obtener el 44 % de los votos liberales. Invitando al “pueblo” en su conjunto para que se levante contra la “oligarquía”, tanto liberal como conservadora, había hecho estremecer a todos los “jefes naturales” de la democracia burguesa colombiana”8. Gaitán, la misma noche de su derrota electoral el 5 de mayo de 1946, le dirá a sus seguidores: “Hoy comienza la lucha”, principiando de inmediato a avanzar hacia la toma del Partido Liberal para convertirlo en el Partido del Pueblo, en búsqueda de despojarle su carácter policlasista. Así reiterará, una y mil veces, su propósito de siempre: “… en los pueblos conservadores hemos tenido por primera vez muchos votos. Eso tiene importancia. Es lo que estamos buscando: que el pueblo, todo el pueblo, se identifique con el partido liberal y que los oligarcas se queden con el partido conservador. Así estaremos claros”9. Alberto Pecaut, Daniel, Orden y Violencia. Nota: Imposible consignar los datos del libro, pues mi biblioteca personal está confiscada inconstitucionalmente por el Ministerio de Educación Nacional desde 2004 8.

Mendoza, Plinio Apuleyo. La llama y el hielo. Planeta/Seix Barral, Bogotá, 1984. 9

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Lleras Camargo, antes de regresar a Washington, escribirá en la Revista Semana: “… Gaitán cree que su movimiento desborda los límites del liberalismo y avanza sobre el territorio conservador, en las masas populares. En su más reciente etapa esta característica se acentúa”. Llegado el año 1947, clave en el avance del gaitanismo y bajo el título: “Se consolida el fenómeno Gaitán” el diario El Tiempo dirá: “la figura del dirigente político… se destaca como la más importante en el concierto político nacional…. En las elecciones legislativas de marzo… el gaitanismo derrotó al oficialismo. En junio, este resultado convirtió a Gaitán en jefe único del liberalismo. La ascendencia que tiene Gaitán sobre las masas liberales y conservadoras es grande, mientras los jefes naturales del partido abandonaron el país y otros, de menor valía, empezaron a rodear al controvertido político”. Los llamados “jefes naturales” del liberalismo se auto exilian: Alfonso López se marcha a Londres, Santos a París y Alberto Lleras a Washington. Otros políticos, que fungían simultáneamente como intelectuales pero igualmente adversarios de Gaitán, salen del país, como Germán Arciniegas (N.Y.). Se cumplía así lo que el líder popular se proponía desde los años 30: “Las ideas que hoy proclamamos son las mismas que sosteníamos ayer como intérpretes de la masas, que


se halla en contraposición de sus dirigentes, aún cuando ambas fuerzas se cobijen con el nombre de liberales. Bastará que las masas lleguen a un plano de relativa conciencia para que el rompimiento se presente y comprendan la trivial verdad de que sus intereses no pueden ser resueltos por quienes tienen intereses contrapuestos” (1933).10

El partido del pueblo y la ideología y práctica gaitanistas Para septiembre de 1947 Gaitán no solo se ha tomado el Partido Liberal sino que el liberalismo acoge como suya la plataforma ideológica del gaitanismo que, en una Constituyente Popular convocada a principios de 1947 por el Movimiento Gaitanista, el pueblo elaboró participativa y democráticamente. En su libro El Movimiento Gaitanista en Colombia, 1930-1948, el norteamericano Cordell Robinson dirá que con Gaitán había surgido en Colombia un nuevo partido: el Partido Liberal-Gaitanista. El sociólogo francés, Daniel Pécaut señalará en su libro Orden y Violencia: “… es el gaitanismo el que enardece la división en el cuerpo social y el que socava los fundamentos del poder con el anuncio de su reconstrucción bajo la forma de un pueblo realmente transformado en poder”. Gaitán, jefe ya de la bancada mayoritaria del Congreso y con un Colección Pensadores Políticos Colombianos. Obras Selectas. Jorge Eliécer Gaitán. Tomo V. Cámara de Representantes de Bogotá. 1979. Pg. 136

apoyo popular sin precedentes, orientará, bajo la reconocida dirección disciplinada del líder, varios proyectos de Ley de índole económica, como el famoso Plan Gaitán, que señala la intervención del Estado en la banca privada, orientando el crédito a financiar al campesinado y a la pequeña industria. Paralelamente se adelantarán fuertes y sonados debates parlamentarios, que permitirán develar abiertamente los propósitos económicos, políticos y sociales de lo que habrá de ser su próximo gobierno, que ya nadie pone en duda. “Yo soy un político de claridades” dirá, lo que rebela la forma de actuar característica del jefe. Los temores del embajador norteamericano John C. Wiley se hacen realidad en el debate parlamentario sobre la dolosa explotación petrolera que esquilma los intereses colombianos, debate llevado a cabo simultáneamente con el muy sonado sobre el ingreso clandestino al país, sin el obligado permiso del Ejército, de gases lacrimógenos provenientes de Estados Unidos, que se guardaban en el cuartel de Usaquén, justificando el hecho como acto de “simple colaboración”.11 “Sensación por el debate petrolero” titulará El Tiempo el 24 de septiembre de 1947 el debate adelantado por un miembro de la bancada liberalgaitanista, el médico boyacense Gustavo Romero Hernández, contra

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Periódico El Tiempo. Septiembre 24 de 1947. Primera página 11

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varios miem-bros del gabinete de Ospina Pérez que mantenían intereses activos con las petroleras. Son seis los ministros petroleros que nombrará Ospina a lo largo de sus cuatro años de gobierno. Romero denunció que el ministro de gobierno, Roberto Urdaneta Arbeláez, que en el momento era, además, candidato presidencial, fue apoderado hasta enero de 1947 de la Colombian Gulf y de sus compañías subsidiarias, trasladándole a su llegada al ministerio los poderes a Eduardo Holguín, su sobrino. El representante Romero presenta, apoyado en documentos, los compro-bantes de las acciones que posee Urdaneta en la Compañía Colombiana de Gases. El representante señala igualmente a Francisco de Paula Pérez, ministro de hacienda, por sus vínculos con la Trópical Oil Company (la Troco), a través de las acciones que posee en la filial Araucan Petroleum, así como el ser fundador de Petró-leos Ariguaní, empresa creada para “toda clase de negocios relativos a la industria de hidrocarburos”, empre-sa que el 13 de junio de 1945 firmó un contrato con el Gobierno de López Pumarejo que, según reza en la escritura “fue debidamente autorizado por el Excelentísimo Señor Presidente de la República” para explorar y explotar petróleo en un terreno ubicado en el Departamento del Magdalena Serán igualmente señalados, como ministros con vínculos e intereses petroleros, José Vicente Dávila Tello

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(correos y telégrafos) y Eduardo Zuleta Ángel (educación). Mi madre, Amparo Jaramillo de Gaitán, contaba que mi padre estaba adelantando una exhaustiva investigación sobre el tema del petróleo. Ella le insistía en que no dejara en su oficina los materiales probatorios porque: “de tu oficina te los van a robar”. Papá argumentaba que le era imposible disponer del tiempo suficiente para hacerlo en la casa. El 9 de abril, cuando mamá reconoce que mi padre ha muerto, lo primero que hace es irse a la oficina para recoger el material. La puerta de la oficina no está forzada, solo está allí la secretaria (Cecilia). Los cajones del escritorio donde guardaba los documentos de la investigación están vacíos. Cecilia se casará seis meses más tarde con un alemán que huyó de Alemania después de terminada la guerra y fundó Tejidos Santana, que aún existe. Quien le disparó a mi padre, Juan Roa Sierra, fue empleado de la Embajada Nazi en Bogotá y en abril de 1948 se


desempeñaba en el periódico El Siglo12 como empleado de Álvaro Gómez Hurtado, hijo de Laureano Gómez, declarado abiertamente franquista y en ese momento ministro de Ospina.

Para tener acceso a los libros de contabilidad y demás información de Petróleos Ariguaní, mi padre adquirió acciones de la empresa, cuya ubicación me empeñé en localizar para, si fuera posible, reconstruir lo que mi padre buscaba. Encontré que la empresa fue disuelta en marzo de 194913, mientras que en el documento de liquidación14 se lee 12.

13.

Pruebas aportadas por el abogado laureanista Daniel Valois Arce (Expediente y periódico “Gaitán”)

Un año después del asesinato de mi padre. Escritura 2.580. Octubre 3/1958. Notaría séptima de Medellín. Diez años después del magnicidio.

que buscaron al señor Jorge Eliécer Gaitán Ayala y, al no presentarse, le entregaron las acciones al Hospital San Vicente de Paúl… Es muy significativo que, exactamente los mismos accionistas que fueron liquidadores de Petróleos Ariguaní, aduciendo quiebra, fundaron luego una nueva compañía petrolera en el Huila. Pero esta vez hay un socio más: Mariano Ospina Pérez… Presupongo que el haber escondido las acciones que figuraban a nombre de mi padre implicaba que mi madre, mujer de armas tomar, habría podido reclamarlas, dando el debate por esta “peculiar” liquidación que sospechosamente hacía desaparecer una de las huellas de lo que mi padre indagaba, pero que su asesinato encubrió. Son datos que tengo documentados en mi archivo, parte del cual me fue confiscado inconstitucionalmente15 por el gobierno en 2004, situación que no se ha resuelto hasta hoy, a pesar de los fallos a mi favor del Juzgado 65 y la Fiscalía 200.

14.

La Carta Magna de Colombia prohíbe la confiscación. 15.

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Las guerras campesinas de Villarrica (II) Por: Edison Peralta González

2da PARTE Muchos años antes de la fundación de las Farc los campesinos de Villarrica al mando de Marcos Cubillos (libertador) Luis Mayusa (Gavilán), Solito, Vencedor, Tarzán y los hermanos Naranjo libraban ya una guerra asimétrica contra los terratenientes del café, asociados,

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Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad. Han exterminado al fin a sus tiranos. Simón Bolívar entre otras, en la Compañía Cafetera de Cunday que pretendían a sangre y fuego apropiarse de la tierra de los Cuindes y Cundayes, de sus fundos y chacras abiertos en las riveras del Vigía, Cuindeblanco, Cuindeofeo, Quebrada Grande y otras, ubicadas en las estribaciones de la cordillera oriental y Sumapaz. La entrega de armas y la desmovilización de más


de mil doscientos hombres de las guerrillas campesinas significaron una nueva esperanza para los colonos y labriegos de regresar a sus parcelas a recuperar el tiempo perdido en los fieros combates con las “fuerzas del orden”. En contraprestación el gobierno militar los incentivó con dos pantalones de dril, dos camisas y un par de zapatos y quinientos pesos para la compra de mercado. Fueron varios días de fiestas y camaradería. Los soldados y guerrilleros se dieron la mano y se abrazaron en la promesa de no volver a los campos de batalla. El capitán Ernesto Rojas Saravia les concedió salvoconductos y el ejército, como en la gesta libertadora, aparentó defender la causa de los campesinos. Entre tanto, los terratenientes y usurpadores de los bienes rurales refunfuñaban en sus haciendas de la Ruidosa, Cunday, San Pablo, Mundo Nuevo Y Villa Montalvo al presumir el ocaso de sus grandes negocios. Las tiendas se llenaron de víveres, la Caja Agraria les otorgó préstamos, las escuelas volvieron a entonar el himno nacional, el teatro de los hermanos Garavito presentó películas mejicanas y los parlantes de la casa cural empezaron a cantarle a la paz y La Divina Providencia. Hubo “revuelo de campanas”. ¡No lo podían creer! Los meses de noviembre y diciembre fueron de una tensa calma, parecía que la locura de la guerra se había desvanecido, la muerte al fin se acallaría y no se escucharían más en los caminos la voz de los difuntos.

Pero… tristemente no ocurrió así, el asesinato del capitán del ejército Rojas Saravia en la mañana del 23 de diciembre de 1953 en la finca Potosí de propiedad de Nazario Orozco a manos de un sicario pago por los terratenientes, marcó el inicio de una nueva etapa de la guerra que achacaron a los desmovilizados. El capitán Saravia no se prestó para despojar de sus tierras y cosechas a los campesinos y en menos de veinticuatro horas expulsó a los vándalos que se atrevieron a tratar de sobornar a este honesto y valiente oficial. Desgraciadamente pagó con su vida la osadía de defender el sueño de los labriegos de volver a trabajar en paz a sus parcelas. Un día antes de la muerte del capitán Saravia, Gratiniano López (Avenegra) se entregó con más de trescientos combatientes en la plaza de Villarrica en un acto que presumía consolidar la voluntad de paz de las guerrillas. Entre tanto, Isauro Yosa inició un proceso de organización y educación campesina e indígena como ya lo hiciera el líder Manuel Quintín Lame en otros lugares del país. En Guanacas, El Castillo, La Colonia y Mercadilla, como en diversas veredas presidió grandes concentraciones del Sindicato Agrícola y el Frente Democrático con miles de labriegos que solo exigían tierra y una paz duradera para cultivarla. En Mundo Nuevo se reunió con unas dos mil personas y visitó el cementerio donde yacían los restos de más de 100 campesinos asesinados meses atrás Inframundo

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por policías chulavitas al mando de un subteniente que quiso ahorrarse el traslado de las victimas al campo de concentración de Cunday creado por la dictadura con asesoría de militares gringos para torturar y desaparecer presuntos guerrilleros comunistas. Los ataron de las manos y colocados en “fila india” los masacraron a unos tres kilómetros de la hacienda El Darién sin que hasta hoy después de sesenta años el estado colombiano haya tratado de investigar este acto macabro. Jorge Alfonso Castañeda “Richard”, fue elegido en una gran concentración campesina en El Castillo, Secretario político del Frente Democrático, dando origen a que los liberales “limpios” al mando de Marcos Jiménez “Resortes” se aliaran con los pájaros (sicarios conservadores) y el gobierno dictatorial para asesinar a la dirigencia campesina. Ante esta afrenta Richard acudió a organizar un ejército de descamisados con escopetas de fisto, machetes y piedras como los nativos en la invasión española y trasladó su cuartel general y el centro de adiestramiento guerrillero a La Colonia de Villa Montalvo; ordenó el reclutamiento de hombres entre 15 y 40 años, hizo cavar trincheras que llamaron la “Cortina” de hasta más de un metro de profundidad para tratar de contrarrestar el avance de las fuerzas del gobierno e instó a los campesinos a prepararse para defender el territorio en la utopía de ganar la guerra a los intrusos como lo hubiera pregonado

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“muchos años después” el “Coronel Aureliano Buendía” en sus cien años de soledad. En agosto mi madre aceptó el llamado del Comandante Richard que meses atrás había instalado su cuartel General en su finca de la Manzanita. Le exigía la entrega de mis hermanos mayores que supervivían en el Quindío, para reclutarlos a las guerrillas campesinas. Mi madre se negó por la imposibilidad de regresarlos y porque le habían dicho que los comunistas eran ateos, se robaban las fincas y eran maleantes condenados al infierno por la justicia divina. Richard entonces tuvo retenida a mi madre por más de un mes mientras nosotros la llorábamos en las noches en nuestra pieza cubiertos de pobreza.


En 1954 yo asistía a la escuela Jorge Eliecer Gaitán dirigida por Jaime Rojas Rodríguez, años después compañero de luchas de Adalberto Carvajal quien recorrió el país en grandes manifestaciones exigiendo mejoramiento a las condiciones de vida de los maestros y una mejor educación para los colombianos: Hasta que una mañana de febrero de 1955 un batallón del ejército interrumpió las clases e instaló allí su cuartel general, licenció a los maestros y “decretó vacaciones” de emergencia. Era la guerra definitiva que irrumpía en nuestro territorio bajo la comandancia suprema del Coronel Rafael Navas Pardo y el Coronel Hernando Forero Gómez, de una parte, y Jorge Alfonso Castañeda “Richard” comandante General de las guerrillas. Eran el miedo y el terror .Eran las bombas Napalm enviadas por los Estados Unidos. Eran los aviones F 47 que habían bombardeado en Corea y ahora cruzaban los espacios de nuestras veredas, destruyendo cultivos, quemando las viviendas campesinas, asesinando ancianos, mujeres, niños y “chusmeros” liberales y colonos y labriegos acusados de comunistas. A finales de l954, un compañero de escuela de 17 años, azuzado y pago por “Resortes” asesinó a Martín Rozo frente a su casa por pertenecer al Frente Democrático de Liberación Nacional. Por aquel entonces, con un hermano del reo hacíamos de acólitos en la iglesia del pueblo hasta que fue enviado al Seminario a

cursar estudios litúrgicos. Años más tarde su ordenación como sacerdote fue objetada por ser pariente de un criminal. No obstante una dispensa especial del Papa Pio XII determinó como en la época de la conquista que matar herejes (hoy comunistas) no era pecado y que podría entonces predicar la palabra de Dios. Qué ironía. El 25 de noviembre de 1954 entre llantos y flores enterramos a mi hermano Luis Alfredo, de apenas cinco años, al lado de la cruz de madera donde yacía mi padre. Un bulto en la tienda de mi abuela le cayó encima cuando huía de una balacera entre el ejército y la guerrilla. Su pequeño cuerpo no resistió los dolores y por falta de atención médica murió en los brazos de mi madre una tarde de noviembre en la pequeña pieza donde estábamos hacinados. El 12 de noviembre de 1954 cuando nos aprestábamos a presentar los exámenes finales en la escuela Jorge Eliecer Gaitán, cunde la noticia del apresamiento de Isauro Yosa “Lister” y la muerte del líder Campesino y guerrillero Jorge Peñuela “Cardenal” en la escuela La Mercadilla cuando asistía a un acto cívico religioso tomado a la fuerza por una compañía del ejército. Un hijo de Cardenal era mi compañero de clase en la escuela de Villarrica. Lister fue llevado a Cunday y recluido en el Campo de Concentración a órdenes del Coronel Hernando Forero Gómez, instaurado con asesoría de militares de EE.UU. Allí Inframundo

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fue sometido a vejámenes y torturas por oficiales del ejército que acaballados en su cuerpo le dieron “látigo” como lo hicieran años atrás con su compañero de luchas

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Manuel Quintín Lame torturado en las calles de Popayán por el “poeta” Gobernador Guillermo Valencia. Continuará…


n e a i c n ) e I l I I o ( i a i b m La v o l o C

Por: Carlos Vidales

Carlos Vidales escribió este trabajo, dividido en 4 entregas, Violencia I, II, III y IV, como una contribución al debate en la Jornada de Reflexión sobre Colombia, que tuvo lugar en Estocolmo el día 26 de abril de 1997. En la presente disertación, titulada Violencia III, Vidales examina de un modo sintético los principales acontecimientos que han enmarcado la violencia colombiana desde el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán (abril de 1948) hasta los inicios del Frente Nacional (1957). Por la vigencia histórica que representa para el pensamiento crítico, El Salmón publica estas memorias con dos fines: como homenaje póstumo a Carlos Vidales, historiador, periodista y profesor jubilado de la Universidad de Estocolmo (ISPLA), que falleció en Estocolmo (Suecia) el 11 de noviembre de 2014; y como material de estudio y reflexión para que las presentes y futuras generaciones aporten al debate nacional sobre la Violencia que sumió a Colombia en una interminable noche de tristeza, muerte, dolor y desolación, para así también avizorar un alba de esperanza que ponga fin a la guerra y garantice que nunca se vuelva a repetir.

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La Gran Violencia Hacia 1945 comenzó a perfilarse la estrategia guerrera de la reacción conservadora. Al amparo de la doctrina Truman, que preconizaba el enfrentamiento inevitable con la Unión Soviética al finalizar la Segunda Guerra Mundial, comenzó a aplicarse un plan de violencia “de baja intensidad” en los campos y pueblos. Se trataba de impedir el triunfo electoral de Jorge Eliécer Gaitán, desmovilizar a las masas campesinas, anular la capacidad de resistencia del pueblo y recuperar el control de la tierra para el gran latifundio. En 1946 comenzaron a operar las partidas de “Chulavitas” (llamadas así por el nombre de la vereda campesina donde se organizaron primero) encargadas de quitarle la cédula de identidad a cada campesino liberal, por la razón o la fuerza. Como la cédula era un documento indispensable para votar, se trataba de impedir la votación del campesinado gaitanista. Pero en realidad la estrategia era más profunda: se trataba de iniciar la violencia generalizada “por abajo”, por el campesinado pobre, de manera que cuando llegara a los “notables” fuera ya demasiado tarde para responder. Después de todo, en Colombia siempre se ha estado hostigando a los campesinos sin que a los notables de los pueblos y ciudades les importe mucho. Esta estrategia fue tan eficaz, que todavía hoy muchos historiadores sostienen que la Gran Violencia comenzó en 1948, con el asesinato de Gaitán. Pero cuando Jorge Eliécer Gaitán fue asesinado, el 9 de abril de 1948, ya la violencia había cobrado miles de víctimas en los departamentos de Boyacá, Santander, Cundinamarca, Huila, Tolima y Valle del Cauca, y comenzaba a dejar su huella sangrienta las regiones cafeteras.

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El asesinato del líder popular produjo una violenta insurrección en la capital (el “Bogotazo”) en momentos en que se celebraba la Conferencia Panamericana. En muchas ciudades y pueblos del país se formaron juntas revolucionarias y hubo momentos en que se creyó que el gobierno iba a caer. Los Estados Unidos debieron enviar tropas desde Panamá para afianzar al régimen. Pero el gaitanismo no había creado estructuras políticas sólidas, capaces de enfrentarse a la inmensa tarea de la toma del poder. Y así como las fuerzas del gobierno no podían restablecer el orden en todos los rincones del país, tampoco las fuerzas populares podían imponer el suyo ni crear nuevos mecanismos democráticos para el manejo de los territorios bajo su control. Bien pronto se diluyó el ímpetu revolucionario de las masas y el país quedó a merced de la violencia generalizada, sin dirección central y sin estrategia, de dos pueblos enfrentados por el odio: el pueblo liberal y el pueblo conservador. Porque la violencia fue popular. Participaron en ella hombres, ancianos, mujeres y niños. La lucha fue muy desigual e irregular, porque al lado de las masacres de población civil cometidas por población civil, hubo masacres cometidas por militares disciplinados, por bandas paramilitares conservadoras y por guerrillas liberales.

E n ese período trágico de nuestra historia (1946-54), los colombianos cometimos todas las atrocidades que nos habían enseñado los caudillos oligárquicos del siglo pasado: mutilaciones, decapitaciones masivas, descuartizamientos, en fin, todo lo que el lector pueda imaginar y mucho más que no puede imaginar. El país se agotó en rituales de sadismo y horror. Pero esto también fue el punto de partida de una nueva forma de violencia. Ya en 1946 un dirigente campesino comunista había comenzado a organizar grupos de autodefensa armada para proteger a la población civil de su región de los horrores que se venían cometiendo en el país. Este dirigente abandonó su nombre y adoptó el nombre de un campesino que había sido brutalmente asesinado por las bandas conservadoras. Desde entonces se ha llamado “Manuel Marulanda Vélez”. Sus enemigos le llaman “Tirofijo”. Hace más de cincuenta años está dirigiendo la lucha armada de su organización, que hoy se llama “Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia” (FARC). Lo han dado por muerto centenares de veces. Su organización es considerada “terrorista” por algunos países y gobiernos, temida y a veces odiada por quienes no comparten sus ideas y sus métodos. Pero es un hecho que él y sus combatientes Inframundo

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mostraron, en medio del horror del genocidio organizado por los partidos tradicionales, una posibilidad de lucha armada en defensa del pueblo trabajador. También en el interior de la guerrilla liberal comenzaron a soplar vientos populares. Como ya he indicado, en los Llanos Orientales se organizó una república independiente defendida por las tropas irregulares de Guadalupe Salcedo, el más grande de los jefes guerrilleros del partido liberal, tanto por sus geniales condiciones de combatiente y estratega como por sus condiciones de líder político. La figura de Salcedo evoca la de Emiliano Zapata en México, aunque la distancia en el tiempo sea tan larga. Muy pronto comenzaron a surgir otros jefes que escapaban a las directivas de la oligarquía liberal y comenzaban a hacer la guerra en el interés del pueblo. Eliseo Fajardo, Dumar Aljure y muchos otros comenzaron a darle otra fisonomía a la violencia colombiana. Por primera vez en nuestra historia la violencia parecía tener algún sentido que no fuera el odio y la venganza. Por primera vez en nuestra historia se estaban creando bases de poder popular. Fue entonces cuando se unieron los grandes oligarcas liberales y conservadores y decretaron que la violencia era “mala”. Fue entonces cuando llamaron a las puertas de los cuarteles y le pidieron al comandante en jefe del ejército, general Gustavo Rojas Pinilla, que diera un golpe de estado (“Golpe de Opinión” le llamaron ellos). Las clases dominantes comenzaban a perder el control sobre su violencia. Era necesario restablecer el orden oligárquico.

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Y a pesar de que Rojas Pinilla no quería y vacilaba, porque en Colombia las oligarquías no han dado casi nunca permiso para estas cosas, lo obligaron a deponer al presidente y a asumir el mando con un plan de “reconciliación” y Pacificación Nacional: “La Patria por Encima de los Partidos”.

ocurrido siempre en todos los períodos de paz, después de las guerras civiles, asistimos entonces a la descomposición de la violencia política, a la bandolerización de los hombres en armas. Esta es otra de las constantes de la historia colombiana.

Y así fue cómo nos decretaron la paz.

La figura del bandolero está siempre presente en los períodos de “paz”, que no son, en Colombia, sino períodos de preparación de la guerra siguiente. Las jefaturas políticas dejan a los desmovilizados, después de cada guerra, a su propio arbitrio. Individuos del pueblo que son empujados a la guerra por los intereses oligárquicos, y que luego quedan abandonados a su suerte una vez terminada la contienda, sufren el desarraigo y la incapacidad de reintegrarse a la vida civil.

Paz y reconciliación El presidente de facto, general Rojas Pinilla, implementó la paz. Los guerrilleros liberales y conservadores que entregaron las armas fueron asesinados cuando no aceptaron trabajar para la policía o las fuerzas de seguridad. Otros, que quisieron mantenerse inactivos pero vigilantes en sus cuarteles, fueron sorprendidos durante el sueño y ametrallados por el ejército. Las fuerzas campesinas de autodefensa organizadas por Marulanda se mantuvieron alertas, sin acogerse al plan de paz, y esto les salvó la vida a ellos y a muchos campesinos. Este dato debe tenerse en cuenta hoy, cuando el gobierno invita a esos guerrilleros veteranos a firmar la paz.

Después de las guerras se libran las postguerras: los ajustes de cuentas, los robos, el saqueo, el despojo de propiedades y de tierras,

Muchos otros guerrilleros liberales y conservadores se volvieron bandoleros. Como ha Inframundo Inframundo

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etc. Quienes no pueden reintegrarse a la vida civil se dedican al bandolerismo y constituyen las tropas de reserva para la próxima guerra. La violencia se encendió otra vez, con ferocidad inaudita, pero oficialmente reinaba la paz. Los bandoleros adoptaron nombres de miedo (Capitán Veneno, Chispas, El Tigre, Sangre Negra, Desquite, Alma Negra, Zarpazo, Capitán Venganza) y sembraron el terror por todas las comarcas del país. Uno a otro fueron cayendo, en cacerías que costaban la vida a civiles de toda condición y edad. Una de esas cacerías ha quedado en la memoria de los colombianos como prueba patente de la eficacia del ejército nacional. El legendario guerrillero Efraín González, conservador, se mantuvo fuera de la ley durante años y fueron necesarios más de mil soldados para cazarlo en el centro de Bogotá, en una persecución que duró varias horas. Se destruyeron edificios y se utilizó artillería para eliminar a un bandido fugitivo armado con una pistola. Después de la batalla de Boyacá, que selló la independencia del país en 1819, no se había visto tanto heroísmo. Entretanto, en las esferas de la “alta política”, el presidente de facto había comenzado a creer que podía decidir sin consultar con sus amos, los jefes de la oligarquía liberal-conservadora. Bastó un paro nacional de diez horas, ordenado desde los medios de comunicación de los partidos tradicionales, para echarlo en 1957. Cuando, trece años más tarde, ganó las elecciones por mayoría indiscutible, hubo un apagón de dos horas en todo el país, se perdieron los votos y cuando volvió la electricidad había ganado el otro candidato. Colombia es el único país del planeta donde más de cien centrales eléctricas independientes entre sí sufren un apagón simultáneo en el momento en que un candidato de la oposición está ganando la elección. Hubo pueblos de cinco mil habitantes donde el candidato liberal-conservador obtuvo ocho mil votos. Colombia es el único país del planeta donde votan los muertos, los perros, los gatos y los que no han nacido todavía. Artículo completo en: http://elsalmonurbano.blogspot.com/ Fotografías: http://hem.bredband.net/rivvid/carlos/VIOLEN03.HTM

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MARCO HISTÓRICO, ANTECEDENTES, ACTUALIDAD Y PERSPECTIVAS.

PROCESOS DE PAZ EN COLOMBIA

A cambio de no levantarse en armas contra el Estado los insurgentes recibieron del gobierno militar de rojas pinilla la promesa de no ser perseguidos y una bolsa de papel con una libra de frijol, un paquete de cigarrillos, fósforos, una camisa, un pantalon, un sombrero y unas cotizas. (Se desmovilizan las guerrillas liberales. El Espectador, 1953)

Hablar de los procesos de paz en Colombia nos lleva hacia diversas preguntas con las cuales podemos construir una ruta que permita ahondar en la temática. ¿Qué entendemos por paz? ¿Cómo inicia el conflicto actual? ¿Cuál ha sido la participación de los diferentes sectores populares en la consecución de la tan anhelada paz? y ¿Cuál es el camino que debemos continuar? Respecto a esto y desde una postura de clase, podríamos definir que el silenciamiento de las armas se dará sólo con el fin de las desigualdades sociales y políticas. La paz es una construcción social que implica la amplia participación de las grandes mayorías del país donde se geste un Estado verdaderamente democrático, participativo y patriótico, donde se creen las condiciones para que el pueblo tenga igualdad de oportunidades más allá de que exista igualdad de derechos.

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MARCO HISTÓRICO DEL ORIGEN DEL CONFLICTO SOCIAL, POLÍTICO Y ARMADO EN COLOMBIA El conflicto social, político y armado que hoy padecemos en Colombia tiene raíces profundas y dolorosas que bien datan desde la invasión europea en el continente, sin embargo, para efectos de eso que conocemos como “la violencia” inicia en 1946 con la presidencia de Mariano Ospina Pérez teniendo como antecedente claro el atroz crimen de Estado conocido como la Masacre de las Bananeras el 6 de diciembre de 1928. El 09 abril de 1948 tras el asesinato del líder popular Jorge Eliecer Gaitán, magnicidio con el que se relaciona el comienzo de la mencionada época de sangre y dolor del campesinado (1946-1953) y dejó como saldo trágico el genocidio de más de 300 mil colombianos, en su inmensa mayoría liberales, conservadores y comunistas, comienza un período de masacres, torturas, desapariciones y

crímenes de lesa humanidad que se extendieron por casi toda la geografía nacional en manos de la policía junto con los paramilitares de entonces, denominados los “chulavitas o pájaros”, creados, entrenados y dirigidos política y militarmente, al igual que hoy, por las élites reaccionarias del bipartidismo liberal-conservador encabezados por el presidente conservador Laureano Gómez, padre del futuro senador Álvaro Gómez Hurtado.

AMNISTÍA GENERAL DE ROJAS PINILLA En 1953 Rojas Pinilla llega al poder por medio de un arreglado “golpe de Estado”, en el que no hubo ni un muerto. Su misión (encomendada por la dirigencia liberal-conservadora), era la de “pacificar el país” y para ello empezó decretando una “Amnistía general” para quienes depusieran las armas, se desmovilizaran y se reincorporaran a la vida civil. Muchos terminaron incorporándose como informantes en operaciones militares contra quienes no se acogieran a dicha estrategia. Ante la propuesta de la Amnistía, la mayoría de los insurgentes liberales se desmovilizaron menos los orientados por el partido comunista quienes se replegaron, guardaron sus armas y volvieron al trabajo del campo. Los reinsertados que creyeron en las promesas del gobierno y se resistieron a trabajar con él fueron vilmente asesinados, como el caso de Dumar Aljure quien se desmovilizó en los llanos con más de 5.000 de sus hombres. Una vez cumplida su misión, Gustavo Rojas Pinilla fue destituido el 10 de Mayo de 1957 mediante un paro

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OPERACIÓN MARQUETALIA

patronal organizado por la poderosa Asociación Nacional de Industriales. Depuesto el “dictador” y tras la instauración de una Junta de Gobierno Provisional se convocó a un plebiscito para elegir entre, la junta militar o el Frente Nacional. Ante lo cual triunfa el Frente Nacional que inicialmente estaba pactado para 16 años y cuya gran novedad era la alternancia en la presidencia por periodos de 4 años y la repartición equitativa del poder político del país entre los dos partidos tradicionales el conservador y el liberal; configurándose así, la institucionalización de la dictadura de los dos partidos de la burguesía. A esto lo llaman la democracia.

Es en este contexto en que se planea y desarrolla la denominada “Operación Marquetalia”. El senador conservador e hijo de Laureano Gómez, Álvaro Gómez en octubre de 1961, acuñó el término de "repúblicas independientes" en alusión a las regiones de Marquetalia en el departamento del Tolima, El Pato en el Caquetá, Guayabero en el Meta y Río Chiquito en el Cauca, territorios poblados por campesinos desplazados por terratenientes y latifundistas. Estos campesinos, lo que exigían del Estado no era otra cosa que trabajar la tierra con garantías, pero contrario a esto, el gobierno implementa la violencia contra ellos provocando el nacimiento de la guerrilla más antigua del continente como consecuencia de la agresión estatal y la injusticia social. Aunque en un inicio se conformaron en guerrillas liberales y comunistas, llamadas autodefensas campesinas. La operación Marquetalia, se desarrolló entre 48 hombres y mujeres en armas organizados en guerrillas móviles y el gobierno colombiano asesorado por los gringos, quien desplegó más de 16 mil hombres de las FF.AA, aviones y moderno armamento. Bombardearon y ametrallaron extensas zonas campesinas y utilizaron la guerra bacteriológica. En esta operación transcurrió un año aproximadamente Náufragos

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y solos estos 48 campesinos salieron victoriosos pese a las dificultades y la escasez de recursos. Es ésta y no otra la génesis de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo, fundada oficialmente el 27 de mayo de 1964. Más tarde el 20 de julio 1964 se proclamó el Programa Agrario de los Guerrilleros. I. PROCESO DE PAZ, LA URIBE En el año 1982 gana las elecciones el conservador Belisario Betancourt con una propuesta de “la paz”. Paz esta desde la concepción burguesa, es decir, mediante la desmovilización de la guerrilla. Pero las FARC responden con un acertado acercamiento en pro de lograr acuerdos y ganan prestigio político tomándose los medios de comunicación masivos. De entonces se logra el Primer Proceso de diálogo realizado en la Uribe – Meta en el año de 1984. Se instala un sitio llamado Casa Verde donde se realizan las reuniones entre gobierno e insurgencia. De este proceso de paz destacamos que habiendo el gobierno firmado el acuerdo de Cese al Fuego el 28 de Mayo de 1984, el General Vega Uribe emite una circular el 1 de Junio con el objetivo de violar dichos acuerdos e impedir la posible salida política al conflicto social y armado, demostrándonos que el aparato militar es quien dirige el país y que no está dispuesto a permitir que el diálogo tenga buen término. Otro hecho relevante en términos de la participación democrática es la creación de un movimiento político democrático denominado Unión Patriótica (UP) en 1985. El cual se constituyó en el espacio en que se

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aglutinaron las mayorías excluidas de la política en el país. Allí confluyeron comunistas, liberales y conservadores progresistas, excombatientes y gentes que antes no habían podido participar de esta actividad tanto en las ciudades como en el campo. Fue una verdadera esperanza de paz que se extendió por todo el territorio nacional. Tanto así que en 1986 en la primera contienda electoral, se obtiene una histórica votación en la izquierda colombiana, aproximadamente 370.000 votos, la mayoría de los votantes pertenecían a la zona agraria del país. Dentro de los electos cabe destacar a Braulio Herrera e Iván Márquez, actual miembro del Secretariado del Estado Mayor de las FARC-EP. Y es precisamente por este éxito de los desposeídos y la oposición política que, el terrorismo de Estado como aparato de dominación de las clases dominantes terratenientes, ganaderas y narcotraficantes, recae con un brutal peso sobre los integrantes de esta colectividad. Los asesinatos de los integrantes de la UP empiezan a realizarse selectivamente, posteriormente a través de las masacres, hasta llegar a ejecutar el genocidio político más escandaloso y aterrador de toda la historia de Colombia, más de 6.000 militantes ejecutados ante los ojos del mundo. Genocidio que permanece en la impunidad y que las altas esferas del poder que lo orquestaron, lo quieren ocultar en el olvido con adjetivos difusos como “la década perdida” dejando en el silencio sepulcral toda la sangre que ellos derramaron cuando vieron en peligro su poder presidencial. El mensaje era claro, le cerraron la puerta una vez más a la democracia.


Años más tarde, el 9 de diciembre de 1990, en pleno desarrollo de la Asamblea Nacional Constituyente, es bombardeada Casa Verde, donde esperaban asesinar al Secretariado de las FARC-EP, pero al igual que con la Operación Marquetalia, fallaron y lograron que la insurgencia saliera airosa y fortalecida para continuar en la lucha que la oligarquía colombiana nos obliga a estar por no dejar otra salida que la armada.

fase a los comandantes Alfonso Cano, e Iván Márquez integrantes de su Secretariado Nacional y Andrés Paris, por parte del EPL va un comisionado político y del ELN va Antonio Galán, en representación del gobierno participa Horacio Serpa Uribe, ministro de Gobierno. La propuesta del gobierno para empezar era el cese al fuego, algo que a criterio de las FARC-EP no debía ser el principio de la negociación sino el resultado final de éstas.

II. PROCESO DE PAZ, CRABO NORTE Y TLAXCALA

Tal y como se había pactado, pese a los diálogos de paz, la confrontación al interior del país continuaba y es en este marco que un comando del ELN retiene a un Ex Ministro de agricultura, quien muere en cautiverio y el Senador Aurelio Iragorri Hormaza sufre un atentado, en el departamento del Cauca, hecho atribuido por el gobierno a las FARC.

Sin embargo y pese a lo ocurrido en diciembre del 90´, las FARC EP continuaron en su búsqueda de caminos de interlocución con el gobierno. El 30 de Abril de 1991 un comando de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar ingresa pacíficamente a la sede de la embajada de Venezuela y se le plantea a Gaviria hablar de paz. El gobierno propone como sitio de encuentro Crabo Norte-Arauca. Se acuerda con el Gobierno colombiano la agenda de discusión, el gobierno propone elevar el nivel de los negociadores y trasladar la mesa para Tlaxcala-México. Las FARC EP delega, para esa segunda

Estos hechos son utilizados por el gobierno como pretexto para terminar de manera unilateral los diálogos y ordena el retorno a Bogotá de su vocero, con lo cual, deja claro una vez más que su vocación de paz se reduce a la vacua pretensión de la desmovilización de la insurgencia, mas no en resolver las

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problemáticas que aquejan al pueblo ni alivianar las condiciones de guerra de los pobladores del campo. Lo que en la práctica es truncar las esperanzas de paz de la nación colombiana.

III. PROCESO DE PAZ, SAN VICENTE DEL CAGUÁN Durante la campaña presidencial para el periodo 1998-2002, las FARCEP nuevamente insisten en los diálogos, en la búsqueda de una salida política al grave conflicto social y armado que ha padecido desde siempre el país y así lo hacen saber a los candidatos presidenciales. El 07 enero 1999 se instala la mesa de conversaciones con el gobierno Pastrana. Las FARC proponen diálogos con participación activa del pueblo, realizan cese al fuego sólo en el área de despeje, en el resto del país se continúan adelantando actividades de tipo militar. Derivado de esto, se logra una grandísima participación de colombianos y extranjeros (26.000 personas), delegaciones de todo tipo de agremiaciones y grupos así como de individuos y personajes arriban a San Vicente y tienen la posibilidad de interactuar con los alzados en armas. Conocer mutuamente las posturas y propuestas de país y construir una agenda basada en ello es un aprendizaje muy valioso que nos dejó esta experiencia. Sin embrago, paralelo a los diálogos de paz el gobierno estaba tramitando el Plan Colombia con Estados Unidos, su única proyección era ganar tiempo para modernizar su aparato de guerra y continuar sumiéndonos en la sangre, el dolor y la injusticia social. El 20 febrero

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de 2001 so pretexto para finalizar los diálogos, argumenta la retención de un avión el que se transportaba un político. Nuevamente la esperanza de paz era desechada por las élites y gobierno de turno.

IV. PROCESO DE PAZ, HABANA-CUBA Fueron 8 años de política de Seguridad Democrática bajo el terrorífico mandato de Uribe Vélez (2002-2008), donde la guerra frontal hacia el pueblo colombiano y todas sus formas organizativas a través de su aparato militar paramilitar, aprovechando la modernización que dejó en pie el gobierno Pastrana, golpeó fuertemente las bases sociales más amplias de las zonas rurales más alejadas de la urbe así como en la ciudades y a la insurgencia. El gobierno Uribe ha sido uno de los más sanguinarios, al mejor estilo de Laureano Gómez o de Turbay Ayala pues ha sabido utilizar como bandera frente a las problemáticas sociales y políticas, el terrorismo de Estado en todo su esplendor. En este período se hicieron famosas las capturas masivas, las redes de informantes, los soldados campesinos e indígenas, las falsas desmovilizaciones de paramilitares, los falsos positivos, el sapeo, los bombardeos y los montajes judiciales entre otras abominaciones antipopulares en las que fue diligente protagonista el entonces ministro de defensa, Juan Manuel Santos, hoy presidente reelecto de la república. Los diálogos que se llevan a cabo en la actualidad en la Habana-Cuba iniciaron con unos acercamientos secretos FARC-EP y gobierno Santos, cuando el


comandante en jefe era Alfonso Cano y quien por su gran vocación de paz con justicia social, se esmeró, pese a todas las dificultades de la guerra, en concretar dichos acercamientos hacia un proceso de diálogo. Es por esto y pese a la torpeza de Santos de ordenar vilmente su asesinato a mansalva, que se pudo llegar a unos acuerdos básicos sobre una agenda común, una hoja de ruta para iniciar los diálogos el 26 agosto de 2012 en Oslo. Un gran gesto de paz de la insurgencia colombiana. Luego de dos años y medio de diálogos, se ha llegado a acuerdos parciales sobre 3 de los 5 puntos de la agenda. Tema rural, participación política, cultivos ilícitos y falta por terminar, víctimas y fin del conflicto. Hecho de gran relevancia teniendo en cuenta que nunca antes se ha avanzado tanto en una agenda de paz. Que los gestos de paz de las FARC-EP son de tal envergadura que vienen desde la liberación de todos los retenidos de guerra, el fin de los secuestros con fines económicos, las treguas unilaterales, el cese de fuegos unilateral indefinido y ahora último, el instaurar como edad mínima para ingresar a las filas guerrilleras los 17 años. La presencia de integrantes del Estado Mayor Central, una delegación de altísimo nivel y capacidades en la Habana así como la superación constante de las acciones guerreristas del gobierno con las que busca provocar y generar un levantamiento de la mesa demuestran que las FARC-EP tienen una inspiración genuina de paz y saben que el pueblo del que devienen así lo proclama. La presencia de militares activos en sesiones de la Mesa de Conversaciones,

se constituye en un hecho de gran relevancia, pues en el pasado es éste sector principalmente junto con la fracción más recalcitrante de la clase terrateniente y acomodada en el poder, los que por medio del paramilitarismo y las bandas del narcotráfico, han saboteado y desechado todos los anteriores procesos de diálogo. Es el caso también de los Estados Unidos, pues siempre se ha opuesto al diálogo financiando la guerra e invadiendo el país y sigue siendo igual, sin embargo, han entrado en la disyuntiva de la guerra frontal contra la guerrilla y los intereses derivados de los TLC´s junto con las inversiones de sus multinacionales en nuestro territorio. Y pues dado que no han vencido ni podrán nunca vencer a la insurgencia por medio de la confrontación armada, han dado su venia y apoyado públicamente los diálogos de paz hoy. En este momento son muchas las expectativas que desde las bases sociales colombianas se tienen frente al proceso de paz, pues el pueblo está cansado de la guerra y reclama un país en Paz con Justicia Social. Los gestos de Paz de las FARC-EP, los adelantos en el debate nacional e internacional respecto de los puntos planteados en la agenda como los sub-puntos derivados de ella, la participación de las delegaciones de víctimas, de la sub-comisión de género, la comisión histórica, la sub-comisión técnica, los militares activos, los países garantes, los movimientos políticos, el frente amplio por la paz entre otros, son reflejo de una esperanza, de un ansia y un compromiso con la solución política. Todos claman y exigen que nadie se pare de la mesa y es esa la idea que se comparte desde la guerrilla.

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Empero, por parte del gobierno se sigue atacando militarmente a la insurgencia sin importar el cese unilateral indefinido, se siguen amenazando, encarcelando y desapareciendo los dirigentes populares que encarnan esa esperanza en las calles y las ciudades colombianas, el terrorismo de Estado sigue ahí, como sigue la injusticia social. El salario básico es de hambre, los impuestos suben, la inseguridad democrática se profundiza y el intervencionismo yanqui a través de bases militares, multinacionales mineras, de seguridad o asistencialismo se siembran y abonan con la misma guerra que supuestamente se quiere terminar. Definitivamente la Mesa de Diálogos en sí misma no se suficiente para fortalecer el camino hacia la Patria que soñamos. La única opción verdadera, de cambios profundos y hacia una paz estable y duradera, es la que señale el pueblo organizado, luchando en las

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calles y campos. Sólo la movilización popular logrará garantizar que los acuerdos se cumplan y se respeten. Por eso la Asamblea Nacional Constituyente es la apuesta, pues es el pueblo el que en realidad tiene que tener la palabra y ordenar a esta clase dominante apátrida, vendida y criminal, que cese la guerra y se permita el bienestar para las grandes mayorías. Que la paz es un derecho fundamental, inalienable y una obligación del Estado proteger y garantizar. El destino de Colombia no puede seguir siendo la guerra, por ello las FARC-EP tiene como punto de encuentro con las mayorías del país la solución política al conflicto social y armado y la consigna de construcción de la Patria Grande y Socialismo. (*) Artículo escrito para la Revista “El Salmón”. Febrero 2015. PC3 Suroccidente colombiano.


APUNTES SOBRE LOS

ANTECEDENTES Y ESTADO DEL PROCESO DE PAZ Una mirada desde Oslo y La Habana (1) Por Diego Marín* Sobre los antecedentes del proceso quisiera simplemente hacer énfasis en dos elementos que, en mi consideración, han sido de alguna manera dejados en un segundo plano, la conjunción de dos liderazgos a diestra y siniestra del espectro político colombiano. 1. Santos presidente: no existía otro miembro prominente de la más tradicional clase dominante en mejores condiciones para lograr un consenso mínimo en las alturas de la oligarquía colombiana alrededor de una solución negociada al conflicto. La tarea no era fácil, se trataba de una operación de viraje total en el tema más importante de la República, ya no sólo era volver a pensar en una mesa de diálogo con la insurgencia, era reintroducir al lenguaje oficial la existencia del conflicto, con todas sus causas y consecuencias, con sus víctimas y desplazados y reconociendo algunas culpas del Estado. Además su trayectoria administrativa y ejecutiva hacía posible confiar en que no abriría semejante campo de batalla político y hasta ideológico, sin tener un plan y un compromiso bien definidos.

La apuesta de Santos es bastante alta, las peleas que ha casado y las alianzas hechas son bastante fuertes y de allí la flexibilidad mostrada ante la derrota de su tesis de una negociación totalmente aislada y sin cese de fuegos, el seguimiento de los estándares internacionales en la ejecución del proceso, por demás bien diseñado y profesionalmente ejecutado, el involucramiento directo de los militares en la negociación, la aprobación de EE.UU., el reconocimiento parcial de la violación estatal de derechos humanos, el entramado legal e institucional para atención de víctimas, restitución de tierras, etc. Un plan completo a pesar de las críticas sobre su contenido. 2. Relevo en la comandancia de las FARC: La serie de relevos en el mando de las FARC no se puede reducir ni al resultado de la confrontación ni como la lucha interna entre una supuesta línea militar de las FARC y otra política, el asunto es más complejo. Durante el tiempo que duró la zona de despeje y hasta bien entrada la primera década del siglo se gestó

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y se vivió una turbulencia ideológica que sacudió a la izquierda, proveniente de un sector de las FARC que pretendió imponer la idea de la insurrección como la única vía posible en el país. Decenas de vallenatos anunciaban la toma armada del poder y en consideración de algunos de los principales líderes de las FARC, las organizaciones sociales y políticas “verdaderamente” de izquierda se debían plegar a la insurrección inminente, por supuesto dirigida por ellos. La generación de activistas que vivió ese periodo, en mi caso como líder estudiantil, quedó marcada por la división y desaparición de organizaciones, debates interminable sobre el futuro de la democracia en Colombia y agitadas discusiones sobre la “verdadera” izquierda. Se podría pensar incluso que en esto se encuentra parte de la explicación política e ideológica del enfrentamiento armado entre FARC y ELN, enfrentamiento por fortuna ya superado. El asunto no es para nada trivial, o se insistía sinceramente en una lucha democrática desde el poco espacio que dejaba la legalidad o se supeditaba toda oposición al triunfo de la insurrección bajo el mando absoluto de las FARC. No faltará quien diga que sin un discurso tan radical hubiera sido imposible mantenerse en pie frente a una ofensiva tan brutal como la lanzada por el Estado, pero la práctica política de otro sector de las mismas FARC demuestra lo contrario, este se dedicó a consolidar propuestas más cercanas a la realidad del país, sin abandonar su accionar militar, me refiero al comando conjunto central y al anteriormente llamado comando conjunto de occidente, hoy bloque Alfonso Cano, dirigidos ambos precisamente por el martirizado

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comandante. No es gratuito que el núcleo de la confrontación armada se haya movido a esa zona del país, ni que las FARC se hayan hecho fuertes allí. Alfonso Cano convenció ya no sólo como ideólogo, sino también como líder militar, despejando así cualquier duda sobre su aspiración a la comandancia del estado mayor central de las FARC tras la desaparición de Marulanda. Sin olvidar el respectivo desgaste militar de ambos bandos y sobre todo la inaguantable tragedia de la sociedad colombiana en su conjunto, fue el liderazgo del sector con una visión más amplia y dinámica de la política, representado en Alfonso Cano, quien se impuso y generó incluso la confianza en un sector de la oligarquía para iniciar contactos y contribuyó a un ambiente más unitario y favorable para la izquierda del país. Así se puede entender el constante e insistente llamado de Timochenko y sus hombres a respetar el legado de Alfonso Cano, no es un respeto reverencial y meramente ceremonial a la memoria de un comandante asesinado, es un llamado a cerrar filas unánimemente alrededor de lo que puede ser la conclusión política más trascendental tomada por las FARC y clave para la paz y la democracia en Colombia.

SOBRE EL ESTADO ACTUAL DEL PROCESO 1. FARC y ELN “dos mesas, un mismo proceso”: según lo visto y lo reconocido por voceros de ambas organizaciones en charlas reciente ocurridas en La Habana la situación es positiva. Bajo la consigna de “dos mesas, un mismo proceso” se aprecian avances reales en la cooperación entre estas dos organizaciones. Esto se expresa


en una idea de complementariedad de las agendas de discusión que cada una de ellas tiene con el gobierno, lo cual incluye especializarse en temas de interés particular, dejar algunos temas en manos de la otra organización y presionar conjuntamente en temas similares. Esto incluye la ubicación de los desacuerdos, como por ejemplo en la forma como deben ratificarse los acuerdos de paz (las FARC siguen planteando una constituyente, el ELN no está de acuerdo). Hasta el momento lo acordado entre gobierno y FARC no choca con la cooperación FARC-ELN, pero ahora que se aborda el tema de víctimas es crucial que el ELN instale su mesa de negociación, ya que el entramado institucional y jurídico para la finalización del conflicto deberá ser necesariamente el mismo para ambas guerrillas, y será imposible imponer por simple extensión a una de ellas lo que se negocie con la otra. Esto es tan crucial que el expresidente Gaviria ha lanzado la propuesta de que todo el tema de justicia transicional ya no sólo cobije a las guerrillas, sino a todos aquellos involucrado en el conflicto militar, incluyendo a los civiles. Existe también un espíritu autocrítico y racionalmente unitario en ambas organizaciones, centrado en debates de fondo sobre el futuro de la izquierda y la democracia en Colombia. Esto genera nuevas y mejores dinámicas de coordinación de todos los sectores hoy comprometidos en el apoyo al proceso de paz y también abre el camino hacia una izquierda mucho más amplia y fuerte en escenarios posteriores a la eventual firma de un acuerdo final. 2. Las “nuevas” FARC: a finales del 2012, pocos meses después de

instalada la mesa en Oslo y sin que aún se hubiera iniciado el primer ciclo de negociaciones, tuve la fortuna de dialogar con algunos de los negociadores de las FARC en La Habana. Debo reconocer hoy que a pesar de lo interesante de las discusiones el sentimiento que se alojó en todo el grupo que viajó desde Noruega fue de un desaliento tal que casi logra desarticular nuestro trabajo por la paz de Colombia desde Oslo, nos vimos enfrentados a un discurso casi idéntico al de los diálogos de El Cagúan. Hoy la situación es distinta, se ve a un equipo de negociación dinámico, con un lenguaje contemporáneo, lleno de caras jóvenes, de distintas partes del país, en capacidad de discutir temas de género, medio ambiente, víctimas, juventud e infancia y con una facilidad mayor para la síntesis, conectados con la realidad actual. No todas sus posturas son compartibles, ni esto es una apología a su equipo negociador, pero hay que resaltar que en poco tiempo esa organización ha logrado renovar la discusión y diálogo con el país, esto genera confianza sobre el proceso en tanto mejor sean las discusiones en la mesa y más profundos los análisis de lado y lado, más fuerte será cualquier acuerdo que alcancen, más preparada estará esa organización a la hora de asumir los retos de la política en la vida civil, todo lo que necesariamente redundará en una mejor implementación de los posibles acuerdos. El país que vio nacer a las guerrillas ya no existe en el sentido de lo que algunos podrían llamar su imaginario colectivo, no basta tener la razón sobre las causas del conflicto, hoy es necesario tener y saber plantear soluciones que estén en sintonía con la realidad del país.

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3. La dinámica del proceso: en las últimas dos décadas se ha avanzado enormemente en la doctrina de negociación/transformación de conflictos. Habiendo ya pasado experiencias como las de Nepal, Filipinas, Irlanda del Norte, el País Vasco se hace posible la valoración e incorporación de muchos de esos avances y experiencias en el actual proceso de paz. Como ningún otro en América Latina y pocos en el mundo, el proceso de paz de Colombia viene siendo llevado de una manera bastante ajustada a las mejores experiencias de este tipo, lo cual le da un carácter bastante profesional que se evidencia en todo su diseño y ejecución. Es necesario reconocer en esto la labor impecable de los equipos facilitadores de Cuba y Noruega. Para muchos la clave ha estado en la existencia y seguimiento estricto de la agenda. Hasta ahora el modelo de negociación ha sido lineal, es decir, cada tema llegaba a la mesa, se discutía y evacuaba y así llegaba el tema siguiente. Esto funcionó hasta hace poco por dos motivos, en primer lugar eran temas grandes y relativamente independientes de los otros de la agenda, donde el gran peso estaba en la postura política de las partes. El otro motivo es que, sorprendentemente, las partes no estaban tan alejadas en sus posiciones como se esperaba, y si bien esto no significó acuerdo total sobre los puntos, si permitió que la negociación asumiera una dinámica propia en muy

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corto tiempo, como lo afirmó uno de los diplomáticos noruegos apenas un semestre luego de iniciado el proceso, cuando por primera vez admitió estar optimista: “sí están negociando!”. Pero hoy el panorama es otro, los temas que quedan pendientes se cruzan, además requieren una cantidad enorme de detalles técnicos y jurídicos que se suman a lo político, lo que hace muy difícil que la mesa los aborde individualmente de manera lineal. Es además la primera vez que las partes están verdaderamente distantes en sus posturas. Si a esto se le suma la creciente participación de parte de la sociedad civil que ha venido ganando voz y terreno en temas como la perspectiva de género y ambiental o el tema del exilio en el caso de las víctimas, tenemos muchas de las razones por las cuales el proceso tuvo que modificar su estructura. Hoy se trabaja en grupos paralelos que discuten sobre distintos temas mientras la mesa va recogiendo sus insumos y proyectando acuerdos. Esto requiere un esfuerzo logístico y de seguridad mayor, gran compromiso de trabajo de cada uno de los integrantes de la mesa, mayores niveles de coordinación al interior de cada delegación y entre sí, pero además tenemos escenarios inéditos como el constituido por altos oficiales del ejército y los cuadros de mayor experiencia militar de las FARC para discutir los temas de finalización del conflicto. Esta nueva dinámica del proceso es la que está aún pendiente


por arrojar resultados. Finalmente no podemos olvidar que todavía no está clara la forma como serán resueltas las salvedades (rondas extras de negociación una vez agotada la agenda o el nombramiento de mediadores o terceros que compongan una propuesta que las partes se obliguen a respetar, entre otras). 4. Fortalecimiento del movimiento por la paz: cada vez está más claro que la llave de la paz no está en manos del presidente. La tesis oficial de un proceso aislado ha sido derrotada gracias a la persistencia de la sociedad civil colombiana tanto en Colombia como en el exterior. Foros sobre los temas, visita de las víctimas y distintos actores sociales y políticos, una mayor fluidez en la comunicación pública con La Habana y todo un movimiento internacional agrupado hoy en el Foro Internacional de Víctimas son algunos ejemplos. De otra parte el tema de cese de fuegos, tema agitado desde el inicio por el Frente Común por la Paz, viene ganando cada vez más fuerza, acá las FARC mostraron además una agilidad e iniciativa política de muy alto nivel al convertir, por primera vez desde hace

mucho tiempo, algunas de sus acciones militares en verdaderos golpes políticos positivos con impacto real y contundente en la opinión pública. Definitivamente quien más sabe de paz en Colombia son los hombres y mujeres que incansablemente, y a pesar del miedo y la represión, nunca abandonaron su lucha, la bandera de la paz no podrá serle arrebata a la sociedad civil colombiana por parte de aquellos que han hecho la guerra desde el Estado. El proceso de paz deberá seguir su curso con los altibajos inherentes a negociaciones de este tipo, quedan aún grandes preguntas por resolver, qué hacer con los rebautizados grupos paramilitares y los sectores aún influyentes que pretenden acabar con el proceso. Pero quizá la conclusión más positiva hasta ahora es que, la cada vez mayor cohesión del movimiento por la paz y la sociedad civil colombiana, alrededor de la paz, tiene hoy la posibilidad real y el deber de transformar democráticamente el país, de cada uno de nosotros depende la materialización de este sueño.

Notas: (1) Lo escrito acá corresponde al análisis del proceso y a una muy reciente visita a La Habana en la que se logró un diálogo con ambas partes de la mesa y los facilitadores y diplomáticos colombianos en la isla. (*) Diego Marín Ríos. Bachelor en Estudios de América Latina (universidad de Oslo), estudiante de último semestre de historia (universidad de Oslo), exdirigente estudiantil colombiano (representante al Consejo Superior de la Universidad Nacional), en el exilio desde el 2008. Líder de la organización noruega Støttegruppen for Fred i Colombia.

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¿Son las FARC – EP un actor político? Reflexiones a propósito del capítulo homónimo del docente e investigador Francisco Javier Toloza y del debate nacional contemporáneo.

Por Sergio Fabián Lizarazo Vega* sergio.lizarazovega@gmail.com

Reflexionar en la actualidad en torno al carácter político de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo, - FARC - EP - se reviste de trascendental importancia a la hora de trazar matrices de análisis que desmitifiquen el cúmulo de discursos mediatizados y distorsionados que a este respecto se producen a diario por los medios de comunicación de manera acrítica. En este orden de ideas se proponen dos grandes partes para el presente documento. En primera medida una revisión de

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las principales conclusiones a las que el profesor Toloza llega después de haber realizado una investigación a partir de tres autores clásicos de la teoría política: Carl Schmitt, Max Weber y Karl Marx. Posteriormente se plantearán algunos elementos de análisis concernientes a la preponderancia de este tipo de propuestas reflexivas en torno a la actual coyuntura de Colombia de cara a la construcción de la Paz con Justicia Social.

1. Elementos centrales del análisis del carácter político de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo en la obra de Francisco Toloza [1] Después de evidenciar de manera clara los elementos centrales de la teoría política de la obra disímil de Weber, Schmitt y Marx que permiten afirmar de manera categórica que las FARC – EP son un actor político, Toloza logra condensar en cinco aspectos centrales elementos de convergencia entre las perspectivas


que complementan y fundamentan esta afirmación, a saber: a. La diferenciación entre lo político y lo ético. b. La relación entre lo político y el Estado. c. La relación amigo-enemigo y la dimensión de la construcción de la política a partir de este vínculo. d. La idea de aceptación en lo político de la violencia y, e. La perspectiva de lo político como constructo histórico. Como primera medida argüir la distinción entre lo político y lo ético se hace necesario para desmitificar la idea de dicho supuesto vínculo entre dos fenómenos de naturaleza distintos. Lo que los autores, en la pluma de Toloza, nos mencionan alude directamente al necesario desmonte del argumento banal referido al plano de lo moralmente deseable en el escenario de lo político. Nada más engañoso y teóricamente incorrecto que asumir dicho supuesto desbordado a todas luches por las “tensiones materiales ajenas al mundo de la ética”. En otras palabras: suponer que lo político debe condensar las aspiraciones morales más loables, termina siendo una ingenua y acomodada lectura a los intereses de quienes encubren sus actos atroces con eufemismos idealistas. Como segundo elemento clave para darle sentido al compendio argumentativo, Toloza identifica “Lo político en referencia al Estado” como uno de los elementos nodales del análisis respecto al carácter

político de las FARC – EP. En este sentido sería importante preguntarse ¿Cómo concebir lo político sin el Estado? ¿En qué dimensiones supraterrenales puede lo político materializarse por fuera del Estado? ¿No se construyen el discurso, las múltiples diversidades y la práctica política en relación directa al Estado ya sea como su antagónico o ya sea como actor protagónico en juego en las sociedades contemporáneas? A este respecto es importante plantear que el “control del Estado y la lucha por éste” se ubica en la contemporaneidad como uno de los rasgos esenciales, no el único, en la identificación precisamente de lo político. La tercera arista de comprensión de este sistema analítico propuesto por el profesor alude a la idea elaborada por C. Schmitt referida a la concepción de lo político desde la relación amigo-enemigo. Este vínculo indisoluble evidente en las sociedades contemporáneas se erige como precisamente uno de los factores constitutivos de lo que llamamos político. Es precisamente a partir de esa tensa relación entre amigo y enemigo que se fundamenta lo político. Sin ella, su esencia carecería de posibilidades de realización. Por esta razón el argumento teórico expuesto en este punto, posibilita, en última instancia, la instauración de distintos tipos de órdenes sociales y la disputa siempre presente por los intereses de los contrarios. Eso es lo político también:

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disputa, contradicción, pugna, en última instancia, lucha. Como uno de los elementos quizás más polémicos, se plantea el carácter violento de lo político como uno de sus elementos constitutivos. De manera clara y como derivado del segundo de los puntos concluidos – referido a “lo político en referencia al Estado” se arguye que es precisamente éste uno de los rasgos característicos del fenómeno político. No existe política allí donde no existe violencia, sería una de las afirmaciones derivadas de este postulado. En este orden de ideas, intentar desvirtuar la lucha armada de un grupo insurgente y beligerante como las FARC –EP como no política (el cual se ha levantado en armas para la toma del poder político del Estado colombiano), bajo el argumento de lo violento de sus acciones, sería precisamente contribuir a la solidez teórica de lo ya planteado. Precisamente esta insurrección armada representa la síntesis de dicho elemento del carácter político. El último de los argumentos elaborados por Toloza a partir del abordaje teórico y conceptual a la obra de los tres autores ya mencionados alude a la concepción de “Lo político como construcción histórica”. Esta idea está referida de manera directa al supuesto de construcción de lo político a través de un proceso histórico dinámico, siempre en movimiento. Es

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precisamente la historia aquella partera de lo político. Allí donde se forjan luchas, tensiones, desavenencias, pugnas por el control de la organización del Estado, propuestas programáticas y organizativas para la construcción de un nuevo ordenamiento a lo largo del tiempo, existe lo político. Este carácter histórico de lo político se considera sustancial para enmarcar la totalidad del entramado puesto a disposición con los puntos anteriores. Es precisamente el marco histórico el telón de fondo que permite asumir y comprenden las dimensiones de la política de manera contextualizada pero siempre sustantiva al conflicto, a la disputa por el Estado y su control, más allá de la isla de la ética y la utopía.

2. Reflexiones sobre las implicaciones de asumir a las FARC – EP como un actor político protagónico en el marco del proceso de construcción de paz que atraviesa Colombia. Como consecuencia lógica de asumir el sólido entramado teórico presentado por el profesor Toloza, a continuación presento algunas ideas intrínsecas a las implicaciones de comprender a las FARC – EP como un actor político protagónico en el actual panorama nacional e internacional.


a. Sobre el necesario desmonte de discursos falaces convertidos en mediocres verdades. Como punto de partida de este apartado es necesario ubicar en el centro del debate al debate mismo con miras a la desarticulación argumentativa de discursos engañosos que pretenden ser construidos bajo falsas premisas y pésimos supuestos de la teoría política. Así pues, el carácter mismo de lo político, como campo en disputa, debe ser asumido y controvertido con el peso de los argumentos y con el rigor de la lucha cotidiana por el control del Estado, como se ha pretendido demostrar a lo largo de estas páginas. En este sentido, construir paz es llenarse de argumentos tanto teóricos como empíricos que permitan subvertir los mentirosos discursos hegemónicos convertidos en verdades por los títeres dueños de los medios masivos de comunicación. En Colombia, la ausencia de debates y los fanatismos tendientes a perpetuar intereses de clases dominantes generan estructuras interpretativas de la realidad la mayoría de las veces engañosas. Por eso mismo vale la pena dar un vistazo a los clásicos de la teoría política para profundizar en el debate. b. Sobre la importancia de mirar a los ojos a la contradicción, al enemigo.

El enemigo siempre va a estar presente. Como se analizó en el apartado anterior la disputa por el control político del Estado estará presente mientras los seres humanos, como especie, no solo diseñemos un metarrelato, sino una metexistencia de nuestras realidades que desvirtúen nuestras condiciones materiales de existencia. Hasta entonces quizás estemos confinados a la confrontación, a la disputa, a la lucha en el campo de lo político. En este orden de ideas las preguntas son simples: ¿No es más sencillo construir una sociedad basada en los intereses generales de la población, en detrimento de los intereses de clase de los detentores del poder económico? ¿No vale la pena construir una democracia deliberativa que no solo respete, sino valore el debate y la diferencia? ¿No es acaso deseable la imposición de la dictadura de la democracia efectiva? En este punto vale la pena detenerse a desmontar las categorías morales del enemigo. El enemigo no es malo per sé, es contradictor, es antítesis mediante la cual nos realizamos. El espectro de valores sobre la cual fundamentamos nuestro accionar debe ser desmontado. La construcción de paz atraviesa necesariamente por la disposición de distintos mecanismos que garanticen las voces de todos los individuos de una sociedad. Tristemente en Colombia por décadas ha imperado la ley de la antidemocracia.

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c. Sobre la refundación del Estado colombiano y la Asamblea Nacional Constituyente. Una mirada fugaz al carácter histórico de lo político. Preguntarse por el carácter histórico del principio antidemocrático que ha fundado el hasta ahora fallido Estado colombiano se hace trascendental. Una revisión superflua a la historia del país permite rastrear dicho carácter. El asesinato y eliminación sistemática de proyectos políticos divergentes a los conservadores y liberales (hasta el sol de hoy) ha sido una nefasta constante que urge por cambios. ¿A qué le teme el Estado colombiano al permitir surgir a la escena legal a las insurgencias del país? ¿No es acaso el temor a que movimientos telúricos profundos se generen en la escena política de Colombia y arrasen con sus intereses de clase? ¿A qué le teme el establecimiento colombiano al admitir la diferencia, llamada FARC – EP, ELN y EPL, en el panorama político del país en una Asamblea Nacional Constituyente? ¿No son precisamente los actores enriquecidos sobre la base de la pobreza de las inmensas mayorías los que temen a que justamente las gentes del común se organicen, luchen y, por ejemplo, puedan sufragar por otro tipo de Estado que les arranque sus riquezas? Este la pena pésimo quitarle

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tipo de preguntas valen en tanto interpelan aquel argumento que intenta el carácter político a las

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FARC – EP para luchar a toda costa en contra de una Asamblea Nacional Constituyente en la cual se disputen los principios de refundación y reordenamiento del Estado colombiano. Construir paz es necesariamente luchar por la ANC de cara a la disputa por el control del Estado en proyectos unitarios que vinculen distintos tipos de sectores a favor de la democracia y la justicia social. d. Sobre lo obvio. Otro de los elementos considerados a partir de las reflexiones planteadas por el profesor Toloza refiere al cruce básico de los cinco elementos propuestos por la teoría política estudiada con la historia de las FARC – EP. Como resultado de ejercicio, el interesado va a obtener un contundente resultado investigativo que aludirá a conceder el carácter político a dicho sujeto colectivo del panorama nacional. Adicionalmente el susodicho tendrá la posibilidad de hacer un paneo regular de medios de comunicación – entendidos como fuentes secundarias - respecto al actor en mención durante, por ejemplo, los últimos tres años y se dará cuenta que no solo los elementos teóricos mencionados evidencian su carácter político, sino que por el contrario su accionar cotidiano, constante, práctico, permanente por lo largo de más


de 50 años confieren de manera categórica a las FARC – EP su dimensión política. es

En la actualidad este carácter concedido no sólo como

de La Habana, Cuba, sino que además las FARC – EP son un actor político internacional que logra incluso trastocar las ambiciones y proyectos imperiales de los Estados Unidos de Norteamérica. En este orden de ideas lo obvio sale a relucir como argumento contundente a los constructores y reproductores de narrativas ficticias que buscan a toda costa suprimir el carácter político a esta organización para desplegar el poder militar sobre sus hombres y sobre los intereses

consecuencia lógica de estar en igualdad de condiciones con el gobierno nacional del Estado colombiano en la mesa de conversaciones que tiene como epicentro de la noticia a la ciudad

del pueblo colombiano que añora parar los más de cien años de balas y soledad. e. Sobre el derecho a no querer inmortalizar el capitalismo. Como última reflexión del corpus presentado en este acápite vale la pena mencionar el derecho de los pueblos a no querer inmortalizar un sistema de producción transnacional fundamentado en la explotación de las mayorías so pretexto de los Náufragos

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intereses de los d e t e n t o r e s históricos de los poderes económico y político. No puede ser un pecado ni un delito construir proyectos democráticos que encarnen la liberación de la especie humana del capitalismo. Es así como las luchas históricas de los pueblos y todos sus actores políticos por la edificación de otros mundos debe ser entendida no solo como justa, sino necesaria en el mundo. Particularmente en Colombia deberán bastar ya las décadas de sangre e injusticia que imperan en barriadas y veredas; deberán bastar ya las disposiciones de un aparato judicial inservible en contra de los intereses del pueblo colombiano; deberán ser ya asumidos los argumentos y la organización social como mecanismos de tránsito hacia un Estado en Paz y con Justicia Social. Deberá ya el Estado colombiano en su conjunto cesar la historia de estigmatización sobre cualquier tipo de ideología, aceptando que el principio básico

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d e cualquier democracia es el no matar por ideas, el no perpetrar violentamente los proyectos políticos legítimos de los enemigos. Deberá ya el Estado Colombiano asumir el carácter violento que decidió darle a las demandas sociales, convertidas en insurgencias y brindar garantías para la estructuración de unas reglas de juego que permitan valorar y dignificar la disputa por un ordenamiento anticapitalista que ubique en el centro de sus intereses a los seres humanos y no a la plusvalía. [1] TOLOZA, Francisco. ¿Son las FARC – EP un actor político? Una mirada desde tres clásicos de la teoría política. En: MEDINA, Carlos. FARC – EP. Temas y Problemas nacionales. Universidad Nacional de Colombia. 2008. Págs. 56 – 70. * Sergio Fabián Lizarazo Vega. Trabajador Social – Universidad Nacional de Colombia. Magíster en Educación – Universidad de Los Andes. Estudiante doctoral en Ciencia Política – Universidad de Los Andes. Investigador Social.


VIOLENCIA Y E J A V L A S A C I T Í POL Pierre Edinsson Díaz Pomar FCHA-UT, ASPU

En el segundo semestre de 2009 conocí un antropólogo de la universidad Nacional de Colombia que se afirmaba como fiel seguidor de Álvaro Uribe Vélez. Este antropólogo sostenía que el gobierno iniciado en el 2002 era lo mejor que la había pasado a este país y argumentaba que la grandeza de esa presidencia se sustentaba en que Álvaro Uribe era el fiel representante del ser colombiano: hombre aguerrido de mano firme y corazón grande. Cuando le pregunté al antropólogo por qué lo veía así, me respondió con un ejemplo: “Es

que este país necesita gente así. Yo quiero ser como mi abuelo. Que todas las tardes se sentaba con escopeta en mano listo a dispararle al primer hijueputa que se le quisiera meter a la finca. Porque es así, así es el colombiano y así es la gente”. Luego de la primera guerra mundial y sufriendo la persecución nazi, en 1932 Albert Einstein está preocupado porque presiente que una nueva guerra se avecina. Decide escribirle a Sigmund Freud solicitando alguna respuesta que evite una posible situación bélica entre los pueblos europeos y le pregunta al padre del psicoanálisis sobre los motivos para que el Escudo Náufragos & Espada

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hombre decida destruirse a través de la guerra. Einstein encuentra tres inconvenientes para evitar la guerra: la ciencia moderna, el apetito de odio y destrucción del hombre y las elites –a las que denomina “pequeña camarilla”- para las que la guerra es un negocio beneficiador de sus intereses particulares. Sobre la que pregunta, “¿cómo es posible que esta pequeña camarilla someta al servicio de sus ambiciones la voluntad de la mayoría, para la cual el estado de guerra representa pérdidas y sufrimientos?”, él mismo se responde: “la clase dominante hoy, tiene bajo su influencia las escuelas y la prensa (…) también la iglesia. Esto les permite organizarse y gobernar las emociones de las masas, y convertirlas en su instrumento”. Es una razón válida pero insuficiente para cualquier país en guerra, pues diríamos, complementando a Benjamin, que la gente después de la guerra no solo queda muda sino que la gente en el periodo de guerra ya está siendo enmudecida. Como la guerra nos incapacita para intercambiar experiencias, con tal de garantizar unos mínimos de existencia lo más sencillo es adoptarnos al discurso dominante sobre la guerra impuesto, sobre todo, a través de la violencia de las armas, sin olvidar que las causas de las guerras son múltiples así como las razones de los guerreros. En el caso de Colombia la guerra convirtió a sus protagonistas en expresadores de un lenguaje que dice sin palabras, es la mudez activa que silencia la voz

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de una comunidad violentada por guerreros múltiples. Para Freud el derecho es el poder que tiene la comunidad contra la violencia del único, aunque sabe que en la realidad las cosas funcionan de manera distinta pues los poderosos son los que hacen el derecho para su conveniencia afectando a las mayorías. Hay violencia cuando esas minorías quieren sobreponerse al derecho y también hay violencia cuando las mayorías exigen una igualdad de derecho. La sublevación de ambos bandos busca consolidar un nuevo orden de derecho. Pero hay una vía pacífica para llegar al nuevo orden y es, propone Freud, “la modificación cultural de los miembros de la comunidad”. Aunque ciertas teorías neurobiológicas plantean que la teoría freudiana de las pulsiones es errónea, su propuesta de la salida de la guerra por la vía pacífica de la cultura sigue siendo importante en la actualidad y concretamente en el caso colombiano pues la historia parece insistir en que cada vez que se busca la pacificación a través de la guerra lo que se obtiene es la continuidad y ampliación devastadora de la misma, de ahí que sean las pulsiones eróticas capaces de generar vínculos e identificación lo que permita que la comunidad viva en paz. ¿Pero cómo Freud cree en eso cuando está convencido de que la sociedad es innatamente desigual? En este punto me parece que la paz de Freud se parece a


la paz del actual gobierno, de los empresarios y de los medios de comunicación: todos nos amaremos aunque vivamos en la más completa desigualdad. Las masas heterónomas constituidas como súbditos necesitan de unos conductores que educados en la dictadura de la razón harán real la unión “más perfecta y resistente entre los hombres”. Encontramos un hilo conductor que de Ginés de Sepúlveda pasa por Kant para en pleno siglo XX advertir que son unos hombres racionales los que tomarán las mejores decisiones para el pueblo. Al final, es el desarrollo intelectual y la interiorización de la inclinación a agredir lo que va a permitir a Freud pensar en la imposibilidad de la guerra como vía para vivir en sociedad.

Política salvaje La noción de sociedad abigarrada del pensador boliviano René

Zavaleta Mercado nos sirve para decir que en el caso colombiano nos encontramos con una sociedad históricamente estructurada por la dominación colonial, por el desarrollo del capitalismo y también por formas sociales y políticas anteriores a la conquista. Esta realidad histórica compleja ha incidido en que hasta el presente perduren, aunque no sean las únicas, dos temporalidades que sostienen entre sí relaciones tensas en su mayoría disímiles: una temporalidad agrícola y una temporalidad colonial capitalista. Este hecho, permite a René Zavaleta hablar de un estado aparente, es decir, “un poder político jurídicamente soberano sobre un territorio pero que no tiene relación orgánica con aquellas poblaciones que pretende gobernar” (Tapia, 2002: 307). Antonio García Nossa, amigo de René Zavaleta, nos hablará de un régimen señorial hacendatario empotrado

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en las instituciones estatales, en la economía y en la sociedad. Los dos autores concuerdan en que es un absurdo pensar que las transformaciones socipolíticas y económicas definitivas para vivir en une democracia antiseñorial y hacendataria van a venir patrocinadas y autorizadas “por las clases contraloras de la riqueza y el poder” dependientes “de las modernas estructuras de dependencia externa (…): consorcios, multinacionales, inversión privada directa, corporaciones de asistencia financiera y tecnológica” (García, 2013: 38). La constitución de 1991 establece que este es un país diverso y estoy de acuerdo: aquí además de afros, indígenas, comunidad LGBTI, encontramos latifundistas tradicionales y emergentes, burguesía industrial y agroindustrial, burguesía burocrática, burguesía bancaria y financiera. Todas estas burguesías constituyen una diversidad dominante que conforma todo un proyecto de modernidad tradicional. El multiculturalismo dominante desde 1991 definió la agenda de la resistencia: la cultura, la minoría y la identidad se convirtieron en las nuevas luchas sociales condicionadas por la inmediatez de la exigencia. Una agenda pensada para las sociedades europeas fue adoptada en el caso colombiano olvidando que el Estado de bienestar presente en varias de las sociedades europeas que había

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garantizado varios de los derechos establecidos en el agenda política de la modernidad, en el caso colombiano seguía siendo uno más de los proyectos postergados de la modernidad. ¿Acaso en Colombia ya se había garantizado salud, educación, empleo, tierra, vivienda, igualdad, libertad y justicias para la población? No y la historia reciente confirma que en Europa tampoco: Grecia, España, Portugal, Italia, Francia y países que no conforman la comunidad europea se están movilizando por empleo, vivienda, salud en geografías donde la sobreviviencia se convirtió en la política gubernamental. El momento político es la acción que redefine la política. Como cualquier sociedad, Colombia permanece en movimiento y por eso las relaciones y articulaciones sociales son dinámicas. Encontramos unas relaciones sociales que reproducen el orden social dominante; hay otras relaciones que atendiendo a la


descomposición y agotamiento generado por el orden social establecido deciden romper con las relaciones dominantes. Es ahí cuando la relación se hace salvaje y es ahí cuando emergen las luchas culturales. Pero esta lucha cultural no es culturalista sino que al pensarse desde la ruptura política con el orden social establecido lo que quiere es romper a través de otro orden resultado de la articulación de luchas históricas con las emergencias y realidades del presente. Por eso es una lucha política pues piensa en la organización, gobierno y dirección de su proyecto cultural. Siguiendo a Luis Tapia tenemos que “la política salvaje es una acción más allá de las instituciones existentes que contienen algún grado de monopolio y desigualdad”, “un conjunto diverso de prácticas que no se realizan para organizar y reproducir la dominación, sino que más bien se despliegan p a r a cuestionarla, a t a c a r l a y desmontarla” (2008:112), es decir, una forma de desorganización y desestructuración del orden social capitalista y otras formas de dominación a través de maneras insurgentes de organización político-administrativas.

La guerra financiada por hacendados, empresarios nacionales y multinacionales y que ha contado con el beneplácito de todos los gobiernos de turno, ha sido contra todo proyecto político y sector social que ha querido pensar y hacer el país desde una noción de democracia más cercana a la realidad del pueblo y más alejada de la concentración de la tierra, el latifundio, la riqueza y el favorecimiento de elites políticas y económicas. La violencia latifundista, la masacre de poblaciones enteras y el exterminio sistemático de líderes políticos, mujeres, y campesinos en provecho de los intereses de los sectores dominantes han generado la movilización y organización política de sectores diversos a lo largo de la historia del país. Hay una inflación mediática que pronostica la paz después de las mesas de negociación de la Habana. Después de ese encuentro entre voceros de las FARC y el gobierno nacional lo único cierto es que el país iniciará el periodo de posnegociación, que de ninguna manera se parece al denominado posconflicto. Por supuesto que va a empezar la paz, pero la paz tal cual la piensa Juan Manuel Santos, los empresarios nacionales y las multinacionales extranjeras que, sin duda, generarán un gigantesco crecimiento económico en el país inversamente proporcional a la pauperización de las condiciones de vida de la mayoría poblacional colombiana.

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Tenemos que descapitalizar la idea de la paz porque en los discursos de rcn, caracol, el grupo Prisa, CNN sobre el tema lo que se tiene es un proyecto que interesa precisamente porque hace parte del proyecto civilizador del capital. Sería horrible que se rompiera la posibilidad del diálogo, de la lucha, el conflicto entre dos razones y que todos termináramos hablando el lenguaje de la paz edulcorada. Hay que salvajear la paz capitalista porque es una falsa calma, una falsa tranquilidad donde, como siempre, la ficción de la politiquería tradicional es más fuerte que la realidad. El proyecto de paz de los sectores dominantes es una paz neoliberal, lo que significa la posibilidad de restablecer el poder absoluto tanto política como económicamente. No quiero que se confundan: estoy de acuerdo con los procesos de paz, hay que apostarle a esa entelequia política, pero estoy totalmente convencido de que tendremos por lo menos dos lustros más de proyecto neoliberal, se firme o no se negocie la paz en la ciudad de la Habana. La esperanza es que fortalecido el neoliberalismo con la firma de la Paz a su vez crezca la resistencia y sobre todo la oposición definitiva a la lógica de la modernidad capitalista. A los millonarios del país les va a ir muy bien si se firma la paz de la Habana: centralizarán su poder y aumentarán sus bienes y si la política salvaje no se toma el territorio nacional asistiremos al fortalecimiento de la ideología dominante. Por supuesto el deseo político es que no sea así aunque ese deseo se sustenta en la confianza desmedida en una memoria subalterna que altere el orden establecido, esa memoria del subsuelo político colombiano que se sabe indígena, afro, sucio, desposeído, mestizo, no blanco, empobrecido, campesino, mujer, blanco, subvalorado, decadente, ordinario, incivilizado. El país necesita política salvaje porque el país necesita otra paz. Es urgente apoyar y desarrollar pensamientos y prácticas que cuestionen, ataquen y destruyan la lógica dominante. Cualquier cultura disciplina pero es indisciplinable. Si no ha sido indisciplinada es porque en esa cultura se actúa conforme a su estructura. En el caso colombiano tenemos una cultura que organiza y estructura la desigualdad y un porcentaje considerable

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de la población construye sus sentidos desde esta lógica cultural que disciplina, por ejemplo, dando libertad de que consumas todo lo que quieras consumir. Necesitamos de un nuevo momento constitutivo en el que procesos sociales diferentes consoliden un nueva forma de sociedad que se convierte en un movimiento permanente que funciona a largo plazo. Nos dice el pensador boliviano Luis Tapia que “un momento constitutivo es la articulación de una novedad histórica que consiste en un cambio de horizonte de sentido y de forma social. Se reorganizan las cosas y se sustituye la matriz de significación de los hechos sociales; sobre todo la dirección de éstos” (Tapia, 2008: 113). Necesitamos discursos y prácticas que desmonten la dominación y explotación. Necesitamos inventarnos un bloque que desmantele la colombianidad, ese ethos cultural constituido desde la cultura mafiosa, traqueta, paramilitar, colonial, hacendataria, uribista, en una palabra: capitalista que ha logrado naturalizarse en buena parte de la población colombiana. Claro que en Colombia hay política salvaje: el movimiento estudiantil, el sector campesino que se organiza y moviliza exigiendo garantías para seguir trabajando el campo, las organizaciones indígenas que exigen trabajar la tierra de acuerdo a sus historias y cosmovisiones, las multitudes que se mueven exigiendo agua en vez de oro, los municipios que exigen ser consulta popular para demostrar que los proyectos

megamineros van en contra de la paz de la comunidad, las víctimas de la guerra que hacen caso omiso a la política de la reparación y la reconciliación exigiendo el respeto de su memoria, las líderes barriales que le apuestan a una crianza para vivir en comunidad, en solidaridad y desligando a hijas e hijos de la lógica de la individualización cultural y el despilfarro económico. Son muchas las experiencias que confirman la existencia de una política salvaje, pero la impresión es que siguen siendo pocas y fragmentadas. La tarea académica es develar las historias, sujetos, comunidades de la política salvaje. La apuesta política es ampliarse y consolidarse como salvaje. Bibliografía Antonio García Nossa, Dialéctica de la democracia, Colombia, ediciones desde abajo, 2013. Luis Tapia, La producción del conocimiento local. Historia y política en la obra de René Zavaleta Mercado, Bolivia, muela del diablo editores, 2002. Luis Tapia, Política salvaje, Bolivia, clacso-muela del diablo editores, 2008. René Zavaleta Mercado, Lo nacionalpopular en Bolivia, Bolivia, ediciones plural, 2013. Sigmund Freud, “Respuesta de Sigmund Freud a Albert Ainstein”, en ¿Por qué la guerra?, en Señal que cabalgamos, Bogotá, Universidad Nacional

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¿Posconflicto o mejor Posguerra?

Por Manuel Humberto Restrepo Domínguez

Profesor Titular de la Universidad Pedagógica y Tecnología de Colombia

Lo uno o lo otro puede dar igual cuando lo importante es cerrarle el camino al uso de las armas, de todas las armas. Sin embargo aceptar que con el cierre del conflicto armado se entrará en una etapa de posconflicto puede resultar por lo menos impreciso, en un país en el que la magnitud de las exclusiones y los volúmenes de carencias y necesidades de las mayorías de población hacen parte de las condiciones que originan otras violencias y son la base de los orígenes de los conflictos sociales y políticos. La suspensión de la lucha armada no supone el fin de la existencia de clases sociales, el abandono de luchas por el poder o el fin de confrontaciones asociadas a la lucha por los bienes materiales sobre las que se edifican los derechos humanos.

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Las demandas sociales y políticas, en sus dimensiones cultural, ambiental, económica, jurídica y ética, podrán contar con un marco favorable a su cumplimiento, pero solo con la firma del esperado acuerdo de paz no se llegará a la superación del conflicto. A efectos de un común denominador quizá pueda ser más adecuado reconocer la entrada a una etapa de posguerra, que permita desmontar la idea del enemigo interno sobre la que se afianzan las técnicas de barbarie y abra paso a entender al otro como adversario, como oponente. En las últimas cinco décadas el país ha vivido en estado de guerra y los últimos quinientos años en situación de conflictos que continúan abiertos, que han sobrevivido a más de cien posguerras. Las estrategias del Estado han privilegiado las salidas militares, invertido recursos abismales y, contribuido a dejar huellas de dolor y muerte provocada, al Estado le


ha preocupado la guerra antes que la atención a los problemas que producen los conflictos. Posguerra en esta ocasión implica que las fuerzas alzadas en armas por ahora de las FARC y el Estado detendrán la guerra como parte del ejercicio de la política para seguir la confrontación por vía solamente política, significa que cesa la insurgencia en armas para reacomodar su proyecto político, es la lógica de todo cierre de la guerra en una mesa de negociaciones. Los sucesivos gobiernos del último medio siglo han hecho la guerra para facilitar la acumulación de la riqueza y afianzar poderes excluyentes ocultando el peso de los conflictos, aplicado políticas de guerra y llevado la sustancia de la guerra a todas las esferas de la vida colectiva. Si en esta ocasión abandona esta estrategia el país podrá encontrar mejores garantías para solucionar sus conflictos. Lo previsible es que suscrito el fin de la guerra y entrada la posguerra se dinamicen y profundicen las luchas sociales, se fortalezcan las movilizaciones y la dignidad ocupe el lugar central de reivindicación de derechos buscando que sus aspiraciones y demandas sociales y políticas se cumplan, no tengan en las armas su mayor obstáculo, ni en el terror la fórmula que excluye. Cuando las armas del

estado y las de la insurgencia dejen de ser usadas como herramientas de eliminación de sus contrarios la expresión de los grupos y sectores sociales será mayor e incluirá en sus voces la reconstrucción misma de un sentido de democracia real que supere las formalidades y las declaraciones incumplidas. La guerra se ha extendido y su sistematicidad ha distribuido raíces de miedos, sufrimientos, secuelas y modos de acción y reflexión por todos los rincones de la cotidianidad y de la vida, que hoy repercuten sobre la psiquis de sus habitantes, que según algunos estudios puede estar afectando a la mitad de población con padecimientos de esquizofrenia producto de la zozobra, la intranquilidad y el peligro de la guerra y otras afectaciones que producen indiferencia, insensibilidad e intolerancia que hace pensarnos ajenos, distantes, superiores. El cese del uso de las armas como herramienta política, equivale a que ninguna de las partes enemigas – Estado-Insurgencia- puede sentarse a descansar, ni alzarse con la victoria, ni declararse ganadora de la guerra. Esta situación indica que la sociedad entera debe ser desarmada, incluida la fuerza militar y policial, como garantía para que entren nuevos

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actores a la lucha política y creen escenarios y situaciones adecuadas para terminar los conflictos vigentes por la tierra, las riquezas naturales, la soberanía, los derechos laborales, la educación, la salud, la vivienda, los bienes públicos y el reconocimiento de diversidades y diferencias. Resultado del fin de la guerra es la paz, que a medida que avanza en acuerdos parciales recuerda que aún están pendientes otras fuerzas alzadas en armas como el ELN y el EPL para completar el proceso y eliminar hostilidades y polaridades que pueden afectar los equilibrios logrados o dejar la excusa a los benefactores de la guerra para exacerbar odios, revivir pasiones o impulsar acciones hacia los extremos con peligrosas consecuencias para la paz esperada. En lo avanzado del proceso de fin de la guerra, la reducción de acciones violentas es notoria y mejora la percepción de que si es posible alcanzar la paz y llama al estado a no malgastar ese marco favorable comprando nuevas armas, reclutando tropas o aprobando leyes y presupuestos sin considerar los acuerdos en curso. Resulta impreciso entonces hablar de posconflicto, cuando la movilización social sigue vigente con sus demandas y aspiraciones. Los derechos no quedarán sujetos a ser materializados y respetados solo porque se pacte el acuerdo, ellos serán la nueva esencia de lucha que aliente el conflicto, mantengan la memoria e impidan caer en la sensación de que promulgando derechos tenemos derechos. Vencidas las armas los derechos serán la herramienta que articule resistencias y rebeldías para que la paz sea realidad.

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La Paz de los

Vencidos Alexander Martínez Rivillas Profesor de la Universidad del Tolima Comisionado de Paz del Tolima

El Tolima ha experimentado una historia de despojos materiales y profundos desgarramientos en su pobre identidad cultural. La toma violenta o burocrática de los grandes latifundios del valle del Magdalena y muchas zonas de ladera (especialmente en pisos templados) durante la repartija de baldíos del siglo XIX, expulsaron o desconocieron años de ocupación pacífica y productiva de predios por parte de campesinos pobres que migraban del Viejo Caldas, Cundinamarca y los propios raizales hijos de colonos o minifundistas. 1 Don Próspero Pereira Gamba16 y el General Casabianca son buenos ejemplos de esta voracidad por la tierra baldía u ocupada pacíficamente. Las guerras civiles del siglo XIX y la de “Los Mil Días” tenían un 1 16

Franco Alzate, Jairo Antonio. 2009. “Desplazados y Terratenientes en la Colonización Antioqueña del Sur, 1780-1930”, Arteimagen Ltda, Medellín, Colombia, Pág. 385.

componente clave que fomentaba la crueldad de sus contiendas: el pago con tierras por servicios militares y el ascenso social que la carrera podía garantizar hasta cierto punto. Y el Tolima vio cómo indecibles confrontaciones se desplegaban al norte, centro y sur del Departamento, y cómo se premiaba con titulaciones y grados militares a sus hijos o “recién llegados” por practicar el caos, la violencia y toda suerte de conductas levantiscas y ladinas. La limitación a la extensión de la propiedad de la tierra que quiso imponer el General Isidro Parra en El Líbano a finales del siglo XIX, ocasionó una reacción virulenta de parte de copartidarios y conservadores. Este “radicalismo liberal”, entre otras posturas, le costó la vida y la exhibición de su cadáver en el parque principal de su propia parroquia. En los años veinte y treinta del siglo XX se desató una verdadera “guerra campesina” en el Cañón del Combeima, especialmente motivada por las ocupaciones “ilegales” de colonos, el peaje arbitrario que Don Escudo & Espada

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Martín Restrepo instaló en Llanitos para extraer en especies la renta agraria que se le viniera en gana, y la animosidad que generó la Ley de Reforma Agraria (Ley 200 de 1936). Un entrevistado de Juntas refirió que los cadáveres que se acumulaban o bajaban por el río “no se podían 2 contar”17 . Esta historia no contada, atestada de otras narraciones sobre desplazamientos, asesinatos de la fuerza pública, estafas y vejaciones de toda naturaleza, tuvieron por protagonistas a las élites conservadoras y liberales del Tolima. Como el “eterno retorno de lo mismo”, el periodo de la “Violencia”, que sólo es la continuidad de un conflicto secular, y que se extendió hasta 1964 en Cajamarca, El Líbano, Rovira, entre otros, instauró un verdadero régimen de la “banalidad del mal”. Las cifras sobre impacto ocasionado al patrimonio, las vidas humanas y la economía campesina y urbana del Tolima, aún se discuten desde los trabajos de Monseñor Germán Guzmán Campos. Una de las consecuencias que mejor se constata después de esta “venganza nacional” en el Tolima es el incremento de la “acumulación de la tierra” en el Departamento, y la configuración de “nuevos dueños” que cumplieron 2 17

Entrevista a Campesino de Juntas, Ibagué, 2012, Finca la Riviera, Proyecto de Investigación: Geosistemas, Territorios y Paisajes de Ibagué. Director: Alexander Martínez Rivillas. Grupo de Investigación en Desarrollo Rural Sostenible, Universidad del Tolima.

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tareas infames del lado del régimen conservador, convirtiéndose así en medianos y grandes propietarios. Muchos de estos “mayordomos” también alentaron la lucha contra las incipientes guerrillas del sur del Tolima, haciendo mucho más sensible el problema de la ocupación de baldíos o tierras abandonadas. Si se observan las cifras de violaciones a los DDHH y el DIH de las últimas décadas, el Tolima empieza a experimentar los impactos del paramilitarismo y la fuerza pública, y sus disputas territoriales con las guerrillas, desde finales de los ochenta del siglo XX. Así se reedita, después de unos pocos años de reflujo hacia el campo tolimense (que nunca fue superior a la migración a las cabeceras urbanas de la región y Bogotá), el problema agrario en el Departamento dejando otra estela de violencias que casi siempre coinciden con la zona de influencia del latifundio del Valle del Magdalena y algunas zonas de 3 ladera18. La reestructuración de la tenencia de la tierra en el Tolima ha sido un imperativo aplazado desde la segunda mitad del siglo XIX. Desconcentrarla y redistribuirla no es un asunto “gestionable” tecnocráticamente, pero tampoco se puede ignorar la ausencia total de una planificación territorial rigurosa 3 18

Confrontar en Banco de Datos, Derechos Humanos y Violencia Política, CINEP, Bogotá, Colombia. Disponible en: https://www. nocheyniebla.org/consulta_web.php.


a escalas detalladas, ni mucho menos el modelo de “desarrollo rural” que se diseña desde los gobiernos nacional y regional. Sus contenidos siguen siendo “desarrollistas”, profundamente alejados de los estilos de vida del campesinado y las comunidades indígenas, destructivos con el ambiente, y descaradamente promotor del latifundismo. Las correlaciones entre este fenómeno y la “pobreza material”, a pesar de las resistencias a creerlo, exhiben un fuerte vínculo causal: la media del predio rural en Roncesvalles es 68,1 has y su ICV (Índice de Condiciones de Vida) rural es 47,7; la media de Honda es 52,9 has y su ICV rural es 52,3; la media de Murillo es 37,9 has y su ICV rural es 45,7. En efecto, el mejor ICV rural del Departamento lo ostenta Espinal con 65,5 y corresponde a una media predial rural de 4,2 has, uno de los más bajos

de la región. Y la media superficiaria menor del Tolima, correspondiente a Melgar exhibe un ICV rural de 63, uno de los más altos de la región. Coyaima constituye una excepción por los efectos de los resguardos (titulaciones colectivas que hacen que la media del predio rural tienda a ser menor) en la medición de la propiedad rural, pero aún ostenta el menor ICV rural del Tolima (indicador que no es adecuado para 4 estos casos, por supuesto)19 . Así las cosas, la mejora en los indicadores de la concentración de la tierra rural deben impactar en los hechos los atributos clásicos de la “pobreza”, y constituye uno de los retos capitales de la paz en la región. Asimismo, la banca pública y privada ha desatado una dinámica infame de concentración del escaso crédito en pocas manos, 419

Confrontar SIGOT-IGAC, Bogotá, Colombia (ICV rural, 2005 y Predios Promedio, 2009). Disponible en: http://sigotn.igac.gov.co/sigotn/ default.aspx.

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y los irrigados entre los medianos propietarios apenas logran ser cancelados sin ningún impacto en el patrimonio, entre otras razones, por los oligopolios extremos del mercado agrícola y agroindustrial colombiano si observamos las mediciones de concentración de las ventas. 5 empresas concentran el 100% de las ventas de cerveza, 3 el 100% de las ventas de tabaco, 10 el 95% de las ventas de celulosa, papel y cartón ondulado, 10 el 100% de las ventas de madera, 10 el 96% de las ventas de chocolate y confitería, 10 el 83% de las ventas de banano, 10 el 86% de las ventas de café de exportación, 10 el 93% de las ventas de azúcar, 10 el 88% de las ventas de la pesca, 10 el 84% de las ventas de lácteos, 10 el 83% de las ventas de molinería de arroz, 10 el 85% de las ventas de pastas, panadería y galletería, 10 el 87% de las ventas de gaseosa, jugos y aguas, 10 el 76% de las ventas de la ganadería, 10 el 70% de las ventas

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de productos cárnicos, y 10 el 74% de las ventas de aceites y grasas 5 comestibles20. En este contexto, cualquier redistribución de la tierra seguirá siendo un esfuerzo menor frente a esta aberrante estructura del mercado de alimentos o materias primas. En virtud de lo anterior, la paz regional sin modificación alguna de las condiciones materiales rurales anteriores, siempre será una paz retórica, vacía, herida de muerte, y sin mayores impactos en la vida cotidiana del campesinado y las comunidades indígenas. Y como alguna vez dijo Benjamin, los “vencidos” deberemos seguir actuando con un “pesimismo activo” frente a la “agenda de paz” y nunca renunciar a la promesa de una paz de “vencedores”. Machado, Absalón. 2004. Seguridad alimentaria y sistema agroalimentario. En: Territorios y sistemas agroalimentarios localizados. Universidad Nacional de Colombia. Bogotá D.C. 5 20


LA PAZ, DE UN ILUSIONISTA Y EL ILUSIONISTA ES SANTOS Por: Luis Alberto Castaño

El pasado 29 de enero, el senador por el Polo Democrático Alberto Castilla, ante medios de comunicación asistentes a la rueda de prensa convocada por el Congreso de los Pueblos para informar sobre las extrañas circunstancias de la desaparición y asesinato del dirigente Carlos Alberto Pedraza Salcedo, señalaba entre otras cosas que en Colombia continúa siendo implementada una serie de “mecanismos para impedir que sigamos respaldando la construcción de la paz en este país”. Con esto, el senador y líder social indicaba que la muerte de Carlos “materializa toda la posibilidad de obstaculizar, de rechazar, de impedir, que desde la base sigamos construyendo un proyecto de país diferente”. la

Este hecho se relaciona con mayor batalla geopolítica

imperialista de los últimos tiempos, que según el sociólogo peruano, especialista en geopolítica y análisis internacional, Enrique Muñoz Gamarra, en entrevista publicada en el diario El Correo del Orinoco, “es la batalla en la que se está estableciendo, en forma definitiva, el nuevo equilibrio de fuerzas entre las más grandes potencias imperialistas de la actualidad y en una feroz pugna geoestratégica, ahora ya denominada con mayor claridad, como sistema multipolar”. Gamarra explica que la piedra angular de lo que sucede en el panorama mundial es el ascenso fascista en Estados Unidos. Un elemento importante de este proceso de fascistización es que, fuera de toda duda, “Estados Unidos tiene una importante fuerza paramilitar en casi todas las regiones del mundo”. Con esta fuerza, el sociólogo se refiere a que “ese paramilitarismo fascista está alimentado por las Escudo & Espada

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barras bravas, las pandillas juveniles y las famélicas bandas religiosas que desde los años ochenta del siglo pasado hilvana cuidadosamente el Grupo de Poder de Washington.” En la capital de Colombia hemos asistido a grandes marchas de barras bravas, envidia de cualquier grupo político, que por lo general “van en sentido contrario” a la mayoría de marchas que se dirigen, en el caso de Bogotá, hacia la plaza de Bolívar a reclamar derechos con sus consignas “bien aceitadas”. En las grandes ciudades, las pandillas juveniles cogen fuerza, a la vez que un proceso de sacralización, históricamente propio de las crisis sistémicas de la sociedad, se profundiza. La gran mayoría de jóvenes movilizados en estos escenarios hacen gala de una ideología de la que los grandes medios se han preocupado por proporcionar, convirtiéndolos en un gran caldo de cultivo a ser cooptados. Algunos analistas han señalado a las barras bravas y a las pandillas como un “paramilitarismo dormido”, pronto a ser “despertado” cuando el imperio así lo requiera, con un telón de fondo en donde es fácil adivinar pobreza estructural e histórica y sobre el que se articula la cultura de violencia dominante, buscando “vincular” con poderes paralelos u ocultos de la guerra contrainsurgente a este neo-paramilitarismo que procurará aprovechar a los jóvenes para operaciones delictivas,

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cuidándose de enviar el mensaje adecuado a la sociedad para que sean vistos como causa y no como consecuencia. Lo anterior tiene una relación directa con la crisis de acumulación capitalista en el mundo que ha agudizado la lucha de clases y en cuyo entramado, un grupo de poder cada vez más reducido, impone con mayor violencia y control su preservación, mediante un modelo socioeconómico llamado neoliberalismo. Según la organización OXFAN, la riqueza mundial está dividida actualmente en dos sectores: La mitad está en manos del 1% más rico de la población y la otra mitad se reparte entre el 99% restante; la riqueza del 1% más rico del mundo es de 110 billones de dólares, una cifra 65 veces mayor que el total de la riqueza que le llega a la mitad más pobre de la población mundial; siete de cada diez personas viven en países donde la desigualdad económica se incrementó en los últimos 30 años; el 1% más rico de la población ha visto cómo aumentaba su participación en la renta entre 1980 y 2012 en 24 de los 26 países de los que se tienen datos.

Por su parte, el presidente Santos ofreció ríos de leche y miel de los que disfrutaremos los colombianos en el 2025 cuando la paz sea total, la equidad desborde cualquier pronóstico y seamos los más


educados de América Latina. Ante la promesa alguien acotó que Santos es un gran ilusionista. Mientras tanto, nuevas reediciones de colonialismo han convertido al mundo y sus estados en extractivistas, requiriendo de adecuación de leyes y de la firma de Tratados de Libre Comercio, para lo cual Colombia ya se ha “armado” de “locomotoras para el desarrollo”. La prioridad seguirá siendo el extractivismo de la locomotora minero-energética y defender este modelo requerirá, por supuesto, de la fuerza. La revista Insurrección, en un artículo titulado “La paz sin plan”, ha planteado el problema de la industria y la economía campesina que agonizan mientras el gobierno sigue firmando TLC desventajosos como el de Corea, facilita licencias ambientales para deteriorar los ecosistemas y el medio ambiente, legisla para regalar los baldíos y la

altillanura a los capitalistas criollos y extranjeros y sigue importando cerca de 11 millones de toneladas de alimentos. De igual forma, el artículo indica que la producción petrolera no ha podido pasar del millón de barriles diarios, Colombia alcanza reservas apenas para 6 años, no se encuentran nuevos yacimientos y los precios cayeron en más del 40% a finales del 2014. A esto se añade que, según Fedesarrollo, por cada dólar que disminuya el precio del petróleo durante un año, Colombia dejaría de recibir 432 mil millones de pesos. Todo parece indicar que un proyecto conspirativo pro–imperio incluye: apropiación de territorios en campos y ciudades para saquear sus riquezas, cooptación o silenciamiento de medios de comunicación y agencias de noticias que no sean proclives al plan neoliberal. La realidad demuestra que cuando los poderes son corruptos no permiten libertad de expresión, lo que se manifiesta, entre otras, a través de la agresión a medios Escudo & Espada

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de comunicación. En el informe de la Fundación para la Libertad de Prensa –FLIP-, “60 años de espionaje a la prensa en Colombia”, se registra que por lo menos 30 periodistas son blancos de interceptaciones ilegales y que durante el 2014 se presentaron 131 agresiones directas en contra de 164 periodistas, dentro de las cuales se referencian 60 amenazas contra 71 personas, todas ellas relacionadas con el ejercicio periodístico, bien sea por publicaciones o por investigaciones en curso.

Es importante además resaltar que la violencia asociada con el conflicto armado interno ha provocado el desplazamiento forzado de más de 5,7 millones de colombianos y cada año más de 200.000 personas abandonan su hogar, lo cual ubica al país como la segunda población más grande del mundo de desplazados internos. Según Fernando Orellano Ortiz, en entrevista realizada a la vocera de PAX para América Latina, Marianne Moor, y publicada en el portal Cronicón, los paramilitares, con la supuesta colaboración financiera y logística de empresas transnacionales entre el año 96 y el 2002, tan sólo en el Departamento del Cesar, cometieron más de 2.600 asesinatos selectivos, ejecutaron masacres en las que murieron unas 500 personas e hicieron desaparecer a más de 240 habitantes de la zona, generando más de 59 mil desplazamientos forzados, con lo

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cual, también se ha producido un fenómeno de apropiación ilegal de tierras. Siguiendo el registro del Sistema de Información de Agresiones contra defensores de Derechos Humanos en Colombia (Siaddhh), entre junio y septiembre del 2014 se conocieron 186 casos de agresiones contra defensores de Derechos Humanos, lo que supone un aumento del 170 % con respecto al mismo período del 2013. Del total de 186 casos registrados por el Siaddhh en esos tres meses, hubo 157 amenazas, 15 asesinatos, nueve atentados contra la vida de defensores de la paz, tres hurtos, una detención arbitraria y uno en el que se dio un uso arbitrario del sistema penal, según un comunicado de prensa enviado por la organización Somos Defensores. El número de amenazas en el tercer trimestre de 2014 supone un


incremento del 234 % con respecto al mismo período de 2013 y es el dato más alto registrado en toda la estadística trimestral del Siaddhh. La mayor parte de las amenazas procedían de dos grupos paramilitares: “Águilas Negras” y “Los Rastrojos”. Según recuerda el comunicado de “Somos Defensores”, el 74% de las amenazas provenían de grupos como las Águilas Negras, Los Rastrojos, el ERPAC, el Ejercito Antirestitución y el Clan Úsuga. De las 186 agresiones contabilizadas en el cuarto trimestre de 2014, los paramilitares aparecen como responsables de las amenazas en 137 casos (74%), la Fuerza Pública en cuatro casos (2%), la guerrilla del

ELN en tres (2%), las FARC en uno (0.5%) y actores desconocidos en 41 (22%). Entonces, ¿cómo podremos pretender creer en la paz cuando la guerra económica, política y la vulneración constante a la libertad de expresar creer en una paz que haga realidad la equidad y la justicia es solo una ilusión, y la guerra una cruel realidad, parte de un plan imperial que trasciende fronteras para imponer a su dios mercado y al fascismo en el mundo, en cuyo entramado el paramilitarismo juega un importante papel y en el que el Estado, poco o nada, demuestra voluntad política para su erradicación?

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EL AMBIENTE COMO ENFOQUE

TERRITORIAL PARA LA PAZ Leyson Jimmy Lugo Perea21 (ljlugop@ut.edu.co ) 2 Mayra Andrea Rincón Lasso22 1

“El ambiente existe desde antes que la especie humana. Claro que el hombre lo modificó, lo transformó y lo seguirá haciendo. No se pueden obviar en una descripción 3 estos factores antrópicos”23. En la actualidad se lleva a cabo la fase final del proceso de diálogo y reconciliación entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno en la Habana (Cuba), para alcanzar, previa legitimización de la sociedad, una paz duradera en el territorio colombiano, y así dar fin a una parte del conflicto armado activo y más antiguo en América Latina. Se propone concertar la paz desde un enfoque territorial, esto es, la integración de todos los sectores de la sociedad para transformar la realidad del conflicto, de acuerdo, entre otros aspectos, a las características de cada región, es decir al ambiente. Pese a los avances importantes hasta ahora concertados, lo ambiental es muy poco visible en los acuerdos pactados, a pesar de que tanto el Estado como la guerrilla —también la sociedad— comparten responsabilidades conjuntas en la generación 1 21

Profesor adscrito al Departamentos de Estudios Interdisciplinarios del Instituto de Educación a Distancia de la Universidad del Tolima.

2 22

Ingeniera Agroecóloga. Especialista en Pedagogía.

3 23

Pastorino, L. 2005. El daño al ambiente. 1ª Edición. Buenos Aires. Lexis Nexis Argentina.

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de problemas y la agudización de conflictos ambientales. Resulta oportuno entonces hacer una breve reflexión sobre lo ambiental por considerársele un argumento importante para la construcción de la paz, pues, por un lado, creemos que su significado contiene los elementos necesarios para pensar en una política de paz; y, por el otro, que el enfoque territorial implica la inclusión del ambiente como una construcción social en la que se soportan los imaginarios y las ideas de progreso de una sociedad, circunscrito a un sistema biofísico en el cual establecen su


sistema cultural. Más aún si se tiene en cuenta que durante las últimas décadas se ha hecho visible el afán de instrumentalizar la gestión del ambiente mediante acciones tecnológicas, sectoriales y puntuales para “solucionar” problemas ambientales que requieren enfoques complejos, y excluyendo a la sociedad de los mismos.

importancia de precisar los aspectos conceptuales y epistemológicos de lo ambiental, para tratar de encausarlo en un enfoque territorial para la paz. Puede sonar ambicioso, pero consideramos que si no hay precisiones conceptuales sobre el ambiente, este se hará difuso y gris en las negociaciones y acuerdos de paz.

Basta revisar algunos documentos —como los planes de desarrollo o los borradores de acuerdo en la Habana, por ejemplo— para constatar que lo ambiental se aborda con ligereza y simplicidad, bien sea para satisfacer intereses económicos —como sucede con la minería—, o por debilidades conceptuales que impiden abordarlo como fundamento para la planificación del desarrollo. Debilidades que luego devienen en políticas públicas. De allí la

El ambiente se ha entendido desde dos visiones distintas, una como el entorno natural que rodea al hombre y que sirve como escenario para el desarrollo de sus actividades. Esta corresponde a una visión mecanicista que imprimió la modernidad, para separar al hombre de la naturaleza y dotarlo de superioridad sobre la misma, en su intento exitoso de fundamentar la racionalidad científica para comprenderla y dominarla. De esta manera, la naturaleza pasó a ser Efecto mariposa

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un conjunto de objetos del hombre, marcando así una ruptura que ha puesto en peligro la vida sobre la tierra. El modelo de revolución verde es un buen ejemplo de cómo el hombre se ha apropiado de los ciclos naturales para convertirlos en ciclos económicos, haciendo uso de conocimientos científicos y tecnológicos más que degradantes. La segunda visión, inscrita en la postmodernidad o en 4 esa “otra modernidad”, según Sevilla et. al. (2001)24, se refiere a la inmersión del sujeto en su entorno. Se supera entonces la visión modernista y se incluye al hombre como parte connatural de la naturaleza. Hombre y naturaleza son una sola entidad e identidad sobre la que se construye un ambiente. El ambiente incluye entonces la dimensión biofísica y la cultural, y se le considera “el resultado de interacciones históricas entre el “sujeto” humano y el “objeto” naturaleza, que van produciendo una determinada manera de 5 ser social” (González, 2006:25)25 . De esta manera, el ambiente es una construcción social que resulta de las interacciones del hombre y la naturaleza, a partir de la cual configura un sistema simbólico mediante el cual se representa a sí mismo, y al imaginario de progreso individual y colectivo. Esta nueva visión del ambiente permite pensar que, en primer lugar, para efectos de paz, se debe abordar el ambiente desde una perspectiva compleja, pues si se reducen las problemáticas ambientales a simples efectos negativos en los ecosistemas — pérdida de biodiversidad, desertificación, contaminación, cambio climático— como ha sido siempre, se dejaría por fuera al 4 24

Sevilla E., Gonzáles M. y A. Alonso. 2001. El desarrollo rural de la “otra modernidad”: elementos para recampesinizar la agricultura industrializada desde la Agroecología. Congreso Vasco de Sociología, Bilbao. 1-3 marzo de 2001. 10 p. 5 25

González, F. 2006. En busca de caminos para la comprensión de la problemática ambiental (la escisión moderna entre cultura y naturaleza). Instituto de Estudios Ambientales para el Desarrollo –IDEADE. FEAR. Pontifica Universidad Javeriana. Bogotá, D.C.

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sistema social y se mantendrá la lógica de “solucionar” dichas problemáticas con acciones tecnológicas puntuales, como se dijo al comienzo, agudizando aún más los problemas y conflictos ambientales. Esto sugiere entonces la necesidad de reconocer que tales problemáticas no son más que síntomas de un problema social que requiere una lectura distinta a la convencional. En segundo lugar, más aún si se habla de un enfoque territorial para la paz, la concepción del ambiente como construcción social reconoce al hombre como un sujeto ambiental —por tanto político— cuya identidad se aferra a la realidad de su territorio, su ambiente. Un sujeto marcado por la historia y dotado de resistencia frente a las degradaciones naturales y culturales. Esto se corrobora al observar aquellos sujetos ambientales que representan intereses colectivos y luchan por sus territorios —ambientes—, cuando los ven amenazados por la extracción minera, maderera y otras gramáticas del capitalismo. De acuerdo a lo anterior y para finalizar, suscitan preguntas como ¿De qué manera se ha entendido el ambiente en procesos como el de negociación y acuerdo de paz? ¿Acaso se ha reducido únicamente a problemas en el ecosistema a causa del cultivo de ilícitos, por ejemplo, dejando por fuera el sistema social? Sin duda, el ambiente es una realidad social y biofísica que debe ser gestionada en el marco de la paz, pero para ello hay que redescubrirlo, redefinirlo y reorientarlo según las características particulares y generales del territorio, o de lo contrario, la paz y sus bemoles no encajarán en la realidad ambiental colombiana. Efecto mariposa

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EDUCACIÓN PARA GARANTIZAR LA PAZ Deccy Bayona Ruedas (dtbayona@gmail.com) En el marco del actual proceso de paz en Colombia todos tenemos varios interrogantes: ¿Cómo será vivir en un país en postconflicto?, ¿en qué se invertirá el presupuesto que anteriormente se destinaban a la guerra?, ¿qué cambios sociales resultarán de todo esto?, ¿cómo podremos sanar las heridas tan enconadas en nuestra memoria colectiva?, ¿cómo se hará la reinserción de los combatientes? Creo que la mejor decisión que el gobierno actual y los venideros pueden hacer es apostarle en grande a construir una nación educada y una nación en la que se garantice que todos los niñas, niños y adolescentes se eduquen, garantizar maestros capacitados y bien remunerados, infraestructura y avances tecnológicos en los colegios, pero no solo en los colegios de las ciudades, se debe garantizar que por

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más alejado que este una escuela, por más recóndita que sea, allá llegue el gobierno y los niños puedan recibir las lecciones que les permita enriquecer sus conocimientos para la vida y les garantice oportunidades porque, citando a Confucio: “Donde hay educación no hay distinción de clases”, si todos se educan podríamos hacer desparecer demonios tan espeluznantes como el trabajo infantil, la prostitución, la discriminación, la exclusión social, educando a un niño lo salvaríamos de enfrentarse a una sociedad que por desenfrenada y voraz no se detendría ni un solo momento para lastimarlo. Si el Estado invierte en un sistema educativo, este será capaz de preparar a los individuos que participarán activamente de la sociedad que los envuelve, individuos que serán capaces de cambiar la historia, un sistema educativo que permita


que sean Borges, García Márquez, Dostoievski o quizás sea Kropotkin quienes dulcifique la amarga realidad que hemos vivido y que les enseñe que existen diferentes formas de ver la vida, y que les permita a los niños y jóvenes construir un imaginario colectivo para que todas las personas puedan participar siendo artífices de una transformación social. El Estado debe realizar una inversión en tecnología que nos ponga a la vanguardia, que permita desarrollar desde investigaciones científicas para curar el cáncer hasta, por qué no, naves intergalácticas que nos lleven a otros mundos. Necesitamos inversión en un sistema educativo que forme personas globales, que fortalezca cuerpo y mente y la inteligencia, que forme personas con capacidad de raciocinio y discrepancia. Por lo tanto, la educación es la única capaz de garantizar la paz. Pero no solo se trata de llegar hasta todos los confines de este país, se trata de algo más que cobertura, se trata de calidad, de maestros comprometidos, de familias garantes y partícipes de la educación de los jóvenes, del compromiso estatal como facilitador de las condiciones necesarias para

que los niños ingresen a los colegios y puedan completar sus ciclos educativos, con calidad y eficiencia. Una propuesta interesante sería la instauración de la educación obligatoria y gratuita hasta el grado once. Si existe en servicio militar obligatorio con la posible firma del acuerdo de paz con la guerrilla, no necesitaríamos que nuestros jóvenes vayan a la guerra. Es mejor que luchen contra la desigualdad, la pobreza, la inequidad y la exclusión social dentro de la aulas, que su principal guerra y frente de combate sea un salón de clase, y su armamento sea un lápiz y muchos libros, quizás si lo hacemos podamos resurgir como el ave fénix dentro de la cenizas y convertir este país en el mejor vividero del mundo. Finalmente, tenemos una ardua tarea por delante, esta es una cuesta empinada pero estamos llegando a la cima, y si la educación se torna incluyente, participativa y para todos, nos garantizará quedarnos en esa cima y no rodar cuesta abajo hacia el abismo porque mientras exista un colombiano si posibilidades de estudiar, de surgir con su forma de vivir el germen de la violencia encontrará tierra fértil para germinar.

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EL DESARROLLO SOSTENIBLE: UN DISCURSO POLÍTICO

María Alejandra Reyes Parga Estudiante de Administración de Empresas y Comunicación Social y Periodismo

De la misma forma en que el Desarrollo nace como un discurso de dominación colonial (Escobar, 2007), el Desarrollo Sostenible nace como un discurso económico. Los estudios de sostenibilidad que encontraron la relación entre la dinámica de las poblaciones, los usos productivos y las estrategias de desarrollo de cada país iniciaron en los años 60, cuando sectores de la Biología como el forestal y el pesquero empezaron a realizar estudios de maneras alternativas de tala y pesca a través de estimaciones

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de extracción o cosecha máxima permitida para aprovechar los recursos naturales renovables dentro de las tasas anuales de reproducción. Hasta ese momento, se pensaba que los recursos naturales eran infinitos, como se planteaba desde hace alrededor de 200 años atrás por la economía clásica y neoclásica. No fue sino hasta el año 1971 que el Massachusets Institute of Technology, por encargo del Club de Roma, realizó el primer estudio que cuestionaba el modelo de Economía de Frontera(Sención). El estudio titulado “Los límites del crecimiento” arrojó un resultado que cambiaría la concepción económica de los recursos naturales y que daría origen al discurso del Desarrollo Sostenible: los recursos naturales son finitos. A


partir de este postulado, se llegó a la conclusión de que la apuesta por un crecimiento económico terminaría con el colapso por acumulación de contaminación o por la extinción de recursos. Desde este momento empezó una confrontación entre quienes apelaban por la conservación de los recursos naturales y quienes defendían el progreso económico. La discusión sobre el Desarrollo Sostenible dio origen a la Comisión de Medio Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas, y a una serie de estudios en los que cada vez era más evidente la relación entre el modelo de Desarrollo y la sustentabilidad del medio ambiente, así como la responsabilidad de los países industrializados en la contaminación. Cada reunión arrojaba una definición diferente de Desarrollo Sostenible a medida que pasaron los años. Pero el componente común de estas definiciones era la concepción antropocéntrica del mundo, poniendo primero la satisfacción de las necesidades humanas, así como la importancia

del crecimiento económico dentro de los objetivos de la sociedad. En estas definiciones se resalta el uso de los conocimientos científicos y técnicos para mantener una base de recursos naturales, pero lo que no se menciona en ellas es: El desarrollo sostenible ¿para qué? El contenido latente en estas definiciones es la conservación del medio ambiente para poder seguir sosteniendo el crecimiento económico ilimitado inherente al sistema capitalista. Esta visión se enmarca dentro del Discurso liberal del Desarrollo Sostenible (Escobar, 2006), surgido a partir del Discurso Bruntland desde los ideales de progreso de la modernidad occidental. Este discurso se caracteriza por la defensa del mercantilismo, el individualismo y la fe ciega en el método científico. Según este discurso, “la naturaleza está compuesta de recursos que son limitados y por tanto, con valor monetario y sujetos de ser poseídos” (Escobar, 2006, pág. 100). Cuando el estudio encargado por el Club de Roma en 1971 llegó a la conclusión de que los recursos naturales son limitados, en lugar del nacimiento de una racionalidad ambiental, lo que nació fue una racionalidad mercantilista de los recursos naturales, que quedaron sujetos a la “libertad” del modelo liberal (que no es más que la libertad de comprar y vender). Las transformaciones del capitalismo llevaron a la inminente privatización de los recursos naturales en el modelo

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neoliberal como consecuencia de la economización de la naturaleza. Este discurso implantado desde los años 60 continúa siendo una directriz para el manejo macroeconómico de los recursos naturales por parte de los estados desde la planeación estratégica de los entes internacionales como el Banco Mundial. En el ambientalismo de mercado (Gudynas, 2003), que nace a su vez dentro de este discurso liberal, el libre mercado deja de ser un impedimento y pasa a ser una condición necesaria para alcanzar el desarrollo sustentable. Ejemplo de la lógica del ambientalismo de mercado es la locomotora minera del Gobierno de Juan Manuel Santos en Colombia. Esta política implica una visión de los recursos naturales como una fuente de riqueza monetaria. Los efectos sociales, ambientales y políticos de la minería no están contemplados en un indicador de desarrollo, mostrando que el desarrollo humano, el desarrollo sostenible y el desarrollo local están totalmente relegados frente a la hegemonía del desarrollo económico. La mina de la Colosa en Cajamarca es el proyecto mineroenergético más grande en el país y el quinto en el mundo. La multinacional sudafricana Anglo Gold Ashanti, que obtuvo legalmente los títulos mineros sobre este territorio durante el gobierno de Álvaro Uribe, es un claro ejemplo del modelo de

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desarrollo economicista basado en principios colonialistas y además, de la involución de la Comunicación para el Desarrollo. Gumurcio (2004) distingue entre los siguientes tiempos de la comunicación a través del siguiente esquema: I) Información manipuladora (de mercado), II) Información asistencialista (difusionismo), III) Comunicación instrumental (desarrollo) y IV) Comunicación participativa (ética). A pesar de que el esquema está planteado de forma evolutiva según los procesos sociales históricos que han permitido el avance de la Comunicación para el Desarrollo, es claro que AngloGold Ashanti utiliza un modelo de información tanto manipuladora (de mercado) como asistencialista (difusionismo). AngloGold Ashanti, como la mayoría de las empresas, busca reducir costos y aumentar utilidades, dentro de la lógica capitalista neoliberal, sin importar el costo social y ambiental. Es claro que a la empresa no le interesan los efectos perjudiciales sobre Cajamarca siempre y cuando cumpla con sus metas en cuanto a ganancias. Sin embargo, esta empresa tiene claro que la información manipuladora es una estrategia fundamental para cumplir sus objetivos de acallar los cuestionamientos a la minería a cielo abierto y frenar la resistencia de todos aquellos que se oponen al proyecto. Según Gumurcio, esta información es, esencialmente, una estrategia de mercado. En este contexto, es


necesaria una transformación en el modelo de sustentabilidad. El Desarrollo Sostenible debe ser un discurso político, entendiendo la política como la discusión sobre lo público, es decir, sobre el “propio mundo común”, en donde el hombre no está en la cúspide de la naturaleza, sino dentro de ella. Esta visión implica una racionalidad ambiental, entendida ésta, según Enrique Leff, “como un proceso transformador, un proyecto social que surge como respuesta a la insustentabilidad y la irracionalidad del mundo actual” (Eschenhagen, 2008).

ambientales. Para construir un verdadero Desarrollo sostenible es fundamental una nueva concepción de política y de lo público desde la racionalidad ambiental, en donde se incluya a los recursos vitales como actores, teniendo en cuenta, como lo afirma Leff, “la articulación de procesos ecológicos, tecnológicos y culturales, reconociendo explícitamente sus diferentes espacialidades y temporalidades (dos aspectos cruciales) y especificidades, considerando a la vez principios de diversidad cultural y equidad social”. (Eschenhagen, 2008, pág. 5)

Sólo con la racionalidad ambiental será posible dotar de derechos a la naturaleza como parte del “propio mundo común”. Esto genera una ruptura epistemológica con la racionalidad utiitarista neoliberal y con el modelo de desarrollo antropocéntrico, y requiere un giro de 180° en las políticas públicas relacionadas con el uso de los recursos naturales, posible a través de estrategias de movimientos sociales

Es necesaria la promoción de una sustentabilidad super-fuerte desde una lógica biocéntrica (Gudynas, 2009). Hay que rescatar el concepto de naturaleza, que fue dejado atrás por el concepto de “medio ambiente”, el cual implica una visión desde un discurso economicista como “Medio de producción”. De igual forma, el concepto de capital natural debe ser transformado. La naturaleza debe dejar de ser vista como un

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activo en un balance. Para construir este nuevo desarrollo sostenible es importante rescatar elementos del discurso culturalista (Escobar, 2006) para construir una relación con la naturaleza donde la cultura sea un componente fundamental y de esta forma rescatar el valor intrínseco de lo natural. De igual forma, los elementos teóricos sustentados en la economía política que propone el Discurso Ecosocialista (Escobar, 2006) son fundamentales para entender el contexto actual desde

una lucha ecológica, en donde, como lo afirma Leff, “La crisis ambiental es el reflejo y el resultado de la crisis civilizatoria occidental, causada por sus formas de conocer, concebir, y por ende transformar, el mundo” (Eschenhagen, 2008, pág. 2). Para que exista la justicia social debe existir justicia ecológica, y esto requiere un replanteamiento del modelo de Desarrollo actual desde una construcción política del Desarrollo Sostenible.

Bibliografía Colombian Solidarity Campaign. (2014). La Colosa : Una Muerte Anunciada. Informe alternativo acerca del proyecto de minería de oro de AngloGold Ashanti en Cajamarca, Tolima, Colombia. Ibagué: Universidad del Tolima. Eschenhagen, M. (2008). Aproximaciones al pensamiento ambiental de Enrique Leff: un desafío y una aventura que enriquece el sentido de la vida. ISEE Publicación Ocasional, 4. Escobar, A. (2006). El Desarrollo Sostenible: Diálogo de saberes. Foro, 98111. Escobar, A. (2007). La invención del Tercer Mundo. Construcción y deconstrucción del Desarrollo. Caracas: Fundación Editorial el perro y la rana. Gudynas, E. (2003). Ecología, economía y ética del Desarrollo Sostenible. Montevideo: Gráficos del Sur. Gudynas, E. (2009). Desarrollo sostenible: posturas contemporáneas y desafíos en la construcción del espacio urbano. Vivienda Popular, 1219. Gumurcio, A. (2004). El cuarto mosquetero. La comunicación para el cambio social. Investigación y Desarrollo vol 12, n° 1 , 02-26. Leff, E. (s.f.). Globalización, Racionalidad Ambiental y Desarrollo Sustentable. 5. Sención, G. (s.f.). Desarrollo y Administración Ambiental.

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DE MUERTOS VIVIENTES Y ENTES QUE MUEREN SIN HABER VIVIDO

1 Richard Eduardo Hayek Pedraza26

Me gusta creer en las mentiras que rondan los ventanales de la vida. Hasta en la línea anterior hay algo de falsedad porque no estoy tan convencido de estar vivo. He mirado por el ventanal y justo ahora la tarde está muriendo, al igual que una mariposa en el andén frente a mi casa. Los sonidos en la calle, las plegarias de los creyentes, los gritos estoicos de los presos de al lado, las sonrisas de los chiquillos y los deseos febriles de los enamorados se escuchan como balas perdidas en un callejón sin salida. Cientos de cadáveres se persiguen 1 26

Estudiante del programa de Licenciatura en educación Básica con Énfasis en Lengua Castellana IDEAD-UT.

unos a otros, en una obra teatral que se parece bastante a la vida. La muerte ha logrado un propósito jamás planeado y se ha hecho un lugar entre nosotros: ha robado nuestros cuerpos y su estela puede percibirse en medio de placeres y pasiones mundanas. Ya no es necesario ser viejo para estar muerto y para morir no hace falta estar vivo. Se nace con el ataúd al hombro y la vida transcurre al interior de un gran cementerio, en el que las lápidas brillan con modernas fluorescencias y los epitafios que las acompañan han sido escritos con palabras doradas. Recuerdo que la muerte era vista como el epílogo de la existencia, como el cierre del ciclo natural de hombres y mujeres. Ahora es al

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contrario y no vamos a otro lugar, sino que permanecemos en el mismo pedazo de tierra estéril. Desde un comienzo estamos muertos y la vida nos llega a través de discursos esperanzadores, anhelos de cambio o ínfulas revolucionarias: simples estrategias para no alarmarnos cuando veamos a esa pálida calavera en el espejo. Vamos por ahí esparciendo el perfume fúnebre que acompaña el rictus mortuorio de un rostro deformado por las letales callosidades del porvenir. Somos zombis: criaturas diurnas cuyo alimento deambula a lo largo de una morgue descomunal. El menú se sirve a diario y nuestro apetito es insaciable: qué más da si son fibras corpóreas, cerebros flotantes o un par de ojos oscuros que ostentan un sueño imposible. Muchos le apuntan a la vida y no se han dado cuenta del disparo letal que ha traspasado sus cabezas.

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Se sienten viviendo y disfrutando de momentos en los que la vida respira, palpita y baila; pero es la muerte la que dicta los ritmos en la cotidianidad. La semana pasada me descubrí en medio de despojos ajenos y con sorpresa noté que un perro callejero se desvanecía frente a mis ojos. El asombro me duró solo unos segundos y de golpe me tragué ese recuerdo, fue un bocadillo vespertino que espolvoreé con la sal de la indiferencia. ¡Ah, qué rico es consumir mientras un ente invisible nos consume! Bienaventurados los que viven entre promesas y augurios de bienestar, porque de ellos será el reino fantasmal del futuro. Dichosos los que se levantan a la vida con el deseo de alcanzar la escalera al cielo, porque el descenso es rápido y son muchas las estrellas fugaces que han ido a parar a la fosa común de la modernidad.


Alguien inventó esta falacia que se sucede a diario. Alguien dijo que vivíamos y que juntos habríamos de construir un mar de posibilidades. Alguien nos formó del barro y aún no hemos roto el molde ni hemos hallado al siniestro alfarero. Alguien nos dio la capacidad de pensar, de decidir y de alterar los veredictos de la historia. Alguien puso al alcance de nuestras manos la filosofía, los hechizos mágicos, la música, el arte y la poesía; pero nuestros dedos han desarrollado una malsana habilidad para contar billetes y amontonar monedas. Ese alguien está allá afuera y su carcajada ha desatado una tormenta. Los cadáveres parecen personas y buscan afanosos un resquicio para huir del violento temporal. En un callejón veo payasos, malabaristas, extras, camarógrafos, enanos y demás participantes de esta obra teatral que se parece bastante a la vida. Mientras llueve unos rezan, otros gimen desconsolados, algunos chicos chapalean sonrientes entre los charcos y un par de novios se abraza cálidamente; los demás se han deslizado por el asfalto y han ido a parar a una cloaca oculta. Los últimos estertores de la tarde anuncian la llegada de la noche y por el ventanal celeste asoma un faro lechoso, muy resplandeciente. Me encuentro agazapado detrás de un poste, junto a mi reflejo de juventud que me indica la dirección

que debo seguir. A la izquierda observo a una figura de unos diez años que juega con un camión de impulso muy parecido a aquel que tuve en mi infancia. Sigo las indicaciones del joven y me alejo de mis memorias, pero antes de partir veo que una sombra se ha quedado en el lugar que antes ocupaba. Me dirijo con la velocidad del tiempo empujando mis pasos. Son casi las ocho de un día cualquiera y por un lado creo que mañana me espera una jornada laboral complicada, pero por otro sé que estaré en casa sin hacer nada. La línea anterior se muestra como la encrucijada de estos tiempos: Estoy vivo o mi cuerpo yace boca arriba en alguna esquina. Alcanzo los límites de aquel barrio y la nada es lo más próximo a un panorama real. Oscuridad por todos lados, edificios que nublan la mirada, luces que no alumbran lo suficiente, pitos y alarmas que ensordecen, silencios que se agolpan en mi cabeza, certezas que laten en mi pecho y un sinnúmero de dudas que en vano tratan de descifrar las mentiras que galopan en el viento de la gran ciudad. Aquello en lo que solía creer no es más que un papel arrugado en un bote de basura. La vida que creía vivir no es otra cosa que el espectro de la muerte observando desde una azotea.

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LATINOAMÉRICA COMO DUELES

1 Patricia Oliveros27

La esperanza está en la raíz de la inconclusión de los hombres, a partir de la cual se mueven éstos en permanente búsqueda. Paulo Freire Latinoamérica ha buscado refugio en sus dioses para darle escape a aquella realidad que desde la conquista ha manchado la tierra Estudiante Licenciatura en Lengua Castellana, Universidad del Tolima, Facultad de Educación. 1 27

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de sangre. Nuestros cultivos crecen con glóbulos rojos y el café sabe a trombocitos, no sabemos si su pueblo, como la médula espinal del continente, se ha cansado del miedo y la insensibilidad, solo conocemos cómo aquellos que han logrado enfrentarse a las garras de este continente han sido devorados en el intento o son buscados para ser procesados en el páncreas de este monstruo que tiene cara de política y espaldar de economía.


Nuestro pueblo se ha obligado a olvidar, no quiere recordar cómo a finales del siglo XX Latinoamérica se alzó frente a las injusticias de los gobiernos y de quienes gobernaban a nuestros países. La población quiere regresar a aquél estadio donde no se le exige nada más que trabajo, no quiere pensar, porque el pensar nos ha llevado a derramar ríos de sangre y mares de lágrimas. El miedo ha calado los huesos de cada latinoamericano, así como alguna vez nuestros indígenas tuvieron que servirles a los españoles, nosotros hoy estamos buscando cómo rendir pleitesía a aquellos que están matando a nuestros hermanos, tenemos rabia e impotencia pero el miedo nos ha consumido más rápido. Al continente se lo está devorando el Alzheimer. Ya nos olvidamos de cómo México se está apropiando de la cultura paramilitar de Colombia. Ahora no recordamos cómo aquellos 43 normalistas fueron secuestrados y masacrados por hacer escuchar su voz de protesta contra las injusticias típicas de nuestro continente. No recordamos cómo a nuestra amada Cuba, por el hecho de querer la diferencia, le fueron cerradas toda posibilidad de sobrevivencia con sus vecinos países. Lo anterior para mostrar solo pequeñas cosas que suceden a nivel continental y ahora ¿qué pasa con nuestra Colombia? ¿Qué pasa en nuestro departamento? ¿Qué pasa en nuestra ciudad? ¿Qué pasa en la Universidad del Tolima? Se nos olvidó el significado de las palabras justicia y dignidad, no conocemos nuestros derechos y mucho menos exigimos respeto por ellos. La salud, la educación, la alimentación, la política, entre otros, fueron manoseadas y violadas por politiqueros, que se encargaron de darle muerte a siete mil seres humanos que querían una Colombia diferente, creó los dichosos paramilitares, aves negras de carroña que le daban muerte a sus hermanos, hermanos que a diferencia de un fusil tenían el papel y el lápiz en mano. A Colombia se le olvidó lo que significa la Unión Patriótica, lo que significa la inconformidad y, sobre todo, se le olvidó todas las injusticias que sus tierras han padecido. Y a aquellos que no se les ha olvidado están siendo víctimas de persecución; simplemente porque no conviene que un pueblo recuerde lo que hace ya tiempo se nos arrebató de las manos, el derecho a expresarnos. Efecto mariposa

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¿QUÉ FUE PRIMERO, EL HUEVO O EL BALÓN?

Por: Comité de Defensa de la Revolución

El Deportes Tolima está cumpliendo sesenta años, es parte de esas instituciones que nacieron en la región hace medio siglo gracias a la imaginación o la locura de unos pocos, y que cambiaron para siempre la vida de todos nosotros los tolimenses. Hace más de 60 años nació la Universidad del Tolima, las Fuerzas Armadas Revolucionaria de Colombia, el Festival Folclórico Colombiano y por supuesto, lo más grande, el Club Deportes Tolima, todas estas instituciones han marcado y seguirán marcando la vida de los tolimenses.

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Hoy en día es imposible para una persona nacida en el Tolima, imaginar un domingo sin fútbol, un julio sin fiestas, un cultivo de arroz sin un agrónomo de la Universidad del Tolima y un pueblo del Tolima sin la presencia de las putas FARC. Y estas cuatro instituciones, nacieron a partir de un hecho que cambio para siempre nuestras vidas, la violencia política, a unos los mataban por buenos a otros por liberales y acá en el Tolima nos iban matando a todos por buenos y por liberales. La violencia era el plan macabro de los gobiernos conservadores para aniquilar y exterminar de las tierras del Tolima


todo lo que no fuera godo, cachiporro, católico, apostólico y camandulero. Desde los cuarteles y las iglesias se daba la orden de acabar con todo lo que oliera a puto, rojo, liberal o comunista, solo que había un problema, todos acá en el Tolima éramos putos, liberales y machos, entonces tenían que acabarnos a casi todos. Los curas desde los pulpitos empezaron a señalar quién vivía y quién se iba para el cementerio. Para ejecutar esa tarea sucia trajeron boyacos con ruana a darle bala a los indefensos campesinos que no creían ni en la virgen, ni el los curas. Era los años cincuenta y razón tenían los curas, había que acabar con el gran Tolima, arrancarle los brazos, hacerle el corte de franela, pues en estas tierras Galán el comunero fue bienvenido, Quintín Lame se hizo grande y un zapatero del Líbano hizo la primera revolución bolchevique del continente americano. Fueron duros los años cincuenta en el Tolima, pueblos enteros masacrados, familias desterradas, mujeres violadas y la sensación de que estas tierras desaparecerían para siempre, se apoderaba de todos los tolimenses, el llano era un mar de sangre. En medio de las balas, el Tolima se defendió con más imaginación que armas, los campesinos en Villarrica con los tubos del agua hacían escopetas, crearon los primeros grupos de autodefensas para enfrentar a los soldados del ejército y a los asesinos a sueldo venidos de Boyacá. Los

campesinos dejaron de ser inocentes, putos, liberales y machos y se volvieron comunistas, nacía en el Tolima las putas Farc hace cincuenta años, solo a alguien con mucha imaginación y sueños le pone el nombre de Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia a un puñado de hombres armados. Y en medio de las balas, Lord Parga Cortés, quien no era ni Lord ni cortés pero si tenía una gran imaginación, se inventó eso de convertir una pequeña granja-escuela en una universidad y así el territorio empieza a cambiar, la sabiduría ya no era un asunto de curas, ni de enviados de Dios, las armas empezaban a dejar de ser de propiedad exclusiva del opresor. En medio de la guerra y la violencia los tolimenses se imaginaron la primera gran fiesta popular nacional, se inventaron el primer Festival Folklórico Colombiano, grupos de música y baile de toda Colombia vinieron al Tolima en julio a cantar, bailar y beber aguardiente hasta perder la cuenta. Antes del festival folklórico solo noticias de masacres, muertes y ajusticiamientos salían de estas tierras y de repente el país quedó sorprendido, los tolimenses hicieron un carnaval y no se mataron entre godos y liberales, era la demostración de que la violencia era traída de afuera y que entre nosotros podíamos bailar en paz. No era que la violencia hubiera muerto, era que había que hacerle el quite, con música, fiestas, fútbol,

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putas y aguardiente, y así fue como en medio de la sangre y de la guerra y con un departamento en llamas nace lo más grande que ha dado esta tierra, el Club Deportes Tolima. Solo a unos locos se les ocurre crear un equipo profesional de fútbol en medio de la guerra y la violencia, y construir, al tiempo que nace el equipo, un estadio para que juegue ese equipo porque ni estadio teníamos. Solo a unos enfermos mentales se les ocurre traer unos jugadores argentinos al Deportes Tolima, quienes terminaron de jardineros ayudando a ponerle la gramilla a la cancha para poder jugar el primer partido en el nuevo estadio. Solo a otros dementes se les ocurre colocarle al Tolima la camiseta de otro grande, la camiseta de la selección argentina, el Deportes Tolima jugó todo su primer torneo llevando los colores celeste y blanco. Fútbol en el Tolima siempre se jugó, jugábamos fútbol hasta con la cabeza de los curas. No hay datos exactos de cuándo fue el primer partido de fútbol que se jugó en el Tolima, pero se sabe que al momento de la fundación del Club Deportes Tolima había más de cien equipos aficionados, la pelota de fútbol flotaba en un mar de sangre. Cuando el francotirador cura de Armero empezó a darle bala desde el campanario de la iglesia a los liberales que lloraban la muerte de Gaitán, la solución del pueblo fue tumbar las puertas de la iglesia y al grito de viva

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Gaitán jugaron fútbol con la cabeza del cura, el fútbol y el odio por los curas lo llevamos en la sangre desde la época de los Pijaos. Luego de la muerte de Gaitán se nos vino encima el mundo, los boyacos, los curas y la policía hacían jochas y panochas con nuestros campesinos, y si no es por las FARC que desvió la atención sobre ellos, dándole un respiro a los campesinos, y por la universidad que funcionaba en unos galpones para criar pollos, y por las fiestas de San Juan y por nuestro glorioso Deportes Tolima, tal vez no estaríamos contando este cuento, nos hubieran descuartizado: el norte del Tolima para los paisas, el oriente para Cundinamarca, el sur para el Valle. Esas cuatro instituciones nos dieron vida e identidad, gústele o no le guste, las putas son de acá, el Tolima nos une con sus goles, los veterinarios de la Universidad del Tolima han salvado a más de un pollo apestado y las fiestas siguen siendo fiestas. Qué fue primero, ¿el huevo o el balón?, acá fue primero la violencia, luego vino todo, la universidad, el festival folklórico, el Deportes Tolima, la guerrilla y la guerra continua pero la universidad sigue, el Tolima salta a la cancha cada domingo y el bunde suena en medio de la pobreza y las balas mientras la guerrilla negocia la paz. El Club Deportes Tolima nació como una idea de locos, sobrevivió gracias al empuje de todos los tolimenses, de gente como el médico Guzmán Molina


que vendía empanadas y rifaba autos para poder pagar a sus jugadores. Paso la época de los bailes y las fiestas para mantener el equipo, no había dinero para traer extranjeros, el Tolima era el único equipo en Colombia que jugaba solo con colombianos, nunca salíamos de la cola, perdíamos casi todos los partidos pero empezamos a ganarnos el cariño y el amor de todos los aficionados en Colombia. Y así fue como el Tolima se convirtió en el equipo de todos, jugaba solo con colombianos y cuando alguna vez ganaba el Tolima, toda Colombia celebraba su triunfo porque era también el triunfo de todo un país. Pensar que algún día el fútbol colombiano sería grande era algo imposible de soñar, era como soñar que una granja se pudiera convertir en universidad o imaginar que unos campesinos armados de piedras y escopetas se convertirían en la guerrilla más antigua y poderosa del mundo.

Deportes Tolima, el goleador de la copa mundo tiene el mismo sueño que miles de niños tienen, jugar en el equipo de la tierra y vestir con orgullo la camiseta vinotinto y oro. Si James hubiera contado con un poquito más de buena suerte, estaría jugando hoy en día en el Tolima, sería un estudiante de agronomía de la Universidad del Tolima, sería lechona barra brava, miembro de la Revolución Vinotinto Sur, llevaría tatuado el escudo del Tolima en su corazón, se disfrazaría de matachín para armar la fiesta popular a las afueras de la universidad y sería miembro de honor del Club DT de la Pelea, todo es cuestión de buena suerte y de soñar lo imposible.

Entre esas legiones de jugadores colombianos que llegaron al Tolima jugaría el papá de James Rodríguez, soñar que el goleador de la última copa mundo aprendería a correr detrás de un balón en las canchas de arena de un barrio de Ibagué, era algo que solo un loco puede soñar. James Rodríguez lo ha dicho siempre, su sueño es jugar algún día en el

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TRAZOS PARA CONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA

Camilo Pérez Salamanca28 1

Según algunos registros bibliográficos y de prensa con el inicio de la República una política de universidades fue impulsada por el entonces vicepresidente Francisco de Paula Santander. Esa ola alcanzó a llegar a la ciudad de Ibagué luego que en 1822 el propio Santander creara el colegio San Simón en honor al libertador Simón Bolívar. El San Simón, más que un colegio aspiró a ser la universidad pública del departamento. Después de inaugurado e iniciado la impartición de clases, se creó la Facultad de Medicina adscrita a dicho plantel nombrándose como primer decano al doctor Mariano Melendro. El proyecto inicial era que en el colegio se dictaran dos semestres de humanidades y la parte científica y práctica debía completarse en la Escritor y periodista pensionado de la Universidad del Tolima.

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Universidad Nacional de Bogotá. Es necesario recordar que para entonces el Tolima se encontraba con serias dificultades de infraestructura vial, (para esta época, no se contaba con ninguna carretera ni había llegado el primer carro a la ciudad). El trasporte se debía realizar a caballo desde Ibagué, teniendo que pasar por ríos caudalosos como el Coello, Magdalena y Bogotá. Estas razones impidieron que alumnos y profesores dieran viabilidad a este proyecto académico dadas las dificultades mencionadas. Los “ricos” de la época consideraban que para semejante esfuerzo era mejor enviar a sus hijos a estudiar a Inglaterra o Francia. El segundo proyecto de estudios superiores se dio en 1861 cuando se intentó poner en marcha la Escuela de Minas adscrita a la Escuela Normal Superior, (simultáneamente se creó la Escuela de Minas de Antioquia que dio origen a la Universidad de Antioquia) este proyecto fracasó por ausencia de


docentes capacitados para impartir las clases en este ramo. Un tercer intento se organizó en 1887, un año después de aprobada la Constitución de 1886. En esta ocasión el Congreso de la República aprobó una ley (ver el libro de Hernando Márquez Arbeláez San Bonifacio de Ibagué) donde creaba las escuelas de Minas de Ibagué (adscrita al Colegio de San Simón) y del Cauca. Esta ley ordenaba traer cuatro profesores expertos en mineralogía desde San Francisco (California) al igual que aportar cincuenta mil pesos de la época para la compra de laboratorios y planta de energía para la sede que luego se convertiría en la primera planta eléctrica que conoció la ciudad. Entre los profesores expertos en minas se encontraba el escritor y poeta Jorge Isaacs. En la ejecución de esta ley se nombró como rector a Francisco de Paula Rendón y como vicerrector al general Lujan. Nuevamente el proyecto de tener estudios superiores en la ciudad fracasó debido a que solo se matricularon 7 estudiantes, mientras que la Escuela de Minas de Popayán si entró en funcionamiento y con el tiempo se convirtió en la Universidad del Cauca. El cuarto intento fue en 1945 cuando el diputado a la asamblea del Tolima, Lucio Huertas Rengifo, presentó un proyecto de ordenanza a la Corporación creando la Universidad del Tolima por solicitud elevada de parte de los comerciantes de la vieja Plaza de la 14 (no confundir con la Plaza de Chapinero). Este mismo año se originó un debate público

en la ciudad entre simpatizantes y opositores a esta idea. El Partido Liberal en el gobierno no fue partidario de este proyecto ya que según ellos tenía un origen conservador y laureanista. El gobernador para la época, Alfonso Bonilla Gutiérrez, consideraba que la Universidad del Tolima iba a consumir el presupuesto que tenía para la educación rural. Uno de los más acérrimos detractores de este proyecto fue el diputado Liberal y educador Ismamel Santofimio Trujillo enemigo declarado del diputado y también profesor Lucio Huertas Rengifo (ponente de la ordenanza). El mismo Partido Conservador no apoyó decididamente la iniciativa de Huertas por considerar que en un año electoral (1946) él podía dedicarse a pedir un reglón seguro a la Cámara de Representantes. Huertas contó en la Asamblea con el apoyo del diputado gaitanista Carlos H. Pareja autor de la novela El monstro. Archivos X

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Si bien la ordenanza la firmó Ricardo Bonilla Gutiérrez, gobernador, llevaba también las firmas de Ernesto Lucena Bonilla, presidente de la Asamblea y Luis Ernesto Bonilla. Esta ordenanza se sancionó el 10 de Mayo de 1945, aunque no entró en funcionamiento por varios motivos. El primero de ellos, la ordenanza determinó destinar 40 mil pesos anuales para el fondo acumulativo de la Universidad del Tolima, muy pronto el gobierno comprobó que este dinero no alcanzaba a cubrir los gastos de funcionamiento de este proyecto académico. Por otro lado, no se creó ni reglamentó el fondo acumulativo que era el destino de esos recursos. En 1948, tres años después de creada la ordenanza, llegó el 9 de abril con el asesinato del líder Jorge Eliecer Gaitán y el Ibaguetazo en la ciudad que desarrolló la Violencia entre liberales y conservadores de los años cincuentas. El proyecto de Universidad del Tolima se engavetó. En 1950, el Partido Conservador inscribe como candidato único al

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ingeniero Laureano Eleuterio Gómez Castro. Muerto Gaitán el liberalismo escogió como único candidato al abogado Darío Echandía Olaya, pero a raíz del atentado en Riosucio dirigido al doctor Alfonso Palacio Rudas, el atentado terrorista al Directorio Liberal del Valle por los “pájaros” de la época y el asesinato en Bogotá de Vicente Echandía en este mismo año, hermano del propio Echandía, la dirección del Partido Liberal en cabeza del doctor Uribe Márquez y Carlos Lleras Restrepo, ordenaron a las bases liberales no asistir a los comicios de 1950 aludiendo falta de garantías y la violencia en el ejercicio de su labor política. El conservatismo gana las elecciones sin ningún contendor dando apertura a la más atroz violencia partidistas de aquel tiempo. La creación de los “pájaros”, sicarios conservadores a sueldo, el tenebroso SIC, una pequeña Gestapo que años después vendría a ser el DAS y la Policía Departamental (chulavita). Tres años después, en 1953, se produce el golpe de estado que releva a Laureano Gómez y coloca como presidente a Gustavo Rojas


Pinilla. Tocaría esperar hasta 1955 para que un grupo de notables ibaguereños visitaran al gobernador militar César A. Cuellar Velandia y le informaran sobre la ordenanza 10 de 1945 creando la Universidad del Tolima, y que aún no se había puesto en funcionamiento. Curiosamente este gobernador militar fue quien decididamente acoge la idea de estos ciudadanos, visita al presidente y le solicita apoyo229 para materializar la idea. Rojas Pinilla le manifiesta su aprobación pero le advierte que el gobierno nacional no tiene recursos para crear nuevas universidades, le recomienda sí, que al ser el Tolima un departamento agrícola las carreras deben estar orientadas a suplir necesidades sobre el agro. También le insinúa hablar con las directivas de la Escuela Agronómica San Jorge, considerada por la época como la mejor en el país.

sacerdote Carlos Restrepo Jaramillo, quien a su vez fue el primer presidente del Consejo Superior y delegado del gobernador ante de la universidad durante su administración. Con Carlos Restrepo Jaramillo buscaron el perfil profesional que más se adecuara al cargo de rector de la universidad encontrando en el ingeniero Adolfo Pardo Vargas, quien prestaba sus servicios a las Empresas Municipales de Ibagué, la persona más idónea para cargo.

Como eran tiempos de la dictadura Cuellar, Velandia lleva la propuesta a su Consejo de Gobierno y sin estudios de factibilidad se ordena recrear la Universidad del Tolima con el decreto legislativo 1916 reformando la ordenanza anterior que impedía poner en marcha la Universidad del Tolima. Se derogó el Fondo Acumulativo y se ordenó que del presupuesto de educación se destinaran las partidas necesarias para que comenzaran las clases. Fue así como se nombró el primer consejo de la Universidad del Tolima que fue presidido por el

Julio Galofre, Adolfo Pardo Vargas y Cuellar Velandia visitaron al sacerdote Nicodemos Saldukas rector de la Escuela Agronómica de San Jorge para pedirle un permiso para que la Universidad funcionara en esos predios.

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Para mayor profundidad sobre este asunto, ver Reportaje a la Universidad de Camilo Pérez Salamanca.

El Dr. Pardo Vargas inicialmente no quería aceptar dicho nombramiento y por eso puso una sola condición, no cobraría sueldo durante su administración porque consideraba un honor ser el primer rector de la naciente universidad. En tal condición permaneció año y medio hasta cuando le entregó a su sucesor el abogado Julio Galofre Caicedo.

Fue así como después de tantos ires y venires la Universidad del Tolima fue inaugurada por el Coronel César A. Cuellar Velandia el día 12 de marzo de 1955 (ver discurso de Cuellar Velandia, Revista Panorama No 8, Octubre de 1988). La Facultad de Agronomía comenzó labores luego del discurso del decano Nicodemos Saldukas ese mismo día. Archivos X

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Súplica a Julio Cortázar Poema inédito de Nelson Romero130

Julio, es hora de que me vendas o intercambiemos El poema donde aparece tu firma, el titulado “El encubridor”, El que dice de un hombre Que salió del país por “miedo del queso con ratón”. Ese poema es mío y tú me lo robaste. Y aunque hayas agregado en él Que “un mismo espejo es todos los espejos”, Con eso quieres encubrir el robo que me hiciste. Devuélvemelo entero, no es justo Que yo, y toda una generación, estemos en el anonimato por tu culpa. La mañana antes de yo escribirlo Salía de Colombia, todo porque en la casa Tuve miedo del queso con ratón, Fue el ratón más cruel de nuestra historia. Quise encubrir con esa metáfora la violencia y el hambre. Pero tú te apoderaste de él por un descuido mío Cuando lo abandoné en un café del centro de Buenos Aires.

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Poeta tolimense ganador del premio Internacional de Poesía Casa de las Américas 2015.

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Ese poema yo lo comencé así: Ese que sale de su país porque tiene miedo, no sabe de qué,  miedo del queso con ratón,  de la cuerda entre los locos,  de la espuma en la sopa. Y tuviste el descaro de poner “Julio Cortázar” al final. Lo escribí esa mañana porque en Colombia teníamos tanto miedo Que veíamos espuma en la sopa y a hombres con una cuerda en la mano. Tú nunca has tenido miedo, ni de tus propios bestiarios. Devuélvemelo en intercambio por unas zapatillas rojas que te hacen bien al frío, ché, Las usó James Joyce mientras escribía su Ulises. Además yo lo escribí calzado con esas mismas zapatillas. Es hora de que borres tu firma debajo de ese poema, Si yo tuve miedo, tú sí deberías sentir mucha vergüenza del queso con ratón.

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CADÁVER INSEPULTO Cuento inédito de Carlos Arturo Gamboa131

Sólo los alertó el hecho significativo de que aquel cadáver danzara río arriba. Durante las dos últimas décadas habían bajado por ese cauce tantos muertos, que uno más era parte del inventario cotidiano. Pero este parecía nadar, iba en contra de la corriente, esquivando troncos y pedazos de cuerpos que se tropezaban contra las orillas y rebotaban de nuevo al centro de la acuosidad. Fue por eso que la romería lo acompañó durante un buen trecho hasta donde la vegetación y el relieve lo permitieron. Luego vieron como aquel cuerpo seguía su tránsito, vestido con una camiseta roja y un pantalón azul; bocabajo. De vez en cuando el vaivén del torrente dejaba observar parte de su cabellera y entonces todos se empinaban tratando de ver aquel rostro que ellos intuían, pero 131

Escritor y docente adscrito al Departamento de Estudios Interdisciplinarios del IDEAD-UT

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que deseaban confirmar. Luego el agua lo azotaba de nuevo, lo succionaba hacia el fondo y solo se podía ver su espalda. Parecía un muerto reciente, sin muchos rastros de descomposición, al menos eso sospechaba la multitud que atónita miraba. Después empezaron a regresar hacia sus ranchos, teledirigidos por una extraña parsimonia. Todos en silencio, como si acabasen de observar un milagro. El pueblo había guardado un mutismo místico durante esos veinte minutos, justo los que aquel cadáver duró en transitar el kilómetro y medio de la ribera. Después de procesado el estupor, fue un niño quien se atrevió a romper el mutismo. - Ese muerto está regresando a su casa –dijo-, y la muchedumbre pareció aceptar aquella sentencia. - Es que es un muerto porfiado –contestó otro de los niños-


En aquel tiempo el pueblo era apenas una sombra de la pujanza que merodeó sus riberas. Solo lo habitaban cerca de ciento cincuenta personas, la mayoría mujeres viudas con su recua de huérfanos de padres y algunos ancianos que ya no tenían a dónde ir porque su vida estaba enterrada en los alrededores. Había llegado allí meses atrás en busca de datos para un trabajo de investigación, pero no logré mucho porque la gente temía hablar de todo. Estaban tan acostumbrados al rito de la barbarie que apenas se limitaban a dar sus nombres y a saludar con una desconfiada cortesía. Era lógico su comportamiento y eso lo sabía de antemano. Un pueblo que en diez años había pasado de ser un centro de acopio de madera, con cerca de tres mil habitantes, a convertirse en una aldea fantasmagórica, en la cual la muerte retozaba cada tarde y cuyos habitantes parecían estar predestinados a ver el rostro de la ausencia, no podía ser un pueblo receptivo a mis indagaciones citadinas. Por eso opté por camuflarme y empecé a imbuirme en sus cotidianidades. Ayudé a los habitantes en variados oficios. Empecé realizando una campaña odontológica, con lo cual gané la confianza de los chiquillos quienes empezaron a llamarme el doctor matacaries, luego intenté reunir a los habitantes para convencerlos de permitirle a sus hijos recibir clases en una escuela improvisada que

no contaba más que con los restos de un pizarrón que permanecía recostado a un árbol y, que según algunos habitantes, era el único testigo de la masacre de la noche de octubre. Al principio se limitaron a escucharme durante algunos minutos y luego se iban sin decir nada. Después, tres intentos más adelante, alguien susurró en medio de la muchedumbre: - Pues para qué leer, mejor que aprendan a contar cruces. Ese fue el inicio de la escuela y, a medida que los niños se animaban, se me iban ocurriendo más actividades para mantener ocupadas aquellas mentes errabundas y sin ilusiones. Fueron los niños quienes lograron hacerme parte de la comunidad. Ellos hablaban de mí a sus padres, ellos me conseguían alimentos cuando mis provisiones escaseaban o me traían pescado, la dieta por excelencia del pueblo. - Pescados engordados con muertos, por eso es que alimenta tanto - dijo alguna vez un soldado que había llegado con la tropa en las periódicas romerías-. Así fui ganando confianza y aceptabilidad en el pueblo, la mayoría de los habitantes me saludaban con el mote de profe Estrada, entonces fue cuando ellos volvieron y reclutaron a la mitad de los niños, los que superaban los #elsalmonsomostodos Bumerán

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ochos años. Se los llevaron sin que nadie dijera nada, sin una voz de protesta. Sólo me limité a disfrazar el miedo y mi amargura improvisando una obra de teatro con el Rin-Rin Renacuajo de Pombo. Esa noche el pueblo se durmió mucho antes de la hora acostumbrada y el silencio parecía tan profundo que se podía sentir el sollozo de la vegetación. Al día siguiente traté de conversar con la gente, pero sus cabezas agachadas habían perdido el rumbo de las alturas. - Ahora tal vez entienda profe Estrada-, me dijo una mujer que cargaba en sus brazos un niño menor, quien había visto impávida cómo su hijo mayor era puesto en la fila la noche anterior y llevado hacia la montaña, ese extraño paraje en donde los rostros se pierden y nadie vuelve a saber nada. Tardé horas en decidirme, pero algo inexplicable me movía. Tal vez era la costumbre de soñar, o el deseo de las utopías, o mi terquedad de errabundo. Por eso me puse las botas, la camiseta roja y el pantalón azul. Les dije que iría hasta las entrañas de la selva, pero que volvería con sus hijos. Ni siquiera una mueca de esperanza cruzó sus rostros. Nadie dijo nada, solo algunos niños se acercaron con provisiones para mi osadía. -Chao profe, ojalá regrese- me dijeron y empezaron a cantar: - “El hijo de rana Rin-Rin Renacuajo salió está mañana, muy tieso y muy majo, con pantalón corto, corbata a la moda, sombrero encintado y chupa de boda. Muchacho, no salgas, le grita mamá, pero él hace un gesto y orondo se va…”. Las voces se fueron perdiendo a lo lejos, mientras mi cuerpo se enfrentaba al sofoco de la espesa selva. Ya iba con el presentimiento que no regresaría.

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EL PROBLEMA DE LA GUERRA 1 Elmer Hernández32

La guerra surge por su enemistad con las ideas. En la historia de la humanidad es fácil constatar que la guerra acaba con la libre circulación del saber y del conocimiento... Se queman las bibliotecas, se persiguen a los escritores, se cierran las academias y la ciencia se pone a servicio de la muerte y la destrucción. Lo más contrario a la civilización es la guerra, sobre todo porque a todo poder le tiene sin cuidado lo más humano que puede habitar en los hombres. Si hay una forma de detener el progreso esa es inventando una guerra o prolongándola. Sobre todo si se trata de un pueblo sometido, un tanto triste, algo acostumbrado al maltrato. La única posibilidad que tienen esos pueblos para alcanzar un mayor sentido de autonomía, independencia y libertad es el cultivo de las ideas. La historia así lo muestra. La guerra les representa el atraso y la prolongación de su propia miseria. Para un pueblo no

es fácil abrir una universidad para que la guerra se la cierre. Para un pueblo no es fácil formar a un intelectual, para que la guerra lo predestine a la cárcel, el exilio o la tumba. Para un pueblo no es fácil consolidar una cultura para que la guerra la reduzca al odio y la sangre. Hay que hacer lo posible por mantener algún espacio abierto que le dé algún oxígeno a la noble posibilidad de que la academia, en cuanto ámbito del saber y el conocimiento, no desaparezca. Creo que hoy más que nunca el ser académico, docente y estudiante, debe preocuparse por el futuro de la Universidad, un futuro que será obscuro si se le apuesta a la nefasta posibilidad de la guerra.

Escritor y Docente de la Universidad del Tolima, Facultad de Educación. 1 32

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CANIS LUPUS

FAMILIARIS

Y ESCARABAJO 1 Javier Bejarano33

El teatro es un arte que se inspira muchas veces en la historia, en el contexto socio cultural del autor o de los autores en el caso de la creación colectiva. Solo para no ir tan lejos, los dramaturgos griegos en el S IV, a.n.e. escriben dentro de una atmosfera bélica: Antígona de Sófocles hace referencia a la guerra que enfrenta a dos hermanos, Eteocles y Polinices, jefes cada uno de un ejército, quienes perecen en esta batalla. Aristófanes en su obra La paz, lo que hace es criticar la larga guerra del Peloponeso. Saltando al S XV, Shakespeare, solo para citar un ejemplo en su obra Mucho ruido y pocas nueces, los personajes son guerreros que llegan después de la batalla. Y en el S XX el ejemplo es Brecht, quien critica el fascismo y a la guerra especialmente en sus obras, Terror y miseria del tercer Reich (1938) y Madre coraje y sus hijos. Director Grupo de Teatro Universidad del Tolima. 33 1

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ACTO PRIMERO Perro 2: Si no eres perro tendré que matarte Perro 1: ¿Por qué? Perro 2: porque matamos perros (pausa). Es la guerra Perro 1: Vi colgada a mi hermana y a un hermano cachorro y no sentí nada. Perro 2: Esta mañana vi a mi antiguo amo tirado boca abajo, tenía cuatro huecos de bala en la espalda. Esto es una muestra dialogal de Ornitorrincos (1997), la dramaturgia de Fabio Rubiano, donde presenta una situación extrema, como lo es la guerra. Se trata de una fábula metafórica donde personajes humanos se animalizan, se bestializan hacia la forma de esperpentos expertos en tortura y masacre. Su degradación es tan extrema que los coloca a un nivel inferior al de los perros. Por el otro lateral, los canes, están siendo infectados por los anteriores


personajes y evolucionan hacia ellos; saben en qué matones se convertirán y temen humanizarse. La fábula muestra a la civilización infectada por el placer de los crímenes. Perro 1: Tengo miedo de caminar erguido, matando y riéndome; prefiero estar muerto hinchándome por el sol. ACTO SEGUNDO LA COMEDIA DE ARISTÓFANES (GRECIA 400 AÑOS ANTES DE NUESTRA ERA) El comediógrafo griego escribió la obra: La Paz, donde el dramaturgo retrata a una sociedad cansada de las guerras y que ya quiere dedicarse a vivir. Allí crítica y denuncia a los empresarios de la guerra. El héroe es un agricultor productor de uvas, y el coro está representando por los labradores. Los dioses del Olimpo

tienen secuestrada a la diosa Paz; Trigeo el campesino viñador va hasta el cielo y su vehículo es un cucarrón mierdero: Escarabaeus Viettei, en este escarabajo asciende y descubre donde está encerrada la Paz, y junto con el grupo de labradores la rescatan al igual que la diosa de las cosechas y de las fiestas: Opora y Teoría. El arte sugiere muchas cosas y en este caso el acto teatral nos incita a pensar junto con Aristófanes, que para alcanzar el derecho a la paz, al menos el cese de los enfrentamientos armados, donde la población civil especialmente la campesina queda atrapada entre dos fuegos, no se puede dejar en manos de quienes ven en la guerra un gran negocio. Moraleja: si queremos la paz, debemos rescatarla. Porque los dioses de la guerra, la han secuestrado

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SIN TÍTULO Ricardo Andrés Pérez134

“Todas las horas son las de la muerte Que venga con tranquilidad Yo no la espero, Solo vivo Estoy listo” El abrebocas es el fragmento de un poema que escribí hace años y que me lleva de viaje a una claridad con la que se puede vivir, con la que se puede discurrir por este mundo y entonces pensar en qué puede ser eso de la paz; ¿Tendrá que ver con la tranquilidad? ¿La muerte? ¿Qué será? En un conflicto bélico la paz no puede ser nunca la del exterminio, la de la opresión o de la humillación, es muy claro cómo los términos del fin de la primera guerra mundial dejaron abierto el camino para que se desatara la segunda. Y cómo el final de la segunda, desató la guerra fría y los conflictos a “pequeña” escala en los que las potencias se enfrentaban respaldando a uno o a otro bando con miles de muertos ajenos a los países que manejaban el enfrentamiento. Es por eso que los acuerdos, los pactos a los que se llegue para finalizar un conflicto bélico deben ser muy precisos, dialogales y sin extirpar u oprimir a una de las partes, así haya un aparente triunfo militar. La 1 34

Profesor de planta, Facultad de Ciencias Humanas y Artes, Universidad del Tolima.

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conquista y el sometimiento ya son situaciones aparte de lo que puede ser un acuerdo y de lo que puede ser un asomo de paz. Si nosotros pensamos en “pactos” como las capitulaciones de Zipaquirá, que puede figurar en nuestra historia como uno de los primeros documentos de derecho público y que prefigura cómo de ahí en adelante el derecho tomó muchas veces el camino del engaño y la trampa, mucho más en el mar de leguleyadas que se practican en Colombia, que no sirven para regular sino para mantener un orden social de “ley para los de ruana” y privilegio para hacendados o potentados. Estas Capitulaciones se firmaron entre la comisión realista del Virreinato de la Nueva Granada y un, muy en entredicho, “líder” comunero, para “desmovilizar” la insurrección comunera; así encontramos en ellas la naturaleza traidora y cruel de los pactos hechos con una parte opresora. Parte que después termina por exterminar y, literalmente, descuartizar a los oponentes. De la misma manera, si se observan los acuerdos de paz de Santo Domingo, entre el gobierno presidido por Virgilio Barco y el M-19, se encuentra


SIN TÍTUL que hay muchos enemigos de la paz que, durante y luego de firmados unos acuerdos, acosarán o asesinarán a los que son la minoría que refrendan. Sin embargo, y luego de que asesinaran a Carlos Pizarro León-Gómez, líder y candidato presidencial del naciente partido Alianza Democrática M-19, el grupo guerrillero firmante no se alzó de nuevo en armas, sino continuó su vida democrática que pervive en la actualidad, ya transformada. Claro que en este último caso, después de los acuerdos de paz (que luego se dieron no sólo con el M-19) vino el proceso de la séptima papeleta, promovido por estudiantes, para la conformación de la Asamblea Nacional Constituyente que produjo la Constitución del 91, que llevó a Colombia a un escenario de cierto reconocimiento de la diferencia y de actualización normativa y jurídica, necesaria para que el país fuera más amplio para sus nacionales. Al final, la firma de unos acuerdos de paz entre dos partes, en cualquier sitio, no conducirá per se al fin de un conflicto bélico; pero sí puede llevar a que, con el concurso de distintos sectores sociales, se adelante un proceso con una serie de acciones que, en su conjunto, reconozcan la diferencia y creen un espacio para que el funcionamiento de algo llamado “democracia”, incluyendo la participación decisoria de las personas y los grupos sociales a través de su voz presente de distintas formas; con el diálogo, la escucha, el voto, el debate, los argumentos y las acciones

que no son dañinas para la integridad de la vida de los otros, ni los excluyen, ni los oprimen. Es decir que, en un verdadero acuerdo que reconozca las partes, los conflictos seguirán existiendo pero en los escenarios de participación y debate pacífico. Lo anterior es un sueño, porque justamente “la vida es sueño” y la muerte fin del sueño, o quién sabe, el paso a otro sueño. El caso es que mientras se vive se ha de hacer sin temor, por más de que intenten cercar la libertad y las expresiones, siempre hay estrategias para crearlas, encontrarlas y vivirlas. Las amenazas que hacen los miserables desde la sombra, son eso; sombras que quieren oscurecer la claridad que puede tener la vida y muchas veces el difundirlas sólo extiende el dominio de las sombras. Por eso siempre Yo soy salmón, no necesariamente porque sea el pescado que probamos en una rica salsa de camarones, sino más bien el pez vivo que contra la corriente remonta los ríos para llegar a procrear al lugar de su nacimiento, ese pez poeta y volador que es capaz de ir hasta el mar, conocer el ancho mundo y volver a su terruño de agua dulce para amar. Siempre en paz y siempre siendo independiente sin temor, en definitiva.

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Carlos

Pedraza Cienfuegos

El día de tu entierro, en esa tarde, llovía y hacía sol al mismo tiempo, el cielo lloraba la pérdida de un gran dirigente pero también lanzaba un rayo de luz sobre nosotros para que la esperanza se mantuviera fuerte y para ahuyentar todo indicio de miedo en los luchadores del pueblo. Aunque pensaron que te harían callar, ahora tu voz suena más fuerte en nuestras mentes y corazones, ellos pagaran sin duda el golpe que nos han dado ya que ahora somos más fuertes porque tú vives en nosotros.

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Antonio Echeverry Gil35

Y firmaron la paz Ante el regocijo de todos Y para sellar el pacto Guerrilleros y soldados Dispararon al aire sus fusiles y del cielo azul cay贸 una lluvia de palomas blancas con las alas destrozadas.

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Poeta tolimense

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BENJAMÍN GUZMÁN: EL SUR TAMBIÉN RESISTE

José Díaz1

“Si acá nacieron las FARC, acá se debe firmar la paz”, con esta frase de sabiduría campesina, montañera y cañonera terminó su intervención musical el campesino Benjamín Guzmán, músico venido de las montañas del Tolima, del Cañón de las Hermosas. La frase la dijo en el VIII Encuentro Regional para la Paz realizado en noviembre de 2014 en Chaparral. Benjamín llegó a este evento desde la vereda la Alemania del Cañón de las Hermosas, región que une el Sur del Tolima con el Norte del Cauca y el Sur del Valle, escenario recurrente de la guerra y de la Violencia desde hace 400 años. Benjamín llegó armado con su guitarra y su voz, a compartir los cantos que cuentan las duras y las maduras de la lucha del campesino tolimense pero también vino a cantarle a la esperanza y a la paz. Con su guitarra también llegó a Ibagué, al Paro Cívico Nacional Cafetero de marzo de 2013, y a Castilla, al Paro Nacional Agrario y Popular de agosto de 2013. Cada vez que hay un paro, Benjamín no duda en venirse con su guitarra desde las rebeldes montañas del Chaparral profundo y guerrero. Benjamín conoce como si fueran las cuerdas de su guitarra el Cañón de Río Amoyá, la región que hace 400 años fuera la última línea de defensa de las parcialidades PIJAOS en su lucha a muerte contra las tropas invasoras españolas de uno de los primeros otrocidas de capa y espada, Juan de Borja. 1

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Salmón Pijao, ufólogo de profesión y espantapájaros en sus ratos libres.


Benjamín vino al paro campesino esparciendo las semillas del movimiento Agrario y Popular, exigiendo la tan anhelada reforma agraria y la paz, llegó cantando y haciéndole saber a todo el mundo que los campesinos no están derrotados. En los 23 días y noches del paro campesino a Benjamín le tocó cantar afónico gracias al gas lacrimógeno, andaba un poco sordo y turuleto por culpa de las balas disparadas por los enemigos de toda la vida, los mismos que con pólvora y aturdidoras pretenden silenciar los tiples y las guitarras de la paz. En los días del paro vio con rabia la sangre de los campesinos tolimenses correr como el río Amoyá por el Cañón de las Hermosas, le tocó presenciar el entierro simbólico de Jeiner Mosquera, labriego natural de Ataco, injusticiado por las fuerzas del Estado en Castilla, pues la cosa se puso tan dura que ni al entierro pudieron ir. Cuando Benjamín llega, siempre cuenta de dónde viene y sí el espectador está desatento, él vuelve a repetir: “vengo del Cañón de las Hermosas” para que todos sepan todo lo que le ha tocado que voltear para poder llegar y lo duro que será regresar. En el Cañón de la Hermosas ISAGEN desarrolla un proyecto hidroeléctrico a filo de agua que acabará con la vitalidad de la montañas, es también zona de “consolidación militar” con la cual se busca desyerbar la resistencia campesina y a punta de cañones asegurar el “progreso” de los poderosos del país.

Quienes han disfrutado de un café con Benjamín, de su voz y su guitarra en los paros campesinos, saben que lo que cuenta y canta es la historia de lucha y sufrimiento de los miles de labriegos procedentes del Sur del Tolima. Las FARC nacieron hace 50 años en el Tolima cuando se conformaron los primeros núcleos de autodefensa campesina para enfrentar la política de sangre y fuego y frenar la estrategia de persecución de campesinos tolimenses organizada por los gobiernos conservadores, y ejecutada por los pájaros, la chulavita, la policía y el ejército: 4 nombres distintos, un solo Basilisco verdadero. 50 años después los guerreros siguen en pie, los campesinos no paran de dar la pelea pero también consideran que la paz no es un sueño, es una justa aspiración popular como lo es la reforma agraria popular y campesina. Benjamín es uno de hacedores de la música popular colombiana que junto a los tríos Ideal y Vinotinto vienen a cantarle a la paz y a la libertad de expresión en el lanzamiento de la edición espantapájaros del Salmón Urbano. Con música de cuerda y cantando todos juntos ‘A quien engañas abuelo, yo sé que tú estás llorando/ A unos los matan por buenos y a otros por liberales´, vamos a espantar la presencia de las aves de la muerte que pretenden silenciar a los luchadores de la paz, a los amantes de la libertad y de la música.

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Año XV – Número 24 – Semestre B / 2014 Septiembre – Diciembre de 2014 Cajamarca / Rovira / Líbano / Ibagué / Girardot / Armenia / Bogotá / Neiva / Cali / Medellín / Manizales / Zion … Colombia. Universidad. El mundo COMITÉ COORDINADOR Camilo Restrepo / David Espinosa / Andrés Leal / Hans Trujillo / Fabián Pinzón / Laura Villarreal / Alexa Montes / Yenny García / José Díaz / Camilo Toro / Werner López / COMITÉ EXTERNO Carlos Buey / Jean Paul / Pierre Díaz / Carlos Gamboa / Ricardo Pérez / Alexander Martínez / Alex Duarte / Argemiro Rojas / Carlos Castaño “El Bueno” / Luis Alberto Castaño / Oscar Will / Milena Galvis / Boris Moreno FOTOGRAFÌA URBANA Archivo Histórico Ibagué / Galería de la Memoria / Semana / El Tiempo / Tribuna / Centro Nacional de Memoria Histórica DES-COORDINACIÓN INTER-REGIONAL U. TOLIMA: Andrés Leal ROVIRA: Edison Peralta LIBANO: Sgt. Matacho CAJAMARCA: Jimy Torres U. DISTRITAL: Milena Galvis / Oscar Will Luís A. Castaño / Carlos “El Bueno” UNAL-BOGOTÁ: Moe / Larry / Curly USCO: Marthika Barrero / Mr. Wilson U. CUNDINAMARCA: Roberto Bolaños U. CALDAS: Jean Paul UPTC: Laura Cruz UNAL-MEDELLIN: Shamira Rodríguez / María José Andrade Esteban Cuervo UDEA: Marcela Eliana / María Munera / Frank Valbuena Amarilla Gilmour UNIVALLE: Andrés Echeverry / Stephany Collazos Santiago Salazar / Marlon Bedoya / Vladimir Rojas / Sandra V. Sánchez / Marisol Perdomo David Valencia CARÁTULA Frontal: LOS NIÑOS DE LA PAZ [Ilustración: Pawla Kuczynskiego - Polaco] Trasera: CIUDADANO NÚMERO CERO [Caricatura: Revista Semana, noviembre de 1950] CONTRAINDICACIONES Su misión, amigo lector, si decide aceptarla, es transformar este revista en un objeto deslizante no identificado, hacer con ella barquitos o aviones de papel y ponerlos a transitar por la esquina rota del movimiento social colombiano. Como siempre si usted o alguno de sus colaboradores es boleteado o cae en las garras de los depredadores, el Comité Editorial negará cualquier conocimiento de sus actividades. Esta publicación se autodestruirá en cinco segundos. Buena suerte, amigo lector. GRACIAS TOTALES “La política es el arte desovar juntos”: Hannah Saumon EL SALMÓN EDICIÓN 24 FUE FINANCIADO POR: VICERRECTORÍA DE DESARROLLO HUMANO UT UNIVERSIDAD DEL TOLIMA

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¡NO TE RINDAS, COMPAÑERO! Este mensaje es para quien está en su casa en compañía de su bella familia. Para quien no encuentra destinación. Para quien día a día batalla contra el infortunio y para quien ha ganado la vida. Para aquel que algún día luchó contra molinos de vientos. Para aquel que sigue batallando contra Cíclope y Poseidón. Para quien tiene su barca anclada en el puerto Esperanza. Para quien tiene bifurcado su corazón. Para el que sueña con retornar pero que hace camino al andar. Para quien perdió el Unicornio de Silvio pero encontró el Conejo de Alicia. Para quien se siente triste, para quien no encuentra el sur o para aquel que en algún momento pensó en abandonar. Para aquel que está hoy entre nosotros, al fondo, abajo y a la izquierda, al lado del corazón. Para Johnattan Fx Px, compañero del alma, compañero. Para ´Popeye¨, hermano de ríos, montañas, soles y lunas libertarias. Para el Punkies que lucha y canta, camina y vuela. Para el militante de la vida que nos enseñó esta canción: cantamos porque el grito no es bastante y no es bastante el llanto ni la bronca cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota


No Espanta Pájaros Al espantapájaros no le importa el huerto más bien lo hastía su obligación gratuita y además se siente desolado con su sombrero roto y sus andrajos. Al espantapájaros no le importan los pájaros pero aprecia que alguna mosca candorosa recorra sus bíceps de madera. En realidad los pájaros se alejan no porque él los intimide sino porque viene tormenta y esta no es un simulacro. Mario Benedetti

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El salmon  

Revista Cultural El Salmón Número 24 Ibagué Colombia 2015

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