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FA CE TAS CULTURA AL DÍA El cuento

La oreja

José Hilario Yepes Análisis textual

La caricatura en los contextos escolares

Óscar Iván Londoño Zapata Los recomendados

Poemas, aventuras y emprendimiento Colprensa


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José Hilario Yepes*

IBAGUÉ, SEPTIEMBRE 29 DE 2013

La oreja

Hortensia Flores continúa en la búsqueda de su hijo Rito, quien nació en hogar sin padre, sostenido por una mujer humilde, consagrada al trabajo y al cuidado de su hijo, de nacimiento maltrecho en un parto difícil. La mujer, se sorprendió cuando al niño le fue creciendo la oreja izquierda, llena de pelo hirsuto. En la escuela pública, lo llamaban Orejas, y lo que en un principio fue de burla y risa, al final de los estudios primarios se inició un matoneo, que Rito soportó con estoicismo a pesar de que le dibujaban en los cuadernos una oreja encabezada con el nombre: Rito. Luego, se extendió el maltrato a empujones y golpes, con el aislamiento del menor. Repasaba las tareas en el patio de una casona antigua de paredes gigantes, puerta rústica con goteras en un techo de zinc y en un ambiente denso y de malicia. Para evitar las burlas de jóvenes, Hortensia le sembró en la cabeza un gorro de los que emplean los habitantes en la altiplanicie andina boliviana, y que le cubría las orejas, pero las normas de disciplina no permitían portar cachuchas, sobreros y gorros, y en contradicción, no molestaban por llevar greñas y peinados estrafalarios. Una vez se inició un matoneo a la salida de la jornada que envió al hospital al joven; le incineraron la gorra y destrozaron los útiles escolares, y debido a que no podían detener el conflicto, se optó por un plan especial para que Rito siguiera sus estudios desde el inquilinato, allí en la pieza en donde vivía en compañía de su madre, mujer de dedicación a oficios domésticos. Un residente lo inició en el juego ciencia: el ajedrez, y le enseñó las salidas de Pión cuatro Rey, y los jaques con la Reina, un Caballo y dos Alfiles. Cuando el joven descansaba, Luis Eduardo, un vendedor de libros viejos, lo retaba a batallas de tablero y aprendió por folletos las jugadas magistrales de grandes maestros del juego como Bobby Fischer, Casablanca, Karpof, y también le facilitaba libros de escritores clásicos, los de oro: Chejob, Gorki y Gógol, la literatura latinoamericana de Bolaño, Tomás Eloy Martínez, Volpi, y Puig, así como los de la generación perdida:

Henry Millar y Steinbeak, y el Simbolismo francés. Después de percibir sonidos extraños, accidentalmente descubrió que por medio de una oreja gigante, los sonidos y voces ocultas, podían ser escuchados, y luego comentaba a los habitantes de la vivienda y en donde en la parte trasera de un patio y a la sombra de árboles frutales, dos muchachos fumaban marihuana, pero nadie decía nada, tal vez para evitar problemas en la comunidad. Se trataba de un par de jóvenes nihilistas que oficiaban en el terrorismo. En cierta oportunidad, escuchó a través de una pared, la conversación entre la es-

posa de un policía y el uniformado: -¡Cómo así! Usted como representante de la autoridad debe dar ejemplo de honradez y de buena conducta. Mire los raponeros, gatilleros y ladrones que son sus aliados. ¿Cómo así?. ¡Así no me gusta! -No le gusta,- respondió con vinagre en la boca el agente. -No ve el plasma que le tengo, la motocicleta, las cadenas de oro y el equipo de sonido, -señalándolo con un dedo largo y torcido. - Cállese -dijo el hombre de verde, quien se disponía a iniciar la labor en las calles de la ciudad contaminada con ruido y humo.

-No la embarre, no ve que estos gobiernos son corruptos, hay deshonestidad en el Congreso, roba el Alcalde, el Gobernador, el político, roban los contratistas; por qué razón tengo que ser yo el tonto de pasar necesidades por un capricho de volverme honesto?-, y cerró la puerta arremolinándose en el trasero un aroma de veneno y pólvora a punto de estallar. En cierta oportunidad, la oreja sorprendió la conversación de un hombre de púlpito, quien tenía una sobrina en el inquilinato. Rito destapó el misterio sacerdotal y también quién era el padre del niño rubio de tres años y a quien lo tenían bien arreglado. Al otro lado de la pared escuchó en forma clara los jadeos románticos, caricias y el trepidar de la cama en aquel romance del hombre, quien en la vespertina pregonaba el amor, condenando la unión libre de parejas. Y agregó la mujer, terciándose con un brasier los pechos rellenos de silicona: -¿Puedo ir a buscarlo mañana para el dinero del mercado?. -Sí- respondió el sibarita, amarrándose los cordones de unos zapatos brillantes. Rito se entretenía entre el ajedrez y los oficios de escuchar sonidos y voces inaudibles; luego, cometía el error de dejar regado en el ambiente algún comentario comprometedor. En una pieza y después del lavadero comunitario, arropado por cuerdas llenas de ropa húmeda, una mujer trabajaba en el llamado rebusque, labor creciente que ocupa más de la mitad del empleo del país. La informalidad en todos sus matices es la manera de subsistencia moderna, y la mujer agraciada, vestía siempre de minifalda y blusas escotadas y vendía minutos de celular en una esquina concurrida. Una noche, Rito, al ubicar la oreja en la pared, escuchó la respiración, con ronquidos monótonos como barco de vapor ascendiendo el río Magdalena, luego le llegaron claros los sueños que se tejían en la mujer. Percibía que manejaba inteligentemente a tres amores. Tres hombres que no se conocían entre si, pero colaboraban en el arriendo, la ropa, los remedios, los artículos de belleza, cremas y perfumes y las diversiones con licor y discotecas. Desvistió, así mismo, el oficio de jíbaro


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LA PALABRA DEL DÍA del músico, quien todas las noches y después de vestirse de paño negro y corbata, salía con una guitarra guardada en un estuche negro y cargado en bandolera. La música que tenía de los Cuyos, rancheras de Pedro Infante y la Piña Madura, habían pasado de moda y recurrió al comercio de la droga para sobrevivir. A Rubén, un joven recién llegado de tierras lejanas, y quien arrastraba en una carreta piñas, aguacates, duraznos y otros frutos, le intuyó una detención en la cárcel, por la muerte de un político, manchado con el estigma del paramilitarismo. También le descubrió el propósito del arribo a la ciudad a fin de secuestrar un hacendado, mimetizado en un edificio. Rito recibió la lección del silencio. Le arrancaron de un tajo la oreja delatora, y luego a ésta, untada de sangre, le crecía la figura de un hombre que vestía de frac y guardaba un silencio de tumba. En cierta

ocasión se cruzaron Rito y el hombre del silencio. Se examinaron. Se miraron. Se escudriñaron, en búsqueda de algún misterio común y el joven de la oreja peluda se llenó de furia producto de la envidia que sentía porque el de frac era un personaje distinguido y de éxitos, y con odio y bocanadas de palabras hirientes, Rito se alejó en dirección contraria, olvidando el accidente: -Qué hombre tan feo - dijo el de frac. En aire denso de la vieja vivienda y con la música estridente de 'Atrévete', un reguetón, se percibe un olor nauseabundo. Hortensia continúa en la persistente labor de dar con el paradero de su hijo, quien aún sin la oreja gigante y peluda, continuó lanzando comentarios prohibidos en un lugar en donde se tejen los males del tiempo. Misteriosamente desapareció Rito. Comentan que es inútil su búsqueda, porque no dejó huellas. Corrió una versión que el

Cargar Los carros en los que los romanos se transportaban eran llamados en latín clásico carrus por Tito Livio y Julio César, mientras que el gramático Nonius Marcellus prefería el neutro carrum. Esta antigua palabra, oriunda de la raíz indoeuropea krso, dio lugar en latín vulgar al verbo carricare, que significaba ‘llevar en un carro’. En su peripecia desde el latín vulgar al romance hispánico, carri care sufrió algunos cambios: suavizó el sonido de la r perdió la i y cambió la segunda c por una g para dar lugar a nuestro verbo cargar, que ya tenía su forma actual en el Poema de Mio Cid, datado en 1140: Al cargar de las arcas veriedes gozo tanto, non las podién poner en somo maguer eran esforçados; grádanse Rachel e Vidas con averes monedados, ca mientra que visquiessen refechos eran amos. *ELCASTELLANO.ORG

muchacho del misterio de la oreja, estaba reportado como un N.N. y yacía sepultado en una fosa común de la selva tropical. Tal vez, opinan otros, estén involucrados en la desaparición forzosa, las fuerzas oscuras, paramilitarismo, sicariato, la delincuencia común, la cual, se lleva a los hombres y luego cobra por el “trabajo” a las organizaciones delictivas, como el narcotráfico, que da oxígeno a la problemática de un país, cada vez más pobre y con mirada ajena a los necesitados. Hortensia Flores, acude presurosa a donde le señalan del paradero de su hijo y a quien lo seguirán esperando para una partida de ajedrez. En la pieza de un zapatero,

permanece nadando en la pared el retrato de Rito, con la nota de la desaparición, y alrededor, afiches y recortes de revistas y diarios de los campeones deportivos, la imagen de una sonrisa en la negra de salto de salto triple y boxeadores como Pambelé. El zapatero está seguro que los deportistas son los únicos personajes en el país que brillan y valen oro. La imagen de Rito en la pared tapiada de recortes gráficos, parece decir que está de acuerdo con el zapatero. Una oreja peluda escucha sonidos delatores. *ESCRITOR COLOMBIANO IBAGUÉ, CALLE GUTENBERG. SEPTIEMBRE DE 2013


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La caricatura

en los contextos escolares Mg. Óscar Iván Londoño Zapata*

¿Cómo puede emplearse la caricatura en los procesos de enseñanza y aprendizaje? El abordaje de la caricatura contribuye a la formación disciplinaria y humanística de los individuos, debido a que es un discurso polifónico en el que convergen acontecimientos, tópicos, voces e ideologías. La misma diversidad de temas hace que este texto humorístico trate hechos sociales, culturales, económicos, políticos, educativos, religiosos, entre otros, desde diferentes miradas. Es por ello que constituye un (pre)texto para llevar a cabo discusiones disciplinares, sociales y éticas más complejas en las aulas de clase. La caricatura ha sido estudiada por disciplinas y campos de conocimiento como la comunicación, el arte, la antropología, los estudios culturales, la psicología, la semiótica y los Estudios del Discurso, entre otros, que la definen desde múltiples acepciones. En comunicación, por ejemplo, se asume como un género de opinión. Algunas perspectivas de los Estudios del Discurso, por su parte, la significan como un discurso humorístico multimodal que puede articular sistemas visuales y verbales (Londoño, 2013). Sus propósitos -o intencionalidades comunicativas- son variadas: ridiculizar, ironizar, satirizar, entretener y criticar, entre otros. Un elemento convergente en

estas acepciones resalta el empleo de lo humorístico como estrategia discursiva para comunicar los mensajes. Y entiendo aquí lo humorístico –en contraste con el humor– como una acción discursiva pretendida e intencional (Calsamiglia & Tusón, 2012). De tal forma, el enunciador que construye la caricatura imprime de manera intencional elementos humorísticos para llevar a cabo su propósito comunicativo. Un recorrido histórico por el origen y la evolución de la caricatura devela cómo

este texto, de un espacio más personal, pasó a convertirse en un fenómeno mediático. De tal forma, hasta mediados del siglo XVIII, antes de aparecer las publicaciones periódicas, la caricatura circulaba de “mano en mano” y en algunas ocasiones de manera clandestina. Décadas después se transformó en un importante medio para la opinión pública gracias a la evolución de la prensa. Lo anterior ha atraído el interés de algunos investigadores de variadas disciplinas quienes estudian la caricatura desde la inter, multi o transdisciplinariedad. De tal forma, se han realizado indagaciones de estos textos gráficos a través del Análisis del Discurso y el Análisis Crítico del Discurso (Medrano, Vásquez & Salguero, 2008; Rodríguez & Velásquez, 2011; Gómez, 2012; Sánchez, 2012; Méndez, 2013), los estudios sociales interculturales (Guerrero, 2008), la semiolingüística (Pedrazzini, 2012), la historia (Ibarra, 2006), entre otros. En este sentido, la caricatura opera como un instrumento informativo -de opinión-, propagandístico y de crítica que permea el panorama social y cultural. Se estructura a través de mecanismos discursivos icónicos y verbales simplificados, prácticos y concisos; esto es lo que facilita la compresión que los lectores realizan del texto. Tradicionalmente, la caricatura -caracterizada desde

Ilustració

Estu el género discursivo descriptivo- exagera ciertos rasgos físicos o morales de las personas al acentuar sus posibles “defectos”, lo que genera el efecto cómico. También, presenta ciertos acontecimientos o situaciones que le imprimen, incluso, un estilo narrativo. Es por tal motivo que circulan textos humorísticos en los que se presentan únicamente retratos de personas con rasgos físicos exagerados: labios, cejas, ojos, nariz y dientes. De igual manera, en otros casos en los que no se distorsionan tanto estas facciones, la caricatura hiperboliza gráfica o verbalmente el acontecimiento. En este sentido, la hipérbole se define como una figura retórica que tiene como propósito intensificar el significado en dos posibles direcciones: aumentándolo o disminuyéndolo (Beristáin, 2001, p. 237). La caricatura de la ilustración 1 distorsiona algunos rasgos del actual Presidente de Colombia Juan Manuel Santos.


IBAGUÉ, SEPTIEMBRE 29 DE 2013 Cuadro 1: Niveles de análisis de la caricatura

ón 1: Caricatura de Juan Manuel Santos (Vladdo). udio crítico de la caricatura Una de las formas gráficas más empleadas para construir y presentar la caricatura es la viñeta: un recuadro delimitado por líneas que, en el caso de los cómics y otras narraciones gráficas, presenta un instante de la historia. Incluso, estos textos incluyen estructuras propias de los cómics como globos o bocadillos en los que se presentan enunciaciones, pensamientos o diálogos. De ahí que la caricatura pueda constituirse a través de dos grandes dimensiones claramente definidas: la verbal y la visual. Una de las propuestas que se aborda para realizar estudios semióticos-discursivos de la caricatura es la construida a partir de cuatro niveles de análisis: Contextual, estructural, semiótico e ideológico (ver cuadro 1). Estos, a su vez, se configuran a través de dos dimensiones: la denotativa y la connotativa. La primera hace relación a los significados explícitos, exactos y evidentes que se construyen de la imagen, mientras que lo connotativo es aquello que se sugiere, es decir, lo posible de ser interpretado de otra manera. Esta última dimensión presta atención a los implícitos que el texto propone.

El nivel contextual tiene que ver con las condiciones de producción de la caricatura: enunciador, enunciatario, el medio de publicación (físico o virtual) y el acontecimiento que posiblemente originó la propuesta humorística. Describir esta escena enunciativa, desde la dimensión connotativa, hace que el analista ubique en tiempo y espacio el texto a estudiar. El nivel estructural, por su parte, permite caracterizar de manera detallada los elementos que componen la imagen: líneas, puntos, representaciones cromáticas, técnicas visuales, entre otros. Esta fase del análisis es denotativa y consiste en identificar las características explícitas de los componentes gráficos de la caricatura. El nivel semiótico tiene como finalidad analizar los elementos visuales (como las figuras retóricas) y los lingüísticos (como diálogos o pensamientos) del texto; de igual manera, se determinan los temas o tópicos, las relaciones intertextuales y los actores que se presentan. Finalmente, el nivel ideológico permite (re)conocer la intencionalidad del texto y sus implicaciones políticas e históricas. Estos dos últimos niveles de análisis son connotativos, debido a que interpretan y explican la caricatura desde una postura discursiva y crítica que pone el foco de atención en los significados implícitos del texto. La anterior propuesta de análisis permite develar los códigos sociales, culturales e ideológicos inmersos en la caricatura; es allí en donde emergen las representaciones y estereotipos, en muchos casos dominantes, que se cristalizan tanto en los textos como en los modelos mentales de los lectores. Es por ello que este recorrido analítico permite a los estudiantes construir sentidos de las caricaturas de manera sistemática y crítica.

Efectos de lo humorístico: Entre imágenes y crítica

Los efectos de lo humorístico son complejos pues la caricatura puede ser

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empleada como un (contra)lenguaje que expone y critica hechos políticos, económicos o religiosos. Asimismo, rechaza y trata de subvertir el orden social desigual y hegemónico. Además, critica los estereotipos arraigados y cristalizados en la sociedad sobre grupos minoritarios históricamente excluidos. Al respecto, la caricatura política posee esta vocación deslegitimadora. La ilustración 2 es un ejemplo de una mirada crítica en torno al discurso político.

Cierre: La caricatura en contextos escolares

Las instituciones educativas deben propiciar el desarrollo del pensamiento crítico y la argumentación a través de estrategias de comprensión lectora de todos los discursos que circulan en la sociedad. Lo anterior quiere decir que la mirada analítica debe extenderse a esas otras prácticas discursivas no incluidas ampliamente en los escenarios escolares, como la caricatura. Esta es un tipo de discurso que a través de lo humorístico, la persuasión y la descripción puede generar procesos de compresión inferenciales y críticos; de ahí que la enseñanza y el aprendizaje de su abordaje sean tareas para las instituciones educativas. Estos procesos no solo pueden darse desde las asignaturas de lenguaje o lengua materna, pues la misma variedad de temas que aborda la caricatura permite que su estudio se instale en otras áreas de conocimiento. Incluso, pueden estructurarse proyectos de aula en torno a este texto que involucren campos como las ciencias sociales, la historia, la filosofía, la ética, la semiótica, el Análisis del Discurso, entre otros. En suma, el estudio crítico de la caricatura permite que los estudiantes comprendan otras formas del decir y del pensar de la realidad y del mundo.


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Caricatura política Esta caricatura fue extraída de la web, específicamente de un blog dedicado a la comunicación política (http://babelcomunicaciones.com/wp/?p=968). Bajo el título “Comunicación política. MX”, este sitio virtual presenta textos de opinión acerca de la imagen pública, la comunicación política y la publicidad. La caricatura es una de las imágenes que acompaña el escrito titulado: “Discurso político en las redes sociales”. No se evidencia ninguna referencia de autoría del texto humorístico. Cabe decir que, debido a su libre acceso por la ubicación en la web, esta imagen se presenta también en otros escritos relacionados con el discurso y la comunicación oral. La descripción estructural de la imagen destaca la presencia de una boca grande que desde un atril se dirige a un grupo de orejas pequeñas que escuchan atentamente. La caricatura presenta la boca detrás del atril y este se encuentra, a su vez, sobre el planeta tierra. De la boca sale un globo que indica el discurso que se enuncia; este se estructura a través de la partícula “bla” reiterada varias veces (bla, bla, bla, bla). Desde el nivel semiótico podemos observar que la caricatura presenta como tema o tópico el discurso político. Este se relaciona con “los aparatos y las instituciones del poder político, tanto el hegemónico como los poderes alternativos que producen resistencia” (Haidar, en Londoño, 2012). La caricatura se construye sobre una figura retórica denominada sinécdoque. Para Helena Beristáin (2001) la sinécdoque es una “figura retórica que forma parte de los tropos de dicción y que se basa en “la relación que media entre un todo y sus partes” (Lausberg)” (p. 474). La autora clasifica la sinécdoque en generalizante, es decir, aquella de naturaleza deductiva que expresa lo particular por medio de lo general. Y la particularizante –de naturaleza inductiva–, que

presenta lo general por medio de lo particular. La caricatura anterior se configura a través de dos sinécdoques particularizantes, pues muestra el todo (sujeto-sujetos) a través de la parte (boca-orejas). En este sentido, la boca configura el todo del sujeto (el político) y las orejas conforman el todo de los demás actores (el pueblo). Es interesante observar la posición abierta de la boca y cómo esta se muestra de un tamaño mayor al de las orejas. Lo anterior connota una ubicación de poder y jerarquía, no solo de la imagen en comparación con las otras (orejas) sino del sujeto mismo que relaciona: el po-

lítico. También, es relevante anotar que la ubicación de las imágenes: boca en la parte superior de la caricatura y orejas en la inferior, contribuye a tal sentido de polarización y jerarquía sociales. De igual manera, el color blanco del fondo sirve para que las imágenes destaquen. El empleo de esta figura retórica tiene que ver tanto con los efectos de lo humorístico como con la generalización de los sujetos, es decir, al representar el político únicamente con la boca, se hace alusión a que no se habla de un solo actor sino que se involucran otros más.

La presencia del atril, por su parte, contribuye a reforzar esa polarización jerárquica entre los sujetos (político-pueblo); es importante recordar que la historia de este objeto identifica sus frecuentes usos en los contextos religioso, político y académico. De esta manera, el atril ubicado en la parte media de la ilustración supera las acepciones de practicidad: ubicar documentos, computadores, entre otros, y (re)configura el espacio para crear una línea divisoria entre el enunciador y los enunciatarios. El atril está situado sobre el planeta Tierra, espacio inmediato que hace alusión al poder y a la influencia que los políticos y sus discursos tienen en el mundo. Debajo se encuentran las orejas que no se observan dispersas, lo que connota un sentido de atención y sumisión por parte de los ciudadanos. Se evidencia, además, como imagen de mayor jerarquía, un globo que integra gráficamente el discurso que enuncia el político. Este indicador discursivo presenta a manera de texto, una serie de partículas reiteradas: la sílaba “bla”, cuya acepción indica que el discurso no es de importancia, legitimidad y “verdad”, sino todo lo contrario: irrelevante, vacío y mentiroso. La disposición tipográfica de las sílabas que usa variados tipos de letras es cónsona con las múltiples estrategias de demagogia que caracterizan algunos discursos políticos. En suma, esta caricatura presenta una visión crítica frente a las enunciaciones de los políticos, pues las representa como alocuciones que no tienen contenido y profundidad, es decir, que están configuradas por palabrerías excesivas o “verborrea”. Igualmente, pone en abismo la pasividad con la que muchos de los ciudadanos recepcionan tales textos políticos de manera acrítica.

Caricatura, exclusión y dominación Otro efecto de la dimensión humorística tiene que ver con lo opuesto a lo anterior, es decir, la caricatura puede emplearse para (re)producir ideologías, estereotipos e imaginarios altamente nocivos, excluyentes y dominantes de ciertos grupos sociales. Esto hace plantear que dicho texto no es un discurso ingenuo o de simple entretenimiento. Lo que para muchos es un simple juego de lo humorístico sin “malas intenciones”, es en realidad una de las maneras en que se (re)construyen las ideologías dominantes. Las ideologías son sistemas de creencias (sociales, políticas o religiosas) que los grupos o movimientos tienen sobre el mundo. Dichas creencias compartidas guían la interpretación de acontecimientos y condicionan las prácticas sociales de los miembros. Pueden ser negativas (creencias populares pero equivocadas, falsas y engañosas), o positivas, como las creencias de oposición feministas o antirracistas (van Dijk, 2003). ¿Cómo se aprenden, adquieren o modi-

fican? Al leer y al escuchar los discursos de los otros miembros del grupo, por las informaciones de los medios de comunicación, a través de los libros de texto y la publicidad, en las conversaciones cotidianas, entre otros. En suma, a través del uso del lenguaje, es decir, por medio del discurso. Esta caricatura fue construida por el caricaturista colombiano Julio César González Quiceno “Matador” y publicada el 10 de noviembre de 2008 en el periódico El Tiempo, época en la que el caso de las pirámides fue muy “sonado”, pues en este mes múltiples oficinas de garaje de dicho negocio de captación ilegal de dineros empezaron a desaparecer sorpresivamente. En la cobertura realizada por los medios de comunicación nacionales se señalaba a Pasto como una de las ciudades en donde miles de ahorradores “vieron esfumar sus sueños de enriquecimiento fácil”, tal como lo presentó Caracol Radio en la edición de su página web del día 12 de noviembre de ese año.

La caricatura presenta una periodista que entrevista a un habitante de Pasto y le pregunta acerca de los motivos por los cuales invirtió mucho dinero en las pirámides: “¿POR QUÉ INVIRTIÓ TANTO DINERO EN LA PIRÁMIDE?”. La respuesta del hombre, quien se muestra afligido por la situación, es: “POR “PASTUSO””. Sin duda, la propuesta humorística de “Matador” es discriminante, ofensiva y abusiva pues contribuye a (re)producir el estereotipo -muy arraigado y cristalizado en Colombia- de los habitantes de Pasto como personas ingenuas, incautas e ignorantes; creencia que, desde la caricatura, es compartida y naturalizada por los mismos “pastusos”. Sin duda, esta representación ampliamente diseminada en Colombia ha hecho que los habitantes de Pasto sean “protagonistas” de múltiples textos humorísticos racistas, clasistas y sexistas. De tal forma, la caricatura de Matador encarna una creencia popular equivocada y engañosa compartida por varios grupos sociales en el país.


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Nivel de análisis

Categorías

Preguntas

Dimensión

Contextual

Enunciador Enunciatario Medio de publicación Acontecimiento

¿Quién construyó la caricatura? ¿A qué lector va dirigida? ¿En dónde y en qué fecha fue publicada? ¿A qué acontecimientos (sociales, políticos, religiosos, económicos, educativos) se ancla?

Connotativa

Estructural

Líneas Puntos Representaciones cromáticas Técnicas visuales Temas Elementos visuales (Figuras retóricas) Elementos verbales Intertextualidad Actores

Semiótico

Ideológico REFERENCIAS BERISTÁIN, HELENA (2001). DICCIONARIO DE RETÓRICA Y POÉTICA. MÉXICO: EDITORIAL PORRÚA. CALSAMIGLIA BLANCAFORT, HELENA Y TUSÓN VALLS, AMPARO (2012). LAS COSAS DEL DECIR. MANUAL DE ANÁLISIS DEL DISCURSO. BARCELONA: EDITORIAL ARIEL. GÓMEZ, DIANA ROCÍO (2012). LA CARICATURA POLÍTICA EN TORNO A LA CONSTRUCCIÓN DE LA IMAGEN DE ÁLVARO URIBE VÉLEZ: RECURSOS METAFÓRICOS, METONÍMICOS Y TRANSTEXTUALES. PONENCIA PRESENTADA EN EL SEGUNDO CONGRESO INTERNACIONAL VIÑETAS SERIAS: NARRATIVAS GRÁFICAS: LENGUAJE ENTRE EL ARTE Y EL MERCADO. ARGENTINA. GUERRERO, JUAN CARLOS (2008). CARICATURA Y PERFORMANCE EN LOS DIÁLOGOS INTERCULTURALES. REVISTA DE ESTUDIOS SOCIALES NO. 30. BOGOTÁ, PP. 46-57. IBARRA, HERNÁN (2006). TRAZOS DEL TIEMPO: LA CARICATURA POLÍTICA EN ECUADOR (1948-1963). ECUADOR: MUSEO DE LA CIUDAD. LONDOÑO ZAPATA, OSCAR IVÁN (2012). LOS ESTUDIOS DEL DISCURSO: MIRADAS LATINOAMERICANAS I. IBAGUÉ, COLOMBIA: UNIVERSIDAD DE IBAGUÉ. LONDOÑO ZAPATA, OSCAR IVÁN (2013). LO OBVIO Y LO OBTUSO DE LA CARICATURA. LA CUARTILLA N° 93. IBAGUÉ, COLOMBIA: UNIVERSIDAD DE IBAGUÉ. MEDRANO, JÉSSICA, VÁSQUEZ, IVONNE ORIETTE & SALGUERO, MARGARITA (2008). LA REPRESENTACIÓN DEL POLÍTICO SALVADOREÑO EN LAS CARICATURAS DE CARLOS RUIZ (RUZ) Y RICARDO CLEMENT (ALECUS). MÉNDEZ RONDÓN, JUAN CAMILO (2013). LA INTERPRETACIÓN DE LA CARICATURA POLÍTICA: UN ASUNTO DE CULTURA POLÍTICA. ZONA PRÓXIMA (18). REVISTA DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS EN EDUCACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DEL NORTE, PP. 46-59. PEDRAZZINI, ANA (2012). DOS PRESIDENTES BAJO LA MIRADA DEL DIBUJANTE SATÍRICO: EL CASO DE LA CARICATURA POLÍTICA Y SUS RECURSOS EN DOS PRODUCCIONES DE FRANCIA Y ARGENTINA. REVISTA ANTÍTESIS 5(9), PP. 25-53. RODRÍGUEZ CAMARGO, DORIS PATRICIA Y VELÁSQUEZ CAMARGO, ANA MARGARITA (2011). ANÁLISIS CRÍTICO DEL DISCURSO MULTIMODAL EN LA

Lectura preferente Intencionalidad Ideología Historia Representaciones sociales Estereotipos CARICATURA INTERNACIONAL DEL PERIÓDICO THE WASHINGTON POST. CUADERNOS DE LINGÜÍSTICA HISPÁNICA. NO. 17. SÁNCHEZ GUEVARA, GRACIELA (2012). LA CARICATURA POLÍTICA: SUS FUNCIONAMIENTOS RETÓRICOS. REVISTA RAZÓN Y PALABRA. VAN DIJK, TEUN A. (2003). IDEOLOGÍA Y DISCURSO. BARCELONA: EDITORIAL ARIEL. FUENTE DE IMAGEN: ILUSTRACIÓN 1: HTTP://VLADDOMANIA.COM/2009/02/10/ JUAN-MANUEL-SANTOS-VS-LA-ETICA/ILUSTRACIÓN 2: ILUSTRACIÓN 2: HTTP://BABELCOMUNICACIONES.COM/ WP/?P=968 ILUSTRACIÓN 3: HTTP://MATADORCARTOONS.BLOGSPOT. COM/2008/11/CAEN-5-PIRAMIDES-EN-PASTO.HTML *LICENCIADO EN LENGUA CASTELLANA Y MAGÍSTER EN EDUCACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA. HACE PARTE DE LA ASOCIACIÓN LATINOAMERICANA DE ESTUDIOS DEL DISCURSO (ALED). ES DOCENTE Y COORDINADOR DEL ÁREA DE LENGUAJE DE LA FACULTAD DE HUMANIDADES, ARTES Y CIENCIAS SOCIALES DE LA UNIVERSIDAD DE IBAGUÉ. OSCAR.LONDONO@UNIBAGUE.EDU.CO

¿Qué elementos estructurales configuran la caricatura? ¿Cuál es su tema? ¿Qué elementos visuales presenta el texto? ¿De qué manera se organizan las formas icónicas? ¿Qué enunciados o elementos verbales acompañan las imágenes? ¿Se dan relaciones intertextuales? ¿Qué actores se caricaturizan? ¿Cuáles rasgos físicos o morales se exageran? ¿Por qué se distorsionan tales facciones? ¿Qué relaciones se establecen entre las dimensiones visual y verbal? ¿Qué lectura preferente sugiere la caricatura? ¿Cuál es su intención comunicativa? ¿Qué ideologías (de clase, género o raza) (re)construye el texto? ¿De qué manera se ha abordado en el tema en otras caricaturas a través de la historia? ¿Produce el texto estereotipos o representaciones sociales excluyentes?

Denotativa

Connotativa

Connotativa

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MEJORES LÍDERES

POR LA SELVA

PREMIO A LOS SENTIMIENTOS

ZOMBIES D.C.

Editorial: Conecta Título: Multiplicadores Autor: Liz Wiseman Páginas: 272

Editorial: Mondadori Título: Tierra quemada Autor: Oscar Collazos Páginas: 384

Editorial: Altazor Editores Título: Raíces, poemario Autor: Pastor Polanía Páginas: 78

Editorial: Mondadori Título: Muérdeme suavemente Autor: Fernando Gómez Páginas: 256

BOGOTÁ, COLPRENSA Liderar un equipo es difícil, pero aún más encontrar el perfil adecuado para liderar un equipo, y aquí precisamente indaga en torno a los buenos líderes que potencian el talento de su alrededor, y aquellos que lo único que hacen es opacar al mismo. Según la autora, existen dos líderes. Los que drenan la inteligencia, la energía y las capacidades de quienes los rodean, y necesitan ser siempre los más inteligentes. Del otro lado, los que usan su inteligencia para ampliar el intelecto y las capacidades a su alrededor: los multiplicadores. El mundo necesita más líderes de este tipo, sobre todo ahora, cuando se espera que quien está al mando logre más con menos recursos. En este libro se pueden identificar las disciplinas que distinguen a los multiplicadores de los reductores.

BOGOTÁ, COLPRENSA Vuelve Óscar Collazos con una historia donde un grupo de personas, quizá secuestrados o simplemente perdidos, que vagan por la selva, guiados por un grupo de uniformados de los cuales no sabemos su procedencia. Se trata de ‘Tierra Quemada’, una novela alegórica escrita con un lenguaje austero, de imágenes impactantes, y de una desolación que alcanza cotas de belleza que tocan fibras sensibles en una sociedad signada por la deshumanización. Es una interesante propuesta de Collazos, narrador, ensayista y periodista de opinión, quien es autor de una veintena de obras de diversos géneros y que en la actualidad reside en Cartagena.

IBAGUÉ Son 34 poemas dedicados a la sociedad y a la cotidianidad los que presenta el huilense Pastor Polanía en su nuevo trabajo editorial, descrito por el escritor Félix Ramiro Lozada como conducente “a la intimidad, los elementos de la casa, el patio, la soledad y las reflexiones” Este material se editó luego de haber obtenido en 2010 el primer lugar en el Premio de Literatura Departamental José Eustasio Rivera, en Neiva. De igual manera, fue presentado el pasado 20 de septiembre en Ibagué. Y dice Lozada que este libro entrega “su cosmovisión mediante una profunda planeación de las fuerzas subjetivas y objetivas en un mundo cada vez más agresivo y artificial, al que concurren por igual el amor, la realidad, el optimismo y la afirmación”.

BOGOTÁ, COLPRENSA La escena ya se ha leído y visto en innumerables películas, el mundo ha sido contagiado por la peste de los muertosvivientes. Sin embargo, en esta ocasión, todo se centra en lo que se vive y se muere en una ciudad latinoamericana como Bogotá ante esta situación. En medio de una atmósfera apocalíptica, quienes narran este relato son los sobrevivientes de la peste zombi de Bogotá, dan cuenta de las vicisitudes de la caída, el derrumbe y la implosión de la raza humana debido a la feroz hecatombe zombi que ha tomado al planeta. Esta es una obra de Fernando Gómez, quien es autor de libros como “¡Saltacachorro!” y “Microbio”, y ahora se mete en el mundo zombie, el cual jamás parece pasar de moda.

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Facetas 29 de septiembre de 2013  

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