

• Lucía Peñalosa y Carlos Segoviano ¦ Natalicios
INÉDITOS. Se exhiben por primera vez los bocetos pintados para las portadas de los libros de Jorge Ibargüengoitia. Foto: cortesía INBAL.
MARÍA CRISTINA
MIERES ZIMMERMANN VICEPRESIDENTA DE DESARROLLO SOCIAL Y CULTURAL
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JUAN CARLOS CELAYETA DIR. COMERCIAL Y REL. INSTITUCIONALES
ARMANDO KASSIAN DIRECTOR DIGITAL
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ALIDA PIÑÓN EDITORA
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GUSTAVO A. ORTIZ ILUSTRACIÓN
LUIS CARLOS SÁNCHEZ, DANIELA SAADE, AZANETH CRUZ, MARÍA JOSÉ SERRANO STAFF
EN EL CENTENARIO DEL NATALICIO DE LA ARTISTA, UNA EXPOSICIÓN REVISA SU TRABAJO DESDE UNA NUEVA PERSPECTIVA

Este año celebramos el centenario del nacimiento de Joy Laville, momento idóneo para revisitar su obra y acercarla a nuevas generaciones.
Nacida en la isla británica de Wight, en 1923, Joy emigró a México en 1956, en donde redescubrió su vocación por el arte y desarrolló una propuesta aparentemente sencilla —centrada en la exploración del color y el protagonismo de la corporalidad— que destacó en el panorama mexicano.
Con esa obra contundente, que con el paso del tiempo y los sinsabores de la vida fue adquiriendo madurez y complejidad, el Museo de Arte Moderno organizó la exposición Joy Laville. El silencio y la eternidad, que nos conduce por la armonía cromática de sus lienzos, el sutil andamiaje de sus planos compositivos, la dimensión emocional de sus paisajes y la presencia de figuras cuyos cuerpos sintéticos se encuentran situados en espacios atemporales —plácidos e inquietantes a la vez—; elementos con los que hilvanó una aguda reflexión sobre la condición humana.
Además de su pintura se presenta una selección de su trabajo escultórico y acercamientos a la ilustración, desplegando un relato visual que, en su serialidad, se desarrolla con prudencia y melancolía hasta la eternidad. Aquí, cuatro vías de acercamiento.
ECO DEL CUERPO
Alejada de la representación hegemónica del cuerpo humano, los desnudos femeninos son una constante en la obra de Joy Laville. Calificadas erróneamente como sencillas o naifs, estas figuras dotan de vitalidad al entramado abstracto y cromático que distingue sus lienzos. Laville delinea personajes anónimos y heterodoxos que se desplazan con quietud dentro de ambientes de ensoñación y con tintes de misterio.
Sus amplios volúmenes corporales abrevan y reinterpretan fuentes tan disímiles como las Venus de Willendorf, los estarcidos de Henry Matisse o la liberación figurativa de Roger Von Gunten. La representación del cuerpo le sirve de pretexto para reflexionar sobre sí misma y la experiencia humana.
TRAVESÍA INTERIOR
Elegantes mujeres en reposo, situadas en espacios minimalistas, apenas decorados con floreros: en el enfoque de Laville los encuadres intimistas van más allá de la representación de espacios cotidianos y domésticos: nos acercan a la belleza de la vida privada.
Joy Laville.Diario El Heraldo de México. Editor responsable: Alfredo González Castro. Número de Certificado de Reserva otorgado por el Instituto Nacional del Derecho de Autor 04-2009-060419022100-101. Número de Certificado de Licitud de título y Contenido No.16921. Domicilio de la Publicación: Paseo de la Reforma No. 250, Piso 24, Colonia Juárez, Del. Cuauhtémoc, C.P. 06600, Ciudad de México. Impreso en Talleres de La Crónica Diaria S.A. de C. V. Calzada Azcapotzalco La Villa No. 160 Barrio San Marcos , Alcaldia Azcapotzalco, CP 02020. Publicación Diaria. Todos los derechos están reservados. Queda estrictamente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos e imágenes de esta publicación sin previa autorización de El Heraldo de México. El contenido de los artículos es responsabilidad exclusiva de los autores.

La pintora compone escenas que le permiten expresar la complejidad y extrañeza de su mundo interior. En sus silenciosas habitaciones, frente al equilibrio de los contrastes cromáticos, los elementos compositivos y los elegantes volúmenes antropomorfos, la artista antepone ventanas, espejos o cuadros que parecen abrir hacia otra dimensión; nuestra percepción se altera y queda seducida ante la posibilidad de otro orden. Laville renueva las escenas de género: deja de lado la representación costumbrista e introduce una carga existencialista y subjetiva.
EL SENTIMIENTO OCEÁNICO
Los paisajes de Joy Laville se estructuran por la superposición de grandes planos y una síntesis geomé-
El silencio y la eternidad
Por Lucía Peñalosa y Calos Segoviano cupula@elheraldodemexico.comVIDA EN EL ARTE
NACIMIENTO: Joy Laville nació en la isla de Ryde, Inglaterra, en 1923.
LLEGADA: En 1956 se trasladó a México junto con su hijo de cinco años.
RELACIÓN: Después de vivir en pareja, se casó con Ibargüengoitia en 1973.
Lucía Peñalosa y Carlos Segoviano ¦ Natalicios
PRESENCIA. La representación del cuerpo femenino le sirve a la artista para reflexionar sobre sí misma. Foto: cortesía INBAL.
LA DUREZA DE LA LUZ
CYNTHIA MILEVA ESCRIBIR CON LUZ

ARTISTA. Joy Laville vivió sus últimos años en Cuernavaca. Foto: especial.
trica entrecortada en los que se prioriza la capacidad emotiva y metafísica de los colores —como Mark Rothko, Helen Frankenthaler o Georgia O’Keefe—; estas formas semi abstractas adquieren un grado de inusual realidad por la incorporación estilizada de motivos naturales y la presencia apenas sugerida de seres humanos ante la vasta inmensidad del océano.




En sus escenas de playa, los colores plantean un espacio etéreo y de serenidad en donde la reducida presencia de sus bañistas nos invita a reflexionar con agudeza sobre la condición humana frente a la naturaleza y los avatares de la vida.
UN GESTO GRÁFICO
Joy Laville y su esposo, el escritor Jorge Ibargüengoitia, mantuvieron una relación de respeto y admiración desde que se conocieron, a mediados de los 60, en San Miguel de Allende. El accidente aéreo en el que falleció el literato, en 1983, marcó la obra y vida de Laville, quien luego de recluirse un año en París y alejarse completamente del arte, decidió volver a México y a la pintura como un acto de asimilación y aceptación tras el duelo.
A partir de 1977, Laville comenzó a ilustrar los libros de Ibargüengoitia. Este cuerpo de trabajo nos deja ver una faceta diferente dentro de su producción; a través de los bocetos se aprecia la minuciosidad con que elige las escenas y detalles a ilustrar, así como sus variaciones. En 2018, apenas unos meses después de la muerte de la pintora, Planeta hizo pública su decisión de retirar los diseños de Laville de las portadas, determinación aceptada en vida por la artista, con la que daba fin a un lazo creativo.
Cuando era estudiante de artes visuales teníamos una broma entre amigos para justificar la pereza de leer el periódico -que entonces era mayormente de papel-; decíamos: “foto y título, no más… en ese orden, nosotros somos visuales”. En efecto, por orden de jerarquía en el proceso de percepción, la imagen es primero y la fotografía documental una de las más poderosas.
Este mes, la quinta edición del Festival Internacional de Fotografía Periodística y Documental Mirar Distinto precede al Día Internacional de la Fotografía y las exposiciones de la World Press Photo y Steve McCurry en el Museo Franz Mayer, así como en Veracruz Según Vilém Flusser, la posición del fotógrafo detrás de la cámara es la de alguien al acecho. El visor de la cámara se transforma en mirilla y el botón de obturación en gatillo. Desafortunadamente, el fotoperiodista no sólo arranca el fragmento de una historia, como en toda cacería, también se pone en riesgo. En uno de los países más violentos y con un alto índice de crímenes a periodistas, hacer fotografía documental puede ser una oda al color y la belleza del país, pero también el arma que pone en la mira al otro México, uno que duele y se teje con historias de violencia, desigualdad y crisis.
EL FESTIVAL MIRAR DISTINTO SE REALIZÓ EN AGOSTO, EN LA CIUDAD DE VERACRUZ
Como una luz dura, obliga a entrecerrar los ojos o intensifica la negrura de la sombra, a través de una crónica perturbadora pero también de poesía silenciosa, capaz de despertar empatía y sensibilidad en la opinión pública. Desencajar el fotoperiodismo de su medio para llevarlo a una galería, o una conferencia, es construir una plataforma de vinculación, pensamiento crítico y atención a la urgencia por condiciones dignas para su ejercicio. Mientras el eco del disparo de una cámara fotográfica sea más fuerte que el silencio de otras voces, ese acto fotográfico no es una elección, es un acto de firme resistencia.
• Cynthia Mileva ¦ Natalicios
ENTRE LA SUTILEZA
DEL COLOR
Y EL PODER DE LA BELLEZA
PESE A LA MODESTIA POR JUSTIFICAR SU PALETA CROMÁTICA A UN GUSTO PERSONAL, LA ARTISTA CREÓ UN LENGUAJE RECONOCIBLE
Por Cynthia Mileva TW: @cynthia.mileva cynthia.mileva@hotmail.com
La eterna primavera de Cuernavaca ha sido ideal para detener el peregrinar de artistas e intelectuales como Joy Laville, una mujer que descubrió en este microclima de la cultura mexicana un lugar para mantener activa su producción pictórica hasta sus últimos años de nonagenaria. En este año se conmemoran 100 de su nacimiento y El Heraldo de México celebra su vida ofreciendo un panorama de sus intereses, su vida y su legado artístico



MOMENTOS. 1. Joy Laville captada por Rogelio Cuellar. Foto: cortesía Galería de Arte Mexicano. 2 Y 3. La obra de Joy Laville. Fotos: cortesía INBAL. 4. En un homenaje en el Senado: Foto: Cuartoscuro. 5. Con Jorge Ibargüengoitia. Foto: cortesía INBAL.
estilo bidimensional, a través de figuras humanas alargadas, como sí de sombras se tratara, y tonos bermellones obscurecidos, que son el principio de una narrativa inquietante. Luego llegó a su vida la compañía meteórica del escritor Jorge Ibargüengoitia, con quien entabla una relación de amistad por varios años y, finalmente, contrae matrimonio por segunda ocasión. Una relación icónica en las artes: ella lo pinta, él le escribe, y conjugan sus universos en un entendimiento creativo.
Inspirada en una fotografía de Diane Arbus, su pintura La danza del venado es la potente presentación de una mujer de brazos extendidos ante un fondo dividido que podría ser una capa. Su desnudez no la hace vulnerable, enfrenta al espectador con la compañía de seres vegetales que rompen el vacío.
Una fuerza que Jorge considera que viene bien a su novela Las muertas y sugiere reproducirla en la portada, lo que será el principio de una colaboración exprofeso para ilustrar la edición de sus obras. El diálogo de la pareja, entre el texto literario y el pictórico, fue, según Joy, “un gesto de amor al escritor y a la literatura”.
En este periodo luminoso sus creaciones alcanzaron un éxito importante. Jorge con sus novelas más entrañables y Joy en constante exploración. La crítica de arte Raquel Tibol escribió en su libro Ser y Ver, mujeres en las artes visuales: “Joy Laville, que prontamente se había situado como la más sutil y virtuosa pastelista de su momento en México, decidió no sólo pintar con pasteles, sino con oleos […] En sus ramilletes las flores se veían aterciopeladas, húmedas, respirando, marchitándose.”

Entre el placer y la disciplina, Joy compartió en vida detalles de su proceso creativo. Se asumía de temas reiterativos como el desnudo femenino, pero se esmeraba en la interpretación única del instante. Insurrectos de las proporciones convencionales, sus cuerpos no sólo son despojados de las telas, son desnudos emocionales que aun en grupos o rodeados de objetos parecen irremediablemente solos. Sus lienzos son presente, su pregnancia reside en asomarnos como voyeristas entre la habitación, para ser parte de la escena íntima.
En sus obras de mar, la vista de pájaro esgrime la competencia infinita de las extensiones del agua, la arena y el cielo. Imposible no pensar que el discurso existencial es más profundo que el pictórico.
Pese a la modestia de Joy por justificar su paleta de color a la elección de un gusto personal, la artista creó un lenguaje reconocible. Su gama de azules, verdes y lilas desaturados son el resultado de una maestría en el manejo de los rangos de tono para crear atmosferas armónicas. Casi se trata de cromoterapia: no hay sobresaltos o violencias. Sus colores nos conducen gentilmente a lugares construidos con las reminiscencias de paisajes lejanos y narrativas fragmentadas.
Entre el declive del muralismo, el arte moderno estadounidense, la influencia de las vanguardias europeas y una naciente generación de la Ruptura, logró continuar aquí la pasión artística que le fue arrebatada por los horrores de la guerra. Una historia recurrente en la segunda mitad del siglo XX y de la que el arte mexicano se enriqueció con presencias de extranjeros como Olga Costa. Una mujer precursora con la que Joy debió fraternizar ideológicamente desde su condición de pintora extranjera de pequeño formato en oposición al espacio varonil de grandes muros.
Apenas hablando un poco de español, Joy Laville estudió pintura durante dos años en el Instituto Allende, desde entonces, y hasta ahora, es un lugar que vincula la educación artística con el idioma inglés, ofreciendo a los extranjeros la posibilidad de conocer el arte a través de programas de educación no formal.

Ese fue un periodo que no debió ser fácil para ella, entonces una mujer en sus 30 con una ruptura matrimonial reciente, el cuidado de su pequeño hijo y con trabajos de medio tiempo para poder costear sus gastos, pero de una interacción que propició sus encuentros más importantes.
Uno de ellos con el pintor Roger Von Gunten, con quien mantuvo una estrecha relación y suele tomársele como una influencia importante

Aunque Joy no está vinculada directamente con el movimiento de la Ruptura, ganó reconocimiento al ser una de las ocho finalistas en la exposición Confrontación ‘66, con su pintura Tres desnudos y escalera. Una pieza que anticipa su
Cuando la pareja reside en Paris, su amado Jorge Ibargüengoitia muere en un terrible accidente aéreo. Una monstruosa pérdida que provoca un silencio creativo. A poco más de un año regresa a México, esta vez a Morelos. Un lugar que había sido considerado por la pareja para su vejez y que ella retoma en solitario, ahora con un paso más lento. Joy entraña de manera simbólica a Jorge, vuelve a pintar e incorpora en algunas de sus pinturas aviones, quizá para sublimar el vacío a su lado.
En la recta final de su vida recibió la Medalla Bellas Artes y el Premio Nacional de Ciencias y Artes, además de homenajes, reconocimientos de los que se siente orgullosa y que, al recordarlos, hacen brillar sus ojos azules.

Acompañada de sus perros y entregada a sus lienzos todas las mañanas, Joy Laville muere a los 94 años a causa de un derrame cerebral. Rodeada de pinceles, botes y gises la artista logró elegir, en una tierra de colores intensos, la gama de su propia voz artística, la obra de una vida que merece celebrarse.
El próximo 8 de septiembre varios museos se unen al recuerdo de la pintora, escultora y ceramista, con diversas actividades. En el Museo de Arte Moderno (MAM) continúa exhibida la exposición más completa sobre ella: Joy Laville. El silencio y la eternidad, con más de 80 obras y piezas inéditas. Aunque es común en estas retrospectivas establecer un recorrido cronológico, el equipo del museo decidió apostar por un montaje fresco que abarca casi seis décadas de creación, se trata de una oportunidad imperdible para conocer y disfrutar de una obra atemporal.
FACETAS. Además de la actuación, Mario Iván Martínez se desempeña como cuentacuentos y cantante de música antigua. Foto: especial.

Apología de Sócrates
El escritor francés Marcel Proust respondió una serie de preguntas, a los 13 años, sobre su personalidad; las contestó con una elegante evasión, pero a los 20 años volvió a ellas, reafirmando, esta vez, su ser. Son cuestionamientos que desentrañaron su persona, obligándolo a conocerse a sí mismo. Este cuestionario está formado por interrogantes peligrosas, no porque pudieran hacerlo caer en cama, sino porque lo retaron a revelar su personalidad, su yo más profundo.
RESPUESTAS DE MARIO IVÁN MARTÍNEZ ACTOR
1. TU PRINCIPAL VIRTUD: CONSTANCIA.
2. TU PRINCIPAL CARACTERÍSTICA: TRABAJADOR COMPULSIVO.
3. TUS CUALIDADES FAVORITAS EN UN HOMBRE: SOLIDARIDAD.
4. TUS CUALIDADES FAVORITAS EN UNA MUJER: SOLIDARIDAD.
5. TU CUALIDAD FAVORITA EN AMIGOS: SOLIDARIDAD.
6. TU PRINCIPAL CULPA: INCAPACIDAD DE PERDONAR LA TRAICIÓN.
7. TU OCUPACIÓN FAVORITA: ACTUAR.
8. TU IDEA DE LA FELICIDAD TERRENAL: UNA BUENA LECTURA CON UN BUEN EXPRESO.
9. ¿CUÁL CONSIDERARÍAS LA DESGRACIA MÁS GRANDE? LA PLAGA HUMANA QUE PADECE NUESTRA MADRE TIERRA.
10. SI NO FUERAS TÚ, ¿QUIÉN SERÍAS?: PINTOR.
11. ¿DÓNDE DESEARÍAS VIVIR?: EN UNA TIERRA LIBRE DE VIOLENCIA.
Cuestionario de
PROUST
PARA ENTENDER LAS IDEAS MÁS PELIGROSAS DEBEMOS, PRIMERO, COMPRENDER Y DESENTERRAR QUÉ NOS MUEVE COMO SERES HUMANOS. LEA, DIVIÉRTASE, Y, ¿POR QUÉ NO? CONÓZCASE A USTED MISMO
Redacción
cupula@elheraldodemexico.com
12. TU COMIDA Y BEBIDA FAVORITAS: CHILE EN NOGADA Y CAFÉ EXPRÉS.
13. TU COLOR Y FLOR FAVORITOS: AMARILLO Y ROSA AMARILLA.
14. TUS AUTORES LITERARIOS FAVORITOS: MILLER, SHAKESPEARE, WILDE, MAGAÑA, CARBALLIDO, LORCA, MOLIÈRE, FRANCISCO HINOJOSA, MICHAEL ENDE, RONALD DAHL, ANDERSEN, GARCÍA MÁRQUEZ, CORTÁZAR.
15. TUS POETAS FAVORITOS: LORCA, SABINES, QUEVEDO, SAN JUAN DE LA CRUZ, BENEDETTI, MISTRAL, SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ.
16. TUS HÉROES FICTICIOS FAVORITOS: ROBIN HOOD, REY ARTURO, EDUARDO MANOS DE TIJERA, BOSS LIGHTYEAR, EL PERRO LASSIE
17. TUS HEROÍNAS FICTICIAS FAVORITAS: MISS MARPLE, JESSICA FLETCHER, LA MUJER INVISIBLE, PENELOPE GLAMOUR
18. TU COMPOSITOR FAVORITO: G.F. HANDEL Y DEBUSSY.
19. TU PINTOR FAVORITO: VERMEER.
20. TU HÉROE HISTÓRICO FAVORITO:
21. TU HEROÍNA HISTÓRICA FAVORITA: JUANA DE ARCO.
22. TUS NOMBRES FAVORITOS: MARGARITA, SEBASTIÁN, CONSTANZA.
23. TU REPULSIÓN DE MASCOTA: NINGUNA.
24. ¿QUÉ PERSONAJE DE LA HISTORIA TE DESAGRADA?: VICTORIANO HUERTA.
25. EVENTO MILITAR QUE MÁS ADMIRAS: LA TRIPLE ALIANZA.
26. LA REFORMA QUE MÁS APRECIAS: VOTO A LAS MUJERES.
27. ¿QUÉ TALENTO NATURAL TE GUSTARÍA TENER?: ACROBACIA.
28. TU PRINCIPAL ESTADO DE ÁNIMO: ANIMOSO.
29. ¿PARA QUÉ FALTA ERES MÁS TOLERANTE?: LA ABSTRACCIÓN.
30. ¿CÓMO TE GUSTARÍA MORIR?: EN ESCENA, COMO MOLIÈRE.
31. TU LEMA FAVORITO: “NON RECURSO LABOREM”. NO RECHAZO EL TRABAJO.
“Una vida sin examen propio no vale la pena ser vivida”.• Mario Iván Martínez ¦ Cuestionario de Proust Por Mariola Fernández mariola_f2@yahoo.com.mx
Un hombre descubre una mancha negra sobre el mar y, sin imaginarlo, cambia la historia de Campeche y de nuestro país para siempre
La mancha NEGRA
La mera verdad, la ingratitud es un defecto bien feo, nomás me acuerdo de lo que le hicieron a mi compadre y se me inundan los ojos; después de lo que hizo y de todo lo que descubrió le dieron gato por liebre y se murió en la pobreza sin perro callejero que le ladrara. Allá por 1961, ya sé que estoy medio viejo, pero recuerdo todo mejor que una cámara de video, mi compadre era pescador y uno de los mejores, pero justo ese día andaba haciendo otra cosa por las aguas de Campeche, iba en una peregrinación de la virgen del Carmen cuando alcanzó a ver una gigantesca mancha negra que ensuciaba el mar. Se quedó reteimpresionado con el descubrimiento y marcó en su cabeza la ubicación de aquel lugar que escupía agua negra, no dijo nada por muchos años porque un mal presentimiento lo detuvo. Pasaron siete años, hasta que un amigo de Coatzacoalcos le dijo muy serio:
—Eso seguro es oro negro. Tienes que reportar lo que viste.
—¿Quieres que vaya a la capital?—, insinuó mi amigo como si se tratara de un disparate.
—Sí, a la capital, no te queda de otra.
Entonces mi compadre se dejó llevar, sintió que era su deber y se fue al Distrito Federal a avisarles lo que había encontrado. La respuesta fue burocracia, indiferencia y desidia, les digo que esos males habitan en los rincones de las oficinas de gobierno y se pegan como humedades.
—Mi nombre es Rudesindo, soy pescador y vengo de Campeche, creo que encontré petróleo en el mar—, repetía mi compadre una y otra vez a las distintas personas que lo entrevistaban, esos, los mismos que lo veían fijamente para cerciorarse de que no estuviera mintiendo.
—¿Está usted seguro?
—Se acuerda exactamente dónde vio eso.
— ¿Por qué nadie lo había visto antes si es tan impresionante?
—¿Cómo era la mancha?
—¿Brotaba del mar?
—¿Nos está diciendo que descubrió un campo petrolero?
Rudesindo asentía una y otra vez, contestaba cada pregunta con
paciencia y contaba la misma historia hasta el cansancio.
Se tardaron tres años en ir a ver si era cierto lo que decía el compadre y se llevaron la sorpresa de su vida cuando se dieron cuenta que un pescador, al que tacharon de loco, había descubierto el yacimiento de petróleo más grande de México y el segundo más importante del mundo, solamente detrás del de Arabia Saudita. Nunca imaginaron que la ocurrencia de un tal Rudesindo Cantarell le daría a México tanta riqueza y abundancia. ¡Qué equivocados estaban!
Me acuerdo cómo llegó un día todo emocionado, con los cachetes y la cara roja, a contarme que le pondrían su nombre a la manchota negra: —Compadre, le van a poner mi nombre y además me van a dar trabajo en PEMEX.
Pobre hombre, le dieron una chamba de obrero con un sueldo que apenas le alcanzaba para sobrevivir. Al mero mero que descubrió el yacimiento de los millones y los billones de dólares, ni siquiera fueron capaces de darle un trabajo digno, murió bien pobre; lo peor de todo es que nadie sabe quién es y lo mucho que representó para este país. Me acuerdo de él y me da reteharta tristeza, al mismísimo que descubrió el gran tesoro de México le pagaron con un homenaje de cinco personas y un sueldo de vergüenza. Por eso digo que no hay nada peor que los desagradecidos. Me acuerdo que le dieron una medalla que decía algo así como que “el petróleo es nuestro”, mi compadre se enojaba como horno al rojo vivo y decía siempre:
—¿Nuestro? Será de quienes lo manejan en este país, porque solamente unos cuantos se enriquecen a costa del petróleo.
Saben algo, siempre me pregunto cuál habría sido la historia de mi amigo si viviéramos en otro país, tal vez hubiera sido un héroe y no habría muerto en la miseria.
Cuando llegó PEMEX se acabó la pesca; al pueblo pesquero que nos vio nacer también se lo tragó el oro negro. Hubiera sido mejor que se quedara callado, porque cuando vieron que sí era crudo, al buen Rudesindo le cambiaron su caña por un casco y el mar de Campeche nunca volvió a ser el mismo.

