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DAN 10 AÑOS DE PRISIÓN A NOBEL
FOTO: AP
● TIEMPO. El expresidente de EU, Donald Trump.
● MESES SOLICITA EL EMPRESARIO. 6
Un tribunal de Bielorrusia condenó ayer a 10 años de prisión a Alés Bialiatski, el principal defensor de los derechos humanos del país y uno de los galardonados con el Premio Nobel de la Paz 2022, en lo que constituye la medida más reciente de una campaña de represión contra la disidencia que lleva años asolando al país exsoviético desde 2020. Bialiatski y otros tres altos cargos del centro de derechos humanos Viasna, fundado por él, fueron condenados por financiar acciones que violaban el orden público y por contrabando, reportó el grupo.
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ALÉS BIALATSKI, GALARDÓN DE LA PAZ 2022, FUE CONDENADO POR
AP Y AFP fue reelegido para un nuevo mandato. Salauyou logró huir del país antes de su arresto.
Lukashenko, que gobierna la antigua nación soviética con mano de hierro desde 1994, lanzó una brutal represión contra las movilizaciones, las mayores en la historia del país. Más de 35 mil personas fueron arrestadas y miles fueron golpeadas por la policía.
Durante el juicio, que se celebró a puerta cerrada, Bialiatski y sus colaboradores, estuvieron encerrados en un espacio protegido con rejas dentro de la sala del tribunal.
En las fotografías de la sala distribuidas por la agencia noticiosa estatal Belta, Bialiatski —vestido de negro—, parecía ausente pero tranquilo. Tras el fallo, Viasna afirmó que los cuatro activistas han mantenido su inocencia.
El comité que entrega el premio Nobel de la Paz condenó el veredicto con “motivaciones políticas” pronunciado contra Bialiatski.
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● AÑOS TIENE EL DEFENSOR BIALIATSKI.
Valiantsin Stefanovich fue sentenciado a nueve años de cárcel, Uladzimir Labkovicz a siete y Dzmitry Salauyou a ocho años en ausencia.
Bialiatski y dos de sus socios fueron detenidos y encarcelados tras las masivas protestas luego de las elecciones de 2020 en las que el autoritario presidente Alexander Lukashenko
● MESES HA ESTADO ENCARCELADO.
“El proceso y las acusaciones contra él tienen motivaciones políticas”, declaró la presidenta del comité noruego, Berit Reiss-Andersen, en un comunicado. “El veredicto muestra que el régimen actual recurre a cualquier medio para reprimir a sus opositores”.
La ministra alemana Annalena Baerbock tuiteó que el juicio “fue una farsa”.
Ortega Agita El Rechazo
El régimen ya se deshizo de más de 316 opositores, pero a diario surgen nuevos nicaragüenses que ya no quieren el yugo de un gobierno represor
La decisión de la dictadura nicaragüense de desterrar a 222 presos políticos opositores y quitarle la nacionalidad a otros 94, en donde van incluidos escritores, activistas y otros tantos políticos, no hizo más que agitar las muestras de rechazo en contra del gobierno de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo.
Entre esos expulsados a Estados Unidos se encuentra el excandidato presidencial Félix Maradiaga, que estuvo 611 días en la cárcel de El Chipote condenado a 13 años de prisión por atentar contra la soberanía e integridad territorial de Nicaragua, bajo una ley que se creó para casos de guerra.
Maradiaga, quien por cierto dejó claro que no abandonará su lucha por un cambio democrático de su país, fue sometido a un programa de tortura, donde no tenía derecho ni a la luz del día, menos a ver a su familia, hacer una llamada o leer algún libro, sólo por tratar de desafiar electoralmente a los Ortega.
El exacadémico y opositor relató a este diario como a la medianoche del 9 de febrero le avisaron que se vistiera rápido, para luego ser trasladado a una celda con más presos, fue llevado junto con otros prisioneros al aeropuerto, ahí le hicieron firmar una hoja con sólo una línea que decía que “voluntariamente dejaba el país”.
La constante es que todos están en pie de lucha

Lo mismo padeció el líder estudiantil Lesther Alemán, quien dijo al diario El País que “Ortega tendría que aniquilarme para que yo dejara de ser nicaragüense, después de ser desterrado y despojado de su nacionalidad”, la constante es que todos están en pie de lucha.
Esos destierros, lo que hacen es limpiar el camino para el siguiente movimiento de los Ortega, ¿cuál es? Todavía no se sabe, pero el primer paso está dado. La vicepresidenta Murillo justificó las expulsiones con el “interés supremo de nuestra patria de vivir en concordia, de vivir trabajando y prosperando desde la paz”.
Muchos nicaragüenses ven la liberación como una señal de buena voluntad hacia Estados Unidos, que ha impuesto sanciones a Managua. Otros creen que es para quitarse de encima a los opositores presos y, con ello, consolidar una permanencia dinástica.
Lo cierto, es que hoy nada ni nadie ha podido frenar los atropellos de Ortega desde 2018, cuando estalló el primer gran brote de enojo por parte de los nicaragüenses, que al unísono rechazaron las reformas al sistema de seguridad social, con un saldo de más de 500 muertos.
A partir de esa revuelta, las prisiones de Nicaragua y la tortura se volvieron las mejores herramientas del gobierno para anular las intentonas opositoras de “frenar el (supuesto) progreso que se respira en la sociedad nicaragüense de la mano de los rancios sandinistas”, o al menos eso es lo que ellos dicen.
Los planes de los Ortega para eternizarse en el poder aún no se han consolidado, el régimen ya se deshizo de más de 316 opositores, pero a diario surgen nuevos nicaragüenses que ya no quieren vivir bajo el yugo de un gobierno represor que tiene como principal meta, nunca irse.