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“EL CAPIROTE” Tertulia Cofrade de BAEZA Cuaderno Cofrade nº 15 - AÑO 2018 EDITA: Asociación Cultural Tertulia Cofrade “El Capirote”. Baeza (Jaén) SEDE SOCIAL: C/ San Francisco nº 22 – 2º Izda. Registro General de Asociaciones, sección 1ª, número 3141. C.I.F.: G-23570278 E-MAIL: tertulia.elcapirote@gmail.com FACEBOOK: El Capirote Tertulia Cofrade DIRECTOR: Damián Cruz Martínez EQUIPO DE REDACCIÓN: Sebastián Cabrera Checa Ventura Salazar García IMPRESIÓN: Publimax Impresores - Baeza - Tel. 953 74 41 41

PORTADA:

Fotografía: Antonio J. García Cruz La noche del lunes santo es noche de luz dorada y de noble piedra, de hábitos negros de cola y cera, de roquetes blancos y campanas, de tristes motetes y silencio, de rezos compungidos y plegarias, de oscuras sombras y penitencia austera a la luz de luna clara. Al abrirse el portón de Las Escuelas, al que tanto ya le pesan los años, sale entre incienso y penumbra la mole de un calvario florecido de lirios morados, que han crecido sobre madera de cedro tallada de filigrana, regados por la sangre de un Cristo, que clavado de pies y manos, mira extasiado hacia una eternidad inmensa, implorando siempre Misericordia para todos los hombres y mujeres de la tierra.

CONTRAPORTADA: Fotografía: Juan Miguel Salido (Dedicada a don Luis Curiel Moreno. Fundador, Ex-Hermano Mayor y Capataz de la Cofradía de la Santa Cena de Baeza). Tomad y comed, éste es mi cuerpo. Tomad y bebed del cáliz de mi sangre. Escena Eucarística en la calle. Enorme mensaje del Amor de Jesucristo, que en Baeza cayó como simiente en tierra fértil y cuyos frutos de esas cosechas aún tempranas y esperadas otros recogen ahora. Un día no muy lejano, fueron semillas esparcidas por un cofrade soñador: sembrador que compró un saco de granos que estaban repletos de ilusiones y esperanzas. Luis Curiel se llamaba, y fue custodio de Amor y capataz de ese legado de Paz que el Maestro nos dejara. Hoy, cumplida tu misión terrena y terminada tu pronta penitencia, amigo, puedes seguir tras su estela de luces encendidas, y terminar tu procesión felizmente junto a las puertas del cielo.


Sumario Foto: Daniel Chamorro

3 EDITORIAL 6 EL ARTÍCULO: Por Rafael Poza Poza y Sebastián Cabrera Checa 13 EL ARTÍCULO II: Por Damián Cruz Martínez 21 CAPIROTAZOS Y OVACIONES 26 ESENCIAS COFRADES: Por Sebastián Cabrera Checa 28 CRUZ DE GUÍA: Por Manuel Ángel Castillo Quintero 31 LA POESÍA DE LA PASIÓN: Por Juan Cruz Cruz 33 LA REBOTICA: Entrevista a don Manuel Lozano Pozo 37 LA RELIQUIA: Por Ventura Salazar García 45 PREMIOS “OVACIÓN DE GALA” 2017 48 LA PASIÓN SEGÚN...: MEDINA SIDONIA (CÁDIZ) Por Miguel Ángel Moreno Pérez 54 EL CARTEL DE EL CAPIROTE 2018 73 EL CARTEL A LA INMACULADA: Por Pedro Narváez Moreno 81 EFEMÉRIDES: Por José García Checa 84 LA TRABAJADERA: Por Rafael Montiel Sánchez 87 CUADERNO DE OPINIÓN: Por Paco Sánchez Concha 92 EL PREGÓN DEL COSTALERO: Por Antonio J. Gutiérrez Moreno 96 LA MÚSICA EN LA SEMANA SANTA: Por Francisco Jesús Lozano Castaño 102 IMAGINERÍA E IMAGINEROS: Por Francisco Cruz Ruiz 108 COLABORACIONES: Por Filomena Garrido Curiel 116 MEMORIA EN IMÁGENES: Por Fernando Viedma Puche y Damián Cruz Martínez


Foto: Juan Manzanares

Editorial

El cuaderno de la Asociación Cultural Tertulia Cofrade “El Capirote” llega una vez más a su cita. Por una feliz coincidencia, se conmemoran en este año 2018 numerosas efemérides que invitan a mirar hacia atrás y hacer balance. En primer lugar, se cumplen veinte años de la fundación de la Tertulia. Asimismo, el acto principal que regularmente organiza como antesala de la Semana Santa, que no es otro que el Pregón del Costalero, ha llegado ya a su vigésimo quinta edición. Por último, no podemos olvidar que el cuaderno que el lector tiene entre sus manos constituye el número quince de los aparecidos hasta la fecha. Tales circunstancias ofrecen un motivo más que justificado para que, sin que sirva de precedente, nuestras palabras iniciales se dediquen a la trayectoria que “El Capirote” ha ido atesorando durante este tiempo; una trayectoria modesta en sus pretensiones y sencilla en sus resultados, pero en la que, pese a todo, despuntan algunos jalones de los que podemos sentirnos legítimamente orgullosos. La Asociación Cultural Tertulia Cofrade “El Capirote” nació en 1998 por decisión de un grupo de jóvenes apasionados por la Semana Santa que deseaban promover la religiosidad popular a través del diálogo y el libre ejercicio de la reflexión crítica. Ni que decir tiene que la semilla hay que buscarla en el magisterio ejercido en su día por Don Rafael Rodríguez-Moñino Soriano, que a la sazón acababa de instalarse en Madrid tras su jubilación como Catedrático del Instituto de Bachillerato “Santísima Trinidad”. Su impagable legado, que marcó un antes y un después en la historia pasionista de Baeza, ha permanecido como referencia constante en el devenir de “El Capirote”. Los responsables de la asociación mantuvieron desde el principio la voluntad de hacerla visible en la vida pública local. Eso implicaba plantearse iniciativas de diverso calado que iban más allá de las reuniones propias de una tertulia al uso. De ahí que se viera la conveniencia de su institucionalización mediante la inclusión en el registro oficial de asociaciones y el cobro a los socios de una cuota anual (más simbólica que verdaderamente recaudatoria). Algunas de esas iniciativas han tenido un carácter puntual: conferencias, presentaciones de libros o discos, etc. En cambio, otras nacieron con vocación de per-

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manencia. La primera de ellas fue la organización del Pregón del Costalero. Este evento, que inicialmente tenía una periodicidad bienal, había nacido diez años antes a instancias de la Asociación Cultural Baezana, coincidiendo con el momento de recuperación del procedimiento tradicional baezano para portar los pasos; es decir, mediante el uso de trabajaderas de hombros en el interior del paso. Su continuidad se vio comprometida a raíz del cese de actividades de dicha Asociación Cultural Baezana. “El Capirote”, consciente de que tal pregón entraba de lleno en su área de interés, asumió la responsabilidad no solo de su celebración, sino también de hacerlo con una frecuencia anual. Gracias a eso se ha conseguido que, como hemos indicado anteriormente, en 2018 se haya alcanzado nada menos que la edición número veinticinco. Sería ocioso reproducir aquí la lista de eminentes pregoneros. Constataremos, eso sí, que hay hombres y mujeres, sacerdotes y seglares, nacidos en Baeza y provenientes de otras tierras; todos unidos por el sincero homenaje brindado a quienes, con su esfuerzo, hacen posible que las venerandas imágenes recorran nuestras calles. No en balde, como muy bien dijo en su día el siempre recordado Don José Melgares Raya: “ser costalero es rezar con los pies”. Una de las aspiraciones de la tertulia, que puso en práctica en fecha muy temprana y hoy constituye una de sus señas de identidad, fue la edición de un cartel propio para cada edición de la Semana Santa baezana. No se persigue competir con el cartel oficial ni con los que a título particular publican diversas cofradías e instituciones. Simplemente se trata de multiplicar el poder de convocatoria de la que sin duda es la fiesta principal de la ciudad. Para ello, se ha contado con la colaboración de muy compe-

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tentes fotógrafos, tanto profesionales como aficionados, que generalmente han ofrecido instantáneas sugestivas y poco convencionales. Por otro lado, la presentación del cartel, que incluye la correspondiente exaltación, se ha convertido ya por derecho propio en el inicio oficioso del curso cofrade baezano, siempre en fechas próximas a la festividad de la Inmaculada. Tampoco hay que olvidar que “El Capirote” ha ampliado su elenco gráfico por medio de carteles dedicados a festividades de gloria (Corpus Christi, María Santísima del Alcázar, el de Glorias, este último instituido el pasado año 2017, etc.), de anuncios de sus propios actos o la distribución de pequeños calendarios de bolsillo. Otra empresa más ambiciosa o, al menos, con un considerable nivel de exigencia económica y organizativa, es la publicación del cuaderno cofrade, que tras quince años se ha consolidado como un órgano equiparable a cualquier otro en su género para la difusión de los valores devocionales, artísticos y culturales de la tradición penitente. También requiere una considerable dedicación el recurso a las redes sociales y a otras vías de comunicación actualmente disponibles. Igualmente conviene incluir en este apartado los premios Ovación de Gala en sus tres modalidades, otorgados por votación libre y democrática de los socios. Para bien o para mal, son los únicos galardones que en nuestra tierra distinguen de manera periódica a quienes han descollado por su buen hacer durante la Semana Santa. No nos extenderemos más en los logros de la Asociación, los cuales, en definitiva, deberán ser juzgados por quienes gocen de una posición más objetiva. Nos limitaremos a expresar nuestro agradecimiento a todas las personas e instancias que, de un modo u otro, los han hecho posibles. Ahí ocupa un puesto de honor la familia Viedma-Montoro; gracias a su generosidad contamos hoy con una sede estable en la calle de San Francisco (muy cerca de donde estuvo la zapatería de Pepe Manjón, en cuya trastienda acaecieron tantas y tan intensas veladas cofrades en el pasado). También debemos aludir a las razones sociales que han acogido nuestras tertulias y celebraciones, a nuestros colaboradores y anunciantes, a la Agrupación Arciprestal de Cofradías, al Excelentísimo Ayuntamiento de Baeza y, en general, a todos los que, de un modo u otro, han contribuido con su granito de arena a esta apasionante aventura de fervor y reivindicación cofrades. No podemos terminar el editorial sin guardar sentida memoria de los socios que ya no están entre nosotros. El mismo Jesucristo nos aseguró que Nuestro Dios “no es un Dios de muertos, sino de vivos” (Mc. 12: 27) y, con esa confianza, sabemos que gozan ya de la presencia misericordiosa del Padre. A su intercesión y a la de Santa María, Madre Inmaculada, encomendamos el porvenir de “El Capirote” para que, con más ahínco si cabe, prosiga su labor en aras de nuestra Fe y de nuestras tradiciones más acendradas.

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El Equipo de Redacción

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por Rafael Poza Poza y Sebastián Cabrera Checa UN HALLAZGO COFRADE INESPERADO EN EL DIARIO “LA CRÓNICA MERIDIONAL” DE ALMERÍA VIERNES SANTO EN BAEZA 1895 Hace ya algún tiempo, buceando en Internet, me topé en una de sus páginas con un recorte de prensa relacionado con la Historia Cofrade de la ciudad de Baeza. La Tertulia Cofrade “El Capirote” se prestó de inmediato a publicar un artículo para su difusión como parte de la Historia de la Semana Santa de nuestra Ciudad y he aquí que tenemos el placer de compartirlo con todos los lectores del Cuaderno Cofrade de este año. Se trataba aquél de un ejemplar: el número 10482, del Año XXXVI, correspondiente al Diario Liberal independiente y de intereses generales denominado “La Crónica Meridional”; un periódico editado en la ciudad de Almería entre 1860 y 1937, fundado y dirigido por su propietario, el periodista don Francisco Rueda López (Tabernas, 1834 - Almería, 1903), que con el tiempo, se llegó a convertir en el principal periódico de la ciudad de la Alcazaba, llegando a ser considerado como el diario decano de la prensa almeriense hasta su desaparición a comienzos de 1937, por lo que funcionó pues durante 76 años sin interrupción hasta enero de 1937, teniendo una tirada de casi 26.000 números. En este documento gráfico de finales del siglo XIX del que ahora trataremos, y que está fechado en la ciudad de Almería el 17 de abril de 1895, además de poder leerse interesantes noticias nacionales e internacionales de la actualidad de la prensa de aquella época, viene reflejada una descriptiva e hilvanada crónica relativa a cómo se vivió la Semana Mayor en nuestra ciudad de Baeza, vista desde la perspectiva aquella, y escrita por un corresponsal, que bajo el pseudónimo de “El Abate Fária”, a modo de carta al director, plasma de forma brillante sus impresiones sobre la celebración pasionista en la Baeza del año 1895, centrándose especialmente en los días de mayor esplendor religioso y festivo.

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Foto: Antonio J. García

El Artículo


Al compartir este documento con todos ustedes, pretendemos hacerles partícipes de esta visión costumbrista, que fue relatada de hermosa manera por alguien que la vivió y la conoció como una experiencia íntimamente personal. Si bien es cierto que el autor cae en algunos errores que hoy en día, por fortuna ya quedan superados, hacemos hincapié en lo interesante del texto y la pasión con la que es relatado. Transcribimos ahora, y para facilitar mejor su lectura, la carta: Sr. Director de “La Crónica Meridional”. “Muy Señor mío y amigo distinguido: A fin de que los lectores de su ilustrado periódico puedan tener una idea de la solemnidad con que se celebran en esta ciudad las funciones religiosas de Semana Santa, voy a tratar algunos renglones relativos al asunto, sintiendo que mi pluma no refleje como yo quisiera las ideas; pero en fin, valga mi voluntad y buenos deseos, ya que no pueda presentar otra cosa en honor de Baeza y de los que se toman la molestia de leer mis escritos. El entusiasmo y buena organización de más de treinta cofradías, las iniciativas del Exmo. y Muy Ilustre Ayuntamiento, cuyo Presidente y muy queridísimo amigo mío el Ilmo. Sr. D. Pedro Segura Mesa, que es la actividad personificada, no se ha dado momento de reposo, el Clero parroquial y conventual y la no menos poderosa iniciativa de los hijos de esta población, han sido motivos suficientes para que las funciones de la Semana Mayor resulten a la altura de las primeras poblaciones, incluso Sevilla, como lo prueba la afluencia de más de seis mil forasteros, que durante los días de Jueves y Viernes santos, entraron en la histórica ciudad.

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Cultos y procesiones. Virgen de la Soledad

Dejando a un lado las procesiones que han tenido lugar desde el Domingo de Ramos hasta el Jueves; pasando también por alto (por la extensión que había de tener la presente) la interpretación acertadísima del Miserere de Eslava, cantado en esta Santa Iglesia Catedral en las noches del Miércoles y Jueves, en las que la orquesta que dirige el notable músico don Diego de Gámez ha dado nuevas y elocuentes pruebas de lo mucho que en todos sentidos vale, de igual modo que la de D. Manuel Ruiz en el Miserere de Gancorbo, cantado en la iglesia parroquial de San Pablo, y haciendo sustracción también de las oraciones sagradas y de las manifestaciones del culto en las visitas de los Sagrarios en las iglesias de San Pablo, San Andrés, el Salvador, San Felipe Neri, Vera Cruz, San Juan Evangelista, el Carmen, San Antonio, la Paz, la Concepción, Santa Catalina, la Encarnación, los Descalzos, y otras que no cito, si no he de incurrir en la infracción de mis propósitos, entramos en las procesiones del Viernes Santo, actos religiosos que jamás han de borrarse de mi memoria, por la brillantez y solemnidad con que se han celebrado, por los sentimientos que despiertan y avivan y por otras multitud de circunstancias imposibles de imaginarse sin ser vistas. Viernes Santo. A las cinco de la mañana de este día salió de la iglesia del Sagrario la cofradía de Nuestro Padre Jesús de Nazareno, el de la Vera Cruz, el Santo Cristo de la Lanzada con el buen y el mal ladrón, María Santísima de los Dolores y el Evangelista San Juan, imágenes todas de gran mérito artístico, colocadas en sólidos y elegantísimos tronos, estilo sevillano, llevando cada uno más de doscientas luces formando caprichosas figuras del mejor gusto, acompañando a dicha procesión varias cofradías. A las ocho salió de la parroquia de San Pablo la procesión llamada del Paso por el Nazareno que figura en ella, imagen de singular mérito artístico debida al célebre escultor sevillano Montañés, adornada de riquísima túnica y colocada en un suntuoso trono, acompañándole las imágenes de Nuestra Señora de la Amargura y el Evangelista San Juan. Recorre esta procesión las calles de San Pablo, San Francisco, San Andrés, Rojo, Corvera y Poblaciones, y al llegar a la Plaza de Alfonso XII, tiene lugar el encuentro del Divino Redentor con su Sma. Madre en la calle de la Amargura, la impresión del Sagrado Rostro en el lienzo que le presenta la Verónica y despedida para el Calvario. Describir esta ceremonia como se verifica en Baeza es tarea inútil, pues por mucho que se dijera no podría nunca llenarse el objeto de la descripción, pues no parece sino que al verla se presencia el Paso real del Calvario tal y como nos lo pinta la Sagrada Escritura. El acto es edificante y muy notable, por ser muy pocos los puntos donde se practica y por la precisión con que se ejecuta influyendo en los espectadores la mayor compunción, y recogimiento.

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Durante todo el acto, la banda de música del Sr. Ruiz tocó exclusivas marchas fúnebres de su rico repertorio. A las doce se predico en la Parroquia de San Pablo el devoto ejercicio de las tres horas, y al dar el reloj las tres y pronunciar el orador la solemne palabra “In manus tuus Dominus”, una tétrica campanada anuncia la agonía del Salvador, y el llanto y ceremonia en este acto de las sagradas imágenes de María Santísima y el Evangelista San Juan colocados al pie de la Cruz donde pende el Divino Maestro, excitan al numeroso auditorio a la compasión más viva y al más tierno sentimiento. Terminado este acto, sale de la mencionada parroquia la magnífica procesión del Smo. Cristo de la Expiración, el Descendimiento, la Virgen de los Dolores y el Evangelista San Juan, tocando en ella escogidas piezas fúnebres las dos bandas civiles de esta población al recorrer las calles de San Pablo, Ancha, Barreras, Plaza, San Francisco y San Andrés. El Santo Entierro. A las seis de la tarde, reunidas todas las cofradías en la iglesia parroquial de San Andrés, sale de ella la grandiosa procesión general del Santo Entierro de Ntro. Sr. Jesucristo, en la que todas las imágenes siguientes llevan carros triunfales de gran valor y ropajes del mayor gusto. Palios y numerosas escuadras de nazarenos acompañan a la misma, llevando cirios encendidos. Todos los tronos lucen magníficos alumbrados que no bajan de doscientas luces cada uno, formando caprichosos grupos de tulipas, bombas y tubos de colores. El orden que observa dicha procesión es el siguiente: Curso del Entierro. 1.- Los gallardetes de las cofradías. 2.- El Santo Cristo del Mandato, paso que representa una imagen del Redentor, puesto de rodillas, lavando los pies a otra del apóstol San Pedro, sentada, procedente de la Parroquia del Salvador. 3.- La sagrada oración en el Huerto de las Olivas, procedente de la Parroquia de San Andrés. 4.- Santo Cristo de la Columna del Salvador. 5.- Nuestro Padre Jesús Nazareno (titulado del Rescate), magnífica escultura que se atribuye al escultor Pedro Roldán, de la iglesia de los Descalzos. 6.- Ecce Homo, o sea Jesús presentado al pueblo, imagen de inestimable mérito, obra del escultor Montañés. 7.- Jesús Nazareno con la Cruz en los hombros, de la parroquia del Sagrario. 8.- Otra imagen de Jesús caído, de la iglesia de la Magdalena. 9.- Santo Cristo de la Expiración, obra de Roldán. 10.- El Calvario, o sea Cristo entre los dos ladrones, de la parroquia de Santa Cruz. 11.- Santo Cristo de la Salud, de la parroquia de San Andrés. 12.- El Descendimiento del Redentor, de la parroquia de San Pablo. 13.- Nuestra Sra. de las Angustias, de la anterior parroquia. 14.- Sagrado Cuerpo del Redentor muerto, en una vistosa urna sepulcral, sobre un esbelto y magnífico sarcófago, de la iglesia de Santa María de Gracia.

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15.- El Evangelista San Juan en su llanto, de la parroquia de San Pablo. 16.- María Santísima de los Dolores, de la antedicha iglesia de Santa María de Gracia. Cierran la procesión las autoridades, clero parroquial, Nazarenos, los atributos de la Pasión, La Parca y bandera negra con la inscripción “Mors Mortis Vincit”. En el Egido. Dicha procesión salió de San Andrés a las ocho de la noche, marchando por las calles del Rojo, y de la Magdalena, saliendo después al Egido, explanada magnífica de más de 450 metros de longitud por 170 de anchura. El aspecto que presentaba en este sitio el Santo Entierro era fantástico: entre trono y trono mediaban 15 metros de distancia, que multiplicados por 16 tronos, nos da una línea de doscientos cuarenta metros; cada imagen doscientas luces, llevando entre toda la línea, tres mil doscientas, aparte de las velas de los nazarenos, hermandades, clero, autoridades etc, etc…, pudiéndose decir que más de seis mil luces alumbraban el hermoso Egido de Baeza. Figúrense mis lectores el aspecto que presentaría la espaciosa llanura, rodeada de corpulentos árboles, añadiendo a esto las marchas fúnebres que tocaban con exquisito gusto las bandas de los Sres. Gómez y Ruiz. El Entierro entró después por las calles alta de San Pablo, continuando por la Ancha, Barreras, Plaza y Paseo de Alfonso XII, en donde hizo alto. Esta plaza es de figura elíptica, de unos 200 metros de largo por 75 de ancho. Está adornada por preciosos jardincillos, arboles de varias clases, fuentes y glorietas. En el centro colocaron el Sepulcro y en las naves del rededor y a igual distancia unos de otros, los magníficos tronos en donde descansaban las imágenes. Las bandas civiles, de uniforme, en los kioscos construidos en dicha plaza tocaban escogidas marchas alusivas al acto. El panorama es indescriptible. La Soledad. Terminado el Santo Entierro y hora de las doce de la noche, salió de la iglesia de la Purísima Concepción María Santísima en su Soledad, acompañando todas las cofradías y solemnizando el acto una de las bandas municipales. Esta procesión fue presidida por el Excmo. e Iltmo. Ayuntamiento, en unión del Clero de la iglesia parroquial de San Pablo, con todas sus dependencias. Conclusión. A las diez de hoy, ha tenido lugar en la iglesia de San Antonio una solemne fiesta en honor de la Gloriosa Resurrección del Divino Redentor, predicando un elocuente orador, y esta tarde a las cinco, se efectuará la procesión del Resucitado, con igual brillantez y solemnidad que las anteriores. La Semana Santa en Baeza dejará gratos recuerdos en todos, y de mí he de decir que jamás he visto reunidos tanto gusto, espíritu religioso y pomposidad. Bien merece consignarse esto en un periódico de la importancia de La Crónica, por su popularidad y circulación.

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De V. Affmo. s. s. y corresponsal.- El Abate Fária. Baeza, 14 Abril 95” Realmente bello el relato y lleno de detalles, cuyo minucioso análisis nos daría pié a otro amplio artículo. No obstante, no podemos dejar pasar la ocasión de comentar algunos de los acontecimientos que muestran la fuerza que a finales del siglo XIX, ya superados los años posteriores a la Desamortización de Mendizábal, poseía la Celebración Pasionista de Baeza. Pudieran parecer exageradas las comparaciones de la Semana Santa vivida por el autor del texto con la de la propia Sevilla, sin embargo, debemos tener en cuenta que el Viernes Santo en Baeza contaba entonces con varios centros de atención realmente importantes, como son, la existencia de la Madrugada, con la procesión de la Hermandad, aún completa, de la Vera Cruz, con salida desde la Iglesia de Santa Cruz, convertida entonces en Parroquia del Sagrario de la Catedral. Un segundo punto esencial y de gran atractivo, la Ceremonia del Encuentro en la Vía Dolorosa de la Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno “El Paso”, acto de enorme tradición y originalidad y de trascendencia devocional no menos relevante. Justo después, el Ejercicio de las Tres Horas, previo a la procesión, celebrado por la Cofradía de La Expiración en San Pablo, con la presencia de las imágenes de la Virgen titular de la Hermandad y San Juan Evangelista, acompañando a la efigie del excepcional crucificado. Por último y como elemento global y realmente extraordinario, la Procesión General del Santo Entierro de Cristo, una verdadera Magna Pasionista que asombraría a cualquier persona que visitase Baeza en aquellos años. Es por tanto evidente que la experiencia del articulista fuera realmente excepcional y, de ahí, su apasionamiento en el relato. Anotamos en el texto errores comunes en aquella época en cuanto a la atribución de algunas de las imágenes, como también en el número de cofradías (30), que, en todo caso podría asociarse, si acaso, al número total de pasos de toda la Semana Santa. Dieciséis participaron aquel año de 1895 en la Procesión General, un acontecimiento relatado con detalles hasta del tamaño de escenarios como el Egido o la entonces Plaza de Alfonso XII, el número de tulipas y alumbrado de los pasos, la presencia de las dos Bandas de Música existentes, etc. De mayor importancia histórica nos parece, para finalizar esta breve crónica, la reseña sobre la procesión de La Soledad. Como queda reseñado en el tratado de “La Historia Documental de las Cofradías y Hermandades de Penitencia en la Ciudad de Baeza”, verdadero referente histórico de nuestra historia cofrade, la Dolorosa de la Iglesia del Antiguo Hospital de la Concepción, procesionó desde 1830 acompañando al Cristo de la Expiración en su desfile procesional del Viernes Santo, lo que ocurrió hasta que la Hermandad de San Pablo adquiere otra imagen en propiedad en 1842. La imagen de esta Dolorosa fue una donación al Hospital de la Concepción en 1756 por Francisco del Pozo y figura

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en varios inventarios de dicho Hospital y su iglesia desde aquella época, sin mencionarse nunca hermandad o asociación unida a ella. Rafael Ortega Sagrista mantiene que esta imagen era titular de una Cofradía ya en el siglo XVIII, aunque no hay ningún dato documental que lo atestigüe. No obstante, lo que el presente artículo si viene a ratificar, de ahí su importancia, es que la actual Virgen de La Soledad, ya ostentaba ese título en 1895, (anteriormente Virgen de los Dolores) y que protagonizaba la procesión que culminaba a partir de las 12 de la noche, y tras la finalización de la Procesión General, la Pasión y Muerte del Señor en la Semana Santa de Baeza. Hasta la lectura de este artículo esa procesión de la Soledad estaba documentada en los primeros años del siglo XX (publicaciones por ejemplo de 1926 y 1927). El que ya se llevase a cabo en 1895 es un dato más que añadir a la historia de la actual Hermandad de La Soledad, que como todos sabemos, se funda oficialmente en 27 de marzo de 1930. ¿Acaso los años en los que la Dolorosa procesionó junto a la Expiración crearon nuevas expectativas devocionales en una imagen posiblemente hasta entonces cobijada exclusivamente en su capilla y de ahí su participación en la Semana Santa, décadas antes de institucionalizarse como Hermandad Penitencial? ¿O acaso tenía razón Ortega Sagrista y existía ya como Cofradía en la segunda mitad del siglo XVIII tras su llegada a La Concepción, aunque sin ratificación oficial? Nuevas incógnitas se ciernen en torno a esta extraordinaria imagen y algo también de claridad nos otorgan los nuevos datos. Procesión del Señor del paso, anterior a 1936

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El Artículo (II)

por Damián Cruz Martínez

BAEZA RECUPERA UNA DE SUS VENERACIONES MÁS ANTIGUAS: LA VIRGEN DE LA MERCED En el presente año 2018 se conmemora el VIII Centenario de la Fundación de la Orden de La Merced. Fue San Pedro Nolasco su primer fundador, un mercader que sentía un gran amor por la Virgen María. Fue Ella quien, en la madrugada del 2 de Agosto de 1218, se le apareció rodeada de Ángeles y de Santos y le dijo: “En voluntad de mi Santísimo Hijo y Mía fundes en el mundo una Orden que en mi honor deberá llamarse ORDEN DE LA VIRGEN MARÍA DE LA MERCED DE LA REDENCIÓN DE CAUTIVOS. El hábito será blanco en honor a mi pureza, en el pecho llevará una cruz roja en recuerdo de mi Hijo y el escudo del Rey al que sirves”. Fue así como el 10 de agosto del mismo año funda Nolasco la Orden de la Merced en el Hospital de Santa Eulalia, en Barcelona, con la participación del Rey Jaime I de Aragón y ante el obispo de la ciudad, Berenguer de Palou. La obra cuenta a partir de 1223 con el apoyo de San Raimundo de Peñafort, confesor de Nolasco y redactor de las Constituciones de la nueva Orden. Por la confirmación del Papa Gregorio IX, el 17 de enero de 1235, la Iglesia testificó la acción del Espíritu Santo en la fundación de la Orden de la Merced; la ratificó en la práctica de la regla de San Agustín; le dio carácter universal incorporándola plenamente a su vida y sancionó su obra como misión en el pueblo de Dios (COM 1-2). En Baeza se lleva a cabo una primera fundación de sede conventual de la nueva Orden alrededor de 1280. Según Ximena Jurado, esa primera sede se sitúa a los pies del Alcázar, en el lugar donde estuvo la ermita de San Bartolomé. Encabeza el proyecto San Pedro Pascual, quien fuera posteriormente Obispo de la Diócesis Jiennense, apresado en Granada

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y martirizado en el año 1300. Como todos sabemos, una urna con sus reliquias yace en el centro del Altar Mayor de la Catedral de Baeza. Esta primera fundación hubo de ser abandonada tras una fuerte epidemia de peste sufrida en 1347. Al año siguiente intentaron los mercedarios recuperarla, aunque el Obispo Nicolás de Biedma les obligó a volver a dejarla al haber actuado sin su consentimiento. La Merced queda en suspenso de esta manera en Baeza hasta que en 1523 se consiguen nuevas licencias para fundar el nuevo convento, el cual se mantuvo hasta la Desamortización de Mendizábal de 1836. Estaba situado en lo que hoy es la Calle de La Merced y de él tan solo queda lo que fue antigua portería, donde se encontraba y encuentra todavía hoy la pintura del Señor de las Necesidades. En el libro “Aproximación a la historia eclesiástica de la ciudad de Baeza”, del Catedrático y Académico Rafael Rodríguez-Moñino, se pueden consultar datos muy curiosos sobre la vida de este cenobio baezano. Como hemos visto, desde la propia fundación de la Orden la veneración mariana es signo identificativo de su devocionario. Por donaciones testamentarias sabemos que el convento baezano contaba con una imagen de la Virgen de la Merced en el Altar Mayor de su Iglesia. Era muy posiblemente una talla de vestir a la que eran colocadas ropas y alhajas que alguna vez incluso fueron objeto de robo sacrílego. La fuerza de la Orden en Baeza fue muy importante en el siglo XVI, tanto por su vinculación con la nobleza de la ciudad como por el aprecio de que gozaba entre el pueblo llano. Es natural, pues, que la Virgen de la Merced tuviese devoción importante en la Ciudad. De hecho, cuando un grupo de nobles funda la Cofradía de la Expiración en

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el año 1603, la Hermandad establece estatutariamente la obligación de rendir culto a la imagen de la Virgen, junto a la del crucificado titular. En la redacción de sus primeras Reglas se dice literalmente: “habiéndonos juntado en el convento de Nuestra Señora de la Merced de esta ciudad de Baeza, en 30 días del mes de marzo de 1603, ordenamos de hacer e instituir una congregación, que se intitule la Expiración de Jesucristo Nuestro Redentor”, para que “juntos y congregados en ella acudamos a las cosas del servicio de Dios Nuestro Señor y de su Bendita Madre la Virgen María, a quien suplicamos sea nuestra medianera e intercesora, para que Dios Nuestro Señor perdone nuestras culpas y nos conserve en su Amor y Gracia”. En la descripción de su desfile procesional del Viernes Santo, contenida en el capítulo 17 de los mencionados Estatutos de 1603, se dice: “que vaya primeramente... nuestro prior, con un estandarte negro con una cruz morada de esquina a esquina, en el cual han de ir repartidos por dos cetros, los hermanos de disciplina, cruces y cera...; por medio de la procesión irán repartidas las Siete Palabras, las cuales han de llevar siete niños vestidos de blanco, en siete cetros altos, y en el fin del cetro un escudo con las Palabras pintadas o doradas...; luego irán los pasos que ordenare nuestra congregación; después de esto irá el Santo Crucifijo principal de nuestra congregación, que es la Expiración, al cual ha de seguir la imagen de Nuestra Señora, San Juan y la Magdalena y las otras dos Marías, todas esta figuras juntas en un paso, delante del cual irá la música de cantores, cantando el salmo de Miserere Mei Deus, y detrás del dicho paso irán los religiosos del dicho convento, con velas encendidas...”. Demuestra de nuevo la Hermandad su voluntad de dar protagonismo a la imagen de la Virgen, a la que acompañarían el resto de personajes mencionados, aunque en ningún lugar aparece el título de la imagen. Hay constancia por otros documentos posteriores de que, siguiendo la norma generalizada en Baeza por aquel entonces, sería conocida como Virgen de los Dolores. Nuevos datos nos demuestran la devoción a la Virgen de la Merced precisamente cuando se reorganiza la Cofradía de la Expiración en 1830. Existía en el Convento una Hermandad titulada de La Esclavitud de Nuestra Señora de Las Mercedes, hermandad de gloria sin duda, dedicada a promover y rendir culto a la Virgen de la Merced. Son los hermanos de la Esclavitud quienes acuden al Prior de la Orden para reorganizar de su parte la Cofradía penitencial que por aquel entonces se hallaba inactiva. Fray Cristóbal Carmona entrega los Estatutos originales y ese mismo año se lleva a cabo con toda suntuosidad la procesión del Viernes Santo. En la crónica contenida en el Libro de Actas de 1830 se dice: “En la ciudad de Baeza en el día 20 del mes de marzo de 1830, estando en el real convento de Nuestra Madre y Señora de las Mercedes parte de los hermanos y cofrades de la que en dicho convento se haya sita con el título de la Esclavitud, a los ejercicios que practican por su instituto, don Juan Moreno Sánchez y don Francisco Briones Maroto, también cofrades, como se hallasen dispuestos a excitar en los fieles el aumento y mayor culto a Nuestro Señor y a su Bendita Madre en dicha iglesia, y teniendo a la vista las muchas necesidades que en los actuales tiempos se tocaban, de que traía origen casi el total olvido del que en el referido en otras épocas se tributaba, recordaron tener noticia de que en la repetida iglesia y por los años de 1603, se hallaba establecida una cofradía, o sea, congregación, titulada del Santísimo Cristo de la Expiración, la que en el sagrado día del Viernes

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Santo y hora de las 12 de su mañana, sacaba esta divina imagen en penitente procesión, la cual, ya por su falta de congregados, ya por las calamidades del tiempo, se había extinguido y casi olvidado su institución, de todo lo cual, haciendo a sus deudos y cofrades de la Esclavitud de Nuestra Señora de las Mercedes una manifestación verdadera de aquella congregación, su fin piadoso y consecuencias que pudiera traer su renovación, todo para honra y gloria de Nuestro Señor, podría acaso seguirse la común disposición a cooperar con sus misas y sanas intenciones: “De aquí el que nuestros dos cofrades lo pusiesen en ejercicio, dirigiéndose enseguida y dando de todo su pensamiento cuenta al R.P. predicador y comendador del referido convento fray Cristóbal Carmona, quien oída su idea dijo: ser cierto cuanto le habían manifestado y que en tiempos de sus antepasados salía del indicado su convento una devota procesión de penitencia, con el título arriba indicado y cuyos Estatutos se conservaban archivados y a su cuidado, los cuales manifestaría a los devotos que se prestaban a aquella solicitud, para su inteligencia y promoción de la idea, dando en su caso todo su consentimiento, como que a aquello le obligaba su ministerio y encargo de la casa. En este estado, ya con los Estatutos, los antedichos dos hermanos dan cuenta de sus intentos a sus amigos, deudos y demás cofrades de aquélla, quienes, ofreciéndose en un todo a sus propuestas y contando con otros varios devotos, abrieron una voluntaria suscripción, con cuyo fondo y coadyugando [sic] todos con su trabajo, consejos y disposiciones, pudiesen poner en planta sus pensamientos. “En efecto, en el inmediato día de Viernes Santo del citado año [2 de abril], dadas las disposiciones más oportunas y puesto al corriente cuanto se requería para la salida de las divinas imágenes del Señor, su Madre Santísima y San Juan, tuvieron todos el singular placer de ver realizados sus deseos con admiración y sorpresa del pueblo, que prestando una única vista, asistencia y devoción, no acababa de maravillarse considerando el objeto que los atañía y que ni uno de los presentes siquiera había visto otra procesión, aunque pocos eran los que de ella tenían noticia”. Se menciona, pues, la presencia de la Dolorosa y de la imagen de San Juan, ambas íntimamente unidas a la Hermandad desde su Fundación. Sin embargo, probablemente no eran las que debió poseer la Congregación desde su Fundación y que creemos que se debieron llegar a realizar, dado el poder adquisitivo de quienes las encargaron. Las imágenes del siglo XIX se mencionan entre las comisiones que se organizaron para llevar a buen puerto esta primera procesión en 1830: “Para traer las imágenes de Nuestra Señora de los Dolores del Hospital de la Concepción y San Juan Evangelista de la Vera Cruz”. Con todo, demuestra la Cofradía su pertinaz vocación mariana, solicitando una imagen de Dolorosa al carecer de una propia. La que procesiona no es sino la Dolorosa que hoy es titular de la Cofradía de la Soledad, y lo estuvo haciendo hasta que La Expiración logra hacerse con la propiedad de otra imagen perteneciente al Convento del Carmen, en el año 1842. Años más tarde adquiriría la Hermandad una nueva imagen de San Juan, posiblemente en fecha posterior a 1848, así aparece, junto a la nueva Dolorosa, documentado en varios inventarios del siglo XIX, junto a sus andas y ropas. En el artículo publicado en este mismo Cuaderno sobre la Semana Santa de Baeza de 1895 aparecen de nuevo claramente reseñadas las imágenes de la Dolorosa y San Juan, participando en el Ejercicio de las Tres Horas, previo a la procesión del Viernes Santo, y la inclusión también de la imagen de San Juan entre los paso integrantes de la Procesión General. Figuran ambas imágenes flanqueando al Cristo de la Expiración en la conocida fotografía que adjuntamos, atribuida a Domingo López y fechada alrededor de 1915. Por la descripción del artículo de 1895

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bien pudiera haber sido tomada en el preparatorio para ese culto de las Tres Horas, o bien era así como figuraban las imágenes en la capilla de San Pablo. En esa fotografía, la imagen del Cristo aparece con un respaldo que sirve de fondo a la cruz y que vemos documentado ya en 1830: “El hermano Pedro Cayetano García ofreció 20 reales para ayuda a un sudario y respaldo para el Santo Cristo”. Recordemos que este tipo de respaldos era algo común en numerosas imágenes. En Baeza lo utilizaba el Cristo de la Salud, y hoy lo mantienen, por ejemplo, el Cristo de la Expiración de Jerez o el del Remedio de Ánimas de Córdoba. En cuanto al sudario, en los inventarios aparecen varios y la Cofradía conserva el mejor de todos, donado en 1868; una verdadera joya de bordado necesitada de restauración. La Imagen de la Virgen seguía ostentando el nombre común de Dolores. Sin embargo, y muy especialmente desde la reorganización, el nombre de Merced o Mercedes se va dejando entrever. Todo ello no era sino proveniente de los nuevos hermanos, que procedían de La Esclavitud de Nuestra Señora de La Merced, hermandad a la que se otorgan honores como el que su representante fuese uno de los que portase el estandarte de La Expiración. He aquí una cita que sirve como ejemplo: “Que el guion se lleve en la procesión por el señor canónigo... como hermano protector de la Esclavitud de Nuestra Madre y Señora de la Merced, después por su hermano mayor, y por último por don Fernando Jimena y Quesada”. Por un acta de 1840 sabemos que las imágenes iban por entonces en tres pasos diferentes en la procesión, ya que se acordó nombrar “tres escuadras para las sagradas imágenes del Cristo de la Expiración, su Santísima Madre y San Juan”. Las escuadras no eran otra cosa que los grupos de personas que portaban las andas. En 1841 se inician las gestiones para adquirir una imagen de Dolorosa, centrando la Hermandad sus objetivos en una talla del Convento de San Basilio, de Carmelitas Descalzos. En el Cabildo de 12 de abril de ese año se acuerda redactar un Memorial al vicario juez

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eclesiástico de Baeza, “solicitando la propiedad de la imagen de Nuestra Señora de los Dolores del Carmen, y que de su resultado se dé cuenta a la junta de gobierno, y ésta, por conducto del secretario, lo haga a la congregación en el primer cabildo general que se celebre”. Al año siguiente ya se llevan a cabo las labores de traslado de la imagen a San Pablo, de esta manera: “Que respecto a estar cedida la imagen de Nuestra Señora de los Dolores que fue del convento del Carmen a esta congregación, y se halla en la casa del hermano Pedro Cayetano García, que en la noche del viernes próximo y hora de costumbre se traiga procesionalmente a esta iglesia parroquial, a cuyo efecto los hermanos... cuidarán de hacer el competente convite, a fin de que esta traslación sea con la mayor solemnidad y devoción, y después se dispondrá sobre el señalamiento del sitio donde ha de colocarse dicha sagrada imagen”. La hermandad se fue haciendo de un amplio ajuar para las imágenes de vestir de la Virgen y San Juan que se encuentran detalladas en un inventario de fecha posterior a 1868, que nos explica también los colores con los que se vestía la imagen mariana: “Ropas y efectos de Nuestra Señora de los Dolores - “Un manto veludillo negro, un vestido de seda labrado, un refajo de seda encarnado y otro de gasa. - “Unas camisas, un delantal de tul bordado, dos tocas de lino, un pañuelo de lino blanco. - “Un manto de terciopelo negro con galón blanco, una estola de lo mismo con galón también blanco. - “Un vestido negro de raso con galón y lentejuelas blancas. - “Dos faldas con sus corpiños. - “Un delantal de veludillo con galón de plata. - “Unas enaguas blancas con guarnición de trafalgar [sic]. - “Dos delantares, uno de tul bordado y el otro de tul guarnecido con lentejuelas. - “Dos tocas, una de tul y la otra de lino. - “Dos pañuelos con encajes, uno de hilo y el otro de lino. - “Dos corazones, uno con siete espadas y galón blanco, dos coronas, una de lata y la otra de metal dorado, un ramo de flores y una cinta de oro. - “Un paño de altar de holanda con encajes de hilo. - “Otro adamascado con encajes. - “Otro de hilo con encaje, y dos cornialtares. Ropas y efectos de San Juan Evangelista - “Un vestido de percalina y capa de lo mismo. - “Otro de veludillo con galón de oro y capa de lo mismo. - “Una camisa de muselina vasta, otra de coco [sic], una diadema de cartón y otra de latón dorado (la de cartón forrada de papel plateado). - “Unas andas con los tornillos para fijar a San Juan, 4 guizques, 4 faroles y 1 estrella”. Entre otros detalles, nos aporta este inventario dos que creemos de interés para este artículo. El primero la intención de adquirir una imagen de Dolorosa en propiedad; el segundo que la Virgen vestía colores serios, imperando el negro, y que llevaba un corazón con siete espadas. Fue el negro el color elegido por los hermanos de la Expiración en 1830. De hecho, ya en un acta de 1832 se anotó un cargo de 120 reales por una “basquiña de terciopelo negro forrado, para hacer un manto a la imagen Dolorosa que se va a construir”.

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A la vista de algunas fotografías, anteriores a la Guerra Civil, de la procesión del Viernes Santo, nos hemos venido preguntando cómo no aparecen las imágenes de la Virgen y San Juan en ellas. La explicación nos viene clarificada en el texto de 1895 y se ve ratificada por datos de años posteriores, como 1924. El cortejo se organizaba por orden de Pasión, de manera que tras el paso del Cristo de la Expiración siempre figuraba el Descendimiento o Desenclavamiento. Varios años encabezó este cortejo la Cofradía de la Caída. La Virgen y San Juan figuraban cerrando dicha procesión, por lo que no llegan a aparecer en las fotografías que conocemos: “Así, en 1924 salió la misma a las 4 de la tarde de la parroquia de San Pablo, tras el sermón de las Tres Horas; procesión que ese año estuvo compuesta por los siguientes “pasos” y cofradías: La Caída, Cristo de la Expiración, “Desenclavamiento”, San Juan Evangelista y Nuestra Señora de los Dolores”. En los desgraciados sucesos de 1936, las imágenes de la Virgen y San Juan son destruidas junto con gran parte de los bienes y obras de arte del templo de San Pablo, salvándose la excepcional imagen del Cristo de la Expiración junto con la del Nazareno de “El Paso”, el San José de siglo XVIII y algunas piezas importantes de orfebrería. Tras la Contienda, la Expiración es una de las primeras cofradías en volver a procesionar, pero no adquiere nuevas imágenes que sustituyan a las destruidas. Era la primera vez que la imperturbable voluntad de los hermanos de esta Cofradía de rendir culto a la imagen de la Virgen no se llevaba a cabo, lo cual ya va a ser resuelto en este mismo año 2018. Como hemos visto, el título de la Dolorosa de La Expiración nunca fue otro que el de Virgen de los Dolores, como la inmensa mayoría de imágenes marianas de Baeza, que ostentaron este o, en su caso, el de Soledad. Las titulaciones marianas actuales son de fecha bastante reciente y vienen a llenar un hueco que en la mayoría de los casos se ha cubierto de manera adecuada y con criterios historicistas. Tras la Desamortización de Mendizábal, parte de las imágenes y bienes del Convento de La Merced pasaron a la Parroquia de San Pablo. La Cofradía de la Expiración, y junto a ella la Esclavitud de Nuestra Señora de las Mercedes, al igual que había hecho antes la Hermandad de “El Paso”, fijaron su nueva sede en este templo. También la Cofradía de la Virgen de La Cabeza se traslada, aunque en este caso al Convento de San Antonio de Padua. Creemos que en dicho traslado a San Pablo fue incluida la talla de la Virgen de La Merced que presidía el Altar Mayor del cenobio exclaustrado, a la cual rendía culto la citada Hermandad de la Esclavitud. Pensamos igualmente que esta imagen de gloria fue destruida en 1936 y que, tras la contienda, los encargados de recuperar o reemplazar los bienes de la parroquia tuvieron en cuenta aquella imagen mercedaria. De ahí la actual presencia, en la primera capilla de la nave de la epístola, de una modesta imagen seriada de la Virgen de la Merced, poco afortunada estéticamente, que se nos antoja una obra más testimonial que devocional. La recuperación de la veneración mariana de la Cofradía de la Expiración es ya un hecho reconocido y público. Se han obtenido los permisos pertinentes en el Obispado y se ha encargado la escultura según boceto aprobado y realizado por el escultor Antonio Parras Ruiz. La posibilidad de unir en esta imagen la veneración pasionista a la antigua

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Virgen de los Dolores y el título de la Merced constituye un objetivo absolutamente lícito y conveniente. No en balde, fueron los fieles devotos de la Merced quienes tanto hicieron por la recuperación de la Hermandad de la Expiración en 1830. Además, eso renovaría el vínculo con la orden bajo cuyo amparo se fundó la Congregación. La nueva Virgen de la Merced cumple pues todos los requisitos para recuperar tanto la devoción pasionista de la Hermandad, como la vertiente de gloria, como tributo a una de las veneraciones más antiguas de la Ciudad. En torno a la conmemoración de la festividad de la Merced, e 24 de Septiembre del presente 2018, tiene prevista la Hermandad de la Expiración bendecir su nueva Dolorosa. Han sido los componentes de la Banda de Cornetas y Tambores quienes van a hacer donación de la obra, al cumplirse su Trigésimo Aniversario Fundacional. Sin duda, no hay mayor regalo para la Hermandad ni mejor forma de celebrar el VIII Centenario de la Fundación de la Orden de la Merced, cuya titular volverá a tener culto en Baeza.

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Foto: Antonio J. García

Capirotazos y Ovaciones SEMANA SANTA 2017 EL CAPIROTE NOTA DE LA REDACCIÓN: El contenido de esta sección es resumen de lo expresado públicamente por los asistentes a la reunión celebrada el 29 de abril de 2017. El Capirote no se identifica necesariamente con estas opiniones. Fiel a su costumbre, “El Capirote” convocó un año más a los cofrades baezanos en una tarde de Pascua con el fin de llevar a cabo una tertulia destinada a hacer balance de lo acontecido durante la Semana Mayor, recién finalizada. Se trata de una cita que ocupa ya, por derecho propio, un lugar muy destacado en el calendario cofrade de nuestra localidad. El encuentro tuvo lugar en la sede de nuestra Asociación, sita en la calle de San Francisco, con notable asistencia de público. El debate dio comienzo a las cinco de la tarde y se prolongó hasta bien entrada la noche. La sesión fue moderada por el Secretario de “El Capirote”, Sebastián Cabrera. Los participantes pudieron exponer, con plena libertad, tanto los aspectos dignos de encomio como aquellos que, a su juicio, eran merecedores de crítica. Todo ello siempre con el respeto y la voluntad constructiva exigibles en estos casos. Resulta a todas luces inviable detallar en unas pocas páginas la totalidad de opiniones y apreciaciones que se vertieron en ese dilatado y enriquecedor encuentro. Por eso, al igual que venimos haciendo regularmente, este balance destinado a la publicación en nuestro Cuaderno Cofrade se limitará a reseñar las que estimamos como más relevantes o representativas del sentir mayoritario. Como era de esperar, el tono dominante fue sumamente positivo, por lo que los elogios superaron ampliamente a las críticas. Las condiciones climáticas propicias, el alto nivel de participación y de asistencia tanto a las ceremonias litúrgicas como a las prácticas devocionales han tenido como feliz consecuencia el que hayamos podido disfrutar de una Semana Santa realmente brillante y en muchos momentos conmovedora. Hubo quien se atrevió a calificarla como la mejor de nuestra historia. Esto tiene un mérito especial, toda vez que

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2015 y 2016 fueron también excepcionales en este terreno y habían dejado el listón muy alto. Pese a ello, la percepción general es que la Semana Santa de Baeza se supera de año en año. Claro que, como ya dijimos en otro momento, esta circunstancia no debe dar pie a la autocomplacencia, sino que ha de servir de acicate para consolidar lo ya alcanzado y aspirar a nuevas metas. Desde aquí hacemos una llamada a la responsabilidad de todos para perseverar en la buena dirección. De entre las hermandades que fueron objeto de “OVACIÓN”, merece una mención aparte la del Santísimo Cristo de la Yedra y Nuestra Señora del Rosel, que volvió a portar la imagen de Cristo Crucificado por las calles de Baeza en la noche del Miércoles Santo. De ese modo, la decana de las Cofradías baezanas recupera (¡ojalá que de modo definitivo!) el carisma pasionista asociado a su Primer Titular, sin perder por ello la condición de Cofradía de Gloria, que queda circunscrita a la advocación mariana. Las eventuales discrepancias en cuanto a la idoneidad de su itinerario y el momento elegido para la estación penitencial no empañaron un ápice la trascendencia de dicho acontecimiento, que sin duda pervivirá en los anales de nuestra historia cofrade. A eso se suma la realización de un desfile muy digno, con escenas tan especiales como la vivida frente a la Plaza de Santa María, con el acompañamiento de los sones de una coral. En definitiva, se trata de una aportación muy positiva para la Semana Santa de nuestra ciudad en la medida en que constituye a la vez un signo de renovación y de retorno a la autenticidad. Otras hermandades que recibieron felicitaciones reiteradas por el éxito de su procesión fueron La Oración del Huerto, Las Escuelas, La Caída, El Rescate, La Humildad, El Calvario, El Descendimiento y El Santo Entierro. Pero conviene insistir en que muchos tertulianos hicieron extensivos sus parabienes al conjunto de congregaciones, pues realmente todas ellas han demostrado un esfuerzo por mejorar y cuidar hasta el más mínimo detalle, lo que ha redundado en el lucimiento generalizado de los desfiles procesionales. En ese sentido, se hizo mención explícita al Resucitado. Aunque dista de encontrarse entre las cofradías más aclamadas, se ha valorado muy positivamente la innegable mejoría que ha mostrado este año en cuanto a organización y decoro en el cortejo (algo especialmente importante si tenemos en cuenta que se trata de una de las procesiones oficiales). En cuanto a ciertos detalles o acontecimientos acaecidos en la Semana Santa, y al margen del ya mencionado de la salida procesional del Cristo de la Yedra, fueron aplaudidos especialmente la restauración de la extraordinaria capa del siglo XIX y el estreno de nuevas potencias del Santísimo Cristo de la Humildad, la incorporación de una reliquia de Santo Tomás Moro en el palio de Nuestra Señora de Las Lágrimas, de la cofradía de La Columna, y la presencia de tres acólitos ceriferarios, vestidos con dalmática, en el guion del Descendimiento. Los adornos florales que engalanan el templo de San Ignacio para la salida de La Borriquilla gozan desde hace tiempo de merecida fama como espectacular arranque de nuestra Semana Mayor. En 2017 no solo mantuvieron el nivel habitual, sino que, para muchos, lo superaron con creces. Los exornos de los pasos de palio y la forma en que fueron vestidas algunas imágenes de candelero también fueron objeto de atención, con referencias favorables en particular al paso de Nuestra Señora de los Dolores del Rosario (de la Cofradía de la Humildad) y a las vestiduras de Nuestra Señora de la Amargura (del Calvario). Tampoco pasaron inadvertidos los nuevos faroles del Nazareno del Paso y las andas de templete con las que procesionó El Niño durante el Domingo de Resurrección.

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En este breve repaso hay que mencionar también algunos instantes especialmente emotivos: la subida de La Oración del Huerto por la calle Imagen fue uno de ellos, al igual que la espectacular salida del Cristo de la Columna del Salvador. Ahora bien, dentro de este capítulo, probablemente el más aplaudido fue el complemento musical del paso de María Santísima de Gracia y Esperanza, de la Cofradía la Caída, por la calle Sacramento: la Coral Polifónica de Baeza que junto a la Banda Sinfónica “Ciudad de Baeza” interpretaron el “Ave María” de Caccini y la marcha Encarnación Coronada, siendo la primera vez que esto ocurría en la Semana Santa de nuestra ciudad, creando así un momento pleno de fervor y brillantez, que entusiasmo al mucho público que allí se congregó. Al margen de los desfiles procesionales, hubo otros aspectos vinculados a la actividad cofrade que, en mayor o menor medida, fueron objeto de atención por parte de varios participantes en la tertulia. Así, fue ovacionado todo el elenco de cultos celebrados a lo largo de la Cuaresma: besamanos y besapiés, escenarios, pregones, presentaciones, conciertos, etc. También fueron alabados los altares eucarísticos del Jueves Santo y los altares de cultos de algunas cofradías, con especial mención al de la Vera-Cruz. Un reconocimiento también tuvo el Ayuntamiento, autoridades, Policía Local, Protección Civil y Asistencias Sanitarias, por sus eficaces labores y colaboración precisa. Por último, nos halaga decir que el Cuaderno Cofrade “El Capirote” recibió palabras de elogio tanto por la calidad de sus contenidos como por su cuidada presentación. Antes de pasar al apartado de “CAPIROTAZOS”, es obligado aludir a ciertos aspectos que, por decirlo en lenguaje taurino, suscitaron división de opiniones, como prueba del carácter plural de nuestra tertulia. Al margen de algunos temas recurrentes que fueron mencionados en otros cuadernos, este año el ejemplo más claro estuvo representado por la unificación de las imágenes titulares del Santo Entierro en un único paso de misterio. Algunos participantes de la tertulia dijeron que las imágenes no se veían bien y su distribución en el trono quedaba deslucida. Al fin y al cabo, ambas esculturas fueron concebidas para ser procesionadas por separado y el trono de la Virgen de los Dolores del Sepulcro, donde se procesionaron las imágenes tampoco les parecía diseñado para albergar un paso de este tipo. Además, se argumentó, creemos que erróneamente, que, de consolidarse este formato, ya no se está ante un Santo Sepulcro, sino ante un Traslado, lo cual modifica sensiblemente el carisma original de la Hermandad. Sin embargo, un número no menor de tertulianos estimó que la Cofradía había adoptado una decisión acertada, dadas las dificultades para encontrar cuadrillas de hermanos de trono para dos pasos distintos (recuérdese que apenas unos años antes Nuestra Señora de Los Dolores se había visto obligada a desfilar con un chasis de ruedas). En este contexto, la configuración actual del paso de misterio se entendió como una solución que podrá ser objeto de ajustes o adaptaciones en el futuro. También suscitó división de opiniones la túnica que luce el Santísimo Cristo La Columna. Para algunos, convendría prescindir de ella, para así apreciar mejor la talla al completo; para otros, en cambio, se trata de un complemento que realza la figura de Cristo dentro de su paso de misterio. Los acompañamientos musicales fueron también motivos de debate en algunos casos. Los alardes de ciertas cuadrillas de costaleros a su paso por tribuna, bailando el paso con largas chicotás que encadenaban varias marchas (La Borriquilla sería el caso prototípico) fueron también motivos de discrepancia. Por último, se planteó una larga controversia en torno a los cirios de los hermanos de luz. Algunos cofrades defienden el uso de cirios o hachas de cera, conforme a la tradición, y rechazan el uso de materiales como

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la parafina o el gasóleo, que además son inflamables. Ahora bien, algunos tertulianos indicaron que las gotas de cera que se acumulan en el suelo, amén de ensuciarlo, lo vuelven sumamente resbaladizo, con el consiguiente peligro para el tránsito peatonal. El aspecto de la Calle San Pablo al final de la Semana Santa es buena prueba de ello. Ese riesgo queda solventado con el uso de materiales alternativos. Claro que también habría que hacer un llamamiento a los servicios de limpieza municipales para que actúen con la rapidez y eficacia de que hacen gala otras ciudades andaluzas, donde los cúmulos de cera se limpian con celeridad tras cada desfile y no generan ningún trastorno a la ciudadanía. Pasamos ya a los puntos que, mayoritariamente, fueron objeto de una valoración negativa en forma de “Capirotazo”. Muchos de ellos guardan relación con el incumplimiento de los tiempos de paso previstos. La lentitud fue la tónica dominante y en algunos cortejos, entre los que se mencionaron los de La Sangre, La Borriquilla y La Columna, llegó a ser exasperante para los sufridos espectadores, especialmente en carrera oficial. Todo eso incide negativamente sobre la organización del guion penitencial, que es susceptible de verse afeado con cortes incluso a su paso por tribuna. Claro que también se dio el caso contrario. El Resucitado y, en mucha mayor medida, Las Escuelas completaron su recorrido antes de lo previsto, lo cual también supuso un perjuicio para los fieles que deseaban ver el encierro de estas procesiones en sus respectivos templos. Desde este foro hacemos un llamamiento a todas las hermandades para que se subsanen todas estas deficiencias. Hubo críticas a propósito de aspectos concretos dentro de ciertos desfiles de penitencia. Por ejemplo, fue de lamentar el incidente (por fortuna, nada grave) que tuvo el paso de palio de María Santísima de la Esperanza y Caridad, de la Cofradía de La Borriquilla, al hacer el giro para entrar en carrera oficial. Asimismo, se llamó la atención sobre el mal estado del trono del Santísimo Cristo de La Humildad, que necesita una urgente remodelación, sobre todo en lo que se refiere a los respiraderos. La calidad musical y la organización de la banda de tambores que abre la procesión de La Caída dejan mucho que desear. Al cortejo del Santo Entierro se le criticó, además del desorden, la antiestética mezcolanza de hábitos de estatutos, con alternancia de capirotes y capuchas, presencia y ausencia de poncho, etc. De hecho, se advirtió con carácter general que muchas Hermandades deberían cuidar más la apariencia del guion, para evitar la presencia de carritos con niños, melenas visibles bajo el capirote, calzado inadecuado, etc. Igualmente, se apeló al respeto del público en general que presencia una procesión, sugiriendo una vez más guardar silencio y decoro. También se llamó a la responsabilidad de los cofrades para que eviten abandonar el cortejo antes de que se encierren en su templo los Titulares de la Hermandad. Por último, se aludió a la escasez del cortejo de algunos desfiles (Santa Cena, Angustias, Santo Entierro…), por lo que sus respectivas Juntas de Gobierno deberían adoptar iniciativas destinadas a revitalizarlos, dentro cada uno de sus posibilidades. Otros juicios desfavorables recayeron, no sobre las cofradías propiamente dichas, sino sobre los aspectos colaterales a la Semana Santa. En concreto, se lanzó un unánime y sonoro capirotazo a algunos fotógrafos que, carentes del más mínimo respeto y preocupados únicamente por la “caza” de una instantánea, perturban el devenir de las procesiones. Como en años anteriores, tampoco quedaron sin crítica las terrazas abiertas a lo largo de los recorridos procesionales, sobre los que inciden muy negativamente; el paso del Des-

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cendimiento por la Plaza de la Constitución o de La Buena Muerte por la Barbacana dan fiel testimonio de ello. Por su parte, se constató que el comportamiento del público en la carrera oficial no siempre fue el adecuado en cuanto a seriedad y respeto. Añadiremos ahora también, que este año, se criticó la excesiva duración del Pregón Oficial de Semana Santa, sin entrar a cuestionar la valía y los indudables méritos que adornan al Pregonero o Pregonera, sí se estima que se deben tomar las medidas oportunas para controlar mejor el tiempo de este acto. En cuanto al libro oficial de Semana Santa, un buen número de tertulianos expusieron que si bien mantiene un buen nivel en cuanto a la calidad de las fotografías y al cuidado de la edición, habría que hacer un esfuerzo en dotarlo de más y mejores contenidos, para así, aprovechar mejor su edición y suscite mayor interés para los lectores. También hubo voces que se manifestaron en contra de la pervivencia de cortejos oficiales en las procesiones del Santo Entierro y del Resucitado. A su entender, el propio concepto de “Procesión Oficial” resulta anacrónico y debe desaparecer de nuestra Semana Mayor. Finalmente, hubo varias intervenciones contrarias a la configuración actual de la carrera oficial. Es algo que, como sabemos por experiencia los tertulianos habituales, constituye una “materia sensible” sumamente delicada, por lo que se apela a la Agrupación para que reflexione seriamente sobre este particular e intente buscar una alternativa más acorde con los tiempos. Se admite que las posibles soluciones, todas ellas son complejas de llevar a la práctica y pueden dar lugar a potenciales agravios para ciertas Hermandades, por lo que distan de contar con el necesario consenso. En esta ocasión, algunos contertulios expresaron a título particular su deseo de que la carrera oficial abarcase la calle San Pablo al completo y fuese abordada por todos los desfiles procesionales en un único sentido, pero eso es algo que otros no ven factible, al menos en el momento actual. Con esto, cerramos el balance a la Semana Santa de 2017, al que no se puede negar que ofrece un retrato amplio y muy completo de unos días verdaderamente apasionantes. “El Capirote” agradece a los asistentes su participación, la expresión sincera de sus opiniones y su deseo de hacer cada día mejor la conmemoración pública en Baeza de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor.

Foto: Antonio J. García

El Capirote

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Foto: Antonio J. García

Esencias Cofrades

por Sebastián Cabrera Checa

EL CAPIROTE Con alma de cartón en tus entrañas ancestrales, capirote, hoy el progreso ha decidido también construirte de malla o de rejilla, para poder cumplir la penitencia ahora deseada y así dejar atrás escándalos y públicos escarnios, que avergonzaban con burlas e improperios a quien por castigo inquisidor se lo imponían. Capirote cofrade, que apuntas al cielo tu cónica figura buscando lo insondable, y descansas enhiesto sobre cabezas penitentes que buscan en lo profundo y lo escondido del silencio, seguir la estela de amor que el Maestro galileo en herencia nos dejara. Desde pretéritos siglos, has servido para cubrir multitud de anónimos rostros, revistiéndolos con tus telas vaídas que se descuelgan hasta los fuertes hombros, para cubrir así las vergüenzas de las muchas afrentas y pecados cometidos. Como heridas abiertas y cosidas en tu hechura, siempre tendrás solo dos huecos, que serán las únicas ventanas por donde se podrá contemplar y comprender el universo deseado, con el que todo el mundo sueña. Y el antifaz que cubrirá el escondido rostro, solo dejará ver esos ojos enigmáticos, vidriosos y empañados, que a veces, por la emoción y los recuerdos, no pararán de manar del manantial de lo profundo lágrimas cristalinas que brotarán a borbotones desde algún recoveco de un alma pura, que todavía no ha sido por nadie descubierta. Desde esa atalaya de anónimo acompañamiento, a oscuras y en armonioso tránsito de pasos infinitos, se podrán contemplar los mágicos momentos sublimes que nos ofrecerán las austeras madrugadas con tintes de contraluces y brillos de alborada; los vivos y fulgentes días de colores deslumbrantes, las tardes encendidas de pasiones y belleza, o los impresionantes anocheceres nublados y violetas, que darán paso a noches tristes y frías, donde convivirán la luz de la cera, el incienso y las oraciones.

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Capirote altivo, que siempre irás alzado como una lanza queriendo herir el cielo para abrirlo con tu afilada punta; serás por siempre figura y esencia principal de la Semana Santa de hoy y de siempre, y guardarás para tus adentros, cautelosamente, las muchas conversaciones y plegarias que tras tus visillos saldrán como murmullos mortecinos para llegar a una estafeta de alguna antesala de la gloria, de la que seguro, obtendremos una luminosa y esperada respuesta.

Foto: Bartolomé Chinchilla

(Vaya mi recuerdo a todos los socios que forman o han formado parte de la Tertulia Cofrade “El Capirote” de Baeza y que ahora celebran con alegría, algunos desde el cielo, el XX Aniversario de esta asociación. Gracias por haber sido pilares y partícipes de este proyecto apasionante, del que todos debemos sentirnos orgullosos)

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Foto: Francisco J. Salido

El Sueño Misionero de llegar a los jóvenes

por Manuel Ángel Castillo Quintero

Delegado Episcopal de Juventud de la Diócesis de Jaén EL MISIONERO DE LLEGAR A LO JÓVENES En el presente curso, hemos iniciado la puesta en marcha del nuevo Plan Diocesano de Pastoral, que tendrá una duración de cinco años, y que lleva por título: “Caminando en el sueño misionero de llegar a todos”. En ese sueño misionero de toda la Iglesia, yo no puedo dejar de pensar en los jóvenes; por eso yo también quiero soñar con una Iglesia en la que los jóvenes sean una parte esencial de la misma, desde un encuentro con la persona de Cristo. A los que formamos parte activa en la vida de la Iglesia, no nos pasa desapercibido la escasez de jóvenes que vemos en nuestras iglesias. En las últimas décadas, el retroceso de los jóvenes en la vida eclesial ha sido evidente. Lo cierto es que los cambios en la sociedad son cada vez más rápidos, y nosotros tal vez no hemos sabido estar al lado de los jóvenes, “en sus gozos y esperanzas, tristezas y angustias”, como decía el Concilio Vaticano II (Constitución Apostólica Gaudium et Spes, 1). Fruto de esta preocupación, el Papa Francisco, en su línea de abrir las puertas de la Iglesia y anunciar el Evangelio, ha convocado un Sínodo de los obispos con el tema: “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El Sínodo tendrá lugar desde el 3 hasta el 18 de Octubre de 2018. Pero muchos de vosotros podéis preguntaros: “Y eso de un Sínodo ¿qué es, cómo funciona, para qué sirve?”. El término sínodo viene de dos términos griegos: syn (juntos) y odos (camino), y expresa la idea de “caminar juntos”. En el Vaticano hay varios organismos que forman la curia romana y se encargan del gobierno de la Iglesia atendiendo a diferentes sectores y ámbitos. Pero había una inquietud por tener una estructura donde hubiera representación de la iglesia universal a modo de asamblea de obispos de todo el mundo que ayudaran al Papa en el gobierno de la Iglesia con su consejo. Y así creó el Papa Pablo VI, el 15 de septiembre de 1965, el Sínodo de los Obispos, como institución permanente, dependiente directamente del Papa.

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El Sínodo de Obispos se reúne cuando el Papa lo convoca y con el tema que les proponga a estudio, análisis, debate y consulta. Lo preside el Papa y tiene un proceso largo de preparación a fin de que el documento de trabajo, que se llama “Instrumentum laboris” y es la base para la discusión en el Sínodo, sea fruto de una amplia consulta a toda la Iglesia.

En la carta dirigida por el Papa a los jóvenes, convocando el Sínodo, les decía: “La Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Haced sentir a todos vuestro grito, dejadlo resonar en las comunidades y hacedlo llegar a los Pastores”. Y en la introducción del Documento Preparatorio al Sínodo

Cuaresma 2017

Foto: Juan Manzanares

Un Sínodo sobre, para y con los jóvenes: El Papa Francisco ha realizado ya dos Sínodos: el Sínodo sobre la nueva evangelización y el Sínodo sobre la familia. Su propuesta es que el proyecto de Dios para los hombres y mujeres de todos los tiempos llegue a todo el mundo y todos los ámbitos de la vida, sin excepción. Y es por ello que este tercer Sínodo que convoca nos invite a interrogarnos sobre cómo acompañar a los jóvenes en el camino de la fe, en sus decisiones vitales, y pedir también a los mismos jóvenes que ayuden a identificar las mejores formas hoy para anunciar la Buena Noticia.

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Con la carta del Papa en la que convocaba el Sínodo de los jóvenes y el Documento Preparatorio, se inició un proceso que se desarrollará en tres tiempos: primero se abrió una fase de consulta, con el lanzamiento de un cuestionario, que pretende implicar a todos aquellos que representan el sector juvenil de la Iglesia, los encargados de las Pastorales Juvenil y Vocacional, las parroquias, Institutos Religiosos, Movimientos eclesiales y juveniles, diócesis, asambleas nacionales y continentales… Se convocan encuentros, congresos, reuniones de las que surjan propuestas para el Sínodo. En esta fase primera, han participado cerca de quinientos jóvenes de nuestra diócesis. En segundo lugar, recogida toda la información, propuestas y encuestas, se procederá a elaborar, antes de Mayo de 2018, el Instrumentum laboris (Documento del trabajo), que se discutirá en el Sínodo desde el 3 hasta el 18 de Octubre de 2018. Finalmente, lo trabajado durante el Sínodo se recogerá en un documento de Actas del Sínodo, que se entrega al Papa y con el que posteriormente elaborará un documento que se publica con el nombre de Exhortación Apostólica (es la publicación que recoge lo tratado en el Sínodo de Obispos). Está claro que es un momento importantísimo en la Iglesia, en este deseo de llevar a todos el mensaje del Evangelio. El papa pide a toda la Iglesia que escuche a los jóvenes, que los sitúe en el centro de la vida de la misma, y que les dé espacios y les confíe responsabilidades importantes. Esto tiene que hacernos pensar muy seriamente a todos (padres, catequistas, educadores, sacerdotes…) porque todos tenemos algo que hacer al respecto. La cuestión es que las cosas no pueden quedar como están, y por ello hemos de buscar nuevos caminos, nuevos lenguajes y, ante todo, tenemos que transmitir la fe desde la propia vida, desde la cercanía, desde un cambio de tantas estructuras injustas y deshumanizadoras, que nos apartan del verdadero camino de la felicidad, que solo puede hallarse plenamente en Dios. Por eso te animo también a ti, que estás leyendo estas líneas, a que te unas con todas tus fuerzas a esta tarea de acompañar a los jóvenes al encuentro con el Señor de la Vida.

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Foto: Bartolomé Chinchilla

sobre los jóvenes, nos dice: “La Iglesia ha decidido interrogarse sobre cómo acompañar a los jóvenes para que reconozcan y acojan la llamada al amor y a la vida en plenitud, y también pedir a los mismos jóvenes que la ayuden a identificar las modalidades más eficaces de hoy para anunciar la Buena Noticia. A través de los jóvenes, la Iglesia podrá percibir la voz del Señor que resuena también hoy. Como en otro tiempo Samuel (cfr. 1Sam 3,1-21) y Jeremías (cfr. Jer 1,4-10), hay jóvenes que saben distinguir los signos de nuestro tiempo que el Espíritu señala. Escuchando sus aspiraciones podemos entrever el mundo del mañana que se aproxima y las vías que la Iglesia está llamada a recorrer”.


Foto: Francisco J. Salido

La Poesía de la Pasión

por Juan Cruz Cruz

TU, COSTALERO

(Glosa a unos versos sobre la caída de Cristo) “Pero que caiga Dios que nunca estuvo ni pudo estar jamás a culpa expuesto, es para mí de confusión abismo: si ya no es que,como Amor anduvo siempre delante de sus obras puesto, cayó Dios tropezando en su Amor mismo” (Alonso de Bonilla, Nuevo Jardín, s. XVII) Sin apariencia ni reino, con paso oscilante y breve, soporta Jesús la cruz, lacerada de su Amor. En su espalda, lastimada y abierta por azotes, han hecho bien su trabajo los verdugos con crueldad. Soporta un vaivén de golpes, que más lastiman su cuerpo, e hincan más las espinas que le cubren la cabeza. Sus plantas son desgarradas por la arista de las piedras. Y cae junto a su Madre, en el camino asombroso de un infinito calvario.

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Foto: Antonio J. García

A uno de Cirene que miraba, los soldados le obligaron a cargar con el madero. Al principio avanzaba sintiéndolo muy pesado. Pero intuyó que aquella cruz encerraba un profundo y sagrado misterio; hasta el punto de que la carga le pareció soportable. Se alegraba interiormente de poder socorrer a quien caía y se levantaba; y quiso amarlo. Y lo amó. Poco a poco empezó a tener sentido esa cruz, caminando junto a Jesús, colaborando con Él. También el costalero sobrelleva un trocito de pasión, mostrando que sufrir en favor de los demás, otorga el más alto privilegio a su vida. Él es un escogido de Cristo, un colaborador en su obra de hermanamiento y salvación. Junto al dolor de su Madre. El verdadero nombre del costalero podría ser el de hermano cirineo. A vuelta de sus trabajos, encallecidas las manos, el costalero se abraza a la cruz de quien moriría en ella. O porta, con un sostenido aliento, la imagen sagrada de María. ¡Costalero!: Si llegas a tropezar en las piedras del camino, tómalo como una prueba de tu mismo y claro amor; porque ya Cristo tropezó por ti las piedras de su Amor. Y su Madre lloró.

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La Rebotica

entrevista a don Manuel Lozano Pozo “EL CAPIROTE” ENTREVISTA A D. MANUEL LOZANO POZO, BORDADOR Y VESTIDOR BAEZANO Apreciados lectores, en esta sección del “La Rebotica”, hemos venido entrevistando a personajes destacados del mundo cofrade baezano, la mayoría de ellos personas que han desarrollado destacada labor en décadas pasadas. Hoy, continuamos esta serie de artículos, centrándonos en la juventud cofrade y en personas que incluso buscan en el entorno de las cofradías un lugar donde poder desarrollar sus capacidades artísticas. Con objeto de difundir y promover el esfuerzo de estos jóvenes, iniciamos esta entrevista a D. Manuel Lozano Pozo, bordador y vestidor. Manuel tiene 25 años, y desde pequeño ha estado inmerso en los ambientes religiosos y cofrades. Comenzó con 7/8 años en la banda de tambores de la Cofradía de la Vera Cruz, incorporándose posteriormente a la escuadra de costaleros de la Virgen de la Aurora a la que sigue perteneciendo. En la actualidad ostenta también el cargo de vestidor y es Vocal de Juventud dentro de la Junta de Gobierno. En años anteriores estuvo trabajó en el Grupo Joven de la Decana de nuestras Penitenciales en el cargo de Tesorero. También ha pertenecido a la Junta de Gobierno de la cofradía patronal de la Virgen del Alcázar, durante dos años, ocupando la vocalía de patrimonio. Manuel es hermano desde su infancia de la Cofradía de la Borriquilla. Además de pertenecer actualmente a la Hermandad de la Oración en el Huerto y La Virgen de la Cabeza y el Niño. Es Hermano Horquillero de nuestra Patrona y del Santísimo Sacramento. Es vestidor en la actualidad, como hemos comentado, de la Virgen de la Aurora, de la Virgen de la Amargura de la Cofradía de “El Paso”, y de la Virgen de la Cabeza, a la que viste durante todo el año en su capilla de San Antonio. En Begíjar viste a la Virgen de

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los Dolores en su Soledad; en Peal de Becerro a la Virgen de la Soledad, y en Quesada a la Virgen de los Dolores. Ha participado en la organización de eventos como el Encuentro Local de Jóvenes Cofrades de Baeza y el Encuentro Nacional de Jóvenes Cruceros en 2016. Por último, ha venido realizando el diseño, organización y montaje de los escenarios de la presentación oficial del cartel de Semana Santa, Pregón de Semana Santa y Pregón de Glorias del pasado año 2017, y la Presentación del cartel oficial de Semana Santa 2018. He aquí nuestra charla con Manuel Lozano Pozo al que deseamos toda suerte de parabienes y éxitos en su andadura en este complejo pero apasionante mundo cofrade del vestir y del bordar. ¿Cómo son tus comienzos como bordador? - En verdad, mis comienzos en el mundo del bordado son relativamente cercanos. Empezó a despertar curiosidad en mi este arte a través del Taller de Bordado de la Cofradía de la Columna de Baeza, donde me acogieron muy bien y estuve bastante tiempo aprendiendo y colaborando, hasta que tuve que dejarlo por motivos de estudios. De nuevo retomo el interés por este arte a través de unos encargos que recibo, y decido terminar de formarme en el Taller de Bordados de Ana y José Manuel Bonilla Cornejo (Valencina de la Concepción, Sevilla) donde he aprendido las principales técnicas del bordado y todo lo relacionado con este arte. A día de hoy, ¿Qué obras has realizado? - Pues a día de hoy estoy sumergido en varios proyectos a la vez, unos “Pendones” para la Cofradía de la Sangre, un Manto de Vistas para la Virgen de la Soledad de Baeza, y unos pendones en la técnica del “recorte” para Rus (Jaén) Estos meses atrás he realizado dos mantos de vistas, uno para la Soledad de Peal de Becerro y otro para la Virgen de los Dolores de Quesada, y una cinturilla de “Corbatas” para María Santísima de Esperanza y Caridad de Baeza. ¿Podrías resumirnos cuales son las etapas de creación de un bordado, desde que se concibe hasta que se hace realidad? - Es un proceso bastante largo. En primer lugar se trata de poner el diseño sobre la mesa y estudiar las diferentes piezas que lo componen para ver visualmente que técnica de bordado le vendría mejor a cada una de ellas y que conformen un conjunto armonioso. Posteriormente se saca una plantilla de cada una de las piezas, en fieltro u otro tejido, según la técnica a realizar, para a continuación fijarlas sobre bastidores pequeños de lienzo y seguidamente tejer las piezas en oro o plata en diferentes puntadas y técnicas. Una vez finalizadas las piezas, se encolan por detras y una vez seco el adhesivo se recortan del soporte de lienzo y es cuando empieza el montaje de la obra. Se pone una copia del proyecto en papel vegetal sobre el soporte (terciopelo, tisú, raso...) y se cosen y rellenan las piezas, concluyendo con la realización de tallos y detalles que se hacen al finalizar este montaje. Por último la modista es la encargada de confeccionar la pieza de costura. De todo el proceso, ¿Cuál es la parte que más te entusiasma? - Sin duda seria la fase final, que es cuando se empiezan a montar las piezas y vas viendo como empieza a tomar forma el conjunto, que es cuando más te anima a la hora de ponerte a bordar.

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¿Cuál de las técnicas es la que más difícil te resulta y cuál te gusta más? - Difícil no, si acaso la más laboriosa, sería la técnica de la “Hojilla”, ya que se trata de componer con una lámina metálica de oro algún tallo o rama, y requiere mucho tiempo y paciencia. Respecto a la técnica que más me gusta me quedaría con “la cartulina”, me gusta bastante el efecto que hace y se trata de cubrir una pieza realizada en cartón duro de lado a lado. ¿Qué opinas del bordado en la actualidad? - Considero que está siendo una época muy buena para el bordado. En cada una de las provincias andaluzas hay verdaderos maestros que consiguen realizar grandes y excelentes piezas, verdaderas obras de arte, al tiempo que se sigue actualizando esta técnica artesanal sin perder el verdadero encanto de las antiguas piezas de los siglos XVIII y XIX. ¿Como firmas tus obras? - En este caso yo realizo un pequeño documento, que introduzco dentro de las piezas, y donde describo la obra, y coloco autor y fecha. ¿Cuál es tu obra soñada? - A día de hoy cualquier proyecto que realice para algunas de las cofradías de Baeza se podría considerar como una obra soñada. Me consideraría un auténtico privilegiado pudiendo colaborar en el engrandecimiento de nuestras cofradías de pasión y de gloria. Da la casualidad que muchos de los bordadores desempeñan también la labor de vestidor en otras Hermandades y Cofradías, ¿Es este tu caso? - Si, llevo también relativamente poco con esta maravillosa labor que se encarga de ataviar a María Santísima. Mis comienzos fueron con la Virgen de la Soledad de Begijar (Jaén), y a partir de ahí empecé con la Virgen de la Aurora de la Vera+Cruz, la Virgen de la Cabeza y Virgen de la Amargura de la Cofradía del Paso, etc... Destácame que supone para ti realizar esta labor.

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- Me siento un auntentico privilegiado, cuando tengo el gusto de ataviar de la mejor forma posible a María Santísima. Sin duda mi culmen fue empezar a vestir a la Virgen de la Aurora de mi Cofradía de la Veracruz, un sueño hecho realidad. ¿Cómo empezó esta labor para ti? - En verdad fue de forma casual cuando empecé a interesarme por esta labor, asistiendo cada vez que vestían a la Virgen de la Aurora, a raíz de ello me fue gustando más esta maravillosa labor. Empecé vistiendo los maniquís de la casa de hermandad y practicando con una dolorosa que tenía en casa. ¿Qué consideras que puede ser lo más dificultoso para un vestidor? - Respecto a lo que es la vestimenta, lo más laborioso es el tocado o rostrillo, que es lo que más tiempo se lleva y más dificultoso de poner, pero en verdad todo es un conjunto de elementos que tienen que quedar en orden para que la vestimenta resulte agradable y armoniosa a la vista. La Dolorosa de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno “El Paso” es una de las imágenes de candelero más complejas de vestir, especialmente para la procesión. ¿Hasta dónde se puede avanzar en la forma de vestir de esta Imagen, articulada para la ceremonia del Encuentro? - Para mí ha sido el caso más difícil y complicado, ya que la articulación de sus brazos y cabeza te limita mucho a la hora de vestirla, no se le puede realizar cualquier tocado o rostrillo, ya que hay que tener en cuenta varios elementos propios de su articulación. Hace poquito que empecé con Ella y con el tiempo hay que ir buscándole un estilo más o menos definido que se adapte a sus necesidades y a la personalidad de esta imagen. Podría ser el estilo monjil o con verduguillo que le cubra todo el cuello. Si es cierto que para mí es todo un desafío poder sacarle el mayor esplendor a esta singular y bella Dolorosa y con el tiempo creo que lo conseguiré. ¿Algo que añadir para finalizar? - Pues poco mas, es cierto que me siento un auténtico privilegiado al poder realizar esta dos labores que tanto me apasionan, siempre para engrandecer la Semana Santa de Baeza de Baeza y en general las tradiciones piadosas de nuestra tierra. Muchísimas gracias a la Tertulia Cofrade “El Capirote” por acordarse de mi y por apoyar a todas las personas que se esfuerzan y trabajan para hacer que nuestra Semana Santa sea la Gran Celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor que es actualmente.

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Foto: Francisco J. Salido

La Reliquia

por Ventura Salazar García LA COLUMNA DE SANTA PRÁXEDES DE ROMA Un año más, la Asociación Cultural Tertulia Cofrade “El Capirote” dedica un artículo de su cuaderno a una reliquia alusiva a la Pasión de Cristo. Para ello, es preciso atender en primer lugar un hecho que guarda relación directa con este ámbito. Me refiero a la reciente publicación del libro titulado El cazador de reliquias, de Don Jesús Cobo Molinos1, quien, pese a su juventud, es ya un prestigioso investigador en el Área de Cirugía de la Universidad de Jaén. Se trata de una obra llamada a convertirse en lectura obligada para todos los interesados en la materia. El autor conjuga muy sabiamente las exigencias del trabajo científico con su vivencia personal como hombre de Fe, el rigor en la exposición con la amenidad. Gracias a ello nos ofrece un repertorio bastante completo de las reliquias cristológicas que hoy día se hallan repartidas por la Cristiandad. Obviamente, un análisis pormenorizado de todas ellas habría desbordado los límites razonables para un volumen esencialmente divulgativo, máxime teniendo en cuenta que tanto los datos disponibles como la relevancia eclesial varían considerablemente de una a otra. Por eso, mientras las más significativas son objeto de una atención más amplia, otras reciben un tratamiento sintético o quedan circunscritas a una mera mención tangencial. En cualquier caso, el caudal de información aportada es de una magnitud y calidad inestimables. El capítulo XXII del libro citado (páginas 395-405) se centra monográficamente en la columna a la que, según la Tradición, fue amarrado Jesucristo durante su Flagelación. Jesús Cobo se hace eco del hecho de que existen actualmente dos piezas mayores que compiten por ese reconocimiento. Una se encuentra en la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén; otra en la Parroquia de Santa Práxedes de Roma. Por razones bien fundamentadas, este autor concede mayor credibilidad a la reliquia jerosolimitana, que es la que vertebra su exposición. Ahora bien, la columna romana cuenta también con una dilatada trayectoria devocional que la hace merecedora de aprecio, y los relatos que giran en torno a ella

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1 Cobo Molinos, Jesús (2017). El cazador de reliquias: compendio e investigación de las reliquias de Cristo. El Ejido (Almería): Círculo Rojo.

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despiertan innegablemente la curiosidad, por más que predominen las conjeturas sobre las certezas. Todo eso es lo que me ha llevado a dedicar el presente artículo a tan singular vestigio de la Pasión de Cristo. La iglesia dedicada a Santa Práxedes (Santa Prassede en italiano; en español es conocida también a veces como Santa Prájedes) es una de las veinticinco basílicas menores de Roma, las cuales, junto a las cuatro mayores (Santa María Mayor, San Juan de Letrán, San Pedro del Vaticano y San Pablo Extramuros), definieron la configuración urbana de la Ciudad Eterna durante el período paleocristiano. Se encuentra al este del casco histórico, en la falda del Esquilino. Su proximidad al majestuoso templo de Santa María la Mayor provoca a menudo que su modesta fábrica pase prácticamente inadvertida para los turistas o peregrinos poco atentos. Sin embargo, su interior bien vale una visita, tanto por motivos artísticos como religiosos. Además de las numerosas pinturas que decoran su estructura de tres naves (muestra canónica de planta basilical), sobresalen particularmente varios mosaicos de estilo bizantino, unánimemente reconocidos como obras maestras en su género. La advocación del templo rememora a una mártir cristiana de los primeros siglos. Supuestamente, Práxedes era hija de San Pudencio y hermana de Santa Pudenciana, también mártires, pero los testimonios al respecto son escasos y muy poco fiables. Los relatos piadosos sitúan a Pudencio en diversas épocas: unas veces se le considera uno de los primeros conversos de Roma, cuyo bautismo se atribuye a San Pedro o a San Pablo, según las versiones; otras aparece a mediados del siglo II, como estrecho colaborador del Santo Papa Pío I. Suponiendo que haya algo de verdad en todo ello, queda claro que serían personas distintas que, al coincidir en el nombre, fueron confundidas ulteriormente. Más crédito merecen las referencias a un patricio romano de nombre Pudencio, del que existe constancia documental en la primera mitad del siglo III. Se trata del más firme candidato a ser el santo recogido en el martirologio tradicional romano, si bien carecemos de pruebas respecto de la historicidad de sus hijas, Práxedes y Pudenciana. Sea como fuere, las hagiografías al uso asignan a ambas jóvenes la realización de diversas acciones piadosas durante un período de persecución: bautizar a los paganos que abrazaban la doctrina de Jesús, visitar a los encarcelados y, sobre todo, dar sepultura a los cadáveres conforme a los usos cristianos. Esto último contravenía expresamente las órdenes imperiales, por lo que también ellas fueron apresadas y sometidas a martirio. De acuerdo con esas fuentes, Práxedes fue ejecutada por asaeteamiento un 21 de julio, que desde entonces se convirtió en su festividad. Las dudas surgen al tratar de precisar el año. Las primitivas comunidades cristianas solían recordar con precisión el día de fallecimiento de cada mártir, pues incorporaban su memoria al calendario litúrgico, pero prestaban poca atención a otros detalles. Los años que habitualmente se proponen (230 o 231) deben ser descartados, ya que corresponden al reinado del emperador Alejandro Severo, que mostró una actitud tolerante y benigna hacia el Cristianismo. Si acaso, habría que retrasar el suceso hasta el 235, coincidiendo con el inicio del reinado de Maximino, o hasta el 250, bajo el emperador Decio, pero hemos de ser conscientes de que nos movemos en el terreno de la especulación. Los símbolos iconográficos identificativos de Santa Práxedes son una esponja y un recipiente con agua, instrumentos con los que presuntamente limpiaba los cuerpos de los fieles martirizados. Los orígenes de la basílica de Santa Práxedes son oscuros. De nuevo, hay que desechar por quiméricos muchos relatos heredados de los viejos cronicones; por ejemplo, aquellos que fijan la fundación en los pontificados de San Evaristo o de San Pío I, en el siglo II. Los restos estruc-

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turales más antiguos que se conservan datan del siglo V, y resulta plausible situar su erección en ese momento. Fue reedificada por entero a partir del año 780, a instancias de Adriano I, y ampliada en torno al 822 por Pascual I. Fue este último Papa quien la enriqueció con la decoración musiva (es decir, por medio de mosaicos) que le confiere su impronta característica, por más que posteriormente fuera objeto de otras intervenciones de profundo calado. En el interior del templo destaca, por la magnificencia de su ornato, la capilla de San Zenón, situada en el lado de la epístola. Este espacio fue concebido inicialmente por Pascual I como capilla funeraria para su madre, Teodora, que por entonces se encontraba todavía con vida. Andando el tiempo pasó a ser el lugar de salvaguarda de la reliquia que motiva estas páginas. La Santa Columna de la Flagelación se muestra, protegida por un semicono de cristal con guarniciones de bronce, dentro de un relicario (también de bronce) con forma de templete, que se halla en una pequeña dependencia que se abre en la pared derecha de la capilla de San Zenón. Se trata de una pieza tallada y pulida en un único bloque de bellísimo mármol veteado, blanco y negro, con una altura total de 63 centímetros. Su grosor es muy variado, oscilando entre los 40 centímetros de diámetro en la base hasta apenas 13 en la zona más estrecha. El fuste liso, con forma semicónica, se conserva casi intacto, mientras que la base y el capitel han sufrido gravemente los estragos del tiempo y la extracción de numerosos fragmentos con fines devocionales. De aquí proceden muchas esquirlas repartidas por todo el mundo, como la que figura dentro del conocido como Relicario de Cristóbal Lechuga, que se custodia en la Catedral de Baeza, y la que posee la Cofradía de la Virgen del Carmen y Ánimas en la Iglesia de San Bartolomé de Jaén. Hasta donde alcanzan mis noticias, no ha sido objeto de un estudio científico exhaustivo. A decir de Cobo Molinos (página 399), este mármol tan peculiar procede de Egipto, probablemente de las canteras de Faiz Abd El Shebib, que ya gozaban de justa fama en la Antigüedad. Este hecho y su presumible factura helenística son compatibles con la cronología del Jesús histórico, pero sin que quepa deducir de ahí más conclusiones. Según una leyenda tan extendida como inverosímil, fue Santa Elena quien, durante su visita a los Santos Lugares en el año 326, rescató esta columna de las ruinas del Pretorio de Pilatos y la trasladó a Roma, junto con otros muchos objetos pasionistas. Esto se ve desautorizado por numerosos argumentos históricos. No hay ningún indicio de la presencia de esta reliquia en Occidente hasta la Baja Edad Media y, a tenor de los testimonios de algunos peregrinos del

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Los testimonios más creíbles indican que la columna que se encuentra en Santa Práxedes llegó a Roma de manos del Cardenal Giovanni Colonna, que la depositó en la iglesia de la que era titular2. Con todo, las circunstancias exactas no dejan de ser objeto de controversia. El apellido Colonna significa precisamente ‘columna’ en italiano, y está ligado a una de las familias aristocráticas más influyentes de Italia durante generaciones. Por tanto, el interés del Cardenal por asociar su linaje a esta reliquia concreta dista de ser casual. Se sabe que este personaje fue nombrado en 1217 Legado Papal en Constantinopla, coincidiendo con el inicio de la Quinta Cruzada. De allí regresó, tras no pocas peripecias, en 1223. Presuntamente, trajo consigo entonces esta reliquia tras rescatarla de entre las ruinas de la Iglesia de los Apóstoles de Jerusalén, que había sido destruida en el año 1009 por las tropas de Al-Hakim, sexto califa de la dinastía fatimí. Claro que no hay evidencias de que Giovanni Colonna visitase Tierra Santa, y los relatos que le atribuyen un papel relevante en los combates contra los sarracenos van adornados de tales aditamentos fabulosos y sobrenaturales que invitan a un más que prudente escepticismo. Por tanto, resulta lícito postular, como hacen Górny y Rosiko3 (páginas 255 y siguiente), que esta columna fue salvada del saqueo gracias a su traslado a Constantinopla, donde residió hasta que los gobernantes del imperio bizantino, deseosos de mejorar sus relaciones con el Papa Honorio III, decidieron regalársela al Cardenal Colonna. Llegados a este punto, resulta inevitable afrontar las preguntas esenciales: ¿nos hallamos ante la columna a la que fue amarrado Jesucristo durante su Flagelación? En caso de no serlo, ¿mantendría otro tipo de relación con la vida de Jesús o debe ser rechazada como elemento totalmente espurio? Para atender estas cuestiones hay que partir de una constatación que a menudo se pasa por alto: los relatos evangélicos no mencionan la columna en ningún momento. Simplemente indican que Jesús fue azotado o flagelado. San Lucas, mucho más parco, muestra la intención de Pilatos de infligirle un castigo, pero sin especificar el procedimiento. Por consiguiente, la idea de que Jesús permaneció atado a una columna se ha transmitido básicamente por vía consuetudinaria, complementada recientemente por las investigaciones académicas sobre los usos punitivos romanos. 2 En un principio, la dignidad cardenalicia correspondía a los párrocos de Roma. De ahí surge la costumbre, vigente en nuestros días, de que cada Cardenal sea adscrito honoríficamente a una parroquia de la ciudad. 3 Górny, Grzegorz & Janusz Rosikoń (2012). Testigos del misterio: investigaciones sobre las reliquias de Cristo. Madrid: Rialp.

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Foto: Francisco J. Salido

siglo III, la columna que actualmente se conserva en Jerusalén no fue recuperada por Santa Elena, sino que era ya conocida y venerada por los cristianos de Palestina desde mucho antes. Lo que sí podría concederse a esta santa, al menos hipotéticamente, sería la iniciativa del traslado desde su ubicación inicial en la iglesia de Sion (situada donde se cree que estuvo el Cenáculo) hasta la del Santo Sepulcro, donde ha permanecido desde entonces.


La representación iconográfica del lugar en el que Jesús fue atado oscila entre una columna propiamente dicha (es decir, con largo fuste y función estructural de soporte) y una columna baja y exenta (que en latín recibía el nombre de cippus). Tanto la columna de Jerusalén como la de Roma responden al segundo formato. Sobre este particular conviene traer a colación a Santa Brígida de Suecia, una religiosa del siglo XIV que tuvo diversas visiones místicas a propósito de la Pasión. Tras su muerte, Fray Alfonso Fernández Pecha (conocido también como Alfonso de Vadaterra), antiguo Obispo de Jaén y confesor de la santa, recopiló tales visiones y las difundió en un libro, inicialmente escrito en latín, titulado Apariciones celestiales. En ellas Cristo aparecía atado a una columna baja. La verdadera popularidad de las visiones de Santa Brígida se produjo en la transición del siglo XVI al XVII, gracias a las traducciones a distintas lenguas vernáculas y a la difusión por medio de la imprenta. A partir de ahí, las representaciones en las que Jesús está atado a una columna alta, mayoritarias hasta entonces, empiezan a escasear, y la imagen de Jesús atado a una columna baja acaba por generalizarse. Da cuenta de ello la propia historia pasionista de Baeza. La primitiva talla que procesionaba la Cofradía de La Columna, tristemente desaparecida en 1936, contaba con una columna alta, lo que demuestra que era una pieza manierista del siglo XVI. En cambio, cuentan con columna baja tanto la escultura que se conserva en San Andrés, muy posterior, como la que en época contemporánea elaboró Amadeo Ruiz Olmos. Dicho sea de paso, también remite a Santa Brígida un motivo sumamente original asociado a la columna: la escena en la que, tras el fustigamiento, Jesús avanza gateando para recoger sus ropas y cubrir su desnudez. Claros ejemplos de ello serían el Cristo del Mayor Dolor de Antequera y, al otro lado del Atlántico, una imagen que se venera en la Parroquia de Santiago de Querétaro (México). En cuanto a las prácticas penales del Imperio, se sabe que la flagelación era un castigo habitual y sumamente cruel que a menudo actuaba como prólogo a la ejecución. Por tanto, a diferencia de lo que da a entender el Evangelio de San Lucas (23: 16), no constituyó un intento fallido por parte del Prefecto de contentar a las masas y evitar la crucifixión, sino que, más bien al contrario, supuso la confirmación de la condena a muerte. La ley romana imponía un máximo de 39 golpes, pero ese límite se incumplía en no pocas ocasiones, especialmente en las provincias más lejanas a la metrópoli. Además, el flagelo utilizado al efecto solía constar de varias colas, lo cual multiplicaba los impactos sobre la víctima. El reo era desnudado e inmovilizado de modo que dejara al descubierto todo el dorso y las extremidades inferiores, que eran las partes anatómicas hacia donde se dirigían prioritariamente los latigazos. El análisis de la imagen impresa en la Síndone o Sábana Santa de Turín concuerda por entero con todo ello y, una vez más, complementa y reafirma las revelaciones evangélicas. Ese cadáver muestra numerosos azotes pre-mortem (en torno a 120) que laceraron gravemente su piel y le provocaron contusiones, heridas externas y lesiones internas. Fue amarrado a un cippus, no a una columna, pues los rastros dejados por la disciplina denotan que su tronco estaba inclinado hacia adelante, con el pecho en contacto con la piedra. En definitiva, y más allá de algunas cuestiones de menor importancia, lo que sorprende es la esencial congruencia entre el conocimiento avalado por la evidencia científica y la tradición secular de la Iglesia. Llegados a este punto, resulta obligado admitir que las posibilidades de que la reliquia de Santa Práxedes coincida con aquella en la que fue flagelado Jesucristo son prácticamente nulas. Aunque se trata de una columna baja, su poca altura y escaso diámetro distan de ser idóneos. A eso se añade que está hecha con un material sumamente raro y valioso, que difícilmente habría sido empleado en un espacio al aire libre, como era el pretorio. Casi con toda

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seguridad desempeñaba una función ornamental en el interior de un edificio importante, en calidad de balaústre, de pata de una gran mesa o sostén de algún objeto suntuario. Por su parte, la columna de Jerusalén cuenta con muchos más argumentos a su favor: fue labrada en pórfido rojo y es sensiblemente más gruesa. Todo apunta a que servía como lugar para el amarre de caballerías, lo que casaría con una hipotética ubicación en el recinto de la fortaleza Antonia y su eventual uso subsidiario como banco de tortura. A eso se añade, finalmente, el que hay referencias a ella prácticamente desde que se tiene constancia de peregrinaciones a Tierra Santa. ¿Significa todo lo anterior que la columna de Santa Práxedes debe ser desechada del sacro catálogo de la Pasión? No necesariamente. Acudimos de nuevo a Cobo Molinos para tomar en consideración una sugerente alternativa amparada en la opinión de Hesemann. De acuerdo con este historiador alemán, la reliquia llevada a Roma por el Cardenal Colonna sería en su origen una pieza existente en el palacio de Caifás, donde, como sabemos, Jesús compareció ante el Sanedrín. ¿Pudo ser esta la columna a la cual Jesús fue atado durante el simulacro de juicio al que fue sometido? Nada puede asegurarse, pero al menos a mí esta idea me resulta muy atractiva, especialmente porque resuelve algunos puntos oscuros que de otro modo quedarían sin respuesta. Aunque la reliquia recibida por el Cardenal Colonna no se corresponde con el momento pasionista que se le ha atribuido, tampoco se trata de una falsificación medieval; es decir, un objeto elaborado con una finalidad ilegítima y fraudulenta. Ni el más hábil embaucador bizantino habría tenido la ocasión de tallar una pieza de este material y con este diseño. Por otro lado, está el hecho de que durante varios siglos fueron veneradas simultáneamente en Jerusalén dos columnas distintas: la de la Basílica del Santo Sepulcro, que permanece allí, y la de la Iglesia de los Apóstoles, que es la que, posiblemente, se encuentra ahora en Roma. La única forma de explicar que por entonces no se viera ninguna contradicción en ello pasa por aceptar que eran asociadas a distintos momentos pasionistas: la Flagelación y la comparecencia ante Caifás, respectivamente. Tal vez, durante el traslado de la segunda desde Jerusalén a Constantinopla, se incurrió en un error de adscripción que ha permanecido hasta nuestros días y que ha motivado una aparente duplicidad. Cierro así estos breves apuntes acerca de la columna custodiada en la parroquia de Santa Práxedes de Roma. Como ha quedado de manifiesto, atesora un devenir apasionante y no pocas incógnitas, que presumiblemente permanecerán en el misterio. En cualquier caso, su valor religioso no reside en una más que discutible veracidad histórica, sino en su capacidad para rememorar la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo y ejercer de signo tangible de los tormentos que padeció el Redentor del género humano. En la medida en que sea un certero acicate para nuestra Fe, su veneración en el seno de la Iglesia estará plenamente justificada. Así sea.

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La Soledad Foto: Daniel Chamorro

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El Descendimiento

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Foto: Juan Miguel Salido

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Foto: Rodrigo Narváez

Premios 2017 PREMIOS DE SEMANA SANTA “OVACIÓN DE GALA 2017” DE LA TERTULIA COFRADE “EL CAPIROTE” DE BAEZA En el Salón de Actos del recientemente instalado Patio de Empresas de nuestra ciudad, el pasado sábado 9 de diciembre, segunda semana del Adviento, después de celebrar con júbilo la festividad de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora la Virgen María, Patrona de España, nuestra Asociación se dispuso a realizar como cada año, el acto de Ceremonia de Entrega de los Premios de Semana Santa “Ovación de Gala” correspondiente a la edición de 2017, que como viene siendo costumbre, eligen por votación exclusivamente los socios de nuestra Tertulia. Antes de hacer la lectura del acta de los premiados, el Sr. Secretario quiso en nombre de la Junta Directiva transmitir como siempre, nuestro más sincero respeto, reconocimiento y admiración a todas nuestras cofradías y hermandades por el enorme esfuerzo realizado durante todo el curso cofrade pasado, destacando la entrega total, amorosa y desmedida de todos sus miembros en el laborioso y constante trabajo desarrollado, y cómo no, a la más ferviente y apasionada dedicación que los baezanos, cada uno desde sus respectivos puestos, han ido aportando generosamente, para así, poder celebrar esta Semana de Pasión en nuestra querida Baeza. Se quiso así expresar nuestra profunda gratitud a los que han sido protagonistas de esta historia apasionante que cada año sucede por primavera. A los costaleros, a las bandas, a la Agrupación Arciprestal de Cofradías, a los párrocos y capellanes, y a todas las autoridades, instituciones, personas y entidades, es decir, a todos los que hicieron posible una nueva celebración de la Semana Santa según Baeza. Después, se procedió a la lectura del Acta de concesión de nuestros premios, que fueron estos:

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PREMIO AL MEJOR DESFILE PROCESIONAL DE 2017, A LA COFRADÍA DEL STMO. CRISTO DEL DESCENDIMIENTO Y MARÍA STMA. EN SU QUINTA ANGUSTIA “LAS TRES MARÍAS”. Ya en los últimos años, se ha venido apreciando un gran cambio en la estructura procesional de esta querida Hermandad del Viernes Santo. Desde la mejora en el hábito de estatutos, pasando por la adquisición de nuevos enseres, los avances en la realización de los respiraderos de su paso de misterio, la eliminación de viejas capuchas de penitentes, y este año, la incorporación de un magnífico y serio cuerpo de acólitos. Todo ello, unido a un gran trabajo por parte de los diputados de tramo y un extraordinario esfuerzo realizado por su gran cuadrilla de costaleros, ahora con una banda de cornetas y tambores como acompañamiento, que realza de manera importante esa escena de llanto y de dolor, como es el Descendimiento del Señor de la Cruz del Sacrificio Supremo como signo de Misericordia hacia todos los hombres. Todo lo expuesto por tanto, coloca a la Cofradía, por méritos propios, entre las mejor plantadas en nuestras calles durante la Semana Santa. De ahí, que este año haya logrado el apoyo mayoritario de nuestros socios, obteniendo este merecido galardón que concedemos. Vaya pues desde “El Capirote” nuestra sincera felicitación a todos sus hermanos y a toda su Junta de Gobierno. Recogió el Premio D. Mateo Salcedo Jódar, Hermano Mayor de la Cofradía que agradeció a todos los miembros de su Hermandad el esfuerzo realizado y a los socios de “El Capirote” su apoyo con este galardón.

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Foto: Narváez Fotógrafo

PREMIO A LA MEJOR ESCUADRA DE COSTALEROS U HORQUILLEROS, A LOS COSTALEROS DEL PASO DE PALIO DE MARÍA STMA. DE LOS DOLORES DEL ROSARIO, DE LA COFRADÍA DE LA HUMILDAD. El nivel de excelencia logrado por nuestros costaleros u horquilleros, en todas sus modalidades, hace cada año de este Premio el más competido de todos los que se entregan. Aquí no se pretende valorar, en ningún caso, el esfuerzo que estos valientes realizan bajo nuestros pasos o tronos. Ya que en esto, los de todas las cofradías sin excepción, merecen el


mayor de los elogios, y así lo reconocemos públicamente. Sin embargo, es justo también reconocer el mérito que tiene que todo ese gran esfuerzo, se traduzca en pura filigrana en la calle, convirtiéndose en fino y perfecto movimiento acompasado. A nadie extraña, que el paso de la Virgen de Los Dolores del Rosario, con el constante compromiso por parte de sus gobernantes en cuanto a su adaptación, configuración y mejoras, sobre todo, en lo que concierne al equilibrio de fuerzas y a la dinámica en su forma de cargar, de nuevo haya sido considerado por nuestros socios entre los pasos más destacados de nuestra Semana Santa, ya que sus costaleros tradicionales, vienen realizando cada Jueves Santo, un verdadero alarde de arte y de fuerza en sus movimientos, consiguiendo así una estética y una plasticidad única, además de un estilo cada vez más depurado y propio, cosa que se traduce en la calle de manera primorosa. Todo ello lo han estimado nuestros socios, valorando muy mucho que el Palio de la Virgen de los Dolores del Rosario, una vez más, haya superado este objetivo cofrade con creces, y de ahí, la concesión de este premio con que se quiere felicitar especialmente a su cuerpo de capataces y costaleros, a su Cofradía y cómo no, a todos sus hermanos. El premio fue recogido el por D. Melchor Cabrera Ceacero, Hermano Mayor de la Cofradía y Capataz del Paso de Palio que igualmente mostró su agradecimiento a los miembros de su cuadrilla y hermandad y al Capirote. PREMIO AL MEJOR ACONTECIMIENTO DE LA SEMANA SANTA DE BAEZA EN 2017, A LA RECUPERACIÓN DE SU ESTACIÓN DE PENITENCIA, EL MIÉRCOLES SANTO DE LA COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA YEDRA Y NUESTRA SEÑORA DEL ROSEL. Cuando una Hermandad con más de seis siglos de antigüedad, toma decisiones tan importantes como recuperar una tradición que se remonta a sus orígenes, es evidente que su trascendencia va a ser mayor de lo que se pudiera pensar. Así ha ocurrido en 2017, cuando la Cofradía de La Yedra decidió volver a procesionar nuevamente a su titular el día de Miércoles Santo, como se vino haciendo durante muchos siglos con esta venerada Imagen. Ha sido un meditado, difícil y primer paso lleno de ilusión, pero no exento de lógicas complicaciones y ajustes, necesarios todos ellos, sobre todo, para poder encajar a una nueva Hermandad en la tarde-noche de una jornada semanasantera, la del Miércoles Santo, con dos hermandades más procesionando por las calles de Baeza. A buen seguro, que en los años venideros, lógicamente habrá que seguir realizando nuevos cambios, para lograr perfeccionar detalles y conseguir que ese día, sea uno de los señalados en el calendario cofrade baezano de privilegio. En esta ocasión no ha habido dudas para votar la incuestionable importancia de este hecho acaecido, aún a pesar de haber tenido la fortuna de haber vivido otros detalles y acontecimientos también de gran relevancia en nuestra Semana Santa de 2017. “El Capirote” puso de manifiesto de esta manera su felicitación más sincera a los hermanos y Junta de Gobierno de La Yedra, junto a su Capellán, por esta histórica iniciativa, por el esfuerzo realizado y por la ilusión demostrada, ya que entre todos ellos, han hecho una cosa muy grande y hermosa, que no es otra, sino que Baeza entera se emocione. Recogió el Galardón el Hermano Mayor de la Cofradía, D. Pedro Vega Perales que agradeció el apoyo mostrado por la Tertulia Cofrade “El Capirote” a la Hermandad en esta iniciativa y a los cofrades de La Yedra y pueblo de Baeza por la extraordinaria acogida recibida.

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El Capirote.

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La Pasión según..

Medina Sidonia (Cádiz)

HISTORIA Y DEVOCIÓN DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO Miguel Ángel Moreno Pérez Pregonero de la Semana Santa de Medina Sidonia Hermano de las Hermandades de la Yedra, Pasión y Sacramental de Santiago de Jerez de la Frontera y de la Virgen de la Paz y Jesús Nazareno de Medina Sidonia (Fotografías: antiguas propiedad del autor y de Daniel Ramírez y Jesús Sánchez) A escasas horas de la semana más esperada por todos los cofrades y ansiosos de ver las primeras Cruces de Guía por las calles de nuestras ciudades, hablaremos acerca de una imagen de mucho arraigo histórico y devocional en la Diócesis de Cádiz y Ceuta. Diócesis inmersa en la celebración del 750 aniversario del traslado de sede episcopal de Medina Sidonia a Cádiz, así como el 600 aniversario de la creación de la sede de Ceuta. Es por ello que nuestro Papa Francisco tuvo a bien el conceder Año Jubilar Diocesano que ya se iniciara el pasado 14 de Septiembre y que concluirá el 14 de Septiembre de este 2018. Para la conmemoración de tan importante efeméride cuenta con una programación significativa que pone en valor el peso de la historia y el significado que a lo largo de estos siete siglos y medio ha tenido el sentir católico de la Diócesis y conocer la historia de la misma. La presencia de las primeras comunidades cristianas en los territorios de Cádiz y Ceuta es muy antigua como correspondía a una zona de mucho tránsito entre los continentes de Europa y África. El obispado de Assidonia podría ser de época tardo-romana, pero solo hay constancia visigoda. Entre los diferentes actos que se están desarrollando en estos 750 años de aniversario, contaremos con un Vía+Crucis Diocesano en el que participarán hasta quince imágenes, tanto de la capital como de la provincia, con el objetivo de impulsar la diócesis de forma espiritual y pastoral.

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Lo que ocupará la mayor parte de nuestra atención en este artículo será la bendita imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Medina

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Sidonia. Es una de las imágenes que participarán en este Vía+Crucis, pero no os contaré nada sin antes situaros brevemente con algunas reseñas geográficas e históricas de Medina. Medina Sidonia, ciudad situada en el centro de la provincia de Cádiz, se encuentra ubicada sobre una montaña llamada el Cerro del Castillo, la cual constituye la mayor elevación de todo el tercio occidental de la provincia, desde las últimas estribaciones de la Sierra de Cádiz hasta la línea costera Atlántica. Eso permite que pueda ser divisada desde una parte importante de la provincia. A lo largo de los siglos, su estratégica ubicación y altura han sido utilizadas como espacio destinado a la defensa de la ciudad, además de control del territorio, habiendo contado a lo largo de la historia con varios recintos fortificados. Sus primeros asentamientos datan de la Edad del Bronce Final, también de Tartesos. Siguieron colonos fenicios procedentes de Sidón, luego romanos que en torno al siglo I construirían un nuevo núcleo urbano por concesión de César Augusto. La ciudad promocionó su anterior estatus municipal y se convirtió en colonia con derecho romano (civitas optimo jure), conocida por el nombre de Asido Caesarina. En la Hispania visigoda (mediados S.V y comienzos del S.VIII) fue capital de provincia y también sede episcopal de la iglesia católica, entonces conocida como Assidonia, sufragánea de la Archidiócesis de Sevilla que comprendía la antigua provincia romana de Bética en la diócesis de Hispania. En el año 712 la ciudad es conquistada por Musa Ibn Nusair, general de Califato Omeya, llegando a ser capital de la Cora de Sidonia. El 22 de Septiembre de 1264, Alfonso X el Sabio reconquistó la ciudad, pasando a ocupar línea fronteriza con el Reino nazarí de Granada. En tiempos de la reconquista fue sede de varias órdenes militares, destacando la Orden de Santiago y la de Santa María. En 1440 entra a formar cabecera del estado ducal al que da nombre. En 1472 obtiene el título de ciudad dado por el Rey Enrique IV a petición de los Duques, en atención a los buenos servicios prestados por la hasta entonces villa en la lucha contra los moros. Fue una de las pocas poblaciones del antiguo Reino de Sevilla que llegó a poseerlo. Pasamos ya a contar parte de la Historia devocional de la imagen de Jesús Nazareno, talla atribuida a Francisco de Villegas que ya en 2015 celebrara el cuarto centenario de su ejecución, joya del barroco andaluz. Si Dios quiere la veremos (con derecho propio y como devoción principal de Medina Sidonia) por las calles de Cádiz el 7 de Julio de este año en el Vía+Crucis Diocesano en el que participarán hasta quince imágenes de distintos puntos de diócesis. Reproduciremos por su interés un texto obtenido del libro Historia y Devocionario de la Sagrada Imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, cuyo autor fue el Ilmo. Sr. D. Fr. Manuel María de Sanlúcar de Barrameda, Obispo de Cidonia y ausiliar del Arzobispado de Santiago de Galicia, editado en la Imprenta de Cádiz de la Viuda e Hijo de Bosch en 1842. Lo damos a conocer tal cual por lo valioso de su contenido: “Por los años de mil seiscientos diez y seis, Alonso García Peregil y Juan de Lora, vecinos de Medina Sidonia, mancomunados con otros vecinos de esta ciudad convinieron en hacer una imagen de Jesús Nazareno, con el fin de que saliese en procesión en la Semana Santa. A expensas de la devoción de ellos se hizo la imagen, que salió de las más devotas y mejor acabadas.

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Tres o cuatro años la tuvo en su casa Alonso García; más creciendo en la ciudad la devoción a tan precioso simulacro, y pareciendo poco honesto que permaneciese sin el debido culto en casa del particu-

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lar, las súplicas de los devotos lograron del comisario Francisco Casas que se colocase en un altar de cierta capilla que dicho comisario poseía en la Iglesia de Santiago, donde permaneció algunos años. Pasados estos años, el Vicario Don Alonso Novela persuadió a los devotos de la mencionada efigie eligiesen capilla propia, ofreciéndoles solicitar la institución de una cofradía de Jesús Nazareno, el día dos de marzo del año mil seiscientos treinta. Se nombraron por primera vez mayordomos a Domingo López y Sebastián Díaz Parrado. Creció sobremanera la devoción, se aumentó mucho la cofradía, erigió capilla propia, y siendo mayordomo el Presbítero Don Pedro Díaz de Alfaro, con anuencia de éste, en nombre de la cofradía, y con acuerdo de los señores Vicario y Curas fue colocada solemnemente en ella, poniendo allí el Santísimo, para que sirviese de comulgatorio desde el jueves diez y seis de Noviembre del año mil setecientos ochenta, y así permanece hasta hoy. El vecindario de esta religiosa ciudad, agradecido a las finezas y mercedes de nuestro padre Jesús, se esmeró siempre en el culto y adorno de su efigie. En todos sus apuros, singularmente en las necesidades públicas, con especialidad en la escasez de lluvia recurre con los efectos más plausibles a esta sagrada imagen de Jesús Nazareno, y siempre tiene el consuelo de que sea atendida su súplica. El primer suceso notable fue el año de mil seiscientos treinta y seis, en el que apuradísimo este vecindario con la suma escasez, acudió penitente a nuestro padre Jesús Nazareno, le rogó y sacó en procesión; y el efecto fue presentarse una copiosísima cosecha que puso término a la mortal hambre que le consumía: cuyo suceso fue acompañado de tales circunstancias que conmovió a toda la ciudad, haciendo un voto por vida las personas más notables de su población: el cual voto se cumplió fidelísimamente por los mismos, y aún otros por sola devoción lo siguieron hasta el año de mil setecientos cincuenta y ocho. Omitiendo otros sucesos menos notables, lo que mas prueba la devoción de este religiosísimo vecindario a Nuestro Padre Jesús, y la confianza con que recurre a sus piedades en la escasez de lluvia son los siguientes sucesos que tocaron al heroísmo de piedad, y que por singulares deben referirse con prolijidad, aunque sin añadir cosa a los documentos auténticos que conserva esta Cofradía. Los indicados sucesos son las procesiones de penitencia que los vecinos de esta ciudad han hecho con la imagen de Nuestro Padre hasta la Villa de Conil, pueblo Marítimo situado al Sur de Medina

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más de cuatro leguas de distancia. En tres ocasiones se verificaron las mencionadas procesiones de penitencia. La primera en el año de mil seiscientos cincuenta y tres, la segunda en el de mil seiscientos ochenta y la tercera en el de mil seiscientos ochenta y tres. Al final del año de mil seiscientos cincuenta y dos, no nacía lo sembrado por no haber llovido en todo el mes de diciembre y mitad del siguiente enero: los animales perecían por falta de hierba y la fanega de trigo se vendía a nueve ducados, precio exorbitante para aquel tiempo. Los cofrades en tanto apuro acudieron a su devotísima imagen de Jesús Nazareno, y tomándola en procesión fueron con ella a la Villa de Conil para visitar la milagrosa imagen de Nuestra Señora de las Virtudes, a quién tiene mucha devoción Conil, y es titular del Convento de Religiosos Mínimos de San Francisco de Paula en aquella Villa. El día diez y seis de Enero del año mil seiscientos cincuenta y tres llevaron a Nuestro Padre Jesús en una solemne, devota y penitente procesión; y en el mismo día llegaron a la mencionada Villa de Conil: siendo recibida la Santísima imagen de Jesús Nazareno por aquel pueblo y comunidad de Religiosos Mínimos con muy tierna devoción. Al amanecer del día siguiente el Guardián de Religiosos Descalzos del Convento de San Francisco de Medina predicó en la mencionada Villa, e inmediatamente se formó la procesión para restituirse a esta ciudad. Así en ida como en vuelta acompañaban a Jesús Nazareno muchos Sacerdotes, Caballeros y numerosa multitud de vecinos de Medina, que caminaban muy devotos; unos descalzos, otros con túnicas, con cruces y otras penitencias según que a cada uno le inspiraba su espíritu y devoción. Al formarse la procesión en Conil para regresar a Medina comenzó a llover, y siguió lloviendo cuanto fue necesario para recoger una cosecha abundantísima: lo cual dio motivo para que este año se llamase por el pueblo “el del milagro de Jesús Nazareno”. Fue este hecho tan notorio, que los cofrades hicieron imprimir el suceso, y en impresos lo repartieron en su propia cuidad, en los pueblos de su comarca y en otros más distantes. La segunda procesión de las mencionadas fue el año de mil seiscientos ochenta. En el cual el día último de marzo fue llevada en procesión de penitencia desde Medina á Conil la imagen de nuestro padre Jesús, para lo que dio su bendición y permiso el Ilustrísimo Señor Don Juan de la Isla, obispo de esta diócesis, que se hallaba de santa visita en esta ciudad. Formóse la procesión en Santiago, y salio a las cinco de la mañana, acompañando a la sagrada imagen de nuestro padre Jesús la mayor parte del Clero, Regidores, Justicia, y resto del vecindario hasta mil y quinientas personas, y trece guiones de otras tantas cofradías con su cera correspondiente.

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Cantaban las Letanías de los Santos y otras oraciones de la Iglesia. Los Sacerdotes llevaban la imagen y los seglares la cruz y el palio. Muchos de ambos secsos iban descalzos, y todos con devoción. Luego al punto comenzó á toldarse el cielo, y caer unas gotas de agua. En el sitio del pozo del Lobo, y de la angostura, que es á una legua de Medina, se hizo una rogativa muy devota, y el agua se aumentaba. En la fuente del obispo paró la devota comitiva para tomar un refresco, se hizo otra rogativa, y crecía el agua. A un cuarto de legua de Conil, en el sitio que desde entonces por este suceso se puso una cruz grande, y se llama la cruz del paso, esperaban como unas trescientas cincuenta personas entre Clerigos, Frailes, Regidores, Justicia y otras que llevaban en procesion la referida imagen de Maria santisima de las Virtudes. Luego que se unieron los vecinos de ambos pueblos con sus respectivas imágenes, se encendio en todos la devoción, y se reciprocaron los afectos. El cielo correspondió a estas santas ternuras con raudales copiosos de agua, en tanta abundancia que las veredas parecían arroyos. En tales términos siguió la procesión y llegaron a Conil a media tarde, entraron las santas imágenes en el convento de la Victoria y dieron gracias a Dios. Los vecinos de dicha villa, devotos, corteses y agradecidos a la visita que le hacían los de Medina, a porfía lo hospedaban, enjugaban y regalaban. Muchos prodigios acompañaron a este suceso, deleitándose Jesús Nazareno y Nuestra Señora de las Virtudes en la caridad mutua de tan devotos pueblos. Pedro de Moya se libró como por milagro de la muerte; cuyo caso fue a todo notorio, se pintó y aun dura pintado. La Divina Providencia, al ver dos pueblos juntos en caridad, los socorrió con una pesca prodigiosa que satisfizo á ambos. Hizo esto Jesús mirando la turba devota que acompañó á su sagrada imagen, como en otro tiempo otra turba piadosa le acompañó al desierto.

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Al día siguiente volvió la procesión como había ido, y continuó el agua de tal manera que con mucho trabajo pudieron vadear los arroyos. En el pozo del Lobo comió la comitiva é hizo otra rogativa. Al llegar a Medina todo el vecindario esperaba en los muros, entradas y avenidas; lloraban de gozo y devoción los espectadores, viendo la suma piedad de los que venian en procesión mojados, descalzos, con cruces en sus hombros y coronados del triunfo que la divina Piedad habia otorgado á su devota jornada. Plausible suceso digno ciertamente de eterna memoria. Luego llevaron la imagen de Jesús a la Iglesia Mayor, donde el Señor Obispo, admirado de la viva fé y enternecido de la eficaz devoción de sus fieles hijos los esperaba bañados en lagrimas. Estuvo allí la imagen nueve días, cantándole en cada uno misma en acción de gracias: los cuales pasados entró triunfante Jesús en su iglesia de Santiago, y fue colocado en su altar del Sagrario. A ocho de Abril del año de mil seiscientos ochenta y tres, precedida licencia, salió por tercera vez la imagen de nuestro padre Jesús en procesión de penitencia, desde la misma iglesia, á la propia hora, con igual devoción, y circunstancias, y con mayor numero de gente, que la referida anteriormente, practicada tres años antes. El recibimiento de los vecinos de Conil, y el regreso á esta ciudad, fueron idénticos a los de la última ocasión citada; pero con diferencia en el efecto: porque en esta tercera, no llovió. Con todo, parece que fueron atendidas de Dios nuestro Señor las súplicas, porque fue el año muy abundante de trigo, y nunca se había visto en Medina tanto pan como entonces; en lo que se deja ver con mayor beneficio que, para dar buena cosecha, y proporcionar á sus fieles criaturas el abundante sustento, le basta á nuestro padre Jesús el Hagase, con que en el principio crió cuando existe. Después de todo esto siguen comprobando la verdad mencionada otros hechos en fechas distintas. Tales fueron las cosechas abundantes de los años mil setecientos setenta y tres y setenta y nueve, después de las procesiones de penitencias y rogativas dirigidas a este fin á causa de la esterilidad que se temía para la gran escased de agua en los meses mayores. Y tal, dejando otros, es el del presente año de mil ochocientos cuarenta y dos, en el que (como queda en la Advertencia) se acudió humilde y devotamente á nuestro Padre Jesús Nazareno, y tenemos una cosecha abundantísima. Mas en medio de lo dicho hasta aquí lo que se sabe del Nazareno en sus inicios.”

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Foto: Narváez Fotógrafo

El Cartel 2018 EL CARTEL DE “EL CAPIROTE” PARA LA SEMANA SANTA DE 2018 El pasado día 9 de Diciembre de 2017, por primera vez, la Tertulia Cofrade “El Capirote” realizaba un acto en el Salón de Actos del que ahora se denomina PATIO DE EMPRESAS, un magnífica Casa Solariega del siglo XVI que tras pasar por diversas funciones públicas, regenta hoy la Cámara de Comercio baezana. Nos reuníamos en un denso fin de semana que dos días antes nos había congregado en torno a la Presentación del cartel que, con carácter extraordinario, nuestra Asociación ha editado para conmemorar y anunciar el IV Centenario del Juramento en defensa de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, proclamada en 1618 por la Universidad de Baeza. En esta nueva ocasión y siguiendo una tradición de nuestra entidad de hacerlo en torno a la festividad de la Inmaculada Concepción, hacíamos público el Cartel conmemorativo de la Semana Santa de 2018. Un Cartel que sirve también al propósito de proclamar el XX Aniversario (1998-2018) desde la fundación de “El Capirote”, lo que queda patente en la inclusión en el afiche del logotipo que para esta conmemoración ha realizado nuestro compañero Antonio J. García. El Ecce Homo de la Humildad de Nuestro Señor Jesucristo, imagen atribuida a Pablo de Rojas, en el siglo XVI, se nos muestra en este cartel ante un imaginario Pretorio conformado por una de las pétreas columnas del templo del Salvador. Porta la imagen las nuevas potencias y el manto púrpura bordado en el siglo XIX, restaurado y pasado a nuevo terciopelo, ambos enseres estrenados en la pasada Semana Santa. La imponente fotografía de nuestro compañero José Delgado Muriel no necesita de ninguna explicación ante tan meridiana y pasionista evidencia, convirtiéndose por sí misma en objeto de presentación de la gran obra de arte que conforma la imagen del Señor de la Humildad, al tiempo que nos transporta al momento en el que Pilatos enfrenta a Jesús con pueblo de Jerusalén para que decida su suerte. La luz natural filtrada a través de las grandes vidrieras del templo

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y la oscuridad del fondo otorgan un gran realismo a la imagen. El acto se inició con una breve presentación del Presidente de “El capirote”, Damián Cruz, que cedió la palabra a Pepe Delgado, tras leer un pequeño currículum de mérito de nuestro autor, amigo y colaborador. Desgranó Pepe en su intervención los avatares y dificultades, no escasas, que permitieron finalmente y gracias a su profesionalidad y su tesón, lograr la fotografía que presentábamos. Como toda gran obra, el esfuerzo mereció sin duda la pena, y así es reconocido por todos, con la opinión sobre el que ya es uno de los mejores carteles que ha editado nuestra Asociación.

Tras los agradecimientos y salutaciones pertinentes, con especial mención a sus dos buenos amigos, Pepe Delgado y Rafa Perales, Ana Montoro pronunció una sentida evocación que transcurrió desde el Evangelio: “Pilatos pregunto: Eres Tú el Rey de los Judíos?? Jesús le contestó: “Así es, como tú Dices”; extendiéndose por las palabras sagradas que describen los momentos anteriores a la Presentación al Pueblo… “Con esta breve frase, “Así es como tu Dices”. Jesús, asumió su condición de hombre, para poder perdonar nuestros pecados. A continuación, Los soldados, lo llevaron al patio interior llamado pretorio, y llamaron a todos sus compañeros, lo vistieron con una capa roja, y colocaron sobre su cabeza una corona trenzada de espinas. Después, se pusieron a saludarlo ¡viva el rey de los Judíos! Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y luego arrodillándose, le hacían reverencias.” Enlazando con esa Presentación

Fotos: Narváez Fotógrafo

Iba a presentar y encumbrar la obra en su conjunto una hermana de la Cofradía de la Humildad, nuestra querida amiga Ana Montoro Garrido que fue presentada al público de manera cercana y con profundo sentimiento por uno de sus grandes amigos, el actual Presidente de la Agrupación Arciprestal de Cofradías, y compañero también en “El capirote”, Rafael Perales Francés.

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y situándola a las puertas del Salvador en la tarde del Jueves Eucarístico, día en que procesiona la Hermandad: “Cada jueves Santo, Jesús sale de nuevo al pueblo, con su capa púrpura, color distintivo de los Reyes, rodeado de hermanos, y vuelve a realizar su presentación ante el pueblo. Cuando se abren las puertas de El Salvador, el silencio en la calle lo impregna todo, y solo se escuchan los murmullos suaves de la feligresía que como cada año, desde 1563, sale de sus casas, para observar tu mirada serena. En la cabeza, una corona de espinas símbolo de la realeza, convertido hoy en algo doloroso y degradante, y en tus manos maniatadas, una caña, representado un báculo, como señal de poder. Las escrituras se han cumplido, Isaías ya lo anunció en el antiguo testamento, la de siervo sufrido.” Ahondó Ana después en el profundo significado de la palabra “Humildad” aplicado a cada uno de nosotros, a nuestros pensamientos y nuestras obras, y lo enlazó con la unidad que debe llevarnos desde ese sentimiento a comportarnos como verdaderos hermanos, dentro y fuera de nuestras congregaciones. Todo ello dio pie a unos instantes de reflexión que continuaron con un bello anecdotario cofrade lleno de vivencias en el seno de la Cofradía y una bella descripción de la estación de penitencia… “Tarde del jueves santo, todos tus hijos, nos acercamos a la Iglesia de El Salvador, para acompañarte en la tarde en la que Tú te enfrentas a los sacerdotes judíos, y a Pilatos... pero no estás solo, Tú, el Ecce Homo, nunca estás solo, todos estamos contigo en este acto de reconocimiento de nuestros pecados ante el pueblo. Todo es silencio, un rosario de túnicas, se ven desfilando por la calle Iglesia, en ese momento, se abren las puertas de El Salvador. La cruz guía, comienza su andar silencioso, ante el murmullo de todos los que allí están presentes, al lado dos faroles, para iluminar nuestro camino, porque la cruz es el destino del Hijo del Hombre, y nosotros somos tus lazarillos frente a las tinieblas.” La Virgen de los Dolores del Rosario acompaña también el último tramo de esta presentación que acaba como acaba la propia procesión penitencial, entre los sones de la Banda de Cornetas y Tambores de la Hermandad y el sentimiento de la penitencia cumplida. El soneto anónimo a Cristo Crucificado servía de plegaría postrera que iluminar el sentimiento que produce la imagen del Cristo de la Humildad en este Cartel que un año más fue uno de los primeros en anunciar la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor en España. El acto contó también con una proyección con todos los carteles de Semana Santa editados por “El Capirote”, desde que se realizara el primero de ellos en 1999. Todos estos carteles están publicados en nuestra página https://Issuu.com/elcapirote.tertuliacofradedebaeza. Desde “El Capirote” queremos mostrar nuestro más sincero agradecimiento a los promotores del Patio de Empresas, a las Hermandades del Descendimiento y la Humildad, cuyos enseres lucieron en el escenario, a Rafael Rerales, por su colaboración, y a Pepe Delgado y Ana Montoro, autor y presentadora del cartel. El Acto, como ya es costumbre, contó con una doble vertiente, ya que se llevó a cabo también la Ceremonia de Entrega de los Premios de Semana Santa “Ovación de Gala”, galardones que comentamos en otro lugar de este Cuaderno.

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El Capirote


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El Calvario Foto: BartolomĂŠ Chinchilla

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La Columna Foto: Francisco J. Salido

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La Yedra Foto: Antonio J. GarcĂ­a

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Foto: Antonio J. GarcĂ­a

Quinta Angustia

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Oración en el Huerto Foto: Antonio J. García

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Aurora Foto: Daniel Chamorro

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El Paso

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Foto: Francisco J. Salido

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La Expiración Foto: Antonio J. García

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Rescate Foto: Narvรกez Fotรณgrafo

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Esperanza y Caridad

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Foto: Antonio J. GarcĂ­a

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La Borriquilla Foto: Antonio J. GarcĂ­a

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Virgen de las Lรกgrimas Foto: Francisco J. Salido

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Santo Entierro Foto: Juan Miguel Salido

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El Cartel a la Inmaculada

por Pedro Narváez Moreno

EL CARTEL DEL IV CENTENARIO DE LA PROCLAMACIÓN DEL VOTO INMACULISTA POR LA UNIVERSIDAD DE BAEZA DE LA TERTULIA COFRADE “EL CAPIROTE” El cartel que nos ocupa es especial por dos motivos; primero por coincidir con la celebración del XX aniversario de esta tertulia y, segundo, por el importante acontecimiento que conmemora. La Tertulia Cofrade “El Capirote” no podía pasar por alto esta efemérides, pues, como es habitual, no es ajena a los acontecimientos cofrades, históricos o religiosos que celebra nuestra ciudad. Es por ello por lo que este cartel ve la luz y, gracias a él, vamos a recordar cómo nuestra Universidad fue, desde su fundación, pionera en impulsar la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción. El cartel siempre ha sido un medio por el que se anuncia e invita a un acontecimiento. En esta ocasión desearía dar un paso más, queriendo que fuera un homenaje a tantos personajes e instituciones que hicieron de Baeza una verdadera Ciudad Inmaculista, adelantándose de esta manera, en siglos, a la declaración como dogma por parte de Iglesia. El culto a la Inmaculada Concepción de María Santísima tuvo especial difusión en la España de los siglos XVI y XVII, en el marco de las festividades religiosas llevadas a cabo durante el reinado de Felipe III, gran defensor del culto concepcionista. Llegó este a ser muy destacado en Andalucía y, sobre todo, en Baeza. De hecho, la provincia de Jaén se caracterizó desde muy pronto por su relevante culto a la Inmaculada. Son muchos los personajes e instituciones giennenses defensores del mismo. En esta ocasión nos centraremos en los que tienen una estrecha relación con nuestra ciudad, como son los obispos de la diócesis de Jaén y Baeza, San Pedro Pascual, Don Pedro Pacheco y el Doctor de la Iglesia Universal San Juan de Ávila. De entre los nacidos en nuestra misma ciudad merecen citarse el clérigo don Gutierre González Doncel, los poetas Alonso de Bonilla y Diego de Castro, el sacerdote y teólogo Diego Pérez de Valdivia y el catedrático de Artes Antonio Calderón. También hablaremos de instituciones baezanas como el monasterio de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, el Hospital de la Purísima Concepción y, por supuesto, de la Universidad de Baeza.

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Comenzaremos diciendo que, ya a finales del siglo XIII, destaca la figura del obispo San Pedro Pascual, nacido en Valencia hacia 1230 y designado por el Papa Bonifacio VIII para ocupar la sede episcopal giennense. Al poco de llegar a su diócesis, fue capturado por los musulmanes granadinos; y el 6 de diciembre de 1300 murió en la capital del reino nazarí, sin haber recuperado la libertad, por lo que fue considerado desde el primer momento como mártir. Los baezanos nos sentimos muy afortunados por contar, en una impresionante urna situada en el centro del retablo mayor de nuestra Catedral, con los restos mortales de este gran Santo. San Pedro Pascual, se nos presenta como precursor novedoso de algunas creencias que sólo siglos después fueron definidas como pertenecientes al depósito de la Fe. Es el caso concreto de la Concepción sin mancha de la Virgen María, tratada en su obra Biblia Parva, escrita en 1299. En ella hallamos ya, clara y explícitamente expuesta y argumentada, su tesis sobre la Inmaculada Concepción. Hay que decir de todos modos que el santo no fue el primer teólogo que habló y defendió la Inmaculada Concepción de la Virgen, pero sí es cierto que se adelantó a otros pensadores contemporáneos. El texto antes citado, referente a la Inmaculada, es el mejor testimonio de la vinculación de la diócesis giennense y de sus pastores con esta idea de que la Virgen no pudo nacer con el pecado original. Se trata de una idea que después defenderían otros muchos personajes, como los poetas en sus versos, los escultores, los pintores y las instituciones en general de nuestra ciudad. Así lo entendió también, como no puede ser de otra manera, la

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orden de la Merced, que en su oficio propio ofrece la siguiente oración, para la memoria de este santo mártir: “Oh Señor, que en San Pedro Pascual, ferviente propugnador de la Concepción Inmaculada de María, diste a los cautivos cristianos un maestro y defensor heroico de la fe. Concédenos que arraigados en tu Palabra, nos manifestemos verdaderos hijos de María, y vivamos siempre la fe que florece en las obras de Caridad”. La siguiente gran e importante defensa, por el lugar donde se hizo y el tiempo en el que se desarrolló, fue la llevada a cabo por el Cardenal don Pedro Pacheco en el Concilio de Trento. Éste obispo de la Diócesis de Jaén y Baeza destacó como sólido valedor de la causa inmaculista en las discusiones y aclaraciones de dicho Concilio. Su firmeza y tesón mariano, al defender con piadosa opinión que María fue concebida sin pecado original, terminó convenciendo a la mayoría de religiosos. En opinión de don Vicente Montuno Morente: “si aquel Concilio no se pronunció explícitamente sobre el tema Inmaculista fue porque en el reloj de la Divina Providencia no había sonado aún la hora de esta glorificación de su Santísima Madre, que Dios había reservado para tres siglos después”. No fue pequeña la victoria el desbrozar el camino para la definición dogmática, ya que al emplear la voz “Inmaculada” desde ese momento, en pleno siglo XVI, se consiguió que estuviera en boca de todos, por lo que de esta forma fue madurando lentamente hasta que definitivamente, en el siglo XIX y a iniciativa de España como nación, se proclamara finalmente como dogma. Otro personaje reseñable es el clérigo baezano don Gutierre González Doncel. Hay indicios claros que muestran como, a finales del S. XV y principios del XVI, esta verdad de fe ya se vivía en Baeza. Testigo de ese fervor concepcionista o inmaculista fue este clérigo, trasladado a Jaén y posteriormente a Roma, en donde trabajó en la Curia Pontificia hasta su fallecimiento en 1527. Su nombre está ligado a la fundación que el Papa León X ratificó mediante una bula, fechada en 1515, por la que unió todos los beneficios de don Gutierre para el sostenimiento de una obra Pía: la Noble Cofradía de la Limpia y Pura Concepción de Nuestra Señora, sita en la iglesia parroquial de San Andrés de la ciudad de Jaén. El siguiente personaje está considerado por muchos historiadores como el más importante que ha pasado por la ciudad de Baeza. Se trata nada menos que del Doctor de la Iglesia Universal San Juan de Ávila. Él fundó en Baeza una Universidad que escribiría líneas de oro en el Humanismo europeo. Su ingenio fue imprimirle a sus estudios una impronta pastoral y misionera. Don Francisco Juan Martínez Rojas nos comenta cómo María es, según Ávila, el miembro singular de la Iglesia que mejor traduce y visualiza la santidad de la Cabeza, siendo la primera Santa de Cristo, que por su respuesta de santidad es el prototipo de toda santidad eclesial. Su principal idea de María se expresa fundamentalmente con los títulos de Madre, Reina y Figura de la Iglesia. Así que su santidad no se redujo a un momento determinado de su vida, sino que siempre fue santa, así en su santa Concepción como en toda su vida.

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Conviene precisar que, durante su estancia en Baeza, San Juan de Ávila no restringió su presencia a los asuntos meramente académicos, sino que desarrolló una amplia labor

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pastoral. Se entregó así a un fecundo apostolado por las tierras del Santo Reino, para continuar dedicándose al mismo tiempo al círculo de sus queridos discípulos, que en Baeza se reunieron todos a la sombra de su rico magisterio. De ahí que esa corriente sea conocida como Escuela Sacerdotal Avilista. Precisamente uno de los miembros más señeros de esta escuela es el baezano Diego Pérez de Valdivia. Nació en 1520 o 1523. Ejerció la docencia en la universidad de Baeza, donde fue Rector y el discípulo más valioso del Maestro Ávila. Pasa por ser el autor del primer tratado teológico en castellano sobre la Inmaculada: “Tratado de la singular y purísima Concepción de la Madre de Dios y una exposición sobre los Cantares, para predicadores y devotos”. La obra se terminó en 1582 y fue publicada en la Ciudad Condal en 1600. En ella, Pérez de Valdivia emplea los mismos argumentos que llevaron al Papa Pío IX a efectuar, en 1854, la definición dogmática solemne: “que la Virgen María, en el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia concedidos por Dios, en vista de los méritos de Jesucristo, salvador del linaje humano, fue preservada de toda mancha de pecado original”. El tratado lo concluye invitando a los devotos de este misterio a proseguir en su defensa y difusión. Dentro de los poetas que escribieron en defensa y alabanza de la Inmaculada Concepción de María, destaca el baezano Alonso de Bonilla, poeta de primer nivel elogiado por las más encumbradas cimas de la lírica del siglo XVII; en particular por Lope de Vega, quien prologó varios de sus libros. Bonilla ha pasado a la historia de la literatura española como uno de los precursores o iniciadores del conceptismo. Poeta y platero, nace en Baeza hacia 1570. Su relación con la Universidad de Baezana queda probada, entre otros muchos hechos, por su continua colaboración con ella, participando así en certámenes y libros por editados por esta institución. De sus obras publicadas, todas ellas en Baeza, hay cinco que contienen composiciones en alabanza y defensa del misterio de la Inmaculada Concepción. Por orden de publicación, son las siguientes: - Peregrinos pensamientos de misterios divinos en varios versos y glosas dificultosas. Consta de 688 poemas impresos en 1614 en la imprenta de Pedro de la Cuesta. - Glosas a la Inmaculada y Pura Concepción de la Virgen María, Madre de Dios y Señora Nuestra. Compuesta por un poema con cuatro glosas e impresa en 1615, también en la imprenta de Pedro de la Cuesta. - Nuevos conceptos espirituales para los esclavos del Santísimo Sacramento juntamente con otros a la Limpia Concepción de la Virgen María. Impresa también en 1615 por Pedro de la Cuesta. - Nuevo Jardín de flores divinas. Compuesta por 584 poemas e impresa en 1617 por Pedro de la Cuesta. - Nombres y atributos de la Impecable siempre Virgen María. Esta obra, la última que consignamos, consta de 386 poemas y fue impresa en 1624, también por Pedro de la Cuesta. Con estas publicaciones, queda patente que Alonso de Bonilla no sólo merece el nombre de “Poeta Cristiano”, como le llamó Lope de Vega, sino también, y especialmente, el de “Poeta de la Inmaculada Concepción de María”, ya que a este glorioso y singular privi-

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Relicario de San Pedro Pascual. Catedral de Baeza

Otro poeta que abordó el tema inmaculista es el también baezano Diego de Castro, que escribió “Coloquio en defensa y alabanza de la Limpia Concepción de la Madre de Dios, concebida sin mancha de pecado original”. En él prueba, con el aval de muchos autores, que la Virgen fue libre de la primera culpa. Su obra fue impresa en Granada por Martín Fernández y en Sevilla por Francisco de Lyra, en 1616.

Foto: Narváez Fotógrafo

legio de la Madre de Dios, a su exposición, defensa y alabanza, dedicó tantas y tantas composiciones que parece se deleitó y tuvo sus mayores complacencias en escribir sobre el gran y soberano Misterio.

Dentro también de las instituciones baezanas defensoras de la limpieza de nuestra Señora es justo hacer mención al Monasterio de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora de Baeza (Convento de Santa Clara), fundado en 1561 por el matrimonio baezano formado por Don Gonzalo Messía y Doña Elvira Bravo, al cual dotaron con su propia hacienda. Para ello utilizaron el edificio que dejaron las clarisas cuando estas se trasladaron al monasterio de San Antonio de Padua en el Ejido. Igualmente, singularísima institución fue sin duda alguna El Hospital de la Purísima Concepción de Baeza. Quizás se trate de uno de los primeros sitios que tuvieron función y práctica médica en la Alta Andalucía. Para ejercer su dirección y gobierno ya existía, en el año 1478, una Cofradía de Hermanos denominada “La piadosa y muy ilustre Cofradía de la Caridad y de la Concepción en gracia de María Santísima, nuestra Señora”. A esta cofradía o hermandad se le dieron, en 1529, nuevos y minuciosos estatutos, aprobados el 28 de febrero por el obispo de Jaén y arzobispo de Bari, Don Esteban Gabriel Merino, en los cuales constaba, como el primero de sus objetivos, celebrar solemnemente la fiesta de la Inmaculada Concepción. El hospital tenía una ermita propia bajo la advocación de la Pura y Limpia Concepción de María. En el siglo XVII, sobre el emplazamiento de esta y en terreno de la casa, se levantó la actual iglesia, cuya fábrica fue auxiliada por la Ciudad, siendo concluida en 1675. Tras esta semblanza, que relata sucintamente la defensa inmaculista que siempre tuvo y reivindicó Baeza desde el siglo XIII, y destacando en especial la figura de San Juan de Ávila, tan enamorado de María, resulta fácil de entender cómo La Universidad de Baeza, desde sus inicios, fue una abanderada relevante en tal defensa. Fue fundada esta Universidad en 1538 por el baezano Rodrigo López y dirigida, como hemos dicho, por San Juan de Ávila, que fue su primer Rector. Desde finales de 1617, y al igual que otras, exigía a sus alumnos un voto o juramento de defensa de este misterio, requisito previo a la colación de sus grados académicos. Pero no se conformó esta insti-

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tución con la formulación del voto concepcionista, sino que este mismo año, dirigió una “doctísima carta” al Pontífice Paulo V en defensa de este singular privilegio mariano, y se redactó el juramento o Estatuto Inmaculista en la universidad, que fue promulgado solemnemente el 14 de enero de 1618 en el Claustro de profesores de las Escuelas y Universidad de la Santísima Trinidad de Baeza. De dicho acontecimiento se cumplen en este año 2018 cuatro siglos. Para conmemorarlo, nos disponemos a festejarlo como se merece. En otro orden de cosas, diremos que, por la variedad de actos celebrados en la ciudad y por la calidad de sus participantes, el acontecimiento Inmaculista más importante al que pudo asistir Baeza en la primera mitad del siglo XVII fueron las fiestas que, en honor de la Inmaculada, promovió y celebró la Universidad de esta ciudad. El alma de esta celebración no fue otro sino el catedrático baezano D. Antonio Calderón, distinguiéndose éste como uno de los más eficaces organizadores y coordinadores de las sucesivas campañas de la Monarquía, que estaban destinadas a obtener de Roma la definición dogmática de la Inmaculada. Fue Calderón el redactor y compilador del libro Relación de la fiesta que la insigne Universidad de Baeza celebró a la Inmaculada Concepción de la Virgen Nuestra Señora, editado en 1618 en la imprenta baezana de Pedro de la Cuesta. Calderón era por entonces Catedrático de artes en la Universidad y actuó como uno de los siete jueces de la Justa Poética celebrada en diciembre de 1617. El libro comienza precisamente con una dedicatoria de Calderón a su ciudad, donde dice: “Honra es de las Escuelas de Baeza que se sepa lo que ha hecho en honra de la Concepción purísima de María, y mía lo será no pequeña de camino, de paso honrar mi patria, diciendo algunas de sus excelencias”. A continuación siguen una serie de documentos que dan a conocer los acontecimientos que propiciaron las fiestas. Tras estos preliminares, Calderón nos presenta los textos relativos al certamen poético. De igual modo, también incluye la carta que la Universidad escribió a su Santidad el Papa y el singular estatuto hecho en favor de “La Concepción”. Como se puede deducir, una ciudad claramente inmaculista, como lo ha sido Baeza a lo largo de los siglos, ha dejado necesariamente constancia de ello a través de una gran cantidad de obras artísticas: pinturas, relieves y esculturas. De todas ellas, podríamos destacar el monumento al Triunfo de Nuestra Señora de la Concepción, que se inauguró el 12 de julio de 1666 en el ejido de nuestra ciudad y que hoy está situado fuera de su entorno primigenio, concretamente en el paseo de la Constitución. Dicho monumento representa a la Inmaculada sobre una columna, al modo del Triunfo que existe en la ciudad de de Granada. Magnífico es también el relieve de la fachada del Hospital de la Concepción, la “Tota Pulcra” rodeada de los símbolos de las letanías lauretanas, y el relieve en mármol de la Virgen de Val de Haro, también del siglo XVII, perteneciente a la parroquia de El Salvador, que esta asociación cofrade “El Capirote” ha utilizado este año para exaltar las Glorias en Baeza. Igualmente de gran singularidad es la talla en madera de la Inmaculada Concepción de la parroquia de San Andrés, cuya factura responde a la escuela sevillana del XVII. Tiene la particularidad de llevar a modo de peana una representación de las Benditas Ánimas del Purgatorio. Destacables también son las pinturas de la Inmaculada de José Risueño y la de Domingo Martínez, pertenecientes en su origen al Convento de la Encarnación de Carmelitas Descalzas y que actualmente se pueden ver en la iglesia de la Concepción. Otra obra destacable es la magnífica Inmaculada en plata que ostenta la magna custodia de la Catedral baezana, joya valiosísima de la orfebrería barroca española.

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Y así una gran cantidad de obras de arte que cantan, por todos los rincones de nuestra ciudad, el aprecio por este dogma Inmaculista. Diremos por último que elegir y diseñar una imagen que protagonizase el cartel conmemorativo de nuestra Tertulia Cofrade, como podéis entender por lo anteriormente expuesto, significaba un gran reto para nosotros, precisamente por la calidad y cantidad de obras existentes en nuestra ciudad. Siempre guiados por el gran valor artístico que atesora y por la ilusión de poder ser la primera vez que iba a aparecer expuesta en un cartel de gran formato, optamos por centrarnos en la pequeña Inmaculada de talla de madera existente en la parroquia de El Salvador, que actualmente ocupa el centro de la Capilla del Sagrario que se encuentra situada en el lado de la epístola. Esta imagen, recientemente estudiada por D. José Policarpo Cruz Cabrera, está datada por él como perteneciente a la escuela granadina de finales del siglo XVII. La sitúa en el taller de los Mora; en concreto, en el de Diego o Bernardo de Mora, decantándose por atribuirla a Diego de Mora. Es una imagen bellísima que lleva varios años presidiendo la fiesta de la Inmaculada en dicha parroquia. Con toda seguridad desde hoy, ya realizado el cartel, invitará a todos los que vean su hermosa estampa a recordar que Baeza, desde el siglo XIII, y su universidad desde el siglo XVI, lucharon como pocas ciudades en el mundo por la definición dogmática de la Inmaculada Concepción de María. Ese voto que realizó la Universidad posteriormente fue asumido también por el consistorio de Baeza en 1640 y por el Cabildo catedralicio en 1645. Sobre todo nos invitará a mirar a María Inmaculada como mediadora y consuelo en nuestro caminar. Quisiera finalizar con unos bellos versos de las Glosas a la pura e Inmaculada Concepción de la siempre Virgen María, compuestos por Alonso de Bonilla. Sin lugar a dudas son toda una síntesis teológica y poética:

Si mandó Dios verdadero al padre y la madre honrar, lo que nos mandó guardar Él lo quiso obrar primero. Y así esta ley celestial en vos la dejó cumplida, pues os hizo concebida sin pecado original. Quien mancha os quiere poner propone en Dios que, al formaros, o no pudo preservados o no lo quiso hacer. mas con su brazo inmortal quiso y pudo daros vida, engendrada y concebida sin pecado original.

Foto: Bartolomé Chinchilla

Todo el mundo en general a voces, Reina escogida, diga que sois concebida sin pecado original.

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¡ALABADO SEA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO Y LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE LA VIRGEN NUESTRA SEÑORA! Bibliografía: - Desde Baeza nº 4. Homenaje antológico al poeta Alonso de Bonilla. - Desde Baeza nº 18 y 20. En torno al poeta Alonso de Bonilla. Juan María Anguís Marín. - Jaén por la Inmaculada. Vicente Montuno Morente. - La devoción a la Inmaculada en la historia religiosa de Baeza. Francisco Juan Martínez Rojas. - Aproximación a la historia eclesiástica de la ciudad de Baeza (Jaén). Rafael Rodríguez-Moñino Soriano. - Patrimonio Arquitectónico y Urbano en Baeza. José Policarpo Cruz Cabrera. - Baeza histórica y monumental. José Molina Hipólito. - Glosas a la Inmaculada. Alonso Bonilla. Edición de Dámaso Chicharro. - Tratado de la Inmaculada Concepción. Diego Pérez de Valdivia. Edición de Juan Cruz Cruz. - Juan de Ávila, el Maestro y su tiempo. - Nombres y Atributos de la Impecable Siempre Virgen María. de Alonso de Bonilla.

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Foto: Daniel Chamorro

Efemérides 2018

por José García Checa

Queridos socios y amigos, a todos paz y bien: En las calles y plazas de Baeza, desde hace centenares de años huele a azucenas, pues el amor de las gentes de esta tierra hacia la mejor de las nacidas brota desde lo más profundo del corazón, haciendo que el amor y devoción a María se renueve de generación en generación y que, por lo tanto, esta sea una ciudad mariana. Desde finales del pasado año, estamos celebrando jubilosamente el IV Centenario del Juramento Inmaculista de la Universidad de Baeza, el cual tenía lugar el 14 de Enero de 1618 y donde se defendió el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Dicho juramento se celebró en la Iglesia de San Juan Evangelista y fue jurado por todo el claustro de profesores y alumnos al término del sermón. Gracias a Antonio Calderón, podemos conocer con todo detalle cómo se vivió aquel acontecimiento, el cual marcó la historia de esta ciudad en la que, desde la reconquista, ya se profesaba devoción hacía la Inmaculada Concepción de María. Nosotros, como herederos de aquellos baezanos, no solo tenemos la obligación de conocer nuestro pasado, sino también de revivirlo y darlo a conocer a las generaciones venideras. A lo largo de todo el año serán muchos los cultos y actos que se celebrarán en torno a María, siendo organizados los mismos desde diferentes ámbitos del mundo religioso y cultural de la ciudad. También nuestra Tertulia Cofrade “El Capirote” aporta su grano de arena a esta celebración con el espléndido cartel conmemorativo que nuestro socio D. Pedro Narváez Moreno nos regaló en las vísperas de la Inmaculada y que recuerda este acontecimiento en las diferentes redes sociales y comercios de la ciudad. No podía ser casualidad que en este año tan mariano llegara a Baeza la nueva imagen de Nuestra Señora de la Merced y Piedad, titular mariana que la Cofradía de la Expiración recupera para su culto público en este año en el que en toda la iglesia universal se está celebrando el VIII Centenario de la fundación de la Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos, popularmente conocida como Orden de la Merced. Dicha orden se estableció en la ciudad de Baeza en el año 1280, de manos de

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Ciñéndonos de nuevo a nuestras diferentes Cofradías y Hermandades, comenzaremos con los aniversarios de la llegada a Baeza de imágenes titulares. Comenzamos con el 75 aniversario de la llegada a Baeza de María Santísima de los Desamparados, Consolación y Amargura, titular mariana de la Cofradía de “El Paso”, al igual que San Juan Evangelista y la Santa Mujer Verónica, realizadas todas ellas por Amadeo Ruiz Olmos en 1943. No tardaron en reponerse estas imágenes al culto, tras la destrucción de las antiguas en 1936, debido a la importancia que tiene en la Semana Santa de Baeza la realización de la ceremonia que rememora el encuentro en la calle de la Amargura, que tiene lugar en la Plaza de España cada mañana de Viernes Santo.

Foto: Bartolomé Chinchilla. Amargura de “El Paso”

Un acontecimiento que no queríamos desde esta Tertulia Cofrade “El Capirote” que pasara desapercibido es el 425 aniversario de la culminación de la construcción de la S.I. Catedral de la Natividad de Nuestra Señora y San Isidoro, bajo la dirección de Don Alfonso Barba. El 16 de Diciembre del 1593, el Excmo. y Rvdmo. Sr. Don Francisco Sarmiento, Obispo de la Diócesis de Jaén, celebraría en el altar mayor de este templo mayor la Santa Misa que marcaría la culminación de las obras. Cabe destacar que nuestra S.I. Catedral es el templo andaluz de estas características en el que más tiempo se viene celebrando el culto, lo cual nos reafirma en la importancia de la sede episcopal baezana.

Foto: Francisco J. Salido. Dolores del Rosario

San Pedro Pascual, donde en su Real Convento de Nuestra Madre y Señora de las Mercedes se fundará esta Cofradía el 30 de Marzo de 1603. Por tal motivo, esta es la mejor noticia que se podía producir en el seno de la Cofradía, ya que la celebración de esta efeméride es un motivo más que justificado para la recuperación al culto de la titular mariana de esta Cofradía, la cual fue quemada en el año 1936.

Del taller del sevillano D. Manuel Hernández León llegaría ahora hace 30 años la imagen mariana de Nuestra Señora de los Dolores del Rosario, la cual ocupa un lugar destacado entre los hermanos de esta histórica Cofradía de La Humildad de Nuestro Señor Jesucristo, la cual quiere celebrar este aniversario con un bello cartel conmemorativo elaborado por el vestidor de la Santísima Virgen, Don Juan López Jiménez.

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Del mismo imaginero y en el mismo año llegaría la imagen de San Juan Evangelista a la Cofradía de la Santa Vera Cruz. Desde aquel año, la Virgen de la Aurora recorre abraza-

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da por el discípulo amado las calles de Baeza en la fría madrugada del Viernes Santo. Para recordar esta llegada, el grupo joven de esta Cofradía celebró el primer viernes de Marzo una exaltación conmemorativa, pronunciada por nuestro compañero en “El Capirote” Don Javier Ruiz Olivera. Por último, recordamos la llegada hace ahora 20 años de María Santísima de la Esperanza y Caridad, titular mariana de la Hermandad de “La Borriquilla”, que vino a ocupar una posición importante en el corazón de sus hermanos y a engrandecer la mañana del Domingo de Ramos. Finalizamos nuestro artículo con estas líneas dedicadas al mundo “de abajo”. Lo haremos recordando las que serán, con ayuda de Dios, las vigésimo quintas salidas procesionales de sus recuperados costaleros por parte de dos grandes y consolidadas cuadrillas de Baeza. Siempre es un motivo de alegría para el mundo cofrade celebrar las bodas de plata de nuestras cuadrillas. Las ahora tratamos son diferentes en sus estilos, pero integradas por fieles cofrades que año tras año ocupan su lugar para emocionarnos a todos con sus sentidos pasos. Conviene aclarar que estas dos escuadras de costaleros celebrarán su vigésimo quinta estación de penitencia, iniciando con ello sus correspondientes XXV aniversarios que, en rigor, se cumplirán el año que viene, ya que ambas hicieron sus primeras salidas con costaleros en 1994. La Oración en el Huerto de los Olivos recuperaría en aquel año a sus costaleros hermanos desde la Parroquia de Santa María del Alcázar y San Andrés Apóstol, haciendo desde entonces más especial la noche del Domingo de Ramos, donde Jesús ora por las calles de Baeza bajo el olivo de San Andrés. El mismo año, hacían lo propio, desde la Iglesia de San Pablo, los hermanos costaleros del Santísimo Cristo de la Expiración. Esta cuadrilla acerca desde entonces al corazón monumental de la ciudad, con paso delicado, la impresionante imagen de Cristo crucificado y expirante. En este 2018 culminan sus “Bodas de Plata”, su XXV Aniversario (1993-2018), los hermanos costaleros del paso de palio de María Santísima de Gracia y Esperanza, de la Cofradía de La Caída. También recordamos, como no podía ser de otra manera y como muestra del vigor de nuestro mundo costalero, que en este año 2018 se culminan los XXX Aniversarios (1988-2018) de los hermanos costaleros de Jesús Nazareno de La Caída y los hermanos horquilleros de Nuestro Padre Jesús del Rescate. Igualmente llevarán a cabo sus Trigésimas salidas, iniciando también la conmemoración de sus correspondientes Aniversarios, los miembros de las cuadrillas de costaleros del palio de María Santísima de Las Lágrimas, de la Hermandad de La Columna; los del paso de María Santísima de la Aurora, de la Hermandad de la Santa Vera Cruz, y los horquilleros del Santo Entierro de Cristo. Nos haremos eco asimismo de que celebran su X Aniversario (2008-2018) los costaleros del paso de misterio de la Entrada de Jesús en Jerusalén y los del paso de palio de María Santísima de la Paz y Caridad, Madre de la Iglesia, de la Cofradía de la Santa Cena. Realiza también en esta próxima Semana Santa su décima salida con costaleros el palio de la Virgen de la Esperanza y Caridad, de la Hermandad de “La Borriquilla”. A todos nuestra más sincera y sentida felicitación por sus efemérides; muestra inequívoca, como hemos comentado, de que la Semana Santa de Baeza vive momentos de vigor nunca alcanzados, para mayor gloria de Dios y la Celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

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por Rafael Montiel Sánchez

Foto: Antonio J.García

La Trabajadera “LOS PIES DE NUESTRA TRADICION. CORAZONES PORTADORES Y DE COSTAL“

“ ... Silencio, un suave murmullo de fieles en el interior del templo nos hace conscientes de lo que allí está aconteciendo; el olor a incienso y el caminar lento de los nazarenos por el interior del mismo nos lleva hasta remontarnos a una época en la que Cristo nos dejó su legado, el legado de su Amor por nosotros, el legado de la Salvación. Poco a poco se va acercando el impresionante paso de Nuestro Señor y se aproxima a la cancela de la magna puerta; despacio y a la voz del capataz, sale con sobriedad al encuentro de sus Hijos; entre aplausos y sonidos de corneta y tambor, comienza su Estación de Penitencia. Volvemos la vista a atrás y vemos como una larga fila de nazarenos acompaña detrás del Paso del Redentor con sus cirios encendidos... entonces divisamos desde el interior el estandarte con la imagen de Nuestra Señora. Asombrados y con inquietud, empezamos a ver como se acerca lentamente el majestuoso paso de Palio que nos trae a nuestra Madre, la Reina del Cielo, la Madre de Dios. …” Estimados hermanos en Cristo, Rey de Reyes: En primer lugar, agradecer a la Tertulia Cofrade “El Capirote” la oportunidad que me ha dado para poder escribir en este libro que con tanto cariño e ilusión preparan cada año con motivo de la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor. Mis humildes palabras no son más que mis sentimientos escritos por nuestra tradición y por nuestra fe, las cuales defiendo y en las que creo. Se me encarga una tarea, no fácil, de expresar o comentar una palabra muy relacionada con nuestro mundo cofrade y que también va unida de la mano con nuestra tradición y con nuestra fe: “costalero”. Más que una palabra, la podemos catalogar como un sentimiento que se funde en lo más profundo de nuestro corazón y que alberga nuestro amor por quien se entregó por todos nosotros.

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Baeza es Ciudad cristiana, Ciudad mariana, Ciudad COSTALERA. No porque lo diga yo, sino porque lo corroboran los años y años en los que la manifestación continua de

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nuestra fe en la calle así lo atestiguan. Podíamos estar horas, semanas y meses plasmando, desde los inicios hasta el día de hoy como nuestro pueblo ha venido respetando y cumpliendo con la tradición de portar sobre nuestros hombros, y recientemente bajo faja y costal, a nuestras sagradas imágenes, que representan el evangelio en la calle, y a las cuales nos une una profunda devoción. En los años 80 y primeros de los 90, de pasado siglo XX, Baeza experimentó un revulsivo a la hora de portar nuestros pasos (algunos de ellos), y se adoptó una forma característica de llevarlos: como portadores o como tradicionalmente lo llamamos: horquilleros. Los demás pasos iban a ruedas, ya que por aquella época el costalero todavía no había vuelto del todo a resurgir. Nuestras cofradías se fueron renovando. Y poco a poco íbamos retomando nuestro sentido más oculto para una hermandad como asociación pública de la Iglesia Católica. Otra forma más de rendir culto a nuestros titulares. Poder llevarlos, mecerlos, acariciarlos con nuestros hombros … en definitiva, poder sentirlos más cerca de nuestro ser. El horquillero que mete su hombro en el varal y con fuerza empuja hacia arriba se pone en presen-cia de Dios, ante Él, y con su mirada al frente bajo su antifaz y hábito de estatutos, hace su particular esta-ción de penitencia. En silencio, soportando el peso del pecado, y a la vez implorando al Padre que le libre de él. El costalero, que enfajado, con sus dos hombros o con el costal en su cerviz, se introduce en su propia penitencia. Bajo las trabajaderas, en completa intimidad y ayudando a sus compañeros, levanta al cielo el paso bajo las órdenes de las llamadas de su capataz. Horquillero y costalero. Un solo sentido. Un mismo mensaje. Portar a Dios y a Su Santa Madre por las calles de nuestra Ciudad. Pero… vamos a llevarlos como es debido!!! No es una queja. Es una obligación. Para todos. Para mí. Sabiendo de antemano que ser costalero es por definición ser cristiano. Y ser cristiano significa que DIOS, es el primero, en el que creo y al que defiendo ante todo. Manifiesto mi condición portando al Redentor como hermano de Cristo y transmito su legado de amor por todos. El costalero realiza un esfuerzo, un trabajo, pero… por Él y por Ella, nuestros titulares, a los que veneramos bajo una advocación determinada. Si miramos hacia arriba, veremos que Ellos nos guían y nos ayudar a soportar su peso, que es el nuestro, y nosotros lo hacemos más llevadero, para que seamos el pañuelo que seca las lágrimas de la Señora, y el cirineo que consuela el sufrimiento de nuestro Señor. ¿Se expresan sentimientos al ser costalero? Claro que se expresan. Lo primero: oración ante el San-tísimo, presencia viva de Dios. Después de ponernos frente a Él, le devolvemos los favores concedidos portando a nuestros titulares. Pero lo hacemos desde nuestro corazón. Inicio de toda procesión, pensando que Jesús de Nazaret padeció por todos, y se entregó hasta la muerte, una muerte que no era en vano, pues la venció y Resucitó. “… Los ángeles en Baeza llevan faja y costal, y van siempre cerquita de Dios en cada chi-cotá. Sus hombros son también el canasto donde se apoya el sentido de nuestra fe. Aquí se reza con los pies, y si esa fe mueve montañas, aquí se levantan costeros con la fuerza que da ese querer, al alma del costalero. Y mi última levantá me llevará hasta el cielo, para siempre junto a mi Cristo, cuando me llame la muerte, con tres golpes de martillo, recordando el santo madero. …”

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¿Quién me guía bajo el paso? ¿Quién me dice cómo tengo que andar y llevar a nuestro Cristo, para que mis mecidas sean las que Él necesita? ¿Quién me brinda la oportunidad de ser los pies de nuestra Seño-ra y Madre de Dios en la tierra? Son aquellos que bajo hábito de estatutos o de traje oscuro enlutado se ponen frente al paso y miran de frente al Redentor implorando misericordia. Son aquellos que sin sus her-manos costaleros no son nadie, ya que ellos son su sustento y por ellos viven y se desviven. Son aquellos que bajo órdenes a corazón abierto nos indican el camino correcto. Nuestros capataces, nuestros compañeros, nuestros amigos, nuestros hermanos. Sus llamadas y golpe de martillo son el inicio de nuestro caminar hacia la gloria, que no es otra que llevar a Dios y a su Madre en volandas. Un tributo para ellos y que junto a sus cuadrillas de costaleros sigan unidos por la fe en Cristo que resucitará y en la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra.

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“Es tu orgullo, capataz, llamar a golpes certeros, pero tú siempre has de estar unido a tus costaleros. Todos van por igual debajo de esos costeros, y un cariño natural abriga a los más sinceros. Ese martillo al llamar es la emoción para ellos y aunque pese al levantar es el momento más bello. Por los caminos más largos rozando siempre lo estrecho, a tu voz, paso a paso, cargados sobre sus pechos. Cuida, capataz, a la cuadrilla que son buenos costaleros, que no nacerá semilla en los años venideros. Tú bien sabes, capataz, lo que vale un costalero, será un amigo más que vivirá en tu recuerdo. ¡Baeza, Semana Santa, esto es vivir en el cielo! Y esa gracia natural, se debe a los costaleros...”

Foto: Antonio J.García

Finalizo mi aportación con el deseo de que sea del agrado de todos, y que como costaleros, horquilleros o capataces rememos en la misma dirección, que no es otra que creer en Cristo bajo la bendi-ción de María, Madre de todos y de las Cofradías.


Cuaderno de opinión

por Paco Sánchez Concha

Doctor en Bellas Artes. Profesor de la Universidad de Sevilla.

PINTURAS DE CABALLETE PASIONISTAS QUE SE CONSERVAN EN LA CIUDAD DE BAEZA

Ante todo, deseo dar las gracias por esta invitación a participar en esta publicación cofrade. Hablando con la persona que me invitó a realizar este artículo, y conversando acerca de las expectativas que tenían puestas sobre mi persona, llegamos a la conclusión que abordaría un tema que tuviera como eje las pinturas de caballete de tema pasionista que se guardan en las distintas colecciones de Baeza, ya que la mayoría de mis trabajos sobre esta materia, están muy relacionados con las pinturas de caballete de nuestra ciudad. Primero, hemos de señalar a modo de denuncia, el mal estado de conservación en el que se encuentran la mayoría de las pinturas, -teniendo además en cuenta que se trata del patrimonio pictórico de una ciudad que es Patrimonio de la Humanidad- algo que deberíamos solucionar con la mayor prontitud, ya que gracias a Dios, estamos recibiendo una gran cantidad de visitantes, que cuando vienen a nuestra ciudad, se encuentran en la mayor parte de los casos las piezas en un mal estado y además, están poco explicadas por parte de las diferentes guías que disponemos; en la mayoría de los casos, sin ni siquiera exponer una simple cartela explicativa sobre el cuadro que estamos contemplando. Para entender cómo era la vida en la Baeza del siglo XVI, hemos de conocer y conservar no solo el exterior del edificio histórico, sino que tenemos también la obligación de conservar para las generaciones venideras, el cómo era la vida a través de sus bienes muebles, además de explicar cómo en todas las épocas, existían unas soluciones artísticas de calidad, que permitían tener una vida diaria con la mayor comodidad y estética, aportando esas soluciones y medios a la calidad de todos esos objetos a pesar de estar hechos sin apenas medios técnicos; ya que esa belleza, no solo estaba en los bienes patrimoniales de personas de gran poder adquisitivo, sino también, en la utilería y mobiliario de las clases más humildes; y todo esto, por desgracia, se va perdiendo poco a poco junto a los instrumentos cotidianos de la época que ahora estudiamos. (Como curiosidad, la mayoría de la población desconoce que Baeza, fue famosa por la fabricación de paños de alta calidad a lo largo del XVI y XVII).

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Como el espacio y el tiempo que ahora se me ofrecen son muy limitados, me limitaré a mencionar obras que según nuestro criterio personal, consideramos peculiares y de interés general por alguna de sus características. Comenzaremos mencionando que la parroquia de san Pablo solo conserva dos pinturas pasionistas de cierta calidad: un Crucificado del siglo XVII situado en el ático del retablo de la capilla de P. Nuño Álvarez de Salazar y otra, una copia de la Virgen de la Soledad, y más en concreto, de la conocida Virgen de la Paloma de Madrid, que se ha situado en distintas épocas en varias localizaciones diferentes (fig. n 1). En la Catedral, como no puede ser de otra forma, se conservan varias pinturas de tema pasionista: un cuadro retablo (en un estado lamentable que impide su correcta observación) de Cristo con la Cruz a cuestas, copia de la obra homónima de Rafael, que está situado en la Capilla de Díaz de Quesada. Otra es una interesante Piedad pintada por algún artista local en 1595, copia versionada de la pintura homónima de Sebastiano del Piombo que se encontraba en la Capilla del Salvador de Úbeda y en la actualidad, en el Museo del Prado. (fig. n 2) Es una pintura muy interesante tanto por su antigüedad, como por ser una copia-interpretación de la pintura original que está realizada sobre Jade negro y que fue regalo a Francisco de los Cobos. Ésta fue destrozada durante la Guerra Civil Española y según creemos, donada al Museo del Prado como pago de las diversas restauraciones de las piezas que tenía la Sacra Capilla (incluida la del famoso San Juanito de Miguel Ángel); en nuestra versión, el autor añade

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Fig. 1 Virgen de la Paloma. Parroquia de San Pablo Fig. 2 Piedad. S. I. Catedral

La Doctora Carmen Eisman, estudió el inventario de los bienes muebles puestos a la venta en la desamortización, que en concreto, incluía en la ciudad de Baeza en torno a 1900 pinturas, entre las que había evidentemente piezas de alta calidad y de primeras firmas, de las cuales, en la actualidad, no llegan a 200 las que verdaderamente se conservan. Parte de esta terrible pérdida es consecuencia de la ignorancia humana y sobre todo, se debe, según nuestra opinión, al hecho y costumbre de que lo que cuesta muy barato, no se tiende a cuidar y conservar.

Fig. 3 Calvario. S. I. Catedral

Gran parte del declive de la pintura de Caballete y de la desaparición de la mayoría de los bienes muebles en la ciudad, comienza sin duda con la desamortización de Mendizábal de 1836.


Fig. 4 Crucificado. S. I. Catedral Fig. 6 Tabla Flamenca. Parroquia de San Andrés

todo el entablamento arquitectónico que encierra la copia literal de la pintura de Piombo y añade, en el ático, a un Dios Padre que observa la escena apenado entre dos ángeles-hombres que cierran la escena por fuera del clásico frontón, potenciando así el autor los aspectos más clásicos del Renacimiento en esta pintura. Por otra parte, tenemos también un Ecce-Homo de tamaño pequeño con un magnifico marco tallado en madera del siglo XVIII. También un cuadro retablo de la Virgen Dolorosa de grandes dimensiones, del último tercio del siglo XVIII, expuesto en la capilla de Nuestra Señora de los Dolores. Igualmente, una pequeña pintura del Santo Rostro sobre vidrio, que ocupaba el ático de la capilla del Lignum Crucis. Otro más, es un destrozado cuadro del Calvario del siglo XVIII que estuvo colgado en la capilla de San Ignacio. Otra obra en esta ocasión más moderna, es un Cristo de la Expiración del año 1997 firmado por el artista local Antonio Moreno. Otro Ecce-Homo de mayor tamaño, del siglo XVII, en la Sacristía Mayor. Una tabla de buena calidad y estado lamentable del Calvario del Siglo XVI también en la Sacristía Mayor (fig. n 3). En la misma estancia, un magnifico Cristo Crucificado de grandes dimensiones del siglo XVII que también precisa restauración (fig. n 4). Ya en la sala I del museo catedralicio, un Cristo Nazareno del Siglo XVII copia de una imagen tallada procesional y una Piedad en lamentable estado de conservación del siglo XVIII de autor anónimo. Y por último, en la sala II del museo, la mejor pintura pasionista de nuestra catedral, que se encuentra en un pésimo estado de conservación: se trata de La Piedad o Virgen y ángeles llorando sobre Cristo muerto, atribuida a Pedro Atanasio Bocanegra y realizada entre 1670-76 (fig. n 5), interesantísima pintura que tiene una magnifica composición y que el artista conoce a través de la estampa grabada por Schelle a Bolswert de la pintura realizada por Van Dyck, en la cual, vemos variaciones de la homónima obra de Alonso Cano, su maestro, que ha variado la estampa donde la posición del brazo derecho de la Virgen aparece extendido, y en la obra de Cano y en la nuestra, aparece sobre su pecho. Cambia también nuestra pintura la postura de san Juan, que en lugar de mirar a los ángeles mostrándole la mano inerte de Cristo sosteniéndola con la mano izquierda, la sujeta con sus dos manos y mira amorosamente al

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Fig. 7 Tabla Flamenca. Parroquia de San Andrés

En la Parroquia de Santa María del Alcázar y San Andrés, antigua Colegiata, se conservan: en la nave principal un Ecce Homo del siglo XVII de factura local; un Cristo atado a la columna de las mismas características. Un Cristo Nazareno del siglo XVII y de mejor calidad. Una deposición de Cristo de principios del siglo XVII, de interesante factura y composición. Dentro de la Capilla del Sagrario, se conservan dos copias de Rubens realizadas en 1869 por Antonio Moriel García, una de un Calvario y otra de un Descendimiento. Y dentro ya de la Sacristía Mayor, se guardan a nuestro juicio las pinturas pasionistas de mejor calidad de la ciudad. Se trata de la colección de tablas de la vida de Cristo atribuidas al pintor flamenco sevillano Francisco Sánchez en el último tercio del siglo XV. Estas son: el Prendimiento, el Calvario y la Santa Cena, que forman un increíble tríptico (fig. n 6, 7, 8) y que tienen una calidad excepcional tanto por el colorido, la calidad del dorado, la exquisitez en los retratos, así como en las cuidadas y variadas carnaciones de las diferentes figuras retratadas, como también por la exquisita y detallista decoración en el mejor estilo flamenco realizado en Sevilla, que tras el descubrimiento de América era su puerto considerado como la entrada del oro proveniente de allí. Sevilla por tanto se convirtió en la metrópoli cultural de Europa y atrajo, sin lugar a dudas, a los mejores artistas. Centrándonos nuevamente en las tablas flamencas de la sacristía, diremos que en la tabla central del Calvario, vemos a Cristo ya muerto acompañado por

Fig. 8 Tabla Flamenca. Parroquia de San Andrés

bello rostro de Cristo. Otra originalidad que presenta la pintura baezana, está en el primer ángel que encontramos, cuyo rostro aparece de perfil directo mirando a la Virgen María y besando los clavos de la pasión, a diferencia de otros pintores que lo retratan mirando al suelo. Hemos de aclarar y recordar, que a diferencia de lo que la gente piensa en cuanto al tema de original y copia, y dado que en la época en la que se realiza la pintura no existían medios de reproducción como puedan ser fotografías, y ante la imposibilidad de la mayoría de la población de realizar viajes de largo recorrido, la manera de saber que una obra era interesante y magnifica, no era otra sino a través de los repertorios de estampas grabadas, ya que los grandes maestros, poseían estas colecciones de las mejores composiciones del momento. Era en el número de reproducciones que se realizaban de una pintura, donde podíamos ver y cuantificar la calidad y admiración del público en general con respecto a la misma, como es el caso del que ahora nos ocupamos.


Fig. 5 Piedad. Santa Iglesia Catedral

su Madre, San Juan y por María Magdalena. La cruz es sencilla y cuadrada, con la cartela en un solo idioma, sin banquillo bajo los pies, y con una corona de espinos en la cabeza del Señor todavía verdes y no secos, como suele ser lo habitual. A la izquierda del espectador, María desmayada por no soportar el dolor sujetada por San Juan, que también sufre por la expresión de su rostro. Al otro lado de la Cruz y para equilibrar la composición, aparece María Magdalena, que mira con gran dolor el cuerpo de Cristo. Está arrodillada, con los ojos hinchados y enrojecidos por el llanto, con su larga cabellera rubia suelta y peinada portando un rizo en su mano izquierda, mientras que apoya su mano derecha sobre la pierna derecha de Cristo. Situándose delante de ella, a los pies de la Cruz, un frasco dorado de ungüentos. En el fondo, vemos la ciudad de Jerusalén con las puertas de sus murallas abiertas. Para finalizar, y en esta ocasión en la Sala de Reuniones, a la fecha de realización de mi estudio, se conservan dos pinturas: una Dolorosa y un San Juan, que formaban parte de un Calvario, cuyo crucificado sería con total probabilidad una escultura tallada.

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por Antonio Jesús Gutiérrez Moreno Pregonero del costalero 2017

BAEZA. SEMANA SANTA. ESTO ES VIVIR AL CIELO Y ESA GRACIA TAN NATURAL SE DEBE A TUS COSTALEROS Parece que fue ayer, pero ya hace un año, que tuve el privilegio de pregonar y ensalzar la figura del costalero. No encuentro palabras de agradecimiento a este gran grupo de amigos que forman LA TERTULIA COFRADE “EL CAPIROTE”, por darme la oportunidad de dar testimonio de como un costalero vive con intensidad la PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESUCRISTO, bajo esas benditas trabajaderas. En la elaboración del mismo pude revivir recuerdos imborrables, pero un poco ocultos en lo más profundo de mi corazón. Recuerdos de esos inviernos fríos y húmedos, reunidos en casa de nuestro amigo y profesor don Rafael Rodríguez Moñino y Soriano al compás de marchas procesionales, en los que aprendimos el oficio de ser costalero. Recuerdos de esas primaveras únicas e inolvidables en las que con ilusión y entusiasmo asistíamos a esos primeros ensayos, en los que empezábamos a familiarizarnos con las trabajaderas. Recuerdos de esas noches de niebla típicas baezanas, en el templo mayor de la S.I. Catedral junto al Santísimo Sacramento, con el bueno de don José Melgares Raya, con el que aprendimos a amar a Jesús Eucaristía y a querer a su Madre Inmaculada. Recuerdos de un joven cofrade que disfrutaba tocando el tambor, vistiéndose de nazareno y siendo costalero. Recuerdos especiales y únicos de sudar bajo la trabajadera de sentir esa sensación indescriptible, preciosa y particular bajo el paso de Jesús Nazareno de la Caída y bajo el palio verde de mi Virgen de Gracia y Esperanza. Recuerdos de esa primera levantá “AL CIELO” hecha por nuestro recordado capataz don Fernando Lucena Gámez en el paso del Santísimo Cristo de la Vera-Cruz. Quizás no somos conscientes de la importancia de la figura del costalero en la SEMANA SANTA DE BAEZA, de su sacrificio, entrega y valor. Ese pretendió ser mi principal

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Foto: Isabel y Pedro Fotografía

El Pregón del costalero


objetivo, el de intentar dar a conocer un poco más a este personaje, que se siente orgulloso de cargar con el peso de una tradición, una cultura, una pasión, un amor, un sentimiento... Que se emociona, siente y se alegra de ser los pies de Jesús y María su Madre. De rezar junto a otros compañeros y amigos formando una sola familia. De ser cirineo para Jesús el Nazareno y ese pañuelo con el que secar las lágrimas de esa Virgen destrozada de dolor por la muerte de su Hijo. El costalero participa en la vida activa de la hermandad. Se siente llamado a evangelizar y quiere ser ofrenda a Dios. Porque ser costalero es más que cargar con un paso. Es haber sentido la llamada de Cristo, es llevar en cada levantá a su Madre al cielo, es ser fuerza del más débil, es ser amistad y felicidad, es ser portador de esperanza, es ser amor, oración y sentimiento. JESÚS NAZARENO AYUDA A TUS COSTALEROS QUE UN AÑO MÁS VAN A LLEVARTE AL CIELO. LAS CALLES DE BAEZA SE VISTEN EN SILENCIO AL VER COMO LLEVAN LA CRUZ A HOMBROS SUS COSTALEROS. Una persona que es importante e imprescindible para el costalero, es el Capataz, el que es padre y conoce perfectamente a todos sus hijos, serio, responsable y que vigila como se preparan y se colocan sus fajas. Es aquel que guiará en la oscuridad a su cuadrilla y que les llevará por el camino de la gloria. ESE MARTILLO AL LLAMAR ES LA EMOCIÓN PARA ELLOS, PUES AUNQUE PESE AL LEVANTAR, ES EL MOMENTO MÁS BELLO.

Foto: Isabel y Pedro Fotografía

No quiero terminar sin antes agradecer a todos los que con vuestra presencia, estuvisteis apoyándome en estos momentos inolvidables para mí. Vivamos una profunda Semana Santa, que nos conduzca a la preparación de una FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN.

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Trinidad

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Foto: Juan Manzanares

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Resucitado Foto: BartolomĂŠ Chinchilla

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“Soria 9” con la Hiniesta de Sevilla

La Música en la Semana Santa

por Francisco Jesús Lozano Castaño

Cofrade, Asesor musical de hermandades. Hermano del Carmen y Prendimiento de Cádiz y Pasión de Sevilla. GENERALIDADES DE LA EVOLUCIÓN DE LA MÚSICA PROCESIONAL ANDALUZA La música procesional se ha convertido en un elemento imprescindible de los cortejos procesionales en Andalucía. El acompañamiento musical es clave en el carácter de una cofradía. Es una de las grandes características definitorias de la personalidad de las hermandades en la calle. Su evolución ha sido claramente ascendente desde sus comienzos hasta nuestros días, en los que sin duda vive una época dorada. Para hablar del origen de la música procesional en Andalucía nos tenemos que remontar al último tercio del siglo XIX. Las primeras marchas procesionales de las que tenemos constancia en Andalucía, son obra del compositor levantino José Gabaldá y Bel. Músico Mayor de la Banda de la Armada de Madrid, Gabaldá compuso marchas como “La Azucena”, “La Guirnalda”, “Soledad” o “El Llanto” entre otras. Como pueden comprobar, los títulos de las composiciones son totalmente genéricos, sin dedicatoria expresa, y sin ni siquiera nombrar momentos de la pasión o algún paso en concreto. Estas marchas datan aproximadamente de los años 1863 al 1867, aunque su fecha de composición no está atestiguada, ya que lo que sí se sabe a ciencia cierta es su fecha de edición, por lo que la fecha de composición es muy probablemente algo anterior. Como bien hemos dicho anteriormente, estas marchas no tenían dedicatoria expresa a hermandades. Durante muchos años se pensó que la primera marcha con dedicatoria expresa a una hermandad era la marcha fúnebre “Quinta Angustia” de Jose Font y Marimont en 1895, primer eslabón de la gran saga de los Font en Sevilla. Más adelante investigaciones sobre otro músico mayor del Ejército, pero este caso en la ciudad de Cádiz, Eduardo López Juarranz, hacen pensar que la marcha procesional más antigua dedicada a un titular o hermandad sería “Piedad” de 1896, dedicada al crucificado homónimo de la capital gaditana. Hallazgos posteriores, sitúan definitivamente a la marcha más antigua con dedicatoria expresa a un titular o cofradía, a la Marcha Fúnebre el compositor cor-

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dobés Rafael Cebreros Bueno, en 1868, y también dedicada a la hermandad de la Quinta Angustia de la capital hispalense. Durante este último tercio del siglo XIX antes mencionado, la música procesional está aún en estado latente, germinando. Pero precisamente, y coincidiendo con el comienzo del siglo XX, la música procesional inicia su primera época de auge real. Las cofradías en sí como corporaciones experimentan un resurgimiento, desde que estuvieran en franca decadencia por la invasión francesa. Las hermandades vuelven a recuperar su poder económico y social en la ciudad, y los acompañamientos musicales empiezan a cobrar gran protagonismo. Surgen figuras de primerísima fila, como el compositor sevillano de fama mundial, Joaquín Turina, que realiza la “Marcha Fúnebre a Jesús de la Pasión” en 1899, y la figura importantísima de Manuel Font Férnandez, director de la Banda Municipal de Sevilla, que junto a sus hijos Manuel y José serán piezas claves en la música procesional sevillana. En otro cercano punto geográfico, nace la figura del gran compositor militar Germán Alvarez Beigbeder, del cual este año se cumplen precisamente 50 años de su fallecimiento. Don Germán dedica la mayoría de sus obras a hermandades jerezanas, también dedicó algunas composiciones a hermandades sevillanas como “Cristo del Cachorro” y tan sólo con 18 años realiza su primera obra procesional “Al pie de la Cruz” de 1900, siendo toda una genialidad a pesar de la juventud del compositor, y dedicada a la hermandad de las Angustias de Jerez de la Frontera. Beigbeder es también el responsable de realizar la primera marcha procesional para banda de plantilla completa en la que se incorpora partitura para escuadra de cornetas. Estamos hablando de la marcha “Ntra. Sra. del Rosario”, de 1906, y dedicada a la Patrona de Cádiz. Aunque ésta composición es la primera que tenemos constancia de que llevara acompañamiento de cornetas, no es hasta la aparición del músico mayor del Ejército y director de la mítica banda de música del Regimiento Soria 9 de Sevilla, Manuel López Farfán, cuando realmente se revoluciona la música procesional andaluza, y empiezan a componerse marchas de corte más alegre que las que hasta ahora se habían compuesto, de un carácter mucho más solemne y severo. Con “La Estrella Sublime”, dedicada a la hermandad sevillana de la Hiniesta en 1925, Farfán marca el cánon de la marcha alegre sevillana. El mismo año compone también “La Esperanza de Triana”, también con acompañamiento de cornetas. Se da la curiosidad que a pesar del carácter marcial y alegre de estas marchas, el compositor sevillano las titulaba como “Marcha Fúnebre de Procesión”, para evitar el que las hermandades o el propio clero denostaran la composición debido al marcado carácter

M. López Farfán

G. Álvarez Beigbeder

P. Morales

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más jovial que habían adquirido. Farfán será un innovador nato de la marcha procesional, añadiendo a la instrumentación de sus marchas instrumentos como ocarinas, como le ocurre a “El Dulce Nombre”, solos de violín, y también será unos de los pioneros y gran impulsor de la música coral incluida en la música procesional. Como muestra su celebérrima “Pasan los Campanilleros” que llegó a estar prohibida por su marcado carácter alegre, o su genial composición “La Semana Mayor” entre otras. Pero antes de que llegara Farfán, no podemos pasar por alto un año y composición clave para la música procesional andaluza. Hablamos del nacimiento de la marcha “Soleá, Dame la Mano”, de Manuel Font de Anta. Cien años se cumplen en este 2018 desde que el músico sevillano la compusiera y fuera instrumentada por su padre, Manuel Font Fernández. Con “Soleá Dame la Mano” y “Amarguras” (1919) del mismo autor e instrumentador, llega el mayor esplendor de la marcha procesional sevillana. Dos marchas paradigmáticas, dos himnos de la Semana Santa Andaluza, que suponen el cénit de la música procesional. Cabe recordar, que aún no ha nacido la música procesional específica para acompañamiento de pasos de Cristo y de misterio. No será hasta la segunda mitad del siglo XX cuando aparezca por primera vez en Málaga, con la banda de los Bomberos, y en Sevilla con la de la Policía Armada, las primera bandas de Cornetas y Tambores. Más adelante, rondando los años 80, con las bandas del Cuartel de Eritaña en Sevilla y la de Santa María Magdalena de Arahal, nacería el estilo de Agrupación Musical, pero hasta ese momento, los pasos de Cristo y de misterio de la Semana Santa andaluza, desde los inicios de la música procesional hasta entonces, son acompañados por bandas de música de plantilla completa. La Banda del Regimiento Soria 9 de Sevilla es de importancia capital para la música procesional andaluza, al igual que también fue clave la Banda Municipal de Sevilla. Los directores que estuvieron al frente de estas grandes formaciones, se convierten en gran medida en el paradigma de la música procesional andaluza. La banda municipal de Sevilla nos descubre otro gran compositor para Andalucía, aunque fuera asturiano de nacimiento, Don Pedro Braña. Su celebérrima “Coronación de la Macarena”, o sus delicadas marchas fúnebres, hacen que se haya hecho un hueco sin duda entre los grandes de la música de la Semana Mayor.

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Y en el Soria 9 el gran compositor Jienense Pedro Gámez Laserna, otra figura clave e imprescindible para entender la música procesional de nuestros días, que con sus Saeta Sevillana y Cordobesa o su “Pasa la Virgen Macarena”, pasa a formar parte de la historia de la música procesional escrita con letras de Oro. A Gámez le sustituye otro jienense, otro grande que nos dejó hace escasamente 9 meses, Don Pedro Morales Muñoz, autor del cánon de la marcha procesional alegre sevillana de la actualidad. Con la muerte de Pedro Morales se va el último de los clásicos de una generación de genios que da paso a una nueva época de esplendor de la música procesional andaluza. Paralelamente a estos grandes compositores, no podemos pasar por alto grandes compositores del segundo tercio del siglo XX como Antonio Pantión, José Martínez Peralto, Manuel Borrego, Emilio Cebrián o Luis Lerate Santaella entre otros, así como Perfecto Artola en la Semana Santa Malagueña, o los maestros Eduardo y Antonio Escobar en Cádiz. Cada uno va aportando una necesaria variedad y riqueza a la Semana Santa Andaluza en cuanto a la parcela musical se refiere. Como dijimos antes, con Pedro Morales se cierra un ciclo, pero se abre otro. En la actualidad es verdad que se compone muchísimo, y en muchísimos casos con nula calidad musical. Pero existe una nueva generación de compositores en toda Andalucía que hacen que estemos viviendo una segunda época dorada de la música procesional para Banda de música de plantilla completa. David Hurtado Torres en Sevilla, Alfonso Lozano en Córdoba, Jose Manuel García Pulido en Cádiz, Eloy García en Málaga, Ruzafa y López Carreño en Granada, Antonio Domínguez en Huelva, Álvaro Ceregido en Almería, y como no en Jaén con su máximo exponente en Cristóbal López Gándara. No podemos olvidarnos tampoco de compositores recientemente fallecidos y que nos han dejado un gran legado y cuyo reconocimiento musical ha llegado al final de su vida compositiva, como el cordobés José de la Vega y su ya mítica “Valle de Sevilla”. Una música procesional andaluza riquísima, plural, con más luces que sombras, que tiene un maravilloso camino por delante con todas estas primera figuras antes mencionadas, que además va acompañada del altísimo nivel interpretativo y de calidad musical que tienen los músicos y las bandas andaluzas y que hacen que en estos comienzos del siglo XXI estemos viviendo una segunda época dorada de la música procesional.

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Fervorosa

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Foto: Isabel y Pedro FotografĂ­a


La Columna Foto: Isabel y Pedro Fotografía

El Centurión. Resucitado Foto: Francisco J. Salido

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por Francisco Cruz Ruiz

JESÚS DESCALZO Acerca de la representación iconográfica de Cristo En diversas ocasiones tenemos la oportunidad de acercarnos a nuestras imágenes cristológicas en cercanía e intimidad, es un buen momento este para aproximarnos también al aspecto físico y escultórico que ofrecen las mismas y quizá entender y sentir la representación de lo que tenemos ocasión de ver. Atendiendo a la descalcez del Señor como representación iconográfica, nos plantea una doble realidad, primeramente un uso devocional (en ocasiones realzando por parte del imaginero esta descalcez como elemento de fervor popular para posibles actos cultuales como besapiés) y por otro lado, por la realidad histórica del personaje que vivió hace ya más de dos mil años en Judea. En cuanto al aspecto de carácter histórico, por el cual podemos determinar momentos en los que Jesús iba o no descalzo, ciertamente parece una cuestión compleja, pues no existen referencias directas sobre tales momentos. No existe referencia alguna a su descalcez de forma explícita en los evangelios. Aunque fuera despojado de su vestimenta para la flagelación, debemos aclarar que sí tuvo que ocurrir así en el momento de la crucifixión, ya que todos los condenados a este suplicio, eran desnudados de forma completa como escarnio público ante el pueblo. De forma simbólica y en sentido estricto, el pie es un elemento de sustentación corporal. Sobre el pie calzado nos apoyamos y andamos, siendo el único elemento que pone margen entre la superficie y nosotros. Y en ocasiones, debido a su forma, tiene cualidades de apoyo para favorecer la marcha y la salud del mismo. Acercándonos a lo excepcional que representa la imagen de Jesús desde el punto de vista teológico cristiano, debemos de tener en cuenta dos vertientes fundamentales, y es que en su persona, se aúnan a la par humanidad y divinidad.

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Foto: Francisco J. Salido

Imaginería e Imagineros


Veamos algunos puntos que hacen que Jesús sea considerado como un hombre más al ser despojado de sus vestidos y por tanto al perder su calzado: 1.- Ningún hombre puede caminar continuamente de forma segura de esta forma, (señalemos como añadidura que el territorio de Judea es semidesértico, lo que incrementa la aspereza del terreno) haciéndose necesario algún tipo de prenda que proteja los pies. Recordemos que este punto se trata de una de las acciones de carácter corporal de las conocidas como obras de misericordia. 2.- El descalzo se expone a situaciones de peligro, bien de carácter interno, como esguinces, torceduras…etc, como de carácter externo: pinchazos, por ejemplo de hierbas espinosas, o mordeduras de animales salvajes. 3.- El pie está en contacto directo con el suelo; aquí debemos entender este elemento como superficie natural, (por tanto no construida, no creada por la inventiva humana), que pone al hombre en unión con la tierra, formando así un compendio material (no espiritual). 4.- Significa la suciedad de la dicha unión, pisar el suelo, lo que conlleva arrastrar las impurezas del mismo, que apartan al hombre de forma sistemática del aspecto espiritual, considerándose por este motivo en la mayor parte de las ocasiones como impuro para actos de carácter religioso. (Tomemos como referencia las abluciones realizadas en la religión mahometana entre sus creyentes). 5.- Aporta el valor de rebaja social con respecto a la élite sacerdotal y de gobierno. (Las dos más destacadas del mundo Antiguo, y presentes en los momentos que se sucedieron en la Pasión de Cristo). 6.- El aspecto físico, en el que se padecen aquellas consecuencias de carácter biológico como consecuencia del paso del tiempo, así como del trabajo, enfermedades y demás factores considerados como negativos para el mantenimiento de la salud. 7.- Elemento de burla, también observado en las humillaciones que Cristo recibió por parte de los soldados y gentes que contemplaron su crucifixión. 8.- Como consecuencia de lo anterior, contemplamos la muerte, que a Jesús le llega precisamente cuando su cuerpo, clavado a la cruz y mantenido por los pies, no soporta el peso de su cuerpo. 9.- Finalmente, añadiremos el aspecto cultural, que mediatiza de alguna forma lo expuesto anteriormente, y que desde el punto vista socio-cultural, enlaza perfectamente con formas de vida de tradición oriental como la hindú, en donde sociológicamente, la descalcez se vive de forma tradicional con otra serie de parámetros muy diferentes a los actuales de nuestra sociedad; entendiéndose ésta como muestra de respeto y de acercamiento espiritual a sus dioses. Tampoco debemos olvidar, la influencia aún presente en tiempos de Jesús de la cultura griega en el Mediterráneo oriental; considerada como de un nivel superior en muchos aspectos formales, tales como científicos, artísticos o de pensamiento; pues la presencia romana era básicamente de carácter militar. Así, en dicha civilización,

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podemos ver la representación humana como proyección escultórica de los dioses, y viceversa. Aspecto simbólico que se uniría de alguna forma con el siguiente apartado que tratamos a continuación. Así pues, visto todo lo anterior, podemos señalar algunos aspectos que hacen que únicamente Jesús pueda ser considerado como Dios en su representación como personaje descalzo: 1.- Elemento de limpieza y pureza, pues no debe ser limpiado, pues es puro; en este caso, solo requiere alabanza de su grandeza. (Tradicional caracterización de Jesús a los lomos de una burra). 2.-Solo Dios puede caminar sobre las aguas; recordando el episodio, en el que Jesús camina sobre las aguas del mar, en el cual aparece el agua como un elemento de gran fuerza salvífica, y como muestra de la fuerza de la naturaleza, que es controlada y dominada. De esta forma, se nos revela como Creador. De idéntica manera, y por correlación de simbolismo, se nos presenta iconográficamente cuando es representado en su bajada al Infierno, descalzo y abrazado a la Cruz. 3.-Por tanto, solo Jesús puede volver de la muerte. (La Sábana Santa de Turín nos muestra las llagas de Cristo, no sólo del costado y manos, sino también de sus pies). 4.-A Jesús, no le es necesario ningún tipo de calzado, pues realmente no lo necesita debido a su omnipotencia. (Así suele ser representado de forma genérica; igualmente podemos observar que los Apóstoles, también van descalzos en el conjunto escultórico de la Sagrada Cena, compartiendo de esta forma y en buena medida su gracia salvífica). 5.- Es parte conjunta del Creador, así pues, obviamente resultaría absurda la necesidad de protegerse de su propia creación, perfecta y total (como ejemplo, Cristo Resucitado se eleva hacia el cielo, para unirse con el Padre). A continuación, y como parte complementaria de las anteriores, debemos atender a la visión de Cristo como rey, faceta que se suma a la humana y que a la vez comparte rasgos de majestad de la divina, ya que sin duda, tiene que entenderse como la percepción más sencilla de comprensión social de la divinidad de Cristo en la época en la que vivió. En este caso: 1.- Aporta dicha majestad, pues es un grado de humanidad restrictivo, ya que todos los reyes son humanos, pero no ocurre esto en sentido contrario. Debe entenderse desde el mismo principio de la facultad de gobernar y reinar, ocupando los privilegios y honores que únicamente acaparan los reyes. 2.- Por otro lado, debemos tenerlo en cuenta en el sentido de visión jerárquica y simbólica que sólo le corresponde a un monarca; es decir, parecerlo además de serlo. El ser el poseedor de determinados atributos que otorgan preeminencia jurídica y legal. (Por ejemplo, el asiento, de gran valor simbólico, que aparece en el momento pre-pasional de la Unción de Betania, cuando una mujer le enjuga a Jesús sus pies con perfume. Esto hace que en esta escena podamos ver a Cristo como rey, pues no requiere elemento de sustentación

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3.- Utilización de estos atributos y caracterización de un nivel social superior al de la mayoría de la población. Debemos de entender que en el mundo Antiguo, muy pocos serían los afortunados de poder ir caminando sobre superficie construida adecuadamente como simple acto placentero, salvo aquellos que residieran en cómodos palacios (rey o sacerdote).

Foto: José J. García de Lara

sobre sus pies, siendo Él, el recibidor de la acción ganancial; igual ocurre con el pasaje del Lavatorio de los pies, cuando Pedro y los demás apóstoles son tratados con idéntica cortesía, en este caso por parte de Jesús, enseñando este mensaje como un acto que resulta preparatorio para lo que sería su futura Misión).

4.- Se ubica por encima del suelo; debemos entender esta visión en el sentido de creador del mundo, es decir, no en el sentido de que Jesús se nos muestra por encima, sino que el mundo se encuentra a sus pies. El mundo terrenal cae bajo Él; de alguna forma, el monte conformado en los pasos de nuestras imágenes de crucificados debe entenderse así. Cristo a pesar de estar muerto en la cruz, se halla en lo alto de la tierra, y al fin y al cabo, todo el mundo está a sus pies.

Como aspecto complementario, podemos indicar la visión aportada a los fieles de una imagen que cubre totalmente sus pies con la túnica que porta o viste; en principio, podríamos pensar en una faceta reduccionista del significado de la imagen (bien por falta de talla, o por la confección del textil hasta el nivel de la peana), pero no debe ser entendido exactamente así, pues en casos como estos, suele producirse un doble factor que modula su significación: hieratismo y devoción. Con respecto al primero, haremos referencia a lo estático de determinada obra escultórica, es decir, la ausencia de movimiento (por ejemplo, la primitiva talla del Rescate); con el segundo, podemos acercarnos al fervor popular que otorga sensación de cuidado y de respeto hacia dicha imagen, en donde la ocultación, reserva un mayor grado de dignidad y sensación de majestad, pues la túnica, descolgada hasta la misma faz de la tierra, limpia en cierta forma las impurezas humanas inherentes a la figura de Cristo como hombre. Finalmente, podemos establecer la conclusión de que en la figura de Cristo, concurren todos los factores anteriormente descritos, pues en él, se dan los aspectos humanos y divinos a la vez, influenciados claramente por la presencia de realeza, que le confieren de esta manera carácter de unidad y excepción de forma conjunta. Sirvan estas líneas, para comprender algo mejor los cultos internos en torno a nuestras imágenes pasionistas de Jesús, y de cómo debe ser nuestra forma de acercarnos a ellas, en las que con tan solo una simple reverencia, sería más que suficiente para aceptar como fieles todo el significado inherente a la figura de Jesucristo.

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Rescate

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o Foto: BartolomĂŠ Chinchilla


Virgen de la Paz Foto: Francisco J. Salido

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por Filomena Garrido Curiel UN ACTO DE JUSTICIA CON JUAN GINER MASEGOSA El propósito principal de este artículo es el de hacer justicia con el autor de una de las esculturas contemporáneas de nuestra Semana Santa y que, a pesar de haber sido realizada en la primera mitad del siglo XX, sigue sin ser atribuida su autoría por diversas cuestiones involuntarias y después de más de 70 años sigue en el anonimato y sin ser reconocido. Se trata del escultor que realizó la Virgen de las Angustias, una imagen que durante algún tiempo muchos consideraron peyorativamente “de serie” o “de taller valenciano”, o incluso realizada en cartón-piedra, restándole importancia. Nada más lejos de la realidad, es una obra única y original realizada por encargo y tallada en madera. Pero hagamos un poco de historia. Por los estatutos de la Cofradía que se conservan de 1785 sabemos que por aquellos años se le da un nuevo impulso a la cofradía y que la imagen titular era una Dolorosa con el Hijo muerto en su regazo, aún se conservan algunas fotos anteriores a la guerra civil donde se puede apreciar aquella imagen1. Por esos mismos estatutos conocemos que la procesión del Viernes Santo se completaba con la presencia de la imagen de San Pablo, titular del templo y de la Cofradía, además de las imágenes de José de Arimatea y Nicodemo, que se habían instituido como nuevo culto; a ellas acompañaban otras, con los personajes que estuvieron en el Gólgota, en el momento de la Crucifixión y del Desenclavamiento, aunque nada se dice de la autoría y no nos han llegado testimonios gráficos, al menos que conozca, de las mismas. Se puede suponer que con el devenir de los años aquellas imágenes formaron o dieron lugar a una nueva cofradía, la del Descendimiento, ya que cuenta con esa parte del misterio (aunque renovada) y la Virgen de las Angustias procesionaría en solitario.

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1 como aparece en la fotografía del programa de 1926

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Foto: Isabel y Pedro Fotografía

Colaboraciones


Como quiera que fuera, la cofradía vuelve a atravesar momentos difíciles y está a punto de desaparecer años más tarde, pasando entonces a manos femeninas que se hacen cargo de ella. 1. El autor Fotografía publicada en el Libro de A. A. Cofradías 2008

En el siglo XX, finalizada la guerra civil, la cofradía había perdido buena parte de los enseres y pertenencias, y entre ellas la más valiosa, la imagen titular. La Junta que regía la cofradía por aquellos años decidió encargar una nueva imagen. Desconocemos el proceso de elección del autor, y es curioso que en los documentos e información de la época no aparezca el nombre. Tampoco en la escasa documentación que conserva la Cofradía aparece dato alguno. Sea como fuera, el encargo recayó en el alicantino Juan Giner Masegosa2, formado en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos.

He revisado numerosos programas de Semana Santa desde 1940 y desde los primeros o no se menciona al autor o se dice simplemente de taller valenciano. Curiosamente, será a raíz de la retransmisión de la Semana Santa de Baeza por RTVE en el año 1999, cuando los descendientes del autor reconocen la imagen que aparecía en la pantalla, y al escuchar que no se le atribuía autoría se ponen en contacto con la cofradía y aportan su nombre. Lamentablemente no fue bien recogido y aparece el nombre de “Juan Ginés Martagosa”, y en otras ocasiones con el apellido Marzagosa. Desde el año 2001, como veremos más adelante, ha sido mal repetido en las distintas publicaciones posteriores, (incluso académicas) además sin ser esa información contrastada, ya que no aparece ningún escultor con ese nombre, cayendo nuevamente Juan Giner Masegosa en el olvido. ¿Quien fue realmente Juan Giner Masegosa?. Nació en Alicante el 2 de noviembre de 1902 y falleció en Polinya de Xúquer el 23 de noviembre de 1971. Casado con Isabel Rubio Vert, vecina de Polinyá, tuvo dos hijas, Isabel y Carmen. 2 He podido conocer estos datos a través de la revista del 225 aniversario de la Cofradía del Descendimiento de Alzira y de un folleto publicitario del autor que me fueron facilitados para otro artículo por Laura Garrido, a quien desde aquí muestro mi agradecimiento, y de la hemeroteca de ABC

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Después de realizar sus estudios académicos en Valencia, y finalizada la guerra civil, abre taller con su padre y hermano Blas, también artista, en Valencia, Alicante y Polinyá de Xúquer. Su padre, Blas Giner Castells destacó por sus valiosas restauraciones de las Iglesias de Santa María y San Nicolás de Alicante, Orihuela, Calpe, San Juan de Alicante y de la Catedral de Segorbe. Una de sus principales obras en hierro forjado son las lámparas de la Lonja de Valencia. Su formación, capacidad y arte le permitió compaginar trabajos de distinta índole desde la imaginería religiosa, la escultura y las tallas en madera, con la forja, en este campo merece especial mención sus doscientos modelos de cerrajería artística de artesanía en hierro. A partir de 1939 se le encomiendan trabajos de imaginería religiosa para contribuir al nuevo ornato de los templos afectados por la contienda, sobre todo en la diócesis de Valencia. La totalidad de sus imágenes religiosas están realizadas en madera de pino de Suecia o de pino albar, obedeciendo así al acuerdo de la “Junta Diocesana de Arte Sacro” de la Diócesis de Valencia, por el que no se admitían las imágenes con destino al culto, que no fueran realizadas en madera. Es en ese momento cuando recibe el encargo del conjunto escultórico de la “Virgen y su Hijo muerto en su regazo” para Baeza que fue ejecutada en los meses siguientes realizando una Piedad laboriosamente trabajada en madera tallada y policromada, sufragada por la propia cofradía. La imagen originariamente tenía una policromía sencilla, toca y paño de pureza blancos, en cuanto a la vestidura de la virgen no hemos podido reconocer el color, al existir únicamente fotografías en blanco y negro. La policromía que presenta actualmente se la aportó el escultor Juan Luis Vasallo Parodí en 1960 que la revalorizó, formando un bello y armónico conjunto. Es difícil detallar toda la obra de imaginería religiosa, debido a la falta de documentación, pero gracias a la labor de catalogación e informatización del Archivo de Arte Sacro del Archivo Metropolitano de Valencia se han podido identificar muchas de ellas que permanecían, al igual que en este caso, anónimas. La técnica y la obra artística de Juan Giner Masegosa está todavía por catalogar. Sus obras resumen su dominio y destreza de la talla en madera y en el manejo de gubias, teniendo en común una fuerte concepción original. Plásticamente se percibe en su ejecución la seguridad de su mano, sólida, que se transmite en una belleza exquisita, mezcla de belleza y poesía, como ocurre con la imagen de Nuestra Señora de las Angustias. A lo largo de su vida artística destacan los trabajos realizados para el embellecimiento de la Parroquia de la Sagrada Cena del Señor de Polinyá, de Xúquer (Valencia), destacando la sillería para el Altar Mayor en madera, además del Púlpito, Veleta para campanario en forja, Cruz de los caídos en forja, Sepulcro para Cristo yacente en madera y un Sagrado Corazón de Jesús en piedra (en colección familiar).

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Entre sus obras de imaginería religiosa destacan: San Pedro Apóstol y San Vicente Ferrer (1940). Parroquia San Pedro Apóstol. Paterna (Valencia), Asunción de Nuestra Señora (1940). Parroquia Sagrada Cena del Señor. Polinyá de Xúquer (Valencia), Virgen de los Dolores (1941). Parroquia Sagrada Cena del Señor. Polinyá de Xúquer (Valencia), Virgen Dolorosa (1942). Parroquia San Bartolomé Apóstol. Almudaina (Alicante), Cristo yacente (1945). Parroquia Santa María la Mayor. Riola (Valencia), Mater Desolata (1948). Parroquia San José Carolinas. Alicante, Ecce Horno (1952). Muy Ilustre Penitencial y Franciscana Cofradía del Santísimo Ecce Homo. Alicante, Nuestra Señora de la Encarnación (1954). Parroquia Nuestra Señora de la Encarnación. Alzira (Valencia) y Virgen de los Desamparados (1955). Parroquia Sagrada Cena del Señor. Polinyá de Xúquer (Valencia). Son muchos más los pasos repartidos por la Comunidad Valenciana, entre los que se conservan en iglesias y parroquias y continúan saliendo en procesiones. Quizás el grupo escultórico más reconocido de Juan Giner Masegosa es el “Descendimiento de la Cruz” o “Devallament “, de Alzira, realizado por encargo de la Junta General de la Cofradía del Descendimiento de la Cruz, en sustitución del destruido en 1936. Su traslado se realizó a hombros desde el taller del artista en Polinyá de Xúquer hasta Alzira en 1943. Fue conocido además como ceramista: Al respecto de esa profesión recogemos una reseña del ABC de 1936 Con técnica y procedimiento cerámico, intención de gran escultor y ponderado sentido del color, ha creado una serie de figuras de gran belleza. Por su concepción está dentro de una línea de seria modernidad, sin abandonar, en aras de un efectismo perecedero, el íntimo entronque con las formas y formulas eternas del gran arte… Existen datos de que en julio de 1956 realizó una exposición de barros cocidos en la capital valenciana, en la sala de Arte Mateu de Valencia, fruto de una intensa actividad y herencia familiar. Esta faceta la siguió compaginando con sus trabajos de escultor y así en 1960 expuso sus cerámicas en el Museo Nacional de Cerámica de Valencia y anteriormente en Madrid, en el Mercado Nacional de Artesanía. 2. Presencia en las revistas y programas de Semana Santa Como hemos dicho la imagen de la Virgen de las Angustias desaparecida es sustituida por la actual, pero a ese hecho no se le da especial relevancia en ninguno de los programas siguientes, donde solo aparecía el itinerario y hora de salida, que iría oscilando según años, (alejados ya del horario de 1785 donde su salida era a las tres de la tarde, hemos comprobado, por ejemplo, que en 1945 tuvo su salida a las 18:00 h., en 1946, a las 21:00 h. otros años saldría a las 19:00 h. 20:00 h o 20:30 h. Tan solo hemos visto unos años más madrugadores a las 16:45h.) En el programa de 1955 ya se aportan datos históricos, tales como que es de las más antiguas de la ciudad y que fue fundada en 1551 y hace referencia a que fue una de las “más prestigiosas de los tiempos antiguos”, celebrándose, antes de salir la procesión, la solemne ceremonia del Desclavamiento de Jesús. Esa información se mantendrá en los programas de los años siguientes, salvo en aquellos en que por distintos motivos solo se publicaron de forma estricta los itinerarios.

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En la década de los sesenta, seguía manteniéndose la Procesión General formándose en San Andrés y hacia allí se dirigía esta Cofradía para formar parte de ella, en sentido cronológico de la pasión. Las publicaciones de estos años son variadas, algunas muy escuetas con una foto y notas a su pie, otras más sencillas, como hemos indicado, en las que se informan de los itinerarios, hasta las más extensas, en las que aparecen diferentes artículos sobre la Semana Mayor. En la década de los setenta se vuelve a incluir información de cada una de las Cofradías y en lo que concierne a la Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias, se añade en 1972: “pero en este siglo sus cofrades se disgregaron y la Cofradía quedó disuelta. Unas señoras muy devotas, la formaron hermandad, y señoras son en la actualidad las que integran su cofradía.”, esto se irá repitiendo sucesivamente y en 1975, encontramos un cambio de estilo al hablar ya de la vestimenta de las mujeres que acompañan3 y en 1978 se aporta el dato que la imagen fue realizada en 1939. En la década de los ochenta, se mantiene prácticamente el mismo modelo, con muy pocas variantes. En 1981 se informa de quien es el tallista del trono, el sevillano Rafael Cruz (no así del año en que realizó), en 1983 ya se indica que la Virgen es de taller valenciano y en 1985 la imagen de la Virgen será la portada de esta publicación, a la que además se le añade “Declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional”. Por último, en 1988, se incluye que Juan Luis Vasallo restauró y policromó la imagen en los años 60 (curiosamente este dato no apareció en ninguno de los programas de la época).

Foto: Francisco J. Salido

Poco varían las aportaciones en los años noventa, se continúa hablando que es una cofradía fundada en 1551 siendo la segunda en antigüedad, añadiendo que “encauza la devoción de la Piedad”. Sin embargo, en 1997 el redactor del programa señala que su primera ubicación podía estar en un convento de la demarcación de San Pablo y que en esa época solo existía el de la Merced y el de la Victoria, de los frailes mínimos de San Francisco de Paula, fundado ese mismo año. Se añade además que los nuevos estatutos fueron aprobados el 6 de junio de 1995.

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Hay que esperar a la década del dos mil para que aparezca en 2001 el nombre del autor de la imagen, “fue realizada en 1940/41 por el valenciano Juan Ginés Martagosa” y se indica que ese mismo año ha sido restaurada por ECROA4. Así se van repitiendo nuevamente esa información. En el año 2008, aparece en la contraportada del programa una foto an-


tigua correspondiente a la procesión en los años cincuenta. Ese mismo año se cambia el apellido del autor a Marzagosa. En 2012, quizás por errata de imprenta, el apellido del autor es nuevamente variado, en lugar del erróneo Ginés pasa a Ginéz. Ese año el texto se modifica con datos extraídos de la obra Historia Documental de las Cofradías y hermandades de Penitencia en la Ciudad de Baeza5. En los años posteriores por cambios en el diseño y en la concepción de la revista no se aporta ese tipo de información. Esperemos que a raíz de este artículo el nombre del autor sea reivindicado y corregido y ocupe el lugar que en justicia le corresponde después de más de 70 años.

Foto: Damián Cruz

3 simplemente visten la sencillez de un traje negro de luto, que nos recuerda aquella antigua y casi desaparecida costumbre de vestir de luto las mujeres, durante todo el día del Viernes Santo, en algunas comarcas españolas. 4 Empresa de restauración baezana formada en aquel tiempo por Teresa López Obregón y José Miguel Tallada Lucena 5 Historia Documental de las Cofradías y hermandades de Penitencia en la Ciudad de Baeza, publicado en 1997, del que son autores Rafael Rodríguez -Moñino Soriano, José Policarpo Cruz Cabrera y Damián Cruz Martínez

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Foto: Francisco J. Salido

Concepciรณn Inmaculada

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La Vera Cruz Foto: Juan Miguel Salido

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Memoria en Imágenes

por Fernando Viedma Puche y Damián Cruz Martínez Querido lectores del Cuaderno Cofrade de “El Capirote”. Nuestras Cofradías y Hermandades son entidades supervivientes. A lo largo de los siglos han debido enfrentarse a avatares históricos que las han llevado hasta la propia decadencia y a veces incluso hasta la extinción. No obstante, el poder que radica en la devoción y su entronque directo con el pueblo, les ha dado fuerza casi siempre para enfrentarse a sí mismas y todos los que desde diferentes estamentos han querido intervenirlas o dañarlas de alguna manera. La historia de nuestras penitenciales está formada por todos los acontecimientos que sus hermanos han hecho posibles con su esfuerzo y su tesón, a lo largo de los años, independientemente de que los resultados obtenidos hayan sido considerados posteriormente más o menos positivos. Juzgar ciertos acontecimientos fuera de su contexto social e histórico es un pésimo ejercicio de crítica que, no sólo tergiversa la historia misma sino que utilizado de forma discriminada puede llegar a dañarla. Es por ello que creemos que se deben recuperar todos aquellos acontecimientos que ocupan por derecho propio las páginas de cada historia, ya que olvidarlos o arrinconarlos es cuando menos un desaire a los hermanos que los hicieron posibles y que lo hicieron también por el bien y en beneficio de su Cofradía. Desgraciadamente, la historia de nuestras cofradías baezanas está llena de lagunas que quizás jamás se llenen, acontecimientos que se han olvidado adrede por considerarse, o bien poco importantes, o bien políticamente incorrectos; otros por falta de relato de quienes los vivieron en primera persona, muchos por falta de documentación que los sustente. Pensamos que es nuestra obligación recoger todos aquellos que aún puedan ser relatados para conocimiento de todos y recuperación de la historia real de nuestra Ciudad. Uno de estos acontecimientos, conocido por muy pocos y relegado por su digamos “inconveniencia” es el que nos proponemos relatar, dejando muy claro que no juzgamos motivos que, por otra parte sólo conocen los protagonistas de la historia, y que sólo exponemos los hechos tal y como nos han llegado por los documentos que acompañan a este artículo.

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En los sucesos de 1936, Baeza pierde una gran cantidad de su patrimonio artístico y cofrade, pasto de la ignorancia y el odio. En la Parroquia del Salvador son destruidas, entre otros objetos y retablos, las imágenes de las Hermandades de “El Lavatorio” y las de La Columna, con el imponente titular de esta hermandad a la cabeza. También desaparecen las imágenes de San Juan y la Virgen de los Dolores de la Cofradía de La Humildad, imágenes que procesionaban, según consta en documentos anteriores a la Guerra Civil con el Ecce Homo titular. La imagen del Ecce Homo de La Humildad se salva de la barbarie no sabemos muy bien cómo ni porqué medios, parece que pudo ser llevado en un primer momento a la casa del entonces Hermano Mayor y de ahí al depósito que se instaló en la Escuela de Artes junto a otras imágenes y que al parecer pretendía salvaguardar las obras de menor valor o popularidad. Finalizada la guerra la Cofradía de la Humildad recupera a su titular y poco a poco reinicia su actividad penitencial. Tras los primeros años tras la Contienda, asentado ya el nuevo Gobierno, las instituciones del Régimen, a todas las escalas, Ayuntamientos, Diputaciones, Gobiernos Civiles, y hasta el ejército, apoyan decididamente a las Cofradías y colaboran en la recuperación de los enseres perdidos y la celebración de las procesiones de Semana Santa. Debemos entender que sin esos apoyos, hubiese sido casi imposible, dada la precariedad económica de la sociedad civil y del pueblo llano, del que se alimentan esencialmente las hermandades, imposible creemos, haber logrado esa recuperación que, aún así, fue compleja y que se alargó en el tiempo. Fruto de las relaciones personales de los miembros de las Juntas de Gobierno, concretamente nos centraremos en la Humildad, se obtienen apoyos muy importantes de per-

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sonajes de relevancia de la época y fruto de ello y buscando, insistimos, siempre el beneficio de su Cofradía, se reúnen los componentes de la Cofradía del Salvador en Cabildo General el día 8 de Mayo de 1955. En ese Cabildo se aprueba otorgar el título honorífico de Camarera Mayor de la Virgen de los Dolores a Dª Carmen Franco Polo, Hija unigénita del entonces Jefe del Estado Español, Francisco Franco Bahamonde. Carmen fue entre otras cosas Dama del Santo Sepulcro y de la Orden de Beneficencia, y Dama del Real Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias. Era Duquesa de Franco, Marquesa consorte de Villaverde y Grande de España. Murió en Madrid el pasado 29 de diciembre a los 91 años. La cercanía del esposo de doña Carmen, el Marqués de Villaverde, con miembros de la Junta de Gobierno de la Humildad da pié a este ofrecimiento por parte de la Hermandad y se aprovecha la estancia de la familia en la Finca de Arroyovil, situada como todos sabemos en Mancha Real, muy cerca de Baeza y propiedad del Conde de Arjillo, para realizar la entrega de dicho título. En esta finca pasaba el Dictador junto a su familia la semana de las Navidades desde 1952 y lo hizo hasta 1972 faltando tan sólo un año por impedimentos de salud. Desplazados a Arroyovil los miembros de la Junta de Gobierno con el Hermano Mayor, D. José Perales Sandoica, a la cabeza. En las fotografías que adjuntamos se encuentran asimismo otros miembros de la Junta, junto al Alcalde de Baeza, Fernando Viedma Rodríguez, el

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propio Conde de Arjillo, por entonces Hermano Mayor de la Cofradía de “El Paso”, o el Teniente Coronel, José Mª Martín Echevarría, que al parecer hizo de maestro de ceremonias en la entrega, así como Cristóbal Martínez Bordiú y Cristóbal Cruz Ruiz, que fotografió todo el evento. En el título, cuya fotografía no cuenta con demasiada calidad, aparece una preciosa orla que preside el escudo de Baeza y flanquean las imágenes del Cristo de la Humildad y la Virgen de los Dolores (recordemos que en 1945 comienza a procesionar con la Humildad una imagen de Dolorosa, de propiedad particular, que en 1968, tras la adquisición de una nueva imagen, pasó a la Cofradía del Rescate pasando a ser su titular, la Virgen de la Trinidad); abajo a la izquierda el emblema de la Hermandad, una corona de espinas cruzada por una caña. Salvo pequeños posibles errores, el texto reza de esta manera: TÍTULO DE CAMARERA MAYOR DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES DE BAEZA que la Iltre. Cofradía del Stmo. CRISTO DE LA HUMILDAD Y NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES ha tenido a bien conceder a la Ilma. Sra. Dª CARMEN FRANCO de MARTÍNEZ BORDIÚ, MARQUESA DE VILLAVERDE, según acuerdo unánime de su Junta General, de Fecha 8 de mayo de 1955 y que la egregia dama gentilmente ha aceptado. Agradeciendo tal honor, la Junta de Gobierno de esta Cofradía, en todo complacida, le expide el presente en la muy Ilustre y muy noble Ciudad de Baeza, a uno de enero de mil novecientos cincuenta y seis. Tras la entrega del título, los responsables de la Hermandad y otros participantes lo celebraron en el Bar del Casino de Baeza. No era la primera vez que doña Carmen aceptaba un título honorífico en una hermandad. En 1944, con tan sólo 18 años, había recibido uno similar al de la Humildad baezana de la Hermandad de Las Palmas (Domingo de Ramos) de Ciudad Real. En el mismo año 1955 también había recibido la medalla de la Cofradía del Nazareno de la misma capital manchega, tras ser nombrado su esposo Hermano Mayor Honorario. Y hasta aquí, negro sobre blanco, otro pedazo de nuestra memoria histórica que ahora queda registrado para común conocimiento de todos.

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Cuaderno Cofrade El Capirote 2018  
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