La casita del ratón

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Para la bibliotecaria que ofreció una casa a un ratón, y para todos los (mayores o pequeños) que abren sus puertas a los demás. J. S.

A mis compañeras de estudio: Petzi, que me conforta e inspira con sus grandes ojos redondos, y Valentina, que ama a los ratones, los de verdad y los de papel. I. A.

Traducción: Miquel Desclot · Primera edición, 2023 · © 2023 Jonathan Stutzman, texto · © 2023 Isabelle Arsenault, ilustraciones · © 2023 Ediciones Ekaré · Todos los derechos reservados · Av. Luis Roche, Edif. Banco del Libro, Altamira Sur. Caracas 1062, Venezuela · C/ Sant Agustí, 6, bajos. 08012 Barcelona, España · www.ekare.com · Publicado bajo acuerdo con Walker Books Ltd, 87 Vauxhall Walk, London SE11 5HJ · Título original: The Mouse Who Carried a House on His Back · ISBN 978-84-125049-2-7 · Depósito legal B.14187.2022 · Impreso en China · Este producto está hecho de materiales reciclados y de otras fuentes controladas.

la casitA del ratón EDICIONES EKARÉ

Jonathan Stutzman · Ilustraciones de Isabelle Arsenault

Traducción: Miquel Desclot

Vicente era un ratón con botas en los pies, un sombrero en la cabeza y una casa en la espalda.

Había viajado mucho y había vivido en muchas partes, pero hoy Vicente quería vivir aquí, porque sabía que aquí era donde tenía que vivir.

Esta colina era como cualquier otra, con hierbas altas, un camino abierto, y una vista que se extendía hasta muy lejos.

Vicente se quitó las botas. Se quitó el sombrero.

Y, finalmente, se quitó la casa de la espalda.

Poco después, un caminante apareció por el camino.

—¡Buenos días! —dijo Vicente.

—¿Buenos, dices? —croó la rana—. Llevo saltando desde el alba y mis patas ya no pueden dar ni un salto más.

—Si quieres —dijo Vicente—, puedes descansar tus patas aquí, en mi casa.

—¿Tu casa? —se mofó el batracio—. Es demasiado pequeña para acomodar a una rana tan grande como yo.

Pero la rana se equivocaba. La casa de Vicente era mucho más grande de lo que parecía.

Cuando el sol estuvo alto, compareció un gato.

—Pareces un ratón encantador —maulló el gato—. Pero he caminado mucho y tengo un hambre terrible. Serías un bocado delicioso.

—Creo que no me gustaría —dijo el ratón, educadamente—. En vez de comerme para cenar, ¿por qué no te quedas a cenar conmigo? Tengo panales de miel y leche calentita.

—¡Oh, qué rico! —ronroneó el gato—. ¡Suena delicioso! Pero no sé si yo cabría en el comedor de tu casa.

Pero el gato se equivocaba. La casa de Vicente era mucho más grande de lo que parecía. Había sitio incluso para un gato hambriento.

«La extraordinaria casita del ratón Vicente se expande para albergar a todos quienes necesiten refugio [...] Una plácida narración»

KirKus reviews

«El texto de Stutzman posee un humor sutil. Las ilustraciones de Arsenault, llenas de texturas y gratos detalles y sorpresas, traen a la vida el acogedor mundo interior de la casa de Vicente. Una lectura cálida y satisfactoria»

The horn BooK

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