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Areíto

Zona de la Cultura y de las ideas

www.hoy.com.do Editor: Bavegado Diseño: Carla González SÁBADO 21.09.2013

Desafío para el Papa Francisco: asumir plenamente la humanidad Pág 2

RETROSPECTIVA del maestro DOMINGO LIZ

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Cuando la guerra ES CREACIÓN

MAURICIO BÁEZ acta de nacimiento

La cultura, materia de

La guerra ha sido siempre la más absurda expresión de la derrota de la sensatez. Sin embargo, la exhibición “Arte en guerra” nos evidencia cómo la capacidad creativa, artística del ser humano se sobrepone...Página 3

Mauricio Báez de los Santos nació en Sabana Grande de Palenque el 22 de septiembre de 1909, a las 8 de la noche y le declaró el señor Severo Bonilla ante el oficial del Estado Civil Enrique Soto Gallido, el 6 de mayo de 1910. Página 5

Así como se ha levantado una campaña en favor de la alfabetización, debe en concierto levantarse y apoyar una campaña de movilización por el conocimiento y la cultura. Página 6

enseñanza y pedagogía


HOY

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Sábado 21 de septiembre de 2013

Zona Areíto Areito

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Pablo Neruda (Poeta, Premio Nobel de Literatura) Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano Santiago Castro Ventura

Leonardo Boff

Desafío para el Papa Francisco: asumir plenamente la humanidad

La bibliografía histórica dominicana

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F

omo comentario a una entrevista que me hizo el periódico La Libre Belgique del 9 de agosto de 2013, un lector (Marc Den Doncker) escribió estas palabras que considero dignas de reflexión. Dice: «El buen Papa Francisco anuncia francamente una revolución en la línea de una humanidad más plenamente humana. El Papa dice: “si alguien es un homosexual que busca a Dios y es de buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?” Bien pudiera ser que, dentro de algún tiempo, el Papa exprese amor por una persona homosexual que no busca Dios, pero que a pesar de todo es alguien de buena voluntad. Ahí estaría la influencia del Espíritu Santo». Continúa el comentario: «Bien pudiera ser que, dentro de algún tiempo, el buen papa Francisco reflexione muy en lo profundo de su corazón sobre una pobre mujer que se perfora con una aguja de tejer para librarse de un feto, fruto de un violento estupro, porque ya no aguanta más y se encuentra desesperada. Y que el buen Dios, en su infinita bondad, haga entender al buen Papa Francisco la situación desesperada de esta mujer que llena de profunda consternación desea morir. Bien pudiera ser que el buen Dios, en su infinita bondad, comprenda que una pareja que decidió no tener más hijos, utilice tranquilamente la píldora. Y bien pudiera ser que el buen Dios, en su infinita bondad, suscite la conciencia de que la mujer goza de la misma igualdad y dignidad que el hombre». «Me desgarro interiormente –prosigue el comentarista– con la gran cantidad de hechos trágicos que la vida nos da día tras día. Ante esta situación real, ¿estaría la Iglesia dispuesta a deslizarse por un camino resbaladizo pero en dirección a una humanidad plenamente asumida, animada por el Espíritu Santo, que no tiene nada que ver con principios y casuismos que acaban matando el amor al prójimo? Es preciso esperar». Sí, llenos de confianza, esperaremos. De hecho, no pocas autoridades eclesiásticas, papas, cardenales, obispos y curas, con dignas excepciones, perdieron, en gran parte, el buen sentido de las cosas; olvidaron la imagen del Dios de Jesucristo, al que llama dulcemente Abba, Papá querido. Ese Dios suyo mostró dimensiones maternas al esperar al hijo extraviado por el vicio, al buscar la moneda perdida en la casa, al recogernos a nosotros bajo sus alas como hace la gallina con sus polluelos. Su característica principal es el amor incondicional y la misericordia sin límites pues “Él ama a los ingratos y malos y da el sol y la lluvia a buenos y a malos” como nos dicen los Evangelios. Para Jesús no basta ser bueno como el hijo fiel que se quedó en la casa del padre y seguía todas sus órdenes. Tenemos que ser compasivos y misericordiosos con los que caen y quedan perdidos en el camino. Al único que Jesús criticó fue a ese hijo bueno pero que no tuvo compasión y no supo acoger a su hermano que estaba perdido y volvía a casa. El Papa Francisco al hablar a los obis-

pos en Río les encargó la «revolución de la ternura» y una capacidad ilimitada de comprensión y de misericordia. Seguramente muchos obispos y curas deben estar en crisis, urgidos a enfrentarse a este desafío de la «revolución de la ternura». Deben cambiar radicalmente el estilo de relación con el pueblo: nada burocrático y frío, sino cálido, sencillo y lleno de cariño. Este era el estilo del buen Papa Juan XXIII. Hay un hecho curioso que revela cómo entendía las doctrinas y la importancia del encuentro cordial con las personas. ¿Qué cuenta más: el amor o la ley? ¿Los dogmas o el encuentro cordial? Giuseppe Alberigo, laico de Bologna, extremadamente erudito y comprometido con la renovación de la Iglesia, fue uno de los mayores historiadores del Concilio Vaticano II (1962-1965). Su gran mérito fue haber publicado una edición crítica de todos los textos doctrinales oficiales de los papas y de los concilios desde los principios del cristianismo: el Conciliorum Oecumenicorum Decreta. Él mismo cuenta en Il Corriere di Bologna que el 16 de junio de 1967 viajó orgulloso a Roma para hacer entrega solemne al Papa Juan XXIII del voluminoso libro. Juan XXIII gentilmente tomó el libro en sus manos, se sentó en la silla pontificia, colocó tranquilamente el volumen en el suelo y puso ambos pies encima del famoso volumen. Es un acto simbólico. Está bien que haya doctrinas y dogmas, pero las doctrinas y dogmas existen para sostener la fe, no para inhibirla, ni para servir de instrumento de encuadramiento de todos o de condenación. Bien pudiera ser que el buen Papa Francisco se animara a hacer algo parecido especialmente con referencia al Derecho Canónico y a otros textos oficiales del Magisterio que poco ayudan a los fieles. En primer lugar viene la fe, el amor, el encuentro espiritual y la creación de esperanza para una humanidad aturdida por tantas decepciones y crisis. Después, las doctrinas. Ojalá el buen Dios, en su infinita bondad, conduzca al Papa Francisco en esta dirección con valentía y sencillez. (Para quienes quieran verificar la información anterior, dejo aquí la fuente de referencia: Alberto Melloni, Introducción al libro Ángelo Giuseppe Roncalli, Giovanni XXIII. Agende del Pontefice 1958-1963, Instituto per le Scienze Religiose, Bologna 1978, p. VII).

rank Moya Pons, sin dudas uno de nuestros historiadores estelares, acaba de hacer un aporte extraordinario a la difusión de la historia con la publicación de su obra “Bibliografía de la Historia Dominicana 1730-2010”, en tres voluminosos tomos de 2,571 páginas en total. Huelga indicar que esta obra viene a llenar un hondo vacío en la historia nacional. Este extenso y minucioso trabajo agotó un espacio de cinco décadas de investigación. En la generalidad de los casos se aventura la idea, sin pruebas, de que en nuestro país se escribe poco. Esta obra, muy bien documentada, viene a desmentir esa especie calumniosa y nos presenta como en todas las épocas el interés por el estudio de la historia ha estado presente en la mayoría de las generaciones vernáculas, desde los tiempos coloniales. En el tomo segundo se presenta una relación cronológica que parte del siglo XVIII, con temas referentes a la colonia dominicana, aunque las ediciones fueron impresas en el exterior. En el siglo XIX, las ediciones de obras sobre la colonia y la República asumen un ascenso y nos presenta publicaciones impresas en la colonia dominicana como la importante memoria sobre la vacuna del protomédico Antonio María Pineda, en 1814. Se observa cómo de modo constante en todos los instantes nacionales aparecen publicaciones sobre temas históricos. En ese tenor debo señalar que entre otros autores Moya Pons recoge la obra de José Ferrer de Couto, de 1864, sobre la anexión a España de 1861, una rareza editorial que yo estimaba era de los pocos que la conocía, sin embargo está reseñada allí con todos sus pelos y señales. Esta obra sobre la bibliografía dominicana es sin duda un estudio pormenorizado de nuestra historiografía. Su trascendencia nos incumbe a todos los estudiosos de la historia, estudiantes, profesionales, lectores, historiadores, profesores de historia, periodistas y los profesionales de las ciencias sociales y otras ramas como la Medicina, Derecho, la ingeniería y la arquitectura. Esta obra nos presta una colaboración primordial para la realización de estudios exhaustivos sobre la compleja problemática histórica dominicana. Este voluminoso aporte bibliográfico no puede quedarse ausente de la biblioteca de ningún estudioso de la historia y obviamente de las bibliotecas públicas, principalmente de las universidades. Sin dudas debemos aprovechar este trabajo arduo y extraordinario que conllevó inventariar las publicaciones dominicanas en 44 bibliotecas nacionales y 10 bibliotecas extranjeras, incluyendo la muy importante Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y la Biblioteca Nacional de Madrid, también la importante biblioteca privada de Emilio Rodríguez Demorizi. En el acto de presentación de la obra Moya Pons informó que la base de datos que fue conformando ha sido entregada a la Academia Dominicana de la Historia para mayor información de los interesados en localizar cualquier obra de las agotadas y reseñadas. Las fichas registradas alcanzan un total de 12,009 obras, que uno puede consultarlas ya sea por los temas, o por las fechas o cronologías y por orden alfabético, una estructura muy didáctica para facilitar la búsqueda del investigador. En la obra se registran libros, folletos y artículos académicos de una extensión mayor de tres páginas. Los artículos históricos de periódicos y revistas no académicas, presentaciones y reseñas de obras no fueron asimiladas porque extendían en demasía la obra. Al terminar quiero reiterar nuestra exhortación a todos los estudiosos de la historia dominicana para que traten de adquirir la Bibliografía de la Historia Dominicana de Moya Pons, que como diríamos los médicos es el Vademécum de la Historia Dominicana.

LA HISTORIA/Fuente: Portal Bibliófilos Enmascarados

1866

NACIÓ EL 21 DE SEPTIEMBRE. Herbert George Wells, narrador, periodista y ensayista británico, de gran capacidad creadora y originalidad temática. Entre sus obras más populares figuran “El hombre invisible”, “La isla del Dr Moreau” y “La máquina del tiempo”.

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1832

FALLECIÓ EL 21 DE SEPTIEMBRE. Sir Walter Scott, gran escritor escocés del siglo XIX, considerado el creador de la novela histórica como expresión artística. Autor de obras como “La novia de Lamermoor”, “Ivanhoe” , “El pirata” o “Quentin Durward”.

1860

MURIÓ EL 21 DE SEPTIEMBRE. Arthur Schopenhauer, filósofo alemán autor de la obra “El mundo como Voluntad y Representación”.

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1865

NACIÓ EL 23 DE SEPTIEMBRE. Emmuska (baronesa) Orczy, escritora húngara. Se hizo famosa por la serie de novelas de “La pimpinela escarlata”.

1973

MURIÓ EL 23 DE SEPTIEMBRE. Pablo Neruda, seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, político y poeta chileno, premio Nobel en 1971. Uno de los poetas más importantes del siglo XX. Su obra más celebrada y reconocida es “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”.

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1940

NACIÓ EL 23 DE SEPTIEMBRE. Alberto Miralles, autor dramático español de obras como “Catarocolón”, “Aventuras, misterios y maravillas del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda” o “Los amantes del demonio”, sobre la banda terrorista ETA.

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1939

FALLECIÓ EL 23 DE SEPTIEMBRE. Sigmund Freud, médico y ensayista austríaco creador del psicoanálisis y una de las mayores figuras intelectuales del siglo XX. Su obra más conocida es “La interpretación de los sueños”.


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Cuando la guerra

es creación Otto Dix, Retrato de un prisionero de guerra

Jean Dubuffet, Voluntad de poder, 1946

Anton Räderscheidt, Campo de mujeres, 1940

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JOSÉ MÁRMOL

HOY

a exposición de arte visual "Arte en guerra, Francia 1938-1947, de Picasso a Dubuffet", que se presenta en el prestigioso y hermoso Museo Guggenheim Bilbao, España, es un extraordinario y desgarrador, pero también brillante y revelador testimonio acerca de cómo el espíritu creador del ser humano se mantiene en vilo aun en las condiciones más extremas de adversidad, y también, duele admitirlo, en la antesala misma del oprobio, el vejamen, la destrucción y la muerte. La exposición fue originalmente concebida por el Musée d'Art moderne de la Ville de Paris, y permite al observador efectuar un recorrido, triste y a la vez esperanzador, por la visión artística de ese relevante período de la historia, no solo de Francia, sino de la humanidad, que comprende los años de 1938, en el que se celebra la Gran Exposición Internacional del Surrealismo en la Galería de Beaux-Arts de París, a cargo de André Breton, Paul Eluard y Marcel Duchamp, entre otros vanguardistas, una premonición del desastre venidero, y en el que tiene lugar la firma de los Acuerdos de Munich, que luego el propio Hitler violó, para culminar en 1947, cuando tiene lugar el inicio de otro período macabro de las ideologías absurdas y denigrantes, la llamada Guerra Fría, ya finalizada la segunda gran conflagración del siglo XX. En términos de figuras preponderantes, la muestra tiene como referentes al genial Pablo Picasso, un héroe de la resistencia artística en el París ocupado por el ejército alemán y el régimen de Vichy, entre 1940 y 1944, y concluye la cronología con los "anartistas" y Dubuffet, porque ellos testimonian, rompiendo con los cánones estéticos precedentes, el salvajismo, la brutalidad imperantes en la Segunda Guerra Mundial. Hay que destacar que Picasso, quien tras la liberación de Francia en 1944 se adhirió al Partido Comunista Francés, devino héroe de la resistencia no solo por su espíritu revolucionario en términos ideológicos, sino porque, además, hizo de su propia obra creativa, en la pintura, la escultura y el teatro, una revolución en las formas o lenguaje y en el uso de materiales. Figuran en la muestra obras de artistas reconocidos hoy y en su propio tiempo, pero, también los trabajos de artistas anónimos, cuyo talento se consumió en campos de detención o de muerte, en manicomios ideológicos y siquiátricos (el Sanatorio de Saint Alban, por ejemplo), como también aniquilados por el odio, el interés económico, la destrucción, la propaganda y la mentira, alianza que siempre resulta victoriosa en toda guerra, sin importar su causa ni su tiempo. La guerra ha sido siempre la más absurda expresión de la derrota de la sensatez. Sin embargo, la exhibición "Arte en guerra" nos evidencia cómo la capacidad creativa, artística del ser humano se sobrepone, ya sea en el exilio, en escondites infrahumanos o en la lucha desde la resistencia y la clandestinidad, a su propia capacidad autodestructiva: lucha de Eros contra Tanatos, lucha de la razón de vida contra el instinto de muerte. Esta paradójica condición de la existencia

Felix Nussbaum, En el campo, 1940

Joseph Steib, El conquistador,

y de la especie humanas hace posible que la guerra misma, como sinónimo de cerrazón y destrucción, se torne fuerza creativa, vendaval de ideas nuevas, arte liberador. Las privaciones espirituales, políticas y sociales, junto a la carencia material, incluso de artefactos y materia prima para el ejercicio del arte, en vez de someter y doblegar las ansias de expresión estética dieron lugar a impensables códigos artísticos, nuevas dimensiones paradigmáticas y nuevas corrientes del arte del siglo XX. He ahí, pues, el germen de las constantes transformaciones y revoluciones en el arte actual. Lo que el oficialismo ideológico nazi o del régimen colaboracionista de Vichy, dirigido por el general Pétain, consideraban, en base a los prejuicios raciales y el odio antisemita, como "arte degenerado", "decadente" o ajeno a la "raza aria" contenía el germen del arte visionario y transformador orientado a la posteridad. De acuerdo con Fabrice Hergott, director del Musée d'Art moderne de la Ville de Paris, los precedentes clave de esta singular muestra se sitúan en exposiciones como "Les temps menaçants" (Tiempos amenazantes), llevada a cabo en ese museo en 1977, y en la exposición "L'Art de la défaite" (Arte de la

Pablo Picasso, Retrato de Marie-Thérèse Walter, 1939

derrota), montada por Laurence Bertrand Dorléac, de 1993. El propio Hergott resalta la ingente labor de Sophie Krebs, Jacqueline Munck y Christian Derouet, para hacer posible "Arte en guerra", que hoy se puede visitar en las salas del Guggenheim Bilbao. Como antecedentes, también, habríamos de referir trabajos de Goya como "Los desastres de la guerra" y "Los caprichos", donde se expresan a través del arte la destrucción y las veleidades enmascaradas de los que suelen resultar vencedores en las conflagraciones. "¿Qué necesidad intransigente -se preguntan Laurence Bertrand Dorléac y Jacqueline Munck en su texto La exposición como lugar de investigación- de vivir y de resistir a la muerte mediante la creación formó el vínculo entre las obras de Picasso, cuya exposición estaba prohibida, símbolo del arte 'decadente', y los objetos de supervivencia de los artistas conocidos o anónimos que trabajaban con medios improvisados en los campos de internamiento o las prisiones?" La respuesta podría expresarse de manera sencilla con, simplemente, admitir que el espíritu creativo y la pasión humana por el arte pasan de necesarios a imprescindibles ante situaciones históricas abismales, tanto sociales como individuales. La exposición "Arte en guerra, Francia 1938-1947" tiene como pieza inicial del recorrido un cuadro más que emblemático de René Magritte, pintado en 1927 y titulado "La sombra terrestre". Se trata de un dinosaurio de color negro intenso que camina en contraste con un cielo azul, también aquejado por la penumbra. Es, ante todo, una pintura profundamente premonitoria de la catástrofe que se avecinaba. Asimismo, fueron premonitorios muchos de los trabajos presentados en la gran retrospectiva internacional del Surrealismo, en 1938, en la que figuraron artistas de 16 países, 314 obras y 63 artistas, entre los que se destacaban Dalí, Ernst, Tanguy, Man Ray, Paalen, Masson, Seligman, Mossé, Arp, Miró, Domínguez, Léo Malet, Matta, Espinoza y Henry. Dramático, por su fuerza testimonial, resulta el recorrido por las obras facturadas en los campos de internamiento, donde destacan obras de Freundlich y Hans Reichel, quienes pintaron hasta horas antes de morir; David Brainin, Marguerite Caudan, Jacques Gotko, Stella Gumichian, Josep Soos, Jane Lévy y Horst Rosenthal, quien en proceso de muerte en el campo de exterminio de Auschwitz ironizó la icónica figura de Mickey en una tira cómica. Es el polémico filósofo alemán Friedrich Nietzsche quien afirma: "El que crea destruye siempre". Ese ominoso fantasma de la guerra tiene, como el fuego mismo, la capacidad de destruirlo todo y, al mismo tiempo, ser el vientre de nuevas concepciones del pensamiento, el arte, la economía, la industria, las ciencias y la supervivencia misma. De ahí que la vida sea siempre, especialmente en tiempos de guerra, mucho más breve que las artes. Y que, paradójicamente, pervivan estas últimas como expresión del deseo de muerte del ser humano.

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CÁPSULAS GENEALÓGICAS www.idg.org.do/ Joan Ferrer

Origen de los Sterling (2 de 2)

Encuentros

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Instituto Dominicano de Genealogía

8 DE SEPTIEMBRE Hoy, este día fue una copa plena, hoy, este día fue la inmensa ola, hoy, fue toda la tierra.

MU-KIEN ADRIANA SANG

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e las ramas desgajadas del matrimonio formado por Nicolás y Bernarda, interesa la de Tiburcio Sterling y del Monte, natural de Santo Domingo, quien se matriculó en la Facultad de Cánones de la Universidad Santo Tomás de Aquino, recibiendo título de bachiller en 1792, licenciado en 1793 y doctor en 1794. En este último año obtuvo también una cátedra de cánones y en 1795 se graduó finalmente de abogado. Consta que heredó una hacienda cacaotera en Cambita, que fue propietario de una casa en la calle El Conde y que ejerció distintas funciones en el cabildo capitalino, entre las cuales se señalan los oficios de alcalde ordinario en 1789 y 1795 y de síndico procurador en 1799 y 1800. Asimismo, que en 1801 firmó en Boca de Nigua la paz que permitió a Toussaint L’Ouverture entrar a ocupar la ciudad de Santo Domingo. Sirvió además como capitán de milicias hasta que pasó a residir en Puerto Rico, donde se desempeñó como auditor de guerra de ejército y provincia, juez general de bienes de difuntos y teniente de gobernador. Posteriormente se trasladó a la mayor de las Antillas, y ocupó los puestos de regidor y asesor de los Cuerpos Nacionales de Artillería y de Ingenieros en la pujante plaza oriental de Santiago de Cuba. Celebró primeros esponsales con su paisana Micaela Arredondo, hija de Lorenzo de Arredondo y de doña Jacinta de Castro Rivera, en compañía de quien engendró a: Francisco Severo, bautizado el 22 de noviembre de 1789; Antonia Abad Lorenza, bautizada el 26 de enero de 1792; María y José Sterling de Castro. A continuación, contrajo segundas nupcias con doña Dolores Heredia y Mieses, hija de don Manuel de Heredia y Pimentel y doña María Francisca de Mieses y Guridi, de cuya unión nacieron: Estanislao Josef, bautizado el 4 de marzo de 1798; María Dolores; Francisca Antonia; Micaela; José y Domingo Sterling Heredia. Suponemos que Tiburcio Sterling Del Monte abandonó el terruño natal en los prolegómenos del siglo XIX, pues el 28 de mayo de 1809 se desposó por tercera ocasión, esta vez en Santiago de Cuba, con doña Ana María de Heredia y Mieses, hermana de su segunda mujer. Juntos procrearon a: María del Rosario; José Domingo, bautizado el 7 de junio de 1812 y Nicolás Bernardo Sterling Heredia, bautizado el 9 de abril de 1814. De momento, nos ocuparemos únicamente de la coyunda de los Márquez-Sterling, surgida del enlace efectuado en la catedral de Puerto Príncipe, Cuba, el 7 de febrero de 1836 entre Francisca Antonia Sterling Heredia y Santiago Márquez Loysel, hijo de don Domingo Márquez y Jovel y de doña María Dolores Loysel Frómesta, el cual alumbró a: María Dolores, Santiago, Antonio, José Federico y Manuel Márquez Sterling. El último de la prole, Manuel Márquez Sterling, tomó por esposa -el 10 de noviembre de 1864- a María Belén Loret de Mola y Varona, hija de don Carlos Loret de Mola y Batista y doña Juana de Dios Varona y Loret de Mola. Fueron los progenitores, entre otros, de Manuel Márquez Sterling y Loret de Mola, nacido el 28 de agosto de 1872 en Lima, Perú. Fue un distinguido ajedrecista, diplomático, escritor, periodista, político y académico de las corporaciones cubanas de artes y letras e historia, que consagró su vida a combatir la injerencia norteamericana en Cuba, llegando incluso a ocupar la presidencia de la República durante el brevísimo interregno surgido entre las administraciones de Hevia y Mendieta. Falleció en la capital norteamericana el 9 de diciembre de 1934.

60-2=58 PRIMAVERAS Hoy el mar tempestuoso nos levantó en un beso tan alto que temblamos a la luz de un relámpago y, atados, descendimos a sumergirnos sin desenlazarnos. Hoy nuestros cuerpos se hicieron extensos, crecieron hasta el límite del mundo y rodaron fundiéndose en una sola gota de cera o meteoro. Entre tú y yo se abrió una nueva puerta y alguien, sin rostro aún, allí nos esperaba.

Pablo Neruda, Los Versos del Capitán

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enía como 15 años cuando descubrí ese poema de Neruda. Había comprado el libro Los Versos del Capitán. Cada noche devoraba un poema. Cuando llegué al poema titulado “8 de septiembre”, mi corazón dio un vuelco. Mi poeta había escrito un poema con el título de mi onomástico. ¡Qué hermosa coincidencia del destino! ¡Mi poeta amado me había dedicado, sin saberlo, un poema! Hace una semana que cumplí mis 58 primaveras. Lo esperaba con ansias, pues deseo con desesperación llegar a los 60, que es el momento justo en que la tradición china inicia el homenaje a la longevidad. Según la filosofía taoísta, lo importante no es haber nacido, sino haber vivido. Nadie nos preguntó si queríamos nacer; pero todos decidimos seguir viviendo todos y cada uno de los días de nuestras vidas. Pero para verdaderamente vivir, necesitamos hacerlo con dignidad. Me siento feliz y orgullosa de haber podido alcanzar mis 58 años. Mi madre tenía esa edad cuando terminé mi carrera universitaria; y había decidido tomar las riendas de mi vida. Entonces la veía como una persona muy mayor; ahora me doy cuenta que era sólo una mujer de mediana edad en la plenitud de su existencia. He disfrutado cada etapa de mi vida. Al llegar a los 40 organicé una fiesta con mi multitudinaria familia y algunos amigos. Una década después celebré la llegada de mis 5 décadas con una misa: quería dar gracias a Dios por el regalo de la vida, por mis alegrías y penas, por mis momentos de salud y los de enfermedad. Estuvieron presentes, por supuesto, los amigos y la familia. Bauticé el acto como “El segundo vuelo”, pues haber llegado a esa edad era un renovado impulso para proseguir. Llegué a mis 58 años, sólo me quedan dos años para alcanzar el derecho de hacer mi primer homenaje a la longevidad. Mientras espero, preparo con detenimiento mi fiesta. Deseo hacer una celebración sincera de la vida. Celebrar junto a los míos, a los que amo y a los que me importan. Una amiga me dijo que no entendía por qué pregonaba mi edad a los cuatro vientos. Ya lo he dicho, ya lo he escrito. Cumplir años es una bendición y envejecer es el mejor regalo. Ninguno de nosotros sabe hasta cuándo estaremos en la tierra; algunos parten jóvenes, como mi querido sobrino Julio César, otros lo hacen más tarde; los menos tienen la oportunidad de vivir hasta el cansancio, hasta que respirar se convierte en una hazaña. No lo sabemos, sólo estamos aquí, y tratamos que en el tránsito cotidiano de la ardua y hermosa tarea de vivir, celebremos con alegría el simple hecho disfrutar del viento, de la lluvia, del sol, del amanecer, del atardecer, del mar, del horizonte, de la flor que se abre, del árbol que nos regala sus frutos. Y por esto, a pesar de los tropiezos de toda índole en el largo trayecto transitado en mis 58 años de existencia, he decidido celebrar cada latido de mi corazón, cada rayo de luz del que soy testigo, los abrazos gratuitos de

los que amo; las palabras sinceras de quienes me quieren por lo que soy, no por lo que pueda representar. La negación de la edad y de envejecer es propio de la cultura occidental. Como afirma el Tao del Amor y la juventud, en Occidente se practica el culto a la eterna (¿?) juventud. Todos, ellos, ellas, quieren verse jóvenes, privilegiando la supuesta juventud sobre la vejez, porque asimilan a la vejez como enfermedad, como dolor y ausencia de calidad de vida. El Tao nos ayuda a entender el verdadero secreto de la juventud, de continuar con una apariencia saludable y agradable para los demás. Como decía Pao Pu, maestro taoísta del siglo IV: que la mejor medicina para la vida eterna era creer en el amor y amar sin condiciones. No puedo negar que he vivido 58 primaveras, que por mi cuerpo han transcurrido 20,996 amaneceres y atardeceres; que mi pelo es blanco y que mi cuerpo ya tiene las huellas y secuelas de la resequedad de la piel. No puedo negar que tengo 40 años vinculada a la docencia; que de mis alumnos, jóvenes y niños de ayer, hay muchos que son adultos con vidas hechas. No puedo negar que nací en la mitad de otro siglo; y que soy dichosa de estar todavía en esta tierra en el inicio de la segunda década del siglo XXI. Porque vivir es una aventura que descubrimos, que nos sorprende, que nos agota, que nos alegra, que nos deleita, que nos hace sufrir, que nos hace reír y llorar. No hay razón para avergonzarse del premio de haber sumado días a nuestras existencias. He decidido, desde hace un tiempo, asumir mis días con alegría infinita y esperanza renovada; aunque llueva, truene o tiemble la tierra. Soy hoy el resultado de mis decisiones de ayer. No me arrepiento de ninguna de ellas, incluso de las que tomé el camino equivocado pues aprendí que el verdadero y más importante valor del ser humano está en levantarse después de las caídas. Soy una mujer adulta que ha llegado a sus 58 años, que piensa que cuenta todavía con el espíritu de un joven, pero que se sabe poseedora de múltiples achaques de una mujer de mediana edad, pero que a pesar de las lágrimas, nunca ha dejado de soñar con las utopías. La enfermedad de la vejez se desarrolla durante la juventud; las dificultades de los años de decadencia se crean durante los primeros años. Por ello, todas las personas deberían estar muy atentas cuando se hallan en pleno florecimiento. Huanchu Daoren, Retorno a los Orígenes. sangbenmukien@gmail.com mu-kiensang@pucmm.edu.do @MuKienAdriana


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Sábado 21 de septiembre de 2013

Mauricio Báez acta de nacimiento e itinerario

L DIÓGENES CÉSPEDES/ DCESPEDES@CLARO.NET.DO

HOY

a copia fotostática que reproduzco más abajo zanja definitivamente la atribución de distintas fechas para el nacimiento del primer gran líder sindical dominicano Mauricio Báez de los Santos: Nació en Sabana Grande de Palenque el 22 de septiembre de 1909 a las 8 de la noche y le declaró el señor Severo Bonilla (mal escrito en el acta como CEBERO) ante el oficial del Estado Civil Enrique Soto Gallido, el 6 de mayo de 1910 y quienes lean el documento comprobarán el resto de los datos (números de libro, folio y acta, nombre del progenitor Daniel Báez y la madre Julia de los Santos). El segundo apellido del oficial del Estado civil es poco usual en el país, aunque el Soto es típico de Baní y todo el valle de Peravia. Agradezco públicamente a mi casi tocayo, Dr. Diómedes Mercedes, ejecutivo de la Red Comunitaria, el suministro de la copia fotostática del acta de nacimiento de Mauricio Báez. Esta organización, con sedes en varios puntos del país, trabaja, entre otras metas, por el reconocimiento de los personajes de origen humilde que han sobresalido en la historia social y política del país y que son, generalmente, escamoteados por los grandes relatos de los historiadores tradicionales o los del frente oligárquico. Es el caso de Mauricio Báez, a cuya memoria la Red construyó una tarja en el centro comunal de Palenque. El establecimiento de la fecha de nacimiento de Mauricio Báez es muy importante por la razón siguiente: Sus futuros biógrafos podrán, dentro de cincuenta o cien años, establecer con precisión el itinerario de su vida, su relación, contexto, época, alfabetización, formación política, influencia de los republicanos españoles avecindados en San Pedro de Macorís, su relación con personalidades nacidas en San Pedro de Macorís y que luego devinieron muy significativas en la historia intelectual dominicana, tales como Pedro Mir, Dato Pagán Perdomo, José Hazim Azar, Virgilio Díaz Ordóñez, Armando Oscar Pacheco, Ramón Marrero Aristy y otros que figuran en los distintos escritos del gran líder sindical compilados por Alejandro Paulino Ramos, en el libro de Bernardo Vega, “Un interludio de tolerancia. El acuerdo de Trujillo con los comunistas en 1946” (SD: FCD, 1987), donde solamente Trujillo supera en esta obra las veces en que Mauricio Báez es citado.

En el itinerario biográfico de Báez hay que estudiar y situar su infancia y adolescencia; el tramo entre diez y veinte años (1909 a 1929), lo cual es un misterio; su vida entre 1930, advenimiento de la dictadura trujillista, y 1949, el período más conocido porque es en ese interregno cuando el líder despliega su estrategia político-sindical, reconocida por todos sus pares como organización ejemplar de los obreros del Este y les llevó a combatir por sus derechos a través de la sindicalización y las huelgas que en 1942 y 1946 paralizaron aquella región. Habrán de establecer los biógrafos de Mauricio Báez sus orígenes históricos como obrero, si emigró atraído por el “boom” azucarero o danza de los millones que tuvo lugar en San Pedro de Macorís y La Romana en los años previos a 1925; si se inició, ya alfabetizado, como ayudante de capataz o listero en el ingenio Boca Chica para escapar del destino que le esperaba como agricultor, al igual que su padre, en Palenque; si de Boca Chica emigró a San Pedro de Macorís y trabajó como obrero portuario y es antes de 1942 cuando se inicia su proceso de concienciación política y sindical al entrar en contacto con los republicanos españoles avecindados en San Pedro de Macorís; en fin, su mundo familiar, casado con la maestra Altagracia del Carmen Frías, fallecida no hace poco a los 96 años en aquella ciudad y con quien procreó una hija, Magalis Báez, quien siguió la profesión de periodista, al igual que su padre, en este aspecto; y finalmente, establecer si el gran sindicalista tuvo otras relaciones sentimentales antes de llegar a San Pedro de Macorís, puesto que corren versiones sobre este tema tanto en el país como en Cuba. El último punto nodal con el que tendrán que lidiar los historiadores o biógrafos de Mauricio Báez es con su labor cotidiana en Cuba desde que llega como exiliado a ese país, así como el momento de su desaparición el 10 de diciembre de 1950 en las condiciones en que lo ha narrado su gran amigo y colega Justino José del Orbe y que, todavía hoy, Tulio Arvelo, ya fallecido, sugiere en su libro “Memorias” (SD: Búho, 2013, p. 17), capítulo aún no cerrado, que debe investigarse y establecerse la verdad de este caso: “La historia de Mauricio Báez y de su asesinato en Cuba por esbirros pagados por Trujillo es uno de los episodios del exilio dominicano que también amerita una revisión en sus

más íntimos detalles.” ¿Por qué en sus “íntimos detalles”? Porque, aunque casi todos los autores y políticos dominicanos que han tratado el tema coinciden en achacarle el secuestro y posterior asesinato de Mauricio Báez a Trujillo, no se sabe dónde, cuándo ni cómo. También existen versiones de la oralidad sepultada que apuntan a posibles traiciones, ganchos o desaparición a lo Dimitrov. ¿Que Félix W. Bernardino fue el ejecutor y pagador del secuestro y asesinato de Mauricio Báez? Para liquidar las voces de la oposición en el exilio, le enviaba Trujillo como diplomático cada vez que era necesario. En aquel 1950, en junio o julio, había llegado a La Habana con el rango de Encargado de Negocios. ¿Le retiró del cargo o le envió Trujillo a otra sede tan pronto se produjo el secuestro de Mauricio Báez? Para conocer el perfil sicológico de este asesino patológico, que se jactaba de haber cumplido todos los trabajos sucios que Trujillo le encomendó y por los cuales tenía manchadas las manos de sangre, contrariamente a los burócratas trujillistas, solamente hay que leer el relato de Noel Henríquez publicado en 1960 en Nueva York (“La verdad sobre Trujillo. Capítulos que se le olvidaron a Galíndez”. SD: Ministerio de Cultura, 2011, p. 67-72). Ahí se narra cómo Bernardino le atrajo a su residencia a una entrevista para ofrecerle un encargo: pagarle 100 mil dólares para comprar el silencio de Miguel Ángel Quevedo, director de la revista “Bohemia”, a fin de que no permitiera ataques a Trujillo y, de paso, la oferta de asesinar al exiliado Miguel Ángel Ramírez Alcántara y a José Figueres. Este Ramírez Alcántara fue hermano de Genoveva, la que le envió el recado a Mauricio Báez de que se cuidara, pues Trujillo había enviado a sicarios para que le eliminaran junto a otros dos connotados exiliados. Mauricio no le hizo caso a la advertencia, como se vio en el artículo anterior. Colijo que si la oferta a Noel Henríquez se produjo de la manera descarnada, grosera y cínica en que cuenta su entrevista con Bernardino, también pudo ocurrir, perfectamente igual, que para librarse de Mauricio Báez se pagara no ya al gánster político cubano Jesús González –el Extraño–, como asevera Roberto Cassá (Paulino Ramos, “Mauricio Báez”, p.208), sino que se reclutara a gente del exilio a fin de ganar la confianza del gran líder sindical y tenderle la añagaza. (FIN).

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AREÍTO

Sábado 21 de septiembre de 2013

De señal a señal

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DELIA BLANCO

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LA CULTURA, MATERIA DE ENSEÑANZA Y PEDAGOGÍA

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espaldamos y aplaudimos con conciencia ciudadana todos los esfuerzos nacionales por la alfabetización, con profunda admiración por el conjunto de personas implicadas y comprometidas con el proyecto, saludando especialmente a las mujeres y los hombres que sacan el tiempo y el espacio para superar y vencer lo que el poeta Víctor Hugo llamaba “el flagelo de la libertad”. Creemos, que en pleno siglo XXI, alfabetizar es ante todo servir con responsabilidad, fortaleciendo la dignidad humana. Sin embargo, la urgencia de los tiempos nos exigen más, pues no podemos descartar que así como nuestra sociedad ha ido acumulando un analfabetismo crónico del que son responsables todos los gobiernos que llegaron al Palacio Nacional después de la tiranía, esta misma sociedad ha ido acumulando un alto nivel de iletrismo, que en nuestros días se ha convertido en un diagnóstico alarmante. Muchas estadísticas indican que República Dominicana es uno de los países de América Latina con la mayor ignorancia en cultura general y en conocimiento de su cultura nacional, amén del analfabetismo, incluyendo los integrales. Y, hace pocos días, la ministra de Educación Superior sostiene en un encuentro con rectores de universidades del país, para tratar el tema de las becas para los diplomados en áreas técnicas, que el 53% de los estudiantes universitarios del país abandonan las carreras iniciadas. Estas responsables declaraciones de doña Ligia Amada Melo demuestran altos índices de deserción, que aceptamos algunas de las razones que la experta atribuye a esta preocupante situación: las condiciones socioeconómicas, ya que la gran mayoría trabaja y estudia, así como a la falta de orientación. Hace muchos años que se habla de la necesidad de invertir en la formación de los maestros, de los profesores tanto de la primaria como de la secundaria, y de la enseñanza superior. Este operativo que se impone desde varias décadas, no se puede lograr sin unir las conciencias del Ministerio de Cultura con las conciencias del Ministerio de Educación. Obviamente, los dos ministros en sus políticas pueden entender que deben trabajar juntos y poner al servicio de un diagnóstico compartido con todos sus recursos humanos, logísticos y financieros con direcciones de acción cultural y educativa, en las que cada ministerio entienda que la educación es cultura y la cultura es maestría de educación. Más aún, se necesita entender que la cultura está al servicio de la educación, pues un pueblo educado es ante todo un pueblo culto. Por eso, a la vez que alfabetizamos es fundamental elevar el nivel cultural de las mayorías populares, y del conjunto de la ciudadanía. Saludamos el recién firmado Pacto Nacional por la Educación, esperando que genere una gran red de recursos nacionales que permita crear una dinámica nacional, y visualizamos que podría empezar a levantar una movilización cultural con el motivo de “educarse con cultura”. El sector privado que siempre ha aportado grandes esfuerzos en este sentido puede unirse al sector oficial con objetivos precisos. Cuando hablamos de conmemoraciones patrias, creemos que dentro de las escuelas y de los círculos culturales, de las casas de la cultura, museos, etc., pueden darse ciclos formativos de historia, civismo, e interactuar con la diversidad de materias para despertar en el público de ciudadanos el interés de saber, conocer y reflexionar a fondo sobre un valor cultural e histórico. Despertar el juicio crítico a través de conocimiento profundo de un valor ciudadano es fundamental para el crecimiento. Cuando hacemos campaña por el medio ambiente, con acciones de limpieza y siembra, a la vez es importante abarcar el sentimiento de ética estética y belleza con la intervención de la diversidad de materias y de recursos. Un niño y una niña que aprenden a no tirar basura, aprenden a la vez a valorar la belleza de la naturaleza con su profesora y profesor de artes visuales del colegio y de la escuela, quienes preparan su clase para conocer la belleza de su país a través de una obra de Yoryi Morel,o de Domingo Batista, y de los pintores y artistas nacionales que se inspiran del paisaje para evocar la tierra. Es ahí donde los profesores tienen que unir su acción pedagógica para lo-

grar el mayor alcance cultural en toda su enseñanza. Los estudiantes de turismo, de publicidad, de artes, etc. deben analizar campañas propositivas como las de las empresas y fundaciones culturales del país, así como las del Ministerio de Turismo. La extensión cultural se puede hacer con todas las materias, y la pedagogía consiste en hacer la coherencia con todos los aspectos del conocimiento. Para lograrlo, los ministerios citados tienen que unirse en acciones precisas, a través de departamentos de gestoría educativa en el Ministerio de Cultura, y de un departamento o dirección de gestoría cultural en el Ministerio de Educación, entidades que trabajarían en concierto para alcanzar el diálogo entre la cultura y la educación. Atraer y desarrollar la lectura en una dirección urgente, todo el año, los actores profesionales podrían tener contratos permanentes en las bibliotecas, en las escuelas, en las casas de la lectura para suscitar el interés de una obra literaria en sus contenidos y en su lenguaje. Este trabajo puede efectuarse con animaciones dramatizadas de una historia, atrayendo tanto al público adulto como escolar, lo que logra motivar las familias en un compartir cultural. Entendemos también que la radio y los canales de televisión tienen una gran responsabilidad en estas dinámicas y la primera urgencia sería en crear un organismo que regule la transmisión del lenguaje y exija la corrección tanto semántica, locutiva y moral de las palabras y de las imágenes, con una ética clara, con mensajes ejemplarizadores, lo que no es censura, pero sí respeto y ética frente a las mayorías de televidentes y oyentes. En este caso un consejo de sabios podría exigir a los profesionales el buen y correcto uso de la lengua por ejemplo. También, impulsar y apoyar las industrias culturales, las que deben aportar valor económico y social a la nación y a la sociedad dominicana, traduciéndose todo esto en el desarrollo social y económico, porque la cultura es la base, la “materia prima” del desarrollo. La cultura es además una gran fuente de trabajo, un ente económico que genera riqueza, es decir, es un sector económico más, tan importante o igual de importante que cualquier otro sector productivo. Pero todo esto debe ser llevado con mucho cuidado y con facilitadores expertos, para no conducirnos por el camino de la mediocridad, como pasa muchas ve-

ces, y para muestra un botón, qué tipo de cine se está desarrollando en República Dominicana, exceptuando algunos documentales y películas, empezamos por un cine absolutamente comercial, que desde sus inicios se cualquierizó y ha caído hasta en ocasiones en la vulgaridad, y son producciones que quizás han encontrado el apoyo mayor que otras realizaciones. Pero no podemos hablar de cultura en el siglo XXI sin soportes audio-visuales, por eso le televisión y la radio son los instrumentos más oportunos, y urge una televisión y una radio educativa que forme y prepare a los maestros, a las familias, y a las generaciones del futuro con programas educativos abiertos, divertidos, ajustados a la juventud que despierten el interés cultural con los instrumentos de hoy. Es urgente que la televisión dominicana se plantee una misión nacional educativa y cultural con el respaldo de todos los sectores para facilitar la producción de adaptaciones de obras históricas de programas científicos, ecológicos, de apoyo a la salud y al deporte con criterios de creatividad visual contemporánea, pues hacer televisión es hacer arte visual. Así como se ha levantado una campaña en favor de la alfabetización, debe en concierto levantarse y apoyar una campaña de movilización por el conocimiento y la cultura. Llamamos a la unión de acciones de prioridad educativa y cultural entre los ministerios e instituciones involucradas, que puedan definir un porvenir en común con acciones a corto, mediano y largo plazo. Entendemos que las primeras urgencias están en formar distrito por distrito regional maestros y agentes culturales que trabajen en armonía para que cada materia sea instrumento de cultura pues la historia invita a la literatura y la literatura a las artes dramáticas y visuales.Por ejemplo, este año, dos eventos nacionales invitan a los colegios: la Bienal Nacional de Artes Plásticas y Visuales y la película “El teniente Amado”. Podría existir un financiamiento en común, una logística compartida para que la mayoría de nuestros escolares reciban el mejor servicio educativo y cultural sobre la historia contemporánea y las artes con acciones pedagógicas compartidas entre los dos ministerios. Todo esto no son más que reflexiones en voz alta y quedan expuestas para ser discutidas, analizadas…


AREÍTO

Aporte

Sábado 21 de septiembre de 2013

SANTO DOMINGO

NO EXISTIRÍA… SI NO SE HUBIESEN AMADO

FERNANDO CASADO

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etrás del nacimiento de esta ciudad antigua ha quedado flotando, escondida en la bruma de los siglos, una idílica historia de amor... Miguel Díaz… uno de aquellos superhombres de la Conquista. Ella... Mairení… hembra taína de pulpa edénica… virginal… paradisíaca. Enfermos de soledades y nostalgias, de besos de madre y amores tormentosos dejados atrás, sumidos en las tensiones selváticas de la fiereza conquistadora, quebrantaron las horas huérfanas de días largos y madrugadas de insomnio, embrutecidos entre la incertidumbre temerosa del reto desafiante y el dardo rabioso del aborigen rebelde. Cada vez más ignorados por un lejano mundo civilizado y cada vez más cercanos a la fiereza instintiva que dormita escondida en el espíritu primitivo de cada ser. Expuestos a las flechas del orgullo y sus lenguas maldecidas con el veneno mortal del “Guao”… tensando el miedo en el arco acechante la ira justa. Sin que pudieran percibir su rol, aquel conquistador es el hombre-creación, enfrentando uno de los episodios más dramáticos de la historia. La estatura de las capacidades y enterezas de aquellos, trasciende desafiante en la temeridad insana y pretenciosa del arrojo personal, las habilidades filosas de una espada traviesa, cabalgando desbocada, más que en el estribo y la armadura lustrosa de Caballero Hidalgo, en el puño enfurecido del aventurero sin pujos de conciencia, comprometido a sobrevivir por encima del odio de los cerros sublevados, o las inconveniencias interesadas de una España insaciable y golosa… reto de vida o

muerte. Es este el suspenso histórico que enfrentó el coraje noble de nuestra herencia aborigen. Base, conciencia y sentido, en el nacimiento de un espíritu criollo, eternizado en este primer eslabón, donde en cada calle, esquina, balcón, templo o campanario, palpita y late el espíritu de fantasmas de capa y espada, sombras de colones y virreyes, cronistas ilustres, sollozos misteriosos de virreinas dignas junto a su corte grácil, donde trasciende el eco nobiliario de apellidos tórridos, que retumbaron con sus tacones las atarazanas ebrias sonrisas enrejadas detrás de un abanico de sueños y riquezas. Brumas en la mejilla enamorada del farol indiscreto coqueteando el ventanal de cabellera oscura en la neblina, cómplice de pasiones furtivas de balcones dormidos y serenatas en el silencio de “Las Damas” de mil amores, multiplicando sus voces en las aceras del tiempo, sobre las bandolas y adoquines más ancianos de este Nuevo Mundo. Miguel Díaz, ajeno a las muecas del destino, cae en conflictos con el amanecer de aquel intento enigmático de “La Isabela”. Rompe su incolora historia anónima, enfrentando uno de aquellos temerarios compañeros del destino. Aquel valiente capitán, de quien heredamos hermosas moradas empedradas de siglos que hoy sonríen con discreción maliciosa en la Isabel la Católica, vence a su trágico rival, y escapando de las iras del cadalso, presumiendo haberle arrebatado la vida, huye presuroso junto a sus compañeros. Una aventura tortuosa, sin puntos cardinales, al azar del destino. Costeando las caderas del oleaje al este del entorno virginal, desafiando la terquedad filosa de los acantilados, venciendo

HOY

abismales peligros en una tierra inconocida, con la fortaleza que solo dan el coraje y el miedo, arribaron, de repente, a un inesperado escenario edénico de belleza indescriptible, un balcón tan hermoso y exuberante, como bella era su selvática reina Mairení. Un oleo alucinante y paradisíaco, de mar azul de lunas llenas y horizonte de gaviotas y golondrinas, recreaba la creación esplendorosa y el abrazo del río a su orilla. Praderas de manantiales curioseantes y juncos florecidos entre piropos de orquídeas encendidas. Orquestas de ruiseñores alegres entrechocando silbidos entre copas rebosadas de nubes en el brindis lujurioso de la inmensa arboleda. Enredaderas escapando coqueteantes, decorando el arcoíris selvático entre palmeras de nidos y colinas de pétalos con alas; olores inéditos de traje inconocido, borbotones de selva y hojarasca dormitando intocadas en la brisa callada. Un brochazo de soles y mariposas rondando un carnaval de colores y caminos repartiendo mañanas. La llovizna perfumada despidiendo en la niebla del río la sonrisa del atardecer y el rubor del ocaso apagando sus luces, meciendo sus matices en hamacas de regazo dormido. Ceibas monumentales aguardando desde el principio del tiempo las velas de la historia abrazar a su tronco y levantar a su sombra la primera ilusión de un mundo nuevo. Aquella corriente de músculos de animal desbocado y salvaje que llamaban Ozama, recostado a un pueblillo de areítos deslumbrantes y bohíos encanecidos, como posados al óleo sobre colinas encendidas de vírgenes desnudas, de cuerpos nobles y almas candorosas, deslumbraba el pasear espejeante de un escenario fantástico, de teas luminosas y canoas de espumas en su mirada larga. Caobales desafiantes dormidos al este de la ribera bronca, la cadera aturdida de follajes inviolados en las mordidas del tiempo, perfumados en flores y colores desde la bíblica creación. Jobos sagrados como centinelas místicos, que aún perduran en el entorno ignorante, en aquel rincón abandonado de la historia donde solo nos ha quedado la huella solitaria de una pequeña iglesia de ojos vacíos. La bella cacica Mairení, luego bautizada Catalina, y el recio capitán español Miguel Díaz se amaron en un recodo del génesis, en aquel rincón edénico y remoto en donde ella reinaba a orillas del Ozama. Cuando aún Bartolomé no había amarrado la Historia a una ceiba eterna, Catalina entregaba amorosa sus suspiros selváticos de reina aborigen y Miguel se hacía dueño galante de todos sus secretos. El oro de las minas prodigiosas donde se acostaba rumoroso el Jaina, no pudo ser más fuerte que la pasión encendida de Miguel por la que fuera su amante esposa y madre de sus hijos, y embarca su regreso con la prisa enfebrecida del amante enamorado. Es Mairení, con candidez de novia, quien desnuda los versos de su hamaca apasionada, el lugar escondido de aquellas fabulosas minas del oro hacia el oeste del río, y regala a su amante el argumento fértil para obtener el perdón, traer a su regazo fértil los compañeros de la Isabela triste y cambiar el rumbo de la historia hacia un domingo insospechado. Miguel cruza las lunas y cerros del Cibao legendario con la prisa del destino y retorna audaz a una Isabela tambaleante, enferma de esperanzas y tumbas, con sus manos golosas cargadas de ansiedades turbulentas de ebriedad aventurera, sedientas de riqueza tentadora. Se entera allí, para su suerte, que el temerario rival de su tragedia había sobrevivido y que nunca fuera, de hecho, un perseguido. Fue fácil convencer el entusiasmo atrapado de colones y despertar el ansia insatisfecha de dorados tesoros en aquella tropa aventurera, hijos de una madre-tiempo insaciable, avara e insensible. – “Mas al sur, hay un lugar muy fresco y saludable, con una ría hermosa peinada por una mar doméstica, donde las velas pueden fondear y minas de oro abundantes hacia el oeste” --, argumentaría quizás. Retorna desde “La Isabela”… detrás viene la ciudad como una tormenta. Bartolomé amarra los sueños a una ceiba encantada un domingo 5 en 1494, día de “Santo Domingo”, tiempo antes que Ovando cruzara el Ozama junto a un huracán, abandonara a sus espaldas el cadáver desgreñado de aquella “Nueva Isabela” deshonrada, cuando las velas de Bobadilla y sus maldades contra los colones lastimaban aun su trágico horizonte. Comienza a palpitar un nuevo Santo Domingo de adoquines y bandolas sonoras, cathalinas y migueles, soñando atormentado frente a un mar musculoso de horizontes de aventura, encajes rebotando espumas en sus manos de niño… taconeando mañanas bajo un cielo nublado y tormentoso… recostado a los acantilados del destino y las piedras primadas para construir su propia historia.

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HOY

AREÍTO

Sábado 21 de septiembre de 2013

Arte contemporáneo

En la Galería Nacional de Bellas Artes

AMABLE LÓPEZ MELÉNDEZ

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¡GRAN RETROSPECTIVA DE

DOMINGO LIZ! E

ntre la aridez y la superficialidad de criterios se sitúan definitivamente quienes, en medio de las impugnaciones y reclamos desatados por el veredicto del jurado único de selección y premiación de la XVII Bienal Nacional de Artes Visuales, admiten la certeza de una negativa disposición respecto a la pintura, el dibujo y la escultura en la espectacular plataforma que cada dos años instalan el Ministerio de Cultura y el Museo de Arte Moderno con el objetivo de mostrar, reconocer, difundir y celebrar las penúltimas manifestaciones de las artes plásticas y visuales dominicanas. De un total de 571 obras enviadas al certamen, el jurado seleccionó 56 pinturas, 18 acciones performativas, 22 dibujos, 7 esculturas, 14 videos, 32 fotografías, 7 obras gráficas, una obra en cerámica y 39 instalaciones. En el caso específico de la pintura, la misma cifra de obras seleccionadas reafirma su arraigo, su primacía histórica en la bienal nacional y hasta el mismo proceso expansivo que experimenta el “médium pictórico” en el momento actual a través de prácticas y hallazgos creativos ciertamente significativos y excepcionales. En ese sentido y más adelante se impone precisar sobre los casos de pinturas y dibujos de mayor calidad estética y más capacidad de resistencia crítica que algunos “premios del jurado”. Mientras tanto, la presencia de la pintura en el marco de la XXVII Bienal Nacional de Artes Visuales también se aprecia en la muestra titulada “Domingo Liz: Mirada de Fuego/Esculturas de Silencio, retrospectiva in memoriam”, inaugurada oficialmente la noche del pasado jueves 12 de septiembre en la Galería Nacional de Bellas Artes. La propuesta curatorial de dicha muestra, conformada por 120 obras -entre pinturas, esculturas y dibujos-, contextualiza más de seis décadas de trayectoria creadora (1950-2012) y se articula en base a tres etapas productivas diferenciadas. Un primer momento: 1950-1970, contiene trabajos seminales y profetizadores de la unicidad que signa el universo estético personal de Domingo Liz. Un segundo tiempo consiste en un extracto de su producción ejecutada entre 1970-1980, incluyendo obras de notable “aire” vanguardista, así como aportes paradigmáticos relacionados con sus experiencias en el “Grupo Proyecta” (1968) y en “Expo Nueva Imagen” (1972). El tercer momento, incluye obras ejecutadas entre 1980-2012, etapa creativa en la que Domingo Liz accede a unos niveles máximos de síntesis y libertad expresiva a través de una serie de hallazgos estéticos que también nos revelan su profunda reflexión sobre el contexto sociocultural y ecológico, así como la distintiva disposición lúdica, la sutileza de las transparencias y de la deliciosa ironía que operan en sus emblemáticas series “Obispos”, “Infantiles” y “Ribera del Ozama”. La extensa muestra retrospectiva inicia en la primera planta del Museo de Arte Moderno, adelantando trece obras de su última etapa creativa y continúa su despliegue museográfico en los dos niveles de la Galería Nacional de Bellas Artes. Las obras provienen de los fondos del MAM; de las colecciones de la familia de Domingo Liz; Museo Bellapart; Centro Cultural León Jimenes y Cámara de Diputados. Aportes fundamentales proceden de las colecciones de Alberto Y. Cruz y Juan Manuel Portela Bisonó, así como de más de veinte importantes colecciones privadas del país. El equipo curatorial de esta muestra ha sido reforzado por Dionis Figueroa, reconocido artista e investigador apasionado, cuya lucidez y sensibilidad han estado al nivel de la nitidez y dignidad de los resultados de la selección: “En su obra creativa, especialmente en sus tallas en madera y en sus esculturas en metal, Domingo Liz supo apropiarse del espacio, de la forma y del vacío mismo como materias tangibles de la creación. En su producción simbólica se conjugan la focalizada mirada que nos suscita la visión del espacio como lugar donde habita lo multidimensional. En su universo crea-

Vista de la exposición retrospectiva de Domingo Liz en la Galería Nacional de Bellas Artes.

DOMINGO LIZ

Maniquíes con fondo azul. Acrílica sobre tela.

El Angel de la Libertad. Escultura en bronce. Monumento a los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, 1966. Fotografia de Pablo Liz.

tivo, la forma contiene la materia, el tiempo y el vacío. Y en este vacío es donde habita la nada, impregnada de energía como estado inminente de lo futuro”(DF, 2013)… La museografía, resuelta con esmero y claridad por María Elena Ditrén y Josefina Pichardo, directora y museógrafa, respectivamente, del Museo de Arte Moderno, incluye objetos, fotografías, testimonios, documentos y videos, aportes de Mercedes Morales, compañera del artista durante más de tres décadas y de sus hijos Pablo y Tania Liz. De esta manera, la retrospectiva “Domingo Liz: Mirada de Fuego/Esculturas de Silencio”, se constituye en una rigurosa visión cronológica de la producción global de Domingo Liz; de su trayectoria profesional y de sus búsquedas estético-filosóficas. Uno de los objetivos principales de esta gran retrospectiva es propiciar un estudio profundo y una visión amplia de su personalidad y obras ejemplares, así como el reconocimiento de su esplendoroso, significativo y trascendental legado cultural.

Nace en Santo Domingo, el 11 de septiembre del 1931. En 1949: se gradúa en la Escuela Nacional de Bellas Artes. 1953: realiza un posgrado en pintura con el maestro Jaime Colson. Ingresa como profesor en la Escuela Nacional de Bellas Artes y es incluido en la exposición “Arte Latinoamericano” en la Universidad de la Florida, EE.UU., junto a Jaime Colson, José Gausachs, Gilberto Hernández Ortega y Noemí Mella. 1956: realiza esculturas en cemento en la Feria de la Paz y en la Feria Ganadera. Con la obra titulada “Anayberca”, obtiene el Segundo Premio de Dibujo de la VII Bienal de Artes Plásticas. 1958: con su talla en caoba titulada “Composición”, obtiene el Segundo Premio de Escultura de la VIII Bienal Nacional de Artes Plásticas. Este mismo año, diseña y ejecuta los relieves en metal para la fachada de la Academia Militar Batalla de las Carreras. 1962-1990: profesor de la Cátedra de Expresión, Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Santo Domingo. En 1966, por sus tallas en caoba tituladas “Origen” y “Origen 2”, recibe dos premios de escultura en el Concurso Anual de Arte E. León Jimenes. Diseña y ejecuta la escultura en bronce de 5 metros de altura titulada “El Angel de la Libertad” para el Monumento a los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo. 1968: funda el Grupo PROYECTA, junto a Fernando Peña Defilló, Ada Balcácer, Ramón Oviedo, Thimo Pimentel, Gaspar Mario Cruz, Leopoldo Pérez (Lepe), y Félix Gontier. 1987-1990: su obra es admitida en cinco ocasiones consecutivas en las subastas de Arte Latinoamericano de Sotheby’s, Nueva York, EE.UU. 2008: recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas de la Fundación Corripio. 2012: el Ministerio de Cultura de la República Dominicana le otorga el Premio Nacional de Artes Plásticas. 2013: fallece a las 5:00 de la mañana del 14 de febrero como resultado de múltiples complicaciones respiratorias. Domingo Liz había vivido durante los últimos 40 años en la ribera oriental del Ozama, observando “un panorama tremendo y terrible” que marcaría profundamente su sensibilidad hasta llegar a transformarlo en su principal fuente de inspiración artística.


Areito 21 de septiembre, 2013  

Como referencia nacional en el área, Areíto es el suplemento cultural por excelencia.

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