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Areíto

Zona de la Cultura y de las ideas

www.hoy.com.do Editor: Bavegado Diseño: Carla González SÁBADO 20.07.2013

Mis hijos intelectuales del siglo XIX

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ROBERTO MARCALLÉ MAESTRÍA Y DESASOSIEGO EN “LA MANIPULACIÓN DE LOS ESPEJOS”

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TORIBIO PEÑA JÁQUEZ

su clandestinidad Toribio Peña Jáquez en varios escondites y desplazamientos que culminarían con su aparición en la prensa dominicana con declaraciones sobre el coronel Caamaño y el desembarco de playa Caracoles. Página 5

SILVANO LORA

GUSTAVO SIERRA

Semblanza de un artista y político

Expone con los ojos del alma

Silvano Antonio Lora Vicente nació el 20 de julio de 1931 en Santo Domingo y el 12 de ese mismo mes de 2003 dijo adiós a sus murales imponentes que constituyeron primicia en la guerra de 1965. Página 6

“Ojos del Alma” pretende ser un poema sin palabras, hecho de formas, colores y materia, hasta llegar a la integración plena y armoniosa de los espacios del sueño, la poesía y la imaginación. Página 8


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Zona Areíto Areito

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Ernesto Sábato (novelista y ensayista argentino) Un buen escritor expresa grandes cosas con pequeñas palabras; a la inversa del mal escritor, que dice cosas insignificantes con palabras grandiosas LA GUÍA

Leonardo Boff

LIBROS

Responsabilidad ante el futuro de la especie humana

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on un voto unánime, el 22 de abril de 2009, la ONU dio la bienvenida a la idea, propuesta siempre por las naciones indígenas y siempre relegada, de que la Tierra es Madre. Por lo tanto, se le debe el mismo respeto, la misma veneración y el mismo cuidado que dedicamos a nuestras madres. A partir de ahora, cada 22 de abril no sólo es el Día de la Tierra, sino el Día de la Madre Tierra. Este reconocimiento conlleva importantes consecuencias. La más inmediata es que la Tierra viva es titular de derechos. Y no sólo ella, sino también todos los seres orgánicos e inorgánicos que la componen son, cada uno a su manera, también titulares de derechos. Es decir, cada ser tiene un valor intrínseco, como se subraya en la Carta de la Tierra, independientemente del uso o no uso que hagamos de él. Tiene el derecho de existir y a seguir existiendo en este planeta y a no ser maltratado o eliminado. Esta aceptación del concepto de Madre Tierra viene a cumplir lo que ya en los años 20 del siglo pasado el geoquímico ruso Vladimir Vernadsky (1863-1945), creador del concepto de la biosfera (el nombre fue acuñado por el geólogo austriaco Eduard Suess (1831-1914) llamaba ecología global, en el sentido de la ecología del globo terrestre como un todo. Conocemos la ecología ambiental, la político-social y la mental. Faltaba una ecología global de la Tierra tomada como una compleja unidad total. Siguiendo al geoquímico ruso, James Lovelock recientemente, con nuevos datos empíricos, ha presentado la hipótesis de Gaia, aceptada en la actualidad como teoría científica: la Tierra aparece efectivamente como un superorganismo vivo que se autorregula, tesis sostenida por la teoría de sistemas, la de la cibernética y por los biólogos chilenos Maturana y Varela. Vernadsky entendía la biosfera como esa finísima capa que rodea la tierra, una especie de tela sutil indivisible que capta las radiaciones del cosmos y de la propia Tierra y los transforma en energía terrestre altamente activa. Aquí se realiza la vida. En ese todo se encuentra la multiplicidad de los seres en simbiosis entre sí, siempre interdependientes, de forma que todos se autoayudan para existir, persistir y coevolucionar. La especie humana es una parte de este todo terrestre, la parte que piensa, ama, interviene y construye civilizaciones.

La especie humana tiene una singularidad en el conjunto de los seres: tiene la responsabilidad ética de cuidar, mantener las condiciones que garanticen la sostenibilidad del todo. Como describimos en el artículo anterior, vivimos en gravísimo riesgo de destruir la especie humana y todo el proyecto planetario. Fundamos, como afirman algunos científicos, el antropoceno, una nueva era geológica con altísimo poder destructivo, resultado de siglos pasados de un desajuste perverso del equilibrio del sistema-Tierra. ¿Cómo hacer frente a esta nueva situación que nunca ha ocurrido de manera global? Personalmente hemos trabajado los paradigmas de la sostenibilidad y el cuidado como una relación de amistad y de cooperación con la naturaleza. A continuación presentamos brevemente un complemento necesario: la ética de la responsabilidad del filósofo alemán Hans Jonas (1903-1993) con su conocido principio de responsabilidad, seguido del Principio de la Vida. Jonas parte de la triste verificación de que el diseño de la tecno-ciencia ha vuelto a la naturaleza muy vulnerable hasta el punto de no ser imposible la desaparición de la especie humana. De ahí surge la responsabilidad humana, formulada en este imperativo: actúa de tal manera que los efectos de tus acciones no destruyan la posibilidad de vida futura. Jonas trabaja también con otra categoría que debe entenderse bien para no provocar un punto muerto: el terror y el miedo (Furcht). El miedo tiene aquí un significado elemental, el miedo que nos lleva instintivamente a preservar la vida y la de toda la especie. Existe el temor de que efectivamente se desencadene un proceso imparable de destrucción en masa, con los medios que no teníamos miedo de construir y que, ahora, tenemos fundado temor de que en realidad pueden destruirnos a todos. De ahí nace la responsabilidad ante las nuevas tecno-ciencias como la biotecnología y la nanotecnología, cuya capacidad de destrucción es inconcebible. Tenemos realmente que responsabilizarnos del futuro de la humanidad por miedo y más aún por amor a nuestra propia vida.

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TRINIDAD LIBERTARIA Y LOS SÍMBOLOS PATRIOS

EL PLACER DE LA X Un libro de matemáticas. Waoo, un libro duro de roer, pensará cualquier dominicano porque, como todos sabemos, esta es la disciplina escolar que más dolores de cabeza y quemazones provoca en nuestras escuelas. Sin embargo, los griegos la creían fundamental para la filosofía y para la música. El profesor Steven Strogatz, célebre por sus enseñanzas de matermáticas, nos adentra en la belleza y la importancia de esta disciplina en este libro de 332 páginas, publicado por Taurus.

El distinguido periodista Tomás Vidal Rodríguez Holguín encontró tiempo, entre cuartillas y cuartillas, para aportarnos esta interesante y bien escrita obra sobre los símbolos patrios. Un libro que merece ser lectura obligada en nuestras escuelas. Está prologado por Servio Tulio Castaños. _ ____________________________________________________________________________

ASÍ ES COMO LA PIERDES

CONCEPTOS BÁSICOS DE GESTIÓN ECONÓMICA Y FINANCIERA Un veterano de las finanzas como el profesor Carlos Contreras Núñez pone al alcance de los interesados herramientas valiosas para entender conceptos y definiciones imprescindibles para la correcta interpretación del significado de los números de las finanzas y de la economía. Este libro está pensado en términos pedagógicos y es, de seguro, el fruto de una dilatada carrera de enseñanzas en las aulas universitarias. Es, además, la exposición de un profesional experimentado, un experto, para quien el área financiera tiene pocos secretos. El profesor Carlos Contreras se desempeña actualmente como Contralor de la CDEEE. “Conceptos Básicos de Gestión Económica y Financiera” tiene 282 páginas. Fue impreso en Editoria Búho.

Como dicen los malos presentadores, un libro del ya experimentado escritor dominicano Junot Díaz no necesita presentación. Sin dudas, este texto, “Así es como la pierdes”, es otra obra maestra. Cuentos o relatos, son retratos de inmigrantes dominicanos de segunda generación y, de paso, una especie de antropología de ese criollo. Una publicación de Alfaguara.

INTERVENCIONES Este es un libro aleccionador en el que Kofi Annan, con la colaboración de Nader Mousavizadeh, narra su dilatada carrera de 45 años en las Naciones Unidas, particularmente sus diez como Secretario General. Publicado por Taurus. Tiene 405 páginas.

LA HISTORIA/Fuente: Portal Bibliófilo Enmascarado

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NACIÓ EL 20 DE JULIO. Francesco Petracco, poeta y humanista italiano, que latinizó su apellido a Petrarca. Su obra principal es el “Cancionero, Rime in vita e Rime in morte de Madonna Laura”, más de trescientos poemas que cuentan la historia de su pasión por Laura y su poema épico “Africa”, sobre las gestas de Publio Cornelio Escipión.

1899

NACIÓ EL 21 DE JULIO. Ernest Hemingway, novelista estadounidense, premio Pulitzer 1953 y premio Nobel en 1954. Uno de los más importantes escritores del siglo XX, autor de novelas como “El viejo y el mar”, “Fiesta”, “Adiós a las armas”, “Por quién doblan las campanas” o “París era una fiesta”.

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1967

FALLECIÓ EL 22 DE JULIO. Carl Sandburg, escritor estadounidense, galardonado dos veces con el Premio Pulitzer.

1990

MURIÓ EL 22 DE JULIO. Manuel Puig, destacado escritor argentino, autor de obras como “Boquitas pintadas”, “El beso de la mujer araña” o “ Sangre de amor correspondido”.

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1886

NACIÓ EL 23 DE JULIO. Salvador de Madariaga y Rojo, escritor y diplomático español. Como historiador publicó notables ensayos sobre la historia de España y su papel en el mundo, y la historia de Hispanoamérica. Como novelista, su obra más importante es “El corazón de piedra verde”.


Literatura

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K. versus K:

la poesía de Kianny Antigua y Keysi Montás

K

ianny y Keysi son amantes, pareja, qué sé yo. Su mejor obra, hasta ahora, escrita a dos cuerpos, se llama Mía, y fue compuesta en una sola noche, en apenas unos quince o veinte minutos, pienso. Los poetas citados son dos dominicanos que piensan y viven en inglés, pero que sueñan en español. Viven en Lebanon, una comunidad perteneciente a New Hampshire, muy cerca de la frontera con Vermont. Viven agradablemente acosados por una naturaleza pródiga, donde la mano del hombre todavía no ha causado grandes estragos. Acaban de presentar en sociedad sus primeros libros de poesía, aquí están.

Cuando el resto se apaga, de K. Antigua

LUIS R. SANTOS

HOY

Escribir es un ejercicio de desdoblamiento. Ahora soy yo, luego soy otro. Kianny Antigua no es la excepción: escribe y cuando lo hace deja claro en su poesía que algo fuera de su dominio la está poseyendo. Médium, diablo, musa o duende, no se sabe, pero lo incontrovertible es que no se puede escribir así, como lo hace ella, sin estar a mitad de un trance. Su escritura denota que su espíritu ha entrado en ebullición, que dentro de su cabeza aletean pájaros, que alacranes punzan su cerebro, que por su torrente sanguíneo circula opio, el opio de la muerte que se resiste a partir, el opio de la vida que se quiebra ante la nada, pero que renace como las tantas hojas de los árboles con follaje caduco, elemento muy presente en la poesía de esta autora. Los espíritus que pueblan su mente a la hora de la creación a veces son bien educados, fáciles de presentar en sociedad, pero de repente transmutan, se convierten en seres aterrorizadores, que nos provocan pavor. Su poesía nos deja impávidos, anonadados y confusos. Queremos leerla y a la vez no hacerlo, sentimos que algo amenazante se esconde en cada línea, en cada verso, en cada imagen que nos empaña la visión. En cada verso que nos hace temblar y preguntarnos qué hondo desasosiego golpea el alma de la poeta, qué heridas supuran en su ser, qué amores la encumbran y la dejan caer en picada, qué recuerdos se niegan a morir, qué temores asaltan sus sueños, que muchas veces son pesadillas. Las hojas, las pisadas, los temblores, las miradas, los abrazos, los suspiros, todo nos tiende una trampa, muchas cosas nos dicen que algo anda mal y sabemos lo que es pero al mismo tiempo no lo sabemos ni podemos remediarlo. Estamos ante la presencia de lo innombrable, de lo ineluctable, de lo que es, será, y volverá a ser a perpetuidad.

La poesía, el buen vino, los buenos amores, el buen cine y la buena mesa se parecen en que todos dejan algo: la buena poesía nos golpea, nos estremece, nos exulta; el buen vino te deja en el paladar aromas, sabores que se incrustan en tu subconsciente; los buenos amores dejan recuerdos, sueños, nostalgias dulces e incluso heridas que no cicatrizan, que duelen sin doler o que duelen con dolor agradable, casi sublime. El buen cine te hace meditar, dura días viendo pasar por tu memoria aquellas hermosas o perturbadoras imágenes. La buena mesa te deja la sensación de plenitud, un gozo físico y casi espiritual. Los malos amores en cambio no dejan nada, igual que la mala poesía. Y la poesía de Kianny Antigua se parece a los buenos vinos, a los buenos amores, al buen cine y a la buena mesa: nos deja un universo de sensaciones, emociones, recuerdos, pálpitos, de nostalgias; en fin, un aluvión de dulces amenazas, de estiramiento y constreñimiento espiritual, un amasijo de pasiones revueltas. La poesía de Kianny Antigua ha sido recibida con alborozo en muchos ámbitos intelectuales, y creativos, eso que a continuación transcribo lo ha escrito el historiador, poeta y narrador Franklin Gutiérrez: «Es necesario tener poesía diseminada en todo el cuerpo, en las venas y en las arterias para imaginarse centenares de golondrinas mundanas pululando por doquier; para alimentar pájaros con migajas de pan emanadas de los dientes, purificados con harina fresca y sonriente. Frecuentemente la poeta batalla consigo misma para deshacerse de la angustia transparente posada en su lengua, porque la lengua es el abecedario secreto del cuerpo, el magneto donde confluyen la palabra y la agonía».

Allá: Diario del transtierro, de Keysi Montás Es indiscutible que la forma como un artista ha vivido influye en su creación literaria. No importa el género de que se trate. Por tanto, la poesía de Keysi Montás está atravesada en cada verso por esa vida suya, tan rica en vivencias, las que a veces le han golpeado con la fuerza del amor o del abandono. Keysi ha sido un “trota estados” y ha gozado y sufrido las dichas y desventuras del inmigrante. Muy joven llegó a New York, y desde que lo conocí y tuve la oportunidad de intimar con él me di cuenta de que era un individuo que escondía o atesoraba una vida digna de ser escrita. Y eso es lo que ha hecho en su libro. Desde profesor hasta policía, desde bailador profesional de tango hasta albañil con muchísimas destrezas. Si me ex-

tiendo en este campo, entonces no podría hablarles de su poesía. El caso Keysi Montás es curioso y no deja de sorprender. Empezó a escribir hace muchos años un diario, en el que anotaba hasta la hora en que se había cepillado los dientes. Y lo hacía, aún lo hace, todos los días. (Es un hombre disciplinado hasta en el comer, porque, según he podido comprobar, siempre come lo mismo). Al pasar el tiempo el diario fue tomando otros rumbos y al final terminó siendo un libro de poesía. El diarista fue aplastado por el poeta que es, aparte de ser narrador de altos vuelos, y el resultado de todo esto es Allá, diario del transtierro. Ha habido escritores que su fuerte a la hora de escribir su poesía ha sido lo cotidiano, lo sencillo, lo que no aparenta ser grande ni trascendente. Mario Benedetti conectaba tanto con los lectores por esa cualidad. Keysi Montás está dentro de esta escuela. En este libro descubrimos a un autor minucioso, que escudriña la cotidianidad del mundo con ojos muy atentos. Por eso en cualquier poema nos podríamos encontrar con un escenario tan complejo como una esquina de un barrio marginal de ciudad México. Sin embargo, la poesía de Keysi está sumamente influenciada y marcada por la nostalgia, por los recuerdos que producen el proceso de trashumar continuamente; esto es, vivir cambiando de domicilio con frecuencia. Pero esto, en vez de ser una dificultad en principio, al final se convierte en una herramienta útil a la hora de escribir, ya sea poesía o narrativa. En Allá: diario del transtierro también se pone de manifiesto el sentimiento contradictorio que siente el autor respecto a su país. Es una relación amor-odio, compasión-repulsión. En sus poemas el país a veces suele ser una reina y otras veces una puta. Sus poemas nos llevan de repente a un mercado de San Cristóbal, lugar donde Montás pasó la niñez y fue feliz. Los objetos y las situaciones más sencillos de la vida cotidiana son motivos de una mirada tierna, elemento muy presente en la creación del poeta. No importa que sea un mango, una gallina o un caprino que penden de una camioneta rumbo al mercado; o la abuela elogiada por su bondad y que al final sufre la desidia de todos aquellos a los que amó. En este poema dedicado a su abuela podemos intuir, porque él casi lo admite, una cuenta pendiente entre nieto y abuela. Esta obra signada por el trepidar de los pasos del autor por muchos rincones de los Estados Unidos ha merecido el reconocimiento en diversos círculos, intelectuales y de lectores amantes de la poesía.

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CÁPSULAS GENEALÓGICAS www.idg.org.do/ Por Julio González

LOS NIÑOS DE HINCHA (7 de 7)

Encuentros

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MU-KIEN ADRIANA SANG

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el matrimonio de Ramón De Santamaría y Dominga Ramírez nacieron: Manuel (1788) y Manuel De Santamaría Ramírez (1791). El primero debió de haber fallecido párvulo. Del matrimonio de Fulgencio Santana y Theresa Bejarano nacieron: María de Jesús (1782), Dominga (1784), María (1786), Joseph (1789) y Francisco Santana Bejarano (1791). Del matrimonio de Francisco Santana y María De Peña nacieron: Petronila (1790), Juana Manuela (1792) y María Cándida Santana De Peña (1793). Por lo menos una parte de la familia Santana pasó a El Seibo. Del matrimonio de Ambrosio Susana y Alfonsa Brinán (o Briñán) nacieron: Francisco (1790) y Petrona Susana Brinán (1792). Del matrimonio de Juan Susana y María De Rivera nacieron: Hipólita (1784), Marcos (1786) y Pedro Susana De Rivera (1790). Del matrimonio de Juan Joseph Tellado y Bernardina Méndez nacieron: Felipe (1786), Manuel (1787) y Juan Tellado Méndez (1788). Del matrimonio de Pablo Ubri y María Montes de Oca nacieron: Manuela (1784), Patricia (1788), María Guadalupe (1790), Remigio (1791) y Luisa Ubri Montes de Oca (1793). Del matrimonio de Vicente Valerio y Rosa Bejarano nacieron: Josefa (1785), Matilde (1786), Nicolás (1788), Ana María (1790), Donata (1791) y María Valerio Bejarano (1794). Del matrimonio de Pedro Vásquez y Ana Dolores De la Cruz nacieron: Phelipe (1782) y Manuel Vásquez De la Cruz (1788). Esta familia se mudó a Santo Domingo, donde dejó descendencia. Del matrimonio de Antonio Veloz y Alberta de la Encarnación nacieron: María (1783) y Rafael Veloz de la Encarnación (1785). Del matrimonio de Gaspar Veloz y Juana Pérez nacieron: Manuela (1782), Basilia (1785) y María Veloz Pérez (1789). Del matrimonio de Pedro Vicioso y Lucía De Medina nacieron: Margarita (1784), María de la Santísima Trinidad (1786), José Ramón (1789), Juan (1791) y María Gregoria Vicioso de Medina (1794). Pasaron a Santo Domingo, donde dejaron una extensa descendencia. Se encuentran, entre muchos otros, el abogado y diplomático Homero Luis Hernández Sánchez, la actriz Nuryn Sanlley, el artista Geo Ripley, el fotógrafo Rafael Sánchez Cernuda, el expedicionario de Constanza Guillermo Sánchez Sanlley y el destacado galeno Giancarlo Hernández León. Del matrimonio de Manuel Vicioso y Thomasa Díaz nacieron: Francisco (1786), Inés (1789), Gerónima (1791) y Michaela Vicioso Díaz (1794). Del matrimonio de Joseph Vidal y Gregoria De Luna nacieron: Ramona (1788), María Telésfora (1790), Juan (1791), Joseph (1792) y Gregoria Vidal De Luna (1794). Del matrimonio de Francisco Vidal y Mariana De Medina nacieron: Domingo (1789) y María de la Encarnación Vidal De Medina (1793). Del matrimonio de Manuel Vizcaíno y Bartholina De Vargas nacieron: Bárbara (1785), Miguel (1788), Fernando (1791) y Tiburcio Vizcaíno De Vargas (1794). Del matrimonio de Francisco Vizcaíno y Manuela Felipe nacieron: Juana (1783), Clara (1785) y Eleuteria Vizcaíno Felipe (1788). Del matrimonio de Pedro Vizcaíno y Juana Roberto nacieron: Rita (1789) y Calixto Vizcaíno Roberto (1792). Del matrimonio de Esteban Zapata y Theresa de Jesús nacieron: Juan (1783) y Juana Zapata de Jesús (1783). Del matrimonio de Francisco Zapata y Marta Ocaña nacieron: Rudesindo (1785), María Josefa de la Cruz (1790), Victorina (1792) y Vicente Zapata Ocaña (1794). Una parte considerable de los dominicanos de hoy en día tienen entre sus ancestros directos a uno o varios de estos niños nacidos en Hincha a finales del siglo XVIII. Instituto Dominicano de Genealogía

Itinerario. Mis hijos intelectuales del siglo XIX. Los preferidos y el bastardo

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He dicho y repetido que la Historia es la hazaña de la libertad y la libertad la hazaña de la Historia”tt, Claudio Sánchez Albornoz a historia -la historia como ciencia- no es res nullius sobre la que todos creen tener derechos...ni tarea fácil para la que todos puedan sentirse preparados. Vengan enhorabuena hasta su campo cuantos se sientan atraídos por su estudios, pero dispuestos a sufrir su duro noviciado. Que los neófitos aprieten bien sobre el potro los talones antes de atreverse a cabalgar por los sembrados de la Historia. Y que en los centros de formación de los historiadores se ponga más alto cada vez el nivel de la tapia que es preciso saltar para entrar en el huerto de la historia”. Claudio Sánchez Albornoz Finalicé mi estadía en París en diciembre de 1985, hace ya casi tres décadas. ¡Cómo pasa el tiempo! Llegué al país con mi investigación, mi tesis doctoral: Ulises Heureaux. Biografía de un dictador. En ese trabajo, guiado por Romano, intenté buscar explicaciones del fenómeno de las dictaduras del siglo XIX en América Latina, llamadas positivistas o de fuero y progreso. Quise encontrar caminos sobre la inserción latinoamericana en el mundo capitalista, y sobre todo, cómo se había producido el desplazamiento de España para dar paso en el mercado latinoamericano, primero a Inglaterra y Francia, y luego a Estados Unidos. Comprendí que el dictador dominicano formaba parte del bullir del continente. Confieso que Lilís me apasionó enormemente. Me sorprendió ver cómo una figura nacida de los más bajos estratos sociales pudo convertirse en el gran conciliador del capital nacional y extranjero en República Dominicana. La tesis fue publicada en forma de libro en 1987. Y fue reeditado en tres oportunidades. Mi segundo trabajo de investigación lo inicié sola. Entonces laboraba en Intec y concursé para hacer la investigación sobre la biografía de Buenaventura Báez, otro personaje de la vida política del siglo XIX. A diferencia de Lilís, Báez no me sedujo. Intenté adentrarme en las entrañas del pensamiento conservador dominicano. Comencé a leer sobre el conservadurismo en América Latina. Me ayudó mucho un programa de publicaciones que se realizó en Venezuela a principios de los 90 sobre el pensamiento conservador. Me surgieron muchas preguntas que no encontraron respuestas satisfactorias. ¿Existía realmente una frontera ideológica entre los líderes y los grupos políticos dominicanos de la segunda mitad del siglo XIX? ¿Qué valor y qué significado podrían tener las ideas liberales en una sociedad atrasada y pobre? ¿Cómo influyó el caudillismo entre los grupos políticos y sus líderes? ¿Podría hablarse de una frontera ideológica entre caudillos, o el personalismo político mediatizaba las ideas? Terminé inconforme con el producto. Ese fue mi primer hijo bastardo, que no niego, pero que no es mi preferido. No logré finalizar, no profundizar en mi reflexión. Las respuestas encontradas a tantas preguntas fueron parciales. Cuando finalizó el financiamiento inicial de Intec recurrí a don Moncito Báez López Penha, quien gentilmente me ayudó a buscar fondos y me facilitó sus archivos personales, que fueron muy valiosos. El libro fue publicado bajo el título: Buenaventura Báez. El caudillo del sur. A pesar de mi inconformidad, el libro tuvo varias ediciones. La insatisfacción del producto Báez no me amilanó. Así es la vida del investigador. Trabajar, trabajar y seguir trabajando. La inconformidad conmigo misma me invitó a seguir. Me llegó una nueva oportunidad cuando Wenceslao Vega se me acercó a finales de los 80 para pedirme que hiciera un libro sobre Ulises Francisco Espaillat. Acepté gustosa su oferta. Razones personales retrasaron la investigación, pero la finalicé. Con la inconformidad del producto anterior, dediqué más tiempo a este trabajo. Pasé años leyendo sobre el conservadurismo, el liberalismo y el positivismo. Me introduje por mares tempestuosos del conocimiento. Comencé a leer sobre el pensamiento político

en el siglo XIX. Leí a los positivista argentinos, especialmente a Sarmientos. De hecho, constaté que Espaillat se inspiró en él para desarrollar muchas ideas, y por eso, le llamé en el libro el Sarmiento dominicano. Constaté que el proyecto liberal del siglo XIX fracasó, y que tanto los líderes liberales como los conservadores se sometieron a la lógica del caudillismo. Concluí que el liberalismo dominicano, al igual que los liberalismos latinoamericanos, fue el producto de un momento de la historia europea que llegó a América sin transición y sin base social. Liberales y conservadores consideraban a Europa y Estados Unidos como los modelos a imitar, para los primeros como modelos paradigmáticos, para los segundos mediante la anexión o el protectorado. Terminé con la investigación de Espaillat bastante conforme con el producto. Pedí a mis amigos José Chez Checo y Juan Daniel Balcácer que lo leyeran y me hicieran sugerencias. El libro apareció en 1997, y ganó el Premio de Historia en el 1998. Fue mi primer premio y lo disfruté enormemente. Estuve bregando con 56 años del siglo XIX (1844-1899) por espacio de 18 años, y no contesté todas mis preguntas. Quedaron lagunas, baches, dudas e insatisfacciones. Terminé convencida de esa experiencia que nunca podré responder a todas las inquietudes, porque la inconformidad me acompaña y me acompañará siempre. En un artículo titulado “Mi siglo XIX, quince años después”, escrito a solicitud del buen y querido amigo padre Manuel Maza Miquel, que fue publicado en la Revista Estudios Sociales, exponía mis conclusiones sobre ese tramo de la historia. Sostengo lo siguiente:

1. El proyecto liberal dominicano fue abortado casi desde su nacimiento. Los ejemplos sobran: el movimiento independentista aunque fue iniciado por los trinitarios, fueron los conservadores que se quedaron con el poder. Los liberales quisieron participar en diferentes momentos, como la Revolución del 7 de julio de 1857 en contra de Báez, pero tuvieron que llamar a Santana, quien después los traiciona y se queda con el poder y logra la anexión a España. En 1863, se inicia la Restauración. Los liberales se lanzan a la lucha, y al triunfar en contra del ejército español, Buenaventura Báez asume el poder.

2. El caudillismo fue un fenómeno político que permeó a todos los grupos políticos y a todos los líderes, sin importar su ideología. El personalismo en el ejercicio del poder ha sido un signo en la vida política nacional. 3. El constitucionalismo del siglo XIX consolidó el poder personalista, otorgando a los presidentes de turno poderes casi absolutos. Los demás poderes del Estado, el legislativo y judicial, estaban subordinados a la voluntad del presidente.

4. La violencia política fue un signo indiscutible. Las diferencias políticas se expresaban mediante enfrentamientos armados. La inestabilidad política estuvo presente a todo lo largo de la primera y la segunda república. El asalto al poder a como diera lugar, afectaba la economía agudizando la pobreza en el país. 5. Era muy difícil establecer una diferenciación absoluta entre los liberales y conservadores, por esta razón algunos investigadores hablan, como Beatriz González, la investigadora cubana, que en realidad lo que existía era el liberalismo conservador y el conservatismo liberal. Estas son solo algunas de las ideas que esbocé en el mencionado artículo publicado hace varios años por la revista de la Compañía de Jesús. Cuando terminé el libro de Espaillat, quise moverme hacia el siglo XX y así lo hice. Sobre este tema hablaremos en la próxima entrega. mu-kiensang@pucmm.edu.do sangbemukien@gmail.com @MuKienAdriana


Aporte

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Toribio Peña Jáquez Una clandestinidad entre sótanos y restaurantes NAPOLEÒN MARTE

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os acontecimientos ricos en vivencias, décadas atrás, son reservas de memorias que debemos recrear en textos con detalles inéditos y particulares, aunque otras publicaciones hayan tratado ciertos perfiles de los mismos episodios. Figura el caso, por ejemplo, de las “fichas policiales desclasificadas”, divulgadas ahora a la opinión pública por medios y periodistas. Esas “fichas policiales” muestran historias ignoradas y múltiples aspectos de una militancia política con largos tramos clandestinos de cientos de dirigentes de la izquierda y aspectos de novelas como los pseudónimos y sus motivaciones. El tema me provoca escribir en el futuro sobre tal cual aspecto que considere trascendente. Otro episodio parcialmente “desclasificado” es el desembarco por playa Caracoles del coronel Francisco Alberto Caamaño y varios expedicionarios que, procedentes de Cuba, se internaron en las montañas de San José de Ocoa en 1973, mediados de los terribles 12 años del balaguerato. Aunque he publicado sobre dicha jornada histórica, literalmente no había escrito una línea acerca del caso específico “Toribio Peña Jáquez”, el expedicionario que, oscuro de noche, perdió el contacto con sus compañeros armados, debiendo trasladarse a la capital aprovechando la oportunidad de unos misioneros. Comparto la creencia de que Toribio no desertó del grupo.

Fachada del hotel Londres.

RAÚL PÉREZ PEÑA (BACHO)/ FUNDACION14DEJUNIO@GMAIL.COM

“Desclasificado” El periodista Miguel Franjul publicó un libro titulado “Juan Bosch 90 días de clandestinidad, un período convulso en la vida del escritor y de nuestra historia reciente”. El libro tiene versiones convergentes con testimonios que citan a quien escribe en la misión de acompañar a Toribio Peña Jáquez en varios escondites y desplazamientos que culminarían con su aparición en la prensa dominicana con declaraciones sobre el coronel Caamaño y el desembarco de playa Caracoles. Asumí responsabilidades en la gestión de alquilar y ocupar conjuntamente con Toribio Peña Jáquez “el apartamento del sótano de la casa número 93, situada en la Prolongación Avenida México, a poca distancia de la sede de la USIS (Servicio Informativo de los Estados Unidos)”. Agrega Miguel Franjul: “Toribio dejó que el otro ingeniero, el periodista Raúl Pérez Peña, El Bacho, que sostenía en sus manos lo que aparentaban ser planos de ingeniería, negociara el avance y el monto del alquiler, ofreciéndose a pagar en efectivo y de inmediato. Cuando se cerró el trato, vino una camioneta a desmontar a la luz del día y a la vista de los demás inquilinos, la mesa de cálculo, una neverita, sillas, un escritorio, y, en fin, todo lo que puede necesitar un ingeniero para trabajar cómodamente. Lo que no pudieron ver los vecinos era el fusil que se ocultaba en una caja, ni las granadas fragmentarias, ni tampoco la ropa verde olivo con la cual (Toribio) llegó hasta Santo Domingo la noche que secuestró a los misioneros”. Ese apartamento-estudio estaba en el sótano de la edificación donde operaba el “Colmado México”. Días después, debí alquilar otro pequeño apartamento-estudio en la calle Ortega y Gasett, con calle La Lira, entre 27 de Febrero y Prolongación México. La “leyenda” de los trabajos topográficos pasó sin percances mayores. Usamos ropa, atuendos, accesorios y equipos propios de ese quehacer profesional. Por momentos yo evocaba la universidad, específicamente las clases de topografía del profesor ingeniero Ramón López Penha (Moncito).

Los reservados de los restaurantes chinos ¿Dónde pasamos, quien escribe y Toribio Peña Jáquez, los momentos de mayor tensión y riesgos de ser descubiertos “in fraganti”, armas encubiertas? No fueron dos ni tres los restaurantes chinos donde hicimos “paradas” para almorzar o cenar, no por hambre, sino para “despistar al enemigo”.

Fachada del hotel Latino

Fachada del hotel El Peso de Oro

Entre los restaurantes visitados figuran el Londres, en la avenida San Martín; el Latino, en la calle Aníbal de Espinosa, casi esquina María Montez; El Peso de Oro en la John F. Kennedy (casi detrás de la gasolinera Gómez Checo) de la av. San Martín, y otro negocio chino en Villa Juana. Alguien dice haberme visto con aire sedicioso como saliendo del restaurante Mario. En verdad pasamos cerca, pero no entramos. En cada restaurante chino entrábamos a un “reservado” (mesa y asientos más cotizados) con cortina, colocando los “instrumentos” (armamentos) debajo de la mesa, siempre disponibles “al uso” por si nos detectaban. Generalmente pedíamos el clásico “chicharrón de pollo”, plato exquisito, entonces preciada opción gourmet de los restaurantes chinos.

La entrevista, finalmente publicada el 3 de marzo, 1973, con las declaraciones de Toribio Peña Jáquez, conmovieron literalmente el país, marcaron un récord de época en la tirada y circulación de un periódico diario. La opinión callejera y las conversaciones hogareñas asumieron los temas envueltos en la entrevista. También se dispararon múltiples conjeturas. El periódico circulaba profusamente, la voz callejera y otros medios reflejaban el impacto de la comparecencia y recogían reacciones. Ocultos, Toribio Peña Jáquez y quien escribe, escuchábamos repercusiones radiales. Habíamos cumplido la misión encomendada, pero obligados a permanecer clandestinos, sin dejar brechas a sospechas sobre nuestra identificación y movimientos. Por el momento, continuar clandestinos y desplazarnos con armas y granadas logrando la entrevista, fue una meta cumplida, mientras picaba y se extendía el “palo” periodístico del vespertino. El convencimiento del éxito de la entrevista no anulaba la contingencia, ni las tensiones. Al contrario, acentuaba la posibilidad de ser descubiertos, sorprendidos en circunstancias imprevistas y desfavorables, con la eventualidad de un desenlace sangriento y trágico.

Hacia la prensa A todo esto, la misión básica era contactar a la prensa y organizar un encuentro con más de un medio de comunicación, donde Toribio Peña Jáquez, en persona, fusil en mesa, granadas y accesorios, revelaría detalles precisos de la llegada por playa Caracoles. Uno de los encuentros con periodistas fue en la heladería “Capri” en la primera cuadra del Malecón. Otra cita fue en la heladería Capri de la Arzobispo Nouel, casi esquina Palo Hincado. Nuestra intención era socializar la primicia para un “palo” de prensa múltiple. Pero no se pudo por inconvenientes imprevistos. Quien hizo el trabajo, con su asistencia, preguntas y toma de notas con amplitud fue Juan Bolívar Díaz, entonces reportero del desaparecido vespertino Última Hora. Se la jugó. El fusil de Toribio Peña Jáquez y sus pertrechos fueron fotografiados por el reportero gráfico Alfredo Vásquez “in situ”, en la sala de redacción de Última Hora, calle 19 de Marzo esquina Salomé Ureña, 2do. piso.

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AREÍTO

Sábado 20 de julio de 2013

Viaje por la historia

HOY

ÁNGELA PEÑA / A.PENA@.COM.DO

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SILVANO A. LORA

Semblanza de una vida dedicada a la política a través del arte

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esde que descubrieron la calidad de su obra artística sin apenas haber cumplido 20 años de edad le pidieron que plasmara en el lienzo el retrato de quien entonces era la figura más “excelsa” de “la Era”, Julia Molina, la madre del dictador y él, que ya había comenzado a estampar en mensajes ocultos la tragedia de los dominicanos con Trujillo, inició un periplo por el mundo y convirtió su quehacer en grito de libertad para todos los pueblos oprimidos. Julio fue el mes de su nacimiento y de una muerte anunciada para seis meses cuando un cáncer de colon amenazó su vida. El fatídico aviso no se cumplió y el maestro extendió seis años más una existencia fructífera caracterizada por la lucha política, el compromiso social, el acercamiento a las masas, la protesta en las calles. Silvano Antonio Lora Vicente nació el 20 de julio de 1931 en Santo Domingo y el 12 de ese mismo mes de 2003 dijo adiós a sus murales imponentes que constituyeron primicia en 1965 en el Santo Domingo convulsionado por la guerra. Del pintor, militante de izquierda, instalador, inagotable viajero, reciclador constante, del hombre solidario, sencillo y sensible hablan Mariana Hugi de Lora, la compañera fiel desde 1970 cuando lo conoció en Zúrich en casa de Freddy Kncht, pintor suizo que los presentó, y Quisqueya, la hija menor de este revolucionario y guerrillero a quien tocó venir al mundo en Panamá donde el padre difundía la cultura en tiempos de Torrijos. “Noriega nos dio permiso para quedarnos cuatro años” que no fueron un exilio pasivo, según cuentan. Silvano se vinculó a obreros, indígenas, sindicalistas, formó talleres y un Frente Cultural que los aglutinaba. Mariana bordaba y vendía camisas para la subsistencia de los tres porque ya el arte de Lora no era comercial, “se fue radicalizando a medida que había más conciencia y eso no se vende tanto, la gente prefiere comprar un framboyán”, aseveran. Mariana atesora las prendas de vestir que confeccionaba a mano para el joven delgado, bien parecido, de elevada estatura. Con ellas regresó del largo exilio y las siguió llevando. Conserva las banderas y bufandas de las luchas e inviernos del incansable comprador de los mercados de pulgas que no dejaba sin reciclar muebles mal tirados. Con esas reparaciones amuebló el apartamento que habitó en Gascue hasta dejar este mundo. “Es un sentimentalismo, es parte de la vida, de lo que hicimos. Con esto llegó al país porque no teníamos ropa. Yo le apoyé en todo. ¿Y banderas? Para el Comité de Paz, el Comité por la Reunificación de Corea, la Ruta de Hatuey, de aquí a Cuba; la Ruta Martí-Máximo Gómez…”, significa Mariana mostrando indumentarias y enseñas singulares. Quisqueya comenta: “Mamá se anuló, entendió que lo importante era apoyar a este hombre con esta vocación artística cultural, su compromiso social y político”. Pero ella siempre tuvo talleres infantiles y ahora trabaja en la cárcel de menores de Najayo. Las causas del mundo. Silvano Antonio nació en “Don Bosco”, Santo Domingo, hijo de Ángel Lora, maestro constructor y comerciante mocano y Emilia Vicente, de Sánchez. En esa casita de madera, verde, que levantó el padre, pasó su niñez y luego se trasladaron a Moca donde Silvano se desarrolló como basquetbolista y llegó a ser instructor de deportes. Luego de residir en otros pueblos por el oficio del progenitor, se trasladaron a “Ciudad Trujillo” y el muchacho estudió en “La Normal”. Al concluir bachillerato ingresó a la Universidad de Santo Domingo a estudiar Derecho que no concluyó porque empezó a destacarse como artista mientras estudiaba y al egresar de la Escuela Nacional de Artes Plásticas. La maquinaria de la dictadura advirtió su talento creativo y por eso aparecen sus obras en cartillas cívicas, publicaciones del Partido Dominicano y otras junto a las que figuran además, cuadros de Yoryi Morel, Vela Zanetti, Hernández Ortega, Gausachs… “Él no simpatizaba con la tiranía, llegó a distribuir volantes por las noches. Decía que o se convertía o tenía que salir del país”, refiere Quisqueya. De entonces son sus pro-

Silvano, Antonio Toribio, Iván Tovar, Ramírez Conde, 1962

En París, 1968.

Silvano y Mariana en Moscú, 1976.

Exponiendo en Río Piedras, 1954. PEDRO SOSA

Quisqueya y Mariana Lora.

ducciones que reflejan a un hombre perseguido por la multitud llave en mano tratando de abrir una puerta, un jinete que se cae del caballo… En los 50, explicó Silvano, “en mi obra hay un interés por llevar un mensaje… referencias a la lucha por la libertad,

que por suerte, no fue detectada…”. Por desahogar su desafección viajó tanto desde comienzos de esos años a bordo de barcos y aviones, a Puerto Rico, Nueva York, Medio Oriente, España, Egipto, hasta que se quedó definitivamente en Francia, hizo pública su oposición al régimen, se vinculó con exiliados como Rafael Calventi, Guarocuya Batista del Villar, Hugo y Mario Tolentino, entre otros. Regresó previo a la guerra de abril de 1965 ya como miembro del Partido Socialista Popular. Del exilio en París son sus otros dos hijos, Etienne y Alex. Estuvo aquí cuando el PSP se convirtió en PCD, de cuyo comité central fue miembro, y al momento de su fallecimiento pertenecía a la Fuerza de la Revolución. “Siempre mantuvo buenas relaciones con los viejos robles del PSP”, acota Quisqueya. El nombre de Silvano está ligado a Francisco Alberto Caamaño, a quien recibió en París y del cual contaba vivencias impresionantes; a Pedro Mir, Guayasamín, Salvador Allende, el Mayo Francés, Vietnam, Polonia, Irak, Rusia, Venezuela, Perú, España, México, Costa Rica… Está asociado a Arte y Liberación, los murales de El Conde, el Frente Cultural, Colegio de Artistas Plásticos… Después de la revolución de abril vivió un segundo destierro, esta vez por su oposición a Balaguer, bloqueado inicialmente en París, en una lista negra de dominicanos a los que no se les permitía entrar o salir. “Esto me permitió empalmar con todos los movimientos de vanguardia, con la Revolución de Mayo de 1968 en París… Yo estaba en las galerías y en los grupos de mayor experimentación, en mis riesgos concomitantes por las causas del mundo”, confesó en una entrevista. “Pude integrar la más profunda y delicada experimentación con la vanguardia política y solidaria”. Su presencia y su legado son sus murales que lo recuerdan en museos, hospitales, iglesias, universidades, el paraninfo de la UASD, el Congreso Nacional, la Junta Central Electoral, el Aeropuerto Internacional, la Casa de las Cucarachas… demostrando, como aseveró en vida, que “los marginados constituyen una fuerza, un alimento para nuestra cultura”, que “se puede ligar el compromiso de artista, creador, con el compromiso político”.


AREÍTO

Sábado 20 de julio de 2013

HOY

ALEX FERRERAS

Literatura

MAESTRÍA Y DESASOSIEGO EN “LA MANIPULACIÓN DE LOS ESPEJOS”

ROBERTO MARCALLÉ

L

a manipulación de los espejos, obra narrativa de Roberto Marcallé Abreu, corona el tercer tomo de la trilogía de novelas que empezó con Contrariedades y tribulaciones en la mezquina existencia del señor Manfredo Pemberton (2007), seguida por No verán mis ojos esta horrible ciudad (2009). El contexto de esta novela, que involucra el desvalimiento del individuo en la persona del señor Manfredo Pemberton, es el descalabro de la sociedad dominicana. A diferencia de otros autores que han tratado el mismo tema, Marcallé Abreu explora y luego penetra de manera profunda en el tejido de semejante situación. El escritor sabe colocar los problemas en su justa perspectiva. Los descarnados signos de la corrupción en nuestras instituciones, de la delincuencia de cuello blanco y común, el narcotráfico, los turbios manejos del poder así como otros flagelos sociales, son objeto de una disección quirúrgica de quien procura rastrearlos hasta sus interioridades más sutiles e imperceptibles. Como expusimos, la trama en esta trilogía gira mayormente alrededor del personaje de Manfredo Pemberton, que de pronto se ve atrapado en el ojo del huracán de lo que significan los aspectos concretos e hirientes para el ciudadano de la descomposición social que experimenta la República Dominicana. Es el modelo del dominicano formal y decente, orientado por valores morales y espirituales tradicionales, y al que asombran y repugnan estos aires neoliberales y posmodernos predominantes de manera universal. En No verán mis ojos esta horrible ciudad vemos al novelista construir su segunda obra de la trilogía desde las piezas del engranaje sobre el cual se levanta la más brutal maquinaria de corrupción, impunidad y de violencia sociales que registre la historia dominicana. Le toma el pulso a cuanta expresión evidencia la degradación y encanallamiento de la sociedad. Nada queda fuera del radio de acción en la cruzada eticomoral que ha emprendido contra los que entiende como responsables directos e indirectos de esta tragedia. Los mismos que siempre han estado al acecho para torcer la suerte del país en los momentos decisivos de su historia. El escritor es implacable cuando cuestiona los actores nacionales que han hecho causa común con estos personeros. Pero donde se torna más lapidario aún es cuando le toca enjuiciar la falta de firmeza y decisión, la ausencia del principio de autoridad, en medio del desgobierno. Y es aquí donde alcanzamos a ese personaje incierto que responde el nombre de Moronta. Su caracterización es el estudio de la simulación, la hipocresía, la mentira. En La manipulación de los espejos salta a la vista un mejor manejo de la lengua, del estilo y de la retórica de la ficción en Marcallé Abreu que, súbito, se torna más lírico y más depurado. Como dijimos en otra ocasión, el novelista conoce muy bien las herramientas de su oficio. No inventa. Mucho menos se entrega a onanismos literarios, por el mero hábito de experimentar por experimentar. El conocimiento profundo y abarcador de la naturaleza humana en Marcallé Abreu nos obliga a pensar en su seguimiento de los grandes escritores. Es un autor de largo aliento. Examina el tema o los temas que trata en su narrativa desde ángulos, dimensiones y perspectivas, creemos que jamás logrados por escritor dominicano alguno ni antes, ni durante, ni después de él. No se ha estancado en el tratamiento que le da al tema de la cuestión nacional en la narrativa dominicana, sino que se ha dado en explorarlo desde otras vertientes y con otros alcances a una escala totalizadora. Es lo que intenta hacer en esta última obra de su trilogía. Otro de los personajes que ocupa el centro de atención en La manipulación… lo es el Dr. Aníbal Mejía, digno representante, junto a Buenaventura Terrero, de lo que debería ser una prensa independiente y comprometida. Su estatura sobria, austera y de altos relieves éticos, nos trae a la mente la de Orlando Martínez. En todo rigor, el autor se identifica con la postura frontal que tuvo el malogrado periodista frente a los males nacionales. En esta nueva obra Marcallé Abreu vuelve y reitera su rebelión contra el caos social, político e institucional en que nos encontramos. Página tras página seguimos el discu-

rrir de un escritor que proyecta la construcción de una sociedad más digna y más justa para sus compatriotas, tal cual la había ideado Duarte. Ya que no le es dable en la realidad, busca hacerse justicia poética a través de su obra imaginativa. Se advierte al punto en el novelista su interés porque establezcamos una diferencia entre lo que fue el país bajo el caos (claro, el actual) y lo que se presume es en el ahora de la novela donde ya ha superado sus vicisitudes. Utiliza a menudo la técnica de la narración retrospectiva para indicarnos que se libró una lucha feroz, con ribetes apocalípticos, entre las fuerzas del bien y las del “Poder de las Tinieblas”, representadas las primeras por el “nuevo orden” y las segundas por el pasado encabezado por el espíritu maligno, que en la novela lo simboliza Casimiro Vargas, un personaje misterioso y desalmado, cuyo rostro humano nunca se visualiza con claridad. Pareja figura tiene por dominio la “Ciudad Oscura”, lugar enigmático y alegórico del poder del mal. Vargas hace sus primeros asomos en No verán mis ojos esta horrible ciudad. La cuestión nacional define el grosor de la narrativa de Marcallé Abreu. Sin embargo, está consciente de las rémoras que se han interpuesto en la evolución histórica de la República. De ahí el porqué no hemos logrado su plenitud como nación. Constantemente ha habido fuerzas poderosas tanto dentro como fuera de su esfera que conspiran contra su desarrollo definitivo. Conocemos entonces la entidad nombrada “La Hermandad”, personificación del poder demoníaco con alcance global. Cabe resaltar otra dimensión simbólica en La manipulación… Encarna en el instan-

te en que Casimiro Vargas le presenta a Dianne Benavent la “Ciudad Oscura” desde las alturas. La escena evoca el momento en que el Demonio le muestra al Cristo todos los reinos del mundo. Solo que a la periodista norteamericana le falta el carácter y la fuerza moral y espiritual para vencer la prueba. En otras palabras, se puede entrever una maniobra retórica del novelista para meter en la misma horma a uno que otro personaje, como lo apunta el dato de que jamás sabemos del final de la periodista, que poco antes había sido secuestrada. Subsumida también en ese mismo plano simbólico, toma cuerpo la imagen de la destrucción de la “Ciudad Oscura” inmediatamente después. Ciertamente, con esta trilogía de novelas Roberto Marcallé Abreu resulta ser tributario de la preocupación social de nuestros grandes pensadores del pasado, a quienes cierta corriente ideológica les ha despachado como los artífices del pensamiento aristocrático en la sociedad dominicana. Y para decirlo con Di Pietro en su libro La narrativa de Roberto Marcallé Abreu, a Marcallé no le basta con denunciar los problemas de su sociedad, lo que es común en los demás narradores; quiere ir sinceramente al fondo de esos problemas, averiguar el porqué, y así entender la razón por la cual todavía quedan sin solución”.

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HOY

AREÍTO

Sábado 20 de julio de 2013

Arte Contemporáneo

En la Galería de Funglode

AMABLE LÓPEZ MELÉNDEZ

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¡GUSTAVO SIERRA EXPONE CON LOS OJOS DEL ALMA!

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esde la noche del pasado jueves 11 -y hasta el próximo lunes 29 de julio-, en la Sala de Exposiciones de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Capitán Eugenio de Marchena #26, La Esperilla), se mantiene abierta la exposición “Ojos del Alma”, de Gustavo Sierra Fernández, compuesta por 11 obras pictóricas en las que su autor materializa la lírica “espesura conceptual ” de su ardiente policromía, al mismo tiempo que apuesta a una “polisíntesis expresiva” y a un repertorio sígnico polivalente cuyos efectos, en penúltima instancia y por ahora, operarían como legítimos “presentimientos” de su íntima aproximación a los fundamentos del hecho plástico y al conocimiento del sistema pictórico. Estas últimas apreciaciones se desprenden a partir de la confrontación detenida de tres pinturas de gran formato que constituyen el núcleo de la impactante muestra de Gustavo Sierra en la sala de Funglode. Se trata de tres grandes lienzos, titulados “Corazón Caribe”, “Panoa” y “Sueño indio” (2013). Frente a estas obras, no caben dudas sobre el Madre tierra. Acrilica sobre tela, 43x33. rigor y la profundidad con que el artista abraza su oficio. La proliferación de espacios internos, gestuales, virajes estilísticos y contenidos simbólicos es igual de vertiginosa que el estallido cromático y sus inminentes juegos de luces, texturas, tonalidades y transparencias en las superficies. Pero lo que verdaderamente importa ahora es advertir estas obras recientes de Gustavo Sierra como efectos sensibles y rigurosos de su sorprendente capacidad creativa, de su imaginación y de una práctica pictórica en progreso. La muestra se completa con una serie de pinturas de mediano for- Agasshi. Acrílica sobre tela,45x35. mato, ejecutadas en acrílica sobre tela, tales como “Madre tierra”, “Vista al mar”, “Murmullo” (2012), “Azul” y “Suspiros del alma” (2013), en las que Gustavo Sierra despliega una búsqueda estética que florece y resiste a través de unos Sueño indio. Acrílica sobre tela, 85x70, 2013. espacios metafóricos impregnados de signos y alusiones que nos remiten a los mundos del sueño, la poesía, la magia, la corporeidad femenina, la maravilla del paisaje -el sentido de la tierra-, la memoria y el deseo. La disposición lúdica, lúcida y reflexiva hacia los secretos del oficio; hacia los soportes y los límites de la pintura -si es que los hay todavía-, es la clave conectiva de Gustavo Sierra con la “escuela dominicana” a través de su admiración por la obra de maestros y personalidades esenciales como Jaime Colson, Gilberto Hernández Ortega, Yoryi Morel, Marianela Jiménez, Antonio Prats Ventós y Cándido Bidó. Esa actitud “pasional” por la rigurosidad formal a la hora de materializar los contenidos objetivos y conceptuales; esa misma pasión por la línea, el dibujo, los juegos de luces, sombras, transparencias y la vital policromía, es la que conecta la obra de Murmullo. Acrílica sobre tela, 30x40. Sierra con la pintura dominicana de la modernidad. “Ojos del Alma”, pretende ser un poema sin palabras, hecho de formas, colores y materia, hasta llegar a la integración plena y armoniosa de los espacios del sueño, la poesía y la imaginación. Cada una de las obras que conforman el cuerpo de esta ofrenda testimonian mi compromiso de seguir transmigrando entre las latitudes espirituales del deleite y la plenitud estética. Y ahora, para compartir este sentimiento con cada uno de mis preciados espectadores, a quienes les dedico esta muestra, experimentar la emoción y el encanto de vernos como frente a un espejo, con los “Ojos del Alma”...

Panoa. Acrílica sobre tela,64x58.

GUSTAVO SIERRA

Gustavo A. Fernández Sierra nace en La Vega en 1951. Durante su infancia y adolescencia realizó estudios de dibujo artístico en diferentes academias de arte del país. Realizó estudios de dibujo y pintura desde 1957 hasta 1961 y desde 1965 hasta 1969 en la Escuela Nacional de Bellas Artes. En ese año, inicia sus estudios de arquitectura y más adelante obtiene el grado de Arquitecto en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Gustavo Sierra ha incursionado en la pintura mural, la escenografía, la escultura de papel, el premoldeado industrial y la ilustración de proyectos arquitectónicos y urbanísticos. También realizó estudios en la Escuela de Arte de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), bajo la orientación directa del maestro Antonio Prats Ventós. En el 2012, presenta su primera exposición individual, titulada “Sueños de las Cariátides” en la Sala de Arte de Funglode.

Areíto 200713  

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