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editorial

Todas las enseñanzas del Buda tienen un único propósito: beneficiar a todos los seres sensibles. Este beneficio puede ser o la paz y la felicidad pasajeras entre dioses y seres humanos o la perdurable bonanza de la liberación y la iluminación. Jamgön Kongtrül

Vivimos de espaldas a la realidad, insertados en un modelo de mundo creado por nuestro subjetivismo, cultura, educación y hábitos. Actuamos dentro de un universo que moldeamos según nuestra visión petrificada del yo y que es justamente la causa de nuestra insatisfacción. Es en este sentido en el que podemos decir que la vida es sufrimiento, tal y como nos recuerda el Buda en la primera noble verdad. Sin embargo, es posible vivir de otra manera ahora mismo, dejando que las cosas fluyan. Como dice el poeta Gary Snyder: “…me gusta la visión budista que aconseja vivir abiertamente, sin sentirnos culpables”. Vivir dispuestos a batallar allí donde creamos necesario hacerlo, aceptando las cosas cuando no hay otra opción y manteniendo el equilibrio en medio de la tormenta. El dharma o darma nos enseña y nos ofrece múltiples estrategias para vivir sobre la base de esta percepción del mundo. Todos podemos encontrar la enseñanza que nos ayude a cambiar el hábito de obviar la transitoriedad de todas nuestras experiencias, para luego quedarnos estancados en el patrón del mundo y el tiempo que hemos construido falsamente al mantener una visión centrada en el yo, un yo que solo existe en relación a otras cosas, y no por sí mismo. El darma, las enseñanzas del Buda, proporcionan una inspiración sin par. En primer lugar hay que conocer y estudiar los textos donde está contenido este darma. Idealmente habría que escucharlo de la voz de un maestro suficientemente cualificado en la virtud, como cualidad personal, en el conocimiento del propio darma, como cualidad intelectual, y en la integración de ese darma en todas las acciones y pensamientos, como experiencia. Pues el darma es una experiencia, y no sólo conocer las escrituras contenidas en los cánones clásicos y poderlas explicar. El estudiar el darma pero, sobre todo, el actualizarlo en nuestra vida como una referencia fiable para todo lo que hacemos, nos habilita para ser capaces de hacer frente a todo, a todas las tormentas, porque nos entronca en nuestra verdadera identidad cambiante, donde comprendemos que una experiencia da paso a otra y ésta a su vez a otra y así sin tregua…

Con respecto al darma Lama Yeshe aconsejaba: “acepta aquello que ahora entiendes como algo beneficioso para tu vida”. Él solía decir: “de todo lo que he dicho, quedaros sólo con aquello que tenga sentido, con lo que tenga cierta resonancia en vuestro interior”. Casi como si el darma estuviera ya latente en nosotros de una forma invisible y soterrada y sus palabras pudieran despertar este darma o sabiduría natural interior. Se trata de la naturaleza del despertar que todos llevamos dentro. La energía de la sabiduría de la que hablaba Lama Yeshe se refiere a la cualidad innata y embriónica del darma que reside como un potencial en nosotros. Tiene que ver con nuestra lucidez, sensibilidad y sabiduría. Pero resulta que este atributo permanece oscurecido por la actividad incansable de los órganos sensoriales y de la mente, continuamente enfrascados en las actividades ordinarias de la vida. Este estar siempre ocupados con los ocho darmas mundanos de aspirar a ser reconocidos y a no ser denigrados, de encontrar el placer y evitar el dolor, de ganar siempre y no perder nunca, de encontrar el éxito y no tener nunca un tropiezo, nos mantiene distraídos la mayor parte del tiempo, constituyéndose como la causa principal de que finalmente nos alienemos de nuestra verdadera naturaleza. Hay aspectos del darma que son fácilmente asumibles. Otros son difícilmente comprensibles para mentalidades sin entrenamiento en la reflexión y el análisis. Y aún hay otros que requieren abrirse al aspecto “mágico” del universo en el sentido de que muchos fenómenos y acontecimientos no pueden ser explicados por el método científico, al menos por el momento. Esa es la razón por la que necesitamos maestros preparados que nos hagan entender no el sentido explícito de los textos, sino su significado implícito. Escuchar el darma de un maestro cualificado es tan importante como la práctica de la meditación. Algunos creen que sólo la meditación importa pero es importante saber cómo y en qué meditar y esta información vital tiene que venir de un mentor espiritual o de una larga experiencia en el camino.

Cuadernos de budismo

XAVI ALONGINA – Editor es una publicación trimestral de: EDICIONES DHARMA: Elías Abad, 3 bajos - Aptdo. 218 - 03660 Novelda (Alicante) - Tel. 96 560 32 00 E-mail: dharma@edicionesdharma.com – www.edicionesdharma.com DIRECTOR: Xavi Alongina • HAN COLABORADO EN ESTE NÚMERO: José Alias, Eduardo García-Arévalo, Jianhong Liu, Carmen Nieto, Ananda Acosta, Toto Lara, María de Lara, Aurora García, Marisa González, Valentín Mencía, Javier Agenjo, Carlos Cirugeda, Marc Alongina, Margarida Menargues y Santiago Aguado. SUSCRIPCIONES: M.ª Carmen Pérez - Tel.: 609 632 932 (de 9 a 14 horas) - maricarmen@edicionesdharma.com IMPRESIÓN: Aguado Impresores, S.L. · Novelda • Depósito Legal: A-1027-87 · ISSN: 1886-1067 • IMPRESO EN PAPEL RECICLADO 100% DISEÑO PORTADA: AGUADHARMA Cuadernos de budismo no comparte necesariamente las opiniones de sus colaboradores. NUESTRO OBJETIVO: presentar la esencia del budismo de una manera no sectaria e integrada a la cultura occidental. SUSCRIPCIÓN: se inicia siempre con el número de primavera de cada año. Al suscribiros recibiréis los números ya aparecidos en el año. El precio de la suscripción para el 2012 es de 20 €. 25 € para el extranjero. 25 € con Cuadernos digital en España y 30 € suscripción más versión digital para el extranjero. Por respeto al medio ambiente, a los textos e imágenes que contiene, no tiréis a la basura los ejemplares viejos de Cuadernos. Pasadlos a alguien o juntadlos con vuestro papel para reciclar. EDICIONES DHARMA ESTÁ ASOCIADO A LA FPMT


Cartas al director Sobre la estatua del Lama Yeshe Si este señor piensa que las estatuas de los lamas son para fomentar el fanatismo y el culto a la personalidad, es su problema basado en un punto de vista que carece de la información adecuada. Si estuviera bien informado del camino budista sabría que las estatuas de los maestros se hacen para inspirar a sus seguidores y mantener viva su tradición, del mismo modo que se hacen estatuas del Buda. El maestro es quien nos transmite las enseñanzas del Buda y merece el mismo respeto. Jamyang Wangmo

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Editorial De otras revistas y de la red El darma de ver con buenos ojos aquellos que nos dañan

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Algunas verdades del darma

Lama Zopa Rimpoché Lama Thubten Yeshe

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La mente que no limita. Andrew Olendzki Caminando...II. Carmen Nieto No podemos detener el granizo Bonnie Myotai Treace

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Entrevista con el Gueshe Tsering Palden Toto y María Lara

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Perlas del darma La reecarnación de los Dalái Lamas XIV Dalái Lama

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Pasaje al Mandala del Buda. Principios distintivos del darma: I No-teísmo Ven. Aigo Seiga Castro

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Una presentación de las tres joyas del refugio según el Uttaratantra de Maitreya Anila Jamyang Wangmo

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Cuadernos de budismo y Viajes Sanga de la mano de Xavi Alongina Estamos preparando una nueva edición de nuestro viaje más querido. Se trata de Tras las huellas del Buda, una experiencia irrepetible que tendrá lugar en los mismos lugares donde vivió y meditó el Buda. Reflexionaremos, meditaremos y discutiremos sobre la relevancia de las enseñanzas budistas en el mundo. Charlas diarias sobre los aspectos fundamentales del darma además de explicaciones del papel que jugaron los lugares que visitaremos en el nacimiento del budismo. Lumbini, Kusinagar, Sarnath y Bodhgaya, los cuatro lugares considerados por todas las tradiciones budistas como los lugares de peregrinaje sin par además de visitar Varanasi, la ciudad de la luz. Incluirá un retiro de 3 días de meditación y tendrá lugar en las navidades. El viaje está destinado a practicantes o simpatizantes budistas, aunque visitar la india rural del norte de la India es en sí mismo una aventura única. Será un viaje de aprendizaje y disfrute.

¿Qué es el dharma? Todo es dharma Antonio Pascual

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Maneras de vivir. José Alias Los ocho símbolos auspiciosos. El estandarte de la victoria Libros Imágenes del despertar Portada: Una de las bibliotecas del Palacio del Potala en Lhasa. Los textos están en el formato peya, folio alargado suelto. Los folios están entre dos tablas de madera envueltas en un trozo de seda con el título del libro en uno de sus extremos. Las bibliotecas se suelen elevar del suelo lo más posible, en ocasiones se deja espacio debajo para que los peregrinos pasen por debajo de los textos del darma. Foto de Ediciones Dharma. Contraportada: Imagen de un tangka de Vajradara perteneciente a la colección de Ediciones Dharma. Por cortesía de la Tibetan Treasure House de Katmandu, Nepal.

Si os interesa la experiencia enviar un email a dharma@edicionesdharma.com o dejad vuestros datos en el teléfono de Ediciones Dharma 965 603 200 ó 609 632 932 y os mantendremos al corriente de todos los detalles.

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de otras revistas y de la red

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Un llanto por la libertad

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Se me rompe el corazón al ver las imágenes. ¿Cómo puede suceder algo así? ¿Qué puedo hacer yo? Me siento sobrecogido cuando veo el vídeo de la valiente y apasionada monja budista Palden Choetso en medio de la calle, incinerándose como una antorcha humana. Quiero hacer algo para apagar las llamas. Pero es imposible. Del mismo modo que la saludo por su valor, por su fe en el amor, por su determinación y por su creencia de que la paz es posible. ¿Lloraba por la libertad? ¿Por ella misma? ¿Por su gente? ¿Por su país? ¿Por su querido lama, maestro y salvador? (…) En una reunión en la Rooselvelt House de Nueva York, Kirti Rimpoché, abad exiliado de uno de los monasterios de donde proceden algunos de estos valientes monjes y monjas que se han inmolado recientemente (28 casos según la Tibetan Review) se levanta y declara, “Es un acto de no violencia extrema”. No estoy seguro de ello al principio y todos deploramos que esto esté sucediendo. Si cualquier joven monje o monja preguntase a su abad, lama o al Dalái Lama, “¿Debo ofrecerme a mí mismo a favor de la libertad?”, la respuesta sería un no rotundo. “¡Soporta la opresión y vuelve tu mente hacia la práctica para obtener la libertad definitiva del nirvana y el despertar para el beneficio de todos los seres!”. Pero una vez llevan a cabo su sacrificio uno no puede hacer otra cosa que respetar su coraje. (…) Una mujer que pasaba por ahí en el momento de la inmolación, consigue sacar una kata blanca de su bolso, un ofrecimiento tradicional de buena voluntad y respeto, y la lanza hacia la antorcha viviente que es Palden Choetso, mientras su cuerpo colapsa y cae al suelo muerta. (…) Cuando destruyes tu cuerpo, violas tu propia vida, las vidas de lo que los budistas llaman las “84.000 células” que lo constituyen. Esto parece violento. Sin embargo, en este caso, el individuo se sacrifica a sí mismo para apelar a su enemigo, para transmitir el mensaje quizás

muy subliminal de que no tiene nada que temer de ella, que ella aguantará su relación con el miedo y el dolor al quitarse de en medio y dejar de ser la diana de su eventual autodestructivo y no saludable comportamiento. Este es el verdadero “no causar daño”; perfecta resistencia entregándose completamente. (…)

Los chinos acusan al Dalái Lama de promover las inmolaciones soportando las manifestaciones en contra de los chinos por su política represiva en Tíbet. Tal acusación es totalmente falsa. Recuerdo la reacción del Dalái Lama frente a la inmolación de Thubten Ngodup en Nueva Delhi, a quien el Dalái Lama visitó en el hospital antes de su fallecimiento. El Dalái Lama estaba muy contrariado por el suceso y eso que el monje en cuestión era mayor y no joven y con un brillante futuro de estudio y logros frente a él. En esta ocasión el Dalái Lama dijo: “Esto es un acto de violencia, aun cuando es infringida a uno mismo. La misma energía que puede producir que alguien se produzca esto a sí mismo está muy cerca de la energía que permite que alguien sea capaz de matar a otra persona a causa de la furia y el ultraje”. El Dalái Lama pudo transmitir su mensaje al oido del monje cuyo cuerpo estaba totalmente vendado “No te mueras con odio en tu

corazón hacia los chinos. Eres valiente y has dejado clara tu posición, pero no dejes que tu motivación sea el odio”. El monje de alguna manera asintió que comprendía, lo que alivió mucho al Dalái Lama”. (…) El Buda dijo que nunca conseguiremos con el odio acabar con él, solo con amor es posible. El odio quiere destruir su objeto, a una persona que se considera que obstruye la felicidad de la persona que odia; pero el amor quiere incluso que el que os odia sea feliz, y no lo considera algún tipo de obstáculo; así es como se puede superar el odio. (…) El número de jóvenes monjes y monjas inmolándose en una llamada terminal para cambiar el corazón de hierro de sus opresores nos golpea directamente en el corazón de nuestro mundo. (…) A Cry for Freedom, un artículo de Robert Thurman aparecido en el número de primavera de este año de la revista Buddhadharma.


Antes y después Es un proyecto del fotógrafo estadounidense Peter Seidler, cuyo propósito era capturar los efectos observables después de largos periodos de meditación. Las fotos fueron tomadas antes y después de un Dathün de un mes de curación de Shambhala, dirigido por un maestro

cualificado. Peter explica que “antes de tomar la fotografía, le decía a cada persona que considerase qué era lo que esperaban de este periodo de meditación que estaban a punto de iniciar. Esto sucedía en el primer día. Después al final del retiro, aproximadamente 30 días después, pedí a los participantes que se sentaran delante del mismo escenario y que considerasen cuál

había sido su experiencia personal durante el retiro de meditación. El resultado es la serie de las fotos adjuntas. Resulta obvio del resultado que la persona en cada uno de los retratos ha pasado por una experiencia transformadora importante”. De la revista de la FPMT Mandala, del número de abril-junio 2012

No queremos un mundo donde se tira todo. Una entrevista con Gary Snyder solutistas y dualistas de la religión occidental. Entonces, debemos hacerlo mejor, pero ¿cómo vivimos frente a la magnitud de la crisis actual sin deslizarnos hacia el miedo o el sentimiento de culpa? De acuerdo, la segunda norma: recuerda las enseñanzas sobre la transitoriedad. No existe una solución final a nada, a excepción de las

resoluciones que cada uno de nosotros tomamos por nosotros mismos. Debes tener la vista clara y la habilidad de ver las condiciones actuales del universo físico y no salir corriendo. Una aproximación occidental es decir que este es un universo fallido. Algunas de las sectas fundamentalistas dicen: “Satanás lo controla todo, así que mejor nos vamos de aquí”. Algunas escuelas hindúes también buscan escapar del nacimiento y la muerte, liberán-

dose completamente de la carnívora rueda del samsara. Pero me gusta la visión budista que aconseja vivir abiertamente, sin sentirnos culpables. Y dispuestos a batallar allí donde creamos necesario hacerlo, aceptar las cosas cuando no hay otra opción, y mantener el equilibrio en medio de la tormenta. …Sería fantástico que nuestras prácticas y valores budistas trajeran consigo una forma de vida más sencilla. Lo hemos conseguido mínimamente, y podemos sentirnos orgullosos de ello, pero no es suficiente para cambiar la dinámica del mundo actual. Es maravilloso poder vivir en un lugar desde donde puedas llegar a cualquier parte en bicicleta, tener paneles solares en tu techo y comer alimentos cultivados orgánicamente. Pero la mayoría de la gente no puede permitirse este tipo de vida. Personalmente creo que no veremos un cambio más profundo hasta que tengamos un mayor sentimiento de la crisis actual, más hacia el sentimiento de colapso del sistema actual. Lo mejor que podemos hacer es vivir como un modelo de lo que tiene que venir, encontrar buenos argumentos para que la gente se acerque a una simplicidad voluntaria en una sociedad sostenible… De una entrevista con el poeta Gary Snyder (Premio Pulitzer en 1975 por su obra Turtle Island) aparecido en el último número de la revista Inquiring Mind. El autor ha tenido un papel importante en la introducción del budismo en occidente. Él es quien ha explorado y difundido las bases filosóficas y espirituales del movimiento medioambiental moderno.

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Nuestros juguetes tecnológicos y la forma en que vivimos en el mundo moderno están causando un gran perjuicio a otras especies. ¿Cómo nos podemos extraer de esta violencia en ocasiones inconsciente? Bueno, en primer lugar no te sientas culpable. No tiene sentido sentirse culpable sobre el daño que podemos ocasionar al mundo. Al nivel más básico, cada organismo vivo sobrevive comiéndose a otros organismos. Esto es de lo que trata la ecología, una transferencia de energía. Sabemos que todos somos transitorios, pero podemos consolarnos en el hecho de que sea lo que sea de lo que estamos hechos, esto no acabará en la basura. Continuará en distintas formas. Esto constituye nuestro acto final de generosidad con el universo. A lo que me estoy refiriendo es que el mandato de no causar ningún daño no puede considerarse como algo absoluto como en los Diez Mandamientos, estas leyes en las que todo es blanco o negro de las religiones judeo-cristianas. En el sánscrito clásico, ahimsa quiere decir “no causes daño” o “produce el menos daño posible”. Los preceptos del Budismo son considerados como desafíos, como koans, en los que te preguntas continuamente: “Bueno, ¿cómo me he enfrentado con esto hoy? Y no te castigas porque no lo hayas hecho muy bien. Al contrario, dices: “Bueno, lo haré mejor la próxima vez”. Esta es una diferencia importante entre los acercamientos de Asia Oriental a la ética y los modelos ab-

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El darma de ver con buenos ojos aquellos que nos dañan

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Lama Zopa Rimpoché

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De un curso sobre la perfección de la paciencia impartido en el Centro Budista Tibetano de Monóvar (Alicante) en 1981 y editado por Xavi Alongina.

La ira no beneficia a nuestra mente ni a la de los demás. A través de nuestra experiencia podremos darnos cuenta de que cuando surge la ira, nuestro cuerpo se encoge y nuestra mente pierde la relajación y el bienestar; esto sin tener en cuenta el karma y los resultados negativos que tendremos que experimentar como resultado. Cuando surge la ira, el cuerpo se vuelve repulsivo, la mente se oscurece y todo se ve de color rojo, igual que las nubes al atardecer. Cuando la ira se apodera de una persona hermosa, ésta se vuelve siniestra y da miedo a quien la mira. Además, y tal como se explica en los sutras y en La práctica del bodisatva de Shantideva, el karma acumulado con la ira es inmenso. No es suficiente con pensar en esto durante una semana o un mes, sino que hay que estar constantemente pendiente de ello. Antes de ir a ver a alguien con el cual es posible que nos vayamos a enfadar, debemos tomar una determinación siendo conscientes del karma y sabiendo que existe peligro de que aparezca el enfado. Debemos pues, tomar la decisión de no dejar que la ira gane la batalla, y ser nosotros los que tengamos el control. Es muy útil salir de casa con la mente preparada para practicar la paciencia. Es también valioso recordar los infortunios que podremos experimentar en los reinos desafortunados si no desarrollamos la paciencia como un hábito saludable.

Tenemos que practicar la paciencia con las personas que vemos cada día, con las personas que nos critican, con las que nos tratan mal, con las que tienen malos modales con nosotros, con aquellas que nos ofenden y que nos detestan. Estas personas que se comportan así con nosotros son los únicos seres bondadosos que nos pueden ayudar a practicar la paciencia y a desarrollar un buen corazón. Con ellos aprenderemos a disminuir nuestro enojo y por tanto nos proporcionan las experiencias que esta práctica conlleva. Es como si nos ofrecieran un delicioso pastel. Si no existieran seres que nos tratasen mal y que no nos quisieran, no tendríamos la oportunidad de practicar la paciencia y por ende alcanzar la mente omnisciente. Las personas con las que vivimos, con las que compartimos nuestro tiempo, aquellas con las que trabajamos que nos molestan y perturban, deben considerarse como nuestros maestros en la práctica de la paciencia. Prácticamente hablando, son como maestros que nos ponen el despertar al alcance de la mano. Puede surgir en nosotros la cuestión de que, puesto que el enemigo no tiene el menor interés en ayudarnos, esto no puede beneficiarnos, pero aun así nos da la oportunidad de practicar la paciencia y gracias a él podemos aprender a controlar nuestro despecho y eventualmente alcanzar incluso la iluminación. Por eso, el enemigo es tan


valioso como el verdadero camino y la verdadera cesación del sufrimiento, porque nos libera de nuestras ofuscaciones mentales y nos encauza directamente hacia el despertar. Si no meditamos sobre el verdadero camino y la verdadera cesación del sufrimiento, no podemos desarrollarnos. Igualmente, si no practicamos la entereza con el enemigo, no es posible que éste se convierta en beneficioso como nosotros y nos conduzca hacia el nirvana. Esto es como tener alimentos y ropas y no usarlos, nunca serían útiles. Ni la ropa ni los alimentos tienen el pensamiento de beneficiarnos; no obstante, si la usamos, la ropa nos protegerá del frío y de la lluvia y si comemos nos alimentaremos. De la misma forma, el enemigo nos ayuda a pacificar el sufrimiento y la ira, pero no servirá de nada si no nos acordamos de su bondad. Si no meditamos en el camino para terminar con el sufrimiento y sobre el verdadero cese de éste, no nos beneficiará igual que si no meditamos sobre el enemigo y practicamos paciencia con él no recibiremos ningún beneficio ni completaremos la práctica de la paciencia. Es bueno recordar a la persona que nos desagrada y también aquella que nos detesta. Pensemos en ellas, al murmurar de nosotros, como si recitasen mantras, recordando que son nuestros virtuosos maestros de paciencia. Aunque tengamos millones de euros o tanto oro acumulado como la altura del monte Everest, no podremos comprar la fuerza interior de la paciencia que sólo obtenemos gracias al enemigo. El adversario nos ofrece algo que no puede valorarse; la práctica de un corazón cálido. Comparando su va-

lor con el de los euros o el del oro, el de éstos es insignificante. Todas las posesiones materiales juntas no nos pueden salvaguardar de los reinos inferiores ni del samsara y no nos pueden ayudar a alcanzar la mente en paz de la omnisciencia. Una persona que no tenga ni oro ni bienes pero practica la paciencia con el enemigo, se beneficia para conseguir en esta vida una mente feliz y tranquila y en las futuras alcanzar cualquier cosa que desee, incluso la iluminación. El enemigo nos da todo esto al ayudarnos a adiestrar nuestra mente. Por lo tanto, el enemigo es mucho más bondadoso con nosotros que, por ejemplo, alguien que nos regale una gran cantidad de dinero contante y sonante. En las enseñanzas sobre el adiestramiento de la mente, leemos que los seres superiores ofrecen bien a cambio del mal; sin embargo, si alguien nos injuria, nosotros reaccionamos con la misma moneda. Por otra parte, muchas veces devolvemos mal por bien, cosa que no ocurre con las personas de gran desarrollo espiritual, que aunque reciban agravios devuelven bondad a cambio. En la historias de las vidas previas del Buda Shakiamuni, los Yatakas, se cuenta que en cierta ocasión, cuando era bodisatva, había renacido en el reino animal, y cinco hermanos de otra especie vinieron a comerse su cuerpo. En lugar de desear dañarlos en el futuro, la aspiración del bodisatva fue que debido a la relación que habían tenido con él al comerse su cuerpo, pudieran renacer como sus discípulos, con el objeto de que pudieran subyugarse, escapar de la rueda del sufrimiento y ser guiados al nirvana. Por eso,

cuando el Buda, después de su despertar viajó a Sarnath y puso en movimiento por primera vez la rueda del darma, encontró allí a cinco discípulos. Aunque uno dañe a un bodisatva, éste nunca se lo tiene en cuenta y siempre devuelve el bien. No cabe otro pensamiento en su continuo mental que el de hacer el bien y dar felicidad a los demás. Si alguien nos critica o comenta cosas desagradables acerca de nosotros, debemos escucharlas con un pensamiento de amor y compasión. En lugar de hablar de los defectos de esta persona, lo que debemos hacer es proclamar sus buenas cualidades. Esta práctica se opone al pensamiento de pensar solo en uno y es muy eficaz para la mente. Lo mejor que podemos hacer con esta persona es darle las gracias e invitarle, por ejemplo, a comer, pero no con la esperanza de que así dejará de criticarnos, pues esto sería una forma política de actuar, sino simplemente para darle las gracias por el bien que, sin ella saberlo, nos proporciona. Si no intentamos practicar paciencia a cambio de las injurias recibidas y pregonar cosas buenas de esa persona hoy mismo, pasarán los meses y los años y olvidaremos hacerlo. La vida se hace cada vez más corta con cada segundo que pasa, y un día la muerte llega inesperadamente por diferentes circunstancias. Entonces, aunque hayamos leído muchos libros y escuchado muchas enseñanzas, si no hemos practicado no nos servirá de nada. Nos daremos cuenta de que nos hemos dejado arrastrar por el encono y el rencor tantísimas veces y sin embargo, la práctica del buen corazón no la hemos actualizado nunca. En cierta ocasión, en un 42

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Antes de ir a ver a alguien con el cual es posible que nos vayamos a enfadar, debemos tomar una determinación siendo conscientes del karma y sabiendo que existe peligro de que aparezca el enfado. Debemos pues, tomar la decisión de no dejar que la ira gane la batalla.

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