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Redes sociales y educación superior en México

Edgar Oswaldo González Bello

Febrero del 2012


Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) han posibilitado la creación de espacios virtuales donde se implementan nuevas interrelaciones humanas: las redes sociales; estos nuevos entornos se han desarrollado poco a poco dentro del contexto de la educación superior, permitiendo la construcción de áreas donde se dan nuevos procesos de enseñanza-aprendizaje y también, la transmisión del conocimiento, principalmente en los niveles de intercambios información a través de Internet (Bello Díaz, 2007). De acuerdo con Cobo y Pardo (2007), Internet y los sistemas que lo rodean se han constituido como medios sociales para consumir e intercambiar información. En ese sentido, quizá una de las características del presente momento de la educación superior, es la curiosidad y esperanza que despierta la posibilidad del uso de las redes sociales para promover comunidades de aprendizaje. Como antecedentes a esto, existen experiencias e investigaciones respecto a su uso académico, cuyas recomendaciones han orientando a que los profesores de educación superior utilicen pedagógicamente estos sistemas, aprovechando que los estudiantes pasan horas conectados y que ofrecen herramientas de comunicación totalmente aptas para un fin educativo (Morelli, 2011). Las redes sociales enlistan a todas aquellas herramientas diseñadas para la creación de espacios que promueven o facilitan la conformación de comunidades e instancias de intercambio social. Desde una perspectiva académica, es posible la creación de un espacio educativo seguro y exento de curiosidades externas. Además, favorecen el aprendizaje informal a través de establecer relaciones por medio de herramientas como el chat, los foros y todo tipo de comentarios a través de fotos, vídeos, enlaces, textos, etc., favoreciendo un ambiente de trabajo agradable. Esto considerado debido a que el estudiante no acude sólo por obligación, sino porque también puede desarrollar una parte de su actividad social en ella. Esta actividad informal es la que puede hacer que las redes sociales sean un lugar único para ejercer una labor educativa apoyada por una motivación que se auto-produce en el estudiante.


Cobo y Pardo (2007) indican que este tipo de sistemas permiten comunicarse, entretenerse, compartir y aprender. Además son entendidos como un espacio consolidado para formar relaciones, comunidades y otros sistemas sociales donde rigen normas similares a las del mundo real, en que la participación está motivada por la reputación tal como ocurre en la sociedad. En un contexto académico, los grupos que se conforman dentro de estas redes, permiten la creación de agrupaciones que normalmente son conformados por estudiantes de una misma clase o asignatura, incluyendo su profesor, llegando a utilizar el sistema como un medio de comunicación, de compartición de diferentes archivos, de mensajería instantánea y muchas más utilidades tales como formar redes de asignaturas, redes de centros educativos, grupos para crear comunidades con intereses en común, como lugar de consulta de dudas y de actividades académicas, así como tablón de anuncios y para la tutoría de trabajos. Lo anterior permite definir que las redes sociales tienen una innegable utilidad para la educación formal, aunque su mayor logro consiste en establecer un vínculo que la une con la informal (De Haro, 2010), lo cual permite imaginar que las redes sociales son un paso más hacia la descentralización de los contenidos educativos (Piscitelli, Adaime, & Binder, 2010) y desde en sentido inclusivo de la educación superior, pueden servir a las instituciones como herramienta para reducir brechas de conocimiento (Santamaría, 2008). Dentro de las tipologías de redes sociales es posible distinguir principalmente el tipo horizontal, siendo aquellas donde el usuario se incorpora a una gran red que normalmente tiene ya miles de usuarios como es el caso de Facebook (facebook.com). De acuerdo con De Haro (2010) este prototipo de red posibilita la creación de grupos, creando un espacio donde sus miembros pueden aislarse del resto de usuarios de la red, pero existe siempre un nivel donde el usuario puede estar en contacto con los demás, es decir, una de sus desventajas se produce cuando no es posible garantizar la privacidad absoluta, ya que estará en contacto con otras personas ajenas al proceso educativo, sin la posibilidad de controlar los actos o la información que comparta por medio de ella.


Otra atributo es que son herramientas en su mayoría gratuitas y de fácil uso, aspectos que les permiten ofrecer un espacio virtual para escribir y compartir contenidos multimedia con personas de intereses similares y poner en común conocimientos donde todos participan activamente. Rivera (2011) señala que su facilidad de uso destaca en medida que puede utilizarse con efectividad, eficiencia y satisfacción por parte de los usuarios. Freire (2007) puntualiza que el desarrollo de redes sociales basado en la Web 2.0 como Facebook, podrían ser una solución potencial a este compromiso de desarrollar nuevos ambientes de aprendizaje para la educación superior, dado que proporcionan recursos dentro de un entorno controlado y permiten gestionar tanto contenidos como usuarios.

Retomando el sistema de red social Facebook, las posibilidades pedagógicas que según expertos ofrece son: 

Acercar al estudiante con el profesor y viceversa.

Incrementa el uso de las TIC.

Facilita la coordinación y trabajo de diversos grupos de aprendizaje.

A partir del perfil publicado por los estudiantes, el docente puede conocer sus intereses: descripción personal, música, películas, etc., aspecto que permite crear estrategias de enseñanza acorde a intereses y necesidades.

Crear una cercanía con el grupo, donde todos se conectan y crean una comunidad educativa propia.

Compartir conocimientos, actividades y eventos de interés.

Facilita el aprendizaje cooperativo: todos participan y ponen en común sus saberes y experiencias, inquietudes, necesidades de acuerdo a los gustos de los estudiantes.

Creación de grupos internos de la misma Institución educativa y de otros grupos de con intereses específicos.

Crear y participar en grupos de discusión: para responder preguntas, lanzar opiniones, realizar debates.

Mantener al día a los estudiantes en noticias, eventos y sitios web de interés académico y/o profesional para ampliar directamente conocimientos.


Permite conectar a estudiantes y profesores para intercambiar material en diversos formatos: texto, fotos, videos, archivos, audio, etc.

Propicia el trabajo colaborativo entre estudiantes y la retroalimentación en procesos pedagógicos.

Es importante recordar que Facebook nació bajo la idea de conformar redes universitarias en las instituciones americanas. Primero fue en la Universidad de Harvard y luego se fueron sumando otras instituciones educativas junto con otros profesionales del entorno educativo, hasta acabar abriéndose a todo el mundo. Una realidad en México es que las redes sociales, específicamente Facebook, representan la mayor parte de minutos en línea (28,6% del tiempo) para los usuarios de Internet, con un crecimiento del 54% en el último año, situación detectada en por un estudio de ComScore1 quien publicó un informe sobre las principales actividades en Internet por la población mexicana. Argumentos como los anteriores, imponen a que el análisis del presente documento se centren en el desarrollo que ha tenido Facebook en el entorno de la educación superior y en particular el caso de México, aspecto que coincide con Piscitelli (2009), autor quien se ha dedicado a estudiar esta red social y su relación con la educación superior a través de un trabajo denominado “Proyecto Facebok”, define que hay muchos motivos por los cuales un profesor debería o querría utilizar Facebook en su práctica educativa, ya sea para compartir fotos, vídeos o notas, aprovechando que la mayoría de sus estudiantes ya lo están. Un promedio de 80% de los estudiantes en muchos países ya usan Facebook (Gómez & López, 2010). Estos motivos y otros han planteado un desafío a la educación superior en aprovechar las redes sociales y el conocimiento que se podría producir en ellas.

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ComScore, es una empresa líder en medición del mundo digital. Para consultar el informe citado consultar: http://www.comscore.com/Press_Events/Press_Releases/2011/8/Social_Networking_Now_Accounts_for_Larg est_Share_of_Online_Minutes_in_Mexico


Fogg Phillips, Baird, & Fogg (2011) recientemente han señalado siete formas para que los educadores puedan usar Facebook que a continuación se presentan: 1. Ayudar al desarrollo y seguimiento de la política del centro educativo acerca de Facebook. 2. Animar a los alumnos a seguir las directrices de Facebook. 3. Mantenerse al día en lo que se refiere a las configuraciones de seguridad y privacidad en Facebook. 4. Promover la buena ciudadanía en el mundo digital. 5. Utilizar los grupos y las páginas de Facebook para comunicarse con los alumnos y los padres. 6. Adoptar los estilos de aprendizaje digital, social, móvil y “siempre en línea” de los estudiantes del siglo XXI. 7. Utilizar Facebook como un recurso para el desarrollo profesional.

Asimismo, es posible navegar por Internet y encontrar una gran cantidad de artículos en línea publicados recientemente sobre la relación de Facebook con la Educación Superior; algunos ejemplos son “Aplicaciones para Facebook elearning”, “El uso de Facebook para conectarse con los estudiantes”, “50 Consejos Útiles Facebook para profesores”, “100 maneras de que usted debe utilizar Facebook en su salón de clase”, entre otros. Otras experiencias reportadas con las redes sociales y la educación superior es MySpace, la cual originariamente no tiene ningún perfil educativo, pero hay casos en que profesores la han usado para monitorizar a sus estudiantes. En México, existen también otros intentos de usar las redes sociales en actividades académicas, tal es el caso de las nuevas características ofrecidas por el uso de “Youtube” (youtube.com), el sistema “Twiter” (twitter.com) y recientemente sistemas como “Google +” (plus.google.com), donde se empiezan a

reportar

nuevas experiencias. Sin embargo, Llorens y Capdeferro (2011) señalan que Facebook quizás sea hoy el ejemplo más popular de los entornos denominados redes sociales,


siendo aquellas plataformas que facilitan el intercambio de información, la interacción y la colaboración entre sus usuarios. El éxito de Facebook como red social en entornos educativos no depende sólo de su capacidad para conectar personas (es orientación inicial) sino de la potencia de la plataforma para compartir recursos y para vincular contenidos presentes en internet entre los propios usuarios, facultad que le permite estructurar procesos de aprendizaje. Por citar algunas experiencias, un estudio reciente de Junco (2011) que aprovechando la popularidad de Facebook entre los estudiantes universitarios, buscaba conocer las relaciones que se dan en esta red con 2368 estudiante donde concluyo que es positiva la relación que existe entre la frecuencia de uso y la actividades de participación en Facebook pero en función del compromiso académico que le es atribuido al estudiante, señalando que su tiempo invertido se hace positivo si es utilizado en actividades educativas. Además, refiere que el uso de Facebook no es perjudicial para los resultados académicos y de hecho se puede utilizar de formas ventajosas para la experiencia académica en general. Esta medida genera un atractivo a que las instituciones de educación superior, en especial el profesorado, trabaje en familiarizarse con Facebook y otras tecnologías de este tipo, buscando diseñar y apoyar el proceso de aprendizaje que se pretende desarrollar en el estudiante. Por otra parte, buscando explicar la importancia que tiene el aprendizaje colaborativo que ofrecen las redes sociales en el panorama actual de la educación superior, García Sans (2008) señala que Facebook y su característica de la creación de grupos es una excelente herramienta en el aula que es impulsada por la popularidad que tiene entre los estudiantes. Un estudio que realizo le permitió observar como el rol del profesor utilizando este sistema debe ser el de un guía y coordinador de tareas en el entorno de la clase, a la vez de ser un experto en manejar adecuadamente las competencias de aprendizaje colaborativo y el dominio de entornos. Sin embargo, para que el aprendizaje colaborativo sea exitoso es fundamental que se den las condiciones idóneas: recursos tecnológicos, posibilidad de interacción entre los sus usuarios y objetivos


similares; aspectos que definen que Facebook no es la mejor opción para implementar proyectos de trabajo colaborativo, sobre todo si estos presentan exigencias elevadas de control del tiempo, organización de la información y flexibilidad en la gestión de las tareas. Experiencias de la educación superior en México con las redes sociales Medina, Romero y González (2011) señalan que en la educación superior de México, existen un gran número de propuestas de innovación educativa para incorporar el uso de las redes sociales en los procesos educativos. Esto hecho atiende a que los estudiantes mexicanos de nueva generación tienen soltura y facilidad para manejar herramientas de la web 2.0 como Facebook y llevar parte de su vida social en línea (Torres, 2011). Un estudio de Rodríguez (2010) con jóvenes universitarios permitió señala, que debido a su alto grado de interacción digital, Facebook es un escenarios donde los estudiantes invierten más su tiempo, por lo cual, este espacio puede convertirse en un aliado del profesor a la hora de motivar a sus estudiantes y ser una estrategia docente para estimular el aprendizaje y la participación. Lo anterior fue concluido después de implementar una estrategia que consistió en la creación de un grupo con acceso privado a integrantes de una clase y su profesor, dentro de este grupo se exponía información y comentarios entre los integrantes del espacio, creando un ambiente de amplia confianza. Otra de las ventajas observadas es que la comunicación por medio de mensajes y avisos a todo el grupo es de manera rápida y efectiva, debido a que los alumnos entraban al menos una vez al día a ver sus mensajes. Respecto a los grupos creados en una red social, Gómez y López (2010) puntualizan que es imperativo hacer del conocimiento del estudiante, las condiciones de uso y normas de conducta, así como suministrarle información sobre la seguridad, privacidad y la propiedad intelectual de la información que se publica dentro de ese entorno. La privacidad está más cuidada, ya que sólo son visibles los perfiles de quien esté registrado.


Por otra parte, González y Castillo (2010) en estudio con la participación de estudiantes universitarios de distintas disciplinas encuentran que desde la percepción de los estudiantes y el uso que hacen de las nuevas tecnologías, consideran que las redes sociales pueden ser fácilmente utilizadas para fines académicos. Concluyen que es importante conocer a profundidad, cuál es el uso que se le da en función de que intenciones académicas se tienen, esto permitirá determinar si al profesor le es conveniente incorporar el uso de estas, tomando ventaja de que el estudiante ya se encuentra presente. En el entendido de que Facebook no es todo en cuanto a redes sociales, es posible citar otro ejemplo que contribuya en afirmar que pueden ser usadas como herramientas de apoyo para la educación superior de México. Tal es el caso de un estudio de Romero (2010) el cual pretendía que sus estudiantes comprendieran el contexto de una obra literaria y la forma de elaborar eficientemente un comentario de texto pero utilizando Twitter como medio de convergencia. El autor concluye que es viable el uso de las redes sociales, siempre y cuando los estudiantes conozcan el sistema y exista la infraestructura necesaria en la institución educativa. Sin embargo, encontró que se limita en cuanto a ser solo una herramienta para la elaboración de comentarios de texto. Finalmente concluyo que el sistema resultó ser complicado para manejarlo de acuerdo a sus necesidades, recomendando que este mismo proyecto deba ser más productivo en otra red social como Facebook debido a sus características. Otro aspecto que confirma las fortalezas que Facebook ofrece a la educación superior es el encontrado por Contreras, Ruíz y Ruíz (2011) donde en un acercamiento a esta red social concluyen que es posible emplearse como un instrumento de rápida recopilación de datos y de difusión de información. Por otra parte, también es posible encontrar características y experiencias negativas en las redes sociales como Facebook. Morelli (2011) señala que faltan herramientas de control de actividades de los alumnos (evaluativas y estadísticas), por lo que aun no puede ser pensada por sí misma como una herramienta sustituta de las plataformas educativas que dan soporte a los procesos de


aprendizaje en la educación superior. De igual forma, Medina, Romero y González (2011) definen que como herramienta docente ofrece muchas ventajas y como espacio virtual de comunicación entre el profesor y el estudiante pero su uso conlleva a riesgos que hay que saber controlar para que realmente ese intercambio de información sea útil y sobretodo eficaz. Es importante mencionar que en el caso de Facebook se queda con el derecho de propiedad sobre todo lo que se publica en ella. Para finalizar, las redes sociales surgen como una alternativa de comunicación entre pares, posibilitando usarse como herramienta educativa. Hoy en día, su uso se ha diversificado y por eso vale la pena preguntarse si pueden utilizarse estas redes sociales como un medio para impartir la educación a pesar de que pareciera ser que presentan un valor más informativo que educativo. Conclusiones Indudablemente, la educación superior se ha beneficiado de las bondades que ofrecen las redes sociales, motivo por el cual se han utilizado en el proceso de enseñanza-aprendizaje, derivando buenas experiencias. Es importante que todo profesor experimente como alternativa, los nuevos medios que pueden ser utilizados para transmitir y compartir información entre sus estudiantes y prestarse a descubrir nuevas formas de interaccionar con ellos. Las redes sociales utilizadas para la construcción de escenarios educativos demandan, coincidiendo con Bello Díaz (2007), la formación de profesores que contemplen la enseñanza a través de estos espacios donde es posible trabajar, entretenerse, investigar y hacer arte, entre muchas otras cosas, considerando siempre la buena gestión y una apropiada compartición de la información según las intensiones educativas que se tienen. También se coincide con lo que Gómez y López (2010) citan, Facebook presenta un alto valor comunicativo pero se requiere más investigación para determinar si éste atributo beneficia a un alto valor educativo. Indudablemente


debe aprovecharse el impacto que puede ofrecer las redes sociales a la educación superior, siendo una oportunidad que está a favor de todo profesor. En general, las redes sociales como espacio de comunicación y participación colaborativa, es un recurso muy valioso. Como espacio de aprendizaje, es útil como herramienta complementaria, pero no se puede considerar aun como una mera plataforma educativa. Por lo tanto, estas redes, de acuerdo con Fogg Phillips, Baird, & Fogg (2011), permiten crear experiencias de aprendizaje aprovechando los valores y las prácticas de los estudiantes. Para finalizar, se coincide con Llorens y Capdeferro (2011) quienes señalan que incluso careciendo de una auténtica orientación hacia proyectos colaborativos, la altísima implantación de la red entre usuarios, su conectividad externa, la opción de enriquecer sus potencialidades mediante la instalación de otras aplicaciones y la capacidad para fomentar el aprendizaje inclusivo hacen de Facebook una opción digna de considerarse a la hora de plantear experiencias educativas.

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