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PUBLICACIÓN TRIMESTRAL DE DIVULGACIÓN, INVESTIGACIÓN Y ACTUALIDAD BÍBLICA

RESEÑA

BÍBLICA

Nº 101 | 1 • 2019 | Precio 6,95€

El sacrificio

de ISAAC Y EL

HOLOCAUSTO

Las matriarcas SARA Y AGAR

ABRAHÁN ABRAHÁN EN EL JUDAÍSMO

ABRAHÁN EN EL ISLAM

ABRAHÁN EN EL CRISTIANISMO Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 1


Lecturas con fondo

Entre mis brazos Texto: Carolina Lesa Brown Ilustración: Mª Jesús Santos A partir de 14 años A través del abrazo proponemos un acercamiento diferente a algunas de las historias más significativas del Antiguo y del Nuevo Testamento; historias que nos hablan de encuentros y desencuentros, en las que hay alegría y dolor, soledad y liberación, muerte y vida… en todas ellas podemos intuir ese contacto humano que es situar a alguien en los brazos de otro alguien.

«Abrazos. Simplemente abrazos. Encuentros que suceden una y otra vez…»

Mi Biblia infantil Texto: Carmen Sara Floriano Ilustración: Valentí Gubianas A partir de 4 años Las historias más conocidas de la Biblia, adaptadas para los más pequeños y acompañadas de unas preciosas ilustraciones llenas de color y vida.


Sumario EDITORIAL

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ACTUALIDAD

06

DOSSIER 10 Reseña Bíblica. Revista trimestral de la Asociación Bíblica Española EDITA: Editorial Verbo Divino Suscripciones: 948 556 510 publicaciones@verbodivino.es DIRECTOR RESEÑA BÍBLICA Jaime Vázquez Allegue SUBDIRECTOR Pedro Barrado Fernández REDACCIÓN Actualidad Ianire Angulo Dossier Estela Aldave Medrano Arqueología Juan Luis Montero Fenollós Didáctica José Ignacio Pedregosa América María José Schultz REVISIÓN LITERARIA Pedro Barrado Fernández DISEÑO Y MAQUETACIÓN Ideas Editoriales ASOCIACIÓN BÍBLICA ESPAÑOLA Directora Carmen Bernabé Subdirector Juan Chapa Secretario Lorenzo de Santos Vocales Carmen Yebra, Alberto de Mingo, Carlos Gil, Álvaro Pereira ISSN: 1134−5233 DEP. LEGAL: NA 528−2015

Presentación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11 Abrahán en el judaísmo Por Luis Vega Montaner . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12 Abrahán en el cristianismo Por Alberto de Mingo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24 Abrahán en el islam Por Juan Pedro Monferrer Sala . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 35 Matriarcas Por Lidia Rodríguez Fernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45 “Ellas también cuentan: Sara y Agar en los orígenes de Israel”

Aqedá Por F. Javier Herrero Hernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55 “Lecturas del ’sacrificio de Isaac’ después de la Shoá”

ARQUEOLOGÍA BÍBLICA 66 Noticias destacadas del mundo arqueológico bíblico Por Juan Luis Montero Fenollós

DIDÁCTICA

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"Abrahán" Por José Ignacio Pedregosa

AMÉRICA 74 Noticias del mundo bíblico

Por María José Schultz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 74

"Abrahán, nuestro padre en la fe"

Por Jorge Blunda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 75

Próximo número Reseña Bíblica 102 (Junio 2019) TÍTULO: Judas ARTÍCULOS:

• “La traición de Judas” Por Esther Miquel • “Judas en los evangelios” Por Pedro Barrado • “Judas en los apócrifos” Por José Manuel Hernández Carracedo • “Judas en la literatura y en el arte” Por David Álvarez • “¿La rehabilitación de un traidor?” Por Luis Ángel Montes

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2019:

editorial verbo divino

• España: 23 € • Europa: 36 € • Resto: US$ 45


Editorial Jaime Vázquez Director

Abrahán es un personaje muy destacado en los libros sagrados de las tres grandes religiones monoteístas. En la Biblia hebrea, los judíos lo consideran el patriarca por excelencia. En la Biblia cristiana, es el padre de una larga tradición que llega al Nuevo Testamento. En el Corán, los musulmanes lo veneran, junto a Noé, David y Jesús, como uno de los profetas de Alá. Abrahán se sitúa en los orígenes de las tres grandes religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islam, lo que hace de él un protagonista ineludible para la gran mayoría de los creyentes del mundo. Si sumásemos a los fieles de las tres religiones, estaríamos hablando de casi 4.000 millones de creyentes que tienen en Abrahán un referente religioso. Es decir, de 7.300 millones de personas que poblamos el mundo, más de la mitad están vinculados religiosamente a Abrahán. Estos números aumentan si a los seguidores de las llamadas religiones abrahámicas añadimos otras como el bahaísmo,

los drusos, los mandeos o los samaritanos, que lo tienen presente en sus tradiciones. Parece evidente que Dios cumplió su promesa cuando anunció a Abrahán que sería padre de una gran multitud de pueblos, como afirma el autor del libro del Génesis (Gn 17,5) y recuerda Pablo en su carta a los Romanos (Rom 4,17). Viendo estos datos, no es de extrañar que a alguien se le ocurriese llamar a Abrahán el padre de los creyentes. Una figura que une a las grandes religiones y que deberíamos proclamar patrono del diálogo

Abrahán, además de padre de los creyentes, tendría que ser proclamado patrono del diálogo interreligioso

interreligioso. De ahí que su nombre se convierta en una disculpa para descubrir los orígenes comunes de nuestras tradiciones, primero religiosas y luego seculares. Por estas y otras razones, hemos querido dedicar este número de Reseña Bíblica a la figura de Abrahán, para descubrir la importancia que tiene en el judaísmo, en el cristianismo y en el islam, porque estamos convencidos de que el diálogo comienza con el conocimiento del otro y con el descubrimiento de lo que nos une por encima de lo que nos separa. Solo de esta manera podemos avanzar en la concordia y enriquecernos mutuamente hasta poder afirmar que además de hijos de Dios somos descendientes de Abrahán, nuestro padre en la fe. Y si somos hijos suyos, somos hermanos entre nosotros y como hermanos tenemos que tratarnos. Si, como decimos, Occidente es heredero de una tradición que llamamos judeocristiana, una gran parte del mundo lo somos también de la tradición abrahámica.

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ACTUALIDAD

FUE NOTICIA

Biblia en el Congreso Trinitario de Granada Ianire Angulo

Del 21 al 23 de noviembre tuvo lugar el XI Congreso Trinitario Internacional en la Facultad de Teología de Granada, con el título “Trinidad, tolerancia e inclusión”. En él también participaron miembros de la Asociación Bíblica Española. Rafael Aguirre y Ianire Angulo fueron los responsables de presentar los fundamentos bíblicos sobre los que giraron estas jornadas en torno a la tolerancia y la inclusión. Ianire Angulo, profesora de Libros Proféticos en la Facultad de Teología de Granada,

Tesis doctoral de Carme Soto Ianire Angulo La que fuera miembro del Consejo de la revista Reseña Bíblica durante años, Carme Soto Varela, defendió brillantemente su tesis doctoral el pasado 23 de noviembre en la Universidad Pontificia Comillas. Dirigida por Elisa Estévez, la disertación tenía el siguiente título: “Estudio de las figuras femeninas del Génesis y sus relecturas en la Escritura y en las homilías y comentarios de Orígenes”. La investigación recurría a las teorías sobre

inició el congreso ocupándose del Antiguo Testamento y situando la temática desde la perspectiva de los profetas bíblicos. Por su parte, Rafael Aguirre, profesor emérito de la Universidad de Deusto, volvió la mirada hacia el Nuevo Testamento para mostrar cómo Jesús de Nazaret planteó la tolerancia e inclusión dentro del contexto cultural del siglo I. Ambas ponencias sirvieron como punto de arranque de unos días en los que experiencia y reflexión caminaron de la mano.

la memoria colectiva y mostraba que la forma en que se recuerdan y se transmiten las tradiciones marca la identidad de un grupo y, en este caso, el modo en que se percibe a la mujer. El tribunal de esta defensa estuvo compuesto por José Ramón Busto, Elisa Estévez, Junkal Guevara, Francesca Cocchini y Roberto López. Desde esta revista damos la enhorabuena a los participantes en este acto académico por la calidad intelectual del diálogo que se generó y, de manera especial, a la nueva doctora, Carme Soto, que obtuvo este grado con la nota máxima.

“Biblia y mujeres” en Berlín Ianire Angulo Los días 4 y 5 de diciembre de 2018 se celebró en Berlín un congreso con el título “The Reception of Biblical Women and Gender in Rabbinic Literature”. Estas jornadas fueron convocadas bajo el auspicio del proyecto internacional, interconfesional e interdisciplinar que aborda “La Biblia y las mujeres“. Se trataron temáticas como la recepción de la legisla6 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

ción de género en la literatura rabínica, las mujeres entre la Misná y la Tosefta o los midrases rabínicos de algunos libros bíblicos. Al hilo de esta temática, las profesoras Tal Ilan (Berlín), Ronit Nikolsky (Groninga) y Lorena Miralles Maciá (Granada) están preparando la edición inglesa de un libro que recoge las comunicaciones de este congreso.


ACTUALIDAD

LVII Jornadas de biblistas de la Asociación Bíblica de Cataluña J. Malé i Ribera

El pasado mes de diciembre, entre los días 27 y 29, se celebraron las jornadas de biblistas de la Asociación Bíblica de Cataluña (ABCat). El encuentro tuvo lugar en Vic, en el corazón de la Cataluña vieja, tierra de masías y dominio feudal en tiempos medievales, en la casa de espiritualidad de los claretianos. Las jornadas contaron con una participación variopinta, que incluyó tanto biblistas como personas de toda condición unidas por el interés por la Palabra de Dios. Entre los tres días hubo una media de unas cuarenta personas. El primer día, el presidente de la ABCat, Joan Ferrer, dio la bienvenida a los asistentes. Acto seguido, el director científico de las jornadas, Enric Cortès, presentó la temática e indicó la estructura de las ponencias. El tema de trabajo es bianual, y coincide con el tema de investigación del Departamento de Sagrada Escritura de la Facultad de Teología de Cataluña. Este año, el objeto de estudio fue “La gloria del Dios santo: exégesis y hermenéuticas”.

En las intervenciones de la mañana hablaron: Marcos Aceituno, “¿Por qué Pablo no habla de la gloria de Dios en Gálatas?”; Enric Cortès, “Del sacerdocio gratuito al sacerdocio merecido. De la Torá a la literatura intertestamentaria: Testamento de Leví 5-7”; Joan Ramón Marín, “Estirpe santa versus ciudad santa: Jerusalén”, y Rodolf Puigdollers, “La mujer es la gloria del hombre (1 Cor 11,7)”. Por la tarde hubo una visita guiada al Museo Episcopal de Vic, donde hay una exposición temporal sobre el obispo Oliba (“Oliba de Vic, un obispo de mil años atrás”). Después de las sesiones de trabajo, la presidenta de la ABE, Carmen Bernabé –que fue invitada a asistir a las jornadas y aceptó muy amablemente– dirigió unas palabras a los asistentes. Comentó que la iniciativa de participar unos con otros –ABE y ABCat– es un horizonte al que se deben dirigir los miembros de ambas instituciones. El viernes 28, Carmen Bernabé hizo la presentación de la nueva Reseña Bíblica, que coincide con

el número 100 de dicha publicación divulgativa. En las ponencias del viernes, Joan Ferrer habló de “La gloria en los Salmos”; Xavier Matoses, de “La gloria en Lucas”, y Damià Roure, de “La gloria del Dios santo en Lucas”. Por la tarde se celebró la asamblea de socios, con la presentación de las cuentas, novedades bibliográficas, proyectos en curso y por iniciar… El día se cerró con una eucaristía, la cena y una nueva sesión de cine para todos los públicos. El sábado 29 tuvo lugar la conferencia de Armand Puig, “La gloria revelada. El episodio de la transfiguración (Mc 9,2-10)”, seguida del cierre oficial de las jornadas, la reunión de la junta directiva y el almuerzo de despedida, todo en medio de un clima de fraternidad y amistad, que ya es característico en los encuentros de la ABCat. Se emplazó a los asistentes a las jornadas del año próximo, que se celebrarán en la misma casa claretiana de Vic los días 2, 3 y 4 de enero de 2020, donde se trabajará la segunda parte del tema iniciado este año. Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 7


ACTUALIDAD

FUE NOTICIA

Seminario de actualización en el PIB Ianire Angulo Como viene siendo habitual en los últimos años, el Pontificio Instituto Bíblico de Roma organizó un seminario de actualización para docentes y estudiosos de Sagrada Escritura. Se trata de la octava edición de esta iniciativa, que tuvo lugar los días 21 al 25 de enero, y que combinó las lecciones magistrales con los seminarios. Algunos de ellos estuvieron bajo la dirección de Pedro Cabello Morales, Andrés García Serrano y Santiago Guijarro Oporto, todos ellos miembros de la Asociación Bíblica Española. En esta ocasión fue el profesor Dean Béchard quien dirigió estas jornadas de estudio dedicadas a la obra lucana.

SERÁ NOTICIA

▸ ABRIL 2019

Congreso de la Federación Bíblica Católica (FEBIC) en Roma Ianire Angulo

La Federación Bíblica Católica (FEBIC) organiza un congreso internacional que tendrá lugar del 23 al 26 de abril con motivo del 50º aniversario de la fundación de esta organización. Inaugurada en abril de 1969 por el papa Pablo VI, esta federación reúne diversas organizaciones de ámbito internacional y local comprometidas con la pastoral bíblica. El congreso pretende no solo reflexionar sobre la labor de la FEBIC a lo largo de este tiempo, sino también abordar los retos que se presentan para el ministerio pastoral bíblico en el contexto eclesial actual. La directora académica de este evento será la profesora Nuria Calduch-Benages.

▸ JUNIO 2019

XXX Jornadas de la Asociación Bíblica Española en Deusto Redacción

La Universidad de Deusto (Bilbao) será la sede de las jornadas anuales de la Asociación Bíblica Española los días 18 a 21 de junio de 2019. Con el título “Relato e historia en la obra de Lucas-Hechos”, la universidad de la capital vasca contará con las tres conferencias habituales, que este año correrán a cargo de Clelia Martínez Maza (Universidad de Málaga), que hablará de “Cómo se hacía historia en la antigüedad”, de Andrés García Serrano (Universidad San Dámaso), con la ponencia titulada “La historia como relato y el relato como historia en el evangelio de Lucas”, y Eve-Mari Becker (Universidad de Münster), con “La historia como relato y el relato como historia en el libro de Hechos”. Además, las jornadas contarán con las habituales sesiones de seminarios, presentaciones de libros y visitas a la ciudad.

▸ JULIO 2019

Society of Biblical Literature (SBL) en Roma Redacción

El Pontificio Instituto Bíblico y la Universidad Gregoriana, de Roma, serán las sedes de la próxima reunión internacional de la Society of Biblical Literature (SBL), que se celebrará los días 1 al 5 de julio. Como viene siendo habitual en las jornadas de la SBL, se abordarán una gran cantidad de grupos de estudio y acercamiento a la Biblia y la literatura afín. Pablo, la redacción del Nuevo Testamento, la Septuaginta, la literatura apócrifa, los evangelios sinópticos, los orígenes del cristianismo, la historia de la redacción, la Biblia hebrea y tantos otros grupos de investigación que congregarán a cientos de especialistas de todo el mundo en marco de la capital italiana. 8 RESEÑA BÍBLICA | Nº101


ACTUALIDAD

SERÁ NOTICIA

▸ AGOSTO 2019

European Association of Biblical Studies (EABS) en Varsovia Redacción

Bajo la coordinación de Guadalupe Seijas de los Ríos-Zarzosa (Universidad Complutense) y Susanne GillmayrBucher (Universidad Católica de Linz), y en el marco del congreso internacional de la European Association of Biblical Studies (EABS) que tendrá lugar en agosto de 2019 en Varsovia, se celebrará un taller que analizará la historia de la recepción de Débora, Yael y Dalila, las heroínas más famosas del libro de Jueces, en la literatura, el arte, la música, el cine y los lenguajes visuales contemporáneos, como novelas gráficas, del siglo XIX al XXI. A través de la historia del arte descubrimos que la tradición ha presentado a estas mujeres como ejemplares, aunque de una manera ambivalente: su retrato puede alentar o advertir a las mujeres a ser como las heroínas bíblicas. Unas figuras de mujeres que se han utilizado para reflexionar sobre modelos a seguir, convenciones sociales y estereotipos de género. El objetivo de este taller será analizar los retratos artísticos de estas mujeres, el desarrollo y la transformación de sus imágenes en los contextos cultural, social y religioso a lo largo de la historia.

OBITUARIO

Fallece Gonzalo Flor Departamento de Sagrada Escritura (Sevilla) El pasado 22 de noviembre nos dejó Gonzalo Flor Serrano, nuestro querido compañero y profesor. Nacido el 30 de julio de 1945 en Sevilla, fue párroco de San Cristóbal, de Burguillos y de Ntra. Sra. de Guía, de Camas, junto a su inseparable amigo Fernando Camacho. Los dos fueron profesores de Sagrada Escritura del Centro de Estudios Teológicos y de la Escuela de Teología de Sevilla. Gonzalo estudió en el Seminario de Sevilla, se licenció en Teología en la Gregoriana (1970) y en Sagrada Escritura en el Bíblico (1973). Enseñó Introducción a la Sagrada Escritura, Griego, Historia de Israel y Sapienciales. Durante muchos años fue miembro del consejo de la ABE. Sus publicaciones más conocidas son el Diccionario de la ciencia bíblica, junto con Luis Alonso Schökel (Cristiandad, 1979), y su difundidísimo Los Salmos (Verbo Divino, 1994). De tanto leer a los sabios, Gonzalo se convirtió en uno de ellos. Fue sabio cuando supo beber de la mejor fuente en sus años romanos, bajo la tutela de Alonso Schökel. Fue sabio al desplegar su atrayente pedagogía, su estilo directo y claro, su verbo ágil, gracioso y serio a la vez, aderezado todo ello con su fino humor andaluz. Y fue sabio cuando conjugaba la sutil explicación de un

salmo con la tierna y comprometida escucha de tantas personas en sus barriadas empobrecidas. Las palabras que él pronunció en el funeral de Fernando Camacho son su mejor testamento: ”Él disfrutó de Dios y de su Palabra, de la que se enamoró de pequeño, a la que se entregó muy joven, a la que amó con ternura y sirvió por entero. Él nos la presentó a muchos de nosotros con la ilusión de quien presenta a su primer amor. Él nos hizo enamorarnos de ella: por él somos lo que somos muchos de los que estamos aquí”. Gracias, querido amigo, de corazón.

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DOSSIER

Abrahán, nexo de unión de las tres religiones

ABRAHÁN EN EL JUDAÍSMO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pp. 12-23 ABRAHÁN EN EL CRISTIANISMO . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pp. 24-34 ABRAHÁN EN EL ISLAM . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pp. 35-44 MATRIARCAS: “Ellas también cuentan: Sara y Agar en los orígenes de Israel” . . . . . . . . . . . . . Pp. 45-54 AQEDÁ: “Lecturas del ‘sacrificio de Isaac’ después de la Shoá” . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pp. 55-64

10 RESEÑA BÍBLICA | Nº101


DOSSIER

Abrahán, la conexión entre cristianismo, judaísmo e islam Lidia Rodríguez

A

brahán o Ibrahim son los nombres que las “religiones abrahámicas” –judaísmo, cristianismo e islam– dan al patriarca cuya memoria se constituye en la piedra fundacional de sus creencias, prácticas y valores. No podríamos iniciar este dossier de otro modo más que ofreciendo al lector una panorámica de lo que Abrahán significa para estas tradiciones. Los tres primeros artículos están dedicados, por tanto, a dar a conocer el modo en que cada una de ellas se apropia de la figura del patriarca en sus textos. Descubriremos interesantes conexiones intertextuales en la presentación de Abrahán como modelo de creyente monoteísta que lucha contra la idolatría, pero también iluminadoras diferencias a la hora de definir quiénes pueden ser considerados “hijos de Abrahán” en cada religión. En el primer artículo, Luis Vegas nos acerca a la imagen de Abrahán en la Biblia hebrea –fundamentalmente, en el ciclo abrahámico de Gn 12−25– y a los énfasis del posterior desarrollo de la figura del patriarca en la literatura apócrifa judía y rabínica, como el Libro de los Jubileos o el Talmud. Primero en reconocer al Dios único y en sellar el pacto mediante la circuncisión, entre sus virtudes se destaca la fe y la obediencia mostradas en la dura prueba de la Aqedá –la “atadura” o “sacrificio” de Isaac–, así como su hospitalidad hacia los extranjeros. Alberto de Mingo firma el segundo artículo, dedicado a la figura de Abrahán en el Nuevo Testamento. El plan de salvación universal que promulga el cristianismo comienza con la llamada concreta y la relación personal que se establece entre Dios y el patriarca, convertido en el padre de todos los que creen en el Dios único revelado en Jesús. Ya no será necesaria la pertenencia étnica al pueblo judío ni la observancia de reglamentaciones con un claro sentido identitario, como la circuncisión.

En tercer lugar, Juan Pedro Monferrer señala cómo Ibrahim es para el islam el primer musulmán, es decir, el primer verdadero creyente monoteísta y modelo para todo musulmán piadoso. Vinculado a la península Arábiga por haber edificado el primer santuario de la Kaaba en La Meca, su hijo Ismael será el antepasado de los nómadas árabes, entre los que se extenderá el islam. Arquetipo del profeta, el Corán presenta a Mahoma a la luz de Abrahán –y de Moisés–, al tiempo que lo trasciende, ya que transmite la nueva y definitiva revelación al pueblo árabe. Junto a estos tres artículos, que nos animan a establecer un necesario diálogo interreligioso en torno a Abrahán-Ibrahim, hemos considerado oportuno incluir dos aportaciones más, dedicadas en este caso a lecturas actuales de capítulos concretos del ciclo abrahámico. Lidia Rodríguez propone una lectura feminista del relato de Gn 16, que podríamos considerar –salvando las distancias– la dramática historia de un “vientre de alquiler” protagonizada por la esclava egipcia Agar. El artículo ofrece diversas claves para examinar la sociedad patriarcal que subyace a los textos bíblicos, lo cual nos permitirá recuperarla memoria de las matriarcas Sara y Agar desde una perspectiva liberacionista. Por último, desde una perspectiva filosófica, Francisco Javier Herrero Hernández se acerca a Gn 22 para presentar, junto a las clásicas lecturas tipológicas, otras propuestas de interpretación no sacrificial del relato de la Aqedá. Todas ellas incorporan la experiencia del dramático genocidio judío perpetrado por el nazismo, y el texto presta especial atención a las realizadas por R. Girard, E. Lévinas y E. Fackenheim. La obra pictórica del judío bieolorruso M. Chagall nos acompañará en la lectura.

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DOSSIER ABRAHÁN EN EL JUDAÍSMO

Abrahán en el judaísmo Abrahán, padre del pueblo judío, era el patriarca de un clan arameo al que Dios ordenó salir de su patria, Ur de los Caldeos, con la promesa de una numerosa descendencia y la posesión de la tierra de Canaán. Abrahán fue el primero en reconocer al Dios único en un entorno politeísta y es símbolo de suprema fe en la promesa divina y de confianza en Dios cuando recibió el mandato de sacrificar a su hijo Isaac. Las tradiciones posteriores (recogidas en los apócrifos judíos y en las leyendas haggádicas de la literatura rabínica) reinterpretan y actualizan los pasajes bíblicos del patriarca. Inciden especialmente en su fe, su lucha contra la idolatría, su hospitalidad con los extranjeros y su cumplimiento de todos los preceptos de la ley judía, entre los que destaca la circuncisión como mandamiento básico del judaísmo.

Luis Vegas Montaner Universidad Complutense de Madrid

ABRAHÁN EN LA BIBLIA Los once primeros capítulos de la Biblia nos ofrecen los relatos de la creación del mundo y la evolución cultural de la humanidad, cuyas primeras generaciones van degradando de una u otra forma la situación del mundo creado por 12 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

Dios. Es entonces, a partir de Gn 12, cuando se yergue la figura de Abrahán, elegido por Dios para la tarea de devolver su bendición a la humanidad a través del pueblo surgido de él. Los principales detalles de la vida de Abrahán se encuentran en Gn 11,26−25,10. Era el patriarca de un clan arameo al que Dios ordenó salir de su tierra familiar –Ur de los Caldeos, importante ciudad en la desembocadura del Éufrates– con la promesa de una numerosa descendencia y la posesión de la tierra de Canaán. Su padre era Té-

Abrahán fue el primero en reconocer al Dios único en un entorno politeísta: obedeció al instante el mandato divino de abandonar su patria, erigió en Canaán altares a Dios “e invocó el nombre de Yahvé”


DOSSIER ABRAHÁN EN EL JUDAÍSMO

En la Biblia, Abrahán es amante de la paz, magnánimo en la victoria, hospitalario con los extranjeros, preocupado por la suerte de los demás, obediente a Dios y sus leyes, y está destinado a transmitir a su posteridad los ideales de justicia. Es el auténtico símbolo del hombre temeroso de Dios y persona de suprema fe

Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 13


DOSSIER

Itinerario bíblico de Abrahán

Una guía para iniciarse en el conocimiento del apasionante mundo de la Biblia. ●  Con visitas guiadas al contexto geográfico, histórico y cultural, a los manuscritos originales, a cada uno de los libros, a su mensaje… ●  Para todas aquellas personas que quieran iniciar este emocionante viaje por el Libro de los libros. ● 

Guía de la Biblia

Introducción general a la Sagrada Escritura Jaime Vázquez Allegue 352 pp. • 17 x 24 cm • rústica con solapas 978-84-9073-474-2 25,00 / 26,00 €

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ABRAHÁN EN EL JUDAÍSMO

Hebrón. Tumba de los patriarcas

raj, tenía por hermanos a Najor y Harán, un sobrino llamado Lot y una esposa de nombre Sara, que le dio por hijo a Isaac. Previamente había engendrado otro hijo –Ismael– a través de Agar, sierva de Sara. En el proceso de reelaboración de las antiguas leyendas hasta su redacción final en la Biblia se aprecia una progresiva caracterización judía del patriarca: la circuncisión como signo de identidad; el culto a Yahvé como Dios; su separación de Lot –y sus descendientes, moabitas y amonitas– y, sobre todo, de Ismael. La línea genealógica que presenta la Biblia, en definitiva, es: Noé - Sem - […] - Téraj - Abrahán - Isaac - Jacob/Israel - Judá. El relato abrahámico del Génesis está articulado sobre la fe del patriarca en Dios, la elección y promesas divinas (pueblo, tierra), y las dificultades para su cumplimiento, que la tradición posbíblica denominará “las diez pruebas de Abrahán” (Misná, Abot 5,3), de las cuales la literatura midrásica

judía presenta diferentes listas. Ofrecemos la de Pirqé de Rabbi Eliezer 26-30 (cf. Abot de Rabbi Natán 33,2; Midrás a Salmos 18,25; 98): 1. Acoso de Nimrod. 2. El horno de fuego. 3. Salida de su casa y su tierra. 4. Viaje a Egipto a causa del hambre. 5. Rapto de Sara por el faraón. 6. Guerra con Amrafel y sus reyes aliados. 7. Visión de los cuatro reinos. 8. La circuncisión en su ancianidad. 9. Despedida de Agar e Ismael. 10. Sacrificio de Isaac. El Génesis presenta a Abrahán como un rico cabeza de clan, un seminómada que moraba en tiendas (Gn 12,8), cuyos viajes se limitan a la montañosa región central de Palestina y el Négueb, estableciéndose en la periferia de algunos grandes centros urbanos. Poseía rebaños, plata, oro y esclavos (12,5.16), así como un ejército privado (14,14). Efectúa alianzas

militares (14,13), tiene tratos con reyes (12,15ss; 14,18ss; 17,22ss; 21,22-32) y negocia la compra de tierras con dignatarios de las ciudades (23,2-20: adquisición de la cueva de Macpelá como propiedad sepulcral para enterrar a Sara). Abrahán es amante de la paz (13,8-9), magnánimo en la victoria (14,22ss), hospitalario con los extranjeros (18,1ss: la visita de los tres varones divinos) y preocupado por la suerte de los demás (18,23-33: intercesión por Sodoma). Es obediente a Dios y sus leyes (26,5) y está destinado a transmitir a su posteridad los ideales de justicia (18,19). Es el auténtico símbolo del hombre temeroso de Dios (22,12) y persona de suprema fe, que creyó a Dios cuando le prometió descendencia (15,6; cf. Neh 9,8: corazón fiel) y se fio de él pese al incomprensible mandato de sacrificar a Isaac (22,1-19). Conoce las decisiones divinas (18,17s; cf. Am 3,7) y recibe el calificativo de “profeta“ que intercede ante Dios en

El relato de Gn 22,1-19, conocido como la Aqedá (�atadura� de Isaac), parece basarse en la leyenda fundacional de un lugar de culto, con la idea de justificar el abandono de la práctica cananea de sacrificar a los primogénitos Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 15


DOSSIER

Los escritores helenísticos elogian el dominio de la astrología por parte de Abrahán, y, según Eupolemo y Artapano, citados por Alejandro Polihístor (siglo I a.C.), Abrahán la inventó y enseñó esta ciencia a los fenicios y los egipcios beneficio de otros (20,7, cf. Dt 9,20; Jr 7,16). En el resto de la Biblia hebrea, la mención de Abrahán está ligada a las promesas divinas, y generalmente se hace una referencia conjunta a los tres patriarcas (Abrahán, Isaac y Jacob). El éxodo de Ur y el cambio de nombre se mencionan en los libros tardíos (Neh 9,7; cf. 1 Cr 1,26). Abrahán recibe el apelativo de “siervo” de Dios (Sal 105,6.42; cf. Gn 26,24) y “amigo” de Dios (Is 41,8; 2 Cr 20,7; Dn 3,35; cf. Sant 2,23 en el cristianismo, y en el islam, Corán 4,125). Israel es denominado “descendiente de Abrahán” (Is 41,8; Jr 33,26; Sal 105,6; 2 Cr 20,7) y “el pueblo del Dios de Abrahán” (Sal 47,10). Conviene resaltar algunos detalles de la vida de Abrahán que serán relevantes para la tradición judía posterior. FE EN DIOS ÚNICO Abrahán fue el primero en reconocer al Dios único en un entorno 16 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

politeísta: obedeció al instante el mandato divino de abandonar su patria, erigió en Canaán altares a Dios “e invocó el nombre de Yahvé“ (Gn 12,8). Aunque es improbable que diera culto a Yahvé, pues ello supondría un anacronismo –el nombre divino será revelado a Moisés; cf. Ex 3–, la tradición bíblica ve en él al patriarca que por su fe en Dios y su obediencia recibe la promesa de bendición (un país propio y una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo y las arenas del mar). PARENTESCO CON SARA Al bajar a Egipto a causa del hambre, Abrahán le pidió a su mujer que se hiciera pasar por hermana. “Ahora bien, cuando estaba para llegar a Egipto, dijo a Saray, su mujer: ‘Mira, yo sé que eres una mujer hermosa; así pues, cuando los egipcios te vean, dirán: Esa es su mujer, y me matarán a mí y a ti te dejarán con vida. Di, por favor, que eres mi hermana, a fin de que me vaya bien

Sara, mujer de Abrahán, en una de las pocas imágenes ilustradas

gracias a ti y conserve mi vida por causa tuya‘“ (Gn 12,11-13). El tema del relato de Gn 12,10-20 aparece de nuevo en Gn 20 (donde se especifica: “Además, en verdad es mi hermana, hija de mi padre, aunque no de mi madre, y ha venido a ser mi mujer“ v. 12) y en Gn 26,1-16 (donde los personajes son Isaac y Rebeca). Las tres narracio-


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nes, de fuentes diferentes, tienen probablemente un origen común, en el que se resaltaría la astucia del patriarca y la prosperidad obtenida con la protección divina. Por otra parte, las costumbres de época patriarcal muestran claros paralelos con la legislación hurrita de Nuzi, lo cual no resulta extraño si consideramos la estancia de los patriarcas en Harán, uno de los centros hurritas más importantes. Citemos algunos ejemplos respecto a Abrahán: ▸▸ Adopción de un extraño como heredero cuando alguien no puede tener hijos propios (cf. Gn 15,2−3; la institución de la adopción no aparecerá en la Ley mosaica); si posteriormente le nace un hijo propio, este pasa a ser el heredero principal (cf. Gn 15,4), al recibir doble porción de herencia. ▸▸ Concubinato, mediante el cual la esposa sin hijos debía procurar a su marido una esclava que le diera descendencia (cf. igualmente Código de Hammurabi 145-146), como es el caso de Sara en Gn 16,1ss y el de Raquel en Gn 30,3. ▸▸ Mayor protección y posición superior de una esposa si tenía el estatus jurídico de hermana (cf. Gn 12,10-20; 20,1-18; 26,1-16). CIRCUNCISIÓN La alianza con Abrahán narrada en Gn 17 reitera las promesas divinas y, como señal del pacto y de la aceptación de las mismas, queda establecida la circuncisión. En consecuencia, Abrahán se circuncida cuando tenía noventa y nueve años y practica también la circuncisión a su hijo Ismael, que contaba con trece años de edad. Entre los vecinos de Israel y mu-

chos pueblos antiguos era un rito de iniciación a la vida sexual. Tras el exilio de Babilonia tendrá máxima importancia como signo de pertenencia al pueblo elegido. Además, Dios cambia el nombre “Abrán“ por “Abrahán“ (“padre de muchos pueblos“, en etimología popular) y de Saray por Sara (“señora“ o “princesa“ en ambos casos; Gn 17,5.15). AQEDÁ Una dificultad para el cumplimiento de la promesa divina de numerosa descendencia de Abrahán lo constituía la esterilidad de su mujer Sara (tema que se repetirá en el caso de Isaac y Rebeca; cf. Gn 25,21). Pues bien, cuando por fin logró engendrar de Sara a su hijo Isaac, Dios sometió a Abrahán a la dura prueba de sacrificarlo: “Dijo [Dios]: ‘Toma a tu hijo, tu unigénito, al que tanto amas, a Isaac, y vete al país de Moriá, y ofrécelo allí en holocausto sobre una de las montañas que yo te indicaré‘“ (Gn 22,2). Sin replicar nada, pese a lo incomprensible que le resultaba este mandato divino, Abrahán cargó la leña del holocausto sobre Isaac, tomó el fuego y el cuchillo para el sacrificio y marcharon ambos hacia el lugar designado. Yendo de camino, Isaac preguntó a su padre

dónde estaba el cordero para el holocausto, y Abrahán le respondió: “Dios proveerá”. Llegados al lugar, cuando Abrahán alargaba ya su mano con el cuchillo para inmolar a su hijo atado sobre la leña, un ángel se lo impidió. Abrahán vio entonces un carnero enredado en la maleza por sus cuernos, lo tomó y lo ofreció como holocausto en vez de su hijo. El relato de Gn 22,1-19, conocido como la Aqedá (“atadura” de Isaac), parece basarse en la leyenda fundacional de un lugar de culto, con la idea de justificar el abandono de la práctica cananea de sacrificar a los primogénitos. Esta tradición bíblica lo convierte en una narración de la prueba a Abrahán, quien, por su fe y confianza, recibe de nuevo la confirmación de la promesa.

ABRAHÁN EN LOS APÓCRIFOS JUDÍOS Y LA LITERATURA RABÍNICA Entre el siglo III a.C. y el siglo II d.C. se compone un extenso corpus de obras judías que no formaron parte del canon de la Biblia y que conocemos como libros apócrifos, gran parte de ellos de carácter apocalíptico. En obras como, por ejemplo, Libro de los Jubileos [Jub] (siglo II a.C.), Liber Antiquitatum Biblicarum [LAB], del Pseudo-Filón (siglo I d.C.), Apocalipsis de

Lo tardío de la circuncisión de Abrahán (a los 99 años, según Gn 17,24, y no a los ocho días de nacer, conforme a la normativa del judaísmo posterior) se explica para propiciar su práctica por los prosélitos Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 17


DOSSIER

Abrahán y Testamento de Abrahán (ambos hacia el siglo II d.C.), encontramos referencias a Abrahán, bien releyendo y actualizando pasajes bíblicos del patriarca, bien suministrando datos ausentes de la Biblia. La literatura judía rabínica, tanto la Misná, a comienzos del siglo III d.C., como posteriormente el midrás haggádico (un tipo de comentario al texto bíblico) –especialmente el Midrás Rabbah (p.ej. Génesis Rabbah [GnR]) o los Pirqé de Rabbi Eliezer [PRE])– y

el Talmud de Babilonia (siglo VI), retoman diferentes episodios del relato bíblico de Abrahán para aclararlos y extraer de ellos revelaciones divinas ocultas, conforme a la interpretación de los maestros de la Torá. Constituyen también una fuente importante sobre las tradiciones del patriarca las traducciones arameas de la Biblia –targumim–, especialmente el Targum Pseudo-Jonatán [TgPsJ], que nos ilustran acerca de cómo en su época se entendía el texto bíblico.

RECONOCIMIENTO DEL DIOS ÚNICO La virtud principal de Abrahán consiste en haber sido el primero en reconocer a Dios, tras lo cual se aplicó a la difusión del monoteísmo y ganó muchos conversos. El midrás Ester Rabbah 6,3, basándose en el valor numérico de las consonantes de la conjunción ‘qb (“porque”), afirma que a los tres años ya reconoció a su Creador: “R. Janina y R. Yojanán dijeron unánimes: Tres años tenía Abrahán cuando conoció a su Creador,

Ruinas de la ciudad de Ur, con el Zigurat caldeo restaurado al fondo

Nacimiento y juventud de Abrahán El nacimiento de Abrán, como era usual en la Antigüedad con los personajes importantes, fue previamente anunciado (LAB 4,11). Según el Libro de los Jubileos, “su padre le enseñó la escritura cuando tenía dos septenarios, y se separó de su padre para no adorar ídolos con él. Comenzó a orar al Creador de todo, para que lo salvase del error de los hombres y no le tocase en suerte errar tras impureza y abominación“ (Jub 11,16-17). A esa misma edad de 14 años, su primer prodigio fue ahuyentar una plaga de cuervos, y a los 29 años (“en el primer año del quinto septenario“) inventó el arado para enterrar las semillas y evitar así el temor a las aves (Jub 23-24).

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según está dicho: Porque [‘eqeb] Abrahán atendió a mi voz (Gn 26,5), esto es, 172 –‘qb– [años] Abrahán estuvo escuchando la voz de su Creador, y los años totales de su vida fueron 175”. Otras tradiciones aducen diez años, y en GnR 30,8; 64,4 se dice que conoció a su Creador a los 48 años, mayoría de edad, que hace de él un converso. Una leyenda muy difundida indica que Abrahán descubrió la verdadera fe meditando sobre la naturaleza (GnR 38,13). Una fuente más antigua, como el Apocalipsis de Abrahán, ofrece la variante del razonamiento de Abrahán a partir de su contemplación de los astros. Ciertamente, la práctica de la astrología en Mesopotamia está ampliamente atestiguada y, de hecho, la astrología era denominada “ciencia caldea”. Los escritores helenísticos elogian el dominio de dicha ciencia por parte de Abrahán, y, según Eupolemo y Artapano, citados por Alejandro Polihístor (siglo I a.C.), Abrahán inventó la astrología y enseñó esta ciencia a los fenicios y los egipcios. Según el Talmud de Babilonia (Nedarim 32a), Abrahán era experto en astrología, información ya presente en Jub 12,16, que recoge Flavio Josefo (Antigüedades I,7.1-2). El midrás adopta una actitud crítica y evita presentar a Abrahán como astrólogo. Respecto a la frase: “Y ahora, mira a los cielos“ (Gn 15,5), los rabinos vieron necesario explicar que Abrahán recibió esta orden como profeta (GnR 44,12), ya que el sentido normal del texto implica la astrología, como lo demuestra DtR 8,6: “La Torá no puede encontrarse entre astrólogos, cuya tarea es mirar a los cielos”.

La caravana de Abrahán. Acuarela por Tissot, c. 1900

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Virtudes de Abrahán 1. Abrahán era un bendito de Dios. Aunque las setenta naciones del mundo provienen de Noé, la nación elegida surgió de Abrahán: la bendición de Dios a Abrahán supuso el origen de una nueva creación a partir de él (GnR 39,11). Dios le transfirió su propia prerrogativa de bendecir, concediéndole el privilegio de bendecir a otros; su bendición se difundía entre quienes entraban en contacto con él, y los enfermos que visitaban a Abrahán mejoraban inmediatamente (GnR 39,11; cf. Midrás Tanhuma, Lek lekah 5). Según una tradición talmúdica, de su cuello pendía una piedra preciosa y quien la miraba quedaba curado (Baba Batra 16b). 2. Abrahán demostró su obediencia al salir de Harán inmediatamente después del mandato divino (GnR 39,13). El hambre le sobrevino nada más llegar a Canaán, pero lo aceptó sin lamentarse (GnR 40,1ss). Obedeció con prontitud el mandato de sacrificar a Isaac (GnR 55,8). 3. La gran fe de Abrahán se encuentra atestiguada por doquier. Sin embargo, algunas tradiciones afirman que ocasionalmente le asaltaron las dudas. Su pregunta sobre cómo sabría que heredaría la tierra (Gn 15,8) será causa del castigo de Israel en Egipto según el Talmud (Nedarim 32a; cf. ExR 5,22). Por el contrario, GnR 44,14 niega que Abrahán se estuviera quejando. La visión positiva de este midrás respecto a Abrahán coincide con la de los Padres

LUCHA CONTRA LA IDOLATRÍA Una vez efectuado el reconocimiento del Dios único, Abrahán emprende una lucha contra la idolatría, empezando por su entorno familiar. Su padre, Téraj, servía a Nimrod, malvado rey que recibía culto como dios. Algunas fuentes 20 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

de la Iglesia, frente a la opinión predominante entre los rabinos –y aceptada por san Jerónimo– de que Abrahán debe ser criticado por la falta de confianza que implica su pregunta. Como respuesta a quienes querían demostrar la flaqueza de la fe de Abrahán, los sabios pusieron el acento en que solo los justos son tentados, ya que podrán superar la prueba: “El Santo, bendito sea, no prueba a los malvados, sino a los justos, como está dicho: El Señor prueba a los justos, etc. (Sal 11,5)” (GnR 55,2). 4. Abrahán, reputado por su hospitalidad con los extranjeros, tenía su casa con las puertas abiertas por todos lados, por lo que podía correr en cualquier dirección para saludar a los viajeros (GnR 48,9; cf. TestAbr A 1,2). Cuando la destrucción de Sodoma terminó con los caminantes y, por tanto, no podía ejercer la hospitalidad, se trasladó al sur (GnR 52,3). Él mismo atendía a sus huéspedes, como muestra de hospitalidad, y les enseñaba la bendición de acción de gracias tras las comidas, llevándolos así a creer en Dios (GnR 54,6). 5. Es proverbial el proselitismo de Abrahán. La cita “Y [Abrahán] proclamó el nombre de Yahvé” (Gn 12,8) significa que Abrahán hizo conversos (GnR 39,16). Es considerado el padre de todos los prosélitos, que pasan a denominarse “hijos de Abrahán”. 6. Abrahán llegó a tener la dignidad de sumo sacerdote (cf. Nedarim 32b; GnR 46,5) y fue un profeta a quien Dios hizo muchas revelaciones, tanto en conversación directa como en sueños (GnR 44).

afirman que era un consumado astrólogo y había leído en las estrellas el nacimiento de Abrahán, que proclamaría otro Dios. Para evitarlo, Nimrod pidió a Téraj que le entregara a su hijo para matarlo, pero Téraj escondió al niño. La tradición rabínica atestigua el

enfrentamiento de Abrahán con Nimrod a causa de la idolatría y, siguiendo el tema bíblico de que son obra humana, el midrás ridiculiza con ironía a los ídolos (GnR 38,13). La Biblia presenta la construcción de la torre de Babel como una rebelión contra Dios, pero


ABRAHÁN EN EL JUDAÍSMO

tación atestiguada también en el midrás (GnR 38,8). El celo monoteísta de Abrahán le lleva a quemar el templo de los ídolos, con terribles consecuencias para la familia: su hermano Harán murió en el incendio al intentar salvar los ídolos y su padre tuvo que huir de Ur para establecerse en Harán (Jub 12,12-15; cf. Josefo, Antigüedades I,6.5).

Prueba de la fe de Abrahán, ilustración de Gustav Doré

no hace ninguna mención de la idolatría. Sin embargo, a juzgar por la evidencia de los targumim palestinenses, tamaña obra había sido inspirada por la idolatría, tradición ya recogida antes por Josefo (Antigüedades I,4.2-3: “Para liberar a los hombres del temor de Dios”) y el Pseudo-Filón (LAB 6,1-18). Así, en el texto ”¡Venga, construyámonos una ciudad y una torre que llegue a los cielos, y así nos haremos un nombre!” (Gn 11,4), esta última frase es traducida por TgPsJ mediante: “Hagámonos un ídolo en lo alto de ella y pongamos una espada en su mano”, interpre-

Abrahán, reputado por su hospitalidad con los extranjeros, tenía su casa con las puertas abiertas por todos lados, por lo que podía correr en cualquier dirección para saludar a los viajeros

ABRAHÁN EN EL HORNO DE FUEGO A consecuencia de la destrucción de los ídolos que había fabricado su padre Téraj y de su enfrentamiento con Nimrod, Abrahán es arrojado a un horno de fuego, del que es milagrosamente salvado. Hay aquí una asociación de varios pasajes bíblicos. Gn 15,7 dice: “Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos”. Una antigua exégesis explica el topónimo ’ur como “fuego” (’or). Tal interpretación se encuentra ya en LAB 6,18 y 32,21; es recurrente en la literatura rabínica (GnR 44,13; PRE 52,1; Pesahim 118ab); parece suponerla Is 29,22 (“Así pues, esto dice a la casa de Jacob el Señor, que rescató a Abrahán”), la conoce la Vulgata latina (Neh 9,7) y es recogida también en el Corán (21,68-71 y 37,95-99). EL PARENTESCO DE ABRAHÁN Y SARA Gn 12,13 presenta a Sara como hermana de Abrahán, la hija de su padre (Gn 20,12), y Jub 12,9 sigue esta misma tradición, mientras que en TgPsJ Gn 11,29 es la sobrina de Abrahán. Aunque esta sea una exégesis antigua, que aparece ya en Josefo, no es la única. Según el propio TgPsJ Gn 20,12, Sara es prima suya, quizá tratando de conciliar ambas posturas. Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 21


DOSSIER

Según el midrás, la décima prueba de Abrahán valía lo mismo que todas las demás juntas (GnR 56,11). La incertidumbre inicial sobre si Dios se estaba refiriendo a Isaac o a Ismael fue para incrementar su dureza y propiciar una mayor recompensa de Abrahán (GnR 55,7)

Abrahán intenta dar muerte a Isaac

Esta variedad se debe a preocupaciones doctrinales. El redactor del Génesis trataba de evitar que Abrahán apareciera como mentiroso en Egipto cuando presentó a Sara como su hermana y no como su mujer, por temor a que fuera raptada para llevarla al faraón (la belleza de Sara se canta en los textos más antiguos, como el Apócrifo del Génesis de Qumrán, 1QapGn [1Q20] XX,2-8). Pero los comentaristas posteriores se encontraron con la dificultad legal de que Lv 18,9 y 20,17 prohíben el matrimonio entre hermanos, y resultaba escandaloso que el padre del pueblo elegido desobedeciera una ley 22 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

divina. El concepto de “hermana“ se amplió, incluyendo el sentido de “sobrina“. Aunque el matrimonio sobrino-tía estaba prohibido (Lv 18,13), el de tío-sobrina no estaba explícitamente prohibido. LA CIRCUNCISIÓN La haggadá –leyendas tradicionales– presenta a Abrahán, en la misma línea que Jubileos, como aquel que ha cumplido todos los mandamientos, tanto de la Ley escrita como de la Ley oral (Yoma 28b), incluso aquellos que todavía no habían sido revelados (“nadie se ocupó tanto de los mandamientos divinos como Abrahán”, Nedarim

32a). Observó la Pascua (GnR 42,8); practicó la ofrenda de la terumá (GnR 43,9); conoció y observó todos los sacrificios (GnR 44,14), etc. Como mandamiento básico del judaísmo no podía faltar la circuncisión de Abrahán. Según algunas tradiciones, se produjo el Día de las Expiaciones –Yom Kippur– por medio de Sem, hijo de Noé, “y cada año el Santo, bendito sea, observa la sangre de la alianza de la circuncisión de nuestro patriarca Abrahán y perdona nuestros pecados” (PRE 29). Según otras fuentes antiguas tuvo lugar el día 13 o 15 de Nisán (cf. GnR 48,12) y fue realizada por el propio Abrahán (cf. GnR 49,2). Lo tardío de la circuncisión de Abrahán (a los 99 años, según Gn 17,24, y no a los ocho días de nacer,


ABRAHÁN EN EL JUDAÍSMO

conforme a la normativa del judaísmo posterior) se explica para propiciar su práctica por los prosélitos. Se circuncidó antes del nacimiento de Isaac para que este saliera de una fuente santa y, además, la circuncisión conservó su virilidad (GnR 46,2). LA AQEDÁ, PRUEBA SUPREMA Según el midrás, la décima prueba de Abrahán valía lo mismo que todas las demás juntas (GnR 56,11). La incertidumbre inicial sobre si Dios se estaba refiriendo a Isaac o a Ismael fue para incrementar su dureza y propiciar una mayor recompensa de Abrahán (GnR 55,7). Hay dos corrientes tradicionales: en una, el héroe es Abrahán, mientras que en la otra se glorifica a Isaac. En Génesis Rabbah, la Aqedá aparece más bien como prueba de Abrahán, aunque Isaac participó activamente en su sacrificio: “¿Es que puede un hombre atar a alguien de treinta y siete años [otra versión: de veintiséis años] sin su consentimiento?” (GnR 56,8). La haggadá compara la prueba de Abrahán con la de Job, asignando a Satán un papel también en el drama de Abrahán (Sanedrín 89b; GnR 56,4). EL MÉRITO DE ABRAHÁN “El amor se difunde por todas partes“ (GnR 60,2), y el mundo y sus habitantes están protegidos en virtud del mérito de Abrahán. El maná (midrás Tanhuma Buber Ex 34), la victoria en la guerra (GnR 39,16; EstR 7,13) y el perdón general de los pecados de Israel (Cant R4,6) se atribuyen a su mérito. Fue el primero que rezó en favor de otros (GnR 52,13), y el mérito de Abrahán hizo efectivas sus súplicas de intercesión.

ANCIANIDAD Y MUERTE DE ABRAHÁN Abrahán mereció su ancianidad y la ”corona de gloria” de su cabello cano (Prov 16,31), fruto de su justicia (GnR 59,1-2.6). Diversas leyendas sobre las canas de Abrahán pasaron a la tradición musulmana. La muerte de Abrahán constituye el tema central del Testamento de Abrahán, apócrifo de evidente influencia en las leyendas musulmanas: el patriarca recibe la visita del heraldo de la muerte, personificado en el arcángel Miguel; pero, ante la negativa de Abrahán a hacerle caso y su resis-

tencia a morir, se presenta ante él la muerte misma, disfrazada de gloria al principio y bajo apariencias terribles después, hasta que finalmente, mediante un ardid, logra que el patriarca le entregue su vida. Abrahán murió y pasó a disfrutar en el otro mundo de la recompensa completa por su justicia (GnR 62,2). Allí continúa su actividad, sentándose a las puertas del infierno para impedir que entren los circuncisos (GnR 48,8). Su capacidad como intercesor dura por muchas generaciones (GnR 35,2).

BIBLIOGRAFÍA > T. GALE, "Abraham", en Encyclopaedia Judaica. Second Edition, vol. I, Keter Publishing House, Jerusalén 2007, pp. 280-288. > M. PÉREZ FERNÁNDEZ, "Abrahán en la tradición judía", en C. Castillo Castillo y M. Pérez Fernández, Tradiciones populares judías y musulmanas: Adán-Abrahán-Moisés, Verbo Divino, Estella 2010, pp. 73-126. > L. VEGAS MONTANER, "La figura de Abrahán en el midrás Génesis Rabbah", en L. F. Girón Blanc (ed.), Exégesis rabínica: Lengua y literatura, Ilu. Revista de Ciencias de las Religiones 3, Universidad Complutense, Madrid 2000, pp. 127-146.

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DOSSIER ABRAHÁN EN EL CRISTIANISMO

Abrahán en el cristianismo Si Dios es bueno, ¿por qué sufrimos? La Biblia no contiene una teodicea –una teoría para justificar a Dios ante la realidad del mal en el mundo–. Para ella, el mal es simplemente injustificable, y Dios ha iniciado el proceso para acabar con él. "Historia de la salvación" es el nombre de este plan divino que vertebra la Sagrada Escritura cristiana entera y que culminará –según su último libro, el Apocalipsis– en una comunidad humana en total armonía con su Creador. El primer paso de este plan de salvación fue la vocación de Abrahán. La respuesta de Dios al mal en el mundo fue iniciar una amistad con un hombre concreto y su familia. Mediante esta relación personal, continuada en los hijos de Abrahán, los israelitas pudieron conocer al Dios verdadero. Jesús nació en este pueblo, pero predicó que la pertenencia a Israel no era una cuestión étnica, sino de obediencia a la voluntad de Dios. Cuando los cristianos, tras la Pascua, propaguen la fe en su resurrección, anunciarán que ahora todos los pueblos son invitados a convertirse en descendencia de Abrahán mediante la fe en Cristo. Ser cristiano es participar en esta concreta historia de salvación que se inició con Abrahán, que tuvo su punto culminante en Jesús y que desembocará en el Reino de Dios. Para el Nuevo Testamento, Abrahán es el primer creyente y modelo perenne de fe; la carta a los Hebreos lo presenta también como ejemplo de una de las virtudes cristianas más fundamentales: la hospitalidad. 24 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

El sacrificio de Isaac, de Caravaggio

Alberto de Mingo Doctor en Teología Bíblica por la Jesuit School of Theology, Berkeley (California, EE.UU.)

ABRAHÁN, EL PRIMER CREYENTE Abrahán es, junto con Moisés, el personaje del Antiguo Testamento que aparece citado con más frecuencia en el Nuevo Testa-


DOSSIER ABRAHÁN EN EL CRISTIANISMO

mento (72 veces). Además, estas 72 citas están repartidas en un amplio abanico de libros neotestamentarios: en cada uno de los cuatro evangelios, en el libro de los Hechos de los Apóstoles, en las cartas de Pablo a los Romanos, a los Gálatas y en la segunda a los Corintios, en la carta a los Hebreos, en la carta de Santiago y en la primera carta de Pedro. Esta extensa distribución de las citas es un indicador de que Abrahán fue un personaje importante no

solo para algunos cristianos, sino para las distintas corrientes que están representadas en los libros del Nuevo Testamento. Y no resulta difícil saber por qué. Los cristianos heredaron de los judíos algunos postulados básicos acerca de la relación de Dios con el mundo. Tanto judíos como cristianos creen que Dios creó un mundo bueno (Gn 1–2), pero que la hermosura prístina del cosmos se quebró por el pecado humano (Gn 3). El mal, una vez introducido en

el mundo, creció hasta hacerse incontrolable (Gn 4–11). Estos once primeros capítulos del Génesis no describen hechos históricos. Las narraciones de esta primera sección del Génesis plantean, con un lenguaje fantástico –típico de los mitos del mundo antiguo–, una cuestión universal y permanente: la insidiosa realidad del mal, que resulta especialmente problemático para el monoteísmo bíblico. Para un politeísta, la crueldad y la corrupción forman parte de la Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 25


DOSSIER

¿Por qué hemos de sufrir? ¿Por qué nos pasan cosas malas si Dios es bueno? Los primeros once capítulos del Génesis formulan de forma narrativa este problema, mostrando el despliegue del mal en un mundo inicialmente bueno, creado por Dios

lógica de este mundo: los dioses de los gentiles –término bíblico para designar a los no judíos– no son buenos, por lo que no hay nada ni nadie que contradiga la existencia del mal. Pero el monoteísta –aquel que cree en la existencia de un Dios único, todopoderoso y bueno– no puede menos que preguntarse: ¿Por qué hemos de sufrir? ¿Por qué nos pasan cosas malas si Dios es bueno? Los primeros once capítulos del Génesis formulan de forma narrativa este problema, mostrando el despliegue del mal en un mundo inicialmente bueno, creado por Dios; de este modo, plantean la pregunta a la que tendrá que responder el resto de la Sagrada Escritura: ¿qué va a hacer el Dios bueno con el mal en el mundo? La Biblia no contiene una teodicea, es decir, una teoría para “disculpar” o “justificar” a Dios por la existencia del mal. Para el Dios de la Biblia, el mal es sencillamente injustificable, por eso lo 26 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

Génesis. Los primeros once capítulos del Génesis formulan de forma narrativa este problema: ¿Por qué nos pasan cosas malas si Dios es bueno?

va a eliminar de la tierra. “Historia de la salvación” es el nombre del plan de Dios para suprimir el mal. Para los cristianos, el recorrido de la historia de la salvación termina con las visiones del último libro del Nuevo Testamento, el Apocalipsis: “Un cielo nuevo y una tierra nueva” (Ap 21,1), y una “nueva Jerusalén”, que desciende del cielo (Ap 21,10). Estas imágenes apuntan a un final de la historia en el que –como sucedía en el Edén– se recuperará la armonía de los seres humanos entre sí y con Dios. Entonces el sufrimiento y la pena serán un recuerdo del pasado, pues Dios mismo “enjugará toda

lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni duelo, ni llanto, ni dolor” (Ap 21,4). Uno de los puntos más sorprendentes de la historia de la salvación narrada en la Biblia es que, ante la abrumadora realidad del odio, la injusticia y la crueldad, la respuesta de Dios haya sido comenzar por entablar una relación personal con un hombre: Abrahán. Teólogos cristianos del siglo XX han hablado del “escándalo de la particularidad”. Según la Biblia, Dios no se hizo igualmente asequible a todo ser humano, sino que tomó la concreta iniciativa de entablar una relación con una per-


ABRAHÁN EN EL CRISTIANISMO

tierra”; pero este plan de alcance universal comienza con la vocación de una sola persona. Esto es así porque la revelación bíblica no consiste en la propuesta de un concepto de Dios, sino que la Biblia cuenta cómo Dios se ha ido dando a conocer en la historia humana, de manera concreta. “Dios” en la Biblia no es un concepto que permanece equidistante de toda mente racional, sino alguien que llama personalmente a cada ser humano. Dicho de otro modo: la Sagrada Escritura entiende la fe no como la aceptación de unas ideas, sino como acogida de una propuesta de amistad por parte de Dios. Acoger esta fe introduce al creyente en una comunidad de hombres y mujeres que a través de la historia han vivido esta familiaridad con el Dios

sona y su familia. Estas son, según el Génesis, las palabras de la vocación de Abrahán: “Sal de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti una gran nación, te bendeciré, haré famoso tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan, y en ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Gn 12,1-3). Este pasaje deja claro que la intención de Dios es darse a conocer a todos los pueblos y bendecir a toda la humanidad: “En ti serán benditas todas las familias de la

Uno de los puntos más sorprendentes de la historia de la salvación narrada en la Biblia es que, ante la abrumadora realidad del odio, la injusticia y la crueldad, la respuesta de Dios haya sido comenzar por entablar una relación personal con un hombre: Abrahán

vivo, que es el “Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob” (Mc 12,26-27 y Ex 3,6). Tanto para los judíos como para los primeros cristianos estaba claro que, para conocer al verdadero Dios, era necesario participar de esa concreta historia de salvación que se había iniciado con Abrahán. En los primeros siglos de nuestra era, un dato sociológico venía a subrayar esta evidencia: no existía en aquel momento ningún otro grupo humano que afirmase la existencia de un único Dios. Aunque hoy, en el mundo occidental, el monoteísmo pueda parecer la forma más natural de la religiosidad humana, en aquel tiempo era una idea extraña, pues, aparte de Israel, todas las demás naciones, civilizaciones y religiones de la tierra eran politeístas. Solo los judíos y los cristianos –una exigua minoría en el ancho mundo– adoraban al Dios único y trascendente, un Dios bueno que había creado todo de la nada, por puro amor. Según judíos y cristianos, los demás hombres y mujeres del mundo no conocían al Dios verdadero. Confesaban que, si ellos lo conocían, no era como resultado de un esfuerzo suyo de reflexión o de meditación, sino porque Dios mismo se les había dado a conocer, comenzando con Abrahán. En su afirmación de que el Dios verdadero es aquel que se reveló por vez primera a Abrahán, judíos y cristianos están en total acuerdo; la fe en Dios –y en esto también concuerdan judíos y cristianos– no es tanto la aceptación de una cierta doctrina acerca de Dios, sino la participación en una historia, en un concreto entramado de relaciones personales que Dios mismo puso en marcha al llaNº101 | RESEÑA BÍBLICA 27


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mar a Abrahán. Pero ¿cómo puede uno tomar parte en esta historia? ¿Quiénes son los verdaderos herederos de la bendición? En este punto comienza el desacuerdo: ¿son hijos de Abrahán solo aquellos que pertenecen por sangre al pueblo de Israel? Los cristianos entendieron desde el principio que Cristo había introducido una novedad en la historia de la salvación: pertenecer al verdadero Israel no era ya una cuestión de pedigrí, sino de fe.

LOS VERDADEROS HIJOS DE ABRAHÁN Según los evangelios de Mateo y Lucas, Juan Bautista predicaba diciendo: “No os hagáis ilusiones, pensando: ‘Tenemos por padre a Abrahán’, pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras” (Mt 3,9; cf. Lc 3,8). Con estas palabras, Juan estaba criticando la excesiva complacencia de algunos judíos en el hecho de pertenecer biológicamente al pueblo de Israel. Según el Bautista, solo puede considerarse verdadero hijo de Abrahán aquel que está dispuesto a “dar el fruto que pide la conversión” (Mt 3,8). En la misma línea, Jesús tiene una visión de la pertenencia a Israel centrada en la aceptación de la voluntad de Dios, alejada, por tanto, de una visión puramente étnica de lo que significa ser “hijo de Abrahán”. Así, por ejemplo, el rico de la parábola del pobre Lázaro es excluido del “seno de Abrahán” –el lugar donde, según la piedad judía, los justos esperan el juicio final– por su falta de misericordia durante esta vida (Lc 16,19-31). Al cerrar las puertas de su casa al pobre Lázaro, el rico se había excluido de esa red de relaciones 28 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

Jesús tenía una comprensión de la descendencia de Abrahán que iba más allá de una pertenencia meramente biológica al pueblo judío: se es hijo de Abrahán cuando se vive la solidaridad con el pueblo de Israel, especialmente con sus pobres Por la fe en Cristo, uno se convierte en hijo de Abrahán sin necesidad de ningún otro requerimiento


ABRAHÁN EN EL CRISTIANISMO

que le conectaban con Abrahán y con Dios. La desconexión entre este hombre rico y su comunidad se hizo manifiesta después de su muerte como un abismo infranqueable que le separaba del “seno de Abrahán“. En cierto modo, Zaqueo representa el caso contrario: es un recaudador de impuestos que, por su deshonestidad, esta-

ba excluido de la descendencia de Abrahán, pero es reintegrado en ella tras su encuentro con Jesús. Tras afirmar Zaqueo que daría la mitad de sus bienes a los pobres y resarciría el cuádruple a los defraudados, Jesús declara: “Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha veni-

do a buscar y a salvar lo que estaba perdido” (Lc 19,9-10). En estos dos pasajes vemos que Jesús tenía una comprensión de la descendencia de Abrahán que iba más allá de una pertenencia meramente biológica al pueblo judío: se es hijo de Abrahán cuando se vive la solidaridad con el pueblo de Israel, especialmente con sus pobres, de manera concreta. La más amplia reflexión en los evangelios sobre la descendencia de Abrahán la encontramos en Jn 8,31-59. El pasaje comienza así: “Dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: ‘Si permanecéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Le replicaron: Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les contestó: En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y, si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque mi palabra no cala en vosotros’” (Jn 8,31-37). El diálogo continúa con la insistencia de los judíos en que son hijos de Abrahán. Jesús les replica que “si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mí, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios; y eso no lo hizo Abrahán” (Jn 8,39-40). La mayor parte de los estudiosos del evangelio de Juan cree que este pasaje no es la transcripción de un diálogo entre Jesús y sus adversarios, sino que se trata más bien de una proyección sobre la Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 29


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Partida de Abrahán, según József Molnár

persona de Jesús de una polémica entre judíos y cristianos que tuvo lugar mucho más tarde, en la época en la que fue compuesto el evangelio, a finales del siglo I. La comunidad en la que fue escrito el cuarto evangelio cree que, para ser verdadero hijo de Abrahán, es necesario confesar a Jesús como Hijo de Dios. Según estos cristianos, ellos son los auténticos hijos de Abrahán, no así los judíos, que no han dado el paso de aceptar la fe cristiana. 30 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

La polémica sobre quiénes son los verdaderos hijos de Abrahán alcanza uno de sus puntos cumbre en las cartas de san Pablo a los Gálatas y a los Romanos. El tema central de ambas epístolas es la doctrina de la justificación por la fe, y en ambas la referencia a Abrahán ocupa un lugar prominente. En dos pasajes clave de cada una de estas cartas (Gal 3,6–4,7 y Rom 4,1-25), Pablo fundamenta su reflexión en una frase del Génesis: “Abrahán creyó al Señor, y se le

contó como justicia” (Gn 15,6; Gal 3,6; Rom 4,3). Pablo interpreta la frase en el sentido de que la “justicia” de Abrahán no se derivó de su cumplimiento de las obras de la Ley, sino de su fe. Es importante entender que cada vez que Pablo utiliza la palabra “Ley” tiene en su mente el concepto hebreo de Torá. Es decir, para Pablo, cumplir las “obras de la Ley” consiste en vivir según las normas de la Torá, la Ley judía, cuya explicitación escrita se


ABRAHÁN EN EL CRISTIANISMO

encuentra en los cinco primeros libros de la Biblia, llamados en hebreo Torá (el nombre cristiano de este conjunto de libros es “Pentateuco”). La Torá incluye, además de leyes morales universales –como, por ejemplo, “no matarás”–, otras cuya función es servir de marcadores de identidad para el pueblo judío: de este tipo son las prohibiciones dietéticas y el mandato de la circuncisión. Al abstenerse de ingerir ciertos alimentos y al circuncidar a sus hijos varones, los judíos se recordaban a sí mismos su “santidad”, entendida como separación del resto de las naciones. Cuando Pablo afirma que “las obras de la Ley” no son necesarias para la justificación, está pensando precisamente en estas normas identitarias. Antes de Cristo, estas estaban al servicio de preservar el tesoro que portaba el pueblo judío –su conocimiento del Dios único–, evitando que Israel se disolviera entre las demás

Resultaba muy atrevido que Pablo acudiese a Abrahán para justificar la no necesidad de la circuncisión, puesto que fue precisamente Abrahán quien recibió del Señor la orden de circuncidarse, tanto él mismo como sus hijos

naciones al mezclarse con ellas. A partir de Cristo, esta separación resultaba ya innecesaria e incluso era contraproducente. Pablo defendió, contra la opinión de otros grupos cristianos de su época, que no debía exigirse la circuncisión a los gentiles que deseaban incorporarse a la Iglesia. Que para ser cristiano no era necesario tener sangre judía era algo en lo que todos los cristianos estaban de acuerdo, pero había un grupo nada despreciable de discípulos de Jesús que exigían que los no judíos que abrazaran la fe cristiana debían vivir según las normas propias del judaísmo. La historia llama “judeocristianos” a este grupo. Los judeocristianos acogían a los gentiles en sus comunidades, pero los varones, tras el bautismo, debían ser circuncidados; y tanto hombres como mujeres debían guardar la dieta kosher, propia del judaísmo, así como otras costumbres. Pablo se opone a los judeocristianos con su doctrina de la justificación por la fe. La fidelidad a Cristo basta y sobra para ser cristiano. Los signos de identidad que marcaban la excepcionalidad del pueblo judío –la circuncisión

y la dieta kosher– han quedado obsoletos tras la manifestación de Cristo en la historia. Dicho de otro modo: para ser cristiano no es necesario ser judío, ni biológica ni culturalmente. La doctrina de la justificación por la fe enuncia que, por la fe en Cristo, uno se convierte en hijo de Abrahán sin necesidad de ningún otro requerimiento. Resultaba muy atrevido que Pablo acudiese a Abrahán para justificar la no necesidad de la circuncisión, puesto que fue precisamente Abrahán quien recibió del Señor la orden de circuncidarse, tanto él mismo como sus hijos. Leemos en el Génesis estas palabras atribuidas a Yahvé y dirigidas a Abrahán: “Esta es la alianza que habréis de guardar, una alianza entre yo y vosotros y tus descendientes: sea circuncidado todo varón entre vosotros” (Gn 17,10, cf. 17,1-14). Según san Pablo, sin embargo, la circuncisión es solo un signo de la alianza, no la alianza misma. Así escribe a los Romanos: “[Abrahán] recibió la señal de la circuncisión, sello de la justicia que se recibe en virtud de la fe y que le fue contada cuando era todavía incircunciso; para que fuera padre de todos los que

Tanto judíos como cristianos parten del hecho de que el cosmos se quebró con el pecado humano

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Abrahán representado como padre de muchas naciones y padre de los creyentes. Capitel románico. Museo de Unterlinden, Colmar (Francia)

Abrahán es padre de todos los que creen en el Dios único, circuncisos e incircuncisos, es decir, se puede ser hijo de Abrahán independientemente de la pertenencia biológica y cultural al pueblo de Israel creen siendo incircuncisos, para que también a ellos se les contara como justicia; y padre de los circuncisos, es decir, de aquellos que no solo están circuncidados, sino que además siguen las huellas de la fe que tenía Abrahán, nuestro padre, siendo todavía incircunciso” (Rom 4,10-11). 32 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

Abrahán es padre de todos los que creen en el Dios único, circuncisos e incircuncisos, es decir, se puede ser hijo de Abrahán independientemente de la pertenencia biológica y cultural al pueblo de Israel. Abrahán es padre de todo ser humano que cree en el Dios único revelado en Jesús. Pablo va incluso

más allá al afirmar que la incorporación de los gentiles a la Iglesia es la plena realización de la promesa hecha por Dios a Abrahán de que sería padre de muchos pueblos. Jesús entendió la pertenencia a la descendencia de Abrahán en términos no tanto biológicos, sino éticos. Según Jesús, para ser hijo de Abrahán era necesario vivir una comunión sostenida por acciones concretas de solidaridad. Los primeros cristianos entendieron que la descendencia de Abrahán iba más allá de los límites étnicos de Israel: todo aquel que creyera en Dios y en su Hijo Jesús y lo manifestase con su vida era un hijo de Abrahán.


ABRAHÁN EN EL CRISTIANISMO

Abrahán el hospitalario Los relatos sobre Abrahán en el libro del Génesis pertenecen al género literario de la leyenda. Según el Diccionario de la Real Academia, una leyenda es un “Relato basado en un hecho o un personaje reales, deformado o magnificado por la fantasía o la admiración”. El personaje “Abrahán“ de la Biblia no es solo portador de la memoria del Abrahán histórico, sino depositario también de las esperanzas y los valores que las generaciones posteriores han ido proyectando sobre él. En este sentido, Abrahán es el arquetipo del creyente y representa el ideal del hombre de fe, que vive de la Palabra de Dios. Esta es la virtud fundamental de Abrahán: su fe. Pero hay otros rasgos de este personaje que –aunque secundarios– merecen también consideración. La carta a los Hebreos hace referencia a una virtud de Abrahán que resulta especialmente relevante en nuestros días: la hospitalidad. Así exhorta el autor de la carta en uno de sus pasajes: “Conservad el amor fraterno y no olvidéis la hospitalidad: por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles” (Heb 13,1-2). Aunque Abrahán no es mencionado por su nombre, es indudable que el pasaje hace referencia al episodio de Mambré (Gn 18,1-15): “Yahvé se apareció a Abrahán junto a la encina de Mambré, mientras él estaba sentado a la puerta de la tienda, en lo más caluroso del día. Alzó la vista y

vio a tres hombres frente a él. Al verlos, corrió a su encuentro desde la puerta de la tienda” (Gn 18,1-2). Abrahán acogió a estos tres hombres que pasaban delante de su tienda y los agasajó con su hospitalidad. Los tres forasteros resultaron ser en realidad Yahvé acompañado por dos ángeles. La generosidad de Abrahán fue recompensada con la bendición más deseada por él y por su esposa: al año, Sara amamantaba a un hijo, Isaac. Es interesante señalar que la palabra que se ha traducido como

La palabra traducida como “hospitalidad” es, en el original griego de la carta a los Hebreos, filoxenía, un término compuesto por filo –“amor a”– y xenos –“extranjero”–. Filoxenía es el antónimo literal de xenofobia, y quiere decir “amor al extranjero”

"hospitalidad" es, en el original griego de la carta a los Hebreos, filoxenía, un término compuesto por filo –“amor a”– y xenos –“extranjero”–. Filoxenía es el antónimo literal de xenofobia, y quiere decir “amor al extranjero”. La filoxenía es una de las prácticas fundamentales de los nómadas, condición que compartía Abrahán; fue también uno de los rasgos distintivos del cristianismo primitivo: los cristianos acogían en sus casas a hermanos en la fe procedentes de otras ciudades, y de este modo hacían posible la comunicación y la solidaridad entre las diversas comunidades. Tan importante era esta práctica que, en el Nuevo Testamento, una de las cualidades exigidas al candidato a ser obispo era que fuese filóxenos –hospitalarios– (1 Tim 3,2); esta misma cualidad se pedía a los presbíteros (Tit 1,8) y a aquellas mujeres que aspirasen a pertenecer al honorable orden de las viudas (1 Tim 5,10). Según la carta a los Hebreos, Abrahán fue un ejemplo de hospitalidad, y fue bendecido al acoger en su tienda a unos desconocidos. Un reflejo en la historia del arte cristiano de esta escena es el famoso icono de la Trinidad, también conocido con el título de La hospitalidad de Abrahán, del gran iconógrafo ruso Andrei Rublev (1360-1428). En esta imagen, Abrahán no aparece: todo el protagonismo lo tienen los tres ángeles, que el artista ha identificado con las Personas de la Trini-

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dad. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo invitan al que contempla la imagen a la mesa en torno a la cual están sentados, mesa que

resulta ser el altar de la eucaristía. Este simbolismo manifiesta el carácter acogedor de Dios. Según la Biblia, Abrahán acogió

La Trinidad, de Andrei Rublev

CONCLUSIÓN Sin un conocimiento básico del Antiguo Testamento, de sus historias y sus personajes, resulta imposible entender el Nuevo Testamento. Abrahán es, junto con Adán y Eva, Moisés, David, Elías e Isaías, uno de los personajes fundamentales del Antiguo Testamento, imprescindibles para comprender el Nuevo. Según la Biblia, con Abrahán se inició la historia de la salvación; él fue el primer hombre que fue contactado por Dios y permanece como prototipo del hombre de fe. Tanto para judíos como para cristianos, ser creyente es sinónimo de ser hijo de Abrahán. Ahora bien, para los cristianos, esta filiación no tie34 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

ne un carácter biológico o étnico. Todo aquel que crea en el Dios verdadero revelado en Jesús, y que viva esta fe junto a otros en esa concreta comunión que es la Iglesia, es hijo de Abrahán.

sin saberlo a ángeles; el icono nos dice que es Dios quien acoge en primer lugar: la Trinidad es fuente de hospitalidad, y quien practica la acogida al extranjero se hace depositario y transmisor de la bendición de Dios.

La carta a los Hebreos propone a Abrahán como ejemplo de hospitalidad. Él es aquel que, “sin saberlo, acogió a ángeles”. Esta es una intuición especialmente interesante en nuestros días. Sin renunciar a la confesión de la propia verdad, judíos, cristianos y musulmanes podríamos acogernos mutuamente en el reconocimiento de nuestra común fe en un Dios único y misericordioso, un punto de convergencia que tiene el nombre propio de Abrahán, padre común de las tres religiones monoteístas. Esta idea estuvo en la raíz de la apertura del Centro Abraham durante los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992. Construido en la Villa Olímpica, se concibió como un espacio común de oración y diálogo de los hijos de Abrahán entre sí, y también de estos con los creyentes de otras religiones. ¿Surgirán nuevas iniciativas como esta?

BIBLIOGRAFÍA > R. MICHAUD, Los patriarcas, Verbo Divino, Estella 2006. > J. L. SKA, Abrahán y sus huéspedes. El patriarca y los creyentes en el Dios único, Verbo Divino, Estella 2004. > A. WÉNIN, Abrahán (Gn 11,27.25,10). Una guía de lectura, Cuaderno Bíblico 179, Verbo Divino, Estella 2017.


DOSSIER ABRAHÁN EN EL ISLAM

Abrahán en el islam

La figura de Abrahán desempeña una función determinante en el rumbo del islam tras la ruptura de Mahoma con los judíos de Medina, atribuyéndole la religión monoteísta verdadera –distinta del judaísmo y del cristianismo–, de la que el islam es fiel continuación. Además, al ser Abrahán el antepasado de los árabes por medio de su hijo Ismael, religión y etnicidad convergen en su figura, que además servirá para articular importantes elementos rituales del islam.

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Este trabajo se enmarca en el Proyecto de Investigación FFI201453556-R: “Estudio y Edición de manuscritos bíblicos y patrísticos griegos, árabes y latinos“, financiado por el Ministerio español de Economía y Competitividad.

Juan Pedro Monferrer Sala Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Córdoba

ABRAHÁN, PIEDRA FUNDACIONAL DEL ISLAM El Corán define a Abrahán –en árabe Ibrahim– como “sometido 36 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

a Dios, no asociado” (3,67), desligándolo de este modo tanto del judaísmo como del cristianismo, al tiempo que hace de él el primer musulmán, el primer monoteísta encargado de difundir el germen de la verdadera fe, que llegará posteriormente con Mahoma y la revelación del Corán. Esta formulación responde a un planteamiento teológico simple, pero esencial en el islam, ya que es Abrahán, en cuanto “confidente de

Dios” (4,125), el encargado de sedimentar la fe en un Dios único. Obviamente, esta creencia, que actúa como elemento fundacional en el islam, es de raigambre judeocristiana y entronca con las tradiciones judías y cristianas, tanto en su dimensión bíblica como extrabíblica, aunque en buena medida la figura de Abrahán experimentará un interesante crecimiento temático gracias a la proyección que de su personaje


ABRAHÁN EN EL ISLAM

hizo el profeta Mahoma durante el período de su estancia en Medina. LA FIGURA DE ABRAHÁN EN EL “PRIMER ISLAM” Abrahán es una pieza esencial con la que construir los orígenes del islam. Su figura se erige en piedra angular de lo que puede ser calificado como “fase protoislámica“, la de los días en que vivió el profeta Mahoma. Esa primera fase representa un momento esencial

en el diseño del “islam primero”, dado que no solo cumplió con la función de construir el relato fundacional, el origen de la “fe verdadera” (3,65-71), sino que además es el punto final del interesante trayecto que recorrió Mahoma desde el politeísmo, en el que creció, hasta el monoteísmo, al que acabó convirtiéndose (2,129). Ese período de transición, aunque no exclusivamente, en buena medida queda narrativa y teológicamen-

te culminado en el Corán con los pasajes relacionados con Abrahán y su hijo Ismael, el antepasado de los árabes nómadas. Otro rasgo esencial en la definición que el modelo islámico hizo de Abrahán es su relación espacial con el territorio árabe. Esa relación queda establecida en el Corán por medio de la construcción del santuario de la Kaaba, un espacio de forma rectangular situado en el corazón del recinto sagrado de Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 37


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La Meca, urbe de la que era natural Mahoma. En este sentido, el Corán ofrece una narración mítica en la que nos relata que fue construido en el lugar un primer santuario que sería arrebatado al cielo por Dios para no ser engullido por las aguas del diluvio. Posteriormente serían Abrahán y su hijo Ismael quienes levantarían la Kaaba (2,124-127), aunque nada diga el Corán acerca del motivo que llevó a ambos a realizar un recorrido tan largo desde Palestina hasta La Meca. Por lo demás, resulta obvio que este largo viaje responde a una doble necesidad: por un lado, la de establecer una morada del Dios único en tierras del corazón de la península Arábiga; en segundo lugar, también para ligar a Abrahán y a su hijo y heredero Ismael con el medio árabe. Es este, sin lugar a dudas, el primer hito teológico-narrativo de lo que podemos calificar como “ciclo abrahámico” contenido en el Corán, del que luego se harán eco y desarrollarán con una cierta prolijidad la tradición islámica y, posteriormente, el género literario de las “narraciones de los profetas”. Tanto los tradicionistas como los autores de relatos de profetas partirán del relato coránico, pero además recurrirán a tradiciones judías y cristianas, las primeras introducidas por judíos conversos al islam en sus inicios. Crucial, en relación con el personaje de Abrahán, es, pues, la edificación del santuario de la Kaaba, que representa un relato etiológico con el que el protoislam conectó a sus antepasados árabes con el relato de la salvación divina. Sus orígenes (Ismael) estaban genéticamente ligados al padre 38 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

La edificación del santuario de la Kaaba representa un relato etiológico con el que el protoislam conectó a sus antepasados árabes con el relato de la salvación divina

de todos nosotros” –de todos los creyentes–, pero “los hijos de Abrahán” adquieren una nueva dimensión en Mahoma al relacionarlo con su tierra y sus gentes, Arabia y los árabes. De este modo, el profeta Mahoma resuelve un aspecto tan crucial como la etnicidad. Y es justo en este punto donde entra en juego

(“nuestro padre Abrahán”), con el que el Dios único pacta una fe, la fe verdadera. Esta concepción no es novedosa, pues ya Pablo (Rom 4,11-12.16) y la literatura rabínica tenían a Abrahán por “el padre

un nuevo elemento ligado a la figura de Abrahán, el santuario de la Kaaba en La Meca, recinto religioso ancestral que, de hecho, había albergado el panteón de divinidades de La Meca, de las que tanto Mahoma como el resto de conciu-


ABRAHÁN EN EL ISLAM

dadanos mecanos y de más allá de la urbe eran fieles y seguidores. Esta conexión entre politeísmo y monoteísmo es de enorme interés, por una parte, para poder entender el proceso de construcción teológico-narrativa del relato; por otra, para comprender la figura de Abrahán, dado que su personaje representa el arquetipo de profeta,

La Kaaba, un espacio de forma rectangular situado en el corazón del recinto sagrado de La Meca, urbe de la que era natural Mahoma

sobre el que acabará definiéndose el personaje de Mahoma previa imitación de la figura de Moisés, aprovechando el simbolismo salvífico del personaje bíblico. ABRAHÁN Y EL PROFETA MAHOMA La relación entre Abrahán y Mahoma hubo de venir dada por una necesidad básica: dotar a Mahoma de la dimensión teológica que acabó confiriéndosele a Abrahán. Abrahán fue elegido por Dios y sacado del medio politeísta en el que vivía, en Ur de los Caldeos, para iniciar un largo viaje lleno de imprevistos y situaciones adversas que lo conducirá a Palestina. Ese prolongado viaje es parte fundamental de la teodicea del ciclo de Abrahán, pues servirá al redactor bíblico para establecer una relación entre Dios y Abrahán, sus pactos y la conversión a la fe en un Dios único nada más atravesar el Éufrates y asentarse en la nueva tierra. La construcción del relato islámico del profeta Mahoma presenta rasgos similares: Dios eligió a su enviado, que moraba en un medio politeísta (La Meca), de donde acabará yéndose para encontrar su espacio en Medina (la antigua Yatrib), donde nacerá y empezará a constituirse el islam primitivo de los días del profeta Mahoma. La emigración que llevó

a Abrahán lejos de su tierra tiene su trasunto en la emigración que llevó a cabo Mahoma de La Meca a Medina. En este punto, el relato islámico trasciende a su referente, pues la empresa de Abrahán consistía en iniciar el camino de la salvación a través de la fe en un Dios único, superando el espacio politeísta que regía las relaciones humanas. La tarea de Mahoma, en cambio, no va a consistir solo en vencer la tradición pagana del medio cultural árabe, sino también en trascender las revelaciones previas dentro del proceso monoteísta. El objetivo final no era otro que ofrecer al pueblo árabe una nueva revelación, en este caso la última y verdadera, que corregía las anteriores, la judía y la cristiana, por el hecho de que parte de sus contenidos habían sido alterados durante el proceso de transmisión de los textos. Para el Corán, el credo preservado por los seguidores de la religión de Abrahán representaba la verdadera fe, que había sido transmitida por los profetas en toda su pureza y simplicidad con el fin de expresar un monoteísmo que no era ni judío ni cristiano. Era este el único modo de parar el insistente ataque de los judíos hacia la nueva fe. Además, con la figura de Abrahán como referente y enmarcado en una tradición genuinamente ju-

Abrahán fue elegido por Dios y sacado del medio politeísta en el que vivía, en Ur de los Caldeos, para iniciar un largo viaje lleno de imprevistos y situaciones adversas que lo conducirá a Palestina

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Casa de Alá. La Meca

deocristiana, el islam de los días de Mahoma tuvo a Abrahán como el origen de la tradición monoteísta de la que procedía directamente el islam. De este modo, el islam hallaba definitivamente su ubicación al lado del judaísmo y el cristianismo. Con ello se convertía en el heredero –en una forma adaptada y desarrollada– de la religión 40 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

de Abrahán, cuya formulación se encontraría en “las hojas de Abrahán” (87,19), es decir, en la revelación dada a Abrahán y puesta por escrito. Así pues, Abrahán es esencial en cuanto a arquetipo teológico-narrativo sobre el que se construye la figura del profeta Mahoma. El motivo es el mismo en ambos casos: la llamada de Dios a ser fiel a un Dios

único con el que se inicia una suerte de nuevo orden mundial en el ámbito de las creencias, un nuevo orden modelado por la “historia de la salvación” que ahora ofrece el islam, donde el personaje de Abrahán supone el inicio de esa “historia de la salvación”, y Mahoma, en cuanto “sello de los profetas”, representa su conclusión. En consecuencia, Abrahán no solo tiene una entidad propia y exclusiva en cuanto figura protagonista en el Corán y en la recepción y desarrollo de su historia en los textos de la tradición islámica y los relatos de los profetas. Más aún, Abrahán es, con Moisés, un elemento clave para entender la línea argumentativa en la construcción del modelo de fe que Mahoma tenía en esos momentos. Abrahán es, hasta cierto punto, la piedra fundacional sobre la que Mahoma construyó su credo. Ahora bien, hay que precisar que la concepción coránica de los dos personajes, Abrahán y Mahoma, no corresponde al período mecano, sino al de las azoras medinesas, es decir, cuando Mahoma –residente en Medina– se ha enfrentado a las tribus judías de la zona y regresa el centenar de personas que había emigrado de La Meca a Abisinia. En este momento crucial, cuando Mahoma se enfrenta a los judíos y los retornados de la Abisinia cristiana vuelven con un interesante caudal informativo cristiano, se cincela el personaje de Abrahán en el Corán. Es ahora el momento en el que recibe denominaciones que lo identifican como un seguidor del


ABRAHÁN EN EL ISLAM

islámica –junto con materiales provenientes de las tradiciones judía y cristiana–, lograron componer un relato biográfico, hasta cierto punto, de Abrahán. Relacionado con Dios desde el mismo instante de su concepción, los primeros pasos de Abrahán en los textos islámicos se hallan, como asimismo evidencian los textos rabínicos, íntimamente vinculados a la figura antitética EL “CICLO ABRAHÁMICO” EN EL CORÁN de Nemrod, frente a quien actúa como garante y defenComo queda dicho, sor de la verdadera fe una vez producida la y del Dios verdadero. ruptura con los grupos También el entorno judíos de los aledaños Abrahán es, con Moisés, un de Abrahán está en su de Medina, Mahoma reelemento clave para entender contra, pues su mismo currió a Abrahán como la línea argumentativa en la padre, Téraj, era tallishombre de Dios, inta de ídolos y adorador dependiente de las construcción del modelo de fe de las divinidades que religiones judía y crisque Mahoma tenía. Abrahán representaban. No en tiana, y lo asoció con la es, hasta cierto punto, la piedra vano la elaboración isancestral Kaaba y con fundacional sobre la que lámica del personaje la nueva fe, la del islam Mahoma construyó su credo enfrenta a Abrahán con incipiente, dado que su padre en un episodio Abrahán había aparerelacionado con la concido antes de Moisés y Jesús y le habían sido fección de ídolos: un día canías de Babilonia (Nínive), en el en que su padre le encarga a su revelados treinta textos. De este modo, Abrahán fue co- Iraq actual, la que reúne un mayor hijo Abrahán que vendiese los ídolocado a la cabeza de la cadena consenso entre los autores musul- los que había tallado, este se enoja de los profetas y como punto de manes. De acuerdo con el Corán, y los rompe todos, haciéndolos partida del islam, lo que permi- Abrahán fue hijo de Ázar (6,74), añicos, llegando incluso a echar en tió hacer de la nueva fe una reli- que parece ser un error de identi- cara a su padre que pudiera tener gión independiente del judaísmo ficación no con su padre Téraj (Gn a esos ídolos por dioses. y del cristianismo. De hecho, 11,27), sino con su siervo Eliezer el Con esta actitud, Abrahán se Abrahán fue considerado como el damasceno (Gn 15,2). Este error niega a dar culto a los dioses de primer musulmán, el predecesor fue enmendado en textos islámi- su padre y de su pueblo, apartándel islam, y gracias a él y sus se- cos posteriores, que reproducen dose de ellos y de sus tradiciones guidores pudo mantenerse una fe correctamente la cadena de sus religiosas anteriores. Episodios libre de corrupciones y alteracio- antepasados, coincidiendo con las como estos, en los que Abrahán nes a lo largo del tiempo (30,29), genealogías que recogen Gn 11,10- se enfrenta a su medio politeísta fe de la que el islam sería su here- 27 y 1 Cr 1,17-27. Pero serán los textos mesopotámico, son utilizados por dera natural. generados por los autores que cul- los autores musulmanes para reitivaron el género de los relatos de vindicar, de forma insistente, el los profetas quienes, sirviéndose de carácter veraz y fiel de Abrahán ABRAHÁN No sabemos con detalle cómo los pasajes coránicos y de los tex- como verdadero creyente en el pudo llegar al profeta Mahoma tos transmitidos por la tradición Dios único. monoteísmo, pero sin ser identificado con el judaísmo ni el cristianismo; es el momento en el que se habla asimismo de “la religión de Abrahán”, recurriendo para ello a un término de origen arameo, y es también el momento en el que entra en escena el motivo de la construcción de la Kaaba junto con su hijo Ismael.

el conocimiento de la figura de Abrahán. El Corán (6,84-87) nos informa de que Abrahán ocupaba un espacio importante en la sucesión de la cadena de los profetas, tan importante como que era anterior a la de Moisés en la sucesión de profetas, que el islam traza en este caso desde Noé (57,26). Aunque la tradición islámica no es del todo unánime acerca del lugar de nacimiento de Abrahán, es la localidad de Kutha, en las cer-

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Los altercados con Nemrod provocarán finalmente que Abrahán y su parentela deban abandonar su tierra, iniciando el largo y tortuoso trayecto que los llevará finalmente hasta Palestina. A partir de este instante es cuando Abrahán, tomando como base Is 41,8, es llamado en el Corán (4,125) y en los textos islámicos posteriores “el amigo de Dios“, es decir, “el íntimo de Dios“, una denominación que la tradición bíblica únicamente confiere a Moisés. Tras abandonar su tierra y llevar a cabo un interminable viaje desde Mesopotamia hasta Palestina a través del Creciente Fértil, reple-

to de avatares, que tendrá que ir resolviendo constantemente con la ayuda de Dios, Abrahán muere, siguiendo el texto bíblico y las tradiciones judías y cristianas, a la edad de ciento setenta y cinco años en la ciudad de Hebrón, localidad también conocida en los textos árabes medievales como “el amigo de Dios”, en referencia a Abrahán, el más ilustre de sus moradores. Relatan los autores musulmanes, partiendo de fuentes rabínicas, que Abrahán saldrá el día de la resurrección vestido de blanco de la cueva en la que se halla la tumba en la que fue enterrado, se situará a la izquierda de Dios y conducirá a los

Ismael Probablemente, antes de que Abrahán adquiriese la importancia que acabó teniendo en el islam primitivo fue conocida la relación de Abrahán con su pariente Lot. Hasta es posible que la conexión Lot-Abrahán circulase incluso antes que la de Abrahán-Ismael como consecuencia de la importancia homilética que desempeñaron en esos momentos ciertos “textos de castigos” como el de la destrucción de Sodoma. Sin embargo, cuando Mahoma tuvo noticia de la conexión de Abrahán con Ismael, el personaje empezó a cobrar una enorme relevancia. Dado que Ismael era el antepasado de los árabes nómadas, al descubrir que este era hijo de Abrahán, Mahoma supo muy pronto de qué modo podía utilizar esta importante conexión. Hasta tal punto fue así

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creyentes musulmanes al paraíso. Este rasgo escatológico que el islam confiere a Abrahán añade una interesante dimensión al personaje que no figura en el Corán. Episodios cruciales como los relatos relacionados con los hijos de Abrahán o el de la destrucción de Sodoma y Gomorra siguen, hasta cierto punto, el hilo conductor del texto bíblico, aunque con uso de material diverso procedente de tradiciones judías y cristianas. Lo más llamativo en este punto –además de la inversión de la importancia entre sus hijos Isaac e Ismael en favor de este último o la simplificación narrativa, y sobre todo teológica, del relato de la destrucción de Sodoma– es la confusión que exhibe el Corán entre los personajes, concretamente entre Isaac, Ismael y Jacob (2,130.219; 3,30.78; 6,83; 11,74; 12,7.38; 19,50.55; 21,72, etc.), quedando únicamente claro en una aleya del período medinés su paternidad de Isaac e Ismael (14,41).

que el personaje de Ismael adquirió fama gracias al desarrollo que la tradición islámica y los textos posteriores –como los cronísticos y los relatos de los profetas– llevaron a cabo de su figura. Determinante en este sentido fue el motivo del sacrificio del hijo de Abrahán y la expulsión de Agar e Ismael al desierto por orden de Sara, pues ambos –el segundo en conexión con el primero– fueron utilizados por los autores musulmanes para reivindicar una suerte de reclamación histórica: que la promesa hecha por Dios a Abrahán tuvo lugar por medio de Ismael y no de Isaac. De este modo, la promesa de ser padre de un pueblo numeroso, de acuerdo con los autores musulmanes, fue hecha pensando en los árabes y en el islam, no en los judíos ni en el judaísmo y, en consecuencia, tampoco en los cristianos. En realidad, el Corán (37,100-111) no es tan explícito en


ABRAHÁN EN EL ISLAM

este sentido, pues en ningún momento del relato es mencionado el nombre del niño, limitándose a resaltar el texto la obediencia de Abrahán ante el mandato de Dios y hacer de ese sacrificio el arquetipo de todos los sacrificios rituales. La identificación con Ismael es una idea que se debe a tradiciones islámicas posteriores, por lo que cabe deducir que en los días de Mahoma esa suerte de inversión de la tradición de la herencia de Abrahán no tuvo lugar. Tal vez el origen pueda encontrarse en tradiciones elaboradas e introducidas por tradicionistas

PROYECCIÓN DE LA FIGURA DE ABRAHÁN Abrahán representa la elaboración del arquetipo del musulmán pío que obedece todos los mandatos divinos, y como tal se convierte en el prototipo del perfecto musulmán. Con su persona, además, son puestos en relación cuatro de los cinco pilares del islam (22,7778), identificando de este modo la importancia que Abrahán desempeñó en el arraigo de los aspectos rituales en el seno de un islam incipiente en el que determinadas tradiciones van a acabar teniendo una importancia decisiva. El relato islámico de la historia de Abrahán, en sus varias versiones, fue construido, esencialmente, a partir de fuentes judías, sobre las que los autores musulmanes actuaron, narrativamente hablando, con la finalidad de desarrollar los textos hasta introducir elementos propios del acervo cultural árabe-islámico con el que enriquecieron la historia del personaje.

judíos conversos al islam que pretendieron crear una especie de conexión genética entre Abrahán y el islam por medio de su hijo Ismael.

Como ya hemos señalado anteriormente, a diferencia del desinterés teológico-narrativo que el Corán muestra por Abrahán frente a otros personajes como los de Moisés y Jesús, en las azoras del período medinés la elaboración coránica de la figura de Abrahán adquiere una dimensión singular y una importancia capital, puesto

Abrahán representa la elaboración del arquetipo del musulmán pío que obedece todos los mandatos divinos, y como tal se convierte en el prototipo del perfecto musulmán

Abrahán y su hijo Ismael levantarían la Kaaba, según el Corán

que es en este momento cuando surge la necesidad de justificar la conexión de la revelación que está recibiendo Mahoma con la anterior revelación recibida por los judíos. Eso lleva a conceder a Abrahán la honorable condición de antepasado, de ancestro del islam. Es justo en ese momento, cuando se produce la ruptura con los judíos, cuando el islam institucionaliza los términos ligados a la figura de Abrahán, como el concepto “monoteísta“ (hanîf) o la fórmula “la religión de Abrahán”, y lo mismo sucede con términos tan importantes como los de “musulmán” e “islam”. El motivo de esta elaboración teológico-narrativa parece deberse al hecho de que, mientras que en La Meca Mahoma había logrado una cierta atención por parte de la comunidad judía, en cambio los judíos de Medina se apartaron de él al no aceptar que el islam incipiente de los días del profeta Mahoma representase, de hecho, una nueva revelación. Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 43


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Las razones de naturaleza religiosa esgrimidas en el Corán, posteriormente reproducidas por algunos historiadores y autores musulmanes de relatos de profetas, responden en realidad a una compleja coyuntura socio-económica. La razón principal, según el Corán, fue que la invitación cursada por Mahoma para que los judíos se convirtiesen y aceptasen como verdadera la nueva fe –aún en proceso de construcción– no fue recibida. Mahoma no admite semejante desprecio y pasa a la acción, que tendrá consecuencias nefastas para los grupos judíos de la zona. No obstante, la importancia de Abrahán en el seno del islam primitivo va más allá de la intención de ganarse a los judíos, pues cobra valor en relación con los grupos judeocristianos que moraban en la península Arábiga. También puede advertirse en ello una estrategia desarrollada por Mahoma con el objeto de ganarse la aprobación de los grupos judeocristianos, entre los que había incluso familiares del profeta Mahoma. En esta coyuntura socioeconómica, aunque con condicionantes

teológicos, el personaje de Abrahán se torna esencial y se le confiere esa nueva dimensión en la que Abrahán no es concebido propiamente como el padre de los judíos, sino como el padre del pueblo hebreo, al tiempo que se convierte en el precursor del islam por medio de su hijo Ismael. También es en este instante, justo cuando el profeta Mahoma vuelve de nuevo su mirada hacia La Meca como enclave religioso imprescindible para el espacio sagrado islámico, cuando Abrahán se convierte en el constructor del santuario de la Kaaba, como resultado de los fuertes vínculos que el personaje tenía con La Meca. De hecho, la Kaaba es parte del conjunto de rituales, como el

BIBLIOGRAFÍA > C. CASTILLO CASTILLO y M. PÉREZ FERNÁNDEZ, Tradiciones populares judías y musulmanas. Adán-Abrahán Moisés, Verbo Divino, Estella 2009, pp. 209-251. > E. GONZÁLEZ FERRÍN, La angustia de Abrahán. Los orígenes culturales del islam, Almuzara, Córdoba 2013.

> F. E. PETERS, Los hijos de Abrahán: judaísmo, cristianismo e islam, Laertes, Barcelona 2007.

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de la peregrinación, en el que la denominada “religión de Abrahán” desempeña un papel de primer orden. No en vano Mahoma y sus colaboradores fueron aconsejados para que realizasen esta ceremonia como seguidores de la religión de Abrahán, no como politeístas. Gracias a todo ello, Abrahán se erige a partir de ese mismo instante en el antepasado del islam, cuando la nueva fe pasa a convertirse en una religión universal, fe a la cual todos los seres humanos son invitados a unirse. Y como anteriormente lo fuera Abrahán, ahora es Mahoma el nuevo convertidor de paganos. Por último, de acuerdo con el Corán, Mahoma es el resultado de la petición de Abrahán y su hijo Ismael, pues son ellos quienes claman a Dios pidiéndole que suscite a un enviado –es decir, a un profeta–, que debe ser árabe: “Señor, suscita entre ellos un enviado de su raza, que les recite tus aleyas y les enseñe la Escritura y la sabiduría y los purifique. Tú eres el poderoso, el sabio” (2,129). Así, la reivindicación de “el Dios de tus padres, Abrahán, Ismael e Isaac” (2,133) por la que se clama en el Corán no es solo una reivindicación de la fe verdadera, es además una reivindicación étnica para que el pueblo árabe participe de la revelación divina.


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Ellas también cuentan: Sara y Agar en los orígenes de Israel Leer con “gafas violeta” la dramática historia de Agar en Gn 16 –mujer, extranjera y esclava– nos permite enfocar la mirada en el imaginario patriarcal que condicionaba el destino de toda mujer en la Antigüedad. Asimismo, podremos recuperar la memoria de las matriarcas Sara y Agar, quienes protagonizaron junto a Abrahán la historia de los orígenes de Israel, con la voluntad de proponer una lectura liberadora de los textos bíblicos.

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Lidia Rodríguez Fernández Universidad de Deusto

INTRODUCCIÓN Las sagas familiares del libro del Génesis tienen mucho en común con los culebrones actuales –literarios o televisivos–, que enganchan a todo tipo de público. Narran vivencias y sentimientos compartidos, capaces de conectar con lo más profundo del ser humano: el sobrino ambicioso (Lot) que se aprovecha de la buena voluntad de su tío (Abrahán) para prosperar económicamente; una madre manipuladora (Rebeca) que provoca el enfrentamiento de los hermanos mellizos (Esaú y Jacob) por la herencia familiar; dos hermanas celosas (Lía y Raquel) que rivalizan para lograr las atenciones de un mismo hombre (Jacob); un padre (Jacob) que muestra sin disimulo su favoritismo hacia el hijo menor (José), despertando así la envidia del resto de sus hermanos... Salvando las distancias, si hay un texto bíblico que ilustra el agrio debate ético abierto sobre la legitimidad de los llamados “vientres de alquiler”, ese sería Gn 16. En él asistimos a la crisis que Sara sufre debido a su esterilidad y a la solución que ella misma idea, la cual 46 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

consistirá en ofrecer a su esclava Agar a su marido Abrahán para que conciba un heredero varón. Desde los años setenta del siglo pasado, las lecturas feministas de la Biblia han sacado a la luz la imagen que los ciclos patriarcales proyectan de las mujeres en general, y de las esposas en particular. Una primera lectura del ciclo de Abrahán (Gn 12−25) nos lleva a concluir que Sara y Agar son mujeres que no cuentan en aquella sociedad patriarcal: subordinadas durante toda su vida al pariente varón más próximo, solo tienen poder en cuanto a reproductoras y madres. Las lecturas feministas también han problematizado este imaginario patriarcal para, entre otros objetivos, reivindicar la memoria de aquellas mujeres y mostrar las estrategias desplegadas para empoderarse. Así, una segunda lectura del ciclo abrahámico nos permite descubrir que, aunque aparentemente pasivas y relegadas al silencio, Sara y Agar harán oír su voz, tomarán las riendas de su destino y abrirán nuevas posi-

bilidades de futuro precisamente a partir de lo que les es propio, la maternidad; de ahí que pueda hablarse con toda propiedad de “matriarcas”. Por último, las lecturas feministas producen sentidos nuevos en situaciones actuales a partir de las potencialidades inexploradas u ocultas hasta entonces de los textos bíblicos. Una tercera

El clan de Abrahán se ajusta a la estructura familiar y al desigual reparto de funciones que caracterizaban las antiguas sociedades patriarcales. Sus vivencias se enmarcan en el contexto de la familia extensa


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Abrahán y su hijo Isaac, junto a Jacob, son considerados los patriarcas de Israel

SARA. SER MUJER EN LA SOCIEDAD PATRIARCAL

considerados por el judaísmo los patriarcas en los orígenes de Israel; por otra, como término técnico para nombrar ese tipo de organización social en el que la autoridad la ejerce el varón en cuanto cabeza de familia y dueño del patrimonio. Para comprender el relato de Gn 16, conviene comenzar por las dos siguientes características de dicha sociedad patriarcal.

Como el lector habrá podido observar, hemos empleado el término “patriarcal” en dos sentidos diferentes: por una parte, para referirnos a los ciclos narrativos dedicados a Abrahán, Isaac y Jacob,

LA “CASA DE ABRAHÁN”: LA POSICIÓN DE LAS MUJERES EN LA FAMILIA PATRIARCAL Aunque redactado varios siglos más tarde –la previsión más opti-

lectura de Gn 12−25 nos posibilita descubrir que, bajo el ropaje de estas historias protagonizadas por familias “disfuncionales”, late una profunda experiencia espiritual combativa que puede ser liberadora para los hombres y las mujeres de todos los tiempos.

mista sitúa la primera puesta por escrito de las tradiciones orales sobre Abrahán en torno al siglo X a.C., prolongándose su redacción hasta bien entrado el siglo VI a.C.–, Gn 12−25 nos permite asomarnos a las condiciones de vida de los clanes seminómadas de los siglos XIII-XI a.C. El clan de Abrahán se ajusta a la estructura familiar y al desigual reparto de funciones que caracterizaban aquellas antiguas sociedades patriarcales. Sus vivencias se enmarcan en el contexto de la familia extensa, que consistía en una comunidad de varias familias nucleares (padre, madre, hijos e Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 47


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hijas) e incluía varias generaciones y las hijas no casadas. En la Biblia hebrea, la mujer es presentada casi siempre a partir de su parentesco, es decir, “en relación con” y “dependiente de” los hombres de la familia, ya se trate del padre, el marido, los hijos o los hermanos. La esposa –en nuestro caso, Sara– pasaba a formar parte del clan del esposo –lo que se conoce como familia “endógama”– y debía asumir que su marido tenía derecho a mantener en paralelo concubinas legales –quizá sea este el estatus jurídico de Agar–. El término técnico “casa del padre” –”casa de Abrahán” (Gn 17,23)– para referirse a esta familia extensa nos pone sobre la pista de una de las características más importantes de estos grupos: las mujeres estaban subordinadas en su toma de decisiones a los varones, los cuales dominaban manifiestamente en el ámbito público, ya que eran quienes por derecho propio intervenían en las instituciones sociales, políticas o económicas. Como contrapartida, las mujeres actuaban fundamentalmente en la esfera doméstica. Sara debe recluirse en el espacio interior del hogar y hacerse cargo de la gestión de la casa, mientras que Abrahán aparece en los relatos

Barbara Hershey como Sara, esposa de Abrahán, en la serie de 1993 del mismo nombre protagonizada por Richard Harris

Richard Harris como Abrahán

haciendo negocios y gestionando el patrimonio familiar. Gn 12−25 incluye varios episodios que ejemplifican la subordinación de las mujeres en la sociedad patriarcal, regida por leyes que han determinado los varones y que les posibilitan quedar, al parecer,

En la Biblia hebrea, el destino de la mujer es inseparable de la procreación, ya que del número de hijos nacidos dependía la supervivencia del clan; la necesidad de traer hijos –varones y mujeres– al mundo era en la antigua sociedad israelita cuestión de vida o muerte 48 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

a salvo de los conflictos. Como se apunta en el artículo de L. Vegas, en dos ocasiones Sara –cuyo nombre significa “señora” o “princesa”– irónicamente es utilizada como una propiedad y moneda de cambio para garantizar la seguridad de Abrahán en un episodio duplicado del ciclo (Gn 12,10-20; 20,1-18). Objeto y víctima de las decisiones de los hombres que la rodean, obediente a las órdenes masculinas, en dos ocasiones es forzada a mentir haciéndose pasar por la hermana de Abrahán –según Gn 20,12, era medio hermana de su marido– y entregada como concubina, por supuesto sin necesidad de contar con su consentimiento. Su voz es silenciada por el texto mismo, ya que Sara no pronuncia ni una


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sola palabra en los primeros capítulos del ciclo abrahámico. Hasta las formas verbales enfatizan su rol pasivo, ya que “es tomada” por Abrahán (Gn 12,5), el faraón (Gn 12,15) y más tarde Abimélec, rey de Guerar (Gn 20,2). En ambos casos, Yahvé tiene en cuenta la vulnerabilidad de Sara y entra en escena como el valedor de la matriarca después de que su esposo Abrán haya decidido entregarla al faraón para salvar su vida (Gn 12,17). Lo mismo sucede en la escena duplicada de Gn 20,2, cuando se aparece en sueños al rey Abimélec para avisarle de quién es Sara en realidad y proteger así su dignidad: “Puedes darte por muerto a causa de la mujer que has tomado, porque ella está casada”. EL ESTATUS DE LA MUJER ESTÉRIL En la Biblia hebrea, el destino de la mujer es inseparable de la procreación, ya que del número de hijos nacidos dependía la supervivencia del clan; la necesidad de traer hijos –varones y mujeres– al mundo era en la antigua sociedad israelita cuestión de vida o muerte. El objetivo último de toda esposa israelita era engendrar un primogénito varón que perpetuara el nombre de la familia y preservara el patrimonio familiar. Esta idea perdurará en el tiempo hasta llegar a la tradición interpretativa rabínica del siglo V d.C., que afirmará que el hombre que no ha tenido hijos es como un muerto en vida (Génesis Rabbah [GnR] 71,5), y que la mujer estéril es como una prisionera en su propia casa (GnR 71,1). En consecuencia, el poder relativo que una esposa o concubina ejercía en el seno familiar se asentaba sobre la maternidad, más en

concreto, sobre la capacidad de engendrar hijos varones. Pero la discriminación de la mujer estéril no terminaba en el ámbito familiar o social; la infertilidad –que solo se predica de la mujer, nunca del hombre– también era un mal religioso que, con el paso del tiempo, se interpretará como una forma de castigo divino. La esterilidad femenina impide cumplir con el mandato originado en el momento mismo de la creación de “multiplicarse“ (Gn 1,28), de ahí que, siglos después, las viejas leyes orales conservadas en la Tosefta (siglo II d.C.) prohíban a todo buen judío observante de la Ley casarse con una mujer manifiestamente estéril, y permitan repudiar a la esposa en el caso de que no haya dado hijos a su marido tras diez años de matrimonio. No es de extrañar, por tanto, la preocupación y el intenso anhelo de tener hijos que muestran las estériles Sara (Gn 16), Raquel (Gn 30) o Ana (1 Sm 1) en los relatos bíblicos. Gn 12−25 hace de la maternidad un elemento nuclear de la fe abrahámica. Pero Saray –nombre original de la futura Sara, que verá cambiado su nombre para signifi-

car su misión única como madre de reyes de naciones (Gn 17,16)– es mencionada por primera vez en Gn 11 y presentada desde el principio como la esposa estéril de Abrán (Gn 11,30). Sobre la estéril Saray recae, por tanto, la humillación y la pérdida de posición social dentro del grupo familiar. Muy poco después también será estigmatizada desde el punto de vista religioso, ya que su esterilidad impide que se cumpla la promesa que Yahvé pronuncia en diferentes ocasiones acerca de la numerosa descendencia de Abrahán (Gn 12,1-3; 13,14-17; 15,1-5; 17,1-8.15s; 18,10.12). Solo la divinidad tendrá el poder para volver fértil a la estéril, y Sara será la ocasión de demostrar que Yahvé tiene en cuenta a las mujeres en los orígenes de Israel, en concreto, a la mujer que ha perdido su valor para el clan y a la que solo le espera la vergüenza y el rechazo –como sucederá después con las matriarcas Rebeca y Raquel–. Casi al final de su vida, la larga espera es recompensada y Sara da a luz un hijo varón, exclamando de alegría: “Dios me ha dado de qué reír, todo el que lo oiga se reirá conmigo“ (Gn 21,6). La narración bíblica

Sobre la estéril Saray recae la humillación y la pérdida de posición social dentro del grupo familiar. Muy poco después también será estigmatizada desde el punto de vista religioso, ya que su esterilidad impide que se cumpla la promesa que Yahvé pronuncia en diferentes ocasiones acerca de la numerosa descendencia de Abrahán

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explica el significado del nombre del recién nacido, Isaac, como “risa“. Esta etimología popular nos retrotrae a un episodio anterior que encontramos en Gn 18, en el que Sara ríe ante el nuevo anuncio de su próxima maternidad (cf. Gn 18,12). En este caso, su actitud es crítica y desafiante ante las reiteradas promesas frustradas de una descendencia numerosa que no hacen sino aumentar su decepción y sufrimiento, ahora que, debido a su avanzada edad, es imposible ser madre. Será la segunda vez que una mujer –la primera es Eva en Gn 3,13– se enfrente retadora a Dios para defenderse de acusaciones que percibe como injustas: su desconfianza está más que justificada ante el retraso de la promesa realizada por Dios a Abrahán en Gn 12,1-3; 13,14-17; 15,1-5.

AGAR. SER EXTRANJERA Y ESCLAVA EN LA SOCIEDAD PATRIARCAL Hasta ahora hemos presentado algunas claves que nos ayudan a comprender el contexto de los ciclos patriarcales. Pero, para analizar con rigor Gn 16, todavía nos falta introducir una clave de análisis más que la teóloga norteamericana Elisabeth Schüssler Fiorenza denominó con el neologismo “kyriarcado” –del griego kyrios, “señor”, y arjein, “gobernar”– en su obra Los caminos de la Sabiduría: una introducción a la interpretación feminista de la Biblia. Con él trata de redefinir el concepto de “patriarcado” para incluir una “compleja pirámide social de dominaciones y subordinaciones graduadas”, en la que un mismo individuo sufre la opresión y la sumisión en algunas relaciones, pero se vuelve opresor y dominante en otras. 50 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

La despedida de Agar, de Pietersz Lastman (1612)

El estatus de la esclava extranjera Dicha complejidad se hace evidente cuando estudiamos la figura de Agar. Las esclavas extranjeras también pertenecían a la familia extensa, pero su situación era todavía más dura que la de las esclavas locales, ya que podían ser vendidas en cualquier circunstancia que beneficiara al grupo familiar. Si se trataba de una esclava adscrita al servicio personal de la esposa, no dependía directamente del marido en calidad de concubina, a no ser que fuera ofrecida por su propia señora –como ocurre con Agar–. Agar sufre una triple discriminación: es mujer, esclava y extranjera –egipcia, para más señas–, lo cual la sitúa en una posición altamente vulnerable en la sociedad patriarcal de su tiempo, completamente desprotegida ante la posible instrumentalización de su cuerpo. Aunque desconocemos la etimología de su nombre, tiene similitudes con el término hebreo hagger, que significa “el residente extranjero”. Su procedencia nos remite a Gn 12,10-20, cuando Abrán hace pasar a Saray por su hermana durante su estancia en Egipto. La tradición judía recogida en GnR 45,1 y en el Génesis apócrifo la hacen parte del regalo que el faraón entrega a Saray cuando esta entra a formar parte de su harén. Como sucede con la presentación de la mujer dependiente de su pariente masculino más próximo, Agar es presentada en relación con su señora desde la primera referencia bíblica (Gn 16,1). El texto no suele mencionar a Agar solo por su nombre de pila, sino que lo acompaña de estos dos calificativos: “la egipcia” o “la esclava”, lo cual marca la evidente inferioridad respecto a sus patrones, en especial de Sara, que nunca la llama por su nombre: es siempre “la esclava”. Sometida a la autoridad de su señora, Agar carece de voluntad propia, incluso de voz propia, ya que no la escucharemos hablar hasta que huya al desierto y, lejos de la coacción de sus amos, pronuncie sus primeras palabras ante el ángel del Señor junto a un pozo.


MATRIARCAS

UNA HISTORIA DE MATERNIDAD SUBROGADA La Biblia hebrea incluye relatos de sororidad, donde las mujeres cooperan en favor de la dignidad y la vida humanas enfrentándose a los poderosos. Es el caso de las parteras de Ex 1, las cuales desobedecen las órdenes del faraón y preservan la vida de los recién nacidos israelitas varones; o la entrañable novela de Rut, en la que una mujer extranjera –nada menos que moabita– y viuda cuida de su suegra Noemí, también viuda, mucho más allá de lo que las convenciones sociales o religiosas habrían exigido, y se apropia de las antiguas leyes tribales que protegían a las mujeres del clan. Pero no es el caso de Gn 16: el relato se convierte en una historia de rivalidad, opresión y violencia de una mujer –libre, aunque estéril– sobre otra –esclava, pero fértil–. “Saray, la esposa de Abrán, no le había dado hijos. Pero, como tenía una esclava egipcia llamada Agar, Saray le dijo a Abrán: ‘El Señor me ha hecho estéril. Por lo tanto, ve y acuéstate con mi esclava Agar. Tal vez por medio de ella podré tener hijos‘. Abrán aceptó la propuesta que le hizo Saray. Entonces ella

Tristemente, Sara trata a Agar como su marido la tratara a ella en Gn 12 (cf. Gn 20), cuando la utiliza para proteger su vida en Egipto. Son otros quienes deciden sobre el cuerpo de Agar, ya sea para mantener relaciones sexuales con su patrón y darle descendencia (Gn 16,4) o para sufrir el maltrato de su señora cuando esta ve amenazado su estatus de esposa principal (Gn 16,6) tomó a Agar, la esclava egipcia, y se la entregó a Abrán como mujer” (Gn 12,1-3). El texto sorprende a los lectores actuales con el siguiente extraño ofrecimiento de Sara a su esposo: “Acuéstate con mi esclava y quizá podamos tener familia gracias a ella” (Gn 16,2). Su desesperación ante la falta de descendencia la conduce a entregar a Agar, su esclava egipcia, para que conciba un hijo de su marido. Como Abrahán, Sara lleva años esperando que la promesa se haga realidad, pero considera que ya ha esperado bastante y decide alcanzar esa “descendencia incontable” por sus propios medios. Como señala L. Vegas, la “gestación por sustitución” o “maternidad subrogada” parece haber sido una práctica habitual en el Creciente Fértil, protagonizada por las criadas esclavas al servicio de las patronas (cf. Gn 30). El antiquísimo Código de Hammurabi (c. siglo XVIII a.C.) recoge que la El Código de Hammurabi recoge que la mujer estéril que quiera tener hijos puede ofrecer una esclava a su marido como concubina para que procree

mujer estéril que quiera tener hijos puede ofrecer una esclava a su marido como concubina para que procree, y establece garantías que protegen a las madres subrogantes (art. 170). Los textos legales descubiertos en la ciudad hurrita de Nuzi (siglo XV a.C.), en el actual Iraq, también protegen a la esclava y a los hijos habidos con el marido de los celos y las arbitrariedades de la esposa titular. En ellos encontramos un interesante paralelismo con Gn 16, ya que incluyen la responsabilidad que contrae una esposa estéril de proporcionar a su esposo una esclava para que le dé herederos varones. Aunque la enorme distancia temporal con la puesta por escrito de los textos bíblicos no nos permite asegurar que Gn 16 ilustre esta práctica recogida en los códigos legales mencionados, resulta plausible que la propuesta de Sara formara parte de las decisiones familiares habituales y socialmente aceptadas ante la falta de descendientes legítimos. Como pone de manifiesto la decisión que ha tomado Sara (“acuéstate con mi esclava”), Agar es considerada una propiedad en Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 51


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Sara presenta Agar a Abrahán, de Louis Jean François Lagrenée

manos de su ama, no un ser humano con voluntad, deseos o intereses propios; solo es el medio calculado que emplea para alcanzar sus propios fines. Tristemente, Sara trata a Agar como su marido la tratara a ella en Gn 12 (cf. Gn 20), cuando la utiliza para proteger su vida en Egipto. Son otros quienes deciden sobre el cuerpo de Agar, ya sea para mantener relaciones sexuales con su patrón y darle descendencia (Gn 16,4) o para sufrir el maltrato de su señora cuando esta ve amenazado su estatus de esposa principal (Gn 16,6). Dicho esto, la única opción viable para salir del círculo de violencia y mejorar su posición en el grupo familiar es convertirse en la concubina de Abrahán y madre de su heredero legítimo. El conflicto estalla cuando Agar queda embarazada y la hasta aho52 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

La discusión que se establece entre Abrahán y Sara en Gn 16,5s es muy reveladora: ninguno de los esposos se hace responsable de los conflictos familiares que ha provocado el embarazo de Agar, cuando ellos han sido, de hecho, los incitadores, causantes y mayores beneficiarios del mismo

ra vulnerable Agar se torna en una amenaza para el estatus de Sara. Consciente del poder que le otorga su futura maternidad, se atreve a desafiar a su patrona para invertir el juego de poderes en la casa (Gn 16,4), olvidando que su posición sigue siendo muy precaria. Esclava y extranjera, Agar no deja de ser una mujer a la intemperie que depende de la protección de la familia extensa a la que pertenece. Aunque los códigos legales de la Antigüedad recogían medidas de protección de los esclavos contra la brutalidad de sus amos, Gn 16 muestra con crudeza la facilidad con que los patrones abusaban de sus esclavos y se desentendían de sus deberes. La discusión que se establece entre Abrahán y Sara en Gn 16,5s es muy reveladora: ninguno de los esposos se


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El misterioso encuentro junto al pozo con el ángel del Señor da a Agar las fuerzas necesarias para reivindicar su lugar en el clan familiar que dejó atrás, legitimada por la fuerza que la maternidad le da para resistir el maltrato al que es sometida, aguardando a que su hijo Ismael sea el inicio de una nación libre

hace responsable de los conflictos familiares que ha provocado el embarazo de Agar, cuando ellos han sido, de hecho, los incitadores, causantes y mayores beneficiarios del mismo. La situación se vuelve insostenible, así que Agar decide volver a su país de origen para huir de la violencia ejercida contra ella. Embarazada, prefiere el riesgo de cruzar el desierto, arriesgando su vida y la del hijo que lleva en sus entrañas, a seguir soportando los golpes de su señora. Junto a un pozo, alguien la llama por primera vez por su nombre y le formula una doble pregunta: “Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y adónde vas?” (Gn 16,8). En línea con la tradición teológica veterotestamentaria, el desierto se convierte en el lugar de encuentro con Dios. El ángel del Señor le pregunta por su pasado y por su futuro. Agar responde decidida a la primera cuestión (sabe por qué y de dónde ha decidido

huir), pero carece de horizonte y esperanza más allá de su intención de regresar a Egipto. Como en otros lugares del Antiguo Testamento, el ángel del Señor sale al encuentro de quien se halla en peligro de muerte e interviene materializando la protección y el cuidado cercano de Dios hacia su pueblo, en este caso abriendo el futuro de Agar con una orden que, de nuevo, sorprende a los lectores actuales: debe regresar y asumir su condición de esclava de Sara (Gn 16,9), tal y como adelantaba la manera en que el ángel del Señor se dirige a ella en el versículo anterior: ”Agar, esclava de Saray…”. Si ese fuera el único mensaje recibido junto al pozo, nos parecería cuando menos una broma de mal gusto: la solución a la violencia sufrida por la esclava, ¿es retornar a la familia que abusó de ella para seguir siendo agredida sin oponer resistencia? Pero Agar no regresa desprotegida, sino esperanzada gracias a la promesa pronunciada

El Ángel anuncia a Agar que Ismael será el padre de una gran nación, de Giuseppe Bottani (1776)

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por el ángel del Señor y reivindicada mediante el único poder de que dispone una mujer extranjera y esclava en aquella sociedad, su fecundidad: “Multiplicaré tu descendencia de suerte que nadie será capaz de contarla” (Gn 16,10). El misterioso encuentro junto al pozo con el ángel del Señor le da las fuerzas necesarias para reivindicar su lugar en el clan familiar que dejó atrás, legitimada por la fuerza que la maternidad le da para resistir el maltrato al que es sometida, aguardando a que su hijo Ismael sea el inicio de una nación libre. Agar es la única mujer de la Biblia hebrea que recibe semejante promesa, sorprendentemente similar a la de Abrahán (cf. Gn 13,16; 15,5; 22,17). La mujer esclava y extranjera, convertida en “vientre de alquiler” por decisión de su señora, será la matriarca de una gran nación, recordada en la memoria del pueblo de Israel por su espíritu libre (Gn 16,11s; 25,12-15; cf. Sal 83,7; 1 Cr 5,10; 27,30). Siglos después será la tradición islámica la que recuperará la centralidad de Agar y su hijo Ismael para generar una identidad árabe propia (cf. el artículo de J. P. Monferrer); no así la cristiana, para la que Agar simbolizará la Ley y la esclavitud frente a Sara, metáfora de la nueva alianza y la libertad (Gal 4,21-31). El relato bíblico añade un elemento final, tanto o más desafiante que el anterior, como es el hecho de que Agar invoque a Dios con un nuevo nombre, El Roí, ”el 54 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

Dios que me ve” (Gn 16,13). Esta expresión evoca con toda probabilidad al Dios liberador del éxodo, que escuchará y verá la aflicción de su pueblo en Egipto y responderá salvando –el verbo que se emplea para describir la violencia que Sara ejerce sobre Agar en Gn 16,11, “afligir“, es el mismo que describe en Ex 3,7 la violencia que los esclavos israelitas sufren a manos de los egipcios–. Frente a la despersonalización y cosificación que ha sufrido por parte de los seres humanos, Dios le devuelve su dignidad en esa mirada de ida y vuelta que humaniza su existencia, en la que Agar se reconoce como una persona libre. Pero, para leer el final de su historia, deberemos esperar a Gn 21.

CONCLUSIÓN El conflictivo triángulo familiar formado por Abrahán, Sara y Agar que narra Gn 16 es un ejemplo de cómo la antigua sociedad patriarcal destruía las necesarias alianzas

entre mujeres, provocando la envidia y los celos entre esposas y concubinas, empujándolas hacia una lucha desigual por ocupar el estatus de esposa principal y madre del heredero. Pero Gn 16 es mucho más. Aunque el relato bíblico parece reducir la elección de Yahvé a la línea masculina Abrahán-Isaac-Jacob, las mujeres situadas en el origen del ciclo abrahámico sí cuentan. Sin la participación proactiva y libre –incluso en lucha con la divinidad– de las matriarcas Sara y Agar no habría podido realizarse la promesa pronunciada repetidamente al patriarca. Más aún. El comentarista judío Rashi (siglo XI-XII) comparaba a las matriarcas de Israel con el incienso, porque su vida es un perfume suave, agradable al Señor. El Dios de Abrahán, Isaac y Jacob también es el Dios de Sara y Agar, capaz de transformar historias de violencia, esclavitud y muerte en historias de salvación, libertad y vida. Yahvé tiene en cuenta a Agar, ejemplo de cómo el Dios liberador del éxodo humaniza y dignifica la vida de mujeres situadas en los márgenes de la sociedad, ya sea por su origen o su oficio.

BIBLIOGRAFÍA > N. CALDUCH BENAGES, "Las mujeres en el libro del Génesis", Reseña Bíblica 78 (2013) 47-55. > I. FISCHER y M. NAVARRO PUERTO (eds.), La Torah, Verbo Divino, Estella 2010. > I. GÓMEZ-ACEBO, D. ALEIXANDRE y M. NAVARRO PUERTO, Relectura del Génesis, Desclée de Brouwer, Bilbao 1997.


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Lecturas del �sacrificio de Isaac� después de la Shoá El sentido sacrificial ha sido la interpretación habitual del capítulo 22 del libro del Génesis. La cuestión principal que nos planteamos es averiguar si es posible realizar otro tipo de lecturas del relato del sacrificio de Isaac teniendo en cuenta, además, la perspectiva concreta del Holocausto. Pretendemos arrojar alguna luz, por muy tenue que sea, sobre ese acontecimiento inédito e insondable que nombramos habitualmente con el término "Holocausto", una denominación que, como tendremos ocasión también de explicar, resulta muy inapropiada para referirse con exactitud a lo que allí infelizmente aconteció.

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F. Javier Herrero Hernández Profesor en el departamento de Historia del Derecho y Filosofía Jurídica, Moral y Política de la Facultad de Educación de la Universidad de Salamanca

INTRODUCCIÓN Cualquiera que sea el camino cultural que elijamos –filosofía, arte, historia...– llegará el momento de cruzarnos irremediablemente con el relato de ese hijo ofrecido por su padre en sacrificio –se dice– por expreso deseo de Dios. Las interpretaciones más frecuentes coinciden a la hora de elogiar la figura de Abrahán y su actitud creyente, hasta el punto de llegar a constituirlo “caballero de la fe” y modelo ejemplar de obediencia. Por su parte, los comentaristas bajo influencia cristiana establecerán igualmente todo tipo de paralelismos y comparaciones tipológicas entre las figuras de Isaac y Jesús. Pondrán el acento, sobre todo, en la iniciativa novedosa que toma Jesús al sacrificar su propia vida, tal como Dios mismo parece haberle pedido. Podríamos hablar aquí, por tanto, de un cierto estilo midrá56 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

sico (el midrás es un método de análisis de un texto bíblico que se usa para hacer más comprensible una enseñanza), tratando de actualizar e ilustrar el significado profundo del relato que se usa como tipo o figura ejemplar. Pero esta pauta de explicaciones tipológicas termina acarreando, en multitud de ocasiones, una lectura acomodaticia de los textos, que da por supuesta la continuidad entre los mismos y excede, por tanto, la simple traslación de sentido o significado. Cuando ge-

neraciones enteras han estado comprendiendo la narración de la Aqedá (“ligadura“, “atadura” con la que Abrahán “ata” a su hijo Isaac) con esta connotación sacrificial, resulta muy difícil introducir una lectura que modifique mínimamente el sentido tradicional adquirido en el transcurso de la historia. En los siguientes apartados presentaremos tres posibles lecturas del sacrificio de Isaac desde la perspectiva de la Shoá (término hebreo que significa “catástrofe” y


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Culturamente coincidimos en elogiar la figura de Abrahán y su actitud creyente, hasta el punto de llegar a constituirlo “caballero de la fe” y modelo ejemplar de obediencia

que utilizamos para referirnos al genocidio nazi). No faltan, en primer lugar, las posiciones que ven en ambos sucesos un paralelismo que haría algo más que converger. Cabe realizar también un segundo tipo de pronunciamientos mostrando la incompatibilidad del genocidio nazi con cualquier evocación de carácter sacrificial. Y están, por último, las comprensiones realizadas desde el interior del judaísmo, pretendiendo que aquel espantoso suceso provoque, de algún modo, el retorno a sus fuentes

originales o la posibilidad, incluso, de su refundación.

LECTURAS TIPOLÓGICAS DE LA AQEDÁ Y LA SHOÁ Desde la perspectiva continuista, el pueblo judío habría sido inmolado en un sacrificio semejante al de Isaac, aunque con una notable diferencia, pues, en el caso de la Shoá, no hubo ningún mensajero enviado por Dios para detener ni el sufrimiento ni el exterminio padecidos en el horror de los campos de concentración

nazis y en sus hornos crematorios. Esta interpretación no hace sino continuar la lectura judía, convencionalmente moralizante, de aquel primer acto supremo de sacrificio y de lealtad al pacto de Dios. Este sentido se transfiere sin más al martirio más reciente de un judaísmo que se tiene a sí mismo como judaísmo universal y permanentemente perseguido. Aunque nos salgamos de los cauces narrativos habituales para este tipo de enfoques, podemos encontrar un ejemplo de esta casi Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 57


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El sacrificio de Isaac, de Marc Chagall (1966)

va interna del relato al proponer el cumplimiento efectivo del sacrificio. Como si lo acontecido en la Shoá hubiera llevado a su plenitud lo incoado y no culminado en el no sacrificio de Isaac. En realidad, esta posición no difiere mucho de la comprensión que de nuestro relato se ha hecho con mucha frecuencia desde la óptica cristiana. La diferencia más notable está en que no es el pueblo judío, sino el propio Jesús, quien habría ocupado el lugar reservado a Isaac, convirtiéndose así en la auténtica víctima que carga con los pecados del mundo. Este estilo midrásico ha sido adoptado en muchos textos del

identificación de ambos acontecimientos en el famoso cuadro de Marc Chagall (1887-1985) expuesto en el museo de Niza junto a las otras diecisiete obras de su “Mensaje bíblico”, que el artista donó al Estado francés. El sacrificio de Isaac es la obra realizada por este pintor judío entre los años 1960 y 1966. El autor supo captar en ella, con intenso dramatismo, el momento en el que el ángel, con los ojos aparentemente cerrados, se dirige a la figura central de Abrahán, que se representa, a su vez, sosteniendo en su brazo el cuchillo del sacrificio con el que apunta hacia lo alto. Dejando a un lado otros elementos alegóricos del cuadro–como el de la maternidad, evocando la desgracia de los descendientes del padre de las naciones–, nos detenemos en dos detalles de especial 58 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

relevancia para nuestro tema. El primero es la introducción en el fondo del óleo de la figura de Cristo cargando con la cruz. Para Chagall, el martirio de Jesús simboliza siempre el universal sufrimiento padecido por todas las víctimas inocentes judías, sacrificadas en el altar de la historia. Pero hay en este cuadro un segundo aspecto, aún más evidente: el de la conexión del sacrificio de Isaac con la Shoá en la exagerada presencia del color rojo, el color del Holocausto, con el que el autor ha cubierto la figura expresivamente desproporcionada de Abrahán. El rojo de la sangre baña también parte del cuerpo de Isaac, que yace, significativamente, con la cabeza inclinada y sin signos aparentes de vida. La pintura de Chagall parece terminar quebrando la expectati-

La pintura de Chagall parece terminar quebrando la expectativa interna del relato al proponer el cumplimiento efectivo del sacrificio. Como si lo acontecido en la Shoá hubiera llevado a su plenitud lo incoado y no culminado en el no sacrificio de Isaac


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Nuevo Testamento, y es también el que ha influido en la mayoría de los filósofos que han opinado sobre este tema; desde Kant a Hegel, incluso Heidegger, y sobre todo el gran Kierkegaard, a quien debemos su obra Temor y temblor (1843), consagrada enteramente a la comprensión del sacrificio de Isaac. A pesar de sus evidentes diferencias, las dos comprensiones coinciden a la hora de establecer la continuidad de la Aqedá, ya sea con la Shoá (perspectiva judía) o con la figura única y ejemplar de Jesús (perspectiva cristiana). Más que de continuidad tendríamos que hablar aquí de culminación, porque lo que los dos últimos acontecimientos habrían introducido sería la realización efectiva en la historia del no sacrificio de Isaac. La Shoá y Jesús supondrían, de diferente manera y con distintas pretensiones, un salto cualitativo en comparación con la Aqedá, pues en ambos casos el sacrificio sí se habría consumado finalmente. Pero ¿es esta la única lectura posible de la Aqedá? ¿Es posible incluso proponer una comprensión diferente del concepto de sacrificio?

LECTURAS NO SACRIFICIALES DE LA AQEDÁ Y LA SHOÁ En realidad, las lecturas tipológicas a las que acabamos de referirnos dependen intrínsecamente, en un grado u otro, de una determinada comprensión del concepto de “sacrificio”, en la que se pone de manifiesto, como dijo ya René Girard (1923-2015), la vinculación paradójica entre lo sagrado y la violencia. El núcleo de la teoría de este pensador francés es que todas las culturas se asientan

en la lógica del sacrificio. Pero, a diferencia de Kierkegaard y del resto de pensadores antes mencionados, el sacrificio no sería para él algo absurdo ni un acontecimiento paradójico que escape a la razón, aunque deba ser, por supuesto, convenientemente explicado.

Según René Girard, todas las culturas se asientan en la lógica del sacrificio. Pero, a diferencia de Kierkegaard y del resto de los pensadores antes mencionados, el sacrificio no sería para él algo absurdo ni un acontecimiento paradójico que escape a la razón, aunque deba ser, por supuesto, convenientemente explicado La lógica universal del sacrificio tiene su centro en lo que el propio Girard denomina “deseo mimético”, es decir, la disposición presente en todos los seres humanos a imitarse de manera recíproca en su calidad de rivales. La escalada en el deseo y la lucha violenta para conseguir los mismos objetos llega hasta el punto

de unir a todos los antagonistas contra un solo individuo o grupo. El paso siguiente en esta dinámica de la violencia sería la resolución sacrificial con los linchamientos ritualizados y dedicados a alguna divinidad. Las comunidades reproducirían los ritos sacrificiales de manera deliberada, tratando de protegerse de su propia violencia. El modo de hacerlo consistiría en dirigir tal violencia sobre determinadas víctimas sacrificables (criaturas humanas o animales), precisamente aquellas cuyas muertes nadie se preocuparía de vengar, impidiendo así el rebrote de la misma. En el origen de nuestras civilizaciones, la figura del chivo expiatorio explicaría, por tanto, los lazos que definen nuestras relaciones sociales tal y como las entendemos hasta el día de hoy. Los mitos no serían sino el desarrollo posterior de esta explicación del cosmos desde el carácter sacrificial, entendido ya como sustitución. Pero lo importante para nuestro asunto es que Girard encuentra en la mentalidad judeocristiana una diferencia crucial con la anterior comprensión del sacrificio. En lugar de elaborar mitos, la Biblia y los evangelios dicen la verdad al atribuir la responsabilidad de aquellas violencias a sus autores verdaderos, los perseguidores de la víctima única. En el martirio de Jesús se produciría, finalmente, la inversión máxima de la expiación al convertir su acción en el ejemplo máximo de sacrificio y, por tanto, en su radical abolición. La verdad del sacrificio como sustitución se lograría de manera definitiva en el martirio de Jesús, donde él mismo se ofrece, de manera voluntaria, Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 59


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La Crucifixión blanca es una pintura de Marc Chagall que representa la Crucifixión de Jesús (1938)

como la víctima inocente de toda la violencia. En esta lectura no sacrificial de René Girard, Jesús no es quien se sacrifica para obedecer a su Padre, porque ni este es un Dios sádico, sediento de sangre, ni aquel tiene intención de satisfacer pasivamente ninguna deuda colectiva. Lo que sucede es, en realidad, todo lo contrario. Es Jesús quien se niega activamente a matar, a sacrificar al otro, incluso a riesgo de perder su vida. Acepta su muerte como la única forma de desenmascarar la mentira de los sacrificios sangrientos, rompiendo así el mecanismo del chivo expiatorio, que sacralizaba la violencia. Se entiende entonces que lo sucedido en la Shoá tampoco pueda ser interpretado, bajo ningún concepto, como sacrificio, entre otras razones porque ni los verdugos nazis tuvieron nunca la intención de ofrecerlos en holocausto ni las 60 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

víctimas fueron a la muerte desde una actitud fundamentalmente religiosa. La barbarie nazi ilustra con nitidez la elevación del mal a categoría ontológica en el intento de restituir, en plena modernidad, el papel de víctimas propiciatorias bajo la apariencia de un rostro colectivo. Al mismo tiempo, constata la imposibilidad ya de sacralizar tal tipo de acciones y de aspirar, en consecuencia, a la conciliación duradera que aportaban los viejos sacrificios. En vez de aquellos viejos mitos que restauraban la paz, tendríamos lo que Girard llama “textos de persecución”. Que la Shoá sea incompatible con cualquier tipo de evocación sacrificial lo prueba, además, el dato de que el término usado entre los judíos para este acontecimiento específico y único no haya sido, al menos desde la segunda mitad del pasado siglo, el de “holocausto“. Y el motivo fundamental está, pre-

Jesús acepta su muerte como la única forma de desenmascarar la mentira de los sacrificios sangrientos, rompiendo así el mecanismo del chivo expiatorio, que sacralizaba la violencia

cisamente, en las connotaciones sacrificiales de este vocablo. Como es sabido, el término “holocausto“ es la traducción al griego que introduce la Septuaginta –la versión griega de la Biblia– de la palabra hebrea utilizada para el tipo de sacrificio en el que la ofrenda era consumida completamente por el fuego. Pero lo perpetrado en aquel horrible exterminio no fue ningu-


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na ofrenda ritual ígnea elevándose hasta al cielo, sino la enorme “catástrofe“ (shoá) que sufrió una etnia muy concreta, la judía, en pleno siglo XX. Tal vez haya sido la filósofa Hannah Arendt (1906-1975) quien más claramente ha comprendido que la Shoá introdujo una violencia sin analogía, una forma absolutamente desconocida de dominación del ser humano y de mal radical imposible de captar sin una categoría político-filosófica nueva. “Totalitarismo” fue la noción que ella utilizó para describir aquella ideología sanguinaria, inédita en la historia, cuyo único objetivo fue el exterminio y la aniquilación racial. La pensadora alemana, sin embargo, va mucho más lejos detectando en su fino análisis, para horror y escándalo de todos, que aquel mal radical tuvo como correlato subjetivo lo que ella misma denominó como “el mal banal”. Es decir, la espantosa comprobación de que aquella atrocidad, aunque no en su ideación, se había encarnado en personajes con vidas tan grises y absolutamente comunes como la de Adolf Eichmann, el coronel nazi que actuó con la “normalidad” de un funcionario ejemplar

en el cumplimiento del deber. Y mayor aún fue el escándalo que provocaron sus comentarios sobre la insuficiente resistencia de las víctimas –sin excluir, incluso, la colaboración de los cuadros dirigentes–, la mayoría de las cuales murieron como corderos llevados al matadero. Esta es, sin duda, una cuestión muy delicada, pero el dato es que aquella especie de rendición humana no supuso en la mayoría de los casos ningún reconocimiento, ni explícito ni callado, del misterio de Dios.

LECTURAS JUDÍAS DE LA AQEDÁ Y LA SHOÁ De todo lo que venimos diciendo hasta ahora podemos extraer un primer resultado: únicamente se puede respetar la trascendencia de la Shoá adoptando el punto de vista de las víctimas. Tal vez sea esta la razón de fondo por la que la filosofía judía haya sido la que más y mejor ha pensado el sentido de la historia. La meditación principal que introducen la mayoría de estas lecturas judías

es que las fuentes del sentido religioso deben convertirse en un verdadero antídoto contra la barbarie de la “Catástrofe”. Dos de sus voces más relevantes son, en mi opinión, las de los pensadores Emmanuel Lévinas y Emil Fackenheim. La conveniencia de introducirlos aquí se justifica porque ambos han considerado la Shoá como su principal campo de reflexión. Junto a ellos habría que añadir, en honor a la verdad, el nombre de una larga lista de figuras que consideraron posible, incluso necesario, realizar la narración o el relato de la memoria de aquella catástrofe a modo de advertencia contra sus peligros. Elie Wiesel o Primo Levi constituyen, por ejemplo, la reacción contra aquella primera postura, absolutamente comprensible, que imponía guardar silencio después de Auschwitz, porque la palabra o el verbo habrían quedado sepultados para siempre en aquel lugar digno del mayor olvido. A Emmanuel Lévinas (19061996) le cabe el mérito de ser uno

La gran amenaza de la Shoá fue la posibilidad de que Hitler no solo lograse exterminar a un tercio de la población judía, sino el hecho más grave aún de llegar a poner en riesgo real la supervivencia de la fe judía misma Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 61


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de los primeros en haber barruntado, en el umbral mismo de la subida de Hitler al poder, que lo que en verdad se cuestionaba en aquella siniestra cultura del encadenamiento a lo biológico, al cuerpo y a las misteriosas voces de la sangre, de la heredad y del pasado, no era sino “la humanidad misma del hombre”, tal como esta había sido comprendida en toda la tradición occidental, desde sus raíces griegas, judías y cristianas hasta las formas modernas del liberalismo y la democracia. En aquellas precoces Reflexiones sobre la filosofía del hitlerismo, de 1934, Lévinas establecía ya una oposición frontal entre aquella pagana fatalidad griega y la salvación que el cristianismo promociona en el drama místico de la cruz y de la eucaristía –en cuanto victoria definitiva sobre el tiempo– y la posibilidad, en suma, de una continua renovación, donde el presente queda absuelto de la esclavitud del pasado. Los acontecimientos posteriores terminaron por dar la razón al pensador lituano, que vio cómo aquel horror también terminó clavándose en su propia carne como una astilla. Lévinas, en efecto, fue uno más entre los supervivientes de las innumerables víctimas de la Shoá. Su experiencia como prisionero militar judío en un campamento del norte de Alemania y el conocimiento posterior del asesinato de la mayoría de los miembros de su entorno familiar le llevó a definir su vida como “dominada por el presentimiento y el recuerdo del horror nazi”. Pero lo que la experiencia traumática de la Shoá significó para Lévinas fue la posibilidad, sobre todo, de retornar sobre las peren62 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

De izquierda a derecha: Elie Wiesel y Emil Fackenheim

nes fuentes de un judaísmo que él va a interpretar como “la relación con la ley”, en el sentido de “la relación con otro hombre”, es decir, destinado a ser un Humanismo de otro hombre (1972). La pretensión de Lévinas consiste en colocar lo absoluto del valor como inicio del filosofar, después de la proclamación de la muerte de Dios realizada por Nietzsche y del nihilismo sobrevenido tras la Shoá. Este absoluto no es sino la posibilidad humana de considerar al otro como prioridad a partir de una responsabilidad ética contraída de antemano con él. Nos encontramos, sin duda, ante una de las propuestas filosóficas más fecundas del pasado siglo y que debe ser leída en el interior del diálogo que el judaísmo ha mantenido con la modernidad. La labor de Lévinas trata, en definitiva, de averiguar si la moral es o no una farsa, e intenta elevar la ética a la categoría de filosofía primera. No resulta extraño, por tanto, que toda la obra de Lévinas acabe formulándose en torno a la noción de “sustitución”, gozne central sobre el que pivota De otro modo que ser o más allá de la esencia (1974), su obra más importante. La subjetivi-

dad va a ser leída entonces con una nueva significación, la de la responsabilidad que conlleva la “sustitución del otro por uno” hasta el límite de la “expiación” y la conversión del sujeto en rehén y guardián de su hermano. En el movimiento del “uno por el otro” hallaríamos, según él, la verdad ética contenida en los mandamientos y el lugar más original para la relación con un Dios experimentado como Huella, como testigo de la ética y, en consecuencia, su primer mártir. El otro autor con el que vamos a concluir esta aproximación a las lecturas judías de la Aqedá a partir de la Shoá es Emil Fackenheim (1916-2003). Su tesis defiende que la Gran Catástrofe supuso principalmente una experiencia radical de refundación del judaísmo. Tres son las ideas principales que vertebran la obra de este autor: 1. la Shoá es un acontecimiento único y nuevo; 2. el único objetivo que se trazó en aquel acontecimiento fue la supresión de raíz del judaísmo; y, por último, 3. la necesidad de conservar el judaísmo para no otorgar la victoria póstuma a Hitler.


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Elie Wiesel o Primo Levi constituyen la reacción contra aquella postura que imponía guardar silencio después de Auschwitz, porque la palabra o el verbo habrían quedado sepultados para siempre en aquel lugar digno del mayor olvido

De izquierda a derecha: Primo Levi y Emmanuel Lévinas

La primera consideración afirma que la cesura histórica, la novedad introducida en la Shoá, no se deduce de la mera comparación cuantitativa del dolor causado, sino desde la pretensión, sin parangón, de aniquilar radicalmente una religión y un modo de pensar milenario, por el hecho mismo de matar, de realizar el mal porque sí. La singularidad histórica de este acontecimiento único también estuvo determinada por el lado de las víctimas, por el escalofriante dato de que el millón largo de niños allí asesinados “no murieron ni por su fe, ni a pesar de

su fe, ni tampoco por razones que tuvieran que ver con la fe judía”. A diferencia de Abrahán, aquellos judíos europeos fueron asesinados por un compromiso mínimo con la fe judía: haber criado niños judíos. Fackenheim cree, en segundo lugar, que la gran amenaza de la Shoá fue la posibilidad de que Hitler no solo lograse exterminar a un tercio de la población judía, sino el hecho más grave aún de llegar a poner en riesgo real la supervivencia de la fe judía misma. Es verdad que, mirando a Auschwitz, hay motivos suficientes para rechazar el núcleo central

del credo judío, aquel que testifica a favor de un Dios que se revela y se hace presente en la historia. Parecería entonces que la única opción posible sería dar la razón a los que anunciaron la muerte de Dios y asumir, en consecuencia, un judaísmo secularizado que se concentrase exclusivamente en la propia existencia judía. Esta solución implicaría, sin embargo, la concesión de la victoria póstuma a Hitler. Puede que el judaísmo haya quedado definitivamente refutado por la Shoá, pero antes de descartarlo es necesario escuchar también a los cuatro milenios de fe judía y revisar las experiencias históricas radicales que le dieron origen y consistencia. Se trata de atender la perenne lección de la enseñanza midrásica y abogar por la causa de un judaísmo refundado que vuelva a aglutinar tanto a los judíos laicistas como a los religiosos en torno a la propia condición judía. En este sentido, Fackenheim piensa, en tercer lugar, que el judaísmo está llamado a respetar la “voz imperativa de Auschwitz”, aquella que le prohíbe desesperar y le manda resistir como si de una nueva mitzwá (“mandamiento”, “orden”) se tratase. A los judíos se les manda sobrevivir como judíos y recordar a las víctimas de Auschwitz para que no perezcan ni su memoria ni el propio pueblo judío. Por esa misma razón se les prohíbe desesperar del Dios de Israel, porque un judío, religioso o no, no puede colaborar con el intento de Hitler de destruir el judaísmo.

CONCLUSIONES Sin pretender interpretar ni justificar racionalmente un hecho tan atroz como el de la Shoá, lo cierto Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 63


DOSSIER

es que aquel espantoso suceso ha dado a algunos pensadores una oportunidad para el reencuentro con la experiencia original judía. Se trata de volver a leer el texto arcaico y a tomarlo al pie de la letra, sin adaptarlo a una interpretación ni buscarle un sentido simbólico o metafórico. Es cierto que la fuerza demoníaca, en su triunfo más brutal, introdujo en pleno siglo XX la sospecha y la duda sobre todo lo que se había enseñado sobre el bien y el mal, sobre un mundo gobernado por la misericordia. Pero fue también entonces cuando las antiguas palabras litúrgicas permitieron recordar, en cambio, las historias increíbles de un pueblo, Israel, amado por Dios con un amor eterno; un Señor que lo salvaba de la mano de todos los tiranos; el poder del faraón arrollado por las olas entre los cantos de alegría de los israelitas. Repetición infatigable de un credo en el que triunfaba el humilde y el pobre. Aquellos supervivientes habrían estado perfectamente legitimados

Sacrificio de Isaac, mármol de la catedral de Milán Duomo di Santa Maria Nascente

para cerrar con desdén el libro de oraciones y salir de la sinagoga, como dice Lévinas, reteniendo una blasfemia entre sus labios, o para repetir sencillamente las cosas sin pensarlas, sin creerlas, con la indulgencia que se puede tener ante el candor de épocas ya pasadas. Pero su testimonio acredita que también fue posible volver a implorar al Señor desde el fondo del abismo, como Jonás, como el mis-

BIBLIOGRAFÍA > M. BALMARY, El sacrificio prohibido. Freud y la Biblia, Fragmenta, Barcelona 2018. > E. L. FACKENHEIM, La presencia de Dios en la historia. Afirmaciones judías y reflexiones filosóficas, Sígueme, Salamanca 2002. > R. GIRARD, El sacrificio, Encuentro, Madrid 2012. > S. KIERKEGAARD, Temor y temblor, Alianza, Madrid 2003. > E. LÉVINAS, Algunas reflexiones sobre la filosofía del hitlerismo, FCE, Buenos Aires 2002.

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mo Jesús. Pudieron encontrar una terrible confirmación de este amor de Dios en el dolor y en la duda. Y se sintieron otra vez como entre sus manos, volviendo a experimentar su presencia en la pasividad total del abandono. Descubrieron, en definitiva, la misteriosa inversión del sufrimiento en felicidad. Y, a fin de cuentas, ¿no es el judaísmo todo esto? ¿Qué es el judeocristianismo sino la experiencia, después de Isaías y de Job, hasta del mismo Jesús, de la posibilidad de esta inversión –ante la esperanza, en el fondo de desesperanza– del dolor en dicha; el descubrimiento en el sufrimiento mismo de los signos de la elección? Los acontecimientos que siguieron a la Shoá no hicieron sino confirmar el valor de esta perenne verdad; la verdad aprendida religiosamente de que el injusto y el fuerte sucumben, mientras el humilde y el pobre son salvados y triunfan. Toda esta verdad elemental pareció revalidarse en su más desnuda simplicidad y literalidad en los acontecimientos mundiales que siguieron a aquella Gran Catástrofe.


asociación bíblica española tesis y monografías

NOVEDAD

Muerte, duelo y nueva vida en el cuarto evangelio Estudio exegético de Jn 11,1–12,11 a la luz de las prácticas rituales de la antigüedad Estela Aldave Medrano Un análisis interdisciplinar de los relatos de la resucitación de Lázaro y la unción en Betania. El estudio destaca el tema de la muerte en la comunidad joánica y el protagonismo de las mujeres en el duelo. 438 pp. • 978-84-9073-405-6 30,77 / 32,00 €

Carne escrita en la roca La poética implícita del Libro de Job Víctor Herrero de Miguel El presente trabajo se asoma a la comprensión de la poesía que tiene el libro de Job, sacando a la luz la poética escondida en el poema. Se parte de la hipótesis de que el libro de Job –meditación sobre el sufrimiento, reflexión sapiencial sobre quién es Dios, aguijón verbal contra las teodiceas tradicionales– es un poema sobre el arte de hacer poemas. 576 pp • 978-84-9073-458-2 34,36 / 36,00 €

La salvación escatológica de Israel en Romanos 11,25-27

«Mira que envío mi mensajero delante de ti...»

Estudio de la cita de Isaías 59,20-21 + 27,9 en la literatura bíblica y parabíblica Eusebio González Martínez

La caracterización narrativa de Juan Bautista en el evangelio de Marcos Iranzu Galdeano

El presente trabajo estudia la cita de Is 59,20-21a + 27,9c recogida en Rm 11,26c-27, con la que san Pablo ofrece un fundamento bíblico de autoridad al misterio de la salvación escatológica de Israel enunciado previamente en Rm 11,25-26b.

Un análisis narrativo de la caracterización de Juan Bautista en el evangelio de Marcos encaminado a determinar la imagen del personaje que ofrece el evangelista y los procedimientos que emplea para ello.

440 pp. • 978-84-9073-475-9 30,77 / 32,00 €

978-84-9073-489-6

Próxima publicación abril de 2019

www.verbodivino.es | Tel. +34 948 556 505


ARQUEOLOGÍA BÍBLICA

Arqueología Por Juan Luis Montero Fenollós Profesor de la Facultad de Humanidades y Documentación de la Universidade da Coruña

La arqueología es noticia EL ARQUEÓLOGO BÍBLICO ESPAÑOL JUAN LUIS MONTERO EN NATIONAL GEOGRAPHIC Juan Luis Montero Fenollós, de la Asociación Bíblica, vinculado a la Casa de Santiago de Jerusalén y director del Proyecto Arqueológico Tell el-Far’a (Cisjordania, Palestina), acaba de publicar Babilonia en la colección de Arqueología de National Geographic. En esta obra de difusión internacional, el historiador y arqueólogo descubre una Babilonia que se aleja de las leyendas. Una

Babilonia a la que llama la Nueva York de la Antigüedad por su carácter cosmopolita. Nos encontramos ante un libro que presenta una visión distinta de la ciudad bíblica, en la que el arqueólogo abandona los mitos de los jardines colgantes para poner su atención en las principales construcciones que historiadores y arqueólogos han podido analizar, como las murallas de la ciudad, la puerta de Isthar o el zigurat o Torre de Babel.

KHARAYSIN, EL SUELO DECORADO MÁS ANTIGUO DEL MUNDO J. J. Ibáñez y J. R. Muñiz (Jordania) Kharaysin es el yacimiento Neolítico Precerámico situado en las terrazas formadas en la ladera sur de Jebel Al-Mutawwaq, Quneya, Jordania. El yacimiento fue dado a conocer por Thorpe y Edwards en 1986 tras la prospección realizada en 1984 por Hanbury-Tenison. Los investigadores Jean Sapin (C.N.R.S.) y Juan Fernández-Tresguerres (Universidad de Oviedo) realizaron allí una breve campaña arqueológica en 1989. Desde 2014 Juan José Ibáñez (CSIC) dirige las excavaciones de Kharaysin, con importantísimas aportaciones al conocimiento del Neolítico Precerámico en el Levante. El proyecto, financiado por el MINECO, IPCE y las fundaciones Palarq y Gerda Henkel, lo forman el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Pontificia Facultad de San Esteban de Salamanca y la Universidad de Cantabria. Además participan investigadores de las Universidades de Burgos, Copenhague, Durham y Olomuc, y del Centro Francés de Investigación Científica (CNRS). En estas excavaciones se ha documentado un suelo de cal de 10.800 años. Este pavimento, el más antiguo de este tipo, se localizó en una cabaña que se construyó semienterrada, con planta subrectangular, y está datado por C14 AMS. La cabaña disponía de dos salas interiores y fue la habitación sur la que conservaba este suelo de cal pintado de rojo. Hasta ahora las pinturas de cronología similar procedían de las paredes de Djade Al-Mughara, Siria, pero es la primera vez que se documenta un pavimento coloreado. El suelo, formado por tres capas de cal, contiene polvo de hematíe en la capa superficial. Estos suelos son una medida higiénica vital en el proceso de sedentarización. Un segundo suelo de cal también pintado fue encontrado en una casa rectangular de hace 9.800 años en Kharaysin. En este se aplicó la pintura roja con brochazos cortos y rápidos que esparcieron gotas de pintura sobre la superficie. Las pinturas de esta época en Oriente Próximo contenían escenas figurativas o motivos geométricos. Los motivos abstractos descubiertos son otra singularidad llamativa.

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ARQUEOLOGÍA BÍBLICA

FÁBRICA DE MÁSCARAS EN HEBRÓN J. Vázquez El pasado mes de noviembre se hizo público el descubrimiento por parte de un equipo de arqueólogos israelíes de la Israel Antiquities Authority (IAA) de una máscara de piedra que los primeros estudios sitúan en torno al 7.000 a.C., en el Neolítico. El hallazgo tuvo lugar cerca de Hebrón, en las inmediaciones del asentamiento de Pnei Hever, uno de los territorios ocupados por el gobierno israelí. Las primeras opiniones sobre el descubrimiento hablan de un centro de fabricación de máscaras en la zona. El hecho de no ser la Máscara neolítica. © primera descubierta en la zona con estas características da fuerza Clara Amit, Israel Antiquities Authority a la hipótesis de una fábrica de estos objetos en la zona. La máscara es una piedra caliza con dos orificios a ambos lados para ser atada a la cara con la intención de cubrir el rostro de una persona. Este tipo de objetos forman parte de los rituales religiosos que se realizaban en la zona en plena revolución agraria. Unos rituales que podrían estar relacionados con las fechas y fiestas de los calendarios agrícolas que celebraban los cambios de estación, los momentos de siega y recolección, en donde calendarios agrícolas como el Gezer son referentes.

ORIENTALISMO ANTIGUO EN EL MUSEO DE ZAMORA J. L. Montero

En el próximo mes de junio, el Museo de Zamora acogerá un congreso internacional y una exposición organizados por la Sociedad Luso-Gallega de Estudios Mesopotámicos, dos eventos que tendrán como eje central la arqueología y la historia antigua de Oriente Próximo. La reunión científica, que bajo el título “Antigüedades de Oriente Próximo y Egipto en España y Portugal. Viajeros, pioneros y coleccionistas” se desarrollará los

días 27 y 28 de junio, pretende ser un foro especializado donde se presenten estudios y trabajos de investigación referidos a viajeros, coleccionistas y pioneros que, entre los siglos XVI y XX, contribuyeron al desarrollo del conocimiento del Próximo Oriente antiguo y del Egipto faraónico tanto en España como en Portugal. Coincidiendo con el congreso, el Museo de Zamora inaugurará una exposición temporal consagrada a la labor del zamorano Virgilio Sevillano (1890-1975) como coleccionista de objetos arqueológicos, que el diplomático adquirió en Jerusalén y Ammán durante los años 1958 y 1960. Se trata de una colección inédita, donada al museo por los descendientes de su creador y formada por un total de 247 piezas arqueológicas. En su mayoría son lucernas o lámparas de terracota, que nos permiten ver la evolución de este sistema de iluminación desde la Edad del Bronce a la época islámica, pasando por la Edad del Hierro, la época helenística y los períodos herodiano y bizantino, entre otros. De la bíblica Jericó procede,

también, una gran jarra de cerámica datada en el Bronce Medio. La colección arqueológica está acompañada por una serie de documentos de estudio elaborados por el propio coleccionista, en los que demuestra cierta formación en el campo de la arqueología oriental. En 2017 se puso en marcha un proyecto conjunto entre el Museo de Zamora y la Universidad de A Coruña para realizar la catalogación y el estudio del llamado “fondo oriental” de Virgilio Sevillano. De esta investigación nace esta exposición, en la que se dará a conocer al público, por primera vez, este conjunto de antigüedades de Oriente Próximo, conservada en España, en un momento convulso en el que asistimos impotentes a la destrucción del legado histórico-cultural del Oriente antiguo. La labor pionera, aunque como aficionado, de Virgilio Sevillano en el campo de la arqueología de Oriente Próximo sentó las bases para el posterior desarrollo de las primeras excavaciones científicas españolas en la región, entre 1960 y 1962, por parte de Joaquín GonzáNº101 | RESEÑA BÍBLICA 67


ARQUEOLOGÍA BÍBLICA

Virgilio Sevillano en Gerasa, 1959. Archivo Lina Hidalgo

lez Echegaray, de la Casa de Santiago en Jerusalén, en los yacimientos prehistóricos de Mogaret Dalal y de el-Khiam (Jordania). A partir de finales de junio, un congreso y una exposición harán de la ciudad de Zamora un punto de referencia para los interesados en acercarse tanto a la historia antigua de Oriente y Egipto como a la labor de los pioneros españoles y portugueses en este campo minoritario del saber humanístico.

EXCAVADA LA CUEVA 53 DE QUMRÁN Redacción Setenta años después de su descubrimiento, los manuscritos del mar Muerto siguen siendo noticia. Este año 2019 comenzó con la publicación de los resultados de una campaña arqueológica que se realizó en la zona sur de Qumrán, en la cueva 53 y 53B. El resultado del proyecto fue el descubrimiento de numerosos objetos. A mediados del siglo XX, Roland de Vaux excavó la parte norte de Qumrán, encontrando once cuevas con manuscritos. Campañas posteriores localizaron una treintena de cuevas más, en las que se encontraron objetos cerámicos, metálicos y orgánicos, pero en ningún caso nuevos manuscritos. En el año 2005, un nuevo proyecto de localización de nuevas cuevas concluyó con la inspección y la identificación de todas las grutas de la zona. La confirmación de que las cuevas localizadas no contenían nuevos manuscritos hizo que fueran selladas. Sin embargo, en otoño de 2017 el arqueólogo israelí Oren Gutfeld, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y el norteamericano Randall Price, de la Liberty University de Virginia, iniciaron una nueva campaña de excavaciones en la zona. Tras excavar en profundidad la cueva 52, iniciaron un proyecto en la 53 que culminó el pasado mes de enero de 2019. 68 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

La cueva número 53 de Qumrán está situada en la zona sur de la región, en el extremo contrario al lugar en donde se descubrieron las once cuevas con manuscritos a mediados del siglo XX. A comienzos de 2018, los dos arqueólogos obtuvieron los primeros resultados: aparecieron numerosas vasijas y recipientes para almacenar líquidos. En la identificación de la cueva, Price localizó un acceso adicional a la cueva 53 al que llamó 53B. Allí, a mediados de 2018, los arqueólogos encontraron una olla de bronce que perteneció a las últimas décadas del siglo I a.C. Además se recuperaron cinco vasijas como las que guardaron rollos manuscritos en las primeras cuevas. En el interior de dos

de estas vasijas se encontraron semillas de dátiles y aceitunas, así como los restos de una bellota probablemente procedente del comercio de Jerusalén. En esa misma cueva, los arqueólogos encontraron una lamparilla de aceite intacta de estilo herodiano y con las mismas características que las que se encontraron en el asentamiento de Kirbet Qumrán. También fueron localizadas puntas de flechas, hojas de sílex, un sello de cornalina y varias esterillas para dormir. Gutfeld y Price cerraron la campaña en enero, pero ya están preparando un nuevo proyecto para continuar excavando nuevas cuevas en el año 2020, convencidos de que todavía queda mucho por descubrir.


DIDÁCTICA

Didáctica Por José Ignacio Pedregosa Centro Bíblico San Pablo (Madrid)

ABRAHÁN Vamos a presentar en primer lugar una película que puede ayudarnos a conocer mejor a este personaje que es el primer patriarca de la historia de Israel y considerado nuestro padre en la fe por judíos, cristianos y musulmanes. Podemos encontrar su historia a partir del capítulo 12 del libro del Génesis y hasta el 25, en el que se nos narra su muerte. La película en cuestión a la que nos referimos es Abrahán. Una producción de Alemania-Italia-Estados Unidos-República Checa-Francia, de 1994, dirigida por Joseph Sargent. En un principio, esta película fue concebida para su proyección en capítulos para la televisión, de ahí su larga duración: casi tres horas de metraje. En España podemos encontrarla en dos DVD; el primero de ellos titulado El primer patriarca, y el segundo El sacrificio de Isaac. No es la primera vez que el tema es tratado en el cine; recordemos: La Biblia… En su principio, de John Huston, o La Biblia, de Kevin Connor. Sin embargo, en esta cinta se nos cuenta con suficiente literalidad la narración recogida en el Génesis, con una interpretación magistral por parte de Richard Harris, en el papel de Abrahán, y de Barbara Hershey en el de Sara. Además, el tema es tratado de manera monográfica y no de forma más general o dentro de un tema más amplio, como ocurre en otras películas. Ficha técnica Título original: Abrahán Año: 1994 Duración: 175 min País: Alemania Dirección: Joseph Sargent Guion: Robert McKee Música: Marco Frisina Fotografía: Raffaele Mertes

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Reparto: Richard Harris, Barbara Hershey, Maximilian Schell, Vittorio Gassman Producción: coproducción Alemania-Italia-Estados Unidos-República Checa-Francia; Beta Film / Lube / Lux Vide / Quinta Communications Género: Drama. Aventuras / Biblia

TIEPOLO, EL PINTOR DE ABRAHÁN Entre las diversas obras pictóricas que podemos encontrar en el Museo del Prado (Abrahán escucha las promesas del Señor; Abrahán e Isaac camino del sacrificio; El sacrificio de Isaac…) destacamos esta pintura de la época del rococó, de origen desconocido, que fue donada a dicho museo en 1920 por la familia Sainz, y de cuya historia poco sabemos. La pintura fue concebida para ser expuesta en alguna iglesia. Está realizada en óleo sobre lienzo por Giovanni Battista Tiepolo, autor de la escuela italiana nacido en Venecia (1696) y fallecido en Madrid (1770), espléndido fresquista y gran dibujante. En el cuadro se representa la aparición en Mambré (Gn 18), donde vemos a Abrahán en adoración ante los tres ángeles que anuncian a Sara, su esposa, que en breve concebirá un hijo. Sobre un paisaje bastante austero destaca la figura hierática del ángel central, la cual contrasta con el dinamismo de Abrahán y las figuras de los otros dos ángeles. En el ángulo inferior derecho observamos una calabaza y un bastón, que son los atributos de los peregrinos, ya que, precisamente Dios ordena a Abrahán abandonar su tierra para dirigirse a la que él le mostrará (Gn 12,1-3). A la izquierda aparece una cesta de comida que sería la que el patriarca compartió con los tres ángeles (Gn 18,3-5).


DIDÁCTICA

PARA PROFUNDIZAR

Ficha técnica Autor: Gerhard von Rad Título: El libro del Génesis Editorial: Sígueme Colección: Biblioteca de Estudios Bíblicos Fecha de edición: 1977 (la cuarta edición es de 2008) Ciudad: Salamanca Páginas: 526

El libro del Génesis Quisiéramos destacar en primer lugar un clásico de la literatura bíblica como es el comentario de Gerhard von Rad, El libro del Génesis. Gerhard von Rad nació en 1901 en Núremberg y falleció en 1971. Profesor de Antiguo Testamento en las Universidades de Leipzig, Jena, Gotinga y Heidelberg, pertenecía a la Iglesia evangélica luterana. Su tema principal de estudio fueron las tradiciones de Israel. Obra sin duda de gran calidad, que es capaz de deleitarnos incluso a lectores no especializados. En esta obra se dedica un amplio número de páginas a comentar, con gran rigor científico, pero a la vez de manera sencilla, la historia de Abrahán. Adelantándose a su tiempo, Von Rad no solo utilizó el método histórico-crítico, sino que supo también abordar el tema desde una perspectiva narrativa y teológica. Este autor supo dar un enfoque distinto a toda su obra: la fe del pueblo de Israel se vive en la historia, se formula en artículos de la fe sueltos o reunidos, se expresa en conglomerados y cuerpos narrativos, y se transmite en tradiciones vivas, variadas y crecientes.

PENTATEUCO Volumen 3A de la colección “Introducción al Estudio de la Biblia”, dirigida por la Asociación Bíblica Española Su autor, Félix García López, es doctor en Ciencias Bíblicas por el Pontificio Instituto Bíblico, de Roma, donde se especializó en el libro del Deuteronomio. Completó estudios en la École Biblique et Archéologique Française de Jerusalén. Ha sido profesor en la Pontificia Universidad Gregoriana, de Roma, en la Universidad

Lateranense, de Roma, y en la Universidad Pontificia de Salamanca, de la cual fue decano de Teología. Sin duda, una magnífica introducción a la lectura de los cinco primeros libros de la Sagrada Escritura. En ellos podemos encontrar la historia de Abrahán, de la que nos estamos ocupando en estas líneas. Cuatro son los objetivos que pretende alcanzar esta obra: partir del texto final del Pentateuco, Ficha técnica Autor: Félix García López Título: Pentateuco Editorial: Verbo Divino Colección: Introducción al Estudio de la Biblia Fecha de edición: 2014 (segunda edición revisada y actualizada) Ciudad: Estella Páginas: 412

valorando más dicho texto en sí mismo que lo que pudo haber sido la historia de su composición. Integrar, siempre que sea posible, los estudios tanto sincrónicos como diacrónicos. Estudiar el texto desde diversos puntos de vista: literario, teológico, trasfondo histórico, etc. No dar nunca por zanjada ninguna de las cuestiones que en la actualidad están en discusión. En esta edición existen notables novedades con respecto a la primera: renovación y revisión de las notas a pie de página. Actualización de la bibliografía de cada capítulo, con el añadido de una bibliografía general al final de la obra. Todo ello pretende ser una ayuda al lector para que pueda profundizar y actualizar sus conocimientos y estudios en el controvertido mundo del Pentateuco. Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 71


DIDÁCTICA

DE GÉNESIS A REYES Interesante volumen de Amador Ángel García de Santos. Este libro es una introducción a los nueve primeros libros de la Biblia, entendidos estos como una unidad literaria, llamada Eneateuco; en ella se narra la visión de su autor acerca de la historia del pueblo de Israel y del sentido que podría tener esta para los deportados en Babilonia. Esta tesis del Eneateuco no es novedosa, pero no es frecuentemente sostenida. Por eso, el autor del libro presenta de manera detenida la fundamentación de esta tesis, para pasar posteriormente a analizar la estructura y el contenido del llamado Eneateuco, sin olvidar la cuestión de la historicidad, que podría interesar a una amplia mayoría de lectores. Amador Ángel García Santos, asturiano, pertenece a la Orden de Predicadores (dominicos). Estudió Teología en la Facultad de Teología de Valencia, donde obtuvo el doctorado en 1990 con una tesis sobre la Torre de Babel. Es licenciado en Sagrada Escritura por el Pontificio Instituto Bíblico, de Roma, y está diplomado por la École Biblique et Archéologique Française de Jerusalén. Ha sido profesor de la Facultad de Teología de Valencia, en la que impartió clases de Antiguo Testamento y Griego Bíblico.

Ficha técnica Autor: Amador Ángel García Santos Título: De Génesis a Reyes. Introducción a los nueve primeros libros de la Biblia Editorial: Verbo Divino Colección: Estudios Bíblicos Fecha de edición: 2017 Ciudad: Estella Páginas: 304

HISTORIA ILUSTRADA DE LA BIBLIA

Ficha técnica Autor: Michael Collins (ed.) Título: Historia ilustrada de la Biblia. Explicada y comentada. Desde la creación hasta la resurrección Editorial: San Pablo Fecha de edición: 2012 Ciudad: Madrid Páginas: 512

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Por último, quisiera ofrecer un libro que no por ser más genérico resulta menos interesante desde el punto de vista didáctico: Historia ilustrada de la Biblia. Explicada y comentada. Desde la creación hasta la resurrección. Una obra ilustrada que pretende ser una explicación de la Biblia a las nuevas generaciones. Su objetivo es presentar la Sagrada Escritura de un modo nuevo, narrándola y explicándola de manera accesible y visual. Nos invita a descubrir la asombrosa variedad de gentes, lugares y sucesos recogidos en las Escrituras; pretende explorar, además, el trasfondo social, histórico y geográfico de la Biblia por medio de mapas y fotografías a color de lugares, objetos y tradiciones que perviven hasta nuestros días; todo ello para que podamos disfrutar de la Sagrada Escritura, una de las mayores obras maestras de la historia, que continúa siendo fuente de inspiración para incontables generaciones y para millones de personas en la actualidad. En este libro podemos encontrar varias páginas dedicadas al patriarca Abrahán, con abundantes notas acerca del contexto histórico y cultural de la época, como pueden ser: las alianzas, los dioses de aquel momento, las religiones existentes o cómo era el matrimonio y la vida familiar de entonces. Una obra colectiva en la que participaron especialistas, sobre todo del mundo anglosajón, de diversas disciplinas relacionadas con el ámbito bíblico.


SUGERENCIAS DIDÁCTICAS A continuación presentamos una serie de pautas, ideas o propuestas que nos pueden ayudar a presentar el personaje de Abrahán de manera atractiva y sencilla a partir de los materiales o recursos que hemos comentado en las líneas anteriores. 1. Nuestra primera sugerencia es leer el texto de la Biblia en el que se habla explícitamente de Abrahán (Gn 12−25). Realizar una lectura pausada. Hacerla con lápiz y papel. Podemos dividir el texto en varias partes, para que su estudio y profundización sea más accesible. Subrayaremos todo aquello que nos llama la atención; anotaremos dudas que puedan surgir y que, posteriormente, podemos investigar o aclarar; observaremos todas aquellas palabras o expresiones que se repiten en el texto. ¿Cuál puede ser la causa? Destacaremos los personajes que intervienen y las acciones que realizan, intentando actualizar esa palabra a nuestro hoy: ¿Qué le dice la historia de Abrahán al mundo actual? Con niños y jóvenes sobre todo, aunque también con adultos, podría ser interesante que elaboraran una historia de Abrahán con sus propias palabras. 2. Para trabajar la película. Al ser una película bastante larga, la propuesta que hacemos es verla por bloques temáticos, haciendo hincapié en algún aspecto que especialmente queramos resaltar. Nos preguntaremos o preguntaremos a las personas que participan en la actividad: ¿Qué es lo que más les ha impactado? ¿Qué imagen o imágenes han captado su atención? ¿Qué papel juegan los protagonistas de la historia? ¿Qué destacarían? ¿Cuál es el tema principal que presenta? Complementaremos el visionado con una lectura de los versículos correspondientes del libro del Génesis, e intentaremos realizar una actualización de dicho tema principal. 3. Para trabajar la imagen de Abrahán y los tres ángeles, la Biblia puede ser un recurso transversal utilizado en cualquier materia o asignatura de una clase (Historia, Arte, Matemáticas, etc.); además, el uso de imágenes nos puede ayudar en encuentros o reuniones de diversa índole. También aquí el consejo es realizar una lectura del texto correspondiente (Gn 18). A continuación, hemos de contemplar el lienzo, no solo mirarlo, sino intentar extraerle todo el jugo descriptivo que puede contener la pintura. Desde la lectura, y después de haberlo contemplado, podemos comenzar por describir lo que vemos en el cuadro. ¿Qué relación tiene con lo que hemos leído? ¿Qué es lo que estamos viendo? ¿Qué elementos componen la pintura? ¿Está bien plasmado con respecto a la historia que se nos cuenta en el Génesis? Seguidamente, podemos preguntarnos acerca de las emociones que despierta la visión de esa pintura: ¿Qué siento al contemplarla? ¿Qué me llama la atención? ¿Qué me impacta? Y, por último, intentar actualizar ese mensaje para nuestro hoy.

Erasmo, un joven abogado romano, es requerido para defender a un agitador judío que suscita fervientes adhesiones y violentos rechazos. A lo largo de las páginas de esta nueva novela de Gerd Theissen, el lector se adentra en la Roma del siglo I y participa en las tensiones de los grupos que pueblan la ciudad. 288 págs. - 19 €

Gerd Theissen La sombra del Galileo [272 p. - 17 €]

Bruce W. Longenecker Las cartas perdidas de Pérgamo [256 p. - 17 €] Eleanor Ferris Beach Las cartas de la reina Jezabel [256 p. - 17 €]

Joaquín González Echegaray Cartas de un naviero en tiempos de Nerón [208 p. - 17 €]

www.sigueme.es


AMÉRICA

América Noticias del mundo bíblico Por María José Schultz Doctorado en Teología Bíblica. Universidad de Deusto

MUSEO DE LA BIBLIA (WASHINGTON) El primer museo dedicado exclusivamente a la Biblia está situado en Washington, Estados Unidos. Abrió sus puertas hace un año con el objetivo de ofrecer a los visitantes una experiencia de inmersión en la Biblia y su entorno. Por medio de la exhibición de sus colecciones de artefactos, manuscritos, Biblias, libros y objetos de arte de una variedad de culturas, y algunos de 3.500 años de antigüedad, busca dar a conocer la fascinante Samaritan Torah Scroll © Museum of the Bible historia de la Biblia y transmitir su impacto global a lo largo del tiempo. Quienes ya lo han visitado afirman que es uno de los museos tecnológicamente más avanzados. Para celebrar su primer aniversario, entre junio de 2018 y junio de 2019, el museo ha preparado la exhibición temporal de una selección de restos arqueológicos datados en el siglo I descubiertos en Israel. La exposición cuenta la historia de Jerusalén durante el reinado del rey Herodes, la revuelta judía contra Roma y la caída de Masada. Esta exposición está bajo los auspicios del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén. Para más información se puede visitar su página web: www.museumofthebible.org

HERMENÉUTICA BÍBLICA LATINOAMERICANA (COLOMBIA) El semillero en Hermenéutica Bíblica Latinoamericana (HBL), como espacio de formación, es una experiencia académica en la línea de la investigación y proyección bíblica, conformado por profesores y estudiantes de pregrado, maestría y doctorado de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana. Pretende ahondar en las fuentes hermenéuticas de la lectura bíblica, en el contexto propio de la experiencia cristiana en América Latina, y en Colombia especialmente, a través de tres caminos: 1. identificación y reconocimiento de sus autores, ámbitos de trabajo comunitario, publicaciones y planteamientos metodológicos;

2. encuentro con comunidades lectoras de diversa identidad confesional y eclesial, así como la participación en sus prácticas de lectura, y 3. encuentro con colectivos de trabajo afines y participación en eventos en esta perspectiva. Para el profesor José Alfredo Noratto, tutor del semillero (alfredo.noratto@javeriana.edu.co), se trata de aportar en la configuración de una línea explícita y necesaria de investigación que, anclada en la rica tradición exegética cristiana desde el encuentro teologal y vivo con la palabra escrita y proclamada, nos permita reconocer mejor la acción del Espíritu transformante en la vida de la Iglesia en todo momento y lugar.

CONGRESO DE INVESTIGACIÓN BÍBLICA (BRASIL) La Asociación Bíblica Brasilera (ABB) celebró el pasado mes de agosto el VIII Congreso Internacional de Investigación Bíblica. La jornada comenzó con la conferencia del profesor Carlos Gil Arbiol, titulada: “La novedad de Pablo en el judaísmo de su tiempo: un debate que no acaba”. A continuación se realizó una mesa de consideraciones finales compuesta por los profesores Carlos Gil Arbiol, Vicente Artuso y Zuleica Aparecida Silvano. 74 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

Carlos Gil Arbiol


AMÉRICA

RESEÑA BÍBLICA EN MÉXICO Entre los días 28 y 30 de enero tuvo lugar en la Ciudad de México la Asamblea Nacional de la Asociación de Biblistas de México. La asociación agrupa a unos cien biblistas de todo el país, y este año se ha reunido para celebrar 30 años de su creación. El tema general de la asamblea fue “La Misión del biblista: traducción, exégesis y enseñanza”. Los seminarios, por su parte, abordaron temáticas como “La versión de la Biblia, historia y enseñanzas”, “Interpretación de la Biblia en la Iglesia”, “Enseñar a leer la Biblia”, y “El rol de la mujer en las Sagradas Escrituras”.

En la asamblea participó como ponente José Manuel Sánchez Caro, miembro fundador de la Asociación Bíblica Española (ABE) y a día de hoy catedrático emérito de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca. Junto a él asistieron como

conferencistas Barbara Reid, proveniente de Chicago; Javier Quezada del Río y Eduardo Córdova, entre otros. La nueva Reseña Bíblica también estuvo presente en la asamblea gracias a las palabras de presentación que José Manuel Sánchez Caro le dedicó.

Abrahán, nuestro padre en la fe Jorge Blunda Seminario Mayor de Tucumán (Argentina)

La figura de Abrahán llega a nosotros como personaje de un libro y dentro de una literatura que reconocemos como inspirada por Dios. Es un “personaje literario” inspirado en una personalidad histórica del pasado: el antepasado de una comunidad que lo ha considerado tan importante que ha conservado su recuerdo y ha meditado en él a lo largo del tiempo. En este proceso, la imagen del patriarca ha sido reconocida, elaborada y propuesta como la encarnación de aquello que ese grupo humano quería ser. Si Abrahán figura en la Biblia, es porque la comunidad creyente –que nace de la Palabra revelada y que da origen a la Biblia– ha visto en él el reflejo de su propia identidad. Cuando la Escritura nos habla de este antepasado del pueblo de Israel, lo propone como “modelo de acción”. No se trata simplemente de un recuerdo del pasado, sino de una propuesta clara para el presente. Abrahán es “nuestro padre en la fe” (Rom 4,12-26), no solo porque está en el origen temporal de nuestra fe, sino también porque, contemplado

en la trama actual de la Escritura, puede hacer renacer hoy la fe en nuestros corazones. También hoy podemos “nacer de Abrahán” participando de su fe. Y esa es la posibilidad que tenemos de incorporarnos al pueblo de Israel los que no somos parte de él por la sangre. Por eso, los cristianos decimos que “somos espiritualmente semitas”,

que somos también hijos de Abrahán, porque de él hemos recibido la fe, que es aún más importante que la vida. En la Biblia, Abrahán aparece ya en el libro del Génesis como el primer interlocutor de Dios en esa historia particular que comienza a narrarse hacia el final del capítulo 11. Pero, curiosamente, en la Nº101 | RESEÑA BÍBLICA 75


AMÉRICA

historia de la literatura bíblica, la figura de Abrahán es “rescatada” de la memoria popular en un momento tardío de la tradición. Si prestamos atención a la larga historia de Israel y a la historia de la formación de sus Sagradas Escrituras, encontraremos que en cada etapa se puso de relieve o se recuperó alguno de los personajes de la historia nacional. En unos períodos fue Jacob, llamado también “Israel”; en otros fue Moisés; en otros, David. De la misma manera, en un determinado momento, la comunidad creyente sintió la necesidad de recuperar la figura de Abrahán. Eso sucedió sobre todo en la época del exilio. Después de los acontecimientos del año 586 a.C., el pueblo de Dios parecía haberlo perdido todo. No solo vieron la caída del reino, la destrucción de sus ciudades, el incendio del templo nacional, sino que sufrieron el destierro: la mayoría se vio obligada a abandonar su país para asentarse en el sur de Mesopotamia. Parecían haberse agotado las esperanzas, ya no parecía haber ninguna expectativa para El Primer Templo de Jerusalén incendiado por Nabucodonosor en el siglo VI a.C. (Biblia Historiada, 1372)

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el futuro. Nadie se atrevía a creer, se hacía difícil esperar. A los profetas del exilio les costó mucho despertar nuevamente la esperanza en un pueblo que cargaba incluso con una fuerte conciencia de culpa y ya no se consideraba digno del amor y de la elección de Dios. Era muy difícil consolar al pueblo, hacerle cambiar de mentalidad, persuadirlo de que el Señor había perdonado sus pecados, de que Dios había disuelto ya sus culpas y ahora le ofrecía nuevamente una esperanza (Is 40,1-2). Y en ese momento vieron oportuno recuperar la figura de Abrahán. Abrahán aparece en el mapa saliendo de Ur de los Caldeos (Gn 11,28) para dirigirse a la tierra de Canaán. ¿Es casualidad, coincidencia? Su historia comienza precisamente en el lugar donde ahora se encuentra Israel exiliado. Ya en tiempos antiguos, los maestros de Israel se preguntaban por qué el pueblo de Dios fue exiliado en Babilonia, por qué no en otro país cualquiera de la tierra. Rabbí Yojanán ben Zakkai respondía: “Porque la familia de Abrahán procedía de allí. Es una parábola. ¿Y con qué se la compara? Con una mujer que ha sido infiel a su marido. ¿Adónde se la manda? Se la envía de vuelta a la casa de su padre” (Tosefta, Baba Qamma 7,3). Así se explica que Israel tuviera que ir desterrado a Ur. De esta manera se reconoce en Abrahán la figura del origen. Y el tiempo del exilio se convierte en el tiempo de un nuevo comienzo. Cuando todo parecía perdido, Dios estaba recordando cómo había iniciado la historia y demostrando que era capaz de volver a crear a su pueblo. Así como había sacado a Abrahán de la tierra de los caldeos

y –con él solo– había formado todo un pueblo, así era capaz también de sacar del exilio a su pueblo y de crear con él una muchedumbre de creyentes. Por eso se dirige Dios a su pueblo diciendo: “Tú eres Israel, mi siervo; Jacob, a quien elegí; la simiente de mi amigo Abrahán. Desde los lugares más remotos de la tierra te llamé y te dije: ‘Tú eres mi siervo, yo te he escogido; no te he rechazado, no tengas miedo. Yo estoy contigo. Yo soy tu Dios’” (Is 41,8). Es la palabra de un Dios misericordioso y fiel a sus promesas, un Dios fiel a sí mismo que se muestra condescendiente con un pueblo sufrido y desesperanzado, ofreciéndole la posibilidad de volver a la tierra, de volver a empezar. Dios se presenta como “amigo de Abrahán”. Y, por eso, Abrahán será conocido como “el amigo de Dios” (2 Cr 20,7; Sant 2,23), el jalil ’allah entre los árabes (en el Corán, sura 4,124). Pocos personajes de la Sagrada Escritura tienen el honor de ser llamados de esta manera. La fe de Abrahán, por tanto, es la fe de un amigo en su amigo Dios; fe en aquel que lo ha guiado a lo largo de toda su historia. A esa misma fe es invitado el grupo de los exiliados cuando el profeta se dirige a él diciéndole: “Préstenme oído, seguidores de lo justo, que buscan al Señor. Reparen en la roca de donde fueron tallados, en la cavidad del pozo de donde fueron excavados. Fíjense en Abrahán, su padre, y en Sara, la que lo dio a luz. Porque uno solo era cuando lo llamé, pero lo bendije y lo multipliqué” (Is 51,1). Es una fe que se proyecta en esperanza: la esperanza de un nuevo comienzo. Abrahán se presenta ante nosotros como aquel que cree en ese


La huida de los prisioneros, de James Tissot (1902). El exilio babilónico: deportación de los hebreos del Reino de Judá a Babilonia tras la destrucción del Templo de Jerusalén siglo VI a.C.

poder que tiene Dios para dar comienzo a “algo nuevo” (Is 43,19). Marcha hacia una tierra totalmente nueva para él, movilizado solo por la llamada de Dios, solo por una palabra. Él cree sin exigir ninguna prueba, sin tener ningún documento, sin saber muy bien tampoco cómo seguirá la historia. A diferencia de otros personajes, su marcha no es una vuelta a casa o el regreso a una realidad conocida, sino la partida sin retorno hacia una realidad nueva. Abrahán escucha una palabra y se fía de ella. No se trata de esa palabra estruendosa que escuchó Israel en el Sinaí en la época de Moisés (Ex 19,19; 20,19), sino una palabra tímida, suave, discreta, que se hace difícil de discernir en medio de tantas otras palabras. Abrahán sigue quizá el deseo profundo de su corazón, el anhelo de una perspectiva mejor para su familia, de un horizonte más próspero para su pueblo. Y emigra, como quizá tantos otros arameos en su tiempo emigraron. Sin embargo, releyendo la historia, reconoce: “Era Dios, que me estaba llamando”. Y todo el camino cobra un nuevo sentido.

Abrahán, ”nuestro padre en la fe”, es por eso mismo maestro en la oración. Él marcha sin cesar y, por donde va pasando, va levantando altares a lo largo de todo el camino (Gn 12,8). Señal de que va encontrando a Dios en su ruta de nómada. En su vida ordinaria e inestable va descubriendo a un Dios omnipresente. Encuentra a Dios en todas partes. Para Abrahán, todo el mundo es un templo, una inmensa catedral. Su imagen es la de alguien que vive en estado de oración, con el oído siempre atento, siempre dispuesto a escuchar, para descubrir esa presencia de Dios a lo largo de toda la ruta. Y así como un gran dolor o una gran alegría invaden todas las dimensiones de nuestra vida, así el encuentro con Dios y la percepción de la presencia de Dios en su vida invaden todas las dimensiones de la existencia de Abrahán. Descubre a Dios en todas partes, jamás se siente solo. Como dirá Jesús: ”Mi Padre no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a él le agrada” (Jn 8,29). Es la experiencia de Abrahán, que, habiéndose dejado guiar por la indicación de

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Dios, se siente acompañado por aquel que le ha dicho: “Sal de tu tierra paterna y ve a la tierra que yo te mostraré” (Gn 12,1). Ha dejado su país, su terruño, su casa, para hacer de la Palabra del Dios vivo su casa, su terruño y su patria. En una movilidad permanente, en una peregrinación constante; sin poder instalarse nunca del todo en ningún lado y sin poder ver ni siquiera los frutos de esa promesa totalmente cumplidos. Pues, aun al final de su vida, ¿qué llega a ver Abrahán de esas dos promesas que Dios le había hecho? De la descendencia, ”numerosa como las estrellas del cielo y como la arena de las playas marinas” (Gn 22,17), ¿qué llega a ver? Solo un hijo. Y de toda aquella tierra que el Señor le había ofrecido, ¿qué llega a ser suyo de verdad? Escasamente un trocito: el estrecho lote sepulcral donde podrá descansar solo después de su muerte (Gn 23,20). Es la invitación a una fe que no es pretenciosa, que no es exigente con Dios. Es la invitación a vivir invocando el nombre de aquel que nos llama, fiándonos de su palabra y haciendo de ella nuestra patria. Abrahán invoca el nombre del Señor, aunque aún no conoce muy bien este nombre. Harán falta muchos siglos para que se revele el nombre propio de Dios, pero él ya lo invoca. Aun sin muchas palabras, él reconoce una presencia y adora esa presencia. Y camina al encuentro de un Dios que lo espera, de un Dios que lo llama, y lo hace movido por la palabra de Dios, que le habló primero. Si Abrahán se mueve es porque Dios ha pronunciado su palabra. Abrahán creyó, y “creyó contra toda esperanza” (Heb 11,1). Al final de 78 RESEÑA BÍBLICA | Nº101

Abrahán en una miniatura en Chipre

esta historia también a nosotros, sus hijos, hoy se nos invita a creer –a pesar de que no tenemos demasiados elementos para apoyarnos, no tenemos suficientes pruebas– y a atrevernos a vivir de la promesa. En la impresionante escena de la alianza con Dios (Gn 15) se nos recuerda que cayó sobre Abrahán “un pesado sueño”, “una oscuridad profunda”, imagen de esa oscuridad de la fe en la que va a tener que caminar y peregrinar toda la vida. Igual que la imagen del desierto o la de la “noche oscura”, este pesado sopor habla de una realidad que nosotros conocemos de un modo u otro y que acompaña siempre a la fe. Porque la fe es siempre algo oscuro, nunca luminosidad estridente. Es como estar entre la noche y el crepúsculo, que todavía esperan la aurora radiante del día del Señor. En ese momento, Abrahán se ve rodeado de aves rapaces que dan vueltas por encima de él. Son las amenazas de los enemigos históricos. Y esa especie de miedo por la majestad de Dios se ve todavía sobrecargado por el miedo al fracaso, que acompaña también al que se anima a hacer su acto de fe. Por eso Abrahán se convierte en el signo del que cree en la promesa de Dios y que se alegra ya como si esta promesa hubiese sido cumplida. Dice

Jesús: “Abrahán vio de lejos mi día y se alegró” (Jn 8,56), reinterpretando la risa de Abrahán, que, recibiendo la promesa de Dios, dice en sus adentros: “¿A un hombre de cien años va a nacerle un hijo?” (Gn 17,17). La “risa” de aquel momento y que después dará nombre al hijo “Isaac” se convierte en la “alegría” anticipada por la certeza de la promesa cumplida. La fe de Abrahán le hace capaz de ser intercesor. El capítulo 18 del Génesis encierra una preciosa escena en la que este Dios preocupado por la suerte de una humanidad tan descarriada y corrompida decide intervenir y siente la necesidad de comunicárselo a su amigo (Gn 18,17-19). En el contexto es como si dijera: “¿Cómo le voy a ocultar a Abrahán lo que estoy por hacer? Después de haber compartido con él la mesa, después de haber sido agasajado por él, ¿ahora le voy a ocultar lo que estoy por hacer?”. Cuando el Señor le cuenta sus planes, Abrahán empieza a interceder. Este es el amigo de Dios que se hace amigo de los hombres. Los verdaderos creyentes son siempre solidarios con la humanidad, que busca también a tientas y a oscuras. Saben que, allí donde se encuentren, están llamados a ser una bendición para todos los pueblos.


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Reseña Bíblica 101 - Abrahán  

Publicación trimestral de divulgación, investigación y actualidad bíblica. Número monográfico sobre la figura de Abrahán.

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