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La revista dearq es una publicación semestral (julio y diciembre), arbitrada e indexada, creada en 2007 y financiada por el Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia). En formato impreso y digital (acceso abierto), es un espacio académico cuyo objetivo es contribuir a la difusión de las investigaciones, los análisis y las opiniones y críticas que sobre la arquitectura y la ciudad elabore la comunidad académica internacional. Está dirigida a los profesionales, estudiantes y demás interesados en la ciudad, la arquitectura y sus áreas afines.

La estructura de la Revista contempla seis secciones, a saber: La Presentación contextualiza y da forma al respectivo número, además de destacar aspectos particulares que merecen la atención de los lectores. La Editorial está a cargo de los editores invitados que introducen el número temático. La sección Artículos integra un conjunto de textos sobre un problema o tema específico en un contexto general, al presentar avances o resultados de investigaciones sobre la base de una perspectiva crítica y analítica. La sección Proyectos presenta una muestra de obras arquitectónicas recientes, seleccionadas por el equipo editorial de la Revista, que ejemplifican el tema específico de cada número. El Dossier de Investigación se diferencia de la sección Artículos en que incluye textos que presentan investigaciones o reflexiones que tratan problemas diferentes al tema principal de cada número. La sección Deuniandes reúne una muestra de textos elaborados y actividades realizadas por miembros de la comunidad de estudiantes y profesores del Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes.

Palabras clave: arquitectura, ciudad, investigación, reflexión, proyecto. La revista dearq toma como referencia la definición de acceso abierto según la BOIA: Los usuarios tienen derecho a “leer, descargar, copiar, distribuir, imprimir, buscar, enlazar o vincular textos completos de los artículos”.

dearq Journal of Architecture is a semiannual publication (July and December), peer reviewed and indexed in international information services, created in 2007 and financed by the Department of Architecture of Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia). Both printed and online (open access), it seeks to be an academic platform for the publication and discussion of international research, analysis, opinion, and critiques of architecture and city topics. It is aimed at professionals, students and other readers and authors interested in city, architecture

The structure of the Journal is composed of six sections, as follows:

and related subjects.

Key words: architecture, city, investigation, reflection, project.

The Presentation focuses on the context and particular aspects of each number that deserve the reader´s attention. The Editorial is an introductory text written by the guest editors of each number. The Articles section is composed of a selection of texts about a specific topic, delivered from investigations or from critical analytical perspectives. The Projects section presents examples of architectural works, selected by the journal’s editorial, which constitute examples of the main topic for each number. The Investigation section contains articles derived from investigations or from critical and analytical perspectives, but not related to the main topic of the respective number. The Deuniandes section consists of a selection of texts by students and professors of the Department of Architecture in Universidad de los Andes. Dearq Journal adheres to the BOAI definition of open access: that users have the right to “read, download, copy, distribute, print, search, or link to the full texts of these articles”.

A revista dearq é uma publicação semestral (julho e dezembro), arbitrada e indexada, criada em 2007 e financiada pelo Departamento de Arquitetura da Universidad de Los Andes (Bogotá, Colômbia). Em versão impressa e digital (acesso aberto), é um espaço acadêmico cujo objetivo é contribuir para a difusão de pesquisas, análises, opiniões e críticas que a comunidade acadêmica internacional elaborar sobre a arquitetura e a cidade. Seu público-alvo é composto por profissionais, estudantes e demais interessados na cidade, na arquitetura e em suas áreas afins.

A estrutura da Revista contém seis seções, descritas a seguir. A Apresentação contextualiza e dá forma ao respectivo número, além de destacar aspectos particulares que merecem a atenção dos leitores. A Editorial está sob a responsabilidade dos editores convidados que introduzem o número temático. A seção Artigos integra um conjunto de textos sobre um problema ou tema específico num contexto geral ao apresentar avanços ou resultados de pesquisas com base numa perspectiva crítica e analítica. A seção Projetos apresenta uma amostra de obras arquitetônicas recentes, selecionadas pela equipe editorial da Revista, que exemplificam o tema específico do respectivo número. O Dossiê de Pesquisa se diferencia da seção Artigos por incluir textos que apresentam pesquisas ou reflexões que tratam problemas diferentes ao tema principal de cada número. A seção Deuniandes reúne uma amostra de textos elaborados por membros da comunidade de estudantes e de professores do Departamento de Arquitetura da Universidad de los Andes. Palavras-chave: arquitetura, cidade, pesquisa, reflexão, projeto. A revista dearq tem como referência a definição de aceso aberto de acordo com a BOAI: “os usuários têm o direito de ler, fazer o download, copiar, distribuir, imprimir, pesquisar ou referenciar textos integral dos artigos”.


Indexación – Indexation – Indexação La revista dearq está incluida actualmente en los siguientes directorios y servicios de indexación y resumen. dearq Journal of Architecture is currently available in the following directories and index services. A revista dearq está incluída atualmente nos repositórios e serviços de indexação e resumo a seguir relacionados: •

Actualidad Iberoamericana, Centro de Información Tecnológica (La Serena, Chile), desde 2011.

Avery Index to Architectural Periodicals, Avery Architectural and Fine Arts Library (Columbia University Libraries, Estados Unidos), desde 2010.

DAAI, Design and Applied Arts Index, Proquest (Estados Unidos), desde 2011.

Dialnet, Difusión de Alertas en la Red (Universidad de la Rioja, España), desde 2010.

DOAJ, Directory of Open Access Journals (Lund Universities Libraries, Suecia), desde 2010.

E-revistas, Plataforma Open Access de Revistas Científicas Electrónicas Españolas y Latinoamericanas (Editorial CSIC, España), desde 2010.

EBSCO, Journal and e-Package Services (Estados Unidos), desde 2011.

Electronic Journals Library (Uneserität Regensburg, Alemania), desde 2010.

Gale Cengage, Database Title List (Estados Unidos), desde 2010.

Google Académico, desde 2010.

HAPI, Hisoanic American Periodicals Index (University of Califonia, Estados Unidos), desde 2012.

HW Wilson (Art Index) Journal and e-Package Services (Estados Unidos), EBSCCO desde 2008.

HW Wilson (Art Full Text) Journal and e-Package Services (Estados Unidos), EBSCCO desde 2008.

HW Wilson (Art Abstracts) Journal and e-Package Services (Estados Unidos), EBSCCO desde 2010.

HW Wilson (Urban Studies Abstracts) Journal and e-Package Services (Estados Unidos), EBSCCO desde 2007.

LATINDEX: Sistema Regional de Información en Línea Para Revistas Científicas de America Latina, el Caribe, España y Portugal (Mexico), desde 2010.

MIAR, Information Matrix for the Analysis of Journals (Universitat de Barcelona, España), desde 2012.

Ocenet (Editorial Océano, España), desde 2011.

Periodicos, CAPES / MEC (Brasil), desde 2014.

Red Iberoamericana de Innovación y Conocimiento Científico, (CSIC, Uni>ersia, Gov. España) desde 2010.

RedALyC, Red de Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal (UAEM, México), desde 2011.

Socolar-China Educational Publications Import and Export Corporation –CEPIEC– (China), desde 2010.

The Definitive Research Database for Art and Architecture Studies, Journal and e Package Services (Estados Unidos), EBSCO desde 2007.


dearq 18. DOSSIER

18

ARQUITECTURA Y URBANISMO PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

7

Presentación Juan Pablo Aschner

8-9

Editorial dearq 18: Arquitectura y urbanismo para la paz y la reconciliación Laura Betancur Restrepo, PhD Carolina Blanco Chaparro, PhD Editoras invitadas

10-19

La Alhambra de Granada: paradigma universal de arquitectura puesta al servicio de la paz y la reconciliación entre culturas Francisco A. García Pérez

20-31

La prisión como espacio de exclusión o de reconciliación Libardo José Ariza Manuel Iturralde

32-45

El diseño social: espacio de interrelación transdisciplinaria. Algunos aportes para la convivencia Henry Granada E.

46-55

56-67

68-79

Arquitectura y arte como medios para construir y fortalecer la Colombia del postacuerdo Erika Tatiana Ayala García Rubén Darío Rodríguez Angarita Eduardo Gabriel Osorio Sánchez Centro Cultural DMZ: El rol del espacio compartido en la crisis de la península coreana Jin Young Song De la violencia simbólica a la reparación simbólica. Fortalecimiento de la resistencia y la reparación en áreas de conflicto afectadas por medio de la (re)creación de espacios. Ejemplos de West Bank y Colombia Brigitte Piquard

80-87

Sobre la memoria y la arquitectura: construir la ausencia Camilo Isaak

88-95

El trabajar en Bombay: la ciudad como un generador de práctica Rahul Mehrotra

108-115 Casa de la memoria y espacio comunitario Taller Síntesis + Arq. Angélica Gaviria + Juan Guillermo Caicedo (artista) Corregimiento de Pueblo Bello - Antioquia, Colombia, 2012 116-121 Biblioteca Pública de Villanueva Arquitectos Carlos Meza, Alejandro Piñol, Germán Ramírez y Miguel Torres Villanueva – Casanare, Colombia, 2015 123-127 Oficinas corporativas de una compañía de infraestructura RMA Architects Hyderabad, India, 2012 128-135 Hathigaon O “Villa Elefante” RMA Architects Jaipur, Rajasthan, India, aún en construcción

Dossier 138-145 La fachada ventilada y el confort climático: un instrumento tecnológico para edificaciones de clima cálido en Colombia Manuel Andrés Rubiano Martín 146-155 Antonio Bonet en Punta Ballena (1945-1948): el aporte de La Solana para la arquitectura del Cono Sur Luís Henrique Haas Luccas

Deuniandes 156-157 Consideraciones acerca de la comunicación y resilencia en la arquitectura. El caso del edificio San Martín Carlos Andrés López López 158-159 IDU: Instituto de Destrucción Urbana Jessica Nathalia Vargas Márquez 160-161 La arrogancia del espacio en el paralelo 108 Julián Muñoz Higuera 162-163 La responsabilidad ante el patrimonio Jaime Herrera Pardo 164-169 Arquitástrofe: Espacios fallidos en Bogotá Ana Vélez

Proyectos 96-97

Arquitectura para la paz y la reconciliación: Proyectos Carolina Blanco Chaparro, PhD

98-107

Barclay & Crousse Architecture Miraflores - Lima, Perú, 2010

Fotografía 170-191 Susana Carrie Juan Pablo Aschner

La fachada ventilada y el confort climático: un instrumento tecnológico para edificaciones de clima cálido en Colombia. Manuel Rubiano Martín [ 3 ]


dearq 18. ARQUITECTURA Y URBANISMO PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

18

ARCHITECTURE AND URBANISM FOR PEACE AND RECONCILIATION

7

Presentación Juan Pablo Aschner

8-9

Editorial dearq 18: Architecture and Urbanism for peace and reconciliation Laura Betancur Restrepo, PhD Carolina Blanco Chaparro, PhD Editoras invitadas

10-19

La Alhambra in Granada: a universal paradigm of architecture that has helped to generate peace and reconciliation between cultures Francisco A. García Pérez

20-31

Prisons as spaces of exclusion or reconciliation Libardo José Ariza Manuel Iturralde

32-45

Social design – a space of transdisciplinary interrelation: some contributions to help coexistence Henry Granada E.

46-55

56-67

Architecture and Art as Tools to Build and Strengthen the Post-Agreement of Peace in Colombia Erika Tatiana Ayala García Rubén Darío Rodríguez Angarita Eduardo Gabriel Osorio Sánchez DMZ Cultural Center: The Role of Shared Space in the Korean Peninsula Crisis Jin Young Song

68-79

From Symbolic Violence to Symbolic Reparation. Strengthening Resilience and Reparation in Conflict-Affected Areas through Place-(re)making. Examples from the West Bank and Colombia Brigitte Piquard

80-87

On memory and architecture: constructing the past Camilo Isaak

88-95

Working in Mumbai: The City as Generator of Practice Rahul Mehrotra

Proyectos 96-97

Arquitectura para la paz y la reconciliación: Proyectos Carolina Blanco Chaparro, PhD

98-107

Barclay & Crousse Architecture Miraflores - Lima, Perú, 2010

[ 4 ]  Julio de 2016. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 138-145. http://dearq.uniandes.edu.co

108-115 Casa de la memoria y espacio comunitario Taller Síntesis + Arq. Angélica Gaviria + Juan Guillermo Caicedo (artista) Corregimiento de Pueblo Bello - Antioquia, Colombia, 2012 116-121 Biblioteca Pública de Villanueva Arquitectos Carlos Meza, Alejandro Piñol, Germán Ramírez y Miguel Torres Villanueva – Casanare, Colombia, 2015 123-127 Oficinas corporativas de una compañía de infraestructura RMA Architects Hyderabad, India, 2012 128-135 Hathigaon O “Villa Elefante” RMA Architects Jaipur, Rajasthan, India, aún en construcción

Dossier 138-145 The ventilated facade and climatic comfort: a technological instrument for buildings in warm climates in Colombia Manuel Andrés Rubiano Martín 146-155 Antonio Bonet in Punta Ballena (1945-1948): La Solana´s contribution to the architecture in the Southern Cone Luís Henrique Haas Luccas

Deuniandes 156-157 Consideraciones acerca de la comunicación y resilencia en la arquitectura. El caso del edificio San Martín Carlos Andrés López López 158-159 IDU: Instituto de Destrucción Urbana Jessica Nathalia Vargas Márquez 160-161 La arrogancia del espacio en el paralelo 108 Julián Muñoz Higuera 162-163 La responsabilidad ante el patrimonio Jaime Herrera Pardo 164-169 Arquitástrofe: Espacios fallidos en Bogotá Ana Vélez

Fotografía 170-191 Susana Carrie Juan Pablo Aschner


dearq 18. DOSSIER

18

ARQUITETURA E URBANISMO PARA A PAZ E A RECONCILIAÇÃO

7

Presentación Juan Pablo Aschner

8-9

Editorial dearq 18: Arquitetura e Urbanismo para a paz e a reconciliação Laura Betancur Restrepo, PhD Carolina Blanco Chaparro, PhD Editoras invitadas

10-19

A Alhambra de Granada: paradigma universal de arquitetura colocada a serviço da paz e da reconciliação entre culturas Francisco A. García Pérez

20-31

A prisão como espaço de exclusão ou de reconciliação Libardo José Ariza Manuel Iturralde

32-45

O desenho social: espaço de inter-relação transdisciplinar. Algumas contribuições para a convivência Henry Granada E.

46-55

56-67

Arquitetura e arte como meios para construir e fortalecer a Colômbia do pós-acordo Erika Tatiana Ayala García Rubén Darío Rodríguez Angarita Eduardo Gabriel Osorio Sánchez Centro Cultural DMZ: o papel do espaço compartilhado na crise da península coreana Jin Young Song

68-79

Da violência simbólica à reparação simbólica. Fortalecimento da resistência e da reparação em áreas afetadas pelo conflito por meio da (re)criação de espaços. Exemplos da Cisjordânia e da Colômbia Brigitte Piquard

80-87

Sobre a memória e a arquitetura: construir a ausência Camilo Isaak

88-95

Trabalhar em Bombaim: a cidade como um gerador de prática Rahul Mehrotra

108-115 Casa de la memoria y espacio comunitario Taller Síntesis + Arq. Angélica Gaviria + Juan Guillermo Caicedo (artista) Corregimiento de Pueblo Bello - Antioquia, Colombia, 2012 116-121 Biblioteca Pública de Villanueva Arquitectos Carlos Meza, Alejandro Piñol, Germán Ramírez y Miguel Torres Villanueva – Casanare, Colombia, 2015 123-127 Oficinas corporativas de una compañía de infraestructura RMA Architects Hyderabad, India, 2012 128-135 Hathigaon O “Villa Elefante” RMA Architects Jaipur, Rajasthan, India, aún en construcción

Dossier 138-145 A fachada ventilada e o conforto térmico: um instrumento tecnológico para edificações de clima cálido na Colômbia Manuel Andrés Rubiano Martín 146-155 Antonio Bonet em Punta Ballena (1945-1948): a contribuição de La Solana para a arquitetura do Cone Sul Luís Henrique Haas Luccas

Deuniandes 156-157 Consideraciones acerca de la comunicación y resilencia en la arquitectura. El caso del edificio San Martín Carlos Andrés López López 158-159 IDU: Instituto de Destrucción Urbana Jessica Nathalia Vargas Márquez 160-161 La arrogancia del espacio en el paralelo 108 Julián Muñoz Higuera 162-163 La responsabilidad ante el patrimonio Jaime Herrera Pardo 164-169 Arquitástrofe: Espacios fallidos en Bogotá Ana Vélez

Proyectos 96-97

Arquitectura para la paz y la reconciliación: Proyectos Carolina Blanco Chaparro, PhD

98-107

Barclay & Crousse Architecture Miraflores - Lima, Perú, 2010

Fotografía 170-191 Susana Carrie Juan Pablo Aschner

La fachada ventilada y el confort climático: un instrumento tecnológico para edificaciones de clima cálido en Colombia. Manuel Rubiano Martín [ 5 ]


Comité editorial Celia Esther Arredondo Zambrano Tecnológico de Monterrey, Mexico

Isabel Arteaga Universidad de los Andes. Bogotá, Colombia

Daniel Cardoso Llach Pennsylvania State University, EEUU

Pilar Chías Navarro Universidad de Alcalá de Henares, España

Maarten Goossens Universidad de los Andes. Bogotá, Colombia

Felipe Hernández University of Cambridge, Inglaterra

María Cecilia O’Byrne Universidad de los Andes. Bogotá, Colombia

Camilo Salazar Universidad de los Andes. Bogotá, Colombia

Marta Sequeira Universidade de Évora, Portugal

Camilo Villate Universidad de los Andes. Bogotá, Colombia

Comité científico Maristella Casciato Universidad de Bolonia, Bolonia, Italia

Ricardo Castro McGill University, Montreal, Canadá

Carlos García Vásquez Universidad de Sevilla, Sevilla, España

Juan José Lahuerta Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, España

Jorge Francisco Liernur Universidad Torcuato di Tella, Buenos Aires, Argentina

Hugo Mondragón Universidad Católica de Chile, Chile

Ton Salvadó Cabré Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, España

Tatiana Urrea Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia

La Revista dearq agradece la colaboración especial de las siguientes personas como árbitros de este número: Rosario Betti Universidad de Belgrano, Argentina

Ricardo Iván Checa Mora Universidad de Nariño, Colombia

Ruth Marcela Díaz Guerrero Universidad Santo Tomás, Bucaramanga, Colombia

Juan Pablo Duque Cañas Universidad Nacional de Colombia, Medellín

Isabel Duque Franco Universidad Nacional de Colombia, Bogotá

Raquel Franklin Universidad Anáhuac, México

Myriam Jimeno Santoyo Universidad Nacional de Colombia, Bogotá

Dongsei Kim Korea University

Lina María Muñoz Campillo Universidad Pontificia Bolivariana, Montería, Colombia

Ruth Nayibe Peña Frade Universidad Autónoma de Colombia, Bogotá

Natalia Quiceno Toro Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia

Fernando Quintana Arias Fundación Pies Descalzos, Colombia

Jesús Rábago Anaya Universidad de Guadalajara, México

Juan Fernando Ródenas García Universidad Rovira i Virgili, España

Rubén David Torres Sena Universidad Pontificia Bolivariana, Montería, Colombia

Tatiana Urrea Universidad Nacional de Colombia, Bogotá

Carlos Tomás Vílchez Vílchez Escuela de Estudios Árabes de Granada del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, España


Presentación Juan Pablo Aschner Director Revista Dearq

La revista Dearq presenta en esta ocasión su edición número 18 y con ello comienza su mayoría de edad. Para celebrarlo y fijar una nueva etapa hemos agrandado el tamaño de la revista impresa y enriquecido aún más su contenido editorial y multimedia. En esta nueva incursión gráfica se destaca la labor del Taller de Medios de la Facultad de Arquitectura y Diseño, dirigido por Adriana Páramo. Ella y su equipo concibieron la identidad visual de la revista y han ideado los cambios que hoy vemos tanto en la versión impresa como virtual. Por otra parte, alcanzar la mayoría de edad también implica asumir retos que conllevan una mayor responsabilidad y compromiso hacia nuestro país. Es por ello que el año pasado la revista organizó una convocatoria pública y un evento internacional gratuito para presentar ponencias y artículos de investigación en torno al papel de la arquitectura y el urbanismo en procesos de paz y reconciliación social y ambiental en Colombia y el mundo. En la organización del evento contamos con la valiosa colaboración de las editoras invitadas para este número: Laura Betancur (Derecho / Maestría en Construcción de Paz) y Carolina Blanco (Arquitectura). Así mismo, contribuyó el equipo de la revista compuesto por los integrantes del Comité Editorial, Gregorio Maya y Hanae Tanaka (Asistentes Graduados), junto con nuestro editor Eduardo Mazuera. Las editoras invitadas Laura Betancur y Carolina Blanco describen en la editorial de este número los alcances del evento y el enfoque de algunas ponencias y proyectos que aquí encuentran su lugar impreso.

También derivado de las conferencias del evento y como antesala a la sección de proyectos, contamos con un texto de Rahul Mehrotra, fundador principal de RMA Architects, profesor y director del Departamento de Planeación y Diseño Urbano de la Universidad de Harvard. En este texto inédito y traducido del inglés para Dearq, el profesor Mehrotra describe y analiza los desafíos que conlleva trabajar en Mumbai, India. Ya por fuera del tema central, iniciamos con este número una serie de entrevistas realizadas por Hanae Tanaka. La primera es con Luca Moscelli, arquitecto de la firma MVRDV y responsable del diseño arquitectónico del pabellón de Holanda en la más reciente feria del libro de Bogotá. Mediante un código QR nuestros lectores podrán acceder al canal vimeo de la Facultad de Arquitectura y Diseño, que alberga entrevistas y conferencias de interés para la comunidad académica de arquitectura. En sintonía con nuestra diversificación en medios visuales damos también continuidad a una sección en la que exploramos la relación entre la fotografía, la arquitectura y la ciudad mediante una selección de fotografías tomadas por Susana Carrié. Por último, dedicamos nuestra sección Deuniandes a los trabajos más destacados de estudiantes de último semestre de carrera para el curso Teoría de Unidad Avanzada. Se trata de cuatro columnas de opinión y crítica sobre problemáticas espaciales en Bogotá. Cerramos así un número de particular relevancia sobre un tema anhelado: paz. Es probablemente la palabra más relevante y recurrente en la actualidad de Colombia; una palabra que en un acto de reconciliación fonética junta las dos letras más extremas del alfabeto con una tercera letra de mediación.

Presentación. Juan Pablo Aschner [ 7 ]


dearq 18. ARQUITECTURA Y URBANISMO PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

Laura Betancur Restrepo, PhD Carolina Blanco Chaparro, PhD Editoras invitadas

El momento que vive Colombia ha hecho que sea más apremiante la reflexión sobre cómo aportar en la construcción de paz. La influencia de la arquitectura y el urbanismo, por su propia naturaleza profesional y la manera como se integra al espacio de convivencia e interacción entre comunidades, resulta indispensable en esta apuesta colectiva de repensarnos en torno de la paz, en lugar de la guerra. Pero a pesar de que el llamado a aportar a la “construcción de paz” está omnipresente hoy en los medios y en los discursos políticos, académicos y sociales, no siempre hay claridad acerca de qué implica esta noción, cómo contribuir a ella y cómo se puede trabajar de manera mancomunada entre disciplinas afines. Consideramos entonces fundamental invitar a la reflexión interdisciplinar sobre el papel y las posibilidades que tiene la espacialidad para aportar a la paz, al igual que las implicaciones que ha tenido el conflicto y los retos que impone la transición. El analista V. Fisas describe el conflicto como un “proceso interactivo” que se da en un contexto determinado. Podríamos agregar como determinante una dimensión geográfica, tan diversa como la colombiana, con una configuración y trazados particulares, donde se generan situaciones que pueden llegar a ser conflictivas. Sin embargo, el conflicto puede verse también como una posibilidad para replantear circunstancias, reflexionar sobre las brechas sociales y constituirse como un camino de transformación con implicaciones de gran impacto. En este sentido, con el objetivo de promover una reflexión alrededor de la forma en que la arquitectura y el urbanismo han participado y pueden participar a futuro en escenarios de conflicto, transición y posconflicto, se realizó en la Universidad de los Andes el Primer Simposio Internacional de la revista Dearq denominado Arquitectura y Urbanismo para la Paz y la Reconciliación. Para ello se convocó a urbanistas, arquitectos, psicólogos, abogados, politólogos, artistas, antropólogos y diseñadores, a fin de que indagaran sobre trabajos y propuestas que involucran el espacio como herramienta de cambio para la construcción de paz.

[ 8 ]  Julio de 2016. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 138-145. http://dearq.uniandes.edu.co


dearq 18. DOSSIER

dearq 18: Arquitectura y urbanismo para la paz y la reconciliación Architecture and Urbanism for peace and reconciliation Arquitetura e Urbanismo para a paz e a reconciliação

El simposio, realizado el 14 y 15 de septiembre de 2015, resultó ser un espacio enriquecedor, de interacción tanto desde el punto de vista disciplinar como desde el geográfico. En este participaron cuatro conferencistas, treinta y dos ponentes y ocho moderadores de diversas procedencias nacionales (Bogotá, Medellín, Cúcuta y Buga) e internacionales (Corea del Sur, El Líbano, España, Estados Unidos, India, Inglaterra, Bélgica y Perú). Esta diversidad logró incentivar el diálogo entre disciplinas mediante siete paneles en los que se compartieron propuestas académicas y proyectos prácticos, dirigidos tanto a regiones rurales como a las urbanas, en Colombia y en otros países. El evento relató historias profundas y conmovedoras que dejaron importantes enseñanzas en sus participantes y permitió que colombianos y extranjeros pensaran por un momento en sus experiencias, teniendo en cuenta las diferencias y semejanzas que las huellas de la guerra y el anhelo de paz imponen en toda sociedad y su espacio construido. Este número de la revista recoge una pequeña muestra de esa diversidad compartida durante el simposio. Aquí se incluyen siete artículos derivados de las ponencias presentadas en el simposio, que interesantemente logran dar cuenta de la variedad que se quería resaltar: tres de los artículos provienen de invitados internacionales, y cuatro, de invitados nacionales. Además, dos son artículos escritos por arquitectos, uno por dos abogados, uno por un psicólogo, uno por una antropóloga y uno en coautoría entre arquitectos y abogados.

campo-ciudad y el rol del diseño social y su interrelación entre la arquitectura y la psicología social, articulados al sentido de convivencia por parte de los habitantes rurales (Granada); el papel que cumplen la arquitectura y el arte en la construcción y el fortalecimiento del posconflicto, ayudando en el proceso de reconciliación y construcción de memoria en la comunidad, a través de proyectos que reivindiquen a las víctimas (Ayala, Rodríguez y Osorio); la memoria del espacio y sus efectos en la construcción de un espacio que promueva la reconciliación, o por el contrario, uno que visibilice el conflicto (Young Song); el deber ético que tiene la arquitectura de construir y preservar los lugares de memoria y los espacios de reconciliación (Isaak), y cómo en escenarios de conflicto, la violencia simbólica afecta la población, sus percepciones de lugar, forma de vida y cultura y, por ende, el potencial del sentido del espacio y su construcción para incrementar la transformación del conflicto y fortalecer la resiliencia y la reparación simbólica (Piquard). Esperamos que este número de Dearq logre destacar la relevancia de estos esfuerzos compartidos y que invite a seguir explorando este prometedor camino de investigación interdisciplinar e internacional. Igualmente, esperamos que la condición inherente de la arquitectura y el urbanismo se dimensione y se potencie como una de las herramientas para la construcción de ciudadanía, asumiendo un papel activo en la generación de espacios que faciliten, promuevan y consoliden condiciones pacíficas para la convivencia.

Todos estos artículos, desde su importante diversidad, resaltan el alcance, la riqueza, los retos y las dificultades que implican la participación de la arquitectura y el urbanismo en escenarios de conflicto, transición y posconflicto. En ellos encontramos reflexiones sobre la utilidad de algunos sitios históricos como símbolos de paz y reconciliación (García); el rol que puede tener en la sociedad la espacialidad de la prisión como instrumento de inclusión o exclusión (Iturralde y Ariza); la relación

La fachada ventilada y el confort climático: un instrumento tecnológico para edificaciones de clima cálido en Colombia. Manuel Rubiano Martín [ 9 ]


dearq 18. ARQUITECTURA Y URBANISMO PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

La Alhambra de Granada: paradigma universal de arquitectura puesta al servicio de la paz y la reconciliación entre culturas La Alhambra in Granada: a universal paradigm of architecture that has helped to generate peace and reconciliation between cultures A Alhambra de Granada: paradigma universal de arquitetura colocada a serviço da paz e da reconciliação entre culturas Recibido: 30 de julio de 2015. Aprobado: 2 de marzo de 2016. Modificado: 15 de marzo de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.18389/dearq18.2016.01 Artículo de reflexión

Resumen Existen ejemplos de arquitecturas que trascienden su localización geográfica e histórica para convertirse en verdaderos símbolos universales de paz y reconciliación. Uno de ellos es la Alhambra de Granada: referente mitificado de encuentro, ha sido escenario de tensiones y conflictos entre diferentes civilizaciones y posicionamientos políticos a lo largo de su historia y, fruto precisamente de la síntesis cultural que representa, se ha convertido en un eficaz instrumento de mediación entre los pueblos. Palabras clave: Alhambra, Granada, patrimonio, cultura, terrorismo, paz, reconciliación.

Abstract There are examples of architectural works that transcend their geographical and historical setting to become true universal symbols of peace and reconciliation. One such example is La Alhambra in Granada: the mythical meeting place. Throughout its history, it has been a stage that has hosted disputes and conflicts between different civilizations and political positions. As a result of the cultural synthesis it represents, it has been converted into an efficient instrument used by the people for arbitration. Key words: Alhambra, Granada, heritage, culture, terrorism, peace, reconciliation.

Resumo Existem exemplos de arquiteturas que transcendem sua localização geográfica e histórica para transformar-se em verdadeiros símbolos universais de paz e reconciliação. Um deles é a Alhambra de Granada: referente mitificado de encontro, foi cenário de tensões e conflitos entre diferentes civilizações e posicionamentos políticos ao longo de sua história e, fruto precisamente da síntese cultural que representa, transformou-se num eficaz instrumento de mediação entre os povos. Palavras-chave: Alhambra, Granada, patrimônio, cultura, terrorismo, paz, reconciliação.

[ 10 ]  Julio de 2016. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 10-19. http://dearq.uniandes.edu.co


dearq 18. ARTÍCULOS

Francisco A. García Pérez 

fagp77@gmail.com

Doctor arquitecto por la Universidad de Granada (España). Docente del Área de Composición Arquitectónica en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura ( ETSAG ), sus investigaciones se centran en el simbolismo de la arquitectura patrimonial y contemporánea. Artículo basado en los estudios científicos que el autor desarrolla dentro del grupo de investigación HUM 816: Arquitectura y Cultura Contemporánea, de la Universidad de Granada. Su realización ha sido posible gracias al apoyo del Patronato de la Alhambra y del Generalife.

La Alhambra de Granada constituye uno de los enclaves patrimoniales más significativos del mundo.1 A partir de su apropiación cristiana, a finales del siglo XV, el complejo arquitectónico fue indeleblemente marcado, desde un punto tanto formal como simbólico, por la coexistencia de la expresión más refinada del arte nazarí y las formas típicamente cristianas introducidas en su seno con el fin de adaptarlo al estilo de vida y aspiraciones imperiales castellanas. Una dualidad que adquiere hoy un significado crucial, al quedar inevitablemente enmarcada en el enfrentamiento contemporáneo entre el islam y occidente. Conscientes del importante papel que la Alhambra puede desempeñar dentro de este conflicto, el Center of Andalusian Studies and the Dialogue between Civilisations de Rabat y el Patronato de la Alhambra y el Generalife convocaron en 2004, en Granada, el coloquio titulado La Alhambra. Lugar de la Memoria y el Diálogo. Un encuentro internacional que, fundamentado en el coloquio precedente Pensar la Alhambra (2000), aspiró a poner los cimientos de una reflexión permanente sobre la convivencia y paz entre los pueblos desarrollada en torno al singular conjunto monumental.2 El presente trabajo se encuadra en esta reflexión y la prolonga, al describir el papel de la arquitectura alhambreña, entendida como receptáculo de acontecimientos e inspiración de iniciativas orientados a la fraternidad internacional. Asumiendo que este papel no solo se circunscribe a los eventos de índole sociopolítica motivados

Figura 1. La Alhambra y Granada. Fuente: Patronato de la Alhambra y el Generalife

por los conflictos contemporáneos y con el deseo de ofrecer la verdadera magnitud de la capacidad conciliadora del conjunto monumental, se ha optado por ampliar el rango del estudio a todas aquellas actividades que teniendo como escenario la Alhambra han promovido el acercamiento popular a las diferentes culturas del mundo, requisito imprescindible en la construcción de una sociedad pluralista y tolerante.

La creación de un mito Hablar de la Alhambra es hablar de Granada. Los avatares históricos que han posibilitado la conversión de la ciudad palatina nazarí en uno de los

1

El gran número de investigaciones que han tenido como objeto de estudio la Alhambra y la heterogeneidad de los temas tratados impide hacer una relación bibliográfica detallada en unas pocas líneas. Nos parece más útil para el lector interesado remitirlo al propio archivo del Patronato de la Alhambra y el Generalife: Consejería de Cultura Junta de Andalucía (España). Recursos de investigación de la Alhambra (en línea), o la siguiente publicación: Viñes Millet, La Alhambra: fuentes para su investigación.

2

Las conclusiones de ambos coloquios se recogieron en las siguientes publicaciones: González Alcantud y Akmir, La Alhambra, lugar de memoria y de diálogo; González Alcantud y Malpica, Pensar la Alhambra.

La Alhambra de Granada: paradigma universal de arquitectura puesta al servicio de la paz y la reconciliación entre culturas. Francisco García Pérez [ 11 ]


dearq 18. ARQUITECTURA Y URBANISMO PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

mayores símbolos de encuentro entre culturas, difícilmente serían comprensibles si no se estudian contextualizados en la historia de la urbe que se extiende más allá de sus murallas.3 El 2 de enero de 1492, después de un prolongado asedio, la Granada de Boabdil, el último rey musulmán en territorio hispánico, se rendía a las tropas de los Reyes Católicos, Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, cuyo matrimonio, germen de la unidad nacional española, había proporcionado, además, la conjunción de recursos necesaria para terminar con este último bastión del islam en España. A partir de ese momento se inició la compleja historia de la coexistencia entre vencedores y vencidos, de los modos en que los primeros fueron paulatinamente imponiendo su poder y obligando a la gran masa de la población islámica a la aculturación o el exilio, y de la progresiva aparición, por encima de las duras realidades políticas, económicas y sociales, de un verdadero mito de Granada.4 Dicho mito ha presentado una doble vertiente: si al principio su eje central fue la idea de Granada ciudad cristianísima, elegida por Dios para escenificar et triunfo sobre Mahoma, siglos más tarde, sobre todo a partir del XIX, las élites de la ciudad comenzaron a exaltar una versión

Figura 2. Joris Hoefnagel, Granada. Vista desde el sur, con el Palacio de Carlos V en construcción, 1563-1565. Fuente: Biblioteca de la Universidad de Granada

acomodaticia del pasado islámico de la ciudad desde parámetros románticos, orientalistas y folcloristas. Finalmente, en las últimas décadas del siglo XX se ha ido abriendo paso en ciertos sectores la idea de la conquista de 1492 como un hecho desgraciado que eliminó el supuesto edén de tolerancia, cultura y refinamiento que habría sido la Granada musulmana, que marcó una especie de “expulsión del paraíso”.5 Y hay que decir que las ramificaciones de tales mitos se extienden incluso hasta nuestros días y que enturbian a menudo la correcta comprensión tanto de los hechos históricos como de realidades contemporáneas (inmigración marroquí, racismo, xenofobia, integrismo islámico...) que solo en apariencia pueden considerarse continuidad directa de aquellos.

Víctima del desencuentro Con la llegada del siglo XXI y la intensificación de la lucha armada del extremismo islámico, se pone de relieve el polémico fenómeno de la conquista de 1492, que adquiere dimensiones mundiales. En el contexto del supuesto enfrentamiento cultural entre Oriente Medio y Occidente, que desde determinadas facciones radicales se identifica de forma extremadamente reductiva y anacrónica con una oposición entre cristianismo e islamismo, el mito de la Alhambra vuelve a ser el centro de incómodos cruces de intereses. Sin embargo, esta no es la primera vez el conjunto monumental ha ejercido un papel protagonista en el contexto de conflictos bélicos y acciones terroristas. La Guerra de la Independencia (1808-1814) supuso para España el expolio y la destrucción de numerosos de sus elementos patrimoniales. El 17 de septiembre de 1812, tras dos años y ocho meses de ocupación, las tropas napoleónicas se retiraron de Granada, no sin antes dinamitar el costado sur de las murallas de la Alhambra. Con el avance de las fuerzas españolas, los franceses ejecutaron el protocolo habitual en sus retiradas: desmantelar y dejar inservibles sus estructuras de defensa con explosivos. Aunque las destrucciones fueron cuantiosas, no cumplieron con las expectativas, pues el propósito final era el de volar también

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Para ampliar información sobre la relación entre la Alhambra y Granada a lo largo de la historia, consultar Barrios Aguilera, Granada morisca; Barrios Rozúa, Granada: historia urbana; Calatrava Escobar, “Arquitectura e imago urbis”, 199-208; Calatrava Escobar, “La Alhambra, entre las Luces y el Romanticismo”, 182-200; Cortés Peña y Vincent, Historia de Granada III.

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Calatrava Escobar, “La Alhambra como mito”, 61-94.

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Calatrava Escobar y Zucconi, Introducción a Orientalismo, 9.

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otras partes estratégicas de la ciudad amurallada: las prisas y la oportuna intervención de un soldado español que apagó la mecha, lo impidieron.6 En la última década del siglo XX tuvo lugar un nuevo atentado contra la Alhambra, pero de naturaleza política muy diferente a la anterior: la mañana del 11 de julio de 1996 el comando terrorista Euskadi Ta Askatasuna (ETA) avisaba de la inminente explosión de un artefacto colocado dentro del recinto fortificado del monumento. El atentado se incardinaba en una campaña terrorista contra los intereses turísticos españoles, localizados en este caso en la provincia de Granada, y no es casual que la tercera y última explosión se llevara a cabo en la Alhambra, el conjunto monumental más visitado de España y, por lo tanto, con el que la banda conseguía mayor repercusión mediática.7 Con el trágico atentado del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York el mundo occidental se hizo consciente de la amenaza real del integrismo islámico. Años más tarde, en marzo de 2004, Madrid sufrió atónita la misma desafortunada suerte que la ciudad americana y a partir de este momento la sociedad española asumió con estupor el papel protagonista que le conferían las amenazas terroristas de Al Qaeda. Haciendo uso de la difusión inmediata que proporciona internet, los yihadistas de Al-Qaeda en el Magreb, capitaneados por Aymán al-Zawahiri, publicaron una serie de videos a partir de septiembre de 2007 en los que se anunciaba el propósito de “reconquistar” Al-Ándalus, el territorio de la Península Ibérica que estuvo bajo dominio musulmán entre los años 711 y 1492. Una declaración de intenciones en la que Granada asumía un excepcional grado de protagonismo, al representar el último bastión de resistencia frente a la “cruzada” cristiana.8 El 1 de enero de 2010, un nuevo video comenzó a circular por las redes. Originariamente atribuido a Al Qaeda, en él se incluían fotomontajes de la Alhambra bajo la bandera negra del islamismo radical y de un grupo de “muyahidines” preparados para el combate y enmarcados en el Patio de los

Figura 3. Plano de la Alhambra realizado durante la ocupación napoleónica, 1811. Fuente: Biblioteca de la Universidad de Granada

Leones.9 Inmediatamente después de su publicación, expertos en métodos de propaganda terrorista desvinculaban a Al Qaeda de la autoría del video, pero este hecho no impidió la lógica alarma social. A partir de entonces han sido numerosos los manifiestos audiovisuales anónimos que han aparecido en las redes fomentando la idea de la reconquista del Al-Ándalus en los que la Alhambra de Granada, y en un segundo plano la Mezquita de Córdoba, ha sido la protagonista fetiche. La expansión contemporánea del autoproclamado Estado Islámico (IS, por su sigla en inglés) ha ido acompañada asimismo de proclamas incendiarias de reconquista en las que la aparición del monumento ha sido recurrente. Se hace patente que la reivindicación de la Alhambra, Granada, y el Al-Ándalus tiene un evidente fundamento en el mito del “paraíso perdido”, forjado siglos atrás.

Referente cultural e instrumento de conciliación y encuentro entre los pueblos Lejos de representar únicamente un foco de polémica en contextos de enfrentamiento, la Alhambra, entendida como lugar físico y simbólico de reunión cultural, se ha utilizado a lo largo del tiempo como motor de desarrollo de identidad nacional, como fundamento para la realización de acuerdos internacionales y referencia para la promoción de actividades que fomentan la con-

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Barrios Rozúa, “Las torres de la Alhambra”, 31.

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En las veinticuatro horas previas se había atentado con explosivos similares en un parque acuático y una estación de autobuses, haciendo coincidir los impactos con la hora de apertura al público de las instalaciones, con la intención de intimidar a los turistas. González, “La Alhambra, tercer objetivo de ETA”, 10.

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Morán y Chirino, “La ‘preocupante’ obsesión”.

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Morán, “Imágenes del Patio de los Leones de la Alhambra en el último video de Al-Qaeda”, ideal.es.

La Alhambra de Granada: paradigma universal de arquitectura puesta al servicio de la paz y la reconciliación entre culturas. Francisco García Pérez [ 13 ]


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cordia entre las diferentes sociedades y pueblos del mundo. Un ejemplo de este tipo de iniciativas lo constituye el Manifiesto de la Alhambra (1952),10 que representó en su momento el intento consensuado de reconducir el panorama arquitectónico español de posguerra. La censura franquista significó la interrupción del proceso de consolidación y desarrollo de los principios modernos que en territorio nacional se había llevado a cabo en el periodo republicano, cuya expresión más sobresaliente se materializó en la fundación del Grupo de Artistas y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (GATEPAC, rama española de los Congresos Internacionales de Arquitectura Moderna). Sin embargo, con el aislamiento internacional de la dictadura que significó la derrota del fascismo y nazismo europeo, se empezaron a manifestar los primeros gestos para iniciar un proceso de replanteamiento. Así, a partir de 1951, promocionadas por la Revista Nacional de Arquitectura, se convocan las denominadas Sesiones Críticas de Arquitectura, unas reuniones donde se concentraban los arquitectos españoles más representativos de la época para tratar temas de actualidad como el problema de la vivienda, la enseñanza en arquitectura, la vigencia de la construcción popular, etc. Las Sesiones Críticas tendrán un momento culminante: la celebración de una de ellas en Granada, concretamente en monumento nazarí, que da como fruto la publicación del ya citado documento. Durante los tres días que duró la reunión el propio complejo arquitectónico de la Alhambra sirvió como soporte sobre el que ir desmenuzando los diferentes conceptos debatidos. El monumento sintetizaba dos condiciones fundamentales que lo convertían en el referente adecuado: por una parte, ser un objeto enraizado dentro de la cultura española, en su vertiente musulmana; por otra, la similitud conceptual de su arquitectura con la arquitectura moderna (módulo humano, planta orgánica, pureza y sinceridad de volúmenes, integración en el paisaje, uso económico y estricto de materiales, etc.). El Manifiesto de la Alhambra se convertiría en un referente estable, a inicios de los años cincuenta, de cómo debería ser la arqui-

Figura 4. Portada del Manifiesto de la Alhambra, 1952. Fuente: Biblioteca de la Universidad de Granada

tectura española que, sin renunciar a sus raíces, fuese capaz de adaptarse y responder a los nuevos tiempos.11 El protagonismo del complejo nazarí en los procesos de acercamiento intercultural a escala internacional se intensificó notablemente a partir de los años ochenta del siglo pasado; el nombramiento del Conjunto Monumental de la Alhambra y el Generalife como Patrimonio Mundial, en 1984, y la aprobación, en 1986, de los estatutos que aún hoy siguen rigiendo las competencias de su órgano gestor (el Patronato de la Alhambra y Generalife) fueron dos hitos trascendentales en este sentido, pues significaron, respectivamente, el aumento considerable de la visibilidad mundial del monumento y la capacidad de organizar de manera sistemática sus actividades. Haciendo uso de su ya más que consolidada universalidad, en marzo 2005 la ciudad palatina se utilizó como sede para la firma de la Declaración de Granada, un documento refrendado por los ministros del Interior del denominado G5 (España, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia), cuyo propósito principal era el de consensuar medidas de seguridad necesarias ante la amenaza del terrorismo islámico. La cumbre, celebrada en el primer aniversario del devastador atentado islamista perpetrado en Madrid, no se limitó exclusivamente a establecer acuerdos antiterroristas, sino que además en ella se argumentó la necesidad de complementarlos con otras medidas paralelas, diseñadas “tanto para favorecer la integración de sociedades crecientemente abier-

10 Aburto et al., Manifiesto de la Alhambra. 11 Para ampliar información véase Calatrava Escobar, “El Manifiesto de la Alhambra”, 128-131; Isac, “Una sesión crítica”, 183235.

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Figura 5. Vista del Salón del Trono desde su cúpula. Fuente: Patronato de la Alhambra y el Generalife

tas y plurales en el marco de valores democráticos como para fomentar el diálogo interreligioso dentro y fuera de nuestros respectivos países”. Nueve años más tarde, en diciembre de 2014, se volvió a celebrar en la Alhambra una cumbre internacional de perfil antiterrorista que ponía a su servicio el significado cósmico del Palacio de Carlos V. Se trataba de un encuentro en el que participaron representantes de los diez países del Mediterráneo occidental que constituyen el foro Iniciativa 5+5 Defensa.12 En esta cumbre, la amenaza del terrorismo yihadista —representada sobre todo por Al Qaeda en el Magreb, pero también por el naciente Estado Islámico— se amplió con nuevos temas de actualidad que afectaban directa o indirectamente a todas las naciones representadas; así se tomaron también acuerdos relativos a seguridad marítima y a la inmigración ilegal. A pesar del emblemático papel que el conjunto arquitectónico alhambreño ha ejercido en la lucha antiterrorista, igual de determinante en relación con el tema que nos ocupa es la promoción y participación activa de este Bien Cultural en eventos que han nacido con la voluntad directa de promover el diálogo y la tolerancia. Son de destacar, en este sentido, el encuentro Europa por el Diálogo Intercultural (2006) —los ministros de Cultura de la Unión Europea hicieron en esta reunión referencia especial al proyecto Patrimoine de L´Europe y al año 2008 como Año Europeo del Diálogo Inter-

Figura 6. Ministros de Defensa de la Iniciativa 5+5 en el Patio de los Leones de la Alhambra. Fuente: Ministerio de Defensa de España

cultural— y el coloquio Fundación Tres Culturas del Mediterráneo (2006), que tuvo como objetivo establecer un foro permanente que contribuyese a hacer del Mediterráneo una zona de paz, estabilidad y progreso, fomentando así el encuentro y un mayor conocimiento de las diferentes religiones y pueblos que conviven en él. En la sociedad del siglo XXI, la comunicación y el intercambio de conocimiento son cuestiones indispensables en los procesos de acercamiento intercultural. Así lo ha entendido el Patronato de la Alhambra y el Generalife desde su establecimiento estatutario en 1986, y cuestiones como la investigación, la educación y la promoción de actividades artísticas se convierten en temáticas de especial interés en los planes de gestión del monumento.

Figura 7. Cartel de la 9ª edición de Cines del Sur. Fuente: Archivo Festival Cines del Sur

12 España (que en ese momento hacía frente a la presidencia del grupo), Argelia, Francia, Italia, Libia, Malta, Mauritania, Marruecos, Portugal y Túnez.

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Figura 8. Concierto en el Patio de Arrayanes, Festival Música y Danza de Granada 2013. Creative Commons

Figura 9. Ópera Carmina Burana, La Fura dels Baus en el Palacio de Carlos V, 2014. Fuente: Archivo Festival Internacional Música y Danza de Granada

El fomento del estudio científico se lleva a cabo mediante programas de investigación y cooperación con otras instituciones culturales y centros afines tanto nacionales como internacionales, entre los que destaca, en relación con el tema que nos ocupa, la Fundación Euroárabe de Altos Estudios, una institución con sede en Granada, inscrita en el II Plan Nacional para la Alianza de las Civilizaciones del Gobierno de España, que nació en 1995 con la voluntad de crear un espacio para el diálogo y la cooperación entre los países de la Unión Europea y los de la Liga de Estados Árabes. El ya citado documento La Alhambra, lugar de memoria y de diálogo (2008) es buen ejemplo que muestra la atención que desde el prolífica área de publicaciones científicas alhambreña se presta por la concordia internacional; en paralelo, la actividad formativa en este campo se refleja en la promoción de encuentros científicos y cursos formativos, como La Alhambra: Patrimonio y Diversidad Cultural (2008) o Inmigración y Ciudadanía desde la Perspectiva de Género, Nuevos Retos Culturales (2008). Un hito en el fomento de la investigación como motor de entendimiento intercultural ha sido la fundación reciente de la Escuela de la Alhambra (2014), que nace con la vocación de ser un referente internacional de estudios de posgrado, ligados al excepcional legado cultural del conjunto patrimonial que le da nombre.

Si existe un lenguaje universal que permite el entendimiento inmediato entre culturas, este es el arte, y así se ha entendido desde la gestión del complejo patrimonial. Sumado a los proyectos expositivos que regularmente se organizan como ampliación del Museo de la Alhambra, varios son los eventos artísticos de alcance internacional que tienen su sede principal o compartida en la ciudad palatina. Entre ellos, el Hay Festival,13 el Festival Cines del Sur14 o el Festival de las Culturas, un evento que fomenta la interculturalidad en la conmemoración, precisamente, del día 2 de enero, fecha de la Toma de Granada en 1492 por parte las fuerzas cristianas.15 Mención especial merece el Festival Internacional de Música y Danza de Granada, que desde su inauguración en 1952 se ha venido desarrollando en emblemáticos lugares del conjunto alhambreño, que cada año se convierten en escenarios privilegiados de orquestas y músicos de reconocimiento mundial.16

La construcción de un Centro del Mundo La capacidad de la Alhambra para ser lugar de encuentro cultural y motor de paz radica en la conjunción de la dimensión simbólica de su arquitectura y su capacidad para acoger eventos de impacto internacional.

13 La Alhambra fue uno de los escenarios granadinos en las ediciones de 2008 y 2009. 14 Cines del Sur es un festival de cine emergente, con sede en Granada desde su origen en 2007, entendido como un espacio de encuentro, de discusión y de puesta en común entre profesionales asiáticos, africanos y latinoamericanos. La gala inaugural del festival se llevó a cabo en al Palacio de Carlos V y los espacios alhambreños han servido de escenarios de diversas proyecciones. 15 El proyecto tiene como principios la eliminación de todo tipo de discriminación racial y la erradicación de la violencia mediante la didáctica de paz basada en la comunicación y sintonía entre personas de los más diversos lugares del mundo. 16 Es significativo que una de las orquestas invitadas recurrentemente al Festival sea la West Eastern Divan (orquesta fundada en 1999, para reunir, con espíritu de concordia, a jóvenes talentos musicales palestinos, árabes e israelíes, y establecerse así como un foro para el diálogo y la reflexión sobre el conflicto isrelí-palestino). Su fundador, Daniel Barenboim, fue reconocido en 2011 con la Medalla de Honor del Festival.

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Desde un punto de vista estrictamente simbólico, al conjunto patrimonial se le otorgó en el pasado el papel de representar el Centro del Mundo, tanto por sus constructores cristianos como por sus predecesores árabes.17 Los palacios de Comares y Leones transcriben mediante sus arquitecturas la imagen islámica del Paraíso celestial, que en cada uno de ellos aparece codificado de diversa manera: la cúpula del Salón de Embajadores ofrece una visión cósmica y astral, frente al Patio de los Leones, donde se reproduce una versión más terrenal y sensitiva de aquel.18 A pesar de sus diferencias, ambas configuraciones espaciales obedecen a la voluntad de crear un centro primordial, que introduce en la arquitectura el ansia de perennidad y universalidad. Como si de un reflejo se tratase, el Palacio de Carlos V representa desde la concepción cristiana del mundo los mismos deseos de inmovilidad y universalidad, focalizados ahora en la figura del emperador que lo ordenó construir. Los códigos arquitectónicos mediante los cuales se materializa el deseo de expresar la autoridad imperial son los propios del clasicismo en su concepción neoplatónica: el círculo y el cuadrado que formalizan la planta del palacio remiten, respectivamente, al macrocosmos y al microcosmos.19 La decisión por parte de los conquistadores cristianos de respetar la arquitectura nazarí alhambreña y construir el palacio del emperador anexionándolo a los palacios heredados, implicó la cristalización de un complejo espacial sin parangón desde el punto de vista simbólico: dos centros del mundo, dos concepciones cósmicas (la árabe y la cristiana) se reunían en un mismo lugar. Este nuevo Eje del Mundo, por otra parte, se configuraba materialmente por medio de unas arquitecturas reconocidas hoy día como excelsos ejemplos artísticos de ambas culturas: las dependencias nazaríes, canto de cisne del arte musulmán en la Península Ibérica; el Palacio de Carlos

Figura 10. Principales palacios de la Alhambra. Cartografía dibujada por el autor, 2015

V, quizás el más bello ejemplo español de arqui-

tectura renacentista. La dualidad simbólica y artística del conjunto alhambreño tiene una transcripción real en el mundo de hoy. Aunque un sector de la población islámica reconoce en la Alhambra el final de lo que pudo ser la vida ideal del mitificado Al-Andalus, subrayado por la contundente presencia del palacio cristiano, para una amplia mayoría de la población mundial representa el lugar de encuentro de las dos culturas tradicionalmente mayoritarias; un espacio construido por la confluencia de Oriente y Occidente. En virtud de esta constructiva concepción universal, como se ha visto, la Alhambra se ha convertido en óptimo receptáculo de actividades promotoras de concordia internacional.

17 El “simbolismo del centro”, como constata M. Eliade, tiene una gran difusión en la historia de la humanidad; abunda sobre todo en las culturas paleorientales como espacio imaginario en que se funden las tres regiones cósmicas: cielo, tierra e infierno. Posee una amplia gama de formalizaciones: la Montaña Cósmica, como lugar más elevado del mundo (la Ka´aba para el islam); el Árbol Cósmico o los siete cielos. Eliade, Tratado de historia, 377-388. En este figurado Centro o Eje del Mundo, las diferentes religiones suelen situar el Paraíso, tal y como sucede en la tradición islámica y en concreto, en la parte palaciega de la Alhambra. 18 Para tener una visión detallada sobre la simbología de la arquitectura de la Alhambra, consúltese Puerta Vílchez, Los códigos de la utopía; también Grabar, La Alhambra: iconografía. 19 El círculo, transcripción de la bóveda celeste, vinculado con la idea de lo eterno y absoluto; el cuadrado, delimitado por los ejes de los cuatro puntos cardinales, asociado con la noción de lo humano y terrenal. Tafuri, Sobre el Renacimiento, 242. La geometría de las formas arquitectónicas de la Alhambra se ha estudiado magistralmente en Casado de Amezúa, Las casas reales de la Alhambra.

La Alhambra de Granada: paradigma universal de arquitectura puesta al servicio de la paz y la reconciliación entre culturas. Francisco García Pérez [ 17 ]


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Con la intención de acondicionar los espacios históricos a los requisitos funcionales que impone la celebración de eventos culturales y congresos de impacto, el Patronato de la Alhambra ha llevado a cabo a lo largo del tiempo diversas intervenciones en el tejido arquitectónico y paisajístico del complejo.20 Una de las más significativas intervenciones acometidas sobre el tejido propiamente arquitectónico fue la rehabilitación del Palacio de Carlos V como Museo en 1994.21 El proyecto, aparte de posibilitar el programa estrictamente museístico, acondicionó en la planta baja del palacio un pequeño auditorio y una serie de salas de reuniones en las que se han celebrado la mayoría de los congresos y seminarios científicos promovidos por el Patronato. A pesar de que hasta el momento un gran número de eventos se han podido albergar con eficacia en el recinto alhambreño, se considera que los espacios destinados a la celebración de reuniones y congresos no son suficientes ni totalmente apropiados para poder desarrollar el gran potencial del monumento como excepcional de punto de encuentro y debate de cuestiones de escala mundial.22 Como medio para solucionar este déficit y de paso resolver la inadecuación de las infraestructuras de acceso al recinto frente al incremento incesante de visitantes, en 2015 el Patronato convocó un concurso de arquitectura que finalmente venció el proyecto redactado por los arquitectos Álvaro Siza y Juan Domingo Santos.23 Una intervención que atenta en sus formas a la articulación con el paisaje mítico alhambreño garantizaría la ampliación necesaria del programa de usos del complejo patrimonial, si finalmente se resolviesen con adecuación los impedimentos burocráticos que bloquean actualmente su construcción.

Conclusión La Alhambra de Granada ofrece hoy día a sus miles de visitantes la posibilidad de experimentar la inmersión en un riquísimo legado patrimonial y una experiencia de dimensión estética que no obedece a fronteras ni a convencionalismos históricos ni religiosos. Frente a posturas simplistas y anacrónicas que pueden ver en ella un espacio de conflicto entre culturas, brinda sin embargo la posibilidad de representar en la actualidad un territorio neutral identificado con la belleza que emana de la convivencia armoniosa entre los pueblos. Así lo ha entendido el Patronato de la Alhambra y del Generalife, que desde su fundación ha seguido promocionando al monumento como motor y receptáculo de iniciativas que favorecen la concordia internacional. Una tarea que se prevé aún más necesaria en el futuro y para la cual el monumento ha de estar adecuadamente preparado. Desde el punto de vista estrictamente arquitectónico sería recomendable no solamente consumar los proyectos de equipamientos que hoy día se encuentran burocráticamente bloqueados, que paliarían en gran medida el déficit de salas destinadas a la realización de seminarios y congresos, sino también realizar una investigación sobre posibles tipologías espaciales que permitiesen nuevos modos de reunirse, dialogar y trabajar conjuntamente en el seno del conjunto patrimonial. Todo ello, con el fin de garantizar el futuro de la Alhambra como paradigma universal de arquitectura puesta al servicio de la paz y la reconciliación entre culturas.

20 Asociado a la celebración del Festival Internacional de Música y Danza de Granada, en 1954 se inauguró un espacio escénico en los jardines del Generalife proyectado por el arquitecto conservador Francisco Prieto-Moreno. Prieto-Moreno, Los jardines de Granada, 176. Esta intervención fue sustituida en 2005 por otro auditorio al aire libre, acondicionado ya a las exigencias escénicas contemporáneas y adaptado al incremento progresivo de espectadores. El proyecto fue obra del arquitecto granadino Pablo Ibáñez, del estudio Ibáñez-Arquitectos. El teatro es un ejemplo de calidad arquitectónica y adaptación paisajística. Sigue las líneas topográficas de las huertas del Generalife. Por otra parte, con la voluntad de ofrecer al gran público la oportunidad de experimentar el patrimonio de la forma más intensa posible, muchas de las actividades musicales y audiovisuales celebradas en el recinto alhambreño se llevan a cabo mediante la instalación de soportes efímeros en el gran patio circular del palacio imperial y, en casos puntuales, en el patio de Comares. 21 Proyecto realizado por el arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade, galardonado con el Premio Nacional de 1995 de Restauración y Rehabilitación de Bienes Culturales. Una idea ya presente desde el siglo XIX retomada en 1920 por Velázquez Bosco en un Plan General de Terminación del Palacio de Carlos V y posteriormente llevada a cabo de manera parcial por el más indigne restaurador de la Alhambra, Leopoldo Torres Balbás, en 1923. Rodríguez Frade, “Rehabilitación del Palacio”, 289-313. 22 De hecho, la mayoría de los congresos y reuniones científicas de cierta envergadura se han tenido que celebrar apoyándose en las instalaciones de organismos colaboradores, como el Centro de Investigaciones Etnológicas Ángel Ganivet, la Universidad de Granada o la Fundación Euroárabe. 23 Denominado Atrio de la Alhambra, el proyecto puede consultarse en Domingo Santos, Atrio de la Alhambra.

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La Alhambra de Granada: paradigma universal de arquitectura puesta al servicio de la paz y la reconciliación entre culturas. Francisco García Pérez [ 19 ]


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La prisión como espacio de exclusión o de reconciliación Prisons as spaces of exclusion or reconciliation A prisão como espaço de exclusão ou de reconciliação Recibido: 23 de febrero de 2016. Aprobado: 18 de abril de 2016. Modificado: 12 de mayo de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.18389/dearq18.2016.02 Artículo de reflexión

Resumen El presente artículo discute cómo los fines y las funciones sociales de la prisión se ven reflejados en su diseño arquitectónico, el cual no constituye simplemente una organización económica del espacio y las actividades que pueden ocurrir dentro de este, sino que además comunica importantes significados, políticos, sociales y culturales sobre el crimen y el castigo. También se analiza el papel que la prisión juega, y puede jugar, en la construcción de significados y espacios que puedan propiciar u obstaculizar la reconciliación social que, se supone, debe llegar con el postconflicto. Palabras clave: prisión; cárcel; arquitectura carcelaria; justicia transicional; justicia restaurativa, justicia retributiva; postconflicto.

Abstract This article discusses how the aims and the social functions of prisons are reflected in their architectural designs. These are not simply economic organizations of space that host relevant activities; they also communicate important political, social, and cultural meanings about crime and punishment. The article also analyzes the roles that prison plays and can play in terms of the constructions of meaning and spaces that can promote or obstruct the social reconciliation that should supposedly be part of post-conflict. Key words: prison, penitentiary, architecture, transitional justice, restorative justice, retributive justice, post-conflict.

Resumo O presente artigo discute como as metas e as funções sociais da prisão refletem-se em seu desenho arquitetônico, o qual não constitui simplesmente uma organização econômica do espaço e das atividades que podem ocorrer dentro deste, mas que, além disso, comunica importantes significados, políticos, sociais e culturais sobre o crime e o castigo. Também se analisa o papel que a prisão tem, e pode ter, na construção de significados e espaços que possam propiciar ou obstaculizar a reconciliação social que, se supõe, deve chegar com o pós-conflito. Palavras-chave: prisão, cadeia, arquitetura carcerária, justiça transicional, justiça restaurativa, justiça retributiva, pós-conflito.

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Libardo José Ariza 

lj.ariza20@uniandes.edu.co

Doctor en Derecho, Universidad de Deusto. Profesor Asociado, Facultad de Derecho. Principales líneas de investigación: multiculturalismo, política criminal, criminología y sociología del castigo.

Manuel Iturralde 

miturral@uniandes.edu.co

Abogado de la Universidad de los Andes, con maestría y doctorado en derecho de London School of Economics. Profesor asociado de la Facultad de Derecho y co-director, junto con Libardo Ariza, del Grupo de Prisiones. Principales líneas de investigación: criminología, sociología del castigo, prisiones y sociología jurídica.

Una de las discusiones más acaloradas sobre un eventual proceso de justicia transicional,1 como etapa necesaria y previa a la tan anhelada reconciliación social en Colombia, es el tratamiento penal que se debe dar a quienes han intervenido en el conflicto armado colombiano. Lo anterior es de particular interés frente a los responsables de graves violaciones a los derechos humanos, que constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad, sancionados no solo por la legislación penal colombiana, sino también por el derecho penal internacional. Aunque la discusión es compleja y presenta diversas aristas, esta gira particularmente alrededor de la cuestión de si los perpetradores de delitos contra la humanidad deben pagar penas en prisión. Quienes defienden esta postura alegan que esta es la forma debida de establecer y ejecutar un castigo creíble para la sociedad y las víctimas, que además satisfaga sus anhelos de justicia. En contra de esta postura, que se puede definir como retributivista,2 se encuentra una más moderada y pragmática. Esta posición, consecuencialista,3 sostiene que con el fin de alcanzar la paz, que interesa y beneficia a toda la sociedad,

incluso a las víctimas, estas y el Estado deben estar dispuestos a ceder frente a la aspiración maximalista del modelo de justicia retributiva (castigo en prisión para los violadores de derechos humanos). Esto es, para lograr la reconciliación social se justifica aplicar un paradigma de justicia restaurativa,4 sin que esto implique impunidad o ausencia de responsabilidad de los perpetradores de crímenes atroces. Así, aunque la justicia restaurativa prescinde del uso de la prisión como forma por excelencia de la ejecución de la pena, se centra en la responsabilización de los victimarios (es decir, que estos asuman de forma sincera la responsabilidad por los delitos cometidos y las consecuencias que de ellos se derivan), la reparación (moral y económica) de las víctimas y la verdad, arrepentimiento y garantía de no repetición como presupuestos básicos del proceso. Una versión moderada de justicia restaurativa podría aceptar la imposición de penas alternativas a la prisión, incluso en espacios que restrinjan la libertad de los condenados y que estén sometidos al control del Estado; pero que sean física y simbólicamente distintos a la cárcel, por lo que esta es y representa un espacio donde se vive en

1

Las Naciones Unidas han definido la justicia transicional como “toda la variedad de procesos y mecanismos asociados con los intentos de una sociedad por resolver los problemas derivados de un pasado de abusos a gran escala, a fin de que los responsables rindan cuentas de sus actos, servir a la justicia y lograr la reconciliación”. Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos, Justicia transicional, 5.

2

La postura retributiva sostiene que el castigo penal (cuya manifestación más común en la sociedad contemporánea es la prisión) es una forma de infligir dolor en el delincuente, a través de la privación de varios de sus derechos (principalmente la libertad), que se justifica moralmente al resarcir a la víctima y la sociedad por los delitos que un sujeto comete contra estas.

3

La posición consecuencialista, o instrumentalista, defiende la idea de que el castigo penal se justifica solo si cumple con determinados fines o funciones sociales que una comunidad política considere valiosos, por ejemplo, la prevención del delito o la protección de las víctimas.

4

Según las Naciones Unidas, por justicia restaurativa se entiende “Todo proceso en que la víctima, el delincuente y, cuando proceda, cualquier otra persona o miembro de la comunidad afectados por un delito, participen de forma activa en la resolución de cuestiones derivadas del delito, por lo general con la ayuda de un facilitador”. Oficina de las Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, Manual sobre programas de justicia, 7.

La prisión como espacio de exclusión o de reconciliación. Libardo José Ariza, Manuel Iturralde [ 21 ]


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condiciones infrahumanas y en el que se viola de forma sistemática y masiva los derechos de las personas privadas de la libertad. Dadas las condiciones actuales de las cárceles colombianas, recluir en ellas a los victimarios del conflicto armado puede llevar a la paradoja de victimizarlos por violar sus derechos humanos, justo la razón por la que fueron recluidos.5 De aplicarse adecuadamente la justicia restaurativa, se lograría, según sus defensores, una paz estable y justa, en la medida en que se propiciaría un escenario realista, en el que víctimas deberán convivir e interactuar con victimarios; y lo pueden hacer, en cuanto las heridas sociales se sanen de forma reconciliadora e integradora, más que retributiva y excluyente. Lo que poco se discute en este debate es cómo las aspiraciones y valores de la justicia retributiva y la restaurativa se materializan, o se podrían materializar, en el espacio físico y social que llamamos prisión. La posición retributivista asume que el solo hecho de enviar a una persona a prisión ya satisface sus principios de justicia (merecimiento, retribución y expiación) con independencia de lo que suceda dentro de los muros de la cárcel, la cual se presupone como el lugar adecuado de esta forma de castigo. El paradigma retributivo poco se preocupa por la situación de condiciones de vida indigna y violación de derechos humanos en las prisiones. Incluso formas radicales de este consideran tales condiciones como un aspecto natural y merecido del castigo, pues este debe causar sufrimiento en el condenado. Por su parte, el modelo de justicia restaurativa poco discute lo que sucede en las cárceles, más allá de cuestionarlo y considerarlo contrario a sus postulados. De hecho, en la mayoría de los casos, quienes defienden este modelo descartan la institución de la prisión por ser contraria a sus fines. No obstante esta postura mayoritaria, parte de la literatura sobre justicia restaurativa ha comenzado a discutir la posibilidad, y dificultades, de incluir las prisiones como parte del paradigma; esto es, la posibilidad de que la prisión sea un espacio en el que se puedan realizar los fines de la justicia restaurativa, a pesar de sus evidentes

inconvenientes.6 El principal de tales inconvenientes consiste en que la cárcel excluye, física y simbólicamente, de la sociedad al condenado; tal exclusión, que se lleva como una marca, perdura más allá del tiempo de reclusión. Y esto es una negación de uno de los aspectos fundamentales de la justicia restaurativa, que pretende acercar a la víctima, al victimario y a la sociedad para que se pueda lograr la reconciliación y la convivencia. Dado el contexto político y jurídico nacional e internacional, en el que alguna forma de ejecución de pena privativa de la libertad es vista como algo necesario e ineludible frente a los crímenes más atroces, la discusión sobre la ejecución de la pena en la prisión, o espacios similares, cobra fuerza. Por eso sorprende la poca discusión acerca de cuanto sucede realmente dentro de las prisiones, y sobre cómo estos espacios, físicos y sociales, pueden posibilitar o defraudar los fines que los paradigmas de justicia enfrentados pretenden alcanzar. Dicho de otra forma, en el escenario, probable, de que la prisión desempeñe un papel destacado en la justicia transicional y el posconflicto colombianos, resulta fundamental reflexionar sobre esta como un lugar clave en el que se librará la batalla por alcanzar la paz con justicia. Y esto se debe a que, de lo que suceda en la cárcel con las personas responsables de delitos atroces (que además manejan y seguirán manejando una gran influencia y poder políticos, económicos y sociales en los próximos años), depende en buena medida la posibilidad de una verdadera reconciliación social o su opuesto: la continuación del conflicto y la violencia a través de mecanismos renovados, probablemente con varios de los mismos actores. En otro artículo se ha discutido qué sucede y qué debería suceder en la prisión para que esta, a pesar de sus evidentes problemas y limitaciones, sirva de ayuda para consolidar un proceso de justicia transicional o que, al menos, no lo obstaculice y aleje la posibilidad de llegar a una situación de postconflicto.7 En esta ocasión, se pretende reflexionar acerca del papel que cumple la prisión como espacio físico y simbólico de inclusión o ex-

5

Ariza e Iturralde, “Castigo penitenciario”.

6

Lovell et al., “Narrative accounts”; Guidoni, “The Ambivalences of Restorative Justice”; Dhami et al., “Restorative Justice in Prisons”; Gavrielides, “Reconciling the Notions of Restorative Justice”.

7

Ariza e Iturralde, “Castigo penitenciario”.

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clusión social. Se sostendrá que solo si el espacio de la prisión se aproxima a un modelo incluyente, afín al de justicia restaurativa, habrá posibilidades de que esta institución contribuya al logro de una sociedad más justa. Para evidenciar lo anterior, se muestra cómo el diseño arquitectónico actual de las prisiones, no solo en Colombia sino en la mayor parte del mundo occidental, se basa en un modelo de justicia retributiva, que hace de las cárceles espacios inhóspitos, lúgubres y deshumanizantes, que terminan por producir más daño del que pretenden remediar por medio del castigo.

po es el panóptico,8 que expresa formalmente la idea de justicia retributiva, y que ha predominado, con algunas modificaciones, en las prisiones occidentales. Y en segundo lugar, lo que se denomina nueva generación de prisiones, por ahora incipiente, que a partir de un diseño arquitectónico más abierto y comunitario pretende crear un espacio normalizado y similar, en la medida de lo posible, a la vida por fuera de la cárcel. Este tipo de prisión, con su énfasis en la rehabilitación y dignidad del recluso, satisface y promueve los principios y objetivos de la justicia restaurativa.

También se argumenta que, a pesar de los problemas que plantea la prisión como forma adecuada de castigo social, en los últimos años ha surgido, particularmente en algunos países europeos, un nuevo modelo de prisión más incluyente. A partir de una concepción radicalmente distinta del diseño arquitectónico, dicho modelo propone hacer de esta un espacio más humano y constructivo que propicie la transformación positiva de los presos, a partir del lugar que habitan y en el que redefinen su identidad como sujetos sociales. Así, en la medida en que el espacio de la prisión se ‘normalice’, es decir, se parezca lo más posible a condiciones de vida dignas en libertad y dentro de la sociedad, se hará más probable la inclusión social del condenado.

También se discute cómo la arquitectura carcelaria expresa y posibilita determinadas relaciones sociales y de poder a partir del diseño y uso de espacios físicos y simbólicos. Se evidencia cómo la prisión de confinamiento celular expresa el fin retributivo y expiatorio del castigo a través del aislamiento del individuo y su sometimiento a una observación detallada y total que crea al sujeto penitenciario, dócil, humillado y desprovisto de autonomía. Por otra parte, la nueva generación de prisiones fomenta el colectivismo penitenciario,9 mediante el énfasis en espacios abiertos y de encuentro, que promueve la cooperación y rehabilitación de las personas privadas de la libertad.

Con el fin de desarrollar estos planteamientos, se discute cómo los fines y las funciones sociales de la prisión se ven reflejados en su diseño arquitectónico, el cual no constituye simplemente una organización económica del espacio y las actividades que pueden ocurrir dentro de este, sino que además comunica importantes significados, políticos, sociales y culturales sobre el crimen y el castigo. Posteriormente se exponen los principales modelos de prisión que se han desarrollado en el mundo occidental. Se hace hincapié en dos prototipos carcelarios opuestos: en primer lugar, la prisión de confinamiento celular, cuyo arqueti-

Finalmente, y a manera de conclusión, se destaca cómo este último modelo propicia formas de justicia restaurativa que pueden aportar a convertir a la prisión en un espacio social que propicie la inclusión social, o que al menos contrarreste la función excluyente y estigmatizadora que tradicionalmente ha ejercido en Occidente.

El diseño arquitectónico de la prisión como expresión de la finalidad del castigo y de relaciones de poder Diversos autores han señalado cómo la infraestructura y la arquitectura penitenciarias encarnan valores culturales que a su vez materializan cier-

8

El panóptico como modelo arquitectónico de prisión fue propuesto por el filósofo utilitarista inglés Jeremy Bentham a finales del siglo XVIII. El diseño arquitectónico consiste en una estructura circular con una torre de inspección en su centro, dese la cual quien ejerce las funciones de vigilancia puede observar todas las celdas de los prisioneros, que se ubican en varios pisos a lo largo del perímetro del círculo. Esto sin que los prisioneros puedan saber si están siendo observados o no, pues mientras sus celdas permanecen iluminadas, la torre de vigilancia no lo está. Esta sensación de vigilancia continua, por más de que no sea real, da lugar, según Bentham, a que los prisioneros se comporten de forma disciplinada.

9

El colectivismo penitenciario es una forma de organización de la cárcel que privilegia tanto los espacios como las actividades colectivas de habitación, trabajo, enseñanza y recreación. Estas, a su vez, permiten y fomentan la interacción entre presos como la forma más adecuada de asegurar el orden y desarrollo de actividades en la prisión.

La prisión como espacio de exclusión o de reconciliación. Libardo José Ariza, Manuel Iturralde [ 23 ]


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tas ideas penales.10 Así, la arquitectura de la prisión representa el encuentro del prisionero con el poder estatal y el significado mismo del encierro, el tipo de experiencia que le espera al recluso. La organización de la vida social de los presos está entonces contenida en la arquitectura penitenciaria, que a su vez se identifica con los valores políticos y culturales que una determinada sociedad le asigna a la institución de la prisión. Como señalan Hancock y Jewkes,11 la arquitectura de la prisión crea un ambiente físico que a su vez influencia y prescribe patrones de conducta, pensamiento y formación de identidades individuales y grupales. Tal vez la forma arquitectónica que evidencia de manera más clara esta relación entre significado, espacio y poder es el panóptico, concebido por Jeremy Bentham como el espacio indicado, y más económico, para lograr la reforma moral y la expiación de la culpa del delincuente. La idea básica del panóptico es la construcción de un espacio circular en cuyo borde, y en diversos pisos, deben ubicarse celdas en las que solo puede haber un recluso. Cada celda debe permitir el paso de la luz de forma tal que pueda ser observada desde una torre de vigilancia central, de forma completa y continua. A su vez, el interior de la torre central debe permanecer, por un efecto de contraluz, oculto a la vista del recluso, de forma tal que sienta una mirada omnipresente, que todo lo observa y que no puede ser observada. Con este diseño, el aislamiento del interno, durante la mayor parte del tiempo, sometido a una mirada continua que no puede constatar, es fundamental pues solo en este estado se puede disciplinar su alma y hacer más dócil su cuerpo, de forma que reflexione sobre sus delitos y llegue al arrepentimiento.12 La propuesta de Bentham se hizo realidad en numerosas prisiones, no solo de Estados Unidos y Europa, sino también de América Latina, especialmente desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX. Ejemplo de ello son la penitenciaría de Stateville, Illinois, o el Presidio Modelo de Cuba (figs. 1 y 2). El panóptico dio paso al llamado sistema Pensilvania, denominado así porque la prisión precursora

Figura 1. Friman (2005). Presidio Modelo. Isla de la Juventud, Cuba [foto]. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/ commons/a/ac/Presidio-modelo2.JPG

Figura 2. Friman (2005). Presidio Modelo. Isla de la Juventud, Cuba [foto]. https://en.wikipedia.org/wiki/Panopticon#/media/File:Presidio_Modelo.JPG

de este estilo fue la Eastern State Penitentiary, situada en Filadelfia, Pensilvania (y construida en 1829), que sirvió de modelo para la construcción de cientos de cárceles del mismo estilo en Estados Unidos y otros países. Este tipo de prisión reformó el diseño panóptico por uno de estructura radial; del eje central de la prisión, donde se ubica el puesto de vigilancia y el centro administrativo, surgen en forma radial varios bloques de celdas, o pabellones (entre 4 y 8), en los que se ubican celdas individuales (fig. 3). Así, desde el puesto de vigilancia central, se puede controlar todos los pabellones, aunque para observar cada una de las celdas se debe entrar al respectivo pabellón. El sistema Pensilvania mantuvo los mismos principios del panóptico, es decir, una vigilancia de los internos a partir de su aislamiento en celdas, que al mismo tiempo contribuye a su rehabilitación a

10 Hancock y Jewkes, “Architectures of Incarceration”; Piacentini y Slade, “Architecture and Attachment”. 11 Hancock y Jewkes, “Architectures of Incarceration”, 612. 12 Foucault, Vigilar y castigar.

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Figura 3. Duval and Co. (1855). Eastern State Penitentiary. Filadelfia, Pensilvania [litografía]. https://upload.wikimedia.org/ wikipedia/commons/d/dc/Eastern_State_Penitentiary_aerial_crop.jpg Figura 4. California Department of Corrections (s. f.). Pelican Bay State Prison, California [foto]. https://upload.wikimedia.org/ wikipedia/commons/0/00/PelicanBayStatePrison.jpg

partir de la reflexión y arrepentimiento que propicia dicho aislamiento.13 En la práctica, la pretendida austeridad e hiperracionalidad del interior los sistemas panóptico y Pensilvania (que contrastaban con sus exteriores ostentosos, tipo fortaleza o castillo, que reflejaban el poder soberano del Estado) se tradujeron en espacios lúgubres y monótonos, que anestesian los sentidos, con una economía del espacio muy restringida y deshumanizante, que no en pocas ocasiones lleva a la desestabilización mental de quien padece este tipo de espacio, en el que predomina el aislamiento. Los principios básicos del panóptico y del sistema Pensilvania, basados en una idea retributiva y expiatoria de justicia, se mantienen con fuerza en buena parte de las prisiones modernas occidentales, particularmente en Estados Unidos. Su versión actualizada son las llamadas cárceles de máxima seguridad (supermax prisons), que albergan a los delincuentes considerados más violentos y peligrosos, incluyendo los condenados a muerte, en medio de una arquitectura austera y antiséptica, donde prevalece el aislamiento, no solo en las celdas, sino también en los espacios al aire libre. Un preso detenido en la llamada Security Housing Unit (SHU), o unidad de aislamiento, de este tipo de prisión, debe pasar 23 horas al día en su celda (en muchos casos sin acceso a televisión, libros u otros medios de distracción),

Supermax prison cells 3.5 m x 2 m (7 ft x 12 ft)

Solid steel door Window to corrio

Bars / doors Sink / toilet unit Concrete stool and table Concrete bed Shower 4” wide window

Figura 5. RicHard-59 (2015). Diseño de celda. Administrative Maximum Facility (ADX). Florence, Colorado [gráfico)]. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/97/ ADX_prison_cell.svg

completamente aislado del resto de la población reclusa, y solo tiene una hora de aire libre al día, en solitario y en espacios reducidos. Ejemplos de este tipo de prisión son la Pelican Bay State Prison, en California (fig. 4), y la Administrative Maximum Facility (ADX), en Florence, Colorado (fig. 5). El modelo, predominantemente estadounidense, de prisiones ‘modernas y austeras’, sin duda, cumple con su fin retributivo como forma física de castigo, particularmente a través del aislamiento frente a otros reclusos y frente a la sociedad (que incluye familiares y seres queridos). Sin embargo, su efecto deshumanizante y exclu-

13 El sistema Auburn, llamado así por la prisión Auburn, estado de Nueva York, fue contemporáneo del sistema Pensilvania y consistió en una forma moderada de este, al introducir el trabajo comunitario durante el día como forma de rehabilitación, mientras que mantuvo el aislamiento celular durante las noches y la regla de mantener el silencio durante todo el tiempo.

La prisión como espacio de exclusión o de reconciliación. Libardo José Ariza, Manuel Iturralde [ 25 ]


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yente produce más problemas sociales de los que resuelve. Las personas sometidas a este régimen, una vez salen de prisión, lejos de haber reflexionado sobre sus crímenes y sentirse preparadas para reintegrarse a la sociedad, siguen alienadas y excluidas al regresar a esta, o lo están aún más. Sus vínculos familiares y afectivos, en muchos casos precarios, se ven rotos; la posibilidad de reintegración social, por ejemplo a través del trabajo, es escasa; los problemas y enfermedades mentales de los expresidiarios, que en muchos casos ya se habían manifestado antes de entrar a prisión, son comunes, lo que dificulta todavía más su ajuste social y pueden llevar a manifestaciones de agresividad y violencia, que pueden llevarlos de nuevo a la cárcel. En cuanto al aumento de la violencia de los presidiarios, un estudio realizado en Holanda evidenció que el diseño de las prisiones de aislamiento celular propicia una actitud negativa y agresiva de los internos frente a la guardia, al sentirse sometidos a un poder total, opresivo y arbitrario.14 En fin, este tipo de prisiones no rehabilitan al interno; todo lo contrario, lo estigmatizan y excluyen del mundo social. La imagen de los internos de alta seguridad de la prisión de San Quentin (California), quienes, supuestamente, son rehabilitados a través de terapias de grupo (enjaulados como fieras y completamente aislados los unos de los otros), evidencia el desinterés de este tipo de prisión en rehabilitar a una persona y de reintegrarla a la sociedad con ciudadanía plena; todo lo contrario, se promueve el resentimiento y agresividad de personas que de por sí presentan comportamientos y actitudes problemáticos. El relato de Keneth Hartman, quien ha vivido en cárceles californianas por más de tres décadas, es diciente en este aspecto:

nos dicen que somos: seres violentos, irracionales, incapaces de comportarnos como adultos conscientes.15

Así, no es sorprendente que el porcentaje de reincidencia de personas que han pasado por cárceles estadounidenses oscile entre el 40  % y el 70  %; mientras que dicho porcentaje en las prisiones escandinavas, que como se verá más adelante tienen un modelo radicalmente diferente, oscila entre el 20  % y el 30  %. 16 Frente al fracaso resocializador de las prisiones tradicionales, algunos países europeos, particularmente Holanda, y algunos estados de Estados Unidos, ensayaron un nuevo proyecto, denominado prisiones tipo edificio (high-rise prisons).17 Estas prisiones, discretas en su aspecto exterior, parecen edificios ordinarios, altos y con ventanas pequeñas; en su interior pretenden propiciar la resocialización de los internos a partir del diseño de espacios más pequeños y autocontenidos, en cada piso, que también permitan mayor interacción entre grupos reducidos de reclusos, y entre estos y la guardia, para realizar actividades recreativas y de rehabilitación (fig. 6). Sin embargo, este modelo preservó la idea del aislamiento a través de las celdas para una sola persona, en las que deben pasar buena parte del tiempo, y no logró eliminar el ambiente oprimente y alienante de las cárceles tradicionales, profundizado por la falta de espacios amplios y al aire libre.

[…] interiorizamos la separación y el apartamiento, el estatus asumido de que somos menos que los demás, y mantenemos el estúpido y vanaglorioso orgullo con el que pretendemos ocultar, como si se traste del maquillaje de un payaso, nuestra vergüenza. Al final, la gran mayoría de nosotros se convierte exactamente en aquello que 14 Beijersbergen et al., “A Social Building?”. 15 Larson, “Why Scandinavian Prisons”, s. p. 16 Ibid. 17 Beijersbergen et al., “A social building?”, 5.

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Figura 6. M. de Jong (2005). Prisión Bijlmerbajes. Amsterdam, Holanda [foto]. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/31/Bijlmerbajes.jpg


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Problemas de seguridad en este tipo de establecimientos y el giro punitivo de los años ochenta y noventa, que exigía tratos más severos e incapacitantes frente a los delincuentes y reducción del gasto en prisiones, llevó al regreso de cárceles austeras y opresivas, especialmente en Estados Unidos, aunque en muchos casos permaneciera el diseño tipo edificio. Este modelo estadounidense ha sido exportado a Colombia. Así, desde finales de la década de los noventa se habla de una nueva cultura penitenciaria, que básicamente reproduce y adapta el arquetipo retributivista estadounidense y se materializa en el diseño y construcción de prisiones a partir del formato de las cárceles norteamericanas.18 Así, varios de los establecimientos de reclusión del orden nacional, construidos en los últimos veinte años, han seguido este modelo e incluso han recibido financiación y asesoría por parte del Federal Bureau of Prisons. Ejemplo de lo anterior son los establecimientos de Cómbita, Valledupar, La Dorada y el complejo penitenciario de La Picota, en Bogotá.

varios pisos, los pasillos a los que dan las celdas. Durante el día los internos pueden permanecer en el patio, lo que propicia la vida comunitaria, y por la noche deben permanecer en celdas que usualmente son compartidas por dos o cuatro reclusos (figs. 7, 8 y 9). Sin embargo, las condiciones de hacinamiento que se viven en las cárceles colombianas y latinoamericanas han llevado a que en celdas de cuatro presos convivan entre seis y ocho; mientras que los pasillos están atestados de personas que deben dormir en el suelo e, incluso, colgando de cobijas, tipo hamaca, en los techos. En teoría, este diseño arquitectónico, aunque permite la convivencia entre reclusos, aumenta la seguridad al separarlos en patios autocontenidos, más fáciles de controlar con poco personal.

Durante este periodo también se implementó el diseño tipo patio (courtyard), muy común en las prisiones colombianas y latinoamericanas (muchas de ellas adaptadas a partir de conventos, hospitales o centros educativos) desde mediados del siglo XX. Bajo este modelo, las prisiones se dividen en pabellones (o patios), cada uno construido alrededor de un patio central de forma cuadrada o rectangular, en cuyo perímetro se alzan, en

Figura 7. J. A. Monsalve (2015). Patio de la cárcel La Modelo, Bogotá [foto]

Figura 8. J. A: Monsalve (2015). Pasillo de la cárcel La Modelo, Bogotá [foto]

Figura 9. J. A. Monsalve (2015). Celda de la cárcel La Modelo. Bogotá [foto]

18 Ariza, “Reformando el infierno”.

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El más reciente modelo de prisiones, llamadas de nueva generación y construidas desde los años noventa, especialmente en los países escandinavos, ha implementado el estilo campus, caracterizado por pabellones independientes que se comunican entre sí por medio de espacios exteriores amplios. Tales prisiones están conformadas por unidades pequeñas, cuyo diseño propicia espacios comunales, mayor autonomía e interacción entre reclusos, y entre estos y el personal de la prisión, con base en relaciones más horizontales.19 Las prisiones de este estilo más notables son el complejo judicial y carcelario Leoben, en Austria, y las noruegas, como Bastoy y particularmente Halden Fengsel. Esta última, a pesar de ser de alta seguridad, desafía el estilo tradicional de los establecimientos de reclusión (figs. 10, 11 y 12). El objetivo esencial de esta nueva generación de prisiones es la rehabilitación de los presos,

de forma tal que se facilite su regreso integrado a la comunidad. Con ese fin, a través del diseño arquitectónico, dichos establecimientos procuran reproducir una situación de ‘normalidad’, que se aproxime lo más posible a las condiciones del mundo exterior, en lugar de degradar y deshumanizar a los prisioneros. Así, estas prisiones pretenden contribuir a que el preso sobrelleve el sufrimiento del encierro de forma más humana. Retomando a Hiller, Hancock y Jewekes sostienen que este nuevo prototipo de prisión evoca los edificios generativos (generative buildings), que parten del presupuesto de que existen estrechas conexiones entre prácticas espaciales y actividades humanas.20 Según esta perspectiva, espacios más abiertos y fluidos, con mayor aprovechamiento de la luz natural, donde se evite la repetición espacial (y, por lo tanto, se reduzca la monotonía) y que minimicen las jerarquías, propician mayores

Figura 10. B. Ebner (2008). Complejo judicial y carcelario Leoben. Styria, Austria [foto]. https://upload.wikimedia.org/ wikipedia/commons/1/11/Justizzentrum_Leoben2.jpg

Figura 11. Justis-og politidepartementet (2010). Interior prisión Halden Fengsel, Noruega [foto]. https://commons. wikimedia.org/wiki/File:Interior_in_Halden_prison.jpg

19 Beijersbergen et al., “A social building?”, 6. 20 Hancock y Jewkes, “Architectures of Incarceration”, 612.

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Figura 12. Justis-og politidepartementet (2010). Graffiti de Dolk en un muro de la prisión Halden Fengsel, Noruega [foto]. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Graffiti_by_ Dolk_in_Halden_prison.jpg


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niveles de cooperación, creatividad y productividad innovadora. Así, mediante una “estrategia de encantamiento”,21 la movilización del diseño y la estética del entorno pueden generar identidades organizacionales que son deseables. Algo básico para el buen gobierno de una prisión y la rehabilitación de la población reclusa, en la medida en que se promueven el cambio y reorientaciones individuales más positivas en los reclusos, sin necesidad de acudir a mecanismos coercitivos y humillantes; aunque esto puede implicar formas más sutiles, pero igual de penetrantes, de control;22 particularmente a través de la amenaza latente de perder el ‘privilegio’ de estar en este tipo de prisión (y ser trasladado a una tradicional) si el interno se porta mal. Aquel quien visite la prisión de Halden Fengsel, y haya estado en establecimientos de reclusión tradicionales, puede sentirse desorientado, pues de hecho no se sentirá en una cárcel. La cantidad de áreas abiertas e iluminadas en contacto con la naturaleza, los espacios comunales (diseñados para maximizar la interacción y comunicación), el uso de los colores y el mobiliario en los espacios comunales y habitaciones de los reclusos (más que celdas), en las que no hay barrotes sino ventanas de vidrio, denota un cuidado particular del diseño y la decoración, que produce una atmósfera placentera y tiene un efecto positivo en el estado mental de los presos y quienes trabajan allí. En suma, todo lo contrario a lo que suele asociarse con una prisión, y que puede resultar excesivamente indulgente para quien tenga una concepción retributiva y excluyente de esta. En cuanto a las relaciones de poder y las formas de gobierno penitenciarias, la nueva generación de prisiones también implica un cambio importante respecto al modelo de aislamiento celular. Las nuevas cárceles promueven el colectivismo carcelario, el cual se basa en la vida en comunidad y, adecuadamente encausado, puede propiciar relaciones de interacción y cooperación entre los presos, e incluso puede darles mayor autonomía y poder de gobierno en el interior de las cárceles.23

No obstante, es importante destacar que el colectivismo carcelario en condiciones de hacinamiento, carencias de infraestructura, escasez de bienes y servicios, suele dar lugar a relaciones violentas y abusivas de poder entre los presos poderosos —que cuentan con algún tipo de capital (económico, político, simbólico)— y aquellos que no cuentan con ningún capital y están en una situación muy vulnerable. Esto es común en las cárceles latinoamericanas y colombianas, donde los grupos de poder —bandas, pandillas, narcotraficantes, miembros de grupos armados ilegales— ejercen la autoridad e imponen un orden de forma autoritaria y violenta, ante la impotencia o complicidad de las autoridades. Aun así, el colectivismo carcelario colombiano y latinoamericano, que es un rasgo predominante en el sistema penitenciario de la región, en buena medida por el diseño de las prisiones a partir del modelo de patios y por los altos índices de hacinamiento, es complejo y rico en matices. Ante situaciones extremas de convivencia, los grupos de internos se han visto en la necesidad de aliarse y solidarizarse para denunciar sus condiciones de vida infrahumanas y realizar huelgas y protestas (pacíficas y violentas) y exigir su mejora. Aunque pueda tratarse de alianzas estratégicas y frágiles, estas de todas formas promueven la colaboración y la redefinición de roles e identidades, en clave solidaria, entre los presos. Estas también son formas de acción social, que dignifican y humanizan a las personas privadas de la libertad, que dan estabilidad a la vida en prisión y que propician reglas informales y obligaciones mutuas entre los presos.24 Solo así se explica cómo no ocurren más motines y hechos violentos en las hacinadas y denigrantes prisiones colombianas y latinoamericanas, dentro de las cuales el poder de control estatal es muy limitado. Así es como los paramilitares y guerrilleros, que a mediados de los años noventa se masacraban en el interior de las cárceles colombianas, lograron no solo llegar a una tregua, sino unirse para exigir sus derechos como seres humanos. Este proceso llevó a que personas que antes debían vivir separadas en patios distintos,

21 Dale y Burrell, The Spaces of Organization. 22 Hancock y Jewkes, “Architectures of Incarceration”, 620. 23 Piacentini y Slade, “Architecture and Attachment”. 24 Ibid., 192.

La prisión como espacio de exclusión o de reconciliación. Libardo José Ariza, Manuel Iturralde [ 29 ]


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hoy en día puedan convivir en los mismos patios. Como muchos de estos detenidos afirman: el conflicto se queda afuera.

Las prisiones como espacios de inclusión en el marco de la justicia transicional y el posconflicto colombianos En las páginas anteriores se discutió cómo el espacio físico, social y simbólico de la prisión transmite significados importantes sobre el crimen y el castigo, así como sobre el trato que merecen, y requieren, quienes son privados de la libertad. A pesar de que el modelo de confinamiento celular, que materializa los postulados de la justicia retributiva, sigue siendo el predominante en Occidente (y ciertamente en América Latina y Colombia), sus carencias han sido evidentes, al menos desde dos puntos de vista: primero, porque causa más daño social del que pretende remediar, a partir de su ideal del justo merecimiento del castigo como fin en sí mismo. El carácter deshumanizante y excluyente de este tipo de prisión crea sujetos alienados, agresivos y resentidos, con quienes, una vez salgan libres, tendrá que lidiar la sociedad. Así, este modelo de prisión, y de castigo, no resuelve problemas sociales, sino que crea nuevos, y más graves, en lo que constituye un círculo vicioso y una mala política pública. Segundo, el carácter deshumanizante de este paradigma de prisión conlleva la violación de los derechos humanos de quienes son recluidos, al procurarles de forma sistemática un trato cruel, inhumano y degradante, que los humilla y les niega su dignidad. Y estos son derechos de todas las personas, incluso de quienes son señalados como criminales, con independencia de lo que hayan hecho. Una sociedad que se precie de ser humanitaria, no puede negar los derechos humanos de cierto tipo de ciudadanos, ni siquiera de aquellos que los violan, pues con ello el poder de castigar, de por sí cuestionable, pierde toda legitimidad y status moral. Frente a la ineficacia e ilegitimidad del modelo retributivo de prisión, se ha abierto paso en los últimos años un modelo radicalmente alterno. La nueva generación de prisiones, con su fin re-

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socializador, y un trato humano de las personas privadas de la libertad, se acerca más a los fines de la justicia restaurativa, que más que castigar y excluir, pretende sanar las heridas sociales causadas por el crimen, al tratar de acercar y reconciliar a las víctimas y la sociedad con los victimarios. El primer modelo mira hacia el pasado; mientras que el segundo mira hacia el futuro. En el contexto actual de la sociedad colombiana, donde se atisba la posibilidad de lograr una paz que se perdió hace más de cuarenta años, la segunda opción parece, no solo más prometedora e indicada, sino la más correcta. La nueva sociedad en la que deseamos vivir no puede prescindir de su pasado; pero tampoco de quienes lo forjaron, sean víctimas o victimarios. Una visión más incluyente de la prisión, nos acerca más, como comunidad e individuos, a una paz justa y duradera. En cuanto al rol que debe desempeñar la arquitectura en este proceso de reconciliación, cabe decir que, a través del diseño de las prisiones, esta puede contribuir a una paz más justa e incluyente, lo que implica el compromiso de no construir espacios que impliquen la deshumanización y exclusión social de las personas que deben habitarlos.

Bibliografía 1. Ariza, Libardo. “Reformando el infierno: los tribunales y la transformación del campo penitenciario en Latinoamérica”. Los muros de la infamia: prisiones en Colombia y América Latina, editado por Libardo Ariza y Manuel Iturralde, 19-109. Bogotá: Universidad de los Andes, 2011. 2. Ariza, Libardo y Manuel Iturralde. “Castigo penitenciario y transición: elementos para la interpretación de la experiencia colombiana”. En Perspectivas jurídicas para la paz, 399-426. Bogotá: Ediciones Uniandes, 2016. 3. Beijersbergen, Karin A., Anja J. E. Dirkzwager, Peter H. van der Laan y Paul Nieuwbeerta. “A Social Building?: Prison Architecture and Staff-Prisoner Relationships”. Crime & Delinquency (2014): 1-32. doi: 10.1177/0011128714530657 4. Dale, Karen y Gibson Burrell. The Spaces of Organization & the Organization of Space: Power & Materiality at Work. Basingstoke: Palgrave, 2008.


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5. Dhami, Mandeep K., Greg Mantle y Darrell Fox. “Restorative Justice in Prisons”. Contemporary Justice Review: Issues in Criminal, Social, and Restorative Justice 12, n.º 4 (2009): 433-448. doi: 10.1080/10282580903343027 6. Foucault, Michel. Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. México: Siglo XXI, 1976. 7. Gavrielides, Theo. “Reconciling the Notions of Restorative Justice and Imprisonment”. The Prison Journal 94, n.º 4 (2014): 479-505. 8. Guidoni, Odillo Vidoni. “The Ambivalences of Restorative Justice: Some Reflections on an Italian Prison Project”. Contemporary Justice Review: Issues in Criminal, Social, and Restorative Justice 6 n.º 1 (2003): 55-68. doi: 10.1080/1028258032000055658 9. Hancock, Philip e Yvonne Jewkes. “Architectures of Incarceration: The Spatial Pains of Imprisonment”. Punishment & Society 13, n.º 5 (2011): 611-629. 10. Hillier, Bill. Space is the Machine: A Configurational Theory of Architecture. Cambridge: Cambridge University Press, 1996. 11. Larson, Doran. “Why Scandinavian Prisons Are Superior”. The Atlantic, 24 de septiembre de 2013. http://www.theatlantic.com/international/archive/2013/09/why-scandinavian-prisons-are-superior/279949/ 12. Lovell, Madeline, Jacqueline Helfgott, Charles Lawrence. “Narrative Accounts from the Citizens, Victims, and Offenders Restoring Justice Program”. Contemporary Justice Review: Issues in Criminal, Social, and Restorative Justice 5, n.º 3 (2002): 261-272. 13. Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos. Justicia transicional y derechos económicos, sociales y culturales, 2014. http://www.ohchr.org/ Documents/Publications/HR-PUB-13-05_sp.pdf 14. Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Manual sobre programas de justicia restaurativa, 2006. https://www.unodc.org/documents/ justice-and-prison-reform/Manual_sobre_programas_de_justicia_restaurativa.pdf 15. Piacentini, Laura y Gavin Slade. “Architecture and Attachment: Carceral Collectivism and the Problem of Prison Reform in Russia and Georgia. Theoretical Criminology 19, n.º 2 (2015): 179-197. doi: 10.1080/10282580213088

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El diseño social: espacio de interrelación transdisciplinaria. Algunos aportes para la convivencia Social design – a space of transdisciplinary interrelation: some contributions to help coexistence O desenho social: espaço de inter-relação transdisciplinar. Algumas contribuições para a convivência Recibido: 16 de agosto de 2015. Aprobado: 18 de marzo de 2016. Modificado: 7 de abril de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.18389/dearq18.2016.03 Artículo de reflexión

Resumen A partir del trabajo de campo de una investigación-acción en la zona rural del municipio de Guadalajara, de Buga, se reflexionó acerca de convocar la participación de la arquitectura en proyectos pertinentes. Igualmente, se evaluó la percepción y la valoración de la relación campo-ciudad y el sentido de convivencia por parte de los habitantes comprometidos en el desarrollo de tal actividad. El concepto articulador del proceso es diseño social, desde el cual las aproximaciones a la relación arquitectura, psicología social y saberes sociales son centrales para comprender la temática de convivencia, pues señala aspectos territoriales de tipo rural-urbano. Dos conclusiones: el carácter complejo de los resultados obtenidos y el requerimiento del abordaje con una óptica transdisciplinaria. Palabras clave: diseño social, transdisciplinariedad, arquitectura, psicología social saberes sociales.

Abstract This paper reflects on the act of bringing together the participation of architecture in relevant projects through field-work that was part of an action research undertaken in the rural area of the Guadalajara de Buga municipality. We evaluated the perception and the assessment of the relationship between the city and the countryside in terms of the how the people who are involved in this live together. For the social design process, which is the concept mentioned in the title, approximations of the relationships between architecture, social psychology, and social knowledge are key to being able to understand coexistence as it determines rural-urban territorial features. Two conclusions are reached: that the nature of the results obtained is complex and that there is a need for a transdisciplinary approach. Key words: social design, transdisciplinarity, architecture, social psychology, social knowledge.

Resumo A partir do trabalho de campo de uma pesquisa-ação na zona rural do município de Guadalajara, de Buga, refletiu-se acerca de convocar a participação da arquitetura em projetos pertinentes. Igualmente, avaliaram-se a percepção e a valorização da relação campo-cidade e o sentido de convivência por parte dos habitantes comprometidos com o desenvolvimento de tal atividade. O conceito articulador do processo é desenho social, a partir do qual as aproximações à relação arquitetura, psicologia social e saberes sociais são centrais para compreender a temática de convivência, pois aponta aspectos territoriais de tipo rural-urbano. Duas conclusões: o caráter complexo dos resultados obtidos e o requerimento da abordagem com uma ótica transdisciplinar. Palavras-chave: desenho social, transdisciplinaridade, arquitetura, psicologia social, saberes sociais.

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Henry Granada E. 

granadahe@gmail.com

Miembro del Grupo Ambiente y Desarrollo Humano, Univalle, Buga, Colombia. Este grupo está compuesto por los psicólogos Daliana López, Héctor F. Carmona, William Yepes, Christian Molina y Henry Granada, el ingeniero y contador Luis E. Malagón y el comunicador social José M. Granada

Introducción Ya en 1992 Lynch expresaba que la tradición del diseño ligado al poder y sostenido por una racionalidad positivista ha tenido que ceder en sus pretensiones al mejorar no solo el conocimiento, sino la conciencia de los habitantes acerca de sus derechos y del ejercicio de la participación ciudadana.1 Aunque los nuevos criterios puedan ser menos científicos u obedecer a otras racionalidades, paulatinamente vienen ganando lugar en las intervenciones socioterritoriales. Para el autor, cada una de estas ramas del diseño (dura versus laxa) puede aprender de la otra. La racionalidad sistemática y la intuición creativa no son irreconciliables: El hecho de que un sitio sea urbano o rural, que su manejo sea individual o plural, rico o pobre, tiene un efecto sobre las técnicas y criterios que se utilicen. A pesar de esto, siempre hay principios subyacentes y métodos de diseño y análisis que son comunes a ambos extremos. Podemos enfrentar problemas tan distintos como los de los bosques, los parques, las áreas históricas o los centros urbanos. Aquellas dos ramas deberían entretejerse para alcanzar la solvencia suficiente para dar cuenta de un rango más amplio de aspectos. El tema que las une podría ser la forma como el sentido de una región afecta la vida de sus habitantes.2

Las dificultades para impulsar diseños ambientales adecuados se relacionan más con aspectos sociales que con aspectos técnicos o financieros. Suprapoderes como los de los inversionistas sue-

len superar los propósitos y las restricciones que planifican los equipos técnicos, la comunidad afectada y la misma administración pública. Parte de esta problemática sobre el territorio y sus consecuencias en la calidad del hábitat es señalada también por Carrizosa.3 Por su parte, Long4 considera que la aproximación teórica desde la perspectiva del actor-interfaz sobre procesos de desarrollo, especialmente rural, permite entender los encuentros entre los expertos o profesionales y quienes son etiquetados como beneficiarios. Si se toma en cuenta el contexto rural, la noción de desarrollo local requiere la comprensión de los puntos de vista de los actores y los campos en los que interactúan. En este mismo sentido, la noción de interfaz social “es un punto crítico de intersección entre diferentes campos, dominios o niveles de orden social en donde frecuentemente se presentan discontinuidades sociales, basadas en discrepancias de valores, intereses, conocimiento y poder”.5 En el presente documento, el diseño social (DS) es el espacio desde donde emergen los elementos descritos en la interfaz como nuevo sistema de conocimientos, fruto de la interacción entre los actores del caso. ¿Por qué entonces plantearse el asunto del DS? ¿Cómo pueden concurrir algunas disciplinas para su configuración, por ejemplo, la arquitectura y la psicología social ambiental? ¿Cómo pensar y configurar una especie de interfaz entre arquitectura, psicología social y saber ciudadano o comunita-

1 Lynch, Administración del paisaje. 2

Ibid., 18. Las cursivas son del autor.

3 Carrizosa, Desequilibrios territoriales. 4

Long, 2013

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rio? Las respuestas a estas preguntas constituyen los objetivos del presente documento. A tal efecto, la atención se centra en la relación arquitectura-psicología social ambiental, en los puntos de vista de los campesinos encuestados sobre la relación campo-ciudad y en el tema de la convivencia como matriz o punto nodal del diseño de las interacciones sociales más significativas. Se realiza, además, una breve contextualización del entorno rural, general y local, para la mejor comprensión del contenido del presente documento. Este punto toma como fuente parcial el documento del Grupo Ambiente y Desarrollo Humano.6

Marco teórico En los siguientes párrafos se desarrollan condensadamente los componentes clave del documento: la noción de DS, las relaciones de proximidad entre arquitectura y psicología social ambiental y algunos aspectos de la convivencia. La noción de diseño social Para Granada7 el ordenamiento espaciotemporal es una necesidad para el cuerpo humano (y animal, ¡por supuesto!): los ritmos, los descansos, las velocidades, las posiciones… requieren mantenimiento, flexibilidad, fortalecimientos de arquitecturas óseas fisiológicas y son condición de la interacción con objetos y seres humanos. Sin embargo, la llamada cultura organizacional-productiva de corte occidentalizante quiere subordinar tales ordenamientos a la productividad.

tectos al papel del formalismo. Además, intenta la recuperación y cierta validez de los ordenamientos espaciotemporales informales, más centrados en el hábitat. Puede decirse entonces que el DS y el diseño formal (DF) constituyen un campo de interacción importante en que ciencias sociales y ciencias aplicadas o tecnológicas pueden retroalimentarse y constituir un campo de interés. Granada afirma que el fundamento del enfoque del DS implica una concepción hermenéutica basada en estudios históricos, interdisciplinarios e interculturales.8 Rapoport dice al respecto que los efectos del ambiente en las personas combinan propiedades dinámicas de variación-uniformidad, continuidad-discontinuidad y centralidadesperiferias, que constituyen un objeto complejo.9 La misma ciudad no solo se diseña y se construye desde las vías y el espacio público, sino también desde las calidades de los microsistemas (vivienda o vecindario): allí se gestan parte de los comportamientos ciudadanos y se aprenden y transfieren aprendizajes clave en el control social. El DS desborda la dimensión técnico-social y se incrusta en la dimensión cultural. En ello coinciden autores como Susan Ward, Luz Estela Velásquez y Harold Martínez.10 Por consiguiente, en este gran campo interactúan arquitectura, ingeniería, planificación, antropología y psicología social ambiental. En esta línea de reflexión, es pertinente la afirmación del papa Francisco: Dada la interrelación entre el espacio y la conducta humana, quienes diseñan edificios, barrios, espacios públicos y ciudades necesitan del aporte de diversas disciplinas que permitan entender los pro-

Los ordenamientos pueden tener dos dimensiones: la formal (institucional) y la informal (social), ambas eficaces a su manera. La inequitativa distribución de tales ordenamientos para el goce, el trabajo, la cultura, la vivienda genera conflictos y estructuran formas de convivencia, tanto en lo formal como en lo informal. En tal dirección, el DS surgió como crítica en la formación de arqui-

cesos, el simbolismo y los comportamientos de las personas. No basta la búsqueda de la belleza en el diseño, porque más valioso todavía es el servicio a otra belleza: la calidad de vida de las personas, su adaptación al ambiente, el encuentro y la ayuda mutua. También por eso es tan importante que las perspectivas de los pobladores siempre completen el análisis del planeamiento urbano.11

5

Ibid., 19.

6

Grupo Ambiente y Desarrollo Humano, Formación de la convivencia.

7

Granada, Dimensiones psicosociales.

8

Ibid.

9

Rapoport, History and Precedent.

10 Ward, La morada; Velásquez, Sostenibilidad urbana; Martínez, La relación cultura. 11 Papa Francisco, Carta encíclica, 116 y 117.

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Estos puntos, que corresponden solamente a algunos del amplio panorama ecológico-social presentado en la Encíclica en mención, definen muy cercanamente lo que este acápite señala: el DS, entendido como la convergencia participativa de saberes y disciplinas que pretenden construir un espacio de vida para quien:

en el campo de diseño del paisaje, tanto urbano como rural, pues en cuanto unidad está mediada por una reflexión basada en la riqueza de los escenarios que los respaldan, el conjunto de interacciones entre sus componentes y la estrecha relación que existe entre paisaje y ser humano.14 En la misma dirección, Aponte señala que:

[…] el ambiente no es un espacio neutro ni exento

[…] el paisaje es la expresión colectiva, más local

de valores pues se encuentra culturalmente

y particularmente propia de una comunidad hu-

marcado. Es canalizador en cuanto tales signifi-

mana, y es a su vez determinante en la identidad

caciones son parte integrante del funcionamiento

cultural de cada grupo humano. Manifiesta la ma-

cognitivo y comportamental del individuo….El

nera como dicho grupo se relaciona con el lugar en

ambiente proporciona, ante todo, el sentido de la

términos de valoración, afecto y comportamiento,

identidad, situando al individuo social, económica

y también la manera como el lugar influye en su

y culturalmente.

manera de ser, carácter o idiosincrasia.15

12

En tal sentido, además de los satisfactores convencionales (infraestructura, educación, energía, salud, etc.), la calidad de la convivencia debe ser una característica y un indicador clave del desarrollo humano y social. Relaciones arquitectura y psicología socialambiental Aunque en el trabajo de campo efectuado no participaron arquitectos, el presente documento quiere señalar la relevancia de su papel en la construcción de espacios y significados vitales para un territorio urbano o rural. Su importancia es reconocida por profesionales e investigadores en diferentes contextos. Romice menciona, por ejemplo, que las presiones por participar en proyectos, especialmente de carácter urbanos, implican un desafío para los diseñadores, arquitectos y planeadores, pues el diseño tiene grandes efectos en la vida de las personas y la calidad de su ambiente.13 En consecuencia, debe basarse en una profunda comprensión de las relaciones entre las personas, los grupos, las comunidades y su entorno, lo cual implica inter y transdisciplinariedad. En tal dirección, esa interrelación es ampliamente reconocida como una necesidad

De la misma manera, Granada afirma que la búsqueda de articulación entre los aspectos subjetivados (experiencias, valoraciones, atribuciones) y otros más “objetivados” que proponen los arquitectos, planificadores, ambientalistas y profesionales afines permitirían un abordaje más integral y holista de la complejidad y relevancia de la calidad del paisaje que la consideración de cada experto por aparte, especialmente si se considera que la calidad del paisaje mejora la convivencia entre las personas y entre éstas y la naturaleza.16 Aunque varias críticas a la falta de incorporación de tales comprensiones tanto al trabajo arquitectónico como al técnico en general fueron realizada por Rapaport desde hace unos treinta años,17 los esfuerzos que se hacen para remediar tal situación no han avanzado significativamente. Considera Romice que esa interdisciplinariedad es un modo de desarrollar la arquitectura en su complejidad para superar sus limitaciones y entrar en diálogo con otras áreas a partir de una relación equilibrada y “la psicología ambiental es un espacio ideal para los diseñadores no solo sobre aspectos relacionados con planeación y diseño sino con la ejecución y evaluación posterior de sus intervenciones”.18

12 Moser y Weiss, Espaces de vie, 13. 13 Romice, “Psicologia ambiental”. 14 Gómez, “Una aproximación”. 15 Aponte, “El paisaje en palabras”, 21. 16 Granada, “Percepciones/conocimientos”, 17 Rapoport, Aspectos humanos. 18 Romice, “Psicologia ambiental”, 307.

El diseño social: espacio de interrelación transdisciplinaria. Algunos aportes para la convivencia. Henry Granada [ 35 ]


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Muntañola manifiesta, por su lado, que tal diálogo estimula el surgimiento de nuevos caminos y temáticas en la psicología ambiental, a la vez que esta genera conocimientos útiles para el trabajo arquitectónico. Esa perspectiva compartida convoca y densifica tal interfaz inicial con la participación de otro componente clave: el saber común, ojalá socialmente organizado (comunidades).19 La noción de diseño participativo o social,20 al proponerse planear ambientes más humanizados, configura una importante y exitosa manera de cubrir algunos de los baches planteados, lo que permite incorporar un concepto que establece claramente la interdisciplinariedad: la identidad de lugar o la identidad con el lugar,21 aspecto ligado al de apropiación territorial. Concepto de convivencia La calidad de la convivencia se convierte en un factor clave y duradero de la calidad de vida y del desarrollo humano. Una convivencia sana deviene en un satisfactor sinérgico de muchas necesidades; además, indirectamente permite la satisfacción de otras. Las necesidades de afecto, de seguridad multidimensional, de apoyo y de valoración del sí mismo y del grupo encuentran su mejor oportunidad en tal tipo de convivencia, lo cual promueve, sin duda, la calidad de vida (calidad de satisfactores para necesidades fundamentales) y la potenciación de los haberes sociales (desarrollo humano). La misma posibilidad de libertad y autonomía se facilitan enormemente, pues no hay las restricciones del temor, la coacción o el constreñimiento que la “inseguridad” en sus múltiples manifestaciones impone. El estilo pacífico de resolución de diferencias y conflictos permite que el espacio del respeto, la diversidad, la autoafirmación y valoración de los otros florezcan sin muchos obstáculos. Tal convivencia permite que el mejor legado de los lugares adquiera su máximo valor: las interacciones significativas y civilizadas en el espacio público. Es conveniente mencionar que los diferentes contextos y los valores predominantes pueden 19 Muntañola, “Impacto físico”. 20 Glifford, citado en Granada, Dimensiones psicosociales. 21 Canter, Psicología del lugar.

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afectar el tipo, la duración y la calidad de la convivencia.22 Los pares (niños, jóvenes, adultos o viejos) establecen formas y “normas” de convivencia en que sus características etéreas y el momento de socialización y perspectiva vital matizan enormemente los valores predominantes (sin que desaparezcan otros). El perfil sociocultural de los diferentes grupos, organizaciones o actores requiere tener en cuenta tanto sus características como la de los diferentes contextos y los códigos implícitos y explícitos de comportamiento: formas de convivencia varían si el contexto es laboral, escolar, religioso (templo), recreacional (club, parque natural), artístico, callejero, de modo que es importante individualizar un tanto el enfoque y tratamiento aunque a partir de las nociones generales mencionadas anteriormente. A pesar de cierta ambigüedad y amplitud del término, algunas características pueden mencionarse: 1. La convivencia es un proceso estructural de la vida cotidiana. En todos los momentos y en todos los contextos se está en contacto, voluntario o no, con otras personas y no siempre se tiene la oportunidad de elegir con quiénes se comparten las dimensiones de espacio y tiempo, aunque se tiene cierta libertad de elección sobre cómo se establecen las relaciones. Existe, implícita o explícitamente, una negociación del sentido de la interacción. 2. Las sociedades organizan las formas de convivencia según valores apreciados: tolerancia, competencia, solidaridad, eficacia, etc., aunque no siempre todos los miembros de una sociedad ni todos sus grupos y organizaciones los asumen con igual dedicación. Los contextos diferenciados y el carácter de ciertos actores hacen hincapié en algunas formas de convivencia sobre otras: escenarios deportivos y relaciones de competencia (leal-desleal); escenarios laborales y la productividad; escenarios escolares y la calidad de la relación profesor estudiantes y la calidad del proceso enseñanza aprendizaje; el espacio público y relaciones de ocupación, apropiación, invasión, tolerancia, violencias, que definen un punto clave de la calidad de la vida y del desarrollo civilizatorio.


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3. Los códigos de convivencia son elaboraciones sociales y se establecen especies de contratos (explícitos e implícitos) sociales en los cuales la equidad, la justicia distributiva, la reciprocidad de la acciones-reacciones y el ejercicio legítimo de la autoridad se convierten en criterios de aceptación o rechazo de las formas de convivencia y pueden originar solidaridad, apoyo, fortalecimiento de algunas de ellas o, por el contrario, oposición, diferenciación, conflictos y hasta violencia en otros. La tensión entre apoyo-obstaculización, conflictoarmonización y convergencia-diferencia hacen parte constitutiva de la convivencia social, no sus excepciones.23 4. La convivencia implica un aprendizaje y una socialización encaminados a “culturizar” o hacer valorar los atributos sociales de la convivencia deseada: armonía, tolerancia, justeza, equidad, libertad de expresión, apoyo psicosocial… Este aprendizaje y socialización la ejercen diversos actores con cierto predominio en ciertos contextos: la familia, la escuela, la calle (espacio público en general), el trabajo, los escenarios artísticos y culturales. Así mismo, cada vez en mayor medida, los medios masivos e individualizados de comunicación intervienen con mayor energía e impacto en todos los escenarios de la vida social, asumiendo liderazgos y muchas veces entrando en conflicto con los valores que ciertos sectores de la sociedad preconizan: la modelización con base en la valoración de modelos culturales y sociales extraños tienen doble efecto, pues abren perspectivas y expectativas no conocidas o apropiadas por ciertos grupos sociales (padres, maestros, líderes políticos, organizaciones civiles), a la vez que cierran canales de comunicación con el entorno inmediato, pues los referentes no coinciden. Esta situación genera dificultades en la convivencia y la manera de ser resueltas separa una sociedad “cívicamente desarrollada” de otra, con posibles condiciones de vida más altas, pero “cívicamente en la barbarie”.

Ahora bien, a estas alturas es necesario recordar que como la base empírica de la presente reflexión se realizó en zona rural, es conveniente caracterizar brevemente el contexto general (Colombia) y el contexto específico o local (zona rural de un municipio de Buga).

Marco contextual La descripción del contexto rural, general y específico, es necesaria para significar los respectivos escenarios y dar sentido a las acciones de los diferentes actores, incluidos los investigadores. Sin embargo, por restricciones de espacio solamente se señalan algunos puntos bastante generales. Contexto rural general El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) critica la noción de estructura agraria, entendida como tenencia de la tierra, pues esta es solo uno de los componentes que se refiere a las relaciones jurídicas con la propiedad.24 Salazar también analiza el concepto de ruralidad y coincide en lo fundamental, pues no es la actividad agropecuaria la única que lo caracteriza y ni siquiera la forma campesina de producción, pues nuevos actores, intereses y aplicaciones de ciencia y tecnología se inscriben en el territorio.25 En síntesis, aspectos de la modernidad se han vinculado al campo, aunque haya asimetrías en amplitud y profundidad en las distintas regiones del país.26 El documento del PNUD menciona varias razones para que la estructura agraria en Colombia se haya convertido en un obstáculo para el desarrollo: 1. Impide el acceso libre a la tierra: la producción, la inversión y el ahorro se restringen y el crecimiento es bajo. Lo obstaculiza la superación de la pobreza y el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes rurales. 2. El conflicto de uso del suelo y la ganadería extensiva impiden generar suficiente empleo, dificultan el aumento del ingreso rural y mantienen altos niveles de pobreza y miseria, lo que se traduce en baja competitividad del

22 Alcázar, “Convivencia y disciplina escolar”. 23 Domínguez, Los campesinos kollas. 24 Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Colombia rural. 25 Salazar, El desarrollo rural. 26 Dirven, “Corta reseña”.

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sector agropecuario y restricción de la oferta alimentaria. 3. El control de las mejores tierras o de las ubicadas en corredores estratégicos restringe la democracia, la libertad y el libre movimiento de la población rural. 4. Una estructura muy concentrada de la tenencia de la tierra genera innumerables conflictos sociales con los sectores que se la disputan en sociedades con altos desequilibrios sociales y económicos, como Colombia, y alimenta la migración hacia zonas de frontera y áreas urbanas incapaces de asimilarlos dignamente. 5. El poder político local fundamentado en la posesión de tierras impide la modernización y actualización del catastro rural, así como el pago de mayores tributos para el desarrollo de las mismas regiones y el logro de convergencia rural-urbana. Sin embargo, el documento argumenta: 1. El campesinado es dinámico y varía según condiciones del cambio del sistema mismo. 2. No ha desaparecido como forma de producción aunque ha variado según las resistencias que ha generado por su gradual y creciente estado de vulnerabilidad. 3. Han desarrollado gran número de capacidades que los convierten en multiactivos y capaces de negociar con diversos actores, que permanecen y recuperan formas de persistencia. Se puede observar el carácter incierto, retador y dialéctico de la realidad rural en cuanto oportunidades y costos, retos y beneficios y la necesidad de cualificar los actores que gestionen sus proyectos de vida. Contexto rural específico Según la Administración de Guadalajara de Buga, este municipio tiene 832 kilómetros cuadrados (km2), comprende un sector rural conformado por 16.138 habitantes, equivalente al 14 % del total del municipio. La zona rural se divide en alta, media y plana. La atención se centró en la zona media, que cuenta con 145 km2 y cuenta con 5647 habitantes, pues allí se desarrolló el proyecto base del presente documento. 27 PNUD, Colombia rural. 28 Collazos y Tovar, Diagnóstico social y formulación.

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Esta parte de la región se caracteriza por la producción de café, banano, plátano, maíz, fríjol, cítricos, ganadería de engorde y leche, porcicultura y avicultura. A esta zona pertenece parte de la reserva forestal natural protectora nacional y allí se origina el río Guadalajara, principal fuente hídrica del municipio. La conforman veintiuna veredas que cuentan con varias asociaciones y sus respectivas juntas comunales. En esta región hay tres importantes centros poblados: La María, Monterrey y La Habana-La Magdalena. En cada uno de estos centros hay una institución educativa con énfasis agropecuario o ambiental. En vías de comunicación existe la vía Buga-La Habana pavimentada; el resto de vías son destapadas. Hacia el sur se comunica con la zona rural del municipio de Guacarí, y hacia el norte, con la parte rural del municipio de San Pedro. Es importante anotar que la zona rural del municipio, especialmente La Habana-La Magdalena no ha sido ajena al conflicto armado que vive el país, y que ha afectado y sigue afectando de forma directa a su población. Como resultado de esta situación se han presentado desplazamientos, masacres, pérdida de bienes, propiedades y deterioro social y cultural de las comunidades, aunque en menor medida en el corregimiento de Monterrey. Al respecto de Monterrey, Collazos y Tovar expusieron que para el año 2025, de no intervenir sobre las variables críticas que afectan los cambios factibles en la región, se tendrá un escenario deteriorado.28 Allí la dimensión social fue considerada crítica en su doble papel de afectar y ser afectada por las demás dimensiones, pues muestran aspectos sobresalientes como los siguientes: • Falta de presupuesto para inversión en el colegio, que genera pérdida de espacios físicos y estructurales. • Rezago tecnológico por parte de los estudiantes del colegio respecto de sus pares urbanos, además de bajo nivel de pertinencia rural en el contenido del currículo. • Conflictos dentro de la Junta de Acción Comunal de Monterrey, que limita su accionar territorial. • Deficiencias en gestión empresarial en organizaciones sociales, que provoca desintegración.


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• Contaminación fuentes de agua, que aumenta la consulta respectiva en materia de salud, y ausencia de un sistema de promoción de salud continuo, que agrava este y otros aspectos de la atención. • Falta adecuación de carreteras, que dificulta la comercialización y el acceso de visitantes. • Pocas parcelaciones, pero que generan presión sobre fuentes hídricas y cierto sobrepoblamiento. • Pérdida o disminución de ciertas prácticas agrícolas por falta de continuidad por parte de las nuevas generaciones y la influencia de medios de información en la zona con valores señaladamente urbanos.

momentos del desarrollo de la actividad general. Se combinaron diferentes escenarios del territorio para llevar a cabo las actividades: aula comunal, senderos y casas de familia durante los recorridos; conocimiento de los cultivos y formas productivas del corregimiento; visitas a organizaciones comunitarias para compartir experiencias y momentos de reflexión, y síntesis sobre las experiencias. La cartografía social temática y general sobre las veredas y el corregimiento cumplió un papel importante tanto en la motivación y eficacia de la participación como en la espacialización de los núcleos y contenidos de los conflictos y posibles soluciones, lo mismo que ganancias en convivencia.

En sesiones de discusión correspondientes dentro del proyecto del 2015, los habitantes señalaron logros en la superación de algunos problemas mencionados; pero aceptaron que, en el fondo, no hay una actividad integral, sostenida que permita superar las limitaciones señaladas y acceder a un desarrollo social y humano más cualificado. Aun así, como se verá en el análisis de los resultados, se consideran y aceptan como actores importantes del diseño de sus proyectos de vida en el territorio y no solo receptores pasivos de proyectos de índole pública o privada que vaya a beneficiarlos. Al mismo tiempo, valoran los aspectos positivos de la zona sobre los negativos y, al menos los adultos en su gran mayoría, definen su estadía y permanencia en el lugar.

Se utilizaron diferentes técnicas para acceder a la información: la observación y los apuntes de campo durante los recorridos (siete en total); la entrevista in situ y en el aula; el juego de roles; los grupos focales; la cartografía social y algunos cuestionarios pertinentes. Precisamente uno de estos momentos, el cual se tomó como fuente para presente análisis, fue el desarrollo de algunas sesiones donde se aplicaron los cuestionarios para conocer el significado que los participantes tenían sobre las nociones de ruralidad, campo, campesino, zona urbana, zona rural y sus relaciones de dependencia. En el contexto del proyecto integral, estas informaciones adquieren sentido y fundamentación, pues superan la impresión de información “aislada” o descontextualizada. El número de participantes fue dieciocho.

Metodología El proyecto de investigación-acción Estrategias de diagnóstico e intervención para la promoción de la convivencia en el contexto rural (2015) se propuso caracterizar participativamente formas y significados de la convivencia en el corregimiento de Monterrey, al tiempo que se formaba al grupo de personas en la identificación, la caracterización y la valoración de la relación entre conflictos, convivencia, calidad de vida y desarrollo humano, con el fin de prepararlos para la prevención, el afrontamiento y las soluciones adecuadas a los diferentes conflictos. El enfoque fue participativo y se efectuó como estrategia básica el seminario-taller en variados

El proyecto duró ocho meses desde la socialización inicial, su reconstrucción con los participantes, la planeación al detalle, la ejecución del trabajo de campo, el análisis y socialización continua y su presentación final ante comunidad e instituciones partícipes. Procedimiento Con base en una lista breve de razones de la situación agraria,29 se averiguó con los participantes el efecto de cada una en la situación del corregimiento. Las personas respondieron en una hoja de papel qué piensan, qué sienten o qué imaginan cuando escuchan las palabras campo, campesino, zona urbana y zona rural. Asimismo, completan

29 PNUD, Colombia rural.

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las frases “el campo me gusta mucho porque…” y “el campo no me gusta nada porque…”. En una sesión posterior se abrió el espacio de discusión y análisis acerca de la relación campo-ciudad. Los participantes señalaban cuáles necesidades deberían satisfacer acudiendo a las ofertas de la ciudad y cuáles, a su vez, el campo le ofrecía a la ciudad. En otro momento se realizó un ejercicio por agrupamiento veredal, donde se respondían preguntas relacionadas con la noción de convivencia, sus características, las causas que alteran la sana convivencia, cómo mantenerla y qué relación tiene con la calidad de vida en el sitio.

Resultados y análisis A continuación se condensan los resultados obtenidos en cada una de las situaciones y se realiza el análisis correspondiente. No se incorporan tablas ni detalles, debido a las restricciones espaciales del presente documento. Situación 1. Significados de campo, campesino, zona rural, zona urbana y completación de frases La palabra campo tiene significados altamente positivos relacionados con el buen vivir: desarrollo y calidad de vida (calidad del paisaje, fuente de vida, naturaleza y verdosidad, no contaminación…). Aun reconociendo el efecto negativo que tienen algunas de sus prácticas con relación a residuos sólidos y líquidos sobre aspectos de la calidad del ambiente físico, biótico y social, adjudican casi que intrínsecamente a las características del campo la posibilidad de las ofertas ambientales mencionadas, especialmente paisaje verde. El trabajo es la relación más mencionada y de mayor relevancia con el medio. El trabajo familiar, la soberanía alimentaria y el ambiente natural son conceptos que aparecen fuertemente vinculados. Con base en esa propiedad, trabajo, diferencian muy bien al campesino del migrante urbano, quien básicamente se “recrea” y disfruta de los bienes que la naturaleza provee. Así queda claro que el campesino no es solo quien vive o habita periódicamente el campo, sino quien se relaciona

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con él especialmente a través del trabajo. Además, este tiene otras propiedades: básicamente trabajo familiar, no monetarizado completamente (relaciones de canje, mano amiga, mingas), lo cual plantean como diferencia clave con la vida urbana donde todo se adquiere con “dinero”. Una participante decía al respecto “el campo es el lugar donde se cultiva el alimento, también es cultura y sociedad”. En este sentido, el DS tendría como propósito contribuir a la configuración de un espacio para el trabajo, la vida, el disfrute del paisaje y sanas relaciones entre los habitantes. La palabra campesino fue asociada con una persona que vive en el campo, tiene el saber y la idoneidad para labrarlo y cosecharlo y le atribuyen valores como amabilidad, honradez, sencillez, humildad y valentía, pues es un luchador en cuanto su trabajo es permanente y debe superar dificultades. La migración urbana-rural crea algunas oportunidades; pero superado cierto umbral crítico, especialmente la pérdida de control territorial, se convierte en intruso y cambia el núcleo de las relaciones campesino-lugar, pues se afectan relaciones de poder, de tenencia de la tierra y usos del suelo. En este sentido, un DS que vincule la resiliencia y el empoderamiento comunitariro y organizativo de los habitantes y su localización permitiría disminuir vulnerabilidades futuras, tanto en lo económico como en lo social-cultural. Por supuesto, la comunicación campo-ciudad y el intercambio de valores culturales diferentes puede enriquecer sin empobrecer ni sustituir valores que los habitantes reconocen y defienden como identitarios. Sobre la zona urbana plantean tres ideas: 1) aglomeración de personas y viviendas, ruido, contaminación, drogadicción e inseguridad; 2) espacio de comercialización e industrialización, y 3) ruptura campo/ciudad, por cuanto esta no valora al campesino. Empero, señalando reiteradamente su contexto negativo desde la calidad de vida y convivencia, no se niega su papel importante en la proyección del campo, pues este en varios aspectos depende de la ciudad y de sus planes de desarrollo. Zona rural. La catalogan positivamente: hábitat de paz, tranquilidad, humanismo, aire puro, recursos naturales, trabajo y comida. Sin embargo,


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algunos reconocen que la población campesina carece de oportunidades como vías, distracción para los jóvenes, apoyo del Estado y de los citadinos. En el balance costo-beneficio multidimensional de permanecer en el campo o irse para la ciudad, la población adulta y con trayectoria de trabajo en la región prefiere la vida allí, aunque reconoce la necesidad y el derecho a mejorar aspectos relacionados con la salud, la educación, la recreación, la infraestructura y otros que están por fuera de su gestión endógena; necesidad que reconocen como derecho a ser satisfecha y no a la espera de la benevolencia de candidatos o lobbies especiales con la administración pública. Al completar la frase “el campo me gusta mucho porque…”, diversos motivos aparecen, pero giran alrededor del concepto de calidad de vida y convivencia relativamente pacífica: “con mi trabajo produzco el alimento para mi familia y todos los que comen”, “se puede vivir con tranquilidad”, “hay más naturaleza, más aire limpio y gente amable”, “vivo feliz”. Además de las atribuciones positivas a la naturaleza y vida del campo señalan la calidad amable de su gente. Frente a la frase “el campo no me gusta nada porque…”, la mayoría no encontró motivos explícitos, aunque sí reconozcan aspectos negativos, basados más en la intervención humana que en la propia naturaleza. Puede entenderse como una sobrevaloración de lo positivo y subvaloración de lo negativo en parte como un mecanismo de resolución de disonancias sociocognitivas y conflictos actuales. Sin embargo, varios afirman que el factor clave para las situaciones no deseables en el campo es el abandono estatal. Situación 2. Relación campo-ciudad Se buscaba conocer la descripción y la valoración de la relación campo-ciudad. Al respecto y sin ser exhaustivos se mencionan los siguientes resultados: Existe concordancia en varios aspectos señalados en la situación 1: la ciudad no ofrece garantía al campesino en la medida en que tiene una actitud negativa hacia ellos. No se valoran como recursos importantes para la ciudad, sino como un modo de vida relativamente atrasado y casi condenado

a desaparecer. En el caso de valoración positiva, es más como territorio para descansar, comprar y vivir cómodamente sin los sobresaltos de la ciudad pero sin el esfuerzo que implica la vida campesina. Se reconoce la dependencia de la oferta y puesta en marcha de los servicios del caso: salud, energía, acueducto y alcantarillado, telefonía fija y móvil, aspectos relacionados con la recreación y la educación. Sin embargo, el agua, las microcuencas, los bosques, su mantenimiento y cuidado son condición para que la ciudad tenga bienestar. También lo expresan con el control de la propiedad del suelo, aunque mencionen algunas contradicciones y conflictos con sus usos, como la ganadería extensiva, poco cuidado de las microcuencas, vertimiento inadecuado de residuos y algunas ventas de propiedades para citadinos que las convierten en recreación, con lo cual desaparece lentamente el componente productivo. La debilidad de sus organizaciones productivas dificulta un control en la comercialización y la intermediación. A pesar de ello, reconocen la necesidad de establecer conexiones con la ciudad y con las entidades que allí hacen mercadeo, pues ambos espacios se necesitan. Consideran, empero, que tal relación debe estar mediada por un fortalecimiento organizacional y autogestionario. La relación con la Administración Municipal se acepta como necesaria; pero la plantean como deber del Estado y no como “buenas acciones”. La formulación participativa de los planes de desarrollo la conciben como derechos y no como benevolencia. Así mismo, hacen hincapié en capacitación y formación variada, sólida y eficaz para la participación idónea en los planes de desarrollo y de ordenamiento territorial. Existe una combinación interesante de valoración y protección de valores tradicionales y de apertura a las necesidades de información y capacitación para tener “competencias” en las actividades desarrolladas en terrenos diferentes a los de su región. Este punto es extremadamente importante para ser vinculado dentro de la filosofía del DS, pues retoma, críticamente, ciertas expresiones de los habitantes que pueden ser complementados con las experiencias y propuestas de científicos sociales y técnicos que se articulen en tal espacio de dis-

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Figura 1. De izquierda a derecha: Camilo Salazar (moderador del panel 7) y los ponentes Diego Samper, Paula Andrea Cifuentes, Carolina Meza y Henry Granada (autor del presente artículo). 1er Simposio internacional Revista Dearq “Arquitectura y urbanismo para la paz y la reconciliación”, septiembre 14 y 15 de 2015. Fotografía de Oscar Prieto Novoa.

Figura 2. Juan Pablo Aschner, Director Revista Dearq. Fotografía de Oscar Prieto Novoa.

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cusión toma de decisiones y proyectos de ejecución. Ese campo de reflexión-acción compartido se convierte en una especie de aula pedagógica y de convivencia por excelencia que desacademisa en parte el saber universitario y reincorpora y resignifica, en parte al menos, el saber de la experiencia, en ocasiones sistematizado y tecnificado por el acceso a capacitaciones. Esperan mayor autonomía territorial con base en el proceso de incorporación de la agricultura agroecológica y de un creciente; pero débil mercado de productos limpios, salubres y nutritivos. Reconocen su dependencia de la ciudad y, al mismo tiempo, aspectos fuertes del campo y la reciprocidad parcial en esa relación con la ciudad, al señalarla como codependencia. La gran mayoría manifiesta su aceptación por la innovación en el campo y no solo la de carácter tecnológico, sino la social. Las valoran como pertinentes si consultan “sus” necesidades. Situación 3. Aspectos de la convivencia Los resultados se asocian con la convivencia en varios espacios. Sin entrar en la filigrana de los factores que afectan positivamente o no la convivencia en la vida cotidiana (lo cual daría para un documento aparte), se resume a continuación lo relevante y grueso: La convivencia significa saber vivir, tener una sana relación con los demás, aprender a tolerarse y respetarse, prestar ayuda recíproca, valorar la opinión ajena, tener una sana relación entre vecinos. Supone comunicación y diálogo, y no se sitúa solamente en la ausencia de conflictos, sino en actitudes y comportamientos propositivos y de promoción social. Entre los factores que afectan negativamente la convivencia se mencionan: falta de confianza, inequidad percibida, inadecuado manejo de residuos, ganado invasivo, linderos y agua. También se indican elementos como autoritarismo (familia o colegio), competencia e individualismo, rumores y chismes, desacuerdos no resueltos entre creencias religiosas, desacuerdos en el interior de organizaciones productivas y sociales de la región, lo cual afecta componentes de confianza y participación.

Para mantener una sana convivencia se mencionan aspectos como solidaridad y diálogo, lo cual se relaciona abiertamente con el proceso educativo para saber afrontar diferencias y evitar que se conviertan en conflictos. El aspecto educativo, no obstante, no se refiere solamente al aspecto formal, escuela o colegio, sino al contexto familiar y del vecindario (veredal): el territorio es un espacio de formación. Afecta positivamente la CV, en cuanto se conforma un ambiente de respeto, sensación de seguridad y bajo estrés; se comparten tareas y ayudas en caso de necesidad; soporte para mingas y trueques sin interés monetario. La sensación y experiencia de pertenecer a una o varias redes y de alimentar, con matices, la confianza es un factor clave de la CV y de la habitabilidad de la zona.

Comentarios y conclusiones El DS significa trabajar con la gente, más que trabajar para ella, pues compromete a las personas en la planeación y manejo de los espacios que las rodean; supone educarla creativamente para el logro de balances armoniosos entre los componentes ambientales. Las decisiones, las implementaciones y las validaciones periódicas de los avances dentro del proyecto general mostraron la bondad de esta práctica, donde la experiencia de la comunidad y la participación de psicólogos, ingenieros, comunicador social y algunos técnicos señalaron derroteros y logros de importancia para la continuidad de otras acciones a mediano plazo. El DS es un mecanismo no solo de respeto entre actores, sino de sostenibilidad de propuestas. La convivencia es un valor de alta aceptación, pues estructura la vida humana al dotarla de atributos cualitativamente importantes (CV), de modo que el concurso de la comunidad, la psicología social ambiental y la arquitectura tendrían una interfaz de convergencia no solo fructífera, sino éticamente obligante, en cuanto contribución al buen vivir y a la prevención del sufrimiento humano. El diseño social para la convivencia de calidad atraviesa todos los aspectos del territorio: físicos, bióticos y antrópicos de manera interconectada, no sectorial. La propuesta de trabajo comunidad-psicología socioambiental y arquitectura es una puerta de ingreso a todas las disci-

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plinas que se sientan concernidas; pero requiere un esfuerzo amplio, de largo aliento y anclado en resultados de distinto alcance. Si el campesino es trabajador y luchador, el DS aportaría dignificación a sus condiciones de vida. La conjugación del diseño espaciotemporal (campo especial de la arquitectura) que promueva actividades de cooperación, aprendizajes y afrontamiento de retos en el contexto territorial, haría que la cotidianidad tuviera ese efecto pedagógico y educativo que los participantes reclaman de la educación para la convivencia. Además de un “aula magna”, conformaría una interfaz clave, en cuanto a la construcción del sentido en que una región afecta la vida de sus habitantes. Muntañola plantea que la psicología ambiental puede aportarle a la arquitectura:30 a) generación, invención y participación de arquitectura y urbanismo; b) evaluación y diagnóstico de viviendas y ciudades construidas, y c) clarificación teórica y práctica del funcionamiento de ciudades y edificios. Al respecto, el trabajo de Granada y Carmona sobre la calidad ambiental de Buga relieva tal temática aunque se queda en deuda en cuanto al contexto rural se refiere.31 Para Corral,32 un proyecto sostenible debe permitir anticipar, además de los efectos negativos de las conductas destructivas de las personas, conocer y valorar los aportes positivos para la salud, la educación, la recreación y la convivencia que posee. Tales personas se esforzarían en ser responsables en el cuidado ambiental, pues se fomenta la identidad con el sitio y cierto sentido de pertenencia. En síntesis: 1) existe una interrelación compleja entre espacio y sociedad que no se agota en la dimensión física, como lo señalan la nociones de lugar y arraigo; 2) es preciso incorporar dimensiones simbólicas y culturales, pues esta complejidad requiere el concurso articulado, de diferentes enfoques y actores; 3) reconocer el aspecto estético vinculado al diseño, pero subordinar este a la consecución de la dignidad y CV; 4) la perspectiva de los habitantes debe complementar la base de toma de decisiones sobre intervenciones espacio30 Muntañola, “Impacto físico”. 31 Granada y Carmona, Calidad ambiental urbana. 32 Corral, Psicología de la sustentabilidad.

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temporales; 5) la preservación y mejoramiento de ciertos hitos, materiales o simbólicos, que afectan el arraigo y sentido de pertinencia, mejoran la experiencia ambiental de “sentirse en casa”. Se configura, entonces, a la luz de lo anterior, una pregunta: ¿existe en este documento la fuerza centrípeta que pueda convocar a la participación de arquitectos en la mejora de la CV y la convivencia en sectores rurales?

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Arquitectura y arte como medios para construir y fortalecer la Colombia del postacuerdo Architecture and Art as Tools to Build and Strengthen the Post-Agreement of Peace in Colombia Arquitetura e arte como meios para construir e fortalecer a Colômbia do pós-acordo Recibido: 14 de agosto de 2015. Aprobado: 9 de marzo de 2016. Modificado: 25 de marzo de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.18389/dearq18.2016.04 Artículo de reflexión

Resumen Este artículo se deriva de un proyecto de investigación financiado por la Universidad Francisco de Paula Santander, y reflexiona sobre el papel que cumplen la arquitectura y el arte en la construcción y el fortalecimiento de la Colombia del postacuerdo, ya que ello ayuda en el proceso de reconciliación, recordación o memoria de la comunidad, a través de la materialización de proyectos que reivindiquen a las víctimas, y favorece la generación de identidad, arraigo y territorialidad. Palabras clave: postacuerdo, arquitectura, arte, reparación simbólica.

Abstract This article stems from a research financed by the University of Francisco de Paula Santander, and it thinks about the paper that fulfill the architecture and the art in the construction and the strengthening of the Colombia of the post-agreement, helping in the process of reconciliation, recall or memory of the community, across the materialization of projects that claim the victims, favoring the generation of identity, rooting and territoriality. Keywords: post-agreement, architecture, art, symbolic repair.

Resumo Este artigo deriva-se de um projeto de pesquisa financiado pela Universidad Francisco de Paula Santander. Trata-se de uma reflexão sobre o papel da arquitetura e da arte na construção e no fortalecimento da Colômbia do pós-acordo, já que contribui para o processo de reconciliação, recordação ou memória da comunidade, por meio da materialização de projetos que as vítimas reivindiquem, e favorece a geração de identidade, raízes e territorialidade. Palavras-chave: pós-acordo, arquitetura, arte, reparação simbólica.

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Erika Tatiana Ayala García 

erikatatianaayala@ufps.edu.co

Arquitecta. PhD (c) en Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona, España. MSc en Estudios Territoriales y de la Población de la Universidad Autónoma de Barcelona, España. MSc en Teoría e Historia de la Arquitectura de la Universidad Politécnica de Cataluña. Directora del Departamento de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad Francisco de Paula Santander ( UFPS ), Cúcuta, Colombia. Directora del Grupo de Investigación Taller de Arquitectura y Dinámicas del Territorio ( TAR_GET/UFPS ). Representante de Investigación de la Facultad de Educación, Artes y Humanidades, UFPS .

Rubén Darío Rodríguez Angarita 

rubendariorodriguez@ufps.edu.co

Arquitecto. MSc (c) en Ordenamiento Territorial de la Universidad Santo Tomás, Bucaramanga, Colombia. Especialista en Gestión de la Planificación Urbana y Regional de la Universidad Santo Tomás. Docente adscrito al Departamento de Arquitectura Diseño y Urbanismo de la Universidad Francisco de Paula Santander ( UFPS ). Miembro del Grupo de Investigación Taller de Arquitectura y Dinámicas del Territorio ( TAR_GET /UFPS ).

Eduardo Gabriel Osorio Sánchez 

eduardogabrielos@ufps.edu.co

Abogado. PhD en Derecho público de la Universidad Autónoma de Barcelona, España. LLM en Derecho Público de la Universidad Autónoma de Barcelona. Especialista en Derecho Administrativo de la Universidad Santo Tomás, Colombia. Docente adscrito al programa de Derecho de la Universidad Francisco de Paula Santander ( UFPS ). Miembro investigador del Grupo Jurídico Comercial y Fronterizo, UFPS . Fundador del Observatorio de Derecho Público y Derechos Humanos del Norte de Santander. Abogado asesor del Tribunal Administrativo del Norte de Santander.

Introducción El escenario de Colombia frente al postacuerdo representa intensos desafíos políticos, jurídicos, sociales y económicos que dependen de la eventual firma del acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), luego de un conflicto armado interno que lleva más de cincuenta años de lucha, en el que la población civil se ha visto vinculada y a partir del cual se ha propiciado la vulneración permanente de sus derechos, entre quienes los más afectados han sido niños, niñas, adolescentes y mujeres. Reflexionar sobre el papel de la arquitectura y el arte dentro de las condiciones necesarias para garantizar la permanencia de una Colombia postacuerdo implica apuntar a la recuperación de su función social, como medio para contar las historias, los hechos y las narraciones que conforman y nutren el espacio y el imaginario colectivo, mediante símbolos reparadores que propicien el reconocimiento de la dignidad de las víctimas, la preserva1

ción de la memoria histórica y la no repetición de los hechos victimizantes, a fin de que favorezcan la reconstrucción de la sociedad y la historia.

La población, la ciudad y el conflicto armado Ante un eventual acuerdo de paz entre la guerrilla de las Farc y el Estado colombiano, resultado de los diálogos desarrollados en La Habana, Cuba, han tomado fuerza análisis alrededor de las condiciones que se necesitan para que ese acuerdo sea permanente y se evite retornar a la situación de conflicto armado interno y se espere que una vez firmado dicho acuerdo otros grupos armados ilegales continúen su propio proceso de dejación de armas. Lo anterior ha sido así debido a la incertidumbre no solo en cuanto a un eventual acuerdo, sino frente a su mantenimiento, si se considera que el conflicto colombiano ha sido uno de los más prolongados en el mundo, derivado de profundas situaciones de tipo social, político y económico1 a

Ramírez, “Actores europeos ante el conflicto colombiano”.

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las cuales se le han sumado otros factores como el fenómeno del narcotráfico y el paramilitarismo.2 El conflicto se ha caracterizado por vincular directamente a la sociedad civil, y ello ha propiciado la lesión de sus derechos y bienes jurídicamente protegidos, que han ido desde la materialización de delitos graves de lesa humanidad como la desaparición y el desplazamiento forzado, la violencia sexual sistemática y las masacres perpetradas, hasta afectaciones y restricciones de las libertades elementales, como la posibilidad de escoger libremente profesión u oficio, la libertad de pensamiento, expresión, de circulación, que a su vez han afectado derechos como la educación, la salud y la propiedad. Se debe resaltar que el conflicto no se ha materializado de manera uniforme en las grandes ciudades y en los sectores rurales del país, puesto que en Colombia, al ser un Estado excesivamente centralizado,3 el conflicto se ha desarrollado principalmente en el sector rural, alejado de las políticas económicas y sociales, sumado a la falta de disponibilidad de servicios públicos que permiten el disfrute de derechos fundamentales —por ejemplo, falta de equipamientos (como hospitales, escuelas o infraestructura vial), difícil acceso a la administración de justicia, ausencia de la fuerza pública, entre otros—. Tal situación difiere en las grandes ciudades, en las cuales el conflicto se percibe como una realidad lejana, a pesar de que sus consecuencias se hacen visibles, por medio de delitos como el secuestro y la extorsión, los atentados a la infraestructura, los fenómenos ligados al narcotráfico4 y la llegada masiva de desplazados que inciden en el aumento de la pobreza y la proliferación de los asentamientos subnormales en los bordes urbanos.5 El conflicto también se ha diferenciado entre los distintos colectivos, pues se ha visto representa-

do significativamente en la población más vulnerable: niños, niñas, adolescentes y mujeres. En los informes desarrollados por la Defensoría del Pueblo, Unicef6 y las Naciones Unidas7 se puede apreciar cómo este grupo poblacional se ha vinculado forzosamente al conflicto, al engrosar las filas de las organizaciones armadas al margen de la ley. Esto porque han sido objeto de abusos sexuales, secuestro, tortura, drogadicción, muerte y mutilaciones, consecuencias no solo de la actuación ilegal de las Farc o el Ejército de Liberación Nacional (ELN), sino de las bandas criminales (Bacrim) y la Fuerza Pública. Desde una perspectiva de género, las mujeres han asumido su papel dentro del conflicto con marcadas desventajas frente al colectivo masculino, esto si se tiene en cuenta que la tradicional invisibilización de la mujer en Colombia ha propiciado que se encuentre en una posición secundaria, tal como lo consideran Fanny Lucía Yepes y Colombia Hernández,8 al discernir que la condición de mujer es un factor de discriminación que, unido a otros como la edad, la religión, la etnia o el nivel socioeconómico o cultural, sustenta la marginación y la opresión. Así lo han señalado autores como Virginia Capote Díaz,9 quien resalta que ser mujer en Colombia, y además pobre, configura un handicap en la situación de este colectivo frente a las condiciones que le permiten sobrevivir y salir adelante en medio del conflicto. Se resalta que la mujer ha desempeñado diversos roles en su desarrollo, que van desde la conformación de los grupos armados ilegales hasta su papel como víctima del conflicto. En Colombia, el conflicto armado continúa latente y la población sigue afrontando hechos violentos que vulneran los derechos humanos y dificultan la firma del acuerdo de paz. Desde esta perspectiva, la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas asegura que dentro

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Palacios, Entre la legitimidad y la violencia.Colombia 1875-1994

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Jiménez, “Tres inconsistencias de la Constitución del 91 frente al tema territorial”.

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Palacios, Entre la legitimidad y la violencia. Colombia 1875-1994

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Ayala García y Osorio Sánchez, El papel del policía en la ciudad del post-acuerdo.

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Defensoría del Pueblo y Unicef, La niñez en el conflicto armado colombiano.

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Naciones Unidas, Informe del Secretario General sobre los niños y el conflicto armado en Colombia.

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Yepes Delgado y Hernández Enríquez, “Haciendo visible lo invisible.Violencia de género y entre generaciones en una comunidad indigena colombiana”

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Capote Díaz, “Historia de mujeres Testimonio de excombatientes del conflicto armado colombiano”.

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de la población aproximadamente el 86 % de las víctimas son desplazados; mientras que el 14 % restante presenta casos de amenazas, actos terroristas, hostigamientos, delitos contra la libertad e integridad sexual, abandono, desaparición forzada, secuestro, tortura, homicidios, entre otros, y resalta que actualmente se han registrado e identificado 7.558.854 víctimas, de las cuales se han reparado 5.940.035.10

Memoria histórica. La arquitectura como espacio de significación Desde esta perspectiva, se plantea la necesidad de generar acciones importantes que contribuyan a la permanencia del acuerdo de paz y garanticen una conciliación justa y duradera que puede lograrse mediante la materialización de tres derechos indispensables:11 el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación.12 Con el objetivo de darles efectividad, Colombia pretende desarrollar un modelo de justicia transicional,13 por medio del cual se da respuesta a un planteamiento básico que consiste en determinar qué debe hacer la sociedad cuando sale de una guerra civil o de un régimen tiránico,14 para lograr la reconciliación sin impunidad.15

En la materialización de estos tres elementos indispensables para una paz duradera se considera que la arquitectura y el arte pueden contribuir significativamente a la efectividad de los derechos a la verdad y a la reparación, a través de los cuales se busca garantizar que las víctimas del conflicto recuperen —lo más cercano posible— las condiciones en la que se encontraban antes de la violación de sus derechos.16 Esto teniendo en cuenta que no solo deben ser reparadas a través de medidas indemnizatorias, sino con otro tipo de reparaciones como las simbólicas,17 las cuales pueden ayudar a representar una idea o concepto relacionado con la vulneración de la que fue víctima una comunidad y permitirá una mirada crítica del pasado (conflicto) que trascienda hacia el futuro a través de símbolos reparadores que unan a la comunidad con las víctimas y que favorezca la reconstrucción de la sociedad y la historia.18 Dentro de las medidas de reparación simbólica19 desarrolladas en el ámbito internacional, las relacionadas con la recuperación de la memoria histórica, destinadas a recordar la verdad de lo sucedido a través de la construcción de monumentos, placas, conmemoración de fechas, informes de la comisión de la verdad, entre otros, son el es-

10 Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, página web consultada el día 29 de julio de 2015, en http:// www.unidadvictimas.gov.co/ 11 Naciones Unidas, Informe de Diane Orentlicher experta independiente encargada de actualizar el conjunto de principios para la lucha contra la impunidad. 12 La Ley 1448 del 2011 señala que las víctimas, sus familiares y la sociedad en general tienen el derecho imprescriptible e inalienable a conocer la verdad sobre los motivos y circunstancias en las que se cometieron las violaciones a los derechos humanos, a conocer la suerte que corrieron las víctimas en caso de fallecimiento o desaparición y al esclarecimiento de su paradero. Así mismo, se indica que es deber del Estado adelantar investigación efectiva que conduzca al esclarecimiento de las violaciones a los derechos humanos, la identificación de los responsables y su respectiva sanción. Finalmente, establece el derecho que tienen las víctimas a ser reparadas integralmente de forma adecuada, diferenciada, transformadora y efectiva por el daño sufrido como consecuencia de la violación de los derechos humanos. Tal reparación comprende las medidas de restitución, indemnización, satisfacción y garantías de no repetición en sus dimensiones individual, colectiva, material, moral y simbólica. 13 La justicia transicional se puede definir como el conjunto de medidas judiciales y políticas que diversos países alrededor del mundo han adoptado para superar una situación de conflicto o represión, a fin de garantizar la reparación a las víctimas. Teitel, “Genealogía de la justicia transicional”. Véase también la página web oficial del Centro Internacional para la Justicia Transicional (http://www.ictj.org). 14 Uprimny y Saffon. “Justicia transicional y justicia restaurativa tensiones y complementariedades”. 15 Capella i Roig señala que los lineamientos de las Naciones Unidas y el Sistema Internacional de Protección de los derechos Humanos consideran la justicia transicional “como un proceso de reconciliación justa y duradera: justa, porque se entiende que no existe tal reconciliación si no se satisface efectivamente la necesidad de justicia para todos; duradera, porque la construcción de la democracia o la reconstrucción de un país tras un conflicto armado debe pasar en un momento u otro por solucionar el conflicto subyacente para evitar que vuelva a producirse en el futuro”, en “La recuperación de la memoria historica desde la perspectiva juridica e internacional”. 16 Naciones Unidas, Derecho a obtener reparación. 17 Consejo de Estado, Unificación jurisprudencial. 18 Patiño Yepes, “Las reparaciones simbólicas”. 19 El artículo de la Ley 1448 de 2011 define la reparación simbólica como toda prestación realizada a favor de las víctimas o de la comunidad en general que tienda a asegurar la preservación de la memoria histórica, la no repetición de los hechos victimizantes, la aceptación pública de los hechos, la solicitud de perdón público y el restablecimiento de las víctimas.

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pacio propicio para que la arquitectura y el arte, a través de la materialización de espacios físicos y vivenciales, favorezcan el establecimiento de escenarios que contribuyan a la recordación y a la conmemoración de hechos violentos, reconociendo a las víctimas y sus historias de vida, a fin de generar así una reflexión por parte de la sociedad que le permita representar el dolor de las víctimas y sus familiares, así como los hechos victimizantes para que nunca vuelvan a repetirse. Desde esta perspectiva, se podrá representar la memoria construida de la sociedad, por medio de la cual se exponen o transportan las huellas del pasado que intervienen el presente y ayudan a construir el futuro,20 evocando la historia y la memoria como procesos clave a la hora de promulgar el sentido de identidad y pertenencia de una comunidad. Se tiene en cuenta que precisamente a través del recuerdo y la experiencia, así como del reconocimiento de los acontecimientos y de los espacios, se forjan los imaginarios que respaldan la memoria colectiva.21

Arquitectura, arte y estrategias La arquitectura y el arte se presentan como las herramientas a través de las cuales se pueden producir escenarios de representación simbólica y que permiten reconocer la dimensión política, económica, social y cultural que precede y acompaña el derecho a la ciudad.22 Autores como Yolanda Sierra León han adelantado investigaciones en las cuales profundiza en el significado y la relación que manifiesta el arte con respecto a la reparación simbólica, al establecer que el arte más que un medio de expresión artística es un mecanismo de búsqueda y resolución de conflictos, que contribuye con la representación de la verdad, la memoria y la dignificación de las víctimas, por medio de un papel pedagógico y didáctico centrado en el respeto por los derechos humanos.23

Para esta autora, la reparación simbólica tiene una íntima relación con el arte, porque se materializa a través de los símbolos que representan el dolor, la muerte, la esperanza y la transformación, al poner en marcha de instalaciones artísticas (efímeras o permanentes), cuyo objetivo es la reflexión, la introspección y la sensibilización de la sociedad, desde una óptica diferente a la convencionalmente establecida por los jueces, que reivindicaasí al ser humano como el actor y la víctima principal del conflicto armado. En este sentido, se puede observar que a escala internacional existe una gran variedad de monumentos o representaciones dentro de los cuales se destacan: el monumento del Ojo que llora, desarrollado por la artista Lika Mutal y que representa la memoria de las víctimas de las acciones terroristas perpetradas en Perú bajo el Gobierno de Fujimori, por medio de una pieza de arte contemporáneo que consiste en una escultura que evoca la forma de un ojo del cual brotan lágrimas que caen a un estanque lleno de agua, rodeada por un camino de piedras uniformes que contienen los nombres de las víctimas y el año de su muerte, sumado a un espacio de piedras sin inscripción que alude a aquellas que no pudieron ser identificadas.24 En Argentina se encuentra el Siluetazo, desarrollado el 21 de septiembre de 1983, y representa un cruce emblemático entre el arte, la política y el activismo. Se ha presentado en la Plaza de Mayo de Buenos Aires y otras ciudades del país como un memorial a la verdad y a la justicia, y se ha configurado un proceso de duelo colectivo en el cual diversos actores reivindican la presencia de las víctimas desaparecidas durante la dictadura militar llevada a cabo entre 1976 y 1983.25 El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Santiago de Chile conmemora las víctimas

20 Muñoz Cosme, “Arquitectura y memoria”. 21 El paisaje urbano y la herencia arquitectónica evidencian dentro de la sociedad las transformaciones históricas que demarcan huellas políticas, ideológicas, sociales, económicas y culturales, y constituyen así un espacio vital compuesto no solo por elementos físicos, sino también vivenciales y simbólicos, que configuran la arquitectura como representación de la memoria urbana y espacio de significación. Gutiérrez Carillo, “La revitalización de la ciudad”. 22 López Marcos, “Intervenciones desde el reverso”. 23 Sierra León, “Relación entre el arte y los Derechos Humanos”. Vease http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext &pid=S0122-98932014000100005 24 Vargas Llosa, “El ojo que llora”. 25 Longoni y Bruzzone. El siluetazo.

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y los acontecimientos derivados de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), a través de la visibilización y publicación de los testimonios orales, escritos, las cartas, los relatos, el material fotográfico, los documentos de prensa y jurídicos que revelan las graves y sistemáticas violaciones a los derechos humanos por parte del Estado.26 El museo cuenta, además, con la plaza de la memoria que alberga la obra denominada La geometría de la conciencia, del artista Alfredo Jaar, quien a través de quinientas siluetas representa el significado de la pérdida de vidas humanas bajo circunstancias de conflicto. Con respecto al holocausto en la Alemania nazi, se destacan el Museo del Holocausto en Washington,27 inaugurado en 1993 como un espacio significativo que busca mantener viva la memoria de las víctimas del genocidio. Con instalaciones interactivas, se enseña cronológicamente los acontecimientos sucedidos a partir de 1933, tras la toma del poder por parte de Adolf Hitler, y se recuerda la exclusión social a la que fueron sometidos los judíos y los campos de concentración donde fueron recluidos. De la misma manera, el Museo Judío de Berlín Daniel Libeskind (2001) se concibe como un centro de investigación, debate e intercambio de ideas en relación con la cultura del pueblo judeo-alemán. Además, su propuesta arquitectónica le otorga protagonismo a los dos mil años de historia en los que los judíos vivieron en Alemania a través de una propuesta sensorial e interactiva.28

En Colombia se han realizado diversas actuaciones tendientes a lograr la reparación simbólica a las víctimas, cuyos derechos humanos han sido vulnerados. Dentro de esas actuaciones, se destacan las medidas ordenadas por la Corte Internacional de Derechos Humanos en el caso relacionado con la toma del Palacio de Justicia por parte de la guerrilla del M-19, en 1985,29 donde se establece la realización de un documental que condense los hechos sucedidos, así como la recuperación y el restablecimiento de la memoria histórica.30 Frente a estos hechos, en 2002 la artista Doris Salcedo desarrolla una intervención sobre las fachadas del Palacio de Justicia, en la cual descuelga 280 sillas durante las 53 horas que duró la toma.31 También está el caso de los diecinueve comerciantes,32 en el que la Corte Internacional de Derechos Humanos encuentra internacionalmente responsable al Estado colombiano y le ordena como medida de reparación no pecuniaria reconocer públicamente su responsabilidad y construir un monumento conmemorativo.33 De esta manera, la obra creada por el artista Juan Arreaza reivindica a las víctimas al resaltar la fuerza, el coraje y las relaciones familiares y amistosas que se silenciaron tras su pérdida, por medio de la no representación de sus bocas y al centrar su atención en la idea de la familia, representada con una pirámide como el símbolo de la fe y la esperanza, en su su función como padres, hijos y hermanos. Así inmortalizó su condición de seres humanos.34

26 Museo de la memoria y los Derechos Humanos. 27 United States Holocaust Memorial Museum. 28 Museo Judío de Berlín. 29 En los hechos acontecidos en el Palacio de Justicia en Bogotá se presentó una toma armada por parte de la guerrilla del M-19, realizada los días 6 y 7 de noviembre del 1985, lugar de ubicación de las altas cortes del país, oficinas de fiscales delegados, con alta afluencia de personal civil, así como de funcionarios administrativos y de servicios. Bajo este hecho se desarrollaron tres incendios que destruyeron casi la totalidad del edificio y cobraron vidas humanas. De la misma manera, se presentaron explosiones, fuego cruzado indiscriminado, utilización de gases lacrimógenos y desaparición forzada de algunos rehenes que sobrevivieron a los hechos. Osorio Sánchez, “La naturaleza y función constitucional de la Policía Nacional en Colombia. La protección de los Derechos y el mantenimiento de la paz”. 30 Corte Internacional de Derechos Humanos. “Caso Rodríguez Vera y otros (Desaparecidos del Palacio de Justicia Vs Colombia)”. 31 Beltrán Valencia, “Doris Salcedo”. 32 El caso de los diecinueve comerciantes hace referencia a la detención (desaparición) tortura y asesinato de diecinueve personas, ocurrido entre la inspección de Policía de Puerto Araujo (Santander) y el Municipio de Boyacá los días 6 y 7 de octubre de 1987, en el que un grupo paramilitar, en complicidad con miembros de la fuerza pública, detienen a las víctimas, los despojan de sus pertenencias, los asesinan y arrojan sus cuerpos descuartizados a un caño. Comisión Colombiana de Juristas, La masacre de los 19 comerciantes. 33 Corte Internacional de Derechos Humanos, “Caso 19 comerciantes vs. Colombia”. 34 Página web oficial del artista Juan Arreaza, consultada en julio del 2015 en http://www.juanarreaza.com/#!escultura/c73j

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Figura 1. Alberto Miani, Decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño, Universidad de los Andes. 1er Simposio internacional Revista Dearq “Arquitectura y urbanismo para la paz y la reconciliación”, septiembre 14 y 15 de 2015. Fotografía de Oscar Prieto Novoa.

Figura 2. De izquierda a derecha: Pablo Navas (Rector de la Universidad de los Andes), Erika Ayala y Rubén Rodríguez (autores del presente artículo), Carolina Blanco (moderadora del Panel 1) y los ponentes Henry Osorio y Mónica Sánchez. Fotografía de Oscar Prieto Novoa.

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Por otro lado, se pueden resaltar diferentes representaciones artísticas llevadas a cabo por las comunidades víctimas de violación de derechos humanos, como el caso de las mujeres tejedoras de Mamjupán, quienes para subsanar el dolor causado por los hechos perpetrados por el bloque Héroes de Montes de María, en marzo del año 2000,35 decidieron realizar once mantas tejidas como sinónimo de reconciliación y fortalecimiento de la memoria histórica,36 al resaltar que “cuando el ser humano logra manejar su duelo, tiene mayores posibilidades de aumentar su autoestima, de reconstruir su proyecto global de vida y de recibir los beneficios que trae perdonar al otro […] buscando contribuir a arrancar la raíz de la amargura y el rencor en las personas y, por ese camino, minimizar la violencia”.37 De la misma manera, se resalta el caso de la masacre de Bojayá, departamento del Chocó, en el que como respuesta a la llegada del conflicto armado, el sector poblacional vio alteradas sus costumbres y dinámicas. Se resalta que versos, cantos y danzas que antaño expresaban sentimientos relacionados con el amor, la familia y las actividades agrícolas,38 ahora hablan de los hechos acontecidos el 2 de mayo de 2002, cuando murieron 79 personas tras los actos perpetrados por la guerrilla de las Farc bajo enfrentamientos con los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) frente a la iglesia de Bellavista. Así se expresa el dolor, la destrucción y el miedo que genera el conflicto armado.39

Consideraciones finales Necesariamente, la Colombia del postacuerdo implica que la sociedad en su conjunto contribuya desde diversos ámbitos, espacios y disciplinas a construir y mantener las condiciones necesarias para lograr la reparación integral de las víctimas del conflicto armado, puesto que el proceso de paz no involucra solamente al Gobierno, al Congreso, a la guerrilla o a las víctimas, sino que requiere un compromiso general por parte de toda la comunidad. Esto si se tiene presente que la

paz no se reduce a la dejación de armas, sino que comprende toda una serie de condiciones que permitan a los ciudadanos disfrutar libremente de sus derechos. Desde esta perspectiva, la arquitectura y el arte deben comprender el importante papel que pueden desempeñar en la construcción de condiciones propicias que fortalezcan la convivencia pacífica entre las personas que habitan el territorio colombiano, a fin de ayudar en el proceso de reconciliación, recordación o memoria de la comunidad, y para que los hechos que generaron la vulneración de los derechos humanos no se repitan. Desde esta óptica, la arquitectura y el arte, como medios de expresión y construcción artística, se presentan como mediadores entre los discursos construidos desde el ámbito jurídico-político y la sensibilidad de las víctimas, que propician una percepción más significativa, real y acorde a la naturaleza humana, a través de la materialización de proyectos que reivindiquen a las víctimas y que favorezcan la generación de la identidad, la memoria, el arraigo y la territorialidad.

Bibliografía 1. Ayala García, Erika Tatiana y Eduardo Gabriel Osorio Sánchez. “El papel de la Policía en la ciudad del Post-Acuerdo”. Documento procedente del VI Congreso Fronterizo de DD. HH “Acuerdos de Paz y Mecanismos de Refrendación”, Cúcuta, Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, 2015. 2. Beltrán Valencia, Gina. “Doris Salcedo: creadora de memoria”. Nómadas n.º 42 (2015): 185-193. 3. Cabedo Manuel, Salvador. “Pluralidad cultural y convivencia social”. Recerca. Revista de Pensament i Analis n.º 1 (2001): 19-37. 4. Cámara de Comercio de Cartagena. “El corregimiento de Mampuján-María la Baja”. http://cccartagena.org.co/mampujan/files/linea-base.pdf (1 de agosto de 2015). 5. Capella i Roig, Margalida. “La recuperación de la memoria historica desde la perspectiva juridica e

35 Cámara de Comercio de Cartagena, “El corregimiento de Mamjupán-María la Baja”. 36 Contravía, “Mujeres desplazadas de Mampuján”. 37 Grupo Mujeres Tejiendo Sueños y Sabores para la Paz, “Mamjupán: la memoria en tapices”. 38 Centro Nacional de Memoria Histórica, De Cartagena a Tumaco. 39 Centro Nacional de Memoria Histórica, Bojayá: la guerra sin límites.

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Arquitectura y arte como medios para construir y fortalecer la Colombia de postacuerdo. Erika Ayala García, Rubén Rodríguez Angarita, Eduardo Osorio Sánchez [ 55 ]


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DMZ Cultural Center: The Role of Shared Space in the Korean Peninsula Crisis Centro Cultural DMZ: El rol del espacio compartido en la crisis de la península coreana Centro Cultural DMZ: o papel do espaço compartilhado na crise da península coreana Recibido: 14 de agosto de 2015. Aprobado: 9 de marzo de 2016. Modificado: 11 de abril de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.18389/dearq18.2016.05 Artículo de reflexión

Abstract If we view urban space as a framework of events and memory, conflict infrastructure is inevitably understood as a memorial practice – it either solidifies the conflict or promotes positive associations. Using the mechanism of memorialization, this article examines the function of shared space, namely the built environment that occupies space between the highly conflicted borders of the Korean peninsula. In order to overcome the limitations of two recent inter-Korean projects that focused on economic cooperation, we analyze the Demilitarized Zone (DMZ) Cultural Center’s planning and design strategy, which is based on the role of shared space contributing to peace and reconciliation. Keywords: Demilitarized Zone (DMZ), Korea, memorialization, reconciliation, shared space.

Resumen Si vemos el espacio urbano como un marco de eventos y memoria, la infraestructura del conflicto es inevitablemente entendida como una práctica de memoria, la cual promueve la consolidación del conflicto o las asociaciones positivas. Usando el mecanismo de la memorización, este artículo examina la función del espacio compartido, es decir, del entorno construido que ocupa el espacio entre las fronteras altamente conflictivas de la península de Corea. Con el fin de superar las limitaciones de dos recientes proyectos inter-coreanos, los cuales se centraron en la cooperación económica, analizamos la planeación y diseño estratégico de la Zona Desmilitarizada (DMZ) del Centro Cultural, la cual se basa en el papel que juega el espacio compartido como contribución para la paz y la reconciliación. Palabras claves: Zona desmilitarizada (DMZ), Corea, memorización, reconciliación, espacio compartido.

Resumo Se virmos o espaço urbano como um âmbito de eventos e memória, a infraestrutura do conflito é inevitavelmente entendida como uma prática de memória, a qual promove a consolidação do conflito ou as associações positivas. Usando o mecanismo da memorização, este artigo examina a função do espaço compartilhado, ou seja, do ambiente construído que ocupa o espaço entre as fronteiras altamente conflitivas da península da Coreia. Com o objetivo de superar as limitações de dois recentes projetos intercoreanos, os quais se centraram na cooperação econômica, analisamos o planejamento e o desenho estratégico da Zona Desmilitarizada (DMZ, por sua sigla em inglês) do Centro Cultural, que se baseia no papel que tem o espaço compartilhado como contribuição para a paz e a reconciliação. Palavras-chave: Zona desmilitarizada (DMZ), Coreia, memorização, reconciliação, espaço compartilhado.

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Jin Young Song 

jsong11@buffalo.edu

Assistant professor, School of Architecture and Planning, University at Buffalo, Buffalo, USA

The built environment is a physical creation and embodiment of our culture; in return, it shapes how we live and think. Cities in conflict are clear examples of this reciprocal function, being both a manifestation of conflict and an instrument of addressing partisan identity. The Korean Peninsula is the most heavily armed region in the world and the only country still divided as a visible extension of the Cold War era. While the 1953 armistice agreement brought a temporary end to the Korean War, the conflict continues as the whole peninsula struggles both economically and politically. Continuing distrust and military clashes occurred until a major change came in 1998 with the implementation of the Sunshine Policy. This was an engagement policy initiated by former South Korean president Dae Jung Kim, for which he received the Nobel Peace Prize in 2000. Moon describes the Sunshine Policy as a proactive policy to induce incremental and voluntary changes in North Korea to create peace by way of reform through the patient pursuit of reconciliation, exchange and cooperation.1 This policy is fundamentally based on the German Ostpolitik, which is represented by Egon Bahr’s Change through Rapprochement. However, without having a more productive framework for reconciliation, after only a decade, the Sunshine Policy slowly deteriorated. Giessmann points out that Ostpolitik deliberately left open the future status of Germany, while the Sunshine Policy focused on the goal of reunification.2 East and West Germany admitted the 1

Moon, “The Sunshine Policy”.

2

Giessmann, “German ‘Ostpolitik’”, 25-41.

3

Ibid., 25-41.

4

Brand, “Written and Unwritten”, 2669-2689.

existence of the other, and continuous exposure to each other positively changed East Germans’ perceptions, especially among younger generations.3 However, the South Korean administration could not achieve the same socio-cultural capital as their German counterparts and instead focused on top-down economic projects. Both the success of the dissolution of East and West Germany and the failure of the Sunshine Policy in Korea revolved around the issues associated with shared space. In this paper we will review the instrumentality of shared space in a conflict and peace context, in the capital cities of Belfast, Northern Ireland; Nicosia, Cyprus; and Jerusalem, Israel. Furthermore, to promote peace and reconciliation throughout the Korean Peninsula we promote the planning strategy of mutually beneficial shared space in order to develop socio-cultural capital.

Space as an Outcome of Conflict Contested cities generally produce evidence of social conflict in the form of walls, security gates, and checkpoints, but other buildings are also influenced with a subtle yet critical sense of defensiveness or aggressiveness. After the outbreak of the 1969 Northern Ireland conflicts and “The Troubles,” Brand found that architecture in Belfast demonstrated principles of defensible design as an “unwritten convention of Northern Ireland.”4 The Peace Walls separating Irish nationalist and union/loyalist neighborhoods are

DMZ Cultural Center: The Role of Shared Space in the Korean Peninsula Crisis. Jin Young Song [ 57 ]


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Figure 1. Demilitarized Zone. Source: Green United Korea

obvious signs of conflict infrastructure. They were built as temporary barriers, but over the years they have become wider and higher. Research in 2012 reported that 78% of the general population believes that the segregation of communities is common, even in places where there are no Peace Walls, and it has been observed that the issue of both real and perceived segregation extends beyond the physicality of walls.5 Ultimately, the conflict is manifested throughout citizen’s everyday lives (69% of residents think that the Peace Walls are still necessary because of the potential for violence). This represents the reciprocal nature of the built environment as it shapes communities and individuals, providing effective memorials that shape their future, and exacerbate social, political, and economic conflict. In Nicosia, the historic city center is divided by a buffer zone accessible only to United Nation peacekeepers. The Green Line constitutes about 20 streets running perpendicular to it containing hundreds of empty buildings. Bakshi emphasizes the critical function of image and memory in ur5

Byrne, Gormley, and Robinson. “Attitudes to Peace Walls”.

6

Bakshi, “Urban Form”, 189-210.

7

Ibid., 206-207.

8

Pullan, “Frontier Urbanism”, 15-35.

9

Ibid., 20-21.

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ban dynamics.6 In interviews with Greek-Cypriots, they stated that the city’s walled appearance deters them from spending time there: “It’s not preserved as it should be, you walk around and you see windows hanging off, it makes it look scary”; “It looks empty, there is no life there”.7 Negative urban imagery as an outcome of conflict becomes one of the major forces to shape the spatial configuration. In addition to separation barriers, urban planning of the Israeli settlement has also become a straightforward tool to address authority, identity, and power. Pullan’s ‘Frontier Urbanism’ explains urban strategy, not just for separation but also for the purposes of the deployment of a confrontational identity to form institutional settings.8 She observed that Frontier Urbanism happens even in the city center with security posts on rooftops and barricaded shacks.9 Site planning, building heights, materiality, and façade design can all produce the message of confrontation and the sense of segregation.


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The Korean DMZ is a strip of land running across the Korean Peninsula; it is 250 km long and approximately 4 km wide. Within this massive physical division there is no shared space. Instead, the creation of the DMZ has resulted in an untouched nature reserve that has been protected by the military on both sides for more than 60 years. This complete disconnection through a void has resulted in the altered perception of North Koreans by South Koreans that is best characterized by one of two extremes: forgetting or fear. Conflict infrastructure built to stop violence also ends up solidifying the state of conflict, as seen in the experience of physical barriers in everyday life (Belfast); the omnipresent imagery of the conflict (Nicosia); confrontational messaging through design (Jerusalem); and complete disconnection that creates a type of amnesia (Korean DMZ).

Space as Instrument for Reconciliation At the same time, in these same sites that contain conflict infrastructure, there are also cases of space being an instrument for positive sociocultural capital. In Belfast, Brand has argued for “unwritten building conventions”,10 taking as her main observation the Stewartstown Road Regeneration Project (SRRP): a building including offices and retail space for both communities. The building maintains its identity as a part of the Peace Wall but presents two entries/exits on both sides with identical signage, and small businesses (such as supermarkets and cafés) are carefully presented to promote friendly encounters. Also, sectarian flags, graffiti, emblems, and ornaments are eliminated. These guidelines are very clear compared to the neutral Belfast City Center shopping mall, which exemplifies the general government policy strategy on Good Relations. Komarova claims that the policy is ‘mired in confusion’ since the meaning of “good relations” and “shared space” is not defined.11 On the contrary,

the SRRP suggests the transformation of physical barriers by a specific program and the necessity of strategic principles for a ‘socio-petal’ design. In Nicosia, Cyprus, an extreme form of ‘re-imaging’ through shared space can be found at the ‘Occupy Buffer Zone’ movement on the Green Line. In October 2011, about 20 young Greek Cypriot and Turkish Cypriot activists put up tents at the buffer zone for eight months until June of the following year. Antonsich has argued that the ‘terrain of resistance’ is “where the sovereign norm produced and enforced by the two States is suspended”.12 The resistance is based on the attribution of the space and the suspension of a juridical order.13 For Antonsich and Featherstone, space is the embodiment of resistance, which should aim at appropriating and making new spaces.14 According to Pullan, Jerusalem’s Damascus Gate, unlike the Israeli settlement, reveals a rich public space15 that includes places for security checks by Israeli soldiers, Palestinian places of commercial activity, and religious places for Orthodox Jews, such as spaces for prayer at the Western Wall. An open framework for a rich, urban experience continuously produces a collective memory of the differences and similarities between the contested groups. Pullan quotes Paul Virilio’s term unwitting urbanist with respect to the power of memory of the city dweller,16 which suggests that memory is the key element of the instrumentality of space.

Memorialization and Shared Space The performance of space as both a manifestation and resistance of contestation precisely aligns with the mechanism of memorialization practices across cultures and time. Alois Riegl defined the practice of memorialization as the building of a space or object for particular human deed and identity.17 This space or object is powerful as

10 Brand, “Written and Unwritten”, 2669-2689. 11 Komarova, “Shared Space in Belfast”. 12 Antonsich, “‘OccupyBufferZone’”, 175. 13 Constantinou, “On the Cypriot States”, 145-164. 14 Featherstone, Resistance, Space and Political Identities. 15 Pullan, “Locating the Civic”, 109-22. 16 Virilio, City of Panic, 7. 17 Riegl, “The Modern Cult of Monuments”, 83. 18 Nora, “Between Memory and History”, 7-24.

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it appeals to memory rather than history18 and, as Bakshi points out, the nature of the bond between place and memory is especially evident in contested cities.19 Viewing urban space as a framework of events and memory, conflict infrastructure is inevitably part of the memorial practice – it either solidifies the conflict or promotes positive associations. By engaging users in everyday life, shared space is a site-based event, as pat of which the spatial configuration is not a linear didacticism but is accumulated knowledge through time. Also, shared space leaves room for deviation from the expected course of action so that revision and re-creation strengthens remembrance. However, the obvious danger is immanent in the nature of memory discourse. Baillie argues that Vukovar’s outcome of conflict is war memorials that function as a ‘symbolic border guard’.20 Despite the cessation of physical violence, the

wall memorial constructions in public space have served to strengthen the gap between Croats and Serbs. North Korean public spaces also show this obvious danger of memorialization. Integrated with memorials and monuments of their past leaders, these spaces create symbolic memories that are an inescapable part of everyday life and perpetuate a narrative of propaganda. Therefore, in framing shared space as an important vehicle for reconciliation, we need to examine how the “unwritten testimony”21 of a shared space can be effective as a form of memorialization, yet at the same time being devoid of any current authority’s inclination/agenda. In this context, the limitations of the two ambitious inter-Korean projects should be reviewed.

Limitation of Two Inter-Korean Projects in the Korean Peninsula Gaeseong Industrial Complex (GIC) is one of the most significant inter-Korean projects that was initiated under the Sunshine Policy. The site is located south of Gaeseong in North Korea and north of the DMZ, about 38 miles north of Seoul. Aiming to combine the South’s capital and technology with the North’s land and labor, GIC, now in its eleventh year, is home to 125 companies that employ 53,000 North Koreans and about 800 South Koreans.22 For more than a decade, since 2004, it has aimed to bring economic benefits to the two Koreas and contribute to peace in Northeast Asia.

Figure 2. Location of DMZ and two inter-Korean Projects

19 Bakshi, “Urban Form and Memory Discourses”, 189-210. 20 Baillie, “Vukovar’s Divided Memory”. 21 Ricoeur, Memory, History, Forgetting. 22 Data from Gaeseong Industrial District Foundation. 23 Doucette and Lee, “Experimental territoriality”, 53-63. 24 Ong, Neoliberalism as Exception, 117-118.

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Doucette and Lee speculate that the key element of this project is experimental territoriality.23 As Ong has suggested, this territoriality works as a message, “These zones are places where notions of an eventual national reunification can be practically broached and tested […] suggesting a way to the eventual reunification of the two Koreas”.24 Many South Koreans who have worked for years with North Koreans say that the most notable change over the past ten years is the change in


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the way citizens from both countries perceive one another. Initially, they were on their guard and interacted with suspicion; now, however, they feel mutual respect and kinship. Despite this, the territoriality of the GIC project was not able to accelerate the pace of potential reconciliation due to the lack of shared space that could provide a multiplying platform for the positive change of perception. Policy makers assumed that increased collaboration would automatically contribute to reconciliation. Sociocultural programs were missing and the space as well as the content (program) was blindly focused on economic productivity. Along with North Korea’s nuclear tests in 2009 and 2013, and other political tensions that have negatively affected the operation of the GIC, there has been no clear consensus of support in South Korea, which makes the future of the GIC uncertain. Mt. Geumgang Resort is another significant project created as a special destination in North Korea for South Koreans to visit as tourists. Located in North Korea, about 31 miles from the South Korean city of Sokcho on the east coast, Mt. Geumgang is a mountain known by all Koreans. Initiated by Hyundai Asan in 1998, the South Korean company invested US$1.52 billion to develop the site, which has attracted a total of 1,930,000 South Korean visitors.25 The potentially positive effect of shared space is evident in this project. 71% of the tourists admitted that the tour positively changed their opinion regarding reunification.26 They were most impressed by the scenery of the mountain, and then by meeting the North Korean tour guides, followed by watching the North Korean circus performance. Keonsik Cho, CEO of Hyundai Asan, emphasized the changes behind the scene: tourists are touched by the kindness and good service of the North Korean people, and, thus, the level of understanding between North and South has improved.27

Studies have confirmed a relationship between tourism and peace-building. Tourism increases interactions and brings people together from different cultures.28 Even before the Sunshine era, Kim and Crompton argued that contact between citizens and tourists to the Korean Peninsula would assist the reunification process.29 However, Cho used the Mt. Geumgang Peace Index (MGPI),30 which is based on Azar’s COPDAB,31 and concluded that Mt. Geumgang tourism has only weakly and slowly contributed to peace. This is indicated by low MGPI. For example, Cho gave a weighted scale of +27 for the initiation of the project and -16 for the display of hostility in interaction. What might the weighted value of these interactions and their collective remembrance be if there was an open, shared space where people could freely meet and talk? Mt. Geumgang tourism has been closely managed by the North Korean regime, and meaningful contact on the tour was prevented. In 2008 there was a sudden shutdown.

Shared Space for Socio-Cultural Interaction in the Post-Sunshine Era Without space and place making, memory discourse is superficial and everyday life becomes disassociated from the motivation for peace and reconciliation. This is the main reason that the two inter-Korean projects mentioned were easily compromised by unstable political changes. Therefore, the DMZ Cultural Center, as a new inter-Korean reconciliation project, is based on ‘shared space’ and ‘place making to create national memory’. It takes into consideration the following strategies: 1. Manifestation of a future image: Shared space as reference to a shared future through the architectural representation of communication and reciprocal respect rather than the physical representation of a selected idea or figure. 2. Increased interaction: Participatory communication rather than linear didacticism in the

25 Data from Ministry of Unification, South Korea. 26 Kim and Lee. “Change of Perception”, 67-96. 27 Cho, “Inter-Korea Tourism Achievements”. 28 Anson, “Planning for Peace”; Webster and Ivanov, “Tourism as a Force”; Butler and Suntikul, Tourism and War. 29 Kim and Crompton, “Role of Tourism”, 353-366. 30 Cho, “A re-examination of Tourism”, 556-569. 31 Azar, “The conflict and Peace”, 143-152.

DMZ Cultural Center: The Role of Shared Space in the Korean Peninsula Crisis. Jin Young Song [ 61 ]


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space. Diverse cultural programs and events with flexible spatial planning is desired. 3. Resistance to contestation: Clear linkage to shared memory rather than mere artistic expression. (Spatial configuration to frame the reunification) The DMZ is essentially a site with two faces. One is that of a physical barrier that creates a complete disconnection; the other is a transboundary reserve, a ready-made bio-diverse natural reserve32 that is protected by military forces. These opposing perceptions provide the perfect conditions for a new memorialization site. First, the new project will represent the irrefutable evidence of war; any memorial should serve as a reminder of the importance of peace. The natural area between the Korean borders provides an opportunity for people to witness the direct result of the conflict. Second, the project will provide a symbolic resistance to the historic division of the past by allowing people to freely participate in joint activities. The proposed cultural center site would utilize the reconnection of the Kyung-Ui line, which was reopened in 2007 with a hopeful vision of connecting the Korean Peninsula to Eurasia by railways

(fig. 3).33 Despite its limited usage, the reconnected railway could be a meaningful infrastructure to transport North and South Koreans to the DMZ Cultural Center in order to transform the neutral space of the DMZ into a place where there is a meaningful exchange between people in the two Koreas. The suggested special district for the DMZ Cultural Center is at the center of this grand connection (fig. 4); it also serves to encourage global attendance, considering that the Korean War involved 67 countries.34 For example, Colombia is one of many countries that sent soldiers under UN command. On April 2015, South Korean president Park visited Colombia and had a round table meeting with Korean War Veterans. In this meeting, Jesus Maria Novoa Martinez traveled 961km to deliver a letter to President Park, and in the letter he said, “I want to see Korea again before I die.” Park promised to invite him to Korea this year (fig. 5); it is estimated that about 1000 Korean War Veterans are still alive in Colombia today. Place making for peace-building requires the specific arrangement of programs. The most important program for shared space should be housing for the separated families. Significant numbers of people who lost family members in

Figure 3. Potential Railway Connection from the Korean Peninsula to Europe

32 Kim, “Preserving Biodiversity”, 242. 33 Na, “State of Works”. 34 Data from Korean War Memorial Foundation and the World Peace Freedom Unite

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Figure 4. Suggested Location of the Shared Spaces between Two Koreas

Figure 5. President Park in Colombia meeting Korean War veterans. Photo from the Korean Culture and Information Service

DMZ Cultural Center: The Role of Shared Space in the Korean Peninsula Crisis. Jin Young Song [ 63 ]


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the Korean War are still looking for them. Temporary meeting events have been only a cosmetic cure (fig. 6). In the special DMZ cultural center district, separated families from both sides could come to the housing area and stay as long as they want. Their separation is evidence of conflict, but their reunion can serve as clear linkage to a shared future. Within this public space and housing development, public interaction will be

framed as the act of witnessing, remembering, and memorializing the Korean conflict. Another key feature of the DMZ Cultural Center, which would enhance the reconciliation effort, is a planned performance center. Those who visited Mt. Geumgang and worked for the GIC cited that meeting other Koreans was desirable. Over decades, the cultures of South and North Korea have grown apart; contemporary music and art in the South varies considerably from the traditional North Korean performance and circus ‘Arirang’ mass games. Cultural sharing fosters mutual understanding and is akin to making deposits into a collective memory, which then becomes the memorial, promoting participatory communications rather than didacticism in space. Images and sensations are the core architectural elements that establish a true memorial, informing the mechanism of memorialization. The architecture should Figure 6. It took 60 years for Myung-bok Kim from South Korea to meet with his sister Myung-ja Kim from North Korea at the meeting events of February 2014. On the last day of the meeting event, they returned to their own sides without any assurance of ever meeting again. 2. 22. 2014, Photo from the Voice of the People Korea

Figure 7. DMZ Cultural Center Performance Hall Rendering

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capture the experience at the DMZ Cultural Center by the specific interaction between people in shared spaces. As an example, figure 7 shows the glass performance hall that provides a unique experience, emphasizing the DMZ and enhancing the views and perceptions of those it serves. Third, food culture is one of the shared identities associated with the space, which the Centre will explore in the form of restaurants. Even in South Korea, there are restaurant chains that originated in the North Korean cities of Pyongyang and Hamhung. While arguably a superficial reminder of shared cultural identity, the restaurants at the DMZ Cultural Center will produce positive encounters, increased interactions, and memories. An additional ‘place making’ possibility at the DMZ Cultural Center could be the establishment

of a leisure-oriented culture. Biking is now a national trend in South Korea. The cross-country cycling road (Riverside Bike Trails) was completed in 2014 as part of the Green New Deal policy by the South Korean government; it connects most of the major rivers in South Korea from Seoul to

Busan, and it has a total length of 1757 km (1090 miles). Even though this national route does not reach the DMZ, recent events in Kangwon Province, specifically the 2015 Tour de DMZ, have shown great potential. Under the ‘Peace Parade’ motto, more than 2000 people have participated in cycling from Yeonchon to Chulwon along the DMZ on the east coast. The DMZ Cultural Center could integrate the bike infrastructure originating in Seoul along the Kyungui line toward Paju, Dorasan, to the DMZ Cultural Center, GIC, and even Gaeseong in North Korea (figs. 4 and 8). The planning and design strategy of the DMZ Cultural center suggests that spaces can be seen as an event, not merely as a physical place. Unexpected encounters, cultural events, and entertainment could take place along the conflict infrastructure. The use of public space to enhance interactions and create opportunities for the reciprocal respect of plural cultures is an important prerequisite for the reconciliation process. Therefore, the Korean crisis is a great opportunity to address the role of architecture and planning in developing socio-cultural capital. Tragic history

Figure 8. Extending the Bike Infrastructure to DMZ and North Korea

DMZ Cultural Center: The Role of Shared Space in the Korean Peninsula Crisis. Jin Young Song [ 65 ]


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and the agony shared by both South and North Koreans can be transformed into a unique asset that shapes a peaceful, shared future. Further research is necessary to advance this vision, especially regarding the following aspects: the legal aspect of the land; the process of developing the DMZ with the contracting parties of the armistice agreement; economic modeling of the programs and examination of financial feasibility; understanding public opinion through surveys and connection to global tourism; administrative challenges to assign this area as a special district between two countries with entry from both Seoul and Pyongyang; military concerns from both sides; and balancing the DMZ design strategy with protection and utilization. Research and planning in these areas is imperative for the long-term success of this plan. Nevertheless, this article advocates the start of a new inter-Korean project for a post-Sunshine Policy era: a unique approach to a building consensus that has untold potential for establishing peace and achieving reconciliation throughout the Korean Peninsula.

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From Symbolic Violence to Symbolic Reparation. Strengthening Resilience and Reparation in Conflict-Affected Areas through Place-(re)making. Examples from the West Bank and Colombia De la violencia simbólica a la reparación simbólica. Fortalecimiento de la resistencia y la reparación en áreas de conflicto afectadas por medio de la (re) creación de espacios. Ejemplos de West Bank y Colombia Da violência simbólica à reparação simbólica. Fortalecimento da resistência e da reparação em áreas afetadas pelo conflito por meio da (re)criação de espaços. Exemplos da Cisjordânia e da Colômbia Recibido: 12 de agosto de 2015. Aprobado: 18 de marzo de 2016. Modificado: 11 de abril de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.18389/dearq18.2016.06 Artículo de reflexión

Abstract Based on examples from the West Bank and central Colombia, this paper investigates how, in conflict settings, symbolic violence affects populations and their perceptions of place, lifestyle and culture. It also looks at the potential that sense of place and place-making have to enhance conflict transformation and strengthen resilience and symbolic reparation. In extreme environments, symbolic violence in daily life and in daily practices has become way to actively impose social or symbolic domination; it can be challenged by community-based peace-building and place-making initiatives. Keywords: symbolic violence, place-making, resilience, conflict transformation, West Bank, Colombia.

Resumen Basados en los ejemplos de West Bank y Colombia central, este artículo investiga cómo en escenarios de conflicto, la violencia simbólica afecta a las poblaciones y a sus percepciones sobre lugar, estilos de vida y la cultura. De igual forma, también analiza el potencial del sentido de lugar y la creación de espacios que realzan la transformación del conflicto y fortalecen la resistencia y la reparación simbólica. En espacios extremos, la violencia simbólica en la vida y en las prácticas diarias se ha convertido en el medio para imponer activamente la dominación social o simbólica, la cual puede ser impugnada por los constructores de paz comunitarios y por las iniciativas de formación de paz. Palabras clave: Violencia simbólica, creación de espacios, resistencia, transformación del conflicto, West Bank, Colombia.

Resumo Baseados nos exemplos da Cisjordânia e da Colômbia central, este artigo pesquisa como em cenários de conflito a violência simbólica afeta a população e suas percepções sobre lugar, estilos de vida e cultura. Igualmente, também analisa o potencial do sentido de lugar e a criação de espaços que realçam a transformação do conflito e fortalecem a resistência e a reparação simbólica. Em espaços extremos, a violência simbólica na vida e nas práticas diárias transformou-se no meio para impor ativamente a dominação social ou simbólica, a qual pode ser contestada pelos construtores de paz comunitários e pelas iniciativas de formação de paz. Palavras-chave: violência simbólica, criação de espaços, resistência, transformação do conflito, Cisjordânia, Colômbia.

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Brigitte Piquard 

bpiquard@brookes.ac.uk

Reader in Humanitarian Action and Conflict at Oxford Brookes University. She has worked as anthropologist in Asia, the Middle East and Colombia in the areas of culture, architecture and conflict. In 2013 she created the Observatory of Symbolic Violence.

Introduction Symbolic violence, as first coined by Pierre Bourdieu is defined as a “soft, insensible, almost invisible form of violence, exercised mainly by symbolic channels.”1 If physical and psychological violence are commonly understood and recognised, symbolic violence, which insidiously touches and threatens2 groups, values, culture, lifestyle, spaces or world views is often unseen, neglected or minimised. However, symbolic violence proves to have very long lasting impacts on populations and their environments and leads to marginalisation, exclusion, domination and discrimination through a process of normalisation. By impacting lifestyles, spaces and resources, this violence has consequences on socio-political conditions, culture and identities; and in extreme cases, it can cause “an identity impairment of social groups.”3 Although symbolic violence exists in every society, its scale is intensified in harsh situations such as protracted conflict, occupation, forced displacement and extreme marginalisation: situations in which it is no longer exclusively a tool to make soft domination acceptable, but it becomes a means to actively impose discrimination. 1

This cannot be separated entirely from other forms of violence as symbolic dimensions exist in all environments where power is coercively exercised and there are forms of social control, but analysing symbolic violence specifically adds another dimension to the understanding of violence by casting some light on an emotional control.4 This aims to impose an intentional domination on specific groups through daily routines and rituals., which may create confusion for all those affected — victims, bystanders or perpetrators — blurring lines between normality and abnormality. “Symbolic violence silences injustices that collective violence tends to reveal.”5 The aim of this paper is to investigate if and how this complex and neglected notion functions in conflict and post-conflict settings and how it adds another dimension to the understanding of conflict impacts on communities, spaces and placemaking. Lands, territories, homes or their social meanings and the impact of violence on forced displacement and social fabrics have been widely covered in political geography research.6 Using several examples from on-going research in the

Pierre Bourdieu also defines symbolic violence as a “soft form of coercion that manages to impose new social meanings, and these new meanings are legitimated as the power relations underneath the process are hidden”. Bourdieu, Esquisse d’une théorie.

2

Piquard and Swenarton, “Learning from Architecture,” 1-14.

3

Meszaros, “Les violences symboliques,” 16.

4

Colaguori, “Symbolic Violence,” 389.

5

Burawoy, “The State and the People,” 1.

6

See, for example, in the case of the West Bank: Rafi Segal and Eyal Weizman, A Civilian Occupation, or for a more general approach: Giorgio Agamben, “Homo sacer”. Regarding space and conflict in Colombia, see Ulrich Oslender, Comunidades negras y espacio en el Pacífico colombiano; Elsa Blair, “Memoria y poder”.

Here you use both quotation marks and italics. Should you not be uniform?

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West Bank and Colombia,7 this paper investigates how symbolic violence instilled in daily practices alters culture and lifestyle but also self-esteem and self-perception. Once it is acknowledged, the process can be reversed, challenged or the impact of violence can be reduced, and communities can start to recover from it. In order to do so, culture, art and place-making can be used for resilience enhancement during conflicts and for symbolic reparation during the conflict transformation phases.

Imposing Symbolic Violence on Spaces, Lifestyles and Narratives The notion of symbolic violence –which is primarily used to highlight hidden forms of domination legitimised by the social system and sometimes by law such as some gender discrimination or ethnic segregation– is also revealed directly or indirectly in the dialectic of space. This is due to the crucial role played by aesthetics and the perception of referential land and urbanscapes in the definition of collective identities: an aspect too often neglected in conflict or conflict transformation theories and practices.

Figure 2. Hebron: Fenced Street in the Old Market. Photo BSP

Figure 1. Hebron: Old City check-point. Photo BSP

7

Figure 3. Hebron: Salaymeh Destroyed Heritage. Photo BSP

The examples are taken from field work conducted in Hebron and the South Hebron Hills beginning in 2012 (Building Sumud Project) and in Valle del Cauca and in Tolima beginning in May 2014 (Observatory of Symbolic Violence). In both cases, a range of research methods were triangulated: interviews of affected populations, group discussion including members of local institutions; interactive participatory exercises, mainly with young people; and transect walks as well as participatory observations in different households. Students from Oxford Brookes University were associated with this research through field trips. The photos used in this paper are strictly for illustration. The author would like to thank the Hebron International Resource Network (HIRN) and the Hebron Rehabilitation centre (HRC) for their support in Palestine; and in Colombia, the University of Tolima in Ibague and Fecoop in Cali, as well as Kate Angus and Martin Dolan for their valuable comments.

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Figure 4. Hebron: Affixing Symbols on Architecture. Photo BSP

Symbolic violence can be imposed in three ways. The first impacts the use of spaces and mobility (fig. 1). Imposing check points, road blocks, walls and fences using ‘security’ rhetoric leads to land grabs and symbolic redefinition of spaces and time.8 Controlling public or social spaces either by changing shapes or locations, creating feelings of fear when using specific locations or restricting the presence of certain groups, hinders community dynamics (fig. 2). The second way is related to the destruction, re-appropriation or imposition of heritage and lifestyle. Built environment may be seized or destroyed. Restrictions on construction and maintenance may lead to the collapse of vernacular or historical buildings (fig. 3). Also, lifestyle may be changed by imposing different uses of space or cultural practices. Thirdly we have the imposition or restriction of narratives by places being renamed as a result of a new understanding of history or affixing symbols that indicate the dispossession of a social space or a forced reorganisation of public spaces (fig. 4). This impacts social links, resources and livelihoods through forced displacement; and leads to the discriminated use of spaces and the cultural imposition or restriction, resulting in marginalisation, stigmatisation and exclusion. It also regularly leads to the beginnings of physical violence.

Dilemmas of Normalisation The specificity and most ambiguous dimension of symbolic violence is its occurrence in daily life and common situations,9 making it almost ‘invisible’ and insensible’. It becomes, therefore, a form of habitus through internalising the adaptation of practices and of social meanings and living in conformity with the dominant power, which is “both coercive and voluntary”.10 This leads to a process of the normalisation of injustice and domination by both the dominant and the dominated. This is described by Michel Foucault as the “routinization of coded practices that become a ‘normal’ part of institutional functionary”.11 This acceptance or resignation can be considered to be necessary to withstand the daily harassment as well as a negative coping strategy. Thus, one needs to recognise that this process is inevitable, particularly for the younger generation who has never lived outside affected areas. Loss of self-esteem, reduction of resilience and lack of alternatives create the risk that makes people consider some forms of discrimination as bearable or as unavoidable. It can even lead to self-denigration when groups “create an internal complex of inferiority based on the imposed collective images”.12 The dilemma also lies in the need to create some consciousness for the exist-

8

For a further understanding of the unpredictability of mobility see Piquard, “The Politics of the West Bank”, 25-35.

9

Examples could be: crossing checkpoints when going to school. having to mention a fake place of birth when searching for a job, bringing construction material into restricted areas or crossing invisible borders when working in the mountains.

10 Colaguori, “Symbolic Violence”, 395. 11 Foucault, Surveiller et Punir. Bourdieu and Wacquant describe the same phenomenon as ‘naturalisation’ of violence as a strategy of power. See Colaguori, “Symbolic Violence”, 395. 12 Burawoy, “The State and the People,” 1. See also Zea, “Internal Displacement.”

From Symbolic Violence to Symbolic Reparation. Strengthening Resilience and Reparation in Conflict-Affected Areas through Place-(re)making... Brigitte Piquard [ 71 ]


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ence of symbolic violations, making them visible without hindering adaptations, disempowering already marginalised communities or even pushing them to use physical violence. The examples below illustrate this phenomenon. In the West Bank, the spatial occupation of land and the consciously planned narrative has fragmented, isolated and deconstructed spatial references. In Colombia, the struggle for land possession is central to the conflict but wide-spread violence from various groups and State neglect have stigmatised communities and territories and created losses of lifestyle.

Hebron’s old City: Spatial Occupation and Symbolic Violence Hebron is a clear example of community occupation that includes the full array of occupation of

spaces in the Palestinian Territories, such as settlements, checkpoints, patrols and house grabbing.13 Hebronites from the Old City face systematic direct and indirect forms of hardships in their daily lives, including verbal insults, stone throwing, shop burnings, the closure of roads or social services and an inability to fulfil cultural traditions. Occupation has also created economic vulnerabilities and engineered a demographic shift as many native families have been forced to leave the area while at the same time some poorer families have move into the old city.14 Parts of the built heritage have been destroyed to create roads that restrict settlers. This has isolated vernacular houses dating from the Ottoman period which cannot be maintained and, therefore, begin to fall into ruin. In order to avoid the confiscation of empty dwellings, houses have

Figure 5. Hebron: A Caged House on Shuhada Street. Photo BSP

Figure 6. Hebron: Settlers’ Tour in Old City Palestinian Streets. Photo BSP 13 See AIC, Occupation in Hebron and and B’Tselem, Ghost Town Report. 14 Interview with the Social Department of the Hebron Rehabilitation Committee, 23/01/2012.

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been renovated, when possible, by the Hebron Rehabilitation Committee (HRC).15 This has allowed families coming from deprived social backgrounds to settle there, but it has also created suspicion between neighbours who do not know or trust each other. Other mechanisms include: caging one’s own home as a protective measure but at the same time turning a safe haven into a prison; destroying or denying access to places of memories; and undertaking constant observation and control, which results in cumulative stress (fig. 5). Step by step, communities and their heritage, tangible and intangible, are pressured to breaking point. Symbolic violence in Hebron is constituted not only by architectonic artefacts but also by conflicts around differing narratives that impose a different historical reading and understanding that symbolically contest ownership of the land. The landscape has been redesigned by the single ideological rhetoric of a ‘promised land without people for a people without land’, thus imposing a single interpretation of the landscape based on a unilateral perception of ‘authentic ownership’.16 One of the most striking examples of the dispossession of narratives can be found in a ‘settlers’ tour’ conducted by every Shabbat in the main streets of the old city (fig. 6). This entails a massive military and settler presence, along with blocking the streets, searches of houses and the closure of shops. Is purpose is to revisit the history of the architecture of the old city in order to find ‘evidence’ in symbols or facade details of an on-going Jewish presence, thus denying Palestinians’ historical and cultural existence. Forms of normalization can be witnessed in an ‘abnormal normality’ during this daily struggle.17 Impacts are minimised and presented as ‘part of life’. In order to resist this constant pressure,

Palestinians find ways to avoid confrontation: alternative routes are established to avoid checkpoints (by creating passages through houses, rooftops and internal courtyards). Any areas where confrontation is possible are deserted and no-go zones are created, or daily activities are planned taking into consideration searches at check-point.

Central Colombia: Stigmatisation of Spaces and Communities Colombia has suffered decades of conflict over land (this is perceived as being related to livelihoods but is also related to cultural values and emotional attachment). This has led to the worst forms of violence. Symbolic violence and its long lasting impacts on populations living in affected areas or those forcefully displaced are widespread. This is clear in the re-organisation of social spaces such as the replacement of the front door open space by backdoor closed spaces for security and visibility reasons. Thus, connectedness is reduced between neighbours and invisible boundaries are created. These are virtual spaces of fear that lead to changes in lifestyle and livelihood when people abandon mountain fields or neighbourhoods. There is also change in cultural traditions, such as mourning time, in order to avoid public activities after sunset. However, the most striking consequence of symbolic violence in Central Colombia is the stigmatisation of individuals, community and spaces in rural ‘red zones’. This is particularly prevalent for recognised minority groups such as Afro-Colombians or indigenous groups affected by the ‘inaugural violence’ of colonisation, but it also affects informal communities such as campesinos (farmers) and cafeteros (coffee producers) or internally displaced groups who are seeking a rural life (fig. 7).19

15 See http://www.hebronrc.ps/index.php/en/, accessed on March 20, 2015. 16 Jewish settlers in Hebron base this assumption on Genesis, 13:18, which states that Abraham settled in Hebron. Roislien, “Living with Contradictions,” 172-173. Italics or “”? 17 Van Teeffelen & Giacaman, “Sumud - Resistance in daily Life,” 24. Ibid. 18 Bourdieu states that symbolic violence is often based on an inaugural violence, which is a root cause and the origin of domination and injustice. Colonisation was an important factor for this in Colombia as well as the lack of agrarian reform. In the West Bank, however, the creation of the State of Israel and Jewish waves of migrations are forms of ‘inaugural violence’. Burawoy, “The State and the People,” 5. Ibid. 19 Our investigation took place mainly in Florida, Restrepo, Bajo Calima, and Trujillo in Valle del Cauca and in Natagaima and Ortega in South Tolima. It is not representative of all the Colombian rural realities; however, the elements mentioned in this paper were commonly witnessed in all our field observations.

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Figure 7. Trujillo: Military Presence in Rural Areas. Photo ObsSV

Trujillo in Valle del Cauca is a characteristic red zone. The perpetuation of this classification, State financial compensation policies for civil servants accepting to work there and the related stigma is embedded in people’s minds to the extent that people hide the place they are from and change busses several times in order to not be identified as coming from Trujillo. People are very aware that social interactions with people from red zones are feared by outsiders. Young people are conscious of the lack of opportunities and fear the risk of being attracted by drug trafficking; however, they have found that this is unavoidable due to self-stigmatisation (fig. 8). Trujillo is known for its surrounding coffee growing landscapes that are listed as a UNESCO World Heritage site. Despite this status and its potential for tourism, the on-going narrative of violence and fear reinforces stigmas and negative mental images and prevents economic development. Another emblematic example is the Cauca and Magdalena Rivers, which are so important for the lifestyle, the cosmological beliefs and the identity of populations living nearby (fig. 9).20 The worst forms of violence have occurred near rivers that are used as ‘dumping’ sites for the corpses of murdered members of communities. Due to these types of violence, the relationship with the rivers has changed. Fish consumption

Figure 8. Valle del Cauca; example of stigmatisation tree. Photo ObsSV

reduced drastically due to the corpses and consequently traditional livelihoods were destroyed. Furthermore, the sight of the rivers is a constant reminder of horrific events, thus those places of life have been transformed into places of horror and death. The symbolic violence that has been inflicted on indigenous communities is linked to the loss of lifestyle associated with their environment and land (fig. 10). As a result of the displacement of part of the communities, divides have emerged. Non-displaced persons would like to keep the land organised as a large, collective territory, but those willing to return claim individual plots of land for compensation. This puts the traditional organisation of spaces at risk. The way of life of the more ‘urbanised’ displaced returnees is perceived as a loss of authenticity whilst those who stayed, who have often been pauperised, are labelled as ‘seekers of social benefits unable to adapt to new life circumstances’. Indeed, symbolic violence sometimes involves the “moral imposition of irrational beliefs on others”,21 such as the laziness of displaced populations or the internal violence of rural inhabitants. These perceptions are acknowledged and sometimes internalised by the victims who change their behaviours accordingly.

20 Ulrich Oslender mentions the importance of the logic of rivers and the sense of aquatic space in her research related to Afro-Colombian population of the Pacific. Errejon Galvan, “Geografías del terror,” 178. 21 Colaguori, “Symbolic Violence,” 389. See also Zea, “Internal Displacement.” Ibid.

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Figure 9. Tolima: Magdalena River. Photo ObsSV

Figure 10. Natagaima: Focus Group with Pijao Cabildos. Photo ObsSV

Reducing Impacts of Symbolic Violence by Strengthening Resilience

struggle for the right to remain or for displaced members to return.

During conflicts, populations cope and adapt to the impacts of symbolic violence and build on their resilience.22 This can be enhanced by different factors that were identified throughout our field research; they are grouped into four categories (fig. 11).23

The third factor is the existence of a ‘locus of control’,24 found in activism and new livelihood activities. This control refers to the degree individuals feel they can control certain aspects of their life by planning activities, perceiving a future, making choices, visualising alternatives and making decisions. Keeping the traditional means of livelihood alive and being able to diversify them, even in red zones or in occupied locations, and being able to choose locations and plan activities such

The existence of social capital: community, neighbourhood or family cohesion, and connection between groups to united in the face of hardships is very important. Also, counting on the ‘outside world’ (international community or the national government) to be heard or helped is clearly a pre-requisite that is required by affected populations to become resilient in the face of adversity. Keeping a ‘sense of place’ based on environment and culture is the second main factor to stay resilient: particularly the connection and deep affinity with the land and its surroundings, as well as the home and attachment to place. During periods of crisis, staying on the land of origin and continuing traditional activities, maintaining landscapes, master planning and rebuilding home and heritage are sensitive issues as most of the collective identities are embedded in precise territories. Place attachment is reflected in community

Figure 11. Building Sumud Project: 9 Factors of Resilience

22 Resilience can be defined as “the ability of a person, a system or a community to resist, accommodate to and recover from the effects of crises in a timely, ethical and efficient manner.” See UNISDR, “Terminology on Disaster.” 23 Building Sumud Project, Existence is Resistance. 24 Rotter, “Generalized Expectancies.”

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to film events, daily life or abuses; use of social media; the creation of installations, exhibitions or performances in disrupted spaces; schools providing refuge to support younger generations are all important means to seek international recognition and security. They also help to visualise alternatives and reinforce self-esteem. This creates moments of exception, which allow affected populations to remove themselves from the everpresent hardships and distressing pressures; they also aid to bond social relationships (fig. 13).

Towards Symbolic Reparation If resilience allows people to keep on going despite symbolic violence, some processes can help repair damaged social fabrics, collective identity, sense of place and collective self-esteem. Figure 12. Hebron: Roof Gardens Project, BSP. Photo Simon Harris

Figure 13. Bethlehem: Moments of Exception. Performance Near the Separation Wall. Photo BSP

as the creation of roof gardens, are activities necessary to maintain dignity (fig. 12). The last factor that improves resilience is linked to capacity building and ability to express feelings, perceptions or grievances or to give testimonies through education, art, communication and moments of exception.25 The use of cameras

Symbolic reparation can principally be understood as the re-creation and the reconstruction of a collective (often national) narrative showing that the nation is overcoming the past. It is also a move towards restoring dignity and re-assuring non-repetition in order to instil trust in the peace process.26 These general considerations are, of course, essential but they can have limitations. All too often, peace processes are limited to the revision of the past and old narratives through a “process of remembering, expressing, understanding and commemorating the pains of the past.”27 Exhumations, memorials, renaming places are indeed fundamental elements that allow ‘acknowledgment’, ‘mourning’ and ‘closure’ (fig. 14). However, limiting symbolic reparation to an official process simply remembering suffering and pain runs the risk of only focusing on victims of physical violence, without referring to the resilience of ordinary people. Symbolic reparation seeks to avoid legitimizing the history of the majority group or the ruling elite. Instead it allows marginalised groups to express their opinions and understanding -their history-, as well as the positive memories of resilience and adaptations that have helped them thrive (fig. 15).28

25 Csikszentmihalyi mentioned some characteristics of moments of exceptions: an intense focus on the present moment, merging action and awareness, a sense of personal control on the situation, and the experience of the activity as something that is intrinsically rewarding. Csikszentmihalyi, Beyond Boredom, 36. 26 Naidu, “Symbolic Reparations,” 1. See also Dudai, “Closing the Gap.” 27 Naidu, “Symbolic Reparations,” 2. See also Dudai, “Closing the Gap.” 28 Numerous local initiatives in Colombia are taking place. An example is AFAVIT’s work on memory in Trujillo, which is based mainly on suffering memories. http://afavit.galeon.com/

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Figure 14. Trujillo: Memorial Created by the Victims’ Families. Photo ObsSV

A second form of symbolic reparation can be found in the process of challenging discrimination and thus normalisation. This is possible by reclaiming, or temporarily re-occupying, contested or marginalised spaces in order to organise rewarding activities to contest the perception of fears, give pride and re-create self-esteem. An example is a tourist project29 in Natagaima, south Tolima, which presents some of the local indigenous community’s folklore by reviving the popular figure of Matachin. In this case, Matachin is perceived as a carnival embodiment of the ‘devils of the past’, and making fun of him is a way to publicize an alternative image to the violence and to reduce people’s fears. It is also a way to ‘demarginalize’ the Pijao culture, which plays a central role in the area.

Figure 15. Valle de Cauca: Informal Place of Memory. Photo ObsSV

Finally, following our findings on resilience, the (re)creation of public spaces is essential to reduce normalisation and stigmatisation. These social places allow people to meet within the communities, and attract visitors, members of neighbouring communities, external actors and newcomers in stigmatised areas (fig. 16). Those public places

29 See https://www.youtube.com/watch?v=P14OCd3o7EE. This project has not actually taken place. It was quite likely too ambitious; however, it represents an interesting local participatory initiative containing all the essential elements of symbolic reparation. The project ‘plug in Hebron’ from Building Sumud also proposes to recreate a hub in Hebron in order to maintain heritage and reinforce social capital. See http://openarchitecturenetwork.org/node/13412

From Symbolic Violence to Symbolic Reparation. Strengthening Resilience and Reparation in Conflict-Affected Areas through Place-(re)making... Brigitte Piquard [ 77 ]


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Figure 16. Building Sumud Project: Plug-in Hebron. Photo BSP

should, of course, be living spaces and places for collective activities. Finally, all symbolic reparation projects should be considered holistically, taking into consideration economic needs and aspirations for capacity building. These projects can constitute collective empowerment strategies (education, tourism and dialogue), be places for civic debates and dialogue and emphasise the capacity to choose (through consultation and participation) in order to strengthen the locus of control.

Conclusion It is now well understood that conflict or extreme deprivation not only affects populations materially or tangibly, but it also impacts the social fabric of a society, identities, spaces and natural environments. These effects are not the most spectacular or the most horrific but they create lasting invisible wounds that may hinder efforts to create sustainable peace. Root causes of these wounds can be found in the impacts of symbolic violence that affects communities as much as it does individuals. Symbolic violence does not only come from outstanding events but it is found principally in daily life; it affects people’s

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sense of belonging and forces the displacement of dominated and stigmatised groups. All too often minimised or normalised even by its own victims, symbolic violence is clearly a ‘real’ form of violence. Reducing symbolic violence through attempts to preserve deep roots with land or the culture, home or place attachment is essential to avoid the full normalisation of the process.

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Sobre la memoria y la arquitectura: construir la ausencia On memory and architecture: constructing the past Sobre a memória e a arquitetura: construir a ausência Recibido: 24 de agosto de 2015. Aprobado: 18 de marzo de 2016. Modificado: 3 de mayo de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.18389/dearq18.2016.07 Artículo de reflexión

Resumen Una dimensión fundamental de la arquitectura es la memoria, que prepara el escenario para conectar el pasado con el presente y el futuro. Es intrínseca a ella, porque sin saber dónde hemos estado, no tenemos idea de hacia dónde vamos, no tenemos ninguna orientación. Existe un potencial en la arquitectura en su capacidad de narrar la memoria de los pueblos. Este texto plantea la arquitectura como un dispositivo útil para crear vínculos afectivos con el espacio y con el lugar, para preservar y evocar remanentes específicos, conectados con tiempos pasados, memorias y transformaciones en referencia a nuestra vida actual. La arquitectura tiene el potencial de hacer presente y construir la ausencia. Palabras clave: arquitectura, memoria, narrativa, museo, conflicto.

Abstract A fundamental dimension of architecture is memory, which prepares the stage to connect the past with the present and the future. It is an inherent part of it because without knowing where we have been we have no idea where we are going, and we therefore have no direction. There is, however, a possibility that architecture is able to tell the story of people. This article contemplates architecture as a useful tool to create emotional links between space and places in order to preserve and recall particular memories that are connected with times-gone-by, as well as reminders and transformations that make reference to our current lives. Architecture is able to construct and remind us of the past. Key words: architecture, memory, story-telling, museum, conflict.

Resumo Uma dimensão fundamental da arquitetura é a memória, que prepara o cenário para conectar o passado com o presente e o futuro. É intrínseca a ela, porque sem saber onde estivemos, não temos ideia de para onde vamos, não temos nenhuma orientação. Existe um potencial na arquitetura em sua capacidade de narrar a memória dos povos. Este texto apresenta a arquitetura como um dispositivo útil para criar vínculos afetivos com o espaço e com o lugar, para preservar e evocar remanescentes específicos, conectados com tempos passados, memórias e transformações em referência a nossa vida atual. A arquitetura tem o potencial de fazer presente e construir a ausência. Palavras-chave: arquitetura, memória, narrativa, museu, conflito.

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Camilo Isaak 

cisaak@uniandes.edu.co

Arquitecto e Historiador de la Universidad de los Andes, Colombia. Master Architectural History & Theory, McGill University, Canada. Profesor Asistente del Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes, director y miembro del grupo de investigación Historia, Teoría y Crítica de la Arquitectura. El presente artículo hace parte de la ponencia presentada durante el simposio “Arquitectura y Urbanismo para la Paz y la Reconciliación”, organizado por la Revista Dearq de la Universidad de los Andes, en septiembre de 2015, y hace parte de la investigación “Arquitectura y materialidad”, actualmente en curso.

—No nos iremos —dijo—. Aquí nos quedamos, porque aquí hemos tenido un hijo. —Todavía no tenemos un muerto —dijo él—. Uno no es de ninguna parte mientras no tenga un muerto bajo tierra. Úrsula replicó, con una suave firmeza: —Si es necesario que yo me muera para que se queden aquí, me muero. Gabriel García Márquez, Cien años de soledad En septiembre de 2014, apareció un artículo de Aron Heller que llevaba por título: “Holocaust Experts Work to Preserve WWII-Era Items”.1 En este, el periodista del New York Times señalaba los esfuerzos devotos que se estaban realizando para preservar física y digitalmente los documentos donde reposa la memoria de tan fatídica historia de la humanidad. Por esos días, expertos internacionales se reunían en un workshop en el Yad Vashem Holocaust Memorial, en Israel, para discutir los retos éticos y tecnológicos tanto de conservar los antiguos documentos como de digitalizarlos para lograr un mayor y fácil acceso a estos. El archivo del Yad Vashem está compuesto por un vasto cuerpo documental entre los cuales se encuentran documentos originales, libros y microfilmes, que debe tener un trato cuidadoso para su conservación. Entre estos se encuentra, por ejemplo, un diario en precarias condiciones, rescatado del incendio de una sinagoga la Noche de los Cristales Rotos, en noviembre de 1938, por los nazis. En los últimos años, Yad Vashem se ha embarcado en la tarea de recolectar la mayor cantidad de información y objetos de por lo menos unos 1

doscientos mil sobrevivientes y sus parientes. La meta de dicho proyecto, llamado Gathering the Fragments, es reunir la mayor cantidad de artefactos antes de que los sobrevivientes y sus historias se vayan para siempre, porque la mayor preocupación se encuentra allí. En el transcurso de los próximos años, los pocos sobrevivientes que aún quedan morirán y sus testimonios vivos pronto serán cosa del pasado. No habrá ningún ser humano que haya vivido la experiencia y pueda relatarnos lo sucedido. Solo quedará lo que hayamos podido recuperar y preservar. En 1955, el Gobierno griego erigió un monumento a un lado de la carretera que va de Atenas a Tesalónica. Es una estatua de Leónidas, rey espartano, que junto a lo más selecto de la soldadesca de Esparta se apertrecharon en las “Puertas Calientes” (Thermopylae), para enfrentar el poderío de la fuerza invasora persa, dirigida por Jerjes, gran rey de Persia. El monumento fue construido en honor de los hombres caídos en dicha batalla. Los hombres espartanos, criados desde la edad de los siete años para la guerra, soportaron una a una, las oleadas de ataques de los más feroces combatientes del ejército persa. Incluyendo la temeraria guardia personal selecta de Jerjes, los diez mil inmortales. La ira del rey de los persas iba creciendo de manera directamente proporcional a las batallas que perdía frente al puñado de griegos que osadamente se resistían, hasta extremos suicidas, en pro de la libertad. Cuenta la leyenda, que Jerjes prometió borrar todo rastro de Leónidas, incluso su cuerpo, para que la historia nunca pudiera recordarlo a él, ni a sus trescientos hombres.

Heller, “Holocaust Experts Work”.

Sobre la memoria y la arquitectura: construir la ausencia. Camilo Isaak [ 81 ]


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Hoy no queda nada de aquel lugar donde ocurrió este acontecimiento. Al menos dos terremotos, unidos al retroceso de unos cinco kilómetros del mar producido por los depósitos aluviales del río Esperqueo, han generado una transformación geomorfológica en la zona. Lo que antes fue un desfiladero, hoy es una carretera nacional que atraviesa una meseta costera amplia. El mar que antes golpeaba con furia el desfiladero, hoy solo es un murmullo de olas apenas perceptible desde la carretera. Todo ha ido desapareciendo con el pasar de los tiempos, como desaparecieron todos aquellos que vivieron la experiencia y nos legaron, con sus relatos, lo acontecido en aquel agosto de 480 a. C. Solo queda en el lugar una piedra laconia (Lapis Lacedaemonius), traída de Esparta, que lleva inscrito el epigrama compuesto por Símonides de Ceos y recogido por el historiador griego Heródoto que reza: “Caminante, ve a Esparta y di a los espartanos que aquí yacemos por obedecer sus leyes”.2 Desde entonces, “las Termópilas se convirtieron en un ingrediente fundamental del mito —o leyenda— espartano. De hecho, su eco se percibe en toda la tradición cultural occidental en cuanto gesta emblemática de dos peculiaridades de helenos y espartanos: la lealtad razonada a determinada causa colectiva eminente y la abnegación demostrada en su nombre”.3 La causa: la libertad. Aún hoy recordamos la gesta. La memoria se ha conservada mediante diferentes escritos, principalmente del historiador griego Heródoto. En muchas ocasiones, los hombres han utilizado la leyenda de las Termópilas. Los propios espartanos se encargaron de preservar la memoria. Su historia ha servido una y otra vez para recordar la grandeza de un pueblo libre. Recordarnos “el eco del antiguo ideal encerrado en el mito de las Termópilas: es el concepto de que hay valores por los que merece la pena morir, y también vivir”.4 Nos orienta, nos recuerda de dónde venimos. 2

Heródoto, Historia.

3 Cartledge, Termópilas: la batalla, 4. 4

Ibid., 240.

5

Aristóteles, Del sentido y lo sensible, 42.

6

Aristóteles, “De anima”, 432a, 17.

7

Ibid., 432a, 9.

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Estos dos ejemplos nos invitan a preguntarnos sobre el papel de la memoria en nuestro mundo actual. ¿Cómo podemos construir y preservar la memoria? ¿Podemos evocar las experiencias vividas en el pasado a aquellos que no vivieron la experiencia? ¿Podemos construir aquello que se encuentra ausente? Los hombres tenemos la capacidad de recordar e imaginar lugares. Percepción, memoria e imaginación se encuentran en constante interacción. Podemos reconstruir en la imaginación a través de evocar lugares y experiencias que están impresas en nuestra memoria. En el sentido etimológico, la memoria es la facultad psíquica por medio de la cual se retienen y recuerdan ideas e imágenes del pasado. Es un proceso mental que consiste en un sistema de relaciones complejas que hacen parte de la vida y la cultura humana. Existe un potencial enorme en la arquitectura en su capacidad de narrar la memoria de los pueblos. El escritor Paul Auster, al hablar de la memoria la define así: “Memoria es el espacio en donde algo pasa por segunda vez”. Aristóteles, filósofo griego del siglo IV a. C., en su tratado “Sobre la memoria y la reminiscencia”, nos dice que “La memoria, pues, no es ni sensación ni juicio, sino un estado o afección de una de estas cosas, una vez ha transcurrido un tiempo”.5 En la teoría aristotélica de la memoria, esta pertenece a la misma parte del alma que la imaginación. Según él, todo conocimiento deriva de lo que él llama las impresiones sensoriales, es decir, que las percepciones que recibimos mediante los cinco sentidos son tratadas y elaboradas primero por la facultad de la imaginación. Estas imágenes impresas son el material de facultad intelectual. En ese sentido, la intermediaria entre la percepción y el pensamiento es la imaginación. Por esto afirma que “el alma nunca piensa sin un diseño mental”,6 pues “no se puede aprender o entender nada, si no se tiene la facultad de la percepción; incluso cuando se piensa especulativamente, se ha de tener algún diseño mental con el que pensar”.7


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La memoria pertenece a la misma parte del alma que la imaginación. Es como un archivo de diseños mentales que provienen de las impresiones sensoriales, pero con un ingrediente adicional: el tiempo. Las imágenes que guardamos en nuestra memoria no se encuentran en las percepciones presentes, sino en las pasadas. En ese sentido, “puede plantearse la cuestión de cómo es posible recordar algo que no está presente, puesto que solamente está presente la impresión, pero no el hecho”. 8 Dicho “diseño mental” proviene de la impresión sensorial a manera de una pintura mental, “cuyo más duradero estado describimos como memoria”.9 Depende del hombre mismo que dicha impresión dure largo tiempo en su memoria o se borre para siempre. Ahora bien, “si la memoria efectivamente tiene lugar de esta manera, ¿qué es lo que uno recuerda, la afección presente o el objeto que dio origen a ella? Si lo primero, entonces no recordaríamos nada una vez ausente; si lo otro, ¿cómo podemos, percibiendo la afección, recordar el hecho ausente que no percibimos?”.10 ¿Cómo se recuerda lo que no es presente?: Porque el recuerdo no es ni la recuperación ni la adquisición de la memoria. Pues, cuando uno por vez primera aprende o recibe una impresión sensible, no recupera uno ninguna memoria —pues no ha habido ninguna anteriormente—, ni la adquiere uno

ausente, sea la experiencia o el objeto que se quiere recordar. La arquitectura tiene una gran fuerza y un poder de evocación considerable, ya que la memoria es una parte intrínseca de la arquitectura, una parte fundamental, porque sin saber dónde hemos estado, no tenemos idea de hacia dónde vamos, no tendríamos ninguna orientación. “La eterna tarea de la arquitectura es crear metáforas existenciales encarnadas y vividas que concretan y estructuran nuestro ser-en-el-mundo. La arquitectura refleja, materializa y hace eternas ideas e imágenes de la vida ideal”.12 Nos orienta en el mundo, nos hace reconocernos y recordar quiénes somos, de dónde venimos y cómo llegamos a nuestro presente. A través de la arquitectura podemos percibir y entender lo que nos pertenece de nuestro pasado. Para así recordarlo, para “colocarnos en el continuum de la cultura y del tiempo”.13 La arquitectura en su esencia trata con las cuestiones existenciales del ser humano, y en ese sentido, se convierte en depositario de una memoria incorporada en un espacio físico, un recuerdo de un lugar y un tiempo. Podemos a través del espacio construido identificarnos en nuestra existencia. Lo que hemos sido y lo que hemos olvidado. Pallasmaa nos recuerda que “la arquitectura es el arte de la reconciliación entre nosotros y el mundo, y esta mediación tiene lugar a través de los sentidos”.14

por primera vez; solamente en el momento en que el estado o la afección se producen en el interior hay memoria; de manera que la memoria no se produce al mismo tiempo que la afección originaria.11

No obstante, el proceso del recuerdo implica la memoria y va acompañado de memoria, ya que uno recuerda en el presente lo que uno ha visto o vivido en el pasado. Y cuando uno no puede recordar, bien sea porque lo ha olvidado o porque no lo ha vivido, necesita la mediación de otro agente que tenga el potencial de buscar en las impresiones sensoriales para así evocar aquello que está

En cierto sentido, podríamos afirmar que la arquitectura crea una memoria artificial. La creamos para hacernos recordar y así identificarnos. El antiguo “arte de la memoria” estaba fundado precisamente en lugares e imágenes. “Un locus es un lugar que la memoria puede aprender con facilidad, así una casa, un espacio rodeado de columnas, un rincón, un arco, u otros análogos. Las imágenes son formas, marcas o simulacros de lo que deseamos recordar”.15 La arquitectura construye lugares, que son formas impresas en la memoria de los pueblos y que evocan recuerdos:

8 Aristóteles, Del sentido y lo sensible, 43. 9

Ibid., 30.

10 Ibid., 44. 11 Ibid., 45. 12 Pallasmaa, Los ojos de la piel, 71. 13 Ibid., 72. 14 Ibid., 72. 15 Yates, Arte de la memoria, 22.

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[…] porque el recuerdo consiste en la existencia potencial, en la mente, del estímulo afectivo; y este, como se ha dicho, de tal manera que el sujeto es movido o estimulado desde el mismo impulso y de los demás estímulos que él contiene en sí mismo. Pero, se debe asegurar el punto de partida. Por esta razón algunas personas parecen recordar, partiendo de los lugares.16

Esta es la intención de la arquitectura, crear lugares, hacerlos aparecer. Vivimos la arquitectura con nuestro cuerpo. La habitamos, la recorremos, la experimentamos. Nacemos en ella y morimos en ella. A través de nuestro cuerpo y nuestros sentidos vivimos con intencionalidad en el mundo. “Las experiencias sensoriales pasan a integrarse a través del cuerpo, o mejor dicho, en la misma constitución del cuerpo y el modo de ser humano”.17 El papel de la arquitectura, su tarea primordial, es generar interacciones entre el cuerpo, la mente y su entorno. Cualquier espacio proyectado tiene la capacidad de afectar nuestro cuerpo generando asociaciones a cada universo personal. Tiene el potencial de generar experiencias conmovedoras en el ser humano. Puede crear y evocar recuerdos. Tiene la capacidad de aparecer y hacer visible nuestro pasado, aquello que ya está ausente. Colombia es un país hundido en un conflicto que han vivido ya muchas generaciones que no han podido conocer la paz. Actualmente estamos buscando la manera de encontrar la resolución y el fin a este conflicto. Pero la tarea más difícil, y en la que realmente debemos trabajar todos juntos, es en el proceso posterior a la firma de una paz. Es en la reconciliación y en la reparación entre todos y cada uno de nosotros.18 No se trata de ningún modo de encerrar el pasado violento y cruel que hemos vivido durante más de

medio siglo en un solo acto y seguir adelante. Es nuestro deber recordar, preservar la memoria de lo que fuimos, de lo que hicimos para nuestro futuro. Debemos preservar la memoria para siempre, a fin de que cuando los que hemos vivido estos tiempos violentos ya no estemos, el legado de nuestros recuerdos quede en las futuras generaciones. Es tarea de la arquitectura construir la ausencia de los actos que quedarán en el pasado, de aquellos que vivieron y sufrieron el conflicto, de las víctimas. Construir la memoria para los que quedarán, un lugar para que esa ausencia sea evocada y recordada. ¿Es posible hacer eso? ¿Es posible construir y evocar la ausencia? Lo es. “La autenticidad de la experiencia arquitectónica se basa en el lenguaje tectónico de la construcción y en la integridad del acto de construir para los sentidos”.19 Y como ya hemos visto, podemos crear “diseños mentales” en nuestra memoria mediante las impresiones sensoriales. Existen ejemplos desde la arquitectura y el arte que han enfrentado de manera excepcional el papel de la memoria. Son intenciones arquitectónicas que construyen una narrativa, donde algunas directrices son deliberadamente escogidas y presentadas por los arquitectos y artistas, conexas con tiempos pasados, que traen al presente impresiones sensoriales. Son obras que implican una interacción corporal. No se basan solamente en coleccionar objetos y exhibirlos. Es una arquitectura cuya intencionalidad es la de recuperar (rememorar) parte de una atmósfera local, una historia y una identidad, circunscrita en un espacio físico y dentro de un grupo de personas. De esa manera el locus —el lugar— es preservado en él, a través del entendimiento del entorno (medio ambiente), de la existencia humana y de las raíces (locales), a efectos de crear así un nuevo lugar significativo para la vida contemporánea.

16 Aristóteles, Del sentido y lo sensible, 47. 17 Pallasmaa, Los ojos de la piel, 42. 18 En el ámbito colombiano, el debate y los proyectos se han concentrado en áreas de psicología, derecho (justicia transicional) y acciones sociales. El debate y la participación de la arquitectura no se ha hecho presente de manera directa. Algunos proyectos de vivienda para desplazados y reconstrucciones de edificaciones sin ánimo de recuperar la memoria, solamente su uso original. Algunos proyectos como el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación y la Plaza-Monumento a los Policías Caídos son de los pocos ejemplos que tratan desde la arquitectura representar la memoria del conflicto; sin embargo, aún falta crear dichos espacios para la memoria y la reconciliación desde la arquitectura y no desde espacios programáticos desde otras necesidades. Las artes, en general, se han concentrado en su papel de denuncia social y creación de espacios dentro de ambientes artísticos, muy lejos de las comunidades afectadas. La mayoría desde una condición efímera, que por su naturaleza no queda en la memoria colectiva que mire hacia el futuro. 19 Pallasmaa, Los ojos de la piel, 66.

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Es un acto, como nuevo medio, para reescribir la historia día a día, para que nuestro entendimiento del pasado y nuestra conciencia del presente, enraizadas en la memoria de lo que ha sucedido, encuentren un diálogo en nuestro presente. Una reconciliación con nuestro pasado. Así, la arquitectura se convierte en un dispositivo útil para crear vínculos afectivos con el espacio o el lugar, para preservar (rememorar) remanentes específicos conectados con tiempos pasados, memorias y transformaciones en referencias en nuestra vida actual. Su relevancia bien de lo local o de la cultura personal como significado de su historia, memoria e identidad. El Memorial de los niños del Yad Vashem, de Moshe Safdie (1987), nos recuerda la luz de los niños que fueron apagadas tempranamente. Un espacio diseñado para escuchar las voces de los más de un millón y medio de niños asesinados. Es un espacio para permanecer y reflejarse a través de un laberinto de elementos suspendidos en el espacio que generan múltiples reflejos por medio de luces instaladas a manera de velas. Solo algunas fotografías de algunos niños revelan las caras de aquellos que murieron. El silencio, el sonido de las voces y la penumbra, solo iluminada por la imagen poética de luces, evocan al visitante las luces infantiles apagadas durante el holocausto.

Torre del Holocausto. Museo Judio de Berlin, Daniel Libeskind, Berlin

El Museo Judío de Berlín, de Daniel Libeskind (1993-1998), nos recuerda las tres experiencias vividas por los judíos de Berlín: el exilio, la muerte y la continuidad después de la extinción. Libeskind transporta al visitante a través de tres ejes (corredores) que no se comprenden al tiempo. Hay que descubrirlos. Nos hace perder la orientación, dos de ellos no tienen salida, la muerte está representada en un espacio cerrado, iluminado solamente por una pequeña luz cenital. Es en realidad una torre que nos recuerda el sentimiento de estar en las cámaras de gas esperando cerrar la puerta y terminar la vida. El segundo, el del exilio, es un patio exterior, inclinado y conformado por columnas de hormigón que generan un laberinto y que en su parte superior contienen olivos traídos de Israel. Nos recuerda el sentimiento de los miles de judíos que lograron escapar; pero que, como el patio, no tiene salida, solo el permanente recuerdo de dónde se vino. El tercero es la continuidad. La esperanza de vida que a pesar del horror logró seguir en algunos sobrevivientes. Termina en un ascenso a través de una escalera que lleva a las salas de exposición que narran la historia de los judíos en Berlín. Stolpersteine, de Gunter Demnig (1997), un proyecto artístico, recuerda al caminante de la ciudad los nombres de las personas que habitaron

Stolpersteine. Gunter Demnig, Berlín

Sobre la memoria y la arquitectura: construir la ausencia. Camilo Isaak [ 85 ]


dearq 18. ARQUITECTURA Y URBANISMO PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

Monumento a los Judios Asesinados en Europa. Peter Eisenman, Berlin

Memorial a los Romanies y Gitanos asesinados por el Nacional-Socialismo. Dani Karavan, Berlin

los edificios. Son unas piezas a manera de dados de cemento, en cuya parte superior se encuentran grabados en bronce los nombres, las fechas de nacimiento, el nombre del campo de concentración adonde fueron llevados y la fecha de su asesinato. Incrustados entre las aceras de Berlín, en frente de cada casa y edificio donde habitaron y fueron sacados violentamente para nunca más volver. Demnig logra que el caminar por la ciudad sea un constante recordar de aquellas personas.

ravan (2012), nos recuerda todos aquellos que fueron expulsados de sus ciudades natales para encontrar la muerte. Bajo el silencio del Nuevo Parlamento Alemán, el monumento refleja en un espejo de agua las siluetas de los visitantes que se mezclan con el edificio del Parlamento. Alrededor del espejo se dispersan los nombres de las ciudades de donde provenían y los nombres de los lugares a donde los llevaron, los campos de concentración. Solo una piedra en el centro que guarda una flor nos recuerda lo inalcanzable que están aquellos que se fueron.

El Monumento a los judíos asesinados en Europa (FOTO3), de Peter Eisenman (1998-2005), nos lleva a sentir la pérdida de orientación y el caminar solitario sin salida. Ese caminar en fila que diariamente y muchas veces al día los prisioneros de los campos hacían con la imagen en sus cabezas de algún salir por aquella puerta que siempre estaba presente a lo lejos. Caminar en solitario, ya que la distancia entre las estelas de concreto no permite al visitante caminar al lado de otro ser humano. A pesar de estar diseñado como una retícula ortogonal y que el visitante sabe que al final de cualquier camino encuentra la salida, el cambio de topografía hace perder el horizonte, lo cual genera el sentimiento de desorientación, tal como los prisioneros sentían cada vez que marchaban. El Memorial a los romaníes y gitanos asesinados por el Nacional-Socialismo (FOTO4), de Dani Ka-

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Por último, el Memorial a las víctimas de la masacre de Noruega, de Jonas Dahlberg (2014-2015), nos revela la violenta e irreparable pérdida del ser amado. Por medio de un tajar, una sección de la isla donde ocurrieron los hechos, la tierra es separada violentamente, como fueron separados y arrebatados violentamente los seres queridos. Sus familias nunca más podrán tocarlos; así como estas dos partes de tierra tampoco lo pueden hacer. Solo los nombres de los que murieron quedan tallados en la pared generada por la tajada. Entre ellos y los visitantes hay un estrecho de agua, una separación que nos evoca el sentir que se ha arrebatado de sus manos a un ser querido. Todas son intenciones arquitectónicas que han enfrentado el reto, en sus culturas particulares,


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de mantener la memoria de sus pueblos, sus acciones y sus actos de reconciliación. No son obras efímeras, son obras permanentes, intenciones arquitectónicas construidas en los lugares más importantes de la ciudad o donde ocurrieron los hechos. Al contrario de borrar los acontecimientos de la memoria, la construyen en el lugar. Cada uno de estos proyectos ha interiorizado el paisaje, el contexto y el sentido de la memoria con el proyecto imaginado. La forma de moverse en el espacio, la orientación, la escala y las proporciones hacen sentir a los visitantes, tanto locales como extranjeros, tensiones entre su cuerpo, el espacio y la historia que los propios edificios, como lugares creados, revelan y evocan en cada una de las propuestas. Generan resonancias en sus espacios. Experiencias memorables en las cuales la arquitectura, el espacio, la materia y el tiempo se funden en una única dimensión. Son lugares de la experiencia. Evocadores de reminiscencias del pasado. Lugares construidos que invitan a tomar conciencia y posición frente al pasado, lugares que invitan a tomar una postura política frente al uso de la memoria y particularmente frente a la barbarie del ser humano contra sí mismo. Susan Sontag nos recuerda que “la memoria es, dolorosamente, la única relación que podemos tener con los muertos. Así la creencia de que la memoria es una acción ética yace en lo más profundo de nuestra naturaleza humana”.20 Recordar es una acción ética y la arquitectura tiene la responsabilidad de permitir el recuerdo.

y de experiencia. Solo lo que aparece en los libros de historia, crónicas periodísticas y las marchas y protestas de los familiares de los seres queridos. La arquitectura tiene el deber de materializar la memoria, que no olvidemos nuestro pasado.

Bibliografía 1. Aristóteles, Acerca del Alma. Madrid: Gredos, 2010 2. Aristóteles. Del sentido y lo sensible & Sobre la memoria y la reminiscencia. Madrid: Aguilar, 1962 3. Cartledge, Paul. Termópilas: la batalla que cambió el mundo. Barcelona: Ariel, 2007. 4. Heller, Aron. “Holocaust Experts Work to Preserve WWII-Era Items”. New York Times, 14 de septiembre de 2014, http://www.nytimes.com/ aponline/2014/09/14/world/middleeast/ap-ml-israel-holocaust-conservation.html 5. Heródoto. Historia, 5 vols. Gredos: Madrid, 2000. 6. Pallasmaa, Juhani. Los ojos de la piel. Barcelona: Gustavo Gili, 2006. 7. Sontag, Susan. Ante el dolor de los demás. Madrid: Alfaguara, 2003. 8. Yates, Frances. El arte de la memoria. Madrid: Siruela, 2005.

En nuestro caso, el que nos ha legado el conflicto colombiano por décadas, la arquitectura tiene el deber ético de construir y preservar la memoria, lugares de reconciliación. Aún como país no lo hemos hecho de manera contundente. En nuestra tradición hemos hecho lo contrario. Construimos nuevamente sobre los hechos, borrando su memoria y no dejando rastro alguno. Algunas veces hasta cambiando de sitio. El Palacio de Justicia es el mejor ejemplo de esto. Sobre el lugar de la tragedia y la masacre, se construyó uno nuevo. Ninguna generación posterior a este aterrador evento tiene algún indicio o manera de saber lo ahí sucedió. Desde el punto de vista físico, material 20 Sontag, Ante el dolor de los demás.

Sobre la memoria y la arquitectura: construir la ausencia. Camilo Isaak [ 87 ]


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El trabajar en Bombay: la ciudad como un generador de práctica Working in Mumbai: The City as Generator of Practice Trabalhar em Bombaim: a cidade como um gerador de prática Traducción del texto original en inglés, elaborada por Jaimie Brzezinski  jaimiebrzezinski@yahoo.co.uk

Arquitectos y diseñadores que trabajan en la India se enfrentan en la actualidad con una completa gama social, cultural y económica, y todos estos fenómenos moldean el espacio construido a velocidades extremadamente rápidas. En este proceso, el rol de los arquitectos profesionales ha sido marginalizado: en la práctica convencional, por lo regular obsesionada con la especialidad, el profesional no encaja en este amplio panorama; pero, en cambio, elige operar con la especificidad de un sitio o de un problema particular, y en este proceso, generalmente, se desconecta del contexto de la práctica. Por lo tanto, nuestro enfoque en “El trabajar en Bombay” ha sido el de utilizar la ciudad y la región en las cuales realizamos nuestra operación como un generador de práctica, como una manera para de evolucionar hacia una aproximación y hacia un vocabulario arquitectónico que se nutre de una definición más elástica de la profesión, que interpreta múltiples disciplinas que, a la vez, son válidas y que interactúan con este paisaje urbano cinético de las ciudades indias y de sus regiones periurbanas.

no son solo acerca de la especificidad local, sino, en el mundo actual, acerca de que la potencia del diseño radica en la forma en que las diferencias están, quizás, interconectadas en el ámbito mundial. Y así, en el uso de la ciudad como un generador de nuestra práctica, las metanarraciones son fundamentales para situar la práctica en un contexto aún más amplio, ¡en el “contexto” del contexto!

Más aún, en el discurso arquitectónico, especialmente el actual, las evocaciones de la especificidad local (fetichización de lo local, bien sea artesanal o tradicional) son una manera simplista de criticar los efectos homogeneizadores de la globalización. Esto se traduce en “el fetiche de la especificidad local” como una manera de resistirse a lo global, en el mejor de los casos, a un gesto superficial y quizás simbólico. De hecho, la idea de que la globalización equivale a homogeneidad no es ahora un objeto útil de resistencia, ya que durante mucho tiempo ha sido manoseada y se ha convertido en improductiva para nosotros como diseñadores. Esto se debe a que las diferencias

Con la globalización y la emergencia de una economía basada en el servicio postindustrial, en varias ciudades de la India el espacio urbano se ha fragmentado y polarizado a punta de empujones de ricos y pobres para acceder a las comodidades. Además, más o menos, el Estado ha renunciado a la responsabilidad de proyectar una “idea de la India” a través del entorno construido y físico, como lo había hecho en la era de la postindependencia con las distintas capitales-estados, el Gobierno y los campus educativos en todo el país. Hoy en día los principales proyectos dirigidos por el Estado son las carreteras, los pasos elevados, los aeropuertos, las redes de telecomunicaciones

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Estas metanarrativas van desde las preguntas por la disyuntiva sobre el modernismo hasta el proyecto de modernización aplicado a una sociedad tradicional como la India, una condición en la cual la modernidad estética llegó antes de la modernidad social o en la cual la evolución de la democracia en la India se da con la apertura que este país dio a su economía y la transición fuera del Estado socialista en la década de los noventa. De hecho, la India urbana en esta posliberalizada economía se ha caracterizado por contradicciones físicas y visuales que colisionan en un increíble paisaje plural contaminado de polaridades.


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Rahul Mehrotra 

mehrotra@gsd.harvard.edu

Professor of Urban Design and Planning / Graduate School of Design / Harvard University

Figura 1. Arquitecto Rahoul Mehrotra. 1er Simposio internacional Revista Dearq “Arquitectura y urbanismo para la paz y la reconciliación”, septiembre 14 y 15 de 2015. Fotografía de Oscar Prieto Novoa.

y las redes de electricidad que conectan los centros urbanos, pero que no contribuyen a determinar o a guiar su estructura física. Consecuentemente, en la economía posliberalizada de la India, las ciudades y sus pujantes periferias se han convertido en zonas para el desplazamiento de las responsabilidades y, coetáneamente, en una relación que evoluciona entre lo privado y lo público. Hoy en día, el capital privado elige construir ambientes que están

aislados de su contexto, sin las cargas de facilitar la ciudadanía o de conformar un lugar necesario en una ciudad real. Estos conjuntos residenciales cerrados adoptan la forma de torres verticales en el interior de la ciudad y compuestos suburbanos que se expanden en las periferias. De hecho, en la economía controlada por el Estado, la relación física entre diferentes clases estuvo a menudo dirigida de acuerdo con un plan maestro fundado sobre el derecho a la vivienda y con la cercanía al empleo. En la nueva economía, la fragmenta-

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ción del servicio y de los locales de producción ha dado lugar a un nuevo urbanismo tipo bazaar que ha tejido su presencia a lo largo de todo el paisaje urbano. Por lo tanto, “El trabajar en Bombay” es acerca de la negociación de un paisaje en el que los flujos globales no se eliminan y reconstruyen paisajes que se ven obligados a ocupar fisuras locales que crean fascinantes condiciones híbridas y una impactante contigüidad. Este es un urbanismo creado por aquellos que se encuentran fuera de la élite dominante de la modernidad formal del Estado; esto es a lo que Ravi Sundaram se refiere, a la modernidad como una modernidad “pirata”, que se desliza bajo las leyes de la ciudad para, simplemente, sobrevivir sin ningún intento consciente de construir una contracultura. El desafío del diseño en esta condición es ¿cómo hacer para que estos dos mundos se nublen, se crucen y que los umbrales entre ellos se suavicen espacialmente? Entonces, en cuanto profesional, la cuestión acerca del acceso social y su clara relación con las formas en las cuales se articulan las disposiciones espaciales se convierten en una cuestión crítica. La idea de la modernidad “pirata” y la ciudad fragmentada resultante no es acerca de la ciudad del pobre, o de los modelos comunes de formales e informales y otros archivos binarios (a menudo utilizados para explicar las ciudades en desarrollo en América del Sur y Central, Asia y África). Es un espacio cinético, uno donde estos modelos se derrumban para convertirse en entidades singulares en el espacio y donde los significados son siempre cambiantes y borrosos. En este espacio, el espacio de la ciudad cinética, los profesionales deben centrar nuestra atención. Y las preguntas entonces surgen: ¿podemos diseñar para este espacio como arquitectos, conservacionistas, diseñadores urbanos y planificadores? ¿Podemos diseñar con una mente dividida? Y lo más importante, ¿cómo podemos estar inspirados por la inteligencia del diseño de la ciudad cinética para actuar e intervenir como diseñadores y activistas en nuestras propias localidades? Nuestro enfoque en “El trabajar en Bombay” ha sido el de no solo utilizar la ciudad como un generador de práctica, sino también, continuamente, ubicar este contexto urbano en el contexto

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ampliado del cambiante paisaje democrático de la India. De esta manera, no solo se trata de contribuir, de alguna manera, con esta amplia discusión, en cuanto diseñadores, sino —más importante— de evolucionar un enfoque, un vocabulario arquitectónico que se nutre de ese evolucionado contexto urbano y de ese contexto amplio (y siempre cambiante) en el que la ciudad se encuentra enclavada. Con el fin de hacerlo efectivo, la ciudad de Bombay ha servido como un laboratorio a partir del cual la práctica ha extraído lecciones a través de nuestra participación en una amplia gama de actividades en la ciudad. Estas experiencias, a su turno, han sido consistentemente tejidas dentro de nuestra aproximación de diseño y nos han permitido desarrollar un vocabulario arquitectónico que conecta elementos arquitectónicos y espaciales del pasado con una aproximación contemporánea para construirla en un contexto urbano en el cual la mayoría de nuestros trabajos están ubicados. Además, a diferencia a estar ubicado en otros centros regionales de la India, en los cuales la imposición de una agenda cultural y regional específica sobre sus arquitectos puede exigirles que se ajusten a demostrar sus credenciales étnicas, al estar en Bombay y al trabajar desde la ciudad es, en muchos aspectos, una garantía de un grado de libertad conceptual que permite una modulación de lo tradicional con lo contemporáneo, donde cualquier cambio que se piensa resulta apropiado. Este entrelazamiento de tiempos, de actitudes, de uniones y de separaciones del pasado y del presente es lo que históricamente ha creado el caleidoscopio urbano de la ciudad de Bombay. Pluralismo de forma y su coexistencia son inevitables en una democracia y, probablemente, las colisiones entre estas diferentes formas de urbanismo son cercanas e inevitables. Por lo tanto, disipar estas polaridades y suavizar los umbrales entre estas formas dispares de urbanismo es el real desafío del diseño. Por ende, facilitar las conexiones y las redes entre las formas dispares es una manera de facilitar estas dependencias sinérgicas. ¿Pueden las fronteras ser deconstruidas y suavizadas y los límites disipados espacialmente? ¿Podría esto convertirse en la base para una discu-


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Figura 2. Arquitecto Rahoul Mehrotra. Fotografía de Oscar Prieto Novoa.

sión racional sobre coexistencia? O ¿es inevitable el urbanismo emergente e inherentemente paradójico en una situación en que coexisten estas diferentes formas de urbanismo y sus particulares estados de física utopía y distopía? ¿Puede, realmente, ser imaginada la configuración espacial de cómo esta simultaneidad se produce? O ¿es inevitable que las ciudades se moldeen a una sola imagen, donde la arquitectura es el espectáculo único de la ciudad, tal y como varias ciudadesestados de todo el mundo lo han demostrado recientemente? La ciudad cinética, obviamente, no puede verse como una herramienta de diseño, sino como una exigencia acerca de que las concepciones urbanísticas que crean y facilitan ambientes son versátiles y flexibles, resistentes y lo suficientemente ambiguos como para permitir que florezca esta cualidad cinética de la ciudad. En este ambiente, cargado de dualidad, coexisten simultáneamente “muchos momentos” comprimidos, sobrepuestos y yuxtapuestos entre sí, que yacían al “inicio” de nuestra práctica. En este espacio esquizofrénico y detenido en el tiempo, pasamos una gran parte de los primeros cinco años de nuestra práctica (desde 1990 a 1995), descifrando los patrones que constituían el medio

ambiente en que estábamos trabajando. La investigación se convirtió en la actividad predominante, en el mecanismo para entender la ciudad. Observamos la arquitectura, la historia urbana, las áreas históricas documentadas, así como los centros urbanos contemporáneos y la arquitectura; trabajamos con legislación de conservación, interactuamos con grupos locales de historia, trabajamos en las políticas para el reciclaje de la tierra en la ciudad y toda una gama de actividades que nos involucraron con los problemas de esta. Por medio de estos compromisos estuvimos expuestos a los diferentes mundos que existían en la ciudad y a los diferentes “tiempos” que crearon estos otros mundos. Atravesar estas diferencias mientras se respeta su integridad y sus aspiraciones, se convirtió en algo así como una obsesión. En cuanto arquitectos, ¿cómo trabajamos por la variedad de mundos de la ciudad? ¿Cómo respondemos al mismo tiempo por el pasado, el presente y el futuro? ¿Cómo hacemos esto cuando todos estos tiempos existen simultáneamente? Además de estas cuestiones futuras, la idea de tradición y pasado es también una cuestión que debemos afrontar necesariamente en estos con-

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textos. Por medio de nuestra investigación sobre la ciudad, fuimos conscientes del hecho de que el modernismo perpetuó una manera de pensar tipo tabula rasa en la generación anterior de arquitectos, quienes creen que “¡han visto el futuro y funciona!”. En respuesta a esta situación, trabajar en el contexto de Bombay y la India, la práctica más allá de sus trabajos arquitectónicos, ha comprometido también el abordar no solo los problemas del paisaje urbano contemporáneo, sino también la identificación de que aspectos de nuestras ciudades históricas tienen una continua utilidad para nuestro incipiente urbanismo poscolonial. Así, la profesión se ha comprometido, activamente, con los proyectos de conservación urbanos de Bombay, con miras a facilitar la gentil transición de nuestras ciudades históricas al medio urbano emergente. Más allá de la conservación urbana, la práctica se involucra con la construcción de proyectos de conservación en Bombay, donde el interés que tenemos en esta área de trabajo es la de una “conservación creativa”. Aquí se crea un diálogo crítico entre lo antiguo y lo nuevo. Por lo tanto, nuestro interés se centra en el reciclaje de la construcción y de espacios en los cuales la revitalización de un edificio, por medio de un patrón de uso contemporáneo, se ve como el generador del proceso de conservación. Como arquitectos nos sentimos capacitados para hacer esto, ya que como diseñadores uno puede ver oportunidades que existen en la reorganización de un edificio histórico. Como práctica hemos aprendido mucho sobre el diseño a partir de la conservación, lo cual ha informado nuestro trabajo enormemente. Creemos que el diseño de un buen edificio moderno y el involucramiento con la conservación de un edificio histórico no son realmente prácticas diferentes. En adición a estos amplios temas relacionados con el contexto, en los cuales hemos estado trabajando, hemos tomado conciencia incluso de los desafíos físicos del contexto, que son situaciones más relacionadas con edificios en los trópicos. Naturalmente, la cuestión más directa y, quizás, la más relevante es la asociada con el clima, el estilo de vida y su interrelación; esto es, de qué manera las personas de culturas y climas particulares utilizan los edificios. ¿Cómo pueden cambiar las actividades dentro de un edificio a di-

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ferentes horas del día y en diferentes meses del año? Dormir o pasar la mayor parte del día en el patio o en el porche es bastante posible en los trópicos. De hecho, los europeos pagan grandes sumas de dinero por disfrutar de esa experiencia en hoteles de Asia tropical. Esta idea se extiende a la ciudad, donde la calle, los salones de juegos y otros espacios abiertos son, prácticamente, clubes para la vida social y cultural. La soltura con la que las actividades se organizan afecta la forma del edificio. En diferentes momentos, los espacios que pueden ser alterados, que son neutrales para múltiples usos, son convierten los que tienen un mayor valor. A veces, los espacios ambiguos e intermedios son recreados de una manera mucho más rica que los espacios estáticos ceremoniales con funciones estrictas o patrones usados o delineaciones, por ejemplo, edificios convencionales que crecen fuera de los paradigmas occidentales. Los aspectos que se tornan críticos son aquellos tecnológicos que generalmente están enlazados con aspiraciones culturales. Con las tecnologías cambiantes, la forma de los edificios en los trópicos ha transformado, a menudo, el manejo de nuevas imágenes de edificios que supuestamente representan aspiraciones culturales. Los edificios con cortinas de cristal son una caja de cristal que tradicionalmente simboliza al “poder corporativo”. Una caja sellada herméticamente, llena de aire acondicionado, se convierte en el símbolo de la aspiración corporativa. Así mismo, el imaginario proveniente de los hoteles lujosos se infiltra en el interior de las casas y así sucesivamente. Nuevos materiales, aire acondicionado, nuevas tecnologías en los edificios, han movido la arquitectura del trópico más cerca de una respuesta global, ambas en términos de formas arquitectónicas per se, así como las aspiraciones de las cuales surgen estas nuevas arquitecturas. Similarmente, en relación con la tecnología en los trópicos, sobre todo en el Asia tropical, diferentes respuestas económicas, en distintos países, han variado de modo drástico. Por ejemplo, los materiales escogidos en Singapur son ilimitados, ¡quizás tal vez limitados solo por costos! Mientras que en la India, la disponibilidad de materiales es limitada y, por lo tanto, una mayor experiencia con esos materiales básicos limitados se refleja en los patrones limitados del diseño de los edificios y su


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vocabulario. La articulación de los elementos del edificio y de los materiales en que están construidos incide de manera directa en cómo se sostiene y se mantiene el edificio a lo largo del tiempo. En los trópicos, tradicionalmente, los edificios habían sido heterogéneos en su composición, con muchas partes que de forma conjunta habían respondido a los diferentes aspectos del clima, bien fuera protegiendo el edificio de la lluvia o permitiendo circular la brisa, mientras concedían uso a espacios que se encontraban protegidos. El deterioro era retardado gracias a la incorporación de elementos que restringían la directa exposición al agua lluvia. Esto creaba un extremadamente rico y, a menudo, pluralista vocabulario de texturas y modulación. El modernismo reversó esto. Además de la abstracción de forma en la medida de la modulación mínima, el modernista creyó que el uso de grandes áreas con un único material tendía a prolongar la vida de los edificios. Esto, además de cambiar la forma misma del edificio, también retiró la destreza del proceso de construcción, porque el grado de articulación de los distintos elementos de construcción (persianas de las ventanas, cornisas, cofias, moldes de goteo, etc.) se redujo al mínimo con el cambio de actitudes a la estética, así como las actitudes hacia la conservación a lo largo del tiempo.

cutamos este tema con la misma importancia para la vivienda o infraestructura asequible, pues esto influye en otros aspectos que tratamos en los trópicos, especialmente en la India. El Modernismo intentó imponer sus valores estéticos puritanos en una sociedad altamente plural. Con ello la arquitectura, con independencia de la región de la India, fue relanzada de alguna forma a un molde similar. Por otro lado, en el paisaje común de las casas construidas por sus propietarios y asentamientos ilegales, pequeños pueblos en los trópicos asimilaron el modernismo sin la inhibición del purismo que fue seriamente promovido por sus propagadores. Patios, chajjas, balcones y una serie de elementos que encontraron su camino en la apertura de la caja sellada, de su generador original. De hecho, el Modernismo había establecido una dualidad clásica en las ciudades de los trópicos, con una parte del paisaje consistente en “modernos” edificios y la otra mitad de edificios que utilizaban la sabiduría colectiva de muchas generaciones. Así, los urbanos pobres, inventivos y resistentes, han construido en condiciones precarias utilizando medios mínimos para crear refugio. Esto dio lugar a una situación en la que dos mundos existieron en un mismo espacio, pero lo construyeron y utilizaron de manera diferente. Uno de

En la mayoría de los edificios “modernos”, cuando se removieron dichos elementos, fue necesario utilizar un sellante, y así la “impermeabilización” sustituyó el intento de reducir el “desgaste” del edificio a lo largo del tiempo. La diferencia fue, por supuesto, la forma en que se desgastaron los edificios. La irregularidad era evidente en una larga superficie visualmente desagradable y que fue acentuada por el normal proceso de desgaste, en comparación con el suave desgaste de los elementos salientes, de manera que la luz y la sombra afectaron las paredes. En ese sentido, los edificios “modernos” de la India tropical fueron y no están diseñados para las condiciones medioambientales; de hecho, se ha tratado de convertir en algo positivo este proceso natural e inevitable en una ventaja visual y arquitectónica. Esto nos lleva a un aspecto importante para la arquitectura en la India: desarrollar una estética asequible o apropiada. Es fundamental que dis-

Figura 3. Arquitecto Rahoul Mehrotra. Fotografía de Oscar Prieto Novoa.

El trabajar en Bombay: la ciudad como un generador de práctica. Rahul Mehrotra [ 93 ]


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Figura 4. Arquitecto Rahoul Mehrotra. Fotografía de Oscar Prieto Novoa.

ellos, un mundo permanente, monumental en su presencia y construido de materiales sólidos. El otro, construido con materiales transitorios, modestos en su presencia, pero creado de manera intuitiva, respondiendo a la básica necesidad de crear refugio. Esta representación de las clases a través del entorno construido naturalmente se traduce en una forma aguda de polarización en las ciudades que cuentan con solo una distinción física. La arquitectura, por defecto, cumple un papel crucial en la construcción de esta polaridad. Y entonces la pregunta para los diseñadores surge en ¿cómo esta polaridad se puede desvanecer o no los umbrales entre las diferentes clases en la ciudad pueden suavizarse? Y esto nos lleva a la última cuestión del acceso social y lo que esto podría significar para un profesional en una democracia como la de la India. En Bombay, la fuerza centrífuga del urbanismo ha creado densidades sin precedentes, donde la presencia humana en el espacio urbano es abrumadora. Así, en esta condición, para cualquiera que trate con las disposiciones espaciales, con umbrales y con adyacencias entre la gente, se vuelve crítica. Así, en cuanto profesional, la cuestión del acceso social y su clara relación con las formas en que se articulan las disposiciones espaciales se convierten en una cuestión frente a la cual debemos estar muy sensibilizados. Las personas son un componente importante en el paisaje urbanístico y arquitectónico al cual se

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han dedicado a organizar y reorganizar. En este paisaje cargado de dualidad, el diseñador tiene que aceptar estas dualidades en sus propios términos, dándole validez a la vez, porque cuando estas imágenes caleidoscópicas se comprimen juntas, toda una gama de posibilidades estilísticas se da a conocer. ¿En qué medida la práctica racional y rigurosa del Modernismo, con su agenda social, tal vez podría ser yuxtapuesta con la espontaneidad y la sabiduría convencional para crear una arquitectura apropiada que represente una realidad particular? Por lo tanto, destilando estas observaciones, uno podría decir que una estética asequible en la India tropical podría evolucionar a partir de cuatro importantes consideraciones de diseño, a saber: 1. Una economía de la configuración espacial, aquella que facilite y promueva ajustes del estilo de vida al entorno local, mientras que promueva un ambiente cómodo. 2. Una economía de elementos arquitectónicos, tanto en el sentido de gestos estilísticos como en el uso apropiado de la tecnología y su sostenibilidad en términos de desgaste y de impacto ambiental. 3. Los patrones incrementales, a fin de permitir el crecimiento y la apropiación del entorno por parte de sus usuarios. Para ello es esa capa que potencialmente produciría un impacto estético y, por lo general, a un costo extremadamente bajo. 4. La suavización de los umbrales y la pregunta de acceso social a través del diseño o la difuminación física de las polaridades inherentes y las desigualdades que se producen a menudo en las democracias. En nuestros proyectos, la aproximación ha sido crear sinergias entre esos factores en el diseño de edificios. Ello nos ha permitido posicionar nuestro trabajo en un contexto democrático como el de la India. Más aún, hemos intentado abstraer e interpretar arreglos espaciales, así como elementos de los edificios, para alcanzar una sensibilidad contemporánea, al igual que un vocabulario. El intento, entonces, es combinar materiales, yuxtaponer artesanías convencionales con materiales industriales y organizaciones tradicionales espaciales con la organización de espacios contemporáneos. En suma, hacer representativos los múltiples mundos, las múltiples dualidades y plu-


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ralismos que vívidamente caracterizan la India, así como el paisaje del sur de Asia. A medida que el mundo y el sur de Asia, en particular, se vuelven cada vez más globales, debemos ser cautelosos sobre aceptar que las cosas son más parecidas, porque empiezan a verse similares. Cuando nos comprometemos con una exploración más profunda del sitio en el que nos movemos —un entendimiento que se enriquece con la realidad objetiva, así como con la percepción subjetiva del sitio—, las diferencias surgen de modo más sorprendente que antes, cuando en realidad las diferencias estuvieron aseguradas (cuando las cosas se vieron diferentes). Por lo tanto, los arquitectos tendrán que encontrar formas más rigurosas de definir el emergente y complejo tejido cultural, de múltiples aspiraciones en el paisaje de la democracia rebelde de la India y, aún más importante, para ver este tejido cultural como un paisaje en constante evolución. En palabras de Arjun Appadurai: “la cultura es un diálogo entre las aspiraciones y tradiciones sedimentadas. Entonces, en estas interpretaciones [que nosotros como diseñadores hacemos de un lugar o cultura], las ideas del futuro, así como aquellas acerca del pasado, necesariamente tendrán que ser que ser embebidas y nutridas”. El entorno altamente plural del paisaje de la India requiere mecanismos de planificación y diseño y actitudes que negocien continuamente entre las diferencias. Es entonces la arquitectura el único instrumento para la creación de lugares y temporalidades con condiciones para la vivienda y la celebración, para el Estado y el mercado, para el empoderado y para los pobres, en lugar de permitir que una entidad prevalezca y rehaga la ciudad a su imagen. Esto es lo que hace únicos y desafiantes el trabajo en Bombay y el paisaje de la India. Una vez que el arquitecto ve estas múltiples diferencias que son, a la vez válidas, el reto es cómo ir más allá de sus binarios polarizados, que es realmente el espacio en el que vamos a participar con la arquitectura, la naturaleza y la sociedad de manera más significativa.

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dearq 18. PROYECTOS

Arquitectura para la paz y la reconciliación: Proyectos Carolina Blanco Chaparro, PhD La siguiente selección de proyectos arquitectónicos presenta una variedad de perspectivas hacia la paz y la reconciliación, que se ha querido reunir en esta edición de la revista Dearq. Para comenzar, se observa un edificio que penetra profundamente como una herida en la topografía que lo acoge, y que invita a reflexionar mediante la arquitectura sobre la intensidad del dolor causado por el conflicto interno. El “Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión – LUM”, es un espacio construido por el Estado peruano, a través del Viceministerio de Interculturalidad, que propone reconocer y dignificar a las víctimas del período de violencia en ese país, constituyéndose en un ejemplo donde la arquitectura es empleada para albergar, de manera simultánea, un proyecto cívico, pedagógico y cultural. Si bien el LUM es un proyecto representativo para centenares de víctimas a nivel nacional, otras construcciones de menor escala, son fundamentales en el proceso de concientización y fortalecimiento de la memoria colectiva. Dado que cada víctima es importante, e igualmente dolorosa la secuela de violencia, las comparaciones cuantitativas pierden sentido pero no las acciones que surjan para recordar y honrar a los ausentes. La “Casa de la Memoria y Espacio Comunitario de Pueblo Bello” en Antioquia, Colombia, representa simultáneamente, un espacio de duelo y esperanza. Es un escenario compuesto mediante el diseño participativo, donde arquitectos, artistas, trabajadores sociales y la comunidad, definen una estructura narrativa que toma forma en un edificio que rememora el pasado y permite soñar un mejor futuro. También en territorio colombiano, la “Biblioteca Pública de Villanueva” en el Casanare, revela desde su concepción una amplia comprensión del lugar, el clima y la técnica artesanal, dando muestra de la utilización de materiales locales desde una dimensión ética y ambiental al vincular miembros de la comunidad y sus saberes tradicionales, reinterpretados dentro del proceso de construcción del edificio. Esta sensibilidad y comprensión del medio local produce como resultado un proyecto de carácter monumental pero con una serenidad y unidad formal y material destacada. Por su parte, los dos proyectos en la India introducen el tema de las diferencias de casta inmersas en tradiciones culturales milenarias y socialmente validadas. La oficina RMA propone desde la arquitectura una aproximación basada en el respeto, recualificación y mejoramiento de las condiciones de interacción, para los grupos menos favorecidos. El proyecto “Hathigaon” es emblemático al lograr establecer un diálogo con entidades gubernamentales, para sacar adelante un plan que beneficia a un grupo de una minoría religiosa con baja capacidad adquisitiva y en necesidad de una vivienda muy particular. Localizado en terrenos secos anteriormente dedicados a la extracción de arena y con acceso limitado al agua, la “Villa Elefante” consigue paulatinamente y contra pronósticos encontrados, una verdadera reconciliación con el medio ambiente, la fauna y la comunidad que lo habita.

1. Biblioteca pública de Villanueva 2. El lugar de la memoria, la tolerancia y la inclusión social 3. Casa de la memoria y espacio comunitario 4. Edificio de oficinas corporativas 5. Villa Elefante

Barclay & Crousse Architecture. Miraflores - Lima, Perú, 2010 [ 97 ]


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El lugar de la memoria, la tolerancia y la inclusión social Barclay & Crousse Architecture Miraflores - Lima, Perú, 2010 Fotografías: Cristobal Palma

El “Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social – LUM” se localiza en Miraflores, al borde de la Bahía de Lima, hacia el final de escaleras y rampas esculpidas sobre el terreno. Integrado al sistema de farallones y quebradas que conforman el acantilado que separa a la ciudad del Océano Pacífico, el proyecto se incrusta en la topografía de manera transversal. El LUM se describe como un espacio vivo y en construcción, dirigido especialmente a los jóvenes que no vivieron el periodo de violencia. Promovido por la Comisión de la Verdad del Perú, este proyecto fue elegido como ganador del Concurso Nacional de Arquitectura realizado en marzo de 2010, cuyo jurado internacional contó con la participación de arquitectos como Keneth Frampton, Rafael Moneo y Francesco dal Co, entre otros. Para su realización se contó con donaciones de la Unión Europea y los gobiernos de Alemania y Suecia. Su ejecución estuvo a cargo del Proyecto de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El proyecto busca suturar la herida provocada por la construcción de una vía vehicular que une a la ciudad con las playas situadas al pie del acantilado y constituye un farallón artificial mediante un edificio compacto. La obra adquiere así una dimensión territorial al formar parte de un sistema topológico de más de 10 km de longitud que inicia en el extremo sur de la bahía y culmina en el lugar del proyecto. El ingreso al edificio se realiza recorriendo una falla o quebrada creada entre el edificio y el farallón natural, reproduciendo el recorrido característico de los senderos históricas a la bahía. La visita se articula mediante un recorrido cargado de significados, que parte desde la vía urbana de acceso, continúa a lo largo de la visita de la colección exhibida y termina en el camino de retorno a la ciudad, tras una sucesión de espacios abiertos y techados que predisponen al visitante a interactuar activamente con el contenido museográfico. El terreno ha sido nivelado en terrazas para formar un vasto espacio cívico que el proyecto ofrece a la ciudad. El suelo está constituido de la misma materialidad de los acantilados y del edificio: canto rodado, hormigón y piedra aluvial, puntuado por cañaverales de carrizo, como recuerdo de la vegetación nativa de ésta y otras quebradas de la bahía. Desde este espacio público el edificio exhorta su institucionalidad y condición pública. Referencias: Memoria del Proyecto arquitectónico Barclay & Crousse Architecture Portal oficial del LUM: http://lum.cultura.pe retrieved May 22, 2016

Cubierta recorrible, con visuales que se desbordan hasta el horizonte sobre el mar.

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Esquemas tridimensionales que ilustran el acceso, el recorrido, la distribución espacial y la implantación.

Maqueta volumétrica que evidencia la relación con la topografía.

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Acceso al proyecto.

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Corte transversal y longitudinal.

Plantas del nivel del auditorio, sala de exposiciones y cubierta.

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Vista desde el frente marítimo.

Dibujo de las intenciones volumétricas con respecto a la topografía.

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Vista desde la explanada pública.

Dibujo de la fachada de acceso.

Circulación central y espacios expositivos.

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Circulación central y vista de la cubierta recorrible.

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Vestíbulo de acceso.

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Casa de la memoria y espacio comunitario Taller Síntesis + Arq. Angélica Gaviria + Juan Guillermo Caicedo (artista) Corregimiento de Pueblo Bello - Antioquia, Colombia, 2012 Fotografías cortesía de Taller Síntesis

Pueblo Bello es un corregimiento del municipio de Turbo, fundado hace casi medio siglo en el Urabá antioqueño, con fértiles y calurosas tierras habitadas por cerca de 2000 personas. Desde los años 90 sufrió una intensa ola de violencia, donde aún retumba el eco de la mayor desaparición forzada en la historia de Colombia y por la cual, la nación fue sancionada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, al determinar que falló en su obligación de protección y de garantizar los derechos de acceso a la justicia. Una noche de enero en 1990, cuarenta y tres pobladores fueron llevados por hombres armados a la cancha deportiva que era a la vez plaza y punto central de la vida social del pueblo. Posteriormente fueron asesinados por parte del EPL (un movimiento guerrillero ya desmovilizado) en una finca cercana, como retaliación por el hurto de cuarenta y dos cabezas de ganado pertenecientes a un líder paramilitar. El miedo y la incertidumbre se apoderó de la población, quedando por un período de tiempo sólo 5 familias que se atrevieron a permanecer. Con el pasar de los años, la violencia fue disminuyendo, algunas familias comenzaron a retornar y en 2012 la gobernación de Antioquia seleccionó a Pueblo Bello como una de las primeras localidades del departamento en participar de las medidas de reparación colectiva de víctimas, promoviendo con la arquitectura un nuevo comienzo donde la comunidad determinaría sus prioridades e intereses. Una vez definida la necesidad de configurar un espacio que contribuyera a fortalecer la vida comunitaria y a la vez honrara la memoria de las aproximadamente quinientas víctimas a lo largo de dos décadas, se dio paso al surgimiento de la “Casa de la memoria”. Ésta se ubicó contigua a la escuela, a la cual se encuentra anexa la mencionada cancha deportiva, configurando un espacio museográfico con una carga altamente simbólica. Contiene una escalinatajardín – que no constituye el acceso – donde los familiares de las víctimas depositan pequeñas piedras pintadas y marcadas para darle cuerpo a los desaparecidos. Para ingresar al volumen hermético de la Casa de la Memoria – que es el punto más alto del pueblo – es necesario desplazarse por una rampa acompañada por un muro de ocho metros de altura, el cual simboliza la irrupción de la violencia en el pueblo, transgrediendo en diagonal el volumen, estrechando y oscureciendo el recorrido. Al interior la luz es tenue y hacia las tres de la tarde de cada día, un lucernario emana luz rojiza que hace alusión al fuego que alguna vez consumió casas, objetos y personas. Al continuar el recorrido, el visitante puede reencontrarse con la luz y con un árbol más antiguo que el pueblo mismo, que pretende simbolizar el renacimiento de la comunidad. Se llega a un “aula abierta” que se conecta con la “Casa del futuro”, que es otro espacio que actúa como aula múltiple para la formación de las nuevas generaciones. De esta manera, el edificio recuerda un pasado cercano y doloroso, pero mediante recursos espaciales y sutiles, ofrece la posibilidad de trabajar por la construcción de un mejor futuro. Jardín posterior.

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Casa de la memoria y espacio comunitario. Corregimiento de Pueblo Bello - Antioquia, Colombia, 2012 [ 109 ]


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Contexto de Pueblo Bello.


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Fachadas, cortes y planta general del proyecto.

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Maqueta del proyecto. Rampa de acceso.

Casa de la memoria y espacio comunitario. Corregimiento de Pueblo Bello - Antioquia, Colombia, 2012 [ 113 ]


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Niños de la escuela, integrantes de la banda, en el aula.

Vista desde el interior del aula, hacia el patio central.

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Instalación “Retazos de memoria”, en el vestíbulo de entrada.

Acceso.

Casa de la memoria y espacio comunitario. Corregimiento de Pueblo Bello - Antioquia, Colombia, 2012 [ 115 ]


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Biblioteca Pública de Villanueva Arquitectos Carlos Meza, Alejandro Piñol, Germán Ramírez y Miguel Torres Villanueva – Casanare, Colombia, 2015 Fotografías: Germán Ramírez

La biblioteca de Villanueva ejemplifica el papel mediador del proyecto no sólo desde el punto de vista de la arquitectura y el urbanismo, al paramentar una calle cuya configuración no estaba definida, sino desde el punto de vista socio-ambiental, al incorporar y valorar el trabajo de la comunidad. Es un proyecto que incluye la participación de personas reinsertadas a la vida civil y emplea materiales propios del lugar, como la piedra de río y la madera de pino de cultivos controlados. Sobre un recorrido preexistente entre un espacio público deportivo y una avenida principal, se conforma entre dos volúmenes una plaza cubierta en forma de logia, que refuerza la convicción de los arquitectos en comprometerse con la construcción de lo público, desde un sentido contemporáneo de la pluralidad. En palabras de los arquitectos Piñol y Ramírez, “el problema de la construcción de lo público necesariamente tiene una correspondencia espacial y territorial y la arquitectura está en la mediación de la construcción de lo público”. La unidad material, que es una de las características más elocuentes del edificio, surge como la reinterpretación de unas técnicas e imágenes locales en un lenguaje contemporáneo. La reflexión de la envolvente es mediada por una gradación de tejidos, del más pesado al más liviano que sugiere una conexión con la tierra, pasando de la estereotomía del gavión, a la tectónica de la madera. Aquí se evidencia la aplicación de recursos del diseño pasivo al dar respuesta a un exigencia técnica de ventilación cruzada para favorecer el confort térmico del edificio, el cual carece de aire acondicionado. Finalmente, se destaca el espacio público que recrea la plaza cubierta en forma de logia, permitiendo alojar actividades colectivas en forma más permanente, a pesar de las condiciones del clima tropical extremo, ya que protege del sol de la tarde a la fachada occidental y constituye un espacio de encuentro que trasciende el programa mismo de la biblioteca.

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Imagen del edificio terminado

Vista de la logia cubierta

Biblioteca PĂşblica de Villanueva. Villanueva - Casanare, Colombia, 2015 [ 117 ]


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Corte fugado

Axonometría del proyecto

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Proceso constructivo de las fachadas

Planta del primer piso

Corte longitudinal

Biblioteca PĂşblica de Villanueva. Villanueva - Casanare, Colombia, 2015 [ 119 ]


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Fachada principal

Fachada posterior Gaviones y proceso constructivo

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Fachada lateral

Elaboración de los módulos de la fachada Niños bailando bajo la cubierta de la logia

Biblioteca Pública de Villanueva. Villanueva - Casanare, Colombia, 2015 [ 121 ]


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Oficinas corporativas de una compañía de infraestructura RMA Architects Hyderabad, India, 2012 Fotografías cortesía de RMA Architects

Hyderabad es actualmente la ciudad capital compartida de Telangana, del estado de Andhra Pradesh, que constituye la 6ª aglomeración urbana de la India. Se caracteriza por ser sede de importantes corporaciones tecnológicas, de investigación y desarrollo, entre las cuales se encuentran las oficinas de este proyecto. Paradójicamente, la ciudad replica una situación común en las ciudades con mayor afluencia económica y un patrón cultural de la India difícil de ignorar: su marcada diferenciación de clases sociales. En este proyecto, la firma RMA se atreve a cuestionar e incluso reinterpretar mediante la arquitectura esta brecha aparentemente insalvable, dando como resultado un espacio para el encuentro con “el otro”. El funcionamiento de las fachadas dinámicas es concebido no sólo para incorporar sistemas tradicionales y naturales de enfriamiento y manejo de humedad y temperatura presentes en el sur de Asia, sino como una manera de establecer un espacio de acercamiento e interacción visual entre los empleados corporativos y los 20 jardineros empleados de manera permanente para hacer el mantenimiento de las fachadas, quienes cotidianamente se desplazan sobre una serie de pasarelas, con acceso en los cinco niveles. El planteamiento arquitectónico incorpora una doble piel, así como una pantalla que humidifica el aire que entra al edificio, creando un efecto de enfriamiento a vapor para los espacios interiores. La piel interior es una estructura de concreto reforzado con ventanas convencionales de aluminio. La piel exterior se compone de un entramado en aluminio diseñado a la medida, para contener unas bandejas que soportan cultivos hidropónicos, de una variedad de especies de plantas y incluyen un sistema de riego por goteo. El entramado contiene un sistema de nebulización integrada con el fin de controlar y regular la cantidad de agua liberada de las plantas, el cual puede utilizase cuando es necesario, para enfriar el edificio o limpiar la fachada de polvo en los meses de viento y de calor en el verano. El concepto básico para la fachada, se inspira en la idea de una doble piel que permite una modulación de la luz y el aire a través del edificio. Esto contrasta con fachadas verdes que comienzan a ser comunes y promocionadas como fachadas ecológicas, las cuales suelen responder a un tratamiento netamente estético, que no mejora el desempeño bioclimático del edificio. Las pantallas que se crean de manera natural también asumen la función estética de una fachada dinámica, en la cual las especies seleccionadas de plantas trepadoras se despliegan para crear patrones, así como para florecer en diferentes épocas del año, acentuando diferentes partes de la fachada del edificio según la estación. Esta doble piel planteada para mejorar las condiciones ambientales del edificio, busca transmitir un doble mensaje al mejorar las condiciones laborales y permitir la cercanía, nteracción, reconocimiento y valoración del trabajo manual de una minoría, lo cual resulta fundamental para lograr unos propósitos que van más allá de lo que deja ver la fachada. [ 122 ]  Julio de 2016. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 122-127. http://dearq.uniandes.edu.co


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Entorno del edificio de oficinas.

Detalles de la fachada y el sistema de riego para el jardĂ­n vertical.

Oficinas corporativas de una compaĂąia de infraestructura. Hyderabad, India, 2012 [ 123 ]


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Planta del primer piso.

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Corte y planta del primer piso.

Oficinas corporativas de una compaĂąia de infraestructura. Hyderabad, India, 2012 [ 125 ]


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Empleados de la compañía en el interior y jardineros trabajando en las pasarelas exteriores. [ 126 ]  Julio de 2016. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 122-127. http://dearq.uniandes.edu.co


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Oficinas corporativas de una compaĂąia de infraestructura. Hyderabad, India, 2012 [ 127 ]


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Hathigaon O “Villa Elefante” RMA Architects Jaipur, Rajasthan, India, aún en construcción Fotografías de Rajesh Vora, para RMA Architects

El último proyecto de esta selección se emplaza en un lugar paradigmático por la devastación natural del entorno, por su ubicación en el piedemonte del Palacio Ámbar cerca a Jaipur, y sobre todo por atender y transformar la vida de los Mahouts, un grupo minoritario que requería mejorar sus condiciones de habitabilidad y la de sus inseparables compañeros: los elefantes. Hathigaon o “Villa Elefante” comienza a gestarse mediante un lento proceso donde los cráteres propios de intensos procesos de extracción de arena, son transformados en reservorios de agua capaces de captar y almacenar agua en las escasas temporadas de lluvia del clima desértico de Rajasthan. Le sigue un proceso de arborización que incluye la distribución de semillas de especies locales que puedan propagarse y que apoyan la recuperación de la estructura ecológica del lugar. Teniendo en cuenta que los Mahouts desarrollan vínculos de cercanía con sus elefantes a través del baño, debido al ritual que demanda la limpieza de los pigmentos con los que los elefantes son pintados y adornados, la posibilidad de tener espacios que aseguran disponibilidad del líquido es una contribución invaluable para la salud y el acercamiento entre hombres y elefantes. El proyecto desarrolla agrupaciones residenciales en las áreas con menor compromiso para la recuperación paisajística. Patios y pabellones pequeños que coinciden con la estrechez del presupuesto disponible, son insertados a lo largo del planteamiento urbano, procurando espacios colectivos y claramente diferenciados con el fin de fortalecer un sentido de comunidad entre los residentes. La intensidad del verde y la manera como la naturaleza ha respondido a los esfuerzos continuos para su recuperación, resultan sorprendentes al comparar el estado previo al inicio del proyecto. Finalmente, se destaca un planteamiento de desarrollo progresivo en la vivienda, donde el presupuesto alcanza para construir una estructura básica pero flexible, permitiendo ampliaciones futuras por parte de los residentes y que ha sido adoptada de manera natural. Este proyecto revierte la acción pasada del hombre sobre la naturaleza, mejorando las posibilidades de interacción entre especies. Nos recuerda que los procesos de reconciliación requieren paciencia, constancia y visión. Si existe una disciplina capaz de convertir escenarios transgredidos en escenarios de paz y convivencia es la arquitectura y el urbanismo. Dar el primer paso en este camino es todo lo que se requiere para permanecer en él.

Elefante y familia de cuidadores al interior del proyecto.

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Hathigaon O “Villa Elefante”. Jaipur, Rajasthan, India [ 129 ]


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Entorno del proyecto.

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Hathigaon O “Villa Elefante”. Jaipur, Rajasthan, India [ 131 ]


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Planta general del proyecto.

Vista del predio, antes de la construcción.

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Vista del predio, después de la construcción.

Plantas de piso 1, piso 2 y cubiertas, del módulo repetido en el proyecto.

Hathigaon O “Villa Elefante”. Jaipur, Rajasthan, India [ 133 ]


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Espacios de convivencia entre elefantes y sus cuidadores.

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Hathigaon O “Villa Elefante”. Jaipur, Rajasthan, India [ 135 ]


publicaciones

Experimental Housing Project (PREVI), Lima Design and Technology in a new Neighborhood Peter Land

Análisis del desempeño térmico de la cubierta en regiones de clima cálido del trópico Enrique Ramírez Botero

Departamento de Arquitectura Universidad de los Andes Ediciones Uniandes Septiembre 2015 ISBN 978-958-774-162-9 536 pp.

Departamento de Arquitectura Universidad de los Andes Ediciones Uniandes Septiembre 2015 ISBN 978-958-774-162-9 100 pp.

Formalidad e informalidad, espacio público y equidad urbana. Parque Tercer Milenio Ximena Samper, Oscar Grauer Universidad de los Andes Universidad de la Salle Universidad Nacional MIT School of Architecture + Planning Enero 2016 ISBN e-book 978-958-774-250-3 158 pp.

Transformaciones en sectores urbanos en consolidación. Avances metodológicos para análisis y valoración de intervenciones basadas en principios de reestructuración urbana. Clemencia Escallón, Isabel Arteaga, Victoria Caicedo Departamento de Arquitectura Universidad de los Andes Ediciones Uniandes Abril 2016 ISBN e-book 978-958-774-223-7 158 pp.

Comprender para incidir. Análisis y proyecto en la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX Camilo Salazar Departamento de Arquitectura Universidad de los Andes Abril 2016 ISBN 978-958-774-260-2 264 pp.

ebooks.uniandes.edu.co | Departamento de Arquitectura, Universidad de los Andes


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cto a al arquite ista realizad , V RD V M Vea la entrev a lli de la firm Luca Mosce olanda en la H de n lló el pabe gotá diseñador en libro de Bo te Feria del más recien Barclay & Crousse Architecture. Miraflores - Lima, Perú, 2010 [ 137 ]


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La fachada ventilada y el confort climático: un instrumento tecnológico para edificaciones de clima cálido en Colombia The ventilated facade and climatic comfort: a technological instrument for buildings in warm climates in Colombia A fachada ventilada e o conforto térmico: um instrumento tecnológico para edificações de clima cálido na Colômbia Recibido: 10 de julio de 2015. Aprobado: 21 de octubre de 2015. Modificado: 17 de noviembre de 2015 DOI: http://dx.doi.org/10.18389/dearq18.2016.08 Artículo de reflexión

Manuel Andrés Rubiano Martín 

mar.arquitecto@gmail.com

Arquitecto, Universidad de La Salle, Bogotá, Colombia. Maestría en Tecnologías Estructurales para Arquitectura, Politécnico de Milán, Italia. Docente investigador, Universidad Piloto de Colombia, Bogotá, Colombia. Ha sido docente asociado de las áreas tecnológicas en las universidades Católica y América de Bogotá.

Resumen El sector inmobiliario tiene una gran responsabilidad en la contaminación por dióxido de carbono al planeta, y es la vivienda el principal factor de este hecho. De ahí que la fachada ventilada se haya usado ampliamente en países del norte y centro de Europa y en menor medida en Estados Unidos. Esta tecnología ha demostrado una alta eficiencia para crear un confort climático, al minimizar el uso de electrodomésticos como el HVAC y mitigar el impacto ambiental. De hecho, su aplicación en el contexto colombiano, sobre todo en las viviendas de clima cálido, representa una excelente posibilidad de mejorar la calidad de las residencias de manera ecosostenible. Palabras clave: contaminación por dióxido de carbono, ahorro energético, confort climático, fachada ventilada.

Abstract The real estate sector is responsible for polluting the planet with a large amount of carbon dioxide, and the construction of houses is the principal culprit. As such, the ventilated façade is widely used in northern and central European countries and to a lesser extend in the United States. This technology has shown a high degree of efficiency in maintaining climatic comfort as it minimizes the use of household electrical appliances such as air conditioning units, and it mitigates their environmental impacts. The application of the ventilated façade in Colombia, particularly in homes located in warm climates, is an excellent possibility to improve their quality in an environmentally responsible manner. Key words: carbon dioxide pollution, energy saving, climatic comfort, ventilated façade.

Resumo O setor imobiliário tem uma grande responsabilidade na contaminação por dióxido de carbono ao planeta, e é a habitação o principal fator desse fato. De modo que a fachada ventilada tenha sido usada amplamente em países do norte e centro da Europa e em menor medida nos Estados Unidos. Essa tecnologia demostrou uma alta eficiência para criar um conforto térmico, ao minimizar o uso de eletrodomésticos como o AVAC e mitigar o impacto ambiental. De fato, sua aplicação no contexto colombiano, sobretudo nas habitações de clima cálido, representa uma excelente possibilidade de melhorar a qualidade das residências de maneira ecossustentável. Palavras-chave: contaminação por dióxido de carbono, economia energética, conforto térmico, fachada ventilada.

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dearq 18. DOSSIER

Energía, emisiones de dióxido de carbono y edificaciones Antes de entrar en el detalle de las fachadas ventiladas, es importante entender la estrecha —pero no siempre evidente— relación entre energía, emisiones de dióxido de carbono y sector inmobiliario. Es preciso señalar que las emisiones de dióxido de carbono y el uso de energía están inexorablemente ligadas. Tal es el caso de los combustibles fósiles utilizados para proveer la mayor cantidad de energía del planeta; estos son cada vez más costosos y sus productos derivados contribuyen al calentamiento global y el cambio climático (fig. 1). Aunque es cierto que existen energías que no provienen directamente de combustibles fósiles, estas requieren un uso indirecto de energía contaminante para su generación. Un ejemplo común son las centrales nucleares; estas requieren energía proveniente del petróleo o el carbón para extraer y refinar el

uranio.1 En otras palabras: todo uso de energía tiene un resultado directo o indirecto en el incremento de las emisiones de dióxido de carbono. Visto desde la perspectiva del sector inmobiliario, la energía usada por los edificios incide fuertemente en el total de la energía usada en los países industrializados. De hecho, el aporte de las construcciones al consumo energético global es de cerca del 40 %. Por ejemplo, en Estados Unidos, los edificios en general son los responsables de la mitad de todo el consumo energético; mientras que la industria y el transporte consumen el 27 % y el 29 %.2 Llama mucho la atención que la mayoría del consumo energético de estas construcciones está asociado a los diferentes sistemas utilizados dentro de estos y, particularmente a los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC, por su sigla en inglés). Para ser más exactos, estos sistemas consumen en promedio entre un 50 %-60 % de la energía total del edificio.3 Con un dato adicional: el 31 % corresponde a calefacción y ventilación, pues la iluminación tiene un 24 % del total (fig. 1).4 Otra clara muestra de la relación entre contaminación por dióxido de carbono y edificaciones se encuentra en el Reino Unido. La energía usada en los hogares representa más de la cuarta parte del total. De hecho, se usa es más energía en el sector inmobiliario que en los sectores de transporte e industria, debido lo cual este sector representa en el Reino Unido la mayor oportunidad de reducir las emisiones de dióxido de carbono.5

Figura 1. Energía y contaminación. Fuente: elaboración propia.

Es igualmente importante analizar la relación entre el gasto energético y el sector inmobiliario de países con climas cálidos húmedos, similares al nuestro, como Singapur. Además de la similitud en clima, el país asiático tiene también un crecimiento económico constante que ha incidido directamente en el consumo eléctrico: la mayor parte de la electricidad consumida se debe al aire acondicionado y la refrigeración, sobre todo en los lugares de trabajo como oficinas o edificios institucionales, que funcionan por lo general en edificios de gran altura. Esta situación tiene un efecto agravante, ya que este tipo de construcciones están diseñadas para trabajar completamente con aire acondicionado, con el objetivo de proveer confort climático a las personas que los utilizan. Por lo tanto, este tipo de edificios son los que consumen el más alto porcentaje de energía dentro del sector de la construcción.6 1

Palmer y Cooper, United Kingdom Housing.

2

Azarbayjani, “Beyond Arrows”.

3

Aksamija, “Building Comissioning: Strategies”.

4

Azarbayjani, “Beyond Arrows”.

5

Palmer y Cooper, United Kingdom Housing.

6

Wong, “Natural Ventilation”.

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Colombia: consumo energético y sector inmobiliario Infortunadamente al revisar el consumo energético de Colombia, la situación no cambia mucho; por ejemplo: en Bogotá el 57 % del gasto energético proviene del sector residencial; el 24 %, del comercio; el 9 %, de la industria, y el 4 %, del sector oficial. Caso similar se presenta en la cálida Barranquilla, donde también las viviendas consumen la mayor cantidad de energía: para ser más precisos el 41 % del total (fig. 2).7

de estrategias son las tecnologías constructivas que permiten un confort climático sin necesidad de equipos HVAC.

Vivienda y confort térmico Ya que la mayor parte de le energía es consumida por la edificaciones, y estas a su vez utilizan gran parte de esta energía para crear un confort climático que posibilite las actividades, es imprescindible hacer claridad sobre este concepto. Aunque existen muchas definiciones que ayudan a entender y aclarar este concepto, para el presente artículo se ha tomado la que nos brinda la norma ISO 7730, de estándares británicos y europeos: “Es la condición mental en la que se expresa satisfacción con el ambiente térmico”.11 En esta condición ideal de confort no se está distraído por sensaciones como el frío o por el calor excesivo.12

Figura 2. Gasto de energía Barranquilla, Colombia

Ahora bien, las cifras de Barranquilla son importantes por una razón: es una típica ciudad colombiana de clima cálido y ejemplifica bien el gasto energético de las ciudades por debajo de los 1000 m s. n. m. En proporción, estas ciudades son las que consumen más energía en todo el territorio nacional. Este fenómeno se explica de modo fácil, ya que en climas cálidos el uso de energía es mayor cuando se encuentra acentuada la utilización aires acondicionados. De hecho, en el estrato 6 de Barranquilla, el consumo eléctrico de estos aparatos es mayor que la sumatoria de todos los demás electrodomésticos.8 Para empeorar la situación, los estratos 1 y 2, que antes no eran poseedores de este tipo de tecnología, han empezado a depender de ella debido a la introducción de equipos portátiles de bajo costo.9 Debido a lo mencionado, es posible afirmar que además de existir una urgente necesidad de generación de energías renovables, también es importante encontrar estrategias de eficiencia energética dentro de las edificaciones, esto con el ánimo de reducir su consumo energético y, por ende, minimizar el impacto ambiental sobre el planeta.10 Un ejemplo de este tipo

7

Unidad de Planeación Minero Energética, Caracterización energética.

8

Pulido, “Consumo residencial”.

9

Ibid.

10 Wong, “Natural Ventilation”.

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Además de la definición, es clave mencionar que esta condición ideal no se puede traducir en una cifra mágica que funcione en todos los climas, menos para el contexto colombiano, donde las temperaturas van desde el calor seco de La Guajira, pasando por el calor húmedo y sofocante del Chocó, hasta el frío gélido de los Andes. De hecho, la temperatura de confort varía de un lugar a otro: en una ciudad como Barranquilla la temperatura de confort es diferente que la de Bogotá, y esta es diferente que la de Medellín. Sin embargo, para efectos prácticos, el cálculo aproximado de esta cifra se toma por lo general la fórmula ASHRAE 55201: Confort térmico = 17,8 + (31 % To.Av13) Así, una cifra aproximada de temperatura de confort para Bogotá sería de 21 ºC; para Barranquilla, de 26,30 ºC; para Medellín, de 24,75 ºC, y para Cali, de 24,95 ºC.

Fachadas ventiladas Para lograr las temperaturas mencionadas —sin ayuda de HVAC— es necesario el diseño y aplicación de tecnologías constructivas innovadoras. Una de estas es la denominada fachada ventilada. Está compuesta principalmente por dos pieles (una exterior y una interior) con una cavidad ventilada de aire localizada entre ellas. Los materiales de estas son en su mayoría el vidrio, el mármol y la cerámica. Como condición básica, la piel externa debe estar hecha de un material rígido

11 ISO/TC, Technical Commitee; 122, Technical Commitee Cen/Tc; Standarization, European Commitee For; 2005. 12 Brager y De Dear, “Climate, Comfort & Natural Ventilation”. 13 To.Av es el resultado de tomar los promedios mensuales de las temperaturas y dividirlos por 12.


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Figura 3. Sección típica y perspectiva fachada ventilada. A) Piel exterior. B) Piel interior. C) Estructura edificación. D) Subestructura-perfiles en aluminio. Fuente: elaboración propia.

que posea buenas condiciones térmicas de aislamiento. Los elementos del sistema están aferrados a una subestructura (generalmente hecha de perfiles de aluminio o acero) que a su vez está anclada a la estructura principal del edificio (fig. 3).14

turas y de presiones. Frecuentemente, este sucede en muchos lugares de las edificaciones: huecos de ascensores y escaleras, ductos de basura, patios interiores, etc. En español, el nombre efecto chimenea se da por la comparación con el fenómeno que sucede dentro de una chimenea encendida (fig. 4).

Los objetivos primordiales de este tipo de fachada son: separar el interior del exterior, bloquear los efectos adversos del ambiente exterior y mantener el confort interno con un mínimo consumo energético.15 Es posible extraer el aire caliente que queda en la cavidad por medio de aire inducido (mecánica o naturalmente), es decir, existe un efecto stack, cuya consecuencia es que el aire suba llevándose consigo el calor adicional.16 Esto ayuda a eliminar la necesidad de equipos de ventilación mecánica interna (HVAC) o a reducir el consumo energético que estos demandan para la refrigeración del edificio.17 El efecto stack y la cavidad de la fachada ventilada Como lo acabamos de mencionar, el efecto stack es el movimiento de aire hacia arriba, debido a la diferencia de tempera-

Figura 4. Efecto chimenea. Fuente: elaboración propia

14 Mora Pérez, López Patino y López Jiménez, “CFD Model of Air”. 15 Aksamija, “Context Based Design”. 16 Poirazis, “Double Skin Facdes”. 17 Andersen, “Theory for Natural Ventilation”.

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En la fachada ventilada, este efecto ocurre específicamente en la cavidad o espacio que está entre las dos pieles del sistema; de hecho, el ancho de la cavidad es un factor clave para el buen desempeño térmico de la fachada.18 Ahora bien, es posible extraer el aire naturalmente de dos formas: con ayuda de viento exterior o por el simple efecto chimenea. La presión de un viento existente ayuda a sacar el aire de la cavidad de manera más eficiente; pero si no existe un viento que ayude, la fachada puede seguir estando ventilada, debido simplemente al efecto stack.19 En contextos urbanos, la extracción por medios naturales puede tener algunos problemas de trasmisión de ruido y polución, por lo que es aconsejable solo en contextos suburbanos o rurales y, en consecuencia, el uso de extracción mecánica es preferible en ciudades. Este tipo de extracción utiliza sistemas de ventilación en la parte superior o en la base de la fachada con el objetivo de introducir aire o extraerlo, especialmente en edificios de gran altura.20 No obstante, sea favorable el uso o no de sistemas mecánicos en sectores urbanos, la energía utilizada por estos es mucho menor a la utilizada por un equipo HVAC (fig. 5).

Evolución de las fachadas ventiladas Las fachadas ventiladas no son una idea nueva. De hecho, la aplicación más común es el muro trombe, que originalmente fue patentado en 1881 por Edward Morse, aunque no se popularizó hasta que Felix Trombe patentó un sistema similar en 1972.21 A mediados de las décadas de los cuarenta y de los sesenta del siglo pasado, las facultades de arquitectura en Canadá y Estados Unidos tenían en sus planes de estudio cursos libres de diseño arquitectónico y clima. Estos hacían hincapié en los principios fundamentales de diseño bioclimático; sin embargo, solo para ser aplicados en edificaciones de baja y mediana altura.22 Entrada la década de los sesenta, los bajos precios del petróleo permitían a los diseñadores arquitectónicos ignorar con relativa facilidad el lugar donde se diseñaba y generaron una arquitectura con altísimos consumos energéticos.23 Un ejemplo de esto es el edificio Larkin, construido en 1906 en el estado de Nueva York, por Frank Lloyd Wright. Se piensa que este edificio fue el primero en usar un sistema de aire acondicionado en el mundo, donde el aire frío era bombeado por medio de ductos especiales a través de sus diferentes espacios. La popularidad del llamado estilo internacional, que subsiguió la construcción de esta edificación, permitió en parte el surgimiento de edificaciones con formas geométricas puras que acentuaban el uso del vidrio en sus fachadas y sistemas de muros cortantes como eje fundamental de su estructura. Esto, lamentablemente, favoreció una ruptura entre el clima que rodea al edificio y su ambiente interno.24 Un punto de quiebre en materia de conciencia energética se presenta en la década de los sesenta, cuando a raíz de la crisis del petróleo se despierta la preocupación por alcanzar un mejoramiento sustancial de la eficiencia energética en todos los sectores de la industria. En este periodo del siglo pasado, las fachadas de los edificios empezaron a ser cada vez más importantes.

Figura 5. Efecto stack en fachada ventilada de ladrillos. Fuente: elaboración propia

18 Sobre este aspecto, se han hecho estudios que identifican una distancia de 200 milímetros como el espesor mínimo de la cavidad. Poirazis, “Double Skin Facdes”. Véase también Uuttu, “Study of Current Structures”. 19 Poirazis, “Double Skin Facdes” 20 Haase y Amato, “Controlling Ventilated Facades”.

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Desde los años noventa, las áreas del conocimiento científico y la investigación tecnológica empezaron a centrarse en este aspecto.25 De hecho, en este periodo dos factores empezaron a influenciar fuertemente la proliferación de las fachadas de doble piel: las crecientes preocupaciones ambientales que influenciaba los diseños arquitectónicos desde el punto de vista

21 Richman, Cianfrone y Pressnail, “More Sustainable Masonry”. 22 Wong, “Natural Ventilation”. 23 Ibid. 24 Richman, Cianfrone y Pressnail, “More Sustainable Masonry”. 25 Wong, “Natural Ventilation”.


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técnico y las presiones político-económicas sobre diseñadores para que proyectaran “edificios verdes” que permitieran una buena imagen para la arquitectura corporativa.26 De hecho, en algunos países este tipo de “imagen verde” persiste más como una moda pasajera que como una auténtica preocupación ambiental y energética. En años recientes ha existido un gran interés por el desarrollo tecnológico de este tipo de fachadas, sobre todo en Alemania y los países del norte de Europa.27 Este nuevo interés surge como respuesta a la legítima preocupación por los grandes costes energéticos de los edificios de altura,28 ya que en este tipo de edificios la ventilación dentro de la cavidad de las fachadas ventiladas no puede ser realizada de forma natural en los niveles más altos, debido a las altas velocidades del viento en los pisos superiores.29

Diseño de fachadas ventiladas El nuevo interés en esta tecnología se ha traducido en una aproximación responsable e inteligente al diseño de fachadas por parte de ingenieros y arquitectos.30 No obstante esto,

muchos diseñadores podemos caer en la tendencia de dejar simplemente a la intuición los diseños de fachadas ventiladas. Sin un análisis detallado de esta tecnología, el correcto funcionamiento, en el corto y largo plazo, no está asegurado. De hecho, hay un gran vacío y falta de información en la literatura especializada que hagan evidente el difícil, y muchas veces complejo, camino al diseñar estas fachadas (fig. 6).31 Así, en edificios de poca altura, un simple proceso de bocetos con unas determinantes climáticas mínimas puede funcionar. Estas determinantes, que cualquier diseñador debe tener en cuenta para ventilar naturalmente el edificio son: forma del edificio, distribución de los espacios internos, localización y área de las aberturas.32 Esto debe ser tomado mucho más en cuenta en sectores tropicales como el nuestro, donde un correcto estudio de la ventilación natural en el edificio y específicamente en las fachadas son la clave.33 En contraste, en edificaciones de gran altura es necesario que se aplique las simulaciones fluidodinámicas o CFD, por su sigla en inglés. Gracias a la resolución de ecuaciones complejas de masa, momentos y energía, los programas CFD ayudan a los

Figura 6. Análisis, asolación y temperaturas internas vivienda de 3 pisos. Fuente: elaboración propia

26 Poirazis, “Double Skin Facdes”.

31 Azarbayjani, “Beyond Arrows”.

27 Roelofsen, Ventiladed Facades.

32 Wong, “Natural Ventilation”.

28 Edificios con más de 10 pisos.

33 Ibid.

29 Azarbayjani, “Beyond Arrows”. 30 Haase, Wong y Amato, “Double -Skin Facades”.

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diseñadores a predecir de manera detallada las corrientes de aire en estos casos especiales, pues ayuda a planear el edificio para que tenga una ventilación óptima y, en consecuencia, confort climático.34 El estudio e implementación de este tipo de fachadas en edificios debe estar realizado por un equipo conformado, en lo posible, por arquitectos e ingenieros, a fin de que se llegue al resultado esperado, es decir: predecir con detalle los flujos de aire en cualquier tipo de construcciones, lo cual permitirá realizar cambios en el diseño si existieren inconsistencias en los flujos de aire o en temperaturas fuera del rango de confort.

Fachadas ventiladas en el contexto colombiano A diferencia las regiones templadas, donde históricamente se han desarrollado las fachadas ventiladas, Colombia está ubicada en la zona de interconvergencia tropical, no tiene estaciones y las temperaturas se determinan por los cinco pisos térmicos según la altura sobre el nivel del mar. Además, el 80 % del territorio es cálido con temperaturas promedio superiores a los 24 °C; más específicamente, el 60,54 % corresponde al clima cálido húmedo.35 Es en este tipo de clima donde se consume la mayor cantidad de energía por parte de las viviendas en nuestra nación y, por lo tanto, representa la mayor oportunidad para la aplicación de la tecnología de fachadas ventiladas. De hecho, el comportamiento térmico específico de las envolventes ventiladas podría tener una importante contribución al confort térmico colombiano. La mayoría de las envolventes tradicionales en nuestro país utilizan materiales tradicionales como la cerámica, la guadua o la madera. Si bien el uso de estos materiales genera curvas térmicas diferentes, la cavidad de una fachada ventilada compensaría las eventuales ganancias térmicas, al mantener las temperaturas internas en un relativo confort.36 Es decir que su implementación permitiría obtener valores de temperaturas internas significativamente inferiores a las que generan las envolventes convencionales.

también son útiles para evacuar el aire sobrecalentado en las tardes.37 Específicamente —en el ciclo diario de nuestro clima cálido húmedo— estos flujos deben ser minimizados cuando las temperaturas externas superan a las internas, factor que se manifiesta con especial intensidad por las tardes, cuando las temperaturas son máximas. En las horas de la noche y en la madrugada se genera el fenómeno contrario; por lo tanto, se debe maximizar el intercambio con la doble intención de refrescar espacios y personas, a efectos de disipar, además, el calor acumulado por las superficies internas. En las horas de la mañana, la disipación nocturna de calor permitiría retardar el recalentamiento de los espacios confinados incrementando el confort.38 Respecto al uso de materiales, la envolvente primaria —que tiene un contacto directo con el medio ambiente— podría construirse con materiales convencionales tanto por su aceptación como por la familiaridad por parte de la mano de obra; por ejemplo, bloques de termoarcilla con aislamiento externo continuo y pañete interno.39 Esto permitiría una adopción más fácil de la tecnología en el sector constructivo local.

Conclusiones En el último siglo, la evolución de las fachadas ventiladas ha experimentado un crecimiento exponencial, gracias a la urgente necesidad de eficiencia energética en las construcciones. Debido a esto, la integración de los sistemas de fachadas ventiladas a los demás sistemas del edificio ha demostrado ser una buena oportunidad para bajar los costos de energía de las edificaciones y reducir así las emisiones de dióxido de carbono. Existe un amplio campo de acción para este tipo de tecnología en el contexto colombiano, debido a su efectividad para crear confort climático en climas extremos, como los nuestros, principalmente el cálido húmedo, que está presente en más de la mitad del territorio.

Además del importante factor térmico, es imprescindible una permeabilidad de la fachada entre el interior y el exterior, por medio de los flujos del aire. Estos flujos favorecen la dispersión del calor proporcionalmente a su contenido de humedad relativa: las ventajas en la utilización de ventilación natural se aprecian sobre todo en la noche y en la madrugada, pues

Al ser una tecnología relativamente simple, ya que requiere el uso de materiales fáciles de encontrar en nuestro contexto, posibilita su integración a la cultura constructiva colombiana, siempre y cuando tenga una correcta aplicación por medio de un estudio previo de las condiciones del sitio donde va a ser implantada, es decir, estudios de asolación, vientos, temperaturas y humedad. En cuanto a las fuertes humedades propias

34 Azarbayjani, “Beyond Arrows”.

37 Ibid.

35 IDEAM. Atlas climatológico.

38 Ibid.

36 Varini, “Envolventes arquitectónicas”.

39 Ibid.

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de nuestros climas, que llegan incluso al 100 % la mayoría de días del año en departamentos como en Chocó, debe también permitirse la ventilación cruzada, sobre todo en horas de la noche. Su adopción podría traer beneficios a los usuarios de las viviendas de climas cálidos, en términos de confort climático y, además, en términos económicos, ya que el dinero ahorrado en la compra de equipos de aire acondicionado, y los pagos mensuales de electricidad por su utilización, podría utilizarse para necesidades básicas de las familias de estos hogares, muchos de los cuales pertenecen a la base de la pirámide social. Como conclusión, la implementación de fachadas ventiladas que permita un adecuado flujo de aire en la vivienda mejoraría de manera sustancial el confort de las residencias en Colombia, sobre todo en aquellas ubicadas en los climas cálidos húmedos que representan el mayor potencial de ahorro energético por medio de tecnologías pasivas en la construcción.

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Antonio Bonet en Punta Ballena (1945-1948): el aporte de La Solana para la arquitectura del Cono Sur Antonio Bonet in Punta Ballena (1945-1948): La Solana´s contribution to the architecture in the Southern Cone Antonio Bonet em Punta Ballena (1945-1948): a contribuição de La Solana para a arquitetura do Cone Sul Recibido: 13 de octubre de 2015. Aprobado: 28 de marzo de 2016. Modificado: 17 de abril de 2016 DOI: http://dx.doi.org/10.18389/dearq18.2016.09 Artículo de reflexión

Luís Henrique Haas Luccas 

luis.luccas@ufrgs.br

Arquitecto (1983) y Doctor en Arquitectura (2004) por la Universidade Federal do Rio Grande do Sul, Brasil. Profesor en la misma institución, donde se dedica a la enseñanza del Proyecto Arquitectónico, en pregrado; y a la enseñanza y pesquisa en las líneas temáticas de Arquitectura Moderna y Proyecto en Preexistencias, en Posgrado. Esta es una traducción del texto original en portugués, realizada por Luisa Gertrudis Durán Rocca

Resumen Este artículo examina las obras de Antonio Bonet realizadas en La Solana. El Parador y las Casas Berlingieri, La Rinconada, Booth y Cuatro Casas fueron un aporte relevante para la arquitectura uruguaya y de la región en el periodo, como lo comprueba la inclusión de las dos primeras en Latin American Architecture since 1945 (1955), de Henry Russell Hitchcock. El trabajo demuestra que su contribución alcanzó parajes más distantes como el sur de Brasil: de modo tangible a través de las cáscaras de Dieste, cuya cerámica armada se originó en La Berlingieri, e implícito, mediante las obras de Fresnedo Siri. Palabras clave: Antonio Bonet, Punta Ballena, La Solana, arquitectura moderna uruguaya, Casa Berlingieri.

Abstract This article examines the works of Antonio Bonet that were created in La Solana. El Parador and the Berlingieri house, La Rinconada, Booth, and the Four Houses were an important contribution to architecture in Uruguay and in the region during the particular era. This was concreted when the first two buildings mentioned were included in Henry Russell Hitchcock´s Latin American Architecture since 1945 (1955). This work shows that Bonet´s contribution reached places as far away as the south of Brazil, both tangibly in the form of Dieste´s brick vaults, the concept from which originated with the Berlingieri house, and implicitly in Fresnedo Siri’s work. Key words: Antonio Bonet, Punta Ballena, La Solana, modern Uruguayan architecture, the Berlingieri house.

Resumo Este artigo examina as obras de Antonio Bonet realizadas em La Solana. O Parador e as Casas Berlingieri, La Rinconada, Booth e Quatrecasas foram uma contribuição relevante para a arquitetura uruguaia e da região no período, como comprova a inclusão das duas primeiras em Latin American Architecture since 1945 (1955), de Henry Russell Hitchcock. O trabalho demostra que sua contribuição chegou a lugares mais distantes como o sul do Brasil: de modo tangível por meio das cascas de Dieste, cuja cerâmica armada originou-se em La Berlingieri, e implícito, mediante as obras de Fresnedo Siri. Palavras-chave: Antonio Bonet, Punta Ballena, La Solana, arquitetura moderna uruguaia, Casa Berlingieri.

[ 146 ]  Julio de 2016. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 146-155. http://dearq.uniandes.edu.co


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La obra de Antonio Bonet Castellana (1913-1989) fue reconocida en las últimas décadas del siglo XX, tal como lo señalan exposiciones retrospectivas y la creciente bibliografía crítica sobre estas. Al igual, su posición referencial dentro de la arquitectura moderna del Cono Sur se ha ido ratificando gradualmente. Este artículo expone la actuación de Bonet como una de las rutas por las cuales las vanguardias constructivas europeas llegaron a América del Sur y contribuyeron a consolidar la arquitectura moderna en el continente. El trabajo de Bonet se suma a otros fundadores, como la consultoría prestada por Le Corbusier, en 1936, para los proyectos del edificio del Ministerio de Educación y Salud y de la Ciudad Universitaria, ambos en Río de Janeiro; una contribución que fecundó la arquitectura brasileña a partir de la exitosa experiencia de la Escola Carioca.1 Su ejemplo para la región del Río de la Plata fue decisivo, pues Bonet practicó una arquitectura genuinamente moderna desde su llegada a Buenos Aires, en 1938. Eso fue lo que demostró su trabajo inicial, la Casa de Estudios para Artistas (1938), un pequeño edificio coronado por bóvedas de sección asimétrica, localizado en la esquina de las calles Suipacha y Paraguay, cuando el Racionalismo Criollo era la expresión máxima de modernidad en las dos márgenes del gran río. Los argentinos Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy, sus colegas durante la estancia por el atelier de Le Corbusier, eran excepciones: volvieron trayendo el interés por lo constructivo, la valorización de la transparencia y el conocimiento de obras que repensaban la modernidad, como la primitivista casa Mandrot; un conjunto de actitudes que renovaban la arquitectura moderna europea de los años treinta y dejaban para atrás la falacia de un supuesto estilo internacional de “cajas blancas”. Un poco después, en 1943, Amancio Williams concebía la célebre casa-puente, e ingresaba al cerrado grupo. Y al final de los años cuarenta, Mario Roberto Álvarez ensayaba sus primeras obras modernas. En el margen opuesto, jóvenes arquitectos como Luis García Pardo y Raúl Sichero Bouret daban los primeros pasos en dirección a una arquitectura moderna, cuando se cerraba la primera mitad de siglo XX. Profesionales como Román Fresnedo Siri realizaban obras en las que el acento académico inhibía la utilización de la sintaxis moderna, como demuestra la pauta clásica de la Facultad de Arquitectura de Montevideo: la solución conservadora elegida acomodó el edificio de forma contingente a la esquina, adoptando como generatriz un sector de circunferencia que originó un patio interior triangular (fig. 1). La obra expone los orígenes académicos visibles del autor, característi1

Figura 1. Facultad de Arquitectura de Montevideo (1938). Fuente: fotografía del autor

cas de la Escuela Uruguaya; una tendencia que se revirtió en la segunda mitad de la década de cuarenta, como demuestra su proyecto para el Jockey Club de Porto Alegre, de 1951. El trabajo precursor de Bonet en el Río de la Plata estimuló la producción de una arquitectura verdaderamente moderna en la región. Como caracteres genéticos transmisibles, los despliegues de su obra alcanzaron parajes más distantes como la ciudad de Porto Alegre; en este caso, a través de dos protagonistas de la arquitectura uruguaya: Román Fresnedo Siri, arquitecto autor del Jockey Club (1951) y del Edificio Esplanada (1952) en la ciudad, como aquí se plantea, y Eladio Dieste, ingeniero responsable por las cáscaras de ladrillo que identifican la Central de Abastecimiento de Río Grande do Sul S. A. (CEASA, 1970), algunas residencias y la Fábrica Memphis (1976). Durante la segunda mitad de los años cuarenta, Bonet lleva a cabo el conocido emprendimiento balneario para la familia Lussich, en la margen oriental del río de La Plata, próximo a Punta del Este: un parador y algunas casas cuya osadía fueron decisivos para el desarrollo de una práctica moderna en la región. Bonet introdujo elementos de la arquitectura más actual en la “banda oriental”, como ya había hecho en Buenos Aires: adoptaba la transparencia de los planos de vidrio extensos, en sustitución de ventanas rasgadas o recortadas en las “cajas blancas” de los años veinte; así mismo, ponía el acento en la tectonicidad de los edificios en las fachadas, aislando la “carpintería” estructural mediante las diferentes superficies presentes en las composiciones, a veces pulidas, a veces con texturas rugosas identificadas con el primitivismo; entre otros elementos propios de la vanguardia arquitectónica de los años treinta.

Se define como Escola Carioca la arquitectura moderna de matriz lecorbuseriana y atributos brasileños, practicada desde Río de Janeiro, durante las décadas de los treinta y de los cincuenta.

Antonio Bonet en Punta Ballena (1945-1948): el aporte de La Solana para la arquitectura del Cono Sur. Luís Haas Luccas [ 147 ]


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De Barcelona a Buenos Aires vía Patris-París Admitido en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona, en 1929, Bonet complementó la formación académica tradicional en el atelier de Josep Lluís Sert y Josep Torres Clavé, entre 1932 y 1934, donde vivenció obras racionalistas importantes como la Joyería Roca, el Edificio Josefa López y la Casabloc.2 En 1933, embarcaba en Marsella en el Patris II rumbo a Atenas, donde conoció los grandes nombres presentes en el Cuarto Congreso Internacional de Arquitectura Moderna (IV CIAM), como Le Corbusier, Aalto y Giedion. El entusiasmo de Bonet por Aalto y Le Corbusier se evidencia durante el viaje, cuando se tomó fotografías al lado de los dos maestros. El contacto con el suizo sería prometedor y resultó en una estancia posterior a su graduación. Un año después ingresaba como socio estudiante en el GATCPAC, ramo catalán de Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura (GATEPAC), donde participó en los principales trabajos del grupo. Es consensual la deuda lecorbusiana de Bonet; también se acepta la influencia de Mies y Roberto Segre,3 y aun cuando Aalto no es mencionado, es otra referencia visible en el parador La Solana. Cuando concluyó sus estudios en 1936, va a París para trabajar en el atelier de Le Corbusier; la Casa de Week-End era concluida y se comenzaba la primera versión de Jaoul. En el mismo periodo, colaboró con Sert y Luis Lacasa en el proyecto y montaje del Pabellón Español para la Exposición Internacional de

1937, en París, donde se destacaron el Pabellón de los Tiempos Modernos, de Le Corbusier, y el de Finlandia, de Aalto. En el atelier del suizo conoció a Kurchan y Hardoy, por los que fue incentivado a emigrar para Argentina, como forma de driblar la Guerra Civil Española. En 1938 se instala en Buenos Aires, lugar donde desarrolla la célebre poltrona BFK y funda el Grupo Austral, responsable por la revista de vanguardia homónima. Al año siguiente, concluye el pequeño edificio en la Calle Suipacha, en sociedad con Vera Barros y Abel López Chas, en el cual realizó precursoras bóvedas de curvatura asimétrica para las cubiertas.4 El edificio albergaba comercio en la base y estudios “para artistas” con mezzanines (entresuelos) al gusto parisiense de comienzo de siglo XX. La extensa fachada acristalada fue el aspecto que encuadró el trabajo con lo que había de más actual en el Viejo Mundo. En la planta baja, las vitrinas presentaban sofisticados vidrios curvos. Delimitado por dos láminas horizontales paralelas, el cuerpo del edificio fue cubierto por extensos planos de vidrio, complementados por paredes de ladrillos de vidrio que remitían a Porte Molitor (1933) y, en consecuencia, a la Maison de Verre (1929), de Pierre Chareau (figs. 2 y 3). Dos años después, en 1941, retoma el tema de las bóvedas en las casas en Martínez, en esta vez adoptando la forma de arco rebajado más literalmente al modo de week-end. El proyecto del conjunto urbanístico de Casa Amarilla (1943), desarrollado con Amancio Williams y Eduardo Sacriste, entre otros arquitectos, fue su primer trabajo en escala urbana para Buenos Aires.5

Figuras 2 y 3. Casa de estudios para artistas. Foto publicada en la época y estado reciente. Fuentes: Revista Austral n.º 3 (Buenos Aires, 1939) y fotografía del autor 2

Álvarez et al., Antoni Bonet, 8 y 9.

4

Álvarez, Antoni Bonet, 74.

3

Segre, “Punta del Este”.

5

Ibid., 86-89.

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Figura 4. Casa La Gallarda (estado actual), Punta del Este. Fuente: fotografía del autor

Antonio Bonet en La Ballena En 1945, Bonet proyectaba la casa del poeta Rafael Alberti en Punta del Este. Rústica, La Gallarda hacía una mención explícita al modelo de Errázuris, con sus tejados “mariposa” (fig. 4). En el mismo año, el arquitecto se trasladaba a Uruguay durante una temporada. Contratado por la familia Lussich (Lukšić, castellanizado), de origen croata, proyectó y ejecutó la parcelación de un gran terreno en la playa de Portezuelo, junto a Punta Ballena, en el bosque artificial conocido como Arboretum Lussich.6 La oportunidad constituyó un laboratorio de experimentos formales y constructivos para el arquitecto. Se fusionaban en el conjunto la antinomia racionalista y sensual de Le Corbusier con las referencias propias de Aalto, perceptibles en el parador La Solana del Mar (1946), que actuó como ancla del emprendimiento: pequeño hotel con restaurante y night club en la playa.

roto por una forma serpenteante sobre la terraza-jardín: un muro curvilíneo de trazado nervioso, que trataba de ocultar la culata del sector de servicios que sobresalía y de absorber las chimeneas a través de la continuidad de una especie de biombo (figs. 5 y 6).

Figura 5: Parador La Solana, Punta Ballena, 1946. Fuente: Hitchcock, Latin American, 54.

El parador La Solana Orientado para las aguas calmas de Portezuelo, el prisma de vidrio del parador emergió de las curvas de nivel del terreno, frente a lo bosque de pinus marítimo. La terraza-jardín sobre el volumen frontal resultó un poco arriba de la cima de la colina en la cual el edificio se inserta, rematada por una especie de cornisa estilizada en hormigón. Visto de frente, el rigor fue

6

Figura 6. Estado actual del parador La Solana. Fuente: fotografía del autor

Propiedad comprada por Antonio Lussich en 1896 y transformada por el en un “jardín botánico natural”. En 1909, al lado del intendente de Maldonado Juan Gorlero, Lussich fue responsable por la reforestación con pinus marítimo de la Isla Gorriti, de la región que sufrió un incendio en 1894.

Antonio Bonet en Punta Ballena (1945-1948): el aporte de La Solana para la arquitectura del Cono Sur. Luís Haas Luccas [ 149 ]


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Figuras 7 y 8. Pabellones finlandeses en París (1937) y Nueva York (1939). Fuentes: Revista L’Architecture D’Aujourd’Hui n.º 29 (abril de 1950)

Para revestir aquella “forma libre” característica de Aalto, Bonet adoptó la misma solución: utilizó láminas verticales de madera, material que se extendió generosamente sobre otras superficies exteriores, piso y en la estructura del entresuelo y en parte de las divisiones internas. Aalto había utilizado la madera de ese modo en su casa en Helsinki, proyectada en 1934. Al año siguiente vencía el concurso del Pabellón Finlandés para la Exposición de París de 1937, en el cual llevó la solución al extremo, al revestir todo el edificio efímero de esa forma (fig. 7). En el pabellón de Finlandia para la Exposición Universal de Nueva York (1939), proyectado en 1937, el espacio interior fue elevado al protagonismo, por medio de la utilización de las curvas inclinadas en las paredes, revestidas con láminas de madera verticales (fig. 8); y en la Villa Mairea, proyectada en ese mismo año, la utilización de la madera parece haber alcanzado su apogeo: las formas curvas de los dos aleros, el volumen cilíndrico sobre el acceso y los entablamientos del sector social, todo fue igualmente solucionado a través del revestimiento con listones verticales.7

puestos (uno de ellos en el entresuelo), cuya forma resultante recuerda el dibujo de Miró o los objects trouvés lecorbusianos: una mención a la influencia surrealista, la cual él afirmaba haber sentido intensamente en la pintura, desde Barcelona, y que fue “trasladando para la arquitectura” (fig. 9). Al recordar su paso por el atelier de Le Corbusier, Bonet cuenta que él le encargó un proyecto donde incorporó la libertad creadora propia del movimiento surrealista a la arquitectura racionalista.9 En la parte posterior del parador, el perímetro se recorta, pues surge un ala perpendicular que abriga los servicios. El tratamiento del anexo exploraba el contraste del revestimiento de piedra con paneles de madera vertical (fig. 10).

La cortina de vidrio de doble altura del restaurante fue protegida originalmente por un brise vertical de planchas de madera espaciadas, como lo comprueba la foto del libro de Henry Russell Hitchcock.8 Producía un grafismo delicado sobre la fachada, eliminado posteriormente. La parte lateral desprotegida expone la silueta de un par de “hogares” de la chimenea sobre-

La riqueza de detalles se acentuaba en el interior del edificio. El restaurante presentó un biombo articulado a la entrada de los sanitarios, formado por láminas verticales paralelas. La barra curva del bar, de aspecto rústico, también fue confeccionada en madera, así como el resto del mobiliario proyectado por el arquitecto (fig. 11). La sofisticación en los detalles llegó a su punto más relevante en el diseño de las ménsulas que sustentan el entresuelo, fundidas en metal y fijas sobre los pilares de sección circular acanalada, en hormigón a la vista y con textura (fig. 12). La pared de piedra del ala perpendicular adentró el restaurante, reforzando la lectura del volumen estereotómico10 en contraste con la carpintería de los cerramientos transparentes. En ella, piedras horizontales delgadas sobresalen al-

7

Luccas, “Antonio Bonet”.

9

8

Hitchcock, Latin American Architecture, 54.

10 Término utilizado por Gottfried Semper para designar la técnica de paredes portantes, en contraste con lo tectónico análogo a la carpintería.

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Álvarez, Antoni Bonet, 72.


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Figura 9. Hogar de la chimenea. Fuente: fotografía del autor

Figura 10. Vista posterior del Parador, con su ala en piedra. Fuente: fotografía del autor

Figuras 11 y 12. Detalle del bar y de la ménsula. Fuente: fotografías del autor

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gunos centímetros respecto a la pared y producen una textura. El zoning de funciones en la planta baja, a través de diferentes pisos nivelados, es otro elegante detalle que merece mención. La Casa Berlingieri En el mismo conjunto de La Ballena, Bonet proyectó y construyó la Casa Berlingieri (1947), que retoma el tema de las bóvedas heredado de la experiencia en el atelier de Le Corbusier, donde la casa de Week-End se destacaba por esos momentos. La fachada principal fue dirigida hacia la playa, a fin de sacarle partido al perfil de las cuatro bóvedas en arco rebajado. El extenso gramado que antecede la casa valorizó aún más la perspectiva (fig. 13). El acceso fue posicionado en la parte posterior, para las calles arqueadas de la parcelación. Solucionado en dos pisos, el sector social agregó los servicios, que se acomodaron en el pabellón perpendicular a la playa cubierto por la bóveda de mayor vano. En el piso superior, la terraza frontal se extiende para afuera de la cubierta curva: apoyada sobre un único pilar, la expansión se proyecta con la escalera exterior que conduce al patio. Abajo, un amplio salón de juegos se conecta al área de la piscina. Los dos niveles están integrados a través de la doble altura del vacío. El sector privado constituye un volumen equivalente y perpendicular al primero, cubierto por la sucesión de tres bóvedas menores, correspondientes a los dormitorios. Las dos partes se conectan por una pasarela transparente y contrastante (fig. 14). El proyecto desencadenó la experiencia de Eladio Dieste con sus cáscaras de ladrillos, reconocidas internacionalmente. Llamado por el arquitecto para calcular la estructura, Dieste sugirió que las bóvedas fueran construidas con una cáscara de ladrillos, lo que inició el desarrollo de la técnica que lo consagró. El relato del ingeniero uruguayo es esclarecedor: En una obra del arquitecto Bonet, en Punta Ballena, se pensó

Figura 13. Fachada de la Casa Berlingieri para la playa. Fuente: Hitchcock, Latin American Architecture, 163

Figura 14. Estado reciente de la casa Berlingieri. Fuente: fotografía del autor

Las cáscaras de ladrillos de la Berlingieri pasaron a ser ejemplares y motivaron a otros arquitectos a aplicarlas, a partir de los años cincuenta. Especialmente en el paisaje construido de Punta del Este se verifica una profusión de bóvedas de medio punto, rebajadas, asimétricas, biomorfas; en fin, de todo orden. En Brasil, la Central de Abastecimiento de Porto Alegre (1970) inició la utilización de cubiertas calculadas por Dieste, y se tornó referencia e inspiración para un buen número de obras dispersas por el país. Otras tres casas

en una solución de bóvedas siguiendo unas obras que Bonet había hecho en Buenos Aires. [...] entonces le dije que por qué no hacíamos una bóveda de ladrillos [...]. Él me dijo que estaba de acuerdo, pero que la sentía muy pesada, ya que estaba pensando en ladrillos colocados como si fueran los arcos, entonces le dije: “no, una cáscara de ladrillos”. El me preguntó si eso se podía hacer, yo le pedí que me dejara estudiarlo.11

11 Entrevista concedida a la revista uruguaya Elarqa n.º 15 (septiembre 1995), 14-15.

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Además de estas dos obras referenciales para la arquitectura del Cono Sur, Bonet realizó otras tres casas en La Solana. En la menor de ellas, la Quatrecasas (1947), se destaca la horizontalidad transmitida por la delgada cubierta que define el volumen. Más amplia, la casa Booth (1947-1948) también presenta una horizontalidad acentuada. El partido adoptado, en dos cuerpos paralelos conectados por una galería, es similar a


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La presencia de Bonet en la contribución uruguaya en Porto Alegre Antonio Bonet se ubicó como una alternativa de las premisas lecorbusianas y de las otras vanguardias europeas rumbo al nuevo mundo. El rescate de su trayectoria expone los caminos, a veces accidentales, de la transmisión de conocimiento y de las ideas en arquitectura, como fue el encuentro de Dieste con las bóvedas que lo consagraron. El propio Le Corbusier ya había lanzado sus semillas casi una década antes de su llegada, en 1929, cuando profirió en cuatro ciudades suramericanas sus conferencias sobre la apología a las máquinas, las formas puras, la racionalidad y la salubridad. Entre las repercusiones menos conocidas de la obra de Bonet figuran dos experiencias realizadas por profesionales uruguayos en la ciudad de Porto Alegre: una palpable, a partir de Dieste; la otra implícita, a través de la presumible influencia de sus obras en punta Ballena sobre Fresnedo Siri. Las cáscaras de Eladio Dieste

Figura 15. Estado reciente de la Casa La Rinconada. Fuente: fotografía del autor

un esquema frecuente de la Escola Carioca, que remite igualmente a la solución binuclear de las casas de Marcel Breuer. La tercera de ellas, la casa La Rinconada, es la que merece mayor destaque, además de ser la casa del arquitecto. La solución utilizada fue un prisma horizontal en contraste con la topografía del paisaje agreste, en la pendiente abrupta y rocosa de la Punta Ballena (fig. 15). La fachada de paños de vidrio en toda su extensión trae para adentro de la amplia sala la vista deslumbrante, con la playa abajo y la extensa línea del horizonte sobre el mar. Aquí la fachada de vidrio remite a ejemplos como la Casa Tugendhat, de Mies; sin embargo, las gárgolas del entablamiento, originalmente más bajo, se identifican con la dramaticidad propia de Le Corbusier. El fondo presenta paredes de piedra bruta, material que se extiende por la base elevada y contrasta con la síntesis de planos blancos de la mampostería.12

La CEASA (1970), de autoría de Carlos Fayet, Cláudio Araújo, Luís Américo Gaudenzi y Carlos Eduardo Dias Comas, fue un proyecto de proporciones típicas del periodo del “milagro económico brasileño”.13 Desde su génesis, sin embargo, el conjunto se distanciaba del curso principal de la arquitectura brasileña de ese momento, al adoptar de forma inédita la tecnología de la cerámica armada de Eladio Dieste en el país: con excepción del antecedente aislado de la Fábrica Olivetti, en São Paulo, en los años cincuenta, cuyo proyecto y tecnología eran italianos,

Figura 16. Pabellón de los productores de la CEASA. Fuente: Archivo João Alberto/Ritter dos Reis

12 Luccas, “Antonio Bonet”.

13 Periodo comprendido entre 1969 y 1973, correspondiente al Gobierno dictatorial del general Médici, cuando la economía brasileña creció en media elevada de 11 % al año.

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experiencias coetáneas como la casa Zamataro (1970), de Rodrigo Lefèvre, tenían un carácter empírico y artesanal que se diferenciaba del enfoque tecnológico de Dieste. La utilización de bóvedas era un tema frecuente en la arquitectura moderna brasileira desde sus inicios; con excepción de la pionera iglesia de São Francisco en el conjunto de la Pampulha (Belo Horizonte), que utilizándose como elementos complementares de las composiciones y casi nunca como solución global. En el caso de la CEASA de Porto Alegre, fue el componente elementar del proyecto, unificando concepción estructural y plástica con armonía (fig. 16). A partir de la experiencia acumulada en el proyecto de la CEASA, Carlos Eduardo Comas proyecta algunas viviendas con la tecnología de Dieste, entre 1971 y 1975. La fábrica de jabones y cosméticos Memphis (1976), de Cláudio Araújo y Cláudia Obino Correa, fue otro proyecto importante que utilizó el legado de las cáscaras. Otras centrales de abastecimiento se estaban construyendo durante esa época y la experiencia de Porto Alegre fue retomada como padrón constructivo para las centrales de Río de Janeiro y Maceió.14 Las bóvedas de Dieste y soluciones semejantes también fueron implementadas en innúmeras otras obras brasileñas, como los boxes del Autódromo de Jacarepaguá y el Centro de Control Operacional y de Mantenimiento del Metro, en Río de Janeiro, puestos de gasolina y otros programas. Román Fresnedo Siri y el Hipódromo de Cristal El éxito del Hipódromo de Maroñas en Montevideo fue motivo para la contratación de Fresnedo Siri por la constructora Azevedo Moura & Gertum para el concurso de la nueva sede del

Figuras 17 y 18. Hipódromo de Cristal. Fuente: fotografías del autor 14 Segawa, Arquiteturas no Brasil, 172.

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Jockey Club de Río Grande do Sul (1951), en el barrio Cristal. Sin duda, fue la obra local más valiente del periodo; en ella, la audacia de las estructuras con tirantes que sustentan el gran voladizo no acabó en un heroísmo estructural estéril: la composición de los volúmenes y de las fachadas es armoniosa y precisa, al tiempo que los interiores son ricos en curvas, ángulos y transparencias, que proporcionan agradables sorpresas al visitante. El sistema estructural Freyssinet de la cubierta fue apoyado en una línea única de pilares, que creó dos voladizos asimétricos: el más extenso posee 26 metros y cubre las graderías y tribunas; el lado menor, con 17 metros de longitud tiene tirantes de acero anclados al suelo, además de su propio contrapeso (figs. 17 y 18). Las fachadas orientadas para el exterior son totalmente vidriadas, desde el punto medio de las laterales, donde una lámina vertical divide los pabellones en sentido longitudinal y establece una transición entre las graderías y el prisma transparente que contiene los diferentes pisos. Se usaron brises horizontales metálicos para proteger las fachadas del lado oeste, con excepción del primero y del último piso: la vista para el exterior fue preservada en los salones del último piso y el quiebra-sol horizontal empotrado en la estructura protege la fachada. La extensión de la superficie de vidrio que configura el prisma no tiene interrupciones en sus vértices y entrepisos, solución inédita en la arquitectura moderna brasileña de ese momento. Raras obras brasileñas del periodo presentaban soluciones tan osadas, a excepción del Ministerio de Educación y del Pabellón de Nueva York. En la sede del Instituto de Arquitectos de São Paulo (1948), del equipo liderado por Rino Levi, la fachada de vidrio fue segmentada por los entrepisos.


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Como consecuencia del trabajo, Fresnedo realizó un segundo proyecto en la ciudad, el edificio Esplanada (1952), caracterizado por sus grandes parrillas de balcones sobre las fachadas que producen una retícula que ameniza las dimensiones aventajadas del volumen. El ático recompone el volumen del prisma a través de una especie de pérgola de vigas, rematadas por una “cornisa” sustentada por pilotes. Aquí Fresnedo parece haber adoptado las configuraciones de carácter anónimo del Racionalismo (italiano o “criollo”), asociados a la composición lercorbusiana común. La inspiración de Bonet en la arquitectura moderna brasileña es plausible, dentro de la tendencia que se manifiesta en Uruguay en los años cincuenta.15 Sin embargo, las grandes superficies transparentes del Hipódromo seguramente no vienen de aquella; parecen procedentes de otras latitudes. También es factible su deuda con la obra de Bonet en punta Ballena, en aquel conjunto de proyectos modernos ejemplarmente resueltos y construidos. La libertad formal de ellos, que asociaron formas curvas, transparencias generosas y la utilización de materiales y técnicas inéditas en la región —como las cortinas de vidrio del restaurante, los revestimientos exteriores en madera, las cubiertas con bóvedas de arco rebajado y los techos planos—, era una experiencia que se estaba poniendo en práctica a pocos metros de la casa de veraneo de Fresnedo Siri, localizada en los altos de La Ballena.16 Ecléctico en la mejor acepción de la palabra, el arquitecto transitó virtuosamente a través de diferentes sintaxis e influencias arquitectónicas, con una destreza posible de ser atribuida a la sólida formación académica que tenía.

cidas por él en la región, así como las variaciones sobre el tema efectuadas en las cáscaras de ladrillos desarrolladas por Dieste, llegaron a parajes más distantes como la capital gaucha, entre otras ciudades de Brasil. Con ellas, el repertorio de elementos de la arquitectura moderna se amplió, al enriquecerse la silueta de las ciudades con la poética de aquellas formas.

Bibliografía 1. Álvarez, Fernando et al. Antoni Bonet Castellana (1913-1989). Barcelona: Colegio de Arquitectos de Catalunya. 2. Boronat, J. Yolanda y Marta Risso. Román Fresnedo Siri: un arquitecto uruguayo. Montevideo: Universidad de la República, 1990. 3. Dieste, Eladio. “Entrevista”. ELARQA n.o 15 (septiembre 1995): 14-15. 4. Gaeta, Julio C. y Eduardo Folle. Guías ELARQA Montevideo, tomos 2 y 5. Montevideo: Dos Puntos, 1995. 5. Hitchcock, Henry Russell. Latin American Architecture since 1945. New York: MoMA, 1955. 6. Luccas, Luís Henrique Haas. “Antonio Bonet e a arquitetura do cone sul: o exemplo de Punta Ballena”. Arquitextos n.o 87.04 (agosto 2007). http://www.vitruvius.com.br/revistas/read/arquitextos/08.087/219 7. Segawa, Hugo. Arquiteturas no Brasil (1900-1990). São Paulo: EDUSP, 1998. 8. Segre, Roberto. “Punta del Este: ameaçado um ícone do modernismo uruguaio”. Arquitextos n.o 68 (marzo 2006).

A modo de epílogo Después de dos décadas viviendo en la Argentina, Bonet inicia la práctica profesional en España, en 1959, donde gradualmente se concentrarán sus obras a partir de ese momento. El conjunto extenso y consistente de trabajos producidos en la región platina constituye, sin duda, una importante contribución para la arquitectura moderna del Cono Sur. Las transparencias presentes de forma pionera en su obra componen un esfuerzo paralelo a las de la Escola Carioca, en la consolidación de una primera era del vidrio en el ámbito suramericano. No es precipitado afirmar que las fachadas cristalinas del Hipódromo de Cristal hayan resultado de la convergencia de estos dos vectores. Del mismo modo, la difusión de las bóvedas introdu-

15 Los propios autores uruguayos mencionan la influencia en pasajes como estos: “La herencia corbusieriana —asumida a través de la experiencia brasileña— se manifiesta claramente en los criterios éticos y estéticos que determinan la resolución del programa, que apela a la claridad funcional y al rigor de la forma” (Gaeta y Folle, Guías Elarqa, tomo 5, 27); e “Puntualmente se le adiciona un alero sobre el acceso formalmente

autónomo, segura evocación de la arquitectura renovadora de Brasil, de fuerte influencia en la arquitectura de la región de la década del cincuenta” (Gaeta y Folle, Guías Elarqa, tomo 2, 43). 16 Fresnedo construyó para él una casa en los altos de punta Ballena en los años cuarenta.

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Consideraciones acerca de la comunicación y resilencia en la arquitectura. El caso del edificio San Martín Carlos Andrés López López 

ca.lopez977@uniandes.edu.co

Texto crítico elaborado como ejercicio final para la clase Complementaria de la materia Teoría de la Unidad Avanzada, Departamento de Arquitectura, Universidad de los Andes, Colombia (primer semestre de 2016)

El edificio San Martín (2011), ubicado en la carrera 7ª con calle 32 de Bogotá, Colombia, fue desarrollado en sus etapas de diseño y construcción por los arquitectos Fischer y Weiss + Cortés. Este se ha destacado en el ámbito nacional como proyecto arquitectónico y ha sido merecedor de críticas favorables por sus cualidades estéticas. A pesar de ello ha permanecido mayoritariamente vacío desde su construcción. Este texto describe las cualidades formales y sensoriales del edificio, para luego indagar en las razones por las cuales no ha podido ser habitado, valorando la pertinencia y alcance de las decisiones proyectuales del arquitecto, entendidas no solamente en los términos específicos de la disciplina. El proyecto se ubica en el centro financiero y empresarial de Bogotá; por ello diariamente lo frecuentan multitudes de bogotanos que transitan por la carrera 7ª, a la cual el edificio San Martín tiene su fachada principal (fig. 1). Es esquinero, a su costado norte y separado por una estrecha calle, es vecino de un edificio de grandes dimensiones (el antiguo edificio de la Policía, proyectado por el arquitecto Fernando Martínez Sanabria), y a su costado sur, por una iglesia Bautista, a la cual se empata volumétricamente, para llegar a una altura de cuatro plantas (12 m). Son las cualidades estéticas las que adquieren mayor importancia en la percepción sensorial del proyecto. Como una intención deliberada de los arquitectos proyectistas, el edificio San Martín “comunica” múltiples significados. Respecto a la comunicación

1

teriales de cerramiento empleados (fig. 2). Por un lado, la mampostería oscura empleada en el primer nivel del edificio, a manera de zócalo, se emplea en aparejo pandereta, con lo cual acentúa la condición unitaria del ladrillo y elimina la condición de soporte de los elementos mampuestos en su conjunto. Por otro, la condición de material del concreto, pétrea y pesada, pierde por completo su naturaleza, al pasar a ser leve y ligera, como una tela, tejido o cortina. Dichas voluntades constructivas por parte de los proyectistas pueden hablar del origen textil de la arquitectura, así como evocar una conciencia histórica de ciertos momentos relevantes de la disciplina.

Figura 1. El edificio San Martín en la concurrida carrera 7ª

dialéctica en la disciplina, Guillermo Fischer apunta: “Por hablar, se entiende la capacidad comunicativa de una obra arquitectónica que, en tanto signo, puede comunicar contenidos propios gracias a su capacidad para denotar su función o la manera como está construida, o contenidos externos gracias a su capacidad para connotar significados que le son adjudicados”.1 Al respecto, el edificio “denota” el sistema de soporte, haciendo completamente visible la estructura metálica empleada y “connota” mediante la deliberada distorsión de los ma-

Fisher, “La honestidad constructiva”, 15.

[ 156 ]  Julio de 2016. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 156-157. http://dearq.uniandes.edu.co

Figura 2. Materialidad del edificio San Martín. Estructura metálica a la vista, aparejo en pandereta en ladrillo oscuro con pega blanca, y paneles de concreto


dearq 18. DEUNIANDES

El San Martín es, sin duda, un edificio elocuente, sencillo y elegante, que posee la capacidad de comunicar significados primarios y expresar contenidos profundos. Sin embargo, a pesar de las cualidades descritas, el edificio desde su segunda a cuarta planta ha permanecido vacío. Es pertinente decir que el San Martín no posee ningún problema jurídico o de otra clase que justifique el hecho, simplemente la destinación del edificio no ha sido atractiva al mercado (fig. 3). También cabe resaltar que al estar restringido a un uso específico (decisión del promotor), ha perdido la capacidad de adaptarse a otro uso diferente. El proyecto permanece expectante y solitario en su interior, sin la posibilidad de ser habitado. En retrospectiva, a dicha situación, uno de sus proyectistas apunta: El edificio San Martín posee tres problemas: en primera instancia, los restaurantes que se pensaron podrían ocupar el edificio, ya se encontraban instalados en la zona (Wok, Crepes & Waffles, BBC); sin embargo, el edificio se construyó sin previo arreglo con estos u otras franquicias similares, a excepción de la panadería Panpayá en el primer piso. El segundo es precisamente su único ocupante (Panpayá), el cual no se acomoda a la sofisticación implícita de los restaurantes de alta gama propuestos y como consecuencia desvaloriza el valor por m² esperado por el promotor. Por último, la negativa del promotor a modificar el uso del espacio (restaurantes) por uso de oficinas tipo “loft” perfectamente adaptables a la condición espacial, que si bien posee un menor valor en el mercado en el tiempo hubieran disminuido el lucro cesante que es el proyecto en la actualidad.2

Esta condición de vacío en los espacios interiores del San Martín cuestiona ineludiblemente el planteamiento del proyecto y opaca, relegando a un segundo plano, la riqueza estética y comunicativa del edificio. El edificio se convierte en una pérdida económica para los promotores del proyecto y niega a los ciudadanos bogotanos la posibi2

Weiss, comunicación personal.

3

Ando, “Frases XI”.

Figura 3. Carteles de “Se vende” en los vidrios del edificio

lidad de habitar el interior del edificio. Dicho problema evidencia la condición holística de la arquitectura, entendida como la correcta integración de actores, riesgos y condiciones en el desarrollo del proyecto arquitectónico. Tal condición de balance resulta necesaria para que la arquitectura cumpla su propósito de modo adecuado. Adicionalmente, la flexibilidad y la resilencia en el tiempo del edificio es una realidad ineludible al hecho arquitectónico; la historia nos enseña cómo los edificios que han perdurado en el tiempo han permanecido vigentes gracias a su capacidad de adaptación a las necesidades humanas. Citando al arquitecto japonés Tadao Ando: “La arquitectura solo se considera completa con la intervención del ser humano que la experimenta. En otras palabras, el espacio arquitectónico solo cobra vida en correspondencia con la presencia humana que lo percibe”.3 Por ello, la actividad proyectual está sujeta a la pertinencia de consideraciones de todo tipo: resulta no menos importante al contenido expresivo de la obra y su capacidad comunicativa, el planteamiento de uso, el estudio de mercado y la injerencia del arquitecto en la toma de estas decisiones. En

el caso del San Martín esto no sucedió, y a pesar de la calidad arquitectónica del diseño y de los proyectistas, el proyecto no resulta exitoso. Por tal razón, luego de conocer la historia del edificio, surgen preguntas como: ¿por qué el papel del arquitecto usualmente se reduce al diseño en específico? ¿No es nuestro deber reclamar el espacio perdido en la toma de decisiones?

Bibliografía 1. Fischer, Guillermo. “La honestidad constructiva como comunicación en arquitectura cuatro edificios representativos de la arquitectura de los sesenta en Colombia”. Tesis Maestría, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, Colombia, 2008. 2. Ando, Tadao. “Frases XI”. http: //www. archdaily.co/co/02-103541/frases-xi-tadao-ando (6 de abril de 2016). 3. Weiss, Phillip. Comunicación personal, 7 de Abril del 2016.

Consideraciones acerca de la comunicación y resilencia en la arquitectura. Carlos Andrés López [ 157 ]


dearq 18. ARQUITECTURA Y URBANISMO PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

IDU: Instituto de Destrucción Urbana Jessica Nathalia Vargas Márquez 

jn.vargas2140@uniandes.edu.co

Texto crítico elaborado como ejercicio final para la clase Complementaria de la materia Teoría de la Unidad Avanzada, Departamento de Arquitectura, Universidad de los Andes, Colombia (primer semestre de 2016)

El IDU, sabiendo que el interés general prima sobre el particular, según nuestro Estado Social de Derecho,1 se parcializó a favor del grupo Éxito-Homecenter sin consultar a la comunidad, como lo exige el Plan de Ordenamiento Territorial, pues no hay que ser experto para vislumbrar el impacto de un almacén de gran superficie en un sector residencial. Supuestamente, para mitigar la afectación, se firmó el Convenio 028 de 20092 entre el IDU y Almacenes Éxito S. A., que figura como arrendatario actual de Homecenter. En este se consignó una serie de requerimientos como vías propias, andenes y mobiliario, que nunca se cumplieron a cabalidad. Y la reserva vial no apareció por ningún lado. Es probable que dentro del IDU, como en la gran mayoría de instituciones públicas co1 2 3

Figura 1. Paradójico es que este espacio residual sea llamado “parque” Cedro Golf Etapa 3. Ocupa parte de la antigua reserva vial y es evidente su proporción alargada y estrecha. A pesar de que cuenta con mobiliario, su uso eventual es solo como lugar de paso. La respuesta de sus vecinos son rejas, cercas y la irónica valla con la imagen de un bosque, cortesía de Homecenter (centro de la fotografía) Cal

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Desde la década de los ochenta, organismos de administración municipal de Bogotá, Colombia, como el Departamento Administrativo de Planeación, la Alcaldía Local de Usaquén y la Secretaría de Movilidad han incumplido su obligación de proteger las zonas de reserva vial, las zonas verdes de aislamiento y las áreas de protección ambiental para la construcción de la avenida La Sirena (calle 153). No obstante, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) concedió las licencias de construcción al Grupo Éxito-Homecenter sin obligarlos a la cesión de los terrenos correspondientes a la reserva vial para la oreja conectante sentidos sur-oriente de la intersección con la avenida Laureano Gómez (carrera 9ª).

Calle 152

lombianas, haya habido intereses particulares y que el convenio resultara un negociazo. También es posible que haya sido solo una omisión, por simple ignorancia o por falta de actitud prospectiva hacia lo que requeriría el sector en el futuro. Cualquiera que haya sido el caso, la responsabilidad de lo ocurrido recae directamente en el IDU. Por esto, siempre por debajo de cuerda, consiguieron autorización por parte de las secretarías de Planeación, Ambiente y Movilidad para trasladar la oreja dos cuadras al occidente, sobre la calle 152 con carrera 12C. Dichas calles no

Figura 2. La oreja problemática es la que llevaría el flujo de la carrera 9ª hacia el sur, en dirección a la calle 153 al oriente, como lo indican las flechas azules. La franja roja corresponde a la antigua reserva vial en el predio donde ahora está Homecenter. Como se puede ver, antes estaba prácticamente desocupado pues estaba destinado a la oreja. Las flechas amarillas indican el recorrido improvisado que plantea el IDU, que pasaría y destruiría la parte del parque Los Cedrales resaltada en amarillo. Aerofotografía 2008 obtenida de Mapas de Bogotá

solo son netamente residenciales, sino que en su esquina se encuentra el parque El Cedral, con veinticinco años de historia y una zona verde que tendría que ser destruida en un 60 % para dar cabida a la oreja.3 A la comunidad siempre se la mantuvo en la oscuridad,4 hasta que el 12 de junio de 2013, cuatro años después de firmado el Convenio 028, algunos vecinos vieron funcionarios talando árboles del parque, e indignados, se opusieron a que tumbaran más de los tres que ya yacían en el suelo. Allí comenzó una

Tribunal Administrativo de Cundinamarca, fallo 248 de 2003; Constitución Política, “Estado Social de Derecho”. Convenio de Asociación 028 de 2009 celebrado entre el IDU y Almacenes Éxito S.A., más otrosíes modificatorios posteriores. Oficina de Arborización Urbana-Subdirección Técnica Operativa, “Acta de reunión CH-23 de 2013”.

[ 158 ]  Julio de 2016. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 158-159. http://dearq.uniandes.edu.co


dearq 18. DEUNIANDES

Figura 3. “El progreso también es cuidar las zonas verdes” coreaban los vecinos, algunos autores de esta pancarta y muchas otras que aún permanecen en el parque desde sus protestas en 2013

Figura 4. La comunidad incluso tuvo la consideración de presentar varias alternativas al proyecto, pues el problema no es la oreja, es la forma en que el IDU la planteó. Como raro, al sol de hoy no los escuchan.

serie de investigaciones, convocatorias,5 protestas, entrevistas (por radio, periódico y televisión), derechos de petición y hasta una acción popular contra la oreja improvisada.

siga destruyendo a la sombra de intereses particulares y de la mano de la incompetencia de instituciones que deberían trabajar para defenderlo.

Puede parecer que un pequeño parque con una cancha y una zona verde no signifiquen mayor cosa al compararlo con la movilidad de la ciudad más congestionada del país. Sin embargo, ¿por qué tiene que pagar el pequeño parque por el gran error del IDU? La comunidad no debería asumir la contaminación visual, auditiva y atmosférica, la congestión, el deterioro del pavimento y del barrio, y el peligro para los peatones por algo que ni siquiera les consultaron. Por esto resulta indignante que, a sabiendas de las consecuencias, el IDU esté pretendiendo que más de dos mil familias6 se conformen con una solución cortoplacista que realmente va a convertirse en otro problema. En teoría, la misión del IDU es “desarrollar proyectos urbanos integrales para mejorar las condiciones de movilidad en términos de equidad, inclusión, seguridad y accesibilidad de los habitantes del Distrito Capital, mediante la construcción y conservación de sistemas de movilidad y espacio público sostenibles”.7 ¿Acaso un proyecto urbano integral es aquel que privilegia ciertos intereses particulares a costa de perjudicar a la colectividad? ¿Acaso un espacio público sostenible

4 5 6 7 8 9

es aquel en el que se remplaza un parque por una vía que en principio nunca debió estar allí? O ¿es óptimo mejorar las condiciones de movilidad de un sector despojando arbitrariamente sus vías de su carácter residencial? O ¿se garantizará mucha accesibilidad y seguridad para los habitantes del Distrito Capital añadiendo grandes volúmenes de tráfico que no los dejen salir en paz de sus casas? ¿Por qué entonces es imposible pensar una solución que dé continuidad a la calle 153 y la conecte con la avenida carrera 9ª sin afectar la vida urbana que se da alrededor? Alternativas como pasos deprimidos, glorietas, la semaforización de la intersección o un puente que conecte directamente el flujo de la carrera 9 al sur con la calle 153 al oriente no son ajenas a la realidad bogotana. Sin embargo, solo queda esperar la respuesta de aquella acción popular solitaria que reside en los juzgados bogotanos desde noviembre de 2013.8 Cabe preguntarse entonces: ¿cuántos barrios han sido destruidos por proyectos urbanos mediocres? ¿Cuántos vecinos han logrado frenar estos proyectos y a cuántos otros les han pasado por encima? ¿Cuántos planes viales se realizarán sin la menor consideración por la vida urbana? Más allá de todo esto, seguirá siendo triste que en una ciudad con escasos cuatro metros cuadrados de espacio público por habitante,9 este se

Bibliografía 1. Convenio de Asociación 28 de 2009, celebrado entre el Instituto de Desarrollo Urbano y Almacenes Éxito S. A., más otrosíes modificatorios posteriores. 2. El Diario Bogotano. “El déficit del espacio público en Bogotá”, acceso el 23 de abril de 2016, http://www.eldiariobogotano. com/el-deficit-del-espacio-publico-enbogota/ 3. Instituto de Desarrollo Urbano. “Misión”, acceso el 23 de abril de 2016, https:// www.idu.gov.co/la_entidad/mision 4. Junta de Acción Comunal Cedros-Capri, Veeduría Ciudadana Los Cedros, Asojuntas Usaquén. “Boletín a la comunidad”, 13 de octubre de 2013. 5. Oficina de Arborización Urbana-Subdirección Técnica Operativa. Acta de reunión CH-23 de 2013. 6. Resolución 01754, de 19 de diciembre de 2012, de tala y traslado de individuos arbóreos sobre el canal Torca. 7. Tribunal Administrativo de Cundinamarca. Fallo 248 de 2003: el Estado Social de Derecho, 12 de junio de 2003.

Resolución 01754 del 19 de diciembre de 2012: “Tala y traslado de individuos arbóreos sobre el Canal Torca (futura Calle 153)”; nunca se menciona el parque Los Cedrales. Junta de Acción Comunal Cedros-Capri, Veeduría Ciudadana Los Cedros, Asojuntas Usaquén, “Boletín a la comunidad”, 13 de octubre de 2013. Recopilación de apariciones en medios de comunicación escritas y en vídeo, facilitadas por Pedro Poveda, miembro de la Junta de Acción Comunal CedrosCapri. Instituto de Desarrollo Urbano. “Misión”. Acción Popular radicada en el Juzgado 20 Administrativo el 19 de noviembre de 2013 con número 11001333502020130058300. El Diario Bogotano, “El déficit del espacio público en Bogotá”.

IDU: Instituto de Destrucción Urbana. Jessica Natalia Vargas [ 159 ]


dearq 18. ARQUITECTURA Y URBANISMO PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

La arrogancia del espacio en el paralelo 108 Julián Muñoz Higuera 

je.munoz2323@uniandes.edu.co

Texto crítico elaborado como ejercicio final para la clase Complementaria de la materia Teoría de la Unidad Avanzada, Departamento de Arquitectura, Universidad de los Andes, Colombia (primer semestre de 2016)

Figura 2. Relación de la plataforma con la autopista

Figura 1. Implantación y relación del paralelo 108

En la ciudad de Bogotá, sobre la paralela occidental de la Autopista Norte, a la altura de la calle 108, se levanta una plataforma negra de cuatro niveles sobre la cual surgen tres torres de vidrio, cuya volumetría capta la atención en la transitada vía. El Centro Empresarial Paralelo 108, de 82.000 metros cuadrados de oficinas y comercio especializado con énfasis en el sector financiero, llevados a cabo por la constructora Arquitectura y Concreto y la empresa Gamson Colombia S. A., son levantados al borde de la ronda del río Molinos en el barrio residencial Pasadena. ¿Cómo podrían no llamar la atención? Estas tres torres, unidas en una planta rectangular irregular, con una “fachada construida en su totalidad en cristal laminado, característica que es una de sus principales ‘ventajas’ a nivel de imagen y exclusividad, que lo convierte en un factor destacado”,1 están situadas en el barrio Pasadena, donde el 80 % de la vi-

vienda actual es propiedad horizontal representada en edificios de cinco a seis pisos con cuatro apartamentos por piso en promedio,2 los cuales desde el 30 de abril del 2011 conviven con estas torres situadas encima de la plataforma negra de cuatro pisos, que es el principal tema punto por tratar. La desigual distribución del espacio público para ser usado por peatones, ciclistas y conductores de automóviles es un asunto que el experto en movilidad urbana, Mikael Colville-Andersen, califica como “la arrogancia del espacio”.3 Ahora bien, frente a la ronda del río Molinos, la paralela occidental de la Autopista Norte y la calle 108 se encuentra el inconfundible pedestal negro de cuatro pisos que soporta las tres torres de cristal laminado, cuyo uso, en su mayoría parqueaderos, supone un problema que muestra una clara actitud con el espacio público, la cual no podría ser más arrogante.

1

Argos. “Biblioteca de Obras Argos-Paralelo 108”.

2

Centro de Documentación e Información Local de Suba, “Barrio Pasadena”.

3

Martínez Gaeta, “La arrogancia del espacio”:

[ 160 ]  Julio de 2016. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 160-161. http://dearq.uniandes.edu.co

Al hablar de problemas en el espacio público, se habla del peatón en general; ese es el principal afectado por esta construcción: aquellos que trabajan en las oficinas, el personal requerido para el mantenimiento de la construcción, las personas que hacen deporte a lo largo de la ronda del río Molinos y pasan por la construcción, los habitantes de los barrios aledaños e, incluso, quienes al conducir pasan por el sector, pues al fin y al cabo, al bajarse del carro, todos son peatones. Al llevarse a cabo una plataforma de cuatro pisos donde el uso predominante es el de parqueaderos, se generó una barrera de aproximadamente seis metros de altura frente a la paralela a la autopista norte; una volumetría hermética, donde el marcado y violento acceso al espacio público propuesto encima de la plataforma, una escalinata de aproximadamente 31 escalones hacen de la relación construcción-peatón un tema que vale ser tratado.


dearq 18. DEUNIANDES

Claro está que llevar a cabo el espacio público en plataformas puede ser muy benéfico para este; pero a diferencia de proyectos como el Centro Internacional o en la misma Universidad de los Andes, donde el edificio Lleras se convierte en el espacio público, la plataforma del Centro Empresarial Paralelo 108 no aporta al espacio público donde se implanta. El mismo lugar de implantación puede ser el que impide el buen desarrollo del espacio público, pues en la comparación de estos proyectos, aquellos que realmente aportan al espacio público están en terrenos de pendientes pronunciadas, a diferencia de Paralelo 108. Figura 3. Relación de la plataforma con la ciclovía a la ronda de del río Molinos

Al relacionar la condición final del proyecto y algunos otros puntos controversiales, como los predios utilizados para llevar a cabo la construcción, la cercanía a la ronda del río Molinos, la readecuación de red de servicios que hubo que realizar para llevar a cabo el proyecto o, incluso, temas de movilidad, en que se reconoce que la construcción del Centro Empresarial Paralelo 108 genera un impacto en la movilidad del sector, como muestra el estudio de tráfico de la Secretaría de Movilidad es del 1,7 %, según el ingeniero y gerente del proyecto, Jorge Palomares,4 la relación de la construcción con la ronda del río Molinos puede explicar la existencia de la plataforma de parqueaderos, pues ¿de qué manera se hubiera podido excavar cuatro pisos de parqueaderos cuando la distancia entre la ronda y la plataforma es de catorce metros?

Figura 4. Condición actual peatón-espacio público en la plataforma

4

Aunque esto no justifica los errores llevados a cabo en la construcción, ya que la relación de sus cuatro fachadas con el contexto y el que el principal acceso al espacio público propuesto en su cubierta sea una enorme escalinata, acompañada de dos escaleras eléctricas, demuestran la falta de interés por parte de los responsables del diseño arquitectónico y la construcción del proyecto, en este caso Arquitectura y Concreto y Gamson Colombia S. A., por resolver a través de la arquitectura una buena relación entre el peatón y el espacio público propuesto. Soluciones existen desde tumbar y reconstruir, al estilo de una tabula rasa, para tener en cuenta temas urbanos mencionados como la importancia de la ronda del río Molinos, la altura de las construcciones en el sector, la importancia de la movilidad en la paralela occidental de la Autopista Norte, entre otros; mas, volviendo a la realidad, lo más razonable y lógico sería hacer adecuaciones que permitieran una permeabilidad de la plataforma en el sector, donde pudieran ser aprovechados tanto los servicios que el proyecto ofrece en dicha plataforma (como lo son restaurantes y un gimnasio) como las condiciones del sector, donde idílicamente pudieran convivir en un permanente flujo los habitantes del sector y los usuarios del proyecto, a través de actividades inclusivas en la plataforma desde el uso de los servicios ofrecidos hasta sitios de permanencia. El desarrollo de un proyecto reside en la tarea antropológica de entender cómo es el comportamiento de las personas en el espacio

propuesto; si esta tarea es realizada de manera correcta, los espacios propuestos pueden ser, además de interesantes, realmente benéficos en su sitio de implantación. En el caso del sitio del Centro Empresarial Paralelo 108, las diferentes variantes produjeron lo que es hoy en día; no obstante, el buen desarrollo del proyecto, incluyendo dentro de este término el desarrollo del espacio público, reside —a final de cuentas— en una concientización sobre los futuros impactos que las decisiones de diseño generarán en el sitio, donde idílicamente los intereses por el buen funcionamiento del proyecto en distintos niveles arquitectónicos son los que han de primar en el desarrollo del proyecto.

Bibliografía 1. Argos. “Biblioteca de obras Argos: Paralelo 108”, acceso 6 de abril de 2016, http://bibliotecadeobrasargos.co/obras/ detalle/paralelo-108. 2. Centro de Documentación e Información Local de Suba. “Barrio Pasadena: reseña básica barrial”, acceso 6 de abril de 2016, http://www.infosuba.org/contenido/resenia/15.pdf. 3. El Tiempo. “Nueva denuncia contra Paralelo 108, gigantesco centro empresarial en la Autopista Norte”, 5 de septiembre de 2008. Acceso 6 de abril de 2016, http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4504003. 4. Espejo O., Carlos Andrés. “Centro empresarial ‘Paralelo 108’ reabrió polémica sobre uso del suelo en la margen de la Autonorte”. El Tiempo, 23 de agosto de 2008. Acceso 6 de abril de 2016, http:// www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4464192 5. Martínez Gaete, Constanza. “‘La arrogancia del espacio’: la desigual distribución de calles para peatones, ciclistas y automovilistas”. Plataforma Urbana, 12 de octubre de 2014. Acceso 25 de abril de 2016, http://www.plataformaurbana. cl/archive/2014/10/12/la-arrogancia-delespacio-la-desigual-distribucion-de-calles-para-peatones-ciclistas-y-automovilistas/.

Espejo O., “Centro empresarial ‘Paralelo 108’”

La arrogancia del espacio en el paralelo 108. Julián Muñoz Higuera [ 161 ]


dearq 18. ARQUITECTURA Y URBANISMO PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

La responsabilidad ante el patrimonio Jaime Herrera Pardo 

j.herrera305@uniandes.edu.co

Texto crítico elaborado como ejercicio final para la clase Complementaria de la materia Teoría de la Unidad Avanzada, Departamento de Arquitectura, Universidad de los Andes, Colombia (primer semestre de 2016)

Cuando hablamos de la palabra patrimonio, es inevitable pensar en una herencia o en una propiedad importante de carácter económico. La palabra está relacionada con unos bienes propios de una institución o de una persona; sin embargo, dejamos de lado el carácter cultural que implica. El patrimonio cultural también es una herencia, pero no es propio de una institución o de una persona, sino que es propia del pasado de alguna comunidad. Este patrimonio es un bien de todos los ciudadanos, y lleva en su espalda el reflejo de una sociedad que se fue formando en el día a día, muchos años atrás. Por esta razón es importante que sea tangible, que viva en el presente y, ojalá, en el futuro de la comunidad a la que pertenece. Por fortuna, desde principios de la década de los noventa, existen decretos que prohíben destruir edificaciones en Bogotá que tienen un valor cultural para la ciudad. Pero estas obras no se escogen arbitrariamente; por su estética y relación con su entorno se categorizan como unas buenas obras arquitectónicas que reflejan el pasado en el presente. Algunos ejemplos de este patrimonio son Villa Adelaida, Residencias el Nogal, el Centro Internacional Tequendama, la Villa Ana Julia y, por supuesto, la casa Pérez Norzagaray. La casa Pérez Norzagaray está ubicada en el barrio Chicó de Bogotá, en la carrera 9ª con calle 88, en la esquina del parque del Virrey. El encargado de su diseño fue el afamado arquitecto italiano Bruno Violi, quien, sin lugar a dudas, le dio una cara a este barrio, al dejar varias casas con su nombre. La mansión de ladrillo y teja negra llevaba en alto el nombre de Violi. Fue finalizada en 1957 y habitada por una sola familia desde su cons-

trucción hasta su demolición en 2008. Esta casa de estilo californiano fue incluida en el listado de bienes de interés cultural en 1997, pues su diseño y relación con el barrio no presentaban más que cualidades para que esta fuera congelada en el tiempo. Claro, la familia dueña de la casa fue la que impulsó este proceso, y de esta manera disfrutaron de los beneficios de tener un bien de interés cultural. Por ejemplo, por los primeros cinco años, no pagaron impuesto predial, y a partir del quinto año únicamente pagaron el 50 % de este. Por otro lado, pagaron servicios de estrato 1, aun cuando vivían claramente en un barrio de estrato 6.

quería hacer un negocio con ella. Los propietarios tuvieron algunos argumentos válidos para tumbarla, como que la casa ya no se encontraba en su entorno, y otros menos válidos, como que Violi no se había esforzado en el diseño. Sin embargo, pasaron por encima de los vecinos, quienes tuvieron que acomodarse a ciertas normas al construir en un predio adyacente a un bien de interés cultural, y que pagaron un metro cuadrado más caro por tener el privilegio de la vista. Sea cual sea el argumento, los dueños no fueron consecuentes con la decisión que tomaron años antes y perjudicaron en demasía a quienes rodeaban la casa.

Es increíble pensar que, con tantos beneficios económicos y de ubicación, los propietarios hubieran tomado la decisión de tumbar la casa para así construir un edificio de vivienda multifamiliar. Pero no es ahí donde radica el problema, pues esta es una situación usual en Bogotá, especialmente en barrios tan rentables como Chicó. El problema se condensa en los pasos que impulsaron la construcción de este nuevo edificio, y la manera en la que los propietarios, junto con su equipo de abogados y periodistas, fueron saltándose las normas y los intereses de los demás para poder hacer un negocio lucrativo. A continuación presento paso a paso estas acciones inmorales que dieron cabida al edificio que hoy en día no deja rastro del pasado de la ciudad.

Evidentemente, los vecinos se enojaron e hicieron lo posible para prevenir la demolición de la casa, lo que tomó varios meses en los que el proceso estaba congelado. Todo parecía estar en orden hasta cuando en septiembre de 2008 un columnista y amigo de la familia puso una tutela en calidad de ciudadano común, sustentando que la casa estaba en ruina y que estaba amenazando su vida al caminar cerca de ella. Cuando las autoridades responsables fueron a revisar el caso, se dieron cuenta de que en la casa ya no estaba viviendo nadie, que le habían sonsacado silenciosamente todos los acabados y que le habían inyectado unos explosivos silenciosos a los muros para que se fuera destruyendo lentamente. Los propietarios, por medio de sus abogados, afirmaron que la casa en este estado sí era un riesgo para la ciudad, y que por esta razón debía ser tumbada lo antes posible.

En primer lugar, esta casa ya estaba en el listado de bienes de interés cultural. Por esta razón no era una opción tumbarla inmediatamente. Los propietarios pidieron que la casa fuera retirada del listado en mayo de 2007, cuando el dueño falleció y la familia

[ 162 ]  Julio de 2016. ISSN 2011-3188. E-ISSN 2215-969X. Bogotá, pp. 162-163. http://dearq.uniandes.edu.co

Por último, la acción final que llevó a la construcción del edificio que existe hoy en día ocurrió el 26 de diciembre de 2008, cuando la


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Vista de la casa desde la carrera 9ª. Fotografía de Luis Guillermo Vallejo

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Vista de la casa desde el parque del Virrey. Fotografía de Luis Guillermo Vallejo

3

Vista de la casa desde el edificio Palos Verdes. Fotografía de Luis Guillermo Vallejo

4

Vista de la casa en demolición desde el edificio Palos Verdes. Fotografía de Luis Guillermo Vallejo

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Vista de la casa en proceso de demolición. Fotografía de Luis Guillermo Vallejo

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Vista de la casa en proceso de demolición. Fotografía de Luis Guillermo Vallejo

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Vista del edificio actual desde la carrera 9ª. Fotografía de Jaime Herrera

8

Vista del edificio actual desde el parque del Virrey. Fotografía de Jaime Herrera

casa fue demolida en su totalidad. Esta fecha fue escogida, porque sabían que ningún vecino iba a estar en Bogotá en esos días y que volverían semanas después a encontrar el lote en escombros. Claramente el proceso no es limpio, y todo lo que hicieron los propietarios para deshacerse de la casa fue pasar por encima de normas, leyes, personas y valores. Utilizaron el dinero como acicate, y finalmente lograron lo que querían. La construcción del edificio inició casi tres años después, pues al haber tumbado una casa tan polémica, no fue fácil sacar una licencia de construcción. Desde niños nos enseñan que en las películas y cuentos los buenos siempre son los que ganan; pero en esta situación fueron los malos quienes salieron invictos. Sin embargo, el

relato de esta situación sirve para prevenir que lo mismo suceda con las otras construcciones declaradas bienes de interés cultural, pues es posible que los propietarios de las demás se llenen de ideas macabras y quieran hacer negocios en sus lotes. A mi modo de ver, una solución para prevenirlo es declarar no solo la construcción como bien de interés cultural, sino toda la manzana que la rodea. El entorno desempeña un papel importante al proyectar arquitectura, y si una obra se va a conservar, su entorno también lo debería. Por otro lado, así no se trataría de un solo propietario, sino de varias familias con diferentes intereses. Lastimosamente, el entorno de la casa Pérez Norzagaray fue destruido antes que la casa; no obstante, los dueños sí jugaron sucio y demostraron que con poder

y dinero, pudieron salirse con la suya. Para finalizar, cito a Juan Andrés Acevedo en su tesis de derecho: “Cuidar el patrimonio inmueble y convertirlo en parte del imaginario colectivo de sus habitantes valida sus memorias. Conservar el patrimonio histórico sobre la base de la sostenibilidad perpetúa la historia de la ciudad y conecta a los bogotanos personalmente con su ciudad”.

Bibliografía 1. Acevedo, Juan Andrés. “Conservación arquitectónica y Bogotá: una mirada crítica a los criterios de selección de bienes de interés cultural”, tesis de Derecho, Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia, 2014.

La responsabilidad ante el patrimonio. Jaime Herrera Pardo [ 163 ]


dearq 18. ARQUITECTURA Y URBANISMO PARA LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

Arquitástrofe. Espacios fallidos en Bogotá EXPOSICIÓN

13 de mayo de 2016, salón S1 104 Departamento de Diseño, Universidad de los Andes Texto por Ana Vélez

Quienes habitamos Bogotá sabemos que su infraestructura y edificaciones no siempre obedecen a un plan de desarrollo urbano coherente ni a lineamientos de diseño apropiados. Partiendo de esta gris realidad los estudiantes del Curso de Teoría Unidad Avanzada del Departamento de Arquitectura se dieron a la tarea de identificar lugares problemáticos, que afectan de manera negativa a los ciudadanos, y que les permitieran analizar conflictos recientes en relación al desarrollo urbano de Bogotá. Este trabajo derivó en una serie de columnas de opinión acompañadas de fotografías y planos. Con este material los estudiantes de

arquitectura argumentaron su postura crítica frente a conflictos generados por cuenta de estas edificaciones fallidas, que no contemplaron los posibles efectos nocivos de un diseño ajeno a las necesidades del lugar. Siete de estos textos y sus imágenes, fueron el insumo con el cual los estudiantes del curso Estudio 6: Diseño para exposiciones del Departamento de Diseño, iniciaron su proyecto final de semestre. Arquitástrofe, Espacios fallidos en Bogotá, es su interpretación de estos contenidos para transformarlos en una narrativa expositiva, que ofrece a los visitantes a la muestra una experiencia desde la mirada del diseño frente

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a estas problemáticas urbanas. Los ámbitos que componen la exposición giran en torno a conflictos relacionados con el uso, la seguridad, la movilidad, la representatividad y el medio ambiente. Problemas que derivan en inconformidad, sensación de inseguridad y un limitado sentido de pertenencia. Esperamos que este ejercicio académico contribuya no solo a dar información valiosa sobre estos espacios fallidos, sino también a que quienes recorran la muestra experimenten de otra forma lo que significa habitar esta ciudad.


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CURSO ESTUDIO 6. DISEÑO PARA EXPOSICIONES Profesoras del curso: Ana Vélez anvelez@uniandes.edu.co Roxana Martinez rmartine@uniandes.edu.co Monitor: Andrés Saab Estudiantes: Natalia Alvarez, Daniela Amaya, Alejandra Astralaga, MarÍa Paula Barrera, Sebastián Cabal, Juliana Ceballos, Camila Curiel, María Magdalena Díaz, Daniela Durán, Laura Espitia, Sergio Fonseca, María José Guzmán, Laura Herrera, Juliana Holguín, Juliana Lanza, Laura López, María Paula Mera, Federico Parra, María Camila Pinzón, Isabel Pizano, Luisa Posada, Sara Prieto, Alejandra Rivera, Andrea Rodríguez, María Conchita Rozo, Mariana Santos, Juan Suárez, Pamela Translateur, Sofia Uriza, Estefania Valles, Nathaly Weeber, Isabella Williams, Isabel Yugueros, Lina Zuluaga.

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Susana Carrié Fotógrafa y artista interdisciplinar que con su lente retrata la evanescencia de la ciudad Texto basado en la entrevista realizada el 31 de mayo de 2016 Por Juan Pablo Aschner, Director Revista Dearq  jaschner@uniandes.edu.co

La formación interdisciplinar de Susana Carrié comienza en Italia donde se matricula en la carrera de diseño industrial. Si bien le interesa el arte visual y plástico, elige una carrera que considera precisa y realista y que le puede brindar herramientas para la creación. En Roma cursa materias enriquecedoras como historia del arte y teorías de la forma y del color e indaga además en la sociología y en el urbanismo. Es también asidua visitante a la escuela experimental de cine en Roma y su fascinación con el Neorrealismo italiano y la Nueva ola francesa la introducen en una estética del blanco y negro que influirá su manera de ver las ciudades y fotografiarlas. Para Susana el periodo de formación en Roma habría de sentar las bases para lo que luego sería un proceso de autoformación disciplinada que comienza con su regreso a Colombia. Una vez en el país y como autodidacta, alterna la pintura con la creación de escenografías para Álvaro Restrepo. Establece así contacto con lo tridimensional, con estructuras, con arquitectura y con la luz. A través del teatro, Susana percibe el espacio de una manera viva e interdisciplinar. Al interés por el diseño industrial, el teatro y la pintura, le sucede el diseño gráfico que ejercita mediante la elaboración de bocetos y esquemas para sus diversos proyectos en video, cine y televisión. En todos ellos persigue un sentido de esencia atmosférica y visual con un componente muy pictórico. En 1990 Susana gana una importante convocatoria para desarrollar la imágen del trigésimo tercer Salón nacional de artistas. Encuentra en este reconocimiento el incentivo necesario para adelantar nuevos proyectos en solitario. Gracias a su experiencia con trabajos digitales incursiona en el diseño editorial y gráfico para el sector cultural. Destaca en este sentido su labor en dirección de arte para la revista El Malpensante y la imagen de su festival de los años 2005 hasta 2007. En diseño editorial interviene fotos de otros dando así sus primeros pasos en una disciplina que sería más adelante su más grande obsesión. Con la era digital se democratiza la fotografía. Todos pueden acceder a una cámara y Susana no tarda en comprar la suya

para llegar a una disciplina que pareciera haber estado allí todo el tiempo. Se “revela” ante ella un universo y a la vez un estado febril que hasta el dia de hoy no se detiene. En las redes sociales autopublica no por narcisismo sino por necesidad de compartir y de poner en tela de juicio lo que cotidianamente retrata. Los lugares de Bogotá que habita como el Centro Internacional o Chapinero se vuelven sus principales escenarios de acción. Capta con su lente espacios y personajes que los habitan. Susana gana el premio Idartes a fotografía de la vida cotidiana en Bogotá y al igual que sucedería con el diseño gráfico este importante reconocimiento la motiva a continuar lo que ella denomina una necesidad vital; una pulsión sin la cual no puede vivir. Pero la fotografía no es una disciplina más de tantas en las que ha trabajado sino un lugar de convergencia. En ella se manifiesta su relación fuerte y tensa con Bogotá, una ciudad que la acogería proveniente del caribe venezolano. Disfruta retratar una Bogotá evanescente, a punto de desmoronarse. Una ciudad siempre cambiante y donde la memoria está cercenada. Susana procura retratar arquitectura que considera valiosa y que imperdonablemente desaparece, ya sea porque se le dan tantos usos que se descompone o es simplemente demolida porque se desconoce su valor identitario o priman intereses económicos. Susana titula cada una de sus fotos a veces con guiño y otras con humor. Es así como sus fotografías más que afirmaciones o denuncias se convierten en preguntas. En los títulos en ocasiones poéticos y en el contenido de las fotos hay un componente autobiográfico de carácter emocional. En ocasiones la abarca el desasosiego que observa y captura. Retrata personas que deambulan como perdidos por las calles o se hallan solitarias en grandes escenarios y en condición de extravío. A veces, por el contrario, capta hordas de gente, entremezcla texturas e interviene sus fotografías. Susana retrata las vivencias urbanas con la profundidad y entusiasmo de quien ha recorrido muchas calles y también muchas disciplinas antes de habitar y vivir la fotografía.

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1. El abuelo. Plaza de Bólívar. 2015.

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2. Cartonero. De seres de extraña luz. 2015

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3. Washinton. De la serie “Tapados”. 2013.

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4. Conversación en el tejado. Centro internacional. 2012.

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5. El Planetario es un reloj. 2016.

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6. Bacatá y la escalera del tiempo (1). Desde las Torres del Parque.2015

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7. Bacatá y la escalera del tiempo (2). Desde La Candelaria. 2015

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8. Contemplación. Avenida Américas. 2013.

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9. La espera. Avenida La Esperanza. 2016.

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10. La ciudad reinventada. Avenida carrera 15 con calle 90. 2014-

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11. El vigilante. Subterraneo, calle 32. 2014.

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12. Contraplano en el subterráneo, calle 32. 2014.

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13. Bogotá evanescente, Pasaje Hernández. 2013.

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14. El circo. Estación de la Sabana. 2015.

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Indicaciones para autores dearq considera para publicación trabajos originales e inéditos. Su estructura editorial se divide en cuatro secciones:

Proceso editorial

• • • •

En el momento de someter un artículo, se le pedirá al autor diligenciar un formato con información personal y académica, además de declarar que el artículo es un texto original que no se ha publicado en otros medios ni está en proceso de revisión en otras revistas. Después de una revisión para verificar el cumplimiento de las normas de publicación, se le confirmará al autor que el artículo entró a la fase de evaluación.

Sección temática (según convocatoria vigente). Dossier de investigación (tema libre, recepción permanente). Reseñas bibliográficas (tema libre, recepción permanente). deuniandes (convocatoria interna Universidad de los Andes).

Tipologías de artículos publicables Dentro de la estructura editorial mencionada, se aceptan las siguientes tiopologías de artículos: 1. Artículo de investigación. Documento que presenta, de manera detallada, los resultados originales de proyectos terminados de investigación. La estructura generalmente utilizada contiene cuatro apartes importantes: introducción, metodología, resultados y conclusiones. Extensión máxima: 4000 palabras. 2. Artículo de reflexión. Documento que presenta resultados de investigación terminada desde una perspectiva analítica, interpretativa o crítica del autor, sobre un tema específico, recurriendo a fuentes originales. Extensión máxima: 4000 palabras. 3. Artículo de revisión. Documento resultado de una investigación terminada donde se analizan, sistematizan e integran los resultados de investigaciones publicadas o no publicadas, sobre un campo en ciencia o tecnología, con el fin de dar cuenta de los avances y las tendencias de desarrollo. Se caracteriza por presentar una cuidadosa revisión bibliográfica de, por lo menos, cincuenta referencias. Extensión máxima: 4000 palabras. 4. Análisis de proyecto*. Artículo en el que se describe, analiza o interpreta —desde una posición independiente— y crítica una obra específica —arquitectónica, urbanística o de disciplinas afines—. El objeto del análisis puede o no estar construido/ejecutado. El texto se apoya en material gráfico de alta calidad. Extensión máxima: 4000 palabras. 5. Opinión, crítica o entrevista*. Se caracteriza por presentar la postura del(los) autor(es) o entrevistado(s) frente a un tema relevante para la publicación, sustentando esta postura con argumentos sólidos y apoyándose en bibliografía pertinente. Extensión máxima: 4000 palabras. 6. Reseña bibliográfica. Documento en el que se reseña de manera crítica uno o varios libros de temática similar. En una extensión no mayor a 700 palabras, se debe presentar el tema general sobre el cual trata el libro, y luego desarrollar el texto de manera argumentativa a partir de las ideas contenidas en el documento reseñado. Para finalizar, quien hace la reseña puede concluir y aportar una idea nueva, con una reflexión personal o asociación que establezca entre el tema tratado en el libro reseñado y otra publicación o concepto académico pertinente. *

Estas tipologías de artículos únicamente se pueden presentar para la sección temática de la revista (según la convocatoria vigente).

Evaluación Todo artículo que entre a la fase de evaluación, con excepción de las tipologías 5 y 6, será enviado a, mínimo, un árbitro anónimo externo a la Universidad de los Andes, quien recomendará sobre la aceptación del artículo y los eventuales cambios que se le deben hacer. Posteriormente, será enviado a un miembro del Comité Editorial de la revista, quien dará su concepto sobre la pertinencia de la publicación del artículo. Con base en los conceptos del árbitro y del Comité Editorial, el director de la revista decidirá, en conjunto con el editor y los eventuales editores invitados, sobre su aceptación. El autor será notificado sobre esta decisión. Las siguientes son las posibles determinaciones: 1. El artículo es aceptado sin condiciones. 2. El artículo es aceptado con la condición de que se realicen ligeras modificaciones según las sugerencias del par académico y del Comité Editorial. 3. El artículo necesita de importantes modificaciones; se invita al autor a realizarlas según las sugerencias del par académico y del Comité Editorial. Cuando se hayan realizado las modificaciones, el documento será evaluado de nuevo. 4. El artículo no es aceptado. Con esta notificación, se le enviará al autor también el informe del árbitro con comentarios específicos sobre el artículo. Las contribuciones de los tipos 5 y 6 serán leídos por el Comité Editorial únicamente, y sus autores recibirán una notificación de aceptación o rechazo. Todas las decisiones son tomadas autónomamente por el director con base en los informes presentados por los evaluadores y el Comité Editorial. La revista no asume el compromiso de mantener correspondencia con los autores sobre las decisiones adoptadas.

Autorización Una vez aceptado, el artículo pasará por una corrección de estilo. Para la publicación, será necesario que los autores verifiquen y autoricen la maquetación final del artículo. Para esto, se les enviará un archivo en PDF de este.


Una vez aprobada la maquetación final del artículo, el autor tendrá que firmar un documento en el que autoriza a la Universidad de los Andes a distribuir y comercializar el artículo en medios impresos y digitales, mientras la propiedad intelectual quedará en manos del autor.

Normas de publicación El material debe redactarse según las siguientes indicaciones. El que no cumpla con estas condiciones será devuelto al autor y no podrá participar en el proceso de evaluación. Los artículos se deben presentar en documento Word sin formatear, en fuente Times New Roman, 12 puntos e interlineado doble, con márgenes superior, inferior, izquierdo y derecho de 2,5 cm. El documento se debe estructurar de la siguiente manera: 1. Título. Toda aclaración con respecto al trabajo se consignará en la primera página, en nota al pie, mediante un asterisco remitido desde el título del trabajo.

Todas las figuras deberán tener una descripción incluida en el texto del artículo, precedida por la palabra Figura y el número consecutivo que le corresponda. En este pie de figura se debe indicar la fuente o autoría de la imagen. Deberán enviarse por separado en formato .jpg o .tiff, y ser los nombres de los archivos FIG1, FIG2, etcétera. Los gráficos y los mapas se deberán presentar realizados para su reproducción directa.

Referencias bibliográficas Las referencias bibliográficas deben seguir el Manual de estilo de Chicago. En el texto, se debe usar referencias en nota al pie, usando la forma corta de citación. Ejemplos: Libro: Martí Aris, Variaciones de la identidad, 67. Capítulo en libro: Montoya Arango, “El gobierno del sol”, 196. Artículo en revista

2. Nombre del(los) autor(es). dearq maneja un máximo de seis autores. El orden de los autores debe ser definido por todos ellos en conjunto previo al envío del material; la revista dearq seguirá el orden dado en el documento sometido.

Sanín Santamaría, “Configuraciones del hábitat informal”, 112.

3. Resumen analítico del artículo de máximo 100 palabras, que describa el contenido del artículo incluyendo sus conclusiones.

Libro:

4. Entre tres y siete palabras clave. 5. Texto del artículo. Se debe indicar el lugar de inserción del material gráfico y sus respectivos pies de figura. 6. Bibliografía, que consiste en la información bibliográfica completa de los títulos referenciados en el texto. Se recomienda incluir en la bibliografía del artículo al menos una referencia que tenga adjudicado un código D.O.I., con el propósito de enlazar el texto a la red de publicaciones en CrossRef (para mayores detalles ver http://www.crossref.org/05researchers/index.html). La extensión total del documento, incluidos la bibliografía y los pies de figura, no debe exceder las 4000 palabras.

Tablas y figuras Las tablas deben ir incluidas en el texto, de tal manera que la información sea editable en el proceso de diagramación. Deberán tener un título, precedido por la palabra Tabla y el número consecutivo que le corresponda. Debajo de la tabla se debe indicar la fuente de la información presentada. Las figuras deberán tener una resolución mínima de 300 dpi en formato de 9 × 13 cm. El número máximo de figuras será 20, de las cuales se publicará una selección. En el caso de los análisis de proyectos, se debe enviar una fotografía de formato vertical de muy alta calidad gráfica de tamaño mínimo 18 × 24 cm.

Al final del texto se debe incluir una bibliografía que reúna la información bibliográfica completa de las fuentes referenciadas en el texto. Ejemplos: Martí Aris, Carlos. Las variaciones de la identidad: ensayos sobre el tipo en arquitectura. Barcelona: Serbal, 1993. Capítulo en libro: Montoya Arango, Nathalie. “El gobierno del sol: naturaleza y programa en el hospital moderno”. En: Arquitectura moderna en Medellín 1947-1970, Eds. Cristina Vélez Ortiz et al., 193-99. Medellín: Universidad Nacional de Colombia, 2010. Artículo en revista: Sanín Santamaría, Juan Diego. “Configuraciones del hábitat informal en el sector El Morro del barrio Moravia”. Bitácora Urbano Territorial 2, no. 15 (2009): 109-26.

Envío del material El material a enviar consiste en: • El documento que contiene el artículo. • El paquete de imágenes en formato .zip. • Certificación de originalidad y no presentación simultánea (descargar formato de http://dearq.uniandes.edu.co/documentos). • Autorizaciones de uso de imágenes, en caso de que los derechos sean propiedad de terceros (descargar formato de http://dearq. uniandes.edu.co/documentos). El documento y los archivos de material gráfico deberán enviarse a través de http://dearq.uniandes.edu.co/someter-articulo. Para la correspondencia con el equipo editorial de la revista servirá la siguiente dirección únicamente:

dearq@uniandes.edu.co


Author guidelines dearq will take into consideration papers that are both original and previously unpublished. The editorial requirements are divided into four sections: • Theme section (current call for papers). • Research dossier (research-based work, permanent call for papers). • Book reviews (permanent call for papers). • deuniandes (for Universidad de los Andes students and teaching staff only).

Papers that will be considered for publication: 1. Research paper. Text (no longer than 4000 words) must include detailed, original results from a completed research project. The structure should generally follow the standard format: introduction, method, results and conclusion. 2. Discussion paper. An article (no longer than 4000 words) that analytically presents the results of a piece of completed research. It should be written in an interpretive or critical style about a specific topic, using original sources. 3. Review paper. A paper (no longer than 4000 words) based on both published and unpublished research, with the aim of reporting advances and development trends within a field. The paper should present a judicious bibliographical review of no less than fifty sources. 4. Project analysis*. This paper should detail, analyse and/or independently elucidate and critique a specific work, relating to architecture, town-planning, or a relating subject. Whatever is being analysed does not have to necessarily already be built. The text should be accompanied by graphics of the highest quality. Paper no longer than 4000 words. 5. Opinion, critique or interview*. This should detail an opinion on a subject that is pertinent to the journal. The opinion should be supported with conclusive arguments and be based on a conclusive bibliography. 6. Book review. This document should be a critical review of either one or several books written on a similar subject, no longer than 700 words. It should include the book’s main theme, and should present an argumentative stance relating to the work. The paper should conclude with either a new thought on the subject, with a personal opinion, or a relationship that the book has with another publication or relevant academic concept.

The editorial process On submitting an article for publishing, we ask that the author complete a form, which includes information about personal details, academic qualifications, and the originality of the material. The work must be the author’s own, and previously unpublished. When the paper has been reviewed, to check that it complies with the rules of publication, the author will be informed regarding its evaluation.

Peer reviews Every article that is submitted for evaluation, with the exception of types 5 and 6, will be reviewed by at least one anonymous referee. This referee will advise as to whether the paper should be considered for publication, and also any changes that they consider should be made. After this process has been completed the paper will be sent to a member of the journal’s editorial board who will advise as to the suitableness of the paper for publication. Based on the recommendations of the judge and the editorial board, the director of the journal, as well as the editor and the guest editors, will make the final decision as to whether the article will be published. The author will be duly notified of one of the following decisions: 1. The article is accepted without any changes required. 2. The article is accepted under the condition that slight changes are made based on suggestions from the peer reviewers and editorial committee. 3. The article needs substantial modification. The author is invited to redraft the article, taking into account the suggestions made by the peer reviewers and editorial committee. The improved document will be reviewed again, following the same procedure. 4. The article is not to be accepted. As well as the relevant notification, the author will also receive the referee’s report containing pertinent comments. Contributions of types 5 and 6 will be reviewed solely by the editorial board. The author will receive a letter of acceptance or rejection. All decisions are made autonomously by the journal’s director, based on the judgements of the editorial committee and the peer reviewers. Dearq will not be under any obligation to divulge any further information to the authors regarding the aforementioned decisions.

Authorization of the publication If accepted, the article will be subject to editing. Before being published, the article will be sent to the author in PDF format. It is mandatory that this final edited layout is authorized for publication.

* Types 4 and 5 are acceptable for the theme section only.


Once approving the final layout the author will sign a document that authorizes Universidad de los Andes to market and distribute the article both electronically and in print. The article however, will remain the intellectual property of the author.

Manuscript preparation guidelines

Bibliographical references Bibliographical references must be in accordance with The Chicago Manual of Style. Footnotes should be used and citations should follow the shortened form. Examples: Books: Ochsendorf, Guastavino Vaulting, 127.

Articles must be sent in Word, without having been formatted, in Times New Roman font size 12, with double line spacing and margin sizes: 2.5 × 2.5 × 2.5 × 2.5 cm. The following must be included: 1. Title, with a footnote on the first page, explaining the work undertaken. 2. Author(s’) name(s). For each article, dearq accepts a maximum of six authors. The order of author must be established before submitting the paper for publication. dearq will name the authors in accordance with the order submitted. 3. An analytical abstract of the article (no longer than 100 words) describing its content and including conclusions. 4. Three to seven keywords. 5. The article itself. Text should include captions and indications of where they are to be inserted. 6. Bibliography. Complete bibliographical information of the referenced sources. It is advised that the bibliography includes at least one reference with a D.O.I. code assigned, in order to link the article to other publications in CrossRef (for further details see http:// www.crossref.org/05researchers/index.html). The document, including bibliography and captions should not exceed 4000 words.

Tables and figures

Chapters in books: Casciato, “Documenting Modern Architecture”, 9. Journals: Lending, “Negotiating Absence”, 569. At the end of the text a bibliography should be included that summarizes all the bibliographical information that is referenced. Examples: Books Ochsendorf, John. Guastavino Vaulting: The Art of Structural Tile. New York: Princeton Architectural Press, 2010. Chapters in books: Casciato, Maristella. “Documenting Modern Architecture”. In The Modern Movement in Architecture. Selections from the DOCOMOMO Registers, edited by Dennis Sharp and Catherine Cook, 8-9. Rotterdam: 010 Publishers, 2000. Journals: Lending, Mari. “Negotiating Absence: Bernard Tschumi’s New Acropolis Museum in Athens.” The Journal of Architecture 14, no. 5 (2009): 567-89.

Submitting material The material to be sent should consist of: • The document containing the article.

Tables should be included in the text in such a manner that allows data editing during the layout process. They should be titled (preceded by the word Table) and must be numbered consecutively. Below each table the source(s) of data used should be included. Figures should have a minimum resolution of 300 dpi and a minimum size of 9 × 13 cm. The maximum number of photographs for submission is 20, of which a selection will be chosen for publication. In the case of project analysis, a high-resolution portrait photograph (minimum size 18 × 24 cm) must be submitted. Figures must have a caption, (included in the text and preceded by the word Figure), and be consecutively numbered. Captions should include the source or authorship of the image. Figures need to be sent separately in either .jpg or .tiff format, labeled FIG1, FIG2 etc. Any graphic material and maps should be submitted ready to be directly replicated.

• A folder that contains the images. • Certification of originality and exclusivity (please download the relevant form from http://dearq.uniandes.edu.co/documentos). • The right to use images, if the images are property of third parties, (please download form from http://dearq.uniandes.edu.co/ documentos). Please send all material in a compressed folder (.zip file) to dearq@ uniandes.edu.co. To contact the editorial team, please use the following email address:

dearq@uniandes.edu.co


Indicações para autores A dearq considera, para publicação, trabalhos originais e inéditos.

Processo editorial

Sua estrutura editorial está dividida em quatro seções. • Seção temática (segundo edital vigente). • Dossiê de pesquisa (tema livre, recepção permanente). • Resenhas bibliográficas (tema livre, recepção permanente). • Deuniandes (edital interno da Universidad de los Andes).

Tipologia de artigos publicáveis

No momento de submeter um artigo, será pedido ao autor que preencha um formulário com informação pessoal e acadêmica, além de declarar que o artigo é um texto original que não foi publicado em outros meios nem está em processo de arbitragem em outras revistas. Após uma revisão para verificar o cumprimento das normas de publicação, será confirmado ao autor que o artigo entrou na fase de avaliação.

Dentro da estrutura editorial mencionada, são aceitas as tipologias de artigos descritas a seguir.

Avaliação

1. Artigo de pesquisa científica e tecnológica. Documento que apresenta, de maneira detalhada, os resultados originais de projetos de pesquisa terminados. A estrutura geralmente utilizada contém quatro seções importantes: introdução, metodologia, resultados e conclusões. Sua extensão máxima é de 4.000 palavras.

Todo artigo que entrar na fase de avaliação, com exceção das tipologias 5 e 6, será enviado a, no mínimo, um árbitro anônimo externo à Universidad de Los Andes, o qual determinará sobre a aceitação do artigo e as eventuais modificações que devem ser feitas nele. Em seguida, será enviado a um membro do Comitê Editorial da Revista, o qual dará seu conceito quanto à pertinência da publicação do artigo. Com base nos conceitos do árbitro e do Comitê Editorial, o diretor da Revista decidirá, juntamente com o editor e os eventuais editores convidados, sobre sua aceitação. O autor será notificado a respeito dessa decisão, que pode ser:

2. Artigo de reflexão. Documento que apresenta resultados de pesquisa terminada sob uma perspectiva analítica, interpretativa ou crítica do autor a respeito de um tema específico e que recorre a fontes originais. Sua extensão máxima é de 4.000 palavras. 3. Artigo de revisão. Documento resultado de uma pesquisa terminada em que são analisados, sistematizados e integrados os resultados de pesquisas publicadas ou não publicadas em ciência ou tecnologia, a fim de dar conta dos avanços e das tendências de desenvolvimento. Caracteriza-se por apresentar uma cuidadosa revisão bibliográfica de, pelo menos, 50 referências. Sua extensão máxima é de 4.000 palavras. 4. Análise de projeto*. Artigo no qual se descreve, analisa e/ou interpreta, de uma posição independente e crítica, uma obra específica — arquitetônica, urbanística ou de disciplinas afins. O objetivo da análise pode ou não estar construído/executado. O texto se apoia em material gráfico de alta qualidade. Sua extensão máxima é de 4.000 palavras. 5. Opinião crítica ou entrevista*. Caracteriza-se por apresentar a postura do(s) autor(es) ou entrevistado(s) sobre um tema relevante para a publicação, com argumentos sólidos e que esteja apoiada em bibliografia pertinente. Sua extensão é de 4.000 palavras. 6. Resenha bibliográfica. Documento no qual se resenha, de maneira crítica, um ou (preferivelmente) vários livros de temática similar. Numa extensão que não ultrapasse 700 palavras, deve-se apresentar o tema geral sobre o qual trata o livro e, em seguida, desenvolver o texto de maneira argumentativa a partir das ideias contidas no documento resenhado. Para finalizar, quem faz a resenha pode concluir e contribuir com uma ideia nova, com uma reflexão ou associação que estabeleça entre o tema tratado no(s) livro(s) resenhado(s) e outra publicação ou conceito acadêmico pertinente. *

Estas tipologias de artigos unicamente podem ser apresentadas para a seção temática da Revista (segundo edital vigente).

1. aceito sem condições; 2. aceito com a condição de que sejam realizadas modificações sutis de acordo com as recomendações do par acadêmico e do Comitê Editorial; 3. precisa de modificações substanciais; nesse caso, solicita-se ao autor que as realize segundo as observações do par acadêmico e do Comitê Editorial. Quando forem realizadas as modificações, o documento será avaliado novamente; 4. recusado. Com essa notificação, será enviado também ao autor o relatório do árbitro com comentários específicos sobre o artigo. As contribuições dos tipos 5 e 6 serão lidas pelo Comitê Editorial unicamente, e seus autores receberão uma notificação de aceitação ou recusa. Todas as decisões são tomadas com autonomia pelo diretor com base nos relatórios apresentados pelos avaliadores e pelo Comitê Editorial. A Revista não assume o compromisso de manter correspondência com os autores sobre as decisões adotadas.

Autorização Assim que o artigo for aceito, passará por uma revisão de texto. Para a publicação, será necessário que os autores verifiquem e autorizem a elaboração do final do artigo (“boneco”). Para isso, eles receberão o arquivo do artigo em PDF. Uma vez aprovada a elaboração final do artigo, o autor terá que assinar um documento que autoriza a Universidad de Los Andes a distri-


buir e comercializar o artigo em meios impressos e digitais; a propriedade intelectual é reservada ao autor.

Normas de publicação O material deve ser redigido de acordo com estas indicações. Se não cumprir com as condições descritas nesta seção, será devolvido e não poderá participar do processo de avaliação. Os artigos devem ser apresentados em Word, sem formatar, em fonte Times New Roman, tamanho de fonte 12 pontos e entrelinha dupla, com margens superior, inferior e laterais de 2,5 cm. O documento deve ser estruturado da seguinte maneira: 1. Título. Todo esclarecimento a respeito do trabalho será feito na primeira página, em nota de rodapé, por meio de um asterisco referenciado no título do trabalho. 2. Nome do(s) autor(es). A dearqpublica textos com no máximo seis autores. A ordem dos autores é definida por todos eles antes do envio do material à Revista, a qual seguirá a ordem dada no documento submetido à publicação. 3. Resumo analítico do artigo. O resumo deve descrever o conteúdo do artigo e incluir suas conclusões em, no máximo, 100 palavras. 4. Palavras-chave. Entre três e sete palavras. 5. Texto do artigo. No texto, deve-se indicar o lugar de inserção do material gráfico (figuras, gráficos etc.) e suas respectivas legendas. 6. Bibliografia. Consiste na informação bibliográfica completa dos títulos referenciados no texto. Recomenda-se incluir na bibliografia do artigo, pelo menos, uma referência que tenha recebido um código DOI a fim de vincular o texto à rede de publicações da CrossRef (para mais informações, acessar http://www.crossref. org/05researchers/index.html). A extensão total do documento, incluídas bibliografia, notas de rodapé e legendas de figuras, não deve ultrapassar 4.000 palavras.

Tabelas, quadros e figuras

corresponda. Na legenda da figura, deve-se indicar a fonte ou autoria da imagem. Elas devem ser enviadas em .jpg ou .tiff e ter os nomes dos arquivos FIG1, FIG2 etc. Os gráficos e mapas deverão ser apresentados para sua reprodução direta (que não precisem de edição).

Referências bibliográficas As referências bibliográficas devem seguir o Manual de Estilo de Chicago. No texto, deve-se usar as referências na nota de rodapé, em seu formato curto. A seguir, alguns exemplos. Livro Martí Aris, Variaciones de la identidad, 67. Capítulo de livro Montoya Arango, “El gobierno del sol”, 196. Artigo em revista Sanín Santamaría, “Configuraciones del hábitat informal”, 112. No final do texto, deve-se incluir uma lista bibliográfica com informação completa das fontes referenciais no texto. A seguir, alguns exemplos. Livro Martí Aris, Carlos. Las variaciones de la identidad: ensayos sobre el tipo en arquitectura. Barcelona: Serbal, 1993. Capítulo de livro Montoya Arango, Nathalie. “El gobierno del sol: naturaleza y programa en el hospital moderno”. Em: Arquitectura moderna en Medellín 1947-1970, Eds. Cristina Vélez Ortiz et ál., 193-99. Medellín: Universidad Nacional de Colombia, 2010. Artigo em revista Sanín Santamaría, Juan Diego. “Configuraciones del hábitat informal en el sector El Morro del barrio Moravia”. Bitácora Urbano Territorial 2, n. 15 (2009): 109-26.

Envio do material O material a enviar consiste em:

As tabelas devem ser incluídas no texto e sua informação deve permitir edição no processo de diagramação. É necessário que tenham um título, precedido pela palavra Tabela, e o número consecutivo que lhe corresponda. Debaixo da tabela, deve-se indicar a fonte da informação apresentada.

• documento que contenha o artigo;

As figuras deverão ter uma resolução mínima de 300 dpi em formato de 9 x 13 cm. O número máximo de figuras será 20, das quais se publicará uma seleção. No caso de análise de projetos, deve-se enviar uma fotografia de formato vertical de alta qualidade gráfica de tamanho mínimo 18 x 24 cm.

• autorizações de uso de imagens caso os direitos sejam de propriedade de terceiros (baixar modelo de http://dearq.uniandes. edu.co/documentos).

Todas as figuras deverão ter uma descrição incluída no texto do artigo, precedida pela palavra Figura e o número consecutivo que lhe

• imagens compactadas em formato zip; • declaração de originalidade e não apresentação simultânea (baixar modelo de http://dearq.uniandes.edu.co/documentos);

O documento e os arquivos de material gráfico deverão ser enviados pelo link http://dearq.uniandes.edu.co/someter-articulo. A correspondência com a equipe editorial da Revista será feita unicamente pelo e-mail

dearq@uniandes.edu.co


Políticas éticas Publicación y autoría: La revista dearq hace parte del Departamento de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad de los Andes, encargada del soporte financiero de la publicación. Se encuentra ubicada en las oficinas 109 y 115 del edificio K de la Universidad. La dirección electrónica de la revista es http:// dearq.uniandes.edu.co/, su correo es dearq@uniandes.edu.co y el teléfono de contacto es el 3394999, extensiones 3244 y 3195. Cuenta con la siguiente estructura: un director, un editor, un asistente editorial, un comité editorial y un comité científico que garantizan la calidad y pertinencia de los contenidos de la revista. Los miembros son evaluados cada dos años en función de su reconocimiento en el área y de su producción académica, visible en otras revistas nacionales e internacionales. Los artículos presentados a la revista deben ser originales e inéditos y estos no deben estar simultáneamente en proceso de evaluación ni tener compromisos editoriales con ninguna otra publicación. Si el manuscrito es aceptado, los editores esperan que su aparición anteceda a cualquier otra publicación total o parcial del artículo. Si el autor de un artículo quisiera incluirlo posteriormente en otra publicación, la revista donde se publique deberá señalar claramente los datos de la publicación original, previa autorización solicitada al editor de la revista. Así mismo, cuando la revista tiene interés en traducir y publicar un artículo que ya ha sido previamente publicado en otro idioma se compromete a pedir la autorización correspondiente a la editorial que realizó la primera publicación.

Responsabilidades del Autor: Los autores deben remitir sus artículos a través del enlace habilitado en la página Web de la Revista o enviarlo al siguiente correo electrónico: dearq@ uniandes.edu.co en las fechas establecidas por la revista para la recepción de los artículos. La revista tiene indicaciones para los autores en español e inglés, que contienen las pautas para la presentación de los artículos y reseñas, así como las reglas de edición. Lo anterior se puede consultar en la página: http://dearq.uniandes.edu.co/indicaciones-para-autores  y en la versión impresa de la revista. Si bien los equipos editoriales aprueban los artículos con base en criterios de calidad, rigurosidad investigativa y teniendo en cuenta la evaluación realizada por pares, los autores son los responsables de las ideas allí expresadas, así como de la idoneidad ética del artículo. Los autores tienen que hacer explícito que el texto es de su autoría y que en el mismo se respetan los derechos de propiedad intelectual de terceros. Si se utiliza material que no sea de propiedad de los autores, es responsabilidad de los mismos asegurarse de tener las autorizaciones para el uso, reproducción y publicación de cuadros, gráficas, mapas, diagramas, fotografías, etc. También aceptan someter sus textos a las evaluaciones de pares externos y se comprometen a tener en cuenta las observaciones de los evaluadores, así como las del Equipo Editorial para la realización de los ajustes solicitados. Estas modificaciones y correcciones al manuscrito deberán ser realizadas por el autor en el plazo que le sea indicado por el editor de la revista. Luego que la revista reciba el artículo modificado, se le informará al autor acerca de su completa aprobación. Cuando los textos sometidos a consideración de la revista no sean aceptados para publicación, el editor enviará una notificación escrita al autor explicándole los motivos por los cuales su texto no será publicado en la revista.  Durante el proceso de edición, los autores podrán ser consultados por los editores para resolver las inquietudes existentes. Tanto en el proceso de evaluación como en el proceso de edición, el correo electrónico constituye el medio de comunicación privilegiado con los autores. El Equipo Editorial se reserva la última palabra sobre la publicación de los artículos y el número en el cual se publicarán. Esa fecha se cumplirá siempre y cuando el autor haga llegar toda la documentación que le es solicitada en el plazo indicado. La revista se reserva el derecho de hacer correcciones menores de estilo. Los autores de los textos aceptados autorizan, mediante la firma del “Documento de autorización de uso de derechos de propiedad intelectual”, la utili-

zación de los derechos patrimoniales de autor (reproducción, comunicación pública, transformación y distribución) a la Universidad de los Andes, para incluir el texto en la revista (versión impresa y versión electrónica). En este mismo documento los autores confirman que el texto es de su autoría y se respetan los derechos de propiedad intelectual de terceros.

Revisión por pares/responsabilidad de los evaluadores: A la recepción de un artículo, el Equipo Editorial evalúa si cumple con los requisitos básicos exigidos por la revista. El Equipo Editorial establece el primer filtro, teniendo en cuenta formato, calidad y pertinencia, y después de esta primera revisión, se definen los artículos que iniciarán el proceso de arbitraje. Los textos son, en esta instancia, sometidos a la evaluación de pares académicos anónimos y al concepto del Comité Editorial. El resultado será comunicado al autor en un período de hasta seis meses a partir de la recepción del artículo. Cuando el proceso de evaluación exceda este plazo, el editor deberá informar al autor dicha situación. Todos los artículos que pasen el primer filtro de revisión serán sometidos a un proceso de arbitraje a cargo de evaluadores pares, quienes podrán formular sugerencias al autor, señalando referencias significativas que no hayan sido incluidas en el trabajo. Estos lectores son, en su mayoría, externos a la institución y en su elección se busca que no tengan conflictos de interés con las temáticas sobre las que deben conceptuar. Ante cualquier duda se procederá a un remplazo del evaluador. La revista cuenta con un formato que contiene preguntas con criterios cuidadosamente definidos, que el evaluador debe responder sobre el artículo objeto de evaluación. A su vez, tiene la responsabilidad de aceptar, rechazar o aprobar con modificaciones el artículo arbitrado. Durante la evaluación, tanto los nombres de los autores como de los evaluadores serán mantenidos en completo anonimato.

Responsabilidades editoriales: El Equipo Editorial de la revista, con la participación de los comités editorial y científico, es responsable de definir las políticas editoriales para que la revista cumpla con los estándares que permiten su posicionamiento como una reconocida publicación académica. La revisión continua de estos parámetros asegura que la revista mejore y llene las expectativas de la comunidad académica. Así como se publican Normas editoriales, que la revista espera sean cumplidas en su totalidad, también deberá publicar correcciones, aclaraciones, rectificaciones y dar justificaciones cuando la situación lo amerite. El Equipo es responsable, previa evaluación, de la escogencia de los mejores artículos para  ser publicados. Esta selección estará siempre basada en la calidad y relevancia del artículo, en su originalidad y contribuciones al conocimiento de los campos de la arquitectura y la ciudad. En este mismo sentido, cuando un artículo es rechazado la justificación que se le da al autor deberá orientarse hacia estos aspectos. El editor es responsable del proceso de todos los artículos que se postulan a la revista, y debe desarrollar mecanismos de confidencialidad mientras dura el proceso de evaluación por pares hasta su publicación o rechazo. Cuando la revista recibe quejas de cualquier tipo, el equipo debe responder prontamente de acuerdo a las Normas establecidas por la publicación, y en caso de que el reclamo lo amerite, debe asegurarse de que se lleve a cabo la adecuada investigación tendiente a la resolución del problema. Cuando se reconozca falta de exactitud en un contenido publicado, se consultará al Equipo Editorial, y se harán las  correcciones y/o aclaraciones en la página Web de la revista. Tan pronto un número de la revista salga publicado el editor tiene la responsabilidad de su difusión y distribución a los colaboradores, evaluadores y a las entidades con las que se hayan establecido acuerdos de intercambio, así como a los repositorios  y sistemas de indexación nacionales e internacionales. Igualmente, el editor se ocupará del envío de la revista a los suscriptores activos.

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Ethic Guidelines Publication and authorship: dearq is the journal of the Department of Architecture of the Faculty of Architecture and Design at Universidad de los Andes, who finances the publication. It is located in the K Building, ofices K-109 and K-115. The web page of the journal is http://dearq.uniandes.edu.co/, its e-mail address is dearq@uniandes.edu.co, and contact telephone is 3394999, extensions 3244 and 3195. The structure of its organization is as follows: a director, an editor, an assistant editor, an editorial committee and a scientific committee who guarantee the quality and relevance of the contents of the journal. The members are evaluated annually in relation to their academic production in other national and international journals. The articles submitted to the journal must be original and unpublished and must not be in an evaluation process or have an editorial commitment to any other publication. If the manuscript is accepted, the editors expect that its appearance will precede republication of the essay, or any significant part thereof, in another work. If the author of an article wants to include it in another publication, the details of the original publication must be clearly stated by the journal where it will be published and must be authorized by the editor of the journal. In the same way when the journal is interested in publishing an article that has been previously published it will ask for permission from the editorial charged of the first publication.

Author responsibilities: Authors must submit their articles through the following link and send them to the following addresses: dearq@uniandes.edu.co within the dates set by the magazine for their submission. The magazine has guidelines of public access for the authors that contain the instructions for the presentation of the articles and reviews, as well as editorial procedures which can be accessed in: http://dearq.uniandes.edu.co/author-guidelines and in all the printed versions of the journal. Although the articles approved by editorial teams take into account criteria of quality, research rigor and the evaluation by peers. The responsibility for the ideas expressed in the article rest upon the authors, as well as his ethical level. The authors must specifically make clear that the essay written by them respects the intellectual property rights of third parties. If they use material which is not their property it is their responsibility to obtain due permission for their use in publication, be it illustrations, maps diagrams, photographs, etc. They also agree to submit their texts to evaluation by two external peers and must take into account their observations as well as those made by the Editorial Committee. These should be noted by the author to make the necessary adjustments. The author, in the time limit indicated by the journal editor, must carry out the modifications and corrections of the manuscript. Once the modified article is submitted, the author will be notified of its complete approval. When the manuscripts submitted to the journal are not accepted for publication the editor will notify the author in writing, explaining the reasons why it will not be published. During the editing process, editors may consult the authors to clarify any doubts. Both in the process of evaluation and edition any communication with the authors will be by electronic means preferably. The editorial committee will reserve rights regarding the publication of the articles and the issue in which they will be published. The publication date will be observed once the author submits the required documentation within the time frame previously indicated. The journal reserves the right to make minor corrections of style. The authors of approved manuscripts authorize the use of intellectual property rights by signing the ‘Document of authorization of intellectual property rights use’ and the usage of the author’s patrimonial rights (reproduction,

public communication, transformation and distribution) to the Universidad de los Andes, in order to include the text in the journal (both printed and electronic versions). In this same document the authors confirm that they are the authors of the text and that intellectual property rights of third parties are respected in the text.

Peer review / responsibility for the reviewers: Once an article is received, the editorial team evaluates if it complies with basic requirements of the journal, as well as its relevance to the publication. The editorial team establishes a first filter, taking into account format, quality and relevance, and, after this initial revision, the articles that will start the process or arbitration will be defined. At this point the texts are submitted to two anonymous academic peer reviewers and to the assessment of the editorial team. The result will be communicated to the author within six months of receiving the article. Is for any reason the process exceeds this time the editor will inform the author. All articles that pass the first revision filter will be submitted to an evaluation process by peer reviewers, who can make suggestions to the author, pointing out possibly significant references to the author which have not been included in the essay. These readers are generally external to the institution and are chosen taking into account they do not have interests that might conflict with the topics they are evaluating. If there are any doubts the evaluator will be replaced. The journal uses a format that contains questions with carefully defined criteria that must be answered by the evaluator about the article. He or she has the responsibility of accepting or refusing the article or approving modifications to it. During this process the journal will under no circumstances reveal the name of the author of the article being evaluated. In the same way the journal protects the identity of reviewers. During the evaluation both the names of the authors as well as those of the reviewers will not be disclosed.

Editorial responsibilities: The editorial board of the journal composed of scientific and editorial teams, is responsible for defining the editorial policies so that the journal sustains the standards of a renowned academic publication. These guidelines are constantly reviewed to improve the journal and fulfill the expectations of the academic community. Just as the journal expects editorial norms be to be observed, it must also publish corrections, clarifications, retractions and apologies when needed. The team is responsible for the choice of the best articles to be published after evaluation. This selection will always be based on the quality and relevance of the article, as well as its originality and contributions to the field of architecture. In the same way, when an article is refused, the justification given to the author must take these aspects into consideration. The editor is responsible for the procedure of all the articles submitted to the magazine, and must develop confidential mechanisms during the evaluation process that leads to its publication or refusal. When the magazine receives complaints of any kind the team must answer promptly according to the norms established for publication, and in case the complaint is justified it must make sure the necessary investigation is carried out to solve the problem. When there is a mistake in a published content it must be promptly corrected and announced in the Web site of the journal. As soon as a volume of the journal is published the editor has the responsibility of its diffusion and distribution to contributors, reviewers and institutions with whom exchange agreements have been established, as well as national and international repositories and indexation systems. In the same way the editor will be in charge of sending the journal to active subscribers.

http://dearq@uniandes.edu.co


Políticas éticas Publicação e autoria A revista dearq faz parte do Departamento de Arquitetura da Faculdade de Arquitetura e Desenho da Universidad de Los Andes, encarregada do suporte financeiro da publicação. Encontra-se localizada nos escritórios 109 e 115 do edifício K da Universidade. O endereço eletrônico da Revista é http://dearq. uniandes.edu.co/, seu e-mail é dearq@uniandes.edu.co e o telefone para contato é o (57 1) 339-4999, ramais 3244 e 3195. A Revista conta com a seguinte estrutura: um diretor, um editor, um assistente editorial, um comitê editorial e um comitê científico, que garantem a qualidade e a pertinência dos seus conteúdos. Os membros são avaliados a cada dois anos em função de seu reconhecimento na área e de sua produção acadêmica, visível em outras revistas nacionais e internacionais. Os artigos apresentados à Revista devem ser originais e inéditos, além de não estarem simultaneamente em processo de avaliação nem terem compromissos editoriais com nenhuma outra publicação. Se o artigo for aceito, os editores esperam que sua apresentação pública, total ou parcialmente, anteceda a de qualquer outra publicação. Se o autor de um artigo quiser incluí-lo posteriormente em outra publicação, a revista onde for publicado deverá indicar claramente os dados da publicação original e solicitar previamente uma autorização ao editor da dearq. Da mesma forma, quando a Revista tiver interesse em traduzir e publicar um artigo que já tenha sido publicado em outro idioma, compromete-se a pedir a autorização correspondente à revista que realizou a primeira publicação.

Responsabilidades do autor Os autores devem enviar seus artigos por meio da página web da Revista ou pelo e-mail dearq@uniandes.edu.co nas datas estipuladas pela Revista para a sua recepção. A Revista tem indicações para os autores em espanhol, inglês e português com as normas para a apresentação dos artigos e resenhas, bem como as regras de edição. As indicações podem ser consultadas no link http://dearq. uniandes.edu.co/indicaciones-para-autores e na versão impressa da Revista. Muito embora a equipe editorial aprove os artigos com base em critérios de qualidade, rigorosidade investigativa e que se considere a avaliação realizada por pares acadêmicos, os autores são os responsáveis pelas ideias neles expressas, bem como pela idoneidade ética do texto. Os autores têm que deixar explícito que o texto é de sua autoria e que nele são respeitados os direitos de propriedade intelectual de terceiros. Se for utilizado material que não seja de propriedade dos autores, é responsabilidade destes obter as autorizações para o uso, reprodução e publicação de quadros, gráficos, mapas, fotografias etc. Também aceitam submeter seus textos às avaliações de pares acadêmicos e comprometem-se a considerar as observações dos avaliadores, bem como as do Comitê Editorial para a realização dos ajustes solicitados. Essas modificações e correções no artigo deverão ser realizadas pelo autor no prazo estipulado pelo editor da Revista. Depois de a Revista receber o artigo modificado, o autor será informado a respeito de sua completa aprovação. Quando os textos submetidos à Revista não forem aceitos para publicação, o editor enviará uma notificação escrita ao autor, na qual explicará os motivos pelos quais seu texto não será publicado na Revista. Durante o processo de edição, os autores poderão ser consultados pelos editores para resolverem dúvidas existentes. Tanto no processo de avaliação quanto no de edição, o e-mail constitui a forma de comunicação privilegiada com os autores. A equipe editorial tem a última palavra sobre a publicação dos artigos e o número no qual serão publicados. Essa data será cumprida contanto que o autor envie toda a documentação que lhe foi solicitada no prazo indicado. A Revista reserva o direito de fazer revisões no texto. Os autores dos textos aceitos autorizam, mediante a assinatura do “Documento de autorização de uso de direitos de propriedade intelectual”, a utilização dos

direitos autorais patrimoniais (reprodução, comunicação pública, transformação e distribuição) à Universidad de Los Andes para incluir o texto na Revista (em sua versão impressa e digital). Nesse mesmo documento, os autores reafirmam que o texto é de sua autoria e que são respeitados os direitos de propriedade intelectual de terceiros.

Avaliação por pares/responsabilidade dos avaliadores Ao receber um artigo, a equipe editorial avalia se este cumpre com os requisitos básicos exigidos pela Revista. É ela também que estabelece o primeiro filtro, o qual considera formato, qualidade e pertinência; em seguida, definem-se os artigos que começarão o processo de arbitragem. Os textos são, nesse momento, submetidos à avaliação por parte de pares acadêmicos anônimos e ao conceito do Comitê Editorial. O resultado será comunicado ao autor num prazo de até seis meses a partir do recebimento do artigo. Quando o processo de avaliação ultrapassar esse prazo, o editor deverá informar o autor dessa situação. Todos os artigos que passarem pelo primeiro filtro, serão submetidos a um processo de arbitragem realizado pelos pares avaliadores, os quais poderão formular sugestões ao autor e/ou indicar referências significativas que não tenham sido incluídas no trabalho. Esses leitores são, em sua maioria, externos à Universidade e, em sua escolha, pretende-se que não tenham conflitos de interesse com as temáticas sobre as quais devem emitir um conceito. Diante de qualquer dúvida, será realizada a substituição do avaliador. A Revista conta com um formulário que contém perguntas com critérios cuidadosamente definidos, às quais o avaliador deve responder sobre o artigo objeto da avaliação. Por sua vez, ele tem a responsabilidade de aceitar, recusar ou aprovar com modificações o artigo arbitrado. Durante a avaliação, tanto os nomes dos autores quanto os dos avaliadores serão mantidos em completo anonimato.

Responsabilidades editoriais A equipe editorial da Revista, com a participação dos Comitês Editorial e Científico, é responsável pela definição das políticas editoriais para que a Revista cumpra com os padrões que permitem seu posicionamento como uma reconhecida publicação acadêmica. A revisão contínua desses parâmetros garante que a Revista melhore e atinja as expectativas da comunidade acadêmica. Da mesma forma que se publicam normas editoriais que a Revista espera que sejam cumpridas em sua totalidade, também deverão ser publicados esclarecimentos, retificações e justificativas quando necessários. A equipe é responsável, sob avaliação prévia, pela escolha dos melhores artigos para serem publicados. Essa escolha estará sempre baseada na qualidade e relevância do artigo, em sua originalidade e contribuições para o conhecimento dos campos da arquitetura e da cidade. Nesse sentido, quando um artigo for recusado, a justificativa dada ao autor deverá estar orientada com base nesses aspectos. O editor é o responsável pelo processo de todos os artigos que são submetidos à Revista e deve desenvolver mecanismos de confidencialidade enquanto durar o processo de avaliação por pares até sua publicação ou recusa. Quando a Revista receber reclamações de qualquer tipo, a equipe deve responder brevemente de acordo com as normas estabelecidas pela publicação e, caso seja necessário, deve garantir que se realize a adequada investigação a fim de resolver o problema. Quando for reconhecida a falta de exatidão num conteúdo publicado, a equipe editorial será consultada e serão feitos esclarecimentos ou correções na página web da Revista. Assim que um número da Revista for publicado, o editor tem a responsabilidade de difundir e distribuir entre os colaboradores, avaliadores e entidades com as quais tenham sido estabelecidos acordos de intercâmbio, bem como entre os repositórios e sistemas de indexação nacionais e internacionais. Além disso, o editor é o encarregado do envio da Revista aos assinantes ativos.

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dearq 18. Arquitectura y Urbanismo para la Paz y la Reconciliación  

Revista de Arquitectura / Journal of Architecture

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