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LORA DEL RÍO

Revista de Estudios Locales Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Lora del Río

Nº 12

2002


LORA DEL RÍO

Revista de Estudios Locales N º 12 2002

Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Lora del Río


Sumario

Editorial Concejal Delegada de Cultura: Mª Pilar Pasadas González Consejo de Redacción: Juan Manuel Cumplido López Mª Pilar Pasadas González Ana María Vilanova García Coordinación: Juan Manuel Cumplido López Ana María Vilanova García Administración: Excmo. Ayuntamiento de Lora del Río Concejalía de Cultura Plaza de España, 1 41440 Lora del Río (Sevilla) Teléfonos: 95 580 13 31 - 95 580 20 25 Fax: 95 580 33 78 Correo electrónico: loraculdipusevilla.es

María Pilar Pasadas

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La navegación antigua por el Baetis: una realidad sobre formas mutables. Manuel J. Parodi Álvarez Manuel J. Izco Reina

7 Arquitectura conventual en Lora del Río: el Convento de San Antonio de Padua de la Orden de San Francisco

Diseño y Maquetación: Juan Manuel Cumplido López Impresión: Imprenta Provincial Diputación Nº I.S.S.N.: 1135-9706 Depósito Legal: SE-858-1990 Tirada: 500 ejemplares Publicación: Anual Portada: Torre de la Iglesia de Ntra. Señora de la Asunción restaurada y engalanada para la Venida de la Virgen de Setefilla. Juan Manuel Cumplido López Contraportada: Detalle de la Ermita de Ntra. Señora de Setefilla Fotos e Ilustraciones: Mª Teresa Castellano Cuesta Colección Fotográfica ACAL Antonio Contreras González Juan Manuel Cumplido López Fernando de la Villa Nogales Esteban Mira Caballos

Busco tu rostro: santos y herejes en Lora del Río durante los siglos XVI y XVII Rafael Mauricio Pérez García

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María Teresa Castellano Cuesta

22 El antiguo Retablo Mayor

de la Capilla de Jesús Nazareno de Lora del Río Fernando de la Villa

Las noticias, asertos y criterios contenidos en los distintos artículos de esta publicación, son exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente la opinión que pueda tener la propia Entidad Editora, Excmo. Ayuntamiento de Lora del Río, o de su Consejo de Redacción.

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Revista de Estudios Locales, Lora del Río, nº 12

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sumario Centenario de un Manifiesto anarquista Juan de Dios Montoto de Sarriá

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Iconografía de la Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno César Gutiérrez Moya

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Elitismo versus igualdad: el caso de la Hermandad de María Santísima del Carmen de Lora del Río en 1788-1789 Juan Antonio Ruiz Domínguez

Nuestro Bosque: el pinar de piñonero de La Matallana Antonio Contreras González

Mujer, fecundidad y empleo en la Gran Vega de Sevilla: analísis demográfico desde la estadística de género

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Carolina del Valle Ramos

37 5 Revista de Estudios Locales, Lora del Río, nº 12

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editorial

Editorial

E

sta Revista de Estudios Locales que tienes ante tus manos va a ser un número especial por muchos motivos:

El primero vino dado por aquellos conocedores de la historia de nuestro pueblo que, por diversas razones, no enviaron sus artículos a tiempo en el año de 2000, para poder publicarlos como viene siendo tradicional alrededor del 28 de febrero, día en el que conmemorarnos nuestra Autonomía. El segundo era que nos quedaba pendiente de realizar las III Jornadas de Historia Local, que tenían que haberse realizado en el año 1999, pero que también por diversos motivos no pudieron desarrollarse y, ya que el Área de Cultura del Ayuntamiento no quería retrasarlas por más tiempo, pensamos que podríamos publicar la Revista al término de las Jornadas, recogiendo las ponencias en una primera parte y las comunicaciones en una segunda parte que vería la luz en el 2001. El tercero, y como consecuencia de eso tan abstracto como es el tiempo y la propia organización del trabajo, no ha dejado que la Revista de Estudios Locales de 2000 viera la luz en ese año. La idea, como ya hemos comentado antes, era de que las Ponencias se publicarían en el número 1 de las Actas de las Jornadas de Historia, aproximadamente a finales de noviembre, y las Comunicaciones se publicarían en el número 2 de las Actas de las Jornadas en febrero de 2001. El cuarto, corno habréis podido deducir es que la Revista de Estudios Locales de 2000/2001 va a ser un número especial compuesto por los dos que anteriormente hemos explicado y va a recoger todas las Jornadas de Historia Local. El quinto, y como se deriva de lo anteriormente expuesto, es que las Actas de las III Jornadas de Historia Local se publicarán en el 2001 en un número especial de la Revista de Estudios Locales y van a poner el broche de oro en el comienzo del tercer milenio, del siglo XXI. Así, casi sin darnos cuenta, por los avatares del destino, inauguramos el nuevo siglo hablando y leyendo historia, haciendo cultura desde esta Concejalía del Ayuntamiento de Lora del Río. Si bien hemos sufrido bastante por los múltiples contratiempos que nos han acaecido, ahora estamos orgullosos y felices de poder publicar nuestro trabajo. Un trabajo donde han tenido cabida tanto historiadores, geógrafos y profesionales de otras disciplinas como estudiosos de la Literatura y la Lengua, todos ellos de nuestro pueblo o grandes conocedores de él, como han demostrado sus investigaciones, y que han querido participar aportando su grano de arena para ayudarnos a comprender de dónde venimos, lo que somos, y por tanto, tener un referente histórico para el futuro. La temática de las mismas ha sido muy variada, se ha profundizado en el conocimiento de los acontecimientos pasados, de los personajes insignes que ha dado Lora del Río, de sus instituciones, de su archivo histórico, de su demografía, de sus imágenes religiosas, .... Debemos reseñar por último que no hemos podido publicar el trabajo de Don José González Carballo por no poder tenerlo en nuestras manos en el momento de la preparación de esta Revista, ya que forma parte de su Tesis Doctoral aún no leída. Agradecemos la colaboración a aquéllos que han creído en estos proyectos que ahora todos los amantes de la historia local pueden disfrutar: Jornadas y Revista; en concreto, a la Universidad de Sevilla, a la Diputación Provincial, a la Consejería de Cultura-Delegación Provincial-, al Director de las Jornadas, al Consejo Asesor, a la Comisión Organizadora y al grupo de jóvenes que nos ayudaron con la Jornada de Puertas Abiertas. Lora del Río, febrero de 2002 Mª Pilar Pasadas González Concejal Delegada de Cultura y Festejos

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La navegación

antigua

por el

BAETIS:

una realidad sobre formas mutables

Manuel J. Parodi Álvarez (1) Manuel J. Izco Reina (2)

Doctorandos en Historia

L

a realidad de la navegación fluvial romana en la Península Ibérica -como aspecto de la economía romana- ha sido abordada por nosotros en precedentes trabajos (3), constituyendo nuestra línea principal de investigación. En esta ocasión queremos tratar el particular de la continuidad de la navegación por el Baetis aproximándonos a la naturaleza mutable de las naves que la sustentaban, ya que hablar de navegación por el río (cualquier río) es hablar de los distintos tipos de naves que, según las características de un río navegable, surcaban los cursos fluviales. Queremos además centrar nuestra atención en las embarcaciones sutiles que hicieran del Guadalquivir antiguo una vía de comunicación segura, rápida, fácil y económica, (commoda) (4) dejando para una posterior oportunidad el argumento de las naves mayores capaces de surcar el curso bajo y la desembocadura del río aguas arriba incluso de Hispalis (5). El empleo combinado de varios tipos de barcas fluviales aparece como consecuencia de las características que presenta un río a lo largo de su cauce, necesitándose disponer de naves capaces de afrontar los cambios en la naturaleza del curso allá donde fuera practicable aún; así, barcas de mayores o menores eslora, manga y calado, propulsadas bien por tracción muscular (remo), a vela o mediante la sirga (el halado de las mismas desde las orillas por equipos humanos o incluso por animales: bueyes, caballos o mulas) surcarían tramos comunes del río, quedando sus tipos reducidos en número en función de las circunstancias del cauce y superviviendo como medios de

transporte y comunicación aquéllos que mejor se adaptasen al río y sus realidades (profundidad, pendiente, corriente, zonas arenosas, hipotéticos vados, ...). Esta multiplicidad en los tipos de embarcaciones sutiles de los testimonios romanos (6) puede inducir a cierta confusión e indeterminación sobre la identificación de los distintos modelos y ejemplares que -bien merced a representaciones iconográficas, bien gracias a las descripciones hechas de los mismos en las fuentes literarias e históricas- sabemos surcaron la red acuática interior de la que se sirvieran las economías pública y privada de Roma. Entre las embarcaciones ligeras que habrían surcado las aguas del Baetis un primer tipo a considerar es el de los lintres (7), embarcaciones realizadas en un primer momento a partir de un solo tronco de árbol y que habrían evolucionado técnicamente hasta construirse mediante piezas ensambladas con posterioridad (8). Este modelo de nave de reducido tamaño serviría para transportar pasajeros y mercancías (con las limitaciones de su volumen) por los cauces interiores allá donde otros barcos mayores, como las codicariae y los pontones (9) no pudieran internarse dadas las características de los ríos (ut supra) y de las propias naves. Con fondo redondeado, sin puente ni velas, tenía fama de contar con una escasa estabilidad, y es famosa la burla hecha por Cicerón de los oradores que se zarandean al hablar y se agitan como si se encontrasen sobre uno de estos botes (10). En el Baetis los lintres serían los encargados de comunicar los asentamientos humanos establecidos entre Ilipa Magna (límite de la acción de las mareas) y Corduba, y

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reas) y Corduba, y pese a que su capacidad no debía ser muy grande, su número, que cabe estimar abundante, supliría su reducido desplazamiento; estos lintres servirían tanto para el transporte de personas como para el de mercancías (11). Noticia sobre la existencia de tráfico fluvial desarrollado por estas embarcaciones menores (así como de la existencia de corpora de barqueros -o lyntrarii- no sólo en Hispalis) la proporciona la inscripción que los barqueros béticos que se servían de este tipo de barcas en distintos puntos del Guadalquivir (cananenses, oducienses y naevenses) dedicaron a su patrón, C. Aelius Avitus (12). Siendo capaces los lintres incluso de encarar la navegación de altura (13), entendemos que debe tratarse una vez más de la extensión de un determinado nombre (14) a otros modelos de embarcaciones que originalmente no responderían ni a la denominación ni a las características del tipo (15). Según Le Gall (16), los lintres (marítimos) no habrían perdido por completo sus señas de identidad, como sus escasas manga, calado y bordaje (factores que acentuarían su inestabilidad, especialmente en una navegación marítima en toda regla). Su capacidad de pasaje -siempre según este investigador galo- podría alcanzar sobre la media docena de personas, lo cual coincidiría (grosso modo) con los cálculos para el equivalente al pasaje en forma de la carga de mercancías que estas embarcaciones podían transportar. Una funcionalidad más de estas naves fluviales sería la pesquera: en su discurso general sobre la Península Ibérica, Estrabón nos informa de la riqueza pesquera de las aguas costeras gaditanas, así como de

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La navegación antigua por el Baetis: una realidad sobre formas mutables

Ponto

Corbita

Cladivata

Cacscopiscus

Prosumia

Actuaria

Hippago

Tesseraria

Ratis

Celox

Tesseraria

Celes

Musculus

Vegeiia

Stlatta

Celsa

Myoparo

Placida

Cydarum

Horeia

Aperta

Paro Catálogo de embarcaciones romanas del Mosaico de Althiburus

la riqueza en industrias de salazón del litoral levantino; igualmente nos pone al corriente de la riqueza pesquera de alguno de los ríos peninsulares, como el Tajo, del que llega a decir que ...es abundante en peces y está lleno de moluscos (17). Junto a la información prestada por las fuentes literarias, la numismática acude en nuestro apoyo: las monedas de Caura (Coria del Río) y de Ilipa Magna (Alcalá del Río), localidades ambas sitas junto al curso del Baetis, muestran entre otros productos característicos de la producción de sus comarcas distintos tipos de peces entre los que destaca el sábalo. Que la pesca ...fue siempre abundante en el Guadalquivir, sobre todo en su parte baja, ajustándose a lo dicho por Justino (XLIV, 1) (18) parece dejarlo claro la riqueza y variedad de las especies objeto de captura en el Baetis: ...sábalos, sabogas, barbos, albures, rábalos, anguilas (...), sollos muy grandes (...), alguna trucha, (...), almejas... Parece asimismo abogar por la importancia económica de la actividad pesquera la legislación romana al establecer libre derecho de pesca en todos los ríos y portus, que eran de naturaleza pública (19). De otra parte, y en lo referido

a la relación (física y legal) existente entre las actividades de pesca, sus protagonistas materiales y las propiedades de las riberas, Mª A. Ligios señala que se consideraba como parte del instrumentum fundi el material empleado para la pesca, consideración que abarcaba desde las barcas provistas de piscinae para conservar el pescado vivo, hasta los aparejos de pesca, incluyendo a los esclavos encargados de las faenas propiamente dichas (20). Un tipo más de barca fluvial menor es el formado por las rates. Bajo la denominación de ratis, rataria, ratiaria o schedia se encuentra una balsa de troncos ensamblados, una almadía (o armadía), capaz de transportar tanto una carga de mercancía como un pasaje de personas, y propulsada bien con pértiga, bien por remo, bien incluso a la vela, según sus dimensiones y desplazamiento (y según las características del curso donde se hallase) (21). Estas embarcaciones, de escaso calado, serían las encargadas de realizar el tránsito fluvial allá donde incluso para el resto de las embarcaciones sutiles fuese imposible. Ha de tener-

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se en cuenta igualmente que, aunque el calado no debía constituir un problema excesivo para este tipo de vehículo, las dimensiones y la superficie de estas almadías sí debían resultar factores a tener en consideración de cara a su posible navegabilidad en determinados cursos, ya que las rates por sus propias características físicas, serían incapaces de salvar algunas dificultades como tramos estrechos o corrientes revueltas, así como meandros muy pronunciados -basta que recordemos en este sentido cómo Cayo Plinio nos habla de los cursos sinuosos de algunos ríos hispanos, los cuales ...se acentúan o bien se rectifican (22); asimismo convendremos en que habría de resultarles harto complicado remontar corrientes veloces (23). Otro uso de estas rates podía ser el de servir como auxiliares para embarcar y desembarcar mercancías en naves mayores, incapaces de remontar (ni aún mediante ayudas exteriores) la desembocadura de determinados ríos, menester en el que apoyarían a otros tipos de barcos que pudieran quizá igualmente servir como auxiliares

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La navegación antigua por el Baetis: una realidad sobre formas mutables en esa labor. Quizá las rates consiguieran alcanzar el máximo de su utilidad práctica en cursos de suave corriente, en zonas lagunares de aguas tranquilas o surcando los canales y esteros que, según las fuentes clásicas, contaban con una importancia considerable en algunas zonas de la Península Ibérica (24), especialmente en la Bética y la Lusitania. En el Baetis, las ratiariae no sólo desempeñarían su actividad hasta Corduba -límite señalado para la navegación según Estrabón- sino que funcionarían como articuladores de la comunicación a través de las aguas del gran río andaluz hasta el que, según el geógrafo de Amasia, era el límite absoluto de su navegación, las proximidades de Castulo (hoy Cazlona, en Fuente de Baños de la Encina) (25), bastante más allá de los 1.200 (26) estadios que separan Córdoba de la desembocadura del Guadalquivir. Sobre las múltiples formas y tipos que aparecen bajo unas denominaciones que deben resultar comunes a distintos ejemplos de naves, puede resultar de ayuda la representación de una ratis presentada por el Dictionnaire des Antichités Grecques et Romaines de Ch. Daremberg y E. Saglio (27); tal embarcación -la ratis- no puede ser catalogada como una simple balsa de troncos ensamblados, sino que se trataría de un bote de reducidas dimensiones en el que las formas del casco son reconocibles: la proa se convierte en un ligero espolón al alcanzar la superficie del agua, la popa estaba ligeramente elevada sobre el puntal (28) de la embarcación y, los remos, dispuestos en sus troneras. No nos encontramos, como vemos, ante una simple balsa, sino ante una barquilla construida como tal, a base de piezas de madera ensambladas. La diferencia mayor con el linter -junto a las formas de la embarcación- debía radicar en sus dimensiones, en un caso menores que en las del otro, sin que podamos más que apuntarlas. Podemos presumir que bajo la común denominación de rates se encontrarían al mismo tiempo tanto este tipo de barquilla bien definida (y construi-

da como tal) en sus formas como la balsa de troncos ensamblados, la almadía más clásica. Otra definición válida para la ratis (más cercana en su concepto a la almadía de troncos que a la barquilla) es la de tren de madera, tren organizado de troncos que descendería por los ríos conducido por guías especializados (los dendrophoroi, literalmente "los que llevan la madera") cuya actividad se ha dejado sentir en la Península Ibérica hasta mediados del pasado siglo XX) que cabalgarían -stricto sensusobre el leñamen, para proporcionar madera para la construcción (y quizá también combustible para las instalaciones de todo tipo que lo requiriesen, como los baños públicos) para las ciudades ribereñas que no contaran con tal materia prima en sus proximidades, como sucediera en Sevilla en el siglo XVIII para las obras de la Real Fábrica de Tabacos (inaugurada bajo el reinado de Fernando VI y actual sede de la Universidad Hispalense): la madera para el edificio fue llevada a Sevilla desde las sierras de Jaén, descendiendo por el Guadalquivir, abaratándose (y facilitándose) el transporte (29). Otro barco menor que surcó las aguas del Baetis habría sido la scapha, mencionada por Estrabón (Geografía III. 2. 3., 142); la scapha es otro tipo de embarcación ligera dispuesta para la navegación interior. Es una barca propiamente dicha, movida por remos, de casco redondeado y alta popa, representada así en pinturas de Herculano (30). Cargada de un número reducido de ánforas (o el equivalente a su peso y volumen en otros productos), podía ser empleada para el transporte de carga -o pasajerospor los cursos interiores (31), donde su utilidad sería máxima en las zonas vedadas

(como, insistimos, sucede con el resto de las embarcaciones menores) a los navíos mayores. Las scaphae, sin embargo, resumen en sí mismas una condición doble, como sucediera con los barcos mayores: no sólo eran naves aptas para la navegación por ríos, lagos, estuarios, esteros, caños y canales: servían igualmente como auxiliares de los buques mayores, tanto mercantes como de guerra. Procuraban servir de enlace entre estas grandes embarcaciones y la costa, especialmente en los puntos de la misma que resultaran inaccesibles a los navíos por su calado, así como en los puertos. Serían empleadas como botes salvavidas en las unidades mayores (32), quedando tanto ese uso como su propio nombre en castellano: son los esquifes (naves auxiliares de otros buques mayores). Junto a su funcionalidad como botes salvavidas y de enlace, las scaphae servirían de escolta para unidades mayores de combate, siendo empleadas igualmente como exploradores en avanzadilla y descubierta por las escuadras militares (33). En este cometido cada unidad mayor podría ser acompañada por más de una scapha. Para estas funciones de índole militar se servirían los romanos de un tipo de scapha ligeramente distinto al empleado en la navegación interior, con una mayor eslora y unas mejores dotes de maniobrabilidad y solidez, al tener que enfrentarse a aguas marinas; estas scaphae de mayores dimensiones podían contar para su desplazamiento con un total de hasta veinte remeros (34). Una función más de estas scaphae sería la de servir de auxiliares de navegación a las embarcaciones mayores en sus maniobras por los

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La navegación antigua por el Baetis: una realidad sobre formas mutables

sus maniobras por los cauces interiores. Del mismo modo que hoy día los buques de gran desplazamiento necesitan del apoyo de unidades menores, los "remolcadores", para las maniobras de atraque y desatraque en los puertos, las grandes naves romanas, tanto de guerra como comerciales (onerariae, corbitae, codicariae, pontones, liburnae, trirremis, ...) necesitarían el auxilio de estas barcas para sus maniobras portuarias (35), así como para remontar la corriente de los ríos en su marcha tierra adentro. Si bien algunas embarcaciones eran remolcadas desde tierra mediante la sirga, habría de resultar virtualmente imposible halar naves de un porte tal como el de las corbitae mediante la sirga, especialmente en los tramos de la desembocadura de los grandes ríos: el peso de estas naves y la naturaleza de los cursos harían más efectivo el remolque de las mismas desde barcas menores -como las scaphaequedando la sirga para otros barcos mayores pero de menor porte que las dichas corbitae como las codicariae, adaptadas estructuralmente a la sirga (merced a su mástil proel situado a tal efecto). Este sentido y funcionalidad de remolcadores, el funcionar como naves auxiliares para el transporte, parecen tener las embarcaciones que fueran empleadas por los barqueros (los scapharii) de Hispalis, quienes dedicaron diversas inscripciones (36) a los emperadores Antonino Pío y Marco Aurelio y a dos funcionarios de la administración imperial que "... se distinguieron, ambos, ob innocentiam iustitiamque eius singularem" (37). Bien podría ser que desde cualquiera de las embarcaciones que hemos contemplado hasta ahora se pudiera desarrollar la pesca, dadas las propias características de las barcas, especialmente aquellas de menor tamaño, pero las fuentes parecen apuntar hacia algunas en concreto como las protagonistas de dicha actividad pesquera. Serían especialmente las rates, las scaphae y las cydaria. Una muestra de una ratis de pesca -en su variedad de almadía-, la tenemos en las imágenes conservadas del desaparecido mosaico romano de Santa Constancia (siglo IV d.C.): en una representación si se quiere alegórica, una balsa de maderos sirve a dos figuras aladas

balsa de maderos sirve a dos figuras aladas para lanzar las redes y para pescar con tridente: con independencia del carácter de los personajes mostrados, la idea central del tema es claramente la pesca desde la ratis (38). También la scapha aparece vinculada al mundo de la pesca; scaphae piscatoriae sería la denominación que recibieran estas barcas en su faceta pesquera (39). Cabe citar, por último, la embarcación que en el mosaico de Althiburus aparece con el nombre de cydarium (40). De morfología muy similar a la celes (o el celox) y a la vegeiia (entre los que parecería configurar un tipo intermedio), el cydarium es una embarcación de reducidas dimensiones (como el resto de las de su género), reforzada en toda su eslora por un larguero horizontal destinado a proporcionarle mayor solidez, que aparece representada con dos tripulantes que se esfuerzan en tirar de una pesada red cargada de peces. No parece probable que única y exclusivamente desde estos tres tipos de barquillas se desarrollaran las faenas de pesca en las aguas interiores; más bien nos inclinamos a pensar que son las que conservamos mencionadas como pesqueras, sin que ello indique una presunta exclusividad por su parte en tales menesteres. Así pues, tanto desde otros modelos de embarcaciones como desde las riberas y las pesquerías construidas como tales en los ríos, podrían desempeñarse las labores de pesca (41). Abundando en el argumento de la diversidad de tipos y el uso común de nombres para algunos de ellos, haremos referencia a los ocho barquitos votivos

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encontrados en Alcolea del Río (Canania). Estos barquitos, dos de los cuales presentan una inscripción y cuyas medidas oscilan entre 11'5 y 14'5 cm. de longitud y 4'5 y 7'5 cm. de anchura (42) fueron adquiridos y estudiados ya a fines del siglo XIX por A. Engel (43). Han sido interpretados de diversa forma: si bien Thouvenot (44) sostiene que se trataría de scaphae, otros manifiestan que pueden ser interpretados de forma distinta, como lintres por ejemplo (45). En cualquier caso se trata de la representación de barcas fluviales; albergamos nuestras reservas sobre la expresa intención del artista para representar un modelo determinado de barca, que además resultara coincidente con las denominaciones que nosotros empleamos habitualmente para los barcos romanos(46). El catálogo de modelos del arte naval romano (en lo referido a naves destinadas a surcar los cursos interiores) no se limita a los tipos mencionados; conservamos representación o mención de otras embarcaciones que surcaban las aguas que los romanos conocieron. Entre las que deben ser objeto principal de nuestra atención, las que dedicadas a la navegación fluvial y lacustre, podemos citar aún algunas (47). La stlatta es un transporte comercial, una suerte de chalana (48) de casco redondeado, fondo plano y medianas proporciones. Sus características físicas la harían muy apropiada para la navegación fluvial. Impulsada por remos, sería autosuficiente para remontar las corrientes adversas, por lo que dado su escaso calado, su movilidad e independencia respecto al remolque, tanto mediante la sirga como desde otra embarcación cualquiera, la stlatta habría de resultar muy eficaz para el transporte de mercancías y pasajeros. Según la representación de la stlatta del mosaico de Althiburus, verdadero "muestrario" naval romano, este tipo de nave podía servir además como transporte militar, tal y como sucediera con otros barcos, como las scaphae, que a sus usos de naturaleza civil podían, en caso de necesidad u oportunidad, añadir una utilización de corte militar(49). Otro ejemplo de embarcación fluvial lo constituye la placida, barca de reducidas dimensiones destinada, según su nombre

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La navegación antigua por el Baetis: una realidad sobre formas mutables parecería indicar, a un uso eminentemente lúdico, de recreo, en aguas interiores (50). De pronunciado espolón y elevada popa (para las proporciones de la barquilla), la placida se asemeja notablemente en sus formas a otro modelo de nave, la vegeiia. Sería ésta una embarcación movida a remos, como la placida, pero con capacidad quizá para un número superior de los mismos, lo que justificaría su fama de embarcación ligera y veloz (51). Tanto la stlatta como la placida y la vegeiia tendrían sus costados, sus amuras, reforzadas por un larguero o ... tablón horizontal que sobresale por la popa, la proa, o bien por los dos extremos (52), de forma que su consistencia y solidez se vieran así potenciadas. Cabe mencionar, igualmente en el capítulo reservado a las naves de reducido tamaño, a la scaphula, una suerte de "hermana menor" de la scapha. La scaphula serviría, además de para su uso en los cursos fluviales y los lagos, como auxiliar de las embarcaciones mayores, como chalupa salvavidas que, dadas sus escasas proporciones, podía no sólo ser remolcada sino también izada a bordo del propio navío. Quizá como una scaphula más que como una scapha, habría que entender el bote salvavidas que llevaba la nave de San Pablo en su travesía hasta Roma, puesto que este pequeño esquife (no otra cosa significa el término de scaphula) fue ...izado a bordo... del barco principal, según el texto sagrado (53), como sería propio de las scaphulae (mientras otros modelos de embarcaciones auxiliares serían arrastrados por los barcos principales, las scaphulae serían transportadas a bordo de los mismos). Otras embarcaciones fluviales presentes en el mosaico de Althiburus destinadas a la navegación interior son la claudiuata, el catascopiscus, el myoparo o la prosumia (54), todas provistas de velas y remos, lo que hace presumir que no necesitarían contar con un arrastre auxiliar, ni mediante la sirga, ni por otras barcas, para maniobrar en los puertos y remontar los ríos (merced a la autonomía proporcionada por sus remos). Naves igualmente representadas en el mosaico de Althiburus son las tesserariae, de la que se representan dos modelos con la misma denominación, la celes, el

musculus, el cydarium, la horeia, la celox, la celsa, o el paro y la aperta (la representación de estas dos últimas está profundamente mutilada, hasta el punto que de la aperta sólo se ha conservado la proa junto con el nombre). En todos estos casos se trata de embarcaciones muy similares entre sí (55), todas movidas principalmente por tracción humana (remo), y todas, excepto algún caso como el paro, de dimensiones más que discretas. Un último ejemplar es el hippago, nave de altas proa y popa representada con tres caballos a bordo (de ahí su nombre: se trataría de un transporte de caballos) y con tres remos:

Sección longitudinal de una nave romana

de mayor desplazamiento y destinada a transportar animales vivos por lo que necesitaría más remos y remeros. Se trata de embarcaciones cuyo lugar de evolución y desenvolvimiento serían los medios acuáticos interiores: ríos, lagos, esteros, estuarios, lagunas y marismas, y servirían como vehículos de comunicación y transporte de personas y enseres a lo largo y ancho de las arterias interiores de la Romanidad. En cualquier caso, y con independencia de su catalogación dentro de un tipo que responda en mayor o menor medida a un parecido con la representación conservada de estas naves en alguna fuente, coincidiremos con Eckoldt en

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el cuerpo central de la comunicación en la mayor parte de las vías acuáticas interiores, debían tener dimensiones reducidas, para mejor adaptarse a las características del medio. Podremos imaginar de este modo un enjambre de barcas desenvolviéndose unos cursos que hoy no soñaríamos con surcar. Casos como el Rhin, Nilo, Ródano o Baetis, con ser importantes, no reflejan la realidad global de la situación: si, como afirma Eckoldt, hasta los menores tributarios servían como vías de comunicación, ello no se debía al empleo de grandes naves, sino al uso sistemático y abundantísimo de botes y balsas modestos en la mayoría de los casos, debido a las características de los ríos tanto como a las posibilidades económicas de los usuarios habituales de los cursos fluviales, los habitantes de las riberas (56). No sólo en la pesca encontraban otra función los barcos fluviales, ya que a la comunicación a lo l a rg o d e l a s r i b e r a s ( e n t r e l o s asentamientos humanos sitos junto a ellas) añadiérase la comunicación “a lo ancho” de los cursos: el cruce de las orillas debía realizarse básicamente en barco, ya que todo posible obstáculo para la navegación debía eliminarse, y los puentes podrían llegar a constituir un tal impedimento, por lo que su construcción podía quedar limitada a los cursos no navegables, y en los navegables, a los tramos que sólo podían ser surcados por barcas de menores dimensiones (57). Así, el primer puente romano en el Baetis se encuentra en Córdoba, límite estraboniano de la navegación (58). Sobre el Ebro, v. g. el primer puente de piedra se situaba en Celsa (Velilla de Ebro, Zaragoza) (59) con otro en Vareia (Logroño) (60). La ausencia de puentes de piedra en algunos tramos no puede ser achacada a una hipotética incapacidad técnica para su realización; esta relativa escasez de puentes sería suplida con el empleo regular de barcas y puentes de barcas para cruzar los ríos. El tránsito de los ríos sería proporcional a la densidad de población en las riberas (61), pero no podemos saber si se desarrollaría libremente o si existiría un cierto control del mismo ejercido por particulares o colectivos. Hacia esta

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La navegación antigua por el Baetis: una realidad sobre formas mutables

última línea parece indicar una lápida funeraria hallada en Córdoba y perteneciente a una ALVMNA PORTON(ARIORVM), es decir, de los portonarios, los barqueros encargados del cruce del Baetis (62). En lo relativo a Hispania, no contamos con más referencias directas, pero para otros territorios del Imperio, (en grandes ríos como el Ródano o el Danubio, en los lagos helvéticos, en los canales del Delta del Nilo en Egipto, o en la laguna de Cartago, en Túnez) conocemos testimonios de diversa índole que informan sobre la existencia de servicios regulares de barcas de tránsito (63). Otra utilidad para las barcas fluviales sería servir como base o armazón (o parte integrante y móvil de los mismos) para puentes de madera construidos donde fuera necesario, especialmente en el marco de operaciones militares. De este tipo debieron ser los puentes que César relata que fueron construidos bajo sus órdenes sobre el Segre y el Ebro, en Hispania (64). Así como algunos modelos de barcos son señalados por las fuentes como particularmente aptos para las faenas de pesca, también algunos tipos son apuntados por las fuentes como mejor adaptables para este menester. Sobre la función militar de las scaphae, en relación con el cruce de los ríos, nos habla Vegetio en su Epitoma rei militaris (II. 25, 675-680); en efecto, al tratar este autor sobre las herramientas y máquinas (bélicas) de las que disponían las legiones romanas no olvida citar las ...scaphas quoque de singulis trabus excauatas cum longissimis funibus et interdum etiam ferreis catenis secum legio portat, quatenus contextis isdem, sicut dicunt, monoxylis; superiectis etiam tabulatis; flumina sine pontibus, quae uadari nequeunt, tam a peditibus quam ab equitatu sine pe-

ericulo transeantur...; vemos, una vez más, cómo el ejército (la tecnología militar) se convierte en punta de lanza de la evolución técnica, de forma que su capacidad para ejecutar determinadas obras (tanto con carácter permanente como de forma provisional y temporal) resulta capital para difundir los avances tecnológicos. Estas scaphae monóxilas (... de singulis trabus excauatas..., dato significativo para el uso de tales embarcaciones en Roma) y ensambladas mediante tablazones (tabulatis) podían servir para construir tanto pasos estables (puentes flotantes) como pasos móviles (v.g., almadías destinadas a realizar la navegación transversal de los cursos interesados), dependiendo de las circunstancias que concurrieran; resulta interesante observar cómo se trata de una tecnología conocida y desarrollada desde la logística y la ingeniería militar, pero que termina beneficiando a la sociedad civil: la maquinaria militar romana, garante y custodia de unos límites europeos básicamente fluviales (Rhin y Danubio), debe encarar la protección de las fronteras, por lo que ha de desarrollar una ingeniería ágil que le permita salvar los obstáculos naturales a los que se enfrenta de modo cotidiano y constante; así, estos avances tecnológicos rompen la barrera de lo anecdótico, de lo puntual en la Historia de Roma, para devenir en fundamentales y generales. Además de embarcaciones como las scaphae, las scaphulae y los lintres (65), son citadas las rates y los pontones (66). Acerca de las rates sabemos que podían conformar puentes de madera entre las riberas de un río, abarloadas unas a las otras por sus costados y cubiertas por una superficie de tablas ensambladas, puentes como el que, en otro contexto, sirvió a los megasbasileues Darío y Jerjes, para cruzar el Helesponto (67) o como otro que, ya en un medio fluvial, empleara también el mismo Darío para que sus tropas cruzasen el Danubio en sus campañas europeas (68). Los pontones servirían para construir puentes mayores que los realizados a partir de las rates, por su mayor envergadura como navíos; contarían con su volumen como obstáculo, al no poder ser empleadas sino en los tramos interiores donde su calado y desplazamiento no supusieran un inconveniente insalvable para su desplazamiento. Uno de los dramas del Imperio Romano será su incapacidad para crear (y

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y mantener, allá donde si apareció) una estructura integrada de mercado, que sirviera para proporcionar sustento a la superestructura política y administrativa que Roma sí fue capaz de crear. Un esfuerzo constante del Estado Romano con vistas a conseguir crear ese mercado integrado, sería el mantener en buen funcionamiento las vías de comunicación, las rutas e itinerarios terrestres, marítimos y fluviales, con sus infraestructuras correspondientes e imprescindibles. Ello explica la "limpia" sistemática de piratas en el Mediterráneo (llevada a cabo ya bajo la República), la construcción y el cuidado de las vías terrestres, así como la puesta en funcionamiento de los cursos acuáticos interiores, susceptibles de ser empleados como vehículos de comunicación y transporte, siendo en este sentido reveladora la legislación romana y sus medidas de protección de los cursos navegables. En el caso concreto del antiguo Betis, Roma empeñaría su esfuerzo no sólo en hacer posible su navegación, sino en mejorar las condiciones de la misma allá donde fuera posible, siendo empleados para ello los medios disponibles, no sólo tecnológicos, sino económicos y humanos, desde la esfera de lo público, tanto como desde el ámbito privado. En este marco de interés por permitir y mejorar la comunicación económica del mediodía peninsular ibérico, debe insertarse el "enjambre" de tipos y modelos de embarcaciones que, adaptándose a las características del gran río andaluz y a las intervenciones hechas sobre el mismo por la mano humana, habrían surcado las olas del Padre Betis cuando sonaban los versos de Ovidio.

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NOTAS

1. Grupo de investigación "De la Turdetania a la Bética". Departamento de Historia Antigua, Universidad de Sevilla. 2. Universidad de Cádiz. 3. Hemos incluido la bibliografía general del presente artículo en las notas, con el objeto de hacer más fácil su consulta; entre nuestros propios trabajos relativos al tema concreto de la navegación interior en el mundo romano se encuentran: "Interacción de los medios marítimo y terrestre en la Costa Gaditana del Estrecho en época romana altoimperial. Algunas notas", en Actas de los XIII Encuentros de Historia y Arqueología. San Fernando (Cádiz), 1998, pp. 111-123; "Sobre la interacción de los medios marítimo y terrestre y su papel en la economía de la Bahía de Cádiz en época romana altoimperial. Algunas notas", en Actas de las VI Jornadas de Historia de Puerto Real. Cádiz, 1999, pp. 23-39; "Embarcaciones sutiles en el Litus Curense: barcas, botes y pateras en la costa portorrealeña hace dos mil años", en Actas de las VII Jornadas de Historia de Puerto Real. Cádiz 2000, pp. 159-170; "Algunas notas sobre el papel de lagos y lagunas costeras peninsulares como soportes para la navegación en época altoimperial", en SPAL (Revista del Departamento de Arqueología, Universidad de Sevilla), nº 8, 1999. Sevilla 2000, pp. 207-216; "Algunas notas sobre la navegación del Baetis", en Revista de Estudios Locales de Lora del Río, nº 11, 2000-2001. Número extraordinario. Actas de las III Jornadas de Historia Local de Lora del Río. Lora del Río (Sevilla) 2001, pp. 62-69; "Los ríos del Campo de Gibraltar en época altoimperial romana. Algunas notas sobre su desenvolvimiento económico", en Actas de las VI Jornadas de Historia del Campo de Gibraltar. Almoraima, Revista de Estudios Campogibraltareños. nº 25, abril 2001, pp. 133-140; "Acerca de los medios de transporte [de las ánforas] en época altoimperial romana. El transporte por vías acuáticas interiores", Actas del Congreso Internacional "EX BAETICA AMPHORAE", 1998 (e.p.); "Notas sobre Producción y Comercio desde la Bahía de Cádiz en la transición de las Eras", en Actas de los XVI Encuentros de Historia y Arqueología (San Fernando, diciembre 2000, e.p.); "Notas sobre la economía del Anas: apuntes sobre su navegación antigua", en Actas de las IV Jornadas de Arqueología Subacuática. Reunión Internacional Puertos fluviales antiguos: Ciudad, desarrollo e infraestructuras (Valencia, marzo de 2001), e.p.. "Notas sobre el Guadalquivir altoimperial como vía de comercio. Reflexiones sobre la Economía del río", en Actas del 30 Congreso de Historia de Andalucía (Córdoba, abril de 2001), e.p.; "Varia de Baetis navigatione", en Actas del 30 Congreso de Historia de Andalucía (Córdoba, abril de 2001), e.p.; igualmente, Manuel J. Parodi Álvarez, "Los ríos y lagunas de Hispania como vías de comunicación. La navegación interior en la Hispania romana". Sevilla-Écija, 2001. 4. Nuestro discurso sobre la "commoditas" (la oportuna combinación de lo necesario y lo conveniente) en Los ríos...., op. cit., passim; igualmente cfr. M. Parodi, "Acerca de los medios de transporte [de las ánforas] en época altoimperial romana. El transporte por vías acuáticas interiores", Actas del Congreso Internacional "Ex BAETICA AMPHORAE", 1998 (e.p.). 5. Dadas las características de la presente publicación y al ser el curso medio del río el que más directamente entendemos que afecta a la Historia local de Lora del Río. 6. Una catalogación somera en G. Chic, "La Navegación fluvial en época romana", Rev. Arq. 142, 1993. pp. 28-39. 7. O "lyntres"; vid. P. Gauckler, en Ch. Daremberg y E. Saglio, Dictionnaire des Antiquités grecques et romaines. París, 1877-1918 (en adelante, "DarembergSaglio"), voz "linter". 8. Plinio, VI. 26.10; Estrabón, III. 2. 3 (142). Sobre el empleo de piraguas monóxilas en la Península Ibérica en la Antigüedad contamos con diversos ejemplos proporcionados por F. J. S. Alves ("A piroga monóxila de Geraz do Lima", en O Arqueólogo Portugués. Serie IV, vol. 4, 1986, pp. 211-234); este trabajo presenta el hallazgo de una piragua monóxila (un "linter" -o su equivalente- en el curso del río Lima-Limia, "...aproximadamente um quilómetro a jusante da ponte que liga Lanheses a Moreira de Geraz do Lima..." (características de la piragua en las pp. 212-213 del citado trabajo); se trataría de una embarcación cuya datación -de acuerdo con los análisis de radiocarbono- se remontaría a los siglos X-XI d.C., y que respondería al modelo de los lintres, en lo que vendría a suponer un testimonio de la continuidad de uso de éstos (a mismas condiciones naturales y económicas, mismo aprovechamiento del medio, con una tecnología similar o igual). Alves proporciona además otros testimonios sobre la continuidad del empleo de monóxilas en Iberia, destacándose el hallazgo de una tal embarcación en terrenos del actual Parque Nacional de Doñana, pero con referencias también a su uso en el Cantábrico N. y NO. (art. cit., pp. 224-ss. y mapa p. 212), en Europa Occidental (Francia, Países Bajos, Italia, Alemania, Inglaterra..., art. cit., pp. 229-ss.) y otras partes del Mundo (Egipto, Mesopotamia, India, África Oriental..., art. cit., p. 230); vid. cap. III, n. 43. 9. Cfr. Manuel J. Parodi Álvarez, Los ríos..., op.cit., pp. 21-ss. 10. Cicerón, Brutus, 60. 11. Vid. G. Chic, La Navegación por el Guadalquivir entre Córdoba y Sevilla en

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época romana. Écija, 1990, p. 69. 12. CIL II, 1182; 5. Dardaine y H. Pavis d'Escurac, "Le Baetis et son aménagement: l'apport de l'épigraphie (CIL II, 1183 et 1180)", en Ktema 8, 1983, pp. 307315 hacen recaer (p. 310 y n. 31) el mayor peso del transporte de pasajeros por el Guadalquivir en los lintres. Para el empleo de "lusoriae" (otro tipo de naves de mediano tamaño) con usos bélicos en el Rhin a fines del siglo III d.C., vid. L. Casson, Ships and Seamanship in the ancient world. Princeton, 1971, p. 333334; igualmente C. G. Starr, The Roman Imperial Navy 31 B.C.- A.D. 314. Connecticut, 1975, p. 151-152; para fuentes al respecto, vid. SIM, Bonoso, XV.1. 13. Al respecto L. Abad, El Guadalquivir vía fluvial romana. Sevilla, 1975, p. 76. 14. Como el que C. G. Starr (op. cit., pp. 52-ss.) señala para el término liburnae aplicado con generalidad a las naves longae a partir del advenimiento del Imperio (Suetonio, Aug., XVII). 15. Discurso en el que abundamos en nuestro trabajo Los ríos..., op. cit., cap.1. 16. Cfr. J. Le Gall, Le Tibre, fleuve de Rome dans l'Antiquité. París, 1953, p. 216-ss. 17. III. 2. 7. (145); III. 4. 6. (159); III. 3. 1. (152). 18. G. Chic García, La Navegación por el Guadalquivir..., pp. 54-58 y n. 95. 19. Chic, loc. cit. Sobre la existencia de esturiones (o "sollos", como popularmente se les conoce en el rico vocabulario andaluz) en el Guadalquivir, vid. 5. Ordóñez, "Aportaciones a la ictiofauna de la Antigüedad en la Bética: el caso del esturión del Baetis", en P. Sáez y 5. Ordóñez (eds.), Homenaje al Profesor Presedo. Sevilla, 1994; un ejemplo de la legislación romana sobre pesca en Justino, Instituta, II. 1. 2-3: "flumina autem omnia et portus publica sunt: ideo ius piscandi omnibus commune est in portu fluminibusque". 20. Mª A. Ligios, Interpretazione giuridica e realtà economica dell'instrumentum fundi tra il 1 sec. e il III sec. d.C. Nápoles 1996, pp. 263-ss., quien recoge los textos de Pauli Sententiae, III, 6, 41 y 66; Marciano, Dig., XXXIII, 7, 17, 1; Escévola, Dig., XXXIII, 7, 27 pr. 21. P Gauckler, en Daremberg-Saglio, voz "ratis". 22. Plinio, N. H, III.3.16 (en traducción de A. García Bellido, La España del Siglo Primero de nuestra Era (Según P. Mela y C. Plinio). Madrid 1987, p. 128. 23. Los deshielos, las inundaciones, los caudales demasiado fuertes y rápidos, las crecidas, todo ello constituirían factores insalvables para la navegación con las rates. Ciertamente el descenso de los ríos en tramos estrechos de fuerte corriente podía resultar en extremo peligroso para una simple balsa de troncos, pero sería realizable; la dificultad vendría a la hora de remontar esas corrientes con los mismos vehículos, para lo cual probablemente se haría necesario el procedimiento de la sirga de los mismos. 24. Así, en Plinio, N. H, III. 11. o en Estrabón, Geog., III.2.4-5 (142-144) y III.3.1(151). 25. Estrabón, III.2.3 (142). 26. 1.200 estadios romanos equivalen a 200 Km. En el "stadium" como medida de longitud romana 1 Km. equivale a 6 estadios; el estadio griego (en Estrabón) el stadium equivaldrá a 177'6 m. (así, 1.200 estadios en Estrabón equivaldrán a 213 Km.). 27. P. Gauckler, en Daremberg-Saglio, voz "ratis", fig. 5921. 28. Por "puntal" entendemos la altura total de cualquier barco en el conjunto de su obra, desde el fondo de la misma, en oposición al "calado", o profundidad de la "obra viva" del casco (la parte del mismo que se sumerge en el agua). 29. Para el transporte de madera por "dendrophoroi", vid. Chic, La navegación..., op. cit., p. 32 y n. 90. Sobre otras fúnciones de los dendrophoroi (como bomberos, por ejemplo), vid. J. M. Santero, Asociaciones populares en Hispania Romana. Sevilla 1979, pp. 115 y 119-120. 30. P. Gauckler, en Daremberg-Saglio, voz "scapha", fig. 6165. Tácito (Annales, XIV. 8) para scaphae como barcos costeros. Suetonio (Claudio, 38) para scaphae en el Tíber. Estrabón (III.2.3.) para scaphae en el Baetis; también Estrabón (III.2.4.) para el uso de las scaphae en ríos y esteros de la Baetica. 31. Para el transporte de mercancías, Dig., XIV.2.4; para el transporte de personas en las scaphae, Suetonio, Claudio, 38; sobre la capacidad de carga de las scaphae, cfr. Chic, La Navegación..., op. cit., p. 91, n. 12, quien sigue a M. Drain, "Note sur l'evolution des rapports entre la terre et les hommes dans la vallée inféneure du Guadalquivir", MC. V, VII, 1972, p. 596, n. 3. 32. Así, en Hechos de los Apóstoles, XXVII, 16 y 30-32: en su viaje a Roma, San Pablo sufre una penosa travesía: en peligro de hundirse el barco en que viajaba, los soldados que le custodiaban cortaron las amarras del bote salvavidas, un esquife, ante el riesgo que corrían de ser abandonados por la tripulación, que habría intentado hacerse con la chalupa para abandonar el buque ante el peligro de naufragio. 33. Embarcaciones menores denominadas "avisos", "exploradores" o "scouts". 34. P. Gauckler, en Daremberg-Saglio, voz "scapha" y flg. 6164 para scaphae con características diferentes a las fluviales. Un ejemplo de este empleo mixto de embarcaciones análogas a (o directamente pertenecientes al tipo de) las scaphae (salvavidas y auxiliares en misiones bélicas) nos lo proporciona la princesa bizantina Ana Comneno en su Alexíada, cuando al narrar las vicisitudes

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de la Primera Cruzada -y las complejas relaciones de los cruzados con Bizancio- y describiendo el paso de fuerzas latinas de la costa occidental a la oriental del Adriático meridional -en concreto al tratar sobre la fallida travesía del conde de Prebentza- señala cómo este noble occidental se procuró una "...gran nave pirata de tres mástiles (...), en la que había doscientos remeros y tres botes que la seguían a remolque ..." (Ana Comneno, Alexíada, X.VIII.2). 35. En puertos marinos como fluviales o lacustres. No se trata sólo de que los veleros necesiten para desenvolverse en ríos y puertos de mar el apoyo de naves auxiliares (Chic, La Navegación..., op.cit., p. 74): cualquier gran embarcación necesita -sea cual sea su sistema de tracción, eólica o mecánica- auxiliares para sus maniobras portuarias; en cambio, Dardaine y Pavis d'Escurac sostienen que "...dans l'Antiquité tout comme au XVI S., les navires de haute mer pouvaient remonter sans aide le Baetis jusqu'á Séville", pese a lo cual señalan el uso de las scaphae como remolcadores fluviales (art. cit., pp. 309-310). 36. Halladas en Sevilla; son: CIL II, 1168 (Antonino Pío); CIL II, 1169 (Marco Aurelio); CIL II, 1180 (Sextus Iulius Possessor); CIL II, 1183 (L. Castricius Honoratus); sobre los scapharii como una gran corporación con un papel determinante en el transporte fluvial bético, vid. Dardaine y Pavis d'Escurac, loc. cit.; V. Gil Mantas ("Notas acerca de tres inscriçóes de Olisipo", en Conimbriga XV 1976, p. 156) proporciona una breve relación de tipos de navicularii, señalando a los caudicarii (CIL II, 260), utricularii (CIL XIII, 1960), ratiarii (CIL XII, 2597), scapharii (CIL II, 1180), lintrarii (CIL II, 1182) y lenuncularii (CIL X, 4144). 37. Chic, op. cit., p. 74-78; sobre "ob innocentiam...", Dardaine-Pavis, art.cit., p. 308-309. 38. P. Gauckler, en Daremberg-Saglio, voz "ratis", fig. 5920. 39. P. Gauckler, en Daremberg-Saglio, voz "scapha"; Justino, II, 13, para scaphae de pesca. 40. Chic, "La Navegación fluvial en época romana", Rev. Arq. 142, 1993, p. 36. 41. Para pesquerías en los ríos y un paralelismo en época medieval, cfr. M. González, "Notas sobre la pesca en el Guadalquivir: Los canales de Tarfia (siglos XIII-XIV)", A. H, 191, 1979. 42. G. E. Bonsor, Expedición Arqueológica a lo largo del Guadalquivir. Écija 1989, p. 76 [ed. or., Nueva York, 1930]. 43. A. Engel, "Les barques votives d'Alcolée". R.A., 1890. 44. Thouvenot, Essai sur la province romaine de Betique. París, 1940, p. 267, n. 1. 45. L. Abad, El Guadalquivir, vía fluvial romana. Sevilla 1975, p. 81; Bonsor, op. cit., p. 76. 46. En lo que coincidimos con Chic, op. cit., p. 69 y n. 11. 47. G. Chic, "La Navegación fluvial en época romana", Rev. Arq., 142, 1993, p. 28-39. 48. P. Gauckler, en Daremberg-Saglio, voz "stlatta", fig. 6640. 49. De hecho, aún hoy día, las unidades comerciales pueden, en caso de guerra ser movilizadas como complemento de las unidades militares, en funciones auxiliares: como transporte de tropas y pertrechos, como buques-hospital...; nada hace suponer, pues, que naves como las mencionadas (stlattae, scaphae...) no pudieran compatibilizar sus usos comerciales con aplicaciones militares llegado el caso, y ello sin perder -ni ver alteradas sobremanera- sus características físicas propias. 50. Gauckler, en Daremberg-Saglio, voz "placida", fig. 5.761. Aulo Gelio, Noches Áticas, X.24. 51. E. P., en Daremberg-Saglio, voz "vegeiia", fig. 7.341. La vegeiia tendría cabida para entre tres y cuatro remeros, mientras la placida albergaría -según la representación de Althiburus- dos pasajeros. 52. L. Abad, op. cit, p. 77. 53. En Hechos de los Apóstoles, XXVII, 16-17 se nos dice que, controlado el bote salvavidas, lo izaron a bordo del navío. De otro aspecto de las scaphae (hermanas mayores de las scaphulae) informa Plauto: en efecto, entre los tipos de vasos que menciona uno de sus personajes, el esclavo Stichus, como pertenecientes a los ajuares domésticos propios de las casas de fuste romanas aparecen los canthares, las bathioques y -lo que nos resulta más interesante- las scaphies; se trataría en este último caso, según J. Heurgon (La vida cotidiana de los Etruscos. Madrid 1994, p. 264) de sofisticadas y lujosas copas para beber en forma de barca ("scaphies"), ejemplo de refinamiento y lujo (Plauto, Stichus, 694-ss.). 54. Vid. voces (y autores) correspondientes en Ch. Daremberg y E. Saglio, Dictionnaire des Antiquités grecques et romaines. París, 1877-1918; para un pormenorizado estudio de conjunto sobre embarcaciones de pequeñas dimensiones en la Antigüedad romana, vid. L. Casson, Ships and Seamanship in the Ancient World. Princeton, 1971, Cp. XIV; cfr. igualmente G. Chic, op. cit., p. 36. 55. Expresamos nuestras reservas de nuevo ante la multitud de nombres encontrados: no podemos sostener con seguridad que estos nombres designaran tipos diferentes de embarcaciones; así como encontramos dos barcas de un tipo parecido si bien no exactamente igual (Vid. Chic, "La Navegación fluvial en la Antigüedad". Rev. Arq. 142, 1993, p. 36) bajo la denominación de tesseraria (una más redondeada de formas, con una menor diferencia estructural entre proa y popa, la otra con unas formas más marcadas, popa menos redondeada y proa terminada en espolón), podemos pensar que bajo una misma denominación pueden encontrarse modelos

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distintos, y viceversa: bajo denominaciones diferentes pueden subyacer barcos de un mismo tipo (como sucede con naves como las celes y celox, morfológicamente muy similares, o incluso entre la vegeiia y la stlatta, cuyas diferencias son escasas estudiadas detenidamente). Sobre estas diferencias regionales y la multiplicidad de denominaciones y tipos, vid. L. Casson, op. cit, pp. 338-341 (para tipos britanos, egipcios, griegos, galos, africanos...); vid. también K. Greene, op. cit., pp. 19-20 y 31-ss. 56. Si bien es cierto que en no pocos casos algunas de estas naves tenían una naturaleza dual, ya que igualmente podían actuar aguas marinas; sobre el uso en el pasado de embarcaciones de carga en ríos hoy día no navegables, vid. M. Eckoldt, "Navigation on small rivers in Central Europe in Roman and Medieval times", en IJNA 1984, 13.1, p. 3-10; este autor sostiene que en ríos "pequeños" (los que sitúan el volumen de su flujo por debajo de los 20m3/s.), los barcos fluviales mayores (entre 2-5 y 30 toneladas) no tendrían cabida, quedando la navegación reservada a barcas menores, incluso monóxilas ("logboats"), y, en cualquier caso, de fondo plano (caso de la nave medieval del lago Constance: vid. D. Hakelberg, "A l4th.-century vessel from Immenstad (Lake Constance, southern Germany)", en IJNA 1996, 25.3-4, p. 224-233); la capacidad que establece Eckoldt para estas naves está entre 0'1 y 1 toneladas; el puntal entre 0'30 y 0'60 metros; y el calado entre 0'20 y 0'45 m.; aumentando la manga (el ancho) de las embarcaciones aumentaría su capacidad de carga; cita para ello el ejemplo del "Lastfloss 1", un bote hallado en Estrasburgo que -si bien necesitaba de la sirga para sus desplazamientos- podía cargar hasta 3´5 toneladas, con un calado de 0'33 metros (Eckoldt, art. cit., p. 3). 57. La legislación romana es clara sobre la obligación de no interrumpir ni entorpecer los cursos de agua; así, el Digesto establece la utilidad pública de los ríos (I.8.4: flumina paene omnia et portus publica sunt"), y Ulpiano (XLIII.12.l.3) aclara el sentido de "río público":fluminum quaedam publica sunt, quaedam non; publicum flumen esse Cassius definit, quod perenne sit (recogido por Chic, La Navegación por el Guadalquivir..., p. 49, n. 55); en algunos casos, como en el puente de Alcántara, la solución era elevar la altura de sus luces, de modo que fuera posible para las barcas fluviales atravesar los arcos de los puentes. 58. Estrabón, III.2.3 (142); el Baetis podía ser remontado, aguas arriba de Corduba, hasta las proximidades de Castulo (Cazlona, Jaén), pero el limite de la navegación estable y fluida se situaba en la ciudad de Córdoba; en palabras de Chic (La Navegación por el Guadalquivir..., p. 22), "...los yacimientos de las antiguas alfarerías dedicadas a la producción de ánforas y situadas sobre sus orillas (del Guadalquivir, n. del a.) dan testimonio de que son verídicos los informes de un Estrabón o un Plinio..." (Plinio, N.H, III, 10). 59. Estrabón, III.4.10 (161). 60. Plinio, N. H. III.21; el Ebro debía ser navegable hasta Celsa para barcos de tamaño pequeño y medio, y de ahí hasta Vareia su corriente debería ser surcada por embarcaciones de más reducido desplazamiento; G. Arias ha presentado además una interesante hipótesis sobre el uso de los cursos fluviales como complemento de las vías terrestres: en este sentido (y considerando los desfases e irregularidades en las medidas y distancias de las vías romanas), Arias sostiene que los ríos no serían meramente "atravesados" mediante barcas (o mediante puentes de barcas) para continuar el trayecto terrestre al otro lado, sino que se podrían contemplar tramos acuáticos (fluviales) que complementarían los tramos terrestres del viario romano (vid. al respecto G. Arias, "El Itinerario de Antonino y los grandes ríos", en G. Arias, ed., Repertorio de Caminos de la Hispania Romana. Estudios de Geografía Histórica. Madrid 1987, pp. 121-123). 61. Cif. J. M. Suárez Japón, "El pasaje de barcas de Coria del Río: una aproximación geográfico-histórica", A. H, 209, 1985. 62. Vid. A. Ibáñez Castro, "Lápida funeraria de Córdoba", en Actas 1 Congreso Andaluz de Estudios Clásicos. Jaén, 1982; para esclavos de corporaciones navieras, vid. Dig., XIV, 1.4.2. 63. P. Gauckler, en Daremberg-Saglio, voz "ratis". 64. Para los pasos sobre el Segre y el Ebro, Bell. Civ. I, 54, 1-Ss. y Bell. Civ. I, 61, 5. 65. L. Abad, op. cit., p. 76. 66. Voces y autores correspondientes en Daremberg y Saglio, op. cit. 67. El puente de Darío sobre el Helesponto, en Heródoto, IV. 87-88; el puente construido para Jerjes, en Heródoto VII. 8, 10, 25, 33-37 y 55; un puente de barcas romano en Aries en Ph. Daniel, "Le pont de bateaux á Arles dans l'Antiquité", Actes du Collo que "Histoire du Rhóne enpays dArles". Arles, 1994. 68. Heródoto, IV. 89; para la retirada persa por ese paso, Heródoto, IV. 133141.

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Busco tu rostro: santos y herejes

en Lora del Río durante los siglos XVI y XVII

Rafael Mauricio Pérez García Licenciado en Filosofía y Letras

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a peculiar condición jurídica de la villa de Lora del Río a lo largo de la Edad Moderna (me refiero a su dependencia de la Orden de San Juan de Jerusalén), no debe llevarnos al engaño de pensar en la posibilidad de un aislamiento o desarrollo cultural diferenciado de Lora respecto a su entorno geográfico. Dejando a un lado las peculiaridades inherentes a lo local, y en las que no entraré aquí, quiero tratar en esta colaboración de la realidad culturalreligiosa de Lora durante los siglos XVI y XVII. Ya el año pasado tuve la oportunidad de referirme a la plena participación de Lora del Río en la cultura del siglo XVII y, por tanto, al desarrollo en ella de un clima mental barroco (1). Ahora me referiré a las cavidades internas del corazón humano. Es otra cara de la misma moneda. 1. LORA EN SU MEDIO AMBIENTE RELIGIOSO Como acabo de decir, y en lo que al plano religioso se refiere,

Lora no fue durante los siglos XVI y XVII una isla. Ni mucho menos. Las líneas de sus conexiones y relaciones religiosas señalan un amplio territorio que se extendía a lo largo del Guadalquivir hacia Peñaflor y Palma del Río; por el sur hacia Fuentes y Marchena; por el norte, hacia Setefilla (cómo no) y Hornachuelos. Éste era, a grandes rasgos, su espacio-entorno religioso inmediato, el engranaje espacialsacral dentro del cual Lora se “movía”, en el que se hallaba inserta como una pieza más. Engranaje espacial señalado por hitos relevantes, normalmente conventos, mediante y en los cuales, se entraba en interacción con otras comarcas o engranajes espacio-religiosos. Cada territorio se comportaba, a su vez, según las dinámicas culturales regionales y globales de la época. El territorio indica, además, las instituciones que actúan en su desarrollo cultural. Y viceversa, y frecuentemente, son esas instituciones las que delimitan el territorio. 15

. Durante los siglos XVI y XVII hubo una institución fundamental para el desarrollo religioso de Lora: la Orden franciscana. Desde comienzos del XVII encontramos también a la Orden mercedaria. Otras instituciones (la Inquisición y el Arzobispo de Sevilla, la misma Orden de San Juan, el duque de Arcos, ...), si bien intervienen de hecho en la evolución religiosa de la villa, lo hacen con una capacidad de incisión social mucho menor. Palma del Río fue un centro protagonista en la historia espiritual del siglo XVI. De allí procedían los Cazalla, una familia señera en cuanto a espíritu se refiere: Juan de Cazalla, obispo franciscano y autor de Lumbre del alma, un libro prohibido por la Inquisición en el Index librorum prohibitorum de 1559; su hermana María de Cazalla, juzgada por alumbradismo por la Inquisición de Toledo entre 1532 y 1534; su pariente Pedro de Cazalla, contador

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a beata Francisca Hernández, también procesada por la Inquisición. Entre los miembros de la generación de Cazallas anterior a ésta, encontramos varios al servicio del Conde de Palma (un contador, un mayordomo y un criado), y otros que fueron castigados por la Inquisición a causa de su origen judío. Su procedencia: “Caçallas de Palma y Sevilla y Éçija y Guadalajara”(2). También encontramos en Palma a otra de las grandes figuras del siglo: fray Luis de Granada, prior de su convento dominico en 1546 y también amigo del Conde de Palma (3). Y cuando en 1556 se imprime en Alcalá de Henares el Audi, filia de San Juan de Ávila, aparece dedicado a don Luis Puertocarrero, Conde de Palma (4). Audi, filia, por cierto, también incluido en el Index de 1559. Para acabar, aunque se podría hablar mucho más sobre Palma como encrucijada de espirituales en el siglo XVI, allí nació y vivió el hermano lego franciscano Bernabé de Palma, autor de otra de las grandes obras de mística del siglo: el Via Spiritus. Bernabé nació en 1469 y murió en 1530. A los 22 años recibió el hábito franciscano y su fama de santidad por sus éxtasis y raptos místicos se extendió por toda la región. También, cómo no, se relacionó con los Condes de Palma y también, cómo no, su libro fue prohibido por el Index de 1559. Palma fue, a causa principalmente de sus conventos y al patrocinio de sus Condes, un poderoso foco de difusión de mística al me-

al menos durante la primera mitad del siglo XVI. Y cuando hablo de difusión de mística, me refiero a divulgación y a extensión social de un tipo concreto de espiritualidad. Bernabé de Palma, fray Luis de Granada y todos los escritores espirituales del momento, se trazan como objetivo, y consiguen, poner al alcance de cualquier persona eso que ellos llamaban mística teología: hombres y mujeres, ricos y pobres, cultos e ignorantes, religiosos y seglares, nobles y plebeyos, ... todos, podían, si querían, alcanzar el conocimiento de Dios, experimentar y gustar de su amor, de su cercanía (5). Experiencia de Dios que en la época iba estrechamente asociada a los llamados fenómenos místicos extraordinarios: visiones, éxtasis, milagros, ...

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, los frailes franciscanos de Palma del Río fueron visitantes habituales en Lora del Río. Allí iban a pedir sus limosnas (eran frailes mendicantes), a administrar los sacramentos y a predicar. En 1548, el Cabildo de Lora obtuvo una licencia de la Orden de San Juan para que los religiosos del Convento de Palma (por estar desacomodados) pudiesen en Lora labrar una casa, arrimada a la ermita de San Sebastián, extramuros, con cuatro celdas para cuatro religiosos, y otra para un donado y con casa de fuego para aderezar de comer, y con puerta interior, correspondiente a la ermita, para que saliesen los religiosos a decir misa y a confesar. En la misma licencia, se ordenaba al Cabildo para que ayudase con limosnas para la erección de dicha casa (6). Y si los frailes iban a Lora, los loreños, por su parte, acudían a ellos. Cerca de Hornachuelos se encontraba el monasterio franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles, la casa madre de la Provincia franciscana de los Ángeles, Provincia a la que pertenecía el convento de Palma y a la que pertenecería el de San Antonio de Padua de Lora. Nuestra Señora de los Ángeles, la “montaña santa de los Ángeles”, como en ocasiones se la llamaba, era un centro comarcal de peregrinación. Allí acudían los loreños: la devoción que en toda aquella comarca se tiene con aquel santo convento y sus oratorios, y la estima y veneración en que la tienen, no es cosa que sabré decir como esto es, porque no se tiene por dichoso el que no ha visitado aquel celebrado santuario; ni le ha visto criatura que no se haga lenguas en

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o criatura que no se haga lenguas en alabanza de sus excelencias y del espíritu de devoción que allí se experimenta. Allí se vienen a hacer las confesiones generales desde muchas leguas, y tanta frecuencia hay de confesiones y comuniones ... que son muy contados los días del año en que dexa de haber gente para eso de las ciudades de Córdoba y Écija, de Carmona, Palma, Lora, Las Posadas, Montilla, La Rambla de Hornachuelos y ... de todo aquel contorno. Entre los nobles que participaron siempre de esa “piedad” encontramos, de nuevo, a los Condes de Palma (7). Finalmente, la atracción de los loreños por la Orden de San Francisco culminó con la fundación en 1609 en la misma villa de Lora del convento de San Antonio de Padua. Fundación que llevó aneja la extensión de la orden tercera franciscana entre las personas seglares de Lora y los lugares dependientes del nuevo convento: Alcolea y Villanueva del Río (8). La acción de los frailes franciscanos de Palma, primero (9), y después, la actividad de los de la misma Lora, así como la interacción con otros centros religiosos, colaboraron sin duda, a la difusión de la teología mística por la villa de Lora. En ella, sus gentes encontrarán a Dios en el huerto, en casa, en la cocina, en el ir y venir de cada día. 2. EL HOMBRE ANTE DIOS La Iglesia de los siglos XVI y XVII, reproducía en su seno, en sus instituciones, en sus conventos por ejemplo, la estructura social desigual de la sociedad en la que se hallaba inmersa. Esta desigualdad se reflejaba también en un aspecto concreto: la salvación del alma. De la Edad Media se había heredado una economía de la salvación degenerada que había convertido y reducido a

educido a ésta, frecuentemente, en una cuestión de economía. Así, reyes, nobles y ricos competían por dejar un número, a cuál más astronómico, de misas por la salvación de su alma. Cifras que se elevaban a miles. Los más humildes, por supuesto, se conformaban con una o unas pocas. En Lora, y en lo que al convento de San Antonio de Padua se refiere, no hallamos esas grandes cifras, quizás por no existir en la villa una gran nobleza. En cualquier caso, hallamos que la élite social local recurre de forma predominante

a esta costumbre, en proporción mucho mayor que el resto de la población. En el año 1638, el 45´8 % de las memorias de misas encargadas al convento (22 casos de un total de 48) correspondían a un pequeño grupo de individuos pertenecientes a las principales familias de la villa, relacionadas con los apellidos Quintanilla, de la Carrera, Quirós, Cervantes, Liñán, Carballo (o Caravallo) y Moreno (10). Hay otro aspecto en el que las élites de Lora imitaban a las élites sociales del país. Hemos visto cómo los Condes de Palma se rodearon de personas notadas de santas o, al menos, de espirituales. Como ellos, 17

tuales. Como ellos, hicieron la mayoría, si no todas, de las grandes familias de la nobleza española. En Lora, el fenómeno se reproduce a escala. El licenciado Don Juan de Cervantes, uno de los hombres más ricos de la villa, y su esposa Doña María de Castro, terciaria franciscana y una de las más principales señoras de aquel lugar, tenían en su casa a la sierva de Dios María de San Gabriel, también tercera y natural de Lora: la tenía en casa por su maestra de espíritu ... fue esta sierva de Dios ... de altísima contemplación, y fue vista muchas veces arrobada, y por mucho espacio de tiempo; de quien hay hoy muchos testigos de vista. En su casa vivirá hasta su muerte en 1620 (11). Sin embargo, la imagen de una religión desigual para ricos y pobres ha de ser relativizada. La mística difundida durante décadas por frailes y libros, permitía superar esa desigualdad y hacer que ante Dios todos fuesen iguales. Evidentemente, esa experiencia directa de Dios fue vivida según los parámetros culturales de la época. El caso de María de la Antigua puede ser clarificador (12). Nació en 1566, en el campo, dentro del término de Cazalla de la Sierra, de padres portugueses pobres. Recién nacida fue llevada a Utrera, donde sus padres trabajan como criados en el convento de Nuestra Señora de la Antigua. Hasta los seis años vivirá allí. Luego pasará a Sevilla y, tras diversos vaivenes que no son ahora de relatar, encontraremos a la joven María de la Antigua como donada del convento de Santa Clara de Marchena. Aquí, María no es sino la cocinera, y las monjas son sus “señoras”. Era cosa muy frecuente entrarse Nuestro Señor Jesucristo en forma visible en la cocina, donde la santa estaba siempre, a hablar con ella, como un

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pre, a hablar con ella, como un amigo con otro. Supo leer y escribir milagrosamente, porque Nuestro Señor Jesucristo le dijo un día: Hija, escribe lo que yo te dijere. La santa respondió: Señor, bien sabe Vuestra Majestad que yo no sé escribir ni leer; y replicóle Nuestro Señor: escribe, y verás como sabes. La santa entonces obedeció, y fue escribiendo lo que Su Majestad le iba dictando, y quedó tan bien enseñada que en los muchos cuadernos que después escribió parece que su vida fue muy larga, y que en toda ella no hizo más que escribir; y todo fue de materias mysticas... (13). La historia de María de la Antigua es, en buena medida, la de una criada que siente tener revelaciones y ve visiones a diario; la historia de una criada que no se ve reconocida por las monjas del convento donde vive, y con las que choca a menudo; la historia de unas ilusiones y de unas frustraciones. Escribiendo cada día, relatando sus visiones, y componiendo coplas y romances, María se encuentra consigo misma, narra sus penas y dificultades, y cómo en la relación con Dios halla una salida para su situación. Un Dios que ella hallaba tremendamente cercano. Así escribía María: El día de Pasqua de Espíritu Santo veí una Mariposa de la color de los hábitos franciscos, que tenía en las alas un corazón amarillo sin otras pinturas, y sentóseme en el enfaldado, que iba haciendo desde el Coro, para ir a la cocina. Admiréme mucho, y queriéndola llevar a enseñar, desaparecióse. Díxome mi Señor: Con los Niños espirituales como tú, me hago Yo Niño, y escondo mi grandeza; y assí quise que no solamente me vieses Niño, como me veiste el otro día en la grada, sino en forma de Palomica vestido de tu librea; y quise que con los ojos del cuerpo me vieses, y con un corazón cautivo, como siempre lo he tenido para ti... (14).

. Las palabras de María de la Antigua revelan un sufrimiento interior: mientras en día tan señalado las monjas de Santa Clara están en el Coro, ella, donada, está en la cocina. Escribiendo, ella invierte los papeles: allí, entre sus cacharros, está Dios, porque Él la ama, y no en el Coro, donde falta el amor. El presumir de su maldad y miseria le sirve para certificar la autenticidad de sus visiones: Entre los tizones de la cocina (que para mi Señor son todos los lugares Oratorios cuando Él es servido) por su gran bondad le he hallado en este lugar mejor que en el Coro; por lo cual deseo se pasen los días que estoy fuera de ella. Siéntole en este lugar fiel compañero, y hallóle tan a la mano en todo lo que hago... Así que en este lugar [la cocina] tuve la buena Pascua del Espíritu Santo. ¡Oh si yo supiese decir algo de las mercedes deste día, para enamorar las almas deste Señor tan enamorado dellas! Venid, Hijas, y Esposas de mi Señor [se refiere a las monjas] a la dulçura de sus braços. No perdáis, Esposas amadas, tan altos y soberanos bienes. Mirad, que os detenéis en cosas de aire inventadas por vuestro enemigo [el diablo] para quitaros los grandes tesoros que pudiérais gozar, como lo hace conmigo. En realidad, la invitación de María a sus señoras para gozar de Dios no es sino la conminación a que crean en la verdad de sus revelaciones: Escarmienten en mí todas, y crean la esperiencia de un alma la más desalmada del mundo, por cuya boca habla Dios... Venid, señoras, que si con la esclava y estropajo de vuestra cocina se hace esto, ¿qué será con las Esposas regaladas? Si tan cándido Pan les da mi Señor a los Perros tan desconocidos como yo, ¿qué dará a los Hijos? Y acaba presumiendo: No permitáis, señoras mías, que por un

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n descuidada, como es, la que os lo está diciendo, y acusando: Mirad, que os falta de no quererlo gozar (15). En sus quehaceres, María de la Antigua siente a Dios cerca. En el fondo late siempre su sentimiento de desplazamiento respecto de las monjas: ellas están en misa, donde en verdad querría estar María. Su salida es siempre la misma: hallar a Dios en ella, ensalzar la cocina como el templo sagrado donde los pobres se encuentran con Él. ... lo que la noche siguiente recibí, siendo cocinera: fue día de comunión, y en los días de ella casi todos ando embriagada, y me es muy penoso el hablar, y responder... Así estuve entre todo esto con un silencio interior y paz gozando este día mi alma de su amado tan de cerca y junto a mí que lo tuve sacramentado en la boca casi todo el tiempo que estuve friendo el pescado, y teniéndolo así..., díjome: ¿Crees, ahora, Hija, que estoy a tu lado, y en tu boca y pecho?. Sí, Señor, y Bien de mi alma, respondí en aquel silencio ... Yo estaba con esta merced como fuera de mí friendo el pescado, paréceme que el no quemarlo fue milagro; adorado sea el nombre de tan gran Señor (16). Aunque María consigue tener sus admiradoras en el convento, y el favor de su confesor, sus relaciones con las monjas no mejoran: este día por la mañana se ofreció que me dixeron dos Religiosas palabras muy dignas de mí, aunque no lo eran de sus bocas. Demasiáronse mucho... Más yéndome de aquí porque era cocinera a fregar mi caldero, no quiso mi Señor dilatarme más su presencia, y así comenzó el alma a sentir aquel amoroso y dulce desmayo ... Acostóme en sus braços, y con ellos me enjugó las lágrimas... (17). Finalmente, María comienza a tener revelaciones en las que Dios le anuncia su próxima marcha de aquel convento donde no se hace caso de ella ni, por tanto, de Él. Las

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labras que María pone en boca de Dios reflejan, en parte, su ingenuidad, y a veces, su propio estado de confusión interior, como cuando duda del momento de cierta revelación: Díxome mi Señor, y creo fue en sueño, o en la misa, no estoy cierta donde fue... De su ingenuidad nace el hacer dudar a Dios cuando le habla: En otra parte nos desean; y otras almas codician lo que aquí desperdician. Yo [Dios] tengo un amigo, que desea más poderte comunicar que otro ningún tesoro... Lo que hago más es por mi amigo que por ti (este me parece ser Padre de la Merced) ... Y continúa María poniendo en boca de Dios su propia queja de las monjas de Marchena: ... no es sólo contra mi criatura [María de la Antigua] este aborrecible desprecio, que contra ti tienen, sino contra mi [Dios] ... Y ninguna hay [se refiere a las monjas] que no conozca que soy el que obro en ti estas cosas, aunque digan otra cosa... que esta casa [el convento de Santa Clara de Marchena] es sepultura de milagros (18). Esa “otra parte” que se le dice a María de la Antigua no es sino Lora del Río. En los días siguientes, las visiones de María se van centrando en el tema de su abandono del convento de Marchena, por culpa de sus monjas. En su autojustificación comienza a aparecer el nombre de su destino: Lora. En realidad, parece ser a través de su confesor por el que surge en su vida la oportunidad de marchar a Lora. Sus visiones se entrecruzan con sus posibilidades vitales y sus deseos profundos: Había visto en un profundo sueño alguna gente una noche de camino... veí aquella gente, y pregunté que adónde iban. Respondiéronme que a Lora a ganar el Jubileo. Pasaron las que eran como señoras, y una con una toca lençal algo morena, y el rostro redondo y no grande, tenía la frente cubierta. Ésta me abraçó y me dijo: Criada soy como tú. Disperté, y paréceme

erté, y paréceme que estaba dispierta, cuando dije: ¿Qué Jubileo es éste? Respondiéronme que el de la Porciúncula de San Francisco, y hecho a la medida de los deseos míos (19). Finalmente, María marcha a Lora y funda un convento de mercedarias descalzas, donde morirá el 21 de septiembre de 1617. Tras su muerte, su fama de santidad se extiende. Hojas manuscritas con sus revelaciones corren entre la gente, por calles, iglesias y conventos (20). Se llegará, incluso, a imprimir estampas de María de la Antigua en la que era representada rodeada y traspasada de dardos divinos (21). Tras la fama, la Orden franciscana entabla un pleito contra la Orden de la Merced reclamándole los restos mortales de María. Los mercedarios esconden el cuerpo. Acuden a Roma. Y allí, se da la razón a los franciscanos (22). Éstos comienzan a moverse con el fin de obtener de Roma la confirmación oficial de la santidad de María. Y se inicia la fase informativa de su proceso de beatificación, proceso que va a Roma a la Congregación de Ritos (23). En el esfuerzo por conseguir su beatificación hemos de situar la impresión de sus escritos en 1678, auspiciada por la Orden franciscana. La criada descuidada de unas era, para otros, una santa. Una santa de orígenes y vida bien pobre. De origen portugués, como tantos marginados de la época en Andalucía. También de origen portugués eran otras dos de las personas que habían sobresalido por su virtud en Lora del Río en 19

o al convento de San Antonio, ganando fama local de santidad: Catalina de Jesús y fray Antonio de Santa María (24). Y de origen portugués fueron muchos de los condenados por la Inquisición de Sevilla en el siglo XVII (25). El Dios ofrecido por los místicos era un Dios bien asequible a todos, y de ahí su éxito entre tantas gentes sencillas, entre tantos marginados. Sin embargo, no todos compartían ese júbilo ante la proliferación de “santos” y “santas” que veían y oían diariamente a Dios. La Inquisición andaba ojo avizor. Las primeras décadas del siglo XVII ven la actuación inquisitorial contra la herejía de los alumbrados, extendidos por Sevilla y una treintena de pueblos. También Lora. Allí, una de las “discípulas” de María de la Antigua (no mucho después de su muerte) fue calificada y acusada de alumbrada por el Santo Oficio de la Inquisición:

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la Inquisición: María del Cristo, beata mercedaria descalza, vecina de Lora: está testificada que publicaba revelaciones, y de algunas tiene testigos singulares de vista; y entre otras cosas que refería, dixo que tomando cierta mujer el hábito de beata, y juntándose la dicha María del Cristo y otras aquella noche en casa de la nueva beata, estando tañendo en una guitarra y bailando, vieron baxar al Niño Jesús envuelto en un pañal blanco, y empezó a bailar con una de ellas visiblemente, y cuantas vueltas ella daba, tantas daba el Niño, descubriendo la piernecita. (26). Sobre la misma María de la Antigua recayeron las sospechas de la Inquisición: el inquisidor de Sevilla, Villavicencio, enviará en 1623 a Madrid, al Consejo de la Inquisición, dos de sus estampitas (27). Muchas otras personas cercanas a Lora, de su mismo espacio-entorno religioso, fueron investigadas por la Inquisición en estos años por alumbradismo: Jorge Belmar, cura de Peñaflor, María Corona y otras beatas de Peñaflor; María de la Concepción, beata franciscana, y el “hermano Lucas”, ermitaño, ambos de Marchena (28); etc… Todos ellos eran hijos de una época en la que a Dios se le sentía cerca. Nosotros los llamamos alumbrados o místicos. En 1646, cuando se elaboró un catálogo de libros poseídos por el convento de San Antonio de Padua, su redactor apuntó en él un libro que ya hemos mencionado en estas páginas: Lumbre del alma de Juan de Cazalla, publicado en 1528 y prohibido por la Inquisición desde 1559. Por supuesto no se inmutó de

rito, ya que ni siquiera sabía que estaba prohibido (29). Allí lo dejó, en aquel convento tan presumido por su ortodoxia y santidad. En los siglos XVI y XVII, el modelo del santo místico fue emitido a la sociedad con convicción desde determinados sectores eclesiales, entre los que se encontraba una importante facción de la Orden franciscana. El modelo era atrayente, y

ofrecía a los hombres la cercanía de un Dios que se comunicaba directamente con todos, y al que se le podía encontrar y gustar mientras se freía el pescado en la cocina, o se cantaba y bailaba en una velada casera. Una propuesta que permitía saltar por encima del jerarquismo y de las distinciones sociales que, siempre, favorecían al más rico y al más poderoso, los que podían encargar más misas por su alma y ocupar los mejores y primeros puestos en la igle20

meros puestos en la iglesia, tanto en vida como tras la muerte, los que marchaban al principio de cada procesión. En su aclasismo hemos de encontrar algunas de las causas del enorme éxito social del modelo místico en aquella sociedad pauperizada. Para otras instancias, sin embargo, especialmente para la Inquisición, semejantes mensajes y comportamientos fueron siempre motivo de recelo. Y el hecho de que al ignorante, Dios le expresase su amor en forma tan llana no podía menos que levantar recelos. Así, el que para unos fue un santo, para otros no fue sino un iluso, un desequilibrado o, peor, un hereje. Siglos aquellos en que la frontera entre uno y otro, entre el santo y el hereje, fueron tremendamente frágiles. Siglos en que se habló con demasiada facilidad de Dios y del diablo, omnipresentes ambos. Si María de la Antigua proyectó sus ilusiones y sus rencores en visiones evidentemente imaginadas, si puso en boca de Dios sus propias palabras, no por eso la hemos de criticar. Como se ha escrito: De la cultura de su época ... no escapaba nadie sino para entrar en el delirio y en la falta de comunicación. Como la lengua, la cultura ofrece al individuo un horizonte de posibilidades latentes, una jaula flexible e invisible para ejercer dentro de ella la propia libertad condicionada (30). Es con los recursos culturales existentes en cada época con los que los seres humanos expresan e intentan superar la insatisfacción inherente a su naturaleza, el ansia de algo más, de vida, la conquista de la felicidad, fin último del hombre, como dijo el filósofo Aristóteles. Insatisfacción expresada en el relato del Génesis cuando el Hombre, antes de la crea-

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re, antes de la creación de Eva, rodeado de bestias y aves no encuentra nadie semejante a él. La mística del Siglo de Oro trató, a su modo, de llenar el vacío. Y mediante la poesía muchos trataron de expresarse, de expresar las internas zozobras humanas. Acabemos, pues, con un romance de María de la Antigua acaso leído por los loreños del siglo XVII (31): ROMANCE Quexosa, y enamorada estava de su Señor vn alma ardiendo en las llamas, que le dio el Divino Amor. Dize con palabras tiernas, mil lástimas a su Amor, de cómo no la visita en la visita mayor. Hállase pobre, y ausente, en regalándola Dios, que es allí, donde conoce, lo que de Adán heredó. Y como la impide el cuerpo la presencia del Señor, solo con ansia dessea la Fuente biva de Dios... Y como a sola la Fe da crédito la razón, muchas vezes por buscaros, pierdo aquel interior. Y como el alma conoce assí su poco valor, renuncia luego el deleyte; y assí dexa a Dios por Dios. No porque puede aver duda, sellando la verdad Dios: que el dudar, y saber cierto, dalo assí el amor de Dios. Es vna batalla dulce, que mi amoroso Señor le da al alma regalada, entretenida en su amor. Y como se ve querida, cercada de aquella flor, que nació por su ventura en los valles del amor. Como crece la fragancia deste soberano Amor, y por estrañas montañas se reparte ya su olor. Como come ya la fruta el que mira con amor, no lo amargo, que está encima de aquel simple esterior. Como ya el alma conoce

NOTAS 1. PÉREZ GARCÍA, R. M.: «“Lora del Río Barroca: una villa hechizada a lo divino”, Revista de Estudios Locales de Lora del Río, 11 (2000/2001), p. 80-85. 2. ORTEGA COSTA, M.: Proceso de la Inquisición contra María de Cazalla, FUE, Madrid, 1978, p. 101-102 y 29. 3. HUERGA, A.: Escalaceli, UPS-FUE, Madrid, 1981, p. 214-215. 4. BATAILLON, M.: Erasmo y España, FCE, México, 1966, p. 753, n. 11. 5. PÉREZ GARCÍA, R. M.: Estudio sobre los recogidos, 1500-1559, tesina inédita defendida en noviembre de 2001 en el Departamento de Historia Moderna de la Universidad de Sevilla. 6. (A)rchivo (G)eneral del (A)rzobispado de (S)evilla: Sección II, Órdenes Religiosas Masculinas, leg. 2, expte. 2. 7. AGAS: Sección II, Órdenes Religiosas Masculinas, leg. 2, expte. 9. 8. PÉREZ GARCÍA, R. M. E: art. cit. 9. Seguramente el mismo Bernabé de Palma habría ido a Lora. 10. AGAS: Justicia-Conventos, leg. 3.726: “Raçon de las memorias del convento de San Antonio de la villa de Lora a primero de marzo de 1638”. Conocemos la estructura socioeconómica de Lora, y cuáles eran las familias más ricas de Lora gracias al estudio de Francisco Javier Gutiérrez Núñez y Salvador Hernández González: “Apuntes socioeconómicos sobre Lora del Río a mediados del siglo XVII: el censo de población de 1640”, Revista de Estudios Locales de Lora del Río 11 (2000-2001), p. 86-89. Agradezco a los autores de este artículo el haberme facilitado generosamente las listas de los individuos pertenecientes a la élite económica local según el citado censo de 1640. Al referirme a esa élite, estoy teniendo en cuenta a los individuos correspondientes a las clases 1ª y 2ª según al padrón fiscal de Lora de 1640. 11. AGAS: Serie II, Órdenes Religiosas Masculinas, leg. 2, expte. 2. 12. La figura y los escritos de María de la Antigua han sido estudiados por ÁLVAREZ SANTALÓ, L. C.: “Janua Coeli: escritura y lectura en el modelo religioso del Antigua Régimen”, conferencia de apertura del Coloquio

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Internacional La Cultura de Dos Mundos: Identidades e Imágenes de la Edad Moderna, celebrado en Sevilla los días 6-9 de febrero de 2001 (en prensa). 13. PÉREZ GARCÍA, R. M. E: “La biblioteca del convento de San Antonio de Padua de Lora del Río: libros de autor franciscano”, en prensa. 14. MARÍA DE LA ANTIGUA: Desengaño de religiosos, y de almas que tratan de virtud..., Sevilla, 1678, p. 774. Biblioteca General de la Universidad de Sevilla: 99/113. 15. Ibid, p. 775. 16. Ibid, p. 324 y 325. 17. Ibid, p. 699. 18. Las dos citas en ibid, p. 803 y 780 respectivamente. 19. Ibid, p. 783. 20. PÉREZ GARCÍA, R. M. E: "La biblioteca...". 21. HUERGA, A.: Historia de los alumbrados, FUE, Madrid, 1988, IV, p. 330. 22. AGAS: Sección II, Órdenes Religiosas Masculinas, leg. 2, expte. 2. 23. AGAS: Justicia-Conventos, leg. 2.817, donde se encuentran varios documentos del proceso de beatificación de María de la Antigua. 24. AGAS: Sección II, Órdenes Religiosas Masculinas, leg. 2, expte. 2; y PÉREZ GARCÍA, R. M.: “Lora del Río Barroca...”. 25. Véase DOMÍNGUEZ ORTIZ, A.: Autos de la Inquisición de Sevilla (siglo XVII), Ayuntamiento de Sevilla, Sevilla, 1994. 26. Archivo Histórico Nacional: Inquisición, leg. 2.965: documento publicado en HUERGA, A.: op. cit., IV, p. 529-535. 27. HUERGA, A.: op. cit., IV, p. 330. 28. Ibid, IV, p. 529-535. 29. PÉREZ GARCÍA, R. M. E: "La biblioteca...". 30. GINZBURG, C.: El queso y los gusanos. El cosmos según un molinero del siglo XVI, Ediciones Península, Barcelona, 2001, p. 21-22. 31. MARÍA DE LA ANTIGUA: op. cit., p. 808-809.

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Arquitectura conventual en

Lora del Río:

el convento de San Antonio de Padua de la Orden de San Francisco María Teresa Castellano Cuesta

Licenciada en Geografía e Historia

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ien es sabido que el siglo XVII supuso una época de crisis generalizada; en el caso de Lora del Río hemos de considerar el hecho de que a mediados de esta centuria parece ser que la villa contaba con unos setecientos habitantes menos que en el siglo anterior. No obstante, el siglo XVII está lleno de contrastes; a pesar de la crisis, es un momento en el que florecen en el país las letras y las artes, al tiempo que se da una intensa actividad constructora religiosa. En Lora, durante el primer cuarto del siglo, se levantaron tres conventos, dos de varones y uno de mujeres; la construcción de estos edificios religiosos estaba a cargo de familias nobles y acomodadas, amén de las limosnas que pudieran las órdenes recibir y que también solían partir de las casas pudientes. Según J. M. Lozano Nieto: Corría entre fines del siglo XVI y principios del siguiente bastante dinero por la villa. Las muestras más notables de esta riqueza las constituyen precisamente los tres conventos fundados, dotados y construidos de nueva planta, con sus iglesias, entre 1610 y 1617 (1). No sabemos hasta qué punto habría

dinero o crisis en la villa, pero sí es una evidencia la actividad constructora religiosa que se da, lo que nos habla de la profunda religiosidad vivida en esos momentos, sobre todo entre las familias más notables que eran las que sufragaban los gastos de estas fundaciones. El ambiente que se creó con el movimiento contrarreformista dio gran importancia al aspecto público de la religión, así pues, la creación de conventos, ermitas, etc., no eran sino manifestaciones públicas de ese espíritu religioso que se vivía. Ya adelantábamos, en líneas anteriores, que en Lora se fundan por esos años dos conventos de varones (el de San Antonio de Padua, de la Orden de San Francisco y el de Padres Mercedarios Descalzos), y el convento femenino de la Limpia Concepción, de hermanas mercedarias descalzas. Así mismo, se hacen obras en la ermita de la Virgen de Setefilla, y en la segunda mitad de la centuria pensamos se levanta la ermita de Santa Ana. A. de la Banda y Vargas define a las ciudades españolas del siglo XVII como “ciudades monasterio”, precisamente por esta intensidad en construcciones religiosas. En el presente trabajo vamos a tratar de desentrañar los orígenes y evolución

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del convento de frailes franciscanos de esta villa, pero no sin antes detenernos en hacer algunas consideraciones acerca del proceso fundacional de los conventos en el seiscientos y su incidencia en la villa de Lora. La localización de estos conventos, en general, irá variando según fuera la forma en que las distintas órdenes religiosas accedían al suelo sobre el que se iban a asentar. Ya había pasado la época de los monasterios medievales, que ocupaban grandes extensiones de terreno, y que eran el resultado de una ciudad que se hallaba medio vacía tras la reconquista cristiana. (2) Ahora, en el siglo XVII, la forma principal de conseguir el terreno para las fundaciones monásticas se debía a la donación de casas por parte de la nobleza y familias muy acomodadas, el Cabildo, etc. En el caso de las fundaciones loreñas sabemos que éstas se debieron a familias principales de la población. Otro hecho significativo de esta época y también de

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Claustro del Convento de la Limpia Concepción la centuria anterior, es que los conventos construían sus iglesias con la fachada directamente a la calle, tal era el caso del convento de Mercedarios y el de la Limpia Concepción, puesto que como decíamos, ya no se solían dar los grandes compases de los conventos levantados en la Edad Media. Son pues, las construcciones monásticas del siglo XVII, más pequeñas y se van acoplando a la forma de la población; solían tener miradores, como es el caso del convento de madres mercedarias. En los conventos del siglo XVII, tanto las huertas como los jardines se ubicaban en las zonas traseras del complejo. Este mismo esquema debió seguir el convento de mercedarios, el de franciscanos y así era la localización de la antigua huerta en el de la Limpia Concepción. No obstante, el convento de hermanos franciscanos creemos que fue de mayores proporciones que los otros dos, quizá porque se erigió en una zonas más periférica, con vistas al río, gran parte de la campiña y la vega, como veremos más adelante.

veremos más adelante. Pudiera ser que el recinto conventual de franciscano ocupara toda la manzana donde hoy se sitúa el colegio de mercedarias e incluso más, llegando hasta el actual almacén de Cruzcampo, donde existen restos de unos arcos de medio punto, con rosca moldurada y las enjutas decoradas con elementos característicos del siglo XVIII (volutas, cartelas, decoración floral, rocalla). Esto nos indicaría la existencia de reformas posteriores en el convento. Estos edificios, según pasaban por épocas de penuria económica iban vendiendo zonas periféricas hasta que acababan completamente rodeados de viviendas, tal fue el caso del convento franciscano, aunque también debió pasar en las otras dos fundaciones, aunque parece que en menor medida. Otra circunstancia importante a tener en cuenta era el hecho de que estos núcleos religiosos se originaron primeramente en casas donadas a las comunidades o adquiridas por ellas, en las cuales se tenían que llevar a cabo arreglos para adaptarlas a

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las necesidades del grupo; esto sabemos que ocurrió en la fundación franciscana y en las otras dos fundaciones loreñas; pasaron todas por casas provisionales hasta su asentamiento definitivo. Cuando económicamente era posible comenzaban a erigir las partes más destacadas del convento, como eran el Claustro, Sala Capitular, Salón de Profundis, Iglesia, y éstas solían ser de nueva planta. Las nuevas construcciones se reducían, como decíamos, a las zonas más importantes de los conventos, como la iglesia y el claustro principal, y el resto eran casas rehabilitadas. No solía haber proyectos de conjunto y los arquitectos participaban en las obras de las iglesias, portadas, espadañas y poco más. Fue en el siglo XVIII cuando se proyectan obras de conjunto. Así mismo, los tipos conventuales del siglo XVII suelen mostrar una mezcla de elementos procedentes de la llamada arquitectura culta y arquitectura popular. Así lo vemos reflejado en la iglesia del convento de madres mercedarias, donde se mezclan elementos más populares, de tradición mudéjar, como la techumbre de madera (que también se daba en los techos del claustro principal), con otros elementos más cultos como la decoración de la portada. Este sincretismo seguro que se dio igualmente en las otras edificaciones conventuales de la villa, así como se ve reflejado, así mismo, en la ermita de Santa Ana. Las iglesias conventuales del siglo XVII solían tener forma rectangular, de nave única, con cabecera plana; no sabemos cómo debió ser la iglesia del convento de franciscanos porque no han quedado vestigios de la misma, aunque sí sabemos que la del convento de mercedarios poseía una nave con crucero y cabecera con un pequeño ábside. Respecto a la iglesia del convento de San Antonio de Padua, de franciscanos, sabemos por un cronista de la Orden que se fabricó grande y costosa, como veremos después. En estas construcciones del siglo XVII, los coros se solían situar a los pies de las iglesias, aunque en los conventos femeninos también podía haber otro coro bajo, junto al presbiterio, como es el caso del convento de madres mercedarias de esta población. El claustro principal solía situarse paralelo a la nave de la iglesia; así se

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Plano Escuelas del Ave María. 1941 concibió en el de mercedarias y seguramente en los otros dos conventos masculinos de la villa. Los claustros solían ser realizados por albañiles, sin que existiera un proyecto arquitectónico sobre el mismo. Alrededor del claustro se hallaban la Sala Capitular, el Salón de Profundis, el refectorio y la escalera principal; así lo vemos aún dispuesto en el convento de la Limpia Concepción y así debió estar dispuesto en las otras dos construcciones que nos ocupan. También estos claustros solían ser de dos plantas, con columnas de mármol o de piedra, arcos de medio punto y molduras en sus roscas, bien de ladrillo visto o encalados; a veces, en vez de columnas se disponían pilares cuadrados. En el convento de La Limpia Concepción se combinan en su claustro los dos tipos de soportes: en unas crujías se observan columnas y en otras, pilares cuadrangulares. Con caracteres semejantes a este claustro podemos citar el patio de la Posada o parador del Lucero, en Sevilla, el de una casa en la calle Hernández Cortés, también en la capital y a mayor escala el del monasterio de Santa Paula y el patio del Hospital de la Caridad.

. Tanto los conventos de Sevilla como los de su provincia, incluida Lora, se construyeron empleando materiales y técnicas tradicionales; la influencia de la mano de obra mudéjar se deja sentir en el siglo XVII y, a veces, hasta en el siglo XVIII. Las edificaciones se realizaban en ladrillo y era muy raro encontrar la piedra como no fuera en las fachadas, en los zócalos, como es el caso de la Casa de los Montalbo, en las columnas de los templos y claustros, aunque los arcos solían ser de fábrica de ladrillo, como podemos observar en el convento de la Limpia Concepción y también debió disponerse así en las otras dos fundaciones masculinas de la villa. No se ha conservado ninguna imagen del convento de hermanos franciscanos, pero sí existe una fotografía antigua de la construcción de mercedarios, a través de la cual podemos observar la cabecera del templo y apreciar su fábrica de ladrillo con cubierta de teja árabe; bajo su alero discurría una cornisa adornada con taqueado. Por documentación sabemos que el convento franciscano también tenía fábrica de ladrillo; lo veremos constatado más adelante.

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s construcciones conventuales del seiscientos el uso de azulejos y solerías de ladrillo fino rojo; en el convento de mercedarias aún podemos contemplar este material en su claustro, al tiempo que azulejos decorando el centro de algunos pilares que hacen referencia a la fundación. También la ermita de Santa Ana poseía solería de ladrillo fino, con azulejos y fábrica de ladrillo. Frecuente era, a su vez, el empleo de techumbres de madera, de raigambre mudéjar, artesonados de par y nudillo que podemos aún contemplar en el citado convento femenino, cubriendo la nave del templo, el mirador, y la antigua cubierta del claustro. Todos estos caracteres propios de la arquitectura conventual sevillana del siglo XVII, los vemos fielmente reflejados en los edificios loreños de esa época y seguro que estuvieron presentes en las construcciones coetáneas a éstas y que ya han desaparecido. EL CONVENTO DE SAN ANTONIO DE PADUA DE FRANCISCANOS OBSERVANTES Vistos los elementos que caracterizaron la arquitectura conventual del siglo XVII, vamos a tratar de definir la historia de lo que fue el convento de San Antonio, de franciscanos observantes de Lora. El convento se denominó de San Antonio de Padua y pertenecía a la provincia de los Ángeles. Según T. A. de Gúseme la fundación se realizó en 1602, y su primer padre guardián fue Fray Diego de Boroa y el Ministro Provincial Fray Juan del Hierro.(3) Cuando los franciscanos llegan a la población se establecieron en unas casas de la calle Santa María, aunque no se sabe la situación exacta de las mismas. Más tarde se trasladaron cerca de la plaza, donde hoy se localiza el Colegio de la Merced. Según Gúseme, cuando se produce el traslado era guardián del convento Fray Gabriel de Perea y recibieron licencia el 9 de noviembre de 1609, por el Bailío Conde de Alba de Liste, celebrando su primera misa allí el día 1 de enero de 1610 (4). La fundación se confirmó posteriormente en 1818 por Emmanuel Filiberto de Saboya, Gran Prior de San Juan en Castilla y León. Los patronos del convento fueron la familia Quintanilla, en concreto Don Bartolomé de Quintanilla. El mismo T.A. de

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Arquitectura conventual en Lora del Río: el convento de San Antonio de Padua de la Orden de San Francisco ucho por su devoción: por esa razón salió desigual a la estrecha pobreza de la Santa Provincia de los Ángeles; cuando se advirtió, no tuvo remedio, a causa de ser necesario derribar la fábrica del convento, que la corresponde. (7) La iglesia del convento de padres franciscanos debió ser, si cabe, de mayor envergadura que la del convento de mercedarios, ya que afirma el cronista que incluso chocaba con la rigidez y austeridad que marcaba a la Orden franciscana; no sabemos la estructura que tendría, pero es muy probable que fuera de una sola nave, con crucero y cabecera recta, siguiendo modelos de la época y de la misma orden franciscana. Prosigue el cronista diciendo que el resto del convento ... lo que está obrado..., (luego da a entender que en ese año de 1612 aún estaban en obras), era sencillo en su estructura, en consonancia con la pobreza de la orden, aunque ... fuerte y con aseo religioso.... También afirma cómo en la villa había gran devoción hacia los frailes franciscanos y cómo practicaban la caridad con ellos. Fray Andrés de Guadalupe también nos informa en su crónica acerca de cómo el convento de franciscanos gozaba de grandes vistas hacia el río y gran parte de la campiña y vega y otros campos agradables. Por esto deducimos que el convento en sus orígenes debió estar exento o rodeado de pocas construcciones y, por tanto, quedaría abierto al campo y en zona periférica. Según decíamos en líneas anteriores, el fundador del convento de franciscanos fue Don Bartolomé Quintanilla. J. M. Lozano, al realizar el árbol genealógico de esta familia, piensa que, por las fechas, se debía de tratar de Fray Bartolomé de Quintanilla y Quintanilla, hijo de Alonso de Quintanilla y Navarra y Leonor de

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La Virgen de Setefilla en procesión en un día del Corpus teniendo como fondo el desaparecido Convento de San José- 1931-35.

T.A. de Gúseme nos hace alarde de que el convento era de bella y costosa fábrica, y muy decentemente adornado todo lo perteneciente al Divino Culto. (5) Según la Crónica del Padre Fray Andrés de Guadalupe (6), Lora en el año de 1612 era un pueblo grande, con numerosos vecinos y casas solariegas. Cuenta la crónica cómo hacia 1602 los padres de la Provincia de San Gabriel estaban gestionando la fundación de un convento en la villa; al parecer, personas importantes de la población avisaron al Ministro Provincial Fray Juan del Hierro, para pedirle que hiciera fundación de la provincia franciscana de los Ángeles en Lora. El Provincial dio patente a Fray Diego de Boroa para que se trasladara a la villa loreña e hiciera todo lo necesario para llevar a cabo la fundación. Según parece, la población facilitó enormemente las cosas a Fray Juan del Hierro para que se gestionara todo cuanto antes; refiere la crónica cómo el Cabildo y la nobleza lo apoyaron hasta tal punto que en espacio breve de tiempo le dieron sitio para la fábrica. Fue Fray Diego de Boroa quien tomó posesión de unas casas que solían ser hospedería de los frailes en la calle de Santa María. Según el cronista estas casas debieron poseer algún inconveniente para la cómoda instalación de los frailes, por lo que poco después, con autorización del Cabildo, dejaron ese lugar y se trasladaron al que hoy tiene el Colegio de la Merced, aunque se dice que pasaron estrechura y, por tanto, con apoyo del Cabildo trataban de arrendar tierras nuevas para empezar a levantar el convento, si bien en ese momento no pudo ser. Por esos años era Guardián Fray Gabriel de Perea quién acondicionó la iglesia, coro y zona dedicada a vivienda lo mejor que pudo. Prosigue el cronista contando cómo el día 1 de enero de 1610 se tocó por vez primera para decir misa y se colocó el santísimo en el altar mayor de la pequeña iglesia. Pasado algún tiempo, el Bailío Don Pedro González de Mendoza confirmó la licencia de su antecesor; fue el momento en que se obtuvo licencia de Emmanuel Filiberto de Saboya, en Madrid, para afianzar aún más la fundación. El Cronista nos da datos acerca de la iglesia nueva que se edificó diciendo ...se fabricó grande y costosa, porque el maestro que la hizo prometió hacer mucho

de Quintanilla y Cervantes, pero descarta la idea al considerar que este señor era fraile de otra orden y, por tanto, no era lógico que realizase esta fundación.(8) Por los mismos años de la fundación del convento de San Antonio de Padua, de franciscanos observantes, se llevaba también a cabo la del convento de la Merced, lo cual produjo disputas entre las familias que financiaban ambos conventos; las circunstancias empeoraron todavía más para los franciscanos y sus adeptos, cuando se decide fundar otro más en la villa, el de madres mercedarias. Cada fundación suponía nueva competencia a la hora de redistribuirse las limosnas y donaciones. Una vez realizada la construcción de la nueva casa franciscana y establecidas ya las otras dos comunidades, la vida para ellos fue transcurriendo sin grandes alteraciones a lo largo de la centuria, si bien la pujanza de sus primeros tiempos comienza a pasar. En el siglo XVIII contaba Lora con 28 frailes mercedarios, 30 franciscanos y 23 monjas mercedarias, según el padrón de 1719. (9) A fines del siglo XVIII, la situación económica de la comunidad de San Francisco había venido a menos. Se tiene

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Arquitectura conventual en Lora del Río: el convento de San Antonio de Padua de la Orden de San Francisco por parte de la comunidad vieran más de veinte religiosos (14). en el año 1805; al mismo tiempo se quejaba el Padre Fue el Conde de Toreno Guardián de que no se le quien por Decreto de 25 de hacía entrega de dicha lijulio de 1835 suprime todos mosna, consistente en una los conventos con menos de fanega de trigo anual. El doce religiosos. Según el Boletín Oficial no se suprimotivo de la denegación mió ninguno en Sevilla cade la limosna tanto a pital, pero sí en los pueblos. franciscanos como a merAsí pues, tanto mercedarios cedarios era la escasez de como franciscanos tuvieron entradas del Bailío y la que abandonar sus conventos orden dada por el mismo y ambas casas fueron ocupara que se destinaran esas padas por personas necesilimosnas a los pobres que, tadas. al parecer, habían aumenDetalle decorativo de los arcos del patio del almacén de la Cruzcampo Del año 1836 data un expediente intado considerablemente en la población. xplicar los motivos por los que se enconformativo dirigido a la Excma. Diputación (10) traban exclaustrados, desde cuando, qué Provincial sobre el hecho de que los contraje y conducta llevaban, para que su En el siglo XIX continúa la decadenventos de los pueblos de este partido Señoría decidiera lo más conveniente de cia del convento franciscano y su comujudicial se habrían de dedicar a instrucción acuerdo con la Real Orden (12). nidad, ya que se verá sometido a los primaria (15). La respuesta a Diputación avatares de las sucesivas desamortizacioEl 16 de abril de 1819 responde al parte de Don José Quintanilla, alcalde de nes. Según un Decreto del año 1809, por escrito anterior el Guardián del convento Lora y presidente de la Comisión de Esel que se suprimen las órdenes monástide San Antonio, Orden de San Francisco, cuelas, afirmando que había enviado oficas, los mercedarios estuvieron tres años Fray José Guerra, diciendo que de su cio, a su vez, a Cantillana y Peñaflor, que fuera del convento; también la comunidad eran los únicos pueblos que tenían concomunidad hay cuatro religiosos fuera: franciscana debió abandonar su casa. vento entre los de su partido judicial (16). ... El R. P. Ex Custodio Fray Elías de Según lo anterior, podemos deducir cómo Del año 1817 data la siguiente noticia Tapia que está en el Puerto de Santa en ese año los conventos loreños de frandocumental; a raíz de una Real Orden, María, empleado en el real servicio, en ciscanos y mercedarios estaban ya desse remite un escrito a Don Isidoro Sanz el oficio de Vicecomisario de Indias, Fray amortizados y sus comunidades fuera de de Velasco en el que se le informa de que Francisco Leonardo, religioso laico que ellos. Estas comunidades abandonaron en la villa existían dos escuelas dotadas asiste al sobredicho P. Vice, el padre Fray sus edificios en el año 1835; sus edificios con dos capellanías de más de cuarenta Francisco Díaz que asiste en la villa de fueron ocupados por familias necesitadas aranzadas de olivar cada una, que fueron Alcolea veinte años hace, poco más o y, parece ser, que en el año 1838 se prefundadas por las memorias de Don Marmenos, a petición del señor Prior Prelado tendía construir una cárcel y un juzgado cos, Doña María y Doña Josefa de OrbaOrdinario de dicha villa, el padre Fray en el edificio franciscano, derribando su neja, hermanos, y ... otras dos Pías en Ildefonso Alcántara que asiste en la villa iglesia previamente. los conventos de San Francisco y Nuestra de Castro del Río con licencia de sus A través del Inventario formado por Señora de las Mercedes, cuyo estado de prelados y a súplicas de sus padres muy Ayuntamiento Constitucional de esta villa las dos últimas es el mejor. Lo mandó y ancianos impedidos y una hermanita de en unión del Sr. Prior de la Santa Iglesia, firmó el señor Don Francisco Javier de estado honesto, asistiéndolos en sus nede las Alhajas de oro y plata, vestuarios Quintanilla, alcalde ordinario en su escesidades. Todos los cuatro religiosos y otros útiles correspondientes a dicha tado noble de esta villa de Lora del Río, visten sus hábitos, viven sin nota alguna Iglesia, Conventos y Hermandades sua veintinueve de enero del año 1817 (11). que yo sepa y sujetos a la obediencia de primidas de la misma. Año de 1842 (17), En marzo de 1819 Don Bartolomé Musus prelados (13). detectamos que los objetos pertenecientes ñoz, Secretario del Real y Supremo Cona la comunidad franciscana eran mínimos: La respuesta del Guardián del convensejo de Castilla, le comunicaba al Sr. sólo se cita un copón de plata, una tato de mercedarios pone de manifiesto que Regente de la Real Audiencia una Real chuela y un vaso igualmente de plata, no se hallaba ningún otro fraile fuera de Orden por la que se mandaba se tomaran así como una lámina de la Asunción y su comunidad. las correspondientes noticias de las Jusvarios moldes de hostias. Todos esos Por Ley de 25 de octubre de 1820 se ticias de los pueblos y Prelados, para que enseres, junto con los procedentes de las suprimen las órdenes monacales, canónirespondieran acerca de los religiosos que otras comunidades pasaron a ser propiegos regulares y órdenes militares. A los se hallaban fuera de clausura, de los que dad de la Iglesia Parroquial, bajo las religiosos y religiosas se les permite la no tuvieran justa o grave causa, y dieran órdenes de Don Cristóbal Núñez, Prior secularización y se hace fijar el decreto cuenta al Supremo Consejo, así como de y Vicario de la misma, comprometiéndose los religiosos que estimaran debían peren lugares visibles de los conventos, perel Ayuntamiento ... a seguir haciendo mitiéndose la reunión de conventos masmanecer fuera y explicar los motivos por los esfuerzos oportunos para dar al Sanculinos siempre que no tuvieran más de los que se encontraban exclaustrados, tuario de Dios el culto y grandeza que

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Arquitectura conventual en Lora del Río: el convento de San Antonio de Padua de la Orden de San Francisco y grandeza que se merece, así como para San Francisco bastante bueno aunque adquirir algunas alhajas más que debe ruinoso como el otro, ha sido propuesto haber...(18) para cárcel, y el de la Merced, si se enajenase y derruyera, dejaría una espaAlgunos años después, y según Actas ciosa plaza de que carece la villa... (21) Capitulares de 1849, se dio lectura a una Orden del Jefe Superior Político de la En marzo de 1858 el Administrador provincia, de 22 de diciembre, afirmando General de Propios y Derechos del Estado que según la R. O. de 19 de noviembre del partido de Carmona, comunica a la anterior se disponía la venta de todos alcaldía de Lora y, a instancias del Adlos edificios procedentes de comunidades ministrador General del ramo, que dispureligiosas que no estuvieran dedicadas siera el reconocimiento, por dos peritos, al culto y se pudieran dedicar a una utidel exconvento de San Francisco y malidad común. Tras realizarse algunas nifestaran la situación en que se encongestiones se acordó comunicar que los traban; así mismo habrían de formar un edificios de esa clase que había en Lora certificado de aprecio de los materiales eran el que perteneció a los franciscanos, caídos para que no pudieran ser sustraídos que estaba casi todo arruinado y el que y fueran vigilados. Se envió a los alarifes perteneció a los mercedarios, que estaba de albañilería y carpintería Don Francisco en tan mal estado que ... para el fin que Naranjo y Don Diego Fernández para se concede es necesario invertir gruesas que procedieran al reconocimiento del sumas de que carecen los fondos del convento de San Francisco. común, y caso de gastarlas tendría más El alguacil Don Esteban Moyano, a cuenta hacer edificios nuevos con ellas, quien se le había encomendado la vigique no invertirlas en un edificio tan ruilancia de los materiales conventuales, noso y viejo, y que por más que se hiciera aludía a la necesidad de residir en el en él nunca quedaría sino como censo, convento, principalmente de noche, para para mantenerlo y recorrerlo anualmente poder vigilarlos y que no fueran robados. serían necesarios cuatro o cinco mil reales ... (19) En Actas capitulares del mismo año se afirmó, días antes, cómo quedaron sus Señorías enterados de la circular de 19 de noviembre del Excmo. Sr. Ministro de Comercio, Instrucción y Obras Públicas, sobre la enajenación de los edificios conventuales que aún existieran en la administración procedente de las extinguidas comunidades religiosas de ambos sexos (20). Según veíamos, en esos momentos, los edificios conventuales de varones en Lora se encontraban ya en pésima situación; el de franciscanos se dice que estaba en estado ruinoso. Incluso en 1838 hay referencias que ponen de manifiesto su mala situación arquitectónica, aunque en el padrón de 1842, afirma Lozano Nieto, que estaban ocupados por numerosas familias, casi todas de fuera. Pascual Madoz también nos refiere que ... hubo en Lora dos Claustro del Convento de la Limpia Concepción. conventos de frailes y existe uno Detalle de columnas de monjas Mercedarias: de los dos primeros arrendados para

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ueran robados. Por ello, propone residir en una habitación baja que había a la entrada del convento, con vistas a los patios, que eran donde estaban amontonados los materiales. El 9 de abril de 1858, una vez reconocido el edificio, declararon que ... examinado detenidamente todo su edificio encuentran que su estado de vida es regular, mas algunas habitaciones están enteramente ruinosas y, de no repararse los claustros, que es la entrada al citado convento, vendrán a arruinarse todas las demás, por ser los muros en que aquéllas están sostenidas y la mayor parte del edificio: Que los materiales que se ven fuera de los escombros, habrá como tres mil ladrillos que valen cuatrocientos veinte reales [...]. Que las maderas que se ven fuera de los escombros son dos pares de puertas, de ventanas y cinco macetones que valen cuarenta y cinco reales [...]: todo lo cual manifestaron ser la verdad...”. A su vez, ante el señor alcalde, declararon los peritos haber reconocido la habitación “... que está a la entrada del patio del convento de San Francisco de esta villa y la encuentran en estado capaz de habitarse sin que por ahora puedan tener perjuicio alguno sus habitaciones... (22). El alguacil pasaría a ocupar el edificio conventual para cuidar de que sus materiales no fueran sustraídos; aún así pensamos que si la preocupación por este tema era tan fuerte, grande debió de ser también el expolio de materiales de dicho edificio. Según expediente instruido por la Comisión de Ornato Público en el que emitía informe para ver las necesidades materiales de la población, se recogía el hecho de que a sus intenciones se oponían los exconventos de San Francisco y la Merced, basándose en que su estado era ruinoso y, por tanto, debía prohibirse su habitación para evitar posibles males. También cita el informe la posibilidad de su demolición para la construcción, por parte de la municipalidad, de una plaza de abastos, cosa que se llevó a cabo, años después, en el recinto del convento mercedario.(23) En el año 1890 nos encontramos con que la venta del convento de franciscanos se ha hecho efectiva. Don Blas Gutiérrez Herrero, era

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Arquitectura conventual en Lora del Río: el convento de San Antonio de Padua de la Orden de San Francisco a que, a su vez, Don Salvador Flores Varea compró al estado el 26 de septiembre de 1882, consistente en un solar que fue edificio exconventual de San Francisco. El 12 de junio de 1890 tomó posesión gubernativa Don Blas Jiménez Herrero, vecino de Sevilla, de dicho solar que fue enajenado por el Estado el 26 de septiembre de 1882. Para llevar a cabo tal diligencia acudió Don Rafael Fernández Orellana, con poder del dueño para tomar posesión en su nombre, acto que se realizó con las formalidades oportunas, realizando un reconocimiento de los terrenos, el solar y los materiales. Pasearon por la finca y recorrieron sus límites, conociendo los linderos de la misma, ... según escritura linda por la derecha con parte de dicho exconvento propiedad de Don Antonio Palomeque, por la izquierda con casas de Don Diego Fernández Guillén y corrales de Don Alonso Guerra y Juan Cepeda y por la espalda con corrales de casas de calle Morerías (24). Según todo lo anterior, sabemos que el edificio del convento de San Antonio de Padua, popularmente de San Francisco, se hallaba desde hacía muchos años en estado de ruina; es de suponer que fueron bastantes los materiales que salieron del mismo clandestinamente y debieron servir en otras edificaciones. En el solar del edificio franciscano se establecieron después las Escuelas del Ave María. Doña Higinia Fernández Naranjo, en el año 1945 quiso ceder gratuitamente este espacio a la fundación religiosa de Mercedarios. Según documentación, la descripción del inmueble era la siguiente: ... Ocupaba dicho edificio una gran parte del terreno dedicado a jardines, estando dotados con abundante agua para el riego de los mismos, la cual es distribuida por cuatro bocas o veneros, a más de una fuente central, y un pozo aljibe que surte a una alberca. Estos jardines que están distribuidos en paseos están emplazados en el local que ocupaba el antiguo convento de San Francisco y tiene una superficie de cuatro mil novecientos noventa y un metros cuadrados de extensión; en este edificio se encuentra emplazado un salón ocupado actualmente por los comedores del Auxilio Social, y que en su extremo izquierdo comunica con una capilla o altar antiguo de la institución del Ave María, en el derecho con un escenario

ho con un escenario por haber sido utilizado el local últimamente como teatro ... (25). Posiblemente estos jardines se correspondan con el huerto del antiguo convento. El documento continúa con la descripción del recinto, incluyendo datos tales como que en la parte posterior había un corral de aves y en el extremo derecho la cocina del Auxilio Social. A la derecha de los jardines se hallaban emplazados otros inmuebles como un edificio de planta baja que era vivienda del guarda; adosado al edificio había un pozo aljibe de abundante agua en verano, con una alberca para regar el huerto. En esta misma linde del edificio se encontraban los servicios y dos cuartos de aseo, en malas condiciones. En el extremo derecho de la superficie descrita y, en un ángulo, había una casa habitación, dando a la calle de San Francisco, que en esos años se llamaba de Pedro Parias ... marcada con el nº 1 de gobierno, manzana 27, que consta de 781 m. y 75 cm. cuadrados, compuesta de dos plantas y comprendiendo ambas doce habitaciones, estando las de los extremos habitadas de clase y las restantes destinadas a casa-habitación...(26). La donante hacía cesión de estos terrenos e instalaciones a la Orden de Padres Mercedarios, para que se dedicara a la enseñanza de niños pobres. El documento está fechado en el mes de abril de 1941 y se acompaña de un plano de todo el recinto en malas condiciones de conservación, pero nos da idea de la distribución; dicho plano fue levantado por Martín Carmona García. Como hemos podido ver por todo lo expuesto, el edificio conventual de San Francisco fue derruyéndose a lo largo del siglo XIX, hasta quedar reducido a solar, siendo muy numerosos los materiales que se hallaban desprendidos del mismo, siendo posiblemente reutilizados en otros edificios de la población. El estudio del antiguo convento de franciscanos podría ser el primero de una “ruta fantasma”, en la que cabría incluir una larga lista de iglesias, ermitas, etc., que con el tiempo dejaron de formar parte

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NOTAS 1. LOZANO NIETO; J. M.: Una joya histórica andaluza. El convento loreño de la Limpia Concepción. Madrid, 1992, p. 31. 2. PÉREZ CANO, Mª T. / MOSQUERA ADELL, E.: Arquitectura de los conventos de Sevilla. Sevilla, 1991, p. 1718. 3. GÚSEME, T. A.: Noticias pertenecientes a la historia antigua y moderna de la Villa de Lora del Río. Lora del Río, 1981, p. 31. 4. Ibíd. 5. Ibíd. 6. CRÓNICA del Padre Fray Andrés de Guadalupe. Madrid, 1612. Transcripción de J. M. Lozano en Revista de Feria. Lora del Río, 1967. 7. Ibíd. 8. LOZANO NIETO, J. M.: Op. Cit., p. 24. 9. Ibíd. , p. 208-209. 10. Ibíd. 11. A. M. L. Educación. 12. A. M. L. Legajo 907. 13. A. M. L. Legajo 907. 14. FRAGA IRIBARNE, Mª L. Conventos femeninos desaparecidos en Sevilla en el siglo XIX: Sevilla, 1993, p. 46-47 15. A. M. L. Legajo 907. 16. A. M. L. Legajo 907. 17. A. M. L. Legajo 907. 18. A. M. L. Legajo 907. 19. A. M. L. Actas Capitulares de 1849. 20. A. M. L. Actas Capitulares de 1849. 21. MADOZ, Pascual: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madrid, 1845-50, p. 105. 22. A. M. L. Legajo 907. 23. A. M. L. Legajo 411. 24. A. M. L. Legajo 907. 25. A. M. L. Legajo 907. 26. A. M. L. Legajo 907.

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El Antiguo de la Capilla de

Retablo Mayor

JESÚS NAZARENO de

Lora del Río

Fernando de la Villa Nogales

Licenciado en Geografía e Historia

Esteban Mira Caballos Doctor en Historia

1.-INTRODUCCIÓN Por desgracia, una parte del rico patrimonio artístico y documental de Lora del Río no ha llegado a nuestros días debido a las circunstancias históricas y, muy especialmente, a los efectos devastadores de la Guerra Civil española. Sin embargo, esto no significa que los loreños no deban interesarse por ese patrimonio que durante décadas, e incluso siglos, sus vecinos sufragaron y disfrutaron. Más bien al contrario, más interés deben concitar precisamente por tratarse de obras hoy desaparecidas y que urge recuperar del olvido histórico. En este presente artículo queremos dar a conocer el contrato firmado entre el escultor sevillano Tomás González Guisado y la Hermandad de Jesús Nazareno de Lora del Río para la ejecución de un retablo para el testero de su capilla. Una importante obra, desgraciadamente desaparecida en 1936, que cobijó durante siglos a las dos imágenes titulares de la referida corporación. Como es bien sabido, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Lora del Río se fundó hacia el primer tercio del siglo XVII, en pleno apogeo de esta advocación. Su erección se llevó a cabo en la Ermita de San Sebastián. Sin embargo, dado el rápido auge de la cofradía,

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El antiguo Retablo Mayor de la Capilla de Jesús Nazareno de Lora del Río ultades de esta señera y querida hermandad loreña no acabaron ahí, pues, en 1967, dejó de nuevo de procesionar en la Semana Santa loreña. Finalmente, desde 1983 la Corporación tomó un empuje definitivo que la ha colocado en el sitio que se merece dentro del panorama religioso de esta localidad sevillana (4).

2.- EL CONTRATO DE LA OBRA CON TOMÁS GUISADO

a, la vieja ermita cambió pronto su nomb re original por el de Ermita de Jesús Nazareno. De hecho ya en 1668, sólo vari as décadas después de su fundación, aparec ía citada precisamente con el nombre de la cofradía que albergaba (1) . zó de uno de sus momentos más próspero s, renovando tanto las imágenes como l os enseres, e incluso, su propio templ o. Efectivamente, la capilla de Jesús Nazareno fue construida de nueva planta ent re 1733 y 1764 por alarifes locales, sigui endo los planos del prestigioso arquitec to sevillano Diego Antonio Díaz (2) .

es de albañilería del templo cuando se contrató, en 1760, un nuevo retablo. Se pretendía dotar a la Hermandad de un altar acorde con la grandiosidad del nuevo templo. Varios años más tarde se renovaría, como es de sobra conocido, la imagen de su titular, siendo encargada nada menos que al prestigioso escultor sevillano Montes de Oca, autor de efigies tan destacadas como el Cristo de la Providencia de la Iglesia de San Marcos de Sevilla. Por desgracia, y como ya hemos advertido, tanto el retablo de Guisado como los enseres y las imágenes fueron destruidas en 1936. La Corporación se reorganizó de nuevo en 1939 (3). Aún así las dificul-

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Entrando de lleno en el tema que nos trae, diremos que el documento que ahora publicamos y reproducimos en el apéndice documental, no es el contrato de obligación inicial sino una modificación del proyecto original, concretada unos meses después. El documento en cuestión data del 9 de diciembre de 1760, refiriendo que el retablo había sido contratado el 13 de abril de ese mismo año(5). El escultor elegido para su ejecución fue Tomás González Guisado, o Tomás Guisado simplemente, nombre con el que se le conocía usualmente, debió nacer en Sevilla a principios del siglo XVIII. En la capital hispalense permaneció al menos hasta la década de los treinta en que se avecindó en Carmona (6). Sin duda la existencia en Sevilla de artistas del prestigio de Pedro Duque Cornejo debieron ser determinantes a la hora de marcharse a un lugar donde la competencia era mucho menor, es decir, a Carmona. No debe ser casualidad el hecho de que todas las obras que se tiene certeza realizó en la década de los veinte, cuando aún residía en Sevilla, fueran para distintas iglesias de Carmona o de la vecina localidad de Marchena. En Carmona permaneció más de quince años, trasladándose en la década de los cuarenta a Marchena, villa en la que permaneció hasta 1761. Este retablo de Lora del Río, fue la última gran obra que el maestro Guisado realizó en su taller de Marchena, pues, tenemos constancia documental de su traslado a Carmona en 1762 (7). En representación de la cofradía loreña suscribió la obligación notarial el mayordomo de ésta, que en esos momentos era el presbítero Antonio Rico (8). El plazo para su finalización y colocación en el testero de la capilla era de 16 meses, contados a partir de la firma del contrato el 13 de abril de 1760. Por tanto, debía entregarlo concluido el 13 de septiembre de 1761, cobrando un total de 16.000 reales (9). El retablo debía ocupar toda "la exactitud y altitud del testero", constando estructuralmente de un banco, dos cuerpos con tres calles y un ático o remate. De la

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El antiguo Retablo Mayor de la Capilla de Jesús Nazareno de Lora del Río e la distribución iconográfica sabemos lo siguiente: tras el banco, vendría una hornacina con la Virgen titular de la Corporación, justo encima, se ubicaría otra hornacina, albergando la efigie de Jesús Nazareno. Y finalmente, el remate, estaría formado por un gran medallón con la figura del Padre Eterno labrada en medio relieve y otros cuatro medallones más pequeños con distintos pasajes de la Pasión de Cristo. Por desgracia, el documento no ofrece una descripción exhaustiva del retablo ya que hace referencia, como solía ser usual en el siglo XVIII, a un dibujo previamente diseñado y consensuado entre las partes. En cualquier caso, la comparación con otras obras nos hace pensar en un retablo muy ornamentado a base de adelgazados estípites y una tupida decoración. Como el resto de sus máquinas retablísticas, debió estar profusamente ornamentado con una decoración típicamente dieciochesca, a saber: rocallas, cartelas, hojarascas, conchas, motivos vegetales, etc. Un retablo muy en su línea artística, cercano sin duda al llamado estilo "chinesco".

o". APÉNDICE DOCUMENTAL 9-XII-1760 (Archivo de Protocolos de Marchena, sign. 314, fols. 288v-290v.)

Contrato del retablo del testero de la capilla de Jesús Nazareno de Lora del Río. Sépase como yo don Tomás Guisado, vecino que soy de esta villa y maestro tallista de ella, como principal, y Juan de los Ríos, como su fiador, digo que por cuanto estoy convenido con don Antonio Rico, presbítero de la villa de Lora y mayordomo de la hermandad de Nuestro Padre Jesús de ella, y demás sus hermanos en hacer un retablo para la capilla de dicha imagen dentro del término de dieciséis meses que han tomado principio desde el día trece de abril de este presente año y han de cumplir en trece de septiembre del presente venidero de sesenta y uno, a satisfacción del dicho mayordomo y demás hermanos, el cual ha de contener su primer cuerpo del banco de pedestales que va la rúbrica destruir en el referido cuerpo y a más el trono de Nuestra Señora de las Angustias, con arco de tres cascos de siete cuartas de alto movida, la moldura última del capitel de pedestales de dos sextas y dos codillos encima de cada neto, atada la moldura de pedestales por imposta de dicho arco, así interior como circundando de vuelo a lo exterior. Y del mismo en que ha rubricado los dichos netos, el cornisaje con un tambanillo en la mediación sobre el trono del Señor encaprichado en dicha cornisa todo el pilastraje y estípites de otra traza o diseño que así mismo está rubricada con las diferencias: de en lugar de óvalo el tambanillo que va e x p re s a d o , y e n l a s entrecalles, en lugar del dicho nicho alto, una medalla encaprichada en el mismo arquitrabe, moviendo sus resaltos hasta el plafón de la cornisa, el que encima de ella de pie con las molduras del banquillo para otra medalla en el lugar último con dicha moldura, y de sobrepuesto una moldura cargada con dos volutas, dos codillos y dos medias serchas en medio de dicho cuerpo alto un medallón del mismo avanzamiento que trae de abajo que son tres cuartas con su tambanillo superior por el final del retablo con

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ias, colocados en distintos sitios, el Padre Eterno en el medallón de en medio superior, de medio relieve, y, del mismo modo, las otras cuatro medallas que en ellas se han de colocar y cuatro pasos de la Pasión del Señor que eligiere dicho mayordomo. Cuyo retablo ha de contener toda la exactitud y altitud del testero de dicha capilla con arreglo al dibujo manifestado al tiempo que se ajustó. Y cumpliendo con dicho convenio, otorgo, por esta carta, que en la conformidad referida me obligo de continuar dicho retablo y darlo concluido dentro de los dieciséis meses con toda perfección. Y por ello se me han de pagar dieciséis mil reales de vellón de cuya cantidad tengo recibidos seis mil ciento treinta y seis reales y doce maravedíes de vellón que confieso están en mi poder realmente y con efecto, de que tengo dados los correspondientes resguardos al citado mayordomo. Y mediante a que estos pronto han de dar la correspondiente fianza, según y como me han sido pedidas, con aprobación de las justicias de esta villa, como aquí se expresarán ha de tener subsistencia esta escritura siempre que se me entregue el recibo, cumplimiento a dicho dieciséis mil reales... En la villa de Marchena, en nueve de diciembre de mil setecientos y sesenta años.

NOTAS

1. CARMONA RUIZ, María Antonia: "Hermandad y cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores. Lora del Río". Nazarenos de Sevilla, T. III. Sevilla, Editorial Tartessos, 1997, p. 50. 2. MORALES, Alfredo y otros: Guía artística de Sevilla y su provincia. Sevilla, Excma. Diputación Provincial, 1989, p. 537. 3. CARMONA RUIZ: Op. Cit., p. 53. 4. Ibídem. 5. Véase el apéndice documental. 6. Sobre este escultor puede verse un reciente trabajo de MIRA CABALLOS, Esteban y Fernando de la VILLA NOGALES: "Los Guisado: una familia de escultores en la archidiócesis sevillana (siglo XVIII)", Archivo Hispalense, nº 242. Sevilla, 1996, pp. 171-190. 7. En Carmona permaneció poco más de una década, pues, en 1774, regresó a su Sevilla natal, residiendo en la población de Santiago el Viejo hasta su fallecimiento. Ibídem, pp. 180-181. 8. Véase el Apéndice documental. 9. Ibídem.

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ICONOGRAFÍA de la Iglesia de Nuestro

Padre JESÚS NAZARENO

de Lora del Río

César Gutiérrez Moya

A Francisco José y Ana

Licenciado en Geografía e Historia del Arte

a Iglesia de Jesús se encuentra situada a la entrada de la población, en la carretera que une Sevilla y Córdoba. Se construye entre 1733 y 1764 y su autor fue el arquitecto Diego Antonio Díaz. Es de planta de cruz latina, con contrafuertes interiores, capillas con tribunas entre éstos y sacristía tras el altar mayor. Se cubre con bóveda de cañón con arcos fajones y lunetos en los brazos de la cruz y con cúpula sobre pechinas en el crucero. Interiormente está decorada con yeserías perfiladas de azul realizadas en 1757 (1). En un primer momento, la denominación de la iglesia fue la de San Sebastián, santo protector de la población contra las epidemias y cuyas iglesias se solían colocar a la entrada de los pueblos como eficaz escudo contra el morbo (2). En 1668 ya se la titula como Ermita de Jesús Nazareno. Los nuevos tiempos hacen que quede ya olvidada la devoción a un santo y se prefiera la especial protección de Cristo. En 1726 la iglesia primitiva estaba en tan mal estado que se hizo preciso trasladar la imagen de Jesús a la Parroquia de la Asunción mientras duraban las obras de la nueva ermita. Estas obras

no se empiezan a ejecutar hasta 1733, avanzando con lentitud ya que fueron costeadas por la propia Hermandad y algunos particulares. Duraron hasta 1764 (3). Nos proponemos estudiar las distintas imágenes que aparecen en la abundante decoración de yeserías que adornan el interior de la iglesia: crucero, tambor de la cúpula y camarín de la imagen de Jesús Nazareno. Para explicar la presencia de determinadas imágenes hay que recurrir a la historia de la Hermandad y así sabemos que, además de procesionar a Jesús y la Virgen de la Soledad, sacaba también a la Verónica, que llevaba en sus manos un lienzo con el rostro de Jesús y un San Juan. Dentro de la ermita se daba culto en uno de sus altares a una imagen de Jesús atado a la columna (4). Estos datos explican la presencia en las yeserías del tambor que sustenta la cúpula de un ángel sosteniendo el paño de la Verónica en el lado que cae sobre el retablo mayor y en el frontero una columna. LA COLUMNA En un principio veamos lo que narran los Evangelistas sobre este suplicio: ØMateo 27, 26: Entonces les

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soltó a Barrabás, y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, le entregó para que fuese crucificado. ØMarcos 15, 15: Al fin Pilatos, deseando contentar al pueblo, les soltó a Barrabás, y a Jesús después de haberlo hecho azotar se lo entregó para que fuese crucificado. ØLucas: no menciona la flagelación, sólo dice que después de castigarlo lo dejaría libre. ØJuan 19, 1: Tomó entonces Pilatos a Jesús y mandó azotarlo. Hasta aquí el Evangelio, que nada dice de cómo, dónde o de qué modo fue azotado Cristo. El arte y la tradición se encargan de dar respuestas. Los romanos desnudaban al reo y lo ataban a un poste o columna o directamente lo arrojaban al suelo y comenzaba el castigo. En las provincias eran los soldados los encargados del castigo. Los instrumentos de suplicio eran de tres tipos: Øcon los hombres libres se empleaban varas. Øcon los militares usaban bastones. Øcon los esclavos utilizaban látigos o fustas con correas provistas de trozos de hueso o plomo. Éste último es el que correspon-

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Iconografía de la Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Lora del Río

dería a Cristo. Muy raramente este castigo se usaba como pena capital. Pilatos parece que la aplicó a Jesús como una última posibilidad de salvarlo. Fue un castigo independiente, ni como pena de muerte ni preludio a la ejecución, pues la sentencia de muerte de Cristo tuvo lugar después de ser azotado. Se supone que el castigo debió tener lugar en la plaza delante del Pretorio, a la vista del pueblo; otros piensan que tuvo lugar dentro del mismo Pretorio (5). Para los judíos las normas que servían para aplicar el castigo de la flagelación eran muy estrictas y estaban contenidas

en el Deuteronomio. El número total de golpes era de 40; los fariseos lo redujeron en uno, 39 en total para no superar los 40. Ésto no se aplicó en el caso de Cristo ya que fueron los romanos los que impusieron el castigo (6). Las leyendas medievales alteraron notablemente los preceptos legales llegando a confundir el proceso judicial romano con el judío. El Speculum Humanae Salvationis cuenta que los judíos llegaron a sobornar a los soldados encargados del castigo para que Cristo recibiese más de esos 40 azotes. Santa Brígida de Suecia, en sus revelaciones, cuenta hasta el número total de golpes que recibió el reo, la increíble cifra de 5.475 (7). En la historia del Arte han sido dos los tipos de columnas que se han representado. La primera en aparecer en las representaciones de la pasión de Cristo es la columna alta, de orden más o menos clásico, apareciendo posteriormente otra de menores dimensiones, más baja y de fuste troncocónico o abalaustrado. Para este cambio se podrían aducir razones estéticas, frente a las formas alargadas del gótico, la dilatación ornamental del barroco. Pero no está aquí la razón sino más bien en el tema de las reliquias pues existían dos columnas de la flagelación. El arte medieval toma como fuente de inspiración la que se conserva en la iglesia del Santo Sepulcro de Je33

rusalén. Se trata de un fragmento expuesto en la capilla de los franciscanos y que mide 70 cm. de alto. Era la que conocían los peregrinos y los cruzados que visitaban Tierra Santa. Se dice que procedía de las ruinas de la casa de Caifás, lo cual ya empezaba a ser sospechoso, pues el castigo de la flagelación tuvo lugar en el Pretorio. A los peregrinos se les enseñaba sobre el fuste unas manchas rojizas que no podían ser otra cosa que las huellas de la sangre de Cristo. También se les mostraban las marcas de las manos de Jesús impresas en la piedra. En este tipo de columna, Cristo lo mismo se ve atado a ella mostrando a los verdugos el pecho que la espalda. La segunda columna, en forma de balaustre, se conserva desde 1233 en la iglesia romana de Santa Práxedes. Se cuenta que había sido traída desde el Pretorio de Pilatos por el cardenal Juan Colonna. Aquí es igualmente sospechoso que un cardenal de apellido columna fuese el artífice del hallazgo de otra columna que disputase la preeminencia y la fe de los peregrinos a la de Jerusalén. Para rematar el asunto de las reliquias, una abadía francesa pretendió poseer hasta la época de la Revolución, la cuerda con la que se ató a Cristo para ser flagelado. Después del Concilio de Trento, celebrado a mediados del siglo XVI, esta columna baja será la más representada en escultura y pintura. A este segundo tipo es al que pertenece la que encontramos representada en las yeserías de la cúpula de la iglesia loreña y que, como ya comentamos, posiblemente se explique por la presencia en uno de los altares de una imagen de Cristo flagelado. EL PAÑO DE LA VERÓNICA Frente a esta columna, en la misma cúpula, aparece el rostro de Jesús impreso en un paño sostenido

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por un ángel. Se trata de un episodio totalmente inventado por la piedad popular, ya que no se hacen eco de él ni los Evangelios canónicos ni los apócrifos. En éstos, concretamente en las Actas de Pilatos, VII, sí aparece una tal Berenice pero referida su historia a la de la curación de la hemorroisa (mujer que padece flujo de sangre). En cambio sí aparece reseñada la historia de una Verónica en la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine (8). Aquí es seguidora de Cristo y cuenta su historia a Pilatos: estando enfermo el emperador Tiberio, tiene noticias de que un eminente médico en Judea cura solamente con su palabra, allí manda a un tal Volusiano para que lo encuentre; éste acude a Pilatos, quién temeroso por haber condenado a muerte a ese médico, Cristo, le pide un plazo de 14 días; Pilatos va a Verónica, quién le cuenta: cuando mi señor recorría estas tierras predicando, como yo muy a pesar mío me veía privada de su presencia, quise remediar ésto procurándome un retrato suyo para tenerlo a la vista y consolarme de su ausencia contemplando su imagen. Un día, precisamente yendo yo con la tela preparada a casa del pintor a encargarle que hiciera el retrato de que te hablo, me encontré con Jesús, quién al verme me preguntó a dónde me dirigía con aquel trozo de lienzo. Como yo le expliqué lo que pretendía, Él me pidió la tela, se la di, y al poco rato me la de-

oco rato me la devolvió con la imagen de su venerable cara grabada en ella. Verónica acompaña a Roma a Volusiano para sanar a Tiberio, pues no quiere desprenderse del lienzo. Comprobamos pues que, en este relato, no hay referencia alguna a la historia de la Verónica que usualmente se cuenta y representa, la mujer de Jerusalén que se acerca a limpiar la cara de Cristo cuando va por la calle de la Amargura y al retirar el lienzo encuentra en él la cara de Jesús impresa (9). La asociación de la Verónica con la Pasión de Cristo tiene lugar durante el siglo XV por la influencia del Teatro de los Misterios. Para explicar de un modo más o menos verosímil que tuviese un velo en las manos al cruzarse con Jesús en la calle de la Amargura, el teatro de los autos sacramentales la convirtió en una vendedora de telas, ciega, que recupera la vista al aplicarse sobre su cara el Santo Rostro de Cristo. Sería también el personaje que proveería de modo gratuito a los discípulos de la tela que serviría de mortaja para dar sepultura al cuerpo de Cristo. 34

ción de la Verónica con los vendedores de telas podría servir para explicar la presencia en la cofradía de Montserrat de Sevilla de una mujer que, representando este personaje, se coloca ante el paso del Cristo de la Conversión del Buen Ladrón. Es preciso recordar que esta Hermandad se vinculaba en sus orígenes con comerciantes catalanes dedicados a las mercaderías de lienzos (10). Por otro lado, su relación con el Sudario de Cristo nos ayudaría a explicar su presencia ante el paso del Santo Entierro en el cortejo procesional de hermandades como la Soledad de La Algaba o Alcalá del Río. El nombre de Verónica se ha querido explicar de distintos modos: ØVera Icona, la verdadera imagen.

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a imagen. ØBerenice. ØOtros la identifican con la hemorroisa a la que cura Jesús, en este caso varónica o que padece varices. ØTambién se la identifica con Marta, la mujer de Zaqueo… (11). La reliquia del paño estuvo conservada en Roma hasta que se le perdió la pista durante el saqueo de 1527 por las tropas del emperador Carlos V. El hecho de que en la Iglesia de Jesús de Lora aparezca este motivo del paño sostenido por un ángel, no se debe al capricho del maestro yesero que realizara la obra sino que, al igual que

ndad. Así sabemos que procesionaba en el siglo XVII un paso con la representación de la Santa Mujer Verónica (12). Esta Verónica de Lora en yeso representa el encuentro en la calle de la Amargura y Cristo aparece coronado de espinas, pero no sostenido por la Santa, sino por un ángel. El culto a la Santa Verónica tiene su auge a finales del siglo XV pero se empobrece después del Concilio de Trento y sería la causa de que aquí, en la bóveda, no aparezca mientras que sí lo hacía en el paso procesional que la Hermandad le dedicaba. EVANGELISTAS Por debajo del nivel que acabamos de comentar, en las pechinas que sostienen la cúpula, aparecen de nuevo símbolos. En cada una de ellas una figura humana de medio cuerpo y debajo de ellas el ángel, el toro, el águila y el león. Son símbolos que proceden directamente del Antiguo Testamento, concretamente de la visión de Ezequiel, 1, 10: por lo que hace a su rostro, los cuatro lo tenían de hombre, y los cuatro tenían cara de león a su lado derecho; al lado izquierdo los cuatro tenían cara de buey y en la parte de arriba los cuatro tenían cara de águila. Este pasaje lo explica el comentario rabínico diciendo que están alrededor del trono de Dios porque reinan en el mundo: el hombre entre el resto de las criaturas, el águila entre las aves, el león entre los animales salvajes y el buey entre los animales domésticos. También se comparan con los cuatro ríos del paraíso. Esta visión del profeta Ezequiel vuelve a repetirse en el Nuevo Testamento en el Apocalipsis 4, 2 y 67: Al punto fui arrebatado y vi… era el primer animal parecido al león y el segundo al becerro y el tercer animal tenía cara de hombre y el cuarto animal semejante al águila volando. Durante la Edad Media se asociaron los símbolos a 35

asociaron los símbolos a los cuatro Evangelistas y los teólogos medievales los hicieron corresponder a los cuatro momentos principales de la vida terrenal de Cristo: nacimiento, muerte, resurrección y ascensión. Así Cristo era hombre naciendo, toro muriendo, león resucitando y águila ascendiendo. Para San Jerónimo el hombre se corresponde con Mateo porque su Evangelio tiene como principio la genealogía de Cristo; el león con Marcos porque una de sus primeras frases es voz de quién grita en el desierto; el águila con Juan porque al primer golpe de alas asciende a verdades eternas; el buey con Lucas porque empieza hablando de

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Iconografía de la Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Lora del Río

Trigrama de Cristo, es decir, las letras latinas I H S y debajo de ellas en un caso el martillo y en otro una barrena. Para la interpretación de las letras se han propuesto varias hipótesis: Ø La más aceptada es que se trataría de una abreviatura de Jhesus, la ortografía usual de la Edad Media. Ø Otros ven en ellas las iniciales de Jesus Hominum Salvatorem o también de la inscripción constantiniana In Hoc Signo vinces. Sobre la H central aparece una lando de Zacarías, que como sacerdote sacrifica bueyes (13). Al coincidir su número con los pilares que sostienen los arcos en los que descansa la bóveda se suelen colocar allí. Igualmente se suelen colocar en las esquinas de los pasos procesionales. SÍMBOLOS EN EL CAMARÍN Sobre las puertas de entrada al camarín en el que venera la imagen de Jesús Nazareno el pueblo de Lora, nos encontramos con nuevas representaciones simbólicas. En ambos casos se encuentran en la parte interna del camarín. Los símbolos están inscritos en una especie de cartelas y constan del llamado

egar a concluir que la cruz que porta el Cristo, más barrena, martillo y clavos, estarían aquí representados en atención a la presencia en la iglesia de una imagen de Santa Elena (15) que consta que existía en 1678 y que pudo recibir culto en la nueva iglesia que se construye para Jesús Nazareno. No hay que olvidar la vinculación de Santa Elena, madre del emperador Constantino, con el descubrimiento de la Santa Cruz en Jerusalén. En conclusión, la decoración y los símbolos que presenta la Iglesia de Nuestro Padre Jesús Nazareno responden al hecho de ser un templo que fue construido para albergar una imagen de Cristo sufriente y ser sede de una Hermandad que sacaba otros pasos y daba culto a otras imágenes

NOTAS

latina (14). Debajo de las letras aparecen una barrena y un martillo, los instrumentos de la pasión para taladrar la cruz y clavar a Cristo. En las puertas de la calle se completa el ciclo al aparecer los tres clavos. Durante la Edad Media fueron objeto de devoción junto con la cruz, la corona, la lanza, la esponja, los clavos, etc… y se les atribuía un poder mágico. Se las conoce como Arma Christi, armas de Cristo. Tanto la barrena, como el martillo y los clavos, se vinculan con la cruz pues son los instrumentos que intervienen directamente en el proceso de fijar a Cristo al madero. Hay que observar que otros Arma Christi no aparecen: es el caso de las tenazas, escalera, sudario, etc… Se podría 36

1. MORALES, SANZ, SERRERA, VALDIVIESO: Guía artística de Sevilla y su provincia, p. 537. 2. CAVA CEPEDA, QUILES GARCÍA: Historia de las Hermandades y Cofradías de Lora del Río. 1989, p. 51. 3. LÁZARO MUÑIZ, Mª DEL PRADO: La Iglesia de Jesús. Revista de Feria de Lora del Río, p. 109. 4. CAVA CEPEDA, QUILES GARCÍA: Op. cit. p. 54. 5. BLINTZLER, J.: El Proceso de Jesús. Barcelona, 1959, p. 283. 6. HERMOSILLA MOLINA, A.: La Pasión de Cristo vista por un médico. p. 47-48. 7. PALOMERO PÁRAMO, J.: Misterios, nazarenos y Cristos en la Semana Santa de Sevilla. p. 85. 8. JACOBO DE LA VORÁGINE: Leyenda Aúrea, cap. LIII. 9. REAU, L.: Iconografía de los santos. Tomo III, p. 315. 10. CARRERO RODRÍGUEZ, J.: Anales de las cofradías de Sevilla. p. 542. 11. REAU, L.: Op. cit. p. 315 y HERMOSILLA MOLINA, A.: Op. cit. p. 93. 12. CAVA CEPEDA, QUILES GARCÍA: Op. cit. p. 54. 13. REAU, L.: Iconografía del arte cristiano. Iconografía de la Biblia. Tomo I, vol. 2, p. 49. 14. Ídem, p. 33 15. CAVA CEPEDA, QUILES GARCÍA: Op. cit. p. 54.

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ELITISMO versus el caso de la

IGUALDAD:

Hermandad

de María Santísima del Carmen

de Lora del Río

en 1788-1789 Juan Antonio Ruiz Domínguez Doctor en Geografía e Historia

A mis alumnos del I.E.S. Guadalquivir José María Arenas Naranjo y Antonio Manuel Nieto Romero, par que afronten el reto de hacer un mundo menos elitista y más justo

INTRODUCCIÓN La Hermandad de María Santísima del Carmen, debió ser fundada a inicios de la década de 1770, por Don Enrique Montalbo y Quintanilla, Don Juan Rodrigo Montalbo, Don Alonso de Quintanilla y Don Juan de Guzmán, como se recoge en un documento de 1789 (1): Como fundadores que somos de la hermandad de Nuestra Señora del Carmen sita en el convento de San Antonio de Padua, de la orden de San Juan (2). Las primeras Reglas que se conservan están fechadas a 4 de octubre de 1774, y en ellas se agrega esta Hermandad al convento del Carmen de observancia extramuros de la ciudad de Carmona, sin embargo, esta mención desaparece en otros documentos, soste-

niéndose siempre que está en el convento de San Antonio de Padua, de la villa de Lora, perteneciente a la Orden franciscana. Tanto en las Reglas de 1774, como en otras posteriores fechadas a 22 de junio de 1789, y que son una copia literal de las anteriores, 37

a

, se distinguen dos tipos d e hermanos, los denom inados de número, qu e constituyen la élite y p oseen todo el poder y lo s extranumerales: Item o rdenamos que en est a hermandad haya do s clases de hermanos, uno s que sean de número y lo s demás cofrades extran umerales, los de númer o solamente llebarán e l gobierno de la herma ndad, sólo ellos tendrá n voz activa y pasiba y sól o serán setenta, en memori a de los setenta años qu e vivió María Santísim Nuestra Madre (3)

. a en el capítulo segundo de las R eglas, precisa un doble comentario , en el que consideraremos los a spectos devocionales y sociales qu e se encierran en él. En primer lugar , el hecho de señalarnos que Marí

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a vivió setenta años en la Tierra , sigue a las más fieles tradici ones, que se recogen por ejempl o en la Leyenda Dorada, obr a realizada en el siglo XIII po r Santiago de la Vorágine (4) , donde se escribe: Según Sa n Epifanio, María vivió todaví a veinticuatro años después d e que Cristo ascendiera a l a Gloria... De este cómputo s e sigue que María salió de est e mundo a los setenta y dos año s de edad. Otros relatos... y si as í fue, como parece cierto, la S eñora fue llevada al cielo cuand o contaba sesenta años de edad . ociológico, no cabe duda que l a Hermandad de María Santísim a del Carmen, aunque se trata d e una corporación abierta, a l a hora de otorgar los cargos d e responsabilidad, es muy c errada, pues existen hermano s privilegiados (los setenta d e número) frente a los no priv ilegiados (los extranumerales), l o cual no nos debe de extrañar e n un momento que se enmarca de ntro del Antiguo Régimen y en e l que existe una sociedad estame ntal, con esa división de privilegi ados-no privilegiados. Por otra pa rte, se trataba de una situación mu y común en otras hermandades, as í las Ordenanzas de 1754 de la He rmandad de Santa Lucía de Lor a del Río (5) sólo permiten un máx imo de treinta y seis hermanos , distinguiendo los doze mayores y los veinte y cuatro menores . O n las del 22 de junio de 1789, s e deben hacer elecciones anualment e para elegir seis oficiales: Uno e n calidad de hermano mayor, otro s dos para claberos, otro para s ecretario, otro para muñidor y otr o para limosnero (6), únicament

te entre los hermanos de número o “principales”. Elecciones que tendrán lugar ... el domingo inmediato siguiente de la fiesta principal (7). Dado que se ofrecen varias posibilidades para realizar la fiesta principal: ... en el día 16 de julio o en el domingo inmediato o en el domingo siguiente... o en el día del Apóstol Santiago o en algún otro día señalado del mismo mes (8), este Cabildo no se celebraría en fecha fija; sin embargo, la realidad es que dicha regla no se cumple, pues como señala una carta dirigida al vicario de la diócesis (9) y fechada el 12 de febrero de 1788: ... se celebra cabildo para las elecciones de hermano mayor, secretario y demás empleos el día dos de febrero de cada año. Y es precisamente en el Cabildo del 2 de febrero de 1788 cuando se produce un gravísimo altercado porque un gran número de hermanos, que no son de los del número de los 70, y por consiguiente no 38

ro de los 70, y por consiguiente no deven tener ni tienen voto en otras elecciones... tuvieron algunas aberraziones e interrumpen en la elección, siendo elegida una nueva junta, que debía ser muy distinta de la saliente. Es por lo que el secretario cesante Don José Román, y uno de los hermanos de número, Don Antonio José de Herrera, pretenden que el arzobispado declare nulo dicho Cabildo, y piden que se celebre otro. El 22 de febrero de 1788 ambos, junto a Don Pedro del Castillo y Carballo, envían nueva documentación, entre ella los libros correspondientes al gobierno, para que el arzobispado pueda pronunciarse. La respuesta del vicario muestra una mentalidad, que refleja un concepto igualitario frente al elitismo de estos hermanos de número ...con voz activa y pasiva en todos los cavildos y juntas, porque señala ... no haver lugar a la nulidad del cavildo, confirmando en sus respectivos empleos los oficios a los que en él se nombraron y votaron, y hace referencia al capítulo segundo de las constituciones, ordenando que se revoque a todos los hermanos que pretenden ser dichos de número de esta hermandad. La reacción de los hermanos de número es sorprendente porque, en vista de la situación y que han sido los claros perdedores pues poseen menos poder e influencia, deciden el 22 de junio de 1789, refundar la Hermandad y, para eso, elaboran las Constituciones del 22 de junio de 1789, similares a las que había en 1774, aunque ahora no se hace depender del convento del Carmen de Carmona, sino que se señala que está fundada en el convento de San Antonio de Padua de la orden de Nuestro Padre San Francisco, en la propia villa de Lora del Río, Constituciones que serán modificadas el 7 de noviembre de 1789.

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9. LAS CONSTITUCIONES DE JUNIO DE 1789 Las Constituciones constan de cuatro capítulos. El primero se titula “Del fin y obligaciones principales de la hermandad”. Ésta se constituye en una congregación devocional para la mayor honra y gloria de Dios y bien espiritual de los fieles. Esta finalidad es muy común con otras constituciones de la época, así, por ejemplo, en las Ordenanzas de 1587 de la Hermandad de Santa Lucía de Lora del Río, se sostenía que el enterramiento era lo más importante, mientras que en las de 1754, de la misma cofradía, se indica que es una hermandad únicamente de culto a Santa Lucía y a San Blas (10). Entre las obligaciones que deben cumplir los hermanos, para poder pertenecer a la cofradía, se señalan que han de ser de costumbres cristianas y que ninguno de vida escandalosa en el pueblo sea recivido hasta haber dado por espacio de algunos meses pruebas de enmienda. Todos deben asistir a las fiestas, entierros, juntas y cabildos, y algo muy característico

de manos del padre director, el santo escapulario vendito y que le hayan de llebar siempre del cuello(11). Además deben de guardar las tres condiciones siguientes: de castidad (aunque cada uno según su estado), abstinencia de comer carne todos los miércoles, viernes y sábado; y el rezo de siete Padres Nuestros y siete Ave Marías doblando este rezo en los días que no puede por algún motibo guardar la abstinencia del miércoles, viernes y sábado (12). El rezar estas oraciones es en memoria de los siete principales gozos que la Santísima Virgen tubo en su vida. Hay que tener presente que, el tema de los gozos de María, tiene una gran tradición que se remonta fundamentalmente al medievo, hablándose de los cinco, los siete y los nueve gozos de María; aunque el número de siete es el que tiene un mayor peso por su carácter de número simbólico. Entre estos gozos hay que señalar el hecho de la Anunciación, de concebir siendo virgen, de ser la Madre de Cristo y sobre todo el hecho de que con Ella termina el Antiguo Testamento y se abre el Nuevo, siendo corredentora del género humano. Las constituciones también señalan la necesidad de hacer una fiesta principal con carácter anual, en fecha variable, tema sobre el que ya hemos hecho referencias. Siendo necesaria en ella la celebración de misa mayor con sermón, y la obligación de confesar y comulgar. Incluso el Santísimo estará expuesto desde las cinco o seis de la ma39

mañana. Además se celebrará una procesión. Las Reglas prohiben la existencia ... de gastos excesibos en danzas, fuegos artificiales, ..., combites (13). Lo que indica que se puede realizar todo esto. La procesión, con la imagen de Nuestra Señora del Carmen y los cofrades portando luces en las manos, también se puede celebrar mensualmente, aunque en ese caso no se diría ni misa ni sermón, aunque todos deben confesar y comulgar, y los que asistan a ella ganarán la indulgencia plenaria que tiene la Hermandad concedida por el Papa Paulo V (1605-1621) y confirmada por Clemente X (16701676). Obsérvense que estos datos retrasarían la fundación de la hermandad al siglo XVII, pero podría darse el caso de que fuesen indulgencias comunes con otras hermandades del Carmen, más antiguas que la loreña. Los hermanos que participen en la procesión deben aportar una libra de cera, y mensualmente un cuarto de libra de cera. Además se celebrarán siete misas por los hermanos difuntos, una

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s.

e. El capítulo segundo empieza distinguiendo entre hermanos de número (los setenta que constituyen la élite, en estos momentos disgustada por el discurrir de los acontecimientos) y los extranumerales. Como ya indicamos se pretende que sólo lleven el gobierno los hermanos de número, y estos deben poseer las siguientes características: Serán estos siempre hombres bien nacidos de padres christianos viejos, de oficios honrosos comunes y decentes en el pueblo, esto es que no sean ni hayan sido ministros comunes de justicia, pregoneros, bodegueros, taberneros (14). En este caso estas ordenanzas son más excluyentes que las de la Hermandad de Santa Lucía (15) que legislan que han de ser xristianos viejos, de buena vida y costumbres, no han de ser pobres de solemnidad, ni impedidos. Para ser hermanos extranumerales sólo hay que poseer buenas costumbres independientemente del oficio que desempeñen y deben vestir el santo escapulario de la Virgen del Carmen. Entre los hermanos extranumerales, seis de ellos asistirán a las juntas y elecciones, y aunque no tienen derecho al voto, se podrán convertir en her-

También se escogerá por el Hermano Mayor una hermana que será la camarera de la Virgen, y que será auxiliada por dos hermanas consiliarias. En el capítulo tercero se enumeran las obligaciones del Padre Director, que debe presidir todas las elecciones, juntas, cabildos, bendecir el santo escapulario, instruir a los hermanos, leerles los estatutos de la hermandad, y algún capítulo de un libro que se titula “Escudo triunfante del Carmelo”, para que entiendan lo que se debe obserbar y las gracias que gozan como cofrades (16). También se nos citan las obligaciones del Hermano Mayor que es el que recibe las donaciones, y controla las limosnas. La Hermandad dispone de un arca, de la que sólo hay tres llaves, una en poder del Hermano Mayor, y las otras dos de los respectivos claveros, y en las que se guardan ... Las alajas, cera, papeles, instrumentos. Los gastos ordinarios son aprobados por la Junta de Gobierno, pero los extraordinarios deben ser aprobados en Cabildo. Entre las obligaciones del secretario se señalan el tomar las cuentas, hacer inventario, ... dar fe y testimonio de todo. Debe haber tres libros: uno de cuentas, otro de registro de hermanos y el ya citado “Escudo triunfante de El Carmelo”. El muñidor debe servir al sacristán, ayudar al Hermano Mayor y convocar a los hermanos. Los únicos encargados de pedir limosnas serán los hermanos limosneros. El capítulo cuarto se titula: “De la caridad con los hermanos así

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imer lugar se señala que si algún hermano fuese: “De costumbres escandalosas y pésimas” deberá ser amonestado por el Padre Director y, si a pesar de esto no se enmienda, será expulsado. Los hermanos deberán socorrer con limosnas, consejos, visitas a los cofrades pobres, enfermos, encarcelados. Deben acudir a todas las procesiones, fiestas y funciones que ... así el clero como la villa determinasen por el bien universal de la iglesia, reyno o villa (17). Como vemos se trata de no tener roces ni con el clero ni con el poder secular. Además, la Hermandad tendrá que estar ligada al convento de San Antonio de Padua. Estas Constituciones se firman el 22 de junio de 1789 pero el 7 de noviembre de 1789 van a sufrir su primera reforma. LAS CONSTITUCIONES DE NOVIEMBRE DE 1789 Constan de diecinueve capítulos. En el primero se vuelve, pues este es el verdadero motivo que origina toda esta reforma, a insistirse en la diferencia entre hermanos de número (los 70) y supernumerarios. En los capítulos segundo y tercero se analizan las condiciones que han de poseer los hermanos para ser numerarios y, curiosamente, son menos estrictas que en la regla anterior, ya que únicamente han de ser ... cristianos viejos, limpios de toda mala raza, de buena vida y costumbres (18), no existiendo ya la mención a los “oficios malditos” que excluyen para ser numerarios. Los hermanos deberán pedir su admisión a través del secretario, y su solicitud será estudiada por el censor y por otros dos cofrades. Todos deberán jurar defender la pureza de María Santísima hasta derramar la última gota de sangre. Los numerarios aportarán una libra de cera, y los restantes media.

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o se vuelve a mencionar el arca, con tres llaves, en la que la Hermandad guardará sus bienes. Los capítulos quinto a decimoquinto tratan sobre la Junta de Gobierno. Estará compuesta por Hermano Mayor, Padre Director, Mayordomo, Censor, dos claveros, Secretario, Muñidor y uno o dos limosneros. Todos los cargos, excepto el de muñidor y limosnero, sólo podrán ser reelegidos por una sola vez. Incluso se legisla sobre el orden en los asientos y preeminencia entre los oficiales. Una de las principales diferencias, con respecto a las Reglas anteriores, va a ser que el Padre Director ya no preside, ahora lo hará el Hermano Mayor, ni tampoco instruye a los hermanos, sólo se ocupa de imponerles el Santo Escapulario, y de apuntar este hecho. Aparece la figura del censor, que además de decidir quién es apto para entrar en la Hermandad, vela por el cumplimiento de las reglas. Como se observa, se pretende que todo esté “atado y bien atado”, que la Hermandad quede controlada por la élite dirigente. El capítulo décimosexto concreta que la Fiesta General de la Hermandad sólo se pueda hacer el dieciséis de julio (Festividad de la Virgen del Carmen) o el domingo inmediato. En los decimoséptimo y décimonoveno se habla de los hermanos difuntos. Todos deben asistir a los entierros, y a la misa de noviembre, que se celebrará por ellos. Por último, en el capítulo décimoctavo se sostiene que todos deben vestir el Santo Escapulario, y los hermanos de número tienen que asistir a las fiestas, entierros, juntas y cabildos.

amente al desaparecer la élite dirigente, la Hermandad será herida de muerte y acabará por desaparecer a principios del siglo XIX.

cabildos.

LA APROBACIÓN DE LAS ORDENANZAS Aunque se ha afirmado que se desconocen los resultados de la petición de aprobar estos estatutos (19), no cabe duda que se presentan para su aprobación en 1790, y por un documento fechado en Sevilla el 21 de febrero de 1790 (20) dichas ordenanzas son aprobadas, aunque eso sí, con las siguientes condiciones: -Que no ha de ser fixo y determinado el número de los hermanos, sino abierto y franca la entrada a todas las personas... por lo que se suprimirá la distinción de hermanos numerarios y supernumerarios. -Que no se haya de pedir limosna... fuera de la iglesia en que se sitúa la hermandad. -Que el padre director ni algún otro eclesiástico haya de tener voto en los cavildos o juntas. -Que la hermandad sea obligada a dar cuentas a la jurisdicción ordinaria. -Que dicha hermandad ha de quedar sujeta en todo a la real jurisdicción ordinaria. Como se observa, el Palacio Arzobispal vuelve a poner orden, y aunque las condiciones pueden parecernos, con la mentalidad actual, obvias, no cabe duda que para la élite dirigente, la primera es inadmisible, pues el dos de febrero de 1788 había perdido el poder, por la actuación de los hermanos extranumerales, que para ellos, en su mentalidad retrógrada y clasista, serían “la chusma”, “los que no son gente bien”, y aunque intentaron recuperarlo, recurriendo a la autoridad eclesiástica, e incluso reformando las ordenanzas durante 41

NOTAS 1. Archivo del Arzobispado de Sevilla. Sección Justicia. Legajo 154 A. 2. Folio 17 v. 3. Folio 7 r. 4. VORÁGINE (DE LA), S.: La Leyenda Dorada. I. Madrid. Alianza, 1982, p. 477. 5. RUIZ DOMÍNGUEZ, J. A.: “Las Ordenanzas de 1587 y 1754 de la Hermandad de Santa Lucía de Lora del Río”. En Revista de Estudios Locales, nº 10. Ayuntamiento de Lora del Río, febrero 1999, p. 10. 6. Folio 7 v. 7. Folio 8 v. 8. Folio 4 v. 9. Archivo del Palacio Arzobispal. Sección Justicia. Legajo 154 A. 10. RUIZ DOMÍNGUEZ, J. A.: Op cit,p. 10. 11. Folio 4 r. 12. Folios 4 r. y 4 v. 13. Folio 5 r. 14. Folios 7 r. y 7 v. 15. RUIZ DOMÍNGUEZ, J. A.: Op cit,p. 10. 16. Folio 10 r. 17. Folios 13 r. y 13 v. 18. Folio 22 v. 19. CAVA CEPEDA, L. J. y QUILES GARCÍA, F.: Historia de las Hermandades y Cofradías de Lora del Río. Lora del Río. Agrupación Cultural “Amigos de Lora” y Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Lora del Río, 1988, p. 113. 20. Archivo del Arzobispado de Sevilla. Sección Justicia. Legajo 154 A.

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CENTENARIO de un Manifiesto ANARQUISTA Juan de Dios Montoto de Sarriá A Eloy

El anarquismo es la más alta expresión del orden Kropotkin

...je pense qu'au syndicat, ce qu'n anarchiste peut faire de mieux ce n'est pas du syndicalisme (réformisme, conservation sociale) mais de l'anarchisme... (revolutionnarisme, education et révolte, disparition des privilèges et de l'autorité sous tous leurs aspects) André Lorulot

C

on las lógicas cautelas que deben acompañar a las afirmaciones de una persona que no es historiador, sino solamente un acumulador de datos sobre la historia de su pueblo de infancia y juventud, creo que el dato que traigo a la atención de los lectores de esta Revista es importante, un Manifiesto de los anarquistas loreños de principios de siglo XX. No digo nada nuevo si hablo sobre la importancia de los movimientos revolucionarios en la campiña sevillana de finales del siglo XIX y primeros treinta años del siglo siguiente. El que esto escribe, desde la infancia, ya escuchó citar a nuestro pueblo como Lora la roja, por lo que no me sorprendieron los primeros éxitos de los comunistas loreños con la llegada de la democracia. Pero vayamos por partes. En Andalucía desde mediados del siglo XIX se producen tímidos movimientos de trabajadores y jornaleros, muy desorganizados, pero siempre influenciados por las doctrinas internacionalistas que llegaban de Europa, y es a partir de la revolución de 1868, y la llegada a España de Fanelli, un anarquista italiano, amigo de Bakunin, cuando se fundan en España las primeras secciones de la Federación, órgano de la Primera Internacional. Con un éxito tre-

Primera Internacional. Con un éxito tremendo, sus dos zonas de expansión fueron Cataluña y Andalucía. La inclinación de estos grupos de trabajadores es claramente anarquista, el mismo Engels lo reconoce cuando en 1873 escribe, es sabido que al producirse la escisión de la Internacional, en España dominaron los miembros de la Alianza Secreta (organización fundada por Bakunin). El partido socialista y la UGT, difícilmente entrarán en Sevilla, y lo harán ya comenzado el siglo XX, principalmente en la Puebla de Cazalla. Este triunfo del anarquismo en el campo andaluz es interpretado por muchos historiadores como consecuencia del individualismo de los habitantes, apoyado por la incultura. Para estos autores, los jornaleros andaluces preferían las ideas claras y concisas de los anarquistas con grupos apenas organizados que prometían un triunfo rápido de la clase trabajadora, que el sometimiento a un control rígido de partido con búsqueda de éxitos parciales en las luchas obreras. Así, para estos estudiosos, los anarquistas andaluces prefieren soluciones mágicas, como la huelga general, con la que en pocos días se obtendrían todos los fines sociales. Esta tesis, afortunadamente, no es general en los historiadores, por ejemplo, la norteamericana Temma Kaplan, da una gran importancia

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a la educación de los militantes anarquistas andaluces. Siguiendo con los hechos, Lora del Río, que reunía los requisitos de aquellos lugares donde más rápidamente se propagaba el anarquismo, una ciudad mediana de la campiña sevillana con gran cantidad de jornaleros, pronto tendrá grupos más o menos organizados. En 1869 se crearon la primeras sociedades obreras anarquistas en Andalucía, concretamente en Cádiz, Málaga, Arahal, Arcos de la Frontera, Lora del Río, Jerez, Córdoba, Ayamonte, Linares y Andújar. En el Congreso de Sevilla de 1882, nuestro pueblo estuvo representado por una organización que representaba más de cien miembros; también estuvo representado en los Congresos de la Unión de Trabajadores del Campo (UTC) de 1883 y 1884 (en este Congreso se acordó establecer la sede de la organización en la vecina localidad de La Campana), y en el Congreso de la Federación de Sociedades de Resistencia de la Región Española (FSRRE) de 1904, esto en cuanto a los años que nos interesan en este trabajo, pues es sabido que el anarquismo loreño tendría gran implantación en los años treinta del siglo XX. En los finales del siglo XIX, los anarquistas han dejado la llamada primera fase de la lucha, la de las rebeliones, especialmente con epicentro en Jerez de la Frontera, y

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Centenario de un manifiesto anarquista ahora, la huelga es el objetivo casi más que el medio (ya que se pensaba por algunos que con la huelga general el reparto sería automático), y para ello se requiere una organización que sincronice los movimientos de los distintos grupos de trabajadores. Se entra, así, en la fase del sindicalismo, donde la creación de fondos para períodos difíciles es un logro extraordinario. Pero este paso no es aceptado por todos los anarquistas. El francés Lorulot, por ejemplo, ha escrito que entre los propagandistas anarquistas que penetraron en los sindicatos, hay pocos que puedan aun merecer el título de anarquistas, sobre todo los que han efectuado una larga estancia. Este sindicalismo es resultado de una clase trabajadora más comprometida e instruida, sobre la que Díaz del Moral cuenta: ...hasta en el camino cabalgando en caballería, con las riendas o cabestros abandonados, se veían campesinos leyendo, en las alforjas, con la comida, iba siempre algún folleto. Ya en 1900, hubo una verdadera oleada de huelgas revolucionarias teniendo como epicentro Sevilla, que se irradió a los pueblos limítrofes. A partir de 1901 y ante el fracaso de las huelgas generales efectuadas en Sevilla, los militantes ácratas, comienzan a propagar la necesidad de un cambio de táctica para obtener, no sólo las reivindicaciones inmediatas y concretas que demandan los obreros, sino el fin de toda explotación. Para la vecina Córdoba describe, el citado Díaz del Moral, una situación que sería, salvando las distancias, la de Lora: Fue predominantemente anarquista, al ácrata de las mentadas colectividades obreras; anarquista exaltado y creyente en el pronto triunfo de la razón. Se entablan, no obstante reclamaciones inmediatas en pro del aumento de jornal y de la reducción de las horas de trabajo; y en ambos sentidos se obtuvieron éxitos parciales. Y es, en este contexto, donde debe situarse, el manifiesto, creemos que inédito, que presentamos a los lectores. El manifiesto es de tamaño prácticamente A3 y está escrito a ambos lados, por lo que no estaba destinado para ser pegado en alguna pared, sino para ser leído y pasado de mano en mano, no obstante el que esté suscrito por los nombres de los miembros del comité que lo ha elaborado, y que aparezca el nombre de la imprenta breña donde fue impreso, muestra que el anarquismo no estaba especialmente perseguido en ese momento. Ésto, por supuesto, no siempre fue así, en una noticia de prensa de 1907, se lee; En la cárcel de Lora hubo un motín de mucho ruido siendo el principal culpable un anarquista que

allí estaba "pasando temporada". Lo primero que detectamos al leer el impreso es que está redactado por un grupo bien organizado, ya hemos hablado sobre la importancia de Lora en el movimiento anarquista, y de que la sede la Unión de Trabajadores del Campo estaba en 1884 en La Campana, por lo que el grupo loreño es el comité local de tal organización. Pasemos ahora a tratar brevemente el contenido del manifiesto. En el manifiesto sus redactores hacen referencia a una huelga con la que han obtenido un aumento de los jornales. El año 1901 debió ser especialmente duro en Lora pues la cosecha fue escasa y los salarios seguían firmemente anclados. Pierre Villar destaca que, de 1900 a 1930, los jornaleros ganaron unas tres pesetas diarias de media; el Instituto de Reformas Sociales cita un abanico entre 0´50, 1´40 y 2´50 pesetas, en este último caso en plena cosecha, todo ello para el año 1909. Para Lora tenemos datos concretos, los recogidos en el libro de gastos de 1908, de un labrador acomodado: para los peones en el desvarillo del olivar siete reales y medio; para éstos rozando y quemando regajos, siete reales y para el cogedor del ruedo, ocho reales. Aun así, había quién escribía en 1916: El obrero agrícola andaluz es el más ignorante, el más atrasado, el más desidioso y el que más gana de todos los obreros..., el autor lo explica diciendo que además de la peseta que recibe de jornal, recibe tres libras de pan, un potaje de garbanzos y el aceite y demás avios, todo ello para un trabajo que se puede realizar en cuatro horas y media. Para otro escritor, conocedor de las condi-

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ciones del campo andaluz, el andalucista Eloy Vaquero, las condiciones son otras: Se les daba una mísero salario en las estaciones en que muy deprisa había que roturar y sembrar los campos o recoger las cosechas, luego se les despedía... y cuando caían de hambre, se les echaba una limosna. Ésto debía pasar en Lora cuando un escritor local dice: Había pobres de pedir. No existían las subvenciones de hoy para la vejez, la viudez y demás auxilios de que hoy gozan los necesitados. Siguiendo con el Manifiesto, hay en él una crítica al caciquismo, nos halagan y contemplan en las elecciones municipales para mejor explotarnos; la típica crítica demagógica, estar en suntuosos palacios; se habla del socialismo del trabajador (en 1900, en el Congreso obrero de la Región española, convocado por un grupo de anarquistas, Lerroux, entonces ferviente revolucionario, había hablado de la socialización de los instrumentos de trabajo), para enseguida hacer una crítica al socialismo burgués; hay una llamada a la unidad, busque el principio de la unión y solidaridad; una llamada a la moralidad; una mención a la palabra mágica huelga; también una llamada a la creación de cajas de resistencia. Pero, en definitiva, a nuestro entender, lo que más llama la atención es que no es un manifiesto extremista, sino que desde el principio intenta mantenerse dentro de la legalidad, asociémonos lícita y legalmente... y sino nos dejasen.. celebraremos nuestras reuniones pacíficas. Es decir, muy lejos de opiniones como la expresada por algún autor sobre los anarquistas andaluces: los anarquistas, preten-

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Centenario de un manifiesto anarquista pretendiendo una revolución de características lo suficientemente milenarias, utópicas y primitivas como para ser irrealizables.. muy lejos de haber derribado la sociedad burguesa, parece haber contribuido a la propia destrucción de los propios anarquistas. Creemos, al menos por lo que dice el Manifiesto que, sin llegar a aceptar las palabras de Ilia Ehrenburg, ... los campesinos de Andalucía sueñan todavía con "persuadir sin forzar", más certeras las palabras de la señora Kaplan, ... los historiadores han exagerado, por lo general, la importancia e incidencia de la violencia desorganizada en el anarquismo español. Las prácticas incendiarias que de modo intermitente se abatían sobre las tierras de labranza jerezanas durante los últimos años del siglo XIX era un indicio de que existían formas preanarquistas de protestas junto al anarquismo en Andalucía. La suposición por parte de las autoridades locales de que los anarquistas eran principalmente terroristas porque enaltecían la acción directa y la espontaneidad, deja de lado la reiterada e insistente afirmación hecha por los anarquistas de que la actividad política disciplinada, dirigida por sindicatos organizados para ir hacia una huelga general revolucionaria, era la única vía para resolver los problemas sociales de España. Para finalizar, añadir como curiosidad, que el Manifiesto está impreso en la misma imprenta loreña donde se realizaban los recibos para los labradores de su misma vecindad, cuando entregaban sus cosechas de trigo para molerías en el Molino de Harinas Santa Isabel. El contenido del manifiesto es el siguiente: MANIFIESTO A todos los trabajadores del campo en general, y en particular a los de Lora del Río. Compañeros: El grito de redención óyese repercutir en todos los ámbitos del universo; hora es ya de que sacudamos el yugo de la explotación y la tiranía; ved lo que sucede cuando el obrero busca la unión y solidaridad siempre que procuramos el mejoramiento de nuestras pésimas condiciones. Debido a nuestra unión, hemos triunfado en nuestra demanda, con respecto a

la reciente huelga; con nuestra constancia e inquebrantable fe, en la causa que defendemos, hemos logrado el pequeño aumento de nuestros míseros jornales; no cejemos en nuestra actitud, siempre que nuestros enemigos los burgueses, traten de explotarnos. Asociémonos lícita y legalmente para vivir la vida del derecho; y si no nos dejasen los arbitrarios procedimientos de las autoridades, y los malos instintos de los oligarcas del caciquismo, entonces, celebraremos nuestros mítines y nuestras reuniones pacíficas para tomar aquellos acuerdos que estimemos más convincentes, para mantener nuestra actitud en defensa de nuestros sagrados intereses. Ya que se ha levantado la bandera redentora y emancipadora arriada por espacio de tantos siglos de esclavitud y explotación; ya que hemos erguido nuestra altiva frente y nuestras manos callosas, curtidas por los rigores del tiempo y los instrumentos del trabajo, hagamos que desaparezcan esa hampa de vividores políticos, de explotadores egoístas, y de tiranuelos de pueblos; engendro todo del más repugnante caciquismo; y que sólo sirven de rémora para el bienestar de la sociedad, labrando la anómala y total ruina de los pueblos. Combatamos sin tregua ni descanso esa traílla y esas legiones de fariseos hipócritas y farsantes, que por un lado nos halagan y contemplan en las elecciones municipales para mejor explotarnos, como lanzan los más terribles anatemas de odios y rencores, en cuanto nos ven unidos para pedirles algún aumento en nuestros míseros jornales. He aquí queridos compañeros como la codicia y el escepticismo de la insaciable burguesía, les induce a el extremo de de-

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mostrarnos hipócritamente, que en elecciones son lobos con piel de oveja, y que nosotros por nuestro estado de miseria en que nos tienen, votamos a esos lobos, para desgarrarnos todos los elementos de vida, por medio de la más infame explotación. Queridos compañeros; todo cuanto se diga es pálido, con respecto a nuestro mísero jornal, en atención a la inicua explotación que por espacio de tantos años se ha ejercido contra el ignorante ser que todo lo produce y nada consume. Pero entremos en detalle; ¿pide acaso gollerías el segador, el gavillero o el de la era, con la petición de jornales, en esta época de recolección? ¿Tiene derecho el que hace un trabajo de pedir precio a su mano de obra? ¿Por ventura, pedimos nosotros más, que una ínfima remuneración en nuestras rudas faenas? Pues bien; el labrador que le parezca una exorbitancia el precio del trabajador del campo en esta época de recolección, que siegue, que cargue gavillas, o que haga las operaciones de era, bajo un sol canicular, siquiera por dos días. Es muy cómodo queridos compañeros estar en suntuosos palacios o casas acomodaticias a el fresco, disfrutando de todas las comodidades sin hacer nada, y discurriendo la forma y manera de escatimarnos dos o tres reales de lo que en justicia debe dársele al desgraciado obrero. Pero hay más compañeros; el socialismo del trabajador es legal, justo y humanitario; es nivelador y equitativo, con respecto a la producción de la especie que se recolecta y cuestación de gastos de labor. El socialismo burgués es el peor socialismo de todos, por cuanto no se explota como generalmente se hace en cualquier clase de mercancías, bestias... etc. etc. o en todo lo que encierra en nuestras relaciones de vida la parte industrial y comercial; aquí se explota el sudor y la sangre del infeliz obrero, del ser humano y productor. Aquí por el egoísmo del vil metal se le persigue y acorta la vida a el ser racional en los rudos trabajos a destajos, en la mala alimentación, dándose el contraste de considerarlo peor que a los animales. Esto, a más de ser una infame explotación, es un crimen de lesa humanidad; es

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Centenario de un manifiesto anarquista es abuso incalificable que se le hace a el desgraciado paria, a el ilota, que por su ignorancia no sabe dignificarse como hombre, ni sabe ni se da cuenta de que toda la sociedad está pendiente de su trabajo. Por eso decimos en consonancia con las tendencias del problema social, que el obrero de hoy, que el obrero del siglo XX, se redimirá y emancipará, siempre y cuando busque el principio de unión y solidaridad entre todos sus compañeros de infortunio para desprenderse de la ignominiosa explotación del hombre por el hombre. Concluya para siempre este vilipendio entre el capital y el trabajador, y viviremos en una sociedad normalizada, dentro del principio de justicia, moralidad, humanidad y libertad, entre todos los hombres del universo mundo. ¡Abajo para siempre la explotación del hombre por el hombre! ¡Guerra sin cuartel a todos los hombres que sin dignidad, sin decoro y sin conciencia, quieran enriquecerse con el sudor del pobre! ¡Paso a el progreso que romperá todos los diques y obstáculos que se antepongan a la redención y dignificación del proletariado universal! ¡Viva la unión de todos los trabajadores del nuevo y viejo continente! Adelante con nuestra empresa moral y civilizadora; y puesto que nuestros dos irreconciliables enemigos son el capital y los poderes públicos, para llegar a la meta de nuestras anheladas aspiraciones, y en virtud a el derecho que nos asiste para declararnos en huelga siempre que traten de explotarnos, hagamos un paro general si las circunstancias lo exigen, para que al implacable burguesía sucumba ante lo que valemos y significamos, como elemento indispensable para la vida universal. Trabajadores del campo; la comisión que firma este manifiesto, todos son compañeros vuestros y hermanos de infortunio, os aconsejan que vayamos todos a la unión y solidaridad obrera como una pina si queremos librarnos de la miseria y el hambre con que nos asedian nuestros enemigos por el mísero jornal que durante todo el año nos dan. Si queremos triunfar en nuestras moderadas peticiones, sobre el aumento de jornales, disminución de horas de trabajo, y mejoramiento en nuestras comidas, busquemos la asociación creando nuestras cajas de resistencia para que a ninguno la falte su jornal y triunfemos en nuestras huelgas, y sin que jamás nos rindan los burgueses por la necesidad.

.

o.

A la asociación aunque os privéis de ciertos vicios; porque si ahora hemos triunfado sin recurso alguno, imaginemos lo que sucederá con nuestros fondos y el de todos los compañeros asociados de la región española. ¡Salud y unión entre todos los trabajadores!

Diego Linares.- Francisco Ramos Granja.- Antonio Jiménez Silleros.- Juan Peña Nieto.- Antonio Montes Gordón.Juan Moreno Reyes.- Juan López.- Juan Morillo Fernández.- Juan Argüelles Fernández.- Manuel García Romera.- Rafael Mendoza Montesino.- Lora del Río.-

Bibliografía Bibliografía

LORULOT, André. Les Théories Anarchistes. 1913. ZURITA Y CALAFAT, José. La verdad sobre el campo andaluz. 1916. EL CORREO DE ANDALUCÍA. 3 DE MAYO DE 1940. SÁNCHEZ JIMÉNEZ, José. El movimiento obrero y sus orígenes en Andalucía. 1969. BERNALDO DE QUIRÓS, Constancio. El espartaquismo agrario andaluz. 1974. TUSELL, Javier. Oligarquía y caciquismo en Andalucía. 1976. EHRENBURG, Iliá. España república de trabajadores. 1976. VARIOS. El libro rojo del anarquismo. 1977. KAPLAN, Temma. Orígenes sociales del anarquismo en Andalucía. 1977. MARX, Carlos. ENGELS, Federico. Escritos sobre España. 1978. VILAR, Pierre. Historia de España. 1978. DÍAZ DEL MORAL, Juan. Historia de las agitaciones campesinas andaluzas. 1979. TUÑÓN DE LARA, Manuel. El movimiento obrero en la historia de España. 1985. MONTOTO, José. Visiones de Lora del Río a fines del siglo XX. 1985. VAQUERO, Eloy. Del drama de Andalucía. 1987. MAURICE, Jacques. El anarquismo andaluz. 1990. BRENAN, Gerald. El laberinto español. 1994. GARCÍA DE CORTAZAR, Fernando. GONZÁLEZ VESGA, José Manuel. Breve Historia de España. 1995. VARIOS (ÁLVAREZ REY, Leandro. LEMUS LÓPEZ, Encarnación, editores). Historia de Andalucía contemporánea. 1998.

DOCUMENTOS FOTOCOPIA DEL MANIFIESTO. FOTOGRAFÍA DE JORNALEROS LOREÑOS DE PRINCIPIOS DE SIGLO. FOTOCOPIA DE LIBRO DE JORNALES DE UN LABRADOR LOREÑO DE 1908. FOTOCOPIA DEL RECIBO DE ENTREGA DE TRIGO EN EL MOLINO SANTA ISABEL DE LORA DEL RÍO.

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MUJER, fecundidad en la

GRAN VEGA de Sevilla

análisis demográfico

y

empleo

desde la estadística de género Carolina del Valle Ramos Licenciada en Geografía

I

NTRODUCCIÓN

Los estudios realizados hasta ahora sobre la dinámica demográfica de la comarca de la Gran Vega se han centrado en el análisis de las características estructurales de la población de una forma general, con el fin de que los resultados de los mismos pudieran ser tenidos en cuenta por la Administración Local a la hora de planificar políticas de desarrollo. En estos últimos años, sobre todo desde Septiembre de 1995 fecha en que tiene lugar la IV Conferencia Mundial de la Mujer en Beijing, ha quedado patente que es necesario analizar cual es el peso de mujer en la sociedad actual, o dicho de otra manera, que es necesario incorporar el análisis de género a las publicaciones e investigaciones. Bajo dichas consideraciones se plantea la realización de un estudio

que analice cual es la situación sociodemográfica actual de la mujer en la Gran Vega. Ello tiene una gran importancia a la hora de plantear políticas de desarrollo sostenible en dicha comarca, ya que “las mujeres tienen una función clave en la sociedad rural como educadoras, consumidoras, protagonistas de una asistencia sanitaria básica y administradoras de recursos” (1). Se ha diferenciado entre la Vega-Alta y la Vega-Media puesto que los cambios estructurales de población que se están produciendo en cada una de estas zonas no son totalmente iguales. La VegaMedia tiene un total de 97.720 habitantes (IEA: Revisión del Padrón Municipal a 1-1-2000. Provincia de Sevilla) y está formada por los municipios de Alcalá del Río, La Algaba, Brenes, Burguillos, Cantillana, Guillena, La Rinconada, Tocina y Villaverde del Río. Por su parte, la Vega-Alta 48

la Vega-Alta tiene un total de 31.539 habitantes (2) y comprende los municipios de Alcolea del Río, Lora del Río, Peñaflor y Villanueva del Río y Minas. En su conjunto hacen un total de 1.274 Km² (Castillo, M. 1998). LA POBLACIÓN POR SEXO Y EDAD Los perfiles vitales que presentan hombres y mujeres no son iguales y ello es algo que queda claramente patente en los estudios sociodemográficos y que repercute de forma directa en la sociedad. En el gráfico 1 se muestra la evolución de la población desde 1900 a 1999 en la Gran Vega según sexo. En general, hasta los años 60 se observa un crecimiento acelerado que se detiene como consecuencia del surgimiento de una crisis en el mundo rural durante los años 70 y 80. A principios de la década de los 90 se produce una suave recuperación que dura

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Mujer, fecundidad y empleo en la Gran Vega de Sevilla: análisis demográfico desde la estadística de género

GRÁFICO 1

TABLA 1

PORCENTAJE DE MUJERES Y VARONES 1999

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN DE LA GRAN VEGA SEGÚN SEXOS (1900-1999)

68.000 66.000 64.000 62.000 60.000 58.000 56.000 54.000 52.000 50.000 48.000 46.000 44.000 42.000 40.000 38.000 36.000 34.000 32.000 30.000 28.000 26.000 24.000 22.000 20.000 18.000 16.000 14.000 12.000 10.000 8.000 6.000 4.000 2.000 0

GRAN VEGA

Vega-Media. MUJERES

Vega Media

Vega-Media VARONES

Vega-Alta MUJERES

Vega-Alta VARONES

Vega Alta

GRAN VEGA MUJERES

GRAN VEGA VARONES

1900

1930

1950

1975

1981

1986

1991

1996

1999

VEGA MEDIA Alcalá del Río Algaba (La) Brenes Burguillos Cantillana Guillena Rinconada (La) Tocina Villaverde del Río VEGA ALTA Alcolea del Río Lora del Río Peñaflor

% Mujeres 49,31 49,61 49,83 49,89 49,55 49,26 49,49 50,41 49,06

% Varones 50,69 50,39 50,17

51,07

48,93 49,34

Villanueva del Río y Minas

AÑOS

50,74 50,51 49,59 50,94

50,57 48,21 Elaboración personal

Fuente: SIMA (IEA) y elaboración personal

ura hasta hoy donde el crecimiento es muy sostenido. Dicho proce so, como se puede comprobar, no es igual en la Vega-Alta y en la V ega-Media, puesto que la primera no solo no crece sino que en los úl timos años a empezado a per der efectivos pasando de 32.958 en el año 1996 a 31.539 en el año 2 000 (Almoguera, P. 1999 ). evolución de la población en la G ran Vega está fuertemente influida por la evolución que siguen los mu nicipios que pertenecen a la V e g a M e d ia. ión por sexos también hay diferenc ias entre la Vega-Alta y la V ega-Media. En la primera, hasta 1 950 la proporción de hombres y mu jeres era prácticamente la mis ma, pero a partir de dicha fecha el numero de mujeres es superior al de hombres, aunque la diferen cia es mínima (en 1999 las muje res representaban el 50,74% de la población total frente al 49,26% de los hombre s). ga- Media siempre el volumen de hombres ha sido mayor que el de mujeres, solo en 1996 las muje

50,66 49,43 51,79

50,11 50,45

res sobrepasaron a los varones. Las diferencias en este caso también son mínimas (en 1999 el 49,6% de la población eran mujeres frente a un 50,4% que eran hombres). En definitiva, aunque con algunos matices, la proporción global entre hombres y mujeres es sustancialmente igual. Ahora bien, si se estudian dichas proporciones en distintos grupos de edad se observan ciertas variaciones que deben tenerse en cuenta (gráficos 2, 3, 4 y 5). En general, el número de varones es superior al de mujeres en el grupo de edad de 0 a 15 años, con la excepción de Burguillos y Alcolea del Río. Ello puede ser debido, entre otras causas, a que el porcentaje de nacimientos de niños es mayor que el de niñas. Pero dichos porcentajes irán invirtiéndose poco a poco, y aunque en el grupo de 16 a 64 años todavía el número de hombres obtiene una proporción mayor en su relación con el número de mujeres, en el grupo de 65 y más años son éstas últimas las que sobresalen, y de forma importante ya que además viven más años (la esperanza de vida de las mujeres es superior a la de los hombres). 49

uperior a la de los hombres). Si comparamos nuestro ámbito de estudio con lo que ocurre en Sevilla resulta, a lo menos curioso, comprobar cómo el porcentaje de mujeres en el grupo de 0 a 16 años es mayor en dicho intervalo e inferior en los otros dos grandes grupos de edad (gráfico 4), con lo que afirmamos que el envejecimiento femenino en la comarca de la Gran Vega es moderado. Existen diferencias entre la Vega-Media y la Vega-Alta, pues ésta última presenta porcentajes más altos de mujeres de 65 y más años. Para representar de una forma conjunta tanto la población por sexo como por grupos de edad se utiliza la pirámide de población, cuyos perfiles nos dan una idea de la realidad demográfica del momento y de futuras consecuencias (gráfico 6). NATALIDAD Y FECUNDIDAD Una de las variables que influye en la evolución de la población y en su crecimiento natural es la natalidad, entendida como el número de individuos que nacen en un momento determinado. Para su cálculo se utiliza la tasa bruta de

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Mujer, fecundidad y empleo en la Gran Vega de Sevilla: análisis demográfico desde la estadística de género GRÁFICO 2

P

70

O

60

C

50

E

40

N

30

T A

Mujeres

R

Varones

PORCENTAJE DE POBLACIÓN DE MENOS DE 16 AÑOS. 1999

20

J

10

E

0

Alcalá Algaba Brenes Burguillos Cantillana Guillena Rinconada Tocina Villaverde Alcolea del Río (La) (La) del Río del Río

Lora del Río

Peñaflor Villanueva del Río y Minas

GRÁFICO 3

P

70

O

60

C

50

E

40

N

30

T A

Mujeres

R

Varones

PORCENTAJE DE POBLACIÓN ENTRE 16 Y 64 AÑOS. 1999

20

J

10

E

0

Alcalá Algaba Brenes Burguillos Cantillana Guillena Rinconada Tocina Villaverde Alcolea del Río (La) (La) del Río del Río

Lora del Río

Fuente: SIMA (IEA) y elaboración personal

Peñaflor Villanueva del Río y Minas

GRÁFICO 4

P

70

O

60

C

50

E

40

N

30

T A

Mujeres

R

Varones

PORCENTAJE DE POBLACIÓN DE 66 Y MÁS AÑOS. 1999

20

J

10

E

0

Alcalá Algaba Brenes Burguillos Cantillana Guillena Rinconada Tocina Villaverde Alcolea del Río (La) (La) del Río del Río

Lora del Río

Fuente: SIMA (IEA) y elaboración personal

50

Peñaflor Villanueva del Río y Minas

ruta de natalidad (3) que es el cociente del número total de nacimientos entre la población total por mil. Desde 1975 se observa un descenso generalizado de dicho indicador no sólo en nuestro ámbito de estudio sino en el conjunto de España e incluso en gran parte de países europeos. La Gran Vega ha pasado de tener una T.B.N. de un 17,64 por mil en 1975 a un valor de 10,14 por mil en 1998. Dicha tendencia, por tanto, es observable también en la Vega-Media como en la Vega-Alta. Si lo comparamos con Sevilla comprobamos que la Gran Vega ha tenido un descenso paulatino y progresivo, no tan acelerado como Sevilla. A partir de 1996 parece que se ha estabilizado el descenso e incluso en la Vega-Alta la tendencia se ha invertido, puesto que la T.B.N ha aumentado de 8,76 por mil a 9,67 por mil en sólo dos años, aunque todavía no consigue llegar a los valores medios de la Gran Vega (gráfico 7). No hay que confundir, y es algo que se suele hacer, natalidad con fecundidad puesto que dichos términos hacen referencia a aspectos diferentes. La fecundidad es el número de nacimientos que tienen lugar dentro del subconjunto en edad de procrear, es decir dentro del grupo de mujeres entre 15 y 49 años. La importancia del análisis de dicho indicador no es solo dar el número medio de hijos que se tiene por mujer, sino que permite verificar o no si va a haber reemplazo generacional en una determinada población. Un I.S.F. (Índice Sintético de Fecundidad) por debajo del valor de 2,2 hijos no asegura el reemplazo de generaciones futuras y, por tanto, se puede afirmar que estamos ante una situación de regresión demográfica.

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Mujer, fecundidad y empleo en la Gran Vega de Sevilla: análisis demográfico desde la estadística de género GRÁFICO 5

PORCENTAJE DE MUJERES POR GRUPOS DE EDAD. 1999

P O R C E N T A J E

70 60

Menos de 16 años

50 40 30

De 16 a 64 años

20 10 0

Vega Media

Vega Alta

Sevilla

Gran Vega

65 y más años

Fuente: SIMA (IEA) y elaboración personal

que nos encontramos en la Gran Vega, donde el I.S.F es de 1,26 hijos por mujer. Los valores son muy parecidos entre la Vega- Media y la Vega-Alta, aunque un poco superior en ésta última (gráfico 8). El descenso que viene dándose en dicho índice desde mediado de los años 80 es algo generalizado en los países Mediterráneos. Mientras que la media de la Unión Europea se situaba en 1,45 hijos por mujer en 1998 (EUROSTAT 2000), España presentaba un valor de 1,15 (INE; Encuesta de fecundidad 1999). El I.S.F de la comarca de la Gran Vega es muy parecido a la media andaluza (1,28 hijos por mujer), y superior al que alcanza la ciudad de Sevilla (1,19 hijos por mujer). Esta situación viene provocada por un cambio en las pautas del comportamiento reproductivo de la mujer influido en gran medida por la situación social, económica y cultural del momento (Almoguera, P. 1999). Uno de los primeros aspectos a considerar es el retraso en la edad de ser madre. La comarca de la Gran Vega presenta en la actualidad un valor de 29.15 años, lo cual es bastante alto si lo comparamos con hace una década, donde

los 27 años de edad (gráfico 9). Aún así, el valor no es tan alto como el de Sevilla que roza ya los 31 años (exactamente 30,77 años). Ello queda constatado de forma clara en el análisis de la tasa general de fecundidad por edades. En líneas generales, la Gran Vega alcanza sus valores máximos en el grupo de mujeres de edad comprendida entre 25 y 29 años. Ello significa que entre dichas edades se producen la mayoría de los nacimientos de dicha comarca. A partir de los 30 años el descenso en el número de hijos es importante. Por el contrario, esta situación se retrasa al grupo de 30-34 años en Sevilla. Así pues, las mujeres de la Gran Vega deciden tener a sus hijos antes de los 30 años, mientras que en Sevilla se produce un desplazamiento hacia edades más avanzadas (gráfico 10). Por otra parte, es interesante analizar la capacidad que tiene la población para reproducirse o reemplazarse. Para ello se utiliza la tasa bruta de reproducción, donde se mide el número medio de hijas (niñas) que una mujer tendría para un momento concreto. Para que una población asegure su reemplazo el valor de la T.B.R. debe ser superior a 1. Así pues, tal como muestra el 51

estra el gráfico 11, sólo en los municipios de Tocina, Peñaflor, Villanueva del Río y Minas y Villaverde del Río las mujeres aseguran su reemplazo. De forma global, la Gran Vega alcanza un valor de 0,90 muy por debajo de superar el umbral anteriormente especificado. MUJER Y EMPLEO Uno de los factores que ha influido de forma clara en la disminución de la fecundidad ha sido la masiva incorporación de la mujer al mundo laboral, circunstancia que ha supuesto uno de los principales cambios sociales de finales del siglo XX tanto en el ámbito estatal como en nuestra Comunidad Autónoma. En la Comarca de la Gran Vega el aumento de la tasa de actividad femenina (4) es un hecho. Si comparamos la evolución que se ha dado de dicho indicador desde 1981 a 1998 observamos que se ha pasado de una T.A.F. del 13,59 % en 1981 al 55,72 % en 1998, con lo que vemos que los resultados son bastante esperanzadores. Estos porcentajes son equiparables a la media nacional, donde la T.A.F para 1998 es del 57,8 %. Por tanto, estamos ante una comarca con un nivel alto de mujeres que se han incorporado al mercado de trabajo en los últimos años (Foronda, C. 1999). Existen diferencias, aunque mínimas, entre la Vega-Media y la Vega-Alta. Mientras que la primera poseía un porcentaje del 55,77 en 1998, la segunda sobrepasaba al 55,5 % (exactamente 55,68%), valores ambos por encima de los registrados en Andalucía (48,70 %). Las proyecciones realizadas por el IEA (5) para el total de nuestra Comunidad Autónoma ponen de manifiesto que dicho crecimiento va a continuar durante el principio de este nuevo siglo y que los valores llegarán a equipararse con los

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Mujer, fecundidad y empleo en la Gran Vega de Sevilla: análisis demográfico desde la estadística de género GRÁFICO 6

PIRÁMIDES DE POBLACIÓN 1999 GRAN VEGA Varones

Mujeres

Más de 85 De 80 a 84 De 75 a 79 De 70 a 74 De 65 a 69 De 60 a 64 De 55 a 59 De 50 a 54 De 45 a 49 De 40 a 44 De 35 a 39 De 30 a 34 De 25 a 29 De 20 a 24 De 15 a 19 De 10 a 14 De 5 a 9 De 0 a 4

6

5

4

3

Miles

2

1

0

1

2

3

4

Miles

5

6

VEGA MEDIA Varones

Mujeres

Más de 85 De 80 a 84 De 75 a 79 De 70 a 74 De 65 a 69 De 60 a 64 De 55 a 59 De 50 a 54 De 45 a 49 De 40 a 44 De 35 a 39 De 30 a 34 De 25 a 29 De 20 a 24 De 15 a 19 De 10 a 14 De 5 a 9 De 0 a 4

6

5

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3

Miles

2

1

0

1

2

3

4

Miles

5

6

VEGA ALTA Varones

Mujeres

Más de 85 De 80 a 84 De 75 a 79 De 70 a 74 De 65 a 69 De 60 a 64 De 55 a 59 De 50 a 54 De 45 a 49 De 40 a 44 De 35 a 39 De 30 a 34 De 25 a 29 De 20 a 24 De 15 a 19 De 10 a 14 De 5 a 9 De 0 a 4

1400 1200 1000

800

600

400

200

0

200

400

600

800

1000 1200

1400

Fuente: SIMA (IEA).

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Mujer, fecundidad y empleo en la Gran Vega de Sevilla: análisis demográfico desde la estadística de género GRÁFICO 7

EVOLUCIÓN DE LA TASA BRUTA DE NATALIDAD EN LA GRAN VEGA (1975-1998)

Fuente: SIMA (IEA) y elaboración personal GRÁFICO 8

I. S. F.

ÍNDICE SINTÉTICO DE FECUNDIDAD. GRAN VEGA 1998 1,40 1,30 1,20 1,10 1,00 0,90 0,80 0,70 0,60 0,50 0,40 0,30 0,20 0,10 0,00

1,25

Vega Media

1,29

Vega Alta

1,26

Gran Vega

1,19

villa Se

Fuente: SIMA (IEA) y elaboración personal

GRÁFICO 9

EDAD MEDIA AL SER MADRE. GRAN VEGA 1998

EDAD (años)

ararse con los del sexo masculino, lo cual hace pensar que en la comarca de la Gran Vega dicha situación no tarde mucho en producirse si los ritmos de crecimiento siguen igual. Es interesante también analizar el perfil de ocupación sectorial de las mujeres (gráficos 12 y 13), aunque los datos que encontramos con dicha información son de 1991. Aún así, ello nos sirve para darnos cuenta que el patrón ocupacional que presentan hombres y mujeres es sustancialmente distinto. Más del 50 % de las mujeres ocupadas de la comarca se encuentran dentro del denominado “sector terciario”. La situación en la Vega-Media es de un 36% de ocupadas en agricultura, un 33% en servicios y un 20% en comercio y hostelería. Por otra parte, en la Vega-Alta el 37% se encuentra ocupada en servicios, el 31% en la agricultura y el 24% en comercio y hostelería. Así pues, se puede afirmar que la mayoría de las mujeres ocupadas se dedican o al comercio o a la hostelería. Esta situación, que como he dicho antes pertenece al año 1991, está variando. Se está produciendo un cambio cualitativo en las ocupaciones de las mujeres propiciado por un aumento en los niveles de cualificación de las mismas (no hay que olvidar que en los últimos años los datos hablan de un porcentaje mayor de mujeres que de hombres matriculados en la enseñanza universitaria). Habrá que esperar a ver que dicen los resultados del Censo de Población que en la actualidad se está realizando para saber a ciencia cierta hasta qué punto y de que forma dichos cambios se materializan en la comarca de la Gran Vega. Quizás uno de los aspectos más interesantes a analizar sea el por-

34 32 30 28 26 24 22 20 18 16 14 12 10 8 0

29,23

Vega Media

28,98

Vega Alta

29,15

Gran Vega

30,77

Sevilla

Fuente: SIMA (IEA) y elaboración personal

53

Revista de Estudios Locales, Lora del Río, nº 12


Mujer, fecundidad y empleo en la Gran Vega de Sevilla: análisis demográfico desde la estadística de género GRÁFICO 10

TASA GENERAL DE FECUNDIDAD. GRAN VEGA 1998

Alcalá del Río

Algaba (La)

Brenes

Burguillos

Cantillana

Guillena

Rinconada (La)

Tocina

Villaverde del Río

Alcolea del Lora del Río Río

Villanueva del Río y Minas

Peñaflor

GRÁFICO 11

TASA BRUTA DE REPRODUCCIÓN. GRAN VEGA 1998 VEGA MEDIA

VEGA ALTA

GRAN VEGA

Fuente: SIMA (IEA) y elaboración personal TABLA 2

TASA DE ACTIVIDAD MUJERES Municipios Alcalá del Río Algaba (La) Brenes Burguillos Cantillana Guillena Rinconada (La) Tocina Villaverde del Río Vega-Media Alcolea del Río Lora del Río Peñaflor Villanueva del Río y Minas Vega-Alta GRAN VEGA

1986 1981 VEGA MEDIA 21,20 13,63 22,79 18,65 15,60 15,35 21,64 16,52 24,84 6,75 20,31 14,30 22,94 14,42 29,47 13,12 11,35 14,55 21,13 14,14 VEGA ALTA 16,25 6,70 41,81 21,16 8,27 10,27 17,01 12,24 20,84 12,59 21,02 13,59

1991

1998

26,96 21,91 40,53 31,80 25,65 33,18 32,75 41,52 33,81 32,01

57,04 56,24 55,64 53,95 54,59 56,46 58,25 53,93 55,80 55,77

40,68 45,64 58,07 17,50 40,47 35,03

51,02 53,97 63,19 54,56 55,68 55,72

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aro femenino. En primer lugar hay que destacar que el número de mujeres paradas sigue siendo mayor que el de hombres (situación que se ha dado siempre en el mundo rural a lo largo de la historia), aunque el rango de diferencia es cada vez menor y la tendencia habla de una próxima igualdad en dichos valores. Con ello no se pretende decir que va a aumentar el paro masculino, sino que cada vez es mayor el porcentaje de mujeres que consiguen incorporarse al mundo laboral. Si hacemos una diferenciación por edades se observa como los mayores volúmenes de mujeres paradas están en los grupos comprendidos entre 20-24 y 25-29 años, por tanto, estamos hablando de mujeres jóvenes que buscan su primer empleo una vez que han terminado sus estudios (es importante recordar que éstos se retrasan cada vez más buscando una mejor preparación de la persona). En el gráfico 14 se han comparado el total de mujeres paradas por grupos de edad en tres años diferentes (1997,1998 y 1999) en la Gran Vega. De su observación se deduce un aspecto muy importante a tener en cuenta, y es el siguiente: Se produce un descenso generalizado del volumen de mujeres en paro desde que se entra en edad de trabajar hasta los 40 años, edad en la que dicho volumen empieza a aumentar superando los valores de años anteriores. Esta cuestión es algo que debe tenerse en cuenta por parte de las Administraciones, puesto que deja de manifiesto no sólo que se debe seguir aumentando y fomentando la incorporación de jóvenes al mundo laboral, sino que es también necesario empezar a crear una verdadera oferta de cursos, seminarios, empleos, etc... que permitan a las mujeres de más de 40 años poder

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Mujer, fecundidad y empleo en la Gran Vega de Sevilla: análisis demográfico desde la estadística de género

porarse a un trabajo. CONCLUSIONES De todo lo analizado hasta ahora se pueden extraer las siguientes conclusiones: v Parece clara la importancia que tiene la mujer en el conjunto de la población de la Gran Vega desde el punto de vista demográfico y social como agente dinamizador del desarrollo local (algunos autores consideran a la población, y en este caso a la mujer, como un recurso endógeno del territorio). v La natalidad y fecundidad en la Gran Vega presentan valores bajos, aunque no tanto como los que se dan en Sevilla. Ello significa que iguales comportamientos demográficos no se dan con la misma intensidad en todos los territorios y que, el carácter rural de nuestra comarca, es el que explica en gran manera la diferencia de resultados. v Aún así, la Gran Vega se encuentra totalmente inmersa en el cambio demográfico y social que se viene dando a nivel estatal desde 1975: descenso de natalidad y fecundidad, envejecimiento de la población, aumento en esperanza de la vida, retraso en la edad de matrimonio y de ser madre e incremento del número de mujeres que se incorporan al mundo laboral (existen estudios que demuestran un incremento de mujeres en puestos de responsabilidad, por ejemplo, en política). Por tanto, la mujer rural está dejando a un lado el rol de madre y esposa que antes le caracterizaba y se está abriendo a nuevos horizontes cuyas consecuencias se empiezan a ver ya en el territorio. v Por último, me gustaría destacar que la Gran Vega ha sido una comarca que ha contado con apoyo institucional para fomentar el papel de la mujer en la sociedad. Se ha

GRÁFICO 12

PORCENTAJE DE MUJERES OCUPADAS SEGÚN RAMA DE ACTIVIDAD. VEGA MEDIA 1991

Fuente: SIMA (IEA) y elaboración personal GRÁFICO 13

PORCENTAJE DE MUJERES OCUPADAS SEGÚN RAMA DE ACTIVIDAD. VEGA ALTA 1991

TABLA 3

PORCENTAJE DE PARO POR SEXO 2000 (6) % paro total % paro mujeres % paro varones VEGA MEDIA Alcalá del Río 4,20 4,90 3,60 La Algaba 6,20 7,00 5,40 Brenes 4,20 4,30 4,10 Burguillos 4,90 6,10 3,60 Cantillana 4,70 5,90 3,50 Guillena 3,20 3,10 3,40 La Rinconada 6,00 7,40 5,00 Tocina 2,40 1,60 3,10 Villaverde del Río 4,40 4,90 4,00 Vega-Media 4,47 5,02 3,97 VEGA ALTA Alcolea del Río 2,00 2,10 1,90 Lora del Río 3,40 3,80 3,00 Peñaflor 2,40 2,30 2,50 Villanueva del Río y Minas 4,50 4,20 4,70 Vega-Alta 3,08 3,10 3,03 GRAN VEGA 4,04 4,43 3,68 Municipios

Fuente: Anuario económico de España, 2001 (7)

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Mujer, fecundidad y empleo en la Gran Vega de Sevilla: análisis demográfico desde la estadística de género GRÁFICO 14

MUJERES PARADAS POR GRUPOS DE EDAD GRAN VEGA 1997, 1998 y 1999

Fuente: SIMA (IEA) y elaboración personal

r en la sociedad. Se ha contado con ayudas de género tanto por parte de los distintos ayuntamientos, como de la Junta de Andalucía (dentro del Programa de Fomento de Empleo) e incluso ésta última junto con el Fondo Social Europeo y la Sociedad Comarcal La Aceña, S. L. ponen en marcha el proyecto NOW-VEN Aunque el programa tenía como territorio de actuación la comarca de la Vega-Alta sus resultados se hacen extensibles a toda la Gran Vega. Destinado en general a las mujeres que buscan su primer empleo, a aquellas que intentan la reentrada en el mercado laboral, con más de tres años de inactividad, y mujeres desempleadas con titulación media o superior, cuyo objetivo era propiciar una serie de iniciativas que permitieran a las mujeres adentrarse en el mundo laboral pudiendo acceder a cualificaciones y puestos de trabajo reservados hasta ahora a los hombres. Aún así, hay que seguir trabajando de manera que la igualdad entre sexos no sea un fin a conseguir sino una meta alcanzada.

NOTAS 1. Cuaderno Mujeres Europa. (1998). 2. IEA: Revisión del Padrón Municipal a 1-1-2000. Provincia de Sevilla. 3. A partir de aquí al referirnos a la tasa bruta de natalidad utilizaremos la abreviatura T.B.N. 4. Al referirnos a la tasa de actividad femenina utilizaremos la abreviatura T.A.F. 5. IEA (Instituto Andaluz Estadística) 6. Según el apéndice metodológico del Anuario: “No es posible elaborar una tasa de paro municipal referida a la población activa porque la Encuesta de Población Activa (INE), al ser una encuesta muestral, no se extiende a todos los municipios de España. Sin embargo, el nivel de paro registrado relacionado con la población de derecho puede ser un indicador comparativo del peso relativo de paro existente entre municipios. Las tasas de paro que se muestran a continuación han sido obtenidas por elaboración propia a partir del paro registrado del INEM”. Así pues, la fórmula empleada ha sido el cociente entre el paro registrado y la población total del colectivo a analizar. 7. El Anuario Económico de España 2001 utilizado para extraer los datos de porcentaje de paro es el que edita la Fundación La Caixa. En el mismo aparece un capítulo dedicado a datos municipales. 8. Aunque el programa tenía como territorio de actuación la comarca de la Vega-Alta sus resultados se hacen extensibles a toda la Gran Vega. Destinado en general a las mujeres que buscan su primer empleo, a aquellas que intentan la reentrada en el mercado laboral, con más de tres años de inactividad, y mujeres desempleadas con titulación media o superior.

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BiBibblioligrafí a a ografí - ALMOGUERA SALLENT, P. (1999): “Recursos demográficos de la Vega Alta de Sevilla: una perspectiva de futuro”. Revista de Estudios Locales, Lora del Río, n° 11, págs. 124-141. - ALMOGUERA SALLENT, P. (2001): “Población femenina: Empleo y fecundidad en Andalucía” en Boletín Económico de Andalucía. Consejería de Economía y Hacienda. Junta de Andalucía, págs. 77-86. - ANUARIO ECONÓMICO DE ESPAÑA 2001. Editado por la Fundación La Caixa. Barcelona. Edición electrónica: www.lacaixa.com/anuario/mu nicipios - CASTILLO GUERRERO, M. (1998): “La Vega Alta de Sevilla. Un intento de desarrollo sostenible de sus recursos endógenos”. Revista Espacio y Tiempo n° 11-12, págs. 89-108. - FORONDA ROBLES, C (1999): "Dinámica demográfica de la Gran Vega de Sevilla”. Revista de Estudios Locales, Lora del Río, n° 11, págs. 2229. - INSTITUTO DE ESTADÍSTICA DE ANDALUCÍA (IEA) (2000): Sistema DE Información Multiterritorial de Andalucía (SIMA 2000). Junta de Andalucía. Sevilla. Edición electrónica: www.iea.juntaandalucía.es - MARTÍN ROMERO, J. L. (1999): “La población de Lora del Río y su área de influencia a finales del siglo XX”. ”. Revista de Estudios Locales, Lora del Río, n° 11, págs. 30-35.

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Nuestro Bosque: Antonio Contreras González SEO/BIRDLIFE

N

uestro término acoge una pequeña superficie de pino piñonero. Se trata de un árbol de bello porte aparasolado que es capaz de medrar, como ninguna otra especie forestal, en los inestables terrenos arenosos. La dehesa de La Matallana alberga una pequeña masa forestal de este pino, principal productor de los apreciados piñones. Entre los árboles loreños, una de las especies de porte más peculiar es el pino piñonero (Pinus pinea). Su inconfundible porte aparasolado y redondo, con la copa globosa y casi aplastada en forma de seta, permite reconocerlo desde la lejanía. Y es que este árbol puede alcanzar 30 metros de altura y medir unos 30 metros de diámetro de copa. La denominación científica correcta actualmente es la de Pinus pinea L. “Pinus” llamaban los antiguos romanos a esta especie, por lo que posiblemente a él deben su nombre genérico todos los pinos.

el PINAR de piñonero de la

Los botánicos clasifican este pino en la división de las gimnospermas, clase coniferópsida, orden de las coniferales, familia pináceas y género Pinus. Dentro de este género pertenece al subgénero Diploxylon, y descendiendo por la escala, a la subsección Parapinaster del grupo Pinae. El pino piñonero se caracteriza por resistir inmejorablemente los vientos fuertes y constantes, especialmente los que infringen daños mecánicos a troncos y ramas. Se trata de una conífera xerófila y termófila, especialmente aclimatada a la sequedad y al calor veraniego intenso. Se encuentra sobre todo en terrenos silicios. Su óptimo ecológico parece situarse entre los 500 y 800 mm. de precipitación anual. Sufre de 2 a 6 meses secos según las distintas zonas; entendiendo por mes seco aquel en el que la precipitación en milímetros es menor del doble de la temperatura media en

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Matallana

grados. Nuestro pinar es una masa aclarada donde los árboles, por su carácter heliófilo, y también debido a la pobreza y sequedad del suelo, se encuentran espaciados, permitiendo crecer a numerosas herbáceas y leñosas frugales. Esta estructura abierta, tipo sabana, parece tener origen en un clima subtropical. Es la especie recomendada en suelos forestales de pendiente cuando la escasa fertilidad o el escaso volumen útil de suelo no permiten el adecuado crecimiento de especies superiores en la escala sucesional (encina, alcornoque y quejigo, principalmente). Las hojas se presentan en grupos de dos en dos y sección semicircular. Tienen una longitud de unos 10-12 cm. y un color verde claro intenso. Alcanzan el estado adulto a los 1520 años con 15-20 cm. de diámetro; aunque las floraciones abundantes no llegan más que a partir de los 30-40 con 25 cm. o más de diámetro.

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Nuestro bosque: el pinar de piñonero de La Matallana

r un crecimiento adecuado, llegando fácilmente al estancamiento de masa cuando la espesura como ocurre en algunas zonas de la Matallana, es excesiva y se mantiene largo tiempo y, sobre todo, en repoblaciones artificiales como la nuestra que parten de un material vegetal muy homogéneo en tamaño y cualidades genéticas. Exige por ello claras para mantener una vitalidad adecuada. La longevidad de los mejores árboles de esta especie se cifra normalÁrea de distribución mundial de Pinus Pinea L. Del mapa forestal de D. Luis Ceballos

Las flores masculinas y femeninas aparecen sobre el mismo árbol pero separadas. Las flores femeninas, con forma de piñita, aparecen entre marzo y en mayo, más tarde en cada árbol que las masculinas. Las piñas maduras son gruesas, las más gruesas de los pinos españoles, globosas -más o menos aovadas- y con la parte visible de sus escamas obtusa, es decir, no punzante como son el caso de otros pinos. Con color pardo, miden de 8-14 cm. de largo por 7-10 de diámetro. Los piñones del pino piñonero son gruesos y están recubiertos de una cubierta dura y

leñosa. Miden unos 15-20 mm. de largo y 7-9 de ancho, pesan en promedio 0,714 gramos cada uno, cabiendo unos 962 piñones en un litro (un litro pesa por tanto unos 687 gramos, y un kilo tiene unos 1.400 piñones). La diseminación se efectúa principalmente por gravedad. La corteza es al principio pardo rojiza, escamosa, luego se resquebraja en teselas grises; finalmente se forma una corteza gruesa, gris oscura, y con grandes espejuelos de color rojo-ladrillo. Es una corteza muy característica e inconfundible. Es una especie de luz, pues precisa de abundancia de ésta para mantener mente en unos 150-200 años; aunque se han citado ejemplares de hasta 400500 años, edades excepcionales muy lejos de la norma habitual. Como puede deducirse de lo que hemos dicho al hablar del clima y el suelo del pino piñonero, éste se acompaña en nuestra Matallana habitualmente de la vegetación mediterránea típica de climas más bien secos y calientes, y predominantemente de las especies propias de suelos ácidos, con escasa presencia de las calizas y con especial presencia de las de suelos arenosos. En este marco general puede comprenderse que entre los árboles que más deberían acompañar al piñonero en la Matallana fuera la encina.

Distribución en España de Pinus Pinea L.

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Nuestro bosque: el pinar de piñonero de La Matallana

la que los hace susceptibles de En sus aprovechamatorrales de miento, sobre degradación todo, con ganasobresalen los do menor. A lo propios de la más suelen encina, los del aprovecharse acebuche y los durante 6-8 medel alcornoses por año y que. con cargas totaEspecies les equivalentes destacables a una o, a lo más, entre los ardos ovejas por bustos resultan hectárea y año. la coscoja Pareja de Meloncillos (Herpestes icheneumon), especie muy frecuente en el pinar de La Matallana Tradicional(Quercus po enseñan que los árboles, cuando mente han sido reconocidos el daño coccifera), el lentisco (Pistacia lentiscrecen aislados, desarrollan sus copas que a los pinos jóvenes causa la cabra, cus) y el palmito (Chamaerops humimás ampliamente que cuando crecen con su afición al consumo de materialis). en masas boscosas y compitiendo los les leñosos y su capacidad para levanEntre los matorrales merece destaunos con los otros. tarse y morder a cierta altura. Por su carse algunas plantas como la retama, parte, nunca se ha discutido que el Un árbol solitario desarrolla una los cantuesos, el romero y algunas monte de piñonero es tempranamente amplia copa, la más ancha que puede, jaras y otras cistáceas. pastorable con ovino, e incluso se ha y puede hasta que alcanza una cierta Debemos recordar aquí el carácter defendido la conveniencia de que sea relación con el diámetro de su tronco. colonizador de nuestro pino piñonero recorrido por el ganado de cerda que, Muchas veces especulamos con que es especie amante del sol y que con sus hozaduras, prepara mejor la el número de árboles que debe haber huye del exceso de competencia vegerminación de los piñones. en una hectárea de monte. Debemos getal. En este sentido, se supedita a En cuanto a las plagas que afectan recordar ante esta cuestión que lo las especies arbóreas frondosas con a nuestro pinar, la más importante es importante es conocer hasta qué punto las que convive y que habitualmente la producida por la procesionaria del compiten o no entre sí los diferentes tienden a desplazarse cuando los suepino (Thaumetopoea pityocampa). Las pies, y hasta qué punto protegen adelos reúnen condiciones adecuadas para orugas, que sufren cuatro mudas, forcuadamente o no el suelo. ellas. También suele el piñonero comman los conocidos bolsones blancos La espesura ideal de nuestro pinar petir con éxito en climas secos, pues de los pinos; producen además de debe lograrse tras las adecuadas claresultan inadecuados para las frondodefoliaciones, a veces muy intensas ras, que se realizarán o se deberían sas. que dañan el crecimiento y vitalidad realizar con las siguientes condicioLa selvicultura y la pura observadel árbol, las molestas escoceduras nes: típicas de las zonas atacadas que tanto Alcornoque v deben dejarse siempre para el Quercus suber futuro los mejores árboles, los dominantes y de amplia copa, y entre ellos Encina los mejores productores de fruto. Quercus ilex v no debe cortarse de una vez más de 1/3 de área basimétrica inicialmente presente (el área basimétrica es la suma de las áreas de las secciones de los troncos a 1,30 m. del suelo) cortando solo lo árboles menores. En nuestro pinar tenemos los pastos típicos de los climas continentales, es decir, anuales y con una corta talla .

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Nuestro bosque: el pinar de piñonero de La Matallana

Gineta

to dificultan la estancia del pinar. Durante la reproducción es posible capturar a los machos mediante trampas de atracción sexual, cebadas con feromonas femeninas sintéticas. De esta manera, las hembras quedan sin cubrir, a la vez que, según el número de machos atrapados, se conoce la evolución de la población. Las trampas se colocan en los claros y bordes del monte pues las mariposas escogen los sitios mas iluminados. Por otra parte, la plaga ha tenido siempre limitantes en el medio natural que han actuado siempre para reducir los ataques. Una fauna bien conservada es una buena forma de combatirla. Entre la fauna se destacan sobre todo los herrerillos y carboneros. Además abubillas, cucos, cuervos, etc. El lirón careto ataca a las crisálidas durante

Lirón Careto

te su enterramiento. Los murciélagos atrapan las mariposas en vuelo, y las hormigas rojas son unos eficaces depredadores. Las avispas atacan también a las mariposas y orugas. Las cigarras por su parte atacan las puestas de huevo. Existiendo en la Matallana pinos piñoneros, y rodales de éstos dispersos por todas partes, casi todas las especies de la fauna se podrían dar cita aquí, pero vamos a citar sólo las que normalmente se ven o las que, al tener problemas de conservación, encuentran en nuestro pino piñonero un refugio ideal para su supervivencia. Nuestros pinos por lo sólido y abierto de su arboleda suelen ser buenos lugares para la nidificación de gran cantidad de aves y en particular de pequeñas rapaces. Una rapaz que habita en el pinar: el águila culebrera (Circaetus gallicus) es bastante común, así como el gavilán (Accipiter nisus), ratonero (Buteo buteo), águila calzada (Hieraetus pennatus), cernícalo vulgar (Falco tinnunculus); así como las rapaces nocturnas: mochuelo (Athene noctua), autillo (Otus scops), búho real (Bubo bubo); contribuyendo éstas últimas con su alimentación – a base de roedores e insectos- a mantener el equilibrio biológico en el monte. Nuestro pinar es muy rico en pequeña aves insectívoras sobre cuya conservación tanto y tan justificadamente se ha luchado desde todos los sectores implicados y a las que se les ayuda con la instalación de cajas de nidos. Citaremos algunas como: el agateador común (Certhia brachidactila), pico picapinos (Dendrocopos major), torcecuello (Jyns torquilla), carbonero común (Parus major), oropéndola (Oriolus oriolus). La grajilla (Corvus monedula) y el rabilargo (Cyanopica cyanus) también son abundantes. De los mamíferos predadores abundan el zorro (Vulpes vulpes), la gineta (Genetta genetta), la comadreja (Mustela nivalis), el gato montés (Fe-

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Lentisco pistacia lentiscus

Felix silvestris) es más raro. Entre los reptiles es frecuente encontrarnos con el lagarto ocelado (Lacerta lepida) y la lagartija (Lacerta agilis) que lo mismo que la salamanquesa (Gecko mauritanicus) suelen alimentarse de insectos. También podemos ver las culebras (Coluber scalaris y Coluber aesculapii) que se alimentan de roedores , por lo que son muy beneficiosas. Entre los anfibios, el sapo (Bufo bufo) es el más frecuente de encontrar y sobre todo de escuchar durante la noche. Existen muchas clases de insectos, algunos al atacar a las plagas del pino, son beneficiosos e incluso se pueden llegar a usar en la lucha biológica contra ellas. Los conocidos “icneumónidos” y las hormigas rojas son los más conocidos. Tengo que decir que la fauna puede

Jara pringosa Cistus ladanifer

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Nuestro bosque: el pinar de piñonero de La Matallana

Bibliografía Bibliografía

-MONTOYA, J. M.: El pino piñonero. Ed. Mundi-prensa. 1989. -ORIA, JUAN A.: Bosques españoles: Pinar de piñonero. Rev. Biológicas. 1988. -CARDELUS, BORJA: Enciclopedia de la naturaleza española. Editorial Debate. Madrid.1987. -IBÁÑEZ, M.; SANMILLÁN, M. D.; ROMERO, A.; Fauna ibérica. Editorial Kriselv. San Sebastián. 1988. de llegar a ser además fuente de ingresos económicos para el monte a través de la potenciación de los usos estéticos, educativos y culturales de la zona forestal. Para terminar quisiera suponer, pese a todo, que el futuro de nuestra Matallana está asegurado. Nuestro pinar, que ya es parte de nuestra historia y que lleva recorrido mucho tiempo con nosotros, no debería sufrir ningún atentado ecológico por parte de los loreños. Después de haber perdido en Lora extensas zonas arboladas, todavía nos queda “sana y salva” la Matallana, uno de los últimos reductos naturales que permanece con vida. Conservar la Matallana, compatibilizando los usos agrícolas y ganaderos y el desarrollo socioeconómico con la preservación del entorno y todas las formas de vida, paisaje y relieve que esta zona de Lora alberga, debería constituir un reto muy serio para los entes locales y andaluces. Pero no olvidemos que la importancia de la Matallana transciende más allá de las fronteras locales y provinciales y la Junta de Andalucía tiene que participar en el éxito de conseguir el objetivo deseado. La belleza de la Matallana aguarda todavía un compromiso formal y definitivo que, sin olvidar el futuro económico de la zona, adopte las urgentes medidas de protección que requiere este interesante medio natural.

-Árboles autóctonos andaluces. Junta de Andalucía. Sevilla.1988.

Bibliografía Bibliografía Recomendada Recomendada - CEBALLOS P. y J. RUIZ DE LA TORRE: Árboles y arbustos de la España peninsular. Edita: IFIE-ETSI de Montes. Madrid, 1971. - FRANCA et al.: Bibliografía sobre o pinheiro manso. Sociedad Portuguesa de Ciencias Forestales (ciclostil). 1988. - MONTERO, G. Y J. A. GÓMEZ: Notas sobre el Pinus pinea en España (ciclostil). 1988. - PITA, A.: Crecimiento y producción de las masas forestales españolas. Edita: IFIE. Madrid, 1966. - Tablas de cubicación por diámetros normales y alturas totales. Edita: IFIE. Madrid, 1967. - VARIOS AUTORES: Plagas de insectos en las masas forestales españolas. Edita: Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid, 1981.

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Revista de Estudios Locales, Lora del Río, nº 12


Revista 12 de Estudios Locales 2002  

Número 12 de la Revista de Estudios Locales de Lora del Río, Sevilla (España) del año 2002

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