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CHICAGO, ILLINOIS, MARZO 2010

NÚMERO 73

La mujer en el 2010

Plástica y poesía: Taller de contratiempo

ENTREVISTA A ADOLFO CASTAÑÓN


número 73

MARZO 2010

Directiva Gerardo Cárdenas, Gregory X. Gorman, Jochy Herrera, Félix Masud-Piloto, Moira Pujols, Rod Slemmons, Helen Valdez

Directora ejecutiva Moira Pujols

Director editorial Gerardo Cárdenas

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Consejo editorial Gerardo Cárdenas, Raúl Dorantes, Eduardo Estala Rojas, Rafael Franco, Jorge García, Jorge Hernández, Catalina María Johnson, Esmeralda Morales-Guerrero, Ana Rechtman, Febronio Zatarain

Directora de arte Esmeralda Morales-Guerrero

Diseño gráfico Erin Beckman, Esmeralda Morales-Guerrero

Fotografía Santiago Weksler

Correctores de estilo Jorge García y Laura Pujols

Portada

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Editorial

Esperanza Gama Detalle de la obra Stigma 2

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Más allá de las fronteras de género, Tania Unzueta Carrasco

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La mujer en la música, Sandra Treviño

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“¿Y por qué preguntas eso?” Sexismo y racismo en la mala educación de las

jóvenes latinas, Lorena García

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Mujer y violencia, Stephanie Manriquez

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Mujeres y género en América Latina. Entrevista con Marisa Belausteguigoitia,

Julika Lena Schmiz

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Plástica y literatura

Las opiniones expresadas por los escritores que colaboran en contratiempo no son necesariamente las de la revista, o de la entidad que la publica, contratiempo nfp, una entidad 501 (c)3 sin fines de lucro. ©

contratiempo nfp

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miradacómplice Para obtener más información sobre las distintas secciones de la revista publicidad o suscripciones, escríbanos a: info@revistacontratiempo.com o visite nuestros sitio web: www.revistacontratiempo.com www.contratiemponfp.org Para envío de colaboraciones: Gerardo Cárdenas directoreditorial@revistacontratiempo.com Raúl Dorantes tiempoextra@revistacontratiempo.com

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Orgullo en papel. La creación de dos mundos, Esmeralda Morales

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Verde embeleso de mujer y libertad: Concierto “Vision and belief” en el Art

Institute, Catalina María Johnson

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El espejo vacío: Poesía de mujeres del siglo XIX en México, Elizabeth Narváez Luna

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Naufragios, seducciones…comentarios, Jorge Luis García De la Fe

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Cuestionario Proust al escritor Adolfo Castañón, Eduardo Estala Rojas

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Adiós a Luis Leal (1907-2010), luminaria mexicana, chicana, latina del siglo XX,

Víctor Fuentes

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Yo conocí a Tomás Eloy Martínez, Fernando Olszanski

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El terremoto de Chile, Laura García

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Deseado, Jochy Herrera

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Puerta, umbral, mujer, Gerardo Cárdenas

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contrafoto, Benjamín Anaya


Editorial

A lo largo de nuestras vidas todo paso que demos, será marcado por el cuerpo en el que nacimos. El género que nos marca ese cuerpo incidirá de manera decisiva en una larga lista de normas definidas e impuestas por nuestra sociedad y cultura. Haber nacido en cuerpo de mujer, desde el principio de nuestras vidas - se ha documentado que en el hospital, horas después de haber nacido, a los varones recién nacidos se les deja llorar, a las hembras, se les consuela de inmediato - será un factor que se considerará en cuanto a lo recomendado y lo permitido en relación a vestimenta, educación, comportamiento, manera de relacionarse con el cuerpo propio, forma y protocolo de sostener relaciones amistosas y sexuales; lo que se esperará de nosotros y lo que se nos exigirá; y a final de cuentas, lo que se considerará normal o anormal en cuanto a lo que decidamos en relación a todo lo anterior. En este el mes de la mujer, mes en el que a partir de 1975, por directiva de las Naciones Unidas, también se celebra en su octavo día, el Día Internacional de la Mujer, contratiempo pone a la mujer al frente y al centro, en todos sentidos. El presente ejemplar de marzo del 2010 marca un hito en la historia de la Revista contratiempo: por primera vez, todos los textos de su dossier fueron escritos por mujeres, y dos artistas, Adriana Baltazar y Esperanza Gama, aportan sus visiones artísticas de feminidad para ilustrar los textos. La periodista radiofónica Tania Unzueta, a través de una serie de entrevistas, nos permite concebir que las divisiones que la sociedad normalmente marca para cada género puedan ser demasiado rígidas, y que sea el género un concepto más bien fluido, intuido en el cuerpo por cada persona en su imaginación, gustos y placeres a través de su historia y sus experiencias. Más en ese viaje hacia quienes realmente somos, frecuentemente lucharemos contra el DON´T BE SHY, DON´T BE ARROGANT, 2005 TÉCNICA MIXTA. ADRIANA BALTAZAR NÚMERO 73

propio sistema educativo, como nos lo indica el resumen de una investigación extensa de la catedrática Lorena García de la Universidad de Illinois, la cual ofrece amplia evidencia que los sistemas escolares en su (mala) educación sexual van formando percepciones de lo que es una actitud correcta y lo que no la es en los jóvenes estudiantes, siempre dentro de una heternormatividad dictatorial –en otras palabras, una heterosexualidad como norma obligatoria– y a la par, incentiva actitudes nocivas en pro de lo que la sociedad considera “normal”. La lucha por trascender las fronteras impuestas por género no termina en la adolescencia, ni se limita a las escuelas: la escritora y productora Sandra Treviño nos corre el telón del mundo de la farándula latina, y vemos actitudes ante y detrás del escenario, donde la situación de las mujeres ha mejorado, pero no lo suficiente, y las mujeres tienen que armarse de valentía para aventurar sus visión artística musical. La escritora y productora radial Stephanie Manríquez, nos muestra lo que les sucede a mujeres simple y sencillamente por ser mujeres: violencia frecuentemente ocultada y hasta respaldada por una sociedad que se vuelve cómplice de la violencia. Finalmente, Marisa Belausteguigoitia, Directora del Programa de Género de la UNAM, en una entrevista del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Libre de Berlin, ofrece una serie de reflexiones sobre lo que están logrando movimientos artísticos y académicos de chicanas y feministas, que desde los Estados Unidos hacia México, le hallan nuevo y productivo sentido a los íconos clásicos de la Malinche y de la Virgen de la Guadalupe, retomando el poder de la mujer latinoamericana desde los Estados Unidos. Ser mujer, desde el punto de vista de mujeres. Con miras a que abramos el abanico de posibilidades para todos, ya que la libertad que se le otorgue a la mujer, será compartida por ende con todo ser humano; conmemoremos entonces, el Día de la Mujer afirmando el lema del 2010: Igualdad de derechos. Igualdad de oportunidades. Progreso para todos.


Más allá de las

fronteras de género

“S

Tania Unzueta Carrasco

er mujer significa estar segura de mi misma, hermosa, fuerte. Para mi es también querer tener hijos y querer ser madre... desde que tenía 7 u 8 años comencé a pensar sobre mi misma como mujer; bueno, niña...que la persona reflejada en el espejo era mujer. Porque a los 7 años ¿qué más puedes pensar? Es solo un sentimiento intangible”.

FOTOS: EMMANU

EL GARCÍA

PRIDE PARADE PICNIC DE LA COMUNIDAD GLBT LATINA.

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Ser mujer Estos sentimientos los expresa Prerna, quien optó por no revelar su apellido; es una mujer transgénero. Es decir, una persona a quien se le asignó al nacer el género masculino, según su fisiología, pero cuya mente, corazón e identidad son de mujer. A los 28 años se encuentra en proceso de cumplir los requerimientos médicos para que se le apruebe el uso de hormonas que permitan que su identidad de género y su físico concuerden. De acuerdo con los estándares médicos en este país, una persona que quiera tener acceso a cirugía y hormonas, debe ser primero diagnosticada con “trastorno de identidad de género”. Esta es una “condición” reconocida por la Asociación Americana Psiquiátrica la cual indica la necesidad psicológica de una transición física de género. Cualquier persona transgénero que quiera cambiar legalmente su nombre, acta de nacimiento, y documentos tiene que pasar por este proceso, que incluye una evaluación psicológica. “Recientemente mi terapeuta escribió en sus notas: Hoy ella viste lentes, ropa, y bufanda apropiados para su género. ¿Cómo es que un terapeuta está autorizado para determinar lo que es o no apropiado?”, exclamó. Prerna explica que la industria médica responde a esa pregunta a partir de la feminidad de la persona. Ser “femenina” es diferente a ser mujer. La feminidad se refiere a la manera en que se manifiestan características personales, pero no tiene que ver con la identidad de género o con el sexo. El sexo se refiere a la biología de una persona. Y el género a la presentación social que asociamos con hombres y mujeres. Prerna vive constantemente con el cuestionamiento de otros en cuanto a su identidad como mujer: “Vivo todos los días tratando de probarle al mundo que soy mujer”.

Mujer de botas y carritos “Desde que era pequeña me han gustado los carritos, los pantalones de mezclilla. Odio los moños, las florecitas, o sea todo lo que mi mamá quería que me pusiera cuando era chiquita”, cuenta Mariana García, de 23 años, precisamente un ejemplo de “masculinidad”: Viste pelo corto, y botas y chamarra encontradas en la “sección de hombres” de las tiendas. Afirma que nunca ha tenido duda de estar orgullosa de ser mujer, de identificarse con las experiencias de su madre, y de otras mujeres en la sociedad. Mariana es una mujer cisgénero, un término que se utiliza recientemente para describir personas cuyo físico y mente concuerdan: Al nacer se les asignó el género de mujer, por ejemplo, y así se han sentido toda su vida. Es como se categorizaría la mayor parte de la población que no es transgénero, y lo que considera “normal” la sociedad. Sin embargo, incluso en las mujeres cisgénero, la cultura y la sociedad definen a través de reglas no explícitas lo que se considera la manera “normal” de expresar la feminidad de una mujer. Mariana relata que su madre le preguntó una vez: ‘¿mi’ja, eres lesbiana?’ ya que percibía como muchos en la sociedad latina que si su apariencia y vestimento era masculino, querría ser hombre y le tendrían que gustar las mujeres. Aparte de sus padres, para Mariana han sido las instituciones escolares las que insistieron en que debería de aparentar ser más femenina. “Cuando estaba en quinto año, se empezaron a burlar de mí un grupo de niños, y nos peleamos. Pero resultó que la directora de la escuela simplemente me dijo que se burlaban de mí por la forma en que vestía, y que sería tan simple acoplarme al uniforme escolar, y actuar como señorita. Que así ya no se burlarían de mi”, recuenta García. Lesbiana, encantada de su feminidad “Yo sabía que era lesbiana desde que tenía 6 años. Mi primera tarjeta de San Valentín, se la hice a Renata, compañera de primer grado”, dice Amalia Santiago, quien se identifica plenamente como mujer. “Soy la mujer más femenina entre mi grupo de amigas. Admito orgullosamente que me encanta todo lo que es de niña”, agrega la joven de 22 años, vestida completamente de rosa, con aretes, y cabello recientemente pintado. Orgullosamente, estereotípicamente, femenina. Considera que es importante indicar la feminidad para identificarse como mujer, y no sale sin maquillaje porque sin él siente que no está lista para enfrentar al mundo. Santiago vive en una comunidad de mujeres lesbianas y bisexuales. Dice que es

un espacio donde hay tanto mujeres “masculinas” como “femeninas” y las que caben entre estas dos categorías. Cuando comenzó a salir con mujeres, escogía pareja que era de aspecto masculino. “Mi mamá decía que parecían hombres incluso, y hasta me preguntó que si andaba con mujeres que parecían hombres, por qué no nada más juntarme con un hombre verdadero”, dice con ironía. “Pero después comencé a expandir mis horizontes, y me di cuenta que todas somos iguales”. Traición del cuerpo “Yo dejé de identificarme como mujer a los 29 años. Ahora me identifico como hombre, hombre transgénero”, declara Mario Fonseca, quien ha vivido como hombre por los últimos 10 años. Cuando se identificaba como mujer, indica que se sentía atrapado “en un cuerpo que no era mío. No tenía nada que ver con mi ropa o maquillaje, pero sentía que mi cuerpo de alguna manera me había traicionado”. La transición a hombre en relación a lo que sucedió con sus amigas fue bastante difícil, comenta Fonseca: “Muchas me dejaron de hablar, algunas sintieron que estaba traicionando a las mujeres. Pero eventualmente entendieron que no se trataba de ‘las mujeres’, se trata de mí, y de cómo me siento cómodo con mi mente y cuerpo”. El proceso de terapia y medicamentos le tomó mucho tiempo y malas experiencias. Cuando supo que quería hacer esta transición, no tenía dinero ni seguro medico, y su único recurso fue comprar hormonas en el mercado negro, experiencia común para hombres y mujeres transgénero de bajos recursos. Es un proceso peligroso porque no hay forma de regular las dosis. Un universo de estrellas Las experiencias de estas mujeres y hombres reflejan limitaciones sobre la identidad de género impartidas por la sociedad, la industria médica, la economía e incluso el gobierno. ¿Pero qué pasaría en un mundo ideal? Le dejamos las últimas palabras a Prerna: “Se trata de tener libertad de expresar quién eres, de presentar una reflexión de lo que sientes por dentro. En un mundo ideal la gente se podría presentar e identificar de la manera que quiera sin enfrentar discriminación. Tendrían acceso total a cuidados médicos, y el derecho de participar en las decisiones que les afectan. El género es un universo, y somos todos estrellas dentro de éste”. Tania Unzueta es periodista radiofónica y sub-gerente de WRTE FM, Radio Arte

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TODAS LAS FOTOS CORTESÍA DE JOSE CALVO

AMYLULITA DE NACOTHEQUE

SANDRA TREVIÑO ENTREVISTANDO MÚSICOS LOCALES

ARTIC FOX

La mujer en la música Sandra Treviño

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ace menos de una década era muy poco común ver a una mujer al frente de una banda, tocando o negociando dentro de la escena musical latina. Hoy, con los avances tecnológicos que permiten a cualquiera tomar ventaja de oportunidades de promoción y más, es más frecuente ver a más mujeres expresándose sobre un escenario e involucradas en los negocios que existen detrás de la música. Sin embargo, persiste un desequilibrio, que las siguientes entrevistas reflejan. Estas entrevistas se llevaron a cabo con mujeres que se destacan por su trabajo musical dentro del género de música latina alternativa. Además, se condujeron entrevistas anónimas con músicos y organizadores, del sexo masculino, que han tenido la oportunidad de compartir su trabajo con mujeres dentro de este ambiente. Ambos expresaron la necesidad de ver a más mujeres participando en este negocio y coincidieron en que, a pesar de avances en otras áreas, la industria sigue siendo dominada por hombres. Sara Valenzuela De pequeña, la cantante y compositora Sara Valenzuela tuvo la oportunidad de subirse a un escenario cuando participó en el drama musical Jesucristo Superestrella. Recuerda que cuando comenzó a cantar dentro del circuito de rock en Guadalajara, con un grupo llamado Mala Vida, a principios de los 90, no era común ver a mujeres tocando. “En el Distrito Federal si había muchas más chavas, Kenny por supuesto, Rita Guerrero, Cecilia Toussaint y otras. Pero a nivel local era realmente raro. Ahora hay muchas más mujeres en la escena del rock tapatío, tocando o detrás de los proyectos como managers”. En cuanto a trabajar con hombres, dice: “Me ha tocado crecer con una generación de músicos que desde fines de los 80 se mantiene activa y ha sido muy interesante ver el proceso personal de cada uno y creo que con el paso de los años. Si alguna vez existieron envidias o falta de cooperación, ahora que tenemos una visión mucho más madura de la música, y que nos concentramos más en hacer las cosas porque nos gustan y no porque vayan a tener una repercusión mediática, las música fluye mucho mejor”. Actualmente Sara forma parte de un proyecto con Gilberto Cervantes (ex trompetista de La Dosis y ahora de Troker y quien tiene su propia orquesta de jazz, llamada Tónica Ciclo Internacional de Jazz (www.tonicagdl.com). Con ésta haran el Segundo Seminario Internacional De Jazz Tónica en agosto en Guadalajara. Además, tiene un programa de jazz, ‘Sólo Jazz’ en Radio Universidad de Guadalajara (www.radio. udg.mx), y está grabando su nuevo disco bajo la producción de Gerry Rosado (Intolerancia). Ali Gua Gua Por su parte, Ali Gardoki, alias Ali Gua Gua, forma parte de varios proyectos musicales incluyendo Las Ultrasónicas (México), y Kumbia Queers y She Devils (Argentina), además NÚMERO 73

de sus proyectos de solista conocidos como Afrodyke y DJ Guaguis. Ali realizó un ‘rockumental’ sobre su grupo, durante su comienzo con Las Ultrasónicas titulado ‘Todos Están Muriendo Aquí’ (2001-My House Producciones). El documental ofrece un panorámica de lo que significa estar dentro de un grupo con otras mujeres, el reto de promover el grupo y conseguir eventos, y en especial ganarse el respeto del público. Ali explicó que “en México, al principio con las Ultrasónicas, fue plantarnos muy bien en el escenario, porque si no te comían a gritos y a burlas, que es un poco lo que les pasa a las mujeres si sobre todo abren o soportan un acto. Así que tienes que salir con todo, no hay cabida a la duda porque al menos en México DF, el publico es duro”. A pesar de esto, Ali admite que estar sobre el escenario ha sido “mi mejor experiencia, es cuando después de comprar tu guitarra, tu ampli, tus cuerdas y pedales y después de mucha oficina y ensayo, por fin tienes treinta minutos de gloria. Es simplemente cerrar los ojos y sumergirme en las canciones”. Sin embargo, detrás del escenario la experiencia ha sido diferente para ambas y aquí es donde se nota, en parte, ese desequilibrio. Anónimo 1 (uno de los músicos del sexo masculino entrevistados), menciona que por no haber tanta mujer negociando en la industria, se les tiende a pagar más a las mujeres porque “el machismo no permite que un hombre le quede mal a una mujer. Aunque mi generación acepta que las mujeres trabajen en esta industria, continua una actitud machista aunque ya no tan prominente”. Se necesitan más mujeres Christina Elizabeth Rodríguez, escritora para Café Magazine y manager de la banda Red Serpent, piensa que debe haber más mujeres listas para entrar y trabajar dentro de la escena. “Hay pocas veces que veo una mujer con la habilidad de mantenerse dentro de este circulo de hombres. Siento que como mujer, nosotras entendemos más lo que necesitan hacer las bandas, y tratamos de asegurarlos en esa meta. Por eso, el saber de organización y dirección, las mujeres ayudan mucho en la escena de música. Eso se tiene que entender”. “Los puestos de poder como en todos los demás medios (políticos, artísticos o empresariales) están copados por hombres. Así que la realidad de ser mujer no es solo musical, sino hay toda un rollo cultural atrás que se vive día a día”, agrega Ali. Anónimo 2 piensa que es una tragedia que no hayan más mujeres no solamente sobre el escenario, sino también detrás, negociando. “He conocido a pocas mujeres dentro de este negocio pero esas pocas son talentosas y se dan a respetar. Lo más importante es ser profesional si trabajan detrás del escenario y dar lo mejor de sí al estar sobre un escenario. Si como hombre se me hace difícil solo me puedo imaginar como es para una mujer. Te aseguro que dentro de la escena independiente de música alternativa siempre se le va dar apoyo a la mujer simplemente porque tuvo el valor de subirse a un escenario y compartir algo tan importante como música con nosotros.”

Ventajas y desventajas Sara estima que hombres y mujeres tienen las mismas oportunidades de triunfo en el mundo de la música. “Personalmente creo que algunos de los proyectos más propositivos de los últimos años han sido iniciativa de mujeres, así que creo que el sexo femenino se ha desarrollado bastante bien en el ámbito musical en México. Creo que todo es una cuestión de honestidad, el músico, hombre o mujer, que realmente cree en lo que hace va a encontrar la manera de salir a flote, y eso para mí no tiene nada que ver con obtener éxito comercial. Justo en esta época en la que la industria disquera va de picada los músicos no necesitan ya de una gran infraestructura para ir encontrando su propio público y la situación los orilla a ser mucho más creativos a la hora de difundir su trabajo”. ¿Se le dará demasiada importancia a este tema, el de ser mujer en este medio o le falta un más atención? Ali dice: “Creo que en general se le da poca importancia a la música en México, independientemente de si es realizada por hombres o mujeres. Hay pocos espacios adecuados para tocar y hay pocas escuelas de música que valgan la pena. El apoyo por parte de las instituciones gubernamentales para el desarrollo de una escena musical en el rock y el jazz en México es prácticamente nulo y carece de continuidad. Desafortunadamente suelen cortarse de tajo los proyectos que van funcionando cuando hay cambios dentro del gobierno”. Sandra Treviño es escritora de Chicago, y fundadora de enchúfate.com

MARIALEN MAGANA DE LOS PECADOS DE MARIA

contratiempo

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“¿Y por qué preguntas eso?”

Sexismo y racismo en la mala educación de las jóvenes latinas Lorena García

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l presente artículo se basa en un estudio de mayor envergadura realizado en Chicago entre septiembre de 2002 y noviembre de 2004 sobre la formación de la identidad sexual entre jóvenes latinas. El estudio abarcó entrevistas exhaustivas con jovencitas latinas (y un subgrupo de las madres), trabajo de campo etnográfico y análisis del contenido. Son contados los académicos que han analizado la manera en la que la integración de la heteronormatividad (la heterosexualidad enseñada como normalidad), el sexismo y el racismo en la didáctica sexual van moldeando las experiencias personales del alumno de manera diferencial. En el presente artículo tomaré como punto de partida las vivencias de las jóvenes latinas para explorar la interrelación que existe entre la heteronormatividad, el sexismo y el racismo en la elaboración del plan de estudios así como en el proceso enseñanza-aprendizaje sobre el sexo y la sexualidad en el salón de clase. Aunque supuestamente la educación sexual tiene por objeto reducir los riegos entre la juventud, según mis conclusiones ésta constituye a la vez una amenaza para las jóvenes latinas por su tendencia a heterosexualizar el currículo, teñido de estereotipos genéricos y raciales, pudiendo ser perjudicial a un colectivo que de por sí ya enfrenta múltiples desigualdades. Por las entrevistas con las encuestadas, se deduce que la heteronormatividad es un elemento principal, tanto en el contenido como en la presentación, de los currículos para la enseñanza de la educación sexual. Según las descripciones de las chicas, la instrucción se basó en las normas heterosexuales y heterosexualidad, siendo esta última generalmente definida en términos de masculinidad y femineidad. En otras palabras, ambos conceptos fueron presentados desde el régimen heterosexual, estando la femineidad íntimamente ligada a la clásica dicotomía de chica buena-chica mala. No obstante, la institucionalización de la heterosexualidad mediante el vehículo de la educación sexual, implica también la incorporación de estereotipos sexuales racializados en la elaboración de lecciones específicas para las jóvenes latinas respecto a la manera en la que ellas deberían responder a la educación sexual en el aula y la información que sería más pertinente para ellas. Lecciones sobre el abordaje de la educación sexual en el aula Al describir la interacción con profesores y educadores sexuales, varias de las encuestadas indicaron instancias en que los alumnos fueron reprendidos por sus intervenciones durante las clases de educación sexual. Las chicas mencionaron que los profesores a menudo regañaban o llamaban la atención a los chicos por no comportarse en las clases, ya sea por “portarse como tontos”, “no tomar las cosas en serio” o por “hablar tonterías”. Por otro lado, se reprendió a las chicas por participar más activamente y mostrar interés durante las clases. En otras palabras, para las chicas existía la posibilidad de estar “demasiado interesadas” en aprender cosas de sexo. La experiencia de Minerva, de 17 años, ratifica lo dicho: Levanté la mano y le pregunté [a la educadora sexual], “¿Es cierto que si tomas la pastilla del

día siguiente no puedes quedar embarazada?”, o algo por el estilo. La cosa es que cuando me iba contestar, la señora Phyllis [su maestra de octavo grado] empezó con que, “¿Y por qué preguntas eso Minerva? No tienes por qué preocuparte si te portas bien, bueno…..ya se pasó la hora”. Según las jóvenes, esta situación contradictoria creó mayor confusión en cuanto a cómo aplicar la información presentada, como lo dijo Inéz de 16 años: “No entiendo nada, primero te dicen que debes protegerte, y después salen con que, ‘De verdad no tienes de qué preocuparte, a menos que seas una resbalosa”. Vale mencionar, que todas las encuestadas indicaron que ni los profesores ni educadores sexuales advirtieron a los chicos sobre la relación que hay entre el respeto y su comportamiento sexual. Tales mensajes con connotación de género no sólo les dice implícitamente a las chicas que las clases de educación sexual no son en realidad para ellas sino que también hay límites en cuanto a la instrucción que pueden recibir dado que la información solicitada debe reflejar pudor sexual. Lecciones sobre la “cultura latina” y la prevención del embarazo Otro tema que salió a relucir entre las participantes fue el énfasis dado al tema de la prevención de embarazos en sus clases de educación sexual. A pesar de las advertencias de profesores y educadores sexuales en cuanto a no ser “como esas chicas”, las respuestas de las participantes sugieren que se sienten catalogadas como un tipo particular de chica:

la adolescente latina siempre corre mayor riesgo de quedar embarazada. Miriam, de 16 años, relató tal experiencia con su educadora sexual en el séptimo grado: “[Ella] comenzó a hablar de la cultura latina y que por ser machista, los chicos siempre van a querer controlarnos y decirnos cuántos bebés vamos a tener, y que se creían muy machos para usar condones”. Experiencias como la de Miriam reflejan cómo los parámetros heterosexuales de la femineidad son ratificados a través de clases de educación sexual con matices de sexo-género/ raza-etnia específicos, tales como lecciones que presentan a los chicos latinos como manipuladores en lo sexual e ignorantes en cuanto al uso de condones, mientras que a las chicas se les inculca que su deber principal como jóvenes solteras es adquirir las destrezas necesarias para cumplir fielmente su papel de guardianas de su pureza. Cómo aprender a disimular el deseo homosexual Me concentraré ahora en aquellas participantes que se identificaron como lesbianas y sus experiencias de educación sexual. Aunque todas indicaron no haberse identificado como lesbianas mientras estaban en el curso intermedio, admitieron, sin embargo, que fue durante esos años que ganaron conciencia de esa identidad sexual emergente. Describieron a menudo tener sentimientos encontrados sobre la atracción que sentían por otras chicas en la escuela intermedia. Las participantes que se identificaron como lesbianas, expresaron que para ellas la educación sexual impartida en sus escuelas no les ofreció el ambiente propicio para explorar tales sentimientos ni para disipar sus dudas al respecto. Linda, de 17 años, fue la única jovencita identificada como lesbiana que indicó haberse atrevido a hacer una pregunta (aunque anónimamente) mientras estaba en la escuela intermedia, describiendo la reacción de la profesora: “Ella nos pidió que escribiéramos las preguntas en un papel, que ella después iba a escoger algunas para dárselas a la instructora de educación sexual que iba a venir a la clase el día siguiente. Comenzó a gritar, “¿Quién preguntó esto? ¿Quién preguntó acerca de libros para adolescentes lesbianas?” ¡Mierda, esa fui yo, pero no iba a decir nada! Se encabronó más y dijo, “No sé quién escribió esto, pero espero que no haya sido ninguna de ustedes, porque deberían comportarse mejor y no ser tan inmaduras”. La identidad étnica-racial de las participantes como chicas latinas fue considerada la característica de mayor importancia en cuanto al desarrollo del currículo de la educación sexual que recibieron. Las encuestadas que se identificaron como lesbianas indicaron que se ignoró cualquier alusión respecto a identidades, prácticas y deseos homosexuales, lo que ratificó a la heterosexualidad como la norma y la suposición que la única identidad válida para los estudiantes latinos era una identidad étnica/racial profundamente arraigada en la heterosexualidad. (Resumen del artículo publicado en GENDER & SOCIETY, agosto 2009) Lorena García, Ph.D., es catedrática de sociología de la Universidad de Illinois en Chicago. Traducción de Luisa Oblitas-Feuerstein.

CORSET, DE ESPERANZA GAMA

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LOS MÁGICOS, DE ESPERANZA GAMA

¿P

or qué lo permiten? Es una pregunta que rezumba constantemente en mi interior desde hace tiempo al pensar en la agresión dentro del hogar en contra de las mujeres. La Conexión de Mujeres Abusadas y sus Niños (CAWC por sus siglas en inglés) es una coalición en el área de Chicago que se ha comprometido a poner fin a la violencia doméstica con un planteamiento de apoderamiento, autoayuda y asesoría; además trabaja en el fomento de cambios sociales a través de la educación, la colaboración y la promoción institucional. Dentro de la experiencia de trabajar diariamente con mujeres que han sufrido de violencia doméstica, la CAWC menciona que superar episodios de abuso es algo que comienza con la asimilación del hecho. La víctima debe concientizarse que no tuvo la culpa, que no es responsable por las acciones y decisiones de su agresor, y que no fue el motivo de provocación de las reacciones de aquel individuo. La coalición recalca que este despertar implica la restauración de las mujeres: un proceso doloroso porque el agresor les creó inseguridades. Muchas mujeres cuestionan quiénes son debido a que su agresor pisoteó sus ideas y su personalidad, les robó su perseverancia y les hizo sentirse inútiles y torpes. El 95 por ciento de los informes policíacos sobre violencia doméstica en Estados Unidos se refieren a hombres que han golpeado a sus compañeras; 9 de cada l0 mujeres asesinadas murieron a manos de sus atacantes; 4 de cada 5 asesinatos ocurren en el hogar. Así que conversando con la CAWC, pregunté ¿Cómo y cuándo podría ser el momento para una mujer decidir salir de un abuso y decir, me voy? La respuesta fue poco alentadora: realmente no se tiene una oportunidad o un plan perfecto para salir del yugo, pero al verse ante una situación donde la vida y/o la salud mental peligran, se llega a un punto crítico: “o me voy o pierdo la vida”. En ocasiones, solemos confundir la violencia de género con la violencia doméstica. Según la declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, de 1994, se define la violencia de género como: “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la NÚMERO 73

Mujer y violencia Stephanie Manriquez

mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada. Violencia doméstica La violencia doméstica hacia la mujer es un derivado de la violencia de género y hace referencia a aquella que se produce dentro del hogar, del marido a su esposa; es una cuestión netamente cultural. Vivimos bajo las reglas y las normas sociales que se nos han impuesto mucho antes de nuestro nacimiento, determinadas de acuerdo al sexo. Romper dichas normas pueden ocasionar todo tipo de juicios sociales, conflictos familiares e inestabilidades psicológicas en un individuo, por ejemplo: Si una mujer es madre soltera o divorciada, se arriesga a una crítica social intensa, a una desilusión o hasta el rechazo por parte de los padres, lo que lleva a una desvalorización personal. Por ende, según el Departamento de Justicia, una de cada tres mujeres que es víctima de abuso doméstico, prefiere callar y aguantar detrás de la puerta social los malos tratos, antes que enfrentar un juicio social.  Otro punto de interés que mencionó la CAWC es que en muchas otras ocasiones, en núcleos familiares estables, con madre y padre en matrimonio, pero cargados de violencia, los niños crecen acostumbrados a los malos tratos. Cuando esos niños crecen y crean sus propias familias, posiblemente repetirán ese ciclo de violencia o resignación ante la violencia, en el que el hombre ejerce mediante la violencia la autoridad dentro del hogar. Cuando nunca se les ha dicho a las mujeres que la violencia doméstica no es justificable, que no merecen ser golpeadas o insultadas, que son dignas de respeto, valoración, y dignidad, éstas se resignan a creer que realmente deben ser tratadas así.

Reafirmando este punto Claudia GarcíaMoreno, de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que “la violencia contra la mujer se ve respaldada y/o reforzada por normas y valores de género que colocan a la mujer en una situación subordinada con respecto a los hombres”. El no querer sentirse responsable por la ruptura familiar, ya sea porque “mi hijo/a necesita un padre o porque mi marido es mi único recurso de sustento económico” es un factor de miedo, y contribuye a que sea un gran reto enfrentarse a un mundo sola donde la mujer tendrá la necesidad de salir a trabajar, cuidar niños, encargarse de los pagos caseros, escuela, vestido, comida, etcétera. Estadísticas nacionales muestran que una mujer que sale de un hogar violento puede regresar nuevamente a este entre 7 y 8 veces. La pregunta es ¿cómo una mujer puede mantenerse segura y firme de su decisión, una vez que escapa a su abuso? La CAWC respondió que es primordial el conocimiento e información sobre los derechos de la mujer, así como la búsqueda de apoyo y consejo, antes inclusive que la búsqueda de una opción legal, ya que el problema no es sólo de leyes, sino de supervivencia. Cada caso de mujeres abusadas es distinto. Esas mujeres, tras pedir orientación, y obtener la información necesaria, dependen de sí mismas para sobrevivir, ya que ellas son quienes mejor conocen a su agresor. El agresor nunca quiere que su víctima obtenga información porque esto representa un peligro para su poderío; ellos buscan completo asilamiento para su víctima. Es por ello que controlan lo que la mujer lee y escucha, con quién habla, a dónde va, a qué hora y por qué. Si ellos llegasen a notar que la mujer busca recursos, sabotearán la meta.

La sobreviviente ha de recorrer un camino extenso de trabajo consigo misma. Debe enfrentar emociones de tristeza, culpa, enojo, indiferencia, en un proceso similar al de una muerte. En algunas ocasiones, si la agresión perjudicó al sistema nervioso, requerirá de tratamiento; necesitará de apoyo emocional para procesar y exteriorizar sus emociones. Lamentablemente, la mejor opción no será con la familia o amistades cercanas ya que éstas no están preparadas para escuchar sin criticar, juzgar y/o culpabilizar a la sobreviviente. Hablar con alguien que pueda guardar su secreto y el tiempo ayudará a aliviar su vacío. La CAWC es una de muchas opciones para que las mujeres dentro del área de Chicago puedan contemplar una vida distinta. La organización está formada por personas cuya misión es lograr que las mujeres víctimas de violencia recuperen su fuerza, libertad, y capacidad de superación. Pongamos fin a lo que se ha convertido en una situación social alarmante. La violencia de género, según datos del Banco Mundial, es la primera causa de muerte en mujeres de 15 a 44 años, por encima de las producidas por el cáncer, accidentes de tránsito, la guerra y el paludismo a un nivel mundial. Para más información sobre la Conexión de Mujeres Abusadas y sus Niños, visitar su página web: www.cawc.org, o llamar al teléfono (773) 278-4566, atención 24/7. Stephanie Manríquez es productora de medios escritos y auditivos, y directora del Festival de Música Electrónica Latina (FMEL)

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Mujeres y género en América Latina Entrevista con Marisa Belausteguigoitia

C

omo parte de un amplio proyecto de investigación sobre la situación de la mujer en América Latina, el Instituto de Estudios Latinoamericanos (IEL) de la Universidad Libre de Berlín llevó a cabo una serie de entrevistas con investigadoras y catedráticas, incluyendo la mexicana Marisa Belausteguigoitia, las argentinas Dora Barrancos y Elizabeth Jelin, y la alemana Renate Rott. Ofrecemos a los lectores de contratiempo un fragmento de la entrevista hecha en el 2007 por Julika Lena Schmiz, del IEL, a Marisa Belausteguigoitia Rius, directora desde 2004 del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México. IEL: Tenemos algunas preguntas acerca de tu nuevo proyecto de investigación sobre “chicanas y fronteras”. La figura de la Malinche aparece en varios de tus artículos, como es el caso de “Máscaras y posdatas”, bajo una nueva interpretación que en parte ha sido inspirada por la deconstrucción de este mito hecha por las chicanas. ¿Qué función tiene la figura de la Malinche para las chicanas, y también, dentro de tu obra? MB: La Malinche es esta figura, –y además, muy estudiada por Octavio Paz–, la figura de la traducción/ traición, el paradigma de la traducción/traición. La Malinche se ha estudiado mucho en México. Pero hay un asunto importante, cuando la Malinche la retoman las chicanas, y sale geográficamente de México, es decir, es desterritorializada y es estudiada en diferentes puntos, como en Estados Unidos, la Malinche se convierte en esta figura silenciada que tuvo que traicionar para poder ser. Se empiezan a entender paradigmas de la construcción de la Nación. Es este constructo (Nación), lo que tenemos que cambiar. Las chicanas toman a la Malinche y toman muchas cosas: toman a Frida Kahlo, toman a Sor Juana. Y, en México, esto es interesantísimo, le agarran a Sor Juana de vuelta, porque las chicanas hacen cosas con ella. Las chicanas se han conocido como sujetos de la licencia. Toman a Sor Juana y empiezan, primero, a estudiar si era o no lesbiana. La empiezan a “chicanizar”. Pero son cuidadosas con las fuentes, y estudian su escritura, y quieren, de alguna manera, que Sor Juana las refleje. Porque ya dijimos

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que el “otro” tiene mucha dificultad para negociar su representación. Entonces, si la Malinche las refleja, la Virgen de Guadalupe las refleja. Esto, por ejemplo, es totalmente chicano (enseña su bolsa con la Virgen de Guadalupe), esto lo compré en Oaxaca. Toda esta imaginería de la Virgen de Guadalupe que hace Yolanda López, por ejemplo, que está el halo y sale una Virgen de Guadalupe con unos tenis, pateando y rompiendo el halo, son cosas que hacen las chicanas. Las chicanas se apropian de los estereotipos, los transforman y los ponen a que se miren. En la academia mexicana eso es un escándalo, porque tú no te puedes apropiar de nada. Tú tienes que seguir con mucho cuidado la teoría y ver qué dicen los cánones y ver qué dicen los patriarcas de los cánones y acomodarte por allí. Y, hay gente, por ejemplo, como Margo Glantz –ella no es chicana ni ha roto los halos con tenis–, pero ha escrito maravillosamente sobre la Malinche, con “La lengua en la mano”. Es un texto importantísimo sobre la Malinche. Ella ha estudiado a la Malinche desde un punto de vista de la crítica literaria y de género como “la voz negada”. O sea: ¿Qué tantas maromas tienes que hacer para empezar a ver qué dijo la Malinche? Porque está mediada por Bernal Díaz del Castillo, y luego mediada por cada período: los nacionalistas, los revolucionarios, las feministas, las lesbianas. Está muy manoseada la Malinche. Pero resulta que a las chicanas y a las mujeres indígenas este mito les ha permitido moverse. Hazte de cuenta que es como si fuera un hallazgo, un territorio lingüístico, donde sus experiencias y su lengua y lo que quieren decir, tuviera muy buena forma de reciclarse y de capturarse, de estructurarse y de salir. La Malinche, al final, sigue siendo una gran mediadora. Su mito sigue, y las chicanas especialistas –las chicanas son todas prácticamente mujeres de campo, que se han beneficiado de una educación minoritaria y que tienen puestos muy buenos (algunas), otras, puestos regulares, y, otras, ninguno, en las universidades de Estados Unidos–. Entonces, ellas toman a la Malinche de Octavio Paz que es la chingada, la callada, y dicen: A ver, un momento. Y lo que es maravilloso es que arguyen, dialogan

con Octavio Paz, y, en México, la academia no dialoga con Octavio Paz. Es que sí, es muy difícil, porque somos muy teóricos y muy respetuosos de las jerarquías y muy respetuosos de la autoridad. Las chicanas, como son “trans-todo” en general, son lesbianas, son binacionales, son bilingües, dialogan con Octavio Paz de tú a tú, y con Octavio Paz construyen cosas, reconstruyen el discurso de Octavio Paz, y de ahí crean muy importantes discursos de resistencia. IEL: ¿Por qué incorporas este mito de la Malinche tan cuestionado, que reproduce en muchas de sus formas las estructuras patriarcales que configuran la identidad nacional de los sujetos subalternos? MB: Claro, yo lo incorporo, pero trastocado, releído, re-visitado. Es esta Malinche de la que habla Bernal Díaz del Castillo, la que pone como la dama en la torre. Inclusive, cuando la ponen en los íconos. Ya después de la conquista, sale otra Malinche, la de los tlaxcaltecas, que es una Malinche más cuadradita, más tipo códice. Lo que yo trato hacer con este ícono es releerlo desde otros lugares, desde las chicanas, desde los trabajos de Margo Glantz, de Margarita Peña, desde el feminismo, desde los Estudios de Género y desde lo transdisciplinario, transnacional y transgenérico, para acabar con el “trans”, que es la palabra importante que hay que entender. No es fácil. Hay que hacer las diferencias entre “inter”, “trans”, “intra”. IEL: El problema de la representación es una de las preocupaciones centrales de muchos de tus trabajos: En el caso de las chicanas describes las diferentes formas en las que ellas han incursionado en el orden simbólico a través de la construcción de una variedad de formas de representación. ¿Podrías explicarnos como entiendes el fenómeno de la representación en el mundo simbólico y qué relación tiene éste con la violencia simbólica? MB: La representación tiene que ver estrictamente con el poder. ¿Quién se puede representar? El sujeto que tiene el poder de la representación. Allí están los estudios subalternos, los estudios culturales y los estudios de género. Ellos nacen para eso. Esos tres estudios (género, subalternos/postcoloniales y culturales), nacen para estudiar quién tiene poder, quién no lo tiene y qué significa tener poder. Tener poder significa que tú representes tu voz, tu demanda, tu lucha de la forma en que decides que debe ser representada y con los grados de desviación. Cuando te dicen, bueno, ¿la quieres traducir? Mira, va a salir en el periódico, va a salir en (…). Mira, aquí MARZO 2010


MONA, DE ADRIANA BALTAZAR

está lo que dijiste. Puedes decir: “eso no fue lo que dije”. Puedes evitar. Puedes transformar. ¿Qué es representación? Es otra forma de decir: “poder”. El poder de que tu palabra se despegue de tu cuerpo, circule e impacte lo que quieres. Porque es “la palabra” despegada del “cuerpo”. Pero los indígenas no pueden despegarla. Los indígenas, las mujeres, la “otredad”, tiene este “challenge”, este reto, que es el reto del poder de que tu palabra circule, que tu discurso circule en los tonos, en los registros y en los discursos que tú decides que viaje. El “no poder” es que tu palabra viaja por las rutas que tú ni te enteras, y dijiste las cosas, que ni te enteras, y pediste, lo que ni te enteras, y te regresa algo, que ni te enteras, en chino. El poder es justo eso: el poder del diálogo, el poder del debate, el poder de la discusión, el poder de la negociación y el poder de la construcción. Y el poder del cambio también. Porque tú puedes decir: cambio mi demanda frente a la tuya, y allí está la negociación. El poder no necesariamente tiene que ver con que mi representación viaje al 100%, sino que tiene también que ver con el poder de la colaboración, de la articulación, de la negociación, y quién lo tiene y quién no. IEL: ¿Cuál sería la estrategia a seguir para que todas las mujeres subalternas lograsen ocupar un espacio dentro de este orden simbólico? MB: Las estrategias son múltiples. Hemos hablado de las mujeres chicanas. Las mujeres

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chicanas tienen las estrategias, por ejemplo, de empujar lo bilingüe. Si hablamos de las fronteras, hemos hablado mucho de la frontera del sur. ¿Cuáles son las estrategias para que en la frontera del sur, las mujeres indígenas sean representadas de la forma más acorde a sus necesidades? Pues, crear sujetos múltiples, de colaboración múltiple, y de interacción múltiple, sujetos del feminismo y del antirracismo transnacional. Que la academia esté presente, que los estudiantes estén presentes, que la municipalidad y el gobierno estén presentes, de tal manera que sean agentes múltiples que negocien la voz y la demanda del “otro”. Estar presente, pero también, estar muy cercano del “cuerpo” del “otro”. Cuando estás hablando con gente cercana a lo iletrado, aunque no sean iletrados funcionales, es gente que entiende, pero que no puede escribir un oficio dirigido al Estado, o que si lo puede escribir, lo tiene que seguir defendiendo, porque los indígenas tienen una historia de escribirle al Estado. Pero, lo que me estás preguntando es: ¿De qué forma tienen poder los desempoderados? Los campesinos, las mujeres, los indígenas, los migrantes. ¿Cuál es la forma de empoderar al desempoderado, o de que en el margen puedan negociar sus demandas? Pues, nuevamente, creo que tiene que ver, primero, con reconocer, la dificultad y el secuestro de sus representaciones. El poder tiene que saber lo que está haciendo y la academia tiene que saberlo también. Yo no sé si ustedes han leído a Ángel Rama, “La ciudad letrada”. Es un texto de los ochenta. La ciudad letrada es un texto que regresa a la academia, o sea, el poder secuestrador inclusive de los intelectuales y de los salvadores, pues, cómo, inclusive desde el feminismo, inclusive desde la academia de izquierda, estás invisibilizando las luchas de los otros. Los noventa fue una década importantísima para darnos cuenta que desde la academia y desde el feminismo podíamos estar ninguneando, o tapando, o borrando, la voz de alguien. Entonces, hay que ser mucho más teóricos en nuestros análisis, pero también, por otro lado, hay que estar mucho más en contacto con “el cuerpo” y “la lengua” de la “otredad”. IEL: ¿Cómo piensas que las mujeres chicanas logran liberarse del orden simbólico nacionalista patriarcal integrando los mitos y la historia precolombina a sus imaginarios simbólicos? MB: Las chicanas lo logran porque son “bi”. A las chicanas lo que las pasa es que ellas ya son bilingües, binacionales, lesbianas. Muchas de ellas, digamos, hasta se hacen lesbianas por política, o sea, yo he visto esta transformación. Luego regresan y son heterosexuales, cambian la sexualidad. Ellas

han en encontrado que su déficit, que es hablar un español mezclado, ser bilingües, se convirtió en un momento político, en su estrategia. Justamente, lo que las oprimía que era ser mexicanas y hablar un mal español y un mal inglés, se ha visto ahora que es lo que más empodera. Es lo supranacional, salirte de la Nación, y actuar desde fuera, porque los Estados, y el Estado americano después del 9/11 está siendo ultra-supranacionalista. Lo que a las chicanas las salva es ser lo que son, y usan los mitos como un material que desterritorializan que es lo que le causa mucha conmoción a la academia mexicana, porque es lo que dice O’Gorman, y son todos, como los patriarcas, que velan por los mitos. Y me parece bien que haya una parte de la academia que vele por la “accuracy”, por lo justo, la exactitud en las fuentes y las lecturas. Pero también hay otra lectura que se puede hacer de los mitos. Las chicanas agarran a la Malinche y agarran la virgen y toman lo que les permite reflejarse fuera del estereotipo. Y ya son bilingües y ya son transexuales y ya son transnacionales. Ya son. No se hicieron así para la política, pues la tendencia de la migración, del neoliberalismo y de la globalización es que las naciones se ven con estos “sujetos border”, “sujetos liminales”. ¿Y si estos “sujetos border” se organizan? –en Estados Unidos hay 40 millones de latinos, es 1/5 de la población–. ¿Y en veinte años vas ahí? ¿Y si hay una organización política transnacional y tiene necesariamente que ver con el género también?, vas a ver un nuevo sujeto político, que se está haciendo ya sobre todo en ciudades importantes como Nueva York, Washington, Chicago. Por eso, ahora, mucho de lo que me estoy dedicando es a entender Latinoamérica desterritorializada, entender una Latinoamérica en los Estados Unidos. Y desde ahí, ver que es muy fuerte el feminismo en los Estados Unidos, muy productivo, y es muy productivo también, en sus ligas con Chiapas, en sus ligas con los “sin tierra”. Si nosotros abrimos Latinoamérica hasta Nueva York, en vez de que nos entre el telele y nos pongamos a decir que ya se diluyó Latinoamérica en el imperialismo yanqui (…). Pues más bien, ya se diluyó el imperialismo yanqui en Latinoamérica, estamos pensando en hacer estas inversiones, que vienen junto con inversiones sexuales, con inversiones de la lengua, con inversiones de la nación. Que es ese triángulo que he estado tratando de abordar: la Nación, la lengua y la sexualidad. La entrevista completa se puede leer en la siguiente página Web: http://www.lai. fu-berlin.de/es/elearning/projekte/frauen_ konzepte/projektseiten/frauenbereich/ marisa/transcrip/transcrip2.html Entrevista realizada dentro del proyecto: Mujeres y Género en América Latina, dirigido por la Dra. Martha Zapata Galindo y la Dra. Stephanie Schütze. Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Freie Universität, Berlin.

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Santiago Weksler

Poema-Foto Inspirado en una fotografía de Josef Sudek La guerra te arrancó un brazo y Bach y polvo y Seifert y sangre litros de tristeza de madre de Praga de hermana Ya llega la primavera poeta dispara dispara espejo de ti

Plástica y literatura Con la intención de incentivar a los escritores que participan en el taller literario de Contratiempo, a partir de la presente edición de Deshoras se publicarán regularmente textos discutidos en el seno del mismo. Buscaremos que cada entrega gire en torno de un tema. Esta vez ha sido la plástica. Cada uno de los participantes eligió una o varias obras de un artista y expresó su reacción, a veces en versos, a veces en párrafos. Las obras elegidas van desde íconos hechos por a artistas que han recibido reconocimiento internacional como Salvador Dalí y Gustav Klimt, hasta pinturas hechas por artistas de la comunidad latina en Estados Unidos como el mexicano Marcos Raya y el puertorriqueño Arnaldo Roche Rabell. Cada texto va acompañado de la obra que lo inspiró. Esperamos que disfruten este intento de inventar en palabras a partir de algo que nació en imagen.

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Jorge Garcia/

Aguas Territoriales Inspirado en la serie Aguas Territoriales, del cubano Luis Martínez Pedro) En el estrecho de la Florida es más azul y trágica la virtud de ser cubano. Allí, entre fieros tiburones, flota una botella con una antediluviana foto familiar en la que aparece un niño que no se llama necesariamente Elián González. No es desatino alguno percibir que un cordón umbilical une a la Rampa con la Calle 8. La que dejó de ser mi novia en el 69 seguía oyendo Nocturno de Radio Progreso en Miami Beach al tiempo en que yo me deleitaba con los Carpenter en la WQAM. Desde que vine, puedo recorrer Hialeah en una bicicleta plátano burro del Período Especial y hasta, maybe, encuentre una parada de amarillos cerca de Coral Gables. Cualquier día, cuando Imagine de Lennon deje de ser un texto de ficción, y John no permita que le roben más sus espejuelos en La Habana, las dos mitades de nuestra compatible cadena de ADN podrán servir para empalmar un puente como el Golden Gate de San Francisco o cuando menos como relleno de un pedraplén estilo Cayo Coco. Mientras tanto, yo, que la mañana del 10 de diciembre de 2007 me tomé un helado en Coppelia, por la noche me vi comiendo un scallope en el Versalles; algo que toda mi cabrona vida bajo el comunismo envidié a los gusanos de mi parentela. Mientras tanto, hay dos terminales aéreas que comparten un mismo karma de des-encuentros. Ya lo dijo Carlos, no el de Sabadazo, sino el trovador de luto de Jalisco Park: “La política no cabe en una azucarera.”

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Febronio Zatarain

Daño colateral Inspirado en Study of a Dog y Blood on pavement de Francis Bacon Me han destrozado A tientas encontré los pedazos que conforman mi ojo derecho Ahora busco los otros trozos desperdigados en el piso No sé cuánto tiempo ha pasado Yo estaba en un restaurante fino saboreando un Rémy Martin y de súbito tres sujetos con metralletas irrumpieron

Lluvia Inspirado en la segunda version de Painting 1946 (1971) de Francis Bacon tu paraguas siempre te acompaña caminas y las gotas de la vida resbalan sobre su impermeable

Uno de ellos se jaló algo del chaleco y lo lanzó a la mesa de al lado Vi una llama naranja y me desvanecí

temes al asalto de una gripe o incluso de un resfriado desde cuándo no has sufrido el rubor desvergonzado de un estornudo

No he descansando

que llueva que llueva gritabas hace mucho y sin hacer caso a los remilgos de tu madre te aventurabas por los charcos de tu calle sin importarte la espina o el trozo de vidrio a flor de tierra

Me hallé perdido en un bosque lleno de pinos y de niebla donde cada punto distinto era el mismo Busqué con insistencia la salida y no la encontré Agotado me dormí y en mi sueño era un cuajo de sangre en el pavimento luego fui algo como perro borroso que reposaba en un heptágono de arena como pude me levanté y empecé a buscarme

pero siempre soñaste con el estatus del paraguas querías quitar de tus espaldas el pasado de carnicero de tu padre hay que aprender un oficio mijo y en tu adolescencia cargaste a lomo primero canales de cerdos ya más embarnecido fueron de reses al principio los otros se asombraban mira a ése y era natural porque aunque lo abrías y lo empuñabas no lo traías sentías que al abrirlo aparecía un canal partido que te perseguía te costó mucho borrar ese tatuaje de la espalda y empuñar realmente tu paraguas pero ahora que lo llevas has empezado a oír la voz raspada de tu abuelo un paraguas tarde o temprano aburre

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Elizabeth Narvaez Luna

Amigas

Ignacio Guevara

Mi muerte con la ola Inspirado en un dibujo de William Kentridge para la cinta Stereoscope 1998-99 Porque su voz era dulce y me hablaba de la muerte deliciosa de los ahogados. Octavio Paz.

—Mujer de hielo enfriaste las cervezas brevemente, quieres cobrarme el error de haberte traído aquí acuérdate fue por tus súplicas una cuerda mar alrededor de mi cuello y cataratas de bolsillo me desbordan

Inspirado en el cuadro Amigas (1916-1917) de Gustav Klimt ¿Qué piensas de una mujer desnuda? de los caminos que se recorren en su piel Qué dirás de sus labios cubiertos de polvo de los dolorosos ríos que semejan sus piernas de la media noche en su sonrisa Sólo la pena de esa piel advierte el sabor de tu sangre la que se derrama por los caminos la que recoge la mujer desnuda la que lleva estrellas en el filo

—Cámbiate la cara por una de río o de lago mejor ésa la de ola fue la primera que mostraste bautizo de agua maldita y culto transparente letal encuentro potable —Agonizar en tus profundidades alivio de lluvia no perdones ahógame rómpete contra las paredes espántame con tu risa de conchas este es el final de una vida bancarrota de números oficina y piel de traje entero —Ingrávido aguanto el aliento alargo mis límites reclamo oxígeno dulcemente te asusta mi cara de ahogado y me sueltas lo sabía todavía me quieres pero ya estoy muerto flotando en tu superficie horas fluviales sin cauce diluvio inducido con agua de tiempo reloj hidráulico y tsunami de segundos

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Todas las fotos: cortesĂ­a de Rod Slemmons


Orgullo en papel La creación de dos mundos

mirada cómplice

Esmeralda Morales-Guerrero

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Cuando dos mundos se conectan,

los valores naturales, culturales,

La mezcla de su experiencia como

interactúan y conciben, la creación

artísticos, y artesanales de los

metalúrgica diletante en el diseño

es una muestra extraordinaria de la

pueblos de Oaxaca, de sus

y la escultura, y la cosmovisión y

riqueza artística de ambas culturas.

bosques y manantiales; así como

pasión de las manos oaxaqueñas

Este es el caso de la joyería que

de rescatar la tradición del uso

nos muestran una variedad

tendremos oportunidad de apreciar

de las fibras de plantas que se

de hermosas piezas sólidas,

el próximo abril, cuando el Chicago

producen en las diferentes regiones

propositivas y vibrantes. Ambos

Cultural Center abra las puertas

de ese estado.

mundos han salido de sus formas

de la exposición Pride of Paper/

La colección de piezas de la

y colores recurrentes para dar

Orgullo en papel.

exhibición tiene además una

paso a diseños únicos que están

Esta muestra presentará una

profunda conexión con Chicago:

acaparando la atención en galerías

colección de joyería hecha, con

Kiff Slemmons, radicada en esta

y tiendas de museos en todo el

papel y completamente a mano,

ciudad, es artista y diseñadora

país.

en el taller de Arte y Papel Oaxaca

de joyería no convencional;

fundado en 1997 por el artista

ha exhibido su obras por más

La exposición de Kiff Slemmons,

plástico mexicano Francisco

de 30 años y es reconocida

Pride of Paper/ Orgullo en papel,

Toledo.

por su trabajo conceptual con

abre el 9 de abril en el

Este taller, que se encuentra en

materiales no preciosos y objetos

Chicago Cultural Center,

las orillas de la ciudad mexicana

encontrados. El reto de diseñar

78 E Washington Street,

de Oaxaca (capital del estado

joyería con papel ha enriquecido

Chicago, IL 60610. Más

del mismo nombre), tiene como

su trabajo y con la invitación

información en el (312) 744-6630,

objetivo primordial ofrecer una

del maestro Toledo, ha sido la

o www.chicagoculturalcenter.org

alternativa para artistas y artesanos

encargada de guiar al equipo de

en el uso del papel y mantiene

artesanos al diseño de joyería

Esmeralda Morales, mexicana,

muy clara la misión de preservar

hecha con papel desde el año

directora de arte de contratiempo

2000.

contratiempo

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Raul/ Dorantes

Mi misión es otra Inspirado en Hijos de la mala vida de Marcos Raya En una barra de por aquí celebramos la unión legal La Tongolele y yo. Ella fue mi ancla, en el buen sentido. A partir de ella empecé a envejecer. Me puse a leer y a pintar. Vivíamos por la Halsted y la Dieciséis, en una callecita que daba a La Garra. Y fuimos entrando a un ambiente muy bohemio. En el piso de abajo vivía un güero desbalagado que tocaba el piano: con él nunca nos falló la mota… Los tres nos íbamos a un café inundado de costales y granos; ahí se oían las fugas cada noche, las fugas de Bach, claro está. El dueño era cuate nuestro; me compraba una pintura cada mes, sesenta dólares que sólo nos alcanzaban para cacahuatear. Ahí en su café expuse los cuadros que había llegado a pintar durante mi primera caída. Ya en la segunda caída me sentí menos resentido por el arribo de la edad; recuerdo que me encerré con Kafka y Onetti, con el Bosco y también Goya… Ahí supe que yo era un ser que era más dado a la intuición que a la razón... Siento que hay otra realidad que se puede dar en la narrativa o la pintura. Un cuento o un cuadro son otra realidad que vive dentro de mi realidad de todos los días. Todo es trágico en la primera. Y no hay de otra: tengo que vivir esa tragedia para poder penetrar en algún personaje. A medida que el fenómeno avanza, el mundo de la pintura o del cuento desplaza al mundo de todos los días. Vivir en la ficción…

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Hay un mundo tan de uno que los demás no pueden entender. Y uno tampoco puede verse como los demás lo ven y lo sienten. Uno está en su propio mundo, y ve que pasa un avión y se dice: “quihubo, ese avión es lo más grandioso pero nunca le llega a una flor”. En ese momento ésa es la verdad para él y nadie se la quita. Después —puede ser un mes, puede ser un año— ya empieza uno a ver el mundo como los demás. Te causa dolor. Te das cuenta de que en ese otro estado anotaste el principio de un poema o que pintaste la farola de un callejón. Mi mujer me decía: “cuando estabas loco, hiciste este dibujo”. Y no era un dibujo, eran docenas de dibujos, acuarelas, incluso instalaciones. Ella misma se encargaba de colgarles algún título: Sunday Morning, The Anguish of Love, Hijos de la mala vida… Las cosas que uno plasma así son bien chingonas. ¿De dónde las saca uno? De toda esa continuidad de vida, de todo el tiempo que se ha ido acumulando. La Tongo sólo me tuvo que llevar una vez a un centro de rehabilitación de la calle Ashland. Y me metí bien muletero. De esa tercera caída guardaba apuntes, pinturas y dibujos. Teníamos terapia y tres comidas… ¡Carajo! Me encantaba el caldo de res que daban ahí; te lo echabas e ibas por otro…y te lo daban. Como la dieta era fundamental, en ese centro sólo contrataban a cocineros con título de universidad. Descansas en una cama bien tendida y te ofrecen cada semana una piyama limpia. Además nos pasaban películas educativas… Pero apenas se salía el enfermero, le cambiábamos el canal. No entiendo: ¿quién quiere ver en una película a un tipo que se hace adicto y perdió a su mujer y su puesto de gerente general? En el centro hay que hacer la limpieza a diario; lo que más nos chocaba era limpiar los baños. Te tocó el martes y llegaste tarde a una cita de terapia, pues te sellan para que repitas la limpieza de los baños otros dos días. Ahí estaba un catalán que lo tenían de espía. Le teníamos que obedecer; si no, nos reportaba. A los tres reportes, un castigo. El güey ya me había reportado dos veces por haberme robado la fruta. Prohíben otras cosas, como fumar en los interiores, abrir el refrigerador, dormir después de la hora. En suma, prohíben las cosas que a uno le gusta hacer. Así que comencé a manipular, sinceramente, a los demás reclusos. Tuve mis adeptos: eran dos marielitos y tres puertorriqueños fieles. Los reclusos votamos para poner a un vigilante y el catalán nos hizo fraude. Fue todo un escándalo. Volvimos a votar, y ahí fuimos nosotros los que manipulamos la elección.

Pero los individuos que llegan al centro de rehabilitación también se cansan. Un día me fue a sacar la Tongolele. Dijo que podía seguir bebiendo, todo con la condición de que no bajara las ropas que guardábamos en el clóset. Eran las ropas de nuestros años bailadores: camisas de seda, vestidos entallados, mocasines italianos y una gabardina de terciopelo gris. “Es Cuchi o Gucci”, me decía. Íbamos caminando por la Ashland cuando me propuso ese pacto. Lo acepté. Y desde entonces me la rifé entre desempleado y jornalero de las agencias... En las agencias tienen sus preferidos. Yo he sido uno de los no aceptados porque se han dado cuenta que miro. Sé lo que hacen con cada individuo, lo que le roban cada día. No hago política, pero los administradores tienen aquella cosa de que si yo quisiera podría levantarme como líder. Saben que puedo arengar y llamar a la desobediencia. Pero no me interesa. Mi misión es otra.

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/ Johanny Vazquez Paz

Limpieza profunda Inspirado en Gabinete Antropomórfico de Salvador Dalí

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Cuando llega el verano siempre limpio las gavetas. Saco todo de su encierro y lo extiendo en la cama como una mano de naipes. Pieza por pieza, revivo cada historia. Llevo la memoria al comienzo del camino. Me formulo preguntas vitales: ¿Cómo cambió mi destino esta blusa de lunares? ¿Qué nostalgia sentía cuando compré este vestido negro? ¿Qué amante me quitó con sus palabras estos pantis rojos? Una a una, me pruebo todo. Cada prenda de vestir me transporta a un momento trascendental de su biografía, y retrocedo vestida de recuerdos. Me miro en el espejo para ver si todavía soy la misma que usaba pantaloncitos cortos; aquella que siempre llevaba el traje de baño debajo del uniforme; la que compraba ropa constantemente para sentirse nueva. Pero lo que era ya no existe en el reflejo, ni nada se ve nuevo como antes. Considero las posibilidades: ¿Donación, basurero o retorno a la gaveta? Intento donar lo que no he vestido en más de un año, pero su destino me preocupa. ¿Tratarán con el mismo respeto este suéter heredado de mi hermana? ¿Entenderán la importancia cultural de esta camiseta? Decido tirar a la basura todo lo que esté desteñido y gastado; y la ropa interior que ha perdido su firmeza original. Cuando miro a lo botado me doy cuenta que he tirado mi ropa favorita, la más que uso, la más cómoda, el único sostén que soporto todo el día. Saco todo de la caja de donaciones, y rescato de su suerte lo arrojado al olvido. Vuelvo a acomodar todo en las gavetas ordenando las cosas por fechas, eventos o amantes. Me miro de nuevo en el espejo, y noto que me he quedado con las gavetas abiertas. Rebusco sentimientos en el pecho, desordeno las rabias y los odios en el estómago, acicalo la memoria en el vientre. Trato de vaciarme del pasado, pero nunca logro cerrar las gavetas, siempre se quedan mis vestimentas al aire. Decreto que no habrá grandes cambios este año, y espero el próximo verano para intentar de nuevo.

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/ Johanny Vazquez Paz

¿Sabes tú dónde habita un tsunami azul?

Inspirado en ¿Sabes tú dónde habita el Todopoderoso? de Arnaldo Roche Rabell Voy a tirarme al mar para que traces mi espalda en tu lienzo. El cuerpo entero meteré en su boca. De cabeza entraré con los ojos abiertos. Dejaré que la ola desahogue su odio. Dejaré que me alce, me baje y me haga piruetas. Quiero sentir tu brocha cargada de cielo delineando mi último abrazo a la tierra. Saber que el todopoderoso habita en tus manos y que soy la criatura perfecta de tu creación.

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tiempoextra

tiempoextra Verde embeleso de mujer y libertad: Concierto “Vision and belief” en el Art Institute Catalina María Johnson

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n 1664, a una joven adolescente de 13 años de edad la sorprendieron en el jardín de su abuelo enseñándoles latín a un grupo de pequeños niños en la hacienda de su abuelo, con el propósito de que pudieran comprender la liturgia católica que se celebraba en ese idioma. Dotada de una inteligencia extraordinaria, para esa edad, aparte de latín y castellano, ya hablaba la lengua náhuatl. Leía y escribía desde los tres años de edad, a los cinco se le podía encargar la contabilidad de la hacienda del abuelo, y a los ocho ya había compuesto un poema sobre el Santísimo Sacramento. Verde embeleso de la vida humana loca esperanza, frenesí dorado… Sor Juana Inés de la Cruz

Ay mi bien, ay prenda mía Dulce fin de mis deseos! Sor Juana Inés de la Cruz El ruido de la Inquisición Quedan muchas incógnitas acerca de la vida de Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, sobre todo en cuanto a lo que se refiere a qué interpretación darle sus extraordinarios poemas de amor. Se documenta que sostuvo relaciones estrechas tanto con ciertas mujeres como ciertos hombres, y por consiguiente hay quienes han especulado sobre la posibilidad de que fue lesbiana o bisexual, sin que se llegue a ninguna conclusión definitiva. Lo que sí nos queda claro es que su vida concretó una lucha entre el libre pensamiento y el fanatismo religioso, que en su vida pareciera haber perdido. Después de numerosas batallas y protestas contra obispos y posiblemente cuestionada por la Inquisición –habla en sus escritos sobre no querer “ruido” con el Santo Oficio– fallece acallada, después de haber profesado dedicación al “camino de la perfección”, y después de haber vendido gran parte de sus libros e instrumentos musicales y científicos, prohibido el acto de escribir ni siquiera en su diario.

Foto: Bernard Gordillo

Más de trescientos años después, en el auditorio del Art Institute de Chicago, palabras escritas por esta misma mujer las cantaba la soprano Sharon Harms, acompañada por el Contemporary Vocal Ensemble de la Universidad de Indiana, dirigido por Carmen Helena Téllez. Se trataba del estreno mundial de tres arias compuestas por el uruguayo Elbio Rodríguez Barilari, y que serán incorporadas a su ópera sobre la vida de esa joven, quien decidiría unos años después ingresar al Convento de San Jerónimo, no tanto por vocación religiosa sino porque, al ser mujer, de cualquier otra manera se le hubiera negado la

educación; joven que se habría de convertir en Sor Juana Inés de la Cruz, escritora, poeta, música, científica, y filósofa, y una de las máximas figuras de las letras mexicanas.

Contemporary Vocal Ensemble, dirigido por Carmen-Helena Tellez. número 73

Finjamos que soy feliz, Triste pensamiento, un rato… Sor Juana Inés de la Cruz Ante el arco elegante del auditorio, como en todo concierto, se contó una historia a través de la narrativa creada por la yuxtaposición de tonos y texturas de cada pieza. En el concierto de “Vision y Belief” se escuchaba la historia de luchas en contra de opresores y en contra de las camisas de fuerza impuestas por la rigidez de la sociedad; de esfuerzos tenaces por vivir y pensar según convicciones propias. Yo te canto, “Libertad” El público escuchaba la voz de la soprano en un silencio en el que de alguna manera se sentía la conmoción de los que escuchaban. Los elementos musicales de las arias que transmitían eficazmente tanta emoción los aclaró Carmen Helena Téllez, Directora del Vocal Contemporary Ensemble, del Centro de Música Latinoamericana y de estudios graduados corales del Jacobs School of Music de la Universidad de Indiana. En sus notas sobre el concierto y en conversación por teléfono, Téllez

indica que la textura de las obras de Barilari alude de manera sutil a la zarabanda y las canciones de protesta sudamericanas. La primera es un ritmo de danza cuyas primeras menciones se dan en el siglo XVI en las Américas, una en un poema-canto del extremeño Pedro de Trejo, quien muere poco después de ser condenado por la Inquisición y de haber sido encarcelado. La zarabanda se vuelve popular en España pocos años después, pero en algún momento de su historia temprana se le compara de manera poco favorecedora con las danzas aztecas y se le prohíbe por obscena. Sin ser explícito, de alguna manera se intersectaban musicalmente en las arias la danza prohibida con el anhelo de la monja por moverse libremente entre los libros, las pinturas, el conocer, y quizás, algún amor en especial. También comenta Téllez que en la alusión a la canción protesta sudamericana, Barilari trazaba musicalmente una línea directa entre el pasado y el presente de Latinoamérica, dándole un giro a la canción protesta del folklore del sur. Considera ella que el compositor, que en su propia vida ha sobrevivido dictaduras sudamericanas, deja fluir sus propias influencias en las piezas como: “tenues aromas que florecen”. Para acompañar las arias de Barilari, los demás temas del concierto fueron elegidos por Téllez y con ellos se continuó el relato musical de la búsqueda de libertad. Un nuevo Stabat Mater (poema cantado que forma parte de la liturgia católica) del eminente compositor mexicano Mario La Vista, que se estrenó ese día en Estados Unidos, ofreció una reflexión sobre el dolor femenino representado en la persona de María sufriendo la crucifixión de su hijo. Su lamento formó un puente que nos transportó de la lucidez existencial y amorosa de Sor Juana al reclamo de Paul Eluard. Concluyó el concierto con Figure Humaine, una de las composiciones de mayor exigencia en cuanto a la virtuosidad exigida del coro a capella, basada en los poemas de Paul Eluard. Los versos de Figure Humaine fueron escritos mientras Eluard, poeta comunista, se encontraba encarcelado por los Nazis por colaborar con la resistencia francesa. Los musicaliza en 1943 el gran compositor Francis Poulenc, quien siendo conservador, en su vida personal había librado batalla por reconciliar el catolicismo con su homosexualidad. Y al fin de la historia que cuenta este concierto, la monja recalcitrante, el ateo preso y el homosexual derechista, en la música encuentran su voz común: y por el poder de una palabra vuelvo a vivir nací para conocerte para nombrarte Libertad

Verso de Figure Humaine de Paul Eluard

Para mayor información sobre la música mencionada: www.elbiobarilari.com http://www.carmentellez.com/ http://www.music.indiana.edu/department/choral/cve/ Catalina María Johnson, Ph.D. es locutora y productora de programas de música latina para estaciones de radio pública. Para mayor información: www.encantolatinoproductions.com

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El espejo vacío:

Poesía de mujeres del siglo XIX en México Elizabeth Narváez Luna

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n el caso de la historiografía de la poesía de mujeres en México nos encontramos en la misma situación en que Rosario Castellanos se habrá encontrado cuando escribió estos versos: Escribo porque yo, un día, adolescente Me incliné ante un espejo y no había nadie.   En el primer párrafo del estudio crítico De la vigilia fértil: Antología de Poetas Mexicanas Contemporáneas, Julián Palley explica en parte el por qué de este vacío:   Desde Sor Juana Inés de la Cruz hasta la década de los 1940 y 1950, apenas hay una mujer poeta conocida que merezca tal nombre, que haya dejado huella en la literatura mexicana.   Este tipo de presupuestos con los que se aborda la poesía en México, impone un gran vacío, una ausencia en la literatura mexicana, y pone en evidencia la falta de sensibilidad por parte de la crítica para acercarse al estudio de los textos literarios escritos por mujeres. El interés de mi trabajo de investigación ha sido reconstruir la tradición de la literatura escrita por mujeres, ya que, como Showalter señala, antes de que podamos empezar a preguntarnos cómo debe ser la literatura de la mujer —y si acaso es diferente y especial—, necesitamos reconstruir su pasado y empezar a establecer una continuidad en la tradición de la literatura escrita por ellas. Por años estudié la obra de cuatro poetas del siglo XIX en México. Más que selección fue una cuestión circunstancial —y de suerte—, ya que tuve la fortuna de encontrarme en una universidad en la cual el acervo bibliográfico me permitió tener acceso a la obra completa de Esther Tapia de Castellanos, Isabel Prieto de Landazurri, María Enriqueta Camarillo de Pereyra y Laura Méndez de Cuenca. La obra de las cuatro autoras puede llegar a considerarse materia memorable, pues su escritura muestra el trabajo de manipulación creativa que implica el quehacer literario, como lo han venido entendiendo los escritores a partir de mediados del siglo XIX. En su obra poética, es evidente el esfuerzo consciente que hizo cada una de ellas por manipular el lenguaje con una finalidad estética —que les permitiera expresarse dentro de los parámetros de las Bellas Letras— sin comprometer “su honorabilidad”. Sobresale en todas ellas una visión de su condición de mujer bastante negativa, e incluso parecen continuar y apoyar el estereotipo de la mujer como víctima, como si no pudieran concebirse de otra manera. Sin

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embargo, las cuatro logran cierta conciencia de esa condición subyugada. Dadas las limitaciones y la situación de vida en la que estaban inmersas, encontraremos que tres de ellas deciden escribir palimpsestos, es decir textos que les permiten en apariencia estar conformes con las normas patriarcales bajo las cuales viven. Este fue el caso de las tres primeras poetisas: Ester Tapia, Isabel Prieto y María Enriqueta Camarillo, quienes usaron con frecuencia los nombres de flores y de otras imágenes de la naturaleza para tratar de inscribir una visión crítica muy oblicua de la condición de la mujer. Así podría decirse que en algunos poemas de Tapia y de Prieto hay cierta queja o “crítica” de la cosificación de la mujer. De ellas Prieto es la que logra articular y expresarse más abiertamente en contra no sólo de la desventaja de su condición de mujer, sino también en contra de la normatividad y el destino impuesto a la mujer. Veamos un poema suyo escrito en 1867: ¡No me caso! A D. Manuel Bretón de los Herreros

Que me case me dice doña Ana Encarnación, porque es el matrimonio el estado mejor. Lo dice una beata; más pese a su opinión, que se case quien quiera, yo no me caso, no. En el mundo se debe esperar lo peor, y yo sé que la dicha vieja no se casó tal vez hallar no pudo ningún santo varón. Que se case quien quiera; yo no me caso, no. Dizque el hombre casado la libertad perdió, y es mentira más grande que bala de cañón; la mujer es la esclava de un tirano feroz… Que se case quien quiera; yo no me caso, no. Si el marido es celoso ¡Divino Redentor! Es capaz de agotar la paciencia de Job. ¿Qué haces en la ventana? No vayas al sermón… Que se case quien quiera,

yo no me caso, no. Sí infiel... y con la mano puesta en el corazón diga alguno si puede responderme: yo no. Si infiel yo lo quería tirar por el balcón, que se case quien quiera, yo no me caso, no. Y si el pan a sus hijos arranca sin rubor para dar lujo y coche ¡ay! algún serpentón; si te deja en ayunas para dar a otra reloj que se case quien quiera, yo no me caso, no. Mas que sea constante amable, humilde, soy. ¿Y si salimos luego conque es necio y glotón? ¿Si te hace todo el día Cocinar?... !Ay! ¡Qué horror! Que se case un demonio; yo no me caso, no. Luego vienen los nenes y el hombre papalón exclama: ¡Qué fastidio! ¡No permitiera Dios que sufriera al menos la mitad del dolor! Que se case quien quiera, yo no me caso, no. Bien seguro es que pase la noche cual farol, velando al angelito majadero y llorón: a pierna suelta duerme, Bendito del Señor… Que se case quien quiera, yo no me caso, no. Y como salir puede por una maldición a un tiempo infiel y necio, y celoso feroz, de humor atrabiliario, enfermizo y glotón... Que se case quien quiera, ¡pero casarme yo! Así, con el permiso De D Manuel Bretón, que escribió una letrilla de una injusticia atroz, digo que el hombre puede casarse sin temor, mas la mujer... ¡San Rufo! Yo no me caso, no.

En “No me caso”, Isabel Prieto expone con bastante ingenio y humor sus razones para negarse al destino que le querían dar. En general, su poesía parece exponer y señalar siempre la creciente hostilidad entre los géneros y la estereotipación negativa de la feminidad, que caracterizó la imaginación y la cultura del fin del siglo XIX. Por otra parte, la obra de María Enriqueta abraza el carácter decadente y coloquial del Modernismo y sitúa el espacio de su poesía en el espacio doméstico. Pero al situar su poesía en dicho espacio se aleja paradójicamente del orientalismo y el cosmopolitismo del Modernismo; es pues el espacio doméstico burgués el que surge en su obra poética y narrativa. María Enriqueta se dedicó más a la narrativa y desarrolló su vida como profesional de las letras en España. Laura Méndez parece haber sido la mujer del célebre poeta romántico mexicano Manuel Acuña, pero al no ser la esposa de dicho poeta se resignó a vivir en una condición marginal desde la que se puede entender la crítica que hace de las costumbres sociales de su tiempo. Cabe señalar que fue la primera novelista de México; en La nación, y por entregas, publicó El espejo de Amarilis en la segunda mitad del siglo XIX. Pero es en su poesía donde Laura Méndez esboza una postura crítica de la condición de la mujer: Magdalena Pálida como pálida azucena, la blonda cabellera destrenzada, de hinojos ante Cristo, atribulada, llorando está sus culpas Magdalena. Tiembla, suspira, punzadora pena se refleja en su lánguida mirada. Besa los pies del Salvador cuitada Y los unge con nardo y con verbena. “Padre, Padre, la impura penitente Espera tu perdón en su quebranto; Toque tu diestra mi lasciva frente”. Clama la pecadora con espanto. Y alzándola Jesús, dijo clemente: “te perdono, mujer, ¡amaste tanto!...” Elizabeth Narváez Luna: Poeta mexicana, autora de En la víspera del vuelo. Vive en Chicago. 

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Naufragios, seducciones…comentarios Jorge Luis García De la Fe

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os muy interesantes propuestas acaban de aparecer en el ambiente intelectual de Chicago en los últimos días. Se trata de los libros Naufragios y Comentarios de la argentina Leda Schiavo y Seducir los sentidos del dominicano Jochy Herrera. Ambas son recopilaciones de artículos de gran vuelo teórico y poético a pesar de ser concebidos originalmente por separado para publicaciones periódicas en Estados Unidos y otros países. Ambos libros, además, fueron presentados por sus autores este mes. No había conocido a Leda Schiavo hasta que pocos días atrás me la presentara, de cuerpo entero, el propio Jochy Herrera, al facilitarme su libro Naufragios y Comentarios. Me ha hablado las últimas horas en un lenguaje íntimo y familiar la argentina culta y sensible a la cual nada humano es ajeno. Crónica de este tiempo, su texto es un caleidoscópico Aleph. Historia, política, sociedad, economía, cultura y otros temas abordados con una mirada lúcida y holística por Schiavo, quien pone todo el espectro de su sólida formación intelectual en el ejercicio de su autorizado criterio. Algunos de los cuentos y artículos recogidos en Naufragios y Comentarios aparecieron por primera vez en contratiempo, o en las ya desaparecidas Tropel, y Zorros y Erizos. Schiavo, quien después de 30 años de enriquecedora itinerancia regresó a Buenos Aires, considera su periplo como un fragmento de ese viaje más esencial y definitivo, la propia vida. Es evidente, a través las páginas de ese ensayo mayor que atraviesa su libro, que esta inquieta vitanauta nunca dejó de estar al tanto de la tierra que la hermanó a Borges. Por eso, buena Cronopia, rastrea los nexos entre Cortázar, Baudelaire y el tango o descubre -detectivescamente- que el Serguei Nechaev que está detrás del Piotr Verjovenski de Los demonios de Dostoievski es el mismí-

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simo Boy que acompaña a Bakunin en Baza de espadas de Valle Inclán. Quienes adquieran su libro y disfruten del privilegio de su lectura podrán enterarse de algunos misterios de Chicago como el de La casa de la calle Taylor o tener noticia de las estancias de Borges y la Rinaldi en la Ciudad de los Vientos. Nada escapa a la mirada curiosa de esta mujer que maneja sin ostentación la mitología grecolatina, las literaturas europea y argentina, así como las culturas norte y sudamericana. En su texto La lectura como pecado expresa: “Como todo acto de amor, lectura y escritura necesitan un cuidado extremo, un tiempo lento que se acelera al llegar al paroxismo, un uso constante de la inteligencia y una atención exasperada”. Por eso su prosa no es “adocenada y fácil”, sino que se revela indagatoria y polémica. El caso de Leda autentifica -como el de Eduardo Galeano- la capacidad del pensamiento latinoamericano para la reflexión fecunda acerca de esa encrucijada que es la contemporaneidad. Quién puede permanecer indiferente a su texto La mirada oblicua donde asume con valentía su voluntad paradójica. Con el espíritu del autor de Del sentimiento trágico de la vida postula: “Cuando me dicen que Chávez es un demagogo yo me pongo a defenderlo, si lo defienden, yo me pongo a criticarlo. Si leo algo sobre el fundamentalismo musulmán, yo pienso en el fundamentalismo sionista. Si oigo a los británicos hablar de terrorismo, pienso en todo lo terroristas que ha sido ellos a lo largo de los siglos tratando de escapar de su isla para dominar el universo”. Aunque muchas son las incitaciones que me ha dejado el proteico diálogo que he sostenido con Leda Schiavo las últimas horas, quiero dejar constancia del sublime goce estético que experimenté leyendo la serie Parejas. En Intermedio con aves fabula: “Para qué tanto desplazarse, si la muerte llega tan temprano.

¿Cuántas veces el mismo pájaro puede hacer ese viaje que la especie va a repetir mientras se den las mismas condiciones? ¿Somos los seres humanos tan compulsivos como las aves, pese a que conocemos el final? Por eso, para terminar esta breve nota, me remito a mi compatriota Silvio Rodríguez y le digo a Leda: “Vuela, que los cisnes están vivos”. Oficio de cautivar corazones con los dedos de la imaginación tiene este cardiopoeta del hospital Advocate Illinois Masonic, el mismo que responde a los llamados de Jochy o Dr. César Herrera, para que quede claro de una vez y por todas. En Seducir los sentidos el autor de Extrasístoles incursiona en un considerable y fascinante espectro de temas, problemas y figuras emblemáticas de la contemporaneidad. Un rápido vistazo al índice del nuevo libro provoca el incitante interés de acompañar a este enamorado de la cultura en un apasionante viaje que, sin alardes de erudición, se aposenta en los reinos de la literatura, las artes plásticas, el cine, la música, los artistas e intelectuales; así como en mitos, fabulaciones y quimeras que dan sustancia a la condición humana. Los textos que conforman la atractiva propuesta nacieron en la fragua del trabajo literario y periodístico que Jochy ha simultaneado con su profesión médica en Chicago en el último decenio, y vieron la luz en contratiempo, pero también en Agenda del Sur (Argentina), La Jornada Semanal (México), Cielonaranja (Alemania), País Cultural (República Dominicana), mediaIsla (Dominicana) y Ventana Abierta (California). Treinta y ocho incitantes artículos quedan amparados en siete secciones, a saber: Provocaciones, La palabra Lúdica, La mirada espejo, Escuchar la idea, Conversaciones, Rastros y La morada de los mitos. Se siente que hay en Seducir los sentidos una lectura muy personal del mundo de Herrera y que el arte, además de sus esenciales funciones estética y epistemoló-

gica, es una vía sinestésica de aprehensión de la realidad. En ese gran ensayo que fluye bajo la corriente de todos los textos, prevalece el presupuesto teórico de que la seducción es una dama en cuyos brazos perecemos y sobrevivimos. Todo seductor termina siendo seducido. De La Biblia a Walt Disney, del Arte Paleolítico a Klimt, de Juan Ruiz a Buñuel, de Platón a Kierkegaard, de Freud a Lacan, el controversial tema de la seducción ha estado presente en todas las esferas de la actividad humana, aún en la dimensión onírica. Por ejemplo, en el artículo La seducción desde la serpiente a la modernidad, hace Jochy una breve pero jugosa meditación del tema y cita a Martín Cuccorese, quien postula que “bajo el genio maligno de ella, todo escapa a su finalidad. Incluso al pensamiento se le escabullen sus propósitos” pues hasta “el (propio) pensar no es más que una apariencia que juega con las apariencias del mundo”. Realidad, deseo, imaginación, tienen en el hombre un mismo árbol para anidar. Por eso en esta aldea postmoderna que es hoy nuestro mundo se han desdibujado los límites entre lo virtual y lo real, y no podemos concebir al Buenos Aires real sin la visión borgeana, como nos es imposible divorciar a la mujer real de la arquetípica. Lo mejor de Seducir los sentidos, a mi modo de ver, radica en la autenticidad que hay detrás de todas las reflexiones de su autor, a quien no lo mueve otra pretensión que la de contribuir a una lectura verdaderamente constructiva y humanista de nuestra época. A los amantes del buen cine, la pintura, la poesía, el tango, el bolero, la bachata y la canción inteligente les invito a que se dejen seducir por esta propuesta del dominicano Jochy Herrera. Pero lo mejor de este libro está en ciertas revelaciones íntimas de su autor que no les adelanto. Jorge García, cubano, es licenciado en Letras, poeta y miembro del consejo editorial de contratiempo.

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Cuestionario Proust al escritor

Adolfo Castañón

Foto: Eduardo Estala Rojoas

Eduardo Estala Rojas

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dolfo Castañón (Ciudad de México, 1952) es poeta, narrador, ensayista, traductor, editor y critico literario. Estudioso de las obras de Michel de Montaigne, Alfonso Reyes, Juan José Arreola y Octavio Paz. Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, elegido el 23 de octubre de 2003 (Silla II, Ocupante 6o), tomó posesión el 10 de marzo de 2005. Ha sido miembro del consejo de redacción de varias revistas en Latinoamérica, como Vuelta, Letras Libres, La Cultura en México, Plural, Gradita y Literal. Su libro más reciente es Algunas Letras de Francia (Veintisiete Letras, Madrid, España, 2009).

— ¿Cuál es tu idea de “felicidad perfecta”? —La perfección en cualquier forma es inconcebible. Ahí están las manchas del sol para evocar el afortunado título de Jaime García Terrés. — ¿Cuál es tu mayor temor o miedo? —Abrir el periódico todas las mañanas. — ¿Cuál es tu mayor extravagancia? —Creer que no tengo ninguna. — ¿Cuál crees que fue o sería tu mayor desdicha? —Perder el norte. — ¿Cuál es tu mayor defecto? —Creer que voy a vivir 180 años y actuar en consecuencia. — ¿Cuál es el defecto que no perdonas en los demás? —La prisa. — ¿En que ocasión mentiste? —La primera vez que me confesé. — ¿Cuál es el ser humano que merece tu desprecio? —Ese que se asoma al espejo. — ¿Quién es el personaje histórico con quien más te identificas?

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—El amigo de Montaigne, Étienne de La Boétie, autor de Contra el Uno o La servidumbre voluntaria. — ¿Cuál sería el talento o habilidad que te gustaría tener? —Saber bailar. — ¿Cuál consideras tu mayor éxito? —No haber perdido la sensación de fracaso. — ¿Cuándo y dónde fuiste o eres realmente feliz? —Cuando recuerdo una palabra que creía haber olvidado. — ¿Si pudieras cambiar algo de tí, qué sería? —La lengua. — ¿En dónde te gustaría vivir? —Fuera de mí mismo. —Si después de muerto regresaras como personaje u objeto, ¿cuál o qué quisieras ser? —Otra nube. — ¿Si fueras un libro, cuál sería? —El libro de arena. — ¿Si fueras un animal, cuál? —Una polilla.

Adolfo Castañón celebró el Homenaje al Bibliófilo otorgado a su figura, en la FIL de Guadalajara, Jalisco, México, 2009.

— ¿Cuál es tu ocupación o entretenimiento favorito? —Buscar. — ¿Cuál es tu posesión más valiosa? —La intemperie. — ¿Cuál crees que sea el rasgo de tu personalidad que mejor te define? —La incapacidad de concebir la perfección. — ¿Quiénes son tus escritores favoritos? —En primer lugar los autores anónimos. — ¿Quiénes son tus artistas favoritos? —Los artistas anónimos. — ¿Quién o quiénes son tus héroes de la vida real? —Michel de Montaigne y Max Jacob. — ¿Quién o quiénes son tus héroes de la ficción? —Ulises, Don Quijote, La Pordiosera de Nápoles de Max Jacob. — ¿Te lamentas de algo que no hayas hecho aún en esta vida? —No. —De los errores cometidos, ¿cuál merece tu indulgencia?

—Toda la vida, como dice George Steiner, es errata. Así que todos o ninguno. — ¿Cómo te gustaría morir? —Sonriendo. — ¿Cómo quisieras que te recuerden las generaciones posteriores o la historia? —Me pregunto si la historia y las generaciones siguientes, como las actuales, no serán igual de olvidadizas. — ¿Cuál es tu lema o frase preferida? —No sé si sé. — ¿Cuáles serían los tres deseos que te gustaría se te concedieras? —No desear, no soñar, no creer. —Defínete con seis palabras, por favor. —Estoico, Epicuro, Platónico, Taoísta, Bibliófilo, Contemplativo. Eduardo Estala Rojas, mexicano, es escritor, poeta y periodista cultural. http://eduardoestalarojas.blogspot.com

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Adiós a Luis Leal (1907-2010), luminaria mexicana, chicana, latina del siglo XX Víctor Fuentes

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e piden que hable de usted, querido don Luis, los amigos del grupo contratiempo, a quien usted tanto apreciaba y les escribió un prólogo para su antología de cuentos Vocesueltas. Pero más que hablar por escrito de usted, que en el fondo sería hacerlo de mí, quiero seguir hablando juntos, revivirle, con su voz viva, en los diálogos que mantuvimos por días y años en reuniones de trabajo colaborativo, en comidas, cenas y tertulias de café con otros amigos y amigas de la universidad y de la comunidad; conversaciones donde hablábamos de todo lo habido y por haber: íntimos espacios de libertad pública, valga la contradicción, donde nos desquitábamos de la carga de la vida y de las limitaciones de un mundo en que las libertades públicas están cada vez más cercadas. Prácticamente, usted vivió todo el siglo XX y la primera década de este. Oírle a usted era oír y ver, a veces como en una película, toda esta historia “rehumanizada”: niño de la Revolución Mexicana (nació en 1907 en Linares, Nuevo León), en camino de la Ciudad de México —en Querétaro— oyó un ruido que siempre ha seguido oyendo: el chirriar de las ruedas del tren atropellando a un niño. En la capital vio la entrada de Villa y de Zapata, y en la Alameda, con su hermanito, presenció algunos fusilamientos… Ya de profesor universitario escribió y publicó varios estudios y libros sobre la literatura de la Revolución. Citaré tan solo sus libros sobre Mariano Azuela, Juan Rulfo y Cuentos de la Revolución (No, no se ría. Si cito estos títulos es para animar a quien nos acompañe a que los lean). Su llegada a Chicago, en la primavera de 1927, se dio el mismo día en que Lindbergh llegó a París en el primer vuelo trasatlántico, usted llegando de un larguísimo viaje por tren desde Linares. Venía con su sombrero, carrete, estilo Maurice Chevalier y con ropa de entretiempo. Así que pasó mucho frío. ¡Chicago!, la gran metrópolis, como la película de Fritz Lang que vio allí (a los pocos días tuvo que devolver a un amigo de Linares a la estación pues se sentía “engentado” en la multitud), la de los gangsters. El individuo con metralleta a la puerta de la peluquería mexicana a la que usted iba, pues en el interior estaba su jefe. Los años de la Depresión con las filas de parados esperando una manzana, la pluralidad de culturas e idiomas. Muy pronto empezó usted a participar en organizaciones civiles y culturales mexicanas e hispanoamericanas en Chicago. Conoció a Manuel Gamio, cuando escribía su libro sobre los inmigrantes mexicanos, participó con Frank Paz y Martín Ortiz en el Mexican número 73

Civil Committee y en los años 50 fue uno de los redactores de la revista Vida Latina. El trabajo con la comunidad, iniciado en Chicago, lo continuó usted aquí en Santa Bárbara, donde vino usted jubilado en 1975, y ha estado enseñando casi hasta cumplir sus 100 años, y asistiendo a los actos de jubilación de varios de sus estudiantes. Ha sido usted un ejemplo de lo que llamamos “el intelectual responsable”. La Segunda Guerra Mundial cortó sus estudios de doctorado y estuvo en los campos de batalla del Pacífico, estacionado, principalmente en Las Filipinas. Contrario a otros soldados anglos, usted sí se compenetró con la cultura filipina. Una vez que curó a un niño, éste le dijo “You are one of us”. Tampoco sintió odio contra el enemigo (cosa tan difícil en una guerra). Experimentó pena y compasión cuando cavando su hoyo en la playa dio con el cadáver de un soldado japonés. En los años 50 y 60, y principalmente en sus años en la Universidad de Chicago, en Champaign-Urbana, se consagró usted como uno de los pocos y principales estudiosos de la literatura mexicana e hispanoamericana del país. Son los años de sus libros seminales, como Breve historia del cuento mexicano, México: civilizaciones y cultura y los libros ya citados sobre Azuela y Rulfo y una Antología de literatura hispanoamericana. También fue usted el segundo o el tercero en estudiar el Realismo Mágico. Desde Urbana, a finales de los años 60, puso todo su prestigio académico al servicio de una nueva disciplina tan cuestionada en aquel entonces en los medios académicos: la cultura y la literatura chicana. Por su dedicación y grandes logros se le considera como “el padre” de los estudios de literatura chicana. Entre sus libros fundamentales mencionaré Aztlán y México: perfiles literarios e históricos. Y No Longer Voiceless. Este concepto lo extendió a todas las literaturas de las minorías de lengua hispana del país, y en 1995, iniciamos la revista Ventana Abierta, “revista latina de literatura, arte y cultura”. En cierto modo, veníamos a entroncar con aquella Vida Latina de los años 50 en Chicago. Por toda su gran trayectoria como humanista de nuestro tiempo, que le han valido tantas distinciones y honores, el presidente Clinton le confirió, en la Casa Blanca, la Medalla Nacional de Humanidades en 1997. “Bueno, Víctor, ya está bien”, me parece oírle decir, usted que siempre antepuso el interés de los demás por encima del propio. Pero déjeme decirle dos cosas de las que quizá no esté del todo consciente: que su cariño por la comunidad y por la gente del pueblo es tal, que yo le he visto tratar con la misma defe-

rencia (y quizá con algo más de afecto) que a Octavio Paz o a Carlos Fuentes a una persona común que se le ha acercado en la calle a saludarle. O que cuando Tere Jurado, de Radio Bronco, el otro día, y esperando algo espectacular, me preguntó que cuál hecho suyo consideraba el más importante de lo vivido en nuestra larga amistad, me quedé un poco cortado. Son tantos, pero, de pronto me vino uno, nada extraordinario, pero de una fuerza sin igual: el de nuestro trato cotidiano, una breve frase o un silencio, mientras degustábamos un tequila o una taza de café. Y a tono con esto, ahora que su cuerpo, pero no su alma, nos ha dejado, le doy este sentido adiós (y disculpe la lágrima), pero no como separa-

ción final: nos sigue usted guiando, por un nuevo camino, hacia el infinito. (Para más información, acudir al monográfico de Ventana Abierta, número 21, “Luis Leal Conversaciones con Víctor Fuentes. Evocando una vida y siglo”. Institute for Chicano Studies, University of California, Santa Barbara, CA 93106. http://research. ucsb.edu/ccs/pubication07.htm) Víctor Fuentes es director de la revista Ventana Abierta.

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Yo conocí a Tomás Eloy Martínez Fernando Olszanski

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omás Eloy Martínez decía que el periodista y el escritor nunca se separaban en la búsqueda de la verdad. Y nadie mejor que él para decirlo, que con su ficción buscó desentrañar esa inefable bola de esperpentos y mamelucos que hacen la política, y que fue perseguido, exiliado y odiado por su trabajo periodístico. Lo mejor de su obra gira en torno a un período muy particular de la historia argentina: el fin del peronismo y el comienzo de la guerra sucia. Considero que La novela de Perón es su mejor obra, aunque Santa Evita haya sido su mayor éxito comercial y el libro más traducido de la historia literaria de la Argentina. En ambos libros, los personajes principales son los dos ejes del movimiento peronista, Perón mismo y el cadáver ambulante de Evita. Es evidente que Martínez simpatizaba en algo con el peronismo, y es obvio también que simpatizaba aún más con el grupo Montoneros, un grupo armado de la izquierda de aquel movimiento político. Pero por sobre todo, le disgustaban en demasía los represores del gobierno, los matones de la AAA, durante el gobierno de Isabel Perón, por medio del titiritero López Rega, y luego por los artífices de la guerra sucia: la junta militar. Incluso, después de muchos años de terminada la dictadura, él siguió analizando ese período histórico: su novela El cantor de tangos busca en las heridas abiertas de una sociedad con oídos sordos. Tuve la suerte de conocer a Tomás Eloy cuando visitó Chicago hace un par de años, y junto a José Castro Urioste le hicimos una rica entrevista donde hablaba vehementemente de otros escritores que no habían dejado la Argentina y confrontado la dictadura con su pluma y su prestigio. Se refería en especial a Ernesto Sábato, una de las vacas sagradas de la intelectualidad latinoamericana. Yo ya conocía su obra de antes, pero no conocía al hombre, ni su pasión, ni sus miserias. Me di cuenta, como otros que compartimos aquella mesa de café con él, que era un hombre comprometido no sólo con la verdad que inspira la pluma y la palabra, sino también con ideales, con la justicia y con la humanidad. Siempre había admirado su obra, y a partir de ese momento empecé a admirar también al hombre. Tomás Eloy Martínez nos ha dejado una vasta obra literaria, pero también nos ha dejado su compromiso con la verdad, con la historia y con el momento que le tocó vivir. Que en paz descanse. Fernando Olszanski, es autor de la novela Rezos de marihuana.

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El terremoto de Chile Laura García

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mpiezo a escribir esto a las 3:16 de la madrugada del domingo (28 de febrero). A ocho minutos de que se cumplan 24 horas del terremoto de Chile. Estas primeras líneas vienen auspiciadas por la réplica número 97, y después de ayer, muchos creemos que la eternidad dura 180 segundos, y que esa expresión “el mundo se me viene encima” ya no tiene connotaciones metafóricas. Mi queridísimo amigo el escritor uruguayo Jorge Majfud me animó a escribir sobre esto y me dio un empujón ayer tempranito para que saliera del espanto, me ’sacudiera el sacudón’ e intentara decir algo, aunque él bien entiende lo que me cuesta. Y uno quisiera decir muchas cosas, pero todo lo que se piensa se atropella en los dedos y todo este gran hecho se transforma en una larga lista de números angustiosos que empiezan a disparar los programas de radio. Porque después de corroborar entre el asombro y el espanto que uno está vivo, que el mundo casi casi pero finalmente no se derribó encima, que tu mamá, que tus vecinos, que tus amigos están bien, con terror pero bien, lo que viene son los números, muchos números seguidos de apellidos cortos y contundentes que lo aplastan a uno junto con el miedo: 8.5 grados, 82 muertos, 2 puentes caídos, y empieza el rosario de cuentas tristes, que nos mantienen a todos en vilo: ya no son 82, sino 122, los puentes son ya 4 y todos, excepto el número terrible que preside la noticia, van en aumento. Los números aumentan, se inflan, se contrastan con otros números, y el día se transforma en eso, en una sucesión de números trágicos y dolorosos: 500 veces más fuerte que el de Haití, 2 millones de damnificados, 300 muertos. Y ni qué decir de esos números cuyo primer apellido es Réplica y el segundo Calma. Esos los contabilizamos con sumo cuidado y detalle, porque en todo esto el miedo es una consecuencia inmaterial y difícil de dominar; paradójicamente, los crujidos de la tierra enojada van enseñándole a uno a controlar el ritmo de su terror, a mantener la calma para no salir arrancando despavorido, precisamente como nunca se debe hacer.

Los números nacieron a 90 kilómetros de Concepción, en el sur de Chile, en la Región del Bío Bío, en donde se localizó el epicentro, y desde allí siguen inflándose mientras todos los seguimos con dolor, con espanto e impotencia a través de los medios. La devastación, la incertidumbre de los que buscan a su gente, se sienten como propias, y como propio se siente el drama que nos envuelve desde ayer: a uno se le derrumba el corazón con cada imagen nueva que da cuenta de esta tragedia. Dentro de todo, este país se está conduciendo de forma expedita y medianamente ordenada. Por lo menos, ésa es la sensación que queda. Aquí tienen experiencia en esto de los terremotos. 1960 y 1985 fueron años de derrumbe, y aún así el país se levantó. Lucho para no brincar como resorte con cada remezón; la lección de humildad que una tragedia así nos da ya está más que aprendida, y también quedó corroborado lo mínimos, lo ínfimos que nos podemos sentir frente a la furia de la naturaleza. A las 8:25 de hoy nos sacudió una réplica de grado 6, según informan, y con el sacudón brincaron a mis pies unos papeles que quién sabe dónde estaban. Me cachetea un dejo de amargura cuando los recojo y veo, entre varios folletines, la invitación a una exposición artística: “El terremoto de Chile”, inspirada en el libro de mismo título de Heindrich Von Kleist, el mismo libro que me ve todavía incólume desde mi biblioteca: uno de los pocos que no se derrumbó. Laura García es periodista colombiana radicada en Chile.

marzo 2010


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Deseado Jochy Herrera

“E

l deseo mueve el mundo. Está presente en el bebé que llora porque tiene hambre, en la niña que se afana por resolver un problema de matemáticas, en la mujer que corre al encuentro de su amante y más tarde decide tener hijos, y en la anciana, que encorvada sobre su andador, recorre a paso de tortuga el pasillo del asilo para recoger su correo. Desterremos el deseo de la faz de la tierra y tendremos un mundo de seres congelados, carentes de razones para vivir y para morir”. Esta sentencia aparece en el ensayo Sobre el deseo del filósofo estadounidense William B. Irvine; un texto contentivo de meditaciones en torno a la que Freud catalogó como la más poderosa energía del ser humano. Confieso que el libro me defraudó, no sólo por su premisa fundamental, “esforzarnos por disfrutar éste sueño -lo que tenemos-, en lugar de ignorarlo para perseguir algún otro”, sino más que nada porque a pesar de la advertencia de Irvine contra ello, sus páginas parecerían convertirse en un “manual para manejar el deseo”, en particular, los “no deseados”. El autor nos encomienda a seguir los pasos de los satisfechos, aquellos que según el Oxford English Dictionary, adaptan sus deseos a lo que tienen (aunque sea menos

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Pero la dilatación de las carnes, la una contra la otra y la una por la otra, es el verdadero objeto del deseo. J. P. Sartre de lo que hubieran podido desear), consejos que a mi parecer frenan el ímpetu de quien busca a veces desesperadamente, el roce de una piel, la esquiva mirada de una muchacha o cualquier otra obsesión que como hechizo, nos toque las puertas de la pasión. Debo admitir sin embargo, que en Sobre el deseo (Paidós, 2008) encontramos también observaciones interesantes que podrían facilitar la comprensión de la naturaleza de este sentimiento, de nuestras fuerzas internas, tormentos y otras “debilidades”: Cómo muchos anhelos se explican a partir de un “sistema biológico de incentivos” adquirido mediante el proceso de selección natural, es decir, evolutivo; cómo este programa de incentivos no fue diseñado para animarnos a tener una vida feliz y significativa, y aún más, cómo el precio, no el valor que tienen las cosas, ha destruido esa indómita y hermosa capacidad humana de perseguir la locura de los sueños, incluyendo nuestros más intensos deseos. Desde Aristóteles y Platón hasta Santo Tomás y Spinoza, el deseo ha sido objeto de intriga, debate y múltiples interpretaciones que en conjunto han conformado una suerte de fenomenología: Ha sido visto como asunto en franco contraste con la razón, como perteneciente a la naturaleza del

alma, como “simplemente el apetito acompañado por la conciencia de sí mismo” y como Samudaya, el causante del sufrimiento que paraliza el progreso espiritual, según el pensamiento budista. Para las neurociencias el asunto luce más sencillo ya que de acuerdo con esta disciplina médica, el deseo es simplemente el resultado del comportamiento de células localizadas en los núcleos accumbens y ventromedial del hipotálamo y el cuerpo estriado cerebral. Jean Paul Sartre, por otra parte, fue el pensador que logró establecer la conexión del deseo con su objeto, la solución del problema filosófico fenomenológico de Spinoza, a juicio del ensayista Sebastián Salgado. Sartre nos advirtió contra la consideración de los deseos como “pequeñas entidades psíquicas que habitan la conciencia”; porque a su manera de ver, ellos son la conciencia misma en su estructura original proyectiva y trascendente. Y va más allá: En El ser y la nada conecta los conceptos deseo y cuerpo al enunciar que “el deseo es deseo de un cuerpo por otro cuerpo. En realidad es un apetito hacia el cuerpo ajeno”. Estas conclusiones por lo tanto, facilitaron a la filosofía la comprensión del encuentro del sí -el sujeto mismo- con el otro, objeto del sujeto: el deseado.

La escritora argentina Leda Schiavo, amiga entrañable y mejor poetisa, ha motivado estas disquisiciones tras compartir un Espumante Torrontés comercializado como Deseado (Medalla de oro en el Concours Mundial Bruxelles 2007). Sin pecar de enólogo, observo que la ficha técnica de este vino lo define como de composición Varietal -uva única-, cosechado en marzo, fermentado con levaduras seleccionadas a 14 grados Celsius durante quince días, primeramente a cielo abierto y después cerrado herméticamente, e ideal como aperitivo. Me intrigan aún más las Notas de Cata que lo describen: “Deseado presenta a la vista color amarillo verdoso, a la nariz es frutal, con aromas a flores y cítricos y en boca, es dulce y frutado”. ¿No estarán acaso estas Notas describiendo el paradigma del deseado? ¿Él, quien consciente de su atractivo, parte en pos del objeto -un otro- para entregar a sus sentidos el placer del amarillo, el sabor frutal y la flor ansiada en cualquier boca ajena? Jochy Herrera, escritor dominicano. Autor de Extrasístoles (y otros accidentes). Es miembro de la Mesa directiva de contratiempo.

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Puerta, umbral, mujer Gerardo Cárdenas

¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Jorge Luis Borges, La Casa de Asterión, El Aleph (1949)

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rente a las puertas automáticas de un supermercado, que se abrían y cerraban al sentir la proximidad de los movimientos, Temple Grandin se paraba, como congelada. Había cruzado tantos umbrales, pero éste, nuevo, aterrador, parecía insalvable. La escena corresponde a la película “Temple Grandin” que la cadena HBO produjo y distribuyó por cable a fines de enero, y que relata la vida de Temple Grandin, una mujer aquejada de un autismo funcional que no le impidió obtener un doctorado y convertirse en pionera de sistemas científicos y humanitarios para la matanza del ganado. Para Grandin, las puertas simbolizaban los obstáculos que cada día debía superar debido a su discapacidad mental. Parado frente a la puerta de otro supermercado, reflexiono al ver su apertura y cierre automáticos sobre el símbolo de la puerta. La puerta es paso, transición; es transgresión al mismo tiempo que invitación a trascender una etapa. Es entrada y salida entre mundos. Dice el Diccionario de símbolos de Cirlot (Barcelona, 1997) que la puerta es un símbolo esencialmente femenino – el significante es el propio sexo de la mujer, umbral de la vida y de la pasión, portal del centro del universo. Sé amado por una mujer, y la puerta estará siempre abierta; traiciónala, y la puerta se cerrará con estruendo. No habrá llave ni ariete que la dobleguen.

El Diccionario de símbolos hace, más adelante, un apunte curioso: más allá de su simbología femenina, la puerta es también referente de casa, patria y mundo; y cuenta que los antiguos escandinavos, cuando se mudaban, se llevaban las puertas de sus casas, para así establecer su domicilio en otro lugar. De esta manera, dice el libro, se fundó Reikiavik, la capital de Islandia, por ahí de 1874. No me satisface del todo la explicación. Luego de que algunos ciudadanos, furiosos por mi inmovilidad ante las puertas del supermercado, me conminaron a moverme con entusiastas promesas de violencia, y referencias freudianas a mi madre, me planto frente a la puerta de mi garaje, automática como la otra, pero que en vez de abrirse lateralmente, lo hace verticalmente, obedeciendo al mando de mi pulgar sobre el botón del control remoto. El Diccionario Estándar de Folklore, Mitología y Leyenda de Funk y Wagnalls (Nueva York, 1972) aborda también el misterio de la puerta. La puerta es parte del ritual, es el velo que oculta el corazón del templo, es la barrera que guarda al innombrable y lo protege de la corrupción exterior. Siendo sagrada en su todo, también lo es en sus partes: marco, dintel, cerradura, goznes. Cristianos, chinos y musulmanes deben bendecir las puertas como prolegómeno de la bendición de sus casas. Los novios deben cargar a las novias para cruzar el umbral, antes del meneo del himeneo, en tanto que los antiguos alemanes, siempre previsores, consideraban

de mal fario tropezarse en el umbral antes de comenzar un viaje. El cielo, el paraíso, el infierno, el Tártaro: todos tienen puertas, guardadas por seres de terrible belleza o de atroz espanto. Y ante esas puertas se cobraban los salarios del bien y del mal, y se rendían cuentas, antes de que se abriesen o cerrasen para tí por el resto de la eternidad. En las islas británicas se acostumbraba, por si las moscas, abrir todas las puertas de una casa cuando alguien agonizaba, de modo que el alma de la persona pudiese vagar libremente hacia el éter tras morir; mientras que los esclavos africanos exportaron al continente americano costumbres como enterrar bajo una puerta cabellos de la persona amada, a fin de no perder su amor. Me detuve en ese punto, pensando si eso no explicaría mi creciente calvicie, cuando me di cuenta que el constante abrir y cerrar de mi garaje había atraído la atención de nuestra siempre curiosa y solícita policía municipal. A fin de no verme tras las puertas de la cárcel, expliqué al uniformado mis reflexiones e inquisiciones y éste, con bonhomía casi conmovedora, me invitó a que me guardase a mí mismo tras la puerta de mi casa y que le echase el cerrojo, a fin de no seguir inquietando a mis consternados vecinos, cuyos ojos suspicaces espiaban a través de las cerraduras de sus puertas delatoras. Gerardo Cárdenas es director editorial de contratiempo

contrafoto Benjamín Anaya

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marzo 2010


nĂşmero 73


Contratiempo issue 73  

La mujer en 2010 Plástica y poesía: Taller de contratiempo Entrevista con Adolfo Castañón

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