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CHICAGO, ILLINOIS, PRIMAVERA 2017

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Mirada Cómplice: El efecto TRUMP SXSW Resiste: La revolución se hará cantando Dossier: Ciudad Santuario Poesía en Abril


contratiempo DIRECTIVA Ellen Wadey Placey, Helen Valdez, Jochy Herrera, Moira Pujols, Rey Emmanuel Andújar DIRECTORA EJECUTIVA Moira Pujols DIRECTOR EDITORIAL Rey Emmanuel Andújar DIRECTORA DE ARTE Olivia Liendo CONSEJO EDITORIAL Rey Emmanuel Andújar, Rafael Franco, Catalina María Johnson, Olivia Liendo, Stephanie Manríquez, Miguel Marzana, Víctor Maraña, Andrea Ojeda, Luis Alejandro Ordóñez, Julio Rangel, Marcopolo Soto. COLABORADORES Arturo Richardson, CHema Skandal!, Febronio Zatarain, Gerardo Cárdenas, Ignacio Guevara, Jochy Herrera, Jorge Frisancho, Marco Escalante DISTRIBUCIÓN South Side Weekly La revista contratiempo es una publicación gratuita que se imprime y distribuye diez veces por año a la comunidad hispanohablante de Chicago contratiempo is grateful for the past and present support of The Chicago Community Trust, the Richard Driehaus Foundation, the Field Foundation of Illinois, the Illinois Humanities Council, the Illinois Arts Council, the City of Chicago Department of Cultural Affairs, the International Connections Fund of the MacArthur Foundation and individual, institutional and corporate donors, and the contribution of writers, artists and volunteers who make our work possible © contratiempo nfp (312) 427 5450 SOBRE LA REVISTA, PUBLICIDAD O SUSCRIPCIONES: info@contratiempo.net ENVÍO DE ILUSTRACIONES Y FOTOGRAFÍAS: olivialiendo@contratiempo.net VISÍTANOS EN: contratiempo.net issuu.com/ contratiempo facebook.com/ Contratiempo @revcontratiempo

PRIMAVERA 2017 • NÚMERO 136

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n santuario por definición es un templo de protección; un lugar honorable en donde se guarda algo de gran valor. Santuario es el calificativo aplicado a las ciudades que se resisten a invertir recursos federales en la persecución y procesamiento de inmigrantes indocumentados. El gobierno de los Estados Unidos ha desatado una campaña negativa contra estas ciudades utilizando incluso la amenaza pública y la intimidación. Este triste caso nos compete, ya que Chicago participa de ser santuario. En este sentido, nuestro dossier está dedicado, entre otras cosas, a las múltiples posibilidades de resistencia ante este nuevo acoso. Tanya Victoria presenta el perfil de la artivista Katherine Alexandra. El texto contiene también una breve entrevista en donde se habla del arte como espacio de lucha y concientización social. El escritor y promotor cultural Lee Rosenbaum contempla el resultado de las recientes elecciones poniendo especial énfasis en el jingoísmo de la campaña de Trump y el partido republicano. El actor Víctor Maraña presenta el teatro como un espacio de exilio y revuelta, analizando distintas personalidades y movimientos en la historia del teatro y cómo los mismos encontraron en la práctica teatral una estructura para resistir. Por otra parte, Catalina María Johnson se concentra en la música para explicar los cantores y las cantantes no cesan en divulgar lo sagrado, haciendo canciones como talismanes para soportar y atravesar tiempos duros. Otra de las herramientas para aguantar es la escritura, y Febronio Zatarain nos regala unas breves palabras de aliento envueltas en la ficción. Para completar con broche de oro, nos enorgullece grandemente contar con un texto de José Angel N. En “Crecimiento negativo”, el autor detalla las ideas de progreso individual y familiar que el

traslado al norte representa(ba) para miles de jóvenes que son empujados fuera de México. México, país de grandes contrastes, es ahora la cara enemiga que importa delincuencia y desorden en el sistema norteamericano. Estas narrativas son evidenciadas de manera brutal en este valioso texto que fue originalmente publicado por la revista The Point y que compartimos con ustedes en nuestro dossier. En Mirada Cómplice honramos la larga tradición que la caricatura política tiene en las acciones de resistencia. Andrea Ojeda, parte de nuestro consejo editorial, nos provee con una selección de caricaturas que con gran sobriedad y artivismo, muestran el estado de la cuestión en Chicago como Ciudad Santuario. En las propias palabras de Ojeda, “no intentamos escandalizar sino mostrar algunas imágenes inspiradas en las primeras semanas del nuevo gobierno estadounidense por mano de varios artistas locales, quienes tras su feroz pluma y su tintero, practican un verdadero activismo social, extremadamente necesario en estos tiempos de incertidumbre donde fuerzas polarizantes y retrógradas, nos quieren dejar de hacer partícipes”. Nuestra sección de Tiempo Extra cuenta con notas sobre teatro y activismo de la mano de Tanya Victoria y Moira Pujols. José María de Barea reseña de la reedición de los ensayos de Monterroso y Catalina María-Johnson escribe una crónica de su visita al renombrado festival de música SXSW. Como cada año, contratiempo recibe la primavera con poesía a borbotones: Poesía en Abril está de fiesta. Al escribir estas líneas, poetas de México, República Dominicana, Perú, Colombia, Uruguay y Argentina, comparten su poesía con poetas y artistas locales. Nuestro poeta del taller y miembro del consejo, Miguel Marzana, ha preparado una aguzada selección de esta poesía. Los invitamos a disfrutar de esta escritura y a renacer con la bondad y la crueldad de la bella estación.

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a portada es una obra original para contratiempo de CHema Skandal!. El artista gráfico es originario de Ciudad de México y actualmente reside en Chicago. Su trabajo ha sido publicado en diversos medios y formatos, desde fanzines hasta catálogos de museo y ha sido exhibido en varios continentes. Actualmente reparte su tiempo entre proyectos para diversos clientes así como personales y creativos varios. Mayor información: www.chemaskandal.com

3 Más loca que una cabra Rosa Silverio 4 En la XXXI edición del festival, la música responde a la era de Trump. SXSW Resiste: La revolución la cantarán Catalina Maria Johnson 6 Entrevista a Amanda Cortés de ACT Collective: El arte como herramienta para la liberación y vehículo para el cambio social Moira Pujols 7 Contrafoto Mariah Owens Diana Garcia

8 Augusto Monterroso: Dolor y deseo de crear José de María Romero Barea 9 The Wiz: Super Soul Musical Tanya Victoria 9 Small Axe Convoca para 2017 su Premio Literario

16 ¿Qué constituye una ciudad santuario? Rey Emmanuel Andújar

25 El árbol digital Armando Romero

18 Katherine Alexandria: Una ‘artivista’ en Chicago Tanya Victoria

25 Bares Carmen Ollé

19 Crecimiento negativo José Ángel N. 21 Jingoísmo Lew Rosenbaum

10 El esplendor multicromático de Sam Kirk Sandra Trevino

23 El teatro como espacio de exilio Víctor Maraña

12 El efecto Trump Andrea Ojeda

24 Poesía en Abril 2017 Miguel Marzana

26 En esta tumba oscura Roberto Echavarren 26 La República Homero Pumarol 27 Breve historia de los tíos del norte Silvina López Medin


POESÍA

Más loca que una cabra Vivo entre cuatro paredes blancas abrazada a mi camisa de fuerza perdida en las inexplicables cavidades de mi mente asida al Prozac, al Trileptal, al Seroquel huyendo de todos los demonios del pasado intentando crear una estética desde el caos rehaciendo con mis manos la poesía resucitando cada día en la palabra Yo soy Yo fui Yo seré Yo intento descifrar la cosmogonía del mundo desenmascarar al dios inventado por el hombre crear una nueva teoría de mí misma desentenderme, desmadejarme encontrar una filosofía aferrarme a una teoría de la ciencia pero mi voz es agua y se dirige río abajo mi voz no entiende de cálculos matemáticos ni de física cuántica, ni del big bang ni de todo aquello que no quepa en mi poética Mi voz sólo habita en la locura y en la locura estoy yo y está la nada yo desafiando los accidentes cósmicos dudando de cualquier revelación antropológica La humanidad no tiene explicación alguna Yo soy el testimonio de un enigma yo soy la sombra de la que habló Platón y esta habitación es mi caverna Yo en primera persona gramatical del singular Yo la evasión, la rueda, el estallido yo este encierro voluntario yo seis metros bajo tierra yo pegada al suelo con cemento de viejo zapatero rota y desmembrada descosida enferma paranóica borderline más loca que una cabra.

Ilustración: Eduard Gurevich

Rosa Silverio es una poeta dominicana radicada desde hace años en España. Es una de las escritoras más representativas de su generación. Este poema pertenece a la colección Invención de la locura, que recientemente recibió el premio Letras de Ultramar en la ciudad de Nueva York. NÚMERO 136

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MÚSICA Gina Chávez

Mohsen Namjoo

Faarrow

Pussy Riot Theatre

Pussy Riot Theatre

Residente (René Pérez-Joglar)

Rick Treviño

Emmanuel Jal

Fotografías: Catalina María Johnson.

Omar Rodríguez-López

Tunde Olaniran

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MÚSICA

En la XXXI edición del festival, la música responde a la era de Trump

SXSW Resiste: La revolución la cantarán Catalina María Johnson

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ste año en el caos de SXSW, el festival máximo indie del país (y quizás del mundo) se lució regresando en muchos momentos a lo que podríamos llamar sus verdaderas raíces. Hace 31 años, fue fundado en calidad de un festival relativamente modesto que nació la capital del estado de Texas para presentar música de rock independiente a la que no le prestaban atención los medios masivos. A lo largo del tiempo se convirtió en un mega festival casi imposible de navegar, con grandes patrocinios corporativos, un sin fin de mercadeo de productos y un gran dolor de cabeza en cuanto a logística, transporte, horarios y lidiar con grandes aglomeraciones de jóvenes, unos melómanos otros no tanto, y casi todos bajos los efectos de alguna sustancia. Por no olvidarnos de sus interminables filas a las puertas de bares, clubes, auditorios, estacionamientos, patios, cafés y hasta iglesias. Más la edición del 2017 fue uno de los más extraordinarios que se han dado por lo menos en los ocho consecutivos a los que yo he asistido. Debido a la precariedad de la época política en la que nos encontramos, los artistas parecían tener muy en cuenta de una manera muy particular el peso del arte para responder a este tipo de crisis que entre otras cosas, amenaza con precisamente extinguir esfuerzos artísticos y creativos de toda índole. Queremos recalcar algunos momentos en los que que una serie de conciertos en cada una nos hizo ver la magnífica respuesta de los músicos (y por ende, el festival) ante la era de Trump: La primera y la más extraordinaria noche se dio en una serie de actuaciones llamada “Contraband:Music Unites” de artistas cuya entrada al país está limitada o prohibida gracias a la última orden presidencial. Presenciamos el arte de músicos de Irán, Irak, el Sudán, Somalia, Libia y Siria además de tener la oportunidad en un panel la tarde anterior al concierto de escuchar sus historias y ver las cicatrices emocionales causadas por etapas de sus vidas trágicas y marcadas fuertemente por la guerra, el terrorismo y la violencia. NÚMERO 136

El artista sudanés Emmanuel Jal, por ejemplo, había sido niño soldado y fue rescatado por ingleses que brindaban servicios sociales en el Sudán. En su concierto, clamó que el poder estaba en la música y le pidió a todos que alzaran el puño y reconocieran ese fuerza que nos da la música. Farrow, dos hermanas Somalíes, habían huido en calidad de refugiadas de niñas a Canadá y con dulces armonías rapeaban dentro de en un marco decidamente pop y muy anglosajón. Inclusive nos brindaron una extraordinaria versión de la famosa canción de los Fugees en la que el coro “Ready or not, here I come!” cobró especial luminosidad en las voces de las hermanas. También como parte de Contrabanned, de Irán se presentó un maravilloso cantautor, Moshen Namjoo, al cual The Guardian ha denominado “El Bob Dylan de Irán”. Tocó el setar,un pequeño instrumento iraní dentro la familia de laúdes, y acompañándose sólo de la voz, nos mostró la belleza de una música ancestral y moderna a la vez. Otra noche, nos tocó ver un artista de ascendencia nigeriana y británica oriundo de Flint, Michigan, Tunde Olaniran, artista de tremenda voz y de igualmente vastas proporciones envuelto en un brillante dorado caftan cual sacerdote afrofuturístico del soul, con dos acólitas que lo acompañaron vestidas de blanco, danzando, con las caras pintadas en diseños blancos. Detrás de él había rótulos en los que se declaraba que ese era un espacio seguro en el que se prohibía que cualquier persona se burlara de nadie - ni de los gordos, ni de los LGBT, ni de los trans. Y otro concierto completo, llamado All Latino Resiste, fue presentado de manera especial por SXSW con actuaciones Residente de Puerto Rico, Ozomatli de Los Ángeles y Panteón Rococó de México. Se dieron momentos de increíble emoción cuando Residente dando grandes zancadas de un lado a otro del escenario, alzó un rótulo que decía “No al fascismo!” Este joven que en muchos sentidos es uno de los máximos poetas de latinoamérica gritaba, “Fuck Trump!” y con un público que mecía

banderas de México, Puerto Rico, Colombia y otros países, culminó el concierto con su clásico tema, “Latinoamérica”, que proclama, “Somos un pueblo sin piernas que aún camina. Todavía otro concierto con la intención política que se dio en un bello auditorio en el que se llamaba “UNIDOS, Liberty, Music, Justice for ALL!” se presentaron, entre otros artistas, Rick Treviño, reconocidísimo compositor y fundador de Los Super Seven. Treviño es un gran veterano de la música country/Tex Mex del país, y desde hace décadas canta canciones que tienen mucho más mensaje que lo quiero podría suponer su género. Treviño cantó varias canciones de su álbum nuevo que incluye una canción que le dedicó a los indocumentados cantando, “I’m a Made in America Mexican”. Y para rematar, una versión diríamos de Canción Mixteca que quizás por ser más Tex que Mex, evoca una nostalgia profunda y emocionante. Otra actuación extraordinaria la dieron Pussy Riot Theatre, colectivo de músicos dirigido por una de las originales integrantes de Pussy Riot quien fuera encarcelada por manifestarse contra el régimen de Putin. Se presentaron frente a la proyección de un documental audiovisual de las preparaciones de las manifestantes de Pussy Riot antes de sus protestas y además los momentos en que fueron detenidas y enviadas a la cárcel las integrantes de Pussy Riot, haciendo un recuento vocal de la historia de Pussy Riot casi a manera de coro griego. Y así fue que vivimos la resistencia musical en el festival de SXSW: Nos encontramos con un ambiente eléctrico y vital en el que los artistas a través de su música alegaron a favor de la tolerancia, la inclusividad y un mundo abierto, sin límites ni fronteras absurdas, con lo que predecimos, para parafrasear a Gil Scott-Heron, que la revolución no será televisada - será cantada. Catalina María Johnson es es miembro del consejo editorial de contratiempo, escritora y locutora. contratiempo

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ARTE

ENTREVISTA A AMANDA CORTÉS

ACT Collective: El arte como herramienta para la liberación y vehículo para el cambio social Moira Pujols

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ontratiempo: Háblame un poco de ACT Collective Amanda Cortés: El proyecto de ACT Collective fue una respuesta muy específica a las elecciones presidenciales. Nosotros en el colectivo nos dimos cuenta de que muchos educadores encaraban la difícil situación de tener que tranquilizar a sus estudiantes, que estaban realmente asustados pensando en lo que podría suceder con el nuevo presidente. O sea que fue una reacción casi inmediata, a los pocos días de las elecciones. Uno de los miembros del colectivo vio en Facebook que un maestro o grupo de maestros en la Hernández Middle School en Chicago empezó a escribir afirmaciones y mensajes positivos en post-its y las pegaban en los lockers de los chicos. Nos pareció maravilloso, y nos dijimos: nosotros también debemos hacer algo. Esa fue la semilla de lo que ahora es el póster de Santuario. Somos 15 en ACT Collective, y cada cual trabaja en lo que puede; no todos trabajamos en todos los proyectos. Pero hemos hablado de lo sensacional que es no tener que enmarcarnos en una sola casilla, que si soy artista, o educadora o activista. Este es un trabajo creativo e intelectual al mismo tiempo. Este grupo trabaja a partir de una perspectiva interdisciplinaria e inter-seccional: en un momento dado el artista es el activista, y viceversa. Es hermoso estar en un grupo de personas donde no hay que explicar eso. Todos lo damos por sentado. En el grupo hay educadores, artistas docentes, y en general gente que de alguna forma trabaja en temas de justicia social. Este es el eje vertebrador que nos une: La noción de que el arte puede ser una herramienta para la liberación; que puede ser un vehículo para el cambio social. Eso es esencial. William Estrada y Sarah Atlas fueron los organizadores que formaron el grupo: no sé si simplemente para compartir con un grupo de gente cool, pero así empezó, con un grupo de personas con intereses afines y deseosas de hacer cosas interesantes. CT: Pilsen es un lugar donde el artista activista está muy presente. ¿Son todos de Pilsen? AC: Venimos de toda la ciudad. Y claro está que puedes ser de una parte pero habitas otra, como la experiencia inmigrante de algunos en nuestro grupo. Eric y yo vivimos aquí en Pilsen, Paulina en Little Village, William vive en un área suburbana contigua a Chicago, otro vive en Rogers Park, otros dos en Pilsen también… CT: ¿Cómo se dio la creación del primer cartel de Santuario? AC: El cartel viene de que la primera reacción al concepto de Santuario es querer hacer una proclamación, brindar protección, presentar un

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fuera cada cual quien expresara lo que significa santuario para ellos. Pero nos preguntamos, ¿qué significa hacer santuario en la práctica? Organizamos una sesión de reflexión con el público para hablar sobre lo que significa el santuario en nuestra cotidianidad. CT: ¿Cómo fue esa experiencia? AC: La mitad de los participantes eran del colectivo y la otra de fuera. Algunos adultos algunos trajeron niños de entre 7-10 años. Esto le dio un bellísimo carácter intergeneracional. Los niños aportaron vida. ¡Son tan valientes! CT: Parece un buen recordatorio de que el colectivo empezó a partir de una idea que involucró niños. AC: ¡Sí! Fue importante para no olvidarnos de que debemos acercarnos a este trabajo con ternura y vulnerabilidad. Hicimos ejercicios basados en el Teatro del Oprimido. Hay una alineación que ocurre cuando usas tu cuerpo y tu cerebro al mismo tiempo, y en dinámica de grupo tienes que ser vulnerable porque interactúas física, intelectual y emocionalmente con alguien que tienes frente a frente. Se creó una especie de santuario donde podíamos expresarnos sin temor, y es así que se da la creatividad. Surgió hacer un zine sobre el tema de santuarios.

manifiesto. Decir, no, las cosas no son como nos las imponen: nosotros sabemos lo que somos y lo que valoramos. Mientras trabajábamos en la serigrafía, Black Lives Matter hizo una hermosa declaración que confluyó con los mensajes que estábamos comunicando y lo incluimos en los primeras serigrafías. En el poster hablamos de proteger a los grupos vulnerables, las poblaciones de color, queer, con distintas habilidades físicas… Hicimos también una versión digital del poster que cualquiera puede descargar del Google Drive; e incluso agregamos uno en blanco, para que

Fotografías cortesía de ACT Collective

CT: ¿Por qué un zine? AC: Los zines son divertidos y fáciles de hacer, económicos, y una forma de democratizar la publicación Ya hicimos uno antes, sobre el plomo en el agua. Desgraciadamente hay más escuelas con plomo en el agua potable desde que hicimos el primero, pero con un zine podemos actualizar fácilmente la información. Es práctico y directo. Para el próximo zine, abordaremos el tema de santuario e inmigración desde el punto de vista de derechos humanos y justicia social, puesto que en el colectivo no hay nadie que esté en una situación de crisis migratoria, yo lo veo a diario en mi empleo con el concejal Ricardo Muñoz, muchas familias nos visitan para prepararse; ya sea para su deportación inminente, o por si ocurriera en un futuro. Es importante para el colectivo hacer un trabajo informado. Con cada proyecto nos preguntamos ¿Podemos hacer esto nosotros solos o necesitamos mirar fuera de nuestro grupo para hacerlo bien? Por ejemplo, miramos organizaciones como Organized Communities Against Deportations y nos inspira su activismo. Podríamos colaborar. Hacer las cosas responsablemente es esencial. Es el hilo conductor de nuestro trabajo. Moira Pujols es directora ejecutiva de contratiempo. PRIMAVERA 2017


CONTRAFOTO

CONTRAFOTO

Mariah Owens

Diana Garcia

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LITERATURA

Augusto Monterroso: Dolor y deseo de crear José de María Romero Barea

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n estos breves ensayos, el detalle lo es todo: “Los libros tienen sus propios hados. Los libros tienen su propio destino”. Los regímenes políticos van y vienen: las minucias de este volumen, sin embargo, permanecen largo tiempo en nuestra imaginación: “Una vez escrito – y mejor si publicado, pero aun esto no es imprescindible – nadie sabe qué va a ocurrir con tu libro”. Parece haber sido el objetivo de su autor dejar constancia de todo lo relativo al proceso de escritura, cuando afirma que “puedes alegrarte, puedes quejarte o puedes resignarte. Lo mismo da: el libro correrá su propia suerte y va a prosperar o a ser olvidado, o ambas cosas, cada una a su tiempo”. Atesoramos eternamente las enseñanzas de este escueto manuscrito. Construye el escritor Augusto Monterroso, en la reedición de su antología La palabra mágica (1983; Navona, Los ineludibles, 2017), un inusual cuadro psicológico del interior de su producción literaria. El pensador guatemalteco, ganador del prestigioso premio Príncipe de Asturias, reconocido maestro del microrrelato, murió en 2003, a los 81 años, en México DF, donde vivía con su esposa, la escritora mexicana Bárbara Jacobs. Había nacido en Tegucigalpa, Honduras, pero tenía la nacionalidad guatemalteca. Había residido en México desde 1944, cuando se exilió tras oponerse al dictador Jorge Ubico y protestar contra las multinacionales estadounidenses que operan en América Central. Volvió a Guatemala en 1996 para recibir el Premio Nacional de Literatura. En la selección de sus artículos que nos ocupa, los entresijos del proceso creativo quedan estremecedoramente expuestos, a través de una escritura que captura el pensamiento, el sentimiento y el flujo del tiempo de manera innovadora: “Ninguna fábula es dañina, excepto cuando alcanza a verse en ella alguna enseñanza. Esto es malo”. En manos del autor de La Oveja Negra y otras fábulas (1969), la hagiografía conduce a la verdad, y de ahí a la brevedad: “La experiencia humana no es acumulativa. Cada dos generaciones se plantearán los mismos problemas y teorías, y siempre habrá tontos que traduzcan bien y sabios que de vez en cuando metan la pata”. Sus sucintas exégesis son objetos invaluables a conservar en un mundo tumultuoso y prolijo como el nuestro. Monterroso escribe, cómo no, contra lo establecido: “Vivir es común y corriente y monótono. Todos pensamos y sentimos lo mismo: solo la forma de contarlo diferencia a los buenos escritores de los malos”. Su literatura simboliza, para el que esto escribe, el poder de la narración para describir la imposibilidad de narrar, de manera elocuente, eso sí, en un puñado de páginas. “Es uno de

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los autores más inteligentes, transparentes e hilarantes del idioma español”, dijo acerca del autor de Movimiento perpetuo (1972) el autor mexicano Carlos Fuentes en 2000, año en que el guatemalteco ganó el premio Príncipe de Asturias. Profesor de literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México, había recibido el premio Juan Rulfo de Literatura Latinoamericana en 1996, así como el más alto honor que el gobierno mexicano puede otorgar a los dignatarios extranjeros, el Aguila Azteca, en 1988. Recordemos que Monterroso escribió una de las historias más cortas de toda la literatura, “El dinosaurio”, que dice en su totalidad: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. El asunto de La palabra es, invariablemente, el de la opera omnia de su autor: cómo encontrar una forma narrativa instantánea que encapsule toda una vida. “Cuando se traba conocimiento con las obras de Jorge Luis Borges se experimenta

igual sensación que cuando se ha adquirido una enfermedad. No estábamos preparados para ella y el desasosiego que nos acomete se suma la duda de si terminará algún día o si el mal concluirá por exterminarnos”. Leer este libro supone transitar no sólo a través de la literatura de todos los tiempos, sino a través de un territorio emocional extremo: la aventura de una personalidad que refleja el flujo y reflujo de sus estados de ánimo, una imaginación que se debate entre el dolor y el deseo de crear.

José de María Romero Barea (Córdoba, 1972) es profesor, poeta, narrador, traductor y periodista cultural. https://romerobarea.wordpress.com/ Autor del libro de poemas Europa aplaude (Paralelo) y las novelas Oblicuidades (Anantes) y Mitze Katze (Amargord).

Fragmento de la portada de Movimiento Perpétuo de Augusto Monterroso (Biblioteca El Mundo).

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TIEMPO EXTRA

The Wiz: Super Soul Musical Tanya Victoria

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or La compañía teatral de Chicago “Kokandy” presentó la obra de teatro“The Wiz”, bajo la dirección de Lili-Anne Brown, con Jimmy Morehead como director musical y bajo la coreografía de Breon Arzell. The Wiz es una adaptación musical de El Mago de Oz, novela clásica escrita en 1900 por L. Frank Baum. La adaptación The Wiz es la historia urbanizada de Dorothy y su perro Toto, que viajan a la Ciudad Esmeralda, dentro de un tornado que pasa por Kansas. Es una historia que nos involucra más por situarse en la ciudad en una época moderna. Dorothy recorre el camino amarillo y se topa con un espantapájaros que busca un cerebro, el hombre de hojalata que no tiene corazón y con el León cobarde a quien le falta coraje. “The Wiz: Supersoul musical” sucede dentro de la cultura afroamericana, la puesta en escena se ubica en distintos escenarios estratégicos de la ciudad de New York. La música de Charles Smalls es extraordinaria, una fusión de rock y gospel. El musical se estrenó el 21 de octubre de 1974 en Baltimore Maryland. La puesta en escena fue nominada a 8 Premios Tony de los que ganó 7 incluidos el de Mejor Musical, Mejor Partitura, Mejor Coreografía, Dirección y al Mejor Actor y Actriz de reparto en un musical y finalmente

cerró el mayo de 1977 tras 1,672 representaciones. Antes de esta obra de teatro hubo otras producciones con un elenco formado únicamente de artistas negros. “The Swing Mikado” 1938, “Carmen Jones” 1943, “Purlie“ 1971. La primer vez que vi “The Wiz” fue en el cine, por ahí de 1980, en una super producción Hollywodense, muy diferente a la película original “El Mago de Oz” protagonizada por Judy Garland, que en 1942 también fue musical. En esta película Diana Ross es Dorothy, el espectacular espanta pajaros lo interpreta Michael Jackson. Los monos voladores son ángeles del infierno en motocicletas siniestras, los Munchkins salen de grafitis de la pared, hay partes sádicas como las torturas que la bruja villana del Oeste que somete al hombre de hojalata, al león, al espantapájaros, y de pasada y por si fuera poco el pobre Toto es también torturado. Afortunadamente en la película todo termina bien. Aunque

se ha dicho mucho sobre las connotaciones racistas hechas en el original del mago de Oz, el mensaje de la historia es el mismo “Se está mejor en el hogar que en ningún otro sitio”. Ni siquiera detrás del arco iris. Tanya Victoria vive en Chicago y escribe sobre teatro y performance. Es parte del grupo de colaboradores de contratiempo.

Small Axe Convoca para 2017 su Premio Literario

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l concurso literario de Small Axe tiene como objetivo animar la producción y publicación de cuentos y poesía caribeña en inglés, español y francés. El concurso se centra en escritores emergentes cuyo trabajo trata temas y preocupaciones regionales y de la diáspora caribeña. Este concurso forma parte del compromiso continuo del proyecto de Small Axe con la producción cultural caribeña y nuestra misión de proveer un foro para la exploración crítica, creativa e innovadora de la realidad caribeña. Con este concurso, esperamos estimular, difundir y apoyar la rica herencia literaria de la región, en la tradición de precursores como Bim (Barbados, 1942), Kyk-over-al (Guyana, 1945), Tropiques (Martinica, 1941), Focus (Jamaica, 1940), Orígenes (Cuba, 1944), La poesía sorprendida (República Dominicana, 1944), Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña (Puerto Rico, 1945), Revista Casa (Cuba, 1960) y Savacou (Jamaica, 1970). NÚMERO 136

El concurso literario de Small Axe consta de dos géneros y categorías: poesía y cuento. Un distinguido jurado elegirá el primer y segundo premio para ambas categorías. En el 2017, el concurso literario de Small Axe entra en una nueva fase en la cual invitamos a los autores y autoras a que nos envíen obras en español, francés e inglés. Primer Premio: $ 750; Segundo Premio: $ 500. La fecha límite de envío de obras para el concurso del 2017: el 30 de mayo de 2017 Las obras ganadoras serán anunciadas en octubre y se publicarán en Small Axe 56, julio 2018. Los autores y obras concursantes para el premio literario de Small Axe deberán regirse por lo siguiente y remitir los documentos a litcomp@smallaxe.net. Un documento Word a espacio doble que contenga: un cuento original inédito (la obra no puede exceder las 7,000 palabras), o una selección original de poesía inédita (un máximo de diez poemas y diez páginas).

Ningún autor podrá participar con una obra en proceso de publicación, aunque esté inédita. Todos los ejemplares deben seguir el siguiente formato: Times New Roman, tamaño 12 puntos, con las páginas numeradas consecutivamente en la esquina inferior derecha, sin ninguna información en el encabezado o pie de página. Los manuscritos tampoco deben incluir información sobre el autor. No se aceptan obras en formato PDF. Se debe incluir un documento aparte con información de contacto del autor (nombre, dirección de correo electrónico, dirección postal y número de teléfono) y una biografía (que no exceda de 250 palabras e incluya las publicaciones del autor). Como éste es un concurso para escritores emergentes, los participantes no deberán haber publicado un libro en la categoría concursante. En el caso de haber publicado chapbooks, el escritor aún podrá concursar. contratiempo

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Más información en: http:// smallaxe.net


ARTE

El esplendor multicromático de Sam Kirk Sandra Trevino

“Este lugar que soy, como arena con ríos, hace tiempo conoce la visita del cielo. Sobre mi rostro cruza la procesión de pájaros y yo voy extasiada, persiguiéndolo, sin sentir que las piedras me golpean, me rompen, me rechazan. Camino sin medir fatiga ni distancia. Ay, alcanzaré el mar, y el cielo irá volando más allá”. Rosario Castellanos

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ué poderoso don el de una artista, de provocar percepciones de cuentos reales e imaginarios con sus creaciones, que no suelen ser más que un minúsculo reflejo de la realidad multidimensional de su creadora. El caso que me ocupa: mientras que para mí una pintura de Sam Kirk evoca reflexiones de Simone de Beauvoir y María del Nuñez Prado, en el mundo de otro podría despertar nuevas avenidas artísticas. Este es el don que posee Kirk y que está en evidencia en su debut en el Museo Nacional de Arte Mexicano, en la exposición “Memoria Presente: Un Viaje Artístico”, abierta hasta el 13 de agosto. La identidad cultural, el feminismo, la resistencia y la comunidad sone algunos de los temas comunes que conectan a Kirk con la analogía de Beauvoir/Nuñez Prado. Al prepararse para una próxima serie de exposiciones, Kirk no puede evitar procesar estas conexiones y el acontecer actual; si bien puede experimentar momentos de alegría, claridad e inspiración al crear, también enfrenta la terrible y estremecedora realidad de lidiar con la situación que abruma a algunos de sus amigos, quienes ven interrumpidas sus vidas por los actuales cambios de política en los EE.UU., que limitan especialmente el panorama migratorio y mellan el respeto básico a los derechos humanos. Hay un efecto paralelo y casi catártico en todo esto, en sus composiciones vibrantes e intelectualmente provocadoras, colmadas de colores, que evocan la época del Fauvismo. Hay tanto singularidad como familiaridad en cada una de sus piezas, como las que forman parte de la exposición Mujeres Poderosas, un homenaje a las mujeres cuyo trabajo, por estar divorciado de las expectativas, impulsa el cambio. En sus obras se reflejan las oportunidades que crearon estas mujeres para otras de descubrir su verdadera identidad, y de encontrar un propósito personal a través de la resistencia. El esplendor multicromático de Kirk insiste en nociones de optimismo. Sus imágenes estimulan, inspiran y nutren el diálogo; como también nos recuerdan que debemos cuestionarnos si hacemos lo suficiente, o si tendemos a acusar a otros sin reconocer primero nuestras propias faltas. En la muestra del NMMA, el trabajo exhibido se supone que sean “obras ya en desarrollo o

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nuevas, creadas como reacción a las elecciones y a lo que ha ocurrido a partir de las elecciones”, explica Kirk. Aunque gran parte de su trabajo toca temas migratorios y culturales en la comunidad, algunas de las piezas seleccionadas para esta exhibición en particular preceden la elección y se centran más bien en la identidad queer. “Hay una obra en particular con la que he estado experimentando probablemente por un año, en la que nos vemos inmersos en las distintas capas de la transición de una persona transgénero del femenino al masculino. [...] Hice esta pieza para ventilar deliberadamente las dificultades que se dan en nuestras propias comunidades alrededor de la gente queer. Me alegro de que hayan escogido esa pieza en particular porque creo que una de las cosas más difíciles para mí de las elecciones, y de crear trabajo específicamente en torno a las elecciones, es pensar lo fácil que resulta acusar al otro y comentar de todos los temas que suscita Donald Trump, sabiendo que hay muchos problemas dentro de nuestras propias comunidades que nos roban fortaleza”, continúa. “La selección escogida para la muestra son obras que nos cuestionan como comunidad y cómo debemos incluir y aceptar más a todos, para que nos fortalezca y nos encuentre preparados al momento de suceder algo como lo que está pasando”. En esta nueva era, Kirk también ha tenido que lidiar con situaciones de vida o muerte que no necesariamente refleja en su trabajo. “Recibí un correo electrónico de una escuela en La Villita que me preguntó si podría organizar algún tipo de programa o taller para niños entre el sexto y octavo cursos porque están teniendo muchos problemas de suicidio. Mi pareja y yo estamos viendo cómo trabajar con ellos en esto en las próximas semanas. Se

siente un tanto surrealista”. También hay temas socioeconómicos y conflictos intergeneracionales en su trabajo que en fluidas formas coloridas que comulgan con el muralismo y con el arte comunitario en entornos urbanos. Además, Kirk reconoce a los que allanaron el camino rindiendo homenaje a las tradiciones culturales y su manifestación en las nuevas generaciones, al tiempo que allana el camino para la generación futura. Su visión global, la cual debe al cúmulo de viajes (y su inmersión en las diferentes culturas), la expresa en ilustraciones lúdicas, no convencionales y singulares, como aquellos pintores Fauve de principios del siglo XX que crearon conciencia rompiendo con expresiones tradicionales. Luego está su papel como empresaria. Junto con un colectivo de artistas queer, fundó Provoke Culture para proporcionar un espacio comercial donde los artistas pudieran vender obras de arte que celebran la cultura y la identidad. Con las utilidades del negocio apoyan organizaciones como The Center on Halsted, Project Fierce (Chicago, Nueva York), Ali Forni Center y Ava’s Change4Youth. Estos, a su vez, ayudan a los afectados por la falta de vivienda, violencia o condiciones inmanejables. Sam se está preparando para una variedad de muestras en museos de Chicago y Nueva York, incluida la exposición: “50 x 50 Invitational: People, Place, Possibilities” en el Chicago Cultural Center; y el “Proyecto Respeto” en el Museo DuSable Museum de Historia Afroamericana. Lo que alimenta en gran parte el trabajo de Kirk es la esperanza... y el resultado es un ciclo perpetuo de reciprocidad. Sandra Trevino es periodista musical, con programas radiales en Vocalo y LumpenRadio. Sandra es la creadora de Enchufate.com.

Para obtener más información sobre Sam Kirk, incluidas las próximas exposiciones, visita: IAmSamKirk. com Ilustraciones: Sam Kirk

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¡Verano en Caracol!

OPEN MIC ¿QUIERES PREPARAR TUS ESCRITOS PARA PRESENTAR EN ESCENA? Únete al TALLER de contratiempo y a PROHIBIDO LEER ¡Gratis! Facebook/ el taller de contratiempo o info@contratiempo.net

Acompáñanos a contar historias, escuchar poesía, hacer proyectos de arte y disfrutar de la música a la orilla del lago Michigan justo al norte de la calle 31. 24 de junio a las 7:00 PM 14 de julio a las 7:00 PM ¿Cómo encontrar a Caracol? Facebook/Caracol - A Gathering Space, o escribe a info@contratiempo.net


Ilustraciรณn: Luis M. Contreras

MIRADA Cร“MPLICE

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MIRADA CÓMPLICE

El efecto Trump Andrea Ojeda

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a reciente elección en Estados Unidos del presidente 45 ha causado en el mundo entero un impacto fuera de lo común. Por su mayor parte, cierto estado de shock y por otro lado, incredulidad y burla. Para la causa de ambos efectos, no cabe duda que eventos históricos son propicios para la creación artística, en todas sus representaciones; pero en casi ningún medio es esto tan presente como en el de la ilustración y la caricatura política. A lo largo de la historia del periodismo, por ejemplo, la caricatura política se ha mantenido a la vanguardia de la crítica pública, mucho más que su contraparte editorialista, en muchos casos. En momentos donde periodistas y editores se cuidan de no agitar demasiado las aguas, de no herir susceptibilidades, de no causar polémicas que puedan propiciar malestar social, los caricaturistas, artistas e ilustradores salen de la trinchera con sus más afiladas armas a causar estragos en el campo de batalla. La sátira y la ironía han sido las espadas de estos artistas, incluyendo en tiempos modernos elementos más chocantes y directos, como es en el caso de las portadas de la revista Charlie Hebdo sobre terroristas musulmanes, y recientemente aquellas de Der Spiegel sobre Donald Trump. En este Mirada Cómplice no intentamos escandalizar sino mostrar algunas imágenes inspiradas en las primeras semanas del nuevo gobierno estadounidense por mano de varios artistas locales, quienes tras su feroz pluma y su tintero, practican un verdadero activismo social, extremadamente necesario en estos tiempos de incertidumbre donde fuerzas polarizantes y retrogradas, nos quieren dejar de hacer partícipes. William Estrada (Sanctuary) nos comparte un poster creado por el colectivo en el que participa; trabajo conjunto en donde se escuchan las voces de aquellos que disienten y exigen se respete la libertad de todos los que aquí vivimos. Eric García (Where do I go y Who’s Paying For The Wall?) nos muestra imágenes de absoluta verdad, por más horrorosa y absurda que esta verdad nos parezca. Carlos Barberena (Trumpass y No DAPL) nos graba indeleblemente el orgullo y la dignidad indígenas y de la gente de color, al tiempo que nos muestra también un encabezado escandaloso. Luis Contreras (El Muro de Trump) nos deja NÚMERO 136

ver el dolor de la separación forzada y los muros que impiden el movimiento.

de “Storyboard and Concept Development” en Columbia College Chicago desde 1996.

Luis M. Contreras: Luis M. Contreras cree en el futuro y confía que los niños van a salvar al mundo, por eso dedica una gran parte de su vida a la educación de jóvenes y niños. Cree que el espíritu crítico del arte y la animación cinematográfica es más poderoso que las armas. Luis estudió Letras Hispanoamericanas y Ciencias de la información en la Universidad de Monterrey, México, y Animación Clásica en Sheridan College of Applied Arts and Technology en Ontario, Canadá. Se especializó en arte narrativo y storyboards, teniendo en su experiencia aproximadamente veinte cortos de animación en 3D digital. Ha trabajado haciendo ilustración educativa, contando entre ella más de 60 libros infantiles. Ha realizado animación educativa interactiva para diferentes instituciones, y proyectos artísticos independientes. Da la clase

Carlos Barberena: Carlos Barberena es grabador nicaragüense de formación autodidacta radicado en Chicago, desde donde dirige el proyecto de grabado Bandolero Press. Barberena ha expuesto de forma individual en Costa Rica, España, Estonia, Francia, México, Nicaragua y los Estados Unidos de América. Sus obras también han sido exhibidas en importantes Bienales de Arte, Museos, Galerías y Centros Culturales alrededor del mundo. Barberena ha recibido varios reconocimientos entre los cuales destaca el Premio Nacional de la Estampa 2012, otorgado por el Instituto Nicaragüense de Cultura en Managua, Nicaragua; “Pergamino de Honor”, 8tva Trienal Mundial de la Estampa y Grabado Original, Chamalieres, Francia; y el Premio-Afiche en favor de la Ecología y los Derechos Humanos en las Plantaciones Bananeras de Costa Rica, otorgado por la GEBANA en Berlín, Alemania.

Ilustración: Carlos Barberena

Eric J. García: Conocido por mezclar historia y cultura con temas contemporáneos, Eric J. García intenta siempre crear arte que no sea únicamente estético. García terminó una maestría en bellas artes (MFA) en la School of the Art Institute of Chicago y ha expuesto su trabajo en varias instituciones prestigiosas de Estados Unidos. Es un artista versátil que ha trabajado con varios medios, desde carteles, instalaciones de escultura, hasta su controversial serie de caricaturas políticas en El Machete Ilustrado. En su trabajo se puede apreciar siempre tanto el objetivo de educar, como el de retar al observador. William Estrada: William Estrada es hijo de inmigrantes y creció coleccionando memorias en California, México y Chicago. Su trabajo de enseñanza y creación artística se enfoca en la participación y experiencias de comunidades marginadas y espacios reclamados. El trabajo de Williams es un discurso de imágenes existentes, texto y política, que incitan a la audiencia a examinar críticamente el significado de su entorno. Como maestro, artista y trabajador cultural, su preocupación está en desarrollar programas de relevancia cultural basados en la comunidad y que cuestionen las estructuras de poder entre raza, economía y acceso a la cultura. contratiempo

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Ilustraciones: Eric J. García

Ilustración: Carlos Barberena

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Ilustración: William Estrada

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DOSSIER

¿Qué constituye una ciudad santuario?

“Future Homes” por estudiantes de la Benito Juarez Community Academy.

Santuario es el calificativo que se aplica a las ciudades que responden a ciertas leyes y/o procedimientos que ofrecen cierto nivel de seguridad a inmigrantes ilegales. Una ciudad santuario no designa fondos federales para el apresamiento y el proceso de indocumentados, no retiene a ciudadanos debido a su condición migratoria ni colabora con el ICE para deportar a estos sujetos. En los momentos en que escribo estas palabras, ciudades que NÚMERO 136

comparten el estatus de santuario con Chicago, como Dallas, Los Angeles, Minneapolis, entre otras, están siendo acosadas e intimidadas por el gobierno de Trump para que desistan de su estatus. Tal es el caso del condado de Miami-Dade, uno de los primeros lugares en ceder a la presión del gobierno central, que recién ha amenazado con imponer cortes de fondos federales a las ciudades que decidan mantener su condición santuario. Santuario por definición es un lugar en donde se protege lo sagrado. Proponer la idea del inmigrante como algo de grato valor, en medio de las narrativas de odio propuestas desde la Casa Blanca, podría parecer risible, pero no hay que olvidar el crecimiento de esta gran nación depende en gran parte a la millonada de mujeres y hombres de otras razas, culturas y realidades, que han hecho de Estados Unidos su casa y la de sus hijos. Gran raza subalterna que obedece silenciosamente a los requerimientos de esta economía. Los textos de este dossier dan en cierto sentido, forma y carácter a este silencio. Tanya Victoria presenta el perfil de la artivista Katherine Alexandra. El texto contiene también una breve entrevista en donde se habla del arte como espacio de lucha y concientización social. El escritor y promotor cultural Lee Rosenbaum contempla el resultado de las recientes elecciones poniendo especial énfasis en el jingoísmo de la campaña de Trump y el partido republicano. El actor Víctor Maraña presenta el teatro como un espacio de exilio y revuelta, analizando distintas personalidades y movimientos en la historia del teatro y cómo los

mismos encontraron en la práctica teatral una estructura para resistir. Por otra parte, Catalina María Johnson se concentra en la música para explicar los cantores y las cantantes no cesan en divulgar lo sagrado, haciendo canciones como talismanes para soportar y atravesar tiempos duros. Otra de las herramientas para aguantar es la escritura, y Febronio Zatarain nos regala unas breves palabras de aliento envueltas en la ficción. Para completar con broche de oro, nos enorgullece grandemente contar con un texto de José Angel N. En “Crecimiento negativo”, el autor detalla las ideas de progreso individual y familiar que el traslado al norte representa(ba) para miles de jóvenes que son empujados fuera de México. México, país de grandes contrastes, es ahora la cara enemiga que importa delincuencia y desorden en el sistema norteamericano. Estas narrativas son evidenciadas de manera brutal en este valioso texto que fue originalmente publicado por la revista The Point y que compartimos con ustedes en nuestro dossier. Rey Emmanuel Andújar es el director editorial de contratiempo. Los collages “Future Homes” fueron realizados por los siguientes estudiantes de la Benito Juarez Community Academy, bajo la guiatura de Nicole Marroquin y Paulina Camacho: Roberto Ortega, Elvis Gonzalez, Luis Garcia, Abel Torres, Alexis Zambrano, Jorge Estrella, Juan Montano, Jenny Flores, Lilyann Hernandez, Abigail Estrada, John Kugler, Gelxi Ventura, Victor Carvajal, Jose Villalpando, Yesenia Rodriguez, Evelyn Ruiz, Myra Ortiz, Cristian Torres, Denisse Brito, Marlene Paredes, Elizabeth Lopez, Melissa Silva, Yazmin Jimenez, Yoalix Melendez, Maria Hernandez, Anette Pardina, Jose M. Mancines, Ulysses Tapia, Alexis Bustos, Ximena Galindo, Ashley Martinez, Deisy Uriostegui, Angie Rangel, Jasmin Martinez, Jailene Delgado, Guadalupe Chiquito, Erika Lopez, Maria Sigala, Adinelba Guillen, America Vilchis, Norberto Reyes, Ismael Andrade, Christian Resendiz, Norberto Reyes, Ismael Andrade, Christian Resendiz, Xitlali Ramirez, Jennifer Reyes-Zepeda, Jennifer SuarezChan, Michelle Morales, Raul Gonzalez, Lexus Resendiz, Vivian Oronia, Andrea Zaragoza, Jennifer Gallegos y Saul Peralta. contratiempo

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Katherine Alexandria: Una ‘artivista’ en Chicago Tanya Victoria

“La Revolución me introdujo al arte, y a su vez, el arte me presentó a la revolución”. Albert Einstein

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ecién, entre los afiches, canciones y consignas que tienen como origen la actualidad política, conocí la palabra Artivismo y me encantó. Al poco tiempo del inicio de este empuje a la política, descubrí a Katherine Alexandria, quien me parece fascinante. Nacida en Alaska, es de todos lados: sus padres son de Carolina del Sur; el idioma de su casa cambió de la noche a la mañana cuando su papá se casó con una mexicana, vivieron en México, allí terminó la prepa. TV: ¿Qué significa el arte para ti? KA: Es importante, es urgente para llegar a los que no tienen voz. A través del arte puedo identificarme y lograr que la gente se identifique conmigo. Sin olvidar que arte también está hecho para el capitalismo y está bien, mientras sea arte. Quiero que lo que hago sea accesible, que llegue a todos. Quiero centrarme en los marginados, aquellos que pasan inadvertidos. TV: ¿Te consideras Artivista? KA: Lo estoy intentando. Al servir a mi sociedad estoy aprendiendo mucho, no sé cuánto falte para definirme como Artivista. Pasar el tiempo con la gente es lo más valioso, creo que todos estamos haciendo arte, todo el tiempo. Quiero cimentar una plataforma donde la gente sin voz cuente sus historias. He pensado mucho en la importancia de la naturaleza, que da libertad, quiero sembrar para que el arte llegue como una bomba. He hecho bombas de semillas, para que la tierra sea fertilidad y nazcan plantas, las bombas son pelotas de masa inerte, las tiras en cualquier lugar y las semillas crecen. También hago bombas de brillantina y pigmentos. El medio ambiente, ayuda a que regresemos a nuestro estado natural, a la tierra. Muchos consideran la brillantina, el confeti como basura y desperdicio, así se ha considerado a mucha gente, de una manera cruel. TV: ¿Cómo quieres comunicarte? KA: Entre otras cosas he hecho murales, me fascina pintar en equipo. También trabajo en otros proyectos relacionados con la naturaleza, todo es arte todo es ciencia. Trabajo con metales, resina y serigrafía. TV: Con relación a la comunidad, ¿cómo te acercas? KA: Acercarme a la comunidad me da lecciones de vida, humildad, generosidad y la audacia de percatarme de las cosas que no están claras, percibir aquello que no es visible a los ojos.

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Como el arte, que me sirve para crecer y servirlos mejor. Dos veces al mes cocino para el refugio “The Crib” en donde se acogen jóvenes sin hogar. Asisto a pacientes en clínicas de abortos, clínicas de interrupción del embarazo. Imparto clases de educación sexual para jóvenes. Dejo condones para que la gente no tenga que pagar por ellos. Hablo con mujeres que han sido encarceladas. Las personas con las que trabajo se han convertido en amistades, son increíbles. El trabajo que hacemos es muy valioso, tenemos coraje, valor. TV: ¿Cómo sobrellevas la vida diaria ? KA: Además de arte yo trabajo mucho, no es broma, balanceo mi vida ya que con el arte que vendo no gano mucho dinero. Tengo un trabajo para mantenerme y solventar mis necesidades. Todos necesitamos experiencias, todos necesitamos novedades en la vida, desafíos, es importante trabajar duro, es necesario leer, escuchar música, conocer más música. TV: ¿En que estás trabajando ahora, como te promueves? KA: Tengo una exhibición en el estudio “Bespoke Fitness” sobre mis bombas, mis bombas brillantinas, es una técnica y así las bauticé. Cubro árboles de Navidad con cinta adhesiva y bombas, éstas explota, y el estampado queda muy padre. La Navidad pasada no tenía mucho dinero para los regalos que quería dar. Entonces utilicé expodia, un tipo de resina y lo usé para revestir papel, algo original personal. Por medio de esta técnica llegue al estudio para exponer esas bombas. Lo de las semillas, es un proyecto llamado “Cage and Garden”: quiero que todos pueden llevarse la bombas, arrojarlas y sembrar. Quiero hacer 2.3 millones de bombas con semillas en representación de los 2.3 millones de personas encarceladas. Quiero que la audiencia se dé cuenta de que 2.3 millones es un número muy grande. Al mismo tiempo informar y contar la historia de la complejidad industrial de una prisión. Que se comience a pensar en la injusticia. Es importante que la gente que tiene familia en la cárcel que las personas que vivieron encarceladas se respeten que tengan dignidad. Para esclarecer los mitos sobre las cárceles, como funciona nuestro sistema de justicia criminal y los estigmas que se han desarrollado al respecto. También tengo joyería ropa impresa a mano, la línea se llama “uninviting women”. Un matrimonio del diseño antisocial y fashion. Mis viajes en tren para llegar al trabajo eran incómodos, muchas veces invadieron mi espacio personal; parece que todo el mundo quiere violar el espacio personal de los demás. Mi joyería también es un modo de defensa.

TV: Tuve la oportunidad de ver tus diseños y fui a la exhibición de mil y un banderas de tela roja que hiciste a mano, por un lado decían: “hopelessly colorblind” y por el otro “trust yourself”. KA: Las mil y un banderas son un símbolo que vemos a diario. Buscar en tus sentimientos y recordar la seguridad en nosotros mismos. Las hice a mano, con serigrafía y las puse en el césped del “Compound Yellow”, que es a la vez casa, escuela y galería y está localizada en Oak Park. Mi siguiente proyecto es hacer una cobija pesada, hecha con las contribuciones de emoción que me den. Los detalles todavía son secretos. Tanya Victoria escribe sobre teatro y performance y es colaboradora de contratiempo. “Future Homes” por estudiantes de la Benito Juarez Community Academy.

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DOSSIER

Crecimiento negativo José Ángel N.

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urante mi infancia en un vecindario por lo demás anodino y empobrecido de Guadalajara, había un acontecimiento que sin falta provocaba nuestro entusiasmo: el retorno de los hijos pródigos del barrio. Varones todos ellos, con jóvenes cuerpos morenos que irradiaban el aura del éxito. Durante estas visitas fugaces, ostentaban el botín de sus empleos temporales como lavaplatos, jardineros, obreros y quién sabe qué más, en un lugar donde aparentemente a todo el mundo le iba bien. De hecho, ninguno sabíamos a qué tipo de trabajo se dedicaban. (Ni nos importaba.) En una sociedad profundamente obsesionada con la apariencia, lo que importaba era su presencia radiante, sus fabulosos artilugios electrónicos, sus tenis imposiblemente blancos. Posesiones materiales. Para nosotros estos hombres eran la personificación misma del éxito. En un entorno donde el estancamiento era la norma, resultaba inevitable que mi imaginación infantil depositara sus anhelos y aspiraciones en el lugar mitológico del que regresaban estos hombres. Como los demás niños de mi origen social, pronto empecé a concebir el eventual periplo hacia el norte como un hecho de la vida. Más de tres décadas después, me doy cuenta de que no hubo nunca seducción más triste. Los lotófagos y las sirenas habrán mantenido a Odiseo alejado de su hijo, de su mujer y de su Ítaca, pero mientras que los navíos griegos eran sacudidos o mecidos según los caprichos de los dioses, a nuestros pies los activaba la compulsión y el incesante percutir de la historia. Absurdas necesidades básicas, como comida en la mesa y un nuevo par de zapatos. Y miedo, el temor de simplemente existir en el tiempo, de ocupar siempre la misma extensión de espacio, de la existencia desabrida que los que regresaban de los Estados Unidos invalidaban de forma instantánea. Ahora me doy cuenta de que ellos también estaban atrapados en el ciclo de nuestra cosmogonía sangrienta: sacrificaban su juventud para complacer a los dioses y hacer que volviera a salir el sol, o que la Tierra siguiera girando, o lo que sea. La peculiaridad de nuestra historia queda mejor ilustrada con un dramático ejemplo. La escena es un collage de jardines públicos moteados de aguacateros y limoneros, pueblitos soleados, granjas, milpas y tomateras, todo ello abandonado por una generación entera de jóvenes y capaces manos que respondieron al llamado de una resplandeciente ciudad sobre una colina. Los muchachos dejan atrás el calor de sus ciudades natales y el frescor de placenteros valles para dedicarse a machacar aguacates, picar tomates, exprimir limones y servir un respetable tazón de totopos a sus NÚMERO 136

patrones legítimos, que decidieron asentarse en una tierra con clima adverso. Tal vez esta historia resultaría menos irónica si los diligentes jóvenes simplemente hubieran regresado a sus hogares. El verdadero problema comenzó cuando optaron por quedarse, solo para arrodillarse a restregar inodoros, podar el pasto y desempolvar suntuosos muebles en mansiones ubicadas en vecindarios de lujo, donde en breve serían denigrados por los mismos individuos cuya economía y cómodo estilo de vida les había tentado en primer lugar. A pesar del rechazo y el resentimiento, los jóvenes habían decidido quedarse —¿por qué? Habían descubierto, al igual que mis vecinos que regresaban, la singularidad del lugar que los acogía a regañadientes: su capacidad inherente de fomentar el crecimiento. • No es ningún misterio que el crecimiento es el credo principal de las sociedades contemporáneas en la economía global. Creer en el crecimiento, como todas las convicciones, no carece de ironías. Algunos de los pilares fundacionales del capitalismo —filosofía, guerra, comercio— han explotado la retórica de esta fe a tal grado que resultó necesario condensarla en un sencillo acrónimo, PIB, como un enorme cuerpo celestial que repentinamente se hubiera colapsado sobre sí mismo. No es únicamente el atractivo de un crecimiento económico ilimitado lo que hace que los Estados Unidos sean excepcionales; México, Brasil y la India también prometieron incalculables tesoros a sus colonizadores europeos. También lo es el hecho de que la idea del crecimiento siempre ha formado parte esencial de la psicología de la nación. Los puritanos no buscaban únicamente acumular riquezas; deseaban cultivar su fe, echar raíces en un lugar donde su espíritu pudiera respirar y estirarse y bostezar. Los legendarios padres fundadores heredaron este optimismo —un sentido de las posibilidades tan inmenso y sublime que uno no puede evitar sonreír al leer su pacto con la humanidad, aun cuando sus obviedades deban tomarse con reservas. Algo que encuentra mayor resonancia en las creencias contemporáneas, aunque se vista de jerga metafísica, es su lema, la búsqueda de la felicidad, que nos conmina a todos a emular al asno en pos de una zanahoria. Al igual que los políticos, los poetas norteamericanos predicaron las virtudes del crecimiento. Cuando Ralph Waldo Emerson desenterró y abrió el féretro en el que yacía su esposa, no le causó buena impresión el deterioro de la naturaleza; su optimismo no alcanzaba a reconciliarse con la realidad de la putrefacción. Dondequiera que mirara, veía crecimiento: una bellota contenía todos los bosques

futuros; una gota de agua, todos los océanos. Aunque los libros de texto lo recuerdan como el sabio de Concord, podría también considerárselo un profeta romántico del expansionismo estadounidense. Al aspirante a erudito le recomendaba, con metáforas empoderadoras y volubles, depender únicamente de su imaginación norteamericana. “Nuestro día de dependencia”, escribió, “nuestro largo aprendizaje de los conocimientos de otras tierras, llega a su final. Los millones que alrededor nuestro se precipitan hacia la vida no pueden alimentarse por siempre de los marchitos restos de cosechas extranjeras. Surgen actos y acontecimientos que deben ser cantados, que cantarán por sí mismos”. Mejor que cualquier otro autor de su época, Emerson expresó los sueños de crecimiento de los Estados Unidos y su misión de Destino Manifiesto, que ya estaban presentes tanto en el espíritu de la política estadounidense como en el ritmo inexorable de los llamados pioneros que se adentraban hacia el oeste. La guerra con México, aunque fuera denunciada por poetas como Emerson y Thoreau, fue una expresión del ideal expansionista de los Estados Unidos, de su hambre de crecimiento. La promesa de tierras y de prosperidad había impulsado la iniciativa de Stephen Austin de reclutar a trescientas familias estadounidenses para asentar lo que hoy es Texas en lo que en aquella época era el extremo norte del territorio mexicano. Mientras los mexicanos se limitaban a observarlos, los estadounidenses se establecieron, montaron comercios y escuelas, y pronto declararían la independencia en un lugar que apenas unos años antes los había acogido como huéspedes. Al haber quedado Texas bajo el control de sus colonos anglohablantes, no era difícil imaginar que los territorios que llevaban al océano (Nuevo México, Arizona, Colorado, Utah, Nevada, California y partes de Wyoming, según algunos) acabarían corriendo la misma suerte. Conforme se abrían camino hacia el oeste, los colonos angloamericanos empezaron a cortejar a las damas de la alta sociedad mexicana en lugares como Nuevo México, con objeto de mejorar su posición social y reclamar derechos legales sobre el nuevo territorio. Su avance implacable obligaría a terratenientes en lugares como California a firmar acuerdos en un idioma que desconocían, según los cuales cedían los derechos sobre sus propiedades para no tener que vérselas con el acero y la pólvora de los recién llegados. Al concluir la guerra entre México y los Estados Unidos, se firmó un tratado que delimitaba nuevas fronteras, con lo que comunidades enteras quedaban fracturadas y abandonadas en un vacío legal que inspiró el célebre dicho chicano: “Nosotros no cruzamos la frontera; la frontera nos cruzó a nosotros”. contratiempo

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DOSSIER

Viene de la página anterior.

• Durante la década de los 80, los Estados Unidos ejercieron un poder gravitatorio que jalaba a mis vecinos hacia el norte durante la mayor parte del año y los soltaba por breves intervalos, durante los cuales se materializaban en la soleada Guadalajara, cual alegre parvada de aves migratorias que regresaban a sus nidos rotos. También yo bebí de la copa de la promesa y el crecimiento económico. Una tarde radiante de 1993, me sometí a mi rito de paso: un trayecto de 36 horas en camión hasta Tijuana me depositó a las puertas de la adultez y de la solvencia económica. Pero hoy, más de veinte años después, el fenómeno de la migración circular —que había permitido a mis vecinos hacer visitas anuales a sus familias— ha quedado relegado a los libros de historia. Las relajadas normas fronterizas que les permitían ir y venir libremente (aunque de manera informal), según la demanda de mano de obra, han dejado de existir. Lo que quedó en su lugar son alrededor de 11 millones de personas indocumentadas como yo, atrapadas tras una frontera cada vez más militarizada. Al igual que mis vecinos, me colé en los Estados Unidos creyendo que la huida del estancamiento social solo era posible mediante el avance económico. Si en aquella época alguien me hubiera dicho que las palabras también tenían el poder de emancipar, le habría contestado “¡No mames!”, porque entonces para mí las palabras no tenían importancia. O sí la tenían, pero solo en la medida en que conseguían evitar distracciones de mis metas más concretas, como agregarle una segunda planta a la casa de mi madre. (¿Acaso alguien construyó un segundo piso con solo palabras?) Aun así, como medida práctica decidí aprender inglés. Mientras asistía a un curso de inglés como segunda lengua, descubrí que también podía tomar clases de GED para obtener un diploma de secundaria, algo con lo que, debido a mi situación económica, nunca podría haber soñado en mi país de origen. Pero no me planteaba en absoluto poder acceder algún día a la educación superior. Fue solo después de un verano que pasé recogiendo mesas junto con unos universitarios estadounidenses, que distaban mucho de convertirse en genios, que decidí acudir a la universidad comunitaria local y solicitar mi ingreso. Sin percatarme de ello, al recorrer ese breve tramo por la calle 111, emprendí la ruta mitológica del éxito norteamericano: al igual que los peregrinos y los pioneros, me encaminé hacia el oeste, donde muere el sol y renacen los sueños. Es gracias a una universidad comunitaria estadounidense que llegué a darme cuenta de que las palabras pueden y logran emancipar. No se trata de una epifanía que repentinamente lo libere a uno de la pobreza y de la oscuridad, sino de un proceso lento e inesperado, que primero nutre para después cuestionar. Hoy por hoy, me parece irónico que dos hombres que comparten el mismo nombre me hayan instruido en virtudes norteamericanas opuestas: en mi imaginación, Ralph Waldo Emerson y Ralph Waldo Ellison son la

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personificación del optimismo y del escepticismo inherentes al dilema que vivo en la actualidad. Representan el papel de traviesos demiurgos que me arrojan entre ellos en un perverso juego hegeliano. Desde los inicios de mi vida como lector, Emerson reemplazó la idea del crecimiento concreto con algo intangible pero edificante; sus palabras me inspiraban con la promesa de la autosuficiencia y la autodeterminación. Muchos años después, Ellison me mostraría la cara opuesta: el ámbito de la invisibilidad, un lugar de carencia y de frustración, que no obstante rebosaba de lirismo y de preguntas. Presentaba una contranarrativa repleta de enigmas, tales como: ¿Es posible no existir y suponer un problema al mismo tiempo? • La invisibilidad es tan azarosa, tan arbitraria y tan cruel. Los Estados Unidos tienen una particular propensión a imponerla. Mi primo Andrés, por ejemplo, se volvió invisible a los ojos de los Estados Unidos cuando cruzó la frontera algunos años antes que yo. Desde entonces vive con la conciencia de que únicamente mediante un evento extraordinario podría volver a convertirse en un ser de carne y hueso. Un día, hace unos cinco años, me llamó por teléfono. Su madre acababa de fallecer en Guadalajara. Destrozado por la noticia, sopesaba sus probabilidades de asistir al funeral y regresar a Chicago sin percance para poder llorar la pérdida con su mujer y sus hijos. Permanecí en silencio, impotente. ¿Qué podía aconsejarle cuando recién había leído reportes de secuestros, drones militares, cámaras infrarrojas y civiles armados patrullando la frontera? ¿Qué esperanza podía ofrecerle cuando otros que intentaron realizar un trayecto similar por razones similares se habían convertido en polvo en algún tramo del desierto? Cuando me invitan a compartir mi experiencia como indocumentado con distintas comunidades, a menudo me dejan perplejo los malentendidos que tengo que afrontar. Un señor mayor se para y exige una maldita buena razón para no denunciarme a la policía en ese mismo instante. Pero es que en ese caso no tendríamos ocasión de dialogar, le contesto. Soy consciente de la importancia de esta conversación. Ese breve intercambio posee en sí mismo un gran valor: por el simple hecho de participar en él, ambos estamos continuando la tradición del cabildo abierto, que en la opinión de Tocqueville constituye uno de los pilares de la experiencia democrática norteamericana. Es obvio que nuestras motivaciones son diferentes: el hombre está decidido a hacer cumplir el estado de derecho, mientras que yo me veo obligado a defender mi humanidad. Al final, nuestra conversación se desvía hacia el tema de la economía. Él insiste en que la gente como yo hace que baje el salario de los trabajadores estadounidenses; le contesto que nosotros hacemos posible que los estadounidenses tengan un estilo de vida cómodo y asequible. Agrego que, como jubilado, él debería ser un aliado de los indocumentados, puesto que la Administración del Seguro Social

ha retenido de nuestra paga $100 mil millones por concepto de impuestos tan solo durante la última década. Se mantiene escéptico; en su versión de los Estados Unidos no cabe la idea de que un delincuente esté financiando su jubilación. Yo también soy escéptico. Durante la campaña electoral de 2016, escuchamos de todo con respecto al problema de los indocumentados: desde la construcción de un inmenso muro a lo largo de la frontera sureña hasta algún tipo de truco instantáneo que nos haría salir al descubierto, como conejos emergiendo de la chistera de un mago. Pero a la fecha de este escrito, la situación se ha mantenido sin cambios por más de dos décadas. En una nación que supuestamente cree en la igualdad, la justicia y la prosperidad, alrededor de 11 millones de sus habitantes —casi la población total de Illinois— se encuentran varados en un limbo perpetuo. Los economistas a veces emplean el término “crecimiento negativo” para describir la economía en contracción de un país. Cuando esto sucede en los EE. UU., no es infrecuente culpar del problema a los indocumentados. Al adjudicársenos el crecimiento negativo de la nación, hemos llegado a ser considerados una dolencia, una presencia indeseada que se debe extirpar de inmediato, como un cáncer. Esto apunta a otro tipo de crecimiento negativo: una contracción de la promesa de los Estados Unidos de acoger a las muchedumbres hacinadas y exhaustas. Cuando era niño en Guadalajara soñaba con algún día regresar a mi ciudad natal, como Toño y Juan y Alberto, irradiando el aura del éxito. Lo imaginé aun sabiendo, incluso a esa temprana edad, que migrar hacia el norte significaba muy probablemente que estaría destinado a llevar una vida clandestina. Pero ese retorno hipotético enmendaría todos los lazos rotos con mi familia, con mi comunidad, con mi lengua y conmigo mismo. Entonces no importarían ni el duro trabajo físico ni la profunda humillación que indudablemente iba a experimentar, ya que siempre podría esperar con anhelo el milagro de la sanación cíclica y temporal. Sin embargo, yo no soy el único que sale perdiendo; quienes votaron a favor de arrancarme de mi mujer, de mi hija y de Chicago, que es mi hogar, también resultan perdedores. Esa pérdida que yo sufro como impotencia, ellos la experimentan como una ira lenta y corrosiva. En un mundo perfectamente matemático, estos dos negativos se cancelarían entre sí. No obstante, tal y como lo demostraron las pasadas elecciones (como si alguna vez lo hubiéramos dudado), este no es un mundo regido por la razón. Así que aquí estamos: compartiendo el crecimiento negativo. José Ángel N. autor de Illegal: Reflections of an Undocumented Immigrant. Este texto fue publicado originalmente en inglés en The Point Magazine. La traducción al español es de Susana Galilea. PRIMAVERA 2017


“Future Homes” por estudiantes de la Benito Juarez Community Academy.

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Jingoísmo Lew Rosenbaum

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espués de las elecciones del 2016, parece que estamos en un período de tiempo totalmente nuevo; sin embargo hay muchos elementos que nos son dolorosamente familiares. Acabamos de pasar por una desgarradora elección en la que se plantearon muchas preguntas sobre la época en la que estamos y sobre la dirección que debemos seguir para hacer grandes cambios y avanzar adelante. Algunos caracterizan la elección pasada como la “revuelta de la clase media”, mientras que otros la describen como la victoria de los nacionalistas económicos sobre los globalistas. Una descripción precisa de estos sutiles cambios debe reconocer que se está produciendo una revolución económica que tiene tres formas. En primer lugar, desde finales de los años setenta, con la llegada y el uso generalizado del microchip, los avances tecnológicos han reducido la participación de los trabajadores en la fabricación de productos y servicios públicos. En segundo lugar, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el capitalismo se ha expandido en todo el mundo, sin dejar ningún rincón intacto. La tecnología ha facilitado esta globalización y ahora caracteriza la producción contra la cual todo trabajador debe o deberá competir. Tercero, la formación efectiva de los monopolios por las fusiones corporativas también se ha globalizado, así; las fusiones empresariales supranacionales y fusiones de corporaciones con estados nacionales. Esta última, la fusión de las corporaciones con el Estado, representa la cara económica del fascismo, forma en que se basa la “nueva economía”. Esta nueva economía no es simplemente otra etapa del capitalismo. Es la etapa final de una economía que está llegando a una estructura social que ya no depende de la compra y venta de mano de obra asalariada. Esta economía se expresa por sí sola como la polaridad entre riqueza y pobreza, la proliferación de ese ejemplo atroz es el de un organismo social que no puede proveer a su gente y en el que además de otros problemas; hay muchos sin hogar en medio de un gran número de casas vacías. Trump y Clinton, republicanos y demócratas, deben ser evaluados en este contexto. Las elecciones no son golpes de estado. Requieren realmente que la gente vote, y por lo tanto requieren que la gente se convenza (en este caso: la otredad del bad hombre). Apuntar con un dedo acusador a la “revolución electrónica” habría llevado a Trump a la difícil situación de tener que decirles a sus simpatizantes que “los empleos de clase media” nunca

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volverían. En cambio, activó su base tomando el Divide et impera tan bien conocido en nuestra historia. Si bien la automatización es la principal causa de pérdida de empleos en nuestro país y en el mundo, Trump optó por desviar la atención hacia los trabajadores indocumentados (especialmente de México) y los tratados comerciales (especialmente el TLCAN). Su campaña se centró en el jingoísmo de la seguridad nacional, las fronteras y la islamofobia. Aunque perdió el voto popular por unos tres millones de votos, su victoria en las zonas rurales y especialmente en el oxidado cinturón del Medio Oeste le dio la mayoría de los votos electorales. En otras palabras, ganó en el área donde fue capaz de usar el racismo para atizar los temores de una clase obrera rezagada. Planteó el espectro del “otro” para comerse el corazón de la unidad e historia de la clase obrera americana. Cada día vemos cómo la administración actual, sin importar promesas de campaña o convicciones ideológicas, está vinculada a políticas a largo plazo, que reflejan la dirección de esta revolución económica. Desde su campaña este gobierno logra un importante fenómeno: el llamado al racismo, que consolida una base masiva en el fascismo y permite al nuevo gobierno avanzar más rápidamente. Por ejemplo, Trump ha prometido enviar a los militares a Chicago para poner fin a la violencia, mientras el ICE entraba en este foco de atención, el alcalde Emanuel y el jefe de policía Johnson prosternados en Washington pidieron más fondos para el FBI, la ATF y la policía. Cuando la administración anterior ya los había inundado con armas y vehículos de grado militar. El resultado de la elección ha acelerado esta dirección. Pasamos momentos difíciles. El hecho de que el gobierno en ambos partidos ha descuidado al pueblo y no puede cumplir sus promesas sólo significará que el descontento se profundice. En la batalla entre el hambre y la ideología, la lucha por las necesidades

básicas de supervivencia gana. Aquellos de nosotros que participamos en las luchas por la justicia social debemos aprovechar todas las oportunidades para reunir a las personas que ahora se encuentran sufriendo bajo la desigualdad y pobreza, a través de todas las divisiones históricas. Esta parte del pueblo contiene la promesa de reorganizar la sociedad para el beneficio de todos. Traducción M. Marzana. Lew Rosenbaum escribe para el periódico político nacional: People’s Tribune, (www. peoplestribune.org) es editor de notas para Labors & Art, es miembro fundador del Guild Literary Complex, miembro de Revolutionary Poets Brigade-Chicago y es autor de dos títulos de poesía. Se ha desempeñado en la confección de prendas de vestir, ha sido librero, y maestro de historia. Actualmente está trabajando en su proyecto Memorias de un librero radical.

“Future Homes” por estudiantes de la Benito Juarez Community Academy.

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DOSSIER

El teatro como espacio de exilio Víctor Maraña

¿

Qué comparten Edipo Rey, Madre Coraje, Romeo, Segismundo o Nora? Todos ellos, personajes clásicos de la dramaturgia universal, están marcados por exilios voluntarios o involuntarios. El tema del destierro y de la separación del hogar (llamo aquí hogar tanto al lugar físico que se relaciona comúnmente con la infancia y la familia como al que construimos mentalmente y que compone nuestra identidad) ha sido uno de los favoritos para un sinnúmero de autores dramáticos. Y es que ¿quién no ha vivido el exilio en alguna de sus formas? El exilio territorial, amoroso, familiar o incluso intelectual. Sin embargo, el teatro no solamente se ha encargado de mostrarnos estas condiciones. Éste ha sido, desde siempre, un lugar acogedor para cualquiera que ha experimentado un exilo. Pienso en Lorca o en Wilde quienes, a través de su teatro, encontraron un santuario para autoexiliarse, para reencontrarse y re-crearse. Pienso también en Brecht, quien escribió algunas de sus obras más emblemáticas durante su tormentoso exilio causado por la persecución nazi. Pienso en Elena Garro, quien, encerrada con sus gatos, escribiendo fervientemente, vivió tal vez la mayor cantidad de exilios posibles en un ser humano. Chicago, ciudad receptora de millones de exiliados, no ha sido la excepción para que el teatro desarrolle una guarida para ellos y sus historias. Compañías latinas como Teatro Vista, Teatro Aguijón, Teatro Luna, Colectivo el Pozo, Visión Latino, Teatro Tariakuri, Latino Chicago Theatre Company, Repertorio Latino Theatre Company, Compañía el Tecolote, Teatro Ollin Calli o Grin Light Theatre, por mencionar algunas, se sitúan como bastiones en la lucha a favor de la aceptación e integración del migrante en la cultura y vida de esta ciudad. La escena de Chicago, y hasta cierto punto la ciudad misma, se ha desarrollado y enriquecido gracias al arduo trabajo de estos grupos. El simple hecho de darle un lugar en las tablas a personajes exiliados hace que la sociedad les dé su lugar en las calles, que los reconozca, los entienda y los acepte. El teatro cobra aquí un lugar protagónico en el constructo social, pues le da un foco a estos personajes que de otra manera vivirían en la oscuridad arrinconados por una ciudad tan segregada. No creo que sea coincidencia que varias de las Ciudades Santuario cuenten con una escena heterogénea y con artistas preocupados por mostrar NÚMERO 136

estas historias. El teatro de una ciudad está en constante diálogo con sus habitantes. Las ciudades determinan el teatro que se crea en ellas, pero también el teatro modifica a sus ciudades y ciudadanos. Estoy convencido que, por ejemplo, si Donald Trump hubiese sido un fanático del tablado, simpatizaría mucho más con quienes cree diferentes. La escena genera compasión, no rechazo. En el teatro el otro no se ve como una amenaza sino como un reflejo de uno mismo. Hace poco, el actor Brandon Victor Dixon, quien interpreta al vicepresidente de Estados Unidos en el musical “Hamilton”, al saber que Mike Pence estaba en el público, le dijo que ellos (el elenco) mostraban la diversidad en Estados Unidos que estaba preocupada por la nueva administración y que esperaba que la obra lo hubiese inspirado para defender los valores estadounidenses y para trabajar para todos. Creo que este ejemplo habla por sí solo y expresa claramente lo que aquí manifiesto.

El teatro es capaz de romper paradigmas tanto sociales como personales. Mientras más en contacto estemos con las historias de los otros, más humanitarios nos podemos volver. Tendríamos un mundo completamente distinto si nuestros gobernantes entendieran esto y se acercaran al otro, por el teatro o por cualquier otro medio. Quisiera terminar con una cita de la obra “Un día de Lluvia” de Alicia Zarate T., quien, a través del personaje de Ella, expresa certeramente la condición de exilio que todos vivimos en algún momento: “…todos nos vamos de un lugar, de una persona, nos vamos del tiempo, nos desterramos del presente. Siempre estamos hacia atrás o queriendo ir hacia adelante, nunca en el presente. Si lo ves así, nunca estamos realmente en alguna parte”. Víctor Maraña es actor y miembro del consejo editorial de contratiempo.

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“Future Homes” por estudiantes de la Benito Juarez Community Academy.


DOSSIER

CHICAGO SANTUARIO

La ficción más ardua, la ciudad más breve Febronio Zataraín

The American Dreamer A ras de la ribera norte del río Chicago, la imponencia de la Torre Trump; en la otra, un joven recién nacido en la calle tendido sobre la acera la sueña. North Beach Avenue Entre los cuerpos tendidos o sentados en la arena, un mexicano se abre camino con su carrito de paletas. El cruzado -San Pedro, ponle la tranca al portón, al cabo que ya estoy de este lado. Vámonos Es de noche en Chicago y sobre una de las aceras de la Wacker Drive caminan tomados de la mano un cocinero y una busgirl. Las manecillas del reloj en el Wrigley Building marcan las once y treinta y nueve; la muchacha ve la imponencia de las cinco letras azules de bordes plateados que nombran a un rascacielos y al dar vuelta a la izquierda en la Clark, detiene al muchacho y se abraza a él. -¿Qué haremos ahora que Trump empiece con las redadas? El muchacho, juntito a ella, divisa el andén semivacío del tren elevado y musita: -Tú tienes tus aidís de la Ventiséis y las mías; son de muy buena calidad. -Cierto es; ni parecen falsas. -Vámonos en la Explorer a trabajar de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad. Vámonos a conocer este país. -Pero, ¿hasta cuándo haríamos eso? -Hasta que la migra nos alcance… ¡Córrele, ahí viene el bas! Febronio Zataraín es escritor y mexicano. Reside en Chicago y es parte de contratiempo desde sus inicios. Su libro más reciente se titula Febrónimos.

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PRIMAVERA 2017


DOSSIER

MÚSICA SANTUARIO

Porque el cantor nunca se ha callado Catalina María Johnson

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a palabra ‘santuario’, derivada en íntima relación con sanctus o sea, lo sagrado, se define como un lugar destinado a recibir peregrinos que le rendirán culto a sus santos y dioses, extendiéndose posteriormente el concepto a todo lugar erigido con fines de protección, preservación y refugio. Más no solo son los lugares físicos nuestros santuarios; en días de penumbra política como los que vivimos y en otros en los que se han vivido años oscuros bajo tiranos, la música nos erige himnos cual templos en donde se venera la creatividad divina, se anima el desvalido, surge coraje en el corazón de los desanimados y escudamos nuestros espíritus del acoso de la injusticia. Los himnos de la música santuario nos otorgan fuerza cual talismanes sonoros, nos ayudan a marchar, a unir nuestras voces a actuar contra la tiranía, y hasta a sobrevivir. Reflejan sobre el pasado, animan en el presente y nos ofrecen esperanza para el futuro. Bien lo dijo Facundo Cabral, “cantante es el que puede y cantor es el que debe” y tenemos una larga lista de cantores que han cumplido con su deber al enfrentarse década tras década a las injusticias de nuestras Américas. En Puerto Rico, los pleneros han alzado sus voces y batido sus panderos comentando la política desde principios del siglo diecinueve, frecuentemente a través de la parodia y la sátira. Desde España, Paco Ibáñez y Joan Manuel Serrat, musicalizaron poesía de poetas profetas combatientes del fascismo y la tiranía de Franco, quien muriera en 1975. En Brasil, en el siglo veinte, cantautores como Chico Buarque, Caetano Veloso y Gilberto Gil, se enfrentaron a la dictadura (1964-1985) y tuvieron que huir al exilio, al igual que Mercedes Sosa, que salió de su Argentina después de haber sido detenida (con todo y público) a mitad de un concierto. En ese último país, Nacha Guevara, Charly García, León Gieco y Facundo Cabral, entre otros, usaron sus cantos como armas en contra de la denominada “Guerra Sucia” de principios de la década de los setenta a 1983. En esa misma época en Chile, durante la dictadura que duró aún más tiempo hasta 1990 - muchos otros cantores como Víctor Jara, Violeta Parra y agrupaciones NÚMERO 136

folklóricas como Inti Illimani se manifestaron musicalmente contra la dictadura. En México, los músicos punk y antifascistas de Masacre 68 (cuyo nombre honra los estudiantes asesinados en 1968 cuando protestaban el gobierno de Díaz Ordaz) despotricaron contra el “Sistema Podrido” (título de una de sus canciones) a principios de la década de los 90. Y ahora desde los Estados Unidos Latinos, nuestro cantores se movilizan musicalmente a responder a la situación política tan precaria. La clásica canción de Woody Guthrie “This Land is Your Land”, ha inspirado ya varias versiones bilingües manifiestan solidaridad con los inmigrantes, no solo la de los chicaguenses Sones de México, sino otra muy reciente de los retropsicodélicos de Los Angeles, Chicano Batman, la cual se produjo para un comercial de Johnnie Walker que salió al aire durante el Super Bowl. La cantautora y baterista Ani Cordero, de Puerto Rico y Brooklyn ha publicado ya dos grabaciones en las que la música protesta protagonizan. En el álbum Recordar del 2015, cubrió canciones icónicas de protesta. En el más reciente (Querido Mundo 2017) presentó canciones originales que incluyen la titulada “Me Tumba”, en la que se manifesta solidaria con Black Lives Matter Movement. Kilko Paz, hijo de la renombrada socióloga boliviana Silvia Rivera Cusicanqui, quien huyó al exilio cuando Paz era pequeño, lleva la canción protesta en sus venas y aún desde Bolivia, creó música contestataria con la banda Atajo. Desde Nuevo México donde hoy reside, con la agrupación Baracutanga que fundó hace 6 años, canta canciones tales como “Son de la Condenada” canción con extraordinario video que relata la historia de una mujer que emigra del sur para encontrarse con la “pesadilla americana” como resultado del efecto nocivo del racismo en la retórica del actual presidente. Desde Los Ángeles, Las Cafeteras, agrupación chicanx fundada por hijos de emigrantes quienes se conocieron tomando clases de música y danza folklórica, crea canciones que funcionan a manera de historia oral y nos recuerdan cuáles han sido las contribuciones nuestras a esta sociedad. Su último álbum incluye una canción, “Señor Presidente”, que pregunta, ¿Qué harías tú si fueras presidente? y cuyo video

interactivo ahora en proceso de realización permitirá que cualquier persona remezcle y cree sus propias versiones de la canción y del video. Más no solo son los cantos nuestros templos. Los conciertos y festivales también son espacios en los que encontramos fuerza y comunidad. Por ejemplo en el festival de South by Southwest (SXSW) festival en marzo del año actual, Residente de Puerto Rico, Panteón Rococó de México y Ozomatli de Los Ángeles se presentaron en el concierto All Latino Resist Concert. Además de este ejemplo de nuestro mundo musical, en el mismo festival presenciamos la inmensa fuerza y la magnífica noche de “Contrabanned: Music Unites” una serie de conciertos de artistas originarios de los países en la lista de Trump cuya entrada al país ha sido prohibida. Cantantes desde raperos de Libia y el Sudán a cantautores laudistas de Irán nos brindaron exquisitos momentos musicales. Y en paráfrasis del dicho, vimos que en contraste a la política que convierte al otro en demonio, la cultura nos lo muestra hermano, humano. Más los cantos no se quedan en meras melodías y ritmos, marcan era y persisten años después de que las personas y las circunstancias que los obligaron a nacer han sucumbido ya al poder de la verdad y la justicia. Recordemos: Algunos ya hemos sido testigos de que Franco se llevó su dictadura a la tumba más Joan Manuel Serrat nos sigue cantando. Víctor Jara fue torturado y asesinado en el Estadio Chile, pero ese espacio hoy lleva su nombre. ‘A pesar de voce’, una de las canciones más famosas de Chico Buarque contra la dictadura, fue la que cantaron miles de brasileños cuando todo terminó en 1985. Después de haber huido al exilio, Mercedes Sosa regresó triunfante a su tierra natal y nos siguió embelesando con su voz divina más de dos décadas. No me cabe duda. La música está de nuestro lado, nuestros cantores no se callan y como dice la canción: venceremos. Catalina Maria Johnson, miembro del consejo editorial de contratiempo, es también locutora/productora del programa radial Beat Latino, donde pueden encontrar ejemplos de la música mencionada. contratiempo

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DESHORAS

POESÍA EN ABRIL 2017

Atrapar un estornudo

E

Ilustración: Jose Piña Moralez

n Chicago, desde el año 2007 se celebra el festival “Poesía en abril”, este acoge a poetas de todo cielo y tipo. De toda Latinoamérica y Europa, las y los poetas traen el quehacer de la palabra hasta la ciudad de los vientos en el mes que abre la primavera. La poesía: por ser poesía, se encuentra con varios problemas. Se dice que no vende, que es anticuada, que se ahoga en su propio mar y es difícil de gustar. ¿Entonces por qué se hace tan necesaria cuando por ejemplo vemos poemas en marchas, murales, parques, en el tren, en las aceras, las bicicletas o cualquier otro lugar inesperado? Chicago se caracteriza por ser aparte de los rascacielos, el mishigami y el viento; una ciudad de poetas. En nuestros tiempos: en que los epítetos de un gobierno fascista sacuden la vida y la sensibilidad de muchos de sus habitantes todos los días, se hace más necesaria la presencia de la poesía, especialmente donde se genera esta violencia. En este sentido: la poesía por ser poesía: ha sido, es y debe ser un problema. La poeta Gwendolin Brooks un día dijo: “I am tired of little tight-faced poets sitting down to shape perfect unimportant pieces. Poems that cough lightly-catch a sneeze. This is the time for big poems, roaring up out of sleaze, poems made from ice, from vomit, and from tainted blood. This is the time for stiff or viscous poems. Big and Big” haciendo referencia al papel y la importancia de la poesía en la sociedad. Estos días los poetas deben reconocer que la situación del “otro” no le es ajena a nadie, sobre todo cuando se reprime la educación, la creatividad, el pensamiento y más aún cuando ese otro deja de ser humano. El poeta no puede ser indiferente a esta realidad porque la poesía ordena lo contrario. Así como el silencio no cambia nada, el sueño de un mendigo que se ha muerto en la calle congelado no cambiará, porque no ha despertado. En abril, toda aproximación a la poesía en la ciudad; se hace desde la palabra extraída del silencio de hace unos once años atrás. Solo queda agradecer a todos los Poetas, los organizadores y colaboradores, en especial a Juana Iris Goergen y a su amor desinteresado por la poesía. En abril la ciudad se arma de poesía, en abril el festival se ha hace de paz, de susurros, de una rapsodia en la ciudad cien, ciudad de toda luz: ciudad santuario. Este año nos es muy grato contar con la voz y obra de los poetas: Silvina López Medil (Argentina), Roberto Echavaren (Uruguay), Carmen Ollé (Perú), Armando Romero (Colombia), Zazil Alaide (México), Homero Pumarol y Daniel Montoly (República Dominicana), que nos visitan y de quienes se muestra un parpadeo de su obra. Texto introductorio y coordinación de deshoras: Miguel Marzana.

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PRIMAVERA 2017


DESHORAS

Colombia

Perú

Armando Romero

Carmen Ollé

El árbol digital

Bares

Era un hombre al que le habían enterrado su mano derecha Pasaba sus días metido en una pieza vacía Donde se sentaba Los pies contra el ángulo superior de la ventana Y su mano izquierda sosteniendo un ojo de buey Por el cual los rinocerontes Ensartaban su cuerno Y hacían brillar su corteza metálica Le había dado por ser poeta Y se pasaba todo el tiempo hablando de la guerra De tal manera Que había descuidado su mano derecha Esta creció lenta y furiosamente Y sin que él se diera cuenta Atravesó el mundo de lado a lado   Cuando los niños de la parte norte de Sumatra Vieron aparecer un árbol sin hojas y sin frutos Corrieron espantados a llamar a sus padres Estos vinieron con sus gruesas espadas Y cortaron el árbol de raíz Un líquido blanco lechoso salió de la corteza tronchada   Desde ese entonces El hombre como un poeta Siente un dolor terrible Agudo En un sitio del cuerpo que no puede determinar

Vivir es alegre -los he oído reír cada vez más fuerte -y seguían cada vez más alegresla noche se apiada de mí porque no siento vergüenza. Y una más pide el más ronco -que traga sin ser procaz- porque es suave y delicado- adora la botella como una nalga de mujera grandes sorbos. Aquél sí es de los peligrosos: roba mata miente y es astuto- pero cuando pasa próximo a mi mesa sus grandes ojos de arañas sedosas se deslizan como un tigre en mi regazo- Por fin siento que he viajado

Carmen Ollé es peruana y licenciada en Letras y Educación, específicamente en las ciencias de lectura y escritura. De sus gran trayectoria como escritora dice sentirse plena, ya que pueden haber personas malas pero la vida, en sí, es buena, muy buena.

Ilustración: Jose Piña Moralez. Fragmento.

Armando Romero es un poeta colombiano asociado activamente el movimiento nadaísta. Viajó de manera regular por toda Latinoamérica, Europa y Asia. Actualmente vive en Cincinnati, donde es profesor distinguido.

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DESHORAS

Uruguay

República Dominicana

Roberto Echavarren

Homero Pumarol

En esta tumba oscura

La República

El cantante cubierto de esmaltadas escamas escapa antes que lo pillen los pillastres, antes que la zancadilla en el podio lo destine a    su fagocitosis sobredosificado en aras de un entusiasmo salival por la noche entre nómade y  mónada devoradora de linfa sanguinosa, hasta que lo rompen como una bolsa de mejillones, hasta que lo atraviesan con una pértiga, latiguillo de las tripas, destapan un  water closet con un guante de goma en la noche rasgada por     dentro, lo parten con un pincho para picar hielo, rotas las sinapsis de su costra en relieve. No sólo conejo de luna. Una triple hendidura sobre la bóveda craneana con una clavija de coral achatado, por lancinante cabeza hecho fibras de higo amoratado en un torbellino seco. La inflada vejiga, rota ahora, una gruta de líquido desmaquillante se atomiza. Súbita deglución melatizada por un pico de tortuga, esta tumba oscura se tragó la valva, valga el cloqueo de la lengua, el pito brisando los vapores por donde encarna el boqueo la resistencia al     viento. “Me haces real, me haces libre.” Para sostener este trabajo de tropero sobrio  pero seguro  después de la escuela, tu cosa, okay, un cuero, tu pelo alrededor de mi pescuezo, en la noche más de mi vida. Este método no engañará a nadie. La diálisis se conmuta en presión por el río celeste donde nada un caimán. Poca comida, pero digo: “Este método es el malgasto de una aurora.”

En la plaza pública, el ministro de cultura Reveló los nombres de los poetas escogidos Para cantar los nuevos mitos de la ciudad moderna. Rápidamente se levantaron estatuas en su honor Y las mujeres lloraron extasiadas Cuando el congreso para continuar la farsa Los declaró malditos. Quedaron así iniciadas las fiestas, los banquetes, Las orgías y demás prebendas de la gloria. Mientras me alejo a toda prisa Por odiosas avenidas y túneles, Con la cabeza descubierta, sin pelos ni laurel, Pienso que si el año que viene no tengo mejor suerte, Cuando otra vez regrese a la ciudad, Será mejor que busque otro oficio.

Homero Pumarol es dominicano y uno de los poetas representativos de su generación. Dice el poeta Néstor Rodríguez que Homerito “es un escritor que no se parece a nadie y esa característica es algo así como un milagro en un país de poetas epigonales”.

Ilustración: Jose Piña Moralez. Fragmento.

Echevarren es ensayista, autor de novelas y sobre todo, poeta. Ha publicado Performance y Centralasia. Ha vivido en diferentes confines del mundo y ha estudiado en Alemania y París.

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PRIMAVERA 2017


DESHORAS

Argentina

Silvina López Medin Breve historia de los tíos del norte Destrozo sobre destrozo: el asfalto, el viejo mercedes benz, los tíos adentro todo chirría y ese árbol creció de más, está estallando la vereda su sombra tapa todo parece un lapacho o una madre. De fondo siempre ladridos, el perro años en el playroom devoró muebles, fotos, un dedo hay que gritar encima para escucharse, disfónicos salen al balcón en busca de felicidad, de un río aunque no hay río no hay mar hay raudal agua que arrastra y rompe, y sigue la tormenta.   Pero si hay sol barren las hojas espían con larga vistas a vecinas un bretel, un escote, un lunar de lejos no es falso no se ve el polvo que recubre. Abren baúles, visten del tiempo de la madre cuando había silencio, no perro no árbol gigante ropa que sobra o aprieta ¿duele? leen juntos el final del cuento donde todos así vestidos fuera de tiempo se tiran al mar pero ya lo dije, acá no hay mar no saben qué hacer con un final así.

Ilustración: Jose Piña Moralez

Silvina López Medin nació en Buenos Aires en 1976. Su libro de poemas La noche de los bueyes, galardonado con varios premios de poesía.

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nombre de Poesía en Abril 2017, contratiempo desea agradecer a todos los poetas, ¡GRACIAS! Amúsicos, performers, voluntarios, artistas visuales, patrocinadores y público asistente por un festival maravilloso y conmovedor.

Gracias a los poetas, ponentes y performers: Rey Andújar, Oriette D’Angelo, Roberto Echavarren, César Ferreira, Rafael Franco, Jorge García de la Fe, Anthony Geist, Silvia Goldman, Álvaro Hernando, Natalia López, Olivia Maciel, Miguel Marzana, Miguel López Lemus, Silvina López Medín, Carmen Ollé, María Luisa Ortega, Jennifer Patiño Cervantes, Fermina Ponce, Homero Pumarol, Martha Cecilia Rivera, Cristian Roldán, Armando Romero, Margarita Saona, Johanny Vázquez Paz, Santiago Weksler, Febronio Zatarain Gracias a nuestros colaboradores: Artes visuales: Diana Solís, Nicole Marroquín y los estudiantes de la Benito Juárez Community Academy, que nos permitieron mostrar Future Homes; los estudiantes del programa Walls of Hope de Elevarte Community Studio. Música: José Luis Posada y Francy Acosta de Ensemble Ad Hoc, Montserrat Salcedo, e Isaura Flores. Gracias a nuestros sponsors y co-presentadores: Instituto Cervantes, DePaul University, Poetry Foundation, Dvorak Park, Elevarte Community Studio, Chicago Park District, Nights out in the Park, La Catrina Café Cultural, Cultura in Pilsen. ¡Y gracias, sobre todo al público asistente! ¡Hasta el 2018!

Contratiempo 136 / Primavera 2017  

Un santuario por definición es un templo de protección; un lugar honorable en donde se guarda algo de gran valor. Santuario es el calificati...

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