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HOMENAJE A EDUARDO CHIRINOS TANYA VICTORIA: AL CALOR DE LA NOCHE POESÍA ITALIANA DE HOY TONY HASBÚN: HAZ LO CORRECTO

CHICAGO, ILLINOIS, JUNIO 2016

NÚMERO 133


contratiempo DIRECTIVA Ellen Wadey Placey, Helen Valdez, Jochy Herrera, Moira Pujols, Rey Emmanuel Andújar DIRECTORA EJECUTIVA Moira Pujols DIRECTOR EDITORIAL Rey Emmanuel Andújar DIRECTORA DE ARTE Olivia Liendo CONSEJO EDITORIAL Andrea Ojeda, Catalina María Johnson, Julio Rangel, Luis Alejandro Ordóñez, Marcopolo Soto, Noelia Cruz, Olivia Liendo, Kim Potowski, Rafael Franco, Rey Emmanuel Andújar, Stephanie Manríquez, Verónica Lucuy Alandia

JUNIO 2016 • NÚMERO 133 La crítica es parte fundamental para el avance, sobre todo si viene acompañada de propuestas y acercamientos que promuevan el mejoramiento de lo que se analiza. Ahora bien, el análisis sin esfuerzo, sin potencia física, no es palanca sino estorbo. Por donde se vea, la crítica es la mejor avenida para encontrarnos en una dialéctica. Este número cuenta con una mirada crítica a nuestra reciente celebración de Poesía en Abril, a cargo de Febronio Zatarain. Tiempo Extra trae la ficción del escritor Antonio Zavala. Mientras, José Castro Urioste entrevista a una leyenda de las letras españolas, el escritor José María Merino. Pasando por el Caribe, Abril Troncoso entrevista al joven empresario del Hip Hop dominicano Tony Hasbún. Desde el sur adentro, Florencia Valdes habla de nuevo sobre cine ecuatoriano que dedica su mirada al tema indígena. En el campo del teatro, Tanya Victoria nos habla de la puesta en escena de The Heath of the Night. El Deshoras está a cargo de Xánath Caraza, quien ha seleccionado y traducido un contingente de poesía

COLABORADORES Arturo Richardson, CHema Skandal!, Febronio Zatarain, Gerardo Cárdenas, Ignacio Guevara, Jochy Herrera, Jorge Frisancho, Marco Escalante DISTRIBUCIÓN South Side Weekly

La portada es una obra original para contratiempo de Mabel Manzano Casasnovas, egresada de diseño digital y bellas artes de la Escuela Altos de Chavón.

La revista contratiempo es una publicación gratuita que se imprime y distribuye diez veces por año a la comunidad hispanohablante de Chicago contratiempo is grateful for the past and present support of The Chicago Community Trust, the Richard Driehaus Foundation, the Field Foundation of Illinois, the Illinois Humanities Council, the Illinois Arts Council, the City of Chicago Department of Cultural Affairs, the International Connections Fund of the MacArthur Foundation and individual, institutional and corporate donors, and the contribution of writers, artists and volunteers who make our work possible

© contratiempo nfp 1900 South Carpenter, Chicago IL 60608. (312) 427 5450

INFORMACIÓN SOBRE LA REVISTA, PUBLICIDAD O SUSCRIPCIONES: info@contratiempo.net ENVÍO DE COLABORACIONES: Gerardo Cárdenas gcardenas@contratiempo.net ENVÍO DE ILUSTRACIONES Y FOTOGRAFÍAS: Olivia Liendo olivialiendo@contratiempo.net VISÍTANOS EN: contratiempo.net issuu.com/contratiempo facebook.com/ Contratiempo @revcontratiempo

TIEMPO EXTRA 3 Clavos Crystal Vance Guerra 4 Una conversación con José María Merino José Castro Urioste 5 Tony Hasbún Abril Troncoso 6 Ver el cine sobre indígenas con otros ojos Florencia Valdés 7 Al Calor de la Noche Tanya Victoria

12 Chirinos: revisitando Lima durante la guerra interna Paolo de Lima 14 Lima revisited Eduardo Chirinos 15 Esperando la llamada de Eduardo José Antonio Mazzotti 16 Carlos López Degregori Paul Firbas 17 Raúl Mendizábal

8 De la vida y la muerte en el istmo Gerardo Cárdenas

18 5 instantáneas en memoria de Eduardo Chirinos Roger Santiváñez

9 Close encounters of the third kind 40 años después Marco Escalante

MIRADA CÓMPLICE 20 Caracol Rey Andújar y Stephanie Manríquez

10 La crítica: el mejor abono Febronio Zatarain

DESHORAS 22 Poesía italiana contemporánea. Xánath Caraza. Beppe Costa, Stefania Battistella, Anna Lombardo, Stefano Lori, Andrea Garbin y Zingonia Zingone.

DOSSIER 11 Eduardo Chirinos (19612016). Homenaje Giancarla Di Laura

italiana que anduvo recogiendo mientras disfrutaba de festival en festival. Gracias a la Caraza, una abejita dedicada a la palabra poética. Durante las actividades de Poesía en Abril, se llevó a cabo un sentido homenaje a la obra y figura de un admirado amigo, el poeta Eduardo Chirinos. Como lo prometido es deuda, esta edición cuenta con un dossier preparado con esmero por la escritora Giancarla di Laura y que cuenta con textos de poetas recordando al poeta. Gracias a Mabel Manzano, de MaRe Unidad-Performance y la Sociedad del Amor, quien ha compuesto una portada dedicada al mismo Chirinos e inspirada en el poema Ridiculus Mus (Epístola a Horacio Quinto Flaco). Los invito a adentrarse en este universo de palabras como mejor les cuadre. Extiendo esa invitación al diálogo. Contratiempo es de ustedes. Gracias a todos los voluntarios y colaboradores. A los que participaron en Poesía en Abril, a los arcángeles del Proyecto Caracol. Gracias por su trabajo, su saliva y sudor. Por poner la obra en la palabra. Seguimos fuerte.


POESÍA

Clavos jamás he sabido sacar clavos pésima restauradora o amante de todo recuerdo los clavos quedan en su lugar mi carne los encaja cada vez más y cada vez más difíciles sacar si es que quisiera que quisiera enterrada como los clavos olores de amores estancados deseos desecados quemados por esperar tantos soles sueños encerrados en tiempos y espacios cuántas veces he amado clavando poesía entre ambos labios pero jamás dándole voz y menos canto y en momentos que quiero ver claro veo pero apenas y me callo mar abierto adentro y la brisa enrojece mis ojos la gangrena pena llena sangre corre por cada vena atravesada por hierro heridas o herradura para mantener la postura de un corazón sin fisura del ser y alma unidos como cuando concebidos clavos para unirlos o clavos para partirlos entrepiernas medito meollos ombligos lengua excavando poros no te ahogues en un vaso de agua buscando pozos ojos brotantes fuentes puentes a lo latente estallando en el presente la nada es nada hasta que es algo resalto clavos sueltos suelto clavos desplomando minas mis uñas campos de guerra donde mi mente se come mi cuerpo y mi espíritu queda suelto pero mis dedos acostumbrados a jugar con fuego y voltear tortillas van para el arranque la raíz no se olvida cada gota llovida sangre universal mi vida mía

Poema de Crystal Vance Guerra. Poeta de origen mexicano nacida en Chicago. Clavos es parte de su primer poemario. Ilustración: Dimapf

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LITERATURA

Una conversación con José María Merino

“No es el ser humano quien inventó la ficción, es la ficción la que inventó al ser humano” José Castro Urioste

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demás de ser miembro de la Real Academia Española, José María Merino (La Coruña, Galicia, 1941) posee una amplia y diversa obra literaria que ha merecido premios como el Nacional de Narrativa, el Torrente Ballester y el Nacional de la Crítica, entre otros. Recientemente, ha publicado una versión contemporánea de Calila y Dimna (Madrid: Editorial Páginas de Espuma, 2016). En esta conversación que sostuvimos en su apartamento en Madrid, Merino se refiere a su relación con Calila y Dimna —una colección de cuentos del siglo XIII—, al trabajo del escritor durante un regimen como el franquista, a las políticas editoriales actuales, al surgimiento de nuevas tecnologías. ¿Cuál fue el motivo para recuperar Calila y Dimna? Tengo una antigua relación con Calila y Dimna. El primer libro de cuentos que yo leí fue Cuentos viejos de la vieja España y allí hay varios relatos preciosos que provienen de Calila y Dimna. Luego, cuando hice una antología del cuento español del siglo XX, me interesé por los antecedentes del cuento en España. He rastreado muchísimos cuentos pero al llegar a Calila y Dimna descubrí un libro de una riqueza de matices psicológicos, con estructuras complejas, con cuentros dentro de otros cuentos y con una serie de referencias metaliterarias. ¿Le parece que Calila y Dimna es un libro fundacional? Es el primer libro de cuentos de nuestra lengua castellana. ¿Cree usted que ha modernizado al libro? No, no, yo no lo he modernizado. Yo he transcrito en un castellano de hoy lo que está ahí, respetando la melodía del libro. Es un libro ejemplarizante en el cual son tan importantes las historias como los comportamientos, y todo esto hace que tenga una contemporaneidad tal que parece que se refiere a la gente de nuestro días. Usted publica su primera novela, La novela de Andrés Choz, en 1976. Franco muere a fines de 1975 y antes de eso usted ha publicado varios poemarios. ¿Cómo era desarrollar el trabajo de escritor bajo el regimen franquista? Bueno, si uno quiere ser escritor, es escritor en el periodo que sea. A veces no se puede publicar, pero de todas maneras uno puede

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ser escritor. Durante la dictadura de Franco estábamos rodeados de un clima hostil y había que saber cómo afrontarlo. Yo estaba vinculado a una generación que quería desligarse de una época donde predominaba el experimentalismo, por un lado, y por otro, al realismo socialista. Sin embargo, los grandes cuentistas de ese periodo son realistas pero no dentro de la estética del realismo socialista, que concebía la literatura como un arma de combate. En todo caso, a pesar de las condiciones represivas del franquismo, escribíamos de todas maneras, y publicábamos de todas maneras. Usted ha cultivado tanto la poesía como la narrativa. ¿Cómo la escritura de un género literario ha influido en el otro? Es que yo tengo una poesía muy narrativa. Hace unos años me propusieron publicar mi poesía reunida y noté que muchos de mis poemas eran minicuentos. Yo creo que la poesía no es una palabra en el tiempo, es la palabra sin tiempo aunque pueda ser una poesía social como la de Neruda. La narrativa, en cambio, está en el tiempo. El hecho que yo hubiera realizado una poesía que tenía un fuerte carga narrativa, me permitió que pasara, diría naturalmente, al cuento y a la novela. Ahora, a mí la poesía me enseñó a valorar la palabra. En la poesía uno aprende que cada palabra tiene su peso, su lugar, su sabor.

¿Qué piensa usted de las políticas editoriales actuales? Mire, yo creo las políticas editoriales de hoy en día están matando a la gallina de los huevos de oro. Pensar que el libro que debe ser publicado es el libro de venta fácil, es un peligro. Ahora, a eso hay que agregar la penetración de las nuevas tecnologías que, por un lado, son maravillosas, pero que las estamos utilizando de una manera superficial. Las nuevas generaciones saben mucho de juegos de ordenadores, pero están cada vez más desconectados de la ficción. Y la ficción es sustancial para el ser humano. Es el pensamiento simbólico lo que nos construye como seres humanos, y allí aparece la ficción. No es el ser humano quien inventó a la ficción, es la ficción la que inventó al ser humano. Entonces, ¿la ficción le parece parte de la condición humana? Claro, la ficción es sustantiva. Si no tuviéramos ficción, seríamos unos primates más dedicados a pegarnos unos a otros.

¿Y qué diferencias encuentra usted entre la escritura del cuento y la escritura de la novela? La novela se va haciendo en el camino. El cuento lo ves o no lo ves. Y si uno no tiene la idea clara del cuento, es mejor no tratar de escribirlo. En cambio con la novela es diferente porque se va haciendo en el proceso de escritura, y es en este proceso donde uno encuentra respuestas narrativas que originalmente no las había pensado ni imaginado. Claro, por otro lado, yo tengo colegas novelistas que respetan fielmente el plan de la novela hasta el final del proceso de escritura.

Y volviendo al tema de las nuevas tecnologías, ¿le parece a usted que éstas, con el surgimiento del libro electrónico, pueden hacer desaparecer al libro tradicional? Sería absurdo que el libro tradicional no conviviese con el electrónico. Yo me pregunto por qué un libro de poemas no va a estar en papel. En primer lugar, es un objeto peculiar, con sus propias características, y en este objeto tenemos la perspectiva completa del libro. En la tableta, en cambio, no tengo esa totalidad a la vista, a primera mano. Lo bueno del sistema electrónico es que en una sola tableta se pueden llevar una cantidad de textos y eso resulta formidable. Pero a pesar de eso, por qué tenemos que eliminar al libro. Es más, creo que el solo hecho de plantear esa posibilidad, me parece peligrosísima. A lo mejor ciertos textos puede ser electrónicos, pero la poesía y la ficción por qué no pueden seguir estando en forma de libro.

Usted tiene varios libros en colaboración. ¿Cómo ha sido el desarrollo de esos proyectos? Bueno, depende del género. Por ejemplo para mí sería imposible escribir una novela en colaboración. Si se trata de un libro de cuentos, lo que es posible es repartirse los cuentos. En el caso de un libro de viajes también puede funcionar la colaboración porque uno se puede repartir los capítulos y los espacios con cierta facilidad.

José Castro Urioste es un escritor peruano nacido en Montevideo, Uruguay. Realizó su doctorado en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Pittsburgh. Ha publicado Aún viven las manos de Santiago Berrios (novela), entre otros libros. Su obra Ceviche en Pittsburgh fue llevada a las tablas por el Teatro Aguijón. JUNIO 2016


MÚSICA

Tony Hasbún

Haz lo Correcto Abril Troncoso

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ony Hasbún es el nómada del movimiento Hip Hop dominicano. Lo conocí en Nueva York, cuando organizamos para el Comisionado de Cultura una plataforma poética con dominicanos de la diáspora. La maestra Loraine Ferrand me facilitó su contacto. Tony Hasbún es uno de los empresarios más jóvenes de la industria latinoamericana de Hip Hop. Su sede es la Cooperativa empresarial Lo Correcto, en República Dominicana, su tierra natal. Tony comparte estas responsabilidades con el manejo de su propia compañía de talentos: Tony Hasbún Company, una plataforma que proyecta jóvenes de la industria cultural. “Vivo en Los Ángeles, pero regrese a RD para organizar el movimiento. Trabajar con nuevos talentos. Que produzcan y puedan establecerse económica y espiritualmente”. Antonio Manuel Hasbún Vialet es también actor. Nos cuenta que desde niño actuaba en obras de teatro en el colegio. Y que gracias a la preparación recibida de la maestra Loraine Ferrand para la obra de teatro Ciudadano Cero, protagonizada por Rey Andújar, se especializa y adquiere los conocimientos que más adelante le permitirían descollar en la industria del cine hollywoodense. Este empresario multifacético ha actuado en las películas Malibu Country, City TV Hollywood, The Nanny y Happily Divorced, entre otras. Tiene además una ocupadísima agenda comercial en República Dominicana. En 2008 se produjo el documental de Hip Hop Lo Correcto, una suerte de mapa que recorre las influencias del Hip Hop alrededor de la juventud, la sociedad y la cultura en la República Dominicana. El exitoso documental fue producido en colaboración con Fundación Prensa Quisqueyana y Oscar Grullón. Como miembro fundador de la compañía de Hip Hop dominicano Lo Correcto, apoya igualmente eventos de integración social, como la competencia de Break Dance Dominicano Furia Urbana, manifestación cultural de relevancia internacional cuyo propósito es lograr que todos reconozcan que la cultura urbana (Hip Hop) no es dañina como expresan algunos medios, demostrar que sus actividades son saludables, desarrollan la creatividad del individuo, el trabajo en equipo y el espíritu de competencia. En la actualidad, Hasbún se encuentra produciendo varios programas de radio en su emisora Kabina 34, que puede ser escuchada en www.kabina34.caster.fm Su empresa es familiar, cuenta con el apoyo de su madre, la Sra. Vialet y su hermana NÚMERO 133

Milagros Hasbún. No solo se enfocan en la producción multimedia de los talentos con los que trabajan, sino que al mismo tiempo se dedican a la elaboración de campañas publicitarias, sección de fotos, musicalización, jingles, anuncios publicitarios, entre otros servicios. Recientemente, Tony Hasbún Enterprises abrió la puerta de los estudios de Lo Correcto a autores dominicanos para crear una colección de audiolibros para donar a las escuelas públicas. Este joven, cuyo liderazgo estriba en su servicio y ejemplo diario de disciplina, responsabilidad y talento, no solo impresiona por las cualidades referidas, sino por

un sentido de solidaridad y honestidad muy marcado. “No es ahora, pero el tiempo es ahora / Lo Correcto sigue haciendo historia / Con respeto, valor y con honra”. Abril Troncoso estudió publicidad en UNAPEC, Santo Domingo y en la Universitat de Girona, Barcelona. Escritora y performera, diseñadora y profesora de joyería. Hermanadora de países y conferencista internacional, es además directora de gestión del Centro Cultural de Miches. Vive en la periferia Kiskeyana domesticando al animal de adentro. abriltroncoso@gmail.com contratiempo

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Fotografía cortesía de Tony Hasbún


CINE

Ver el cine sobre indígenas con otros ojos Florencia Valdés

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odo festival sobre cine latino que se respete tiene la obligación de mostrar documentales o ficciones sobre los desafíos que enfrentan los indígenas de nuestras latitudes. La edición número 28 del festival Cinélatino de Toulouse, que se llevó a cabo en el mes de marzo en el sur de Francia, no fue una excepción. Hija de la laguna, del peruano Ernesto Cabellos, destaca el extractivismo que merma la cultura de los pueblos autóctonos y el trabajo de la activista Nélida en la lucha contra las compañías mineras. El argentino Pablo Agüero, por su parte, se fue al suroeste de su país para visitar las tierras habitadas por mapuches, luego colonizadas por alemanes, donde diferentes cultos se han desarrollado. Ambos largometrajes, que abordan ampliamente la perspectiva femenina, encontraron su lugar en la sección documental Descubrimientos. Si su calidad es innegable, hay que decir que se inscriben en una forma clásica de representar la vida de los pueblos indígenas. Una narrativa que irá poco a poco evolucionando gracias al primer largometraje del guatemalteco Jayro Bustamante. Una ópera prima que pudo ser financiada gracias a los éxitos que cosechó en una precedente edición de Cinélatino. Recordemos que Ixcanul, de Jayro Bustamante, laureada el año pasado en el prestigioso festival de Biarritz, en Berlín y nominada al Oscar como mejor película en lengua extranjera impactó por su calidad fotográfica y por su originalidad: una cinta hablada en lengua kakchikel. En Ixcanul, las aventuras de María, una joven adolescente que desafía a un volcán y a un matrimonio arreglado abrieron la puerta a nuevos paradigmas que han hecho suyos Ana Bojórquez y Lucía Carreras. Ana Bojórquez y Lucía Carreras invitan al espectador a ver de otro modo las cintas que hablan de los indígenas. Su largometraje La casa más grande del mundo, presente en el

Festival Cinélatino de Toulouse, es una tierna fábula que nos llega desde el altiplano. Esta producción mexicano-guatemalteca, también presente en el pasado Festival de Biarritz, es una tierna fábula de infancia protagonizada por Rocío. Una pequeña que pertenece a la comunidad maya mam. Todos los días acompaña a su madre que lleva sus ovejas a pastar. Pero, a punto de dar a luz, ya no puede cumplir con sus obligaciones. A Rocío le toca entonces asumir esa gran responsabilidad, puesto que de su rebaño dependen los ingresos de su familia. La alegría de “hacer como los grandes” se convierte rápidamente en angustia cuando pierde a la ovejita más pequeña y luego al resto de los animales. Todo por estar jugando. La cámara de las cineastas filma con delicadeza y maestría la belleza del altiplano, y con cariño los andares de la protagonista que, superando este ritual improvisado, empieza a dejar atrás la niñez. Sin hacer crítica social, Bojórquez y Carreras nos dejan entender que en ese humilde hogar sólo hay tres mujeres y pronto un bebé. ¿El padre? Quién sabe. La abuela, que es jefa de familia, habla su lengua y la pequeña le responde en español. Como en Ixcanul, esta lengua materna es una música que dice lo esencial. Esta ficción, que evoca la difícil vida en una región aislada, no es un manifiesto sobre la condición de las mujeres indígenas en este país centroamericano. Es precisamente por eso que es interesante. Lo que le importa al espectador es saber si Rocío con sus mejillas rosadas podrá enfrentar sus miedos y cumplir con su tarea. Si podrá ayudar a su abuela y a su madre en el parto.

De la periferia al centro Si durante décadas los indígenas tuvieron “un lugar subordinado” o marginal en la producción artística de la región, como lo señala la

investigadora argentina Silvana Flores, el final del siglo XX y el principio del siglo XXI han visto llegar documentales así como ficciones que ponen al centro de la intriga a las comunidades indígenas. Se puede destacar, entre otras cosas, toda la producción en torno al movimiento zapatista en México. Más recientemente son los propios indígenas quienes han pasado detrás de la cámara en Bolivia. En tierras de Evo Morales se produce un cine comprometido con las luchas sociales. Lo que se ha fomentado con el Plan Nacional Indígena Originario de Comunicación Audiovisual (CLACPI). Para Gabriela Zamorano, “una de las particularidades de este sistema a diferencia de otros en América Latina es que utiliza mucho la ficción como herramienta pedagógica para hacer pasar los mensajes, discutir sobre la realidad en la que se vive y tratar de transformarla”. Zamorano, quien es investigadora del Centro de Estudios Antropológicos del Colegio de Michoacán, ha estudiado esta producción. “Me llamó mucho la atención que se utiliza mucho la ficción como una forma de intervenir en la realidad” escribió en el sitio web del Clacpi. “Nos interesa entender cómo el proceso de rodaje de videos sobre contextos que no han sido visibles en la escena nacional crea, con la participación de actores indígenas no profesionales, dirigentes, autoridades, comunicadores, integrantes del público, un espacio común de debate, negociación y desacuerdo en torno a realidades que no han sido visibles en la escena nacional con el fin de concebir futuros políticos distintos” agrega Zamorano. Sin alejarnos totalmente de esta visión social, estamos probablemente ante el nacimiento de películas con otro sabor, como Ixcanul y La casa más grande del mundo. No es casualidad que estas nuevas voces tengan acento de Guatemala, donde las comunidades indígenas están organizadas y exigen su visibilidad. Estaremos pendientes de la tendencia que se dibuja en los próximos festivales de cine de envergadura como será el de Cannes en mayo o el de Biarritz en septiembre. Florencia Valdés Andino es periodista. Trabaja para Radio Francia Internacional, la cadena francófona francesa, TV5 Monde. Se especializa en la información internacional, en los derechos de las mujeres en Latinoamérica y en la actualidad cultural. En este ámbito, se enfoca en el cine latinoamericano, la pop cultura y el circuito de exposiciones en París. Mexicana, vive en Francia desde hace diez años.

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Nélida Ayay, protagonista del documental Hija de la Laguna.

JUNIO 2016


TEATRO

Al Calor de la Noche Tanya Victoria

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ara concluir su vigésima quinta temporada, la compañía Shattered Ball presenta The Heat of The Night en su casa del Witt Theatre. Esta puesta en escena es un grave comentario al mal social que acapara las noticias mañaneras, haciendo uso de interpretaciones actorales sórdidas, provocativas y creando un ambiente de tensión entre los actores y el público. Al calor de la noche se basa en la novela policíaca del mismo nombre, de la autoría del neoyorquino John Ball. Ball trabajó como crítico musical, columnista en New York World-Telegram & Sun, fue locutor de una emisora de radio de Washington y director de Relaciones Públicas del Instituto de Ciencias Aeroespaciales. La trama plantea una historia de crimen y suspenso, típico de novela policiaca. A pesar de que se basa en los prejuicios raciales de 1965, este tema sigue vigente, ya que en 2016 es todavía un fenómeno complejo y destructivo. La narración nos sitúa en una pequeña ciudad en el sur de Mississippi. Durante su rutinaria ronda nocturna, el policía Sam Wood, con reputación de engreído y sexista, descubre un cadáver. Cumpliendo con sus obligaciones convencionales, arresta a un hombre negro que se encuentra descansando en la estación de policía. Como pan nuestro de cada día, el agente lo ubica como el presunto responsable del cadáver que encontró. Para qué indagar más, si es negro es culpable. Tras el interrogatorio del jefe de la policía Billl Gillespie, el detenido resulta ser Virgil Tibbs, un inspector de la policía de Filadelfia. La intriga y el racismo denotan múltiples estupideces y humillaciones con las que Sam Woods, Virgil Tibbs y Bill Gillespie tienen que lidiar para trabajar en conjunto. En 1967 la novela fue llevada al séptimo arte en una producción que contó con los actores Sidney Poitier y Rod Steiger como NÚMERO 133

protagonistas de un film que recibió cinco de los siete premios Oscar a los que fue nominado. Aunque Sidney no recibió ni una nominación, su línea- “Me llaman Señor Tibss” quedó inmortalizada. Tras el éxito de la película, Sidney Poitier repitió su personaje de Virgil Tibbs en dos secuelas. La película ganadora del premio Oscar fue la primera en adaptarse a una serie de televisión. La compañía Shattered Ball ha producido más de 60 obras de teatro. Producciones como El mensajero del miedo, El juicio de Núremberg, La casa de hojas azules y ¿Quién teme a

Virginia Woolf? han otorgado a Shattered Ball 102 nominaciones a los premios Jeff Awards (han recibido 42 premios). El reconocimiento “Jeff” fomenta el crecimiento artístico de la comunidad teatral de Chicago. Estos premios se establecieron en 1968 y cada año se evalúan más de 250 producciones.

Tanya Victoria pertenece al consejo editorial de contratiempo y vive en Chicago, donde escribe, entre otras cosas, sobre teatro. contratiempo

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The Heat of The Night, Witt Theatre Foto: Joe Martinez Jr.


CRÍTICA

De la vida y la muerte en el istmo Gerardo Cárdenas

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ingún acto escapa a la cadena de consecuencias que se desatan a lo largo de la historia. El intervencionismo de Estados Unidos en Centroamérica llevó a las dictaduras militares, que llevaron a las guerrillas, que incluyeron el desastre del Irán Contras, que abrió las puertas al tráfico de drogas, que desembocó en la violencia de los carteles y el control territorial por parte de violentas pandillas, muchos de cuyos líderes se formaron en las broncas calles y cárceles de Los Ángeles y de otras ciudades de EE.UU. La cadena de acontecimientos seguirá dándose: la violencia tiene ese carácter cíclico, esa alma de hidra a la que le cortas una cabeza y le surgen muchas más. Esta es la historia que cuenta el periodista salvadoreño Óscar Martínez en A History of Violence: Living and Dying in Central America, un volumen publicado por el sello británico Verso, y que es una recopilación de artículos escritos por Martínez en el sitio de El Faro, y que revelan la violencia endémica en Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. Al contrario de estrellas de la farándula como Jorge Ramos, que se hace filmar atravesando el Río Bravo para aumentar los ratings, Martínez auténticamente vive en las trincheras y se juega el pellejo para escribir sobre algo que está desangrando a una región de por sí castigada por la historia. Martínez ya había logrado con La Bestia llamar la atención sobre la tragedia de los inmigrantes que amontonados sobre los trenes que cruzan México buscaban llegar a Estados Unidos y cuyo periplo resultaba un infierno por el constante abuso de las autoridades mexicanas, los riesgos inherentes al viaje, y la amenaza de secuestros, violaciones, torturas y asesinatos de parte de los carteles que los esperan antes que lleguen a la frontera, donde realmente tienen poca o ninguna esperanza de cruzar. Partiendo de hechos – El Salvador y Honduras convertidas en dos de las naciones más violentas del mundo por su tasa de asesinatos – Martínez indaga por calles y callejones para conocer de primera mano las historias de quienes son peones en el tablero global del narco, el tráfico de seres humanos, y el tráfico de armas. Las explicaciones más sencillas ubican la violencia centroamericana en la presencia en el istmo de las maras, las pandillas formadas por inmigrantes en Estados Unidos y que luego se han reproducido en el istmo por la vía de deportaciones. La extrema violencia de las maras las ha convertido además en tema mediático, por cuanto los medios están interesados en el

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impacto visual más que en el contexto. Martínez, sin florituras de lenguaje ni protagonismos, nos muestra una acción constante cargada de contexto: las maras son parte del entramado, y el entramado es el lejano pero omnipresente mercado de las drogas en Estados Unidos que no deja de exigir, como un moderno Heliogábalo, la continua satisfacción de sus apetitos. En A History of Violence no sólo la vida no vale nada en Centroamérica, sino que aquellos que logran sobrevivir sólo tienen dos opciones para escapar del fuego cruzado: la participación por activa o pasiva en la omnipresente corrupción política, o la fuga, la incierta y tal vez más peligrosa promesa de la migración. Compuesto por 14 capítulos, cada uno de los cuales constituye un reportaje separado, A History of Violence desnuda el estupor de la desesperanza para millones de centroamericanos. La única salida es estar callados, no moverse, no hacer olas, para ver si de esa manera no caen bajo la mira de la violencia. Y aún esa solución es precaria. Especialmente desgarradores son el capítulo 13 —“Las oraciones de la Unidad Policial Antipandillas de El Salvador”— donde todo un barrio de San Salvador es repentinamente evacuado porque una de las maras, Barrio 18, ha decidido lanzarse contra sus residentes y les ha dado un plazo…y las cámaras de televisión están prontas y hambrientas para transmitir, en vivo, la evacuación. O el capítulo 10, “Los hombres que arrastran clavos” que relata como tres grupos –dos de ellos de maras—se disputan el control de las prisiones salvadoreñas, un hecho que en la primavera del 2011 resultará en una masacre en la prisión de Apanteos. Las prisiones se convierten en una realidad paralela, magnificada, distorsionada, de una realidad externa de guerra abierta. En el prólogo, Jon Lee Anderson explica que a final de cuentas, la intención del libro es explicar al lector estadounidense que los centroamericanos no emigran hacia Estados Unidos, sino que en realidad huyen de una vida imposible. En el enrarecido contexto previo a las elecciones presidenciales de noviembre hay que preguntarse si alguien presta atención a la diferencia.

A History of Violence: Living and Dying in Central America

Gerardo Cárdenas es escritor y periodista mexicano. Reside en el área de Chicago. JUNIO 2016


CINE

Close encounters of the third kind

40 años después Marco Escalante

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n su espléndido libro Film, a Sound Art, Michel Chion describe el cinema verbocéntrico como aquel donde todos los elementos visuales giran en torno a la palabra. Los actos de fumar, comer, beber, moverse de un lugar a otro sobre el escenario, están allí para darnos la ilusión de que estamos viendo una película, y no un diálogo o un discurso. Las acciones se limitan a puntuar las palabras, a dar un ritmo a lo hablado. Igualmente, creo yo, se puede hablar de un cine tecnocéntrico, donde todos los elementos argumentales de una película giran en torno a un fin: la aparición estelar de los verdaderos protagonistas de la historia, es decir, los efectos especiales. Elementos primordiales del modelo adquieren consistencia definitiva en la primera aventura espacial de Steven Spielberg: Close Encounters of the Third Kind, que no es exactamente un filme tecnocéntrico, aunque gran parte de la audiencia haya acudido a verla por la novedad de sus efectos. En el cine tecnocéntrico, los argumentos, si bien no son idénticos, siguen patrones similares. Antes de una catástrofe, o de la aparición de los extraterrestres, somos testigos del desenvolvimiento rutinario de una familia de clase media cuya armonía es siempre aparente –todas están marcadas por el conflicto matrimonial o el divorcio, o por una insatisfacción existencial que se agrava en la memoria de los sueños truncos. En cuanto la anormalidad irrumpe en este cuadro suburbano, el padre casi siempre se redime a través del sacrificio; y los hijos, testigos de su gesta heroica, recuperan gradualmente su fe en la familia, que al final aparece como una institución que la adversidad pone a prueba y fortifica. Hay variantes secundarias que casi siempre oponen al científico genial y al político corrupto, o que incluyen visionarios cuya voz nadie escucha. Cuando el evento es mundial, el filme puede transformarse en un mosaico étnico cuyo centro siempre está ocupado por el héroe yanqui. Los filmes tecnocéntricos también son anglocéntricos. Una vez que todos estos elementos argumentales son activados en función del modelo, la película funciona por sí misma, como los juguetes que se prenden solos en cierta escena de Close Encounters. Se puede incluso hablar, en estos casos, de un dispositivo argumental, un blueprint que facilita la reproducción infinita de este tipo de películas, cuyos ejemplos más recientes son 2012 y St. Andreas. En estos últimos casos el dispositivo se despliega de forma tan pura, que el argumento aparece como mero NÚMERO 133

pretexto, como convención dramática que juega con la impaciencia del espectador, que está allí no para contemplar los avatares de los personajes, sino los detalles de la destrucción. Antes de Close Encounters se filmaron, por supuesto, muchas películas que combinaban drama y ciencia ficción. Pero los efectos especiales eran tan arcaicos, que no podían competir con el peso de la historia, por primitiva que fuera. Hoy vemos estas películas como extravagancias destinadas a colmar los archivos del llamado “cinema de culto”, o un archivo aún más triste, el del “cinema trash”. Ahora, la película de Spielberg, si bien instaura parcialmente un modelo, no se acopla exactamente a él. Lo que la salva de la fórmula y el tedio es el enriquecimiento formal y conceptual de los dos polos que la articulan: el drama familiar y el evento extraordinario. Establece de este modo un equilibrio que elimina la tentación tecnocéntrica.

Dos ejemplos

La aparición de Jillian, como alternativa romántica al desgaste de la vida conyugal. A diferencia de la esposa de Dreyfuss, enfocada casi siempre en las necesidades cotidianas de la familia, Jillian es una mujer visionaria y contemplativa. Su espacio no es el suburbio, sino el campo abierto. Casi como el ángel a la virgen María, los extraterrestres la eligen para su particular “anunciación”. Solamente una mujer con tal sensibilidad podría comprender el cansancio rutinario de Dreyfuss, que en el momento en que la película comienza se halla tan disminuído por el entorno doméstico, que inconscientemente anhela un rapto de fantasía. Si el drama familiar adquiere densidad en la película, es por ese beso de Dreyfuss y Jillian: beso cósmico y poético que suprime, de golpe, todas las convenciones del amor pragmático. Aquí no hay un retorno al paradigma familiar conservador, no hay lugar para la reconciliación; todo lo contrario, se augura el principio de una nueva vida donde el amor es un fenómeno mutable y en gran parte irracional. En cuanto a los efectos especiales, hay que ver cómo Spielberg organiza sus escenas en función de la fascinación y no del horror. En este sentido, la importancia de la sonrisa, como signo de revelación, resulta esencial para comprender cabalmente el filme. Más que la aparición de las naves, uno recuerda la sonrisa de Dreyfuss al escuchar la música que producen en su intento de enriquecer el contacto. Es más, esa sonrisa identifica la película entera, porque marca el retorno

de un personaje agotado a la riqueza metafísica de su infancia. En rigor, su sonrisa es también una señal para nosotros, nos insta a contemplar la película con la misma apertura infantil con que el hijo de Jillian se entrega a las luces de las naves espaciales. Las naves, por cierto, no anticipan el realismo industrial de filmes posteriores. Poseen, más bien, una naturaleza lúdica: en lugar de volar, danzan; sus luces intermitentes remiten a las ferias. Las más de las veces aparecen como criaturas traviesas que han escapado al control de la nave madre. Esta suerte de animismo le otorga a la película un tono especial en que se funden lo cósmico y lo íntimo, el universo infinito y el hogar estrecho. Luego está la música. Como instrumento de comunicación que prefigura una concordia universal, sí. Pero también como símbolo de un cosmos clásico donde los astros no chocan, sino que están orquestados en función de una armonía precisa regulada por la providencia. El final de la película es un concierto interestelar e inclusivo que un francés dirige en suelo americano. La gradual transformación del alfabeto sonoro que Kodaly sistematizó para educar a los niños en una sinfonía compleja que dota al encuentro de una dimensión emotiva y estética, anticipa el destino de la música como agente cohesionador del universo, como idea sensorial que evoca la antigua concepción de la armonía celeste. “Close Encounters” es una película de fuerte contenido religioso. Pero el ritual de la aparición de las naves, donde se cruzan los avances de la ciencia y el temblor de la fe, es una liturgia legítima que se abre a la multiplicidad del universo, y en esa medida es lo opuesto a esas liturgias espectaculares de los sectas que alquilan estadios para presenciar el nuevo advenimiento de Cristo. Es más, la de Dreyfuss, es la historia de una ascención moderna. Su viaje espacial, firmemente anclado en necesidades terrestres, enfatiza la mortal aridez de una vida pragmática regulada por los mecanismos de la producción y el consumo. Si a algún lugar se dirige el cosmonauta, es a uno donde no hay fábricas, ni oficinas ni negocios. Solamente asombro…

Marco Escalante, ensayista peruano, reside en el área de Chicago. contratiempo

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DEBATE

La crítica: el mejor abono Febronio Zatarain

Q

uiero iniciar esta columna con un comentario crítico que envié al Consejo Editorial de la revista contratiempo a unos días de haber terminado el pasado festival de Poesía en Abril: “Estimados miembros del consejo editorial de la revista contratiempo. Hace más de seis meses le escribí a Moira Pujols, directora ejecutiva de contratiempo, y a Gerardo Cárdenas, director editorial en ese momento, para manifestarles mi preocupación porque tenía más de un año sin ver la revista en los lugares habituales donde la recogía, y que además muchos de sus lectores asiduos que me conocen me habían preguntado que dónde la podrían conseguir. Moira me respondió diciendo que tomaría cartas en el asunto, pero las cosas siguen igual o tal vez peor. Cuando la revista apareció en mayo de 2003 se sacaron 5000 ejemplares que se distribuyeron en Chicago y en algunos suburbios. Ese tiraje se mantuvo por varios años y la revista se había vuelto parte de la vida de las bibliotecas públicas, de los Colleges y universidades, de Pilsen, de la Villita y de sus cafés y de sus centros comunitarios. Después bajó su tiraje a 4000 pero los espacios regulares se seguían cubriendo, pero no sé qué pasó en los últimos dos años que lo único que queda de la revista es su eco; y gracias a ese eco se han dado los dos últimos Poesía en Abril, gracias a ese eco se siguen haciendo eventos en la librería Donceles y en Cultura in Pilsen..., pero los ecos se acaban y si no se vuelve a escuchar a leer a distribuir la revista contratiempo, todo lo que está cimentado en ella se desmoronará.” Como era de esperarse, Moira Pujols y Gerardo Cárdenas reaccionaron contra lo escrito; reproduzco la respuesta de Gerardo en la que de algún modo se sintetizan las dos: “Hablemos de ecos, Febronio Zatarain, que al parecer te gustan tanto. ¿Tú crees que con ecos se organizan nueve festivales internacionales de poesía a los que han venido poetas de la talla de Zurita, Cardenal, Mestre, Carreto, Sicilia, etc? ¿Tú crees que con ecos se consigue la participación del Poetry Foundation? ¿O que se participa en ferias internacionales? ¿O se consiguen residencias artísticas en el Chicago Cultural Center? ¿O el apoyo de fundaciones? Y para ser ecos, bastante que acudes a los eventos, sobre todo cuando hay fiesta al final. Al parecer esas si las oyes bien. Pero a la hora de organizar, ni ecos de ti. Todo depende con qué oreja se oiga. Y sí, gracias también por los augurios. Hasta aquí las citas. Si usted analiza, lector, mi crítica es a la falla que se ha dado en la distribución en los últimos dos años. contratiempo dio a luz en mayo de 2003, y su distribución fue consistente por toda una década. Con respecto a su calidad en diseño y contenido, hace aproximadamente

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ocho años Carlos Tortoledo, director del Museo de Bellas Artes Mexicanas en Chicago, en una reunión con el Consejo Editorial, nos comentó que él ha viajado por todo Estados Unidos y que ha visto algunas publicaciones en español, que nuestra revista estaba por encima de todas, que sin duda era la mejor. La revista en diseño y contenido, con algunos altibajos, ha mantenido su nivel, y lo dicho por Tortoledo creo que sigue siendo válido. Pasemos ahora a analizar la palabra “eco”. A lo largo del siglo XX muchos poetas de Hispanoamérica y España estuvieron por cortos y a veces largos periodo de su vida en Estados Unidos: Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Luis Cernuda, Gloria Fuertes y tantos otros, invitados primordialmente por una Universidad o porque fueron galardonados con alguna beca. De esas decenas de poetas de habla hispana que visitaron Estados Unidos en el siglo pasado el único que dejó una huella palpable en la comunidad latina, y en específico en la comunidad mexicoamericana fue Octavio Paz. ¿Por qué? Porque él cuando estuvo en California a fines de la década de los 40, le sorprendieron aquellos jóvenes de origen mexicano que usaban pantalones bombachos sostenidos por tirantes y sus sacos muy holgados, y lo inspiraron para escribir ese gran texto mítico-histórico titulado “El pachuco y otros extremos”, con el que inicia su Laberinto de la soledad. Paz, con este ensayo, aró la parcela mexicoamericana, y cualquier estudioso social interesado en lo méxicoamericano (incluso algunos poetas latinos), toman como punto de referencia a Paz, a veces para cuestionarlo, a veces para legitimarlo. Los otros grandes y poetas de la lengua hispana no araron en la tierra cuando pisaron Estados Unidos; araron en las nubes; no vieron a mediados del siglo XX al puertorriqueño y al dominicano en Nueva York, no vieron al mexicano y al puertorriqueño en Chicago. No hay duda de la influencia de Borges en la comunidad académica y literaria estadounidense; pero su persona, su voz viva no maravilló a un inmigrante hispano ni tampoco a su hijo. Los poetas latinoamericanos y españoles invitados a Poesía en Abril han dejado huella en Chicago no por las Universidades que participan, sino por la revista contratiempo: Los poetas bajaron del Olimpo, como diría Nicanor Parra. Y gracias a esa bella escalera de contratiempo Antonio del Toro, Ernesto Cardenal, Hugo Mujica regaron con sus críticas los poemas en español nacidos en Chicago; gracias a esa escalera los poetas de Chicago pudieron leer a la par de Coral Bracho, Juan Carlos Mestre, Héctor Carreto, Raúl Zurita y algunos otros. Los peldaños de esa escalera llamada contratiempo son sus lectores; de ellos han salido los escritores, a veces con experiencia, a veces novatos,

que participan en sus talleres literarios; también de los lectores han salido los miembros del Consejo Editorial y también muchos colaboradores. Y la revista ha descuidado a esos lectores en los últimos dos años porque contratiempo desapareció de los lugares públicos ya mencionados. Esta escalera se ha descuidado, y su reputación de más de una década la ha sostenido. Esos miles de lectores en los últimos dos años sólo han escuchado el eco de contratiempo porque han dejado de recibirla, oyen que existe pero ya no la ven, ya no la leen, no porque no quieren sino porque no está en ningún lado. Si queremos que los poetas sigan bajando del Olimpo hay que estar renovando los peldaños. Ahora me gustaría hacer dos observaciones del pasado festival de Poesía en Abril: en primer lugar la ausencia casi absoluta en el estrado de poetas locales, sobre todo de aquellos que se han ganado cierta reputación y que han participado en los festivales de otros años. Pienso en Jorge García de la Fe, en el propio Gerardo Cárdenas que estuvo como maestro de ceremonias pero no leyó su poesía, en Olivia Maciel, en Johanny Vázquez, en Rafael Franco, en Elízabeth Narváez-Luna. A los tres últimos, por ejemplo, ni siquiera los vi en los dos eventos más importantes. Y tienen toda la razón al protestar de esa manera. Entonces para qué la escalera. Pareciera que los responsables de la organización quisieran mantener a los poetas invitados en una torre de marfil para que no se contaminen. Y para la poesía lo mejor es la contaminación. Baste comparar el evento realizado en DePaul University con el llevado a cabo en un parque de Pilsen: luego de escuchar a cuatro poetas locales de Prohibido leer, Raúl Zurita y otros dos poetas no leyeron como lo hicieron en DePaul, y dijeron sus poemas de memoria; por ello, el evento se elevó. La segunda observación es que hubo cierto descuido sobre lo que antecedió en el estrado a los poetas. Debe supervisarse y “curarse” todo lo que vaya a decirse en el estrado. Tanto el homenaje que se le hizo al poeta peruano recién fallecido Eduardo Chirinos por parte de alumnos de De Paul, como también las tres poetas que abrieron en el evento de Pilsen fueron muy de amateurs. Y no es culpa de las poetas ni de los alumnos de De Paul. Es responsabilidad de los organizadores que todo texto o performance que se vaya a decir o a interpretar tenga cierto nivel de calidad. Corregir los textos y ensayar los performances es fundamental. Me despido con una frase del escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia: Toda crítica es destructiva. Yo agregaría: sólo se vuelve constructiva si el aludido la escucha. Febronio Zatarain es escritor y miembro del consejo editorial de contratiempo. JUNIO 2016


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Eduardo Chirinos (1961-2016) Homenaje

Giancarla Di Laura

E

n La Habana, Cuba, el día de su partida, el 17 de febrero, coincidimos varios amantes de la poesía y amigos íntimos, cercanos y seguidores de Eduardo, que por casualidad compartirmos la triste noticia de su fallecimiento. Así decidimos -Mazzotti, De Lima, y yo- hacerle un homenaje a nuestro querido Eduardo. Ahí nació la idea del dossier… Al día siguiente nos encontramos con el escritor dominicano Rey Andújar, quien se encontraba en la isla con ocasión de recibir el Premio Latinoamericano Narrativa ALBA 2015 y que muy amablemente nos invitó a publicarlo en la revista contratiempo, cuya base se encuentra en Chicago, Illinois. Un grupo de allegados, y familiares en literatura, mandamos nuestros textos -poesía, ficción, anécdotas- para compartir con nuestra querida gente y compañeros de ruta nuestra agradable relación con el poeta Eduardo Chirinos.

Además de un excelente escritor, fue un extraordinario ser humano, su gran don de lector le permitió combinar historias de diversos tiempos y culturas. Amante de la literatura peninsular y gran conocedor de los poetas del Siglo de Oro, Eduardo Chirinos mantuvo una gran admiración por ellos ya que se nota la gran influencia de esos maestros a lo largo de su obra. Giancarla Di Laura. Houston, 25 de abril de 2016

Foto Cortesía: University of Montana

Abrir en diálogo…

Pensar en la poesía de Eduardo Chirinos es disponer de tiempo para imaginar, visualizar y comprender los giros poéticos, la intertextualidad con grandes textos literarios universales y para reflexionar sobre lo efímero de la existencia. Desde sus primeros poemarios podemos identificar una voz culta, madura, y a la misma vez inocente, perspicaz y lúdica. El yo poético se desdobla en diferentes tonalidades y crea una multiplicidad de voces y sujetos. Continuamente se nota una importancia sobre la poesía en sí, ya sea conceptualizando tanto el ejercicio poético como definiéndola. Chirinos demostró desde sus inicios ser un ávido lector de los clásicos y un continuo creador de pastiches literarios. Esas referencias intertextuales definitivamente lo colocan como un poeta posmoderno en el sentido que incorpora textos pertenecientes a otras épocas y culturas y crea un giro para repensar, o reflexionar sobre algún tema específico. Los temas del amor, la muerte y su búsqueda de identidad son añadidos y cuestionados en su obra. Con mucha reflexión y madurez, Chirinos publicó más de una docena de libros, incursionó en diversos géneros y ganó varios premios. Entre sus poemarios se encuentran: Los cuadernos de Horacio Morell (1981), Crónicas de un ocioso (1983), Archivo de huellas digitales (1985), Canciones del Herrero del Arca (1989), entre otros. NÚMERO 133

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Chirinos: revisitando Lima durante la guerra interna Paolo de Lima

Tomado de mi libro Poesía y guerra interna en el Perú (1980-1992), publicado el 2013 en New York por The Edwin Mellen Press.

En su poemario Canciones del Herrero del Arca (Lima: Colmillo Blanco, 1989), Eduardo Chirinos incluye un poema titulado “Lima Revisited” (110-11), el cual se publicó por primera vez el 14 de febrero de 1988 en Altavoz, suplemento cultural del diario limeño La Voz. En realidad, son tres breves poemas en uno, unidos bajo el mismo tema de la ciudad de Lima y su deterioro. Esta representación es sumamente interesante e indicativa de la manera en la que Chirinos incorpora en su poesía el devenir de la guerra interna peruana (1980-1992) a finales de la década del ochenta. En “Lima Revisited” aparecen tanto un sujeto poético como una multiplicidad de voces: los sujetos se constituyen como voces ajenas que van formando el discurso. El poema está dedicado al escritor peruano Nilo Espinoza Haro, tal vez porque este autor en 1987 había publicado el libro Azaroso inventario de las visiones, testimonios y recordatorios de Chinchinchín en la Ciudad de los Reyes (Lima: Arte/Reda, 1987), nombre con el que se conoce a Lima desde su fundación en 1535 y puesto en honor tanto de los Tres Reyes Magos como del emperador Carlos V y su madre, la reina Juana. Azaroso inventario es un conjunto de cuentos cuyo eje temático gira en torno a la palpitante vida de Lima desde un escenario caótico e infernal, pesadillesco, marcado por la crisis económica, política y social de los años ochenta, que da un fondo muy claro de caos, con atmósferas feéricas y técnicas literarias vanguardistas, en algunos casos contado desde una voz narrativa coral con un

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cargado humor negro. El personaje principal, Chinchinchín, se pasea por el pasado y presente de la ciudad y cuenta de manera sarcástica una suerte de historia no oficial, desde el virreinato hasta los años ochenta, por la que desfilan locos y locas, familias numerosas habitando surrealistamente quintas destartaladas. También hay cuentos relacionados con la violencia política. Uno de ellos aborda (desde una narración que asume un disloque de escenarios en el que las ciudades de Lima y Huanta se superponen) la desaparición en 1984 a manos de las fuerzas del orden de un periodista, Jaime Ayala Sulca, en el contexto de la época más cruda de la guerra en Ayacucho. La lucha por “tomar” la palabra, como parte de la dinámica de la violencia “simbólica” a la que hace referencia Slavoj Zizek en su libro Violence. Six sideways reflections (New York: Picador, 2008), en este caso ocasiona la represión directa y desatada contra un valiente periodista. Efectivamente, Jaime Ayala, como corresponsal de guerra en Ayacucho del diario La República, reportó numerosos casos de desapariciones forzadas por parte de la Infantería de Marina, en cuya base militar funcionaba un centro clandestino de detención y tortura. En su Informe Final, la Comisión de la Verdad y Reconciliación “ha logrado determinar que el periodista Jaime Boris Ayala Sulca fue víctima de desaparición forzada, tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes y ejecución arbitraria por parte de integrantes de la Marina de Guerra, en el cuartel ubicado en el Estadio Municipal de Huanta en agosto de 1984. La CVR considera que estos hechos

se enmarcan en un contexto generalizado de desapariciones forzadas, torturas y ejecuciones arbitrarias existente en esa época en la provincia de Huanta en el departamento de Ayacucho” (Lima: PUCP y UNMSM, 2003, 119). En ese sentido, la visión de Lima plasmada por Azaroso inventario recibe respuesta o comentario en “Lima Revisited”. En el primero de los tres fragmentos, “No me digas que fue un sueño”, puede apreciarse claramente una conciencia de la guerra y la miseria en general: “Esto es Lima, Antonio. / Los dioses la han llenado de muertos”. El personaje Antonio es presentado como un sujeto JUNIO 2016


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cercano al sujeto poético desde la coloquialidad del lenguaje del habla limeña (“tirando cintura”, “bien plantado”, “cafetín de mala muerte”), abandonado a su suerte (“los dioses lo han dejado tirando cintura”) y habitando espacios marginales de la ciudad (“un cafetín de mala muerte”). El poema introduce la voz del personaje a modo de fragmento de diálogo (“‘-Una cerveza’, pide”, o el sujeto poético comentándole a Antonio lo que es Lima en el presente del texto). El Antonio del poema es tanto una alusión a su amigo el poeta peruano Antonio Claros (1939-2006) como al poema “El Dios abandona a Antonio” del escritor griego Constantino Kavafis (1863-1933). Los muertos que inundan Lima por decisión de “los dioses” aparecen nuevamente en el siguiente apartado “Noche cada cien años”, pero personificados en la muerte misma, “danzando” de manera despreocupada en la cotidianidad de la ciudad: la muerte danza entre los desperdicios, muestra su triste dentadura en los transportes públicos alza su falda y nos enseña un sexo abochornado (110). Se presenta, así, el deterioro en general que inunda la capital peruana. Un deterioro (“los desperdicios”) que tiene a la muerte como protagonista. En el apartado final, “Hombres, mujeres, niños...”, el poema sitúa su visión en los habitantes anónimos y populares que ocupan la Lima de hoy (“transportes públicos”), aquellos sobre los que la muerte danza. Estos personajes son tanto obreros de construcción (“hombres con el torso desnudo / descargan bolsas de arena o de cemento”) que después de la jornada laboral liberan energías NÚMERO 133

y departen bebiendo “litros de cerveza”, como vendedores ambulantes (“mujeres de rostro duro / pregonan tamales, emolientes, licores”) o niños cuya inocencia ya sabe de la “codicia” y el nerviosismo. Todos ellos se encuentran hermanados por habitar “en cualquier calle de Lima” bajo el manto común de la muerte danzante. Pero si bien el poema pone de manifiesto la pobreza cotidiana desde una visión de cierto desprecio, el material narrativizado no deja de declarar, implícitamente, el triunfo del achichamiento de la sociedad. Esta visión distanciada (“esto es Lima”) se expresa desde el título mismo “Lima revisited” que indica el espacio distinto desde el que se sitúa el sujeto poético y que alude directamente a la gran transformación (intromisiones idiomáticas extranjeras incluidas) por la que ha pasado Lima en las últimas décadas. La utilización de la palabra anglosajona “revisited”, que quiere decir “revisitada”, vuelta a visitar, vista con nuevos ojos, está diciendo que ya no es la Lima antigua señorial (la otrora distinguida “ciudad de los Reyes”) la que se ve en las calles. El sujeto poético ha adquirido una nueva conciencia de que ya no se puede hablar de esa otra Lima: el relato adquiere un tono de costumbrismo “basurizado” (el texto habla de la Lima violentada, tugurizada). Si por ejemplo en su poema “Beatus Ille. Historia natural”, incluido en su primer poemario Cuadernos de Horacio Morell (Lima: Trompa de Eustaquio ediciones, 1981, 36-37), aunque publicado por primera vez en el segundo número de la revista de poesía (SIC), en julio de 1980, teníamos simplemente a unas tímidas vaquitas alienadas de su suerte, una metonimia con el que el poema deploraba la acelerada transformación del campo a causa de la industrialización, subrayando la situación de

proletarización creciente entre los campesinos peruanos; nueve años después finalmente todo colapsó: ese ha sido el resultado de la suma de violencia estructural más violencia política “en cualquier calle de Lima, etc”. Un etcétera que engloba de manera general al revisited país. Así, la antigua distinción clásica entre urbs como espacio y estructura física frente a la civitas u orden civilizado que habita y controla la urbs empieza a perderse en el poema de Chirinos, el cual termina no solo de manera circular, sino como un continuum infinito y monótono, del cual parecería no haber escapatoria ni alternativa. En suma, el tratamiento de la violencia política durante los años de la guerra en Chirinos se plantea desde un discurso que registró el progresivo deterioro de los espacios propios de la ciudad tanto letrada, como en su poema “Se desmorona la pared” (Archivo de huellas digitales. Lima: Copé, 1985), como real (“Hombres, mujeres, niños...”). Los límites entre el mundo urbano y el mundo rural, entre civilización y barbarie, se hacen porosos por el impacto de la guerra en todos los ámbitos de la vida cotidiana, incluso aquellos que no experimentan de manera directa dicha violencia. Por eso, al recalcar el avance de la violencia institucionalizada o estructural, estos poemas de Eduardo Chirinos no dejan de hacer oír los ecos de los estruendos violentos que reaccionan ante esa violencia.

Paolo de Lima. UNMSM - Universidad de Lima contratiempo

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Lima Revisited Eduardo Chirinos

Para Nilo Espinoza

“No me digas que fue un sueño” Cuánta ausencia en las calles. Los dioses han abandonado a Antonio lo han dejado tirando cintura, bien plantado en un cafetín de mala muerte. —“Una cerveza”, pide. Qué espuma borrará su boca, qué amargor inundará su sangre. Esto es Lima, Antonio. Los dioses la han llenado de muertos.

Noche cada cien años Hemos acostumbrado nuestro dedo a posarse en las llagas más horribles: la muerte danza entre los desperdicios, muestra su triste dentadura en los transportes públicos alza su falda y nos enseña un sexo abochornado, noticias de periódico, cáscaras de plátano, el sonido del viento agitando la noche.

Hombres, mujeres, niños... Hombres con el torso desnudo descargan bolsas de arena o de cemento las apilan junto a una construcción y beben litros de cerveza en cualquier calle de Lima. Mujeres de rostro duro pregonan tamales, emolientes, licores y enormes senos que palpitan bajo el sol en cualquier calle de Lima. Niños en la edad de la inocencia miran con codicia a las mujeres sonríen entre ellos y nerviosos corren detrás de una pelota en cualquier calle de Lima, etc.

Eduardo Chirinos. Canciones del Herrero del Arca (Lima: Colmillo Blanco, 1989, (110-111)

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Esperando la llamada de Eduardo José Antonio Mazzotti

(Texto leído en el homenaje que se le hizo al poeta en la galería Dédalo de Lima el 4 de abril del 2016, día en que Eduardo Chirinos hubiera cumplido 56 años).

Fue una tarde soleada de 1978 cuando, recién ingresados a la Universidad Católica, Eduardo y yo nos encontramos un poco por habernos ya observado y otro poco por haber oído hablar uno del otro. Eduardo mismo recordaría ese encuentro cuando escribió una hermosa nota para una antología mía, El zorro y la luna, publicada en 1999. En ella recuperaba detalles de nuestra primera conversación y de la inmediata sintonía que se dio entre nosotros. 1 Y es que el encuentro del 78 nos hizo amigos desde el primer minuto. Ambos compartíamos los mismos intereses; teníamos una procedencia social parecida. Sobre todo, éramos igualmente tímidos. Dos muchachos de 17 y 18 años con aspiraciones literarias que empezaban a reconocerse. Yo, por ejemplo, venía escribiendo poesía desde los 11 años, pero nunca había tenido un amigo poeta. En general, mi mundo estaba poblado de lecturas, de una visión utópica de la vida, que espero no haber perdido. En Eduardo encontré ideas parecidas, y un gran sentido del humor y de amor a lo lúdico. También se me hizo evidente que se trataba de una persona de enorme sensibilidad, que no era indiferente a los cambios de ánimo de los que lo rodeaban ni al mayor o menor afecto que le brindaran. Un poeta en estado puro, de los poquísimos que he conocido. Conversábamos, así, mucho de poesía, intercambiábamos lecturas, organizábamos recitales y publicábamos revistas y fanzines. Junto con Raúl “Chino” Mendizábal formamos un pequeña collera (los Tres Tristes Tigres) que se fue agrandando con otros amigos como Ciro Alegría, César Ángeles y más tarde los sanmarquinos Róger Santiváñez y Domingo de Ramos. Casi sin quererlo, nos dimos cuenta de que NÚMERO 133

formábamos una generación. Fuimos de este modo testigos del desarrollo de los Cuadernos de Horacio Morell, primer libro de Eduardo, y poco a poco recibíamos con alegría la noticia de los sucesivos premios que lo hicieron cada vez más conocido dentro y fuera del Perú. Hoy es unánime su prestigio como excelente poeta. Pero más allá de su merecida reputación internacional, quiero recordarlo como ser humano y como amigo, porque al perder a un gran amigo el mundo se vuelve un lugar más solitario, más amargo y oscuro. Los amigos se ganan con el tiempo y nos irradian su calor por largos años. Nos abren los ojos, nos acompañan en distintas aventuras y proyectos. Perder a Eduardo ha sido y sigue siendo un golpe muy difícil de asimilar. La noticia de su partida me llegó por una amiga que llegaba a Cuba justamente cuando yo empezaba en La Habana una serie de actividades literarias. El golpe fue súbito, pues nada más una semana antes había conversado con él por teléfono y habíamos quedado en que yo le llevaría a los Estados Unidos ejemplares de la antología Demasiado frío para ser primavera que Ediciones Matanzas le acababa de publicar en la isla. La enfermedad le impidió llegar él mismo a presentar el libro en Cuba, país que siempre había querido conocer. Era casi ritual entre nosotros saludarnos por nuestro cumpleaños. El mío, en marzo, siempre aparecía iluminado con sus palabras afectuosas, que solían encerrar alguna pequeña broma sobre lo viejos que nos estábamos poniendo. Yo le retrucaba cada 4 de abril que pronto nos veríamos en Lima o en algún otro lugar. Esa llamada o correo de cumpleaños, siempre con el encabezado “De parte de Eduardo”, como para que no se confundiera con ningún otro saludo; esas palabras amables que siempre sugerían un próximo encuentro, ya no vendrán más.

Como suele decirse, Eduardo “se nos adelantó”. Quiero recordarlo siempre con una sonrisa, ahora que hace “demasiado frío para ser primavera” y que los demás continuamos el viaje hacia el mismo lugar. Guárdanos sitio Eduardo; tú que siempre supiste ser el primero, el más generoso, el más noble. Que todos los poemas del mundo te acompañen. José Antonio Mazzotti es un escritor y poeta peruano. 1 La nota apareció con el título de “Una vieja fotografía en blanco y negro” en El fingidor. Revista de literatura, núm 1, junio 2003, pp. 57-60.

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Carlos López Degregori

Una voz salida de los Vosgos / Anoche me tendí en la cama de mi madre e intentaba dormir. En la almohada un semicírculo de Vosgos rodeaba mi cabeza. También había Vosgos a mis pies y a mi mano izquierda y a la derecha. Brillaban como si alguien hubiera encendido fogatas en sus riscos y dejaban pasar el agua y mis pensamientos. Anoché dormí rodeado de Vosgos y casi parecía un santo mendigo o una virgen a la que han vestido con un manto de frío y estupor y no era entre las sábanas suficientemente bueno y no era un pavoroso insecto en la flor más insignificante de su jardín ni una marca de sudor ni sus anteojos que trataban de distinguirme cuando cumplí once años.

Paul Firbas

Como un muchacho de barba y mochila llegaba a sentarse sobre una mesa en algún salón de letras de Pando. Y cada semana ese hombre de voz distinta soltaba poemas de mimeógrafo que desbordaban nuestra Lima tristona hasta las orillas de Ítaca o Lisboa. Él era el maestro, el poeta finísimo que fijó su voz entre los versos de Darío y su entonación en mi cuadrivio. Un poeta de barba y mochila escuchando un viejo dictado religaba palabra y experiencia en algún salón de letras de Pando.

Anoche dormí en la delgada y tibia forma que ella había dejado impresa ávido de una simetría de una contención de una voz salida de los Vosgos que me dijera: sosiégate, ya es tiempo de que enciendas fogatas y le ruegues al viento que te golpee con sus brazos ya es tiempo de que pongas un huevo en la cama de tu madre con cientos de agujas dentro y una tinaja de vino para apaciguar tus labios y sed. Carlos López Degregori (1952). Entre sus libros de poesía están Lejos de todas partes (1994), Aquí descansa nadie (1998) y Una mesa en la espesura del bosque (2010). Recientemente han aparecido en Colombia y Chile dos antologías de su poesía: Campo de estacas (2014) y Herida de mi herida (2015).

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Paul Firbas es escritor y profesor de Literatura Latinoamericana en Stony Brook University, Nueva York. JUNIO 2016


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Raúl Mendizábal

L

as palabras nos definen, es el legado de Eduardo. Su lucha contra la gran objetividad, desde la naiveté; contra las más acendradas trampas de cuándo y cómo los hechos reifican y por qué necesariamente así, fue, es su lucha a través de sus versos. Él era un niño, puro, voluntariamente puro; aherrojada, gozosa y sacerdotalmente puro; sus argumentos en defensa, su felicidad a pulso, sus versos, atestiguan esa lucha. No estoy seguro de cuántas batallas ganó, de lo que sí estoy seguro es de sus intentos, nada vanos; eso lo convierte en uno de mis héroes. Como las de los niños, algunas se perdieron en inocencias y decepción sorprendida pero aun asombrada (y esperanzada: los niños no dudan, ellos creen), y que aunque “vencidas” no claudicaron en su esencialidad; él supo escoger la esencialidad, buen reducto, y no por conveniencias, sino por convicciones de quien participó del amor con su “shining armor”, obliterada batalla. Eduardo es quijote, ganador de la guerra, buen hijo, buen hermano, buen esposo, buen padre de sus criaturas elegidas y por elegir; léelo. Buen amigo. Mi amigo, mi hermano. Mi honor.

Raúl Mendizábal. Triste tigre. 12 abr 2016 NÚMERO 133

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5 instantáneas en memoria de Eduardo Chirinos Roger Santiváñez

UNO:

Conocí personalmente a Eduardo Chirinos en su casa de la calle Paul Harris en Miraflores. En realidad, ya lo había conocido por las referencias que José Antonio Mazzotti me había dado de él en conversaciones ocurridas en el Patio de Letras de San Marcos. Esto debe haber sucedido hacia 1978 o 1979. Mazzotti estudiaba literatura tanto en San Marcos como en la Universidad Católica, de modo que había entablado amistad con Chirinos en los predios del fundo Pando y –un poco después- formado el comité de la revista Trompa de Eustaquio junto a Raúl Mendizábal. En tanto editores de dicha revista aparecieron como tres tristes tigres en la hoja de créditos. En esos tiempos los tres habían obtenido primeros o segundos premios en los Juegos Florales de la Católica. Fue así como el crítico Ricardo González Vigil –a partir de una nota en el Dominical de El Comercio- los denominó como la nueva generación poética del 80. Aquella noche hubo una fiesta en casa de Eduardo. Me parece recordar que era con motivo de celebrar uno de sus premios. Yo asistí –llevado por Mazzotti- con mi musa y compañera de entonces la poeta Dalmacia Ruíz Rosas. Cabe mencionar que en esa reunión me reencontré con Raúl Mendizábal, con quien había compartido el Jardín de la Infancia y los primeros años de la primaria en el colegio Salesiano de Piura, de donde somos oriundos ambos; y a quien no había vuelto a ver desde aquel lejano tiempo, ya que Mendizábal abandonó Piura para irse a vivir a Lima poco después de esos días de la temprana niñez. De modo que fue un gran reencuentro al ver que los dos estábamos unidos por la poesía y su destino que era el que nos juntaba de nuevo en esa propicia ocasión, en casa de Eduardo Chirinos. A partir de entonces una cordial amistad me unió a Eduardo.

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DOS:

Era un día domingo como a las tres de la tarde. Habíamos quedado en reunirnos en casa de Dalmacia en Miraflores. Corría el verano de 1982. El poeta de la generación del 60, Carlos Henderson, estaba de visita en Lima. Como Eduardo lo conocía –por una entrevista realizada el año anterior para el suplemento dominical La Imagen de La Prensa, que editaba nuestro buen amigo Nilo Espinoza- él fue el contacto para ir a ver al autor de Los días hostiles. Aquella tarde nos juntamos Eduardo, Pepe Mazzotti, Dalmacia, Patricia Alba y quien redacta este testimonio. La casa donde se hospedaba Henderson quedaba por la Avenida Costanera, rumbo al Callao, área que yo no manejaba mucho sino por mis lecturas adolescentes de La ciudad y los perros de Vargas Llosa. No sé cómo averiguamos y decidimos tomar un microbús desde Miraflores que transitaba por la Avenida del Ejército. Nos hemos subido todos al vehículo que estaba casi vacío siendo un domingo en las primeras horas de la tarde. Me parece recordar que era por los días de Carnavales, así que los palomillas de Santa Cruz nos lanzaban globos de agua por las ventanas del carro. Recuerdo que nos hemos estado riendo por la situación y un globazo impactó en la cabeza de Patricia mojándola todita. Esto la decidió a abandonar la empresa y nos dijo que se bajaría en el próximo paradero, cerca de la casa de una tía suya donde haría una pascana. No sé quién llevaba una cámara fotográfica. De modo que hay fotos de esa tarde en el microbús que nos conducía a la jato de Henderson. Una vez he visto dichas imágenes en un álbum de Dalmacita. Yo tenía en mi biblioteca el libro Ahora

mismo hablaba contigo Vallejo del poeta, una hermosa edición de Arte Reda, el legendario sello de Víctor Escalante, publicado en 1976. Cogí el ejemplar y lo llevé conmigo en nuestra visita a su autor. Henderson se mostró complacido con ello y mientras nos invitaba un suculento lonche en la sala de la casa donde se alojaba, escribió una dedicatoria para los cuatro poetas jóvenes que iban a verlo, en la primera página del libro. El volumen era mío, pero como ahora tenía una sola dedicatoria para los cuatro visitantes, decidí que José Antonio lo guardara en su casa. Y allí se quedó para siempre.

TRES:

Por los días en que Eduardo Chirinos colaboraba en La Prensa, tuvo la gentileza de hacerme una entrevista ya que yo andaba promocionando un nuevo libro que publicaría pronto titulado Trabajo. Para poder hacerlo mi amigo Oscar Orellana había impreso un talonario con bonos de pre-publicación, modalidad muy en boga aquella época. De modo que algunos patas –al enterarse- me invitaban para entrevistarme –en los medios en que chambeaban- con el fin de promover la compra de bonos y anunciar el nuevo poemario. Así fue como Eduardo –con la bondad sin par que lo caracterizaba- me pasó la voz para una interviú en La Imagen de La Prensa. La hicimos en un café aledaño a la Plaza San Martín. Y al volver a su oficina en el diario JUNIO 2016


DOSSIER

nos encontramos con Nilo Espinoza, a quien yo conocía desde 1975. El editor de La Imagen me invitó –en ese momento- a escribir en el suplemento. De modo que pronto empecé a colaborar allí con notas literarias, reseñas de libros, y entrevistas. Pero lo que quiero contar es lo que pasó una tarde de aquellas, en que yendo a dejar mi nota en La Prensa me encontré con Eduardo en las oficinas de La Imagen. Después de conversar con Nilo nos despedimos y enrumbamos hacia la calle. Caminamos por el jirón de la Unión-comentando los 5 metros de poemas de Oquendo de Amat que yo llevaba en la mano- hasta llegar a la esquina del cine Colón en la Plaza San Martín, donde –en aquel tiempo- partían el “bussing” y los colectivos a Miraflores. Al llegar a la esquina, y en un acto que no dudo en calificar de performance Eduardo toma la contratapa de mi ejemplar y comienza a moverse hacia atrás, desplegando notoriamente eso: la tira de 5 metros de poemas que conforma el libro. Fue un instante de pura reivindicación poética. La gente aglomerada en la concurrida esquina miraba sorprendida y en estupor –sin entender nadalo que hacían ese par de locos cogidos –de un extremo a otro- por esa tira de papel impreso que pendía en el aire. Fue un rapto de liberación el que realizamos Eduardo y yo, inmediatamente sobreentendido lo que estábamos haciendo: romper la alienada rutina urbana desplegando poesía, y la poesía de Oquendo [como a él le hubiera encantado por supuesto] proporcionándonos –y a la gente también- el gratuito y lúdico acto que nos sacara del asfixiante tráfago citadino de Lima, la horrible.

CUATRO:

Eran los días del Movimiento Kloaka, verano de 1983. Eduardo nos invitó a la fiesta que por su cumpleaños hizo en su nueva casa de la Avenida Brasil. Llegó toda la mancha NÚMERO 133

original del colectivo y además los muy jóvenes simpatizantes –entre quienes recuerdo vívamente a Fernando Bryce, Charo Checa y Gisella Orjeda-. El tono discurría normalmente: comimos, bailamos, cantábamos, conversábamos y bebíamos en un ambiente de franca amistad y camaradería hasta que –de súbito- se acabó el trago. Entonces ocurrió lo inesperado: Nuestro pintor –el pintor del Movimiento como le decíamosEnrique Polanco divisó un inmenso y dorado botellón de whisky guardado en una vitrina del comedor. Siguiendo un impulso abrió la vitrina y sacó el botellón para beber y empezar a repartir el trago entre todos los concurrentes. Grande fue la sorpresa para el papá de nuestro amigo Eduardo –el verdadero dueño del whisky- y tras proceder a quitárselo de las manos a Polanco, nos echó a todos de su casa. Eduardoclaro- se mostró apenado por toda la situación, pero –ni modo- tenía que acatar la decisión de su padre. Salimos pues a la gran noche veraniega limensi y –como se dice en el Perú- calabaza calabaza, cada uno a su casa.

CINCO:

Querido Eduardo: Ahora que te has ido, sé que viniste a despedirte de mí el día de tu viaje, porque –mientras me duchaba- mis pensamientos se centraron en ti y me pregunté cómo estarías en esos momentos? Luego me enteré de tu partida y entonces recordé todo lo que aquí he rememorado como una forma de vencer a la muerte y rendir un homenaje al excelente amigo y al grande poeta que tú fuiste, eres y por siempre serás. Corazones apretados entre nosotros. Roger Santiváñez / abril 2016, junto a las aguas del río Cooper, sur de New Jersey contratiempo

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MIRADA CÓMPLICE

Caracol Rey Andújar y Stephanie Manríquez

E

ntre los misterios y bellezas del caracol, sobresale su concha. Lo de llevar un escudo a cuestas es una concepción fabulosa. Una suerte de metáfora de la nostalgia. El inmigrante sabe de estas cosas; carga un armazón espiralesco, logarítmico, efímero, intangible, invisible, que nos insufla con valor para hacer frente a los retos de un nuevo entorno. A orillas del Lago Michigan, Caracol se instala como un punto de encuentro para relacionar el desarrollo de la comunidad y la naturaleza, en cuanto a la incorporación de ideas y materiales que influencian el espacio público. En palabras de Georgina Valverde, una de las protagonistas de este proyecto, Caracol es a su vez una manera de usar la cultura, lo que tiene un significado muy especial para el inmigrante que, por definición, carga su casa a cuestas. De modo que, esta pieza de arte público funciona como núcleo de la memoria e identidad y nos ayuda a reflexionar sobre los resultados que se obtienen mediante las interacciones entre el inmigrante y la cultura y espacios que encuentra en el nuevo lugar. “Caracol es un terruño donde podemos arraigarnos públicamente para proyectarnos como fuerza cultural”. La base del Caracol es una forma universal: un espiral, abundante dentro de la naturaleza y siempre presente en el sentido cíclico de las civilizaciones, una mesa/ mural que funge como una superficie de trabajo o esparcimiento. A esta instalación también se le atribuyen otros componentes con múltiples funcionalidades: escenario, bancas y un juego de rayuela basado en el sistema numérico mesoamericano. Otro de los pilares de este proyecto es la coherencia entre el espacio, el diseño y los materiales utilizados: piedra, madera, y otros materiales reciclables. Pero citar los materiales no es suficiente… podríamos decir que esta es la parte práctica del proyecto, ya que existe un lado metafórico, poético si se quiere: nos referimos a la línea narrativa que parte desde el esfuerzo de artistas, poetas,

amigos, amigas, colaboradores y vecinos involucrados en este proyecto, porque la piedra cobra vida con el esfuerzo del poeta. Esta es una instalación que nos reta a reflexionar sobre el entorno. Nos invita al descubrimiento multicultural de la ciudad de Chicago y a la apreciación hacia nuevos hábitats. Diana Solís, otra de las artistas encargadas de este proyecto, resalta que “Conecta a muchos de nosotros con Chicago en una forma muy especial. Por ejemplo nuestra familia creció en Pilsen, y fuimos sumamente afortunados de tener la oportunidad de visitar las orillas del lago y disfrutar de los parques y museos. Caracol ahora se presenta como un espacio que cambia con los colores del lago y sirve como plataforma de intercambio social y cultural y a la vez, como santuario espiritual para los contemplativos. Estoy muy orgullosa de ser parte de este proyecto”. El espacio estará disponible a partir del 18 de junio, y al igual que en la antigua Mesoamérica donde la concha del caracol se encontraba latente en rituales para convocar a la comunidad y a los dioses durante ceremonias, de esta misma manera Caracol convocará a nuestras comunidades a interactuar culturalmente fuera de sus vecindarios para conectarse con otros medios, sonidos, tradiciones, y públicos. Gracias a Georgina Valverde, Diana Solís, José Terrazas, Tim Burke y Moira Pujols, por su empeño y esfuerzo en la construcción de esta pieza, un espacio que demuestra que en este mundo hay gente que aspira a celebrar la paz en un mundo mejor para todos. Caracol es un proyecto cuyo diseño, instalación y programación de dos años fueron otorgados por concurso a contratiempo dentro del contexto de Gathering Spaces, una colaboración entre el Field Museum, el Chicago Park District y un importante y variado conjunto de artistas y organizaciones de nuestra comunidad.

Photos by Sandy Steinbrecher, 2016. www.sandrasteinbrecher.com

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MIRADA CÓMPLICE

Celebra la inauguración de Caracol el 18 de junio con actividades a las 11:20 AM y 2:45 PM. Participan Rey Andújar, Son Monarcas y los artistas de Caracol. ¿Necesitas transporte? Escribe a mpujols@contratiempo.net. Más info en la contratapa y en Facebook/ Caracol-A Gathering Space.

Photos by Sandy Steinbrecher, 2016. www.sandrasteinbrecher.com

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contratiempo

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DESHORAS

Poesía italiana contemporánea Selección y traducción por Xánath Caraza Tuve la fortuna de pasar el verano de 2015 en Italia, principalmente en Venecia y en la isla de Murano. Agradezco la invitación al Festival Internacional de Venecia La palabra en el mundo, la palabra como acción de paz y, así mismo, la participación en el Festival de Virgilio en Mantúa, Lombardía. Tuve la gran oportunidad de presentar mi poemario, Sílabas de viento, en el Instituto Cervantes de Roma y, sobre todo, caminé por calles históricas, ciudades literarias y conviví con un sinfín de poetas. Un mundo poético contemporáneo se abrió ante mí como fichas de dominó que caen una tras otra en la mesa donde jugamos. Una miríada de poetas me llenó con sus cantos, poetas italianos/as contemporáneos/as y otros tantos de otros países. Fui a Italia con la intención de empaparme de poesía y poner atención a lo que esos poetas compartían en cada una de sus presentaciones. La selección de poetas y poemas que a continuación presento es apenas una introducción a todas esas voces que aún resuenan en mi memoria. Poetas italianos/as contemporáneos/as, guerreros y guerreras de la palabra, artivistas, directores de festivales de

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poesía, editores y columnistas son los que aquí presento, pero, sobre todo, los catalogaría como poetas de corazón grande, que lo dan todo por la poesía. Italia con su gran tradición literaria, artística y musical sigue siendo un lugar innovador, donde la charla, la poesía, la música y el arte son el pan nuestro de cada día. Así mismo incluyo fotografías de otro poeta y fotógrafo que nos muestra su visión de Italia a través de su lente de cristal. Disfruten de esta selección y traducción de poemas. Xánath Caraza es escritora y viajera. Su poesía ha sido ampliamente publicada, premiada y traducida. Emma Trelles ha dicho que en su poesía las palabras tienen una fuerza que levanta las cosas. “Leerla es encontrarse con un cancionero verdaderamente americano”. Fotografías por Luca Artioli. Nació en Mantúa donde actualmente radica. Es poeta, novelista y fotógrafo. Desde el 2012 se ha enfocado en la fotografía. Disfruta de la gente, sus emociones, su curiosidad y la forma en que se relaciona con sus alrededores, con su arquitectura, humana o natural.

Fotografía: Luca Artioli

JUNIO 2016


DESHORAS

Beppe Costa Aunque ahora que la luna

La Tierra (¡No es el cielo!)

Aunque ahora que la luna que valía cuando estabas ya se fue. Aunque ahora que la luna, tú no estás aquí y me pregunto si también las estrellas juegan contigo como tú y todavía me pregunto si en la tierra donde voluntariamente fuiste, existe la misma luna y el mismo mar. Aunque ahora que la luna regrese, si tú quizá regresas, serás diferente no estarás conmigo otra vez no tengo más luz o estrellas en universos perdidos frecuentemente mis pensamientos eran para ti y no encuentro a nadie, busco en vano que la luna regrese mientras tú no estás. Tú no eres más y me pregunto si la luna juega bromas y engaña o tiene cómplices o tiranos de amor aquella luna que no está. Y yo aquí sentado frente al umbral y tú miras a otro cielo, otro mar donde la luna que no está aquí ¡Existe allá!

El polvo rodea casas destruidas ojos abiertos de niños que sonríen a pesar de la oscuridad a su alrededor pensé que naciste para aprender mas la Tierra ¡no es el cielo! no para conquistar, desanimar, o derrotar. Quisimos aprender a caminar para descubrir si la también la luna tiene ojos o si podíamos alcanzarla en un vuelo mas la Tierra ¡no es el cielo! y todos son listos o tontos persuadidos por palabras o bombas para conquistar un pedazo de tierra mas la Tierra ¡no es el cielo! por cada pieza tomada u ocupada otras se desvanecen en el polvo ¿hay razón para vivir? mas la Tierra ¡no es el cielo! mientras muchos pelearon guerras en nombre de Dios otros no hacen más que entrar al cielo pero la Tierra en la Tierra se queda

Beppe Costa nació en Sicilia, vive en Roma. Desde 1976 fundó la casa editorial Pellicanolibri. Entre sus poemarios y libros de narrativa encontramos: Impaginato per affetto “Premio NÚMERO 133

Alfonso Gatto”, Anche ora che la luna, Rosso: poesie d’amore e di rivolta, La terra (non è) il cielo! y con Stefania Battistella, Dell’amore e d’altre abitudini. contratiempo

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DESHORAS

Stefania Battistella El tiempo

Orquesta (solista)

Hay un momento en el que el tiempo comienza su acto me siento atada de manera legal mientras deseo vivir sin dejar huella de edad y así inexplicablemente llega la recompensa a mi corazón

Mi piel cosida a la tuya tensa y vibrante somos tambor frenético ritmo de vida pronunciamiento de los eventos del tiempo nosotros reunimos el batir del corazón como pasos fuertes y fijos hacia un baile nuevo vientre y cuello en las miradas que queman

Stefania Battistella ha publicado Briciole di pensieri e di velluto, L’amore m’ha fatto fragile, Primo giorno senza futuro. Oriunda de Cimadolmo se muda a Roma en 2011. Ese mismo

año fue anfitriona del Festival Internazionale Città di Sassari. En diciembre de 2012 gana el Premio Internazionale Città di Ostia per la Poesia.

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Fotografía: Luca Artioli

JUNIO 2016


DESHORAS

Anna Lombardo Las nubes convertidas en bombas Mis nubes-garzas han escapado -es inútil escrutar el azul, mis pupilas dilatadaslas nubes trasformadas en bombas, ahora el cielo se precipita sobre las dalias, las fresias, tus tulipanes mis dientes de león y la negra sombra alarga la sombra va más allá de este inmenso cielo retumba más allá de nuestras risas y las nubes-bombas derraman una ancha y grande boca -¿Será el ogro del tiempo?-

Fotografía: Luca Artioli

Todas las flores que me has regalado ya son cristales frágiles pétalos desilusionados estambres mutilados savias estériles que yo no puedo no puedo retener entre las manos

¿Es verdad que hace tiempo? Y, ¿es verdad que hace tiempo aguas límpidas y puras nutrían toda la tierra? Y, ¿es verdad que hace tiempo también -límpidos y purosatravesaron la tierra juntos? Y, ¿es verdad que hace tiempo el tiempo era justo y los colores polícromos? ¿es verdad que hace tiempo? ¿es verdad? Rastros dentro de nuestros corazones dejan surcos invisibles hagamos volver la memoria cultivemos todo alrededor de la tierra

Anna Lombardo es oriunda de Locri, vive en Venecia. Su poemario Anche i pesci ubrianchi fue traducido al inglés en 2001. Es directora del Festival Internacional de Poesía en Venecia, la Palabra en el mundo, la palabra como acción de paz. NÚMERO 133

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DESHORAS

Stefano Lori Los ojos ciegos del adivino

Regalo del mar

Arcano, enigma, misterio, acertijo, rompecabezas, esfinge Tramas llenas de duda Exhaustas de risa de los más sinceros ecos ¿Dormir? ¿Morir? No tolero la derrota Afrontaré el destino a ritmo de gacela y con la gracia de una mariposa, ojos ciegos de topo y el valor de una mangosta

La concha en el cardumen, en el arnés de la red, de la ley, el eco reenvía Voces antiguas de la Naturaleza crecen y salen del hueso de las olas es la voz del saber que resuena y que regresa descalzas y virginales Gotas nuevamente regaladas

Stefano Lori nació en Mantúa. Incursiona primero como dramaturgo con I Grandi del cinema - Tinto Brass. Sus poemarios son Gocce scalze, Sottopelle y L’anima aggiunta. Ha

escrito también la novela, La giovinezza di Shlomo. Organiza el Festival Internazionale di Poesia Virgilio y el Premio Nazionale di Poesia Terra di Virgilio.

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Fotografía: Luca Artioli

JUNIO 2016


DESHORAS

Andrea Garbin

Zingonia Zingone

Látex

1.

Y mis manos se vuelven lodo látex llevo sobre los ojos presiona los pensamientos obsesivos como chupar el interior de los huesos un viñedo donde se sacrifica música se interpone en mi nariz y la clavícula se vuelve adolescente aquel tenue rayo de luz como una línea amontonada de borregos de rodillas, amor, como garbanzos muelles jadeantes, gritos dentro de la almohada veo un mar encerrado

en el sur hay una playa su silueta es una cola de ballena

Refugio

el mar se come sus orillas traga los troncos las madrugadas los esqueletos de los peces detrás hay una selva que llaman parque alberga manigordos cariblancos osos perezosos y las aves que pregonan lluvias torrenciales

Deshago tus trenzas en látex pongo una mano sobre tu vientre plano forzándola a refugiar lo pululante de la vida la desaparición del ser el no ser sereno forzándola a refugiar los ojos la lengua los labios partidos la obsesión de la urgencia la emoción de la caricia forzándola a recordar la noche cabellos con esencia que colorean la noche como lianas que llevan de sueño en sueño meciendo la mera crucifixión de nuestros arbustos vitales

sólo queda una tira de arena candente

Andrea Garbin ha publicado los poemarios Genesi dei sensi, Lattice y Croce del Sud. En los Estados Unidos ha publicado una selección traducida por Jack Hirschman, Border Songs. Es fundador del Movimento dal sottosuolo y dirige la colección de poesía contemporánea Le Zanzare. En 2015 recibió en Rumania el Gran Prize International Orient-Occident for Arts, Curtea De Arges Poetry Nights.

Zingonia Zingone cuenta con cinco poemarios, una novela y una obra teatral. Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas y publicados en diferentes países. Es fundadora de “Il grido e il sussurro”, columna de poesía internacional de la revista digital italiana MINERVA.

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una niña desnuda camina cegada por sus visiones la funámbula solitaria sabe el peligro no mora en los costados

2. el sol veraniego estimula nuevas clorofilas obliga las hojas al verdor de tu presencia

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Burnham Wildlife Corridor E. 47th Street and Cornell Drive, Chicago 10 am - 3 pm Opening ceremony followed by a walk along a woodchip trail featuring five community designed gathering spaces. For general questions or information on group bike rides, transportation, parking and ADA accesibility: acastaneda@fieldmuseum.org carolina.macias@chicagoparkdistrict.com facebook.com/rootsroutesbwc

Opening Ceremony 10:00 am Open House 11am-3pm Sankofa for the Earth Presentation: 11:20am, 2:15pm Sounding Bronzeville Presentation: 11:45am, 1:45pm La Ronda Parakata Presentation: 12:45pm, 1:45pm Set in Stone Presentation: 12:00pm, 2:15pm Caracol Presentation: 11:20am, 2:45pm

Caracol open house: 11:20 AM with Rey AndĂşjar and Caracol artists and 2:45 PM with Son Monarcas! Build kites and write a poem! Need transportation? mpujols@contratiempo.net More on the project on pages 20 and 21. MORE INFO at facebook.com/ Caracol2016 Son Monarcas

Contratiempo 133 - Junio 2016  

Esta edición cuenta con un dossier preparado con esmero por la escritora Giancarla di Laura y que cuenta con textos de poetas recordando al...

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