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contratiempo DIRECTIVA Gerardo Cárdenas, Jochy Herrera, Moira Pujols, Rod Slemmons, Helen Valdez, Ellen Wadey Placey DIRECTORA EJECUTIVA Moira Pujols DIRECTOR EDITORIAL Gerardo Cárdenas DIRECTORA DE ARTE Olivia Liendo CONSEJO EDITORIAL Arturo Richardson, Catalina María Johnson, CHema Skandal!, Esmeralda Morales-Guerrero, Febronio Zatarain, Gerardo Cárdenas, Ignacio Guevara, Jochy Herrera, Jorge F. Hernández, Jorge Frisancho, Julio Rangel, Luis Alejandro Ordóñez, Marco Escalante, Marcopolo Soto, Olivia Liendo, Rafael Franco, René Rodríguez Soriano, Rey Emmanuel Andújar, Stephanie Manríquez, Tanya Victoria, Verónica Lucuy Alandia

JULIO - AGOSTO 2013 • número 106

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ace 50 años, una novela marcó nuevos rumbos para la literatura en español, en especial la que se escribía desde América Latina. Hace 50 años, una novela hizo una propuesta literaria por encima de lo que los cánones de la literatura en español, y los de muchos otros idiomas, aceptaban. En 1963, Rayuela de Julio Cortázar tumbó la puerta a patadas y por el hueco se derramó un torrente que no ha amainado. En el número 106 de contratiempo, correspondiente a los meses de julio y agosto, que usted, lector, tiene en sus manos, un artículo de Jochy Herrera desmenuza la obra maestra de Cortázar y revitaliza su sentido aún vigente. Con apenas 37 años, la poeta mexicana Reneé Acosta es ya una de las de más promisoria trayectoria que incluye los premios Gabriela Mistral y María Elvira Bermúdez y cinco poemarios. Del último, Metafísica del ojo, extraemos algunos poemas con los que Acosta debuta en las páginas de la revista.

Si Acosta pertenece a ese grupo cada vez más influyente, en la literatura mexicana, de los escritores del Norte de México, es fundamental subrayar que otras regiones presentan propuestas igualmente ricas. En nuestra sección Deshoras ofrecemos un muestrario de poetas del estado de Morelos, al sur de la Ciudad de México, que esperamos disfruten. Raúl Dorantes, co-fundador de contratiempo, ha publicado recientemente la novela De zorros y erizos; el gran escritor Elmer Mendoza la reseña en nuestras páginas. Les invitamos a disfrutar también un imperdible ensayo de Marco Escalante sobre los escritores y sus gatos y una crónica de Catalina María Johnson sobre el reciente festival de música sacra en Fez, Marruecos. Nuestro dossier abarca un tema poco común: los orígenes de la gastronomía latinoamericana, su continua transformación, y su viva fusión en los Estados Unidos. Esperamos que genere una sabrosa y variada discusión.

FOTOGRAFÍA Arturo Richardson

Las opiniones expresadas por los escritores que colaboran en contratiempo no son necesariamente las de la revista, o de la entidad que la publica, contratiempo nfp, una entidad 501 (c)3 sin fines de lucro

La portada y algunas de las imágenes que acompañan el dossier son obra original para contratiempo de Arturo Richardson. Dominicano, es amante de las artes visuales, fotógrafo y cineasta. Una muestra de su portafolio fotográfico puede verse aquí: http://www.flickr.com/photos/artrichardson29/

© contratiempo nfp 1702 South Halsted St., Chicago Il 60608 (312) 666 7466 contratiempo is grateful for the past and present support of The Chicago Community Trust, the Richard Driehaus Foundation, the Field Foundation of Illinois, the Illinois Humanities Council, the Illinois Arts Council, the City of Chicago Department of Cultural Affairs, the International Connections Fund of the MacArthur Foundation and individual, institutional and corporate donors, and the contribution of writers, artists and volunteers who make our work possible

INFORMACIÓN SOBRE LA REVISTA, PUBLICIDAD O SUSCRIPCIONES: info@contratiempo.net ENVÍO DE COLABORACIONES: Gerardo Cárdenas gcardenas@contratiempo.net ENVÍO DE ILUSTRACIONES Y FOTOGRAFÍAS: Olivia Liendo olivialiendo@contratiempo.net

TIEMPO EXTRA 3

Contrafoto 10 Ignacio Guevara 10 Sincronías

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Dorian’s Gallery Marco Escalante Rayuela, 50 años Jochy Herrera Pilsen presente Élmer Mendoza

Agradecimientos al Punta Cana Restaurant, que gentilmente nos permitió retratar su cocina para este número. 2200 North Kimball ave. Chicago, Il 60647 773-292-7400 / 773-278-7586

17 El cacao:

¿orgullosamente mexicano? Laura Martínez Aguilar 18 Apuntes sobre

12 Abelardo Morell:

El universo en la puerta de al lado Tanya Victoria

DOSSIER 15 Introducción

el origen de la gastronomía mexicana Stephanie Manríquez 19 La papa y el maíz:

regalo de los dioses precolombinos Verónica Lucuy Alandia

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El Festival de Música Sacra de Fez: Catalina María Johnson

ciclónica (fragmentos) Gustavo Martínez González 23 Vórtice (fragmento)

Armando Alonso 24 The Major Oak Path

Eduardo Estala Rojas 25 Memoria en vilo

J.D. Victoria 26 Alabama sound

Ricardo Ariza

Verónica Lucuy Alandia Cuando el resto se apaga Rubén Sánchez Féliz

23 Suite de la malla

CHema Skandal!

MIRADA CÓMPLICE

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Historia de una mosca, Breve crónica del aire, Tao de un perro viejo, Una buena vejez Reneé Acosta

Para contactarlo: arturofilms29@gmail

DESHORAS 16 ¿Ha encontrado

la quínoa su lugar en la cultura culinaria? Franz A. Corrales

21 Poetas de Morelos

Ricardo Venegas 22 Prolongación sombría

Alejandro Campos

27 Avaricia

Ricardo Venegas 27 El túnel

Itzela Sosa


POESÍA

Reneé Acosta Historia de una mosca

Tao de un perro viejo

En el hueco luminoso de la tarde sobrevuela una mosca sólo su zumbido interpela la vulnerabilidad del silencio ese sonido de motor que hay en sus alas libera el ojo interior la luz hexagonal se filtra en sus ojos el ruido de sus alas se apodera de la tarde y sus ventiladores eléctricos

Un perro viejo descansa en el portal sus tiempos se anegan en el tapete felpado junto a la puerta las torcazas resuenan en el eco de la tarde calurosa

Breve crónica del aire

el Tao y el centro invariable se posan en el hueco sereno de la tarde

La luz flotando a polvo en las fisuras una ventana más allá el campo rumoroso el viento y nada nada la simple espesura del viento meciéndose en la hierba luminosa que nadie mira

si alguien pudiera vivir la tranquilidad de su descanso

el perro reposa sus últimos momentos

Una buena vejez Mientras la gente vive su vida como si fuera dueña de su destino en los mercados y las calles, en la plaza, un hombre viejo alimenta a las palomas observa a un hombre meditabundo en una banca que mira a otro cruzando la esquina las carretas pasan sin cesar, llevan a los tripulantes de las nuevas construcciones, a los mercaderes de otras décadas a los que habrán de perder sus próximas batallas y sin embargo ríen con entusiasmo porque ignoran cada mañana cómo será el atardecer

Reneé Acosta (Ciudad de México, 1976), poeta y ensayista, radicado en Chihuahua. Ha publicado los poemarios El jardín del vértigo (AZAR, 1999), Milésima de segundo por la muerte de Pablo Ochoa (ARDE, 2003), Moebius (Tierra Adentro, 2006), El sentido de las horas (Flor de Arena, 2008) y Metafísica del ojo (Instituto Chihuahuense de la Cultura, Colección Solar, 2012) del que se extrajeron estos poemas. Ha recibido el Premio Nacional de la Juventud Agustín Melgar (2002), la medalla José Saramago en el 2010, el premio Gabriela Mistral en el 2011 y el premio María Elvira Bermúdez a Ensayo Literario en el 2011 Fotografía: Daniel Iván

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ENSAYO

Dorian’s Gallery Marco Escalante Escritor peruano, es miembro del consejo editorial de contratiempo

El gato de Jacques Prevert

El gato de Charles Bukowski

Jacques Prevert se asoció con Marcel Carné allá por 1930 para filmar las películas más tristes de toda la historia del cine. El mismo Prevert, así no haya sido desgraciado, lleva la tristeza estampada en la cara. Acabo de ver Port of Shadows, que data de 1939, y en ese inspirado film de la dupla Prevert-Carné abundan muelles brumosos, personajes desesperanzados, villanos de poca monta e ilusiones perdidas o rotas. Vamos… hasta el perro que acompaña a Jean Gabin es un perro existencialista. No así el gato que en esta foto mira sorprendido la cámara, como queriendo huir de las garras tristes de su amo. La mano de Prevert no acaricia, sujeta. Y el gato obviamente prefiere contemplar sus dominios desde una ventana abierta o salir al jardín a perseguir pájaros. No sé si sea un animal hecho para la felicidad y el placer. Pero de hecho, le tiene algo de alergia a la tristeza. Si Prevert hubiese sido dado a la sonrisa y a la carcajada eventual, tal vez su gato huibiese consentido posar sobre sus hombros incluso.

Charles Bukowski, lo sabemos, era un personaje algo odioso. Su mayor pecado, sin embargo, no fue la honestidad brutal, mucho menos una enfermedad moral como la misoginia. Sino el hecho de haber dejado desperdigados por el mundo entero millares de epígonos que por décadas repitieron las atrocidades de su maestro, como si éste hubiera descubierto la única forma posible de hacer literatura con ese elemento crudo e inasible que llamamos verdad. En fin, de esto acaso no se le pueda culpar al pobre Bukowski, que después de todo escribió un cuento fenomenal: Son of Satan. Ahora vean a su gato. Curioso que un gato blanco acompañe a un hombre de alma negra. Más curioso todavía descubrir en la cara de Bukowski una sonrisa de ebria ternura. Debilitado por la belleza, el hombre ensaya un acto de amor, aunque el gato intente distanciarse. Es como si el minino le dijera en alto maullido: “Hey Charles, contigo solo de lejos…”

El gato de Julio Cortázar En esta foto, Julio Cortázar, el único genio que dio el llamado boom, parece indicarle a su gato que pose para la cámara. Permitámonos imaginar que el gato entendió la sugerencia y acto seguido miró en dirección al fotógrafo, pero que la imagen resultante se ha perdido. El filósofo Spinoza planteaba que la comunicación real sólo era posible entre los seres humanos, que hablarle a un animal era casi una locura. En la orilla opuesta, Jourbert nos dice que los animales solamente aman a aquellos que les hablan. Y Shopenhauer, que era un filósofo frío, tiernamente declara que seguramente el desalmado Spinoza jamás tuvo un perro. Sea cual sea la naturaleza del contacto que tenemos con los animales, la experiencia nos enseña que es mucho mejor escuchar el maullido cariñoso de un gato e incluso el rebuzno rebelde de un asno, en lugar de tanta necedad que sale de la boca del hombre. Cortázar parece decir que la comunicación es posible, que no existe un muro entre él y su gato, sino solamente un cristal transparente que el amor y la inteligencia mutua penetran.

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El gato de Alberto Moravia Alberto Moravia es autor de uno de los cuentos más bellos (y al mismo tiempo más crueles) que he leído: Invierno en el sanatorio. Pero los inviernos que no eran ficción, probablemente eran más llevaderos para Moravia gracias a la compañía de Agostino, su gato. Sabido es que el universo entero es, para el gato, una cama infinita. Lo encontramos dormido sobre un televisor, dentro de una bolsa de papel, en una caja de zapatos o, como en esta foto, al costado de una máquina de escribir. Obviamente Moravia suspenderá la sesión literaria del día por unas cuantas horas, para no interrumpir el sueño de Agostino con el ruido del teclado. Lo que me agrada en esta foto es la combinación de amor y elegancia. El tacto de Moravia es delicado y gentil, casi distante, como si Agostino fuera en realidad un objeto hermoso y un contacto más cercano y tosco pudiese quebrarlo. Agostino, mientra tanto, duerme, seguro de que Moravia tiene todo el tiempo del mundo para culminar sus proyectos. Ni la obra maestra más grande puede ser más importante que el sueño ininterrumpido de un gatino como Agostino.

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ENSAYO

El gato de Carlos Monsiváis A Carlos Monsiváis lo conocí en Chicago hace casi veinte años. Lo recuerdo como un hombre severo, intolerante con ese defecto que desgraciadamente nos sobra a todos: la estupidez. A cada palabra mal pronunciada, a cada juicio apresurado, a cada aseveración injusta, sucedía la mirada implacable de Carlos y la corrección suscinta. Lo llevamos al cine un día y nos pidió, sin mayor gentileza, que nos sentáramos lejos de él. No carecía de sentido del humor, pero el suyo exigía inteligencia. Bajo la coraza de la gravedad, se escondía una persona generosa, capaz de brindar un apoyo desinteresado a quien recién comienza. Era absolutamente ajeno a todas esas mafias intelectuales que abundan en México y que empequeñecen su vida cultural; tal vez por eso se ganó la antipatía y el reconocimiento hipócrita de tanto mediocre. La última vez que lo vi, me regaló su libro Los rituales del caos con esta dedicatoria: “Para Marco, estos siete ensayos de interpretación de la realidad mexicana… Afectuosamente: Carlos”. De seguro, a pesar de su notoriedad, apreciaba más el segundo plano, incluso la soledad. En la foto aparece casi como en la sombra, como figura gris que por contraste resalta la nitidez de su gato. Cuando le preguntaron por qué le gustaban tanto los gatos, me parece que respondió algo parecido a esto: “Tal vez sea cierto eso que dicen. Es lo más cercano a acariciar a un tigre”.

El gato de Jean Cocteau El día que el filisteísmo sea desterrado del cine –es decir, nunca-, llegaremos por fin a entender que tras las grandes películas se esconde siempre un poeta. No un realizador, pues los realizadores abundan; sino un poeta. Tal el caso de Jean Cocteau, cuyos filmes son bellos desde el título: La sangre de un poeta, El águila de dos cabezas, Orfeo, La bella y la bestia. Jean por partida doble: Jean Vigo y Jean Cocteau son los dos grandes poetas del cine. Al parecer Jean Cocteau era bastante poético para todo. Truman Capote lo describe como un niño inquieto, una mariposa que impide al hombre grave contemplar una solemne puesta de sol. Aleteo puro era Cocteau, incluso en sus elecciones. Qué elección más poética, más infantil, más deportiva puede haber, que la elección de un gato siamés. Porque el gato siamés es, junto al gato negro, el gato por excelencia. No se le escoge por amor, sino por sensibilidad estética, por gusto. Se le elige porque es simplemente bello. número 106

El gato de Borges Pensando quizá en los trebejos de un ajedrez infinito, Jorge Luis Borges eligió tener dos gatos: uno blanco y uno negro. No puede haber elección más sensible, puesto que en el gato se concentran cualidades de ciertas piezas de la corte real: del alfil, hereda la oblicuidad; de la torre, el rigor; del rey, cierto rasgo inalcanzable que remite a lo divino. Para Borges, el gato es casi un ser abstracto. Y por ello le dedicó estos versos: No son más silencioso los espejos Ni más furtiva el alba aventurera; Eres, bajo la luna, esa pantera Que nos es dado divisar de lejos.

En la foto de abajo, Borges y su gato parecen alineados sobre los escaques de un tablero. Pendientes del inicio de la partida infinita. El viejo rey, dueño ya de la posteridad, pensando en la forma de la espada; el felino, perdido en “esa eternidad que ya es olvido”.

Los gatos de William Carlos Williams Bien hizo el doctor William Carlos Williams en aclarar que la medicina no era para él solamente un medio de llenar la olla. Como Primo Levi, que fue químico y escritor por vocación doble, William Carlos Williams llegó a darse cuenta que no hubiera podido escribir sin curar, y viceversa. No sorprende que entre lo más notable que escribió, figuren sus cuentos sobre doctores. El que más me gusta, The Use of Force, contiene en una pocas páginas una visión severa y realista de la ética médica. El doctor Williams era en cierto modo como el doctor Arrieta de Goya, un “médico de trincheras”, humano y solidario, capaz de sacrificar su vida personal por un propósito noble. De haber nacido en otro siglo, montado en burro hubiera cruzado las fronteras de diversos estados, tratando de aliviar entre los pobres los estragos de la difteria. Su combate con la enfermedad no fue más intenso que su combate con la página en blanco. Y bien pronto supo Williams que para semejante tarea un gato no es suficiente, así que tuvo el tino de agenciarse tres. En la foto de abajo, Williams posa como los leñadores de antaño, después de una ardua faena. Agrega a la pose viril una cuota de delicadeza el traje de oficinista. Y en sus manos, como proyectiles, dos pequeños gatos: uno iluminando su camino de doctor, el otro reafirmando la promesa de escribir al alimón con él. Contribuye a la tristeza de nuestros tiempos el hecho de que ya casi no existan doctores como el doctor William Carlos Williams, capaces de curar y escribir de verdad. contratiempo

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CRÍTICA

Rayuela, 50 años Jochy Herrera

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n los años 60, los libros debían atrapar la realidad a fin de construir, si no modificar, una nueva; cosa que colocaría autor y lector en el paralelo de leer lo inventado e inventar lo leído, la magia que Julio Cortázar plasmó en esta novela-hito —propuesta metafísica— que partió de un mundo agonizante y del gestado por los soñadores de aquel Club de la Serpiente. Reviso aquí mi Rayuela sin investigarla apenas abordando algunos ejes temáticos: la reinvención del lenguaje, su relación con la literatura y la deconstrucción del tiempo. Aquella “tentativa para ir hasta el fondo de un largo camino de negación de la realidad cotidiana y de admisión de otras posibles”, afronta que tal como el autor estableció, es el desafío ante tal concepción del existir: “El problema (de Horacio, su alter ego) es que él tiene una visión maravillosa de la realidad. En el sentido de que cree que enmascara una segunda que no es ni misteriosa, ni trascendente, ni teológica, sino profundamente humana”. Pero que al parecer ha quedado atrapada por una prefabricada en la que hay maravillas, profundas aberraciones y tergiversaciones. Para el Lobo, el lenguaje es una herencia sobre la cual el escritor no ha tenido ninguna intervención y rebelde, lucha contra él ‘armado de lenguaje’: “Ya no podía aceptar el diccionario ni la gramática. Empecé a descubrir que la palabra corresponde al pasado, es una cosa ya hecha que nosotros tenemos que utilizar para contar y vivir cosas que todavía no están hechas”. Así, Rayuela atrapa el valor heterotélico de la palabra, similar a la poesía –donde ella cobra sentido por sí misma allende la intención del autor– lanzando al terreno de los sueños metáforas paridas desde la realidad misma. Cortázar resalta amores absurdos, fecundos de soledad y de nostalgia: “Soy increíblemente cursi (pero) creo que sé potenciar mis cursilerías y romanticismos a veces muy baratos y de alguna manera convertirlos en otra cosa, una especie de fuerza incontenible de los sentimientos”. No sorprende entonces el amor de Horacio por la Maga a pesar de sentirse ‘antagónicamente cerca de ella’, queriéndola “en una dialéctica de imán y limadura, de ataque y defensa, de pelota y pared”. El erotismo, por su parte, expresión del amor por los cuerpos y con suerte, del amor con los cuerpos, es develado en Rayuela como penetración a un otro que coincide en los ojos, la saliva, una mano y el aliento hasta la carne trémula, como una luna en el agua. Andrés Amorós advierte que tras tal estratagema yace la insatisfacción de Oliveira

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quien decidido a vivir eligiendo con libertad auténtica, inventa incluso al besar: Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar… No abunda prosa hispánica similar. Rasgos corporales son imagen donde sexualidad escapa fisicalidad penetrando territorios ajenos a sus límites, mas contenidos en él. Un arribar a rincones donde amor y pasión, como las acciones de los cíclopes, son cosa única. Jazzuela, género que sobrepasa geografía y música, icono infinito desde donde emanan ráfagas del más particular existencialismo, es definido por Cortázar como “una música que permite todas las imaginaciones” facilitadora de la relación entre los takes y el surrealismo de la “literatura automática”: “La escritura es una operación musical con ritmo y eufonía propios. En la medida en que se ajusta a un ritmo que a su vez surge de un dibujo sintáctico (el idioma), al haber eliminado todo lo innecesario, todo lo superfluo, aparece la pura melodía. La escritura que no tenga un ritmo basado en la construcción sintáctica, en la puntuación y el desarrollo del período (...) carece de esa especie de swing que busco en los cuentos”. En Rayuela Julio dice: Y alguien ha puesto The blues with a feeling y casi no se baila, solamente se está de pie, balanceándose, y todo es turbio y sucio y canalla y cada hombre quisiera arrancar esos corpiños tibios mientras las manos acarician una espalda y las muchachas tienen la boca entreabierta y se van dando al miedo delicioso y a la noche, entonces sube una trompeta poseyéndolas por todos los hombres, tomándolas con una sola frase caliente que las deja caer como una planta cortada entre los brazos de los compañeros, y hay una inmóvil carrera, un salto al aire de la noche, sobre la ciudad, hasta que un piano minucioso las devuelve a sí mismas, exhaustas y reconciliadas y todavía vírgenes hasta el sábado siguiente... Al parecer, la tradición del ejercicio literario cultivó un lector “llevado” sin rol activo, sujeto que Cortázar llamó lector hembra y que posteriormente renombró lector pasivo. En la edición Letras Hispánicas de Rayuela Amorós afirma que toda la renovación de la novela contemporánea ha ido unida a la búsqueda de ese sujeto que irá creando el laberinto significativo, al recorrerlo. Autor y lector, se salvarán o se perderán, como anota Oliveira: “¿Para qué sirve un escritor sino para destruir la literatura? Y nosotros, que no queremos ser lectoreshembra, ¿para qué servimos sino para ayudar en lo posible a esa destrucción?”. Tal vez por ello

Rayuela ofrece una lectura de principio a fin o en un orden sugerido por el autor; tal propuesta, anota Cristina Feijóo, no sólo plantea hacer del lector un cómplice sino que le obliga a elegir, cosa que “lo eleva a un ilusorio plano de igualdad con el escritor al serle otorgado un protagonismo que le estaba vedado”. Cumple cinco décadas esta aventura de la palabra, la sobreviviente en un mundo de huellas dejadas por las teclas de una Olivetti sobre la hoja cuasi-virgen de una página; la que como pólvora de la imaginación, permanece aún tan aleccionadora como el día en que encendió mis ojos de muchacho convirtiéndola en todos los libros leídos y por leer. Asirla de nuevo en este joven siglo no podría lograr otra cosa más que convencernos de que la vida merece ser poblada de hombres como Cortázar, de valientes infelices insatisfechos tras la satisfacción de la felicidad. Rayuela, tal como indica Olga Osorio, es justamente “una búsqueda y muchos hallazgos, una puesta en duda de todo porque hay que seguir buscando. Sólo entonces podremos estar seguros de que estamos vivos”. O de continuar preguntándonos, diría yo, si alguna vez encontraremos a la Maga.

Fragmento de la portada de la primera edición de Rayuela. Foto: Sudamericana

Jochy Herrera, escritor dominicano, autor de los libros de ensayos Extrasístoles (y otros accidentes) (Vocesueltas, 2009), Seducir los sentidos (Media Isla, 2010), y Cuerpo (accidente y geografía) (Santuario, 2012). Es miembro del consejo editorial de contratiempo julio - agosto 2013


CRÍTICA

Pilsen presente Élmer Mendoza

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e zorros y erizos es un recorrido por calles, ocupaciones, sueños y el lenguaje. Pilsen presente. Raúl Dorantes entreteje historias de migrantes unidos por la vida que es la reina de las circunstancias. El personaje narrador, que ha tenido que trabajar en todo, hace notas para un reportaje donde el personaje más importante será el pintor Xul, que desea fundar un cementerio y es el marido de la Tongo, una señora que conoció hace ya tiempo en un bar, ¿dónde más? También está Mauricio, un profesor de college y cinéfilo obstinado; Piotri, el videasta polaco enamorado de Jaqueline que prefirió a un colombiano con el que se da un tiro derecho, de esos en que los contendientes quedan con el hocico reventado pero sin coraje. Carmen y la Condolesa lucen como pizzas de salami del día anterior. También están el elotero, el yunquero, una mesera y una chica de pechos generosos como parte del sueño americano. Coinciden en cualquier parte, incluyendo un templo abandonado donde se comportan como secta. Dorantes (Tequisquiapan, Querétaro, México, 1968) es un narrador cuidadoso y creativo, lo que se advierte en la fuerza de los personajes que no paran de manifestar que están vivos. Cada párrafo es un momento en fuga. Maneja el tiempo como si fueran tres fotografías que se invaden. Se mencionan dos destinos, uno es Alaska y hay un avión volando; el otro, la Ciudad de México. En una prosa que seduce, cada una de las tres partes en que se divide la novela, es una escala hacia un final inesperado donde el narrador entrega mucho más de lo posible. Saludo con alegría la obra de Raúl Dorantes, que muestra que la literatura puede tener dos patrias, esas en que la armonía del lenguaje borra cualquier frontera. De zorros y erizos es una novela de gran energía de la que le será imposible escapar, incluso cuando encuentre el punto final y una revelación que le conectará con cualquier esquina del mundo.

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N del E: Zorros y erizos se presentará el 25 de julio, 6:30 PM, en el Museo Nacional de Arte Mexicano, 1852 W. 19th Street, Chicago, IL 60608 Élmer Mendoza (Culiacán, México, 1949), es cuentista, novelista, catedrático y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Ha publicado, entre otros títulos Un asesino solitario (1999), El amante de Janis Joplin (Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares), Efecto Tequila (2005, finalista del premio Dashiel Hammett), Cóbraselo caro (2006), Balas de plata (2008, Premio Tusquets de Novela), La prueba del ácido (2010), y Nombre de perro (2012)

Portada y contraportada de De zorros y erizos

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CRÍTICA

Cuando el resto se apaga o la cosificación del ser Rubén Sánchez Féliz

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n Cuando el resto se apaga, primer poemario de Kianny Antigua, se examina la condición humana partiendo de ciertos símbolos que retratan un universo desolado y ruinoso. La voz poética, con un tono que oscila entre la añoranza, la desidia y el espanto, se sitúa dentro de un marco, estableciendo desde un principio la paradoja «estar muerta en vida», y parece «vivir» entre fantasmas, se margina, se anula, se cosifica; no pretende purgarse para mitigar la obsesión, para sacar al objeto lírico del adentro; lo busca en la memoria, en el sueño, en el embeleso. Al abrir el libro, el lector cae en la trampa, queda atrapado, momificado «Dentro del marco». Desde allí ve cómo los pisos de madera se deslizan y buscan refugio en las pisadas de los fantasmas, cómo se comunican y coexisten con seres invisibles, cómo conviven con un yomujer absorta y cosificada, presa en las redes del insomnio, aferrada a la mirada del exterior a través de una ventana, como el caballete que sostiene el alféizar-lienzo en la pintura de Magritte, contemplando el bailar atroz de las hojas. Esta acertada prosopopeya se retoma en la tercera estrofa: Mientras los quicios casi sucumben al movimiento, al ruido, los humanos bajo las sábanas buscan la cercanía. (3) En este primer poema cabe destacar la elección de los verbos «avivar» y «sucumbir», porque además de ser conceptos antitéticos, generan imágenes novedosas: «Cada astilla que se dobla, / aviva el temor de los que aún respiran» y «Los quicios casi sucumben al movimiento» (3). Lo cinemático o casi cinemático en los entes inanimados llama la atención. Acentúa el aura fantasmagórica de un espacio que se va edificando a través del poemario. Por otro lado, la voz poética alude al ser humano desde la tercera persona; dice, por ejemplo, «los que aún respiran» en vez de «los que aún respiramos» y «los humanos buscan» en vez de «los humanos buscamos». Por eso cuando reaparece en la última estrofa como un «Yo» aparte, cósico, el lector lo digiere como si tal cosa. La idea se reitera en «Asciendo», poema donde vuelven a invertirse los roles: «Siento la escalera moverse bajo mi herrumbre» (5). Mientras la escalera se mueve, la voz poética es herrumbrosa, se cosifica; ese yo cosificado no tiene palabras, «Se me han muerto las palabras

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/ con ellas, se ha ido el deseo de hablar» (9). Pero esta inhibición es otra trampa retórica de Kianny Antigua; los versos se suceden y reclaman; la voz poética se vale de la mirada para gritar, el ojo implacable y receptivo, «Los ojos, parecen haberlo visto todo» (9). La voz poética es «toda» ojos, así se nos presenta desde el principio: Yo, absorta, me aferro a mirar las hojas que bailan atroces del otro lado de la ventana. (3) El tiempo y las conjunciones verbales tienen gran importancia en el discurso poético de Antigua. Si lo dividiéramos en presente, pasado y futuro, podríamos describirlo como un presente imposible, «Observo a lupas montañas / que nunca sabrán del abrazo. / Soñando mordiscos del cielo» (23); un pasado donde se desencadena una serie de acciones eróticas, prohibidas: Hube de bañar mi vientre (transgredido por demonios) en las aguas purificadas del tiempo. Sólo así regresaste. Sólo así volviste a bajar los peldaños de tu felicidad. (31) Un pasado que no transige, «El dios perverso del pasado / ha ganado la guerra» (28); y un futuro que representa la esperanza de un reencuentro que sólo se puede conseguir a través de la muerte, que aquí no aparece como un final, sino más bien como un reinicio, adoptando la idea del eterno retorno, «el agotamiento que nos ha dejado la búsqueda de nuestra paz, / no se huye, no muere con la muerte» (33). Al final, la voz poética, en ese afán de adelantar los relojes para arribar a lo inexorable, prevé cómo será la vida después de la muerte, presiente, intuye, vive ese reencuentro que se describe como una vuelta al paraíso:

cósica, «También se me ocurre ser peldaño: / agua que al caerte / no se lanza a la fuga, / se posa en tu vientre / (o en tu espalda)» (29); observando con esos ojos que hablan, «Los ojos, casi mudos, buscan un escape» (35), construyendo al objeto lírico con las palabras que pronuncian su mirada, «un hombre que se convierte en verso / y un futuro que se busca en mis ojos» (16), ese hombre que el viento se lo devuelve cósico, hecho hoja, «El viento / que finalmente te depositó / como hoja en mi puerta» (28). En el poema «Cuando el resto se apaga», mientras espera el futuro-muerte, en un juego erótico magistral, a la voz poética le nacen dedos juguetones que se dejan mutilar por lo innombrable, desafiando la inmovilidad, la desquiciante lentitud del tiempo: Mis dedos se tocan e intentan un baile de tinta y magenta, juicio y articulaciones; pero esa cosa si nombre vuelve a mutilarlos y la lámpara me observa preguntándose si todos los humanos jugamos al desquicio o si sólo lo hago yo cuando espero el futuro. (35)

Rubén Sánchez Féliz (Santo Domingo, 1972). Educador, narrador y ensayista. Ganador de los Premios de novela Federico García Godoy (2010) y Letras de Ultramar (2010 & 2012), y del Premio de cuento Letras de Ultramar (2012), entre otros. Tiene una licenciatura en pedagogía y una maestría en Escritura Creativa, ambas por la Universidad de Nueva York (NYU)  

Portada de Cuando el resto se apaga

Te irás. Entonces yo seré pasos y más allá, viento y más allá el árbol que acogerá el pavor. Vestida de hojas, cubriré tu cara y entibiaré tu descanso. (4) Pero en el ínterin se mantiene en silencio,

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MÚSICA

EL FESTIVAL DE MÚSICA SACRA DE FEZ

Recuerdos de Al Andalús Catalina María Johnson

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a medina (ciudad antigua) de Fez es uno de los sitios más bellos del mundo; Fez, ciudad del norte de Marruecos, fue fundada hace más de mil años y es una de las mejores conservadas en todo el mundo con esa edad, misterioso laberinto claroscuro que rebosa en colores, aromas, pasos y susurros. En una semana, a principio de junio cada año de los últimos diecinueve, este espacio nombrado Patrimonio Intangible de la Humanidad por la Unesco en 1981 se llena además de cantos y melodías de todas partes del mundo como parte de los conciertos del Festival de Música Sacra. El festival se caracteriza por la calidad de su música y al igual por el afán de sus curadores de presentar la experiencia común del ser humano a través de la música. Para cada festival, se comisionan un serie de colaboraciones entre músicos que son únicas y que posiblemente nunca se repitan y también se elige un tema alrededor del cual se estructuran muchos de los conciertos--este año el tema fue Fez La Andalusí, enfoque idóneo para el festival a la luz de su misión. Durante ocho siglos, del VII al XV, en Al Andalús (nombre con el que se conoció al Estado musulmán medieval en la Península Ibérica y que incluía partes de España, incluyendo la actual región de Andalucía, Portugal, Gibraltar, Andorra y Francia) y en ciudades como Fez hubo largas etapas donde coexistieron una gran variedad científicos, artistas, filósofos y escritores de diversas creencias. Pasearon por la medina, entre otros, un futuro papa (Silvestre II, 999-1003) a quien se atribuye haber llevado la numeración árabe a Europa; Maimónides, médico y filósofo judío cuyos aposentos allí todavía existen y el gran místico, poeta y maestro espiritual árabe, Ibn Arabi. Como comenta el director del Festival, Faouzi Skali, fue una era en la que individuos como estos y muchos otros “imprimieron con su paso huellas que se transforman en fuente de inspiración para las generaciones y siglos venideros”. Imposible comentar todos los artistas que dieron conciertos--más de cuarenta en funciones distribuidas mañana y tarde a lo largo de ocho días. Hubo chachachá argelino, vocalistas de las estepas que cantaron con italianos de Cerdeña, cantos sefardíes, griots de Mauritania, bailarines sufíes turcos y coros griegos en el mismo escenario, bailes flamencos y cante jondo, salmos bizantinos y mucho más. En casi un sinfín de momentos extraordinarios se logró dar la idea de lo que podrían ser los frutos musicales de un mundo pleno de

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cordial tolerancia. La inauguración del festival fue una épica pieza comisionada, “El Amor es mi Religión”, creada por sevillano Andrés Marín. Además de Marín, participaron Bahaa Ronda, gran estrella marroquí; flamencas como La Macanita y Carmen Linares; la cantante sefardí francesa Francoise Atlán; y un coro de veinticinco hombres de blanco, describiendo en movimiento y melodía diferentes etapas del reino de Al Andalús. Fue un casi derroche de grandeza artística, pero un pequeño momento fue de los más emocionantes, cuando las tres cantantes, La Macanita, Francoise Atlán y Bahaa Ronda, se tomaron la mano y cantaron a tres voces “La ila ila Allah”---”No hay más Dios que Allah”. Lo curioso fue que quizás el concierto más inesperadamente exitoso se dio gracias a artistas de Chicago. Se había comisionado una colaboración entre el coro de Leanne Faine y Favor del Lado Sur de Chicago con un coro gospel de Sudáfrica, los Ladysmith Red Lions y Butterscotch, joven beatboxer de Sacramento, California. Faine, carismática veterana de 73 años de edad (acompañada de sus seis jóvenes vocalistas quienes la llaman, “momma”) dio un concierto verdaderamente único, en el que el canto y el espíritu del gospel negro pulsante llenó el escenario construido alrededor de Bab Al Makina, una de las más grandiosas puertas de la ciudad amurallada. Alrededor de cinco mil personas dieron repetidas ovaciones de pie, y para el encore Faine les enseñó a cantar “Oh Happy Day” (“Qué día tan feliz”) cuyo coro termina en “Cuando Jesús me limpió de mis pecados”.  La diminuta Faine con su potente voz agradecía a la divinidad haber triunfado sobre toda adversidad, y cantaba con fuerza “Mi Dios es bueno”. Se detuvo un instante, y con una sonrisa, le añadió al canto, “El Dios de ustedes es bueno“. En ese segundo cumplió completamente su objetivo el festival, el celebrar “una humanidad que afirma su origen común a través de la libertad de expresar sus diferencias”.

De arriba a abajo: Inauguración del Festival Coumbane Mint Ely Warakane Andres Marín Fotografías: Catalina María Johnson

Catalina María Johnson es miembro del consejo editorial de contratiempo, escritora y locutora/ productora de Beat Latino, programas para estaciones de radio pública que se escuchan desde México, D.F., a Berlín. Más información en www. beatlatino.com

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CONTRAFOTO / SINCRONĂ?AS

CONTRAFOTO Ignacio Guevara

CHema Skandal!

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- www.chemaskandal.com

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EDICIONES VOCESUELTAS Tantos recorridos, tantas historias de inmigración que encuentran en común una sola cosa: el idioma español. contratiempo ha creado Ediciones Vocesueltas para diseminar y promover la literatura escrita en español en Chicago. VOCESUELTAS Estos proyectos de publicación conjunta con los autores han dado frutos desde el 2007, habiéndose publicado seis Información: libros a la fecha. Debemos un agradecimiento especial a los autores publicados en Vocesueltas, cuyo ímpetu, talento info@contratiempo.net y generosidad han hecho posible el establecimiento de este sello editorial. EDICIONES

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01 A veces llovía en Chicago. Por: Gerardo Cárdenas

02 En la 18 a la 1. Por: Escritores de contratiempo en Chicago

Gerardo Cárdenas urde un mosaico de tramas y memorias que se confunden, difuminan y entroncan hasta el punto de hacernos olvidar o recordar qué porcentaje de espejismo yace o subyace en lo que él cuenta o el lector infiere que ocurre en Chicago y sus alrededores. — René Rodríguez Soriano

Este libro es, además de antología, una muestra, y también un repertorio: selecciona lo más representativo de cada autor, muestra la diversidad de su talento, y documenta el estado de la literatura hispánica en su estancia en Chicago. — Julio Ortega

03 Extrasístoles (y otros accidentes). Por: Jochy Herrera

04 Jaleos y denuncias. Por: Stanislaw Jaroszek

Las páginas de Extrasístoles nos dejan la impresión que el autor es un espíritu esencialmente ávido y curioso: no solamente un especialista en cardiología, sino un humanista a quien, como a Terencio, “nada de lo humano le es ajeno”. Para nuestra buena fortuna como lectores. —F. González-Crussí

Si es un misterio porque el ser humano narra, el que un individuo decida narrar por escrito, y además en una lengua que aprendió de adulto, es un doble misterio. Stanislaw escribe para entrar en diálogo con los hispanoparlantes de Chicago. —Paul A. Schoeder Rodríguez

05 Desarraigos: Cuatro poetas latinoamericanos en Chicago. Por: Jorge Hernández, Febronio Zatarain, Juana Iris Goergen y León Leiva Gallardo

06 Vocesueltas: Cuatro cuentistas de Chicago. Por: Raúl Dorantes, Bernardo Navia, Fernando Olszanski y om Ulloa

Desarraigos es la conjunción de cuatro voces en el desasosiego, voces bien plantadas en el terreno de la poesía. Cuatro latinoamericanos en Chicago entregando al mundo sus visiones y sus cantos. Vale la pena entrar al mundo al que nos invitan, pasar al otro lado del espejo. —Hugo Gutiérrez Vega

Es en Chicago donde precisamente un grupo de escritores, reunidos en torno a la revista contratiempo, lanzan esta antología de cuentos, que mucho prestigio ha de dar tanto a los autores y a la literatura en español de esa metrópolis como al español que se escribe en Estados Unidos. —Luis Leal

Precio US$12.95. 1a. edición (Marzo, 2011) . En español. ISBN: 978-09800042-67

Precio: US$ 19.99. 1ª. Edición (abril, 2009). En español. ISBN-13: 978-0-9800042-3-6

Precio: US$ 15. 1ª. Edición (mayo, 2008). En español. ISBN-13: 978-0-980004212

Precio US$14.99. 1a. edición (Septiembre, 2010). En español. ISBN: 978-09800042-5-0

Precio: US$14. 1a. edición (Abril, 2010). En español. ISBN: 978-098000424-3

Precio: US$ 15. 1ª. Edición (agosto, 2007). En español. ISBN-13: 978-0-980004205

TALLER DE CREACIÓN LITERARIA “Contratiempo es la fragua donde se forja el nuevo escritor. Antes de llegar a él, este neófito de la palabra se encontraba en un modesto sótano, en un desván o en la penumbra de una sala. Ahí sostenía un diálogo íntimo e intrascendente con el silencio. El taller es el yunque donde ese diálogo es expuesto a los marros de la crítica severa y alentadora; la palabra se vuelve el pincel que plasma sobre el lienzo estadounidense la imagen de Latinoamérica”. Jesús Guerrero Martínez, escritor participante en el taller DÓNDE: 1702 S. Halsted, Chicago IL 60608. CUÁNTO: Gratuito. CUÁNDO: Dos domingos por mes a la 1 pm. INFORMACIÓN: 312 666 7466 info@contratiempo.net


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ABELARDO MORELL

El universo en la puerta de al lado Tanya Victoria

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l Instituto de Arte presenta la exposición “The Universe Next Door”, de Abelardo Morell, artista cubano que llega a los Estados Unidos a los trece años de edad en 1962. Morell, quien es profesor de fotografía en el Massachusetts College of Art en Boston, ha sido reconocido por su trabajo que se basa en la tradicional cámara oscura. El proceso de la cámara oscura consiste en cubrir de negro las ventanas de un cuarto dejando un agujero para que pase un rayo de luz; de este modo el exterior se proyecta invertido en el interior de la habitación. Así, Morell captura la fusión de dos universos en una sola imagen creando un espacio de subgénero a partir de paisajes llenos de realismo. La exposición es una senda en donde los muros y las proyecciones generan un sentido de desorden que se va ordenando durante el recorrido; los temas universales se capturan a través de objetos cotidianos convirtiéndolos

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en un presentimiento de lo mágico. El proceso de su técnica provoca la interacción que se produce en dos espacios, el íntimo y el de nosotros los visitantes. Abelardo Morell expresa sus vivencias por medio de imágenes sofisticadas que definen el significado de fotografía contemporánea. Desde esta óptica, el arte se vuelve un enigma que radica en el juego de contraste original que causa una hermosa ruptura del caos, una inexplicable manera con la que se refleja el universo --en este caso el universo en la puerta de al lado. Las obras “View of the Brooklyn Bridge in bedroom”, “The piazzetta San Marco looking Southwest in office” entre otras, son ejemplos firmes de la visión surreal de Morell; los paisajes y objetos familiares conjugan la unión natural del exterior y el interior. “The Universe Next Door” presenta fotografías de gran formato a color combinándola con naturaleza muerta en blanco y negro de formato más reducido.

Morell alcanza temas universales utilizando pequeños objetos convirtiéndolos en una novedad. El artista aporta un acento nuevo en cada trabajo, para crear sus proyecciones más recientes. Con el fin de añadirle nitidez, Morell coloca una lente en la ventana, a menudo utilizando un prisma para lograr brillo. Haciendo uso de la tecnología digital es posible tener más luz, más claridad. Morell elige el arte como herramienta para capturar un instante de la vida, y recalca cómo la fotografía ha formado parte fundamental de la sociedad, la ciencia, el arte y la industria. “The Universe Next Door” se presenta en el Instituto de Arte del 1 de junio al 2 de septiembre.

Tanya Victoria, mexicana, es integrante del consejo editorial de contratiempo

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Obras de Abelardo Morell, todas cortesía de la Edwynn Houk Gallery, New York. 1- Camera Obscura Image of the Empire State Building in Bedroom, 1994. The Art Institute of Chicago, promised gift of Daniel Greenberg and Susan Steinhauser. 2- Toy Blocks, 1987. Courtesy of the artist and Edwynn Houk Gallery, New York. 3- Tent-Camera Image On Ground: View Looking Southeast toward the Chisos Mountains, Big Bend National Park, Texas, 2010. Courtesy Bonni Benrubi Gallery. 4- Ten Sunspots on My Door, 2004. Courtesy of the artist and Edwynn Houk Gallery, New York. 5- Tent Camera Image on Ground—View of the Golden Gate Bridge from Battery Yates, 2012. Courtesy of the artist and Edwynn Houk Gallery, New York. 6- Lightbulb, 1991. The Art Institute of Chicago, Comer Foundation Fund. 7- Camera Obscura: View of the Brooklyn Bridge in Bedroom, 2009. The J. Paul Getty Museum, Los Angeles, purchased with funds provided by Richard and Alison Crowell, Daniel Greenberg and Susan Steinhauser, and anonymous donors in honor of James N. Wood. 8- Still Life with Pears: Photogram on 20” x 24” Film, 2006. The J. Paul Getty Museum, Los Angeles. 9- Book with Wavy Pages, 2001. Courtesy of the artist and Edwynn Houk Gallery, New York.

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¿Ha encontrado la quínoa su lugar en la cultura culinaria? Franz A. Corrales

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ara muchos de nosotros, aquí en los Estados Unidos, la quínoa es y ha sido un grano desconocido durante siglos. Yo, que crecí en el pueblo colonia de Tarata, en Bolivia, comía quínoa para el desayuno, el almuerzo y la cena. Era motivo de pelea constante con mi abuela, que nos hacía comer ese “súper grano” de muchas maneras distintas. Qué iba a saber yo entonces, que la quínoa tenía un valor nutritivo esencial para mi crecimiento y bienestar. La quínoa fue tratada y cultivada por los pueblos andinos, por vez primera, hace cinco mil años en las tierras altas que se extienden desde Chile hasta Colombia. En tiempos de los incas, la quínoa era considerada la “madre de todos los granos”, si bien ni siquiera es un grano. La quínoa tiene características únicas y un excepcional equilibrio de aminoácidos, además de que presume del más alto perfil nutritivo de todos los cultivos gramíneos. La quínoa, de hecho, es una semilla de un vegetal de la familia de las dicotiledóneas amarantáceas, que también incluye a las espinacas y los betabeles. Luego de mudarme de Bolivia a los Estados Unidos durante mi adolescencia, mi consumo de quínoa en caso decayó de forma drástica con respecto a lo que estuve acostumbrado durante mi niñez. Ese descenso se debía en parte a que la quínoa no era algo que mis padres pudiesen encontrar en el supermercado local. La manera más fácil de obtenerla era pidiéndosela a nuestros parientes en Bolivia, que nos la enviaban a los Estados Unidos. Actualmente, la quínoa ha florecido en la cultura culinaria estadounidense. Célebres chefs, las redes sociales, los nutriólogos, atletas y muchos aficionados a la alta cocina reconocen y comparten el impacto de la quínoa. La revolución de la quínoa y sus grandes beneficios están siendo estudiados y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha declarado que 2013 es el Año Internacional de la Quínoa. Los especialistas se han familiarizado con las propiedades excepcionales de la quínoa, lo cual ha facilitado su aceptación y reconocimiento como una sólida fuente de proteínas que provee todos los aminoácidos, fitonutrientes, fibras y antioxidantes esenciales. En mi trabajo como chef ejecutivo de las universidades de Shady Grove, en Rockville, Maryland, me he fijado como meta educar a estudiantes, visitantes, profesores y trabajadores sobre las extraordinarias propiedades nutritivas de la quínoa y sobre cómo incorporarla a su dieta daría. Una vez que la quínoa ha sido cocinada, se puede agregar a muchas

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otras recetas, o adaptarse a las mismas. No hay límite para la creatividad. Una fuente tan pura de proteínas puede convertirse en todo un platillo tanto para vegetarianos como para no vegetarianos, debido a su valor nutritivo. Una de las muchas cosas que he logrado crear con la quínoa es una barra energética. Estas barras son una mezcla de quínoa preparada, que luego es secada en un honor a baja temperatura hasta que los granos se convierten en hojuelas. Luego agrego cuatro diferentes granos, y mezclo todo con miel natural. Otra manera de utilizar la quínoa es en sopas. Hacer sopa con quínoa es otra manera de incrementar el consumo de proteínas: la quínoa puede, ya sea agregarse al final de la preparación de la sopa, o utilizarse como base para la propia sopa. De los platillos más populares es la ensalada de quínoa, que proporciona un sabor versátil y simple.

Si me hubieran preguntado, años atrás, si la quínoa se adaptaría a la cultura culinaria estadounidense, hubiese dicho que la quínoa es más bien un alimento regional sudamericano. La quínoa ciertamente ha generado una revolución en la cultura culinaria estadounidense, por cuanto este antiguo súper-alimento ha cambiado la manera en que la gente de este país entiende su consumo alimenticio, y le ha educado sobre sus beneficios para la salud. Hoy en día, me encuentro a la quínoa en incontables tiendas por todo el país, demostrándome que ha encontrado su justo lugar en la cultura culinaria nacional.

Fotos cortesía: Franz A. Corrales

Franz A. Corrales es chef ejecutivo en Rockville, Maryland julio - agosto 2013


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El cacao: ¿orgullosamente mexicano? Laura Martínez Aguilar

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l cacao, descubierto por los españoles en el siglo XVI a su llegada a América, había sido usado por los aztecas para elaborar el “xocóatl”, una bebida de sabor fuerte que producía una gran energía y vitalidad. Los aztecas cocían el cacao con agua y para endulzarlo le agregaban miel silvestre o jugo de arce, aromatizándolo con especias. El xocóatl se apreciaba no solo por su sabor, sino por su valor estimulante y el cacao circulaba como moneda de intercambio. Hernán Cortés envió el cacao al Emperador Carlos V, y a partir de ahí el chocolate se empezó a usar como bebida medicinal fortificante, sólo por los nobles de la corte. Por ser escaso y de alto valor se lo mantuvo en secreto por casi cien años. ¿Qué ha pasado con el fantástico xocóatl desde entonces en la culinaria mexicana? Actualmente la producción mundial de cacao es de 3.9 millones de toneladas anuales. Según la International Cocoa Organization, África acapara las tres cuartas partes de la producción mundial, Indonesia un 13%, Brasil 4% y Ecuador el 3%. Los países con mayor consumo de chocolate son: Estados Unidos con un 32.7%, Alemania, Francia, Reino Unido, Japón e Italia. De manera sorpresiva se ha visto que el consumo de chocolate en países como Japón y China ha ido en aumento, se predice que en unos años éste llegue al 20% del consumo mundial. ¿Dónde está México en estas estadísticas? El xocóatl ha pasado a ser parte de la culinaria y la economía de estos países, pero ¿sigue siendo parte de la de México? A pesar de que el cacao se produce en los países en desarrollo, se consume principalmente en los países desarrollados. Una vez más, como muchos otros casos, vemos repetirse la historia en la que los países productores de materia prima siguen siendo países de tercer mundo, y los fabricantes que dan un valor agregado al cacao transformándolo y obteniendo una variedad de productos finales para ser comercializados al resto del mundo, son de países de primer mundo, nada extraño en esta economía globalizada. Contrario a lo que se podría pensar, siendo México un país de tradición chocolatera presenta un bajo consumo, que apenas equivale al 2.5 % del consumo anual mundial. Los más grandes importadores de cacao son Europa con 1.2 millones de toneladas, y los Estados Unidos con 0.4 millones de toneladas. San Valentín y Pascua parecieran mecanismos impuestos para alentar el consumo cíclico de un producto necesario para la salud económica de un país. Hoy en día seis multinacionales dominan

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tanto la transformación como la comercialización del chocolate: Hershey’s, Mars, Philip Morris, Nestlé, Cadbury y Ferrero representan el 85% del mercado del cacao y del chocolate. Pero, ¿qué ha pasado con el país que dio el cacao al mundo? Para México la situación del cacao y del chocolate es preocupante. Una de las pocas empresas productoras de chocolate, La Azteca, dueña de populares marcas de chocolate como “Carlos V” y “Abuelita”, fue adquirida en 1995 por Nestlé como resultado del mejor posicionamiento de esta última ante la apertura comercial mexicana derivada del TLC (Tratado de Libre Comercio). Todas las marcas propiedad de La Azteca, en cuanto a chocolate se refiere, pasaron a manos de Nestlé, la cual continúa produciéndolos. Siendo el cacao orgullosamente mexicano, México no aparece ni como uno de los principales productores, ni como fabricante y aún más trágico, ni como principal consumidor; es más, su consumo sigue decayendo. En cuanto a su uso en la gastronomía, se ha limitado al mole y su fabricación nacional se ha limitado a ser artesanal. La imagen del chocolate se ha desvirtuado y no se lo valora ya como un producto con valor nutricional, sino que se piensa que por su contenido calórico engor-

da. Económicamente, adquirir una barra de chocolate de mediana calidad se hace difícil o imposible para la población mexicana, debido obviamente a que los productores son multinacionales con productos a precios de mercado internacional (una barra de chocolate podría intercambiarse por un kilo de tortillas o medio de frijoles). ¿Por qué hemos dejado de ver el valor del xocóatl? Nos ha faltado visión para observar el valor de lo que teníamos y darle un valor agregado para incorporarlo a otras culturas y comercializarlo en el mundo. ¿Cuánto más vamos los mexicanos entregarle al mundo para darnos cuenta de lo que podemos ser capaces de hacer? ¿Le llegará el turno a nuestra gastronomía? ¿No está haciendo algo de todo esto Taco Bell, de PepsiCo, llegando incluso a usar la palabra “Taco” en el nombre de su compañía y de sus productos?

Laura Martínez Aguilar, licenciada en administración industrial de la UPIICSA-IPN. Actualmente reside en Gurnee, Illinois

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Foto: Renée Johnson


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Apuntes sobre el origen de la gastronomía mexicana Stephanie Manríquez

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nrique Cortez, chef e investigador en gastronomía, es originario de Sonora, México, un estado árido y caliente ubicado al noroeste de ese país. Sonora tiene una gastronomía muy marcada por el clima y el territorio, basada principalmente en carnes y chiles secos, razón por la cual Cortez encuentra fascinante la comida de las otras zonas del país, en especial las del centro y el sur. En el año 2002, Cortez funda su primer restaurante en el área de Chicago, Rique’s Regional Mexican Food, el cual ofreció por cinco años una amplia y sabrosa gama de sabores tradicionales y auténticos de México. Hace un par de años tuve la oportunidad de conversar con el chef Cortez y preguntarle si todavía existe la autenticidad de la comida mexicana y cómo ha sobrevivido a través de los años, o incluso vale decir, siglos; a esto Cortez respondió que la comida tradicional mexicana es un enriquecimiento transcultural. Dice que la gastronomía mexicana no ha sobrevivido a través del tiempo, sino al contrario, ha florecido y expandido sus recetas con cada etapa de su historia. El nacimiento de la comida mexicana La gastronomía mexicana nace con la transculturización de las culturas indígenas tras la llegada de los españoles. La fusión de ingredientes, condimentos y vegetales indígenas —como el maíz, producto que destacó en las recetas milenarias indígenas con preparados como el pozole, el atole rústico de fécula de maíz, la tortilla— que no existían en Europa con otros ingredientes traídos de otros continentes —como la canela, las almendras, distintos frijoles, el arroz, el cilantro, el plátano macho, otras variedades de calabazas, entre muchos otros—. Todos estos ingredientes hoy en día forman parte de una adquisición propia dentro de la cocina mexicana. Durante la época colonial surgieron exquisitas recetas en todas las regiones del país y muchas de ellas tienen origen desconocido, como el mole; se dice que el mole se originó en un convento donde las monjas no tenían qué cocinar, por lo que aunaron diversos ingredientes dentro de un molcajete; quizá la historia no sea cierta, pero un hecho que sí lo es, es que en las zonas tropicales del sureste mexicano, como Oaxaca y Chiapas, lugares que se aíslan dentro una exuberante vegetación, se encuentran los más exquisitos moles del país. De igual manera, México se apropió de muchas otras recetas, como la horchata y los churros, provenientes de España y que en nuestros

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días se consideran plenamente mexicanos, obviándose que son producto de una adjudicación ajena. Por otro lado, la modificación de recetas extranjeras es una gran delicia. Así, el “huachinango a la veracruzana” es la versión mexicana, y del oriental estado de Veracruz, del “bacalao a la vizcaína” español, en el que se cambian algunos ingredientes, como los chiles jalapeños que ocupan el lugar de las aceitunas. La evolución y autenticidad de la comida mexicana Con la llegada de la monarquía francesa a mediados del siglo XIX, Maximiliano y Carlota entran al Castillo de Chapultepec trayendo consigo a su séquito y a platillos provenientes de Francia y Austria; la servidumbre del castillo comenzó a llevar esta cocina y sus ingredientes a sus casas y mejor aún, a compartirla, adueñándose así de su fina repostería —semitas, cuernitos, flan napolitano, pastel de piña volteado, etcétera—.

Fotografía: Arturo Richardson

Este proceso gastronómico influenciado por Austria y Francia marcó fuertemente a la ciudad de Puebla, donde las mujeres lo adoptaron seriamente y desarrollaron un alto nivel en la cocina, aunque sea de una manera muy rudimentaria, fresca y auténtica, descubriendo el sazón mexicano, fenómeno al que se podría denominar como la cúspide gastronómica mexicana. La comida tradicional mexicana cuenta con una gama extensa de sabores, olores y combinaciones que han creado extraordinarias recetas, aunque hablar de una auténtica y tradicional comida mexicana o de recetas originales no existe. Replicar y adquirir el sazón mexicano de la cocina requiere conectar los sentidos: la memoria te da el sabor de la comida; el acercamiento a las recetas por medio del olfato, con olores como los del comino, las hojas de laurel o los chiles; la búsqueda de especies e ingredientes exactos que sólo en México se pueden encontrar para duplicar el sabor. La presentación del platillo tiene que ser fresca y siempre adornada con un jitomate o cebolla finamente picados, ajonjolí, granada, orégano, o simplemente con queso fresco. La vista envía esta información a la memoria para el deguste, y hace del paladar el instrumento que registra y asemeja el sabor que quiere ser imitado. En la actualidad, algunas familias mexicanas aún acostumbran tomar la merienda, un entremés que va desde calabaza en dulce, buñuelos hasta un tamal, algo ligero, y que precede a la cena; la cena, en algunas ocasiones es con platillos preparados en las esquinas: garnachas, quesadillas de huitlacoche, tacos de canasta, gorditas, huaraches, etcétera. En Estados Unidos se intenta replicar aquellos sabores, pero la falta de ingredientes auténticos o la calidad de estos limitan y retan a las cocinas mexicanas en este país a utilizar productos alternos. Cortez nos menciona que sería muy complejo definir la autenticidad de la comida mexicana, desde la era de la Independencia hasta la contemporánea, que incluye la introducción y fusión de diferentes sabores internacionales gracias al fenómeno de la globalización de los últimos años, fenómeno que ha abierto las puertas del intercambio culinario, creando así nuevas formas de cocinar y comer. Stephanie Manríquez, mexicana. Es escritora y productora radial, vive en Chicago. Directora ejecutiva del Festival de Música Electrónica Latina (FMEL). Miembro del consejo editorial de contratiempo julio - agosto 2013


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La papa y el maíz: regalo de los dioses precolombinos Verónica Lucuy Alandia

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os primeros cuatro alimentos básicos en el mundo son el maíz, el trigo, el arroz y la papa, les siguen la yuca, soya, batata, sorgo, ñame y el plátano. Estos alimentos básicos son esenciales no sólo para la nutrición básica, sino también para la gastronomía tradicional de numerosos países. Quizá podríamos preguntarnos por qué han sido estos definidos como alimentos básicos: ¿por su cuantía nutritiva o por su importancia en una escala de valores socio-culturales? La quínoa, por ejemplo, tiene mucho más valor nutritivo que el arroz o el trigo y era el alimento básico durante el imperio inca, pero el colonialismo del trigo español la desplazó hasta el día de hoy. La gastronomía y las formas de alimentarse de una cultura definen el mercado, las políticas relacionadas, la industria, la tecnología; afectan y definen a la sociedad. Los alimentos básicos son determinados por una cultura culinaria regional y no sólo por su importancia nutritiva. El maíz, la yuca, la batata y la papa son de origen americano y fueron heredados, junto con una gran cantidad de otros productos agrícolas, a los conquistadores y al resto del mundo. Desde entonces y paulatinamente, estos productos han sido adoptados en las dietas y costumbres culinarias en todo el mundo. En el caso de la papa y el maíz, estos han sido estudiados, investigados y mejorados por los científicos, tanto europeos como americanos y chinos, para sacar el mayor provecho posible de cada producto en cada cosecha —a los indígenas andinos, por ejemplo, no se les ocurrió procesar vodka de la papa, pero sí chicha del maíz, y las culturas

Foto: Christoph Rupprecht

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mesoamericanas no descubrieron el etanol del maíz—. No sólo ha crecido la industria tras la manipulación de los alimentos, sino que ha marcado el desarrollo de tecnologías relacionadas y paralelas. Un ejemplo puede ser Archer Daniels Midland, una corporación procesadora de alimentos con sede en Decatur, Illinois, que tiene treinta mil empleados en el mundo y un rédito de más de 89 mil billones de dólares al año procesando alimentos, materia prima para la farmacéutica y la industria, bebidas y forraje. La papa, el cuarto alimento básico, proviene de las grandes regiones andinas de Sudamérica y era ya cultivada desde la prehistoria del continente, cerca del año 8000 antes de nuestra era. Actualmente existen cinco mil variedades de papa en el mundo, tres mil de esas variedades crecen en la zona andina, principalmente en Bolivia, Perú, Ecuador, Chile y Colombia; sin embargo, los principales productores de papa en el mundo son China, India, Rusia, Ucrania y Estados Unidos. En estos tres últimos países la papa es un alimento básico de bajo costo pero alto impacto económico por sus usos comerciales — en Estados Unidos una porción de papas fritas, alimento característico de la culinaria nacional, cuesta 99 centavos en las despenserías de comida chatarra, pero se venden millones de porciones al año—; en China e India es mucho menos consumida, pero son principales productores y exportadores de papa y sus productos derivados. Durante la colonia, en el siglo XVI, la papa fue introducida a Europa por los españoles, quienes se llevaron a los mejores ingenieros agrónomos incas para que supervisasen dicho proceso; desde entonces ha sido un alimento crucial que ha rescatado de morir de hambre a miles de campesinos en todo el continente europeo, ha alimentado a sus ejércitos durante todas sus guerras y se ha introducido en la gastronomía de cada nación afectando así su economía, su industria y su historia. En Sudamérica la papa sigue siendo vital para la alimentación, sin embargo tiene menos demanda que el trigo, que pasó a las filas de la culinaria de todo el continente. Irónicamente, a Estados Unidos la introducción de la papa le llegó recién en el siglo XIX y por el lado de los inmigrantes europeos. Para

1960, el botánico Donovan Corren, con el auspicio de la Texas Research Foundation, la National Science Foundation y el Departamento de Agricultura federal inició expediciones a los países andinos, seguido —y antecedido— por otros botánicos, para recolectar semillas, muestras de variedades del tubérculo e información sobre enfermedades, además de observación del manejo de la cosecha por los indígenas, para investigación y posible implementación del producto en su economía y gastronomía. Traigo otra vez a colación a Archer Daniels Midland, o a Kraft Foods Group Inc. Casi una década antes Holanda (con el Plant Improvement Institute de Wageningen) y Alemania (con el Instituto Max-Planck) ya habían mandado expediciones científicas a los Andes con los mismos objetivos industriales, pese a que ya se había adoptado a la papa en la gastronomía europea desde mucho antes. Hoy, Europa tiene el mayor índice de consumo de papa per cápita. Lo lamentable es que muy pocos saben que la papa les llegó del tercer mundo. Con el maíz ha pasado un proceso similar. Se lo ha cultivado desde la prehistoria en toda Mesoamérica. También se desarrollaron muchas variedades gracias a la pericia de los indígenas, porque no es una planta que existiría de manera silvestre. El maíz ha sido genéticamente mejorado generación tras generación, y para muchos usos: todas sus variedades están agrupadas bajo cuatro colores simbólicos según la cosmovisión regional: blanco, negro, amarillo y rojo —aquí la culinaria y la expresión religiosa estaban fusionadas—. Era tan importante para la subsistencia de la sociedad el maíz, que incluso el saludo equivalente a decir, “hola, ¿cómo estás?” giraba en torno al cultivo del grano sagrado, para saludar se decía “hola, ¿cómo está creciendo tu cultivo?”, lo que equivaldría a decir ¿cómo está tu vida? ¿Será así de importante el maíz para estas mega corporaciones hoy en día? Para el siglo 16 ya se estaban exportando cepas de maíz a Europa, pero en este lado del continente los colonos no se llevaron a los indígenas para asesorar los cultivos. De hecho, en este lado del continente los indígenas fueron exterminados en su mayoría. Pese a esto, los europeos llegaron a aprender la técnica de las tres hermanas: hay que plantar el maíz junto con los frijoles y las calabazas, para que uno ayude al otro a crecer en balance perfecto, de esta práctica viene el menú tradicional del día de Acción de Gracias. Así los indígenas de Mesoamérica de ser los creadores de las cepas del maíz que alimentaría al continente y afectaría contratiempo

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DOSSIER

(Continuación de la página 19)

la culinaria del resto del mundo, pasaron al anonimato de la pobreza y el destierro. Actualmente Estados Unidos es el mayor productor de maíz, generando el 40% de la producción total anual en 35 millones de hectáreas. Se cultiva más maíz que ningún otro grano, hasta hace poco ese puesto lo tenía el trigo. Y si bien México está entre los grandes productores del mundo junto con China, Brasil, India, Francia, Indonesia y Argentina, no está en la cima como lo estaba antes de la colonia, ni lo están los demás países que formaban Mesoamérica: Guatemala, El Salvador, Honduras, Belice, Nicaragua y Costa Rica, que ni figuran en la lista de productores importantes. Pero no todo fue dar. Los conquistadores nos trajeron también lo suyo, aparte de las enfermedades que diezmaron grandemente a la población indígena, ellos trajeron sus alimentos favoritos: el trigo y la caña de azúcar, por ejemplo, no precisamente para compartirlos con los indígenas, sino para que estos los cultivasen y cosechasen como esclavos o peones. Estos alimentos del conquistador cambiarían la historia gastronómica de las colonias para siempre. Y afectarían su historia política y económica irremediablemente. Como faltaba mano de obra para tanta cosecha, se trajeron miles de esclavos africanos para hacer grandes fortunas con la caña de azúcar en el siglo XVIII y el trigo y la avena en el siglo XVII. Estos esclavos africanos a su vez introdujeron sus propios alimentos, como el café y varios frijoles, frutas y verduras y el procesamiento de carnes, hecho que también afectó y cambió la surgente gastronomía mestiza. Ciertamente los grandes lucros de la explotación de la caña para la producción del azúcar han influenciado la formación de nuevas colonias, la importación de más esclavos negros, ha postergado la abolición de la esclavitud, ha justificado el peonaje, el racismo… Porque la gente en cada continente quería, necesitaba, deseaba azúcar, y había que vendérsela, sus gastronomías dependían de ello. El colonialismo no solo fue humano, también fue culinario. Hoy en día no es el colonialismo, sino la globalización de los alimentos procesados que cambiará la culinaria del mundo. ¿Cuáles podrán ser las consecuencias de esa globalización de una sola culinaria? ¿Será la obesidad mundial? La comida es cultura. La cultura gastronómica de cada región cambia y altera a las

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sociedades, y estas sociedades tras vicisitudes económicas, políticas, étnicas, etc. cambian la gastronomía de las regiones y de las generaciones. Lo que se come ahora, no se comerá de igual manera mañana, lo que comemos nos define, como individuos, como sociedad.

De izq. a der fotos cortesía de: Surizar,OndasDeRuido, Andreuchis y Razi Marysol Machay

Verónica Lucuy Alandia, dentista y escritora, miembro del consejo editorial de contratiempo julio - agosto 2013


DESHORAS

POETAS DE MORELOS

H

ay poetas en el central estado mexicano de Morelos y esta selección lo confirma; en otro tiempo no hubo la oferta cultural que hoy encontramos en Cuernavaca, capital del estado. También es cierto que hay una entidad viva, con tradiciones y contradicciones que en todo ámbito cultural que se respete coexisten. En un acercamiento primigenio a esta reciente tradición encontramos que a principios de siglo se hablaba de “gozar el paisaje sin expresarlo”, el parnaso morelense de entonces no tuvo la evolución que ahora experimenta, los cantos nacionalistas del XIX se transformaron en voces propias, el paisaje ya no es un elemento primordial, se han multiplicado los temas y las formas de abordarlos. Conviene a los nuevos escritores mexicanos explorar otras formas y otras tradiciones para enriquecer la propia, como lo aconsejaba el bardo nayarita Alí Chumacero. Nos encontramos, pues, en un momento clave para el desarrollo de la literatura morelense, he aquí una parte del trabajo de una generación que hoy participa en la configuración del mapa de la nueva poesía mexicana. Ricardo Venegas

Fotografía: Daniel Iván

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Fotografía: Daniel Iván

Alejandro Campos

Prolongación sombría A Mi sombra contesta en un diálogo mudo así se lleva todo hasta las desesperaciones de mi padre B Mi sombra abre ventanas y tira de las ramas del naranjo así pasan sus años y las luciérnagas la siguen nadando entre la lluvia C Con un frenesí que envidio se ha desatado las agujetas de sus zapatos y así mayor altura toma inventa brincos curiosos de colibrí en otoño

Alejandro Campos Oliver (Cuernavaca, Morelos, México, 1983). Docente, editor y escritor. Diplomado en Artes Plásticas por el CMA. Especialización en Edición por Versal S.C. en la CASUL de la UNAM. Catedrático

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de nivel medio superior y superior. Miembro de la plana editorial de diversas publicaciones periódicas. Sus textos han sido incluidos en una treintena de antologías de Iberoamérica. Autor del poemario Oraciones Tembloro-

sas (2005). Ciudad Insomne (2005). Tiempo Azul (2005). Compilador de Muestra de poesía Morelense Contemporánea (2005) y Canto de Amates, antología de poetas morelenses nacidos en los 80 (2008). julio - agosto 2013


DESHORAS

Gustavo Martínez González

Suite de la malla ciclónica (fragmentos)

Vino lo oscuro Anochece, entran en el alma rachas de frío que erizan la piel como un recuerdo, como estas líneas agitan tu memoria, justo ahora que tiemblas. Se agita la página al roce, cambia el deseo por gramática ardiente, fluyen las palabras en busca de algo que signifique, grite al eco, eco, eco. Se aquieta el corazón en busca del próximo diástole, se enrosca el acero en un clímax que ha de cortar el aire, crepitan a lo lejos lenguas de fuego. Desapareces, entran por la calle canciones que rozan la piel de tu recuerdo, como estas líneas agrietan la memoria, tiemblas y anochece.

Danza del vacío Frota el grillo un élitro sobre otro, lanza el garfio de su llamado para apresar el cuerpo palpitante de algún chirrido. Frota allá un otro las alas endurecidas, amasa la melodía de la caricia que apenas, la eléctrica cortina de la vida en busca de su eterno ritornelo. Pausa, síncopa, silencio. Suma un tercero su fina melancolía. Se alza un coro de cuatro, apiñan sus gritos contra la tafeta del aire tibio multitudes de almas armoniosas. Ric rac, ric rac, río de apetitos desmedidos, salto al vacío que ojalá llene alguien, que nos encuentre frotando un élitro ardorosos, insistentes, seguros, inspirados, arrojados en los brazos de otro.

Gustavo Martínez González (Cuernavaca, Morelos, México, 1961) poeta y traductor. Ha publicado la plaquette Fauna mineral (2002) y versiones al español de poesía en inglés, francés, italiano, portugués y chino. En 2009, Mandorla, New writing of the Americas incluyó en su número 13 cinco poemas de su autoría, traducidos por él mismo al inglés. número 106

Armando Alonso

Vórtice (fragmento)

La cumbre del volcán se ha coronado de rojos violentos. Al fin de los rayos, el sol renace en la cima del mundo, es el último lugar donde descansan. El suelo señala al infinito mediante la inmensa formación en la piel misma del mundo. Le ordena a la luz su retirada en las alturas. El menguante tras la barranca se despide, obediente conoce su lugar, su hora, la cíclica suerte del inframundo. El fondo violeta ciñe al horizonte, abraza la cuenca celeste como si la invitase a su cama. El vértice centellea y las arrugas labradas por el tiempo se oscurecen en sus amétricas longitudes para dar paso al velo pálido que arrastra la luna en sus bodas de luz. Las parvadas saben el descanso cerca y agotan sus alas en los morados del ocaso, rompen espirales. Es único el vuelo de la parvada, en su formación informe se desnuda, no sólo se contiene en sí misma, se crea, se recrea y se hace leguaje.

Armando Alonso, 1974. Estudió Filosofía en la UNAM, ha colaborado en diversas publicaciones estatales y nacionales. Miembro del Consejo Editorial de la revista literaria morelense Mala Vida. Prepara un libro de poemas de próxima aparición.

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Eduardo Estala Rojas

The Major Oak Path AT BEST, POETS Woman with her forests, moons, flowers, waters, And watchful fingers: We claim no magic comparable to hers— At best, poets; at worst, sorcerers. Robert Graves, Man Does, Woman Is, 1964.

1 Viajas como un disparo en mi alma  resucito en tu vientre  desgajas el silencio  en un intenso suspiro  nos amanece. 2 Mujer sin vestigios  escribes tu nombre en mis dedos  te veo en lo in-visible  lo dicen mis manos  cuando escribo.

Eduardo Estala Rojas nació en Cuernavaca, Morelos, México, en 1980. Es poeta, periodista y asesor cultural. Se ha desempeñado como corresponsal en diferentes medios de prensa internacionales, así como labores de crítica cultural y de asesoría especializada en México, Estados Unidos y Reino Unido. Entre sus últimas participaciones

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como asesor cultural se cuentan el V Coloquio Nacional Efraín Huerta, VIII Encuentro Nacional de Estudiantes de Lengua y Literatura, Universidad de Guanajuato, México, 2010; IX Festival de Literatura del Noroeste, Centro Cultural Tijuana, México, 2011; 10th Symposium of Mexican Students and Studies, Imperial College London,

United Kingdom, 2012; II Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez, Chihuahua, México, 2012; XXIII-XXIV Feria Nacional del Libro de León, México, 2012-2013. Autor del libro Blanco Oro Negro, Reino Unido, 2012. Es miembro de The Royal Society of Literature en Inglaterra. Vive en Nottingham, Reino Unido. julio - agosto 2013


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J.D. Victoria

Memoria en vilo La cifra del jilguero no es su canto, sino el oscuro andén que nos conduce a la pradera enraizada de recuerdos donde una voz diminuta nos reclama con alardes de trueno embravecido. Callan de amar las intermitentes luciérnagas si el grito se eleva de la estera que sostienes con manos crispadas en acero. Vendrá algún día el destello que liberte a los muros de su prisión infame, cuando la hiedra amanezca resarcida y bajo el cielo no queden rastros mustios de la vegetación que crece al borde de los acantilados.

J. D. Victoria (Cuernavaca, Morelos, México, 1969). Es graduado de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Ha colaborado con artículos, reseñas y trabajos de

creación literaria para diversas publicaciones y antologías de México, España y Sudamérica. En 1992 recibe el Tercer Lugar en el Segundo Concurso de Crítica Cinematográfica convocado por el Instituto Mexicano de Cinematografía y la revista Dicine.

Sometido a dictamen en competencia, el Ayuntamiento de Cuernavaca publica su poemario La celebración de otoño (1995). Es galardonado con el Premio Estatal de Literatura Morelos 2002 en el rubro de poesía por su obra Tierra junta, 2004.

Fotografía: Daniel Iván

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Ricardo Ariza

Alabama sound En Alabama Jack Sparrow inventa un nuevo sonido con una cuerda tensa hacia la tarde y su cuello irritado suena crack, crack, crack como los grillos que se rompen bajo los zapatos. Jack Sparrow inventa un nuevo sonido de blues, Jíngole, Jíngole, Jíngole, oh, oh, oh, su cabello rojo. Jíngole, Jíngole, Jíngole, oh, oh, oh, su cabello rojo. Jack Sparrow llora tras sus manos, toca el banjo, toca el cabello rojo de ella inmersa en la tarde de Alabama, Jack Jíngole Sparrow toca la cuerda, toca la cuerda, y se va llorando, “pobrecitos los grillos” decía y se iba llorando.

Ricardo Ariza. (Cuernavaca, Morelos, México, 1973). Escritor, periodista, editor. Ha publicado el libro de poemas El Título es Consecuencia del Azar en la colección El Ala del Tigre de la Universidad Nacional Autónoma

de México (UNAM) 1996. Ha sido becario por el FONCA en el área de literatura, en la especialidad de poesía (2003-2004). Ha sido incluido en la Antología de letras, dramaturgia y guión cinematográfico. Fondo Nacional

para la Cultura y las Artes. Jóvenes creadores generación 2003-2004. Ha participado en innumerables recitales de poesía, lecturas, conferencias y presentaciones de libros a lo largo de la República Mexicana.

Fotografía: Daniel Iván

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Ricardo Venegas

Avaricia

He visto a los poetas guardar materias intangibles, celosos de sus verbos los entierran, guardan hasta el final el último fragmento del poema. En su lápida dice: Copy right.

Ricardo Venegas nació en San Luis Potosí, SLP, en 1973, aunque siempre ha vivido en Cuernavaca, Morelos. Estudió Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y la Maestría en Literatura Mexicana en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, BUAP. Es autor, entre otros, de los libros de poesía El silencio está solo (1994), Destierros de la voz (1995), Signos celestes (1995), La sed del polvo (2007), Turba de sonidos (Premio Nacional de Poesía Efraín Huerta 2008, Ediciones La Rana, 2009). Ha sido becario del Centro Mexicano de Escritores (2003-2004) y del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (2005-2006). Es director de la revista literaria Mala Vida, Mester de Junglaría. (Beca Nacional “Edmundo Valadés” 1996-1997, 1997-1998 y 2003-2004). Dirige la editorial Ediciones Eternos Malabares.

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Itzela Sosa

El túnel La tristeza es un túnel negro que nos mira un espesor de tundra que se adentra por los poros es como esta noche inmensa un páramo estrecho un laberinto que se teje colosal y extenso y nos atrapa

Itzela Sosa. Poeta, ensayista e investigadora social. Nació en Cuernavaca, Morelos, México. Ha publicado en antologías, revistas literarias como Mala Vida, periódicos y sitios nacionales e internacionales. Poemas suyos han sido traducidos y publicados en inglés, francés y catalán. Es autora de los poemarios Bajo el círculo del pez (2001) y Las Memorias del maíz (2007).

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contratiempo 106 - Julio / Agosto 2013  

Revista contratiempo de Chicago. Arte y Pensamiento Latinoamericano en Estados Unidos. // Revista contratiempo is the premier Spanish-langua...

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