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mesa directiva Frances R. Aparicio, Gregory X. Gorman, Jochy Herrera, Francisco Moreno, Ana Luz Pérez Durán, Moira Pujols

director ejecutivo Francisco Piña

consejo editorial Ignacio de Alba, Ricardo Armijo, José Castro Urioste, Raúl Dorantes, Ana Luz Pérez Durán, Juan Mora-Torres, Alejandro Pérez Cervantes, Francisco Piña, Julio Rangel, Juan Trujillo, Febronio Zatarain

jefe de redacción Febronio Zatarain

corrección de pruebas Julio Rangel

diseño Francisco Piña

portada: Francisco Piña y Julio Rangel

deshoras: Alejandro Pérez Cervantes

arte Rebecca Villarreal: www.rebeccavillarreal.com

arte de portada Daniel Salazar: El Mandilón, 1995, Fujichrome, 20’’ x 16’’

fotografía José Guzmán, Lorena Ruiz, Justimage.org

La presente edición está dedicada a la mano de obra latina en los Estados Unidos. En las primeras 12 páginas, encontrará artículos, ensayos y crónicas que ofrecen un mapa de lo que hemos sido y hemos hecho los latinos y los latinoamericanos a lo largo del siglo pasado y de lo que va del presente en el terreno laboral de los Estados Unidos; país al que inmigramos primordialmente por razones económicas, y que para muchos se ha convertido en su segunda patria. También queremos agradecer a las instituciones y personas que hicieron posible los dos eventos que el pasado mes de mayo organizó contratiempo: el primer Coloquio de la lengua: El español en los Estados Unidos, y la cena del segundo aniversario de nuestra revista.

Tapas Bar, Budweiser, Luisa’s Culinary Creations, Décima Musa, La Guadalupana “La casa de la masa”, Mi Cafetal, EKI Electronic Knowledge Interchange, Crosstalk, Intelligentsia Coffee, Whole Foods, American Banc Financial, Tarima. Así mismo agradecemos a nuestros amigos y colaboradores: Josefina de Abad, Liz Acevedo, Patricia Acosta, Frances R. Aparicio, Priscilla Archibald, Ricardo Armijo, Frank Baez, José Castro Urioste, Julio Cerón, Carolina Cifuentes, Alejandro Escalona, Claudia Fernández, Octavio Fernández, Susana Galilea, Joaquín J. Garrido, Jaime J. Gelabert, Carmen González, Luisa González, Crisol Gracia, Marilia Gutierrez, Jesús Guzmán, José Guzmán, Alfonso Hernández, Ernesto Iduate, Luis Jhan, Catalina María Johnson, Tato Laviera, Julia Marcos, Cindy Martínez, John Martínez, Jorge Mederos, Roberto Mendoza, Carlos Monsiváis, Carmelo Morales, Francisco Moreno, Elizabeth de la Ossa, Kim Potowski, John Quall, Francisco Rivera, José Salamanca, Oscar Sánchez, Vicente Serrano, Jill Skintges, Jacqueline Souroujon Henderson, Carlos Tortolero, Humberto Uribe, Pepe Vargas, Angelina Villanueva, Elena Voltchek, Marc Zimmerman.

Quisieramos agradecer en especial a nuestros patrocinadores: Mexican Fine Arts Center Museum, DePaul University, Instituto Cervantes, University of Illinois at Chicago: Latin American and Latino Studies Program y Lecture in the Community Series, University of Houston y La Casa, Loyola University Chicago: College of Arts and Sciences Latin American Studies Program, Department of Spanish and Portuguese at Northwestern University, Roosevelt University, John Barry Foundation, International Latino Cultural Center of Chicago, La Isla del Cisne Ediciones, ComEd, Telemundo Chicago, Diálogo Abierto, MX Sin Fronteras, Gráfico magazine, West Suburban Cardiologists, Sangría Restaurant and

© contratiempo NFP 773.769.2923 1434 West Thorndale Avenue Chicago, IL 60660 Para obtener más información sobre las distintas secciones de la revista, publicidad y clasificados, servicios editoriales o suscripciones, escríbanos a info@revistacontratiempo.com

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dossier Editorial La latinización de la mano de obra Dos vidas laborales Dos años de huelga en el hotel Congress Plaza de Chicago Immokale: Tierra fértil para que la esclavitud florezca El levantamiento del millón La nueva jungla del trabajador ¿En qué dirección va el movimiento laboral latino?

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Juan Mora Torres Raúl Dorantes y Febronio Zatarain José Guzmán Melody González Mike Davis Francisco Piña Leon Fink

latiNidaD En búsqueda de la igualdad económica: La fuerza laboral mexicana en Chicago

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John P. Koval

deshoras Abrapalabra: Magia y recuerdos Recuento; Señales El leteo Anónimo; Cerámica La parada “Sobre lo oral” Silencios La mancha S/Z La noche: Invención del hombre, el odio y el amor

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Bernardo Navia Bernardo Navia Leda Schiavo Eduardo Urios-Aparisi Jorge Rodríguez-Florido Francisco J. Barbas Olivia Maciel Jorge Hernández Juana Goergen León Leiva Gallardo

mirada cómplice La fotografía de Rebecca Villarreal

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Julio Rangel

tiempo extra Juana Molina vuelve al Hothouse Margaret Randall: Imagen, palabra y vida Ecos del golpe de Estado en Guatemala “Obituario de una nación”: Un examen historiográfico de Samuel P. Huntington (Parte II) México-Tenochtitlan en Chicago Perdieron los inmigrantes por partida doble Bosque de imágenes y paletas digitales El Quijote al compás de la música Morirás lejos, un clásico de la literatura mexicana De Arena cultural a Arena comercial Celular ¿Te asusta el espejo?

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Érika Buchancow Ana Luz Pérez Durán María Inés Zamudio

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José Ángel Hernández Ana Luz Pérez Durán Carlos Arango Delia Negro Moira Pujols Alejandro Pérez Cervantes Febronio Zatarain Humberto Uribe Iván Torrijos

tiempo de sobra El hombre mágico vende paletas París y el estetoscopio

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om ulloa Jochy Herrera

Horóscopos

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Doña Masas


Juan Mora-Torres El dato más revelador del Censo de 2000 fue que la población latina rebasó sus proyecciones demográficas mucho antes de lo esperado. Los latinos superaron por cuatro millones las proyecciones que se habían hecho para el año 2000; y en 2001 dejaron atrás a la población afroamericana para convertirse en la “minoría” más grande del país. La demanda de mano de obra ha sido la fuerza motriz que ha impulsado tal crecimiento, y hoy en día uno de cada siete trabajadores es latino. A principios del siglo pasado, el aumento de la población latina fue lento; es en los últimos 25 años en los que se dio un gran incremento, y se espera que incremente aún más en el futuro, cuando los jóvenes actuales empiecen a peinar canas. El movimiento en masa hacia el norte comenzó a finales del siglo XIX, según lo informa un obrero mexicano de la industria siderúrgica que vivía en Chicago durante la década de 1920. “Antes de la destitución de [Porfirio] Díaz (1911)”, afirma, “cuando en México había trabajo para todos, Texas y California eran los únicos estados de los cuales uno escuchaba algo”. Esta conciencia después se amplió para abarcar a Nuevo México y Arizona. “Para nosotros, los Estados Unidos dejaban de existir más allá de esos estados. Recuerdo perfectamente mi gran sorpresa el día que al pueblo llegó la carta de un paisano que vivía en Pennsylvania. ‘¿Dónde quedará ese lugar?’ nos preguntábamos. ‘Debe de quedar muy, muy lejos, más lejos que New York, cerca de Inglaterra’”. Tuvo que pasar el siglo XX para que los latinos y latinoamericanos tuvieran una presencia visible no sólo en los Estados Unidos, sino en Europa (más de un millón de sudamericanos trabajan en España) y Asia (300,000 brasileños trabajan en el Japón). A pesar de la presencia latina en la fuerza laboral de este país desde 1900, su peso como gremio obrero no se empezó a sentir sino a principios de la década de 1980, cuando la población latina se disparó, pues pasó de 14.6 millones en 1980 a 40 millones en 2005. Este crecimiento demográfico se ha dado mientras la economía del país pasaba de ser manufacturera a una de servicios. Por ejemplo, durante la época de oro de la industria manufacturera, unas 200,000 personas del área de Chicago trabajaban en la siderurgia o industrias similares. En aquellos días, el trabajo sindical casi se limitaba al mundo industrial. En 1955, el 35% de la fuerza laboral de los Estados Unidos pertenecía a algún sindicato, y los obreros sindicalizados tenían una influencia considerable tanto en la política local como en la nacional. Esos eran “los buenos tiempos”, según algunos veteranos de la vieja guardia. En los últimos 45 años han desaparecido cerca de 400,000 empleos en manufactura en el área de Chicago. Y conforme ha ido menguando el trabajo industrial, también ha ido menguando el poder político de los sindicatos. Hoy en día, 13 millones de trabajadores (12.5% de la fuerza laboral) están sindicalizados, cifra que representa un declive de casi 10 millones de miembros desde 1970. En esta nueva economía global, que ha dado fortunas fabulosas a un pequeño porcentaje de la población mundial y al mismo tiempo ha repartido miseria a diestra y siniestra entre las mayorías, los obreros llevan las de perder. Pueden proporcionarse estadísticas y estudios que concluyen que “la clase obrera” tradicional, así como también los sindicatos industriales, tienen cada vez menos importancia para el futuro de este país. También pueden mostrarse un sinnúmero de estadísticas y estudios que indican que la situación actual de la clase obrera latina es lamentable. Por ejemplo, en 2004, el salario semanal medio de los latinos era de 400 dólares, comparado con los 480 dólares de los afroamericanos y los 600 dólares de los euroamericanos. Al mismo tiempo, sólo el 10% de los trabajadores latinos son miembros de sindicatos, la cifra más baja de los grupos étnicos. Dos acontecimientos dictan el lugar que el trabajador latino ocupa dentro de esta economía cambiante: En primer lugar, por una parte está la demanda económica de

mano de obra no calificada, y por la otra está esa poderosa tendencia política que pide medidas migratorias más restrictivas. En segundo lugar, debido a sus bajos niveles de escolaridad, los latinos (tanto los nacidos en los Estados Unidos como los inmigrantes), tienen una representación considerable en las ocupaciones no especializadas y mal remuneradas. En términos de presencia numérica y según su importancia, las cinco principales ocupaciones de los inmigrantes latinos son las siguientes: servidumbre, jardinería, conserjería, trabajo de construcción y cocina. Más de dos millones de inmigrantes se dedican a estas ocupaciones. Al viejo empleo de “pico y pala” se le han unido “plato, plancha y pañal” que, según The Wall Street Journal son “sectores mexicanizados del mercado laboral”. Los comentarios groseros y racistas que el presidente Vicente Fox hizo en cuanto a que “ni los negros” quieren hacer el trabajo de los inmigrantes, no vienen al caso. No es por opción que los inmigrantes latinos se concentran en esas ocupaciones “mexicanizadas”; es por la falta de alternativas que han sido arrebatadas por factores como el estátus legal, los bajos niveles de escolaridad y la ausencia de movilidad social. La “mexicanización” de la mano de obra no calificada podría desembocar en extremos polarizados. Según un estudio reciente, en 2004 la economía estadounidense generó 2.5 millones de empleos. Los inmigrantes latinos recientes llenaron el 40% (un millón) de las plazas disponibles en ocupaciones no especializadas, mal remuneradas y que no requerían educación superior. Las 1.5 millones restantes eran plazas en ocupaciones especializadas que requerían cierto nivel de educación universitaria y por eso mejor remuneradas. Esta división de dos niveles del trabajo avanza viento en popa, y podría tener profundas implicaciones en el futuro de este país: un panorama similar al Apartheid, en el cual los obreros latinos ocuparán el fondo de la escala social y la población

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será segregada según parámetros de raza, ingresos, clase social y ciudadanía. Visto desde esta perspectiva, el futuro de los obreros latinos es poco prometedor. La única esperanza de la comunidad latina es el potencial del poder electoral que podría llegar a tener en un futuro cercano; un potencial que la prensa, los especialistas y el liderazgo tanto Demócrata como Republicano han empezado a reconocer. La última portada de Newsweek llama Latino Power a este potencial electoral. El problema es que no hay garantía alguna de que los funcionarios latinos electos sean consecuentes con su comunidad, y no hay que ir tan lejos para corroborarlo. La mayoría de los funcionarios electos de Chicago no actúan de manera consecuente con sus electores. Frente a esta proyección tan pesimista del futuro de la comunidad latina, que es abrumaduramente de clase obrera, hay otras maneras de prever lo que está por venir. En vez de imaginarse el futuro de una clase que yace al fondo de los estratos sociales, condenada a permanecer en los márgenes de la sociedad estadounidense, los latinos tienen el potencial de crear una sociedad más justa. El Latino Power no debe verse únicamente como una posibilidad electoral, sino como un probable movimiento de “despojados” que abarque distintos componentes, entre ellos el poder laboral de los obreros. Un sector donde el Latino Power podría desplegar sus verdaderas dimensiones y revitalizar la militancia política progresista de este país, sería en las “ciudades globales”, centros de la economía global y puntos de alta concentración de latinos. Tras la desindustrialización que se dio entre 1960 y 1990, urbes como Chicago, Los Ángeles y Nueva York se resituaron como “ciudades globales”. En estos tres “centros de mando” se aglomeran miles de ocupaciones especializadas —tecnología de la informática, asesoría gerencial, abogacía corporativa y contabilidad— que son muy bien pagadas. Pero estos “centros de mando” requieren también a los trabajadores no especializados para que atiendan sus necesidades cotidianas, que van desde el cuidado de niños a los servicios de restaurante, ocupaciones todas ellas con alta concentración latina. Los latinos y los afroamericanos representan la mayoría de la población de las tres ciudades globales arriba mencionadas, así como también de otras igualmente importantes, como Miami. En términos generales, el grado de desconfianza entre esos dos grupos étnicos ha sido tal, que ha impedido encontrar maneras permamentes de trabajar juntos. La desconfianza se manifestó durante las elecciones municipales de 2001 en Los Ángeles, cuando el voto afroamericano fue en contra de Antonio Villaraigosa. Ocasionalmente han hecho alianzas que han dado buenos resultados, como en el caso de Chicago durante las elecciones municipales de 1983, cuando Harold Washington se convirtió en el primer alcalde afroamericano de Chicago. Las ciudades reúnen las condiciones adecuadas para que en ellas se geste un nuevo tipo de militancia política progresista encaminada a facultar a los trabajadores y sus comunidades. El movimiento obrero todavía respira en las grandes ciudades, particularmente en los cascos urbanos, donde las comunidades afroamericanas, asiáticoamericanas y latinas constituyen ma-

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yorías. El Consejo Central Laboral de la Ciudad de Nueva York (New York City Central Labor Council) tiene un millón de afiliados; la Federación Laboral del Condado de Los Ángeles (Los Angeles County Federation of Labor, LACFL) cuenta con 800 mil y la Federación Laboral de Chicago (Chicago Federation of Labor), con 500 mil. Estas federaciones laborales podrían recuperar su enorme fuerza de antaño si movilizaran a sus miembros e hicieran alianzas con los “perdedores de la globalización”, en especial con las minorías. Esta posibilidad se ha hecho realidad en Los Ángeles, el único faro de esperanza del movimiento labo-

ral en los últimos 20 años. Contrario a lo que sucedió en el resto del país, el movimiento obrero en Los Ángeles creció en número de afiliados durante la década de 1990, y la LACFL llegó a ser una de las entidades políticas más poderosas del sur de California, si no la más poderosa. La federación creció bajo el liderazgo de Miguel Contreras, fallecido el año pasado, precisamente porque supo organizar las ocupaciones “mexicanizadas” y los miles de conserjes, albañiles, trabajadores de hospitales y prestadores de servicios de salud. Durante las arduas campañas de sindicalización, la LACFL reconoció que el poder estaba en los números. Colaboró estrechamente con comunidades de minorías para luchar contra el atrincheramiento de corporaciones. Además movilizó a sus afiliados para que votaran por candidatos afines al movimiento laboral, de los cuales varios surgieron directamente del movimiento obrero sindicalizado. Todos esos esfuerzos culminaron en la reciente victoria electoral de Antonio Villaraigosa, como alcalde de Los Ángeles. Habiendo sido organizador comunitario y laboral de East Los Angeles, Villaraigosa no sólo es el primer candidato de ascendencia mexicana que ha sido elegido alcalde de Nuestra Señora la Reina de Los Ángeles de Porciúncula desde 1873, sino también es el primero en haber salido de las filas del movimiento laboral organizado. Tras el éxito en Los Ángeles hay una historia. Una parte influyente de la cúpula del trabajo sindicalizado salió del movimiento chicano de las décadas de 1960 y 1970, particularmente de las luchas por los derechos de los obreros e inmigrantes. Durante los últimos 30 años, esos líderes se han dedicado tenazmente a establecer lazos entre las comunidades y el movimiento obrero organizado, especialmente en defensa de los trabajadores indocumentados. Empezaron como organizadores sindicales y se abrieron paso hasta ocupar cargos de liderato, y desde la cúpula construyeron el movimiento laboral local más poderoso del país hasta la fecha. Lo lograron mediante la organización de obreros no especializados, el refuerzo de alianzas comunitarias y la elección de funcionarios afines al movimiento laboral. Sin embargo, nada de esto hubiera sido posible sin la participación de los trabajadores latinos. A pesar de ser una película mala, A Day Without Mexicans

(Un día sin mexicanos, 2004) recalcó que sin los trabajadores mexicanos y latinos sería imposible recoger cosechas, podar céspedes o cuidar niños. El largometraje no es la primera manifestación cultural que señala esa eventualidad. En 1977 Los Tigres del Norte grabaron “Vivan los mojados”, uno de sus grandes éxitos. La letra de la canción también subraya el poder potencial que los trabajadores inmigrantes tienen: Cuando el mojado haga huelga de no volver otra vez quién va a tapiar la cebolla, lechuga y betabel el limón y la toronja se echará todo a perder. Una de las ideas tras este tipo de manifestación cultural es que los miembros de las sociedades privilegiadas muestran un profundo desapego hacia el trabajo físico que la producción de cualquier artículo de consumo requiere. Otros tendrán que trabajar por ellos. A los obreros latinos les conviene entender muy bien esta situación, así como también tener conciencia plena del alto valor estratégico del lugar que ocupan dentro de la economía, porque sin su trabajo no habría alimentos, ni ropa limpia, ni cuidado de niños, ni el resto de la gama de productos y servicios básicos de la vida diaria. Desde muchos años antes de la aparición de estas manifestaciones culturales, organizaciones como Los Campesinos Unidos (United Farm Workers, UFW) ya entendían el poderío potencial de la mano de obra latina. UFW usó “la huelga” y “el boicoteo” para favorecer la causa de los trabajadores agrícolas. El Centro de Acción Social Autónoma —La Hermandad Gene-

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ral de Trabajadores (CASA-HGT), organización fundada en 1968 por Bert Corona, uno de los cinco líderes más importantes del movimiento chicano, entendió el lugar que los trabajadores latinos ocupaban dentro de la economía de este país. Entre los lemas de CASA sobresalen “Somos un pueblo sin fronteras” y “Somos trabajadores, creamos la riqueza”. Algunos de los líderes más vitales del movimiento progresista angelino emergieron de las huestes de estas organizaciones. Y estas mismas organizaciones son las que han puesto en conocimiento de los obreros latinos la posibilidad de llegar a ejercer el tremendo poder que tienen entre las manos, dada su posición dentro de la economía estadounidense. Una posibilidad no es fantasía ni utopía: es la mirada serena del cambio progresista.

Juan Mora-Torres nació en Tlalpujahua, Michoacán y creció en San José, California. Se doctoró en historia en la Universidad de Chicago. En la actualidad enseña historia latinoamericana en la Universidad DePaul. Es autor de The Making of the Mexican Border (University of Texas Press, 2001). Traducción: Ricardo Armijo


Raúl Dorantes y Febronio Zatarain Primero conchero y después veremos Un día de 1988, Roberto González fumó por primera vez la pipa en una ceremonia de los indígenas Black Foot. Y a partir de ese día se interesó por participar en danzas, en velaciones y en otros rituales del mundo indígena. Para 1992 viaja a Michigan para hacer lo que se conoce como “vision quest”, es decir, permanecer tres días en ayuno al aire libre, en contacto con los elementos. Ya para mediados de los noventa, en el desaparecido Calles y Sueños descubre la danza conchera; de inmediato habla con Roberto Ferreyra, líder del grupo Cuarto Movimiento, y éste lo invita a integrarse. Hasta el día de hoy, Roberto no ha dejado de participar en el grupo —que se reúne regularmente los miércoles y los sábados en Casa Aztlán— y sin duda es uno de lo más visibles. Nos cuenta que en 1999 le hicieron su tonalli: ceremonia en la que se determina el número, la planta y el animal que le corresponden a una persona a partir de la fecha y la hora de su nacimiento; a Roberto le correspondieron el número trece, el carrizo y el cuervo. Ya durante una visita del líder indígena Tlacaélel, Roberto recibió en náhuatl el nombre Cacalochtecuhtli, que significa “el hombre que habla con los cuervos”. Ya conocido entre los concheros de Chicago como Roberto Cuervo —o Cuervo solamente—, viajó a la ciudad de México para recibirse como danzante, título que en Chicago solamente lo tienen tres personas. “Mi objetivo es danzar lo más clarito posible, que los niños vean lo que es un caballero águila o lo que es un caballero jaguar”. Jornaleros, Chicago: 2003. © 2004 Justimage.org

Once años atrás, el 28 de abril de 1977 para ser precisos, quien en aquel entonces se llamaba Roberto González, comenzó a trabajar en la Madison Steel como cortador de metales; lo había llevado su amigo Tony Pérez, de origen puertorriqueño y quien desde su regreso de Vietnam trabajaba ahí. Dice Cuervo que desde 1977 la empresa ha cambiado dos veces de propietario y una vez de domicilio; por eso ahora se llama Allegheny Rodney. Tony y Roberto eran los únicos latinos que trabajaban en la fábrica en aquella época. Roberto empezó trabajando en el turno de la noche, pero con el tiempo pasó al primer turno; hoy, después de 27 años, el cincuenta por ciento de los obreros es de origen mexicano. Recuerda que a finales de los setenta Tony le presentó a su cuñado, quien era organizador sindical del Local 1, del Service Employees International Union. “Nos reunimos con él para meter la unión: días de vacaciones, mejores salarios, aseguranza, lo que se pide, pues”.Pronto se vino la huelga para exigir un contrato colectivo. Luego de una semana, y debido en parte a la muerte accidental del cuñado de Tony, la empresa reconoció al sindicato, acaso temiendo que se le responsabilizara de la muerte. Le preguntamos a Roberto que hable sobre otro momento importante en sus casi treinta años de obrero metalúrgico. Él se queda callado y mirando hacia un punto de la pared.

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Cuando Cuervo entró a la Madison Steel, ya llevaba seis años en Chicago. Llegó a esta ciudad el 21 de septiembre de 1971. Cuenta que su objetivo en aquel entonces era “ahorrar y ahorrar”, pues provenía de una familia numerosa y quería mandarle dinero a sus padres y a sus hermanos: “Tenía entonces el hambre de ayudar”. Rápido encontró trabajo como bus boy en el restaurante Gold Coin, de Skokie. De ahí pasó a uno de los primeros restaurantes de la popular cadena Lettuce Entertain You… Hasta que conoció a Tony Pérez en una pizzería de la calle Howard. Roberto cuenta que aquí sufrió el racismo de parte doble: por los blancos debido al hecho de ser mexicano, y por los pocos latinos con quien se topaba en los suburbios a causa de tener facciones indígenas. Esto lo llevó a aislarse, a dudar de su migración, o sea de su vida en los Estados Unidos. Para 1977 se casó con Laura y tuvieron un hijo, Julián, pero el nuevo entorno familiar no lo sacó de su ensimismamiento, tal vez porque su matrimonio fue motivado parcialmente por la intención de obtener su green card. En alguna ocasión escuchó en la radio una entrevista a Carlos Santana, a quien él ya admiraba como músico, y se le quedaron algunas líneas: “En el primer piso estamos nosotros; en el segundo está el gurú; y en el tercero, Dios”. Estas palabras de algún modo fueron proféticas: con el tiempo, Roberto habría de encontrar en el primer piso a los indígenas, en el segundo al chamán y en el tercero a las deidades precolombinas, en especial a Huitzilopochtli. El racismo, en cualquier parte del mundo, o vence con el estigma al sujeto agredido o lo lleva a identificarse con la parte de sí mismo que genera la agresión; en el caso de Roberto se trataba de su parte indígena. Esta situación es en más de un modo similar a la que vivieron los integrantes del

Movimiento Chicano de fines de los sesenta y principios de los setenta. Aquéllos no reivindicaron su condición de mexicanos sino su condición de indígenas: no retornaron a Tenochtitlan porque ese México se mezcló con la sangre europea; se fueron hasta el origen de lo que generaba la agresión: Aztlán. Por eso, cuando en 1988, Roberto fumó la pipa ceremonial se sintió de pronto en un camino, algo que no le había hecho sentir ni su migración a los Estados Unidos, ni su trabajo en la factoría, ni su matrimonio. Muchas de las fábricas del área de Chicago que trabajan con el acero, han cerrado y se ha reinstalado en México, Guatemala o incluso China. La empresa Allegheny Rodney es una de las pocas excepciones; ahí se producen hojas de metal térmico que se utilizan en las nuevas construcciones para protegerlas del frío. Pero independientemente de la utilidad de lo que esta fábrica produce, no deja de ser posible que de un momento a otro la Allegheny Rodney se desplace a la frontera sur o a cualquier otra zona franca del mundo. Roberto Cuervo —Cacalochtecuhtli— no piensa mucho en eso. Sólo tiene en la mira jubilarse dentro de trece años e irse a México, y una vez allá quiere viajar de pueblo en pueblo para aprender y enseñar las diferentes danzas autóctonas. Un jornalero de Home Depot Como todos los días, el pasado 26 de abril, Julio Padilla se apostó en los límites del estacionamiento de la tienda Home Depot, de Cicero, junto con otro centenar de jornaleros. Esa mañana, como es común, los contratistas dedicados a la construcción empezaron a llegar y el grupo de jornaleros se fue haciendo más pequeño. El tiempo transcurría y a Julio no lo habían contratado para trabajar en lo que se ha ido especializando a lo largo de cuatro años: roofing y dry walls. Como a las diez finalmente se

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estacionamientos de los Julio Padilla, por ejemplo, no ha visto al subcontratista Daniel Home Depots. Allá, los jor- Benítez desde que lo recogió la ambulancia. naleros van a la Catedral Sabemos que Mario Martínez, para quien trabaja Benítez, Metropolitana porque prác- fue al Illinois Masonic a visitar a Julio, pero no asumió ningún ticamente las opciones la- tipo de responsabilidad, esto a pesar de que como contratista borales ya se les han cerra- ya había recibido un anticipo de 1,500 dólares, lo que lo oblido y de algún modo su des- gaba por ley a comprar un seguro en caso de accidentes. Julio tino lo ponen en manos de será enviado muy pronto a un centro de rehabilitación, pues la Providencia. En cambio, quiere recuperarse y volver a ser jornalero. Nos dice que no los jornaleros que se apos- tiene contemplado el regreso a Tianquizoleo, Guerrero, su tan en los alrededores de pueblo natal. “Quiero meterme a la Unión para estudiar sollos Home Depots se ponen dadura”. Y de esa forma piensa seguir enviando dinero a sus a disposición de los con- dos hermanos para que sigan estudiando. tratistas que van a las tiendas mencionadas para pro- Coda veerse de materiales para la Al concluir estas dos crónicas caímos en la tentación de comconstrucción. Julio podía parar los mundos laborales de Roberto Cuervo y Julio Padilla. seguir trabajado de ayu- Si bien el primero, que llegó a principios de los setenta, tuvo dante de cocina en los menos dificultades para encontrar un trabajo con prestaciones restaurantes o en las ofici- y con un salario digno, se insertó en una sociedad en la que aún nas day labor. El ir a los había muchas actitudes antiinmigrantes surgidas desde la Jornaleros, Chicago: 2003. © 2004 Justimage.org Home Depot fue una mejor época de la operación Wetback. Esta circunstancia obligó a alternativa económica. muchos inmigrantes a esconder, disfrazar e incluso negar su En esta parcela de la identidad. A Roberto, por ejemplo, dicha situación lo metió en acercó el contratista Daniel Benítez para solicitar el servicio de economía informal estadounidense (donde al trabajador se le una especie de limbo, del que sólo logró salir gracias al desuna persona que le ayudara a instalar aluminio en la parte inte- contrata por día) se está generando cada vez más una nueva cubrimiento de las culturas indígenas tanto de los Estados rior de las paredes de un ático; Julio Unidos como de México. le respondió que no tenía experiencia La sociedad estadounidense a la que llegó en ese tipo de trabajos. Daniel le dijo Julio, en términos laborales ha retrocedido, pues que no se preocupara, pues sólo para un inmigrante que haya llegado en la última necesitaba a un ayudante. década es casi imposible que encuentre un trabajo Daniel y Julio se dirigieron a una como el que encontró Roberto en la compañía casa que se encuentra en la esquina Madison Steel. Sin embargo —a pesar de propuesde Diversey y Spaulding. “Quitamos tas legislativas como el English Only o del la madera del ático, que ya estaba surgimiento de grupos antiinmigrantes como podrida, y construimos un andamio”. Minuteman—, los nuevos trabajadores mexicanos Trabajaron varias horas y a las tres y latinoamericanos que llegan a las grandes urbes treinta de la tarde Daniel le pidió a ya no se ven obligados a ocultar su identidad. Julio que le ayudara a medir la parte Cada vez más, el aprendizaje del inglés se ve exterior del ático. Julio estaba esticomo lo que es: una manera de expandir el conorando con ambas manos la cinta de cimiento y de prepararse para ascender en el munmedir cuando de pronto el andamio do laboral. se partió en dos; Daniel lo vio caer desde la escalera. Ya en el suelo, la primera reacción de Julio fue levantarse, pues temía quedar desmayado: Raúl Dorantes es profesor de español como segunda lengua en el Instituto Cervantes. Es parte del colec“Como por diez segundos se oscuretivo que produce contratiempo. Junto con Febronio ció mi cerebro”. Ya de pie miró su Zatarain, escribió el libro inédito Y nos vinimos de brazo izquierdo en el que se notaban mojados. tres fracturas; miró luego el derecho Jornaleros, Chicago: 2003. © 2004 Justimage.org y también tenía una factura. Algunos Febronio Zatarain nació en Concordia, Sinaloa. vecinos se dieron cuenta y llamaron Hizo estudios de sociología y literatura. Emigró a a la línea 911. Cuando arribaron los paramédicos, dijeron que división del trabajo a partir del género. Los hombres inmi- Estados Unidos en 1989, y desde entonces ha estado vinculado era un caso de emergencia y que había que llevarlo al hospital grantes que en las grandes urbes buscan empleo inmediato a proyectos de talleres literarios y de revistas culturales. más cercano. En ocho minutos llegaron al Illinois Masonic. tienen hoy por hoy dos opciones: los day labors o bien ofrecer Desde entonces, Julio Padilla ha estado hospitalizado, sin sus servicios en las afueras de saber a ciencia cierta si él tendrá que pagar los casi 150 mil los tiendas de materiales de dólares de deuda acumulada hasta fines de mayo. construcción. Las mujeres, en cambio, tienen solamente Julio entró a los Estados Unidos por Tijuana hace aproximada- una: los day labors. En dicha mente ocho años. Nos dice que el coyote lo pasó en una cajuela parcela el hombre tiene la y después se lo trajo en el mismo coche hasta la casa de su tío, posibilidad de dar el salto de ubicada en el barrio de La Villita. Trabajó algunos meses en el la oficina de trabajo diario a restaurante Hacienda de los Gutiérrez y después optó por con- ofrecer sus servicios como tratarse diariamente a través de las oficinas, conocidas en jornalero; la mujer no. Hay inglés como day labors. Pero cuando Julio supo de la existen- algunos hombres que se encia de los jornaleros de la construcción, no la pensó dos veces, teran de la existencia de jorpues en los day labors ganaba a lo mucho 39 dólares al día y naleros en las afuera de los en el estacionamiento de Home Depot podía ganar desde 90 Home Depot. Sin embargo, hasta 120 dólares en un día. prefieren quedarse en los day Esta forma de ofrecer los servicios laborales es una prácti- labors, aunque el salario sea ca que en México tiene sus referentes en la Catedral menor. Y lo hace por tres Metropolitana del Distrito Federal, pues a uno de los costados razones: el trabajo en estas de ese edificio es posible encontrar cientos de personas con oficinas no requiere espeoficios que van desde la plomería y la electricidad hasta la cialización; es menos pesado; carpintería y la albañilería, es decir, oficios que tienen que ver y la posibilidad de tener un con la construcción. En los Estados Unidos esta práctica se ha accidente es remota, y en ido reproduciendo en lugares con alto índice de migración caso de que lo hubiera hay un mexicana, pero no en los costados de las iglesias sino en los responsable a quien dirigirse. Jornaleros, Chicago: 2003. © 2004 Justimage.org

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Melody González

José Guzmán Los últimos dos años los huelguistas del hotel Congress Plaza ha sido parte del panorama de la Avenida Michigan, al igual que los músicos frente al Art Institute. Diariamente marchan con cartelones y gritan: “igualdad, mejor sueldo, queremos pensión, beneficios…” La mayor parte de los huelguistas son inmigrantes de México, El Salvador y Jamaica y pertenece al sindicato UNITE-HERE Local 1. La mayoría de hoteles en el centro de la ciudad de Chicago tienen contrato con UNITE-HERE. El sindicato representa a casi todos los trabajadores de hoteles en las áreas de servicio: housekeeping, lavandería, cocina, servicio de comida, banquetes, botones y operadores de teléfonos. En el año 2002 el sindicato y los hoteles firmaron un nuevo contrato que incluye aumento de salarios e incremento de beneficios. La excepción fue el hotel Congress Plaza. Después de meses de negociación, el Congress presentó su propuesta a los trabajadores: un recorte salarial del 7% (sin aumentar la duración del contrato), el retiro de su contribución a los costos de los seguros médicos, entre otras pérdidas de beneficios, como la eliminación de pensiones. Esta medida daría a una trabajadora de housekeeping un salario de $17,081 anual, mientras que en otros hoteles del Centro ganaría $22,984. El 15 de junio de 2003, como respuesta a la oferta del Congress, los empleados de dicho hotel se pusieron en huelga. Aproximadamente 120 empleados dejaron de trabajar bajo las condiciones impuestas por el hotel. Esta huelga poco común, con los huelguistas en hileras, con sus loncheras y bolsas de comida, como si estuvieran en pleno día de campo en la acera, al lado de los maceteros de la avenida, tiene 23 meses de duración. En diferentes momentos, se ve a los huelguistas tomando su descanso a la hora de la comida o llenado sus planillas del sindicato al llegar o salir de la trinchera. Se les ve con los cartelones al frente, una rutina que ha perdido fuerza con los huelguistas que han encontrado trabajo y no tienen tiempo o necesidad de estar en la muralla de 20 metros frente al hotel.

Agustina Baena Trabajaba en el departamento de housekeeping. Tenía trabajando 22 años en el hotel. Hacía alrededor de 16 cuartos yo sola. Estoy aquí porque nos quitaron el seguro, nos bajaron el sueldo, y nos dejaron sin beneficios. Uno no tiene que dejarse pisotear por los demás.

Imelda Martínez Tenía trabajando en el hotel siete años en housekeeping. Estoy aquí porque el dueño (del Congress) de la noche a la mañana nos cortó el sueldo y al mismo tiempo nos cortó beneficios. Nos trataban muy feo dándonos más trabajo. No nos daban lonche y no nos trataban bien. Aquí estamos hasta que se resuelva algo.

El 8 de marzo de 2005 un nuevo capítulo en la historia de la lucha por los derechos de los trabajadores fue escrito. El boicoteo nacional de tres años en contra de Taco Bell dirigido por la Coalición de Trabajadores de Immokalee (CIW), terminó después de que Taco Bell y la corporación a la que pertenece, Yum Brands, aceptaron las demandas de los trabajadores agrícolas que pizcan los tomates que usan en sus productos. Immokalee, Florida, no existía en el mapa. Immokalee es considerado el corazón de la industria del tomate, pues genera anualmente la cantidad de $600 millones. Pero Immokalee también es considerado una reserva laboral de trabajadores mexicanos, guatemaltecos, centroamericanos y haitianos; quizá por eso un oficial del Departamento de Justicia señale que Immokalee es tierra fértil para que la esclavitud florezca. En los últimos 6 años, la Coalición de Trabajadores de Immokalee ha ayudado a investigar y llevar a juicio cinco casos de esclavitud moderna. Durante muchos años, abusos físicos y verbales han ocurrido diariamente en los campos de Immokalee. Los salarios siempre han sido muy bajos y muchas veces los trabajadores no alcanzan a pagar la renta al final de una semana pesada de trabajo. No hay ningún tipo de beneficios y la mayoría de los trabajadores no tienen un trabajo fijo. Pero desde 1993, la Coalición de Trabajadores de Immokalee se ha estado organizando y ha formado un movimiento que muchos no esperaban. El primero de abril de 2001, la Coalición declaró un boicot nacional en contra de Taco Bell, uno de los compradores más grandes de tomate pizcado en Florida y la costa este. Debido a su capacidad de compra, Taco Bell y Yum Brands tienen el poder de exigir tomate barato manteniendo así a los pizcadores en una vida de explotación y de pobreza. La Coalición de Trabajadores de Immokalee estaba demandando lo siguiente: un centavo más por cada libra de tomates que Taco Bell compraba y, de esa manera, incrementar el salario de los pizcadores, que habían estado recibiendo desde 1978 el pago de 50 dólares por cada dos toneladas de tomate pizcadas; un código de conducta más estricto que evite la violación de los derechos humanos en los campos y obligue a Taco Bell a suspender sus contratos con compañías de tomate que no respeten el código de conducta; una mesa de negociaciones tripartita entre Taco Bell/Yum, las compañías de tomates y los trabajadores agrícolas (la participación de los trabajadores agrícolas es la única manera de garantizar mejoras laborales). El acuerdo logrado fue histórico porque nunca antes una organización pequeña de trabajadores agrícolas había traído a la mesa de negociación a una corporación tan grande como Taco Bell y Yum Brands, la corporación más grande de comida rápida en el mundo. Esta victoria no es sólo una victoria para los trabajadores de Immokalee, sino para todos los trabajadores inmigrantes de este país. La Coalición ya está contactando a otras corporaciones como McDonald’s y Burger King para que sigan el ejemplo de Taco Bell. Una de las armas más poderosas de la Coalición fue el apoyo que recibió de grupos estudiantiles, de iglesias y de organizaciones de base que trabajaron duro para presionar a Taco Bell desde el inicio del boicoteo. Esperamos que ese numero de aliados continúe creciendo para fortalecer aún más este movimiento. Para más información sobre la Coalición o cómo participar, visite www.ciw-online.org.

José Guzmán se graduó del departamento de filosofía de la Universidad de Illinois en Chicago.

Melody Gonzalez es organizadora para Student Farmworker Alliance y Interfaith Action en Immokalee, Florida.

Nazario Ávalos. Foto: José Guzmán

Nazario Ávalos Tenía 10 años trabajado en la cocina. Estoy aquí porque nos quitaron 70 centavos por hora y los beneficios. Uno no puede ir al hospital, ni al doctor sin seguro, (estos son) gastos que no alcanzamos a cubrir.

Este 15 de junio se cumplen dos años de huelga. Al respecto, tres huelguista nos hablan.

Imelda Martínez. Foto: José Guzmán

Agustina Baena. Foto: José Guzmán

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Mike Davis Durante quince años Ana Alvarado, inmigrante salvadoreña de Los Ángeles, tendió camas y limpió baños en el lujoso New Otani Hotel en la zona de Little Tokyo, una de las “joyas de la corona” de ese intento treintañero por transformar el distrito comercial de Los Ángeles en un centro empresarial de la Cuenca del Pacífico. En 1995 se le despide por respaldar tentativas para formar un sindicato de trabajadores. Aunque las tarifas de las suites en el New Otani (construcción y propiedad de Kajima, uno de los conglomerados más importantes del mundo en la industria de la construcción) fluctúan de 475 a 1800 dólares la noche, la mayoría del personal (70% latino y 25% asiático) percibe salarios propios de un Motel Six. Después de repetidas instancias por parte de un grupo de empleados pro sindicalista, la Filial 11 de Empleados de Hoteles y Restaurantes (HERE, por sus siglas en inglés) bajo la dirección de María Elena Durazo, una dinámica joven latina, se moviliza en 1993 para organizar una campaña de gran alcance. El New Otani contrata inmediatamente los servicios del antisindicalista más conocido del sur de California, quien en sus reuniones de “auditorio obligado” intimida a los proponentes del sindicato mientras la gerencia profería amenazas orwelianas: “Llegado el momento, tomaremos las medidas del caso con esos cuantos empleados que se han mostrado irrespetuosos con la gerencia”. Efectivamente, para aquellos que se pronunciaban abiertamente a favor del gremio el ambiente laboral se tornó en un infierno y no sólo acababan en los trabajos más degradantes, sino que, además, se les suspendían por insubordinaciones imaginarias. Incluso la Filial 11 recibió una “comunicación abierta”, en la que se le acusaba de actuar de manera “vergonzosa” y al margen de la ley. El acoso al personal adoptó cierto tufillo racista, ya que según el gerente general del New Otani los empleados latinos, “sobre todo aquéllos ‘nacidos en otros países’” no eran quizás tan sofisticados como otros. Así, los meseros mexicanos y salvadoreños fueron relegados a ayudantes de camareros y reemplazados por blancos. A los empleados japoneses se les prohibió fraternizar con sus compañeros latinos, bajo pena de perder sus empleos, llegándose al extremo de que los hispanos no podían comunicarse entre ellos en español. A pesar de las protestas de varios concejales de Los Ángeles, cinco de los empleados de mayor antigüedad, incluida la popular Ana Alvarado, fueron despedidos por su posición prosindicalista. Es probable que algún día las acciones del New Otani sean comparadas por futuros historiadores con las del coronel Harrison Gray Otis, quien en 1892 ordenó el despido masivo de sus tipógrafos sindicalizados: ambos casos representan una declaración de guerra contra el movimiento obrero y marcan un momento decisivo en el conflicto de clases en Los Ángeles. Mientras en la ciudad de Nueva York la cultura latina pasa por un proceso de reinvención, en Los Ángeles, con una enorme clase obrera proveniente de México y Centroamérica (aproximadamente 500.000 obreros de fábrica y 1.500.000 en la industria de servicio) bien podría darse la transformación del movimiento obrero estadounidense. Al entrar a su octavo año, y las partes en pugna sin señales de ceder, el impasse del New Otani no sólo es uno de los levantamientos más espectaculares de trabajadores inmigrantes que se haya visto desde los tiempos de César Chavez, sino que se ha convertido en un extraordinario experimento de solidaridad local e internacional. Entre los primeros aliados del grupo se encuentran veteranos de la Little Tokyo People´s Rights Organization, la cual en la década de los setenta evitó el desalojo de personas de la tercera edad y pequeños comerciantes de la zona a manos del gigante urbanista que conectó a Kajima con los viejos intereses del distrito comercial. En 1994, investigadores de la Filial 11 sacaron a la luz una demanda por indemnización entablada contra la empresa por un grupo de trabajadores chinos sobrevivientes de la masacre que tuvo lugar en 1945 en uno de los campamentos de trabajos forzados de Kajima. Ante tal revelación, Ana Alvarado y sus seguidores de Little Tokyo organizaron concentraciones para poner de

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Marcha sindical en Los Ángeles encabezada por Dolores Huerta. Foto cortesía de SEIU

manifiesto el pasado negro laboral de Kajima, y una delegación de trabajadores de New Otani viajó a Tokio para reunirse con los ancianos demandantes chinos (quienes obsequiaron al grupo una hermosa pancarta caligrafiada) y un gremio de trabajadores japoneses simpatizantes. Por su parte, los investigadores del sindicato comenzaron a desenmarañar la telaraña de relaciones internas que han permitido a Kajima dominar gran parte de los proyectos de obras públicas más recientes, entre ellos la línea del subterráneo a Hollywood, el Acuario de Long Beach y, el más prominente, el Belmont Learning Center ubicado en un sitio tóxico. Es muy probable que el consejo escolar nunca hubiera tenido que encarar el escándalo de Belmont sin la persistente intervención del sindicato. La inventiva táctica y la audacia estratégica de la campaña del New Otani no son únicas. En el transcurso de la última década, el área de Los Ángeles se ha convertido en un importante centro de Investigación y Desarrollo para el movimiento sindicalista del siglo XXI, gracias a los trabajadores latinos. El desafiante y eufórico espíritu de las huelgas de los sesenta y principio de los setenta ha resurgido en una industria explotadora tras otra al igual que en el sector de servicios de bajos sueldos. (Bajo la consigna “¡Estamos en guerra!, empleadas latinas y conserjes que perciben salario mínimo marchan por las oficinas de los exclusivos edificios comerciales del centro de la ciudad y Beverly Hills.) Igualmente meritoria ha sido la campaña de trabajadores de servicio “Justice for Janitors”, la cual junto con la Filial 11 han dotado a los trabajadores inmigrantes con los recursos necesarios para continuar su lucha. En 1990, efectivos de la polícia embistieron a varazos a los participantes de una marcha, pacífica y

autorizada, de conserjes en Century City, resultando lesionados varios trabajadores; lo que causó el repudio público y una demanda legal contra el Departamento de Policía de Los Ángeles. Consecuentemente, los obreros ya no se sienten tan intimidados de aplicar las mismas tácticas de acción directa que utilizaban los trabajadores agrícolas y defensores de los derechos civiles en defensa de sus respectivas causas. A los valientes conserjes siguieron los huelguistas del American Racing Equipment en 1990–1991; los militantes drywalleros, quienes en 1992 paralizaron obras de construcción de Ventura a la frontera mexicana; los trabajadores de Union Spas en Pomona en 1993; nuevamente los drywalleros, a quienes se sumaron constructores de Orange County en 1995; trabajadores del condado y miles de transportistas de contenedores en la zona del puerto en 1996; las huelgas de hambre de los miembros latinos del sindicato de camioneros de Price Pfister en 1996; y las campañas de los trabajadores de la industria alimentaria contra Mission Guerrero Tortillas y Farmer John, en 1996–1997 y 1998, respectivamente. Además de su largo asedio al New Otani, HERE emprendió una batalla campal con la Universtiy of Southern California, el principal empleador del sector privado en Los Ángeles. Esta versión moderna de la Guerra de Troya comenzó en 1995, a raíz de que la acaudalada institución académica, cuyo patrimonio abarca gran parte del centro de LA, se niega a garantizar estabilidad laboral a sus empleados de cocina y limpieza más antiguos (en su mayoría inmigrantes latinos), en el caso de que decidiera subcontratar dichos servicios. Después de cinco años de intensas negociaciones y arrestos masivos, la USC finalmente cede ante los reclamos de Durazo, la presidenta de la Filial 11, quien junto con le-


gisladores y personajes latinos se declara en huelga de hambre, comprometiendo gravemente su salud. Los logros obtenidos en el caso de USC fueron el preludio de la “gran explosión” sindicalista de 1999–2000. Como parte de la campaña de sindicalización de mayor envergadura desde los años treinta, 74.000 empleados domésticos, en su mayoría inmigrantes mexicanos y centroamericanos, votaron en busca de representación sindical en 1999. En abril del año siguiente, 8500 conserjes sellaron el final de una larga marcha que iniciaran en Century City en 1990, con un celebrado paro de tres semanas que recibió amplio respaldo, el cual contó incluso con el apoyo de Antonio Villaraigosa, presidente de la asamblea legislativa, y el concejo municipal en pleno de Los Ángeles. A pesar de que el aumento de 70 centavos por hora que recibieron los conserjes sólo constituyó una modesta mejoría en sus salarios mínimo vital, su victoria fue considerada unánimemente como un hito en los anales de la historia del sindicalismo en la ciudad. Es más, después de la victoria de abril, los conserjes y otros obreros latinos sindicados —la mayoría de los cuales usan medios de transporte público para movilizarse— se unieron en octubre a los piquetes de huelga de los trabajadores de tránsito como un gesto solidario. Como lo ha recalcado David Bacon, ese lazo de solidaridad entre conserjes latinos y choferes de autobuses afroamericanos fue el inicio de “una nueva verdad política” en una ciudad donde las relaciones entre negros y morenos han sido tirantes durante toda una generación. Por último, las empleadas latinas de Quadrtech, importante fábrica de joyería en Gardena, en las afueras de LA, sentaron un precedente histórico en la nación al obtener sorpresivamente un “mandamiento judicial provisional” que impedía a la empresa exportar sus puestos a una maquiladora de Tijuana. Las llamadas obreras de la “nueva economía” —quienes se pasan diez horas al día armando en temperaturas extremas los pendientes y anillos de moda que adornan los cuerpos de otros angelinos— habían comenzado su lucha seis meses atrás con un abandono de puesto espontáneo a raíz de que un supervisor no permitió que una compañera lesionada usara una silla. Como un dirigente sindical dijera con incredulidad: “Generalmente estas personas forman el grupo más vulnerable: madres solteras, inmigrantes, gente que a duras penas subsiste con un salario mínimo, pero poseen una gran fortaleza. Lo principal es que no les importó las consecuencias”. A estas campañas de inmigrantes se les ha rendido justo reconocimiento por las tácticas creativas empleadas en la movilización, mantenimiento y participación de las bases. Con el respaldo de defensores de los derechos de inmigrantes, el clero liberacionista, universitarios latinos y otros grupos de color, abrumaron a sus empleadores con un repertorio táctico que incluía obras teatrales y películas de guerrilla, arte público, un defensor enmascarado con capa y todo (Mopman), fotonovelas en español, revelación de escándalos empresariales, interrupciones de juntas de accionistas, desobediencia pública (de sentadas en oficinas a bloqueos de carreteras), piquetes frente al domicilio de jefes o sedes corporativas (incluso en el Japón), delegaciones de la comunidad, huelgas de celo, fiestas y marchas gremiales y hasta un cerco formado alrededor de la municipalidad por cientos de enormes ca-

mo el agente catalizador que realineará la situación política en California durante la próxima década. Las victorias de Los Ángeles obviamente dieron brío a los dirigentes nacionales de AFL-CIO, quienes lograron que el ejecutivo respaldase una anmistía para trabajadores indocumentados; lo cual constituye un triunfo para el movimiento sindical ya que afirma defender los intereses de las comunidades latinas. El levantamiento sindical latino de Los Ángeles cimentó, además, una coalición multiétnica en torno a la campaña en pro de un “salario vital” en las áreas metropolitanas. En 1997, el Concejo Municipal de Los Ángeles, bajo la batuta de Jackie Goldberg, profesor y veterano activista, desafió al alcalde Riordan a unirse a otras ciudades, como Milwaukee y Baltimore, en la aprobación de una ordenanza de “salario vital” para los obreros contratados por el municipio. La ley, que no fue un mero gesto simbólico, dio paso al establecimiento de un nuevo esquema moral y normas salariales aplicables en toda la metrópoli. Introdujo lo que Marx llamó “una economía política alterna de la clase obrera” en el debate sobre el futuro de Los Ángeles y su naciente mayoría latina. (En pocas palabras, se trata de un singular ejemplo contemporáneo de estrategia política, es decir, el control de la formulación de un problema a partir de una posición izquierdista). Incluso la Cámara de Comercio se ha visto ahora obligada a considerar soluciones para romper con ese ciclo de pobreza que encierra, como un sistema de castas, a miles de familias que trabajan con ahínco, ya que los dirigentes sindicales siguen machacando la idea de que el activismo sindical es la única alternativa

miones, además de los tradicionales piquetes y boicots. Igualmente novedosa ha sido la Unión de Pasajeros Bilingües de Autobuses de Los Ángeles, patrocinada por el Labor-Community Strategy Center, el cual ha movilizado a miles de residentes de cascos urbanos para protestar contra indicios de racismo en el presupuesto para transporte público. En todas estas campañas, a su vez, se ha sabido aprovechar la gran capacidad de los egresados de las protestas estudiantiles contra la Propuesta 187, que estremecieron el sur de California en 1994. La “crema y nata” de la segunda generación quieren ser promotores sociales y maestros, y no masters en Administración de Empresas. Como Peter Olney, dirigente de Longshore, lo bautizara acertadamente el “Levantamiento del Millón” de Los Ángeles ha Marcha en pro de justicia laboral en el sector servicios. Foto cortesía de SEIU permitido que un grupo progresista de sindicatos de empleados públicos y del sector servicio con una mayoría moral viable ante estallidos de rabia y frustración alimentados latina o negra/latina en sus filas le arrebatara el control de Los por la pobreza, como fueron los disturbios de Rodney King en Angeles County Federation of Labor a filiales conservadoras 1992. De hecho sostienen que “las economías urbanas en la dominadas por blancos y la época postindustrial, a pesar del pesimismo expresado por industria de la construcción. muchos urbanistas teóricos, pueden reestructurarse satisfactoEl actual secretario-tesorero riamente mediante la negociación colectiva para promover los de la Federación, Miguel salarios vitales (de lo contrario regresaríamos al paraíso perdiContreras es todo un héroe de do del “Fordismo” de postguerra). Sostienen además que la las batallas del movimiento organización de clases en el centro laboral es la estrategia más de César Chávez, como no poderosa para garantizar la representación tanto de los derepodía esperarse menos. Por chos socioeconómicos como los derechos lingüísticos y culotra parte, estos sindicatos turales del inmigrante en el siglo venidero. Será entonces con una nueva mayoría están cuando la naciente metropoli latina podrá lucir con orgullo sus enviando sus propios repre- credenciales sindicalistas. sentantes a Sacramento, como es el caso del legislador Gilbert Cedillo quien apoyó a los obreros del condado en su aguerrida pelea contra la Mike Davis es autor de City of Quartz, Ecology of Fear y Late reducción del personal hospi- Victorian Holocausts, entre oras obras. El ensayo que aquí putalario. Ciertos comentaristas blicamos pertenece al libro Magical Urbanism Latinos Reinvent políticos veteranos como Ha- the U.S. City, y se publica con autorización del autor. rold Meyerson, de L.A. Week- Traducción: Luisa Oblitas-Feuerstein ly, perciben esta naciente “alianza sindical-latina” co“Y aquí tocamos hasta que amanezca si no nos escuchan”. Foto cortesía de SEIU

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Francisco Piña El próximo año se celebrará el primer centenario de la publicación de la novela The Jungle de Upton Sinclair. Y como no hay mejor homenaje a los autores que leer sus obras, quizá ésta sea una buena ocasión para leer o releer este clásico de la literatura estadounidense. En The Jungle, Sinclair describió las condiciones inhumanas en las que laboraban los trabajadores de las empacadoras de Chicago a principios del siglo XX. “Prácticamente solo entre los escritores de su generación —escribió Edmund Wilson—, Sinclair expuso al lector las interrogantes fundamentales a las que lleva el capitalismo y lo hizo de tal manera que el estadounidense no las pudiera evitar”. Al publicarse The Jungle, en 1906, inmediatamente se convirtió en un bestseller; sin embargo, antes de su publicación Sinclair había mandado una copia por adelantado al presidente Theodore Roosevelt. La lectura causó tal impresión que el mandatario ordenó que se hiciese una investigación sobre la industria de la carne. Las conclusiones de dicha investigación trajeron como resultado un nuevo reglamento para proteger los derechos de los trabajadores de las empacadoras y además se tomaron las primeras medidas de protección al consumidor al promulgarse la ley Pure Food and Drug Act, en 1906. A cien años de su publicación, The Jungle no ha perdido vigencia ni por su valor literario ni por el eco que se refleja en libros de reciente publicación, tales como Crossing Over de Rubén Martínez y The Maya of Morganton de Leon Fink. Después de leer ambas obras, uno concluye que tanto los escenarios como la tecnología han cambiado con el paso del tiempo; pero las actitudes gubernamentales se han vuelto serviles ante los intereses empresariales y han dejado que sigan empeorando las ya pésimas condiciones laborales en la industria donde, por cierto, les han sacado la vuelta a los sindicatos. Por otra parte, en la industria de la carne los trabajadores han dejado de ser inmigrantes de Europa del Este y ahora son, en gran medida, inmigrantes mexicanos y centroamericanos. En los albores de este nuevo siglo, Mike Davis publicó Magical Urbanism. Basándose en una extensa bibliografía y un exhaustivo escrutinio del Censo de 2000, Davis situó al latino en el lugar que indiscutiblemente le corresponde: “en el centro del debate acerca del futuro de la ciudad estadounidense”. Y es que para él tanto los antropólogos y sociólogos como urbanistas seguían viendo los colores vivientes —latinos y asiáticos— de las grandes ciudades contemporáneas en una pantalla en blanco y negro ya pasada de moda. En las escasas 200 páginas de este libro, Davis demuestra cómo ha cambiado categóricamente el rostro de los Estados Unidos, lo acepte o no el estadounidense anglosajón. De esta manera, Magical Urbanism es una ventana abierta para ver —sin la obstrucción de las cortinas moralistas ni las persianas racistas— este nuevo rostro. Quizá sea aventurado afirmar que los Estados Unidos se esté tiñendo de café o tropicalizando, pero la idea no es del todo descabellada. De acuerdo a Davis, de las 100 ciudades más grandes de los Estados Unidos, el 25% de su población en promedio es de origen latino. Los Ángeles, por ejemplo, es la segunda ciudad donde residen más mexicanos después de la ciudad de México. En la misma ciudad californiana vive más o menos el mismo número de salvadoreños que vive en San Salvador. Lo mismo podemos decir del número de puertorriqueños que viven en Nueva York y en San Juan, así como del número de dominicanos que viven en la Gran Manzana y en Santo Domingo. Y después de Tegucigalpa, Nueva Orleáns es la ciudad donde viven más hondureños. Aunque Davis afirme que los latinos prefieren la metrópoli estadounidense que el área rural, en los últimos tres lustros se ha venido dando un cambio paulatino que ha pasado casi desapercibido. Los nuevos inmigrantes latinos van a donde se encuentren las fuentes de trabajo, ya sea en un campo de productos orgánicos en St. Louis, Missouri, o en un remoto rastro de Norwalk, Wisconsin. La vida de los inmigrantes en las ciudades estadounidenses es un tema que ya ha sido explorado, lo que casi no se ha estudiado son los cambios que se están dando en las áreas rurales estadounidenses debido a la presencia de los inmigrantes. Es precisamente de estos lugares de los cuales se ocupa Rubén Martínez en su libro Crossing Over. Con prosa clara rastrea la saga 10

Trabajadores de las empacadoras de Chicago. Foto: Lewis W. Hine, 1909

migratoria de la familia Chávez de Cherán, Michoacán. El sábado 6 de abril de 1996, los hermanos Benjamín, Jaime y Salvador Chávez salieron rumbo a Watsonville a la cosecha de la fresa. Viajaban apretujados junto a otros inmigrantes en la caja de una camionetita GMC. De pronto el chofer —que quizá iba bajo la influencia— descubrió que lo seguía una patrulla fronteriza. Aceleró. Perdió el control en una curva y se volcó. En el accidente perdieron la vida varios inmigrantes, entre ellos los tres hermanos Chávez. Martínez fue al lugar de los hechos para reconstruir la historia no sólo de los hermanos, sino de un pueblo que lleva más de cien años surtiendo de inmigrantes la demanda laboral del Norte. A pesar de que Cherán está situado en el altiplano purépecha, cada vez está más ligado económica y culturalmente a los Estados Unidos que a la ciudad de México. De igual manera la vida en ciertos pueblos estadounidense se ha visto transformada por la nueva presencia inmigrante. Después de su vasto recorrido por las carreteras mexicanas y estadounidenses, Martínez describe al trabajador inmigrante como un trabajador trasnacional y se detiene en el rostro humano que las teorías tecnócratas y abstractas de la globalización habían olvidado. Martínez fue el primer periodista que registró espléndidamente el nuevo fenómeno migratorio a las zonas más marginales y casi olvidadas de los Estados Unidos. Por otra parte, también tomó el pulso de dos países en constante interacción cultural. En Crossing Over queda claro que los cheranenses —como el resto de los inmigrantes— tienen que migrar en busca de empleo y así poderle ofrecer una vida con más oportunidades a sus

hijos. Sin embargo, muchas de las veces estas oportunidades se tienen que pagar con humillación, ninguneo, abusos, con salud, racismo e incluso con la muerte, como los hermanos Chávez. A pesar del duelo y el peso moral que causó el luto en la familia, tiempo después la hermana, la madre y el yerno cruzaron la frontera cada quien por su cuenta. Su destino irremediablemente se encontraba en el Norte, como el destino de millones de inmigrantes que se han aventurado a venirse al otro lado. Todos los días hay gente que intenta cruzar la frontera sur de los Estados Unidos porque quieren reencontrase con los suyos. La familia y la amistad se convierten de esta manera en la espina instigadora que hace de la migración una válvula de escape para las economías inestables latinoamericanas. Así como los cheraneses se fueron acomodando en lugares tan remotos y escondidos del medio-oeste estadounidense, un grupo maya de guatemaltecos encontró una fuente laboral en la industria avícola de Morganton, Carolina del Norte. Sin embargo, los primeros guatemaltecos no llegaron por sí solos, sino que fueron llevados por el empleador Case Farms debido a la escasez de mano de obra en el área. En este pueblo situado en el valle del río Catawba a los pies de las montañas Blue Ridge, los trabajadores guatemaltecos se enfrascaron en una lucha laboral sin igual contra su empleador. La particularidad de esta lucha no tiene precedentes dentro del movimiento laboral estadounidense; y quizá por eso capturó el agudo oído del historiador Leon Fink, quien la reconstruye inteligentemente en The Maya of Morganton. El incursionar en un tema tan reciente como la


migración a zonas rurales estadounidenses no acostumbradas a la presencia de inmigrantes y los conflictos laborales y culturales que esto ha conllevado, coloca a Fink en la vanguardia historiográfica. Los protagonistas de este conflicto comenzaron a llegar a Morganton a finales de los años ochenta. El censo de 1990 indica que había 344 hispanos en el condado de Burke y tan sólo 56 en Morganton que pertenece a dicho condado. Para el censo de 2000, la población hispana había incrementado un 824%, pues ahora había 3,180 hispanohablantes. Cabe señalar que Morganton cuenta con una población de aproximadamente 16,000 habitantes. La guatemalización de Morganton se comenzó a sentir no tan sólo en la planta vinícola, sino en todo el pueblo. Los trabajadores guatemaltecos en un principio le parecieron dóciles al empleador, incluso los prefería a ellos por encima de los mexicanos, pues Guatemala estaba más lejos que México y la situación política a finales de los ochenta y a principios de los noventa no les permitía regresar a su país, como sí lo hacían los mexicanos. Éstos se tomaban hasta cinco semanas durante los meses de diciembre y enero; esas extensas vacaciones se traducían en pérdidas para la compañía. Por eso, más y más guatemaltecos fueron llenando las vacantes en Case Farms. En 1991, dos años después de que comenzaran a trabajar en esa planta los primeros guatemaltecos, 20 trabajadores del turno nocturno se salieron de la planta en horas de trabajo a manera de protesta. El empleador les había reducido una hora y media de la jornada laboral y les había resultado casi imposible terminar de lavar las máquinas, limpiar la sangre, la grasa y los desechos de pollo. Además de que los habían presionado para que trabajaran más rápido, les habían recortado el salario. Dos años más tarde, un grupo de unos 100 trabajadores hizo un paro en la cafetería. Se rehusaban a volver a trabajar hasta que el empleador escuchara sus demandas, en las que se pedía el pago de todas las horas que se habían trabajado, el otorgamiento de descansos para ir al baño, materiales y equipo de trabajo en buenas condiciones, que no se les hicieran deducciones no autorizadas para costear el equipo y, por último, argüían irregularidades en los pagos de salario. El incidente terminó con 52 trabajadores arrestados. La tercera revuelta se realizó en la primavera de 1995, después de que les negaron un descanso a los trabajadores para ir al baño. Ante la negativa, los trabajadores optaron por no regresar a trabajar y eligieron a tres representantes para que llevaran sus quejas al administrador Ken Wilson. Éstas incluían: un “control arbitrario de los descansos para ir al baño por parte del supervisor, un incremento estresante en la línea de producción, deducciones constantes por los guantes de trabajo y un salario excesivamente bajo”. Pero

El camino es largo y ojalá que la paga no sea tan corta. Foto cortesía de http://news.ewoss.com

en lugar de que Wilson atendiera las quejas de los tres representantes, los mandó arrestar. Este acto desencadenó un paro laboral de cuatro días de aproximadamente 300 trabajadores e hizo eco nacional. La compañía reinstauró a los tres trabajadores e hizo ligeras mejoras en la planta, mas no las suficientes. Esto llevó a que se desatara una campaña sindical que terminó sin un contrato colectivo de trabajo después de 10 años de lucha contra una empresa recalcitrante. Al igual que durante la presidencia de Roosevelt, en 1996 los trabajadores de la industria vislumbraron una oportunidad de alcanzar mejorías bajo la administración Clinton cuando “el Secretario del Trabajo, Robert Reich, acordó investigar la industria avícola, al declarar que ‘las condiciones de explotación tanto en las plantas textiles, laborales, o plantas procesadoras de aves no serían toleradas’”. Mas la esperanza decayó cuando “el sucesor de Reich, Alexis Hernan, detuvo la implementación de la investigación debido a la presión de los que cabildeaban a favor de la industria entre los que se encontraba Tyson Foods de Arkansas (un gran partidario de Clinton) y nueve senadores quienes escribieron una carta explícita de oposición a la medida”.

El caso de los trabajadores de Morganton llegó a la Corte Federal y ésta ordenó a Case Farms negociar por año y medio el contrato laboral con el sindicato que representaba a los trabajadores LIUNA. El contrato que arrojaron las mesas de negociaciones era tan arbitrario que incluso una de las organizadores sindicales, Yanira Merino, se refirió diciendo que ella “nunca se los recomendaría a los trabajadores. Ellos se encontraban mejor sin el contrato”. Entre las estipulaciones sobresalientes del contrato, resaltaba el aumento de 40 centavos a los trabajadores, pero éstos debían aumentar la producción en un 20%. Otra cláusula destinada a los anales de la infamia laboral decía que de los 40 centavos de aumento, 30 centavos estarían destinados para crear un fondo en caso de que hubiera paros laborales en el futuro. De las lecciones que se sacan de esa experiencia que capturara el profesor Fink, una de ellas es que durante esa década de lucha laboral fue muy importante el sentido de comunidad de los trabajadores guatemaltecos. Si no hubiera sido por ese mecanismo tradicional de organizarse, el movimiento laboral de Morganton no habría llegado a ninguna parte. La solidaridad entre los trabajadores fue contundente y en gran medida aporta nuevas estrategias al movimiento laboral estadounidense tan desgastado en nuestros días. Hace un año la profesora Saskia Sassen argumentaba que la victoria del movimiento laboral de Los Ángeles era un rayo de esperanza en este nuevo orden mundial globalizado. A pesar de la fama que tiene el sindicalismo charro en América Latina y de los sindicatos asociados con la mafia en los Estados Unidos, queda claro que el trabajador organizado puede comenzar a obtener o recuperar cierto poder negociador y así tener de nuevo voz y mantener su dignidad en este mundo globalizado. Por otra parte, como lo demuestran tanto Martínez como Fink, el inmigrante latinoamericano no es ninguna amenaza para la estabilidad estadounidense y no han venido a quitarle el trabajo a nadie. Los trabajos que desempeñan tanto los mexicanos como los centroamericanos nadie más está dispuesto a hacerlos, y el que afirme lo contrario que vaya a las planta de Morganton y a las plantas procesadoras de carne de las altas planicies; en ellas siempre se está solicitando gente.

Francisco Piña es diseñador gráfico y editor del libro Marcos Raya. Planta procesadora de aves Case Farms, 1996. Foto: Chuck Liddy, Raleigh News and Observer

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Leon Fink Por segunda vez en cientos de años, los trabajadores de los Estados Unidos se encuentran ante una edad dorada de enorme abundancia que no comparten. La primera, asociada con el período del despegue de la industrialización americana a finales del siglo XIX, se dio en el contexto de un crecimiento salvaje e imprudente, en el que el laissez-faire era la doctrina económica dominante y los nuevos barones de la industria empequeñecían a presidentes y otras figuras políticas públicas. Debido al tamaño y velocidad del cambio del mundo económico y materialista, a muchos les pareció que el proceso estaba por encima de la capacidad política y cultural, por lo que era imposible explicarlo y controlarlo para así darle una dirección con fines humanos. Los trabajadores de hoy viven en lo que podríamos llamar una “edad dorada global”, un período de desregulación y competencia económica renovadas en el que la búsqueda de mano de obra barata se apoya, por un lado, en las nuevas tecnologías de transporte y de comunicación; y, por el otro, en que los baluartes tradicionales de “seguridad” o “protección”—por lo menos para el trabajador calificado del Primer Mundo— han sido substancialmente erosionados. Para los líderes sindicales estadounidenses, los trabajadores latinos —grupo mayoritario dentro de las recientes olas migratorias”— son al mismo tiempo parte del problema y parte de la solución al renovado desafío de la Edad Dorada. Primero hay que destacar que al movimiento obrero de los Estados Unidos le tomó cerca de cincuenta años desde el principio de la primera Edad Dorada configurar una respuesta institucional seria y humana en reacción a las mandibulas del capitalismo americano. Los obstáculos al sindicalismo establecidos en los lugares de trabajo o en las capas políticas eran internos y externos. Entre los factores externos más citados estaban: una herencia individualista heredada de la Guerra de Independencia, el acceso relativo a la tierra y otras formas de movilidad económica individual (en vez de colectiva), la existencia de una democracia burguesa de partidos apoyados en las masas (abiertos por lo menos al sufragio masculino blanco) anteriores a la aparición de un proletariado a gran escala, un sistema de representación en el que “el ganador se lo lleva todo” (en vez de ser proporcional) que desalentó a terceros, un sistema legal que intervino regularmente para aplastar tanto la acción social colectiva (es decir las huelgas y el boicoteo) y los intentos legislativos de regular el poder de los empleadores o redistribuir la propiedad y, por último, la herencia de las plantaciones de esclavos que dejó a una región entera (el sur de los Estados Unidos) a la expectativa ante las reacciones que podían provocar intereses por los territorios. Internamente, el movimiento obrero de izquierda también bregaba con el desafío de una clase obrera religiosa, multirracial, multiétnica y multilingüe —además de geográficamente dispersa y dividida. ¿Quién y cómo podía organizar bajo estas circunstancias ya sea por gremios —como prefería la American Federation of Labor (AFL)— o a todos los trabajadores en conjunto —como lo proponían los Industrial Workers of the World (IWW)? Estas dos concepciones supusieron un dilema continuo. A pesar de las muchas luchas y los éxitos ocasionales, los verdaderos triunfos no llegaron sino con la combinación de la Depresión de los años treinta, del sindicalismo industrial de masas (Congress of Industrial Organizations, CIO) y el “New Deal” del presidente Franklin Roosevelt. La mancuerna coalición de obreros-New Deal dio como resultado una etapa de “capitalismo regulado” definido por una fórmula de desarrollo económico (estimulado por la política fiscal keynesiana) y los derechos y el bienestar de lo trabajadores. En el apogeo de la Depresión, un grupo diverso de activistas de izquierda (comunistas, trotskyistas, y anarquistas pacifistas) y la misma rebeldía de los propios obreros provocó movilizaciones masivas en el sector industrial en 1934. Estas movilizaciones abrieron brecha para una estrategia militante de los sindicatos industriales manejada espléndidamente por John L. Lewis, el líder de los mineros y del CIO. Esta organización, apoyándose en las huelgas —legitimadas por la Ley Wagner de 1935— lograron romper el cerco que protegía los intereses de las industria de producción en masa. Por ello, Ambas confederaciones sindicales, la AFL y la CIO, avanzaron rápidamente en la organización de la creciente clase obrera inmigrante del país. Sólo en 1937 estuvieron en huelga casi cinco millones de trabajadores, además alrededor de 3 millones se hicieron miembros de un sindicato. En la actualidad, sin embargo, las prestaciones, los beneficios sociales y los buenos salarios que permitían mantener un modo de vida cómodo —conseguidos gracias al binomio lucha social-capitalismo de Estado—, se han ido perdiendo para darle entrada a una renovada “Edad Dorada” de competencia económica no regulada —esta vez a nivel global.

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En 1955, para mantener los triunfos obtenidos, la AFL y la CIO se volvieron una sola organizació sindical y empezaron a adoptar posturas de bunker ante cualquier asunto que pudiera poner en riesgo la estabilidad económica y política. Por ejemplo, en 1979 el presidente en turno de la federación, George Meany, consideraba imposible una escisión pues para la AFL-CIO “el compañero organizado es el compañero que cuenta”. Sin embargo, nadie podía negar la pérdida de influencia política y económica de un movimiento que una vez tuvo un gran poder, pues la proporción de los trabajadores sindicalizados ha ido bajando considerablemente: en 1955, el 35% de los trabajadores estaba sindicalizado; en la actualidad no pasa de un 12%. Y ante esta realidad, los sindicatos han mostrado más que todo impotencia al no saber cómo afrontar las duras tácticas patronales establecidas desde 1981, cuando el presidente Reagan despidió en masa a los controladores de tráfico aéreo que estaban en huelga. No obstante, se ha producido un cambio dentro del movimiento obrero estadounidense a partir de la segunda mitad de la década de los noventa, provocado más que todo por la actitud hostil de los sectores corporativos y políticos. La vanguardia de este movimiento la representa Juan Sweeney, presidente del sindicato más grande y creciente del país, el Service Employees International Union (SEIU). Este sindicato propone una reorientación tomando como punto de partida la economía post-industrial. El SEIU tomó control de la dirección de la AFL-CIO y proclamó su compromiso de volverse una organización enérgica que confrontaría al poder corporativo, y que construiría una coalición amplia con otras organizaciones para enfocarse en los asuntos “progresistas”. Pero el descontento continúa a pesar de la supuesta actitud reformadora de Sweeney. Hay líderes del mismo SEIU y de otros sindicatos que han hecho la amenaza de salirse de la AFL-CIO si no se eligen nuevos líderes y se establecen nuevos compromisos en su reunión nacional anual que se llevará a cabo aquí en Chicago el próximo mes de julio. Estos avances tienen implicaciones de importancia para los trabajadores latinos. Quizás no sorprenda que la reestructuración de la economía estadounidense en la era de la globalización ponga en la mesa de discusión el tema de los inmigrantes. Discusión que se ha dado de una manera feroz dentro y fuera de las filas del trabajo organizado. Ciertamente, persiste el estereotipo popular de que los nuevos inmigrantes y especialmente los trabajadores indocumentados (la gran mayoría mexicanos) presentan una “amenaza” a los estándares de la vida americana. Incluso la propia AFL-CIO se ha debatido respecto al asunto de la inmigración. Durante mucho tiempo fue defensora de la inmigración; inicialmente apoyó los principios de una amnistía limitada con sanciones patronales de la Immigration Reform and Control Act (IRCA) de 1986, como una forma de aminorar el flujo de indocumentados (en su mayoría mexicanos). En años recientes, los trabajadores de los Estados Unidos se han acercado a una postura de aceptación de los nuevos trabajadores inmigrantes. Por un lado, la misma porosidad de la IRCA la vuelve más un

instrumento para castigar al obrero que para sancionar al patrón, pues en la práctica la ley permite que los patrones obvien las credenciales de los trabajadores al emplearlos mientras que mantengan la mano dura en las subsecuentes exposiciones ante el INS. De hecho, después de que el INS en 1997 anunciara una nueva política de la “aplicación interior” (que significa cumplir la ley de inmigración lejos de las fronteras), varias campañas de sindicalización y contrato fueron mermadas por las redadas del INS, lo que indica una vez más la vulnerabilidad de los nuevos trabajadores ante la coerción del patrón. En la convención nacional de la AFL-CIO en Los Ángeles en octubre de 1999, se concluyó que la vulnerabilidad del indocumentado se puede arreglar solamente con una amnistía general (la Confederación no tenía claro qué hacer con respecto a la entrada de indocumentados por las fronteras), también que se permitiría a los trabajadores indocumentados exigir sus derechos y unirse a otros trabajadores para defender su bienestar en el lugar de trabajo. Los sindicatos afiliados a la AFL-CIO que están interesados en las reformas, también han sido los más activos a la hora de recurrir a los trabajadores latinos como una nueva base de organización. El puesto de vicepresidenta ejecutiva de Linda ChavezThompson, una mexicanoamericana nacida en Texas de padres granjeros, en la plataforma de los reformadores en 1995, fue un doble símbolo; por un lado, daba cuenta del nivel que han alcanzado las mujeres en la federación y, por el otro, era una señal de bienvenida a la ola de trabajadores latinos en la industria de los Estados Unidos. Dentro del propio SEIU, lo último se había hecho evidente en la campaña latina de “Justicia para los conserjes” en Los Ángeles. La SEIU, los Laborers y UNITE-HERE —todos sindicatos agresivos y dinámicos— han tenido como objetivo la mano de obra latina. Pero la mayor inspiración para un resurgimiento de un movimiento obrero de base latina —tanto en los lugares de trabajo como en las urnas— llega de Los Ángeles. La victoria de mayo de 2005 del maestro Antonio Villaraigosa, como alcalde de Los Ángeles es producto de una infrecuente coalición de los de abajo. En su anterior campaña para alcalde que perdió en 2001, Villaraigosa se alimentó directamente de la energía de los recién organizados sindicalistas conserjes, drywalleros, obreros de la construcción, trabajadores del condado, fabricantes de tortillas e incluso conductores de autobuses. Esta vez, aunque la federación obrera de la ciudad endosó oficialmente al alcalde titular James Hahn, Villaraigosa contaba con un apoyo multiétnico todavía mayor basado en los trabajadores. ¿Serán los temas de SEIU y las campañas de Villaraigosa una indicación de lo que viene? ¿O retornarán los trabajadores estadounidenses nuevamente a una postura más proteccionista, racista, y anti-inmigrante? ¡Solamente el tiempo lo dirá! Leon Fink es Profesor Distinguido de Historia en UIC y editor de Studies in Working-Class History of the Americas. Traducción: Verónica Esteban


John P. Koval

Jornaleros, Chicago: 2003. © 2004 Justimage.org

La igualdad económica es quizás el mejor indicador de que una minoría o un grupo inmigrante participa completa y equitativamente en la sociedad. La movilidad laboral marca el camino más claro hacia la consecución de esa meta. Por eso, en el caso de los mexicanos en los Estados Unidos, resaltan dos cosas: primero, que la comunidad mexicana se encuentra en la cola o cerca de la cola de la jerarquía salarial, sin importar que hayan nacido en el extranjero o en el país; segundo, que los mexicanos gozan del menor grado de movilidad intergeneracional de todos los grupos minoritarios o inmigrantes en el país. Los datos conocidos sugieren que a nivel nacional, la igualdad económica para los mexicanos en el futuro cercano es más esperanza que realidad.

Panorama general de la fuerza laboral mexicana en Chicago En el corto período de 20 años, la fuerza laboral mexicana en el área metropolitana de Chicago, que comprende nueve condados, se ha más que triplicado. Si bien parte de este crecimiento se debe al gran número de mexicoamericanos de segunda y tercera generación que se va integrando al cuerpo laboral, el crecimiento más grande se atribuye al flujo continuo de inmigrantes de México en esos mismos años, lo que ha agrandado casi cuatro veces el número de trabajadores mexicanos. Actualmente, los inmigrantes constituyen el 71% de la fuerza laboral mexicana en Chicago, en contraste con el 61% en 1980. Si desglosamos por género los datos demográficos en el área metropolitana vemos que de estos inmigrantes, los hombres forman el 77% de esa fuerza laboral. Por ende, una gran parte del análisis a continuación refleja necesariamente la situación de los hombres mexicanos inmigrantes. Además, cuando se use el término “fuerza laboral mexicana”, debe entenderse todos los trabajadores de origen

mexicano, ya sea nacidos en el extranjero o en el país; de lo contrario, se especificará con el término “fuerza laboral mexicana inmigrante”. De entrada, las cifras anteriormente citadas sorprenden, a menos que las consideremos dentro del contexto de otros cambios demográficos igualmente sorprendentes: la fuerza laboral de otros grupos grandes de inmigrantes en Chicago se ha duplicado, en el caso de los Filipinos y los coreanos; y triplicado en el caso de los chinos y los indios asiáticos. Esto pone de relieve sencillamente que en las dos últimas décadas la inmigración al país desde todas partes del mundo ha sido inmensa, sobre todo hacia Chicago, una de las cinco capitales de la inmigración en el país. En el caso de los mexicanos en particular, cuando se habla del impacto social y económico, la magnitud del crecimiento eclipsa al de otros grupos inmigrantes. Por ejemplo, dada la duplicación y triplicación de otros grupos en estos últimos 20 años, resulta impresionante que la fuerza laboral mexicana inmigrante en el área metropolitana de Chicago sea mayor que el total combinado de los próximos diez grupos inmigrantes que le siguen en tamaño. En Chicago se han establecido inmigrantes de más de 200 países. No se intentará hacer un análisis exhaustivo de todos los grupos; primero porque esa no es la finalidad de este texto, y segundo porque muchos de los grupos son demasiado pequeños para permitir una investigación detallada. Hemos optado por estudiar a la población mexicana dentro del contexto de los otros cinco grupos inmigrantes de mayor tamaño en Chicago. Aquí sí son suficientes las cifras para realizar un análisis laboral minucioso y confiable. En orden descendente, los otros grupos de inmigrantes son: los polacos, los indios, los filipinos, los chinos y los coreanos.

laboral metropolitana en Chicago, y sin embargo el 75% de todos los trabajadores polacos y filipinos, por ejemplo, trabaja en 45 de esas categorías. Esto representa menos del 10% de todos los empleos posibles, a pesar de que estas dos poblaciones se encuentran entre las más diversas de todos los grupos inmigrantes. En cambio la mexicana se congrega —algunos dicen se aglomeran— en muchos menos trabajos: el 75% de los hombres y mujeres trabajan en sólo 35 y 28 ocupaciones, respectivamente. Las cifras son sorprendentemente uniformes en los seis grupos principales de inmigrantes en Chicago. O sea:

La fuerza laboral mexicana y su densidad laboral como inmigrantes La Oficina del Censo de los Estados Unidos identificó en el año 2000 alrededor de 481 categorías de empleo en la fuerza

Dispersión residencial de la población mexicana Como muestra el mapa a continuación, los mexicanos, si bien típicamente concentrados en enclaves étnicos, constituyen la

1. 50% de todos los inmigrantes en Chicago —hombres y mujeres— se encuentra en 10 o 15 ocupaciones. 2. 65% de todos los inmigrantes en Chicago —hombres y mujeres— se encuentra en 20 o 29 ocupaciones. 3. 75% de todos los inmigrantes en Chicago —hombres y mujeres— se encuentra en un 30 a 45% de las ocupaciones. La concentración de trabajadores en tan pocas ocupaciones es parte del curso histórico de los inmigrantes en el país, aunque hay variaciones dependiendo del grupo de que se trate, y estas concentraciones son típicamente el resultado de varios factores o combinación de factores particulares del grupo y de su capital social, que son factores como la oportunidad, la importancia de las relaciones comerciales, la inmigración y el reclutamiento selectivos de trabajadores. Además, existen diferencias muy marcadas entre las ocupaciones y las industrias donde trabajan los distintos grupos de inmigrantes. Aun teniendo en consideración variaciones en el proceso de entrada a una industria, el resultado neto de la concentración laboral es que hay una representación desproporcional de inmigrantes en ciertas ocupaciones.

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El índice RI no sola- Los nichos étnicos en la empresa y la industria: mente introduce cierta pre- Dimensiones horizontales y verticales cisión al concepto de con- La magnitud, diversidad y alcance de la inmigración en este centración laboral, sino país en los últimos veinticico años, aunada a la diversidad de que también hace encajar talentos y experiencia laboral de los inmigrantes, ha resultalas piezas del mosaico la- do en una división de trabajo no vista desde las grandes boral desde una perspecti- migraciones de fines del siglo XIX y principios del XX. Y va etnográfica. Nos indica, esto no es del todo una casualidad histórica; el momento de en otras palabras, que los mayor apertura de nuestras fronteras a la inmigración cointrabajadores de un grupo cidió casi exactamente con el advenimiento de la era posinétnico determinado no se dustrial. Durante más de una década, cerca de un millón de encuentran distribuidos inmigrantes al año entró en los Estados Unidos. La restrucaleatoriamente dentro de turación continua de la economía, producto de la posinduslas ocupaciones existentes trialización, ha exigido, entre otras cosas, la existencia de en el mercado laboral ni en una fuerza laboral apta para impulsar el crecimiento las distintas industrias que económico en algunos sectores y llenar los vacíos en otros. conforman la economía, (El programa de visas H-B, por ejemplo, abre las puertas a sino que se concentran en un grupo selecto, en este caso a aquéllos con el nivel de estuciertas ocupaciones e in- dios y capacitación que se considera importante para la prosdustrias. A medida que se peridad y el crecimiento de la economía). No es por casuavan encajando estas piezas, lidad que se llenen muchas de estas necesidades con ciertos el mosaico etnográfico y grupos de inmigrantes. En este sentido, la mezcla de grupos Jornaleros, Chicago: 2003. © 2004 Justimage.org social de la fuerza laboral culturales, étnicos y raciales en Chicago encara un nuevo y adquiere significado. de alguna manera más complicado desafío que en el pasado. comunidad étnica más dispersa en el área metropolitana. La tabla a continuación nos ayuda a entender la intersecUno de los análisis más rigurosos de la población mexiCon toda probabilidad, la percepción del mexicano de su ción y relación entre las áreas industriales y las ocupaciones, cana nacida en el país y en el extranjero lo realizó Roger situación dentro del mercado laboral hace que quiera vivir según los datos PUMS (muestra de microdatos para uso Waldinger y sus colegas en Ethnic Los Angeles. Aquí, cerca de su trabajo. Como en el transcurso de los años los público) del censo de 2000. En la tabla figuran, en orden Waldinger esbozó el concepto de “una ciudad pluralista en la trabajos en la industria manufacturera han migrado a las descendente, las 25 ocupaciones donde labora el mayor que la miríada de grupos étnicos ha creado un sistema segafueras de la ciudad, también así lo han hecho los mexi- número de mexicanos nacidos en el extranjero. Cabe señalar mentado, donde cada grupo vive y trabaja en un mundo canos. Y ya que la mayoría de los trabajos en la industria de que a excepción de seis, todas las ocupaciones tienen un social propio y singular”. La existencia de una división etnoservicios se encuentra en la ciudad, los mexicanos que resi- índice laboral de 1.50 o superior —en la mayoría de los gráfica de trabajos es parte de la vanguardia del sistema. En den en la ciudad y en las afueras cercanas a la urbe, tienden casos, de dos a cinco veces más que la cifra proporcional el análisis de Waldinger, esa división de trabajos tiene a trabajar en empleos de esta índole. esperada—, lo que ofrece prueba estadística de la antes cita- dimensiones horizontales y verticales: es decir, los inmida aglomeración. grantes no solamente se dispersan horizontalmente en Nichos laborales de la población mexicana Hay que salirse del marco preestablecido —en este caso, muchas industrias, sino que también trabajan en empleos de La fuerza laboral mexicana en el área metropolitana de la tabla— para poder comprender a fondo la información del distinto nivel tanto de prestigio como salarial dentro de una Chicago es enorme, sumando casi 600 mil trabajadores, y mismo. Ayuda tener un ojo analítico y conceptual al mismo industria determinada, que sería la dimensión vertical. De está bien distribuida por los nueve condados de la región. A tiempo, pues es tan importante lo que figura en la tabla como manera específica, “…la transformación demográfica en los pesar de estas cifras, y dada la falta de concordancia o ¨bon- lo que está ausente: es decir, dentro de las 25 ocupaciones últimos 20 años ha creado una nueva división de trabajos en dad de ajuste¨ entre el modelo y los datos estadísticos representadas mayoritariamente por el inmigrante mexicano, la que la etnia intersecta la clase (énfasis del autor; datos de atribuible a razones socioculturales particulares de la fuerza ninguna obedece a la categoría profesional, técnica o empre- Waldinger y Bozomehr 1996, 454–55). Es decir, no solalaboral mexicana en general y de su componente inmigrante sarial. Tampoco figuran trabajos gubernamentales, de trans- mente vienen los inmigrantes al país con distintos niveles de en especial, el grupo no goza de muchas opciones o libertad porte o administrativos. El entorno laboral mexicano está estudios y capacitación, hecho que causa la concentración y de movimiento para ampliar su abanico de posibilidades. La conformado mayormente de la industria manufacturera, ali- sobreconcentración en ciertas categorías de empleo e indusrepresentación de mexicanos en los sectores Educación, mentaria y de construcción. trias, sino que los distintos niveles conllevan niveles de reSalud y Servicios Sociales es desproporcionalmente pobre, compensa económica y social correspondientes. De ahí, no como lo es también en los de Administración cuesta mucho proponer que “la economía de Pública, Transporte y Servicios Públicos, e L.A. desde el punto de vista etnográfico Área metropolitana de Chicago Información y Comunicaciones —el mundo puede caracterizarse conforme a las dimenLas veinticinco principales ocupaciones de los mexicanos extranjeros de la tecnología de punta—, constituyendo en siones horizontales y verticales de especialiestos sectores el 1% o menos en el caso de los zación y rango”. nacidos en el extranjero, y menos del 10% de Ocupación Frecuencia % RI los nacidos en el país. Esta situación ha camCocineros 18,352 7.03 3.83 Obreros de construcción 12,881 4.93 3.19 biado poco en los últimos 20 años, con la El presente artículo es producto de una serie de Obreros de jardinería 12,365 4.74 5.03 importante excepción de las mujeres mexiinformes de política e investigación del Instituto Trabajadores metal y plástico, y otros 12,051 4.62 4.18 canas nacidas en el país. Dicho sencillamente, de Estudios Latinos en la Universidad de Notre Trabajadores de producción y otros 12,018 4.60 3.44 hay pocos latinos en el mundo empresarial, Dame. Para ver el documento completo electróConserjes y trabajadores de limpieza 11,170 4.28 1.91 profesional, técnico, administrativo y gubernicamente y con enlaces a otros sitios con mayor Obreros, transporte de materiales, almacén 10,864 4.16 1.62 información, visite: www. nd.edu/~latino/ils_ namental. Esto nos hace cuestionar nuevaTrabajadores, ventas, transporte y camioneros 8,619 3.30 0.89 publications.htm o llame al Instituto al (574) mente la cantidad desproporcionada de mexiSupervisores/gerentes de producción y operaciones 7,447 2.85 1.89 631-4440 o escriba a latino@nd.edu. También canos en industria manufacturera y en la de Ensamblaje y fabricación 7,385 2.83 3.37 puede visitar Chicago Fact Finder servicios. Encargados de envío y recepción mercancías 5,610 2.15 2.41 www.nd.edu/~chifacts. Una manera de analizar la concentración Carpinteros y ebanistas 5,546 2.12 1.19 John Koval es profesor adjunto de Sociología laboral estadísticamente es por medio del Empacadores 5,361 2.05 3.88 en DePaul University. Recibió su doctorado de índice de representación (RI, por sus siglas en Asistentes cafetería y restaurantes 5,143 1.97 4.58 la Universidad de Oregón, y trabajó en prograOperarios camiones y tractores 4,877 1.87 2.73 inglés); la idea es asignar un índice de 1.0 al mas para combatir la pobreza y la delincuencia Soldadura y cobresoldadura 4,741 1.82 3.66 grupo demográfico en cuestión si su repreen Oregón antes de integrarse al cuerpo docente Técnicos mecánica y servicio automotriz 4,221 1.62 1.44 sentación en una ocupación dada es igual a su de la Universidad de Notre Dame, y luego, diriTrabajadores limpieza de vehículos y equipos 3,832 1.47 3.10 proporción en la fuerza laboral. Cualquier gir el departamento de Sociología de DePaul. Meseros 3,676 1.41 2.21 número superior a 1.0 indica que la repreActualmente trabaja en investigaciones enfoOperarios y técnicos de máquinas de empaque 3,646 1.40 5.48 sentación del grupo en la ocupación supera su cadas en la presencia de inmigrantes en la Encargados de almacén y reabastecimiento 3,477 1.33 0.93 proporción en la fuerza laboral; un número infefuerza laboral y en la desigualdad económica. Personal de ventas 2,763 1.06 0.47 rior significa lo contrario. Si el RI es de 1.50 o Lavaplatos 2,721 1.04 4.84 Tradución: Moira Pujols mayor, o sea, si existe una sobrerepresentación Supervisores/gerentes de ventas 2,502 0.96 0.57 de 50% o más, se ha venido denominando un Trabajadores de techado 2,472 0.95 3.15 “nicho laboral” (según Rosenfeld y Tienda en Fuente: Oficina del Censo de los Estados Unidos, censo año 2000, 1% PUMS. 1999, y Waldinger y Bozomehr en 1996).

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Abrapalabra: Abrapalabra Magia y recuerdos Al margen del idealismo, la energía casi sin límites y las ganas de hacer cosas por la lengua y la cultura, un grupo de no menos idealistas y enérgicos universitarios decidió, a mediados de los años 90, crear una revista de literatura. Nacida inicialmente como una idea de la profesora Ruth El Safar de UIC, la revista cobró realidad cuando Eduardo Urios, Juan Gamiño, Magdalena Gutiérrez y quien escribe esto, comenzaron a planear, diseñar y pensar la revista. Fieles a los deseos de la profesora El Safar (la muerte le impidió ver el resultado de su anhelo) nos concentramos en diseñar una literatura que estuviera al alcance de la realidad académica de los estudiantes. ¿Cómo se podía dejar en claro que la idea era invitar a los estudiantes a ‘jugar’ con las palabras? ¿Crear un espacio para animarlos a escribir? ¿Cómo no caer en la trampa de la pedantería y mantener la confianza de los estudiantes? Después de conjurar varias musas, la clásica formula “abracadabra, pata de cabra” surgió, una vez más, su también clásico efecto: nació Abrapalabra. No paso mucho tiempo antes que asomaran convidados de piedra en forma de preguntas: ¿Cómo darle cierto ‘peso’ a la revista? ¿Qué criterio seguir a la hora de decidir qué, cuáles y cuántos artículos publicar? ¿Quién importaba más: el estudiante o el experto literario-cultural-crítico-sociólogo que la leyera? Las res-

puestas, sin embargo, no pecaron de ausencia: sería un espacio básicamente para estudiantes (aunque no por ello se descartaría el aporte de algún profesor) y se les proveería el espacio mínimo requerido para que ejercitaran su derecho a expresar por escrito sus pareceres literarios. Abrapalabra nunca pretendió ser una ‘autoridad’ en la materia de literatura; ni nunca fue su propósito ‘competir’ con otras revistas y publicaciones. Se trataba, simplemente, de eso: otorgar a los estudiantes el espacio que necesitaban para ‘jugar’ con las palabras; para ‘crear’ magia con éstas; para que fueran ellos (más que profesores, más que ‘expertos’) los que sintieran que podían manejar las palabras de una lengua que los tocara siempre de forma especial. Algunos de los que comenzaron Abrapalabra continúan ejerciendo en el campo de las letras. Otros ya no. Los nombres de quienes colaboraron con la revista estarán siempre estampados en ella. Al margen de que si la revista fue ‘seria’ o ‘profunda’ (asunto totalmente baladí, por cierto) quedará la satisfacción de que hubo en su tiempo (especialmente para los estudiantes latinos) en UIC una revista que se prestó (con sinceridad; con inocencia, si se quiere) para que se conjugara la magia de las palabras. Contratiempo sabe reconocer esta satisfacción.

„ BERNARDO NAVIA


Recuento „ BERNARDO

NAVIA

qué fácil les fue gota a gota sangrarme las algas y los libros antiguos los amigos se soltaron de a pedazos y los arrastró la comparsa por las calles y los ríos qué polvorienta desbandada levantó tu sonrisa y en ese adiós renunciaron los campanarios y los abuelos sin advertirlo con sigilo se embarcaron las palomas y mi madre antes que cayeran las piedras y los pizarrones llevándose zapatos moscas y botones y se escaparon los avestruces y los náufragos por las acequias y se agusanaron después las uvas las monjas y los pulmones satán y la virgen remontaron el vuelo y yo no sé ya qué espero si un gato o un diploma si un paraguas o un disparo

Señales nosotros los nuestros sabemos reconocemos llevamos un rastro como de luna enferma en las ojeras y como un olor a calles solas en las manos nos hablamos en la lengua de los libros ebrios y los bares lentos y movemos los labios al compás de un reloj muy largo que nos odia y que nos ama retozamos con sapos en las inútiles camas y con búhos en los ojos rojos y sabemos colgar la risa en los murciélagos sí nosotros los insomnes sabemos reconocemos movemos como salamandras las pisadas nos zumban demonios en los bolsillos y tenemos algo de muerte en la mirada

Bernardo Navia es escritor chileno. Actualmente enseña en la Universidad DePaul, en Chicago. Es autor del poemario Doce muertes para una resaca.

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Rebecca Villarreal: Top of My Tongue (detalle)

El leteo „ LEDA

SCHIAVO

Me construí una casa muy alta, muy alta a orillas del Leteo. El río se desliza para atrás, hacia Tierra Firme. Deslizarse en sentido contrario es la forma más dura del exilio, una manera como cualquier otra de buscar la vida para conquistar, sin convicción, la tierra mentidamente firme. Yo quisiera volver pero he olvidado el camino, qué hacer si las barcazas pasan siempre a contrapelo, cómo bajar de esta casa tan alta a la que sólo toca el viento y a quién pedir ayuda en esta ausencia circunvalada por el río del olvido.

Leda Schiavo es poeta argentina. Es autora del poemario Con las debidas licencias.


Rebecca Villarreal: New Window (invertida) y New Window

Anónimo

La parada

„ EDUARDO

„ JORGE

URIOS-APARISI

Cuando te pone el calcetín para el frío en tu cama redonda y humana no puedes dormir hasta que notas que el calorcillo te llena las venas y te sube hasta el pecho. El cubrecama no era bastante se te helaba el espíritu se te encendía en los ojos un insomnio helado anónimo y es que pronto se helará la curva de los dobladillos y del techo colgarán carámbanos grises y pronto podrás pedir a la sentencia una muerte digna que te permita pasar hacia un nuevo precipicio con menos frío. A veces noto lo que dice la gente lo que pasa cuando no puedes dormir ni una infusión de silencio ni de palabras ni una curva de números ni este insomnio del que no tiene más que sedimiento de un frío enorme.

Cerámica Aquí te mojas hasta los huesos cuando no llueve y cuando llueve también. No hay paraguas ni sombras. Vas de luto por la calle a pleno sol. La conciencia desnuda. Subir las escaleras, calzarte la mirada de olvido y andar despacio sin volver el rostro, vendido en calidad de estropajo del asfalto. Seguramente no hace falta limpiar el lavabo, los perfiles de la cerámica están blanquísimos y deslumbran una transparencia solar en su zenit. Un día vendrá la lluvia que lo limpiará todo y seguramente tendrá olor a inodoro.

Eduardo Urios-Aparisi es originario de españa. Reside en Connecticut donde es profesor de literatura hispanoamericana. Es autor de La hormiga de oro.

RODRÍGUEZ FLORIDO

Los pasajeros abandonan el tren en la parada. Son faldas, pantalones arrugados. Son maletas que vuelan en la nada. Son cartuchos, recibos translucientes en un tiempo valiosos. Son ocho horas de trabajo gratis que nadie aprecia en el andén de ahora. Son vacaciones sórdidas, monótonas: oficinas con dulces secretarias y amargos sinsabores. La parada del tren: allí convergen la vida y la distancia. Los pasajeros no saben que convergen. Los pasajeros no saben cuándo vienen. Los pasajeros no saben cómo llegan. Los pasajeros no saben dónde van. Los pasajeros no saben que no saben. La parada traiciona la mirada. Los pasajeros encuentran su acomodo. Y el tren sigue metálico su rumbo: recogiendo, zafándose de gente vitalicio, de parada en parada.

Jorge Rodríguez Florido es poeta cubano. Reside en Chicago.

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Reb

LA

fotografía DE

REBECCA

VILLARREAL

„ JULIO RANGEL

Alrededor de nosotros, el universo de imágenes fotográficas se extiende incesante, nos envuelve con elaboradas visiones de la realidad, expande y complica su lenguaje y con ello desafía nuestra habilidad interpretativa. Los territorios del arte y la publicidad, separados y conectados de diversas maneras, han refinado su capacidad de síntesis para conjugar en un solo golpe visual los discursos más elaborados. Desde cualquier espacio, las fotos buscan la atención del ciudadano promedio, anestesiado por la abundancia y la familiaridad de dichas imágenes. La fotografía de Rebecca Villarreal no busca vendernos ideas o conceptos; su mirada se posa de manera nítida sobre los objetos que vemos distraídamente cada día, y sobre los espacios por donde transitamos de prisa. La sobriedad de sus fotos es un contrapeso a esa retórica de la imagen que nos impone su estridencia visual en los ámbitos cotidianos. Los enseres del trabajo, herramientas y artefactos varios, aparecen aquí con la nitidez que tienen los objetos en su compleja simplicidad, prestos al uso, difícilmente notados cuando no se les emplea. De igual manera,

una simpatía por las tareas manuales de los viejos oficios (la costura, la peluquería) y sus objetos (la máquina de coser, las navajas, las cadenas) emerge en el amplio y luminoso entorno de los peluqueros que conversan, y en el sobrio claroscuro de las máquinas de pedales. Rebecca Villarreal ha logrado transmitir un sentido de transparencia sin afectaciones, una fotografía que se instala con ligera ubicuidad en los espacios comunes (la esquina del barrio, el desfile popular) y en los instantes atrapados nos deja percibir cierta mezcla de espontaneidad (el perro en “Top of my tongue”) y elaboración (su sentido de la composición plástica logra un efecto extraordinario en “Follow Roxy”.) Oscilando entre la atención y la sorpresa, Rebecca Villarreal concilia lo íntimo y lo colectivo con una mirada que descubre e inventa.

Julio Rangel es originario de San Luis Potosí. Reside en Chicago desde 2000. Ha publicado crítica de arte en el libro Marcos Raya.

La ex Íntim de Rebec se ex el Café Ju Rec el 17 a las

Café Jum 1439 W Chicag (312)


ebecca Villarreal: Follow Roxy

Rebecca Villarreal: Home with Mr. “G”

Rebecca Villarreal: Chairs and Socks

xposición mo en la 18 cca Villarreal xhibe en umping Bean. cepción 7 de junio s 6:00 P.M. mping Bean W. 18th St. go, IL 60608 455-0019


“Sobre lo oral” „ FRANCISCO

Algo me pasa: Aunque estudio con denuedo y detenimiento ese ser oral que llevo dentro de mí (como si uno supiera cómo), es cosa ya probada que siempre acabo por perderme en el detalle ilocalizable. También me da por difuminar mis hallazgos con la vaguedad más absoluta; me toma al arrebato la pereza y yo que me dejo ir. Total: que al final no doy conmigo. Pero no se vaya Ud. a creer que hablo de mí...; no, de mí, no. Hablo de “ellas”, de las palabras, las mías, eso sí. Hace ya rato que les ando al acecho y, de un tiempo a esta parte, más cerca de lo que ellas mismas quisieran. Nunca dejan de sorprenderme; se burlan las muy... Además, me atormenta la celeridad con que, coquetas, se acicalan, se arreglan para salir, se despiden del seno de mi discurso... y hala, pies para qué os quiero; y es cuando se me aturrullan los pensamientos, y cuando, sin sentido del equilibrio, nervioso, perdido, me percato de que mi oyente se desentiende de mí, harto de esperar un final que nunca llega, y se aburre, claro. No las encuentro, por más que busco y es porque no están en casa, andan por ahí, disponiendo a sus anchas de mi tiempo. Bueno, algunas se quedan escondiditas en el alma, porque son algo beatas o tímidas, o simplemente porque les da la real de las ganas (son muy suyas...). Otras veces, ya cansadas de tanto jolgorio, sin fuerza ya, se me escapan de los labios como una baba senil. ¿Qué ha sido de mi retórica saltarina de otros tiempos? (me pregunto). Y me contesto, naturalmente: “Bah, ya es agua pasada, aquella, la de una juventud escandalosa; aquella sarta de mentiras disfrazadas de curvaturas, de convexidades malintencionadas... Aquélla es ya un mar de tiempo, ya puedes decir aquello de ‘¡Ah, la España de antes!’”. No sé usted (porque todavía no he compartido con nadie esta atrofia de la palabra), pero yo ya no tengo ataques de aquéllos de “belleza sorpresiva”. Conozco cuatro o cinco frases, cortitas, que me vienen al pelo y me sacan del trance. Hablo como el que unta mantequilla, o como el que aplica pomada a una herida sin importancia. Me miro hacia dentro y no me encuentro, o al menos no sé cómo llamarme a mí mismo. De pronto, de un recoveco, salgo. Salto, corro, y me burlo de mi aspecto externo, de este científico de la palabra, y claro, antes de darme alcance, me vuelvo al rincón oscuro de donde salí, donde las beatitas... Creo que tengo que firmar un tratado bilateral conmigo mismo o algo, ¡algo tendré que hacer!, porque cada día me parece que hablo menos; o por lo me-

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J. BARBAS

nos eso creo yo. Lo he consultado con mi señora y me ha contestado que no, que ella no ha notado cambio alguno que de importancia sea. No sé, no sé yo... Sin embargo, he tenido la oportunidad de observar que tengo algunos accesos de verbosidad rabiosa cuando me veo rodeado de algunos compañeros de trabajo y, para pasar el rato, o para librarme de las tensiones de la vida cotidiana, o qué sé yo para qué, les “largo” la historia distorsionada de uno de los episodios épicos posiblemente más irrelevantes de mi vida pasada. ¡Qué mentiroso soy! Me han recomendado que comience a escribir historias, historias sobre qué, me pregunto. Tendría que convocar a junta a esas malcriadas, ¿y qué puedo yo esperar de esas impías y desalmadas? Aunque son del todo unas bárbaras incorregibles, no quisiera que se me mueran enjauladitas: ¡las quiero tanto!

Francisco J. Barbas, madrileño, estudió una maestría en literatura en la Universidad de Illinois en Chicago.

Silencios „ OLIVIA

MACIEL

Me vuelvo silencios tú también. Entra a uno, luego a otro, y a otro más. Uno es verde, otro gardenia, otro anafre. Otro tus venas, otro palmeras, otro un lienzo de nubes, otro mágico polvo [azul. Una habitación, y otra, y otra. Agua a semen a guayaba entro y tú también ...al silencio de las palmeras adormecidas.

Olivia Maciel es originaria de la ciudad de México. Es profesora en la Universidad de Chicago y es autora de los poemarios Luna de cal, Más salado que dulce y Filigrana encendida. Rebecca Villarreal: Worn Trinity (detalle y detalle invertido)


La mancha „ JORGE

HERNÁNDEZ

para Carlos para Graciela Hypocrite lecteur! Mon semblable! Mon frere! Baudelaire ...puedo ser los doce pares de Francia... Cervantes

Vine a un lugar de tu cuerpo de cuyo nombre no quiero acordarme porque me dijeron que aquí vivía yo, un tal Jorge Hernández, y frente a el hube de recordar la tarde en que se perdió en ruinas circulares donde alguien que yo soñaba me soñaba y en las tardes de trópico me hacía árbol para refrescarse mientras acariciaba a una gata de ojos verdes con quien hacía el amor en francés con un perfecto acento de exiliado en busca del tiempo perdido y quien lo llamaba por su nombre verdadero, Jorge, y mientras la arena se iba sobre mi pecho sin muebles ni espejos le enseñé ciencia muy sabrosa, le besé sus pechos como crías mellizas de gacela que pastaban en los besos de mi boca, le bebí el vino del ombligo, devoré su racimo de uvas, me embriagué con su perfume de manzanas, subí a su palmera a arrancarle los frutos y no regresé a mí, desde el otro extremo de la banca lo vi a él, a Jorge, a quien le ocurren las cosas, esperando un tren que nunca habría de llegar porque su cargamento es el olvido y los rieles de tinta se desprenden para aferrarse a una viuda llamada Flor en sus noches de tranvía junto al Guadalquivir donde le contaban las olas que entre beso y beso me confesó para provocar el azoro de los hombres de maíz, la desesperanza de Marcos Vargas, el brillo de las luciérnagas sobre la campana y el aullido vegetal de los perros que escalaría los muros de azogue construidos por Kublai Kan para cumplir el sueño de Coleridge, lo cual enfureció a Lord Byron quien debió dejar solo, en la cama, frente al dinosaurio, a Don Juan para conseguirle otros dos gramos de opio a Samuel, llevarle el almuerzo con rosa a Óscar, preso por destruir la estatua propiedad del reino británico, tramitar audiencia para Juan Peña y Alfonso, que tenían

Rebecca Villarreal: Universal

problemas con un terrateniente y con Guy por un collar y con Dorian Gray por un tratamiento facial nefasto que la maga se vio luego obligada a reparar con un menjurje secreto que Mascarita le había confiado en el Kalinova porque el frasco le estorbaba al bailar con Claudia y Lázaro no era de fiar pues andaba hasta el trapo de Shakespeare, y entre la realidad y el deseo, hubiese sido capaz de revelarle a Lolita la misteriosa manufactura de la crema con tal de entrar a los juegos que ella (Lolita, claro, no la crema) y Safo solían desplegar sobre un mullido almohadón de plumas en el castillo cercano a Praga y a los que yo asistí pero me había retirado pues me obligaban a jugar rayuela mientras ellas le daban vuelta al ananga ranga, Kama sutra, buenos aires affair, merengues y cumbias pertinentes hasta que aparecía Arturo, la estrella más brillante, a tocarles la guaracha del Macho Camacho, acompañado por Papito Papitote y la Mulata Tocona, soprano segunda voz, luego llegaban las criadas con una cena de náusea para el segundo sexo mientras los elegidos de Freud seguíamos en ayunas ensayando los valses del perfume y con el arribo de los Hermanos Karamazov fue ya el colmo, considerando que su repertorio es bastante limitado pues se especializan en candombes del noveno lustro del siglo pasado y yo al oír por quinta vez Las Perlas que Fueron sus Ojos me retiré a cuidar a los hijos de Edipo y Yocasta, fu-

ta, les hubiera sacado los ojos por traviesos, pero los entrampé retándolos a reconstruir una antología rota mientras yo descansaba en el diván del tamarit a donde Leda llegaba volando, pues ella sabe de mi obsesión por la puntualidad y compartíamos el pan que Jean el miserable robaba para nosotros y nos amábamos como puercos felices en la playa como si ella fuera a casarse con otro como si fuésemos dos quemaduras de cigarro en la camisa como alas abiertas sobre el mar, ella con ojos de panoplia violeta y de aguja imantada, y yo, de rostro aguileño, cabello castaño, frente lisa, ojos alegres y nariz corva, ella tendida en el vacío con la cabellera suelta y la garganta vulnerable y yo con mi aliento fétido quemamos la playa los valles los bosques, con un fragor de la profundidad de la tierra, como el de un trueno de Zeus, como el de un jonrón con bases llenas, como el del río que brama en el centro de tu cuerpo, ese hilo de penas llamado Leteo, donde fuimos llamas navegantes cuando la vi cuando la vid cuando la vida never ever clever lever sever ah la rima que forjamos con quince centavos de saliva y el sol cada vez mas débil en ese paradiso cercano al trópico de cáncer, recorriendo la noche con piraguas y galeones y ojos cerrados, indolentes en la insólita lujuria, la voraz gula y la sed de la llaga que arde sin consumirse, hasta que las cenizas que nos nutrían nos asfixiaron en la bahía de la mala pelea, donde el miglior

fabro nos hospedaba, y se agotaron las doradas manzanas del deseo —es cierto, la luz arrastra en su caída todo lo que ilumina—, la sangre que manaba de la roca se aclaró al poco rato y se volvió agua, la belle dame sans merci se fue con Edgar deseosa de encontrarle el cuervo, y Medea, con la promesa de que me entregarías el vellocino, me convenció de que viniera aquí, donde el aire permanece, temblando, tras la puerta, pues está dicho que el más pequeño de los escribientes tendrá que repetir las líneas de otros hasta que su estirpe se pierda en los susurros. Vale.

Jorge Hernández es poeta regiomontano. Reside en Chicago. Es autor del poemario Laberinto de errores.

S/Z „ JUANA

GOERGEN

“La felicidad esta en el gusto y no en las cosas…” La Rochefoucauld A Maura

cuando el día se hace agua está el alma tendida en los [aleros y es preciso abrazarte bajando a chorros por la piel del aire y es preciso rehacerte en los bares de La Habana que nunca he visto y es preciso rehacerme para vencer la noche con gente de mi tribu cuando el día se hace agua huele a pubis en solsticio y la similitud con el pasado es puramente literaria

Juana Goergen es originaria de Puerto Rico. Reside en Chicago. Es autora de los poemarios La sal de las brujas, La piel a medias y Las ilusas.

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Rebecca Villarreal: Two Without Scissors

El siguiente poema se reproduce completo en este número de deshoras. Pedimos disculpas por no haberlo publicado completo en el número anterior.

La noche: Invención del hombre, el odio y el amor „ LEÓN Antes que el hombre antes que Dios hubo la noche La noche no es la sombra del día ni el día el lado claro de la noche la noche es la sombra de sí misma el día es el lado claro de sí mismo el día es distante luz extinta la noche es unidad con el sí mismo II A la noche no le da vergüenza todo lo que se hace y se deshace en su penumbra al día le caen todas las culpas El odio y el amor son depredadores noctámbulos devoran a la misma presa Pero el hombre es sabio cuando logra habitar la noche la noche con virtudes y deliquios El hombre que logra habitar la noche es el ser más bello del mundo el monstruo de la ecuanimidad el ángel del exterminio es decir lo más parecido a un dios lo más parecido a sí mismo 22

LEIVA GALLARDO III El astro cero arroja los planetas con centellas multifarias el ojo negro traga los planetas con su punto ciego nulo para después tragarse a sí mismo: como lo hace Dios en la unidad de la noche Lo que sucede después de la catástrofe del incesto cosmogónico se llama caos y cosmos: el odio y el amor IV Dios se da a luz a sí mismo eternamente con absoluto amor con odio absoluto eternamente Dios se aborta a sí mismo El hombre huérfana criatura del tiempo insignificante homínido del azar apenas sueña el sí mismo: no nace el hombre todavía

León Leiva Gallardo es poeta hondureño. Reside en Chicago.


genuina y simple con que Juana impregna el ambiente. Juana Molina estuvo en Chicago en octubre del año pasado, en el Hothouse, donde brindó un show al que tuve la oportunidad de asistir y concretar una pequeña entrevista: ¿Cómo sentiste el recibimiento por parte del público de Chicago y como describís tu música? Me parece que el público fue muy cálido, muy atento y con muy buena predisposición, y desde ya me encantó tocar en el Hothouse, lugar donde me sentí muy cómoda, ya que lo conozco. Y bueno, la música, yo no sé, es algo que prefiero dejarlo a criterio de la gente. ¿En qué te inspiras al componer tus canciones? Medio me inspiro en la vida cotidiana, en las cosas que veo, en las cosas que siento y por lo general, al tener terminada una canción lo último que le pongo es la letra. ¿Cómo surgió tu idea de empezar a hacer música siendo que eras comediante anteriormente? Bueno, yo en realidad era música, pero no tenía plata y para vivir de la música me busqué un trabajo en televisión, me pareció que

Érika Buchancow Por segundo año consecutivo, Juana Molina nos visita en Chicago, trayendo su música para deleitarnos con lo nuevo y bueno que nos ofrece la gama musical del rock argentino. Su show estará conformado con un repertorio de sus últimos dos discos: Segundo (2001) y Tres Cosas (2004). Su primer disco, Rara (1996), fue hecho y lanzado en Argentina, en cambio los dos más recientes fueron producidos en Los Ángeles, California, donde Juana hoy radica. Algo que vale la pena destacar es que el álbum Tres Cosas ha sido seleccionado a finales del año pasado como uno de los mejores de 2004 por Jon Pareles, respetado crítico de música en The New York Times, quien la hizo parte de la lista, ocupando el sexto sitio junto a bandas como U2, Björk, Youssou N’ Dour y Green Day. Juana, también fue convocada e invitada como telonera durante la gira que compartió con David Byrne, quien quedó encantado por la excentricidad que la cantautora le transmitió la primera vez que la escuchó en el escenario. La música de Juana Molina es muy sui géneris, pues tiene piezas como la de “Martín Fierro”, donde a partir de la primera estrofa de la obra clásica de José Hernández describe la vida del mundo campesino de la Argentina. Y es con este mismo tema musical con el que suele iniciar sus conciertos. En la canción “El perro” se aprecia la distorsión de una base electrónica y la guitarra acústica con la que se acompaña al estar cantando o al soltar los ladridos en el escenario con una pizca de gran comicidad. Otro de sus talentos es la actuación, y a finales de los años ochenta participó en una comedia en la televisión argentina llamada Juana y Sus Hermanas. Su álbum Tres Cosas es quizá el más logrado gracias al nivel poético que alcanza y a su carácter político; en este álbum destaca la canción “Sálvese quien pueda”, pues es un grito contra el progreso que está acabando con el medio ambiente; también sobresale “Insensible”, cantada en francés con un piano de fondo que contrasta con el título de la canción. En el escenario Juana no sólo resalta por su música, sino también por su actitud e interacción frente al público, pues ella sola parada con una guitarra nos hipnotiza con su voz tenue y suave lo mismo que con la peculiaridad de su estilo enigmático de trovadora. En sus letras, Juana nos describe detalles de la vida cotidiana que por lo general pasan desapercibidos. Con respecto a su música, nos ofrece un estilo folk-rock, que simultáneamente va acompañado de secuencias o bases electrónicas, que se reiteran apenas toca un acorde de su guitarra acústica adornándolos junto a los matices que le agrega con sonidos relativos a la madre naturaleza. En su show se vive una atmósfera de espiritualidad muy elevada que emerge de sus composiciones poéticas y espontáneas gracias a la imagen

era lo mejor que se podía hacer, porque sabía que se pagaba bien, y bueno, finalmente caí en mi propia trampa, porque lo hacía muy bien, dejando la música sin darme cuenta hasta que un día después de muchos años me di cuenta de que eso no era lo que yo quería hacer, y tuve que tomar la decisión de volver a lo que yo quería antes de que fuera demasiado tarde. ¿Tenés planes de lanzar otro disco? ¿Seguiría la misma línea musical? Bueno, de hecho estoy parando un poco con las gira que me tuvieron yirando a lo largo del año, para poder concentrarme y armar algo, que no se qué será, ya que lo armaría en el momento, algo improvisado.

Juana Molina se presenta el 13 de junio en el Hothouse 31 E. Balbo Chicago, IL 60605 312.362.9707

Érika Buchancow es escritora argentina residente en Chicago.


Ana Luz Pérez Durán Margaret Randall tenía seis años y ya sabía que iba a ser escritora. Pero la literatura es sólo una de las múltiples facetas que hace de Randall una figura importante en los Estados Unidos y en América Latina. Su obra, que llega a más de 100 títulos, va desde el ensayo político-filosófico hasta la poesía y la fotografía. Todos sus libros se nutren de las experiencias propias de la autora. Aprendió fotografía en Cuba, donde vivió de 1969 hasta finales de 1980. Luego tuvo la oportunidad de ir a la recién triunfante Nicaragua sandinista donde se quedó cuatro años, tiempo en que recopiló las historias de las “hijas de Sandino”, que fueron publicadas en su libro Todas estamos despiertas, que en inglés se publicó bajo el título Sandinos’ Daughters. Recuerda Randall que el feminismo la llevó a buscarse un espacio propio y, sobre todo, tiempo para trabajar. Como muchas mujeres, trabajó fuera del hogar, fue responsable de la crianza de sus hijos y del quehacer doméstico. “Yo soy una mujer que tuvo cuatro hijos. Recuerdo los años de mi vida en que escribía mis libros entre las once de la noche y las tres de la mañana, en un rincón de la recámara, con un balde de pañales sucios y acompañada del olor a amoniaco. Cuando estaba casada, mi esposo tenía su estudio, donde trabajaba, y yo siempre estaba en un rincón de la recámara”. Esto marca, según Randall, la diferencia en el proceso creativo del hombre y la mujer; más allá de su condición histórica de ser silenciada, muchas veces la mujer lleva encima la responsabilidad de criar a sus hijos, de trabajar fuera de casa y de cargar con las responsabilidades domésticas. “Por eso —continúa la escritora— el poder crear imágenes, ya sea escribiendo, a través de la fotografía o por otro medio, significa mucho para cualquier ser humano, pero es aún más importante para la mujer, pues el crear algo es adquirir voz propia, y nosotras hemos sido silenciadas históricamente”. No es sólo la condición de la mujer lo que inquieta a Randall, sino también la condición de otros grupos marginados históricamente: obreros, gays, grupos étnicos distintos, etc. Esta preocupación permea su trabajo artístico así como su activismo social. Para ella una revolución no sólo se logra con el apoyo de las mujeres sino también dándoles el pleno derecho de ejercer el poder político en los gobiernos revolucionarios. La vertiginosa vida de Margaret Randall da comienzo en 1936, en Nueva York. A los 11 años de edad, ella y su familia se mudaron a Nuevo México. Después de haber cursado solamente un año en la universidad, Randall se marchó a Europa y vivió en España durante un año y luego regresó a los Estados Unidos. En casi toda la década de los sesenta, Randall vivió en México, donde junto con el poeta mexicano Sergio Mondragón fundó y dirigió la revista literaria bilingüe El corno emplumado / The Plumed Horn. En ese tiempo se hizo ciudadana mexicana, hecho que en 1985 la pondría frente a un juez de inmigración. “No era una renuncia [a mi ciudadanía

Margaret Randall: Acoma Woman, 1986

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norteamericana] sino que era una cuestión económica, tenía que trabajar”. En 1969, Randall se fue a vivir a Cuba con sus cuatro hijos y su entonces esposo Robert Cohen. Fue en esa isla donde la obra de la escritora empezó a enfocarse en la condición de la mujer. En 1980, después del triunfo de la Revolución Sandinista, se marchó junto con dos de sus hijos a Nicaragua, donde habría de vivir los siguientes cuatro años. Después decidió regresar a los Estados Unidos; ya aquí —y después de su odisea legal— comienza a vivir abiertamente una relación lésbica, que continúa hasta hoy en día. La vida y trayectoria artística de esta escritora norteamericana tiene mucha importancia, especialmente hoy, cuando la idea de “la aldea global” se ha vuelto parte de nuestra vida cotidiana; sin embargo, parece que “la aldea” no engloba a los países y comunidades en desarrollo. Randall vivió de cerca dos procesos revolucionarios en Latinoamérica. Esto la pone por encima de muchos norteamericanos, ya que por lo general se van de un polo a otro: o se le idealiza o se le teme. Cualquiera que sea la reacción, ésta es de carácter ideológico o bien, resultado de una falta de capacidad para entender las causas y las consecuencias de dichos fenómenos sociales. Durante su reciente charla en la universidad de DePaul, de Chicago, Margaret Randall habló sobre ambas revoluciones y sobre la forma en que, a pesar de mejorar de manera importante la vida de las mujeres, dichas revoluciones les negaron a ellas la oportunidad de formar parte plena del proceso político revolucionario. “En las revoluciones que hubo en el siglo pasado, la mujer jugó un papel muy importante; sin embargo, al final no obtuvo la igualdad por la que luchó. Ésta es una de las grandes razones por la que se debilitaron o fracasaron esos movimientos”. Randall agrega que no sólo se excluye a la mujer, sino que lo mismo ha ocurrido con otros grupos. Agrega que, “en los países comunistas se decía que el obrero era el dueño de los medios de producción. Sin embargo

no era cierto, el Partido era el dueño y el obrero trabajaba. Lo mismo pasaba con la mujer, el negro y el homosexual; ellos también han sido excluidos en estas revoluciones”. Además, comenta la escritora, los grupos que están en el poder usan la energía de esas comunidades, pero postergan sus problemas muy específicos. Aunque los medios informativos estadounidenses, la globalización y el neoliberalismo han sido factores que han afectado a los gobiernos de Cuba y al movimiento Sandinista, Randall insiste en que algunas de las causas primordiales de sus fracasos se hallan al interior de sus respectivos países. La más importante en ambas revoluciones fue la incapacidad para integrar a todos los miembros de la sociedad y de esa manera tratar de resolver sus problemas. Para Margaret Randall, los ideales que motivan una lucha social, si no se llevan a cabo, tienden a amargar y desilusionar a la gente. Es el auge de la presente violencia y del fundamentalismo tanto islámico como cristiano, lo que preocupa y entristece a Randall. También le preocupa el retroceso que se ha dado en los logros sociales de la mujer, del movimiento gay y de las minorías. Igualmente, le preocupa que a los jóvenes no se les enseñe Historia y que haya habido un resurgimiento de las ideas “creacionistas.” Sin embargo, cree que cada ser humano juega un papel clave para sacar a la sociedad adelante: el escritor escribiendo; el maestro enseñando; la madre criando a sus hijos... Randall se siente satisfecha y contenta con su larga trayectoria como escritora, fotógrafa, madre y activista. Además, se siente afortunada de haber “encontrado la manera de expresarme creativamente a través de la escritura, la poesía, la fotografía y la historia oral, así como de usar esas formas para poder decir y seguir diciendo lo que quiero decir”.


Arbenz y su esposa María Vilano va

El triunvirato revolucionario: Francisco Arana, Jorge Toriello y Jacobo Arbenz, en 1944.

María Inés Zamudio A más de cincuenta años del golpe de Estado en Guatemala, el ahora ex secretario de paz Víctor Montejo participó en la conferencia titulada “De una primavera de democracia a un invierno de guerra fría: el golpe de Estado guatemalteco en 1954 y su impacto en las relaciones entre los Estados Unidos y Latinoamérica” el pasado mes de abril en la Universidad de Illinois en Champaign-Urbana. El acto fue organizado para marcar el aniversario del derrocamiento auspiciado por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en octubre de 1954, del presidente elegido democráticamente, Jacobo Arbenz Guzmán. Arbenz propuso una ley muy bien recibida por los campesinos empobrecidos, que componen la mayoría de la población de Guatemala (el 90% de la población poseía sólo el 10% de la tierra), pero no por la clase alta, los hacendados y los grupos militares, quienes acusaron al presidente de tener filiaciones comunistas. Durante la época de la Guerra Fría, los Estados Unidos vio a este nuevo gobierno como una amenaza no sólo para la compañía United Fruit (que, además de poseer las plantaciones bananeras del país, era propietaria de los medios de transporte y de las vías de acceso al país —incluyendo los muelles— en los que se cobraba aranceles sobre mercancías y estaba exenta de pagar impuestos), sino para la estabilidad de toda el área, pues temía que el comunismo se extendiera por América Latina. Después del golpe de Estado, una dictadura militar tomó el mando del país. Esta dictadura condujo a la nación guatemalteca a una violenta guerra civil, que se prolongó hasta 1996. Hacia el final de la guerra civil, el acuerdo de paz fue firmado por el gobierno y la guerrilla de izquierda, y con ello acabarían los enfrentamientos armados. El mismo día de la conferencia, Víctor Montejo presentó su renuncia a la posición de Secretario de Paz al presidente de ese país Oscar Berger Perdomo; puesto que ocupaba desde el año 2004. Tim Smith, director asociado del Centro de Estudios de Latinoamérica y el Caribe de la Universidad de Illinois en ChampaignUrbana y amigo personal de Víctor Montejo, dijo que éste había planeado renunciar el 13 de Abril de 2005, pero el Presidente Berger lo despidió antes.

por la CIA elde fundado El ejercito reb

Montejo, guatemalteco de descendencia jakaltek maya, dijo durante su discurso que el gobierno de su país le había reducido el presupuesto, lo que le estaba dificultando llevar a cabo los objetivos de los citados acuerdos de paz. “Las condiciones de los indígenas siguen igual”, expresó. En este sentido, Smith resaltó que Montejo era la única persona de descendencia maya en el gobierno de Berger, y que por esa misma razón Montejo sentía que había sido utilizado como un miembro simbólico en el gabinete. El gobierno ha remplazado a Montejo con Norma Quixtán, que fue gobernadora de Quetzaltenango. “Es más una posición simbólica”, Montejo le confesó a Smith por teléfono, y le explicó que sin el presupuesto adecuado la Secretaría de Paz no podrá cumplir muchos de los puntos de los citados acuerdos. Parte del discurso de Montejo durante la conferencia se enfocó en la importancia del golpe de Estado en los problemas que enfrenta el país actualmente. Hoy en día, la comunidad maya aún no recibe las concesiones que fueron ofrecidas en los acuerdos de paz firmados en 1996, sobre todo lo relacionado con los derechos de identidad maya. El problema, según Smith es que los acuerdos de paz excluyeron cuestiones de raza y pertenencia étnica. Las comunidades mayas quieren que sus derechos de identidad sean incluidos en dichos acuerdos. Estos derechos abarcan derechos de lengua, derecho a practicar la espiritualidad maya, derecho a poder usar sus trajes étnicos, acceso a educación bilingüe, y acceso a intérpretes bilingües en las cortes, entre otros. Otro problema que los mayas enfrentan es el acceso a la posesión de tierras. Las comunidades mayas viven una situación que pone en peligro el medio ambiente por el exceso de población. La mayoría de las tierras todavía son propiedad del 10% de la población. Estas tierras ni siquiera son usadas. Este problema no es sólo de las comunidades mayas, sino también de los campesinos, según Smith. Recientemente, muchos eruditos mayas han recibido reconocimiento nacional. Estos intelectuales promueven la identidad maya y también se han concentrado en denunciar proyectos

de infraestructura del neoliberalismo, como la explotación de la industria minera, pues muchas de las minas en Guatemala son parcialmente subvencionadas por compañías estadounidenses y canadienses. Montejo le dijo a Smith que planeaba mantener su lugar en el Congreso de su país hasta que se termine su período, el cual expira en tres años, pues siente que podrá lograr más cosas por la via legislativa. A pesar del pesimismo en Guatemala, los mayas han aumentado considerablemente los números de votos desde 1999. “Ellos no se han dado por vencidos, son felices al tener por fin el derecho al voto. Esto es algo que no lo tenían años atrás”, recalcó Smith. La actitud de los mayas a pesar de todas las luchas que han enfrentado desde la colonización española, sigue siendo optimista. Diane Nelson, profesora de la Universidad de Duke, dijo en su intervención que el golpe de Estado en Guatemala fue el principio de lo que ella llamó una “política de encubrimiento” que todavía está presente. Nelson explicó que durante la guerra en Irak, el gobierno de los Estados Unidos hizo todo lo posible para que nadie supiera exactamente cuántos iraquíes habían muerto. Posteriormente, en entrevista, Nelson agregó que la política exterior que actualmente tiene los Estados Unidos traiciona directamente los valores e ideales de este país. John M. Watanabe, profesor en Dartmouth Collage, señaló que la conferencia, más que en el golpe de Estado, se enfocó en el país y su gente durante esa época. En una de las últimas mesas de discusión se debatieron a lo largo de seis horas temas que iban desde la educación en la población maya hasta las enfermedades contagiosas en Guatemala después del golpe. Por su parte, Smith explicó que el propósito de la conferencia no fue enfatizar el golpe de Estado, sino recalcar las consecuencias que trae el ayudar al derrocamiento de un gobierno sin tener un plan efectivo de reconstrucción, el mismo dilema que hoy tiene los Estados Unidos después de la invasión de Irak. Actualmente Montejo promueve su nuevo libro, Renacimiento maya intelectual: Identidad, representación, y liderazgo, y es también autor de varios libros, incluyendo Voces del exilio, testimonio: La muerte de un pueblo Guatemalteco. Antes de asumir la posición en el gabinete como secretario de paz, Montejo trabajó como profesor para la Universidad de California en Davis.

María Inés Zamudio estudia periodismo en la Universidad de Illinois en Champaign-Urbana.

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José Ángel Hernández Samuel P. Huntington asegura que los mexicanos tienen un reclamo histórico por el Suroeste de los Estados Unidos. Pero su argumento no tiene validez. Además, cuando Huntington discute la posibilidad de perder tierras o de que México las recupere, se le olvida explicar cómo sucedería. ¿Será por medios violentos, democráticos o mediante el fenómeno que se está dando hoy en día en Hawai? En ese caso particular, recientemente se le otorgó autonomía a lo que fuera una posesión colonial. De acuerdo al número del 10 de marzo de 2005 de la revista Christian Science Monitor, el senador de Alaska ha propuesto la Ley de Reorganización del Gobierno Nativo de Hawai. Esta ley “formalizaría un proceso por el cual los nativos de Hawai podrían pedir un reconocimiento federal para crear un cuerpo gubernamental que les permitiría negociar con agencias federales la posesión de tierras y otros asuntos”. Yo propondría una posibilidad más realista: que a estos territorios se les otorgue su independencia con el consentimiento de los Estados Unidos. Pero como lo refleja la lucha por la independencia de Puerto Rico, la “autonomía” de cualquier sector del país no necesariamente significa que los EE.UU. perdería la hegemonía (ya sea económica, política o militar) de dichas áreas. Si se creara una nación en el Suroeste estadounidense, seguramente se seguiría negociando con dólares y la lingua franca sería el inglés. Continuaría siendo una colonia interna o, si se prefiere, la reservación indígena más grande de los Estados Unidos. Debates, reseñas y sopa de tomatl Los debates y las respuestas al artículo de Huntington, titulado “El desafío hispano”, fueron feroces y desfavorables. Por cada defensa positiva de Huntington, había cinco o seis negativas. Los que una vez habían elogiado su trabajo ahora se preguntaban qué había sucedido con el Huntington académico. Las respuestas de la comunidad latina fueron rápidas, críticas y organizadas. En los meses posteriores a la publicación de “The Hispanic Challenge” tuvo lugar un foro organizado por profesores y estudiantes de la Universidad de Texas en San Antonio, en el que muchos cuestionaron los méritos de la erudición de Huntington. Y durante una visita reciente a la Ciudad de México, Huntington fue calificado de racista y llamado “el Stephen King de los científicos políticos”. Aparte de estas observaciones rápidas, creo que sería interesante hablar de varios aspectos que se repiten en estas reseñas. La mayoría tenía que ver con la definición y la defensa de Huntington de una “cultura anglo-protestante”, la composición y la naturaleza política de la democracia estadounidense así como las promesas y posibilidades de la asimilación mexicana. Casi todos discrepaban de la premisa de Huntington de que la asimilación era diferente con los mexicanos y de que su crecimiento constante no les daba suficiente tiempo para asimilarse apropiadamente. En resumen, muchos argumentaron que si había alguien que compartiera la ética protestante del trabajo, los valores familiares y el cristianismo, eran precisamente esos inmigrantes, pues tenían dos o tres trabajos, enviaban dinero a sus familias y más del 95% eran católicos. Muchas de las respuestas, particularmente las que cuestionaban las suposiciones del autor respecto a los índices de la asimilación mexicana, ofrecieron una perspectiva multicultural en contraposición con el concepto de “cultura nuclear anglo-protestante”. Esta idea es problemática ya que los colonos ingleses no estaban solos. Durante todo el periodo colonial hubo esclavos africanos, indígenas americanos y personas de otras denominaciones cristianas y del norte de Europa. Empleando la dialéctica hegeliana que tanto les gusta a Fukuyama y Huntington, uno puede ver que incluso conceptos como la “libertad americana” son ideas y prácticas que solamente se pueden imaginar considerándolos en forma invertida. Es decir, el credo americano de la “libertad” del que habla Huntington no ocurre en un vacío: los “anglo-protestantes” se imaginaban el ser “libre” cuando pensaban en los africanos que vivían bajo el yugo de la esclavitud. En el pasado, los multiculturalistas argumentaban que la sociedad estadounidense era un melting pot en el que otras culturas simplemente se derretían para crear un “nuevo hombre”. El ensayo de 1782, “¿Qué es un americano?”, de J. Hector St. John de Crèvecoeur hacía referencia a la fusión de mucha gente que había emigrado al Nuevo Mundo. Ese melting pot no incluía, obviamente, a los afroamericanos ni a los indígenas americanos, sino que se centraba en los que consideraba “blancos” y que por lo tanto formaban lo que más tarde se convirtió en una identidad euro-americana. Más adelante se usó la nueva y más duradera metáfora de salad bowl, en la que cada ingrediente de la ensalada representa distintos grupos étnicos pero todos forman parte de un plato más grande conocido como “Estados Unidos de América”.

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Como descendiente de colonos ingleses que emigraron a Boston en 1633, Samuel P. Huntington conoce esta cultura, a la cual espera que los demás se asimilen, y ofrece la siguiente analogía de su percepción de la sociedad estadounidense. En vez de usar las típicas metáforas del salad bowl o del melting pot, Huntington cree que la cultura de los Estados Unidos es comparable a una “sopa de tomate” a la que las personas recién llegadas agregan pedacitos de pan tostado y especias distintivas, pero sin cambiar su constitución básica, en otras palabras su “núcleo”. Aparte del hecho de que la etimología de la palabra tomate nos remite a la palabra náhuatl tomatl, o que esos tomates ahora están siendo suministrados por el autoproclamado “Rey del Tomate”, es importante señalar aquí que esta metáfora es una estrategia retórica que coloca al anglo-protestante como la “base” o el núcleo de la “identidad americana”. Poniendo a un lado estas metáforas, la escasa presencia de la “América blanca” en los recientes debates plantea una serie de preguntas. En muy pocas de las gráficas, tablas y cifras que se han presentado para ilustrar los crecientes niveles de la población latina en los Estados Unidos, se discute el futuro de los supuestos “americanos blancos”. Sobre este punto, Pat Buchanan es una excepción, pues fue directo para exponer su preocupación general en su libro Death of the West. El primer capítulo, llamado “Especies en peligro de extinción”, trata sobre su preocupación por la reducción de la “América blanca”. Este capítulo es seguido de “¿Adónde se han ido todos los niños?”, que aunque critica el aborto, o la posición pro-choice, la promiscuidad, o “el amor libre”, destaca el decrecimiento de las tasas de natalidad entre aquellas personas que se describen como “blancas”. Si los latinos se convierten en 25% de la población de los Estados Unidos en el año 2050, “las personas de ascendencia europea” representarán 10% de la población del mundo. Para Buchanan, “estas estadísticas reflejan la desaparición de una raza.” Quizás la preocupación

real que Huntington expresa en Who Are We? es la misma que comparten otros que ahora leen las cifras del Censo y que en otros tiempos creyeron en la superioridad de su “raza”. Según Buchanan, “entre el año 2000 y 2050, la población del mundo pasará de tres mil millones a casi nueve mil millones, pero este aumento de 50% de la población global sucederá enteramente en Asia, África, y América Latina, mientras que cientos de millones de personas de ascendencia europea desaparecerán de la faz de la Tierra”. Huntington también alude a esta posibilidad: “Estados Unidos continuará siendo Estados Unidos mucho después de que los descendientes de los fundadores anglo-protestantes se hayan convertido en una diminuta y poco influyente minoría”. Es concebible que dentro de varios siglos, los académicos dirán que Huntington escribió dentro de un contexto histórico específico del cual no podía escaparse. A pesar de todos los intentos que se han realizado por definir quiénes son los “americanos”, la mayoría de los expertos coincide en que la evidencia en que se basa Huntington está dirigida por su propio deseo de ajustarla a la visión que tiene del ordenamiento del mundo, siempre tomando como punto de partida su “base” de la salsa de tomate. Pues finalmente, la investigación que Huntington realiza está condicionada por sus propias “identidades contradictorias como patriota y académico”. Dentro de varios siglos el concepto de “raza” será una “categoría útil” que se empleará para describir un pasado histórico; muchas naciones habrán desaparecido y otras más habrán nacido; dentro de varios siglos el más reciente libro de Huntington se leerá simplemente como el obituario de una nación.

José Ángel Hernández nació en Monclova, Coahuila, México y creció en San Antonio, Texas. Es candidato a doctor por la Universidad de Chicago. Traducción: José del Valle

Concheros en la Dieciocho, en Chicago. Foto José Guzmán


Ana Luz Pérez Durán Después de la publicación del libro de Samuel P. Huntington El desafío hispano, ha surgido una especie de guerra cultural hacia lo latino y en especial hacia lo mexicano por diversos sectores del mundo estadounidense angloprotestante. Por fortuna, a lo largo y ancho de los Estados Unidos y a veces en los lugares menos esperados se pueden encontrar focos de resistencia dispuestos a defender su legado cultural. Uno de estos focos es la escuela primaria Mckinley Park, ubicada al suroeste de la ciudad. Para el profesor Alejandro Ferrer, “es una escuela pequeña, pobre y en el lugar equivocado”. Recientemente los alumnos del profesor Ferrer develaron una maqueta de la gran ciudad precolombina, México-Tenochtitlan. La ciudad está compuesta por mas de 200 islas, fue construída por los estudiantes del sexto, séptimo y octavo grado. Ferrer, quien ya había organizado un proyecto similar hace 15 años, considera que esta experiencia no sólo ha cumplido una función didáctica para los estudiantes, sino que también ha cohesionado en un sentido comunitario a los profesores, estudiantes y padres de familia. La Venecia americana, que en su tiempo, según Ferrer, era tres veces más grande que Londres y dos veces más grande que Roma, se presentó ante la comunidad entre bailes folclóricos mexicanos y lecturas de textos precolombinos interpretados por La tropa de danza, un grupo formado por estudiantes y por madres de familia. “La escuela McKinley está orientada hacia la cultura y las artes”, nos dice Ferrer en medio del bullicio que se ha apoderado del gimnasio de la escuela luego de que la maqueta fue develada. “Al empezar el proyecto, yo sabía que iba a ser un placer, pues siempre es muy divertido hacer una ciudad, indiecitos, botes y todas esas cosas. Junto con eso, nosotros le fuimos agregando la parte histórica, una especie de cultura, no aburrida sino muy entretenida”. Ferrer agrega que cuando los padres (y todos los latinoamericanos) inmigramos a este país nos entra la nostalgía por recobrar nuestra cultura e historia que cuando estábamos en nuestros países de origen, como la teníamos cerca, muchas veces no la sabíamos apreciar. La idea del primer proyecto surgió hace quince años entre un grupo de maestros que a menudo viajaban a México y tomaban cursos de historia y antropología. Como grupo, decidieron que tenían que hacer un proyecto como éste dado que la población de estudiantes de origen mexicano alcanzaba un 97–99% en la escuela en la que trabajaban y sentian que se necesitaba un programa en el que se involucrara el pasado cultural de los estudiantes. Es importante señalar que la maqueta fue construída pensando en hacer una representación fidedigna de lo que fue Tenochtitlan. El profesor Ferrer y los estudiantes tomaron minucioso cuidado con cada isla y la posición de cada una de ellas para que la maqueta fuera lo más cercano posible a lo que fue la capital azteca. “Nosotros hemos estado estudiando durante muchos años los mapas y otros documentos históricos, así es que esta maqueta está basada en lo que hemos estudiado. Bajo mi dirección se hizo el diseño, pues yo sé dónde estaban todos los edificios y dónde estaba Tlatelolco y todos los distintos sitios historicos. Entonces, se cortó una cantidad de madera y se le entregó cada uno de mis 30 alumnos”. A los estudiantes se les dio la absoluta libertad de hacer su isla tal y como la quisieran, sin embargo, dice Ferrer, el diseño que escogían los chicos tenía que convencer. Ferrer dice: “Si un niñito me ponía la casa en medio de la isla, yo le decía, ‘has puesto la casa en un lugar donde es para sembrar, ¿de qué vas a comer?’”. Después de que cada niño terminaba su primera isla se les pedía otra y mientras más islas hacían, las islas iban mejorando. Hasta las madres de los estudiantes participaron en la construcción de la maqueta y cada una de ellas contribuyó con dos islas, y cuando se disponían a hacer más, Ferrer les dijo: “¡no, si este proyecto es para los niños!” El mayor obstáculo que sufrió el proyecto fue que no contó con el espacio apropiado para trabajar y exhibir la maqueta, pues la escuela se está remodelando y sólo les permitieron usar el gimnasio de la escuela por dos días. “Este es uno de esos proyectos que todos tenemos en la vida, y que nunca los olvidamos”, dice Ferrer y agrega que estos niños han quedado marcados por la experiencia, pues todavía vienen estudiantes que participaron en la construcción de la primera maqueta y le dicen cuánto se acuerdan de cuando estaban construyendo sus islitas. Para Ferrer y sus alumnos una de las grandes metas de este proyecto fue, “crear un foco cultural en la comunidad y después que explotara a todos lados”. La gran expresión cultural que se ha dado en esta escuela bien puede llegar a ser apreciada por toda la ciudad de Chicago pues existen grandes posibilidades de que el Museo de Ciencias e Industrias exhiba la maqueta, y eso, dice Ferrer, “sería tocar el cielo con las manos”. Ana Luz Pérez Durán, es escritora, nació en California y creció en San Antonio, Tejas. Cursó la universidad en Chicago, donde ahora reside.

Carlos Arango La firma presidencial de la Ley Real ID desató una serie de críticas de las organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes que, con dicha aprobación, vieron frustrada la posibilidad de obtener licencias de manejo para personas que no han regularizado su estatus migratorio en este país, a lo que se suma la construcción del muro de la ignominia en la frontera con México para blindarse como en los peores años de la guerra fría. Hasta ahí el debate era claro; tanto el Congreso como el presidente Bush habían estado actuando de una manera profundamente racista en contra de los indocumentados y de sus vecinos de México, hasta que le entró el Presidente Vicente Fox Quesada al declarar que “los migrantes mexicanos hacen los trabajos que ni los negros quieren hacer”. El pronunciamiento, abiertamente racista y que denota una gran ignorancia, desvió la polémica de la condena contra la construcción del muro y provocó que se levantaran voces demandando una disculpa de Fox. El primero en confrontar al mandatario mexicano fue el reverendo Jesse Jackson, que le llamó y le impuso su presencia en Los Pinos para demandarle una disculpa y con ello se diluyó el problema por el que se había originado este incidente: la aprobación de la Real ID. Fox y su gabinete, en lugar de bajarle el volumen, se lo subieron al negarse a ofrecer una disculpa a la comunidad afroamericana. Incluso la declaración leída de la subsecretaria de Relaciones Exteriores Patricia Olamendi que incluía una disculpa a nombre de su Gobierno si es que alguien se había sentido ofendido por los comentarios de Fox, fue desautorizada por Luis Ernesto Derbez. Éste, dando muestras de autoritarismo y machismo, señaló que el único que hacía declaraciones a nombre del gobierno era el secretario de Relaciones Exteriores, y que él no se disculpaba. Este asunto de pronto abrió una herida que por siglos los mexicanos hemos cargado: la discriminación contra los indígenas y los negros. Al día siguiente de las declaraciones de Fox mi amigo Joel Ochoa Pérez me escribió una nota donde me decía que a excepción de algunas críticas por parte de algunos intelectuales y de algunos sectores de la clase política mexicana, no esperaba protestas ni de sindicatos, ni de iglesias, ni de la sociedad civil, pues la discriminación contra los indígenas y los negros es una norma en México. Joel me dice que el negro en México quedó condenado a la ignominia desde que un historiador cuantificó el porcentaje de sangre indígena, española y negra en el mexicano. El historiador dijo que la cantidad de esta última era tan ínfima que no influía al determinar la identidad. El argumento negó la existencia de los esclavos traídos de África a México y la discriminación contra las castas surgidas de la mezcla de la sangre indígena con la negra. “El desprecio por los negros en México se basa en ocultar la parte de sangre negra que se pueda tener, por ejemplo según el historiador Aguirre Beltrán, Morelos era negro y lo del pañuelo en la cabeza era para cubrir el pelo rizado”. El racismo en México es institucional no sólo contra el indígena, sino también contra el mestizo. Esta parte negativa del rostro de la sociedad mexicana se mostró con claridad, según nos dijo en Chicago el escritor Carlos Monsiváis, cuando se hacía referencia al jefe de Gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador en todo el proceso del desafuero; la crítica histérica a su porte mestizo, su apellido y su modo de hablar (con acento tabasqueño) eran expresión del racismo institucional. Definitivamente, López Obrador no parece descendiente de Maximiliano, como sí lo parece su posible rival, el Secretario de Gobernación Santiago Creel. Fox, con su declaración, dejó a la comunidad mexicana de los Estados Unidos con un problema por definir, pues es necesario crear el mecanismo que le permita deslindarse de las declaraciones racistas tanto del presidente Fox como de cualquier otro funcionario. También le recuerda la necesidad de construir puentes y coaliciones con la comunidad negra y otras minorías para establecer vínculos de convivencia cultural y política. La prueba ya se dio en Los Ángeles, California, con la elección del mexicano Antonio Villarraigoza; sin duda la mejor experiencia de coalición política de minorías de nuestro tiempo.

Carlos Arango es Director Ejecutivo de Casa Aztlán

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ciso que Gregory Gaymont capta y eterniza con su sensibilidad creativa. Este hecho artístico convierte ese instante en documento que denuncia una realidad de devastación y de pérdida de un patrimonio olvidado. Sabemos que el vínculo entre los medios tecnológico-visuales de la fotografía y los medios artísticos de la pintura, reside en el modo de cómo se almacena la información visual. Esta información visual, una vez tomada con la cámara fotográfica, es irreversible. Sin embargo, la imagen digital representa el extremo opuesto. Sus componentes son variables y adaptables. Una vez que la fotografía se ha transferido a un medio digital, su variabilidad es posible. Es entonces cuando, utilizando esta ventaja, se pueden realizar intervenciones innumerables y la toma inicialmente estática de la fotografía, se torna dinámica y creativa. La intervención del hombre le otorga la “artisticidad” y se practica así la experiencia estética. Manipulando sus tomas y pintando con emulsiones y emociones, el artista logra una imagen nueva y única, de color concreto y esfumado, y hace así visible el sentimiento latente y en movimiento de cada silueta que capta con su objetivo. El artista logra vencer el estatismo fotográfico y la vibración surge de su intervención digital de la emulsión. Bosques de imágenes y paletas digitales constituyen la esencia de una técnica que da vida propia al objeto artístico y lo concreta en su originalidad. Entre fotografía y pintura está la clave precisa para entender el trabajo presentado en esta exhibición que se abre el 18 de junio. La originalidad de la misma atraerá sin duda la atención del público y del conocedor. Gregory Gaymont: Palenque

Lost Civilizations Gregory Gaymont Studio & Gallery 3948 N. Southport Avenue Chicago (773) 935-2971 Delia Negro es profesora de español en el Instituto Cervantes, en Chicago.

Delia Negro Lenguaje de exploración, lectura a color, imágenes mentales que se mezclan con imágenes técnicas, variabilidad digital…, son todas aproximaciones a una definición del trabajo de Gregory Gaymont. Recorriendo territorios olvidados de la Península de Yucatán y con la cámara fotográfica como su única herramienta, el artista recoge innumerable cantidad de documentos visuales y testimoniales; pero este hecho constituye solamente el comienzo de todo un proceso. Posteriormente, estos documentos serán intervenidos en su estudio, en una búsqueda de expresividad y de profunda penetración, tratando de develar el misterio que encierra cada imagen que captura su objetivo. Explorador, arqueólogo, fotógrafo y pintor, son todas habilidades que se concentran en este artista y en su profesión. Únicamente con su cámara, Gaymont va excavando y descubriendo, recogiendo e imaginando una civilización perdida, y con su exquisita sensibilidad, va rescatando testimonios vivientes de formas y colores caprichosos. Su intención es develar el alma dormida de antiguas vidas y eternos paisajes. Durante el primer trabajo de exploración, el objetivo concreta y captura la memoria en el instante, ya después en el estudio esa memoria se dispersa en su realidad artística. Disparando la captación del momento visual y considerando que en el mundo de hoy lo que no tiene imagen no existe, Gaymont descubre y libera visualmente al objeto artístico, y eterniza así una imagen emulsionada de arquitectura y naturaleza. La arquitectura precolombina y colonial, incógnita sumergida que espera ser develada y despejada, aparece en el paisaje invadida por una naturaleza que la tiñe de verdes, que la oculta y la protege, que la hace singular, atractiva y misteriosa. Esa transición entre arquitectura y naturaleza, es el momento pre-

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Gregory G aymont:

San José , interior


Moira Pujols Cuando Miguel de Cervantes Saavedra ideó El Quijote hace 400 años, no se imaginó que su personaje inspiraría a una diversidad de artistas a través de los años, mucho menos que el carácter desencantado, autorreflexivo y humorístico del Caballero de la Triste Figura se representaría en ballet. A la primera versión de Franz Hilverding, estrenada en Viena en 1740, le han seguido más de 20; la más conocida de todas ellas es Don Quixote, con coreografía y libreto de Marius Petipa, y música de Ludwig Minkus. Se estrenó en el teatro Bolshoi el 14 de diciembre de 1869. “Don Q”, como se le conoce a esta versión en el mundo de la danza, constaba originalmente de cuatro actos y ocho escenas, y luego fue expandida a cinco actos y 11 escenas en 1871. Petipa creó “Don Q” en la época más fecunda y madura de su carrera. El argumento, extraído del libro II de la novela de Cervantes, se centra principalmente en los amores tumultuosos de la traviesa Kitri y el barbero Basilio. El autor de otros clásicos del ballet como Giselle, El Lago de los cines y La Bella Durmiente entre otros, hace gala en Don Quixote de lo que se volvería una característica del teatro coreográfico: establecer momentos a lo largo de la obra —independientes de la acción dramática— donde quede claro el manejo puro y virtuoso de la técnica académica. Por eso, el valor del ballet de Petipa se encuentra en la riqueza y la perfección técnica de las figuras y de los pasos. Tanto en la danza puramente académica como en las danzas populares estilizadas, Petipa introduce una gran variedad de divertimentos. No es casual que se se hayan extraído de “Don Q” los pas de deux clásicos que forman parte del repertorio obligado de los más destacados bailarines. En 1900, el coreógrafo Aleksander Gorsky adaptó algunas obras de Petipa, entre ellas la de Don Quixote. Desde entonces, la versión Petipa-Gorsky ha sido la más interpretada y a todo coreógrafo que le ha interesado El Quijote como tema, ha tenido que partir de dicha versión. Y así lo hizo George Balanchine, uno de los gigantes del ballet del siglo XX. Balanchine presentó su versión en 1965, interpretada por el New York City Ballet y con el arreglo músical de Nicholas Nobokov. Como era costumbre en su repertorio, su versión se apartó de la version clásica. Atrás quedó la comedia, y lo sobresaliente pasó a ser la reflexión sobre la forma en que se relacionan lo real y lo imaginado en el mundo de Don Quijote y Dulcinea. Cuando Balanchine creó su Don Quixote en 1965, a los 61 años de edad, su Dulcinea era Suzanne Farrell, la joven bailarina estadounidense que rompió los esquemas físicos e interpretativos de su generación. El Quijote aquí es una figura trágica presa de una visión que pone en relieve la ignorancia y la falta de comprensión de la sociedad. Al morir, en 1983, Balanchine legó su obra a su musa. Este año, Suzanne Farrell volverá a presentar El Quixote, cosa que no había hecho desde 1979, cuando lo protagonizó. Por su parte, el legendario bailarín ruso Rudolf Nureyev realizó su propia versión en 1966 para el Teatro de la Ópera de Viena. Don Quixot culminó en una producción cinematográfica famosa por su complejidad técnica y además por excepcional en el mundo de la danza. La película fue tan elaborada, que para rodar el filme en Australia, se necesitó un hangar. Esta versión regresa a la coreografía original de Petipa, por lo que los personajes centrales vuelven a ser Basilio y Kitri; Don Quijote y Sancho Panza son personajes secundarios y tangenciales. Nureyev supo explotar las posibilidades tragicómicas que ofrece la disyuntiva de casarse por amor o por conveniencia. Don Quixot se considera uno de los mejores filmes hechos a partir de una obra coreográfica. Hemos hecho este recuento porque el pasado 9 de junio se presentó en el Festival de Ravinia una nueva obra coreográfica basada en el legendario caballero como conmemoración del cuarto centenario de la publicación de Don Quijote. Eduardo Vilaro, coreógrafo de la compañía Luna Negra, no tomó como punto de partida ninguna de las obras mencionadas más arriba ni tampoco la obra de Cervantes.Vilario se inspiró primordialmente en imágenes del filme El hombre de la Mancha, protagonizada por Peter O’Toole y dirigida por Arthur Hiller. De hecho, la idea de la pieza no surgió dentro de Luna Negra, sino más bien fue Welz Kauffman, presidente y director ejecutivo del festival de Ravinia quien, como parte del un innovador programa del Festival de Ravinia que busca integrar la música clásica a las Escuelas Públicas de Chicago, y habiendo colaborado con la compañía el año pasado en Cantos, pieza coreografiada con música de Antonin Dvorak, se acercó a Luna Negra. Kauffman quedó encantado aquella vez con la forma en que la interpretación en vivo del canto y el piano influía en la danza y

Elizabeth Chang y Jorge Quintero Troestch ensayando Don Quixote en el estudio. Foto: Giorgio Ventola

viceversa. Una vez en marcha los planes, propuso usar las canciones de Maurice Ravel y de Jacques Ibert por ser obras conocidas inspiradas en El Quijote —su última composición, en el caso de Ravel— y sobre todo por su historia. El ciclo de canciones de Ravel, Don Quichotte è Dulcinèe, y las canciones de Ibert, Chansons de Don Quichotte, se habían creado originalmente para el mismo proyecto: el entonces director de cine mudo G.W. Pabst había encargado simultáneamente a cuatro compositores (sin estar enterados entre ellos) la partitura de su película, Don Quixotte, que protagonisaría el barítono ruso Feodor Chaliapin. Al final, Pabst se decidió por la música de Ibert, y la película se finalizó en 1932 en tres versiones, todas con Chaliapin; una en francés, otra en inglés y otra en alemán, con guiones distintos. La película fue fiel a la novela de Cervantes, salvo que al final, Don Quijote muere mirando quemar sus libros de caballería. Entusiasmado con la participación del barítono Stephen Salter, Kauffman quiso agregar algo

Jessica Alejandra Wyatt y Ryan Pickle ensayando Don Quixote en el estudio. Foto: Giorgio Ventola

nuevo aparte de la música de Ravel e Ibert: Ravinia encargó canciones para la ocasión a la compositora mexicana Ana Lara. La presentación marca su estreno mundial. Las canciones de Lara —las más complicadas y sustanciosas— prestan un aire solemne y doloroso que contrasta con las canciones más sentimentales de Ravel e Ibert. Kauffman, quien estudió música en Tanglewood antes de iniciar su carrera en administración artística, acompañó en el piano. El enfoque de las canciones y la coreografía es Dulcinea, real e idealizada. El uso de las canciones de Lara para iniciar la pieza es muy acertado, como también lo es la participación del barítono, quien además de su tono decidido y melodioso, despliega condiciones de bailarín en su intervención en escena. El resto de la coreografía, con cargadas fluidas e innovadoras en los duetos, funciona en la medida en que nos proporciona pautas para absorber la dinámica de la música; el conjunto entonces es bien intencionado, elegante y reflexivo sin llegar a romper esquemas. Como siempre, las bailarinas de Luna Negra se destacan por poseer, además de buenas dotes de interpretación, buen dominio de un amplio vocabulario coreográfico, y excelente técnica. Aparte de las siete canciones con el tema de El Quijote, la compañía bailó piezas de repertorio en la presentación que no se repasaron en el ensayo presenciado por la que escribe: dos piezas ya se hicieron en funciones anteriores: Sonetos, de Vilaro, y Flabbergast, del coreógrafo valenciano Gustavo Ramírez Sansano. También interpretaron una de las piezas favoritas de Vilario que él había coreografiado para otra compañía, De Vuelta. Al tiempo que la versión Petipa-Gorsky sigue marcando la pauta y tradición en el mundo de la danza y renace la producción de Balanchine, la representación de El Quijote en ballet también va entrando en otra etapa que a veces se acerca y a veces se aleja del original debido a la variedad, accesibilidad e influencia de las distintas versiones musicales y cinematográficas de la obra. La colaboración en Ravinia así lo prueba.

Moira Pujols es traductora e intérprete dominicana radicada en Chicago.

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Alejandro Pérez Cervantes Morirás lejos. José Emilio Pacheco. 1967. Joaquín Mortiz, Serie El Volador. 137pp.

Es 1967. Mientras José Agustín, Gustavo Sáinz y demás especímenes de La Onda escandalizan con artificiosos juegos verbales, espejismos que a la larga resultarían más inscritos en los cementerios de la moda que en los anales de la literatura, José Emilio Pacheco (Ciudad de México, 1939), una de las voces más coherentes y totalizadoras de la literatura mexicana escribía Morirás Lejos, un clásico cuasi desconocido que se anticiparía por mucho a los experimentos estilísticos que en el pasado fin de siglo trataran infructuosamente de renovar las letras mexicanas. Integrante de la Generación del Medio Siglo (junto a Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Juan García Ponce, entre muchos otros) y formado en los suplementos culturales que la figura de Fernando Benítez aglutinara en derredor suyo durante la década de los sesenta, Pacheco ha sabido desde entonces incursionar en casi todos los géneros literarios con una honradez y una solvencia cada vez más raras en el panorama literario mexicano: del ensayo a la novela histórica, de la poesía a la traducción, de la ficción breve al periodismo cultural... Era 1966, y con apenas 27 años de edad, el autor de Las batallas en el desierto supo asumir el riesgo de parir una de las novelas más arriesgadas y propositivas de la narrativa contemporánea. Adelantándose por mucho al “Crack” mexicano, donde Jorge Volpi e Ignacio Padilla retomaran el fenómeno del nazismo como sujeto literario (En busca de Klingsor, Amphytrion) Pacheco se vale de recursos inusitados a las vanguardias de hace casi medio siglo: la falsa erudición, los tiempos simultáneos, el testimonio histórico, para ir participando a la par del lector en un mismo sobresalto y una misma incertidumbre, un enigma que se construye y se desdice a cada página: un hombre espía detrás de una persiana frente a un parque vacío. Todo es conjetura, aproximación. La víctima o el verdugo. Nadie sabe. Mientras tanto, una misma hecatombe se sucede: el historiador judío Flavio Josefo narra la sangrienta destrucción de Jerusalén en el año 73, al tiempo que el Ghetto de Varsovia es arrasado por las hordas nazis en un mismo y pavoroso reflejo de la barbarie. La historia es una rueda dentada que emboza y confunde las voces y rostros de víctimas y verdugos. Pacheco es uno de los primeros narradores mexicanos en abordar la amarga lucidez de la soledad urbana, la construcción del azar y el equívoco, una mirada despiadada y clara por donde siempre se filtra la voz del verdadero poeta: “...el desastre organizado y particularmente grotesco de un hombre que debió atravesar por ahí a los dieciocho, con veinte años, y no ahora, en el malestar, la humillación de envejecer, resistir la sordidez conyugal y la nostalgia de otra a quien el recuerdo devolverá a la hermosa juventud deseable: por la despedida en una esquina furtiva y la mohosa secuencia cinematográfica, ver que te alejas, perderte, media vuelta, gesto de actor, mal actor, sufrimiento en las calles que oscurecen, cigarrillo en las comisuras, augurio que convalece, voluntad de reencuentro en dónde?...” Metaliteratura. El modelo para armar que luego propusiera Cortázar. Historia sin afanes psicologistas. Y sobre todo, una temprana y esclarecedora indagación sobre El Mal. El Mal a secas y con mayúsculas. El Mal repetido de Sobre heróes y tumbas de Sabato: El Mal ubicuo y absurdo, como lo entrevieron Poe y Quiroga. En tiempos de mucho ruido y blandenguerías, a casi cuatro décadas de su aparición, Morirás Lejos brilla como una herida resplandeciente. Una obra que exige lectores con agallas, como una bandera de hielo y de fuego, compleja, múltiple, bella y atroz: “Alucinación. Entonces desvarío. Desvarío de un hombre que pasados los años resiente aún más en su estructura psíquica lo que le hicieron los campos. Y el único remedio de su angustia es tramar una emboscada que no existe, pasar toda la tarde frente a un basurero donde imagina una casa de dos pisos y un hombre que se oculta tras las persianas, un verdugo al acecho morirá esa y todas las tardes, cuando alguien abandona su trabajo en la fábrica de vinagre y en la banca de siempre espera que llegue, con las tinieblas, el rayo, el carro envuelto en fuego, la espada sobre la tierra, la prueba de que Dios vengará a millones de muertos, a millones de hombres deshechos, a billones de crímenes cometidos y que se cometerán...”

Alejandro Pérez Cervantes es diseñador gráfico y escritor, originario de Saltillo, Coahuila. Actualmente reside en Chicago.

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Febronio Zatarain Hace un mes recibí un documento donde se avisaba que el suplemento cultural de La Raza, Arena, reaparecería. Como lo señala dicho documento, el suplemento cultural no es una tradición del periodismo estadounidense; ésta la encontramos en Europa y Latinoamérica. Originalmente, el suplemento incluía desde un artículo de fondo sobre algún fenómeno artístico o un ensayo filosófico hasta un poema o un cuento. En la actualidad, la mayoría de los suplementos hispanoamericanos no publican ni poemas ni cuentos; como ejemplo está Babelia, del diario español El País; o Ñ, del diario argentino el Clarín. Es en México donde quedan escasos suplementos que todavía publican creación literaria; el más conocido es La Jornada Semanal. Por eso, los primeros números de Arena en 1999 eran sorprendentes, pues en sus páginas no sólo se encontraban poemas o cuentos de nuevos escritores latinoamericanos que residían en Chicago, sino que se incluía un ensayo sobre el escritor publicado, escrito por el ya fallecido doctor John Barry. Era gratificante leer un artículo de Carlos Fuentes y en la siguiente página encontrarse un texto del poeta local León Leiva Gallardo. Por desgracia, Arena dejó de salir un tiempo; luego reapareció con su número 50 en junio pasado para conmemorar el primer centenario del nacimiento de Pablo Neruda y de nuevo desaparecer. Esto explica mi ansiedad por ver el número 51, y cuando lo vi me llevé un chasco porque no encontré ni el artículo del escritor consagrado ni el poema del escritor desconocido. Arena se ha convertido en un boletín comercial de la Association of American Publishers. A excepción de una nota sobre el pasado Coloquio de la lengua, todo lo publicado son textos (la mayoría sin firmar) para promocionar libros que van desde Zorro de Isabel Allende hasta Por qué lloras del comediante George Lopez escrito en colaboración con Armen Keteyian. Ojalá que sus editores recapaciten y vuelvan a su sendero inicial, pues en verdad resulta ofensivo que en la portada se ponga la palabra “cultural” cuando lo que se está ofreciendo es completamente comercial.


Humberto Uribe Las comunicaciones, desde los más remotos tiempos, han sido fundamentales y se acudió a todo género de recursos para lograrlas: fuego, señales de humo, tambores, flechas, lenguaje corporal, la lengua, la escritura, etc. El correo, uno de los sistemas de comunicación más antiguos, se ejercitó a pie, corriendo, a caballo y en diligencia. En la era moderna se inventó el telégrafo como uno de los instrumentos más rápidos de comunicación en clave. El correo se distribuyó en tren, bicicleta, motocicleta, bús, avión, etc. El teléfono, la radio, la televisión, los satélites, el correo electrónico fueron y siguen siendo lo último en comunicaciones. De pronto apareció el celular como teléfono y se incrementó su consumo, gracias a que los productores le agregaron calculadora, memorándum, cámara fotográfica, correo electrónico, vibrador, timbre o música clásica para educar el oído del consumidor. Todo parecía ideal, la demanda por los celulares se disparó y lo que se suponía iba a ser para uso de los profesionales como los médicos, los abogados, los ingenieros, los arquitectos, los periodistas, los comerciantes, etc, el uso de los celulares se generalizó. Sacerdotes, politicos, demagogos, militares, intelectuales, empleados del gobierno, amas de casa, jornaleros, trabajadores de la construcción, cocineros, meseros, barrenderos, niñeras, guerrilleros, revolucionarios, mujeriegos, trabajadores sexuales, alcohólicos, narcos, coyotes, guarda espaldas, francotiradores, delincuentes comunes, contrabandistas, chantajistas, terroristas, acaparadores, asaltadores, magnicidas, genocidas, homicidas, secuestradores, acosadores sexuales, homoxesuales, bixesuales, lesbianas, violadores, pedófilos, etc. etc. Lo peor es que, el celular lo usan delante de quien sea y en cualquier sitio como en el baño, la cama, la sala, la bicicleta, la moto, el automovil, la lancha, el barco, el bus, el tren, el avión, el supermercado, el salón de clase, el motel, la iglesia, el cementerio y desde que inventaron el dispositivo para cargar audifono y micrófono en miniatura, es triste ver tanta gente por la calle hablando sola. Otros lo cargan en la cintura, como si fuera revolver y lo peor es que lo llevan encendido en las funerarias, iglesias, restaurantes, teatros y cuando menos se espera suena el timbre o la música imprudente y nos interrumpe en lo mejor del concierto, de la misa o de la conversación. Ya es noticia mundial la comercialización de fotografías tomadas con celulares en los baños públicos femeninos, lo mismo que el incremento de accidentes fatales causados por los conductores que simultáneamente manejan y usan el celular. Otra cosa inconcebible es que los padres, so pretexto de proteger a sus hijos, les regalan celulares. Los muchachos lo aprovechan

para hablar desde donde usted se imagine, y lo hacen en voz alta con el propósito de que todo el mundo se entere que tiene celular. Ante este apogeo, las empresas productoras de celulares ofrecen mayores ventajas. No sería raro que en el futuro inventaran un celular incrustado en el oído y con una antena en la nuca. Otra cosa que fatiga son los avisos publicitarios para que compremos celulares. Hay promociones familiares para que nadie se quede sin celular. A mí me han ofrecido esta vida y la otra para que lo compre pero no he caído. Sin embargo, no puedo decir de esta agua no beberé y “tener o no tener” es mi dilema. Tengo que reconocer que las nuevas generaciones me miran con lástima cuando les pido el celular prestado. No es que me guste pedir prestado, lo que ocurre es que al parecer las compañías de teléfonos públicos quebraron porque es casi imposible encontrar uno. Sin embargo, de una cosa estoy seguro; cualquiera que cruce por mi lado lleva celular; y como a veces uno tiene necesidades celulares, para evitar que me nieguen el servicio las adolescentes, mejor se lo pido a las mayores de edad, dignidad y gobierno.

Humberto Uribe es escritor colombiano. Reside en Chicago.

Desnudo de un mundo artificial ¿Te asusta el espejo? Iván Torrijos Hace unos días viajaba en un autobús, vestía unas sandalias, una playera un tanto ajustada y una bolsa que yo mismo fabriqué. A pesar de que un amigo me haya dicho que ese morral parecía de mujer, me gusta. No me importa, me complace y me lo había colgado en un par de ocasiones sin ningún contratiempo, hasta ese día. Debes saber a estas alturas de la vida que no todas las personas que se visten con prendas del sexo opuesto —o se ven amaneradas— son gays, ni significa que quieran cambiarse el sexo, pero aunque sí lo quisieran hacer, ello tampoco es una muestra de que están dementes, simplemente dan un retoque a la “fachada”. En la comunidad GLBT se disfruta de una cultura única en la que el juego de palabras, los amaneramientos, los cortes de cabello y el vestir, informan al mundo que la esencia humana es más diversa y que va más allá de seres atrapados en trajes de hombre y de mujer. A muchos les molestan las expresiones masculinas en las mujeres, o lo femenino en los hombres. Creo que así me pasó con el morral; y es que quiero echarle la culpa de que aquel día cuando viajaba en el dichoso autobús, el personaje sentado frente a mí reaccionara con tremenda exaltación al momento en que se me ocurrió voltear a su dirección; traducido del inglés le dijo a su amigo algo así como: “este pinche pu!#%^&, que chingados me ve”. Por supuesto me dejó estupefacto ya que en primera, hubiera deseado que no se sintiera halagado puesto que uno también tiene sus gustos. El tipo (que de seguro ni a su mamá respeta) no tenía en absoluto nada bueno que se le viera. En segunda, ni siquiera lo estaba viendo a él (sino a su amigo jijiji). El horror que nuestra sociedad le tiene, ya no a la homosexualidad, sino a simples expresiones entre personas del mismo sexo, nos dificulta entender por ejemplo que en lugares como la India los hombres sin ser gay puedan mostrar amor a un amigo y lo tomen de la mano mientras caminan por la calle sin que nadie se moleste. El pasado 17 de mayo fue histórico, porque se celebró por primera vez el Día Internacional en Contra de la Homofobia, y en el marco de las actividades algunos expertos en psicología reafirmaron que el odio a la homosexualidad puede ser simple y sencillamente el odio y temor a la homosexualidad propia, pues alguien que está seguro de su orientación sexual no se siente amenazado ni agredido por la gente gay. Pareciera que el mundo se está haciendo homosexual, “cada vez hay más de esos”, murmuran por ahí, pero ¡no! Ser gay no se pega, no es una moda ni una costumbre gringa; lo que sucede ahora es que la información correcta ha dado el valor para que quienes se escondían puedan ya dejar de hacerlo, de ahí la visión del número en aumento, que en el fondo siempre ha sido el mismo. La gente gay choca porque va en contra de un sistema único de vida que se ha vuelto obligatorio. Gracias a que vivimos en carne propia lo que significa esta forma de amar —que todavía mantiene confundida a la ciencia y la religión— podemos entender la importancia de defender la diversidad; nos aferramos a hacernos visibles, a salir del clóset; nos oponemos también a la globalización del concepto “familia” que nos quieren imponer grupos religiosos o políticos que luchan por expandir su manera de entender la vida sin detenerse a escuchar el sentir y pensar de otros. No se trata sólo de mejorar y defender las vidas de los gays, sino las de todos.

Iván Torrijos es técnico en Trabajo Social. Fue productor de Radio Arte durante dos años. Ahora es colaborador de la Revista Identity de Windy City Media Group. ivanukor@yahoo.com

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el hombre mágico

Extrasístoles

vende paletas

París y el estetoscopio

om ulloa hoy subió la temperatura. se acaloró el mercurio denso y se apresuró por el termómetro, hasta el techo de su hotel de cristal. los brotes verdes se vislumbraron fugaces en la tierra seca y sucia por unas breves horas. con pereza se despejó el cielo de su espesa baba gris, aliviado de que por el día de hoy no tenía que llorar su contaminado llanto primaveral. y ya, adelantado, por las esquinas se anuncia el hombre mágico. el tintinear de su campana hueca se eleva tan oloroso como el perfume de una flor, aún más prometedor y eterno que la efímera planta de pétalos débiles. este hombre mágico es bajito, enjuto, oscuro. mechones de pelo negro rebelde se escapan por debajo de la gorra que le cala hasta las cejas. es un hombre mágico que con manos pequeñas de uñas sucias agarra fuerte el mango del carro que empuja al trote. tiene un rostro joven y limpio, este hombre mágico que aún no se afeita. hasta diría que es angelical su rostro de niño tímido si el paraíso cristiano estuviera poblado de moldes de angelitos de rasgos indígenas en vez de rechonchos querubines rubios de mofletes rosados que tanto abundan en los templos oficiales. si un día Machín pidió angelitos negros, habría que hacer también un pedido de angelitos indígenas de pelo negro y piel de cobre, ¿no creen? pero no importa, no importa la exclusión porque en este momento este niño crecido en hombre es el Willy Wonka mexicano que desciende de los cielos invernales con su carruaje de delicias azucaradas y pecadoras. este hombre vende paletas y es mágico. impulsado por la magia camina empujando su carrito con la seguridad de que al final del camino habrá recompensa justa. así, como por arte de magia. no importa que los niños que flotan hacia él como avispas a la miel no entiendan su candor de mago incipiente. los niños que por cosas de la vida tuvieron más suerte que él y ya tienen sus recámaras repletas de Nikes, Nintendos, DVDs. los niños que se llaman Kevin José, Samantha Guadalupe, Jennifer María y aún no hablan inglés. los niños gordos de tantas hamburguesas y tacos, de tantos jarritos y coca-colas. los niños que tienen chavos extra pa' comprar las paletas que el hombre mágico vende hoy por primera vez con la esperanza y la ilusión que conlleva la magia del sueño. sí, porque el hombre mágico acaba de llegar. ayer. ayer que hacía un frío que pelaba y él sin chamarra, sólo con gorra. pero hoy él también está de suerte. por lo menos subió la temperatura. ayer, ayer estaba perdido en el aeropuerto esperando al cuate que dijo que lo venía a recoger y no vino. llevaba horas recostado contra una pared sin un peso arriba. con cada minuto la magia se le esfumaba por los poros y sus ojos negros temblaban asustados. por favor, me dijo muy bajito al pasarle por al lado hablando en español por teléfono.

Jochy Herrera lo miré y supe, sin mucho cavilar, que él quería ser el próximo hombre mágico. llamé al número que me dio y localicé al cuate. el tipo se había quedado dormido y él aquí, esperando ser magia con la increíble paciencia que el terror engendra. la tensión del rostro se le despejó al oír la voz amiga. sus ojos negros se avivaron cuando le dijo: carnal, pasé. después me dijo: ya viene, y me devolvió el teléfono para que yo le explicara al otro dónde estaba. una leve sonrisa le aflojó el rostro. gracias, me dijo. le di dinero y le deseé suerte porque yo ya no creo en la magia. pronto lo vi correr al McDonald's del pasillo de las llegadas, mientras yo me alejaba pensado en la fragilidad inesperada que puede crear un sueño mágico. cuando llega a mi esquina, el hombre mágico se detiene un rato y hace sonar su campanita con insistencia. se opaca el trino de un pájaro, que al igual que él está adelantando y desubicado con la primavera que viene y va. con la perseverancia del aquí estoy y del aquí no me voy repiquetea y golpea los oídos del barrio la campana del paletero. así es, cada primavera, puntual. y hoy, que subió la temperatura, él ya es el caminante experimentado que sabe que los caminos se hacen no sólo al andar. ya aprendió que se hacen arañando senderos angostos, escalando montes poblados de recovecos, cruzando ríos contaminados y volando aires inhóspitos. se hacen aguantando esperas eternas y escondiendo ganas mientras se camina, hoy sí y mañana también, porque sin duda este niño lleva meses en camino y en ruta se hizo hombre. hombre en transición a mago. por eso hoy merece ser hombre mágico en el país de las maravillas ilusorias. hoy se merece que sus dulces paletas se multipliquen como dicen que hicieron los panes del desierto, así como por arte de magia o de dios con aspiraciones a mago. porque así es la magia, religiosa dentro de su incredulidad. por eso este hombre-niño merece que los billetes de la nueva religión se acumulen en su bolsillo para que él, el nuevo hombre mágico, siga creyendo. para que al final del día los pies no le duelan tanto. para que pronto le consigan otra chamba donde no tenga que caminar tanto. porque ya llegó, y ya comprobó que todos los caminos llevan al norte, al imperio donde más te pagan si más frío soportas. el imperio de las razas derretidas, único lugar donde el poder del color negro no se impone siempre sobre el blanco. aquí donde se expande el color cobrizo del mestizo hombre mágico que se empecina en habla su idioma desvencijado aunque algún día sus hijos también hablarán inglés y se llamarán Franklin Manuel y William José.

om ulloa es autora de selectos lapsos de memoria (una serie de fetos) y prendas de mujer.

En el 1816, fui consultado por una joven mujer que se quejaba de síntomas de índole cardíacos…su edad y su sexo, no me permitieron acercar mi oído a su pecho. Rene Theophile Laennec

El instrumento con el cual se simboliza más a la medicina es sin duda el estetoscopio, un aparato útil que apareció en los hospitales hace apenas 190 años. Capaz de facilitar respuestas y diagnósticos más allá de la tecnología, el estetoscopio sigue siendo un facilitador de la relación médico-paciente. Laennec, sintetiza el significado y la motivación de su creación: con él se tiene contacto con el cuerpo humano, el cual nos habla de sus males al oído. Laennec nace en la Francia occidental en febrero de 1781, en los tiempos de la Revolución Francesa, cuando Europa no se conformaba con los Bonaparte y pintaba un porvenir que a todas luces parecía adelantársele a la progresista Filadelfia de 1776. Aunque murió prematuramente a los 45 años, Laennec, al igual que los artistas de la época, vivió días llenos de una intensidad casi febril. Inició estudios de medicina a la edad de 15 años, además fue un consumado flautista y apasionado poeta (escribía bajo el seudónimo de Cenneal, su apellido escrito al revés) y, al igual que su colega médico londinense John Keats, mostró una alta sensibilidad tanto en la práctica profesional como en sus escritos. Laennec vivió de cerca los horrores de la época: la guillotina (inventada por un médico cuando Laennec era casi un adolescente) influyó en su percepción del sufrimiento y del castigo, pues desde la ventana de su hogar él podía observar las ejecuciones. Mientras hacía de París su casa y su vida, su cuerpo iba mostrando los estragos que le hacía la tuberculosis. A pesar de ello, Laennec la estudió y publicó importantes textos sobre esta enfermedad, por la cual en las consecutivas décadas murieron infinidad de personas. Jane Austen, Marie Dupelessis (La dama de las camelias), Keats, Lord Byron, Emily Bronte y sus cuatro hermanas, Dostoyevsky, Chopin, Nicolo Paganini, Robert Luis Stevenson, Gauguin, Kafka, Stravinsky, Tomas Mann y por supuesto, Renée Laennec fueron unas de las tantas víctimas. En sus memorias, el personaje cuenta cómo nace la idea del estetoscopio: al estar atendiendo a una joven paciente cuya contextura física le impedía auscultar el pecho con facilidad, recordó un juego de niños; enrolló una hoja de papel en forma de cilindro, luego aplicó un polo al pecho de la enferma y el otro a su oído; de esta forma fue capaz de escuchar los latidos del corazón con una claridad como nunca antes. Dos siglos después de su descubrimiento, el estetoscopio continúa diciéndonos cosas y provocando dudas; algunas filosóficas y otras más triviales. Al interponer entre médico y paciente un objeto que los acerca y a la misma vez los separa, el aparato se convierte en un avance tecnológico imperecedero pero también en un obstáculo mediador que deshumaniza el contacto. Jorge Dietsch señala que el estetoscopio de alguna forma se vale de la duda cartesiana: “el cogito cartesiano, ego cogito, ergo sum, pienso, luego soy (o existo), dividió el mundo en la res cogitans (la cosa pensante) y la res extensa (el resto del mundo). El estetoscopio propone una aproximación fragmentada a la realidad, una que tal como la medicina moderna, separa el ser y su contexto anatómico del ente social, cultural e histórico”. Observaciones más cercanas a lo melodramático acarrean también interrogantes. Por ejemplo, ¿sería útil el instrumento para acercarnos al corazón de una muchacha desinteresada en la paz de los latidos ajenos?, ¿nos facilitaría la cercanía a una de esas mujeres que, vestidas de golondrinas, suelen salir del mar Caribe a escudriñar latitudes entre París y cualquier bar citadino? Dejo las respuestas a ustedes, inexpertos del estetoscopio. Los conocedores de cardiopatías y coronarias de seguro dudarán de que el oído sea capaz de, secretamente, atraparle las pupilas a esa niña que ni siquiera sospecha de estas palabras.

Jochy Herrera es escritor dominicano. Reside en Chicago.


EVENTOS

Ni 1 +! (Ni una más) Ciudad Juárez, el panteón nacional 11 de junio 8:00 P.M. a 12:00 A.M. Monarte Gallery 1626 W. 21st St.

Kristoffer’s Café Micrófono abierto 17 de junio: 7:00 P.M. 1733 S. Halsted (312) 829-4150

El Bosque 2º Carrera del Día de los Padres Domingo 19 de junio Palos Hills, Illinois (773) 878-5343 www.chicanindio.com

CAFÉ Café Mestizo Miércoles: Open mic Domingos: Jazz 2123 S. Ashland (312) 942-0095 Décima Musa Jueves de trova con Ramón Marino 1901 S. Loomis (312) 243-1556

TEATRO Los Invasores Dirigida por Roma Díaz y escrita por Egon Wolf 10 y 11 de junio: 6:30 P.M. Casa Michoacán, 1638 S. Blue Island ARTE 33 Collective Gallery Viernes 10 de junio Recepción 6:00 P.M. a 10:00 P.M. 1029 W. 35th Street, 3er piso www.33collective.com

Hor scopos Doña Masas, tu certera consejera, es hoy sonera, jarochera y guarachera… GEMINIS: Yo sé que soy de tu agrado, no niegues en darme el sí… dice uno de los peces gemelos, acaramelado en su merengue. Mientras tanto, el otro, abachatado entre sus burbujas de desamor, se aleja cantando tengo una curita en el dedo para que tu amor no me duela si acaso ha de salir… Nada, géminis, que aunque las aves suelen volver al nido, dos almas que se han querido no vuelven más, y ésa es la pura verdá. CANCER: Pobrecita guacamaya, ay que lástima me das... Oye mi consejo y aléjate de ése espantapájaros, que no está en ná´. Vuela, vuela como yo volé… Primero te dijo que era policía, ahora dice que trabaja en una factoría. Y lo cierto es que sale de noche y duerme todo el día. Hazle el bulto y ponlo en la puerta, y tú, tíñete el pelo de colorado y cómprate un vestido escotado y a volar, palomita guaramera, y déjale a él toda tu pena. LEO: Hueso na´má tenía mi novia, hueso na´má… si la miras de frente, no hay ná… si la miras de lao´, ¿dónde está? Yo te aconse-

PLÁTICAS Presentación de libros de arte a cargo de Rosalía Ruiz Sábado 18 de junio: 6:00 P.M. Café Mestizo, 2123 S. Ashland Ave. Héctor Duarte Miércoles 22 de junio: 6:00 P.M. The Cliff Dwellers 200 S. Michigan, piso 22 Información: (312) 633-9245 hector@hectorduarte.com

Mi Cafetal Trova cubana todos los viernes: 8:30 P.M. 1519 W. 18th Street (312) 738-2883

Batey Urbano Café teatro Jueves: Open mic 2647 W. Division St. (773) 394-5206

Harold Méndez The Geography of War Apertura viernes 17 de junio De 6: 00 P.M. a 10:00 P.M. POLVO, 1458 W. 18th St. 1R, (773) 344-1940

Danza Punto de Partida Fotografia de Heriberto Rodríguez Apertura 10 de junio de 6:00 a 10:00 P.M. Meztli Gallery 556 W.18 th St. Información: (312) 226-0754

jo, mi leoncito tragón, que si lo que te tocó este mes no tiene sustancia, pues que hagas caldo del hueso y que te chupes los dedos de lo rico que va a estar. Ya verás, ya, que los flacos y las flacas son de sabrosones que nadie se lo puede imaginar. VIRGO: Qué te habrá echao´ esa bruja que te tiene arrebatao´, que te tiene temblando de noche y de día… Virgen santa, si lo que te hicieron fue brujería, no te preocupes, no te alarmes, que tú sabes que lo que esa bruja, brujita, demonio quiere es un bembé bien organizao´ con baile de chancleta de palo y mucho champán catalán rodando por la sinhueso sobre sábanas de satén y velas por doquier. Una seducción alumbrada, vaya. LIBRA: La mujer en el amor, se parece a la gallina… Libra, librita, que tú al primer gallo te arrimas, aunque después te dejen sin plumas y cacareando. Así que ya sabes lo que hay pal’que siembra su maíz… Y ya que estamos con metáforas polleras, aunque te diga… pío, pío, los pollitos cantan cuando tienen frío… no le creas el cuento y deja que se congele allá fuera, que de ti no se acordó cuando se fue a bailar con la pollera colorá. ESCORPIÓN: Que nadie sepa tu sufrir, escorpioncito traicionero, que ahora te toca a ti pagar los platos rotos de tanto engañar. Así que no te asombres si te dicen lo que fuiste,

una ingrata con esos pobres corazones que ahora sí, ahora sí se burlarán de ti, a pesar de que antes te adoraban ciegamente, a lo menso, porque no podían ver la basura que escondes detrás de tu caparazón. SAGITARIO: Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio malhecho… cuánto daño le has hecho… Sí, rata de cuatro patas, te estoy hablando a ti, al arquero insolente que sólo piensa en su propio placer y al carajo con los que te han ayudado con las crisis y baboserías que tanto te afligen. Levanta el arco y apunta tu flecha venenosa pá´otra parte y déjalos vivir en paz, que tú no comes ni dejas comer. CAPRICORNIO: Aquí hay gato encerrado…, compay capricornio, así que mira bien a tu alrededor porque el gato caza al ratón, el ratón se come el queso, el queso lo da la leche, la leche lo da la vaca, la vaca tiene dos cuernos… y ya se sabe lo que dicen de eso, carnerito. Afílate bien los tuyos, los cuernos, digo, y prepárate pa´lo que venga. Así son de peligrosas las corridas entre íntimos amigos. ACUARIO: Toma chocolate, paga lo que debes, cha cha chá, siempre en su casa, endeudado hasta el techo, el acuariano compra pa´cá, compra pa´llá…A ver, mi´jo, ¿pá´qué necesitas tanta chatarra material que te obstaculiza el camino de la paz espiritual

New Dance 2005 24 y 25 de junio: 8:00 P.M. 26 de junio: 6:00 P.M. 811 W. Evergreen, Suite 301 Información: (312) 266-6255

que tanto anhelas? Pa´fuera, pa´la calle, que en tu casa no hay cama pa´tanta porquería. PISCIS: Amiga, déjame decirte todo lo que siento… Mira, pisciano, si alguien se te acerca con esa salsita, corre. Después, cuando la cosa no funcione, te van a salir con que qué locura fue, enamorarme de ti y toda la vaina, y no se van a acordar de que te rogaban no te quites la ropa, que tú me quemas, que en una cama de hotel nos sorprendió la mañana… Y ya sabes cómo va la trova, así que dile adiós, y hasta el sol de hoy. ARIES: Dónde vas, canelo, caramba, en la madrugada… Son jarocho pa´ti, ariano, y quédate en tu cama, que tu mami no quiere, canelo, que te emborraches…. Deja los malos vicios y aprecia lo que tienes, chivo, que si sigues de parranda y trasnochando por ahí, vas a encontrar la puerta cerrada con tranca y candado, y a otro calentando tus calzones. TAURO: Esa negra linda que te echó bilongo… se llame Tomasa o Tomás, torito, no importa y aprovecha la ocasión. Quema chapapote, ralla la yuca y haz almidón, que si de eso trata tu confusión, mientras más variadita sea la cosa, jugosos y mejores cuentos tendrás para contar a tu audiencia de socios ansiosos y pa-sa-jeros.


Presencia Michoacana en el Medio-Oeste 2005 Sábado 11 de junio 9:00 A.M. a 3:00 P.M. Conferencia y taller “Todo lo que usted quiere saber sobre inmigración, pero ha tenido miedo de preguntar” por la Alianza Nacional de Organizaciones Latinoamericanas y Caribeñas (NALACC).

Domingo 12 de junio 10:00 A.M. a 5:00 P.M. Feria de Salud coordinada conjuntamente con El Valor y Alivio Medical Center. Viernes 17 de Junio 6:00 P.M. Paintings from Nature Exposición Plástica en homenaje a Alfredo Arreguín organizada por la Asociación de Artistas Michoacanos en Estados Unidos de la FEDECMI. Domingo 19 de junio 6:00 P.M. Presentación de video sobre la FEDECMI, producido por En el Ojo Productions. Directores: Vicky Cervantes y Alexy Lanza. Lunes 20 de junio 7:00 P.M. Presentación del libro Repertorio michoacano y charla “Revolución, migrantes y repertorio michoacano” por Álvaro Ochoa, del Colegio de Michoacán. Realizado en coordinación con el programa de pláticas en la comunidad de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC). Miércoles 22 junio 6:00 P.M. Conferencia transnacional sobre estrategias de desarrollo local alternativo (Caso El Salvador). Enlaces América en Coordinación con FEDECMI.

Segunda entrega del premio anual John Barry Award for New Fiction in Spanish from Chicago para el autor del mejor cuento en español escrito en el área de Chicago EL TEXTO DEBE: ser un cuento de menos de 3,000 palabras, haber sido escrito originalmente en español, no haber sido publicado nunca y estar firmado con un seudónimo FECHA DE ENVIAR

Jueves 23 de junio 6:00 P.M. Conferencia “Lázaro Cárdenas y las Relaciones México-USA. Ponentes: Ing. Cuauhtémoc Cárdenas y Frederich Katz. Fundación para la Democracia. Viernes 24 de junio 9:00 A.M. Desayuno de legisladores michoacanos con oficiales electos de origen latino de Illinois. Intercambio legislativo y exploración de convenios de colaboración. Viernes 24 de junio 6:00 P.M. Noche Bohemia organizada por el Club Morelia en el Medio-Oeste. Sábado 25 de junio 6:30 P.M. Banquete de Gala Orador principal Lázaro Cárdenas Batel, Gobernador del Estado de Michoacán. Presentación Especial de los Carácuaros. Ameniza Grupo Terremoto. Entrega del Reconocimiento Siervo de la Nación. Rosemont Convention Center, 5555 N. River Rd., Rosemont, IL 60018.

ENTREGA:

15 de julio de 2005

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contratiempo te invita al Segundo taller de periodismo y literatura Los contratiempos estamos listos para realizar la segunda serie de talleres de periodismo y literatura. Se llevará a cabo en el Columbia College en el salón 909 de la 624 South Michigan Avenue, Chicago, IL durante cuatro sábados seguidos (del 11 de junio al 2 de julio). El costo por sesión será de $30, pero si se registran para toda la serie sólo tendrán que pagar 100 dólares. La idea es cubrir cuatro aspectos de la literatura y el periodismo cultural: cuento, poesía, crónica/reportaje así como los problemas que surgen al traducir del inglés al español. Cada taller se dividirá en dos partes: de 10 a 11:30, se estudiarán las características del género a tratar (cuento, crónica, poesía...) y en la segunda, de 12 a 1:30, se tendrá un invitado. Si están interesados, comuníquense al (312) 491-05543 o escriban a moirapujols@aol.com.

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Sábado 11 de junio Raúl Dorantes. Características del cuento. Alejandro Ferrer. Lectura y comprensión del cuento. Sábado 18 de junio Julio Rangel. Características de la crónica y el reportaje. Julio Rangel. Lectura y comprensión de una crónica y/o reportaje periodístico.

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Sábado 25 de junio Ignacio de Alba. Importancia de la lectura de poesía en el trabajo literario y periodístico. Ignacio de Alba. Análisis de textos literarios.

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Sábado 2 de julio Moira Pujols. Ejercicios de traducción. Susana Galilea. La traducción y el trabajo periodístico en USA

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