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Suplemento deportivo El club de mi barrio - Año 1 - Núm. 6 - Noviembre/Diciembre 2018 - Revista Comunicarnos - Arzobispado de Bs. As.

Staff Director

Pbro. Adrián Bennardis

Secretaria de redacción

Dalma Villalba

Colaboradores

Pbro. Nicolás “Tano” Angelotti Pbro. Damián Reynoso Pbro. José Lozzia Pbro. Gastón Colombres Pbro Willy Torres Pbro Juan Isasmendi Pbro Andrés Tocalini

Diseño

Florencia Laje

Catecismo deportivo ilustración Betina Spigariol

Corrección

Ricardo Rubio

Nuestros Clubes que se siguen consolidando en las parroquias y capillas de nuestros barrios y villas, son un espacio para encontrar cada día razones verdaderas para sostener la invitación de la Palabra de Dios: “Estén siempre alegres” (1Tes 5,16). Si, niños y niñas, adolescentes, jóvenes y adultos, con la participación en nuestros clubes podemos vivir una alegría verdadera y así ser testigos del Evangelio de Jesús en este tiempo en el que las dificultades y las injusticias se están multiplicando. No se trata de una alegría aparente y pasajera como la que nos propone la sociedad de consumo o la falsa felicidad que ofrecen las adicciones. Tampoco es la alegría superficial del éxito individualista, que nos propone como salida “salvarse a sí mismo” siendo un ganador, olvidándose en el camino a los demás. En nuestros clubes todos los días sembra-

de mi Barrio

La verdadera ALEGRÍA mos la verdadera alegría porque formamos una familia y porque la diversidad no nos divide sino que nos fortalece y nos invita ser hermanos. Todos los días cultivamos la verdadera alegría cuando nos une el esfuerzo y la exigencia del entrenamiento, y cuando nos preparamos para que nuestro juego sea una expresión de nuestros valores y nuestro compromiso para construir un mundo más humano y más solidario.

En nuestros clubes cosechamos verdadera alegría cuando ganamos el campeonato y también cuando no llegamos a tener la copa, pero tenemos la satisfacción de haber jugado con pasión, y seguimos con entusiasmo queriendo jugar el partido de la vida. En nuestros clubes compartimos la verdadera alegría cuando somos reconocidos por nuestro nombre y no por los goles que hemos aportado en el último campeonato. Y generamos verdade-

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ra alegría cuando nos encontramos, cuando simplemente estamos juntos, compartimos la amistad, disfrutamos del deporte o el espacio cultural, nos acercamos a quienes se sienten más solos o están tristes para hacerlos sentir que son parte importante de nuestro equipo. Hace un tiempo el Papa Francisco al encontrarse con niños y jóvenes les dijo: “No se dejen robar la alegría y la esperanza. Nunca pierdan la sonrisa”. Esas palabras son también para todos los que formamos parte de esta movida de los clubes, porque ellos son un espacio privilegiado que nos ayudan a cuidar y no dejarnos robar la alegría y la esperanza. Por eso en nuestros clubes intentamos estar “siempre alegres” y damos gracias a Dios en toda ocasión: porque esto es lo que Dios quiere de todos nosotros, en Cristo Jesús. (1Tes 5,18)

Padre Andrés Tocalini Parroquia Nuestra Señora de Fátima. Villa Soldati


Cuando el CLUB de mi barrio se hace FAMILIA Desde estas páginas de los clubes, siempre ponemos nuestro foco en los chicos y chicas, en los deportes, en las ligas y campeonatos, en los desafíos y propuestas. Pero hay un hilo invisible, hay algo que no se ve tan fácilmente, hay una capilaridad difícil de percibir, pero que sin embargo hace

la diferencia de los clubes de nuestros barrios. Nos referimos a como el club se fue metiendo en las familias del barrio, hasta hacerse él mismo familia. En este primer año de vida de este sueño hecho realidad, que fue el suplemento deportivo EL CLUB DE MI BARRIO, quisimos detenernos, en las mamás

Cuando los colores del Club tiñen nuestro BARRIO Villa 1-11-14, Bajo Flores

Ciudad Oculta, Villa 15

CLUB Atlético Virgen del Carmen Elías Aguayo, tiene 12 años y desde muy chico practica en el Club Atlético Virgen del Carmen. Su mamá, al empezar a ver tantas veces la remera verde en el barrio, preguntó, y se acercó a la Parroquia a anotar a su hijo en el club de su barrio, siguió futbol, y al poco tiempo su otra hija, Fátima Aguayo, de 8 años, arrancó hockey. Yanina, se considera una madre muy presente, es una de las que está siempre para acompañar a sus hijos y a la Parroquia. “Es muy lindo colaborar con ellos, porque a mis hijos les gusta, son muy organizados y además vemos los frutos de tantos esfuerzos”.

y papás que acompañan a sus hijos e hijas, en los hermanos y abuelos que se ponen la camiseta del Club. El Club de nuestros barrios, es la presencia de Jesús que se hace familia que cobija a todos, se hace rostro alegre que invitar a vivir, a no bajar los brazos, a salir a la cancha a ganar el partido de la vida.

El club donde todos son bienvenidos

CLUB Atlético Madre del PUEBLO

Barrio Fátima, Villa Soldati

La alegría de ser parte

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Club Atlético Fátima Rolando Burgos recuerda el camino recorrido de ser el papá que acompañaba a su hijo a ser uno de los profes del Club. “Yo empecé a llevar a mi hijo Alan al Club, cuando lo manejaba la escuela, tenía 7 años. Me gustó mucho la iniciativa de los profes, yo acompañaba a mi hijo con mi otra hija, mi mujer y mi sobrino, que ahora juega en la categoría 2004. Mi familia es muy deportiva,

cuando era chico yo jugaba en Gimnasia de Jujuy, me encanta el fútbol, creo que por eso acompañé siempre como podía todas las actividades. En el segundo de acompañar a mi hijo, nació la Liga del Potrero, por eso hablé con Erick y Cristian –los profes de ese momento- para darles una mano con la preparación de los chicos, era una preparación física y estratégica. Al año siguiente me propusieron ser profe y acepté la propuesta. Siempre voy a estar agradecido al Padre Andrés y todos los que colaboran por dejarme ser parte, y también a los padres que confían en mí y traen sus chicos al Club”.

Nelson Ortiz practica diferentes actividades deportivas en El Club Madre del Pueblo, entre ellas, atletismo y fútbol, tiene 16 años, su hermano ya practica allí y después lo siguió él, es como una competencia interna de hermanos, comenta, entre risas. Él cree que el deporte ayuda a no estar en “cualquiera”, ayuda a mejorar la velocidad, la resistencia, a “pasarla bien”,

y complementando fútbol y atletismo tiene más chances de ser mejor jugador, pero no se queda solo en él, porque antes de venir a practicar cada martes y jueves, pasa por la casa de su vecinito, Fernando Sosa, de 7 años, que se queda con una vecina, mientras su madre trabaja, y lo trae al Club a que pueda practicar y divertirse un rato, es uno de los más pequeños de la clase, pero es parte, porque al Club y a la actividad ¡son bienvenidos todos!


CLUB

el Padre Pepe arrancó la camada de jugadores de cricket en la Villa 21, y desde hace un tiempo también en la Cárcova, un deporte de élite en las villas. Cada tanto organizamos alguna comida para compartir entre todos, o a fin de año, siempre es una alegría muy grande. Y sabemos que todo esto no sería posible sin el gran trabajo de la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé.

CLUB Atlético Virgen Inmaculada El cambio que trajo el CLUB Mariana Ferreira es la mamá de Zaira (6 años) y Brisa (9 años) y hace un breve resumen de cómo el Club transformó sus vidas y de la organización que requiere el acompañar a las chicas en esta niñez que cuenta con diferentes ofertas y posibilidades, muy distintas a otras infancias también trascurridas en el barrio… “yo las acompaño todos los días, soy como la que organiza el Club de fans de las nenas -comenta

Un club cercano

CLUBTalita Kum

Elías Ramírez tiene 8 años, es de la categoría 2009, practica en el Club Talita Kum, gracias a que el Club queda cerca de su casa, y porque le gusta mucho el fútbol, Melisa, su madre, comenta que ella de un tiempo a esta parte, “lo ve mucho mejor desde que empezó a ir al Club y que no solo lo ayudó a saber que el puesto en la cancha que le gustaba era el de ser arquero, por eso le pidió al profe que le enseñe eso particularmente, sino que sobre todo lo ayudó a tener más confianza en sí mismo, a saber que él puede y que se divierta con sus amigos. Yo particularmente soy amante del deporte, también soy jugadora, y me encantaría que mi hijo siga mis pasos, porque el deporte es una de las cosas más importantes que podemos compartir”.

Villa 20, Lugano

entre risas-, ellas hacen muchos deportes, natación, hockey, baile, murga, pero patín es su sueño. No quiere faltar a ninguna clase, no quiere que llueva ni que esté mal el tiempo, a veces hace toda la tarea en el colegio, y después “mami, ¿a qué hora vamos a patín?”, o “se pone a limpiar los patines”. Es un gran cambio que trajo el Club. Las mamás hacemos rifas, vendemos comida, para comprarles cosas a las chicas, sus mallas, sus calzas, para todo…. Estoy re contenta, su calle es el deporte, no salen nunca, pero para los deportes están al tiro las 24hs. Y yo re emocionada, aprendí a reír, a llorar, a sufrir, a perder, bancarme ver llorar a mi hija, y abrazarlas o ser feliz con ellas.

El club es una gran familia Club San Juan Bosco “Yo me crié prácticamente solo, mi mamá trabajaba todo el día, y a mí me encantaba jugar a la pelota, pero nadie me iba a ver, por eso yo trato de acompañar siempre a mi hijo, que ahora está en un Club de la “D”, pero también acompaño a los pibes del barrio, a cada partido no solo como entrenador, sino como amigo y referente para los pibes”.

Desde afuera se nota el Club San Juan Bosco, es una gran familia, donde Dracu es un pilar fundamental. A pesar estar en silla de ruedas, es el entrenador con quien cualquiera podría haber soñado, todo el barrio lo conoce, además es un ejemplo de que hay que seguir luchando por los sueños, y que esto solo se hace realidad en familia, compartiendo en comunidad.

Villa la Carcova

Caacupé Villa 21-24-Zabaleta, Barracas

Ya pasaron 7 años de que Maxi arrancó a jugar cricket, ahora tiene 16. “Es una excelente persona”, comenta, Daniel Rubín, su padre, orgulloso. “Yo trabajo en el Centro Pepirí (donde practican los días de semana), y veo como comparte, lo que sabe con los nuevos o con los más chicos. Él fue dos veces campeón Sudamericano, y estoy muy orgulloso de su crecimiento, con

Villa Soldati

El orgullo de ver crecer a nuestros chicos

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El Club, lugar de encuentro Club Padre Carlos Mugica

su hija, acompaña a muchos otros niños que necesitan el acompañamiento, la atención que merecen, ella nota que a los niños los motiva mucho que sus padres los acompañen, pero no siempre se puede… Ella entiende que el Club es la excusa para generar el encuentro, “más allá de que a veces no hay entrenamientos, ellos se juntan, hacen un partidito, siempre andan por ahí” (en el Club o en la Parroquia), Eso los aleja de la calle y les hace bien”.

Puerta de Hierro, San Petesburgo

Villa 31 - Retiro

Lisa Fernández, es la madre de Kiara López, una adolescente de 13 años, que arrancó a practicar hockey y fútbol femenino, desde que arrancó el Club, ella nota que su hija, está motivada, le gusta cómo se manejan las profes, se siente cómoda, y encuentra un espacio, un lugar, un grupo de amigos que la alejan de la calle, y ofrecen valores que a veces son difíciles de conseguir. Lisa, es una madre presente en el Club, y a veces ocupa el lugar de la madre de todos, al acompañar a

Un club que derriba muros

Mientras camina de San Petersburgo a la Parroquia de San José, Rosa Caran, comenta que la vida de sus hijas Milagros y Ludmila, cambió completamente, desde que están en el club, empezaron a salir a la calle, a tener amigas, a hacer algo que les gusta, que no solo tenga que ver con

Club Atlético

San José la escuela, son pocas cuadras las que nos dividen, pero antes, esas cuadras, eran verdaderos muros, comenta Rosa. Ahora mis hijas, practican hockey en el Club San José, tienen sus grupos de amigas del barrio, incluso hacen pijamadas, se juntan a comer en mi casa, era algo que nunca nos había pasado. Esta y muchas infancias y adolescencias están siendo acompañadas de manera más integral, desde que la Parroquia de San José, amplió sus ofertas. Es una niña más que tiene la posibilidad de elegir, de socializar y relacionarse desde un lugar más sano.

o m s i c e t a C rtivo El NACIMIENTO Se hizo de abajo depo

peonato ganado. Fue tan grande la alegría por este bebé que hasta los ángeles del Cielo hicieron una fiesta e invitaron a los más pobres del lugar, que en aquellos años era la gente del campo. Fue una noche milagrosa, dicen que el Cielo se vio iluminado como nunca, lleno de estrellas.

Dios nos alienta El Nacimiento de Jesús (Lucas 2, 6-11)

Muchos jugadores famosos salieron de barrios muy pobres. Practicaban en canchas de tierra y barro. Para armar los arcos usaban los buzos o piedras. Se hicieron de abajo. Hoy juegan en las ligas más importantes y son muy famosos. La mayo4

ría recuerda siempre de dónde salieron; recuerdan esos partidos sin redes en los arcos, con cualquier pelota, sin tribunas ni hinchada; ellos se hicieron de abajo, en los barrios más pobres. Jesús también nació en un barrio muy pobre, que

se llamaba Belén. Él también se hizo de abajo. Era tan pobre que cuando nació no tenía cuna y lo acostaron en canasto con pasto. El pasto fue su colchón los primeros meses. A pesar de la pobreza, el nacimiento de Jesús se celebró como un cam-

Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue. En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el

Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.

Propuesta con fe: “La mejor jugada”. Visitamos la Iglesia para ver y rezar junto al Pesebre. Vamos a un pesebre viviente con la camiseta del Club o podemos representarlo. Podemos dejar en el Pesebre alguna ofrenda del Club al niño Dios.

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El club de mi barrio  

Suplemento deportivo N° 6

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