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REVISTA BIMESTRAL AÑO 17 - Nº 163 - NOVIEMBRE/DICIEMBRE 2017 - COSTO $45

Declarada de Interés Social por la Legislatura - Cdad. Bs. As.


pastoral

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Editorial

Sumario .1.

Mirar desde el Evangelio de Jesús

.2.

De la idea a la realidad: “No amemos de palabras sino con obras”.

.4.

Descalzate, es tierra sagrada

. 10 .

El derecho a la ciudad: Barrios precarios y pobreza.

. 12 .

La historia encarnada de nuestro pueblo sencillo

. 16 .

“Un pedacito de cielo”, construyendo el Reino – Hogar de Cristo.

. 19 .

Francisco y los Movimientos Populares.

. 20 .

Gritos que reclaman y comprometen.

. 21 .

JUNTARNOS: es el tiempo.

. 22 .

Presencia, Misión y Esperanza.

. 24 .

Confesión de fe: Pastoral de Santuarios.

. 26 .

Fiesta de Todos los Santos.

. 27 .

Madre, enseñanos a construir la Paz.

l e e d s e d r a r i Jesús

M angelio de ev

“Quiero una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos… La nueva evangelización es una invitación a reconocer la fuerza salvífica de sus vidas y a ponerlos en el centro del camino de la Iglesia… estamos llamados a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos” (EG 198) Desde el primer día de su papado, Francisco nos mostró con claridad su mirada y sus miedos, “Dios nos libre de una Iglesia mundana bajo ropajes espirituales o pastorales” y la única manera de lograr evitar esa tentación es poniendo a la Iglesia en movimiento de salida de sí, de misión centrada en Jesucristo, de entrega a los pobres” (EG 97). Con el coraje que da el Espíritu y la novedad propia de Jesucristo, el Papa nos invita a una Jornada Mundial de los Pobres, nos invita a que “no amemos de palabras sino de obras”. En primer lugar, la Jornada está dirigida a los propios cristianos, el Papa nos dice, nos grita, nos suplica “reaccionen ante la cultura del descarte y del derroche haciendo suya la cultura del encuentro”. Al mismo tiempo la invitación está dirigida a todos para compartir con los pobres acciones de solidaridad como signo de fraternidad. “No hay miradas neutras de la realidad y Francisco elige mirar desde el Evangelio de Jesús. Es así que nos interpela a liberar nuestra mirada cautiva, encandilada por un mundo que se organiza en torno al poder, la riqueza y la codicia; y nos invita a hacernos prójimos de aquellos que más sufren.” (Fernandez-Carrara, en Francisco y los Movimientos Populares). Porque los más pobres tienen mucho que enseñarnos, es que quisimos descalzarnos para caminar ese suelo sagrado que son las capillas de nuestras barriadas y villas. Antes de tener

la propia casa, nuestra gente más sencilla deja un espacio para construir la capilla. Nuestra gente sabe, porque Dios Padre se le revela a los más pequeños (Mt 12,25) que la capilla es necesaria. Capilla que primero suele ser simple ermita, donde se reza, se celebra la misa y la vida bajo el cielo abierto, el sol intenso o la lluvia suave. Capilla que convoca a la construcción, a la organización popular, al compromiso, a la solidaridad; y al igual que le pasó a San Francisco de Asís mientras reparaba la porciúncula, descubren mientras la construyen que la capilla es signo de ese Reino aquí y ahora, de esa cercanía del Dios Padre que nos amó primero. Porque la capilla es lugar de encuentro que acompaña la vida como viene y donde todos tienen un lugar. “Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” (Mt 22,21). No hay que dar a ningún Cesar de turno, lo que sólo es de Dios: la vida de sus hijos e hijas. Como lo repitió tantas veces Jesús, los pobres son de Dios, los pequeños son sus predilectos, el Reino de Dios les pertenece. No se ha de sacrificar la vida, la dignidad o la felicidad de las personas a ningún poder. Y sabemos que hay un poder que sacrifica vidas y causa sufrimiento, hambre y destrucción. Ese poder es la “dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano” que han logrado imponer los poderosos de la Tierra (Papa Francisco). Pero lejos de vivir resignados y de rodillas ante un sistema que descarta vidas, nuestro Pueblo sencillo construye caminos de humanidad y brinda respuestas encarnadas ante cada problema y necesidad. Y la Jornada, lejos de ser la respuesta por un día, se plantea como un grito que reclama y compromete caminos de vida y encuentro. Padre Adrián Bennardis

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Mons. Jorge Eduardo Lozano Arzobispo de San Juan de Cuyo, Argentina.

De la idea a la realidad “No amemos de palabras sino con obras” De la boca al cerebro hay unos pocos centímetros, y de ambos al corazón apenas unos quince. Y de allí a los pies y las manos a veces pareciera que miles de kilómetros. ¿Por qué arranco estas reflexiones mencionando cuestiones de medidas? Porque uno de los problemas que solemos tener los cristianos es el abismo entre lo que decimos cuando rezamos, lo que pensamos, lo que sentimos, y lo que finalmente hacemos en concreto. En unas cuantas oportunidades escuché gente que alaba a Francisco por sus gestos de cercanía a los pobres, a los enfermos, a los presos… Pero eso no siempre alcanza para decidirse a imitarlo y seguir su ejemplo. El domingo 19 de noviembre se desarrollará la primera “Jornada Mundial de los Pobres”

convocada por el Papa al concluir el año Jubilar de la Misericordia. El lema elegido por el Santo Padre es “No amemos de palabra sino con obras”, tomado de una Carta de San Juan en el Nuevo Testamento: “Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” (I Jn. 3, 18).

Es un fuerte llamado a dejar de lado el “verso elegante” para quedar bien, y pasar a las actitudes palpables con los hermanos. El amor no es una idea, sino una realidad bien concreta. El amor cuando e s t á se nota, y cuando no

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también. Decimos que “brilla por su ausencia”. La carta de Santiago nos advierte que “la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta” (St. 2, 17). Y en un diálogo imaginario plantea: “muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe” (St. 2, 18). La cuestión no es hacer una donación en dinero de vez en cuando, que no está demás; ni tampoco dar la ropa que nos sobra y ocupa lugar, aunque esto también hay que hacerlo. Deberíamos dar algunos pasos más, ir al encuentro con los pobres y hacerlos nuestros amigos, y que esto se nos incorpore de tal manera que se haga un estilo de vida. El Papa en su mensaje para esta Jornada Mundial nos dice que “si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en la


Eucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles” (n° 3). Un llamado claro a unir devoción al Cuerpo Eucarístico y amor al mismo Cuerpo del mismo Cristo en los pobres y excluidos. Y Francisco no usa eufemismos ni palabras complicadas: “Estamos llamados, por lo tanto, a tender la mano a los pobres, a encontrarlos, a mirarlos a los ojos, a abrazarlos, para hacerles sentir el calor del amor que rompe el círculo de soledad. Su mano extendida hacia nosotros es también una llamada a salir de nuestras certezas y comodidades, y a reconocer el valor que tiene la pobreza en sí misma” (n° 3). Muchas veces nos quejamos de lo mal que están las cosas en el mundo. Hablando somos unos genios para denunciar la corrupción, la riqueza que se acumula en pocas manos; pero a la hora del compromiso y de poner manos a la obra quedan unos pocos en carrera. “Si deseamos ofrecer nuestra aportación efectiva al cambio de la historia, generando un desarrollo real, es necesario que escuchemos el grito de los pobres y nos comprometamos a sacarlos de su situación de marginación.” (n° 4) Y para escuchar hace falta cercanía y prestar atención. Involucrarnos haciendo nuestros sus reclamos y angustias. “Hoy en día, desafortunadamente, mientras emerge cada

vez más la riqueza descarada que se acumula en las manos de unos pocos privilegiados,

con frecuencia acompañada de la ilegalidad y la explotación ofensiva de la dignidad humana, escandaliza la propagación de la pobreza en grandes sectores de la sociedad entera.” (n° 5) El riesgo de la globalización de la indiferencia nos acecha. Muy a menudo se da una naturalización de la riqueza acumulada, la pobreza extendida, el planeta sobreexplotado. Hay que dar pasos concretos para acercarnos a los pobres, encontrarnos con ellos en sus ranchos, casillas o en la calle; en las cárceles y los hospitales. En la Noche Buena celebramos cada año que Dios se hace Niño pobre en Belén. ¡Cómo nos gustaría trasladarnos a aquel pesebre y tomarlo en brazos para darle ternura y cariño! ¡Pero Dios es grandioso! ¡No hace falta entrar en el túnel del tiempo y viajar a Tierra Santa! Muy cerquita tuyo Jesús está presente en los niños con los pies descalzos en la tierra, con poca ropa, poca comida,

y mucha necesidad de cariño. El mensaje de la Navidad es hiperrealista y no debemos reducirlo a algo bucólico y naif, vaciándolo del contenido cristiano. María y José debieron trasladarse a Belén obedeciendo órdenes para un censo. No encontraron lugar para ellos en la posada, y tuvieron que ir a un establo para dar a luz entre animales al Hijo de Dios. Fueron obligados a huir a Egipto con el Niño porque Herodes lo buscaba para matarlo. Ese tiempo no tuvo nada de serenidad apacible. Posee una potencialidad fuertemente renovadora que nos desinstala y provoca. Ciertamente que nos mueve a replantear el modo en el cual vivimos la fe y la proponemos a los demás. En cada Navidad podemos aburguesar la fe y conformarnos con besar una imagen de yeso pintado del Niño Jesús, o ir a buscar su presencia de carne y hueso en los pobres. De nuevo, como al principio de este artículo, es una cuestión de distancias y cercanías que cada quien elige cómo medir.

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LAS. ARRIADAS Y VIL B S A L N E S A L CAPIL

, e t a z l a c s e D

a d a r g a s es tierra amora

s de z a m o l e d is s dioce

Monte Grande – Provincia de Buenos Aires “La capilla para seguir con mi fe”

¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del Reino, que prometió a los que le aman? Quisimos entonces, adentrarnos en esa Iglesia pobre, los preferidos de Dios, visitar las periferias, no sólo las de nuestra ciudad, que las tiene y las caminamos cotidianamente, sino ir un poquito más allá, y conocer también parte del conurbano profundo. Allí donde en cada barrio hay una capilla y una Iglesia viva que camina junto al pueblo y vive la fe sencillamente. En este mes que el papa Francisco nos invita a la Jornada Mundial de los pobres, quisimos caminar la propuesta del Papa, desde las capillas de nuestros barrios, de nuestras villas, desde los más sencillos.

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La Parroquia Nuestra Señora de Lourdes, en la localidad de Monte Grande tiene apenas diez años. El padre Diego Barboza, está a cargo de la misma y de sus seis capillas junto con el centro parroquial. “La realidad de nuestra diócesis es bastante especial, es muy grande en territorio y en población y con escaso clero. Yo mismo en los dos años y medio que estoy la he visto crecer y ciertas zonas presentan el mayor crecimiento de todo el territorio argentino. Las capillas cuando surgieron estaban bien en el límite, en la periferia, pero hoy quedaron adentro de los barrios, y está la necesidad de hacer nuevas capillas con toda la dificultad que implica. Y no se da la misma dinámica en las capillas que tienen misa todos los fines de semana que las que alternan. Entonces, las que tienen

misa estable crecen más. El gran desafío es ayudar a las comunidades a caminar un poco más solas, ya que con el crecimiento de nuestras parroquias es imprescindible que la gente aprenda a autogestionarse porque sino se muere ahí”. Michela y Aldo nos esperan en la Capilla de Caacupé en el barrio “la Victoria” donde el noventa por ciento de los vecinos son paraguayos. “El barrio debe tener unas cinco cuadras para un lado y unas siete en el otro sentido y sigue creciendo. En febrero estuvimos misionando en la parte más atrás”, cuenta el padre Diego “y ellos me decían que ya era otro barrio porque se armó nuevo, así se van dando las cosas. El barrio tiene diez años y la capilla siete”. Michela recuerda “cuando lle-


Tristán Suárez – Provincia de Buenos Aires gué de mi país lo primero que hice en el barrio fue buscar una capilla para seguir con mi fe. Ese vacío que traemos de dejar nuestra tierra y nuestros seres queridos lo llenamos acá, dentro de nuestra comunidad trabajando para la Virgen. Al principio sólo había una gruta chiquita que todavía

está y ahí empezaron a moverse para tener una capilla. En aquel momento el párroco era el padre Carlos, nos acercamos a la parroquia y le comentaron la situación. Había muchos chicos para bautizar y tomar la comunión. El padre Carlos, que es de familia paraguaya vino a conocer la comunidad y aquí se sintió en familia. La catequesis empezó en un comedor que está cerca cuando aún no teníamos terreno siquiera para la capilla”, comenta Michela. “Y después fue la lucha por el nombre porque nosotros queríamos que se llamé Caacupé y el obispo no quería nos decía ‘ustedes los paraguayos vienen y quieren fundar en cada barrio una capilla que se llame Caacupé’ Y un domingo el obispo vino a dar misa acá, estaba lleno de gente y se vino la lluvia. Nadie se movió del lugar y cuando termina la misa dice el obispo ‘que se llame Caacupé, porque se largo a llover en plena misa y ninguno se fue’. Y todo el mundo aplau-

La capilla, casa de familia,

dió, estábamos felices. signos de la acogida de Dios Aldo es uno de los jóvenes del barrio que hace 11 años Tristán Suárez es otro mundo. llegó a la Argentina junto a su familia “yo no era de ir a la Situada en el sur del partido de iglesia, era uno más de los que Ezeiza, en la diócesis de Lomas de andan por ahí perdidos. No co- Zamora se llega en tren eléctrico nocía nada de la Virgen y estan- desde Constitución, combinando do de novio una chica me invitó en la estación de Ezeiza con el a venir a la Pas- tren diesel, “La Chanchita” como cua Joven y fue lo llaman, que va hasta Cañuelas. impresionante, Y si bien ha crecido mucho en viví una expe- población como la gran mayoría riencia única. Ahí de los municipios del Gran Bueconocí lo que fue nos Aires la lejanía con respecla vida de Jesús y to a la Capital ha hecho que se después el Movi- fuera poblando de manera más miento de los Ex- pacífica, menos traumática. No ploradores. Entré hubo una explosión grande de tomé la promesa, asentamientos a diferencia de fui aprendiendo otros lugares del conurbano. todo lo que fue la vida de Don Bosco. Nos fuimos formando y después abrimos inscripciones y era impresionante la cantidad de chicos que había. Hoy somos 120”. Michela retoma la palabra para contarnos como trajeron la imagen “la réplica la donó la tía del padre Carlos que es de Caacupé cuando le pidió a la Virgen por su marido que tenía una enfermedad grave para que lo sane. Y la Virgen cumplió. Fue una alegría”, cuenta. “Cuando llegó no veíamos la hora de traerla en procesión. La pusieron en la puerta de otra capilla y arriba la caja de vidrio para protegerla y cuando salieron todos se escuchó un ruido En la estación nos enconterrible de algo que se rompía; y al entrar vieron el armaje de tramos con el Padre José María vidrio totalmente roto en el piso. Duarte quien está en la Parro‘ella no quería estar en esa caja de quia Cristo Rey desde hace dos vidrio sino que sus hijos la vean tal años y medio y con él vamos a la cual es y abrazarla con su manto’, Capilla Nuestra Señora de Luján, en uno de los barrios más viejos. aseguró el padre Carlos”.

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Esta capilla se inició como hace cincuenta años y la parroquia ya tiene como noventa. Allí nos encontramos con Mónica y Ermelinda, dos de las responsables de la Acción Católica, que llevan adelante el “merendero”. Ellas nos cuentan que antes el barrio que nos rodea eran campos llenos de margaritas silvestres. Eran pocos y se conocían un montón. Gente con mucha fe, que venía del Paraguay. Fue en 1998 cuando la Acción Católica, que ya estaba en la parroquia, eligió para trabajar esta capilla por ser la más humilde y donde se había instalado el primer asentamiento. Y se encontraron con situaciones muy complejas, familias numerosísimas, violencia, droga. Las familias no tenían agua, y eso hacía todo muy difícil. “Empezamos invitando a la gente para que vengan el sábado a la tarde y pasar un momento agradable, que los chicos tomaran la leche con chocolate, con un pancito con dulce, un bizcochuelo”, cuenta Mónica que vivió muchos años en Ezeiza alejada del mundo hasta que llegó a Tristán Suárez donde empezó su proceso de transformación en la iglesia. “Y de a poco fuimos estableciendo contacto con las familias, y viendo como dar una mano con tantas necesidades. Nunca hablábamos de sacramentos. Era simplemente compartir un mo-

mento y que sintieran el amor de Dios. Al principio el ambiente era muy áspero, muy difícil, porque los chiquitos no sabían lo que era el silencio, la oración, cosas que fueron aprendiendo de a poquito. Eran unas treinta y cinco familias. Había una pequeña cocinita y este espacio donde estamos aún no existía y todo se armaba en la capilla. Más adelante, con los jóvenes de Acción Católica que iban creciendo, se hizo este salón y siguieron sumándose manos… incluso dos countries cercanos ayudan y nunca falta nada. Ermelinda llegó de San Cosme y Damián, pueblo en el Sur de Paraguay hace 22 años y hace nueve que está con el taller de costura y tejido donde las mamás vienen semana por medio a coser y tejer, lo que es una ayuda para ganarse el manguito y también un lugar de contención, donde se charla y se lee el Evangelio. Los hijos de Ermelinda van al colegio que está en la otra cuadra de la capilla y es una referente de la capilla, caminar con ella por el

barrio supone pararse a saludar a cada uno de los vecinos con los que se cruza “Yo voy visitando las casas, agarro mi bici, pongo la Biblia en mi cartera y voy. Charlamos, leemos el Evangelio e invito para venir. Y después les visito de vuelta y voy viendo las necesidades que hay”, comenta. “Ermelinda gracias a Dios no es la única”, agrega el padre José María. “Es mucho el compromiso que tienen las doñas con la gente del barrio, y son ellas las que me acercan a la realidad y me van comentando las necesidades y los problemas que van viendo. Familias que tienen sus historias de dolor, y ahí uno como cura acompaña. Lo más lindo es el clima con toda la comunidad, aparte del merendero, que es muy familiar. Y otra cosa valiosa es que son solidarios pobres con pobres. Mucha gente que por ahí está un poquito mejor colabora desde otro lado anónima y espontáneamente. Esa solidaridad entre todos es un hermoso valor de nuestra comunidad.

Participan de este Congreso:

- Dra Lourdes Molina - Elena Santa Cruz - Padre Pepe Di Paola - Adolfo Pérez Esquivel - Dr. Carlos Rozanski - Asociación Argentina de Prevención del Maltrato Infanto-juvenil

24 y 25 de Noviembre / Hotel Bauen 6

Viernes de 8 a 18hs - Sábado de 9 a 18hs


reno

erlo-mo m e d is s e c dio Merlo – Provincia de Buenos Aires

La Capilla, casa de la fe del Pueblo

En la localidad de Libertad que forma parte de la diócesis de Merlo – Moreno se encuentra la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Fátima. Limita al Sur con La Matanza y al este con Ituzaingó y Morón y fueron los portugueses los que trajeron la devoción de Fátima a esta zona del Gran Buenos Aires. Luego de una media hora en colectivo desde la estación de Merlo del tren llegamos a la parroquia, ubicada frente a una inmensa plaza, donde nos encontramos con el Padre Eduardo Farrel y con Carlos Bravo, vecino y miembro de la Sociedad de Fomento. El padre Eduardo prepara el mate y mientras comienzan a contarme un poco de la historia de la parroquia. Carlos: Antes era todo pastizales, había muy pocas casas, y un señor prestaba la suya para las primeras misas. Lo religioso es el centro acá, no hay otras cosas en el barrio, entonces la parroquia cuando se moviliza, cuando llama es como una fuerza viva. Eduardo: Este templo está en el barrio Villa Magdalena, pero la parroquia tiene otros barrios. En estos lugares, que se caracterizan por su extensión, todas

las parroquias tienen capillas. Tenés que recorrer territorio. Y este barrio tiene un espacio de fe popular y de expresión religiosa del pueblo muy particular que es el cementerio municipal Santa Isabel.

Tanto el padre Eduardo como Carlos coinciden que en la parroquia fue muy significativo el padre Juan Carlos Martínez. “A ese cura se le debe muchísimo, un groso”, dice el padre Eduardo “y hoy se sigue con ese espíritu”. El padre Martínez fue desde 1980 hasta su muerte en abril de 2009 párroco de la iglesia. Fundó más de 20 capillas y creó escuelas y centros educativos y de capacitación laboral. Puso cimientos muy fuertes. Carlos, que vive en el barrio desde hace 40 años, trabajó muchos años con él y recuerda de sus comienzos “de pibe yo no le daba mucha bola a la parro-

quia, andaba en la mía, jugaba al fútbol. Y me llamaba la atención que el cura hacia algunos almuerzos con los jóvenes en la plaza, se sentaba a comer en el pasto, a compartir algo con ellos. Después entré al grupo juvenil y una de las tareas era armar un equipo de fútbol y compartir un domingo en la colonia Gutiérrez, donde jugábamos contra los pibes de ahí, que estaban judicializados. Nos daban con todo y después lo rivales en agradecimiento nos atendían con mate cocido y torta frita. Y el cura venía con nosotros y nos hacia rezar a todos juntos, nunca fue de los grandes discursos, lo justo. Una oración para arrancar, el regalito a la Virgen. Era fines de los ‘70. Cuando falleció tenía 21, 22 centros, él los llamaba “centro catequísticos” pero son capillas. De él dependían un montón de barrios y había ideado un método de trabajo donde estaba un fin de semana en cada una como para tener presencia en todas. Y para fortalecer la presencia se acompañó mucho de los jóvenes, de los diáconos y en cada barrio había una ermita donde la gente se juntaba a rezar alrededor de la Virgen”.

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plaza, iluminarla, hacer una canchita que sirva para varios deportes. Ese proyecto perdió pero todos salimos a apoyarlo para que se pueda hacer”. Como reflexión final el padre Eduardo expresa “lo que veo en las capillas, es una cierta autonomía en lo religioso, en lo que es la fe popular cierta autonomía de la estructura eclesiástica, lo cual me parece muy saludable. Y a la gente yo la veo con una voluntad de vivir, de ser felices y de ser libres que a mí me conmueve. A pesar de las dificultades, la voluntad que tiene la gente de luchar y de salir adelante es algo hermoso de nuestros barrios”.

se vuelven intransitables. Aislado y olvidado por el Estado, son las organizaciones sociales y la Iglesia las que tienen una presencia fuerte y acompañan la vida cotidiana de los vecinos y vecinas. Después de unos 45 minutos en colectivo desde la estación de tren, nos encontramos con el Padre Juan Olivera sobre la ruta 24, y con él fuimos hasta la Parroquia Sagrado Corazón de Jesús, ubicada en el barrio Mayor del Pino. En un territorio donde hay alrededor de 170.000 personas los sacerdotes Juan y Lucas caminan junto a la comunidad y la acompañan desde la parroquia que tiene unos 40 años, junto Carlos: Merlo tiene la caraccon las dieciseis capillas que terística de venir de 24 años de fueron naciendo en los barrios a un solo intendente, Othacehé, medida que estos crecían. donde había un control Juan, que excesivo de todas las achace poco está Moreno – Provincia de Buenos Aires ciones y persiguió a sol en Cuartel V, La Capilla, lugar de encuentro y construcción y sombra a todo cura nos cuenta un que tuviera la iniciativa poco las líneas de hacer algo incluso al pastorales que obispo, y Martínez no fue ha podido visualila excepción. zar en la parroquia. Eduardo: Y cuando asu“hay grupos que se me Menéndez, el nuevo reúnen en casas en intendente, teníamos una torno a una devocrisis muy grande, pero ción, que se saben en poco tiempo ya es un de la iglesia, pero no cambio excepcional; con participan del temel presupuesto participatiplo; luego la pastovo con la gente opinando, ral popular Mariana reuniéndose, involucránrecorre las casas de dose. Esto antes no pasaba las zonas más poy es la única manera de bres y se mueve en crecer en estos lugares. todo el territorio El presupuesto participativo parroquial. Hay una es dinero que el municipio disDe las seis localidades que tie- pastoral popular que acompaña pone y los distintos barrios de- ne el municipio de Moreno en lo social y de formación de los ciden en qué se aplica. Acá ganó provincia de Buenos Aires, Cuar- laicos, alienta la organización el proyecto de la Sociedad de tel V es la más alejada y una de social y política, reclama por la Fomento, tener un lugar don- las más pobres. Se encuentra en defensa y restitución de los dede dar talleres algunas charlas la zona norte del partido, limitan- rechos; la pastoral Carismática, y una huerta chiquita para que do con José C. Paz y San Miguel. está muy fuerte en un sector de la los jóvenes se acerquen. Y sur- La mayoría de sus calles son de comunidad paraguaya y por últigieron otros proyectos muy in- tierra y están en muy mal estado, mo la pastoral del templo, con sus teresantes como el arreglo de la como consecuencia cuando llueve equipos de catequesis, de econo-

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mía, de misioneros, de Cáritas”. Cuando llegamos, en la parroquia nos esperaba el grupo de mujeres que visita a los enfermos con quienes compartimos la charla y sus vivencias. Ellas son de algunas de las capillitas del barrio: Santa Brígida, San Roque González, San Juan Diego, Santo Cura Brochero y de la propia parroquia. Ubicadas en ronda, eran una veintena de mujeres de todas las edades, algunas con la piel y el corazón curtido de haber sido ellas

mismas las que estuvieron en ese lugar, como Timotea cuando cuenta “yo visitaba enfermos pero tuve cáncer y cuando estuve tan grave, vino tanta gente a verme que me dije ‘si salgo y sigo voy a seguir visitando’. Es algo mío desde siempre”; hasta Belén muy jovencita que también lo vivió en carne propia “Una vez entré a neonatología y había un bebé tan chiquitito y la madre tan jovencita; y después me tocó a mí estar en ese lugar cuando nació mi hijo. Ese momento lo viví con toda la fuerza, con todo el valor, y hoy mi hijo tiene tres años y es hermoso”. “La gente que está visitando a los enfermos está tocando los sectores más pobres”, expresa el padre Juan, “nosotros ya vivimos en un sector de mucha pobreza

y cuando te enfermas más pobre aún. Es una tarea que no se ve, que se hace en silencio, pero un testimonio mayor de la Iglesia. Ustedes van sembrando el consuelo en medio de situaciones tremendas”. En el barrio hay muchísimas necesidades. Visitan a personas mayores que quedan solas en las casas mientras sus hijos salen a trabajar, como relata Julia “veo que hay mucho abandono de los enfermos, a veces de los mismos familiares, y a veces es más difícil llegar al familiar para que te deje entrar que al enfermo. Y con los mayores a veces lo único que quieren es hablar, vos le preguntas sobre la niñez y su vida y se les pasa la tarde hablando

y recordando. Hay que ser perseverantes con los familiares para que acepten tu presencia”. “En la clase social alta directamente no te dejan hablar”, agrega Irene “te dicen que fuiste a cuidarlo y a limpiarlo pero no hablarle, y vieras lo bien que le hace cuando vos le podes hablar. Porque nosotros abrimos el corazón a Dios, con ese gozo de esperanza. Hace ya 25 años que cuido enfermos y

he transitado por gente que tiene mucho dinero y gente que no tiene nada… y uno ve también cuanta carencia hay que no es material”. Algunas están junto a familias cuyos hijos enferman como cuenta Ana “ahora estoy acompañando a una familia que el chiquito falleció el sábado de un cáncer y ayer comenzamos la novena; y a otra nena de tres años que también sufre cáncer, desde el primer año. Es de Clorinda de mi pueblo. La semana pasada la operaron otra vez y ella con mucha fortaleza y ganas de vivir, ella se entrega, pone sus bracitos y deja que los médicos hagan…” Cuartel V tiene una característica muy especial que es un lugar muy organizado, desde la propia comunidad, a nivel parroquial, si pasa algo se sale al encuentro. La mayoría de las personas han salido de las comunidades eclesiales de base. “Tenemos que sentirnos fuertes y acompañados por Dios porque la tarea que ustedes hacen no la hace nadie”, reflexiona el padre Juan, es como la raíz de un árbol, no se ve, el que las ve es el enfermo y la familia, pero nunca van a tener una reunión como en la primera comunión o un encuentro festivo. Por eso es la raíz, y es donde se produce el encuentro con Dios. Lo que nos permite crecer y santificarnos es el encuentro, el mirarte a los ojos con el enfermo, como nos pide el Papa. Ninguno de los que esta acá sentado puede decir que no es pobre, pero al lado nuestro hay uno que está más pobre aún y nosotros nos animamos a ir y tocarlo, mirarlo, llevarle la palabra y la comunión. Estamos ahí, alimentando la raíz del seguimiento de Jesús.

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Ana Lourdes Suárez Dra en Sociología. Investigadora CONICET-UCA

D A D IU C A L A O H EL DEREC

Barrios precarios y pobreza

Los barrios precarios de nuestras ciudades son una temática compleja, persistente, difícil de abordar. Una temática que desde la perspectiva urbana evidencia la fragmentación, segmentación y segregación residencial de las ciudades del país; aspectos todos vinculados a la marginalidad y a la desigualdad en la distribución de recursos. Desde la perspectiva social evidencia la pobreza –o extrema pobreza– en que porciones importantes de nuestras poblaciones viven. Es una temática que duele; que no podemos ocultar, sino mirarla de frente, tal cual es en toda su crudeza, buscando identificar y comprender las diversas dimensiones y procesos que hacen a su persistencia, y, sobre todo, identificando vetas posibles de transformación. ¿Qué dimensiones adquiere? De las grandes metrópolis del país, la más afectada es la Región Metropolitana de Buenos Aires. Datos provistos por la organización Techo muestran que hay actualmente en la Provincia de Buenos Aires y en CABA 1.394 asentamientos informales que alojan a aproximadamente a 650.685 familias, o sea a alrededor de 2.209.000

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personas, lo que representa a casi al 12% de la población del área. La presencia de asentamientos precarios acompañó el proceso de urbanización del país en todas sus etapas y momentos. La falta de políticas urbanas estratégicas, la desregulación y el mal funcionamiento de los mercados, en particular el de tierras, y la debilidad del Estado como proveedor de servicios públicos integradores, son los principales responsables de los “déficits socio urbanos”, de los cuales los asentamientos precarios son una clara evidencia. Desde el punto de vista de las dinámicas urbanas, puede afirmarse que las grandes ciudades del país vulneran con creces el “derecho a la ciudad” de sus habitantes. Este derecho, tal como es expresado por las Naciones Unidas, es un derecho humano básico: el derecho a vivir no solo en un hábitat digno integrado a los servicios y a la in-

fraestructura, sino a las oportunidades educativas y laborales de la ciudad. El derecho a la ciudad es, por tanto, una expresión legítima de todos los habitantes urbanos a sus derechos de reconocimiento, y a una estabilidad residencial en la ciudad. Desde esta perspectiva puede afirmarse que los sectores de la ciudad que no residen en hábitats y viviendas adecuadas, y no acceden a educación y empleos de calidad se ven obstaculizados para satisfacer adecuadamente sus necesidades básicas, y para desarrollar sus capacidades –entendidas éstas como las habilidades potenciales que la gente tiene de poder elegir libremente, tomar decisiones razonadas, y actuar en consecuencia para alcanzar una vida digna–; se ven obstaculizados asimismo en tener una activa participación en la sociedad y por lo tanto en lograr sus derechos en forma plena. Garantizar el derecho a la ciudad de todos los sectores debería ser el objetivo subyacente de todas las intervenciones que buscan eliminar las injusticias producidas por los procesos de exclusión socioterritoriales y revertir una de las dinámicas socioterritoriales más perversas de las últimas décadas: la segregación territorial. Una de las consecuencias más negativas de la segregación urbana es la de situar a los estratos sociales en un contexto de socialización e interacción uniforme que propicia la naturalización y la profundización de las diferencias en la estruc-


tura social; situación que se agrava cuando la estructura urbano-productiva favorece el aislamiento de algunos territorios, como sucede en muchos de los barrios precarios del Conurbano profundo. Los barrios precarios son un indicador de este proceso; se ubican en uno de los extremos de la polaridad. En el otro extremo de la polaridad residencial se ubican las urbanizaciones cerradas, las cuales irrumpen con fuerza en la trama urbana de las grandes ciudades en los noventa. En la Región Metropolitana del Gran Buenos Aires a principios de los ‘90 estos emprendimientos no llegaban a 100. En el 2007 eran ya cerca de 550 las urbanizaciones cerradas ocupando una superficie de de 3.500 hectáreas –una vez y media la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires– para sólo unas 8.500 familias. Barrios precarios y urbanizaciones cerradas son el sello socioterritorial de la injusta desigualdad social y de los mecanismos que la perpetúan. Quisiera compartir algunas reflexiones con un tono esperanzador. Argentina se dice que es parte del “Continente de la esperanza”. Una esperanza que se ancla en la trayectoria de sus pueblos y en su acervo cultural; el ethos cultural “cristiano-católico” común a toda la Región es un pilar básico de este acervo. La informalidad, la marginalidad y la segregación residencial a la que se hizo referencia hasta aquí adquieren algunos matices en el marco de este ethos. Matices desde los que se vislumbran destellos de esperanza. El encuentro con el “otro”, que está en la esencia misma del hecho urbano, ha tenido muy diferentes formas de realizarse en las ciudades de Occidente según las distintas tradiciones culturales. Las ciudades latinoamericanas, de tradición cristiano-católica, se

construyeron en la idea de que todos, españoles e indios, ricos y pobres, son hijos de Dios con iguales posibilidades de llegar al Reino de los Cielos. La aceptación del “otro”, la posibilidad del encuentro y el “mestizaje cultural”1, tienen excelentes elementos a los que recurrir en nuestra matriz cultural urbana, de raíz católica. Las ciudades argentinas han dado muestra de esa “aceptación” del otro con la acogida y asimilación de los inmigrantes. Otro ejemplo es la temprana y amplia difusión de las escuelas públicas en las que todos los estratos han tenido un espacio de convivencia. Las personas que viven en la informalidad y marginalidad padecen las duras consecuencias de la exclusión; viven en muchos casos en la permanente realidad de tratar de garantizar su subsistencia día a día; anclados en la cotidianeidad, con dificultades para proyectar un futuro mejor para ellos y sus hijos. Esta realidad es innegable y se irá revirtiendo con políticas acertadas que garanticen inclusión duradera. También es innegable que el padecimiento de la pobreza en el marco de la informalidad va acompañado de una variedad de acciones solidarias, nota distintiva entre los habitantes de nuestros barrios pobres. Solidaridad que se traduce de diversas maneras: ayuda entre vecinos, apoyo a servicios comunitarios, acciones colectivas en pos de mejoras para todo el barrio, etc… Así los que viven en la informalidad y marginalidad se nutren de este encuentro con el “otro”; en

Barrios precarios y

urbanizaciones cerradas son el sello socioterritorial de

la injusta desigualdad social y de los mecanismos que la perpetúan.

la idea que entre todos podemos ayudarnos y encontrar vías de supervivencia. El ethos cultural de nuestras ciudades ofrece importantes márgenes de libertad para la proximidad espacial, incluso la vecindad, entre personas de distinta condición social. Hay esperanzas por tanto que, ayudados por adecuadas políticas, la segregación residencial pueda revertirse exitosamente; esperanza que el “mestizaje” residencial sea celebrado y apoyado. El acervo cultural de nuestras ciudades abre, en síntesis, un horizonte de esperanza para soluciones sólidas a los flagelos de la pobreza, la informalidad y marginalidad. El derecho a la ciudad, que por su propia naturaleza es colectivo, es sólido en la medida que se adquiere, se defiende y se legitima en forma colectiva; aspectos que en las urbes del país tienen sólidos cimientos. NOTAS: 1 - El mestizaje cultural es un concepto utilizado en el Documento de la Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe, Puebla, 1979.

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a d a n r a c n e a i r o t s i h La cillo

VILLAS. S BARRIADAS Y A L N E S A L IL P CA

n

de nuestro pueblo se

“Quiero una Iglesia pobre para los pobres. Ellos tienen mucho que enseñarnos”. Si algo comparten los barrios humildes, nuestras villas, es la presencia de capillas y parroquias, que emergen apretadas entre las casas como signo de un Jesús pobre entre los pobres. Mucho tienen que enseñarnos, por eso, nos propusimos caminar las capillas de nuestras villas y escuchar, escuchar la historia de salvación del pueblo sencillo.

bendecida con el nombre Luján de los obreros, capilla que es destruida por una bomba y reconstruida por los vecinos con el nombre María Madre de la Esperanza. En el barrio nos espera el padre Franco Punturo, que está en la parroquia desde hace 13 años y nos recibe en lo que fue la antigua capilla. “Como parroquia se funda en 1993, primero fue una capilla de la parroquia Niño Jesús y los sacerdoVilla 20 – Lugano. CABA tes Hector Botán La fe se vive al ritmo de las fiestas y Cullen la atendían desde Ubicada en el barrio de Lugano, frente al Parque Indoamericano al Sur de la ciudad, la Villa 20 es una de las más antiguas de Buenos Aires. En 1968 una casita pre-fabricada se transforma en capilla

ahí”, relata el padre Franco. “El lugar donde hoy se encuentra la villa 20 era una laguna, tierras inhabitables donde iban los que no tenían donde ir. Poco a poco, las fueron haciendo habitables. Se cascoteaba para rellenar y así se fue hacien-

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do el barrio; y desde el comienzo estaba la presencia de la capilla con una característica muy particular. Geográficamente el barrio es muy compacto. Son treinta manzanas y dos complejos de edificios muy grandes. La comunidad boliviana y paraguaya son las más grandes. Se acompaña desde lo cultural que cada comunidad trae. Todas las imágenes de la Virgen que están son devociones que ha traído la misma gente: Copacabana, Urkupiña, del Socavón, de Cotoca, Caacupé, Itatí, del Rosario, Luján… Y en el barrio hay también otra capilli-

ta: San Juan Bautista, que empezó siendo una ermita en un descampado y ahora ya se hizo una capilla más grande”.


El padre Franco nos comparte como las fiestas atraviesan la vida de la parroquia y del barrio “Desde fines de julio con la fiesta del Tata Santiago, una de las fiestas bolivianas más antigua en Buenos Aires, hasta octubre hay fiestas todos los sábados. Y con la fiesta está el rezo de la novena, las nueve noches antes, las veladas, las procesiones… hay un proceso de fe que se acompaña desde ahí”. Mientras hablamos con el padre llegan Delia y Alicia, dos referentes históricas del barrio. Delia nació en Bolivia, pero hace más de 50 años que vive en Argentina, es una de las referentes de la Fiesta del Tata Laguna que se celebra en conmemoración a la fiesta de la Exaltación de la Cruz. Nos comparte la historia, su historia “En el ‘58 los abuelos de mi hija trajeron el cuadrito del Señor a tapiales y en el ‘60 vinieron acá y el barrio se fue poblando de a poquito, todos vivíamos en ranchitos en ese entonces. La fiesta grande del Tata Laguna siempre se hizo en Lugano. Y así sigue, los que bailan son los seguidores, hijos y nietos de los que empezaron”, nos cuenta. Cada uno de los grupos de bailarines -caporales, morenadas, diabladas- posee música y vestimentas que los caracterizan y representan en sus danzas historias y leyendas que reconocen orígenes remotos. Delia comenta que “cada fiesta tiene su ritmo. En junio o julio cada grupo de los bailarines hace su presentación en agradecimiento al Señor y dan su vuelta a todo el barrio y los que se inician piden al Señor que los ayude” -y con orgullo dice- “este año hubo más

de veinticinco grupos. Cuando los primeros de la procesión terminaban de dar la vuelta al barrio todavía estaban entrando los últimos”. Alicia es de Salta y vive en el barrio desde fines de los ’70. “Empecé en la parroquia de a poquito en el año 79/80, cuando me

iba a casar y el padre César me insistió para que sea catequista. Después vino Raúl Nan. Y estaban las monjitas de Santa Unión; y con ellas recorríamos el barrio para ver las necesidades, cuando todo era barro y había apenas unas cuantas casas. Nos juntábamos con las mamás en las mismas casas, cuatro o cinco, y compartíamos la palabra, veíamos quien estaba enfermo, que necesidades había, para poner el agua, la luz. Estaba todo por hacer. Después nos sacaron los militares y nos llevaron en camiones a Ciudadela, estuvimos por distintos lugares, como gitanos de un lado a otro”. Entre esas monjitas estaba Alice Domonque junto a su compañera Léonie Duquetserán secues-

tradas y desaparecidas por la dictadura militar. Y junto a ellas, varios referentes del barrio, fueron silenciados, como Juan Carlos “Negrito” Martínez, impulsado desde la fe, fue fundador del Movimiento Villero Peronista, y con apenas 25 años es secuestrado el 19 de agosto de 1976 pocos días después de nacer su hija. Las capillas y sus barrios reflejan la crudeza de la historia, Alicia nos sigue contando “Cuando volvimos al barrio y después de meses de ir a la Comisión de la Vivienda para que consideraran mi situación, nos dieron este lugar donde tengo mi casa ahora, que era el último terreno porque después para abajo estaba la laguna y era todo agua y pastizales. Y así pasaron los años, estuve con los abuelos, visitando casa por casa, a los chicos discapacitados también, porque eran muy escondidos los chicos, no los sacaban. En la ropería armábamos las bolsas con juguetes y caramelos y así nos presentábamos en cada casa donde había chicos con discapacidad, y anotábamos para hablar con los médicos y que ellos vayan a las casas. Antes de llegar Alfonsín hacíamos ollas populares en

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Villa 31 – Retiro. CABA Una capilla nace donde nace, donde hay espíritu

varias manzanas porque, como ahora, mucha gente estaba sin trabajo y los precios subían todos los días. Como yo he sufrido, siempre intenté ayudar a mucha gente, paisana, peruana, chilena. Eso me enseñaron las hermanitas, a conocer el camino de la Vida, como digo yo, viendo las necesidades de los prójimos”. “Cuando llegué”, recuerda el padre Franco “el sacerdote que estaba me dijo ‘si acompañas a los difuntos en un año recorriste todo el barrio, porque en cada casa hay un familiar, un vecino un amigo, difunto’. Y el rezo a los difuntos es una característica muy especial aquí, se acompaña mucho a las familias y eso te exige una presencia. Y el día de todos los difuntos, los vecinos van recorriendo el barrio y luego se va al cementerio de Flores que está repleto de gente. Acá es muy fuerte la celebración de la fe al ritmo de las fiestas”.

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La villa 31 ubicada en el barrio de Retiro nace alrededor 1930, y se llamaba Inmigrantes porque venían los que trabajaban en el puerto, italianos, polacos, españoles. Luego la población se fue renovando con gente del interior del país y poblando hacia el correo viejo, en lo que se llama Comunicaciones, y es para fines de los ‘60 que Carlos Mugica siendo vicario de la parroquia del Socorro construye la Capilla Cristo Obrero. Nos encontramos con el padre José Lozzia afuera del barrio y vamos juntos hasta la Capilla dedicada a la Virgen de San Nicolás, capilla que nace para los ‘80 con la vuelta a la democracia cuando la villa vuelve a crecer. El padre José, que está en la parroquia desde el 2015, nos cuenta que “si la ves en un mapa la villa es chiquita y larga. Sigue como pegada a línea del ferrocarril y antes de que el padre Enrique Evangelista se venga a vivir a fines de los ‘80 cada parroquia de las más cercanas se hacía cargo de un sector. En los ‘90 cuando se hace la autopista, que tenía pensado pasar por el medio de Cristo Obrero, Evangelista junto con los curas de ese entonces lo impidieron. Con el tiempo la parte del barrio que más creció es esta y la Capilla de San Nicolás tiene un montón de actividades; y como referencia es más fácil llegar acá que a Cristo Obrero que fue quedando en la punta del barrio casi como casco histórico.

Más cerca de los ‘90, nace la Capilla de la Virgen de Caacupé, como una ermita que se va agrandando, se le pone el techito y nace como una capilla. En el 2000 nace la Capilla de Luján en la parte que actualmente es la más pobre; cuando los vecinos llegaron a esa parte del barrio y no había nada se reservó un lugar para la virgencita, para ir a rezar todos; y de a poco, los vecinos la fueron haciendo, primero un techo a dos aguas, después un techo de loza y después se la cerró. Bergoglio estuvo ahí cuando todavía era un techo de paja. Y la verdad que creció un montón. Funciona catequesis, apoyo escolar, hay una escuela de música, un grupo scout. Y la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, está en una casita, se ve que es una capilla pero el tamaño es el de una casa más. Es la que está en el lugar más difícil y es una capilla que peleó el lugar, los vecinos la pelearon porque otros no querían. Y, la más nuevita, la Capilla de Santa Liberada, que es de este año; es una capillita que está entre Caacupé y Guadalupe. Si uno hubiese elegido poner una capilla mirando un mapa la hubiera puesto en un lugar más estratégico pero hay una realidad que las capillas nacen donde nacen, donde hay un espíritu… Santa Liberada es una santa de mucha devoción y parte del grupo de oración con los que hacemos una vez por mes misa de sanación se juntaban a rezar en una casa, esa casa resultó ser Santa Liberada. Fue creciendo de a poco y lo fuimos hablando y rezando con ellos. Y si es algo de Dios. Y ahí está, una capilla más, chiquita pero ya tiene catequesis y un coro de niños. En total son cinco capillas, además de la parroquia”, explica.


Y prosigue el padre José Luis “otros capítulos son El Hogar de Cristo y el Club Deportivo. Y este año algo que está involucrando al barrio y a la parroquia es el proyecto de integración urbana que en su momento cuando en el 2007 se quería “urbanizar” la villa 31 los curas villeros escribieron el documento “Reflexiones sobre la urbanización y el respeto por la cultura villera” en el que hablan de integración urbana, rescatando que en la villa se conservan valores de la gente del interior y de la población limítrofe que la sociedad está perdiendo y

es necesario valorar. Y después están las personas, las historias. Como la de María Roxana que acompaña el Taller Huellas de Capacidad y nos contó su vivencia en la comunidad “vengo de Bolivia, tengo cuatro hijos, hace seis años que llegué al barrio y cinco que empezamos con el Taller Huellas para los chicos con alguna discapacidad que no pueden ir a algún colegio especial. Hacemos distintas actividades con ellos para que se sientan parte de algo, que están haciendo por sus propios medios. Tienen distintas edades, desde un nene de cuatro hasta veintiún años. Trabajan todos juntos, se conocen hace mucho, fueron creciendo acá. Son quince

pero a veces con los hermanos son algunos más y la verdad que la capilla se nos hace muy pequeña para todo lo que hay. Es tanto el cariño que te dan que cuando estoy con ellos me olvido del cansancio”, nos dice emocionada. “El año pasado vino el Obispo Giorgi” recuerda Roxana “y me gustó mucho ver como se integró con los chicos ayudándonos a armar pesebres, porque era época de navidad. Todos estábamos muy contentos porque él debe caminar un montón por todos lados pero que nos de su tiempo para estar aquí con nosotros y compartir, que se sienta uno más de nosotros, parecía que los chicos lo conocían desde siempre, fue muy hermoso.

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Granja San Miguel Arcángel Familia Grande del Hogar de Cristo.

“Un pedacito

de cielo”,

Construyendo el Reino .

o t s i r C e d r Hoga

El 29 de septiembre amaneció gris y ventoso. Era el día elegido, la Fiesta de San Miguel Arcángel, no podía ser otro. Si llovía se cancelaban los festejos que en la Granja, cerca de General Rodríguez, se venían organizando con mucha dedicación.

“Pero abrazar no es suficiente, tendamos la mano a quien se encuentra en dificultad, al que ha caído en el abismo de la dependencia, tal vez sin saber cómo, y decirle: ‘puedes levantarte, puedes remontar; te costará, pero puedes conseguirlo si de verdad lo quieres’, “No se dejen robar la esperanza” Papa Francisco, Hospital San Francisco de Asís de la Providencia, 25-07-2013

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La granja San Miguel Arcángel es parte de la Familia Grande del Hogar de Cristo. Donado por el papa Francisco, cuando era arzobispo de Buenos Aires, el terreno de doce hectáreas está ubicado en Malvinas Argentinas, sobre el antiguo camino a Marcos Paz. Lejos del mundo y su ritmo vertiginoso, para llegar uno va dejando atrás primero la autopista,

y luego el asfalto de las calles del pueblo para adentrarse unos dos kilómetros en un camino de tierra, camino que en la actualidad es transitable gracias a los mismos muchachos de la Granja que lo han arreglado y lo mantienen para que los vehículos puedan entrar. Llegamos a media mañana, justo para la Misa que celebraba nuestro Cardenal Mario Poli, y donde ya había muchos autos y una decena de micros escolares, en los que habían llegado los jóvenes y adultos de los distintos centros barriales, desde la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, junto con los referentes de cada dispositivo. En ese lugar alejado donde todos los días hay apenas un puñado de personas, esa mañana éramos más de trescientos, y a los adultos se le sumaban decenas de niños, niñas y bebés, hijos e hijas de los mismos jóvenes del Hogar de Cristo que nos juntamos ese último viernes de septiembre para celebrar en comunidad estos seis años de abrazar la Vida en la Granja San Miguel. Luego de la Misa se organizó el almuerzo compartido y la fiesta siguió hasta bien entrada la tarde con música, deporte, juegos y baile. Fue un día de encuentros, donde la vida se asomó en cada abrazo, y donde cada sonrisa fue una caricia para el alma, de tantos muchachos y muchachas que han vivido experiencias muy fuertes de abandono y despojo, de recu-


peración y acogida. Las Granjas del Hogar de Cristo surgen para dar una respuesta concreta a muchos que han sido golpeados por la pobreza, la exclusión y la droga ya que los tratamientos con internación a los que pueden acceder los chicos de nuestros barrios son inadecuados y muchas veces expulsivos. “Hace seis años, en agosto del 2011 fui por primera vez a mirar el lugar con el padre Tano”, nos cuenta María Elena, “y ahí empezamos con este pedacito de cielo que hay en General Rodríguez. Empecé plantando árboles, limpiando el lugar para que los primeros chicos que vayan puedan encontrar un lugar lindo. Al principio sólo había una casita que era la del casero, de Juan y su familia, después empezó a funcionar el resto. Y los primeros chicos que fueron, el espacio está pensado para varones, dormían en carpa porque no había nada”. Y en ese terreno, cuando aún no había nada, una rueda de carpas, pequeño barrio de lona, fue el comienzo de los sueños compartidos de algunos chicos que tenían situaciones de consumo y buscaban una vida mejor. En las noches junto al fogón compartían sus sueños, esperanzas y también sus

cruces. Y con el paso del tiempo se fueron comprometiendo con la construcción de la Granja y esta misión les fue dando más sentido a sus vidas, a

nuestras vidas. Estaba todo por hacer. La idea inicial fue creciendo de a poco. La capilla, un salón grande, la casa de los caseros, el depósito, un cuerpo de oficinas. En este dispositivo para internaciones propio del Hogar de Cristo los jóvenes pasan un tiempo, donde básicamente trabajan en profundidad los 12 pasos y elaboran su proyecto de vida, a la vez que realizan diferentes acti-

vidades, en su mayoría trabajo de la tierra y con animales. El estar en relación con la naturaleza ayuda a su tratamiento. Se animan a encontrarse con ellos mismos: sus dolores, su historia personal, sus defectos y sobre todo sus virtudes. Poniendo cada uno de sus esfuerzos en manos de Jesús y de nuestra madre la Virgen. Algunos de los chicos que hoy viven en la Granja nos cuentan su experiencia. “En la Granja es donde pude encontrarme conmigo mismo y con la fe que tengo. Yo llegué al Hogar de Cristo mal, sin nada, sin aliento, quebrado y acá encontré la familia que no tuve”. Damián “Al centro barrial llegué un día de lluvia justo cuando crucé a un chico que conocía, él me habló de este lugar y yo estaba muy angustiado, en consumo. Para mí el Hogar de Cristo significa mucho, me dio una esperanza de recuperarme, de salir adelante. Y en la Granja la experiencia fue muy linda, de recapacitar y darme cuenta lo lindo que es la vida para estar bien”. Sebastián “Yo estaba destruido, sin familia, sin hijos, sucio, flaco, sin principios, sin valores… y la Granja me ayudó a salir adelante y recuperar todo lo que perdí. Pude crecer y les pude mostrar a los chicos que recién llegan, que estaban como estaba yo cuando llegué, que se puede salir adelante a pesar de las adversidades de la vida, y que se puede seguir lu-

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chando y vivir sin consumo”. Marcelo “La Granja es como mi segunda casa, es mi espacio de libertad, de tranquilidad, donde me puedo encontrar conmigo. Antes vivía vacío de todo, de afecto, de amor, de esperanza, y ahora me siento cobijado y en el Hogar de Cristo tengo una familia que me acompaña en la vida que llevo hoy en día. En la Granja voy descubriendo y reafirmando que la vida que elegí y que estoy viviendo, es la correcta, y lo confirmo cada vez que me reflejo en un compañero, en uno que recién empieza, en otro que termina. Es un lugar precioso y una linda experiencia, en lo personal, y en lo familiar también”. Miguel Ángel. “Llegue al Hogar en situación de calle pidiendo ayuda por el tema de alcoholismo y de droga y acá me ofrecieron una nueva esperanza para seguir adelante, para poder recuperar mi familia y mis hijos que es lo principal; y la experiencia en la Granja es muy hermosa y aprendí muchas cosas: el compañerismo, a valorar la vida y seguir aprendiendo de los chicos que van llegando. Mi día en la granja es venir a la mañana, abrir los talleres y con los muchachos tratamos de poner la granja en orden, cortar el pasto, limpiar a los animales, siempre tenemos cosas por hacer”. Javier Eduardo María Elena acompaña la vida de los chicos junto a un equipo que cuenta con psiquiatra, psicólogos, voluntarios y sacerdotes. “Un equipo de personas con un gran corazón que nos dividimos

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guel Arcángel. En ella encontraron su lugar, compartieron este camino con responsabilidad y lo pusieron en manos de Dios, convirtiéndose en protagonistas de sus propias vidas.

Levántense

(Adaptación de Luc 21,27-28) Levántense y alcen la cabeza… Los que están desanimados,

porque el desaliento no ha de tener la última palabra.

las tareas en este acompañamiento”, nos cuenta. “La mejor manera de acompañar la vida es a veces tener la mirada de mamá, de ser un poco mamá para ellos, de poder compartir un almuerzo, unos mates, una charla, de estar cuando un chico va al médico. Eso, simplemente acompañar; como lo haría en mi casa con mis hijos lo hago en la Granja. Acá se comparte la vida simple, de familia, de hacer lugar; es un regalo y un privilegio poder compartir con ellos desde que llegan hasta que terminan; de compartir las pequeñas grandes cosas que son significativas en la vida; que se agranda la familia, un reencuentro, una enfermedad, una muerte. Son cosas de la vida diaria que uno comparte. Hoy en la Granja funciona también el polo educativo “Ceferino Namuncurá”, donde se da la terminalidad de la primaria en modalidad FINES y la escuela de oficios pensados para desarrollar localmente. Muchas son las camadas de muchachos que han transitado durante estos seis años por la Granja San Mi-

Los que tienen miedo,

porque hay un Dios de brazos abiertos

queriendo acallar sus pesadillas. Los que se sienten solos… no lo están, Dios está cerca,

aunque a veces no lo sientan.

Los que están encadenados por memorias hirientes,

por estructuras injustas, por etiquetas que excluyen,

por rechazos que duelen…

levántense y alcen la cabeza. Miren al frente con valentía,

con coraje, y con esperanza,

porque se acerca su liberación. Una libertad que romperá cepos y cadenas,

que vaciará esas prisiones

donde uno a veces se siente encerrado.

Una libertad que nace del amor. La libertad de quien está dispuesto a poner la vida entera en juego.

Aunque el mundo se vea

zarandeado por tormentas,

dividido por barreras absurdas, golpeado por una desigualdad terrible…

no se rindan,

no dejen de soñar, de creer, y de mirar al frente

para adivinar caminos nuevos. Yo estoy cerca.


Monseñor Víctor Manuel Fernández - Padre Gustavo Oscar Carrara Extracto del Prólogo “Francisco y los Movimientos Populares”

Francisco

: s e r a l u p o P s o t n e i m i v o M s o l y Otra lógica para el cambio social

El marco de esta publicación de textos del papa Francisco, editada por Patria Grande, es su reciente convocatoria para celebrar la jornada Mundial de los Pobres. Se trata nada menos que una invitación a leer a Francisco sin glosa y a descubrir cual es su mirada de los más necesitados. No hay enfoques neutros de la realidad y Francisco elige mirar desde el Evangelio de Jesús. Es así que nos interpela a liberar nuestra mirada cautiva, encandilada por un mundo que se organiza en torno al poder, la riqueza y la codicia; y nos invita a hacernos prójimos de aquellos que más sufren. Así nos llama a cuestionar la idea práctica dominante que afirma que algunos nacen con mas derechos que otros (Cf. LS n° 90)(…) Francisco advierte que los procesos de deshumanización se aceleran, que se niega al prójimo, que se elige quién es prójimo y quién no lo es. Se van instalando así el terror y los muros. Ciudadanos amurallados, aterrorizados de un lado; excluidos, desterrados más atemorizados todavía del otro. Y nuevamente el Papa desde el Evangelio se pregunta: ¿es ésta la vida que nuestro Padre Dios quiere para sus hijos? La inequidad genera violencia, la cual no podrá ser detenida con recursos policiales, militares

o de inteligencia. El camino de salida es el amor y los puentes se construyen con ese afecto fraterno que se revela Frente a la injusticia social y que sostiene que Tierra, Techo y Trabajo son derechos sagrados. Estos son condición necesaria para un desarrollo humano integral. Las 3 T son un proyecto puente entre los pueblos, frente al proyecto muro del dinero. (…) Frente a la lógica de los poderosos, que parece imponerse por todos los caminos posibles y utiliza todos los recursos para adormecer y engañar, de algún modo el Papa discierne como un signo de los tiempos el surgimiento en distintos lugares del mundo de movimientos populares. Su presencia es un llamado a

revitalizar la democracia, no reduciéndola a un acto eleccionario. Es que la democracia se atrofia, pierde representatividad se va desencarnando si deja afuera al pueblo en su lucha cotidiana por la dignidad, en la construcción de su destino. Para que ello no suceda los movimientos populares tienen un así en un discernimiento que se convierte en acción transformadora según lugares, tiempos y personas, procurando realmente un cambio para una vida digna. Y esto es involucrarse en la discusión política con mayúscula, siempre atentos a no caer en los riesgos de dejarse encorsetar, de dejarse corromper. Por último, podemos destacar que, siguiendo la bienaventuranza evangélica, Francisco hace una valoración positiva de la pobreza, mal que les pese a los que ven “populismo” por todas partes –todo lo que no sea una confirmación de la lógica neoliberal hoy se llama reductivamente “populismo”–. La pobreza interior es una actitud del corazón que nos impide considerar el dinero, la carrera, el lujo, como objetivos de la vida y condiciones para la felicidad. Y para los discípulos de Cristo, la pobreza es ante todo vocación para seguir a Jesús pobre. Ese Jesús pobre, hecho pan que se parte y se reparte, crea la verdadera libertad. www.editorapatriagrande.com edpatria@infovia.com.ar

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s o t i Gr eclaman

que r

n e t e m o r p y com El próximo 19 de noviembre el Papa Francisco, una vez más, lanza un nuevo grito para todo el mundo: los Pobres tienen dignidad. Nos convoca a una Jornada con los Pobres, Jornada que exceda el mero hecho de un día, sino que sea un puntapié inicial de un camino con ellos. Sabemos muy bien que el sistema expulsivo en el que vivimos genera nuevos pobres cada día y nuevas pobrezas también. Pero lejos de vivir resignados y de rodillas ante un sistema que descarta vidas, queremos sumarnos a este grito aportando nuestro compromiso diario con los más débiles de nuestro País. Un compromiso que sea transformador de la realidad, un compromiso donde las mismas personas sean las protagonistas, un compromiso donde todos tomemos conciencia de que para cambiar las cosas hay que arremangarse, recibir la vida como viene y acompañar a los que están sufriendo. No hay cambio posible sin un verdadero compromiso, cuerpo a cuerpo, con la persona: la Compasión y la Misericordia no se terciarizan. Como sacerdote de uno de los barrios más pobres y vulnerables de la Capital, me sumo a este grito. Me sumo a instalar una Jornada donde el Pobre pueda gritar y pedir, comer y celebrar, peregrinar y rezar.

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19 de noviembre Celebración

I Jornada Mundial de los Pobres Vicaría Devoto y Flores

Peregrinación a la parroquia San Juan Diego Cuauhtlatoatzin. (Av. Escalada 2858) desde tres puntos de partida: 1) San Cayetano de Liniers (Cuzco 150): “Tener pan y trabajo es DIGNIDAD” 2) Santo Cristo (Av. Gral. Francisco Fernández de la Cruz 6820): “Acceder a la Educación es DIGNIDAD” 3) Santa María Madre del Pueblo (Manzana 3, Casa 1 Villa 1-11-14): “Vivir en Familia es DIGNIDAD” - 12.30hs Misa en San Juan Diego: “JESÚS Y MARÍA NOS REGALAN LA DIGNIDAD”. Invitamos a las parroquias y quienes quieran sumarse a cada columna que peregrina. Vicaría Centro

- 9hs Misa en la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, (Av. Osvaldo Cruz 3470, Villa 21,24) presidida por el Cardenal Poli. Luego peregrinación por las calles del barrio hasta la Basílica del Sagrado Corazón Jesús (Av. Vélez Sársfield 1351). Almuerzo comunitario - 14hs Festival de la Vida: Bandas y grupos musicales, Murgas, Bailes típicos, Escuela de Música - 17hs ¡Nos habla el Papa Francisco! Video en la pantalla al aire libre.


Joaquín Casaburro Vicaría de Jóvenes Bs As

: S O N R A JUNT ES EL

O P M TIE

El 28 y 29 de Octubre, se realizó, en los Colegios San Pío IX y San Francisco de Sales, el Congreso de Jóvenes “Juntarnos” para todos los referentes que trabajan con jóvenes en distintos contextos y espacios (parroquias, clubes, movimientos, instituciones, congregaciones, escuelas, etc). Quinientos jóvenes participamos de este encuentro que pretendía ser un espacio de reflexión, construcción y aprendizaje de las realidades juveniles que habitan nuestra ciudad, con toda su complejidad. Estamos marcados por una gran diversidad de pensamientos, costumbres, formas de rezar, de mirar, pero también por una realidad desigual e injusta, que nos hace ser aún más diversos. Sin embargo, este espacio quiso ser un lugar de encuentro de todas esas diferencias, un lugar para derribar muros y comenzar a caminar juntos. El sábado a la mañana luego de acreditarnos y acomodar nuestras cosas en las aulas dónde se iba a dormir pasamos al Colegio San Francisco para recibir el Congreso con la animación musical, dónde se escuchaba y bailaba entre otros “Vivo dando vueltas a tu alrededor”. También juegos y las palabras de bienvenidas del Cardenal Mario Poli dónde insistió que el Congreso, “tiene que ser un caminar por los barrios de la ciudad de Buenos Aires para encontrarnos con

Jesús”. Luego, de la mano del Instituto de Pastoral Adolescente (IPA), a través de algunas herramientas nos ayudaron a pensar, con los pies en nuestras comunidades, en los jóvenes

a quienes acompañamos en nuestros barrios. El trabajo fue por comunidades, y cada una tenía un moderador que iba registrando todo lo que se iba compartiendo en la misma. En total fueron 48 comunidades. Antes de la misa y la cena empezamos a vislumbrar algunas ideas, “los jóvenes estamos buscando que nos acompañen, nos escuchen, que no nos consuman, estamos buscando que nos hagan lugar para ser protagonistas en estos tiempos y entre muchas más, no queremos ser más víctimas de estigmatización y la violencia”. La noche se fue haciendo fiesta, y mientras las bandas tocaban algunas canciones vino un cura salesiano, instructor de zumba, que nos hizo bailar a todos.

Además, empezaron a salir algunas guitarreadas y mates entre los jóvenes. El domingo fue intenso, Gerardo Söding, utilizó la parábola del sembrador, para ayudarnos a pensar en el Reino. ¿Quiénes son las palomas que se llevan la semilla? ¿Cuáles son las piedras que no dejan echar raíz? ¿Quiénes son las espinas que asfixian? ¿Cuál es la tierra que hay que seguir abonando? Las comunidades empezaron a dar pasos más firmes y desafiantes. Terminó el Congreso, cerrando con una proclama que fueron construyendo entre todos. Las sietes personas, moderadores, que redactaron la proclama fueron elegidas por sus comunidades. Curiosamente estaban laicos, consagrados y las cuatro vicarias representadas. Si bien la proclama, solo es una foto, que no puede contar lo que vivimos, ahora quedará un tiempo, con este equipo redactor, de elaborar un documento fiel a lo registrado en los dos días para presentarle a toda la Iglesia y seguir trabajando en comunión por una Iglesia casa de toda la vida, todas las vidas.

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Comisión de Niñez, Adolescencia y Familia en situación de vulnerabilidad social.

Presencia

misión y esperanza

Con el corazón anclado en la esperanza la Iglesia abraza a sus hijos, en especial a los que más sufren. Durante los meses de septiembre y octubre dos misas muy significativas, una en plaza Constitución y la otra en el Santuario de San Cayetano, en el barrio de Liniers son presencia de un Dios Amigo de la vida, que conoce los dolores de su pueblo y su lucha por construir una patria de hermanos.

Plaza Constitución Diez años de encuentro y lucha por la dignidad

“Con esperanza, denuncia y compromiso, por una sociedad sin esclavos ni excluidos” fue la consigna que hace diez años, en el 2008, convocaba a la Misa en Plaza Constitución propuesta en ese momento por el Cardenal Bergoglio, y acompañada por una Iglesia comprometida con las personas que sufren y que luchan contra la esclavitud, la trata, la violencia y el flagelo de las drogas. Este año Mons. José María Baliña, Obispo auxiliar de Buenos Aires, fue quien presidió la misa en Plaza de Constitución, concelebrada por el presbítero Lorenzo de Vedia, el padre Toto, como lo conocen todos, párroco de Virgen de los Milagros de Caacupé, de la Villa 21-24, en el barrio porteño de Barracas. El padre Toto, remarcó que “el caldo de cultivo para la trata es la

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exclusión” y destacó la tarea de la Pastoral de Migraciones y las organizaciones que desde hace tiempo vienen ayudando a los migrantes. El Papa Francisco, quien instaló en la agenda mundial la Trata de Personas, nos recuerda que “la pobreza tiene el rostro de mujeres, hombres y niños explotados por viles intereses, pisoteados por la lógica perversa del poder y del dinero”. Él, que como arzobispo de Buenos Aires nos pedía no mirar hacia otro lado, porque eso nos hace cómplices hoy nos vuelve a decir “No se puede permanecer inactivos, ni tampoco resignados, se debe responder con una nueva visión de la vida y de la sociedad”. De la misa participaron varias comunidades parroquiales, y la Pastoral de Migraciones de la Iglesia católica, junto a comunidades del Hogar de Cristo y diferentes organizaciones sociales como La Alameda, el Movimiento de los Trabajadores Excluidos (MTE) y el Equipo No a la Trata entre otras agrupaciones. Mons. José María Baliña decía “Queremos unirnos entre nosotros y pedirle a Dios que nos ayude a cuidarnos, a respetarnos y a que nos hagamos respetar. Hay gente que está tirada, descartada. Todos podemos hacer

algo… Dios es más grande que eso y fue quien nos hizo personas, nos hizo hermanos, varón y mujer, hijos, y no va a dejar que nos atropellemos. Queremos cambiar, todos necesitamos cambiar. (…) Somos personas, somos hermanos, somos hijos de Jesús. Vamos a pedir la ayuda de Dios que es todopoderoso”, concluyó el obispo.

San Cayetano de Liniers Solidaridad y Pobreza:

A dos años de la muerte del Padre Juan Viroche

El pasado jueves 5 de octubre, por la mañana se celebró en el Santuario de San Cayetano, una misa en memoria del sacerdote tucumano Juan Viroche en el primer aniversario de su muerte. Presidió la eucaristía Mons. Fernando Maletti, obispo de Merlo-Moreno y referente para la Comisión Nacional de Adicciones y Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina junto con varios sacerdotes de la Ciudad


de Buenos Aires y del Conurbano que acompañan en las villas y en los barrios a jóvenes y adultos que han caído en el flagelo de la droga y que también estuvieron presentes junto a sus comunidades. “Hoy nos reunimos para rezar por el eterno descanso del padre Juan y pedir por la pobreza y los pobres; y por el aumento de la solidaridad hacia los más necesitados, especialmente las personas que sufren la violencia de las adicciones, del narco menudeo y del narcotráfico. Dos palabras hacen a la vida de este sacerdote que estamos hoy recordando”, nos decía el padre Maletti “una, solidaridad; otra, pobreza”. Monseñor Maletti cita a Francisco para decirnos que es la solidaridad. “La solidaridad es mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos. Solidaridad es luchar contra las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad, la falta de trabajo, la tierra y la vivienda, la negación de los derechos sociales y laborales. En tercer lugar es enfrentar los destructores efectos del Imperio del dinero: los desplazamientos forzados, las emigraciones dolorosas, la trata

de personas, la droga, la guerra, la violencia y todas las realidades que muchos de ustedes sufren, y que todos estamos llamados a transformar. Y en cuarto lugar, la solidaridad, entendida en su sentido más hondo, es un modo de hacer historia y eso es lo que hacen los movimientos populares”. Nos decía Maletti “Conocemos la gran dificultad que surge en el mundo contemporáneo para identificar de forma clara la pobreza. Sin embargo, nos desafía todos los días con sus muchas caras marcadas por el dolor, la marginación, la opresión, la violencia, la tortura y el encarcelamiento, la guerra, la privación de la libertad y de la dignidad, por la ignorancia y el analfabetismo, por la emergencia sanitaria y la falta de trabajo, el tráfico de personas y la esclavitud, el exilio y la miseria, y por la migración forzada”. Al finalizar la homilía el Padre Maletti agradeció a Dios “por tan-

ta y tanta gente que, entre luces y sombras, intenta vivir un cambio como quien hoy recordamos, el padre Juan. Y pidió que “no bajemos los brazos y nos comprometamos en la solidaridad y en un mundo más nuevo, donde la pobreza fruto de la injusticia, la marginación y el descarte social, de lugar a una patria de hermanos donde puedan reinar realmente aquellos valores de persona humana y comunidades que Dios soñó cuando realizó la creación y puso en el centro a las personas humanas”.

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i La fe de m

pueblo

: e f e d n ó i Confes de Santuarios l a r o t s a P “Los Santuarios siguen siendo hoy en nuestros días en todas las partes del mundo un signo distintivo de la fe sencilla y humilde de los creyentes que encuentran en estos lugares sagrados la dimensión básica de su existencia creyente. Aquí experimentan profundamente la cercanía de Dios, la ternura de la Virgen María y la compañía de los Santos: una experiencia de verdadera espiritualidad que no puede ser devaluada, so pena de mortificar la acción del Espíritu Santo y la vida de la gracia. (Carta Apostólica del Papa Francisco, “Sanctuarium in Ecclesia” 01.04.2017) En febrero de este año, a través de una Carta Apostólica, el Papa Francisco, le propone a la Iglesia toda un camino, el camino de los SANTUARIOS. Nos dice “los Santuarios están llamados a desempeñar un papel en la Nueva Evangelización de la sociedad de hoy, y que la Iglesia está llamada a poner en valor, pastoralmente, los impulsos del corazón que se expresan por medio de las peregrinaciones a los Santuarios y a los lugares de devoción”. Esta iniciativa del Papa, tiene en nuestro país y en nuestra América Latina una extensa tradición. Allá por septiembre de 1969, cuando todavía resonaban las palabras de Pablo VI cerrando el Concilio Vaticano II, se produce el primer ENCUENTRO DE RECTORES DE SANTUARIOS. Se encuentran en la diócesis de Río Cuarto, Córdoba, en Reducción, 12 rectores de Santuarios del país. Se forma un Equipo Coordinador, se promue-

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ven encuentros regionales, y al sincera, que fluye confiadamente, año participarán del II Encuentro es la mejor expresión de un coraNacional, casi 40 rectores de san- zón que ha renunciado a la autuarios. Un crecimiento cuya base tosuficiencia, reconociendo que es la fe del pueblo. Pero el equipo solo nada puede. Un breve instancoordinador, creativo y valiente, te condensa una viva experiencia sigue animándose a más. En oc- espiritual.” (Documento de aparetubre de 1972 se produce el 4to cida n259) Encuentro, que será nuevamente Así se abrió un largo peregrien Córdoba, pero no será solo de nar, con luces y sombras, como rectores por primera vez se incor- toda historia encarnada. porarán LAICOS y RELIGIOSAS comprometidos en la Pastoral Córdoba 2017 de los Santuarios. A lo largo Encuentro Nacional de los años, con algunas idas de Santuarios y vueltas, el encuentro de rectores se transformará en el Encuentro Nacional de Santuarios, que también tendrá su ¿Qué es un Santuario? correlato a nivel latinoamericano. Es un lugar de oración que el Los obispos latinoamericanos mismo Pueblo sencillo de Dios lo dicen con claridad “La decisión hace. Para nosotros los peregride partir hacia el Santuario ya es nos, es como un pedacito de cielo. una confesión de fe, el caminar es Guiados por nuestras devociones, un verdadero canto de esperan- a Jesús, la Virgen y los Santos, za, y la llegada es un encuentro vamos a los Santuarios a rezar y de amor. La mirada del peregrino tener un encuentro amoroso con se deposita sobre una imagen que Ellos y con nuestros hermanos. simboliza la ternura y la cercanía Desde hace más de 42 años, los de Dios. El amor se detiene, con- sacerdotes y laicas y laicos de los templa el misterio, lo disfruta en Santuarios de Argentina, nos resilencio. También se conmueve, unimos una vez al año para: derramando toda la carga de su - Relacionarnos dolor y de sus sueños. La súplica - Compartir experiencias


- Rezar juntos - Reflexionar sobre la Pastoral de nuestros Santuarios para servir, cada vez con más amor, a nuestros hermanos peregrinos. En el centro geográfico de nuestro país, en la bella provincia de Córdoba, la Casa Franciscana, en San Antonio de Arredondo, nos alberga hace muchos años. Con el río San Antonio a su espalda, nos invita al encuentro con el mate para charlar y contarnos que pasó durante el año y así compartir la alegría de volver a vernos. ¡Con la presencia de 42 Santuarios y 153 personas, hicimos nuestro encuentro del 2017! Vinieron desde el Santuario de Río Blanco y Paypaya en el norte jujeño, hasta el de San Sebastián de la Ovejas en Neuquén, pasando por el Santuario de la Virgen de Itatí, Nuestra Señor del Valle de Catamarca, la Virgen del Milagro de Salta, o los varios Santuarios que hay de San Cayetano, San Pantaleón, San Expedito, Nuestra Señora de Lourdes, Nuestra Señor de Fátima, y podría seguir la lista hasta cubrir todo el país, todo nuestro pueblo. En este nuevo encuentro de Santuarios quisimos seguir celebrando el año de la Misericordia, ya que nuestro Dios, nos sigue

invitando a vivirla, por eso es que nuestro tema, este año fue: “Familia y Misericordia en el Santuario”. Hemos mirado la realidad de las familias hoy, sin engañarnos, reconociendo que a nuestros Santuarios llegan muchas familias con problemas a resolver, a pedir, a tomar decisiones importantes y a dar gracias por los problemas resueltos. Reflexionamos sobre estas preguntas: ¿Qué gestos de misericordia descubrimos en el Santuario hacia ellas? ¿Cómo mostramos, en gestos y acciones la Misericordia de Dios en los Santuarios? Y los servidores y servidoras de los santuarios, que seguimos siendo peregrinos respondimos: - La familia debe ser comunidad y no una institución donde cada uno tiene una función específica. - Con la Iglesia pasa lo mismo que con la familia, Iglesia es Comunidad, más que Institución funcional. Cuando no es el amor

y la comunidad lo que reúne, las cosas se vuelven en “función de”, son funcionales pero no son de Dios. - Necesitamos liberar la energía de la Esperanza. - Recibir con misericordia, con un corazón gigante a los peregrinos. - El servidor tiene que “ser el mismo Santo” que recibe al que llega. - Tenemos que entender al otro, ponernos en su lugar y recibir con alegría. Pero además de reflexionar sobre la Pastoral de los Santuarios, la fe se hace fiesta, se hace vida que celebra, por eso cerramos el encuentro diciendo “Bendecidos por nuestro Dios Misericordioso, de la mano de nuestra Madre de Luján, Patrona de Argentina y acompañados por los Santos y Santas, damos gracias por este nuevo Encuentro. ¡Amén!

Escuelita Categoría 2004 a 2010

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Fiesta de todos los

i PUEBLO La fe de m MBRE 1 de NOVIE

Muchos santos, santas y

santos

mártires dejaron una huella tan profunda en su paso por esta tierra que ni el tiempo ni los cambios de generaciones han podido borrar. En este día tan importante para la Iglesia detengámonos a pensar en todo el bien que Dios ha dado a la humanidad por medio de tantos hombres y mujeres que fieles a su voluntad y a su amor fueron testigos del Reino.

Bautismos - Comuniones 15 años – Bodas - Cumpleaños

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Consultas Sr. Claudio


Padre Matías Viñas

, E R D A m

a s o n a ñ e s en construir

la PAZ

En la Peregrinación a Luján “pasa” la vida. No sólo porque la ruta la recorren cientos de miles de personas, de vidas que pasan, sino porque en la Peregrinación “pasa”, sucede, acontece la vida… la vida de un Pueblo. Por eso la caminata es una experiencia que trasciende cualquier explicación, porque está hecha de vidas: la vida de una Madre que nos convoca y la vida de un Pueblo que con fe se pone en camino. Ninguna peregrinación es igual, porque si se trata de la vida, nuestros pies van llevando experiencias distintas a la vez que vamos recorriendo un nuevo camino interior. Sin embargo hay algo que no cambia: la presencia de nuestra Madre en su casa de Luján que convoca, recibe, abraza y celebra la vida de cada peregrino y la vida de todos sus hijos, así como estamos, así como llegamos. Si es indescriptible la columna

ininterrumpida de peregrinos desde Liniers a Luján mucho más lo es lo que sucede en ese momento sa-

- Este año la Parroquia Caacupé de la Villa 21 llevó una gran imagen del Cura Brochero para ser entronizada en la Basílica. Fue hecha por los jóvenes de los talleres de oficios de la Pa-

grado del encuentro entre María y sus hijos en la Basílica. Tuve el regalo de estar algunas peregrinaciones durante toda la noche siendo testigo de ese encuentro. Miradas, llantos, sonrisas, besos, abrazos, silencio, canto, oración, bendición… lo más profundo de cada uno junto a su Madre. Este año nos convocó el lema Madre, enseñanos a construir la paz. Y así lo hizo María. Les comparto algunos ejemplos de este camino hacia la paz que nos enseña María:

rroquia. Un trabajo artesanal, lento, que lleva tiempo, que afirma la esperanza. Tiempo, trabajo y esperanza, como las más de doce horas que lleva la peregrinación nos hablan de actitudes de un camino hacia la paz. - La gran tormenta que nos sorprendió a las tres de la mañana. Mucho viento, granizo y agua. Tuvimos que enfrentarlo. Más que desparramarnos la tormenta nos hizo unirnos: brazo con brazo, hombro con hombro… lucharla

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Staff

“Madre querida:

te pedimos por todos los que

vinieron, los que han peregrinado

desde ayer a la mañana y segui-

. director . Adrián Pablo Bennardis . secretaria de redacción . Florencia Laje . colaboradores . Julio Bello Virginia Oliveira Marisa Echarte Olga Ovejero . agradecemos la colaboración de . Jorge Lozano Víctor Manuel Fernández Gustavo Carrara Ana Lourdes Suárez Eduardo Farrel Franco Punturo Diego Barboza José maría Duarte José Lozzia Matías Viñas Juan Olivera María Elena Carlos Bravo Joaquín Casaburro Damián/Sebastián/Javier Marcelo/Miguel Ángel Timotea/ Belén/ Irene Michela/Aldo/Mónica Ermelinda/Julia/ Ana/ Delia/Alicia/Roxana

para prolongarnos también en

. propietario . Arzobispado de Bs. As. Venezuela 4145 - Capital Tel: 4982-4611 cadenya@pastoralfamiliar.org.ar www.pastoralfamiliar.org.ar En caso de reproducción total o parcial de las notas que aparecen en esta revista, citar la fuente. Registro de la propiedad Intelectual N° 5164821 Queda hecho el depósito que dicta la ley N°11.723.

hijos te imitemos cuidando toda

. diseño gráfico . Florencia Laje

silencio para contemplar como

. corrección . Ricardo Rubio

rán peregrinando hasta mañana

a la mañana; que no queden solos y abandonados, Madre; que en tu casa encuentren siempre un lu-

gar; por eso Madre te quedaste

para cuidar la vida de tu pueblo; vos te quedaste para cuidar la

vida de éste tu pueblo! Te pedi-

mos que nosotros sepamos estar estos cuidados tuyos y que como vida. Que aprendamos a estar en vos, a tus hijos que son nuestros hermanos. Que al estar aquí en

tu casa volvamos a consagrarnos para que no nos falte tu amor, el amor que cuida la vida”.

Card. Jorge Mario Bergoglio SJ, Arzobispo de Buenos Aires - Ciudad de Luján, 2 de octubre de 2011

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juntos reconociéndonos hermanos. - La ruta entre los dos puentes tenía varias partes que se estaban arreglando. Esto constituía una grave problemática para tantos peregrinos que iban a pasar por ahí. Muchas ideas surgían para solucionar el problema. La Comisión de Piedad Popular del Arzobispado optó por tener varias reuniones previas y durante la Peregrinación en la ruta para mirar la realidad del lugar y de lo que significaba el paso de centenares de miles por ese tramo de la ruta. Con los pies en el barro es de donde se pudo cambiar la realidad. - Finalmente dejarle el testimonio de uno de los encargados de uno de los tantos puestos sanitarios que forman parte del operativo para cuidar al peregrino. Frente a la pregunta de quién suma a la hora de ayudar, él respondió que la Virgen le enseñó que todos suman. La Virgen es Madre de todos, por lo tanto nadie está de más. Ella es Madre de una familia grande, donde nadie queda afuera. Con tiempo y esperanza, enfrentando los conflictos sabiendo que primero somos hermanos, con los pies en la realidad e integrando a todos, sin dejar a nadie afuera, son algunos de los pasos que María nos invita a caminar en esta peregrinación de la vida cotidiana para construir la Paz.

. impresión . Gráfica Pittelli Chivilcoy Provincia de Bs. As. . imagen de tapa . Crischu Hereñú


transformar la mirada y el

corazón

Comunicarnos busca ser espejo de tantas realidades injustas de las que son víctimas nuestros niños, niñas y adolescentes. Deseamos hacernos eco de la presencia de la Iglesia comprometida con transformar la mirada y el corazón, una Iglesia que es familia y abraza amorosamente a todos sus hijos.

$250

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Comunicarnos Nº 163 - Noviembre/Diciembre 2017  

La dignidad se hace camino y fiesta - Jornada Mundial de los Pobres.

Comunicarnos Nº 163 - Noviembre/Diciembre 2017  

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