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SIEMPRE CONTIGO Ejercicios Espirituales para niños y jóvenes

José Rafael Garrido, S.J.

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Siempre contigo

Carta de Jesús para ti Querido(a),

____________________________________________________________ Quiero que sepas que un día te pensamos, nos pareciste maravilloso(a) y te trajimos a la vida. Te vimos como una obra maestra, como el ser más hermoso. Recibiste entonces un cuerpo, un nombre, una familia, talentos y un espíritu emprendedor; Todos ellos te harán muy feliz, sirviendo y amando a los demás. También Yo doy mi vida por ti y me entrego a ti en cada instante de tu vida. No dudes en contar conmigo cuando estés contento o triste, solo o acompañado, Estoy siempre para ti. Te doy mi corazón y quiero caminar siempre contigo y llevarte a una vida llena de gozo junto al Padre que me ha enviado. Todo esto es porque te quiero con todo mi ser de Dios. Sé siempre todo amor. Con el cariño de siempre, Tu amigo, Jesús.

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“Tengan presente que Yo estaré Siempre con ustedes Hasta el fin del mundo” Mateo 28, 20. No lo olvides: Dios siempre contigo.

Presentación

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o podemos vivir sin respirar. Hay ciertas cosas que necesitamos hacer siempre, queramos o no, como una necesidad que hace parte de nuestro ser viviente. La vida espiritual no es menos importante que la vida física, de hecho, ésta sostiene todo lo que somos, lo que vemos y lo que hacemos. Todas las cosas que vemos, las personas con las que tratamos son un medio para ver a Dios, para llegar a Él, y, asimismo, todas estas cosas nos muestran a Dios, nos lo enseñan todos los días y son un medio para llegar a Él. Con ese presupuesto te presentamos este librito. En él encontrarás distintas oraciones y modos de acercarte a Dios y de sentirlo cercano en tu vida. Se trata sólo de ayudas que pueden servirte “tanto cuanto” te sirvan para conversar con Dios que quiere ser tu amigo y que está siempre interesado en dialogar contigo. Recuerda que lo importante no es abarcar mucho, sino “sentir y gustar internamente”, en palabras de San Ignacio. Por eso déjate tocar por alguno de estos textos y si en alguno de ellos sientes a Dios cerquita de lo que sientes quédate allí, pues Él quiere hablarte. Entonces sin que lo hayas previsto estarás con Él y Él contigo, y Él sabrá hablarle a tu corazón.

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“Nada puede importar más que encontrar a Dios. Es decir, enamorarse de Él de una manera definitiva y absoluta. Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación, y acaba por ir dejando su huella en todo. Será lo que decida qué es lo que te saca de la cama en la mañana, qué haces con tus atardeceres, en qué empleas tus fines de semana, lo que lees, lo que conoces, lo que rompe tu corazón, y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud. ¡Enamórate! ¡Permanece en el amor! Todo será de otra manera”. Pedro Arrupe, S.J.

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Todo te lleva a Dios

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rar es un arte y como tal necesitamos practicarlo. Si te gusta la guitarra y quieres ser un gran intérprete no dejas de practicar todos los días para emular a tu artista famoso y tocar cada vez mejores melodías. Del mismo cuanto más oramos adquirimos más familiaridad con Dios y con nosotros mismos. A continuación, te presentamos una serie de propuestas que se basan en tu vida diaria. Como te darás cuenta Dios está más presente de lo que crees en cada una de las intenciones, acciones y operaciones que realizas cada día. Allí es donde Dios quiere encontrarse contigo.

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1. Ora con los dedos de tu mano El Papa Francisco recientemente antes de dar la bendición, enseñó esta hermosa oración para pedir por las personas que amas. 1. El pulgar es el dedo más cercano a ti. Por eso puedes empezar a otra por todos aquellos que quieres mucho: tus papás, hermanos, amigos. Estas personas son las más cercanas a ti. 2. El siguiente dedo es el dedo índice, siempre lo usamos para señalar cosas. Este dedo nos recuerda orar por las personas que nos enseñan, que nos muestran el camino. Ellos siempre están necesitados de oración puesto que necesitan sabiduría para guiar a otras personas. No olvides a tus maestros en tus oraciones. 3. El dedo que sigue es el más largo. Nos recuerda a los líderes y todos aquellos que tienen autoridad, por lo que necesitan una especial guía de Dios. 4. El dedo siguiente es el anular, donde algunos suelen llevar un anillo. Curiosamente, ese es el dedo más débil de la mano, por eso nos recuerdan a las personas que están enfermas, en condición de pobreza o en dificultad. Ellos también necesitan tu oración. 5. Finalmente llegamos al dedo meñique, el más pequeño de todos. Este dedo te recuerda orar por ti mismo. Una vez has orado por estas personas entonces ora por ti; eso te dará una visión más amplia. Agradece por todo lo hermoso que vives y pide por tus necesidades personales.

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2. Mientras respiras La respiración parece ser algo muy simple. Todos lo hacemos. De hecho, si tú ahora estás leyendo estas líneas es porque andas respirando desde que estabas en la barriga de mamá. Te invito a que vayas a un sitio donde estés tranquilo, que nada te distraiga, ni siquiera tu mascota…

Toca también dejar el celular fuera de tu alcance. Y sentado, con la columna erguida, vas a respirar muy lentamente. Recuerda no apresurarte, no se trata de “hacer algo”, se trata de estar contigo mismo en paz y con Dios. Respira ahora lentamente, deja que el aire entre suave en tus pulmones y cuando lo hagas piensa en todo lo bueno que Dios te regala: tu familia, la vida, la comida, los amigos… siente que el aire que entra dentro de ti significa todo eso que Dios te da. Piensa en todas esas cosas buenas cuando el aire esté entrando en tus pulmones, lentamente. Y luego, cuando exhales el aire, piensa en todo lo que tú quieres ofrecer de ti. ¿Cuáles son tus talentos, tus cualidades? ¿Las tienes presentes? Bueno, ofréceselos al Señor. Todo lo que Él ha puesto en tu vida es para 6


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que seas generoso, no para que te lo guardes de una manera egoísta. Has un acto de entrega y ponle tu vida al Señor, encomendando también a tus seres queridos. Así mientras respiras haces un hermoso acto de oración. Además de relajarte y sentirte en paz, te acercas a Dios, te unes a Él. Te aseguro que disfrutarás mucho este ejercicio.

3. Mientras miras tus fotos Usa tus fotografías como una oportunidad de agradecer a Dios por las personas que te acompañan y te quieren. Mientras las repasas recuerda con gratitud los momentos divertidos y emocionantes que has vivido, los lugares que has visitado y las personas que han estado contigo. Cada vez que veas estas fotos vas a recordar estas personas y al hacerlo sin darte cuenta entrarás en ambiente de oración. De este modo las fotos que antes no significaban nada para ti ahora son medios de encuentro con Dios.

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4. Mientras comes Toma un momento en silencio para agradecer por lo que vas a comer, tomando conciencia de todas las personas que han ayudado a que esta comida llegue a tu mesa. No dejes de recordar orar por nuestra tierra que ha hecho posible que podamos alimentarnos.

5. Mientras caminas Mientras estás caminando hacia el Colegio o estás en los recesos, mira a las personas que están alrededor de ti. Escoge una de ellas que veas y has una pequeña oración por ella y su día. Cada paso puede ayudarte a marcar un ritmo en tu oración y a serenarte, si te sientes molesto o ansioso. También puede ser ocasión de hacer un “ejercicio espiritual”, dando gracias a Dios por todas las cosas buenas que has recibido, mientras haces “ejercicio corporal”.

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6. Mientras cepillas tus dientes En el baño mientras te aseas tus dientes en la mañana ora para que tu sonrisa ilumine la vida de alguien en este día y en la noche, mientras te miras al espejo dale gracias a Dios por todas las personas que te hicieron reír y sonreír.

7. Mientras escuchas tu música favorita A Dios le encanta la música, no vayas a pensar que es un ser aburrido y sin gracia. De hecho, San Agustín decía: “el que canta ora dos veces”. Las canciones, no importa si son alegres o tristes, si son de música clásica o tropical, pueden también acercarnos a Dios. Aprende a identificar qué canciones te ayudan a conectarte espiritualmente y escúchalas como un medio para encontrarte con Dios y sentirlo cerca. También puedes, mientras escuchas o bailas, darle gracias a Dios por la música y por lo que sientes a través de ella. 9


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8. Mientras acaricias a tu mascota A Dios le importan los animales y sobre todo le encanta que nosotros los queramos y los protejamos. Mientras tienes a tu mascota contigo y la acaricias (siempre y cuando no sea un tigre o una babilla), dale gracias a Dios porque Él también te cuida y te acaricia, y está pendiente de ti, como tú lo estás de tu hermoso animal y lo proteges como parte de tu familia.

9. Mientras miras la naturaleza Para orar a veces no se necesitan las palabras. Basta sólo abrir los ojos. Por eso dedica algún momento para contemplar la naturaleza, para darte cuenta de la belleza presente en el mar, en los árboles, en los pájaros que cantan y vuelan libremente. Ellos como tú son parte de esa gran obra de arte que Dios crea todos los días, esmerándose en el más mínimo detalle.

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10. Mientras observas las estrellas Las estrellas que nos miran en la noche están a años luz de nosotros, pero siempre las vemos; no importa que la noche esté muy nublada, ellas están allí. El universo es vasto e inmenso y nosotros somos apenas un punto pequeño. Pero Dios siempre nos acompaña, siempre está con nosotros. Mientras miras las estrellas agradece la fidelidad de Dios contigo que siempre te acompaña y nunca te deja solo, aún en los momentos más oscuros.

11. Ora leyendo las noticias Seguro te enteras de cosas mientras surfeas la web, lees las redes sociales o el twitter, o quizá viendo televisión con tu familia. Ojalá puedas llevar a la oración cada uno de los acontecimientos que conoces, algunos de esos pueden ser tristes o catastróficos, otros pueden ser buenas noticias. Pero en todos 11


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hay personas que los viven, que los sufren a veces, que los llevan a cabo. Por eso aprovecha para orar por esas personas y pedirle a Dios que tú puedas comprometerte con tu mundo, ser solidario en lo que puedes y no dejar de hacer el bien. Recuerda: Dios te ha hecho para que lo ayudes a transformar el mundo. ¡Él cuenta contigo!

12. Mientras haces ejercicio Seguro eres de aquellos que les gusta a veces correr, nadar o hacer algún tipo de ejercicio con tu cuerpo. También en esos momentos puedes orar aprovechando el ritmo de tu entrenamiento. Con cada meta que tengas nombra a alguien por quien quieres orar, o algo que quieras pedir o agradecer. Te aseguro que luego de tu ejercicio te sentirás doblemente feliz al ejercitar no sólo tu cuerpo, sino también tu espíritu.

13. En los momentos de silencio Necesitamos también momentos de silencio. A veces eso es difícil en nuestra tierra costeña, pues estamos acostumbrados a hablar, a escuchar música, a disfrutar con nuestros amigos. Pero te aseguro que si buscas 12


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momentos breves de silencio durante el día no te arrepentirás y agradecerás haberte dado esta oportunidad. Una vez puedas hacerlo, agradece por todo lo que has vivido y pídele a Dios poder ver tu vida con sus ojos y darte cuenta de todas las bendiciones que has recibido.

14. Mientras te duchas Todos los momentos son propicios para conectarse con Dios. Mientras sientes el agua que despierta tu cuerpo en la mañana estás en un momento especial en donde te haces cargo de ti mismo, te aseas y tomas conciencia de tu ser. En ese momento aprovecha para dar gracias a Dios por el regalo de tu cuerpo y de la vida que se renueva en él cada mañana. También toma conciencia de lo privilegiado que eres por el agua que llega a tu casa todos los días, sabiendo que eres muy afortunado… del total de agua en el mundo sólo el 0.3% está disponible para el consumo humano. No te olvides también de orar por las personas que viven en regiones donde el agua escasea por sequías y malas decisiones humanas.

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15. Orar escribiendo No te imaginas el bien que puedes hacerte si tienes un cuadernito como tu diario espiritual. Puedes escribir allí tus secretos y contarte cómo vas viviendo: tus dudas, tus intereses… y también luego de un tiempo puedes darte cuenta de lo que has vivido, crecido, aprendido y madurado. Esta herramienta puede servirte para escribirle a Dios de vez en cuando una cartica donde le cuentes cómo te sientes y qué quisieras recibir o agradecer. Te aseguro que si lo haces Él sabrá contestarte. Hagamos un ensayo:  ¿Cómo te sientes ahora?  ¿Qué quisieras contarle a Dios?  ¿Estarías dispuesto a decirle todo, con confianza? Querido Dios, Espero que estés bien. Hoy, yo te cuento que: __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________ Atentamente, ______________________ Firma

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16. Mientras eres creativo Si eres una persona que le gusta el arte, la danza o la música entonces esto es para ti. Las personas creativas tienen mucho de Dios porque Él siempre está creando cosas nuevas, siempre está renovando todo, poniendo alegría donde antes había tristeza y renovando lo que a veces nosotros dañamos o destruimos. Te invito a que gastes un tiempito en dibujar, plasmar o convertir en música algún sentimiento que tengas y se lo presentes a Dios. Te aseguro que podrás conectarte con Él. Entre creativos se entienden.

17. Ora con una velita Pídele a tu mamá que te consiga una velita y busca un lugar donde las condiciones te permitan encenderla sin poner en riesgo tu seguridad ni la del lugar en donde estás. Para eso no dejes de pedir la ayuda y el acompañamiento de un adulto. Una vez con la velita encendida toma conciencia de todas las bendiciones que has recibido en tu vida, de las personas que te han iluminado y que están en esa velita. Dios es la luz del mundo y también te ha puesto a ti como luz para otros. 15


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Por eso puedes terminar pidiéndole a Dios que te haga luz para los demás de modo que todos puedan ver a Dios en ti. Una vez termines te invito a que hagas una oración para dar gracias y que te asegures que la velita quede bien apagada y en un lugar seguro.

18. Que tu Smartphone te ayude Los teléfonos son buenos para recordarnos muchas cosas. Pon una alarma a una hora en la que te propongas hacer una breve oración, incluso si quieres hacerlo mejor, que la alarma te recuerde por quién vas a orar, por qué vas a dar gracias, etc. Recuerda: todo momento es propicio para encontrar a Dios.

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19. Ora en internet ¿Eres un cibernauta que siempre está conectado? Hay decenas de buenos sitios web donde pueden orar, como “pray as you go”, entre otros. Tienen muy buenos recursos y están siempre a tu alcance. No olvides consultar a un adulto si tienes dudas acerca de ellos.

20. Ora con un texto de la Biblia Hay un único libro en que su autor siempre está presente cuando es leído. ¿Sabes cuál es? Claro, obvio: la Biblia. Es verdad que fue escrita por hombres y en culturas y momentos muy distintos a los nuestros, pero en ella fueron anotando el paso de Dios y cómo Él los iba llevando poco a poco, se les iba mostrando. Por supuesto eso no fue de un día para otro. Pasaron generaciones, incluso siglos en los que los seres humanos fueron anotando los insights más hermosos acerca de Dios. Leer la Biblia es pedir consejo al mismo Dios, como decía San Francisco de Asís, porque es estar frente a lo que Él nos ha revelado de sí mismo y al hacerlo también nos ha mostrado cuál es nuestra misión como seres humanos y su interés de ser nuestro amigo. Acá hay unos pasos de un método de oración muy antiguo y por ello muy valioso que se llama la Lectio Divina (psst. Esto es una frase en latín, averigua qué significa).

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Hagamos oración: -

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Paso 1. Pide el Espíritu Santo que te guíe Invita al Espíritu de Dios a que te guíe y te de su gracia para comprender la riqueza de las palabras que vas a leer. Paso 2. Escoge un relato de la Biblia. Te propongo uno para comenzar: Lucas 2, 1-20. Léelo despacio tratando de escuchar las palabras de esta historia del nacimiento de Jesús. Trata de imaginarte cómo era el lugar donde esto ocurrió, las personas que estaban allí, imagínate que estás presente, empelicúlate. Invita tu corazón a leer también contigo. Paso 3. Medita. Toma tiempo. La lectura espiritual es con calmita. Hay un proverbio italiano que dice: “chi va piano, va lontano”, “el que va despacio llega lejos”. Entonces deja los afanes. Trata de entender qué te dicen las palabras, cómo las puedes aplicar a tu vida, qué sentimientos te deja cuando la lees y te metes en la historia. ¿A qué te sientes invitado? Paso 4. Respóndele a Dios. Recuerda que la oración es un diálogo, esto es, una conversación, no es estar solo contigo mismo, es sobre todo conectarte con Dios. ¿Qué le puedes decir a Dios a las invitaciones que él te hace? ¿Hay algún insight que hayas descubierto y le quieras agradecer? Pídele su ayuda si descubres que debes hacer algún cambio en tu vida.

Paso 5. Promete.

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No se puede sólo pedir sin ofrecer. ¿Qué estarías dispuesto a darle a Dios en este día? Recuerda todo lo que Él ha hecho por ti. Sé también generoso con Él en lo que puedas, como Él lo es contigo. 21. Ora con las Bienaventuranzas Te invito a que leas el texto de Mateo 5, 1-12.

Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron, y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles diciendo: «Dichosos los pobres en espíritu, porque el reino de los cielos les pertenece. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los humildes, porque recibirán la tierra como herencia. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los compasivos, porque serán tratados con compasión. Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece. »Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.

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Te invito a que, siguiendo las instrucciones de la oración anterior, hagas el ejercicio de serenarte, y leyendo lentamente y con el corazón te preguntes cuáles son tus propias bienaventuranzas, es decir, cuáles son los motivos que tú tienes para ser feliz. Una vez los tengas claros, dale gracias a Dios por darte estos motivos de ser feliz.

Mis bienaventuranzas Soy feliz porque: 1. ____________________________________________________ ____________________________________________________ __________________ 2. ____________________________________________________ ____________________________________________________ __________________ 3. ____________________________________________________ ____________________________________________________ __________________ 4. ____________________________________________________ ____________________________________________________ __________________ Gracias Señor por darme estos motivos para ser feliz, que nunca se me olvide la felicidad que me regalas y que esté dispuesta a irradiarla donde quiera que vaya. 20


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Oraciones básicas de la Iglesia

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xisten oraciones que nos distinguen a nosotros los cristianos. Están presentes desde hace muchos siglos y hacen parte de la fe que recibimos de nuestros padres y abuelos. Nosotros también las aprendemos y al orarlas nos unimos a todos nuestros antepasados, así como a los santos y santas que junto a Dios las rezan junto a nosotros. Te invitamos a que te acerques con mucho fervor a estas oraciones y que las reces con mucho respeto, tomándote tu tiempo para sentir cada palabra. En palabras de San Ignacio: “no se trata de saber mucho, sino de sentir y gustar internamente”. Así que cada oración, aún las más corticas son invitaciones a adentrarnos en Dios, pasarla rico con Él y Él con nosotros.

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22. La señal de la cruz En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 23. Por la señal de la cruz Por la señal de la santa cruz + de nuestros enemigos + líbranos Señor, Dios nuestro +. 24. Gloria Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, Amén. 25. Padrenuestro Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén. 26. Avemaría Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. 22


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Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. 27. Acto de contrición Jesús, mi Señor y Redentor, Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy y me pesa de todo corazón haber ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar y confío que por tu infinita misericordia me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén. 28. Ángel de mi guarda Ángel de mi guarda, mi dulce compañía. no me desampares ni de noche ni de día, hasta que me pongas en paz y alegría Con todos los santos, Jesús, José y María. 29. Ven, Espíritu Santo Ven, Espíritu Santo, Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu Señor y todo será creado y renovarás la faz de la tierra. Amén.

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Oraciones para los momentos del día

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medida que pasa el día vamos viviendo distintos momentos. Nos aseamos, nos arreglamos, vamos al colegio o al trabajo, nos alimentamos y también tenemos una serie de deberes y compromisos. En todos estos momentos Dios nos visita, nos quiere acompañar y se quiere quedar con nosotros. Cada momento que pasa en el día es la ocasión de quedarse con Dios, porque en cada momento Él quiere dejarnos “sus señales”, quiere mostrarnos que está ahí, que nos quiere, que nos perdona y que también desea contar con nosotros para que lo ayudemos en su misión. Hay un juego de palabras en inglés que dice: “pray always, all ways pray”. “Ora siempre, ora de todas las maneras”. Dios siempre está allí, aún cuando no lo percibíamos. Estas oraciones que siguen pueden ayudarte a establecer ese contacto con Dios en distintos momentos del día. 24


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30. Oración para la mañana Me despierto en tu nombre, Señor, dispuesto a caminar contigo. Te invito a acompañarme en este día, a ser mi amigo en cada instante. Quiero llevarte conmigo a mis clases, sentirte presente en cada persona, saber que juntos podemos lograrlo, si voy contigo todo lo puedo. Bendice a las personas que amo y líbranos del mal y del peligro, sobre todo no dejes que nos separemos de ti, nuestro Dios y Señor. Amén.

31. Regálame tu bendición Padre amoroso, Tú me amas, acepto tu amor en este día, recibo el regalo de tu amistad. Toma la mía como muestra de todo el cariño que te tengo. Padre, pongo en tus manos este día, te entrego mi cuerpo, mi alma, mi ser. Regálame tu bendición, amén.

32. Este es mi día Este el día que tengo, mi presente, mi oportunidad de ser feliz. Este es el día de demostrarme lo que puedo lograr, mostrar que soy capaz, que soy inteligente, que estoy lleno de vida. Este es el día de pedir perdón si antes no lo he hecho y reconciliarme con las personas que necesito perdonar. Este el día de saber que soy importante, que valgo la pena, que estoy en el mundo porque soy valioso, porque mi vida tiene un propósito. 25


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Este es el día de decir sí a la vida, de no doblegarme, de respetar mi dignidad, de reconocer a Dios en todas las criaturas, hasta las más pequeñas. Este es el día de amar el mundo, de abrazar y de decirle a los seres queridos que los amo, de demostrarles mis sentimientos. Este es el día de mi éxito que quiero lograr sin pisotear a nadie, sirviendo a los demás, siendo solidario con el que está triste o sufriendo. Este es el día que tengo y quiero que sea una fiesta. En tu nombre, Señor, amén.

33. Oración preparatoria Danos Señor, la gracia que viene de ti: que te podamos en todo amar y servir. Cada intención, cada acción y toda operación esté encaminada a alabar y servir a Ti, Dios del amor. Amén. Juan Carlos Merchán 34. Estoy despierto Gracias Señor, mis ojos se han abierto, me regalas una nueva oportunidad para vivir. Gracias Señor, tengo buena salud, hoy hay muchos que no la tienen. Gracias Señor, soy bendecido, tengo manos para abrazar, corazón para amar y mente para cambiar el mundo. Gracias Señor, soy afortunado. ¡Me llenas de tu presencia! 35. Si no me siento como quisiera… Al comenzar este día Señor, necesito tu ayuda. Sabes que no me siento como quisiera, pero sé que tú eres fiel conmigo y que en este día quieres hacerme feliz. Dame tu fuerza para guiarme, déjame sentir tu apoyo en las personas que están a mi lado. Dame tu valentía para decir lo que pienso y para pedir ayuda si lo necesito. Estoy siempre en tus manos. 26


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36. Antes de la comida Bendice Señor en esta mesa, estos alimentos que vamos a consumir en tu nombre. Bendice las manos que lo han traído hasta aquí y la tierra que nos lo ha dado como tu regalo. Bendice a aquellos que ahora tienen hambre y regálanos siempre un corazón solidario con ellos. Bendícenos a nosotros, Señor, Amén. 37. Después de la comida Gracias Señor, qué bueno eres, has puesto alimento en mi mesa, me has saciado con tu presencia. Que el sosiego que siento en este momento me ayude acordarme de otros que tienen hambre, y hacer más misericordioso con todos. Amén.

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38. Estaré muy ocupado Oh Señor, tú sabes que en este día estaré muy ocupado. Si llegara yo a olvidarte, por favor, tú no te olvides de mí. Sir Jacob Astley 39. Señor, bendíceme. El Señor esté delante de mí para guiarme, debajo de mí para sostenerme, detrás de mí para protegerme, y sobre mí para bendecirme: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Anónimo 40. Al entrar al salón de clase Entro en mi clase, Señor, para aprender contigo, ilumina tú mi pensamiento para ver el mundo a tu modo. Ven, quédate conmigo. Ven, Jesús. 41. Al salir del salón de clase Gracias Jesús por amarme y darme el conocimiento. Con esta clase que tuve quiero renovar mi empeño de pintar con tu amor este mundo que busca tu consuelo. Amén.

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Oraciones para la noche:

42. Al descansar Gracias Señor por el día hermoso que nos has regalado. Gracias por la familia, por mis padres, hermanos y amigos, por lo que me has permitido hacer y sentir en este día. Te encomiendo el descanso de esta noche. Guárdanos a todos en tu amor para que mañana despertemos con tu luz y podamos llevarla adonde quiera que vayamos. Amén. 43. Al irme a la cama Ahora que me voy a la cama, Señor, recibe mis pensamientos, mis sentimientos y acciones de este día. Todo te lo entrego como ofrenda, agradecido por el cariño que me has dado. No dejes nunca que me separe de ti. Quiero ser tu amigo para siempre. Amén.

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44. Pausa Ignaciana San Ignacio de Loyola, en su librito de los “Ejercicios Espirituales” nos regala las intuiciones más principales de su propio camino espiritual. Una de las herramientas más especiales que nos ofrece es la del “Examen”, que propone hacer todos los días como un modo de revisar la vida, darnos cuenta del paso de Dios en nosotros y de lo que Él nos va invitando, conscientes de que Dios nos va hablando a cada uno en los acontecimientos de todos los días. Nosotros también llamamos este “examen” de vida como “Pausa Ignaciana”, debido a que es un momento en el que haciendo un stop en nuestras ocupaciones diarias, nos tomamos un tiempo para examinar nuestra vida. Esto lo puedo hacer ya sea en la noche, o bien en cualquier otro momento del día. Acá están los pasos que podemos tener en cuenta para hacer nuestra “Pausa Ignaciana”: 1. Me pongo en la presencia de Dios. En un lugar tranquilo, hago la señal de la cruz y pido a Dios su luz para ver su presencia a lo largo del día. 2. Reviso el día que ha transcurrido, dando gracias. Hago de cuenta que el día que he vivido pasa como en una película delante de mí, por lo que recuerdo los distintos acontecimientos que he vivido, las personas, lugares que he visitado. Lo hago dando gracias por cada uno de los momentos que ha sido parte de mi día. 3. Tomo conciencia de la presencia de Dios en mi día. Al revisar mi día me doy cuenta de los sentimientos que he tenido, las emociones. En ellas puedo descubrir que en algunos momentos he notado a Dios cerca de mí, me he sentido lleno de alegría, impulsado, motivado. Esos momentos hablan de la presencia de Dios en mí. 4. Tomo conciencia de cómo yo he vivido el día. 30


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Al darme cuenta de que Dios ha estado muy presente en mi día, puedo darme cuenta que en algún momento yo estuve muy distraído y que, en consecuencia, pude haberme alejado de Dios, incluso pude haber hecho un daño a alguien o a mí mismo. Si así lo descubro, pido perdón con sencillez y tomo conciencia qué tipo de actitudes frecuentes en mí no me están ayudando a cumplir mis propósitos, o bien a tener una vida más cerca de Dios. 5. Hago mi compromiso. Tomando conciencia de las motivaciones que sentí en este día, voy a hacer un compromiso para mañana. ¿Qué puedo hacer mejor con la ayuda de Dios? ¿A qué cosas de mi vida debo dar un mayor cuidado? ¿Qué personas o cosas debo querer y cuidar más? Le presento a Dios mi compromiso que podré evaluar en la próxima pausa, para no perder de pista este propósito. Termino dando gracias y con la bendición, confío mi vida al Señor.

45. El examen particular En su librito de los Ejercicios Espirituales, San Ignacio nos propone una herramienta muy chévere para esforzarnos y mejorar en algo que necesitamos. Por ejemplo, yo puedo ser muy inteligente pero a veces me falta disciplina. Tengo entonces que ponerle más disciplina a mi vida para así sacarle más partido a la inteligencia que tengo. Tú puedes ser, por ejemplo, un gran deportista pero te cuesta prestar atención en clase. Entonces, puedes tratar de ser más atento y así serás una persona más integral. La idea consiste en tomar conciencia de un defecto que yo quiero quitar de mí mismo o algo en lo que quiero mejorar. 

Piensa en algo… ¿Ya lo tienes? Debe ser algo en lo que de veras estés dispuesto a esforzarte.

Ahora, vas a hacer el propósito de revisar todos los días cómo vas con eso, si has avanzado, si has retrocedido, si has tenido recaídas… La idea es que todos los días hagas un examen de cómo vas superando ese defecto o mejorando en eso que te has 31


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propuesto. Para eso puedes escribir en un cuadernito tuyo, y cada día que pase prometerte a ti mismo que el día siguiente pondrás todo de tu parte.

Ejemplo: Cosa en la que quiero mejorar: Ser más atento en clase. Día 1 __________Me lo propuse, comencé bien las primeras clases, pero en el último bloque estuve molestando demasiado. Día 2 _________Hoy me fue mejor, de hecho estuve atento en todas las clases y la Miss me felicitó. Día 3 ________Hoy no me fue tan bien como ayer, pero mañana pondré todo de mi parte. Día 4 _______Hoy siento que lo voy logrando, Me siento contento conmigo mismo, me doy cuenta que puedo ser capaz. Inténtalo, no te arrepentirás, además uno se siente súper-feliz cuando logra superarse. ¿No te ha pasado? Recuerda: “ser más para servir mejor”.

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Orar la Liturgia

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lguna vez te has metido en una piscina? Por supuesto, ¿verdad? Sientes que el agua rodea todo tu cuerpo, que te puedes zambullir, dar volteretas, moverte con libertad, incluso puedes mirar adentro del agua, darte cuenta de los colores, sentirte fresquito. Y si está haciendo calor, ¡cuánto mejor! Se siente sabrosa el agua y además te relajas un montón. 33


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¿Será que uno puede aprender a nadar sin haberse metido a una piscina? Habrá quienes digan que te pueden enseñar algunas cosas, más bien teóricas, incluso puede haber manuales de natación y libros que se hayan escrito sobre este hermoso deporte. Pero para saber nadar hay que meterse en la piscina no una vez, ni dos, ni tres… los mejores nadadores nadan todos los días y se esfuerzan con una gran disciplina.

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En la oración no podemos aprender a orar si no oramos, sino hacemos el intento. Lo bueno es que Dios escucha tus intentos, para Él lo importante no es hacer largas y elaboradas oraciones, sino que lo que le digas sea sincero y parta desde el corazón.

Hay algunos momentos en donde Dios es el que nos invita. Él quiere vernos juntos porque ese es su sueño, hacernos su familia, sus amigos. En esos momentos especiales Él quiere invitarnos a su piscina para que nos zambullamos en ella y para que quedemos llenos de Él… así como cuando uno queda mojado después de nadar. Son momentos especiales, porque Él nos toca a todos y nos transforma. Esos momentos los llamamos: la Liturgia. Son momentos sagrados en donde nosotros, que somos la Iglesia de Dios, nos zambullimos en Él, y al hacerlo le permitimos a Él que nos convierta en sus amigos, que nos una, que realice su misión entre nosotros. La liturgia es vivir el ideal de lo que Dios quiere para nosotros, es decir, llenarnos con su amor, inundarnos, así como le pasa al nadador con el agua de la piscina.

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¿Cuáles son los momentos donde vivimos la Liturgia? Fundamentalmente, la Liturgia sucede en los momentos más importantes de nuestra Iglesia. Como “nos sumergimos en Dios” entonces cada vez que celebramos la Liturgia vivimos verdaderas fiestas, nos llenamos de una gran alegría que es producto de que Dios nos toca y nos hace suyos. Estos momentos importantes son los sacramentos, los sacramentales y otros espacios de fe en donde Jesús nos reúne para orar con nosotros.

¿Qué son los sacramentos? Son momentos especiales en donde Dios nos toca en nuestra vida y que al celebrarlos nos permiten convertirnos en su familia, lo que llamamos: la Iglesia. Fueron dejados por Jesús como verdaderos regalos para confortarnos, salvarnos y santificarnos.

¿Sabes cuáles son los sacramentos? Acá te los recordamos: Sacramentos de iniciación: Son el Bautismo, Eucaristía y Confirmación. El primero de todos es el Bautismo que me da la entrada a la Iglesia, es como la primera zambullida 36


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en esa piscina que es Dios y me da el derecho de seguir con Él para siempre, así como el deber de formarme en mi fe. Como a lo mejor lo hice cuando era bebé, en ese momento tenía mis padres y mis padrinos para apoyarme en ese camino de empezar a conocer a Jesús. Una vez estoy un poco más grande y con más conocimiento de Dios, me preparo para recibir la Primera Comunión que es la Eucaristía, el sacramento en donde Jesús nos congrega y realiza de nuevo su salvación en nosotros. La Confirmación, la celebro cuando con mayor madurez decido conscientemente seguir a Jesús con la fuerza del Espíritu Santo que me anima a comprometerme. Por su naturaleza especial, el Bautismo y la Confirmación los hago una sola vez en la vida. La Eucaristía es en cambio el sacramento en donde Jesús todos los días me espera, porque la puedo celebrar cuando quiera, muy especialmente el día domingo, cuando celebramos el triunfo de Jesús.

Sacramentos de sanación: Si bien Jesús en el Bautismo nos renace a una vida llena de su amor, en el sacramento de la Reconciliación celebramos su perdón cuando reconocemos que le hemos fallado y por nuestro pecado hemos ofendido nuestra relación de amistad con Él. Lo puedo celebrar con frecuencia, cada vez que sienta el deseo de reconciliarme con Jesús. La Unción de los 37


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enfermos es otro sacramento de la Iglesia, para bendecir a alguien que se siente indispuesto de salud y hacerle llegar la fuerza del Espíritu Santo Sacramentos de servicio a la comunidad: Dios también acontece cuando decidimos dar nuestra vida en amor por otros. Los sacramentos de servicio a la comunidad son dos: el Matrimonio, que es la celebración del amor de un hombre y una mujer que deciden unir sus vidas y conformar una familia, y el Orden que está dirigido a los hombres que quieran dedicar su vida al servicio de la Iglesia por medio del ministerio por medio del cual hacen presente a Cristo en los sacramentos que celebran y acompañan a la Comunidad cristiana en su camino con Jesús.

¿Quiénes celebran los sacramentos? Todos los sacramentos los celebramos todos. Aunque sean pocas personas las que estén reunidas, toda nuestra Iglesia se une con ellos. Todos… los de Alaska y Golfo de Bengala, los que ya murieron y los que están en la tierra, es un acontecimiento en el cual toda la Iglesia se zambulle de nuevo en la piscina que es Dios, y por ello, se renueva desde dentro. En los sacramentos siempre hay alguien que nos orienta y acompaña en nombre de la Iglesia. Esta función la reciben aquellos que tienen el sacramento del Orden: los diáconos, los presbíteros y los obispos, que en últimas son los pastores de nuestra comunidad eclesial. 38


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La Eucaristía, espacio de encuentro con Dios La misa es el tiempo de oración por excelencia, el momento que Jesús nos dejó no sólo para que lo recordemos, sino para poder hacerse presente de veras entre nosotros; regalarnos su Palabra y en especial su Cuerpo y su Sangre como alimento para nosotros. En ese momento pasa la Comunión que es lo más sagrado que podemos experimentar: Dios se hace parte de ti, tú Él se convierten en algo que nadie podrá separar. Al tiempo en que esto pasa, en la Misa nos conectamos todos: los de Colombia con Irlanda, los de México con Etiopía, y además también invitamos a los que se han ido y están con Dios y a los que vendrán. Todos ellos son la Iglesia, que en cada Eucaristía se renueva.

A veces puedo sentirme aburrido y sentir que no tengo ganas de ir a Misa. Es posible que no sea un momento divertido para mí, pero más allá de eso, se trata de estar con la persona que amas. Cuando amas a alguien no te preguntas si va a ser divertido o no, estás porque te importa la persona. Bueno, a Dios tú le importas mucho, por lo que Él quiere estar en 39


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Comunión contigo en la Eucaristía. Dale esa oportunidad a Él; notarás que la Misa vivida con ese significado es algo distinto y es fuente de mucho sentimiento espiritual para ti. Orar antes de ir a Misa Ya sabiendo la importancia de la Misa para nosotros, muy seguramente irás con una actitud muy especial. Vas a la fiesta de Jesús y por eso, como en toda fiesta, hay que llegar preparados y listos. ¿Qué hay que llevar a la Misa? ¿Qué crees que le gustaría a Jesús? Podrías llevarle algo a Él, algo que sea especial y que brote de tu corazón.

46. Jesús me invita a su fiesta No se puede llegar a una fiesta con las manos vacías. Y más cuando el que te invita es alguien que te quiere tanto como Jesús. ¿Qué estarías dispuesto a llevarle? Sé generoso con Él, Él es siempre generoso contigo. 1. ________________________________________________________ 2. ________________________________________________________ 3. ________________________________________________________ 4. ________________________________________________________ 5. ________________________________________________________ 6. ________________________________________________________ 7. ________________________________________________________

Cuando estés llegando al lugar de la Misa te invito a que hagas una oración para pedirle a Dios que prepare tu corazón para que puedas vivir a fondo 40


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el encuentro que vas a tener con Él. Para esto puedes en silencio hacerte mentalmente estas preguntas:   

¿Qué quiero celebrar o agradecer en esta Eucaristía? ¿Qué quiero pedir en esta Eucaristía ¿Qué quiero ofrecerle a Dios en esta Eucaristía?

Estas preguntas te ayudarán a estar centrado y a que esta Eucaristía que celebres tenga un sentido especial para ti. También puedes, si quieres, ayudarte con alguna oración de preparación como ésta:

47. Para prepararme a la Misa Gracias Jesús por traerme hasta aquí, con tu amor me preparas esta mesa, me invitas a oír tu Palabra, me alimentas con tu Presencia. Regálame tu gracia para vivir esta Misa como si fuera la única del mundo, como si fuera la primera de mi vida y la última de mi existencia. Inspírame en el corazón el fervor que le regalaste a tus amigos los santos, ellos que con amor se conmovían al recibirte en la Eucaristía. ¡Qué emoción acercarme a tu altar! ¡Al altar del Dios que alegra mi juventud! Te alabaré y cantaré siempre por ti, mi Dios, Señor mío.

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También puede ayudarme hacer una lista en algún cuaderno que escoja, donde pueda anotar el propósito que tuve al asistir a Misa. Recuerda que un propósito es un objetivo, algo que quieres hacer o recibir.

Hoy (fecha):____________________ fui a Misa y mi propósito fue: ________________________________________________________ _________________ Hoy (fecha):____________________ fui a Misa y mi propósito fue: ________________________________________________________ _________________ Hoy (fecha):____________________ fui a Misa y mi propósito fue: ________________________________________________________ _________________ Hoy (fecha):____________________ fui a Misa y mi propósito fue: ________________________________________________________ _________________ Hoy (fecha):____________________ fui a Misa y mi propósito fue: ________________________________________________________ _________________ Hoy (fecha):____________________ fui a Misa y mi propósito fue: ________________________________________________________ _________________

Orando con las oraciones de la Misa

La misa es un espacio privilegiado de oración. Cada parte de la Misa está llena de sentido y recoge una tradición de muchos siglos en nuestra Iglesia. Ritos iniciales Al comenzar la Misa la pido a Dios que me ayude a disponerme. Puede ayudarme el preguntarme: ¿cómo está mi relación con Dios? ¿Me siento cercano a Él? ¿En qué quisiera hacer las paces con Dios? 48. Yo confieso Yo confieso ante Dios todopoderoso 42


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Y a ustedes hermanos, que he pecado mucho De pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a los ángeles, a los santos, Y a ustedes hermanos, que intercedan por mí Ante Dios nuestro Señor.

49. Gloria a Dios en el cielo Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso, Señor, Hijo único Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; Tú que quitas el pecado del mundo, atiende a nuestra súplica; Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo Tú eres Santo, Sólo Tú Señor, sólo Tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén. 50. Credo (Niceno) Creo en Dios todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra, de todo lo visible e invisible. Creo en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, 43


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nacido del Padre antes de todos los siglos. Dios de Dios, Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado. De la misma naturaleza del Padre por quien todo fue hecho. Que por nosotros los hombres y nuestra salvación bajó del cielo, y se encarnó en María Virgen por el Espíritu Santo y se hizo hombre. Por nuestra causa fue crucificado, en tiempos de Poncio Pilato, padeció y fue sepultado, descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los muertos según las Escrituras. Subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre, y de nuevo vendrá con gloria a juzgar a los vivos y muertos y su reino no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe la misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. Y en la Iglesia que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero en la resurrección de los muertos y en la vida del mundo futuro. Amén. 51. Santo Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en el nombre del Señor, Hosanna en el cielo.

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Oraciones para prepararme a la Comunión

52. Si no he hecho la Primera Comunión Eres mi vida, Jesús, desde el principio ya estás dentro de mí, me habitas, me llenas de tu amor. Pero quiero recibirte en la Eucaristía, quiero llegar a tu mesa y unirme más a ti, y con eso unirme a todas las personas que te aman, que siguen tus pasos. Quiero dar ese paso de compromiso sabiendo que caminamos juntos. Ayúdame a prepararme con amor para mi Primera Comunión, entra hasta al fondo de mi ser y hazme tuyo. Amén.

53. Oración para antes de la Comunión Señor Jesús, quiero recibirte, ven a mi corazón. Inunda mi corazón con tu gracia. Quiero recibirte en esta Eucaristía… como si fuera la primera vez, la única vez, la última vez. Te confío mi corazón, Amén.

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54. Oración para después de la Comunión Señor Jesús, gracias por venir a mi alma. Te recibo con todo mi ser y te alabo, mi Salvador. Te has hecho pequeño para hacerme grande. Bienvenido a mi corazón, hazlo semejante al tuyo. Fortalece mi fe para dar testimonio de ti a mis hermanos. Te quiero mucho Jesús, quédate siempre conmigo. Amén. 55. Ahora al comulgar… Ahora que me acerco a recibirte soy consciente que ya estás muy dentro de mí; de hecho, nunca te has ido, me has llevado contigo desde el comienzo. Sin embargo, al acercarme a esta mesa del altar, comulgo con todos los que van contigo, con mis compañeros, con mis profesores, con mis padres, también con los que hoy tienen hambre, necesidad, y con los sufren las injusticias. Al recibirte los acojo como mis hermanos. Y Tú a todos nos unes para que caminemos junto a ti hacia el Padre, nuestro Dios. Yo te recibo, los recibo; recíbeme tú a mí, Señor. Amén. 56. Si no pude acercarme Señor Jesús, aunque no me acerco al altar a recibirte, te abro hoy las puertas de mi corazón. Te confío toda mi vida con sus inquietudes, con sus preguntas y deseos. Todo lo dejo en tus manos. Te recibo en mi corazón y te abrazo porque eres mi amigo. Ven Señor a mi alma, te entrego todo lo que soy. Amén. 57. Alma de Cristo Alma de Cristo, santifícame, 46


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Cuerpo de Cristo, sálvame, Sangre de Cristo, embriágame, Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame, Oh mi buen Jesús, óyeme, dentro de tus llagas, escóndeme, no permitas que me aparte de ti. Del enemigo malo, defiéndeme, a la hora de mi muerte, llámame y llévame junto a ti, para que con tus santos te alabe y te bendiga por los siglos de los siglos, Amén. 58. ¿Qué celebro cuando voy a Misa? Cuando vamos a la Eucaristía Jesús actualiza en nosotros lo que hizo con sus apóstoles y al hacerlo nos renueva a todos, nos hace su familia, su Iglesia. Como sabes todas las Misas, aún las más aburridas, son verdaderas celebraciones en las que la vida de todos nosotros está presente. Sólo que a veces vamos y no tomamos conciencia de todo lo que ésta significa. ¿Qué tal si a partir de hoy, a cada Misa que vayas, vas con la conciencia de darle gracias a Dios por algo especial de tu vida? O puede ser también “celebrar” algo que te ha pasado, pedirle a Dios por alguien o bien ir en tónica de reconciliarte con Él. Trata que cada misa tenga un significado para ti, que tenga un propósito. Tal vez puede servirte anotar en un cuadernito el propósito de lo que querías presentarle al Señor en cada Misa. Eso puede ayudarte a hacer un seguimiento de tu vida espiritual; si lo llegas a hacer te felicito, igual lo hicieron muchos santos y quedaron felices con la idea. ¿Lo intentas?

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Orar cuando me voy a confesar…

El sacramento de la Reconciliación, también llamado confesión, es uno de los grandes tesoros que tenemos como Iglesia. Jesús lo ha dejado a su Iglesia como una muestra de que su amor es mucho más grande que nuestras caídas y que siempre está dispuesto a perdonarnos y darnos la mano. Confesarme es volver a estar unido a Dios cuando yo mismo siento que me separé de Él por medio del daño que hice con mi pecado. Al separarme de la unión con Dios también he perdido la conexión con las personas que pude haber herido, así como conmigo mismo, por lo que al celebrar el sacramento de la Reconciliación, Jesús me recibe de nuevo y me permite recuperar la paz. El sacerdote, como representante de la Iglesia, me da en nombre de Jesús el perdón y me invita a reparar y convertir en amor lo que pude haber puesto de odio o de egoísmo. Es un momento de nuestra Liturgia de gran profundidad, porque tenemos la certeza que al ir a confesarme, más que una consejería o una charla amistosa, estoy hablándole a Jesús y Él en la persona del sacerdote me escucha, me alienta y me da nuevamente la bienvenida en su Iglesia. 48


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Antes de ir a la Confesión… Antes de ir a la confesión debo tomar conciencia de cómo estoy delante de Dios. Es conveniente acordarme que Dios está especialmente presente en las personas y en mí mismo, por lo que puede ayudarme hacer un Examen, (Ver números 44 y 45). Pueden ayudarme estas preguntas: - ¿En qué descubro que perdí la comunión con Dios, conmigo mismo y con las personas? - ¿Qué daño produjo en mí o en otros mi acción de pecado? - ¿Qué estaría dispuesto a hacer para repararlo? En la Confesión… Tomo conciencia que estoy delante de Jesús. Él me escucha en la persona del sacerdote, me ofrece su consejo y su perdón. Hablo con confianza y sinceridad. No hay nada que Dios no pueda perdonarme si me abro a su amor. Tomo conciencia que Él siempre tiene su mano abierta para mí.

Después de la confesión… Tomo alguna oración de alabanza, o bien delante del Santísimo me arrodillo para agradecer el gran amor que Él tiene conmigo al perdonarme y darme siempre la mano. También hago un compromiso de poner por obra la Penitencia, es decir, lo que yo de mi parte prometo hacer para no recaer y para reparar el daño que pude haber ocasionado en mí o en otros.

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Orar con María

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esús nos regala su madre, todo lo de Él es don para nosotros. Por eso podemos confiar en María que es Madre de Dios por ser la mamá de Jesús, Dios con nosotros, y también es madre tuya y mía. Nosotros la llamamos “llena de gracia” porque en ella pasó lo más importante que ha podido suceder en una persona: Dios que se hace presente en nuestra historia, en nuestra vida, que se hizo bebé, se hizo niño y adolescente como tú. Y tuvo una mamá que lo guiaba, lo aconsejaba y le daba su amor. Uno de los regalos especiales que recibimos al orar con María es que ella siempre nos pone con Jesús. Oramos con ella que ya está con Él y que se 50


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nos adelantó en nuestro camino. Ella que lo tiene al lado sabrá llevar nuestras oraciones y protegernos siempre. No dudemos en confiarnos a su intercesión.

59. Oración a María al comenzar mi día Madre del cielo, te llevo en mi corazón. Cuando pienso en ti se ilumina todo y se van para siempre mis tristezas. Te entrego este día que comienza, lo dejo en tus manos que cuidaron a Jesús y que hoy están dispuestas para nosotros, que también somos tus hijos. Sonténme y guíame siempre: en mis obras y pensamientos, en mis acciones y decisiones, en mis alegrías y tristezas. Guarda y protege a mis seres queridos, para que sientan como yo tu amor de madre que escucha siempre en las necesidades y encamina nuestros pasos hacia Jesús. Amén.

60. Oración a María en el Colegio Madre de mi corazón, me siento contigo mientras me empeño en aprovechar mis clases y también cuando disfruto con mis amigos. Sé que me cuidas y estás pendiente de mí. Toma mi alma y mi ser, llévalo a Jesús. Ayúdame a ser disciplinado y aprovechar todo como oportunidad de ser una mejor persona. Quiero ser más para servir mejor, por eso te entrego mis sentimientos, mis deseos, mis intenciones. Que siempre vayan dirigidos 51


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a la mayor Gloria de Dios. Amén. Oraciones tradicionales a María

61. Consagración a María Oh Señora mía, oh madre mía, Yo me ofrezco enteramente a vos. Y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, oh madre de bondad, Guardadme, defendedme, como hijo y posesión vuestra. Amén. Anónimo 52


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62. Oración de las cuatro bendiciones María, madre inmaculada, Bendíceme, con una bendición de pureza que me aparte de todo pecado. Con una bendición de fidelidad que me haga cumplir todos mis deberes. Con una bendición de amor que me haga amarte como madre, Con una bendición de madre que me haga amar de corazón a Jesucristo. Amén. Anónimo. En memoria de Alberto Silva, SJ. 63. Oración a María Oh Señora mía, Santa María: hoy y todos los días y en la hora de mi muerte, me encomiendo a tu fidelidad y tu custodia y pongo en tu misericordia mi alma y mi cuerpo.; te recomiendo toda mi esperanza y mi consuelo, todas mis angustias y miserias, mi vida y el fin de ella: para que por tu santísima intercesión, y por tus méritos, todas mis obras vayan dirigidas y dispuestas conforme a tu voluntad y la de tu Hijo. Amén. San Luis Gonzaga 64. Oración a la Virgen María ¡Madre mía querida y muy querida! Ahora que ves en tus brazos a ese bello Niño no te olvides de este siervo tuyo, aunque sea por compasión, mírame; ya sé que te cuesta apartar los ojos de Jesús para ponerlos en mis miserias, pero, madre, si tú no me miras, ¿Cómo se disiparán mis penas? Si no te vuelves hacia mi rincón, ¿Quién se acordará de mí? Si tú no me miras, Jesús que tiene sus ojitos clavados en los tuyos, no me mirará. Si tú me miras, Él seguirá tu mirada y me verá y entonces con que le digas 53


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“¡Pobrecito! Necesita nuestra ayuda”; Jesús me atraerá a sí y me bendecirá y lo amaré y me dará fuerza y alegría, confianza y desprendimiento. me llenará de su amor y de tu amor y trabajaré mucho por Él y por Ti, Haré que todos te amen y amándote se salvarán. ¡Madre! ¡Y sólo con que me mires! San Alberto Hurtado. 65. Bendita sea tu pureza Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti celestial princesa, Virgen sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes madre mía. Amén. 66. Bajo tu amparo Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desprecies las oraciones que te dirigimos en las necesidades. Antes bien líbranos de todo peligro, Oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.

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El Rosario

El Rosario es una de las oraciones más tradicionales de nuestra Iglesia. Con el Rosario muchos santos y santas se han conectado con Dios por medio de María. Al repetir las oraciones vamos creando un clima interior que nos permite ir profundizando y al mismo tiempo meditar varios momentos de la vida de Jesús, de María que llamamos los “misterios”. Esta palabra que puede ser confusa para nosotros no tiene que ver con fenómenos paranormales, sino con momentos especiales en donde Dios se nos ha manifestado, son como puertas por donde Dios se nos ha comunicado especialmente. Los antiguos, que hablaban en griego, los llamaban: “mysterium”, porque lo que pasaba en cada uno de esos acontecimientos era algo lleno de Dios. Nosotros también podemos sentir y tocar a Dios al meditar cada uno de estos acontecimientos y hacerlo junto a María que también ora con nosotros. ¿Qué mejor compañía que ella? Te invito a que alguna vez reces el Rosario, por qué no en compañía de alguno de tus padres o abuelos. Te aseguro que habrás de repetirlo de nuevo.

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¿Cómo se reza el Rosario? Como en toda oración es importante prepararte. Cuando alguien va a manejar un carro primero se monta, se pone el cinturón de seguridad, se sienta bien y entonces puede encender el motor con la llave. Todo tiene un proceso, igual pasa con la vida espiritual. Por eso, busca un lugar tranquilo, serénate y una vez en silencio…. Comienza.

Me preparo… 1. Haz la señal de la cruz. 2. Puede ayudarte enfocarte en una imagen de la Virgen o en un crucifijo. La ambientación del lugar sirve mucho para mantener la atención en la oración. 3. Reza el “Credo de los apóstoles”, que como ves, es un poco más corto que el “Credo Niceno-constantinopolitano” que rezamos a veces en la misa. ¡Vaya palabrita!

68. Credo de los Apóstoles: Creo en Dios Padre todopoderoso, Creador del cielo y en la Tierra. Creo en Jesucristo su único Hijo, nuestro Señor, Que fue concebido por obra del Espíritu Santo, Nació de María la Virgen, Padeció bajo Poncio Pilato, Fue crucificado, muerto y sepultado, Descendió a los infiernos, Al tercer día resucitó de entre los muertos, Ascendió a los cielos Y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso, Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, La Santa Iglesia Católica, La comunión de los santos, 56


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El perdón de los pecados, La resurrección de los muertos Y la vida eterna. Amén. 4. Reza el Acto de Contrición. Rezo los misterios Los misterios en el Rosario son cuatro: los gozosos, los dolorosos, los gloriosos y los luminosos. Cada día se propone alternar entre estos. 5. Anuncio el misterio que voy a contemplar, diciendo luego en cada uno: un Padrenuestro. 6. Rezo diez avemarías por misterio, tratando de hacerlo a conciencia, y meditando el misterio que he anunciado. 7. Termino el misterio con la oración del “Gloria al Padre…” 8. Luego de esto puedo decir esta oración: “Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Lleva al cielo todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu infinita misericordia”. Para concluir Luego que he rezado cada uno de los cinco misterios, termino mi Rosario con la oración de la Salve:

69. Salve Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, Vida, dulzura y esperanza nuestra. Dios te salve, a ti clamamos los desterrados hijos de Eva, A ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas, Ea, pues, Señora, abogada nuestra, Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos Y después de este destierro, muéstranos a Jesús Fruto bendito de tu vientre. Oh clemente, oh piadosa, oh dulce virgen María, Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar 57


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Las promesas y gracias de nuestro Señor Jesucristo, Amén.

Ahora que ya conoces los pasos para rezar el Rosario, te invito a que hagamos un viaje por cada uno de los misterios que se contemplan en esta oración tan hermosa. Cada uno de éstos tiene gran profundidad, y rezados con conciencia, permiten una conexión muy especial con Dios y contigo mismo.

Los misterios gozosos Orar la alegría

Nuestro Dios es un Dios alegre. Su presencia entre nosotros es una gran noticia, diríamos de hecho que es la más buena de todas: Dios nuestra vida ha decidido jugársela por nosotros pero no como quien se preocupa desde lejos. Dios ha tomado forma humana, se ha hecho un hombre como nosotros para salvarnos, para darnos la felicidad para siempre. Por eso, cuando los apóstoles salieron a predicar tras la Resurrección de Jesús, hablaban de un Evangelio, y esta palabra significa eso: “la buena noticia”. Dios siempre es una buena noticia para ti, para mí, para todos los que queremos acogerlo con amor y caminar con Él.

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En los misterios gozosos del Rosario, dedicamos nuestra oración no sólo hacia cinco momentos de la vida de Jesús sino a la buena noticia de su venida que nos llega de alegría; es por su amor a nosotros: a ti, a mí, que Él se hace carne, se hace niño. Los misterios gozosos se rezan tradicionalmente los lunes, sábados y los domingos en Adviento: 1. 2. 3. 4. 5.

La Anunciación. La Visitación. La Natividad. La presentación en el Templo. La búsqueda y hallazgo de Jesús en el templo.

70. ¿Cuáles son las mejores noticias que he recibido? El día (fecha):____________________ recuerdo que recibí una noticia muy feliz porque me dijeron que: ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ El día (fecha):____________________ recuerdo que recibí una noticia muy feliz porque me dijeron que: ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ El día (fecha):____________________ recuerdo que recibí una noticia muy feliz porque me dijeron que: ______________________________________________________________ ______________________________________________________________

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Los misterios dolorosos Orar el sufrimiento y el fracaso

Cuando Dios se hace hombre en Jesús lo asume todo. No solamente toma carne humana, huesos humanos, cabello humano… incluso de un modo más psicológico: sentimientos, emociones humanas…. También asume la realidad de los seres humanos que a veces nos sentimos tristes, nos enfermamos, vivimos experiencias de dolor. Esas situaciones que hacen parte de nuestro ser también Dios las acoge. Jesús vive situaciones muy difíciles. No es comprendido por sus paisanos, es malentendido incluso hasta por sus mismos amigos que en el momento más difícil lo abandonan, es juzgado como un bandido, es torturado y asesinado de una manera cruel. Y hasta el final es coherente y fiel a su Padre, hasta entregarle su Espíritu, como hace en la cruz. Todo en la vida de Jesús es un acto de entrega… desde el pesebre humilde y sucio, hasta la cruz. Incluso su madre también nos la da para que sea nuestra madre.

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Jesús convierte el dolor y el fracaso en una experiencia de cercanía con Dios, y al hacerlo santifica tu dolor, mi dolor, y el de tantos que sufren persecuciones, hambre, injusticias. Ellos son también “otros crucificados” en quienes hoy Dios también se entrega. Reza estos misterios dolorosos con la conciencia de que es el amor el que mueve a Jesús a darlo todo, a perdonar a los que lo abandonan y le hacen daño, a ser fiel a su Padre. Jesús se despoja de todo, se quita todo, para que tú y yo lo tengamos todo, para que seamos como Él, hijos e hijas de Dios.

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Recuerda que tradicionalmente los misterios dolorosos los jueves, viernes y domingos en Cuaresma. 1. 2. 3. 4. 5.

La agonía en el Huerto. La flagelación. La coronación de espinas. La cruz a cuestas. La crucifixión y muerte.

Los misterios gloriosos Orar el triunfo

Jesús asume nuestro dolor y nuestros fracasos pero en ellos triunfa. No se queda allí, sino que les da un nuevo sentido; convierte lo que no era considerado valioso en un tesoro, renueva lo que se pensaba acabado. Jesús prueba la muerte, pasa por ella, pero no se queda allí, Él ha resucitado y al hacerlo ha triunfado para siempre no sólo en su propia muerte, sino en la de todos nosotros. Con la Resurrección de Jesús todos ya podemos resucitar, vivir para siempre. Él nos ha abierto la puerta de la felicidad que nunca se cerrará y todos estamos invitados a pasar por ella. 62


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De este modo todos podemos resucitar con Jesús y en cada oración, todos los días, nos abrimos a esa resurrección, recibimos un poquito de esa nueva vida que tendremos algún día. Te invito a que ores los misterios gloriosos pidiendo a Dios que te de esos sentimientos de alegría de Jesús, por Él todos hemos triunfado, y nuestra Madre María al ser llevada al cielo, ha sido la primera de nosotros que ha participado de esa alegría. Ella allá también disfruta esa gloria de su hijo y se alegra, como lo haría toda mamá, con su triunfo. Alegrémonos nosotros también. Recuerda que los misterios gloriosos se rezan tradicionalmente los miércoles y los domingos, fuera de los tiempos de Cuaresma y Adviento. 1. 2. 3. 4. 5.

La resurrección de Jesús. La ascensión. La venida del Espíritu Santo. La asunción. La coronación de María.

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Los misterios luminosos Orando los momentos especiales de la vida

La vida está llena de momentos especiales. ¿Cuáles son los tuyos? A ver… recuerda cumpleaños, primera comunión, alguna fiesta. Te invito a que los traigas a la memoria y al corazón, eso es lo que significa recordar.

71. Describo los tres momentos más especiales El día (fecha):____________________ fue un momento especial porque: ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ El día (fecha):____________________ fue un momento especial porque: ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ El día (fecha):____________________ fue un momento especial porque: ______________________________________________________________ ______________________________________________________________

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Jesús, tal como tú, también tuvo momentos especiales. En su vida hubo fiestas, hubo ocasiones que fueron tan importantes que sus amigos las han recordado mucho. En esos momentos algo especial ocurrió, fueron como luces que mostraron que en Jesús no estaba solo un gran profeta, o un hombre lleno de talentos o muy piadoso, sino algo mucho más allá que eso: en Jesús se estaba revelando Dios. En esos momentos especiales Jesús nos cuenta cómo es Dios, nos lo muestra. Fueron momentos que para Él marcaron una huella en su vida espiritual y en su relación con sus amigos. Recuerda que los misterios luminosos se rezan tradicionalmente los jueves. Acá te van: 1. 2. 3. 4. 5.

El bautismo de Cristo en el Jordán. Las bodas de Caná. La proclamación de Jesús del Reino de Dios. La Transfiguración. La institución de la Eucaristía.

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72. El Angelus Es una oración muy tradicional de nuestra Iglesia, la rezamos especialmente durante el mes de mayo, pero la puedes rezar en cualquier momento. Consiste en recordar, que como ya sabes es “llevar al corazón” el momento tan especial que fue para María hacerse madre de Jesús, con el conocimiento que ese bebé era Dios mismo que por medio de ella iba a comunicarnos a Dios. ¿No es maravilloso eso? Vamos entonces a acompañar a nuestra mamá María, recordando ese gran momento. Alegrémonos con ella diciendo: El Ángel del Señor anunció a María. y ella concibió por obra del Espíritu Santo. Dios te salve María… He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve María…. El verbo se hizo carne y se encarnó entre nosotros. Dios te salve María… Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de nuestro Señor Jesucristo. Oremos. Derrama, te suplicamos Señor, tu gracia en nuestros corazones, Para que a los que hemos conocido, por el anuncio del ángel, La Encarnación de tu Hijo Nuestro Señor Jesucristo, seamos llevados por los méritos de su Pasión y Cruz a la Gloria de la Resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. 66


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73. El Magnificat Es una oración muy antigua, que a diferencia de las demás, fue compuesta íntegramente por la Virgen María. Como verás ella también era una mujer muy inspirada. Así que estas frases nacen de su corazón. Trata de rezarlas pensando que estás en los labios de María y que ella dice esas palabras en tu corazón. Son los sentimientos de tu madre en tus sentimientos. Tus palabras en sus palabras; la alabanza que ella dirige a Dios por su amor en nombre de todos nosotros, sus hijos. Por eso se llama: “Magnificat” que significa “Engrandece”, “Alaba”. Es una hermosa oración de adoración que brota del corazón de alguien lleno de gracia. Dice así: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. 67


Siempre contigo

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos. Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre. Amén. María de Nazaret

74. Escribe una oración a María María es madre de todos. Al aceptar ser la madre de Jesús, María nos acoge a cada uno de nosotros. Por ello debemos ser hijos agradecidos. ¿Qué tal si le dedicas una oración? Bien puede ser un poema o algunas líneas que escribas con toda tu inspiración. Dedícasela como tu homenaje por el amor que te ha regalado, con el deseo que ella te acompañe siempre y te ponga al lado de Jesús en cada momento.

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Mi oraciĂłn a MarĂ­a ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ Con todo mi amor,

__________________________________ Firma

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Orar con los santos

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os santos fueron personas como tú, como yo. Hombres y mujeres que sentían, soñaban y que pusieron todo su corazón en Jesús de modo que lo hacían siempre presente en todo lo que realizaban. Tanto que, las personas que los conocieron, sintieron que en ellos Dios los visitaba todos los días. De todos los santos que han existido hay algunos que la Iglesia ha reconocido, los ha “canonizado” y por eso les decimos “San” antes de su nombre. Ellos como vivieron una vida llena de Dios se convierten en verdaderos amigos para nosotros, nos pueden ayudar y orar por nosotros, así como interceder en momentos de necesidad. También en vida nos dejaron hermosas oraciones que hablan de su estrecha relación con Dios. Acá verás algunas de ellas. Quizá tú también seas santo y nos dejes alguna hermosa oración. ¿Te animas a serlo? Sólo tienes que poner toda tu confianza en Dios y estar dispuesto a buscarlo en todas las cosas. Él te quiere más de lo que tú crees y te busca en cada momento.

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75. San Ignacio de Loyola Nació en España en 1491. Luego de una vida de cortesano y militar una herida en su pierna cambió su vida para siempre. En adelante se dedicó a buscar a Dios en todas las cosas y fruto de su experiencia espiritual funda con un grupo de amigos la Compañía de Jesús, con el lema: “todo a mayor gloria de Dios”. Muere en Roma, en 1556. Oración de San Ignacio Tomad Señor y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo mi haber y mi poseer, vos Señor me lo disteis. A vos Señor, lo torno. Todo es vuestro. Disponed a toda vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia que ésta me basta. Amén. Preguntas de San Ignacio para llevar a la oración… - ¿Qué he hecho por Cristo? - ¿Qué hago por Cristo? - ¿Qué debo hacer por Cristo? Cada día antes de acostarte puedes hacerte estas preguntas, recuerda que Jesús no sólo te da todo, también espera algo de ti. San Francisco de Asís Nació en Asís, Italia, en 1182. Hijo de un rico comerciante, Francisco tiene una juventud de comodidades hasta que tiene un encuentro con Jesús, que lo llamaba a renovar la Iglesia. Desde ese momento clave de su vida, Francisco lleva una vida de pobreza centrada en el amor de Dios y en la fraternidad, debido a que funda con un grupo de amigos un movimiento que habría de convertirse en la Orden Franciscana. Sus palabras de alabanza a Dios y de amor a todas las criaturas hablan de un alma profundamente sensible y compasiva. Muere en Italia en 1226.

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76. Oración de San Francisco de Asís Señor, hazme un instrumento de tu paz. Que donde haya odio, yo ponga amor. Donde haya injuria, perdón. Donde haya duda, fe. Donde haya desesperación, esperanza. Donde haya oscuridad, luz. Donde haya tristeza, alegría. Oh, divino maestro, que no me empeñe tanto en ser consolado como en consolar, en ser comprendido como en comprender, en ser amado como en amar. Porque dando es como recibimos, perdonando somos perdonados, muriendo en ti, resucitamos a la Vida eterna. Amén. 77. Cántico de las criaturas Altísimo y omnipotente buen Señor, tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición. A ti solo, Altísimo, te convienen y ningún hombre es digno de nombrarte.

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Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas, especialmente en el Señor hermano sol, por quien nos das el día y nos iluminas. Y es bello y radiante con gran esplendor, de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas, en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas. Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo, por todos ellos a tus criaturas das sustento. Alabado seas, mi Señor por la hermana Agua, la cual es muy humilde, preciosa y casta. Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego, por el cual iluminas la noche, y es bello y alegre y vigoroso y fuerte. Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra, la cual nos sostiene y gobierna y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas. Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor, y sufren enfermedad y tribulación; bienaventurados los que las sufran en paz, porque de ti, Altísimo, coronados serán.

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal, de la cual ningún hombre viviente puede escapar. Ay de aquellos que mueran en pecado mortal. Bienaventurados a los que encontrará en tu santísima voluntad porque la muerte segunda no les hará mal. Alaben y bendigan a mi Señor y denle gracias y sírvanle con gran humildad... 73


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78. Mi propio Cántico de las Criaturas Como hizo San Francisco, elaboro una oración de alabanza a Dios por la creación. Pienso en los animales que más admiro y en las cosas que siento me gustan más de la naturaleza.

Alabado seas mi Señor por…_________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________

Santa Teresita del Niño Jesús Nació en 1873 en Francia. Si algo puede describir a Santa Teresita es el ser una mujer apasionada por Dios. Dedicó desde muy joven su vida a la oración como religiosa carmelita y cada rato de encuentro con Dios lo dedicaba con mucha intensidad por las misiones, por ello es la Patrona de las Misiones. Ella nos regala una hermosa definición de lo que es la oración:

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“Para mí la oración es... un impulso del corazón una simple mirada dirigida al cielo un grito de gratitud y de amor tanto en medio de la tribulación como en medio de las alegrías... En fin es algo grande algo sobrenatural que me dilata el alma y me une con Jesús”. Teresita en su libro: “Historia de un alma”, nos deja un hermoso legado de su vida espiritual. Oración de Santa Teresita del Niño Jesús Dios mío, te ofrezco las acciones que hoy realice por las intenciones del Sagrado Corazón y para su gloria. Quiero santificar los latidos de mi corazón, mis pensamientos y mis obras más sencillas uniéndolo todo a sus méritos infinitos, y reparar mis faltas arrojándolas al horno ardiente de su amor misericordioso. Dios mío, te pido para mí y para todos mis seres queridos la gracia de cumplir con toda perfección tu voluntad y aceptar por tu amor las alegrías y los sufrimientos de esta vida pasajera, para que un día podamos reunirnos en el cielo por toda la eternidad. Amén.

79. Mi vida unida a Jesús Desde pequeña, Teresita aprendió a identificar qué acciones la unían más a Jesús. Con ese deseo, trataba de repetir todas las obras buenas que la ponían más con Dios y de rechazar las obras que sentía no le gustaban a Jesús. Obras que me acercan a Jesús

Obras que me alejan de Jesús

Escribe algunos ejemplos de lo que quieres hacer y evitar para estar más con Jesús, a ejemplo de Santa Teresita.

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San Anselmo de Canterbury San Anselmo fue un obispo que nació en 1033 en Italia y murió en el Reino Unido en 1109. Desde niño sintió que Dios le llamaba a dedicarse a la oración. Además de ser una persona muy cercana a Dios, San Anselmo fue un filósofo muy reconocido que buscó siempre comprender desde la razón lo que él creía de todo corazón desde la fe. 80. Oración de San Anselmo de Canterbury Míranos, Señor; escúchanos, ilumínanos. Múestrate a nosotros. Manifiéstanos de nuevo tu presencia para que todo nos vaya bien; sin eso todo será malo. Ten piedad de nuestros trabajos y esfuerzos para llegar a ti, Porque sin Ti nada podemos. Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca; Porque no puedo ir en tu busca a menos que Tú me enseñes, Y no puedo encontrarte si Tú no te manifiestas. Deseando te buscaré, buscando te desearé, Amando te hallaré y hallándote te amaré. Amén.

Preguntas para la reflexión: - ¿Cómo he encontrado a Dios en mi vida? - ¿Cómo puedo mostrar que Dios existe en mí y en el mundo? - ¿De qué maneras puedo buscar a Dios?

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Teresa de Calcuta Teresa de Calcuta, que próximamente será canonizada por el Papa Francisco, es una santa de nuestro tiempo que vivió a fondo la compasión. Ella nació en Macedonia en 1910 y murió en la India en 1997. Desde joven sentía que quería pertenecer completamente a Jesús y como fruto de eso descubrió un llamado especial para cuidar a los más pobres y desprotegidos. Para este fin fundó la congregación de las Misioneras de la Caridad. En 1979 recibió el Premio Nobel de la Paz.

81. Oración para aprender a amar Señor, cuando yo tenga hambre, dame alguien que necesite comida; Cuando tenga sed, dame alguien que precise agua; Cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor. Cuando sufra, dame alguien que necesita consuelo; Cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro; Cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado. Cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos. Cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien. Cuando esté desanimado dame alguien para dale nuevos ánimos. Cuando quiera que los otros me comprendan, dame alguien que necesite de mi comprensión. Cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender, Cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona. Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos; Dales a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo. Teresa de Calcuta, MC.

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82. Oración para sonreír Señor, renueva mi espíritu y dibuja en mi rostro Sonrisas de gozo por la riqueza de tu bendición. Que mis ojos sonrían diariamente Por el cuidado y compañerismo De mi familia y de mi comunidad. Que mi corazón sonría diariamente Por las alegrías y dolores que compartimos. Que mi boca sonría diariamente Con la alegría y regocijo de tus trabajos. Que mi rostro dé testimonio diariamente De la alegría que tú me brindas. Gracias Señor por este regalo de mi sonrisa, Señor, Amén. Teresa de Calcuta, MC.

83. ¿A quién puedo ayudar? Inspirado en Madre Teresa, te invito a que tomes conciencia de las personas a las que puedes servirles, sin buscar ningún interés ni recompensa. Planéate para hacerlo, así llevarás a las obras tu fe en Jesús. Voy a ayudar a:

De esta manera:

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San Juan XXIII Juan, como también se llamaba desde niño, fue un Papa de la Iglesia católica. Nació en 1881 y murió en 1963 en El Vaticano. Como Papa tuvo un pontificado breve, pero intenso en todas las obras que realizó. Fue un gran promotor de la paz mundial y al convocar el Concilio Vaticano II logró iniciar una gran renovación espiritual en la Iglesia. Es conocido como: “el Papa bueno”, por su bondad, humildad y gran sencillez.

84. Oración a San José San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el cumplimiento de tu deber. Tú mantuviste a la Sagrada Familia con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven a ti confiadamente. Tú conoces sus aspiraciones y esperanzas. Ellos se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges. Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios que te fue confiado a ti y a María, su tierna madre. Amén. San Juan XXIII, Papa. ¿Sabías que los santos pueden ser nuestros amigos? Los santos fueron personas como tú y como yo. Ellos reían, lloraban, se ponían contentos y en su alegría irradiaban a Dios. Ellos siguen estando con nosotros y desde el cielo nos ayudan y se interesan para que estemos siempre con Jesús. Te invito a que averigües sobre el algún santo que te llame la atención. Tenlo como un seguro aliado en tus oraciones, como un amigo espiritual. Seguro no te arrepentirás y sentirás que te apoya y te acompaña.

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Orar para ser lo mejor que podemos ser

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ada día que pasa es una oportunidad para demostrarnos todo lo que podemos hacer si creemos en nosotros mismos. ¿Y sabes algo? Dios es la persona que más cree en ti. Por eso te trajo a este mundo, te dio la existencia, te puso personas, experiencias que te ayudan a mejorar, a superarte. No te puso más ni menos y al pensarte con todas tus cualidades, con todo lo que eres, seguramente sonrió de alegría. Tú eres el producto del sueño de Dios que se emociona al verte y al pensar todo lo que puedes lograr. Piensa en un momento en todas tus capacidades y mira por un momento nuestro mundo. ¿Te parece que está bien tal como está? Mira por un momento las personas, ¿No notas que Dios está en ellas tanto como en ti mismo? Ahora mírate a ti de nuevo. Todo lo que eres, tus capacidades, tu gran inteligencia, tu creatividad, todo te fue dado para que lo des en servicio de otros, para que lo entregues por amor.

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Tú podrías perfectamente quedarte con todo lo bueno para ti solo, no compartir nada con nadie, pensar sólo en tu propia comodidad. Tal vez serías exitoso, pero nunca feliz. El amor es lo que nos hace felices, recuerda. Y “Dios es amor” (1Juan 4, 8).

85. Tengo una misión Querido Jesús: Hoy me levanto feliz por lo que tengo, veo que en todo me bendices y no dejas de caminar conmigo. Cómo no ofrecerte mi existencia cuando eres Tú quien me regala todo, me das tu amistad, me llenas de fuerzas y vas animándome siempre a tu modo. Que pueda poner todos mis dones al servicio de los que me acompañan, que no sea egoísta en mis deseos ni en las decisiones que tome. Ayúdame a ser fiel en los detalles y ser generoso sin buscar recompensa, Tú eres el premio que siempre recibo cuando decido amar sin reservas. Amén. 86. Me hiciste por una razón Padre bondadoso, Tú me hiciste con un propósito, tus manos me moldearon con un sueño. Tus ojos se pusieron en los míos para que por mí pudieras mirar el mundo. Gracias porque soy tu obra de arte, porque me has hecho prodigioso, lleno de talentos. Tengo pies para andar, una mente pensante y brazos que abrazan al que está triste. Ayúdame a hacer real el sueño de ser feliz, la gran aventura de ser tu hijo muy querido. Amén. 81


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87. En la semana de exámenes Jesús mi amigo, sabes que estoy en una semana importante. Llega el tiempo de las pruebas y tengo la oportunidad de mostrar lo que sé, lo que puedo lograr. Dame tu Espíritu para tener acierto en cada una de mis respuestas, paciencia para no apresurarme y prudencia para saber dar cuenta de mis conocimientos. Dame sobre todo humildad para reconocer mis logros y entereza para acoger todo lo que me queda por crecer. Amén.

88. Presente Sólo tengo este presente Señor, este instante que vivo para encontrarte. El pasado pasó y ya no vuelve y el futuro me aguarda implacable. Te ofrezco mi vida hasta el momento y con ella todas mis experiencias, lo que debo asumir y perdonar. Todo lo pongo en tus manos. Y mientras te ofrezco esta oración, mi vida pasa, pero Tú sigues siendo el mismo, El Dios fiel en cada instante, mi Dios amigo.

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89. Que sepa hacia dónde voy Que sepa hacia dónde voy cuando tomo mis decisiones, cuando vivo contradicciones; cuando lleguen las distracciones, que sepa hacia dónde voy. Cuando me toque la tristeza, Cua-* +´p qwe ndo la soledad mi invada, cuando el llan+to me detenga, que sepa hacia dónde voy. Cuando todo me sonría, cuando abunden los amigos, cuando todos vayan conmigo, que sepa hacia dónde voy. Cuando lleguen los problemas, cuando me sienta entre dilemas, cuando la duda me embargue, que sepa hacia dónde voy. Porque marcas mi camino y me animas paso a paso, Tú eres quien va a mi lado: que sepa hacia dónde voy. 83


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90. Mi vida es un monte Mi vida es un monte que voy escalando voy siempre subiendo la cuesta empinada, me impulso de nuevo la cumbre observando, dejando a mi espalda la noche estrellada. No siempre me encuentro con días soleados, en tardes frecuentes la niebla me ciega, y yo, aunque la brisa interrumpe mis pasos, no dejo de ir imprimiendo mi huella. ¡Mis ojos al cielo, mis pies en la tierra! El corazón joven me late con fuerza, pues sé que llegando feliz a la cumbre tendré el tibio abrazo de Dios que me espera. Gloria al Padre amado que me dio la vida y Gloria a Jesús que por mí dio la suya, y Gloria al Espíritu que ama en mi pecho y que me sostiene valiente en mi lucha.

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91. Recuérdame Señor Recuérdame Señor si estoy cansado que aún tengo fuerzas para darlo todo, que hay caminos por andar, senderos donde eres Tú quien me espera. Recuérdame Señor si ando agobiado que eres Tú el que alumbra mi camino, que aún en mi espalda existe espacio para alguien más que está afligido. Recuérdame Señor, si yo estoy triste, que aún mi sonrisa está vigente, que puedo animar con mis palabras a aquel que llora amargamente. Recuérdame Señor, si no te encuentro, que eres Tú quien me sostiene, que tu amor no cambia ni se merma y tu misericordia es para siempre.

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92. Aunque no sé Señor, llévame tú, aunque no sé exactamente hacia dónde voy; no veo el fin de mi camino ni tengo idea a qué lugar me lleva. Pero estoy contigo Señor y saberlo me basta. Llévame con bien. Amén. 93. Mi principio y fundamento Señor Jesús, dame la gracia de que Tú seas el centro de todo. Que cuando me levante de la cama te sienta a mi lado, que en el Colegio camines conmigo, que vayas conmigo a las clases y me ayudes en los exámenes, que vibre siempre contigo y tenga tus mismos sentimientos. Que sienta lo mismo cuando tú te acercaste a tus amigos, a tus padres, a los ancianos. Que tenga tus mismos sentimientos de amor y de cariño hacia los que se sienten solos y que sepa salir de mi comodidad para compartir mi vida con los demás. Y así no me buscaré a mí mismo y todas las cosas que tenga serán medios para hacer las cosas a tu modo, desinteresadamente. Así será Jesús, ayúdame, yo quiero que tú seas el centro de todo y así en todo te podré amar y servir. 94. Regálame tus ojos Regálame Señor tus ojos para ver el mundo. Que pueda mirarlo como Tú lo miras. Saber qué sientes cuando observas la gente que nace, crece, muere, camina… que ama, que busca y sueña… ¿Qué sientes Señor al ver los pobres, los niños sin estudio, los jóvenes desorientados o los ancianos que están solos en sus casas? Tú como padre, se te mueven tus entrañas al ver el mal del mundo, las malas decisiones que nos conduce el egoísmo y la injusticia. Pero te alegras también Señor, al ver la vida que nace cada día. ¿Qué sientes al ver lo bueno que ha hecho el hombre, la ciencia, la tecnología, el arte, los deportes? Nos has hecho capaces de la belleza y sacas pecho como papá orgulloso de sus hijos. Regálame tus ojos para ver el mundo, 86


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tus ojos de compasión que con mirar abrazan, que conocen lo más profundo del ser, que acogen, tus ojos que con mirar nos salvan. Quizás yo mire como Tú miras y vea nuevas todas las cosas. 95. En mi curso hay un compañero En mi curso hay un compañero que se siente solo, llévame a Él; que se siente desorientado, que yo lo pueda animar; que está sintiéndose incomprendido, que lo pueda entender; que le cuesta creer en sí mismo, que yo lo pueda valorar; que se siente sin amigos, que cuente con mi amistad; que se sienta sin rumbo, que lo lleve hacia Ti. Amén. 96. Mi propia oración de ofrecimiento: Dios no es un ser que sólo nos da, también Él nos pide y quiere contar con nosotros para su misión. Piensa qué le puedes ofrecer a Dios y escribe una oración donde le regales con mucho amor tus talentos y todo lo bueno que está en ti.

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Seùor te entrego‌ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________ ______________________________________________________________

Oraciones en tiempos de miedo o dificultad

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uestro cuerpo reacciona cuando nos pasan cosas, activa sus mecanismos para que nos mantengamos vivos y protegidos. Por lo mismo sentimos hambre cuando no hemos comido, sed cuando nos falta hidratarnos, dolor cuando algo amenaza nuestro cuerpo y también sentimos miedo cuando percibimos que algo puede llegar a hacernos daño o perturbarnos. El miedo en sí puede ayudar a protegernos de amenazas, así como ayudarnos a ser cautelosos y precavidos. Todos seguramente tenemos algunos miedos que hemos ido viviendo en nuestra historia personal; todos ellos son muy respetables y nos hablan de los límites que tenemos como personas. Sin embargo, los miedos también pueden bloquearnos y en ese caso debemos aprender a conocerlos y a no dejar que ellos sean los que nos dominen. Cuando sentimos miedo lo más importante es guardar la calma. Las decisiones precipitadas no suelen ser buenas decisiones, dicho en palabras de San Ignacio: “en tiempo de desolación no hacer mudanza”, es decir, no hacer ningún cambio en la vida. A veces es conveniente ser prudente, calmarnos, esperar. Ayuda mucho compartir nuestros miedos con alguien que pueda orientarnos, ojalá con nuestros padres y educadores. Y por supuesto, también cuando sentimos miedo podemos encontrar a Dios que siempre nos sostiene, que nos lleva con Él aunque a veces no lo

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sintamos tanto. Es hermoso pensar que aunque nosotros sí podemos abandonar a Dios, Él jamás nos deja solos. Confiémonos siempre en Él. 97. Jesús conmigo Jesús conmigo y yo con Él. Él adelante y yo detrás. 98. Cristo está Cristo está conmigo, Junto a mi va el Señor. Me acompaña siempre, en mi vida, hasta el fin. 99. Sostiene mi mano. Señor, sostiene mi mano, mira que ando por un camino oscuro, mi mano en la tuya, tu mano conmigo, tu sola presencia me conforta. Caminaré así, siempre a tu lado, juntos sin que nadie nos separe, contigo entonces voy seguro y no temo mal alguno. 100. Asumiendo mis miedos Voy a mirar debajo de la cama, voy a enfrentar con ánimo mis miedos, aunque vaya por la senda más oscura y proyecte en mi sombra los fantasmas. Voy a decir sin pena mis palabras a los más variados auditorios, voy a enfrentar los límites que tengo y cumplir mis metas más altas. Dame el coraje que precisa asumir mi vida sin temores, pues Tú has estado desde siempre, me fortaleces con tus dones.

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101. Qué seguro me siento Qué seguro me siento, Señor, cuando yo estoy contigo, cuando sigo atento tus huellas que me llevan a lugar seguro. Qué seguro me siento, Señor, pues sólo Tú me confortas, sólo en ti el amor vence todo y sólo en ti renace la alegría.

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102. En crisis Señor Jesús, estoy en crisis y es así como me siento: …………………………………………………. Ahora que te he contado empiezo a sentirme mejor. Querido Dios, ven a mi lado, cálmame, aclara mi mente, retira mi miedo y muéstrame las posibilidades que tengo para superarme. Dame tu fuerza y tu sabiduría, Dios, recuerda que Tú eres mi amigo y mi guía. Rosemary y Peter Atkins

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103. Oración de la serenidad Dios, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, coraje para cambiar las cosas que puedo, y sabiduría para conocer la diferencia. que pueda vivir cada día sin apresurarme, disfrutar a tiempo de cada momento, aceptar las dificultades sin perder la paz, tomar, como Tú lo hiciste este mundo pecador tal como es, no como debiera ser. Que pueda confiar que Tú haces bien todas las cosas y aceptar tu Voluntad en mi vida, que pueda ser feliz en esta vida y extremadamente feliz contigo por siempre en la vida eterna. Amén. Atribuida a Reinhold Neibuhr 104. Jesús, que siga amando Jesús, hoy he perdido el control y ahora me siento furioso y avergonzado. Deja que te cuente: ……………. ¿Qué me dirías tú, Jesús? ¿Cómo puedo manejar esta situación? Supongo que el amor debería ser tu consejo pero no sé cómo aplicarlo ahora, en este momento. Señor Jesús, enséñame cómo amar, hablar a los otros como quisiera que me hablaran, juzgar a los otros como quisiera que tú me juzgaras, entenderlos con el amor que Tú me entiendes. Rosemary y Peter Atkins

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105. Una oración para caminar con Jesús Jesús, en Ti nunca estoy solo, incluso en los momentos de dificultades, cuando la jornada de mi vida se enfrenta con problemas y obstáculos que me parecen a veces inmanejables. Yo te acompaño, Jesús, yo te sigo, pero sobre todo yo sé que Tú me acompañas y que me llevas sobre tus hombros. Esta es mi alegría, esta es mi esperanza que yo quiero traer a este mundo. Enséñame a ver con tus ojos, a vivir tal como tú viviste, a entender la vida como tú la entendiste. Ayúdame a estar dispuesto a encontrarme contigo, lo que significa ser capaz de ver los signos de tu presencia, mantener mi fe viva con la oración y los sacramentos siempre con el cuidado de nunca olvidarme de ti. Papa Francisco 94


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106. Cuando hay conflictos en mi casa Señor Jesús, si escuchas estas palabras es porque te necesito como nunca. sabes que no están bien las cosas en mi casa, hay conflictos, discusiones, parece que no sabemos cómo manejar todo esto juntos. Tú sabes que tratamos de ser fuertes, de mantener todo bajo control, que nos esforzamos por mantener la calma, pero Dios, no lo logramos. Me siento solo y no sé a quién contarle estas cosas. Te las cuento a ti: ………………………. Recibe Señor mis sentimientos, regálanos la paz que viene de Ti. Hazte presente en mi hogar aunque nosotros te pongamos trabas. entra en nuestros corazones y enséñanos la compasión del uno con el otro. Señor Jesús, tú me diste esta familia, no dejes de alimentarla con tu amor, te entrego cada uno de sus miembros, con sus nombres: ____________. ________________.________________.____________.... Señor Jesús, te necesitamos como nunca. Acude en nuestra ayuda. Amén.

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107. Cristo está conmigo Cristo está conmigo, junto a mí va el Señor, me acompaña siempre en mi vida, hasta el fin. Ya no temo, Señor, la tristeza, ya no temo, Señor, la soledad, porque eres, Señor, mi alegría, tengo siempre tu amistad. Ya no temo Señor, a la noche, ya no temo, Señor, la oscuridad, porque brilla tu luz en las sombras, ya no hay noche, tu eres luz. Ya no temo, Señor, los fracasos, ya no temo, Señor, la ingratitud, porque el triunfo, Señor, en la vida, Tú lo tienes, tú lo das. Ya no temo, Señor, a la muerte, ya no temo, Señor, la eternidad, porque tú estás allá esperando que yo llegue hasta ti. Ya no temo, Señor, los abismos; ya no temo, Señor, la inmensidad, porque eres, Señor el camino y la vida y la verdad. Cristo está conmigo, junto a mí va el Señor, me acompaña siempre en mi vida, hasta el fin. Juan Antonio Espinosa

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108. Escribo mi propia oración de protección: Hay cosas que puedo tenerles miedo y situaciones donde puedo sentirme triste o vulnerable. Voy a tomar conciencia de todo eso y voy a escribir una oración en la que le pida fortaleza a Dios. Lo haré a mi manera y con mis palabras.

Mi propia oración de protección

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Cuando perdemos a alguien que amamos

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uando perdemos a alguien que amamos podemos sentirnos devastados. Aunque haya a nuestro lado personas que nos muestren su cercanía, difícilmente ellos pueden comprender el dolor que sentimos, debido a que el despedir a alguien es como si se fuera una parte de nosotros mismos. Por eso nos sentimos tristes y lloramos. También en esos momentos podemos encontrar a Dios que nos consuela y está junto a nosotros. Dios nos ha puesto seres queridos, nos ha regalado padres, hermanos, abuelos, amigos, y sabe que esos lazos que construimos son sagrados. Por eso él no rompe esos lazos… la vida no termina acá cuando morimos, continúa en una etapa diferente a la que todos estamos invitados, una etapa libre de enfermedades, de tristezas y plena de mucha felicidad si queremos aceptarla, porque Dios es el que nos recibe y nos promete una dicha para siempre. 109. La vida de las mariposas Pocas personas advierten la vida de las mariposas. ellas nacen como orugas, trepan los árboles, tocan las hojas buscando alimento. Así es cada día mientras nadie observa que van andando las orugas, que vienen con los mismos colores del tronco, que se confunden con la madera. Pero un día termina su vida y entonces los árboles se preguntan… ¿Dónde están las orugas que ayer con sus cosquillas nos despertaban? ¿Dónde van con su paso lento mientras van mascullando con sus dientes las hojas? De repente en los árboles una mariposa llega con gracia tocando las ramas, pero estas no reconocen a la oruga que se ha convertido en hermosa dama. Así como orugas, la vida nos pasa, siempre nos vamos transformando, algún día dejaremos el árbol y volaremos 99


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como mariposas con alas blancas.

110. Él se ha ido Tú puedes derramar lágrimas porque se ha ido o puedes sonreír porque ha vivido. Tú puedes cerrar tus ojos y orar para que regrese o puedes abrirlos y ver que ha partido. Tu corazón puede estar vacío porque no lo ves a él, o puede estar lleno del amor que él quiso darte. Puedes recordarlo a él porque se ha ido o puedes celebrar por su memoria y dejar que permanezca. Puedes llorar y cerrar tu mente, estar cerrado y no seguir adelante o puedes hacer lo que él querría… sonreír, abrir tus ojos, amar y seguir adelante. David Harkins

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111. Nunca te vas Nunca te vas cuando amas, cuando decides entregar la vida, cuando enciendes amor con tu sonrisa, nunca te vas. Nunca te vas cuando consuelas a alguien que se encuentra triste, cuando está alguien solo y lo acompañas, nunca te vas. Nunca te vas cuando te arriesgas a dejar algo de ti en el otro, cuando dejas impresa tu huella amorosa, nunca te vas. Nunca te vas cuando hay un amigo que te extraña, que te piensa… cuando hay una madre que espera, nunca te vas. Nunca te vas cuando abrazas a alguien fuertemente en tu pecho, porque el amor y la amistad permanecen. Recuerda: nunca te vas.

112. Al despedir un amigo Los amigos nunca se despiden, Si lo son, siempre permanecen y nunca los borra la huella del tiempo. El amigo que se ama es un hermano para siempre un ángel con rostro de humano, un humano con rostro de ángel. Un amigo es siempre tierra segura, allí se llega después de las tormentas 101


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o aun en medio de éstas: el amigo es un puerto seguro. No hay adiós que se pueda dar un amigo ni hasta luego que sea sincero, porque los amigos como Dios no se marchan, ni su estela se borra de nuestra vida. En el alma hay un lugar para mi amigo, en mi corazón una cama disponible para que llegue siempre él si desea a descansar conmigo, a mi lado. Por eso amigo, yo no te despido porque tú vienes a mi lado a cada día. seguimos siendo “los inseparables”, y yo, tu cómplice, caminaré contigo.

113. Reciban su alma Ángeles de Dios, reciban su alma y preséntenla ante el Altísimo. Vengan a su encuentro, santos y santas, llévenlo a la casa del Padre, Él allá lo recibe con su abrazo 102


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que quita toda pena, que enjuga para siempre las lágrimas y que da felicidad eterna.

114. A mi abuelito(a) que se ha ido Abuelo, te diría tantas cosas… Me encantaría de nuevo tu cara soñadora cuando me contabas de otros tiempos de tus grandes hazañas. Yo también quiero ser como tú, tocar como tocabas el cielo, ser apoyo de otros que confiaban en tu juicio, en tu fuerza de hierro. ¡Cómo te extraño abuelito!, ¡quiero verte aunque sea un momento!, decirte que fuiste el mejor del mundo y que no me avergonzaré de ser tu nieto.

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Quiero que me guíes en mi vida y me aclares el camino hacia el cielo, porque voy a encontrarme un día contigo para darte mi abrazo, mi amor eterno.

115. Cuando se va mi mascota Gracias Señor por mi perro (gato), Tú sabes que era un amigo para mí, me encantaba verlo al llegar a mi casa cuando me esperaba con alegría. Ahora ha partido y me hace falta sentir su cutis peludo que me abraza, saber que está conmigo, que me acompaña que me ofrece su fidelidad. Te doy gracias por haberlo traído a mi vida, recíbelo también junto a todas las criaturas del mundo. Bendice también a las mascotas que están en los refugios 104


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sin ningún hogar que las reciba. Que sepamos cuidar a todos los animales y valorar hasta la más pequeña de tus obras. Recibe a mi mascota que en el cielo llenará tus tardes de alegría. Amén. 116. Descanso eterno (tradicional) Concédele Señor el descanso eterno, Y brille para Él (ella) la luz perpetua. Que el alma de nuestros fieles difuntos Por la misericordia de Dios descansen en paz, Amén.

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117. Tu propia oración… Cuando parte un ser querido nos sentimos tristes, pero también es una oportunidad de darle gracias a Dios por lo que esa persona significó para nosotros y reconocer lo que ella aportó a nuestra vida. Te invito a que hagas el ejercicio de tomar conciencia de esa persona y agradecer todo lo que ella sigue siendo para ti. He tenido que despedir a: ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ Le agradezco a esa(s) persona(s) por haberme aportado: ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ Escribo una oración para darle gracias a Dios por esa(s) persona en mi vida: ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________

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Oraciones de peticiรณn

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D

ios conoce todas nuestras necesidades. Sin embargo, cuando le pedimos por algo que necesitamos nos abrimos a lo que Él tiene para regalarnos, nos disponemos a que Él nos regale su amor y su gracia. Estas dos cosas son más de lo que nosotros pensamos porque Dios no es un ser que de cosas, Dios se regala Él mismo, se entrega y se nos entrega todos los días y en la medida en que nosotros lo queramos recibir entonces hacemos de nuestra vida un ambiente de felicidad. Muchas veces no sabemos pedir o estamos desorientados, pero Dios sí sabe lo que necesitamos y siempre está atento a lo que requerimos. Por eso no perdamos la oportunidad de manifestarle nuestras peticiones sabiendo que Dios puede ser mucho más que nuestras expectativas y que su compromiso con nosotros es para siempre. No solamente podemos pedir por necesidades personales, sino también por las de otras personas. Nosotros los cristianos creemos que todos estamos conectados, entre todos nos podemos hacer mucho bien si oramos unos por los otros. Así que no perdamos la oportunidad. Dios tiene la puerta siempre abierta. 118. Tomando buenas decisiones Señor, estoy por tomar una decisión importante y mi mente está llena de incertidumbre. Ayúdame a sentir tu presencia con cada latido de mi corazón, con cada sonrisa de mis amigos, con cada minuto que pasa. Ayúdame a tomar la mejor decisión para mí, para otros y para ti. Señor, escucha mi oración. Orla Walsh 119. Petición Señor, yo creo en ti, Reconozco tu presencia salvadora en mi vida. Sé que actúas por medios insospechados, que todos los días me sorprendes. Te encomiendo esta (persona, situación) que tengo en mi corazón 108


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y que hoy quiero poner en tus manos. También te pido por esta necesidad personal: …………………… en la que necesito tu ayuda. Gracias por escuchar mi oración y por darme la confianza de expresártela. Amén.

120. Señor, ven conmigo Señor, cuando yo era muy niño quizás no sabía quién eres pero me llenaba tu amor. Señor, al celebrar mi Primera Comunión yo empecé a conocerte mejor iluminado por tu amor. Señor, ahora que empiezo a entenderte un poco a veces me asaltan dudas y en ocasiones no siento tu presencia que me guía. Señor, Yo te pido que no me dejes, que siempre pueda ir contigo, bendecido por tu amor. Amén.

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121. Una oración por ti Hoy hago una oración por ti y sé que Dios la ha escuchado. Siento su respuesta en mi corazón aunque Él no haya dicho palabra. No pedí riqueza ni fama (lo cual pudo haberte interesado). Le pedí que te de unos tesoros que pueden ser mucho más duraderos. Le pedí que esté cerca de ti hasta el fin de cada nuevo día, le pedí que te de salud y bendiciones y amigos que compartan tu camino. Le pedí para ti felicidad en todas las cosas: grandes y pequeñas, y que te cuide en todo momento, ¿Qué más puedo pedirle? Autor desconocido 110


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122. Bendición irlandesa Que Dios te dé: por cada tormenta, un arcoíris, por cada lágrima, una sonrisa, por cada cariño, una promesa, por cada prueba, su bendición; por cada problema un amigo fiel, por cada suspiro una canción y por cada oración una respuesta.

123. Dame semillas Regálame Señor tus semillas, de amor y de justicia, para llenar mi tierra de alegría y de tu encanto este mundo. Porque tú quieres que sembremos las semillas que ofreces, está en nuestras manos que sean su bosque de esperanza. Por eso dame tus semillas; 111


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las esparciré en todas partes, quizá alguna caiga en tierra buena y consiga dar su fruto.

124. Regálale a mi amigo Señor tú sabes, que mi amigo …. necesita de ti en este instante. Sabes que pasa por un momento difícil, que a lo mejor se siente incomprendido y no encuentra las respuestas. Que Él(ella) pueda sentir tu presencia, tal como yo la siento, que pueda ver en mí tu acogida tal como tú me acoges. Que pueda sentir en mí el consuelo que tú me has brindado siempre, y que sienta la seguridad de estar conmigo, como yo me pongo en tus manos. Amén. 112


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125. Amor y gracia Hola querido Dios, Tú siempre estás atento a lo que busco, siempre me das lo que necesito y estás siempre pendiente de mí. Hoy te pido que me regales tu amor y tu gracia, con eso lo tengo todo, te tengo a ti, y eso es todo para mí. Amén.

126. Te ruego por mis profesores Señor, hoy que llegué a mi curso, me di cuenta de lo grandes que son mis profesores. De todo lo que hacen tan silenciosamente, sin buscar nada. ¡Son ellos tan parecidos a ti! Tú también eres un maestro silencioso, y cada día me regalas tus sabias enseñanzas. Bendice hoy a mis profesores, regálales el Espíritu que viene de ti, potencia en ellos todos sus talentos y fortalécelos en cada una de sus inquietudes. Y hazme a mí un alumno(a) que sea agradecido, que sea respetuoso, como tú lo eres conmigo, como mis profesores. Bendícelos, acompáñalos, Maestro de Maestros, Dios que siempre enseñas con tu amor de Padre.

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127. Te ruego por mis papás Soy bendecido Señor por mis padres, tú sabes que ellos son maravillosos. A veces se ponen intensos y regañan o me mandan a que organice mi cuarto. Ellos quieren que viva contento, que sea organizado, que dé lo mejor. Gracias porque los tengo, porque ellos se preocupan por mí, gracias porque yo realmente les importo; porque siempre estarán conmigo, no importa lo que pase.

Bendice a mis padres, ellos son lo más preciado que me has dado, los amigos más maravillosos, los maestros más imprescindibles. Que no me falte tiempo para amarlos y para decirles que los llevo en el alma. Que no pase un solo día de mi vida sin que los sujete contra mi pecho sin que les diga que son mi vida, 114


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los ángeles que tú pusiste a mi lado. Que nunca sientan que los dejo solos ni que les falto el respeto. Que sólo ellos derramen lágrimas de gozo y que sus días estén llenos de tus bendiciones. Bendigo a mis papás…., llévales tú mi bendición, dales tú la vida, tú nuestro Dios, nuestro Padre. Amén.

128. Por la paz del mundo Señor Jesús, hoy vi las noticias y tomé conciencia del dolor del mundo. Hay niños con hambre, ancianos que están abandonados, inmigrantes que salen con miedo, ataques terroristas; 115


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también hay personas que no se aman y se hacen daño: hay drogadicción, vicios y mucha tristeza. Dame por favor tu misericordia para ver el mundo con esperanza, para sentir aún se puede hacer mucho para transformarlo. Que no me quede quieto con la violencia, que no me de igual el dolor del mundo. que no siga yendo al colegio como si nada, como si nada de esto me afectara. Que pueda ver a mi amigo solo, al que está desamparado, al hambriento, que pueda tenderle la mano, como tú cada día haces conmigo. Regálanos la paz, Señor, la verdadera paz, que no es solamente no más guerras sino una verdadera justicia, una país para todos, que nadie se sienta por fuera, que nadie muera por hambre o abandono. Que pueda prepararme con empeño para un día ofrecer mi vida y mi trabajo por el bienestar de los que sufren. Que pueda dar todos mis talentos y ser la persona que quieres que sea. Regálanos tu paz, Señor. Amén.

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Cuando debo pedir perdón… 129. Cuando tú perdonas Cuando tú perdonas Señor, lo olvidas todo. Borras para siempre el historial de mi egoísmo, eliminas el caché de mi pereza y los reportes del daño que pude haber hecho. Nada te recuerda si fui deshonesto, si herí los sentimientos, si traté mal, si olvidé que soy tu templo. Y entonces, te calzas tus zapatos y te alistas para andar conmigo, lo haces como el mejor amigo, como el más amoroso de todos. Que recuerde siempre tu amor y siempre te lo agradezca, que siempre me ponga a tu lado, Dios de amor y de perdón.

130. Perdóname, Señor Perdóname Señor, tú me conoces, sabes que intento y a veces fallo, que busco y quizá no encuentro el modo de vivir según tus pasos. Perdóname, Señor, si herí tu amor, tu estimada amistad conmigo por la cual diste Tú mismo la vida y te hiciste hombre, te hiciste niño. Perdóname Señor, si pasé de largo cuando estabas tú en esa persona que miré mal, que le hablé mal, que le hice daño. Perdóname Señor y límpiame, quítame las vendas de mis ojos y que pueda verte tal como eres tan presente en mis hermanos, 117


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como estás en mí, Dios humano. Sabes que te quiero, me conoces, perdóname, Señor.

131. Tu propia oración de petición: Escribe con tus propias palabras una oración en la que quieras pedirle a Dios por alguna necesidad que tengas o alguna persona que quieras encomendarle a Él. Hazlo con fe y devoción. ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________

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Oraciones para dar las gracias

S

iempre es un buen momento para agradecer. Cuando agradecemos abrimos nuestras manos para que Dios siga regalándonos más su amor y su gracia, es decir, para que nos siga regalando su amistad. Si somos amigos de Dios lo tenemos todo porque Él es un amigo que nunca falla. Por eso cada día dale gracias a Dios por las cosas buenas, por la familia, por tu estudio, por las oportunidades que recibes. Recordemos que no hay nada que no hayamos recibido de Dios y todo lo que recibimos es un signo del amor que Él nos tiene a cada uno de nosotros.

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132. Qué afortunado soy Qué afortunado soy por tenerte, por saber que me amas como hijo, porque pones el mundo en mis manos, y me obsequias su cálido abrigo. Soy afortunado por mi familia, y por todos los que la componen, por mis padres, también mis hermanos, por tener mi patria y mi nombre. Qué afortunado soy por mis amigos que me dan su confianza y me esperan, a ellos puedo decirles cualquier cosa y contarles, si deseo, mis penas. Soy afortunado por este día, hoy que estoy sano, que estoy vivo, que me hago cargo de mi vida para vivirla siempre contigo.

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133. Te doy gracias Querido Dios, gracias por este día de mi vida, por mis ojos con que veo el cielo, por mis oídos que escuchan los pájaros, por mis manos que toman las flores de la tierra, por el sentido del olfato que perciben los perfumes de la naturaleza, por mi mente que piensa y aprecia la magia de los milagros de cada día, por mi espíritu alegre que se goza en tu presencia en cada cosa. por todo esto gracias, querido Dios. Marian Wright Edelman

134. Una canción de alabanza Jesús, yo no soy un poeta, tampoco soy músico pero te he escrito una canción de alabanza en mi corazón. En la quietud que siento ahora, la quiero compartir contigo con la certeza de saber que cualquiera de sus imperfecciones serán hechas perfectas en el simple acto de abrir mi corazón a ti y cantarte. John Birch 135. Qué detalle has tenido conmigo Qué detalle Señor has tenido conmigo, cuando me llamaste, cuando me elegiste, cuando me dijiste que tú eras mi amigo, ¡qué detalle Señor has tenido conmigo! Te acercaste a mi puerta, pronunciaste mi nombre, 121


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yo temblando te dije: “Aquí estoy, Señor”; tú hablaste de un Reino, de un tesoro escondido; de un mensaje fraterno que encendió mi ilusión. Yo dejé casa y pueblo por vivir tu aventura, codo a codo contigo comencé a caminar, han pasado los años y aunque apriete el cansancio, paso a paso te sigo sin mirar hacia atrás. Qué alegría yo siento cuando escucho tu nombre, qué sosiego me inunda cuando oigo tu voz, qué emoción me estremece cuando escucho en silencio tu palabra que aviva mi silencio interior. José Antonio Olivar

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136. Gracias de corazón Qué hermoso sentirte, Señor, saber que habitas en cada latido, que sales en cada suspiro que llenas mi alma de sosiego con sólo abrir los ojos. Qué hermoso saber que eres, el regalo que se da cada día, que estás tú siempre, amigo, que llegas como la sangre a la herida, como el aire a mis pulmones, como la vida a este mundo, gracias Señor, de corazón.

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137. Tu propia oraciรณn de acciรณn de gracias Escribe tu propia oraciรณn para dar las gracias, hazla a tu modo, sintiendo cada palabra y dรกndole gracias a Dios por todas las personas que te quieren y por todo lo que en tu vida es importante. ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________ ____________________________________________________________

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Textos inspiradores

A

veces estamos solos, o bien vamos tranquilos con otros en nuestra vida de cada día. Pero de repente algo nos pasa. Algo capta nuestra atención… una palabra, un pájaro, una música que suena muy a lo lejos… y entonces muy adentro de nosotros algo se mueve y nos conmovemos, quizá nos dan ganas de llorar, o de cantar o de agradecer… Dios entra libremente en nosotros porque somos suyos y a veces, por medio de personas y experiencias nos toca, nos conmueve y nos deja aguado el corazón. Entonces nos sentimos inspirados, somos capaces de ver lo de siempre con otros ojos y vemos la vida con una sabiduría especial, con una lucidez como la que tienen los escritos que vienen a continuación.

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Siempre contigo

138. Buscar a Dios No le reces a Dios mirando al cielo, ¡mira hacia adentro! No busques a Dios lejos de ti, sino en ti mismo. No le pidas a Dios lo que te falta: ¡búscalo tú mismo!, Y Dios lo buscará contigo, Porque ya te lo dio como promesa y como meta para que tú lo alcances. No reproches a Dios por tu desgracia: ¡súfrela con Él! Y Él sufrirá contigo, y si hay dos para un dolor se sufre menos… No le exijas a Dios que te gobierne, a golpe de milagros, desde afuera; ¡Gobiérnate a ti mismo! Con responsable libertad, amando Y Dios te estará guiando desde adentro y sin que sepas cómo. No le pidas a Dios que te responda cuando le hablas; Respóndele Tú, porque Él te amó primero; Y si quieres seguir oyendo lo que falta escucha lo que ya te dijo. No le pidas a Dios que te libere, desconociendo la libertad que ya te dio. ¡Anímate a vivir tu libertad! Y sabrás que sólo fue posible porque Dios te quiere libre. No le pidas a Dios que te ame, mientras tengas miedo de amar y de saberte amado. ¡Ámalo tú! Y sabrás que si hay calor es porque hubo fuego Y que si tú puedes amar es porque Él te amó primero”. San Agustín

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138. La Sonrisa No cuesta nada pero vale mucho. Enriquece al que la recibe. Sin empobrecer al que la da. Se realiza en un instante, Y su memoria perdura para siempre. Nadie es tan rico que pueda prescindir de ella Ni tan pobre que no pueda darla. Y con todo, no puede ser comprada, Mendigada, robada, Porque no existe hasta que se da. Y si en el momento de comprar, El vencedor está tan cansado Que no puede sonreír, ¿quieres tú darle una sonrisa? Porque nadie necesita tanto una sonrisa Como los que no tienen una Para dar a los demás. 127


Siempre contigo

139. No tiene cuerpo Cristo no tiene cuerpo más que el tuyo, No tiene manos más que las tuyas. Tus ojos son aquellos con los que él Mira a este mundo con compasión. Tuyos son los pies con los que él camina Para hacer el bien. Cristo no tiene cuerpo ahora en la tierra más que el tuyo. Tuyas son las manos con las que Él bendice el mundo. Cristo no tiene cuerpo más que el tuyo, No tiene manos, no tiene pies en la tierra más que los tuyos, Tuyos son los pies con los que el mira al mundo Lleno de compasión. Santa Teresa de Jesús

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140. La paciencia todo lo alcanza Nada te turbe, nada te espante, Todo se pasa, Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada la falta: sĂłlo Dios basta. Eleva el pensamiento, al cielo sube, por nada te acongojes, nada te turbe. A Jesucristo sigue con pecho grande. y venga lo que venga, nada te espante. ÂżVes la gloria del mundo? es gloria vana; 129


Siempre contigo

nada tiene de estable, todo se pasa. Aspira a lo celeste, que siempre dura. Fiel y rico en recompensas, Dios no se muda. ámala cual merece bondad inmensa; pero no hay amor fino sin la paciencia. Confianza y fe viva mantenga el alma, que quien cree y espera todo lo alcanza. Del infierno acosado aunque se viere, burlará sus furores quien a Dios tiene. Aunque vengan desamparos, cruces, desgracias, Si Dios es su tesoro nada le falta. Vayan, pues, bienes del mundo; vayan, dichas vanas; aunque todo lo pierda, sólo Dios basta. Santa Teresa de Jesús

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141. El Credo optimista PromĂŠtete a ti mismo Ser tan fuerte que nada Pueda perturbar tu mente, Irradiar salud, felicidad y prosperidad A todas las personas que conozcas. PromĂŠtete a ti mismo Hacer que tus amigos sientan Que hay algo importante en ellos, Mirar el lado bueno de todo Y llevar tu optimismo a obras concretas. 131


Siempre contigo

Prométete a ti mismo, Pensar sólo lo mejor, Trabajar sólo para lo mejor Y esperar sólo lo mejor; Celebrar con tanta alegría el triunfo de los demás Como puedes celebrar el tuyo propio. Prométete a ti mismo, Olvidar los errores del pasado Y proyectarte a los grandes triunfos Que te esperan en el futuro… Cristian Larson

142. La importancia de parar Cuando tengas dudas, para un momento. Cuando estés cansado, para un momento. Cuando estés enojado, para un momento. Cuando estés estresado, para un momento. Cada vez pares, ora. Anónimo 132


Siempre contigo

143. Yo creo Yo creo en el sol, aun cuando no lo veo brillar, Yo creo en el amor, aun cuando no está alrededor mío, Yo creo en Dios, aun cuando lo siento silencioso. Inscripción en una pared En un sótano en Colonia, Alemania, Donde se escondieron judíos durante la Segunda Guerra Mundial

144. Preguntas importantes ¿Ofrecí acciones de paz en este día? ¿Provoqué en alguien una sonrisa? ¿Dije palabras de sanación? ¿Dejé afuera mi rabia y resentimiento? ¿Perdoné? ¿Dí amor? Estas son preguntas importantes. Henri Nouwen 133


Siempre contigo

145. Querido Dios, Yo sé que no soy perfecto, a veces, de hecho, olvido orar, yo sé que he cuestionado mi fe y sé también que pierdo mi buen genio, pero gracias por amarme incondicionalmente y darme otro día para comenzar de nuevo. Anónimo 146. La vida es La vida es una oportunidad, aprovéchala. Es algo hermoso, admírala. Es un sueño, hazlo realidad. Es un desafío, afróntalo. Es un deber, realízalo. Es un juego, juégalo. Es una promesa, cúmplela. Es dolor, supéralo. Es canción, cántala. Es lucha, acéptala. Es tragedia, confróntala. 134


Siempre contigo

Es una aventura, atrévete. Es suerte, hazla. La vida es muy preciosa, no la destruyas. La vida es vida, lucha por ella. Anónimo

147. Yo pedí Yo pedí fuerza y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte. Yo pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver. Yo pedí prosperidad y Dios me dio talentos y una mente, para trabajar. Yo pedí coraje y Dios me dio peligros para afrontar. Yo pedí paciencia y Dios me puso en situaciones donde aprendí a ser paciente. Yo pedí amor y Dios me puso junto a personas que necesitaban mi ayuda. Yo pedí favores y Dios me dio oportunidades. Yo pedí todo, de modo que pudiera disfrutar la vida. Sin embargo, Dios me dio vida para que pudiera disfrutar todo. Yo no recibí lo que pedí, pero recibí todo aquello que necesitaba. Anónimo

148. Dios no te pregunta Dios no te pregunta si tienes honores, sino como tratas tú a las personas que ves todos los días. Dios no te pregunta quién diseñó tus vestidos sino cuántas personas cuidas cada día. 135


Siempre contigo

Dios no te pregunta cuánto dinero tienes, sino si te lo has ganado de una manera honesta y si lo gastas sabiamente. Dios no te pregunta qué sacaste en tu último examen, sino si en él diste lo mejor de ti mismo. Dios no te pregunta cuántos amigos tienes sino cuántos te consideran realmente como amigo. Dios no te pregunta en dónde vives, sino como tratas a tus vecinos. Dios no te pregunta cuál es el color de tu piel, sino cuál es el contenido de tu carácter. Dios no te pregunta cuántos te aplauden, sino cuántos tú has ayudado y reconocido. Dios no te pregunta cuántas horas rezas, sino cuántas oraciones sinceras han salido de tu corazón. Dios no te pregunta qué haces en tu vida sino cómo vives con tu propia vida. Anónimo

149. Huellas en la arena Una noche soñé que caminaba por la playa con Dios. Durante la caminata, muchas escenas de mi vida se iban proyectando en la pantalla del cielo. Con cada escena que pasaba notaba que unas huellas de pies se formaban en la arena: unas eran las mías y las otras eran de Dios. A veces aparecían dos pares de huellas y a veces un solo par. Esto me preocupó mucho porque pude notar que, durante las escenas que reflejaban las etapas más tristes de mi vida, cuando me sentía apenado, angustiado y 136


Siempre contigo

derrotado, solamente había un par de huellas en la arena. Entonces, le dije a Dios: “Señor, Tú me prometiste que si te seguía siempre caminarías a mi lado. Sin embargo, he notado que en los momentos más difíciles de mi vida, había sólo un par de huellas en la arena. ¿Por qué, cuándo más te necesité, no caminaste a mi lado? Entonces Él me respondió: “Querido hijo. Yo te amo infinitamente y jamás te abandonaría en los momentos difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas es porque yo te cargaba en mis brazos”. Anónimo

150. Tú eres valioso Imagina por un momento que has pintado el cuadro más hermoso. Tal como quedó es como tú querías, como lo soñabas. Al mirarlo te llenas de alegría y se lo das a alguien con todo tu amor. Como es tu obra más preciada la persona que lo va a recibir debe sentirse muy afortunada. Tú eres esa persona y el cuadro hermoso es tu vida. Tú eres el ser amado de Dios y Dios te quiere con todo su corazón. Tu vida es la obra maestra de Dios. Cuídala, ámala, llénala de dignidad. 137


Siempre contigo

151. No estás deprimido (fragmento)

No estás deprimido, estas distraído; distraído de la vida que te puebla. Tienes corazón, cerebro alma y espíritu, entonces no sé cómo puedes sentirte pobre y desdichado; distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos… No caigas en lo que cayó tu hermano que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 5.600 millones. Además no es tan malo vivir solo, yo la paso bien decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco: algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre que se siente viejo porque tiene 70 años olvidando que Moisés dirigía el Éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba a como nadie a Chopin a los 90, por solo por citar 2 casos conocidos. No estas deprimido, estas distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada además la vida no te quita cosas te libera de cosas, te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. Haz solo lo que amas y serás feliz y el que hace lo que ama esta benditamente condenado al éxito que llegará cuando deba llegar porque lo que debe ser será y llegará naturalmente. 138


Siempre contigo

No hagas nada por obligación ni por compromiso sino por amor, entonces habrá plenitud y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija, la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 o 4 meses de vida. Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú, a ti debes hacerte libre y feliz; después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. ¡Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios! Facundo Cabral

152. Mi propio texto inspirador. ¿Conoces algún texto bonito que te haya gustado mucho? Qué bueno que lo compartas con alguien que sientas que le puede servir. ¿Eres bueno para escribir? Escribe con tus palabras algo para animar a alguien que lo necesite o para algún ser querido que se encuentre pasando por un momento difícil. Te lo agradecerá mucho.

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Siempre contigo - libro  

Autor: P. José Rafael Garrido, S.J. Libro de ejercicios espirituales para niños

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