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We are not good, until we all are good

Colección de formación familiar Año 2 - Número 6

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¿Y si tenemos un árbol de los problemas? Compartimos una pequeña historia, de la cual extraeremos cinco recomendaciones para tener una familia más unida. “Había contratado un carpintero para ayudarme a reparar mi vieja granja. Él acababa de finalizar su primer día de trabajo que había sido muy duro. Su sierra eléctrica se había estropeado, lo que le había hecho perder mucho tiempo y ahora su antiguo camión se negaba a arrancar. Mientras lo llevaba a su casa, permaneció en silencio y con la mirada sombría. Una vez que llegamos, me invitó a entrar y conocer a su familia. Pero antes de entrar por la puerta se detuvo brevemente frente a un precioso olivo centenario y tocó el tronco con ambas manos. Al entrar en su casa, ocurrió una sorprendente transformación. Su bronceada cara sonreía plenamente. Abrazó a sus dos pequeños hijos y le dio un beso a su esposa. La energía había cambiado

completamente. Posteriormente me acompañó hasta el coche. Cuando pasamos cerca del olivo, sentí curiosidad y le pregunté acerca de lo visto cuando entramos. - Ese es mi árbol de los problemas, – contestó Sé que no puedo evitar tener problemas durante el día como hoy en el trabajo por ejemplo, pero no quiero traer estos problemas a mi casa. Así que cuando llego aquí por la noche cuelgo mis problemas en el árbol. Luego por la mañana cuando salgo de mi casa los recojo otra vez. - Lo curioso es, – dijo sonriendo – que cuando salgo por la mañana a recoger los problemas del árbol, ni remotamente encuentro tantos como los que recuerdo haber dejado la noche anterior.

Al volver a casa # CONSTRUYE Y VIVE UN MATRIMONIO FELIZ Como padres, debemos de ser conscientes que el primer ejemplo de amor que les damos a nuestros hijos somos nosotros mismos. Debemos formar una sana relación con nuestra pareja basada en el respeto, el interés en las actividades del otro y el amor. # APAGA EL TELEVISOR E INTERNET La separación y el desinterés en las familias es provocado principalmente por estos dos aparatos: la televisión e Internet. # COMPARTIR MÁS TIEMPO No hay pretextos, debemos dedicar momentos del día para hablar sobre cómo nos fue, jugar o simplemente compartir tiempo en familia contando anécdotas.

Siempre del lado de tu familia

# FAMILIA QUE COME UNIDA, PERMANECE UNIDA Motivemos a nuestra familia a compartir los alimentos aunque sea dos veces por semana. Reactivemos la unidad familiar y procuremos respetar esos momentos.

# “EL ÁRBOL DE LOS PROBLEMAS” Todos tenemos problemas, en el hogar, el trabajo o la escuela. Puedes colocar en la entrada de la puerta de tu casa un pequeño árbol natural o artificial, y enseña a toda la familia este pequeño cuento. Cuento Popular

Finalizó el Año de la Misericordia con la clausura de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro en Roma. “La misericordia no puede ser un paréntesis en la vida de la Iglesia”, señaló el Papa Francisco.


Las 4 reglas de oro para educar a los hijos en la sexualidad Educar a los hijos en la afectividad y sexualidad no debe constituir una carga pesada y difícil. Los padres de familia son los primeros y principales educadores de sus hijos. PRIMERA REGLA: TODO A SU TIEMPO En este aspecto es mejor no engañarse: nuestros niños saben mucho más de lo que creemos, por eso es mejor hablar “un año antes” que “un minutos después”. Ahora los niños desde tempranas edades manejan toda clase de temas, gran parte se debe a la facilidad que hay para acceder a la información a través de las nuevas tecnologías. Este hecho ha llevado a que los niños y adolescentes investiguen por ellos mismos, hallando la mayoría de las veces una información distorsionada acerca de lo que realmente es la afectividad y la sexualidad. Por ello, la primera fase de la comunicación con los hijos, debe ser dedicada a escuchar lo que piensan y dicen, o a interpretar sus silencios ante ciertas situaciones. A través de la escucha, se podrán formular las respuestas que los hijos quieren saber. Por eso la necesidad de crear relaciones cercanas con los hijos, de forma que sean los padres los primeros en enterarse de lo que les sucede, así sean cuestiones triviales; después serán otras más serias. Si ante estas primeras inquietudes, los niños encuentran acogida por parte de sus padres, entonces los hijos confiarán en esta fuente para futuras inquietudes sobre sexualidad. Del mismo modo, los especialistas insisten en que no se trata de dar una sola charla sobre sexualidad, sino que se debe hablar frecuentemente sobre ello: “Los hijos viven en un entorno que les comunica continuamente mensajes contradictorios sobre la sexualidad humana; con frecuencia contrarios a los valores que usted desearía transmitirles. Por eso, es importante que les comunique sus valores con un lenguaje lo más cercano posible. La evasión de temas provocará una curiosidad exagerada en sus hijos, llevándoles a buscar las respuestas en fuentes que podrían ser perjudiciales.” Explican los expertos a cargo del proyecto de Educación de la

afectividad y de la sexualidad humana desarrollado por la Universidad de Navarra. SEGUNDA REGLA: HABLAR CON CLARIDAD Se debe dar una información clara, es decir, llamar a las cosas por su nombre pero con respeto. Alfonso Aguiló, reconocido autor de educación familiar dice:

“No es recomendable recurrir a la fábula –hablar de cigüeñas o de que los niños vienen de París– para escapar de las dificultades que lleva consigo la educación sexual. La naturaleza humana aspira a la verdad y el niño o la niña, por pequeños que sean, tienen derecho a ella.” Se ha notado que los padres sienten demasiado temor de afrontar este tipo de temas y por ese mismo temor, suelen enredar sus explicaciones al punto que los niños quedan más confundidos que antes de la charla. Por lo tanto, en este aspecto es fundamental que los padres se preparen y lean sobre el tema, hablen con otros padres de sus experiencias y tengan una consulta con los expertos del colegio. Lo importante es valerse de fuentes confiables y bien orientadas. TERCERA REGLA: BRINDAR LA INFORMACIÓN DE FORMA GRADUAL No se explicarán los mismos temas ni los mismos detalles a un niño de 6 años que

a un adolescente de 14. La información deberá ir nutriéndose a medida que los hijos van creciendo y van reclamando mayor interés. En cuanto a los más pequeños, es recomendable preguntarles qué quieren saber y a partir de ahí darles una explicación básica sin mayores detalles, esto con el objetivo que lo pueda entender y queden tranquilos porque se les ha brindado la información que ellos solicitaban. CUARTA REGLA: ABARCAR TODOS LOS ASPECTOS, NO SÓLO LOS FÍSICOS La educación afectiva y sexual debe abarcar la totalidad del ser humano, no sólo los aspectos físicos: “Se trata de preparar a los jóvenes para el amor. Aunque le hagan una pregunta sencilla, es preciso contestar de manera integrada. Hable del ‘cómo’, pero también del ‘por qué’ de la sexualidad. (…) La sexualidad tiene que ver con nuestra autoestima y felicidad. Somos seres sexuados masculinos o femeninos destinados a amar. La sexualidad sana tiene que ver con nuestro crecimiento y maduración personal armoniosa.” Una adecuada educación afectiva-sexual puede marcar la diferencia en la vida de una persona, por eso es una responsabilidad exclusiva de los padres. Por último, no se nos ha de olvidar la regla básica de la educación, instruir con el ejemplo; ser coherente con la idea de la sexualidad que se les transmite a los hijos y vivirla en concordancia. Lafamilia.info

Colección de Formación Familias - Sexta edición  

Consejos sobre cómo manejar el estrés con nuestra familia y cómo abordar la sexualidad con nuestros hijos.