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No 1 March/April Marzo/Abril

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C(H)ARテ,TER Bilingual Literary Magazine - Revista Literaria Bilingテシe


Equipo editorial C(H)ARÁCTER

Revista Literaria Bilingüe Bilingual Literary Magazine Gimnasio Campestre No.1 Marzo-Abril 201 3 Comité Editorial María Carolina Ferro Javier Quintero Óscar Garzón Textos creados y recopilados en: CHATTERTON'S ACADEMY BABEL WRITING CENTER & COMICS WORKSHOP Iustración de portada: Tomás Uribe (Primero de Primaria) Colaboradores de esta edición: Martha Carvajal Óscar Montagut Alba Rocío Pardo MIT

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C (H) A RA


EDITORIAL Escribir requiere carácteres. Desde una disciplina constante, hasta la disposición más juguetona frente a los múltiples caminos de la ficción. Hoy nace una revista que pretende ser una ventana que no sólo muestre una producción literaria de los jóvenes escritores gimnasianos, sino también una oportunidad de exploración frente a las posibilidades de la escritura en las dos lenguas. C(h)aracter, de la mano de la promoción de la escritura en Babel para Bachillerato y Chatterton's Academy para Primaria, se nutre a partir de hoy de aquella necesidad inherente al ser humano, de vivir de la mano de las ficciones, de sentarse frente al fuego y verse narrando historias. En nuestro primer número tenemos los ganadores de los concursos de escritura del primer semestre del año académico. El cómic, el terror y la ciencia ficción fueron los géneros que enmarcaron la producción literaria de los jóvenes escritores gimnasianos. Al considerar la selección de los trabajos aquí publicados, es evidente aquella primera intuición del acto de narrar. Están presentes, como en el caso de los trabajos de primaria, unas nociones claras de conflicto, estructura y desarrollo de personajes. Ya en los escritores de bachillerato se esbozan unas primeras muestras de comprensión del género, de un estilo y una complejidad narrativa, de jugar con la estructura y los múltiples niveles de la ficción. Esta revista es de ellos. ¡Que esta publicación sea un impulso constante en el camino de nuestros nuevos escritores!

Writing requires a character. From a constant discipline to the most playful disposition to face the multiple paths of fiction. This is a magazine that intends to become a window that not only shows the literary production of Gimnasio Campestre’s young writers, but also a magazine that becomes an opportunity to explore the different possibilities of writing in both English and Spanish. C(h)aracter¸supported by Babel’s Writing Center for High School and Chatterton’s Academy for Elementary School, is a product of that inherent necessity of men to live with fiction by his side, to sit close to the fire as he tells stories. In our first number we have the winners of the Writing Contest of the First Semester of **the school year. Comic, Horror and Science Fiction were the genres in which Gimnasio Campestre’s young writers began their literary production. While considering the selection of the works here published, the intuition of the act of narration became quite evident. We have the case of the works by Elementary students, were we can see some clear notions of conflict, structure and character development. In High School we could see how they understood genre, style and a narrative complexity through playing with structure and the different levels of fiction. This magazine belongs to them. We hope this publication becomes a constant impulse in the path of our new writers!

ACTER

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ÍCONTENIDOS Comics "Problema en Marte" por Tomas Uribe

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"Helicopteros" por Felipe Castellanos "The Hatchet" por Pablo Van Cotthem

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Horror "La fiesta asesina" por Miguel Gutierrez

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"El ataque de los monstruos" por Sebastian Ariza

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Ciencia ficcion

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"Cell Men" por Juan Manuel Sanchez y Felipe Sierra

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"La super pildora" por Daniel Londono Moreno

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"El destino de un destino" por JoseéDaniel Hernandez "Yo vivo dentro de tií" por Tomas Osorio "El hombre y el maletin, Giba y Ogiba" por Martin Della Rotta

Convocatoria 4

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CÓMICS A genre that explodes through the power of the image that leads to adventures, comedy drama and memorable heroic acts. Un género que explota a través del poder de la imagen y que nos lleva a vivir aventuras, comedia, drama y actos heroicos memorables.


Tomás Uribe

Primero de Primaria. Su libro favorito es "El atlas del universo" y su género favorito es la Ciencia ficción. Sus hobbies son la robótica y la investigación de temas espaciales.


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Felipe Castellanos Primero de Primaria. Su libro favorito es "Apu" y su género preferido es el Cómic. Sus mayores aficiones son la aviación y el diseño aeronáutico.

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Pablo Van Cotthem Sixth Grade. Pablo likes to read and write Science Fiction stories. He loves comics and illustrated books. His favorite works are Jeff Kinney’s "Diary of a Wimpy Kid and Roald Dahl's "Going Solo". He is also dedicated to sports.


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HORROR

A genre that reveals our innermost fears, the nightmare of reality and the monsters that live within. Un gĂŠnero que revela nuestros miedos mĂĄs profundos, la pesadilla de la realidad y los monstruos que habitan en nuestro interior.


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Miguel Gutiérrez Segundo de Primaria. A Miguel le gusta escribir en su tiempo libre. El género de Ciencia Ficción es uno de sus favoritos a la hora de leer. Su libro preferido es "El tiempo".

LA FIESTA ASESINA

Capítulo 1 : La Invitación Hola, amigo. Mañana es mi cumpleaños. Asombroso. ¿Puedo ir? Sí Es mi cumpleaños, te invito y no me traiciones, si somos amigos. Pero... Nada de peros. ... ¿Cuándo vendrá? No sé. Ja ja ja ja! Creyó que no lo iba a traicionar. Encontré la pistola. Aún no encuentro las balas. ¿Dónde están? En esta caja. 16


Capítulo 2: La fiesta Llegaste, amigo. ¿Qué tienes en ese portafolio? Ah, es para cargar algo que es sorpresa. ¿Quieres entrar? ¡Sí! ¡Ven a la fiesta! ¡Bailemos! !Si! Esta fiesta es chévere. ¿Lo crees? ¡Sí! Bien, como tú digas amigo. Sigamos en esta diversión Capítulo 3: El asesinato Bien. Sacaré mi sorpresa, amigo. Estoy emocionado... Espera, espera. Cierra los ojos. Pa, pa, pa, pa, pa. ¡Mataron a mi hijo! Ja ja ja ja ja ja ja! ¡Lo he conseguido! Creían que mataría sólo a él. ¡Mataré a todos! Pa, pa, pa, pa, pa. Son tontos. Ja ja ja ja ja ja ja ja ja Capítulo 4: La persecución ¡Policía! Hay un niño asesino en la casa. Necesito su ayuda. Bien. ¡Todas las autoridades! ¡Sal niño! ¡Arriba las manos! Instrucción no obedecida. ¡Morirán! Pa, pa. Están muertos.

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Capítulo 5: Soy el más buscado. Muy bien. Muy pronto tú serás como yo. Es todo lo que quiero. Es un buen atraco. Capítulo 6: Las noticias Todos pongan atención. Hay un niño asesino suelto en la ciudad. No me asusta. Capítulo 7: La presión Vas a irte. Sí. No te vayas. No quiero que te vayas. No me preocupa mi vida. Lo sé. Me importa mi familia. U ¡Suelta el arma! Te tenemos rodeado. Instrucción obedecida. Esto es patético. Haz silencio. No haré silencio. Ouch. Me dolió Han capturado al niño.

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EL ATAQUE DE LOS MONSTRUOS Sebastián Ariza Segundo de Primaria. Su libro favorito es "Madre chillona". Sus géneros favoritos son la Ciencia ficción y el Terror. Su trabajo más conocido en Chatterton's Academy es "Guerra de tipitos".


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SCIENCE FICTION A genre that explores our most visionary dreams filled with robots, space travelling, alien forms of life and our capacity to expect more out of reality. Un género que explora nuestros sueños más visionarios, habitados por robots, viajes espaciales, formas de vida extraterrestre y sobretodo nuestra capacidad para siempre esperar más de nuestra realidad.


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Juan Manuel Sテ。nchez and Felipe Sierra

Fourth Grade. Their favorite comic book is "The Walking Dead". Their favorite genres are Horror and Action.

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LA SUPER PÍLDORA Daniel Londoño

Sexto grado. A Daniel le gusta leer libros de fantasía y Ciencia ficción. Su favorito es "El principito". También le apasionan el dibujo, la pintura y la creación de cómics y manga.

M ientras el profesor Melenio experimentaba el nuevo elemento Moralium en su laboratorio, la puerta se abrió bruscamenteU era su mayordomo Jaime Escobar,

y traía buenas noticias. Melenio muy desinteresado por la noticia. Le dijo al asistente que se fuera de su laboratorio, pero antes de irse, el mayordomo susurró que el profesor tenía una llamada de su hijo, Daniel. Rápidamente el profesor salió de su “oficina”, a la sala de estar de la mansión Tuckelberry, tomó el teléfono y oyó la grave voz de su primogénito. Hablaron por un buen rato y al terminar, el padre tiró el aparato contra la pared y se fue corriendo y llorando a su despacho, el criado, muy asustado, le preguntó qué pasaba, y el profesor entre lagrimas le explicó que su niño había contraído una extraña enfermedad trabajando en la planta de reciclaje de Bullspirve, y que no descansaría hasta poder crear una cura. El doctor Tuckelberry solo podía pensar cómo era posible que en el año 2065 no hubiera una cura para esta enfermedad. Al siguiente día, el profesor se levantó muy temprano; recibió a su niño: tenía la cara pálida y manchas moradas por toda la piel. Melenio inició la investigación sobre la enfermedad: Politingonia aguda. La rara enfermedad que se contrae al tocar desechos de fábricas de gaseosas, causa la desintegración rápida de órganos ( la persona que la contrae muere a las tres semanas), manchas dermatológicas, y nadie ha podido descubrir su tratamiento. 32


Después de horas de indagación, el doctor empezó a experimentar en conejillos de Indias con la afección (contagiados por la sangre de Daniel) con diferentes elementos, compuestos y herramientas, pero nada servía y se estaban acabando los pobres animalillos ya que sus cuerpos se descomponía en menos de 2 horas. Jaime los llamó para el desayuno, padre e hijo fueron al comedor de la gran mansión y empezaron a discutir como crear la medicina. Pasó un buen rato y no tenían idea de cómo inventarla U los Tuckelberry estaban muy desesperados, ya que él había contraído la enfermedad hace 1 semana, así que quedaba muy poco tiempoU de repente se oyó la elegante voz del mayordomo proponiendo el Moralium como uno de los ingredientes para el fármaco. Melenio lo miró con una cara muy enojada, le explicó muy exasperadamente que el elemento no era una buena opción ya que él lo había descubierto hace poco y todavía no sabía los efectos que podría causar en los humanos. Ya había pasado una semana más y la mansión temblaba de la tristeza y el estrés de Jaime, Melenio y Daniel. El doctor se levantaba desde las 3 am y se dormía a las 11 pm investigando para la cura con todos los elementos en su despacho, su hijo estaba cada vez más pálido, tenía manchas más grandes y mas moradas. Todos estaban muy preocupados y el mayordomo volvió a insistir con el Moralium, con lágrimas en los ojos Tuckelberry aceptó y fueron a crearla. Pasaron unas 4 horas creándola. Esta vez la medicina era una píldora que se tenía que tomar con algún líquido. Cuando trataron de dársela al conejillo (previamente inyectado) este salió corriendo, así que tuvieron que perseguirlo por toda la casa, además éste era el último animalito U lo buscaron en los 1 0 cuartos de la mansión, en las dos cocinas, en los 3 patios y en la sala de estar. Cuando estaban a punto de rendirse, el criado vio al animal al lado de una matera junto a la puerta del laboratorio. El pobre estaba fatigado y su piel estaba totalmente purpura por lo que dedujeron que los órganos de la criatura se habían empezado a desintegrar desde antes de escapar y sólo alcanzó a llegar hasta allíU ya no siendo más, el profesor le dio al jerbo la nueva píldora a base de Moralium; el magenta empezó a desaparecer y su ritmo cardiaco estaba en un rango normal, así que, por la emoción de haber hallado una cura, lo dejaron irse sin antes ver si la pastilla tenía algún efecto secundario. Rápidamente Daniel tomó la pepa y la digirió con un gran vaso de agua; volvió a un color normal y sus manchas se desvanecieron. Después de ver cómo su cuerpo cambiaba de color, todos se fueron a dormir, ya que eran más de las 2 am. 33


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Al siguiente día, Daniel se despertó; pusó los dos pies en el piso y se cayó como si se hubiera desmayado; empezó a gritar por ayuda de Jaime y su padre, el mayordomo, llegó muy rápido al cuarto e intentó alzarlo, pero lo paraba y se caía de inmediatoU muy preocupados, llamaron con fuertes alaridos al profesor. Después de cargarlo hasta al laboratorio, empezaron a examinarlo, para mantenerlo parado tenían que ponerse detrás de él y sostenerle fuertementeUcuando acabaron la revisión, el profesor vio que su hijo tenía un brazo más abajo que el otro por lo que dedujo que con las múltiples caídas se había dislocado. El profesor le dio algo para que mordiera mientras trataban de acomodarle la extremidad, pero cuando el criado la jaló, ésta empezó a estirarse 3 veces más de lo normal. Lo mismo hacían sus otras partes, ¡hasta su cuello!. El pequeño Tuckelberry su puso a mover sus extremidades y después de unas horas ya controlaba cómo estirarlas y recogerlas. Ya pasado un largo rato, decidieron ir al parque Leginthon. Este lugar era algo diferente a los demás ya que era un gran y profundo lago donde la única forma de pasear era en unos pequeños botes. Al llegar vieron que el día estaba muy soleado y había muchas familias y bebés en el parque. Mientras que el criado les alquilaba una lancha, Melenio y su hijo decidieron ir a probar más cosas sobre la elasticidadU gracias a la píldora, él podía estirar sus extremidades 20 veces más de lo normal. Podía aplanarse o volverse un balón y hacía movimientos muy rápidos. De repente se oyeron muchos gritos de madres desesperadas y se oía agua salpicando de aquí para allá, los familiares corrieron para ver qué pasaba y resulta que una señora no nadadora y su bebe, habían caído en el centro del estanque y nadie estaba cerca para salvarlos. De inmediato, Daniel decidió estirar su cuerpo hasta poder coger a la mamá y su hijo, pero como no tenía fuerza, tuvo que hacer una balsa con sus manos. Sus palmas se iban encogiendo y también sus brazos, pero antes de perder toda estabilidad y también caer al agua, recogió su cuerpo rápidamente logrando salvaguardar su vida y la de la pequeña familia, y como un gran héroe, no aceptó ninguna recompensa. Ya al final del día, el profesor sacó varias conclusiones: el Moralium acelera el crecimiento de células y deja que la mente del ser humano lo manipule, permitiendo que las extremidades crezcan o se encojan. 34


Su efecto dura de ocho a nueve horas y la medicina cura efectivamente la politingonia aguda; además, se propuso crear una pastilla con más de este elemento para ayudar a policías, médicos o bomberos, ya que les daría más habilidades para ayudar a la seociedad.

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EL DESTINO DE UN DESTINO José Daniel Hernández

Séptimo grado. A José Daniel le gusta leer las obras de Isaac Asimov, Stephen Hawking, Agatha Cristie, Allan Poe. Disfruta de la Novela policial y la Ciencia ficción. Lee el Diccionario de la Lengua Castellana para aprender nuevas palabras y en sus ratos libres, juega X-Box.


I

E sta es la historia de una persona cuyo nombre desconozco y quien es el ser humano

más bajo y más alto, tiene el cabello más claro y más oscuro, es el más bueno y el más malo, el más despabilado y el más simple. Escribo esto sin saber siquiera si es un hombre o una mujer, o tal vez un animal o una planta. Esta criatura sin igual era mi mentor y mi jefe de trabajo; yo le estaba ayudando a diseñar su invento más deseado, al que llamó el Absorbente Genético, y cuyo modelo actualmente se halla en un lugar de estudiosos que se puede visitar en forma libre, ubicado al lado del refectorio de la academia de la ciencia. El aparato definitivo consta de una manguera que es 5 veces más pequeña que la del modelo y la que se conecta a un tubo grueso que se implanta dentro del cuerpo y la que, con relación al mencionado modelo, también es 5 veces más chico; en su interior se encuentran una máquina centrífuga que se abastece de tubos por sí sola y unos conductos que conectan el ADN de un invasor al de uno mismo y lo modifican; el tubo que se extiende alrededor del invento es para poder conectar un cuerpo a otro y es por esta razón que existe una minúscula aguja flexible en su punta y con la cual se puede tomar una muestra de sangre de la punta del dedo índice del individuo seleccionado para el experimento y a cuyo genoma se accede por éste método. Por motivos técnicos, el equipo debe localizarse en el lugar del apéndice y aunque oprime un poco el intestino no lo lastima. II Fue entonces cuando el creador del invento, por vía de una operación bastante riesgosa incrustó el aparato en su cuerpo para ser la primera persona con dos informaciones genéticas distintas. Su primera víctima fui yo: con un pinchazo indoloro absorbió mi sangre y consiguió los códigos que me caracterizaban como una persona única. La primera reacción fue poco perceptible ya que en sus rasgos físicos y mentales no hubo cambios notorios a causa de que mi flujo sanguíneo no había llegado aún al Absorbente Genético. Pero en el momento en el que éste atravesó el aparato, la máquina empezó a funcionar correctamente y en su cuerpo se pudo distinguir que los ojos claros que él tenía habían cambiado y se habían vuelto de un color castaño como los míos; también noté que su temperamento fuerte se fue apaciguando en forma gradual. Fue tanta la felicidad del científico que salió corriendo del laboratorio para replicar su experimento en otras personas desconocidas. Por la calle el doctor iba observando quien sería la próxima víctima de su ataque punzante. Entonces vio a una mujer que de alguna manera le parecía conocida: se acercó y la chuzó disimuladamente y, como siempre, el primer efecto no fue visible por lo que tuvo que esperar hasta el siguiente día para ver los resultados

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Sin embargo, se llevó una sorpresa: dada la diferencia de hormonas que en él transitaban se empezó a sentir diferente, sintió que él ya no podría ser llamado doctor sino doctora. En aquel momento decidí desaparecer de su vida para estar en un lugar más tranquilo, sin que un hombre que ya no lo era se aprovechara de mí. Al cabo de unos meses el doctor me citó en la nueva oficina que había comprado en el lugar más caro del sector industrial, lo cual le hubiera resultado imposible de hacer cuando yo lo conocí. Viajé en tren durante dos horas hasta llegar a su propiedad, en donde encontré a un hombre muy peculiar, en la medida en que en su rostro había facciones de diferentes razas y no se podía identificar si era un hombre o una mujer. Inmediatamente entendí que el doctor había modificado su cuerpo tomando las características de otras personas. Hablamos por un buen rato, pero nunca pude saber si él era el doctor o simplemente era un total desconocido. Con el paso de los años mi mentor se esfumó de mi vida hasta que en el año 2034, y como objeto de burla, encontré un verdadero monstruo trabajando en un circo. No era un humano, o al menos eso creí en aquel momento; pensé que podía ser una nueva especie animal. Sin embargo, poco tardé en comprender la verdad de las cosas y por eso al acabar su acto fui a su camerino donde le hablé y le conté todo lo que había pasado mientras no estuve presente en su vida. Él me comentó que tratando de ser la especie más evolucionada del mundo absorbió los genes de un dragón de Komodo para poder sobrevivir a los ambientes más hostiles y así mismo me informó que el Absorbente Genético iba a ser industrializado y que pronto lo vería a un precio muy razonable en muchas farmacias especializadas, hecho que me preocupó mucho. Desde entonces resido en un sitio muy lejano, del norte, en un pueblo llamado Ujaraq enclavado en las tierras esquimales. Vivo en un lugar apartado porque la raza humana, como la conocíamos hace dos años, ha desaparecido paulatinamente. Quien quiso ser más fuerte se mezcló con genes de gorila; el que pretendió ser mejor cantante se inyectó genes de múltiples aves; el deportista con ánimo de ser más veloz se combinó con una gacela; hasta los vegetarianos pretendiendo alimentarse por fotosíntesis se implantaron genes de vegetal. Una mezcla tras otra, aves, felinos, reptiles, plantas todos deformados en carrera de vanidad; penachos, plumas, colmillos, ojos, colores, una infame locura por ser los mejores que los ha convertido en monstruos insaciables y depredadores. III El siguiente testamento fue escrito por un grupo de personas llamados “Los Protectores” porque su interés era preservar la esencia natural de cada ser:

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“Nos encontramos en el momento del destino. Somos nosotros quienes conocemos por qué vale la pena morir, vivir o, en última instancia, preservar la vida de la propia raza humana . El aclamado invento llamado Absorbente Genético es un intento perverso de llegar a la perfección de una especie que en poco tiempo quedará extinta. Las personas en el mundo entero han comprado este invento sin pensar en el futuro de sus propios descendientes ni el de nadie más que ellos. Las personas que no tuvieron la capacidad económica de comprar un aparato, han fallecido en la miseria máxima; algunos de ellos han muerto en guerras con animales de un intelecto superior. Estos animales eran en un pasado humanos que han degenerado sus herencias genéticas y las han combinado con las de animales indefensos o con otros de su misma especie. Es por eso que el fin de la raza humana está presente frente a nuestras caras y vivimos con la impotencia de no poder hacer nada. Es este el momento de la destrucción, del caos y del destino de un destino”. Hoy escribo esto representando la raza más intelectual y más torpe, la más social y la más rechazada, la más poderosa y la más débil, que existió cuyo camino recorrimos por años, siglos y milenios hasta que, por su soberbia, creó una nueva naturaleza y, al mismo tiempo, la destrucción de nosotros mismosU Incapaz de cambiar este caos tomaré ahora un revolver y con manos temblorosas activaré el gatillo, lo que producirá un fuerte estallido. Y con mi destino cumplido se alejan las últimas marcas del hombre sobre la tierra.

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YO VIVO DENTRO DE TÍ Tomás Osorio

Séptimo grado. A Tomás le gusta todo tipo de lecturas, en especial, los géneros de Suspenso y Ciencia Ficción. Además de leer y escribir, dedica el resto de tiempo al deporte.

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yer, 3 de agosto del 201 7, fue la primera vez que sentí algo así, algo como si un grupo de personas caminaran dentro de mi cuerpo. Sentía pequeñas patas caminando por dentro de mis venas. Aun así pensé, y me dije a mi mismo: “esto no puede ser, esto es ilógico”. Pero cinco días después, comencé a sentirlo de nuevo, así que me pregunté: “¿será un virus o una bacteria, o serán personas diminutas que abundan en mi cuerpo?”. Ese día fui a la clínica a hacerme una revisión. El médico me preguntó mi nombre y mi edad y le dije: “me llamo Martín González y tengo 24 años de edad y he vivido toda mi vida aquí en Barcelona. Así mismo”. El medico continuó preguntándome todos mis datos personales hasta que me preguntó qué me ocurría. Lo miré a los ojos y le dije: “pues la verdad esto que le voy a decir puede sonar raro o anormal”. El médico me preguntó de nuevo que me sucedía. Me puse serio y le expliqué: “Durante estos días, he sentido personas o algo, caminado dentro de mis venas”. El médico se burló de mí y me dijo: “bueno Martín, si quiere le hacemos una radiografía y veremos qué es lo que tiene”. Me llevaron a un cuarto de rayos-X y me hicieron esperar durante 30 minutos. Al fin y al cabo, me cogió de la mano el médico que me atendió y me llevó a una cama. Ya acostado en la cama, el médico me preguntó: “¿Cuál es la parte de su 40


cuerpo que más le duele o en la que más siente las supuesta personas caminando dentro de usted?”. Le dije que la mano, así que me la levantó y me la puso en una clase de tabla negra. Más tarde el médico terminó de escanearla y miró los resultados. Miré al médico por un segundo y le noté una expresión de asombro y miedo en la cara. Empecé a sospechar que yo tenía la razón de que sí había personas diminutas viviendo dentro de mí, pero aún no era seguro. Esperé unos minutos y el médico vino hacia mí con un gesto serio en la cara. Estaba nervioso y me dije: “¿cuál será el resultado?” Unos minutos antes que el médico me dijera los resultados de la prueba de rayos-X, tuve una visión que trataba sobre el resultado de la prueba. Yo vi en mi visión al médico contándome que unas personas diminutas abundaban en mi cuerpo. Jamás en mi vida había tenido una visión así. Aun así, la visión también me mostró a una persona diminuta, saliendo por mi ojo y saltando hacia el doctor. Cuando el objeto saltó y tocó al médico, este desapareció. Así mismo, yo seguía nervioso esperando los resultados del médico. Un minuto más tarde, el médico me dijo que yo tenía la razón y que sí habían personas diminutas en mi cuerpo y especialmente en mi mano derecha. Un segundo después, le pregunté al médico si eso era peligroso o si me podía matar. Resulta que el médico detectó que esas personas que yo sentía, abundaban en mi cuerpo desde hace 24 años y hasta ahora comenzaron a desarrollarse y a hacer cualquier tipo de actividad dentro de mí. Siete segundos más tarde, una clase de objeto se desplazó por mi mano, subió por mi brazo y luego el cuello, y después salió por mi ojo. Este objeto no era nada más que una persona diminuta que saltó sobre el médico y lo hizo desaparecer. Comencé a gritar y me levanté de la camilla en la que estaba. Cuando me levanté, la persona diminuta saltó e intentó meterse de nuevo en mi cuerpo por medio de mi ojo. Reaccioné y puse mis manos sobre mi ojo y la atrapé. Pensándolo bien no era tan diminuta como creí. Tenía mi mano cerrada. “No se vaya a mover o intentar escapar”- le decía a la persona diminuta. Comencé a pensar si ella me podía hablar o escuchar. Empecé a abrir mi mano poco a poco, y la personita, cuando abrí mi mano por completo, parecía muerta. Le susurré: “oiga, levántese, levántese”. La persona se paró y me dijo: “¿por qué me agarró, ¿por qué no me dejó volver a mi hogar? Increíblemente la pude oír. Su nombre era Luis, quedé impresionado y comencé a preguntar bastantes cosas. Principalmente le pregunté por qué vivían en mi cuerpo y desde hace cuánto. Yo estaba muy imperativo, así que Luis se dio cuenta de que iba a comenzar a preguntar cosas como loco. 41


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Por ende, me hizo una corta historia de todo su vida ya que prácticamente su vida inició hace 5 días. Luis me dijo: “hace 24 años nací. He vivido junto a 7 familiares toda mi vida. Ellos nacieron al mismo tiempo que yo. Hay 4 mujeres llamadas Cristina, Luisa, Juliana y Camila. También hay 4 hombres llamados Felipe, Juan, Daniel y yo, Luis. Hemos vivido en su mano desde hace 24 años, pero hace menos de 6 días empezamos a desarrollarnos. Tenemos la misma inteligencia que usted tiene. Estos días construimos nuestra casa con su vertebras. Unas veces nos hacemos los muertos para que las bacterias no nos ataquen, las bacterias solo buscan matar cualquier cosa que este viva”. Terminó de contarme y me quedé callado. Todavía no entendía una cosa: ¿por qué vivían dentro de mí, por qué nacieron en mí y por qué eran tan pequeños?. Por lo tanto me contestó: “Nosotros, aún no sabemos por qué nacimos en su cuerpo y cómo llegamos allí, pero sí sabemos que somos tan diminutos porque necesitamos adaptarnos a un tamaño específico. Luis aclaró muchas de mis dudas. Él me preguntó si me dolía cuando ellos caminaban. Le dije que no me dolía y saltó y se introdujo en mi ojo, bajó por mi cuello y terminó en mi mano derecha. Cerré mis ojos e ilógicamente, empecé a oírlos. Luis comenzó a hablar detalladamente de mí a sus familiares con los que vivía. Cuando todos me conocieron mejor, se fueron a recoger glóbulos rojos, los cuales utilizaban para beber. Vomité, no podía creer que alguien tomara sangre como bebida. Continuaron realizando sus actividades diarias como recoger la casa, explorar y vigilar si una bacteria se aproximaba, etc. Me sentía más acompañado y me fui acostumbrando a que ellos vivieran en mi cuerpo durante los primeros meses. Las 8 personitas y yo comenzamos a ser muy cercanos. También discutíamos pero siempre nos ayudábamos uno al otro. Cuando yo tenía fisuras o huesos rotos, ellos me curaban y hacían sanar el hueso, y así mismo, cuando ellos veían una bacteria rondando dentro de mí, yo simplemente tomaba remedios o drogas para eliminarlas y evitar que los atacaran. Pasé un año junto a ellos. Ellos descubrieron que mi mano derecha ya no era útil para vivir. Se mudaron a mi cerebro y se adaptaron viviendo entre mi cerebelo. Duraron otro año dentro de mí, pero empezaron a tratarme mal. Un día empezó todo, cuando se colocaron dentro de mis pulmones. Comenzaron a saltar y a divertirse dentro de mis pulmones, aprovechando que mis pulmones son delgados y gelatinosos. Comencé a sentirme mal y me asfixiaba cada vez que corría o caminaba. 42


Hubo un momento en el que Luis y Juan salieron por mi nariz en busca de un metal para clavármelo en mi pulmón, o al menos eso yo sospeché. Pero esa fue la verdad. Por lo tanto, duré media hora buscándolo y de un momento a otro me dormí. Luis y Juan encontraron un chinche y se introdujeron con él en mi boca. Bajaron y llegaron con el chinche a mi pulmón. Luisa, Cristina y Juliana dudaron mucho en clavarme el chinche, pero aun así lo hicieron. A la mañana siguiente, cuando caminaba me asfixiaba con rapidez y ese mismo día estuve de suerte, ya que caminaba cerca a la clínica y de repente no aguanté más el caluroso clima y me desmayé al frente de la clínica. Las enfermeras me vieron y una hora más tarde, desperté en un cuarto donde se realizaban radiografías. Los doctores me dijeron que durante la hora que estuve inconsciente, dedujeron que tenía algún problema en mi pecho ya que cuando me desmayé y caí, tenía la mano sobre mi pectoral derecho. Los resultados de la radiografía le daban razón a los médicos, y lo que pasó fue que, mi pulmón derecho había sido perforado por un una clase de alfiler o cosa puntiaguda y se había desinflado. Quedó como una uva pasa, tal como lo sospeché. La clínica se convirtió en mi segunda casa desde ese día. El hospital era el mismo en el que descubrieron a Luis y a sus compañeros. Aun así, duré más de un mes en la clínica. Luis y sus familiares decidieron dejar de vivir en mi cerebro y rebotar en mi otro pulmón, y, nuevamente, se mudaron directo a mi intestino y comenzaron a deslizarse por él como un tobogán. Empecé a sentir rebote y la comida no era procesada como era debido. Muy constantemente comenzaba a vomitar. Me sentía mal, me puse pálido y después verde con síntomas de vómito y mareo. Por otro lado, Luis y sus amigos comenzaron a idear otro plan para destruir mi intestino. Así que decidieron, que Luis, Daniel, Juan y Felipe, salieran por mi oído, en busca de una parte de una cuchilla de algo filoso como un bisturí o un cuchillo. Así que salieron por mi oreja derecha y saltaron en mi tímpano porque sí, y fueron en búsqueda de la cuchilla. La encontraron dentro de un bisturí en la oficina del administrador de la clínica y la rompieron en 3 pedazos, dejando una parte diminuta para que cupiera en mi boca. La trajeron hasta donde yo me encontraba y, de nuevo, me dormí. Los médicos descubrieron que la causa de mis desmayos eran las personas diminutas que interactuaban con mi sistema nervioso y hacían que me desmayara. Luis, Daniel, Felipe y Juan se introdujeron junto a la cuchilla, dentro de mi boca llegando a mi intestino. Cuando llegaron Luisa, Cristina y Juliana, dijeron que no me cortaran el intestino, ya que no estaban de acuerdo con ello. 43


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Aun así, Camila, que era medio macabra, le pegó a Luisa, Cristina y Juliana por no haber querido cortarme mi órgano más ondulado en mi cuerpo. Así que continuaron. Comenzaron a mover la cuchilla de un lado a otro. Comenzaron a cortarlo y yo aún dormido, gritaba dentro de mí tan fuerte pero tan fuerte que, increíblemente, se me explotaron las amígdalas. Paré de gritar y luego, todos mis órganos terminaron manchados con sangre que salió del organismo apenas cortado. Al terminar de acuchillarlo, extrañamente se desvaneció y se desapareció dentro de mí. Unos minutos después retomé la conciencia, desperté y comencé a hablar con un volumen de voz muy baja pidiendo atención médica. Una enfermera me oyó y vino a mí. Le comenté que había sentido un corte o un rasguño en mi abdomen (yo pensaba que era mi intestino y que se había desaparecido, ya que cuando me apretaba el cuerpo no lo sentía pero no estaba seguro) y un desgaste de mis amígdalas, las cuales yo pensaba que se me habían estallado por causa de mis gritos internos. Entonces un doctor llegó al cuarto en el que estaba y me inyectó anestesia. Mientras que estaba inconsciente, realizaron dos radiografías sobre mi barriga (cerca al intestino) y otra en mi cuello. Al cabo de una hora, desperté y llegaron los resultados de las radiografías. Me relataron, muy tristemente, que había perdido mi intestino y que raramente se evaporizó y ya no estaba en mí. Por otro lado, también descubrieron que mis amígdalas explotaron por causa de una rara reacción interna de gritos desesperados. Volteé mi cabeza y sólo pensé si tenía la habilidad de adivinar las cosas y ver el futuro, o algo así. Al terminar de explicarme todo, me llevaron en una camilla a un cuarto acompañado de 3 enfermeras. Durante ese día, me quedé en mi segundo hogar por 5 días. Luis y sus familiares, después de haber desaparecido mi intestino con tan solo tocarlo al igual como hicieron con un médico, emprendieron rumbo hacia mi oreja derecha. Cuando llegaron allí, comenzaron a saltar en mi tímpano tal como habían hecho en mis pulmones, ya que saltar fue para ellos una forma nueva de ocio. Después de 3 días comencé a quejarme y ya casi no podía oír por mi oído derecho. Las enfermeras me llevaron a una habitación en la cual me hicieron una revisión de mis orejas por un otorrinolaringólogo. En la revisión se descubrió que los 8 habitantes en mi cuerpo habían logrado explotar mi tímpano. Los abundantes de la estructura derecha de mi cabeza, empezaron a destruir la estructura de mi oído. 44


Durante la noche de mi cuarto día internado en la clínica, las enfermeras duraron todas las noches despiertas y atentas de mí mientras que yo dormía y también de mi cabeza en general. A las 2:27 a.m. de mi quinto día, ya para que me dieran de alta, justo después que despertara, la enfermera notó un movimiento en mi oído. Éste se deslizó lentamente hacia abajo y las enfermeras se asustaron. Minutos después, el lado derecho de mi cráneo, dejó de tener oreja. Quedó un hueco oscuro por el cual se alcanzaba a ver un poco de mis sesos y goteaba poca sangre en la almohada en la que dormía. Las enfermeras gritaron y eran las 2:38 a.m.. Con los gritos, desperté, y al instante sentí un ardor muy leve en el sector derecho de mi cabeza. Me puse la mano y pude sentir un agujero y cada vez que me tocaba me ardía y me salía cada vez más sangre. Me taparon el hoyo con trapos para que la sangre dejara de fluir y funcionó. Obviamente, ese día no me dieron de alta. Me revisaron, y dedujeron que no volvería a tener otro oído en mi vida, me deprimí y me internaron más tiempo. Los médicos hablaron de mí en una junta que habían planeado. Primero que todo, dijeron que jamás habían tenido un caso así como el mío. Unos dijeron que este caso era muy loco y fuera de lo común. Aun así, todos me continuaron apoyando. La junta terminó y todos entraron a mi cuarto justo después. Se miraron unos a otros. Me asusté y me puse nervioso. Finalmente los doctores hablaron y dijeron que no sabían cómo era posible que todavía siguiera vivo después haber perdido tanta sangre. Me sentí afortunado. Me contaron que ellos tenían una teoría, la cual era que esas personas diminutas tenían una especie de poder paranormal, el cual me mantenía vivo. Al día siguiente traté de comunicarme con Luis y sus compañeros. No lo logré y aparte, todos en la clínica pensaban que yo estaba loco y que hablaba solo. Igualmente seguía intentando hablar con ellos pero no pude. Ese día terminó y llegó el siguiente. Pensé: “¿Será que no puedo hablarles? Pero, ¿qué tal si los saco de mi cuerpo? Pero, Cómo lo haría?”. Empecé a pegarme a mí mismo en la cara para ver si las personas diminutas salían. Duré más de una hora golpeándome, prácticamente, donde estaba mi oído derecho. Finalmente, golpearme por bastante tiempo dio resultado. Luis, acompañado de sus familiares huyeron de mi cuerpo. Por primera vez los vi a todos, vi a todos los seres vivos que abundaban mi cuerpo. Salieron por mi oreja izquierda y se deslizaron a mi hombro. Traté de agarrarlos pero fallé. 45


C(H)ARÁCTER

Los 8 saltaron y salieron por la puerta del cuarto y corrieron por el corredor. Me levanté y salí detrás de ellos persiguiéndolos como un perro sigue a una pelota. Daba mi mejor esfuerzo con una mano sobre mi barriga y la otra la agitaba. Todos en el pasillo me miraron como si estuviera persiguiendo algo imaginario ya que Luis y sus amigos, prácticamente, no se veían. Siete minutos después comencé a asfixiarme ya que me faltaba un pulmón y también se me iba la voz por la pérdida de amígdalas. Me detuve y me devolví a mi cuarto con ayuda de las enfermeras. Estaba a punto de desmayarme, convulsionar o morir. Al entrar al cuarto, me recosté sobre mi cama y el teléfono sonó. Volteé mi cabeza y contesté. Me habló un señor con voz muy parecida a la de Luis, pero un poco más grave. El hombre habló y me dijo: “Aló, ¿hablo con Martín González?”. Le dije que sí, y empecé a preguntar varias cosas. El sujeto con el que hablaba no me dejó preguntar nada, y respondió: “Martín yo soy un investigador; tal vez no sepa quién soy pero mi nombre no importa; el punto es que he estudiado su caso desde que se descubrió. Esta mañana descubrí que los abundantes de su cuerpo mantenían ese tamaño tan pequeño, ya que usted tiene una rara frecuencia magnética que los mantenía enanos. Yo estoy al tanto de todo lo que ha ocurrido, de su pérdida de pulmón, intestino, etc. Estoy en el primer piso del hospital, y justo venía a conocerlo. Volviendo al tema del tamaño de las partículas vivientes en su ser (había pasado ya más de una hora y media desde que Luis y sus amigos escaparon), los vi, pude observarlos y raramente comenzaron a crecer. Cuando cruzaron la puerta de salida de la clínica, tenían un tamaño de por lo menos un niño de 6 años.” Colgué y salí muy rápido al primer piso a encontrarme con el detective. Había mucha gente en la clínica pero pude localizarlo sin problemas ya que estaba al frente de un teléfono público. Asfixiado, lo saludé y le pregunté en qué dirección habían escapado. Corrí bastante. Yo los podía reconocer fácilmente, ya que he sido el único que ha tenido contacto con ellos. Médicos y enfermeras salieron detrás de mí, ayudándome a buscarlos. Duramos más de 7 horas buscándolos por toda Barcelona. Repartimos volantes y hasta dimos características a la gente para que nos colaboraran. Hubo un momento en el que me puse a pensar, ¿por qué los buscamos? ¿De qué nos sirve?. Le pregunté esto a más de 5 doctores y sólo uno me dijo por qué, y tenía la razón. Me explicó: “Pues Martín, tal vez lo que usted esté pensando es que ya no sea necesario pero, fíjese que al ver que ellos huyeron, usted sólo quería atraparlos. Nos serviría de mucho poder atraparlos. 46


Podríamos descubrir una especie de químico o algo que ayude a futuras generaciones a tener una mejor vida, buenos hábitos y hasta poder encogernos como ellos lo hacen.” Quedé mudo y se me vino un pensamiento positivo sobre aquello, de poder hallarlos. Eran las 7 de la noche y empezamos la búsqueda a las 9 y cuarto de la mañana. Yo me encontraba muy cansado y había recorrido casi toda la ciudad. Todos los médicos y enfermeras regresamos al hotel a las 9 de la noche. Fui rumbo a mi habitación y dormí en calma, pensando en que jamás podría encontrar a Cristina, Juliana, Luisa, Camila, Luis, Juan, Daniel y Felipe. Me recosté y descansé. Al día siguiente, me levanté con un vacío en el corazón ya que aquellos miembros de mi cuerpo, a pesar de haber sido crueles conmigo, formaron parte de mí. Esa mañana los médicos entraron en mi cuarto y platicaron conmigo. Primero que todo dijeron que me iban a dar de alta ese mismo día y claramente pregunté por qué, si aún no me sentía bien ni estaba totalmente recuperado. Aun así, ellos contestaron: “Durante todas las radiografías que le hemos hecho, descubrimos una especie de tejido de piel protector que se formó con el contacto de algo mágico. Pensamos que ese algo son Luis y los demás. Cuando ellos tocaban tu cuerpo, crearon una especie de tela protectora que hace que usted no se muera. Así que ellos, realizaron todo tipo de experimento con distintos órganos suyos como el pulmón y el tímpano”. Sinceramente no entendí casi nada, entonces los doctores preguntaron si sería mejor que ellos (Luis y los otros) me lo explicaran. El reloj marcó las 1 2 del día, y unos visitantes inesperados entraron en mi cuarto. Eran 8, 4 hombres y 4 mujeres. Si, ellos eran Cristina, Juliana, Luisa, Camila, Luis, Juan, Daniel y Felipe. Los reconocí al verlos. Me levanté y le dí la mano a cada uno de ellos con una expresión de enojo y felicidad en el rostro. Yo estaba seguro de que ellos sabían qué era lo que iba a decir. E iniciaron: “Martín, usted ha sido para nosotros como un hermano, sabemos que lo hemos hecho sufrir pero, todo eso fueron pruebas, experimentos o como usted le quiera decir. El punto es que no era nada malo, ni para nosotros ni para usted. Hace poco logramos descubrir nuestra función en la vida y un poder especial que tenemos. Lo que hacemos y nos hace feliz es poder ayudar a los demás tocándoles el cuerpo para crear una malla de seguridad en él. Puede que hayamos sido un poco rudos, pero fue porque era la primera vez que realizábamos aquello. Dañar algunos de sus órganos no era algo que nosotros quisiéramos hacer, algo malo para usted, y jamás lo comenzamos a tratar mal como usted le decía a los médicos. 47


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Sólo hacíamos eso para comprobar que nuestra poder o nuestra labor en la vida daba resultado, y resultó. Nuestra vida acaba mañana, y sólo quería decirle que cuando escapamos, tocamos a más de 20 millones de personas. Esas personas cada vez que tocan a otra o algún animal, también éstos tendrán una seguridad infinita, una vida infinita. Bueno Martín, fue un placer, y recuerde, todos somos invencibles por dentro y por fuera”.

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EL HOMBRE Y EL MALETÍN, GIBA Y OGIBAÍN

Martín Della Rotta Séptimo grado. A Martín le gusta leer las obras de García Márquez, Herman Hesse, Shakespeare. Sus libros favoritos son "Cien años de soledad", "El amor en los tiempos del cólera" y "Hamlet". Es también un apasionado músico. Toca piano, violín, cello y clarinete.


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esde el principio de la séptima generación para la reconciliación de la pandora universal, los humanos habían prometido jamás informar a alguien acerca de aquel artefacto capaz de modificar cualquier cosa existente. Era aquel mágico artefacto, el cual nadie conocía pero que todos odiarían. Fue escondido bajo masas terrícolas artificiales de carácter terrible. Sobrevivió a los inviernos mas agobiadores y escucho la primera declaración del idioma en el remoto reino de Limyr, pero sucumbió; fue perdido en el olvido de algún lugar en la tierra, y ya nunca más los universos pudieron comunicarse; la reaza humana fue destruida e inició por error de nuevo hasta el día de hoy sin tener rastro y conocimiento del artefactoU El Dr. Hugo Google Boss, un fracasado en su área científica, totalmente olvidado por los archivos de mutación genética en los Estados Unidos, y así mismo aborrecido por la gente que lo rodeaba. Junto a una pensión otorgada por el gobierno, se retiró al profano estado de Texas para su exilio, donde nadie lo conocería e iniciaría una nueva vida. Era una mañana del año 2057 de la tercera Era, desde el primer invierno del año 0. Se dirigió hacia la parte más lúgubre, donde reposaba el ganado, y donde a menudo, hierosolimitanos y gitanos anclaban sus campamentos. Tendió un mantel en el piso y acompañado por su gato Roger empezó a digerir grotescos bocados de comida acompañados por un hermoso amanecer. Se podía divisar ratones marchando uno tras otro, justo debajo de la colina, y allí justo en el fondo, un bello caballo acompañado de rosas y girasoles. ¿Pero a quién le mentía aquel pobre hombre? Ya nada podía regocijarle el vacio eterno de su ser, que lo agobiaría por siempre. Sólo seguía allí, solo, mirando a la pintura celeste que parecía dibujada por valkirias eternas, y que ningún hombre jamás podría poder rozar. Pasó un vago y triste transcurso de tiempo para que el hombre se parara y firme decidiera volver a casa. Lo hizo. Triste, solitario, no debía regalarle ni una sonrisa a nadie, así que recogió sus cosas y se dirigió a su profano y porteño destino, para por fin disfrutar de su asueto eterno. Cuando de repente, aquel lejano corcel empezó a gemir desesperado frente a él. Asintió con su cabeza hermoso poema de penúltimo linyera y le pidió el favor por medio de señas para que él lo siguiera. El hombre no se negó, así levantándose de nuevo de manera estrepitosa y haciendo caso del corcel, lo siguió. Fue llevado a una cueva la cual él jamás había visto. Estaba hecha de piedra que parecía haber sido traída del mismísimo tártaro, y la cual pareciera haber sido 50


forjada por los mismos hierosolimitanos que habitaban de vez en cuando el rebaño. Aquella piedra que era tosca, negra, pulida y húmeda pareciera prometer desesperación a cualquiera que la tocara, pero sin embargo no había más opción que acompañar al equino en la temible misión. Entonces lo hizo, después de pasar una serie decrépita de laberintos inconclusos, logró llegar al corazón de aquel lugar. Fue entonces cuando apreció a una pobre y triste criatura que yacía acurrucada en medio de la cueva junto a un maletín, parecía muerta, como sin esperanza, y estaba en una situación carnosa y extrañísima en la cual sobresalían de forma turuleta los huesos. El hombre quedó traumado, pues la criatura, que parecía un hibrido entre humano, ratón y murciélago y que era del tamaño de la mitad de su corto brazo, estaba viva y emitía gemidos asquerosos y desesperados. Entonces el hombre se acercó y divisó en la criatura un mensaje profano y triste. Estaba a punto de morir: su vida dependía solo del poco pedazo de esperanza que emitiera su corazón. Entonces la criatura levantó la mirada y, de forma tierna, miró a aquel hombre vacio y tiste, le aferro la mano de forma delicada, se acerco a su oreja y le dijoU - “ÁbreloU aquel maletín que yace al lado de mi vacio cuerpo, no te preguntes qué es, sólo hazlo, pero ten cuidado, pues si el que lo abre no eres tú, el mundo humano podrá estar condenado a un final terribleU”- Dijo triste, de forma melancólica y para nada colérica antes de una muerte anunciada. Después de aquel triste momento, la criatura se vio obligada a morir. Se desvaneció como por arte de magia entre los brazos del hombre y ya lo único que quedaba era el maletín. Tras un rato doloroso en el cual el hombre enterró como a un igual a aquella criatura, tuvo que tomar una decisión: qué hacer con el maletín. Pensó en esconderlo y en no mostrárselo a nadie, pero sintió el deber de cumplir con la encomienda de aquel hombrecillo blanco y se rehusó abruptamente a cumplirse a sí mismo de aquella manera. Entonces ya no quedaba más que hacer. Debía llevarlo a casa y abrirlo en un lugar seguro, solo como siempre junto a su sabio gato. Entonces cuando estaba justo a punto de tomarlo, pasó algo inesperado: el caballo que poseía proporciones divinas y protuberantes, se había lanzado abruptamente hacia el maletín, y entre sus fauces lo había casi devorado. Entonces en un momento de desesperación, aquel desquiciado corcel salió huyendo de la caverna a una velocidad absurda. Entonces el hombre, desesperado, saltó en persecución hacia el animal para poder recuperar el maletín. 51


C(H)ARÁCTER

Al salir el hombre de aquel lugar, observó al caballo escabullirse por entre las sombras que le ofrecían los pinos que reposaban junto al manantial en la cima colina. El caballo pareciera de ir ya tan lejos, que el hombre se negó a la persecución. Triste e incompleto, se tendió de brazos hacia el piso y empezó a romperse en llanto, mientras observaba perpetuo al caballo que yacía en el horizonte, junto a los manzanos de la finca del vecino. Desconsolado, el hombre no encontró más remedio que abrazar a su gato y compartirle sus pesares. Después de un rato silencioso, el hombre se dirigió en su carro hacia la dirección en la cual el animal había huido con el maletín. Pasaron horas largas y pesadas, en las cuales el pobre no encontró nada, ni siquiera un rastro de vida. Cada segundo contaba, y ya sin esperanza, y observando hacia el perpetuo horizonte, divisó la caída del anochecer. Los diurnos hacían un festín para irse por fin a descansar, mientras que los nocturnos cantaban en coro para empezar una nueva noche. Fue entonces cuando el hombre se negó a seguir buscando y arrojó con violencia el pensamiento de su ser hacia el frente del vehículo. No obstante, ya de vuelta a casa, la luz de una alegre estrella fugaz que era transeúnte de los cielos, decidió posarse justo frente a él y justo en ese instante, cuando ya todo parecía perdido, divisó cerca de la llanta derecha del automóvil, un cuerpo, me equivocoU eran dos: uno parecía como de gigante y el otro no era ni más grande que la mitad del de su compañero. El hombre encendió al máximo las luces del vehículo para tener un mejor criterio visual, y entonces observó al caballo que buscaba. Estaba muerto y ensangrentado, sin la cabeza y con un ojo saliendo protuberante de su cráneo. A su lado un hombre, como de estatura pigmea, era uno de los hierosolimitanos transeúntes del lugar. Yacía en el suelo, en una posición entre turuleta y decrépita. En total, el escenario era espantoso. Todo el piso estaba chorreado de sangre y el olor era tan putrefacto que el hombre tuvo que colocarse un trapo en sus vías nasales para no ahogarse. Para entonces, pareciera que el maletín ya no importase. Se le había olvidado todo acerca de aquel artefacto, pero no duro mucho: el gato se dirigió hacia él y le recordó por medio de señas aquella encomienda. Entonces el hombre, mientras expulsaba la maleza de sus alrededores, notó un desnivel en el suelo, y en ese instante, supo que era el maletín. Se acercó. Sin verlo con claridad, lo tomó y lo limpió, pero, estaba abierto. Alguien lo había destapado. Ahora toda la misión estaba perdida. 52


El pobre hombre se sintió vacío y, olvidando al caballo y al hombre, en un acto de frialdad, tomó el maletín y lo introdujo en el vehículo junto a su gato. Intentó cerrarlo pero no pudo. Era imposible. No se fijó qué había dentro de aquel artefacto. Entonces prendió el automóvil y partió de forma entre abrupta y violenta. Llegó apresurado a su casa. Estaba ya tan obsoleta su mente de pensamientos, que hasta olvidó apagar el carro. Entró en la casa rápidamente, con el maletín en manos y con su gato acompañándole bajo sus pies. Entonces tiró la puerta violentamente e hizo saltar todas las cosas que se encontraban aledañas; reposó el maletín en un sofá y emocionado observó qué había dentro. No había nada. Sólo se divisaba un tipo de vapor muy negro y tosco, el cual permanecía flotando y condensado entre sí, pero no obstante, moviéndose y sin salirse del maletín. Era como una bola negra, la cual no quería salir del maletín. El olvidado científico estaba totalmente exaltado. No entendía lo qué era. Entonces abrió de nuevo las puertas olvidadas de su laboratorio y, limpiando todos los polvorientos objetos que se encontraban ahí, inició una temible tarea: quería descubrir que era lo que contenía el maletín. Pareciera que un nuevo hombre hubiera nacido por tercera vez. Estaba totalmente emocionado y mientras trabajaba, recordaba todos los complejos pensamientos que lo regocijaban acerca de su infancia, pero no obstante, seguía sin conseguir resultados. Cada diez minutos se servía una nueva taza de café con té y whisky para mejorar el ánimo, y como raro, el único que le hacía compañía era su amado y tierno gato. Tras semanas de un completo fracaso el hombre estaba exhausto, rendido, sin ganas de vivir. Lo único que quería era descubrir aquel enigma, pero no podía, el amor no lo dejaba. Parecía un loco vagabundo, uno de esos antiguos locos que pareciera ser más feliz que cualquiera, como los locos, aquellos seres extraños quienes inventaron el amor. En fin, cuando ya todo estaba renegado a la perdición se sentó en su escritorio de madera negra a beber un poco de vino, para refrescar la mente un poco, pero no pudo, los recuerdos de sus antiguas clases de astronomía le hicieron pensar ideas absurdas, pero una de ellas no lo fue tanto en su inconsciente. Pensó que aquel extraño vapor negro podría ser la consistencia estelar de un universo interno entre el maletín, un universo pequeño pero igual al de él. Se propuso de forma desesperada a descubrirlo. 53


C(H)ARÁCTER

Abrió su polvoriento maletín, el cual contenía los necesarios implementos para detectar la llamada “partícula de la vida” y empezó la ardua tareaU Ya entre todo su escándalo personal recordó las palabras que algún día en sus sueños un músico ficticio le había dicho, elevado en un cohete abordado por el primer polizonte en el viaje a Venus, le había dirigido la mirada, ya hace tiempo, y le había dicho con nostalgia, “Siempre recuerda antes de escoger algo, cualquier cosa por más insignificante que sea, cuál es la diferencia entre un astrónomo y un astronauta. Aquel que se emociona en un mar de hipótesis seguras, y aquel otro que ansía demostrarlas, diferenciar la ciencia y la religión, el imaginar y el ver, el amar, y el ser amadoU”. Estaba aquella alma sumergida en un éxtasis maravilloso. Se había sumergido en un mundo imaginario de ironías perpetuas, cuando entonces, abrumado por sus recuerdos y dolores, sus amores y penas, escuchó un tintineo de la luz rojiza que emitía el maletín detector de la partícula de vidaU Entonces lo supo. Tenía razón. El desquiciado hombre tenía la razón. Acababa de descubrir un universo. No sabía qué hacer. Entonces se levantó de su asiento para digerir un bocado exquisito de gloria, cuando de repente se aparece él, criatura extraña de cuatro piernas y más de veintinueve ojos, pedazo de polizonte inaudito, transmitido desde la penúltima galaxia donde habitan dioses y humanos en armonía. Estaba allí en la esquina más profunda y oscura. Medía aproximadamente tres cabezas más que el hombre de estatura promedio. Su aspecto era firme, tal vez un poco ario. Pareciera que su espíritu hubiera quedado congelado desde hace ya más de siete inviernos lúgubres. El hombre, aterrorizado, escupió de su mano la taza de té y quedó totalmente petrificado mirando hacia la criatura, no lo podía creer, y cuando estaba decidido a escapar por la ventana trasera del lugar de manera dócil y sublime, la criatura al frente de él, inclinó la cabeza hacia la derecha y le dijo: -¿A dónde te diriges, buen hombre? No te asustes. No te haré daño alguno. Y tú tampoco a míU- Dijo la criatura.- Permíteme explicarte. Toma asiento y concéntrateU El hombre obedeció exaltado y de repente, la criatura continuó sin que el humano pudiera decir una sola palabraU -VerásU Vengo de más allá de esta galaxia, de este universo. Vengo de un lugar en el cual hay varios mundos, algunos primitivos, y otros más avanzados de lo debido, como el míoU 54


Es un universo extraño para seres como tú. Yo fui mandado para proteger a toda costa el maletín, a ti, y a ambas galaxias, la tuya y la míaU- Dijo de manera pasiva y frívola, como un abuelo sabio explicándole a su nieto. ContinuóU- Soy un ser al cual se le han proporcionado capacidades magníficas, de todo tipo, no te imaginas lo que puedo hacer. Hablo todas las lenguas existentes en cada rincón de todos los lugares. Puedo destruir y crear lo que se me antoje, y puedo leer, codificar, y cambiar los pensamientos de cualquiera, como en este momento veo los tuyos; pero he sido criado por monjes sabios los cuales me han enseñado a hacer buen uso de ellosU La criatura permitió unos segundos de doloroso y ruidoso silencio, como para que el humano hablara de lo que fuese, pero éste no lo hizoU seguía ahí, decrepito del susto, observando perpetuo a la criatura. Entonces aquel ser misterioso levantó la prodigiosa mirada y le repitió las palabras que alguna vez ya le había dicho en sueños, cuando llego en un cohete habitado con el primer polizonte del viaje a Venus. Le repitió: -“Siempre recuerda antes de escoger algo, cualquier cosa por más insignificante que sea, cuál es la diferencia entre un astrónomo y un astronauta. Aquel que se emociona en un mar de hipótesis seguras, y aquel otro que ansía demostrarlas, diferenciar la ciencia y la religión. El imaginar y el ver, el amar, y el ser amadoU” El hombre no resistió, se rompió en llanto. El calor melancólico junto a la chimenea que habitaba la esquina del salón, rodeó a los dos seres, y de forma totalmente apasionada y por ende humana, se lanzó a abrazarlo. Rodeó con sus brazos el cuerpo de la criatura, como si estuviera saludando a un viejo amigo, a su padre, el cual nunca había tenidoU La criatura se conmovió. Nunca pensó que algún ser en el universo le expresara tanto cariño a causa de su horrible y tremendo aspecto, pero fue entonces que reconoció que la especie humana y cada uno de los humanos es magnífico, como una luz. Que los humanos eran los únicos seres de luz en el universo. Tras esto, el hombre tuvo el valor y la confianza suficiente como para dirigir la mirada a la criatura y decir: -Sé que eres tú, el padre, aquel que nunca tuve. Déjame decirte que eres un ser que me ha traído una completa paz y tranquilidad. Espero nunca perderteU- Dijo totalmente melancólico, el hombreU -Gracias, no sabes. Yo también, aunque no te conocía en persona, cuanto te aprecioU- Dijo la criatura igualmente melancólica y apasionada, como si 55


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compartieran por un segundo la dicha del amor, el cual estaba en cualquier lugar del infinito universo, por más lejos que se estuvieraU -Pero lamento que deba contarte algo preocupanteU- Irrumpió la criatura abruptamenteU -CuéntameU- Dijo el humano, de forma capciosaU -El maletín es un peligroU no se puede destruir, pues si eso pasara, toda una galaxia sería destruida y miles de seres morirían, pero eso no es todoU el verdadero problema está en que del maletín, cada día que pase, surgirán nuevas criaturas y cosas, tal vez buenas, o tal vez malas, terriblemente malas, las cuales pudieran acabar con tu mundo. Cada una de las criaturas, donde sea donde esté el maletín, arribará a algún lugar de la línea del Ecuador. Puesto que tú no fuiste el que abrió el artefacto, sino otro hombre, entonces, mi deber junto a ti, es llevar el maletín a salvo al Ecuador, donde lo podremos esconder en el templo de la Cuenca y así, después de sumergirlo en la viscosa sustancia púrpura que encontraremos, no habrá más problemas. El santuario está escondido de forma subterránea, solo ahí estará a salvoU - Repitió y continuóU- y las criaturas de mi galaxia se detendrán y no ingresarán nunca más a la tuya, así asegurando la vida de todos los seres, entre estas dos galaxias. Pero ahora, nosotros no estamos solos en esto. También hay criaturas de mi galaxia, enviadas por el tirano Arragmed Tercero a tomarse a la fuerza ésta galaxia. Intentarán asesinarnos a ambos, y aún peor, no podemos contar a nadie de esto, mucho menos al gobierno de tu país, puesto a que sería segura una guerra inminente entre ambos bandos, ambas galaxiasU- Dijo afanada, pero paciente la criaturaU -Está bienU sólo dime qué hacer. No hay nada qué esperarU- Dijo preocupado, el hombreU -Perfecto. Ya están empacadas tus maletas, y tu gato está a salvo en la casa de tu hermano. Yo ya organicé todo, así que manos a la obra. Coge el maletín, tenemos que partir ahora mismo a EcuadorU- Dijo la criatura, de forma elegante y un poco sarcástica. El hombre quedó aturdido, pero sin embargo obedecióU Los dos individuos salieron de la casa y de repente, al cruzar la puerta, el hombre se dio cuenta que algo extraño ocurríaU el clima era ahora distintísimo, y se encontraba en un campo extraño y verde, se dirigió a la criatura... -¿Qué es esto?...- Dijo el hombre, entre asustado y preocupadoU 56


-EcuadorU ya llegamos. Te dije que podía hacer cosas fuera de lo humanamente cotidianoU estamos moderadamente cerca de la ciudad de CuencaU debemos caminar unos treinta minutos entre la oscuridad para que no seamos detectados por los soldados de ArragmedU- Dijo de forma cómica y preocupada a la vezU El hombre, aturdido por la situación, asintió con la cabeza y, sin esperar, emprendieron marcha... Durante el camino, el hombre estuvo preguntándole muchas cosas a la criatura, y ella amablemente le respondía. El campo era verde y montañoso. A lo lejos se podía apreciar la luna, lindísima, como expresando un poema de locos; como desinflándose en aquella temible oscuridadU Cuando tantos sentimientos fueron fusionados y moldeados en el ser del pobre hombre, le preguntó a la criatura cómo debían llamarse entre sí mismos. Al final de un exhaustivo debate en el cual, más de un millón de nombres fueron expuestos, se llegó a la conclusiónU la criatura sería llamada Giba, y el hombre, Ogiba. Puede que sean nombres que superficialmente sean un poco extraños, pero la verdad, Giba los había extraído de una bella historia, la cual anteriormente le había contado a Ogiba, también en un sueño. La historia era esta: “En los tiempos bellos, esos tiempos de antaño, en los que los reyes eran buenos y los príncipes iban elegantes por sus princesas. En ésos días hermosos fue cuando ocurrió esta historiaU Giba y Ogiba, dos hermanos de sangre, los cuales habían nacido diferentes. Su madre y padre eran humanos, pero ellos, Giba era una criatura extraña de cuatro piernas y más de veintinueve ojos; y en tanto a Ogiba, era un híbrido extraño y pequeño, de piel blanca y que estaba acurrucado, al cual los huesos le sobresalían por la pielU Por sus defectos fueron expulsados del reino, desterrados de todos los lugares, excepto del infierno, del mismísimo tártaro, el rey y sus tropas los separaron, ambos fueron entregados a distintas criaturas extrañas igual que ellos, que venían a visitar la tierra de vez en cuando. Después de muchos años, ellos seguían acordándose el uno al otro, entonces como si los hubiera llamado alguien, ambos volvieron a la tierra, y se encontraron, allí, en la horriblemente bella cueva en la cual habían nacido y, felices, se abrazaron, y de repente, el uno le dijo al otro: “No importa quién seas, si mi hermano o mi empleado, si mi padre o mi Dios, lo que importa es que estamos aquí, y aquí seguiremos estando, porque aunque seamos lo mas distinto del universo hay algo que nos une, la pasión, la vida, y el amorU” Los dos compañeros, seguían caminando entretenidos, cuando de repente, detrás de ése árbol, se apareció él. 57


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Era una criatura flácida y terriblemente alta, parecida al más viejo de los Hierosolimitanos que solían acampar en la finca. Era negro, totalmente tosco, poseía nueve patas protuberantes y una mandíbula épicamente colosal. De inmediato Giba y Ogiba reconocieron que era uno de aquellos soldados profanos de Arragmed. Ogiba era totalmente débil, inservible e insignificante en aquella situación. Parecía una comedia macabra en la cual dos dioses gigantes se enfrentaban en lucha. Mientras una pequeña hormiga observaba extasiada, la batalla inicióU Giba ordenó a su nuevo amigo que se escondiera tras un árbol. Mientras tanto, el soldado y la criatura se abalanzaban entre sí, clavándose sus terribles colmillos, y colmando el ambiente en una carnicería. Después de un rato, había más de treinta y siete soldados, todos contra Giba, pero él seguíaU la tierra temblaba por las pisadas de aquellos luchadores, mientras que al mismo tiempo era bombeada sangre multicolor a todos los rincones existentes. Pasó un lapso de diez minutos hasta que ya sólo estaban dos personajes en escena: Giba y el solado numero treinta y siete. Giba se abalanzó y le enterró abruptamente siete colmillos en la garganta. Aquel otro no soportó. Cayó e hizo rebotar el piso. Fue tan estrepitosa la caída, que el hombre se golpeó en la cabeza por la rama del manzano que tenía al lado, ya que había perdido el equilibrio. Entonces Giba se dirigió a Ogiba, y herido, ordenó que siguieran caminando. A medida que caminaban, las heridas de forma increíble, pero lenta, se iban sanandoU Después de siete minutos divisaron la increíble ciudad de Cuenca. Se podían percibir grandísimas y prodigiosas estructuras antiguas, las cuales posaban de forma poética en la oscuridad, y las cuales, junto al reflejo de la luna, iluminaban a los melancólicos transeúntes y polizontes perdidos. Giba no aguanto la emoción, y con mirada de emprendedor y soñador, miró al opaco e infinito horizonte y dijo: “LlegamosU”. A continuación, se dirigieron a una mística capilla de muros rojizos, opacos y toscos. Ingresaron ahí. No había nadie. Estaba vacío. Solamente se escuchaban los pasos de los dos nuevos transeúntes sobre las baldosas de mármol que recubrían el lugarU En seguida, Giba consiguió de forma extraordinaria dialogar con unos escritos, los cuales estaban tallados en una de las macizas paredes rojas. Se encontraban en una lengua que Ogiba jamás había escuchado. Después de un rato inició la conversaciónU -Tendremos que volver en siete díasU aún no podemos entrar. Debemos prepararnos y resistir todas las cosas que nos atormentarán en el transcurso de esos días. Sin embargo, tranquiloU estoy seguro de que estos días serán 58


cortosU. Mencionó Giba, atentamenteU -Pero cuéntameU ¿Qué será lo que encontraremos allí?- Mencionó Ogiba, capciosamenteU -TranquiloU ya lo verás tu mismoU- Pronunció Giba, poéticamenteU Día de Selene y Endimión, el primeroU Despertaron ambos. El clima era terriblemente frío, pero esto no impidió gastar un poco de energía para producir comida artificial directo de las entrañas de Giba. Mientras tanto, comiendo, Giba se dirigió a su amigo humano y le dijo: -VerásU hace tiempo, cuando mi imperio era joven y la vida era efímera para cada una de las personas y seres, pasó algo maravilloso. En un planeta aproximadamente a siete mega dúplex del mío, nació una criatura llamada Selene. Había nacido en el lugar más bello y romántico de su planeta. Los reyes de cada región le regalaron algoU en total eran tres de ellos: el primero le obsequió un corazón, el cual nadie más en aquel lugar poseía y le dijo “Cuídalo bien, porque con esto enterrarás a cualquiera el agudo aguijón del amorU”; el segundo, le concedió un alma y un espíritu, los cuales tampoco nadie poseía, y le dijo: “Cuídalos bien, pues si no los usas bien, podrás rebajar a nada a cualquier triste serU”; y finalmente, el tercero se le acercó, y sin nada en las manos se arrodilló frente a su tierna cuna. Entonces, levantando su cabeza, sonrióU no hizo nada más. Le regaló una sonrisa y le dijo: “Te doy esto, porque con esta arma poderosa que pocos tienen, podrás darle un momento de vida más a cualquier persona y ser, en el universo; porque ya nadie sonríeU porque la gente piensa que ya todo está perdidoU”. A continuación, el frágil bebé distrajo al público con una bella y hermosa sonrisaU los soldados, echados a carcajadas, aferraron al pobre rey, pues era el más humilde de todos. Incluso vestía sólo unos sucios trapos. Lo llevaron a un troncó que yacía cerca. Lo acostaron para su decapitación, ya que pensaban que todo esto había sido un burla, y a continuación, le pidieron sus últimas palabrasU y él dijo: “No soy rey de nadie, ya que es indebido. Sólo y únicamente soy rey de mí mismo, y por esto ahora sé decir, adiós”U Sonrió y lloró, mientras miraba al bebé, y éste respondió igualU a continuación, toda la gente presente estaba sonriendo y, el viejo y sucio rey miró más atentamente al bebé y dijo: “¿Ves? Lo he logrado”U fue decapitado en el instanteU y lo único que quedó 59


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de él, fue su sonrisa, y por eso será recordado siempreU- Giba se detuvo un segundo y se secó una lágrima. Luego continuóU -Después, pasaron muchos, muchísimos años, incluso siglos, ya que Selene había conseguido la vida eterna, y un día decidió escaparse. Así, adentrándose sola en una temible cueva,- en la cual habitaba un hombre Endimión y un pequeño cuerpo blanco y acurrucado al cual se le marcaban los huesos,- Selene quedó totalmente enamorada de aquel hombreU entonces desesperada, partió al castillo de su padre y le preguntó si podía concederle vida eterna a aquel hombre, pero él se rehusóU Después de un rato, Endimión llegó al lugar y dijo al padre de Selene: “No os preocupéis, gran viejo sabio que ha habitado éste castillo desde que mis abuelos poseen recuerdosU tomaré otra decisión, si me lo permites, quiero que me concedas el sueño absoluto y perpetuo durante toda la eternidad, y que sola y únicamente pueda despertar a la llegada de ésta bella mujerU”. A continuación el rey se paró y lo abrazo, accediendo así a su encomiendaU desde entonces, Endimión anda dormido hasta el día de hoy, y sólo despierta enamorado para permanecer con su amada SeleneU A esto debemos reconocer que, por más aterrorizados y tristes que estemosU el amor será la puerta, la luz más convincente para salir de la perpetua tinieblaU Ese día llegaron a todos los lugares aledaños a la línea del Ecuador, una manada interminablemente infinita de seres terribles, los cuales con sus túnicas negras asesinaban a los espíritus del amor, dejando así a la gente sin esperanza alguna. Luego, ya cuando se había establecido totalmente el terrible estandarte de la luna y la perpetua oscuridad,- y ambos individuos recapacitaban aquella historia-, llegaron nuevos soldados de Arragmed y, tras varias horas de lucha en las cuales Giba y Ogiba recibieron un arduo entrenamientoU se fueron a dormirU Día de Venus y Marte, el segundoU Despertaron ambos. El clima era terriblemente frío, pero esto no impidió gastar un poco de energía para producir comida artificial directo de las entrañas de Giba, mientras tanto, comiendo, Giba se dirigió a su amigo humano, y le dijoU VerásU hace tiempo, cuando mi imperio era joven y la vida era efímera para cada una de las personas y seres, pasó algo maravilloso. Venus, quien era la séptima hija del tercer rey dueño de las provincias de Bolymyr, nació, y ya alcanzado un punto maduro de su edad, le fueron otorgadas dos capacidades las cuales nadie más poseía en el insólito planeta: el amor y la belleza. 60


Por esto era adorada por todas las personas. Un día caminando sola por los cuarteles del ejército, conoció a su verdadero amor. Era Marte, a quien se le había otorgado la terrible y triste capacidad de la guerra. Entonces después, Venus decidió quitarse la belleza, y la introdujo en una caja, la cual lanzó por el universo, y ahora anda haciendo cosas hermosas en todos los lugares. Y en cuanto a Marte, él se quitó la capacidad de la guerra, y erróneamente la mando al universo, infectando así a todos los seres eternamente por este “don”U Así y por esto, Venus y Marte fusionaron el don del amor, y lo compartieron entre sí, volviéndose así los seres más felices de todos los tiempos. Pero sobró un poco de este preciado material, y desesperadamente, también lo enviaron a la oscura profundidad del universo, haciendo así que hoy en día y por siempre, las personas y los seres estén condenados de forma alegre al amorU- Giba se detuvo y se secó las lágrimas que había derramado por todo el lugarU Ese día llegó una manada infinita de bellas y coloridas criaturas, las cuales, animadas, revivían los espíritus del amor, y transformaban las antiguas criaturas de túnicas negras en otras nuevas y felices iguales a ellas, devolviendo así, de nuevo, el amor al mundo. Luego, ya cuando se había establecido totalmente el terrible estandarte de la luna y la perpetua oscuridad,- y ambos individuos recapacitaban aquella historia-, llegaron nuevos soldados de Arragmed, y tras varias horas de lucha en las cuales Giba y Ogiba recibieron un arduo entrenamientoU se fueron a dormirU Día de Mercurio, el terceroU Despertaron, ambos, el clima era terriblemente frío, pero esto no impidió gastar un poco de energía para producir comida artificial directo de las entrañas de Giba, mientras tanto, comiendo, Giba se dirigió a su amigo humano, y le dijoU -VerásU hace tiempo, cuando mi imperio era joven y la vida era efímera para cada una de las personas y seres pasó, algo maravilloso. En el planeta más fértil y alegre de este sistema solar, el cual era Mercurio, había nacido ÍoU una doncella bellísima, la cual poseía todas las cualidades bellísimas de los seres. Pero su padre, un tirano obsesivo, la encerró en su castillo. No permitió que saliera nunca por miedo a que perdiera sus capacidades, corrompida por la sociedad. Pero un día, Mercurio, uno de los empleados de palacio, ingresó en su habitación sin querer, y por primera vez, otra persona distinta a su padre la vio. Quedaron enamorados, pero enseguida ingresó el padre y lo expulsó del lugar violentamente. 61


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Desde ese día, Mercurio se paseó todos los días por el frente de la ventana del cuarto de su amor, pasando así años, incluso tal vez siglos o milenios, hasta que por fin, lleno de valor, el joven pero viejísimo Mercurio, el cual no había muerto aún porque el amor hacia ella lo mantenía vivo, le propuso que se escaparan, y ella sin dudarlo aceptóU Luego, en una noche triste y melancólica, con una hilera de trapos amarrados, los cuales él pasó a ella por la ventana, descendió con equilibrio y salió del palacio. Se montaron en gigantes bestias y llegaron a un lugar, el cual llamaron “Tierra”, pero era triste y desolado. Entonces Mercurio decidió tomar un poco de la belleza de su planeta para proporcionarla a la tierra, pero sin querer, sus cuentas fueron erróneas, pues pasó tanta belleza y tanto amor a la tierra que ya nada quedó en Mercurio. Asimismo, condenados todos, murió Mercurio, pues ya había vivido el amor que necesitaba su alma para poder descansar en paz. Ío murió feliz con él, siendo así enterrados en la tierra, y marcando cada uno un lugar: el sur y su respectivo polo, Mercurio; y el norte con su respectivo polo, ÍoU y en cuanto a su padre, nunca nadie lo recordó. Fue olvidado... y dejado en Mercurio por siempre, condenado a vivir allí en pena, por haber prohibido un amorU Ese día arribó abruptamente una cantidad absurda de criaturas, las cuales se encargaron de aprisionar a cada una de las personas en una prisión imaginaria con sus propios recuerdos, prohibiendo así el amor y el recuerdo. Luego, ya cuando se había establecido totalmente el terrible estandarte de la luna y la perpetua oscuridad,- y ambos individuos recapacitaban aquella historia, llegaron nuevos soldados de Arragmed-, y tras varias horas de lucha en las cuales Giba y Ogiba recibieron un arduo entrenamientoU se fueron a dormirU Día de Júpiter, el quintoU Despertaron, ambos, el clima era terriblemente frío, pero esto no impidió gastar un poco de energía para producir comida artificial directo de las entrañas de Giba. Mientras tanto, comiendo, Giba se dirigió a su amigo humano, y le dijoU -VerásU hace tiempo, cuando mi imperio era joven y la vida era efímera para cada una de las personas y seres, pasó algo maravilloso. Júpiter, quien era el rey más poderoso del séptimo universo, cayó en cuenta de algo, algo terrible, triste y profano. Ya nadiee de los que había conocido antes estaba vivo. Ya que la vida de ellos era mortal, terminaba, y la de él era infinita, por ende jamás terminaría. Estaba condenado a vivir por siempre sentado en su trono. Entonces un día se aburrió. 62


Tras una larga lista de toma de decisiones, decidió escaparse algún día de aquella prisión mística para ver por primera vez el mundo real. Pero nunca lo hizoU pasaron años, siglos, e incluso tal vez milenios, quién sabeU Hasta que un día logró pararse del trono y escaparse del palacio. Sabía que apenas saliera iba a estar condenado a morir. Pero no le importo. Pasó mucho tiempo. Observaba todos los días absorto el horizonte, y contemplaba cómo su cuerpo y espíritu se envejecían. Hasta que un día murió, como un buen hombre alto, gordo y de barba blanca en el pueblo más humilde, tierno y pequeño del universo. Luego de eso, de repente, como de milagro, el pobre hombre despertó, en un lugar extrañísimo en el cual se hablaban lenguas incomprensibles, y al mirarse a sí mismo se dio cuenta que se encontraba en un cuerpo de niño, y que acompañado por su madre y por una manzana, le esperaba su primer día de escuelaU Ese día llegaron repentina y hermosamente unas criaturas grandes y blancas, a las cuales les era debido destruir las cárceles en las que se encontraban los hombres. Asimismo les era un encargo destruir las criaturas que previamente habían llegado al mundo, devolviendo así la tranquilidad mental a cada persona. Luego, ya cuando se había establecido totalmente el terrible estandarte de la luna y la perpetua oscuridad,- y ambos individuos recapacitaban aquella historia-, llegaron nuevos soldados de Arragmed, y tras varias horas de lucha en las cuales Giba y Ogiba recibieron un arduo entrenamientoU se fueron a dormirU Día de Afrodita y Psique, el sextoU Despertaron ambos, el clima era terriblemente frío, pero esto no impidió gastar un poco de energía para producir comida artificial directo de las entrañas de Giba, mientras tanto, comiendo, Giba se dirigió a su amigo humano, y le dijoU -VerásU hace tiempo, cuando mi imperio era joven y la vida era efímera para cada una de las personas y seres, pasó algo maravilloso. Afrodita y Psique, eran dos seres lejanos, uno del sur y otro del norte. Ambas criaturas eran caprichosas y enloquecidamente románticas. Un día, bajo el melancólico aroma de los pinos, se encontraron y se enamoraron. Pero eran tan caprichosas que pretendían que la otra persona les hablará, ya que se sentían demasiado importantes como para ellas saludar. Al fin y al cabo, nunca se saludaron y nunca se pudieron amar, por caprichosas. Y ahí están y seguirán estando, esperando a que le hable la una a la otra en un acto desesperado de amor, pero eso, eso nunca pasaráU 63


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Ese día al mundo abordaron nuevas y temibles criaturas, las cuales eran como altos y oscuros caballeros que se encargaban de cegar a las personas, y de ocultar todo lo bello de su ser. Luego, ya cuando se había establecido totalmente el terrible estandarte de la luna y la perpetua oscuridad,- y ambos individuos recapacitaban aquella historia, llegaron nuevos soldados de Arragmed-, y tras varias horas de lucha en las cuales Giba y Ogiba recibieron un arduo entrenamientoU se fueron a dormirU Día de Saturno, el séptimoU Despertaron ambos. El clima era terriblemente frío, pero esto no impidió gastar un poco de energía para producir comida artificial directo de las entrañas de Giba. Mientras tanto, comiendo, Giba se dirigió a su amigo humano, y le dijoU -VerásU hace tiempo, cuando mi imperio era joven y la vida era efímera para cada una de las personas y seres, pasó algo maravilloso. Saturno, quien estaba profundamente triste, puesto a su historia, todos los días se sentaba en el borde de su ventana, y al frente observaba un hermoso paisaje, con un camino, sí, y también con un río, el cual se regaba hasta el final de la cañada. Asimismo, una montaña alta y blanca, la cual, por debajo esparcía una cantidad inmensa de arboles, formando así un bosque interminable y mágico, en el cual parecieran reinar las fuerzas más bellas del universo. Un día, mientras observaba, se dio cuenta de que él podía crear algo bellísimo. Algo que ocultaría sus penas y las de todos por siempre. Algo que no tendría porque lucharse ni odiarse. Algo que fuera la única cosa verdaderamente perfecta y que esté siempre allí. Y que así nadie le ponga atención, todos estén involucrados en ella. Fue así como, decidido, partió en un viaje eterno por todos los lugares de todos los universos. Lugares vivos y muertos, rescatando así en un tarro mágico, un poco de la esencia pura y buena de cada lugar y persona que encontraba. Fue así como después de un viaje casi eterno, regresó al fin a casa, y juntos todos los tarros, y en un momento mágicamente inexplicable los abrió. De ahí salió un millar de gente extraña, pero feliz, todos con una sonrisa, y al final un rey vestido con trapos sucios. Todos eran músicosU Fue el descubrimiento más bello de la historia. Por fin se creó aquella cosa innatamente perfecta de todos, la música. En seguida, dioses y criaturas, reyes y esclavos, la compartieron felices, mientras los músicos seguían ahí, esperando cada día para sacar algo bello. Y aunque estuvieran tristes, ellos simplemente sacaban su partitura, su hermano o instrumento y hacían lo más bello jamás creado: la música, el amor, la pasión, ¿qué más querer?... 64


Ese día llegaron enormes seres de luz, los cuales eran casi invisibles, y fueron ellos quienes expulsaron a las criaturas oscuras. Y fueron ellos quienes se encargaron de abrirle los ojos a cada una de las personas existentes, propagando así la música, el amor y la pasión a todos los lugares. Luego, ya cuando se había establecido totalmente el terrible estandarte de la luna y la perpetua oscuridad,- y ambos individuos recapacitaban aquella historia-, se fueron a dormirU HeliosU Había llegado el día. Ambos individuos se levantaron emocionados. Aquella mañana era terrible. El sol ardía por encima de sus cabezas de forma colosal, creando así un ambiente de cólera extraño, el cual, sin embargo, no empapó a los dos solitarios individuos. A lo lejos se divisaba una colina verde como los ojos de Giba, y en la esquina, un río, azul como los ojos de Ogiba. También había un bosque tremendamente frondoso justo en el centro. No había nada más que esperar. Giba se irguió colosal frente a su compañero y le indicó que ya era hora de partirU -Debemos irnos. La hora ha llegadoU- Un poco preocupado, pero perseverante, continuóU- Es nuestro deber estar preparados. Tal vez muramosU pero todo será en nombre de la vida, amigo míoU- Ogiba se tragó un bocado de saliva e impotente, asintió con la cabezaU Fueron caminando de nuevo a la ciudad, por un camino empedrado pero de carácter definitivamente turulete. Ambos iban conversando sobre asuntos de la vida. No obstante y sin embargo, jamás descuidaron la guardia. Durante toda la travesía se vieron terriblemente preocupados, ya que sabían que cuerpos de dimensiones desconocidas, los estaban siguiendo entre la frondosa y espesa maleza. De repente aparecieron más de diez y siete criaturas rodeándolos. Eran largas, altas, lánguidas, y poseían un aspecto grisáceo y baboso. Parecían no tener ojos, y para concluir el espectáculo, levitaban por sí mismasU Ogiba agarró bruscamente el fusil y escondió el maletín en las fauces profundas de Giba. El propósito era escalar rápidamente la cima de la montaña para que los tiros fueran más certeros, mientras Giba le arrancaba trozos de carne con sus faucesU Así fue. Ogiba, en menos de siete segundos, se encontraba en la cima. Apuntó el fusil y disparó. El primer tiro fue certero. Cayó justo en la sien del animal más alto y decrepito del grupo. Así siguieron cayendo uno por uno, creándose así mismo una carnicería insaciable. 65


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Al final de la lucha, todas las criaturas se encontraban tendidas en el piso, justo encima del tapiz rojizo que habían propinado por todo el lugar, puesto a las constantes ebulliciones sanguíneamente truculentas. Tras esto, el tirador bajó de la loma y atendió las necesidades de su compañero. Se encontraba terriblemente herido, y también estaba tendido en el suelo. Esta vez no podría curarse por sí mismo, puesto que la energía proporcionada a su espíritu artificial no era eterna y ya se estaba agotando. Giba sabía que su tiempo estaba contado, pues en cuanto se le acabara esta dicha energía, moriría como desparramado por su mismo peso. Por eso, se levantaron rápida y bruscamente del piso para poder llegar nuevamente a la capilla rojiza. No obstante, el trote que llevaban los afanados caminantes ahora era muchísimo más lento, ya que las heridas impedían por completo la agilidad. Llegaron a un punto de la caminata en el cual se encontraban rodeados por un hermoso campo de Pomelos y Porotos verdes, los cuales expulsaban un aroma exquisito. Asimismo, a lo alto ya estaba asomado el sol creciente y radiante del campo, el cual a su alrededor no tenía aledaña a una sola nube, pudiendo así iluminar cada rincón de aquel campo, dando así el aspecto de que junto a aquella choza lejana, en la esquina de la loma, se asomaría alguno de los vates más sabios de la región. Claramente el campo parecía no ser para nada execrable, pero por completo, era algo magníficamente inclinado a la entelequia. De repente, y junto a uno de los pomelos más altos del misterioso dédalo que los recubría, Giba, como recostándose, tendió su gigante y extraña mano sobre el hombro flácido de su decrepito compañero. Y, mientras éste exudaba de sus mas intimas entrañas el último liquido viscoso de su ser, le dirigió la mirada y dijoU -MoriréU Pero aún noU- Pronunció Giba, totalmente exhausto, y continuó- y si por acaso llego a estar agonizando antes de entregar el maletín a la viscosidad púrpura, te pido que, sin pensarlo, me abandones y vayas a entregarlo tú. No lo olvidesU- Soltó un suspiro de dolor y casi que cae al piso, mientras tiritaban crujientes sus huesosU El hombre asintió con la cabeza tristemente, aunque aún dudando de su capacidad mental para cumplir con la encomienda, volviéndose así un poco superficial, como con carácter de orate. Continuaron así su travesía a través del melancólico campo que los encerraba cada vez más. Cuando de repente, después de escalar la alta cima de aquella loma al norte,donde se podía divisar impotente el místico paisaje donde las mayores mandrias 66


irían a vagar-, pudieron ver por fin al otro lado la Cuenca, iniciando así el descenso por la misma loma. Al llegar ya no había nadie. Parecía un pueblo fantasma. No se escuchaba un solo suspiro en las vacías calles, ya nunca más se podían observar los caucásicos transeúntes ordinariamente melancólicos. Entonces supieron que algo andaba mal. Pero lo pasaron por alto. Después de un rato de merodear perdidos en las figuras confusas de los dédalos que se formaban en las calles, divisaron el santuario. Rojo, alto y tosco, pero con un aspecto totalmente sublime y humilde, pasaron las empedradas calles y empujaron de nuevo la gran puerta de madera negra que chirriaba como nunca antes, ya que estaba frotándose con el áspero suelo de finas baldosas. Y adentrándose así, cada vez más en la profana capilla, llegaron al muro de la anterior vez, el cual seguía igual de agrietado y húmedo, pero seco. Después de contemplar, maravillados ambos, toda la estructura, se dirigieron al muro, y nuevamente en aquella lengua extraña, Giba mencionó los códigos misteriosos, causando así el repentino movimiento de las rocas, y junto a parpadeos de luces tintineantes de tintura verde, roja, naranja, rosada, blanca y violeta, se partió el muro de nuevo en dos gigantes tablones de piedra, los cuales desnudaron por completo la maravilla que ahora contemplaban frente a sus ojos. En ese momento, el pobre de Ogiba ya sólo recordaba a los Hierosolimitanos transeúntes nómadas de sus tierras en la colorida Texas. De repente, como si vomitara emoción por sus ojos contempló aquella maravilla. Tras ese muro se encontraba el mismísimo paraíso en roca maciza y caliza. El humano y el extraño, juntos, contemplaron aquello. Veían primero el larguísimo corredor que enviaba a unos amplios jardines verdes, los cuales poseían también pomelos y porotos verdes, como el antiguo campo de sus recuerdos. Asimismo, hacia arriba se veía el cielo más bello y triste de todos los tiempos. Era como color canela, y con un sol rojo como la sangre de un lobo sobre la nieve, las nubes de tintura naranja danzaban pesadas alrededor, mientras pájaros misteriosos volaban alrededor. Y justo allí, en la esquina del frondoso paisaje, se elevaba el templo más grande jamás visto. Era colosal y parecía ser tragado por la frondosa maleza que recubría, aledaño, y en forma de dédalo los alrededores, tragándoselo así, de forma paulatina. Poco a poco e inconscientemente, los dos cuerpos saciados de romance se fueron inclinando hacia el frente, y dieron así, los primeros pasos en la piedra tosca del corredor infinitoU -Es un mundo dentro del otro. Sólo pasa aquí en la tierra y éste no es el únicoUDijo Giba como a punto de llorar. ContinuóU- Jamúl, amigo mío. Es el Jamúl. 67


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Nada más que bellezaU- Llorando desbordante y desesperado, y justo antes de ahogarse por el aroma que expulsaba su brumoso y melancólico aliento, dijoUJamúlU El hombre no entendió esto, pero el momento era tan bello que no quería interrumpirlo para preguntar. Se adentraron más en aquel gigante mundo. Llegaron al frondoso campo que ya les era familiar y, en el fondo de una cuna formada por hojas delgadas de trigo, se apareció élU Otra vez, la criatura blanca y pequeña que yacía acurrucada junto al caballo y al maletín en la finca del hombre. Ogiba se acercó corriendo y lo alzo, delicado, como a un viejo amigo. Entonces la criatura le dijo llorandoU -Has vueltoU o tal vez no. Tal vez yo he sido quien ha vuelto, porque, recuerda que aquí estamos y que aquí seguiremos estando por siempre, como condenados a que nuestras almas dancen solas y enamoradas por primera vezU- Los tres ya se encontraban saciados de lloriqueo, pero no por tristeza, ni también por felicidad, sino mas bien por recuerdo: por ese recuerdo lejano y melancólico que a todos nos une y nos unirá siempreUA continuación, frente al denso cielo que pintaba todo el paisaje de rayos de sol rojizos, la criatura desapareció de nuevo, como en un acto de último adiós. Entonces el hombre se dio cuenta que era su alma despidiéndose por siempre. A continuación, ya afanados y sabiendo que pronto terminaría todo, los dos compañeros partieron al destino que divisaban por fin. Atrás aparecieron centenares de oscuras criaturas, es más, tal vez millones de ellas. Eran como caballeros oscuros de túnicas opacas y armaduras ensangrentadas por los punzones de la cabellera. Entonces Giba se detuvo y, como haciendo magia, gritó desesperado al cielo opaco, y de allí provino un rayo blanco, el cual se esparció temible por todo el campo. Atrás del rayo apareció un ejército de cantidades pavorosas. Pero eran como seres de luz. Tenían aspecto de elfos sagrados, con ojos rojos, pieles y armaduras pálidas y blancas como la nieve. Impulsados por el viento de sus capas, se abalanzaron contra los enemigos y se dio inicio a la carnicería mas grotesca jamás presenciada por un hombreU Después de esto, los dos se dirigieron apurados al templo, en donde a mitad de camino fueron interrumpidos por lo más temible que alguien pudiera imaginar: el mismísimo Arragmed, rey de los muertos que aún seguían con vida. Él era mudo, pero como si pudiera hablar telepáticamente, se sintió por completo su odio e ira. Después, a punto de abalanzarse hacia ambos personajes como si ya todo fuera 68


a acabar, el espíritu de un oso blanco de dimensiones tremendas, brotó del subsuelo y terriblemente lo atravesó y en un segundo lo evaporó de la faz de aquel mundo interno. Entonces, de repente, como en acto solemne, todos los ejércitos se callaron y pararon de blandir espadas, mientras contemplaban absortos y atónitos la divina comedia trágica. Pero no tardó mucho para que la batalla continuaraU Después de pasar por aquel sentimental escenario, ya nada se interponía entre ellos y el templo. Por fin estaban ahí. Todo estaba a punto de terminar. El templo era interminable. Poseía grandes y grotescos muros grisáceos junto a torres inmensas que parecieran acariciar el cielo. Giba se dirigió hacia un cubo misterioso, el cual flotaba sobre sí mismo y tenía inscripciones en una lengua desconocida. Así, ubicándose en el centro de la edificación, dijo otra vez las mismas palabras sin sentido y el cubo se partió en siete pedazos, dejando así desnuda la viscosa sustancia de tonalidad púrpura. De ahí emergió una cantidad de criaturas invisibles como hologramas ficticios, las cuales salieron volando despavoridas por el inmenso mapa. Incluso se divisó una cantidad interminable de Dioses, salir de allí. Después, todo estaba listo. Los dos compañeros que habían sufrido juntos toda clase de penas, aferraron el maletín por fin para poder lanzarlo a la sustancia viscosa y densa, pero algo ocurrió. Un caballero negro se había colado de entre las tropas, y como medio volando por el denso y caluroso aire, enterró un espadazo justo en el vientre de Giba. Éste cayó al suelo mientras el caballero lo miraba y terminaba furioso de enterrarle más tajadas violentas. Tres caballeros blancos llegaron a la escena y expulsaron el alma del otro con flechas envenenadas directo del tártaro. Pero nada mejoró. El viejo hombre se tiró al suelo desconsolado, viendo como se vertía la sangre de su amigo impotente entre sus piernas. Se arrodilló frente a él y le acarició delicadamente el rostro desorganizado. Sabía que en poco moriría. Era la situación más dura jamás contemplada. Los tres soldados blancos ahora eran siete, y mientras los nueve presentes lloraban, Giba se dirigió nuevamente a su amigo y le dijoU -¡Ve!, ¡no pierdas tiempo por favor; no hay nada que esperar! Te prometo que cuando vuelvas aún estaréU- agonizando y agarrando con su mano dura la sangre que le brotaba del vientre terminóU- AndaU AndaU- Ya desvaneciéndose por última vez su pesada y tierna vozU 69


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Rehusándose y triste, Ogiba aceptó y partió con el maletín, casi sin poder levantar su cuerpo del peso que le causaba la tristeza melancólica. Llegó al sitió de la sustancia púrpura y viscosa y violentamente tiró el maletín. De repente ya no había batalla alguna. Todos los seres habían desaparecido, y ya sólo se encontraba alrededor de ellos el ejercito blanco, con sus espadas y estandartes, con sus almas y sus banderas altas. Ogiba regresó al lado del cuerpo de su amigo, y lo primero que notó fue que ya no estaban más allí. Se encontraban de nuevo en aquella primera cueva donde todo empezó, y ya no estaba solamente su amigo. También estaba acompañado por un caballo, grande como el cielo; por un gato tierno como el amor; y por una pequeña criatura blanca que estaba acurrucada ahí, indefensa. Entonces ahí estaba todo, como una pintura. El momento final. Ya todo acabaría. Rodeándolos, el ejercito blanco en silencio. Todos llorando con los yelmos abajo en acto solemne, y como en una tarima, el caballo, el gato, la criatura, Giba y Ogiba, estaban todos delirandoU Entonces, frente al absurdo sol rojo, cielo amarillo y nubes naranjas, Giba se dirigió a su amigo por última vez, y mientras apoyaba la mano en su hombro y escupía triste sangre de su boca, le dijoU -RecuerdaU recuerda todo, y a cada una de las personasU Por favor, recuérdame a míU recuérdame como el amigo que estuvo en tus brazos en su muerte, y que mientras sonaba la triste orquesta del silencio atrás, murióUDelirando, en su último acto, pronuncióU- Y recuerda siempre lo más hermoso de cualquier hombre, mujer, animal, o criatura, quien quiera que seaU La sonrisaUY sonrióU Sonrió. Ese fue su último acto. Hizo algo que nadie más en el lugar estaba haciendo. Fue aquel rey, pobre, humilde y olvidado, el cual nadie quería, porque algún día se había vestido profano con trapos viejos, pero que en realidad era más rico que cualquiera, por la simple razón, de que sabía mirar a los ojos yU sonreírU

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April Writing Contest!! Fantastic Worlds Elementary School

1. Choose TWO characters from the Fantasy Exhibition around school (Dragon, Witch/Wizard, Gnome, Giant, Elf) and write a short story or a comic book. 2. Collaborations of two students divided into Author and Illustrator are allowed. 3. You can write your short stories or comic books in English or Spanish. 4. Deadline: April 12th 2013 at the Library.

High School 1. Choose at least TWO characters from the Fantasy Exhibition around school (Dragon, Witch/Wizard, Gnome, Giant, Elf) 2. Set your story in the actual world. What would happen if these characters lived today? 3. You can write a short story or draw a comic book. 4.Collaborations of two students divided into Author and Illustrator are allowed. 5. You can write your short stories or comic books in English or Spanish. 6. Deadline: April 12th 2013 at the Library.

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