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REVISTA JUNTA DE ESTUDIOS HISTORICOS DEL CHACO

Provincia del Chaco Subsecretaría de Cultura Resistencia, 2005


INDICE

Prólogo ................................................................................................................................ 7 Au toridades de la Junta de Estudios Históricos del Chaco ...........................,......,........... 9 Acti1·idades de la Junta de Estudios Históricos del Chaco- 2003-2004 ......................... 11 El Estado Nacional y la Colonización Agrícola en el Territorio del Chaco. Enrique César Schaller ................................................................................................... 1S Los diarios de la Misión "Nueva Pompeya" (1901-1910) Cirilo Ramón Sbardella .................................................................................................. 39 Tensiones y fragmentación politica en Chaco a principios de los años cuarenta. Osear Ernesto Mari ......................................................................................................... 61 La comunidad de inserción de las "Hermanas Azules" en Tres Pozos. U na experiencia pionera de promoción social y educación bilingüe entre los Wichis del noroeste chaqueño. Hugo Humberto Beck y Margarita Hilda Beck ........................................................... 77 Los sistemas provinciales de archivo y su rol en la nueva educación Alba Nidia Dellamea de Prieto ...................................................................................... 97 El Seminario- Museo "lchoalay" (1949-1955): Una experiencia con facetas renovadoras. Delia Teresita Álvarez de Tomassone ......................................................................... 113 La segunda ciudad de Esteco Breve historia y localización de Nuestra Señora de Talavera de Madrid (1609-1692) Alfredo Tomasini ........................................................................................................... 141 Reseñas Bibliográficas Tomasini, Alfredo y Alonso, Ricardo N. Esteco, El Viejo. Breve Historia y Localización De Nuesrra Señora De Talavera. 1566-1609. Salta Argentina. Gofica Ed. 2001. Pp.ll6.por Susana Colazo ......................................................................................................... 171

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Ana Rosa Farías De Foulkes. El Chaco Abierto Al Mundo. Inmigrantes Italianos y Alemanes Vienen a Fructificar Sus Tierras. Eudene. Corrientes. 2002. Pp. 1!9. por Susana Colazo .......................................................................................................... 177 Ernesto j.A. Maeder y Ramón Gutiérrez. Atlas del Desarrollo Urbano del Nordeste Argentino. Resistencia, Instituto de Investigaciones Geohistóricas, 2003. 181 Pp. por Hugo ijumberto Beck ............................................................................................ ISO Universidad Nacional De Misiones. Facultad De Artes. XXIII Encuentro de Geohistoria Regional. Oberá, facultad de Artes, Unam, 2003. 450 P por Hugo Humberto Beck ............................................................................................ 182

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PRÓLOGO La Ley N° 4456 y el Decreto N° 21/98 crearon la "JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRJCOS DEL CHACO", integrada por representantes de la Subsecretaría de Cultura y de Centros de Investigaciones Históricas (Instituto y Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades de la UNNE y del Instituto de Investigaciones Geohistóricas del CONICET), miembros de Número y miembros Correspondientes, en el ámbiro de la Subsecretaría de Cultura del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Provincia del Chaco. Se dio así una respuesta institucional a una legítima y muy sentida demanda de sectores académicos, periodísticos y gubernamentales. La excelencia académica, la rigurosidad en la investigación histórica y las dimensiones social y ética del conocimiento, caracterizan el trabajo de esta Junta y su aporre a la preservación de nuestra memoria histórica resulta de sustantiva relevancia. En este segundo número de la Revista de la Junta de Estudios Históricos del Chaco, ocho destacados académicos e investigadores de nuestro medio abordan un conjunto de problemáticas que dan cuenta tanto de la diversidad cultural constitutiva del Chaco, como de la joven e intensa existencia de sus instituciones señeras. Estamos muy complacidos de la aparición de este segundo número de una revista que prestigia las letras chaqueñas, porque en sus páginas las imágenes históricas se proyectan como haces de luz sobre nuestro presente, lo interrogan y les sugieren caminos.

Marilyn Cristófani Subsecretaria de Cultura de la Provincia del Chaco

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JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DEL CHACO Autoridades SÁNCHEZ de LARRAMENDY, Marta (Presidente) ALTAMIRANO, Marcos (Vice-Presidente) CASTELÁN de FRACHIA, Silvia (Secretaria) ZALAZAR, Roberto de Jesús (Tesorero) Miembros ACOSTA, Julio César ÁLVAREZ de TOMASSONE, Delia Teresita BECK, Hugo Humberto BORRINI, Héctor Rubén COLAZO, Susana DELLAMEA de PRIETO, Alba FARÍAS de FOULKES, Ana Rosa GOICOECHEA, Helga Nilda MAEDER, Ernesto J. A. MARI, Osear SCHALLER, Enrique César VAN LIERDE, Belquis ZENOFF, Ornar Héctor Miembro correspondiente por la provincia de Formosa SBARDELLA, Cirilo Ramón Miembro correspondiente por la provincia de Buenos Aires TOMASINI, Alfredo

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ACTIVIDADES DE LA JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DEL CHACO 2003-2004 La Junta de Estudios Históricos del Chaco fue creada en 1997, en el ámbito de la Subsecretaria de Cultura del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Provincia del Chaco, por la ley N° 4456, que fue promulgada mediante el decreto 21/1998. Desde el año 2000 hasta la fecha, la Junta ha funcionado de manera continua, tratando de dar cumplimiento a los objetivos y funciones que se han fijado en su Reglamento interno. Es así que ha publicado en el año 2002 el primer ejemplar de la Revista de la Junta de Estudios Históricos del Chaco, a la que se le da continuidad con la aparición del N° 2. Entre las actividades desarrolladas durante los años 2003 y 2004 se pueden mencionar; a) Acto de presentación de la Revista de la Junta de Historia. N° 1 b) Conferencia del Dr. Ernesto A. J. Maeder. e) Participación del profesor Marcos Altamirano en un curso organizado por la Universidad Nacional de Formosa, referido a la ENSEÑANZA DE LA HISTORIA en la EGB/Polimodal/ nivel medio. d ) Panel sobre LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA EN LA EGB Y POLIMODAL. Participaron como panelistas, los miembros de la Junta, Dr. Ernesto Maeder y el profesor Marcos Altamirano,el profesor Rubén Díaz en representación de la U.N. de Formosa y la profesora Gabriela Quiñones, UNNE-Corrien tes. e) Conferencia de la Dra. Delia Teresita Álvarez de Tomassone sobre "Guido Miranda y su obra", en adhesión a los actos celebratorios del 50° aniversa rio del Archivo Histórico de la Provincia del Chaco. f) Gestiones para la reubicación del monolito que marcaba el trazado de la ruta 11, dando así respues11


ta a l a solicitud efectuada por el Sr. Osear Andreatta, a través de l os medios de comunicación. La licenciada Marta Sánchez de Larramendy participó tambi én en el ac to organizado por la Municipalidad de Resistencia ,en el que fue reubicado el monoli lo en su lugar original. g) Ante la construcción de las defensas en la ciudad de Barranqueras y la destrucción del casco histórico , se solicitó a la Dra. María Silvia Leoni la búsqueda de información referida a la cuestión. h ) Incorporación de nuevos miembros a la Junta de Estudios Históricos: profesor Cirilo Sbardella (For mosa) y Julio César Acosta (San Bernardo, Chaco). El acto de incorporación del profesor Sbardella se realizó en el local del Archivo Histórico de l a Provincia del Chaco. En cambio, ante la imposibili dad del señor Acosta de trasladarse a la ciuJad de Resistencia, el acto por el cual se lo incorporó formalmente se realizó en San Bernardo, oportunidad en que fue designado también "ciudadano ilustre"por la Municipalidad local. Concurrieron en representación de la Junta, la Presidenta, Licenciada Marta Sánchez de Larramendy, el Vicepresidente, Profesor Marcos Altamirano y la Vocal, Profesora Belquis E . Van Lierde. i ) Adhesión al homenaje organizado al Dr. Ernesto Maeder, por el IIGHI- CONICET, por haber cumplido 50 años dedicado a la investigación histórica. j) Participación de la Presidenta de la Junta de Estudios Históricos del Chaco en un Encuentro con representantes de otras Juntas provinciales, organi - zado por la Academia Nacional de la Historia, en la ciudad de Buenos Aires. k) Se han reali zado mensualmente reuniones, durante las cuales se han comentado libros y algunos miembros han disertado sobre temas referidos a la historia del Chaco.

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Se han efectuado publicaciones de divulgación histórica en los medios de prensa locales.

La Junta ha contado durante todos estos años con el aporte invalorable del Archivo Histórico de la Provincia del Chaco, de su directora , Profesora Alba Dellamea de Prieto y del personal del mismo, ya que es allí donde se realizan las reuniones , los encuentros y presentaciones. Asimismo, no podemos dejar de mencionar el apoyo recibido por parte de la Subsecretaria de Cultura del Ministerio de Educación , Ciencia y Tecnología del Chaco, profesora Marilyn Cristófani y de su equipo de trabajo, quienes a pesar de las grandes dificultades que afronta la provincia , dan lo mejor de si para que la Junta pueda realizar la tarea para la que fue creada.

Profesora Silvia L. Castelán Secretaria

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El Estado Nacional y la colonización agrícola en el territorio del Chaco. Enrique César Schaller Introducción La política de tierras fiscales puesta en práctica por el gobierno Nacional tuvo un papel decisivo en el proceso de ocupación y crecimiento económico del entonces Territorio Nacional del Chaco. El auge agrícola que experimentó la comarca entre 1920 y 1950, con el arribo de una fuerte corriente inmigratoria, el surgimiento de los pueblos del interior, la prosperidad comercial y el incipiente desarrollo industrial, dependieron en gran medida de los objetivos y ejecución de las políticas destinadas a administrar el recurso más valioso de la comarca, la tierra baldía propiedad del Estado. La política de tierras en los Territorios Nacionales en general y del Chaco en particular, ha sido objeto de numerosos estudios de gran valor. Sin embargo, en muchos casos se tiende destacar los aspectos negativos de la misma, señalando la corrupción e ineficiencia de los organismos oficiales y la diferencia notable entre los objetivos proclamados y los logros concretos. En este breve ensayo no se pretende realizar ningún aporte novedoso sobre el tema sino efectuar una valoración general de la importancia de la acción oficial. Para ello se indican los rasgos fundamentales de la política de tierras del Estado, las bases ideológicas que la fundamentaron y las condiciones en que se desarrolló en los distintos momentos de la ocupación del Chaco. En última instancia, se aspira a fundamentar la opinión que, considerada en su conjunto, la política de distribución de tierras logró los objetivos de promover la ocupación y el crecimiento económico en base a la agricultura familiar. Los fundamentos de esta prosperidad eran relativamente frágiles pues ya en la década de 1960 se inició para el Chaco una larga crisis. Sin embargo, teniendo en cuenta la evolución económica de nuestro país podría debatirse sobre las posibilidades que existían para aplicar políticas alternativas o formas más eficientes de adjudicación de los recursos.

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La política de tierras durante la ocupación inicial del Chaco (1870-1903) En el momento en que se inició la ocupación efectiva del1erritorio del Chaco, la política de tierras constituía uno de los aspectos fundamentales de la obra de gobierno del Estado Nacional. Pese a los diversos matices en el pensamiento económico de las clase dirigentes argentinas, en la segunda mitad del siglo XIX había pleno acuerdo en que el desarrollo debía basarse en la inserción de nuestro país en el mercado mundial especializándose en las actividades agropecuarias. Éstas permitían utilizar plenamente un recurso del que se disponía en abundancia y calidad, la tierra. Para ello era necesario brindar las condiciones necesarias para atraer los capitales y la mano de obra necesarios para poner en producción el suelo fértil. Debe tenerse en cuenta que las zonas de más antiguo asentamiento de nuestro país (Buenos Aires, las rcgionedel Litoral, Cuyo y Noroeste) conformaban los únicos núcleos más o menos homogéneos. En las denominadas "provincias históricas", en genera l la ocupación era aún débil pero en ellas se había conformado una red urbana y vial que podía servir de apoyo para la futura explotación económica del suelo En las márgenes de estas áreas de asentamientos estables se encontraba la frontera, la franja de límites indefinidos y cambiantes en los que el hombre blanco disputaba en dominio con los naturales. Aún más allá estaban los territorios indios, los ''desiertos" inexplorados y fuera de todo control a tal punto que en algunos casos no estaba definido el dominio legal de la República Argentina sobre gran parte de estas comarcas. Una de estas regiones marginales era el Chaco "territorio indio del Norte", según la gráfica expresión del geógrafo Martín de Moussy. Región prácticamente desconocida, salvo en sus márgenes, y asiento de tribus potencialmente hostiles con las que tenían que tratar las autoridades de Corrientes, Santa Fe, Santiago del Estero y Salta. Como es ampliamente conocido, la incorporación efectiva de estas regiones marginales comenzó al concluir la guerra con el Paraguay. Sin embargo, previamente, en los comienzos de la presidencia de Bartolomé Mitre se dio el primer paso para definir el status legal. Por la ley del28.X.l862 el gobierno nacional reivindi16


caba del derecho de disponer de las tierras fuera de los límites de las provincias. Así las áreas que se ocuparan con el avance de la frontera pasarían integrar la jurisdicción del Estado federal. Las tierras, y en general las riquezas naturales de esas regiones constituían su patrimonio. La ocupación de las zonas marginales constituía una labor compleja en la que la conquista militar iba acompañada por la creación de poblaciones, la apertura de vías de comunicación fluidas y la creación de una incipiente estructura administrativa. En el caso particular del Cluaco, realmenne es sorprendente la magnitud de ros cambüvs que tuvieron lugar en menos de dos décadas. La estructura administrativa comenzó definirse en 1872 con la creación del Territorio Nacional del Chaco dependiente del Ministerio del Interior. Posteriormente por la ley 1532 de 1884 se estableció su régimen de gobierno y sus límites. Por su parte, la conq1,1ista militar fue completada en líneas generales en la década de 1880. El avance de las fuerz::s del ejército también representó en muchos casos la primera exploración y reconocimiento de las tierras. La valorización de las mismas dependía, sin embargo, del arraigo de los pobladores que con su esfuerzo se encargarían de explotar las riquezas naturales que, se suponía, eran inmensas. Sobre el capital humano es sabido que los grupos dirigentes apuntaban fundamentalmente a atraer inmigrantes europeos quienes debían introducir los hábitos de trabajo y las técnicas que desarrollaban en el Viejo Mundo. Se consideraba que los pobladores de este origen tenían una tradición cultural que los convertía en instrumentos más eficientes que los criollos para el desarrollo de la actividad agrícola. La política de distribución de tierras cumplía un papel decisivo dado que la ex istencia de extensos terrenos libres era el mayor incentivo que podía ofrecer el gobierno para atraer pobladores hacia estas áreas remotas. Sin embargo, pese a las ventajas que se otorgaron para acceder a la posesión legal del suelo, no hay que olvidar que el aprovechamiento de esas áreas era una aventura que entrañaba muchos riesgos. La prioridad era la ocupación rápida. Así la distribución de las tierras se efectuaba casi simultáneamente con la exploración y la conquista militar. Por ello el gobierno no estaba en condiciones de brindar información fidedigna sobre la ubicación

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de los terrenos y sus posibilidades productivas. En la mayoría de los casos tampoco se creaban las condiciones que permitieran una fluida vinculación con otras regiones del país facilitando el intercambio comercial y la provisión de servicios indispensables. La "generosidad" del Estado Nacional en cuanto a la entrega de tierras bajo su dominio, fue, durante la etapa inicial de la ocupación, una forma de compensar el aislamiento y la inseguridad a que se verían sometidos los ocupantes. La prioridad en esta etapa era la de atraer pobladores y empresarios ofreciendo un bien que hasta ese momento era todavía abundante. Indudablemente esta política se prestó a grandes abusos y más adelante fue considerada como un despilfarro del patrimonio fiscal. Entre las diferentes formas de transferir las tierras públicas al dominio particular se consideraba que la colonización agrícola constituía el mecanismo más adecuado para promover la ocupación y el crecimiento de la riqueza en los Territorios. La colonización como sistema de otorgamiento de tierras era relativamente novedosa en nuestro país. Recién comenzó a ponerse en práctica a partir de la Organización Nacional. Hasta ese momento la agricultura se había desarrollado en torno a los centros urbanos pues la extensión de los sembrados se veía limitada por la precariedad de los medios de transporte. Por ese motivo, en las planicies de nuestro país, en las zonas más alejadas de los pueblos y ciudades predominaba la ganadería extensiva asociada a la gran propiedad. La idea de difundir la agricultura comercial sobre terrenos baldíos subdividiendo la tierra en lotes familiares había sido tomada del ejemplo de los Estados Unidos donde esa política había contribuido eficazmente al avance de la frontera. Existían, sin embargo, serios obstáculos para el afianzamiento de la implantación del modelo de explotación en base a granjas familiares. El más grave de todos era sin duda la inexistencia de eficientes medios de transporte terrestre. Así los primeros ensayos en nuestro país estuvieron plagados de dificultades y fracasos aún en las zonas más pobladas del litoral argentino. Recién el avance del ferrocarril permitió el progreso de la agricultura y el aprovechamiento pleno de las potencialidades de la Pampa Húmeda. Teniendo en cuenta estos antecedentes no debe asombrar los difíciles comienzos que tuvo la colonización un área tan alejada 18


como era el Chaco. Luego de algunos ensayos preliminares la política de tierras del Estado Nacional quedó definida con la promulgación de la ley de Inmigración y colonización del l9.X.l876, conocida también como "Ley Avellaneda". Como su título lo indica el propósito de la ley era promover la colonización con inmigrantes. Para ello se establecían básicamente dos sistemas: l) La colonización directa a cargo del Estado; por el mismo las tierras destinadas a las colonias debían ser exploradas y mensuradas por el gobierno, quien además tomaba a su cargo el traslado de las familias pobladoras, la adjudicación de las chacras y el sostenimiento de los colonos durante las primeras etapas; 2) el segundo sistema era la colonización indirecta en la que el gobierno otorgaba concesiones ele tierras a particulares o empresas, para que éstos se encargara n de realizar las tareas necesarias para instalar colonias en un plazo de dos a cuatro años. De acuerdo con la ley para la formación de las colonias, los Territorios debían subdividirse en secciones, es decir, áreas en cuadro que comprendían 40.000 ha, las que se subdividirían en chacras de.lOO ha. Excepto un área de 400 ha en el centro del cuadrado que se destinaría a la planta urbana. La ley creaba también la Oficina Central de Tierras y Colonias, que con el tiempo pasaría a denominarse Dirección de Tierras, para encargarse de todas las cuestiones relacionadas con la administración de los terrenos de dominio nacional. Formulados de esta manera los principios básicos de la distribución del suelo fiscal, el.gobierno inició la acción colonizadora. Entre los años 1878 y 1879, durante la administración de Nicolás Avellaneda se puso en práctica el sistema de colonización directa a cargo del Estado. En el ámbito que en ese momento comprendía el Territorio del Chaco se fundaron las colonias Resistencia (1878), Formosa (1879) y Avellaneda (1879). Los lugares elegidos, pese a los inconvenientes del terreno (bajo, anegadizo, surcado de ríos y arroyos), eran los más adecuados porque se ubicaban en áreas con poblaciones asentadas y acceso a la vía fluvial Paraguay-Paraná, la principal vía de comunicación por ese entonces. El desenvolvimiento inicial de estos nuevos centros fue muy difícil. La mensura de los lotes fue deficiente, algunos lotes adujdicados no se prestaban para las explotaciones familiares y los 19


funcionarios encargados de administrar las colonias fueron poco eficaces o se vieron involucrados en casos de corrupción. Asimismo no faltaron los pobladores europeos que, traídos directamente de sus lugares de origen, no pudieron adaptarse a las nuevas condiciones que presentaba la agreste región chaqueña. Estos inconvenientes eran casi inevitables y si bien los resultados desde el punto de vista productivo no cumplieron las expectativas oficiales, los problemas más graves estaban ya superados hacia 1883 gracias a una enérgica intervención de las autoridades nacionales. No obstante, para entonces la colonización oficial estaba desprestigiada y las administraciones que sucedieron a Avellaneda prefirieron aplicar la colonización indirecta a cargo de empresanos. Con estos primeros ensayos quedó también claro que la adjudicación de tierras mediante la ley de Colonización, con todas sus obligaciones y requisitos, sólo podía impulsar la ocupación del suelo en forma gradual. Esto motivó que el Ministro Bernardo de Irigoyen, deseoso de acelerar la explotación económica de los Territorios, propiciara la aprobación de la ley 1262 (3.XI.l882). La misma establecía una nueva forma de adjudicación de tierras fiscales la venta en remate que apuntaba a facilitar la adquisición de tierras por particulares o empresas interesados en invertir sus capitales en los Territorios. La disposición determinaba el trazado de lotes pastoriles de 10.000 ha que debían ser luego enajenados en subasta pública hasta una superficie total de 40.000 ha por comprador. Junto con el pago del precio se obligaba a los concesionarios a realizar inversiones en capi tales y población por cada legua cuadrada. El sistema puesto en práctica por esta medida era similar a otros que ya se había aplicado para financiar las campañas militares en la frontera del sur. La venta de tierras había sido el sistema tradicional de adjudicación de los campos fiscales. Un procedimiento alternativo era el arrendamiento de lotes pa toriles para los pobladores que no contaban con el capital inicial para la adquisición por medio de la compra. En este sentido, la ley 876 había establecido el arrendamiento de tierras no destinadas a la colonización. Finalmente, a partir de 1884 se puso en práctica la donación gratuita de tierras, otro sistema que tenía también ya una larga tradi20


ción en nuestro país. En los Territorios Nacionales comenzó a aplicarse a favor de aquellos pobladores que podían probar una posesión de muchos años. Posteriormente, sin embargo, se dictaron numerosas leyes especiales otorgando premios a particulares sobre todo a quienes habían participado en la campaña contra los indios. La proliferación de leyes de tierras no era en sí misma negativa en la medida que atendía a los diferentes intereses y podía estimular la explotación de terrenos baldíos. Pero también daba lugar a abusos y exigía por parte del gobierno moderación para aplicar estos instrumentos legales y un estricto control. Ello era muy difícil porque la Dirección de Tierras era todavía un organismo rudimentario con personal muy escaso para vigilar las operaciones que simultáneamente se efectuaban en todos los Territorios. Por otra parte la política oficial se orientó a facilitar el otorgamiento de terrenos. Esto ocurrió particularmente durante la administración de Miguel Juárez Celman (1886-1890) cuando la concesión indiscriminada de campos favoreció la especulación con las tierras fiscales y la formación de latifundios. El caso más dramático ocurrió con el sistema de colonización indirecta a cargo de empresarios particulares. Este procedimiento comenzó a utilizarse ante el desprestigio que había caído la colonización a cargo del Estado. Aparentemente tenía la ventaja de trasladar a los particulares los gastos e inconvenientes de explorar, medir y poblar las colonias. Éstos obtenían del gobierno una sección de 40.000 ha en la que debían introducir un total de 125 familias. Cada una de éstas recibiría, en las condiciones fijadas por el empresario, un lote de SO ha. En caso de cumplir sus obligaciones en el tiempo establecido, dos años, se otorgaba al concesionario el título de propiedad del resto de la sección con lo cual obtenía la propiedad de 34.000 ha. El sistema tal vez podría haber funcionado si se hubiesen asignado las concesiones en forma paulatina. Pero a partir de 1886 la afluencia de capitales en nuestro país generó una ola especulativa que produjo un crecimiento ficticio del precio de las tierras, inclusive en los Territorios. Hubo una extraordinaria demanda para obtener concesiones de colonización a la cual el gobierno no se opuso sino más bien alentó. De esta manera hacia 1890 en el Chaco estaban concedidas unas 7.000.000 ha, es decir casi roda la superficie

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actual de la provincia. Muchos de los particulares obtuvieron concesiones para transferirlas en condiciones ventajosas. Otros, ante la alta cotización que parecían tener las tierras del Chaco consideraron un buen negocio establecer colonias agrícolas y, de esta manera, obtener la propiedad de un extenso dominio valorizado por el trabajo de los pobladores. Lo cierto es que llegaron a instalarse algunas colonias particulares (Benítez, Margarita Belén, General Vedia), otros centros se fundaron efectivamente pero no prosperaron porque las tierras no eran aptas. Pero cuando estalló la crisis económica la mayoría de las concesiones estaban sin poblar. La recesión que comenzó a manifestarse en 1890 produjo una rápida caída de los valores inmobiliarios por lo que los concesionarios se vieron en posesión de concesiones que ya no podían transferir y con la costosa obligación de establecer familiar pobladoras. El gobierno, consciente de que con su política había contribuido a esta situación cedió ante los reclamos de los particulares y buscó una solución de compromiso mediante la llamada ley de liquidación del 2l.XI.l89l. En lo fundamen talla disposición eximía a los concesionarios de la obligación de formar una colonia agrícola a cambio de que éstos compraran todo o parte del terreno otorgado e invirtieran un determinado capital por legua cuadrada. Esta ley era un principio de solución pero no puso un término inmediato a los problemas que suscitaron las concesiones. Los trámites y reclamos se prolongaron por más de una década. De todas formas el gobierno pudo recuperar en el Chaco cerca de 5.800.000 ha mediante la anulación de muchas concesiones o la devolución de parte de los terrenos inicialmente otorgados. En contraste, pasaron a manos de particulares en los términos de la ley de 1891 poco más de 1.000.000 ha en fracciones de 40 a 80.000 ha. Asimismo, en 1887 en cumplimiento de la ley de venta en remate se enajenaron 480.000 ha en lotes de l 0.000 ha. Asimismo se donó en forma gratuita la extraordinaria extensión de 390.000 ha. Por último en virtud de la ley nacional del4.XI.l902 se fijaron nuevos límites entre el Chaco y Santiago del Estero. Cuando éstos se midieron sobre el terreno se comprobó que quedaban incluidas en el sector suroeste del Territorio unas 633.185 ha que formaban parte de los terrenos que, en lotes de 37.500 ha, había vendido Santiago del Estero al norte del río Sálado en los años 1897 y 1898. El gobier22


no nacional aceptó los títulos otorgados por la provincia con lo cual quedó conformada otra zona de grandes propiedades De esta manera, los errores del gobierno y la acción especuiativa determinaron que el Estado nacional se desprendiera de una considerable porción de su patrimonio en tierras. Se habían conformado algunos núcleos de población pues hacia 1900 existían unas 9 colonias y pueblos, con una superficie total de 150.000 ha. De acuerdo con el censo de 1895 el Territorio contaba con unos 10.000 habitantes. A cambios de estos logros fundamentales más de 2.500.000 ha pasaron a manos de un grupo reducido de particulares. Los latifundios cubrían las zonas ocupadas en el sector oriental y meridional. En el interior, en el centro y sudoeste quedaban, sin embargo amplias áreas que aún pertenecían al gobierno. Visto desde otra perspectiva, debe reconocerse que si bien el acaparamiento de campos fiscales fue importante, los latifundios, en general se conformaron en áreas que aún hoy no se prestan para la actividad agrícola. Con los recursos de la época sólo era factible una explotación ganadera extensiva la cual requería superficies considerables. Más grave, sin embargo, fue la falta de control sobre el aprovechamiento de los bosques, el recurso más valioso que constaban los terrenos entregados en propiedad. Asimismo, también no debe olvidarse que desde el punto de vista del interés individual, la entrega de tierras fiscales no fue siempre un buen negocio. Muchos de los que obtuvieron concesiones de colonización efectuaron inversiones en exploración, mensuras y construcciones. La posesión de campos de 10.000 o más hectáreas en un lejano territorio y desvalorizados a raíz de la crisis constituía un capital inmovilizado que, en lo inmediato no compensaba los gastos. A ello debe agregarse que la toma de posesión efectiva en muchos casos se demoró varios años, a veces por más una década por los problemas legales que suscitaron las mensuras defectuosas o el cumplimiento de los compromisos de población.

Las nuevas leyes de tierras (1903-1916) Durante más de una década la labor de la dirección de Tierras estuvo absorbida en la resolución de las complicaciones que había producido la adjudicación dispendiosa de campos fiscales. Con-

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cluidos los problemas urgentes, en 1903 se dictó la ley de Tierras n" 4167 que reemplazó a la de Inmigración y Colonización. En el momento en que la nueva ley de Tierras entró en vigencia, la economía agro-exportadora que habían imaginado los hombres de la Organización Nacional estaba en pleno desarrollo. Nuestro país estaba en camino de convertirse en el "granero del mundo" y el frigorífico producía una verdadera revolución en la actividad pecuaria. No eran necesarios incentivos especiales para atraer la inmigración extranjera ya que ésta acudía en forma espontá nea. Los mismos Territorios Nacionales estaban abando nand o su condición de "desiertos" pues la desordenada política de asentamiento de las etapas iniciales tuvo el mérito de crear los núcleos estables a partir de los cuales se iniciarían el avance de la frontera productiva. Esta transformación se manifestó claramente en el Territorio del Chaco. Desde fines del siglo XIX y las primeras décadas de la centuria siguiente se produjo a uge de la explotación forestal. Esta act ividad atrajo un importante contingente humano proveniente de las provincias vecinas, impulsó también la formación de algunos pueblos en el sur del Chaco y la instalación de estableci mientos fabriles en Resistencia y otras localidades. Asociada con la industria forestal se produjo el avance de la red ferroviaria por lo que partir de 1907 el Territorio quedó conectado con la red nacional. De manera menos espectacular pero constante se afianzó la actividad ganadera, la cual promovió la ocupación de nuevas tier ras desde los centros de antigua ocupación en el sector oriental hacia las tierras baldías del interior. Estos cambios también repercutieron en la propiedad de la tierra, pues entre 1901 y 1912la mayoría de los antiguos beneficiarios de concesiones del gobierno o sus descendientes vendieron sus campos a particulares o empresas que invertían en la zona. A raíz de estas trasferencias la concentración de la propiedad se acentuó en el sur del Territorio donde La Forestal adquirió antiguas concesiones de 30 o 40.000 ha. En el sudoeste, por el contrario los lotes vendidos por Santiago del Estero tendieron a fraccionarse en unidades menores de alrededor de 10.000 ha. Teniendo en cuenta este contexto favorable y los problemas que se habían suscitado en el otorgamiento de terrenos públicos, la ley de Tierras 4167 establecía normas que buscaban corregir los 24


abusos del pasado. Quedó claramente determinado que la adjudicación de los campos del fisco dejaría de ser una aventura. El gobierno debía tener un perfecto conocimiento de las características de los terrenos que entregaba y en base a las mismas debía determinar las condiciones de otorgamiento. La explotación, la mensura y la evaluación de la capacidad productiva de las tierras serían requisitos indispensables previos a su ofrecimiento a los particulares. De acuerdo con su índole los terrenos debían reservarse para la creación de colonias agrícolas (que debían dividirse en lotes de lOO ha), Pastoriles (lotes de 2.500 ha) y Mixtas (lotes de 625 ha). Los predios en estas colonias podían donarse a los primeros pobladores pero sobre todo se otorgarían en venta directa. La ley no hacía ninguna referencia a la formación de colonias mediante la concesión de tierras fiscales a particulares. En adelante, sólo el Estado nacional tendría a su cargo la tarea. De todas formas la ley no excluía la adjudicación de tierras fiscales fuera de las colonias y en grandes superficies. En estos casos se preveía la vema en remate o el arrendamiemo con derecho a compra. Quedaba así abierta la puerta para nuevos abusos y acaparamiemos. Finalmente también se establecían estrictas previsiones en cuamo al pago de las cuotas por las tierras vendidas y las condiciones de población que debían cumplirse. La ley 4167 trató de prevenir los engaños de los que había sido objeto el Estado en épocas ameriores. Sin embargo, una de sus principales fallas era que no expresaba ninguna orientación definida en el manejo de la tierra pública. La adjudicación de terrenos quedaba sujeta al criterio de cada administración ya que en los términos de la ley se podía favorecer tanto la colonización agrícola como la venta de grandes superficies. También se le criticó la ausencia de cualquier medida que alentase el arraigo de los productores. Este último defecto trató de corregirse con al ley 5559 llamada de "Fomemo de los Territorios Nacionales" inspirada por el Ministro de Agricultura Ezequiel Ramos Mexía y aprobada en 1908. El concepto fundamental en que se basaba era que el mejor recurso para poblar los Territorios consistía en la realización de obras de infraestructura que permitieron el aprovechamiento económico de las tierras del fisco. Para ello se preveía la realización de importantes trabajos públicos en los Territorios 25


del Norte y del Sur. En el caso del Chaco se proyectó el trazado de una línea férrea de Barranqueras a la localidad salteña de Metán. Para financiar las obras, las tierras adyacentes serían reservadas para su venta en remate. Según el ministro estas ventas no deberían tener limitaciones en cuanto al precio y la extensión que debía otorgarse a los particulares, tampoco era necesario establecer condiciones de ocupación. Consideraba que aunque se produjera una concentración de la propiedad, el desenvolvimiento promovido por el ferrocarril atraería la población en forma espontánea y el fraccionamiento de las fincas. En el marco legal establecido por las leyes 4167 y 5559 se desarrolló la ocupación de las tierras del interior del Chaco. La construcción de la vía férrea previsto por la ley de Fomento progresó rápidamente entre 1909 y 1914, en ese lapso se habilitó el tramo de Barranqueras a Avía Terai que atravesaba el sector central del Chaco. En este punto se produjo el empalme con línea del Ferrocarril Central Norte. Así las líneas férreas beneficiaban los campos fiscales del centro y del sudoeste. Tal como estaba previsto en la ley se reservaron en las áreas adyacentes 5.900.000 ha. De ellas se midieron 1.253.000 ha para ser vendidas en remate. Sin embargo, los terrenos recién fueron subastados en 1914 y para ese entonces nuestro país experimentaba una seria crisis económica motivada por el estallido de la Primera guerra Mundial. Las ventas fueron un fracaso ya que sólo se enajenaron 20.000 ha. La amplísima extensión restante permaneció en reserva hasta que se decidiera su destino final. No obstante, algunas zonas libres atrajeron a un número creciente de pobladores que se asentaba espontáneamente en torno a las estaciones del ferrocarril. El gobierno nacional, por su parte favoreció su avance al reanudar la acción colonizadora, suspendida desde hacía dos décadas. En 1907 se creó la inmensa colonia pastoril que abarcaba más de 600.000 ha y entre 1909 y 1912 la Dirección de Tien·as trazó cuatro colonias agrícolas, tres de las cuales se ubicaban a lo largo del ferrocarril del Estado. En total estos centros comprendían 85.000 ha. Estas disposiciones insinuaban una tendencia del gobierno para promover la subdivisión de la tierra. De todas maneras lamayor parte de los campos de la zona de influencia del ferrocarril permanecía reservada y su destino final era aún incierto. 26


Nuevas ideas y reformas (1916-1930) Durante los gobiernos radicales de 1916 y 1930 se produ¡o lo que podría definirse como la feliz combinación de una política de tierras con objetivos bien definidos y la existencia de las condiciones económicas para su puesta en práctica. Al ini ciarse la Primera Guerra Mundial la economía agroexportadora que había constituido el fundamento del progreso de nuestro país había alcanzado su plena madurez. Prácticamente todas las ti erras aptas para la explotación en la Pampa Húmeda ya estaban incorporadas a la actividad agropecuaria. Asimismo se había conformado la red ferroviaria y el sistema comercial y financiero asociado al sector exportador. Para 1914 había concluido en la zo na más rica de la Argentina el crecimiento basado en el avance de la frontera interior. Como consecuencia también se pusieron evidencia algunos defectos inherentes esta expansión. Entre los temas más debatidos en el ámbito de la discusión académica y política se encontraba l a persistencia del latifundio. Se señalaba que el acaparamiento del suelo había impedido el acceso a la propiedad al pequeúo y mediano productor. El espectacular desarrollo agrícola de la Argentina se realizó en base al arrendamiento precario, sistema que promovía la depredación de las riquezas de la tierra y el desarraigo del colono. Por primera vez se observa con preocupación la creciente tendencia de la población rural a trasladarse hacia los centros urbanos. Hipólito Irigoyen durante su primer mandato (1916-1922) presentó al Congreso varios proyectos sobre reformas del régimen agrario. Algunos apuntaron al fomento de la colonización agrícolaganadera, la reforma del régimen de arrendamientos y el desenvolvimiento de las cooperativas. En general, estas propuestas no fueron ni siquiera discutidas debido a la mala relación entre el Ejecutivo y el Legislativo. La situación era diferente en los Territorios Nacionales ya que ello"s constituían aún una frontera abierta donde existían áreas sin explotación. Si bien gran parte del suelo era privado, la extensión de tierras de dominio del Estado era considerable y el gobierno podía decidir sobre el destino de las mismas. Las tierras reservadas en la zona de influencia del ferrocarril constituían un inmenso pa27


trimonio que permanecía inmovilizado. Así la distribución de la tierra pública en los Territorios constituía una cuestión abierta al debate pues se presentaban varias alternativas. U na solución a este problema era restablecer las ventas de tierras. Pese a los abusos de años anteriores esta forma de adjudicación tenía muchos defensores. Uno de los más elocuentes fue Ezequiel Ramos Mexía quien impulsara como Ministro de Agricultura la ley de Fomento de los Territorios Nacionales. Pese a los fracasos de los remates anteriores en un libro aparecido en 1921 continuó apoyando sin reservas la venta al mejor postor y sin limitaciones. No se trataba de un reclamo aislado como lo demuestran los numerosos proyectos presentados en el Congreso para levantar las reservas de la ley y proceder a su enajenación y el arrendamiento según la ley 4167. Irigoyen, sin embargo, era firmemente opuesto a la venta de tierras. Para él la enajenación en remate afectaba los fundamentos mismos de la economía nacional ya que promovía el latifundio "el obstáculo más insalvable al progreso ... origen de profundos males sociales, cuyas consecuencias gravitan sobre la vida nacional". Señalaba que la política oficial de tierras sólo produciría los beneficios a que estaba destinada a través de un meditado plan de colonización ya que "la tierra pública empleada como elemento de trabajo, es el más poderoso factor de civilización, de ahí que una Nación del grado de cultura que ha llegado la nuestra, no deba desprenderse de sus tierras sino para entregarse a la labor de muchos: a la colonización intensa y a la radicación de hogares múltiples». Asimismo se mostraba sumamente crítico con las gestiones anteriores a las que acusaba de haber administrado la tierra fiscal «en forma que contraría la letra y el espíritu de la ley: perjudicando hondamente los intereses del Estado y obstaculizando el desenvolvimiento futuro de los territorios>>. Quedaron así definidos los principios de la política del gobierno radical en cuanto a las tierras fiscales. Ésta debía favorecer la subdivisión del suelo a través de planes de colonización que estimularan el arraigo de las familias productoras. Con ese fin era necesario realizar una exhaustiva investigación para determinar las características productivas y el estado legal de la ocupación. Este examen debía además detectar las concesiones irregulares para re-

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cuperar el dominio para el Estado pues era obligación del gobierno conservar celosamente la tierra fiscal. Señalaba Irigoyen que «cuanta mayor cautela y rigor se ponga en su distribución, tanto más se garantizará a la Nación su sagrado patrimonio». El gobierno inició su labor «reparadora» revisando las concesiones en el Territorio de Santa Cruz otorgadas entre los años 1906 y 1910. Mediante cinco decretos de caducidad dictados entre abril de 1917 y setiembre de 1981 se determinó el retorno al dominio del fisco aproximadamente dos millones de hectáreas al descubrirse irregularidades en los procedimientos de adjudicación. Pero sin duda, para la ocupación del Chaco la medida más trascendente fue la investigación de las tierras fiscales de los Territorios Nacionales llevada adelante en los años 1918 y 1919. Esta tarea de exploración fue por su amplitud geográfica la más completa realizada por la Dirección de Tierras a lo largo de toda su historia. Los estudios estaban destinados a despachar las gestiones iniciadas por los pobladores, revisar las concesiones otorgadas en cada Territorio, el estudio y clasificación de las tierras más aptas para la ag ricultura y l a ganadería y establecer la forma en que debía efectuarse la mensura de las tierras no delineadas. En l os Territorios del Norte las comisiones estarían integradas por SO personas. En el caso particular del Chaco los trabajos realizados estuvieron dirigidos por el capitán de fragata Agustín S. Eguren, el teniente José A. Urquiza y el inspector Basilio Sienra. Sus integrantes inspeccionaron 2.212 leguas y produjeron 4.694 informes relativos a cada lote. El estudio del inmenso volumen de información reunida absorb ió la atención de la Dirección de Tierras y prácticamente durante tres años se paralizaron todas las tramitaciones a cargo de esta Oficina. Recién a l final del mandato de lrigoyen se pudieron apreciar los resultados con el decreto delll.VII.l921 por el cual se creaba numerosos pueblos y colonias agrícolas y pastoriles en los Territorios Nacionales. En el Chaco, como es sabido, se dispuso la mensura de nueve colonias agrícolas con un total de 521.439 ha, cuatro pastoriles (984.474 ha) y once pueblos. Las nuevas colonias erigidas en base a las recomendaciones efectuadas por los miembros de las comisiones inspectoras respondían a la realidad del Territorio y sintetiza29


ban sus características. Significaban también una oferta de tierras para la producción sin precedentes en épocas anteriores. Este hecho, sumado a la campaña realizada en 1923 por el gobierno nacional para fomentar el cultivo del algodón, producirá una extraordinaria expansión en la ocupación y el desarrollo de las actividades agropecuanas. Tanto la investigación de los años 1918 y 1919 como el decreto del11.VII.1921 pueden considerarse como el punto de inflexión decisivo el proceso de distribución de la tierra en los Territorios Nacionales. Estas medidas tuvieron la virtud de definir para el futuro la orientación que tendría la política oficial en la materia. En el caso del Chaco, no hay duda que el progreso de la subdivisión de la tierra ya estaba impuesto por la realidad de los asentamientos espontáneos de la cual había resultado la creación de colonias agrícolas y pastoriles en los años 1907 y 1916. Pero la decidida postura del gobierno irigoyenista contribuyó a acelerar el proceso colonizador y, fundamentalmente, excluyó otras políticas alternativas que se habían insinuado en años anteriores. Mientras durante el primer gobierno de Irigoyen se fijaron los principios básicos de la política de tierras, durante la administración de su sucesor Marcelo T. De Al vear (1922-1928) se establecieron las normas que permitirán su ejecución sobre el terreno. Sin duda la tarea por desarrollar era inmensa. Como lo indicaba el Jefe de la Dirección de Tierras «los pueblos y colonias creados por decreto debían subdividirse y entregarse a los pobladores ya establecidos desde largos años, o a los nuevos colonos que quisieran trabajar; debía legalizarse la situación de los intrusos, que era la mayoría de la población de las tierras fiscales; y por fin, el Estado debía cumplir con sus compromisos con aquellos que por su parte habían ya satisfecho todas las exigencias de su concesión otorgándoles los títulos definitivos de propiedad». El período 1922-28 puede considerarse como uno de los más fecundos de la Dirección de Tierras dado que en ese lapso se establecieron las _normas que regularon la mensura y la adjudicación de las tierras fiscales hasta la provincialización del Territorio. En ese lapso se midieron las colonias agrícolas creadas por el decreto de VII.l921 y se crearon otras tres con un total de 230.000 ha. Asimismo, por decreto del 8.VII.l924 se establecieron los criterios que 1

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debían regir en la tasación de los predios. Esta operación a dministrat iva era de singular import ancia por la necesidad de es tablecer un adecuado balance entre la necesidad de obtener fondos con las ad judicaciones y la de facilitar el acceso a la ti erra. Las l eyes anteriores habían establecido precios mínimos para los lotes pero como no ex istieron normas definidas para la valuación los precios d e venta podía n ser demasiado bajos o muy altos.

Los progresos de la colonización agrícola (1930-1950) En la década de 1930 la colonización agrícola en el C h aco estaba en pleno desarrollo. Pasados los efectos m ás graves de la crisis económica, los cu l tivos en el Ter rit o rio progresaron en forma sostenid a, particularmente la si embra del a lgodón estimulada por una creciente demanda del mercado in terno. En promedio la superficie sembrada en el período 1925-1929 fue de 88.000 ha mientras que en el quinquenio 1935-39 alcanzó de 295.800 ha. Durante la década de 1 950 llegó a un máximo de 400.000 ha. Igualmente se amplió considerablemente el área favorecida por los ferrocarriles del Estado al completarse el tendido del tramo de Avia Terai a Salta (1931) y de l os ramales de Sáenz Pei'la a Castell i (1935) y de Genera l Pinedo a Tostado (1935). Como resultado de l a creciente prosperidad, la pobl ación aumentó vert iginosamente: 60.564 habitantes en 1920,214.160, en 1 934 y 430.555, en 1947. Las posibilidades de acceso a l a tierra y la valorización de los cu lti vos aceleraron l a ocupación espontánea de los campos fiscales. La misma, por lo común, precedía a la acción oficial por l o que la mayoría de los pobladores carecía de título al guno sobre sus terrenos. En rela ti vamente poco tiempo no hubo lotes disponibles en las colonias y los asentamientos se ex tendieron hacia á reas no medidas en la zona de influencia del ferrocarril, l as reservas forestales y los lotes de las colonias pas toriles. La amplitud de l a ocupación espo n tánea puede apreciarse en Jos censos. En 1920 se registraron 3.224 explotaciones agropecuarias, de las cual es el29% estaba a cargo d e propietarios, el 29% de ar rendatarios y el42% de ocupantes. En 1937, según el censo nacional agropecuario, el número de unidades productivas era de 18.335, es decir seis veces más, pero la proporción de propietarios se había reducido al 9,7% mi entras que 31


los ocupantes representaban el 63%. En 1947, la situación permanecía sin grandes modificaciones pues de las 24.710 explotaciones sólo el 9,3% estaba a cargo de propietarios y el 73%, de ocupantes. De acuerdo con la ley de tierras, quienes ocupaban sin título terrenos fiscales eran considerados «intrusos» y carecían de derecho alguno sobre el predio que trabajaban con lo cual podían ser desalojados en cualquier momento. La falta de títulos creaba una situación de inseguridad que posibilitaba abusos por parte de los funcionarios territoriales, producía conflictos entre los colonos, vedaba el acceso de los productores a las instituciones de crédito haciéndolos fuertemente dependientes de los comerciantes locales y constituía una fuerte traba para cualquier tipo de inversión. Por contraste, la ocupación permitía a los colonos sil) recursos trabajar la tierra y capitalizarse sin afrontar los gastos que demandaban el pago de cuotas y los trámites administrativos. Así, en un proceso que recordaba a lo sucedido en la Pampa Húmeda, el desarrollo agrícola del Chaw se sustentó también en la precariedad de laposesión legal del suelo, si bien hay que tener en cuenta que la política oficial fue la de respetar las posesiones de hecho cuando éstas cumplían con el requisito de de la ocupación efectiva. Ante estas nuevas condiciones la tarea de la Dirección de Tierras consistía fundamentalmente en. regular y afianzar la ocupación. Se requería la realización de inspecciones periódicas, la agilización de las tramitaciones y la creación de nuevas colonias. La mayor actividad del gobierno en cuanto a la creación de colonias se produjo en los años 1936-38 y 1941. En el primero de los períodos mencionados se realizaron inspecciones generales que abarcaron las tierras fiscales más pobladas. A partir de los informes elaborados se destinaron a la colonización unas 350.000 ha de la zona de influencia del ferrocarril de Barranqueras a Metán que fueron medidas en sucesivas campañas hasta 1940. Al año siguiente se efectuó otra inspección general con el fin de concretar, según se afirmaba, el definitivo reordenamiento de la tierra en las áreas fiscales. Este ambicioso propósito estuvo lejos de cumplirse pero de las visitas efectuadas resultó una ampliación de 33.700 ha del área colonizada. Una tarea mucho más compleja era la regularización de las posesiones de hecho. Como sucedió en otros aspectos de la labor 32


del Es tado, la llegada masiva de pobladores desbordó la estructura administrativa de la Dirección de Tierras. Una de l as dificultades q ue perjudicaba la regulari zación consistía en el hecho de que las tramitaciones se centralizaban en Buenos Aires. Desde fines de l a década de 1920 co menzaron a funcionar oficinas regionales de la Dirección de Tierras pero las mismas no fueron suficientes para atender el enorme crecimiento de las tramitaciones. Exis t ía n tambi én otros problemas. El sociólogo norteam er icano Carl C. Taylor, autor de un inreresante est udio sobre la vida rural en la Argentina, visitó las zonas del centro y el sudoeste del Chaco hacia 1942 y destacaba que cientos de productores se habían establecido en área buscando las tierras más altas y los espacios abiertos en zonas boscosas. Las chacras donde los ocupantes habían semhrauo y donde habían construido sólidas casas no se adecuaban con los lotes de 100 ha prescriptos por la ley. Los fondo::; de la Dirección de Tierras y su oficin a regional en Sáenz Peña eran insuficienres para la exploración, clasificación y entrega de título:, al mismo ritmo del crecimiento de los asenramientos. «Aún más interesante es el hecho que muchos ocupantes evidencian muy poco interés por los títu los de las tierras que ellos trabaja·n. Han viv ido y sembrado por años como intrusos y han prosperado; no quieren ajustar sus chacras al modelo en cuadro, y a lgu nos trabajan s uperficies mayores de l as que se les permitirían poseer en propiedad. Además muchos no se presentan an te la oficina regional para recibir los títulos de sus tierras aún cuando son notificados que sus pagos han sido suficientes para justificar el otorgamiento del título». Este testimonio se refiere sob re todo a aquellos pobladores que, residiendo en las colo nias contaban a l menos con documentos de posesión otorgados por el gobie rno. Ex ist ían cientos de ocupantes que se ubicaban en á reas no medid as o en reservas. Sin embargo, pese a que no contaban co n ninguna documentaci ón, independientemente de muchos incidentes individu ales, a l parecer la gran mayoría podía trabajar sin ver amenazada su posesión. Hasta principios de la década de 1940 la labor de la Dirección de tierras e n los Territorios Nacionales se desarrolló de acuerd o con un plan de t areas elaborados por la Oficina. Esta situación pareció modifica rse con la ley 12.636, promulgada en 1940, y que as33


piraba a poner en práctica un plan integral de colonización a cargo de una entidad denominada Consejo Agrario Nacional. La ley aprobada constituía la expresión de las nuevas ideas de los grupos dirigentes sobre los objetivos que debían cumplir lapolítica oficial de distribución-de tierras. Hay que tener en cuenta que la crisis mundial de 1930 había significado una caída de los precios de los productos primarios y una reducción de la demanda interna. Esto implicaba un duro golpe para la producción agropecuaria de la Pampa Húmeda. El gobierno nacional había adoptado medidas para aliviar las dificultades del sector pero, de todas formas, no existía mucho optimismo sobre las posibilidades de un crecimiento basado exclusivamente en la exportación de productos primarios. Se planteaba la necesidad de proteger a nuestro país de las fluctuaciones de la economía internacional mediante la promoción de la demanda interna, el desarrollo de una industria Stlstillltiva de importaciones y la diversificación agrícola. Pasada la etapa más dura de la crisis, en 1936 el Ministro de Agricultura, Miguel Ángel Cárcano presentó al Congreso un proyecto de colonización que reflejaba estas nuevas prioridades. El momento parecía oportuno porque algunos bancos oficiales como Banco de la N ación, el Banco Hipotecario y el Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias poseían terrenos ubicados en las zonas más fértiles de nuestro país obtenidos de particulares ú otras entidades afectadas por la crisis. También se había producido una caída de los precios de los inmuebles lo cual facilitaba su adquisición por parte del gobierno. El plan de 1936 tenía por objetivo impulsar la subdivisión de la tierra con el fin de multiplicar las explotaciones familiares. Se buscaba arraigar a los pobladores al suelo erradicando las formas precarias de ocupación y frenar la creciente emigración de la población rural hacia los centros urbanos. Los destinatarios principales del proyecto debían ser los productores argentinos que no contaban con recursos para acceder a la propiedad de la tierra. También se podía promover el asentamiento de inmigrantes pero previamente se debía realizar una estricta selección de sus aptitudes y condiciones morales. El afianzamiento de la propiedad se presentaba también como una solución al problema del monocultivo porque la familia con la seguridad de la posesión del suelo, podía in34


vertir para diversificar su producción limitando los efectos de la caída de los precios y atendiendo a las necesidades del mercado local. El proyecto de 1936 al parecer no fue examinado por el Congreso, pero pocos años después, el inicio de la Segunda Guerra Mundial planteaba una nueva crisis para el sector agrario de la región pampeana y un potencial estallido de conflictos sociales provocados por los productores más empobrecidos. En 1939 y 1940 se discutió en el Co ngreso un nuevo proyecto que fue finalmente aprobado. La ley 12.636 introd ucía conceptos sumamente modernos. Así el derecho de propiedad quedaba su jeto a las limitaciones y restricciones que se determinaban en la ley de acuerdo con el interés colectivo. También se abandonaba la idea de es tablecer límites rígidos a la extensión de los predios que debían adjudicarse. La superficie de los lotes debía ser lo suficientemente extensa como para permitir la dirección y administración racional y económ ica de las propiedades. Se deja de lado también el tipo de colonización individualista y se promueve la constitución de «COlonias núcleo» o «células agrarias» donde los colonos se desempeñaran en forma conjunta en ámbitos como la escuela, los consejos agrarios o las cooperativas. Para la ejecución del proyecto se creaba un organismo denominado Consejo Agrario Nacional que contaba con una autonomía casi ilimitada para admi nistrar las tierras a su disposición y preparar y ejecutar los diversos planes de colonización. El Consejo Agrario podía utilizar las tierras fiscales aptas, las de instituciones o reparticiones oficia les que tuvieron un fin específico y las de particulares que se adquirieran por compra o expropiación. En sus primeros años de funcionamiento la labor del Consejo se orientó a promover la colonización en las provincias. Recién a partir de 1944 su actuación se extendió al Territorio del Chaco. En octubre de ese año la Dirección de Tierras pasó a depender del Consejo para que éste se encargara de la organización de las tierras fiscales. En la práctica, esta transferencia no prod ujo ningún cambio significativo pues la Dirección de Tierras siguió actuando en base a sus propios planes de trabajo. El Consejo Agrario, por su parte, proyectó para el Chaco el establecimiento de seis colonias agrícolas y gestionó la compra de campos particulares.

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En general los resultados obtenidos por nuevo proyecto colonizador fueron muy limitados. Hacia 1945 el CAN había puesto en posesión de la tierra a 129 colonos en todo el país. Los ofrecimientos en las cinco únicas colonias que habían sido organizadas tuvieron escaso éxito. Al margen de la mayor o menor eficiencia en la actuación del CAN, ello en todo caso demostraba que, al menos en la región pampeana, había ya definitivamente concluido el ciclo de la colonización agrícola con la supervisión oficial. Otros mecanismos como el otorgamiento de créditos especiales para la adquisición de la propiedad, otorgados por los Bancos Nación e Hipotecario, se mostraban más efectivos mientras que pa ra los sectores menos favorecidos el trabajo en las industrias de los principales centros urbanos constituían una perspectiva más atractiva. En 1946 a raíz de la reforma bancaria establecida por el decreto 14.959las funciones del CAN pasaron a ser responsabilidad del Banco de la Nación Argentina. La entidad se encargó de la subdivisión de los campos que el CAN había adquirido a partir de 1944. Se formó así una colonia entre las grandes propiedades del suroeste del Chaco y dos en el área pastoril del Bermejo. Poco tiempo después tenía lugar el proceso de provincialización. Las tierras fiscales pasaron a constituir el patrimonio de la provincia del Chaco y su administración quedó a cargo de las autoridades locales. El 2l.IX.1953 se promulgó la ley n° 16, la primera disposición provincial sobre Tierras Fiscales. La misma reproducía en líneas generales la ley nacional n° 13.995, del 5.X.1950, destinada a reemplazar a la ya antigua ley n° 4167. La ley n° 16 creaba la Dirección Provincial de Tierras fiscales y un organismo asesor, el consejo de Tierras Fiscales. Por decreto n° 19.235 dellS de octubre se produjo el traspaso definitivo de la tierra pública junto con toda la documentación que en poder del gobierno nacional Este cambio administrativo en realidad coincidió con modificaciones fundamentales en la estructura productiva del Chaco. A fines de la década de 1950 estaba llegando a su fin el proceso de ocupación espontáneo y de colonización agrícola tal como se venía desarrollando desde fines del siglo XIX. La superficie sembrada había alcanzado aproximadamente unas 400.000 ha y se mantuvo sin grandes modificaciones a lo largo del decenio. Esto era un indi36


cio claro que ya no era posible expandir la frontera agrícola con la incorporación de nuevas tierras. Las zonas más aptas estaban ya ocupadas y sólo quedaban fuera de proceso colonizador la extensa región occidenta l «El Impenetrable», de 4.000.000 ha, donde la falta de agua constituía un factor limitante fundamental. Considerada en su conjunto, pese a sus errores y contradicciones, la política de tierras cumplió en gran medida los propósitos de la ley de Inmigración y colonización. Tal como lo había previsto la distribución de parcelas en las áreas más productivas había poblado Territorio con familias laboriosas dedicadas a la agricultura. En total las colonias agícoias fundadas por Jos gobiernos nacional es abarcan una superficie aproximada de 1.500.000 h a que sumada a la que comprenden los centros de origen particular representan alrededor del 20% de la superficie provincial. Estos resultados, sin embargo, tardaron en manifestarse pues debieron vencerse primero los obstáculos que representaban el aislamiento, la falta de conocimiento del terreno, la inseguridad y la rudiment ar ia organización admin ist ra tiva. En sus primeras etapas las primeras colonias sólo pudieron sobrevivir gracias al amparo del gobierno. Éste por su parte, ante los fracasos iniciales, no adoptó una línea de acción constante, se prestó a diversos ensayos que con frecuencia trastornaron el proyecto inicial. Afortu nad amente pese al «desp ilfarro» de la tierra pública a fines del siglo XIX una enorme extensión del patrimonio fiscal no quedó comprometido. Así en las primeras décadas del siglo XX, las planicies de l a zona centra l y sur del Territorio fueron escenar io de un auge de la colonización agrícola cuando se combinaron de manera excepcional el aporte humano, proveniente de las provincias vecinas y las nuevas corrienres inmigratorias, las posibilidades económicas que brindaban tanto el avance del ferrocarril como el creci miento del mercado interno y una clara política oficial a favor de l a subdivisión del suelo en unidad es familiares.

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Los diarios de la Misión "Nueva Pompeya" (1901- 1910) Cirilo Ramón Sbardella

Introducción El objetivo de este trabajo es dar a conocer los primeros esfuerzos de la Misión "Nueva Pompeya", en el Chaco, que surgen de las páginas del diario que llevaban los franciscanos, fundadores del poblado. Estos frailes provenían del Colegio de San Diego de Salta, perteneciente a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide. Hemos ubicado estos manuscritos en el Archivo del Convento "San Carlos" de San Lorenzo (Pcia. de Santa Fe), para cuyo análisis tomamos el período que se extiende entre 1901 y 1910. A través de esos documentos nos enteramos de las vicisitudes de la reducción, de las tareas realizadas por los matacos, y de la actividad de los frailes. El desenvolvimiento de la exposición lo haremos por subtemas, para tratar de obtener una mejor comprensión. Esta población misionera es contemporánea con las de "San Francisco de Laishí" y "Sa n Francisco Solano" de Tacaaglé, ambas en Formosa, levantadas para los tobas y regenteadas también por los padres franciscanos. Destacados autores han informado sobre la vida de esta misión en el Impenetrable chaqueño: Rafael Gobelli, Cayetano Bruno, Ernesto l A. Maeder, Marcos Antonio Altamirano, Carolina Salvay, Ramón Gutiérrez, Carlos Primo López Piacentini, Ricardo ·zalazar y otros. Queremos recordar, también, que los arquitectos Graciela Viñuales y Dick Alexander (de la UNNE) llevaron adelante un programa de restauración de la Misión Nueva Pompeya. A ellos los acompañaron los estudiantes de la carrera de Arquitectura Juan Puja!, Eduardo Gaona, Roberto Raffin y Ricardo Sánchez. Agradezco la colaboración de las profesoras Arminda Paz y Dominga Elisa Giménez y del señor Rafael Romero Berna!por sus valiosos aportes.

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La Misión La política misional de los franciscanos de San Lorenzo, Corrientes y Salta, a fines del siglo XIX, encaró la fundación de poblados en las cercanías del Bermejo en una sola línea. Pero la idea se desvió un tanto por la decisión contraria de los misioneros correntinos. En las tres reducciones del Chaco y Formosa, los frailes trataron de cambiarles a los indígenas sus antiguos hábitos por otros de raíz cristiana. Pero este trasvasamiento se cumplió en forma parcial, con enormes dificultades impuestas por l a naturaleza, la falta de comunicaciones, el desconocimiento del idioma na tivo y de la idiosincrasia de los aborígenes. Con respecto a los medios que utilizaron, hacemos notar el trabajo agrícola - ganadero, l a enseñanza escolar, la catequesis, la música y, en algunos casos, la industrialización de la madera y de la caña de azúcar. En el caso del oeste chaqueño, comenta el padre Iturralde, los misioneros Bernabé Tambolleo, Prefecto de Misiones, y Miguel Bardoni se internaron en el Chaco para fundar una misión, los franciscanos pensaron, entonces, que la empresa era temeraria y que no saldrían con vida. Pasaron dos meses sin que se tuvieran noticias de ambos. Pero los misioneros regresaron satisfechos de las conversaciones con los indígenas. Posteriormente el padre Tambolleo viajó a Buenos Aires y obtuvo del gobierno nacional la firma del decreto del4 de mayo de 1900, donde los francisca nos quedaban autorizados para fundar una misión en el Territorio de Formosa. Pero ese instrumento fue rectificado por otro del 6 de julio que determinaba con precisión el Territorio del Chaco. En una nueva entrada plantaron una cruz el 29 de noviembre de aquel año. Citamos dos textos aclaratorios de esta misión del oeste chaqueño. Altamirano y Salvay nos informan que "el Padre Tambolleo se dÍo a la tarea de desmontar el lugar, situado a unos 800 metros del Bermejo, trazar la plaza y edificar la capilla de adobe que fue también escuela, más dos habitaciones para los misioneros construidas en madera" (l). Con respecto a los inconvenientes atravesados por la población en sí, expresa el historiador Maeder:

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"La misión de Nueva Pompeya, considerablemente alejada de los núcleos poblados del Ch aco, padeció muchas dificultades, ta nto por la índole de los propios indios que varias veces la abandonaron entre 1901 y 1909, como por la falta de agua y asistencia oportuna" (2).

Los Diarios Los misioneros francisca nos dejaron constancia de las actividades, vicisitudes, cu ltivos, n ovedades, topónimos, co nstr ucciones, mensura, enseñanza escolar, relación fraile - abor igen y otros aspectos no menos importantes. Los primeros apuntes están escritos en 10 cuadernillos que abarcan los siguientes lapsos: a) Desde Junio de 1 901 a l 1S de Febrero de 1902 ( incompl eto). b) Arranca el16 de febrero y concluye en abril de 1902. e) Desde mayo a sept i embre de 1902. d) Desde octubre de 1902 hasta mar zo de 1903. e) Abril hasta agosto de 1903. f) Abarca el mes de marzo hasta agosto de 1904. g) Se asienta n los acontecim i entos reun id os desde ene ro hasta abri l de 1905. h ) Los datos está n escr i tos e n un c u adernillo que incluye los meses de mayo/agosto de 1905. i ) Contiene los asientos desde sept iembre a noviembre de 1905. A l fin al i za r e l último cuadernillo de 1 905, queda expresada l a s i guiente referencia, firmada por Fr. H. Costa: "Hoy, 15 de julio ele 1922, que acabé de leer este Diario, desde su fundación o principio hasta aquí, n oto que falta di cie mbre de 1905, todo el año 1906 y Enero de 1 907"(3 ). Lo cual quiere decir qu e para la década de 1920 ya esta ban inco mpl e t os l os di ar ios. j) Se han encontrado noticias desde marzo de 1907 a sept i embre de ese mismo año, pero no se han hallado l os c u adernos de los años 1906 y 1908. Las crónicas misioneras continuaron desde 1909 a 1924, en 41


un libro habilitado por el padre Prefecto Pedro Papini ell3 de noviembre de 1908 (4). Por algunas firmas comprobamos los nombres de algunos cronistas que trabajaron en los cuadernos; sin embargo, otros no están identificados. En 1901, prestó este servicio Fr. Miguel Bardoni; algunos meses del año siguiente el padre Pedro María Borghini, luego fray Nazareno Morosini, posteriormente Fr. Antonio Villagra (1907) y nuevamente el padre Borghini (1909). En algunos casos, al final de la crónica mensual existe un "resumen" de las actividades más importantes realizadas en el mes. El fraile encargado redactaba el diario durante la noche, como última actividad de la jornada.

Ambiente natural A través de todos los diarios, vemos reflejados los fenómenos naturales: vientos, lluvias, sequías, inundaciones, temperaturas, y granizos, que beneficiaban o complicaban la vida misionera. Con respecto a la naturaleza que circunda la región, valoramos la observación del fraile que, ante la arriesgada empresa que encabezó Vicen te Arcuati al recorrer el Teuco y el Bermejo, en 1905 y quedar herido por los tobas, manifestó, al ser auxiliado, que "le pareció de volver a nueva vida, pues ya no espera}Ja en medio de esos bosques impenetrables", socorro alguno (S). Ya más cercano a nosotros, escribía Federico A. Daus con relación a la vegetación arbórea: "El bosque chaqueño en sus espacios cerrados es una espesu ra casi impenetrable, en la cual sólo los grandes recursos mecánicos modernos han podido abrir brechas estables, que son las picadas, por donde se trazaron los caminos y se tendieron las vías férreas. Pero aún en tiempos muy recientes la apertura de una picada ha debido iniciarse desde los dos extremos por la imposibilidad de profundizar suficientemente desde uno solo; a tanto llega la dureza de este bosque chaqueño. Tal lo que ocurrió en la picada de Taco Pozo a Nueva Pompeya" (6). A su vez, José R. Bergallo expresa con puntualidad sobre el viento norte: 42


"Prepotente, arbitrario y roncador, consiente de su fuerza y de la impunidad con que obra, el viento norte ha implantado por su cuenta el sistema de "tierra arrasada". Es tal su poder de exterminio, que a su paso, los árboles detienen la vegetación, desaparecen los pastos, sécanse las represas, retíranse las vertientes que proveen agua a los pozos y sobre los campos "pelados" como el patio de una escuela rural - el viento nefasto enseñorea la ruina, el hambre, la sed, la desesperación, la muerte" (7).

Los Misioneros Los franciscanos que prestaron servicios, hacia 1901, eran los padres Bernabé Tambolleo (Prefecto de Misiones) y Miguel Bardoni. Pero eran insuficientes ante el cúmulo de tareas; por lo tanto el su perior gestionó nuevos acompañantes. Mientras estaba solo, el otro fraile mostraba inseguridad y miedo y eso quedaba reflejado en la crónica. Los misioneros dirigían las tareas, enseñaban la doctrina, efectuaban el racionamiento y la compra de ganado, instruían en la forma de cultivar y dirigían las construcciones, siempre con la ayuda de peones. Los tobas molestaban continuamente y no faltaban rumores de avances ele los indígenas. Paulatinamente se fueron incorporando y rotando los padres Nazareno Morosini, Pedro María Borghini y Sant iago Farrugia. Habían reconocido también el paraje Urquiza para insta lar definitivamente la Misión, donde encontraron buenos terrenos y un madrejón con agua aceptable. A su vez, en mayo de 1902, salió el padre Borghini a misionar por el Territorio Nacional de Formosa, pero de esta activ id ad no quedan datos en los escritos. La vida en la misión era penosa por las enfermedades, el calor, el agua insalubre y el cansancio. La actividad religiosa era poca. En definitiva, hacia 1903 la misión estaba aún en ciernes. En 1905, la acción religiosa fue más sostenida. El padre Pedro Papini fue nomb rad o prefecto y fueron incorporados los frailes Humiliano Mattei, Ireneo Belacci y Antonio Villagra. Seguían padeciendo necesidades y notaban l a inutilidad de los esfuerzos. El superior mostraba su tesón a fin de obtener manutención y ropa para los aborígenes, tarea que exigía continuos viajes, pero sus periódicas a usencias daban lugar a algunas quejas.

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Sin embargo, hacia 1907, reinaba-orden en la misión. Lascomidas eran elaboradas sobre la base de maíz y ancas con charque. Fray Pacífico trabajaba en el callejón y en la siembra. El dictado de las clases era normal y algunos cristianos asistían a la misa dominical. El28 de mayo llegó el padre Domingo Maggi, pero muy pronto y a su pedido, es trasladado a Salta. Fr. Leonardo trabajaba en la huerta para obtener legumbres y verduras. En junio salió hacia el Departamento Caaguazú el padre Villagra para dar misiones en los parajes "La Nación", "San Juan" y otros. Su tarea fue activa y provechosa.

El censo En el primer cuadernillo, correspondiente a 1901, figura el censo de los caciques matacos que vivían en la Misión, que el padre Miguel Bardoni levantó en el mes de junio. El resultado fue el siguiente:

Larguncho Manuelito Hi l ario Avispa C h ara ra 3 v[arones], uno de ellos casado Moreno es el lenguaraz

José Feliciano Juan José Manuel Nicomedes

Sigarán

2 eh [inas] 2v [arones] 2v.2ch_ 2 ch-1 de ellas casada 2 v-casados 1 \'_ 2 ch. 2 V.

----2ch. -lv. 1 v.-1 ch.

Arduino Lindolfo

----

Arturo Ato Chanc ho Bru to

------

2ch - 3 casado

\'_

2v. l v_ lch . [Tota l i zan: individuos]

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1 de ellos

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En cuanto a los seguidores del cacique Cesario transcribimos a los siguientes:

Cesmo 2 v[a rones] c.1sodos y 3 eh in itas

Ñato Negrito Antonio Quiroga Pedro J os Salustiano Venancio

2v - 1 ch.

lv.-1 ch. J v- 1 ch. } V.

1

V.

------------[Totali zan: individuos]

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Al grupo del cacique Marcelino corresponde la siguiente composición: Napoleón Seg11ndo Rubio chico Rubio grande Paja Marcelino v.2 -ch. 1

Baylon v. l es el lenguaraz

Tigre

Cosmos(?) Damiano Ca rrizo Adán Viejo Marcos Mariano V i ejo Manique (?) Rocha,Victoriano de...

1 v. casado 1 ch. 2 v. 2 ch. 1 v. casado 2 \'.

1 v. 1 ch. casada l v. - 1 ch. Sol t. Sol t. Casado

--------1 1

V. V.

--------(finado) [Totalizan: 35. En general alcanzan 113 individuos]

Luego figuran en el diario los 27 niños que iban al catecismo. Por último, el empadronamiento concluye con esta aclaración: "varios de estos niños no son verdaderos hijos sino adoptivos huerfanitos cuyos padres han sido muertos en estos últimos años por los cristianos. Muchos de los nombrados han sido puestos por mi, pues entre ellos no es general ponerse nombre y si se lo ponen por lo mas se los dan de animales" (08.06.1901 )

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La mensura A mediodía del 27 de mayo de 1903, arribó a la Misión el agrimensor Vicente Arcuati, con la finalidad de mensurar las veinte mil hectáreas asignadas por el gobierno nacional segú n el Decreto del4 de Mayo de 1900. Impresionado, días después el visitante tomó algunas fotografías de la chacra "San Antonio". Ell 0 de junio comenzó su trabajo llegando hasta el fortín Urquiza; posteriormente continuó con la medición y puesta de mojones, cmzó grandes bañados cubiertos con agua, que ascendían hasta los pellones de los caballos. A mediados del mes había llegado a Marcos Paz, trazó un plano en un papel ordinario, en escala 1 l: 20. 000, que luego lo pasaría en limpio para remitirlo al gobierno nacional. El agrimensor siguió trabajando sobre la línea del Bermejo y el 2 de julio volvió a la misión con su gente. Los hi zo formar en la plaza y al pie de la Cruz, les tomó algunas fotografías. En los días que estuvo en campaña ubicó abundante agua hacia el SE, donde en los alrededores vivían muchos tobas, y en los campos encontró hacienda baguala. Partió nuevamente hacia Urquiza para conti nuar el trabajo, regresando a la Misión luego de amojona r otro tr::uno. El 16 de julio, el agrimensor Arcuati comenzó la delineación de la nueva población (40 manzanas de 100 metros de lado con calles de 20 metros). Diez días después, levantó el acta de la mensura, la cual fue firmada por los padres Nazareno Morosini y Santiago Farrugia y los señores Rafael Veroni,José Acevedo y Vicente Arquati. Al día siguiente, el agrimensor regresó a Salta. Poco después, los misioneros trazaron el centro de la nueva población en la manzana No 20, en cuyo sitio fue cavado un pozo.

Actividades económicas La ganadería Los vacunos para er racionamiento eran adquiridos en los puestos, que casi siempre estaban alejados de la misión. Por esa circunstancia, muchas veces morían las reses durante el traslado. Eran anotados con escrupulosidad los animales comprados y los faenados. De la carne vacuna obtenían el charque, utilizado en la alimentación.

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Con el transcurso del tiempo el ganado iba en aumento, como así también las instalaciones rurales. La algarroba, recogida por los indios, era utilizada como forraje. En todas las tareas del poblado trabajaban peones cristianos e indios y los más habilidosos amansaban novillos para utiliza rlos como bueyes. Para el traslado, usaban caballos y mulas y los ponían al engorde en los potreros. No fue descuidada la actividad tambera, que se notó a partir de 1907. Pero el mismo ganado traía desventajas, pues atravesaba los cercos y perjudicaba los cultivos. En 1907, había una existencia de 137 animales, entre vacas, toros y novillos y en 1909 un stock de 1SS vacunos.

Los cultivos Los peones cristianos y aborígenes fueron cultivando paulatinamente maíz, zapallo, melón, arroz, sandía, caña de azúcar, batata, mandioca, poroto, maní, sorgo, tártago y citrus (limón y naranjo). No dio resultado la siembra del trigo, porque es un cereal propio de climas templados. Sin embargo, en los escritos podemos leer que la semilla estaba apolillada, mal sembrada o el terreno mal arado o las plantas eran devoradas por los animales. Más tarde, fue abandonado este proyecto. No faltó tampoco la preparación de una pequeña huerta cerca de la casa, donde un misionero sembraba malva, hinojo, legumbres, cebolla, verdura, azafrán y flores. Poco a poco fueron construyendo los cercos que bordeaban los rastrojos o lugares cultivables que servían para defender las plantaciones de la acción de los animales. Estos trabajos insumían mano de obra aborigen. En los primeros años hubo agricultura en las cercanías del Bañado, donde habían construido una casa y plantado un palo a pique. Los aborígenes, en oportunidades, sacaban de los surcos la caña de azúcar que había sido plantada. Además, los cultivos de maní eran devorados por las hormigas y los de maíz por los gusanos. En 1903, el padre Prefecto convino con los criollos la siembra al "partir", que el cronista criticó como "negocios del P. Bernabé". La cosecha de ancos, maíz y batata fue considerada buena por pri-

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mera vez en la misión. No estaban exentos de robos ya sea por algún blanco o aborigen. La inundación de aquel año anegó los cultivos, haciendo estragos. Los misioneros con los peones continuamente ampliaban los terrenos agrícolas para preparar nuevas sementeras. En 1904, los alumnos de la escuela cosechahan el maíz y deschalaban los choclos, mientras las mujeres acarreahan la producción, en bolsas, desde la chacra hasta la casa misional. Las langostas hacían serios perjuicios en las oportunidades en que aparecían y las sequías, como en 1903 y 1907, dejaban serias secuelas. En general, la producción agrícola servía para el mantenimiento de la casa y de los matacos, pero no siempre fue suficiente.

Explotación forestal Este rubro era explotado para subsidiar las necesidades de la misión. Para ello contaban con un aserradero simple, y una carpintería, donde fabricaban arados, sillas, mesas, caballetes, yugos, bancos de escuela y de carpintería, escaleras, pizarrones, catres y una zorra (carrito para trasladar leña) y bastidores para elaborar "jergones". El mobiliario escolar fue construido por el español Manuel Blanco en 1903; posteriormente otros carpinteros dejaron su impronta: Emilio Cairo, (1903), Evaristo Figuera, Agostino Zerda (1905), Pablo Toro en 1907, etc. En 1904, enseñaron a los matacos e1 oficio en el aserradero.

Industrias Por iniciativa de los misioneros fabricaban jabón, velas de cera, escobas, almidón de mandioca, hidromiel, para uso de los moradores. En las construcciones usaban ladrillos que producían los peones, y matacos bajo la dirección de un encargado. Los aborígenes fabricaban artesanías y en alguna oportunidad, mandaron a Europa objetos que milizaban Jos indígenas en sus ranchos y en la cacería.

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Comercio Ha quedado poca información sobre esta actividad; la misión vendía, en forma esporádica, cueros vacunos y de ciervos. Los tobas trocaban cera, plumas y cueros por tabaco, ropa y harina. La mercadería consumida en el poblado (sal, harina yerba, arroz, cebada, vino de misa y de mesa, pasa de uva, aceite, etc.), se trasladaba en carros desde los pueblos salteños. También transportaban semillas, velas, prendas de vestir, aperos, herramientas, jabón, telas, etc. A la Misión San Miguel enviaban cueros vacunos, de ciervos y víboras, flechas, plumas, etc. En ocasiones estos viajes no estaban exentos de accidentes debido al mal estado de los caminos.

Fiestas cívicas y religiosas La celebración de las fiestas cívicas no fueron descuidadas. En 1902, la fecha del25 de mayo fue recordada con izamiento de la bandera y el rezo de misas con asistencia de peones. El cronista agregaba que los aborígenes no asistieron porque estaban ocupados en curar a sus enfermos. Al año siguiente, impulsaron diversiones para los matacos y por la noche iluminaron los edificios. Los misioneros, en general extranjeros, celebraron el 9 de julio de 1905, con el izamiento de la bandera nacional y la celebración de misas y por la tarde realizaron juegos de entretenimientos para los educandos. Llamó la atención la poca importancia que le dieron a la fecha los soldados en el fortín. Al despuntar el sol, el25 de mayo de 1907, efectuaron descargas de carabina, desde la Misión, contestando las que se realizaban en el destacamento. Luego los soldados, en traje de parada, asistieron a m1sa. En cuanto a las festividades religiosas, recordaban generalmente las marianas. Esto debido a la misma tradición franciscana. Como por ejemplo: la Anunciación (25 de marzo); el 8 de mayo estaba dedicado a la Virgen de Pompeya, que era Patrona de la misión, la de Nuestra Señora del Carmen (16 de julio), la de la Asunción (15 de agosto), Natividad de María ( 8 de septiembre) y otras advocaciones. En dichas oportunidades cantaban la misa y pronunciaban un sermón·y a veces rezaban una novena. 49


La festividad de San Francisco de Asís (4 de octubre) también tenía importancia y dejaban asentada alguna información sobre otras, como el día de San Miguel Arcángel, patrono de las misiones (29 de septiembre), el de Todos los Santos (1 ° de noviembre) o la Jornada dedicada a los difuntos (2 de noviembre) o la Navidad. En general, la fiesta de Corpus pasaba desapercibida. La actividad religiosa, en los primeros años, era escasa, salvo la catequesis de los niños. Paulatinamente se hizo más frecuente la asistencia a los actos por parte de los trabajadores, tropas e indígenas.

Las fuerzas En 190 l, el Comandante Vera se desempeñaba como Comisario de la Misión, al frente de un piquete de 20 soldados. Este destacamento había acordado con el gobierno nacional para mantener el orden en el poblado. Ante esta presencia los maracas quedaron asombrados, "pero pronto se sosegaron y continuaron sus trabajos" (8). El comisario comenzó a poner un poco de disciplina, pero la tarea no era fácil, pues los aborígenes deseaban permanecer libres. El cronista de ese momento consideraba qula fuerza militar era necesaria y debía continuar. Para sus actividades, los soldados montaban en mulas. En marzo de 1902, la fuerza fue relevada y todo quedó como al principio. Pero en julio llegó al poblado el comisario de Frías, Durbal Gómez, con 1S hombres de la Guardia Nacional. Pocos días después, el Tte. Ruiz, del Regimiento S de Caballería ingresó con 12 hombres. El pequeño destacamento fue relevado por el Tte. Avalas, luego por el alférez Almagro, el Tte. Porta, el alférez Fuentes y así sucesivamente. Antes de partir hacia Rivadavia, el oficial Porta había ordenado construir un fortín en un lugar más apropiado. Ante alguna situación poco clara en los alrededores, se destacaban comisiones; por ejemplo, batida de indígenas ladrones, o rondines cerca de la casa. No faltó alguna acción desagradable. Hubo momentos en que el jefe militar del destacamento y los soldados buscaban y perseguían a las mujeres aborígenes casadas y solteras. Ante esta circunstancia los indígenas se ahuyentaban del poblado. A fin de contener esa corrupción, los misioneros reclamaban ante los jefes, sin

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conseguir enmienda. "Se hacen los sordos porque no hay castigo para ellos" (9) se lee en el escrito.

La escuela El padre Tambolleo hizo demoler el precario edificio, en 1903, y para la escuela se transformó el galpón de los carros, al cual se le agregaron paredes. Pero, en definitiva resultó un local con poca iluminación natural. Los alumnos que concurrían a clase, comían tres veces por día en el local escolar y de noche volvían a los toldos, por falta de lugar para dormir en la Misión. Recibían, como equipamiento, pantalón, camisas y quepis. Además de aprender la instrucción escolar, efectuaban otros trabajos, como por e jemplo, desgranar el maíz. Al año siguiente, la escuela"inició sus actividades el1° de marzo, siendo sus maestros el Padre Tambolleo y la señorita Higinia Figueroa (h). Los alumnos recibían alimento dos veces al día. La actividad escolar en años posteriores fue similar, concurriendo una treintena de alumnos. Algún mayordomo, en la búsqueda de indígenas para los ingenios llegaba a la Misión portando un teatro de títeres, con el cual entretenían a los niños. En los días de celebraciones cívicas, los alumnos de la escuela jugaban a la sortija, la rotura de las tinajas y la carrera de embolsados. En 1910 visitó el establecimiento el Inspector de Escuelas Sr. Mendieta, quien propuso oficializar el mismo.

Topónimos A través de las páginas de los diarios de Nueva Pompeya hemos encontrado numerosos nombres de lugares, entre 1901 y 1907. Así tenemos: Rivadavia, Arenales, Las Vertientes, Urquiza, Santo Domingo, Frías, Pérez Millán, Recreo, puesto de San Isidro, Bateones, Marcos Paz, Misión San Miguel y Despunte. Luego quedaron asentados los sitios Las Calaveras, Victorica, ingenios de San Isidro, Campo Santo y de la Esperanza. Con algunos de estos parajes la actividad era regular. También quedaron consignados: Resistencia, La Frontera, Río

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Las Piedras, Palo Hachado, Alto Verde, Sauce Solo, Zorro Bayo, Paso La Perra, Metán, La Nación, El Sausal, San Juan, etc. Esto nos indica el contacto permanente de los misioneros con los pobladores de una amplia zona.

Recursos La Misión "Nueva Pompeya" se sostenía a través de los subsidios del gobierno nacional o del producto de la venta de cueros, las esporádicas actividades misionales en las poblaciones y de las limosnas en la colonia Rivadavia. A través de las cartas entre los padres Tambolleo e lturralde se deduce que, también el Obispado de Santa Fe había colaborado con recursos pecuniarios. Pero todo esto no era suficiente.

El trabajo En los primeros años se nota prioritariamente la preocupación por levantar las obras básicas, al principio precarias, más sólidas posteriormente. La construcción de este ranchería se realizó progresivamente y con los pocos medios disponibles, donde el mataco no siempre tuvo buena voluntad. En 1901, abrieron un callejón entre los parajes de Urquiza y Sto. Domingo Viejo en un tramo de siete leguas. En esta tarea trabajaron 24 peones indios y algunos blancos, quienes eran racionados con carne y tabaco y provistos con pañuelos, sombreros, telas y pólvora. Disponían de lo necesario para ejecutar cercos de ramas en las inmediaciones de la casa y alrededor de los sembrados y potreros que debían ser reforzados continuamente. El pago de los peones se materializaba con tabaco, efectivo, ganado y prendas de vestir. Los frailes usaban el sistema de "libreta" para anotar las deudas de los peones. El agua potable la obtenían lejos, ya que la subterránea era generalmente salada. En febrero de 1902, arreglaron la troja y cortaron la madera para la casa de los soldados. El padre Morosini bendijo el cementerio; el primer difunto enterrado fue el indiecito Mauricio, quien había querido ser curado de su enfermedad por los brujos. Pusie-

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ron cuidado en la limpieza de la plaza y de las calles, actividad permanente y construyeron un horno para cocer los alimentos, especialmente el pan y el charque. Con los elementos provistos por la naturaleza efectuaban las construcciones. Para mantener ocupados a los varones, creaban nuevas actividades (caminos, cercos para cultivos y potreros que debían ser reforzados continuamente). Poco a poco iba tomando forma el poblado. Los misioneros cooperaron en la construcción de la iglesia de Rivadavia, la cual quedó inaugurada en octubre de 1902. Los albañiles y cortadores de materiales eran italianos y los peones, hijos del país. En 1904, montaron cercos individuales para ser trabajada la tierra por peones o aborígenes. El mismo ritmo de admisión los llevó a esa circunstancia. Fue proyectado un parque, para lo cual talaron una porción del monte y colocaron pencas de tuna. Llegaban mayordomos de los ingenios "San Isidro" y "La Esperanza" a fin de contratar aborígenes para la zafra. Al parecer, los misioneros mostraban aceptación en los traslados. En 1905, efectuaron reparaciones en la casa: fue alargado el callejón; cavaron un pozo, quemaron ladrillos y construyeron un ta¡amar. Al final de la década, los aborígenes ya tenían noción del trabajo (siembra, cosecha, construcción de cercos con ramas, traslado de los productos de la chacra, construcción de edificios, cavado de pozos, limpieza de rastrojos, tareas en la cocina y otras). Cada cierto tiempo iban a recoger miel y a pescar con una licencia otorgada por los padres. En general, vivían añorando el monte y no podían olvidarlo. Quedan mencionadas algunas personas que ayudaron en el desarrollo de las tareas: Pedro Salvatierra, Rafael Veroni, Severo Paz, Francisco Verdeja, Pedro Magada y otros.

La capilla En agosto de 1901, los matacos estuvieron dedicados al corte y traslado de totora para el techado de la capilla- escuela y la cuadra de los soldados; esta labor fue ejecutada por 48 mujeres y 12 varones. El 30 de marzo del año siguiente (domingo de Pascua) el 53


paüre Nazareno Morosini bendijo el edificio, cantó la misa y pronunció un sermón alusivo; asistieron aborígenes, peones blancos y familias. Pero este edificio duró poco. En 1903, el padre Tambolleo hizo desarmar el galpón que había servido de iglesia y escuela, ubicado en medio de la plaza. El 31 de marzo comenzó la construcción de la nueva capilla con el material de la vieja, lo cual indujo al cronista a escribir: "será otro rancho provisorio". Ello de abril se trazó el plano de la nueva iglesia y, al día siguiente, dieron comienzo a la pared del frente, con adobes crudos; mientras tanto preparaban la paja para el techo. Los peones indígenas se ocupaban del corte de adobes. Mientras tanto, se arregló una pieza para dedicarla al culto. Por fin, ese mismo año, fue habilitada la nueva capilla, con la asistencia de la tropa y de los aborígenes a la misa inaugural.

La mujer Le dieron importancia al trabajo de la mujer, la que colaboraba en tareas individuales y comunitarias. Trasladaban la totora necesaria para techar los edificios, lavaban la ropa en la casa, hilaban mantas, cosechaban y una mujer blanca oficiaba de maestra. Un ejemplo de la influencia misionera sobre la mujer queda indicado en una memoria de Julio Henri cuando afirmaba en 1904: "Pero la más espontánea acogida nos la brindó el cacique Yorok [mataco], cuya gente iba con más pilchas que los tobas vistos hasta entonces. En el grupo de unos 259 indígenas que componían esa tribu, había muchas mujeres, que nos presentaron con la mayor confianza, haciendo grandes demostraciones de contento por los obsequios que les hicimos y que nos retribuyeron con arcos, flechas, collares, maíz y zapallos. El lugar donde encontrarnos esta tribu queda casi frente á una misión católica denominada Nueva Pompeya, situada en la costa del cauce antiguo del Bermejo, y atribuímos á esa vecindad el proceder de os indios, pues más adelante y á medida que íbamos remontando, no encontramos la misma confianza, á pesar de que nos aproximabamos nuevamente á la civilización,"... (10). 54


Las construcciones En 1901, dispusieron lo necesario para armar un cerco en las inmediaciones de la casa de los padres. En abril de 1902, instalaron un galpón y repararon una :ocina (con paredes de caña y techo de totora) y una letrina que había sido destruida por un incendio. Refaccionaron el techo de la proveeduría y arreglaron cañizos. Fue reforzado el palo a pique cercano a la casa para evitar la entrada de los animales. En 1904, los franciscanos proyectaron construir una casa misionera, iglesia y escuela. El25 de septiembre fue colocada la piedra fundamental de estos edificios que debían quedar en la misma man zana. Para hacer notar la importancia de la obra, programaron una procesión, portando la imagen de la Patrona Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, en medio de cuatro banderas; luego seguían los alumnos de la escuela en dos filas, un fraile revestido con ornamentos, los soldados del destacamento y, por fin, los aborígenes. De esta ceremonia fueron tomadas tres fotografías. Inmediatamente comenzaron a construir los cimientos de la obra; los trabajos de albañilería estaba n a cargo de Pedro Magada, un empleado eficaz, quien dirigió construcciones, organizó lascosechas, adelantó el corte de leña, enseñó la fabricación de adobes y reparó el horno de ladrillos. En 1905, Magada siguió con las obras y el albañil Gumersindo levantó la torre (calabozo). A mediados de septiembre, techaron la casa con tejas y tejuelas y colocaron las ventanas y los pisos y efectuaron el revoque de las columnas. Poco a poco se habilitaron otras dependencias. Una nueva construcción se erigió entre 1909/1911, oportunidad en que se levantaron habitaciones, letrinas y depósito de herramientas; colocaron el revoque, y el embaldosado, las aberturas y el alambrado perimetral. Para estos trabajos utilizaron a Magada, Gumersindo, varios peones y un indio. En 1910 mandaron derrumbar la casa vieja de adobes y continuaron construyendo casas para los aborígenes y los peones. Para los castigados la misión contaba con un cepo y un calabozo. 55


Los indígenas misioneros La Misión "Nueva Pompeya" estuvo destinada a los indios matacos. Al principio, la relación del franciscano con el aborigen adulto se dio a través del trabajo y la capacitación para las tareas que debían realizar. Les enseñaban diversos oficios: carpintería, albañilería, ladrillería, manejo de carros y, sobre todo, el laboreo de la tierra. El aborigen chaqueño desconocía la agricultura y, en su condición de nómada, vivió siempre de la caza, pesca y recolección. Bajo la dirección de un blanco, aprendió en la Misión a desmontar, abrir picadas y caminos, cercar el sitio destinado a Jos cultivos, cavar pozos, levantar los primeros ranchos... Pero la tarea no fue sencilla ni para él ni para el fraile; el aborigen desconocía la vida sedentaria y el trabajo organizado. Sin avisar abandonaban la misión por varios días, procediendo a buscar miel en el monte, recolectar frutos de algarrobo para preparar la "aloja", bebida que incluía en sus festejos. En ocasiones, salían para enfrentarse con sus viejos rivales: "los tobas del Teuco". El fraile desconocía su idiosincrasia, no comprendía la actitud del mataco y lo tildaba de irresponsable y haragán. No entendía cómo podían dejar el trabajo sin medir las consecuencias y no cumplir los horarios. Los misioneros no aceptaban la embriaguez y sus fiestas con sonidos del cencerro e ingesta de aloja, porque ellas eran motivos de suspensión de las tareas y de la instrucción de Jos niños. Las quejas de los misioneros con respecto a los matacos eran constantes, sobre todo en lo referente a la inconstancia laboral, en las exigencias desmedidas de entregas de alimentos, en la incomprensión aborigen ante la escasez de víveres o en los robos producidos por ellos mismos. Estas actitudes, más la soledad, el aislamiento, la escasa comunicación con el resto de las poblaciones, desmoralizaron en más de una ocasión a los frailes. Esto queda reflejado en las siguientes expresiOnes: "Hoy me siento mal, motivo sufrimientos morales. Los indios me molestan mucho con sus continuos pedidos, nunca se conforman (11).

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O también con estas expresiones: ''Acabé de regalar a los caciques los sombreros que les prometí, para liberarme de sus molestias y comprarme su gratitud, cosa muy rara tratándose de matacos" (12). En los primeros años, el número de aborígenes reducidos era variable, precisamente por las constantes y prolongadas ausencias de grupos completos; pero hacia 1904 ya vivían unas 54 familias en forma permanente. Quizás el hecho de tener sus propias casas dentro de la Misión, la alimentación regular, el funcionamiento de la escuela y la protección, haya influido para este cambio. Las cosechas comenzaron a dar un leve excedente y las angustias por falta de alimentos se iban despejando. Para esta época, se habían avanzado en la enseñanza de la doctrina cristia na a los adultos y los padres elogiaban el avance en el aprendizaje sobre todo en las mujeres. En cuanto al trabajo organizado, también eran ellas las que demostraban más contracción.

Los Tobas No pertenecieron a la Misión, pero venían a ella con frecuencia, por diversos motivos: de paso hacia los ingenios azucareros, a vender sus productos o trocarlos por vestidos y alimentos, a pedir o "exigir" la entrega de animales vacunos y balas para sus carabinas, a robar los productos de la chacra o "provocar" a los matacos misionados. Si bien nunca alcanzaron a atacar la Misión, siempre lamantuvieron en vilo, y, si no la asaltaron, fue por la presencia de las fuerzas militares. Uno de los tobas más conocido era Matolí que, con sus actitudes contradictorias, logró confundir a los frailes, a conmoverlos cuando llegaba con su mujer y sus hijos a saludarlos. Pero también generó desconfianza cuando amenazaba con destruir las instalaciones. Inclusive sería él quien desalojó a los misioneros en 1899, cuando realizaron los primeros viajes de reconocimiento del terreno para ubicar la futura misión. Sobre Matolí hay varias citas en los diarios; transcribimos a modo de referencia la siguiente: "Llegó Matolí con su mujer y cinco chicos y otros robas más. Los chicos son las criaturas más lindas que he visto en estos luga-

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res, sus dos mujercitas, una de 15 años, otra de 9. Les convidé de comer, les regalé vestidos, pañuelos. Quedaron contentísimos y también yo con la esperanza de ganarlos más a estos infelices. Matolí tiene (parece) confianza con los padres, por eso me dejó un chico de unos 12 años" (13). Los tobas aguerridos asaltaban puestos de criollos en sus recorridas. Las fuerzas militares los perseguían como un escarmiento, pero en la lucha cayeron hombres de ambos lados. Cuando se dio la ocasión, atacaron los mismos fortines, como ocurrió en marzo de 1909 con los asentamientos Arenales, Dorrego y Warnes, asesinando a oficiales y soldados, circunstancia en la que encontró también la muerte el conocido cacique Matolí.

Conclusión A través de los diarios de la "Misión Nueva Pompeya" vemos el proceso de instalación y evolución de este asentamiento, en sus diversas facetas. En toda la etapa estudiada, comprobamos la poca relación amistosa entre el fraile y los aborígenes, y el abandono repetido de la misión por parte de los matacos. A su vez, los tobas llegaban periódicamente con exigencias, que indudablemente producían malestar. El miedo a los tobas quedaba expuesto con franqueza en Jos diarios. En general, Jos misioneros soportaron la vida austera emanada del lugar, salvo alguno que no se adaptó a la severidad propia de este tipo de tarea. La mensura de las tierras quedó asentada en los escritos, dada la importancia que tenía la posesión para desenvolvimiento del poblado. El ganado vacuno era utilizado para la provisión de carne al grupo humano y el cuero para la venta en los asentamientos de la zona. Más tarde, los animales fueron criados en los mismos potreros de la misión. La producción agrícola, amenazada por plagas, sequías e inundaciones, tenía como objetivo la enseñanza y el consumo. Los terrenos eran ampliados continuamente, lo cual mantenía en actividad permanente a los moradores. La abundante forestación de la zona proveía material para la carpintería, de donde salía el mobiliario necesario. La mujer auxiliaba en las tareas del hogar, en la enseñanza

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escolar y asistía a las funciones religiosas, pero era también motivo de acoso en alguna oportunidad por parte de los soldados. La escuela, desde los inicios de la reducción, cumplió su función, a pesar de la necesidad de edificios. A fines de la década, los funcionarios deseaban la incorporación a la enseñanza oficial. L?s recursos oficiales, misionales o venta de cueros no eran suficientes para solventar las necesidades. A pesar de ello la misión continuó, generando más tarde un municipio que hoy alcanza a casi 3 mil habitantes.

CITAS !.Marcos Altamirano y Carolina Salvay. Misión Nueva Pompeya. Labor franciscana entre los Wichí del Territorio del Chaco (18991949), p. 8. 2.Ernesto J.A. Maeder. Historia del Chaco, p. 180. 3.Archivo Convento San Carlos (en adelante ACSC). Diario de la Misión Nueva Pompeya. Septiembre - octubre - noviembre. Año 1905. 4. ACSC. "Libro de Administración; Nueva Pompeya. 1900- 1924". 5. ACSC. Diario de la Misión Nueva Pompeya; 23. 11. 1905. 6. Tomado por Federico A. Daus. Geografía y Unidad Argentina, p. 109. 7. José R. Bergallo. Pilcomayo abajo. Crónicas formoseñas. 2° ed. Bs. As., 1953. 8. ACSC. Diario de la Misión de N u eva Pompeya, 03. 08. 190 l. 9. Idem. 26. 08. 1903. 10. Memoria de la Comisión de Exploración y Estudio del Río Bermejo. Apéndice al Anexo II. Nota del Ingeniero Jefe de la Comisión [Julio Henri] elevando la Memoria a la Dirección General de Obras Hidráulicas, 12 - VIII 1904. 11. ACSC. Diario de la Misión Nueva Pompeya; 14.06.1901. 12. ldem. 09.06.1901. 13. Idem. 24.08.1901.

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Tensiones y Fragmentación Política en Chaco a Principios de los Años Cuarenta. Osear Ernesto Mari

Introducción .Desde hace algunos años se ha venido observando un renovado interés entre los investigadores en el estudio de los Territorios Nacionales como consecuencia de la aparición de nuevas generaciones de historiadores, quienes por lo general vinculados a las provincias surgidas de estas antiguas jurisdicciones, han decidido recons truir un pasado que les compete y que en muchos casos ha involucrado directamente a sus mayores. Esta p redisposición y una mejor organización de los archivos locales, han posibilitado el hallazgo de fuentes novedosas que permiten ir formando una historiografía regional, incluyendo remas que hasta hace poco eran imposibles de abordar por la carencia o discontinuidad del material. En el caso específico de Chaco, la relativamente reciente donación de documentación por parte de familias de antiguo arraigo ha enriquecido el acervo archivístico local, abriendo nuevas oportunidades para la investigación histórica. Correspondencia privada; actas de partidos políticos o instituciones desaparecidas; colecciones de periódicos hasta hace poco desconocidas; e incluso el valioso testimonio de sobrevivientes de una época hoy lejana, constituyen fuentes indispensables para recrear un pasado aún insuficientemente estudiado. Actualmente es posible echar luz sobre un conjunto de temas que han sido soslayados por los impedimentos antes mencionados, por prejuicios ideológicos,o por suponer que el quehacer territoriano no revestía interés al estar aparentemente desarticulado del acontecer nacional. Estos preconceptos se habían concentrado especialmente en torno a la vida política de este Territorio y por mucho tiempo se supuso que ésta trajinaba sobre un damero meramente local, con protagonistas que la practicaban más como entretenimiento que por vocación, ajenos casi siempre a los acontecimientos nacionales. Sin embargo investigaciones recientes depararon algunas sor61


presas, deshdratando en buena medida estos prejuicios. Aunque si bien se reconoce que la actividad partidaria territoriana se circunscribió a una porción relativamente minoritaria de la población, no debe creerse por ello que la dirigencia actuó en un círculo cerrado e impermeable. De hecho sufrió el influjo de provincias vecinas, y en no pocas ocasiones funcionó como una extensión de la política correntina, santafesina o santiagueña. De la misma manera y sobretodo en determinadas épocas, la política nacional ejerció notable influencia en las contiendas electorales locales, aún cuando ello podría suponerse irrelevante, ya que los territorianos no participaban ni incidían en aquella. Estos contagios se notaron particularmente durante la etapa conservadora (1930-1943) y se visualizaron con especial nitidez a finales de la misma, cuando la política del Chaco fue un fiel reflejo de las contradicciones y el resquebrajamiento de una alianza partidaria en decadencia.Durante la época del Territorio la práctica de las actividades políticas en el Chaco estuvo limitada al ámbito municipal ya que su máxima autoridad, el gobernador, era designado por el poder ejecutivo nacional, y además, los ciudadanos que residían en los Territorios no participaban de elecciones prc idenciales ni legislativas. De esta manera, el ejercicio electoral se redujo a la elección de conce¡ales y jueces de paz en las comunas constituídas, cuyo número varió de cinco a diez entre 1928 y 1940, y la periodicidad de los comicios fue relativamente regular, excepruando aquellos interregnos en los que se suprimió el orden constitucional en el país. Aunque durame esta época las disputas electorales continuaron girando alrededor del radicalismo y el socialismo, partidos tradicionales que acaparaban a buena parte del electorado, ya desde la década anterior habían aparecido otras fuerzas políticas vecinales que mantuvieron una intermitente presencia, particularmente en las localidades del interior del Territorio. Así habían surgido agrupaciones tales como Defensa Comuna l en Chara ta; Unión Popular en Sáenz Peña, Villa Angela y Puerto Bermejo; Unión Vecinal en El Zapallar; Unión Provincial en Puerto Berme jo; Partido Independiente en Quitilipi y Villa Angela; y ocasional mente, el Partido Autonomista en Presidencia de la Plaza y el Partido Carlos Marx en Sáenz Peña. 62


Algunos de estos partidos lograron mantener una relativa continuidad en las contiendas electorales; otros fueron apenas representaciones circunstanciales que no pasaron de una vida efímera, aunque en todos los casos constituyeron muestras de la irrepresentatividad de los dos partidos mayoritarios en determinados períodos de la vida política territoriana. Hubo además en esta época escisiones dentro del radicalismo y el socialismo; alianzas circunstanciales entre sí y con otros partidos, e inclusive camuflaje de estas fuerzas que supieron competir electoralmente bajo otras denominaciones en lapsos de abstención, o sencillamente cuando la conveniencia así lo aconsejaba. De esta forma se produjeron en determinadas coyunturas alianzas insólitas; verdaderos contubernios, palabra ésta que utilizara oportunamente Yrigoyen para definir la cohabitación entre partidos que ideológicamente se situaban en extremos opuestos. Pero estas situaciones no tenían porqué sorprender ni avergonzar a la clase política territoriana, puesto que a nivel nacional gobernaba «La Concordancia», una coalición de tres partidos que habían sido antagónicos en el pasado inmediato, y que además cargaba con cierta pátina de ilegitimidad debido a sus cuestionables procedimientos electorales. (1) En este sentido bien viene acotar que La Concordancia también funcionó como partido en el Chaco, y su participación en las lides electorales comunales modificó sustancialmente el arco político territoriano, desbaratando en determinados momentos la hegemonía del bipartidismo tradicional. La Concordancia del Chaco, creada por el gobernador José Castells en 1938 encarnó la voluntad de un amplio sector del electorado que no se sentía representado por el radicalismo o el socialismo, y que hasta ese momento se había repartido entre las otras agrupaciones antes mencionadas. Integrada en buena medida por hombres de extracción conservadora, su preeminencia estuvo íntimamente asociada al ritmo y dedicación que le imprimió su fundador (Castells), y en menor medida a su hermano Ramón, que no 1 • «L3 Concordancia>> se formó en virtud de carecer la derec ha con servadora de una estructura política nacional p3r3 conc urrir 3 bs e lecciones nacionales de 1931. Integraron dicha a lianza los conservadores, el sociali s mo independiemc y el radicalismo antipcrsonalista.

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tuvo sus mismas condiciones de liderazgo. Así, y mientras José Castells permaneció en el Terrirorio y ruvo una incidencia directa en el partido, «La Concordancia» mantuvo un protagonismo principal en las elecciones comunales, constituyéndose en primera o segunda fuerza política según el momento y el sitio. Del mismo modo perdió participación cuando sumentor debió ejercer cargos a nivel nacional, y la recobró nuevamente cuando el ex-gobernador decidió reintervenir en el ruedo político local entre 1942 y 1943. Hemos tomado este periodo (1941-43) porque el mismo es justamente representativo de estas oscilaciones y de curiosidades inusuales, aún para este tiempo de promiscuidad política. Para este entonces fenecía el mandato de Gustavo R. Lagerheim, primer gobernador nativo del Chaco, que había sido designado por el presiden te Ortiz en 1938 por sugerencias del saliente gobernador José Castells, quien pasó a ocupar la Subsecretaría del Ministerio del Interior. La gestión del moderado y austero gobernador Lagerheim había concitado la aprobación de la mayor parte del pueblo territoriano y existía un anhelo compartido para conseguir su redesignación. Las fuerzas vivas del Chaco y buena parte de la dirigencia política habían avalado un pedido para que ejerciera un nuevo período gubernativo, y por tal motivo, Lagerheim fue merecedor de una de las campañas más intensas que se realizaron en procura de este propósito. Sin embargo, el presidente Ortiz que le había confiado esta gobernación ya no estaba en el gobierno. Debido a una crónica enfermedad había delegado sus facultades en el vice-presidente Ramón Castillo, y éste tenía sus propias ideas e intereses. (l) Además, llamó la atención que en esta casi masiva solicitud la Concordancia del Chaco no prestara su adhesión, y que el otrora promotor de su nombramiento, el todavía Subsecretario del Ministerio del Interior José Castells, guardara un silencio absoluto. A !_ Ramón Cast illo dsumió como presideme en junio de 19--12. Debe record: rse que el pres ide nte Ortíz había estado postrado y ciego debido a su diabetes crónica. por l o c uJl Casti ll o est uvo a ca rgo de la Presidencia en los últimos tiempos. Sin posibilidades d e recuperación en s u vista, Ortiz presentó su re nu ncia el 23 de juni o de 1 942, la cu a l f ue acep tada por l a Asamblea Legislativa el 27 de junio del mismo aiio. A l os pocos días. el 15 de julio de 1942, se produjo su deceso, a los 56 años de edad .

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la sazón, los concordancistas del Chaco emitirían un comunicado a través del diario «El Territorio» en el que se pronunciaban a favor de un funcionario nativo para ocupar la gobernación, pero creian inconveniente que la elección recayera nuevamente en Lagerheim, aunque no explicitaron sus motivos. (3) Lo cierto es que pese a que Casti llo recibió a la comitiva peticionante y les prometió que consideraría la solicitud, finalmente decidió nombrar para el cargo a un correntino residente en Buenos Aires. Esta decisión significó un retroceso, un retorno a las repudiadas políticas de designación que el poder ejecutivo había practicado en el Chaco hasta hacía pocos años, y consecuentemente malquistó a una sociedad que se había acostumbrado a tener durante los últimos tres períodos a gobernadores que estaban al tanto de la problemática territoriana y que atendían y defendían los intereses d .: su comunidad. ( 4 ) No le sería fácil contrarrestar esta indisposición al nuevo gobernador, y los conflictos que se sucedieron en su gestión serían una muestra elocuente del malestar general. Florencia Martín Solari fue el nuevo gobernador que debería ejercer en el período 1941-1943. Era un ex-coronel retirado que había intervenido en la campaña militar del Chaco a principios del siglo pasado y pertenecía a una tradicional familia de Corrientes, a la sazón, muy '. DKh.t Lkcbr.tctO ll Cuc puhliL tda e n e·l diann El ·r;-rrito n l' el 2-1 de juli" Lk

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allegada al ahora presidente en ejercicio Ramón Castillo. Como bien se sabe, desde la presidencia el doctor Castillo acentuó el carácter conservador del gobierno, por lo cua l era de esperar que Solari desempeñara su gestión en sintonía con esta línea. Tan lógico era esto que la revista «Estampa Chaqueña» manifestó a ntes de que el nuevo gobernador arr ibase al Chaco «...puede afirmarse que el futuro gobernador será un adicto al gobierno nacional y a su política... Será un funcionario que cumpla órdenes y que no tenga escrúpulos para hacer del Chaco un comité de la política oficial...»CS) Sin embargo, no puede decirse que su período de gobierno haya tenido tal temperamento; su accionar y los acontecimientos que se suscitaron en esta gestión, no ofrecen posibilidades de catalogar a Solari como un funcionario de orientación conservadora, y sí permiten con certeza, referirnos a él como un mandatario sumamente controvertido. Sus iniciales discursos, que pretendieron revenir la apatía y porqué no el encono de los territorianos, estuvieron marcados por un tono beligerante y consiguieron el efecto contrario al que perseguía. Dijo por e jemplo que «...sería inflexible ante cualquier manifestación calumniosa, y que sabría combatir con dureza la intriga y la falsía...» entre otros conceptos, con lo cual profirió de entrada una ofensa innecesaria utilizando palabras que hubiesen quedado mejor sin decir. (6 ) (Est:11np'3 l_]uque.-1.1. ')de agtbtu dL· 1 041). '·. Es parte del discurso pronunci Jo en oportunitbd de asumir el mando el 1 7 de se ptiembre de 1941 . En esa oportunidad m.unt\:stú . •c ltq;o ha5ta aquí impub.tdo por llll ¡ntriútico espíritu de col.thmaciún. puc me une al vicc-pre idcme e n ejercicio una gran cnns idcración pcrso n.d ... Por 11 0 considerarme :0cnu y cxnút o al Te rritori o es que 110 vacilé c11 :1 ccp tar el hunr uso CJrgo que se me !u co nfiad o a m e vosotros, pues estoy lig.1do a bs cntr:t.-t as mi s m a5 de l th que dieron c>rigcn y prosperidad :1 este gr.tn Chaco... La puertas de 1111 desp:1cho, dundc m:b que un gobenudur h e ck :>e mirme un colaborador, estarán abiertas p.tra todos los bien iuspirados y para tOdos los que uecesi te n b ayuda oficia l que bs circ un s tancias impongan ... Sen.: inOcxiblc ame c ualqui er manifestación cal umni osa. y he de sabe r com lntir b imriga. y la f:dsb que so n expresiones que dcpnmen y a\'ergue n zan ...» (LVCh, 19 de se ptiembre d e ll)4 1 ).

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Lo que siguió a continuación, fue una serie de desaciertos y episodios que escandalizaron a la opinión pública, y que hicieron recordar a los territorianos algunas otras tristemente célebres administraciones, como las de Cáceres (1917-1920) o Centeno (19231926). Cuestiones tales como venalidad policial; prostitución y juego clandestino amparados y manejados por las autoridades; apremios ilegales y supuestos intentos de asesinato de personalidades públicas, volvieron a contaminar el escenario público del Chaco, recreándose así épocas que se creían superadas. En un enrarecido ambiente que se prolongó durante toda su gestión, se multiplicaron denuncias periodísticas y judiciales respecto al accionar del gobernador, y sobretodo a su círculo de colaboradores. Las mismas, que en un principio parecían infundadas por la supuesta intencionalidad política de quienes las formularon, fueron en buena medida comprobadas durante el transcurso de su mandato. Inicialmente -y extrañamente- partieron del semanario «Norte», órgano periodístico de La Concorda ncia del Chaco, que se suponía, defendía los intereses del oficialismo, más aún teniendo en cuenta que su jefe Qosé Castells) ejercía en este momento un importante cargo en el gobierno nacional. El periódico señaló en cada una de sus ediciones las irregularidades que se observaban en la administración de Solari, y el gobernador respondió a su vez secuestrando una y otra vez sus ejemplares invocando el estado de sitio que intermitentemente imperó en el país en este período. Llegó inclusive a ordenar la detención de canillitas y la del director del matutino, don Calixto León. Por su p3rtc, Esr:tmp:t C lnqt tei-ta respondió 3 cs t3S últimas aprcciaciunes del gobcnudor diciendo: «Pe nsamos que el nuevo obcrnado r trae UI\ prcconcepto sobre l a pohbción del Territorio. Casi nos pcrmitimus pulS3r que viene mal dispuesto, y es to se ría lamentable. No le eucoiJt ramos otr:t explicación a es3S pabbras que hubi cr:tii quedado mejor si n decir, segú n las c uales «Será inflexible ... , co mbat1r i la intriga y la falsía ... >>, etc. Sus informantes, si es que los hay, k han hecho un tlaco servicio :ti ponerlo en trance de inferir Uila ofensa de entrada a un:población que só lo le pid e J s u s gobernadores que la dejen vivir y tr:tbaj:tr en paz ...» (Estampa Chaqueüa, 13-20 de sep tiembre de 1941 ).

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Las denuncias que giraron casi siempre en torno a las cuestiones antes mencionadas fueron refrendadas luego por otros medios periodísticos locales, como «La Voz del Chaco» de Resistencia y «Tribuna Chaqueñan de Sáenz Peña; y nacionales, como «La Prensan, «La Nación», «Crítica» y «Noticias Gráficas», entre otros. Por otra parte, conocidas personalidades públicas de Resistencia y hasta un juez de Corrientes, repudiaron su gestión y elevaron oficialmente reclamos al Ministerio del Interior, en los que hicieron constar amenazas y apremios solicitando garantías al poder ce ntral. Figuraron entre los denunciantes Aldo Moro; Mario Gabardini; Alejandro Varela; el juez del crimen de Corrientes Dr. Mario Argentino Sosa; Ramón Castells y Calixto Leó n, siendo estos últimos quienes aseguraron que el gobernad or había ordenado asesinarlos. C) '. Co n fecha 1 4 d e fchreru. e l directo r d e l periódico Norte. C:alixtn 1 e6n. transmitió el sig ui e nte despJcho al mini s u·o del interior. dr. ( 'nbct i:ltl: «De nuncio a VE. ctt mi car:ícter direc tor se manario «NortL" » n11evo ,\trt'pclh' policial co metido por orden gobernador Territorio hoy duce h(l r,¡jdl: poiit í.t constituyóye cta imprc>OLt proce diendo >ecues tro cdictú n b. ju ptt'tL'XW qnr artículo editorial so bre :lltt L·cede nt cs poli c iales y judic i alc-, de '>cncunu de gohemación propuesto co ntravi e ne (liS illlsici ones vigemes sobre L'.,tado de s ttto. Reitero a VE. pedido de gar.llltÍJs e n \'isra insistentes a mem zas rcld('micJs \:tnóni mas. Fdo. Caltxto Leó n .(::-,cma n:tri<l Norte. 2l de febrero d e 1 'J42) . A u \"CZ, un telcgr.tma cid doctor Ibnt ún C:.l'>tells expresab.t L'JHre "u"' conceptos: «Sr. pre s idente en L 1e1 cic io d e l P. E. lbttHÍn S. C:srillo. Diríjom t· .1 Ud. denunciando s ubversión y relaj:tmtcllln aurorid:tdcs del Te rritono cmpát:ttb' en silenciar medidas de violcnci:l y seve ra crítica :tccos de gobierno... En carácter presidente ::tgrup::tción política se me amenna const::ttHcmetJtc por tcléfóno y cartJ, teniendo co n(l cimi e mo 4uc sujno apellido López, .lgL·JJtc de policía. tiene orden atcmar C tlJHra mi vid.. I k preferido hasta a h o ra silenciar es tus hec hns por circunstancia cubbura r en d Ministerio del Interior un h ermano del s u scr ipto pero mumemos de a n g u sm e11 que vivo y peligro inmincmc ser víctima :ttcmado cr imin al, l k'v:llnc solicitar ::t vuestr::J excele n cia resguardo y garantías p::tra mi vid::y la s ele mi s familiares... » (Archivo 1 li>tórico de b Provincia del Chaco, en adebnrc AHPCI l. P::tpck s varios, Telegrama, Resistencia, R de marzo de 1 042) Hubo tambi é n tclegram::t s con denuncia s e n\·i adas individualmente por otras pcrsonalid::tdes del quclnccr c h aquc ii o, entre los que estuviero n: Waltcr 1 lbwtcht , propict::Jrio del restaura nt «Mu nich » (po r pedido de sobornos): Mario Galnrclini; Gerardo Varcla; Alejandro Varcb y Aldo Moro entre otros, por acoso y apremtos. Todos es tos últimos perte n ecía n al partido d e Lt Co n cordancia del Chaco.

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El Ministerio del Interior reaccionó desganada men te en viando auditores, ordenando el relevo de secretarios del gobernador en tres oportunidades y la detención por parte de la Gendarmeria Nacional, de uno de los tres jefes de policía que había nombrado Solari. Al poco tiempo, el ex-gobernador Castells renunció sintomáticarnente a su cargo de Subsecretario en el Ministerio, aduciendo «razones de salud,. Aunque hemos de prescindir de la crónica de estos episodios que salieron publicados reiteradamente en los medios gráficos, sólo a úrulo comparativo debemos destacar que por mucho menos que esto, el gobernador Juan Vrillaud (1932-1933) fue auditado y relevado de su cargo antes de cumplir la mitad de su manda ro. ( 8) los telegramas fueron recibidos por d se1-10r Paz Anchoreu. scnc·url!' tk !.1 Presidencia de (;¡ Nación, quien comcsró los mismos s ugiricndu que •<se prescnren raJes denuncias anrc el juez del crimen rcspecrivo». Por su parre, y en oporrunidad de ofrecerle la jefatura de policb, el _¡ucz de Corrienres Dr. Mario Argentino Sos:respondió al gobem: dnr: «Ll:, dirL'C tiv:ls que Ud. conrinúa impmmendo :1 su gobierno. no las concep túo entre bs m:is sanas y elevadas para la vida social y económica de esre Territorio... los e le me u tus que hoy minan su gesrión on alramenrc nocivos y están en desacncrclo COJl ):¡ : cción sana y los principios parrióncos que susrenra el presidenre de h ua ció u . docror Casrillo... Ya he sei"i: l: do a S.E. en divers:1s ocasiones, que las riquCLas del Chaco no pueden ser parrimonio de ekmemos c:-:uailos :1 la ley. .d orden. al rcspclll y a la monl de b f.1.m1lia (:haqueila. L1 opinión püblica debe ser rL's pctatL!. y por ello declino el nfrecimienro a cr jefe de policía del Terriwri o..... (felcgrama tnnscripro por LVC:h el 1-t de marzo de 1942) <. El diario Tribuna Chaqueila expresaba enronces: •...El doctor Solari ha defraudado las jusras aspiraciones de 1,¡ pubi.Jcióu Chaqueila. El Chaco esrá v1rrualmenre abandonado a su propia suene .. Sus problemas más vüaks no merecen la arención del seilor gobenuclm. v desck la iniciación de u gobierno ha venido de rumbo en rumbo, perdiendo prestigio y auroridad. Así llcgú clmomemo en que sujeros del hampa son Jo, pcr'><>ll:l_JCS que se adueilaron de los destinos del Chaco... Los : cruales son episodios trisrís1mopara el acrual goberna nte , c nva e,t.ILLt como mandatario se hace msosreniblc. y por rodo ello y con el mayor d e lu:, rcspcros, i11S1srimos que el mejor camino ;¡ segu ir. es la presc m.KiLÍ!l ele s n renunCia ...» (Tribuna Chaqueiia, 5 de Ocrubre de 1942). Por su pane LVCh que había mamenido desde el principio un:1 prudente imparcialidad -cuando 110 distancia- respecto de Solari, nunifc sttí e n ull ;J cdirorial: •...Por segunda \"CZ duramc la acruación del anual gobcrn:mtc. ckbcJnos ocupan10s de u11a siru..1.eión de !,'T:I\-cdad en csra administración. Luego de lns

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Cuáles eran las razones para que el presidente Castillo sostuviera a un gobernador sucesivamente desacreditado?; Cuáles eran las causas para que los conservadores del Chaco cuestionaran con tanto énfasis -y por lo visto justificadamente- al gobernador Solari?; Cuáles eran a su vez los motivos para que radicales y socialistas no adhirieran a estas denuncias, sino por el contrario, lo apoyaran decididamente?. Empezaremos por lo último para intentar encontrar una lógica a esta curiosa situación. A poco de asumir, este gobernador -nombrado por un presidente conservador- entabló buenas relaciones con el radicalismo y el socialismo, y llamativamente marginó a los concordancistas del Chaco, que supuestamente y por afinidad ideológica, deberían haber sido su soporte político. No hemos podido hallar fuentes escriepi odios ya conocidos públicamemc, parecía que lacosas Sl" iban a encau ar ror b sc: n cb de la moralid ad . pero dcsgranadamemc las cosas que había11 de co rregirse, empeor;¡ron, co mo lo demuestran la s l">nlenes de detención contra funcionarios, emanadas del juzgado letrado.. Lo que hoy ocurre, constituye un caso inusitado en los anales de b administr,Kión gubernativa del Ch aco, ya que aún con las constancias intergivcrsablcs qne ha cxrcdido un altojefe de la gendar m e ría y que co mprometen a úta. el gobe rnador se manti ene e n su cargo... » (LVCh 7 de Octubre d e 1942) La contrJcara de e tos comentar io' puede halbrse en la correspo ndencia que succ,ivamcutc enviaro n tanto sonalistas como rad1cales al gobierno. Las do nme,tras que presemamos. son representativas de la pc>sición de esros parridos. La Federación Sucialista Chaq ueila envió una ca na al vice-presidente en ejerciciO c:n la que juZgaba co mo «falsas e inju s tificada s» la s denuncias recogidas por la prc:nsa de todo el País, acerca de la gest ión del gobema dor Solari. Por s u parte, imcgrantcs radicales del concejO municipal de Resistencia, enviaron :1 prcsidenre el sig ui ente clespJcho t e l egráfico: «LJ municip: licbd de Lt capi ta l d e l Terr itOrio del Chaco, integrada por los :utl:nticos representante> de la volu nt;1d popular, 110 puede silenci:r ante las dcnuncis lkg: da; al excdemísimo ;c:Cw r p rc:sidcntc so bre blta de garantías en el Territorio pa.ra el norma l dc se ll\·o lvimiento de s us actividades. co mo consecucnci:t de la obra de gobierno de s u actual gobernador el doctor Florcncio M. Solari v se h: ce un deber e n denunci:r :\' U estra excele n cia la falsedad de la; denunci:s llcg: das J s u podLT, manifes tando la conformicbd general conque c:l gobierno de l doctor Solari, en base a cuy:gestión pública, el Territorio ve cnc: us: d:s sus : ctividades dentro de b corrección , b tr: nquilidad y elm5ximo d e las t,'71ramías guc le ac uerda la Constitución Nacional...» Firman jorge Phulpin , presidente municipal de Resistencia , y Armando Fcldmann, secretario. (LVCh 20 de Marzo de 1 942).

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ras que expliquen este giro,pero podemos conjeturar que al tener la Concordancia una cierta solidez en el espectro político local, y contar a su líder en el seno mismo del gobierno nacional, este partido exigici condiciones o prebendas que el mandatario se negó a conceder. Ello sin embargo no tenía porqué forzarlo a buscar alianzas con los dos partidos tradicionales, ya que por ser un delegado del P.E.N. no requería en realidad de un apoyo político local para gobernar. Creemos no obstante que el gobernador buscó un consenso mayoritario para garantizarse una pasantía pacífica en su gestión, luego de observar el clima adverso conque se lo recibió. Por ello no vaciló en congraciarse con las dos fuerzas más importantes en términos de permanencia, aunque ello significara sacrificar a quienes hubieran sido sus aliados naturales en términos ideológicos. Desde luego, tanto al radicalismo como al socialismo les convenía este acercamiento porque les posibilitaba neutralizar o directamente eliminar a un partido nuevo que ya les había quitado votos, y que podría repetir la experiencia en próximas elecciones. Pero esta alianza subrepticia primero y explícita luego, no funcionó, al menos en términos electorales. El socialismo se despegó y enemistó con el gobernador el 17 de octubre de 1942 cuando éste les prohibió -invocando el estado de sitio- inaugurar en Sáenz Peña un congreso en el que se impulsaría un movimiento de protesta contra las grandes firmas comercializadoras de productos agrarios del Chaco. Por otro lado, parte del radicalismo se fragmentó en el interior, llegando inclusive a asociarse nada menos que con La Concordancia para presentarse a elecciones en algunas localidades. Pero lo más significativo de todo esto, es que si el propósito perseguido era la anulación de la Concordancia, los resultados conseguidos fueron sin embargo decididamente adversos. Es que José Castells, una vez liberado de su cargo nacional y sobre el que oportunamente dejó trascender los verdaderos motivos de su renuncia, decidió reincursiooar en el ambiente político del Chaco no mediante su participación como candidato, sino a través de sus influencias. Aunque a La Concordancia del Chaco la presidía su hermano Ramón, Castells llevó adelante una persistente tarea epistolar tratando de convencer a figuras prestigiosas del ámbito local para que representen a este partido en las elecciones

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de 1942 y 1943, labor más que meritoria de su parte ya que a nivel nacional, esta alianza estaba prácticamente disuelta. Con elevados argumentos logró persuadir a hombres incuestionables como Aldo Moro, Alejandro Varela o Marcos Goicochea en Resistencia, y a otras personalidades de igual jerarquía en localidades del interior. Así fortaleció y pudo relanzar su partido en las contiendas comunales, y a la luz de los resultados obtenidos, puede asegurarse que su prédica fue decididamente exitosa. En las elecciones de 1942 la Concordancia superó en Resistencia al socialismo y estuvo a poco de hacerlo también con el radicalismo. Lo mismo ocurrió en otras localidades como Presidencia de la Plaza, Machagai y Quitilipi. Al año siguiente Jos resultados fueron similares en Resistencia, aunque en el interior, las tres fuerzas principales sufrieron un éxodo de votos a manos de los partidos vecinales. Ambas elecciones sin embargo sirven como muestra de la dispersión y confusión política que había en estos años; en ciertas comunas del interior hubo alianzas entre concordancistas y radicales; radicales y socialistas; y entre éstos con agrupaciones vecinales. Esta situación no era más que un espejo de Jo que ocurría a nivel nacional y de alguna manera explica también la tercera cu estión que hemos planteado aquí y que tiene que ver con la tolerante condescendencia del presidente hacia el gobernador Solari. El enrarecimiento de la política nacional en estos años motivada por causas concurrentes como la disolución de La Concordancia; la división interna que carcomió tanto a conservadores, radicales y socialistas; el sucesivo fallecimiento de los principales líderes (Alvear, Ortiz y Justo); y el retorno a prácticas comiciales fraudulentas, favoreció en buena medida la perpetuación de situaciones que tal vez no hubieran sido posibles en un marco de normalidad institucional. La cuestionada administración de Solari no hubiera podido subsistir más que unos pocos meses en un ambiente de legitimidad y claridad política, que no era precisamente el que imperó en el ocaso de un régimen. El hecho de que un presidente avalara y aún apoyara explícitamente a un funcionario que contradecía sus propios lineamientos, es demostrativo de que por entonces primaban 72


más las amistades personales que la coherencia ideológica. Esta situación que en los tiempos actuales no podría asombrarnos, no era sin embargo habitual en una época en la que poco antes se habían defendido convicciones políticas como si fueran dogmas de fé. Dicho deterioro terminó propiciando antes que una enmienda gradual y reconversión de la dirigencia, una de las formas clásicas de solución final a un proceso político en la Argentina a partir de 1930: el golpe de estado. La revolución de junio de 1943 selló en esta ocasión el ocaso de un ensayo aliancista heterogéneo que había durado casi trece años. (9)

Consideraciones Finales Desde que se organizaron las agrupaciones políticas en el Chaco a mediados de la década de 1910, las contiendas territorianas estuvieron marcadas fundamentalmente por la competencia entre el socialismo y el radicalismo, partidos que disputaron a veces con vehemencia el reducido espacio electoral que permiúan los comicios municipales, único ámbito en donde podían canalizarse estas actividades. Aunque circunstancial e intermitentemente actuaron también agrupaciones vecinales que supieron camuflar a disidentes o partidos tradicionales locales y correntinos en ciertas épocas y/o localidades, la vida política estuvo básicamente polarizada entre estas dos fuerzas de trascendencia nacional. Esto fue así hasta 1938, año en que el entonces gobernador José Castells fundó la Concordancia del Chaco con la anuencia del ''. Sólo a título ejemplificJtivo de la extraf1 a situación política que se v i vió en el ChJCo en estos tres últimos a ños, debemos comentar que cu:mdo se produjo l:t revolución del 4 de junio de 1943 el periódico El Territorio -ó rga n o ele prensa del rJdicalismo-, que habí:t conva lidado :1! funcion:1rio casi d esde los inicios de su gestión , lamentó el reemplazo del gobernado r en unJ edito rial que tiwbba: «Vue l ve 3 la ¡nz de s u retiro el bien logr:1do doctor Flon:ncio Solariu. ,,[¡doctor Sobri -afinnab:1la nota- deja el ca rgo lu ego de s: tisfaccr con corrección y sinceros propósitos de bien público b función que se l e confiar:1... Apolíti co y fonnado en la disciplina militar. e l doctor Solari no ha respond ido a las demandas interesadas de cierto núcleo estrechamente vinculado al oficia li s mo d epuesto(...) y a los sostenedores de la fómJUla presidencial frus trada que aspiraba a supeditarlo a sus ambiciones de predominio en e l Chaco, creándose así una enconada oposición. Pero fue en cambio, y cabe reconocerlo un gobernante noble y patrióticamente inspirado, respetuoso de las libertades ciudadanas. a l igual que de los demás derechos consagrados por la Constitución Nacional. . » (El Territorio. 8 de junio de 1943)

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Presidente Ortiz que visitó el Territorio en su gira proselitista de 1937, y con el seguro apoyo de Agustín lJusto, ambos, amigos del mandatario Chaqueño. Castells, activo funcionario y brillante orador; otrora socialista y por entonces conservador, utilizó sus dotes, cargos y también conexiones con el poder central para mantener vivo el protagonismo de este partido, que a la sazón se convirtió alternativamente en segunda o tercera fuerza política en el ámbito local. Dicho protagonismo inicialmente electoral, derivaría luego hacia un candente conflicto con el gobernador Solari (1941-43), quien desde un principio excluyó a este partido de su entorno, llegando a acercarse incluso al radicalismo y al socialismo para neutralizarlo. Por lo expuesto y a primera vista podría parecer que sólo se trató de una disputa personal entre Solari y José Castells, pero éstos nunca se trataron; no confrontaron opiniones a través de los medios gráficos, y nunca se aludieron recíprocamente en ningún ámbito. El conflicto en realidad fue orgánico, ya que la Concordancia del Chaco en su conjunto vió deslealtad y traición en un funcionario que habiendo sido nombrado por un presidente conservador y que supuestamente representaba al oficialismo, 5e asociaba con los partidos de oposición para combatir a los conservadores locales. Desde el punto de vista estrictamente político no podría sin embargo simplificarse la actitud de Solari en un mero capricho, ni tampoco en una presumiblemente oculta afinidad por el radicalismo. La vieja alianza concordancista agonizaba a nivel nacional; no existían liderazgos visibles, y sus antiguos referentes de primera y segunda línea mantenían posiciones dispares. De allí que las lealtades ideológicas no eran prioritarias en el confuso e intrigante escenario político nacional de este momento. Probablemente así lo interpretó el gobernador, quien adaptándose a las circunstancias buscó un espacio autónomo cobijando alianzas en función de sus propios intereses. Ello le significó desde luego la crítica descarnada y continua de los resentidos concordancistas, que se valieron de su más que controvertida gestión para acosarlo con una oposición pocas veces vista en el Territorio. El racionamiento y las estrecheces económicas producidas como consecuencia de la segunda guerra mundial; una huelga ge74


neral que paralizó por un mes las actividades en el Territorio, y un ya casi generalizado cuestionamiento a la administración local, se conjugaron finalmente para aumentar un clima efervescente que sólo concluyó cuando la revolución de junio determinó la caída del gobierno nacional, la del gobernador, y consecuentemente también la extinción de la Concordancia del Chaco.-

Fuentes y bibliografía: FLORIA, Carlos Alberto y,GARCIA BELSUNCE, César. Historia de los Argentinos. T 11. Buenos Aires. Kapelusz. 1984. LINARES QUINTANA, Segundo: Derecho Público de los Territorios Nacionales, Argentino y Comparado., prólogo de Alfredo Palacios, Bs.As, s.edit.,1937, 345 pp. LUNA, Félix. Ortiz; Reportaje a la Argentina Opulenta. Buenos Aires. Editorial Sudamericana. 1986. 347 pp. MAEDER, Ernesto J. Historia del Chaco. Colección Historia de Nuestras Provincias. N° 18. Buenos Aires. Plus Ultra. 1997. 295 pp. NOEL, Martín Alberto. Sí, Juro. Agustín P. Justo y su tiempo. Buenos Aires. Ed. Corregidor. 1996. 203 pp.

Publicaciones Oficiales: CONGRESO NACIONAL. Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores. Años: 1940, 1941, 1942. CONGRESO NACIONAL. Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados. Años: 1940, 1941, 1942. Gobernación del Chaco. Boletines Oficiales de la Gobernación. Resistencia. A.H.P.Ch. Años 1940 a 1943.

Publicaciones Periódicas. La Voz del Chaco.1940-1943. Tribuna Chaqueña.l938-1943. El Territorio.J940-1943. Norte1941-1943. Estampa Chaqueña.1941-1943. La Razón, Bs.As.(Varios) La Prensa, Bs. As.(Varios) La Nación, Bs. As.(Varios) 75


MATERIAL INEDITO: AHPCH. (Archivo Histórico de la Provincia del Chaco). Copiadores de la Secretaría de la Gobernación del Chaco, años: 1940, 1941, 1942, 1943.. AHPCH. Sección: Municipalidades y Comisiones de Fomento. Años 1940- 1943. AHPCH. Correspondencia de los gobernadores del Territorio Nacional del Chaco con el Ministerio del Interior. (expedientes varios) Libro de Actas del Partido de «La Concordancia» del Chaco. (Gen- tileza de la familia Goicochea, de Resistencia) A.G.N. (Archivo General de la Nación). Correspondencia y comunicaciones entre el Ministerio del Interior y la Gobernación del Chaco. Decretos, resoluciones, actuaciones sumariales, nombramientos de funcionarios y designación de gobernadores; traslados, cesantías, renuncia-.; creación de municipalidades y comisiones de fomento, etc. Legajos y expedientes varios correspondientes a los años 1940; 1941; 1942 y 1943. Detalle: Año 1941 (()) (()) ((}) (()) (())

Legajo N° Expediente N°. 15 14.952-C. 1.144-C; 9.441-C; y 47.691-A. 32 38 39.398-C. 39 43.357-C; 13.829-C. S 1.570-C. 45 97 36.148-C.

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13 14 14 15 22 34 44 47

05.027-C; 12.155-C. 03.983-L. 29.475-C-943. 10.309-C. 10.310-C. 2. 597-C. 18.944-R. 32.753-C. 46.016- C; 46.017-C. 50.321-C.


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La comunidad de inserción de las "Hermanas Azules" en Tres Pozos. Una experiencia pionera de promoción social y educación bilingüe entre los wichis del noroeste chaqueño Hugo Humberto Beck Margarita Hilda Beck

Introducción Desde 1978 las Hermanas de la Inmaculada Concepción de Castres concurrieron anualmente a misionar entre los aborígenes wichis del noroeste chaqueño, y en 1987 se instalaron de manera permanente fundando una comunidad de inserción en el lejano y pequeño paraje de Tres Pozos. El trabajo reseña el origen de esta Congregación, su arribo a la Argentina, sus progresos y conflictos y los objetivos de sus comunidades de inserción. Se estudia en particular la que se instaló en el paraje chaqueño de Tres Pozos, que a pesar de su breve historia, de poco más de una década, provocó importantes cambios en la cultura y en el sentir de aborígenes y criollos.

Breve historia de la Congregación La fundadora de la Congregación, Jeanne Emilie de Villeneuve, nació en Toulouse (Francia) el 9 de marzo de 1811. Fue la tercera hija de los condes de Villeneuve. Su padre fue marino durante su juventud y luego industrial pionero e importante político. Poseía una importante hilandería y fue intendente de Castres. Su castillo se encontraba a pocos kilómetros de allí, en la localidad de Hauterive. La madre de Emilie, mujer de gran fe y emprendedora, no gozó de buena salud y falleció tempranamente en 1825. Desde entonces la vida de la jóven transcurrió entre el castillo de Hauterive y la casa de su abuela en Toulouse. En Toulouse leyó libros, conversó con sacerdotes jesuitas y se formó en teología. Se mantuvo informada de la situación política, económica y social del país y comprometida con su tiempo.. A la muerte de su hermana Octavie, que había sido su amiga y confidente, Emilie regresó al castillo de Hauterive donde definió 77


su vocación. Se decidió a renunciar a todo para entregarse a Dios y a los pobres, abandonando las ventajas de una señorita de la nobleza, instruida y rica. Su primer proyecto fue hacerse hermana de lll; Caridad de San Vicente de Paul. A su amiga, Coraly de Gaix le manifestó que su deseo era estar con los pobres más pobres, los enfermos, los presos, las prostitutas, para ayudarlos y demostrarles con su amor que Dios los amaba. Ya no se trataba de ofrecer limosnas, ni caridad, sino dedicar su vida a los pobres. El padre Le Blanc, jesuita, y el señor De Barre, laico y amigo, la ayudaron en su difícil decisión. El8 de diciembre de 1836 -fiesta de la Inmaculada Concepción- en Castres, junto a dos compañeras, Emilie fundó la Congregación que llamó Hermanas de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Castres, totalmente consagrada a Jesús Salvador y a su misión, cuyo único fin era el de "procurar la gloria de Dios y el bien espiritual y corporal de los pobres". Las llamadas "Hermanas Azules" por ef color de su hábito, comenzaron con un taller de costura donde recibieron a jóvenes pobres; con la atención de los presos, de los enfermos y de los niños; y con un refugio para mujeres que ejercían la prostitución. Pronto se sumaron más hermanas y se abrieron otras comunidades en diferentes lugares de Francia. En 1848 la Congregación llegó a Senegal por pedido del padre Liberman -fundador de la Sociedad del Sagrado Corazón de María, hoy congregación de los PP del Espíritu Santo-. Al año siguiente se instalaron en Gabón, donde fueron la primera congregación femenina en llegar. Emilie falleció a los 43 años el 2 de octubre de 1954 a causa de una epidemia de cólera, pero su proyecto continuó con gran fuerza. A principios del siglo XX la congregación llegó a España (1903), Italia (1904), Brasil (1904) y Argentina (1905), para continuar expandiéndose por el mundo: Paraguay (1939), Gabón (1949), Uruguay (1954), México (1982), Benin (1988), Congo (1990), Bolivia (1992), Filipinas (1997) y Venezuela (1998)_1

' " GATA , Lourdcs. Emilie de Villeneu\·e. Una lllt!ie1; una pasión. Barcelona, ed. C i are!, 16 pp.

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¡noyecto.


Las Hermanas en la Argentina: progresos, conflictos y renovación La primera comunidad de Hermanas de la Inmaculada Concepción de Castres, integrada por la Madre Léocadie y las hermanas Francine y Casimire, arribó a nuestro país el 14 de enero de 1905. El señor Lahore, padre de una de las monjas y el cura párroco de Lomas de Zamora, padre Emilio Ailloud, promotores de su venida, facilitaron la instalación de las Hermanas en una vieja casa de la calle Laprida, de esta localidad. Allí, las religiosas abrieron un colegio, al que en principio concurrieron cinco alumnos. Pocos meses después el nú"mero de elevó a cuarenta, y al finalizar el ciclo lectivo ya eran 118 alumnos. La Congregación alquiló entonces una casa más grande, con un amplio jardín, en la calle Boedo. En abril de 1905 se habían sumado otras tres religiosas: las Hermanas Dominique y Gervaise y la Madre Germaine, quien vivió muchos años en la Argentina y regresó a Francia cuando fue nombrada Superiora General.2 Lomas de Zamora fue sede de la Provincia Argentina, y desde allí la Congregación irradió su acción educativa a otros centros: Lanús, Benito Juárez, San Clemente, Tres de Febrero, Montevideo,Ciudadela, Córdoba. Además de colegios, las Hermanas instalaron Hogares en Lomas, Tres de Febrero, Azul y Córdoba; una Comunidad Hospitalaria en Chajarí, Casa de Retiro en Florencia Varela y una Comunidad de Hermanas Mayores en Lomas de Zamora. A partir de la década de 1960, en el contexto del Concilio Vaticano II, se abrió una nueva etapa en la historia de las "Hermanas Azules" en la Argentina. Surgió un redescubrimiento de lo "nuestro", de los valores nacionales, frente a costumbres, idioma y mentalidad europeos; y al mismo tiempo un nuevo concepto de la relación autoridad-obediencia. Se planteó una obediencia adulta, racional, frente a la verticalidad en el ejercicio de la autoridad, que había existido hasta entonces. En función de ello se tendió a descentralizar la conducción en todos los niveles: Hermanas respecto a superiores o responsables; Comunidades respecto al Gobierno Pro1

I nsti tuto de las. Hermanas de Nuestra Señora de l a Inmaculada Concepc i ón.

Hace 75 wlos. Foll \!tO conmemorativo, 1 980.

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vincial; Provincia respecto a). Gobierno Central. En este marco, el 8 de diciembre de 1968, fue designada Madre Provincial Sor María Luisa Rouquette, la primera hermana nacida en Argentina que ocupó ese cargo. Partidaria de una renovación, la nueva Provincial realizó una crítica de lo actuado hasta entonces: "Queriendo o sin querer, fuimos los agentes transmisores de una cultura que nuestro pueblo no sentía. Sólo las clases dominantes tenían el gusto por lo francés. No es casual que la mayoría de nuestras obras se sitúen en la "pampa húmeda"... La otra Argentina, la que no aparece, la de las vie jas ciudades españolas empobrecidas, la que vive y lucha en el interior... pobre y mestiza, nos era casi desconocida." 3 Igualmente cuestionó la "estructura que muchas veces mantiene en el infantilismo a personas adultas", al "verticalismo casi absoluto en el ejercicio de la autoridad" y al mantenimiento de "una tradición que nos alejaba de la Vida que debíamos afrontar cada día." 4 El gobierno general de la Congregación y un sector más conservador de la Provincia Argentina se opusieron a esta tendencia, alegando que se produciría un relajamiento de las costumbres; que los colegios -patrimonio de las generaciones anteriores- se irían despoblando; que se perdería la identidad religiosa al irse identificando con el pueblo, y que la supuesta preocupación por el interior del país no era más que un simple escapismo, una moda ("snobismo"). Estas dos líneas se enfrentaron en el Capítulo Provincial de enero de 1969, al que concurrió la Madre General, quien propuso una división de la Provincia, idea que no fue aprobada, prevaleciendo el criterio de "mantener la unidad en la pluralidad". ' Hermana M a ria Lui sa. Síntesis ele fu historia ele /m lf t>mwnas A::ules en la Argentina. En: Equipo de Memoria Colectiva. Haciendo M emoria de nuc:stro caminar. Primer Cuaderno, Imp. Chancani , mayo 1997, pp. , 11-12 ' Ibídem. La Hennana Maria Luisa condujo la Provincia Argentina en años críticos hasta 1976, cuando fue reemplazada por la Herman a Maria Eugenia Caride. Falleció el 4 de abril de 1997.

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Sin embargo, en el Capítulo General llevado a cabo poco después se votó la división de la Provincia por mentalidades, aceptando la coexistencia de dos líneas de conducción. La mayoría de las Hermanas favorable al cambio constituyeron la Provincia "N', que desde entonces profundizó sus acciones a favor de los más pobres, especialmente del interior del país. La sede central de la misma se instaló en Córdoba. Entre las medidas más importantes se cuenta la creación de Comunidades de Inserción, basadas en un estilo de vida comunitaria, habitando humildes casa de barrios suburbanos. Ell4 de abril de 1970 a solicitud del recientemente nombrado Obispo de La Rioja, Monseñor Enrique Ángel Angelelli, se fundó la comunidad Nuestra Señora del Valle en el Barrio Tiro Federal de la capital riojana. En 1973 se creó la comunidad Nuestra Señora de la Esperanza en Aimogasta, y en 1975 se abrió una nueva casa en el Barrio Los Cardenales de La Rioja, anexa a la comunidad Nuestra Señora del Valle. Esta tendencia, llevó a las Hermanas hasta la Patagonia, donde fundaron l a Comunidad de Sierra Grande (Río Negro), entre los uabajadores mineros; y al Chaco, entre los aborígenes wichis. 5

El escenario chaqueño: La región árida del extremo noroeste chaqueño y formoseño, territorio tradicional de los aborígenes wichis, fue ocupada porganaderos salteños trashumantes desde fines del siglo XIX. Estos "puesteros" migraron rumbo al este siguiendo el curso de los ríos Pilcomayo, Bermejo y Bermejito, en busca de nuevas tierras de pastoreo en las extensas áreas fiscales de estos territorios nacionales. La ocupación espontánea dio origen a numerosos parajes que reunieron escasos pobladores en torno a cada puesto ganadero. Entre las localidades que llegaron a configurar pequeños núcleos urbanos se cuentan Ingeniero Guillermo Nicasio Juárez, El Chorro, La Florencia y Laguna Yema, en Formosa; y Comandancia Frías y El Pintado, en el Chaco. El territorio conquistado y la población allí asentada fueron defendidos por una línea de fortines que el gobierno nacional levantó a orillas del Bermejo. Un hito importante en ; /bid

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este proceso también fue la fundación, en 1900, de la Misión Franciscana Nueva Pompeya, que agrupó a los wichis y desarrolló entre ellos una labor educativa y evangelizadora hasta 1950. Después de un período de abandono, llegaron a Nueva Pompeya los Hermanos Maristas, quienes actualmente desarrollan allí su tarea pastoral. 6 Hasta mediados del siglo XX el noroeste chaqueño formó parte del departamento Río Teuco, y desde la provincialización corresponde al departamento Güemes, cuya cabecera es la localidad de Castelli. En las últimas décadas la población criolla continuó viviendo de modo relativamente disperso y manteniendo sus pautas culturales de ganaderos extensivos sobre tierras fiscales, en tanto la población aborigen se fue concentrando en pequeñas comunidades, tales como El Sauzal, El Sauzalito, El Espinillo, Tres Pozos, Vizcacheral, Wichi, etc. En el marco de la Campaña del Oeste o Conquista del Impenetrable, en 1978 el gobierno fundó Fuerte Esperanza, al tiempo que otros centros que albergaban pobladores criollos y aborígenes lograron su autonomía municipal: Nueva Pompeya, El Sauzalito y Villa Río Bermejito, entre otros. La existencia de un agrupamiento de wichis en Tres Pozos fue registrada en el Censo Indígena Nacional levantado entre 1967 y 1968, pero se fue conformando como núcleo urbano a partir de la década siguiente, especialmente cuando se creó una escuela en el lugar. A la llegada de las Hermanas (1987) Tres Pozos estaba habitado por medio centenar de familias aborígenes y dos familias criollas. El pueblo todavía tenía una fisonomía de monte; las calles, trazadas provisoriamente poco antes por jóvenes estudiantes traídos por las Hermanas desde Córdoba, eran de irregular tamaño; el monte separaba a los ranchos unos de otros; y el río, con sus crecidas anuales, derribaba parte de la ribera. No existía energía eléctrica ni agua potable. Ésta se extraía directamente del río, distante cien metros de las viviendas, era transportada en baldes y se tomaba sin purificar, a través del blanqueado con pencas o lavandina, o previamente hervida. 1 ' Hugo Humberto Beck. La ocupaci(m d el espacio en el oeste clwqu eño ·'· fonnuseiio desde la ¡Jrovinciali;:ación de los territorios ( /950-1983). Resistencia, ITGHI-C'onicet, 1992. La historia de la misión Nueva Pompeya puede leerse en Hugo Humberto Beck. Relacion es entre blancos e indios en los t erritorios nacionales de Chaco y Fonnosa. 1885-1950. Resistencia, IIGHI-Conicet, 1 994

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Los pobladores vivían de la caza y de la pesca. El escaso comercio se realizaba por canje, no circulaba el dinero, elemento que muchos desconocían. Los únicos hombres con trabajo rentado eran dos aborígenes que ejercían función de delegados municipales (Tres Pozos es una delegación municipal de la comuna de El Sauzalito). Algunos criollos y aborígenes comenzaron a trabajar en fabricación de ladrillos, en la construcción y en carpintería. Los aborígenes estaban organizados en clanes familiares y su autoridad local era el cacique. Esta figura fue perdiendo atribuciones, que pasaron a ser ejercidas por los delegados municipales o por los pastores evangélicos; al mismo tiempo algunos caciques asumieron cargos políticos, actuando como delegados municipales y, dos de ellos -Rogelio Herrera y Romualdo Martínez- llegaron a ser Intendentes de El Sauzalito en 1989 y 1993, respectivamente. Desde 1985 existía en Tres Pozos la Asociación Comunitaria fundada como requisito para la tenencia de la tierra, cuya comisión directiva se renovaba por elecciones cada dos años, y se reunía mensualmente.7 Al intento de evangelización realizado por los franciscanos en Nueva Pompeya, cuyo resultado en cuanto al número de bautizados fue escaso, continuó desde la década de 1940 la labor de la iglesia anglicana, a la cual pertenecen la mayoría de los aborígenes. A la llegada de las Hermanas, el pastor aborigen Ernesto Abendaño, dirigía en El Sauzalito una organización de rescate cultural llamada Asociación Cultural Taiñi. En las dos últimas décadas se han sumado templos de la Iglesia Evangélica U nida (única iglesia enteramente aborigen de la Argentina), Iglesia de Dios e Iglesia de los Libres. En 1998 se inauguró la capilla católica. 11 '

La organización de las comunidades aborígenes para obtener la propiedad de las tie1ns y garantizar sus derechos a la sa lud y a la educación bilingüe e intercultmal , entre otros, es un requisito previo establecido en la legi slación nacional y provincial. La primera ley del aborigen en nuestro país fue sa ncionada en la provincia de Formosa el 24 de novi embre de 1984 (Ley No 426). E l 30 de setiembre de 1985 se sa ncionó la ley nacional N" 23.302 sobre Política Indígena y Apoyo a las Comunidades Aborígenes; y el 13 de mayo de 1987 la legislatura chaqueña sancionó la ley N" 3.258 del Aborigen Chaqueño. Estas disposiciones alcanzaron categoría constitucional en la Refonna de 1994 (art. 75, inc. 17 Constitución Nacional y art. 37 de la Constitución de la Provincia del Chaco). Un análisis de estas nonnativas, en Hugo Humberto Beck. Tratamiento legal del aborigen durante el siglo XX: En: Décimo Cuarto Encuentro de Geohistoria Regional , Resistencia, IIGHI-Conicet, 1994, pp.39-51.

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La fundación de la Comunidad en Tres Pozos y los primeros tiempos Las Hermanas Azules entraron en contacto con los aborígenes de esta zona en el marco de su política de inserción en las comunidades más pobres. En 1976 en una Asamblea de la Provincia "N' realizada en Córdoba surgió por primera vez la idea de conocer la realidad de los aborígenes argentinos para proyectar una comunidad inserta en ese medio. Esta idea se vio favorecida porque una de las monjas, María Gabriela Soneira, que hacia mediados de la década de 1970 formaba parte del Equipo Provincial de la Provincia ''N.', tenía un hermano, Diego Soneira, radicado hacía algunos años en El Sauzalito, donde trabajaba en la promoción social de los wichis. Invitadas por la ONG (Organización No Gubernamental ) "Promotores Chaco", dirigida por Soneira, las Hermanas del Colegio de Córdoba, desde 1978 concurrieron anualmente durante las vacaciones de julio con sus alumnos de 4° año a misionar en el noroeste chaqueño. Las tareas que desarrollaron fueron el arreglo de casas y escuelas, el trazado de calles y limpieza de plazas en El Sauzal, El Sauzalito y Tres Pozos. De este modo conocieron a los wichis y se hicieron conocer por ellos. Desde 1981 las Hermanas Graciela Aquino y Ana Esther López Rivas comenzaron a misionar en forma independiente de los estudiantes. Su labor fue bien recibida tanto por el pastor Abendaño como por el cacique de El Sauzalito, quienes solicitaron a la Congregación la fundación de una comunidad permanente.8 Realizadas las gestiones correspondientes, la Superiora General M. Hildegarde autorizó, el15 de febrero de 1987, a la Superiora Provincial María Gabriela Soneira a concretar dicha fundación. La misma se realizaba en el marco de los festejos dellSO Aniversario de la fundación de la Congregación, y en los fundamentos de la autorización se dejaba constancia también que tal iniciativa se

' Entrevista a las Hermanas Graciela Aquino y Bety Seadc, fundadoras de la Comunidad de Tres Pozos. Diego Soneira fue un activo militante del partido Justicialista e Intendente de El Sauzalito en varias oportunidades, cargo que también ocupó su mujer ené Soneira, precisamente en momentos en que se fundó la Comunidad de las Hermanas.

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inscribía en la opción por los pobres que hab1a hecho Emilie de Villeneuve.9 La zona escogida forma parte del Obispado de San Roque, con sede en Sáenz Peña (segunda ciudad chaqueña en importancia) y se encontraba comprendida en el área de la Parroquia de Juan José Castelli, distante 300 km. de Tres Pozos. En la elección de este lugar se tuvo en cuenta su lejanía, el estado de postergación y la falta de atención de sus habitantes por parte de todo tipo de autoridades o instituciones. El Sauzalito, en cambio, en su carácter de cabecera de la zona, con municipio propio, hospital e instituciones de promoción social, ofrecía ciertos servicios a sus habitantes. También influyó el hecho de que en la margen izquierda del río Bermejo, es decir en territorio formoseño, había una comunidad de Hermanos Pasionistas, que habrían de acompañar espiritualmenre a las Hermanas. La Comunidad fue fundada el 6 de marzo de 1987 por l as Hermanas Graciela Aquino, María Florencia y Betty Seade, quienes concurrieron acompañadas por la Hermana Provincial María Gabriela Soneira y una novicia. Después de un complicado viaje, a raíz de la falta de caminos, de las lluvias y de la rotura de un bote en el cual se debía cruzar un arroyo, llegaron al lugar con poco equipaje, pues gran parte del mismo debió ser dejado en Sáenz Peña. En los primeros momentos, recibieron la inapreciable ayuda de la familia de Diego y Nené Soneira. Se instalaron en la casa que previamente habían comprado al promotor Dionisia y a su esposa -enfermera, que había sido alumna de las Hermanas en su colegio de Ciudadela-, después que ambos fueron expulsados del pueblo por el cacique. Era ésta una de las únicas dos casas de material de Tres Pozos, que igualmente demandó var ios meses de trabajo para su terminación (carecía de cieloraso y de todo tipo de mobiliario). Después de un tiempo, esta casa se transformó en lugar de referencia y de descanso para quienes llegaban a Tres Pozos o pasaban por allÍ. lO Al principio los objetivos de la fundación de esta comunidad de inserción no estaban totalmente definidos, sino que se maneja'' Hermanas i\zu l es de Tres Pozos. Diario de i\ctividades. 1 987-1989. Contiene una reproducción de la Nota enviada desde Roma por la Superiora G e neral. '" lbid .

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ba expresiones algo vagas como "íbamos a ver, a estar, a acompañar la vida, a buscar juntos alternativas para mejorar las condiciones de vida". El significado de tales expresiones se aclaró en la memoria de los cinco primeros años, cuando las Hermanas explicaron que sus ob'jetivos fueron: Tender a ser una comunidad profética y misionera que anuncie la vida y denuncie lo que atente contra ella. Evangelizar y promocionar a las familias necesitadas. Ayudar a la mujer para que reconozca su propia dignidad, se valorice y sea respetada, cumpliendo su rol en la familia y en la comunidad. Evangelizar y dejarse evangelizar dentro del respeto a la diversidad de credos y culturas. Trabajar en una línea de unidad entre aborígenes y criollos. 11 Las primeras actividades de las tres Hermanas fundadoras tendieron a la integración con las instituciones y organizaciones existentes en la zona: Asociación Aborigen, Organización Promotores Chaco, ENDEPA (Equipo Nacional de Pastoral Aborigen), Municipio de El Sauzaliro. También se presentaron al Obispo Abelardo Silva y al Párroco de Castelli. Después cada una se dedicó a las rareas que podía desarrollar de acuerdo con sus capacidades. La Hermana Betry, que era docente, fue maestra de grado en la escuela de Tres Pozos; María Florencia, modista, inició un taller de costura para mujeres aborígenes y criollas; y Graciela, peluquera, se dedicó a esta actividad, además del control de la higiene. Hasta 1990 la Comunidad estuvo integrada por tres Hermanas. En 1988 se trasladó María Florencia y fue reemplazada al año siguiente por la Hermana Ana Esther. En 1990 se sumó Adriana, y en 1993, Ramona. Por un año fueron cinco miembros, número máximo que la Comunidad llegó a tener. A fines de 1994la Hermana Betty fue elegida Provincial y se marchó a Buenos Aires, e igual destino le correspondió en 1996 a Graciela, quien pasó a ejercer funciónes de Formadora de religiosas. Nuevamente quedaron sólo " Hermanas Azules de Tres Pozos. Antecedentes-Cronología. Mecanografiado.

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tres Hermanas, número que se redujo a dos en 1997, a raíz de un pedido de permiso de Adriana. En 1998 se incorporó Ana Patricia, pero la Casa volvió a quedar con sólo dos religiosas el mismo año, después que Ramona dejó los hábitos. Las múltiples tareas desarrolladas en la breve historia de la Comu nidad, permiten clasificarlas en diferentes áreas para un estudio más detallado.

Un nuevo proyecto y una intensa acción educativa A la llegada de las Hermanas funcionaba en el lugar la Escuela Provincial N° 852 en un local que era un simple rancho de barro y paja. Constaba de dos habitaciones utilizadas como aulas y un tercer ambiente donde funcionaba la pequeña biblioteca y donde vivía la docente que cumplía con la función de Directora. No contaba con sanitarios, ni cocina. En reemplazo de este precario edificio se había comenzado a construir una escuela de material, con tres aulas, que aún restaban techar. Un conflicto suscitado a mediados de 1986, había provocado la renuncia de la Directora del establecimiento, de manera que se vivía un momento de incenidumbre sobre el futuro de la escuela. Primero, segundo y tercer grado funcionaban en aulas separadas, en tanto que los alumnos de 4° a r grado recibían su instrucción en un grado múltiple. En 1987 el número de alumnos de la escuela ascendía a 111 niños. La mitad de ellos cursaba el primer grado, y otro 30% se encontraba en 2° grado. La mayoría eran wichis y unos pocos criollos. Por la noche se impartía educación a adultos, pero a esas clases sólo concurrían los varones. También funcionaba un jardín de infantes. El plantel docente se componía de seis maestros, oriundos de otras provincias (Corrientes, Córdoba, Santiago del Estero y Formosa) incentivados por un salario mayor por zona desfavorable. Ninguno de ellos hablaba el idioma wichi. Entre los problemas más notables pueden mencionarse el alto índice de deserción escolar y el elevado grado de repitencia en los dos primeros años. "Para muchos maestros la explicación de esto era l a falta de capacidad intelectiva de los niños wichis. No se planteaban la dificultad del desconocimiento de la lengua castellana", explicaba en un tono crítico, la Hermana Betty.

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No existía cooperadora, ni intercambio entre docentes y padres. Frente a cualquier conflicto entre ellos, los padres, sencillamente, dejaban de mandar a sus hijos a la escuela, como demostración de su disconformidad. En un primer momento la Hermana Berry asumió como maestra de grado múltiple de 4° a 7° grado, con 18 alumnos de edades muy diversas; pero al año siguiente logró asumir como Directora (por ser la docente de mayor antigüedad) y continuó al frente del grado múltiple, de 5° a 7°; porque cuarto grado ya tenía su aula propia. La nueva Directora se propuso aumentar el número de alumnos, disminuir la deserción y la repitencia, integrar a los padres a la escuela y la escuela a la comunidad; continuar con las mejoras edilicias. Para lograr los dos primeros objetivos mencionados se dio inicio a la educación bilingüe e intercultural -de acuerdo con las prescripciones de la ley N° 3.258 del Aborigen chaqueño- y se estableció la promoción automática del primer ciclo. De primer a tercer grado se enseñaba la lecto-escritura en lengua wichi, mientras que el castellano se incorporaba recién a partir del 4° grado. 1 2 La decisión de que los alumnos no repitieran el primer y el segundo grado fue tomada a partir de un trabajo coordinado con el Supervisor de la zona (Zona Educativa IV, subregión 9), quien sugirió esta medida, tomando como experiencia piloto a esta escuela. En otras escuelas del área esta medida fue muy resistida por los docentes. Se buscaba con ello evitar la repitencia del primer grado -los alumnos solían repetir hasta cuatro veces- y dar más tiempo al niño aborigen de adquirir y madurar contenidos mínimos necesarios para la comprensión de la lengua castellana, facilitándole iniciarse en la lecto-escritura. Para la educación bilingüe se incorporó al Auxiliar Aborigen (1991) graduado en la Escuela de Formación de Docentes Auxiliares Bilingües de El Sauzalito, coordinado por la Licenciada Mónica 12 Tambi é n en 1987 se pu so en marcha el Proyecto d en ominado Ce ntro Educat ivo Rural paraje El Colchón, conocido por su si gla CERE C, promovido por la Jun ta Unida de M i s ioncs (JUM) para la educación bilingüe de aborígenes tobas (Qom). l-lugo H. Beck y Margarita H. Bcck. Historia de lo Junta Unida de Misiones. Un organismo e mngélico ecuménico o/ servicio de los aborígenes chaqueños. En: VI Seminario sobre Iglesia e Inmigración, Buenos Aires, Ccmla.

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Zidarich, y a la cual se integró la Hermana Betty. De este modo, en la escuela de las Hermanas se fue aplicando lo que en el centro de formación docente se investigaba y se reflexionaba. El primer auxiliar aborigen de la escuela fue el wichi Mario Talaba, quien en 1996 fue electo además presidente de la Asociación Comunitaria. Las relaciones entre los maestros y el auxiliar no fueron fáciles, pues los primeros no aceptaba n compartir las responsabilidades del aula con el aborigen, ni le otorgaban espacio en las planificaciones, y el auxiliar no reunía una formación lo suficientemente completa como para que su desempeño fuera lo deseablemente bueno. "Los maestros miran al auxiliar aborigen como a un portero, lo mandan a hacer cosas", se quejaba en una entrevista la Directora Betty, quien agregó que en diferentes oportunidades debió impedir actitudes teñidas de fuerte racismo. Desde 1990 se sumó la Hermana Adriana Ibarruela como maestra de grado del primer ciclo, trabajando en lengua materna y cu l tura aborigen. Se fueron abriendo nuevas aulas y sólo 6° y 7° grado funcionaban juntos. La escuela pasó a ser de segunda categoría -era de tercera-, y el platel de docentes se elevó a once maestros. Los resultados de las reformas introducidas significaron una notable disminución de la deserción escolar y de la repitencia. En 1992 sólo el 40% de los alumnos se encontraba entre los dos primeros grados (cinco años antes eran el80%) y se registraba un progresivo aumento del porcentaje de egresados en general, y de niños aborígenes en especial. A partir de l994las Hermanas iniciaron un proyecto de Becas financiado por el INAI (Instituto Nacional de Apoyo a las Comunidades Indígenas) para que los egresados de su escuela pudieran continuar la enseñanza media en la escuela de Ingeniero J uárez (Formosa). Ese año fueron becados diez alumnos, ocho wichis y dos criollos; política que se continuó en los años siguientes. La experiencia resultó también provechosa para los padres, pues pudieron escuchar a sus hijos leer, recitar, representar mitos y leyendas en actos escolares en su propia lengua, lo cual coadyuvó a recordar y valorar la cultura wichi. Al mismo tiempo se reforzó la autoestima de los niños y de sus familias. En l995la Hermana Betty dejó la Dirección de la Escuela y se alejó de Tres Pozos debido a que fue elegida Provincial de la Congregación. Regresó al año siguiente por unos meses hasta su jubila89


ción como docente en 1996. Con su retiro, al que en 1997 siguió el de la Hermana Adriana, se cerró una etapa en la labor educativa de las Herm nas. Con el propósito de evaluar la experiencia educativa, en 1997, la Congregación solicitó al Centro Nueva Tierra un estudio y un informe sobre la tarea desarrollada. Este proyecto de sistematización de la experiencia en educación bilingüe fue realizado por la Licenciada María Alejandra Bazzalo entre abril de 1998 y abril de 1999 en el Chaco y Buenos Aires y sus conclusiones pueden leerse en un Informe mecanografiado, que fue entregado a las Hermanas.U Desde entonces, la educación bilingüe e intercultural continuó, pero las Hermanas ya no estuvieron al frente del proyecto, sino que lo acompañaron desde fuera.

Talleres de costura y ventas de artesanías La enseñanza de costura, corte y confección de prendas estuvo a cargo de la Hermana María Florencia, quien con la colaboración de Don Carrizo, un wichi que le sirvió de traductor, logró reunir a las mujeres para organizar un taller con ese fin. Se inició en 1987 con la participación de 15 mujeres (13 wichis y 2 criollas), número que se elevó al año siguiente a 58 integrantes, que funcionaron en pequeños grupos rotativos. Después del alejamiento de María Florencia se hizo cargo de esta tarea la Hermana Ana Esther. Siempre se tendió a que la organización del taller alcanzara una mayor autonomía; para lo cual en 1989 se conformó una comisión responsable integrada por tres mujeres wichis. En 1991 se construyó un local propio para el taller con aportes de la comunidad de las Hermanas, con el producido de las ventas del mismo y con la colaboración de la Municipalidad de El Sauzalito. Entonces la coordinación del taller estaba a cargo de.una mujer aborigen y una criolla; y se crearon otros talleres para wichis en Vizcacheral y Tartagal; y para criollas en Invernada, Bajo Verde y Tunalito. ' ' BAZZALO, María Alejandra. Bilingiiis111o .r prácticas edu c ativas. Siste111ati:::ación de ia experiencia de educación hilingüe en la escuela N" 852 Tres Pozos (Provincia del Chaco). Buenos Aires, Centro N ueva Tierra, 1999.

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El ámbito de estos talleres fue aprovechado para desarrollar tareas educativas entre las mujeres adultas. Desde 1992las Hermanas Adriana y Betty dictaron cursos de alfabetización y cursos de dibujo y pintura; y desde 1998 se utilizó el espacio de los talleres para tratar temas de familia, de la dignidad de la persona, especialmente de la mujer. En los últimos tiempos las Hermanas fueron delegando las tareas de coordinación en las mujeres integrantes de los talleres, las que en su mayor parte fueron asumidas por las criollas. Algunos talleres de los parajes vecinos fueron cerrados. Las Hermanas también fueron promotoras de la constitución de una Comisión de mujeres para la venta y el canje de artesanías, que lograron ubicar en centros como Ingeniero J uárez y Castelli. 1 4

Coordinación de Proyectos junto a otras Instituciones Desde el primer momento, las religiosas trabajaron junto a otras instituciones, coordinando diferentes proyectos en áreas disímiles como salud, comedores escolares, centros del menor, planes de vivienda, ganadería, agricultura, huerta y explotación forestal. En el área de salud llevaron a cabo campañas de higiene, lograron la instalación de agua potable y cañerías de distribución, trabajaron junto al Hospital de El Sauzalito en la campaña contra el cólera (1992-1993) y en la formación de agentes sanitarios aborígenes y criollos, becando a algunos estudiantes. Desde 1995, la Hermana Ramona -religiosa que realizó sus votos perpetuos en Tres Pozos- se capacitó en estimulación temprana, y llevó a cabo una importante labor a favor de los discapacitados. Se detectaron los casos de discapacidad y se los trasladó a Resistencia para su correcto tratamiento. Esto se concretó de manera coordinada con la Fundación holandesa "Liliana Fons", que cubría los gastos. Desde 1987 hasta 1995 las Hermanas se ocuparon de la administración de los comedores infantiles municipales de Tres Pozos y

'J llermanas Azules de Tres Po zos. Línea Histórica 1987-1998, Mecanografiado. En este Documento, l as re ligiosas real i za n una resc1'ia de lo acruado e n los doce primeros años de historia de la Comunidad, seíia lando tres etapas: 1 ")de in se rción, 1987- 1 99 1, 2") de expansión de las actividades, 1992-1995; 3") de evaluación , sistemat i zación y reorga ni zación , 1996-1998. 91


de Tartagal, donde además se alimentaba a las mujeres embarazadas. Durante tres años no hubo desnutridos, pero lamentablemente la irregularidad en el envío de fondos fue dejando como saldo una deuda que no se pudo cubrir. Por esta razón y por los cambios políticos en el Municipio esta labor fue interrumpida. El centro del menor comenzó a funcionar en 1992 provisoriamente bajo un árbol. Al año siguiente se había construido un edificio propio, junto a Jos talleres de costura. Allí se daba alimentación a niños de hasta cinco años, y también a ancianos y mujeres embarazadas. En base a una buena administración, con dinero para 140 raciones se alimentaba a 300 personas. El Centro llegó a contar con una panadería propia. Trabajaba en conjunto con Jos agentes sanitarios en control de peso y talla. En 1994 se abrieron centros similares en Tartagal y Bajo Verde. En 1995, a raíz de los cambios políticos, asumió una nueva Directora del Centro, cuyas malas relaciones con las Hermanas, provocó el paulatino alejamiento de éstas. junto a la ONG Promotores Chaco, las Hermanas coordinaron un plan de viviendas financiado por el gobierno provincial. Se lavantaron casas de ladrillos mediante el sistema dt autoconstrucción, para lo cual a los beneficiarios se les proveía de los materiales y de la comida por el tiempo que demoraba la construcción. Los responsables fueron previamente capacitados en Cordoba en técnicas de edificación y en aprovechamiento de materiales de la zona. En cuanto a las actividades productivas, las Hermanas coordinaron proyectos de sanidad animal, apicultura, huerta, reforestación de algarrobos, junto al INTA, a INCUPO (Instituto de Cultura Popular) y a la ONG Promotores Chaco, y un proyecto para la construcción de corrales, subvencionado por Cáritas ArgentinaY

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lbid.

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Acción Pastoral La evangelización explícita no fue un objetivo inicial de la Comunidad. Las Hermanas siempre respetaron la religión evangélica por la que habían optado la mayoría de los aborígenes. No obstante, en el trabajo cotidiano, en los talleres y en las diferentes reuniones, siempre dejaron su mensaje cristiano de esperanza y de dignidad, del valor de la vida y de las personas, predicando con su ejemplo de vida y mostrando a cada momento su clara opción por los pobres. Los criollos profesaban la religión católica, aunque de modo particular. Conservaban intacta la fe trasmitida por sus mayores en Salta, de donde eran oriundos, pero la falta de sacerdotes fue haciendo perder la formalidad de las ceremonias. Ya en 1940, el misionero Ricardo Vetter, un padre Redentorista que solía recorrer el noroeste chaqueño, observó que: "... la mayoría son salteños o descendientes de sa lteños. Esto sólo ya quiere decir que tienen una profunda inclinación a la religión y hasta son devotos pero muy descuidados. En Salta tenían la oportunidad de tener varias veces al año un sacerdoté... pero en el Chaco apenas una vez al año como en Fortín Lavalle, y en otros lugares nunca. En las cercanías de Manantiales he casado "novios" de sesenta años. No habían visto jam ás un cura." 16 Estos "norteños" practican la religión a su manera y a sus creencias las ponen de manifiesto en las "santeadas", que se llevan a cabo en cada aniversario de algún santo. En esas ocasiones se bailan zambas, chacareras, gatos, escondidos, con el acompañamiento musical del violín, bombo, guitarra y acordeón de dos hileras; y se beben diferentes bebidas alcohólicas. Las Hermanas se propusieron conocer y acompañar a todas las expresiones religiosas donde les fueran solicitando su presencia: las santeadas, las novenas, y las celebraciones en tiempos 1 " Citado por He l ga Nilda Goicoechea. La eva11gelización del Oes/e y Norle Chaqueiiu. En: Cuarto Encuentro de Gcohistoria Regional, Resistencia , !IGHI-

Conicct. 1984 .

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litúrgicos. Periódicamente fueron visitadas por el padre Severiano Ayastuy, un incansable sacerdote septuagenario de origen vasco, que a pie o en caballo, recorre todo el noroeste chaqueño, oficiando misas, bautizando y casando a los fieles de la región. 17 Entre las acciones llevadas a cabo por las Hermanas se cuenta n la catequesis familiar en Tres Pozos y parajes vecinos para la preparación para los diferentes Sacramentos; la formación de grupos bíblicos, y la participación en los encuentros de reflexión organizados por Endepa. En 1994 se creó la Parroquia de El Sauzalito, a cargo de sacerdotes diocesanos, con quienes colaboraron activamente las Hermanas. La intensa labor desplegada durante diez años obtuvo como fmto en 1997, la inauguración de una capilla en 1res Pozos.

Epílogo A mediados de la década de 1990, al cumplirse diez años de la Comunidad y a raíz de una serie de conflictos, las Hermanas iniciaron un proceso de evaluación de lo actuado hasta entonces y de sistematización de las acciones futuras. Un momento muy crítico fue vivido en 1995 debido al cambio de orientación política del Municipio de El Sauzalito, donde por primera vez se impuso la Unión Cívica Radical. La ONG Promotores Chaco, a la cual siempre se asociaron las Hermanas -y ellas mismas- fueron identificadas con el partido Justicialista, y en consecuencia, desplazadas de todas las tareas que entraban en la esfera del Municipio (comedor infantil, centro del menor, etc.). En el marco de una dura campaña electoral, las Hermanas sufrieron amenazas y hasta agresiones físicas, que repercutieron hondamente en ellas, provocando tristeza, dolor e impotencia. En medio de un clima tenso, en octubre de 1996 el Obispo visitó la zona y colaboró a mejorar las relaciones. Desde entonces, las actividades de promoción social perdieron fuerza y se acerttuó la actividad pastoral. 17 El padre Severiano, un pintoresco personaje del noroeste chaquCI'io, muy querido por sus habitantes, es conocido como «e l cura caminador». se ha hecho acreedor de diversas distinc i ones por parte del gobierno provincial y de la Asociación Vasca del Chac-o, por su invalorable aporte a las comunidades de esos lejanos parajes, que ele otro modo no tendrían nunca acceso a un sacerdote.

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El alejamiento de las Hermanas Adriana y Ramona, que dejaron la Congregación, fue otro duro golpe para la Comunidad. A ello se sumaba la escasez de religiosas jóvenes dispuestas a vivir entre los wichis del Chaco. Entonces se comenzó a pensar en el cierre de la Casa de Tres Pozos, pero se procuró hacerlo de manera progresiva. Durante 2002 estuvieron a cargo las Hermanas Ana Esther y Betty -quien retornó luego de haber sido Provincial -, y desde 2003 la Casa fue atendida esporádicamente sólo por Ana Esther, hasta que fue enviada a Aimogasta. Actualmente, el Obispado analiza el destino final de la Casa.

Conclusiones Los pobladores del extremo noroeste chaqueño, habitantes de una región poco favorecida por las condiciones geográficas, con un elevado nivel de necesidades básicas insatisfechas y un considerable grado de abandono por parte de las autoridades, fueron escogidos por las "Hermanas Azules" para fundar entre ellos una Comunid a d de Inserción y realizar allí una intensa tarea de prom oció n socia l, en el marco de proyectos que buscaban revitali zar la misi ón original de la Congregación: "procurar el h ien espiritua l y corporal de los pobres", según los deseos de la fundad ora, Emilie de Villeneuve. Aborígenes wichis y criollos de origen salteño fue¡on los beneficiarios de un interesante proyecto educativo que -a través de la educación bilingüe e intercultural- logró reducir la deserción y l a repitencia, combatir la discriminación en pos de la integración, revalorizar la cultura de cada grupo étnico y recuperar la perdida autoestima, especialmente de los niños y de las mujeres aborígenes. Sus objetivos iniciales de "ir a \'er, a acompañar, a buscar juntos alternativas para mejorar las condiciones de vida", se concret a ron a través de comedores infantiles, para embarazadas y ancianos, centros de menores, programas de salud e higiene; fundación y dirección de talleres de costura; coordinación de planes de viviendas y de diversas actividades productivas. El ambiente favorable creado por el dirigente Diego Soneira, 95


hermano de una de las religioscts, por medio de la ONG Promotores Chaco y de la Municipalidad de El Sauzalito coadyuvó a la labor de las Hermanas. Al cambiar el signo político del municipio surgieron problemas que limitaron el campo de acción de éstas a la tarea pastoral, destinada especialmente a la población criolla, pues los aborígenes pertenecían al culto evangélico, y el ánimo de las Hermanas siempre fue respetar sus creencias. La presencia .de las "Hermanas Azules" en el lejano paraje Tres Pozos dejó profundas huellas en sus habitantes, quienes siempre destacaron los rasgos positivos de su labor en cada área donde se desempeñaron, y manifestaron la tristeza que les provocó el paulatino alejamiento de las mismas.

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Los sistemas provinciales de archivo y su rol en la nueva educación Alba Nidia Dellamea de Prieto

Introducción Cabe una reflexión en la apertura de este trabajo elaborado en el año 200 l, a la luz de las últimas noticias que han surgido sobre un tema tan álgido como el de la educación. Las reformas educativas iniciadas en nuestro país, no han producido los beneficios que en su momento se publicitaron sino todo lo contrario, a tal punto que mediciones internacionales han puesto en evidencia la gran pobreza de habilidades cogn itivas de la mayoría de los estudiantes del país, lo que por otra parte era frecuente, desde hace muchos años en los ingresos a la universidad. Esta realidad, que también se dio en otras latitudes, ha comenzado a revenirse por el único camino lógico y así lo expresa Antonio Batrro en el Diario "La Nación" del!O de agosto de 2003: "Después de años de cierta demagogia pedagógica que ha minimizado el esfuerzo personal y la dedicación al estudio, muchas escuelas en todo el mundo se propusieron volver al cauce natural del río del conocimiento.... Y se comienza a revalorizar no solo el "trabajo bien hecho" sino promover 1'la obra buena", los aspectos morales y éticos", y señala el articulista la obra de tres eminentes psicólogos, Howard Gardner, Mihaly Csickszentmihaly y Willian Damon, que han puesto como mera de excelencia saludable el "buen trabajo" y que ha despertado enorme interés, no sólo en educación sino en las más diversas actividades profesionales. De este trabajo y de la vida no están ausentes y la ét ica ni la espiritualidad. En el trabajo que ponemos a consideración del lector, precisamente lo que más se destaca son los valores esenciales del ser humano, que deviene de una espiritualidad milenaria y de una ética nutrida en la doctrina cristiana, que precisamente ha hecho de ella el fundamento esencial de las relaciones humanas. El conocimiento del hombre y sus obras en el tiempo y e_n el 97


espacio (Marc Bloch) dará a Jos jóvenes que lo busquen en documentos adecuados, los fundamentos necesarios para una visión más acabada de su realidad y del pasado determinante, siendo en esta tarea los archivos, repositorios de incuestionable valor y desde un pequeño municipio transformarse en escuelas de democracia. l. Al proponer el tema que intentamos abordar como significativo, no lo hice con el convencimiento de que existieran en funcionamiento completo, sistemas provinciales de archivo y una nueva educación en nuestro país. Se crearon por ley sistemas de archivos en varias provincias, con mayores avances en unas jurisdicciones que en otras; también se realizan de acuerdo a las posibilidades jornadas provinciales para considerar temas comunes, problemas y desafíos a analizar, a fin de lograr ejecutividad en las tareas internas de los archivos y una mayor proyección en el medio. Pero, de estos encuentros se tiene la información de que obstáculos e inconvenientes parecidos obstruyen el funcionamiento rotal del esquema orgánico de estos "centros de estudio de la realidad nacional" según la expresión del historiador y director del Archivo Nacional de Venezuela Guillermo Briceño en el año 1997. También es importante destacar que no existe un sistema nacional de archivo que interactúe con los provinciales, a pesar de existir anteproyectos de ley como la elaborada por el Dr. García Belsunce y que, el23, 24 y 25 de abril de 1997, el gobierno Argentino, el Archivo General de la Nación y la Asociación Latinoamericana de Archivos- A.L.A. -organizaran el Seminario Latinoamericano sobre Sistemas Nacionales de Archivo en Buenos Aires para escuchar experiencias sobre el tema de otros países de América, España y Portugal. Estos antecedentes no han logrado el culmen que los esfuerzos demandaron. Las causas son varias y tienen raíces económicas, administrativas, que podríamos extrapolar al freno burocrático sin riesgos a la equivocación y también, a la poca importancia devalorar el manejo de la información como medio indispensable en un buen gobierno y un comportamiento ciudadano maduro y, cuando hago referencia a información me refiero a la documental, ya sea oficial o periodística que, con todos los interrogantes que puedan

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suscitar, dado que detrás de su elaboración hay personas con intereses determinados, es siempre la indicadora de un acontecimiento en directa relación con los protagonistas y con consecuencias en la comunidad que pueden tener diversos grados de valoración e in: fluencia y que, en los archivos, adquieren una importancia que trasciende la mera temporalidad de los hechos para, en futuros posibles, hablar a otros hombres de un tiempo que, en sus consecuencias, los determinan. _ Tampoco hay una nuevá educación en el país. Coexisten aspectos de la tradicional tanto en contenidos curriculares como sis- temas pedagógicos con intentos por avanzar en una senda que algunos sectores consideran de avanzada y otros cuestionan. Pero lo cierto es que de la definición que se de a esta problemática depende, en gran medida el futuro del país y no puede ser ajena a un proyecto nacional que convoque a todos los argentinos y que tenga como temas aglutinadores a los valores universales del género humano y aquellos raigales de la nacionalidad que le dan la identidad necesaria en el concierto de la aldea global. Entonces ¿ por qué el tema?. Porque es un desafío, porque quienes trabajamos en los archivos estamos relacionados administrativamente con los gobiernos y, por ende, la educación, parte esencial de los mismos y que tienen los repositorios arch ivísticos un gran caudal informativo, lo mismo que la comunidad en sus más variados sectores. Por lo tanto, tratar de esbozar una relación con dicha actividad fundamental de la sociedad, implica explicar la importancia de un buen desarrollo de ambos temas. 11. Myriam Mejía, funcionaria del archivo General de la Nación de Colombia y Directora del Sistema Nacional de Archivo, en 1997 definió así la estructura: "El Sistema Nacional de Archivos es el conjunto de los Archivos públicos y privados existentes en el país, vinculados y articulados en forma tal que sus recursos y servicios pueden ser aprovechados por la comunidad" (l) Este objetivo fue el perseguido cuando, en 1985, se logró que la Cámara de Diputados de la Provincia del Chaco, sancionara la Ley 3123, creando el Sistema Provincial de Archivos (SIPAR). Sabíamos de otras experiencia provinciales, escasas aún, pero que trabajaban arduamente en la organización del sistema, porque sus conducrores,Jas direcciones de los archivos generales o históricos (Santa 99


Fe y Entre Ríos como pioneras),. tenían claro que podría partir de las provincias y, por ende, con autentico espíritu federal un movimiento archivístico que hiciera posible lo que Graciela Swiderski y Elisabet Cipolleta, funcionarias del Archivo General de la Nación dijeran: "Un sistema oprimo supone incluir los tres órdenes nacionales (nación, provincia, municipalidades) expresados en sus tres poderes, más el concurso de los archivos privados. Exige, además, la resolución de un conjunto de problemas, tales como la organización coherente de una red nacional de archivos, la profesionalización del personal, la estabilidad de los archiveros (porque, agregamos nosotros formar personal idóneo cuesta tiempo y dinero) y la protección del patrimonio documental". (2) Este juicio es tan cierto que Elisa Carolina de Santos Canaleja, subdirectora General de los Archivos Estatales de España, afirma, al sostener la necesidad de la sistematización, que "Un sistema nacional de archivos refleja la organización política y social de un país" (3); evidentemente es así porque, analizando el funcionamiento de estos centros de estudio de la realidad nacional (Dr. Briceño) que son los archivos, podemos deducir la importancia que los gobiernos, d sistema educativo y la comunidad dan a la información que se puede hallar en ellos,tanto para el orden político como el científico cultural. El Sistema Provincial de Archivo, creado por la ley citada en el Chaco, busca, a través de un conjunto ordenado de normas y procedimientos, concretar un programa de acciones, tanto a nivel municipal como provincial, en sus distintos sectores y poderes gubernativos e incluyendo los privados, una red interactuante que, en forma coordinada, con la debida organización en cada Archivo y, utilizando la tecnología que la informática ha puesto a disposició n general, a organizar un conjunto de instituciones para la obtención de un fin común: la accesibilidad a la información para un adecuado ejercicio de las políticas oficiales y la capacitación del pueblo en todos los estamentos que lo requieran, en el manejo probo y responsable de los conocimientos que la archivalía, ya oficial o periodística, ofrece a la comunidad. Pero no se me escapa que un sistema requiere, indispensablemente, recursos materiales (edificio, equipamientos y emolumentos propios para diversas inversiones, entre otros); re-

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cursos humanos idóneos y en permanente capacitación y recursos inmateriales, "también denominados intangibles o no corpóreos. Son indispensables para la concreción de un proyecto organizacional, ya que aportan creatividad, experiencia, innovación, entusiasmo, etc. Se considera interesante que este recurso pueda ser renovado permanentemente a través de la panicipación activa de los recursos humanos". (4) Condiciones primordiales para que el sistema ofrezca, tanro a sus integrantes como a la sociedad, los beneficios que se espera de él, porque en una organización el rendimiento individual repercute en el grupal y, por extensión en el organizacional. Pero, para que el rendimiento del personal tenga parámetros de valor significativo, es necesario que no sigan las organizaciones, en el caso que nos ocupa, las órdenes del "gran estratega ', porque como dice Peter M.Senge en La Quinta Disciplina: "Las organizaciones que cobrarán relevancia en el futuro seran las que descubran cómo aprovechar el entusiasmo y la capacidad de aprendizaje de la gente, en todos los niveles de organización. Las organizaciones inteligentes son posibles porque en el fondo, todos somos aprendices". (S) En la Argentina y, en particular, en el Chaco, creo que esta actitud en la temática que nos ocupa es indispensable. Porque sabíamos de las deficiencias y las necesidades se partió de un instrumento legal que ya citamos, luego se concretaron las jornadas provinciales de capacitación y análisis, se dieron cursos y se concretó la carrera de Archivología en la Universidad Nacional del Nordeste. Paralelamente se visitaron localidades del interior provincial para interiorizar a intendentes y archiveros·de nuestros objetivos, hallando, en general, buena acogida; pero con el tiempo comprobamos que la concreción no se traducía en hechos relevantes y, razones económicas así como la falta de preparación de los responsables de los archivos, no conducían a una adecuada comprensión de la propuesta realizada. Para subsanar este último escollo, que incide gravemente en el área, propusimos a la Facultad de Humanidades la creación de una carrera a distancia de Archivología, a fin de extender al interior los beneficios de una formación profesional adecuada. Ya nos referimos a la importancia del Sistema de Archivos. 101


Quisiera ahora tratar los motivos y proyecciones que tienen los repositorios municipales para organizarse adecuadamente, convertirse en centro aglutinador de la memoria del pueblo y abrir sus puertas a la consu lta de estudiantes y público interesado. Entre las muchas definiciones del archivo que se han dado, rescato la dejean Pierre Wallot, presidente del Consejo Internacional de Archivos y Archi vista Nacional de Canadá, porque precisa lo que, entiendo, es función de todos los archivos, pero, en especial, de los municipales. Dice: "Los archivos, elementos primordiales de la memoria colectiva, constituyen un instrumento privilegiado que contribuye a un desarrollo permanente. Pruebas, testimonios y fuentes de información documental, al mismo tiempo, la vida de las sociedades, hacen organismos y gobiernos transparentes y responsables ante sus comitentes, pues sirven a la democracia, revelan los derechos colectivos e individuales, se muestran como ese jardín rico en esperanzas, realizaciones y diversidades que alimentan la visión del mundo y los proyectos futuros de nuestros contemporáneos". (6) Si los archivos municipales se organizan adecuadamente, como también los de los poderes del Estado provincial y entes descentralizados, sirven al poder político del cual dependen y, en la interacción y coordinación de un sistema, pueden ser consultados con comodidad y evitan que la memoria de la comunidad se difumine o desaparezca, circunstancia ésta que acarrearía la pérdida de identidad, de las raíces culturales que hacen a la idiosincrasia de un lugar determinado. Sin embargo, a pesar de la importancia de lo expuesto, la clase dirigente no percibe esta necesidad y, podríamos decir con Wallot "Sin aceptar el esfuerzo de invertir en la memoria (cómo arraigar el desarrollo permanente en las culturas de las sociedades? (7) En los viajes que hicimos al interior provincial hemos constatado que los Archivos son meros depósitos, cuando los hay, regularmente ordenados en algunos casos y otros, como el de Tiro!, han desaparecido, en este caso concreto, porque un intendente consideró que el fuego, solucionaría un problema a su juicio, dado que no veía utilidad. Con más o menos claridad al respecto, no son muchas las autoridades comunales y, también, algunas centrales que no advierten la trascendencia que puede tener. un repositorio archivístico bien ordenado, no sólo para las funciones administra102


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tivas de las comunas u organismos, sino en el campo educativo y de diversos sectores de la comunidad que demandan información. Si los archivos municipales se ordenan adecuadamente y ponen su archivalía a disposición de los alumnos de cursos superiores de las escuelas de nivel secundario para la confección de monografías y pequeños trabajos de investigación sobre distintos aspectos de la actividad gubernamental y de toda la comunidad, guiados por docentes que, en actividades interdisciplinarias, estudien el origen del pueblo, sus instituciones o las consecuencias socio culturales de planes de viviendas o asentamientos habitacionales precarios, etc. (la gama de temas a abordar es amplia), es probable que el joven descubra que su medio lo necesita y, como es dable en la creación humana que, en marea viva, al decir de Ortega y Gasset, surjan ideas, proyectos y, también, un conocimiento más certero del comportamiento de sus dirigentes y lo que su comunidad necesita. En esta interdependencia madurará, creo sinceramente, una juventud comprometida con su entorno socio cultural y el apoyo a los postulantes a dirigirlos será más maduro y responsable. Quisiera relatar una experiencia vivida hace dos o tres años en un pueblo no muy lejano de Resistencia. En una reunión con un consejo municipal explicaba este proyecto y los alcances del SIPAR, que pretendía ser, a mi criterio, más que una red de información administrativa, un sistema al servicio de una sociedad que debe crecer en madurez, usando l a información como conocimiento interpelante y comprometedor, para que sea lu z en la creación liberadora. Un concejal, quizás sin pensar mucho, dijo: "Si ponemos nuestros archivos a disposición de investigadores, tenemos que cuidar lo que decimos y se consigna en acta". Para mí, fue este pensamiento la evidencia de que no se tiene conciencia hasta qué dimensión puede llegar el juicio de la comunidad cuando, debidamente formada desde la juventud, madura en conciencia ciudadana. De esto se puede deducir que los archivos pueden ser escuelas de democracia, porque se valorará lo positivo y lo aventurero será sancionado; pero aquello dirigentes honestos no temerán el juicio ciudadano, dado que las obras hablan por sí mismas y una tarea de gobierno debe ser motivo de consulta ni bien termine el mandato político, tal lo establece el decreto reglamentario del SIPAR, No 103


1183/93, en el artículo 4°, inciso A. Porque como dice Myrian Mejía: "La memoria colectiva que surge en los archivos al ser creados para el propio servicio de quien los genera, es potencialmente parte del patrimonio cultural, pues permite palpar los hechos y elaborar imágenes concretas que pueden ser interpretadas en función de la necesidad que origina su uso". (8) Quisiera referirme a una realidad, no desconocida por cierto, pero que tengo que considerar para referirme a lo que, creo, debe ser una nueva educación. En 1943, decía Karl Mannheim en su obra "Diagnóstico de nuestro tiempo": "Estamos viviendo en una época de transición dellaissez faire a una sociedad planificada. La sociedad planificada futura puede tomar una de estas formas: La dominación de una minoría mediante una dictadura o un nuevo tipo de gobierno que esté todavía regulado de manera democrática, no obstante el aumento del poder"; más adelante agrega: "Todos estamos moviéndonos en la misma dirección hacia una especie de sociedad planificada, aunque muchos aspectos sean diferentes y la cuestión está en saber a qué especie pertenecerá esa planificación, si a la buena o a la mala... El gobierno de las masas no puede lograrse sin una serie de invenciones y mejoras en el campo de las técnicas sociales, económicas y políticas". (9) La globalización, tan mentada actualmente, ¿no es acaso un sistema planificado que concentra en algunos países el poder político y económico y, en escala menor, bajo dicho sistema, a países que, desde que tengo memoria, están en vías de desarrollo y aquellos que han logrado crecer lo han hecho a costa de grandes costos sociales?. En el caso particular de nuestro país, la crisis de la cultura y de Jos valores se traduce en la decadencia política y la intranquilidad social, esto demanda un sistema educativo que, sin marginar los contenidos curriculares de las disciplinas que debe conocer el educando, tenga en cuenta la concreta realidad regional, dentro del marco nacional y mundial, y dice acertadamente Mannheim: "Existe todavía otra esfera de información sociológica que ha de conocer el maestro, si su propósito no es educar a sus alumnos para un mundo abstracto, sino para la vida, en una sociedad determinada. En contraste con aquellos problemas que surgen de las dificultades de adaptación de los individuos a su circunstancia inmediata, existen otros desajustes mucho más amplios en su alcance. Pienso 104


en este momento en la crisis cultural por la que atraviesa nuestra sociedad, en los cambios espirituales ocurridos en la sociedad en su conjunto que, sin duda alguna, tiene también sus efectos sobre la conducta de los individuos en su vida diaria. Me refiero a todos los cambios causados por la civilización industrial (podríamos agregar ahora, cibertecnológica) y que caracterizan, en verdad, a una época, como la desorganización parcial, a veces total, de nuestras costumbres, hábitos y costumbres tradicionales. Pienso en los procesos sociales que producen con frecuencia la desintegración de la familia o de la comunidad. Aludo a la naturaleza transformada del trabajo y del ocio y a su reflejo en la formación de la personalidad o a sus efectos desintegradores. Pienso en todas las tendencias de la sociedad moderna que llevan al deterioro de nuestra vida cultural; en la falta de contacto entre el pensador, el artista y la comunidad, en el rebajamiento de los patrones mediante los cuales los asuntos públicos, en las causas del poder de la propaganda, en los efectos de la comercialización, de la organización excesiva, etc. Todavía es mucho más absurdo que el maestro no tenga idea de las investigaciones sociológicas relativas al lugar que ocupa la juventud en la sociedad moderna y de las observaciones que nos muestran de que manera la fermentación biológica y la intranquilidad social cooperan en la formación de una generación que, si queda abandonada a sí misma, será incapaz de hacer frente a las tensiones de los años futuros". (10) Me he permitido hacer esta largcita porque es una radiografía de nuestra realidad que, desde varias décadas atrás del siglo anterior, se viene dando gradualmente en nuestro país; precisar sus comienzos sería emitir un juicio riesgoso, pero todos sabemos que la actual crisis es consecuencia de larga data y pienso como el autor citado que lo que a hecho la situación actual más decadente han sido las crisis de los valores, aunque se los proclame, como el del amor a la patria, porque como dice Ortega y Gasset en "Histor ia como sistema": "Creemos en algo con fe viva cuando esa creencia nos basta para vivir y creemos en algo con fe muerta, con fe inerte, cuando sin haberla abandonado, estando en ella todavía, no actúa eficazmente en nuestra vida". (11) Ante esta realidad entiendo que el estudio de la Historia o, como se dice ahora, las Ciencias Sociales, cobra relevancia porque 105


- los problemas que aquejan a la humanidad son, fundamentalmente, humanos. Aquí cabe acotar un juicio que hace pensar y da a la Hisroria su nivel y lo (leemos) en Lucien Febvre, «Combate por la historia»: «Los hombres (son) el objero de la historia, de una historia que se inscribe en el grupo de las disciplinas humanas de todos los órdenes y de todos los grados, aliado de la antropología, la psicología, la lingüística, etc.; una historia que no se interesa por cualquier tipo de hombre abstracto, eterno, inmutable en su fondo y perpetuamente idéntico a si mismo, sino por hombres comprometidos en el marco de las sociedades que son miembros... Con la condición de no olvidar Ímnca que esas actividades incriminan siempre al hombre completo y el marco de las sociedades que ha forjado. Eso es, precisamente, lo que significa el epitelio 'social' que, ritualmente, se la coloca junto al de 'económico'. Nos recuerda que el objeto de nuestro estudio no es un fragmento de lo real, uno de los aspecws aislados de la actividad humana, sino el hombre mismo, considerado en el seno de los grupos de que es miembro». (12) Y en un archivo, con la variedad de temas que los documentos generados por hombres concretos de una sociedad y tiempo determinado presentan a la inquisiroria de investigadores, alumllOS o inquietos buceadores de lo acontecido, es amplia y, en un municipio puede ayudar a preservar la memoria de la comunidad y motivar en los jóvenes el ejercicio del pensamiento y la reflexión. Precisamente, el ejercicio del pensamiento y la reflexión es un tema álgido en la educación argentina actual. Desde hace varias décadas, los docentes observamos que los alumnos, cuando estudian- salvo excepciones poco numerosas- hacen uso de una memorización estéril, porque no saben sacar conclusiones ni establecer relaciones temáticas o conceptuales. Este deterioro del conocimiento ha sido acompañado por política educativas basadas en contenidos mínimos, en vez de contenidos fundamentales. Tal vez la intención no fue empobrecer la currícula, sino adaptarla a los nuevos desafíos que la sociedad actual plantea en el país y en el mundo, pero la realidad es que no se ha dado una profundización de temas nucleares- especialmente, en el terreno de la historia- sino que los : educandos han acentuando la memorización limitada de hechos, incursionando escasamente y, a veces, ni intentando profundizar las causas y consecuencias de los procesos históricos en sus varia106


bies sociales, económicas o culturales. La enseñanza de la historia, que tiene por objeto el hombre y sus obras, incluida en una enseñanza rica en contenidos funJai,lentales y desafiantes, puede lograr revertir la escasa cultura general que se aprecia en los jóvenes y adultos de manera cada vez más creciente, incluso entre profesionales de las más diversas disciplinas. Dice Lucien Febvre en la ob ra que citamos: «Hay que tener horror de lo pequeño, de lo mezquino, de lo pobre, de lo atrasado. En una palabra: hay que saber pensar... por lo demás, una visión clara y amplia de las rehiciones que unen a la historia con las demás ciencias no es un impedimento para captar los problemas concretos y plantearlos de forma positiva y práctica». _( 13) La situación actual del país, el errático rumbo nacional, debe ser una experiencia radicar para el abordaje de la problemática edúcativa, tendiendo a formar en los estudiantes de todos los niveles la capacidad de resolver feliz o acertadamente un problema dado, lo que da la pauta de coeficiente intelectual porque, como dice Alfr-€do Sáenz en «Siete virtudes olvidadas»: «Un pens-ador profundo no deja caer las experiencias en saco roto. A veces, escuchando a un chofer de taxi o a un verdulero, volvemos a encontrarnos con el sentido de la vida. Con frecuencia, un hombre de campo acierta mucho más que los ideólogos». (14) Y, precisamente, un camino para encontrar el sentido de la vida, es considerar que, en los archivos, se estudia lo que t:l hom bre ha hecho en los diversos campos de la cultura, entendida ésta antropológicamente y que la totalidad de significado, valores y normas (Sorokin) que emergen de las fuentes consultadas, pueden formar en el estudiante el sentido crítico necesario para reflexionar sobre el objeto de la historia: el hombre. Podría quizás, el estudiante, advertir el drama del hombre contemporáneo y que dadas las interacciones que los medios de comunicación producen, lograr lo que Alfredo Sáenz dice en «El hombre moderno»: «Nuestra cultura es, en buena parte, una cu ltura de la evasión. Nunca como en la actualidad el hombre ha dispuesto de medios tan numerosos y tan eficaces para descartar todo lo que pueda poner en cuestión dicha actitud, todo lo que pueda perturbar el goce de la evasión, todo lo que pueda poner sobre el tapete de su alma el misterio de la existencia. En virtud de las ocu107


paciones que lo acaparan, de los entretenimientos, los espectáculos, el deporte, los viajes, nuestros contemporáneos pueden vivir casi permanentemente« fuera de sí mismos» y, por tanto, al margen del trasfondo de su existencia». (15) No puedo dejar de referirme a otro problema serio en la sociedad argentina actual: el escaso valor que tiene la patria para un significativo número de connacionales y muchos dirigentes, a pesar de proclamas encendidas en circunstancias eventuales, de lo contrario. Si, según dice Alfredo Sáenz, «Mirando al pasado advertimos que la patria es la tierra de nuestros padres. La palabra 'nación', por su parte se deriva de na tus, es decir que tiene que ver más bien con los hijos, los herederos. En ese caso, estamos mirando preferentemente hacia el futuro. Podría concluirse que, si la patria es una herencia, la nación es un quehacer, una misión. De ahí que, como escribe Nicolás Berdiaiev, «Tienen mucha razón quienes definen la nación como una unidad de destino histórico». Más adelante agrega: «El pasado y 1 futuro se encuentran, así, en la adhesión presente a la Patria y a la Nación. La Patria, entendida como Nación, importa una mirada al futuro que hace de ella una unidad de destino peculiar, en medio de la universalidad de las naciones. La Patria se vuelve Nación cuando es mirada como designio, como algo que hay que construir, siempre sobre la base del traditum (tradición). U na nación - decía José Antonio - es un quehacer en la historia». (16) La formación en los estudiantes de hábitos de lectura de bibliografía adecuada e investigación en fuentes documentales, puede crear en ellos compromiso con la patria a partir de su propio medio local, pero, para ello, los archivos deben estar debidamente organizados y formar un sistema que posibilite lo que dije en oportunidad de las lJORNADAS DE ARCHIVOS DEL NEA, en el año 2000: «La informatización y organización del archivo histórico y los municipios puede, a través de Internet proporcionar a los establecimientos educativos un medio para que la información actual y pasada de todas las actividades del hombre y la comunidad, sirvan para el estudio y la reflexión, para aventuras intelectuales en que los jóvenes crearan en base a conocimientos técnicos ya adquiridos y la guía madura y prudente del docente, la obra que refleje las nuevas propuestas que esos niños y adolescentes den a esa reali108


dad, siempre interpelante del mundo moderno», pero para ello es necesario una nueva educación, que no disminuya l a capacidad cognitiva de los estudiantes, sino que le presente desafíos para pensar nuevos problemas y pensarse como hombre histórico, porque, como dice Ortega y Gasset: «En suma, que el hombre no tiene naturaleza, sino que tiene ... historia. O, lo que es igual: lo que la naturaleza es a las cosas, es a la historia- como res gestae- al hombre» (17) En esta nueva educación, debe darse prioridad a la formación, a través de los valores, que aquellas virtudes que hacen al hombre el vértice soberano de Jo creado y colaborador de Dios en la tarea de su propia humanización pero en un espacio concreto, el de la tierra que Jo vio nacer y lo formo y con la cual tiene el compro miso ineludible de contribuir a través de una adecua d a formación, a crear las condiciones que hagan posible que en ella la vida de todos sus hijos, sea realizable con justicia, solidaridad y paz, donde el progreso no sea privativo de algunos sectores. Para ello, la educación no puede darse sin un proyecto nacional convocante y una filosofía de vida que dé al ciudadano la magnanimidad que expresa el ideal de grandeza del hombre y lo lleva a acometer emprendimientos importantes para el país, con la humildad de saber que es peregrino y limitado, pero la Providencia alquila el mundo a los valientes (A. Milagro), entendiendo por valiente no al audaz arribista, sino a aquel, que primero, se vence a sí mismo, dominando sus pasiones y tendencias mezquinas y guiado por un espíritu con deseos de superación, crece el compromiso con la tierra natal y sus hermanos y, al bucear en la historia y en las ciencias concomi tantes lecciones que devienen del quehacer de hombres del pasado y del presente, podrá, guiado por una visión trascendente, formarse y elaborar trabajos donde los principios étiéos sean espejos de la verdad, a la que se aproximará desde los diversos campos que los documentos le ofrecen. Es muy posible que lo desarrollado sea conocido, pero, al menos yo no lo veo traducido en la práctica diaria con la frecuencia necesaria. He hecho mención de lo experimentado en el área. Pero apunto, en la conducción de este proyecto que es el SIPAR, a lograr sentar las bases para que, en un futuro no muy lejano, se dé una armonización de intereses y objetivos entre Jos archivos del ámbito 109


provincial y la educación y, como corolario, sea el sistema democrático el que se afiance a través de la formación adecuada del ciudadano por acción de todo lo que consideramos necesario concretar. Un sueño, sí, tal vez mirando la apabullante realidad circundante, pero sólo pensando e imaginando vías de realización para l ograr la madurez del pueblo, podremos cambiar este presente y, educar al soberano, es tarea permanente.

CITAS (1) - Mejía Myriam. Memoria de lo invisible. En: Revista ALA (Asociación Latinoamericana de Archivos), N° 20, p.29.(2) -Swiderski, Graciela y Cipolleta Elisabet. Leer en el porvenir de un espejo. En Revista ALA, N° 20, p.9.(3) -Santos Ca naleja, Elisa Carolina de. El corazón del sistema. En: Revista ALA, n° 20, P.S8.(4) -Churi, Mónica Alejandra; Dominik, Miguel J. y Rivero Javier E. Teoría de las organizaciones. Santiago (Chile). Me Graw Hill Interamericana. 2001, p.26.(S) -Senge, Peter M. La Quinta Disciplina. El arte y la práctica de la organización abierta al aprendizaje. Buenos Aires. Granica. 1992, p.l2.(6)-Wallot, Jean Pierre. La tierra virgen del futuro. La Cultura. En: ALA, N° 16, p.9.(7) -Sorokin, Pitirim. "Sociedad, cultura y personalidad. Su estructura y su dinámica. Si tema de sociología general". Traducción España - AguiJar. 1973, p.22 (8) -Wallot, Jean Pierre. Ob. cit., p.l3.. (9) -Mejía, Myriam. Ob. cit., p.27.(10) -Mannheim, Karl. Diagnóstico de nuestro tiempo. Traducción José Medina Echabarría. 7ma. Reimpresión. : México. Fondo de Cultura Económica. 1978, p.9.(ll)- Mannheim, Karl. Ob. cit., p. 83, 84.(12) - Ortega y Gasset, José. Historia como sistema. Madrid. Espasa Cal pe. 1971. 110


(13) - Febvre, Lucien. Combates por la Historia. Traducción Francisco J. Fernández ·1ey y Enrique Argullal. Buenos A ires. Planeta Agostini. 1'.193, p.405. (14) -Sáenz, A lf redo. Las siete virtudeol vidadas. Buenos Aires. Ed i ciones Gladius. 1998, p.214 (15) -Sáenz, Alfredo . El hombre moderno. Descripción fenomenológica. Buenos Aires. Ed iciones Gladius. 1999, p. l 84. (16) -Sáenz, Alfredo. Las siete virtudes olvidadas. Ob. cit., p.216. (17) -Ortega y Gasset. Historia como sistema. Madrid. Espasa Ca lpe. 1971, p.42

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El Seminario- Museo "Ichoalay" (1949-1955): Una experiencia con facetas renovadoras. Delia Teresita Álvarez de Tomassone

Introducción El Seminario Ichoalay fue una iniciativa que se desarrolló en Resistencia, en el seno de la Escuela Normal "Sarmiento" entre 1949 y 1955. Casi paralelamente comenzaron a desenvolverse las actividades del Museo que lleva el mismo nombre y fue el primero de carácter histórico en la provincia del Chaco. Aunque pueden diferenciarse por sus características particulares, en aquella etapa inaugural ambos proyectos se retroalimentaron y constituyeron, en realidad, un todo indisoluble que debe ser analizado como tal. El estudio de esta experiencia ha sido abordado tangencialmente en relación con la historia y el papel de l a Escuela Normal en la cultura chaqueña. 1 Más específicamente, y a modo de reseña o crónica de sucesos, otros trabajos han reconstruido la evolución del Museo Ichoalay desde 1949 hasta el presenre.2 En esta monografía nos proponemos describir y evaluar ciertos aportes concretos del Seminaris- Museo Ichoalay que resultan innovadores en el contexto de la época y a la vista de las act uales tendencias. Registramos tales contribuciones en cuatro áreas que hoy tienen particular relevancia en las propuestas de la muscolog ía: el rescate de las fuentes "no tradicionales"; la construcci ón de la conciencia histórica y la identidad regional; las relaciones del museo y la comunidad y el museo como instrumento educativo. Ceñimos el análisis al período 1949-1955 que fue el de funcionamiento del Seminario y por tanto, el de mayor productividad. Si bien la propuesta se revitalizaría en años posteriores, l as act i vidades se circunscribieron al ámbito del Museo. ' Sa n chís, M.R . Reseiia Histórica Je la L'scuela Normal Nacional Superio1 Sannielllo. Res istencia , 198 1 . y De Pompert de Valenzuela, M. C. La Escuela Normal de Resistencia y fa cultura chaqueiia. Resistencia , 2000 Acosta. E. Breve Historia de los Museos del Chaco, R es i ste n c ia , 1995 y A lvarez, D.T, lturrioz, M. y Romero V.M. El Museo lchoalar. l'iunero E'n fa cultura chaqueiia . Resistencia, 2000.

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Las fuentes utilizadas remiten a los testimonios que generó el mismo Seminario durante el desarrollo de sus actividades ( actas, libros de visitas, resoluciones, entrevistas, comprobantes de donaciones, etc); aunque disminuidas en número, estas fuentes se conservan hoy en el archivo del Museo Ichoalay de Resistencia.

l. El marco histórico. l. La situación nacional y local hacia mediados del siglo XX Para dar marco al trabajo realizado a mediados de siglo por el Seminario Ichoalay, no abundaremos en el análisis de todos los aspectos de la realidad nacional y local sino que nos limitaremos a aquellas circunstancias que, entendemos, ejercieron alguna influencia en el proceso de su formación y en los trabajos que realizara. La consagración de Juan Domingo Perón como presidente de los argentinos en 1946 abrió en la historia nacional, un capítulo con características especiales. El peronismo histórico incorporó a la clase obrera al sistema político convirtiéndola en la "columna vertebral" del movimiento peronista; innovó en materia económica brindando apoyo efectivo al sector industrial y en el plano institucional y político creó un sistema fuertemente personalizado, con una concepción nacionalista y estatizante, en el que la oposición fue admitida legalmente pero marginada en la realidad. La influencia del nacionalismo de derecha sobre las concepciones y políticas culturales del peronismo 3 se reveló en el interés manifiesto por la formación y consolidación de la conciencia de nación y el desarrollo del sentimiento de orgullo y responsabilidad nacional en el pueblo. La Nueva Argentina de la que Perón hablaba con frecuencia, pretendía ser el resultado de un proceso de refundación nacional, enraizado en todo lo tradicional hispano-criollo; desdeñaba lo foráneo pero reconocía su bagaje cultural latino, hispánico y cristiano. Esta posición ideológica de Perón y su movimiento respecto de la tradición cultural argentina quedó manifiesta en diversos documentos. Se perfila con nitidez en la Constitución reformada de 1

Ciria, Alberto. Política y cult ura popular: La Argentina peronista. l9461 955. Bs.As., de la Flor, 1983. Cap. 4

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1949 4 en cuyo preámbulo el objetivo de promover la cultura nacional se insertó junto a aquellos fines, inclusores del anterior, que el movimiemo consideraba fundamentales, "... construir una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana." La cultura nacional aparecía como tm bien común cuya meta era ofrecer a los trabajadores tma propuesta nacional frente a las ideologías de tipo liberal capitalista y totalitario- marxista. La nueva é.onstitución, más explícita que la de 1853 en este tema, incluía en su capítulo III, artículo 37, IV, algunas normas generales sobre educación y cultura. Subrayaba el carácter humanístico y formativo de la enseñanza en sus distintos niveles y asignaba a las universidades la función de"... profundizar el estudio de la literatura, historia y folclore de su zona de influencia cultural..." En el capítulo V del Segundo Plan Quinquenal se profundizan las características de la percepción cultural del peronismo: "En materia cultural el objetivo fundamental de la Nación será conformar una cultura nacional de contenido popular, humanista y cristiano, inspirada en las expresiones universales de las culturas clásicas y modernas y de la cultura tradicional argentina, en cuanto concuerden con los principios de la doctrina nacional." s En la pormenorización de los diversos aspectos y formas que asume la acción cultural con el objetivo de formar una conciencia nacional, el citado Plan concedía particular espacio a la denominada cultura tradicional como medio integrador, y exalta el papel del Estado en la promoción"... de una cultura histórica que dé al pueblo argentino una exacta conciencia de la misión que debe cumplir en el orden nacional e internacional..." 6 Coherentemente con los objetivos manifiestos, se impulsaron las investigaciones históricas sobre temas nacionales y regionales y se revalorizaron las expresiones culturales autóctonas. No sólo la propaganda oficial sino también destacados intelectuales de la época, desde los comienzos de la primera presidencia, enfatizaron el carácter telúrico, de ser nacional, del movimiento peronista. 4

Constitución de la Nac i ón 1\rgcntina. Bs./\s.. Rea l idad po lí tica, 1983 . 1\RGENTIN!\. Presidencia de la Nación. Subsecretaría de I nformaciones. 2" Plan Quinquenal. Bs.As., 1953, Cap. V, p.67 • !bid. r 70 5

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Es legítimo inferir que las políticas culturales del poder encontraron en la educación un ámbito propicio de aplicación. Por esto, puede conjeturarse su influencia sobre iniciativas como la que fructificaría en la fundación del Semi nario "lchoalay", nacido en la Escuela Normal de Resistencia, como centro de investigación histórico-regional, más a llá de la identidad política de quienes participaron en el proyecto. El Chaco vivió cambios importantes en la década del gobierno peronista (1946-55). En el orden institucional y luego de muchas dilaciones, se dispuso por ley 14037 la provincialización del territorio; una Convención dictó la Constitución y poco después se efectuó la primera elección de autoridades provinciales que consagró la fórmula del peronismo Felipe Gallardo- Deolindo F. Bittel. Por aquellos años, el Chaco y en particular, Resistencia, habían conformado un panorama socio-cultural caracterizado, respectivamente, por la pluralidad y la minoridad.7 Aunque a mediados de siglo se había estabilizado e incluso atenuado el crecimiento demográfico, la región era verdaderamente un crisol de razas. El poblamiento mediante el aporte inmigratorio de europeos, había dado a luz a una sociedad heterogénea y cosmopolita cuyos integrantes, en general, revelaban un insuficiente grado de instrucción. A la escasez o carencia de población nativa se agregaba la particular situación del indio. El elemento autóctono no se había integrado al núcleo ciudadano y constituía un grave problema al que tampoco dieron solución definitiva las políticas indigenistas en auge a mediados de la centuria. En el estricto ámbito del quehacer cultural, los estudios realizados ponen de manifiesto que la construcción de la identidad estaba en proceso y que, en la primera mitad del XX, aún coexistían en el Chaco diferentes visiones del mundo. El interés del Seminario Ichoalay por el indígena chaqueño así como su esfuerzo por construir la conciencia histórica y rescatar ' De Pompert de Valenzucla . M . C. La e1·olución de la suciedad resistenciww. 1872-1920. (EN: VIII Encuentro de Geohistoria regio nal. Resi stencia, II GH I , I 988, pp.l33-148) Giordano, Mariana. El ambiente cultural chaqueiio en la primera mitad del siglo XX. (En : XVI Encuent ro de geohi storia Regional. Resistencia , II GHI. 1996, pp. 1 85-200)

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el patrimonio regional hallan marco en esta situación; se relacionan con el desarrollo de políticas indigenistas, que abordaremos oportunamente, y con las actividades del círculo de intelectuaies que por aquellos años comenzaba a despuntar sus inquietudes.

2. Los orígenes del Seminario- Museo Ichoalay Al iniciarse el período escolar de 1949, la Escuela Normal de Resistencia estrenó el nuevo local de Dónovan y Santiago del Estero. El edificio parecía satisfacer todas las necesidades y aún sobraba espacio. Tanto que en octubre de ese año pudo pensarse en concretar"... una vieja aspiración de la Escuela: crear el Museo del Chaco y Regional" 8 Durante la gestión de las anteriores autoridades del establecimiento, este propósito animó la reunión de varias piezas así como la donación de otras más por la"Sra. Esther Machicote de Díaz Corrales, en 1947. Sin embargo, el proyecto se frustró por falta de local apropiado. Desde fines de 1948 el Director, Prof. Miguel Ivancovich, había convenido con el Prof. Benito Fernández Ruiz y el Secretario Carlos A. Cicuta que el salón más adecuado para iniciar el Museo era el que ocupaba la Sala de Profesores. Resolvió entonces unificar los esfuerzos del Departamento de Aplicación y del Nivel Medio de la Escuela por formar un museo y destinó a ese fin los muebles necesarios. Recomendó a la Comisión la inauguración del Museo en el plazo más breve y asignó la tarea de clasificación de las piezas a los profesores Esther Machicote de Díaz, Inés García de Marqués, Benito Fernández Ruiz, Luis Ise y al Dr. Pedro Olazábal. Cabe destacar que, en coincidencia con lo ocurrido con casi todos los museos, el acervo inicial estuvo constituido por las colecciones privadas de objetos indígenas de las dos profesoras mencionadas en primer térmmo. La iniciativa encontró rápido eco entre los alumnos de 4° año B de la escuela y, particularmente, en la profesora Inés García de Marqués 9 quien SU}Xl canalizar las inquietudes de los jóvenes en armonía con las resoluciones adoptadas por la Dirección en tal sentido. ' Escuela Nom1a l Sarmiento. L i bro el e Resoluciones de l a Dirección ( 19461952) Resoluci"ón W 395 del 8/ X /49. pp. 178-1 80 • Inés G. de Marqués era profesora de Religión del establ ec imiento.

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El12 de octubre de 1949 se redactó el Acta de Fundación del Seminario "Ichoalay"10, cuyos fines primordiales serían la investigación histórico-regional y la formación de un museo. Llevaba el nombre del abipón por cuyo intermediación había sido posible la fundación de San Fernando del Río Negro y estaba integrado por los alumnos del4° By to"dos aquellos que, a partir de 1950, demostraran cooperación efectiva y hubiesen realizado aportes significativos a la investigación histórico-regional. Las actividades desarrolladas y los resultados de los estudios serían dados a conocer mediante actos efectuados en el local escolar o fuera de él. El Seminario asumía el compromiso de conmemorar anualmente el Día del Indio y de no disolverse al egresar los alumnos fundadores. Éstos se reunirían al menos una vez por año para comunicar los resultados de la labor de investigación que se proponían seguir realizando una vez terminada la escuela secundaria. Los elementos de valor histórico conseguidos por los miembros del Seminario, así como los trabajos realizados, serían donados al mismo, seguramente con la expectativa de acrecentar el acervo del proyectado Museo. El Director de la Escuela actuaría como "consejero permanente" y las profesoras Inés García de Marqués y Esther Machicote de Díaz, como "asesoras morales y técnicas". Este fue tan sólo el inicio de una larga y accidentada trayectoria; el Museo Ichoalay, que materializó las actividades del seminario, tuvo una evolución caracterizada por la alternancia de cierres y reaperturas. En el presente, bajo resguardo de la ex Escuela Normal y de su Asociación de Ex Alumnos, la institución se ha incorporado administrativamente a la Subsecretaría de Cultura de la provincia del Chaco.

Il. Los aportes del Seminario- Museo Ichoalay (1949-55) El nucleamiento constituido con el nombre de Seminario Ichoalay se definió como un "centro de investigaciones históricas de la región y estudio del indio". Sus objetivos fueron reconstruir la vida y costumbres de los pueblos indígenas y de quienes a través del pro'"Arch iv o Museo lch oal:l', Libro de Resoluciones de l a Dirección ( 1946-1952)_ Resolución N" 407 del 8,,... 'fl _ Acta de fundación del Seminario lchoalay.

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ceso inmigratorio, había n poblado la zona. Quedaban así delunitadas las áreas de trabajo, e implícitamcn t . las secciom: del futuro Museo: cultura indígena, conquista y coloJ .J/ ,tcion d el Cluco. La selección realizada se ampliaría luego con la mcorporación de estudios sob re otros tipos sociales como el obrajero, el hachero y el gaucho. 11 Se vislumbraba en esta propuesta un prematuro en foque socia l desde el que, intuitivamente, se integra ba la historia de la región. La representación de la identidad de los chaqueños en las secciones del Museo se ajustó a las expectativas de sus diversos componenres en ra zón de la estrecha vinculación entablada con la comunidad. Por otra parte, si n conocer los procedimientos ortodoxos de la técnica de seminario, tal como se concebía en cenrros académi cos, la Prof. Inés Ga rcía de Marqués y sus alumnos implementa ron con excepcional sagacidad varias de las tareas que caracterizan a esta práctica que conjugó investigación con enseñanza, generó la inrervención plena de los alumnos en la construcción del conocimienro12 y, en definitiva, convirtió a l proyecto en un inst rumenro educativo. A la vez, el Seminario lchoalay avanzaría más allá de las con cepciones trad icionales en la tarea de rescate de los testimonios que conforman el patrimonio cu l tura l. Por aquellos años preva l eCia la consideración de que el patrimonio cultural de un pueblo estaba constituido por los bienes artísticos y monumental es heredados del pasado. Esta di mensión histórica y estética del patrimonio co ndujo no sólo a la sacralización del mismo sino también a la creencia de que solo ciertas actividades cu l turales eran dignas de tal patrimonio.13 Hacia 1982la definición se amplió: "El Patrimonio Cultural de

un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir las obras 11

Presentac iones realizada s en agosto y novicmbn.: de 195U 'De Pompc rt de Valcn zue la , M.C. El Se111inario lchoular. (En. No rte, 2. 7 2000. pp.16-17) u Gncmmi , Horaeio. Patrimonio + patrimonio no s i emp re se poten c ian . S imposio Nacional «Repensando los Museos Hi stó ri cos» . A l ta Gracia. Cdba . . octubre de 20000. http// www.muscosa rgcn tinos.org. Sept i e mbre 200 l .

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materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas" (Definición elaborada por la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre el Patrimonio Cultural, México, 1982) 14 Pues bien, a fines de los 40, sin tener noción de lo que actualmente se llamapatrinwnio intangible (tradiciones orales, música, festividades, lenguas...) aquel Seminario orientó parte de sus actividades a la recuperación de estas formas que hoy se conciben tanto o más valiosas que el patrimonio tangible al cual nos apegamos tanto en los museos. La labor cumplida por el Seminario Ichoalay respecto de las fuentes orales y de los testimonios fotográficos, actualmente revalorizados, y los intentos por rescatar la mitología regional y la misma lengua toba corroboran esta afirmación. La ta rea comenzó con sucesivas excursiones, en camionetas cedidas por la Gobernación, a las tolderías del Tragadero, Benítez, el Tropezón y la costa del R(o Negro. El objeto inicial era conocer la realidad del momento; ella misma plantearía luego los problemas e interrogar¡tes que orientarían la investigación posterior. La consulta bibliógrafica fue la primer vía de aproximación; la nómina de los textos consultados supera la veintena e incluye autores como Alcides D'Orbigny, José Torre Revelo, Mons. José Alumni, Tte. Co ronel Evaristo Ramírez Juárez , Juan Ramón Lestani y otros. La bibliografía sobre el Chaco resultó más abundante de lo previsto y aunque "...no queremos hacer alarde.... hemos leído mucho; hemos cotejado datos y hemos extraído algunas conclusiones." 1 5 El paso siguiente fue una serie de entrevistas a los más antiguos pobladores de la región.

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http// www.ilam.org./ rcs ultados/18htm # PatrimonioCultural. 25/09101 Musco ICHOALAY. Cuaderno de apu111es con programa. glosas ,. n:lalo., de la lareu c ulllplida . Resiste n ci a. 1 O de abril dc. l950. 1

' '

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l. El rescate de fuentes "no tradicionales" para la investi-. gación histórica. El patrimonio intangible. 1.1. Las fuentes orales Construido el marco teórico que contextualizaría el abordaje de la historia regional, los alumnos se dedicaron a buscar otras fuentes de información. Confeccionaron un listado con los sobrevivientes y/o descendientes de las primeras familias de inmigrantes italianos llegadas al Chaco y con los nombres de otros antiguos vecinos de la ciudad. La propuesta era entrevistarlos para recoger historias vividas por ellos o los recuerdos dejados por los mayores. Los cuestionarios se elaboraron previamente, con una técnica que hoy se denomina entrevista estructurada con final libre, y luego se llevaba a cabo la visita Los resultados del interrogatorio se consignaban por escrito y se archivaban en las correspondientes carpetas en cuya ((..primera página ponemos los datos referentes a la persona

que visitamos: nombre y apellido, edad, nacionalidad, domicilio. En la mayoría de los casos agregamos también una fotografia".1 6 Debe destacarse que estos precoces reporteros también tomaron el recaudo de hacer firmar el texto recogido a la persona entrevistada y a dos o tres testigos, en cada caso. De los sesenta reportajes realizados apenas si se conservan hoy menos de la mitad en el archivo del Museo Ichoalay. Lamentablemente la ajetreada evolución de la institución que impuso cierres cíclicos con pérdidas de patrimonio, obstaculizó la conservación de lo que quedaba y dificultó la consulta y difusión de este material. Las fichas temáticas analíticas de los veintisiete reportajes existentes, revelan una gran diversidad en los temas tratados. Sobre los indígenas, en general describen sus artesanías costumbres y creencias; las relaciones entre blancos e indios incluyen relatos de los malones y algunas sublevaciones como las de Fortín Yuncá o Napalpi así como revelan la imagen del indio construida por la sociedad en aquellos años. Los recuerdos y anécdotas de los inmigrantes ocupan un papel central en muchos de estos reportajes e incluyen temas como el '" Ibidem

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viaje desde Europa, la llegada a Buenos Aires primero y luego a Resistencia. En algunas entrevistas se describen las casas, en otras los trabajos en el campo y los enseres utilizados; se alude también a la distribución de la tierra, a la fauna y la flora y reiteradamente a las inundaciones. Todos testimonian directa o indirectamente las costumbres familiares, religiosas y vivencias cotidianas de aquellas familias. A los testimonios vinculados con parajes del interior, Las Palmas, Presidencia de la Plaza, General Vedia, Villa Ángela, Presidencia Roca, El Palmar, Puerto Tiro!, Barranqueras,... se suman, en mayor número, los que refieren a la ciudad de Resistencia. Se recogen datos sobre su aspecto edilicio, la actividad fabril, los caminos y ferrocarriles que la comunican con el resto del territorio; también sobre sus instituciones: la iglesia, las escuelas, el cementerio o la sala de primeros auxilios. Particularmente interesante es en este aspecto, la entrevista a Angel D'Ambra en la que se reseña el desarrollo del periodismo y de algunas instituciones como el Aero Club, el Club de Rega tas, el Tiro Federal y la Sociedad Rural. Refiere también a otros variadas facetas de la vida ciudadana como la reorganización de la cárcel, los cines y la pavimentación de las calles. La actuación de personalidades y funcionarios también encuentra espacio en la memoria de los entrevistados: el comisario Jaime Sosa y los gobernadores Obligado, Dónovan, G. López, Lanús, Cáceres, Arbo y Blanco, Luzuriaga. 1 7 Toda la información recogida por los alumnos era analizada y reelaborada con el objetivo de redactar informes que luego se presentaban en actos que trascendieron el ámbito escolar y convocaron la participación de otros sectores de la comunidad. Sin embargo no reside en esta actividad el mayor aporte realizado por el Seminario Ichoalay sino en la visionaria labor previa de recolección de testimonios "no tradicionales" que llevaron a cabo. Esta tarea fue cumplida, y esto es particularmente interesante, en una época en la que la fuente oral no era considerada confiable porque aún pesaba aquella implícita ley según la cual "sin documentos no hay historia". 17

Archivo Museo lchoal ay. Reportajes. Resistencia, 1 949-1950

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1.2. Las fotografías Aunque no fue intención manifies ta de los alumnos del Seminario la construcción de un archivo fotográ fico, éste se fue formando casi espontáneamente. Este patrimonio fue obtenido por donación o herencia de diversos organismos, personas e instituciones y la valoración del mismo se fundó en su importancia desde el punto de vista histórico documental y no estético. Lamentablemente no hubo continuidad en la política de adquisición de fotografías y, mucho menos, de conservación del acervo existente; por ello sufrió un deterioro paulatino y constante. Además, este material fue clasificado e inventariado con criterios casi "domésticos". Aunque difícilmente los alumnos estaban en condiciones de brindarle atención calificada, el esfuerzo realizado en el ordenamiento y exposición de aquel material revela la intuitiva percepción de la importancia de la imagen como instrumento de investigación y complemento del análisis de la realidad que se proponían. Más allá de todas estas dificultades que limitaron su aprovechamiento con fines de investigación, la fotografía ocupó un espacio de privilegio, junto a los documentos de papel tradicionales, en la labor de rescate del patrimonio histórico regional realizada por el Seminario. Y lo mismo que con las fuentes orales, la reunió n de este material fotográfico se llevó a cabo en una época en la que la fotografía no había adquirido un status similar al de las bellas arres, que tradicionalmente se integraban a los museos para Jdeite y educación del gusto general. 18 Pamela Paulien, historiadora especializada en fotografía, confirma nuestras impresiones sobre el carácter precursor de esta faceta de la actividad del Seminario al señalar "...que los museos sólo recientemente han empezado a coleccionar fotografías familiares" y que "la fotografía familiar en su forma tradicional se está convirtiendo [cada vez] más en un objero artístico precioso..." 19 "Priamo, Luis. Lafuto!!,ra/ia en los Museos A1g entinos. (En: Rcvisra de Museologia , Madrid, J\EM, N" 16, febrero 1999) htrp// www.muscosargentinos.org./ J\rt ículos. Septiembre 200 l. ,. Pau li cn . Pamela. La instantánea. Lafotogro/iafamiliar destinadu al 1/ll!Seo. (En: Investigación y Experiencias, pp. 36-41.) Bibliografía sobre teoría e historia de la fotografia. Curso de posgrado Fuentes para la Hi storia. Facultad de llumanidades, UNNE - IIGHI. (Septi embre 2001)

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El patrimonio reunido por Jos alumnos de Inés Marques es amplio en su temática y de naturaleza variada. Abundan las fotografías de inmigrantes italianos, españoles y franceses. En muchos casos a las imágenes de Jos grupos familiares recién llegados, se agregan las de los que se quedaron en Europa. Otras intentan reflejar aspectos de la nueva realidad que les tocaba vivir y entonces predominan fotografías de campos cultivados, obrajes, instalaciones industriales o, simplemente, del paisaje chaqueño. La colección más completa es sin duda la que refiere a la Escuela Normal de Resistencia en cuyo seno tuvo origen el Seminario Ichoalay pero también es numerosa la serie de retratos indígenas con los que se pretendió ilustrar la sección correspondiente del Museo. Algunas imágenes permiten reconstruir la evolución edilicia de Resis tencia a lo largo de los años y otras refieren concretamente a instituciones, comercios y personalidades del medio como la Asociación de Aficionados a la Astronomía, LT S Radio Chaco, la Imprenta Moro, el Hospital Regional. Aunque incompleta, esta enumeración no sólo confirma que los participantes del Seminario percibieron tempranamente la importancia de la fotografía como fuente apreciable para la historia, sino también que la tarea de recolección de este material fue amplia y pretendió cubrir casi todas las facetas relevantes de la realidad local. Los resultados del proyecto que emprendió el Seminario Ichoalay estuvieron prácticamente acotados a la recolección de datos y al rescate del patrimonio, iy eso ya fue mucho!. Los trabajos de los alumnos, aunque meritorios y realizados con especial minuciosidad, no alcanzaron la calidad interpretativa necesaria precisamente por eso, porque tan sólo eran alumnos y, además, porque la rarea de reconstrucción histórica del pasado chaqueño estaba entonces en pleno proceso de maduración.20 El gran aporte de aquellos aprendices de historiadores fue jugar, aún sin saberlo, el papel de archivistas, ya que dejaron a las

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" Recuérdese que por aquellos aiios Guido Miranda trabajaba en los archivos ele Buenos Aires y la Plata recogiendo la documentación que daría apoyatura a «Tres ciclos chaquei1os», publicado en 1955.

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generaciones futuras el cuidado de interpretar y convertir en conocimiento histórico un tipo de fuentes que, hasta entonces, no se ajustaba al canon tradicional de uso en la investigación histórica.

1.3. El intento de recatar el patrimonio intangible. En la evaluación de los aportes del Seminario Ichoalay al rescate del patrimonio intangible, los estudios sobre mitología regional realizados por los alumnos aspirantes a incorporarse a sus filas en 1950, resultan un intento premonitorio que cobra relevancia a la vista de las actuales concepciones sobre patrimonio cultural. Los Libros de Visitas (1950-63) y de Resoluciones de la Dirección de la Escuela Nonnal (1946-52) dejan constancia de su realización pero son pocos los informes que se conservan en el archivo del Museo; por esto es difícil evaluar el alcance de la tarea efectuada, aunque legítimo recalcar la originalidad del propósito. Por su significación debe destacarse también entre las actividades del Seminario, el dictado de un breve cursillo sobre lengua toba 11 en el que participaron algunos alumnos y profesores. Aunque fue un esfuerzo aislado que no tuvo co ntinuidad, creemos que esta experiencia perfila y adelanta las modernas concepciones sobre los bienes intangibles que conforman el patrimonio cultural. El curso se desarrolló en época de vacaciones, entre enero y marzo de 1951 y estuvo bajo la dirección de Rubén Aguilar, integrante del Seminario que había aprendido el idioma con el aborigen Torino Fernández. La asistencia no fue muy nutrida pero sí consecuente y estimulada de modo permanente con la visita de personajes destacados como Carlos P. López Piacentini, director del entonces Museo Municipal, el Secretario de Fomento de la Gobernación del Territorio, Prof. Lisandro Massone, el Dr. Mario Chappo, y directivos de la Escuela Normal. Los resultados inmediatos fueron alentadores ya que los alumnos llegaron a entablar conversaciones e incluso, entonaron antiguas canciones en lengua toba en actos escolares y reuniones informalesY "Archivo Museo Ichoalay. Libro de actas d el Cu rsillo de lengua toba . eneromar zo, 1951 E ntrevista con Orquídea Trombotto. alumna de 4° B en 1949. Resistencia, 9 de mayo de 2000. Archivo Museo lchoalay.

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A la vista de las decisiones tomadas por los gobiernos, en particular el del Chaco, respecto de la implantación de la enseñanza bilingüe- intercultural como un medio, cuya eficacia no analizamos ahora, para rescatar la cultura aborigen, el curso de lengua toba nacido de la iniciativa de Inés García de Marqués fue una verdadera primicia. En el contexto del presente informe, apenas ilustra sobre el esfuerzo realizado hace más de cincuenta años en el Chaco, por comprender el patrimonio cultural desde una perspectiva más amplia y abarcadora.

2. La construcción de la conciencia histórica y la identidad regional Conviene establecer previamente el concepto de identidad23 al que nos ajustamos pues éste ha cambiado al cabo de los años. Tradicionalmente suponía unidad, homogeneidad interna e incluso, la- exi-stenCia de un "yo" estable e igual a Jo largo del tiempo. Hoy se re·conoce que la identidad no está dada de antemano; se constnwe y se aprende, cambia, evoluciona e incluso desaparece porqve 'rlO es lgo que nace de una vez y para siempre. Ahora todos saben que los. cambios en la identidad de un pueblo provocan una crisis h4sta.que se vuelven a acomodar las nuevas estructuras, es decir, asta que los Individuos aceptan y adoptan como propios los nuevos cambios. Así resulta que por identidad de un pueblo puede entenderse lo que un sujeto se representa cuando se reconoce o reconoce a otra persona como miembro de esa comunidad. Se trata de una representación intersubjetiva, compartida por la mayoría de Jos miembros de un pueblo que constituirían un sí mismo colectivo. Los pilares esenciales sobre Jos que se asienta la identidad son reconocer Jos valores comunes, practicar la autoestima y la dignidad y conocer la propia historia. Por esto las instituciones como los museos y la escuela, que tienen la responsabilidad de transmitir la historia de una determinada sociedad, desempeñan un papel fun40

Barreto, Margarita. Los museos y s11 papel en la .formación de la identidad. (En: Ciudad Virtual de Antropología y Arqueología. http// www. naya.org. ar. . Sept. 2001)

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damental en la formación de la identidad del individuo. Desde estas instituciones conocerá sus raíces, sus iguales y sus desiguales; no sólo sabrá quién es sino que, sabiéndolo, podrá instrumentahzar su futuro. El museo es en sí mismo el símbolo de una configuración especifica de identidad y una herramienta utilizada en la creación y el mantenimiento de tal identidad. La colección de un museo y los criterios de selección se basan en el sistema de valores del grupo que colecciona y son un reflejo de la identidad autopercibida. 24 Las conceptualizaciones realizadas orientarán la comprensión del rol que cumplió el Seminario - Museo Ichoalay en el proceso de construcción de la identidad chaqueña.

2.1. Una declaración de identidad En la primera mitad del siglo XX, época en que tuvo origen el Seminario Ichoalay, el "...Chaco y específicamente Resistencia, aparecían como la yuxtaposición de distintos sistemas culturales, sin unidad y muchas veces en conflicto... La idea de patria estaba vinculada, por un lado, con la tierra natal de los inmigrantes y, por otro, no aparecía en quienes venían de provincias vecinas".25 Probablemente el aluvión inmigratorio así como la relativa incorporación del indio a esta sociedad embrionaria deter minaron que, desde sus orígenes, atravesara una de aquellas crisis de reacomodación y reconstrucción de la que resultaría la identidad. La formación de la conciencia histórica jugó en ese proceso un papel central. Y aunque hubo otros factores influyentes, el periodismo por ejemplo, consideramos que el Seminario Ichoalay contribuyó también con un moderado aporte, a la misión de configurar la identidad regional mostrando la unión, en la diversidad cultural en la que estaba inserto. Tanto la conformación y organización de las secciones que integraron el Museo así como el interés sobre el pasado regional y el propósito de investigarlo por diversas vías, expresaron formalmente la conciencia de pertenencia a una comunidad que recono' Spiclbaucr, Judith. Implicaciones de la identidad pura los 11711\'l'os _1 fu 11111.\'i:o/og iu. (En: Tercer Encuentro Nacional ele DircctOJTS de Museo . [J i\DIM. Mar del P l ata, di ciembre de 1986, pp.71-77) - Lconi , M . Si l via. Como se escribió la hi s toria de la ciudad . (En. No rd.:s te, :?:' epo(:a. N° 9. 1998. pp.l57-158)

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cía la pluralidad de sus orígenes como punto de partida para la definición de su identidad. Es sabido que en la construcción de la identidad se encuentran y confrontan distintas memorias colectivas, expresiones de los diversos grupos que participan de ella. El Ichoalay fue sin duda la primera institución museológica del Chaco que representó a través de su acervo, los sistemas de valores de estos subgrupos operantes en la realidad regional: el indio, el inmigrante y la conquista militar. Su colección constituyó por ello una especie de "declaración de identidad"

2.2. Nuevas tenden.cias en la representación de las diferentes memorias colectivas. Las investigaciones sobre la cultura indígena se presentaron a consideración de la comunidad en los actos de oficialización del seminario, efectuados el 10, 11 y 12 de abril de 1950.26 Paralelamente a la presentación de los estudios sobre el indio la alumna Hebe Nistal ofreció al Seminario una colección de retratos al óleo de indígenas que ella misma denominó "Retablo Abipón". La jerarquía de estas demostraciones estimuló sin duda la donación de objetos que enriquecieron el acervo del Museo en formación. A la donación inicial de la Prof. Esther Machicote de Díaz, Inés García de Marqués agregó su colección personal de objetos de alfarería y tejidos que testimonian la más pura tradición artesanal indígena ya que, por su antigüedad y procedencia, son prácticamente ajenos a influencias culturales externas. En su mayoría, se identifican con las culturas toba, maraca, mocoví y pilagá. El estudio de la temática indígena constituyó el eje inicial de las actividades del seminario; indudablemente fue estimulada por la sensibilidad de su fundadora, Inés G. de Marqués y creemos que esta actitud reflejó una de las tantas imágenes del indio que por aquellos años había construido la sociedad chaqueña. Frente a la idea del indio corrupto, sucio, haragán e incapaz de valerse por sí mismo (indio niño) que predominaba en algunos ·Archivo Mu sco l c hoalay. Libro de Resoluciones de la dirección de la Escue l a Normal Sarmiento. ( 1946-1952) Resolución N" 421 del 7/4/50, pp.I94-19S.

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sectores, la postura de los miembros del Seminario Ichoalay parece más afín a algunos discursos indigenistas que tuvieron auge en el Chaco desde la década del40 y hasta los años '70, aproximadamente. En su propuesta el indígena se perfiló como el elemento "autóctono", referente básico sobre el que debía construirse la identidad localY El nombre mismo de Ichoalay dado al emprendimiento testimonia esta visión un tanto romántica e idealizada de lo indígena.28 Presumimos que el Seminario adhirió a las concepciones indigenistas, de cariz asistencialista, por influencia de Inés G. de Marqués, su asesora, que desarrollaba con los tobas de Resistencia una labor humanista, solidaria y caritativa, fundada en compromisos morales y religiosos.29 Aunque en su momento estas iniciativas brindaron tan solo soluciones provisorias a la problemática indígena, la actuación de los grupos que desde diferentes perspectivas se vincularon con el indigenismo, posibilitó posteriormente algunos procesos de aurogestión del aborigen chaqueño.30 La representación del aporte inmigratorio en los trabajos de investigación y en la colección del Museo Ichoalay introdujo una novedad auspiciosa que años más tarde sería una tendencia firme en la museología: la desacralización del patrimonio cultural. En esta sección del museo quedaron de lado el arte, la riqueza y las curiosidades exóticas que solían reflejar la vanidad de los dueños de las colecciones y se abrió espacio al hombre común y la vida cotidiana; lo colectivo por sobre el recuerdo individual de héroes y hazañas. Las piezas del área inmigrantes (arados, herramientas, prendas de vestir, vajilla, etc) confirman la precariedad de las condiciones de vida en aquella etapa inicial del poblamiento y a la vez 7 Giordano, Mariana. Imágenes del indin chaquciio en fas décadas del Treinta y Cuarenta. http//w ww.unnc.cclu.ar. Septiembre 200 l. 'Co mo personaje arquetípico, l ehoalay fue definido como «gran cacique _1· bravo cahallero ahipón» por cuya intcrm ediación sus «hermanos de ra:tm

aceptaron reducirse a pueblo en San Fernando del Río Negro ( 1750) " Recuérdese que h acia 1960, Inés García de Marqués centralizó s us esfuerzos en la reorganización de la fi lial Resistencia de la Cruz Roja. Allí desarrolló una intensa l abor con el objetivo de mejorar l as condiciones de vida ele la comunidad aborigen ase ntada en la s afueras de la ciudad. 3 " Giordano, Mariana. El indigenismo chaque/10: una propuesta alternativa a la problemática aborigen. (En: XX Encuentro de Geohistoria Regional , Resistencia, IIGHI, octubre 2000. Vol 1, pp.411-432.

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inauguran en el Chaco, una nueva concepción acerca del "patrimonio que es digno de exhibir en un museo". Señalamos finalmente y en relación con el párrafo anterior, un rasgo distintivo y precoz que luego se integraría también a las nuevas propuestas museológicas: Aunque la conquista militar tuvo su espacio en las investigaciones del Seminario y en la organización del Museo, el guión de la institución no fue, como en muchos museos argentinos contemporáneos, la historia escrita por los vencedores. Las espadas, condecoraciones y uniformes de los guerreros tuvieron su lugar en las vitrinas, pero los generales no se perfilaron como héroes de la gesta que se pretendía narrar desde el Museo; en ella el indio y el inmigrante también asumieron un rol fundamental

3. Las relaciones museo-comunidad Respecto de la relación museo-comunidad, hoy especialmente subrayada, puede constatarse que las presentaciones de los trabajos realizados por los alumnos del Seminario, convocaron asiduamente no sólo a la comunidad escolar sino también a otros sectores representativos, cuya memoria grupal había encontrado cabida en el Museo. Es evidente que el seminario rebasó los límites de la escuela y la lectura de los libros de visitas31 deja constancia de la cantidad y diversidad del público asistente a las reuniones que en esta primera etapa fueron muy frecuentes, por lo menos hasta fines de 1951 año en que egresó el grupo de alumnos fundadores. Aunque conjeturamos que no fue espontánea, la presencia de los aborígenes se concretó en actividades que, en mayor o menor medida, posibilitaron el diálogo intercultural, como el cursillo de lengua toba o los tradicionales actos del Día del Indio. A ellos se sumaron los inmigrantes o sus descendientes que desde los inicios acompañaron y estimularon la labor desarrollada. Los actos de septiembre de 1951, que tuvieron por tema central al colono constituyen un ejemplo claro de esta incipiente relación con 11

Archivo Musco lchoalay. Libro de Visitas (1950-1963). Más allá de registrar l as impresiones d e visitantes eventua les, estos libros dejan constancia de cada uno de los actos reali zados, los motivos de los mismos y suelen consignar los nombres de los visitantes má s destacados.

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la comunidad. Asistieron a ellos Don Juan Pellizzari, colono de Margarita Belén y arquetipo del homenaje, su familia y también otros descendientes de los primeros de inmigrantes italianos y españoles llegados al Chaco. Fue permanente además la presencia de autoridades y delegaciones de otros establecimientos educativos. El Museo-Seminario convocó también a artistas plásticos, como Manuel Sanchís; historiadores del medio como Monseñor José Alumni o Carlos P. López Piacentini y a destacadas personalidades del quehacer local, como el Dr. Julio C. Perrando que en 1954legó al Museo una serie de objetos personales. También a los representantes diplomáticos españoles de Resistencia, al Sacristán Mayor de la Iglesia Catedral de la ciudad, que realizó donaciones igualmente valiosas, a los descendientes de "expedicionarios al desierto", de los gobernadores y funcionarios territorianos... Este inventario es incompleto pero suficiente para comprobar que los diferentes segmentos de la sociedad se identificaron con la representación de la identidad chaqueña que ofrecía el Museo, pero también agrega otras notas características a su gestión. Casi predeterminado en sus orígenes como "museo etnográfico"32 en razón de las colecciones de piezas indígenas donadas en la etapa de su formación, este Museo tuvo la agudeza de comprender su papel en la construcción de una conciencia histórica fundada en la pluralidad y demostró la flexibilidad necesaria como para añadir a su acervo las simbolizaciones de otros subgrupos que se reconocían partícipes de un destino común y como tales, también incorporarían su aporte a la identidad resultante. Este dinamismo fue, evidentemente, fruto de una intensa e incitante relación con la comunidad en la que se insertaba. En el proceso de creación, organización y desarrollo de las actividades, el Seminario- Museo Ichoalay encontró el modo de vincularse con las necesidades, posibilidades y alternativas de la comunidad; supo dar respuesta a un contexto complejo y diverso. La fórmula del éxito que alcanzaron sus realizaciones, radicó primordialmente en haber sido concebido en función de esa realidad determinada y no 12

Así se lo describe en algunos catálogos de mu scos argentinos que se conservan en el archivo del Musco lchoalay. "Rec uérdese como dato ilustrativo que el Louvre se abrió a l público en general recién en 1799.

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haber aplicado modelos externos ya resueltos. Varios años después se comprendió que éste era uno de los roles primordiales de los museos/ 3 que el gran desafío de estas instituciones era desarrollar la capacidad para convertirse en "escuchas" de la comunidad y que debían ajustarse a los gustos, necesidades e intenciones de la "comunidad usuaria". El museo fue definido como un agente activo del desarrollo de la realidad en que actúa, como un espacio en el que la comunidad debe verse a sí misma para comprenderse y lograr un crecimiento con identidad.:u

4. El museo como instrumento educativo en el ámbito escolar. Es sabido que los museos cumplen una función educativa en tanto la comunidad éncuentra en ellos la riqueza del conocimiento acerca del mundo natural y cultural; tanto es así que muchos museos fueron originalmente establecidos para operar como poderosos agentes de educación. Aunque no descartamos que el Seminario Ichoalay haya cumplido también ese papel, nos proponemos señalar sus aportes como cooperador del proceso de enseñanza aprendizaje en el ámbito escolar. Apuntamos antes que el proyecto lchoalay movilizó a los alumnos que en 1949 cursaban el 4° año B de la Escuela Normal "Sarmiento"35. Aunque la incorporación al Seminario era voluntaria, la totalidad de los jóvenes acompañó la iniciativa; el testimonio oral recogido entre los alumnos fundadores 36 expresa el interés y entusiasmo que concitó. Desde 1950 fue incorporando, segú n l as disposiciones del acta de fundación, a las nuevas promociones de alum nos que demostraron "...cooperación efectiva y hubiesen realizado aportes significativos a la historia regional". Cada alumno asumió entonces el papel de historiador de la región, recolector de bienes culturales y en definitiva, conservador " Primer Encuentro Naciona l de Directores de Muscos. Conc lu sione s y Recomendaciones. Buenos Aires. dieiembr!! de 1 984 . pp.l 09-115. ;; La li sta de l os participa ntes puede hallarse en numerosa s fuentes. En es t e ca so utilizamos el Registro ele Ca lifica ciones de 4" a1'io B, año 1 949. Escue l a Normal Sarmiento '" Archivo Musco l c h oa b y. Entrevistas con los alumnos fundadores. Rcsistcnci: , 2000.

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del patrimonio. Los temas se repartieron según los intereses indi viduales y aún hoy se recuerdan las anécdotas de aquella tarea. El procedimiento de trabajo señalaba distintas fases en las que el profesor, en este caso Inés G. de Marqués, actuó como guía y "facilitador" del aprendizaje. Primero la exploración bibliográfica y luego la recopilación de datos mediante "visitas" o entrevistas destinadas a recoger el testimonio oral. Luego se confrontaba la información para detectar coincidencias y contradicciones y se redactaban los informes que con mucha frecuencia eran ilustrados mediante dibujos. Los resultados provisorios se exponían en reuniones que, previo acuerdo, se realizaban periódicamente en la escuela o en la casa de la misma Inés Marqués, según recuerdan sus alumnos,37 y por fin, se ofrecían a la comunidad en actos cuya convocatoria trascendía el ámbito escolar. Como experiencia educativa, puede considerarse que las actividades del Seminario produjeron un amplio aporte, en las metodologías y en los contenidos de la enseñanza. Respecto de éstos últimos, la contribución resulta casi obvia al constatar que aún hoy la historia regional no ha encontrado cabida en los programas escolares de historia. En relación con la metodología, la técnica que se implementó era indudablemente una modalidad renovadora con gran sentido didáctico; el seminario combinaba enseñanza con investigación y su componente esencial fue la participación de los alumnos en la elaboración del conocimiento. Las falencias que pueden detectarse en el trabajo realizado son admisibles y naturales en el contexto de la época en que se puso en práctica. El Seminario valorizó el trabajo colectivo en el que cada individuo aporta a panir de sus experiencias; se fundó en principios de libertad, autodisciplina y socialización porque los alumnos tuvieron margen de libertad en la elección de los temas y fueron considerados capaces de responsabilizarse de su propio aprendizaje. El interés y la convicción de aquellos jóvenes, para quienes Inés Marqués desempeñó un papel orientador integral, se tradujeron en una actividad motivante, con facetas amenas, que escapó a los moldes tradicionales y a los límites de un libro de texto. Fue una receta 11

lbidem.

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ideal para que los aprendizaje::: derivados de aquel proceso, al remitir a la realidad en la que los al.umnos se desenvolvían, tuvieran amplia significación y perduraran en el tiempo. Finalmente, el aprenderpa'rtir de los contenidos latentes en la comunidad permitió a estos jóvenes reconocer la unidad en la diversidad: la identidad chaqueña como punto de confluencia de una multiplicidad de visiones y sistemas de valores. El reconocimiento de las características de este proceso afianzó el sentido de pertenencia y también condujo a una revalorización de la llamada cultura popular. La tarea de recuperación, ordenamiento y exposición del patrimonio en el Museo que organizaron, reforzó la conciencia de su papel como depositario de los bienes culturales de la comunidad y su compromiso con la preservación de aquel acervo. Recorriendo la historia posterior del Museo Histórico Regional Ichoalay puede comprobarse que muchos de estos alumnos fundadores permanecieron ligados a la institución durante toda su vida y colaboraron con ella en forma permanente.38 Cerramos el análisis con la trascripción de un texto producido más de veinte años después de la época en que nos situamos; su lectura permitirá dimensionar y justipreciar el papel que cumplió el Seminario lchoalay en materia educativa, en el ámbito escolar: "Se recomienda que el museo intensifique el papel que le corresponde como inmejorable factor para la educación permanente de la comunidad en general usando todos los medios de comunicación mediante: l. La incorporación de un servicio educativo para cumplir su función didáctica... 2. La inclusión dentro de la política educativa nacional de los servicios... ofrecidos por los museos ( ...) 5. Estimular a las escuelas para que elaboren colecciones y exhibiciones con elementos de su patrimonio cultural" (Resoluciones de la Mesa Redonda "La importancia y el desarrollo de los museos en el mundo contemporáneo", convocada por UNESCO y celebrada en Santiago de Chile en mayo de 1972) 39 >< En el año 200 J el grupo de alumnos fundadores celebró las bodas de oro de

eg resados de la Escu ela Normal y es revelador que dispusieran celebrar e l acto de reencuentro en la sede del Museo lchoalay 19 Se creó también en aque ll a oporhmidad la Asociación LatinoamericJna de Museología (ALAM) http://www.ilam.org/ resultadosll Ohtml . Septiembre de 200 l.

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Conclusiones A mediados del siglo XX la relación de la sociedad resistenciana con el pasado se planteaba como una vía firme e incuestionable para la configuración de la ideinidad, pero la produc" ción historiográfica aún tenía escaso desarrollo. 40 En ese ámbito, la renovación que se vislumbraba en algunos escenar ios no había alcanzado, en nuestro medio, a opacar la hegemonía del documento ni el predominio del enfoque político institucional. En el terreno de los museos, las restringidas concepciones sobre el patrimonio cultural condicionaban al modelo institl}cional preponderante. El museo tradicional fue oncebido deSde la ideología dominante, con contenidos selecciohad(is y mostrados desde esa perspectiva y, al parecer, existía sólo para una elite reducida. En ese contexto, y favorecido por algunas concepciones culturales del régimen político imperante, el Seminario - Museo Ichoalay incorporó algunas facetas renovadoras. Se propuso la investigación del pasado de la región como carril para la formación de la conciencia histórica. Sin embargo y aunque este propósito puede destacarse en tanto señala la convicción de que se fortalecía un pilar imprescindible de la identidad y, además, que ese pa ado debía integrarse desde un enfoque social, no residio allí el aporte fundamental porque el alcance de aquella labor historiográfica fue limitado. La reconstrucción de la historia del Chaco estaba en curso de elaboración y obviamente, no resultaría del análisis efectuado por alumnos de niYel secundario. Lo valioso, en esta fase de investigación, fue el esfuerzo realizado por el rescate de fuentes y, casi excepcionalmente, el no haber desestimado entre ellas las fuentes que llamamos "no tradicionales" porque su uso era entonces controvertido, como el testimonio oral y la fotografía. Aún fueron más allá, y tal vez de modo indeliberado, ampliaron prematuramente el concepto de patrimonio cul tural al preocuparse por aquellos aspectos, como el idioma y los mitos populares, que todavía no habían legitimado su status en la noción de bienes culturales intangibles. '"'"Confróntese Lconi. M. Silvin. Crimo se escrihtá /u hi.1toriu ele la ciudad. .op. cit.. p.l72 )

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El Museo, resultante de la tarea de rescate realizada por los alumnos, jugó también un rol innovador y ponderable. En su organización se ajustó a la representación de la identidad que contemporáneamente estaban construyendo los propios chaqueños; fundada en la pluralidad de sus orígenes y expresiones. No contó la "historia de los vencedores" y contribuyó a desacralizar el concepto de objeto cultural al exponer en su sala, con idéntica jerarquía, uniformes militares y utensilios de la vida cotidiana; lo colectivo se abrió paso junto a las individualidades. En su visión de lo indígena reveló concepciones novedosas vigentes en esa época que, aunque no siempre fructificaron en saldos positivos, abrieron algunas perspectivas al tratamiento de la problemática del indio. En sus actividades, el Seminario- Museo proyectó al futuro dos aspectos inéditos y actualmente esenciales en las pautas que rigen el funcionamiento de los museos: el rol del museo en la comunidad y en la educación. En sus relaciones con la comunidad, el Ichoalay se perfiló como un instrumento idóneo para el rescate y la comprensión de la identidad cultural y por ello, en los cortos años de esta etapa inicial, fue un agente activo del desarrollo de la realidad en que actuq. No asumió un papel protector y pasivo, limitado a la noción de salvaguarda sino que generó permanentemente el diálogo intercultural mediante una multiplicidad de "homenajes", como ellos mismos llamaron a los actos que realizaban. El Seminario Museo Ichoalay fue en este sentido, una institución de educación permanente de la comunidad; pero, y esto es lo más importante, se convirtió tempranamente, en un complemento de la educación sistemática. Aunque la experiencia quedó circunscrita a un solo establecimiento educativo, la Escuela Normal de Resistencia, puede vislumbrarse en ella el rumbo que transitarían las futuras políticas culturales. Por otra parte, la participación de los alumnos en el seminario, el interés generado y la repercusión que encontró la propuesta, instauraron una modalidad de aprendizaje que hoy pretenden las más actualizadas teorías pedagógicas. Finalmente, y aunque exceda los límites cronológicos de análisis, cabe destacar también como un aporte trascendente, que la iniciativa que orientó Inés García de Marqués en 1949, se proyectó al futuro congregando los esfuerzos de numerosas generaciones de 136


alumnos y docentes de la Escuela Normal de Resistencia dedicados al sosten imiento de la institución, a lo largo de su cíclica historia. Hoy, el Museo Histórico Regional Ichoalay, reabierto desde 1998, ha revitalizado la propuesta inicial y pese a las dificultades de los tiempos que vivimos, consolidó su perfil como un espacio privilegiado para la investigación, la educación y para el encuentro con l as raíces culturales de la región.

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La segunda ciudad de Esteco Breve historia y localización de Nuestra Señora de Talavera de Madrid (1609-1692) Alfredo Tomasini Introducción La obrilla que hoy presentamos al lector interesado en la Conquista y colonización de América en general y de la antigua gobernación de Tucumán en especial es la continuación de otra, que apareció en 2001 (Tomasini y Alonso, 2001) y que estuvo dedicada a la primera de las dos ciudades que fueron conocidas como Esteco, tanto en el habla popular como en muchos documentos oficiales. La más antigua fue llamada, cuando se efectuó su primera organización, Cáceres; un año después fue bautizada oficialmente con el nombre de Nuestra Señora de Talavera. La segunda recibió la denominacion de Nuestra Señora de Talavera de Madrid, y tuvo una vida de 83 años, desde 1609 hasta 1692, cuando, después de haber atravesado un prolongado período de decadencia, fue destruida por un terremoto, cuyo recuerdo perdura hasta hoy a través de la leyenda que se forjó en torno a él. En 1692 había sido organizada la Villa de la Nueva Madrid, que también fue llamada Madrid de las Juntas. La Nueva Madrid fue abandonada en 1609, simultáneamente con la vieja Esteco, cuando ambas poblaciones se fusionaron en la de Talavera de Madrid (Torre Revello, 1943: 48/9). Señalaremos aquí que la segunda Esteco basó su economía en el pastoreo de ganado vacuno, aunque sin desdeñar por ello el cultivo y la caza, a diferencia de la primera, que había privilegiado la agricultura y la elaboración de tejidos y de productos alimenticios para su exportación al Alto Perú. Cabe mencionar aquí la cuestión de las tres ciudades de Esteco a que aluden algunos autores, en la consideración de que la Villa de la Nueva Madrid también habría recibido ese nombre. Por lo que sabemos nunca fue así llamada, ni se encuentra bajo esa denominación en documento alguno de la época. Creemos probable que ese error se haya difundido luego de la aparición de un artículo del ingeniero Emilio Coni, quien consideró que la Villa de la Nueva 141


Madrid fue la segunda Esteco y Nuestra Señora de Talavera de Madrid la tercera (Coni, 1925, 1941). Algunos autores más antiguos ya habían caído en errores semejantes vinculados con la existencia de una o de varias fundaciones, como consecuencia de un insuficiente conocimiento -o de confusión- de la historia de la comarca. Enrreellossecuentan Machoni deCerdeña(l878: 32/3); Mena(1910: 324/5; 1928: 59)yJolis(l972: 365). Recordaremos también que luego de su abandono en 1609, permaneció alguna población en Talavera, la que durante varias décadas fue llamada Esteco el Viejo y pasó a depender administrat ivamente de Talavera de Madrid, junto con las poblaciones de Yatasto y Culicas (Torre Revello, 1943: 63, Nota l ). Más tarde su mención se perdió, y ya en el siglo XVIII, el padre José Jolis, cuando era doctrinero de la reducción de Nuestra Señora del Pilar o Macapillo, de indios Vi lelas, consideró que las ruinas de una población española situadas a pocas leguas al sur de la misma pertenecían a la vieja Esteco Oolis, 1972: 365/6). Esas ruinas son las que estamos excavando desde 1999 hasta hoy, en la convicción de que efectivamente se trata de la primera Esteco.

Bosquejo geográfico Nuestra Señora de Talavera de Madrid estuvo situada junto al río Pasaje, en la zona de las Sierras Subandinas, que constituyen una de las unidades morfológicas del Noroeste. Se encuentran en una posición intermedia entre la Cordillera Oriental y la Llanura Chaq ueña y sus límites con ambas son transicionales (Mingramm et al., 1979: 86; Daus, 1974: 110). Su rumbo general es NNE-SSO y su altura varía. Abarcan parte de las provincias de Salta, Jujuy y Tucumán y del SE de Bolivia (Mingramm et al., op. cit.: 95). El clima del sector que nos interesa es cálido tropical con estación seca. Las condiciones climáticas varían con la altitud y la dirección de las sierras, quebradas y valles. Las cuestas que están orientadas hacia el Este y el Sur son las más lluviosas, y la temporada lluviosa corresponde al verano, en coincidencia con la aprox imación del solsticio hiemal y con el avance cálido y húmedo provocado por el anticiclón del Atlántico Sur, cuando por su aridez el Noroeste argentino se transforma en una zona de baja presión. 142


El río Pasaje o juramento y su continuación, el Salado del Norte, tiene llSO kilómetros de extensión. Su cuenca activa comienza en el borde oriental de la Puna y se extiende por las sierras de Catamarca, Salta y Tucumán. El Pasaje nace de la unión entre el Guachipas y el Rosario, formando un valle que atraviesa la Cordillera Oriental y las Sierras Subandinas. Más o menos en el punto en que se erigió el fuene de San Luis de Pitos (1750), entre las locali dades de Gaona y Quebrachal, el río ingresa a la llanura chaqueña y pasa a denominarse Saladó del Norte. En la actualidad su régimen natural, caracterizado por el estiaje invernal y fuertes crecidas estivales con formación de bañados en las zonas bajas -que son aprovechadas para el cultivo-, está muy alterado por la construcción de los diques de Cabra Corral, a unos 1 O kilómetros al este de la unión entre el Guachipas y el Rosario y de El Tunal, entre las localidades de El Galpón y Tunal. En nuestro caso poseen especial interés algunas características de índole más general, vinculadas a la vida del hombre en relación con los recursos naturales disponibles, como lo señaló Daus, 1971: 110/l. En las Sierras Subandinas se registran mayores precipitaciones en las laderas orientales que en las occidentales. Esas lluvias son originadas por los vientos del Este que soplan en verano, y van en aumento a medida que se avanza de Oeste a EsLe, para volver a disminuir en la proximidad de la llanura chaqueña. Desde el punto de vista biogeográfico, la zona en qu e es tuvo emplazada Nuestra Señora de Talavera de Madrid es transicional entre la selva serrana subtropical hacia el Poniente y el Chaco occidental hacia el Naciente. El extremo sud de la Sierra de Lumbreras se encuentra junto a la ribera izquierda del Pasaje, muy cerca de la antigua planta urbana. Hacia el Sudeste se extiende la Sierra Colorada, donde prevalece la llamada selva del cebil y que parece poseer, según nuestras referencias y un viaje de reconocimiento que efectuamos en ella, un considerable potencial arqueológico aún inexplorado. Varios árboles forestales se presentan tanto en las sierras como en el Chaco, aunque en la actualidad los bosques están muy degradados por la mano del hombre. Puede decirse lo mismo de la fauna y de la flora. Varios grandes mamíferos están hoy confinados a zonas que por su aislamiento permiten su subsistencia. Entre ellos se 143


cuentan el tapir america no y el jaguar, que en el área de influencia del río Pasaje ya se han ext inguido. Sobreviven en cambio, las dos variedades de corzuela -la ro ja y la parda- y dos de las tres variedades de pecarí, esto es, el de collar y el l abiado. Hay d istintas variedades de armadillo, numerosas aves, en tre ellas patos, palomas y la charata. El río Pasaje alberga un a rica variedad de peces, entre l os que cabe mencionar al dorado, a l sur ubí y al pacú, que son los más cod iciados por su carne.

La gobernación de Tucumán a comienzos del siglo XVII E n la obra que citamos más arriba (Tomasini y Al onso, op. cit.: 18- 1 9) habíamos seña lado que, según las consideraciones de Levillier (1920, 1a parte: IX; 1928, T. II: 16-18), durante el siglo XVI la historia del Tucumán fue, de hecho, la historia del actual territorio argen t ino. En coincidencia con el fin de ese siglo el Río de la Plata, con su puerto, fue cobrando importancia de modo progresivo, maguer la cédúla real de 1594, que ordenó cerrar el tráfico por él, debido a que perjudicaba el monopolio comercial ejercido por Lima (lorre Revello, 1946: 139/43). La derrota de las carretas, que hasta entonces había tenido lugar entre el Perú y Sant iago del Estero, fue prolongada hasta la ciudad de la Santísima Trinidad del Puerto de Santa María de Buenos Aires, a t ravés de la inmensa llanura pampeana. En el ámbito andino l a actividad bélica de sus hab itantes nativos aún era un serio obstáculo para la Conquista. Varias fundaciones hechas por españoles durante el siglo XVI y a comienzos del XVII, sobre todo en la región montañosa del Oeste, fueron destruidas por los ind ios o abandonadas por las dificultades y peligros que conllevaba la permanencia en las mismas. Ello sucedió, por ejemplo, en Córdoba de Calchaquí (1559), Londres o San Pedro Mártir (1558-1562), San Juan Bautista de la Ribera (1607-161 2) y N i eva ( 1561 ). En algunas de ellas ni siq uiera se efectuó una organización urban a, y durante su efí mera existencia no f ueron, en ri gor, más que red uctos fortificados o campamentos, desde los cuales los españoles en frentaba n a los indígenas. También se frustraron fundaciones debido a luchas entre los mismos españoles, cuand o querellas originadas en concesiones de tierras u otros motivos eran dirimidas 144


por la vía de las armas. Ese fue el caso, por ejemplo, de las dos primeras ciudades del Barco fundadas por el infortunado Juan Núñez de Prado (1550-1551) (véase entre otros, Levillier, 1919: 113), que debieron ser abandonadas a causa del enfrentamiento del mismo con Valdivia, quien envió un ejército al Tucumán para expulsarlo del va]Je Calchaquí. Inicialmente sobrevivió la tercera ciudad del Barco (l552), cuyo nombre -Y su asiento- fue mudado por el de Santiago del Estero un año después de su fundación (Levill ier, 1928, T. II: 16/ 18; Bazán, 1986: 18/24. En 1565 se fundó San Miguel, que habría de perdurar, y un año después los insurrectos que depusieron a Francisco de Aguirre organizaron la población de Cáceres, luego fundada oficialmente con el nombre de Nuestra Señora de Talavera (Esteco I) (Tomasini y Alonso, op. cit.: 49 ss.). En 1582 Hernando de Lerma fundó una casa-fuerte -con el rango de ciudad- en el valle de Salta, y su sucesor Juan Ramírez de Velasco efectuó su organización urbana (Levillier, 1928, T. III: 126/27; Bazá n, op. cit.: 22/24). El mismo gobernador fundó la Villa de Madrid de las J untas (1592) y San Salvador de Velasco en el valle de J ujuy. Con esas ciudades (ya existían Córdoba y La Rioja, y más tarde se fundó Catamarca) la conquista del Tucumán quedó consolidada (Bazán, op. cit.: 24).

El indigenato En la obra que dedicamos a la primera de las dos ciudades que fueron llamadas Esteco habíamos afirmado que las subregiones en que ambas estuvieron emplazadas constituyen una ten-a incognita en lo que atañe a su conocimiento arqueológico. Recordaremos aquí que la primera Esteco fue organizada en el extremo occidental ele la llanura chaqueña y la segunda en el ámbito de las Sierras Subandinas, al sur de la sierra de La Lumbrera o de Lumbreras. Suponemos que esa sierra podría haber heredado su nombre de una población que en sus cercanías habría tenido un español llamado Bartolomé de Lumbreras -quizás en el sitio en que hoy se levanta el pueblo homónimo- quien figura en la lista que se encuentra al pie de los planos de la ciudad dibujados en 1610, desprovisto de cargos y títulos especiales y carente de indios encomenda145


dos (Torre Revello, op. cit.: 54). El enigma arqueológico que encierra la segunda Esteco es total. Suponemos que en lo que atañe a los indios en ella reducidos, la complejidad que posee ha de ser muy grande, pues hubo allí desde Lules -nómades y cazadores- hasta grupos extrañados de los valles andinos meridionales. En Nuestra Señora de Tala vera (Esteco 1), el velo que cubre el enigma se ha levantado ligeramente. En 2000, 2001, 2003 y 2004 efectuamos sendas campañas arqueológicas en sus ruinas. Es muy probable que hayan habitado allí Lules, Matarás y miembros de otros grupos indígenas, mas los datos arqueológicos otorgan la certeza de que una gran parte de su población indígena fue Tonocoté. La mayor parte de la cerámica recuperada posee muchos rasgos característicos de la que es propia de la llamada cultura chaqueñosantiagueña --especialmente de lafacie Averías-, cuyos representantes en el momento de la conquista fueron los indios recién nombrados. Resta saber si esos Tonocoté ya moraban allí en tiempos prehispánicos o si su presencia se originó en los traslados o extrañamientos, cuya práctica se hizo frecuente a partir del siglo XVII. En el caso de la primera Esteco podría haber tenido lugar un desplazamiento forzado de los Tonocoté desde el sur, debido al régimen de encomiendas. Ha de tenerse en cuenta también que la población nativa reducida en la ciudad y en su amplia jurisdicción debió de proceder de ámbitos geográficos diversos, desde la llanura chaqueño-santiagueña hasta las Sierras Subandinas y probablemente también del Chaco Austral, pues et capitán Juan Gr gorio Bazán redujo a numerosos nativos durante su expedición al río Bermejo (Jaimes Freyre, 1915: 77; Torre Revello- op. cit.: 26/7 nota 3, 27 nota 1; Zorreguieta 1866/76, ¡a entrega, 1866: 4/5). Los vecinos de la primitiva Esteco tuvieron fincas o estancias que se extendían hasta la zona en que luego se levantó la segunda Esteco por el Poniente y hasta la encomienda de Guacará por el Naciente. Esta última se encontraba muy cerca de la de Matará, que organizó Alonso de Vera y Aragón luego de haber fundado Concepción de Nuestra Señora o Concepción del Bermejo (1585), y más tarde fue anexada a ella. Matará -y muy probablemente Guacará- estuvo poblada por los nativos de ese nombre, a quienes algunos autores antiguos dan por parientes de los Tonocoté. Algunos tiestos cerámicos que hemos visto en el Museo Ju a n A. Martinet, de Resistencia, tienden a 146


confirmar ese presunto parentesco. Esos parecen haber sido los límites de la jurisdicción de la vieja Esteco por el Oeste y por el Este, respectivamente; entre la segunda Esteco y Matará (estuvo situada en la hoy llamada Pampa de Tolosa, Chaco) media una distancia de unos 400 kilómetros. La problemática atinente a la adscripción étnica de los indígenas que fueron reducidos en las encomiendas de Nuestra Señora de Talavera de Madrid, es decir, la segunda Esteco, promete ser más compleja. Allí convivieron cazadotes-recolectores provistos de un bagaje cultural semejante al de los chaqueños supérstites actualmente con grupos andinos llegados hasta allí como consecuencia del extrañamiento. El destierro constituyó la consecuencia de su derrota por las armas; el objeto de los vencedores fue la pacificación de los territorios recién conquistados, destinando a los vencidos a la conversión al Cristianismo y al trabajo en las encomiendas. Debe de haber sido frecuente la concepción de niños mestizos, fruto de la unión de españoles con muchachas indígenas. Con esos componentes étnicos se habría conformado un verdadero melting pot de complejas resultantes antropológico-sociales, y forjado una cultura criolla que se extendió por un vasto sector dei Noroeste y del Centro argentinos. Hemos hallado atinadas las consideraciones hechas por Esteva Fabregat con respecto al mestizaje en Ibero_américa, aunque ello no justifica proy¡tctarlas sin datos más firmes sobre los habitantes de las dos Esteco y de la Nueva Madrid. El autor que acabamos de citar afirmó que la actitud y la predisposición del español hacia el mestizaje fue positiva, y se habría visto facilitada por determinadas condiciones imperantes en América. Estas se reducen a tres componentes históricos fundamentales, a saber: "1- La falta de mujeres españolas en los primeros tiempos de la conquista y colonización de América. 2- La existencia de factores de prestigio favorables a la unión de la mujer india con el español. 3- El número reducido de familias españolas de origen asentadas en suelo americano durante las primeras fases del poblamiento hispánico, o ibérico en general, de aquel continente" (Esteva Fabregat, 1964: 288). Los ejemplos son elocuentes. Durante los primeros años de la con147


quista en las Indias nunca hubo más de lO mujeres por cada lOO hombres. En Chile, cuya conquista se realizó antes que la del Noroeste argentino, a mediados del siglo XVI algunos españoles casados tenían más de treinta concubinas. En 1583 había allí 50 mujeres españolas y 1100 hombres de ese origen. En Potosí naci ó el primer niño criollo cincuenta y tres años después de la conquista. Conviene aclarar que Esteva Fabregat llama criollo al hijo de padres españoles, y mestizo al fruto de la unión de español con indígena. En estos casos por lo general el padre era español y la madre india. En toda América fueron muchas las niones informales entre españoles y mujeres indígenas. Se menciona el caso de un español que en tres años habría engendrado treinta hijos, y otro cincuenta. En Paraguay -como se recordará, fue llamado el Paraíso de Mahoma- cada español tenía de veinte a treinta concubinas. (Esteva Fabregat, op. cit.: 288/9) No poseemos datos estadísticos referentes al mestizaje en el caso de Tala\'era de Madrid y en el de sus predecesoras, mas tenemos la convicción de que en ellas, aunque cierta cantidad de indios reducidos haya perecido en la esclavitud de las encomiendas, el mismo debió de haber sido muy intenso, y también de que una numerosa porción de la población de nuestro Noroeste cuenta con una genealogía que, al menos en un punto, incluye l a unión de un español con una india. De acuerdo con nuestra propia nomenclatura, el término criollo es aplicable actualmente tanto al hijo de europeos nacido en América como al portador de genes de ese origen e indígenas, aunque haciendo salvedad de que la distinción entre criollo y mest i zo es adecuada desde un punto de vista operativo e ineludible para el período colonial, en virtud de las diferentes posiciones que ocuparon el uno y el otro en el marco de la estratificación vertical propia de la sociedad indiana. Cabe recordar que ya hicimos alusión a estas cuestiones cuando nos ocupamos de la primera Esteco. (Tomasini y Alonso, 2001: 39-41) También ha de ser tenido en cuenta el hecho de que el carácter de los indígenas portadores de un patrimonio cultural que in148


cluía el sedentarismo, la vida en aldeas y la práctica del cultivo, debió de facilitar su convivencia con los españoles, muchos de los cuales provenían de arcaicos pueblecillos de agricultores y pastores, donde la vida cotidiana era más o menos medieval. Mas no fue ese el caso de la mayoría de los grupos étnicos nativos del Gran Chaco, situado a l naciente de la primera y de la seg unda Esteco. Esos indios fundamentalmente cazadores, recolectores, pescadores y, en pequeña medida, cu lti vadores, llevaban una vida nómade o seminómade. Varios de ellos poseían una eficaz organización guerrera que se fortaleció grandemente cuando adoptaron masivamente el caballo. Ese elemento les bastó para pasar de una guerra meramente defensiva a una de tipo ofensivo, como fue advertido por varios estudiosos que se ocuparon de la cuestión (Ke rsten, 1904: 18; Schindler, 1983: 45/8). Las incursiones depredadoras de algunas tribus ecuestres, pertenecientes sobre todo a la familia lingüística Guaycurú, como los Mocovíes, Abipones y Tobas, se erigieron precisamente en uno de los factores que más influencia tuvieron en la decadencia de Nuestra Señora de Ta l a vera de Madrid, decadencia que fue en aumento hasta s u destrucción definitiva por el terremoto de 1692. Fray Reginaldo de Lizárraga anunció el traslado de la vie ja Esteco a comienzos del siglo XVII, probablemente en 1605, a un nuevo emplazamiento. Mencionó varios motivos que hacían conveniente esa mudanza; uno de ellos·fue: " ... para acabar de pacificar unos indios de aquella provincia, belicosos, llamados L1tles,..." (Torre Revello, 1943: 47) La escueta referencia transcripta es la más antigua que conocemos sobre Jos indígenas con que se pobló la segunda Esteco. Ca be preguntarse no obstante, si esosLules ya habitaban en esa zo na o si fueron llevados hasta allí por los encomenderos de la vieja Esteco cuando ésta fue abandonada. Nos formulamos esta pregunta debido a que la nueva ciudad estuvo situada en el ámbito de las Sierras Subandinas, y al parecer Jos Lules fueron un pueblo oriundo de la llanura chaqueña, que además se distinguió por su genio guerrero. Existen datos más antiguos sobre los Lules , mas ellos dicen de su presencia al naciente del río Salado del Norte. Jerónimo de Bibar, quien llegó al Tucumán integrando la tropa mandada por Francisco de Villagra, capitán de Valdivia, hizo referencia a los Xuríes -seguramente los Tonocoté- y a los Ules. El térmi149


no xúri, que en lengua kéclzua es la denominación del ñandú (Rhea americ.ana), sirvió en tiempos de la conquista a modo de adjetiYO gentilicio, y fue aplicado a grupos indígenas de diversa índole, en unos casos a cazadores- recolectOres, nómades y guerreros como los Lule y a l os que desde el siglo XVII son conocid os como 1bba y Mocovi, mas en otros casos también a cultivadores sedentarios, como los Tonocoté y A·[ atará (To masi ni y Alonso, op. cit.:-+5/6). Canals Frau concluyó que la pabbra Xuri o ]uri no sirvió para designar a un grupo étnico dctnminado, si no al COI)junto de parcialidadc, cuyo habitar eran los llanos -que incluyen a l Chaco y a la Mesopotamia santiagueña- situados al naciente del ámbito andino. Por ello, y debido a la vaguedad del valor semántico de dicho término, considen) -acertadamente a nuestro juicio- que no debe ser aplicado a un grupo indígena en especial (Ca nals Frau, 1940: 155/7). El mori \'O de la utilización de la palabra Xuri para designar a los indígena no ha Hh • khida meme aclarado hasta hoy. Bihar anotó que con las plumas ele !l.andú sus Xurzes (en este caso los 1lmocoti) confeccionaban n.:stimcnta (Bibar, 1966: 161 /3). Samuel Lafone Quevedo afirmó que: "la ¡;cografía de la lengua mocoví no es de fácil deslinde por

cua/lfo jun·cs o surlS, como sus prototipos los avestruces, andaban merodeando por todo el Chaco argentino. Durante los siglos XVIII y XIX fueron los mocovícs el azote de Tztwmán, en 1632 ayudaron a la destrucción de Concepción del Bermejo, Esteco _v San Miguel /es temhlahan y más tarde se cotizaban todos los municipios de la Provincia de 1itdllluin para awdir a las fronteras en que los presidios de izlbuena y J'vf in (lm·cs, etcéterq, apenas si eran bastantes para tener a raya a estos formidables salvajes"(Lafone Quevedo, 1890/91, v. l: 113/6, Nota N° 30, en Pagés Larra ya, 1982, T. III: 331 ). La escueta referencia de Bibar permite educir que la Jenominación de Xuries podría haberse originado en el hecho de que los pacíficos labriegos que él vio vestían prendas que incluían plumas de ñandú . Lafone Quevedo con ideró que los Mocovíes -ya devenidos en guerreros y depredadores ecuestres- tenían por arquetipo al ñandú, probablemente en virtud de la velocidad de sus desplazamientos, pero desdichadamente no mencionó sus fuentes. El juicio de Canals Frau nos parece el mejor fun dado. El mismo autor consideró que los Matará hallados por Alonso de Vera y Aragón cuando fundó Co ncepción de Nuestra Señora o Concep150


ción del Bermejo, estaban cercanamente emparentados con los Tonocoté (Canals Frau, 1953: cap. VI). Señalaremos también que en jurisdicción de Santiago del Estero la denominación genénca de "in dio" se difundió tempranamente, en reemplazo de los adjetivos gentilicios correspondientes a los diversos grupos étnicos que moraban en la ciudad y s u jurisdicción; el erudito trabajo que Figueroa (1948/9) dedicó a l os antiguos pueblos de indios de Santiago del Estero, por e jemplo, permite intuir esa circunstancia.

La ciudad La segunda Esteco, cuyo nombre oficia l fue el de Nuestra Señora de Ta l avera de Madrid, constituyó el resultado de la fusión de la primitiva Esteco (1566-1609) con la Villa de la Nueva Madrid (1692-1609). Más arriba mencionamos una monografía anterior referida a la primera de esas ciudades, y dedicaremos aquí algunos párrafos a la Nueva Madrid o Madrid de las Juntas, como también se llamó a esa población que tuvo una existencia de diecisiete años y cuya ubicación exacta todavía es desconocida. No se ha encontra- do ningún plano de la misma y, aunque suele incluírsela entre las ciudades de la época, nunca tu vo ese rango -sí lo tuvieron las dos Esteco-, sino el de villa, esto es, una población con ciertos privilegios que la distinguían de las aldeas. Inicialmente existió l a intención de mudar a ella a los pobladores de Talavera. Var iofactores influyeron en el ánimo de las autoridades cuando decidieron el traslado; entre ellos tuvo especial significación la u t ilización de un nuevo camino entre Tucumán y el Perú. Ese camino, llamado luego "de las carretas" (Poma, 1995: 46) o "de las postas", se unía con el antiguo -que pasaba por la vie ja Tal avera- cerca del lugar en que el río Pasa je recibe las aguas del arroyo de Las Piedras, a no más de tres leguas al NNE de la actual ciudad de Metán. También tuvo gran influencia en el proyecto de mudanza el proceso de sa li nización que sufrió el suelo en la vie ja Esteco y en su ju risdicción. Sus motivos y consecuencias fueron analizados en varios trabajos (véase, entre otros Torre Revello, 1943: cap. I y II; Prieto, 1997 : 65/6; Tomasini y Alonso, 2001: 36/8; 60/3). No obstante, los pobladores de Ta l a vera se negaron a ser t rasladados (Torre Revello, op. cit.: 36/

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8). La villa de l a Nueva Madrid se fundó el 2 de febrero Je 1592, por orden del gobernador Juan Ramírez de Velasco (carta de Ramírez de Velasco al rey, fechada en Santiago el 9 de enero de 1592, reproducida en Levillier, 1920: 302; también en Torre Revello, 1943: 36). Según el documento citado, la nueva población estuvo situada a 70 l eg uas de Santiago, en el cami no a l Perú. En un ,\f emorial al Rey, el Cabildo de la vi lla manifestó que se encontraba entre las ciudades de 1alavera y Salta, a veintidós leguas de cada una de ellas, a treinta de la de San Miguel y a cincuenta y cinco de l a de Santiago (rep roducido en Iorre Revello, 1943: 36, Nota 1 ). En los planos de Nuestra Señora de Talavera de Madrid que se conser\'an -Ja tan de 1610- y que fueron publicados por varios a u rores (véase entre otros Torre Revello, 19..¡.3: láminas 111 y IV), figura un lugar llamado Las Juntas, junto a la ribera del río Grande, que fue la antigua denominación del Pasaje, a unos quince kilómetros al este de l a nueva ci udad. También aparece allí un edificio, que podría corresponder a la capilla de la villa abandonada. Las dos Esteco y la leyenda que se forjó a partir de la dc truccion de la segunda perduran en la memoria de los lugarcnos, mas no es ese el caso de la Villa de la N ue\'a Madrid, cuyo recuerdo se ha perdido por completo. En el invierno de 2004- efectuamos un reconocimiento del área en que probablemente estuvo situada y no hemos visto ningún vestigio superficial que delate su presencia. En el paisaje se alternan grandes extensiones de terreno que e tan dedicadas en su mayor parte a la explotación agrícola y en men nr medida a la ganadera, con retazos de monte compuesto sobre toJo por ejemplares jóvenes de diversos árboles autóctonos, que -;on apnl\'cchados para la elaboración de carbón de leña. La zona ha sido nhjeto de una intensa actividad agrícola y ganadera a partir del siglo XVIII, cuando la Compañía de Jesús estableció, en las inm ediaciones de la vieja vi lla, la reducción de San Esteban de lY1iraf1orc( 17 141728 y 1 75 l-c.l800), cuyos habitantes nativos fueron lollamados Lulcs. Luego del extrañamiento de los jesuitas fue administrada por la O rden de San Francisco. Más tarde pasó a manos pri\'adas, sirvió de cuanel a las rropas de Güemes d urame l as guerras de la independencia y luego vol vió a ser finca. Con ser vó el nomhre de Miraflores hasta 1997, año en que su nombre fue mudado por el de Santa L ucía. En su predio o en el de algu na de las fincas vecinas 152


tuvo su emplazamiento la Villa de la Nueva Madrid, y es nuestra intención efecruar un nuevo reconocimiento en el invierno de 2005, aún tomando en consideración la posibilidad de que la reja del arado -o la pala de la topadora- haya borrado para siempre los restos de ese diminuto embrión urbano, en virtud de la explotación agrícola que recién mencionamos. En 1604 fue librada una R.C. con que se abrió un expediente que habría de culminar con el abandono de Nuestra Señora de Talavera (Esteco I) y de la Villa de la Nueva Madrid. Con los pobladores de ambas, el gobernador Alonso de Ribera organizó la ciu dad de Nuestra Señora de Talavera de Madrid, en un lugar llamado entonces Palea Tucumán, a unas cuatro cuadras al suroeste del río Pasaje y a una legua al sureste del arroyo de Las Piedras (véase entre otros Torre Revello, 1943: 46/51). Debemos aludi r aquí, forzosamente, a la cuestión del cálculo de distancias sobre la base de documentos antiguos. En trabajos anteriores utili zamos, de modo algo arbitrario, la legua de Castilla. Sin embargo, las distancias solamente pueden ser establecidas con precisión, en casos como el que nos ocupa, mediante la Arqueología. Las dificultades que conlleva el uso de documentos y mapas antiguos para la determinación de posiciones y distancias fueron advertidas y correctamente analizadas por Correa Morales (1933) y posteriormente por González (1983, vol. II: 641/2). En lo que a la cuadra del siglo XVII se refiere, su longitud puede ser la suma de l 00, 125 o 150 varas. La cuestión se complica aún más si tomamos en cuenta que con esta unidad de medida vuelve a surgir el problema a que aludimos en relación con la legua, pues la longitud de la vara difiere en los países o regiones en que es o fue usada, tanto en España como en Hispanoamérica. Según los planos que antes mencionamos, hacia 161O Tala vera de Madrid habría contado con 49 manzanas, de las cuales:"...se seiialan frente a la plaza dos medias manzanas, que se adjudicaron a las Casas del Cabildo y a la Iglesia Mayor, respectivamente, y en distintos lugares de la población, dos manzanas para la Orden de San Francisco y tres más con destino a casa de los Mercedarios, de la Compaiiía de Jesús y para el Hospilal (Torre Revello, 1943: 51). Anexo a los planos se encuentra un padrón de pobladores, que eran ciento diecinueve en total. De ellossesenta y seis poseían indios en encomienda, con un rotal de 1817 almas (Torre Revello,ibidem: 55). Diez tenían el grado 153


de capitán, tres eran sacerdotes, ocho mujeres figuran con el título de Doña y cuatro hombres con el de Don. Cabe recordar aquí que hasta el siglo XVI inclusive, dicho título honorífico y de dignidad , precedía únicamente al nombre, no al apellido, y era distintivo de todos los nobles. En el transcurso del siglo XVII su uso se hizo más general. Ignoramos quienes eran los pobladores que poseían la condición de vecino. Recordaremos que para acceder a la misma debía efectuarse una petición ante el Cabildo, que tenía la facultad de otorgada o denegarla. El solicitanrc debía demostrar que había servido en las milicias y que poseía armas y caballos. De los dos planos de la ciudad existentes en el Archivo de Indias, uno es el principal y el otro un duplicado (Torres Lanzas, 1988: 9/10). Hardoy formu ló una tipología de las ciudaues españolas en América con el o bjeto de comprobar si las mismas tuvieron un a distribución tempora l , funcional y geográfica. El análisis de lacartografía k permitió establecer seis modelos urbanos, a saber: clásico, regular, irregular, radial, linear y aglomeraciones sin esquema defin ido ( Hardoy, 1974: 319/22). Según su plano, Talavera de Madrid reunía los requisitos que permiten considerarla como correspondienre al modelo clásico con plaza central. Existen otras dos variantes, esto es, el clásico con plaza excéntrica adyacente o próxima a la costa del mar o de un río y el clásico con plaza excéntrica sin factor de atracción alguna. (ibidcm: 320). De acuerdo con ese model o también fueron organizadas Mendoza o Resurrección (según planos ele l 561 y l 562), San Juan de la Frontera (l562) y San Juan Bautista de la Ribera (1607) entre otras. La planta urbana de Estcco II estaba compuesta por 49 manzanas (7 cuadras por lado). Los ángulos rectos que constituyen sus extremos están orientados hacia los cuatro puntos cardinales. También están señalados en el plano el río Grande -esto es, el Pasaje- a cuatro cuadras de la ciudad, el de Las Piedras, a una legua, y un manantial, también a cuatro cuadras. Si la planta rea l de la ciudad se ajustó al plano que de ella conocemos, resulta evidente que en un principio fue más grande que Resurrección o Mendoza (36 manzanas), San Juan de la Frontera (25 manzanas) y San Juan Baurista de la Ribera o Londres (20 manzanas) (Torres Lanzas, op. ci t.: 10, 12, 13; Torre Revello, 1988: 25, 30). 154


También De Solano, en una monografía que dedicó al abastecimiento de la ciudad colonial, estableció una tipología de las ciudades mas para ello tornó en consideración los caracteres físicos y ecológicos, el modo en que se dio el fenómeno fundacional y las relaciones comerciales, los mercados y las actividades transformativas de los bienes, encuadrados en la economía urbana y sus extgenctas. En atención al propósito de este trabajo, nos interesa aquí solamente el segundo de los criterios citados, esto es, el fenómeno fundacional. De los tres modos definidos por De Solano, Talavera de Madrid corresponde al tercero: el de las ciudades fundadas "de un nwdo deliberado, para sostén de una ruta económica, ten·estre o marítima y control de una zona, o defensa de fronteras y zonas de resistencia indígena" (De Solano, 1972: 100/1). Efectivamente, la segunda Esteco se encontraba muy cerca de la confluencia de los dos caminos que por entonces unían al Perú con los territorios situados más al Sur. Desempeñó también un papel destacado desde el punto de vista táctico-estratégico, dado que sirvió a modo de puesto de avanzada ante el peligro que representaban las tribus guerreras del Gran Chaco, peligro que aumentó cuando incorporaron el caballo. El acoso de esas tribus fue, precisamente, uno de los factores que determinaron la decadencia de la ciudad. Hacia 1665 se construyóaunque quedó inconcluso- el fuerte de San Carlos, aparentemente dentro de la planta de la ciudad (Torre Revello, 1943: 70/75). Incl u so hubo una propuesta de amurallar la planta urbana en su totalidad, mas la iniciativa no prosperó. En un trabajo dedicado a las propuestas morfológicas urbanas de España, Gutiérrez efectuó las siguientes consideraciones: "Por su comwtación de inmediatez temporal las referencias al Campamento de los Reyes Católicos frente a Granada, estntcturado en 1491 bajo el nombre de Santa Fe ha sido considerado_ por diversos autores como el modelo preciso para el "nuevo orden urbano" americano. Santa Fe retoma el diseiio de las "castrum" con sus ejes cntZados, las cuatro puertas de acceso y un trazado ordenado de manzanamiento rectangular, es decir elementos físicos que habrán, genéricamente de estar presentes en el modelo indiano" ( Gutiérrez, 1983 a: 46). Las Ordenanzas de población de 1573 ratificaron las experiencias urbanas españolas y americanas y planificaron la homogeneización de las nuevas ciudades (ibidem: 155


47). Sin embargo, como lo señaló Gutiérrez, en un comienzo las poblaciones españolas en América atendieron más a las condiciones que imponía el nuevo medio que a las teorías y experiencias del Viejo Mundo. En páginas anteriores hemos citado los planos de cuatro ciudades fundadas en territorio argentino. Gutiérrez efectuó el análisis t ipológico de los mismos y concluyó que revelan una "aplicación pragmática" de la legislación indiana en dos casos, la propuesta oficial-de modo rel ativamente fiel- en un tercero y, en el ele Talavera de Madrid, una predominancia del modelo pragmático, con algunas diferencias (ibidem : 49/50). La prosperidad de la última Esteco fue breve. Seguramente hubo factores de distinta índole que contribuyeron a su prematura decadencia. A los frecuentes ataques de los indios del Chaco a que ya hemos a ludido se agregó la progresiva disminución de las encomiendas. Parte de los nativos ha de haber perecido en ellas. Algunos documentos hablan también de un éxodo hacia el Norte, apro vechando l os arreos de ganado. Otros, finalmente, podrían haber huído al monte. El clima de la zona no era favorable a la instalación del hombre blanco. En el verano se registran fuertes lluvias e inten so calor. Los inviernos, en cambio, son secos e incluyen períodos de mucho frío, a lo que se agrega una gran amplitud térmica. La zona en que estuvo situada Talavera de Madrid es rica en aguas fecundantes. El río Pasaje y varios cursos de agua de menor caudal, como los arroyos de las Piedras y de Miraflores, irrigan los campos. A ellos se agrega un manantial, que ya figura en el plano de 1610 y hasta hoy existe, desaguando en el Pasaje. Sin embargo, la engañosa frescura de esas aguas cristalinas, fue causa del bocio endémico que afectó a sus pobladores y, muy probablemente, del cret inismo que suele ser consecuencia de aquél. En 1628 quedaban en jurisdicción de la ciudad 40 indios encomendados, y 30 en 1671 (Coni, 1941: 30). Ello no obstante los contingentes de nativos oriundos del ámbito andino que fueron enviados a ella por el gobernador Mercado .Y Villacona luego del gran levantamiento calchaquí. La decadencia de Esteco fue sostenida, sobre todo debido a los malones, hasta que el 13 de septiembre de 1692 fue definitivameme destruida por un terremoto. Los pocos vecinos que aún quedaban en ella fueron a establecerse en el 156


lugar denominado Metán, conocido hoy como Metán Viejo. Más tarde, siempre acosados por el bocio, construyeron, a 35 kilómetros al sud, el fuerte y pueblo de Nuestra Señora del Rosario (llamado también del Rosario de Esteco), que fue el origen de la actual ciudad de Rosario de la Frontera. Los acontecimientos que aquí hemos reseñado someramente fueron descriptos y analizados detalladamente por Torre Revello (1943: 104/119).

La ciudad muerta Después de la destrucción de la segunda Esteco distintos au tores hicieron referencia a sus restos superficiales. El padre Antonio Machoni de Cerdeña organizó en 1711 la reducción de San Esteban, junto al fuerte de Valbuena. En 1714 se ocupó de trasladarla a su segundo asiento, en el lugar llamado Miraflores, a no más de quince kilómetros al naciente del sirio en que se había levantado Talavera de Madrid, y permaneció en ella hasta 1720. A pesar de su prolongada resi-dencia -iniciada apenas 20 años después del terremoto- vio escasos restos de la ciudad, menos que otros visitantes posteriores. Sus observaciones fueron las siguientes: "...el año de mil seiscientos .Y naventa y dos, por Setiembre, amúnó del todo un espantoso terremoto, sin que quedasen mas vestigios de ella que los hoyos en que fueron sepultados sus soberbios edificios, que hasta los cimientos se tragó la titma, quedando solo en pié el rollo, hasta el aiio de setecientos y diez y seis,... "(Machoni de Cerdeña, 1878: 32). José Torre Revello reseñó las observaciones de quienes, en tiempos posteriores al abandono de la segunda Esteco, visitaron sus ruinas y nos legaron su testimonio mediante la palabra escrita. Fueron ellos Filiberto de Mena, un agrimensor chileno avecindado en Salta que se destacó por su interés en los restos arqueológicos. Visitó las ruinas de Talavera de Madrid hacia 1760 y efectuó su descripción por escrito treinta años después. En su época vio restos de calles, del presidio, de templos y de casas, la nave principal de la iglesia matriz y el rollo de la justicia. Ya en el siglo XIX, j. Antonio King observó restos de paredes, de columnas y otros vestigios. Mariano Zorreguieta afirmó, en 1872, que hacia esa época no quedaba ningún vestigio de la ciudad, y que los terrenos que había 157


ocupado estaban cubiertos por una gran montaña, esto es, tapados y erizados de montes. Zorreguieta no dijo si en algún momento visitó el lugar o si efectuó sus afirmaciones sobre la base de referencias (Torre Revello, 1943: 117/19). . En páginas anteriores hicimos referencia a la actividad agrícola y ganadera que tuvo lugar en la zona del emplazamiento de Tala vera de Madrid a partir del siglo XVIII. Ya en la célebre obra de Concolocorvo (1773), hay una referencia a ello, cuando el autor alude a la hacienda de Ya tasto y sus inmediaciones: ''Ocho leguas de

distancia, caminando al Este, está el pueblo nombrado M iraflores, que ocupan algunas familias de indios Lules.( ...)Tuvo 600 familias y multitud de ganados y varios comestibles.( ...)Allí hace sus compras de comestibles el portugués y trae sazonados tomates, de que me dió algunos,...dice que el referido pueblo está hoy casi amúnaclo '' (Concolocor:o, 1942: 1OS). Gutiérrez transcribió la descripción de las ruinas de Esreco hecha por el padre Juan Domingo de Zamacola y Jáuregui, quien las visitó en 1768. Allí se dice lo siguiente:"... a poca diligencia reco-

nocimos todo el s2tio que owpaba la ciudad, y levalltamos 1111 plano de toda ella, con sus arrabales, plaza, iglesia, acequias, jardines,etc. luego descubrimos, en el suelo del casco de la ciudad, varias vigas muy labradas, pintadas y doradas, que demuestran haber sido de algunas otras galerías, y a poco de haber quitado algunos escombros y arado algún tanto la tierra, reconocimos algunas bases y capiteles de piedra, plintos, cornisas, basamentos, pedestales y tejas gra-,1des y gruesas, que de tanto fomzamos una relación muy circunsta c adcon su respectivo mapa. ( ...)Sólo quedó en pie el rollo en mitad de la plaza,; .." (Gutiérrez, 1983 b: 675/6). En otro lugar Zamacola afirmó, .empero; que "aún se mantenía entonces entera la pared del Presbiterio de la Iglesia Mayor y parte de la Sacristía con una pue11a de correspondencia de la Iglesia y otra afuera. Todo el cuadro de la Plaza, esto es las pared'es e:'<feriores estaban en pie con sus ton·ecitas o almenas en donde subían por él algunos pedreros para la defensa de la ciudad" (ibidem: 676). La copia del manuscrito a que tuvo acceso Gutiérrez carece del plano a que hace alusión el texto de Zamacola. El mismo Gutiérrez consultó un manuscrito del ingeniero Antonio Mosquera, de fines del siglo XVIII, donde, refiriéndose a Esteco, se afirma que "...se distinguen bien sus calles, casas,fortaleza, la

Plaza, el Rollo en ella, la Matriz, Convento de San Francisco y algunas viñas" (ibídem: 677). 158


A mediados del siglo XIX Martin de Moussy se refirió someramente a la zona de nuestro interés: "... /el río Pasaje / recibe numerosos arroyos que descienden de la boscosa sierra de Lumbrera, bwia las ruinas de la ciudad de Esteco y, dirigiéndose al Sur, las estancias que han reemplazado a las antiguas reducciones de Mirajlores, de Ortega. de Balbuena, de Pitos y de Macapillo"(Martin de Moussy, 1860, t. I: 139, t.d.a.). Roberto Payró recorrió la comarca a principios del siglo XX. En una de sus obras dedicó a Esteco un capítulo titulado "La ciudad maldita", en alusión a la leyenda que se forjó en torno a su destrucción. Allí hizo referencia a las excavaciones que en esa época efectuaba en Esteco el señor Emilio Morales. Carecemos de datos biográficos de éste; por lo que sabemos habría sido un empresario aficionado a la Arqueología que extrajo una considerable cantidad de objetos de las ruinas. Éstas, según Payró: "...dzstan unos seis kilómetros de la estación Las Piedras..., están cubie1tas de vegetación,...y en sus inmediaciones hay unos ciento cincuenta habitantes alojados en ranchos dispersos". Payró transcribió también parte de una carta de Morales que había sido publicada en el diario La Nación: "Las ruinas están situadas a dos leguas del río de La Piedras, y en una propiedad de la familia Sierra. ( ...) Se extendía, probablemente, hasta el río Las Piedras (si éste no cambió de curso, como antes se ha dú,ho) y Mirajlores, pues eran los puntos destinados,...para agricultura y ganadería, como lo indica una gran acequia que he encontrado y que, faldeando un cerro cercano, irrigaba Los campos inmediatos a la ciudad, proveyendo también a ésta de agua potable y para los usos domésticos. "En las proximidades del río Las Piedras...he encontrado un molino, recogiendo lo que de él quedaba. La ciudad fue destnúda por hundimiento y deJn1mbamiento, pues en algunas partes he hallado casas de piedra, ladrillo y adobe, hundidas a dos y tres metros de profundidad. Ahora estoy descubriendo una, que, por su magnitud y clase de co¡zstnlcción, me permite creer que era uno de los edificios principales de Esteco. Su parapeto mide un metro de ancho, es de piedra unida con cal y esrá peJjectamente revocado. La pared tiene un metro treinta cemímetros de espesor. Este edificio se hundió por completo, pe1·o hay otros que sólo se hundieron en sus tres cuartas partes, pues en la superficie del suelo se ve un montón de escombros, y debajo, donde la lÍeJTa las ha protegido, se encuentran las paredes casi intactas. (...)El aspecto que presenta el conjunto de las minas 159


de Esteco es muy interesante. Llaman la atención calles larguísimas, hoy cubiertas o bordadas de vegetación lujuriosa. (...) las calles de árboles forman bóvedas,y la vegetación que bajo ellas crece, raquítica y enana, afecta en las orillas el aspecto de las casas que bordeaban las avenidas, sin solución de continuidad, por lo que se ve". (Payró, 1960: 190/9). En el texto transcripto hay también una alusión a Miraflores, que Morales -quien probablemente habría poseído un escaso conocimiento de la hisroria del poblamiento de la zona- creyó parre de Esteco. Payró señaló que hacia esa época Miraflores era un pueblo. Sus habitantes, sumados a los de El Galpón, sumaban unas 1250 almas. Por allí pasaba el camino que conducía a la colonia Rivadavia desde Metán, pasando por la estación Piedras. Esa era entonces la vía de comunicación más significativa para el abastecimiento de las poblacionedel Chaco desde las ciudades y pueblos del Oeste. El diario salteño 11-ibuna Popular incluyó, en sus ediciones del 22 y del 29 de abril de 1906, sendas notas dedicadas a las excavaciones que estaba efectuando el señor Morales en esa época. En la primera de ellas da cuenta de los siguientes hallazgos: "Lo primero que se encontró en las escavaciones /sic/ que se practicaban, han sido doce bom-

bas de metal en una fragua, conw así también dos cadáveres que se encontraban inclinados sobre la mencionada fragua. (...) De esos restos humanos no se pudo extraer nada, á causa de estar ellos demasiado destmidos. Hacia la parte del naciente, como á un metro y medio de la cztada fragua, se encontró un sol, ósea una custodia de plata. Al dar con el piso en donde fué encontrada la mencionada custodia, á un metro y ochenta centímetros más abajo, se encontró cuatro cadáveres, de los wales no se extrajo ninguno en buen estado, porque alcanzaba hasta allí la humedad. En el mismo sitio se encontró una puerta y en ésta otro cadáve; de pié. (...)También se han encontrado algunos hornos de fimdición, con piso de piedra, de los cuales solo dos han sido deswbiertos, quedando otro debajo de un gran árbol". (Tribuna Popular, 1906 a). La nota del 29 de abril es más escueta; en ella se dice que: '54 los numerosos restos humanos, edificios de pié, objetos de arte, se agregan hoy unos candeleros fabricados con bano y una corona de plata que ha pe11enecido indudablemente á una imágen de iglesia" (Tribuna Popular, 1906 b). Al pie de la nota están reproducidas dos fotografías. En una se ven los candeleros mencionados en la nota, y en la otra la corona. 160


Los restos en la actualidad Difícilmente podría efectuarse hoy una descripción más con cisa y ajustada del paisaje que verá quien llegue al lugar en que antaño se levantó Nuestra Señora de Talavera de Madrid, que la hecha por Mariano Zorreguieta en 1866: "Hoy no existen ni ruinas de la Ciudad de Esteca, todo el lugar que ocupó se encuentra cubierto por una montaiia espesa, y apenas al viajero le pueden designar el lugar donde existió dicha ciudad,(Zorreguieta, 1866/76, 1 " entrega 1866: 5). Hicimos nuestro primer viaje al sitio en la primavera de 2000, merced a una invitación de la Intendenta Municipal de la localidad de El Galpón, señora Helna Hatty de Thomas, quien gentilmente nos brindó hospedaje y nos facilitó un vehículo para nuestro traslado y los servicios de un peón baqueano de la zona. Mediante el navegador satelital (GPS) hemos fijado l a posición de 25° 20' 58» de La t. Sud y los 64° 50' 42» de Long. Oeste, que coincide con el extremo SE de la planta urbana. Su elevación sobre el nivel del mar es de 640 metros aproximadamente. La ciudad está atravesada -a unos 200 metros al SO de su lado NE-, desde el lado SE al NO por la ruta provincial N(' 4, que no es más que un camino ligeramente mejorado y que conduce a El Galpón por una parte y -luego de cruzar el arroyo de Las Piedras- a Río Piedras por otra. Gran parte de la planta de la ciudad está cubierta por monte, cuya espesura hace que sea difícil recorrerla, salvo en algunos lugares en que el sotobosque presenta claros por donde es posible transitar. Pocas semanas antes de nuestra llegada, los propietarios de la finca habían desmontado con topadoras, y arado luego, dos franjas de terreno de aproximadamente 100 metros de ancho cada una, correspondientes a los lados Noroeste y Sudeste de la planta de la ciudad, al sur de la ruta 4, para dedicarlas al cultivo de auranciáceos. Numerosos fragmentos de l adrillos, tejas, cerámica de factura indígena y, en pequeña cantidad, de loza europea, se hallaban dispersos en la tierra revuelta. Dos caminos abiertos poco antes atravesaban la ciudad en dirección Noroeste- Sudeste. También en ellos aparecieron restos como los recién señalados. A distancia regular l a una de la otra se veían pequeñas elevaciones de terreno rectilíneas, q u e cruzaban transversalmente ambos caminos. Bien podría tratarse

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de vestigios de paredes derrumbadas. El ingeniero Rodolfo Clérico (fallecido en 2001 ), antiguo propietario de la finca de Miraflores, nos informó que en su juventud, durante el reverdecimiento del monte que trae aparejado la primavera, l a nueva vegetación que crecía al ras de la superficie permitía que a simple vista se notara parte de los sectores otrora edificados y de calles. Por el lado su doeste, cerca del extremo sud de la planta emergía un zanjón que podría corresponder a una acequia -con dirección NNO-SSE-, que iba a perderse debajo de un puente de la ruta nacional N° 16, que en ese lugar pasa a no más de 200 metros de la planta urbana. La breve descripción precedente corresponde al sector de la ciudad que se encuentra al sudoeste de la ruta provincial4. Al noroeste de ésta, la planta urbana se habría extendido a lo largo de unos 200 metros en dirección al río Pasaje. Allí también se encuentran restos semejantes a los que recién mencionamos y, según los lugareños, en algún lugar oculto por el monte, se encuenrra un montículo, posible vestigio de un edificio. Pero aquí el destrozo causado por la mano del hombre ha sido mayor. Los terrenos situados al noreste de la ruta son objeto de cultivo, en su mayor parte, desde hace tiempo. Por ese lado está desmontado un sector de aproximadamente 200 metros de fondo (co n respecto a la ruta) y otros 300 de frente. Aunque actualmente se encuentra allí una plantación de limoneros, la ruina de una estufa para el secado de tabaco denuncia la práctica, en tiempos pasados, del cultivo de esa planta. Si el plano de 1610 se ajusta a l a realidad, debemos concluir que se habría arrasado con unas 1 S manzanas del total de 49 con que habría contado la planta urbana: las siete que constituían el límite noroccidental, 4 correspondientes aliado sudeste y otras 4 situadas al noreste, entre la ruta 4 y el río Pasaje. Para que lo dicho resulte más fácilmente comprensible, hemos proyectado en el plano adjunto el sector que creemos no ha sido destinado al cultivo, y que por lo tanto sería aprovechable desde el punto de vista arqueológico, sobre el plano de 161O. Cerca del extremo NE del sector de la planta que se encuentra al suroeste de la ruta 4 (según el plano) se encuentran dos fosos de unos tres metros de profundidad, cuyo orígen se debería a excavaciones antiguas, según nuestro guía y otros luga reños. En 2004 efectuamos una segunda visita a Nuestra Señora de Talavera de Madrid, en compañía de la arqueóloga Damiana Curzio 162


y de las estudiantes de Antropología Julia Simioli y Ana Paula Porterie. En esta oportunidad registramos los puntos más relevan tes mediante el empleo del navegador satelital, y excavamos una cuadrícula de lm. por lm. y 40 centímetros de profundidad. El resultado fue pobre; los hallazgos se limitaron a un fragmento cerámico recto, de unos 10 cm. de largo, de sección cuadrangular .de 3 cm. por 2 cm., correspondien te a un objeto inidentificable por ahora. Su factura revela el empleo de técnicas alfareras indígenas, mas su decoración consiste en.líneasrectas incisas que convergen formando ángulos, cuya inspiración europea es indudable.

A modo de epílogo Hace ya cinco años que iniciamos la tarea de exhumar la Esteco de Holguín, Heredia y Pacheco, esto es, Nuestra Señora de Tala vera. Ese y otros yacimientos arqueológicos fundados por españoles pero que albergaron una mayoría de población aborigen, representan nuestros objet ivos inmediatos. Nos interesan especialmente, entre ellos, el fuerte de Valbuena, la cercana reducción de Lules de San Juan Bautista y la de San José de Petacas, de Vilelas. No estamos en condiciones de asegurar, por ahora, si alguna vez habremos de retornar a la última Esteco o si la tarea de exhumar sus reliquias quedará para otros. Mas no queremos ciar por concluido este traba jo sin destacar la fuerza que aún posee la !t:yenda forjada en torno a la destrucción de la ciudad y de qué modo ha influído recientememe sobre la preservación de sus restos. Como dijimos antes, al sector de la planta urbana que fue removido y cultivado en tiempos anteriores, se agregaron dos fran jas en 2000, también para destinarlas al cultivo. En el predio de la finca existía una plantación de paltos, que una helada arruinó poco tiempo después. El propietario atri buyó ese fenómeno a la ira de los muertos que reposan en Esteco. Plantó una gran cruz en uno de sus lados, y solicitó al cura párroco de El Galpón que rezara un responso en las ruinas en sufragio Je las almas de aquéllos. Al mismo tiempo hizo la promesa de no volver a profanar el sitio. En el invierno pasado, cuando nos aprestábamos a viajar, las autoridades municipales de El Galpón se ocuparon de gestionar el correspondiente permiso del propietario de la finca para que pudiéramos efectuar nuestra labor. La autorización 163


fue otorgada, mas con una condición: que antes de iniciar Jos trabajos el párroco rezara otro responso en el lugar en que íbamos a efectuar un sondeo.

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historia y localización de Nuestra Señora de Talavera. 1566-1609. Salta. Argentina. Gofica Ed. 2001. 116 pp. Entre los esrudios más recientes de la Etnohistoria argentina, la obra que hemos elegido merece un comentario por varias razones. Constituye un hecho de la etapa colonial, donde se refle jan los intentos por llevar la presencia de la ciudad hispana en medio de un territorio desconocido que exige a sus fundadores, crear e improvisar una serie de acciones para concretar su intención. En nuestro país, la tradición etnohistórica se usa con la arqueología y la convierte en una fuente primordial para corroborar hipótesis. En este sentido, este libro es un buen exponente pero además, manifiesta una serie de reflexiones etnológicas que lo enriquecen de modo notable. Utiliza recursos metodológicos tomados de otras disciplinas como la Historia, y los emplea de manera rigurosa para cumplir con su propósito. La zona elegida para el estudio sobre el río Pasaje/Salado no ha sido una ocurrencia, sino que responde a un gran interés porque en aquella época, congregó una diversidad de grupos indígenas. En distintos momentos, varios estudiosos han abordado la historia de la ciudad de Esreco. En general, han predominado los estudios históricos, pues se dispone de abundante documentación para su tratamiento. Sin embargo, constiruye una paradoja, porque a pesar del material documental accesible, representa una historia de confusión y desconcierto. Esteco, se encuadra en una historia de l a frontera según se advierte en la lectura de la obra. Esta temática por otra parte, se ha tornado de gran interés en las actuales investigaciones etnohistóricas. En este caso, hace referencia a la v ieja frontera de la gobernación del Tucumán con el Gran Chaco Gualamba. Esta fron tera se mantuvo desde el siglo XVI hasta bien entrado el siglo XX, como un espacio vacío, con ecologías y economías precarias que separaba dos mundos diferentes, en conflicto. Sin embargo, también fue el espacio de las convergencias sociales y culturales donde 171


las identidades se definían a partir de la relación establecida entre los procesos locales. Esteco constituye una historia problemática, porque existieron dos ciudades con la misma denominación genérica. Aquí se ha investigado la primera Esteco, conocida como Cáceres en su fundación, luego Nuestra Señora de Talavera y cuando fue abandonada por la mayor parte de su población, pasó a denominarse Esteco El Viejo. La otra ciudad, o segunda Esteco, se denominó Nuestra Señora Talavera de Madrid y fue destruida por el terremoto de 1692. El estudio ha sido organizado en una Introducción, cuatro capítulos y un Apéndice que da cuenta de la cartografía utilizada y la bibliografía consultada en un intento de agotar el tema. La Introducción nos prepara para el análisis crítico del material documental cuya búsqueda ha sido exhaustiva. Sobre estematerial, descansa gran parte del rastreo hecho por Tomasini, quien se propuso indagar acerca del fantasma de Esteco. No oculta que los documentos publicados por Levillier y Torre Revellq, han sido el pilar fundamental para arrojar luz sobre esta ciudad. La hipótesis sustentada, esto es, que en el extremo Sudoeste del Gran Chaco y, en particular sobre el río Pasaje/Salado debían encontrarse restos de ciudades, reducciones y fuertes erigidos durante el proceso colonizador (siglos XVI-XVIII), fue alimentada por la documentación y confirmada por los hallazgos arqueológicos. Luego de hacer un bosquejo histórico y advertir la importancia de estos estudios por su gran alcance, ya que significa explorar la existencia de una ciudad del siglo XVI, señala que constituye una parte de la historia del Tucumán y de la historia colonial. Además, Jos restos arqueológicos de la ciudad de Esteco, en el sitio de EL VENCIDO, también poseen una gran significación para la etnohistoria y la formación de nuestra identidad. El medio geográfico describe y analiza el aspecto topográfico, geológico, y climático de manera exhaustiva. Cáceres o Nuestra Señora de Talavera, estuvo enclavada en la porción cenual y semiárida de la extensa llanura chaqueña, en el extremo S.O del Gran Chaco. Compartió el ámbito de las provincias del Tucumán, que para la época de la conquista significaba la región de llanura, el inmenso 172


territorio al oriente de los Andes. Los suelos salitrosos conspiraron para el desarrollo de la vida en l a ciudad y la provisión de agua, a pesar de su proximidad al río Salado/Pasaje. La composición de los adobes con abundante salitre, fueron una amenaza permanente para las viviendas y la acequia que exigían un mantenimiento constante con la mano de obra indígena. De ahí que las características ambientales fueron una de las causas decisivas del abandono de la ciudad. Fray Lizárraga que conoció Esteco hacia el 1600, ha dejado una excelente descripción geográfica y una buena pintura del aspecto humaqo. Una vez reconocido el medio donde se emplazó el sitio urbano que no alcanzó los 50 años, Tomasini trata de responder quienes fueron los grupos étnicos que poblaron aquel espacio en ese momento de la Conquista. En el capítulo de El Indigenato, el estudio se sumerge en el rastreo de los distintos grupos que poblaron la región de Esteco hacia el siglo XVI y XVII. Para identificar a los grupos étnicos, apela a material documental de mediados del siglo XVI, y hace una crítica consistente del mismo. Su análisis lo lleva a las siguientes conclusiones: Predominio de agricultores de la llanura santiagueña, representados por Juríes, Lules, Diaguitas,TÓnocotés y Matarás. Los Tonocotés aparecen como el modelo de pueblo agricultor. Los gentilicos de la zona del río Pasaje/Salado, son casi nulos hasta el siglo XVII. Recién en el siglo XVIII aparecen los Malbalaes y Vilelas; mientras otros desaparecen de la escena. En general, hasta ahora es engorroso dilucidar los términos gentilicios que recibieron los indígenas de esta región. Tomasini lo afirma con certeza, porque ha removido toda la documentación posible de acceder. El problema de los nombres o unidades étnicas es difícil de resolver, más aún porque fue un espacio donde confluyeron diferentes grupos ind ígenas, europeos y mestizos. Los grupos Guaycurú representados por los Mocoví, Toba y Abipón, cobran protagonismo en esta época, merced a la posesión del caballo y son los que acechan y transitan la frontera con mayor protagonismo. La Ciudad y El Empla zamiento constituyen los capítulos más 173


sustanciosos porque es donde se pone de manifiesto el trabajo de pesquisa, como así también un agudo análisis crítico y la metodología utilizada que permitió culminar con el hallazgo de las ruinas de Esteco El Viejo, en el sitio arqueológico de EL VENCIDO. Como se había adelantado en la Introducción, Levillier y Torre Revello son Jos estudiosos que en su momento, más documentos encontraron sobre la ciudad de Esteco o Nuestra Señora de Talavera. En la obra, se reproducen fragmentos que comportan un verdadero esfuerzo de búsqueda y selección del material documental. Levillier y Torre Revello, coincidieron en reconocer la extrema pobreza de Esteco, con una vida miserable y paupérrima. Sin embargo, Tomasini pone en duda la hipótesis sustentada por ambos investigadores en base al análisis críticO de otros documentos, como la Relación de SoteJo de N arváez que señala una posición destacada para esa ciudad. En suma, a la vida miserable sostenida por unos, se opone la hipótesis de una gran prosperidad económica, una ciudad pujante sustentada en el número de vecinos, las encomiendas, los miles de indígenas utilizados como. mano de obra para la construcción y mantenimiento de Jos edificios y, en particular, la acequia que tantas vidas indígenas demandó. Más allá del hecho de la rebelión contra Francisco de Aguirre, Jos motivos para Ja· fundación de Cáceres o Nuestra Señora de Talavera o Esteco fueron los siguientes: La ciudad respondió a un plan preconcebido de fundaciones, obra del Lic.Matienzo; la ubicación estratégica para asegurar el camino y tráfico comercial desde el río Paraná al Alto Perú; la vía de comunicación fundamental para el tránsito de carretas hacia el Perú; la población europea y mestiza de avanzada sobre el territorio indio; constituye un eslabón que marca la frontera. Esta hipótesis es fundamentada por la posición estratégica que analizaron Jos autores. En base a una metodología que llevó tiempo y paciente búsqueda se ubicó el emplazamiento de la ciudad. El relevamiento de la documentación histórica contempló crónicas, relaciones, informes, probanzas, reales cédulas, correspondencia personal, etc. 174


El análisis crítico de esta masa documenta!se sumó a la canografía histórica y, fundamentalmente, se est udiÓ el mapa de Joaquín Camaño y Bazán, publicado en la obra del Padre José Jolís cuya precisión es casi exacta. También se tuvo en consideración los topónimos de lazona y el testimonio oral de los lugareños. Estos, conservan una excelente memoria acerca de los emplazamientos coloniales, como fottmes, ciudades y pueblos de indios, que mantienen viva a través de cuentos y leyendas. En suma, guiándose por los datos aportados por la documentación histórica, lá cartografía, los topónimos y la memoria de los pobladores de la zona, amén de la tecnología aportada por el GPS ( navegador espacial), Tomasini emprendió el trabajo de campo para localizar la ciudad arqueológica. Luego de sucesivas campañas, se identificaron las ruinas arqueológicas de EL VENCIDO que corresponden a la primera ciudad de Esteco, conocida en la memoria popular, como Esteco EL VIEJO. Recorrió palmo a palmo durante más de tres años, caminos y senderos polvorientos en la región occidental del Chaco Central y Austral, Santiago del Estero y Salta. El río Pasaje 1 Salado fue su guía, que lo llevó a sitios insospechados; sólo se conocían por los documentos o por los mapas antiguos. Estas campañas, tienen además el mérito de haber identificado otros sitios de i nterés para la arqueología histórica; en total identificó siete lugares de la época colonial. La mayor significación de este trabajo radica en que se puso orden y se decantó la confusa historia de una ciudad colonial. Además, pudo ser rescatada para nuestro patrimonio cultural. En un futuro, de acuerdo con el avance de los trabajos arqueológicos, podrá ser visitada por todos aquellos interesados en estos testimonios del pasado argentino. El Apéndice contiene una selección de los mapas consultados para la localización del sitio, históricos y modernos; acompaña una extensa bibliografía que se utilizó para el fundamento de esta investigación. La historia de Esteco, su interés, búsqueda y metodología

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desarrollada, posee una especial predilección para nosotros por varios motivos: Es la historia de una ciudad colonial, contemporánea de Concepción del Bermejo, situada en el corazón del Chaco Austral. Ambas ciudades mantuvieron vinculaciones de orden social y político. Esteco y Concepción, nacieron debido a razones fundamentalmente estratégicas; esto es, como hitos para continuar y reforzar el camino hacia los grandes centros del Perú. En este sentido, constituyeron una avanzada de la civilización sobre los indígenas que marcaba una frontera. Ambas ciudades tuvieron una vida muy breve, pues no alcanzaron los SO años. Las dos ciudades presentan datos muy contradictorios y opuestos: los testigos de la época señalan, una vida miserable y paupérrima o bien, una vida próspera y abundante. Esteco sucumbió por los problemas que generó el suelo salino, el problema del agua, y la mano de obra indígena que iba disminuyendo aceleradamente por el trabajo en encomiendas. El desvío de la ruta comercial hacia el Alto Perú remató su extinción. En el caso de Concepción, estaba aislada y enclavada en el corazón de los grupos Guaycurúes. En consecuencia, a la escasa presencia europea y mestiza se sumó el predominio indígena como lo evidencia la arqueología; las tensiones sociopolíticas y luchas de poder, culminaron con su extinción. En cuanto a la población nativa, Esteco y Concepción compartieron grupos indígenas similares como los Matará, los Tonocoté, y Guaycurú. Todo esto sugiere que aún queda mucho por hacer. A nuestro juicio, el mérito de los autores se debe a que han puesto orden, claridad y precisión en un panorama muy confuso que se fue tejiendo en el curso de los siglos. La obra representa un aporte fundamental por la identificación histórica y étnica; el hallazgo arqueológico del sitio y las vinculaciones que permite establecer con otras ciudades coloniales. Susana Colazo 176


Ana Rosa Farías de Foulkes. El Chaco abierto al mundo. Inmigrantes italianos y alemanes vienen a fructificar sus tierras. Eudene. Corrientes. 2002. 119 pp. Publicado por la Editorial Universitaria del Nordeste, el libro de la Dra. Foulkes nos ha interesado comentarlo por varios motivos. Uno de orden afectivo, porque se ha desempeñado como profesora e investigadora en esta Casa; tuvo a su cargo las cátedras de Historia Argentina Contemporánea en los Departamentos de Historia y de Geografía, donde la hemos conocido. Otro, por el sigmficado que sugiere la temática que aborda; a esto nos vamos a referir. A partir del título, ya condiciona al lector, quien espera encontrar una oleada de progreso en estas tierras lejanas y olvidadas, producida por la acción de los extranjeros durante los primeros 25 años del siglo XX. Como límite temporal, toma los años' 30, momento que considera el inicio de la declinación del país. Creo que la autora, ha querido compartir sus recuerdos con el l ector. En este sentido, la memoria la lleva narrar historias de familia, muchas de las cuales ella ha conocido. Su memoria ha sido reforzada con la consulta de una serie de fuentes bibliográficas y periodísticas, como El Colono y La UJz del Chaco; albumes; folletos; fotografías y entrevistas. El libro está organizado en dos partes: una dedicad a a las familias de inmigrantes italianos en Resistencia. La segunda, se refiere a los alemanes que se radicaron en el Oeste y Suroeste del Chaco. El tema de la inmigración en el que se encuadra este estudio, resulta por demás atractivo y complejo, porque se trata de un fenómeno que suele analizarse en términos de contacto cultural. Esto es, la cultura anfitn'ona, la que recibe al inmigrante procedente de otras tierras y el proceso que se genera. Ha dado lugar a diferentes líneas interpretativas y de investigación en la historiografía. En este campo, todos sabemos que uno de los mayores referentes es Fernando Devoto (Historia de la Inmigración en la Argentina; Movimientos migratorios: historiografía y pro-

blemas). 177


En las Ciencias Sociales, también ha merecido innumerables trabajos que, en general, han contribuido a delimitar al migrante como una categoría económica y social. El extranjero, configura un va lor económico, como mano de obra y social, en cuanto debe ubicarse en alguna de las clases existentes en el país receptor. En la obra de Foulkes, los italianos y alemanes llegados al Chaco, son analizados justamente, en su aspecto económico/productivo y en su inserción social en el medio. Las familias italianas constituyen la segunda generación de inmigrantes; portadores de una personalidad que reúne una serie de características: urbanos (proceden de grandes ciudades como Génova, Bergamo, Milán); con una cultura "superior"; espíritu de empresa; son los pioneros. Cabe señalar que por cultura superior, la aurora entiende a estos hombres que poseen una educación sistemática, con conocimientos técnicos y todo el empuje para aplicar en el Chaco sus ideas, donde no encuent ran oponente. Los italianos se instalaron en Resistencia, y están representados por Marcos Briolini; Gaspar De Nicola; Rogelio Puglioli. Briolini inició la actividad industrial con una desmotadora en Colonia Benítez; su hijo Hipólito, instaló un molino harinero y además concentró una gran actividad comercial: maderas, aserradero, panadería. Hugo, su hermano, trabajó en la explotación maderera y aserraderos. Además de la actividad productiva, está vinculado con el surgimiento de la Cámara de Comercio, la Sociedad Rural, el Aero Club Chaco y el Club de Regatas. Gaspar de Nicola, procedente de Milán, fue un hombre con una serie de conocimientos técnicos y de mercado que le permitieron desempeñar un rol muy importante en la ciudad de Resistencia. vinculado con las obras públicas de la Municipalidad, también fue propietario de grandes extensiones de tierra que con el tiempo, configuraron lo que sería la actual localid ad de Vilelas, sobre el río Paraná. Fue director de la Compañía General de Fósforos, industria radicada en La Liguria. En el orden social, tuvo activa participación en la Sociedad Italiana. Rogelio Puglioli es otro inmigrante que instaló una fábrica de hielo y soda. 178


Foulkes anali za las trayectorias individuales y familiares que va n conforma ndo lo colectivo, desde lo cot idiano. Es un estudio a nivel local, donde a t ra vés de las histor ias de familia, describe el pa isa je de Resistencia en aquellas primeras décadas del siglo, como una ciudad pujante, donde se gozaba de bienestar económico y se proyectaba un futuro promisorio. La ciudad es un espacio que se muestra calificado para un estudio como el que comentamos. En este sentido, delimita el territorio a la localidad de Resistencia, donde los inmigrantes forjaron y dejaron su impronta. Así, desde lo local entendido como ese pequeño territorio con un nombre y un referente colectivo, representa una comunidad de intereses. Una serie de instituciones y edificios demostraban el progreso alcanzado, como los centros culturales y las asociaciones, clubs, bibliotecas y teatro; "era una sociedad de inmigrantes, italianos y espa1 oles también, naturalmente, había criollos." Las instituciones creadas por los inmigrantes, actuaron como reforzadores de las identidades locales. Así sugiere que el bienestar alcanzado en la ciudad, fue producto del quehacer de estos "pioneros", vinculados fundamentalmente, con el espacio urbano. Fueron hombres y familias de la ciudad; conocían que es lo que se necesitaba para vivir en ese medio. Los colonos alemanes ofrecen otra mirada; ellos proceden del campo; su actividad está concentrada en la tierra y se mueven en el ámbito rural, donde su capacidad es puesta a prueba todos los días. Distingue tres modalidades de la inmigración al Chaco; individual, grupos de familias o todo un contingente. Los alemanes que llegaron antes de la primera guerra, están representados en la familia Muck, instalada en Charata. En esta primera década, familias que procedían directamente de Alemania, se iban arraigando en el extremo S.O del Chaco; en Charata, Las Breñas, Gral. Pinedo. La colonización masiva, fue pacientemente organizada y desde La Pampa llegaron a Castelli y La Florida. Otro grupo, se estableció en la Colonia San Antonio, en Gral. Pinedo. 179


Los alemanes, concentrados en las tareas rurales y el cultivo del algodón, también aparecen vinculados con la iglesia católica y, en este sentido dieron gran cantidad de sacerdotes al Chaco y una orden religiosa como la de los Redentoristas. A pesar de su característica rural, los inmigrantes alemanes también están vinculados con la ciudad. Desde la mirada local, Charata, Las Breñas o Pineda están sugiriendo que la vinculación campo-ciudad es ineludible. Las dos corrientes migratorias y contemporáneas, muestran dos formas de vida diferentes, urbana y rural. Las familias de la ciudad de Resistencia, comparten un espacio calificado por los adelantos de las industrias, los edificios, instituciones culturales y una activa vida social. En cambio, las familias alemanas se desplazan en un ámbito próximo a la frontera; aislados en un medio que exigen coraje para enfrentar los peligros cotidianos y avanzar cpn el objetivo colonizador de las tierras ganadas a los nativos. Es probable que estas dos formas de vida, respondan a un estereotipo construido por nosotros con respecto a los "extraños" y en este caso, a los inmigrantes. A la distancia y en el tiempo, es posible que hayamos convertido este imaginario en acciones y conductas que creemos ver así. Por último, el trabajo de Foulkes es una contribución a un momento del proceso histórico del Chaco, en el conocimiento del fenómeno inmigratorio, que se suma a muchos otros estudios realizados en nuestro medio y en el país.

Susana Colazo

Ernesto j.A. Maeder y Ramón Gutiérrez. Atlas del desan-ollo urbano del nordeste argentino. Resistencia, Instituto de Investigaciones Geohistóricas, 2003. 181 pp. Esta obra cierra una serie de atlas referidos al desarrollo histórico y urbano del nordeste argentino, que se inició en 1994 con el dedicado a Pueblos de indios y misiones jesuíticas, y que continuó en 1996 con el Atlas histórico del Nordeste Argentino. 180


Financiado. por el Conicet, el Atlas fue dirigido y realizado por un grupo de ii.wstigadores pertenecientes al Instituto de Investigaciones Geohistóricas y a la Facultad de Humanidades de 1a Universidad Nacional del Nordeste. La estructura de la obra ha tratado de reflejar el desigual proceso en la historia urbana del N ordeste, para lo cual fue dividida en ocho capítulos. El primero se refiere, de modo introductorio, al proceso de poblamiento y ocupación del espacio en la región y su periodización en época española, nacional y moderna. En el siguiente se describen las diferentes tipologías urbanas que prevalecieron en cada época. Los tres capítulos siguientes analizan en particular la red urbana de las provincias de Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones. El capítulo sexto está dedicado al estudio especial de las cuatro capitales provinciales y los cambios experimentados entre los años 1960 y 2001. Las ciudades pares o vecinas, como Resistencia-Corrientes, Posadas- Encarnación, Santo Tomé-San Borja, Paso de los Libres-U mguayana, han sido objeto de un análisis especial por el aspecto peculiar que encienan. Estos desanollos del proceso urbano están acompañados -en el capítulo octavo- por una nutrida bibliografia referida a la historia de aquellas localidades que integran la región, agrupadas por provincias. El Atlas no es una sumatoria de planos ni de historias de pueblos, sino que basado en el estudio de casos brinda con ejemplos muy bien seleccionados las características más salientes de cada tipología urbana en diferentes épocas urbanas. Se describen así la ciudad colonial (Asunción, Corrientes; Santa Fe), las ciudades de principios del siglo XIX, las ciudades-colonias (Resistencia, Formosa) y las ciudades del siglo XX diferenciadas por sus orígenes: pueblos de origen industrial; pueblos del ferrocarril; centros urbanos sobre el río Paraná; centros urbanos en las sierras misioneras. En todos los casos se analizan la estructura interna de la ciudad, su ejido urbano, su relación con el área rural que la circunda, la respuesta arquitectónica en diferentes épocas y según la función de la ciudad y el origen de sus habitantes, la localización de los pobladores según el estatus social, etc. A este complejo entramado, la obra incorpora completos cuadros que resumen la evolución demográfica de todos los pueblos a través de los censos realizados hasta el presente, y se enriquece con fotografías que revelan el estado de ciertos edificios típicos o aspectos generales de las ciudades y

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pueblos en diferentes épocas. Este trabajo de síntesis, original por su concepción y confiable por la información reunida a través de largos años de investigación del equipo que trabajó en él, y que fue didácticamente expuesto, constituye un valioso aporte al conocimiento general de la región. El completo listado bibliográfico referido a la historia de los pueblos le confiere a la obra un valor adicional y la convierte en un excelente punto de partida para nuevas investigaciones del pasado regional. Hugo Humberto Beck

Universidad Nacional de Misiones. Facultad de Artes. XXIII Encuentro de Geohistoria Regional. Oberá, Facultad de Artes, Unam, 2003.450 pp. Los Encuentros de Geohistoria que se vienen realizando anualmente desde 1980 convocan a reconocidos y a noveles investigadores de la Geografía y de la Historia de la región del nordeste argentino. En los últimos tiempos la clásica interdisciplinariedad de estas dos ciencias ha alcanzado a otras conexas con ellas como la Antropología, la Arqueología y la Lingüística. Al mismo tiempo, el espacio y la sociedad fueron ampliando su vocación participativa y se expandieron horizontalmente permitiendo la inclusión de otras geografías y de nuevas corrientes geográficas e historiográficas. Los Encuentros se realizan en diferentes ciudades del Nordeste, y en esta oportunidad la responsabilidad de su organización estuvo a cargo por primera vez de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Misiones, con sede en Oberá. El tomo reúne las cuarenta y dos ponencias aprobadas en el Encuentro, referidas a temáticas diversas, tales como: historia de las misiones jesuíticas, historia de Corrientes y de Misiones durante el siglo XIX, la arquitectura de las Misiones, las encomiendas de indios, aspectos de las culturas de Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa, demografía e inmigración, geografía física y humana, el culto pentecostal y las religiones afrobrasileñas; la educación y el teatro, y la economía chaqueña durante el siglo XX, entre otras. · Estas monografías, resultados de minuciosos estudios sobre 182


aspectos poco conocidos del pasado y de la realidad regional, constituyen sรณlidos aportes para el conocimiento de los mismos y resultan de gran utilidad para docentes e investigadores. La permanencia en el tiempo de estos Encuentros y la progresiva incorporaciรณn de nuevos expositores, le han otorgado a estas reuniones de investigadores, docentes, becarios e interesados en general, una dinรกmica admirable que, sin dudas, los futuros estudios de las Ciencias Sociales en la Argentina recordarรกn como un hito fundamental en su evoluciรณn.

Hugo Humberto Beck

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Junta de Estudios Historicos del Chaco n-2  

Revista de la Junta de Estudios Históricos del Chaco n 2

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