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Mayo 2013

ISSN 1900-494X

No. 65


Nothing is constant. On a daily basis we face the tremendous transformations that in one way or another have influenced our lives. It is inevitable; change is permanent. 65 years ago, a dream to build an educational institution became real when Colegio Bolivar started operating in a small house in San Fernando. Today we stand against an undisputed change that will last as long as the school. From kioskos to acclimatized rooms, from typewriters to laptops, these 65 years have been a synonym of evolution. As a part of the Bolivar community we must feel nothing but pride, and gratitude for the experiences that the years, administrators, teachers, and staff have provided that make this school like no other.


UN COLEGIO QUE NO ENSEÑA, EDUCA Si nos remontamos al origen del Colegio Bolívar entenderemos la razón de ser del colegio, su misión y sus principios. Se origina como resultado del desacuerdo de un grupo de madres extranjeras estadounidenses que no aceptaban que sus hijos estudiaran en colegios católicos, con corrientes educativas y creencias muy diferentes de las de ellas. Hecho histórico que nos da la certeza de afirmar que el Colegio Bolívar, nace con un espíritu pluralista, tolerante, bicultural, respetuoso ante las diferencias e intelectualmente libre. Sin duda alguna, la celebración de los 65 años del Colegio Bolívar, son motivo de orgullo, de satisfacción y de gratitud para toda la comunidad. De orgullo, porque somos parte de una institución escolar que a lo largo de su historia, siempre ha sido capaz de preservarse como la soñaron sus fundadores: laica, diversa y excelente. De satisfacción, porque representamos una alternativa para contribuir a conformar de otra manera el país que tenemos; convencidos de que vamos a la vanguardia de los vertiginosos cambios sociales de nuestra época, manteniendo siempre nuestra libertad intelectual y nuestra tradición de construcción participativa. De gratitud, porque son muchos los jóvenes caleños y extranjeros que han recibido del Colegio Bolívar una formación de líderes, pero no líderes protagonistas, sino de líderes que sirven a la sociedad; muchos de los cuales han sobresalido ya sea en la investigación científica, la creación artística o la reflexión intelectual (como lo demuestra esta edición de tribuna*). Y todos ellos han contribuido para forjar la Colombia que hoy tenemos. El Colegio Bolívar, es una institución que educa, pero no enseña. Si enseñamos tendremos quien sepa, pero si educamos, tendremos quien haga y tome decisiones. Y porque educamos para la toma de decisiones, es que fomentamos la crítica lúcida, que es una de las formas más eficaces de fortalecer la democracia a través de la educación. Así, cuando repasamos dónde están los ex alumnos del Bolívar, constatamos que su gran mayoría están en esas posiciones donde hay que tomar decisiones, las cuales influyen notablemente en la vida de otras personas, en la vida de una empresa, en la vida de una institución o en la vida de una familia. Educamos para la toma de decisiones, combinando la convicción, la disciplina y la sensibilidad social, con una actitud de constante mejoramiento. De esta manera, el Colegio Bolívar se une a aquellas instituciones que señalan el camino que debiera retomar nuestro país para superar la crisis: el camino de la educación; pues no sólo trata de preparar estudiantes competentes para intervenir en el mercado laboral del futuro, sino también, y esencialmente, de formar ciudadanos, a quienes se les brinda los elementos y las herramientas para que puedan construir plena y libremente sus vidas con responsabilidad. Característica que constituye al Bolívar, como un paradigma de la educación, exigente, innovadora y diversificada en la época que vivimos. Con estos sentimientos en la mente, y también en el corazón, los invitamos hoy a contemplar, el Colegio Bolívar en su aniversario número 65. Y seguramente, al hacer esa contemplación, tendremos motivos para estar felices, porque confirmaremos que estamos en la senda que soñaron sus fundadores. Felicitaciones por todo este tiempo consagrado a la divulgación del conocimiento, y también por el invaluable esfuerzo individual que está detrás de los logros de cada uno de los miembros de la Comunidad Bolívar. Cada uno de ustedes goza de un reconocimiento internacional que ensancha nuestras fronteras y pone en alto el nombre del colegio; cada uno de ustedes renueva nuestra confianza en el futuro. El Colegio Bolívar es y seguirá siendo, un espacio privilegiado, donde el saber conduce a la libertad. t*

tribuna*

Jugando al vivo bobo

Índice

María Paula Moya, 11°

¿Amor o instinto?

4 5

Cristina Chavarro, 12º

Esos rieles Isabella Grullón Paz, 11º

Construyendo a Colombia a pinceladas

6 8

Daniela Arango, 12°

Manual para sobrevivir en High School Catalina Rubio y María Paula Moya, 11°

Well Played Mr. President Martín Vanin, 12°

“Sweet Lovers Love The Spring” Esteban Palacios, 11°

Colombia extrema

10 12 13 14

Por: Ana María Gutiérrez, 12°

When The Turntable Stopped Spinninh Cristina Chávarro, 12°

Pushing The Limits

16 17

Andrea Schwehr, 12°

La raíz del reggae-hip hop en el Valle

18

Martín Vanin y Mariana Correa Varela, 12°

¡Un diccionario por favor! Daniela Nauffal, 12°

Buildings Coated Whit Green Daniela Arango 12º

La calle, un escenario John Michael Mejía Valencia, 12°

Meatless Makes Sense Mariana Correa,

Estudiantes robóticos

20 21 22 24 26

John Michael Mejía Valencia, 12°

Message Received

27

Daniela Nauffal, 12°

Closing The Door Andrea Schwehr, 12°

Un país sin memoria Mateo Posso, 11°

“Guerrilleros, víctimas de un sistema” Gabriela Mejía, 12°

In Case Of Emergency: Make a Sequel Ana María gutiérrez, 12°

Five Lethal Seconds Catalina Ruvio, 11°

Tribukids Catalina Llano y Gabriela Mejía, 11° y 12°

Memorias de Navidad / Christmas Memories Angélica Rodríguez, Nathalia Hermida y Mateo Posso, 11°

Integrantes: Cristina Chávarro, Mariana Correa, Andrea Schwehr, Maria Paula Moya, Isabella Grullón, Esteban Dirección: Martín Vanin Palacios Subdirección: Cristina Rivas COMITÉ DE REDACCIÓN: Coordinación General: Gloria Pastás Coordinadora: Laura Ramírez Diagramación: Marleng Lopera, Isabella Integrantes: Natalia Hermida, John Michael Mejía, Ana Grullón, Angélica Rodríguez, Estaban María Gutiérrez, Daniela Nauffal, Daniela Arango, Catalina Palacios Rubio, Carolina Castellanos Portada: Isabella Grullón, Angélica COMITÉ DE DIAGRAMACIÓN Y DISEÑO: Rodríguez, Daniela Arango Coordinadora: Cristina Rivas COMITÉ DE EDICIÓN: Integrantes: Daniela Arango, Gabriela Mejía, Mateo Posso, Coordinador: Martín Vanin Catalina Llano, Angélica Rodríguez

28 30 32 34 35 36 38

Invitados Especiales: Alejandro Eder, Santiago Grillo, Dale Swall, Martin Felton, Martha Juanita Nieto, Leila Cobo, Lucas Nieto, Mariana Cobo, Fanny Lu, Gustavo Yacamán, Sebastián Ospina, Mauricio Velez, Ricardo Dolmetsch, Paula Saavedra, Andy Baíz, Daniel Cruz, Piedad Bonnet, Sylvia Patiño, Mateo De Angulo Agradecimientos: Joseph Nagy, Carolina Chávez, Laura Posada, Juan Andrés Valencia, Juan José Jaramillo, Amanda Shive, Jean Marie Engelbertson, Octavio Aristizabal, Tom Rompf, Moraima Carpena, Juliana Agudelo, Mike Wyers, Patricia Gutiérrez, Lile Spataro, Francia Gómez, Juan Camilo Sorassa, Maria Paula Salazar, Camila López, Robert Millet, Sarah Meston, Martin Graham, Mathew Shannon.

3 *


Alejandro Eder;

un puente para la paz

Por: Catalina Llano, Mateo Posso, 11° y Cristina Rivas, 12°

Durante más de 50 años, Colombia ha enfrentado una guerra civil entre el Estado y las fuerzas armadas revolucionarias, FARCEP. En este lapso se han llevado a cabo múltiples conversaciones de paz con el objetivo de acabar con la organización guerrillera. En el 2012, un nuevo intento de culminar con el conflicto armado, generó conversaciones de paz que inicialmente se llevaron a cabo en Oslo, Noruega, y luego en La Habana, Cuba. Para la Comunidad Bolívar el tema de la paz es tan importante como para cualquier ciudadano colombiano; por esta razón tribuna* entrevistó al ex alumno del colegio quien fue víctima de la violencia a los siete años. Quizás por este motivo a los doce, supo que lo que quería hacer era trabajar por la paz de Colombia. Alejandro Eder nos informó sobre este proceso y los proyectos generales del programa de reintegración social. tribuna*:¿En qué consiste la política colombiana en materia de reintegración social, y a quiénes está dirigida? Alejandro Eder: Está dirigida a las personas que salen de los grupos armados ilegales; como paramilitares, de las FARC y del ELN. Es una política fundamentada en la educación y en el apoyo psicológico. En vez de darles dinero, se lespermite estudiar y luego sí, se les da una ayuda económica. t*: ¿Qué estrategias está lide-

4rando el gobierno nacional para *

conseguir el apoyo de la empresa privada en materia de la contratación de mano de obra reinsertada? ¿Está satisfecho con los resultados en esta materia? AE: No estoy satisfecho porque la gente no quiere saber nada que se relacione con los desmovilizados, ya que los identifican con criminales. La primera estrategia es no decir nada, simplemente educarlos y darles las herramientas. Actualmente hay miles

desmovilizados que ya están trabajando en empresas sin que sus jefes sepan que son reinsertados. En algunas ocasiones hay empresas que me dicen que no quieren vincularse al proceso, aunque sé que allí hay desmovilizados no puedo decir nada porque los echan; esto es muy triste. Mi estrategia, es visitar muchas empresas con ellos para que los conozcan. También hemos empezado a hacer una campaña con propaganda por todos lados, televisión, vallas, futbol, etc., mostrando quiénes son los des-

movilizados. La idea es tratar de forzar a Colombia a que vea la realidad. Eso no quiere decir que no hay desmovilizados malos, pues hay unos irrecuperables porque vuelven a delinquir, pero no son la mayoría; la mayoria son personas que quieren salir adelante. t*: Según su experiencia como Alto Consejero para la Reinserción Social ¿cuáles son los mayores obstáculos que encuentra un desmovilizado para reintegrarse a la sociedad y cómo se trabaja desde el gobierno, para minimizalos? AE: El obstáculo más grande es el rechazo de la sociedad. Hay que hacer eventos mediáticos de gran impacto, por ejemplo: el clásico blanco fútbol, en Cali, Medellín, Bogotá, Barranquilla y en otras ciudades, porque todo el mundo ve fútbol. Durante el partido los locutores de Caracol y RCN enviaron mensajes, para darles una oportunidad a los desmovilizados. En una entrevista recuerdo que me preguntaron el tema de los desmovilizados, en la que los juzgaban como los malos, yo les respondí que “cuando uno es colombiano, y sale al exterior, la gente piensa “¡ah! este es colombiano, debe ser narcotraficante”, es lo mismo que pensar, “este es desmovilizado, debe ser criminal”. No debemos equivocarnos, todos los desmovilizados estuvieron en grupos ilegales que cometen actos terroristas, eso no se puede esconder, pero no significa que las personas no pueden recapacitar y cambiar. Lo que hay que tener en cuenta es que no se trata de que una


persona salga del monte derecho a la fábrica; ellos tienen que pasar por un proceso de seis años en el que se los aprende a conocer. t*: ¿Qué razones le da al pueblo colombiano para que vuelva a creer en estas personas? AE: Si queremos que haya paz en Colombia, debemos arriesgarnos; y si a alguien le da miedo, hay que respetar este temor. Creo que todo es un proceso y hay que hacerlo paso a paso. Hay muchas empresas que le dicen no a los desmovilizados. Sin embargo, ayudan haciendo un voluntariado en el que sus empleados donan su tiempo para ayudar a capacitar a los desplazados. Este es el primer paso para darse cuenta de que son personas normales; se empieza a perder el miedo y se va avanzando.

t*: ¿Con respecto al proceso de reintegración qué critica le hace a la sociedad colombiana frente al proceso de reintegración? AE: Creo que Colombia tiene un gran problema y es que a la gente no le importa la otra gente. Lo digo no solo en el caso de los desmovilizados, sino en muchos otros casos. Hay que tratar de preocuparnos más por el prójimo para que toda la sociedad esté mejor; tantas desigualdades son complicadas. t*: ¿Cómo ayudar a Colombia a acabar con la desigualdad. Aquí, hay ricos y pobres y la clase media está desapareciendo. ¿Qué hacer cuando el gobernante rico

lucha por el rico y no por el pobre? AE: Hay que empezar por generar conciencia, entender que si hay una parte del país que está enferma, el resto del país también se enfermará; sobre todo con una pobreza tan grande; mitad de Colombia es pobre, y es inaceptable. ¿Cómo se corrige? No hay una solución fácil, literalmente hay que invertir, y acabar con la guerra y la violencia; mientras que haya violencia olvidémonos de esto. La guerra es un negocio, por lo tanto, hay que invertir más en educación, en salud y desarrollo. Creo que quienes tenemos, somos privilegiados y por lo tanto, tenemos más responsabilidad que otras personas, de devolverle a la sociedad. En mi visita al Colegio les dije a los estudiantes “no hagan trampa” porque por eso está jodida Colombia. La trampa es corrupción; si se hace trampa en el colegio ¿por qué no hacer trampa en la empresa o el sector público? ¿Qué son los corruptos?, son unos tramposos porque se roban la plata que es para el desarrollo del país. Pero, arreglar la sociedad es un proceso muy largo. t*: ¿Qué experiencias significativas recuerda de su paso por el Colegio Bolívar? AE: Es un privilegio poder estudiar en este Colegio por todo, queda en Cali, queda en el sur, porque las clases no tienen paredes, hay piscina, cancha de fútbol, un río que pasa al lado de la cancha de fútbol, en verdad es un oasis. Por el problema de violencia en mi familia, tuve que irme de Colombia y estudiar en otros colegios de EE.UU. que no eran tan bacanos, y después volví en 11°. Lo que siempre me ha marcado del Bolívar son las amistades, hasta el sol de hoy mis amigos son los del Bolívar. También los profesores, Mr. Posso, Mr. Jordán, Nelly, etc. t*: ¿Qué le diría a los actuales estudiantes del Colegio Bolívar, pensando en su proyección como jóvenes líderes, frente a los desafíos que el país y la sociedad del siglo XXI demandan?

AE: La primera y la más importante, es no hacer trampa. La segunda, es no perder de vista lo privilegiados que son los estudiantes del Colegio Bolívar; el Bolívar es unos de los mejores colegios del mundo. Aunque a veces no lo creamos, eso trae consigo una responsabilidad muy grande, y no se pueden olvidar del compromiso que tienen de devolverle a la sociedad ese privilegio. t*: ¿Qué importancia tiene para usted que se realice un periódico escolar? AE: Es muy importante porque hay que despertar el interés en los jóvenes para que sean periodistas, pero también para que lean las noticias. Gran parte del problema muchas veces es que las personas no están interesadas en lo que está pasando. t*:¿Qué estrategias podría desarrollar un colegio cualquiera para contribuir al proyecto de reintegración? AE: Creo que la falta de educación en Colombia no es solo una falta de enseñar a sumar y restar o de conocer biologías. Aquí nos hace falta educación en principios éticos, valores. Obviamente, hay que ampliar la cobertura de la educación; hay que mejorarla académicamente, pero sí hay que enfocarse mucho en principios y valores, que es lo que muchas veces le falta a nuestra sociedad. t*

5 *


By: Daniela Arango, 12º and Angélica Rodríguez, 11°

Have you ever wondered how the Bolivar Community looks through a foreigner’s eyes? By interviewing ten foreign members of the community, we not only understood what makes this school alluring, but also why Colombia’s slogan is: “the only risk is wanting to stay”. Although some teachers had no previous expectations, most of them had heard of the high quality of the school. As the 12th grade English teacher, Amanda Shive, further explained, “The photos on the school’s web site are cute, happy smiles,” that fill most of the foreigners with joyful anticipation. Indeed, when the unnerving moment to see the school arrived, most were positively impressed with the pleasant personality of the students and native teachers, although some foreigners were shocked by the difference in culture. For example, Robert Millet conveyed how “on the first day of school everybody was kissing each other,” a scene that he found strange. In addition, most agreed that they were impressed by the organization of the school board, the green and open campus, the various technological and educational tools offered, and the strong sense of community present in every corner. After all, many of the previously acclaimed characteristics of the school are what make it unique, together with the professionalism of the staff, the talented students, and the friendly mood present every day.

6 *

Additionally, those interviewed voiced their thoughts on the school mission, the students, and the native teachers who work with them. In a school where the mission covers not only the academic aspects of education, but also the personal values of each student, what pleases the foreigners most is the way this mission is applied everyday, plus the way it cultivates bilingualism and a sense of inquiry in the students. However, even if all agree that students in the school are friendly, warm-hearted, and talented, they also coincide on the thought

that, compared to the United States, students here are more talkative, more relaxed, and could use some work on their listening skills. As for the native teachers, the foreigners see them with respect, because, according to the middle school principal, Brian Kelly, “they are the backbone of [the] staff.” Moreover, even if at the beginning foreigners feel that language is a barrier, once they get to know Colombians and their culture, they feel welcomed into a real community. Living in a new country is hard, and more so if you don’t know the native language, and foreign teachers at Bolivar are not the exception. During their first year living in Cali, the school offers them Spanish classes every week. Some classes are for begginers, and some are for the more advanced speakers. For many teachers these classes are not the only thing that helps them out, but “also the social interactions with Colombians improve [their] Spanish daily” as stated by the High School principal Matthew Shannon. Not only are they confronted with a new language but also with new everyday experiences; from being interrogated for directions in an unknown place, to Christmas traditions. Many experiences start when they realize that Cali’s reality is different to its commonly believed low reputation. For many teachers these experiences are the ones that make them grow fonder of the country, and when questioned about their life here, they describe it as being “another day in paradise”(Martin Graham). Moving to a new country and facing a different culture and language, after having little to no expectations before coming, and then realizing that the impressions you had are not even close to what you imagined, are some of the many stories that Colegio Bolivar’s foreign teachers shared about coming to Cali, Colombia. t*


Navegando con Santiago

Grillo

Por: Daniela Arango, 12°

Basta con una llamada prevenida del personaje al que voy a entrevistar para confirmar que es un hombre que se cerciora de que todo salga acorde con el plan, tal como siempre se asegura previamente de tener listas todas las herramientas necesarias para combatir el viento y las olas en una competencia de vela. Ese es Santiago Grillo, joven de 26 años, graduado del Colegio Bolívar, y con una pasión ferviente por la tabla que lo ha llevado a las más grandes cumbres en 13 años. Me encuentro con un hombre alto y delgado, de porte firme y un aura de deportista que irradia a metros. Sencillo y cordial, reservado pero honesto, relata sus experiencias desde cuando se dio cuenta de lo liberador que es el deporte, hasta hoy en día, que lo practica a nivel profesional. Su honestidad se debe a previas experiencias no agradables que ha tenido con los medios periodísticos, por lo que afirma que “la próxima vez que pase, [va] a responder lo que de verdad [siente], lo que [cree], no lo que de pronto [le] traten de poner en la cabeza.” Este joven, que fue el primer colombiano en participar en vela en los Olímpicos del 2008 comenzó a practicarla a los ocho años en el Lago Calima, donde sus padres le infundieron los valores de la persistencia y la disciplina, tomándole el tiempo en las prácticas para que viera su mejoría. Con actitud optimista asegura que lo que más le gusta de este deporte es ver cómo después de un arduo esfuerzo, “se va mejorando, así sea lentamente.” Pero, ¿por qué la vela y no el fútbol? “Ah! todo el mundo juega fútbol en algún momento de su vida”, responde con una carcajada nerviosa, confesándome que aunque le gustaba jugar con sus compañeros por fuera, no consideraba que tenía el nivel para pertenecer al equipo del colegio. Se ríe aceleradamente mientras sacude su camiseta transpirada, y dice cómicamente, “Me va a tocar comprar otra…¡no entiendo por qué estoy así!” Después, con una mirada perdida en sus pensamientos señala, “El mar… es un lugar salvaje, un contacto con la naturaleza, con el agua, con el viento, no tiene nada de gasolina, nada de motores… es completamente natural.” Por esta razón, en la vela se dio cuenta de que cuando estaba inmerso entre las olas, dominando el viento con sus propias manos, se sentía verdaderamente cómodo. Así es como este joven, primero incursiona en el deporte que lo lleva a las costas de Brasil para ser entrenado por un experto, luego a las de Nueva Zelanda para clasificar al mundial del 2012, y finalmente a las de Londres, donde demuestra sus habilidades junto a profesionales del mundo entero. Aún así, acerca del deporte en Colombia, Santiago Grillo afirma que no se recibe el apoyo adecuado, “toca competir contra gente que tiene un apoyo gigante de sus federaciones y sus países… es gente que de verdad no le falta nada; tienen entrenador, siempre llegan a buenos sitios donde quedarse…tienen todo bastante organizado,” afirma Santiago. En cambio, él organiza sus propios viajes, incluso a veces con dinero de sus padres. A pesar de estas dificultades, me hace saber repetidamente que se siente orgulloso de representar a su país en éste deporte. Se acerca la hora de terminar, y el deportista comienza a indagar sobre mi partida, mirando el reloj y dirigiendo su mirada al ascensor del Centro Comercial Centenario. Sé que su modestia no lo deja partir, pero finalmente confiesa que está ansioso por entrar a cine a ver Django, película de su director favorito Quentin Tarantino. Me despido del ex alumno del Bolívar pensando en sus últimas palabras dirigidas a todos los estudiantes: “El área laboral es muy competitiva, de verdad que hay que estudiar duro… y lo que sea que vayan a hacer que lo hagan con ganas.” t*

7 *


The Forty-Five Por: John Michael Mejía, 12°

that, without its pillars, a bridge will serve no real purpose.

45 years ago, the school opened its doors to one of the most memorable directors of all times, Mr. Dale Swall. His process, marked by twelve years of constant improvement, traced a path of progression and of “learning feast,” as he calls it. Eight years after retiring, Mr. Martin Felton took the reins of Colegio Bolívar, leading it through some of the most dangerous and complicated years in Colombia. His focus on building community marked the basis for 25 years of competing against the socio-cultural context of the country, and avoiding its intromission in everyday school life. When he retired in 2003, Mr. Joseph Nagy was promoted to Director of Colegio Bolívar, and with the purpose of making the school’s curriculum better, started a ten year campaign of constant technological evolution and academic improvement. The forty-five year bridge, sustained by three magnificent pillars, is full of traveling, adventures, experiences, and stories to tell. Our purpose as students is to narrate, through their experiences, the voices the school has gone through, and to understand

8 *

Do you believe that through a good education responsible and committed citizens are formed? Or do you think it depends on other factors? DALE SWALL: Education cannot be reduced to a recipe. Being a multi-faceted product of many academic pursuits, interwoven with new experiences and social discoveries, learning depends upon teachers who inspire and students who inquire. One who expects education to be a package misses the point and methodology of life itself. Graduation from high school or university is called commencement for a reason: what you have learned so far has prepared you to begin testing yourself. What you are willing to learn next is your choice. MARTIN FELTON: I think it is multiple factors. You certainly can´t separate family life, which is probably in many ways, the most important aspect, and you can’t separate the surroundings; where you spend your weekends, and how you spend your afternoons. But given that kids are at school seven hours a day, the school has to be responsible for a good part of their development. JOSEPH NAGY: The basic principle of education is that you form, or that you develop, whether it is in one philosophical direction or another. In other words, yes, I do believe that you form people, and I do believe that you have to mold them. Obviously, people surroundings also help form the students. I think the more educated you become, the better you are able to deal with variables in all walks of life. I think if you have a stronger education you look at life different; you

approach issues differently, Constructing “better people” in some schools, is more important than giving students huge amounts of information and knowledge. Do you think the school managed to achieve this purpose, while complementing it with a good pre-university preparation? DS: Either-Or has no place in schools. Academia and ethics do not compete. They are two sides of the same coin. My Bolivar students went forward to Ivy League universities in the United States. They enrolled in European universities. They went on to graduate schools. They earned ranking positions in international corporations. They continued reading and learning for the sheer joy of it. Students who entered Bolivar as children of employees, custodians, bus drivers, and secretaries stepped into positions of responsibility in education, business, and medicine. MF: Academically, we were always under pressure for ICFES. We had to respect ICFES; we had to do some preparation for it. My way of looking at the results, was to look at the graduates, and look and see where the graduates went, how they did and how they grew up. Our kids could write, whereas most graduates of secondary schools in Cali didn’t have that ability to write long papers. Our kids could think. JN: There is no secret that most schools are not great fans of standardized testing. The main interest of most good schools is not to get the highest score on the ICFES or SAT, because that’s factual knowledge. It’s not about content, it’s about process. Does a student know what process to implement, does he or she know how to go to investigate, how to read


e Year Bridge and gather information, analyze it and apply it. Because, anybody can find content, but applying it is something different. What were some of the hardships you had to face as School Director, taking into consideration the context in which the school was developing? DS: The international context meant fulfilling requirements of two different educational cultures. Accreditation for U.S. schools was familiar to me. But, during Bolivar’s evaluation of qualifications for approbation, the inspectors informed me that first, all library books must be locked behind glass doors of cabinets, and second, books must be organized on the shelves so that all the tall books were together on one side of the room, and all the short books together on the other side of the room. MF: It was the years of the Cali Cartel, and the years of the war between Cali and Medellin, and we had, in school at that time, two daughters of two of the capos of the Cali cartel. And that was difficult in the sense that parents

were worried that the school could possibly be the site of some sort of kidnapping attempt, between the cartels. Then there was the security and economic problems of the late eighty’s and early ninety’s. We had about 15% of the families leave the school, for the States, some for Bogotá, but mostly to the US. When your budget takes a 15% hit, and you’ve got a school that is designed, at that time, probably for a thousand kids, and suddenly you’ve only got 800 kids paying tuition, but you’ve got all the teachers that you needed for a thousand kids and all the buses and everything else, the financial matter becomes difficult. JN: I don’t find the aspect of managing a diverse number of kids here difficult, and I don’t find the parents difficult. What I’d like to be able to do better is to offer a wider range of programs. Even though, as compared to lots of schools, we have way more electives. What were your purposes and objectives during the years you managed the school? DS: My role as director of Colegio Bolivar was to make a difference in the lives of all the children who attended the school. If they were to become bilingual then they needed the best models and every possible opportunity to practice in each language. I worked to cultivate in every child a strong sense of personal worth, skills in the pursuit of academia, and respect for diversity for all, no matter the color, nationality, or economic status. MF: I was there for 25 years, so the objectives obviously changed. It was a very different

school when I left in 2003 than when I arrived in 1978. But, what was most important to me was the school as a community. The school as a place where there were 700 families, and they may have been from estrato 4, 5 or 6, they may have been Christian, Jews, or Catholics, but the one aspect they had in common as a group was Colegio Bolivar. I wanted a school where kids and teachers arrived in the morning glad to be getting off the buses or the cars, coming to school, where parents could come and feel welcome, and where bus drivers and the maintenance people felt that they also belonged. JN: My first objective was to make this curriculum stronger. What we teach, what we expect the students to learn, had to be stronger, laid down in a better way. So, when teachers come in, they know what’s expected of them. Our curriculum is the job description basically. “This is what you are going to do; this is what you are going to be held responsible for.” And that, to me, is the most important improvement we’ve been able to make since I’ve been director. t* 9

*


Por: Angélica Rodríguez, 11º

Martha Juanita Nieto, exalumna del Colegio Bolívar de la clase del 2000, se caracteriza por ser una mujer emprendedora y una persona “easy going, flexible”, pero también puede ser “súper testaruda” cuando se trata de sacar una idea adelante. Caleña de nacimiento, pero profesionalmente ciudadana del mundo. Milán, Nueva York, Londres y Cali son su hogar. Afirma que todo lo que sabe sobre la moda lo aprendió en Valentino. Actualmente, trabaja para Roberto Cavalli como gerente de marca de Just Cavalli. Trabajó en Valentino como Gerente de Mercadeo por seis años, también ha sido parte de grandes empresas como Antropologie, L’Oreal y Ferre, entre otras. Le ha quedado tiempo para dictar clases en Parsons y para ser una activa Fashion blogger. En el 2012 ganó el premio “Afrocolombiano del Año” entregado por la Fundación Color de Colombia y El Espectador, en la categoría sector privado. Por encima de todos, ella considera que el estilo es la esencia del alma.

tribuna*: ¿Cómo fueron sus años de estudio en el Colegio Bolívar? Martha Juanita Nieto: El Colegio Bolívar fue mi segunda casa, conocí amigos espectaculares que siguen siendo mi segunda familia. Maravillosos profesores de los cuales recuerdo a Claudio, Miss Aguirre, Golberg, Rao y Moraima entre otros, quienes me formaron de una manera integral, porque esa es la filoso-

10 *

fía del colegio, te da las herramientas para desarrollarte en diferentes áreas no solo en las materias o ciencias tradicionales, sino también en las artes: música, dibujo, pintura, moda, así; cuando ya te toca pensar en tu futuro tienes más alternativas para escoger. Adicionalmente, el colegio brinda la oportunidad de la expresión libre, de luchar por los ideales, soñar y volar alto. Fueron años fructíferos e inolvidables que influyeron en mi formación y ayudaron a cimentar las bases solidas de la persona que ahora soy.

t*: ¿Qué es lo que más extraña del Colegio Bolívar? MJN: Los alfajores, el recreo, los musicales, el campo abierto, la biblioteca, las bancas debajo de los arboles, las guayabas, el ambiente de espíritu libre y los amigos de toda mi vida, extraño muchas cosas. t*: ¿Qué le aportó el colegio para hacer lo que está haciendo en este momento? MJN: Me enseñaron que hay que salir de lo tradicional a explorar otras áreas y eso me permitió conocer las artes, la moda y la música, por lo tanto, po-

drían ser una opción de estudio a nivel profesional. La consejera de carreras me ayudó a encontrar una universidad que ofreciera un programa donde estuvieran mezclados los negocios y la moda, por ser esos mis intereses principales. Sin su apoyo hubiera sido muy difícil alcanzar la meta de estudios que he logrado hasta hoy, ya que la elección de la universidad y la carrera fueron fundamentales para llegar a donde estoy. t*: Usted estudió Fashion Merchandising , ¿qué consejo le puede dar a los estudiantes que piensan estudiar esta carrera? MJN: Es una carrera que requiere una clara sensibilidad por la moda y una habilidad en el área de negocios; también, permite relacionarse con las diferentes personas y saber interactuar. Mi recomendación es tener muy claro estas habilidades antes de decidirse por esta carrera. Se requiere paciencia, dedicación y pasión por la industria, para superar los primeros años de trabajo que realmente no son fáciles. t*: ¿En qué consiste su trabajo? MJN: Como gerente de marca en Just Cavalli tengo la tarea de manejar la creatividad simultáneamente con los negocios, sin afectar ninguna de las dos áreas. Coordino, el desarrollo, ejecución y entrega de la línea de producto. Hablo con los diseñadores y el equipo de producto para la toma de decisiones que no comprometan la imagen, pero que ayuden a vender más. Ayudo a la


elaboración del calendario de los diseñadores y controlo cada paso del desarrollo del mismo; para lograr mejorar la eficiencia, investigo detalladamente las tendencias, estilos y materiales para las nuevas colecciones, superviso la parte comercial, dirijo las inauguraciones de las nuevas boutiques, monitoreo el canal de distribución, visito los clientes que poseen nuestras franquicias y los clientes de multimarcas. Además, colaboro con la oficina de comunicaciones: coordino los catálogos, las campañas de publicidad y ayudo a decidir qué trajes fotografiar con base en el conocimiento del mercado. En este trabajo tengo la oportunidad de visualizar en un ángulo de 360 grados el negocio de la moda, desde la creación de un traje hasta la venta al consumidor final. t*: ¿Cuál fue su motivación para trabajar fuera del país? MJN: Elegí vivir en Europa porque en el negocio de la moda la ubicación es extremadamente importante, no sólo para una tienda o boutique, sino también para una joven persona que quiere entrar en este medio. Por esta misma razón, cuando estaba buscando dónde ejercer mi profesión, el lugar fue un factor de importante consideración por las siguientes razones: enriquecimiento cultural, establecer contactos y oportunidades de trabajo. Quería ser parte de la moda internacional por lo que decidí vivir en Milán.

t*: ¿Considera que la moda es parte de la cultura? MJN: ¡Por supuesto! La RAE define la cultura como: Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y desarrollo artístico, científico e industrial, en una época, grupo social, etc.

t*:¿Cómo ve la industria de la moda en Colombia? MJN: Como ya he mencionado en otras entrevistas, Colombia es reconocida en mi opinión, por ser una industria que está creciendo y evolucionando en cuestiones de diseño. La industria textil colombiana representa actualmente el 5% del total de exportaciones del país, lo que la hace importante en el sector de exportaciones no tradicionales. Tenemos una calidad de materias primas excelentes lo que nos da una clara ventaja competitiva, pero creo que el siguiente paso, es darle valor agregado a ese producto y para lograrlo tenemos que apoyar más a la industria, dándole un mayor reconocimiento, creando más espacios de aprendizaje y educación para formar correctamente a las personas

interesadas en incursionar en dicha industria. t*: ¿Qué no debe faltar en el closet de cada mujer? Cuál es la prenda que más le gusta usar, ¿por qué? MJN: Lo que no debe faltar en el closet de una mujer son unos ankle boots negros, una t-shirt blanca, un blazer y un vestido negro corto. La prenda que más me gusta usar es el bikini por su libertad y sus coloridos, por eso no me agrada el invierno. t*: ¿Cuáles son sus planes para el futuro? MJN: Seguir en mi trabajo en Just Cavalli, continuar escribiendo en mi blog de estilo de vida Juana’s 6s6nses, y seguir impulsando la moda colombiana a través de proyectos de educación. t*: ¿Qué es más importante para un diseñador, ¿los estudios o la práctica? MJN: En la moda, los estudios y la práctica van de la mano, tienes que estudiar y prepararte para sentar bases y poder entender el sector ya que es muy especializado. Pero a la larga, esas bases no sirven de nada si no las combinas con la práctica, especialmente porque cada empresa de moda tiene formas diferentes de aplicar los métodos o mecanismos del sistema. t*: En una sola palabra defina: MJN: Familia: Amor Valentino: Lujo Cavalli: Diversión Colegio Bolívar: Amistad t*

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By: Andrea Schwehr and Daniela Nauffal, 12° With more than 700 schools in Cali, over 7,000 parents have chosen Colegio Bolivar for their children, and the big question everyone asks is why. According to statistics, parents in the Colegio Bolivar community have chosen this fine school after taking into account a plethora of aspects that rank from university acceptance rates to transportation availability. All in all, Colegio Bolivar has proven to fit many parents’ standards. Furthermore, the school has yet to disappoint, as many of the new parents that have come along have admitted they started to consider Colegio Bolivar as an option for their children because their friends strongly recommended it. Even though there are a variety of factors that families take into account to make their final decision, recurring reasons often appear as well. Colegio Bolivar’s mission to educate students in a bilingual and democratic environment not only attracts local families but also families from all around the world. Moreover, factors such as academic rigor and available resources make Colegio Bolívar a top choice. Unfortunately, Colegio Bolivar has also had the burden of carrying a poor reputation that can’t be further from reality. Supposedly, Colegio Bolivar’s academic rigor is weak and students are lucky to graduate with the minimum knowledge needed to barely get through their first semester of college. This sentiment, however, is not even close to the truth, as Colegio Bolivar’s curriculum not only makes sure both Colombian and American high school requirements are met, but it also goes the extra mile and offers new innovative courses that help students explore different skills that regular high schools do not take into account. Fortunately, this false reputation does

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not manage to travel overseas, because according to one of the international parents, the school “has a very good reputation as an international school; it sends a number of students to both European and American universities, and its curriculum is based on a broad subject background. It is known that Colegio Bolivar hires teachers from around the world. It is a very difficult selection process for teachers, but also for students.” Local parents are also pleasantly surprised when they look past Colegio Bolivar’s reputation and take the time to look deeper into what the school is really about. A mother, who used to have children in the school, confirmed that her children graduated “extremely well prepared, as [her] children are doing great in college. [Her] daughter also had a great foundation in sports, which is helping her a lot with her career.” Academic rigor is, in fact, one of Colegio Bolivar’s best traits, as students are not only challenged by the school’s standard curriculum but can also choose to take more challenging courses, such as Advanced Placement and Honors classes that take a special interest in teaching university level information. Colegio Bolivar students also have the fortune of benefitting from an infinite number of resources that are always available at their disposition. This trait is one that is very appealing to parents as well. Many parents have said that the amount of available computers, the variety of books, and most of all, the impressive staff that is “al-


ways willing to work with students and help them” was one of the reasons they chose Colegio Bolivar as the school for their children. Like most parents have said, this school has over fifty computers and laptops that are always accessible to students to help them meet their needs. Colegio Bolivar also has one of the biggest school libraries in the city and an approximate twentyto- one student to teacher ratio, which allows students to have a much more individual learning experience. The campus itself is another aspect that attracts parents. The classrooms are designed with only three complete walls, allowing the students to be in touch with nature most of the time and this also helps them feel free and relaxed in what is usually a very stressful environment. Moreover, the amount of fields and courts the school has built throughout the years give the students the opportunity to practice virtually any sport they want, as the school is always open to new ideas and is willing to begin a new team sport, granted there are enough people interested to make it successful. Lastly, but no less important, the artistic resources the school provides are impressive for both parents and students alike. Unusual classes such as Graphic Design and AutoCAD are also fully equipped with anything the students might need to meet their interests and goals. The amount of cameras, robots, and programs available for these classes also make Colegio Bolivar a unique learning experience that parents yearn for their children. Even though many of the reasons why parents choose Colegio Bolivar are similar, each parent has a different experience in choosing a school for their children. One of the parents, for example, told tribuna* that Colegio Bolivar was actually not even one of his options when he first started looking for schools for his son. He came to the school’s Open House only to accompany his sister, who at the time was also looking for schools for her daughter. Even though he originally had no interest in the school, he left in complete shock as Mathilde Guzman gave him the tour around the school and told him about the values and the school mission because he

could see how the school would not only offer an excellent academic education for his son, but would also give him the tools to be a morally bound and honest person. Another interesting story comes from a couple that chose Colegio Bolivar for their daughter because it was only during this school’s “children’s day” that their shy and quiet girl decided to participate and play with other children, something she had not done in any of the other schools they had gone to, and if their daughter felt safe, then they were sure she would have a happy experience in this school. It is easy to see why the list of reasons parents choose Colegio Bolivar is so extensive. Colegio Bolivar is not only a school with excellent academic opportunities in which students can learn at their own pace and feel comfortable asking teachers for help when necessary, but is also one that will teach a student to be resourceful, that will show him or her that anything is possible when undertaken with motivation and effort. Finally, Colegio Bolivar is a school that will allow students to pursue their interests, as crazy or as farfetched as they might seem to be, and will encourage them to be themselves and feel comfortable in their own skin. t*

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COLEGIO BOLIVAR

Sabías que... Por: Natalia Hermida, 11º

Si alguna vez te has preguntado qué hacían los estudiantes del colegio hace 30 años, qué tradiciones se han perdido en la memoria del colegio, o quizás algún detalle sobre la vida secreta de los profesores, este artículo es para ti. Cómicas anécdotas y hechos curiosos que enmarcan los 65 años de nuestro colegio, no te los querrás perder. ¿Sabías que… 1. ¿Los estudiantes solían plantar árboles en detention? 2. ¿Mr. Martin era profesor de física antes de ser decano? 3. ¿Un estudiante llamado Gilberto Irragorri llegó en paracaídas al colegio y aterrizó en la cancha de fútbol en 1993, para un sports day? 4. ¿Hace tres años, el colegio tenía una boa como mascota y le daban de comer pollo? 5. ¿Incluso una vez, la boa se escapó y la encontraron enrollada en el dispensador de toallas que había pegado en la pared del baño? 6. ¿Una vaca deambuló por el colegio en los 60s? 7. ¿Bouchard lleva enseñando en el colegio desde 1984? 8. ¿Había una tradición que consistía en que los seniors tiraran a los profesores a la piscina? 9. ¿Alfonso, el profesor de PE, jugó fútbol profesional en el América? 10. ¿Mr. Shanon era profesor de historia antes de ser principal? 11. ¿El colegio está construido sobre una parte de lo que antes era la Hacienda Cañasgordas, que perteneció al último Alférez Real de Cali? 12. ¿En break y lunch a los estudiantes que hablaban en español les cobraban una multa? (1967) 13. ¿Ms. Gámez, la profesora de español en grado décimo, era fotógrafa? 14. ¿Mr. Artistizábal fue selección Colombia de volleyball en 1972 y fue calificado como el jugador más valiosos de ese año? 15. ¿En los 70s había un senior lounge, donde los estudiantes podían fumar? 16. ¿En el año 80, los seniors hicieron una fogata con los libros y cuadernos en un corredor del colegio, sin permiso? 17. ¿En los 80s, en un examen final en el gym, tiraron un pedo químico? 18. ¿En el año 85 tiraron una petaca de pólvora en un examen final? 19. ¿Antes había quioscos, donde los estudiantes podían almorzar? 20. ¿Antes hacían locker check? 21. ¿Harold Canaval fue selección Colombia de Volleyball: como jugador desde el 86 hasta el 90 y como entrenador desde el 95 hasta el 2006, participando en torneos suramericanos, bolivarianos, panamericanos y clasificatorios a juegos olímpicos y mundiales? 22. ¿Iván, el profesor de arte, tenía una ardilla de mascota? t*

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By: Carolina Castellanos and Cristina Chávarro, 12°

Assertive and self-assured, Leila Cobo sat before us on a sunny Friday afternoon. One quick glance would suffice to identify her as a hard working, determined and strong-minded woman, even though the incessant flickering red light of her Blackberry also gave it away. Needless to say, her position as the Executive Director of Latin Content and Programming at Billboard deserves no less attention. Not only is she responsible for Billboard’s coverage of Latin music, but she also directs Billboard’s annual Latin Music Conference and Awards. Cobo completed her high school studies in Colegio Bolívar and later obtained a degree in journalism from Bogotá’s Javeriana University, a graduate degree from the Annenberg School of Communications at the University of Southern California and a degree in piano performance from the Manhattan School of Music. She describes her years in Manhattan as highly enriching and enlightening, but admits that if she were to embark on the piano playing journey once again, she wouldn’t concentrate solely on classical music, and would instead fusion the classical genre with more contemporary sounds. Not only has she earned recognition as a journalist and a musician, but she has also taken on the challenge of book writing. A self-proclaimed lover of Colombia, Cobo has situated her two published novels, Tell Me Something True and The Second Time We Met, in Cali and Bogotá respectively. She admits she has an easier time dealing

with Colombian characters in their native land, and claims that when she does so, the novel “opens up” and guides her throughout the writing process. Cobo openly confesses though that it was challenging to go from expressing herself as a journalist to a book writer. She acknowledges it turned into a tug of war between her left brain mindset versus her right brain one. She had to stop thinking in terms of limited word counts and thorough edition, and instead had to concentrate on more detailed descriptions, imageries and narratives. Nonetheless, her novels have been an international success and have been greatly acclaimed. Leila looks back at Colegio Bolívar as a relatively small school, whom she owes her fluency and eloquence in the English language to. She remembers the school as a space that promoted and nurtured independent and creative thinking, even if there weren’t numerous electives to choose from in her time. Even though Colegio Bolívar is everything but small and limited in the elective department these days, there is no doubt that Leila remains as an exemplary figure of the Bolívar alumni. A self-confident and bold visionary, capable of stepping out of her comfort zone and showing the world what she’s got, Leila defies the definition of versatility on a daily basis. Be it through her facet as an active businesswoman, a journalist, a musician, a writer, or even a Colombia-loving, believer in the power of music, Leila Cobo is one to look up to. t*

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“¡TAN,

Por: Isabella Grullón y Natalia Hermida, 11°

El cineasta Lucas Nieto es un personaje, empecemos por ahí. Eran las cuatro de la tarde, esperábamos encontrarnos a un viejo de cabellos grises que nos daría una entrevista común y corriente; mientras tanto, comíamos las galletas destinadas a nuestro entrevistado. Entonces apareció Lucas, con sus gafas rojas y su piercing en la ceja, una camisa cuello en v de rayas, bermudas cafés, chanclas, la cicatriz en el brazo y sus ojos azules, perspicaces. El hombre que teníamos en mente resultó ser el opuesto, la otra cara de la moneda. Tenía vendada la rodilla, “me caí de un columpio de vuelo” nos dijo, hablándonos como si nos conociera toda la vida, y nos contó que se había graduado del Colegio Bolívar en la promoción de 1995. El hombre que imaginábamos serio y calculador, resultó ser alegre y expresivo. Se nota que le apasiona su trabajo, la dirección de fotografía en el cine. ¡Y cómo olvidar ese gesto tan simpático que hacen él y su esposa Violeta, ese singular “¡tan, tan!” con el que terminan las respuestas!

LUCAS NIETO: ¡Ataquen! tribuna*: ¿Cómo se definiría usted? LN: Soy una persona muy alegre, me gusta pasear en la naturaleza. Me gusta ir a la montaña, me gusta mucho ir al río, ¡me meto a todos los ríos que

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encuentro por el mundo! Me identifico absolutamente con las búsquedas artísticas. (Pausa, voltea a mirar a su esposa, Violeta, que se está acomodando en una hamaca blanca, mientras carga a Emma, su hija de seis meses, que tiene unos ojos azules grandísimos y curiosos, como los de su papá). Tengo muy buena relación con mi familia y con mis amigos. t*: ¿Cuál es su género de cine favorito? LN: (Pensativo) Tengo dos tendencias en mi búsqueda como cineasta. Por un lado el cine documental me interesa mucho, sobre todo temas sociales o de naturaleza y ecosistemas. Más bien cómo funciona la naturaleza en conjunto con el hombre y su avance muchas veces destructivo. Y me gusta mucho el humor cuando está combinado con el drama o con, no tragedia pero sí…. t*: ¿Humor negro? LN: Me gusta el humor negro, sí, exactamente. Me gusta que por más de que las historias tengan drama profundo o incluso una tragedia, haya notas de humor, que por un lado calmen los ánimos y por el otro, miren desde otra perspectiva porque realmente me parece que las personas no son en negro y blanco, si no que tienen muchos matices. ¡TAN TAN!

t*: ¿Cómo es su relación con los actores? ¿Qué tanta libertad le da para elaborar sus personajes?

LN: Me gusta ensayar con los actores. Sin embargo, los ensayos que hago normalmente no tienen que ver con el guión, no utilizamos ni siquiera el texto, sino situaciones paralelas que me invento para que cuando lleguemos al rodaje utilicen esa experiencia sin haber gastado realmente lo que va a pasar en determinada escena. Eso es tu trabajo personal. Me interesa mucho también el aporte de… (se distrae con el nido de un pajarito momentáneamente) se metió un pajari... tiene un... t*: ¡Tiene un nido! LN: Dentro de esa luz… (Se queda contemplado el nido) ¡Bacanísimo! Bueno... Me interesa mucho el aporte de los actores porque lo conozco y sé el valor que tiene el trabajo de un actor. Empiezo a buscar vínculos extraños con choques de emociones, entonces aparecen aspectos que le dan otro matiz al aporte, es un trabajo muy nuestro. t*: ¿Por cuáles tipos de personajes se siente más atraído? LN: Por personajes que no tienen una sola línea de pensamiento. No me interesan personajes aburridos, monotemáticos, planos, sino personajes que se enfrentan con crisis que los hacen reflexionar, que los hacen cambiar de perspectiva frente a la vida, frente a una situación y de pronto tomar otro rumbo. Personajes débiles en la medida del humano, porque todos somos débiles ante la realidad que es tan in-


TAN!”

sondable, uno nunca sabe qué va a pasar, te encuentras en un momento de debilidad, y crisis donde tienes que tomar una decisión y bueno, allí pruebas tu debilidad o tu valentía.

t*: ¿Cómo lo influenció el Colegio Bolívar para decidir su carrera? LN: Estuve en todos los musicales de bachillerato y de primaria. En Cinderella yo era un niño que vendía frutas en el mercado y era el único extra del musical que tenía parlamento, entonces me sentía la estrella del musical. Después de eso fue West Side Story, cuando estaba en séptimo, y luego fue The Sound of Music, The Wizard of Oz, y ahí yo era el espantapájaros. El último fue Marry Popins, yo era el chimeny sweep. Entonces, es clarísimo que me gustaba el teatro. En ese sentido el colegio me encaminó, porque ya era algo que tenía desde adentro. Lo que hizo el colegio fue decirme ‘¿Te gusta el teatro? ¡De una!’. E incluso cuando tenía clase llegaban a la puerta (toca mesa imitando puerta) ‘¿Sí?’, ‘Necesitamos a Lucas para el ensayo del musical’, ‘Por supuesto.’ Nunca ningún profesor me dijo no. El colegio me apoyó siempre. t*: ¿Cuál es su mayor inspiración en el momento de hacer una película? ¿Qué es lo que lo hace decir ‘sí, quiero hacer esta película’? LN: Me interesan las historias de personas que no son ganadores. Me interesan a veces las historias no de perdedores, sino no las historias del top

5. Chéveres los héroes, pero no son mis personajes preferidos, sino los antihéroes. El primer corto de ficción que dirigí, que escribí, se llama Traumatic, y hablo del consumista obsesivo, devorado por el objeto de su deseo. Es un tipo loco por los objetos y por las maquinas. Se lo termina tragando toda su gana por la cosas. Me interesan los temas que me generan una duda y una pregunta existencial. ¿Cómo se vive cuando uno no es libre? Digamos, siendo inmigrante ilegal. ¿Cómo hacemos para sobrevivir al avance del sistema, de la máquina? ¿Cómo hacemos para rescatar nuestra naturaleza? Tan tan… t*: ¿Qué le parece cómico? LN: Lo inesperado. A veces incluso cuando da miedo lo inesperado, entonces se empieza a mezclar con el género de la comedia. Estar en situaciones que a uno lo “descolocan”. Me da risa lo indefensos que somos por más que nos creamos la especie superior. Me parece que está cerca a la comedia negra.

t*: ¿Qué es lo más importante en la vida? LN: Voy a decir algo que va a sonar muy cursi, pero desde todos los lados y puntos de vista, es el amor. t*: ¿Está trabajado en algún proyecto actualmente? LN: ¡Sí! Estamos trabajando en varios proyectos actualmente, y uno de ellos es una animación en stop motion para niños de 4 a 8 años. t*: ¿Algo que quiera decirle a los estudiantes? LN: Me parece muy importante que uno pueda dedicarse a lo que quiera en la vida, porque es lo que hace crecer a una persona. Hay que llenarse de las cosas que te hagan feliz, que te llenen. VIOLETA: ¡Tan, tan! (Emma ríe). t*

t*: ¿Está de acuerdo con la concepción de belleza en la actualidad? ¿Qué es belleza para usted? LN: No creo que haya un solo paradigma de belleza en la actualidad. Creo en la belleza según lo que cada persona encuentra bello. Cada uno tiene su propia locura, entonces los paradigmas de belleza son únicos como lo somos todos.

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CreeSer: Una que cree en e

Por: John Michael Mejía, 12°

Con sólo 23 años, y siete meses de trabajo en consultoría en Deloitte, Mariana Cobo es un claro ejemplo de que cuando se quiere, se puede. Su meta a largo plazo, es trabajar en el gobierno de Colombia, involucrándose directamente en el campo de la educación, idealmente, en el Ministerio de Educación. Pero su rigor y su compromiso con el país, tienen un trasfondo que es imposible ignorar, y nacen esencialmente, en su primer encuentro con el servicio social del Colegio Bolívar, cuando ella “iba a la escuela de La Trinidad, de Bellavista, a las clases del programa obligatorio”. Enfatiza Mariana que, a pesar de su corta edad, siempre le había gustado ayudar mucho a la gente, y que años después, cuando pasó a una escuela en Polvorines, tuvo que retirarse debido a problemas de seguridad. Sin embargo, sus objetivos no morían ahí. Cuenta que una vez le pidió el favor a Mr. Nagy de que le facilitara 18 buses para transportar a niños de Aguablanca, y fue sorprendida cuando le informaron que le prestarían el colegio para llevar a 2.000 niños, y que además, contaría con 100 policías de respaldo. Con un tono de nostalgia en su voz añade, “ahí empezó CreeSer” , una Fundación que cree en el ser humano. CreeSer se enfoca en cuatro áreas principalmente: educación, salud, alimentación y recreación. Mariana trabaja, en el momento, con 186 niños del sector de La Ladera (detrás de Chipichape), debido a que la Fundación queda en ese sector, y “sería imposible tener niños de otro lugar porque no tendrían cómo llegar.” Para que los niños pertenezcan a

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la Fundación, deben ser niños explotados, es decir, “que trabajen en los semáforos, en construcción, que sean muchachos de servicio, que laven ropa, o que carguen agua, porque en la loma donde viven no hay agua, entones muchos de los niños chiquitos cargan agua y son pagados.” Agrega, además, que una labor de cuidado de casa, como el caso de un niño de 8 años encargado de cuidar a su hermanito de cinco, es considerada como trabajo y aplica para trabajar con ellos en la Fundación. Mariana hace un paréntesis, y señala la importancia de la educación, categorizándola como uno de los elementos más importantes en el desarrollo de los niños, y en la solución a la problemática del país. Nos cuenta que uno de los problemas más grandes de los niños de CreeSer es cuando terminan el colegio porque “no tienen la preparación (y algunas veces, los colegios de los que salen no les dan las herramientas necesarias para ganarse una beca) para entrar a la universidad, y obviamente no tienen la plata.” Además, señala que la “cultura de pobreza,” como la denomina, sirve para desacreditar la educación aún más. Es decir, “es más importante trabajar que ir al colegio porque si no se tiene con qué comer, pues se sobrevive trabajando, no yendo al colegio.” Mariana se entristece al explicar cómo los padres, a quienes la educación (si es que tuvieron alguna) no les sirvió para nada, no apoyan a sus hijos para que estudien, y es precisamente por esta razón, que CreeSer ofrece cursos y charlas especiales para los padres, en las cuales tratan de involucrarlos en el proceso educativo. Para ampliar el tema económico de la Fundación, Mariana explica que la financiación sale de las donaciones, en dinero o en especie, y de los padrinos que donan 120 mil pesos al


a fundacion el ser humano mes, y también hace la aclaración de que “cuando “Todo el mundo [ella][se] [fue] piensa que con a Estados Unidos, [su] una fundación abuela asumió cualquiera la Fundación.” puede, pero Aquí sin evitaruna fundación lo, le preguntamos cómo necesita gente hace, entonpreparada”. ces, para involucrar su trabajo con el servicio social en Colombia, y con un poco de rabia y de confusión en la voz, acepta que “[ese] es [su] dilema más grande.” Nos cuenta además, que su decisión de trabajar en el sector público, (a pesar de la tristeza que le causa estar alejada de su país y de su familia) se debe a la capacidad que tiene el gobierno, según ella, para cambiar los patrones y los modelos que privan a los niños de un verdadero progreso. Por lo tanto, a pesar de que lo que en el fondo quiere hacer realmente es ayudar a las personas, sabe que es un proceso que para hacerlo mejor, hay que prepararse bien; “todo el mundo piensa que con una fundación cualquiera puede, pero una fundación, sea con el gobierno o con el sector privado, necesita gente preparada,” afirma. ¿Y el colegio? No podíamos dejar a un lado el lugar donde Mariana pasó 18 años de su vida y que, evidentemente, alguna influencia habría de tener en ella. Le preguntamos cómo hizo para diferenciarse en un colegio donde muchas veces es evidente la apatía de los estudiantes frente a las instituciones de servicio social, y donde tantas veces se les escucha quejarse de cómo el servicio social interfiere con sus planes. Cuando le insinuamos que los estudiantes se quejaban porque servicio social interrumpía el tiempo de hacer tareas, Marina con tono de asombro preguntó: “Tenes siete horas para ir a rumbear el viernes, 15 horas para ver televisión y jugar play station, ¿y no podes sacar una hora para ayudar a las personas?” Dice que se trata de querer sacar la hora, más allá de si la hora existe o no.

Recalca que el colegio deja tareas, pero que tampoco hay matarse y pasarse la vida estudiando, y que todos los estudiantes del Colegio Bolívar tienen personas que se preocupan por ellos, así que de igual manera, los estudiantes deberían preocuparse por regalarle una hora a la semana a una persona que la necesita. “Y no necesariamente tiene que ser en servicio social, sino que puede ser con el chofer del bus, la empleada, la hija de la empleada; si uno es querido con el chofer del bus, y se le dice buenos días, hasta luego y gracias, esa persona siente que estás apreciando lo que ella te está dando.” Efectivamente, cuenta cómo hace un año que volvió al colegio, Ángel, el conductor del bus que la recogía, la saludó con un “Hola Mariana,” como si, de alguna manera, ella siguiera ahí. Terminamos hablando de su vida personal, del crecimiento emocional que ha tenido, y la madurez que ha logrado con el paso de los años. Acepta que estar lejos de casa tiene su lado positivo y su lado negativo, y con un poco de orgullo, nos cuenta cómo su percepción del mundo se ha vuelto más crítica. Dice, además, que haberse ganado el premio Bill Barret Award en el Bolívar, es un gran honor y que definitivamente, no puede negar que ser reconocida por lo que hace, la hace muy feliz. Sin embargo, Mariana Cobo no necesita ser reconocida, para hacer lo que realmente quiere hacer. Sus planes, a corto plazo, son “regresar a Colombia y [quedarse aquí].” No sabe en cuánto tiempo, pero quiere volver. t*

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Fanny Lu,

Por: Natalia Hermida, 11° y Cristina Rivas, 12°

Fanny Lucía Martínez, mejor conocida como Fanny Lu, la actriz y cantante que impactó a Colombia con su participación en La Voz, fue entrevistada por tribuna*. Fanny se graduó del Colegio Bolívar con la promoción del año 1992. A lo largo de su carrera, ha grabado tres discos y ha sido nominada a varios premios, incluyendo los Grammy’s Latinos y los Billboard Latin Music Awards. Es una mujer alegre y enérgica, que nos contó sobre su vida en el colegio, su trabajo, su opinión sobre Colombia y los recuerdos que conserva de su época de estudiante. tribuna*: ¿En cuatro palabras, quién es Fanny Lu? FANNY LU: Una mujer con ganas. t*: Sabemos que usted estudió ingeniería industrial, ¿qué la llevó a dar el salto hacia la música? FL: La música siempre fue mi sueño y mi pasión, pero tenía un papá muy cuadriculado que decía que la música no era una opción de vida. Era muy buena para el tema de los números y la ingeniería industrial es una carrera que da un campo de acción muy grande. Era escoger una carrera que me permitiera hacer lo que quisiera en la vida. La apliqué durante unos años en televisión porque trabajé detrás de cámaras produciendo; después dejé todo para dedicarme a buscar lo que realmente soñaba, la música. t*: ¿Qué es lo que más disfruta de su profesión?

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FL: No hay nada más bonito que hacer todos los días lo que amas hacer y lo que soñaste hacer. Además la libertad creativa que da un arte como la música, poder expresarse de la manera en que lo escojas, poder ser tú, poder hablarle a la gente al oído con tus canciones y llevarles mensajes diferentes; es lo que me gusta de la música. t*: ¿Hay alguna canción que refleje alguna experiencia de su vida? FL: Hay una canción que se llama “Un minuto más” que se la hice a mi padre, lo perdí cuando tenía 18 años en Cali, terminando el colegio y ya entrando a la universidad, fue una experiencia muy difícil. Le pido a Dios un minuto más con él, ese minuto que siempre nos hace falta tener después de que pierdes a alguien y nos damos cuenta de que no le hemos dicho lo suficiente, que no lo he amado lo suficiente, que no lo hemos abrazado lo suficiente, que quisieras echar el tiempo para atrás, pero nunca vuelve. t*: ¿De dónde surgió su primer sencillo ‘No te pido flores’? FL: De un trabajo de mucho tiempo con José Gaviria. Él fue el productor y compositor con quien empecé la aventura de encontrar un sonido, mi propio lenguaje, mi propia expresión… siento que la música es el reflejo de lo que uno es. t*: Su trabajo en ‘La Voz’ fue muy reconocido, ¿tiene alguna anécdota que valga la pena compartir? FL: Siento que toda la experiencia fue súper positiva, que nos enseñó muchísimo tanto a participantes como a

entrenadores. Es el hecho de quitarse el “spotlight” y dárselo a los concursantes para que sean ellos los que se luzcan, para que le muestren a Colombia su talento, y es muy bonito poder enseñar lo que has aprendido. t*: ¿Cómo fue trabajar para Disney, haciendo la canción ‘Algo Quiero’ de la película “Enredados”? FL: Soy fanática de los dibujos animados y me parece lindo llegar a los niños a través de la música; ver tu voz en pantalla a través de un personajito que los niños adoran, a través de Disney y dar un mensaje muy positivo, que es buscar lo que quieres en la vida. t*: ¿Qué ha aportado cada uno de sus producciones en su formación personal y como artista? FL: Cada vez he crecido más, me aseguro más de lo que quiero y me divierto más. Soy co-productora de mis discos, co-autora de mis canciones, productora ejecutiva de la producción en general. Quiero que cada producción sea el pie para descubrir nuevas cosas, para experimentar, para crecer y aprender mucho. t*: ¿Qué recuerdos tienes del Colegio Bolívar? FL: Los mejores recuerdos. ¡Mis amigas! Esa etapa fue muy rica y de mucha amistad sincera. Tengo los mejores recuerdos de lealtad, de respeto por el otro, además la libertad que da el colegio de ser creativa y de expresarse. Hice obras de teatro, el diseño del anuario, siempre respetaban esa inclinación artística que tenía es-


“Una Mujer con Ganas” pacios. Pasan los años y uno añora regresar al colegio, volverte a subir a los árboles de guayabas y mangos viches; el colegio es irreemplazable como experiencia de vida, es un lugar maravilloso. t*: ¿Cuál es su lema en la vida? FL: La vida es cuestión de actitud. Entre más actitud, más color tiene tu vida. t*: ¿Qué visión tiene de Colombia? FL: Es un país excesivamente maravilloso, lleno de mucho talento y potencial. Me siento privilegiada de nacer en Colombia, son muy pocos los países que se destacan. En Latinoamérica dices que eres de Colombia y la gente sabe lo que es Colombia, valora la música y producción colombiana, el café, a Gabo, a Botero. Creo que el recurso humano y el talento, es digno de resaltar. t*: ¿Qué aspecto considera importante en la educación colombiana? FL: Siento que es muy guiada, hay mucha atención al individuo, más que al grupo. Aquí hay mucho interés porque cada niño se desarrolle, por que tenga autoestima. La educación de Colombia es una de las mejores educaciones del mundo. Resaltaría el seguimiento que hay por el nivel del niño, las fortalezas y debilidades. t*: Usted que estudió en el Colegio Bolívar, ¿cuál es el valor universal que el colegio le aporta a los estudiantes para convertirse en ciudadanos del mundo?

FL: La honestidad y el respeto por el otro.

t*: ¿Un ídolo? FL: Michael Jackson

t*: ¿Qué no cambiaría de la cultura colombiana? FL: Nada. El colombiano es un ser humano maravilloso, pujante, trabajador, verraco.

t*: ¿Una frase? FL: La vida es bella

t*: ¿Por qué cree que la gente en Colombia es tan feliz, a pesar de todas las desgracias que se viven? FL: El colombiano es un ser humano positivo, la esencia del colombiano es así. El placer por conocer a su vecino y el sentimiento de conocer a su familia y a barrio. Pienso que en Colombia hay apertura a los demás.

t*: ¿El paraíso? FL: Colombia t*

t*: ¿Colombia? FL: Mi casa

t*: ¿Un consejo para la juventud colombiana? FL: Que se atrevan a soñar y que se atrevan a creer que se puede, porque no hay nada más bonito que realizarte como persona. A la frustración uno le teme muchísimo, y cuando luchas por tus sueños y los ves hacerse realidad, eres una persona feliz, y la vida se hizo para ser feliz. t*:¿Qué se le viene a la mente cuando le dicen juventud? FL: El futuro del país t*: ¿Un libro? FL: Lecciones de vida, de Robin Charma t*: ¿Una canción? FL: Imagine de John Lennon t*: ¿Una película? FL: Magic beautiful

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“tribuna* Por: Cristina Rivas y Martín Vanin, 12°

tribuna* es un símbolo del Colegio Bolívar. Después de 18 años de circulación la revista se ha convertido en una ventana a las opiniones y pensamientos de los estudiantes, cumpliendo de esta manera la misión que le otorga su nombre y que hace referencia al balcón donde los romanos expresaban sus posturas y opiniones políticas. Profesores, padres, estudiantes y distintos miembros de la Comunidad Bolívar esperan con ansias cada edición para enterarse de las ideas y pensamientos que mueven a jóvenes comprometidos con la sociedad caleña. Por eso, es difícil imaginarse una época en que tribuna* era un periódico en blanco y negro, que salía esporádicamente, de apenas dieciséis paginas y con anuncios publicitarios.

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La idea de hacer un periódico estudiantil en la comunidad surgió de la mano de la profesora Gloria Pastás, con el apoyo del exprofesor Víctor Jordán, acompañados de veinte estudiantes, como una actividad extracurricular. Proporcionar un trabajo de calidad requería mucho tiempo y a medida que la exigencia se volvió mayor, el grupo de veinte pasó a ser de solo cinco integrantes. Para el año siguiente, gracias al apoyo del rector de ese momento, Martin Felton, lograron convertir tribuna* en una electiva dentro del currículo es-

colar. Así, esta electiva se encaminó hacia un proceso de transformaciones con el pasar de los años. Después del segundo año, se abandonó el formato con publicidad y, para los cinco años,

se publicó por primera vez el periódico completamente en colores. Finalmente, tribuna*, para la edición de los 15 años, pasa al formato de revista, que conserva en la actualidad. Sin embargo, el mayor cambio que ha tenido la revista en su proceso de realización, es el nivel de autonomía que han adquirido lo estudiantes. Originalmente, la profesora Gloria Pastás tenía que supervisar, meticulosamente, cada uno de los comités y asegurarse de que los alumnos cumplieran con el trabajo asignado. Actualmente, cada comité: edición, redacción y diagramación, tiene su propio líder y los miembros de cada uno de estos deben cumplir con el trabajo asignado de manera totalmente independiente. El hecho de que los estudiantes hayan obtenido tal independencia, ha sido el motivo primordial para que la revista se mantenga en pie.

Cada edición empieza con una lluvia de ideas donde se plantean los temas que cada integrante del grupo quiere trabajar. Luego, se establecen las fechas para el cierre de entrega de artículos, ya que estos deben pasar por el comité de edición, el cual se encarga de elegir qué artículos se publican. El siguiente paso es empezar el proceso de redacción y diagramación que le dan el toque final a la revista. De esta manera, tribuna* se ha encargado de registrar de forma escrita y visual, el paso de estudiantes comprometidos con su entorno en distintas generaciones Bolívar. ¿Qué se viene para tribuna*? Ser cada vez más un espacio de opinión crítica y de libre expresión de los jóvenes Bolívar. “El periodismo es una manera de comprometerse con la sociedad” nos dice Gloria Pastás, e invita a los jóvenes de la comunidad a aprovechar la oportunidad de ejercer la profesión periodística enfrentándose a los retos, frustraciones y alegrías que trae consigo. A través de tribuna*, más de un alumno y ex-alumno Bolívar pudo expresar su inquietudes y conocer las diferentes facetas de la sociedad en la que vive. A continuación, la voz de sus miembros es testimonio del éxito de la revista que más que una revista escolar es una escuela para la vida.


un compromiso con la sociedad” 1. ¿Cuál es la importancia del periodismo escolar? 2. ¿Qué le aportó la dirección de tribuna*? Adrian Lattke (Clase 1994)

1. Es una manera independiente de condiciones de comunicación del grado del estudiante. Les permite a profesores, estudiantes, padres, y otros empleados enterarse de eventos y cuestiones de importancia. En mi experiencia, el periodismo escolar les da voz a los estudiantes. 2. Por mi parte, nunca lo consideré trabajo... esta labor fue un gran pasatiempo. Me acuerdo mucho de participar en sesiones en las que decidíamos qué secciones tendríamos en la próxima edición, que artículos merecían estar en primera página, que caricaturas eran las mejores, cómo organizar el contenido. Me siento muy afortunado de haber tenido la experiencia de director de Tribuna en el Colegio Bolívar. Hoy en día el periódico de 16 páginas (de las cuales solo cuatro tenían tinta en cuatro colores) que ayudé a fundar, se ha transformado en una revista y tiene su propia página web; ¡que orgullo tan grande el que siento por los estudiantes, el colegio, y Gloria Pastás!

Julián Chang (Clase 1996)

1. El periodismo escolar es un ejercicio de suma importancia. Pues desde temprana edad se reconoce la importancia de validar las fuentes y de contrastar puntos de vista en aras de asumir la posición editorial que más le convenga a la publicación. Los consejos editoriales son un espacio de creatividad “aterrizada”, por decirlo de alguna manera. Además, es un espacio para empezar a calibrar la pluma; a familiarizarse con el rigor que requiere la escritura en el periodismo. He escuchado a muchos periodistas decir que realmente aprendieron los secretos de la profesión en la práctica, más que en las aulas. Pues bien, el periodismo escolar es el primer escalón para de verdad aprender y enamorarse del él. 2. Me enseñó mucho sobre cómo planear un medio en términos editoriales. Al escribir, me llevó a sintetizar en poco espacio, muchas cosas que quería comunicar. Lo más valioso fue que el sentido de equipo que percibí. Un medio de comunicación es el resultado de la sinergia de todos y cada uno de los miembros.

Andrea Lehner (Clase 2001)

1. Considero importante el periodismo escolar porque crea un ámbito de debate, donde los estudiantes pueden expresar sus opiniones, acercarse críticamente a ciertos fenómenos que los conciernen, investigar y generar/liderar controversias. Aquellos que se involucran y lo aprovechan desarrollan la expresión escrita, e ingresan en el mundo de la redacción: profundizan en los distintos géneros periodísticos, y aprenden del funcionamiento interno de un periódico. Desde que comenzó mi vida laboral, he estado involucrada parcialmente en el periodismo y en las entrevistas para estos trabajos, ha sido muy valorado el hecho de haber participado en el periódico del colegio y en el de la universidad. 2. Fue importante para mí porque el director es quien ayuda a redondear las ideas planteadas por todos los redactores en los consejos de redacción, y ayuda a darle forma de conjunto a cada edición del periódico. Trabajar en el desarrollo de esta visión de conjunto, tener el producto final en la cabeza, es un buen ejercicio. Además, hay que ser muy conciliador, lo que me enseñó aspectos valiosos, como considerar las opiniones de los demás, criticar constructivamente, ser ecuánime, trabajar en grupo y delegar tareas. t*

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Por: Catalina Rubio y María Paula Moya, 11°

“Me siento muy bien cuando puedo poner la bandera en lo más alto del podio y dedicarle el triunfo a cada uno de los colombianos, que estoy seguro están atentos a estos momentos”, dice este gran exponente de las carreras automovilísticas en Colombia. El hombre que se ha destacado por su asombrosa labor social y su talento en las pistas, que además ha logrado mantener el nombre de Colombia enaltecido y ha conseguido ser otro miembro de la Campaña ‘Marca País’. Es un orgullo saber que el “Tigrillo Yacamán” dio sus primeros pasos en el Colegio Bolívar, que de ser posible, se habría graduado en la promoción del 2009, y que cada uno de sus triunfos ha sido permeado por aquella esencia que le ha dejado el colegio y que aún permanece en lo más profundo de su corazón. Todo comenzó, cuando vio a su padre, “El Tigre Yacamán”, competir en el autódromo y en los rallies. Se sintió motivado a seguir sus pasos y a entrar en el mundo de las carreras automovilísticas. Con solo siete años de edad, realizó un curso en una escuela de karts en la ciudad de Bogotá y decidió lanzarse al abismo de las competencias para mostrar su posible potencial. Para sorpresa de muchos, ganó la American Stars of Karting competition en el 2005, demostrando el talento que tenía para seguir adelante hasta hoy. A medida que fue avanzando en este medio, sus seguidores cariñosamente lo apodaron “El Tigrillo.” El año pasado, tuvo un exitoso desempeño en la serie de carreras Indy Lights de 2012. Este año, en el marco de la Grand Am, Rolex Sports Car Series, anhela aprender lo más rápido posible y consolidarse entre los cinco mejores pilotos del año. De ser posible, buscaría el título como Novato del año. A pesar de su aspiración por convertirse en uno de los mejores del mundo, reconoce que como ha lle-

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gado a la serie más importante de carreras de duración en Estados Unidos, está compitiendo con “pilotos de mucha experiencia y de quienes ha aprendido varios secretos en [la] pista.” Para Gustavo, aprender de sus rivales, prepararse bien físicamente y mantener una excelente relación personal con todos los miembros de su equipo, es el secreto del éxito en un medio tan competitivo. Sin embargo, uno de los mayores retos que ha tenido que enfrentar Gustavo en esta carrera, es manejar la presión de los medios de comunicación. El “Tigrillo��� nos cuenta, que aunque siempre los medios tienden a focalizar sus intereses en aspectos negativos o fallas, es importante tener claro cómo canalizarlas positivamente, dentro y fuera de las pistas, no solo para disminuir la presión, sino también para dar ejemplo a todos los niños y jóvenes que siguen sus pasos. Cada logro en la carrera del “Tigrillo Yacamán” viene acompañado de una gran responsabilidad: representar a Colombia. Su talento automovilístico lo ha llevado a recorrer el mundo e incluso a lugares donde no conocen Colombia, por esta razón, el triunfo en estos lugares no solo implica una ganancia para su carrera, sino también una ganancia para el país, ya que los espectadores se dan cuenta de que en Colombia hay personas “emprendedoras y luchadoras”, con lo que se logra dar una imagen diferente de la violencia, que tan mal nombre le ha dado a nuestro país en el exterior. No obstante, Gustavo no se conforma únicamente con aportar a Colombia en el exterior, pues ha trabajado fuertemente por el desarrollo en el interior del país. A través de su Fundación ‘Admira La Vida’, “El Tigrillo” ha trabajado tres años fuertemente por la ecología nacional, realizando campañas sobre el impacto climático que está afectando a nuestro país. A pesar de haber logrado emprender con iniciativas como la reforestación, restauración y el uso ineficiente de


energía, nos cuenta que su mayor reto ha sido encontrar fondos para los programas, ya que hay pocas personas que están verdaderamente comprometidas con el planeta. Sin embargo, su espíritu luchador ha decidido mantener en pie el proyecto, y sacar adelante programas de concientización y responsabilidad con el medio ambiente. Por esta razón, para él lo más importante no es solo crear campañas en las que interactúen los jóvenes, sino llevar estas campañas a las redes sociales donde los adolescentes tienen un espacio más definido para trabajar, generar ideas y cambios; según él, son estas nuevas generaciones las que de verdad entienden el problema y por lo tanto, deben ser parte de la solución.

Para finalizar, Gustavo cierra haciendo una recomendación para todos los estudiantes del Colegio Bolívar “Siempre dar todo lo que tienen en cada compromiso. Aprenderlo de ahora, servirá para afrontar el mundo que está afuera del colegio”. El “Tigrillo”, sabe que el éxito no es fácil, es necesario tener una gran disciplina, saber aprovechar las herramientas que brinda el colegio, como ha sido para él el segundo idioma, además del apoyo incondicional de su familia, porque la comprensión y sacrificio que han hecho los suyos ha sido el aporte principal para llegar a una de las series más importantes del mundo, y es a ellos a quienes está eternamente “agradecido por todo lo que han hecho en la consecución de ese sueño”. t*

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By: Ana María Gutiérrez and Gabriela Mejía, 12°

For years, Colegio Bolivar has praised itself for being a community, more than an institution. Therefore, tribuna* thought it would be interesting to know a little more about teachers and the rest of the faculty that makes up our community. Eight basic questions were asked to 175 members of the school, including El Nido, Pre-Primary, Primary, Middle School, High School, Special Areas, Pupil Services, and Administration. The statistics drawn serve to illustrate the quality of our teachers here at Colegio Bolivar. The school is constantly looking for the most qualified professionals to make sure that the best education is provided

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to the students. It can also be noted that a percentage of the teachers working in school studied in this institution as well, reinforcing the idea that we are, after all, a very well-rounded community. However, some of these other statistics are just fun facts about the faculty at Colegio Bolivar. They serve no other purpose than to inform the community of who is single and ready to mingle, or which sport would be the most attended if it was to be held at school. t*

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Por: Natalia Hermida, 11°

Sebastián Ospina, además de ser un reconocido actor y guionista colombiano, fue también uno de los estudiantes del Colegio Bolívar cuando empezó a funcionar en los años 50, que en ese entonces estaba ubicado cerca de lo que hoy es el estadio de fútbol. Lo primero que se le viene a la mente cuando le dicen ‘cliché,’ es ‘Cali es salsa’ y lo que más le gusta es una buena partida de ajedrez. Es un hombre a quien le parece gracioso pensar que se puede ganar el baloto, y a quien le da rabia no ganárselo. Un artista que afirma que el talento no existe y para quien el secreto del triunfo está en no dejar de trabajar. A pesar de haber terminado sus estudios en Boston, este ‘hombre de teatro’, como se define a sí mismo, conserva valiosos recuerdos de lo que era el Colegio Bolívar años atrás, y nos ayudó a revivir esa época maravillosa de los años 50. No vaciló en compartir sus memorias con tribuna*, sin dejar a un lado el arte que le apasiona, el teatro. Hombre encantador y elocuente, un romántico empedernido, que se denomina “pariente de Lord Byron”, cuenta que lo que más extraña del Colegio Bolívar es el olor a “Bubble Gum” y lo recuerda como un lugar donde aprendió a soñar en inglés. La puerta de entrada a la literatura norteamericana. ¡Pero bueno!, dejemos que sea él quien reviva sus recuerdos: En los 50s sin duda la figura emblemática era Elvis Presley. Los más atrevidos copiaban su peinado de mota empinada y patillas largas. Quien pudiera bailar el rock&roll bien en las fiestas estaba hecho. Según el, era muy tímido y nunca se atrevió a lanzarse al ruedo, pero sí miraba con envidia a su amigo Craig Hixon, un pelirojo que era un hacha en la pista de baile. Fumar cigarrillo era la máxima osadía y si esgrimía un cigarro HAVATAMPA con su particular aroma dulzón no se podía pedir más. El cine era el programa favorito. Nadie como Gary Cooper para interpretar un vaquero. Las películas

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de Alfred Hitchcock agotaban localidades. Gracias a Psicosis se puso muy de moda Anthony Perkins. También no dejó de ser fascinante ver a Janet Leigh exhibiendo un brassier. Las mamás vivían fascinadas con Grace Kelly y Cary Grant. Su padre era fanático de Cantinflas y cuando estrenaban sus películas en el Aristi, ahí estaba la familia en patota. Tennessee Williams estaba de moda, sus obras de teatro siempre se llevaban al cine. Y a él le fascinaban los monólogos pronunciados por grandes actores del Actor’s Studio; casi siempre sus interpretaciones eran premiadas con un Oscar. Escuchando el prodigioso lenguaje de Tennessee Williams tuvo sus primeras fantasías de ser escritor. Lo veía como algo muy lejano y remoto; un privilegio que los dioses sólo concedían a muy pocos humanos. Para entender un poco más a este personaje enigmático, conocido por sus particulares gafas oscuras, nos permitimos indagar también sobre sus gustos personales. Así descubrimos que su libro favorito es East of Eden; que en cuanto a su género favorito, desde que escribió La Flor del Mal está en la nota del Thriller; que si se le pregunta por una película colombiana te dice Todos Tus Muertos, y si por una extranjera, no duda en responder La Mirada de Ulises. Sebastián piensa


que la muerte pone todo en su sitio y que el arte puede transformar a la sociedad, a su manera. Es un hombre a quien si le preguntan “¿drama o comedia?” responde que son uno y lo mismo. La película que más le marcó en la vida fue Zorba el Griego de Nikos Kazanzakis y la novela que más lo influyó fue The Razor’s Edge de Somerset Maugham. En cuanto a él como persona, afirma que siempre ha sido un cusumbo solo, que de niño se montaba en los buses para observar las calles nuevas y los mundos de las personas que iban apareciendo; incluso tenía una fantasía que consistía en ir por diversos países con una grabadora indiscreta grabando las conversaciones de los hombres en los bares. ¡Y es que quién no ha querido hacer algo parecido alguna vez! Espiar a un individuo peculiar atravesando la acera a paso rápido y sentir ese sentimiento irresistible que te impulsa a gritarle ante las miradas atónitas de los demás transeúntes: ‘¿Cuál es tu historia?’ Aquí la suya: Como adolescente en busca de un destino estaba en la encrucijada de continuar el camino de la tradición familiar o romper con rumbo incierto en pos de la aventura. En la familia Ospina hay militares, jesuitas e ingenieros, por el lado Garcés estaba la medicina, en cualquiera de esas vertientes estaba su destino manifiesto. Afuera de ese reducto, un camino que podía llevar a la perdición; y tanto la película como la novela alentaban el vuelo fantástico por el camino de los sueños. La historia es un tema que le apasiona, le fascinan las historias de amor en un contexto histórico. Es un romántico, le atraen sobremanera los poetas románticos del Siglo XIX: Byron y Shelley, Baudelaire y Rimbaud. Su desencanto con la realidad social. Su espíritu provocador y subversivo. En el pasado de cada familia hay historias maravillosas. Sagas épicas de cómo se establecieron sobre la tierra. Personajes dominados por las más diversas pasiones humanas: la ambición y el heroísmo; la codicia y la lujuria; los celos y la venganza. Y en cuanto a las historias, afirma que se construyen a partir de los personajes, que el tema es a posteriori, pues el amigo de una buena historia es el

personaje. El tema por más grandilocuente no produce buenas historias. Y agrega que los personajes tienen por así decirlo tres niveles: uno íntimo, único, poético, el de su alma; otro el del ser social y familiar; y por último un tiempo y un espacio históricos. El espacio es muy importante. Sin el espacio no existe el personaje. Para él es hermoso ver cómo en un lento progreso los personajes de nuestra ficción cobran vida hasta imponernos su personalidad. A veces piensa que la historia no es lineal sino circular. Pero ese es otro asunto que tiene que ver con la relatividad del tiempo, tema que le atrae sobremanera como dramaturgo. Cree que deben existir todo tipo de historias: épicas, históricas, cotidianas; fantásticas, absurdas y oníricas. Lo importante es que surjan personajes singulares que provoquen en el espectador riqueza de ideas y emociones. Por otro lado, refiriéndose a las diferencias entre cine, televisión y teatro, afirma que actuar es responder a estímulos imaginarios. En ese sentido el actor hace eso sin importar el medio; lo que varía es el ajuste expresivo. Ospina es un actor y escritor que cree en lo que dice Marcello Mastroianni: podemos expresar el dolor de otro sin realmente tener que soportarlo. Un artista que ante la pregunta de si la imaginación es más poderosa que la realidad, responde: movies are bigger than life. Un hombre de teatro para el cual actuar es un acto de la imaginación. De la capacidad de entregarse a un universo imaginario, al mundo de la ficción de los personajes. Para él, es un arte donde el actor es el artista y la materia prima de su arte a la vez; y agrega que lo mejor de ser actor, es el privilegio de inspirar. Así termina nuestro encuentro con el hombre de las gafas oscuras, con el romántico empedernido y el hombre de teatro, ciertamente un simpático personaje que nos divierte al afirmar que tiene 66 años y todavía se logra parar en la cabeza. t*

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Por: Martín Vanin, 12°

Por allá e

Soy un fiel creyente de que no existen eventos aislados, sino fracciones y momentos que componen un proceso histórico más amplio. Es decir, es imposible interpretar un hecho sin conocer los factores determinantes del entorno en el cual sucede. Por lo tanto, con motivo de la celebración de los 65 años del Colegio Bolívar, es prudente recordar qué actores estaban en movimiento y qué se estaba gestando en Colombia, en 1947, cuando a Gladys Bryson se le ocurrió abrir un colegio en su casa en el barrio San Fernando. También, con el propósito de los 65 años, es válido hacer un balance de lo que dejó el 2012 para el país; para dar pie a una comparación que permita entrever cómo ha cambiado la nación, qué legado nos deja y sí, como dijo la Úrsula Iguarán, de García Márquez, “el tiempo solo da vueltas en redondo”.

1947

El medio siglo en Colombia desata un sinfín de cambios en las estructuras políticas, económicas y sociales del país. Los 40 y 50, teñidos de sangre, son años críticos para la modernización de éste y el 47, año previo al Bogotazo y al eventual recrudecimiento de la violencia generalizada, marca un hito en la historia nacional por distintos motivos. Es el segundo año del gobierno del presidente Mariano Ospina Pérez, caracterizado por la fuerte división política nacional, debido a la coexistencia de un presidente conservador y un congreso de mayoría liberal. División que fue fortalecida por la contundente victoria del gaitanismo en las elecciones a la cámara de ese año, que le concedieron a Jorge Eliécer Gaitán la jefatura del partido liberal. De esta manera, se agudiza el choque entre fuerzas políticas respaldadas por grupos socioeconómicos de industriales, comerciantes y terratenientes, representados en el partido conservador y el presidente Ospina, y los obreros, campesinos y sectores populares, representados por el partido liberal y Jorge Eliecer Gaitán.

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Asimismo, el llamado “Caudillo del pueblo” estaba respaldado por una clase obrera inconforme que, a través de la CTC (Confederación de Trabajadores de Colombia), realiza distintas manifestaciones públicas y protestas sociales. El 3 de mayo de 1947 la CTC presentó al gobierno un pliegue de peticiones que, entre otros, exigía la defensa del nivel de vida de los trabajadores, cese de despidos a trabajadores sindicalizados, cese a la indebida intervención del gobierno en los conflictos, derecho a la huelga en entidades públicas y protección a los trabajadores en el campo. El gobierno nunca le dio respuesta a la CTC, por lo cual el 13 de Mayo se inició un paro generalizado de trabajadores a nivel nacional, que fue reprimido violentamente por el gobierno conservador. Además, desde los años 30, las divisiones ideológicas recién mencionadas, traerían masacres y violencia desmedida al territorio rural nacional y para 1947, ya habrían cobrado 14,000 vidas, según archivos de El Tiempo. Este conflicto solo se intensificaría en los años posteriores. Finalmente, en materia económica, el 47 también impuso tendencias en la historia del país. Ese año el presidente Ospina propone ante el congreso crear una empresa nacional de explotación petrolera, que en 1948 sería aprobada como Ley 165 y resultaría en la creación de Ecopetrol, la empresa más grande de Colombia en la actualidad. De la misma manera, el gobierno también comenzaría las gestiones de lo que en 1948 sería la Empresa Siderúrgica Nacional Paz del Río, actualmente Acerías Paz del Río, para explotar minas de hierro y carbón en Boyacá. Simultáneamente, esta década se ve marcada por la llegada de empresas, capital norteamericano y europeo, como es el caso de Goodyear, que en 1945 fabricó su primer neumático en suelo criollo, y la compañía de productos químicos Unión Carbide que, precisamente en 1947, abre su primera sucursal en territorio nacional. Teniendo


en el 47… en cuenta la llegada de diferentes multinacionales, se puede empezar a especular la razón por la que era necesaria la existencia de un colegio internacional en Cali.

2012

Entonces, ¿qué le dejó el año pasado al todavía mal llamado “país cafetero”? Primero que todo, el 2012 podría pasar a la historia colombiana como un año que marcó un antes y un después en el devastador conflicto armado que ha consumido al país por más de cincuenta años. A mediados de agosto, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos anunció que a partir de octubre se iniciarían las negociaciones sobre un posible acuerdo de paz con el grupo guerrillero, las FARC, primero en Oslo, Noruega, y luego en La Habana, Cuba. Esta fue la gran noticia del año y generó una ruptura entre opositores y partidarios a la iniciativa del gobierno colombiano. En este contexto, surge como gran opositor al gobierno del presidente Santos, su predecesor, el ex presidente, Álvaro Uribe, que desde el 2010 venía distanciándose de las decisiones políticas de su sucesor. Entonces, mientras que en el 47 la división política se daba entre dos partidos enfrentados, con el poder ejecutivo y legislativo respectivamente, en el 2012 la división se da dentro de un mismo partido, irónicamente llamado de Unidad Nacional, con poder tanto en el ejecutivo como en el legislativo, representada esta divergencia por dos figuras adversas, presidente y ex presidente. En consecuencia, los diálogos de paz se vuelven el fruto de la discordia en la vida política, luz de esperanza para un pueblo cansado de violencia y punto determinante para el futuro rumbo del país. Sin embargo, el 2012 estuvo plagado de otros eventos importantes para la nación. En abril se reunieron en Cartagena los líderes políticos y empresariales más importantes de América en la sexta Cumbre de las Américas, auspiciada por la Organización de Estados Americanos (OEA). La polémica la puso la exclusión de Cuba de la cita y la renuncia de Ecuador y Nicaragua en señal de protesta. Continuando, en noviembre, la Corte Internacional de Justicia de La Haya le concedió a Nicaragua 200 millas náuticas de mar territorial colombiano. El fallo fue ampliamente protestado por el pueblo colombiano, debido a la pérdida del importante recurso económico para los habitantes de San Andrés, Providencia y Santa Catalina. Además, el 2012 fue un año histórico para el deporte colombiano, con la obtención de

8 medallas, en total, en la cita Olímpica de Londres y la segunda presea dorada en la historia de la nación, de mano de la bicicrosista antioqueña, Mariana Pajón. Finalmente, en materia económica el 2012 estuvo marcado por la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos, la firma del TLC con la Unión Europea y el adelanto en las negociaciones entre Colombia y Corea del Sur que llevaron a la firma de un TLC en febrero del presente año. Por otra parte, como en los últimos años, el motor de la economía sigue siendo la minería y la industria energética, cada vez con más inversionistas extranjeros, como es el caso para la mayoría de las empresas nacionales de los diferentes sectores. Es así como Colombia continua en la vertiginosa vía de integrarse a la economía globalizada. ¿Entonces, qué queda? ¿Y qué paso en Colombia en 65 años? Pese a los diálogos de paz el conflicto rural no cesa y, junto a la guerrilla, las Bacrim (Bandas Criminales) y la delincuencia común siguen cobrando vidas de colombianos. Además, con el paso de los meses, el entusiasmo inicial de los colombianos se ha convertido en un escepticismo ante los diálogos en La Habana. Políticamente el país sigue dividido y la confianza en las figuras públicas importantes disminuye cada día con un nuevo caso de parapolítica, lavado de activos, tráfico de influencias, etc. Entonces, ¿todo es malo? ¿El país sigue siendo el mismo desde la época de la violencia? Me rehusó a creerlo. El 2012 fue el año en que Colombia salió de la lista negra de lavado de activos, según el Grupo de Acción Financiera Internacional, y en el que, por motivos aún indescifrables por los analistas, volvió a encabezar la lista de los países más felices del mundo. Por lo tanto, algo se debe estar haciendo bien. Así que, antes de enterrarnos en el hoyo inevitable del pesimismo, no olvidemos los aspectos positivos, tengamos fe y tratemos de colaborar para que todos los colombianos podamos transitar por un camino mejor. t*

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Usted pertenece al Colegio Bolívar si... Por: Cristina Chávarro y Cristina Rivas, 12°

1. Casilimas lo ha hecho devolverse por un pase a la oficina 2. Ha hecho picnic en la chorrera 3. Ha tenido P.E. con Pato 4. Cantó “Stand Up and Cheer” en el Kiosko Bachué 5. Fue atendido por Rosita en la cafetería 6. Participó en una de las múltiples huelgas fallidas de la cafetería 7. Mrs. Giraldo le dijo “Principito” o “Principita” al llegar a la clase 8. Se ha quejado por el uniforme o el hecho de no tener uno 9. Le han prometido que el Swall está a punto de ser remodelado 10. Cogió mariquitas en los muros de primaria 11. Tuvo física con Mr. Bouchard 12. Fue al Parque de las Garzas y al Zoológico en más de una ocasión 13. Presenció las mil y una vueltas de los buses el último día de clases 14. Se atemorizó por todo lo que le dijeron sobre pasar a once 15. Le ha dejado a Moncayo una notica de recuerdo 16. Se ahogó después de correr las tres vueltas 17. Se le dificultó “ver la luz” en la clase de Henry 18. Debe gran parte de su motivación al “stay strong” y “finish strong” de Mr. Shannon 19. Se maravilló ante el talento de los estudiantes en algún musical 20. Buscó cualquier tipo de excusa para hacer un “Pizza Party” 21. Participó en el bingo de Bolivar’s Day 22. Vio el video de Paleta en YouTube (en más de una ocasión) 23. Fue penalizado por romper el dress code (y le tocó o cortarse el pelo o taparse un hueco del blue jean con cinta de enmascarar) 24. Su entrada el “último primer día de colegio” de doce fracasó en algún aspecto 25. Fue parte de algún Skip Day 26. Le quitaron el celular en clase, y como consecuencia, estuvo incomunicado hasta el final de la semana 27. Llenó algún “Reflection Form” en primaria 28. El “Phone Friday” se interpuso con sus planes del fin de semana 29. Conoció a Armonía en Pilares de Vida 30. Se arrepiente de una cuarta parte de lo que escribió en su Will 31. Ha abrazado a la mascota 32. Alguna chucha, ardilla o iguana interrumpió algún periodo de clase t*

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Breve Historia de DE UNA vo Por: Saúl Varela

cacion

SCHANG se va abriendo camino con letras pegajosas y llenas de poesía, conjugadas con melodías contundentes.

En la sala de estar de su casa materna, Juan Sebastián Chang (promoción ‘97) intenta hallar la melodía indicada que ambiente las letras que van plasmándose sobre el papel. Deja de rasgar la guitarra por unos instantes, garabatea en el cuaderno, le dice a su hermano Julián (promoción ‘96) que hay que aterrizar el concepto, hallar la palabra justa que desvirtúe la metáfora común. Así transcurre la dialéctica creativa entre los dos hermanos: un diálogo en el que interviene grandes poetas como Borges, Neruda, Lorca y Rimbaud, entre otros. Por esos avatares de la búsqueda profesional, Juan Sebastián estudió publicidad, pero finalmente se decidió por la única razón por la que sabe vino a este mundo: la música. Su padre, un afamado creativo, en vida le enseñó que seguir su corazón era la única vía posible hacia la felicidad. “Si eres feliz en lo que haces, posiblemente serás bueno, y si eres bueno, el éxito está a un paso, pero es una consecuencia”. El apoyo incondicional de su madre Gladys y los aportes desprevenidos de su hermana Natalia (promoción ‘2002) también han sido un revulsivo en su determinación. Su Colegio Bolívar también alimentó aquel intento de capturar en sonidos una manera de afrontar con sensibilidad la vida misma. El respeto por la pluralidad de opiniones lo marcó. Entre las clases sacaba las melodías a puro oído. En secundaria, conforma su primera banda llamada “La Herida”, que alcanzó a sonar en Radioactiva, presentándose además con éxito en la escena musical caleña del momento. En un semestre de intercambio en Sao Paulo empieza a componer canciones con Julián, filósofo y literato, con la idea de vendérselas a otros artistas. Pero lo que hace es tan personal y cree tanto en la calidad de las composiciones, que consulta con su hermano la posibilidad de lanzarse como solista. Julián lo apoya y empieza la aventura. Graba un disco de diez temas con los más altos estándares. En la producción participan reconocidos músicos como el baterista de Carlos Vives, el pianista de Cepeda, el trombonista de Niche y el tres cubano de

Henry Fiol, entre otros. El año pasado lanza con éxito su primer sencillo “Daría”. Propone letras con poesía sin llegar a metáforas inentendibles, y arreglos con valores diferenciales como un tres cubano combinado con guitarras de rock. Rock Son es el género que sintetiza la amalgama de sus influencias: artistas como los Beatles, Nirvana, Caifanes, Cerati y Robi Draco Rosa, junto con Juan Luís Guerra, Niche, Guillermo Portabales y todo el son cubano. La imagen de una mulata de caderas cadenciosas, de esas que se ven en las pistas de Juanchito, impregna de sabor a la inspiración que surge de grandes autores a la hora de componer. Adopta el nombre artístico de SCHANG, conservando su apellido de ancestros orientales ilustres. Pero le agrega la S al principio, para rodear al Chang de la S de su segundo nombre, Sebastián, y la de su apellido materno, Saavedra. Cuando siente que la musa es esquiva, SCHANG retoma lo que siempre lo ha inspirado: el amor por su novia Angelita, por su familia, por su colegio, por su ciudad, por sus raíces. Entonces recuerda la letra de la canción que su padre le compuso alguna vez cuando pequeño le preguntó cómo se hacía una canción: “…Así, así, así, con amor…pon la mente en blanco piensa en cosas lindas como en una flor”. Juan Sebastián y Julián se miran…saben que allí está la respuesta. t*

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By: Daniela Arango and Laura Ramirez, 12° Mauricio Vélez sits on a small stool, while staring ponderingly at the lens of his camera. “Oh, I’m great, thanks!” He shifts from one side to the other. “Except for the uncomfortable stool that’s breaking my back right now!” he adds with a laugh. That’s the way the documentary-film maker tackles life: with a grin on his face, a steady hand and a camera on his lap. As the interview develops, Mauricio highlights different events that have influenced his life and helped him become the person he is today. From the first time at school when he discovered his passion for the camera, to the undergraduate studies in Harvard University, Mauricio Velez has kept a positive attitude when dealing with life, and a disciplined hand in his rigorous work, making people marvel at his art. Hence, let yourself be stunned by the story of his life.

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Por: Ana María Gutiérrez, 12°

“Para mucha gente en Colombia, el hecho de hacer investigación porque uno quiere entender cómo funcionan las cosas, es muy extraño. Te preguntan ¿de qué vas a vivir?. Eso es como ser poeta”, expresa el Doctor Ricardo Dolmetsch, director del Allen Institute for Brain Science. Y el hombre sabe de lo que habla. En Colombia no hay una cultura que valore la investigación porque “ todo el mundo quiere una educación, quiere más conocimiento y más tecnología, pero nadie está dispuesto a invertir”. El exalumno del Colegio Bolívar es consciente de lo difícil que es ejercer su profesión en este país, pero no por eso siente desánimo, por el contrario: en todo el tiempo que duró nuestra entrevista, nunca me cupo la menor duda de que él es orgullosamente colombiano. Tras su graduación en 1986, Ricardo Dolmetsch estudió dos carreras simultáneas en Computadores y en Biología y Neurociencias en la universidad de Brown, hizo un doctorado en Neurobiología en la universidad de Standford, y finalmente, un postdoctorado en Neurobiología en la Escuela de Medicina de Harvard. Hoy, es el director de un instituto que trabaja con enfermedades psiquiátricas para poder desarrollar, no solo nuevos tratamientos, sino también nuevas formas de diagnosticar las enfermedades, además de “tratar de entender las enfermedades psiquiátricas, especialmente en niños, de una manera genética e ideológica”. Como es un tema tan complejo, y el Doctor Dolmetsch es consciente de que personas como yo, que no conocemos mucho ese tema de las ciencias, pueden tener dificultad entendiendo su trabajo, trató de explicármelo de una manera mucho más simple: “Hay una cantidad de enfermedades psiquiátricas, muchas de las cuales tienen una base genética. Eso quiere decir que si estudias a mellizos, por ejemplo, y ves que un mellizo tiene una enfermedad, la probabilidad de que su hermano tenga la misma enfermedad es muy alta. Y como los mellizos comparten todo el material genético, quiere decir que hay una base genética de la en-

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fermedad.” Estas enfermedades incluyen la esquizofrenia, el autismo, e incluso algunos tipos de epilepsia. Sin embargo, Dolmetsch y sus colegas han encontrado varios obstáculos en su investigación. El primero es descifrar cuáles son los genes que están involucrados en estas enfermedades. Afortunadamente, en los últimos tres o cuatro años hubo una revolución en el área de la genética con la aparición de nueva tecnología que permitió interpretar la secuencia entera del genoma humano. Con ese obstácu-


lo resuelto, se pudo empezar a identificar las regiones en los cromosomas que estaban alterados en personas con este tipo de enfermedades psiquiátricas. Pero eso no era suficiente para poder entender verdaderamente las enfermedades y desarrollar tratamientos, entonces el nuevo problema era entender cómo esos cambios a nivel del ADN cambian las características de las células del cerebro. Pero, ¿cómo conseguir esas células? El grupo de trabajo del doctor Dolmetsch encontró la solución. Hace unos cuantos años, desarrollaron una nueva manera de estudiar las neuronas que consiste en “sacarle un pedacito de piel o sacarle un poquito de sangre a una persona, y convertir esas células en células madre, que son las que tienen la capacidad de formar todas las células del cuerpo, y después convertirlas en neuronas”. Es gracias a este tratamiento que se han podido crear nuevos fármacos y clasificar diferentes tipos de esquizofrenia o autismo. No cabe duda de que el trabajo de Dolmetsch es increíble, pero lo más sorprendente aún, es su postura ante lo que hace.

Se refiere a sus logros, sin ninguna pretensión, como “una combinación de persistencia y suerte”. Así fue como después de entender a qué se dedica exactamente este hombre, indagué sobre los tiempos anteriores a tanto éxito. Me contó sobre su vida en el colegio, cuando el Dr. Martin Felton era el director, y sobre cómo esta institución lo impulsó a seguir sus sueños. “Crecí con la idea de que yo era especialmente bueno para todo”, aclara. “Y eso en realidad resultó no ser cierto, pero sí era muy importante porque tenía cierto sentimiento de que podía hacer cualquier cosa. Sentir esa confianza fue muy útil.” Además, la disciplina que le impuso el Colegio Bolívar también fue otro factor que contribuyó a su éxito porque “existía esa idea de que uno tenía el deber, sobre todo si se iba a ir al exterior, de que le fuera bien.” Entonces llegó a la universidad con esa misma idea, y así fue. Pero además de lo académico, el colegio también le dejó amistades que aún mantiene después de 26 años de graduarse, aunque vivan cerca, en San Francisco o un poco más lejos, en Perú. “Con el tiempo, esas son las cosas que te sostienen y que te mantienen vibrante,” dice Ricardo. Y, como dije, aunque desde los 17 años vive en Estados Unidos, dice que cada vez se siente más colombiano, pues a pesar de haber formado su vida allá, sigue teniendo muchos vínculos con Colombia porque aquí es donde vive toda su familia. Al finalizar la entrevista, y después de preguntarle algunas trivialidades como su color favorito, su artista y película predilecta, me di cuenta de que Ricardo Dolmetsch es un personaje tan trascendental, que simplemente contar que su color favorito no puede ser el azul ni el verde porque ese es el de todo el mundo, o que le gustan muchos artistas, “con algunas notables excepciones como Justin Bieber”, o que las películas de George Lucas le encantaban cuando era niño, pero ahora le parecen terriblemente malas, no serían suficientes para captar su escencia. t*

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Por: Laura Posada Suso y Juan Andrés Valencia Cáceres, clase 2001 y 1996

Laura Posada Suso Comunicadora social, periodista y gerente comercial de una empresa familiar. Su nombre está inspirado en la segunda hija de la familia Ingalls, la misma de la serie norteamericana ‘La pequeña casa de la pradera’, que tenía dos largas trenzas que la señora Suso quería emular en su primogénita y que por genética nunca lo logró. La primera vez que publicó un artículo fue para este mismo periódico, sin saber que muchos años después también lo haría quincenalmente en El País y otros medios impresos locales. Es intensa, incisiva, espontánea y no sólo las letras sino la radio, a través del programa Oye Cali, le permiten plasmar su inconfundible voz. Sueña –y pelea- porque Cali salga del letargo que la anestesia y porque algún día pueda tener un cerdo como mascota. En esta edición de los 65 años del Colegio Bolívar, junto a su amigo y colega Juan Andrés, habla de recuerdos, anécdotas y otras percepciones.

Yo todavía me acuerdo, Laura, de las primeras ediciones de tribuna*. Eran como cuadradas, grandes, similares a los tabloides europeos. Estaban hechas en papel periódico y sus bordes, también recuerdo, tenían minúsculos cortes triangulares que evidenciaban una especie de hechura artesanal. No sé si empezó a circular por allá en el 93, o quizá en el 94, o a lo mejor en el 95. Ni idea. Lo que sí sé, y te lo digo como si lo hubiera vivido ayer, era que cada tres meses las monitoras los repartían en los buses de regreso a casa, a eso de las 3:00 de la tarde. Entonces uno veía a los demás hojeando sus páginas, viendo sus ilustraciones y leyendo los artículos. La gran mayoría hablaban del colegio y sus asuntos. Casi ninguno de la realidad nacional. Y yo, no sé si impregnado por el romanticismo de la época, me limitaba a oler la tinta y el papel antes de cualquier otra cosa, como si ese periódico estuviera recién salido de la imprenta.

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Dicen, y tanto usted como yo lo sabemos en nuestra profesión de periodistas, que primero se palpa, se huele y se hojea antes de empe-

zar a leer. También era lo primero que hacía –una manía que aún conservo– antes de repasar las líneas que escribían mis compañeros o yo misma en esa especie de papiro, que para todos los redactores significaba la publicación más popular de todos los tiempos. Pertenecer a tribuna* era meterse de lleno en la piel de un profesional. Era el año 2000 y teníamos comités editoriales, libretas de apuntes, lapiceros, cuestionarios e incluso grabadoras periodísticas. Ningún detalle de ningún testimonio podía faltar. Me acuerdo, Juan Andrés, que salíamos a recorrer el colegio en busca de noticias, de historias, de respuestas; con el orgullo que nos daba poder acceder a todos los directivos, profesores y alumnos para encontrarlas; con el nerviosismo de entrevistarlos, sí, pero con la satisfacción más grande de llegar al salón de clases a crear, a escribir. Por eso generaba alegría ver otras personas, como usted, disfrutar a su manera la publicación. Es que era difícil no disfrutar cada edición de tribuna*, Laura. Uno veía cada página y se notaba la pasión con la que habían sido hechas. Desde la diagramación gene-


Juan Andrés Valencia Cáceres La primera vez que conoció el dolor fue en kínder 4 cuando al ver un hormiguero se bajó los pantalones y se sentó sobre él como si fuera una bacinilla. La segunda fue en 2007 cuando suplantó a un luchador en un ‘ring’ para comprobar si la lucha libre era real o simulada. Ambas situaciones le sirvieron para aprender dos cosas: que las hormigas rojas pican más duro que las negras y que la infiltración periodística sirve para dejar en evidencia una que otra verdad. Con esa crónica publicada en SoHo ganó un Simón Bolívar, en otro trabajo colectivo hecho para Semana fue declarado fuera de concurso en los mismos premios del año siguiente, y con un reportaje del seguimiento a una bala quedó de finalista en los de la Fnpi. Como generador de contenidos en Leo Burnett supo qué son un Effie y un Nova. Ahora es periodista de El País. Todavía sigue con el mismo hábito de sentarse a escribir pasada la medianoche.

ral hasta cada palabra, cada letra, tan bien puesta en su sitio. Se notaba un esfuerzo literalmente extracurricular. En aquellas épocas el que quería colaboraba, no para buscar una calificación que le subiera el promedio, sino por el simple placer de escribir. Yo te confieso que nunca hice parte de ese proyecto –que recién recuerdo comenzó llamándose ‘”TRIBUNAE”–. Y es algo increíble porque ahora soy periodista. Quizá en ese momento sentía que no tenía nada para decir. O a lo mejor no era eso. Pero a lo que voy es que la opción estaba abierta para todos. Sólo había que decidirse y ya. Nada más. Después de tres meses un texto con tu nombre saldría impreso. Y eso enorgullecía. ¿Cómo no? Aunque somos de épocas diferentes –no tanto lejanas–, hemos compartido la evolución de tribuna* y creo que coincidimos en que ha sido fascinante y bastante notoria. ¿O no, Juan Andrés? Hoy vemos una revista de 21.5 x 28 centímetros en papel importado, cuatro carátulas y 36 páginas a ‘full’ color (claramente ya no tan artesanal), y sí caracterizada por la mano de las nuevas tecnologías. Los temas trascienden los límites del colegio y ahora no solo abordan

aquellos que por la cotidianidad de su época deben enfrentar, sino esos temas de ciudad y de país, pues han descubierto que, desde su juventud, hacen parte importante de las soluciones y del desarrollo del entorno en el que se desenvuelven. Ahora los estudiantes que están en tribuna* sobresalen por su curiosidad y soltura. Han salido a buscar noticias, a hablar con personajes de peso, a nutrirse de lo que pasa allá afuera. Tenés toda la razón, Laura. Y eso habla muy bien de la libertad que siempre ha caracterizado al Bolívar. Un colegio con libertad de expresión es un colegio inteligente, maduro y evolucionado. Que no está dentro de esa burbuja que algunos señalan como metáfora de un aparente aislamiento social. Y la mejor prueba de ello es eso que vos mencionaste, Laura: que salen a buscar noticias, a nutrirse de lo que pasa afuera. Que salen a la calle. Que se untan de pavimento. Eso es lo que hace que tribuna* sea especial, Laura. Porque más allá de su formato y su diseño, los que hoy hacen la revista la hacen con una mirada amplia y variada, ofreciendo ángulos distintos para ver la realidad y sen-

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tirla de otra manera, desde la piel de la adolescencia, esa misma que alguna vez vos y yo tuvimos y que mudamos hace rato, ¿no creés? ¡Total! Ha pasado el tiempo, eso sí, y con la experiencia que hemos logrado desde entonces –todavía poca, hay que aclarar– es posible notar desde afuera un ejemplar de calidad, que sin duda ha revivido en mí el orgullo de haber aprendido en este espacio y a usted, estoy segura, el privilegio de haberlo tenido en sus manos desde sus inicios. Es maravilloso ver cómo el periodismo entre los estudiantes toma cada vez más trascendencia. Le han inyectado toda la energía para lograr construir ese eslabón con la vida real, con el entorno que les espera y que en sus manos está manejar. Saben que lo que viene no es fácil, pero pueden estar tranquilos porque cuentan con la conciencia, la responsabilidad y la importancia que significa saber hablar con criterio. Lo demás, llega por añadidura. Cómo refresca el alma recordar y estoy segura, Juan Andrés, que, como yo hay gente que siente emoción de hacer parte de la celebración de los 65 años del Colegio Bolívar y, en especial, de esta edición especial. La misma emoción, quizás, que cuando decidimos embarcarnos en este apasionante camino. (Y junto con los tintos, durante la tarde de un lunes, se acabó esta amena charla entre Juan Andrés y Laura, con la alegría de reencontrarse en tribuna* y el reto, grande por demás, de volver a participar en él). t*

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For many, the future belongs to those who believe in the beauty of the sciences. It is often said that engineers, scientists, and politicians build a country; while a successful career is built on an MBA. Recently however, a changing world has revealed other factors of importance in the field of work. In fact, according to Gerald Gordon President/ CEO, Fairfax County, “Creativity will be the currency of the 21st century.” In other words, an MFA has suddenly been accredited the importance it was traditionally denied. Thus, the teaching of different performance arts in schools has become of vital importance. Moreover, Colegio Bolivar, throughout the years fostered the creations of many musicals such as Wonderland, Grease, The Little Mermaid, All Shook Up, Tarzan, Fame, The Lion King, Pinocchio, Hair, Mamma Mia, Cats, and Beauty and the Beast. Luckily, Colegio Bolivar musicals have and do foster environment of expression which allows students to learn and grow artistically, encouraging a holistic formation and providing, above all; memorable laughs, a good time, and an unforgettable experience. Some students feel that their participation in the musicals has guided them toward a future on stage, or behind a microphone. Juan Camilo Sarassa, for example affirms that “Musicals influenced my decisions for the future because participating in them made me realize that being on stage, performing for an audience was what I wanted to do for the rest of my life.” Sarassa, colloquially known as Kiniki from Grease, also stated that every performance represents an opportunity for feedback and improvement. Camila Lopez, another student who plans to steer her career toward an artistic venture, hasn’t waited until graduation to do so. Impressively enough she has already recorded a CD. According to Camila “being a part of a project’s great magnitude” (such as musicals) has made me decide what I want to do for the rest of my life.” Additionally, she states that participating in school productions has taught her tolerance and understanding since “not everyone has the same capacities and there is always going to be someone better than you.” Although not all participants in the musical plan to be actors or musicians, they all agree on one thing, musicals have given them the opportunity to grow as people. Sarassa, explains that musicals are great opportunities to make friends with people you wouldn’t usually talk to, and

they are a sure way to gain confidence and self-esteem. Surely enough Pablo Spataro an ex- alumni studying film in Argentina said that he watched many ugly ducklings turn into peacocks under the glimmer of stage lights. On a different note, Gabriel Lago, a long time participant in the school musicals adds that as an aggressive child, musicals provided an outlet for his emotions. Many students also agree that the improvisation necessary for covering blunders in an acting scene, prepares them for being resourceful in unexpected situations. Others stress that being part of a performance makes a person expect and ultimately demand more of him or herself. Teachers, another vital element in the musical also vouch for the importance of artistic expression in the school. Juliana Agudelo, says that musicals are her passion and that they have helped her as a person 100%. Additionally, she praises how they integrate Colegio Bolivar students from the 4th grade to the Senior class, and how they encourage bilingualism by making students practice English orally in a fun way. All teachers agree that the musical is a space given to those who are not academic whizzes or jocks, to shine as musicians, actors, or singers. Teachers believe that anything that puts a person on stage in front of an audience teaches people to be good audience members, although it sounds a little upside down, this helps in the creation of an empathy for the performer and realize that people do care for what they are doing. On the other hand, teachers believe it is a huge reward to witness the process of students with zero experience taking the risk to try something new. A couple of years ago, on the Lion King stage a small giraffe waddled into the spotlight with his pants wet and his nerves wrecked. Gabriel Lago, then a K5 student had not been able to take of his costume since he could not reach the zipper in the back, could not find his mother and was too shy to ask the big kids for help. Today he laughs at his childish blunder, and recalls the experience with nostalgia. It’s been a long time, and he’s come a long way. His participation in performing arts has been, as it has been for many others, crucial to his development as a person. After all, musicals, and the arts in general feed people’s passions, and what would become of a person without ambition? As Juliana Agudelo would put it “the arts are good for the soul.” t*

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Caffe Swimw

más allá de

fronteras colomb Por: Gabriela Mejía

Buena estudiante, perfeccionista, creativa, buena amiga, alegre, moderna, sencilla, y con estilo, así es Paula Saavedra, una de las diseñadoras colombianas de vestidos de baño y accesorios playeros más prometedoras de Latinoamérica a través de su marca Caffe Swimwear. Es una orgullosa caleña que desde muy pequeña, reveló una clara pasión por el arte, siendo la clase de arte, una de las que más disfrutó en el colegio. Pero, Paula nunca se imaginó que la moda iba a terminar siendo parte de su vida y de su profesión, sin embargo así fue, y todo comenzó en el Colegio Bolívar. A parte de los miles de recuerdos que tiene de sus infinitas clases de arte con sus amigos, Paula lleva consigo excelentes recuerdos de esta institución y es de esas estudiantes agradecidas, no solo por los buenos recuerdos, experiencias y grandes amigos que hizo, sino también por el excelente manejo del inglés que le dejó, las buenas bases tanto académicas como multiculturales, su forma de potencializar la creatividad y respetar a cada persona como individuo. Otro aspecto importante que Paula aprendió fue la importancia de la disciplina, la dedicación y la

p a s i ó n para tener éxito

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en cualquier labor que haga. Todas estas enseñanzas las practica a la hora de trabajar, y con el tiempo ha aprendido que el éxito es la mezcla de: talento, una visión única que marque la diferencia, muchísimo trabajo, disciplina y pasión. Es una mujer que no se arrepiente de nada de lo que ha hecho en su vida. De algo que está segura es que tiene la vida que quiere y que la ha elegido con el tiempo. Le gusta su vida tal y como es, en sus días buenos y malos. Es consciente de que la persona que es hoy en día se debe a los errores y situaciones difíciles que ha tenido que afrontar y que la han ayudado a crecer y a ser esa mujer exitosa que ha logrado ser con el paso del tiempo. Al finalizar sus estudios, a sus diecisiete años, segura de la carrera que había escogido, se traslada a Boston, Massachusetts, para estudiar mercadeo y publicidad. El conocimiento que adquirió durante su carrera ha sido una base fundamental para su negocio como diseñadora hoy en día. Al finalizar la universidad, inició su carrea profesional en Miami y luego trabajó en McCaan Erickson, una agencia de publicidad, como directora creativa durante un año. Posteriormente en el 2002, cuando se fue a vivir a Caracas, trabajó también como directora creativa un año y medio en Leo Burnett. Años más tarde, después de estar casada, deja definitivamente el camino de la publicidad y se dedica a diseñar. Fue en el año 2004, cuando Paula descubre que su verdadera vocación y talento estaba realmente en el mundo de la moda, y por lo tanto, decide volcar por completo su carrera profesional y se sumerge en el mundo del diseño, creando ese mismo año Caffe Swimwear, como diseñadora y presidenta. El nombre de la empresa obedece a una simple razón:


wear,

e las

bianas Paula quería que la gente relacionara el nombre directamente con Colombia, siendo Café una palabra “perfecta para esto y fácil de recordar a nivel internacional”, explica. Con certeza cuenta que vio una gran oportunidad en el sector de vestidos de baño de lujo, debido a la escasez de propuestas innovadoras en esta área del mercado, razón por la cual se decide a diseñar este tipo de prendas. El crecimiento que ha tenido Caffe no solo en Latinoamérica sino también a nivel mundial ha sido bastante notable con el paso de los años. En tan solo ocho años, Caffe ya está presente en más de cuarenta y dos países en las mejores boutiques de varios países del mundo como Rusia, Emiratos Árabes, Estados Unidos y México. Paula ha logrado expandir su marca debido a que más que un producto, es un estilo de vida de lujo relajado, que ha permitido el posicionamiento global de la marca en el sector luxury del Beachwear mundial. Además de que este éxito es una de las satisfacciones más grandes que Paula ha tenido a lo largo de su carrera como diseñadora, también ha logrado participar en varios desfiles internacionales, como en París, Miami, México, y el año pasado fue seleccionada como diseñadora del Mercedes Benz Fashion Week por American Express Black, un gran orgullo y meta para ella. Por otra parte, ha sido reconocida en revistas de moda de gran importancia, y sus piezas se han publicado en revistas como: Elle, Vogue, Cosmopolitan, Instyle, Teen Vogue, Ocean Drive, y este año es el quinto año consecutivo que salen en Sports Illustrated. Además de estos reconocimientos que ha recibido, uno de los más gratificantes ha sido el hecho de que varias celebridades utilicen sus prendas. Por ejemplo, actrices como Annalynne

Mccord, Michele Rodríguez Miley Cyrus, Kim y Kourtney Kardashian, entre otras, usan sus vestidos de baño. Paula Saavedra es una diseñadora que se inspira a través de sus recuerdos, experiencias, viajes, vida diaria, sociedad y arte, entre otros temas. Son todas estas ideas las que dan el punto de partida para diseñar cualquier colección; las que junto a un gran equipo de trabajo las convierte en una exitosa realidad, que llegan a mujeres entre los 16 y 60 años de edad. Ella asegura que la mujer que sea sofisticada, chic y elegante, que le guste la exclusividad, que sepa de moda, y sobre todo que le guste llevar su glamour a cualquier parte del mundo a donde vaya a relajarse, es perfecta para comprar cualquier prenda que haya en su colección. En síntesis, Paula Saavedra es una colombiana de la cual todos debemos de estar orgullosos por su gran éxito conseguido en tan poco tiempo. Es una de las diseñadoras colombianas de vestidos de baño y accesorios playeros más prometedoras de Latinoamérica. Además es una mujer que ha logrado mucho éxito en su trabajo, pero no ha perdido su objetivo personal: su familia. Paula representa a la mujer moderna, que logra un perfecto balance entre su trabajo y su familia, los dos baluartes que ama y que son motivo de su orgullo. t*

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rrrrTHErJOURNEYrrrO Por: Esteban Palacios, 11° y Ana María Gutiérrez, 12°

Since an early age, Andrés Baiz was obsessed with sight. An eye problem forced him to undergo various operations and sparked his curiosity about the sense of sight. His mother would frequently take him to rent movies, and he would watch one per day. He loved to drown in all types of stories and worlds the screen showed him, because they were so different from reality. That is why he claims to have been “a filmlover since always, before a filmmaker.” He knew exactly what he wanted to do in life, even if he didn’t know how he would do it.

“Filmmaking is like traveling. Every project is different. You submerge into a world you are not used to, you soak with information and you get to know people that turn into your family. You enjoy every day. Every day is unexpected. There is obviously a logistic in it, and shooting is planned ahead, but anything can happen. That effervescence and that spontaneity that comes with making films is what I consider to be the most beautiful thing about it”, says Andrés Baiz, one of Colombia’s most talked film directors nowadays.

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At the age of twelve Baiz already knew he wanted to work in something related to film. The years he spent at Colegio Bolivar were peachy ones. He felt that he was in a place where the student is more important than the institution, and where the objective is to shape people who can think for themselves, question the world around them, and be creative. He decided that he wanted to become an artist, inspired by the school’s belief that there is not just one way to look at life or to live it. But perhaps what he remembers most about the school, and certainly one of the main reasons why he decided to be a filmmaker, are his teachers. Tom Rompf, Iveth Zapata, and Victor Jordán allowed him to hand in filmed projects, instead of written, because they saw in him that curiosity which motivated him to explore the camera’s endless possibilities. On top of that, Baiz was part of a project that Mr. Rompf had created in order to keep the seniors busy for the last couple of months. The assignment was to make a movie. At the end of the semester, says Mr. Rompf, “all senior class would come and sit in the Propal (Auditorium), where many of the students would dress up in suits and ties because it was the Academy Awards, and we’d go through all the different characters, we’d give nominations, and we’d say who won. So it was a really big deal for them, it was very fun for them to do that. Andi really enjoyed the project.” When he graduated, however, he attempted to combine both industry and art, to balance between his passion and his family’s industrial legacy. This is why, after graduating from Colegio Bolívar in 1994, Baiz studied industrial design at the Universidad Javeriana in Bogota for a year before realizing he was unhappy. “To work in something that makes you unhappy is completely ridiculous,” he says. “If you feel miserable with what you are doing, you better change it, because there is only one life.” He took the SAT


OFrArFILMMAKERrrrr and traveled to New York; he applied for a scholarship, and when he finally had everything ready, he asked his father for help. Albert Baiz then understood that the decision was inevitable, and gave his son his entire support and strength. Andrés Baiz lived for eight years in New York. He studied in NYU and had the opportunity to work in various aspects of film, as well as other areas that had nothing to do with his passion, in order to survive as a student. He worked in bars as a doorman and even as a traffic reducer. “I was in a city of a lot of temptations and a lot of qualities; in other words, it collected every good and bad thing in the world. The simple fact of being in New York without a cent was a marvelous experience because it gave me vitality, and there is nothing more beautiful than vitality,” he expresses. But despite his love for New York, Baiz decided to return to Colombia in 2007 to direct his first movie, Satanás, after his short film “Hoguera” was selected in the Cannes Film Festival. This success gave him confidence to give a new step in his career and make his first full-length film. The filmmaker claims that Satanás is in his heart because he shot it with Rodrigo Guerrero, Baiz’s best friend from childhood and classmate at Bolivar. “At that time, I didn’t have the experience I now possess, but that lack of it was precisely what made things more astonishing.” Andres’ second film, La Cara Oculta, is special because it is more international than many other films in Colombia’s history. “It is the film that the audience has liked the most from my work,” he says. “However, I value Satanás more in terms of what it contributed to my directing skills, what it taught me, and what I had to live.” Roa, his third and latest movie, just premiered in Colombia last April 9th. At the time of this interview, Roa was not yet in theaters and Andrés was eager about its release because he considers that what measures a film’s success is the general opinion of an audience: “If it is well received, excellent. If it isn’t, you just have

to keep going and do another one. In this profession, you cannot fear failure and you cannot believe you will keep on being successful after one success. You are as good as your last movie.” He thinks that what matters is to create and to have the satisfaction of saying, “I have created and I will create again, despite what it will cost me, or the fact that I will have to start from scratch.” Professionally, Baiz’s goal is continuity, to be able to do a film every year or so. Personally, he hopes to be a better person, to be around beautiful people, and to have the opportunity to always give and receive love. But above all, Andrés Baiz expects to always live with strength, to always feel alive, to always have vitality. He enjoys other passions as well, like music, the beach, traveling, and good food, of course. When asked why did he dedicate his life to filmmaking, he answers, “I do what I do because that what I do chose me. I feel like a slave of my passion. I cannot imagine myself doing something different. My need of making movies does not come from a need to express myself, nor to give a message to the world. I simply like the act of making movies; it seems to me to be supremely entertaining because it offers unique life experiences.” t*

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Daniel Cruz, un Por: Laura Ramírez, 12°

Su voz tiene un tono amistoso, llama a las personas por su nombre, refleja en sus múltiples sonrisas felicidad y es un futbolista apasionado del equipo europeo Waasland Beveren. Desde que tenía cuatro años conoció lo que lo haría en el futuro, un ser grande y realizado. De niño siempre tuvo claro que quería ser jugador de fútbol y le da gracias a Dios por haberle permitido tener la profesión que a él le gusta. Piensa que “trabajar en lo que nos gusta, es lo más lindo que se puede hacer,” por lo que se siente muy afortunado de haberlo hecho todos estos años. Estudió en el Colegio Bolívar casi toda su niñez y juventud, entró a kínder4 y terminó en grado once, cuando decidió viajar a Europa para terminar sus estudios en un colegio internacional en Ámsterdam, y jugar fútbol en el Ajax. Con sus treinta y dos años, recuerda que desde pequeño dormía con la pelota en la mano, y sentía una pasión grande por el fútbol. Su padre, José Luis Cruz Romano, fue una gran influencia para él, era profesor de fútbol del Colegio y fundó la academia de fútbol Tucumán, de suma importancia para Daniel, porque además de brindarle conocimiento, hizo grandes amistades. Tiene “el fútbol en la sangre” y cree que todos los seres humanos nacen con un talento. Le agradece a su papá que le enseñó mucho y que pudo explotarle sus habilidades. En el colegio tuvo un grupo

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apa

de amigos muy unido que a través del fútbol obtuvo disciplina. Tiene personalidad para jugar, es veloz, posee una excelente técnica y en malos y buenos momentos, siempre le gusta tener el balón y buscarle solución al partido. Es un jugador potente de mitad de cancha en adelante, y lo más importante para él es jugar, sin importarle si debe empezar de atrás o de adelante. Ser jugador de fútbol no es fácil, lo más difícil es mantenerse, pero Daniell lo ha logrado por su carácter luchador y positivo, y siendo persistente en todo momento. Cada día se levanta a las ocho de la mañana, desayuna con el equipo a las nueve y a las y cuarenta y cinco hacen ejercicio en el gimnasio. Finalmente, entrenan desde las diez y media hasta las doce o doce y media; a la una almuerzan, y a veces vuelven a entrenar a las tres. Pensando en el futuro, cree que se va a retirar en uno o dos años, y le gustaría seguir ligado al fútbol como entrenador o empresario. Quiere devolverse a Colombia, e ingresar a su hijo de tres años al Colegio Bolívar, que además de su alto nivel académico, le brindó los valores, la convivencia y el inglés, que lo ayudó mucho en su integración con Europa. Aún se acuerda de profesores como Allain Bouchard, Fernando Posso, Doris Giraldo, y Patricia Varela, entre otros, que


futbolista

asionad hicieron parte de su formación personal. Se siente muy agradecido de haber estudiado en el colegio, y aún recuerda los torneos de fútbol que hacían en lunch. Recuerda que una vez, cuando estaban en Middle School, pidieron permiso de jugar contra los de High School en el almuerzo, y de tanto insistir los dejaron jugar. Pronto, arrasaron con los otros equipos y los vencieron a todos. Lo más importante que le brindó el Colegio, además de los muchos conocimientos y valores, considera que es el fútbol, porque aquí era donde entrenaba. Daniel Cruz al haber estudiado en Europa, establece diferencias educativas, diciendo que en Europa se le da más libertad al alumno y faltan más a menudo a clase, pues es una cultura completamente diferente. Poder convivir con personas de diferentes países como Ucrania, Australia, Bélgica, Brasil y Argentina, entre otros, es uno de los aspectos positivos que le ha brindado el fútbol porque ha conocido diferentes maneras de pensar. Vivir tanto tiempo en Europa lo ha llevado a ser una persona más responsable e independiente, ha aprendido a aceptar otras culturas y conocer variedad de religiones que no se ven en Colombia como la musulmana. Piensa que el europeo no es muy creyente como el colombiano; en Europa se ve más riqueza, mientras en Colombia abunda la pobreza, y muchas veces los europeos no se dan cuenta de todo lo que tienen, mientras los colombianos rezan por un futuro mejor. Lo que

más anhela de Colombia es su familia, que es el factor más importante en su vida. La deliciosa comida colombiana y el clima son otros elementos que extraña, pues no le gusta en ningún sentido el frío europeo. Para Daniel, el fútbol es pasión. Da un mensaje muy lindo a los jóvenes y a aquellos que aspiran a ser jugadores de fútbol, aconsejando que trabajen duro para conseguir lo que quieren, porque si realmente anhelan, lo conseguirán. Lo importante es que hay que hacer sacrificios en la vida, y si se es persistente con lo que se propone, todo se puede lograr. Para jugar fútbol, se debe tener el talento, pero también el trabajo, porque el fútbol no es tan fácil como todo el mundo cree. Si se sabe con certeza qué se quiere en la vida, se debe hacer cuanto sea necesario para concretarlo en un futuro. “Atrévanse a soñar,” afirma. t*

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El matrimonio, cada v

Piedad Por: Juan José Jaramillo, clase 2011

solo nacional. Esa sería una manera de mejorar.

Ya en tercer semestre de periodismo en la Universidad Pontificia de Salamanca, el ex alumno Juan José Jaramillo inició su vida periodística con tribuna*, en donde se destacó por su gran creatividad, pasión, y habilidad para entrevistar. La revista escolar fue la plataforma que le permitió conocer el mundo del periodismo y el primer medio en donde pudo publicar, dándole así un impulso decisivo. Es escueta de palabras. Las ahorra. Las guarda. Luego las suelta, en papel, donde se enfrenta a la realidad y se siente feliz y retada al mismo tiempo. Para ella la poesía es dual. También es dual su personalidad. No es una paisa rola, no es una rola apaisada. Es una poeta. Una poeta curiosísima, que tiene, entre otros, una concepción desafiante o liberadora del erotismo, el amor y sobre todo, del matrimonio, un contrato que dice ella, hoy no es igual de duradero que en el pasado. Pero a pesar de eso, y gracias a su dualidad, tiene una familia estable, con esposo e hijos, y a uno de ellos está dedicando su nueva obra, un ensayo catártico sobre la muerte de su hijo. Paradójico: murió primero el producto del amor, que el amor mismo que ella vaticina no dura mucho en los matrimonios. También nos demostró en el V Encuentro Nacional de Escritores, que se celebró este fin de semana, que domina la literatura erótica. Juan José Jaramillo: ¿Cuál es el mayor valor del V Encuentro de Escritores Luis Vidales? Piedad Bonnett: El puro intercambio de ideas con el público y con los otros escritores. JJ: ¿Cómo se podría mejorar? PB: Siempre se puede mejorar todo. De pronto, trayendo gente de fuera, y así el intercambio no sería

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JJ: ¿Por qué todavía es tan común ver que en una entrevista a una poeta se le siguen haciendo preguntas sobre la literatura de género? ¿No está ya mandado eso a recoger? PB: Esa es una constante entre las preguntas del público y los periodistas. Creo de todas maneras que sigue habiendo prejuicios, y que la realidad de la discriminación existe, y eso hace que se hagan las mismas preguntas. JJ: Los poetas se han mundanizado, y hoy son más personas del común que personajes de ficción. ¿Eso le aporta o le quita a la poesía? PB: Primero, diría que sigue habiendo un mito alrededor de los poetas y los escritores; en ciertos ámbitos aparentemente están muy humanizados, pero para el común de la gente, el escritor es una persona un tanto mítica a la que no se acerca verdaderamente. Me parece que la literatura puede vivir sin la figura del escritor. A veces, incluso debe vivir sin ella. Estos encuentros en que los escritores nos acercamos a la gente son una estrategia muy contemporánea para la captación de público para nuestros libros. Entonces, no son para humanizar o deshumanizar al escritor, sino más bien una vía adicional para que la gente se acerque a nuestra literatura, aunque muchas veces esta intención no resulta, porque el que se acerquen a nosotros los escritores no quiere decir que nos lean. Mi experiencia es que se acercan y hablan con uno, pero no siempre lo leen. *** JJ: ¿Prefieres tu faceta romántica o urbana? PB: Primero, pienso que la veta amorosa de mi poesía es pequeña en relación con el conjunto. Si haces una evaluación de toda la obra, vas a ver que es una constante, pero no una constante de mucha abundancia. No creo que tenga más de 40 o 50 poemas de amor, y puedo tener 300 poemas en total. En cuanto a lo otro, yo no lo clasificaría como lo urbano, ni lo cotidiano, versus lo amoroso. Diría que tengo unas obsesiones, o unos temas que predominan, como el tema de la infancia, o el tema social. Pero lo que caracteriza más mi poesía es cierto tono, más que un tema, y que es una poesía


vez más corto y contundente:

d Bonnett sencilla, lírica, con imágenes, y que tiene humor e ironía. JJ: De ese abanico de temas, ¿con cuál te sientes más cómoda escribiendo? PB: Eso no es algo que pueda concretar. En la poesía, con cualquier tema que me enfrente, me siento feliz porque me gusta la dificultad, pero también me siento incómoda porque la poesía es una lucha, y ahí, uno no se puede sentir cómodo. JJ: En el encuentro hiciste un recorrido histórico sobre el matrimonio. ¿A qué se debe que todavía exista esta figura, cuando dejó de ser un contrato socioeconómico para convertirse en un acuerdo amoroso, todo se complicó? PB: Creo que mientras haya sociedades relativamente atrasadas y tradicionales, el matrimonio como contrato socioeconómico va a perdurar. Pero cada vez más, vamos a la conquista de relaciones intensas y relativamente efímeras, que se transforman en varias relaciones en una vida. Que se llamen o no matrimonios es indiferente, y la gente puede decidir llamarlas así por cuestiones legales, etc. En ese sentido, el matrimonio tiene futuro, pero no como una relación que se establece para muchísimos años. JJ: ¿Cómo hacer para pasar de una teoría liberalizadora como esta, al campo de la acción? PB: Creo que cuando la educación empiece a desmontar ideas preestablecidas, o cuando los hombres busquen su propia felicidad en vez de intentar cumplir con lo que la sociedad exige desde afuera, habrá un cambio. JJ: Tomás González me sorprendió. Cuando le pregunté que cómo se podría depurar un poco la literatura, me dijo que lo mejor sería que todo el mundo, literalmente, escribiera, y que el lector escogiera. ¿Qué opinas? Eso es lo democratizante de la literatura, pero esa propuesta induciría solamente al caos, en una sociedad que cada vez discrimina menos lo bueno de lo malo. Me parece que ponerle esa tarea al lector no contribuye a formarlo. Me gusta que haya cánones, filtros, avales de las editoriales, porque eso le ahorra a la gente mucho tiempo.

JJ: Una vez dijiste que el poeta es un individuo frente al mundo. ¿Y la idea de que es el portavoz de los que no tienen voz? PB: Son dos cosas distintas. Yo no escribo para darle voz a los que no la tienen, porque es una misión en la que sería como una especie de representante de la humanidad, sería algo muy pretencioso. Así se considera al poeta en algún momento del siglo XX, pero hoy eso no es así. Uno escribe para compartir con otros los estremecimientos que el mundo le genera a uno, para compartir vicisitudes, o emociones que son propias de todos los seres humanos. JJ: Cuando escribiste la crónica para Soho, tuviste que volver a tu Amalfi natal después de 40 años, y la experiencia no fue buena. ¿Algún día volverás, y la podrás disfrutar? PB: No descarto nada. No puedo decir “de esta agua no beberé”. Me han dado ganas de regresar, pero no como una figura de la literatura, sino como un ser anónimo que recorre esas calles, sin ser reconocida por nadie, y que la experiencia sea completamente única, que no se traduzca en palabras, que fue lo que pasó en esta visita. JJ: ¿Cómo es la experiencia de escribir sobre la muerte de un hijo? PB: Es una experiencia por supuesto muy dura. Pero siempre he pensado que la escritura es catártica, es sanadora, liberadora, pero el tránsito que hay que hacer para llegar a la liberación es un tránsito de dolor. Y además se necesita valentía. Creo que los escritores somos valientes, porque encaramos la realidad, así sea camuflados detrás de las palabras, pero para llegar allá, primero tenemos que verle la cara a las cosas. Esta fue una experiencia más extrema. Tiene esas mismas características, pero más hondas y más definitivas. JJ: ¿Cómo ha tomado tu círculo más íntimo todo el proceso? PB: No le he contado a casi nadie. Solo a mis hijas y a mi marido, y respetan lo que yo hago. Creo que confían en que sabré hacer una cosa que tenga suficiente pudor, y suficiente respeto por lo que ellos puedan sentir. t*

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By: Isabella Grullón Paz, 11°

San Antonio is home to the artistry that makes up the city of Cali. It is a maze of narrow streets, each one containing a story, a song, or a poem. It is also the home to one of the most spontaneous and adventurous women I have ever had the pleasure to meet. She can be considered a dreamer who shows us her world of stories and illusions through the lens of her camera. A woman who finds poetry and beauty in the angle of how light hits a surface, and in the stories of the past, along with the jungle that she has always longed to know. I walk into Sylvia Patiño’s home and am greeted by the “Hellos” of chirpy parakeets and an interior garden. I am led toward a narrow, hidden hallway to find myself standing in a living room with walls were covered in books, masks, and pictures; each one containing a memory of some trip, award or person. Every item is placed perfectly in placed by her husband, none of which she would hesitate to disorganize to accommodate her needs. Like for example, placing a glass of juice or searching through all her books to think of some anecdote to tell during her interview. The conversation started to flow, something that always seems to happen when you talk to a woman with so much to say, and with absolutely no filter for any detail of what is to be said. She spoke of her school days, days in which she would take her desk out of the classroom and listen to the lectures teachers would give sitting in the sun. Days were the drive to school was always an adventure; because the school being in the middle of nowhere

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after all. Days where she went to the theater, and the ballet with her sister every chance they had, days where art was embedded into her every move, thought and breath. As she told me about her past, it was as if every memory were a picture in her mind; a living scrapbook of every trip, face and place that she had been to and experienced. Like a scrapbook, with every picture comes a story, be it about skulking the secret passages of churches to find something close to a perfect picture - even though this action of perfection is simply impossible - or finding a face in the middle of a jungle that she hadn’t seen in twenty years. She describes her camera as her passport, or as a VIP pass that can take her anywhere she wishes. Her camera takes her to places that would usually be completely out of the question. To explore to her, nothing is out of the question. Then again, that might not be because of the camera, but because of her drive. She is a strong believer in the idea that it is easier to ask for forgiveness, than to ask for permission, because asking for permission just might be an obstacle in the way of creating another chapter in her scrapbook. Her camera is what allowed her to meet the country that she lives in, the city that raised her and the books she grew up with. Finding something to say never seemed too difficult, and the conversation evolved from question to question, leading to laughs echoed by the parakeets. The afternoon went by just as quickly as it came, and along with the rain came a man who was terrified by our loud laughter, her husband. After that, the laughter turned to insightful phrases about traffic and politics, along with rants about how teenagers abuse technology. After a few more smart remarks, I was led out by her husband, with reminder to come by more often to plan the next book, along with an invitation to not be a stranger to that peculiar home. t*

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Mitos y L Por: Laura Ramírez, 12° y Mateo Posso, 11°

A diario nos encontramos con eventos increíbles e inexplicables que ni la misma ciencia puede captar. ¿Qué haría usted si le contamos que profesores, estudiantes, guardas, trabajadores y hasta cocineros han sido mudos testigos durante 65 años, de los mitos y leyendas del colegio que dejan un rastro enigmático de nuestra historia, y que cobran vida cuando la noche cae sobre el campus? Aquí, encontrará mil y más motivos para “no venir al colegio en la noche,” y se informará de hechos que normalmente no suelen suceder en una institución educativa. ¿Alguna vez se ha atrevido pensar qué eventos de terror se han vivido en el espacio que hoy llamamos Colegio Bolívar? Desde espíritus en la biblioteca hasta el llanto de duendes azotan en las noches al colegio, mientras nosotros pasamos desapercibidos. No son cuentos nocturnos, no son imaginaciones, son fantasmas, duendes, espíritus y hasta monjas. Prepárese…y conozca esas historias que hacen de este lugar, un sitio extraordinario.

■ Andrés Álvarez (man-

tenimiento)  El correlón, es una persona vestida de blanco que se ve corriendo desde el bloque de ciencias.

Andrea Valderrama (cafetería) Los guardas de noche escuchan voces en la cocina, se escuchan las ollas, como si alguien estuviera trabajando.

■ Lily Cañón (biblioteca)  Un día que llegué

al colegio a las 7 a.m., antes de llegar los estudiantes, me encontré a una monja por el lugar donde ponen los periódicos; miraba hacia abajo y levitaba, mientras mi cara palidecía y me desvanecía lentamente. Salí corriendo al instante.

Daniel Vargas (portería) Por donde lavan los buses, Jesús María Rodríguez vio a una persona pequeña con sombrero, mientras lo observaba, dio una vuelta por donde estaba la basura y se fue por el palo de aguacates, lo buscó, pero no lo encontró.

Aproximadamente hace 10 años, afuera del Co■ Miguel Valencia (seguridad) El esqueleto de cien- ■ legio por la puerta de Alcalá, vieron por la noche a cias está penando, en su vida pasada dejó asuntos pendientes.

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un señor caminando con una botella de vino y mochila. Al día siguiente, les informaron que a las 12 de la noche se había ahorcado el día anterior.


Leyendas del ■

Colegio Bolívar

Diego García (mantenimiento)  A las 12 de la noche se aparece una mujer vestida de negro por la cancha de fútbol en las matas de guadua, y nadie se atreve a acercarse a esa hora allá.

Marcos Casilimas (portería) Por el bloque de Rectoría, primaria y preprimaria, han visto a una señora delgada, vestida de blusa azul y falda negra. Creen que es una profesora que murió hace tiempo.

Moraima Cárpena (profesora) Cuando se quedan en el “sleep over” del musical, suena el piso del escenario del Swall; los estudiantes creen que alguien murió en la construcción de éste.

Claudia Gómez (secretaria) Hace 30 años aproximadamente, estaba con Liz en la biblioteca que en ese entonces se encontraba por el bloque de Mr. Martin, estaban hablando que allí asustaban y al rato, se empezó a escuchar una campanita. Al instante salimos corriendo. También dicen que se escucha un piano y se ven sombras por preprimaria.

■ Luis Ángel Imbachí (man-

tenimiento) Cuando bajé a la planta, escuché como si alguien se tirara a la piscina. Revisé, y no había nadie. t*

Luis Velasco (servicios) Hace tiempo, vi a un compañero de apellido Zúñiga por la sección Kínder. Lo vi a lo lejos, pero realmente se encontraba a mi lado. Nunca supe con quién confundí a Zúñiga.

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TribuKids antes y después

Una comunidad de cambios, que innova, que, en vez de envejecer, rejuvenece con cada año que pasa, es el caso del Colegio Bolívar. Hace 65 años, el Colegio empezó en San Fernando, en una pequeña casa que, aunque con la misma idea y dedicación, poco resembla a lo que ahora es esta formidable institución. Es de esperarse, entonces, que en 65 años lo que el colegio es ahora va a ser sólo una memoria, pues lo que se avecina es una oleada de cambios que, con la ayuda de niños como los que vemos abajo, llenos de ideas y planes para el futuro, van a seguir mejorando el Colegio Bolívar, un colegio que se caracteriza por su pasión de mejorar siempre. Les vamos a presentar dos visiones de los niños, la primera de cómo se imaginan que era el Colegio hace 65 años, y la otra de cómo creen que va a ser el Colegio en 65 años.

Daniela Nauffal, Cristina Chávarro, 12°

Hace 65 años...

“Los salones eran como los areneros de pre-primaria” “Obviamente, había menos salones” “Era más pequeño, como la mitad del Colegio ahora.” “Eso fue en 1800?” “El Swall era una choza ‘rancia’” “Las canchas de fútbol eran como dos bambús y el balón era como una bola de icopor.” “Los buses eran como patines” “Los uniformes eran rotos”

“Los tableros eran de tiza” “Los estudiantes escribían en hojas de árbol” “Cuando venteaba, tenían que salir para que les diera aire porque no tenían ventiladores” “No habían tantos caminos de cemento, era más verde.” “Usaban velas porque no había electricidad” “No habían sube y bajas” “Era todo viejito” “Los árboles eran más pequeños” “No había Atelier”

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En 65 años...

“El Swall lo van a remodelar y va a ser mucho más grande, como la biblioteca.” “Los juegos van a ser más modernos” “Va a haber otra piscina y una pista de patinaje” “Va a haber otra cancha de básquet” “La cafetería va a ser más grande” “Va a haber una zona de video juegos” “La casa de Mr. Nagy va a estar abandonada” “La biblioteca va a tener más libros” “Van a haber más salas de ICT” “Van a haber muchos televisores pantalla ‘plasma’” “Los uniformes van a ser robóticos” “El Nido va a ser como la mitad de este Colegio”

“El director va a ser JP (Juan Pablo vásquez), en vez de la campana, van a sonar canciones de reggaetón.” “Van a construir una granja y un acuario!” “Va a haber un lago” “Van a llegar al colegio en carros voladores” “Va a ser muy contaminado porque estamos destruyendo el mundo” “Los uniformes van a ser faldas” “Va a haber menos verde y más construcción.” “Todos los buses van a tener aire acondicionado.” “Los salones van a ser más grandes.” “Va a haber canchas de fútbol en el área de pre-primaria”

Agradecimientos: Antonio Chaparro, Antonio Zacur, Antonia Correa, Isabella Cardona, Sara Ramírez, Luciana Zambrano, Mariano Cárpena, Natalia Isaza, Camila Barona, Camila Berrío. t*

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School T

By: Andrea Schwehr, 12°

In a corner, at the back of the library, there is a bookcase that holds all the yearbooks that have been published since Bolivar first opened its doors sixty-five years ago. The oldest yearbooks, on the top shelves, are dusty and thin with bland covers. The ones along the bottom shelves are bursting with pages of colorful pictures and pop-ups, indicative of the immense growth over the intervening years. The glossy pages memorialize events that have become school traditions, some passed down through the generations, some evolving over time, and others created in recent years. Some are Colombian and others American, but whether they are a part of elementary school or high school; all are Colegio Bolivar traditions.

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Sports have always played an important role in the community. These days there are three main sporting events that take place during the school year: Binationals, Copa de la Amistad and Sports Day. Binationals, the biggest sporting event, began in the late 1980s with only four schools: Nueva Granada from Bogotá, Columbus from Medellin, Colombo Británico from Cali, and Colegio Bolivar. They participated in only two sports, soccer and volleyball. As the years went on, more schools

joined, including a school from Quito, Ecuador, and now the number of schools participating in the event has risen to twelve. Due to the increase in participants, other sports, such as tennis, basketball, microsoccer, and track and field have been added to the tournament. When it was decided that only American schools would participate in Binationals, the Colombo Británico dropped out of the tournament. But the rivalry between this school and Bolivar would not stop there. In 1998, Dr. Martin Felton formalized the classic soccer match between the Bolivar and Colombo Británico in what would be called the Copa de la Amistad. Held annually in March, this “Friendship Cup” provides the opportunity for both schools to show their school pride by painting their faces and waving banners, but most importantly, it creates an opportunity for new bonds and friendships to be generated. Bolivar students also shine twice a year during Sports Day when they have the opportunity to compete amongst themselves. On the days leading up to Sports Day, students earn spirit points by celebrating Spirit Week; dressing up each day according to certain themes, like Pajama Day or Fashion Disaster Day. But when Friday rolls around, all eyes turn to the shiny cup that each grade wishes to claim as their own. While the students can no longer compete in tennis, hockey or swimming, they do their best in different events ranging from basketball to tugof-war. The Colegio Bolivar community loves to celebrate holidays. For example, Halloween used to be celebrated on Saturday, an event comparable only to Bolivar’s Day. Parents, teachers, students, and workers would don costumes and spend the day at school enjoying the spooky decorations, hay rides, and other festive activities, including bobbing for apples. Some mothers would even dress up as witches and throw candy to the children from the trees. Now, Halloween festivities are incorporated into the school day, and students have the opportunity to dress-up and compete for the prize for best costume along with decorating the halls and visiting the haunted house hosted by the parent’s association. At the end of November, a school-wide assembly celebrates Thanksgiving, which has evolved from an actual imitation of the first Thanksgiving. Years ago, students would bring food and everyone would share in a large feast, but now


Traditions it is simply an assembly. As for the Christmas celebrations, they have remained the same over the years. Special Christmas shows are still held in which the small children sing and dance in angel costumes, melting hearts. When Cupid strings his bow, the students begin to sell carnations, also an old Valentine’s Day tradition. An alumnus, who now is a part of the faculty, said, with a laugh, that “the traditional Valentine’s Day lunch ˗Barbeque Chicken˗ has not changed since I graduated over thirty years ago.” Sadly, some traditions are no longer celebrated. This is the case with Easter. Students in elementary school used to bring eggs that they dyed and decorated at home, so that their teachers could hide them. This large Easter egg hunt used to be done on the old and large playground where new classrooms now stand. Along with these celebrations, other classic traditions include the Senior Walk that is held at the end of each school year. The students in the graduating class walk through the whole school as they wave goodbye to old teachers and younger students who will eventually fill their shoes. The science fair has also prevailed; it is currently held annually. High school students are assigned topics and projects by grade level, which include things such as rockets, chemically-powered cars and

water filters. In the past, students had more liberty when it came to choosing their project they, yet the manner in which they are displayed has not changed; students, parents and teachers still have the opportunity to walk around the school and visit the different projects. Over the course of the years, students have also been successful in creating traditions through different organizations and extracurricular activities, like the Model United Nations which has been around for more than twelve years. In 1997, eight high school students attended a model at Harvard University, causing a large number of students to participate the following year. While the participation rate has gone down, MUN continues to send students around the country to different models. Traditions have become the foundation of the school, because, after all, they have been in the making for sixty-five years. Since the first day of school, when the oldest class makes a special entrance, to the last day, when all the busses make a special exit driving around the parking lot and honking vigorously, one notices the traditions that make the school unique. While some traditions change and others are created, they still manage to span generations. These are the traditions that will be remembered years later at reunions and that will always live in the students’ hearts. t*

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Un sinónimo de ayuda Por: Mariana Correa, 11° y Mateo Posso, 12° Que tire la primera piedra quien no haya luchado con el servidor del Colegio sin pensar en Rodrigo Navia. Pareciera que hasta la velocidad sobrehumana del carrito de computadores es una inherente característica de este carismático personaje, cuyo conocimiento ha acompañado al Colegio Bolívar a lo largo de su proceso de innovación tecnológica. Han sido muchas las personas que en algún momento pasaron por su oficina, encontrándolo aferrado a su escritorio, como un topo, trabajando arduamente. Más admirable aún, a pesar de estar en reunión u ocupado usando las dos pantallas de su computador, nunca se ha negado a dar una respuesta o a prestar ayuda a quien lo necesite. Evidentemente, resulta una tarea inconclusa describir a este gran hombre, pues acabaríamos con una obra del tamaño de “Cien años de soledad.” Pero, sí cabe recalcar la alegría, la energía, la disposición y el conocimiento de Mr. Navia, un papá, profesional, jefe y empleado. Toda persona a la que se le pregunta por este peculiar ingeniero de sistemas lo termina alagando de una forma u otra. Su staff, lo recuerda con mucha alegría y expresan que han sido impactados por su “sencillez, calidad humana y amabilidad. Piensan que, “Rodrigo Navia posee un corazón bondadoso y una actitud positiva frente a las personas y las situaciones de la vida”. Afirma el departamento de sistemas, que su “actitud de anfitrión,” le permite que todos se sientan incluidos en el equipo de trabajo. De la misma manera lo describen como un hombre que “es admirado y respetado por su sencillez, entrega al trabajo, y su compromiso con su familia.” Mr. Navia posee características que lo hacen reconocible a leguas de distancia, como su caballera ondulada de color grisáceo que los años y los estudiantes le hemos dado, sus camisas de cuadros, las gafas ochenteras que nunca se quita, y la bicicleta siempre recostada a un lado de su oficina, son rasgos que lo hacen único. Su otra insignia es su habilidad como deportista, ciclismo el deporte que lleva practicando con constancia, y que por tanto tiempo ha practicado. Pero, la importancia de este carismático hombre no se encuentra solo en su labor como persona, sino también como profesional del Colegio Bolívar. Como jefe del Departamento de sistemas por tanto tiempo ha estado presente en su transformación tecnológica tal como lo hizo Da Vinci, durante el período del oscurantismo al renacimiento. Según sus compañeros, “Rodrigo es un persona fundamental para el Bolívar porque siempre logra dar una respuesta positiva a las necesidades tecnológicas, tanto de estudiantes como de profesores, empleados y padres de familia.” Además, a nivel profesional muchos elogian su “disposición absoluta” para ayudar a todo el que lo necesite, y recuerdan con una sonrisa los momentos en que Rodrigo Navia enfatiza que la prioridad del departamento de sistemas son “nuestros chicos”; además de ser una persona recursiva y colaboradora que “se dedica con entusiasmo hasta lograr los propósitos establecidos.” Mr. Navia en resumen “es un miembro de la comunidad Bolívar de alma, vida y corazón y con un gran sentido de pertenencia a cada una de sus labores”. Es un maestro inolvidable, no solo para esta comunidad, sino también para todos los que lo rodean, desde las comidas del departamento hasta una ayudita con los portátiles. Desde su generosidad y su humildad, Rodrigo Navia toca a la Comunidad Bolívar porque como decía Montesquieu, “para ser realmente grande, hay que estar con la gente, y no por encima de ella”, y eso es precisamente lo que hace este caballero de los sistemas. t*

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TALENT AND CHARACTER By: Martín Vanin, 12°

John Wooden, one of the greatest basketball coaches of all time, once said, “Winning takes talent, to repeat takes character.” After knowing Mateo De Angulo (class of 2008) for four years, and having seen him swim for over six years, I can testify that few people live up to this quote the way he does. Therefore, last November, while watching the men’s 200 meters freestyle final, at the 2012 National Games, I knew I was in for a show. De Angulo, who had just won the extenuating 800 freestyle final less than 20 minutes before, was about to face some of the fastest swimmers in Colombia; among them the national record holder for the event, Julio Galofre. He had a hard task ahead of himself. Things didn’t look too good for De Angulo as he swam toward the wall after the first half of the race. He was over two seconds, and more than a body-length behind Galofre. The crowd in Cali was quiet and motionless, while De Angulo still held second by a good difference swimming towards the wall after 150 meters, with only one lap to go. Hope was fleeting, but De Angulo started speeding up and, in an unbelievable feat of physical and mental strength, he came closer and closer towards Galofre. Finally, in less than ten meters he managed to catch up and pass him, to win his second gold medal of the day by four tenths of a second. That takes character. It also takes character to make it on to the Olympic team after four years of hard preparation, knowing that in 2008 you missed the cut by less than four seconds. It takes character to injure your wrist two months before a world championship, and still break a national record and attain a personal best performance at a world level competition. It takes character to be questioned and criticized after a less than perfect 2010, to come back in 2011 to break three national records and validate your title as the “greatest Colombian distance swimmer of all-time.” As a swimmer growing up in Cali it is impossible to escape the 22 year

old legend that has become Mateo De Angulo. The nephew of the celebrated Olga Lucia De Angulo, is the seven year old boy who started swimming because his injured arm needed therapy; the young athlete who won his first national gold medal being only 14 years old; the Seminole star who holds two FSU (Florida State University) school records and was named ACC (Atlantic Coast Conference) swimmer of the year for 2012; the man who was not originally in the FINA (International Swimming Federation) list of qualified swimmers for the 2012 Olympics and had to wait a nerve-wracking week before his confirmation on June 29. Moreover, De Angulo is also the avid soccer fan and savant who won’t miss a Deportivo Cali or Real Madrid match. A man who confesses that what he misses the most, as a student athlete in the U.S., is the closeness to his family and his home; a friend who is always in for a laugh and a good time; a swimmer who loves what he does and no matter how arduous a practice can get, will walk out of the pool with a smile on his face.

This is Mateo De Angulo. He has a lot of talent, but also pure character and determination. He is a man who grew up in the midst of athletic glory, but still has a lot to give as a swimmer and a person. He dreams about Rio 2016 and upping his Olympic performance. His persevering nature and ability to overcome challenges will surely continue to be rewarded.

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¡Feliz cumpleaños En 65 años, miles de palabras han sido usadas para describir al Colegio Bolívar. Como una imagen vale más que mil palabras, he aquí 65 de ellas, expresadas por los estudiantes que cada día ofrecen sonrisas que iluminan nuestra historia, y lo continuarán haciendo por 65 años más.

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s Colegio BolĂ­var!

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Calle 5 No. 122-21 vĂ­a Pance - Cali, Colombia

tribuna@colegiobolivar.edu.co Tel: (57-2) 684 8600


Tribuna - Special Edition May 2013