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Mujeres 1810-2010. / edici贸n a cargo de Isabel Puente. - 1a ed. 2da reimp. - Buenos Aires : Secretar铆a de Cultura de la Presidencia de la Naci贸n, 2012. 120 p. : il. ; 22x22 cm. ISBN 978-987-9161-83-8 1. Historia Argentina. I. Puente, Isabel, ed. CDD 982


mujeres 1810-2010

CASA NACIONAL DEL BICENTENARIO SECRETARÍA DE CULTURA DE LA PRESIDENCIA DE LA NACIÓN 16 de marzo de 2010 - 31 de enero de 2011


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Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner Vicepresidente de la Nación Amado Boudou Secretario de Cultura de la Presidencia de la Nación Jorge Coscia Subsecretaria de Gestión Cultural Marcela Cardillo Subsecretaria de Políticas Socioculturales Alejandra Blanco Jefe de Gabinete Fabián Blanco Directora Ejecutiva de la Casa Nacional del Bicentenario Liliana Piñeiro


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El debate como política cultural entre los Bicentenarios Lo fundamental es que el debate prolifere. Que se multiplique. Tanto en cantidad de participantes como en los temas que ponemos en discusión. Y fue para eso mismo que inauguramos el año pasado la Casa del Bicentenario en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y ahora lanzamos este catálogo de la muestra ‘Mujeres 1810-2010’: para fomentar la discusión sobre nuestra historia, nuestra identidad y las problemáticas que nos recorren como pueblo. En el marco de las discusiones públicas que se vienen dando entre los Bicentenarios, el de la Revolución de Mayo que venimos de festejar y el de la Independencia que tendremos en unos años, es que proponemos como política cultural un debate sostenido que se aleje un poco de la coyuntura de la agenda cotidiana. Los debates no pueden ser sólo sobre el inmediatismo de los temas de todos los días, deben también en alguna medida, para reforzar la vida política de una comunidad, ir un poco más allá. Discutir sobre el futuro, pero teniendo siempre en cuenta cuál ha sido nuestro desempeño como país en los doscientos años. Articulando la coyuntura con las raíces profundas de lo que discutimos es cuando aparece el verdadero rostro de las encrucijadas que nos atraviesan como pueblo. Las muestras con contenidos históricos funcionan como un espejo retrovisor. Ver de dónde venimos pero para mejorar siempre el rumbo hacia adonde vamos. Ese es el espíritu de un repaso crítico de nuestra historia, en algunos aspectos que no suelen estar en el primer plano de la consideración pública sobre nuestra trayectoria nacional. Porque si el debate se multiplica, en cantidad de actores involucrados y en la diversidad de las temáticas que nos permitimos poner sobre la mesa, de modo abierto, plural y sincero, y de cara a la sociedad, encontraremos que el modo más democrático de fortalecer a la vida en comunidad es precisamente debatiendo. El conflicto, procesado a través de argumentos, de confrontación de ideas, es lo más enriquecedor que tiene una democracia vibrante como la que supimos reconquistar en estos años. Y eso nos permite poder ser cada vez más plurales y más diversos como sociedad. Combatiendo, con argumentos y escuchando al otro, construiremos entre todos, a partir de nuestras verdades relativas, una verdad que nos contenga y sea superadora. Jorge Coscia Secretario de Cultura de la Presidencia de la Nación


Todas las sociedades se han constituido mediante valores y normas que han jerarquizado las actividades desplegadas por los varones y relegado a las mujeres en aquellas consideradas menos significativas. Nuestra sociedad, heredera en buena medida de las culturas de los pueblos originarios y de la hispánica - cauces principales a los que se incorporaron más tarde las diversas tradiciones traídas por las poblaciones inmigrantes-, dio forma a matrices socioculturales basadas en la diferencia sexual instaurando la desigualdad y la discriminación. A lo largo de estos dos siglos de historia argentina, desde la emancipación hasta hoy, las mujeres tuvieron una condición subalterna. Sin embargo, en esta exposición nos propusimos mostrar cómo las mujeres participaron en todos los acontecimientos de nuestra vida como sociedad. Ellas opinaron, influyeron, participaron y actuaron en la vida pública. Las mujeres de todas las condiciones sociales y étnicas, de las distintas religiones e ideologías políticas se manifestaron de diferentes maneras y por muy diversas circunstancias en todo el territorio nacional.  Ellas participaron en la construcción de la Nación, y fueron decisivas en todos los momentos del siglo XX. Actuaron en  las lides sociales y políticas,  trabajaron en una miríada de ocupaciones en campos, montañas y ciudades, fueron fundamentales en la educación y sus huellas, vivas y profundas, están en todas las formas de nuestra cultura.  A lo largo de los dos siglos que transcurrieron desde el inicio de la vida independiente, las mujeres conquistaron prerrogativas y avanzaron  en materia de reconocimiento y equidad. Desde el primer Código Civil en 1869 que sancionaba su inferioridad  hasta los días que corren, no hay duda de que han ganado derechos civiles, políticos y sociales. Pero todavía no sólo no gozan de completa igualdad sino que se mantienen muchas inequidades. Eliminar las desigualdades es el reto del Bicentenario. Dora Barrancos Mirta Zaida Lobato Laura Malosetti Costa Asesoras

El guión de la muestra no ha sido tratado como un relato lineal y comprehensivo sino a partir de la articulación de algunas problemáticas históricas que continúan siendo relevantes en el actual escenario social y político de nuestro país. El sujeto de esta narración son las mujeres en plural: si aparece algún nombre propio, éste es invocado desde el criterio de relevancia de fenómenos sociales colectivos. Si bien el guión plantea una división en tres ejes distintos (vida pública, vida privada, las mujeres y la imagen), dicha perspectiva de análisis social genera continuos enlaces y reverberaciones entre ellos, y obliga a pensar en la fluidez de sus límites. Los espacios de lo político y de lo doméstico se entrecruzan, y ambos están atravesados por las representaciones y los imaginarios de lo femenino. Para la ley de voto de 1912 las mujeres no formaban parte del “universal”. Hoy la situación es bien distinta, aunque aún, como en muchos otros campos, la erradicación de ciertos miedos y las transformaciones de hábitos y mentalidades implican tiempos más largos y en consecuencia constituyen las conquistas más difíciles de obtener. De algún modo, nuestra máxima aspiración sería que esta fuera la última muestra acerca de las mujeres, en un mundo donde todas las diferencias tengan igual derecho a existir e igual peso simbólico en la constitución de nuestra identidad. Valeria González Curadora


La Casa Nacional del Bicentenario abrió sus puertas en marzo de 2010, en el marco de la conmemoración de los 200 años de la Revolución de Mayo. Fue concebida como un espacio cultural permanente destinado a repensar y debatir la historia de nuestro país, desde una perspectiva actual y pluralista. Se trata de un centro cultural dinámico, donde los documentos del pasado y los testimonios del presente integran un tejido vivo que nos permite acercarnos a nuestra historia y desde allí, pensar nuestro futuro. Inauguramos la Casa Nacional del Bicentenario con la exhibición “Mujeres 1810 – 2010”. Pensada como una gran instalación, la exposición se propuso dar visibilidad a la participación de las mujeres en la historia argentina, más que tomarlas como “tema”. El objetivo no fue añadir nombres a la cronología consabida, sino plantear el “magma” de lo femenino como un punto de vista diferencial, para poner en escena algunas zonas de tensión de nuestra historia política, social y cultural.  Documentos, objetos, obras de arte y material audiovisual formaron parte de un recorrido que no pretendió ser exhaustivo sino mostrar la participación de las mujeres en diversos ámbitos: la política, el mundo del trabajo, la acción colectiva, la educación, la vida familiar, la belleza y la violencia, entre tantos otros, pero siempre con la mirada puesta en los actos que erosionaron y desafiaron los prejuicios sociales como así también en aquellas prácticas que perpetuaron las tradiciones y, en algún punto, las desigualdades. Las exhibiciones de la Casa Nacional del Bicentenario despliegan los temas desde distintas perspectivas: el saber académico, el cine, la música, la literatura y el arte. Buscan, deliberadamente, la inclusión del visitante, la complicidad de su mirada. Lo interpelan para hacerlo partícipe de su historia, lo invitan a ser un observador activo. Buscan, al mismo tiempo, dejar abierto el debate. La inclusión de obras en un espacio no exclusivamente artístico es una de nuestras propuestas fundamentales ya que potencian el relato, a la vez que promueven y difunden la producción artística local. “Mujeres 1810-2010” puso en juego estas ideas. Dora Barrancos, socióloga y doctora en Historia; Mirta Zaida Lobato, doctora en Historia; y Laura Malosetti Costa, doctora en Historia del Arte fueron las asesoras de la muestra junto con un equipo de consultores integrado por Carlos Ulanovsky, Miguel Rep, Alejandra Correa, Karina Wroblewski y Raúl Manrupe. La curaduría estuvo inicialmente a cargo de Clelia Taricco y continuó en manos de Valeria González, ambas licenciadas en Historia del Arte, quienes conjuntamente con el equipo de producción de la Casa Nacional del Bicentenario, coordinado por Isabel Puente, trabajaron en la concepción de esta exhibición. El catálogo que presentamos recoge esta experiencia expositiva, complementa el catálogo digital que acompañó originalmente la exposición y da cuenta de los elementos que consolidaron el guión curatorial. Además, pone el énfasis en el diseño de montaje y muestra las hipótesis que nos guiaron en la construcción del relato visual y su articulación con el discurso académico. Quiero agradecer a las instituciones públicas y privadas, archivos, artistas, coleccionistas, y a todos aquellos que de una manera u otra contribuyeron a concretar este desafío. También destacar la pasión y el compromiso de asesores, curadores y del equipo de trabajo de la Casa Nacional del Bicentenario. Asimismo, me permito agradecer a la Secretaría de Cultura de la Nación que impulsa y brinda las condiciones necesarias e indispensables para concretar desafíos de esta naturaleza, con los que contribuye al fortalecimiento de valores como la identidad, la integración, la inclusión y la pertenencia, proponiendo el ejercicio de repensarnos como ciudadanos y como país, en el complejo entramado del siglo XXI. Liliana Piñeiro Directora Ejecutiva de la Casa Nacional del Bicentenario Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación


VIDA PÚBLICA VIDA PRIVADA LAS MUJERES Y LA IMAGEN VIDA PÚBLICA VIDAPRIVADA LAS MUJERES Y LA IMAGEN VIDA PÚBLICA VIDA PRIVADA LAS MUJERES Y LA IMAGEN VIDA PÚBLICA VIDA PRIVADA V

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VIDA PÚBLICA VIDA PRIVADA LAS MUJERES Y LA IMAGEN VIDA PÚBLICA VIDAPRIVADA LAS MUJERES Y LA IMAGEN VIDA PÚBLICA VIDA


Desde el fondo de los tiempos se atribuyeron a las mujeres las tareas del orden doméstico, la obligación de servir al cónyuge y de cuidar la descendencia. Pero en todas las épocas las mujeres hicieron mucho más que estas labores y participaron en funciones sociales significativas, aunque casi nunca se les reconociera esa contribución. Con la vida republicana, iniciada al calor de la Revolución de Mayo, pudo observarse que las funciones de cuidadoras del hogar se compartían con actividades económicas, que la arena política y la propia guerra las tenía como protagonistas, y que muchas ejercían - como hoy ocurre -, la jefatura de sus hogares. Ellas han alternado las responsabilidades del “ángel del hogar” con los desafíos del trabajo, la política y la cultura. Dora Barrancos

La separación entre lo público y lo privado, entre el ámbito de la polis –ciudad- y el ámbito de la casa, entre la acción política y los sentimientos, ha sido el estereotipo fundamental en que se basó la discriminación secular de las mujeres en la historia. Sin embargo, hemos tomado tal división como un puntapié inicial para poder discutir, precisamente, la arbitrariedad de la misma. La lógica de esta distinción canónica, se diluye en el entrecruzamiento que ocurrió en los hechos a lo largo de la historia. Mostrarlo así, es el objetivo del guión curatorial de esta exposición. Por ello, nuestra tarea ha consistido fundamentalmente en consignar los fenómenos específicos que la acción o la perspectiva de la mirada femenina, ha generado en todos los ámbitos donde las mujeres se fueron involucrando a través del tiempo. Las Madres de Plaza de Mayo - presentes en el espacio destinado a Vida Pública - constituyen un ejemplo inequívoco de ese tejido entre lo público y lo privado y una eficaz clave de lectura: ¿Cuál sería la pertinencia de distinguir allí maternidad y acción política? Su presencia carga de urgencia amorosa -y de nuevos valores- el ámbito de lo público. Paralelamente, en el desarrollo que proponemos de la Vida Privada, aparecen diferentes organizaciones de madres en lucha, donde una preocupación personal se vuelve militancia. Son las particularidades de su acción y de su mirada las que incidieron fuertemente en el borramiento de las barreras que separan, supuestamente, lo privado de lo público, lo personal de lo político. La temática de las mujeres y la imagen, ha sido abordada en esta exposición, con un objetivo fundamental: poner en escena cómo se han tipificado y difundido los roles y los valores asignados a las mujeres en los distintos períodos de la historia, configurando modelos que abarcan desde el concepto de belleza hasta los patrones de comportamiento social. Valeria González

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VIDA PÚBLICA

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Manifestación organizada por el Partido Socialista, Buenos Aires, noviembre de 1918, AGN.

La fotografía muestra que hacia 1918 el espacio público es aún de hegemonía masculina. Sin embargo, el punto de vista del fotógrafo destaca de entre la masa a una persona: se trata de una mujer. Walter Benjamin dijo que la fotografía no sólo resguarda el pasado sino que también anuncia el futuro. El siglo XX vería a las mujeres conquistar su derecho a participar plenamente de la historia política de su país.

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Lidia, Jujuy. Manifestación de mujeres, Alicia D’Amico, Buenos Aires, 8 de marzo de 1985.

Madre e hijo, Jujuy. Retratos de mujeres piqueteras Verónica Mastrosimone, 2002.

Mariela, Cutral Có.

Una joven se acerca a Alicia Moreau, Alicia D’Amico, Buenos Aires, 8 de marzo de 1985.

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La mujer tiene que participar de la política. No le basta ir con la canasta familiar para llenarla cuando puede. Tiene que saber por qué no la puede llenar, de dónde viene el mal que está soportando. Alicia Moreau de Justo Dirigente socialista 1942

No puedo llevar el aliment y siento que no soy nadie en mi Entonces cuando salgo recién me siento persona. Alicia Piquetera de Cutral Có 1996

Los Kollas tenemos valores que ya no se mantienen. Nosotros conservamos el respeto, la palabra, la solidaridad. Creo que somos una reserva de los grandes valores. Rosario Quispe Presidenta de la Asociación de mujeres Warni Sayajsungo 2007

La proyección de una secuencia de alrededor de cincuenta frases enunciadas o escritas por diferentes mujeres desde principios de 1800 hasta hoy, tuvo una particular intención: elegir como medio el lenguaje y no la imagen visual. Ha sido éste un modo de evitar el estereotipo cultural que reduce a las mujeres a una imagen muda o pasiva, para destacarla como productora de pensamientos políticos propios. Es interesante recordar aquí, cómo el retrato ha funcionado como un género de selección que ha discriminado siempre entre algunas heroínas reconocidas, o mujeres con nombre propio, de las muchas que han actuado colectivamente o desde el anonimato. Destacar sus palabras por sobre sus efigies ha sido un modo también, de ampliar esta perspectiva. Hablan en esta pieza, desde reconocidas líderes políticas de nuestra historia, personalidades de la cultura, militantes, piqueteras, referentes 18


Ya habíamos preparado agua caliente como en las invasiones inglesas: si los policías volvían a pegarles a los hombres, nosotras estábamos decididas a achicharrarlos.

to a mis hijos i casa. o a cortar la ruta

Delma Aranda Trabajadora del campo, Algarrobal Viejo, Salta 2007

Los derechos no se mendigan…se conquistan. Julieta Lanteri Militante feminista 1907

Estoy abatida, fatigada, muerta. Sin embargo trabajo, trabajo, trabajo siempre. Juana Manuela Gorriti Guerrera y escritora 1892

de los pueblos originarios y feministas, hasta mujeres comunes que se expresan desde su experiencia cotidiana. Las palabras de todas ellas, ensanchan los límites de la arena política hasta el espacio privado de la casa, hasta la profundidad del corazón y de los afectos. Lo que dicen, muy probablemente, no hubiera sido dicho por un varón. La acción política es reclamada desde otras urgencias: desde los hijos y la maternidad, por ejemplo. Este grado de necesidad implica a veces intensidades particulares, y un arrojo singular. La defensa de ciertos ideales es recurrente: la solidaridad, la equidad, el antibelicismo, y –por sobretodo- el reclamo por sostener, aún en la lucha más encarnizada, el derecho a seguir siendo mujeres. El derecho a la diferencia. 19


Militancia de los 70 Con relación a la historia de la militancia política de los años 70, hemos rescatado el papel de la perspectiva y la sensibilidad femeninas presentes en aquellas experiencias. Para ello recurrimos a los testimonios orales, a las memorias de ese pasado, que reflejan momentos de fluidez y entusiasmo, como también, y fundamentalmente, momentos duros y traumáticos. En paralelo a un corto documental que evoca el marco general de la época, se suceden los testimonios de Alicia Sanguinetti, ex militante del ERP, Fátima Cabrera, ex catequista de la villa 31, Angela Urondo, hija del escritor desaparecido Francisco “Paco” Urondo y de la periodista Norma Osnajansky.

“…estaba toda la policía esperándolos…mi papá, mi mamá, la Turca (que ella sobrevivió) y yo en un auto. Sé que se tirotean con la policía mucho rato, varias cuadras… La persecución terminó en una esquina… Mi papá ya se había tomado la pastilla de cianuro… Mi mamá corre conmigo en brazos y se mete en un corralón… Me tira en brazos de alguien y corre… Después la agarraron a mi mamá, pegándole, arrastrándola… Se la llevaron con vida… No apareció más.” Angela Urondo

“Naturalmente uno se iba involucrando, primero en la catequesis, después en la JP, después en la Agrupación Evita…teníamos una ilusión impresionante. Creíamos en nuestro proyecto… Pero en una marcha a la Casa de Gobierno vinieron a reprimirnos, entonces comenzamos a cantar el Himno, con cierta ingenuidad… Pero nos tiraron con balas y nos mataron al primer villero, Guillermo Chejolán. Se lo mató en democracia, en el gobierno peronista… Después le tocó a Carlos Mujica… A nosotros nos detuvieron, nos desaparecieron, torturaron y yo nunca había tenido un arma en la mano”. Fátima Cabrera

Archivo oral. Memoria abierta. 20


Ronda de las madres de Plaza de Mayo Carlos Villoldo, Buenos Aires, 1981. 21


Asamblea popular, Gustavo Laskier, Colegiales, 2007, fragmentos del documental.

Piqueteras, Malena Bystrowicz y Verónica Mastrosimone, 2002, fragmentos del documental.

Piqueteras, Malena Bystrowicz y Verónica Mastrosimone, 2002, fragmentos del documental.

Los ‘90 Con la crisis del modelo neoliberal menemista a fines de los noventa, las mujeres ejercieron diversos protagonismos en el horizonte de los movimientos populares emergentes. Hablan, en los videos arriba mencionados, las piqueteras de Cutral Có y Plaza Huincul, General Mosconi y Ledesma. En paralelo, la Asamblea de Colegiales muestra uno de los tantos casos en que las mujeres de diversos barrios se involucraron activamente, en la reapropiación de los espacios comunitarios, a través de la toma de decisiones políticas y del trabajo en microemprendimientos autogestionados.

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Otra irrupción inesperada, desesperada y creativa, fue la de las mujeres que se agruparon y lucharon contra la expropiación de las tierras y los remates que comenzaron en 1996. Hablan, en una de las historias que componen el film “La dignidad de los nadies”, Lucy de Cornelis, Ana Galmarín, Norma Astorkia y Emma Martín. A través de ellas, están presentes alrededor de 200 mujeres de clases medias empobrecidas que en La Pampa, Santa Fe y otras regiones del centro del país se organizaron y tomaron el himno nacional, no como canto conmemorativo de un concepto abstracto de “patria”, sino como arma de defensa de sus tierras, de sus medios de supervivencia.


Lucha de mujeres por la tierra “Todo empezó por la deuda de un tractor que nos costó $30000 y a los pocos meses debíamos más de $200.000…¡No sabía qué hacer! Me fui a la radio del pueblo a convocar a todos… Al día siguiente vinieron más de 200 mujeres a las que les pasaba lo mismo. ¡Era un endeudamiento vil! ¡Nosotras no robamos a nadie!… Empezaron los remates y nosotras íbamos y comenzábamos a cantar el himno nacional… Era nuestra única arma… Cuando nos enterábamos que iba a haber un remate, nos comunicábamos rápidamente en red e íbamos todas las mujeres a impedirlo… No va a haber remate, no me puede llevar presa… ¡Estoy cantando el himno!” Lucy de Cornelis.

La dignidad de los nadies, de Fernando Pino Solanas, 2005, fragmentos del documental.

Sin embargo la concepción de la tierra no es una.

La que preservan las mutiladas

comunidades originarias de la Argentina, resulta iluminadora. 23


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Dice una mujer mapuche: Lo terrible de todo esto, no es a cuánto se vende, sino que se venda. ¿Cómo es posible que de un día para otro los lagos, los ríos, puedan ser propiedad privada? ¡Las montañas! ¿Cómo puede una persona adjudicarse la propiedad sobre una montaña? La propiedad sobre un bosque, la propiedad sobre un lago, eso es algo ridículo ¿Y cómo nosotros podemos naturalizar eso y creer que es cierto, que esa persona es dueña de esa montaña, que es dueña de aquel volcán, que es dueño de aquel lago? ¿Cómo podemos creer que un papelito le puede adjudicar la propiedad a esa persona? ¡Y respetarla! Eso es un verdadero disparate... Contra eso nos oponemos. Es una injusticia que haya tanta gente amontonada en la ciudad, muriéndose de hambre, viviendo en condiciones inhumanas, cuando hay un señor italiano que tiene 900.000 hectáreas de tierra. ¿Cómo puede ser eso? ¿cómo es el asunto? Hay que rebelarse contra eso, no es así. Antes no fue así ¿Por qué ahora lo vamos a permitir? Hablar de cultura occidental sería negar que existieron otros pueblos originarios en Europa, en Occidente, con otra forma de entender y ver la vida. Entonces hablamos de una cultura que dominó, que dominó al principio a los suyos y después se trasladó al mundo entero, a todo el planeta. Pero de ningún modo “occidental”. Hay todavía hermanas y hermanos en occidente que están queriendo recuperar el saber ancestral que alguna vez tuvieron y que les quitaron. Entonces, sería faltar a la verdad hablar de “la cultura occidental”. Sí hablar de una cultura dominante, que la podríamos identificar tranquilamente con el judeocristianismo en cuanto a lo religioso, y lo ideológico, político y social con el capitalismo. Bueno, con el “economicismo” decimos nosotros, porque el comunismo y el capitalismo es la misma cosa repartida en porciones distintas, es una misma torta que vienen discutiendo hace más de un siglo cómo se reparten las porciones. El capitalismo dice “yo quiero más de la mitad de la torta para un puñado de hombres y el resto lo dividimos en porciones casi transparentes para los millones que restan” y el comunismo dice “queremos que el reparto de la torta sea en porciones equitativas”. Los mapuches decimos “no queremos la torta, no nos interesa”. De eso básicamente se trata. Moira Millán en Biallet Massé, un siglo después. de Sergio Iglesias, 2006, cita textual del documental.

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1881Huelgas 2009

A lo largo del siglo XX, se registra la presencia de mujeres en incontables paros, protestas, tomas y acciones gremiales que sería erróneo pretender calificar en términos de género. Sin embargo, existen casos particulares de huelgas lideradas por mujeres. Los dos  ámbitos en los que adquirieron protagonismo fueron aquellos que contaban con una presencia mayoritaria de mano de obra femenina: la enseñanza y la industria textil. El  primer reclamo de maestras registrado en nuestra historia fue en San Luis, en 1881. El porcentaje de presencia femenina en la enseñanza y por lo tanto en las luchas del sector, no ha cesado de crecer. El ámbito textil exhibe las crisis y transformaciones que ha sufrido la producción industrial en nuestro país. Pasamos de

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Huelgas de mujeres. Fotodocumental, 9.22 min.

las primeras imágenes, con grupos reducidos de costureras y modistas, a la presencia masiva de mujeres en la calle y en los gremios, a medida que nos acercamos hacia la época del primer peronismo. Los planos negros aluden al protagonismo –silenciado– de las mujeres en las luchas populares de fines de los 60 y principios de los 70.

La “huelga de inquilinos” en 1907, fue protagonizada por mujeres y niños en reclamo por la suba arbitraria de alquileres. Resistieron los desalojos y la represión policial blandiendo escobas y baldes con agua caliente para defender sus hogares.

Desde la dictadura militar de 1976, hasta la consumación del modelo neoliberal de los 90, el aparato industrial fue completamente desarticulado. A partir del año 2000, con el movimiento de recuperación de fábricas en manos de los trabajadores y trabajadoras, destacamos la potencia de las ex empleadas de la textil Bruckman.

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El propósito de esta pieza audiovisual, de carácter cronológico, fue darle un marco histórico nacional e internacional, a la paulatina irrupción de las mujeres en la vida pública, tanto a nivel político, intelectual como científico.

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Las mujeres participaron siempre, de alguna manera, en la vida política. Pensaron, discutieron, cobijaron, actuaron, marcaron diferencias y sumaron cuerpos y voluntades a la hora de la lucha. Sin embargo votaron por 1° vez, en 1951. Hasta 1947, la ley Sáenz Peña de sufragio universal sancionada en 1912, era sólo para el universo de los varones.

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VOTO Estrategias de las pioneras

Un gesto de independencia

Elecciones nacionales 1951

Simulacro de sufragio femenino, Buenos Aires,1920.

Voto femenino en San Juan, 1928.

Mujeres formando parte de la multitud en las calles, el día 11 de Noviembre de 1951.

Julieta Lanteri, militante feminista y librepensadora, trabajó incansablemente y utilizó distintas estrategias de acción para obtener el beneficio del voto. Estudiosa de los derechos, concluyó que si bien la mujer no podía votar, nada vedaba que fuese elegida. Se presentó en 1919 como candidata a diputada nacional. En 1920 volvió a presentarse, esta vez como candidata por el Partido Feminista Nacional que había contribuido a crear junto a Alfonsina Storni. El mismo año, con Alicia Moreau, Elvira Rawson y otras compañeras organizó un simulacro de voto femenino al que acudieron más de 4000 porteñas.

Si bien este tipo de estrategias tendieron a concentrarse en Buenos Aires, hubo mujeres destacadas en el ámbito provincial, como la mendocina Angélica Mendoza, líder de un grupo de izquierda, que se presentó en 1927 como candidata a la presidencia. Durante esa época, muy pocas provincias mostraron un régimen electoral diferente al que, desde Buenos Aires, regulaba el territorio nacional. Sin embargo, la Constitución de Santa Fe en 1921, reconoció el derecho de las mujeres a sufragar en las elecciones municipales. San Juan las incluyó en su Constitución de 1927 y así las mujeres votaron en 1928 en las elecciones provinciales. En 1934 resultó electa por primera vez una mujer en los comicios parlamentarios. Se trató de Emar Acosta, abogada y fundadora de la Asociación de la Cultura Cívica de la Mujer Sanjuanina.

Las elecciones de 1951 fueron las primeras en las que las mujeres tuvieron derecho no sólo a votar sino también a ser votadas. Alcira de la Peña, al presentarse en el puesto de vicepresidenta por el Partido Comunista, se convirtió en la primera mujer argentina en ser candidata oficial a un cargo ejecutivo nacional.

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1991. Ley de Cupo Femenino Argentina es el primer país del mundo que reforma su código electoral a fin de garantizar un mínimo de 30 % de mujeres en las listas a cargos electivos, ya que hasta ese momento, las mujeres, como representantes en el congreso, apenas superaban el 6%. El objetivo de la Ley de Cupo fue promover la integración efectiva de las mujeres en la actividad política. Desde la aplicación de la Ley, el Congreso Nacional posee uno de los más altos porcentajes de representación femenina en el mundo.

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TRABAJO

Mesa de trabajo. Silvina D´Alessandro, 2009. 35


IGUAL REMUNERACIÓN POR TRABAJO DE IGUAL VALOR Las transformaciones en el campo laboral de las mujeres, no sólo se han debido a los cambios sociales y económicos generales, sino también a la larga lucha que entablaron, desde el siglo XIX, por ser aceptadas y reconocidas como trabajadoras. La construcción social de la mujer como madre y ama de casa afectó de modo directo el campo laboral, en el cual las tareas manuales o asistenciales, entendidas como específicamente femeninas, eran consideradas inferiores. Es más, se trataba de una situación “anómala” que era necesario remediar por el bien de la sociedad y del Estado. Juana Manso (1819-1875) afirmaba en su época, que las mujeres sólo alcanzarían una verdadera igualdad el día en que tuvieran acceso a una educación sin discriminación. Durante décadas, la formación de las mujeres se redujo a la alfabetización básica y las labores manuales. La autoridad y la formación de saberes, eran prerrogativas masculinas: la mujer cumplía en el trabajo un rol reproductor. El trabajo de las maestras es el más claro ejemplo. En las fábricas, amén de los conflictos entre capital y trabajo, se naturalizaron las discriminaciones de género. Las diferencias de cualificación entre el trabajo masculino y femenino, se observan en la secular disparidad de los salarios, e incide también en la valoración simbólica del mismo. Entre 1900 y 1950, en las regiones de La Pampa, Tucumán, Jujuy y Mendoza, las fábricas en expansión incorporaron crecientemente mano de obra femenina. Esta se aglutinó casi de manera excluyente en unos pocos rubros, aquellos que –con la fabricación textil a la cabeza– se asociaron a las capacidades manuales, la delicadeza y la paciencia atribuidas a la labor doméstica. Recién en los años 60 y 70 las mujeres comenzaron a tener acceso a la formación universitaria, a la producción intelectual y a los puestos de dirigencia. Anteriormente, las figuras que se destacaron en la literatura o en las ciencias, fueron pioneras, en general mujeres de clase media o alta con espíritu libre que se abrieron camino en territorios prohibidos. En el ámbito rural, se teje una historia que va desde las madres que sostuvieron solas sus hogares, en medio de la adversidad y las guerras, durante el siglo XIX, hasta el protagonismo femenino en diversos microemprendimientos emergentes en el contexto de la crisis a fines de los años 90. La creciente integración de las mujeres en el mundo del trabajo ha sido un aspecto más, quizás el más relevante, de la progresiva emancipación femenina. La perspectiva de género se ha sumado así a la lucha social contra la desocupación, la inequidad de oportunidades, la impunidad del capital, la defensa del derecho al trabajo y de las condiciones dignas para todos los trabajadores.

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EL TRABAJO FEMENINO EN LA HISTORIA DE LA PRODUCCIÓN FABRIL La Algodonera Temperley es símbolo del despegue del modelo industrial. El sistema de producción serial funcionaba como dispositivo disciplinario. Algodonera Temperley, 1936, AGN.

"Hilado fino" alude a la quiebra y desaparición de las fábricas, como consecuencia de los planes económicos de la dictadura militar primero, y del modelo neoliberal de los 90 después. Mientras una voz en off describe a Textiles Gerli como una central de producción pujante y poderosa, la cámara va recorriendo las superficies destruidas y polvorientas del edificio abandonado. Hilado fino, Viviana Berco, 2009, video monocanal, fotograma.

Las fotografías y un documental de Bruckman representan el proceso de recuperación de fábricas en manos de los trabajadores en el contexto de la crisis de 2001. Allí, se destaca no sólo el protagonismo de las mujeres en estos movimientos sino también la especificidad de su perspectiva en estas luchas. Una trabajadora de Bruckman, Gustavo Mujica. 38


Instrucciones para tomar medidas, Karina Granieri, 2006.

En diversas regiones del territorio argentino, las mujeres han trabajado a lo largo de estos 200 años, en emprendimientos y producciones textiles que en general quedaron al margen del sistema fabril, y por lo tanto también fuera de los registros de la historia. Estos trabajos, menores en escala, deben ser destacados por su valor cualitativo, no sólo material sino también simbólico. Conservando tradiciones, prácticas y saberes ancestrales de cada región, estas manufacturas no sólo se destacan en términos de funcionalidad y belleza sino también como reservorios de memoria y de identidades culturales.

Selección de piezas textiles, Programa Identidades Productivas, 39 Dirección Nacional de Industrias Culturales, Secretaría de Cultura de la Nación.


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El trabajo doméstico, dada su invisibilidad social -su inexistencia como trabajo- constituye la piedra de toque sobre la que se articulan todas las discriminaciones que atraviesa la labor de las mujeres en la historia.

Eva Perón, c.1950.

Las obras de los artistas Tomás Espina (1), María Eugenia Regueira (2), Leandro Yadanza (3), Geli González (4), Maria Laura Buccianti (5), Gabriela Golder (6), Liliana Porter (7), Juan Mathé, Silvana Lacarra y Daniel Joglar (8) y Gabriel Baggio (9), refieren al mundo del trabajo doméstico desde la metáfora poética o la ironía.


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La educación de las niñas Desde los comienzos, no se trataba solamente del acceso restringido de las mujeres a la educación, sino de los contenidos diferenciales que se le asignaban. Su formación se basaba fundamentalmente en las labores domésticas (reglas de comportamiento, coser, bordar, etc.), apenas en aprender a leer y escribir, y en acceder a algunas operaciones básicas de cálculos. La ignorancia de las mujeres era valorada como un factor de preservación de las buenas costumbres. La adquisición de competencias relativas al acceso a la vida pública, política, laboral o académica era prerrogativa masculina. Durante el siglo XIX las niñas de clase alta se educaban normalmente en el ámbito de la casa, con maestras e institutrices privadas. Al declararse nuestro país independiente, sólo existía una escuela para niñas huérfanas a cargo de la Hermandad de la Santa Caridad. Esta discriminación sexual de roles y valores se prolongó durante todo el siglo XIX, gran parte del siglo XX y persiste aún hoy en ciertos hábitos y mentalidades, a pesar de las grandes transformaciones ocurridas.

“Discípula de la Escuela Normal de Barcelona, se ofrece a dar lecciones a domicilio de escritura, lectura, gramática española, aritmética por el sistema métrico decimal y todo lo que pertenece al ramo, higiene económica, flores, frutas de cera, árboles, plantas para los salones de buen gusto, canastas de frutas, y se encarga de hacer bandejas de sorpresas y reposterías para su numerosa clientela, Calle de Salta 162. Con pocas lecciones las señoritas quedarán perfectamente enseñadas”. Doña Mercedes Baiges de Icart, en La Prensa,10 de abril de 1882

“Las mujeres debemos quedarnos en nuestras casas a zurcir medias, a remendar ropas, a barrer y a cocinar, mientras que los hombres se ocupen de la política y de dictar leyes”. Nuestro libro, Texto de lectura para 2º grado, 1920

“Pero sobre todo ten presente que la misión de la mujer en el mundo es consolar y animar a los que la rodean, proteger a los desgraciados y tornar bella y encantadora la vida y hacer luego, de los hijos que le depare el destino, hombres sanos y buenos que contribuyan al progreso y al bienestar de la humanidad”. Días de infancia, Texto de lectura para 3er grado, 1958

ignorancia de la mujer fue valorada como un factor

Por mucho tiempo la

de preservación de las buenas costumbres.

Clases de cocina para niñas de 5to. grado, 1933. 44


Las maestras La asociación naturalizada entre la mujer y su función maternal y doméstica, incidió en la pobre valoración material y simbólica del trabajo docente. Constituye de hecho una prolongación de las tareas domésticas invisibles y no remuneradas. La sabiduría de la buena maestra se localizaba en su capacidad afectiva y moral y no en su intelecto: se trataba más de una “virtud” que de un verdadero trabajo asalariado. Desde la apertura de la primera Escuela Normal en 1870 las mujeres constituyeron un 85% del cuerpo docente, porcentaje que hasta la actualidad no ha cesado de crecer. Sin embargo sólo los varones podían acceder a la formación universitaria y ocupar cargos superiores en la pirámide educativa. Hasta las grandes transformaciones culturales de los años 60, los hombres eran los encargados de producir el saber, las maestras de transmitirlo.

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Escuela N° 2 Juana de la Piedra. Río Negro, 1903.

Fiesta patria, Córdoba, 1922.

Escuela Nº 71, Apóstoles, Misiones, 1933.

Aula en la Escuela N° 15 C.E. 20°. Buenos Aires, 1949.

Formación en la Escuela N° 32. Villa del Rosario, Córdoba, 1968.

ENET N° 27 Hipólito Irigoyen, Buenos Aires, 1970.


La disciplina es una nueva tecnología que se generaliza, en los siglos XVIII y XIX, a través de numerosas instituciones. El dispositivo carcelario del panóptico, ideado por el británico Jeremy Bentham, se reproduce en el ejército, el taller industrial, el hospital y las escuelas. Un estudio de Ángela Aisenstein revela que en la Escuela de la Sociedad de Beneficencia la aplicación de métodos disciplinarios era más relevante que los propios contenidos de la enseñanza. El Estado controla la pedagogía. Bernardino Rivadavia importa el manual de Mme. Quignon, para la Escuela de Niñas de la Sociedad de Beneficencia.

(…) Las discípulas entrarán en la clase en silencio con las manos cruzadas sobre el pecho, sin hacer ruido con los pies, e irán a colocarse detrás de sus bancos de la manera siguiente. La primera que llega a un banco se pone al lado de la monitora, la segunda al lado de la primera, y la tercera al lado de la segunda; así las demás. La monitora general sube al estrado, y toca un golpe de campanilla, para hacer poner toda la clase de rodillas sobre los bancos. Las monitoras bajan, y van a arrodillarse a un pie de distancia de los telégrafos, todas en hilera. Una monitora colocada sobre el estrado reza la oración. Durante este tiempo la maestra se pasea alrededor de la clase. La monitora general, siempre colocada sobre el estrado da un golpe de campanilla para hacer levantar las niñas; enseguida otro para que se vuelvan del lado de los telégrafos; en fin un tercero para entrar, sentarse en los bancos (…)

Mme. Quignon, Resumen de enseñanza mutua aplicada a la lectura, escritura, cálculo y costura, Traducido del francés al idioma español por la Sra. Da. Isabel Casamayor de Luca, secretaria de la Sociedad de Beneficencia, Buenos Aires, Imprenta de los Expósitos. Año 1823.

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Sarmiento fue el “padre” del primer programa educativo público, obligatorio, laico y gratuito para toda la Argentina (1884). Un sistema escolar sin distinción de clases ni de sexos, fue excepcional, en ese momento, en América Latina. La educación era para Sarmiento uno de los pilares del proyecto de modernización de Argentina y en él, las mujeres cumplirían un rol esencial como transmisoras de los valores de una identidad nacional. En el contexto del programa educativo sarmientino se termina de forjar el ideal social de la mujer maestra.

“El don de la educación ¿A dónde encontrarlo más grande y más completo que en la mujer? La mujer se sacrifica por naturaleza,ha nacido para sacrificarse”. Revista: El monitor de la educación (1889-1890).

Recién en los años 60 y 70 las mujeres comenzaron a tener acceso a la formación universitaria, a la producción intelectual y a los puestos de dirigencia. Anteriormente, las figuras que se destacaron en la literatura o en las ciencias, fueron pioneras, en general mujeres de clase media o alta con espíritu libre que se abrieron camino en territorios prohibidos. A través de las mujeres, trazamos una historia de las transformaciones más importantes acaecidas en la educación a lo largo de la historia. Comienza en los tiempos posteriores a la revolución de 1810, cuando el Estado absorbe la función educativa, antes en manos de particulares o de la Iglesia, y adopta para ello el sistema disciplinario importado de Europa. Sigue con el modelo sarmientino, destacando a su figura central, Juana Manso. Continúa en el siglo XX con las reformas pedagógicas de las hermanas Olga y Leticia Cossettini, entre los años 30 y los 50. Refiere a la etapa negra de la dictadura, al terror y la censura sembrada en las escuelas bajo la sospecha de "amenazas subversivas". Retoma la reformulación y apertura de los contenidos de la enseñanza luego de la recuperación democrática. Concluye en la etapa actual de crisis de las instituciones disciplinarias frente a la realidad social, y a la disyuntiva de perpetuar los discursos acerca de la impotencia de la escuela, o de ensayar nuevas experiencias, inspiradas en el examen de lo posible en entornos particulares.

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Sin cuestionar las estructuras de poder del sistema educativo, algunas mujeres revolucionan el interior del aula. Es el caso de Olga Cosettini una de las figuras más representativas del movimiento Escuela Nueva en la Argentina, que construyó en la ciudad de Rosario, en 1935, ese magnífico ensayo educativo conocido como "la Escuela de la Señorita Olga".

SOCIEDAD POSTDISCIPLINARIA

CRISIS DE LA INSTITUCIÓN ESCOLAR

OTRAS EXPERIENCIAS POSIBLES En el actual contexto social la escuela se ve desbordada. Algunos discursos insisten en su impotencia institucional. Otros se preguntan qué puede la escuela en la situación concreta en que está inserta, y logran generar otras experiencias posibles.

Nuestro problema no consiste en demostrar que todas las inteligencias son iguales, nuestro problema consiste en ver lo que se puede hacer bajo esa suposición. Jacques Rancière. El maestro ignorante. 2006 49


ADVERTENCIA La prostitución, asociada a la pobreza, es un modo de explotación violenta. No obstante, se trata de un fenómeno complejo, que reviste formas sociales diversas y sólo puede ser referido desde su propio terreno de tensiones discursivas. La trata (mujeres y niñas secuestradas y conminadas a ejercer la prostitución) es un modo de esclavitud que no admite matices interpretativos y debe ser extinguida para siempre de la faz de la tierra.

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La prostitución no es trabajo,

Cliente:

persona prostituyente que compra sexo y goza de impunidad policial.

es violencia permanente. Sonia Sánchez

¿Por qué el vocablo puta se generalizó como insulto hacia las mujeres?

La condena moral de la prostituta ¿qué responsabilidades desplaza?

DOBLE DOBLEMORAL MORAL Casa de prostitución:

f. La de mujeres públicas. (Real Academia Española)

¿Llamamos prostitución a todo intercambio de sexo por dinero o especies, o sólo a aquel que lleva la marca social de la marginalidad?

¿Es la prostitución un trabajo?

¿Es inocente definir a la prostituta como “mujer pública”?

Un ápice fuera de la línea prescripta, ya no es mujer, ¿es qué? un ser mixto sin nombre, un monstruo.

“Que nadie sea tan pobre como para tener que venderse, ni nadie tan opulento como para comprar a otro ser humano”. Rousseau

En la sociedad consumista ¿no somos todos prostitutas?

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Juana Manso

Si la prostitución cuentapropista no es delito para la ley argentina ¿por qué es perseguida?

¿SOMOS TODOS PROSTITUTAS?


Abandonamos la automarginación al reconocernos como trabajadoras, organizarnos, luchar por nuestros derechos y denunciar situaciones de violencia, injusticia o impunidad. AMMAR, Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina.

REGLAMENTO de 1875 “Las prostitutas que dejen de pertenecer a una casa de prostitución quedarán bajo la vigilancia de la policía” (…)”todos los que a sabiendas admitiesen en su casa particular o de negocio en calidad de inquilina, huésped, sirvienta u obrera, a cualquier mujer que ejerciere la prostitución, pagarán una multa de 1000 $ m/c”.

Las mujeres somos, en esta actividad, no trabajadoras, sino mercancías. Sistema abolicionista. El Estado prohibe y penaliza el proxenetismo o explotación sexual o actividad de lucro percibido por prostitución ajena o de terceros. Respeta en cambio el ejercicio de la prostitución individual. Este sistema rige en la ley argentina desde 1937. Sin embargo, las prostitutas que trabajan para sí mismas y son dueñas de toda su ganancia son el blanco referencial de la represión y de las coimas policiales.

El ofrecimiento de servicios sexuales a cambio de especies o dinero está presente en los espacios sociales más diversos, desde la oficina de trabajo hasta los matrimonios por conveniencia. Sin embargo el vocablo “prostitución” ha naturalizado la asociación entre comercio sexual y marginalidad. La figura estandarizada de la prostituta obedece a una discriminación de clase.

Sistema reglamentista. El Estado reglamenta el funcionamiento de prostíbulos regenteados por proxenetas y controla el estado sanitario de las prostitutas a fin de velar por la salud de los clientes. Este sistema estuvo vigente en Argentina desde 1875 hasta 1936. La ciudad de Rosario fue pionera en la reglamentación (1874) y también en su extinción (1932).

Solamente los mentecatos con alma de seminaristas creen que las caídas en el lupanar, han ido allí por amor al vicio. Julio Ricardo Barcos, 1921. 53


El secuestro y esclavización de personas para la explotación sexual es delito. También es un negocio de envergadura comparable al tráfico de drogas. Poner la ley en práctica implica enfrentar fuertes redes de intereses que involucran desde sectores de la policía hasta altas esferas del poder.

Al tiempo de la edición del presente catálogo, la Presidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, firmó el Decreto N° 936/2011, a través del cual se establece la prohibición de publicar avisos que promuevan la oferta sexual.

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ROMPE ESTA CADENA NO PAGUES POR SEXO Y SI LO HACES QUE SEA A ALGUIEN COMO VOS NO UNA MUJER O UNA NIÑA SECUESTRADA Y ESCLAVIZADA EN UN PROSTIBULO - A MENOS QUE LO QUE QUIERAS COMPRAR - AMÉN DE SEXO SEAN FANTASIAS DE DOMINIO Y ABUSO DE PODER Desde principios de siglo se escuchó en la Argentina la indignación frente al tráfico de personas, y el reclamo por acabar con la tolerancia de los gobiernos. La famosa Ley Contra la Trata promovida por Alfredo Palacios y sancionada en 1913 surgió en ese contexto.

Prevención y Sanción de la Trata de Personas - Ley 26.364

DISPOSICIONES GENERALES. DERECHOS DE LAS VÍCTIMAS. DISPOSICIONES PENALES Y PROCESALES. DISPOSICIONES FINALES. PUBLICADO EN EL B.O. del 30 de abril de 2008

RAQUEL LIBERMAN fue una de las pocas víctimas de esclavitud sexual que en 1929, se atrevió a denunciar su situación. Era presa de la Zwi Migdal, la red de tráfico de mujeres más grande y organizada de la que se tenga memoria en la Argentina. A raíz de su denuncia, 108 de los más de 400 proxenetas registrados en aquella sociedad que se declaraba “de socorros mutuos”, fueron detenidos y procesados. Pero el poder del dinero que generaban los burdeles era fuerte. Menos de un año después, cuando ya se había instalado la primera dictadura militar en el país, la Cámara de Apelaciones liberó a 105 de los procesados.

SANDRA CABRERA se animó a denunciar la complicidad policial en las redes de trata en Rosario. Fue asesinada el 27 de enero de 2004. El crimen permanece impune.

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FEMINISMO El Feminismo como categoría general abarca una gran diversidad de teorías y de prácticas que resisten o enfrentan situaciones de inequidad o injusticia basadas en la diferencia sexual. Más allá de todos los derechos conquistados durante el siglo XX, las luchas de las mujeres continúan hoy apuntando a la persistencia de la discriminación en todas las sociedades y especialmente en los márgenes económicos y sociales del capitalismo globalizado. Cualquier mujer de libre pensamiento que hoy declara no ser feminista, probablemente lo hubiera sido en 1900. Los dos rasgos más importantes del feminismo actual son su institucionalización y su diversificación teórica. Algunos consideran que al entrar en las agendas oficiales, el movimiento perdió pujanza. Lo cierto es que las nuevas teorías feministas y los llamados Estudios de Género, aumentando la investigación y el rigor académico, están relativizando ciertas certezas del pasado. La condición de la mujer no es universal, y la inequidad sexual persiste sobre todo en los márgenes sociales, enquistada en la pobreza, la discriminación inmigratoria y la violencia familiar. Sigue habiendo desproporción entre las conquistas formales y las prácticas reales. La erradicación del miedo a la autonomía femenina, y la transformación de hábitos y mentalidades son todavía metas por conquistar.

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Afiche del Segundo Congreso Feminista Internacional. Buenos Aires, 19 al 2 de Mayo de 2010.

Julieta Lanteri, 1920.

Invitación al Primer Congreso Femenino Internacional. Buenos Aires, Mayo de 1910.

No admito amos ni quiero ser patrona. Todos somos iguales. No quiero propiedades ni quiero matar para conservarlas. La tierra entera es nuestra patria. Julieta Lanteri, 1908.

Obreros y obreras toman una fábrica textil en Berisso, 1964.

“Ni Dios, ni patrón, ni marido”

Las trabajadoras de Bruckman, Gustavo Mujica, Buenos Aires, 2002.

Fue el lema anarcofeminista. Ya a fines del 1800 algunas anarquistas plantearon temas como el amor libre, el divorcio y las denuncias de violencia familiar, que cobrarían relieve público décadas más tarde.

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A fines del siglo XIX, con las transformaciones económicas y los flujos de inmigración masiva, llegan también las ideologías feministas. En Argentina, las figuras pioneras fueron en su mayoría militantes socialistas o librepensadoras que reconocían la especificidad de la lucha femenina pero también su vinculación con el sistema de explotación capitalista. Si bien las pugnas por el voto femenino, fueron generalmente encabezadas por mujeres con formación intelectual y nombre propio, y las huelgas y reclamos por derechos laborales sostenidas por cientos de mujeres cuyos nombres se han perdido, el sentido de estas luchas era común.

Alicia Moreau de Justo en el auditorio del Partido Socialista, Buenos Aires, 1939.

¡Qué bueno! Aunque venga de un gobierno peronista. Alicia Moreau de Justo, 1947.

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Derecha: Mujeres en la inauguración de una unidad básica del PJ, Buenos Aires, c. 1950.


Si bien Eva Duarte no coincidía con el perfil político de las pioneras feministas, su figura simbolizaba el logro de derechos por los que ellas habían luchado durante décadas. Las mujeres hicieron entonces su primera aparición masiva en la arena pública. No obstante, el discurso del peronismo resguardaba también el ideal secular de la mujer maternal y hogareña, sin lograr desmontar el estereotipo patriarcal que divide, esencialmente, el ámbito femenino de la casa, del espacio público de la política. La movilización de las mujeres perdió autonomía al definirse como rama femenina del Partido, pero ganó influencia y visibilidad legitimada por el ejemplo de Evita, una mujer que para muchos encarnaba la transgresión a los roles tradicionales.

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Publicaciones exhibidas en la sala.

Cuando doscientas mujeres asisten a un mitin. Magdalena Jitrik, 2003.

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NO ME LIBEREN YO ME BASTO PARA ESO En el plano internacional se reconoce una segunda ola del feminismo en el contexto combativo de los 60. En paralelo a las guerras de liberación nacional en el Tercer Mundo, las llamadas minorías, los que no tenían voz, las mujeres, los negros, los jóvenes, emergen como nuevos actores sociales y reclaman su derecho a hablar por sí mismos.

LO PERSONAL ES POLÍTICO

Desde las tomas de universidades y fábricas, hasta la revolución sexual y el movimiento hippie, la rebelión política se alía a la búsqueda de valores alternativos y formas de vida cotidiana alejados de los mitos de felicidad del consumismo capitalista. El reclamo por la abolición de las barreras que separan la vida privada de la trascendencia pública recoge experiencias que venían signando hacía décadas las luchas de las mujeres. En la revolución cultural de los 60 el Feminismo amplía sus márgenes y se vuelve patrimonio general fundamentalmente en los países centrales y en las grandes ciudades de la periferia.

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Del arte POP al arte POLITICO Con la ropa “unisex” el paso de la casa a la calle deja de estar mediado por esos largos tiempos de acicalamiento que la mujer debía cumplir en su rol de objeto de deseo y adorno social. También se acorta la distancia entre el cuerpo vestido y el desnudo, con la minifalda por ejemplo, símbolo ubicuo de una sexualidad liberada de ritos y tabúes. Durante los años 60, el Instituto T. Di Tella, aglutinó en Buenos Aires las tendencias artísticas de vanguardia. Bajo las influencias del arte Pop, Marta Minujín, Dalila Puzzovio, Mary Tapia y otras creadoras pusieron en diálogo las artes visuales con los lenguajes vinculados al cuerpo y a la vida cotidiana, irrumpiendo en los espacios públicos realizando performances o propuestas ligadas al lenguaje de la moda y el diseño.

Lo que más odian, no hay nada que hacerle, es la inteligencia. Mientras redactamos esta página, hoy, noche del 30 de mayo de 1969, la policía, las tropas, los gendarmes marchan sobre los estudiantes en Córdoba. No me refiero a la policía, es todo el sistema el que detesta la inteligencia. Sobre todo cuando, como en este caso, la inteligencia consiste en haberse hartado de un estilo de vida.Y no sólo la juventud argentina y latinoamericana está harta: los muchachos y muchachas de todo el mundo, estudiantes o no, se hartaron. Aquí ya no funciona más el enmohecido refranero de las Fuerzas del Bien: peligro comunista, inadaptación, organismos terroristas perfectamente individualizados. No. Es la vida la que exige un orden nuevo. Hace una semana, un astronauta salió de su cápsula a unas cuadras de la redonda Luna. En Biafra, mueren mil chicos por día. Yo creo que también de estas acrobacias y tecnolatrías nos estamos hartando. Menos mal que el primer astronauta murmuró allá arriba: la Tierra es azul, que es lo que uno pensaba. Y menos mal que el de la semana pasada dijo (a su modo) algo que la gente también necesita experimentar acá abajo, dijo: me sentí lejos del pecado. Quiso decir de Vietnam, del Congo, de los muchachos asesinados en Guayaquil y Rosario, de los negros colgados de los testículos en Texas. Lejos de todo lo que impide que la Tierra sea azul, a menos que se la mire de muy alto. Quiso decir que, de pronto, se había vuelto lúcido. Seguramente se olvidó al volver. Pero nosotros, acá abajo (o algunos de nosotros) hace ya un rato más bien largo que, a nuestro modo, queremos sentir lo mismo. Pero sentirlo acá abajo, no en la Luna. Mientras la Tierra se pone azul, los arrozales de Vietnam serán implacables, los negros seguirán sublevándose en los ghetos y los estudiantes, en las calles de París o de Córdoba.

Abelardo Castillo, fragmento del editorial aparecido en Mayo de 1969 en El Escarabajo de Oro Nº 39.

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1. Anatomía de la minifalda, revista Primera Plana. Buenos Aires, 4 de julio de 1967. 2. Primeras minifaldas: tres chicas pasean por la Exposición Rural. Buenos Aires, 1969. 3. Dalila Puzzovio, Salud, dinero y amor, 1967-1998, de la serie Dalila Doble Plataforma. 4. Marta Minujín, fotografía de la obra La pieza del amor en el atelier de la artista en Paris, 1963. 5. Mary Tapia, Vestido barracán, Desfile Pachamama pret-à-porter. Buenos Aires, Instituto Di Tella, 1969. 6. Revista Primera Plana, 1966.

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LAS MUJERES Y LA RADIO Desde su inicio en 1920, la radio argentina ofreció a las mujeres, precisos y tentadores lugares. Las mujeres respondieron aportando voces y miradas distintas. Desde Blackie a Betty Elizalde, de Magdalena Ruiz Guiñazú a María O’Donnell, o desde Niní Marshall a Elizabeth Vernaci, ahí estuvieron todas, con diferentes tonos y estilos, hasta ganarse legítimamente el espacio que hoy tienen. Aunque todavía, en general, los cargos formales les pertenecen a los hombres, aparecen actualmente en la gestión y en la ejecución, numerosas mujeres. Además de la tarea de poner la voz, ellas ponen su estética propia o el corazón frente a los micrófonos o cercanos a ellos. Reconocidas por su precisión y por su fuerte capacidad de trabajo; dedicadas y cada vez más seguras en algunas especialidades, son mayoritariamente mujeres las que llevan adelante la compleja tarea de producción, como así también, es considerable el cupo de chicas que con ingenio, manos prácticas y veloces, se dedican a la operación técnica o a la búsqueda de la información en la calle. El de las movileras es un fenómeno en el que las mujeres demuestran rapidez, creatividad y, tantas veces expuestas a situaciones imprevistas y riesgosas, un enorme sacrificio laboral. Ni hablar de las que eligieron tareas de locución,  animación, presentación de discos y conducción de programas, en donde revelan habilidad, conocimiento, opinión, y una influencia significativa  en discusiones o  debates. En cualquiera de esas funciones las mujeres de la radio demuestran enormes virtudes y un estilo diferente al de los hombres en el trato con sus pares o subordinados y visiones emocionales particulares y valiosas. Raro es que hoy en día alguien prescinda de la radio como uno de sus principales vehículos informativos. Y más extraño todavía, no encontrarse en ese camino con una mujer que, desde el micrófono, proponga, relate o ilumine el momento que vivimos.

Carlos Ulanovsky 65


LAS MUJERES Y EL CINE

La mirada necesaria Dirección: Alejandro Areal Vélez. Investigación: Luciana Delfabro.

Este documental fue concebido para poner en escena a las grandes actrices que descollaron en la pantalla argentina, aquellas míticas divas que dejaron su huella a lo largo de generaciones y que modelaron, sin duda, comportamientos y valores femeninos. Tiene también la intención de evocar no sólo a las actrices, sino también a aquellas niñas, señoritas y madres que acudieron al cine, década tras década,  a “recibir” su educación sentimental. El otro aspecto que el film recupera, es el de destacar la presencia de las mujeres en la dirección de películas y en todos aquellos roles que, más allá de la actuación, fueron paulatinamente ocupando en el extendido universo del cine argentino.

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VIDA PRIVADA

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Lo que los hombres,

fuera de una minorĂ­a que bendigo,

no parecen comprender

es que no nos interesa en absoluto ocupar su puesto,

sino ocupar por entero el nuestro. Victoria Ocampo, 1984.

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Huelga de Inquilinos, Buenos Aires, 1907.

Madre e hija de Plaza de Mayo, Adriana Lestido, Buenos Aires, 1982.

Marcha por Kosteki y Santill谩n, Celeste Mandrut, Puente Pueyrred贸n, 2004.

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“Queremos saber dónde están nuestros hijos, vivos o muertos… tenemos la angustia de no saber nada, si están enfermos, si tienen frío, si tienen hambre, no sabemos nada…. Es una desesperación señor. Ya no sabemos a quién recurrir. Consulados, embajadas, ministerios, iglesias... En todos lados nos han cerrado las puertas. Por eso les rogamos a ustedes…Son nuestra última esperanza, son nuestra última esperanza. Ayúdennos, ayúdennos por favor, son nuestra última esperanza… Las Madres de Plaza de Mayo claman por sus hijos frente a periodistas extranjeros durante el mundial ‘78. Fragmento en exposición.

PARA QUE LA LUCHA ATRAVIESE EL TIEMPO El final de la XXII Marcha de la Resistencia fue público pero también privado. Cada Madre entregó a un integrante de HIJOS su pañuelo. “Las Madres, esas mujeres gigantes por ser mujeres comunes, nos han enseñado que se puede convertir el dolor en pasión, y la impotencia en una potencia arrolladora. Nos han enseñado que el amor es un arma poderosa de la que el enemigo no sabe cómo librarse. Simplemente nos comprometemos aquí, ante todos ustedes, ante estas Madres valerosas, ante esta plaza que ha visto tanta historia, a intentar hacer honor a este pañuelo y llevarlo a la victoria”.

Palabras leídas por los integrantes de H.I.J.O.S. el jueves 5 de Diciembre de 2002. (Hijos e Hijas por la Identidad, la Justicia, contra el Olvido y el Silencio). 72


MADRES EN LUCHA

TRATA En la búsqueda desesperada de su hija secuestrada por una red de trata, Susana Trimarco ha unido en su lucha a otras mujeres y han logrado así, rescatar a otras víctimas.

PACO A partir de su hogar devastado por la adicción al paco de su hijo adolescente, Rosa González ha organizado a otras madres en torno a una conciencia social –y no solamente personal- de este flagelo.

AGROQUÍMICOS Sofía Gatica, es una de las madres de la población cordobesa de Ituzaingó, que se ha levantado contra la prepotencia de las corporaciones sojeras que, por el uso indiscriminado de agroquímicos ha condenado al pueblo a la enfermedad o la muerte prematura.

Las Madres de Plaza de Mayo entregan sus pañuelos a H.I.J.O.S. Ana D’Angelo. Marcha de la resistencia, 2002. 73


RES Marta Pelloni, abril de 2003 / julio de 2009. De la serie Intervalos Intermitentes.

Voces de mujeres indĂ­genas y criollas, que forman parte de pequeĂąos movimientos que luchan por sus tierras, contra los desmontes, las expropiaciones y los incendios premeditados.

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Se formaban remolinos de viento y fuego: las llamas nos encerraron a mis hijos y a mí. Llorábamos desesperados y nos abrazábamos, creí que nos moríamos” Gladis Escobar forma parte de un pequeño grupo que se dedica a denunciar los desmontes e incendios intencionales ante los medios y ONGs, Tres Isletas, Chaco, 2007.

“Sin monte no hay vida para nosotros” Marta López se encarga de la recolección de leña en la reserva wichi de Pizarro, Gral. Pizarro, Salta, 2007.

“Nos dejaron casi sin tierras ni selva, somos 1200 guaraníes arrinconados en 250 hectáreas al borde del Parque Nacional Iguazú” Demetria Moreira -Cambiyú- es miembro de la comunidad guaraní Fortín Mbororé, Iguazú, Misiones, 2007.

“Nos juntamos con los criollos y logramos frenar a las topadoras que arrasan el monte donde los hombres cazan y recogen la miel con que nos alimentamos, pero en otros lugares siguen desmontando” Justina Sánchez es tejedora de chaguar y miembro de la comunidad wichi de Pizarro, Gral. Pizarro, Salta, 2007.

“Si no nos organizamos terminamos presos porque lo primero que hacen los poderosos es criminalizar nuestros reclamos” Nelly Veliz es vicepresidenta del MO.CA.SE. (Movimiento Campesino de Santiago del Estero), Guampacha, Santiago del Estero, 2007

No necesitamos que nos den sino que nos devuelvan lo que cada familia ha tenido. Queremos todas las tierras, las 125.000 hectáreas de Huanacache que pertenecen a todas las familias huarpes. Noemí Jofré pertenece a la comunidad huarpe, en Mendoza y es referente de la organización aborigen Xumec, 2007.

La lucha por la recuperación del territorio y de la cultura comunitaria deben ir juntas, nuestro sentido de pertenencia. No queremos dádivas sino restablecer la relación que había entre la Naturaleza y nosotros. Octorina Zamora es Niyat de la comunidad wichí Honat le´les, Embarcación, Salta, 2007.

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LO PÚBLICO Y LO PRIVADO EN LOS INICIOS DE NUESTRA HISTORIA…

LAS TERTULIAS Durante las primeras décadas del 1800 todavía no había lugar para la mujer en el ejercicio de la escritura y las publicaciones. Su medio privilegiado para influir en la vida política era a través de las lecturas compartidas y la conversación. El espacio típico para ello eran las tertulias, reuniones que la gente de la elite acostumbraba a hacer al anochecer en la sala de sus casas. En las tertulias se cantaba y bailaba, se organizaban juegos de mesa, se compartían chismes, noticias de aquí y de Europa, se iniciaba alguna conquista amorosa o las familias arreglaban noviazgos entre sus hijos. Y, por supuesto, se hablaba de política. Muchos de los hilos de la Independencia se tejieron en estos salones, así como después se trabaron alianzas y enfrentamientos entre unitarios y federales. En estos intercambios, las mujeres también manifestaban sus puntos de vista y hay testimonios de lo decisivas que llegaron a ser sus opiniones, aún cuando no existen registros directos de sus voces. Su supuesta ingenuidad o indiferencia política, si existieron, no fueron sino armas –sutiles e inteligentes– para intervenir en los destinos de una historia que también las implicaba.

Desde el inicio, la acción de las mujeres subvierte las barreras legendarias

que separan el ámbito supuestamente privado del

hogar, del ámbito público de la política.

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El himno se canta por primera vez en la casa de Mariquita, 1813. Pedro Subercasseaux, 1910, óleo sobre lienzo, Museo Histórico Nacional.

Este óleo, realizado en la época del primer Centenario de la Revolución de Mayo, integra en el Museo Histórico Nacional una sala dedicada a la invención de tradiciones y símbolos nacionales. Nosotros lo hemos elegido para mostrar otro matiz: la leyenda según la cual el Himno se cantó por primera vez en la casa de Mariquita. Más allá de su veracidad histórica, testimonia el modo en que las mujeres, antes de tener permiso social para ingresar en el espacio público, hicieron de su propio ámbito doméstico un escenario para intervenir en la política.

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Todo amor es poderoso, Andrea Cavagnaro, 2009.

¿Quién diablos inventó el matrimonio indisoluble? No creo que ésto sea cosa de Dios.

Mariquita Sánchez de Thompson,1854

El matrimonio por decisión conjunta de los cónyuges y, más aún, la relación entre que hoy nos parece natural, son asuntos muy recientes en la historia. Aun durante el siglo XIX el amor como motor de decisiones era visto en cierto modo como una transgresión. Eran los padres los que decidían los matrimonios de los hijos, en una suerte de endogamia de clase que garantizaba la continuidad de bienes y de valores. El padre entregaba a la niña con una dote o “capital inicial” a un hombre generalmente mucho mayor que ella. Ya en 1838 una nota de “El Iniciador” calificaba esta costumbre -“una venta de la hija a quien mas dé”- de una verdadera No obstante, entre las clases altas, varias fueron las mujeres que desobedecieron por amor, o por deseos de autonomía, a la autoridad paterna. En 1804 Mariquita Sánchez no dudó en llegar hasta el virrey para defender su derecho a la relación amorosa que la unía con su primo, Martín Thompson. A veces, estas rebeldías llegaron a tomar perfiles trágicos, como en la historia de Camila O´Gorman.

matrimonio y amor,

“prostitución legal”

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La rebeldía, fundada en la intimidad de un sentimiento adquiere en la sociedad del siglo XIX, un significado político. La figura de Mariquita, esta vez como mujer que se rebeló ante sus padres para exigir su derecho a casarse con quien amaba, abre un recorrido en los temas vinculados al amor y al matrimonio que cierra con la sanción de la Ley de Divorcio y otras conquistas legales vinculadas a la revisión de la subordinación de las mujeres en el ámbito civil. 


Código Civil de la República Argentina. Nueva York, imprenta de Hallet y Breen, 1870.

En 1888, cien años después que en Europa, se legalizó el matrimonio como institución laica independiente del poder eclesiástico.

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MATRIMONIO

Unión Civil En el año 2002, la Ciudad de Buenos Aires aprobó la Ley de Unión Civil convirtiéndose en la primer ciudad de Latinoamérica en legalizar la unión entre personas del mismo sexo. Esta ley posibilita el acceso a la obra social, a un crédito compartido, a licencias laborales por enfermedad y subsidios o pensiones que otorgue el Estado.

Abajo: Fotografías de novias 1870-1960. Archivo fotográfico del Museo Nacional de la Historia del Traje y álbumes privados.

80

1870

1880

1890

1900

1910

1920

1930


Ramo de Novia I, II y III, Mariana Dasso. 2007. Novia a la deriva, Margarita Bali. 2001.

Ajuar II, Kela Podestá. 2009.

Matrimonio Civil El 21 de julio del año 2010 el Congreso de la Nación sancionó las modificaciones a la Ley de Matrimonio Civil, legalizando el matrimonio entre personas del mismo sexo. Además de los beneficios que estaban vigentes desde la Ley de Unión Civil, se permite ahora la adopción y la posibilidad de herencia.

De este modo la Argentina se convierte en el primer país de América Latina en otorgar igualdad de derechos a las parejas contrayentes. Un antecedente de Ley Matrimonial Igualitaria es el de la Ciudad de México, pero no rige para toda la Nación mexicana.

81

1940

1950

1960

1970

1980

1990

2000


Capacidad jurídica plena de la mujer mayor de edad cualquiera sea su estado civil.

1985

Primera modificación del Código Civil: las mujeres podrán educarse, trabajar, y comerciar sin autorización marital.

1968

1926

Conquistas legales

Patria potestad compartida e igualdad de los hijos frente a la ley.

El texto actual del articulado del delito de aborto, es el original del Código de 1922. El inciso que consideró no punible la suspensión de embarazo originado en una violación fue derogado en 1984, restringiéndose sólo a los casos de violaciones de mujeres “idiotas o dementes”. Entre 1984 y 2004 se presentaron ante el Congreso Nacional más de una docena de proyectos de reforma de la ley actual, entre los que se destacó el de la diputada Florentina Gómez Miranda (1989). Sólo durante el año 2007 fueron presentados 17 proyectos.

NINGUNA MUERTE MÁS PO 82


Ley de protección integral a las mujeres para prevenir, sancionar y erradicar la violencia en su contra.

2010 2002

Ley de protección contra la violencia familiar.

2009 1994

1987

Divorcio vincular e igualdad jurídica para ambos cónyuges.

Programa Nacional de salud sexual y procreación responsable.

Reglamentación de la ley de protección integral a las mujeres.

OR ABORTO CLANDESTINO 83


Paralelamente, la fotografía de este modelo de familia se difundió como práctica social en las últimas décadas del 1800, hasta hoy. Los temas y las composiciones de las imágenes de familia se repiten con una continuidad asombrosa. Todos sacamos las mismas fotos. Estas, aunque provienen de un uso privado, están, sin embargo, determinadas y atravesadas de antemano por discursos y dictámenes sociales. Aún cuando los códigos públicos no pueden regular todos los aspectos de la vida íntima, cuando la familia, en el acto de fotografiarse, se representa a sí misma y construye su propia memoria, muy a menudo lo hace obedeciendo patrones que aseguran un modelo idealizado y los valores que a éste se asocian.

MODELO DE FAMILIA

La maternidad y el hogar se constituyeron como el lugar mítico de definición de lo femenino. En el siglo XIX el modelo de la familia burguesa, núcleo vincular que resguardaba la cohesión y perdurabilidad del patrimonio, como así también los valores cívicos y morales, se consolidó como célula básica del sostén del Estado. Sin embargo, este modelo permaneció ajeno a las transformaciones históricas y nunca logró representar a todas las realidades sociales. Hoy es un modelo en crisis. Leyes sancionadas en los últimos tiempos y una realidad que estalló dejando al “descubierto” lo hasta hace poco no reconocido, no nombrado, no discutido, nos posesiona como sociedad, en un lugar de avanzada.

La universalidad de este modelo rigió también a menudo las ideologías de equidad e inclusión social. La familia obrera de Oscar Bony, realizada en 1968, representa el ideal moral y la fe de progreso de la clase trabajadora, precisamente cuando estaban a punto de entrar en crisis. La Argentina, al poco tiempo, caería en manos de la dictadura.

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El ĂĄlbum de familia: los mitos de la clase media porteĂąa, 85 Clarisa Cincotta, 2008-2010.


Pero para quienes no cuentan con más capital que su fuerza de trabajo en un sistema donde no siempre hay trabajo para todos,

la familia no es un modelo ideal por el que se puede optar, sino una realidad que la necesidad y los afectos constituyen, como pueden, en las circunstancias dadas.

1900

Mujeres con hijos en la cosecha. Mendoza, 1935, AGN.

La división del trabajo entre el hombre sostén del hogar y la mujer ama de casa, así como los diversos principios de protección a la maternidad, prohibición del trabajo infantil, entre tantos otros, son valores de un modelo ideal que no cubre todas las realidades sociales y económicas de la Argentina. Desde el siglo XIX, debido a las guerras, a la pobreza y a los altos índices de mortalidad, muchas madres devinieron jefas de familia y responsables únicas del sostén del hogar. Esto fue muy común en las economías rurales y en las zonas de frontera.

Mujer con hijo en la vendimia. Mendoza, 1935, AGN.

¿de qué sirve conocer tus

derechos

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2005

Mujeres en la quema, c.1876. Museo Regional Dr. Adolfo Alsina, Caruhé.

1901

La labor de muchos comedores y ollas populares sostenidos en los últimos años, a lo largo del país, por grupos de mujeres de diversa procedencia, se diferencia netamente de la ideología clasista de la “beneficencia”, por la naturaleza solidaria y horizontal de los vínculos que propone.

Sin título (retrato de Mary, cartonera, y sus hijos), Fernando Poggi. Buenos Aires, 2001-2005.

Murió de pobreza, Fernando Poggi. Registro de acción gráfica en la calle a partir de un retrato de Manuel, cartonero, esposo de Mary. Buenos Aires, 2005.

Agar - agar, Gabriel Baggio, 2004.

si no tienes medios para

defenderlos?

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Declara Manuela Cevallos: Hallándose mi hija sin padre y yo destituída de facultades para educarla, pues mi subsistencia está sujeta al servicio que puedo hacer en una casa en donde me conchabo [...] teniendo la más completa satisfacción y conocimiento del carácter honrado y sentimientos cristianos de don Pedro Gada, es mi voluntad entregársela para que, haciendo las veces de padre, se encargue de darle una educación capaz de ser útil a la sociedad, enseñarla a coser, planchar y leer sin que se le pueda extraer de su poder hasta la mayoría de edad, previo conocimiento del Defensor de Menores.

Queremos que todos los niños argentinos sepan reir. Reproducción de página ilustrada de La Nación justa, libre y soberana. Buenos Aires, 1950.

Testimonio del S. XIX

La familia de entonces no incluía a los hijos “ilegítimos”. Hacia fines del siglo XIX casi un 20% de los menores residentes en Buenos Aires provenían de uniones extramatrimoniales. En las provincias bajo dominio de la oligarquía terrateniente estos porcentajes se elevaban hasta un 66%. Es de notar que el abandono de hijos naturales fue mucho mayor por parte de madres con recursos y prestigio social, por el temor a la condena moral que sobre ellas pesaba. Fueron las mismas damas de la alta sociedad quienes asumieron la dirigencia de las instituciones de beneficencia para socorro de niños huérfanos o abandonados. Las prácticas filantrópicas de asistencia no resultan ingenuas políticamente: su función es naturalizar y moralizar las diferencias de clase. Eva Perón insistió en sustituir el concepto de beneficencia por el de justicia social, a partir del ideal peronista de conciliación de clases.

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Esta imagen es única. El daguerrotipo era muy costoso y estaba reservado al retrato de hombres y mujeres ilustres. Sin duda, esta familia debió tener un amor especial por esta mujer negra al servicio de su casa.

Retrato de una mujer negra, daguerrotipo, 1850-1852.

Mujeres de soldados, Carhué, c.1876.

La Historia recuerda nombres ilustres de guerreras, comenzando por la ya legendaria Juana Azurduy. También ha rescatado en nombre propio a mujeres de origen humilde, como la negra María Remedios del Valle que fue figura en Ayohuma. Sin embargo, persisten en el olvido muchas mujeres anónimas, como las fortineras, que no sólo llevaban adelante las labores domésticas sino también tareas militarizadas, como asistir a los enfermos, vigilar cuadras y caballadas cuando se ausentaba el regimiento, y hasta vestirse de soldado para engañar a los indios. Algunas llegaron a defender, solas, los fortines del ataque indígena.

En 1815 se redactó una versión local de la antigua Ley de vagos y maleantes española. Entre otras cosas, decía que “todo individuo que no tenga propiedad legítima de que subsistir, será reputado en la clase de sirviente”. Y los que no posean un papel acreditado por su patrón “serán tenidos por vagos”. Estos “vagos” fueron reclutados para pelear contra los indios en las fronteras. Conquistado el territorio, en épocas del Presidente Roca, muchos de estos soldados, sus mujeres y sus hijos, cayeron en desgracia. Las mujeres y niños indígenas, arrancados de sus comunidades y tomados prisioneros, fueron destinados al trabajo doméstico y a diversas formas de trabajo servil encubierto. De alguna manera, los conflictos y marginaciones (económicas, civiles e ideológicas) que sufren hoy los trabajadores migrantes en Argentina tienen parentesco con esta larga historia.

Grupo de indios prisioneros, Antonio Pozzo, Choele-Choel, 1879.

Actualmente, los emprendimientos que llevan a cabo los grupos de mujeres campesinas en diversos puntos del país conllevan en su conciencia de lucha una larga historia de esfuerzos y responsabilidades.

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“Con los nuevos desmontes que organizó el gobierno nuestro pueblo va a desaparecer, son 13.000 hectáreas más que van a terminar engordando los bolsillos de los sojeros” Saturnina Sequeira perdió sus animales y cosechas, vive en fracción COBADI, Santiago del Estero.

“Nos juntamos con los criollos y logramos frenar a las topadoras que arrasan el monte donde los hombres cazan y recojen la miel con que nos alimentamos, pero en otros lugares siguen desmontando” Justina Sánchez es tejedora de chaguar y miembro de la comunidad wichi de Pizarro, vive en Gral. Pizarro, Salta.

“Nos dejaron casi sin tierras ni selva, somos 1200 Guaraníes arrinconados en 250 hectáreas al borde del Parque Nacional Iguazú”. Demetria Moreira -Cambiyú- es miembro de la comunidad guaraní Fortín Mibororé, vive en Iguazú, Misiones.

“Nos reuníamos en la capilla para organizar los cortes de ruta. Llegamos a pasar dos meses en una carpa para defender nuestras tierras”

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Francisca Navarrete forma parte de las comunidades eclesiales de base, vive en Guampacha, Santiago del Estero. Serie fotográfica: Las madres del monte, Julio Pantoja, 2007.


Los retratos de migrantes rusos y ucranianos realizados por el artista Tomás Lerner resultan visibles a distancia. Si nos acercamos, los rostros desaparecen. Una manera de expresar visualmente la condición de estas personas en nuestra sociedad. Rostilav Roudakov, rusa, llegó a la Argentina el 5 de mayo de 2001. Tenía 9 años. Vino con su padre, que era profesor de filosofía en Birsk. En su casa sembraban y criaban animales. La vendieron en 6000 dólares y allí les cobraron 4000 por la visa y la promesa de que alguien los ayudaría al llegar. Alexandre, su padre, trabajó como vendedor ambulante. Rostilav no pudo retomar la escuela. De la serie Migrantes, Tomás Lerner, Buenos Aires, 2002.

mujeres migrantes Las mujeres migrantes, provenientes principalmente de los países vecinos y de la ex Europa del Este, están comenzando a organizarse para denunciar injusticias y reclamar derechos.

Manifestación por los derechos de las mujeres migrantes, Sandra Cartasso, Buenos Aires, 2006. 91


Si te pega no te quiere. Grafiti anónimo.

La violencia doméstica hacia las mujeres es antigua como la historia de nuestra nación. Las leyes sancionadas en 1994 y 2009 para proteger a las mujeres víctimas de violencia familiar, prueban la existencia y gravedad de este fenómeno. 

VIOLENCIA

(1825)

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S/T, Ananké Asseff, del Proyecto P.B., 2002.

En 1825, Encarnación Peñalba relata ante el Juez de Paz la siguiente escena. Luego de oír misa, como acostumbraba hacer todos los días, se dirigió a casa de su amiga Lucía Oruela. A eso de las cuatro de la tarde, emprendió el regreso a su casa. Su esposo le reprochó la “tardanza en la calle”; enfurecido, la dejó en el patio y él se encerró en su cuarto. Después de mucha insistencia de la mujer, finalmente abrió la puerta y comenzó a golpearla “a puñetazos” diciéndole que lo había “ofendido en su honor con demasía”. El juez instruye a sus auxiliares policiales. El esposo de Encarnación es inmediatamente arrestado. Su testimonio confirma la demanda y sus argumentos son desoídos. Se lo acusa de “singular bestialismo” y “escándalo público”. La sentencia es “prisión temporaria y amonestación”.


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La perpetuación de hábitos es también parte de la historia de las mujeres, y en ellos también debemos reconocernos. Desde fines del siglo XIX y hasta nuestros días se desarrollan tipologías de consumo femenino, centradas en estereotipos románticos donde el sentimentalismo nutre un modelo de heroína pasiva que sufre las circunstancias cambiantes de la pasión o el despecho amoroso.

Intimidado por tus sentimientos, Carolina Katz, 2009.

Dos artistas contemporáneas dialogan con esta tradición. Frente al romanticismo popular ellas no proponen un distanciamiento intelectual sino una resignificación que fusiona la reflexión crítica y el homenaje. Carolina Katz hace del llanto una performance teatral, y atesora lágrimas en una colección que combina la ternura femenina y la impiedad de un muestrario de laboratorio. Miente al llorar, de Luján Funes, rescata y resignifica pasajes típicos de la heroína sentimental en la historia del cine argentino.

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Publicaciones y postales exhibidas en la sala.


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Literatura Durante el siglo XIX, la literatura, como toda actividad pública, estaba vedada a las mujeres. Ellas ejercieron su derecho a la escritura mediante el ardid de los seudónimos o apropiándose de los géneros “privados”: las cartas y el diario íntimo. A partir de 1850, algunas mujeres se animaron, a pesar de la resistencia del medio, y fundaron las primeras publicaciones periódicas femeninas como “La Camelia” (1852, dirigida por Rosa Guerra), “La Aljaba” (1783-1863, dirigida por Petrona Rosende de Sierra), “La flor del aire” (1864, donde escribían Juana Manso y Eduarda Mansilla firmando como “Daniel”), “La Ondina del Plata” (1875-1880, donde colaboraron Juana Manuela Gorriti, Eduarda Mansilla y Lola Larrosa de Ansalmo), “La Alborada del Plata” (1877, fundada por Juana Manuela Gorriti) y “Álbum de señoritas” (1854, escrito y publicado por Juana Manso). Ojalá todas las mujeres escribiéramos. Las que están tocadas por la chispa del genio, las mediocres, las talentosas, las estúpidas, las que nunca jamás van a escribir algo bueno, las regularonas, las que escriben cada vez mejor, las romanticonas, las superficiales, las buenas tipas, las malas tipas, mis tías, la señora de la esquina, las enfermeras, las señoronas paquetas, las gordas, las flacas, las petisas, las altas, las maestras, las vendedoras de tienda, las villeras, las monjas, las prostitutas, las modelos, las físicas atómicas, las políticas, las mendigas, las deportistas, las tacheras, las princesas, las cajeras de supermercado, todas. Sería una buena forma de llegar a compartir el poder. Angélica Gorodischer.

A lo largo del siglo XX, las progresivas conquistas de los derechos femeninos, así como el desarrollo creciente de la industria editorial, fue ampliando la participación de las mujeres en la literatura. No obstante, aún quedan cuestiones pendientes para lograr el justo reconocimiento de la contribución de las mujeres en la historia de las Letras en la Argentina.

Siglo XIX “Antes de que Delfina se iniciara en las letras, una mujer de su elevada condición social, fuese casada o soltera, no podía publicar

unas líneas sin caer en el ridículo. Ella misma debió padecer para escribir su diario íntimo. Su madre y sus hermanos (…) se burlaban de ella.” Manuel Gálvez, en “Amigos y maestros de Juventud”, 1944, refiriéndose a Delfina Bunge, su esposa. “Provoca una insólita sorpresa la aparición de un periódico escrito y dirigido por mujeres. Se llama La Camelia, fundado por la periodista y pedagoga Rosa Guerra quien, al afrontar con valor temerario el ambiente retrógrado, abarrotado de prejuicios dogmáticos, que asfixiaban el más mínimo intento de emancipación femenina, demostraba poseer un coraje ilimitado”. Ofelia Britos de Dobranich, La Nación, 18 de enero de 1892.

Lucía Miranda, de Eduarda Mansilla, prólogo a la reedición de 1860, en la que utiliza el pseudónimo Daniel. Cuadernos manuscritos, pertenecientes a sus diarios íntimos, Delfina Bunge de Gálvez, 1881-1952. Revista La Camelia, Buenos Aires, 1852.

Siglo XX Tener prohibido un libro no era solamente eso, sino que era tener un Falcon en la puerta de tu casa, tener que pasar algunas noches afuera, temer por tu familia, encontrarte sin argumentos frente a los propios hijos que te decían: Pero mami, ¿qué tiene de malo La torre de cubos? Claro, cómo explicarles lo que estaba mal en ese libro si para nosotros era la vida, lo que pensábamos de la vida. Laura Devetach, 1977. 97


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IMAGEN

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El concepto de “civilización o barbarie” atravesó el discurso que conformó la idea de Nación. A su vez, estas ideas cobraron cuerpo en imágenes femeninas, las cautivas forman parte él. Durante las largas guerras de fronteras en las regiones de La Pampa, la Patagonia y el Chaco a lo largo del siglo XIX, muchas mujeres blancas fueron capturadas por los indios. Numerosas fuentes y relatos dan cuenta de la situación sin retorno de estas cautivas: a menudo las familias las rechazaron por considerarlas "deshonradas". A veces ellas no quisieron volver para no separarse de los hijos que habían tenido. Más allá de estos hechos reales, la cautiva blanca se convirtió en un motivo clásico de la literatura y la plástica argentinas. La mujer acarreada por el malón al galope, en la pintura de Ángel Della Valle (1892), no representa a una persona en particular: funciona como alegoría de la

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civilización amenazada por la barbarie. Este tipo de imágenes justificaba cualquier avance destructivo sobre las poblaciones originarias. Las cautivas indias en manos de los blancos fueron mucho más numerosas, aun cuando apenas se habló de ellas. Las imágenes idealizadas de indígenas surgen cuando estas comunidades ya han sido desterradas. El contraste histórico –entre la cautiva blanca y la cautiva india– continúa de algún modo en la actualidad, si lo miramos desde el punto de vista del valor patrimonial. La mujer acarreada por el malón en la pintura de Della Valle, forma parte de la exposición permanente del Museo Nacional de Bellas Artes. La cautiva india de Correa Morales, ubicada en el exterior de ese mismo museo, se encuentra en el presente, cubierta de grafitis.


Retrato de Manuelita de Rosas, Prilidiano Pueyrredón, 1851.

Retrato de Eva Duarte, Numa Ayrinhac, 1948.

Evita en San Vicente, Pinélides Aristóbulo Fusco, 1948.

Usos políticos de la imagen El retrato de Manuelita Rosas fue un asunto de Estado. Además de vestir rojo punzó, el color distintivo de la ideología federal, la joven debía aparecer “parada, con expresión risueña, y en el acto de colocar sobre su mesa de gabinete una solicitud dirigida a su tatita, representándose de este modo la bondad de la joven y su ocupación de intermediaria entre el pueblo y el Jefe Supremo”.

Además del distintivo político del rojo federal, el vestido de Manuelita marca en el retrato un distintivo de clase. La imagen de “Evita reina”, y su tan comentada elegancia conllevó también un ideal político. Duras fueron las críticas, por ejemplo, hacia los lujos del Hogar de la Empleada que sostenía la Fundación Eva Perón: para ella la justicia social debía implicar también la democratización de los valores estéticos.

En los años 70, cuando la juventud estaba empapada de ideales revolucionarios, fue la imagen de Evita con el pelo suelto la que predominó, pues simbolizaba la juventud, la energía y la proyección al futuro. Ninguna de las dos tipologías de retrato es más “verdadera” que la otra: son los usos los que determinan el sentido de una imagen, y estos usos dependen de condiciones históricas cambiantes.

“La figura joven y risueña de Evita, peinada, vestida y enjoyada como para una recepción oficial, se recorta sobre un fondo de paisaje luminoso. Esta imagen casi majestuosa tuvo el valor de un ícono y una enorme circulación. Objeto de veneración y culto luego de su temprana muerte, también lo fue de  actos de iconoclasia tras la caída del peronismo.” Laura Malosetti Costa 101


La pirámide de la Plaza de Mayo, erigida en 1811 y remodelada en 1856, y el monumento a los Dos Congresos, construido en el Centenario de 1910, conforman un eje fundamental en el trazado urbano de Buenos Aires. Ambos conjuntos están coronados por figuras alegóricas. Las ideas de la libertad, la justicia, la república, la patria, tomaron cuerpo, desde el momento de la emancipación, en imágenes femeninas.

La vuelta del malón, Ángel Della Valle, 1892.

La cautiva india, Lucio Correa Morales, c.1910.


La instalación de Mary Tapia articula, de alguna manera, estas dos figuras de Eva, la dama elegante y la ninfa de la militancia peronista de los 70. Mary Tapia fue una figura de la vanguardia cultural previa al golpe militar de 1976. Sus diseños de ropa fusionaban la liberación femenina de los 60 con un rescate de lo autóctono. En este proyecto inédito, comenzado en 2002, la artista se inspira en la figura de Eva Perón y reelabora elementos característicos de su indumentaria poniendo de manifiesto los cruces entre la política y la moda, el pasado y el presente, las tradiciones y los deseos, aún vivos, de un futuro mejor.

Proyecto colección otoño - invierno inspirada en la figura de Eva Duarte de Perón, Mary Tapia, 2002.


CUERPO Y RELIGIÓN La porteña en el templo no es un retrato. Si bien cree conocerse el nombre de la dama que inspiró a Monvoisin, el tema de la pintura es la virtud cristiana. La imagen puede ser leída políticamente como manifestación antirrosista (la mujer de luto), o socialmente como expresión de clase (la dama elegante en primer plano y el negro esclavo en el fondo). Pero también admite una lectura desde la sexualidad. La blancura de la mujer y su gesto de recogimiento representan la encarnación de la fe religiosa en una moral de castidad y recato.

La pintura de Pedro Figari que ilustra una escena de candombe es la contracara, funciona como el reverso de la obra de Monvoisin. La alegría de colores y movimiento evoca las raíces culturales de los afroargentinos: éstas eran vistas, en el discurso de la clase dominante, como diabólicas y pecaminosas. La discriminación racista, heredera de la esclavitud –abolida luego de la Revolución como forma económica, pero de lenta erradicación en las prácticas y en las mentalidades– se proyecta también hacia la sexualidad. Las criadas negras solían ser objeto de violaciones y abuso sexual por parte de sus amos. Sin embargo, se las culpaba a ellas de incitar al pecado por su naturaleza animal y lujuriosa. José Ingenieros describe el baile de una negra como un “ataque hístero-epileptiforme, seguido de un sopor catalepteoideo”. Las manifestaciones culturales de los afroargentinos, y de sus mujeres en particular, fueron vistas, hasta entrado el siglo XX, como diabólicas y pecaminosas.

La porteña en el templo, Augusto R. Quinsac de Monvoisin, 1842.

Candombe, Pedro Figari, 1921. Colección Malba / Fundación Costantini.

La Difunta Correa no es reconocida por la institución de la Iglesia Católica, pero es una de las santas populares que ha generado mayor devoción en nuestro país. Se la recuerda valerosa, en busca de su marido, cruzando el desierto en la adversidad de la guerra, a mediados del 1800. Se dice que, aún muerta, fue capaz de dar vida y alimento a su bebé, y que allí se revelaron sus poderes milagrosos. Ese sitio, en Vallecito, provincia de San Juan, se convirtió a partir de la década de 1940 en un verdadero santuario poblado de capillas y ofrendas. Los devotos suelen dejarle botellas de agua para calmar su sed. 104 Difunta Correa, Sergio Gravier, 2010.


La obra de Le贸n Ferrari es famosa por sus denuncias a la violencia represiva del discurso religioso. En sus series de torsos femeninos cubiertos con escritura, alude expl铆citamente a las prohibiciones que regulan la sexualidad de las mujeres.

Maniqu铆, Le贸n Ferrari, 1994.

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Grete Stern. La Pantalla, cerca de Las Lomitas. Formosa, 16 agosto 1964, mujer wichi con niña.

Grete Stern. Las Lomitas, Formosa, 16 agosto 1964, mujer pilagá.

Grete Stern. Colonia 20, cerca de Las Lomitas. Formosa, 18 agosto 1964, mujeres wichis con sus hijos. 106

Ananké Asseff,  S/T, del Proyecto P.B., 2004.

Mujer indígena de espaldas, s/d. Archivo Museo Etnográfico J. B. Ambrosetti.

EL RETRATO Grete Stern. Chacra 41, Formosa. 10 agosto 1964, mujeres tobas.

El género del retrato estaba reservado para las damas de sociedad, que tenían el privilegio del ocio y la individualidad. Las mujeres pobres, las indias, las negras y mulatas, sólo aparecen en plural bajo las diversas iconografías del costumbrismo o la etnografía. La circulación de este tipo de ilustraciones respondió a la demanda de exotismo que encuadraba la mirada europea hacia América. A diferencia de las figuras alegóricas, donde el cuerpo femenino encarna ideas generales, el retrato alude al sujeto singular, al nombre propio. El retrato que Mauricio Rugendas hizo de Mariquita Sánchez de Thompson en 1845 es considerado en la historia del arte argentino el primer retrato romántico del Río de la Plata.


EL DESNUDO Antes de conformarse como un género aceptado en la pintura académica, el desnudo, en el contexto del arte argentino del siglo XIX, fue un campo de tensiones y disputas. Los primeros desnudos del arte nacional, pintados por Prilidiano Pueyrredón nunca se exhibieron en público, fueron hechos para un uso privado. Sin embargo, se hicieron célebres y le valieron al artista fama de extravagante y libertino. Cuando ya sobre el fin de siglo, otros artistas exhibieron cuadros de desnudo en Buenos Aires, despertaron grandes polémicas en los diarios y fueron considerados escandalosos.

Sea como fuere, el género del desnudo es el que de modo más cabal ilustra la discriminación de género que estructuró el sistema del arte occidental por lo menos hasta los años 60 y 70. La mujer podía ser objeto de la representación pero nunca ocupar legítimamente el lugar del sujeto autor. Menos del 3% de los artistas del Museo Nacional de Bellas Artes son mujeres; el 80% de los desnudos son femeninos. A diferencia del género del retrato, que apunta a la persona, en el desnudo en tanto representación, la mujer es constituida en un cuerpo-objeto de la mirada masculina. Contra esta tradición

arremeten dos fotografías contemporáneas: la artista Ananké Asseff que no nos muestra su espalda, sino que simplemente nos da la espalda. La firmeza de su renuencia es casi palpable. Si Asseff lleva adelante una operación de negación del estereotipo del desnudo, Flavia Da Rin se apropia de la famosa obra de Pueyrredón y transforma su sentido. En vez de dos mujeres vemos el propio cuerpo de la artista desdoblado. Si el cuadro de Pueyrredón funciona como una ventana abierta a los ojos del espectador, la imagen de Da Rin parece cerrarse sobre sí en un mecanismo especular. Toda carnalidad ha desaparecido.

Sin título, Flavia Da Rin, 2003.

La siesta, Prilidiano Pueyrredón, c. 1865.

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¿BELLEZA?

En efecto, la eficacia de los modelos de belleza femenina ha sido testimoniada históricamente no tanto por su carácter de incuestionable sino por su aparente neutralidad. En verdad, las tipologías de la mujer bella son complejas construcciones donde el valor estético se encuentra imbricado con dictámenes de orden moral, sexual, social, político. Sin embargo, su éxito ha dependido de su capacidad para funcionar socialmente como convenciones inocuas. En la actualidad contamos con recursos para un análisis crítico. Diversas investigaciones han encarado el fenómeno de la moda, o los ideales de belleza femenina, desde perspectivas históricas, antropológicas o sociales. Los estudios culturales, y sobre todo la crítica feminista, han avanzado significativamente en la tarea de desnaturalización de ciertos mitos. La alarma frente al flagelo creciente de la anorexia y la bulimia ha generado conciencia, no sólo en el pensamiento científico o académico sino en el saber general, acerca de lo poco inocente que resulta un modelo corporal publicitado por los medios masivos de comunicación y las marcas de la industria de la moda.

Esta belleza..., Mujeres públicas, 2003, acción.

Pathological beauty, Martín Di Girolamo, 2007.

La capacidad del humor para desnaturalizar estereotipos tiene un antecedente ilustre en las imaginarias catástrofes producidas por los peinetones sobredimensionados de las damas porteñas en las litografías de Bacle, realizadas en 1834.

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109 Inventario. Video monocanal.


Las chicas del aviso. Las mujeres en la publicidad. Selección de fragmentos: Raúl Manrupe.

Los personajes femeninos en la historia del humor gráfico. Selección: Miguel Rep.

Ellas x ellos. Testimonios y opiniones acerca de algunos tópicos de la exposición.

Madre, maestra y mentora. Fernando Fazzolari / Javier Areal Velez. Intervención audiovisual.

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111 Las mujeres y la moda 1810-2010.


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Desde el jardĂ­n, 113 Graciela PĂŠrez, 2010.


OBRAS EN EXHIBICIÓN

Copia de exposición: 27 x 40 cm Archivo Página 12

Video monocanal, 8.35 min Colección MAMBA

Ananké Asseff Sin título, del Proyecto P.B., 2004 Fotografía 100 x 180 cm Propiedad de la artista

Andrea Cavagnaro Todo amor es poderoso, 2009 Paño lenci 20 x 86 x 66cm Propiedad de la artista

León Ferrari Maniquí, 1994 Objeto 75 x 50 x 30 cm Propiedad del artista

Ananké Asseff Sin Título, del Proyecto P.B., 2002 Fotografía, díptico 50 x 50 cm cada una Propiedad de la artista

Andrea Cavagnaro Tu cuerpo marcha, 2007 Registro fotográfico de acción en el espacio público Copia de exposición: 170 x 227 cm Propiedad de la artista

Pedro Figari Candombe, 1921 Óleo sobre tela 96 x 128 cm Colección MALBA/ Fundación Costantini

Numa Ayrinhac Retrato de Eva Duarte, 1948 Óleo sobre tela Reproducción fotográfica 100 x 100 cm Archivo Museo Evita César Hipólito Bacle De la serie Extravagancias Porteñas, 1834-1839 Litografías 25 x 32 cm cada una Colección privada Gabriel Baggio Agar-agar, 2004 Base de barro, anafe, olla con sopa cocinándose y lámpara Propiedad del artista Gabriel Baggio Conversación, 2000 (obra en proceso) Performance Margarita Bali Novia a la deriva, 2001 Silueta de mujer flotante en movimiento vestido, contenedor de acrílico, agua y bomba de extracción Propiedad de la artista Viviana Berco Hilado fino, 2009 Video monocanal, 2 min Propiedad de la artista Oscar Bony La familia obrera, 1968 Registro fotográfico de acción 140 x 140 cm Colección privada María Laura Buccianti Accidente, 2005 Plastilina sobre soporte de vidrio 2 x 9 x 9 cm Propiedad de la artista Graciela Carnevale Tucumán Arde, CGT de los Argentinos, Regional Rosario, 1968 Registro fotográfico 28,5 x 43 cm Archivo Graciela Carnevale Sandra Cartasso Manifestación por los derechos de las mujeres migrantes, 2006 Fotografía

Lucio Correa Morales La cautiva india, c.1910 Monumento Reproducción fotográfica 100 x 140 cm Silvina D´Alessandro Mesa de trabajo, 2009 Instalación Medidas variables Propiedad de la artista Alicia D´Amico Una joven se acerca a Alicia Moreau, 1985 Fotografía Copia de exposición 85 x 100 cm Publicada en Travesías 5, CECYM Alicia D´Amico Manifestación de mujeres, 1985 Fotografía Copia de exposición 85 x 100 cm Publicada en Travesías 5, CECYM Flavia Da Rin Sin título, 2003 Fotografía 80 x 59,3 cm Propiedad de la artista Mariana Dasso Ramo de Novia I, II y III, 2007 Protectores mamarios, tampones y caja de acrílico 32 x 26 x 23cm Propiedad de la artista Ángel Della Valle La vuelta del malón, 1892 Óleo sobre tela Reproducción fotográfica a escala 127 x 189 cm Museo Nacional de Bellas Artes Martín Di Girolamo De la serie Pathological beauty, 2007 Esculturas de masilla epoxi, esmalte, óleo y tela 62 x 38 x 30 cm cada una Propiedad del artista Joseph Dubourdieu Figura alegórica de la Libertad y la República en la cima de la Pirámide de Mayo Buenos Aires, 1856 Monumento Reproducción fotográfica 120 x 80 cm Tomás Espina S/P&S/T, 2001

Luján Funes Miente al llorar, 2006 Video monocanal, 10 min Propiedad de la artista Pinélides Aristóbulo Fusco Evita en San Vicente, 1948 Fotografía Copia de exposición 45 x 40 cm Archivo Familia Fusco Ana Gallardo A boca de jarro (Silvia Mónica, cantante), 2008 Video monocanal, 6.37 min Propiedad de la artista Gabriela Golder Doméstico, 2007 Video monocanal, 1.3 min Propiedad de la artista Geli González La casita feliz, 1998 Cartón troquelado y pintado 7 x 6 cm Propiedad de la artista Karina Granieri Instrucciones para tomar medidas, 2006 Instalación, confección de uniformes en colaboración con Silvina D’Alessandro Medidas variables Propiedad de la artista Sergio Gravier Sin título, 2010 Instalación inspirada en los altares populares dedicados a la Difunta Correa Medidas variables Propiedad del artista Grupo de Arte Callejero (GAC) Sin título, 2003 Registro fotográfico de acción 120 x 85 cm Propiedad del artista Magdalena Jitrik Cuando doscientas mujeres asisten a un mitin Sobre texto de Bialett-Massé, 2003 Tinta china y texto mecanografiado sobre papel de avión 26 x 19 cm Propiedad de la artista Daniel Joglar, Silvana Lacarra y Juan Mathé Pan de galpón, 2002-2010

Video proyección en círculo de harina, 7 min Propiedad de los artistas Carolina Katz Intimidado por tus sentimientos, 2009 Instalación Medidas variables Propiedad de la artista Jules Lagae Figura alegórica de la República en el Monumento a los Dos Congresos, Buenos Aires, 1910 Reproducción fotográfica 120 x 80 cm Tomas Lerner De la serie Migrantes, 2002 Fotografía Copia de exposición 55 x 45 cm Propiedad del artista Adriana Lestido Madre e hija de Plaza de Mayo, 1982 Fotografía Copia de exposición 117 x 150 cm Propiedad de la artista Maitena De la publicación Mujeres Alteradas, 2001 Tiras cómicas Reproducción fotográfica 32 x 32 y 21 x 21 cm Celeste Mandrut En medio de la manifestación, una mujer conversa con una compañera mientras teje un crochet, 2004 Fotografía Copia de exposición 93 x 140 cm Verónica Mastrosimone Sin título, de la serie de retratos de mujeres piqueteras, 2002 Fotografías 30 x 40 cm Propiedad de la artista Marta Minujín Fotografía de la obra La pieza del amor en el atelier de la artista en Paris, 1963 Fotografía Copia de exposición 43 x 43 cm Archivo Marta Minujín Augusto R. Quinsac de Monvoisin La porteña en el templo, 1842 Óleo sobre tela Reproducción fotográfica a escala 156 x 142 cm Colección privada Mujeres Creando Ninguna mujer nace para puta, 2003 Reproducción fotográfica 43 x 71 cm Publicado en Mujeres Grafiteando La Paz, Ediciones Mujeres Creando Mujeres Creando Para todos los sistemas de machos y fachos la mujer es una puta, mueran los sistemas vivan las putas, 2003 Reproducción fotográfica: 20 x 41 cm Publicado en Mujeres Grafiteando La Paz, Ediciones Mujeres Creando


Mujeres Públicas Esta belleza..., 2003 Acción. Intervenciones gráficas en carteles publicitarios y en productos de supermercado Medidas variables Registros fotográficos Propiedad de las artistas Gustavo Mujica Sin título, Del ensayo fotográfico sobre las trabajadoras de Bruckman, 2002 Fotografías Copias de exposición 40 x 45 y 53 x 80 cm Archivo Página 12 Julio Pantoja De la serie Madres del Monte, Jujuy, Tucumán, Salta, Chaco, Santiago del Estero, Misiones, 2005-2007 Forografía Copias de exposición 42 x 130 cm Propiedad del artista Graciela Pérez Desde el jardín, 2010 Instalación con pétalos de rosas Medidas variables Kela Podestá Ajuar II, 2009 Instalación con objetos cosidos y bordados de organza, terciopelo, lino, tarlatán, piel de nutria, alambre, plumas, fibra vegetal, jabones, perlas y cuentas de vidrio Medidas variables Propiedad de la artista Fernando Poggi Sin título (retrato de Mary cartonera y sus hijos), 2001-2005 Del ensayo fotográfico Homenaje 50 x 60 cm Propiedad del artista Fernando Poggi Murió de pobreza, 2005 Registro de acción gráfica en la calle a partir de un retrato de Manuel, cartonero, esposo de Mary 50 x 60 cm Propiedad del artista Liliana Porter De la serie Trabajo forzado, 2003 Figurilla en miniatura sobre estante Medidas variables Colección privada Antonio Pozzo Grupo de indios prisioneros, 1879 Fotografía Copia de exposición 40 x 55 cm Museo Mitre Prilidiano Pueyrredón La siesta, c. 1865 Óleo sobre tela Reproducción fotográfica a escala 100 x 122.5 cm Colección privada Prilidiano Pueyrredón Retrato de Manuelita de Rosas, 1851 Óleo sobre tela

Reproducción fotográfica 80 x 110 cm Museo Nacional de Bellas Artes Dalila Puzzovio Salud, dinero y amor, de la serie Dalila doble plataforma, 1967-1998 Plataforma 45 x 45 x 45 cm Propiedad de la artista María Eugenia Regueira Puta pero limpita II, 2009 Serigrafía sobre trapo absorbente 150 x 120 cm Propiedad de la artista RES Marta Pelloni 2002-2008, de la serie Intervalos Intermitentes, 2002-2008 Díptico fotográfico 200 x 160 cm Propiedad del artista Mauricio Rugendas Retrato de María Sánchez de Mendeville, 1845 Óleo sobre tela Reproducción fotográfica a escala 70 x 60.5 cm Museo Histórico Nacional Selección de piezas textiles realizadas en el marco del programa Identidades Productivas, 2009 Medidas Variables Dirección Nacional de Industrias Culturales Secretaría de Cultura de la Nación Grete Stern Colonia 20, cerca de Las Lomitas Formosa, 18 agosto 1964 Mujeres wichis con sus hijos Fotografía Copias de exposición 50 x 50 cm Publicada en Aborígenes del Gran Chaco Fotografías de Grete Stern, Buenos Aires, Fundación CEPPA y Fundación Antorchas, 2005 Colección Mateo Goretti Grete Stern Mujer wichi con niña, La Pantalla, cerca de Las Lomitas, Formosa, 1964 Fotografía Copia de exposición 50 x 50 cm Publicada en Aborígenes del Gran Chaco. Fotografías de Grete Stern, Buenos Aires, Fundación CEPPA y Fundación Antorchas, 2005 Colección Mateo Goretti Grete Stern Mujeres tobas, Chacra 41, Formosa, 1964 Fotografía Copia de exposición 50 x 50 cm Publicada en Aborígenes del Gran Chaco. Fotografías de Grete Stern, Buenos Aires, Fundación CEPPA y Fundación Antorchas, 2005 Colección Mateo Goretti Grete Stern Mujer pilagá, Las Lomitas, Formosa, 1964 Fotografía Copia de exposición 50 x 50 cm

Publicada en Aborígenes del Gran Chaco. Fotografías de Grete Stern, Buenos Aires, Fundación CEPPA y Fundación Antorchas, 2005 Colección Mateo Goretti Pedro Subercasseaux El himno se canta por primera vez en la casa de Mariquita, 1813, 1910 Óleo sobre lienzo Reproducción fotográfica 135 x 185,7cm Museo Histórico Nacional Mary Tapia Proyecto Colección otoño - invierno inspirada en la figura de Eva Duarte de Perón, 2002 Medidas variables Infografía, tapado y traje sastre (réplicas) y accesorios Propiedad de la artista Mary Tapia Vestido barracán. Desfile Pachamama pret-à-porter, 1969 Propiedad de la artista

del Patronato de la Infancia, Buenos Aires, c. 1909 Copia de exposición 45 x 70 cm Escuela rural sin identificar, Buenos Aires, 1928 Copia de exposición 21 x 31 cm Julieta Lanteri, Buenos Aires, 1920 Copia de exposición 82 x 59,6 cm Manifestación organizada por el Partido Socialista con motivo de celebrar el fin de la guerra, Buenos Aires, 1918 Copia de exposición 195 x 280 cm Mujer con hijo en la vendimia, Mendoza, 1935 Copia de exposición 40 x 60 cm Mujeres con hijos en la cosecha, Mendoza, 1935 Copia de exposición 40 x 60 cm Mujeres en la quema, Buenos Aires, 1901 Copia de exposición 40 x 60 cm

Tony Valdez Sin título, 2008 Fotografía Del ensayo sobre madres que reclaman por sus hijas desaparecidas por redes de trata 100 x 30 cm Propiedad del artista

Mujeres haciendo cola para votar, Buenos Aires, 1951 Copia de exposición 300 x 246 cm

Carlos Villoldo Ronda de las Madres de Plaza de Mayo, Buenos Aires, 1981 Fotografía Copia de exposición 200 x 280 cm Propiedad del artista

Simulacro de sufragio femenino, Buenos Aires, 1920 Copia de exposición 66 x 98,83 cm

Leandro Yadanza Puchero, 2008 Óleo sobre lienzo proveniente de un políptico 40 x 40 cm Propiedad del artista FOTOGRAFÍA DOCUMENTAL ARCHIVO GENERAL DE LA NACIÓN Autores sin identificar Al frente de la barricada, una mujer blande una escoba durante la Huelga de Inquilinos, Buenos Aires, 1907 Copia de exposición 150 x 146 cm Algodonera Temperley, Buenos Aires, 1936 Copia de exposición 56 x 79 cm Alicia Moreau de Justo en el auditorio del Partido Socialista, Buenos Aires, 1939 Copia de exposición 95,36 x 135 cm Elecciones presidenciales Buenos Aires, 1951 Copia de exposición 66 x 93,36 cm Ernestina Llavallol sirve masas a las niñas

Primeras minifaldas: tres chicas pasean por la Exposición Rural, Buenos Aires, 1969 Copia de exposición 56 x 37 cm

Sociedad de Beneficencia: acto en homenaje a la memoria de B. Rivadavia, Buenos Aires, 1935 Copia de exposición 28 x 39 cm Voto femenino en San Juan, San Juan, 1928 Copia de exposición 66 x 99 cm ARCHIVO FUNDACIÓN BATALLER, SAN JUAN. Autor sin identificar Alumnas de la Escuela Nacional Sarmiento en un carro alegórico conmemorativo de una fecha patria, Buenos Aires, 1896 Copia de exposición 25 x 31 cm Primer grado superior del Colegio Nacional Sarmiento, Buenos Aires, 1899 Copia de exposición 21 x 30 cm ARCHIVO CeDinCi Autor sin identificar Colegio secundario tomado por estudiantes, Buenos Aires, c. 1969 Copia de exposición 50 x 25 cm


MUSEO DE LAS ESCUELAS Autores sin identificar

Fotografías de novias 1870-1960 Copias de exposición 33,5 x 22 cm Archivo fotográfico Museo Nacional de la Historia del Traje

Delfina Bunge de Gálvez Cuadernos manuscritos pertenecientes a sus Diarios 1881-1952 Colección Lucia Gálvez

Aula en la Escuela N° 15 C.E. 20°, Buenos Aires, 1949 Copia de exposición 25 x 40 cm

Escuela N° 3, D.E. 13°, Buenos Aires, 1969 Copia de exposición 21 x 31 cm Archivo Sociedad Argentina de Historia de la Educación

Mi vida tiene valor, mi cuerpo no tiene precio 42 x 30 cm Fotografía Grafiti anónimo Fotografía: Florencia Curci

Código Civil de la República Argentina Nueva York, imprenta de Hallet y Breen, 1870 Museo Histórico Nacional

Educación física en la Escuela N° 15 C.E. 20°, Buenos Aires, 1949 Copia de exposición 20 x 40 cm

Escuela N° 10 Ada María Elflein, Buenos Aires, 1963 Copia de exposición 21 x 31 cm

Educación física en la Escuela N°13 D.E. 4°, Buenos Aires, 1949 Copia de exposición 25 x 40 cm

Escuela N° 17 D.E. 1°, Buenos Aires, 1959 Copia de exposición 21 x 31 cm

Mujer indígena de espaldas, s/d Copia de exposición 71 x 60,5 cm Archivo del Museo Etnográfico “Juan B. Ambrosetti”

Escuela Nº 71, Apóstoles, Misiones, 1933 Copia de exposición 25 x 40 cm

Fotografía de boda de Sofía y Lorena, Buenos Aires, 2009 Copia de exposición 40 x 50 cm

Escuela N° 2 Juana de la Piedra, Río Negro, 1903 Copia de exposición 21 x 31 cm

Los y las trabajadoras ocupan una fábrica textil de Berisso durante el plan de lucha de la CGT, Buenos Aires, 1964 Copia de exposición 26 x 35,07 cm Archivo Mirta Zaida Lobato

Aula de escuela sin identificar, Buenos Aires, posterior a 1983 Copia de exposición 32 x 52.5 cm

Escuela N° 6 San Antonio Oeste, Río Negro, 1928 Copia de exposición 21 x 31 cm Escuela N° 29 Juan J. Passo, Villa Ángela, Chaco 1934 Copia de exposición 20 x 31 cm Evita en el Jardín de infantes N° 1, San Antonio de Giles, Buenos Aires, 1947 Copia de exposición 29 x 42 cm Formación en la Escuela N° 4, Maquinchao, Río Negro, 1946 Copia de exposición 25 x 42.5 cm Formación en la Escuela N° 32, Villa del Rosario, Córdoba, 1968 Copia de exposición 25 x 42 cm Formación en la Escuela N° 44, El Zapallar, Chaco, 1915 Copia de exposición 25 x 40 cm Formación en la Escuela N° 89, La Pampa 1949 Copia de exposición 25 x 40 cm COLECCIONES PRIVADAS Autores sin identificar Dos jóvenes vestidos con jeans se abrazan, s/d Copia de exposición 45 x 22 cm Publicada en revista Femirama, 1969 ENET N° 27 Hipólito Irigoyen, Buenos Aires, 1970 Copia de exposición 21 x 31 cm Escuela comercial N° 2 Antonio Bermejo,1942 Copia de exposición 21 x 31 cm

Escuela N° 2 Bartolomé Mitre, Buenos Aires, 1914 Copia de exposición 21 x 31 cm Archivo de la Escuela N° 2 de Coronel Suárez

Marucha Bó y Cristina Plate con vestidos minifalda de Mary Tapia, de sesión fotográfica para la revista Panorama, Buenos Aires, 1967 Archivo Mary Tapia Mujer en minifalda s/d Copia de exposición 49 x 43 cm Publicada en Proceso a la minifalda Revista Claudia, 1966 OTROS ARCHIVOS Autores sin identificar Acto patrio, Córdoba, 1922 Copia de exposición 25 x 40 cm Publicada en Imágenes de nuestra escuela 1900-1960 Buenos Aires, Santillana, 2002 Asociación Argentina contra la Trata de Blancas Buenos Aires, 1908 Copia de exposición 36 x 70 cm Publicada en la revista Todo es historia N° 482 Buenos Aires, septiembre de 2007 Celebración del Día de la Bandera, Buenos Aires, 1939 Copia de exposición 25 x 40 cm Publicada en Imágenes de nuestra escuela 1900-1960 Buenos Aires, Santillana, 2002 Clase de cocina para niñas de 5° grado, Buenos Aires, 1933 Copia de exposición 25 x 40 cm Publicada en Imágenes de nuestra escuela 1900-1960 Buenos Aires, Santillana, 2002

Mujeres de soldados, Carhué, c. 1876 Copia de exposición 40 x 60 cm Museo Regional “Dr. Adolfo Alsina” Proxenetas de la Varsovia-Migdal, poderosa red de trata y prostitución, activa en Argentina entre 1900 y 1930, Buenos Aires, 1900-1930 Fotografía de archivo policial Copia de exposición 36 x 68 cm Publicada en la revista Todo es Historia N° 482 Buenos Aires, septiembre de 2007 Raquel Liberman con sus hijos Moisés y José, Buenos Aires, c. 1930 Copia de exposición 34 x 36 cm Publicada en la revista Todo es Historia N° 482 Buenos Aires, septiembre de 2007 y en el libro La polaca de Myrtha Schalom, Grupo editorial Norma, 2003 Retrato de una mujer negra Buenos Aires, c. 1850-1852 10 x 8,2 cm Daguerrotipo Archivo Complejo Museográfico “Enrique Udaondo” Instituto de Cultura de la Provincia de Buenos Aires Si te pega no te quiere 150 x 200 cm Fotografía Grafiti anónimo Fotografía: Florencia Curci Un policía armado vigila en la puerta de un jardín de infantes mientras ingresan los niños, Buenos Aires, c. 1976/ 77 Copia de exposición 18 x 24 cm Propiedad no identificada PUBLICACIONES Libros Elsa Bornemann Un elefante ocupa mucho espacio Buenos Aires, edición Librerías Fausto, 1975 Colección privada

Laura Devetach La torre de cubos Buenos Aires, Ediciones Colihue, 2005 Colección privada Rosa Guerra Julia o la Educación Libro de lectura para las niñas dedicado a Sra. Da. María Sanchez de Mendeville Buenos Aires, imprenta El Mercado, 1863 Archivo Dora Barrancos Julieta Lanteri La mujer librepensadora Buenos Aires, Biblioteca del Rito Azul, 1908 Biblioteca Nacional Elvira López El movimiento feminista Tesis de graduación, Facultad de Filosofía y Letras, UBA, Buenos Aires, 1901 Biblioteca Nacional de Maestros Eduarda Mansilla Lucía Miranda Prólogo a la reedición de 1882 en la que abandona el pseudónimo Daniel Museo Histórico Nacional Mundo cercano Manual escolar, Buenos Aires Los libros del Tamanduá Aique Grupo Editor, 1983 Biblioteca del Docente Eva Perón La razón de mi vida Edición escolar Peuser, Buenos Aires, 1953 Colección privada Queremos que todos los niños argentinos sepan reír Reproducción de página ilustrada La Nación Argentina Justa, Libre, Soberana Buenos Aires, 1950, 45 x 30 cm Archivo Walter Peña Mme. Quignon Resumen de enseñanza mutua aplicada a la lectura, escritura, cálculo y costura Traducido del francés al idioma español por la Sra. Da. Isabel Casamayor de Luca, secretaria de la Sociedad de Beneficencia Buenos Aires, Imprenta de los Expósitos, 1823 Jacques Rancière El maestro ignorante Cinco lecciones sobre la emancipación intelectual Barcelona, Laertes, 2003 Colección privada


Juana Rouco Buela Historia de un ideal vivido por una mujer Buenos Aires, Editorial Reconstruir, 1964 Archivo Federación Libertaria Argentina Corín Tellado Dime que no llegué tarde Buenos Aires, Bruguera, Selección Coral N° 836 15 x 10,5 cm Colección privada Un elefante en la escuela: pibes y maestros del conurbano Buenos Aires, Tinta Limón, 2008 Relata las experiencias del Taller de los sábados, llevado a cabo por padres y maestros de la escuela Creciendo Juntos de Moreno, de la Escuela EGB 105 de Gonzalés Catán y el Colectivo Situaciones Una mirada vigilante La Nación Argentina justa, libre, soberana Buenos Aires, 1950 Reproducción de página ilustrada: 29 x 20 cm Archivo Walter Peña Diarios y revistas Anatomía de la minifalda Revista Primera Plana, Buenos Aires, 4 de julio de 1967 Reproducción de fragmento de página, 25 x 46 cm Hemeroteca de la Biblioteca Nacional Compañeras el triunfo es de ustedes Revista Avanzada Socialista, Año 2, N° 96 Villa Constitución, 20-27 de marzo de 1974 Suplemento extraordinario en honor al Villazo Reproducción a escala de página: 38 x 27 cm Archivo del Movimiento Social de los Trabajadores Comprenderás que la familia no es trono ni altar… La Vanguardia, Buenos Aires, 6 de septiembre de 1902 Reproducción de fragmento de página 50 x 50 cm Biblioteca Obrera Juan B. Justo Consultorio sentimental Revista Idilio, Nº 3, Buenos Aires, 1948 Ilustrado con fotomontaje de Grete Stern Biblioteca Nacional El caso María Soledad Morales 1990-2000 Notas publicadas en el diario Clarín entre el 11 de septiembre de 1990 y el 27 de febrero de 2000 Reproducciones fotográficas, medidas variables Archivo Clarín El golpe de los estudiantes Revista Primera Plana, Año VII, N° 335 Buenos Aires, 27 de mayo de 1969 28,5 x 22 cm Colección privada

Rosa Guerra (ed.) Revista La Camelia Buenos Aires, 1852 Reproducción fotográfica 33,68 x 23 cm Biblioteca Nacional Revista Alfonsina, Año I, N° 1, Buenos Aires, 15 de diciembre de 1983 Reproducción a escala de cubierta: 39,5 x 28 cm Archivo CeDinCi Revista de cinenovelas Suspiros, N° 18 Buenos Aires, Creaciones SRL 20 de marzo de 1958 Colección privada Revista La nueva mujer, Año I, N° 1 La Plata, 10 de mayo de 1910 Reproducción a escala de cubierta 23 x 14 cm Centro de Documentación Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata Revista La vanguardia femenina Buenos Aires, 8 de abril de 1947 Reproducción a escala de cubierta 35,5 x 29 cm Biblioteca Obrera Juan B Justo Revista La voz de La mujer, Año I, N° 1 Buenos Aires, 8 de enero de 1896 Reproducción de cubierta 20 x 40 cm Original perdido, facsímil microfilmado, Archivo CeDinCi Revista Militancia peronista para la liberación, Año I, N° 19 Buenos Aires, 18 de octubre de 1973 Archivo Karin Grammático Revista Mora, Año I, N° 1, Buenos Aires Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género (IIEGE) Facultad de Filosofía y Letras, UBA, agosto de 1995 Revista Nosotras, Año I, N° 2 La Plata, 1902 Reproducción a escala de cubierta 20 x 12 cm Centro de Documentación Biblioteca Pública de la Universidad Nacional de La Plata Revista Nuestra Causa, Año I, N° 5 Buenos Aires, septiembre de 1919 Biblioteca Obrera Juan B. Justo Revista Nuestra Tribuna: hojita del sentir anárquico Buenos Aires, 1922-1925 Reeditada por la Universidad Nacional del Sur Bahía Blanca, 2005, a cargo de Elsa Calzetta Archivo Elsa Calzetta Revista Pan y Rosas, Año I, N° 2 Rosario, 2008 Archivo Andrea D´Atri / Agrupación Pan y Rosas

Revista Para Ti, N°102 Buenos Aires, Atlántida, 22 de abril de 1924 Colección privada Revista Susy: secretos del corazón, N° 418 México, Editorial Novaro, 26 de marzo de 1971

Subversión en el ámbito educativo (conozcamos a nuestro enemigo) Folleto, Ministerio de Cultura y Educación, Buenos Aires, 1977 Reproducción de publicación 15 x 11 cm Archivo Memoria Abierta

Eugenio Sue La familia Jouffroy Folletín, diario La Prensa Buenos Aires, 8 de noviembre de 1837 Reproducción de fragmento de página 40 x 28 cm Hemeroteca de la Biblioteca Nacional

VIDEOS, PELÍCULAS Y DOCUMENTALES

Suplemento Las 12 10º Aniversario, Diario Página 12 Buenos Aires, 25 de abril de 2008

Malena Bystrowicz y Verónica Mastrosimone Piqueteras, Cutral Có, Mosconi y Ledesma, 2002 Documental, 52 min

Unisexo: chicas como muchachos que parecen chicas Revista Primera Plana, Buenos Aires, 22 de marzo de 1966 Reproducción de fragmento de página 56 x 23,8 cm Hemeroteca de la Biblioteca Nacional Otras publicaciones Afiche del Primer Congreso Femenino Internacional Buenos Aires, 1910 Reproducción de exposición 30 x 40 cm Reedición conmemorativa del Comité organizador del II Congreso Feminista Internacional de la República Argentina, 2010 Afiche del Segundo Congreso Feminista Internacional, Celebración del Centenario del Primer Congreso Femenino Internacional de la República Argentina. 100 años de historia social y de género de las mujeres: balance y porvenir, Buenos Aires, 2010 Reproducción de exposición 30 x 40 cm Doña Mercedes Baiges de Icart Discípula de la Escuela Normal de Barcelona, se ofrece a dar lecciones a domicilio… Aviso publicado en La Prensa. Buenos Aires, 10 de abril de 1882 Madres de Plaza de Mayo Sólo pedimos la verdad Solicitada publicada en el diario La Nación, 10 de diciembre de 1977 Programa Nacional de Educación Sexual Integral Folleto del Ministerio de Educación, Presidencia de la Nación, 2009 Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable, Ley Nacional 25.673 Folleto del Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología, Presidencia de la Nación, 2009

Fernando Álvarez De Alpargatas: Historias de trabajo, 2008 Documental, 52 min

María Luisa Bemberg Camila, 1984 Grupo de Boedo Films / Contraimagen Control obrero, 2002 Documental, 25 min Gustavo Laskier Colegiales, asamblea popular, 2007 Documental, 62 min Alejandro Areal Vélez La mirada necesaria, 2010 Documental, 20 min Mario Piazza La escuela de la Señorita Olga, 1991 Documental, 48 min Pino Solanas La dignidad de los nadies, 2005 Documental, fragmento en exposición 5.59 min Equipo de curaduría, diseño y producción de la Casa Nacional del Bicentenario y Centro de Producción Audiovisual de la Universidad Nacional de Tres de Febrero Comedor Betania, iniciativa del Padre Edgardo Montaldo en el barrio Ludueña de Rosario Documental en tiempo real, 3 h. 7 min Ellas por ellos Testimonios y opiniones acerca de algunos tópicos de la exposición Documental, 90 min Eva Perón y el voto femenino Documental, 2 min Género femenino y género televisivo Selección de fragmentos a cargo de Carlos Ulanovsky Video monocanal,16 min Archivos Carlos Ulanovsky Huelgas de mujeres 1810-2010 Fotodocumental, 9.22 min


Inventario de prótesis y artículos de belleza Video monocanal, 8.30 min Las chicas del aviso Selección de fragmentos a cargo de Raúl Manrupe Video monocanal, 14.34 min Archivos Raúl Manrupe Las Madres de Plaza de Mayo claman por sus hijos frente a periodistas extranjeros durante el Mundial 78 Fragmento en exposición 2 min (bucle) Archivo Nacional de la Memoria Las mujeres y el trabajo 1810-2010 Documental, 14 min Las mujeres en la arena política 1810-2010 Cuadro sinóptico en formato de video múltiple, 41.50 min Las mujeres y la política a través del lenguaje 1810-2010 Video monocanal, 25.22 min Las mujeres y la literatura en el bicentenario Documental, 30 min, Guión: Alejandra Correa y Karina Wroblewski Los personajes femeninos en la historia del humor gráfico Selección a cargo de Miguel Rep Video monocanal, 22.15 min Sin título, selección de versos y frases de amor Aurelia Vélez, Alejandra Pizarnik, Olga Orozco, Liliana Maresca, Andy Nachón y Teresa Arijón Animación digital, 4.06 min Testimonios de mujeres militantes/ Los años setenta entre las utopías políticas y la represión Documentales, 26.43 / 2.50 min Trilogía Madres en Lucha: Madres de Ituzaingó, contra la contaminación de las corporaciones sojeras, madres contra las redes de trata, madres contra el paco Testimonios de Sofía Gatica, Susana Trimarco y Rosa González Documental, 16 min


EXPOSICIÓN MUJERES 1810-2010

CASA NACIONAL DEL BICENTENARIO

Dirección Liliana Piñeiro

Dirección ejecutiva Liliana Piñeiro

Coordinación general y supervisión de contenidos Isabel Puente

Asistencia de dirección Dana Boscoboinik

Curaduría Valeria González Asesoras Dora Barrancos Mirta Zaida Lobato Laura Malosetti Costa Consultores Literatura Alejandra Correa Karina Wroblewski

Consultor en temas históricos Julio Fernández Baraibar

Producción Florencia Curci | Luciana Delfabro | Román Elena | Guadalupe Fernández | Ana Perera | Marcela Roberts Diseño gráfico Andrea González Reproducciones fotográficas Federico Lo Bianco Florencia Curci Producción de material audiovisual Alejandro Areal Velez | Centro de Producción Audiovisual de la Universidad Nacional de Tres de Febrero

Edición, coordinación y producción editorial Isabel Puente

EXPOSICIONES

PRENSA

Coordinación general Natalia Uccello

Fotografías de sala Dana Boscoboinik | Florencia Curci

Coordinación Ariana Ponzo

Coordinación itinerancias Maya Mercer

Fotografías de obras Florencia Curci | Federico Lo Bianco

Equipo Mariana Pintos | Nicole Doumerc | Lorena Ramírez

Retoque fotográfico Florencia Curci

Equipo Guadalupe Fernández | Marcela Roberts | Agustina Arnau | María Rohde | Cristina Blanco

Coordinación de producción Natalia Uccello

Asistencia de coordinación Josefina Cabo

Texto curatorial Valeria González

Publicidad Raúl Manrupe

Asistencia en contenidos sobre fotografías de familia Clarisa Cincotta

Coordinación Julieta García

Dirección Liliana Piñeiro

Educadores Luciano Kaczer | Analía Marcolini | Magalí Deves | María José Grenni y Borghi | Mariano Sayavedra

Coordinación producción Florencia Curci

Asistencia en contenidos sobre moda femenina Anastasia Meier

EDUCACIÓN

Coordinación de sábados, domingos y feriados Esteban Pervanas

Humor Miguel Rep

Televisión y radio Carlos Ulanovsky

CATÁLOGO

Programación audiovisual Luciana Delfabro Diseño gráfico Cecilia Aschenazi Martínez | Micaela Marinelli ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS

Fotografía Diana Hoffmann

ADMINISTRACIÓN Coordinación Patricia Belvedere Equipo Silvia Villar | Marcelo Rao | María de los Ángeles Carreras Pagano | Andrea Marchionni INFRAESTRUCTURA

Producción y técnica Leandro Calonge | Pablo Sánchez Ríal | Maximiliano Vaca | Demian Visgarra

Coordinación Ricardo Olmedo

ESPACIO MULTIMEDIA

Equipo Leandro González | César Sánchez | Gabriel Arce | Marcelo Arregin | Ángel Palacios

Equipo Ariel Bocco | Matías Lennie Bruno | María José Re Dalinger

Impresión 4 colores S.A.

Informes Ariel Giordanengo | Inés Pocci

Coordinación Santiago Miró

Coordinación Javier Montiel

Diseño gráfico Cecilia Aschenazi Martínez

Asistencia de coordinación Rodolfo Rau

SISTEMAS Miguel Camarero

AGRADECIMIENTOS La Casa Nacional del Bicentenario agradece a todas las instituciones públicas y privadas, artistas, coleccionistas y a todas aquellas personas que han colaborado de diversas maneras, en la realización de esta exposición.



mujeres 1810 - 2010