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Publicación de la Rama Familiar de Schoenstatt en Monterrey, N.L., México / Año IX No. 43 Agosto 2011

FAMILIA

FORMADORA DE PERSONAS

actividades en familia para formar mejores personas ¡Gracias papá y mamá! con el apoyo de la familia, ¡Siempre es mejor! DISTRIBUCIÓN GRATUITA


MOVIMIENTO APOSTÓLICO DE SCHOENSTATT Guillermo y Gabriela Rubio

Rama de Familias

EDITORIAL MENSAJE DE LOS JEFES DE RAMA DE FAMILIAS La familia se forma a partir de que un hombre y una mujer se aman, se comprometen, se dan por entero el uno al otro. Los esposos renuncian a su individualidad y a parte de su libertad para ganar una libertad superior, mucho más profunda: la de quien se entrega por completo al otro, la de quien se abre a la llegada de los hijos, la de quien busca servir y dar. Es en esta célula fundamental de la sociedad donde se cumple con tres funciones principales: educar en la fe, formar personas y promover su desarrollo integral. A través de la vivencia y convivencia diaria es como los padres formamos a los hijos en lo que significa ser persona en toda la plenitud de la palabra, en donde les enseñamos a tener consciencia de su propia dignidad por ser hijos de Dios así como lo son los demás y donde se promueve el ocuparse de las necesidades del prójimo como responsabilidad social y cristiana. Es la familia la primera escuela, donde los hijos se sienten queridos por lo que son y no por lo que tienen ni por lo que los demás quisieran que fueran. Es el ámbito más adecuado para enseñar y transmitir valores culturales, éticos, espirituales y religiosos que son imprescindibles para formar ciudadanos libres, honestos y responsables. Es ella y no la autoridad, ni las escuelas, ni los medios de comunicación quien debe tomar este rol en la sociedad. Gran tarea y hermosa responsabilidad tenemos todos los padres. Ejerzámosla con paciencia, alegría y con la confianza puesta en que Dios nos guiará si así se lo pedimos con fe día con día. Será nuestra contribución para un mundo mejor. Guillermo y Gaby Rubio.

José Benítez No. 2625 Col. Obispado C.P. 64060 Monterrey, N. L. México

CONTACTO Revista ALIANZA revista.alianza@schoenstatt-mty.org

CONSEJO EDITORIAL Sara Esthela T. de Treviño Iliana Ch. de Chapa Gabriela de la G. de Rubio Ligie F. de Barragán Mónica G. de Morales Ma. Esther Aragón

Asesor Padre Gonzalo Castro

EDICIÓN Y REDACCIÓN Ma. Esther Aragón Mireya Elizondo

ASESORÍA EN FORMATO Olga Lomelín

DISEÑO E IMPRESIÓN Vox Promocionales e Imprenta dalvarez@voxpi.com

VENTAS Y PUBLICIDAD revista.alianza@schoenstatt-mty.org Distribución Gratuita Revista cuatrimestral. Editada y publicada por Vox Promocionales e Imprenta S.A. de C.V. Calle Mirador #203 Sur, Colonia Mirador, Monterrey, Nuevo León, C.P. 64070. Prohibida su reproducción total o parcial por cualquier medio o método conocido o por conocer sin el consentimiento por escrito de los editores. Los editores se reservan el derecho de publicar cualquier anuncio o artículo. Impreso en México por mil ejemplares.

, con un tiraje de


PALABRAS DEL ASESOR “Somos historia por hacer”, dice un filósofo contemporáneo. El ser humano nace como tal y, a su vez, se va haciendo en el camino. O no. Ese devenir, ese irse “haciendo en el camino” se va realizando a través del amor, del cuidado de nuestros padres, en las vivencias familiares, especialmente las mas tempranas; donde el ser humano se hace mas plenamente humano. Esto tiene que ver con nuestra libertad, con nuestras decisiones y opciones a lo largo de nuestra vida. P. Gonzalo Castro

Necesitamos de otros, de quienes nos quieren, de nuestra familia para desarrollar nuestra potencialidad, nuestros talentos, dones de Dios para cada persona.

Formar hoy familia, comprometerse con la educación de los hijos, no solo escolarmente sino en la formación de personas no solo es un camino extraordinario sino a su vez necesario para colaborar en la construcción de una civilización mas humana, y por eso también, mas cristiana. Los valores que sustentan a una persona no son los que son inculcados de manera formal y racional sino que se reciben existencialmente, como el rocío matutino fecunda la tierra. Así crece el hombre nuevo, la civilización del amor, como le gustaba llamarla a Juan Pablo II, en definitiva, el hombre nuevo, la sociedad nueva que todos tanto anhelamos.

Es en la vida familiar donde se reciben, donde crecen y maduran, en gran medida, los verdaderos valores que sustentan a una persona. Ser persona es una auténtica vocación que encuentra en la familia el mejor espacio de desarrollo. Toda sociedad que, por las razones que sea, debilita o dificulta la vida familiar se convertirá en una sociedad carente de valores, de una moralidad adecuada que la sustente y con ello de un fondo vital que le permita construir un futuro digno.

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reflexión del padre josé kentenich ¿qué mundo le vamos a dejar a nuestros hijos? actividades en familia para formar mejores personas ¡gracias papá y mamá!


EDITORIAL El tema de esta edición es “La familia como primera educadora, comprometida con la sociedad formando personas para hoy y mañana”. En la familia todos tenemos la oportunidad de educar, formar, transmitir, enseñar a los que están cerca de nosotros. Y es ahí donde somos educados principalmente con el ejemplo. Los menores nos observan todo el tiempo, los mas grandes nos cuestionan y nosotros, ya mayores aprendemos de los demás. Podemos educar y ser educados en todas las etapas de la vida familiar siempre y cuando estemos dispuestos y atentos a escuchar y aceptar el cambio. Es vital que todos se sientan aceptados, queridos y comprendidos por el resto de la familia haciendo conciencia de que somos familia. Es muy importante la aceptación de unos a otros con sus respectivos defectos y limitaciones. Leí de alguien que dice “Educar es servir desinteresada y respetuosamente a la originalidad y particularidad de los hijos, despertando y desarrollando los dones que Dios ha depositado en cada uno de ellos”. Todos y cada uno debemos descubrir quiénes somos, lo que queremos, lo que

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nos gusta y cuál es nuestra misión. Sin olvidar que somos creados a imagen de Dios, como personas libres, sin estar encadenados a lo que hacen “los demás” enseñarnos a tomar nuestras propias decisiones, escogiendo entre dos bienes, el mejor. ¡El tiempo pasa muy rápido! Los hijos son prestados desde el momento de su concepción hasta que los entregamos en el altar. Nosotros como padres y abuelos seguimos educando y dando ejemplo hasta que Dios nuestro Señor nos mande llamar.

Sara Esthela T. de Treviño

Los invito a leer la presente edición en donde encontrarán emotivos testimonios de familias de nuestra comunidad que con sus aportaciones nos ayudan a meditar en todos estos conceptos, un artículo del Padre José Kentenich, fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, mensajes de SS Juan Pablo II, sin faltar las recetas de cocina y otros mas que todo el Equipo Editorial hemos preparado con mucho entusiasmo. Así mismo, los exhorto a participar en nuestra revista con sus comentarios, ideas, publicidad, y todo lo que gusten aportar.

juan pablo ii “el futuro de la humanidad se fragua en la familia” familia formadora de personas con el apoyo de la familia ¡siempre es mejor! facundo cabral “Dios me dio esto y aprendí a querer lo que me dio.” 5


Reflexión del Padre José Kentenich ¡Dichoso aquel que tiene un hogar y que, a su vez, puede ser un hogar para muchos otros! Padre, madre, ¿no quieren ser ustedes el hogar del esposo, de la esposa y de los hijos? Hijos, ¿no quieren ustedes ser, en el futuro, también un hogar y cobijar espiritualmente a los padres y a los hermanos? Millones de hombres que hoy no tienen hogar claman por un hogar espiritual. Deberíamos estar profundamente cobijados en Dios para que podamos ofrecer a muchos un hogar, aún cuando nosotros mismos tuviéramos que prescindir de él en esta tierra. P. J.K. La falta de hogar, en un sentido amplio, es el núcleo de la crisis cultural contemporánea.

“El hombre colectivizado es el hombre masificado, que niega de modo radical y absoluto, en su fuero íntimo, todas las vinculaciones queridas por Dios.”

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¡Hogar! La expresión, el proceso vital que con ella quiere significarse, pueden ser vistos y considerados de diversas maneras. Podemos hablar de un hogar local, de uno espiritual y de uno metafísico. O de un hogar espiritual, anímico y local. Tomemos conciencia por un momento del aspecto que presenta esta falta de hogar y nos bastará para señalar el tipo de hombre actual, el hombre colectivizado, cuya alma está marcada por esta completa falta de hogar. El hombre colectivizado es el hombre masificado, que niega de modo radical y absoluto, en su fuero íntimo, todas las vinculaciones queridas por Dios. Con razón podemos decir que es el hombre que carece enteramente de hogar. Todas las vinculaciones han sido disueltas de manera radical: la vinculación a Dios, al terruño, a sus congéneres. Esta carencia de hogar, completa y de múltiples facetas, puede ser llamada, en un sentido extraordinariamente apropiado de la palabra, un castigo del infierno. La esencia del infierno consiste en una total carencia de hogar, en la oposición de las almas. Vistas las cosas así, incontables hombres modernos viven ya en una especie de infierno. Se trata de una total carencia de hogar, de una oposición de las almas, entre el alma y Dios y de los seres humanos entre sí.

Desde un punto de vista psicológico, la raíz más profunda reside en la falta de la vivencia del vínculo filial con el padre y la madre, la falta de una auténtica vivencia del hogar. No se trata en primer lugar de ideas, sino de la movilización del afecto. Es necesario haber tenido la vivencia del vínculo filial con el padre y la madre, en forma irracional, pues de otra manera el hombre no tiene un sentimiento de seguridad y de cobijamiento suficientes. Lo mismo ocur re con el h og ar, esencialmente. Sin la vivencia del hogar, el ser humano -no solamente, sino de manera especial de la mujeres un vagabundo en la vida. La falta de sentimiento de hogar del hombre actual reside en la falta de la vivencia de hogar. Aún cuando el hombre moderno considere que un lugar le pertenece, carece a menudo de hogar, porque le faltan las vivencias correspondientes. ¿Dónde está, entonces, la gran tarea pedagógica? El núcleo de la educación actual, en el colegio y fuera de él, debería ser sencillamente el cobijamiento, el cultivo del hogar. La falta de un hogar, el alejamiento de él, tienen que ser reparados y sustituidos y deben rematar en una reconquista del hogar, de la idea de hogar, del sentido del hogar y del amor a él. Por lo mismo que estamos en contacto con la vida, rodeados por los problemas y dificultades modernas, sabemos cómo se hacen constantemente toda clase de intentos para reconquistar el hogar.

“Es necesario haber tenido la vivencia del vínculo filial con el padre y la madre, en forma irracional, pues de otra manera el hombre no tiene un sentimiento de seguridad y de cobijamiento suficientes.”

“El núcleo de la educación actual, en el colegio y fuera de él, debería ser sencillamente el cobijamiento, el cultivo del hogar.”


Formar un Hogar es una tarea que nos impone a la vez serios deberes, por esto:

“Sin un cálido amor a María no es concebible un hogar católico en el pleno sentido de la palabra.”

¡Dichoso el que puede decir que su propia casa es un hogar!

En las escuelas rurales y urbanas existe el propósito de reavivar el sentido del hogar, de profundizar el amor a él y de mantener la idea de hogar como un pensamiento central de toda la educación. Estos intentos han tenido éxito aquí y allá, y en otras partes han fracasado. Las más de las veces falta -como es lo corriente en nuestra épocala comprensión de las relaciones últimas y más profundas. Y es aquí donde comienza nuestro trabajo. Pertenece a la vivencia católica del hogar un profundo y marcado amor a María. Sin un cálido amor a María no es concebible un hogar católico en el pleno sentido de la palabra.

La esencia del Hogar ¿En qué consiste la esencia del hogar? La idea de hogar tiene siempre un tinte católico, pues lo sobrenatural está presente en ella constantemente. Lo católico debe imprimir siempre, de uno u otro modo, su característica y sello peculiares. La definición popular de hogar nos dice que allí donde hay amor está el hogar. En otras palabras: que allí donde están el padre, la madre y los hermanos está el hogar. El hogar está donde hallamos y damos cobijamiento. L a def inición f ilosóf ica explica qu e ten em os a nte n os ot ros t res pensamientos: la esencia, la formación y el valor del hogar; la idea de hogar, el sentido del hogar y el amor al hogar. “El hogar está donde hallamos y damos cobijamiento.”

Hogar es aquella parte de nuestro espacio vital físico, anímico y espiritual en el cual podemos hallar y ofrecer cobijamiento; pero que, al mismo tiempo, es símbolo de nuestro cobijamiento en Dios. El verdadero hogar tiene siempre algo que decirnos, cuando lo ha sido realmente. Al evocar la imagen del hogar recordamos muchos seres humanos con quienes hemos crecido,

al padre, la madre, los hermanos, amigos, vecinos, y muchas otras personas. Estos recuerdos despiertan en mí cálidas emociones. Allí están todos los que me han querido bien y todos los que me han causado algún dolor, aún cuando su intención haya sido buena. Así, pues, los sentimientos cálidos están asociados con la conciencia y vivencia del hogar. Hay un hogar físico: es un lugar determinado. Hay un hogar espiritual, síquico: se caracteriza por las vivencias del orden del espíritu. Hay un hogar metafísico: es el hogar terrenal y sus vivencias, que son un símbolo del hogar celestial. Estos tres elementos constituyen la esencia del hogar. Cuando el ser humano ha sido criado de manera sana, vive en una red de vinculaciones. Junto a las vinculaciones personales hay también una vinculación local: la vinculación al hogar. ¿Según qué leyes opera la vivencia en lo que se refiere al elemento metafísico? Tal como las vinculaciones personales: según la ley de la transferencia y de la conducción orgánica. Dios no sólo transfiere a los seres humanos algo de sus cualidades, de su bondad, sabiduría, belleza, sino también a los lugares. ¡Ley de transferencia orgánica!

“Cuando el ser humano ha sido criado de manera sana, vive en una red de vinculaciones. Junto a las vinculaciones personales hay también una vinculación local: la vinculación al hogar.”

Los afectos, que, en último término pertenecen a Dios, los transfiere el hombre primeramente a los lugares, pero de modo orgánico. Al vincularse al lugar, se vincula al mismo tiempo al contenido simbólico del lugar y, en último término, a Dios. En la vivencia del hogar se asocian vitalmente -no sólo en forma de ideasla seguridad y la protección. De esta manera, el hogar terrenal es símbolo del hogar celestial, que es, en último término, aquél que puede ofrecernos de manera completa este cobijamiento, esta seguridad y esta protección.

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La falta de hogar es el núcleo del problema cultural de nuestro tiempo, es lo que ensombrece toda la cultura. Por eso mismo, el cobijamiento es actualmente la gran tarea, que debemos poner en práctica en todas las esferas. No se resuelve el problema por el hecho de buscar cobijamiento en Dios, directa y únicamente. Tenemos que preparar un hogar para los seres humanos en los demás hombres, en un lugar terrenal. De este modo, la vivencia sobrenatural del hogar será una vivencia sana y penetrará en el afecto. Lo que no penetra en el afecto no está seguro ni otorga suficiente cobijamiento y solidez. ¿Se dan cuenta ustedes cuál es la dirección hacia donde deberíamos orientar nuestros esfuerzos pedagógicos? Nos interesan ambas cosas: la creación de un hogar natural y la de un hogar sobrenatural. Casi podríamos decir que en la actual situación lo más importante de todo es la creación de un hogar natural. La ley de la conducción orgánica podrá entonces funcionar por sí misma. Padres, madres, ¿qué puedo decirles a ustedes? ¡No menosprecien estas cosas y, en especial, las costumbres religiosas! Los que tienen que hacer labor social saben de los intentos que se hacen actualmente en todas partes para despertar interés por la idea del hogar. Velen ustedes porque los que difunden los pensamientos sobre el hogar, no dejen de lado los ribetes religiosos del tema, ni las costumbres religiosas. Hay personas con otro modo de ver las cosas, que muchas veces suprimen las costumbres religiosas, pero en estos casos falta un elemento esencial de la vivencia religiosa del hogar. Cuando tengamos que hablar sobre estas cosas, tenemos que preocuparnos

de que el ámbito de nuestras ciudades católicas vuelva a adquirir un sello católico. Si queremos tener una vivencia auténticamente católica del hogar, no bastan las vivencias de orden espiritual en general, sino que deben ser vivencias religiosas, para que sea una realidad lo que hemos dicho: que el hogar es el lugar en que Dios nos ha puesto desde la eternidad en este mundo temporal; pero que es también el lugar desde donde retornamos del tiempo a la eternidad, al menos espiritualmente. Tracemos ahora algunas líneas hacia la vida práctica y de todos los días. El hogar comprende un don y una tarea. En cuanto don, es un obsequio que nos hace Dios. Los especialistas suelen usar expresiones que nosotros no quisiéramos usar. Llaman al hogar un sacramental, un don especial, una gracia. El hogar -y esto nos impor ta especialmente como pedagogoses al mismo tiempo una tarea que impone serios deberes. Es una tarea especialmente difícil en los tiempos actuales. Esta tarea consiste, primeramente, en velar porque los tres elementos esenciales del hogar (hogar físico, hogar espiritual y hogar metafísico, religioso) se hagan realidad y pasen a ser verdaderas vivencias. ¡Dichoso aquél que puede dar a su propia casa el nombre de hogar! ¡Dichoso el que ha podido ser criado en un hogar! ¿No debería esforzarse el padre de familia por construir un hogar propio para su esposa e hijos, si tiene la posibilidad de hacerlo? Debemos fijarnos grandes metas. ¡El hogar es, verdaderamente, una tarea! Dichoso el que puede decir que su propia casa es un hogar!

P. Kentenich, Jornada Pedagógica

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“Velen ustedes porque los que difunden los pensamientos sobre el hogar, no dejen de lado los ribetes religiosos del tema, ni las costumbres religiosas.”

‘Que surja el Hombre Nuevo’,

extracto de las conferencias 11 y 12.


¿Qué mundo le vamos a dejar a nuestros hijos? Leopoldo Abadía Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos. Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”. Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación. En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: “¿Qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?” Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “¿Qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”. Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido: “¡¿Y a mí, qué me importa?!”. Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco. Yo era hijo único. Ahora, cuando me reúno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64. Mis padres fueron un modelo para mí. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa (cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho. ¿Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron: la guerra Civil Española, la Segunda Guerra Mundial, las dos bombas atómicas, Corea, Vietnam, los Balcanes, Afganistán, Irak, Internet, la globalización. Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro. ¿Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? ¡Si no se lo podían imaginar! Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante: intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía. Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo. A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales.

Lo que por ahí se llama “buena gente”. Porque si son buena gente harán un mundo bueno. Por tanto, menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación: que sepan distinguir el bien del mal, que no digan que todo vale, que piensen en los demás, que sean generosos... En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran. Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo. A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar. Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas. Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas. Pero lo fundamental es lo otro: los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo, que las cosas ya no son como antes, que el padre y la madre llegan cansados a casa, que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva, que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado. Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo, no hagamos NADA. P. D: 1. No he hablado de los nietos, porque para eso tienen a sus padres. 2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño. 3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles. Leopoldo Abadía Profesor y escritor español conocido por su análisis de la crisis económica actual. www.leopoldoabadia.com

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Encontrar en familia actividades en co crecer y a estrechar vínculos para fo

Misiones: Herramienta para Formar el Alma Familia Guzmán Islas

La interrogante de cómo crecer como individuo, pareja y como familia siempre nos presenta alternativas de formación de entre las cuales tenemos que escoger. Hace algunos años, se nos presentó la alternativa de ayudar en Misiones de Semana Santa en familia y nos tomó tres años decidir que sí asistiríamos. A nuestro regreso de esa experiencia, y todavía en el camino a casa, nosotros cinco coincidimos en que habíamos ido para ver en qué podíamos ayudar, y por el contrario, nosotros fuimos quienes terminamos con la mejor parte: una fe fortalecida y un camino que nos ayudaría a ser mejores. Durante algunos años estuvimos participando en estas misiones toda la familia; hasta que hace tres años, dos de nuestros hijos Alejandro y Juan Carlos, decidieron ir a misiones juveniles, en las cuales participaron por dos años, mientras los demás continuábamos en

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el mismo Movimiento. Este año, tuvimos la fortuna de volver a participar en familia con dos miembros más comprometidos y mejor formados. Sin importar el grupo apostólico o la comunidad a visitar, hemos experimentado ese deseo de poder compartir nuestra fe y nuestro tiempo con personas menos favorecidas en su formación. Siempre hemos encontrado que las manifestaciones del Señor a través de estas personas nos alimentan y nos permiten poner en la balanza otros aspectos de la vida. Este camino para conocer más las cosas de Dios, nos ha permitido crecer como familia bajo un solo criterio y así diferenciar entre lo bueno y lo malo, lo deseable y de lo que nos deberemos apartar. Y aunque esto no nos garantiza que siempre tomaremos la mejor decisión, sí nos permite tener en casa a alguien que a la hora de tomar decisiones nos permita reflexionar de una manera acorde a nuestras creencias.


omún, nos ayuda a ormar mejores personas

Unidos por El Deporte

Familia Lelo de Larrea Gil

Leer en Familia, por un Mundo Mejor Grace Mackay de Chávez

Por azares del destino me enamoré y me casé con un amante de la historia, ciencia ficción, así como de los libros, juntos acudíamos y disfrutábamos de la feria del libro. Acompañamos a nuestros hijos desde que eran bébes en la exploración de un acervo variado de libros. Como muchas otras personas, deseamos ver nuestro mundo en paz, limpio y sano, donde los humanos vivamos en armonía con el medio ambiente respetando todo tipo de vida. Doy gracias a Dios porque nos ha permitido actuar y no sólo soñar, siendo una familia donde se promueve la lectura y creación de ideas en otros seres, exhortando a nuestros hijos y amigos a que disfruten del “placer de leer”; en contra de la idea tradicional, tan arraigada, de generar un hábito lector con carácter de obligatorio. De manera lúdica les mostramos el encanto que encierran los cuentos al abrirlos y leerlos, así como el derecho que tienen ellos de seleccionar y tomar esos libros en sus manos, abriéndoles una ventana de posibilidades y dotándolos de una armadura para la vida, dado que ayudan a madurar en un lugar seguro además de desarrollar habilidades necesarias para ser excelentes estudiantes a futuro. Al final de cuentas, unidos en familia, sensibilizamos a un grupo de niños y sus padres, a acercarse a la literatura en todas sus formas y disfrutar de ella. Al leer, encontrarán las herramientas para poner en movimiento su pensamiento, incrementando su capacidad para crear; encontrar sentido a su vida, a soñarla, pensarla, convirtiéndose en narradores de su propia historia.

Para nosotros como familia siempre ha sido muy importante buscar momentos en los que podamos convivir, compartir y disfrutar experiencias juntos. En el deporte hemos encontrado un medio de convivencia y crecimiento familiar que además es un elemento clave para sentirse bien y conservar la salud física, mental y emocional. Normalmente la práctica de cualquier deporte cuesta trabajo, ya que implica esfuerzo, tiempo, dedicación y en algunos casos hasta la renuncia de otras actividades. Es necesario ir forjando la voluntad y el carácter para lograr que el deporte se convierta en un hábito para todos y que todos logren disfrutarlo. Aún que no todos los integrantes de nuestra familia somos deportistas, hemos sabido encontrar momentos en esta área que disfrutamos muchísimo juntos. Los festivales de baile de las niñas, los partidos de futbol de los niños, las convivencias deportivas del colegio, así como varias carreras 5K donde todos ponemos de nuestra parte para llegar a la meta ya sea corriendo, trotando, caminando o echando porras. Sabemos que este tipo de actividades forman a nuestros hijos, nos permiten unirnos más a ellos, reconocer las habilidades y competencias de cada uno, mostrarles el valor del trabajo en equipo, y por otro lado el hacerles ver que todo esfuerzo y dedicación se traduce en satisfacciones y logros que a la vez los hacen mejores personas. Les enseñamos a disfrutar y valorar sus propios triunfos pero sobre todo los triunfos de los demás, y que finalmente se den cuenta que para llegar a cualquier meta son necesarios: tiempo, esfuerzo y dedicación.Cada vez disfrutamos más del deporte en familia y hemos podido encontrar en él una fuente más de alegrías, alegrías que vivifican el cuerpo y el espíritu. “…corro hacia la meta para ganar el premio del cielo, para el cual Dios nos llamó en Cristo Jesús”. (Fl 4:12-15)

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¡Gracias papá y mamá!

El Pbro. Jesús Andrés Rodríguez Rodríguez actualmente es párroco de San Juan Bautista de la Salle en la Col. Chepevera en Monterrey N. L.

Siempre hemos escuchado decir que la vocación sacerdotal nace y madura en el seno de una familia cristiana y yo de eso estoy completamente seguro, conozco muchos sacerdotes amigos míos para los cuales así ha sido su vocación; ahora les contaré lo que a mí me sucedió para que vean que esto, es realidad. Hace muchos años en la capital del mundo “Parral” nació un niño al que le bautizaron como Jesús. Nací y crecí dentro de una familia cristiana formada por 8 hermanos y mis dos queridos padres. Mi vocación al sacerdocio nace precisamente de lo que constantemente vivía en familia y es por eso que a edad muy temprana sentí el llamado a esta vocación e ingresé al seminario por primera vez a la edad de 12 años a cursar el primer año de secundaria; pero al siguiente año tuve que retirarme y regresar a mi natal Parral, Chihuahua. Seguí creciendo como cualquier joven normal, dentro de una familia cristiana. Cuando apenas tenía 19 años mi padre enfermó de gravedad y al año siguiente tuvimos que enfrentar su ausencia pues murió cuando yo tenía 20 años. Debido a la situación que en ese t iempo estábamos viviendo como familia y sintiendo la necesidad de hacernos de un poco más de recursos económicos, comencé a trabajar como empleado en una institución bancaria y así, poco a poco con ayuda de dos de mis hermanos (un hombre y una

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mujer) nos hicimos cargo de la casa, y de sacar a mis demás hermanos adelante; esto, lo hicimos con mucha alegría. Los años trascurrieron y la semilla que hacía años se había sembrado continuaba germinándose, y después de siete años y medio, ya resueltos los problemas económicos de casa, volví a recibir el llamado que el Señor me hacía nuevamente y en 1983 a la edad de 27 años ingresé una vez mas al Seminario. El Señor, ya tenía un plan para mí y tenía que seguirlo, gracias a Dios me ordené sacerdote el 15 de agosto de 1991 en la ciudad de Monterrey. Como una forma de agradecimiento tengo que compartirles a ustedes que gracias a lo que viví en mi familia, a su fe, a su entrega a Dios, a su unión con Él, soy ahora sacerdote. Y tengo que decir y lo digo con orgullo: ¡gracias padres!, pues gracias a ellos aprendí los primeros pasos en el camino hacia Dios y con gusto y satisfacción puedo decir, gracias papá y mamá; por ellos amo a Dios y lo sirvo con alegría. Hago a Dios una oración para que al igual que en mi familia, existan muchas familias cristianas en donde se fomente ese amor a Dios y al prójimo. Para que de esa manera sigamos siendo testigos fieles y alegres en este mundo tan convulsionado y de ahí nazcan buenas y santas vocaciones al sacerdocio que tanta falta nos hace.


juan pablo ii ¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia! Aun en medio de las dificultades, hoy a menudo agravadas, de la acción educativa, los padres deben formar a los hijos con confianza y valentía en los valores esenciales de la vida humana. Los hijos deben crecer en una justa libertad ante los bienes materiales, adoptando un estilo de vida sencillo y austero, convencidos de que «el hombre vale más por lo que es que por lo que tiene». En una sociedad sacudida y disgregada por tensiones y conflictos a causa del choque entre los diversos individualismos y egoísmos, los hijos deben enriquecerse no sólo con el sentido de la verdadera justicia, que lleva al respeto de la dignidad personal de cada uno, sino también y más aún del sentido del verdadero amor, como solicitud sincera y servicio desinteresado hacia los demás, especialmente a los más pobres y necesitados. La familia es la primera y fundamental escuela de

socialidad; como comunidad de amor, encuentra en el don de sí misma la ley que la rige y hace crecer. El don de sí, que inspira el amor mutuo de los esposos, se pone como modelo y norma del don de sí que debe haber en las relaciones entre hermanos y hermanas, y entre las diversas generaciones que conviven en la familia. L a co m u n i ó n y l a p a r t i c i p a c i ó n v i v i d a cotidianamente en la casa, en los momentos de alegría y de dificultad, representa la pedagogía más concreta y eficaz para la inserción activa, responsable y fecunda de los hijos en el horizonte más amplio de la sociedad. La educación para el amor como don de sí mismo constituye también la premisa indispensable para los padres, llamados a ofrecer a los hijos una educación sexual clara y delicada. EXHORTACIÓN APOSTÓLICA FAMILIARIS CONSORTIO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Núm. 37

El Vaticano 13


FAMILIA FORMADORA DE PERSONAS Es en la familia en donde tenemos nuestra primera relación con la sociedad, es en ella, en donde debemos sentirnos queridos y cobijados por nuestros padres para así crecer sanos y fortalecidos en el amor. Los padres tenemos la gran misión de formar a los hombres y mujeres, que serán el futuro y la esperanza de nuestra sociedad.

“Si queremos tener un mundo en donde haya fraternidad, honestidad y compromiso unos con otros, en donde reine el servicio y la entrega a los demás, eduquemos en el amor.”

Si queremos tener un mundo en donde haya fraternidad, honestidad y compromiso unos con otros, en donde reine el servicio y la entrega a los demás, eduquemos en el amor. Que nuestros hijos se sientan siempre profundamente queridos y valorados por nosotros sus padres, que puedan encontrar seguridad y armonía en un hogar que los acepta y los motiva a alcanzar los más altos ideales en el camino del bien. Nuestra misión es estar al servicio de la vida, la vida con un sentido único y propio que ha sido regalada a nuestros hijos. La responsabilidad que tenemos como padres y el camino a seguir no es fácil, sin embargo vale la pena todo el esfuerzo que pongamos, porque nuestros hijos son y serán siempre nuestro mayor tesoro. La familia es el primer lugar en donde se forma a las personas en todas las etapas de la vida, por consecuencia es de donde nacen las próximas familias. Es labor de los padres (subsidiariamente de la escuela) la educación de los hijos, ya que en ese centro familiar es en donde se educa en el amor y de donde nace la conciencia, la voluntad, los buenos modales etc., todo aquello que forma a una persona. Es en la familia donde se forman los ciudadanos del mañana, se les comunican los valores humanos indispensables para la vida de una nación e introduce sus niños en la sociedad; por ello, la familia juega un rol esencial ya que en ella, el hombre aprende a amar, a ser hijo y hermano así como a tratar a otros como personas. La familia es patrimonio común de la humanidad, ella constituye la célula

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primera y vital de la sociedad (Cfr. Concilio Vaticano II), en la cual las diversidades deben concurrir a formar una Comunión de Amor y de Vida. No es producto de una cultura, el resultado de una evolución o un modo de vida comunitaria atado a una cierta organización social, es una institución natural, anterior a toda organización política o jurídica y tiene su fuerza y consistencia en una verdad que ella no produjo, pero que viene de Dios, que es voluntad de Dios. Es importante recalcar que los valores se viven en casa y se transmiten a los demás como una forma natural de vida, es decir, dando ejemplo. Para esto es fundamental la acción de los padres, pero los niños y jóvenes -con ese sentido común tan característico- pueden dar verdaderas lecciones de cómo vivirlos en los más mínimos detalles. Como dice el dicho popular, una imagen vale más que mil palabras. Muchas veces, las palabras no bastan para transmitir algo. Nuestros hijos lo tienen que ver. No debemos olvidar, al referirnos a la familia, que ésta debe de ser camino y medio de desarrollo y plenitud, santuario de la vida, escuela y ámbito de encuentro y comunión para el ser humano, cenáculo de amor, Iglesia doméstica. Sobre sus pilares se sustenta toda la sociedad, y de su autenticidad, solidez y consistencia dependen en gran parte, la autenticidad, solidez y consistencia de cada uno de los seres humanos, tanto de los que están invitados a formar una nueva familia, como de aquellos que no formarán una familia, entre los que se encuentran quienes están invitados por el Señor a

“Es importante recalcar que los valores se viven en casa y se transmiten a los demás como una forma natural de vida, es decir, dando ejemplo.”


una vida de consagración al servicio de Dios y de los seres humanos. En estos tiempos que nos ha tocado vivir, es impor tante regresar a los fundamentos de l a sociedad, y al hacerlo, no podemos dejar de voltear a ver especialmente a ese lugar en donde el ser humano debe aprender a vivir su existencia: la familia. Al ver los conflictos y tensiones de la sociedad actual no podemos más que darnos cuenta que en el fondo de esta crisis social se encuentra una crisis moral y religiosa; crisis que ha afectado de igual forma los valores de familia. Hay que comunicarnos eficientemente entre padres e hijos, hermanos y amigos. Es necesario que nos digamos lo que pensamos y sentimos por el otro, decirle a nuestro hijo lo buen estudiante que es, lo orgulloso que estamos de él, las virtudes y también los desaciertos. Las expresiones de reconocimiento y comentarios positivos dan seguridad a las personas y hacen que estas saquen lo mejor de ellas mismas. Ante un mundo hostil necesitamos sentir la calidez de la familia para crecer dentro de ella. La convivencia familiar es la clave para vivir los valores y comunicarse con calidad. Es lo que se ha perdido con la

vida acelerada de hoy en día. ¿Cómo lograrlo? No se necesita invertir mucho tiempo ni dinero, podemos ir a un parque o a un museo de paseo, andar en bicicleta, jugar un juego de mesa. Para los hijos lo más importante es el tiempo que pasan con sus papás y hermanos. Ahí se pueden platicar los planes, sueños, inquietudes y preocupaciones, ver cómo se comportan los hijos, cómo conviven con los demás, si expresan lo que sienten, si comparten con otros, si trabajan en equipo, si se enojan al perder, entre otras cosas. Podríamos preguntarnos ¿cómo saber si en mi familia se están cultivando los valores? Si todos dedican parte de su tiempo para estar en casa y disfrutar de la compañía de los demás, buscando conversación, convivencia y cariño, dejando las preocupaciones y el egoísmo a un lado, sin lugar a dudas la respuesta es afirmativa.

“La convivencia familiar es la clave para vivir los valores y comunicarse con calidad. Es lo que se ha perdido con la vida acelerada de hoy en día.”

Toda familia unida es feliz sin importar la posición económica. Los valores humanos no se compran, se viven y se otorgan como el regalo más preciado que podemos dar. No existe la familia perfecta, pero si aquellas que luchan y se esfuerzan por lograrlo. Equipo Editorial

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con el apoyo de la familia, ¡Siempre es m Las alegrías, las adversidades, los tiempos buenos y también los malos, definitivamente nos marcan y nos llevan a ser las personas que hoy vivimos y nos desarrollamos en este mundo. La familia es el soporte que nos da lo que necesitamos para luchar y bueno o malo esas son las herramientas con las cuales salimos al mundo. Cualquier experiencia que nos toque vivir, con el apoyo de la familia, ¡Siempre es mejor!.

Nací hace 23 años en el seno de una familia que no elegí, hija de unos padres que tampoco elegí y hermana de personas que mucho menos escogí, dos ya estaban cuando nací, dos más nacieron después de mí. Recuerdo de chica comenzar a sospechar que al lugar en que vivíamos le faltaba espacio para tanta gente...eso sí, había más patio que casa y eso nos encantaba. Vivíamos en un departamento con dos recámaras: una para mamá y papá y otra para dos hijos y dos hijas. Las noches eran siempre divertidas y siempre diferentes. Desde que recuerdo teníamos unos minutos para leer en la noche. Nuestro gusto comenzó con una buena táctica de mamá y papá: - -”¡Queremos seguir jugando!” - “No, a dormir. Bueeeeno, tienen 15 minutos de lectura.” Así, algo que no deseábamos, comenzamos a desearlo y esperarlo cada noche. Nues t ras edades es t aban separadas por aproximadamente dos años uno(a) del otro(a) y nos mantenían con varias actividades en el día. En muchos de los años de nuestra infancia combinábamos el basketball o algún otro deporte con clases de declamación y formación espiritual. En los veranos cursos de barro, vidrio, deporte, ecología, pintura, o cualquier otra cosa que pudiera aportarnos algo. Sobre todo recuerdo los del Museo de Historia, el Museo del Vidrio y de la Casa de la Cultura. Fuimos creciendo y nos enteramos que la familia esperaba a alguien más, otro hermanito después de

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7 años. Crecíamos en número y también en tamaño y la sospecha de lo chico de la casa se confirmaba. Papá y mamá mantenían la armonía con mucha creatividad y sencillez. Seguimos creciendo y comenzaron a ampliar la casa, pero se detuvo sin terminar por unos problemas del arquitecto, y esto provocó más incomodidades de las que ya había. Los gastos de las carrereas y las prepas eran más caros que la primaria, así que en nuestras vacaciones de verano ya no salíamos en familia. Las vacaciones, era solo una parte, porque seguíamos conviviendo muy seguido y haciendo otros planes familiares. Cada semana mi mamá hacía una cena especial y ese día había que hacer espacio entre las actividades de cada quien para estar en familia. A veces por invitación (forzosa) de mi mamá teníamos que decirle a cada quien dos cosas que, durante la semana, nos hayan gustado de el/ella y una que no. Al final se sentía cierta atmósfera agradable por escucharnos y tomarnos en cuenta así. Por convicción de papá y mamá la mayor parte del tiempo, en casa, solo ha habido una televisión, esto nos hacía ponernos de acuerdo en lo que íbamos a ver, a asignarnos horarios, a dejar un lugar para alguien más en el sillón, y bueno, supongo que eso nos dio posibilidades de desarrollar tolerancia, paciencia, organización, trabajo en equipo, y sobreponernos a la frustración. Hoy hay dos teles, pero seguimos viendo solo una, poniéndonos de


mejor! acuerdo y guardando un lugar para alguien más en el sillón. En el 2006, recibimos noticias tristes; mi papá fue diagnosticado con cáncer, metástasis. Yo trabajaba en un restaurant y uno de mis hermanos en uno de esos sitios de atención telefónica. La casa, seguía remodelada “a medias”. Un día llegaron a casa 3 amigas de mis papás y dieron instrucciones claras: “Vamos a cambiar esto, pero para que entre algo nuevo, tiene que salir lo viejo”. Mas tarde 5 personas más, un día después ya eran 12 y así cada día que pasaba había más manos limpiando, pintando, cargando, moviendo, sacando…ayudando. Mi papá no tenía idea de que algo estuviera cambiando en la casa, mi mamá desde el hospital contrató a unos albañiles para terminar el trabajo, pero tampoco tenía idea que estas amistades y familiares llevaban a su vez a mas familiares o trabajadores personales, comida como para alimentar a un ejército (que eso parecíamos), consiguieron y compraron muebles y otros accesorios para la casa. Después de 10 días, justo antes de que volviera mi papá a la casa, había otros dos cuartos, un jardín diferente, cojines, edredones, almohadas nuevas. La gratitud de mi familia a estas personas aún no cabe en palabras. No sé que habrán hecho mis papás para que algo así nos fuera regalado. La enfermedad de mi papá avanzaba. Dos años después del diagnóstico, falleció.

amistades y a querernos y respetarnos, a ponernos de acuerdo y discutir como familia, como una familia numerosa y con tantas diferencias en lo individual. Después de la muerte de mi papá hace 3 años, la familia ha cambiado. El tiempo avanza y la vida sigue, y hemos seguido; he seguido, pero ahora he dejado de tener certezas, la vida cambia, y mi familia ahí está, ahí estamos, ahí seguimos y seguiremos, cada quien tomando rutas diferentes, todas ellas apoyadas por el resto; cuidándonos, queriéndonos, discutiendo a veces y queriéndonos mas. No se si preferiría vivir de otra manera, con otras circunstancias y personas o si pudiera “hacerlo mejor”, pero de lo que estoy segura es que no hay fórmulas ni patrones para vivir. La vida en sí va llevando la propia vida y no hay mas que vivirla de la manera mas plena que se pueda. Y creo que: ¡Si es en familia, es mejor!

Lauraisabel Ortiz Gómez

Esos dos años de confusión, angustia, esperanza, desesperanza, tristezas, nos enfrentó a tantas cosas y sobre todo al final de la enfermedad, nos llevó a cuidarlo y a responder a lo que fuera necesario. Pudimos tratarlo en familia, hablar y llorar por nuestros miedos y la incertidumbre. Vimos a un papá tan fuerte, sonriente, sensible y también con miedos, pero, que nos invitaba a permanecer siempre unidos. Antes de una casa grande y de vacaciones, siempre nuestros padres procuraron tenernos en colegios que nos brindaran buena formación académica, pero sobre todo, moral. Nos procuraron el gusto y hábito por el deporte, el arte, la reflexión, la filantropía. Nos incitaron a aprovechar diferentes buenas oportunidades, a tener y mantener buenas

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Ha muerto Facundo Cabral, trágica y violentamente. Él, que predicó la paz, el amor, la libertad, al hombre en su plenitud: un ejemplo de humanidad. Su mensaje nos interpela hacia el mañana. (Mayo 22 de 1937 – Julio 9 de 2011)

Mudo hasta los 9 años, analfabeto hasta los 14, enviudó trágicamente a los 40 y conoció a su padre a los 46. “Dios me dio esto y aprendí a querer lo que me dio. Y le estoy sacando partido”. A pesar de haber tenido una infancia con muchas carencias económicas, su padre abandonó la familia antes de su nacimiento, vio morir a cuatro de sus hermanos y no asistió a la escuela, nos deja un gran legado. Cantante, compositor, escritor y dibujante. Un ser que se dedicó a relatar los pasajes de su vida, a lanzar coplas del amor y resaltar la sabiduría de los mayores, transitó por el mundo hablando del valor de la libertad y la crueldad de las injusticias valiéndose de la sátira política. “De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones”. Con los años, y casi todo el mundo recorrido, tanto que muchos dejaron el vicio o el mal camino después de escucharlo. Nunca se detuvo en ningún lugar, ni en la fama que, afirmaba, es asunto de los demás, no mío, porque yo vivo, no vivo ni con ella ni por ella, la fama es un bullicio que sucede fuera de mi. A los 9 años, escapó de su hogar y estuvo desaparecido cuatro meses. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición. No algo que te llegará de afuera. Cae preso a los 14 años por su carácter violento. Alguna vez me preguntó mi madre: ¿cuándo vas a dejar de pelear para comenzar a vivir?, ¡porque no se pueden hacer las dos cosas a la vez!. Mi madre creía que el día del Juicio Final el Señor no nos juzgará uno por uno -ardua tarea- sino el promedio, y si juzga el promedio estamos salvados porque la mayoría es buena gente. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso -una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay

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millones de caricias que construyen la vida-. Diría mi madre: Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio. Conoció al jesuita de nombre Simón que reemplazó, por un tiempo, al padre que nunca tuvo. —Viendo que yo me peleaba con todos, me llevó a un lugar donde dijo que iba a estar tranquilo. ¿Y cuál era? La biblioteca. Como la mayoría de la gente cuando ve a su abuela se emociona, yo entro a una biblioteca y me corre un escalofrío de emoción por la espalda. Lo puso en contacto con la literatura universal y lo impulsó a realizar sus estudios de educación primaria y secundaria. Urgente, es que te sepas hijo de Dios, y te des cuenta que Él, te ama, y quiere verte sonreír feliz y lleno de vida. En sus vagabundeos posteriores por la costa bonaerense, “Empecé a cantar y el 24 de febrero de 1954, un vagabundo me recitó el sermón de la montaña y descubrí que estaba naciendo. Corrí a escribir una canción de cuna, -Vuele bajo-, y empezó todo.” Desde entonces, Jesús, los profetas y la Biblia ocupan, el mismo lugar que filósofos y escritores, a los que también empezó a conocer por esa época de la mano de Jorge di Paola. Jesús y Ghandi fueron sus guías espirituales, Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor. Whitmanm, Borges, Chesterton, Octavio Paz y Rulfo sus influencias literarias. Es verdad que, la vida, como tal, no me dio muchas oportunidades o, si se quiere, me las dio todas; según se mire. Caminé y aprendí, mi tarea más bella. En el fondo y en la forma, le sigo dando gracias a Dios por haber nacido en el seno de una familia pobre puesto que, de este modo, tuve arrestos para forjarme mi vida, la que yo decidí y por la que nadie me impuso nada. De Dios lo espero todo. Nunca olvides que, en mi vida, amigo querido, se han dado cita muchos milagros. Urgente, es que mires a tu familia, a tus hijos, a tu esposa, y a todos los que te rodean, y valores ese tan maravilloso tesoro. Urgente, es que le digas a las personas que quieres, hoy, no mañana, cuánto los quieres.


Oración por La Familia Rezada por SS Benedicto XVI, en el Encuentro Mundial de las Familias, celebrado en la ciudad de Valencia, España.

Oh Dios, que en la Sagrada Familia nos dejaste un modelo perfecto de vida familiar, vivida en la fe y la obediencia a tu voluntad. Ayúdanos a ser ejemplo de fe y amor a tus mandamientos. Socórrenos en nuestra misión de transmitir la fe a nuestros hijos. Abre su corazón para que crezca en ellos la semilla de la fe que recibieron en el bautismo. Fortalece la fe de nuestros jóvenes para que crezcan en el conocimiento de Jesús. Aumenta el amor y la fidelidad en todos los matrimonios, especialmente en aquellos que pasan por momentos de sufrimiento o dificultad. Unidos a José y María, te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor.

Amén

Para reflexionar Cuando creías que yo no estaba viendo… te vi colgar mi primer dibujo en el refrigerador y corrí a hacer otro, Cuando creías que yo no estaba viendo… te vi hacer mi postre favorito y aprendí que las pequeñas cosas son las que hacen la vida especial. Cuando creías que yo no estaba viendo… te escuché hacer una oración y supe que hay un Dios al que siempre puedo acudir y aprendí a confiar en El. Cuando creías que yo no estaba viendo… te sentí darme el beso de las buenas noches y me sentí amado y protegido. Cuando creías que yo no estaba viendo… te vi dar de tu tiempo y de tu dinero para ayudar a gente que no tenía nada y aprendí que los que tienen deben de ayudar a los que no tienen. Cuando creías que yo no estaba viendo… aprendí de ti las lecciones de la vida que necesitaba: como ser una persona buena y productiva. Te miré y quise decirte: “Gracias por todas las cosas que vi, cuando creías que yo no estaba viendo” Víctor Escalante

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¡para disfrutar en familia! Recomendamos los siguientes títulos de películas y libros que nos ayudarán en nuestra misión de Familia como Formadora de Personas para hoy y mañana. ¡Que se diviertan!

PELÍCULAS HOMBRE DE FAMILIA Estados Unidos, 2000. Director: Brett Ratner. Reparto: Nicolas Cage, Téa Leoni y otros.

Película que describe a un ejecutivo soltero, con gran poder económico y éxito que se visualiza a sí mismo como alguien que tiene todo en la vida, hasta que un día despierta siendo un hombre casado, con su antigua novia, con 2 hijos ganándose la vida como vendedor de neumáticos con un salario promedio y con los problemas económicos de una persona de clase media, después de un período de ajuste en el cual extraña l as comodidades de su vida anterior descubre que carecía de lo más importante, una familia.

LOS INCREIBLES Estados Unidos, 2004.Director Brad Bird. Reparto: Animación.

Película de dibujos animados de Disney-Pixar que narra las aventuras de una familia de ant ig uos superhéroes que descubren que su verdadera fortaleza no está en los superpoderes que cada uno de ellos posee sino en la super-fuerza que una persona recibe de la unión y amor de su familia.

LiBROS CADA HIJO ES UN REGALO (VARIOS AUTORES) Colección o serie: Para Que Tengan Vida

LA FAMILIA. CUNA DE LA FE. Juan Pablo II. P. Rafael fernández de A.

Co l e cc i ó n d e s t i n a d a a padres de familia y educadores en general. Para quienes buscan una mejor comunicación con sus hijos y se esfuerzan por ayudarlos en las diversas etapas de su desarrollo. Cada volumen ofrece un tema de fondo y orientaciones pedagógicas prácticas.

Las palabras de Juan Pablo II aún resuenan con fuerza: “¡El futuro de la humanidad se fragua en la familia!” Este libro quiere abordar a fondo este gran desafío. Busca mostrar en forma práctica cómo hacer de la familia cristiana una auténtica “cuna de la fe” y un poderoso foco de la evangelización.

Los hijos son el regalo más hermoso del amor matrimonial. El talento y originalidad de cada hijo provienen de Dios.

Está principalmente dir ig ido a los padres de f a mi l i a y a l o s a g e n t e s pastorales.

Los libros se pueden adquirir en José Benítez 2625, Col. Obispado, Monterrey, N.L. Tel. (81) 8347-1990. Las películas pueden rentarse en los establecimientos de videos de su preferencia. 20


recetas... ¡de tradicion familiar! En ninguna casa ha faltado un flan al horno o un delicioso pastel de chocolate. Dos recetas de nuestras abuelas y mamás, tan dulces como el sabor del hogar, que han pasado de generación en generación. ¡Qué las disfruten!

Flan Clásico Ingredientes 3 cucharadas de azúcar 4 huevos 1 lata leche condensada 1 lata leche evaporada 1 cucharadita vainilla

Preparación Se disuelve a fuego lento el azúcar hasta que se haga caramelo, se vacía sobre un molde. Se licuan los demás ingredientes y se ponen en el molde. Se hornea a baño María por 1 hora aproximadamente. Se enfría, desmolda y refrigera.

Ingredientes 1 ¾ taza de harina 2 tazas de azúcar ¾ taza de cocoa 1 ½ cucharadita de bicarbonato 1 ½ cucharadita de polvo de hornear 1 cucharadita de sal 2 huevos 1 taza de leche ½ taza de aceite vegetal 2 cucharaditas de vainilla 1 taza de agua hirviendo

Pastel de Chocolate

Preparación Se combinan los ingredientes secos en un recipiente. Aparte, se baten a velocidad media los huevos, leche, aceite y vainilla por 2 minutos y se agregan a la mezcla anterior, meneando constantemente para que no se formen grumos. Se añade el agua hirviendo al final (la masa va a estar líquida). Se vacía en un molde previamente engrasado y enharinado. Se hornea por 35 ó 40 minutos a 175° C.

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Y LOS NIÑOS... ¿Por qué piensan que su familia es especial? Luis Andrés 11 años Me gusta salir de vacaciones con mi familia porque está padre, me div ier te y me encanta ir a la playa, solo estuv iera muy aburr ido. Somos muy unidos, siempre estamos juntos.

Javier 10 años

Vamos a Chipinque a ver las ardillas y jugamos en los resbaladeros porque mis papás también se suben, convivimos en familia. Me corrigen porque me quieren y a pesar de lo que haga me siguen queriendo. Rodolfo 10 años Jugamos juegos de mesa, si uno se enoja los demás nos ayudamos. Mi familia siempre me quiere.

Isabela 8 años

Nos gusta ir al cine, andar en bicicleta, ir a restaurantes jun tos , p o rqu e s i em p re estamos juntos. Mis papás son muy buenos conmigo, me dan muchos permisos.


Revista Alianza Ed.3  

MOVIMIENTO APOSTÓLICO DE SCHOENSTATT

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