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a z e b Ca de

EDICIÓN Nº6

Gato

Revis

ta cu ltura l baja en ca loría s

2DO SEMESTRE 2013

TOP 14 CÓMO IMAGINAS

RTAGE CCA EN EL AÑO N A ¿?

2024

WELCOME TO FABULOUS CARTAGENA!

LA

VUELTA

BREVE CONVERSACIONES CON

FLORENCE

THOMAS AMBROSE BIERCE

MEMORIAS

DEL FUTURO


DIRECCIÓN, EDICIÓN, DISEÑO Y DIAGRAMACIÓN

a z e b Ca d e

Gato

Revis

ta cu ltura l baja en ca loría

JUAN DE DIOS SÁNCHEZ JURADO GESTIÓN COMERCIAL

KATTY JURADO VISBAL ASESOR DE DISEÑO

RICARDO SÁNCHEZ JURADO

COORDINACIÓN DE ARTE EN CUENTO Y POESÍA

OMAR PINEDA

s

TODAS LAS FOTOS

CABEZA DE GATO

ESCRIBIERON EN ESTA EDICIÓN

ALEJADRO PANTOJA ALEXANDER HERNÁNDEZ ALVARO VANEGAS CARLOS ANDRÉS AGUIRRE CAROLINA ARABIA CAROLINA CASTRO DEL RÍO EDGARDO HERRERA ERICK RODRÍGUEZ GONZALO ALVARINO JULIO CÉSAR MÁRQUEZ KELLY SANTIAGO HERRERA RAÚL PADRÓN REBECA GONZÁLEZ RINGO CRUZ GAMBA RUTH PATRICIA DIAGO WILSON DÍAZ

MANUFACTURA CARTAGENERA

ILUSTRARON EN ESTA EDICIÓN

ADRIANA MANTILLA EKYAS MONSEUR HÉLÈNE PINEDA JOAN MALDONADO JORGE OLARTE JOSÉ BALBINO OMAR PINEDA PAOLA NIRTA

APP

CABEZA DE GATO APLICACIÓN Nº 6

DISPONIBLE SÓLO PARA SMART BRAINS

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........ El índice le guía hacia donde vamos

OBVIOCABEZADEGATO@HOTMAIL.COM

EL ADENTRO ED. 6

@CBZDEGATO

CABEZA DE GATO

TOP 14

LA VUELTA BREVE

EL AMOR decálogo. Información nutricional para HAGAMOS DE NUEVO reinventar el amor, establecer las prioridade la modernidad, predecir el futuro EL AMOR des de Cartagena y recibir los consejos de un EL AMOR viejo zorro cocacolo. ........ EL AMOR P. 04 HAGAMOS DE NUEVO EL AMOR

APETITOSUSTITUTO.BLOGSPOT.COM

Listados con 4% más contenido que un

HAG AM OS D E NU O EV

Pilas que la vuelta es breve y va desde la infancia hasta el Centro de Cartagena, de la receta para un espécimen perfecto hasta la piel de la discriminación y termina en la cancha de futbolistas que se rifan al mejor postor.

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LOVE REINVENTION

MEMORIAS DEL FUTURO El especial de esta edición enfrenta el futuro a punta de memoria. Reseñar lo que hemos sido nos prepara para lo que seremos. Registrar la memoria garantiza permanencia, en un mundo dedicado a la tarea de autoborrarse.

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CUENTO

P. 11 POESÍA

Para los amantes de la prosa y el verso, se les tiene. Narrativa y poesía de la buena y nueva, acompañadas por los mejores visuales de la ilustración cartagenera.

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P. 24

P. 06

ENTREVISTA Conversamos con Florence Thomas, referente indiscutible del feminismo en Colombia. Descubra lo que nos contó acerca del estado actual del movimiento y los retos que plantea el nuevo siglo para lograr la equidad de género.

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P. 22

HOROSCOPOPÓ El pronóstico de los Astros Literarios según la palabra de Ambrose Bierce. De su Diccionario del Diablo extraímos algunas frases para darle a cada signo un augurio que, bien leído, revela hasta le número para ganarse el Baloto.

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P. 30


P.4 CABEZA DE GATO

TOP 14 El amor libera, sino libera, pues, definitivamente, no es amor. No acepte imitaciones.

T14

Una persona celosa está enamorada fundamentalmente de sí misma y sus inseguridades.

TOP 14 TOP 14 TOP 14

Si exige fidelidad a su pareja, hágalo por simple y llana higiene.

Una cosa es la monogamia y otra muy distinta el amor, no las confunda.

EL AMOR HAGAMOS DE NUEVO EL AMOR EL AMOR EL AMOR

--HAGAMOS DE NUEVO EL AMOR--

Los tips para tener una buena relación de pareja son como los tips para adelgazar: ineficaces.

El divorcio es una decisión más consciente que el matrimonio. Adivina entonces cuál en realidad amerita una fiesta.

La monogamia es, en realidad, un impuesto al patrimonio.

HAG AM OS D E NU O EV

Una persona que se suicida o mata por amor es sólo alguien preso de un sentimiento enfermizo que nada tiene que ver con el amor.

Sabes que una pareja no se amaba cuando, al separarse, entre ellas prima el odio y no el agradecimiento.

El amor verdadero es un compromiso con una sola persona, uno mismo.

TOP 14 TOP 14 TOP 14

--------- LOVE REINVENTION --------

La mayoría de las canciones de amor hablan en realidad de maneras enfermizas de amar: dependencia, inseguridad, celos. En la medida de lo posible, evítalas.

2DO SEMESTRE 2013

Sólo puede amar a otra persona quien primero aprendió a amar su soledad.

Un amor sedentario produce obesidad emocional. Procure un amor viajero, de persona a persona, de lugar en lugar, y pleno de actividad física, es decir, de sexo.

En el amor no puedes apostar a lo seguro, lo que sí puedes, y deberías hacerlo siempre, es apostar apasionadamente.

La alimentación sana: Todo combo agrandado de comida chatarra debe ir acompañado de una bebida light, zero, o en su defecto un té. Porque el que peca y reza…

La fama: Pero no basada en el talento, sino en la capacidad para el ridículo, tal como los que se le midieron a hacer su versión del Harlem Shake.

La comunicación: Quién dijo que había que pensar antes de postear, lo importante es postear sin compasión y taggear a todo el que pueda.

No discriminación: Eso sí, reservándose el derecho de pensar que la gente que no tiene Facebook es un poco rara.

TOP 14

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PRIORIDADES DE LA

A D I VMODERNA THE MODERN TIMES La privacidad: Tenerle clave al celular es primordial; si no ocultas algo, al menos lucirás interesante.

El ejercicio: Ir al gimnasio o salir a correr, lo importante es tener donde mostrar la pinta de Nike.

La buena mesa: No por el placer de comer, sino para tomarle fotos a la comida y subirlas a Instagram. La imagen: Porque toca salir bien en el autorretrato frente al espejo del baño. La música: Para que el trabajo, el estudio, el transporte o el gimnasio no sean tan insoportables; y porque ayuda a evadir los propios pensamientos. Madrugar: No para hacer ejercicio, preparar un buen desayuno o para un quicky mañanero, madrugar para aprovechar el madrugón de descuentos.

El sexo: Preferiblemente a través de mensajes de texto. La imagen: ¿Ya lo dijimos? Pero es que esta de verdad es prioridad. Aunque debe saber que los filtros de Instagram arreglan una foto pero no la vida.

Pensar: Mentiras, la prioridad es comprar, gastar, endeudarse. La ecología: La idea es que la realidad virtual reemplace por completo al papel. Estamos a la espera de que Apple saque una aplicación que reemplace al papel higiénico.


TOP 14

@CBZDEGATO

CÓMO IMAGINAS

A G T E R N A CC EN EL AÑO A ¿?

2024

WELCOME TO FABULOUS CARTAGENA! Le preguntamos a nuestros seguidores en redes sociales por el futuro de Cartagena y esto fue lo que nos respondieron: Nauj Revilo: Haciendo parte de Colombia y no de Columbia. Más caliente. Con un puente que una Bocagrande con El Bosque.

Juan Manuel: This is Wild On Cartagena!!! Woooo!!!

Yessica Pión Sánchez: Seguirá siendo la ciudad de oro, lo mejor que hay en el mundo. Olaya será un Bocagrande.

Eduardo Bengala: Bazurto seguirá en el mismo lugar y será declarado municipio. El alcalde será El Rocky Valdez.

Juan Amador: Transcaribe Zombie Johnatan Saldarriaga: Completamente igual!!! Algunos ricos de más y muchos, pero muchos más pobres. Jesús David Girón: Me gustaría ver una India Catalina del tamaño de la Estatua de la Libertad, en medio del mar frente a las murallas.

María Camila Higuera Caldas: Igualita! La ciudad estancada!

Juan G. Romero: Equitativa, menos pobreza, más vida digna, más cosmopolita. Camilo Andrés: A juzgar por el presente, el reto está en que Cartagena logre llegar al 2024. Quiero pensar que sí, aún le tengo fe. Gustavo Sánchez: Sin busetas llenas, ni picós; se convertirán en electrónicos todos los champes.

Andy Sánchez Bernal: Más linda de lo que es ahora o con la delincuencia hasta el techo, una de dos. John Jay Smith: El Distrito seguirá invirtiendo en restaurar la Plaza de Toros, pese a que para ese entonces la tauromaquia estará prohibida en todo el país. Jorge León: 5 de Mayo de 2024, titular del diario The Universal: El alcalde Cartagena, J. García Z. II Júnior y el presidente de la República, Jerónimo Uribe, inauguran Transcaribe. La estación “Carlos Mattos”, ubicada al pie del fuerte Hyundai Accent Carlos Mattos I de Cartagena, renombrado durante la administración de la Dra. Egla Terán “campita”) abrirá sus puertas.

T14

@Viejo ZORRO COCACOLO

Los tres grandes descubrimientos de la civilización moderna: El Viagra.

Hablando de combinaciones perfectas: Tu juventud y mi experiencia.

El dinero no hace más interesante a un hombre maduro, pero le facilita la conquista de una manera que pareciera demostrar lo contrario.

A las mujeres les aburren los discursos, pero les ofende la falta de discurso.

Viejo, sí, pero verde, jamás. A mí las mujeres jóvenes me han gustado toda la vida. Con el corazón en la mano, mujeres, respondan, qué prefieren, un príncipe azul o un marrano con plata. A las mujeres no les molesta que sólo quieras llevártelas a la cama, les molesta que no te tomes el trabajo de disimularlo siendo romántico. Un hombre joven puede darse el lujo de no escuchar a su mujer. Un hombre maduro, para darse ese lujo, tiene que pagar. Un caballero no es sólo aquel que no tiene memoria, también aquel a quien su desempeño en la cama lo hace inolvidable.

Intenté salir con una mujer madura como yo, pero me dejó por uno más joven. Un hombre de cincuenta años, para conquistar, debe ser tan generoso como dos de veinticinco. Sólo el que es caballero repite. Recuerde, un mal polvo sólo lo compensa la buena publicidad. Un traguito para la confianza y otro para embellecer. Después del tercero, a esta edad, todo es deporte de alto riesgo. Miedo es la primera vez que no puedes echar el segundo. Pavor, la segunda vez que no puedes echar el primero.


P.6 CABEZA DE GATO

LA VUELTA BREVE

2DO SEMESTRE 2013

LVB

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INFANCIA POR

DOS NIÑOS-CAFÉ TACVBA

CAROLINA ARABIA

C

ada vez con mayor frecuencia escuchamos decir que las nuevas tecnologías están cambiando nuestra percepción del tiempo. Todo se acelera y en esa transmutación los entes pierden peso, densidad, contornos. Como monstruos mitológicos devoramos todo lo que encontramos a nuestro paso, personas, objetos, paisajes, sólo soportamos lo inmediato, pero fraccionado para digerirlo mejor. De la infancia traigo esto: el tiempo muerto, oceánico, en donde nadábamos como peces ignorantes y felices. La mirada fija en la presa que era el mundo, total e indivisible. En ese tiempo me encuentro a mí misma acostada con la nariz enterrada en el pasto como una vaca, busco anguilas en las zanjas, examino orificios ajenos, descubro el asco, el vértigo, la tristeza de lo bello, crueldades, electricidades, fuegos prematuros; aleteos diamantinos, senderos cerebrales, plexos nerviosos que se extienden como una plaga y vuelven reconcentrados, hinchados y obscenos hasta mí. Y la muerte que algún día será, lo ilumina todo.

No se qué bosques sinápticos recorrerán (recorreremos) en el futuro, que ya es. Tal vez, eventualmente, nos acostumbremos a su rapidez y no nos atragantemos con la multiplicidad de sus formas o podamos volver, como invitados a tomar el té en un paisaje fantástico, a esa hora de la infancia que demoraba el tiempo y las cosas, en donde pasábamos años enteros sumidos en la observación de una libélula o una revista pornográfica robada a los primos mayores.

De la infancia traigo esto: el tiempo muerto, oceánico, en donde nadábamos como peces ignorantes y felices. La mirada fija en la presa que era el mundo, total e indivisible.


@CBZDEGATO

Sin tanta parla, sin tanto cuento; breves opiniones para buenos entendedores

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NOS ARREBATARON

EL CENTRO S

POR: REBECA GONZÁLEZ DE LEÓN

iempre he vivido en el Centro Histórico de Cartagena. Crecí escuchando historias de fantasmas, el paso de los caballos cocheros, el grito de la palenquera vendiendo “platanitooo, aguacateee”; caminando entre los populares “agáchates” en la calle de la Moneda y La Matuna, en donde “todo lo que lleve le vale mil pesos”; viendo las plazas llenas de cuenteros, pensionados debatiendo eternamente sobre la realidad del país, y ni hablar del testigo de Jehová, vociferando con Biblia en mano, en mitad de la Plaza de Los Coches, que “El fin está cerca”, las mujeres de la noche de la Media Luna en Getsemaní, y la alegría a carcajadas de los vecinos de San Diego. En el Centro en el que crecí, se hablaba de salsa y beisbol. Y no podía faltar pararse en una esquina a comer fritos, preferiblemente donde la popular Dora. De repente, todo se transformó. La Ciudad Amurallada se volvió atractiva para turistas y empresarios millonarios. Compraron casas, desplazaron a la gente. Volvieron el Centro Histórico otra ciudad dentro de la ciudad. Hoy, el Centro de mi infancia, incluyendo Getsemaní, está plagado de hoteles y casas lujosas, estas últimas casi fantasmales, porque sus dueños las habitan sólo en vacaciones.

LA PERLA-CALLE 13

Quedamos pocos cartageneros viviendo en el Centro. Los domingos, que son los días más solitarios, salgo a caminar y me pregunto ¿qué será de los que ya se fueron? Quedamos pocos cartageneros viviendo en el Centro. Los domingos, que son los días más solitarios, salgo a caminar y me pregunto qué será de los que ya se fueron, dónde viven en la actualidad, ¿seguirán hablando de beisbol y salsa? ¿Estarán contentos en los barrios que ahora habitan, o añorarán la magia del Centro? La mayoría se fueron porque no pudieron con el pago de los impuestos y los servicios públicos. Los restaurantes lujosos invadieron cada plaza con su cocina internacional. Se esfumó nuestra cartagenidad. Todavía en Getsemaní se conserva un poco, pero temo que también se perderá, porque la ciudad está pensada para el turista, no para el cartagenero. A veces me embarga una mezcla de nostalgia y miedo; no sé cuál será la sensación cuando a mí también me toque partir. ¿En qué momento nos arrebataron nuestro Corralito de Piedra?


P.8 CABEZA DE GATO

LA VUELTA BREVE

2DO SEMESTRE 2013

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EN LA

PIEL DE TERESA POR

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VOTO LATINO-MOLOTOV

CAROLINA CASTRO DEL RÍO

T

eresa es una joven cartagenera, criada en un barrio desconocido por el resto del país, al carecer de atracciones turísticas y porque sus habitantes no están muriéndose de hambre. Tiene todos los rasgos de una afrodescendiente: pelo crespo, piel oscura, caderas anchas, cintura delgada, trasero grande, nariz chata; sin embargo, ella, al mirarse al espejo, prefiere pensar otra cosa. De niña, no le gustaba ir al colegio. Tenía una compañerita que cada día, durante toda la primaria, le repitió: “tienes el pelo como un Bombril”. Más de veinte veces suspendieron a Teresa por intentar defenderse de los insultos de aquella niña. Para el bachillerato su padre logró meterla en un colegio de monjas. La directora de la institución, de origen Alemán, pese a dedicar su vida al Señor, parecía prima hermana de Hitler. No estaba acostumbraba a tener afrodescendientes entre sus estudiantes. Recibió a Teresa porque su padre se comprometió a pagar puntualmente, lo que no salvó a Teresa de recibir un trato, digamos, especial. Todos los días, antes de clase, debía charlar con la madre superiora acerca de su imagen. No importaba cuán impecable fuera su presentación, para la madre superiora nunca era suficiente, y la obligaba a rezar no sé cuántos Padre Nuestro, y hacer mil planas, repitiendo, “debo lustrar mis zapatos, peinarme el cabello, planchar mi uniforme”. No sé si los insultos o los maltratos continuos de las monjas influyeron en la forma de verse a sí misma, pero a ella no le gusta

Todavía en Cartagena, la extracción social y el color de piel pueden jugar en contra de una persona.

que la llamen negra, lo considera una ofensa. Para describirse o describir a su familia, prefiere otras palabras, “morenitos” o “trigueñitos”, como queriendo acentuar su realidad étnica. Hoy día, Teresa asiste a una universidad privada. Sus padres pagan el semestre con esfuerzo. Habría podido optar por alguna beca destinada a afrodescendientes, pero piensa que hay gente con la piel más oscura que necesitará esa beca más que ella. En la universidad Teresa también es objeto de discriminación. Todavía en Cartagena, la extracción social y el color de piel, pueden jugar en contra de una persona. Su madre le insinúa que ya es hora de conseguir novio. Le ha dejado claro que si conquista un blanquito pelo liso, mejor. Quisiera entender a Teresa, entender por qué se avergüenza de su raza, como si representara una maldición. Quisiera que al mirarse al espejo se sintiera orgullosa de su estampa y recordara que también le incumbe reclamar los derechos que a su estirpe le fueron negados por siglos. Sin embargo, ella prefiere pensar en Robertico, un compañero de clase que le gusta. Un muchacho de piel clara, que vive en un buen barrio y que también le hace ojitos. El candidato perfecto para contentar a su mamá y, según cree Teresa, lograr que sus compañeros de facultad por fin dejen de mirarla raro.


@CBZDEGATO

Sin tanta parla, sin tanto cuento; breves opiniones para buenos entendedores

EL ESPÉCIMEN

PERFECTO POR

D

Model Nº452

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RAÚL PADRÓN VILLAFAÑE

urante incontables años, las mujeres de raza negra de mi ciudad, o eso me han contado, han delegado en sus hijas una tarea que sus madres delegaron a su vez en ellas: “mejorar la raza”. Es decir, conseguirse a un hombre blanco, culto, profesional y bien parecido. Las otras madres de mi ciudad no dicen nada, o dicen menos, pero se les aguan los ojos y sonríen, como niñas chiquitas con una muñeca nueva, cuando ven a una de sus hijas con un hombre que pueda ser considerado un buen partido, es decir: blanco, culto, profesional, bien parecido y preferiblemente de otras tierras, porque, según dicen las malas lenguas, los costeños somos malos maridos. Es una noble misión la que les encargan las madres a sus hijas, y sería lindo, creo, que todos los humanos nos uniéramos con el fin de un día dejar el planeta en manos de personas más capaces, más preparadas, más fuertes, y, por qué no, más bellas y sensuales, como quien dice, “gente de mejor raza”. Eso me gustaría, y estoy seguro de que ése es el ideal que persiguen todas las madres de mi ciudad cuando sueñan con usar a esos gringos europeos de ojos claros, pronunciación enrevesada y altura descomunal, como sementales para mejorar la estirpe. Sueño con vivir lo suficiente para un día ver caminar por las calles de Cartagena a un espécimen perfecto de una raza superior. De manera similar, las madres cartageneras se imaginan ancianas sentadas en una mecedora, rodeadas por media docena de nietos ojizarcos, rubios e inteligentes, que le dirán abuela en lenguas extrañas. Lo mismo, casi, soñaron los científicos nazis en su momento, quienes con el fin de conseguir a un súper ario, a un varón ejemplar que

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EL ESTUCHE-ATERCIOPELADOS

Y ¿qué mejor lugar para que ella naciera que esta multicultural ciudad carrusel que es Cartagena?

fuera el patriarca de los superhombres, evaluaron, seleccionaron y emparejaron de manera concienzuda y científica a los mejores ejemplares de la raza aria. La diferencia entre sus sueños y el mío, es que yo estoy cansado de los superhombres, yo lo que quiero es una superhembra. Y no sueño con una mujer de piel lechosa, cabellos rubios y ojos azules; tampoco, y que conste que siento cierta debilidad por ésta, con una mujer de ojos grandes, cuerpo escultural y cabello Pantene negro y sedoso. No, todo eso ya está demasiado visto, yo no quiero pureza, mi sueño es un salpicón. Deseo una mujer que represente todo lo mejor que tiene para ofrecer el océano genético del Caribe, una mujer mestiza, negra, india, china, árabe, blanca; una mujer en la que habiten los siete mares, los desiertos míticos, las selvas y planicies africanas, las cordilleras, los ríos, los lagos; una mujer que resuma y rezume el mundo entero, como lo hace el Caribe. Y ¿qué mejor lugar para que ella naciera y existiera que esta multicultural ciudad carrusel que es Cartagena? La puedo imaginar -pero esta es sólo mi imagen personal e intransferible- con la piel canela que nos enorgullece a los mestizos, además de nuestra belleza ecléctica, salvaje y perfecta. La imagino también con el cabello prieto y el ritmo de los negros. Con los ojos elocuentes y la imaginación prodigiosa de los árabes. Con las manos delicadas y ágiles de los asiáticos. Con la sabiduría y la paciencia de los indígenas. Con el dinero de los europeos, porque ¿qué más podrían aportar? Y al final, el remate preciso, la cereza en la punta del helado, con un culo perfecto.


P.10 CABEZA DE GATO

LA VUELTA BREVE

2DO SEMESTRE 2013

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LAS

PROSTITUTAS

................... DEL ......... FÚTBOL

POR: CARLOS ANDRÉS AGUIRRE G.

Y

si hay prostitutas en la literatura, en el cine y hasta en nuestros barrios, ¿por qué no puede haberlas en el fútbol? En este deporte las hay de todas las estaturas, colores de piel, vicios y atributos, que aunque poco sensuales para muchos, es lo que vende y hace que los “comensales”, amantes de estas figuras, pongan en la mesa sus mejores ofertas (dólares, euros y bonificaciones) para llevarlas a los aposentos de sus clubes. A principios de 2013, José Fernando Salazar, presidente del Itagüí Ditaires, dijo en una reunión de presidentes en la Dimayor: “Los jugadores de hoy son unas prostitutas vestidas de uniforme”. Al otro día, la mayoría de medios de comunicación abrieron sus portadas deportivas, y hasta de actualidad, con la polémica frase, como era de esperarse en un país en el que, como diría el asesinado e ilustre Jaime Garzón, “la gente se escandaliza porque una persona dice hijueputa en público, pero no se escandaliza cuando ven tantos niños pidiendo limosna”. Quizá el error del señor Salazar fue generalizar. Aunque sean muchos, no todos los futbolistas caben en su símil. Además, se le olvidó

ME LLAMAN CALLE-MANU CHAO

En televisión y en prensa, jugadores que un día besan un escudo, al otro año besan uno de colores distintos, sólo por un cero más en sus contratos.

que en esta sociedad, para la mayoría, los principios y la moral son convenientes; de ahí que algunos se alarmen al escuchar la palabra prostituta y otros salgan con un discurso “copy/ paste”, como el vicepresidente Garzón, que en respuesta al comentario, dijo: “Los futbolistas son personas de carne y hueso”. A mi parecer, olvidó el doctor Salazar una cosa elemental: los jugadores tienen derechos. Por su parte el señor Vicepresidente olvidó que las prostitutas, también. En los lugares de lucecitas de colores, una voz medio ronca anuncia nombres de chicas que salen a bailar en una barra. Allí dejan caer poco a poco sus prendas al ritmo de un “chis pun, chis pun”, mientras besan a uno que les dio $20 y después al que les dio $25. En televisión y en prensa, jugadores que un día besan un escudo, al otro año besan uno de colores distintos, sólo por un cero más en sus contratos. ¿Hinchada?, ¿amor por una camiseta?, ¿principios? No saben qué es eso. Así son las cosas y, en últimas, la comparación podría extenderse a muchos otros trabajos. ¿Saben por qué?, porque somos seres humanos, con defectos, intereses, y en la mayoría de casos, egoístas por naturaleza. Así que no nos alarmemos por una palabra o por un improperio, y por favor, respeten a las prostitutas, no merecen semejante comparación.


MEMORIAS DEL FUTURO

@CBZDEGATO

MEMORIAS

DEL FUTURO

Imagine que camina por una playa (¿privatizada?) de Cartagena en el año 2024. Imagine que de repente tropieza con un vestigio de la era digital, un disco compacto enterrado en la arena, de esos que para ese entonces ya no se fabricarán. Imagine que lo recoge y que vuelve a casa para ponerlo en un viejo reproductor que, milagrosamente, se conserva en buen estado en su sótano. Imagine que las palabras y las imágenes que leerá y observará a continuación son los archivos contenidos en ese CD. Memorias del Futuro: Recuerdos del mundo y de la ciudad cuando esa cosa llamada futuro apenas les sorprendía; constancias de otro tiempo que harán vibrar su memoria y reconocer, cual epifanía, que las historias registradas en aquel objeto no son más que instantáneas de un pasado en el que usted, alguna vez, también habitó profundamente.


MEMORIAS DEL FUTURO

P.12 CABEZA DE GATO

2DO SEMESTRE 2013

EL PARQUE DE

LAS GAVIAS UN MUNDO BASTANTE POR: JUAN DE DIOS SÁNCHEZ JURADO

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DEL 63-FITO PÁEZ


El parque de la infancia. Cartagena a principios de los ´90

P

asa que a veces cierro los ojos y pienso en el lugar en el que crecí. Entonces pienso en el barrio Las Gavias, en su parque, en los restos de unos columpios a los que no conocí juventud y en los que tanto me trepé hasta la pubertad. Noto que aquello ocurrió antes, cuando en Cartagena había más casas que edificios y el cielo era amplio y la luna aparecía enorme. Me asomaba a la ventana del segundo piso del lote 10 de Las Gavias y veía el parque, sus grandes árboles, ninguno de fruta, pero proveedores de buena sombra, tantos y tan altos como si se tratara del jardín de la película “Querida encogí a los niños”. Veía el caño que bordeaba al parque, al que años después atribuí el nombre del barrio. Supuse que gavia era una manera elegante de nombrar aquella zanja por la que, en época de sequía transcurría el verdín y, en época de lluvia, la lluvia. Después venía un predio destapado que ya era otro barrio y, sobre ese predio, el cielo amplio, y la luna enorme, amarilla, como un pan. Y la veía porque aún no levantaban los edificios de Las Gaviotas con que la taparon después, y ella, decepcionada de pasar al segundo plano detrás del vulgar concreto, comenzó a salir más alta y a verse más pequeña. El parque de Las Gavias era mi enorme playground, en una Cartagena sin piscina de bolas para niños en centros comerciales o franquicias de comida rápida multinacional. Mis amigos y yo éramos los señores de aquel territorio y nuestras tardes, gracias a la interacción con toda su fauna y su flora, versiones a escala de barrio de la expedición botánica. Recogíamos “explota, explota”, esas vainitas que al mojarlas con agua o saliva, reventaban en una pirotecnia de pepitas. Nuestra merienda era el maní que le sacábamos a las almendras que abríamos con un peñón. Otras veces simplemente corríamos de un lado a otro por el parque, que en ese entonces nos parecía inmenso, y su monte altísimo, para luego contar las bolitas verdes parecidas al velcro que se nos pegaban en las medias. Por el lado de los animales, las primeras en padecernos fueron las mariposas. Antes, en Cartagena, había mariposas. Anaranjadas con negro las grandes; blancas y amarillas las más pequeñas. Las cazábamos con un colador y las metíamos en una bolsa hasta que se ahogaban y morían. Un asunto un poco cruel, lo reconozco ahora, pero valía la pena apoderarse, al menos por unas horas, de tanta belleza. Hasta un chimpancé tuvimos de mascota. Se lo trajeron a una de las niñas desde el Amazonas. Lo adoptamos entre todos sin debatir cuán legal era aquella tenencia. ¿Qué tan lejos estaba de su habitad natural?, no nos interesaba, presentíamos que su selva no distaba mucho del parque de Las Gavias, donde lo que había eran árboles. Y el miquito fue uno más de los niños. Comía lo que nosotros comíamos: los raspaos en bicicleta del señor Claudio, los mangos viches con sal de la carretilla del viejo Mono, las paletas del muchacho del carro de las campanitas, a quien le pedíamos hielo seco para metérnoslo en la boca y soplar el humo, jugando a ser adultos que fumaban. Hasta que el mico enfermó. Una patología cuyo estudio quizá le habría interesado a Manuel Elkin Patarroyo. Se nos prohibió entonces cualquier contacto con el animal,

@CBZDEGATO

que temblaba de escalofríos y ardía en fiebre. Volvimos a verlo muerto. Rogamos que nos permitieran enterrarlo en la parte trasera del parque, junto a la malla que lo separaba del caño. Su funeral fue más sentido y solemne que el de otros finados vecinos. Con las lagartijas y los sapos no fuimos tan benévolos. Las lagartijas eran grandes, tornasoladas, y no hacían ningún ruido como las de ahora. Las torturábamos un poco y si sobrevivían las liberábamos. A los sapos les poníamos sal en el lomo para asfixiarlos. No nos deteníamos mucho a reparar en aquella crueldad porque no la considerábamos como tal. Era todo curiosidad infantil: científica. A las iguanas no les temíamos, pero las respetábamos. Nos gustaba el ruido seco que provocaba su panza al caerse de un árbol. Lo otro eran los murciélagos y las lechuzas que de noche volaban con suavidad sobre nuestras cabezas. Los murciélagos a veces perdían el rumbo y se metían en una casa, de la que eran expulsados por la algarabía y los escobazos de alguna de nuestras madres. Las lechuzas, según le aprendimos al señor Estaban, el celador, eran de mala suerte y para contrarrestar su efecto, debíamos gritarles improperios hasta que se fueran.

del año dos mil, cuando los carros volaran. Me hacen falta esos días lentos, las vacaciones largas. La ventana del segundo piso de mi casa en la que me pasaba las noches mirando la

MDF luna, con ese tamaño que no volví a verle. Lo que nos sucede en la infancia, a medida que crecemos, se queda dormido en la memoria hasta que, de repente, cuando ya han trascurrido un par de décadas exactas, necesarias, se despierta en todo el cuerpo como un dolor, y toca conformarse

Me gustaría recobrar esa manera de existir con la eternidad por delante, pensando que el futuro era una cosa tremenda y lejana, muy lejana, que llegaría algún día, después del año dos mil, cuando los carros volaran. Al parque lo atravesaba, de extremo a extremo, un sendero árido que fue marcándose de tantos pasos. Mucha gente lo utilizaba como atajo para llegar a las Gaviotas o a la Avenida Pedro de Heredia. Las estudiantes de El Departamental, con sus uniformes de faldas hasta debajo de las rodillas y tenis blancos, lo atravesaban a diario. También pasaba por ahí un muchacho que se hizo adulto usando el parque para llegar al andén sin pavimentar que se formaba entre la última casa de Las Gavias y el caño. Aquel era su escenario predilecto para ese hábito suyo que despedía un olor particular, amargo, al que nosotros no le conocíamos nombre. En aquella época la vida de los demás no nos desvelaba. Nuestro mundo en aquel parque era ya mundo bastante. Hasta que a punta de tómbolas, bingos y algo de ayuda del Distrito, los adultos gestionaron la adecuación del parque como uno de verdad, con adoquines, columpios y menos árboles; un quiosco en el centro y a un costado una Virgen del Carmen en un altar. Un parque de verdad, sin monte, ni lagartijas, ni mariposas, ni iguanas. El parque de mi infancia aún existe, pero ya no es el mismo. Yo tampoco. Y me hace falta. Trato de recordar con certeza quién era yo en aquellos días. Me pregunto si conservo de esa época al menos un gesto. Cómo me gustaría recobrar esa manera de existir con la eternidad por delante, pensando que el futuro era una cosa tremenda y lejana, muy lejana, que llegaría algún día, después

con intentar, escribiendo sobre ello, robarle al olvido lugares y edades a los que no volveremos jamás; conformarse con que alguna vez fue el presente la única pertenencia de los sentidos. Algo de aquella luna de principios de los noventa en Cartagena aún habita en el fondo de mis ojos, brilla ahora que me asomo a la ventana de una casa lejos de mi casa de la infancia. Me alumbra el rostro y me acuerda de mí mismo, del tiempo en que vivía con menos anhelo y mayor presencia, en el que los míos y yo derramábamos nuestra luz sin premura sobre el mundo, como aquella gran luna sobre el mundo de Las Gavias, su parque, el mundo de Cartagena hace un par de décadas, cuando la ciudad era otra cosa.


MEMORIAS DEL FUTURO

P.14 CABEZA DE GATO

2DO SEMESTRE 2013

RECUERDOS DE UN

CANGREJO

GIGANTE POR: ERICK RODRÍGUEZ MARRUGO

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ESTADIO AZTECA-ANDRÉS CALAMARO


Recuerdos de un cangrejo inmortal. La memoria como una cancha infinita

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os mudamos a la nueva casa en 1984, cuando yo aún no cumplía los 7 años. Era una casa pequeña en la que por fin tendría un cuarto para mí sólo, alejado de los berrinches de mi hermano menor. Los primeros días, sin embargo, no dormí nada porque preferí quedarme mirando a través de la ventana al vecino más grande que imaginé tener: el estadio de fútbol. De noche parecía una nave espacial desmantelada. De día, en cambio, con el sol en pleno, se podían ver sus dos rampas de acceso como dos tenazas y entonces semejaba a un cangrejo gigante. Aunque fui un niño poco sociable, conseguí amigos de urgencia para poder ir en tropa, y sin miedo, a conocer a aquel ingente animal. Estaba tan estropeado que no era necesario acceder por las puertas principales porque el tiempo le había taladrado las paredes y tenía huecos enormes por donde entrábamos en fila india. Llevábamos balones de caucho a medio inflar y jugábamos sin reglas en aquella cancha infinita donde la yerba no prosperaba. Cuando nos cansábamos del sol nos íbamos a brincar en las graderías de sombra que se habían agrietado de soledad. Me parecía insólito que aunque el estadio no era tan viejo, a lo sumo podría tener la edad de mi madre (que se veía lozana y sin grietas), parecía tan desvencijado como las murallas.

compras para cocinar. Esto gracias a que afuera se armaban mercados itinerantes donde se podían adquirir legumbres atardecidas y frutas que yo aún no conocía. Fue por esos días que supe de la existencia de la “berenjena” una fruta oblonga que sólo mi padre comía, y la “guama”, una serpiente disecada con perlas de terciopelo adentro. Luego, al anochecer, el mercado se iba por donde había llegado y quedaba un basurero de vegetales por todas las rampas que luego la brisa barría sin orden y que los perros sin destino husmeaban con desgano.

Años después alguien trajo el fútbol de la televisión al estadio. Llegó un equipo foráneo que andaba buscando algún escenario huérfano dónde jugar. Intentaron dejarlo presentable pero todo lo que hicieron fue maquillarlo sin gusto y, si mal no recuerdo, fue en esa época que lo pintaron con franjas verdes, amarillas y rojas. Me hacía recordar a los cacharros llenos de frutos ácidos que comerciaban en los mercados itinerantes. Habría sido preferible pintarlo con el color de la berenjena que, al menos, con el resplandor del medio día no empalagaba los ojos. Sólo de noche podía mirársele con sosiego, sin fastidio, y detallarse sus formas esmaltadas de luna. Mi madre me reprendía porque, bien que mal, aquellos eran los colores de la bandera de la ciudad. Posteriormente, o el cielo me hizo caso o a la ciudad le cambiaron la bandera, El vecino más grande que imaginé te- porque unos hombres vesner: el estadio de fútbol. De noche parecía tidos de astronauta, le quitaron aquella piel de circo una nave espacial desmantelada. De día, se y lo dejaron tal cual como podían ver sus dos rampas como dos tenazas antes. Con la llegada del fúty entonces semejaba a un cangrejo gigante. bol la hierba de la cancha prosperó, sin lluvias, por Al comienzo creí que aquel gigante tenía propietario: arte de magia. Pero no pudimos aprovecharla porque en un indiferente señor llamado Pedro de Heredia cuyo nom- pocas horas sellaron los huecos de las paredes que el bre se veía en grande en la parte más alta y frontal. Luego tiempo nos había regalado. Sólo abrieron las puertas en en una clase de sociales la profesora me sacaría de mi las mañanas para que mi padre, y todos los demás paingenuo anacronismo. Para saldar cualquier duda remató dres, trotando, le hicieran trampa a la muerte. Yo seguí diciendo: “Además a Don pedro de Heredia ni siquiera le entrando de cuando en cuando, incluso después de que gustaba el fútbol”. Ese día entendí que mi descomunal él dejo de ir, en especial porque el insomnio de la adolesvecino se estaba desmoronando porque, a diferencia de cencia me azuzaba las madrugadas y yo corría y corría, todas las cosas del mundo, él no tenía un dueño. ahora sí, durante muchas vueltas, por la misma trayecPor no tener dueño cualquiera podía ingresar sin per- toria por donde huían mis sueños. Los domingos nunca miso. Mi padre iba cada mañana, encajado en su sudade- volvieron a ser iguales, esos estados de tranquilo calor en ra azul, muy temprano antes de que el sol despertara. Los los que los vecinos sacaban sus sillas a las terrazas para sábados yo lo acompañaba y lo veía dar veinte vueltas despedir al sol. El barrio era ocupado por escuadrones de completas sobre la pista, esa órbita de arena y guijarros policías que cercaban las calles con caballos de fantasía donde gravitaban también muchos otros padres. Sentado y muros de hojalata para evitar a los fanáticos gratuitos. sobre la arena olvidada, a un costado de las graderías, Después de los partidos solían armarse en las aceras, rilo esperaba mientras el cielo iba otorgando, de a poco, ñas de aficionados enardecidos porque el equipo perdió la luz al mundo y formas. A veces intentaba correr a su o porque empató o porque ganó, y en este cotejo esponlado, él aseguraba que el ejercicio me haría vivir mucho táneo, no había balones ni árbitros, como dentro del estamás tiempo, pero jamás pude dar un giro entero porque el dio, sino piedras mortales y policías espantados. corazón se me salía por la boca y porque, además, a esa De repente llegó el campeonato mundial y alguien deedad, no me afectaban los apremios del tiempo, la salud cidió que lo mejor era desmoronarlo casi por completo y y la muerte. armarlo nuevamente. Después de muchos camiones con Mi madre también lo visitaba algunas tardes, pero no a arena y piedras quedó tan bien logrado como una maquedar vueltas medicinales en la pista de correr sino a hacer ta. Sin embargo cerraron sus puertas incluso en la maña-

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na para que el recuerdo de nadie entrara y le cambiaron el nombre por otro aún más desconocido (incluso para mi vieja profesora de sociales). Ahora, a los que quieren vivir más les ha tocado dar vueltas en plena calle, despertando al día con sus pasos presurosos, esquivando taxis y ladrones desvelados. Mi madre no encontró en otro sitio berenjenas esenciales y los nuevos niños del barrio no saben de canchas infinitas. A veces, en mis noches de insomnio, concilio el sueño imaginando que corro sobre aquella pista de arena y guijarros sedantes. Otras veces, cuando alguien interrumpe mi soledad y quiere saber en qué pienso, invariablemente respondo “en la inmortalidad del cangrejo”. Entonces me asomo en la ventana del cuarto, con la misma mirada de niño de los primeros días, notando cómo todos los recuerdos de mi infancia y todas las añoranzas de mi adolescencia, se resisten a apagarse.


MEMORIAS DEL FUTURO

P.16 CABEZA DE GATO

2DO SEMESTRE 2013

ANFIBIOS EN

MANDELA POR: JULIO CÉSAR MÁRQUEZ ARIZA

PLAYLISTS

ETERNA SOLEDAD-ENANITOS VERDES


Olores, sonidos e imágenes del barrio Nelson Mandela

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andela me asusta. Mandela me alegra. Mandela huele a marihuana por las noches y a revoltillo de huevo en las mañanas. Sube una buseta de Sierrita llena hasta el tope y baja una que se ladea por el peso. No es realismo mágico, ni un cuento, es Mandela, el barrio en el que crecí. O, bueno, en el que me tocó crecer. Llegamos una noche, lo recuerdo bien. Pegaron las últimas tablas y nosotros fuimos llevando lo que faltaba en una carretilla improvisada. Esa noche dormimos todos juntos en una cama o en el suelo, no lo sé con precisión. Pero fue una noche mágica. Por primera vez dormíamos en una casa que sabíamos nuestra. Desde la cerca hasta el último rincón del patio era de nosotros. Aquella casa se convirtió en un cuartel para una mujer de 1.58 y cuatro hombrecitos que jugaban a ser autosuficientes. Las lluvias nunca fueron compasivas y nunca lo serán. En esa misma casa, el invierno nos enseñó que es mejor tener los zapatos levantados y que el suelo de tierra cambia de textura cuando una corriente de agua se abre paso por él. Mi mamá corría detrás de los zapatos, mientras mi hermano mayor con un pico intentaba desviar el cauce del agua. Nos volvimos anfibios.

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Aquella loma coronada por una torre de alto voltaje eléctrico fue cediendo paso al futuro. Los vecinos empezaron a irse como en una diáspora apocalíptica que anunciaba el fin de la calle. Cuando nos mudamos eran aproximadamente siete familias. Los primeros en irse fueron los del lado derecho. El marido le metió cachos a la mujer con una hermana de la vecina del lado izquierdo. Se armó el escandalo con un final triste: se fueron. Y se llevaron a sus hijas que lloraban porque no querían irse. Después, en ese hueco, pararon un colegio. Luego se fue la vecina

Mandela es eso. Un montón de gente que se viste de gala los domingos para olvidar que siguen siendo pobres y que cuando llueve puede que se queden sin casas. Recuerdo las noches, la oscuridad interrumpida por los rayos que entraban por las rendijas. Era como adivinar qué había en la oscuridad. Era sospechar que una bruja caminaba sobre el techo. Sopla un viento extraño. Los techos tiemblan. Las calles solitarias se llenan del eco del canto de las ranas. Mi mamá corre para llegar a tiempo a casa. Sentimos frío. Hay una oración que nos enseñó mi bisabuela y que luego olvidamos. Aún llueve. La radio canta una baladita pop de esas romanticonas. El apagón. Es sólo un recuerdo. Mi bisabuela nos regaló un radiecito destartalado para que no nos aburriéramos. Recuerdo que llegué a la casa y me dijeron que era mío. Todo mío. Mi papá me dijo que con maña podía escuchar las emisoras. El aparato dejaba salir la voz de alguien que yo no conocía. Mi mamá lo puso en lo alto del multimueble y se volvió otra voz entre nosotros. Hace pocos años lo tiramos a la basura luego de estar rodando por distintos rincones de la casa. Ese radio fue uno de los muchos intentos por escapar a la oscuridad que nos rodeaba, en ese nuevo barrio de gente rara que miraba a la calle por las hendiduras de la puerta. En las madrugadas cuando íbamos al colegio, las rancheras que hablaban de venganzas y de asesinatos, nos acompañaban en el desayuno, y luego en la buseta los primeros treinta minutos antes de quedar dormidos.

rara que conocía el nombre del ladrón del barrio. Siempre con sus ojos saltones y despeinada. De su casa provenía un aroma a jazmín que invadía las madrugadas cuando nos íbamos al colegio. No supimos por qué se mudó. Una madrugada cuando despertamos ya no estaba. Y la mata de jazmín de su casa se fue muriendo. En ese lugar pararon otra casa. Así pasó con los otros. Les prometieron una vivienda en un barrio mejor y se fueron. Pero no hubo un barrio mejor. Sólo les dieron casas de cemento en calles pequeñas, alejados de todo, con otros extraños igual de jodidos que ellos. Y la loma continuó allí con nosotros. Miro ahora cada espacio y recuerdo a la

niña del vestido rojo y su hermana que asistían a los cultos evangélicos y se vestían con faldas largas porque no tenían otra opción. Mandela es eso. Un montón de gente que se viste de gala los domingos para olvidar que siguen siendo pobres y que cuando llueve puede que se queden sin casas. Un barrio que se mueve al ritmo de la champeta de moda, pasando del Géminis al Keymer. Yo crecí con todo eso como un extraño que no encajaba en sus dinámicas ni en sus colores. Ahora están invadiendo la loma una vez más. Nosotros seguimos allí, en el mismo sitio. ¿Quiénes serán los nuevos vecinos? Mi mamá se asoma por la hendidura de la puerta para ver quiénes son. Se asoma con cuidado y frunce el ceño. La casa se ha quedado pequeña para nosotros. Estamos pensando en tirar al suelo todos esos remiendos y construirla de otro material. Tal parece que nosotros también queremos caminar hacia el futuro. Pero sólo en esos momentos, en los que estamos reunidos hablando de cómo era antes todo, nos damos cuenta de que no hay una foto, un documento, nada que certifique nuestras historias. Sólo quedan los relatos, como radios humanas, contando lo que podría ser un invento. Sospechamos entonces que algún día nadie sabrá cómo eran realmente las cosas, dirán cualquier mentira para rellenar ese vacío. Que nosotros nunca existimos en Mandela, ni vivimos en esta casa eterna. Negarán que alguna vez fuimos anfibios. Aunque la loma siga en pie.

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MEMORIAS DEL FUTURO

P.18 CABEZA DE GATO

2DO SEMESTRE 2013

HISTORIAS DE UN

CRONOPIO POR: EDGARDO HERRERA MARRUGO

PLAYLISTS

TE LO JURO POR MADONNA-PLASTILINA MOSH


Afanes mediáticos. Angustias de cada día. La esperanza está en el arte

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ucho se ha escrito en los últimos años sobre la posible colisión de rocas espaciales contra nuestro enfermo y muy ponderado planeta. La voz de alarma ha sido un suceso ecuménico. Dejando de lado el apocalipsis bíblico y las predicciones de Nostradamus, por todos lados salieron a relucir profecías Mayas. Una roca expulsada de las entrañas de la tierra era la prueba evidente, el fin ya tenía fecha específica. Hasta los más escépticos tomaron medidas especiales para ese fatídico 21 de Diciembre en que se anunciaba el desastre. Miraban con recelo el firmamento y esperaban que de un momento a otro se abriera la tierra. La industria cinematográfica no se hizo esperar. Muchos filmes demuestran el interés de los productores sobre este tema que desvela a los fatalistas. Títulos e historias de grandes catástrofes poblaron las marquesinas de los teatros del mundo, la cosa tomó un cariz preocupante, cuando cierto día en que el tema era la comidilla diaria, un niño de mi barrio, en medio de una acalorada discusión, les dijo en tono arrogante a sus compañeros de juego: “Qué va, no tengan miedo, en los Estados Unidos ya tienen listo un avión y a los manes pa que destruyan esa vaina, eche, ¿tú no te viste Armagedón? Me pareció fantástica la sencillez con que aquel niño solucionaba el problema a través de una película, aferrarse a esa posibilidad cercana a los sueños. Los vi corretear por el parque con la certeza de esa realidad, hacer sonar las alarmas de los carros, subir a los árboles sin pen-

sar en la posibilidad de la caída. Pensé entonces que quizás aquel niño tuviera razón. Pensé en esta agitada porción de tierra que nos tocó en suerte, en las múltiples e infructuosas soluciones a mis tristes e insignificantes problemas personales. Recuerdo a la perfección estar reparando el cable de la TV cuando salió un extra de última hora: “Ha muerto el presidente Chávez”. Tengo que decir que me conmovió mucho la noticia, nunca fui un seguidor de Chávez, pese a que su manera de beneficiar al pueblo Venezolano y en especial a las gentes menos favorecidas siempre me pareció una elogio-

badora frase: “La pantalla estaba en blanco”. La vida atravesada por dos artes que se alimentan entre sí, el cine y la literatura. A veces la línea entre realidad y ficción es demasiado delgada, o quizá las historias narradas o las imágenes proyectadas nos presentan vidas y realidades mucho más interesantes. Leer los cuentos de Dylan Thomas, ver la película “La conversación”, estar una tarde sentado percibiendo la danza sonora de los árboles, todo eso nos indica que la acción, lo interesante de la vida, la adrenalina que en ocasiones necesitamos para vivir, está en los detalles más ínfimos; tal vez la muerte del presidente Chávez me

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cuento de Borges. Aferrarse a una posibilidad cercana a los sueños. Creo que todo se remite a eso. Cepeda Samudio decía que los cinéfilos necesitaban ver películas para hacer suyos los sueños de los otros. Que un comando de hombres viaje al espacio a detonar bombas nucleares sobre una enorme roca que se aproxima a nosotros, es una posibilidad que el séptimo arte nos ofrece, y esa posibilidad es la tranquilizadora realidad para ese niño de ocho años que jugaba en la calle. Lo que no me dejaba tranquilo en los días posteriores al fallecimiento del

Aferrarse a una posibilidad cercana a los sueños. Creo que todo se remite a eso, Cepeda Samudio decía que los cinéfilos necesitaban ver películas para hacer suyos los sueños de los otros. sa forma de gobernar; no es momento de exponer temas políticos, lo que sí quisiera compartir fue la sensación extraña que experimenté al escuchar al Vicepresidente Nicolás Maduro, con voz entrecortada, anunciar la muerte del líder Bolivariano. Fue como un Deja Vu, algo ya vivido, como un recuerdo muy lejano. Muchas cosas pasaron por mi mente. Lo extraño, lo desconcertante, fue que todo lo que se me venía a la cabeza eran imágenes de películas o fragmentos de libros. Muchas veces pienso en Cepeda Samudio, algunos cuentos suyos comienzan con la pertur-

remitió a momentos sublimes frente a una pantalla o ante las páginas de un libro. Quisiera pensar que la creatividad humana en estos dos géneros, como un espejo, reflejan lo duro de la existencia. Pero vienen de repente estas frases leídas: “Marino vio la rosa como Adán pudo verla en el paraíso, y sintió que ella estaba en su eternidad y no en sus palabras, y que podemos mencionar o aludir pero no expresar, y que los altos y soberbios volúmenes que formaban en un ángulo de la sala una penumbra de oro no eran (como su vanidad soñó) un espejo del mundo, sino una cosa más agregada al mundo”. Frases de “Una rosa amarilla”, el genial

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líder Venezolano, era la angustiosa pregunta que me rondaba ¿Qué suceso, real o ficticio, asoció mi cinéfila mente con el deceso de Chávez? Las respuestas eran interminables y absurdas, comprendían viejas noticias, filmes, libros, documentales, canciones; un collage que formaba un monstruo sin forma. Recuerdo que en esos días me sonaba intermitente en la cabeza BlueBird, el tema de Charlie Parker, y que releía por enésima vez El Perseguidor de Julio Cortázar. No sé qué diablos quiera decir todo eso, o tal vez mi cuerpo trataba de encontrar un todo, un mosaico de lo que podría signifi-

car la pérdida de ese gran líder suramericano. Pensé en el famoso discurso de Martin Luther King, próximo a su asesinato, pensé en el tiempo absurdo del protagonista de El Perseguidor, cuando viajaba en el metro. Tantos arquetipos y Cronopios idos y al final sólo recuerdo el famoso epígrafe de “Por quién doblan las campanas”, el poema de John Donne en el libro de Hemingway, tan apropiado al comandante y a su revolución, pues si hay algo claro en todo este asunto, algo que explique de alguna forma la inexplicable angustia que sentí al enterarme del suceso, es que no hace falta preguntar por quién doblan las campanas ante el dolor de los revolucionarios, seamos Chavistas o no, las campanas doblan por todos nosotros.


MEMORIAS DEL FUTURO

P.20 CABEZA DE GATO

2DO SEMESTRE 2013

CUANDO LA

MÚSICA ERA UN MILAGRO

TANGIBLE POR: JUAN DE DIOS SÁNCHEZ JURADO

PLAYLISTS

DE MUSICA LIGERA-SODA STEREO


Del vinilo, al casete, al CD, al Mp3, nostalgia de poder tocar la música

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ubo un tiempo en que la música se podía tocar. No me refiero a darle play y que sonara, hablo de tocarla con las manos. La música ocupaba un lugar en el mundo y uno podía sostenerla frente a sí, fuera en vinilo, casete o CD. Uno la veía, manoseaba, incluso la olía o, si se trataba de una pieza entrañable, la apretaba contra el pecho, cerraba los ojos y respiraba profundo. Hoy la música abandonó la realidad para irse a vivir a la virtualidad del 2.0. Y allí está toda. Para acceder a ella basta conectarse a Internet. Un clic es suficiente para tener a disposición el catálogo casi infinito de toda la música grabada. Es impresionante, sí, y práctico; sin embargo, para mí, un hijo de la década de los ochenta, la música, como objeto, me hace falta. Recuerdo mi primer disco: Un vinilo del Bad de Michael Jackson que me regaló mi papá en 1988. Era grande aquel disco, no sólo porque era de Michael, sino porque su tamaño superaba el de mi cara; yo rondaba los 4 años y necesitaba las dos manos para sostenerlo. En casa, en el barrio Los Ángeles, no teníamos tocadiscos. Para escucharlo, me iba a casa de mi tía, que vivía a diez minutos a pie. Recuerdo que tenía el equipo de sonido en un multimueble en el que también ubicaba el televisor, los libros de enciclopedia y unas bailarinas de cerámica. En ese entonces, en las casas de Cartagena, los equipos de sonido y los discos ocupaban un lugar privilegiado, imagínense, en el mismo mueble que el televisor, con lo importante que era la tele en aquella época. Ella me ponía el disco y a cambio me pedía que bailara un poco como Michael. A mí me parecía un precio justo, así que verme caminar arrastrando los pies hacia atrás y agarrándome la entrepierna mientras gritaba, ¡au!, se hizo frecuente por aquellas tardes. Antes de meterlo a la urna de cristal del tornamesa, mi tía limpiaba el disco con un cojincillo rojo para que ninguna mota se interpusiera en el camino de la aguja. Yo observaba aquello como un prodigio. Era increíble que al dejar caer la aguja sobre los surcos del acetato, misteriosamente, el espacio se llenara de música. Durante mi niñez, a principios de los noventa, sólo había dos formas de tener una canción que te gustara: comprar el disco o grabarla de la radio. Entonces en mi grabadora había siempre un casete dispuesto para capturar tonadas. Debía oprimir el botón rec justo cuando el locutor terminara de anunciar la canción para agarrarla desde el principio. Lo otro era rogar que no informara la hora durante la canción o soltara una publicidad. La idea era obtener la versión más limpia y completa posible, para cuando el casete se llenara, marcarlo con el nombre de las canciones registradas en aquellos sesenta minutos de cinta. Algo de emoción y ansiedad había mientras esperabas que tu canción favorita finalmente sonara en la radio. Lo máximo que podías hacer para no perder la paciencia era llamar a la emisora y pedirles que por favor te complacieran con “All that she wants” de Ace of Base, “Informer” de Snow, o cualquiera de esos temas de “música americana”, que era como se le decía a toda la música en inglés independiente del género. En 1997, con la llegada de la televisión por cable a mi casa, abandoné las sugerencias radiales para tomar

nota de lo que transmitía Mtv. Así fue como me antojé de mis primeros discos compactos. Ahorraba dos semanas el dinero de la merienda para comprarlos. No eran baratos. Los conseguía en el Discos Cartagena del recién inaugurado Paseo de la Castellana. Cuando aprendí a andar en buseta, me iba al mítico Babilla Records, esa tienda de discos de dos pisos que quedaba en el Centro, en la calle Román. Mi primer disco compacto fue el Spice World de las Spice Girls. Un capricho de pop preadolescente que ahora me sonroja. Después de los 14 años, mi colección fue engordando más por el lado del rock. El CD como objeto se convirtió en una de mis posesiones más preciadas. Para cuando cumplí la mayoría de edad, ya acumulaba una buena selección de álbumes que aún conservo y que me acompañarán siempre. Y es que era emocionante. Ibas a la tienda de discos, comprabas el compacto que tanta hambre en el colegio te había costado, lo sacabas del plástico, lo metías en el minicomponente y te encerrabas en el cuarto a tratar de aprender las canciones. Lo mejor era que la portada no sólo servía para identificar el álbum con una foto del artista y el título, también era cancionero. Muchos de esos librillos eran en sí mismos piezas de arte, con fotos e ilustraciones que complementaban perfectamente el arte que emitían los parlantes. Fue así como en una repisa de mi cuarto se

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La música ya no pesa en kilos sino en megabytes, por ende, ya no es equipaje. Saber que ha perdido un tanto de su carácter terrenal me hace pensar que es un poquito menos compañía. Eso me duele a mí, que sufro de afanes de permanencia. Molieron la música hasta reducirla a trizas virtuales que vagan de dispositivo en dispositivo como almas sin cuerpo. Pague una cuenta premium en Deezer y verá cómo carga en su celular una Biblioteca de Babel con toda la música del mundo. Y la llevará a todas partes, sí, pero no podrá tocarla, ni relacionarse con ella en un nivel sensorial más allá de los oídos.

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Internet me arrebató la música como objeto. Le niega a las próximas generaciones la oportunidad de tener frente a sí las dimensiones de un gran disco, o reunirlos despacio y con algo de sacrificio. quedaron a vivir grandes de la música anglo como Smashing Pumpkins, Marilyn Manson, Alanis Morissette, Korn, y más tarde, también, grandes del rock en español como Aterciopelados, Café Tacuba, Soda Stereo o Fito Páez. Con internet se perdió la mística. El vinilo y el casete pasaron a ser piezas de museo. El mp3 le robó cuerpo a la música. Los derechos de autor fueron un chiste. Las compañías de discos quebraron. Pagar por escuchar la música que te gustaba era cosa de tontos. Si querías una canción, la bajabas de Ares, listo. Si aún querías escucharla en el minicomponente, la quemabas en un CD. Todos nos volvimos piratas. Yo prefería esto último a comprar música en la calle. Un CD pirata para mí era un sacrilegio. Qué tal esas portadas fotocopiadas, ese sonido de mala calidad y para rematar no traían cancionero. El computador se volvió el lugar donde vivían las canciones. Escuchar música era eso que hacías mientras hacías otras cosas: tareas, chatear, revisar el mail. Entonces llegó YouTube y la música existió más para los ojos que para los oídos. El video mató a las estrellas de radio y a la radio. Las ventas millonarias de música física fueron historia. La legendaria Virgin Megastore cerró definitivamente sus puertas en 2009. La cadena de discotiendas más grande de Colombia, Entertainment Store, anunció que este año seguirá el ejemplo.

Mis manos, mis ojos y mi nariz extrañan la música. Internet me da toda la habida y por haber, pero me arrebató el objeto. Le niega a las próximas generaciones la oportunidad de tener frente a sí las dimensiones de un gran disco, o reunirlos despacio y con algo de sacrificio. La música suena hoy como un rumor triste; triste porque antes fue materia y añora llenarse de polvo y encontrar habitación en los rincones. Es la música, en 2013, ausencia, una campana invisible que dobla por los tiempos en que su temperatura encontró mis manos y mis ojos le sacaron retrato.


ENTREVISTA

P.22 CABEZA DE GATO

CONVERSACIONES CON

FLORENCE

THOMAS

Q&A

POR: JUAN DE DIOS SÁNCHEZ JURADO ILUSTRACIÓN: JOSÉ BALBINO

Conversamos con Florence Thomas, referente indiscutible del feminismo en Colombia. Descubra lo que nos contó acerca del estado actual del movimiento y los retos que plantea el nuevo siglo para lograr la equidad de género.

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2DO SEMESTRE 2013

abeza de Gato: A siete años de la primera edición de su libro Conversaciones con Violeta, ¿sigue la revolución del feminismo tan inacabada como entonces? Florence Thomas: Por supuesto, tal vez más. Lo que tratamos es no retroceder, avanzar ha sido terriblemente difícil. La legalización del aborto sigue siendo una utopía. El embarazo adolescente ha tenido un mínimo descenso. La violencia contra las mujeres ha aumentado, su cuerpo sigue siendo un botín de guerra en un conflicto armado que no termina. La revolución de las mujeres estará lejos de terminar mientras sigamos en una cultura patriarcal y profundamente maternalista. Soy una mujer más o menos optimista, pero te desanimas cuando descubres cada vez más estragos del patriarcado. Este es un país complejo, con mucha dificultad para entrar en la modernidad. C.d.G.: ¿Qué pasa con las mujeres que se resisten a renunciar a ciertos beneficios del machismo? F.T.: Pese a que el machismo es ante todo un lugar de poder, de violencia, algunas mujeres han aprendido a vivir de lo que éste les pide, le sacan provecho y les resulta confortable. Ser feminista es andar por fuera de los caminos trazados para nosotras, a mi edad, estoy más allá del bien y del mal, pero para las jóvenes es complicado porque de alguna manera se considera al feminismo como la antiseducción. Hay muchas que se acomodan a la cultura patriarcal, que saben vivir de ello, que les parece perfecto ser objeto sexual, no saben que es necesario pasar de la casualidad de ser mujer a la conciencia crítica de lo que es ser mujer. Uno no nace feminista, se vuelve feminista, lo cual es una construcción en general colectiva. No puedes cambiar el mundo sola. Yo tuve la suerte de fundar el grupo Mujer y Sociedad en la Universidad Nacional. En mis conferencias a lo largo y ancho del país, la población que más se resiste a este discurso es la clase media y alta, en esos estratos hay mujeres inteligentes, que entienden del tema, pero no quieren cuestionar lo que viven, sería abandonar la tarjeta del club o en ocasiones separarse. La mujer de estrato popular entiende rápidamente que no tiene nada que perder y todo para ganar, abrir la puerta de su casa, salir al ámbito público, educarse, empoderarse. Es complicado trabajar con la secretaria ejecutiva que va al gimnasio, que siempre está impecable, ellas prefieren no saber. Hasta que la vida les da un golpe bien tenaz, entonces vienen a verme. C.d.G.: Menciona que para las mujeres jóvenes es complicado iniciarse en el feminismo, ¿le preocupa el relevo generacional? F.T.: El relevo generacional se está dando, tanto, que a mí ya me llaman la feminista histórica. Prefiero hablar de diálogo intergeneracional. Las jóvenes deben alimentarse del viejo feminismo, y al mismo tiempo construir puentes con el discurso de las feministas afro, indígenas y todas las vertientes del Feminismo Decolonial. Además deben entender que el concepto de género lo atraviesa todo, la clase social, la etnia. C.d.G.: En dos de sus libros propone un diálogo


“Es necesario dialogar, es la clave para construir puentes”.

ficticio, uno con una hija imaginaria y otro con un hombre ausente, ¿cree que en Colombia al feminismo le hacen falta interlocutores? F.T.: Sí. Somos todavía bastante invisibles. Incluso dentro del feminismo hay fragmentación, es igual en cualquier movimiento social, a veces no nos escuchamos, y no estamos de acuerdo sobre muchas cosas, por ejemplo, sobre cómo negociar la paz o con relación al aborto. Es necesario dialogar, es la clave para construir puentes. C.d.G.: ¿Cómo cree que debería ser la relación entre feminismo y educación básica? F.T.: Si queremos cerrar la brecha entre hombres y mujeres, es necesario trabajar por una escuela no sexista. En las imágenes de los libros para aprender a leer, en general, todavía es “mi mamá me mima” y “mi papá maneja el tractor”, es decir, la figura de la mujer sigue relacionada a lo privado y la del hombre al manejo de lo público. La reconstrucción de este imaginario debe atravesar la educación en todos sus niveles. Hay que capacitar a los maestros y maestras, cambiarle el chip a todo el mundo, pero son proyectos muy costosos. C.d.G.: ¿Cómo percibe que en la comisión del Gobierno para los diálogos de paz con las FARC no haya una mujer? F.T.: Me indigna enormemente. Sobre todo por la manera en que las mujeres de este país han aguantado la guerra. Ellas han padecido el secuestro, la muerte de sus hijos, saben lo que es tener 24 horas para abandonar su pueblo. Entonces, ¿por qué no está la voz de ellas ahí? Sería un gran aporte, las mujeres tenemos una forma distinta de habitar el mundo, de interpretarlo y actuarlo; hemos hecho constituyentes, cabildos, marchas, hemos hecho todo por la paz, sin embargo, la ausencia en esa comisión demuestra cómo, pesa a estar capacitadas, todavía somos invisibles. C.d.G.: Hablando del amor, éste es tradicionalmente entendido en forma sexista y estereotipada, ¿cree que ya es hora de reinventarlo? F.T.: En el amor todo está por trasformar. Vivimos en una cultura patriarcal que distribuye roles estereotipados en las relaciones de pareja, el hombre es el sujeto y la mujer el objeto amoroso; un modelo que se reproduce hasta el cansancio y que se reitera en las canciones que suenan en radio, en las telenovelas. A las mujeres que tratan de cambiar esos modelos les va mal sentimentalmente. Sin embargo, ellas están mutando su lugar en el amor, son más exigentes, están descubriendo su cuerpo, son más sujetas. Eso no le gusta mucho a los hombres, este nuevo lugar de la mujer genera muchas tensiones de pareja. C.d.G.: ¿El Feminismo es a menudo mal entendido por quienes en realidad no saben de qué se trata, si tuviera que explicárselos, qué les diría? F.T.: Mujeres que exigen ser reconocidas como sujetas de derecho, eso es ser feminista, y no lo que algunos piensan, que devoramos a los hombres, que les hemos declarado la guerra y que somos brujas insoportables.

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Hay muchas que se acomodan a la cultura patriarcal, que saben vivir de ello, que les parece perfecto ser objeto sexual, no saben que es necesario pasar de la casualidad de ser mujer a la conciencia crítica de lo que es ser mujer.

Mujeres que exigen ser reconocidas como sujetas de derecho, eso es ser feminista, y no lo que algunos piensan, que devoramos a los hombres, que les hemos declarado la guerra y que somos brujas insoportables.

El enfoque de mi trabajo son los derechos humanos, no más, tratando de cerrar la brecha entre hombres y mujeres en una cultura terriblemente patriarcal. Ser feminista es tener el coraje para hacer valer nuestros derechos y tomar la palabra, sobre todo por las que no pueden. C.d.G.: Antes mencionaba que ha sido difícil avanzar en esta revolución, ¿qué hace falta para lograrlo? F.T.: Las mujeres debemos pasar de la rivalidad a la solidaridad. No nos educan para confiar en nosotras, “cuidado con esa que es más bonita que tú, que te va a robar el novio”, esos son los temas de las telenovelas. La solidaridad es algo nuevo para las mujeres. La construcción de lo que queremos sólo es posible desde la complicidad. Existir entre mujeres es muy chévere, pero pasar de la rivalidad a la solidaridad se complica en una sociedad que pondera la palabra del hombre. Debemos reconocer que nos antecede un pasado común, historias tenaces de abuso, violación, de no existir, de estar al servicio del otro; tomar conciencia de esa memoria es necesario para tejer un futuro mejor.

Q&A

C.d.G.: ¿Cómo ve los nuevos lugares de la masculinidad? F.T.: No es fácil ser hombre hoy día, las mujeres les están demostrando que es mejor solas que mal acompañadas. En la mayoría de los casos de divorcio es la mujer quien toma la decisión. Los hombres están empezando a entender que deben preguntarse sobre su masculinidad, que ésta no es una esencia sino una construcción cultural. Es el momento de que empiecen también una revolución, pero les resulta difícil porque significa cuestionar el lugar de poder para el que han sido educados y socializados. Hoy día los hombres tienen en frente mujeres que están a su mismo nivel, con nuevas exigencias en la sexualidad, eso los pone en pánico. Ahora son ellos los que tienen dolor de cabeza por la noche. Además, algunas mujeres, como en toda revolución, se fueron a extremos radicales, mujeres violentas que incluso a mí me dan miedo, es normal, en toda revolución hay terroristas (risas). C.d.G.: Colombia debe decepcionarle constantemente en términos de equidad de género, ¿qué la anima a seguir luchando? F.T.: Hemos logrado, como en casi todos los países a finales del siglo xx, entrar en un periodo de cambio en el tema de las mujeres, aunque no sea igual para todas, es más visible para las educadas y de estrato 3 hacia arriba. Las mujeres se están considerando cada vez más sujetas de derecho. Se ha desdibujado un poco el estereotipo de la mujer-mamá, hay más cultura de anticoncepción y planificación. Las mujeres se han educado, usan las herramientas legales para protegerse. Se han multiplicado los debates sobre equidad de género, es imposible obviarlos en las agendas públicas. Somos menos invisibles, pese a los baches, como la comisión de paz. Los hombres se han sensibilizado ante esta cuestión, lo veo en las charlas, hace 20 años hacían preguntas muy bobas, hoy preguntan cosas interesantes. Ellos están aprendiendo a escuchar con humildad a las mujeres.


CUENTO

P.24 CABEZA DE GATO

2DO SEMESTRE 2013

TEXTO: RINGO CRUZ GAMBA ILUSTRACIÓN: EKYAS MONSEUR

L

a rutina me tenía acabado y empezaba a ver visiones extrañas, malgastaba el tiempo ordeñándome. Me culpaba porque mi madre había sido víctima del mata sanos, le había cambiado las cápsulas por un jarabe que terminó hinchándola y produciéndole un ataque de trombosis. Me reptaban negros pensamientos con el sexo y el suicidio; apenas eso me comía el coco resolvía bañarme, exprimirme para terminar preparándome un tecito. Nunca había visto de cerca el culo de los empaques, empecé a leer qué mierda de químicos me metía. Las metálicas bolsas de quesos, yogures y chocolates quedaban magnetizadas a las aspas del abanico, provocando a su vez divinos remolinos. Ingredientes: Azúcar refinada, acidulante, extracto de té 2%, sabor artificial (durazno) anti aglomerante (fosfato tricácico). PUEDE CONTENER TAZAS DE LECHE. Fabricado por Nestlé de Colombia. S.A. De alguna manera las malditas hormigas se habían metido a la chuspa de plástico donde guardaba mi fiambre dietético. No podía darme el lujo de gastar el dinero en sal, así que me las había ingeniado arrumando productos instantáneos. Pesaba 59 kilos, después de que pesaba setenta. Barría las mierdas, pero éstas eran más fuertes que yo, se me había salido lo doméstico y me ponía oficios para escapar del aburrimiento. Mi rutina me dejaba desconsolado y a veces me daban ganas de una lagrimita en las almohadas rosas del cuarto de alquiler. El cielo se sacudió con una lluvia eléctrica. Me asusté con el primer rayo. Salí a la tormenta, por miedo a que me cayera encima el techo; me derribó un rayo, quebrándome dos costillas. Bajo la lluvia vi los rayos acuchillando el cielo rojo. La descarga achicharró el móvil dejándome marcas en la piel. Volví herido a la soledad de mi cuarto, la paja me hacía tímido ante las mujeres y ya rumoraban en el pueblo que era marica. El rayo me había afectado el equilibrio, el olfato; escuchaba en baja frecuencia los rumores de las mujeres. Encontré deliciosos sus olores, sus palabritas a medio masticar. Comprendí eso del deseo y me puse a hacer ejercicio, por alguna razón deje de masturbarme. No lograba ligar nada, pero hablaba más con ellas. Las entraba al cuarto, quitarles la ropa… pero cada vez que lo intentaba el nabo se ponía

CNT

más chico. Eso me asustó y como tenía como filosofía no visitar a ningún matasanos, me quedé así. Las malas noticias hacían delirar al mundo, Japón quedó hecho mierda después de que Godzilla intentó sodomizar a Poseidón. Éste, en venganza, les mandó un tsunami a los ojos rasgados, la pasaban mal y para el colmo los malditos Bruce Lee tenían una emergencia radioactiva. La noche de la tormenta su lluvia traía veneno. La radiación le producía a los nipones cánceres de todo tipo, a mí me achicaba el nabo.

Qué injustos eran los dioses, mi timidez me alejaba de ellas y ahora que podía entender lo que deseaban ya no podía echármelas al plato. Me dedique a formar mi cuerpo como Travis Bickle; deseaba aplastar al mundo ahhhhhhhhhhh pero yo también había sido


@CBZDEGATO

CUENTO

no tenía tetas gigantes ni culo de vaca, era lánguidamente normal. Todos decían que era prostituta. Antes de la lluvia la hembra me coqueteaba, no podía hablarle porque siempre he sido tímido y cobarde. Me gustaba por peligrosa y la escuchaba urdiendo conversaciones con sus amigas… que debía tener un paquete muy lindo entre los pantalones. El ejercicio me volvía un machomen. La negra se obsesionó y hasta peleaba con el marido (rumoraban que era paramilitar) porque siempre que me veía en la calle, me mandaba fuertes piropos. Oye papi (siempre con algún mocoso de la mano) así quiero que me hagas unos cinco. Otras veces: Porque eres así blanquito, me gustas. Quiero sex… ¡Miiiieeeerdaaaa! me descontrolaba por completo. Mi moribundo ángel materno exigía más dinero de lo que ganaba, mis hermanos siempre me enviaban al móvil mensajes tan tristes y patéticos, que la única manera de salir de ese círculo vicioso era pelarme, no lo hacía y se ponía más pequeño. Tome una decisión definitiva, me mandaría a la negra. Si era mi última vez con mi herramienta le daría algo digno que comer antes de su extinción total. Contacté a la negra para el sábado en la noche, le dije que llevara pollo y aguardiente. Asustado hice mi rutina de ejercicios, perfumé el cuarto, me bañe. Sólo faltaba la negra. Llegó puntual, la besé como loco, ella me decía: blanquito hambriento. La baba de mi resignación mojó sus pequeñitas tetas, sus pezones húmedos como lengüitas de bebe jajajajajajajajaaaaaaaa. Y llegó el momento, me quitó los pantalones. Brillaba el radiactivo avispón verde, por primera vez se mostraba como una grande berenjena, su esplendor hipnotizó a la negra, abrió su boca de lobo y se lo comió de un bocado, yo gozaba, sólo gozaba. El marido entró a la habitación. Llevaba un revolver en la mano, gritó: negra hijueputa. Le metió un disparo en la cabeza, la radioactividad y la impresión terminaron por menguar la raíz de lo quedaba de mi nabo; quedé como esos muñecos de Barbie que no tienen sexo. El negro vio mi angustia y dijo: ya tienes tu castigo… La bruja de mi mujer te hizo vudú, ¡eres un muerto viviente! Salí del cuarto buscando el río, me dejé llevar por la corriente. Hoy estalló el quinto reactor nuclear cerca a Tokio.

CNT

escoria, roí en secreto silencio mi plasta dietética. Me volví taciturno, creyendo que escaparía de mi crudo destino. Mujeres de todas las edades empezaron a seguirme de 13, 20, 50, 70, todas ellas me asediaban con sus coquetas voces, con sus postres azucarados, con

sus tetas grandes y pequeñas. Era consciente de que estaba enfermo, a pesar de tales tentaciones no me halaba la pita por temor a que desapareciera centímetro a centímetro. Mmmmmmm pasaba los días pretendiendo ponerme la máscara del normal, no podía enloquecer porque yo no era importante. En mi casa, mi madre estaba conectada a un tanque de oxígeno, nadie tenía empleo y fue así cómo me convertí en el salvador, el Nazareno radioactivo. De las mujeres escapaba pero no de Berenice, la serpiente negra. Su cuerpo de ébano estaba lejos de mis deseos lúbricos;


P.26 CABEZA DE GATO

CUENTO

2DO SEMESTRE 2013

TEXTO: ALVARO VANEGAS ILUSTRACIÓN: JORGE OLARTE

L

ucas cierra los ojos. Da un largo suspiro. Se acomoda lo mejor que puede en la dura y ajetreada silla del bus. Se deja ir...y la bomba estalla. Lucas, cuyo cuerpo ha quedado reducido a una masa gelatinosa y sanguinolenta, observa el caos con creciente fascinación. Ha sido él, pero nadie podrá juzgarlo. Está muerto. Afortunadamente no cree en Dios, el demonio, o el cielo. En lo único que cree es en el infierno, pero éste acaba de ser parcialmente destruido por la bomba que acaba de detonar. No se siente ligero, no se siente pesado. En realidad no siente nada. Una especie de estúpida ingravidez. El espectáculo es mejor de lo que imaginó. De los pobres incautos que tuvieron la mala suerte de abordar ese bus y estar cerca de Lucas precisamente ese día, serán pocos los sobrevivientes, y morirán en unas horas, luego de un largo suplicio. En caso de que uno o dos de ellos logre seguir viviendo, seguro no será una vida envidiable. Los gritos resultan ensordecedores. Mezclados con los sonidos de las sirenas que se aproximan a toda velocidad, conforman una sinfonía maniaca. Cuando encuentra el modo de moverse, Lucas se ubica sobre una mujer, que con sus últimas fuerzas, en medio de sus estertores agónicos, se aferra a su pequeña hija, quien, al parecer, se quedó sin rostro. Por lo menos no puede llorar, piensa Lucas haciendo alarde de esa crueldad a la que nunca dio rienda suelta cuando estuvo vivo. Si lo hiciera, formaría una especie de asquerosa mescolanza de lágrimas y sangre, como una amalgama de sal y metal, así como... La llanta trasera del bus coge de lleno un gran bache en la avenida. Lucas, muy a su pesar, sale del trance. Lo primero que viene a su cabeza es que es lunes. De nuevo. Otra semana de lenta agonía, de absurda supervivencia sin sentido. Otra puta semana acaba de empezar. Intenta recordar si se masturbó esa mañana. Está convencido de que masturbarse es como bailar solo: Se siente bien y se libera energía acumulada, pero no es lo mismo. Sea como sea tiene por costumbre masturbarse todos los días, y ya son quince años haciéndolo, pero por más que lo piensa no logra recordar si lo hizo esta mañana. Decide que lo hará en el baño de la oficina, pensando en las tetas perfectas que se acaba de mandar a hacer la perra de Natalia, secretaria del jefe. El auto engaño no es su estilo, tiene claro que le dice “perra” porque jamás se lo ha dado, y, obvio, jamás se lo dará. Así que si no puede comérsela, por lo menos la puede maltratar en silencio. Es un pequeño consuelo. Una niña que está en al asiento de adelante, de unos 6 o 7 años, voltea y le sonríe. Hace unos segundos no tenías rostro, dice Lucas en un murmullo y, sin poder evitarlo, devuelve la sonrisa. La madre de la niña la obliga a sentarse bien. Lucas no soporta que lo obliguen a nada. Pero igual, siempre obedece. Piensa en su trabajo, lo odio. En Natalia, perra, una y mil veces. En sus amigos, los detesto. En su pequeño apartamento, nido de ratas y cucarachas. En Clara, la vecina que siempre ha querido conquistarlo, pendeja. En su madre, ¿por qué no me abortaste?

CNT

En sí mismo, cobarde patético, entregado a una macabra obra de teatro que se repite sin cesar. Ahora observa su tenue reflejo en la ventana y, a través de éste, la ciudad que lo quiere masticar poco a poco. En su mente se dibuja la caja que guarda bajo su cama hace unos meses, esa caja que, si tuviera los cojones, le daría fin a la eterna letanía que llama vida, a la constante repetición, al agotador hastío. Algún día, se dice, algún día. Aún quedan unas veinte cuadras, tiempo suficiente para volver al trance. Está bien, piensa una vez más. Cierra los ojos. Se deja ir de nuevo...y la bomba estalla.


@CBZDEGATO

POESÍA

TEXTO: RUTH PATRICIA DIAGO ILUSTRACIÓN: OMAR PINEDA

TEXTO: ALEJANDRO PANTOJA ILUSTRACIÓN: JOSÉ BALBINO Elena justifica todo veneno en una línea donde no existe pasado. Aquella viajera de ruletas y témpanos oscuros se pierde en la telaraña de las palabras. Elena, hoja de otoño, amante del frío amanece sólo impregnada de precipicios.

El tendero vende su cotidianidad con actitud amable. Te tomas el día en una cerveza que a duras penas has podido pagar. El dispensador de gaseosas te refleja luces casi invencible igual que un superhéroe sin méritos cuyo único sueño es sólo comparable al de una caja de cartón. Armas de nuevo la sonrisa para devolver un saludo. Hembra Gulliver: A todo le quedas grande menos a estas alas extraviadas en un viraje nocivo de tu ADN o a la punta del pan que te toca en suerte.

PSA


P.28 CABEZA DE GATO

POESÍA

2DO SEMESTRE 2013

TEXTO: KELLY SANTIAGO HERRERA ILUSTRACIÓN: HÉLÈNE PINEDA Tengo un cielo detrás de mi frente que pide gracias, y gracias puedo dar hoy: por la verdad que mora en mí y difiere de la realidad, por la lluvia que se pierde en la caoba del ayer de nuestras plazas, por una cifra verbal que suele dar el sol y no es la clave ni el alba, por Bukowski que todavía vuela en aquel pájaro azul, por Valdez que acaso se fumó a cuba, por Papo y Harlow esos dos íntimos del latin jazz, por Vivian y sus ojos jazmín, por esta ciudad, vibrante y desconocida que ni con el mar se mueve, por el cigarro de las nubes sentadas en la luna o en la noche, por tu jazz Norah, jazz que converge en lo que soy, por el adiós de unos poemas, por llorar tan rápido en la guitarra como una sexta en el piano, por las mínimas notas que me enumera el alma, por la entrelazada calle de San Diego que no espera un minuto en olvidar a la luna, por Amorous o Loverman cualquiera que fuere. por Bird y su alta noche de saxo y coñac. Por las íntimas odas que no tengo y ahora presiento, por ti, Borges, misteriosa forma del lenguaje y que con magnífica ironía escribió este poema…

PSA

TEXTO: WILSON DÍAZ GUILLERMO ILUSTRACIÓN: izq. JOAN MALDONADO / der. PAOLA NIRTA Tinta de tempestad. Abramos la bujía en tinieblas, salpicando el hilo que tose en el gramófono. Rompe la selva de los faroles, amordaza la piel que se agrieta en el pulmón. Taciturna ventana. Cable rígido. El mago de la luz, desaparece entre las frígidas pestañas. El volcánico regimiento del frío estalla en las cicatrices curvilíneas de las frases ahogadas desvelando la onírica bocina de carbón hecha a pedazos de humo. El acero se hace carne consumiendo la ilusión desilusionada, espera que se hace tierra, se hace cielo, se hace vientre, se hace botella a la explosión del que espera la distancia.


@CBZDEGATO

POESÍA

DERROTAS ANTICIPADAS TEXTO: ALEXANDER HERNÁNDEZ ILUSTRACIÓN: HÉLÈNE PINEDA Cobardía callada, reticente, quemas la esperanza. Inseguridad permisiva, engreída, derrumbas la autoridad. Prepotencia rancia, agotada, añejas resentimientos. Orgullo vencido, advenedizo, trepas sobre el amor. Humanidad desahuciada, agonizante, pernoctas en la oscuridad.

 Derrotas anticipadas, inciertas, esconden el origen y extravían el destino.

TEXTO: GONZALO ALVARINO ILUSTRACIÓN: ADRIANA MANTILLA Soy la botella llena de todos los fantasmas La pradera sin indios El incendio sin árboles El amigo que muere en las esquinas Soy la botella llena de todos los fantasmas El paisaje que se pudre en los cuadros La plusvalía del niño y sus juguetes fracturados Soy homicida de payasos Soy la botella llena de todos los fantasmas Soy el sonido de las botas de la muerte Soy el metal que destroza tendones Y soy el colmillo de la luna Heredero de cantidades negativas Ilusionista del espejo roto Soy la botella llena de todos los fantasmas La sombra de la inútil cruz El sacrificio de las madres El útero de las estrellas Y soy la ruina y el llanto de las cortinas y el fuego que se apaga Soy la botella llena de todos los fantasmas Soy el que abraza la roca en busca de ternura El sensible hombre de negocios El traficante de huesos y palabras Soy el segundo que se olvida La ola convertida en gota El florero que agoniza en la oficina Además, soy el libro de las hojas marchitas El vago de las bibliotecas, el rufián de la poesía Y en boca de mi mejor amigo, soy un canalla.

PSA


HOROSCOPOPÓ

P.30 CABEZA DE GATO

2DO SEMESTRE 2013

Consultamos al “Amargo Bierce” y esto fue lo que nos contó sobre el futuro. Leo: No piense tanto en su misión en la vida, tenga en cuenta que la principal ocupación del hombre es el exterminio de otros animales y de su propia especie, lo que sin embargo no le impide multiplicarse con tanta rapidez como para seguir infestando todo el mundo habitable, además del Canadá.

HRP

AMBROSE BIERCE DE LOS

Aries: Deje de quejarse por su soltería. Recuerde que el amor es una enfermedad, como las caries y muchas otras, que se expande entre las razas civilizadas que viven en condiciones artificiales. A veces es fatal, aunque más frecuentemente para el médico que para el enfermo. Tauro: Cuidado con quienes le rodean, tenga en cuenta que la amistad es un barco lo bastante grande como para llevar a dos con buen tiempo, pero a uno solo en caso de tormenta. Géminis: Ante las calamidades, relájese y disfrute; son un recordatorio evidente e inconfundible de que las cosas de esta vida no obedecen a nuestra voluntad. Hay dos clases de calamidades: las desgracias propias y la buena suerte ajena. Cáncer: Abandone el afán. No olvide que cada día es un período de veinticuatro horas en su mayor parte desperdiciado. Se divide en el día propiamente dicho y la noche o día impropiamente dicho; el primero se consagra a los pecados financieros y la segunda a los otros pecados, dos actividades sociales que se complementan.

Virgo: Hágase el idiota de vez en cuando. Esto le hará miembro de una vasta y poderosa tribu cuya influencia en los asuntos humanos ha sido siempre dominante. El idiota siempre tiene la última palabra, establece las modas de la opinión y el gusto, dicta las limitaciones del lenguaje, fija las normas de la conducta. Libra: Deje de vivir en el pasado queriendo recuperar sus años mozos. Acepte que la niñez es el período de la vida humana intermedio entre la idiotez de la primera infancia y la locura de la juventud, a dos pasos del pecado de la adultez, y a tres del remordimiento de la ancianidad. Escorpión: Culpar a los demás de sus errores es buen deporte. Ante todo la responsabilidad es una carga desmontable que se traspasa fácilmente a las espaldas de Dios, el Destino, la Fortuna, la Suerte, o el vecino. Los aficionados a la astrología suelen descargarla en una estrella. Sagitario: La gran pregunta de su vida es saber qué es mejor, un iPhone o un Android. La respuesta es: Ninguno. El teléfono es una invención del demonio que suprime algunas de las ventajas de mantener a distancia a una persona desagradable. Capricornio: Sáquese los mocos y eructe en público de vez en cuando. Recuerde que la urbanidad es la forma más aceptable de la hipocresía y que la expresión más común de los buenos modales consiste en la frase “usted perdone”; la cual no es incompatible con el desprecio de los derechos ajenos. Acuario: Rendirse a tiempo es una especie de triunfo. Entienda que la tenacidad es una cualidad de la mano del hombre en su relación con la moneda corriente. Alcanza su mayor desarrollo en las manos de la autoridad, y se considera un equipo útil para hacer carrera en política. Piscis: Aún le tiene fe a los políticos, piérdala ya. Son anguilas en el fango primigenio sobre el que se erige la superestructura de la sociedad organizada. Cuando agitan la cola, suelen confundirse y creer que tiembla el edificio. Comparado con el estadista, padece la desventaja de estar vivo.

AMBROSE BIERCE (1842-1914): Escritor, periodista y editorialista estadounidense. Algunas de sus frases del Diccionario del Diablo engalanan los pronósticos de esta edición.


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Revista cultural baja en calorías

EDICIÓN Nº6

FUE POSIBLE GRACIAS AL APOYO DE REBECA GONZÁLEZ DE LEÓN

Abogada y activista política. Síguela en Twitter: @ajaytuque_ rebedeleon@gmail.com

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AMADIS CABARCAS BANQUEZ ANGEL RINCÓN COGOYO ASMINA BOLAÑOS CAROLINA CASTRO DEL RÍO CÉSAR DAZA CAMELO EDGAR VALLEJO EDGAR VERGARA EDUARDO ANICHERICO ELIANA TRIVIÑO OROZCO FRANCISCO SEPÚLVEDA JAVIER BENÍTEZ MÁRQUEZ LEIDYS ESPINOSA VALEST LEONARDO RODRÍGUEZ LIDA MARTÍNEZ RODRÍGUEZ LUÍS ORLANDO ORDUZ

V.I.P. ED. Nº6

MARÍA ÁLVAREZ NASSI MARÍA BERNARDA BARRIOS NERIS SERRANO ORLANDO ACEVEDO PAOLA LOAIZA CARRANZA RAFAEL GIRALDO SOTOMAYOR REMBERTO OSORIO ZAPATA RICARDO CERVANTES RICHARD URUETA ROBERTO CASTRO ROCÍO SALAZAR DE MEJÍA RODOLFO RAMÍREZ SIBILA CARREÑO QUIROZ VÍCTOR DEL RÍO YEISON STEVEN LÓPEZ HERRERA YIMY BOSSA VEGA


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