Mirbeau en el fin de siglo pasado, ha resurgido ahora - ultravanguardista, inserto en el clima de globalización económica y cultural hacia el siglo XXI- en un rincón londinense. Así lo consignan las fo tografías del libro Torture Carden. A Photographic Archive of The New Fleshfrom Bodyshocks to Cybersex. London: Creation Books Internati onal, 1996. Torture Carden reúne un a serie de mapasimágenes, casi todos debidos a la cámara obsesiva en lo monstruoso/bello de Jeremy "Cadáver", y a la de Alan Sivroni. El propósito de reunir aquella serie consiste en hacer un viaje a diversos espacios u opciones de convivencia bi zarra, en que se desborda la tribu de los mutantes en la carne y el deseo fetichistas. Como se afirma en el "Manifiesto" del Torture Carden, el más grande club nocturno de Europa en el ramo del arte corporal y el fetichismo, fundado en octubre de 1991 , "se trata de fomentar la ex presión creativa y la ex perimentac ión de los artistas, performance ros y diseñadores que trabaj an con el cuerpo y la sexualidad [.. .]. Torture Carden se em peña en evitar las limitaciones estrechas, impul sa a las personas a estimular sus cuerpos y su sexualidad, explorando sus fantasías íntimas y los place res de la carne. Pero el código de vestimentas aq uí es muy estricto: cybersex, fet ichi smo, arte corporal , sadomasoq uismo, fantasía, glamour. No se admiten ropas de calle (jeans , etcétera)". Las fotografías de "Cadáver" y Sivroni dan cuenta del minucioso segui miento de tal cód igo. Si la estrategia de los fotógrafos reviste un afán de documentar aquellos usos y costumbres, su resultado sería más bien posdocumentali sta: ya no es posible presumir allí un a "objeti vidad" de tufo sociológico, porque el artificio del sujeto fotográfico se impone sobre la imagen consignada, e incluso sobre el propio fotógrafo. El juego carn ava lesco, las inversiones y las perversiones se canibalizan en un a danza mutua de influjo anómalo.
En las fotografías de "Cadáver" y Sivroni -buena parte de ellas meras instantáneas famjliares en planos medios, lo que subraya el golpe irónico--, se impone la obscenidad de la piel in vertida sobre sí misma para descubrir el reverso de la belleza fac ial, o bien la parafernalia de lo clínico-médico que accede a acto circense. También surgen las prótesis relampagueantes, los injertos mecánicos, la maquinización de las vísceras, el dolor que rezuma placer, los horrores gozosos. O la sangre que deviene moneda de cambio uni versal, contagio mórbido en una regresión atávica. La parte maldita, sus máscaras y tatuajes buscan triunfar sobre el mundo. El Torture Carden ex pone la crudeza de su furor: el esplendor de la carne como ornamento y gasto incesantes . Sergio Conzález Rodríguez.
Fotografías: Jererny Chaplin, "Cadáver" , y Alan Sivroni. Londres, 1996.
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