Luna Córnea 36. Marco Antonio Cruz. Relatos y Posicionamientos

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SECRETARÍA DE CULTURA Secretaria de Cultura: María Cristina García Cepeda

Luna Córnea agradece la colaboración y el apoyo que para la realización de este número le brindaron las siguientes personas, instituciones y publicaciones:

Subsecretario de Desarrollo Cultural: Saúl Juárez Vega

Laura González Flores, Alberto del Castillo Troncoso, Ángeles Torrejón, Javier Hinojosa Hinojosa, Ramón López Quiroga, Carlos Mendoza, Rafael López Castro, Fernando Rodríguez Álvarez, René Rivas Ontiveros, Dulce Sánchez Cruz, Isaura Oseguera Pizaña, Adrián Gutiérrez Peña, Ana Gabriela Andrade Reyes, César Flores Ruiz, Ricardo Cortés Ortega, Eden Bernal, Mauricio Ortiz, Mauricio Maillé,

Subsecretario de Diversidad Cultural y Fomento a la Lectura: Jorge Salvador Gutiérrez Vázquez CENTRO DE LA IMAGEN Dirección: Itala Schmelz Herner LUNA CÓRNEA Director: Alfonso Morales Carrillo Coordinación editorial: Alejandra Pérez Zamudio Coeditores: Miguel G. Álvarez Cuevas, Anyi V. Bravo Valerdi Revisión de textos: Isabel Guerrero Traducción de textos al inglés: Richard Moszka Diseño editorial: Krystal Mejía ∙ Primera Ley Asistente de diseño: Carlos Lara ∙ Primera Ley Cuidado de producción: Pablo Zepeda Martínez Reprografía y digitalización de imágenes: Marco Antonio Cruz, César Flores Asistente editorial: Gladys Hernández Ventas por Internet: www.educal.com.mx Director fundador: Pablo Ortiz Monasterio Consejo editorial: Manuel Álvarez Bravo (†), Graciela Iturbide, Patricia Mendoza, Víctor Flores Olea, Pedro Meyer, Mariana Yampolsky (†), Olivier Debroise (†), Roberto Tejada, Gilberto Chen, José Antonio Rodríguez, Alejandro Castellanos, Gerardo Suter, Francisco Mata y Alberto Ruy Sánchez Centro de la Imagen: Plaza de la Ciudadela núm. 2, Centro Histórico, Ciudad de México, CP 06040 Tel. 4155 0850 lunacornea.ci@gmail.com Editor responsable: Alejandra Pérez Zamudio Licitud de título: 12478 Licitud de contenido: 10049 Número de reserva al Título de Derechos de Autor: 04-2017-040511070300-102 Preprensa e impresión: Dat@color Impresores, S. A. de C. V. Impreso en México issn: 0188-8005 Tiraje: 3000 mil ejemplares Los trabajos aquí publicados son responsabilidad de los autores. La revista se reserva el derecho de modificar los títulos y subtítulos de los artículos. Número 36 / 2017

Fernanda Monterde, Vivian Mansour, Mayra Martell, Iván Gómez Daniel, Arturo Ávila Cano, J. Raúl Pérez Alvarado, Ariel Arnal, John Mraz, Luis R. Hernández, Diana Velázquez, Mariana Huerta, Rina Rosas Matus, Alejandra Hernández Macías, Mario Domínguez Sánchez, Jesús Torres Armengol, Antonio Jesús Gutiérrez, Diego Moreno Chairez, Dafne Vázquez, Luis Alberto González, Magaly Alcántara, Mauro Espínola, Angélica M. Briones Huerta, Ángel González Amozorrutia, Emilio García, Alejandro Gómez, María Renée Peñalosa, Mariana Fernández Tamayo. Archivo Fotográfico y Documental de Marco Antonio Cruz, Acervo Fotográfico y Bibliográfico del Centro de la Imagen, Archivo del diario La Jornada, Archivo revista Proceso, Archivo Documental Alfonso Morales, Biblioteca Central de la UNAM, Biblioteca de México, Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada de la SHCP, Canal 6 de Julio, Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista, A.C. (CEMOS), Centro Nacional de Comunicación Social, A.C. (CENCOS), Archivo Fernando Rodríguez, Archivo Alberto del Castillo Troncoso, Estudio Javier Hinojosa, Fototeca Nacional del INAH, Fundación María y Héctor García, Fundación Televisa, Hemeroteca Juan Nepomuceno Troncoso del Archivo General del Estado de Puebla, Hemeroteca Nacional, Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora, Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. Marco Antonio Cruz es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fonca. A la memoria de: Mariana Yampolsky, Julio Scherer García, Miguel Ángel Granados Chapa, Héctor García, Nacho López y Herón Alemán. Las imágenes y documentos que componen esta edición proceden en su mayor parte del Archivo Fotográfico y Documental de Marco Antonio Cruz. Sólo en los casos en que su origen sea distinto se indicará el archivo o colección al que pertenecen. Los textos que aparecen sin firma fueron realizados por Alfonso Morales Carrillo en colaboración con Miguel G. Álvarez Cuevas y Anyi V. Bravo Valerdi. Los rubricados con las iniciales MAC fueron escritos por Marco Antonio Cruz. DERECHA:

Calle Salamanca, colonia Roma, Ciudad de México, 1981.


LUNA CÓRNEA 36 Marco Antonio Cruz Relatos y posicionamientos / 1977-2017

Presentación

07

Macrópolis

195

Autorretrato

11

Imagen del poder

271

Años formativos

29

Manifiesto

299

Militancia

45

Alternancia

331

Desaparecidos

80

Nocturnos

353

La Jornada

87

Habitar la oscuridad

367 407

Imagenlatina

137

Vislumbres

Tierra y libertad

163

Kafka y La metamorfosis 418





Marco Antonio Cruz López (Puebla, 1957) comenzó a crear imágenes hace cuatro décadas. La fotografía documental ha sido la principal vertiente de su obra, que asimismo muestra su experiencia con géneros como el dibujo, la pintura y la gráfica. Dar testimonio de la protesta social en contra de un régimen político antidemocrático y celebrar la riqueza visual de la vida cotidiana, se destacan entre los propósitos que guiaron el desarrollo de su mirada fotográfica.

La trayectoria de Cruz como fotoperiodista ha sido larga y fructífera: colaboró

en publicaciones adscritas a organizaciones de izquierda, fue uno de los reporteros fundadores del diario La Jornada, dirigió la agencia de servicios fotográficos Imagenlatina y a la fecha tiene a su cargo la edición fotográfica del semanario Proceso.

Cruz formó parte de la generación de fotoperiodistas mexicanos que en los años

setenta y ochenta del siglo pasado reivindicaron la importancia de su oficio, reclamando mayor visibilidad para sus trabajos en sus propios medios y en otros circuitos de difusión. Fue asimismo impulsor de la revaloración cultural de las fotografías de prensa como documentos históricos y creaciones autorales.

Autor de imágenes memorables, hoy icónicas, Cruz renovó sus pesquisas y

hallazgos como reportero mediante la realización de series, ensayos y compendios en que los temas de su interés fueron objeto de múltiples abordajes y motivo de depuradas composiciones formales. Editada en diversas clases de libros y revistas, exhibida en galerías y museos, merecedora de reconocimientos nacionales e internacionales, la obra de Marco Antonio Cruz se ha establecido como un referente de la fotografía mexicana y latinoamericana.

Marco Antonio Cruz. Relatos y posicionamientos / 1977–2017 revisa los

principales itinerarios de un autor que ha explorado la fotografía documental en el amplio espectro de sus capacidades informativas, discursivas, narrativas y plásticas. Las imágenes y el material hemerográfico que dan contenido a esta exposición constituyen asimismo una crónica de la vida social y política de México en un pasado no PÁGINAS 4 Y 5:

Calle Sonora, colonia Roma, Ciudad de México, 1979. IZQUIERDA:

demasiado lejano. Un tiempo que, con todo el peso de sus esperanzas y desconsuelos, sigue gravitando en el horizonte de nuestra actualidad.

Los anteriores párrafos sirvieron como presentación general de la

Centro Histórico, ciudad

muestra de vocación retrospectiva que sobre la trayectoria y la obra de

de Puebla, 1979. Una

Marco Antonio Cruz organizó el Centro de la Imagen, la cual estuvo

versión serigráfica de esta imagen ilustró el

abierta al público del 20 de julio al 24 de septiembre de 2017. Ese texto

cartel que Rubén Pax

fue suscrito por Laura González Flores, Alberto del Castillo Troncoso y

diseñó e imprimió para

Alfonso Morales Carrillo, quienes realizaron la curaduría de la susodi-

anunciar la primera exposición de Marco Antonio Cruz (Fotografías de Marco Antonio Cruz, Galería Taller de Fotografía, Escuela de Diseño y Artesanías del INBA, inaugurada el 26 de marzo de 1981).

cha exposición, de cuya coordinación general fue responsable Miguel Álvarez Cuevas.

El fotógrafo expositor, los curadores y el coordinador de Relatos y

posicionamientos, así como Mauricio Palos e Iván Ruiz —autor y curador, respectivamente, de la muestra La ley del monte, que compartió con la de Cruz fechas de inauguración y clausura—, firmaron un pronuncia7


miento titulado “Por la libertad de expresión y el derecho a la información”, que se dio a conocer el 20 de julio, en la ceremonia de apertura de ambas exhibiciones, y en el cual se manifestó lo siguiente:

En el pasado reciente y en los días que corren, la labor realizada por los perio-

distas profesionales y otros comunicadores ha debido enfrentar las dificultades de un entorno marcado por la violencia, la inseguridad, la corrupción y la impunidad, males que asimismo han lacerado a la sociedad mexicana por entero.

Del año 2000 a la fecha, hemos tenido que lamentar la pérdida de más de cien

periodistas, victimados por la intervención tanto de organizaciones criminales como de agentes gubernamentales. De acuerdo con el informe Libertades en resistencia, dado a conocer por la organización Artículo 19 a principios de abril de 2017,

treinta de ellos fueron asesinados durante la administración de Enrique Peña Nieto. Esa cifra siguió creciendo con homicidios como el que acalló la voz de Javier Valdez Cárdenas, el pasado mes de mayo. Es explicable, por lo tanto, que México, sin ser escenario de un conflicto armado internacional, haya sido catalogado como “uno de los lugares más peligrosos del mundo para el ejercicio del periodismo” por la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias, y el Foro Mundial de Editores.

Por la importancia que la libertad de expresión y el derecho a la información tienen

para la construcción de una convivencia civilizada y democrática, los autores de las exposiciones Marco Antonio Cruz. Relatos y posicionamientos / 1977-2017 y La ley del monte, al igual que el equipo curatorial que estuvo a su cargo, se unen a las exigencias nacionales e internacionales que demandan de las autoridades mexicanas justicia para los periodistas asesinados y garantías para los que, a pesar de las amenazas y los actos de censura, se mantienen en el cumplimiento de su deber. Los planteamientos, textos e información descriptiva que, junto con un amplia selección de imágenes y documentos, dieron forma a la muestra Marco Antonio Cruz. Relatos y posicionamientos / 1977–2017, fueron el punto de partida y la principal materia prima de la entrega 36 de Luna Córnea. Con el objetivo de que este número se convirtiese en la memoria editorial y el complemento historiográfico de aquella propuesta museográfica, se emprendieron nuevas búsquedas en el archivo fotográfico, iconográfico y documental de Marco Antonio Cruz, cuya densidad memoriosa volvió a hacerse evidente. De ese repaso, que al igual que los previos abordajes contó con el generoso apoyo del autor de Habitar la oscuridad, surgieron materiales que modificaron, ampliaron y enriquecieron la propuesta inicial. Para los editores de Luna Córnea 36, quienes también colaboraron en el montaje de Relatos y posicionamientos, quedó claro que el trabajo de un fotógrafo de tantos alcances, entre cuyos méritos no era menor el cuidado que 8


había dedicado a la conservación de su archivo, no sólo podía llenar con soltura el espacio disponible de un número de la revista, sino que además esa edición no podía aspirar a ser más que una guía o un mapa que convocara a nuevas lecturas.

Luna Córnea 36 se preparó en la segunda mitad del 2017, año al que

reportes civiles y oficiales calificaron como el más violento que México ha vivido en las dos últimas décadas: más de 23 mil homicidios dolosos y más de 30 mil desaparecidos se contabilizaron en un periodo ensombrecido por la inseguridad, el desprecio a la vida humana, la debilidad del estado de derecho, la exasperación ciudadana y el luto de muchos hogares. El gremio de Marco Antonio Cruz, que siguió padeciendo acosos y ataques mortales, hizo lo que pudo para dar testimonio del desbarajuste nacional. Puestos ambulantes frente al Museo de Arte Moderno.

Con la aparición de su número 36, Luna Córnea llega a los 25 años

de existencia. Invitar a la revisión de un autor, aún en activo, que

Primera Sección del Bosque

ha dado continuidad a los más valiosos aportes del fotoperiodismo

de Chapultepec, Ciudad

y el fotodocumentalismo mexicano, es una buena manera de cele-

de México, abril de 2016. Fotografía tomada con cámara estenopeica.

brar la permanencia de nuestra publicación y, asimismo, de contribuir al entendimiento de los agobios del presente mexicano. ALFONSO MORALES CARRILLO

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AUTORRETRATO Nací en 1957 en Puebla, Puebla, y crecí en el barrio de Santiago, donde habían fijado su residencia mis padres: ella, Juana López Niño, oriunda de la hacienda Las Bocas, cerca de Matehuala, San Luis Potosí, y él, Antonio Cruz Chávez, originario de Nochixtlán, Oaxaca. Santiago, en el poniente de la ciudad y llamado así por Santiago Apóstol, es un sitio de tradiciones arraigadas. Cada año festeja a su patrono con una procesión y una misa, y durante una semana en las calles se instalan puestos de comida y hasta un ring de boxeo, sitio ideal para aliviar las tensiones o desavenencias que pudiera haber entre vecinos y conocidos. Y por las noches viene la fiesta de los juegos pirotécnicos. El barrio era además sede de muchas fábricas textiles y por supuesto la mayoría de sus habitantes trabajaban en ellas. En mi niñez ese pedazo de mi ciudad representaba la totalidad del universo. Pero mi mundo empezó a ampliarse en 1971, a los 14 años, cuando viajé por primera vez a la Ciudad de México. Fue una auténtica aventura para mí y para el amigo que me acompañó en busca de esa ciudad mítica, fantástica, la más grande del mundo. A base de aventones hicimos el recorrido Puebla-Atlixco-Cuautla-Cuernavaca en tres días, durmiendo en los espacios que generosamente nos brindaron los campesinos durante el trayecto. Era de noche cuando finalmente el autobús en el que viajaba llegó a las orillas de la ciudad, y aún recuerdo y vuelvo a sentir la gran emoción que me produjo ver lo que me pareció un infinito mar de luces. Durante la corta estancia de mi primera visita al Distrito Federal mi asombro era constante al recorrer sus calles y avenidas, y al ver la cantidad que me parecía infinita de gente, autos, edificios... Mi universo se había expandido. Y lo hizo aún más cuando mi vida adquirió sentido. En 1973 ingresé a la recién creada Escuela Popular de Arte (EPA) de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) que se inauguró a partir de una convocatoria

para

que

jóvenes artistas de la IZQUIERDA:

Centro de Cholula, Puebla, ca. 1977.

capital del país impartieran

clases

en

esta

institución. Autor no identificado

Si bien desde hacía

Marco Antonio Cruz en

siglo y medio existía en

el atrio de la catedral de la ciudad de Puebla, 26 de julio de 1980.

Puebla la Academia de Arte, ésta se hallaba en

11


un edificio colonial propiedad de la UAP que al paso de los años y de forma inexplicable había quedado en manos de particulares ultraconservadores, quienes administraban

esa

rama

de

la

enseñanza. A principios de los setenta la ser

UAP

empezó

controlada

gradualmente por

a

académicos

de izquierda, entre ellos Luis Rivera Terrazas —primer rector de

trayectoria

reconocida

en

el Partido Comunista Mexicano—; entonces se revisaron los archivos y se supo que el edificio de la academia pertenecía a la universidad. Con el apoyo de los estudiantes agrupados en comités de lucha —principalmente de las facultades de Filosofía y de Economía— las autoridades universitarias recuperaron el espacio físico y la administración de la academia, y fundaron la EPA. Unos cien jóvenes presentamos el examen de admisión que consistía en un dibujo de tema libre. El mío fue visto por el pintor y artista gráfico Jorge Pérez Vega, quien dio su visto bueno para que entrara a la EPA, cuyo plan de estudios incluía talleres de pintura, dibujo, grabado, escultura, serigrafía, arquitectura, economía política, cine y fotografía. Además de la educación artística, a la UAP le debo mi formación política básica. Los estudiantes nos organizábamos y siempre actuábamos en apoyo a las causas que considerábamos justas. Durante mi estancia en la EPA recuerdo nuestra participación solidaria con los movimientos de los maestros, los ferrocarrileros, los obreros de las industrias textil y automotriz, los vendedores ambulantes y los campesinos. A las autoridades nunca les gustó la idea de que los estudiantes estuvieran politizados. En aquellos años el gobierno estatal, encabezado por Gonzalo Bautista O’Farrill, reprimió cualquier protesta y llegó al extremo de asesinar a estudiantes y trabajadores universitarios, como el profesor Enrique Cabrera Barroso y el arquitecto Joel Arriaga Navarro. El momento más crítico, sin embargo, llegó el 1 de mayo de 1973 cuando francotiradores de la policía estatal, apostados en la azotea

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Terminal de la línea de Autobuses de Oriente (ADO), que se ubicaba en el Centro Histórico de la ciudad de Puebla, ca. 1979.


Centro Histórico de

del Hotel Colonial, frente al Edificio

la ciudad de Puebla,

Carolino —sede de la rectoría—, dispa-

ca. 1979. Tiras de negativos positivados.

raron contra estudiantes que celebraban el duodécimo aniversario de la toma de la universidad por el Movimiento Estudiantil de Reforma Universitaria. El saldo: cuatro alumnos de la UAP muertos, entre ellos Josaphat Tenorio. Hubo numerosas marchas de protesta a raíz de ese atentado. Me tocó realizar pinturas de gran formato, donde aludía a los asesinatos, que se usaron en esas manifestaciones.

***

El taller de la EPA que me resultaba más complicado era el de cine y fotografía,

a

cargo

del

arquitecto

y

cineasta Arturo Garmendia. Se me dificultaba comprender algunos aspectos técnicos de la cámara, como la combinación entre diafragma, velocidad de disparo y sensibilidad de la película. Muy pronto mis compañeros estaban en la calle haciendo fotografías, pero se dedicaban sobre todo a retratar fachadas de iglesias o abordaban temas muy convencionales que a mí no me parecían propuestas artísticas originales. Llegué a la conclusión de que no me interesaba la fotografía, pero como era indispensable aprobar el taller, le pedí al profesor Garmendia que me dejara trabajar en el laboratorio en la factura de fotogramas, es decir, impresiones de objetos sobre papel fotosensible. Por desgracia, al paso de los años la EPA dejó de ser una prioridad para la universidad y poco a poco la abandonaron hasta llegar al punto en el que dejaron de pagarle a los maestros y la mayoría de los estudiantes optamos por nuevos horizontes. Paradójicamente, de todos los compañeros de mi generación que pasaron por ese taller, soy el único que se dedica profesionalmente a la fotografía.

13


***

Tiempo después mi madre me regaló mi primera cámara —una de 35 mm con lente fijo de 50 mm— con la que empecé a tomar fotografías en las calles de Puebla. En 1977 durante un recorrido por el centro de mi ciudad vi a un trío de músicos ambulantes ciegos; tras ellos, en la cortina metálica de un negocio, había una pintura de tres personajes. Desde mi perspectiva parecía que esos tres personajes pintados emergían de los músicos. Por supuesto capturé la imagen, la que me mostró el gran valor de la fotografía para el registro de momentos únicos, irrepetibles, lo que enriqueció mi mirada y mi concepto del ejercicio fotográfico. Esa imagen me ha acompañado desde entonces y fue el origen, diez años después, de mi proyecto de trabajo sobre la ceguera en México. Ese mismo año de 1977 supe que Puebla no era el lugar ideal para mi desarrollo creativo, así que decidí emigrar a la Ciudad de México junto con mi amigo Gabriel Ruiz Burgos, compañero de la EPA. Nuestra búsqueda se veía complicada pues ninguno de los dos tenía trabajo ni familiares que pudieran ayudarnos en la capital del país.

Autorretrato de Marco Antonio Cruz con Gabriel Ruiz

Aun así viajamos con la esperanza de encontrar apoyo entre nuestros

Burgos en un salón de

antiguos profesores de la universidad.

y Artesanías (EDA) del

Uno de ellos, el escultor Hersúa (Manuel de Jesús Hernández Suárez), nos dio trabajo y nos dejaba dormir en su taller. Laborábamos con él todas las mañanas —haciendo los triángulos de madera que el artista

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la Escuela de Diseño INBA, que se ubicaba

en el edificio de La Ciudadela. Ciudad de México, 1977.


usaba como módulos para construir las maquetas de sus esculturas— y por las tardes asistíamos a la Escuela de Diseño y Artesanías (EDA, fundada por José Chávez Morado en 1961) en La Ciudadela, exactamente en el espacio que ahora ocupa el Centro de la Imagen. En esa escuela tomé los talleres abiertos de vitrales y cerámica. A finales de 1977 volví a conocer cada perfil de la ciudad, ahora con mirada de fotógrafo. Fue una experiencia nueva e inquietante. Entonces la fotografía urbana que realizaba tenía influencia geométrica. En la EDA, por cierto, conocí a Rubén Pax, maestro de fotografía, quien me enseñó técnicas de impresión fina en blanco y negro. Años después él abrió una de las primeras galerías independientes de fotografía, donde expuse por primera vez mi trabajo en 1981.

***

Un momento decisivo en mi vida fue el encuentro con María y Héctor García en 1978. Ocurrió en la casa de Hersúa, quien las noches de los viernes hacía fiestas a las que convocaba a la comunidad cultural. En cuanto supe que María y Héctor eran fotógrafos les mostré hojas de contactos y copias de las fotografías que en mis comienzos tomé en Mesa de trabajo de Rubén Pax, fotógrafo y maestro de la EDA, en la colonia Peralvillo. Ciudad de México, octubre de 1979.

Puebla y en la Ciudad de México. Héctor miró detalladamente cada imagen y luego me preguntó si me interesaba trabajar con él. Una semana después me presenté en Fotopress, en la esquina de Morelos y Bucareli. En Fotopress —la agencia fundada por Héctor García—

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encontré un nuevo trabajo y además un hogar. Ahí descubrí gradualmente la mirada y el pensamiento de uno de los fotógrafos más importantes del país. En su archivo —de cientos de copias fotográficas y miles de negativos— estaba la historia de México en el siglo XX: testimonios del movimiento ferrocarrilero que dirigieron Valentín Campa y Demetrio Vallejo en 1958, y del movimiento estudiantil de 1968. También supe ahí del poder de la censura en los medios para publicar ciertas imágenes y vi el registro de uno de los momentos de mayor dignidad en la historia del fotoperiodismo mexicano: la publicación de Ojo! Una revista que ve. El número uno de Ojo!, tabloide en blanco y negro, apareció con fecha del 12 de septiembre de 1958, y se vendió al precio de un peso. El director general era Horacio Quiñones, el director ejecutivo, Héctor García, y el artístico, Raúl Lara. La cabeza principal fue “Documental de: una semana ardiente…”. Esa edición de Ojo! incluía un reportaje gráfico sobre las movilizaciones organizadas por Othón Salazar, del Movimiento Revolucionario del Magisterio, sus marchas y la violenta represión de la que fueron víctimas los profesores. Héctor García había cubierto esos sucesos como fotógrafo independiente y había ofrecido sus imágenes a los medios de la época, pero nadie se las quiso comprar: la censura era muy fuerte.

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IZQUIERDA Y ARRIBA:

Autorretratos de Marco Antonio Cruz trazando dibujos con luz en el laboratorio de Fotopress, agencia de información

Por lo tanto, Héctor decidió imprimir su propio órgano informativo, que se distribuía por medio de niños voceadores que incluso fueron perseguidos por la policía, al tiempo que la imprenta donde se hacía el tabloide fue allanada y sus placas de impresión destruidas.

gráfica dirigida por Héctor

Héctor tuvo que esconderse un tiempo pero, paradójicamente, un

García, en la que trabajaba

año después, en 1959, recibió el Premio Nacional de Periodismo por

como asistente. Avenida Morelos, colonia Centro, Ciudad de México, ca. 1979.

ese trabajo. Durante dos años revisé detalladamente las imágenes capturadas por Héctor, que para mí eran formidables lecciones de fotografía pero sobre todo de humanidad. Héctor retrataba la vida cotidiana desde el corazón. Nadie como él conoció tan profundamente la Ciudad de México, sus menores de la calle, la vida nocturna de la década de los cincuenta, los barrios, cantinas, teatros de revista, carpas, bailarinas. Memorables reportajes e historias urbanas. Me motivaba tanto que cada noche salía de Fotopress a recorrer y retratar las calles del Centro Histórico; tomaba rollos y rollos de película que solía revelar e imprimir durante las madrugadas. Con María y Héctor García encontré mi vocación y más aun, mi pasión por la fotografía. En 1978 nombraron a Héctor director del departamento de fotografía de la filial mexicana de la revista española Interviú, y me llevó a ese semanario como laboratorista.

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Menos de un año después del lanzamiento de la publicación, hubo problemas laborales: algunos trabajadores protestamos por el incumplimiento de los convenios de trabajo y la planta de empleados se dividió. Héctor quedó del lado patronal. Yo, no. En poco tiempo nos declaramos en huelga y eso significó la ruptura de mi relación laboral con Héctor. Por la huelga, Interviú decidió cerrar, pero en un hecho inusual los huelguistas decidimos seguir adelante y creamos la revista Interviú

ARRIBA Y DERECHA:

Vistas de la exposición Fotografías de Marco Antonio Cruz, presentada en la Galería Taller de Fotografía de la EDA, a cargo de Rubén Pax. Esta muestra, la primera que se dedicó a la obra fotográfica de Marco Antonio Cruz,

en lucha, donde me desempeñé como fotógrafo. Publicamos diez números

fue inaugurada el 26

hasta que la asfixia económica por falta de publicidad nos obligó a

lugar que ocupaba la

de marzo de 1981. En el EDA se instaló el Centro

cancelar la publicación.

de la Imagen, cuyas actividades se iniciaron

***

Luego de la desaparición de Interviú en lucha, varios de quienes la hacíamos nos entrevistamos con Gerardo Unzueta Lorenzana, director entonces del semanario Oposición, órgano de difusión del Partido Comunista Mexicano, que luego se convirtió en Así es, órgano del Partido Socialista Unificado de México. Unzueta nos cobijó en Oposición y en Así es, donde me correspondió cubrir fotográficamente los movimientos sociales en la Ciudad de México y la campaña presidencial de Arnoldo Martínez Verdugo en 1982.

18

en 1994.


Sin duda estos medios me ayudaron a adquirir una visión social de la vida en México. En el semanario, además, me dieron el apoyo necesario para construir un laboratorio fotográfico en forma, al que nombré Tina Modotti —en homenaje a la fotógrafa de origen italiano que en los años veinte publicó en El Machete—. Oposición le daba mucho juego a la fotografía —se desplegaban imágenes de gran tamaño—, algo que no era usual en México. En 1980 apareció mi primer reportaje fotográfico en la revista Sucesos para todos, de Gustavo Alatriste. Fue un trabajo sobre el incendio del histórico Árbol de la Noche Triste. En la cobertura informativa diaria conocí a colegas de otros medios cuyas ideas sobre el ejercicio del fotoperiodismo coincidían con la mía. Eso dio pie a que nos reuniéramos periódicamente para discutir temas del oficio. El 1 de diciembre de 1982 —el día en que José López Portillo le entregó el poder presidencial a Miguel de la Madrid— conocimos al fotógrafo brasileño Jesús Carlos, al que también invitamos a nuestras reuniones. Él nos habló de las agencias independientes de fotografía que se habían formado en Brasil. Tal idea nos motivó para echar a andar Imagenlatina. Pero no nos fue bien. Nos encontramos con un mercado devaluado para la venta de fotografías a los medios impresos. Había una agencia de fotoperiodistas, la de los Hermanos Mayo, que funcionó durante

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muchas décadas y que sin duda

Autor no identificado

contribuyó a enriquecer el foto-

Marco Antonio

periodismo y la memoria visual de

campamento Puerto

México, pero que vendía su trabajo a un costo muy bajo, lo que nos afectaba a todos.

***

En 1977 un grupo de periodistas encabezado por Manuel Becerra Acosta fundó el periódico unomásuno, donde se ejerció un periodismo comprometido con la sociedad y donde la fotografía ocupó un lugar destacado. En 1983 ese equipo se fracturó y un grupo se separó para iniciar un nuevo proyecto editorial: el diario La Jornada. En 1984 gané el primer lugar en el IV Concurso Nacional de Fotografía Antropológica organizado por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, con un portafolio sobre movimientos campesinos. Recibí el premio de manos de Lola Álvarez Bravo y Felipe Ehrenberg, miembros del jurado. En febrero de ese año se lanzó la convocatoria a la sociedad civil para la creación de La Jornada; la respuesta fue tan contundente que permitió publicar el primer número de ese diario el 19 de septiembre. A La Jornada fuimos invitados los integrantes de la naciente agencia Imagenlatina para formar el primer departamento de fotografía. Con la dirección de Carlos Payán y los subdirectores Carmen Lira, Miguel Ángel Granados Chapa, Humberto Musacchio y Héctor Aguilar Camín, el nuevo proyecto periodístico manifestó un fuerte compromiso con la sociedad, por lo que en muy poco tiempo ganó presencia y credibilidad sobre todo en la comunidad universitaria y entre la clase trabajadora. Con pocos recursos económicos y mucho entusiasmo, los fotó‑ grafos empezamos a crear una fotografía crítica de la clase política gobernante y, lo más importante, el periódico le daba espacio a lo que dimos en llamar “fotografía de vida cotidiana”; se trataba de “retratar a la sociedad”. Los actos oficiales acaban de inmediato, pero la fotografía de vida cotidiana se convierte en un documento intemporal que guarda la memoria visual de una ciudad, de un país y que llega a tener valor histórico.

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Cruz en camino al Rico de refugiados guatemaltecos. Río Jataté, Chiapas, septiembre de 1984.


Gracias a mi trabajo en La Jornada conocí a mayor profundidad la Ciudad de México, al retratar la vida cotidiana en colonias, barrios y vecindades, además de sucesos o situaciones insólitas. Aprendí a retratar a la gente siempre con respeto pero procurando capturar el instante único. El trabajo fotográfico se publicaba a lo largo de todo el diario, desde la portada hasta la contraportada, incluyendo el suplemento llamado Perfil de La Jornada y las páginas de la sección de cultura, generosamente abiertas por Víctor Roura. El apoyo para documentar la vida cotidiana fue de Carlos Payán pero sobre todo de Miguel Ángel Granados Chapa, quien diariamente me animaba a salir a las calles a buscar un tema. En 1985 retraté una historia sobre músicos ambulantes, los llamados organilleros, que a las puertas del Palacio de Bellas Artes accionaban su instrumento musical cuando la gente salía de algún evento. La titulé “Concierto en Bellas Artes” y se publicó a plana entera —lo que era inusual incluso en La Jornada, que tanto juego le daba a la fotografía— el 3 de diciembre de ese año. En junio de 1985 La Jornada me envió a Nicaragua para informar sobre la situación social de ese país, que era gobernado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional y estaba bajo constantes ataques de paramilitares financiados por Estados Unidos. Dos meses después las imágenes que obtuve ahí participaron en la exposición Nicaragua. Testimonio de fotógrafos mexicanos —junto con los trabajos de Andrés Garay y Pedro Valtierra, colegas del periódico— en el Museo de Arte Moderno en la Ciudad de México.

Vistas de la Torre 4 del

***

Conjunto Urbano Pino Suárez, retratada horas después de su colapso.

A las 7:19 de la mañana del 19 de septiembre de 1985, un terremoto

Colonia Centro, Ciudad de

de magnitud 8.1 grados estremeció a la Ciudad de México, causando

México, 19 de septiembre de 1985. Tira de negativos positivados.

daños nunca antes vistos. Este suceso ha sido el más dramático que he cubierto en toda mi trayectoria como fotógrafo de prensa o documen-

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tal. Tuve la suerte de estar en el momento indicado y retratar

Confrontación entre corporaciones policiacas e integrantes de

los perfiles de la tragedia.

sindicatos independientes

Las imágenes de los sismos de

en la celebración del

1985 son parte de la historia

Juárez, Centro Histórico,

y memoria visual de la capital

fotorreportaje realizado

Aún como fotógrafo de La Jornada, durante el primer semestre de 1986 hice dos reportajes gráficos: uno sobre una huelga de policías bancarios en la estación Juárez del Metro, y otro sobre las sexoservidoras de la calle Río Pánuco en la colonia Cuauhtémoc. Ambos trabajos ganaron el primer lugar en el concurso del Festival Internacional del PSUM y me hicieron acreedor a una beca de producción en la IV Bienal de Fotografía del Salón Nacional de Artes Plásticas del INBA. En

abril

de

1986

renunciamos

varios a

La

Jornada y retomamos la idea de la agencia Imagenlatina. Recibimos el apoyo de Granados Chapa y de José Luis Becerra, quien nos ofreció una oficina en la sede de la Agencia Mexicana de Información. Don Julio Scherer abrió las puertas de Proceso a nuestros servicios fotográficos. En 1987, en un accidente automovilístico, murió Herón Alemán, fotógrafo fundador de la segunda etapa de Imagenlatina. A partir de entonces me hice cargo de la dirección de la agencia. Imagenlatina tenía como principio el ejercicio crítico periodístico comprometido con la sociedad y se planteó que cada fotógrafo fuera dueño de sus negativos —algo infrecuente en esa época—, además de ser una escuela que formara a nuevas generaciones de fotorreporteros. Personalmente enfrentaba algunas dificultades cuando intentaba ejecutar ensayos fotográficos de profundidad. Me sentía desorientado. Entonces busqué a Nacho López, quien en varias sesiones me aleccionó sobre el tema.

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Ciudad de México, 1 de mayo de 1986. Primer

mexicana.

fotógrafos

Día del Trabajo. Avenida

por Marco Antonio Cruz para la agencia Imagenlatina, que en ese mismo mes hizo la presentación pública de su segunda época.


Ignacio López Bocanegra, Nacho López, un tampiqueño nacido en 1923, se dedicó a la realización de documentales cinematográficos y como fotógrafo, contemporáneo de Héctor García, fue alumno de Manuel Álvarez Bravo. Dedicado una época al periodismo, en la década de 1950 realizó extraordinarios fotorreportajes sobre la vida de la Ciudad de México. Gracias a esa labor influyó en generaciones de fotoperiodistas para el desarrollo de un trabajo documental con compromiso social. También se dedicó a la docencia, principalmente en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM. Un día tuve las clases magistrales más importantes de mi vida: por la mañana con Nacho López, por la tarde con Héctor García. Autor no identificado

Lo aprendido ese día es ahora la base en mis reportajes y ensayos

Rosario Ibarra de

fotográficos, y procuro trasmitir esa lección cuando imparto talleres

Piedra, fundadora del Comité Pro-Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México, acompañada por Marco Antonio Cruz y Herón Alemán,

de fotografía documental. Ambos maestros me enseñaron que un reportaje o ensayo fotográfico debe incluir los momentos más importantes en la vida del hombre: trabajo, vivienda, familia, educación, salud, rituales, muerte, todo desarrollado a partir de un profundo conocimiento del tema y fruto de

fotógrafos de la agencia

una intensa investigación en la que se debe trabajar con compromiso,

Imagenlatina, el día que

visión crítica, disciplina y organización.

el presidente Miguel de la Madrid presentó su

De Héctor García y Nacho López aprendí que el fotógrafo debe tener

IV Informe de Gobierno.

un orden en su vida para el desarrollo creativo, que debe organizar

Cámara de Diputados, Ciudad de México, 1 de septiembre de 1986.

y equilibrar sus tiempos: el del trabajo remunerado, el del trabajo creativo y el tiempo personal y familiar.

***

23


A lo largo de 17 años mi trabajo en Imagenlatina fue intenso y enriquecedor. Ahí realicé, entre otros, los siguientes reportajes y ensayos fotográficos: Entre 1985 y 1993, Contra la pared, un reportaje sobre la violencia en la Ciudad de México con el que se editó mi primer libro. En 1987, La Hija de los Apaches, reportaje sobre la última pulquería de la colonia Roma; realicé este trabajo gracias a la beca de producción en la IV Bienal de Fotografía. De 1986 a 2005, la representación de La Pasión de Iztapalapa. De 1989 a 1994, Cafetaleros, ensayo sobre los migrantes guatemaltecos que laboraban como recolectores de café en las fincas del Soconusco y sobre los indígenas tzeltales en la selva chiapaneca. Este trabajo ganó el primer lugar en el concurso Imágenes de la Frontera del Festival Internacional de la Raza, en Ciudad Juárez, Chihuahua, en 1992. Y con este material, en 1996, obtuve la beca de producción del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes para la edición de mi segundo libro. De 1987 a 2005, Ensayo sobre ciegos, material que usé para mi tercer libro, Habitar la oscuridad, publicado en 2011, y para una exposición itinerante por diez países entre 2006 y 2012. Mientras desarrollaba este ensayo ingresé al Sistema Nacional de Creadores de Arte de Conaculta (1999-2002) y obtuve el premio internacional de fotografía The Grange Prize, otorgado por la Art Gallery de Ontario, Canadá, en 2009. En 1994, Guerra en Chiapas, reportaje sobre el levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. En 2002 desarrollé el sitio Tenochca.com (“el que habita Tenochti‑ tlán”), plataforma digital para publicar historias, reportajes y ensa-

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Imagen de la serie De Fidencio, materias y fe. Espinazo, municipio de Mina, Nuevo León, 18 octubre de 2003.


yos sobre la Ciudad de México; por ese proyecto reingresé al Sistema Nacional de Creadores de Arte de Conaculta (2002-2005). Tenochca llegó a su fin porque enfrenté algunas dificultades técnicas para su navegación y sobre todo porque me interesaba más tener un sitio web que incluyera la totalidad de mi obra fotográfica. En 2003, el panorama de Imagenlatina se había vuelto incierto por el abaratamiento de los servicios fotográficos para los medios de información y el auge de la imagen digital, que afectó el valor de venta de la fotografía. Por lo tanto decidí dar por terminada la agencia y dedicarme de tiempo completo al desarrollo de reportajes y ensayos fotográficos. Ese mismo año realicé De Fidencio, materias y fe, sobre la ceremonia anual del niño Fidencio en Espinazo, Nuevo León. Con este trabajo obtuve una mención honorífica en la XI Bienal de Fotografía en 2004. De 2004 a 2006 me dediqué a la impresión fina —la que se hace con materiales de muy alta calidad para asegurar una gran duración de las copias— de varios autores, entre otros Graciela Iturbide, Malick Sidibé, Héctor García y Enrique Metinides. En 2006, por invitación de Julio Scherer García, me convertí en editor y coordinador de fotografía de la revista Proceso. En once años, desde ese puesto, he sido testigo de la descomposición de un país en la llamada guerra contra el narco con un saldo incuantificable de asesinados y desaparecidos. En 2009 desarrollé el sitio digital www.marcoacruz.com, que contenía lo más importante de mi obra. Avenida Bucareli, Ciudad de México, 22 de octubre de 2001.

En mi trabajo fotográfico sobre la Ciudad de México tenía pendiente abordar a mayor profundidad el universo del Metro. A partir de 2011

25


decidí retratar cada una de las 144 estaciones de las nueve líneas del Sistema de Transporte Colectivo, que diariamente transporta a más de seis millones de ciudadanos. El amor entre los metronautas se convirtió en el tema dominante. En 2012 inicié el Ensayo del Dr. Kafka y La metamorfosis, un ejercicio plástico en varias disciplinas inspirado en la vida del Dr. Franz Kafka y su insólito relato escrito en 1915. Entre 2015 y 2016 construí una cámara estenopeica y con ella hice

Autorretratos en una oficina de la revista Proceso, ubicada en la calle de Fresas núm. 13, colonia Del Valle. Ciudad de México, 8 de mayo de 2010. Tira de negativos positivados. DERECHA:

Las sombras de Marco

retratos de diversos espacios de la Ciudad de México. Mediante expo-

Antonio Cruz y su cámara

siciones de alrededor de un minuto me propuse registrar el movimiento

asfalto de la calle Puente

proyectadas sobre el

provocado por el viento, el paso de personas, animales, vehículos o el

de La Morena. Ciudad de

flujo del agua, en contraste con lo inamovible.

de 2016. Fotografía

Entre 2016 y 2017, Laura González Flores, Alfonso Morales Carrillo y Alberto del Castillo Troncoso prepararon la exposición Marco Antonio Cruz. Relatos y posicionamientos  /  1977–2017, que se presentó en el Centro de la Imagen. Esta muestra me dio la oportunidad de revisar mi archivo personal, conformado por miles de imágenes y documentos reunidos a lo largo de 40 años. En agosto de 2017 recibí la Medalla al Mérito Fotográfico, otorgada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en el marco del 18º Encuentro Nacional de Fototecas en Pachuca, Hidalgo.

El 19 de septiembre de ese mismo año, un violento sismo volvió a sacu-

dir a la Ciudad de México. De las oficinas de Proceso salí en bicicleta a recorrer la colonia Del Valle, donde encontré edificios derrumbados en las calles de Gabriel Mancera y Escocia. Hice un registro en video que se publicó en el portal de Proceso y recibió más de 400 mil vistas. Documentar siempre ha sido una necesidad, independientemente del medio de información en el que haya colaborado. En todo momento procuré dar el mismo valor a mi trabajo como fotógrafo de prensa que a mis proyectos personales. La fotografía de vida cotidiana me llevó

26

México, 27 de enero tomada con una cámara estenopeica construida por el propio autor.


a la producción de historias y, con el tiempo y la experiencia, un mayor nivel de investigación me permitió llegar al fotorreportaje y al ensayo fotográfico. Gradual y naturalmente se ha dado la separación con la fotografía de prensa. Considero que estoy transitando sobre un nueva vertiente, donde el aprendizaje no termina y mi búsqueda se profundiza en la exploración de nuevos temas.

Una versión de estas notas autobiográficas, de las que se conserva un impreso fechado en septiembre de 2012, sirvió como presentación de una de las maquetas de la colección Tenochca, serie de cinco volúmenes en los que Cruz se propuso compendiar su trabajo sobre la Ciudad de México. Rodrigo Moya, a quien se le había solicitado la escritura de esa presentación, no pudo concluirla por razones de salud. Entre 2012 y 2013 se realizaron las maquetas de la colección Tenochca, que hasta la fecha siguen sin publicarse. Para su elaboración Cruz contó con la ayuda de Alejandra Pérez Zamudio, Patricia Gola, Krystal Mejía, Emily Adams y Pablo Zepeda. Su impresión fue pagada por Julio Scherer García.

27



Años formativos

A mediados de la década de 1970, Marco Antonio Cruz ingresó en la Escuela Popular de Arte de

la Universidad Autónoma de Puebla, donde recibió sus primeras nociones de técnica fotográfica. En 1977 emigró a la Ciudad de México, donde continuó sus estudios en la Escuela de Diseño y Artesanías ( EDA), y se desempeñó como auxiliar del escultor Manuel Hernández (Hersúa). Al año siguiente conoció al fotógrafo Héctor García, quien lo invitó a trabajar en su agencia Fotopress, cuya sede se ubicaba en la Avenida Morelos esquina con Bucareli. En Fotopress, Cruz aprendió los secretos de la alquimia fotográfica con María García, esposa de Héctor, y pudo asomarse al archivo de uno de los más reconocidos fotoperiodistas mexicanos. Con ese bagaje y provisto de una cámara Pentax, llevó a cabo sus primeras excursiones por el centro de la capital mexicana. En 1979 se iniciaron los vínculos profesionales de Cruz con el medio periodístico, en el laboratorio de la revista Interviú. Luego de transformarse en Interviú en lucha, a causa de un conflicto laboral, esta publicación de corta existencia le abrió espacio a sus primeras colaboraciones como caricaturista y fotógrafo. A principios de la década de 1980, la revista

Sucesos para todos fue otro de los foros donde el novato reportero se dio a conocer. En agosto de 1979, Cruz se sumó a las filas del semanario Oposición, órgano informativo del Partido Comunista Mexicano. Dos años después, en septiembre de 1981, formalizó su ingreso a esta organización. Sus labores en ese medio impreso se apegaron a la agenda política impulsada por un partido de izquierda en proceso de renovación, que intentaba ganar presencia pública en un periodo de intensa movilización social y política. A partir de ese momento, Cruz se convirtió en testigo frecuente de las manifestaciones que ocupaban las calles de la Ciudad de México para expresar desacuerdos con las políticas gubernamentales o los valores establecidos, defendiendo causas que iban de la democratización sindical al libre ejercicio de la sexualidad. Temas y tratamientos que años después serían característicos en la obra de Cruz, se anuncian en las imágenes que realizó en Puebla y en la Ciudad de México entre los años 1977 y 1981. Las búsquedas y los hallazgos de ese periodo formativo dieron contenido a la primera expoIZQUIERDA:

Barrio de Santiago, ciudad de Puebla, 1977.

sición que Cruz presentó como fotógrafo, inaugurada en marzo de 1981 en la Galería Taller de Fotografía de la EDA.

29



ARRIBA:

Calle Durango, colonia Roma, Ciudad de México, 1980. IZQUIERDA:

Avenida Bucareli, Ciudad de México, 1979.

31


Puesto de tacos, colonia Popotla, Ciudad de MĂŠxico, 9 de agosto de 1979.

32


ARRIBA:

Eje Central Lázaro Cárdenas, Ciudad de México, ca. 1980.

PÁGINA 34: Avenida Juárez, Centro Histórico, Ciudad de México, ca. 1979. PÁGINA 35: PÁGINAS 36 Y 37:

Hemiciclo a Juárez, Centro Histórico, Ciudad de México, ca. 1979.

Portafolio de Marco Antonio Cruz publicado en la revista Fotozoom, editada en México, núm. 66, marzo de 1981.

33






ARRIBA:

Portada y contraportada del número 1, y portadas de los números 3 y 4 de la revista Interviú en lucha,

abril-mayo de 1979. Archivo Alberto del Castillo Troncoso. DERECHA:

Caricatura firmada por Marz, seudónimo de Marco Antonio Cruz, publicada en el número 4 de la revista

Interviú en lucha, edición correspondiente a la semana del 9 al 15 de mayo de 1979. Archivo Alberto del Castillo Troncoso.

38





IZQUIERDA Y DERECHA:

Imágenes del reportaje sobre el incendio del “Árbol de la Noche Triste”, que Marco Antonio Cruz realizó para la revista Sucesos para todos. Colonia Popotla, Ciudad de México, 9 de enero de 1980. PÁGINAS 40 Y 41:

Planas del reportaje “Queremos ser diputados”, escrito por Édgar Ceballos y con fotografías de Marco Antonio Cruz, publicado en la revista Interviú en lucha, número 3, edición correspondiente a la semana del 2 al 8 de mayo de 1979. Archivo Alberto del Castillo Troncoso.

42




Militancia

En 1977, al inicio del mandato presidencial de José López Portillo, el régimen asentado en el predominio del Partido

Revolucionario Institucional buscó renovarse y recuperar legitimidad mediante una reforma política. Las modificaciones legales que impulsó el secretario de gobernación, Jesús Reyes Heroles, con las que asimismo se reconocía la pluralidad que la sociedad manifestaba por diversas vías, hicieron posible que las organizaciones opositoras tuvieran mayor presencia legislativa. “Lo que resiste, apoya”, afirmaba Reyes Heroles. Los partidos de izquierda aprovecharon esa apertura. Luego de haber participado en las elecciones de 1976 y de conseguir su registro legal en 1979, el Partido Comunista Mexicano (PCM) tomó la decisión de transformarse. En noviembre de 1981, puso fin a sus 62 años de historia y anunció la formación de un frente partidario que promovería el trabajo conjunto de las corrientes progresistas. De la alianza de los comunistas con los integrantes de cuatro partidos y movimientos surgió el Partido Socialista Unificado de México (PSUM). Esta organización, que mantuvo como emblema las figuras de la hoz y el martillo, compitió en los comicios presidenciales de 1982, llevando a Arnoldo Martínez Verdugo como candidato. Impresos periodísticos como Oposición, editado IZQUIERDA:

por el PCM, y Así es, portavoz del PSUM, fueron testigos y promotores de los

Valentín Campa en el uso

reacomodos que pusieron al día la lucha por el socialismo democrático.

de la palabra en una de las

Marco Antonio Cruz fue parte del equipo de Oposición de agosto de

sesiones del XX Congreso Nacional del Partido

1979 a fines de 1981, cuando el órgano informativo desapareció para

Comunista Mexicano (PCM).

ceder su lugar a Así es. Para este semanario, que comenzó a circular a

Auditorio Nacional, Ciudad de México, 18 de octubre de 1981.

principios de 1982, trabajó durante dos años y medio. En ambas publi-

En la segunda parte de ese

caciones se ocupó de múltiples tareas: la organización del archivo y el

Congreso, realizada en el mes

laboratorio fotográficos, la realización de caricaturas y fotorreportajes,

de noviembre de ese mismo año, el PCM tomó la decisión de disolverse para constituir una nueva organización que

y el apoyo a la ilustración de materiales propagandísticos. Las caricaturas de Cruz tuvieron su primera aparición en la revista

permitiera la unificación de la

Interviú en lucha y se difundieron, además de en Oposición y Así es, en

izquierda, proceso que condujo

impresos sindicales —como Cero cuatro, “órgano de información y

a la fundación del PSUM el 6 de

discusión democrática de los telefonistas”—. La influencia de Rius,

noviembre de 1981. PÁGINAS 46 Y 47:

Integrantes de la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC) manifestando su apoyo a

Helio Flores, Rogelio Naranjo y Magú se hizo evidente en las obras gráficas que Cruz publicó primero con la firma de Marz y luego con la de Marco. Sus propuestas más originales se sustentaron en el uso del

collage y la secuencia narrativa.

Arnoldo Martínez Verdugo,

En los trabajos que Cruz realizó como periodista militante, destaca

candidato presidencial del

su contribución fotográfica a las portadas de Así es y a los carteles que

Partido Socialista Unificado de México (PSUM). Comitán, Chiapas, 13 de enero de 1982.

hicieron uso del trasvasamiento de diversos géneros iconográficos, cuyo diseño fue responsabilidad de Efraín Herrera y Fernando Rodríguez. 45




CARNET 0981571103. Luego de participar en el equipo que hacía la versión mexicana de la revista Interviú y de unirme a la huelga que varios de los colaboradores organizamos para defender nuestros derechos, y de realizar, junto con ellos, la edición de varios números de la revista Interviú en lucha, que nos demandaron un enorme esfuerzo, me vi obligado a buscar nuevos horizontes. En julio o agosto de 1979, tres ex integrantes de Interviú en lucha —Teresa Gil, Eduardo del Castillo y yo— nos presentamos en el semanario Oposición, órgano del Partido Comunista Mexicano (PCM), que en ese tiempo se ubicaba en la calle de Frontera en la colonia Roma, para entrevistarnos con su director, Gerardo Unzueta Lorenzana. Escuchó con sorpresa la propuesta que le hicimos de incorporarnos al semanario. Nos aceptó y también nos hizo la advertencia de que ahí se pagaba cuando se podía. Me incorporé a Oposición cuando se cambió de sede a la calle de Durango núm. 338, en la misma colonia Roma. En el semanario conocí al fotógrafo Rodrigo Flores, que tenía tiempo trabajando para la publicación. Empecé a cubrir movimientos sociales como huelgas obreras, marchas magisteriales, de trabajadores de la industria y universitarios, más los eventos del PCM, entrevistas, etcétera. El lugar donde se revelaban las fotografías se ubicaba en el cubo de una escalera; un espacio incómodo y pequeño. Hablé con Unzueta sobre la necesidad de tener un laboratorio digno. Me dieron un poco de dinero y un cuarto ubicado en el patio de la casa. Con Rodrigo Flores nos dimos a la tarea de construir el laboratorio haciendo las mesas, estantes de madera y una tarja en fibra de vidrio. Con el dinero sobrante fuimos a la calle de Donceles a buscar una ampliadora usada. Le dimos el nombre de Tina Modotti al laboratorio, en homenaje a la fotógrafa que participó en El Machete, órgano del PCM de 1924 a 1938. Otra tarea fue ordenar el archivo fotográfico de varias décadas. Ahí había impresiones del periodo de Oposición y La Voz de México. Una parte importante del acervo eran fotografías de los Hermanos Mayo y la joya era un retrato de Xavier Guerrero, impreso en un papel muy antiguo y con la emulsión toda fracturada, de Tina Modotti. 48

Imágenes realizadas en el laboratorio Tina Modotti del semanario Oposición, dos de ellas autorretratos. Ciudad de México, 12 de agosto de 1980 (arriba), 1981 (en medio) y 21 de julio de 1981 (abajo).


Entre papeles viejos, en una bodega, encontré un centenar de dibujos de los caricaturistas Rius, Helio Flores, Magú y Naranjo, que eran colaboradores permanentes. Ordené los dibujos y el hallazgo de esos trabajos me motivó a dibujar para Oposición. De cierta forma ya lo había hecho para Interviú en lucha. Cuando estos dibujantes se aparecían en el semanario les preguntaba sobre las herramientas y técnicas que utilizaban. Con su apoyo y bajo su influencia empecé a hacer dibujos que fueron publicados. Credencial que acredita

En el XX Congreso del PCM, en 1981, se decidió disolver el partido,

a Marco Antonio Cruz

que existía desde 1919, porque se iba a unificar con otras fuerzas de

como miembro del Partido Comunista Mexicano

izquierda para crear una nueva organización. Para tener presencia en

(PCM), con fecha del 28 de

las asambleas de unificación se creó un registro de militantes y por pri-

octubre de 1981.

mera vez en la historia se extendieron credenciales firmadas por Arnoldo Martínez Verdugo. Mi carnet fue el número 0981571103. El 20 de octubre de 1981, luego de haber estado en una asamblea de unificación que se realizaba en el Auditorio Nacional, casi al llegar a mi casa noté que un vehículo me seguía —un automóvil Galaxie, color guinda, sin placas—. En un momento dado, del automóvil bajaron dos hombres armados de apariencia militar que se dirigieron hacia mí. Me exigieron subir a su vehículo. Me resistí y con las culatas de las pistolas me golpearon en la cabeza. La sangre brotó con los primeros golpes. Me abracé de un poste de luz y empecé a gritar. La gente salió de sus casas y pidió a los que me atacaban dejaran de pegarme. Conseguí zafarme y corrí. Entré a mi casa y escuché cómo frenaba el auto de mis perseguidores en la puerta. Lo primero que hice fue hablar por teléfono con Unzueta e informarle de la situación. A los cinco minutos me llamó

Nadia Sierra Galván Marco Antonio Cruz luego

una persona que se identificó

de la golpiza que le fue

como el licenciado Fernando

propinada por “hombres

Gutiérrez Barrios, subsecre-

armados de apariencia militar” al salir de una

tario de Gobernación, y me

reunión del PCM. Calle Mar

pidió detalles. Cuando esto

de Banda, colonia Popotla, Ciudad de México, 20 de octubre de 1981.

sucedía, el vehículo se fue. En el hospital Rubén Leñero 49


atendieron mis lesiones. Tuve suerte. Mi caso no era aislado, eran

Instalaciones y equipo de

conocidos los secuestros de gente de izquierda; en algunos casos el

trabajo del semanario Así es.

secuestrado desaparecía. Al crearse el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) se decidió que el equipo de periodistas que trabajaba para Oposición se hiciera

Ciudad de México, 1982-1984. FILA SUPERIOR, DE IZQUIERDA A DERECHA:

Oficinas en Durango núm. 338, colonia Roma,

cargo de Así es, el nuevo semanario. Efraín Herrera, que venía del equipo

17 de marzo de 1982.

de diseñadores formado por Vicente Rojo en la Imprenta Madero, hizo

El fotógrafo Rodrigo Flores,

una propuesta editorial muy atractiva, donde una fotografía podía cubrir la portada llegando a ser un editorial visual.

19 de julio de 1983. El periodista Fernando Pineda, quien se desempeñaba

En 1982, el PSUM decidió participar en las elecciones presidenciales

como Jefe de Información del

y lanzó a Arnoldo Martínez Verdugo como su candidato. Se adquirie-

semanario, 1 de julio de 1984.

ron dos autobuses para transportar a la comitiva y a los periodistas,

Eduardo del Castillo cubriendo

que fueron bautizados con los nombres de El Socialista y El Machete.

del “Halconazo”, San Cosme,

la marcha por el X Aniversario

Una parte de la campaña presidencial la cubrió Rodrigo Flores. A mí me

10 de junio de 1981.

tocó cubrir Puebla, Oaxaca, Chiapas, Campeche, Quintana Roo, Yuca-

El periodista Héctor Delgado,

50

1 de julio de 1984.


FILA INFERIOR, DE IZQUIERDA A DERECHA:

El diseñador Fernando

tán, Sinaloa, Baja California, Sonora, Chihuahua y Tamaulipas. Era la primera vez que viajaba como fotógrafo.

Rodríguez y Arturo

Desde diciembre de 1982, un grupo de fotógrafos de prensa nos reu-

Melchor, 29 de junio

níamos con frecuencia para hablar de proyectos y de la necesidad de

de 1984. Dos colaboradores de

realizar un trabajo conjunto. En 1983 comenzamos a planear una agen-

Así es formando planas,

cia independiente de información fotográfica, que llevaría por nombre

19 de julio de 1983.

Imagenlatina. Renuncié al semanario Así es para dedicarme de tiempo

Gavetas y cajas con el archivo fotográfico de

completo a esta nueva tarea.

Así es, 19 de julio de 1983.

En el periodo que laboré para los semanarios Oposición del PCM y Así

El periodista Roberto

es del PSUM, trabajé con los directores Gerardo Unzueta, Marcos Leo-

Cabrera, 1 de julio

nel Posadas, Eduardo Montes e Iván García Solís; y con los compañeros

de 1984.

Olga Alicia Aragón, Teresa Gil, Alma Leticia León Salazar, Eduardo del Castillo, Eduardo Ibarra, José Oviedo, Raúl Jardón, Fernando Pineda, Héctor Delgado, Rodrigo Flores, Gilberto Enríquez, Efraín Herrera, Roberto Cabrera, Rogelio Hernández, Fabián Soto, entre otros. /  MAC 51


Oposición

El Sindicato de Obreros Técnicos, Pintores y Escultores de México, del que

formaban parte Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Xavier Guerrero, fundó, en 1924,

El Machete. Al año siguiente esa publicación se convirtió en órgano informativo del Partido Comunista Mexicano (PCM) y en esa condición siguió existiendo hasta 1938, a pesar de que por algunos años —de 1929 a 1934— debió circular de manera clandestina. La Voz de México sustituyó a El Machete como periódico referencial de la lucha comunista, editándose de 1938 a 1974. Cuatro años antes de que el PCM decidiera el cierre de La Voz de

México, comenzó a circular Oposición, “revista quincenal de información y debate político”. Los motivos de ese nombre se explicaban en su primera entrega, fechada el 1 de abril de 1970: […] la revista surge con la aspiración de satisfacer una necesidad inaplazable: la

Venta de ejemplares

de romper el dique del silencio que la consigna oficial erigió después del 2 de octubre

del número 345 del

entorno a los puntos de vista y la actividad de los enemigos del régimen. No es por eso, causal ni circunstancial el nombre de esta revista. Porque lo que el país requiere es una oposición resuelta, efectiva y a fondo contra la política reaccionaria y terrorista de la gran burguesía en el poder. Y porque la oposición verdadera, la que cuenta y a la que la burguesía teme, es la oposición de izquierda, la que

semanario Oposición, órgano del Comité Central del Partido Comunista Mexicano (PCM). Alameda de la Ciudad de México, 28 de julio de 1980.

ataca las raíces mismas del régimen de explotación imperante en México y señala los caminos para una transformación revolucionaria de la sociedad. Nuestra revista no pretende representar a todas las tendencias que desde la izquierda combaten al régimen; sólo intenta contribuir a su unidad. Editada con periodicidad semanal a partir de abril de 1974, Oposición dio continuidad al periodismo comunista hasta 1981, año en que el PCM se fusionó con otras organizaciones para conformar el Partido Socialista Unificado de México (PSUM). A lo largo de once años de existencia tuvo como directores a Arnoldo Martínez Verdugo, Gerardo Unzueta, Marcos Leonel Posadas e Iván García Solís. Unzueta fue quien abrió las puertas del semanario comunista a los periodistas que habían intentado mantener con vida la revista Interviú en lucha (diez números, editados entre abril y junio de 1979), entre quienes se contaba al fotógrafo y caricaturista Marco Antonio Cruz. A Cruz se le menciona por primera vez en la plantilla de colaboradores de Oposición en la edición número 304, correspondiente a la semana 52

DERECHA:

Primera plana del número 350 del semanario Oposición, edición del 31 de agosto de 1980, en la que se publicó una fotonota con imágenes de Marco Antonio Cruz sobre el debate público en torno a la maternidad voluntaria.



del 27 de septiembre al 3 de octubre de 1979, si bien hay caricaturas de

Imágenes impresas del

su autoría en el número 302 y en su archivo se conservan imágenes

reportaje gráfico que

relacionadas con la presentación, el 1 de septiembre de ese mismo año, del III Informe de Gobierno del presidente José López Portillo. Susana Chaurand, Pulido, Hermanos Mayo, Lucero Hellmer, Héctor Delgado, Rodrigo Flores, Cueto, Jesús Olguín, Armando Salgado y Román Karmen

Marco Antonio Cruz realizó en la casa donde vivió y el lugar en el que fue asesinado el profesor Misael Núñez Acosta, destacado

fueron otros de los fotógrafos acreditados en las ediciones de la tercera

líder del movimiento

y penúltima época de Oposición (de la última semana de abril de 1978

magisterio. Tulpetlac,

democratizador del

a la primera de noviembre de 1981). La cuarta y última duró sólo un

Estado de México. Fueron

par de meses (noviembre–diciembre de 1981), ya convertido el perió-

entrevista que Héctor

dico en publicación del PSUM. Cruz, como los demás integrantes de

Oposición, ayudaron a la consolidación del medio impreso que por

publicadas, junto con la Delgado hizo a los padres de Núñez Acosta —Carlota Acosta y Audomaro

cinco años, de 1982 a 1987, sirvió a los propósitos de ese frente parti-

Núñez—, en el semanario

dario: el semanario Así es.

Oposición, en la edición

[…] A Misael lo mataron el 30 de enero de 1981. Eran cerca de las siete de la tarde cuando tres pistoleros a sueldo se estacionaron frente al local en que maestros y colonos realizaban una asamblea en Tulpetlac. Iban a bordo de un Chrysler LeBaron. Cuando reconocieron a Misael, le vaciaron el cargador de una Colt .45. Cuatro disparos le robaron la vida, a escasos 100 metros de la escuela primaria Héroes de Churubusco. Sus asesinos materiales, los pistoleros (dos de ellos ex agentes judiciales del Estado de México), Rufino Vences Peña, Jorge Mejía Pizaña y Joel Vences Hernández, confesaron que fueron contratados por Clemente Villegas, jefe de una banda de porros y secretario particular de Ramón Martínez Martín, en esa época secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

El día de su asesinato, Misael Núñez preparaba con padres de familia y

colonos el estallido de una suspensión indefinida de labores del magisterio del Estado de México, inscrita en un paro nacional. Una de las principales afectadas por su labor era Elba Esther Gordillo, la cacique sindical de los trabajadores de la educación en la entidad. Designada por Carlos Jonguitud para dirigir la sección 36 durante el periodo 1977-1980, saltó de allí a la dirección nacional del gremio. Como señora feudal, dejó a cargo de su dominio a Leonardo Rodríguez, un oscuro personaje cuya única cualidad visible era la de ser incondicional de la maestra y servirle de chofer. Desde entonces, la sombra del homicidio ha perseguido a la chiapaneca. [...] Luis Hernández Navarro, “La segunda muerte de Misael Núñez Acosta”, La Jornada, 30 de enero de 2018.

54

del 16 de agosto de 1981.



PÁGINA 55:

Caricatura de Marco Antonio Cruz en un artículo publicado en el semanario Oposición, edición correspondiente al día 31 de mayo de 1981. ARRIBA:

Caricatura-fotomontaje, publicada en la primera plana del semanario Oposición, en su edición del 13 de julio de 1980. ABAJO:

Fotomontaje que anuncia el 4o Festival Popular de Oposición, publicado en el semanario Oposición, el 18 de mayo de 1980.

DERECHA:

Materiales de trabajo para el armado de las aventuras de Opo Jolmes y uno de sus fotomontajes terminados, publicado en el semanario Oposición, el 9 de agosto de 1981. El personaje Opo Jolmes, inspirado en el célebre detective creado por Arthur Conan Doyle, tenía como propósito hacer pesquisas entre los líderes de la izquierda —Othón Salazar, Valentín Campa, Heberto Castillo, Arnoldo Martínez Verdugo— para elegir a quien sería el más idóneo candidato presidencial. Apareció por primera vez en el semanario Oposición, el domingo 19 de julio de 1981.

56




Caricaturas realizadas por Marco Antonio Cruz para el semanario Oposición, 1980-1981.

PÁGINAS 60 Y 61:

Historietas realizadas por Marco Antonio Cruz para el semanario Así es, 1982. La de la página 61 se publicó en la edición correspondiente a la semana del 27 de agosto al 2 de septiembre de ese año.

59




Así es

El hebdomedario Así es

puso en circulación 198 números, de los cuales el primero correspondió a la semana del 28 de enero al 4 de febrero de 1982 y el último apareció con la fecha del 8 de julio de 1987. Su existencia corrió en paralelo a la del partido que auspició su edición: nació luego de que el Partido Comunista Mexicano desapareció para encabezar la formación del Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y llegó a su fin cuando esta organización se unió a otras fuerzas políticas para fundar el Partido Mexicano Socialista. Iván García Solís, quien encabezó el semanario Oposición en su etapa final (noviembre-diciembre de 1981), fue el director fundador de Así es. La publicación, órgano de un partido a favor del socialismo democrático en el que confluían diversas corrientes de izquierda, atrajo a sus páginas una nómina igualmente variada de colaboradores, entre quienes se puede mencionar a Orlando Ortiz, Adolfo Sánchez Rebolledo, José

Venta de ejemplares

Woldenberg, Raúl Trejo Delarbre, Carlos Pereyra, Gerardo Peláez,

del semanario Así es,

María Luisa Puga y David Huerta, este último a cargo de la sección de cultura. Marco Antonio Cruz ocupó la jefatura del departamento de fotografía de Así es y realizó decenas de coberturas de las manifestaciones de protesta de organizaciones obreras, campesinas y sociales, y de los actos organizados por el PSUM. Junto con Rodrigo Flores documentó la

órgano del Partido Socialista Unificado de México (PSUM), en un acto de la campaña como candidato presidencial de Arnoldo Martínez Verdugo. Michoacán, 24 de febrero de 1982.

campaña que Arnoldo Martínez Verdugo realizó como candidato de ese partido en las elecciones presidenciales de 1982. Como lo había hecho en Oposición, en Así es Cruz cumplió con la doble tarea de ser fotógrafo y caricaturista. Sus dibujos fueron el complemento gráfico de editoriales en que el semanario llamaba a defender la nacionalización de la banca decretada por el presidente

PÁGINAS 64 Y 65:

José López Portillo o realizar cambios a fondo en el sistema electoral.

Portadas de Así es,

Su talento gráfico se exhibió, sobre todo, en historietas en que hizo

núms. 47, 42, 45,

uso de múltiples planos narrativos y sólo unas pocas onomatopeyas

49 y 43, publicadas

y palabras. 62

entre abril de 1982 y diciembre de 1983.


Sin duda la mayor aportación visual de Cruz a la revista se dio en las portadas que, con una imagen fotográfica de su autoría como elemento central, daban aviso sobre algunos de los contenidos de la edición al tiempo que funcionaban como carteles. Así es contó con las colaboraciones de Cruz hasta finales de 1983. Al año siguiente el fotógrafo participó en la primera tentativa de organización de la agencia Imagenlatina y se integró al equipo que puso en marcha el diario La Jornada. En las ediciones de Así es hubo espacio para el despliegue de obras fotográficas y gráficas, en correspondencia con una línea editorial que buscaba darle mayor versatilidad a la presentación de los contenidos. Este semanario mantuvo algunas afinidades con la que, sin duda, fue la propuesta editorial más atrevida de la prensa de izquierda en ese Huelga de trabajadores de Coca Cola afuera de

periodo: El Machete, “revista mensual de cultura política”, dirigida por

las instalaciones de la

Roger Bartra y diseñada por Rafael López Castro, de la cual se publi-

refresquera en Tlalpan,

caron quince números entre mayo de 1980 y julio de 1981. Apegada a

Ciudad de México. Uno de los trabajadores lee el

las directrices partidarias y ocupada sobre todo de dar seguimiento

número 43 del semanario,

a la coyuntura política, Así es no llegó a ejercer la heterodoxia de El

correspondiente a la semana del 26 de noviembre al 2 de diciembre de 1982.

Machete pero sí se hizo eco del ensanchamiento de la agenda de las luchas democratizadoras.




Marcha que un grupo de campesinos realizó desde el estado de Chiapas hasta la Ciudad de México en octubre de 1983, la cual fue cubierta a lo largo de su trayecto por Marco Antonio Cruz. La imagen del fotograma número 12 fue publicada en la portada del semanario Así es, núm. 85, correspondiente a la semana del 21 al 27 de octubre de 1983. Tiras de negativos positivados y recorte de portada.

66



Marchas de organizaciones independientes con motivo del Día del Trabajo. Zócalo de la Ciudad de México, 1 de mayo de 1981  y  1 de mayo de 1983. La imagen que Marco Antonio Cruz realizó en la marcha obrera del 1 de mayo de 1981 se integró, dos años después, a un cartel-pancarta que un contingente del Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear (SUTIN) mostró en la conmemoración del Día del Trabajo. El registro fotográfico que Cruz hizo de este contingente sirvió a su vez para ilustrar una portada del semanario Así es (edición correspondiente a la semana del 6 al 12 de mayo de 1983).

68



Portada del semanario Así es (edición correspondiente a la semana del 15 al 21 de julio de 1983) y cartel editado por el PSUM (ca. 1984), ilustrados con

una imagen que Marco Antonio Cruz tomó en la marcha organizada por trabajadores del SUTIN y maestros disidentes, celebrada el 7 de julio de 1983 en la Ciudad de México. Diseño del cartel: Fernando Rodríguez. Archivo Fernando Rodríguez.

DERECHA:

Imagen del mitin que Arnoldo Martínez Verdugo, candidato presidencial del PSUM, encabezó en Comitán,

Chiapas, el 13 de enero de 1982. Dos fragmentos de esta fotografía fueron utilizados en un cartel promocional de la misma campaña electoral, editado por la Comisión de Información y Propaganda del Comité Central del PSUM y diseñado por Fernando Rodríguez. Archivo Fernando Rodríguez.



La Marcha por la Democracia

Nacido en Pericos, un pequeño poblado de Sinaloa,

en el seno de una familia dedicada a las labores agrícolas, Arnoldo Martínez Verdugo (1925-2013) hizo sus estudios primarios en la ciudad de Culiacán y, en su adolescencia, se desempeñó como empleado en el vecino estado de Sonora. En 1943 se estableció en la Ciudad de México. Mientras trabajaba en la fábrica de papel San Rafael, inició su participación en actividades sindicales. En esa misma época fue alumno de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, en cuya planta magisterial había creadores que mantenían vigentes los postulados de un arte nacionalista vinculado a la luchas populares. Por intermediación de uno de ellos, el pintor guanajuatense José Chávez Morado, se integró al Partido Comunista Mexicano (PCM) en septiembre 1946. A partir de entonces concentró sus energías en la militancia política. De 1948 a 1952 Martínez Verdugo formó parte de la Comisión Organizadora de la Juventud Comunista y, en los siguientes dos años, del Comité del Distrito Federal del PCM. En 1954 fue designado miembro suplente del Comité Central. En 1957, año en que asimismo fue secretario de redacción de la revista Liberación, dio su primera batalla por la

renovación del partido desde el Comité Regional del Distrito Federal. En agosto de 1959, se integró por primera vez al Secretariado del Comité Central. Cuatro años después, en el

XIV

Congreso del

PCM,

fue elegido primer secretario del Comité Central y, en 1967, durante el XV Congreso, se le designó secretario general del Comité Central, puesto en el que sería ratificado por los siguientes cinco congresos hasta la disolución del partido en 1981. Con Martínez Verdugo como su secretario general, el

PCM

fue

motivo y arena de múltiples conflictos internos, debates ideológicos y reorganizaciones estructurales, propiciados por las distintas concepciones que sus militantes tenían de los principios y objetivos de esa organización política —en tanto vanguardia del cambio revolucionario, representación de la clase obrera e instrumento para el establecimiento del socialismo en México—, y asimismo por las reconfiguraciones sucedidas en el orden internacional, la realidad nacional y el régimen político dominado por el Partido Revolucionario Institucional. Los planteamientos que Martínez Verdugo impulsó desde los órganos directivos y de difusión del PCM contribuyeron a que éste se apartase del dogmatismo estalinista, respaldara la defensa de las libertades democráticas y se acercara a posiciones que fueron calificadas como eurocomunistas y reformistas. A partir de principios de los años setenta, esa organización se propuso luchar por una revolución de 72


Arnoldo Martínez

carácter democrático y socialista, que tendría su fundamento en las

Verdugo, candidato

movilizaciones del pueblo trabajador pero que asimismo requeriría de

presidencial del PSUM, en un mitin de su campaña

establecer alianzas con las fuerzas antiimperialistas y antimonopolis-

en Juchitán, Oaxaca,

tas, y de convocar a la unidad de las organizaciones de izquierda.

10 de enero de 1982.

La instauración de la “dictadura del proletariado” dejó su lugar al “establecimiento del poder obrero democrático” (XIX Congreso, 1981). La mirada crítica al “socialismo realmente existente” se manifestó con el rechazo a las intervenciones soviéticas en Checoslovaquia (1968) y en Afganistán (1979), y el reconocimiento como movimiento democratizador de la organización sindical Solidaridad en Polonia (1980). Con la participación en las elecciones presidenciales de 1976 con Valentín Campa como su candidato, la decisión de aprovechar el espacio abierto por la Reforma Política de 1977 —que Martínez Verdugo no consideraba como una dádiva gubernamental sino como resultado de años de lucha opositora—, y la obtención de su reconocimiento legal en 1979, el PCM adquirió mayor presencia en la vida pública nacional. La participa-

ción en los procesos electorales y legislativos requirió que el partido de la hoz y el martillo estableciera negociaciones y acuerdos con otras organizaciones de izquierda, tanto las que defendían los postulados marxistas como las que se adscribían al nacionalismo revolucionario. 73


En 1979 se conformó la Coalición de Izquierda, con la que el PCM, en alianza con el Partido del Pueblo Mexicano, el Partido Socialista Revolucionario y el Movimiento de Acción y Unidad Socialista, obtuvo 18 diputaciones. Martínez Verdugo se convirtió en el líder de ese grupo parlamentario. Dos años más tarde, de cara a las elecciones presidenciales de 1982, se llevó a la realidad una propuesta de unidad de mayores ambiciones, que implicó la desaparición del PCM a favor del nacimiento de una organización de más amplio espectro. El 4 de noviembre de 1981, el XX Congreso de este partido tomó la siguiente resolución: “Los comunis-

tas acuerdan entregar todos sus esfuerzos al cumplimiento de las tareas de fusión en todos los niveles del partido y a proseguir la tarea de construir el amplio frente de izquierda que se requiere en estos momentos para hacer frente a los candidatos del PRI, del PAN y del PDM”. Dos días después, en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México, la Asamblea Nacional de Unificación decidió que esa nueva organización política, a la que se habían sumado el Partido del Pueblo Mexicano, Partido Socialista Revolucionario, el Movimiento de Acción y Unidad Socialista, y el Movimiento de Acción Popular, se llamara Partido Socialista Unificado de México (PSUM). El Partido Mexicano de los Trabajadores, que dirigía el ingeniero Heberto Castillo y también había sido convocado a integrarse al frente partidario, decidió a fin de cuentas no participar en su fundación. El 7 de noviembre Arnoldo Martínez Verdugo fue elegido como candidato presidencial del PSUM. El 4 de diciembre de 1981, con una manifestación que desfiló del Monumento a la Revolución a la Plaza Santo Domingo, en la Ciudad de México, Martínez Verdugo dio inicio a su campaña presidencial. La concluyó el 19 de junio de 1982, con una marcha que partió del Monumento a la Revolución y desembocó en el Zócalo capitalino, donde tuvo lugar un mitin multitudinario. En una Plaza de la Constitución vestida de rojo, Martínez Verdugo lanzó arengas a favor del socialismo democrático que liberaría a México de la explotación económica y el sojuzgamiento político: “Éste es el México que queremos. Un país donde la democracia, la justicia, la igualdad, sean realidades duraderas y cotidianas”. 74

Campesino presente en un mitin de la campaña de Arnoldo Martínez Verdugo. Simojovel de Allende, Chiapas, 13 de enero de 1982.


Campesinas de Santa Fe

Con el nombre de La Marcha de la Democracia —el mismo que

de la Laguna, Michoacán,

Valentín Campa utilizó en la contienda electoral de 1976—, la campaña

retratadas antes de que diera inicio un mitin de

de Martínez Verdugo tomó forma en un recorrido de 38 mil kilómetros

la campaña de Arnoldo

por 31 entidades de la república y con la organización de 311 actos

Martínez Verdugo, febrero de 1982.

políticos y culturales. Esa labor de propaganda y convencimiento, y el trabajo político de las organizaciones fusionadas en el PSUM, hicieron posible que Martínez Verdugo obtuviera más de 820 mil votos (el 3.48% de los sufragios emitidos y validados) en las elecciones que se celebraron el 4 de julio de 1982. Cantidad nada irrelevante en un proceso electoral donde el gobierno priista volvió a desempeñar los roles de competidor y árbitro. En su andar como candidato a la presidencia de la república, Martínez Verdugo fue acompañado por reporteros de algunos medios de alcance nacional pero sobre todo por quienes trabajaban en el área de prensa y propaganda del PSUM, la cual tenía como principal soporte la infraestructura, la memoria documental y las prácticas informativas que había heredado del PCM. Los fotógrafos Rodrigo Flores y Marco Antonio Cruz formaban parte de la planta laboral de esa área, responsable de la edición, el diseño y la producción de los impresos del partido, entre ellos el semanario Así es. Con imágenes de

la autoría de Flores y Cruz se ilustraron las ediciones en que la revista 75


dio seguimiento a la campaña de Martínez Verdugo, informando sobre sus actos y pronunciamientos. De la cobertura que ambos fotó‑ grafos hicieron de la campaña del

PSUM

igualmente se benefició

la publicación El proyecto socialista. Selección de discursos de La Marcha por la Democracia, diciembre de 1981-junio de 1982 (ediciones del Comité Central del PSUM,

1983), resumen del programa

político que Martínez Verdugo conformó y planteó como candidato. En los registros que Flores y Cruz hicieron de los mítines y manifestaciones de la campaña del

PSUM,

Martínez Verdugo y sus

Portada y páginas

acompañantes no fueron los únicos protagonistas. Retrataron

interiores del libro

con frecuencia a quienes, como simpatizantes, seguidores,

El proyecto socialista. Selección de discursos

aliados o meros espectadores, se congregaron en esas reuniones

de La Marcha por la

públicas. De la observación de las personas y grupos ante los que

de 1981-junio de 1982

Martínez Verdugo se hizo presente como orador o interlocutor, Cruz obtuvo imágenes que trascendieron, por su fuerza simbólica, la contingencia de los hechos fotografiados. Tal fue el caso del retrato que hizo de unos campesinos encarcelados de manera arbitraria, a quienes el candidato socialista visitó el 8 de junio de 1982 en una prisión de Acatlán, Puebla. Testimonio del desdén institucional

Democracia, diciembre (ediciones del Comité Central del PSUM, 1983), memoria documental y gráfica de la campaña de Arnoldo Martínez Verdugo como candidato presidencial del PSUM. Fotografías de Marco

hacia los sectores más desfavorecidos del medio rural, esta imagen

Antonio Cruz y Rodrigo

formó parte de la serie Campesinos en México con la que Cruz se

Fernando Rodríguez.

76

Flores, y diseño de


Retrato de campesinos

hizo merecedor, dos años después, del primer premio del IV Concurso

encarcelados en Acatlán,

de Fotografía Antropológica, certamen organizado por la Escuela

Puebla, que Marco Antonio Cruz realizó el 8 de junio

Nacional de Antropología e Historia. El jurado que le otorgó ese galardón

de 1982, mientras cubría

estuvo compuesto por los fotógrafos Lola Álvarez Bravo y Héctor García,

la campaña de Arnoldo Martínez Verdugo.

el antropólogo Ricardo Pozas y el artista visual Felipe Ehrenberg.

Este retrato formó parte

La edición número 113 de Así es, con fecha del 20 de julio de 1984,

de la serie Campesinos en

llevó en su portada el retrato de los campesinos presos, acompañado de

México con la que Marco Antonio Cruz obtuvo el

un pie de foto que señalaba el premio que había ganado y contenía la

primer premio en el IV

siguiente descripción: “campesinos, clase predilecta de los gobiernos

Concurso de Fotografía

‘revolucionarios’, presos en Acatlán, Puebla, por luchar por la tierra”.

Antropológica, organizado por la Escuela Nacional de

Otra imagen con la que Cruz había documentado la visita de Martínez

Antropología e Historia.

Verdugo a la cárcel de Acatlán, que mostraba al candidato saludando a

El número 113 del semanario Así es, con fecha del 20 de

los mismos reos, se había descrito de manera parecida al publicarse, un

julio de 1984, la publicó en

año antes, en El proyecto socialista: “Con los campesinos presos por sus

su portada e informó sobre el premio que le había sido otorgado.

demandas y luchas por la tierra. Acatlán, Puebla, 8 de junio de 1982”. Si el retrato que incluía a Martínez Verdugo corrió la suerte de la memoria impresa de su campaña, aquel que mostraba a dos rostros de campesinos poblanos asomándose entre los barrotes carcelarios emprendió un largo camino al convertirse, por su sostenida publicación y difusión, en uno de los pilares de la iconografía de Marco Antonio Cruz. 77




Desaparecidos

El secuestro, la detención ilegal, la tortura y la desaparición de cientos de personas integrantes de

grupos de oposición y movimientos insurreccionales, comenzó a impulsarse como política de Estado en el gobierno de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976) y fue luego mantenida por el de José López Portillo (19761982), configurando el lamentable episodio que se conoce como “guerra sucia”, cuyos efectos prevalecen hasta nuestros días. En este contexto, entre el 16 y el 18 de abril de 1977, se formó el Comité Pro-Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México, más tarde conocido como Comité ¡Eureka!. El 28 de agosto de 1978, con el propósito de hacer visibles sus peticiones, un grupo de familiares de desaparecidos organizó el primer ayuno colectivo que tuvo como escenario a la catedral de la Ciudad de México. Al año siguiente, el 12 de diciembre de 1979, con la participación de 54 organizaciones que coincidían en la defensa de los derechos humanos y la exigencia de libertad para los presos políticos, nació el Frente Nacional contra la Represión (FNCR). La líder más destacada de estas movilizaciones fue Rosario Ibarra de Piedra, cuyo hijo Jesús había sido secuestrado por la Dirección Federal de Seguridad en la ciudad de Monterrey, el 25 de noviembre de 1973, acusado de pertenecer al grupo guerrillero Liga Comunista 23 de Septiembre. Como reportero del semanario comunista Oposición, Marco Antonio Cruz informó sobre las primeras protestas públicas de quienes demandaban la aparición con vida o noticias ciertas de quienes habían sido desaparecidos por razones políticas, como la tercera huelga de hambre que integrantes del FNCR realizaron en la Catedral Metropolitana en agosto de 1980. Uno de los retratos que entonces hizo Cruz de la 80


PÁGINAS 78 Y 79:

Manifestación del Frente Nacional Contra la Represión

señora Ibarra de Piedra —quien había decidido portar sobre su pecho, a manera de medallón, una fotografía del rostro de su hijo Jesús—,

(FNCR). Ciudad de México,

circularía posteriormente en otros soportes y serviría como propaganda

12 de octubre de 1987.

política del movimiento en torno a los desaparecidos, el cual adquirió

ARRIBA:

Marcha organizada por el

cada vez más fuerza, a medida que se revelaba el saldo trágico de la represión gubernamental en el país.

FNCR para conmemorar la

Declaración Universal de

En Así es, publicación editada por el Partido Socialista Unificado

los Derechos Humanos y en

de México, las imágenes de Cruz siguieron apareciendo en las notas

demanda de amnistía total

que informaban sobre las acciones del FNCR y el asedio policiaco al que

y la presentación con vida de los desaparecidos, la cual contó con la asistencia de 15 mil manifestantes. Avenida Bucareli, Ciudad de México,

sus más activos integrantes debían sobreponerse.

En la década de 1980, periodo en que el activismo de doña Rosario

Ibarra de Piedra pasó de las calles y las plazas públicas a las cámaras

10 de diciembre de 1980. Tira

legislativas y a la competencia por la presidencia de la república, Cruz

de negativos positivados.

se mantuvo como cronista solidario de un movimiento a cuyos recla-

La imagen del fotograma

mos no dejarían de sumarse, en los siguientes años, los retratos foto-

número 11 se publicó en el semanario Oposición, núm. 315, en la edición del domingo 16 de diciembre de 1979.

gráficos de otras víctimas de desaparición forzada. “Entonces nos dimos a la tarea de luchar por la presentación de los desaparecidos y la libertad de los cientos de presos políticos que llenaban las cárceles de Guerrero, Chihuahua, Sonora, Nuevo León, saldo del sexenio echeverrista. Después, en el gobierno lopezportillista, las desapariciones se produjeron en Sinaloa, Jalisco, Oaxaca. Y luego en todo el país. Pero también salió a relucir el apoyo solidario de los familiares y se consolidó esa hermandad siamesa en el dolor que nos unía a todas las madres de los desaparecidos, porque los corazones nos latían al unísono”, le comentó Ibarra de Piedra a Ignacio Ramírez, reportero de la revista Proceso, en marzo de 1997, al cumplirse veinte años de la creación del Comité ¡Eureka!. 81



IZQUIERDA, ARRIBA:

Marcha Nacional contra la Carestía y en Defensa del Salario, que contó con la participación de diversas organizaciones sindicales, políticas y estudiantiles, entre ellas el Comité Pro-Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México. Zócalo de la Ciudad de México, 27 de septiembre de 1982. IZQUIERDA, ABAJO:

Paso de un contingente militar frente a la Catedral Metropolitana, en la que tenía lugar una huelga de hambre organizada por el FNCR, el día en que tomó

posesión Miguel de la Madrid Hurtado. Ciudad de México, 1 de diciembre de 1982.

Secuencia fotográfica de la confrontación que se dio entre madres de desaparecidos políticos y personal femenino de la policía capitalina frente a las rejas de la Catedral Metropolitana. Ciudad de México, 23 de mayo de 1988.

83


ARRIBA:

Rosario Ibarra de Piedra en una de las huelgas de hambre que el FNCR realizó en la Catedral Metropolitana. Ciudad de México, agosto de 1980. Esta imagen fue publicada en el semanario Oposición, en su edición del 7 de septiembre de 1980. Cartel promocional de Rosario Ibarra de Piedra como candidata a senadora del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), 1991. Ibarra fue la primera mujer en la historia de México en ser candidata a la presidencia de la república. Con el respaldo del PRT, compitió en las elecciones

presidenciales de 1982 y de 1988. Diseño de Fernando Rodríguez. Archivo Fernando Rodríguez.

84


ARRIBA:

Rosario Ibarra de Piedra en el desayuno organizado con motivo de la celebración del Día del Ejército. Ciudad de México, 19 de febrero de 1986. EN MEDIO:

Rosario Ibarra de Piedra, líder del Comité ¡Eureka!, en una manifestación con motivo del Día del Trabajo. Eje Central Lázaro Cárdenas, Ciudad de México, 1 de mayo de 1988. ABAJO:

Acto de protesta del Comité Pro-Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos de México (Comité ¡Eureka!), encabezado por Rosario Ibarra de Piedra, que tuvo lugar en el Zócalo de la Ciudad de México, el 12 de mayo de 1989.

85



La Jornada

El 19 de septiembre de 1984 circuló el primer número de

La Jornada, diario que se proponía ser vocero de las causas populares y progresistas. Su fundación fue promovida por un nutrido grupo de periodistas, intelectuales, artistas y ciudadanos, varios de ellos vinculados a la disidencia política y cultural. Carlos Payán ocupó el puesto de director general y Pedro Valtierra encabezó las labores del departamento de fotografía, al que se sumaron algunos de los colegas que, junto con él, habían impulsado meses atrás la primera puesta en PÁGINAS 86 Y 88:

marcha de la agencia de servicios fotográficos Imagenlatina.

Tiraje del primer número

Marco Antonio Cruz fue invitado por Valtierra a participar en Ima-

del diario La Jornada.

genlatina y asimismo a integrarse al primer equipo de fotógrafos de

Ciudad de México, 18 de

La Jornada, del que también formaron parte Rogelio Cuéllar, Luis Hum-

septiembre de 1984.

berto González, Fabrizio León, José Gómez de León, Rubén Pax, Frida Hartz y Andrés Garay. Con el trabajo conjunto de estos fotoperiodistas

ABAJO:

Recorte con el anuncio de la Exposición de fotógrafos fundadores del diario La Jornada. Ciudad de México, septiembre de 1984.

y el de los editores que reconocieron el valor de sus imágenes, La Jornada dio un nuevo impulso a la renovación del fotoperiodismo mexicano que se había iniciado en la década anterior. Más allá de la simple ilustración de las notas, La Jornada obtuvo de sus fotógrafos coberturas que aportaron un punto de vista crítico

87


sobre la clase política, brindaron amplio testimonio de los movimientos sociales, mostraron las indignidades de la realidad nacional y rindieron homenaje al azaroso fluir de la vida cotidiana. Los fotógrafos, por su parte, demandaron del diario mayor espacio para el despliegue de sus trabajos y consideración para sus puntos de vista en las decisiones editoriales. Cruz fue reportero de La Jornada durante dos años. Obligado por los requerimientos del diarismo desarrolló sus capacidades de observación y registro, consolidó sus preferencias temáticas, descubrió nue-

DERECHA:

vas líneas de trabajo y realizó imágenes que se fijaron en la memoria

Primera plana del

colectiva. Por conflictos internos en el diario y desacuerdos con su polí-

número uno de

tica editorial, Cruz y otros cinco fotógrafos presentaron su renuncia a

La Jornada el 1 de abril de 1986. Varias de las imágenes que produjo en ese periodo siguieron reproduciéndose en publicaciones menos efímeras y validaron, como obras autónomas, el talento de su autor.

88

La Jornada, en la que aparecen dos retratos realizados por Marco Antonio Cruz. Ciudad de México, 19 de septiembre de 1984.



ARRIBA:

Recortes de imágenes impresas con vistas de la Torre Latinoamericana, ubicada en el

Centro Histórico de la Ciudad de México, que fueron publicadas por el diario La Jornada, en las ediciones correspondientes al 18 de marzo de 1985 (izquierda, arriba), 26 de enero de 1986 (derecha, arriba), 28 de enero de 1986 (izquierda, abajo)  y  7 de marzo de 1985 (derecha, abajo). DERECHA:

Vista de una azotea con la Torre Latinoamericana al fondo. Avenida Arcos de Belén,

Ciudad de México, 23 de julio de 1985.

90




ARRIBA:

Imagen perteneciente al reportaje sobre refugiados guatemaltecos

que Marco Antonio Cruz realizó en el estado de Chiapas, en octubre de 1984. IZQUIERDA:

Plana de un reportaje sobre las precarias condiciones de vida de los refugiados guatemaltecos en México,

con texto de Miguel Ángel Velázquez y fotografías de Marco Antonio Cruz. Perfil de La Jornada, 26 de diciembre de 1984.

93


El presidente Miguel de la Madrid

RAYOS Y NUBARRONES. Esta fotografía en que al presidente Miguel de la Madrid Hurtado parece caerle el rayo del desempleo la tomé en el Auditorio Nacional, en un acto en que estuvo acompañado por

Hurtado y Ángel Olivo Solís, dirigente de la Confederación Obrera Revolucionaria (COR), en la inauguración del IX Congreso General Extraordinario de

Arsenio Farell Cubillas, secretario del Trabajo, y Ángel Olivo Solís, diri-

esta organización. Auditorio

gente de la Confederación Obrera Revolucionaria (COR). Habían colgado

toma realizada el 22 de

mantas pintadas en las que De la Madrid luchaba contra nubes negras y

Nacional, Ciudad de México, noviembre de 1984.

relámpagos que representaban a la carestía, la caída del dólar y otras desgracias económicas. Busqué el ángulo en que el presidente quedaba bajo el rayo del desempleo. El evento fue por la tarde. Terminé de revelar e imprimir la imagen en La Jornada entre las 9 y 10 de la noche. De inmediato se la entregué a Carlos Payán, director del diario, quien se mostró sorprendido y luego se la enseñó a Miguel Ángel Granados Chapa. Entre quienes decidían la edición del periódico hubo dudas sobre su publicación. Resultaba atrevido, en esos años, tratar a la figura presidencial de esa forma. Me fui a mi casa sin saber si la foto iba a ser utilizada. Al día siguiente la vi impresa en la primera plana./MAC 94

PÁGINAS 95-97:

Planas del suplemento Perfil de La Jornada, dedicado al tema de la clase política, que incluye fotografías realizadas por Marco Antonio Cruz, Rogelio Cuéllar, Andrés Garay, José Gómez de León, Luis Humberto González, Frida Hartz, Fabrizio León Diez, Rubén Pax y Pedro Valtierra. Publicado como parte de la edición de La Jornada del 6 de noviembre de 1984.






El Dorado ALEJANDRO GUTIÉRREZ

En vísperas del 20 aniversario del

quetada, así como 2 mil toneladas

gran decomiso de droga en el rancho

que ya habían sido enviadas a Esta-

El Búfalo, ubicado en Jiménez, Chi-

dos Unidos, aunque según datos

huahua —que llevó a cabo el Ejército

oficiales y hemerográficos fueron 10

sobre los plantíos de

a principios de noviembre de 1984—,

mil las toneladas incautadas.

mariguana que se ubicaban

propuse en Proceso un reportaje para

PÁGINAS 99-101:

Imágenes del reportaje

en el rancho El Búfalo, Chihuahua, propiedad

recordar ese operativo.

Ese operativo tuvo como desenlace el homicidio de Enrique Kiki

del narcotraficante Rafael

La evolución del trasiego de

Camarena, agente de la DEA, la poli-

Caro Quintero, 12 de

drogas en México no podría enten-

cía antidrogas de Estados Unidos.

derse sin destacar este suceso, que

A raíz de su ejecución, las auto-

noviembre de 1984. IZQUIERDA:

representa un parteaguas en la his-

ridades de ese país comenzaron a

noche, cuatro de noviembre:

toria del narcotráfico. Fue significa-

denunciar públicamente la red de la

Esto ya valió madre…”, con

tivo por el volumen extraordinario

narcopolítica mexicana, esa amal-

fotografías de Marco Antonio

de mariguana que se producía en

gama de intereses que comparten

Cruz. Suplemento Perfil de

las 544 hectáreas de ese predio: se

funcionarios y narcotraficantes, lo

aseguraron 2 mil 500 toneladas de

cual ha repercutido en la relación

hierba cultivada, sembrada y empa-

bilateral con Washington.

Plana con el reportaje “Media

texto de Manuel Altamira y

La Jornada, 23 de noviembre de 1984. Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada, SHCP.

99


Recuerdo que, hace alrededor de 20 años, mientras cubría la guardia en un medio local de Chihuahua, atendí una llamada telefónica nocturna que llegó a la redacción. Un reportero capitalino me pedía más información sobre “el decomiso en El Búfalo”. Hasta ese momento no sabíamos nada del asunto, que al día siguiente fue la gran noticia en todo el país. Ahí empezó la historia. Dos amigos míos, Gabriel Valencia y Víctor Bartoli, quien tiempo después

de altura similar a una casa de dos

escribió la novela Mujer alabastrina,

pisos—, además de la que ya estaba

fueron los primeros en viajar a esa

empaquetada y abarcaba grandes

zona para reportear. Ambos se sor-

espacios techados.

prendieron al descubrir el éxodo

En algunos momentos de des-

de cerca de 12 mil campesinos, a

canso, los policías permitían a repor-

quienes hombres armados habían

teros y fotógrafos juguetear en las

mantenido secuestrados luego de

montañas de mota para tomarse

llevarlos con la promesa de obtener

fotos. De hecho, luego de varios

grandes ganancias por “trabajar la

meses de este suceso, seguía circu-

manzana”. Nunca les cumplieron,

lando en Chihuahua y Ciudad Juárez

y para entonces caminaban como

mucha “mariguana de El Búfalo”, no

autómatas buscando un apoyo

sólo en cantinas y bares…, sino en

para regresar a sus estados: Sinaloa,

las redacciones de los diarios.

Veracruz, Durango y Zacatecas.

Meses después se supo de la

Los siguientes días, otros repor-

desaparición de Camarena en Jalisco

teros acudimos no sólo a El Búfalo,

y de la localización de su cadáver en

sino a Los Acebuches, Las Changas

las inmediaciones de un rancho

y Los Palomares, en la sierra El Chi-

en Michoacán. Ese hecho crispó la

licote (municipio de Coyame), a Los

relación con Washington. Comenzó

Juncos (Aldama), rancho El Rito y

a acusarse a políticos de participar

La Morita (Satevó), en los cuales los

en esta trama de poder y drogas.

policías federales pedían a los repor-

Me llamaba la atención que uno

teros y fotógrafos mantenerse en

de los señalados, el general Juan

áreas limitadas, porque desconocían

Arévalo Gardoqui, secretario de la

“si aún hay gente armada escondida”.

Defensa —quien antes había sido

Era impresionante ver las mon-

comandante de la V Zona de Chi-

tañas de mariguana —cada una

huahua—, a pesar de la presión esta-

100


dunidense, continuaba visitando la

Carrillo, El Señor de los Cielos, en Oji-

entidad para reunirse con “el grupo

naga. Hice varios viajes por la zona

de los 24”, encuentros en los que par-

del desierto pero nunca encontré

ticipaban regularmente políticos,

El Dorado. O los poblados eran

militares y ganaderos locales.

mágicos, como la descripción que

Años después del caso de El

tenía, pero con otro nombre, o bien

Búfalo, un fotógrafo local me relató

el nombre sí correspondía, pero no

la historia que un militar amigo suyo

era como lo imaginaba.

le había compartido, sobre la vigilan-

Un día le pregunté sobre El

cia del Ejército a cierto poblado del

Dorado al alcalde que fue el primero

desierto chihuahuense llamado El

en denunciar la existencia de El

Dorado, donde presuntamente se

Búfalo. Incluso mostró fotografías al

reunía el narcotraficante Rafael

entonces gobernador Óscar Ornelas

Caro Quintero con los chacas (jefes)

Küchle, quien le pidió: “Usted no se

de la época: Miguel Félix Gallardo y

meta, señor alcalde”, recuerda.

Ernesto Fonseca Carrillo, Don Neto.

¿El Dorado? El Dorado eran los

“En El Dorado se reunían para ver

resplandecientes campos de mari-

el avance del trabajo en El Búfalo y

guana, eran una alfombra verde

otros negocios del narcotráfico en

sobre el desierto, por eso el enton-

el país”, según recuerda el fotógrafo

ces embajador de Estados Unidos en

que le relataba el militar.

México, John Gavin, le dijo a Orne-

Siempre quise conocer El Dorado

las: “Desde la ventanilla del avión,

para describirlo como lo hice con las

Chihuahua se ve muy verde, señor

casas del narcotraficante Amado

gobernador”.

PÁGINAS 102 Y 103:

El narcotraficante Rafael Caro Quintero mientras rendía su declaración preparatoria ante el Ministerio Público en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México, 9 de abril de 1985. Tiras de negativos positivados y recortes de imágenes impresas que La Jornada publicó en su edición del 10 de abril de 1985.

101




PÁGINAS 104-107:

Imagen y planas del reportaje “A golpes de machete”, con texto de

Gustavo Silva y fotografías de Marco Antonio Cruz. Perfil de La Jornada, 5 de marzo 1985.

104





IZQUIERDA Y DERECHA:

Imágenes inéditas y plana del reportaje “Concierto en Bellas Artes”, publicado en el suplemento Perfil de La Jornada, el 3 de diciembre de 1985.

108





TERREMOTO. El 19 de septiembre de 1985, a las 7:19 de la mañana, la

Vistas panorámicas de las

Ciudad de México fue sacudida por un sismo de magnitud 8.1 grados,

ruinas del edificio Nuevo

uno de los peores de su historia. Unos 400 edificios se derrumbaron o

Urbano Presidente Adolfo

sufrieron daños graves; aún hoy es incierta la cifra de gente que murió, pero se habló en su momento de más de seis mil; 150 mil capitalinos en un instante perdieron su vivienda, su patrimonio. Nadie estaba preparado para la tragedia. Yo entonces vivía en la colonia Popotla. Tras el sismo salí de mi casa

León, en el Conjunto López Mateos de NonoalcoTlatelolco, de la Ciudad de México, pocas horas después de que sucediera el sismo del 19 de septiembre de 1985. Tiras de negativos positivados. Cruz realizó cinco tomas

con la idea de ir a la colonia Guerrero; yo sabía que la mayoría de los edi-

panorámicas de las ruinas

ficios de esa parte de la ciudad eran viejos y estaban en muy mal estado.

del edificio Nuevo León.

En esos momentos no había energía eléctrica ni servicio telefónico en

fue publicado por el diario

la mayor parte de la ciudad. En la Avenida México-Tacuba, entre una multitud de gente desesperada que no tenía cómo transportarse, dado que el Metro estaba fuera de servicio, pasó una columna de diez carros de bomberos que

El fotograma número 33 La Jornada en su primera plana de la edición del 20 de septiembre de 1985, en la que informó sobre el cataclismo (pág. 114). Del fotograma número 30 surgió la imagen

habían salido de la estación de Refinería y que, pese a tener las sirenas

que a la postre se convirtió en

abiertas, avanzaban lentamente debido al tráfico desquiciado y a la

icónica tanto del suceso como

muchedumbre que desbordaba las aceras. Me identifiqué con los conductores de esos carros como periodista, pidiéndoles que me llevaran. Fue el tercero o cuarto el que accedió. Cuando el convoy llegó a San Cosme la columna se dispersó, 112

de la obra del fotógrafo (págs. 110 y 111), luego de que fuera difundida por toda clase de publicaciones nacionales e internacionales.


cada camión tomó un rumbo distinto. El que me llevaba se dirigió a la Avenida Flores Magón, cerca de la colonia Guerrero. En una calle de esa colonia la gente se abrió al paso de los bomberos; el lugar estaba PÁGINA 115:

acordonado por la policía pues a corta distancia la mitad de un antiguo

Diversas publicaciones en

edificio se había derrumbado y la otra estaba en llamas. Retraté ahí a

que apareció la vista panorámica de las ruinas del edificio Nuevo León, 1985-2014.

COLUMNA IZQUIERDA,

los policías en labores de rescate. En cierto momento la radio del carro de bomberos emitió un reporte de la caótica situación; fueron las primeras informaciones que escuché sobre la magnitud del desastre en la Ciudad de México. Les pre-

DE ARRIBA A ABAJO:

gunté a los bomberos a dónde me convenía dirigirme y me respondieron

Revista Life, vol. 8, núm. 12,

que al edificio Nuevo León de la unidad habitacional Nonoalco-Tlate-

editada en Nueva York, Estados Unidos,

lolco. Estábamos muy cerca.

noviembre de 1985.

Crucé la Plaza de las Tres Culturas y caminé por uno de los andado-

Revista Arbetaren, núm. 4,

res de la unidad habitacional que conducen hacia Reforma. Al final de

editada en Estocolmo, Suecia, 27 de enero de 1989. Revista Foto Forum, edición

éste me topé con una montaña de escombros de lo que alguna vez fue el edificio Nuevo León.

correspondiente a los meses de

Retraté los primeros rescates, escenas dramáticas de voluntarios

agosto-septiembre de 1991.

sacando víctimas a través de las grietas de la construcción derrumbada

Libro Imágenes y testimonios del 85 (El despertar de la sociedad civil), publicación realizada por iniciativa de la Unión de Vecinos y Damnificados 19

—muchas de ellas eran niños con sus uniformes escolares—. La dimensión del desastre me obligó a buscar un lugar para hacer un plano general. Lo encontré en un edificio próximo, de unos ocho pisos.

de septiembre, coordinada

Cuando subía por las escaleras veía abiertas las puertas de todos los

por Fernando Betancourt.

departamentos, evidencia de que los vecinos habían salido a toda prisa al

Estampa Artes Gráficas, primera edición, julio de 1995.

sentir las sacudidas del sismo. En la azotea de este edificio tomé imágenes panorámicas del Nuevo León caído sobre uno de sus costados. Una

COLUMNA DERECHA, DE ARRIBA A ABAJO:

Anuario Imágenes de La Jornada, editado por Carlos Payán

de esas fotografías fue la primera plana de La Jornada del día siguiente y otra de esa misma serie se reprodujo en varias partes del mundo. El 19 de septiembre de 1985 fue un día cargado de intensidades: foto-

Velver, Pedro Valtierra y

grafié la zona de Garibaldi, el conjunto Pino Suárez —también derrum-

Eduardo Montes, y diseñado

bado—, el Centro Histórico y la colonia Roma. Y en los días posteriores

por Fernando Rodríguez. La Jornada Ediciones, 1997.

retraté otras construcciones colapsadas: el Centro Médico y el Hospital

Reportaje especial “Los

Juárez, y los edificios que albergaban los talleres clandestinos de costura

terremotos de 1985”. Diario La Jornada, 19 de septiembre de 2005. La Revista. Periodismo en Zona Libre, publicación semanal de El Universal, núm. 82,

en San Antonio Abad, lugares donde la mortandad fue muy alta. En la tragedia del 19 de septiembre murió también un compañero de La Jornada, a quien recuerdo con tristeza: el reportero Manuel Altamira. Una tarde de diciembre de 1985, Miguel Ángel Granados Chapa me

edición correspondiente

llamó a la redacción de La Jornada, a una hora en que los reporteros esta-

a la semana del 19 al 25 de

ban en plena labor. Al verme llegar, don Miguel Ángel alzó las manos

septiembre de 2005. Suplemento especial Las fotos de La Jornada, 30 años, septiembre de 2014.

donde sostenía una revista que mostró a todos y me dijo: “¡Felicidades, usted publicó en la revista Life!” Se trataba de la panorámica del edifico Nuevo León reproducida en esa revista a doble página./ MAC 113





Aspectos de las ruinas del edificio Nuevo León, horas después del terremoto que sacudió a la Ciudad de México el 19 de septiembre de 1985.

117


ARRIBA:

Usuarios del metro salen de la estación Balderas después de que la Ciudad de México fue

sacudida por un sismo de magnitud 7.6, a las 19:38 horas del viernes 20 de septiembre de 1985. ABAJO: Tareas de rescate en las ruinas de un edifico en que se alojaban talleres de costura.

Calzada San Antonio Abad, colonia Tránsito, Ciudad de México, 27 de septiembre de 1985.

118


ARRIBA:

Campamento de damnificados de los sismos de 1985. Colonia Morelos, Ciudad de México, 14 de enero de 1986.

ABAJO:

Ofrenda dedicada a las víctimas de los sismos de 1985. Zócalo de la Ciudad de México, 2 de noviembre de 1986.

119



ARRIBA: Imágenes de la demolición del edificio Nuevo León, del Conjunto Urbano Presidente Adolfo López Mateos de

Nonoalco-Tlatelolco. Ciudad de México, diciembre de 1986. Construida a partir de un proyecto elaborado por el arquitecto Mario Pani, esta unidad habitacional fue inaugurada el 21 de noviembre de 1964. Tiras de negativos positivados. IZQUIERDA:

Secuencia fotográfica de la demolición del Hospital de Ginecoobstetricia del Centro Médico Nacional del

Instituto Mexicano del Seguro Social, publicada en la contraportada de La Jornada, el 1 de diciembre de 1985.

121


Imagen y reportaje sobre sexoservidoras en la colonia Cuauhtémoc de la Ciudad de México, publicados por el diario La Jornada en sus ediciones de los días 16 y 5 de diciembre de 1985, respectivamente.

122



ARRIBA:

Imágenes del reportaje sobre el plantón en la estación Juárez del Metro que llevaron a

cabo vigilantes del Sistema de Transporte Colectivo. Ciudad de México, 4 de enero de 1986. DERECHA:

124

Contraportada de La Jornada, 8 de enero de 1986.



Peatones de la Ciudad de México, en imágenes publicadas en el diario La Jornada, en las ediciones de los días 5 de diciembre de 1984, 9 de agosto de 1985 y 30 de noviembre de 1985. DERECHA:

Avenida Balderas, colonia Centro. Ciudad de México, 17 de junio de 1986.

126



ARRIBA:

Secuencia fotográfica de una escena captada en la Alameda Central, publicada en La Jornada, el 8 de febrero de 1986. ABAJO:

Retrato de mujer indigente bañándose en una fuente de la Alameda Central. Ciudad de México, 2 de febrero de 1986.

DERECHA:

Limpiavidrios y reflejo de edificio en ruinas en una imagen publicada por La Jornada, el 30 de octubre de 1985.

128



ARRIBA: Marcha en apoyo al Frente Sandinista de

Liberación Nacional y a las negociaciones pacifistas del Grupo Contadora en Centroamérica. Avenida Paseo de la Reforma, Ciudad de México, 6 de noviembre de 1984. ABAJO:

Quema de un muñeco que representaba al poeta

Octavio Paz, frente a la embajada de Estados Unidos en la Ciudad de México, durante la marcha pro-sandinista y pro-Grupo Contadora del 6 de noviembre de 1984.

PAZ. El 7 de octubre de 1984, con motivo de la recepción del Premio de la Paz otorgado por la Feria del Libro de Fráncfort, el poeta Octavio Paz hizo críticas al gobierno sandinista de Nicaragua, calificándolo de dictatorial, al tiempo que avaló las elecciones en El Salvador, que consideró democráticas. Esas opiniones fueron ampliamente criticadas por diversos sectores de la izquierda mexicana. Este episodio llegó a su clímax el 6 de noviembre de 1984, cuando un muñeco que representaba al poeta fue quemado frente a la embajada norteamericana, en el curso de una marcha de apoyo al Frente Sandinista de Liberación Nacional y a las negociaciones pacifistas del Grupo Contadora. La imagen del muñeco en llamas colgando de un árbol fue publicada al día siguiente en La Jornada. 130



PÁGINA 131:

Plana con información sobre la Marcha Internacional por la Paz para Centroamérica, que se realizó en la Ciudad de México, el 4 de enero de 1986. Contraportada de La Jornada del 5 de enero de 1986. IZQUIERDA:

Recortes del diario La Jornada, ediciones de los días 27 y 28 de junio de 1985, con información gráfica sobre una emboscada en contra de milicianos sandinistas y el comentario que sobre esas imágenes apareció en la sección “Rayuela”. DERECHA:

Integrantes del Servicio Militar Patriótico de Nicaragua en labores de entrenamiento. Matagalpa, Nicaragua, junio de 1985.


133


SANDINISMO. Desde 1981 el gobierno de Ronald Reagan comenzó una guerra no declarada contra Nicaragua que duró toda la década y que en 1985 incluía todo tipo de operativos, como minado de puertos y bloqueo económico, así como el financiamiento de bandas contrarrevolucionarias que llegaron a desplegar cerca de 15 mil soldados en las fronteras de Honduras y Costa Rica, con repercusiones y resonancias relevantes en las ciudades y el interior del país. En este contexto se organizó la exposición Nicaragua. Testimonio de fotógrafos mexicanos, con imágenes de Marco Antonio Cruz, Pedro Valtierra y Andrés Garay. El proyecto fue orquestado por Carlos Payán, director de La Jornada, y Edmundo Jarquín, embajador de Nicaragua en México. Para ello contaron con el apoyo de Óscar Urrutia, director del Museo de Arte Moderno (MAM). La muestra, inaugurada en este museo el 8 de agosto de 1985, se ocupaba de la vida cotidiana de un pueblo en guerra, en un claro acto de resistencia cultural frente a la agresión norteamericana, generado desde la solidaridad latinoamericana. Un mes después, a causa de los sismos que sacudieron a la Ciudad de México, la exposición debió ser cancelada. / ALBERTO DEL CASTILLO TRONCOSO

134

Portada del catálogo de la muestra Nicaragua. Testimonio de fotógrafos mexicanos, (SEP-INBA), 1985. PÁGINAS 134 Y 135:

Escenas de la vida cotidiana en la Nicaragua sandinista, junio de 1985.


135



Imagenlatina

Seis ex integrantes de La Jornada —Pedro Valtierra, Andrés Garay, Rubén Pax, Herón Alemán, Arturo

Fuentes y Marco Antonio Cruz— dieron a conocer, en mayo de 1986, el relanzamiento de la agencia fotográfica Imagenlatina. Dos años antes no había prosperado la primera tentativa de conformar una organización alternativa a favor de una “fotografía dinámica, expresiva y crítica”, en la que estuvieron involucrados, además de Valtierra, Cruz y Pax, fotógrafos como Luis Humberto González, Fabrizio León y el brasileño Jesús Carlos, quien aportó el conocimiento que tenía de experiencias semejantes en su país de origen. Gracias a la intercesión del periodista Miguel Ángel Granados Chapa, la Agencia Mexicana de Información dio facilidades a Imagenlatina para que ocupara una oficina en el mezzanine de un edificio ubicado en Avenida Cuauhtémoc núm. 16, donde instaló su laboratorio, habilitado por Rubén Pax. Valtierra se encargó del trato con los clientes, Garay de la administración, Cruz de la información y Alemán del laboratorio. Con esa distribución de tareas la agencia funcionó durante siete meses. Por desacuerdos internos, Valtierra decidió abandonar Imagenlatina y poco después lo hizo Garay. A su salida, Valtierra dirigió sus energías a poner en funcionamiento, en ese mismo año, su propia agencia: Cuartoscuro. El equipo de Imagenlatina sufrió otra pérdida con la muerte de Herón Alemán, quien pereció en un accidente automovilístico el 1 de agosto IZQUIERDA:

de 1987. Para sacar a flote la agencia, Cruz contó con el apoyo de su

Cartel promocional de

esposa, Ángeles Torrejón, y el de la viuda de Herón, Rosa Elena Rivera.

la agencia fotográfica Imagenlatina ilustrado con un retrato que Marco Antonio Cruz realizó en el presidio de Acatlán, Puebla, el 8 de junio de 1982. Impresión serigráfica. Diseño y producción del Taller Gráfica Espiral, 1986. ABAJO:

De izquierda a derecha: Los fotógrafos Jesús Carlos, Marco Antonio Cruz, Luis Humberto González, Fabrizio León y Pedro Valtierra, integrantes de la agencia Imagenlatina en su primera época, en la oficina de la calle Vito Alessio Robles, en la colonia Florida. Ciudad de México, 27 de marzo de 1984.

137



Al cumplir dos años de existencia, además de estas fotógrafas y Cruz, el equipo de Imagenlatina estaba formado por Laura Cano, Rubén Pax, Arturo Fuentes, Lucio Blanco, Keith Dannemiller, Daniel Mendoza —corresponsal en Veracruz—, y Roberto Córdova —corresponsal en Baja California—. De acuerdo a una conferencia que Cruz impartió en marzo de 1988, en Monterrey, Nuevo León, la agencia se proponía ser Arturo Fuentes

fiel a los principios que le dieron origen, defendiendo, entre otros pos-

De izquierda a derecha:

tulados: el derecho que tenían los fotógrafos a sus negativos; la obli-

Los fotógrafos Marco Antonio Cruz, Pedro Valtierra, Héctor

gación de preservar esas imágenes en tanto testimonios históricos; la

García, Andrés Garay y Herón

responsabilidad de difundir el trabajo fotoperiodístico para que no se

Alemán, en el relanzamiento de la agencia Imagenlatina.

quedara en un archivo olvidado; cuestionar la imagen del poder; docu-

Oficinas de la Asociación de

mentar la vida cotidiana, tan valiosa para un reportero gráfico como las

Corresponsales Extranjeros

actividades del presidente de la república; e “ir más allá de lo que puede

en México, A. C., Ciudad de México, 16 de mayo de 1986. IZQUIERDA:

ser un evento e información, ya dada”, para lo cual había que recurrir al armado de reportajes fotográficos.

El fotógrafo Rubén Pax

Antonio Turok, Martín Salas, Darío López, Carlos V. Taboada,

al lado de la escultura

Gerardo García, Guadalupe Mendoza, Tomás Bravo, Isidro Jiménez,

que simboliza La Guerra en el Monumento a la

Renato Ibarra, Damián Lovarganes y Adriana Abarca, se sumaron en

Independencia, mientras

el curso de los siguientes tres lustros al listado de colaboradores de

cubría la marcha del Movimiento por la Paz,

la agencia.

en solidaridad con

Por dieciséis años, de 1987 a 2003, Cruz dirigió Imagenlatina, que

El Salvador, Nicaragua y

funcionó como centro laboral, fuente generadora de información

Cuba. Ciudad de México, 24 de noviembre de 1981.

gráfica, punto de encuentro de personas con diversos intereses en la fotografía y espacio formativo de reporteros noveles. Durante ese periodo, Cruz debió adaptarse a los cambios técnicos que modificaron la producción y distribución de imágenes noticiosas, asumiendo tanto las ventajas como los efectos desfavorables que supusieron para el fotoperiodismo profesional. Mientras realizaba coberturas destinadas a la clientela de Imagenlatina —que se ocupaban de asuntos que iban del box y el futbol a los rituales de la clase política y las protestas callejeras—, Cruz no dejó de nutrir su archivo fotográfico con imágenes que ampliaron los registros de su obra personal y mantuvieron el diálogo con sus maestros, entre quienes destacaban Nacho López y Héctor García. 139



IZQUIERDA:

Plana con el artículo en que el periodista Miguel Ángel Granados Chapa informó sobre la creación de la agencia Imagenlatina en su segunda época. Revista Siempre!, 28 de mayo de 1986. Folleto promocional de la agencia Imagenlatina en su tercera etapa, editado hacia 1990. Ilustrado con imágenes de Keith Dannemiller (Palestina, 1988) y Marco Antonio Cruz (edificio Nuevo León, Ciudad de México, 1985).


ARRIBA:

Rosa Elena Rivera, fotógrafa de la agencia Imagenlatina. Ciudad de México, 13 de diciembre de 1990. DERECHA:

Pruebas de una cámara Leica realizadas en las instalaciones de la agencia Imagenlatina, en las que se distingue la presencia de los fotógrafos Rosa Elena Rivera, Ángeles Torrejón y Marco Antonio Cruz. Ciudad de México, noviembre de 1990.

142


La fotógrafa Adriana Abarca mientras revisaba tiras de negativos sobre una mesa de luz de la agencia Imagenlatina. Ciudad de México, 4 de diciembre de 1991. ABAJO:

Isidro Jiménez La fotógrafa Ángeles Torrejón y Marco Antonio Cruz en uno de los espacios de trabajo de la agencia Imagenlatina. Ciudad de México, 28 de septiembre de 1987.

143



IZQUIERDA, ARRIBA: Tablero informativo en funciones de galería fotográfica en las oficinas que ocupaba la

agencia Imagenlatina. Una de las imágenes exhibidas es el retrato que Marco Antonio Cruz le hizo a Nacho López mientras éste convalecía en una habitación del Hospital Mocel, días antes de su fallecimiento, en octubre de 1986. Ciudad de México, 6 de abril de 1989. IZQUIERDA, ABAJO:

Tablero utilizado para información interna por los integrantes de la agencia Imagenlatina,

colocado junto a la entrada del cuarto oscuro. Ciudad de México, noviembre de 1990. ARRIBA:

Ángeles Torrejón. De izquierda a derecha: Los fotógrafos José Luis Romero, Marco Antonio Cruz,

Gerardo García y Martín Salas, integrantes de la agencia Imagenlatina. En el muro que queda a sus espaldas se observa una muestra de imágenes de la autoría de Héctor García, los Hermanos Mayo y Agustín Víctor Casasola. Avenida Cuauhtémoc núm. 16, colonia Doctores, Ciudad de México, 21 de septiembre de 1993. PÁGINAS 146 Y 147:

Fotógrafos de prensa en la cobertura de un acto oficial en que se hizo entrega de equipo a

Correos de México, al que asistieron los funcionarios Andrés Caso Lombardo, secretario de Comunicaciones y Transportes, y Manuel Camacho Solís, jefe del departamento del Distrito Federal. Centro Nacional de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Ciudad de México, junio de 1993. Recorte de la imagen publicada en la edición de esa fecha de la revista Voz y Voto. PÁGINAS 148 Y 149: Planas de la revista Las horas extras con el reportaje “Música en la cantina”, sobre un violinista

en la cantina Montecarlo, ubicada en la calle Revillagigedo de la Ciudad de México, que fue realizado el 17 de septiembre de 1986. PÁGINAS 150 Y 151:

Planas de la revista Fin de siglo con el reportaje “La reja fronteriza”, publicado en febrero de 1987.

PÁGINAS 152 Y 153:

Planas de la revista Por Esto!, editada en Mérida, Yucatán, con el reportaje “Los niños de la

calle”, publicado el 7 de octubre de 1991.

145










Imágenes impresas acreditadas a Marco Antonio Cruz, como integrante de la agencia Imagenlatina, que fueron publicadas en diversos medios entre agosto de 1990 y febrero de 1995: Portada de la revista 7 Cambio, núm. 137, febrero de 1995. Recortes de la revista Proceso, edición del 6 de agosto de 1990. Recortes de la revista Macrópolis, edición del 31 de diciembre de 1992. Recortes del diario El Economista, edición del 21 de diciembre de 1992.


Recortes del diario Noroeste, editado en Culiacán, Sinaloa, publicado el 11 de enero de 1994. Recortes del diario Por Esto!, editada en Mérida, Yucatán, publicado el 13 de septiembre de 1992. Recortes de la revista Voz y Voto, edición de septiembre de 1993. Recortes de la revista Proceso, edición del 19 de julio de 1993.



María García, viuda de Héctor García, acomoda una cámara sobre el cuerpo sin vida del fotógrafo. Ciudad de México, 2 de junio de 2012. ABAJO:

Homenaje familiar de cuerpo presente al fotógrafo Héctor García, en la sede de su Fundación. Cumbres de Maltrata núm. 581, colonia 2da. del Periodista, Ciudad de México, 2 de junio de 2012.

PÁGINA 156, IZQUIERDA:

El fotógrafo Nacho López en una cama del Hospital Mocel, días antes de su fallecimiento, ocurrido el 24 de octubre de 1986. Tira de negativos positivados. PÁGINA 156, DERECHA:

Hojas con notas manuscritas de Marco Antonio Cruz que dan cuenta de la conversación que sostuvo con Nacho López sobre el reportaje fotográfico, la cual tuvo lugar el 19 de octubre de 1986, en la casa de su maestro.

157



Julio Scherer, retratado en el elevador del edificio en el que residía. Colonia San José Insurgentes, Ciudad de México, 7 de agosto de 2006. ABAJO:

Nota manuscrita de Julio Scherer dirigida a Marco Antonio Cruz, disculpándose por no poder asistir a la presentación del libro México, D.F., publicado por Toluca Éditions y Galería Ramón López Quiroga, 20 de febrero de 2005. IZQUIERDA:

El periodista Julio Scherer García, fundador y director de la revista Proceso, en su oficina. Calle Fresas núm. 13, colonia Del Valle, Ciudad de México, 10 de febrero de 1987.

159




Marcha campesina con motivo del LXV aniversario luctuoso del general Emiliano Zapata, en la que participaron contingentes de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo de Tehuantepec (COCEI), la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC) y la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM). Ciudad de México, 10 de abril de 1984


Tierra y libertad

Una vertiente del trabajo documental de Marco Antonio Cruz remite a las apartadas zonas y

a los bajos estratos en que han luchado por persistir, desde tiempos remotos, las comunidades campesinas y los pueblos indios de México. A principios de la década de 1980, cuando fue colaborador de Oposición y

Así es, Cruz inició su crónica del mundo rural. El 8 de junio de 1982, en el poblado de Acatlán, Puebla, mientras cubría la campaña de Arnoldo Martínez Verdugo como candidato presidencial del Partido Socialista Unificado de México, realizó el retrato de unos campesinos encarcelados por exigir el cumplimiento de sus demandas. Esta imagen, una prueba más del desdén institucional hacia los sectores más desfavorecidos del campo, formó parte de la serie con la que Cruz obtuvo, dos años después, el primer premio del IV Concurso de Fotografía Antropológica. Con imágenes, reportajes y ensayos que dieron testimonio de la marginación socioeconómica de la población rural mexicana, de la riqueza de sus culturas y tradiciones, y de sus expresiones de inconformidad, Cruz hizo asimismo evidentes sus vínculos con las concepciones nacionalistas y las soluciones formales que caracterizaron la obra de los principales representantes de la llamada Escuela Mexicana de Pintura. La influencia de éstos se hace presente en los recursos compositivos con los que el fotógrafo reivindicó la dignidad de los más modestos moradores y labriegos de la tierra nativa. En ese mismo sentido, varios de sus registros convalidaron el valor simbólico de la figura histórica del general Emiliano Zapata, principal encarnación y póstumo garante de lo que la Revolución mexicana representó como epopeya campesina. El proyecto que dio como resultado el libro Cafetaleros (1996), que retrata las condiciones de vida y trabajo de los indios mayas que migran desde Guatemala para contratarse en las fincas productoras de café en Chiapas, muestra a cabalidad la capacidad de observación empática PÁGINA 160 Y 161:

que distingue la mirada de Marco Antonio Cruz. El retrato que cierra

Manta con la imagen del

esa publicación —una miliciana del Ejército Zapatista de Liberación

general Emiliano Zapata en

Nacional con un arma de palo en las manos— fue en su momento una

manos de un militante de la Coordinadora Nacional

imagen noticiosa que informaba de la toma del municipio de Altami-

de Pueblos Indios (CNPI),

rano por parte de guerrilleros indígenas. En Los Altos de Chiapas, una

en la marcha del Día de la Raza. Ciudad de México, 12 de octubre de 1988.

rebelión de enmascarados daba inicio a otro capítulo en la larga historia de las insurrecciones rurales en México.

163


ZAPATA. El retrato del caudillo revolucionario forma parte de la memoria que custodia la Fototeca Nacional del INAH. Por muchos años circuló con el crédito del Archivo Casasola. Ariel Arnal, autor del estudio Atila de tinta y plata (2010), da pruebas de que su autor fue en realidad Antonio Garduño, documentando su

Marcha de campesinos y

Letras, en la edición del 4 de diciembre

democracia sindical, que

de 1914. Marco Antonio Cruz ha dado constancia, en decenas de registros, de la

maestros por la tierra y la encabezaron veteranos zapatistas portando símbolos de la lucha

fuerza y vitalidad de ese icono zapatista,

campesina, entre ellos

frecuente compañero de marchas y luchas

los retratos del general

campesinas. En 2004, con motivo del pro-

agrarista Rubén Jaramillo.

yecto Interpretando la mirada histórica, realizado a iniciativa de Rosa Casanova, Cruz fue uno de los nueve fotógrafos que la Fototeca Nacional invitó a realizar impresiones a partir de negativos de sus fondos. El fotógrafo tuvo entonces la oportuni-

Emiliano Zapata y del líder La Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA) fue una de las organizaciones convocantes y a la marcha asistieron 25 mil manifestantes. Ciudad de México, 12 de mayo de 1981. IZQUIERDA, ABAJO:

dad de observar a detalle la imagen que

Cartel promocional de

fue el origen de una leyenda iconográfica.

la campaña de Arnoldo

Al respecto comentó lo siguiente:

ilustrado con una imagen

La invitación para seleccionar imágenes e imprimir en la Fototeca Nacional del INAH,

Martínez Verdugo, que Marco Antonio Cruz realizó en la marcha campesina del 12 de mayo

sin duda representó una oportunidad que por

de 1981. Edición de la

mucho tiempo anhelaba; seleccioné dos imá-

Comisión de Información

genes del Fondo Casasola. Una es el retrato del

Central del Partido

y Propaganda del Comité

general Emiliano Zapata, que considero de un

Socialista Unificado de

alto valor histórico y fotográfico, el retrato es

Diseño de Fernando

contundente, la mirada directa, transparente, Zapata se encuentra engalanado en un traje de lana y pañoleta. El retrato es hecho en un momento único, me imagino que el personaje y fotógrafo lo sabían, la fuerza del retrato va más allá del registro fotográfico. Son muchas las sensaciones creadas durante la impresión de la imagen, por una parte considero que ha sido el momento más cercano que he estado del general, estudiar el retrato, buscar el contraste adecuado, descifrar cómo la luz construye el retrato fue una experiencia extraordinaria. 164

IZQUIERDA, ARRIBA:

primera publicación en la revista Arte y

México (PSUM), 1982. Rodríguez. Archivo Fernando Rodríguez. DERECHA:

Antonio Garduño Emiliano Zapata Salazar (1879-1919), general del Ejército Libertador del Sur, ca. 1914. Impresión realizada por Marco Antonio Cruz en 2004, a partir del negativo original perteneciente al Archivo Casasola de la Fototeca Nacional del INAH.



Imรกgenes pertenecientes a un reportaje sobre la represiรณn y las carencias que afectaban a comunidades campesinas de la Huasteca hidalguense, febrero de 1985.

166


167


Escenas de la vida cotidiana en la Huasteca potosina, febrero de 1985. En el diario La Jornada se publicaron la imagen superior de la izquierda (el 16 de febrero de 1985) y la imagen inferior de la derecha (el 13 de febrero de 1985).

168


169


Calles y cementerio de Pahuatlรกn, poblado ubicado en la Sierra Norte de Puebla, marzo de 1987 (arriba y derecha) y marzo de 1992 (abajo).

170




Imágenes en la piel de un grano ANTONIO GARCÍA DE LEÓN

El café es grano de aroma desde que

veces por la pincelada de la lente: es

crece en los cafetales a la sombra de

un mundo solitario, de multitudes

Cruz dirigidas a Pedro

los grandes árboles. Son las diferen-

solitarias, sombras de niños, muje-

Valtierra para la

tes variedades y las variadas mezclas

res, hombres y ancianos que traen

“Cafetaleros” en la revista

las que van conformando el abanico

la impronta de la soledad marcada

Mira, 4 de marzo de 1991.

casi infinito de sus posibilidades, el

en el rostro, en huidizo rostro del

IZQUIERDA:

Anotaciones realizadas por Marco Antonio

edición del reportaje

mundo de sensaciones que desa-

trabajador migrante, del indio mam

Portada del libro

parecerá de un sorbo, con el pro-

guatemalteco —o severo de los tzel-

Cafetaleros, editado

ABAJO:

ducto transformado ya en la bebida

tales y choles del norte de Chiapas—,

Cruz, con el apoyo del

caliente, y cuyo universo de sabor y

todos como pequeñas sombras de

Fondo Nacional para la

olor húmedo cabe en una pequeña

los restos de la civilización maya

por Marco Antonio

Cultura y las Artes y la agencia Imagenlatina

taza, en un minúsculo y negro

de esta parte del continente. Som-

(México, 1996). Diseño

océano que yace sobre la mesa de

bras que surgen en la madrugada,

y cuidado de edición

quien lo saborea a gran distancia,

en el inicio de una larga jornada de

lejos de lo que es ese otro universo

trabajo, sombras que trajinan a la

desconocido: el de su producción,

sombra de los cafetales y que siguen

el de su historia como grano, sudor,

allí, enmudecidas, en la fila del paga-

mercancía y cultura.

dor, en las barracas colectivas, en

de Jorge Lépez Vela.

El mundo del café que recrea

los lavaderos, en el hacinamiento

Marco Antonio Cruz en sus imá-

de los camiones y de las plazas y

genes se expande bajo la niebla y

marimbas de esta cultura de filos

la lluvia, entre las luces y sombras

y frontera, en el camino de los perros

de un aguafuerte distorsionado a

escuálidos, en el de la identidad golpeada y mil veces reconstruida. El café es entonces Chiapas — otro crisol de imágenes—, la costa pacífica del Soconusco y la región lluviosa del norte cuyas aguas fluyen hacia Tabasco y el Golfo. Y ese café tiene por lo menos dos historias entrelazadas que se remontan a la segunda mitad del siglo XIX. Por lo menos dos que son como nostalgias del café, de sus aromas que vienen desde la selva lluviosa que les da origen. Son los olores del café recién cosechado, del que se 173


asolea en los secaderos, de lo que

de las fincas, desde las pequeñas

se selecciona y se exporta a México,

posiciones de poder y de esa gloria

a Europa y los Estados Unidos. Con

que se refleja todavía en los relatos

el café van historias invisibles mez-

de las viejas familias de cultivadores.

cladas también en el sabor y en el

Desde 1870 por lo menos, al ser

aroma, que terminarán por disi-

derrotada la rebelión de los tzotziles

parse en el vapor humeante de una

de San Juan Chamula —una de tan-

pequeña taza...

tas rebeliones en la larga historia de

Y esas pequeñas historias, cap-

resistencia de los mayas de Chia-

tadas en su crudeza por esta colec-

pas—, largas cuadrillas de indios de

ción de imágenes, guiños o gajos

Los Altos migraron estacionalmente

del acontecer de las fincas, se refie-

al trabajo semiesclavizado de estas

ren a la más intensa explotación del

fincas, de donde era imposible huir,

trabajo y el sudor de estos indios

y a donde eran conducidos como

migrantes que han traspuesto la

ganado por los “enganchadores”

frontera, que han evadido los peli-

ladinos de la antigua Ciudad Real,

gros y el acecho de la migra mexi-

hoy San Cristóbal de Las Casas.

cana —una de las más feroces del

El universo colorido de sus fiestas y

mundo—, el jadeo cercano de los

mayordomías se hizo desde enton-

perros guardianes de la frontera y

ces más abigarrado y sutil, ligado

de las fincas, para llegar en masa

por múltiples hilos invisibles al tra-

y en los más extensos grupos de

bajo asalariado en las fincas cafe-

edad hacer posible el milagro de

taleras y conformando un sistema

estar aquí sentados frente a una

cerrado que combinaba la pobre

taza de café. Su camino es enton-

agricultura maicera y de hortalizas,

ces de ruptura, su historia de des-

los cultivos de las depredadas tie-

garramiento y parcelación, del

rras de su altiplano de altas cruces

sometimiento que desde el siglo

y fríos vientos, con el trabajo asala-

XVI hizo posible este estallamiento

riado estacional en el mundo tropi-

de la cultura y la memoria de una

cal y enfermizo, palúdico y muchas

civilización que hoy muere y renace

veces mortal, de la vertiente cafeta-

en el sureste de México, Belice,

lera del Pacífico. Pero ese círculo casi

Honduras y Guatemala. Desde el

perfecto, de expresión del trabajo,

XIX se implantaron estas fincas, en

del salario marginal y de comunida-

su mayoría de propietarios alema-

des alteñas —en su mayoría tzotzi-

nes, colonos que seguían el curso

les—, que se recreaban para el café

de la costa del Pacífico, desde El

en un gigantesco “almácigo” de tie-

Salvador y Guatemala hasta llegar

rras frías, duró solamente cosa de

al Soconusco, migrantes europeos

una centuria: hacia 1974 esta eco-

que crearon y probaron el café de

nomía se derrumbó con los precios

otra manera, desde las verandas

del grano, con la enorme fragilidad

174


Documentos migratorios

internacional del producto, cuya

rentable y eficaz, entrenada por dos

de trabajadores

cotización se establece fríamente en

centurias en la cultura del café, en

gobierno mexicano. Finca

Hamburgo o Nueva York. Algo simi-

la jardinería del aroma y la muerte.

Guanajuato, El Soconusco,

lar, aunque menos abrupto había

Es la que vemos aquí en estas esce-

ocurrido durante la Gran Depresión

nas de bebés convertidos en adul-

de 1929 (con secuelas de hambre y

tos, de ancianos que prolongan su

represión, sindicatos y lucha, que

vida útil, de mujeres encadenadas

duraron hasta 1939), pero lo de los

al trabajo estacional.

cafetaleros emitidos por el

Chiapas, octubre de 1994.

setentas fue aún peor. Como en la

Las otras imágenes al final de la

primera crisis, pero en proporciones

serie son del norte de Chiapas, de

mayores, los propietarios recurrie-

tzeltales y choles: hay otra vez en

ron a la mano de obra estacional

ellas esa mirada de futuro en los ros-

de los indios mam guatemaltecos:

tros de seriedad, de constancia orga-

para colmo, perseguidos en su país

nizativa. La última es anunciadora

de origen por una de las dictaduras

de un nuevo ciclo de resistencia: otra

militares más infames y racistas de

vez el pequeño grano zapatista, con

la historia de América Latina. Por eso

el arma en la mano de palo y selva,

hoy esas imágenes del Soconusco

que prefigura el árbol, la piel, el

ya no son como las de principios de

aroma de una historia que reanuda

siglo: en aquellas, los esclavos del

sus caminos...

café eran chamulas, andreseros, tenejapanecos, migueleros, cancu-

Tepoztlán, mayo de 1996.

queros... hoy son esa mano de obra todavía más barata y perseguida,

Presentación del libro Cafetaleros (1996). 175


Trabajadores migrantes guatemaltecos en camino a las fincas cafetaleras de El Soconusco. Municipio de Unión Juárez, Chiapas, octubre de 1989. DERECHA:

Niños migrantes guatemaltecos llegando al municipio de Unión Juárez, Chiapas, octubre de 1989.

176




IZQUIERDA:

Comedor de trabajadores migrantes en los cafetales de la finca La Patria. El Soconusco, Chiapas, octubre de 1989. Vistas de interiores y exterior de una de las “galleras� habilitadas como dormitorios para los trabajadores cafetaleros en la finca La Patria. El Soconusco, Chiapas, octubre de 1989.

179


ARRIBA Y ABAJO:

Familia de migrantes guatemaltecos en la cosecha del café. Cafetales de la finca La Patria, El Soconusco, Chiapas, octubre de 1989. PÁGINAS 182 Y 183:

Camino que va de San Marcos, Guatemala, al municipio mexicano de Unión Juárez, Chiapas. Grupos de 20 a 80 trabajadores caminan durante horas o días desde sus comunidades. Frontera entre México y Guatemala, octubre de 1989.


DERECHA:

Trabajador tzeltal en la entrada de una bodega de café, propiedad de un monopolista de origen alemán. Yajalón, Chiapas, enero de 1992. ABAJO:

Mujeres indígenas mexicanas trabajando en la selección grano por grano del café para exportación en las bodegas de Yajalón, Chiapas, octubre de 1989.





IZQUIERDA:

REBELIÓN. El 1 de enero de 1994, a las 7 de la mañana, recibí una lla-

Portada del semanario Mira, cuyo

mada de Francisco Mata para avisarme que grupos guerrilleros habían

director general era el periodista

tomado varios municipios en Chiapas. Quedamos de vernos en el aero-

Miguel Ángel Granados Chapa, en su edición número 200, con

puerto en una hora. En la aerolínea Aviacsa nos informaron que los

fecha del 10 de enero de 1994.

vuelos a Chiapas habían sido cancelados. Comenzaron a llegar com-

La imagen de esta portada, que

pañeros de otros medios. Incluso me encontré a Antonio Reyes Zurita,

documenta las bajas producidas

fotógrafo de Excélsior, quien estaba con su familia a punto de salir de

por una emboscada del ejército federal al Ejército Zapatista de

vacaciones. No sabía de lo sucedido en Chiapas y se fue con nosotros.

Liberación Nacional (EZLN), fue

Se quedó por dos años.

realizada por Marco Antonio Cruz en la carretera que va de

Se formó un grupo de alrededor de veinte periodistas. Insistimos

Rancho Nuevo a Ocosingo.

para que se fletara un vuelo. Se hizo una lista y finalmente salimos

Chiapas, 3 de enero de 1994. ARRIBA:

Imagen publicada en el diario Por Esto!, el 7 de enero de 1994. El

a Chiapas, entre las 4 y 5 de la tarde. Llegamos a Tuxtla Gutiérrez y nos dividimos en grupos para la renta de vehículos. Partimos hacia San Cristóbal de Las Casas. A mitad de camino nos encontramos con

director de este periódico, editado

árboles derribados en la carretera. Evaluamos si seguíamos a pie,

en Mérida, Yucatán, era Mario

pero como ya estaba entrando la noche decidimos regresar a Tuxtla

Renato Menéndez Rodríguez. El retrato de la miliciana zapatista,

Gutiérrez. En la madrugada del día siguiente salimos a San Cristóbal.

de la que se divulgó ampliamente

Entramos por Zinacantán. Llegamos como a las 6:30. Ya no estaban

una versión en blanco y negro,

los guerrilleros zapatistas. En pintas en la calle escribieron que irían

fue una de las imágenes a color que Marco Antonio Cruz realizó

a combatir a Rancho Nuevo. Preguntamos a la gente dónde estaba

durante la cobertura de la toma

ese lugar. Nos dijeron que era una zona cercana a San Cristóbal,

del municipio de Altamirano, Chiapas, por parte del EZLN, el 3 de enero de 1994.

donde se ubicaba el cuartel militar. Ahí fuimos y tomamos fotos de combates en la carretera que conduce al municipio de Altamirano, 185


que había sido tomado por el EZLN. Fueron entre doce y quince días

Milicianas resguardan las

de combates. En protesta la población de San Cristóbal marchó

oficinas del Comité Municipal

en zonas bombardeadas por el ejército federal. Inició la tregua y ambos ejércitos tomaron posiciones. Los zapatistas controlaron con restricciones el acceso a la prensa. Esa fue una de las razones por las que decidí regresarme a la Ciudad de México. Martín Salas y Ángeles Torrejón, de Imagenlatina, cubrieron el proceso de paz. Ángeles presentó a la comandancia del EZLN una propuesta para realizar un proyecto con las mujeres y niños de las comunidades zapatista. Por mi parte, regresé a Chiapas a cubrir la entrevista de Cuauhtémoc Cárdenas con el EZLN y posteriormente la Convención Nacional Democrática en Guadalupe Tepeyac./MAC 186

del PRI en Altamirano, Chiapas, luego de que fueran tomadas por el EZLN, 3 de enero de 1994.


ARRIBA:

Rastros del saqueo a un almacén del Instituto Mexicano del Seguro Social, después de que sus puertas fueron derribadas por el EZLN. San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 2 de enero de 1994. Al fondo a la izquierda se distingue la fotógrafa Flor de María Cordero, enviada de la agencia Reuters. EN MEDIO:

Exterior de una farmacia saqueada en el centro de San Cristóbal de Las Casas, 2 de enero de 1994. ABAJO:

Palacio municipal de San Cristóbal de Las Casas, luego de haber sido tomado por el EZLN, 2 de enero de 1994.

187


ARRIBA:

Civiles y milicianos zapatistas muertos en enfrentamiento con el ejército federal en la

zona de Rancho Nuevo, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 3 de enero de 1994. DERECHA:

Integrantes de una familia que fue victimada por elementos del ejército federal, cuyos

cuerpos fueron retratados por Marco Antonio Cruz en una cripta habilitada como morgue en el panteón municipal de San Cristóbal de Las Casas, 11 de enero de 1994.

188



ARRIBA:

Retenes que el EZLN estableció en los primeros días de su insurrección armada.

Municipio de Oxchuc, Chiapas, 3 de enero de 1994. ABAJO:

Fuerzas del EZLN en la localidad de Guadalupe Tepeyac del municipio de Las

Margaritas, Chiapas, 15 de mayo de 1994.

190


ARRIBA:

Elementos del ejército federal en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 2 de enero de 1994. EN MEDIO:

Tanqueta del ejército federal en una carretera próxima a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 13 de enero de 1994. ABAJO:

Enfrentamientos entre el ejército federal y el EZLN, en Rancho Nuevo, San Cristóbal de las Casas, 3 de enero de 1994.

PÁGINA 192:

Carta en la que el Subcomandante Marcos, vocero del EZLN, agradece a Marco Antonio Cruz su participación en la exposición fotográfica 69 miradas contra Polifemo, octubre de 2003. Esta exposición fue inaugurada en el Museo Universitario del Chopo, de la Ciudad de México, el 25 de noviembre de 2003. PÁGINA 193:

El comandante Tacho y el subcomandante Marcos saludan a las fuerzas del EZLN mientras desfilan frente a la tribuna de la Convención Nacional Democrática. Guadalupe Tepeyac, Selva de Chiapas, 9 de agosto de 1994. En el segundo plano, el cuarto de izquierda a derecha, aparece Estanislao Tapia Sánchez, quien fue coronel del Ejército Libertador del Sur, bajo las órdenes del general Emiliano Zapata.

191




Calle Tacuba, Centro HistĂłrico. Ciudad de MĂŠxico, 2 de noviembre de 1987.


Macrópolis

Lugar en que reside desde 1977, la Ciudad de México ha sido para Marco Antonio Cruz el entorno de su

maduración personal y profesional, el escenario cotidianamente renovado que siempre le ha sorprendido en sus derivas de paseante y la musa algo contrahecha, pero entrañable, a la que ha destinado un sinfín de declaraciones de amor y odio, y una que otra profecía apocalíptica. Del azoro y la fascinación del recién inmigrado pasó al trato confianzudo que se deparan los viejos conocidos. En 1978 Cruz inició su relación personal con Héctor García. En la condición de su ayudante en la agencia Fotopress tuvo la oportunidad de revisar el archivo y los más célebres iconos de quien ya para entonces se había posicionado como el equivalente fotográfico de cronistas literarios de la talla de Salvador Novo y Carlos Monsiváis. Más tarde conocería a Nacho López, otra de sus figuras tutelares y fuente de inspiración de varios de sus proyectos fotográficos. Deseoso de vincularse a la tradición de fotografía callejera que tuvo como sus máximos representantes a García y a López, Cruz no dejó de compartir las perspectivas de su generación de fotoperiodistas, obligados a lidiar con una ciudad que se había expandido y aglomerado como macrópolis. El trabajo como reportero del diario La Jornada, donde tenían buena acogida las instantáneas del trajín citadino, le permitió a Cruz un conocimiento más minucioso de la capital mexicana y la ubicación de temáticas que luego desarrolló sin la presión de la cobertura noticiosa. La crónica urbana de Cruz, compuesta de imágenes sueltas y secuenciadas, relatos de mediano y largo aliento, ediciones impresas y digitales, permite percibir el pulso de la vida en la Ciudad de México en los años previos y posteriores al quiebre que significaron los sismos de 1985: momentos de tragedia, caos multitudinario, romance subterráneo, devoción religiosa, relajo profano, complicidad nocturna. Entre las varias tentativas de ordenamiento que Cruz ha llevado a cabo con sus incontables inmersiones en el laberinto citadino, se puede mencionar el sitio web Tenochca.com (2005) y una serie bibliográfica, aún inédita, que bajo el mismo título preparó entre 2012 y 2013. Con la Ciudad de México como entorno a dilucidar, compañía rumorosa y telón de fondo, el fotógrafo realizó imágenes que sirvieron como crónica duradera de lo fugaz y, asimismo, como confirmación de que el universo de lo urbano, por infinito, resultaba inabarcable. El detalle de lo que retuvo como impresión visible, delata la existencia de lo que, al mismo tiempo, poco antes o poco después, próximo o lejano en el espacio, escapó para siempre al escrutinio de cualquier mirada. 195


ARRIBA: ABAJO:

196

Avenida Juárez. Ciudad de México, 9 de marzo de 1990.

Colonia Roma. Ciudad de México, 18 de febrero de 1990.


ARRIBA:

Calle Campeche, colonia Roma. Ciudad de México, 21 de enero de 1990. ABAJO:

Centro Histórico. Ciudad de México, ca. 1990.

197


ARRIBA: ABAJO:

198

Eje Central. Ciudad de México, 7 de marzo de 1994.

Eje Central después del desfile conmemorativo del Día del Trabajo. Ciudad de México, 1 de mayo de 1990.


ARRIBA: ABAJO:

Zócalo de la Ciudad de México, 24 de agosto de 1993.

Basílica de Guadalupe. Ciudad de México, 12 de diciembre de 1988.

199


ARRIBA: ABAJO:

Centro de Convivencia Infantil, Primera Sección del Bosque de Chapultepec. Ciudad de México, 20 de abril de 1986.

Centro Nacional de las Artes. Ciudad de México, 14 de enero de 2004.

DERECHA:

200

Avenida Zaragoza. Ciudad de México, 8 de febrero de 1994.



ARRIBA:

Calle República de Argentina, Centro Histórico. Ciudad de México, 14 de marzo de 1985.

ABAJO: Avenida Pino Suárez. Ciudad de México, febrero de 1991.

202


ARRIBA:

Calle Seminario, Centro Histórico. Ciudad de México, 25 de julio de 1990. ABAJO:

Colonia Popotla. Ciudad de México, 1 de julio de 1988.

203


Colonia Clavería. Ciudad de México, 12 de septiembre de 1988. DERECHA:

204

Calle Revillagigedo, colonia Centro. Ciudad de México, 23 de junio de 1990.



ARRIBA: ABAJO:

206

Colonia Del Valle. Ciudad de México, 10 de julio de 2009.

Colonia Roma. Ciudad de México, 18 de febrero de 1990.


ARRIBA: ABAJO:

Zócalo de la Ciudad de México, 1 de marzo de 1995.

Avenida de los Insurgentes. Ciudad de México, 3 de marzo de 1988.

207



Calle República de Argentina, Centro Histórico. Ciudad de México, 23 de enero de 1979. IZQUIERDA:

Calle La Morena, colonia Narvarte. Ciudad de México, 3 de octubre de 1992.

209


ARRIBA: Avenida Balderas, colonia Centro. Ciudad de México, 4 de agosto de 2003. EN MEDIO: ABAJO:

210

Paradero de Ciudad Universitaria. Ciudad de México, 22 de enero de 2001.

Avenida Félix Cuevas. Ciudad de México, 16 de noviembre de 2016.


ARRIBA: EN MEDIO:

Zócalo de Coyoacán. Ciudad de México, 2 de julio de 2003.

Centro Comercial Plaza Insurgentes. Ciudad de México, 22 de enero de 2001. ABAJO:

Zócalo de la Ciudad de México, 22 de octubre de 2001.

211




El mundo unido por un balón

Entre el 31 de mayo y el 29 de junio de 1986, México

fue por segunda vez sede de un Mundial de Futbol. En doce estadios ubicados en el Distrito Federal y seis estados de la república se llevaron a cabo los cotejos en que participaron veinticuatro selecciones nacionales. El equipo mexicano, que tenía como su director técnico al serbio Velibor Bora Milutinovic, tuvo un prometedor arranque en la primera ronda: le ganó al de Bélgica por 2 goles a 1, empató con el de Paraguay 1-1 y derrotó al de Irak por 1-0. Luego superó, en la fase de octavos de final, al de Bulgaria por 2-0, para finalmente ser vencido por el de Alemania en la etapa de cuartos de final, en un partido que se resolvió en tandas de penales a favor de los germanos por un marcador de 4-1. La selección de Alemania conseguiría llegar a la final, en la que la selección de Argentina, liderada por el crack Diego Armando Maradona, se impuso por 3 a 2. La celebración de la XIII Copa Mundial de Futbol en México no sólo fue noticia deportiva. El arraigo popular del balompié y la amplia cobertura mediática que se dio a la competencia, con la empresa

PÁGINAS 212 Y 213:

Campo de futbol en la glorieta de Vaqueritos, colonia Narciso Mendoza, Villa Coapa. Ciudad de México, 18 de marzo de 2001. ABAJO:

Aficionado con sombrero de Pique, mascota oficial de la Copa Mundial de Futbol, en las inmediaciones del Estadio Azteca. Ciudad de México, 3 de junio de 1986.

Televisa a la cabeza, dieron motivo a congregaciones y celebraciones DERECHA:

inusitadas. Porras, banderas, matracas, cornetas de plástico, ropa-

Festejos en el

jes tricolores, se desplegaron en las principales calles y plazas de la

Zócalo luego de

Ciudad de México para apoyar y festejar el desempeño de la selección

que la selección

mexicana, que una vez más volvió a ilusionar y a decepcionar a sus seguidores. Por doquier se hizo presente Pique, la caricatura de un chile con bigotes, ataviado de futbolista y portando un enorme sombrero de ala ancha, que fue uno de los emblemas del Mundial México 86. La sensual protagonista de un anuncio de la cerveza Carta Blanca, popularmente conocida como La Chiquitibum, se incorporó al festín iconográfico prodigado por las pantallas de televisión, escaparates épicos de quienes resultaban ser no sólo representantes del futbol mexicano sino héroes patrios. El escritor Carlos Monsiváis se ocupó de esa exhibición multitudinaria de fervor nacionalista en la crónica-ensayo “¡¡¡Goool!!! Somos el desmadre”, de la que proceden las siguientes líneas: 214

mexicana de futbol, en el Mundial México 86, derrotara al representativo de Bulgaria por un marcador de 2-0. Ciudad de México, 15 de junio de 1986.




Al final del partido, el arrebato (que describo como indescriptible) sigue al jugador que enarbola la inmensa Bandera y sojuzga la cancha. Ante el espectáculo —la bandera infinita, el público de pie, la porra interminable— no sé si Emilio Azcárraga Milmo tuvo razón al ver en México a un pueblo ‘católico y futbolero’. Los elementos sí son los mismos, pero ¿por qué en ese orden? El estadio matraquero, porrista, soberbio y pendenciero, es un desquite formidable por las ausencias del optimismo histórico. No festejamos en Tenochtitlán el gimoteo de los españoles en la Noche Triste. Andábamos fuera de Puebla cuando mi general Zaragoza y sus zacopoaxtlas pusieron en su sitio a los invasores. No presenciamos la toma de Torreón, ni la entrada de Zapata y Villa a la capital. La mayoría no habíamos nacido cuando Cárdenas expropió el petróleo. Y ahora por fin nos toca algo sólido, tangible, registrable con exactitud: México 2, Bulgaria 0. El Mundial México 86 tuvo lugar en un país agobiado por las dificultades económicas y en una ciudad que meses atrás había sufrido los efectos devastadores de dos terremotos. Del descontento social reinante dio prueba la rechifla que el presidente Miguel de la Madrid recibió en la ceremonia oficial de inauguración. El jolgorio futbolero y el efímero establecimiento de la “Nación del Reventón”, de la que hablaba Monsiváis en su texto al referirse a los desmanes que hubo en los alrededores de la Columna de la Independencia el 11 de junio, sirvieron como desfogue a un amplio espectro de sentimientos colectivos. Marco Antonio Cruz, quien para esas fechas ya formaba parte del equipo de la agencia Imagenlatina, fue uno de los reporteros que tomaron el pulso de una ciudad desquiciada por las huestes del nacionalismo posmoderno.

IZQUIERDA:

Festejos en las inmediaciones del Estadio Azteca tras la victoria del equipo tricolor sobre el representativo de Bélgica por un marcador de 2-1. Ciudad de México, 3 de junio de 1986. DERECHA:

Aficionados viendo en una pantalla gigante uno de los cotejos del Mundial México 86. Inmediaciones del Estadio Azteca, Ciudad de México, junio de 1986.

217



IZQUIERDA, ARRIBA:

Multitud celebrando la victoria de la selección mexicana en su primer partido del Mundial México 86. Glorieta del Ángel de la Independencia, Avenida Paseo de la Reforma, Ciudad de México, 3 de junio de 1986. IZQUIERDA, ABAJO E IMÁGENES SUPERIORES DE ESTA PÁGINA:

Festejos nocturnos del triunfo de la selección mexicana de futbol sobre la escuadra búlgara, en la ronda de octavos de final del Mundial México 86. Centro Histórico, Ciudad de México, 15 de junio de 1986. ABAJO:

Riña callejera en las inmediaciones de la Zona Rosa un día antes de que finalizara el Mundial México 86. Ciudad de México, 28 de junio de 1986. Imagen que el autor integró a su serie Contra la pared.

219


La Pasión de Iztapalapa

En la Semana Santa de 1986, que en ese

año transcurrió entre el 23 y el 30 de marzo, los pobladores de los barrios históricos de Iztapalapa volvieron a dar vida a la representación teatral que conmemoraba la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret, reconocido como el Hijo de Dios y el Salvador del mundo por el credo cristiano-católico que fundaron sus enseñanzas y revelaciones. Llegaba a 143 años de antigüedad esa celebración que desde su origen y a lo largo de su historia se había nutrido de diversas tradiciones culturales; entre ellas el encendido del Fuego Nuevo, ceremonia que para los pueblos indios, en tiempos anteriores a la conquista española, señalaba el inicio de una era. El relato más aceptado sobre los inicios de este festejo popular menciona la irrupción devastadora de una epidemia de cólera morbus en 1833 y la protección que obtuvieron los moradores de Iztapalapa al encomendarse a El Señor de la Cuevita. En agradecimiento a ese santo patrono, los devotos sobrevivientes prometieron una procesión anual, conmemorativa del viacrucis, que se llevó a cabo por primera vez en 1843 y a la postre se convirtió en la Pasión de Iztapalapa. En el siglo XX se acrecentó la fama de esta expresión de ritualidad secular basada en vínculos comunitarios, que devino objeto de atención mediática, tema de estudios académicos y motivo de innumerables tomas fotográficas. Como sucedía desde tiempo atrás, en su versión de 1986, la representación del martirio de Jesucristo en Iztapalapa convocó el multitudinario despliegue de actores, espectadores, guardianes del orden y periodistas. Marco Antonio Cruz formaba parte de estos últimos en la condición de reportero de La Jornada. Por primera vez daba cobertura al evento en que los iztapalapenses encarnaban, a su libre entender y en un escenario que delataba el desordenado crecimiento de la Ciudad de México, relatos y personajes bíblicos. Las imágenes que realizó el Viernes Santo, cuyo momento culminante fue la crucifixión de Cristo —en esta ocasión representado por José Domingo Domínguez—, aparecieron en la portada, contraportada y página 3 de la edición del 29 de marzo de 1986 de aquel diario. La toma que mostraba la silueta del cuerpo de Judas colgada de un árbol le hizo compañía a la nota en que Teresa Gurza informaba a los lectores de La Jornada de la participación en el festejo de 10 mil puestos de fritangas, cazuelas de barro y som220

ARRIBA Y DERECHA:

José Domingo Domínguez, habitante de Iztapalapa, interpretando el papel de Jesucristo en la representación del viacrucis. Iztapalapa, Ciudad de México, 28 de marzo de 1986.



breros de petate plástico, 3 mil actores nativos, 5 mil efectivos de policía, cien mil asistentes y mil nazarenos —las personas que en cumplimiento de una manda o penitencia desfilaban con una cruz a cuestas—. La crónica de Gurza mencionó a Víctor Flores Olea como uno de los fotógrafos que consumieron “rollos y rollos” en el registro de la representación e hizo saber que el responsable de representar a Judas, veterano en esas lides, había perfeccionado un dispositivo que le daba mayor

Silueta del cuerpo

dramatismo a su actuación: una lengua morada de cerdo que salía de

colgante de Judas

su boca al momento en que era ahorcado. Por el libro Semana Santa en

Iztapalapa (Departamento del Distrito Federal-Delegación Iztapalapa/ UAM- Iztapalapa/El Juglar, 1992), al que Cruz aportó un buen número de

imágenes, nos enteramos que el nombre civil del Judas al que se refería

Iscariote, encarnado por Tomás Alvarado Cedillo, retratado al final de la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa. Ciudad de

Gurza era Tomás Alvarado Cedillo y que la lengua que utilizaba en su

México, 28 de marzo de

dispositivo era en realidad de res.

en La Jornada en la edición

Los pies colgantes de Alvarado Cedillo, retratados en la Semana Santa de 1986, fueron el motivo central de una de las imágenes más sobresalientes en la obra de Cruz. No apareció en la edición ya mencionada de La Jornada, pero a partir de 1990 se convirtió, por su amplia

1986. Imagen publicada del 29 de marzo de 1986. PÁGINAS 223-225:

Secuencia de tomas fotográficas de los pies de Tomás Alvarado Cedillo,

circulación, en una pieza emblemática del trabajo del fotoperiodista.

representando el papel

Ese año fue elegida para ilustrar el póster promocional de la exposi-

de Judas Iscariote en la

ción Between Worlds. Contemporary Mexican Photography, que fue curada por Trisha Ziff y se presentó en la Impressions Gallery, de Bradford, Inglaterra. Dos años después fue publicada a doble plana en el libro

More Reflections on the Meaning of Life, obra de David Friend y los editores de la revista Life. Luego de su primer acercamiento en 1986, que dio pie al último repor-

escena de su ahorcamiento. Iztapalapa, Ciudad de México, 28 de marzo de 1986. Tiras de negativos positivados. La imagen surgida del fotograma número 25, no incluida en la edición que La Jornada publicó al día siguiente, se convirtió, a

taje relevante que publicó en La Jornada —diario al que renunció el 1 de

partir de 1990, en uno de los

abril de ese año—, Marco Antonio Cruz volvió en varias ocasiones a

iconos más difundidos de la

las calles donde se escenificaba el viacrucis iztapalapense y al Cerro de la Estrella, sitio elegido para crucificar a quienes personificaban al Mesías y a los ladrones Dimas y Gestas. Los registros que realizó en las semanas santas de 1989, 1990, 2005 y 2006, documentaron tanto los cambios en la teatralidad del festejo como la evolución de su lenguaje fotográfico. 222

obra de Cruz.





Nazarenos en la representación de la Pasión de Iztapalapa. Ciudad de México, 28 de marzo de 1986 (imágenes superiores), 24 de marzo de 1989 (en medio) y 13 de abril de 1990 (abajo).


Dimas “El Buen Ladrón” y Jesucristo, representados por nativos de Iztapalapa, en la escena de la crucifixión. Cerro de la Estrella de Iztapalapa, Ciudad de México, 24 de marzo de 1989.

227


PÁGINAS 228 Y 229, ARRIBA:

Asistentes a la celebración de la Semana Santa en Iztapalapa.

Ciudad de México, 13 de abril de 1990. ABAJO: Confrontación entre la policía montada y espectadores de la Pasión de Cristo.

Iztapalapa, Ciudad de México, 13 de abril de 1990. Tira de negativos positivados.

228


PÁGINAS 230 Y 231:

Vistas panorámicas de las celebraciones de la Semana

Santa en Iztapalapa. Ciudad de México, abril de 2005 y marzo de 2006.

229


230


231



La Hija de los Apaches

En octubre de 1986, Marco Antonio Cruz tuvo la oportunidad de conversar

con Nacho López en torno al reportaje fotográfico. Cruz se cuestionaba sobre las posibilidades de este género documental y por esa razón solicitó el consejo del autor de Yo, el ciudadano, a quien fue a visitar y pudo retratar mientras convalecía en una cama del Hospital Mocel, en la Ciudad de México. En el siguiente encuentro, que tuvo lugar en la casa de López, éste disertó con amplitud sobre un tema que era de su dominio. Para Cruz las lecciones que recibió ese día de parte de su admirado mentor fueron inolvidables. López estuvo presente, como modelo e inspiración, en el trabajo que Cruz emprendió medio año más tarde con el propósito de documentar el ambiente de la pulquería La Hija de los Apaches. Ubicado en la Avenida Cuauhtémoc, a unos pasos de donde se había establecido la agencia Imagenlatina en su segunda época, ese negocio surUbicada en la Avenida

tía las delicias embriagadoras del neutle a una clientela de modestos

Cuauhtémoc núm. 39,

recursos, compuesta por trabajadores de la construcción, vendedores

La Hija de los Apaches inició sus actividades hacia

ambulantes, burócratas y ex boxeadores. A esta última categoría tam-

el año 1954, teniendo como

bién pertenecía el encargado del lugar, Epifanio Leyva Ortega, mejor

antecedente un negocio

conocido como El Pifas, quien contaba con una larga experiencia en ese

fundado dos décadas atrás en el mismo Barrio de la

giro comercial y en sus años mozos había hecho carrera como pugi-

Romita. En esa dirección

lista. Por esta razón, La Hija de los Apaches además de cumplir con

funcionó, con el número de licencia 30001, hasta

todos los requerimientos de un local destinado al relajamiento y la

el 3 de julio de 2007.

disipación —amplio surtido de curados, sinfonola, salsas de cortesía,

A principios de la década de 1970 se hizo cargo de ella el ex boxeador Epifanio Leyva Ortega, El Pifas. Luego se mudó a la calle Doctor Lavista de la colonia Doctores, donde se reinauguró el 3 de septiembre de 2007 y permaneció menos de un año. En 2009 se reestableció en la calle Claudio Bernard núm. 149, de la misma colonia, donde hasta la fecha presta sus servicios, atendida por la familia de El Pifas. IZQUIERDA Y DERECHA:

Entrada a la pulquería La Hija de los Apaches. Avenida Cuauhtémoc núm. 39, colonia Roma, Ciudad de México, 10 de abril de 1987.

233


ARRIBA:

Los parroquianos conocidos como El Zapatero y El Negro, frente al mostrador de La Hija de los Apaches, 4 de mayo de 1987. EN MEDIO:

El mensajero de oficina apodado El Caballo, 4 de mayo de 1987. ABAJO:

Tabaco y neutle, 4 de mayo de 1987.

234


trato alburero, tolerancia para los desfiguros—, albergaba un pequeño museo del boxeo mexicano, animado de tanto en tanto con la visita de glorias de antaño como Rubén

El Púas Olivares o Ultiminio Sugar Ramos. Cruz realizó su crónica de La Hija de los Apaches en los meses de abril, mayo y octubre de 1987. Con el permiso de El Pifas y la anuencia de su clientela, retrató el moviEl Pelón haciendo visajes,

miento cotidiano de la pulquería, prestando atención a la diversidad

13 de mayo de 1987.

de encuentros e intercambios que se daban en un sitio sin lujos y de no muy grandes dimensiones. Prevenido contra los riesgos del costumbrismo derogatorio o condescendiente, trató que su acercamiento reconociera la individualidad de las personas y no abonara a la homologación de las tipologías. La imágenes que obtuvo, en su mayoría, contaron con la complicidad de los retratados, quienes no tuvieron empacho en que la cámara de Cruz fuera parte de sus convivios. Cuando Cruz se integró a la comunidad de los parroquianos de La Hija de los Apaches, ni el pulque ni el box tenían el prestigio de otros tiempos. En las preferencias de los bebedores, el elíxir de origen prehispánico, legado por la diosa Mayahuel, había sido desplazado por la cerveza y otros productos industrializados. El deporte de las narices chatas y las orejas de coliflor, por su parte, no contaba con los foros, los exponentes y la afición que lo convirtieron en mitología popular. Sin embargo, ambas expresiones de la cultura chilanga supieron resistir el relegamiento motivado por los cambios en los gustos y las costumbres. A la permanencia de la pulquería contribuyeron los periodistas, escritores y fotógrafos que valoraron como leyendas vivientes a ese reducto de las viejas tradiciones y a su carismático responsable. A la fecha, luego de dos mudanzas, La Hija de los Apaches sigue prestando servicio en la colonia Doctores, con la atención de El Pifas y su familia. En años recientes, la imagen de Epifanio Leyva, procesada en múltiples variantes por Woobinda Design & Art, se ha transformado en icono pop.

235


ARRIBA:

“Sirviendo y pagando”, 24 de abril de 1987. EN MEDIO:

El Negro, El Automex y otro parroquiano no identificado, 24 de abril de 1987.

ABAJO:

Barril en función de mesa, 11 de mayo de 1987.

236


Vendedor de botanas, en el oficio desde 1976. Su surtido incluye: chito o “pito de burro” —carne de burro enchilada—, huevos duros —¡soplas!—, charalitos secos y enchilados, y cacahuates fritos y salados, 10 de octubre de 1987.

237



Exhibiciรณn de baile, 21 de octubre de 1987. Sobre los muros se alcanza a ver parte de la exposiciรณn que Marco Antonio Cruz inaugurรณ en La Hija de los Apaches, el 6 de octubre de 1987. IZQUIERDA:

Rockola La Vieja, 28 de mayo de 1987.

239



IZQUIERDA:

El ex pugilista Goyo Torres El Canario, haciendo gala de sus dotes de bailarín, 13 de mayo de 1987. ARRIBA:

Goyo Torres El Canario dedica una fotografía al Museo del Pugilismo de La Hija de los Apaches, 13 de mayo de 1987. En ese mismo año El Canario murió al ser atropellado por un camión. EN MEDIO:

Parroquiano en guardia, 10 de octubre de 1987. ABAJO:

El Pelón en un round de sombra, 22 de abril de 1987.

241


ARRIBA:

Santos, dependiente de La Hija de los Apaches junto a su dueño, El Pifas, con un retrato de este último realizado en la época en que fue pugilista, 22 de abril de 1987. EN MEDIO Y ABAJO:

Enrique Rudy Jiménez, como siempre vestido de traje, y Epifanio Leyva El Pifas rememoran sus pasadas glorias. Durante su carrera como boxeadores tuvieron dos enfrentamientos, el primero ganado por Rudy y el segundo por El Pifas en el tercer asalto.

242


“Echando la mona” bajo el tablero del Museo del Pugilismo, compuesto de viejos programas de box y fotografías de pugilistas activos entre los años 1930 y 1970, 21 de octubre de 1987. Habla el vaso y el añoso banco, y hablan las paredes de esta pulquería en blanco y negro, y llena de infinitudes habla la mesa y también el que calla. La pared está llena de fantasmas, dispuestos boxeadores para siempre inmóviles. Fragmento del texto escrito por Ignacio Betancourt para una maqueta editada por Marco Antonio Cruz y Alejandra Pérez Zamudio en 2014, la cual iba a formar parte de la colección Tenochca.

243



Un cliente de oficio pepenador se retira de La Hija de los Apaches, 21 de octubre de 1987. IZQUIERDA: “Talacha” o limpieza en el “Departamento de mujeres”, área destinada a la clientela

femenina, 4 de mayo de 1987. Este departamento dejó de funcionar en 1998.

245


Contra la pared

A lo largo de tres años, entre julio de 1990 y julio de 1993,

Marco Antonio Cruz produjo la mayor parte de las imágenes sobre asuntos policiacos que dieron contenido a su primer libro: Contra la pared (Grupo Desea/Imagenlatina, 1993). En esa publicación de pequeño formato, con la que dio inicio la colección Historias de la ciudad, se desplegó una selección de dieciocho fotografías sin más presentación que una cita del escritor Jorge Ibargüengoitia en la que se reconocía como lector frecuente de notas rojas, las cuales le daban acceso directo a “un panorama moral de nuestro tiempo y ciertos aspectos del ser humano que para el hombre

Armas supuestamente

común y corriente son en general desconocidos”.

utilizadas por una banda de

Un año antes, en agosto de 1992, la edición número 24 de la revista Macrópolis había dado primicias de ese trabajo en el fotorreportaje “El apañón”, el cual fue complementado con los resultados de una

asaltantes, detenidos por la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y presentados ante la prensa en la Oficina de

encuesta sobre la inseguridad en la Ciudad de México, realizada por

Comunicación Social. Calles

Investigación Pública, S.C. En las líneas introductorias de esa pieza

Carmona y Valle, colonia

periodística se describía al Distrito Federal, lugar donde se cometían

12 de febrero de 1991.

Doctores, Ciudad de México,

hasta quince delitos cada hora, como una “selva de asfalto” en la que los cuerpos policiacos “agarran parejo, apañan parejo, igualan a víctimas y victimarios”, y “todos somos sospechosos —o culpables— hasta que no se demuestre los contrario”.

“Apañón” de presuntos delincuentes por agentes de la policía judicial capitalina. Calle Panaderos, colonia Morelos, Ciudad de México, 25 de julio de 1990.

246


Como había sucedido con el libro Fotografía de prensa en

México. 40 reporteros gráficos, que Cruz pudo armar y publicar en ese mismo año de 1992 gracias al patrocinio de la Procuraduría General de la República, la propuesta de documentar el combate al crimen en la capital mexicana contó con el apoyo de Ignacio Morales Lechuga, quien encabezó aquella institución entre 1991 y 1993, luego de tener a su Persona que fue detenida

cargo la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Ese res-

en la calle Panaderos,

paldo le permitió a Cruz ser testigo de operativos de la policía judicial

colonia Morelos, es revisada en una calle

en barrios populares y zonas marginadas, atestiguar detenciones y pre-

de la colonia Obrera.

sentaciones de personas acusadas de ser narcomenudistas, ladrones o

Portaba paquetes de mariguana y papeles que lo identificaban como miembro del ejército. Ciudad de México, 25 de julio de 1990.

violadores, y asomarse a los separos en que se recluía a los indiciados y a las planchas donde se hacían las autopsias de los cadáveres. A los registros que realizó en el curso de los rondines, razzias y apañones policiacos, Cruz les dio continuidad con las tomas que documentaron el procesamiento judicial y mediático de los detenidos. La teatralidad como recurso de la nota roja quedó en evidencia en las secuencias en las que se ve a los reales o supuestos criminales cumpliendo con la obligación de posar ante las cámaras de los reporteros gráficos. Cruz sumó a la edición de Contra la pared el retrato de un “niño de la calle” que deambulaba en los alrededores de la Plaza Garibaldi, dos registros de los festejos motivados por la participación mexicana en el Mundial de Futbol de 1986 y la imagen de un detenido que La Jornada publicó, como parte de una secuencia, en octubre de 1985 —un mesero a quien se le acusaba de “intentar robar tres palanquetas y tres bolsas de pepitas a una ‘maría’, y patear a una señora”—. Con su exploración de las actividades relacionadas con la persecución del crimen y la procuración de justicia, siempre bajo sospecha en un país en el que la posición económica o las relaciones políticas determinan la aplicación de las leyes, Cruz refrendó su aprecio por la obra de Nacho López, quien le había antecedido en la crónica de esa vertiente sombría de la convivencia urbana con los fotoensayos “Prisión de sueños” (revista Mañana, noviembre de 1950) y “Sólo los humildes van al infierno” (revista Siempre!, junio de 1954). 247


ARRIBA: Presentación de un presunto delincuente que portaba una credencial que lo acreditaba como periodista

en la oficina de Comunicación Social de la PGJDF. Colonia Doctores, Ciudad de México, 19 de marzo de 1990. ABAJO:

Detenidos que portaban paquetes de mariguana y papeles que los identificaban como miembros del

ejército. Calle Panaderos, colonia Morelos, Ciudad de México, 2 de julio de 1990.

248


ARRIBA: Detenidos a quienes se acusaba de cometer delitos sexuales al ser presentados en la oficina

de Comunicación Social de la PGJDF. Colonia Doctores, Ciudad de México, 8 de febrero de 1991. ABAJO:

Mesa con expedientes policiacos en el Ministerio Público de la

Delegación Gustavo A. Madero, Ciudad de México, 30 de julio de 1993.

249


250


Reportero grĂĄfico del diario La Prensa retratando a un presunto homicida en la oficina de ComunicaciĂłn Social de la PGJDF. Colonia Doctores, Ciudad de MĂŠxico, 10 de enero de 1991. Tira de negativos positivados y dos tomas de esa secuencia.

251



Retrato para la filiación de un presunto homicida en el Ministerio Público de la Delegación Coyoacán, Ciudad de México, 30 de julio de 1993. Tira de negativos positivados y una toma de esa secuencia.


ARRIBA:

Separos de la Procuraduría General de la República. Calle López, colonia Centro, Ciudad de México, 5 de octubre de 1992. EN MEDIO:

Separos en la Delegación Benito Juárez. Ciudad de México, 30 de julio de 1993. ABAJO:

Detenido en los separos de la Procuraduría General de la República. Calle López, colonia Centro, Ciudad de México, 5 de octubre de 1992. DERECHA:

Prendas de victimas de homicidio en el piso de la morgue de la Delegación Iztapalapa. Ciudad de México, 30 de julio de 1993.

254



256


Presunto delincuente que fue herido en un enfrentamiento con la policía y que murió en el Hospital de la Cruz Roja de Polanco, a donde se le trasladó para recibir atención médica. Su cuerpo sin vida fue llevado a la morgue que en ese nosocomio se tenía destinada a las víctimas relacionadas con casos criminales. En la entrada se acomodaban los ataúdes que habían sido donados para el resguardo de los cadáveres no identificados. Ciudad de México, 30 de julio de 1993.

257





La eternidad del pasajero JUAN VILLORO

Territorio del faje involuntario,

hicieron la patria cabrían en ese

del apretón de todos y de nadie, del

recinto subterráneo.

piquete de ombligo y costilla, pista

Marco Antonio Cruz entra al

de los pisotones sucesivos, plata-

torrente de la multitud en trán-

forma del contacto accidental, el

sito para detectar lo que puede ser

Sistema de Transporte Colectivo

fijado. En el bastión de los desplaza-

Ciudad de México,

permite que seis millones de des-

mientos encuentra figuras deteni-

1 de noviembre de 2011.

conocidos se toquen a diario sin

das. Son los novios, los enamorados

identificarse.

bajo la tierra. Ajenos a la prisa, ceden

PÁGINAS 258 Y 259:

Estación General Anaya de la Línea 2 del Metro.

IZQUIERDA:

Estación Refinería de la Línea 7 del Metro.

En vagones, pasillos, ande-

a la eternidad que dura un beso.

Ciudad de México,

nes y escaleras, la proximidad es

El estruendo no es para ellos,

23 de febrero de 2011.

tan grande que impide conocer a

tampoco la celeridad. Quietos,

ARRIBA:

alguien. Un país anónimo se des-

extasiados, suspenden el tiempo

Estación Hospital General

plaza bajo tierra: seis millones

y el espacio. No tienen otro hori-

de usuarios, la misma población de

zonte que ellos mismos. La muche-

México en 1810. Los mexicanos que

dumbre, la demasiada gente, la

de la Línea 3 del Metro. Ciudad de México, 18 de enero de 2011.

261


raza, el paisanaje, los metronautas

yecto de latidos; su mapa, una infi-

de a montón, la tribu enterrada y

nita geometría de gestos.

sin embargo viva, se mueve sin que ellos lo noten.

Los amorosos se desentienden de todo lo que no sea su placer.

El amor es una inmovilidad que

Este aislamiento esencial se realza

no significa espera. El que ama ya

en el más insólito de los lugares: el

llegó. No posa: vive en sosegada ple-

metro hipergregario, hecho para

nitud. Las parejas captadas por Cruz

millones de desplazados. Tal vez

no aguardan otro destino que estar

la causa secreta del movimiento

ahí; no muestran la rigidez de la

sea destacar a quienes se detienen.

estatua, ni las esforzadas poses de

Su fijeza importaría menos sin la

quienes acatan una orden. Congela-

prisa de los otros.

das por la dicha, repiten en silencio

Marco Antonio Cruz rescata

la súplica de Fausto: “Detente, ins-

a los que están quietos por amor.

tante, eres tan hermoso”.

En sus excepcionales fotografías,

El mundo carece para ellos de

las parejas aparecen rodeadas de

subsuelo o superficie. ¿A dónde van,

un vacío protector, encapsuladas

dónde transbordan? Se orientan por

por su afecto: remansos, islas en la

señales interiores. Su ruta es un tra-

marejada.

262


IZQUIERDA Y DERECHA:

Estación Moctezuma

Cruz entra a un territorio en

vuelve anónimos a los que se rozan

fuga, donde todos buscan un atajo

por obligación. No buscaron ahí pac-

Ciudad de México,

o una salida, para registrar la ener-

tos azarosos como el personaje de

4 de enero de 2011.

gía en reposo, la apasionada calma

Cortázar; llegaron de fuera para real-

del afecto.

zar la solidez de su destino.

de la Línea 1 del Metro.

En “Manuscrito hallado en un bol‑

Amar es transgredir. En el bas-

sillo”, Julio Cortázar plantea un desa-

tión del movimiento, los novios se

fío superior: encontrar el amor en

detienen porque les da la gana. Con

el metro. Rara vez los transportes

total falta de respeto a la realidad,

se prestan para el cortejo. ¿Cómo

dejan que el resto del mundo se

encontrar la permanencia en trán-

vaya a Indios Verdes. En el tiempo

sito? El protagonista de Cortázar

sin tiempo del amor, se entregan a

fracasa. Decepcionado, se arroja

sí mismos.

a las vías del metro. Como anun-

En nuestro acelerado devenir

cia el título, de él sólo queda un

ignoramos su presencia. Pero alguien

manuscrito.

los descubre para revelar su mensaje.

Los amantes retratados por Cruz

Maestro de la mirada, Marco Antonio

se conocieron en otra parte, lejos del

Cruz practica una estimulante para-

Sistema de Transporte Colectivo que

doja: sus pasajeros son eternos. 263


ARRIBA: ABAJO:

264

Estación Potrero de la Línea 3 del Metro. Ciudad de México, 26 de enero de 2011.

Estación Bellas Artes de la Línea 2 del Metro. Ciudad de México, 10 de enero de 2011.


ARRIBA:

Estación El Rosario, terminal de correspondencia perteneciente a las Líneas 6 y 7 del Metro. Ciudad de México, 2 de febrero de 2011.

ABAJO:

Estación Pino Suárez, terminal de correspondencia perteneciente

a las Líneas 1 y 2 del Metro. Ciudad de México, 5 de octubre de 1991.

265


ARRIBA, IZQUIERDA:

Estación Oceanía de la Línea 5 del Metro. Ciudad de México, 31 de enero de 2011. ARRIBA, DERECHA:

Estación Coyuya de la Línea 8 del Metro. Ciudad de México, 16 de febrero de 2011. ABAJO, IZQUIERDA:

Estación Apatlaco de la Línea 8 del Metro. Ciudad de México, 16 de febrero de 2011. ABAJO, DERECHA:

Estación Chabacano de la Línea 2 del Metro. Ciudad de México, 11 de enero de 2011. DERECHA:

Estación Morelos de la Línea 4 del Metro. Ciudad de México, 24 de enero de 2011.

PÁGINAS 268 Y 269:

Vista y detalles de un muro de contención cubierto de carteles con las imágenes de Francisco

Villa, Venustiano Carranza, Francisco I. Madero, Álvaro Obregón y Emiliano Zapata, en cuyo tramo final se dibujó una silueta con el nombre de Rockdrigo, mote artístico del compositor y cantante Rodrigo González, también conocido como El profeta del nopal, que se contó entre las víctimas mortales del terremoto del 19 de septiembre de 1985. Ciudad de México, noviembre de 1985.

266






Imagen del poder

Las encomiendas fotoperiodísticas convirtieron a Marco Antonio Cruz en testigo de la vida

política que se desarrolló durante los mandatos de cuatro presidentes de la república, todos ellos propuestos como candidatos por el Partido Revolucionario Institucional (PRI): José López Portillo (1976-1982), Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988), Carlos Salinas de Gortari ARRIBA:

Detalle de una calle del Centro Histórico de la

(1988-1994) y Ernesto Zedillo (1994-2000). Durante un cuarto de siglo, Cruz pudo documentar como reportero gráfico los rituales y las rutinas

Ciudad de México, tras

de un sistema político que en sus actos públicos se presumía heredero

la presentación del III

de los postulados del movimiento revolucionario de 1910, pero que en

Informe de Gobierno del presidente José López

su embozado modus operandi se caracterizaba por el sometimiento a la

Portillo y Pacheco, 1 de

voluntad presidencial, el control corporativista de los trabajadores, el

septiembre de 1979.

reparto discrecional de los beneficios y la simulación del ejercicio de la

ABAJO:

Cadetes del Colegio Militar haciendo guardia en la

democracia. En ese periodo, el régimen de dominancia monopartidista que

calle 5 de Mayo, el día

había permitido, en décadas pasadas, avances en cuanto a la moderni-

que el presidente José

zación de la infraestructura pública, el desarrollo económico y la movi-

López Portillo presentó su III Informe de Gobierno.

lidad social, enfrentó el desgaste de su larga y amañada permanencia

Ciudad de México,

en el poder. Contra las presunciones propagandísticas de que la revolu-

1 de septiembre de 1979.

ción institucionalizada tenía la inagotable capacidad de renovarse en

“Defenderé el peso como un perro”, declaró José

cada elección sexenal, haciendo borrón y cuenta nueva a partir de la

López Portillo a la prensa

entronización de un nuevo jefe del poder ejecutivo y el reacomodo buro-

extranjera en junio de 1981,

crático de la misma clase política, fueron cada vez mayores los movi-

ante la crisis económica que se veía venir a causa

mientos que reclamaban el cumplimiento de las demandas de justicia

de la caída del precio del

social, la efectiva aplicación de los derechos ciudadanos e incluso un

petróleo. Posteriormente, el 5 de febrero de 1982,

cambio radical en la forma de gobierno.

durante la V Reunión de la

La violenta respuesta que el presidente Gustavo Díaz Ordaz (1964-

República, celebrada en

1970) dio al movimiento estudiantil-popular que en 1968 tomó las

el Hospicio Cabañas, en la ciudad de Guadalajara,

calles para protestar contra los abusos policiacos, exigir la libertad

Jalisco, López Portillo

de los presos políticos y solicitar el diálogo público con las autorida-

volvió a defender su frase diciendo que “Alguien me

des, trajo como consecuencia la radicalización de grupos disidentes

ha reclamado el que haya

que consideraron que los cambios en el orden establecido no podrían

empleado esa expresión. Y yo afirmo que pocos seres

darse más que a través de la vía armada y la clandestinidad de las gue-

vivos tienen la lealtad y el

rrillas. La siguiente administración, encabezada por Luis Echeverría

valor de los frecuentemente

Álvarez (1970-1976), quiso recuperar la legitimidad perdida mediante

difamados perros”. Durante el sexenio de José López

la promesa de una “apertura democrática”, la cual fue desmentida en

Portillo (1976-1982), quien

los hechos por el dispendio demagógico del erario público, los saldos

sostenía el argumento de que “presidente que devalúa, se devalúa”, México vivió uno de los peores desastres económicos de su historia reciente.

sangrientos de la “guerra sucia” contra las organizaciones guerrilleras y el acallamiento de las voces críticas. Con el fardo de una enorme deuda pública y una moneda devaluada, el sucesor de Echeverría, José López Portillo, hizo campaña con el lema 271


“La solución somos todos” y fue el ganador de un proceso electoral en

Petardo que estalló en uno

que no tuvo enfrente a ningún competidor registrado. Ante la necesi-

de los balcones de Palacio

dad de revitalizar el juego político monopolizado por el partido oficial, Jesús Reyes Heroles, secretario de Gobernación del gobierno lopezportillista, impulsó una reforma legal que reconoció la pluralidad ya existente de las opciones partidarias, permitiéndoles mayor presencia en los órganos de representación legislativa. López Portillo, quien llegaría a autodefinirse como “el último presidente de la Revolución”, divulgó en su mandato la buena nueva del descubrimiento de yacimientos petroleros que daban a México la posibilidad de dejar atrás la pobreza y el subdesarrollo. El futuro que estaría signado por “la administración de la abundancia” nunca llegó. El despilfarro presupuestal, el endeudamiento a gran escala, la inflación galopante, la fuga de capitales, la corrupción generalizada y la crisis económica, desfondaron el fin de ese sexenio y redujeron el margen de maniobra del siguiente. Arribó entonces Miguel de la Madrid Hurtado para proponer “La renovación moral”. Con su gobierno, en el que tuvieron notable influencia los funcionarios tecnócratas, se inició el desmontaje del modelo estatista que habían consolidado las administraciones posrevolucionarias. En base a políticas de corte neoliberal implementó la aus272

Nacional, mientras se celebraba el desfile oficial del Día del Trabajo. Ciudad de México, 1 de mayo de 1984.


Lluvia de confeti frente a

teridad presupuestal y promovió la apertura a la economía globalizada.

Palacio Nacional, el día

Los afanes de modernización que De la Madrid mostró en el terreno

que el presidente Carlos Salinas de Gortari presentó

de la política económica no tocaron, sin embargo, el engranaje de la

su VI Informe de Gobierno.

maquinaria política que había facilitado la transmisión del poder entre

Ciudad de México, 1 de septiembre de 1994.

las élites priistas. Al final de su sexenio, una corriente de disidencia interna en el PRI, liderada por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, se convirtió en un movimiento de oposición política-electoral de gran envergadura. Con el nombre de Frente Democrático Nacional y con Cárdenas como su candidato, puso en aprietos la elección presidencial de Carlos Salinas de Gortari en 1988, cuyo triunfo quedó ensombrecido por las sospechas de fraude. “Que hable México” fue el lema de campaña de Salinas de Gortari. Interesado en proyectar la imagen de un mandatario dinámico y renovador, se presentó como impulsor del “liberalismo social”. Más audaz que De la Madrid en la implementación de políticas privatizadoras y a favor del libre mercado, reforzó las alianzas entre el gobierno y el poder empresarial, favorecedoras lo mismo de acuerdos políticos que de jugosos negocios. La oposición política recibió de parte de Salinas de Gortari un trato diferenciado: para el Partido Acción Nacional la puerta siempre abierta para las “concertacesiones”, en tanto que para el Partido de 273


la Revolución Democrática, que sufrió en ese sexenio el asesinato de decenas de sus militantes, el desdén que se sintetizaba en la sentencia “Ni los veo ni los oigo”. El acuerdo internacional que pretendió ser el broche de oro de la administración salinista —la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte el 1 de enero de 1994—, pasó a segundo plano luego de la aparición pública, en esa misma fecha, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, movimiento insurreccional respaldado por comunidades indias asentadas en Los Altos de Chiapas. Tres meses después la situación política del país sufrió una nueva sacudida con el asesinato, en la ciudad de Tijuana, de Luis Donaldo Colosio, el candidato que el PRI había seleccionado para competir en las elecciones de 1994. Ernesto Zedillo, jefe de la campaña de Colosio, fue el candidato sustituto. Su promesa de “Bienestar para tu familia” se enfrentó de inmediato al desbarajuste de una realidad político-económica en la que volvió a campear la crisis económica, la devaluación del peso frente al dólar, la fuga de capitales y las rencillas al interior de la clase política. En un país supuestamente llamado a integrarse al primer mundo, los diarios informaron sobre el exilio de Carlos Salinas de Gortari y el

ARRIBA Y DERECHA:

Mujer frente a Palacio Nacional intenta entregar al presidente Carlos Salinas de Gortari una carta de petición, mientras se llevaba a cabo el desfile con motivo del LXXXII

encarcelamiento de su hermano Raúl, así como del uso de los recursos

Aniversario de los inicios de la

públicos en el pago adelantado de los préstamos facilitados a México por el

Revolución mexicana. Zócalo

gobierno de Estados Unidos y en el rescate financiero de la banca privada

noviembre de 1992.

mexicana, al tiempo que un buen número de familias perdían su patrimonio ante la imposibilidad de seguir solventando sus propias deudas. Marco Antonio Cruz conserva en su archivo imágenes que describen puntualmente los usos y costumbres del régimen priista en el cuarto de siglo previo a la alternancia que hizo posible, en el año 2000, el triunfo del candidato panista Vicente Fox. Más allá del propósito informativo que guió en primera instancia su realización, en ellas se trasluce asimismo el ejercicio de una perspectiva crítica que se derivó y fue parte activa del proceso de democratización político-social que se dio entre los años setenta y noventa del siglo pasado. Mientras el régimen priista perdía su aura de imbatibilidad, Cruz se inició y maduró como fotoperiodista, al tiempo que participó, en compañía de otros colegas de su 274

de la Ciudad de México, 20 de


generación, en múltiples iniciativas a favor del reconocimiento del trabajo fotográfico como opinión editorial y obra de autor. Esa nueva conciencia del significado ético-político-ideológico de la información gráfica tuvo como uno de sus principales compromisos la no convalidación de las verdades oficiales. Desde los tiempos del régimen porfirista, cuando la prensa ilustrada se profesionalizó en nuestro país, los ocupantes de los puestos de mando fueron los principales modelos, destinatarios y clientes de las imágenes publicadas, cuya función en buena medida era celebrar y consagrar la importancia pública de tales próceres civiles y de quienes, junto con ellos, representaban a lo más granado de la sociedad. Cediendo las ínfulas aristocráticas y exclusivistas a las notas de sociales, la clase política posrevolucionaria prefirió apuntalar su fama en los actos públicos en que hacía evidente su liderazgo, su capacidad de convocatoria o su apostura institucional, de preferencia con las multitudes y los símbolos patrios como telón de fondo. En un arreglo mutuamente beneficioso, el poder buscó acrisolar su imagen en las planas periodísticas y la prensa aceptó ser el espejo a modo de quienes tenían, entre otros privilegios, el reparto de pagos, apoyos y sobornos. Ese pacto debió reajustarse cuando los sectores más activos de la sociedad demandaron información menos complaciente y surgieron los medios dispuestos a conseguirla y publicarla, a riesgo de no obtener los beneficios que traía aparejada la condescendencia con los mandos políticos y los intereses que éstos representaban. Si en Oposición y Así es, el primero órgano informativo del Partido Comunista Mexicano y el segundo del Partido Socialista Unificado de México, Cruz se ocupó principalmente de dar seguimiento a las manifestaciones de disidencia política, sindical y social, que en otros medios tenían poca o ninguna visibilidad, en sus coberturas para el diario

La Jornada y en sus imágenes difundidas a través de la agencia Imagenlatina, que proveía a la revista Proceso, entre otras publicaciones, contribuyó a la desacralización de la figura presidencial y a revelar cuánto de carnaval, farsa y caricatura tenían los protocolos y solemnidades de nuestra clase política. 275


El presidente José López Portillo, en persona y en retrato, encabeza el inicio de las actividades del X Congreso General Ordinario de la Confederación de Trabajadores de México. Palacio de los Deportes, Ciudad de México, 21 de abril de 1980. DERECHA:

El ex presidente José López Portillo durante la celebración del 15 aniversario de la fundación del Claustro de Sor

Juana en el convento de San Jerónimo, institución dirigida por su hermana Margarita López Portillo. Imagen publicada en el diario Por Esto!, Mérida, Yucatán, 23 de noviembre de 1993. Plana con recortes de impresos periodísticos.

276



278


Manifestación de protesta de Bernardo Bátiz, diputado federal del Partido Acción Nacional, en la ceremonia en que Miguel de la Madrid Hurtado entregó la banda presidencial a su sucesor, Carlos Salinas de Gortari. De la Madrid es aplaudido por Socorro Díaz Palacios, presidenta de la Cámara de Diputados, y tras de él aparece su secretario particular, Emilio Gamboa Patrón. Palacio Legislativo de San Lázaro, Ciudad de México, 1 de diciembre de 1988. PÁGINA 278: Traslado de un fotomural con el rostro del presidente Miguel de la Madrid Hurtado. Ciudad de México,

15 de abril de 1985 (arriba e izquierda, abajo). Lauro Ortega, Carlos Salinas de Gortari, Alfonso Corona del Rosal y Alfredo del Mazo, bajo un retrato del presidente Miguel de la Madrid, en el desayuno de la Unidad Priista, al que asistieron lideres sindicales, políticos y burócratas. Ciudad de México, 4 de septiembre de 1987 (derecha, abajo).

279



IZQUIERDA:

Elba Esther Gordillo dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) presidiendo una sesión de la Cámara de Diputados. Palacio Legislativo de San Lázaro, Ciudad de México, 10 de agosto de 1987. Tiras de negativos positivados. Elba Esther Gordillo en su primera conferencia como Secretaria General del SNTE, puesto en el que sustituyó a Carlos Jonguitud Barrios, gracias al apoyo del presidente Carlos Salinas de Gortari. En esa comparecencia ante la prensa anunció la desaparición del grupo Vanguardia Revolucionaria y presentó los Estatutos del Reglamento General de Asambleas. Antes de que diera inicio la conferencia fue colocado el retrato de Jonguitd Barrios en la galería de dirigentes magisteriales de las oficinas centrales del SNTE. Ciudad de México, 24 de abril de 1989.

281


FIDEL. Por décadas, el líder obrero Fidel Velázquez (1900-1997) fue

DERECHA:

un pilar del sistema político en el que el Partido Revolucionario Insti-

Fidel Velázquez en una de las

tucional (PRI) fue la organización hegemónica. En 1936 participó en

que acostumbraba dar los

la fundación de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), en la que ocupó puestos directivos desde 1941 hasta 1997. En su condición de líder de esta organización corporativa, su presencia y sus declaraciones dieron pie a un extenso seguimiento periodístico: caricaturas, notas, editoriales y fotografías, en las que muchas veces fue objeto de crítica por ser encarnación, incluso picaresca, de los hábitos y mañas del priismo. Marco Antonio Cruz, como caricaturista y como fotógrafo, abonó a la iconografía de Fidel Velázquez obras que documentan la conversión en emblema del líder obrero, a quien se le acredita, entre otras frases célebres, la que dice: “El que se mueve no sale en la foto”.

conferencias periodísticas días lunes en la sede central de la CTM. Calle Vallarta, colonia Tabacalera, Ciudad de México, 1 de julio de 1991. ABAJO:

Fidel Velázquez Sánchez, líder de la CTM, en un retrato realizado el 5 de febrero de 1986, que se publicó con la entrevista que Sara Lovera le hizo al líder sindical en el periódico La Jornada, el 29 de marzo de ese mismo año.



ARRIBA:

Fidel Velázquez en una comida del Congreso del Trabajo. Ciudad de México, 14 de enero de 1988. Fidel Velázquez en su despacho de la CTM. En el primer plano se distingue una tarjeta de solicitud de apoyo enviada por Benigno Álvarez Guerrero, secretario general en funciones del Sindicato Nacional de Alijadores. Ciudad de México, 5 de febrero de 1986.

284


ARRIBA: Fidel Velázquez, líder de la CTM, en la mesa que presidió un desayuno a favor de la unidad priista,

en apoyo al presidente Miguel de la Madrid Hurtado. Ciudad de México, 28 de septiembre de 1987. ABAJO: Carlos Salinas de Gortari, candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la presidencia, declarando

por segunda vez su triunfo, en un acto que contó con la presencia del líder de la CTM, gobernadores y dirigentes de su partido. Auditorio Plutarco Elías Calles de la sede nacional del PRI, Ciudad de México, 14 de julio de 1988.

285


PÁGINAS 286 Y 287:

Cierre de campaña de Carlos Salinas de Gortari, candidato del PRI a la presidencia de la república. En la imagen superior una manta de apoyo colocada sobre un globo aerostático con el logotipo de la empresa Televisa. Zócalo de la Ciudad de México, 2 de julio de 1988.

286


PÁGINA 288:

Inauguración de la Jornada Popular de la Victoria Nacional, en respaldo a Carlos Salinas

de Gortari, candidato del PRI a la presidencia de la república. Explanada de la sede nacional del PRI, Ciudad de México, 12 de agosto de 1988. PÁGINA 289:

Recortes periodísticos con imágenes del presidente Carlos Salinas de Gortari realizando distintas actividades, entre noviembre de 1990 y marzo de 1993.

Nombramiento de Emilio Gamboa Patrón como director del Instituto Mexicano del Seguro Social, Ciudad de México, 23 de enero de 1991. Imagen publicada en Proceso, el 28 de enero de 1991 (izquierda, arriba). Reunión con los titulares de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos, Carlos Hank González, y el titular de la Secretaria de la Reforma Agraria, Víctor Cervera Pacheco. Imagen publicada en Por Esto!, el 30 de marzo de 1993 (izquierda, en medio). Presentación del II Informe de Gobierno en el Palacio de Bellas Artes, en la que Salinas de Gortari fue interpelado por la bancada del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Ciudad de México, 1 de noviembre de 1990. Imágenes publicadas en Proceso, en su edición del 5 de noviembre de 1990 (izquierda, abajo). Al finalizar la presentación del IV Informe de Gobierno en el Palacio Legislativo de San Lázaro. Ciudad de México, 1 de noviembre de 1992. Imagen publicada en El Economista, el 2 de noviembre de 1992 (derecha, arriba). Firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte en el Salón Adolfo López Mateos de la residencia oficial de Los Pinos. Ciudad de México, 17 de diciembre de 1992. Imagen publicada en Por Esto!, de Mérida, Yucatán, el 18 de diciembre de 1992 (derecha, abajo).

287



289


Retrato en alto contraste del presidente Carlos Salinas de Gortari realizado en septiembre de 1991, en un acto que tuvo lugar en la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores de la Ciudad de México, y dos impresos periodísticos que hicieron uso de esa imagen: página interior de la revista Milenio, edición del 9 de octubre de 2000, y portada de la revista Proceso, edición del 9 de septiembre de 1991. DERECHA:

Integrantes del Movimiento Nacional de los 400 Pueblos, portando máscaras con la efigie del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, se manifiestan frente a la Cámara de Senadores. Ciudad de México, 8 de junio de 2003.

SALINAS. Desde el momento en que fue “destapado” como candidato presidencial del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y hasta el fin del sexenio en que fue Jefe del Poder Ejecutivo (1988-1994), Carlos Salinas de Gortari estuvo constantemente en la mira fotográfica de Marco Antonio Cruz. El presidente del “liberalismo social”, que como ex presidente no ha dejado de ser noticia, fue el modelo de decenas de retratos de Cruz, varios de los cuales mostraron el talante de un mandatario que decía no ver ni oír a sus opositores. La crítica en contra de Salinas de Gortari, que en su vertiente popular convirtió la imagen del político priista en máscara de látex, muñeco de plástico y figura de cartón, encontró en el trabajo de Cruz una de sus fuentes de ilustración. 290


291




PÁGINAS 292 Y 293:

Simpatizantes del PRI en el exterior de la sede oficial de ese partido celebrando el “destape” de Luis Donaldo Colosio como su candidato presidencial. Avenida Insurgentes Norte, Ciudad de México, 28 de noviembre de 1993. IMAGEN SUPERIOR:

Fidel Velázquez y la dirigencia del PRI en el acto en el que Luis Dolando Colosio fue elegido candidato presidencial. Sede nacional del PRI, Ciudad de México, 28 de noviembre de 1993. IMÁGENES INFERIORES:

Escenas de la toma de protesta de Luis Donaldo Colosio como candidato del PRI a la presidencia de la república. En las dos últimas le acompaña Ernesto Zedillo, quien fuera nombrado jefe de su campaña. Sede nacional del PRI, Ciudad de México, 8 de diciembre de 1993.


ARRIBA:

Reunión del Consejo Político Nacional del PRI en la que Luis Donaldo Colosio presentó su renuncia como su presidente, cargo que asumió interinamente Rafael Rodríguez Barrera. Ciudad de México, 8 de abril de 1992. EN MEDIO:

Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la presidencia, al inicio de su campaña en el estado de Aguascalientes, 28 de enero de 1994. ABAJO:

Registro de Luis Donaldo Colosio en el Instituto Federal Electoral (IFE) como candidato a la presidencia por el PRI. Le acompañan, de izquierda a derecha: Fernando Ortiz Arana, dirigente nacional del PRI; Jorge Carpizo, presidente del Consejo General del IFE; Luis Donaldo Colosio Riojas, su hijo; Diana Laura Riojas, su esposa, y Ernesto Zedillo, jefe de su campaña. Ciudad de México, 4 de marzo de 1994. Diecinueve días después, en el sitio conocido como Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California, Colosio fue asesinado por Mario Aburto Martínez. PÁGINAS 296 Y 297:

Sesión del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en donde Ernesto Zedillo Ponce de León, ex jefe de la campaña del candidato asesinado Luis Donaldo Colosio, es declarado candidato sustituto a la presidencia de la república. Sede Nacional del PRI, Ciudad de México, 29 de marzo de 1994.





Manifiesto

Los derechos a la libre manifestación de las ideas y a la asociación

o reunión con el propósito de presentar una petición o una protesta, tutelados respectivamente por los artículos 6 y 9 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos promulgada en 1917, no merecieron el respeto irrestricto por parte de los regímenes que dieron lustre a la revolución institucional en las medianías del siglo XX. Poca predisposición al diálogo, al debate y a la crítica podía haber en gobiernos cuyo funcionamiento tenía entre sus normas el acatamiento a las decisiones centralizadas y la disciplina institucional. De la participación ciudadana se preferían aquellas expresiones que dieran colorido a las conmemoraciones de efemérides patrióticas y a los actos multitudinarios donde los líderes políticos recibían las agradecidas salutaciones de las organizaciones de obreros, campesinos y burócratas. Las manifestaciones de quienes se atrevían a inconformarse contra los manejos gubernamentales siempre corrían el riesgo de ser disueltas por los guardianes del orden, como sucedió con los movimientos disidentes de maestros y ferrocarrileros en 1958-1959. Las IZQUIERDA:

Aspecto de la marcha de

represiones policiacas y militares formaban

trabajadores independientes

parte de una pedagogía despolitizante que

en la conmemoración del Día

promovía la imagen de un Estado patriarcal,

del Trabajo. Inmediaciones del Zócalo de la Ciudad de

del que podía recibirse la atención magná-

México, 1 de mayo de 1981.

nima reservada a los adeptos o los hostiga-

DERECHA:

mientos dirigidos al apaciguamiento de los

Miembros de la Coordinadora

detractores. Contra estos últimos pendían,

Nacional de Trabajadores de la

como espada de Damocles, los ordenamien-

Educación (CNTE) en una marcha que partió de la Escuela Normal Superior y que finalizó en las sedes del Sindicato Nacional de

tos que podían convertir los reclamos lícitos y justificados en delitos de disolución social.

Trabajadores de la Educación

La reivindicación de los espacios públicos

(SNTE) y de la Secretaría de

como foros y cajas de resonancia de la protesta

Educación Pública (SEP). Ciudad de México, 12 de febrero de 1985. Tira de negativos positivados.

social fue una las aportaciones que el movimiento estudiantil-popular de 1968 hizo a la 299


Marcha de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y de trabajadores de General Motors, Altos Hornos de México y del Sindicato Único de Trabajadores Universitarios, que partió del Casco de Santo Tomás con destino a la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Ciudad de México, 10 de abril de 1980. Esta imagen, en cuyo lado derecho se distingue la figura del fotógrafo Jorge Acevedo, se publicó en la Agenda mil novecientos ochenta y uno, editada por la Universidad Autónoma Metropolitana, bajo la responsabilidad de Luis Almeida, Javier Hinojosa, Gerardo Suter y Juan Villoro.

300


democratización del país. A partir de la toma de la calles que llevaron a cabo los contingentes estudiantiles, la marcha refrendó su utilidad como herramienta de lucha política y se afianzó como principal medio de expresión de las causas opositoras. El temor a la represión gubernamental, que el 2 de octubre de 1968 puso fin a la revuelta estudiantil con un violento operativo policiaco-militar y el 10 de junio de 1971 quiso regresar por sus fueros con el ataque de un grupo paramilitar a una manifestación de jóvenes politécnicos y universitarios, fue perdiendo fuerza en la medida que las organizaciones no oficialistas desplegaron un mayor activismo. Portada del libro Fotografías

En las décadas de los años setenta, ochenta y noventa, en un con-

del movimiento magisterial

texto en el que la economía nacional sufrió los nocivos efectos de las

(México, Editorial El Rollo, 1981). La publicación incluye

reiteradas crisis económicas y de las fallidas políticas gubernamentales,

un texto introductorio de

las marchas dieron visibilidad a exigencias de toda índole —democra-

Mario Alejandro Carrillo, y fotografías de Jorge

cia política, autonomía sindical, libertad sexual, justicia social—, que

Acevedo, Lourdes Almeida,

fueron respaldadas por una sociedad civil cada vez mejor informada y

Francisco Barriga, Rubén Cárdenas, Alfonso Carrillo

más participativa.

Luvianos, Marco Antonio

Marco Antonio Cruz, primero como fotógrafo militante de partidos

Cruz, Eduardo Enríquez

de izquierda y luego como reportero gráfico del diario La Jornada y la

Rocha, Javier Hinojosa, David Maawad, Gerardo Suter,

agencia Imagenlatina, fue cronista de las movilizaciones que dieron

Víctor Trejo, Pedro Valtierra y

vida a la insurgencia sindical de los años setenta, a la disidencia polí-

Rogelio Villarreal.

tica de los años ochenta —que tuvo como uno de sus orígenes la solidaridad ciudadana que se gestó ante los desastres y tragedias producidos por los terremotos que sacudieron a la capital del país en 1985—, y a las luchas sociales que cimentaron la alternancia política que habría de concretarse en las elecciones presidenciales de 2000. Esos retratos de manifestaciones y mítines, cuyo acompañamiento fue definitorio para la generación de fotoperiodistas a la que pertenecía Cruz, documentaron el empeño de las iniciativas colectivas que hicieron posible el reconocimiento de la pluralidad mexicana.

301



IZQUIERDA:

Marcha de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) procedentes de los estados de Chiapas y Oaxaca, que recorrió del Monumento a la Revolución al Zócalo, en demanda de un aumento salarial del 100%. Ciudad de México, 17 de marzo de 1987.

ARRIBA:

Miembros de la CNTE procedentes de los estados de Guerrero e Hidalgo marchan de la Escuela Normal Superior a Los Pinos. Ciudad de México, 18 de febrero de 1981. EN MEDIO:

Maestros afiliados a la CNTE, procedentes de distintos estados de la república, a su paso por la Avenida MéxicoTacuba. Ciudad de México, 25 de agosto de 1981. ABAJO:

Mitin de miembros de la CNTE frente al edificio de

la Secretaría de Educación Pública, en demanda de aumento salarial. Calle República de Argentina esquina con República de Venezuela, Centro Histórico, Ciudad de México, 1980. Esta imagen fue publicada en el semanario Oposición, en la edición del 16 de noviembre de 1980, acompañando el artículo “Nuevo avance del Movimiento Magisterial” de Iván García Solís.

303


Quema de un muñeco que representa a un líder “charro” del grupo Vanguardia Revolucionaria, encabezado por Carlos Jonguitud Barrios, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en un mitin de la CNTE. Zócalo de la Ciudad de México, 9 de junio de 1983. DERECHA: Maestros de la CNTE procedentes de Oaxaca, Chiapas, Guerrero y Michoacán, detenidos por la policía en  Avenida Paseo

de la Reforma en su marcha hacia la residencia presidencial de Los Pinos. Ciudad de México, 26 de abril de 1989.

304



PÁGINAS 306 Y 307:

Marcha por la libertad política y sexual encabezada por el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), del Monumento a los Niños Héroes al Hemiciclo a Juárez. Ciudad de México, 27 de junio 1981.

306


En 1971 se formó el Frente de Liberación Homosexual (FLH), editor de la revista La loca alivianada, que se mantuvo activo hasta mediados de 1973. En 1978 se fundó el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR). El 26 de julio de ese mismo año esta organización tuvo su primer acto público en las calles de la Ciudad de México, en protesta por las expresiones homofóbicas de una obra de teatro —Prohibido Gardel, montada por el grupo El Galpón— y de una entrevista realizada al actor Roberto Cobo por el semanario Proceso. (Información tomada de Nuestro Cuerpo, núm. 1, mayo de 1979, publicación editada por el Colectivo Mariposas Negras del Frente Homosexual de Acción Revolucionaria.)

307


308


PÁGINA 308:

Grupos feministas se manifiestan frente a la Cámara de Diputados. Calle Donceles, Centro Histórico, Ciudad de México, 1980 (arriba, izquierda). Feministas protestan frente al edificio central de la PGJDF en contra de la impunidad a violadores. Colonia Doctores, Ciudad de México, 1990. La imagen en la que aparece el cartel “Ni santas ni putas, sólo mujeres” fue publicada por la revista Proceso (edición del 28 de octubre de 1991), en el reportaje “Pide asilo en Estados Unidos Silvia Reynoso, una de las violadas por policías y acusa a funcionarios”, escrito por Carlos Puig (arriba, derecha y abajo).

EN ESTA PÁGINA:

Grupos feministas manifestándose en la Avenida Juárez de la Ciudad de México, ca. 1990.

309



Marchas conmemorativas de la matanza de estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, ocurrida el 2 de octubre de 1968. Ciudad de México, 2 de octubre de 1982 y 1988. IZQUIERDA:

Contingentes de estudiantes y trabajadores en la marcha conmemorativa del noveno aniversario

del ataque a la manifestación estudiantil del 10 de junio de 1971, conocido como el “Halconazo”, el cual sucedió al inicio del gobierno de Luis Echeverría Álvarez y tuvo un saldo sangriento de decenas de muertos y heridos. La agresión fue perpetrada por los “Halcones”, grupo paramilitar creado en 1968 por el general Alfonso Corona del Rosal, jefe del Departamento del Distrito Federal. Avenida San Cosme, Ciudad de México, 10 de junio de 1980. Imagen publicada en el semanario Oposición en su edición del 15 de junio de 1980.

311



ARRIBA: Marcha conmemorativa del LXV aniversario luctuoso del general Emiliano Zapata en la que se dieron

cita contingentes de la COCEI, la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA), la Unión General de Obreros y Campesinos de México (UGOCM) y la Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC). Zócalo de la Ciudad de México, 10 de abril de 1984. ABAJO: Marcha en protesta por el fraude electoral en las elecciones municipales de Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.

Zócalo de la Ciudad de México, 28 de noviembre de 1983. IZQUIERDA: Mitin a favor de Daniel López Nelio, candidato a presidente municipal de Juchitán de Zaragoza por la

Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo de Tehuantepec (COCEI). Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, 4 de octubre de 1983. Imagen publicada en el suplemento Perfil de La Jornada, en su edición del 22 de noviembre de 1984.

313



Protestas de ecologistas en contra de la construcción de la planta nuclear de Laguna Verde en el estado de Veracruz. Ciudad de México, 6 de junio de 1987 (abajo) y 18 de octubre de 1988 (arriba). IZQUIERDA:

Manifestación en contra de la invasión militar de las fuerzas armadas de Estados Unidos a la isla caribeña de Granada, ocurrida el 25 de octubre de 1983. Ciudad de México, 8 de noviembre de 1983.

315


EN ESTAS PÁGINAS:

Integrantes del Sindicato de Trabajadores de la Refresquera Pascual, S. A., en manifestaciones realizadas en la Ciudad de México, 1 de mayo de 1983 (en medio y abajo), 3 de octubre de 1983 (página derecha) y 30 de enero de 1984 (arriba). El 18 de mayo de 1982, trabajadores de la planta norte de la Refresquera Pascual, S. A., se declararon en huelga ante la negativa del propietario de la empresa, Rafael Jiménez, a otorgarles un aumento salarial y hacer el pago de utilidades que en justicia les correspondían. Al día siguiente se les unieron los trabajadores de la planta sur. El 31 de mayo de 1982, Jiménez intentó sabotear la huelga y organizó un ataque de esquiroles que provocó la muerte de los trabajadores Alberto Hernández y Jacobo García, y lesiones a otros diecisiete obreros. La huelga duró cerca de tres años, gracias al apoyo popular y de organizaciones democráticas. El 30 de octubre de 1984 un acuerdo permitió que los trabajadores se adjudicaran los bienes de la refresquera y crearan la Sociedad Cooperativa Trabajadores de Pascual, S. C. L., la cual existe hasta la fecha.

316



ARRIBA Y EN MEDIO:

Marcha realizada durante el Primer Encuentro Nacional de Solidaridad Sindical, en la que participaron trabajadores de Acermex, Carabela, Sutfhasa, Liberty, entre otros, quienes exigían mejoras en las condiciones de trabajo, democracia sindical y alto a la represión. El recorrido fue del Monumento a la Revolución al Zócalo. Ciudad de México, 1981. ABAJO:

Marcha de solidaridad obrera con la participación de diversas organizaciones sindicales independientes —Automanufacturas, IPANASA, Laminadora

Mexicana de Metales, Vidriera, Alumex, SITUAM y Trailmobile—. El recorrido fue del Monumento a la Revolución a la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Ciudad de México, 24 de septiembre de 1981.

318


ARRIBA: Movilización en contra de la represión gubernamental en la que participaron varias organizaciones sociales y sindicales,

como el Frente Nacional contra la Represión, el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Universidad Autónoma Metropolitana y el Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Nuclear. Ciudad de México, 28 de agosto de 1981. ABAJO:

Marcha de organizaciones sindicales en contra de la política salarial del gobierno de José López Portillo. El recorrido fue

del Monumento a la Revolución a la Secretaría de Trabajo y Previsión Social. Ciudad de México, 9 de septiembre de 1982.

319


ARRIBA:

Organizaciones populares, entre ellas la Unión de Vecinos de la Colonia Alfonso XIII, se manifiestan en contra del aumento a la tarifa del transporte público. El recorrido de la marcha fue de la Avenida Pino Suárez al Zócalo. Ciudad de México, 29 de julio de 1986. EN MEDIO:

Manifestación en contra de la desaparición del programa de “tortibonos”, organizada por la Coordinadora de Consejos Populares de Abasto de la Ciudad de México, la Regional de Mujeres de la Coordinadora Nacional del Movimiento Urbano Popular (CONAMUP) y otras organizaciones del Valle de México. Zócalo de la Ciudad de México, 23 de julio de 1990. ABAJO Y PÁGINA DERECHA:

Marcha de la Unión de Colonias Populares (UCP) a favor de la entrega de “tortibonos” y en contra del aumento al precio de las tortillas. El recorrido fue del Monumento a los Niños Héroes a la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial. Ciudad de México, 14 de julio de 1987. En abril de 1986, durante la presidencia de Miguel de la Madrid, se implementó el programa Maíz-Tortilla, conocido popularmente como “tortibono”. Ese apoyo, administrado por la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (SECOFI), llegaba a la gente por medio del sistema de distribuidoras Conasupo (Diconsa) a tiendas y expendios de Conasupo, Liconsa y a organizaciones sindicales. Dicho programa benefició en 1989 a 1.3 millones de familias. El subsidio de los “tortibonos” fue suspendido a finales de 1990, durante la administración de Carlos Salinas de Gortari.

320



El 27 de febrero de 1987, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) inició una huelga en la compañía Luz y Fuerza del Centro, en demanda de un aumento salarial, en defensa de los derechos de los trabajadores y en contra de las políticas neoliberales de la administración de Miguel de la Madrid. Como parte de sus movilizaciones, el día 3 de marzo convocaron a una manifestación que concluyó con un mitin en el Zócalo, a la cual asistieron más de 500 mil personas, convirtiéndose así en la marcha más concurrida en la historia sindical de México hasta entonces. La Junta Federal de Conciliación y Arbitraje declaró inexistente la huelga y los trabajadores electricistas no recibieron ni siquiera los salarios caídos. En octubre de 2009, el presidente panista Felipe Calderón decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro.

322


Marcha del Sindicato Mexicano de Electricistas demandando la solución a su huelga. El recorrido fue del Monumento a la Revolución al Zócalo. Ciudad de México, 3 de marzo de 1987. “El pueblo / se cansa / de tanta pinche transa”, “¡Hacemos / historia / la huelga es la victoria!”, “¡Aquí / se ve / la fuerza del SME!”, proclamaban los cientos de miles de manifestantes que asistieron a la mayor concentración que hasta entonces había organizado un sindicato independiente en México.

323


A raíz de la movilización ciudadana motivada por los sismos de 1985 y la tardía respuesta a sus trágicas secuelas por parte del gobierno de Miguel de la Madrid, en abril de 1987 surgió la Asamblea de Barrios, con el objetivo de defender los derechos de los damnificados y proponer soluciones a sus problemas. IZQUIERDA:

Marcha de la Asamblea de Barrios, encabezada por Superbarrio —personaje creado y encarnado por el activista Marco Rascón Córdoba—, dirigiéndose a la residencia presidencial de Los Pinos, con el propósito de entregar sus propuestas para el mejoramiento de la vivienda. A esta marcha asistieron más de 15 mil personas. Ciudad de México, 24 de julio de 1987. DERECHA:

Marcha conmemorativa del segundo aniversario de los sismos de 1985, que hizo el recorrido de la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco al Zócalo. Ciudad de México, 19 de septiembre de 1987.

324



EN ESTAS PÁGINAS:

Marcha organizada por el Consejo Estudiantil Universitario (CEU) del Casco de Santo Tomás al Zócalo, a la que acudieron más de 300 mil estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México, Universidad Autónoma Metropolitana, Universidad Autónoma Chapingo, Universidad Pedagógica y el Instituto Politécnico Nacional, así como organizaciones ciudadanas y trabajadores de sindicatos independientes. El CEU exigía la derogación de las 26 reformas propuestas por el rector de la UNAM, Jorge Carpizo, aprobadas el 11 y 12 de septiembre de 1986 por el Consejo Universitario, entre las que se incluían los Reglamentos Generales de Exámenes, Inscripciones, Pagos, Posgrado y el Estatuto General de la UNAM. Ciudad de México, 21 de enero de 1987. PÁGINAS 328 Y 329:

Manifestación de organizaciones estudiantiles de diferentes estados de la república en apoyo del Consejo Estudiantil Universitario y de su lucha a favor de un Congreso Universitario. Zócalo de la Ciudad de México, 9 de febrero de 1987.

326






Alternancia

La revista Proceso salió a la luz el 6 de noviembre de 1976. Fue fundada por un grupo de periodistas encabezados

por Julio Scherer García, quienes habían sido expulsados meses antes del diario Excélsior a causa de una maniobra promovida por el presidente Luis Echeverría Álvarez. El semanario dirigido por Scherer, uno de los pocos medios críticos en una oferta periodística mayoritariamente condescendiente con los gobiernos en turno, fue lectura informativa y formativa del joven fotorreportero Marco Antonio Cruz. A partir de que Proceso contrató los servicios de la agencia Imagenlatina, ese vínculo se transformó en relación laboral. Consciente del valor que implicaba publicar en las páginas de un medio de perfil contestatario, Cruz solía reservar para Proceso las mejores coberturas de Simpatizante de

Imagenlatina. Finalmente, en 2006, tres años después de que la agen-

Cuauhtémoc Cárdenas

cia cerrara a consecuencia del “abaratamiento de los servicios fotográ-

despliega un pendón con el nombre del candidato

ficos para los medios de información y el auge de la imagen digital”, al

presidencial del Frente

decir de Cruz, el fotoperiodista fue invitado por Scherer a incorporarse

Democrático Nacional (FDN) desde un balcón del Hotel Majestic, frente al Zócalo de la Ciudad de México, en el acto conmemorativo

al equipo de Proceso como editor y coordinador del departamento de fotografía, puesto que desempeña hasta el día de hoy. Tanto las ediciones de Proceso como la producción fotográfica de

del 50 Aniversario de la

Imagenlatina se ocuparon de documentar el periodo en que un amplio

Expropiación Petrolera.

espectro de movilizaciones sociales, sindicales y políticas obligaron a la

Ciudad de México, 18 de marzo de 1988.

apertura de un régimen que en el año 2000 llevaba más de siete décadas

El pendón a favor de

controlando el poder político y sus privilegios. Cruz hizo la crónica del

Cárdenas se desplegó luego

movimiento liderado por Cuauhtémoc Cárdenas durante las elecciones

de que el presidente Miguel de la Madrid Hurtado

presidenciales de 1988, que se resolvieron, entre airadas acusaciones de

pronunciara su discurso.

fraude y una sospechosa caída del sistema que computaba los votos, a

Desde el mismo balcón, los

favor de Carlos Salinas de Gortari, candidato del Partido Revolucionario

simpatizantes del candidato del FDN hicieron uso de su propio equipo de sonido para gritar consignas en

Institucional (PRI). Cada vez más como editor que como reportero, Cruz dio asimismo

contra de De la Madrid y de

seguimiento a las disputas electorales de 1994 —marcadas por la

Carlos Salinas, candidato

emergencia de la rebelión zapatista en Chiapas y el asesinato de Luis

del Partido Revolucionario Institucional (PRI), a quienes

Donaldo Colosio, candidato del PRI—, y las de los años 2000 y 2006, que

calificaron como “traidores”

llevaron a la presidencia de la república a los candidatos del Partido

y “cobardes”. Más tarde

Acción Nacional, Vicente Fox y Felipe Calderón. Elegido entre nuevas

estos manifestantes fueron detenidos por la policía

acusaciones de fraude —ahora planteadas por Andrés Manuel López

militar en la puerta de la

Obrador, candidato del Partido de la Revolución Democrática, y sus

Catedral Metropolitana. La tarde de ese mismo día,

seguidores—, Calderón presidió un sexenio en el que las acciones de

Cuauhtémoc Cárdenas

violencia extrema, perpetradas por organizaciones criminales o por las

congregó en el Zócalo capitalino a más de 100 mil personas.

corporaciones militares y policiacas encargadas de combatirlas, se volvieron noticia de todos los días.

331


ARRIBA Y EN MEDIO:

Cierre de campaña de Cuauhtémoc Cárdenas como candidato presidencial del Frente Democrático Nacional. Zócalo de la Ciudad de México, 25 de junio de 1988. ABAJO:

Asistentes al mitin, encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, en que se dio a conocer el proyecto de construcción del Partido de la Revolución Democrática (PRD). Zócalo de la Ciudad de México, 19 de noviembre de 1988.

332


Los candidatos presidenciales del Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario de los Trabajadores y del Frente Democrático Nacional — Manuel Clouthier, Rosario Ibarra de Piedra y Cuauhtémoc Cárdenas, respectivamente—, denuncian frente a la Secretaría de Gobernación la irregularidad e ilegalidad del proceso electoral que condujo al triunfo del candidato del Partido Revolucionario Institucional, Carlos Salinas de Gortari. Ciudad de México, noche del 6 de julio de 1988.

333



El doctor Salvador Nava Martínez, candidato a gobernador de San Luis Potosí por la Coalición Democrática Potosina (PAN, PRD, PDM y Frente Cívico Potosino) encabezó la Marcha por la Dignidad y la Democracia, la cual inició el 28 de septiembre de 1991 en San Luis Potosí con destino a la Ciudad de México, en protesta por el fraude electoral y la imposición del candidato priista Fausto Zapata. El 10 de octubre, después de un recorrido de 172 kilómetros, cerca de la ciudad de Querétaro, tras la confirmación de la renuncia de Zapata, la marcha regresó a San Luis Potosí. IZQUIERDA, TIRAS DE LA PARTE SUPERIOR:

El doctor Salvador Nava Martínez retratado en su remolque luego de recibir rumores sobre la renuncia del gobernador priista Fausto Zapata. Campamento establecido en las inmediaciones de San José Iturbide, Guanajuato, 9 de octubre de 1991. Una de estas imágenes fue publicada en la revista Proceso, en su edición del 14 de octubre de 1991. Tiras de negativos positivados. IZQUIERDA, TIRAS DE LA PARTE INFERIOR:

Salvador Nava a la espera de la confirmación, por parte del Congreso de San Luis Potosí, de la renuncia de Fausto Zapata. Carretera Querétaro-Ciudad de México, 10 de octubre de 1991. Tiras de negativos positivados.

ARRIBA Y EN MEDIO: Salvador Nava Martínez anuncia a los periodistas su regreso a San Luis Potosí tras leer la

declaración oficial de la renuncia de Fausto Zapata, y en compañía de familiares y simpatizantes que lo siguieron en la Marcha por la Dignidad y la Democracia. Carretera Querétaro-Ciudad de México, 10 de octubre de 1991. ABAJO:

Mitin por la victoria de la Coalición Democrática Potosina después de la destitución del priista Fausto

Zapata, al que asistieron más de 20 mil personas. Plaza Fundadores, San Luis Potosí, 10 de octubre de 1991.

335


Seguidores de Cuauhtémoc Cárdenas, candidato presidencial por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en una manifestación en contra del fraude electoral. Zócalo de la Ciudad de México, 27 de agosto de 1994. El Instituto Federal Electoral declaró al priista Ernesto Zedillo como el candidato ganador en las elecciones presidenciales del 21 de agosto de 1994. Cuauhtémoc Cárdenas, candidato por el PRD, anunció su inconformidad por el resultado. El 27 de agosto, en un mitin en el Zócalo capitalino, el líder opositor declaró: “… lo que procede es dar los pasos necesarios para que se restablezca la legalidad en la vida política del país, aparezca la verdad de lo sucedido en todo el proceso electoral y puedan darse los cambios que nos lleven a la democracia” (La Jornada, 28 de agosto de 1994). DERECHA:

Simpatizantes de Vicente Fox, candidato presidencial de la Alianza por el Cambio (Partido Acción Nacional y Partido Verde Ecologista de México), festejan su triunfo en el obelisco La Paz, al concluir la jornada electoral. Tijuana, Baja California, 2 de julio de 2000.

336





PÁGINAS 338 Y 339:

Segunda Asamblea Informativa convocada por Andrés Manuel López Obrador, candidato

a la presidencia por la Coalición por el Bien de Todos (Partido de la Revolución Democrática, Partido del Trabajo y Convergencia), en la que exigió el recuento de los votos y convocó a la resistencia civil pacífica. Zócalo de la Ciudad de México, 16 de julio de 2006. La Segunda Asamblea Informativa fue precedida por una marcha que inició en el Museo de Antropología y concluyó en el Zócalo, contando con la participación de un millón cien mil personas. La consigna que más repitieron los asistentes fue “Voto por voto / Casilla por casilla”.

340


PÁGINAS 340 Y 341:

Expresiones de protesta por parte de detractores de Felipe Calderón y seguidores de

Andrés Manuel López Obrador. Ciudad de México, 26 de mayo, 16 de julio y 25 de agosto de 2006. El 6 de julio de 2006, luego de una competida y polémica jornada electoral, Luis Carlos Ugalde, presidente del Instituto Federal Electoral, anunció como ganador de las elecciones presidenciales a Felipe Calderón, candidato del Partido Acción Nacional. De acuerdo a las cifras oficinales, el panista había resultado triunfador por una diferencia de 0.62% sobre el candidato de la Coalición por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador. En los siguientes meses las protestas contra el triunfo del panista por parte de los seguidores de López Obrador se multiplicaron en todo el país. Entre los meses de julio a septiembre de 2006 el movimiento lopezobradorista instaló campamentos en la plancha del Zócalo, la calle Madero y el Avenida Paseo de la Reforma para demandar la limpieza de las elecciones por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

341


Barbarie

En 1998 la revista Proceso inició la serie de sus ediciones especiales

con la publicación de Testimonios de Tlatelolco, entrega que aportaba información hasta entonces poco conocida sobre la intervención paramilitar, militar y policiaca que dio fin al movimiento estudiantil de 1968. Los siguientes números de la serie abordaron temáticas diversas, tanto nacionales como internacionales —entre otras: la rebelión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, los papas Juan Pablo II y Francisco, los presidentes Carlos Salinas de Gortari y Vicente Fox, la Revolución mexicana, el Che Guevara, la Primera Guerra Mundial—. La edición especial más reciente, aparecida en septiembre de 2017, se ocupó de la Revolución

Portada de “El sexenio

bolchevique en Rusia con motivo del centenario de su surgimiento.

de la muerte. Memoria

Desde 2006, cuando se hizo responsable del departamento de fotografía y la edición fotográfica de Proceso, Marco Antonio Cruz ha contribuido de distintas maneras a esa propuesta editorial. En 2006 se inició asimismo el sexenio presidencial del panista Felipe Calderón Hinojosa, quien había resultado ganador por un mínimo margen de votos en unas elecciones bajo sospecha de fraude. Entre las primeras decisiones que Calderón tomó como mandatario se destacó el lanzamiento de una campaña, a cargo de las fuerzas armadas, en contra de las organizaciones que controlaban el lucrativo negocio del narcotráfico en México. Esa instrucción presidencial que implicó la salida de sus cuarteles de las instituciones responsables del resguardo de la seguridad nacional para hacerse cargo de tareas policiacas, sin contar para ello con la preparación adecuada ni una estrategia definida, tuvo consecuencias funestas para el país. “La Guerra contra el Narco” impulsada por Calderón no consiguió reducir el poder ni la presencia de las organizaciones criminales vinculadas al trasiego trasnacional de estupefacientes y a otras actividades ilícitas, pero en cambio sí desató una ola de violencia que provocó la muerte y desaparición de decenas de miles de personas. Doce de las ediciones especiales de Proceso, revista dirigida por Rafael Rodríguez Castañeda desde 1999, han abordado el submundo del narco mexicano y los daños generados tanto por sus operaciones como por la infortunada política de seguridad del gobierno calderonista. En la entrega titulada “La tragedia de Juárez”, un grupo de reporteros y fotógrafos intentaron tomar el pulso de la vida diaria en Ciudad Juárez, Chihuahua, localidad fronteriza asolada por la barbarie venida de todas partes. A través de un compendio fotográfico, “El sexenio de 342

gráfica del horror”, edición especial de la revista Proceso, octubre de 2012. Rafael Rodríguez Castañeda fue el editor responsable de esta publicación y Marco Antonio Cruz estuvo a cargo de su edición fotográfica. Juan Villoro escribió los textos de presentación.


Colonia López Mateos, Ciudad Juárez, Chihuahua, 9 de junio de 2011.

la muerte. Memoria gráfica del horror” hizo un recuento parcial de los cadáveres y restos humanos que dejó tras de sí la violencia criminal en el periodo presidencial de Felipe Calderón, la cual siguió siendo fuente de noticias macabras en la administración de Enrique Peña Nieto. En ambas ediciones aparece una imagen que Cruz realizó en aquella urbe —un tambo donde se asoman entre desechos de madera los pies de una mujer ejecutada—, una muestra entre muchas otras del desprecio por la vida humana que ha sido causa principal de la degradación de nuestra convivencia cotidiana. 343



ARRIBA:

Zona Centro, Ciudad Juárez, Chihuahua, 8 de junio de 2011.

ABAJO: Vista de Ciudad Juárez, Chihuahua, 28 de agosto de 2009. IZQUIERDA: Momento en el que una mujer es arrestada por posesión de drogas. Zona Centro, Ciudad Juárez, Chihuahua,

4 de junio de 2011. Imagen publicada en “La tragedia de Juárez”, edición especial de la revista Proceso, agosto de 2011. Editor responsable: Rafael Rodríguez Castañeda. Editor de fotografía: Marco Antonio Cruz. Textos: Jenaro Villamil, Jorge Carrasco Araizaga, Ricardo Ravelo, Patricia Dávila, Gloria Leticia Díaz, J. Jesús Esquivel, Marcela Turati, Rogelio Flores Morales, Columba Vértiz de la Fuente, Beatriz Pereyra y Anne Marie Mergier.

345


346


IZQUIERDA, ARRIBA:

Ejecutado en la calle Arroyo del Comanche de la colonia Ampliación Loma Blanca, Ciudad Juárez, Chihuahua, 6 de junio de 2011.

IZQUIERDA, ABAJO Y ESTA PÁGINA:

Prendas femeninas y cadáver de mujer “entambada” que fueron hallados

en un edificio abandonado en las calles de Francisco Villa y Abraham González, en la zona Centro de Ciudad Juárez, Chihuahua, el 6 de junio de 2011. Ambas imágenes fueron publicadas en “La tragedia de Juárez” (edición especial de la revista Proceso, agosto de 2011) y la segunda también formó parte de “El sexenio de la muerte. Memoria gráfica del horror” (edición especial de la revista Proceso, octubre de 2012).

347



IZQUIERDA:

Arribo de la Caravana por la Paz, encabezada por el poeta Javier Sicilia, a Villas de Salvárcar. Ciudad Juárez, Chihuahua, 9 de junio de 2011. ARRIBA:

Familiares de desaparecidos y ejecutados por la violencia en espera de la Caravana por la Paz. Ciudad Juárez, Chihuahua, 9 de junio de 2011. ABAJO:

Homenaje en memoria a las víctimas de feminicidio en el sitio conocido como Campo Algodonero. Ciudad Juárez, Chihuahua, 9 de junio de 2011. PÁGINAS 350 Y 351:

Vista de la colonia Obrera de Ciudad Juárez, 3 de junio de 2011. Imagen publicada en “La tragedia de Juárez”, edición especial de la revista Proceso, agosto de 2011.

349




Vista de la Ciudad de MĂŠxico desde el mirador de la carretera federal a Cuernavaca, 1 de agosto de 1988.


Nocturnos

Como parte del festival Fotoseptiembre 1993, doce estaciones del Metro de la Ciudad de México fueron sede de un

número equivalente de exposiciones temporales, nutridas por obras de fotógrafas y fotógrafos de distintas generaciones, entre quienes se contaron Mariana Yampolsky, Lourdes Grobet, Yolanda Andrade, Francisco Mata Rosas, Carlos Somonte, Pedro Valtierra, Fabrizio León, Eniac Martínez, Jorge Lépez Vela y Marco Antonio Cruz. El trabajo de este último se expuso en la estación Pantitlán, cruce de las líneas 1, 5, 9 y A del Metro, y tuvo como tema la vida nocturna en la capital mexicana. Esa muestra dio a Cruz la oportunidad de revisar una vertiente de su crónica urbana que había estado presente desde los años en que se integró, en la segunda mitad de la década de 1970, al conglomerado demográfico de la Ciudad de México. En el texto que redactó para presentar la exposición, quien entonces era coordinador de la agencia fotográfica Imagenlatina, advirtió sobre el valor iniciático que para él habían tenido los primeros registros realizados al cobijo de las sombras y las luces nocturnas:

Mis primeras incursiones como fotógrafo en la Ciudad de México fueron por la

noche. El encuentro con sus calles, edificios, personas y su vida intensa han creado una pasión por fotografiarla. Es por la noche en donde se ama, se muere, se vive, en la vivienda, el hotel, el cabaret, el teatro de revista, en la cantina, la pulquería, la ficha, el talón, los trabajadores, la fábrica, la chamba, el taxi, la violencia, la fiesta, el reventón, el salón de baile, la música y la soledad. Es también una ciudad en donde se duerme con sueños y pesadillas. La documentación que Cruz produjo, a lo largo de tres décadas, sobre los ambientes, escenarios y personajes nocturnos de la Ciudad de México, tuvo desde un principio como modelos a seguir las imágenes que Nacho López y Héctor García obtuvieron en sus desvelados tránsitos por las zonas de relajo, permisividad y riesgo de la misma urbe a mediados del siglo XX, cuando en las carteleras del entretenimiento se enseñoreaban las rumberas y el mambo, y las sinfonolas prodigaban a granel las quejumbres de los boleros. Más expandida y poblada que la retratada por López y García, la urbe en que Cruz desentrañó los claroscuros de lo nocturno daba albergue a formas de convivencia marcadas por lo informal, lo caótico y lo precario, que eran, sin embargo, expresiones de una inventiva anónima y cotidiana. Al tiempo que asomos a las horas y deshoras citadinas en que la negrura se imponía como telón de fondo, los nocturnos de Cruz constataron su capacidad para 353


conjuntar pericia técnica con búsqueda estética. Al respecto escribió Laura González Flores en la exposición Relatos y posicionamientos:

Si hay un límite para la fotografía, ése es retratar en la oscuridad. El fotógrafo vence

las limitaciones técnicas mediante el ingenio, la experiencia y el conocimiento de su oficio: ciego él mismo, el fotógrafo se propone arrancar luz a la sombra mediante la astucia y el cálculo. Más mental que visual, su aventura en la penumbra es una apuesta, una combinación azarosa de decisiones que pueden o no funcionar. Para tornar visible lo invisible, Marco Antonio Cruz se interna en las sombras profundas de la noche para dar forma a imágenes bellísimas e impactantes. A la inversa del prisionero de la caverna de Platón, se interna en ella sin miedo para salir con luces en las manos. Calle República de Nicaragua, Centro Histórico, Ciudad de México, 27 de abril de 1986.

354


ARRIBA:

Colonia El Salitrero, Santa Fe, Ciudad de México, 15 de febrero de 1987. De la serie Los Salys. EN MEDIO:

La Merced, Ciudad de México, 28 de agosto de 1990. De la serie Contra la pared. ABAJO:

Viajando de “mosca”. Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro Histórico, Ciudad de México, 18 de febrero de 1987. PÁGINAS 356 Y 357:

Zócalo de la Ciudad de México, 15 de agosto de 1987.

355




ARRIBA: Vista nocturna a través de un parabrisas. Ciudad de México, ca. 1994. ABAJO:

358

Músicos en un bar de la Avenida Álvaro Obregón, colonia Roma, Ciudad de México, 9 de marzo de 1994.


ARRIBA: ABAJO:

Calle de La Morena, colonia Narvarte, Ciudad de México, 5 de enero de 1993.

República de Guatemala, Centro Histórico, Ciudad de México, 1 de febrero de 1994.

359



ARRIBA:

Plaza Garibaldi. Colonia Centro, Ciudad de México, 19 de febrero de 1990. ABAJO:

Restaurante bar Netos, antro mejor conocido como Las Sirenas.

Calle Doctor Lavista, colonia Doctores, Ciudad de México, 17 de agosto de 1990. IZQUIERDA:

Bailarinas tras bambalinas en un cabaret de la Zona Rosa. Colonia Juárez, Ciudad de México, 1 de febrero de 1987.

361


362


ARRIBA:

Parejas en el paradero de Huipulco, Calzada de Tlalpan, Ciudad de MĂŠxico, 1 de noviembre de 1987.

IZQUIERDA: Vistas del puente peatonal que comunica el Estadio Azteca con el paradero de Huipulco.

Calzada de Tlalpan, Ciudad de MĂŠxico, 15 de agosto de 1988.

363





Habitar la oscuridad

Con el objetivo de documentar las condiciones de vida de los ciegos y débiles

visuales en México, Marco Antonio Cruz emprendió una tarea de largo aliento que requirió de tiempo, dedicación y paciencia. Por cerca de dos décadas, de 1988 a 2005, en recorridos que abarcaron la Ciudad de México y localidades de 14 estados de la república, formó el archivo Ensayo sobre ciegos, compuesto por alrededor de 12 mil imágenes en blanco y negro, en su mayoría en formato 35 mm, de acuerdo a la revisión realizada por el investigador Arturo Ávila Cano. A fines de 1987, luego de que finalizara el proyecto sobre la pulquería La Hija de los Apaches en el mes de octubre —tras la inauguración, el día 7, de una exposición en ese mismo establecimiento—, Cruz dio comienzo a sus pesquisas sobre la ceguera en México. En ese periodo mecanografió un par de folios en que enlistaba las tareas y los propósitos iniciales del reportaje fotográfico con el que se proponía reivindicar “la fuerza de los que no ven”, haciendo uso de un enfoque periodístico y humano. Como primer pendiente a resolver señalaba la reelaboración de una imagen que había realizado por primera vez en marzo de ese mismo año, en la calle Madero del centro de la capital mexicana, y en la cual se contrastaba la vistosidad de un aparador de la tienda High Life, en cuya decoración destacaba el fotomural de unos ojos femeninos, con la presencia de un músico ciego. Esa oposición entre el mundo idealizado de las promociones comerciales y la introversión de quienes, a causa de su ceguera, quedaban al margen de las persuasiones visuales, se había hecho presente en imágenes previas, que también tenían como motivo central a ciegos haciendo uso de instrumentos musicales: el retrato nocturno y a contraluz de una pareja delante de una vitrina IZQUIERDA:

con utensilios domésticos —que tomó en la calle 5 de Mayo de la Ciudad

Grupo de ciegos

de México, en junio de 1986—, y el retrato diurno de un trío al frente de

comerciantes en una

la cortina metálica de una tienda de ropa juvenil, realizado el 25

marcha de protesta que partió de la Secretaría de

de marzo de 1977, en una calle también llamada 5 de Mayo, pero de la

Gobernación con destino

ciudad de Puebla, al que Cruz habría de reconocer como la imagen que

a la residencia presidencial

le hizo tomar conciencia de las capacidades retentivas y expresivas de

de Los Pinos. Ciudad de México, 16 de junio de 1993. PÁGINAS 364 Y 365:

la fotografía. Antes de iniciar su largo viaje por el México habitado por las per-

Ciego en una

sonas con discapacidad visual, Cruz no había tenido ningún trato cer-

manifestación de protesta

cano con un ciego, excepción hecha del que mantuvo, en los días de

por la prohibición del comercio ambulante

su infancia, en Puebla, con un veterano de la Revolución que era

en las calles del Centro

amigo de su madre. Adelaido Hernández se llamaba ese generoso

Histórico. Zócalo de la Ciudad de México, 18 de junio de 1993.

y cariñoso anciano, de quien disfrutó los relatos de sus aventuras como soldado carrancista y a quien acompañó en su lecho de muerte. 367


El fotógrafo tuvo claro desde entonces que detrás del velo y la niebla que opacan la mirada de quienes están afectados por alguna discapacidad visual, la vida sigue, intacta en su voluntad de conocimiento y en su poder de invención. Del seguimiento a los ciegos que el orden social había relegado a los roles de vendedores ambulantes, músicos callejeros y solicitantes de la caridad pública, Cruz se desplazó a los entornos grupales, familiares y personales en que la ceguera se asumía y se experimentaba como diferencia pero de ningún modo como estigma o condena. Al tiempo que con sus retratos reconocía los distintos semblantes y fisonomías de una población dispersa, frecuentemente arrinconada y menospreciada, recogía testimonios sobre los esfuerzos que para los ciegos y débiles visuales implicaba llevar una vida común y corriente, transitar por la calle, desempeñar un oficio, tomar lecciones escolares, recibir terapias o disfrutar de los momentos de esparcimiento. No hubo lugar para la conmiseración y el tremendismo, ni para los clichés cinematográficos y literarios proclives al melodrama y a la tragedia, en estos documentos que hicieron evidente que la ceguera no era un limbo anegado de sombras sino una oscuridad plenamente habitada, vinculada al mundo por vías a veces más sutiles y menos engañosas que el sentido de la vista. 368


IZQUIERDA Y ARRIBA:

Músicos ciegos frente a los aparadores de la tienda

En los múltiples acercamientos al vivir y al andar a tientas de los ciegos que Cruz realizó en grandes ciudades y pequeños poblados, una

High Life. Calle Madero,

herramienta al servicio de los videntes y frecuente tributaria de la ico-

Centro Histórico, Ciudad de

nolatría hegemónica —la fotografía—, puso de relieve la importancia

México, 2 de marzo de 1987.

de los modos no visuales de la percepción humana. Con varias de las imágenes, Cruz le dio la razón a Jean Brun, quien sostuvo en La mano

y el espíritu (1963) que las acciones de tocar, palpar, asir o acariciar proporcionan conocimientos inaccesibles para los ojos: “La vista nos da un panorama del ser, pero la simultaneidad que nos ofrece es falaz; el tacto se mantiene mucho más cerca de la diáspora en el seno de la cual se mueve toda existencia. […] La vista nos ofrece siempre más de lo que podemos contener, en tanto que el tacto es el aprendizaje de la mediación y del intervalo que nos separa de lo que nos rodea”. Ensayo sobre ciegos cobró forma a partir de las decenas de reportajes que Cruz dedicó a la cobertura de historias en particular. Los espacios en que los invidentes recibían atención escolar o médica, las actividades con las que se ganaban la vida, sus protestas públicas y la marginalidad en que transcurrían muchas de sus vidas, fueron las temáticas de esos relatos independientes que entre sí mantenían correspondencias. 369


DON ADELAIDO. Doña Altagracia y don Adelaido Hernández eran

Don Adelaido

amigos de mi madre, Juana López Niño, desde mucho antes de que yo

Hernández, veterano

naciera. Siempre me manifestaron cariño profundo. En mi niñez sus

revolucionario y amigo de la familia de Marco

visitas a la casa familiar eran frecuentes. A la edad de cuatro o cinco

Antonio Cruz. Ciudad

años mi mamá me avisaba que llegarían y yo salía a la puerta a espe-

conoció a Don Adelaido

rarlos. En ese tiempo la vivienda que habitábamos se encontraba en los límites de la ciudad de Puebla, donde las calles estaban sin pavimentar. Recuerdo que tan pronto notaba sus siluetas caminando, lentamente,

de Puebla, ca. 1978. Cruz cuando ya era ciego y este retrato, el único que le realizó, se cuenta entre las primeras

en medio del polvo, brincaba de alegría. Por lo general llegaban con

aproximaciones del

fruta fresca.

la ceguera.

Cuando era adolescente, don Adelaido me contaba historias de su vida, que escuchaba atentamente y con admiración. En la Revolución mexicana había sido capitán del Ejército Constitucionalista, al mando de Venustiano Carranza, y participado en varias batallas, principalmente contra las fuerzas zapatistas, en los estados de Morelos y Puebla. 370

fotógrafo al mundo de


Narraba con emoción esta anécdota: a causa de un combate se extravió en un cerro; se dio cuenta que sus compañeros de armas se habían desplazado a otro lugar y que se había quedado solo; guiándose por el estruendo de la batalla intentó reencontrarse con su contingente; caminaba con la pistola en la mano, cuando, al dar la vuelta en una vereda, se topó de frente con un zapatista, que estaba en la misma situación que él, solo y armado; por minutos que se hicieron eternos sólo se observaron, con el miedo reflejado en las caras; después de un rato bajaron las pistolas y se presentaron, iniciando un diálogo de paz que concluyó con el encendido de un cigarro que compartieron, para que luego cada quien siguiera por su lado. Doña Altagracia nació cuando don Adelaido ya era militar. No tuvieron hijos propios. Él fue hábil en los negocios y se dedicó a comprar casas y a vivir de sus rentas en la ciudad de Puebla. Tenían el dinero suficiente para adoptar y lo hicieron con más de diez niños. A todos les proporcionaron estudios y vivienda. Con el paso del tiempo, don Adelaido fue perdiendo la vista gradualmente, hasta quedar totalmente ciego. En esa condición lo conocí. A finales de la década de 1970, cuando yo trabajaba en la Ciudad de México con el maestro Héctor García, fui a visitar a don Adelaido. En el encuentro que tuvimos me preguntó con interés sobre mi estancia en la capital. Traía conmigo una vieja cámara de 35 mm., réflex, de la marca Pentax, sin exposímetro, que me había prestado Héctor. Le pedí a don Adelaido permiso para tomarle un retrato, a lo cual accedió. Había muy poca luz. Días después en el laboratorio de Fotopress revelé la película e imprimí una copia en un papel de fibra con alta cantidad de plata, que permitía el rescate de detalles de un negativo casi transparente. PÁGINAS 372 Y 373:

Dos o tres años después mi madre me buscó para decirme que

Programa de trabajo

don Adelaido se encontraba muy enfermo y que fuera urgentemente

para el reportaje sobre

a Puebla. Llegando a su casa, de inmediato me hicieron pasar a la

los ciegos, redactado por Marco Antonio Cruz, 1987-1988.

recámara. Don Adelaido estaba agonizando. Tan pronto le avisaron que yo había llegado, me pidió que me acercara a él. Con una voz débil, casi apagada, me dijo lo mucho que me quería y que esperaba

PÁGINAS 374 Y 375:

Alumno ciego de quinto año de primaria del Centro de Atención

fuese una gran persona en la vida. Nos despedimos y cinco minutos después falleció.

Múltiple núm. 1, incorporado a la

Las enseñanzas de vida de don Adelaido fueron fundamentales

Secretaría de Educación Pública.

para que yo realizara mi trabajo sobre la discapacidad visual en México

Calle Lago Bangueolo núm. 24, colonia Granada, Ciudad de México, 1 de diciembre de 1997.

y el libro Habitar la oscuridad. Por su amistad aprendí a tratar con sensibilidad y profundo respeto a los ciegos./MAC 371







Actividades cívicas de profesores y niños ciegos del tercer grado de primaria del Centro de Atención Múltiple núm. 1, incorporado a la Secretaría de Educación Pública. Calle Lago Bangueolo núm. 24, colonia Granada, Ciudad de México, 1 de diciembre de 1997. Uno de los retratos de esa sesión se incluyó en el libro Habitar la oscuridad (2011). Tiras de negativos positivados.

377


Hidroterapia para niños ciegos y débiles visuales en la Alberca Olímpica Francisco Márquez. Complejo Olímpico México 68, Delegación Benito Juárez, Ciudad de México, 15 de septiembre de 1988. Marco Antonio Cruz realizó esta serie de imágenes con ayuda de una pecera.

378




Alumnos de la Escuela Nacional para Ciegos “Lic. Ignacio Trigueros” jugando golbol. Calle Mixcalco, Centro Histórico, Ciudad de México, 26 de abril de 1988.

381


382


Sergio N. afectado de criptococosis a causa de VIH avanzado. Departamento de Oftalmología del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Ciudad de México, 17 de julio de 2003.

383



Imágenes de fondo de ojo obtenidas mediante retinografía. Departamento de Oftalmología, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Ciudad de México, 17 de julio de 2003.

385



ARRIBA:

Diego Sántiz López, indígena tzeltal y alumno de la escuela primaria de la Comunidad

La Palma, en donde el tracoma es endémico. Municipio de Oxchuc, Chiapas, 22 de octubre de 1999. ABAJO:

Recuperación de pacientes por cirugía de catarata. Programa Extramuros organizado por la Asociación para Evitar la Ceguera en México. Tepic, Nayarit, 24 de julio de 1999.

IZQUIERDA:

Marcelo Sántiz Gómez, indígena tzeltal, en examen oftalmológico para determinar si

se encuentra infectado de tracoma. Censo de infectados de tracoma a cargo del Instituto Nacional Indigenista. Comunidad La Palma, municipio de Oxchuc, Chiapas, 22 de octubre de 1999.

387




PÁGINAS 388 Y 389:

Andrea Islas García, campesina ciega por cataratas, en las afueras de su casa. Comunidad Buenavista, municipio de Otumba, Estado de México, 16 de agosto de 1994. PÁGINAS 390 Y 391:

Andrea Islas García, a quien Marco Antonio Cruz conoció por ser tía abuela de su esposa Ángeles Torrejón, en retratos realizados en el exterior e interior de la casa donde habitaba, y en su funeral. Murió a los 89 años víctima del cáncer. Comunidad Buenavista, Municipio de Otumba, Estado de México, 24 de enero de 1999, 17 de agosto de 1999 y 28 de octubre de 1999.


391


ARRIBA: ABAJO:

Pedro Gómez López, débil visual. Colonia El Niz, Municipio Oxchuc, Chiapas, 22 de octubre de 1999.

Julia Sántiz López y su esposo Agustín López Gómez, indígenas tzeltales, ambos de 80 años de edad. Julia es ciega

por tracoma desde 1979. Colonia El Niz, Municipio de Oxchuc, Chiapas, 22 de octubre de 1999. DERECHA:

Epitacia González González, de 69 años de edad, ciega por oncocercosis desde los 14 años. Aparece junto a su

hija. Barrio Brasil, Municipio de Huixtla, Chiapas, 19 de marzo de 1998.

392



ARRIBA:

Herman Walter, de 30 años de edad, ciego de nacimiento, traductor de inglés y músico. Colonia

Letrán Valle, Ciudad de México, 1 de septiembre de 1993. ABAJO:

Rogelio Jiménez Naranjo, de 78 años de edad, ciego desde los 38 años. Cuando trabajaba como

albañil tuvo un accidente que le ocasionó desprendimiento de retina. Fue retratado mientras ejercía su oficio de bolero afuera del Hospital General. Colonia Doctores, Ciudad de México, 17 de agosto de 1999. DERECHA:

José Encarnación Gámez Hernández, Don Chonito, de 84 años, rezador de profesión y autoridad

espiritual. Municipio de Villa Hidalgo, San Luis Potosí, 19 de mayo de 2000.

394



Un México ciego

En la década de 1990, Cruz dio a conocer en diversas publicaciones y muestras selecciones

de su trabajo sobre la ceguera en México. Imágenes que habrían de convertirse en emblemas de este proyecto aparecieron en las revistas Viva —en noviembre de 1988, en una sección que tenía su cargo Fabrizio León—;

Macrópolis —en septiembre de 1992, en un reportaje realizado por Blanca

DERECHA:

Portada y páginas interiores de la maqueta final del libro Habitar la oscuridad, publicado en 2011. Imágenes tomadas de un video realizado por Javier Hinojosa y Dulce Sánchez.

Ruiz—; Viceversa —en junio de 1994, en la sección Ventana, acompañadas de un texto de Eduardo Vázquez Martín—; La Jornada Foto —en abril de 1999, con una presentación de Alfonso Morales—; y Luna Córnea –en el número 17, enero-abril de 1999, que abordó las relaciones entre fotografía y ceguera—. Con su presencia en la exposición Looking at the 90’s, montada en Houston, Texas, como parte de la edición de 1998 de FotoFest, Ensayo sobre ciegos inició su difusión museográfica a nivel internacional. En mayo de 2000, el suplemento de fotografía Luz y sombra, del semanario Páginas, editado en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, dedicó su primer número a una selección de los retratos de personas con discapacidad visual que Cruz había realizado en esa entidad. Esas imágenes revelaban “el mundo oculto de la extrema pobreza, donde la ceguera por tracoma y oncocercosis es una enfermedad que padecen los más miserables de los pobres que habitan el México de los vergonzantes rezagos”, al decir del director del suplemento, Carlos Martínez Suárez. También en el año 2000, pero en septiembre, el número de la revista Equis.

Cultura y sociedad, incluyó fotografías de Cruz en el dossier “Ceguera y fotografía”. El 20 de febrero de 2001, en la Galería Digital EPSON de la Ciudad de México, Cruz inauguró la exposición Un México ciego, compuesta por 30 obras. Luego del armado de varias maquetas preliminares, en 2011 apareció el fotolibro Habitar la oscuridad (Conaculta/Cenart/Centro de la Imagen/Marco Antonio Cruz). La edición fue realizada por Pablo Ortiz Monasterio en colaboración con Alfonso Morales, y el diseño estuvo a cargo de Estudio Frutas y Verduras/ Diego Mier y Terán. La publicación,

PÁGINAS 398 Y 399:

Esquemas dibujados por Marco Antonio Cruz que contienen anotaciones sobre tiempos de exposición y otros datos útiles para la impresión de sus obras fotográficas, 2003-2006.

que incluyó un texto del poeta Jorge Fernández Granados, alguien que podía hablar de la ceguera desde su propia condición de débil visual, no quiso ser únicamente un compendio decantado de las miles de imágenes conservadas en el archivo Ensayo sobre ciegos. La intención fue construir un artefacto bibliográfico que contuviese y generase múltiples lecturas, en acuerdo con la riqueza visual y documental de un trabajo que podía valorarse como una gran aportación a la historia social de la ceguera en México y, a la vez, como un ensayo en torno al complejo espectro de la visión humana.

396

PÁGINAS 400 Y 401:

Giovanni Soriano Ortuño tocando la pieza Xiuhcóatl o “serpiente de fuego”, en la sala Mexica del Museo Nacional de Antropología. Ciudad de México, 11 de febrero de 2003. A su izquierda el mapa de impresión de ese retrato.







Alumnos del Instituto Nacional para la Rehabilitación de Niños Ciegos y Débiles Visuales en una visita al Museo Nacional de Antropología. Ciudad de México, 11 de febrero de 2003.

XIUHCÓATL. El domingo 21 de septiembre de 2014, Giovanni Soriano Ortuño publicó en su muro de Facebook: “hoy, como hace años volví a tener la oportunidad de volver a tocar la escultura Xiuhcóatl, serpiente de fuego…” Su texto iba acompañado de dos imágenes. Una de ellas era de mi autoría: la había tomado en 2003, en la sala Mexica del Museo Nacional de Antropología, para el ensayo fotográfico que fue la base del libro Habitar la oscuridad, que entonces preparaba junto con Pablo Ortiz Monasterio y Alfonso Morales. En la realización del ensayo sobre la ceguera desde un principio conté el apoyo de Martha y Ricardo Zarak, de la editorial Casa de las Imágenes. Ricardo, además de amigo entrañable, ha sido asesor y guía en mi trabajo. Me aconsejó que para el ensayo y el libro debía contar con una imagen que mostrara la ceguera y las profundas raíces de nuestra historia. Con ese propósito fui al Museo Nacional de Antropología, que cuenta con reproducciones prehispánicas que pueden tocar las personas con discapacidad visual. En cada visita debí esperar horas y, desafortunadamente, jamás pude retratar a nadie. Decidí cambiar de estrategia y organizar por mi cuenta una visita. Fui a la dirección de Educación Especial de la SEP a solicitar permisos para el Instituto Nacional para la Rehabilitación de Niños Ciegos y Débiles Visuales e hice un trámite semejante con el Museo Nacional de Antropología. Fue necesario asimismo conseguir un autobús escolar y 402


ponernos de acuerdo con los posibles visitantes y con quienes se harían responsables de su cuidado. El 11 de febrero de 2003 fue la cita en la sede del Instituto, en la calle de Viena, en Coyoacán. Para mi sorpresa se había conformado un grupo numeroso de 30 niños. Todos iban emocionados; no viajaban con frecuencia y menos al Museo Nacional de Antropología. Llegamos al museo y la atención fue de primera con una charla sobre los tesoros que ahí se resguardaban. Se realizó el recorrido por diversas salas y finalmente llegamos a la sala Mexica y, nueva sorpresa, se había autorizado que los niños pudiesen tocar las piezas originales. Imaginen la escena de 30 niños haciendo, al mismo tiempo, el reconocimiento táctil de las piezas más importantes de la cultura mexica. Por mi parte me dediqué a observar y a retratar a los niños. Me llamó la atención el niño que pasaba sus manos por los relieves de la pieza Xiuhcóatl. Ahí estaba la imagen que necesitaba para el ensayo y el libro. Luego de once años de que ese retrato fue realizado, me emocionó el post de Giovanni en el que contaba de su segundo encuentro con la serpiente de fuego. Me dio gusto saber que tanto para él como para mí el primer contacto que tuvo con esa escultura había resultado inolvidable. /  MAC

Relato de Giovanni Soriano Ortuño de su reencuentro con la pieza Xiuhcóatl o “serpiente de fuego” en el Museo Nacional de Antropología, once años después de haberla tocado por primera vez. Publicado en Facebook el 21 de septiembre de 2014. Captura de pantalla realizada por Marco Antonio Cruz. PÁGINAS 404 Y 405:

Ciego pidiendo limosna. Calle 49, Mérida, Yucatán, 19 de noviembre de 2003. Negativos positivados de tomas realizadas con cámara Holga.

403




Eje Central, Centro Histórico, Ciudad de México, 8 de agosto de 2003. Imagen realizada con cámara Holga.


Vislumbres

Con la construcción del sitio web Tenochca.com (2005) y la preparación de la exposición virtual que dedicó a

la ciudad ambulante que se alberga en las estaciones y vagones del Metro de la capital mexicana (2011), Marco Antonio Cruz manifestó el deseo de renovar los modos de producción y difusión de su crónica urbana, poniéndola al día con las herramientas y posibilidades ofrecidas por la tecnología digital. No abandonó, sin embargo, el gusto por los paseos solitarios y el redescubrimiento de una urbe que se reinventa a cada instante. En los últimos años Cruz ha concentrado su labor como periodista en las tareas que demanda la edición fotográfica del semanario Proceso, al tiempo que se ha ocupado del ordenamiento de su archivo fotográfico y de la realización de proyectos que dan preeminencia a su vena artística. Entre estos últimos se cuentan el abordaje multidisciplinario al clásico literario La metamorfosis, de Franz Kafka y las exploraciones del paisaje citadino mediante el uso de cámaras Holga y estenopeica. Los cambios que, luego de un sueño intranquilo, convirtieron en insecto a Gregorio Samsa, el protagonista de La metamorfosis, han sido el punto de partida de Cruz para un ejercicio de desdoblamientos y reelaboraciones que van del dibujo al video pasando por el arte-objeto. Con los registros difusos que resultan de la utilización de las mencionadas cámaras, el fotógrafo ha sumado a su crónica urbana vislumbres probatorios de que las ciudades son, entre otras cosas, proyecciones fantasmagóricas, fuentes de mensajes crípticos y guaridas de sonámbulos.

Estación Hidalgo del Metro. Centro Histórico, Ciudad de México, octubre de 2002. Imagen realizada con cámara Holga.

407


IZQUIERDA:

Avenida Juárez, Centro Histórico, Ciudad de México, 8 de septiembre de 2003. Imágenes realizadas con cámara Holga. DERECHA:

Cruce peatonal de la calle Madero y Eje Central, Centro Histórico, Ciudad de México, 8 de agosto de 2003. Imágenes realizadas con cámara Holga.



ARRIBA:

Avenida Paseo de la Reforma, Ciudad de México, 4 de diciembre de 2003. Imagen realizada con cámara Holga. ABAJO:

Restaurante El Lago. Chapultepec, Ciudad de México, 18 de diciembre de 2003. Imagen realizada con cámara Holga.

410


ARRIBA:

Universum, Museo de las Ciencias de la UNAM. Ciudad Universitaria, Ciudad de México, 4 de marzo de 2003. Imágenes realizadas con cámara Holga. ABAJO:

Pasaje Madero. Centro Histórico, Ciudad de México, 25 de agosto de 2003. Imagen realizada con cámara Holga.

411


ARRIBA:

Basílica de San José y Nuestra Señora del Sagrado Corazón. Calle Ayuntamiento, colonia Centro, Ciudad de México, 1 de octubre de 2003. Imagen realizada con cámara Holga. EN MEDIO Y ABAJO:

Universum, Museo de las Ciencias de la UNAM. Ciudad Universitaria, Ciudad de México, 4 de octubre de 2003. Imágenes realizadas con cámara Holga.


ARRIBA:

Monumento a Benito Juárez, colonia Emperadores, Ciudad de México, mayo de 2016. Imagen realizada con cámara estenopeica. EN MEDIO:

Meteorito. Avenida de los Insurgentes, Ciudad de México, octubre de 2015. Imagen realizada con cámara estenopeica. ABAJO:

Escultura de cabeza de serpiente emplumada. Esquina del Palacio de los Condes de Calimaya, sede del Museo de la Ciudad de México, República de El Salvador y Pino Suárez, Ciudad de México, 6 de enero de 2016. Imagen realizada con cámara estenopeica.


ARRIBA:

World Trade Center. Colonia Nápoles, Ciudad de México, 25 de enero de 2016. Imagen realizada con cámara estenopeica. EN MEDIO:

Plaza México. Colonia Noche Buena, Ciudad de México, noviembre de 2015. Imagen realizada con cámara estenopeica. ABAJO:

Calle Amores, colonia Del Valle, Ciudad de México, mayo de 2016. Imagen realizada con cámara estenopeica.

414


Calle Tacuba, Centro Histórico, Ciudad de México, 19 de septiembre de 2003. Imagen realizada con cámara Holga.

415


Colonia Narvarte, Ciudad de MĂŠxico, marzo de 2016. Imagen realizada con cĂĄmara estenopeica.

416



Dr. Kafka y La metamorfosis

La vocación de Marco Antonio Cruz por las artes plásticas se mani‑ festó a edad temprana. Aún recuerda el aprecio que sus maestros de primaria tenían por sus dibujos sobre el pizarrón y las escenificacio‑ nes de la batalla del 5 de mayo que, a los 7 u 8 años de edad, realizaba con figuras de plastilina. Primero en la Escuela Popular de Arte, en la ciudad de Puebla, y luego en la Escuela de Diseño y Artesanías, en la Ciudad de México, recibió formación académica y práctica por parte de maestros que en su mayoría eran jóvenes artistas: Crispín Alcázar y Miguel Ángel España (pintura); Rebeca Wong, Arnulfo Aquino y Jorge Pérez Vega (gráfica); Arturo Garmendia (cine y fotografía); Hersúa y José Cruz (escultura); Ramón Corona (vitrales). En 1979 se inició como caricaturista en la revista Interviú en lucha, y en los siguientes dos años, en el semanario Oposición, publicó sus trazos burlescos al lado de Naranjo, Helio Flores y Magú, quienes le animaron a seguir dibujando.

Al convertirse Cruz en fotoperiodista profesional, la vertiente de su

trabajo gráfico se relegó a segundo plano, haciéndose presente sólo de manera eventual en los tiempos libres y en función de algunos encar‑ gos —como fue el caso de las ilustraciones que realizó, en 1986, para el suplemento Tiempo de niños de la Secretaría de Educación Pública—. A partir de 2012, en que inició un proceso de revisión de su archivo y reca‑ pitulación de su obra, y ante la dificultad de conseguir los materiales analógicos en que prefería llevar a cabo sus proyectos documentales, decidió retomar, sin hacer a un lado su condición de fotógrafo, el ejer‑ cicio de sus habilidades como artista visual, poniéndolas a prueba en técnicas que le eran conocidas o que nunca antes había explorado. La metamorfosis, el magistral relato que el escritor checo Franz Kafka publicó en 1915, fue el eje rector de este nuevo ciclo en la producción iconográfica de Marco Antonio Cruz. La conversión en insecto del perso‑ naje Gregorio Samsa y el cuarto en que tuvo lugar esa transformación, así como la personalidad y la apariencia del autor de esa historia —que Cruz leyó por primera vez a los 15 años—, dieron pie a un abordaje multidisci‑ plinario: dibujos, pinturas, grabados, videos, esculturas, textiles, obras en vidrio. Los dibujos que ilustran esta sección son parte de ese trabajo en curso que Cruz ha titulado Ensayo del Dr. Kafka y La metamorfosis.

418


Dr. Kafka and The Metamorphosis

It was at an early age that Marco Antonio Cruz realized he had a calling for the visual arts. He still remembers that his primary school teachers praised his blackboard drawings and the reenactment of the Battle of Puebla that he made with Plasticine figures when he was seven or eight years old. First at the Escuela Popular de Arte in the city of Puebla and then at the Escuela de Diseño y Artesanías in Mexico City, he took theo‑ retical and studio courses with teachers who were emerging artists at the time: Crispín Alcázar and Miguel Ángel España in painting; Rebeca Wong, Arnulfo Aquino and Jorge Pérez Vega in printmaking; Arturo Garmendia in film and photography; Hersúa and José Cruz in sculpture; and Ramón Corona in stained glass. In 1979, Cruz began working as a cartoonist for Interviú en lucha magazine, and over the next two years, he published his comics alongside Naranjo, Helio Flores and Magu in the weekly Oposición magazine as they encouraged him to keep drawing.

When Cruz became a professional photojournalist, his work as a

cartoonist took second stage; he only went back to it occasionally, in his spare time or responding to specific commissions, as was the case for illustrations he made in 1986 for the Tiempo de niños supplement for Mexico’s Secretariat of Public Education. As of 2012, he began the pro‑ cess of revising his own archive and body of work, but he ran into dif‑ ficulties obtaining the materials with which he preferred to undertake his non-digital documentary photography projects. He then decided, without leaving photography aside entirely, to go back to honing his abilities as a visual artist, putting them to the test by employing tech‑ niques he already knew as well as others he had never explored before.

The Metamorphosis—the amazing story that Czech author Franz Kafka

wrote in 1915 and that Cruz first read at the age of fifteen—was the main crux of this new cycle in Cruz’s image-making process. The character of Gregory Samsa, his transformation into an insect and the room in which it occurred, but also Kafka’s own personality and physical appearance formed the basis of a multidisciplinary project: drawings, paintings, prints, videos, sculptures, textiles and works on glass. The drawings on pages 417 to 448 of Luna Cornea are part of this work in progress, which Cruz has entitled “Essay on Dr. Kafka and The Metamorphosis.”

419



LUNA CÓRNEA 36 Marco Antonio Cruz Stories and Viewpoints / 1977-2017

Foreword

423

Formative Years

426

Activism

427

Missing Persons

428

La Jornada

431

Imagenlatina

432

Land and Freedom

433

Megacity

435

Image of Power

436

Manifesto

440

The Switchover

441

Night Scenes

443

Living in the Dark

444

Glimmers

447

English translator & Proof-reader: Richard Moszka



Cruz belongs to a generation of Mexican photojournalists who defended the importance of their trade in the 1970s and 80s and also demanded greater visibility for their work in both the media in which they worked and other circuits of distribution. Thus, Cruz was also responsible for bringing about a cultural reappraisal of press photographs so they might be considered as both historical documents and works of art.

The maker of memorable—and

now iconic—images, Cruz expanded on his inquiries as a reporter by

Foreword

creating series, essays and compila‑ tions of photographs in which he

Marco Antonio Cruz López (Puebla,

dealt with his subjects of interest

1957) started making images forty

from multiple angles, employing

years ago. The main crux of his work

sophisticated formal composi-

has been documentary photography,

tions. Marco Antonio Cruz’s work

though he has used media such as

has been published in a broad

drawing, painting and printmak-

variety of books and magazines;

ing. In the way that he has used

it has been shown at galleries and

photography over the years, he has

museums and has received vari-

been guided by at least two goals: to

ous international awards; as such,

provide an account of social upris-

it has established itself as a point

ings against an anti-democratic

of reference for both Mexican and

political system and to celebrate

Latin American photography.

the visual diversity of everyday life.

and Viewpoints / 1977–2017 is a

Cruz has had a long and suc-

Marco Antonio Cruz: Stories

cessful career as a photojournalist:

survey of the artist’s main interests

after initially collaborating with the

in documentary photography—his

publications of leftist organizations,

exploration of the broad spectrum of

he was part of the original team of

its informative, discursive, narrative

photographers that joined the La

and visual possibilities. Hence, the

Jornada newspaper when it was first

images and archival press material

founded, he was the director of the

featured in this exhibition are also a

Imagenlatina stock photo agency and

chronicle of social and political life

he is currently the photography editor

in Mexico in the not-too-distant

of Proceso, a weekly magazine.

past—a period that, as burdened as 423


it was with hopes and despair, still

government agents as well. Accord-

looms over our current state of affairs.

ing to the report entitled Libertades en Resistencia, published by Article

The above paragraphs were the

19 in early April 2017, thirty of these

presentation for Marco Antonio

murders have taken place during

Cruz’s retrospective exhibition at

Enrique Peña Nieto’s term of office.

the Centro de la Imagen, which

This figure continues to increase,

ran from July 20 to September 24,

if we include murders like the one

2017. The text was written by Laura

that silenced Javier Valdez Cárdenas

González Flores, Alberto del Castillo

last May. This explains why Mexico,

Troncoso and Alfonso Morales Car‑

while not being the stage of an

rillo, who also curated the exhibi‑

international armed conflict, has

tion, while Miguel Álvarez Cuevas

been classified “one of the world’s

was its general coordinator.

most dangerous places for jour-

Marco Antonio Cruz, the show’s

nalists” by both the World Editors

curators and coordinator—as well

Forum and the World Association of

as Mauricio Palos and Iván Ruiz,

Newspapers and News Publishers.

the artist and curator, respectively,

of La ley del monte (The Law of the

freedom of expression and the right

Wilderness), the other show held

to information have in the construc-

at the Centro de la Imagen at the

tion of a civilized and democratic

same time as Cruz’s—all signed a

society, the artists presenting their

statement entitled “For freedom of

work here today and the curatorial

expression and the right to infor‑

team want to add their names to the

mation,” which was made public

national and international petitions

on July 20 at the opening of the

demanding justice from Mexican

two shows; it stated the following:

authorities so these murders do not

Given the importance that

go unpunished and requiring guarIn the recent past as well as in

antees for journalists who continue

the present, professional report-

to carry out their assignments in

ers and other newsagents have

spite of threats made against them

had to face, in doing their work,

and attempts to censor their work.

the hazards of a context characterized by violence, insecurity, cor-

The exhibition Marco Antonio Cruz:

ruption and impunity—hazards

Stories and Viewpoints / 1977–2017

that have had a brutal impact on

—the ideas, texts and descriptive

Mexican society as a whole.

information it featured, the broad

selection of images and docu‑

Since the year 2000, we have

mourned the loss of over 100 journal-

ments it included—was the point

ists, the casualties of the actions

of departure and the primary raw

of criminal organizations but of

material for this issue of Luna Córnea.

424


Aiming for the issue to be a pub‑

of his many achievements). Thus,

lished source of reference and a

it was also clear to us that we

historiographic complement to

could aspire to provide nothing

the show, we carried out further

more than a guide or sketch that

research in Marco Antonio Cruz’s

might encourage new readings.

personal collection of photographs,

images and documents, which

Córnea over the last six months of

made us realize once again how

2017—the year that both govern‑

exhaustive it is. With this new

ment and non-government sources

research, to which Cruz also gener‑

reported as the most violent one

ously gave his blessing, we found

in the last two decades in Mexico:

material that modified, broad‑

over 23 000 homicides and over

ened and enriched the project

30 000 missing persons were

we had initially conceived. Since we

reported during this dark period,

had previously taken part in the

characterized by an overall lack

organization of Stories and Views,

of safety, an apparent contempt

it was clear to us, as editors of Luna

for human life, the ineptitude of

Córnea no. 36, that the work of a

legal institutions, a general sense

photographer of such broad scope

of exasperation and countless

could easily fill the pages of more

people in mourning. Report‑

than one issue (the fact that he had

ers like Marco Antonio Cruz did

dedicated time to properly organiz‑

what they could to provide an

ing his own collection of negatives

account of the upheaval across

and archival materials is only one

the nation as their colleagues

We worked on this issue of Luna

425


continued to suffer harassment

tinued his studies at the Escuela

and fall prey to deadly attacks.

de Diseño y Artesanías (EDA) and

The publication of issue no. 36

worked as an assistant to sculptor

marks Luna Córnea’s twenty-fifth

Manuel Hernández (better known

anniversary. This survey of the work

as Hersúa). The following year he

of an active photographer who has

met photographer Héctor García,

consistently created some of the

who asked him to work at his stock

most powerful images in Mexican

agency, Fotopress, whose offices

photojournalism and documentary

were located on Morelos Avenue

photography seemed like a good

at the corner of Bucareli Avenue.

way of celebrating our magazine’s

continuing existence, and of also

into the secrets of photographic

contributing to a better under‑

alchemy with María García,

standing of the adversities that

Héctor’s wife, and was able to

Mexicans must face in the present

examine the archives of one of

day. / ALFONSO MORALES CARRILLO

Mexico’s best-known photo‑

At Fotopress, Cruz delved

journalists. With this experience and a Pentax camera in hand, he set out on his first explora‑ tions of downtown Mexico City.

1979 was Cruz’s initiation to

the world of journalism when he was hired to work at the lab of Interviú magazine. After the magazine became Interviú en lucha as the result of a labor dispute, this latter publication, though short-lived, gave him his first opportunities to work profession‑ ally as a cartoonist and photog‑ rapher. In the early 1980s, Sucesos para todos magazine was another

Formative Years

publication in which the fledg‑ ling reporter honed his craft.

In the mid–1970s, Marco Antonio

Cruz started studying at the Escuela

staff of the Oposición newspaper,

Popular de Arte of the Universidad

published by the Mexican Com‑

Autónoma de Puebla, where he

munist Party; he formally joined

got his technical introduction to

this organization two years later,

photography. In 1977, he moved

in September 1981. His work at

to Mexico City, where he con‑

the newspaper was guided by

426

In August 1979, Cruz joined the


the agenda of a left-wing party that was undergoing a process

Activism

of renewal, attempting to gain access to a broader audience

In 1977, at the beginning of Presi‑

during a period of intense activity

dent José López Portillo’s term

involving various social and politi‑

of office, the leaders of the party

cal factions. From then on, Cruz

in power, the PRI (or Institutional

became a witness to many of the

Revolutionary Party), sought to

demonstrations that took place

revamp its image and recover a

on Mexico City’s streets, where

modicum of legitimacy through

protesters voiced their rejection of

public policy reform. The legal

government policies or established

modifications presented by Sec‑

values while defending a wide

retary of the Interior Jesús Reyes

range of causes, from the democ‑

Heroles acknowledged the diver‑

ratization of labor unions to the

sity of opinions that society was

freedom to express one’s sexuality.

expressing through various channels

and allowed the expansion of the

The subjects and style that

became characteristic of Cruz’s

political arena, making it possible

work were foreshadowed in the

for opposition parties to play a big‑

pictures he took in Puebla and

ger role in the legislative process.

Mexico City between 1977 and 1981.

“The forces of resistance can also be

Cruz’s explorations and discover‑

supportive,” Reyes Heroles stated.

ies during this formative period

provided the content for his first

tage of the opportunity and

show as a photographer, which

increased the scope of their organi‑

opened at the EDA’s Galería Taller

zational and electoral activities.

de Fotografía in March 1981.

The Mexican Communist Party

Left-wing parties took advan‑

(PCM), though it had presented a candidate in the presidential elections of 1976, only regained its status as a lawfully registered party in 1979; its subsequent transforma‑ tion led to its dissolution and the construction of a new political organization. In November 1982, the PCM, then sixty-two years old, declared it would cease to exist in order to form a common front with other parties to promote progres‑ sive policies. The communists thus joined members of four other parties 427


and movements to create the

in trade journals, such as Cero

United Socialist Party of Mexico (or

cuatro—“The telephone opera‑

PSUM). It maintained the hammer

tors’ source of information and

and sickle as its symbol and put

means of democratic discussion.”

forth Arnoldo Martínez Verdugo as

The work Cruz published—and first

its candidate for president in the

signed Marz, then Marco—bears

general elections of 1982. News‑

the noticeable influence of great

papers like Oposición, published

Mexican cartoonists, Rius, Helio

by the PCM, and Así es, published by

Flores, Rogelio Naranjo and Magú.

the PSUM, accompanied, witnessed

His most original projects incor‑

and promoted these political rear‑

porated collage and involved a

rangements through which the

peculiar use of narrative sequences.

socialist struggle attempted to

remain current while it helped lay

Cruz did as a reporter for socialist

the foundations for the broader

publications, what stands out are

spectrum of political options that

his photographs for the covers of

evolved over the following decades.

Así es and for political posters that

combined different kinds of imag‑

Marco Antonio Cruz, who had

In terms of the work that

retained ties with the commu‑

ery, designed by Efraín Herrera

nist left wing since he had been a

and Fernando Rodríguez.

university student in Puebla, joined Oposición’s editorial team in 1979 and collaborated with them until the end of 1981, when the PCM’s publication disappeared and was replaced, in early 1982, by Así es, the weekly that was to be the PSUM’s mouthpiece. Cruz then worked for Así es for two and a half years. At both newspapers, Cruz had various responsibilities: he oversaw the organization of the photography archives, ran the photography lab, made cartoons and went on assignments as a photojournal‑ ist, while he also helped design

Missing Persons

political pamphlets and posters.

Cruz’s cartoons, which first

The kidnapping, illegal detention,

appeared in Interviú en lucha

torture and forced disappearance

magazine, were published in

of hundreds of people who were

Oposición and Así es as well as

members of opposition groups and

428


revolutionary movements became

fifty-four organizations that all

a state policy during the Luis

were concerned with human rights

Echeverría Álvarez administration

and demanded that political pris‑

(1970–1976) and was maintained

oners be freed. One of these move‑

by José López Portillo (1976–1982),

ments’ most outstanding leaders

thus leading to the regrettable

was Rosario Ibarra de Piedra, whose

period in Mexican history known

son Jesús had been arrested by

as the guerra sucia or “dirty war,”

the Federal Security Agency in the

whose effects still endure today.

city of Monterrey on November 25,

1973, accused of being a member

In this context, between April

16 and 18, 1977, a committee was

of a guerrilla group known as Liga

formed to fight for the rights of

Comunista 23 de Septiembre.

people who had been imprisoned,

persecuted, forcibly disappeared

munist weekly Oposición, Marco

or exiled for political reasons; it

Antonio Cruz reported on the first

later became known as the Comité

public protests demanding that

¡Eureka! On August 28, 1978, the

those who had “disappeared” for

relatives of people who had been

political reasons be brought back

abducted organized a first collec‑

alive, including the FNCR members’

tive hunger strike at Mexico City’s

third hunger strike at the Metro‑

Metropolitan Cathedral, demand‑

politan Cathedral in August 1980.

ing their petitions be answered.

One of the pictures that Cruz took

The following year, on December

at the time was of Rosario Ibarra

12, 1979, the National Front Against

de Piedra, who had decided to wear

Repression (FNCR) was formed by

a photograph of her son Jesús’s face

As a reporter for the com‑

429


on her chest like a kind of medal‑

abductees kept appearing while

lion; Cruz’s image later circulated in

protests continued to take place

other media and was used as politi‑

demanding their safe return.

cal propaganda by the movement

against the abductions—a move‑

eth anniversary of the founding

ment that kept increasing in size

of the Comité ¡Eureka!, Rosario

as the tragic outcome of govern‑

Ibarra stated to Ignacio Ramírez,

ment repression throughout the

a reporter for Proceso magazine:

country was gradually uncovered.

“So we made it a point to fight for

In Así es, published by the

the return of the people who had

United Socialist Party of Mexico

disappeared and for the freedom

(PSUM), Cruz’s pictures con‑

of hundreds of political prisoners fill‑

tinued to accompany articles

ing the jails of the states of Guerrero,

about the FNCR’s actions and the

Chihuahua, Sonora and Nuevo León

police harassment that its most

as the result of Echeverría’s term in

active members were facing.

office. Then, during the López Por‑

tilla administration, the disappear‑

In the 1980s, Rosario Ibarra

In March 1997, on the twenti‑

took her activism from the streets

ances happened in Sinaloa, Jalisco

and public squares to the cham‑

and Oaxaca. And then all over the

bers of the legislature and even ran

country. But the constant support of

as a candidate for the presidency.

relatives was also important and it

Cruz remained sympathetic to the

led to this kind of grieving sister‑

cause and continued to report on

hood that brought together all of us

the movement. Over the follow‑

mothers of the abductees, because

ing years, photographs of new

our hearts all beat at the same time.”

430


to the random flow of day-to-day

La Jornada

life. For their part, the photogra‑ phers asked the newspaper for

The first issue of La Jornada newspa‑

more space to show their work

per appeared on September 19, 1984.

and for their points of view to be

Since the project aimed to address

taken into account more broadly

socially progressive causes, the

in the whole editorial process.

newspaper’s foundation was backed

by a large group of jour‑nalists,

Jornada for two years. The require‑

intellectuals, artists and activists,

ments of a daily output drove him

many of them associated with

to develop his ability to observe and

political and cultural opposition

document, to narrow down his

movements. Carlos Payán was the

selection of topics and to explore

editor in chief and Pedro Valtierra

new avenues of work; in the process

was the head of the photography

he made pictures that left a lasting

department; he recruited some of

mark on the collective memory.

the photographers who had helped

On April 1, 1986, Cruz and five other

him set up the Imagenlatina news

photographers resigned from La

photo agency a few months earlier.

Jornada due to disagreements with

Valtierra asked Marco Antonio

its editorial policy and internal

Cruz to work at Imagenlatina and

disputes at the newspaper. Sev‑

then also to join La Jornada’s first

eral pictures he took during this

team of photographers, comprised

period have been reprinted in less

of Rogelio Cuéllar, Luis Humberto

ephemeral publications and, as

González, Fabrizio León, José Gómez

autonomous works, they continue

de León, Rubén Pax, Frida Hartz

to vouch for their creator’s talent.

Cruz was a reporter for La

and Andrés Garay. Through the combined work of all these photo‑ journalists and of editors who were aware of their work’s importance, La Jornada lent new momentum to the revitalization of Mexican photojour‑ nalism that had begun in the 1970s.

Instead of mere illustrations

for its articles, what La Jornada got from its photographers was more of a critical perspective on the political class; they provided a broad account of social move‑ ments, were witnesses to injustice across the nation and paid homage 431


his energy at establishing his own

Imagenlatina

agency, Cuartoscuro, bringing it into operation that same year.

In May 1986, six former employees

of La Jornada—Pedro Valtierra,

fered another loss when Herón

Andrés Garay, Rubén Pax, Herón

Alemán died in a car accident on

Alemán, Arturo Fuentes and

August 1, 1987. Cruz managed to

Marco Antonio Cruz—relaunched

keep the agency going with the

the Imagenlatina photography

help of his wife, Ángeles Tor‑

agency. Two years earlier, the first

rejón, and Herón’s widow, Rosa

attempt to establish the agency

Elena Rivera. After two years

as an alternative organization

of existence, the Imagenlatina

to foster “dynamic, expressive

team included—in addition to

and critical photography” had

Cruz, Torrejón and Rivera—Laura

not prospered. In addition to

Cano, Rubén Pax, Arturo Fuentes,

Valtierra, Cruz and Pax, it had

Lucio Blanco, Keith Dannemiller,

also involved photographers

Daniel Mendoza (Veracruz cor‑

like Luis Humberto González,

respondent) and Roberto Córdova

Fabrizio León and the Brazilian

(Baja California correspondent).

Jesús Carlos, who had brought

At a conference he presented in

along his experience of similar

Monterrey in the state of Nuevo

ventures in his country of origin.

León in March 1988, Cruz stated

that the agency intended to stay

Thanks to the mediation of

The Imagenlatina team suf‑

reporter Miguel Ángel Granados

true to its founding principles,

Chapa, the Agencia Mexicana de

defending, among other things:

Información lent its support to

photographers’ rights over their

Imagenlatina by renting them an

negatives, the need to conserve

office on the mezzanine of a build‑

photographic images as historical

ing at 16 Avenida Cuauhtémoc,

evidence, the responsibility to dis‑

where they installed a lab, fitted

tribute the work of photojournalists

out by Rubén Pax. Valtierra was

so that it is not just filed away and

who dealt with the agency’s cli‑

forgotten, the need to question

ents, Garay was its administrator,

representations of power and the

Cruz oversaw content and Alemán

need to document the day-to-

managed the lab. The agency oper‑

day life of ordinary citizens. Cruz

ated for seven months with this

argued that the latter, to a pho‑

division of labor. Due to internal

tojournalist, has as much value

disputes, Valtierra then decided

as the activities of the country’s

to leave Imagenlatina, and so did

president. He also discussed the

Garay shortly afterwards. After

right to “more thoroughly explore

his departure, Valtierra directed

whatever has been presented as

432


an event or piece of information”; this, in his mind, called for the making of photographic essays.

Over the next fifteen years,

the agency’s collaborators included Antonio Turok, Martín Salas, Darío López, Carlos V. Taboada, Gerardo García, Guadalupe Mendoza, Tomás Bravo, Isidro Jiménez, Renato Ibarra, Damián Lovarganes and Adriana Abarca.

Cruz directed Imagenlatina

for sixteen years, from 1987 to 2003. Over this period, the agency provided work to freelance photojournalists and functioned

Land and Freedom

as a generator of photographic information, a meeting place for

One part of Marco Antonio Cruz’s

people with different interests in

documentary work deals with the

photography and a training center

remote areas and substandard

for new reporters. In time, Cruz

conditions in which smallholder

had to adapt to the technical

farmers and indigenous commu‑

innovations that altered the pro‑

nities have struggled to survive

duction and distribution of news

throughout the ages. Cruz began

images—he had to deal with both

reporting on the rural world in

the benefits and setbacks these

the early 1980s, when he was a

innovations entailed in terms of

correspondent for Oposición and

professional photojournalism.

Así es. On June 8, 1982, in the town

While he continued to cover topics

of Acatlán in the state of Puebla,

for Imagenlatina’s clients—the

while he was covering Arnoldo

agency covered everything from

Martínez Verdugo’s campaign

boxing and soccer games to

as presidential candidate for the

important political events and

United Socialist Party of Mexico

street demonstrations—Cruz kept

(PSUM), he took a picture of indig‑

adding to his own photo archive

enous farmers who had been

with images that broadened

jailed after demanding that their

the scope of his personal work

petitions be answered. This image,

and that maintained a dialogue

which provided further evidence of

with the work of photographers

government institutions’ complete

who had inspired him, such as

disregard for poor agricultural

Nacho López and Héctor García.

workers, was part of a series for 433


which Cruz obtained the first prize

class, a kind of undying guarantee

at the Fourth Anthropological Pho‑

that its aims would be fulfilled.

tography Contest two years later.

Growers, 1996) is the result of a

With pictures, reports and

The book Cafetaleros (Coffee

essays that showed the socioeco‑

project that set out to portray the

nomic marginalization of Mexico’s

living and working conditions of

rural population but also its cultural

Maya people who emigrate from

diversity, deep-seated traditions

Guatemala to seek employment

and public demonstrations of

at coffee plantations in the state

discontent, Cruz also revealed

of Chiapas; it clearly shows Marco

his connection to the national‑

Antonio Cruz’s way of looking,

ist concepts and formal solutions

defined by his ability to observe

that characterize the work of the

his subject with empathy. The last

main representatives of the so-

portrait in this book, of a female

called Mexican School of Painting.

member of the Zapatista Army of

These mural painters’ influence is

National Liberation (EZLN) holding

visible in the composition that the

a pole as a weapon, was widely

photographer employed to lend

circulated in its time to show that

dignity to the jailed native farmers.

the indigenous rebels had taken

In this sense, many of his pictures

over the town (and surround‑

also legitimize the symbolic value

ing district) of Altamirano. In the

of Emiliano Zapata as a histori‑

highlands of Chiapas, a rebel group

cal figure—the main embodiment

of masked men and women was

of what the Mexican Revolution

writing another chapter in the long

represented to the rural under‑

history of rural uprisings in Mexico.

434


forced to deal with a sprawling,

Megacity

overcrowded megacity. The work he did as a reporter for the daily

Marco Antonio Cruz has resided

newspaper La Jornada, where his

in Mexico City since 1977. As such,

shots of the city’s bustle were

it has been the setting of his

prominently displayed, allowed

personal and professional devel‑

Cruz to gain more detailed knowl‑

opment, the constantly changing

edge of the Mexican capital and

context that has always surprised

to locate topics that he devel‑

him on his wanderings, and the

oped later on without the pres‑

somewhat disheveled yet endear‑

sure of instant news coverage.

ing muse to whom he has written

an endless number of declara‑

prised of standalone shots as well

tions of love and hate—as well

as series, medium-length reports

as the occasional apocalyptic

and more thorough ones, in either

prophecy. The awe and fascination

print and digital format—allows

that he felt when he first moved

us to perceive the rhythm of life

to the city have evolved into the

in Mexico City in the years before

kind of familiarity that crops up

and after the major crisis that was

between old acquaintances.

the 1985 earthquake: moments

of tragedy, chaotic street scenes,

In 1978, Cruz met Héctor

Cruz’s urban reportage—com‑

García. As García’s assistant at

surreptitious romance, reli‑

the Fotopress agency, he had the

gious devotion, secular dissipa‑

opportunity to review the archives

tion, nighttime encounters.

and the most celebrated shots of

someone who had by then been

that Cruz made to organize the

recognized as the equivalent, in

material he compiled in his end‑

the field of photography, of such

less travels through the urban

well-known literary commenta‑

maze, we should mention the

tors as Salvador Novo and Carlos

website he created, Tenochca.

Monsiváis. Cruz later met Nacho

com (2005, no longer function‑

López, another hero of his and a

ing), and a still unpublished

source of inspiration for several

bibliographic series of the same

of his photography projects.

title that he made between 2012

and 2013. With Mexico City as his

Though Cruz likes to associate

Among the several attempts

his work with an established vein

noisy companion, as the backdrop

in street photography whose main

to his shots and as the context he

exponents were García and López,

was trying to decipher, Cruz made

he still shared the viewpoint of

images that serve as an enduring

photojournalists who were his

chronicle of the ephemeral, thus

contemporaries and who were

evincing that the urban universe 435


can never be wholly represented

political system that outwardly,

due to its mystifying scale. The

in its public events, claimed to

details of what he documented

follow the principles of the revo‑

as visible impressions betray the

lutionary movement of 1910, but

existence of something that,

whose operation behind closed

whether near or far, would disap‑

doors was subject to the whims

pear sooner or later and forever

of the president and was charac‑

elude everyone else’s gaze.

terized by cronyism, the collu‑ sion of labor union bosses and a mere simulation of democracy.

During this period, the same

one-party-dominated regime that had made progress in modernizing public infrastructure and increas‑ ing economic development and social mobility in prior decades was facing the exhaustion of the tactics it had used to remain in power for so long. The party’s propaganda machine claimed that the “Institutionalized Revolution” had the inexhaustible capacity to revitalize itself with every new six-year term, wiping the slate clean with the election of a new

Image of Power

head of state and the reshuf‑ fling of the civil service. However,

The work he did as a photojour‑

social movements grew in size

nalist made Marco Antonio Cruz

and became increasingly vocal in

a witness of the country’s politi‑

their demands for social justice

cal life over the mandates of four

and for the rights of citizens to

presidents, all of whom belonged

be effectively respected—even

to the Institutional Revolutionary

going so far as to demand radical

Party or PRI: José López Portillo

changes in forms of governance.

(1976–1982), Miguel de la Madrid

Hurtado (1982–1988), Carlos

(1964–1970) responded by vio‑

Salinas de Gortari (1988–1994) and

lently crushing the student-led

Ernesto Zedillo (1994–2000). Dur‑

social movement that took to the

ing a quarter of a century, Cruz,

streets in 1968 to protest against

as a photojournalist, documented

the police’s abuse of force, to

the ceremonies and routines of a

demand the freedom of political

436

President Gustavo Díaz Ordaz


prisoners and to request a public

ary president,” happily announced

hearing with the authorities.

the discovery of oil reserves,

The police gunned down doz‑

finally providing Mexico with an

ens of protesters and wounded

answer to poverty and underde‑

and arrested hundreds more at

velopment. The general affluence

Tlatelolco in October that year.

promised by the administration

This led to the radicalization of

(whose slogan was “Let us learn to

groups of dissidents who consid‑

administer the abundance”) never

ered that changes in the estab‑

came to be. The squandering of

lished order of things could not

public funds, a heavy foreign debt,

happen unless they took up arms

spiraling inflation, capital flight,

and formed clandestine guerrilla

widespread corruption and an

groups. The following administra‑

eventual economic crisis meant

tion, headed by Luis Echeverría

that López Portillo, at the end of

Álvarez (1970–1976), attempted

his term, left the country worse

to regain legitimacy through

off than when he had started,

promises of greater transpar‑

giving the following administra‑

ency, belied in actual fact by the

tion very little room to maneuver.

wasteful spending of public funds,

the bloody outcome of the “dirty

Hurtado appeared and proposed

war” against guerrilla groups and

a “Moral renewal.” Under the

the silencing of critical factions.

notable influence of technocrats,

he began to dismantle the state

Burdened by enormous public

Then Miguel de la Madrid

debt and a devalued currency,

model that had been consolidated

Echeverría’s successor, José López

since the Revolution. Based on

Portillo, who campaigned with the

neoliberal policies, he imple‑

slogan La solución somos todos, “The

mented budgetary austerity

solution is all of us,” was elected

measures and opened the country

unopposed (he was the only

up to foreign investment through

candidate). In order to revitalize

deregulation. De la Madrid’s drive

the political order monopolized

to modernize the economy did

by the PRI, Jesús Reyes Heroles,

not, however, affect the politi‑

the Secretary of the Interior under

cal machinery that had always

López Portillo, proposed a legal

facilitated the transfer of power

reform granting proportional

among the ruling party’s elite. And

representation and allowing

yet at the end of his six-year term,

previously banned and smaller

a group of dissidents inside the

opposition parties to register for

PRI led by Cuauhtémoc Cárdenas

elections, among other reforms.

and Porfirio Muñoz Ledo became a

López Portillo, who would go on

full-fledged opposition movement

to call himself “the last Revolution‑

and political party. The National 437


Democratic Front, with Cárdenas

of Chiapas. Three months later,

as its candidate for the presidency,

the domestic political situation

posed a threat to Carlos Salinas

experienced another upheaval

de Gortari’s electoral ambitions

with the murder in Tijuana

in 1988: though he eventually

of Luis Donaldo Colosio, the

won, the election was marred by

PRI’s presidential candidate for

allegations of widespread fraud.

the 1994 general elections.

Salinas’s campaign slogan had

Ernesto Zedillo, Colosio’s cam‑

been “May Mexico speak.” Trying

paign manager, was appointed

to project the image of a dynamic,

as the party’s presidential can‑

forward-thinking leader, he advo‑

didate after Colosio’s death.

cated “social liberalism.” He was

Campaigning with a promise of

bolder than de la Madrid in terms

“Wellbeing for your family,” after

of how much he privatized the

being elected, Zedillo was none‑

public sector in the context of a

theless immediately faced with

liberal market, fostering political

another economic crisis involv‑

agreements between the public

ing another major devaluation

and private sector and attracting

of the peso against the US dollar,

substantial business interests. He

capital flight, and feuds within the

dealt with the two main opposi‑

political class. In a country that

tion parties very differently: while

was allegedly about to join the

he was always open to “arrange‑

First World, the press published

ments” with the National Action

news about Salinas’s exile and

Party (PAN), he derisively claimed

the arrest of his brother Raúl;

that he “did not see or hear” the

it also reported on the misuse

Party of the Democratic Revolu‑

of public funds to repay loans

tion (PRD), and several of its more

from the US government and to

militant members were indeed

avoid the bankruptcy of several

murdered during his six-year term.

privately owned banks, while a

large number of people lost their

What the Salinas adminis‑

tration touted as its greatest

homes when they were unable

international achievement—the

to keep paying the skyrocketing

implementation of the North

interest rates on their mortgages.

American Free Trade Agreement

(NAFTA) on January 1, 1994—was

Cruz conserves pictures that accu‑

overshadowed by the very public

rately represent the practices and

emergence on that same day of

customs of the PRI’s regime over

the Zapatista Army of National

the twenty-five years prior to the

Liberation, an uprising that had

transfer of power that took place

gained the support of indigenous

in the year 2000, when the PAN

communities in the highlands

candidate Vicente Fox was elected

438

In his archives, Marco Antonio


president of Mexico. Though Cruz’s

leadership, institutional grandeur

initial purpose in taking the pho‑

or its ability at drawing mass

tographs was to provide informa‑

audiences—depicted in photo‑

tion, the material also reveals a

graphs preferably including large

critical perspective, which exposes

crowds and national symbols as

the photographer’s active partici‑

a backdrop. In a mutually benefi‑

pation in the process of political

cial arrangement, those in power

and social democratization that

sought to validate their image on

took place between the 1970s and

the pages of newspapers while the

1990s. As the PRI gradually lost its

press agreed to reflect their power

aura of invincibility, Cruz matured

since it received privileges in return,

as a photojournalist, while he

including kickbacks or other forms

took part, along with other pho‑

of support. This agreement had to

tographers of his generation, in

be altered when the most active

various initiatives that sought to

sectors of society began demand‑

recognize photographic work as

ing more critical information, while

art and as a form of editorial cri‑

news agencies emerged that were

ticism. This new awareness of

willing to acquire and publish it, at

the ethical, political and ideo‑

the risk of no longer obtaining the

logical meaning of photographic

benefits that issued from the tacit

information implied an honest

arrangement with political leaders

commitment to criticize what offi‑

and the interests they represented.

cial discourse stated as its truth.

Since the late nineteenth cen‑

tury, during the rule of Porfirio Díaz and before the Revolution, when photojournalism first emerged as a profession, people in positions of power were the principal models, targets and clients of the images published in newspapers, whose function was largely to publicly celebrate and enshrine the impor‑ tance of civic leaders, who also represented the social elite. The post-revolutionary political estab‑ lishment was not interested in the exclusive, aristocratic pretenses of society pages and focused instead on strengthening its influence through public events evincing its 439


At Oposición, the media outlet of the Mexican Communist Party (PCM), and at Así es, the mouth‑ piece of the United Socialist Party of Mexico (PSUM), Cruz mainly dealt with covering demonstrations of political, labor union and social dissidence that had little or no visibility in other media; in his coverage for La Jornada newspaper and in the photographs circulated by the Imagenlatina agency— which supplied Proceso magazine among other publications—Cruz helped demystify the figure of the president and reveal how much of the political class’s protocols and

accept criticism. In terms of soci‑

ceremonies were mere pageantry,

etal participation, they preferred

or even just a circus or farce.

colorful pageants commemorat‑ ing national milestones or mass rallies where political leaders

Manifesto

were welcomed and thanked by workers’ and farmers’ unions or

The rights to freedom of expres‑

civil servants’ organizations.

sion and to peaceful assembly

for the purpose of demonstrat‑

who dared to challenge govern‑

ing or launching a public appeal,

ment policy always ran the risk

respectively enshrined in Articles

of being forcibly dispersed by law

6 and 9 of the Political Constitu‑

enforcement, as happened when

tion of Mexico, enacted in 1917,

schoolteachers and railway work‑

were not respected uncondition‑

ers held protests in 1958 and 1959.

ally by the consecutive adminis‑

The police and army’s repressive

trations of the PRI (Institutional

tactics formed part of a pedagogi‑

Revolutionary Party) during the

cal model attempting to depoliti‑

mid-twentieth century. Politi‑

cize the citizenry by promoting

cians who were required to toe

the image of a benevolent State,

the line in terms of centralized

which generously bestowed its

decision-making and institutional

affection on its followers while

discipline were not particularly

harassing its critics to stifle their

willing to engage in dialogue or

grievances. The government’s

debate, and much less inclined to

opponents were always faced

440

Demonstrations by groups


with the imminent threat that

and then as a photojournalist

laws could be used against them,

for La Jornada newspaper and

turning a legitimate protest into

the Imagenlatina agency, Marco

a crime of civil disobedience for

Antonio Cruz reported on the

which they could be prosecuted.

mobilizations of labor unions

in the 1970s, on the protests of

Reclaiming public space as a

forum and channel for social dis‑

political dissidents in the 1980s—

sent was one of the 1968 student

who had started organizing

movement’s contributions to the

themselves as part of the broad

democratization of Mexico. When

civilian response to the tragic,

groups of students first took to

disastrous aftermath of the 1985

the streets, demonstrations reas‑

Mexico City earthquake—and on

serted their usefulness as a tool

the social struggles that led to the

of political struggle and became

switchover of power that took

the main platform for the opposi‑

place in the year 2000 general

tion to express its demands. After

elections. Accompanying these

October 2, 1968, when the police

public events was something that

and army violently crushed the

defined the mindset of photojour‑

student protests, and also follow‑

nalists of Cruz’s generation, and his

ing June 10, 1971, when a group of

shots of demonstrations and rallies

paramilitaries attacked polytech‑

show the determination of the

nic and university students at a

collective initiatives that made

demonstration they were holding,

it possible for Mexico’s plural‑

fear of government repression

ity to finally be acknowledged.

was gradually mitigated by the growing activism of organizations challenging the government.

The Switchover

In the 1970s, 80s and 90s, in

a context in which the domestic

The first issue of Proceso magazine

economy suffered the adverse

was published on November 6,

effects of repeated crises and

1976. It was founded by a group

bungled government policy,

of reporters headed by Julio

demonstrations provided visibility

Scherer García, who had been

to all kinds of demands—politi‑

fired from Excélsior newspaper

cal democracy, the autonomy

a few months earlier through a

of labor unions, sexual freedom,

ploy backed by President Luis

social justice—supported by a civil

Echeverría Álvarez. The weekly

society that was increasingly better-

magazine edited by Scherer, one

informed and more participative.

of the few critical media outlets

in an industry that largely paid

First as a photographer and

member of leftwing parties

lip service to the ruling regime, 441


was formative and informative

followed the general elections of

reading for Marco Antonio Cruz

1994—rocked by such dramatic

as a young photojournalist.

events as the Zapatista uprising

When Proceso hired the services

in Chiapas and the murder of Luis

of the Imagenlatina agency, this

Donaldo Colosio, the PRI’s presi‑

personal relationship became

dential candidate—as well as the

a professional one. Aware of

general elections of 2000 and

the implicit power of having his

2006, which led to the respective

pictures appear in the pages of

victories of Vicente Fox and Felipe

a non-conformist publication,

Calderón, both of whom were

Cruz often saved the best of his

presidential candidates of the PAN

Imagenlatina coverage for Proceso.

(National Action Party). Against

Finally, in 2006, three years after

renewed accusations of electoral

the agency closed due to “the

fraud—voiced on this occasion

decreasing revenue from photo‑

by the PRD (Democratic Revolu‑

graphic services to media outlets

tion Party) presidential candidate

and the sudden rise of digital

Andrés Manuel López Obrador

imagery” (to quote Cruz), Scherer

and his supporters—Calderón’s

invited Cruz to join the Proceso

administration oversaw a period

team as an editor and coordinator

of time when acts of extreme

of the photography department,

violence, perpetrated either by

a position he holds to this day.

criminal organizations or the

Both Proceso and Imagenlatina

military and law-enforcement

focused on documenting a period

agencies assigned to combat

when a broad range of social, labor

them, were splashed across the

union and political demonstrations

headlines on a daily basis.

forced the opening up of a regime that, by the year 2000, had con‑ trolled political power and its spoils system for over seventy years. Cruz reported on a movement led by Cuauhtémoc Cárdenas during the 1988 general elections, which ended with the victory of the PRI’s presi‑ dential candidate, Carlos Salinas de Gortari, among angry accusa‑ tions of fraud, after the computer system used to count votes crashed under suspicious circumstances.

Working increasingly more as

an editor than as a reporter, Cruz 442


shows, cantinas, pulque bars; it’s the

Night Scenes

dancers, the wheeling and dealing, the shift workers, the factories, the

As part of the Fotoseptiembre

taxis, violence, celebrations, parties,

photography festival in 1993,

dancehalls, music and loneliness.

twelve Mexico City subway sta‑

tions each hosted a temporary

is interspersed with dreams and

exhibition featuring the work of

nightmares.

It’s also a city where one’s sleep

male and female photographers from different generations—

among them, Mariana Yampolsky,

Cruz did of Mexico City’s night‑

Lourdes Grobet, Yolanda Andrade,

time settings, situations and

Francisco Mata Rosas, Carlos

characters over three decades

Somonte, Pedro Valtierra, Fabrizio

was inspired from the outset in

León, Eniac Martínez, Jorge Lépez

pictures that Nacho López and

Vela and Marco Antonio Cruz.

Héctor García had taken on their

Cruz’s work was shown at the

sleepless travels through the city’s

Pantitlán station, a transfer point

more permissive, licentious and

between subway lines 1, 5, 9 and A;

risky areas in the mid-twentieth

its topic was Mexico City at night.

century, when mambo music was

the rage and marquees advertised

This show gave Cruz the

The documentation that

opportunity to revisit one aspect

renowned burlesque dancers,

of his urban reportage that he had

while jukeboxes were stacked

developed since he had become a

with boleros and their plaintive

resident of the megalopolis in the

lyrics. Cruz documented a city that

late 1970s. In the text Cruz wrote

was more sprawling and densely

for the exhibition, which was orga‑

populated than in López and

nized while he was the coordinator

García’s time, and his depictions of

of the Imagenlatina photo agency,

the nightlife reveal casual encoun‑

he mentions how the first shots

ters, chaotic and precarious forms

he did under the cover of the city’s

of coexistence that still express

shadows and streetlights were a

a kind of anonymous talent for

kind of rite of passage for him:

everyday inventiveness. In provid‑ ing glimpses of the city at odd

My first forays as a photographer

hours where blackness forms an

in Mexico City happened at night.

imposing backdrop, Cruz’s night

Getting to know its streets, buildings,

shots show his ability to merge

people and intense life—this aroused

technical skill with aesthetic

a passion in me to photograph it.

exploration. Laura González Flores

wrote about this in her text for the

It’s at night that people love, die,

live; at home, hotels, clubs, burlesque

Stories and Viewpoints exhibition: 443


If there’s a limit to photogra-

ing a show at the bar on October 7,

phy, it’s taking pictures in the dark.

Cruz began his explorations of

Photographers overcome technical

blindness in Mexico. At the time, he

limitations through ingenuity, experi-

typed out his initial ideas and goals

ence and craft: themselves blind, pho-

on a few sheets of paper, proposing

tographers attempt to wrench light

to corroborate “the power of those

from the shadows through cunning

who do not see,” following a sensi‑

and guesswork. More mental than

tive, journalistic approach. The

visual, their ventures into the gloom

first specific thing he set out to do

are a throw of the dice, a tricky string

was remake a picture he had taken

of decisions that might or might not

in March of that year, on Madero

yield a result. To make the invisible

Street in downtown Mexico City,

visible, Marco Antonio Cruz goes

contrasting the presence of a blind

deep into the night’s shadows and

musician with the showiness of

gives shape to captivating, poignant

the window display of a High Life

images. Like the antithesis to the

store (an expensive men’s clothing

prisoner in Plato’s cave, he boldly ven-

chain) whose backdrop was a pho‑

tures deeper into it in order to emerge

tomural of a woman’s eyes. Blind

again with glimmers in his hands.

people playing musical instru‑ ments were also a central element in previous pictures of his, which

Living in the Dark

showed the divergence between the idealized world of commercial

Aiming to document the living con‑

advertising and the introversion

ditions of blind people and people

of people who remain unaffected

with impaired vision across Mex‑

by visual lures due to their blind‑

ico, Marco Antonio Cruz embarked

ness. Examples of this include the

on a long-term project entailing

nighttime, backlit shot of a couple

dedication and perseverance. For

in front of the window display

almost twenty years, from 1988

of a kitchenware store—which

to 2005, he explored Mexico City

Cruz took on 5 de Mayo Street in

and towns in fourteen states and

Mexico City in June 1986—and the

formed an archive entitled “Essay

daytime shot of a trio of musicians

on Blind People,” composed of

in front of the roller shutters of

around 12 000 black-and-white

a clothing store, also taken on 5

negatives, most of them in 35 mm

de Mayo Street but in this case

format, according to a review by

in the city of Puebla; Cruz con‑

researcher Arturo Ávila Cano.

sidered that this was the image

that had made him aware of the

At the end of 1987, after finish‑

ing a project on a pulque bar known

information-retaining and expres‑

as La Hija de los Apaches and hav‑

sive qualities of photography.

444


where blindness was accepted and experienced as a difference but never as a stigma or a disabil‑ ity. While making portraits that revealed the different appearances and identities of a scattered popu‑ lation that is often marginalized and discredited, he collected stories about the challenges that blind and sight-impaired people face in leading their everyday lives, nego‑ tiating public space or performing a trade; he also took pictures of them taking classes at school, receiving care and enjoying them‑

Before beginning his long trip

selves. There was no place for pity

through the world of the blind,

or shock tactics here, no room for

the only time that Cruz had had

the melodramatic or tragic plati‑

any close contact with a blind

tudes of certain films or books;

person had been in his childhood

indeed, these documents make

in Puebla: a friend of his mother’s

it evident that blindness is not a

was a veteran of the Revolu‑

shadow-filled limbo but rather

tion. The elderly man, Adelaido

a darkness that is lived in to the

Hernández, had been generous

fullest and connected to the rest of

and affectionate with Cruz, who

the world through means that are

enjoyed listening to his stories

sometimes more subtle and less

about being a soldier in Venus‑

misleading than the sense of sight.

tiano Carranza’s army and having

been with the leader in the days

lives of blind people in both large

before his death. To the photogra‑

cities and small towns, it was

pher, it was clear since then that

photography, a tool often used

in spite of one’s impaired vision

by sighted people as a means

or blindness, life goes on, and

of hegemonic image-worship,

that one’s thirst for knowledge

which emphasized the importance

and inventiveness are unabated.

of non-visual modes of human

perception. Cruz seems to agree

After documenting blind

In Cruz’s explorations of the

people who were compelled to

with Jean Brun, who stated in

make a living as street sellers,

La main et l’esprit (1963) that the

musicians or panhandlers, Cruz

actions of touching, holding or

began taking pictures of groups,

feeling provide information inac‑

families or individuals in spaces

cessible to the eyes: “Eyesight gives 445


us a perspective on being, but the

of the FotoFest festival in Hous‑

simultaneity it presents is mislead‑

ton, Texas—it was exhibited in vari‑

ing; touch is much closer to the

ous museums around the world.

diaspora in which all of existence

takes place. […] Sight always offers

of the Luz y sombra photography

us more than we can absorb, while

supplement was published in

touch is learning about mediation

the weekly Páginas magazine in

and the timespan that separates

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, fea‑

us from our surroundings.”

turing a selection of portraits

of sight-impaired people that

“Essay on Blind People” took

In May 2000, the first issue

shape based on dozens of reports

Cruz had made in this city. These

that Cruz had done in his coverage

pictures revealed “a hidden world

of particular stories. The topics of

of extreme poverty, where blind‑

these independent yet intercon‑

ness due to trachoma or oncho‑

nected accounts include the spaces

cerciasis is an illness that affects

in which blind or sight-impaired

the poorest of the poor living in

people go to school or get medical

these shamefully backward parts

attention, the ways in which they

of Mexico,” wrote Carlos Martínez

make a living, their public demon‑

Suárez, the photography supple‑

strations and instances in which

ment’s editor. Also in the year

they have been marginalized.

2000, the September issue of

Equis. Cultura y sociedad magazine

In the 1990s, Cruz had his pho‑

tographs about blindness in Mex‑

featured photographs by Cruz

ico printed in various publications

in its dossier on “Blindness and

and featured in several exhibitions.

Photography.” On February 20,

Images that became symbols of

2001, Cruz opened his show Un

the series appeared in magazines such as: Viva in November 1988, in a section edited by Fabrizio Léon; Macrópolis in September 1992, in a report by Blanca Ruiz; Viceversa in June 1994, in the “Ventana” section with a text by Eduardo Vázquez Martín; La Jornada Foto in April 1999, with a presentation by Alfonso Morales; and Luna Córnea no. 17, January–April 1999, which was about photography and blind‑ ness. After Cruz’s “Essay on Blind People” was featured in the show Looking at the 90’s—which was part 446


México ciego (Blind Mexico) at the

dors and other travelers, Marco

Galería Digital EPSON in Mexico

Antonio Cruz showed that he

City, displaying thirty works.

wanted to bring up to date the

ways in which he was reporting

After working on various dum‑

mies, Cruz issued the photo-book

on the city and how his images

Habitar la oscuridad (Living in the

were being distributed, resort‑

Dark, Conaculta/Cenart/Centro

ing to the use of the tools and

de la Imagen/Marco Antonio

possibilities of digital technol‑

Cruz) in 2011. It was edited by

ogy. This, however, does not

Pablo Ortiz Monasterio in col‑

mean that he stopped his solitary

laboration with Alfonso Morales

perambulations as he indeed

and it was designed by Estudio

continued to explore a city that

Frutas y Verduras/Diego Mier y

reinvents itself on a daily basis.

Terán. The book includes a text by

poet Jorge Fernández Granados,

terms of journalism, Cruz has

who could talk about blindness

focused on his work as the photog‑

from his personal experience as

raphy editor of Proceso magazine

someone with impaired vision. It

while also spending time orga‑

was not meant as a digest of the

nizing his own archive of photo‑

thousands of images that make

graphs. His more creative pursuits

up the “Essay on Blind People”

have included explorations of the

archive; rather, its intention was

cityscape using Holga and pinhole

to be a reference tool that con‑

cameras and a multidisciplinary

tained and generated multiple

project based on Franz Kafka’s

readings. The photographs’ visual

literary classic The Metamorphosis.

and documentary diversity make

the book an important addition

sis’s main character, and his transfor‑

to the social history of blindness

mation into an insect after a restless

in Mexico; at the same time, it

sleep were the point of departure for

is an essay about the complex

Cruz to carry out a series of experi‑

spectrum of human vision.

ments in which he re-renders and

Over the last few years, in

Gregory Samsa, The Metamorpho-

expands on the story in drawings, videos and objects. Meanwhile,

Glimmers

Cruz has complemented his urban chronicle with the blurry images

By building the website Teno‑

that result from the use of Holga

chca.com (2005) and setting up

or pinhole cameras, showing that

a virtual exhibition (2011) about

cities are, amongst other things,

the world of Mexico City’s metro

phantasmagorical projections, the

stations and trains, where com‑

sources of cryptic messages and

muters share space with ven‑

the haunt of sleepwalkers. 447