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DF PENÜL ] IMA REG ON GERAROO SUTER

BITÁCORA 2005-2011


Guiados por la mirada de Gerardo Suter, la percepción del horizonte defeño se revela ilimitada como nuestras expectativas de posibles extravíos y reencuentros en esta exploración. Sus aproximaciones son perspectivas que dilatan el horizonte refractándolo en tenues fragmentos en las que, agazapada en la espesura de sus capas , la atmósfera se reviste de sugerencias tonales , texturas e imágenes que tientan tanto al tacto como a todos nuestros sentidos. Son superficies cuyas irregularidades retan el dominio de las máquinas en la impresión de las imágenes , porque siguen siendo los latidos de un proceso de gestación. Que sean el plomo o el cobre los que se arrebatan la densidad de grises y negros sin dejar de desdibujar el horizonte , o las lonas de vinil convertidas en el reflejo de esta plaga contaminante que fueron los espectaculares en las vialidades del Distrito Federal , en la producción fotográfica de Suter los soportes son elementos activos en el nacimiento de la luz que anima estas imágenes, confieren una singularidad a cada solución como si fueran el aglutinante que recorre las intensidades de este lenguaje , o mejor dicho, las exhalaciones de estas presencias. Como un organismo vivo , la ciudad crece en todas direcciones sin reparar en los desequilibrios que engendra su expansión desmedida, su amenazante territorio sísmico , y los efectos del cambio climático en su geografía. Nos atrapa, y como un relámpago , reta nuestra imaginación y creatividad en este devenir que nos expone el fotógrafo.

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Palimpsesto

En teoría, la Ciudad de México se encuentra ubicada a 2240 metros sobre el nivel medio del mar. Recientemente. gracias a las modificaciones viales realizadas en el Valle de México, los habitantes tenemos una nueva perspectiva de la ciudad. Pareciera que el horizonte ha cambiado y que por encima de la línea imaginaria que podemos trazar sobre la mancha urbana se descubre un nuevo paisaje, probablemente no tan nuevo en cuanto a su formación , pero sí para nuestros sorprendidos ojos.

De la noche a la mañana. después de la oscuridad, se construyó un andamiaje mexica que nos permite recorrer la ciudad a una nueva altura y redescubrir su horizonte. Ahora nuestra visión no se estrella contra la arquitectura. El Valle de Anáhuac se abre franco nuevamente. y por encima de la línea imaginaria emergen estructuras que compiten con el cielo. Un jardín de azoteas. sembradas de contornos amorfos y árboles espectaculares. esconden lo que hay debajo. En real idad, hay otra Ciudad de México más allá de los 2240 metros.

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El Valle de México comenzó a cambiar cuando en su lago surgieron pequeñas islas, montículos de tierra que después se fue ron expandiendo e interconectando y poco a poco le ganaron terreno al agua. Desde su orígenes y hasta hace muy poco, los límites naturales al crecimiento lo marcaban las montañas que conforman el valle. Cuando la ciudad se topó con esos muros y ya no pudo escalar. decidió saturar el espacio mudando lo extensivo por lo intensivo.

La ciudad se cansó de crecer hacia las orillas. Ya no puede más. Una delgada línea separa lo sólido de lo aéreo. Debajo del cambiante perfil se mantie-

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nen capas y capas de tiempo que no han querido desaparecer. Cada nuevo estrato se adhiere al anterior y cuando logramos ver la superficie desde arriba, notamos que un peculiar trazo urbano se reproduce a varios metros de altura.

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Ininterrumpidamente surgen nuevos estratos a lo largo y ancho de la ciudad,

y lo que observamos en todo momento es algo inacabado y en continuo proceso: desde hace tiempo, la presencia de una penúltima zona en el DF resu lta la reg la y no la excepción. Una penúltima región que aparece en la periferia, en el centro, en cualquier zona intermedia, diferente dependiendo del lugar, pero siempre presente.

El DF, contenido por las montañas que lo rodean y sumergido en el valle, conserva una necesidad expansiva que provoca que la masa le gane espacio al aire, que las nubes estén cada vez más cerca, que aceptemos que el límite vertical no tiene límites, que hacia arriba sólo el viento o los sismos podrían retar a la ingeniería y convertirse en un freno.

IV

Desde el espacio fundacional hasta el cotidiano, la preocupación e interés por la definición del hábitat ha sido motivo de interés constante en mi trabajo. Utilizar el cuerpo como territorio metafórico o adentrarme en el espacio físico que lo define, me ha permitido reflexionar en torno al tema y abordarlo en mi obra desde distintos ángulos formales y conceptuales. Si a principios de la década de 1990, cuando desarrollé la serie Anáhuac (radiografías de un valle), colocaba al cuerpo como referente del momento fundacional de la Ciudad de México, actualmente mi interés se centra en el espacio urbano, levantado sobre aquél gran lago, que se transforma revelándonos un proceso constructivo y deconstructivo continuo, sobreponiendo

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algo nuevo a lo existente, y convirtiendo vertiginosamente lo anterior en arqueología.

V En el año 2005, a raíz del hallazgo del fragmento de una secuencia trasmitida en vivo por televisión, y que mostraba los desastres del terremoto de 1985 en la Ciudad de México, decido iniciar una serie de trabajos que plantean la revisión del paisaje defeño. Aquella obra catalizadora (Réplica) , detona nuevas ideas y me permite encontrar un leitmotiv que me conduce por la Ciudad de México. Una ciudad de superposiciones donde cada etapa de su historia está a flor de piel: estratos simultáneamente visibles. capa sobre capa, edificio sobre edificio, cimiento sobre cimiento.

Como la ciudad, Réplica se compuso de sonidos. imágenes y textos traslapados. El sonido determinó la duración de la pieza. La imagen provino de siete segundos de transmisión: el primer registro visual que tuvo la sociedad. El texto. fueron las primeras líneas que Carlos Monsiváis escribió al llegar a su casa: sus primeras reflexiones ante la catástrofe. Imagen y texto como elementos de primera mano. vitales. fueron las primeras reacciones ante un hecho inexplicable. Desde fuera y como observadores, texto e imagen pasaron fugazmente. en tan sólo siete segundos. Desde dentro y al interior de Réplica, como en un sueño del que no podemos escapar, siete segundos se convierten en una eternidad, en un tiempo espeso que ni siquiera hoy y en su multiplicación en minutos, alcanza a rep resentar aquella angustia.

VI

Así comenzará este proyecto: con una escena que marcó el pri ncipio de reconstrucción de una ciudad y con la que el espectador iniciará su viaje. La visión del DF concluirá cuando el visitante enfrente un paisaje ya inexistente;

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un conjunto de imágenes de gran formato que lo envolverán y que serán registro de algo que hasta hace poco nublaba su vista. Entre el primer y último espacio, golpeteos visuales y sonoros se le irán adhiriendo y formarán un palimpsesto como el de la propia urbe.

Así veo la ciudad, así quiero representarla. Quiero un documento que describa todas esas capas y esas vibraciones.

VII La ciu dad ti ene un pulso. un palpitar constante. Quiero reve lar una ciudad que se ha convertido en un espacio que trata de contener algo incontenible, que crece en todas direcciones, que al tocar cualquiera de los puntos cardinales cancela su despliegue y encuentra en el arriba o el abajo un espacio posible de colonizar. transformándolo instantáneamente en una penúltima región.

Propongo una visión de la Ciudad de México que sea en esencia eso: una visión . Un punto de vista para resolve rse en amplios espacios. ocupados por fotografías de gran formato. por proyecciones que envuelvan al visitante; donde la espacialidad de la obra juegue un papel determinante, donde el sonido y la superposición de imágenes fij as y cinemáticas provoquen al espectador en todo momento. creando una sensación inmersiva. de saturación visual y de estímulos encontrados.

VIII El proyecto se trabajará en dos vertientes simultaneas. Una. tratará de resolver aspectos conceptuales que tienen que ver con la especificidad de la imagen fotográfica y cinemática en tanto documento. Otra, planteará consideraciones formales que apunten a las particularidades que asume la imagen cuando ésta se despliega en un espacio arquitectónico específico. entendido ello como una de las formas de expansión de la imagen.

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Movido por estas dos premisas, me acerco a la Ciudad de México y me intereso por delinear algunas formas de representación de este gigante que se nos muestra como un paisaje megaurbano.

El definir un tema como el paisaje urbano de la Ciudad de México y problematizar con ello, tanto el binomio imagen-documento, como su disposición en el espacio arquitectónico, me permite abrir dos vías paralelas de reflexión que se unen al resultado artístico o estético.

Existe entonces, un triple interés que envuelve al proyecto presentado: la aproximación y solución estética, la reflexión en torno al lenguaje utilizado para su representación, y las características que asume dicha representación en el espacio específico que ocupa al momento de ser exhibido.

Gerardo Suter

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O Clicks a la distancia

Horizonte DF tiene muy diversos referentes culturales, que van del cómic al cine o de la propia historia de la fotografía a la literatura. Esa visión desde las alturas ya se tenía, digamos, en Víctimas del pecado (Emilio Fernández, 1950) cuando Ninón Sevilla, inundada de soledad, mira desde el puente de Nónoalco a una ciudad semiindustrializada sumergida en un amanecer mortecino y oscuro, tanto como su propio abandono. Cuando Suter aquí hace un registro del borrascoso cielo defeño tiende un puente directo, a su vez, con Alfred Stieglitz y sus obras cumbre: Song of the Sky (1923) y Equivalentes (1929), para algunos simples abstracciones del cielo pero en realidad unas imágenes que son absolutos estados de ánimo vivenciales de quien era su autor. Y no podía dejar de faltar aquí una alusión a Boraes -aran aurú oor dere-

Horizonte_DF. (Foto: Gerardo Suter)

José Antonio Rodríguez

El horizonte de Suter

pectador asiste a presenciar una ciudad fantasmal de, apenas, luminosas nubes en lucha permanente con la oscuridad. Una ciudad gris en donde una arquitectura urbanas~ deja ver como un entramado de formas geométricas como inquietantes siluetas que todo lo inundan. Figuras descomunales hasta lo siniestro. En realidad esto es un viaje a la oscuridad a lo largo del segundo piso defeño en donde todo es inhóspito, pero a partir de una motivación: el paisaje del DF ha cambiado desde otra perspectiva que smtes no se tenía, la de las alturas. Esta es, por tanto, una gélida visión expuesta en Horizonte DF, último proyecto hasta hoy de Gera'rdo Suter. Desde los ochenta. en donde se

lo domina aquí la grii1To~:fo sura, fo sombrío, y, por momentos, lo inerte. El es-


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sión a Borges -gran gurú por dereDesde los ochenta, en donde se Honzonte_DF. (Foto: Gerardo Suter) dio hasta el hartazg2 el paisaje urcho propio de Gerardo Suter- con esas frases inscritas en las paredes de la galería y por su dispobano, parecía que el DF no ofrecía ya más posibilidades como tema visual. Las fachadas saturadas de grafiti, qe tiposición en la misma, a tal grado que el lector-espectador puede grafías populares, las decrépitas paredes de casa y edifi- armarlas (leerlas) como quiera: "El espacio urbano se transforcios, se registraron como el obligado tema fotográfico. Pama a un ritmo ... que asimila a la misma categoría ... las nociorecía que muy diversos fotógrafos se habían encargado de nes de 'construcción y destrucción'/ la arquitectura y la geolocrear un mapa del DF de los ámbitos urbanos más inmedia- gía ... explican menos el carácter de nuestra ciudad que su tos y con ello haber agotado el tema, tanto que llegó hasta energía de reproducción", o bien quedarse con una sola línea. desaparecer o, bien, volverse propuesta conceptual (FranPero a su vez Suter se vuelve a replantear al DF, una ciucis Alys y su transitar fascinado por el Centro Histórico de dad-monstruo, que ya había tocado como tema en Anáhuac, rala ciudad_de México). Pero ahora Suter ha cambiado los diografía de un valle (1995)-ahí el dolor, la opresión, lo asfixiancódigos con esta personalfsima como desangelada visión te, lo violento eran temas simbólicos ineludibles-, aunque ahora del DF . Y de paso le ha entrado a la producción de paisaje al en la más absoluta desolación y en imágenes en donde la noche y que poco ha sido tan afecto (recordemos dos obras única- el día parecen coexistir en una fusión siempre, reiteradamente, temente: La cámara circular, 1982, que realizó en el Espacio nebrosa. Al final, ésta parece ser una visión sin salida, sin luz o ésta Escultórito de la UNAM; o Más allá de la Gran Ciudad 3, 1985, luchando contra las tinieblas de nuestra existencia urbana. ~ en donde Mitla se volvió el tema narrativo). Y de hecho esta propuesta de Suter vuelve a dejar en claro que el paisaje Gerardo Suter, Horizonte DF. Fotografía /video/ instalación, Galecontemporáneo como género es todavía mínimo entre nosoría de Arte Mexicano (Gooernador Rafael Rebollar 43, San Miguel Chapultepec). tros, salvo unos cuantos casos de excelencia .


Nuevas a rq u eologías ¿Cómo se hace visible la erosión transformadora del tiempo? ¿Cómo se convierten los lugares y las cosas en ruinas. en memorias? ¿Por qué damos a ciertos desechos culturales el carácter de monumentos? Por vía del documento fotográfico, pero también de la experimentación estética, Gerardo Suter aborda estas preguntas en Nuevas arqueologías.

Menos conocidas que las obras de Gerardo Suter en torno al cuerpo humano. las fotografías y video instalaciones que componen esta exposición se centran en el registro topográfico y arqueológico. Desde sus fotografías de El atlas arqueológico del profesor Retus que constituyeron en 1983 un hito en la fotografía experimental mexicana. las imágenes de Suter de paisajes urbanos. ru inas y monumentos manifiestan una doble intención romántica y conceptual: no sólo son representaciones de la erosión transformadora del tiempo, sino meditaciones en torno al lugar y papel del hombre en el proceso entrópico de la cultura. Como otros fotógrafos que han abordado el tema de las ruinas urbanas e industriales. Gerardo Suter hace un irónico comentario ante la condición contradictoria de todo documento fotográfico: si bien es un acto de exorcismo ante la acción catastrófica del ti empo en la naturaleza y las cosas hechas por el hombre. toda fotografía es una construcción mental. altamente simbólica y subjetiva: sus imágenes de huellas y ruinas son un reflejo, pero también, un espejo del sentir estético del autor.

Nuevas arqueologías presenta una faceta poco conocida del autor: una vertiente documental que, mediante sutiles guiños conceptuales y experimentales. logra subvertir la noción convencional de la documentación fotográfica.

Laura González Octubre de 2009

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Co nstrucción / Deco n st ru cció n

Podemos imaginar que para este artista, que trabajó durante mucho tiempo sobre el cuerpo humano, la cuidad con sus cicatrices, heridas y llagas, se asemeja metafóricamente a un cuerpo viviente en el que el paso del tiempo se superpone y se afronta. Entre un terminar y un recomenzar, la ciudad no muere, se transforma. Se deshace de sus ru inas, renace. En su historia, el pasado evoluciona cada día y cambia de sentido. El objetivo de Suter no es hacer una radiografía de la ciudad para catalogar sus estratos culturales. Lo que le interesa es la construcción -deconstrucción en permanente movimiento. Él aprehende la transición, más que realidades, muestra atmósferas donde los hombres están ausentes. Con una serie de documentos fotográficos y videos, la mayoría en blanco y negro e intercalados con textos, enfatiza diferentes puntos de vista de la ciudad bajo el ángulo de lo transitorio, lo efímero, lo indefinido.

En la primera sala, las fotog rafías muestran la ciudad en construcción, acabada o inacabada, y presentan sus sombras reales (mediante sutiles superposiciones de imágenes). sus sombras fantasmagóricas, sus estratos, especie de colcha de retazos, irregu lar y densa. Para Gerardo Suter la ciudad es un lugar de tránsito y no de permanencia. Su sensibilidad estética está marcada por una visión más bien sombría; sus fotografías no buscan ser seductoras, más bien sumergen al espectador en paisajes urbanos uniformes, casi atemporales, donde los puntos de referencia son escasos. Una fotografía se diferencia, sin embargo, del conjunto anteri or. Es la del campanario de una catedral, cubierto de andamios, sobre la cual los tiempos se leen y se descifran en la imbricación del uno sobre el otro, donde la superposición induce la desaparición, pero también a la recreación . El video Primercuadro muestra la capital, México D.F., a partir de su corazón histórico, la Plaza del Zócalo. En una especie de desfile en el aire y en el suelo, las imágenes nos dejan entrever un Zócalo desnudo, una ciudad de malla apretada, con rupturas y relámpagos y sombras, acompañado de sonidos metálicos. Una ciudad rápida y lenta a la vez, cuya vida es transitoria.

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En la segunda sala, los videos muestran dos visiones de México que se enfrentan y se complementan: la construcción, en 2008, del segundo piso del periférico y la destrucción durante el terremoto de 1985. El primer video, titulado horizonte_OF, es una serie de vistas de la ciudad que desfilan a partir del periférico. Suter diseñó dos espacios de proyección de la misma imagen: en grande, sobre dos muros formando ángulo, y en pequeño formato, sobre un muro plano, ambas imágenes deformadas en proyección triangular. Estas dos visiones que se suceden de la misma imagen acentúan el vértigo de la mirada sobre el caos de la ciudad y hacen intervenir la velocidad como elemento de destrucción. El video Réplica se compone de imágenes de archivo sobre el terremoto de septiembre de 1985, imágenes fijas o animadas o superpuestas, como lo muestra el derrumbamiento. El texto de Carlos Monsiváis cumple allí un papel fundamental ( "collage de voces, impresiones, sensaciones de un largo día" ) y crea un clima de pánico reforzado por un sonido agudo, monocorde, que se escucha durante toda la secuencia. Frente a estos dos videos, varias fotografías en blanco y negro tienen por tema edificios anónimos en perspectivas distintas, especie de centinelas inmóviles entre construcción y destrucción.

Christine Frérot Mayo de 20 10

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PHOTOESPAIA2010 9 junio - 25 julio

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do cu ment [ o]: ci udad/cité/stadt/city La Ciudad de México es, como muchas urbes del mundo, un lugar en que se yuxtaponen restos arquitectónicos de distintos periodos históricos. Inconmensurable y heterogéneo, su paisaje rebasa tanto el rango de la visión humana como el de la imaginación.

¿Cómo lograr una imagen creíble de la ciudad? Lejos de intentar construir una visión coherente y comprensible de la ciudad, de racionalizarla, como hubiera hecho la fotog rafía urbanística moderna, Gerardo Suter usa una estrategia diferente , basada en una lógica paradójica, estética e imaginaria. A partir de un tejido variado de motivos históricos, arquitectónicos y monumentales, construye en sus fotos lugares reales, pero con una cualidad quimérica: espacios que, como la actual Ciudad de México, desafían nuestras coordenadas lógicas de orden y unidad.

A simple vista, su estrategia tiene mucho de arqueología, ya que Suter explora la ciudad para buscar los fragmentos del pasado y recomponer con ellos la imagen de lo que ha sido: ruinas arqueológicas y estructuras antiguas, pero, también, edificios vacíos, anuncios espectaculares semi-desmantelados y estructuras arquitectónicas inacabadas. Su intención, empero, no pretende derivar una verdad o un orden comprensivo de los indicios, como haría la arqueología ante el paisaje fragmentario, desquiciado y confuso de la megalópolis actual, Suter recurre a la acción poética para re-estructurar la experi encia subjetiva del espacio y del lugar. Mediante la experimentación estética, restituye a la ciudad su integridad perdida, al menos, en el nivel visual y afectivo.

Convertida en un tejido de formas y sensaciones que se perciben simultáneamente, la urbe imaginaria de Gerardo Suter recobra una calidad visible y una dimensión transitable. En sus fotog rafías construidas, los espectadores recuperamos la posibilidad de recorrer la ciudad y, también, de comprender su historia. Paradójicamente, es en la ciudad re-inventada por Suter donde

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entendemos la complejidad de nuestra experiencia cotidiana con la metrópolis real.

Las imágenes de esta exposición también exponen una hipótesis en torno a la ciudad contemporánea: que, en ella, la experiencia de orden -la claridad y distinción de Descartes - , se ha vuelto inasible. Sin el apoyo de la lógica y la práctica, los habitantes de las megalópolis del siglo XXI navegamos según la brújula de lo estético. Gracias a la dimensión estética tan evidente en estas imágenes, unimos lo que en la realidad está separado en el tiempo y el espacio. No sólo comprendemos nuestro pasado, sino nuestro presente. Y lo más importante: mediante la guía imaginaria del artista, vislumbramos modos de vivir en el futuro.

Laura González Abril de 201O

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Entrevista a Gerardo S uter Con esta exposición. tu fotog rafía da un salto alejado de las formas orgánicas y retratos íntimos que la caracterizan ¿Cómo ha sido esta evolución?

En pri mera instancia, no podría hablar de evolución. Creo que el quehacer artístico no se plantea este problema. Puedo hablar en cambio de desplazamientos; distintas formas de abordar muchas veces las mismas ideas. A finales del siglo pasado desarrollé un trabajo sobre la Ciudad de México, en aquél entonces el cuerpo como territorio fue el pretexto para hablar del espacio fundacional. En este trabajo vuelvo a tratar a la ciudad, ahora utilizando el entorno, el espacio urbano para reflexionar sobre ella.

Los paisajes de la ciudad que retratas lucen grises. catastróficos. ¿Cuál es tu relación con la Ciudad de México?

Podrían verse como espacios apocalípticos. sin embargo preferiría cambiar el adjetivo por dramático. y es que mi relación con la ciudad en estos momentos. empata con esta sensación de pesadez, de vértigo, de mundos encontrados. de colisiones.

¿A que recuerdos. lugares o personajes de la época en la que empezaste a ejercer como fotógrafo en la ciudad. regresas seguido en tu imaginación? Mi imaginación regresa más allá de mis propios inicios como fotógrafo. Diría que mi imaginación se remonta al momento en que surge la fotografía. Mi imaginario pues. se construye a partir de ese momento. En mi imaginario no cabe la pintura. todo sucede después del advenimiento de las imágenes congeladas, a partir del momento en que tiempo y espacio pueden ser atrapados en una caja.

En la obra Primercuadro la escala y la distancia crean una ilusión óptica que nos hace reflexionar acerca de la ciudad. ¿Se necesita alejarse de la ciudad

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para poder apreciarla de verdad?

Creo que la distancia me ha permitido regresar de otra fo rma a la ciudad en la que viví más de 25 años. La distancia me reve ló aspectos de la ciudad que, de pasar desapercibidos, ahora se potencian.

¿Cómo fue el proceso técnico para la ejecución de las imágenes? ¿Hubo alguna especie de casting aéreo? No, toda la serie se fue armando de manera aleatoria. Desde un principio decidí cambiar mi fo rma de trabajo y dejar a la intuición, a la espontaneidad, a la subjetividad, el qué y el cómo fotog rafiar.

¿Por qué la ausencia de personas en tus fotografías? ¿La ciudad ya no le pertenece a sus habitantes?

Al contrario, el habitante de la ciudad está ahí, en lo que construyó. Me interesa revelar su presencia a través de las huellas que deja día con día y en cada capa de la ciudad.

¿Hay una ruta específica que decidiste retratar en cuanto a zonas y vialidades de la ciudad, o el ejercicio se fue construyendo a sí mismo?

La obra en su conjunto es resultado de un proceso muy libre de trabajo, donde el único factor determinante fue la fecha de inauguración, que obligaba forzosamente a detener el proceso en algún punto.

¿Cómo describirías al DF?

Como una ciudad que tiene un pulso muy vital, que crece en todas direcciones, y con una lógica imposible de explicar.

Mercedes Nasta y Marisol Rodríguez Septiembre de 2011

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Ge rardo S ute r, D F pe nú !tima r egión El día despliega su cuerpo transparente. Atado a la piedra solar, la luz me golpea con grandes martillos invisibles. Sólo soy una pausa entre una vibración y otra: el punto vivo, el afilado, quieto punto de intersección de dos miradas que se ignoran y se encuentran en mi ¿Pactan? Soy el espacio puro, el campo de batalla Veo a través de mi cuerpo mi otro cuerpo. Octavio Paz, Valle de México (fragmento)

Entonces. Era el verano del 95. La imagen Arraigo dejaba su impronta en el historial de portadas de Cuartoscuro. De Ana Luisa Anza las palabras: "Con su obra más reciente, y parte de un proyecto que comenzara hace un año para culminar en un futuro incierto, Suter hace de Anáhuac (radiografías de un valle), una reflexión de la fragilidad en el umbral entre la vida y la muerte, el del arraigo doloroso a esta tierra". Aunque el futuro era incierto, los acetatos suspendidos, el gran formato, el video, evidenciaban el interés del autor por explorar diversas maneras de la representación y recepción visual. Algo empezaba a cambiar. En el transcurso de estos años, Gerardo Suter decantó hacia el paisaje de la ciudad de México y salió más a las calles quizá, sin pensar en ser seducido, sino en reencontrarse con una metrópoli cambiante y compleja, que de alguna manera lo retaba a interpretarla. Abrió el horizonte. Movilizó diferentes cámaras. Encuadres. Desplazamientos espaciales. Releyó a László Moholy Nagy. Estudió situaciones, no sólo en las escenas, sino en la relación de los diferentes medios que las representan. Puso a dialogar imágenes. Las fijas con cinemáticas. Las de formato pequeño con las grandes. Extendió un arco de soportes: papel, acrílico, lona, yeso, plomo, como materi ales para mirar y devolver miradas. Buscó textos. Música. Hizo planos. Y en pleno y fecundo ejercicio de su capacidad creadora, Suter propone OF penúltima región. Una extraordinaria interpretación de la ciudad y del poder personal de imaginar.

Su pacto de miradas que convergen en el montaje con el consenso multime-

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dia, más allá del espacio puro que nombró Paz, DF penúltima región, revela un continuo campo de batallas en el tiempo y el espacio revestidos con múltiples capas, como atuendos de concreto que cubren y descubren el paisaje, las regiones de la ciudad: Región de Piedra Solar. Del inicio de la histori a. Edificios alzados entre las piedras prehispánicas. Evocación del temblor del 85. Volver a nacer. Reconstruirse entre el escombro y la pérdida. Como ciertas pausas y vibraciones. Región del aire otrora transparente que deviene en una ciudad impresa en plomo, cual plomo en el cuerpo. Pero también, región de ciudad abierta, tendida con su falda gris y su corsé montaña, desafiante

sobre las piernas del segundo piso. Ciudad espectacular desde el vuelo del helicóptero. Región en constante movimiento, interminable.

Con una poderosa y a la vez, sutil narrativa, Suter aprehende la geometría de líneas, torres, andamiajes, antenas, pero también, las raíces, los cimien-

tos; su modo de ver de alguna manera evoca la documentación teatral que realizó en sus inicios en la imagen, - cuando desde la penumbra de su butaca interpretaba en una foto fija un determinado movimiento, gesto, emoción - ; pero ahora es la ciudad de México el escenario palpitante, emotivo, que recoge pasos y huellas, prodigios y abandonos, caos y certezas de que aún hay otras historias por empezar.

Sus imágenes narradas con la rica gama del blanco al negro, salvo alguna obra en color; proyectadas entre amplios espacios permiten accionar nuestra propia memoria, nuestros propios ojos en la ciudad, sensitiva y vivencia!. Tan importantes son las fotografías, fotogramas, videos, imágenes todas, como los vacíos que el artista deja deliberadamente entre ellas.

Tiempo y espacio como palabra y pausa, respiro y contención. ¿Qué es pues, el tiempo? Si nadie me pregunta, lo sé; pero si quiero explicárselo al que me lo pregunta, no lo sé. Lo que si digo sin vacilación es que sé que si nada pasase no habría tiempo pasado; y si nada sucediese, no habría tiempo futuro; y si nada existiese, no habría tiempo presente. San Agustín, Confesiones

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Esta noción del tiempo palpita en DF penúltima región: el tiempo que pasó, el tiempo que sucede y deviene en tiempo futuro. como las primeras to mas que después encuentran su propio futuro cuando son retrabajadas en el proceso de edición; antes habían sido sólo segundos. después pueden contener todo el tiempo. ¿Y no es la marca del tiempo condensado en un espectacular vacío, ese espacio urbano aparentemente desnudo recubierto por múltiples miradas? DF penúltima región simboliza este tiempo presente. en el cual se existe, se está. Se vive. Ahora mismo, cuando las imágenes de Suter habitan esta publicación. Y mañana. También .

Blanca Ruiz Octubre de 2011

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DF penúltima región Este proyecto está madurando desde 2005, a partir de una reinte rpretación en video de siete segundos de la primera transmisión del sismo del 19 de septiembre de 1985, que devastó muchas colonias del Distrito Federal y otras ciudades de la repúb lica mexicana. El registro del suceso está acompañado por un texto que relata las pri meras impresiones emitidas por el periodista y escritor Carlos Monsiváis. El cataclismo, en la proyección de Réplica, sintetiza el desmoronamiento de toda seguridad, el asalto del mie-

do y las pérdidas que nubes de polvo y cenizas elevan al cielo. El crujido y los desplomes de los edificios son sustituidos por una composición musical de Ana Lara, quien urde dramáticas sonoridades en torno al suspenso que parece eterno. El momento nos recuerda que la ciudad de Tenochtillán fue construida sobre un lago, y desde entonces. se ubica en una región sísmica.

Sus volcanes. inundaciones y temblores. la mantienen inestable, y su saturación ocasiona la pérdida de la transparencia de los paisajes de José María Velasco, del Dr. Ali y de la memorable novela de Carlos Fuentes. Sus imécas la pasman en la neblina y el smog la ahoga cada día, sin embargo,

su clima es envidiable. La sobrepoblación anula su capacidad de respuesta a las contingencias y el centralismo la convierte en la sede de todas las manifestaciones. marchas y protestas. ¿Qué es la ciudad para cada uno de nosotros y todos los extranjeros que la visitan? ¿Cuántas ciudades habitan el Distrito Federal? Infinitas podrían ser las respuestas. La ciudad nunca se da por vencida. Desfigurada, se levanta como un fénix desafiando el terror y la resignación. Sus horizontes se esfuman en la cima de cerros poblados de paracaidistas. Corporaciones acentúan su visibilidad con una arquitectura que levanta sus torres de vanidad cubiertas de reflejos.

Sus diferentes rostros. a veces invisibles ante el descuido, se hacen perceptibles ante la lente del fotógrafo. Así inicia para Gerardo una mudanza y un reconocimiento del paisaje urbano que se metamorfosea en innumerables reconstrucciones. Su geografía como su geología se transfiguran. y disparan

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de una penúltima región en esta obra, se percibe en los escenarios e intersticios retratados. en el polvo que se alza, y en la nube de smog que borra el horizonte. La contaminación atmosférica intensifica los colores del paisaje de la megalópolis empañados por lágrimas. Como el polvo que se levanta del derrumbe. las nubes infectadas por las emisiones de carbono entristecen. Convulsionada por las sacudidas y las heridas, la ciudad no deja de agitarse. La foto , en vez de ocultar sus cicatrices, se reserva el secreto de los reclamos y de las intuiciones. En su gestación, la imagen taladra tiempo

y espacio para revisar su propia histori a.


El fotógrafo se despega de la realidad para apreciarl a mejor y surtirla de tonalidades y texturas. Formatos. soportes. tratamientos e impresiones diversos. son herramientas con las cuales esta nueva alquimia enriquece la elocuencia de sus imágenes.

En esta experiencia curatorial quisimos lograr. más que una exposición fotográfica, la manifestación de un complejo proceso de interpelaciones. diálogos. experimentaciones y resoluciones estéticas. que se valen de todas las propiedades, incluso las químicas que envenenan la atmósfera defeña, para cimentar el soporte de su revelación. Plomo, cobre. yeso. papel, acrílico, cada uno de estos materi ales singulariza el suceso reg istrado y reinterpretado, recreando su advenimiento. Experiencia intensamente vívida, la imagen no es el lugar sino el momento y la densidad de los hechos. La espacialidad, en la que sus cualidades y sus acentos recibe a los visitantes, es envolvente. Inmersión total a medida que se avanza en la exposición.

Nuestra guía en la penúltima región es una mirada hechizada. Espectrales. deshabitadas o abandonadas. a la vuelta de cada esquina. se asoman estas construcciones desafiando cualquier indiferencia. Esta región requiere una visión dinámica que la reconozca cada día. Es la arquitectura de un continuo proceso de deconstrucciones y transgresiones de un espacio. Instantes convertibles en un recurso discursivo en el campo de la poesía. Un andamio de secuencias y articulaciones que trazan la ambigüedad de esta reg ión, que siempre se anuncia como promesa.

Ery Camara Curador de la exposición Septiembre de 2011

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DF pe núlt ima reg ión. Entrevista a Ge rardo S uter

Una ciudad convulsa. que crece a los lados. hacia arriba, una encima de otra, que es promesa y posibilidad, lo mismo de una reg ión más nítida que de otra doblemente caótica, territorio habitado que es consecuencia y reflejo de todo lo humano. monumental pero lúgubre. derruida pero en construcción, es en la que nos sumerge Gerardo Suter en OF penúltima región, a través de una exploración perceptiva que no sólo apela a la vista. el tacto, el oído y el olfato también son invitados a esta obra artística.

Hace dieciséis años Gerardo Suter presentó en el Centro de la Imagen la exposición Anáhuac, radiografías de un valle (revista Cuartoscuro 13, julioagosto. 1995), entonces sorprendió la peculiaridad de la impresión, dimensión, instalación de todo aquello que conformó la muestra. Ahora. luego de un poco más de tres lustros. Suter repite la hazaña red imensionada, con la experiencia que otorga estar inmerso en un continuo proceso de ensayoerror, y que le permite alcanzar la meta de todo artista: transmitir de manera efectiva su visión del mundo.

Esta exhibición reúne foto (en soportes como el yeso, plomo. acrílico, lona. etc.). sonido, video y espacio para crear una región que incite a sus espectadores a la reflexión del caos que el hombre genera dentro de su ambiente. Suter muestra el paso del tiempo y las alteraciones causadas en la imagen del paisaje urbano. debido al asentamiento de unas ciudades sobre otras más antiguas. así esta exhibición se convierte en compilación de las exploraciones creativas de su autor, quien charla con Cuartoscuro.

¿Por qué te ha sido insuficiente la imagen para expresarte?

Algo que caracteriza mi trabajo desde sus inicios es la experimentación. Siempre me ha interesado probar cosas nuevas. y eso fue evolucionando y me llevó a tratar con distintos soportes y formatos. En 1994. cuando inicié los proyectos de especialidad de la imagen. incursioné también en el campo

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de las nuevas tecnologías. El hecho de mudarme de plataforma y empezar a trabajar con lo digital, me abrió otro camino a la experi mentación, no sólo con la imagen (el sonido, la imagen en movimiento, el texto), y entré a un universo donde todas las herramientas funcionan prácticamente igual, a pesar de ser lenguajes diferentes. Así fue como me empecé a vincular poco a poco distintos componentes, donde el último precisamente involucra la parte espacial.

No entiendo DF penúltima región como una exposición de fotografía. es una exposición de imágenes. y sobre todo de imágenes colocadas en un espacio con un recorrido muy claro. Hay una serie de condicionantes en el lugar de exposición que van más allá de la imagen; por ejemplo, la presencia sonora y cómo ésta acompaña al visitante en cada una de las salas. El uso de la imagen en movimiento se da, porque con la foto no es posible desarrollar cierto tipo de ideas; porque a veces es necesario echar mano de todo aquello nos permite construir la narrativa deseada. Entiendo este trabajo como una sola obra. una sola pieza con distintos elementos relacionados entre sí, colisionando, chocando entre ellos. Esto permite generar estados de ánimo distintos en el visitante. En la exposición no sólo lo visual es importante, el movimiento y el desplazamiento del espectador son esenciales para que éste aprehenda integralmente lo que está viendo.

Mencionas que el espacio ha sido fundamental en tus trabajos, ¿qué significa esto?

Curiosamente mi primer trabajo fue en el 95, en el Centro de la Imagen, con un proyecto que tenía que ver con la Ciudad de México, titulado Anáhuac (radiografías de un valle). y donde el cuerpo era el hilo conductor de la propuesta. Era una trabajo sobre esta misma ciudad que estoy revisando ahora. Desde entonces surgió la inquietud de espacializar la imagen. haciendo un planteamiento visual donde el espacio jugara un papel central. En aquél momento las fotos se imprimieron en un material transparente y el espectador podía transitar alrededor de la imágenes que se adecuaban al espacio, el

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proyecto estaba en su inicios (casualmente la primera nota con fotos de la instalación la publicó Cuartoscuro).

La forma en que trabajo desde mediados de los noventa es muy parecida: visito el lugar, consigo planos y comienzo a pensar la obra para ese espacio concreto. Es un proceso largo que concluye con el montaje de las piezas. Estar en esta última etapa del proceso es fundamental, es asistir al momento en el que se puede aterrizar lo que uno tiene en la cabeza. Es ese último paso hacia la puesta en arquitectura de la obra.

DF penúltima región es síntesis de 16 años de experimentación ¿por qué es así?

Lo que uno hace a lo largo de su carrera, es tratar de perfeccionar la forma de comunicar una visión del mundo. En ese proceso uno realiza algunos trabajos buenos y otros malos, no es siempre una línea ascendente, es prueba-error . . Siento que este proyecto quedó muy redondo, si bien hay obras que había instalado en otros lugares, no funcionaban igual que aquí, por la escala, por lo envolvente, por la saturarción de principio a fin ...

Hace dos o tres años iniciamos con la idea de la exposición en San lldefonso, pero en aquel entonces no tenía toda la obra resuelta, si hubiese expuesto en ese momento, aunque me hubiera encantado, la obra no habría estado preparada para el espacio. Ahora la obra está en un buen punto. Pero no veo el trabajo como terminado, sigue en proceso, aquí se conjuntaron varios elementos que me permitieron alcanzar una etapa con muchos aciertos, pero sigue siendo un proceso.

Antes fue el cuerpo y ahora la ciudad, hay una correspondencia, cuéntanos cómo se relacionan . La idea de territorio, y de entender y definir ese territorio ha sido muy importante para mí. Comentaba que en la otra seri e, el cuerpo trabajaba como

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hilo conductor o pretexto para hablar sobre pertenencia, territori o; ahora es un poco lo mismo. es tratar de encontrar una explicación visual a lo que nos rodea, a las particularidades de esta ciudad, que cultural y arquiteclónicamenle, está hecha de capas que se sobreponen. que no tienen un orden. que responden a su propia lógica.

Quise reflexionar sobre el paisaje de la ciudad desde el propio hábitat. Si decidí arrancar con una obra que hace referencia al terremoto del 85, es porque a partir de ese momento, la Ciudad de México renació en todos los sentidos, es una ciudad distinta. No es gratuito que el texto que haya tomado sea el de Monsiváis, él estuvo muy consciente de la melaforfósis de la sociedad ante un crisis natural .. Aquí el cuerpo sigue estando presente. Somos todos nosotros los que habitamos esta ciudad, somos presencias en este espacio que nos rodea.

Esta penúltima región es gris-oscura . .

Uno la puede ver con el estado de ánimo que traiga. Es dramática sí. No es perita en dulce. Así la veo. es un lugar dramático. es un lugar de roces. de fricciones. choques, pero eso es precisamente lo que le da vitalidad, y sí, es muy negro, gris. denso, oscuro, dramático ... Está todo en blanco y negro, es muy opresivo.. Le puedes poner muchos adjetivos. pero así lo siento. ahora no la puedo ver de otra manera, no quiere decir que sea malo, con todo la ciudad ha salido adelante. es su vitalidad la que le permite mantenerse en pie ... Por ejemplo, muchos paisajes que fotografié ya no existen. se desvanecieron a una velocidad impresionante: cambian. desaparecen. se sobreponen. algo que no pasa en otras ciudades del mundo. ¿A qué corresponden los grandes fo rmatos?

Corresponden al sentido del espacio, a la monumenlalidad y grandiosidad de la ciudad. Ninguna imagen es aprehensible, en todo momento sientes que te rodean, no hay intimidad en las fotos. siempre hay una presencia mu-

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cho mayor que hace que uno se sienta rodeado, poseído por esa gran ciudad. Eso es muy importante, si yo imprimiera las mismas fotos a otra escala, esa sensación de monumentalidad no sería percibida por el espectador.

¿Qué esperas del espectador en un tiempo de saturación visual y adormecimiento al mismo tiempo?

Si en algo la obra los puede tocar o conmover me doy por bien servido. Lo que me interesa es poder transmitir eso, no a través de la razón sino a través de la sensación, de la emoción. Mucha gente que visita la exposición y luego va al Zócalo, percibe las cosas de otra manera, hay un eco. Muchas fotos fueron tomados aquí afuera, son puntos de vista cercanos al espacio de exhibición .. Me gustaría que se llevarán una sensación y cuando salieran estuvieran recordando o sintiendo algo de aquí dentro. Es difícil que se les quede una imagen puntual, creo que se llevan una sensación, un estado de ánimo.

Sí estamos saturados de imágenes, pero hay que encontrar la manera de que las imágenes puedan transmitir algo, y por lo general es a través de la emoción que se logra, sean imágenes placenteras o no.

Los soportes tampoco son gratuitos ..

Tampoco. Por ejemplo, hay una pieza impresa en plomo. Un paisaje aéreo de la Ciudad de México donde el tono plomizo del cielo pedía ese material. De alguna manera, hay una relación entre lo que estoy diciendo y cómo lo estoy diciendo.

Otra pieza está impresa en yeso, y está colocada cerca de la nube de polvo que se levanta después del terremoto. Es cómo si ese polvo de los derrumbes se pegara en una superficie y sobre esa tuvieras un paisaje de la ciudad.

No es gratuita la selección de los materi ales. Las últimas fotos, las lonas,

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están impresas exactamente en el mismo material en el que se imprimen los espectaculares. es su soporte natural. Hay una serie de vínculos que funcionan emocionalmente sin tener que verbalizarlos. y los materiales y los formatos ayudan a ello. También fue importante probar en ese sentido.

Las sobreposiciones de la Ciudad de México son ventanas. y están puestas para que el espectador se asome y vea a través de ellas. No es nada más la foto, va más allá, la foto es sólo una parte de la obra. La fo rma en que se la lee depende mucho del soporte. Por ejemplo, el daguerrotipo es una caja que se tiene que abrir para descubrir la imagen. luego hay que moverlo para verla correctamente, hay entonces un componente objetual que trasciende al propio contenido. Si hago una reproducción del daguerrotipo, lo presento a otra escala y no lo puedes tocar, no es lo mismo. La foto sí tiene una cuestión objetual. .. El soporte es muy importante. que esté más o menos contrastado, en papel de fibra. en resina. en plotter, la imagen siempre cambia. El enmarcado es fundamental y el montaje también es importante. Todo ello es parte de la imagen. son complementos que a veces no valoramos y sin ellos a veces la imagen no tiene el impacto que debiera tener. La buena foto no lo es en solitario, aunque a veces lo pensemos.

¿Han cambiado tus preocupaciones artísticas. cuáles son hoy?

No sé qué es lo que vaya hacer ahora .. Quería tratar de hacer un juego con espacios abiertos-cerrados. con lo público -privado, trabajar por ese lado, pero un día uno se levanta con una idea y otro con otra.

¿Qué busca un artista en el fondo?

Tratar de comunicar su visión del mundo. Es lo mismo que hace cualquier otra disciplina. El tema de la ciudad lo han abordado desde distintas perspectivas. Carlos Fuentes tiene su perspectiva literaria, Pablo Ortiz Monaste-

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ria tuvo su visión cuando hizo su libro, Néstor García Canclini tiene una visión desde la sociología y la antropología, Juan Vi lloro desde la crónica ... Lo que uno quiere es tratar de transmitir una visión desde lo que uno cree que sabe hacer. El artista trata de dar su visión personal. El físico o el químico tendrán la suya. Lo rico es tener todas esas aproximaciones. no hay ninguna que sea mejor que la otra, todas están en el mismo lugar.

Aunque es claro que el mundo no puede clasificarse en blanco y negro. qué te gusta de tu visión del mundo y que no.

No me interesan quienes quieren manejar verdades únicas: blanco o negro. A mí me interesan lodos los grises que puedan surgir entre lo blanco y lo negro. Lo que más me espeluzna es que se quiera reducir lo complejo del mundo a verdades absolutas: bueno-malo, feo-bonito.

Si imaginaste una penúltima reg ión, imaginaste una última.

No. No hay última. es como el horizonte. está ahí pero nunca se alcanza. La penúltima región nos da la posibilidad de construir otra, que seguramente será otra penúltima y así infinitamente. Si le hubiera puesto la última, hubiera cancelado esa posibilidad. Todo sería negro o blanco. Siendo penúltima. podría ser gri s, oscuro o un poco más claro .. Da la posibilidad de pensar que hay otra reg ión que podría ser mejor ... O peor.

¿Y por qué la Ciudad de México?

Porque aquí viví toda mi vida. Me gusta. Es de la ciudades más vitales del mundo, pasa lodo, te encuentras lodo, es incomprensible. Me chocan los lugares que entiendes. son lugares aburridos.

Anasella Acosta Octubre de 2011

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La ci udad desp ués Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el día anterior. Cormac McCarthy, La carretera

Acaso todo comenzó en una zona muy precisa, la del Valle de Anáhuac. Cuando los espectadores pudieron ver horizonte_DF (Galería de Arte Mexicano, 2008) sabían - vamos, ciertamente, aquellos que le habían seguido la pista- que la obra que contemplaban venía de Gerardo Suter, un creador que con Toy Stories (Laboratorio Arte Alameda, 2001), había puesto de manifiesto cómo el desasosiego nos llegaba sin advertirlo. Con sonidos e imágenes de las cuales nadie salía indemne, esa puesta en espacio - de sonoridades inquietantes, de imágenes evidentes sobre la violencia dentro del ámbito infantil - fue , a su vez, una puesta en evidencia de un discurso, verbal, iconográfico, de lo que se introyectaba de manera "natural" en el sistema receptor de la infancia. Y aquello fue una muy personal inquietud sobre las imágenes que les llegaban de todos lados a los jóvenes espectadores; de la acechanza inminente, explícita hacia todos estos receptores de las imágenes electrónicas (o "técnicas", precisaría Vilém Flusser).

Así, Toy Stories dejó ver que Suter, en sus discursos creativos, también ponía atención a un sistema de recepción de las imágenes: el cómo eran consumidas y cómo percibidas, y asimiladas, sin mayor objeción en el ámbito de la cotidianidad, que quiere decir en todos nuestros sistemas receptivos que nos son comunes. Pero esto ya dejaba ver una línea de trabajo en donde el entorno era parte sustancial de un discurso en el que se percibía la atmósfe ra - cualquiera que está fuera: de asimilación de imágenes, de sonidos, de mensajes múltiples - que desde antes había sido tomada en cuenta por Suter. Y con esto, aunado a los discursos simbólicos, este creador puso atención en la puesta en espacio museográfica. El trabajo en el espacio como acción necesari a para complementar su obra se hizo más que evidente en Bitácora, disecciones de un topógrafo (Centro Nacional de las Artes, 1997) una instalación que fue el paradigma del espacio / imagen, una oro-

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grafía (o territorio) cuidadosamente diseñada para el deslizamiento en medio de una oscuridad, que conducía al espectador hacia la luminosidad de las imágenes: únicamente hacia su receptividad en medio de un microuniverso de oscuridad. Ahí no podía sustraerse el espacio - opresivo por momentos, angustiante en otros - de la propia obra inserta en éste y del sistema de sombras que la envolvía. Ambos eran uno solo. Como el espectador en cualquier sala de cine en donde éste es transportado hacia el cuadrángulo lumínico. Ya desde ahí estaríamos hablando de espacialidad (transitoriedad en el espacio territorial), recepción, percepción y síntoma (bien acompañado por los sonidos) que producen los planteamientos de Suter.

Pero en el caso que nos ocupa, acaso todo esto inició con Anáhuac, radiografías de un valle (Centro de la Imagen I Museo de Monterrey, 1995). Un proyecto en donde el mito de un posible viaje a Aztlán, como un cosmos buscado para la liberación, se convierte en un territorio de angustia y opresión . Una imagen como Arraigo llevaba al dolor y la sujeción; Tierra no hablaba más que de la polución en un espacio sin salida; Cielo era la herida sobre el cuerpo; Esta otra vida era lo asfixiante; mientras que Umbral era el peligro y la violencia, entre otras circunstancia de zozobra. Y todo hablaba de la zona conurbada de la Ciudad de México.

Por ahí es que se encontraban ya las advertencias que más allá de una década se extendió hacia otra vertiente en OF penúltima región que desde el título nos establece en dónde estamos. Y si en Anáhuac el cuerpo era el soporte de una realidad inminente, en OF penúltima región es el paisaje el que invita a la huida sin más. Y de hecho, si miramos cuidadosamente todo el proyecto, el paisaje humano ha desaparecido para sólo convertirse en un anuncio espectacular que revo lotea en una azotea, de manera absolutamente frág il, en pos de la desaparición . Sin personas, la Ciudad de México terminó por convertirse en un desierto gótico de pálida luz de plomo en donde el águila que revo loteaba en La fórmula secreta (Rubén Gámez, 1965) ha emprendido finalmente el vuelo para ver en dónde estaban sumidos aquellos habitantes de Anáhuac. El presagio finalmente cumplido. Mientras que el

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único testigo que queda es precisamente el espectador al que se le vienen encima literalmente las imágenes; ya desde Réplica, ese video que exhibe cuánta fragilidad se encontraba a nuestro derredor a partir de aquella fatíd ica fecha del 19 de septiembre de 1985 por la mañana en donde la Ciudad de México se convirtió en otra. Nos convirtió en otros muy distintos a los de apenas la noche anterior.

En DF penúltima región irremediablemente el mundo se desgaja. El universo urbano es de exhibición de heridas, de desgarraduras: edificios de fachadas rebanadas, el desplome que los hace caer, de vaciedad de las edificaciones en semiconstrucción. Ciudad que se sobreimpone en planos espejeantes, laberínticos. Ciudad de movimientos en donde todo se desajusta (del video Réplica a Spacelapse). Ciudad sin salidas, porque éstas quién sabe dónde están. Y si uno quisiera mirar hacia arriba, hacia la luminosidad del cielo, ahí no encontraremos más que un conglomerado de nubes borrascosas absolutamente grises que vuelven a oprimir al espectador (ese, sí, único habitante que se desliza por el espacio que ha quedado de aquella ciudad). Proyecciones oblicuas con tonos monocordes (creados por Antonio Russek y Ana Lara) que acompañan no únicamente a las imágenes en movimiento sino a la soledad de ese habitante único al que se le incrusta ese gélido tamborileo, muy en consonancia con las palpitaciones de la desolación.

Suter ha creado su propia versión de la Ciudad de México (no muy alejada de la concepción de otros, ciertamente), lo que quiere decir su propia manera de construcción de memoria. "Pienso que la fotografía - expresó hace años- , al margen de lo que hagas y de cómo lo hagas, sigue siendo una forma de memoria" (El Financiero, 25/1 1/ 96) . Desde ahí es que se configura una ciudad avasallante, con imágenes de un espacio infinito que se expande hasta inundar la mirada - dilatada- frente a esa vastedad de asombros y presagios incrustados, irremediablemente, en las imágenes.

José Antonio Rodríguez Noviembre de 2011

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Semblanza Gerardo Suter (Buenos Aires, 1957). Inicia su trabajo creativo en el campo de la fotografía en 1976. Desde 1990 su interés se centra en desarrollar proyectos para sitios específicos, vinculando la imagen fotog ráfica de gran formato a otros medios como la imagen cinemática, el sonido, y el texto, utilizando la arquitectura como soporte final de su obra, e iniciando así el camino hacia lo que hoy denomina imagen expandida. Ha presentado exposiciones individuales en los principales festivales internacionales de fotog rafía. Su obra se encuentra publicada en dos antologías de fotografía contemporánea: Blink (Phaidon Press) y Mapas abiertos (Lunwerg Editores). Cuenta con cuatro libros monográficos: Tiempo inscrito (Museo de Arte Moderno, México), Gerardo Suter: Labyrinth of Memory (Americas Society, Nueva York), Mapeo / Gerardo Suter (Turner, Madrid) y DF penúltima región (Centro de la Imagen I CONACULTA, México). Fue distinguido como representante de México en la 111 y VII Bienal de la Habana y en la XXIII Bienal Internacional de Sao Paulo. En 1997, ingresa al Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA en el área de Artes Visuales, y en 1998, se le otorga la Beca Rockefeller-MacArthur de Cine, Video y Multimedia.

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Basadas en el concepto de imagen expandida, sus exposiciones individuales más importantes son:

1995 Anáhuac (radiografías de un valle). Centro de la Imagen. Ciudad de México/ Museo de Monterrey, Monterrey, México

1996 Geografía de la memoria, Miami Art Museum, Miami, EUA

1997 Bitácora (disecciones de un topógrafo). Centro Nacional de las Artes. Ciudad de México

1998 Gerardo Suter-Photography & Video lnstallations from Mexico. Hara Museum of Contemporary Art. Tokio, Japón

1999 Labyrinth of Memory, Sculpture Center / Americas Society Gallery, Nueva York, EUA Circulaciones. Museo Amparo, Puebla. México

2000 Labyrinth of Memory, Austin Museum of Art, Austin, EUA Gerardo Suter. Kulturhuset Stockholm, Estocolmo. Suecia

200 1 Toy Stories. Laboratorio Arte Alameda, Ciudad de México

2002 El cuerpo fragmentado, Centro Cultural Recoleta. Buenos Aires. Argentina

2004 Oltre it territorio, Palazzo Santacroce, llLA. Roma. Italia

2005 Ruido, La Capella, Barcelona. España

2006 Plagios, Galería Peón Contreras. Mérida, México

2007 Trazos. Sala de la Muralla Bizantina. Cartagena. España

2008 horizonte_OF, Galería de Arte Mexicano, Ciudad de México

2009 Nouvelles archéologies, Instituto Cultural de México. París

2010 document[o]: ciudadlcitélstadtlcity, Fundación Antonio Saura, Cuenca, España

201 1 OF penúltima región, Antiguo Colegio de San lldefonso. Ciudad de México

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Guided by Gerardo Suter's eyes. the perception of Mexico City's horizon seems as unlimited as our expectations of possible meanderings or reconcil iations during this exploration. His approaches are perspectives that expand the horizon. reflecting it in soft fragments in which the atmosphere. crouched in the thickness of its layers. is covered by suggestions of tones. textures and images that tempt both the tact and each of our other senses. They are surfaces whose irregularities defy the dominion of machines in the printing of images because they remain the heart beats of a gestation process. Whether it is lead or copper that grasps the density of the grays and blacks while still outlining the horizon. or the vinyl canvasses that rem ind us of the plague of billboards that once polluted the streets of Mexico City, in Suter's photographic production. the supports he uses are active elements in the origin of the light driving these images. They confer each solution its singularity. lt is as though they were the agglutinant binding the intensities of this languages or rather. of the exhalations of these presences. As a living organism. the city grows in ali directions regardless of the unbalances its growth creates. its threatening seismic territory and the effects of climatic changes in its geography. This vision proposed by the photographer. traps us, striking our imagination and creativity like thunder.

Antiguo Colegio de San lldefonso

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Palimpsest

Mexico Cíty is reputed ly located at 2240 metres above the sea level. Recently, due to the vial modifications carried out in the Valley of Mexico, its inhabitants have acquired a new view of the city. The horizon appears to have changed ; above the imaginary line a new landscape has been drawn on top of the urban sprawl. Overnight, after dark, scaffoldings were built to allow us to tour the city at a new height, thereby allowing us to discover its new hori zon . Thus. our vision does not crash against architecture any more. The Valley of Anahuac opens up free ly again; above the imaginary line structures emerge to compete with the sky. A garden of rooftops, brimming with amorphous contours and spectacular tree-like billboards hide what líes beneath. The other Mexico City spreads beyond the 2240 metres. 11

The Valley of Mexico changed when small islands emerged within its lake. Earth mounds would expand and interconnect. gradually displacing the water, gaining ground . Sínce its origins and until recently the mountains surround ing the valley set the natural limits of the city. When the city reached those walls, unable to tower over them, it saturated the space substituting the extensive for the intensive. The city is tired of growing towards its edges. lt is exhausted. A very fine line divides the solid from the aerial. Underneath the ever-changing profile, there are strata upon strata of time resisting dematerialization. Every new strata sticks to the preceding one. and when watching the surface from above, we notice a unique urban design reproducing itself several metres above. 111

New strata emerge endlessly far and wide. We are permanent witnesses of an unfinished and on-going process: fo r a long time, the presence of a zone befare the last in Mexico Cíty has become rule instead of exception . A regían

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before the last that appeari ng on the borderline, in the centre, in every intermediate zone, always different and changing, but always present. DF, sunk in the valley contained by the mountains surrounding it, has an expansive need that pushes the mass to gain space in the open; the clouds are ever closer; there is no vertical limit. Upwards, only the wind or earthquakes could challenge engineering, and give way to pause. IV From the foundational to the every day space, the preoccupation for the definition of the habitat has been of constan! interest in my work. Using the body as a metaphoric territory, or delve within the physical space that defines it, has given me the opportunity of reflecting on the !heme and approach it in my work from different conceptual and formal angles. lf at the beginning of the 1990's, when 1 developed the Anahuac series. 1 used to place a body as reference of the foundational moment of Mexico City, nowadays, my interest is centred in the urban space, built upon that great lake that transforms itself revealing a continuous constructive and deconstructive process. superi mposing something new regard ing the existing, and vertiginously converting the past into archaeology.

V In 2005, and dueto the find ing of a fragment of a sequence broadcasted live on TV showing the disaster of the 1985 earthquake in Mexico City, 1decided to start a series of works posing a revision of the landscape of the city. Replica was the catalysing piece that detonated new ideas and allowed me to find a leitmotiv leading me through Mexico City, a city of superimpositions where each stage of history is at skin level: simultaneously visible strata, layer upon layer, building upon building, foundation upon foundation. Jusi as the city, Replica was generated by sounds, images and overlapping texts. The sound determined the duration of the piece. The image originated from seven seconds of broadcasting: the first visual register of the catastrophe that was provided to society. The text was taken from the first lines written by Carlos Monsivรกis when he returned home: his first thoughts on the

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cataclysm. lmage and text as first hand elements were vital. They were the first reactions to an inexplicable happening. From the outside and as spectators. text and image briefl y passed jusi in seven seconds. From the inside and within Replica, jusi like in a dream from which one cannot escape, seven seconds turn into an eternity, into a dense time that not even to this day and in its multiplication in minutes achieves to represen! the agony. VI

This is how this project will commence: with a scene that marked the beginning of the reconstruction of a city and with which the spectator will start his journey. The vision of Mexico City will conclude when the visitor confronts an already inexistent landscape; a group of large formal images that will surround him and that will be the record of something that. until very recently, blurred his view. Between the first and the last space, a visual and sonorous pounding will keep adhering, forming a palimpsest similar to that of the one of the city itself. This is how 1see the city. This is how 1want to represen! it. 1want a document that describes all !hose layers and all !hose vibrations. VII

The city has a constan! pulse. 1 intend to unveil a city that has become a space trying to contain the uncontainable; that grows in every direction; that when reach ing any of the cardinal points cancels its deployment find ing, either above or underneath a viable space to colonize, transforming it instantly in a region before the last. 1 propose a vision of Mexico City that is essentially that: a vision . A point of view to be presented in ample spaces occupied by large formal photographs, by projections surrounding the visitor; where the spatiality of the work plays a decisive role, where the sound and the superimposition of static and cinematic images constantly challenge the visitor, creating an immersive sensation of visual saturation and opposing stimuli.

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VIII The project will be developed in two simultaneous but different aspects. One with the purpose of solving conceptual aspects dealing with the specificity of the photographic and cinematic image as a document, while the other will address formal considerations pointing out the particularities the image assumes when deployed within a specific architectural space, this being understood as one of the possibilities of expansion of the image. Moved by these two premises, 1approach Mexico City and try to outline sorne of the representation forms of this giant that appears to us a mage-urban landscape. To define a subject as the urban landscape of Mexico City and problematizing thereby, with the binomial image-document, as well as its disposition within a given architectural space, allows me to open up two parallel lines of thought that merge with the artistic or aesthetic result. There is thus, a three fold interest involved in the project: the aesthetic approach and solution, the reflection on the language used for the representation, and the characteristics this representation takes within the specific architectural space it occupies when being exhibited. Gerardo Suter

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Ne w Archaeologies How is the erosion of time visible? How are places and things transformed into ruins and memories? How do we sometimes give cultural waste the attribute of monuments? By way of the photographic document, but also of aesthetic experimentation, Gerardo Suter deals with these questions in New Archaeologies. Less known than Gerardo Suter's work on the human body, the photographs and video installations that form this exhibition are centred on the topographical and archaeological record. Ever since the photographs from The Archaeologica/ Atlas of Professor Retus, that in 1983 constituted a milestone in Mexican experimental photography, Suter's images of cityscapes, ru ins and monuments express both a romanti c and conceptual intention. They are not just representations of the transforming erosion of ti me ; they are also meditations upon the place and the ro le of man in the entropic process of culture. Like other photographers that have approached the subject of urban and industrial ru ins, Gerardo Suter makes an ironic comment on the contradictory condition of the photographic document. Although an act of exorcism before the catastrophic effect of time on man-made things and nature, every photograph is also a mental construction, highly subjective and symbolical. Suter's images of ru ins and human traces are both a reflection and a mirror of his aesthetic sense. New Archaeologies presents a littl e known tacet ot the author: a documental aspee! that by means of conceptual and experimental subtle winks, manages to subvert the conventional noti on of photographic documentati on. Laura GonzĂĄlez October 2009

Text originally published for the exhibition Nouvel/es archĂŠologies. ParĂ­s Photo 2009, France.

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Construction I Deco n st ru ct ion We imagine that for this artist, focused for a long time on the human body, the city with its scars, wounds, and sores resembles, metaphorically, a living body in which the passage of time is superi mposed and confronted. Between an end and a new beginning, the city doesn't die, but is transformed. 11 gets rid of its ru ins and is reborn. In its history, the past evolves day alter day and changes meaning. Suter's goal is not to make a radiog raph of the city in order to catalog its cultural strata. He is interested, rather, in the permanent sway of construction-deconstruction. He apprehends transitions and displays atmospheres more than realities' atmospheres where human beings are absent. In a series of photographic documents and videos, mostly in black and white and alternating with texts, the issue for him is to emphasize the difieren! points of view of the city, but always from the angle of the transitory, the ephemeral, the undefined. In the fi rst gallery, the photographs show the city in construction, fin ished or unfinished, and present its real shadows (through subtle superposition of images and over-prints}, its phantasmagoric shadows, its strata, a kind of irregu lar and dense quilt. For Gerardo Suter, the city is a place of transit and has no permanence. His aesthetic sensibility is marked by a rather somber vision ; his photographs are not intended to seduce, but submerge the viewer in uniform , almos! extemporal urban landscapes where points of reference are scarce. One photograph, however, stands out from the previous group. 11 depicts a heavily scaffolded cathedral's belfry on which difieren! times are read and deciphered on the interweaving of one upon the other, where superposition induces disappearance but also recreation. The video Primercuadro shows the Mexican capital from its historie heart, the Z贸calo square. In a kind of parade on air and ground, the images allow us to see a naked Z贸calo, a city of tightly wound chain mail, with breaks and lightning and shadows, ali accompanied by metallic noises. A city that is fast and slow al the same time, a city whose lile is transitory. In the second gallery, two videos display two visions of Mexico that confront and complement each other: the 2008 construction of the "Second Floor" of the perif茅rico boulevard and the destruction during the 1985 earthquake. The first video, titled horizonte_DF is a series of vistas of the city that parade from the perif茅rico. Suter designed two spaces for the projection of the same image: large, on two walls form ing an angle; and small, on a flat wall, both

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images deformed in a triangular projection . These two visions of the same image in succession increase the vertigo of our gaze upan the chaos of the city and bring forth speed as an element of destruction. The video RĂŠplica is comprised of archiva! images of the September 1985 earthquake, still or animated images, according to negatives, superimposed as the crumbling down shows. Carlos Monsivais' text plays here a key role ("collage of voices. impressions. sensations of a long day") and creates a climate of panic reinforced by a high-pitched, rather monochord sound that is heard through the entire video. Across from these two videos. several black and white photographs on the tapie of anonymous buildings in a variety of perspectives. like immobile guardians between construction and destruction . Christine FrĂŠrot March 2010

Fragment of the text "Gerardo Suter", ArtNexus. # 46, March-May, 2010

do cu me nt[ o]: ci udad/citĂŠ/stadt/city Like many other cities in the world, Mexico City is a place where architectural remains from different historical periods juxtapose each other. lts unfathomable, heterogeneous landscape far surpasses the breadth of human sight and imagination. How might a believable image of the city be produced? Far from attempting to construct a coherent, comprehensible view of the city-to rationalize it as modern urban photography has done - Gerardo Suter uses a different strategy rooted in a paradoxical, aesthetic and imaginary logic. Drawing from a varied texture of histori cal. architectural and monumental motifs. the artist constructs real places in his photographs. but with an illusory quality: spaces that. like Mexico City today, defy our logical coordinates of arder and unity. At first sight. Suter's strategy has much to do with archeology since the artist explores the city, looking for fragments from the past to reassemble them into an image of what has been: archeological ruins and ancient structures, but

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also empty buildings, spectacular and partially dilapidated billboards, and unfinished architectural constructions. His objective. however, does not attempt to derive a truth ora comprehensive order from this evidence, as archeology would do before the fragmented, tattered and disorienting landscape of today's metropolis. lnstead Suter draws from poetic action to restructure subjective experience in space and place. Through aesthetic experimentation. Suter reinstales a lost unity to the city, at least on a visual and affective level. Transformed at once into a texture of perceived forms and sensations. Gerardo Suter's imaginary city regains its visible quality and penetrable character. In his constructed photographs. we viewers recuperate the possibility of traveling through the city and, so too, understanding its history. Paradoxically, it is in the artist's reinvented city where we comprehend the complexity of our everyday experience in the real metropolis. The photographs in this exhibilion also lay bare a hypothesis for the contemporary city: within it, the experience of order - founded in clarity and distinction. according to Descartes - has become ungraspable. Without relying on logic and practice, we inhabitants in the twenty-fi rst-century megalopolis navigate its space with an aesthetic compass. Thanks to an aesthetic dimension so evident in these images. we bring together what, in reality, has been separated in time and space. We not only understand our past, but our present. And most importantly, through the artist's imaginary guide, we catch a glimpse of ways of living in the futu re. Laura GonzĂĄlez April 2010

Text originally published for the exhibition document[o]: ciudadlcitĂŠlstadtlcity, PHotoEspaĂąa 201 O, Spain

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lnterview with Gerardo Suter

In this exhibition your photography has moved away from the organic forms and intimate portraits that once characterized you. How did this evolution happen? First of all, 1 wouldn't talk about evolution. 1 don't think this problem arises in Art. l'd rather talk about displacements; vari ous ways of approaching the same ideas, numerous times. Al the end of the last century 1 developed a work about Mexico City. Al that time the human body as territory, was the pretext to speak about the foundational place. In the present work 1 revisit the city, this time using the environment and the urban space to reflect on it. The landscapes you depict of Mexico City look grey, catastrophic. What is your re lationship with the city? The spaces could be seen as apocalyptic, but 1 would rather not use that adjective, it is too dramatic. Nonetheless, right now my re lationship with the city has to do with a feeling of heaviness, vertigo, of conflicting worlds and collisions. Which memories, places and characters, from the time you started working as a photographer in the city, come back often to your imagination? My imagination goes back beyond my own beginning as a photographer. 1 would say that my imaginati on dates back to the moment when photography emerged. 1construct my imagery as of that moment. There is no space in it for painting. Everything happens after the advent of frozen images; from the moment in which time and space can be trapped in a box. In your work Primercuadro, distance and scale create an optical illusion that makes us reflect upon the city. Do you believe one must move away from the city in arder to fu lly appreciate it? 1 think distance has allowed me to approach in a different way, the city 1 lived in for more than 25 years. Distance revealed for me aspects of the city that befare went unnoticed.

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What was the technical process you used to capture the images? Did you do sorne sort of aerial casting? No, ali of this series was assembled randomly. Since the beginning of the project, 1 decided to change the way 1 usualiy work, and leave to intuition, spontaneity and subjectivity, what and how to photograph. Why the absence of people in your photographs? Does the city no longer belong to its inhabitants? On the contrary, the dwelier is there, in what he built. 1 am interested in revealing his presence through the traces he leaves, day by day, on every layer of the city. Is there a specific route that you chose in terms of areas and roads of the city, or did the exercise construct itself? The whole series is the resu lt of a free work process, where the only determining factor, was the date of the opening of exhibition, which inevitably requ ired to stop the process. How would you describe Mexico City? A city with a very vital pulse, that grows in ali directions, and with a logic impossible to explain. Mercedes Nasta y Marisol RodrĂ­guez September de 2011

lnterview originaliy published in www.frente.com.mx

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Gerardo Suter, DF penu ltimate region The day untolds its transparent body. Tied up to the sunstone, light hits me with enormous invisible hammers. I am on/y a pause in between vibrations: a point, alive, sharpened, a still point, an intersection between two stares that ignore each other and find themselves in me, agreeing? / am pure space, the battlefield I see through my body, my other body. Octavio Paz, Va/ley of Mexico (tragment)

At that time, the summer ot '95, the image Arraigo was leaving its mark in the history ot covers in the magazine Cuartoscuro. Ana Luisa Anza commented: "In his latest work. as part ot a project that started a year ago, and that will tinish in an unknown tuture. Suter makes ot Anáhuac (radiografías de un valle), a retlection on the tragility lying in the threshold between lite and death; that ot the paintul rootedness to this land." Allhough lhe tuture was uncertain, lhe suspended acetates, the large-scale tormats and the video. showed the author's interest tor exploring different ways ot visual reception and represenlation. Something was starting to change. During these years. Gerardo Suter approached the landscape ot Mexico City and went beyond its streets, perhaps without thinking he was going to be seduced, meeting a complex and changing metropolis that somehow challenged him to interpret it. He opened the horizon. mobilized various cameras. spatial shitts. trames. He re read László Moholy Nagy. He studied situations. not only in the scenes. but also in the relationships between the ditterent media that depicted them. He prompted a dialogue between images; still with cinematic, small with large tormat. He spread out an arch ot materials: paper. acrylic, canvas, plaster and lead, to be looked at, and to return stares. He searched tor texts and music. He drew tloorplans; and in tull possession ot his tecund creative capacity, Suter propases DF penúltima región (DF penultimate regían), an extraordinary interpretation ot the city and the power ot personal imagination. His covenants ot regards converge in the montage with the multimedia consensus. Beyond the pure place that Paz talked about. DF penúltima región reveals a continuous battlefield in time and space. lined with multiple layers, like concrete costumes that cover and uncover the landscape ot the city's regions: Sunstone Region. From the beginning ot history. Buildings built upon pre-Hispanic stones. Evocation ot the 1985 earthquake. Reborn.

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Rebuilt from rubble and loss like certain pauses and vibrations. Region of a once transparent air that ends up in a city printed in lead, like lead in a body. But also region of an open city, lying defiantly with its grey skirt and its mountain corset, on the legs of the elevated highway. Spectacular city from a helicopter's point of view. A region in constan! and endless movement. With a powerful, yet subtle narrative, Suter captures the geometry of lines. towers. scaffoldings, antennas, but also. roots and foundations. His look somehow evokes the theatrical documentation from the beginning of his career, when from the semidarkness of his seat. he translated with still images a certain movement, gesture. emotion. But this time, the emotional and vibra! stage is Mexico City, which collects tracks and steps, wonders and desertions, chaos and the certainty that there are still stories to tell. His pictures. with a rich range from white to black, except for sorne works made in full colour. displayed within wide spaces. allow us to activate our own memory, our own view of the city, sensorial and experiential. The photographs. photograms. videos. and all images. are as importan! as the empty spaces that the artist deliberately left between them . Time and space. as word and pause, breath and containment. What then is time? lf no one asks, I know; But if I wish to explain it to who is asking, I don't know. What I do say without hesitation is that I know That if nothing passed there would be no past time; And if nothing happened, there would be no future time; And if nothing existed, there would be no present time. Saint Augustine, Confessions

This notion of time beats in OF pen煤ltima regi贸n: the time passed, the time that happens and becomes futu re; like the first shots that find their own future alter beeing rewo rked in the editing process. Before, they were only seconds; afterwards, they may contain ali the time. And isn't the mark of condensed time in an empty billboard, the seemingly naked urban space covered by numerous stares? OF pen煤ltima regi贸n symbolizes this present time. in which we exist. we are, we live, right now. while Suter's images inhabit this publication. and also. tomorrow. Blanca Ruiz October 2011

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DF pe nult imate regio n

The project has been maturing since 2005, beginning wilh a seven second video reinterpretation of the first TV-transmission of the earthquake of September 19"', 1985, that devastated large part of the Federal District and other cities of Mexico. 11 is accompanied by a text that recounts the first impressions issued by writer and journalist Carlos Monsiváis. The cataclysm in the projection of Replica, synthesized the breakdown of all safety, the assault of fear and the city's collapse that rose up in dust clouds into to the sky. A musical piece by Ana Lara, replaces the sounds of creaking and collapsing buildings, weaving dramatic sounds around the suspense that seems eternal. The moment reminds us that the city of Tenochtitlan was buill on a lake and since then, has been lying on a seismic zone. Volcanoes, floods and earthquakes keep the city unstable. lts saturation brings about the loss of the clear landscapes depicted by José María Velasco, Dr. All and in Carlos Fuentes' memorable novel Where the Air is Clear. The air pollution suffocates the city with haze and smog every day, however the weather is enviable. Overpopulation overrides the ability to respond to contingencies, and centralism turns it into the venue for ali demonstrations, ral lies and protest marches. What does the city mean for each of us and for ali the foreigners that visit it? How many cities inhabit Mexico City? There could be endless answers. The City never gives up. Disfigured, il rises like a phoenix defying terror and resignation. lts horizons vanish al the top of hills populated by outcasts. Corporations emphasize their visibility with an architecture that raises its vanity towers covered in shiny mirrors. Mexico City's different faces , sometimes invisible to the careless eye, become perceptible to the photographer's lens. Gerardo starts a morphing recognition of the urban landscape, that transforms into many reconstructions. The city's geography and geology are transfigured, exploding and expanding in ali directions. These explosions, that characterize the landscape of the XXI Century metropolis, made of countless layers, sediments, sectors and horizons of its remole past, also represent its foreseeable future. The perception that Gerardo Suter presents in OF penultimate regían, fosters a series of exchanges that turn photography into a revealing process of underlying layers, unending re lations, different approaches to the image,

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as well as its presentation in the plot of a museographical discourse. The geometry of the urban space. seen from difieren! perspectives. reveals itself like a checkerboard of ridd les or enigmas connecting with past times; a kaleidoscope of infinite possibilities. The experience of a penultimate region in this work is perceived in the stages and interstices portrayed ; in the dust that rises and in the cloud of smog that erases the horizon. Air pollution intensifies the colours of the city landscape clouded with tears. Jusi like the dust that stirrs up alter the collapse. the carbon emissions infected clouds make us sad. Convulsed by shock and pain. the city never stops shaking. The picture. rather !han hiding the city 's scars, keeps the secret of complaints and intuitions. In its development. the image drills time and space to review its own history. The photographer detaches himself from reality to gel a better view. to enhance it with textures and tonalities. Formats. media, various prints and treatments. are the tools with which this new alchemy enriches the eloquence of the images. In this curatori al experience we wanted to achieve something that went beyond a photographic exhibition: the manifestation of a complex process of interpellations. dialogues. aesthetic experi mentations and resolutions, which make use of ali the qualities, even the chemical venoms that pollute Mexico City's air, to build the foundations of this revelation. Lead, copper. plaster. paper. acrylic - every one of these materials singles out the registered and reinterp reted event. recreating its coming appearance. A vivid and intense experi ence. the image is not the place but the timing and density of the events. The space receives its visitors with enveloping qualities and accents; a total immersion. as you progress through the exhibilion. Our guide in the penultimate region is a haunted look. Ghostly, empty or abandoned constructions lean out in every comer defying indifference. This region requires a dynamic view that will recognize it every day. lt is the architecture of continuous processes. that deconstructs and transgresses a space. lnstants that can be used as a poetic resource. a scaffolding of sequences and orchestrations that outline the ambiguity of this region. which is always advertised as a promise. Ery Camara Curator of the exhibition September 2011

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DF pe n ult i mate regio n . lnte rv i ew wit h Gerardo S uter

A convulsed city that grows sideways, upwards and on top of itself. A promise and possibility. A region that is at the same time, clear and chaotic. An inhabited territory which is consequence and reflection of everything that' s human ; monumental but lugubrious, torn down but under constructi on, in which Gerardo Suter immerses us in with DF penúltima región, a perceptual exploration that not only appeals to sight, but also in touch, hearing and smell. Sixteen years ago, at the Centro de la Imagen, Gerardo Suter presented Anáhuac, radiografías de un valle (magazine Cuartoscuro 13, July - August, 1995). Back then we were surprised by the uniqueness of the prints, their size, and everything that conformed the exhibition. Now, after a little over fifteen years, Suter repeats the challenge, overpassing the experience of being immersed in a continuous process of trial and error, that allows him to reach every artist's goal: to effectively transmit his personal vision of the world. This exhibition brings together photographs (printed on plaster, lead, acrylic, canvas. etc.}, sound, video and space, to create an atmosphere that encourages spectators to reflect upon the chaos caused by man in his environment. Suter shows the passage of time and the alteration on the urban landscape, brought about by the settlement of new cities over old ones. In this way the exhibition becomes a compilation of the creative exploration of its author, who is today speaking with Cuartoscuro magazine. Why hasn't the photographic image been enough to express yourslef? One thing that has always characterized my work is experi mentation . l've always been interested in looking for new things, and this led me to try different media and formats. In 1994, when 1 started the projects on the "spacialtization" of the image, 1 became involved with new technologies. The fact of changing platform and starting to work digitally, opened another door of experi mentation for me, not only with the image, but with sound, moving images and text, entering a universe where all tools work in almos! the same way, despite being different languages. This is how 1 gradually started relating wilh different components, the last one involving space. 1 don't understand DF penúltima región only as a photographic exhibition. lt

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is an exhibilion of images, specifically images placed in a space wilh a precise route. There are a number of aspects in !he exhibition that go beyond !he image, fo r example, !he presence of sound and how it accompanies !he visitar through every room. The use of !he moving image becomes handy because, wilh photography only, it is impossible to develop certain ideas. 11 is somelimes necessary to resort to what allows us to build !he desired narrative. 1 understand this project as single work, one piece wilh different elements relaling to each other, colliding and crashing between them, generating specific moods on !he visitar. In this exhibilion no! only !he visual par! is importan!, !he movements and displacements of !he spectator are essential to !he fu ll apprehension of what he is seeing . You mentioned thal !he space has been central to your work, what do you mean by this? The first work where 1 experimenled with image and space, was Anáhuac (radiografías de un valle), al !he Centro de la Imagen in 1995. 11 was a project lhal dealt with Mexico City, !he same city l'm revising right now. Al that time, human body was !he common !heme of !he proposal. Since lhen, !he concern of "spatializing" !he image arase, looking for a visual approach where !he space played a central role. The pictures were prinled on a transparent material and !he visitar could walk around !he images adapted to !he space. This was only !he begining of !he project. Coincidentally, Cuartoscuro published !he first press release with photographs of !he inslallation. Since !he 90's, !he way 1 work has been very similar: 1 visil !he exhibilion place, gel ils floor plans, and start to conceive !he work in that concrete space. 11 is a long process that culminates with !he inslallation of !he pieces. Being present in lhis final stage of !he process is crucial, because il is !he moment where you materialize what you have in mind. 11 is !he las! step towards !he architectural staging of !he work. DF penúltima región is !he synthesis of sixteen years of experimentation, why is lhal? What 1 have done throughout my career, is trying to perfect !he communication of my view of !he world. During lhis process, you create good and bad works, il is no! always an increasing slope; it is a process of trial and error. .. 1 feel lhis is a salid project. There are sorne works 1 used in other installations,

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however they didn't work in the same way they do this time, because of the scale, the surrounding character, and the saturation from start to finish. Two or three years ago we carne up with !he idea of !he exhibilion al San lldefonso, bu! back then 1 hadn't solved !he work as a whole. 11 l'd made !he exhibilion al the time, allhough 1 would've loved to do, !he work would no! have been ready for !he space. Now !he work is at a good stage. Bu! 1 still don't see the work as compleled, il's slill in process. This time several elements carne together that allowed me to reach a stage that has a lo! of strengths, bu! il is still a process. Before was !he body and now !he city, is lhere a correlati on? Tell us how lhey re late. The idea of territory and to understand and define il, has been very importan! for me. A moment ago, 1 was talking about how, in my other series of work, !he human body worked as a common thread or a pretext to talk about belonging and territory. This time l'm in a similar posilion, trying to find a visual explanalion for what surrounds us, for the peculiarities of lhis city lhal is composed bolh, culturally and architecturally, of overlapping layers that have no order, and respond to their own logic. 1 wanled

to reflect on !he landscape of !he city, departing from ils own habita!. to start with a work that refered to the '85 earthquake because, from that moment on, Mexico City was reborn in every way; il became a different city. lt is no coincidence 1 chose Monsivรกis' text; as he was very aware of !he metamorphosis !he society lived during lhis natural crisis .. In lhis case, !he human body is still present. We all inhabil lhis city; we are witnesses of !he space that surrounds us. 1 decided

This penultimate region is dark-grey .. You can see il depending on your state of mind. ll's dramatic, yes, and il's no! "a piece of cake". That's how 1 see it, a dramalic place, a place of frictions, collisions, but lhat is precisely what gives il its vilality, and yes, il is black, grey, dense, dark, dramatic .. Everything is black and white. lt's very oppressive .. You can come up with a lo! of adjectives, bu! lhis is how 1feel about il right now. 1can'! see il otherwise, it doesn't mean il's a bad way, in spile of everything !he city has made il through, il is ils vitality that allows it to stand

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on its feet... For example, a lot of the cityscapes 1 photographed don't exist anymore. they vanished at an impressive speed; they change, disappear. overlap. This doesn't happen in any other citiy of the world. Why the large-scale formats? They correspond to the sense of space, to the monumentality and grandeur of the city. None of the images are graspable, the whole time you feel caught by them . There is no intimacy in the photographs. There is always a bigger presence that makes you fee l surrounded and possessed by this huge city. This is very importan!; if 1would print the same pictures in another scale, this particular sense of monumentality wouldn't be perceived by the spectator. What do you expect from the visitar after this period of simultaneous saturation and numbness? 1 am satisfied if anything in the work manages to touch or move the spectator. What l'm interested in, is in achieving this not through reason ing, but through feeling and emotion. A lot of people who visit the exhibition, and afterwards go to the Zocalo, perceive things differently. An echo remains from the installation. Many photographs were taken near the exhibition space. 1 would like the visitors to take a sensation with them. and remember it when they go out to the open space. lt is difficult for a particular image to stick in someone's mind; 1 think people take with them feel ings and states of mind.

We are in fact saturated with images. whoever we should find ways to communicate something through them. This usually possible by means of emotion. whether the images are agreeable or not. Media and materials have a reason to be .. Yes. For example, there is a piece printed on lead ; it is an aerial landscape of the city, where the leaden tone of the sky asked for that particular material. Somehow, there is a correlation between what 1 am saying, and how 1 am saying it. There is another piece printed on plaster; which is placed near the cloud of dust that rises after the earthquake. lt is as if the dust of the collapse would stick to a surface. and on top of it, you had the landscape of the city.

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The selection of the materi als is not random. The last photographs, the canvases, are printed on the same material on which billboards are printed. There are a number of links that work emotionally without having to verbalize them; materials and formats help in that process. 11 was also importan! to try new things in this regard . In the exhibition. the images of the superimposed layers of Mexico City, are like windows, and they are placed for the spectator to see through them. 11 is not only about the picture. this exhibiti on goes beyond that; the photograph is jusi a part of the work. The way one reads it, depends a lot on the materials used. For example, the daguerreotype is a box that must be opened and then moved, to to discover an image. There is an "objectual" componen! that transcends the content of the image. lf 1do a reproduction of a daguerreotype, and 1 present it in another scale, and you cannot touch it, it is not the same thing. Photography does have an "objectual" componen!.. The materi al is very importan!, whether it is more or less contrasted, in fibre paper. resin or plotter. the image always changes. The framing is fundamental and the layout is very importan! too. 11 is all part of the image, they are elements that we sometimes don't consider. and without them the image sometimes does not have the effect it should have. A good photograph is not made by itself. although we occasionally believe that. Have your artistic preoccupations changed, what are they today? 1don't really know what 1will do now ... 1wanted to try to play with open-close spaces, with the public and private, 1want to work with that. but one day you wake up with an idea and the next. it has changed to something else. What is an artist truly looking fo r? lt's the same thing as any other discipline: you try to communicate your vision of the world. The issue of the city has been approached from many sides. Carlos Fuentes has his literary perspective. Pablo Ortiz Monasterio presented his own in his book, NĂŠstor GarcĂ­a Canclini has a sociologycal and anthropologycal approach, Juan Villoro through his chronicles ... What 1want. is to share a personal vision trough the language 1 manage. The artist tries to give his personal vision. The physicist or chemist have their own one. 11 is

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enriching to have all these approaches. Neither one is better than the other; they are all at the same level. lt is clear you cannot classify the world in black and white, but what do you like, and what don't you like of your own vision? 1am not interested in talking about unique truths: black and white. 1am interested in ali the greys that exist between white and black. What frightens me the most, is the tendency to reduce the complexity of the world, into absolutes good-bad, ugly-beautiful.

11 you imagined a penultimate region, did you imagine also a last one? No. There is no last one, it is like the horizon, it's there but you will never reach it. The penultimate region gives us the possibility to build another one. which certainly would be the penultimate one. and so on indefinitely. 11 1 had named this the last region. then 1would have cancelled this possibility. Everything would be black and white. Being the penultimate. gives it the possibility to be grey, darker or whiter.. lt gives us the possibility to think that there might be a better one .. or worse. Why Mexico City? Because 1 lived here all my lile. 1like it. lt is one of the world's most vital cities. Everything happens. You can find everything, and it is incomprehensible. 1don't like understandable places; 1find them boring. Anasella Acosta October 2011

lnterview originally published in www.cuartoscuro.com.mx

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T he City Afte r Nights dark beyond darkness and the days more grey each one than what had gane befare. Cormac McCarthy, The Road Perhaps it all began in a very precise area, the Valley of Anahuac. When the spectators saw horizonte_DF (Galería de Arte Mexicano, 2008) - al leas! the ones that had been following him - , they knew the work was coming from Gerardo Suter, an artist who years before with Toy Stories (Laboratorio Arte Alameda, 200 1), showed how unrest had reached us without warning. With sounds and images from which no one went unhurt, this staging, made up of disturbing sounds and evident images that spoke about violence in childhood, was a demonstration of a verbal and iconographic discourse that was projected "naturally" in the reception systems of children. This carne from a personal concern about the images that carne from everywhere to young viewers, and the explicit and impending threat for all the receptors of electronic images (or "technical images" as Vilém Flusser would say). Thus, Toy Stories evidenced that Suter, in his creative discourse, paid attention to the image reception systems: how images were consumed, perceived and assimilated, without any objections in the context of everyday lile; which means, all the receptive systems that are common to us. This also showed a line of work where the surroundings were a fundamental part of the discourse, in which one could perceive an atmosphere - which ever it was: an assimilation of images, sounds, multiple messages- that had been taken into account by Suter. Coupled with the symbolic discourses, the artist paid special attention to the exhibition staging. The use of the architectural space to complement his work became more than evident in Bitácora, disecciones de un topógrafo (Centro Nacional de las Artes, 1997), an exhibition that was the paradigm of the space / image. A carefully designed territory to lead the visitor through the darkness, into the brightness of the images: they were to be perceived in the middle of a micro-universe of darkness. In here, the space, al times oppressive and distressing, could not be separated from the work that lived in it, or from the system of shadows that surrounded it. They were all one, like the spectator in any cinema who is transported into the luminous quadrangle. Since then we started talking about "spatialitiy" (transience in the territorial space), reception, perception and symptom (well accompanied by sounds) triggered by Suter's statements.

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Hoever, the origin of the exhibition were dealing with, can be traced back in Anáhuac, radiografías de un valle (Centro de la imagen / Museo de Monterrey, 1995), a project where the myth of a possible tri p to Azllán, as a cosmos searched far re lease. became a territory of distress and oppression. An image like Arraigo embodied pain and restraint; Tierra talked of nothing else than pollution in a dead end; Cielo was the wound on the body; Esta otra vida addressed suffocation ; while Umbral rep resented the danger and the violence. among other circumstances of distress. And ali of them spoke about Mexico's City metropolitan area. Since then we could see the hints of what after a decade, and extended into another realm. would become DF penúltima región. This time we can tell from the tille where we are. lf in Anáhuac the body was the support of an impending reality, in DF penúltima región the city is the landscape that invites us to take flight. In fact. if we look carefully at the entire project. the human landscape has disappeared to become the image of a billboard hovering fragilely on a roof in pursuit of its extinction. Without people, Mexico City became a gothic desert of lead-pale-light. where the eagle that flutlered around in La fórmula secreta (Rubén Gámez. 1965) has finally taken flight to see where the inhabitants of Anahuac are sunk. The ornen is finally fu lfilled. Meanwhile, the only witness left is precisely the spectator. on whom the images are literally falling upan. They have been falling ever since Réplica. the video that shows the fragil ity of our surroundings after that fateful morning on September 19'". 1985, when Mexico City turned into something else. 11 transformed us too into something very different from what we were the night before. In DF penúltima región the world hopelessly breaks off. The urban universe is an exhibilion of wounds, rips and collapsing buildings with broken facades. of the emptiness of buildings in semi-construction. A city that overlaps in rambl ing and shimmering planes. A city where every1hing moves and loosens (from the video Réplica to Spacelapse). A city with no exit, far nobody knows where the way out is. Even though we wanted to look up at the brightness of the sky, we wouldn't find but a cluster of grey clouds that press against the viewer (the lonely inhabitant that slides through the space that's left of the city.) Oblique screenings with monotonous keys (created by Antonio Russek and Ana Lara) that accompany, not just the moving images, but also the loneliness of the inhabitant in whom the cold drumming embeds, in harmony with the palpilations of desolation.

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Suter has created his own version of Mexico City (certainly not far from how others have conceived il), which means his own way of memory construction . "I believe that photography - he said many years ago- despite what you do and how you do it, remains a kind of memory" (El Financiero, 25/11196). From there on, an overwhelming city takes shape; with images of an infinite space that expands until it fills a dilated gaze, looking into the vastness of wonders and hopeless premonitions encrusted in the images. JosĂŠ Antonio RodrĂ­guez November 2011

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Mandato Antiguo Colegio de San lldefonso

Universidad Nacional Autónoma de México José Narro Robles Rector Sealtiel Alatriste Coordinador de Difusión Cultural

Consejo Nacional para la Cultura y las Artes Consuelo Sáizar Presidenta Roberto Vázquez Díaz Secretario Cultural y Artístico

Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard Jefe del Gobierno del Distrito Federal Elena Cepeda Secretaria de Cultura del Distrito Federal

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Antiguo Colegio de San lldefonso Paloma Porraz Fraser Dirección Lilia Millán Subdirección Ery Camara Exposiciones, Registro de Obra y Conservación Ernesto Bejarano Museografía José Castillo Producción Museográfica Clara Robledo Administración Rosa María López Comunicación Magdalena Gibson Desarrollo Institucional Lourdes Quijano Servicios Pedagógicos Jonatan Chávez Voluntariado y Servicios al Público Yoje Tapuach Gerencia de Tienda Sergio Espinosa Seguridad

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Centro Nacional de las Artes V íctor González Esparza Dirección General Humberto Chávez Maya l Dirección Académica Adjunta

Centro de la Imagen Alejandro Castellanos Cadena Dirección Cecilia Hidalgo Subdirección Técnica José Luis Coronado Subdirección Operativa Valentin Castelán Coordinación de Educación I Comunicación Alejandra Pérez Zamudio Coordinación Editorial Pablo Zepeda Martinez Supervisión Editorial

La presente publicación forma parte del proyecto DF penúltima región, presentado en el Antiguo Colegio de San lldefonso, dentro del marco de las actividades de Fotoseptiembre 2011 en la Ciudad de México .

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El Antiguo Colegio de San lldefonso, El Centro de la Imagen y Gerardo Suter, agradecen el apoyo de Sergio Autrey, Valería Bazúa, Abel Borzato, Guillermo Casillas, Débora Delmar. Jorge López. Pura López Colomé. Mauricio Maillé, Fernanda Monterde, Héctor Olocco. Pablo Ortiz Monasterio, Ricardo Salas. Jan Suter. María Suter. Gerda Warnholtz

DF PENÜLTIMA H GION GEmoo sum

BITÁCORA 2005-20 11

Textos Anasella Acosta. Ery Camara. Chri stine Frérot, Laura González Flores. Mercedes Nasta. Blanca Ruiz Pérez. Paloma Porraz. José Antonio Rodríguez. Marisol Rodríguez, Gerardo Suter Fotografías Juan Salvador Aguilar Bustamante, Ery Camara, Débora Delmar. Jaime García Díaz. Miguel Ángel López Gallegos. Jorge Navarro Sánchez. Gerardo Suter DR ©de los Textos y las Fotografías, los Autores. 2012

DR © Gerardo Suter. 2012

ISBN

Proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes a través del programa del Sistema Nacional de Creadores de Arte

Impreso en México en los talleres de Dat@color Impresores, S. A. de C.V. El tiraje fue de 1000 ejemplares y para su composición se utilizaron fuentes tipográficas Strangelove y He/vetica.


DF penúltima región – Bitácora. Gerardo Suter  
DF penúltima región – Bitácora. Gerardo Suter  
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