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el primer libro de moisÉs, llamado

GÉNESIS CAPÍTULO 1 (4004 a.C.)

fue la tarde y la mañana el primer día (día literal de 24 horas).

LA CREACIÓN ORIGINAL EL SeGUNDO DÍA

E

N el principio (se refiere al principio de la creación, o por lo menos la creación en cuanto se refiere a este universo; Dios, no formado, no hecho, no creado, no tuvo principio; Él siempre fue, siempre es y siempre será) Dios (la frase, «En el principio Dios,» explica la primera causa de todas las cosas con respecto a la creación) creó el cielo y la Tierra (pudiera traducirse «los cielos y la Tierra» porque Dios creó todo el universo). Caos 2 Y la Tierra estaba desolada y vacía; y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo (originalmente Dios no creó la Tierra desolada y vacía; se convirtió de esta manera después de un acontecimiento catastrófico; este acontecimiento fue el resultado de la rebelión de Lucifer en contra de Dios, que tuvo lugar algún momento en la eternidad pasada). Y el Espíritu de Dios (el Espíritu Santo) se movía sobre la superficie de las aguas (el mover del Espíritu Santo significó y significa el comienzo de la vida). EL primer dÍa

3 Y dijo Dios (expresa la manera en que se llevó a cabo la creación, es decir, la nueva creación; se emplea esta frase diez veces, y en la manera exacta, con excepción de la última vez, donde dice, «Y el Señor Dios dijo» [Gén. 2:18]): Sea la luz; y fue la luz (Dios es la esencia de la luz [Jn. 1:4-9]; la Palabra de Dios es de tal magnitud que la luz continúa extendiéndose en el universo a razón de 299.460 kilómetros [186.000 millas] por segundo). 4 Y vio Dios que la luz era buena (hizo lo que fue diseñado hacer); y Dios separó la luz de las tinieblas (simplemente se refiere al hecho de que ahora hay períodos de luz y tinieblas; las tinieblas son simplemente la ausencia de luz). 5 Y llamó Dios a la luz Día (una descripción de carácter), y a las tinieblas llamó Noche (tiene que ver con la rotación de la Tierra). Y

6 Y dijo Dios: Haya un firmamento en medio de las aguas (se refiere a una expansión entre las aguas, por así decirlo, llamada «la atmósfera»), para que separe las aguas de las aguas (agua de las nubes de lluvia y agua sobre la Tierra). 7 E hizo Dios el firmamento (hay una diferencia entre «hizo» y «creó»; «hizo» se refiere a algo ya creado, pero devuelto a una existencia útil), y separó las aguas que estaban debajo del firmamento (océanos, mares, ríos, etc.) de las aguas que estaban sobre el firmamento (agua en las nubes que cae sobre la Tierra): y fue así. 8 Y llamó Dios al firmamento cielos (la palabra como se emplea aquí se refiere a la atmósfera alrededor de la Tierra). Y fue la tarde y la mañana el segundo día (un período de 24 horas). EL TERCER DÍA 9 Y dijo Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar (se refiere a los lugares destinados a las aguas en la Tierra, los mares, océanos, ríos, etc.), y descúbrase lo seco; y fue así (se refiere a la formación de los continentes que exigió grandes convulsiones de la Tierra). 10 Y llamó Dios a lo seco Tierra (se refiere al Ser Supremo que sigue nombrando lo que Él ha creado), y a la reunión de las aguas llamó Mares; y vio Dios que era bueno (la aprobación Divina). 11 Y dijo Dios: Produzca la Tierra hierba verde (una alfombra), hierba que dé simiente (vegetales); árbol de fruto que dé fruto según su género (indica que los diferentes géneros de plantas ya son permanentes), que su simiente esté en él, sobre la Tierra; y fue así (el dogma moderno del origen del desarrollo de las especies no es bíblico). 12 Y produjo la Tierra hierba verde (por la Palabra de Dios), hierba que da semilla


GÉNESIS 1:13 según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género (la primera creación de la vida vegetal no procede de la semilla, sino que se creó a través del poder de la Palabra); y vio Dios que era bueno (no se refiere sólo al hecho de la creación, sino también al orden de la creación). 13 Y fue la tarde y la mañana el tercer día (la primera creación de vida fue en este día, o sea, «las plantas, etc.»). EL CUARTO DÍA 14 Y dijo Dios: Sean lumbreras en el firmamento de los cielos para separar el día y la noche (aquí Dios no está creando el sol, la luna y las estrellas, lo que ya se había creado «en el principio»); y sean por señales, y para las estaciones, y para días y años (en esencia se refiere a la esfera del «tiempo»); 15 Y sean por lumbreras en el firmamento de los cielos para alumbrar sobre la Tierra; y fue así (proclama el hecho de que Dios lo dijo, y Su Palabra gloriosa contenía tanto poder que estos cuerpos celestes siempre llevarán a cabo su función prescrita). 16 E hizo Dios las dos grandes lumbreras (el sol y la luna); la lumbrera mayor para que señorease en el día (el sol), y la lumbrera menor para que señorease en la noche (de hecho, la luna no tiene luz en sí misma; sino que es un reflejo del sol, por lo tanto mucho menor, tal como lo dicen Las Escrituras); hizo también las estrellas (Dios «creó» el sol, la luna y las estrellas en un período de tiempo desconocido «en el principio,» y después al preparar la Tierra para el hombre, Él «hizo», es decir, «los dirigió en relación a la Tierra [los reguló] como portadores de luz, como medidores de tiempo y como medios de la revelación» [Sal. 19]). 17 Y las puso Dios en el firmamento de los cielos, para alumbrar sobre la Tierra (se refiere a su función), 18 Y para señorear en el día y en la noche, y para separar la luz y las tinieblas; y vio Dios que era bueno (ahora todo está listo para la vida animada, es decir, «la vida animal a distinción de la vida vegetal»). 19 Y fue la tarde y la mañana el cuarto día. EL QUINTO DÍA 20 Y dijo Dios: Produzcan las aguas en gran abundancia criaturas acuáticas vivientes, y aves que vuelen sobre la Tierra, en la

2 abierta expansión de los cielos (en este caso las criaturas acuáticas se distinguen de todas las creaciones anteriores, y en particular de la vegetación, porque están dotadas de un principio vital; desde luego, esto no contradice la Verdad bien conocida de que las plantas son organismos vivos; sino que el principio de vida del reino animal es diferente al del reino vegetal). 21 Y creó Dios las grandes ballenas, y toda cosa viva que anda arrastrando, que las aguas produjeron según su género, y toda ave alada según su especie: y vio Dios que era bueno (la frase, «según su género,» o similar se utiliza unas diez veces en el Primer Capítulo de Génesis; lo que derriba por completo la teoría de la evolución; la Ciencia nunca ha podido cruzar esa barrera y, de hecho, nunca podrá; o sea, no hay tal cosa de un animal que es medio acuático y medio terrestre; además, no hay tal cosa de un pez que es mitad ballena y mitad tiburón; la barrera en relación con las diferentes «especies» sigue siendo así y seguirá siéndolo siempre). 22 Y Dios los bendijo diciendo: Fructificad y multiplicad, y llenad las aguas en los mares, y que las aves se multipliquen sobre la Tierra (¿cabe preguntarse la razón por la cual Dios no bendijo la vida vegetal? De ésto Moisés dice simplemente que Dios vio que era bueno, pero Él no la bendijo; pero aquí, Dios comienza una nueva forma de propagación, a saber, que de los cuerpos vivientes se producen otros cuerpos vivientes similares, lo cual no es cierto en el caso de los árboles y las plantas; el peral, por ejemplo, no produce otro peral, sino sólo una pera, mientras que un ave produce un ave y un pez produce un pez, etc.; aquí, entonces, es una nueva obra original, porque un cuerpo viviente propaga otros según su género; de hecho, la Bendición de Dios significa la propagación; Su Bendición es tan poderosa para propagar como Su maldición es para cortar). 23 Y fue la tarde y la mañana el quinto día. EL SEXTO DÍA 24 Y dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes según su género, ganado y serpientes y animales salvajes de la tierra según su especie; y fue así (declara el hecho de que Dios no deja nada vacío ni desprovisto de lo que Él ha hecho, sino que suministra de Su provisión y riqueza). 25 E hizo Dios animales salvajes de la Tierra según su género, y ganado según su


3 género, y todo animal que anda arrastrando sobre la Tierra según su especie; y vio Dios que era bueno (inequívocamente nos dice que Dios diseñó cada especie del reino animal de tal manera que no puede cruzarse). 26 Y dijo Dios: Hagamos al hombre a Nuestra Imagen, conforme a Nuestra Semejanza (la creación del hombre fue precedida por una consulta Divina; además, los pronombres «Nosotros» y «Nuestro» proclaman la consulta celebrada por las Tres Personas de la Divina Trinidad, Quienes eran Uno en la obra original; «imagen» y «semejanza» nos permite tener compañerismo con Dios; sin embargo, no significa que somos dioses o llegamos a ser dioses; «a Nuestra Imagen, conforme a Nuestra Semejanza» en realidad se refiere a la verdadera Justicia y Santidad [Ef. 4:24]); y que tenga dominio sobre los peces de la mar, y sobre las aves de los cielos, y sobre los animales salvajes, y sobre toda la Tierra, y sobre toda criatura que anda arrastrando sobre la Tierra (este dominio fue dado por Dios al hombre, y siempre está sujeto a Dios; la relación del hombre con el equilibrio de la creación se define ahora como una de dominio y supremacía; la esfera de su dominio es desde lo más bajo a lo más alto de los súbditos que están bajo su influencia). 27 Y creó Dios al hombre a Su Imagen (en el Texto de algunas versiones la palabra «hombre» no tuvo el artículo «el», pero debe tener el artículo definitivo, y debe leerse «el hombre,» como en el castellano, debiera leerse, Adán — el mismo hombre Adán al que se refiere en 2:7; éstas no son, por lo tanto, dos narraciones de la creación del hombre, sino una declaración Divina), a imagen de Dios lo creó (el hombre perdió la Imagen de Dios en la Caída; sin embargo, la restauración de la Imagen se llevó a cabo en la Cruz, pero la consumación de esa restauración no tendrá lugar hasta la Primera Resurrección); varón y hembra los creó (representa, al menos hasta donde se sabe, la primera vez que Dios ha creado el género femenino, al menos en lo que se considera seres inteligentes; no se hace mención de Ángeles femeninos). 28 Y los bendijo Dios (de nuevo, se refiere a la capacidad de reproducir), y les dijo Dios: Fructificad y multiplicad, y llenad de nuevo la Tierra (las palabras «llenad de nuevo» conlleva la idea de una creación antigua en la Tierra antes de Adán y Eva; según Isaías 14 y Ezequiel 28, Lucifer gobernó este mundo por un período indeterminado de tiempo y lo hizo en Justicia y Santidad como un hermoso Ángel creado por

GÉNESIS 2:3 Dios; si, en realidad, él gobernó el mundo en esa época, es lógico que tuvo que existir algún tipo de creación en la Tierra para que él la gobernara; las palabras «llenad de nuevo» se refiere a esa creación), y sojuzgadla (y es precisamente lo que el hombre ha hecho; sin embargo, de no haber sido por la Caída lo hubiera hecho mucho antes,); y ejerced dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos, y sobre toda criatura viviente que se mueven sobre la Tierra. 29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado toda hierba que da semilla, que está sobre la faz de toda la Tierra; y todo árbol en que hay fruto de árbol que da semilla, os servirá de alimento (se refiere al hecho de que tanto los animales como los seres humanos eran vegetarianos antes de la Caída; a propósito, esto cambió después del diluvio [Gén. 9:3]). 30 Y a toda criatura viviente de la Tierra, y a todas las aves de los cielos, y a todo lo que se mueve sobre la Tierra, en que hay vida, toda hierba verde les servirá de alimento; y fue así (nos dice que los animales en un principio no fueron creados como animales predatorios; o sea que en ese entonces todos los animales también eran vegetarianos, lo que significa que todos, y no sólo algunos, eran dóciles). 31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era muy, pero muy bueno (significa que no era simplemente bueno, sino que sumamente bueno; no es el hombre solo a quien Dios contempla, sino al universo completo, y el hombre como su corona y gloria). Y fue la tarde y la mañana el sexto día (la palabra «tarde» significa que el nuevo día comenzaba a la puesta del sol, en vez de las 12 de la medianoche como lo es actualmente en nuestro cómputo de tiempo). CAPÍTULO 2 (4004 a.C.)

EL SÉPTIMO DÍA

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FUeron acabados los cielos y la Tierra, y todo el ejército de ellos (proclama el hecho de que cuando los cielos y la Tierra fueron concluidos, fue una formación brillante). 2 Y acabó Dios en el día séptimo Su Obra que hizo; y reposó el séptimo día de toda Su Obra que había hecho (no significa que Dios estaba cansado, porque Él no se cansa [Isa. 40:28]; solamente significa que Él había concluido la obra). 3 Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la Obra


GÉNESIS 2:4

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que Él había creado y hecho (el Día de Reposo o el séptimo día, o el Sábado, el último día de la semana, da a entender que Dios es un Tipo del Reposo de la Salvación que uno encuentra en Cristo; por esa razón fue parte de los Diez Mandamientos). RESUMEN 4 Estos son los orígenes de los cielos y de la Tierra cuando fueron creados («orígenes» se refiere aquí a las «divisiones Divinas;» se refiere a la manera en que todo fue creado, como se señala en el Capítulo 1), el día que el Señor Dios hizo la Tierra y los cielos (presenta el nuevo nombre de Dios como «Jehová Elojím»; este Capítulo revela a Cristo como Jehová Elojím, el Redentor del hombre; el Primer Capítulo Lo revela como Elojím, el Creador del hombre), 5 Y toda planta del campo antes que fuese en la tierra, y toda hierba del campo antes que naciese (se menciona aquí el segundo día de la creación, que obviamente precede al tercer día, cuando se desarrolló la vida vegetal): porque aún no había el Señor Dios hecho llover sobre la Tierra (parece que hizo llover sobre la Tierra en el tercer día, que causó que la Tierra «produjo hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género»), ni había hombre para que labrase la tierra (todo esto sucedió antes de que fuera creado el hombre, lo que demuestra que el hombre no tenía nada que ver con la creación, que es totalmente de Dios). 6 Sin embargo, subía de la Tierra un vapor, que regaba toda la faz de la tierra (se trata del segundo día de la Creación; en ese momento, el segundo día, subía de la Tierra un vapor, que preparaba la Tierra para la semilla que obviamente Dios plantó al comienzo del tercer día, y de la cual esa agua del tercer día hizo producir). 7 Formó, pues, el Señor Dios al hombre del polvo de la tierra (proclama el cuerpo físico hecho del barro), y sopló en su nariz aliento de vida (el «soplo de vida,» que viene de Dios, se aplica al alma y espíritu del hombre; fue hecho con el primer hombre, Adán, al soplar Dios el alma y el espíritu en el hombre, y a partir de entonces viene automáticamente en la concepción); y fue el hombre un alma viviente (el hombre es un alma, tiene un espíritu, ambos residen en el cuerpo físico; el alma trata con el cuerpo; el espíritu trata con Dios; el cuerpo físico trata con el mundo).

EL HUERTO DE edÉn 8 Y el Señor Dios había plantado un huerto en Edén al oriente (en realidad fue plantado antes de la creación de Adán; algunos Eruditos creen que este es el sitio donde se construiría finalmente la ciudad de Babilonia); y puso allí al hombre que Él había formado (el Huerto de Edén sería el lugar de origen del hombre). 9 Y el Señor Dios había hecho brotar de la tierra todo árbol delicioso a la vista (árboles hermosos), y bueno para comer (todo árbol frutal imaginable, incluso los que producen nueces); también el Árbol de Vida en medio del Huerto (¡por lo visto contenía una especie de fruta; 3:22 lo describe! el Árbol de la Vida tenía el poder de renovar la energía física del hombre que su cuerpo, aunque formado del polvo de la tierra y, por lo tanto, naturalmente mortal, con su continuo uso viviría, para siempre; para nosotros ahora Cristo es el «Árbol de la Vida» [Apoc. 2:7; 22:2]; y el «Pan de Vida» [Jn. 6:48, 51]), y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal (presenta el árbol de la muerte). 10 Y salía del Edén un río para regar el Huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos (cuatro ríos). 11 El nombre del uno era Pisón (se cree que es el «Ganges»); éste es el que rodea toda la tierra de Javilá, donde hay oro (se cree que es la India); 12 Y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y piedras de ónice (los Versículos 11 y 12 exponen la primera mención del metal precioso en la Biblia, el oro; se menciona por último en la Biblia como se hace referencia a la vía principal de la Nueva Jerusalén, en el que se dice que es de «oro puro» [Apoc. 21:21]). 13 El nombre del segundo río es Guijón (se cree que es el Nilo); éste es el que rodea toda la tierra de Etiopía. 14 Y el nombre del tercer río es Hidekel (se cree que es el Tigris); éste es el que va delante de Asiria. Y el cuarto río es el Éufrates. (En la actualidad estos ríos tienen sus fuentes muy separadas. La explicación, sin duda, radica en el diluvio, que modificó la topografía de la Tierra. Las cabeceras de los primeros dos cambiaron drásticamente, mientras tanto que los dos últimos siguen siendo básicamente los mismos. De hecho, se cree que el Huerto del Edén puede haber sido localizado, como ya se dijo, en la unión de los ríos Tigris y Éufrates, que es el sitio de la antigua Babilonia.)


5 15 Tomó, pues, el Señor Dios al hombre, y le puso en el Huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase. 16 Y mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del Huerto podrás libremente comer (como se mencionó, antes de la Caída, el hombre era vegetariano): 17 Pero del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal no comerás de él (en cuanto al «mal,» era obvio; pero, es el «bien» de este árbol que engaña a gran parte del mundo; el «bien» se refiere a la religión; la definición de la religión pertenece a un sistema ideado por el hombre a fin de lograr la Salvación, para llegar a Dios, o para mejorarse de alguna manera; porque está concebido por el hombre, es inaceptable para Dios; la respuesta de Dios al dilema de la raza humana es «Jesucristo y Él Crucificado» [I Cor. 1:23]); porque el día que de él comieres, morirás (habla de la muerte espiritual, que es la separación de Dios; que conste que el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal no fue la causa de la Caída de Adán; sino que fue debido a que no acataron y obedecieron la Palabra de Dios, que es la causa de todos los fracasos; la muerte espiritual provoca por último la muerte física y, de hecho, ha llenado el mundo con la muerte, todo a causa de la Caída). LA PREVISIÓN DE DIOS PARA EL HOMBRE 18 Y dijo el Señor Dios: No es bueno que el hombre esté solo (no quiere decir que la idea de una compañera para Adán se Le ocurrió de pronto al Señor; Dios nunca tuvo la intención de que el hombre estuviera solo); le haré ayuda idónea para él (no se trata de inferir que la creación de la mujer fue una idea de último momento; ¡no hay Plan de Dios que es incompleto!).

GÉNESIS 2:23 y la habilidad de unir las palabras a las ideas; ¿por qué no? Adán tuvo el mejor Maestro que el hombre jamás haya tenido, «el Señor Dios»). 20 Y puso Adán nombres a todo ganado y ave de los cielos y a todo animal salvaje del campo; sin embargo, para Adán no halló ayuda que estuviese idónea para él (aprendemos de que la creación animal era de mucho mayor magnitud e inteligencia que en la actualidad; fue la Caída que modificó esa creación [Rom. 8:19-23]). LA CreaCiÓn DE LA MUJER 21 Y el Señor Dios hizo caer sueño sobre Adán, y se quedó dormido (hace constar de la primera anestesia); entonces tomó una de sus costillas (la palabra «costilla» aquí realmente significa «costado»), y cerró la carne en su lugar (la mujer no es meramente de una costilla, sino que es en realidad de un costado del hombre); 22 Y de la costilla (costado) que el Señor Dios tomó del hombre, hizo una mujer (el Hebreo dice, «Él construyó una mujer»; Horton dice: «Cuando Dios creó al hombre, utilizó la palabra ‘formar’, que es la misma palabra usada de un alfarero que moldea una jarra de arcilla; pero la palabra ‘construir’ aquí parece indicar que Dios le prestó más atención a la creación de la mujer»), y la trajo al hombre (exhibe una presentación formal, con Dios, en esencia, oficiando de este modo la primera boda; Él instituyó los lazos del Pacto Matrimonial, que es en realidad llamado el Pacto de Dios, [Prov. 2:17], lo que indica que Dios es el Autor de esta institución sagrada; es el modelo del matrimonio y fue instituido por Dios; cualquier otro modelo, tal como el supuesto matrimonio homosexual, se constituye como algo más que una abominación en los Ojos de Dios [Rom. 1:24-28]).

AdÁN Y EL REINO ANIMAL LA PRIMERA UNIÓN MATRIMONIAL 19 Formó, pues, el Señor Dios de la tierra toda criatura viviente del campo, y toda ave de los cielos (los animales y las aves fueron creados del polvo, tal como el hombre); y las trajo a Adán, para ver cómo los llamaría; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre (el nombre que Adán le dio a cada una de estas criaturas llevaba en sí las características de ese animal o ave; por lo tanto nos referimos aquí a un hombre que tenía una inteligencia increíble; para hacer todo esto, Adán tenía que tener un inconfundible conocimiento de discurso, el significado de todas las palabras

23 Y dijo Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne (es decir, ella es el complemento del hombre, no sólo en el sentimiento y sentido—su carne—sino que en sus cualidades sólidas); ésta será llamada Hembra, porque del Varón fue tomada (Dios no creó a la mujer sacada de los pies del hombre para ser pisada como un ser inferior; ni de la cabeza para colocarla en un pedestal como alguien superior; sino que de su costado, cerca de su corazón para ser iguales). 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y


GÉNESIS 2:24

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a su madre, y se unirá a su mujer (se considera que este Pasaje es una declaración inspirada de la ley de matrimonio), y serán una sola carne (indica una unidad de personas, no simplemente un acoplamiento físico de cuerpos o una comunidad de intereses o incluso sentimientos mutuos de afecto). EL ESTADO DE INOCENCIA 25 Y estaban ambos desnudos (se refiere a la ausencia de ropa, al menos tal como lo entendemos; en realidad ellos estaban envueltos en una luz etérea y transformante), Adán y su mujer, y no se avergonzaban (no estaban avergonzados, porque no había nada de qué avergonzarse). CAPÍTULO 3 (4004 a.C.)

LA CAÍDA DEL HOMBRE

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ero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho (la palabra «astuta,» tal como se emplea aquí, no es negativa, sino positiva; todo lo que Dios hizo antes de la Caída fue positivo; describe las cualidades como rapidez de la vista, rapidez de movimiento, actividad del instinto de conservación y por lo visto adaptación inteligente a su ambiente); la cual dijo a la mujer (no es una fábula; antes de la Caída la serpiente tenía limitada capacidad de expresión; ¡a Eva no le sorprendió de que él le hablara!): ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del Huerto? (La serpiente por lo visto, le prestó sus facultades a Satanás, aunque no se menciona al Maligno. Al ser ese el caso, Satanás habló a través de la serpiente y puso en tela de duda la Palabra de Dios.) 2 Y la mujer respondió a la serpiente (declara que Satanás dirigió su ataque contra Eva, en lugar de Adán; sólo usó a Eva como un medio para alcanzar a Adán): Del fruto de los árboles del Huerto podemos comer (la prueba de nuestros primeros padres fue ordenada por Dios, porque el período de prueba era esencial para su desarrollo espiritual y autodeterminación; pero como Él no deseó que fuesen tentados para que cayeran, no le permitiría a Satanás tentarles de una forma que superara la capacidad humana de ellos; por lo tanto, los tentados hubieran resistido al tentador): 3 Pero del fruto del árbol que está en medio del Huerto dijo Dios: No comeréis

de él, ni le tocaréis, para que no muráis (Eva citó lo que el Señor había dicho acerca de la prohibición, pero luego agregó, «ni le tocaréis»). 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis (declara una pura y simple negación de la Palabra de Dios; como se lo había predicado Dios a Adán, Satanás le predica ahora a Eva; Jesús llamó a Satanás un mentiroso, que se refiere probablemente a este mismo momento [Jn. 8:44]); 5 Antes bien sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos (sugiere el alcance de una sabiduría superior), y seréis como dioses sabiendo el bien y el mal. (En efecto dice: «Tú serás Elojím.» Fue una promesa de Divinidad. Dios es Omnisciente, en el sentido de que Su conocimiento del mal es perfecto, pero no por experiencia personal. Por Su propia Naturaleza, Él está totalmente separado de todo lo que es malo. El conocimiento del mal que Adán y Eva aprenderían sería por medio de la degradación moral, lo que provocaría la destrucción. Aunque era propio desear ser como Dios, es correcto sólo si se hace de la manera correcta, y es por medio de la Fe en Cristo y lo que Él hizo en la Cruz por nosotros.) 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer (presenta la codicia de los ojos), y que era agradable a los ojos (el deseo de la carne), y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría (la soberbia de la vida), y tomó de su fruto, y comió (constituye la Caída); y dio también a su marido, el cual comió así como ella (se refiere al hecho de que obviamente Adán era un observador de todos estos sucesos; algunos afirman que por amor a ella él comió de la fruta prohibida que ella le ofreció; sin embargo, nadie peca a causa del amor; Eva se sometió a la tentación debido al engaño, pero «Adán no fue engañado» [I Tim. 2:14]; él cayó a causa de la incredulidad; simplemente no creyó lo que Dios había dicho acerca de la situación; contraste el Versículo 6 con Lucas 4:1-13; ambos presentan las tres tentaciones: «el deseo de la carne,» «la codicia de los ojos» y «la soberbia de la vida»; el primer hombre cae, el Segundo Hombre conquista). 7 Y fueron abiertos los ojos de ambos (se refiere a la conciencia de culpabilidad como consecuencia de su pecado), y conocieron que estaban desnudos (se refiere al hecho de que habían perdido la luz envolvente de la pureza, que anteriormente había vestido sus cuerpos); entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales (los pecadores se visten de


7 moralidad, sacramentos y ceremonias religiosas; son tan inútiles como el delantal de hojas de higuera de Adán). 8 Y oyeron la Voz del Señor Dios que se paseaba en el Huerto al aire del día (una vez la «Voz» del Señor había sido un sonido acogido; ahora se convirtió en un sonido temible, a causa de su pecado; no es que la Voz del Señor había cambiado, ya que no había cambiado; era la misma Voz que habían oído desde la creación; Él no había cambiado, sino que ellos habían cambiado); y se escondió el hombre y su mujer de la presencia del Señor Dios entre los árboles del Huerto (he aquí el amanecer de una nueva era en la historia de la humanidad; es ahora por primera vez abierto el ojo de una conciencia culpable, y Dios y el universo aparecen en formas nuevas y terribles). 9 Y llamó el Señor Dios al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? (Es la primera pregunta en el Antiguo Testamento. «¿Dónde estás tú?» es la primera pregunta en el Nuevo Testamento [Mat. 2:2]. En el Antiguo Testamento, Dios busca al pecador; en el Nuevo Testamento, el pecador busca a Dios.) 10 Y él (Adán) respondió: Oí Tu Voz en el Huerto, y tuve miedo (el temor es la primera reacción del hombre caído; la conciencia de Adán de las consecuencias del pecado es más profunda que su entendimiento del pecado en sí), porque estaba desnudo; y me escondí (estaba desnudo al Juicio de Dios, debido al pecado, que debe ser juzgado; trató de ocultarse de Dios, tal como lo hacen incalculables millones, pero nunca con éxito; Dios quería que Adán supiera que el que se esconde de Él, no puede ocultase de Él, y el que huye de Él nunca puede escaparse de Él). 11 Y le dijo: ¿Quién te ha dicho que estabas desnudo (traslada la mente de Adán de la consecuencia al pecado que lo había causado; mientras el hombre sienta pena solamente por los resultados de su acción, no hay Arrepentimiento ni deseo de volver a la Presencia Divina)? ¿Has comido del árbol de que Yo te mandé que no comieses? (La forma en que fue constituida la pregunta elimina el pretexto de la ignorancia y también señala al hecho de que el pecado se había llevado a cabo en violación directa de la prohibición Divina [Calvino].) 12 Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí (en primer lugar Adán culpó a Dios y luego culpó a Eva; él recapitula la historia, como si, a su criterio, se tratara de una cuestión de rutina que le obligó actuar de tal forma;

GÉNESIS 3:16 el hombre sigue haciendo lo mismo desde ese entonces). 13 Entonces el Señor Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? (Las dos preguntas, «¿Dónde estás tú?» y «¿Qué es lo que has hecho?» constituyen el problema humano.) Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí (presenta a Eva echándole la culpa a la serpiente; en cierto sentido, también culpó a Dios, simplemente porque Dios había creado la serpiente). EL PACTO ADÁnICO Y LAS MALDICIONES 14 Y el Señor Dios dijo a la serpiente (como veremos, no presenta ninguna pregunta o interrogación que se le plantea a la serpiente de modo alguno; Dios le juzga, y es al oír esta sentencia que la pareja culpable escucha la primera gran Promesa respecto a Cristo): Por cuanto has hecho esto, maldita serás entre todas las criaturas vivientes y entre todos los animales del campo (se refiere a este animal que posiblemente fue reducido del lugar y posición más alto en el reino animal a lo más bajo); sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida (si de hecho la serpiente hubiera sido un instrumento involuntario en manos de Satanás, entonces creo que el Señor no habría puesto una maldición sobre este animal): 15 Y enemistad pondré (animosidad) entre ti y la mujer (presenta al Señor en realidad hablándole ahora a Satanás, quien había usado la serpiente; en efecto, el Señor le está diciendo a Satanás, «Utilizaste a la mujer para derrotar la raza humana, y Yo voy a utilizar a la mujer como instrumento para traer al Redentor al mundo, Quien salvará la raza humana»), y entre tu simiente (la humanidad que sigue a Satanás) y la Simiente suya (el Señor Jesucristo); ésta (Cristo) te herirá en la cabeza (la victoria que ganó Jesús en la Cruz [Col. 2:14-15]), y tú Le herirás en el Calcañar (los sufrimientos de la Cruz). 16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores en el parto (el Plan original de Dios era que el marido y la mujer traerían hijos e hijas de Dios al mundo; debido a la Caída, ellos sólo pueden procrear hijos e hijas trayéndoles al mundo a la «semejanza de Adán» [Gén. 5:3]); con dolor darás a luz a los hijos (como consecuencia de la Caída, los hijos nacerían en un mundo de dolor); y a tu marido será tu deseo, y él se enseñoreará de ti (su


GÉNESIS 3:17 marido, en lugar de Dios, se enseñorearía ahora de ella). 17 Y a Adán le dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer (Adán prestó atención a su esposa en lugar de Dios), y comiste del árbol de que te mandé diciendo: no comerás de él (el árbol en sí no tiene propiedades de maldad en la fruta; la Ca��da, como se dijo, fue causada más bien por la desobediencia a la Palabra de Dios); maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida (al principio la Tierra estaba destinada a ser un paraíso, pero ahora producirá su plenitud en poca cantidad; además, la frase, «todos los días de tu vida,» declara la sentencia de muerte, lo que significa que la vida es ahora terminal, todo como consecuencia de la «muerte espiritual,» que era y es, la separación de Dios); 18 Espinos y abrojos te producirá (originalmente los espinos y los abrojos no eran parte de la creación de Dios, siendo éste el resultado de la maldición, que es el resultado del pecado del hombre); y comerás plantas del campo (ahora éstas ya no crecerían libremente, como era la intención original, pero ahora sólo con gran cuidado y labor); 19 En el sudor de tu rostro comerás el pan (se obtendrá el alimento por trabajos rigurosos), hasta que vuelvas a la tierra (la fuente de vida, que anteriormente estaba en Dios, se encuentra ahora en los alimentos, y lamentablemente es insuficiente); porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás (el Poder de Dios por sí solo podría mantener vivo el polvo; al no existir ya eso, el hombre vuelve al polvo). 20 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva; por cuanto ella fue la madre de todos los vivientes. (Dios le dio nombre al hombre, y lo llamó Adán, que significa «barro rojo.» Adán nombró a la mujer, y la llamó Eva, que significa «vida.» Adán lleva el nombre del cuerpo moribundo, Eva del alma viviente). 21 Y el Señor Dios hizo a Adán y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió (en la confección de túnicas de pieles, Dios, en efecto, les estaba diciendo a Adán y Eva que sus hojas de higuera eran insuficientes; como también, Él les estaba enseñando que sin el derramamiento de sangre, que corresponde a los animales que dieron su vida, que eran Tipos de Cristo, no hay remisión de pecado; en este primer sacrificio se estableció la base de la totalidad del Plan de Dios en cuanto a la Redención; también, se debe tomar nota de que es el «Señor Dios» Quien proporcionó estos abrigos y no el hombre mismo; lo cual nos

8 dice que la Salvación es enteramente de Dios y en absoluto no del hombre; la Vida de Cristo entregada en la Cruz y ofrecida como nuestro Suplente, es lo único que cubre el pecado; hay que rechazar todo lo demás). ExpulsiÓn DEL HUERTO 22 Y dijo el Señor Dios: He aquí el hombre es como uno de Nosotros sabiendo el bien y el mal (el Señor conocía la maldad, no por experiencia personal, sino más bien por medio de Su Omnisciencia; el hombre ahora conoce la maldad al hacerse malo, que es la fuente misma de todo dolor en el mundo; el pronombre «Nosotros» significa la Deidad: «Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo»); ahora, pues, para que no meta su mano, y tome también del Árbol de la Vida, y coma, y viva para siempre (esto hubiera sido lo peor de todo, tener un Adolfo Hitler vivo para siempre, etc.); 23 Y lo echó el Señor Dios del Huerto de Edén (en efecto se trataba de un acto de misericordia; el hombre fue expulsado del Huerto, porque si hubiera comido del Árbol de la Vida él habría perpetuado su sufrimiento; pero el Amor de Dios por él, aunque caído y culpable, es tan grande que Él lo acompaña en el exilio; como también, a través de Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, Quien se entregará en Sacrificio, el Señor le mostrará a Adán y a todos los que le siguen, cómo volver al Paraíso; lamentablemente no hay constancia de que Adán y Eva pusieron fe alguna en el Señor; lamentablemente, incontables miles de millones han seguido su ejemplo), para que labrase la tierra de que fue tomado (se refiere a un lugar de trabajo duro, no a un lugar de tormento). 24 Echó (Dios), pues, fuera al hombre (implica la idea de fuerza y disgusto); y puso al oriente del Huerto de Edén Querubines (estos Querubines significaban la Santidad de Dios, lo que el hombre ya había perdido), y una espada encendida que se revolvía a todos lados, para guardar el camino del Árbol de la Vida (la «espada encendida» fue emblemática de la Gloria Divina en su actitud hacia el pecado). CAPÍTULO 4 (4003 a.C.)

CAÍN y ABEL

Y

CONOCIÓ Adán a su mujer Eva (es la connotación Bíblica de la unión de marido y mujer en lo que respecta al acto sexual), la cual


9 concibió y dio a luz a Caín (el primer niño nacido de esta unión, y concluirá exactamente como el Señor dijo, con «dolor»), y dijo: He adquirido varón por voluntad del Señor (al emplear Eva el título «Señor», que significa «El Dios del Pacto,» y lo que se refiere a la «Simiente de la mujer,» [Gén. 3:15], ella pensaba que Caín era el Prometido; obviamente, no comprendía que le era imposible al hombre caído procrear el Redentor Prometido). 2 Y después dio a luz a su hermano Abel («Abel» significa «vanidad»; siendo Caín el mayor, muestra que Eva ya se había desilusionado de su primogénito, indudablemente, se había observado rasgos que ella sabía que no podía ser de la Simiente Prometida; ella estaba perdiendo la Fe en Dios). Y fue Abel pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra (ambos eran oficios honorables). 3 Y aconteció andando el tiempo (la frase utilizada aquí se refiere a un largo periodo indefinido), que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda al Señor. (Probablemente fue la primera ofrenda que trajo, aunque el Señor le había explicado a la Primera Familia la necesidad del Sistema Expiatorio, es a saber, si ellos habían de tener cualquier clase de comunión con Dios y el perdón de los pecados. Hay prueba de que Adán, al menos por un tiempo, ofrecía sacrificios. Caín sabía el tipo de Sacrificio que el Señor aceptaría, pero se rebeló contra esa amonestación, exigiendo que Dios aceptara la labor de sus manos, lo que Dios no podía aceptar. Así que tenemos, en las personas de Caín y Abel, los primeros ejemplos de un hombre religioso del mundo y un hombre genuino de Fe.) 4 Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de la grosura de los mismos (es lo que Dios demandó; fue un sacrificio de sangre de una víctima inocente, un cordero, que declarara el hecho de que Abel reconoció su necesidad de un Redentor, y Uno que vendrá Quien redimiría la humanidad perdida; la Ofrenda de Abel fue un Tipo de Cristo y el precio que Él pagaría en la Cruz del Calvario para que el hombre pudiera ser redimido). Y miró el Señor con agrado a Abel y a su ofrenda: (Como fue indicado, se trataba de un Tipo de Cristo y la Cruz, la única Ofrenda que Dios respetará. El Altar de Abel es hermoso a los Ojos de Dios y repugnante a los del hombre. El altar de Caín es hermoso a los ojos del hombre y repugnante a los de Dios. Estos «altares» existen en la actualidad; alrededor del uno que representa a Cristo y Su obra expiatoria, pocos

GÉNESIS 4:9 están reunidos; alrededor del otro, muchos. Dios acepta el cordero inmolado y rechaza el fruto ofrecido; y puesto que la ofrenda fue rechazada, por lo mismo, el oferente fue rechazado.) 5 Pero no miró con agrado a Caín ni a la ofrenda suya (volvamos a decirlo, Dios no tiene respeto por ningún camino de Salvación propuesto, aparte de «Jesucristo y Él Crucificado» [I Cor. 1:23; 2:2]). Y se enojó Caín en gran manera, y decayó su semblante (lo que llenó a Abel de paz llenó a Caín de ira; la mente carnal muestra su enemistad contra toda esta Verdad que alegra y satisface tanto al corazón del Creyente). 6 Entonces el Señor dijo a Caín (Dios ama a Caín, tanto como a Abel, y también desea bendecirle): ¿Por qué te has ensañado (el Altar de Abel habla del Arrepentimiento, de la Fe y de la Sangre Preciosa de Cristo, del Cordero de Dios sin mancha; el altar de Caín habla del orgullo, la incredulidad y la autojusticia, que es la justicia propia, lo que siempre produce ira)? Y por qué ha decaído tu semblante (la ira, de una forma u otra, acompaña la autojusticia, pues es lo que plagaba a Caín; la Justicia de Dios sólo se obtiene por medio de la Cruz, mientras que la autojusticia es por dependencia en las obras), 7 Si bien hicieres, ¿no serás aceptado (si traes el sacrificio correcto, en el cual colocas tu fe)? Y si no hicieres bien, el pecado (una Ofrenda por el Pecado) está a la puerta (un cordero estaba en la puerta del Tabernáculo); con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él (el Señor le prometió a Caín dominio sobre la Tierra de aquel entonces, si él sólo hubiera ofrecido, y puesto su confianza en el sacrificio correcto; en el momento presente Él promete lo mismo a todos los que confían en Cristo [Mat. 5:5]). CaÍn asesina a abel 8 Y habló Caín a su hermano Abel; y aconteció que estando en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y le mató (el primer asesinato; la religión de Caín fue demasiado refinada como para matar a un cordero, pero no tan culta como para matar a su hermano; el camino de Salvación de Dios llena el corazón de amor; el camino de salvación del hombre lo inflama con odio; la «Religión» siempre ha sido la causa principal del derramamiento de sangre). 9 Y el Señor dijo a Caín: ¿Dónde está Abel


GÉNESIS 4:10 tu hermano? (Adán peca contra Dios y Caín peca contra el hombre. Al unir la conducta de ambos, el pecado se tiene en todas sus formas, y eso en la primera página de la historia de la humanidad.) Y él respondió: No sé, ¿soy yo guarda de mi hermano (él se mostró un «mentiroso» al decir, «No sé»; fue «malvado y profano» al pensar que podría ocultar su pecado de Dios; «injusto» al denegar ser el guardián de su hermano; «obstinado y desesperado» al no confesar su pecado)? 10 Y Él (Dios) le dijo: ¿Qué has hecho (se trata de los pecados del hombre, el fruto de su naturaleza pecaminosa)? La voz de la sangre de tu hermano clama a Mí desde la tierra. (Existen evidencias Bíblicas que Caín degolló a su hermano. Y así, con el primer derramamiento de sangre humana, surgió ese pensamiento siniestro, conferido divinamente, que la Tierra no concederá paz al que cruelmente ha manchado su hermosa faz con el flujo de vida del hombre.) 11 Y ahora pues, maldito seas tú de la Tierra (Caín repudió la Cruz, asesinó a su hermano, y ahora es maldecido por Dios; la primera maldición que Dios dirigió contra un ser humano), que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano (fue el principio de lo que ha resultado ser una saturación; desde aquel entonces hasta ahora, la Tierra ha estado empapada con la sangre de víctimas inocentes): 12 Cuando labrares la tierra, no te volverá a dar su fuerza (indica el hecho de que Caín había contaminado la habitación del hombre, y ahora, al cultivar la tierra, ésta se le opondría como un enemigo); fugitivo y vagabundo serás en la Tierra (muestra la búsqueda, no por una suerte mejor, sino por empuje de una mala conciencia). 13 Entonces dijo Caín al Señor: Demasiado grande es mi castigo para ser soportado (Caín no vio la inmensidad de su pecado, sino la severidad de su castigo; en otras palabras, no hubo arrepentimiento). 14 He aquí me echas hoy de la faz de la Tierra (el pecado de Adán causó la expulsión del círculo íntimo, el de Caín, del externo); y me ocultaré de Tu Presencia (ocultarse de la Presencia de Dios es no ser considerado por Dios y no tener el cuidado de Su protección), y seré fugitivo y vagabundo en la Tierra (un errante); y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará (querrá matarme). (La referencia de Caín a otros individuos demuestra que en unos 100 años o más desde que Adán y Eva fueron

10 creados, los primeros padres tuvieron otros hijos. Para entonces, bien pudo haber varios millares de personas en la Tierra, y sin duda fue así.) 15 Y le respondió el Señor: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces sufrirá venganza (se le permitió a Caín vivir para que él pudiera ser una advertencia perpetua para los demás que no se debe derramar la sangre de su prójimo; sin embargo, muy pocos prestaron atención, como pocos en la actualidad). Entonces el Señor puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que lo hallase (no se nos dice cuál fue la señal, pero obviamente, todos sabían). la primera civilizaciÓn 16 Y salió Caín de la Presencia del Señor (los que están en rebelión en contra de Dios no desean en absoluto Su Presencia, y por razones obvias), y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén («Nod» significa «andar errante»; la mayoría de la raza humana «anda errante,» porque no conoce a Dios y, por consiguiente, no tiene paz). 17 Y conoció Caín a su mujer (terminología Bíblica para indicar la concepción); la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad (en realidad significa «estaba construyendo» o «comenzaba a construir;» la idea es que no estaba terminada; y así ha sido y es, con la raza humana; en cuanto a los inconversos prácticamente nada está terminado por completo, simplemente porque lo que construyen no satisface), y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc (conlleva la idea, debido al significado del nombre Enoc, que esta ciudad sería un lugar de educación y aprendizaje — pero era educación y aprendizaje sin Dios). 18 Y a Enoc nació Irad, e Irad engendró a (fue el padre de) Mejuyael, y Mejuyael engendró a Metusael; y Metusael engendró a Lamec (todo esto aconteció unos trescientos años o más después de la creación de Adán y Eva). 19 Y tomó para sí Lamec dos mujeres; el nombre de la una fue Ada, y el nombre de la otra Zila (el primer caso de poligamia anotada en la Biblia). 20 Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en carpas, y crían ganados. 21 Y el nombre de su hermano fue Jubal, el cual fue padre de todos los que manejan arpa y órgano (parece que Jubal fue el creador de instrumentos musicales; el oído del hombre


11 ahora está lleno de otros sonidos que los que proceden del Calvario, y su ojo está lleno de otros objetos que de un Cristo Crucificado). 22 Y Zila también dio a luz a Tubal Caín, instructor de artífices de toda obra de bronce y de hierro; y la hermana de Tubal Caín fue Noamá (Tubal Caín fue el primero en comenzar a trabajar con metales; probablemente el nombre de «Caín» fue añadido para demostrar que éstos eran los «Cainitas;» «Noamá» significa «hermosa»). 23 Y dijo Lamec a sus mujeres: Ada y Zila, oíd mi voz; mujeres de Lamec, escuchad mis dichos: Que varón he matado por mi herida, y un joven por mi golpe. 24 Si siete veces será vengado Caín, Lamec en verdad setenta veces siete lo será. (Es el primer poema inscrito en la historia de la humanidad. Como mucha de la poesía desde ese entonces, glorifica la inmoralidad y el asesinato, y niega la ira venidera. Desde entonces el hombre ha tratado de negar el juicio; sin embargo, un día vendrá el juicio [Apoc. 20:11-15].) la simiente espiritual renovada 25 Y conoció de nuevo Adán a su mujer, la cual dio a luz un hijo, y llamó su nombre Set (después de tratar con la línea de Caín en el inicio de la corrupción de violencia, Moisés vuelve otra vez a unos años al nacimiento de «Set;» el Espíritu Santo señaló a «Set,» porque él era del linaje de Cristo; el nombre «Set» significa «sustituto designado»); porque Dios, dijo ella, me ha sustituido otra simiente en lugar de Abel, a quien mató Caín. (Cuando «Caín» nació, Eva dijo, «He adquirido un varón del Señor», lo que indica que ella creyó en el Pacto de Génesis 3:15. Ahora ella emplea el término «Dios», en efecto, afirma que ha perdido la fe en el Pacto. Como se ha dicho, esta sería la «simiente» por la cual Cristo vendría, pero a causa de la incredulidad, Eva no lo entendía ni lo creía.) 26 Y a Set también le nació un hijo, y llamó su nombre Enós (el nombre «Enós» significa «hombre enfermizo, mortal, decadente»; ya se comienza a entender los terribles resultados de la Caída). Entonces comenzaron los hombres a invocar el Nombre del Señor (probablemente se refiere al desprecio; es posible que la familia de Caín, al darse cuenta ahora de que Set había tomado el lugar de Abel, como el «primogénito» o el «designado», se refiere despectivamente a ellos como el «pueblo de Dios», o el «pueblo del

GÉNESIS 5:5 Señor»). CAPÍTULO 5 (4004 a.C.)

LOS DESCENDIENTES DE ADÁN

É

STE es el libro de las generaciones de Adán (corresponde con la frase, «El Libro de la Generación de Jesucristo», Quien fue el Último Adán [Mat. 1:1]). El día en que creó Dios al hombre, a la Semejanza de Dios lo hizo (la «Semejanza de Dios» es la «Gloria de Dios» [II Cor. 4:6]. Con la Caída, el hombre perdió esa gloria; sin embargo, en la Primera Resurrección de Vida, todo Creyente recuperará esa gloria [Rom. 8:17]); 2 Varón y hembra los creó (se refiere al hecho de que la homosexualidad es un pecado grave ante los ojos de Dios); y los bendijo (la bendición se perdió como consecuencia de la Caída, pero se ha recuperado en Cristo), y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados (Adán, en Hebreo, es la palabra para la raza humana en general además de ser el nombre específico para el primer hombre). 3 Y vivió Adán ciento treinta años y engendró (fue padre de) un hijo a su semejanza (originalmente Dios tuvo la intención de que el género humano procreara «hijos e hijas de Dios» en el mundo; debido a la Caída, los hijos e hijas podían ser procreados en el mundo sólo a la semejanza de su padre original, Adán, un producto de su naturaleza caída; se llama el «pecado original»), conforme a su imagen (significa que Adán ya no tenía la Imagen de Dios; la «semejanza» y la «imagen» son ahora conforme a Satanás [Jn. 8:44]); y llamó su nombre Set (aunque Set no era el Prometido, todavía, él representaba un rayo de esperanza; a través de él, o más bien su linaje, vendría El Prometido). 4 Y fueron los días de Adán después que engendró a Set, ochocientos años; y engendró hijos e hijas (la deducción es que por unos 800 años Adán pudo engendrar hijos y Eva concebir. No se nos dice exactamente el número de hijos que trajeron al mundo. Pero tuvo que ser muchos): 5 Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos treinta años; y él murió (el historial familiar de ésta, la Raza Celestial, está marcada por la muerte; sin importar cuánto tiempo vivió un miembro de la familia, sin embargo, tres palabras acompañan su nombre:


GÉNESIS 5:6

12

12 Y vivió Cainán setenta años, y engendró a Malalel. 13 Y vivió Cainán, después que engendró a Malalel, ochocientos cuarenta años, y engendró hijos e hijas. 14 Y fueron todos los días de Cainán novecientos diez años; y él murió.

21 Y vivió Enoc sesenta y cinco años, y engendró a Matusalén (al parecer, Enoc tenía 65 años cuando se convirtió y entró en esta comunión Divina; el nombre «Matusalén» significa: «El Diluvio (la inundación) será enviado cuando él muera»; por lo tanto, Matusalén era un testimonio viviente y andante de que el juicio estaba por venir sobre la Tierra debido a su terrible maldad; sin embargo, sólo Noé y su familia creyeron; entonces llegó el diluvio un poco menos de mil años después del nacimiento de Matusalén): 22 Y caminó Enoc con Dios (en la Biblia se hallan tres declaraciones con respecto a Enoc: «Él caminó con Dios» [Gén. 5:22]; «fue testigo de Dios» [Jud., v. 14]; «agradó a Dios» [Heb. 11:5]) después que engendró a Matusalén, trescientos años; y engendró a hijos e hijas (Enoc no tuvo una vida de aislamiento, sino una vida de separación. Tal se requiere de todos los Creyentes); 23 Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años (convertido a los 65 años, vivió fielmente para Dios unos 300 años): 24 Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios (Enoc fue uno de los dos hombres en la historia que no murió, Elías fue el otro. Él fue trasladado, como dijo Pablo, «para no ver muerte» [Heb. 11:5]).

LA FAMILIA DE malalel

LA FAMILIA DE mAtusAlÉN

15 Y vivió Malalel sesenta y cinco años, y engendró a Jared. 16 Y vivió Malalel, después que engendró a Jared, ochocientos treinta años; y engendró hijos e hijas. 17 Y fueron todos los días de Malalel ochocientos noventa y cinco años; y él murió.

25 Y vivió Matusalén ciento ochenta y siete años, y engendró a Lamec (Noé le nacerá a Lamec). 26 Y vivió Matusalén, después que engendró a Lamec setecientos ochenta y dos años; y engendró hijos e hijas. 27 Fueron pues todos los días de Matusalén, novecientos sesenta y nueve años; y él murió (Matusalén vivió más años que cualquier otra persona, 969 años; al parecer él murió justo antes del diluvio de Noé; a pesar de tener un padre Piadoso, no se hace mención de que él vivió para Dios).

«y él murió»). LA FAMILIA DE SET 6 Y vivió Set ciento cinco años, y engendró a (fue padre de) Enós; 7 Y vivió Set, después que engendró a Enós, ochocientos siete años, y engendró hijos e hijas. 8 Y fueron todos los días de Set novecientos doce años; y él murió. LA FAMILIA DE ENÓS 9 Y vivió Enós noventa años, y engendró a Cainán. 10 Y vivió Enós después que engendró a Cainán ochocientos quince años, y engendró hijos e hijas. 11 Y fueron todos los días de Enós novecientos cinco años; y él murió. LA FAMILIA DE cainÁn

LA FAMILIA DE jared 18 Y vivió Jared ciento sesenta y dos años, y engendró a Enoc (con la excepción de Noé Enoc y Abel son los únicos dos hombres que vivieron para Dios desde la creación hasta el diluvio. Pudo haber otros, pero la Biblia no lo dice). 19 Después del nacimiento de Enoc, Jared vivió ochocientos años; y engendró hijos e hijas: 20 Y fueron todos los días de Jared novecientos sesenta y dos años; y él murió. LA FAMILIA DE ENOC

LA FAMILIA DE lamec 28 Y vivió Lamec ciento ochenta y dos años, y engendró a un hijo; 29 Y llamó su nombre Noé (ahora se nos presenta a Noé, una de las figuras centrales de la Biblia, y de todos los tiempos. Su nombre significa «descanso»), diciendo: Éste nos


13 consolará de nuestras obras, y del trabajo de nuestras manos, a causa de la tierra que el Señor maldijo (parece que a Lamec, el padre de Noé, se le había dado una Revelación en relación a este niño. El consuelo que trajo, en cuanto a la maldición, tenía que ver con el Arca, y Aquel que al fin vendría a través de este linaje, el Hijo de Dios, Quien quitaría la mayor maldición — la maldición de la Ley quebrantada [Gál. 3:13]). 30 Y vivió Lamec, después que engendró a Noé, quinientos noventa y cinco años, y engendró hijos e hijas (pero ninguno de los hermanos y hermanas de Noé creyeron la Palabra del Señor, y por consiguiente, perecieron en el diluvio). 31 Y fueron todos los días de Lamec setecientos setenta y siete años; y él murió.

GÉNESIS 6:5 casarse con las «hijas de los hombres,» que por consiguiente produciría una raza impura, por así decirlo, de la cual por lo menos algunos de esta prole resultaron ser «gigantes»; de todos modos, todos los que resultaron de dicha unión fueron manchados; el término «hijos de Dios» en el Antiguo Testamento, por lo menos como se emplea aquí, nunca se usa para referirse a seres humanos, sino siempre para referirse a los ángeles, ya sean justos o caídos [Job 1:6; 2:1]; en su breve Epístola, Judas menciona a estos «ángeles.» Él dijo que «no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia habitación»; luego dijo cual fue su pecado: «fueron en pos de la carne extraña contra la naturaleza.» Tocante a esto, Judas también dijo que Dios «los ha reservado bajo oscuridad, en prisiones eternas, hasta el juicio del gran día» [Judas, vv. 6-7]).

LA FAMILIA DE noÉ la advertencia de dios 32 Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, Cam y Jafet (debido al hecho de que todo ser humano sobre la faz de la Tierra murió en el diluvio, con la excepción de Noé y su familia, significa que toda persona que ha vivido desde entonces es un descendiente de Sem, Cam o Jafet). CAPÍTULO 6 (2448 a.C.)

LA MALDAD DE LA HUMANIDAD

Y

ACONTECIÓ que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la Tierra, y les nacieron hijas (es probable que los acontecimientos de este Capítulo comenzaron aproximadamente durante la época de Enoc, que fue alrededor de mil años antes del diluvio. Había, sin duda, varios millones de personas sobre la faz de la Tierra en aquel entonces. El Versículo 1 no intenta insinuar que hubieron más nacimientos de niñas que de varones, tiene más bien la intención de establecer la narrativa de lo que está por exponerse), 2 Viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas; se tomaron mujeres de entre todas aquellas que escogieron (los «hijos de Dios» descritos aquí se refiere a los ángeles caídos, que compartieron la suerte de Lucifer, quien encabezó una revolución contra Dios en un momento en la eternidad pasada; para estropear el linaje humano por medio del cual finalmente el Mesías vendría, ellos intentarían corromper ese linaje, y al

3 Y dijo el Señor: No contenderá Mi Espíritu (el Espíritu Santo) con el hombre para siempre (aquí el Señor está hablando del varón, Adán, y no de la humanidad en general), porque ciertamente él es carne (se refiere al hecho de que aunque el primer hombre fue personalmente creado por Dios, todavía era carne, y debido a la Caída finalmente tiene que morir); sin embargo serán sus días ciento veinte años (a partir del tiempo de esta declaración, se le concedería a Adán 120 años para arrepentirse; no hay prueba de tal; muchos creen que estos 120 años se refieren al plazo máximo para arrepentirse antes del diluvio; sin embargo, no tiene nada que ver con el diluvio, como se demostrará más adelante). 4 Había gigantes en la Tierra en aquellos días (como resultado de la unión de los ángeles caídos y las «hijas de los hombres»); y también después («aquellos días» se refiere a la época anterior al diluvio, entre tanto que «y también después» se refiere al tiempo posterior al diluvio; de hecho, Goliat, al que David mató, era uno de esos ejemplos) que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos: Éstos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre (estos términos, «valientes, varones de renombre» refutan la hipótesis de que estos términos se refieren simplemente al linaje de Set y al linaje de Caín). 5 Y vio el Señor que la maldad de los hombres era mucha en la Tierra (estos «varones


GÉNESIS 6:6

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de renombre,» los gigantes, creaban más y más formas de maldad), y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. (Debido a esta infestación, el mal comenzó con el proceso mismo del pensamiento, e incorporó a todos los seres humanos; era una acción continua del mal que nunca se aplacaba, y continuó degradándose más). 6 Y se arrepintió el Señor de haber hecho al hombre en la Tierra (Dios no cambia con respecto a Su Naturaleza; sin embargo, el hecho de que el Señor se arrepiente muestra la verdad de que Dios, en conformidad con Su Inmutabilidad, asume una posición de cambio con respecto al hombre cambiado), y Le dolió en Su corazón (no es simplemente una declaración antropomorfa, como algunos lo afirman, sino una declaración verdadera referente a la Naturaleza de Dios; ¡el pecado contrista al Señor!). 7 Y dijo el Señor: Raeré de sobre la faz de la Tierra a los hombres que he creado (la maldad del hombre había llegado a ser tan grande, que si Dios no hubiera hecho esto, finalmente el hombre se habría destruido, aunque habría tomado mucho más tiempo. El pecado tiene que ser juzgado e inevitablemente será juzgado); desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; porque Me arrepiento de haberlos hecho (el reino animal se hizo para el hombre, y si el hombre es destruído, no hay más propósito ni motivo para el reino animal; por lo tanto también debe ser destruido). NoÉ Y EL ARCA 8 Pero Noé halló Gracia en los ojos del Señor (es la primera vez que La Gracia se menciona en la Biblia. La Gracia se refiere a la Bondad de Dios otorgada al hombre que no la merece). 9 Estas son las generaciones de Noé (el Espíritu Santo destaca esto, porque el linaje de Noé y su familia era perfecto, pues no se había corrompido por la unión de ángeles caídos y mujeres): Noé fue varón justo y perfecto en sus generaciones (Noé fue justificado ante Dios por Fe en la Simiente Prometida; porque más tarde Pablo dijo que él era heredero de la Justicia que es por la Fe,[Heb. 11:7]), y caminó Noé con Dios (fue el único hombre sobre la faz de la Tierra en esta época del cual se puede decir esto). 10 Y engendró Noé tres hijos: Sem, Cam

y Jafet (aprendemos del último Versículo del Capítulo anterior que estos hijos no le nacieron a Noé hasta que tenía unos «500 años»). 11 Y se corrompió la Tierra delante de Dios, y estaba la Tierra llena de violencia (significa que todos eran corruptos en lo que respecta el linaje que resultó de la unión de ángeles caídos y mujeres). 12 Y miró Dios la Tierra, y he aquí que estaba corrompida («Miró Dios» denota una observación especial, como si Él hubiera iniciado una investigación sobre su verdadera condición [Sal. 14:2; 33:13-14]; porque toda carne había corrompido su camino sobre la Tierra (el linaje de la raza entera, estaba estropeado debido a la unión de ángeles caídos y mujeres. Este fue el plan de Satanás para evitar que el Redentor viniera al mundo, que solo podría cumplirse por medio de un linaje incorrupto. Aparte de Noé y su familia, toda la raza humana estaba contaminada). 13 Y dijo Dios a Noé: El fin de toda carne ha venido delante de Mí (el Señor había investigado a fondo la situación); porque la Tierra está llena de violencia a causa de ellos (el Hebreo dice: «Porque la Tierra estaba llena de violencia que emanaba de sus caras»; la idea es, que entendían lo que hacían, y por eso, es que, desafiaron a Dios para que los detuviera); y he aquí, voy a destruirlos juntamente con la Tierra (¡Dios no tuvo más remedio! de no ser por Noé, la raza humana hubiera dejado de existir y este mundo hubiera vuelto a un estado «desolado y vacío, y las tinieblas...sobre la faz del abismo» [Gén. 1:2]). 14 Hazte un Arca de madera de gofer (el Arca era un Tipo de Cristo); harás aposentos en el Arca y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. 15 Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del Arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura (usando 44.72 centímetros [18 pulgadas] al codo, sería de 137.16 metros [450 pies] de largo, 22.86 metros [75 pies] de ancho y 13.72 metros [45 pies] de alto). 16 Una ventana harás al Arca, y la acabarás a un codo de elevación por la parte de arriba; y pondrás la puerta del Arca a su lado; y le harás piso bajo, segundo y tercero (las palabras Hebreas traducidas «ventana» y «puerta» tienen un significado distinto de lo que aparentan; por ejemplo, la palabra «ventana» obviamente era un medio, no sólo para iluminar el Arca, sino también para ventilarla;


15 posiblemente era un espacio abierto cerca de 44.72 centímetros [18 pulgadas] de alto, con un larguero a todo el derredor del Arca, facilitando suficiente provisión de aire, y era protegido por el alero que salía del techo; además, se cree posible que la «puerta» se extendía a los tres pisos o plantas. El Arca probablemente hubiera desplazado unas 30.000 toneladas o más de agua; por consiguiente, era una embarcación enorme). 17 Y Yo, he aquí que Yo traigo un diluvio de aguas sobre la Tierra, para destruir toda carne en que haya espíritu de vida debajo del cielo; todo lo que hay en la Tierra morirá (se refiere a todas esas cosas, con excepción de los peces en la mar [v. 20]). 18 Pero estableceré Mi Pacto contigo (es la primera vez que la palabra «Pacto» se utiliza en la Biblia. Se refiere al Pacto de la Simiente Prometida [Gén. 3:15]); y entrarás en el Arca, tú, y tus hijos, y tu mujer, y las mujeres de tus hijos contigo (indica el hecho de que toda su familia fue salva). 19 Y de todo lo que vive, de toda carne, dos de cada especie meterás en el Arca, para conservarles la vida contigo; macho y hembra serán (los Científicos declaran que las especies distintas de animales cuadrúpedos son unas 250; si se duplica este número, y una cierta proporción multiplicada por 7 por los animales limpios, y si se le añade y se le asigna un tercio de metro cúbico [12 pies cúbicos] a cada animal y a cada ave, el número total de metros cúbicos utilizados sumaría a casi 28,217 metros cúbicos [un millón de pies cúbicos], quedando unos 56,634 metros cúbicos [dos millones de pies cúbicos] para las provisiones; debe ser obvio que hubo abundancia de espacio en el Arca para sus habitantes): 20 De las aves según su especie, y del ganado según su especie, de todo reptil de la Tierra según su especie, dos de cada especie vendrán a ti, para que les conserves la vida (creo que es obvio, de la frase, «vendrán a ti», que el Espíritu del Señor ocasionó que estos animales y aves vinieran a Noé). 21 Y toma contigo de todo alimento que se come, y almacénalo; para que te sirva de alimento a ti y a ellos (sin saber cuánto tiempo las aguas del diluvio permanecerían en la Tierra, al parecer Noé llenó la nave hasta estar repleta de provisiones). 22 Y así lo hizo Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó (¡no hay nada más sobresaliente que se pueda decir de cualquier

GÉNESIS 7:6 hombre!). CAPÍTULO 7 (2349 a.C.)

EL MANDATO DE DIOS PARA ENTRAR AL ARCA

Y

EL Señor dijo a Noé: Ven tú y toda tu casa y entra al Arca (la Epístola a los Hebreos dice que Noé preparó el Arca porque creyó la advertencia Divina; además, las palabras «Ven tú», como las empleó el Señor, indica el hecho de que Dios es el Primero en el Arca; si Él hubiera estado afuera, habría dicho, «¡Entra al Arca!»); porque a ti he visto justo delante de Mí en esta generación (se refiere a la Fe de Noé en el Redentor venidero, porque es la única Fe que Dios reconocerá; Pablo escribió de él: «Y fue hecho heredero de la Justicia que es por la Fe» [Heb. 11:7]; la Fe de la cual se refiere aquí habla de Cristo y lo que Él haría en la Cruz; Noé solo tenía un vislumbre de esa época venidera, pero, tan nublado como fuera, él puso su pasado, presente y futuro en la Promesa de Dios que enviará la «Simiente»). 2 De todo animal limpio te tomarás de siete en siete, macho y su hembra; pero de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra. 3 También de las aves de los cielos de siete en siete, macho y hembra; para conservar viva la simiente sobre la faz de toda la Tierra (no se refiere a la Ley Levítica, la que no sería dada por otros 900 años; probablemente los animales limpios mencionados procedían de aquellos de la época de Adán y Abel, como se habían ofrecido en sacrificio; y así, se hizo provisión para el sacrificio de Noé cuando saliera del Arca, cuando las aguas bajaran). 4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la Tierra cuarenta días y cuarenta noches (el mandato de entrar al Arca fue dado una semana antes de que empezasen las lluvias — y lluvia tal como el mundo jamás había visto); y raeré toda sustancia viviente que Yo hice de sobre la faz de la Tierra. 5 E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó el Señor (es la segunda vez que el Espíritu Santo por medio de Moisés habla de la obediencia de Noé). EL PRINCIPIO EL DILUVIO 6 Y era Noé de seiscientos años, cuando el diluvio de las aguas vino sobre la Tierra (este Versículo verifica que los 120 años de Génesis 6:3


GÉNESIS 7:7 no tenían nada que ver con el límite de tiempo hasta el diluvio; de hecho, la Biblia no dice cuánto tiempo transcurrió desde que se le advirtió al pueblo; el número seis es por lo general un símbolo Bíblico de sufrimiento; en el Apocalipsis, el sexto sello, la sexta trompeta y la sexta copa introducen períodos críticos de aflicción). 7 Y entró Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él al Arca, a causa de las aguas del diluvio (en cuanto a esta época, Pablo dice en Hebreos 11:7 que actuaron «movidos por el temor e impulsados por la fe»). 8 De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la Tierra. 9 De dos en dos entraron a Noé en el Arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé (únicamente poder Divino podría haber logrado la entrada oportuna y ordenada de las criaturas a esta enorme nave). 10 Y sucedió que después de siete días las aguas del diluvio fueron sobre la Tierra (lo que Noé había predicado por varios años ya era una realidad). 11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete día del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas (el agua vinía de arriba y de abajo; además, algunos Científicos creen, y con toda razón, que las aguas vinieron de la Tierra con tanta fuerza, que sólo se habría requerido unos pocos días para abrir el Gran Cañón y otras cosas semejantes). 12 Y hubo lluvia sobre la Tierra cuarenta días y cuarenta noches (la traducción literal en Hebreo es, «Y hubo lluvia violenta…»). 13 En este mismo día entró Noé, y Sem, y Cam y Jafet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el Arca (el día que empezaron las lluvias Noé y su familia entraron al Arca); 14 Ellos y todos los animales salvajes según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la Tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro, toda especie de aves. 15 Y vinieron a Noé al Arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida (el Señor le dio a estos animales el instinto de hacerlo). 16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios: Y el Señor le cerró la puerta (el contraste

16 entre los dos nombres de la Deidad se presenta aquí más lucidamente; solo en este Versículo, se emplea tanto «Dios» como el «Señor». «Elojím» es Quien ordena a Noé en cuanto a los animales; es «Jehová», el Dios de los Pactos, Quien asegura su protección al cerrar el Arca tras él; nada puede expresar más plenamente la seguridad perfecta del Creyente en Cristo que aquellas palabras: «el Señor le cerró la puerta»). 17 Y fue el diluvio cuarenta días sobre la Tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el Arca, y se elevó sobre la Tierra (donde fuese que Noé construyó el Arca, llegaron las aguas del diluvio, y comenzó a flotar). 18 Y prevalecieron las aguas, y crecieron en gran manera sobre la Tierra; y flotaba el Arca sobre la faz de las aguas (probablemente se refiere a que los mofadores se jactaban de que las aguas bajarían y nunca llegarían a un punto extremo; sin embargo las aguas subieron y prevalecieron). 19 Y las aguas prevalecieron mucho en extremo sobre la Tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos (aquéllos que habitaban en las cumbres de las montañas más elevadas perecieron igualmente como los que vivían en los valles más profundos; no había diferencia; muchos de los que viven en la cumbre de la moralidad se sienten seguros del juicio de fuego que está por venir, y tienen lástima de los que viven en las profundidades del vicio; pero sin Cristo, todos pereceremos). 20 Quince codos en alto (sobre las montañas más altas) prevalecieron las aguas; y fueron cubiertos los montes (muchos Eruditos creen que antes del diluvio la montaña más alta del mundo era de aproximadamente 3.048 metros [10.000 pies] o menos, de altura; «el romperse del gran abismo» cambió mucha de la topografía del mundo, creando enormes cañones y, a la vez, enormes montañas). 21 Y murió toda carne que se mueve sobre la Tierra, así de aves como de ganado, y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la Tierra, y todo hombre (los peces no fueron destruidos); 22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió (ni una ola de ese juicio alcanzó a Noé; él estaba absolutamente a salvo; Noé no podía perecer porque el Arca no podía perecer; el Arca no podía perecer porque Jehová estaba en el Arca; en efecto, el Arca era Cristo; por lo tanto, Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al


17 mundo). 23 Así fue destruida toda sustancia que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la Tierra; y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el Arca (sólo los que están «en Cristo» son salvos. No hay excepción [Jn. 3:16]). 24 Y prevalecieron las aguas sobre la Tierra ciento cincuenta días. CAPÍTULO 8 (2348 a.C.)

LAS AGUAS RETROCEDEN

Y

SE acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las criaturas salvajes que estaban con él en el Arca (la idea de que Dios recuerda, tal como se indica aquí, no significa que Dios se había olvidado o que podía olvidarse; simplemente significa que ahora prestará Su atención a lo que se trata en el momento, ya sea juicio o bendición); e hizo pasar Dios un viento sobre la Tierra, y disminuyeron las aguas (con respecto a esto, Mackintosh dice: «Bien, se cree que Enoc es una figura de la Iglesia que será quitada antes de que el mal humano alcance su punto culminante, y antes de que el Juicio Divino caiga sobre ella; Noé, en cambio, es una figura del remanente de Israel, que pasará por las aguas profundas de la aflicción y del fuego de juicio, y será conducido al disfrute pleno del gozo Milenario, en virtud del Pacto perpetuo de Dios»). 2 Se cerraron las fuentes del abismo, y las ventanas de los cielos; y la lluvia de los cielos cesó (las dos palabras en este Versículo, «fuentes» y «ventanas», nos declaran la terrible intensidad del diluvio; de hecho, fue probablemente de tal intensidad que literalmente cambió gran parte de la forma de este mundo). 3 Y poco a poco retrocedieron las aguas de sobre la Tierra; y decrecieron las aguas al cabo de ciento cincuenta días (mientras que al Señor Le tomó solo un día para maniobrar las aguas que cubrieron la Tierra durante el período de la creación [Gén. 1:6-8], requirió mucho más tiempo para el diluvio de la época de Noé; mientras que el pecado fue lo que causó los dos diluvios, el primero fue por la rebelión de los Ángeles y el segundo por la rebelión de los hombres; se descubre que la rebelión provocada por los hombres requiere mucho más atención del Señor; ¿y por qué? Dios le dio más dominio a Adán, es decir, a la humanidad, que a la creación

GÉNESIS 8:13 Angélica). 4 Y se posó el Arca en el mes séptimo, a diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat (observe los siguientes hechos notables: «En el día diecisiete de Abib (Abril) el Arca reposó sobre el Monte Ararat; en el día diecisiete de Abib los Israelitas cruzaron el Mar Rojo; en el día diecisiete de Abib, Cristo, nuestro Señor, resucitó de entre los muertos»). 5 Y las aguas siguieron disminuyendo hasta el mes décimo. En el décimo, el primer día del mes, se vieron las cumbres de las montañas (desde el tiempo que el Arca halló un lugar de descanso sobre el Monte Ararat hasta que se vieron muchas montañas, pasaron tres meses). 6 Y sucedió que, al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana del Arca que había hecho (Noé y Dios habían habitado juntos en el Arca por un año solar completo, es decir, desde el decimoséptimo día del segundo mes hasta el vigésimo séptimo día del mes correspondiente del año siguiente — trescientos sesenta y cinco días): 7 Y envió al cuervo, el cual salió, y estuvo volando de un lado a otro hasta que las aguas se secaron de sobre la tierra (el cuervo voló y no regresó). 8 Envió también de sí a la paloma, para ver si las aguas se habían retirado de sobre la faz de la tierra; 9 Y no halló la paloma donde sentar la planta de su pie, y se volvió a él al Arca, porque las aguas estaban aún sobre la faz de toda la Tierra. Entonces él extendió su mano, y tomándola, la hizo entrar consigo en el Arca. (Mientras que eran visibles las cumbres de ciertas montañas, aún, era un lugar de muerte en vez de vida; la paloma no encontraba descanso en dicho espacio, buscando un lugar limpio, por lo que ella regresa al Arca.) 10 Y esperó aún otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del Arca. 11 Y la paloma volvió a él a la hora de la tarde: Y he aquí que traía en su pico una hoja de oliva: Entonces Noé se dio cuenta de que las aguas se habían retirado de sobre la Tierra. 12 Y esperó aún otros siete días, y envió la paloma, la cual no volvió ya más a él (la paloma no regresó, porque esta vez, sin duda, encontró un buen lugar de descanso, lo que significa que las aguas habían bajado). 13 Y sucedió que en el año seiscientos y uno de Noé (la edad de Noé), en el mes primero,


GÉNESIS 8:14 el día primero del mes, se secaron las aguas sobre la Tierra y quitó Noé la cubierta del Arca y miró, y he aquí, estaba seca la faz de la tierra (se refiere solamente a su superficie. Habría unos 57 ó 58 días más, según el siguiente Versículo, para completar un año solar de 365 días, desde el momento en que comenzó el diluvio hasta que estuvo suficientemente seco). 14 Y en el mes segundo, a los veintisiete días del mes, se secó la Tierra.

18 momento el hombre no tiene ningún control; no obstante, hay un remedio, que es el Altar, es decir, «la Cruz»). 22 Mientras la Tierra permanezca, la siembra y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche, no cesarán (la Promesa que se da aquí es que las temporadas del año seguirán por siempre, ya que la Tierra seguirá existiendo para siempre). CAPÍTULO 9

SALIDA dEL ARCA

(2348 a.C.)

EL PACTO 15 Y habló Dios a Noé diciendo (de esta breve Escritura se entiende que Noé esperó en el Señor; no hizo nada precipitadamente): 16 Sal del Arca tú, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo (al estar en el Arca con Noé el Señor, le diría: «Sal del Arca»). 17 Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de animales y de todo reptil que se arrastra sobre la Tierra; sacarás contigo; y vayan por la Tierra, y fructifiquen, y multiplíquense sobre la Tierra (declara el hecho de que el diluvio fue universal). 18 Entonces salió Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él: 19 Todos los animales, y todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la Tierra según sus especies, salieron del Arca (la idea es, que los animales no salieran del Arca en confusión, o al azar, sino en forma ordenada, cada uno clasificándose en su propia especie). EL SACRIFICIO DE NOÉ 20 Y edificó Noé un Altar al Señor y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció Holocausto en el Altar (la civilización, que surgió de los hijos de Noé, tiene su fundamento en la Cruz de Cristo, es decir, «el Altar»). 21 Y percibió el Señor olor grato (la quema del Sacrificio fue grato al Señor, porque habla del Redentor venidero, Quien sacará al hombre del cenagal de maldad); y dijo el Señor en Su Corazón: No volveré más a maldecir la Tierra a causa del hombre (la «maldición» de la cual Dios habla aquí se refiere al hecho de que Él no volverá a destruir la Tierra otra vez con un diluvio); porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo viviente, como he hecho (significa que Dios tomará en cuenta los resultados de la Caída, de los cuales en ese

y

bendijo dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Sed fecundos y multiplicaos, y llenad la Tierra (la Bendición que Dios dio a Noé fue en efecto un Pacto, el Pacto concernía al tema del Versículo). 2 Y vuestro temor y vuestro pavor será sobre todo animal de la Tierra, y sobre toda ave de los cielos, en todo lo que se moverá en la Tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano son entregados (ser entregado en mano del hombre se refiere al hecho de que el hombre podría domesticar y sujetar a ciertos animales para que le fueran de ayuda). 3 Todo lo que se mueve y vive, os servirá de alimento; así como las legumbres y hierbas, os lo he dado todo. (Si ellos quisiesen, todos los animales, así como las legumbres, podrían servirles de alimento; Génesis 1:29 indica que antes del diluvio el hombre era exclusivamente vegetariano.) 4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis (se le prohíbe al hombre comer sangre; por varias razones; no obstante, la razón principal era porque el derramamiento de sangre en los Sacrificios era tipo de la Gran Expiación que Cristo llevaría a cabo, en el derramamiento de la Sangre de la Vida de Él). 5 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano de todo hermano del hombre demandaré la vida del hombre (este Versículo condena el suicidio, así como el homicidio; es una proclamación solemne de la santidad de la vida humana). 6 El que derramare sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada (en este Pacto, está la institución de Gobierno; el Pasaje habla de asesinato a sangre fría; dado eso, el Estado tiene el derecho de tomar la vida de ese asesino); porque el hombre fue creado a la Imagen de Dios (no es el propósito de Dios que


19 la pena capital sirva para disuadir, sino más bien para describir el valor intrínsico del hombre). 7 Y vosotros sed fecundos y multiplicaos; procread abundantemente en la Tierra, y multiplicaos en ella (si no fuera por la religión demoníaca y la rebelión del hombre contra Dios, la Tierra fácilmente podría cuidar a 100 mil de millones de personas). 8 Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo (el problema es que el mundo no hace caso a lo que Dios dice): 9 Y Yo, he aquí que Yo establezco Mi Pacto con vosotros, y con vuestra simiente después de vosotros (el Pacto que Dios estableció con Noé sería extendido a todos a partir de entonces; en efecto, sigue en pie); 10 Y con toda alma viviente que está con vosotros, de aves, de animales, y de toda criatura salvaje de la Tierra que está con vosotros; desde todos los que salieron del Arca hasta todo animal de la Tierra. (Este Pacto incluye toda la creación de Dios en la Tierra.) 11 Estableceré Mi Pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio; ni habrá más diluvio para destruir la Tierra. (Este Pacto garantiza que el mundo nunca más será destruido por agua.) 12 Y dijo Dios: Esta será la señal del Pacto que establezco entre Mí y vosotros y toda alma viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos (significa que las generaciones de personas continuarán para siempre): 13 Mi arco pondré en las nubes, el cual será por señal del Pacto entre Mí y la Tierra (toda la creación descansa, en cuanto a su exención de un segundo diluvio, en la estabilidad eterna del Pacto de Dios, de la cual el arco es la muestra). 14 Y será que cuando haré venir nubes sobre la Tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes (el arco iris): 15 Y me acordaré de Mi Pacto que hay entre Mí y vosotros y toda alma viviente de toda carne; y no serán más las aguas por diluvio para destruir toda carne (no significa que no habrá inundaciones locales, sino más bien un diluvio para destruir la totalidad de la Tierra). 16 Y estará el arco en las nubes; y lo veré para acordarme del Pacto Perpetuo entre Dios y toda alma viviente, con toda carne que hay sobre la Tierra (este Pasaje dice que este Pacto es eterno; en Hebreo significa «el Pacto de la Eternidad»). 17 Y dijo Dios pues, a Noé: Esta será la señal del Pacto que he establecido entre Mí

GÉNESIS 9:25 y toda carne que está sobre la Tierra (el Pacto siendo universal, también la señal del arco iris es universal). 18 Y los hijos de Noé que salieron del Arca, fueron Sem, Cam y Jafet: Y Cam es el padre de Canaán. (Toda la población de la Tierra desde el diluvio y, para siempre, son descendientes de Sem, Cam y Jafet; se menciona a «Canaán» porque su linaje demostrará ser enemigos implacables de Israel aproximadamente 800 años en el futuro.) 19 Estos tres son los hijos de Noé; y de ellos fue poblada toda la Tierra (significa que todas de las personas sin excepción en la Tierra murieron en el diluvio, salvo esta familia). LA EMBRIAGUEZ DE NOÉ 20 Y comenzó Noé a labrar la tierra, y plantó una viña: 21 Y bebió del vino, y se embriagó, y estaba descubierto en medio de su carpa. (Esta es la primera mención del vino en la Biblia, o cualquier tipo de bebida embriagante. En vista de que la primera mención de una bebida intoxicante en la Biblia revela un episodio tan vergonzoso, no se puede evitar deducir de esta ilustración, dada por el Espíritu Santo respecto a Noé, la advertencia que se enseña aquí contra el alcohol.) 22 Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera (el pecado es como la levadura; siempre se propaga; Noé no solamente se embriaga, sino que ahora se quita la ropa, y lo hace a propósito; pues el pecado enloquece). 23 Entonces Sem y Jafet tomaron la ropa, y la pusieron sobre sus propios hombros, y andando hacia atrás, cubrieron la desnudez de su padre teniendo vuelto sus rostros, y así no vieron la desnudez de su padre (una falta de amor expone al pecado, mientras que el Amor de Dios cubre el pecado, pero sin tolerarlo). 24 Y despertó Noé de su vino, y supo lo que su hijo más joven le había hecho (algunos Eruditos creen que fue Cam o Canaán, y más probable Canaán, el que cometió un acto de homosexualidad al Patriarca; si bien no hay prueba concreta, no cabe duda de que hay cierta indicación en esa dirección). LA MALDICIÓn sobre canaÁn 25 Y dijo: Maldito sea Canaán; siervo de siervos será a sus hermanos. (¿Qué era esta


GÉNESIS 9:26

20

maldición? No tenía absolutamente nada que ver con que la piel de alguna gente que era negra. De hecho, todos los descendientes de Cam y Canaán no eran negros; algunos eran blancos, y nos referimos a los que ocuparon la tierra de Canaán. El testimonio es que la maldición estaba únicamente sobre aquéllos, y porque ellos se opusieron a Israel, por consiguiente, la declaración «Maldito sea Canaán.» Aun así, los Cananeos que ponían su fe en Dios podrían escaparla. Rajab, una Cananita y una ramera, es un ejemplo excelente. Ella puso su fe en Dios y después de un período de purificación, fue traída al campamento de Israel. Ella se casó con un Israelita y se hizo progenitora de David, e incluso del Mayor Hijo de David, el Señor Jesucristo [Jos. 6:25; Mat. 1:5; Heb. 11:31].) 26 Dijo también: Bendito sea el Señor, el Dios de Sem (por medio de Sem vendría el pueblo Judío, que daría al mundo la Palabra de Dios y, además, daría a luz al Mesías, el Salvador del mundo); y sea Canaán su siervo (los Cananeos en Israel fueron derrotados por David, y se convirtieron en los criados de Israel). 27 Engrandezca Dios a Jafet, y habite en las carpas de Sem (Israel, los descendientes de Sem, rechazarían a Cristo, mientras que los descendientes de Jafet Lo aceptarían, lo que significa que la Bendición prevista para Sem, es decir, Israel, iría en lugar a los descendientes de Jafet, es decir, los Gentiles); y sea Canaán su siervo. (Los descendientes de Canaán continúan hasta la fecha [2009], de cierto modo, siendo los siervos de Jafet. Por ejemplo, los descendientes de Canaán, dondequiera que están, de cierto modo, responden a los Estados Unidos, de los cuales una parte de la población son descendientes de Jafet.) 28 Y vivió Noé después del diluvio trescientos cincuenta años. 29 Y fueron todos los días de Noé novecientos cincuenta años; y murió. (Denota que Noé vivió casi hasta el nacimiento de Abraham, y por lo tanto, con toda probabilidad, fue testigo de la construcción de la Torre de Babel y de la dispersión consecuente de la humanidad.) CAPÍTULO 10 (2218 a.C.)

LOS DESCENDIENTES DE LOS HIJOS DE NOÉ

É

STAS pues son las generaciones de los hijos de Noé: Sem, Cam y Jafet, a los

cuales nacieron hijos después del diluvio. (El orden era Sem, Cam y Jafet; sin embargo, el orden ahora se invierte, Jafet, como se ve, siendo primero, debido a su ascendencia.) LOS HIJOS DE JAFet 2 Los hijos de Jafet: Gómer, Magog, Maday, Javán, Tubal, Mésec y Tirás. 3 Los hijos de Gómer: Asquenaz, Rifat y Togarma. 4 Los hijos de Javán: Elisá, Tarsis, Quitín y Rodanín. 5 Por éstos fueron repartidas las Islas (fronteras) de los Gentiles en sus tierras; cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones. (Es la primera referencia de la palabra «Gentiles» en la Biblia. Originalmente era un término general para la palabra «naciones», pero adquirió gradualmente un sentido restringido de aceptación. Por último llegó a aplicarse a todas las naciones del mundo, y a todas las personas, con excepción de los Judíos. Este Capítulo explica el origen de las naciones.) LOS HIJOS DE Cam 6 Los hijos de Cam: Cus, Misrayin, Fut y Canaán. 7 Los hijos de Cus: Seba, Javilá y Sabtá y Ragama y Sabteca. Y los hijos de Ragama: Sabá y Dedán. 8 Y Cus engendró a Nimrod: Éste comenzó a ser poderoso en la Tierra. (La palabra «engendró» se refiere al linaje. La gran figura de este Capítulo es Nimrod, y la gran ciudad del Capítulo es Babilonia. Él y su ciudad prefiguran al Anticristo venidero y su ciudad. Se puede suponer que él aconsejó y construyó la Torre de Babel del Capítulo siguiente. Él dirigió la primera rebelión organizada contra Dios.) 9 Éste fue vigoroso cazador delante del Señor (no tiene nada que ver con la caza de animales, sino más bien se refiere a la oposición al Señor); por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante del Señor. (Como se ha dicho, Nimrod instituyó la primera rebelión organizada contra el Señor, y por consiguiente, los caminos del Señor, y así también, los que seguían al Señor. Él les «buscó,» posiblemente incluso para matar a los que adoraban a Jehová; consecuentemente, Babilonia siempre ha representado a toda falsa religión, a toda doctrina falsa y a todo falso camino. Es por eso que se conoce como «la gran ramera … la madre


21 de las rameras y de las abominaciones de la Tierra» [Apoc. 17:1, 5].) 10 Y fue la cabecera de su reino Babel (Babilonia: Nimrod fundó esa ciudad), y Érec, y Acad y Calné, en la tierra de Sinar. 11 De esta tierra salió para Asur, y edificó Nínive, Rejobot Ir, y Cala (debiera traducirse «salió Nimrod de esa tierra para Asiria y construyó Nínive», que significa que fundó ambas, Babilonia y Nínive; Asur era el hijo de Sem y no de Cam), 12 Y a Resén entre Nínive y Cala; la cual es la gran ciudad. 13 Y Mizrayin engendró a Ludim, y a Anamim, y a Lejabim, y a Naftujim, 14 Y a Patrusin, y a Caslujin, (de donde salieron los Filisteos,) y a Caftorim. 15 Y Canaán engendró a Sidón su primogénito, y a Het, 16 Y al Jebuseo y al Amorreo y al Gergeseo, 17 Y al Heveo, y al Araceo y al Sineo, 18 Y al Arvadeo, y al Zemareo, y al Jamatita: Y después las familias de los Cananeos se dispersaron. (Las tribus enumeradas en los Versículos 16 al 18 ocuparon la Tierra de Canaán, y fueron los mayores némesis, o sea adversarios de Israel en su intento de conquistar la tierra. Estos son los nombres que muy a menudo se leen en la Biblia, ya que se refieren a la oposición contra el pueblo de Dios. Sin duda, fue planeado por Satanás desde la época de Noé.) 19 Y fue el territorio de los Cananeos desde Sidón, como quien va a Guerar hasta Gaza; hasta entrar en Sodoma y Gomorra, Admá y Zeboyín hasta Lasa. 20 Éstos son los hijos de Cam por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, y en sus naciones. (Satanás hará lo mejor posible para introducir en su herencia prometida a los enemigos de su alma, al igual que por último él introdujo a estos enemigos en la Tierra de Israel, quienes se opusieron enormemente al pueblo de Dios.) LOS HIJOS DE sem 21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Éber, y hermano mayor de Jafet. 22 Los hijos de Sem: Elam, y Asur, y Arfaxad, Lud, y Aram. 23 Los hijos de Aram: Uz, y Hul, y Guéter, y Mas. 24 Y Arfaxad engendró a Selaj; y Selaj engendró a Éber.

GÉNESIS 11:2 25 Y a Éber le nacieron dos hijos: El nombre de uno fue Péleg, porque en sus días fue repartida la Tierra; y el nombre de su hermano, Joctán. (Sem estaba en el linaje de la Simiente Prometida, y de Sem finalmente nació Jesús, la Planta de Renombre [Ezeq. 34:29; Luc. 3:36]. La Tierra que fue dividida en los días de Péleg se refiere a la época de la Torre de Babel y la confusión de las lenguas por Dios. El nombre «Péleg» significa «división.» Se refiere aquí a la división de las lenguas, más bien que de la división de la tierra.) 26 Y Joctán engendró a Almodad, y a Sélef, y a Jazar Mávet, y a Yeraj, 27 Y a Hadorán, y a Uzal, y a Diclá, 28 Y a Obal, y a Abimael, y a Sabá, 29 Y a Ofir, y a Javilá, y a Jobab; todos éstos fueron hijos de Joctán. 30 Y fue su habitación desde Mesá, como quien va a Sefar, hasta al monte del oriente. 31 Éstos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones. 32 Éstas son las familias desde Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstas fueron divididas las naciones en la Tierra después del diluvio. (Todas las naciones del mundo surgieron de los tres hijos de Noé: Jafet, Cam y Sem. Como he dicho, los «hijos de Sem» constituyen el pueblo Semita del mundo, lo que constituye la mayoría de los Judíos y los Árabes; sin embargo, los Judíos no reconocen a los Árabes en esta categoría, concluyendo que son Gentiles. Además, de este linaje, «los hijos de Sem,» vendría el Mesías, el Salvador del mundo, el Redentor de la humanidad. Es irónico que a pesar de que el Redentor vino de ese linaje, la mayoría de este linaje ahora no Lo reconozcan.) CAPÍTULO 11 (2247 a.C.)

LA TORRE DE BABEL

E

RA entonces toda la Tierra de una sola lengua y unas mismas palabras (antes del diluvio e inmediatamente despues del diluvio, había un solo idioma sobre la faz de la Tierra; aunque no tenemos manera de saber concretamente, esa lengua probablemnte era el Hebreo). 2 Y aconteció que cuando salieron del oriente, (no se refiere a cada una de todas las personas, sino mas bien que un gran grupo se dirigió en aquella dirección, lo más probable dirigido por Nimrod; la frase, «del oriente,»


GÉNESIS 11:3 debiera traducirse «en el oriente»), hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y asentaron allí. (Este príncipe, Nimrod, y su ciudad, Babilonia, y la llanura sobre la cual se erigió, Sinar, reclaman atención. Representan los esfuerzos de Satanás, que utilizaba al hombre como su agente, para oponer y destruir los Planes de Dios. Dios tiene Su Príncipe y Su Ciudad; también Satanás los suyos. Y estos príncipes que se oponen el uno al otro con sus ciudades ocupan la mayoría de las páginas de la Biblia — la clausura de las páginas del Libro revelan el triunfo de Emanuel y Jerusalén sobre el Anticristo y Babilonia.) 3 Y dijeron los unos a los otros: Vaya, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les fue el ladrillo en lugar de piedra, y el alquitrán en lugar de mezcla (al tomar en cuenta los materiales que habrían de utilizar, ellos definitivamente no idearon que esta ciudad y torre serían pasajeras). 4 Y ellos dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue hasta el cielo (probablemente significa el culto del Zodíaco, es decir, «los cuerpos planetarios»); y hagámonos un nombre, para que no seamos dispersados sobre la faz de toda la Tierra. («Ellos dijeron» destaca el mal innegable del corazón humano. No tenían siquiera interés en lo que Dios quería. En este único Versículo, hallamos el semillero de todas las rebeliones contra Dios, ¡ya sea de aquel entonces o ahora! De hecho, esta fue la primera rebelión organizada contra Dios. El Señor le había dicho a Noé y a sus hijos «sed fecundos, muiltiplicaos y llenad la Tierra» [9:1]. Ahora, los seguidores de Nimrod están haciendo todo lo contrario. El Señor quiso que la humanidad fuera esparcida en la Tierra, pero estos rebeldes están resueltos a desafiar lo que Dios quería.) 5 Y descendió el Señor para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres (los hombres dominan, pero Dios predomina). 6 Y dijo el Señor: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje (que en realidad era la Voluntad de Dios); y han comenzado a obrar (a rebelarse contra Dios), y nada les impedirá para que logren todo lo que han pensado hacer (en otras palabras, su rebelión solo se intensificaría). 7 Ahora pues, descendamos Nosotros, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero. (El pronombre «Nosotros», con respecto al Señor, declara la Trinidad; hay un sólo Dios,

22 pero manifestado en tres Personas, «Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo.» Al menos un centenar o más de idiomas fueron introducidos aquí, que hizo imposible que estos rebeldes actuaran en conjunto con cualquier tipo de coherencia.) 8 Así los esparció el Señor desde allí sobre la faz de toda la Tierra (los que hablaron el mismo idioma se agruparon y se fueron a otro sitio), y dejaron de edificar la ciudad (hay algunas evidencias de que terminaron la torre, pero no la ciudad). 9 Por esto fue llamado el nombre de ella Babel (significa «confusión»; «Babel» también es el nombre Hebreo de «Babilonia;» la torre de Babel y la ciudad misma, en cuanto a eso, tuvieron su origen en la hostilidad deliberada, determinada, entusiasta, y enaltecida oposición al propósito Divino, para que fueren dispersados sobre la faz de toda la Tierra; y en esto radica la esencia de toda rebelión: no importa de qué el pensamiento, consejo, o palabra deriva su inspiración, aunque solo sea en un grado infinitésimo, desde el antagonismo hasta la Mente de Dios, es pecado); porque allí confundió el Señor el lenguaje de toda la Tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la Tierra. (Como se ha dicho, ¡los hombres dominan pero Dios predomina!) LAS generaCionES DE SEM 10 Estas son las generaciones de Sem: Sem, de edad de cien años, engendró a Arfaxad, dos años después del diluvio. 11 Y vivió Sem, después que engendró Arfaxad quinientos años, y engendró hijos e hijas. 12 Y Arfaxad vivió treinta y cinco años, y engendró a Selaj. 13 Y vivió Arfaxad, después que engendró a Selaj, cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas. 14 Y vivió Selaj treinta años, y engendró a Éber. 15 Y vivió Selaj, después que engendró a Éber cuatrocientos tres años, y engendró hijos e hijas. 16 Y vivió Éber treinta y cuatro años, y engendró a Péleg. 17 Y vivió Éber, después que engendró a Péleg, cuatrocientos treinta años, y engendró hijos e hijas. 18 Y vivió Péleg, treinta años, y engendró a Reú. 19 Y vivió Péleg después que engendró a


23 Reú doscientos nueve años, y engendró hijos e hijas. 20 Y vivió Reú treinta y dos años, y engendró a Serug. 21 Y vivió Reú después que engendró a Serug, doscientos y siete años, y engendró a hijos e hijas. 22 Y vivió Serug treinta años, y engendró a Najor. 23 Y vivió Serug después que engendró a Najor doscientos años, y engendró hijos e hijas. 24 Y vivió Najor veintinueve años, y engendró a Téraj. 25 Y vivió Najor, después que engendró a Téraj, ciento diecinueve años, y engendró hijos e hijas. 26 Y Téraj vivió setenta años, y engendró a Abram, a Najor, y a Jarán. (Las generaciones comienzan de nuevo con Sem, porque a través de su linaje el Hijo de Dios nacería en el mundo; sin embargo, se detiene aquí con Abraham, y por una razón específica. Fue a este hombre que le dio el Señor el significado de la Justificación por la Fe. En cuanto a lo espiritual, esto fue un gran paso adelante.) LOS DESCENDIENTES DE TÉraj 27 Estas son las generaciones de Téraj: Téraj engendró a Abram, a Najor y a Jarán; y Jarán engendró a Lot. 28 Y murió Jarán antes que su padre Téraj en su tierra natal, en Ur de los Caldeos. 29 Y tomaron Abram (Abraham) y Najor para sí mujeres; el nombre de la mujer de Abram fue Saray, y el nombre de la mujer de Najor, Milca, hija de Jarán, padre de Milca y de Iscá. 30 Pero Saray era estéril, y no tenía hijo. (Abraham ahora sale a relucir, y resultará ser uno de los más grandes varones de Dios que jamás haya vivido. Aunque Sara era estéril, el Señor, años más tarde, incluso cuando ella tenía 90 años de edad, rectificaría ese problema. De hecho, de los lomos de Abraham y el vientre de Sara vendría el pueblo Judío, levantado con el propósito explícito de dar al mundo la Palabra de Dios y, además, servir, se puede decir, como el vientre del Mesías.) TÉRAj SE TRASLADA DE ur A harÁn 31 Y tomó Téraj a Abram su hijo, y a Lot hijo de Jarán, hijo de su hijo, y a Saray su

GÉNESIS 12:3 nuera, mujer de Abram su hijo; y salió con ellos de Ur de los Caldeos, para ir a la tierra de Canaán; y vinieron hasta Jarán, y se establecieron allí. 32 Y fueron los días de Téraj doscientos cinco años; y murió Téraj en Jarán. (Con toda la familia que salió de Ur de los Caldeos, y viajaba hacia Canaán, sabemos que a estas alturas Abraham ya había experimentado la gran Revelación de Dios. ¡Como recibió esa Revelación, no nos dice! Toda la familia va con Abraham, que parece no haber sido la Voluntad de Dios.) CAPÍTULO 12 (1921a.C.)

EL PACTO CON ABRAHAM

P

ERO el Señor había dicho a Abram (se refiere a la Revelación que había sido dado al Patriarca un corto tiempo antes; este Capítulo es muy importante, ya que registra los primeros pasos de este gran Creyente en el camino de la Fe): Vete de tu tierra (separación), y de tu parentela (separación), y de la casa de tu padre (separación), a la tierra que te mostraré (se refiere al hecho de que Abraham no tuvo otra alternativa en el asunto; él tenía que recibir sus órdenes del Señor, e ir adonde estas órdenes lo conducirían); 2 Y haré de ti una Nación grande (la Nación que Dios hizo de Abraham ha cambiado el mundo, y existe aun hasta esta hora; de hecho, esta Nación «Israel» todavía tiene un gran papel que desempeñar, que tendrá lugar en la Edad del Reino venidero), y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre (según Las Escrituras, «bendecir» significa «aumentar»; los constructores de la Torre de Babel intentaron «hacernos un nombre», mientras que Dios tomó a este hombre, quien abandonó todo y «engrandeció su nombre»); y serás bendición. (Tiene que ver con la mayor bendición de todo. Es la gloria de la Fe de Abraham. Dios le daría a este hombre el significado de la Salvación, que es la «Justificación por la Fe», que será producida por medio del Señor Jesucristo y lo que Cristo haría en la Cruz. En cuanto a esto, Jesús dijo de Abraham, «Abraham vuestro padre se gozó por ver Mi día: y lo vio, y se gozó» [Jn. 8:56].) 3 Y bendeciré a los que te bendijeren (bendecir a Israel, o cualquier Creyente, respecto a esto, garantiza las Bendiciones de Dios), y a los que te maldijeran maldeciré (maldecir a Israel, o a cualquier Creyente, garantiza que


GÉNESIS 12:4 uno mismo será maldecido por Dios); y serán benditas en ti todas las familias de la Tierra. (Se refiere a Israel, que surgió de los lomos de Abraham y el vientre de Sara, dando al mundo la Palabra de Dios y, precisamente, trayendo al Mesías al mundo. Por medio de Cristo, toda familia en el mundo que desea bendición de parte de Dios puede tener aquella Bendición, o sea, «la Justificación por la Fe».) 4 Y se fue Abram, como el Señor le dijo (esto fue su primera rendición; había siete en total: 1. Él entrega su tierra natal; 2. Él entrega a su familia; 3. Él entrega el valle del Jordán; 4. Él luego entrega las riquezas de Sodoma; 5. Él se entrega a sí mismo; 6. A continuación entrega a Ismael; y por último, 7. Él entrega a Isaac; cada entrega penosa fue seguida por un aumento de la riqueza espiritual); y fue con él Lot; y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Jarán (el Espíritu Santo toma nota de la edad de Abraham en su misma salida, que significa que la revelación pudiera haber venido varios años antes). 5 Y tomó Abram a Saray su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y todos los bienes que ellos habían acumulado, y las almas que habían adquirido en Jarán, y salieron para ir a la tierra de Canaán; y a la tierra de Canaán llegaron. (De Jarán a Canaán había aproximadamente 563 kilómetros [350 millas]. Abraham había entrenado a 318 hombres con él [14:14], que significa que fueron entrenados para combatir como soldados. De hecho, pudiera haber sido hasta un millar de personas en esta comitiva.) 6 Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Siquén, hasta el valle de Moré; y el Cananeo estaba entonces en la tierra. (Abraham halló al Cananeo aborrecedor, impuro y hostil en la tierra de Dios. Al tomar esto como ejemplo, el joven Creyente anticipa después de la conversión encontrar nada en su naturaleza que es hostil a Cristo, pero muy pronto se siente angustiado y perplejo cuando se entera dolorosamente que, por desgracia, el Cananeo está en la tierra, y que ahora él está comenzando una batalla de por vida con lo que el Nuevo Testamento llama «la carne.» — Williams) 7 Y apareció el Señor a Abram (aunque el Cananeo hostil estaba en la tierra, el Señor estaba allí también), y le dijo: A tu simiente daré esta tierra (la «simiente» a través de Isaac y no de Ismael; Satanás ha desafiado esta Promesa desde el mismo comienzo, con la batalla que sigue incluso hasta esta misma hora, con respecto a

24 Israel y los Palestinos). Y edificó allí un Altar al Señor, que se le había aparecido. (El «Altar» y su Sacrificio representó al Señor Jesucristo y el precio que Él pagaría en la Cruz para redimir la humanidad. Las Promesas de Dios a Abraham, como son todas las Promesas de Dios, se edifican sobre el fundamento del «Altar,» es decir, «la Cruz».) 8 Y se fue de allí a un monte al oriente de Betel y armó su carpa, teniendo a Betel al occidente y Hai al oriente («Betel» significa la «Casa de Dios», mientras que «Hai» significa «el montón de ruinas»); y edificó allí Altar al Señor e invocó el Nombre del Señor. (El «Altar» y la «carpa» nos dan las dos grandes características del carácter de Abraham. Él era un adorador de Dios, por lo tanto la Cruz, y un extraño en el mundo, por lo tanto la carpa. Nuestras oraciones se basan en nuestra Fe en Cristo y lo que Cristo ha hecho por nosotros en la Cruz, de los cuales el Altar era un Tipo.) 9 Y Abram siguió su viaje de allí, yendo poco a poco hacia el Néguev («Néguev,» o sea, el sur, estaba hacia Egipto, dirección que Abraham no debiera haber tomado). EL VIAJE DE Abram A egIptO 10 Y hubo hambre en la tierra (¿una hambruna en la tierra de Dios? fue permitido por el Señor como una prueba de Fe, como todo lo que acosa al Creyente es una prueba de Fe), y descendió Abram a Egipto para peregrinar allá (el Señor no llamó a Abram para que fuera a Egipto, sino más bien a Canaán; mejor morirse de hambre en Canaán, que vivir en el lujo en Egipto); porque la hambruna en la tierra era severa. 11 Y aconteció que cuando estaba por entrar en Egipto (no es posible entrar en Egipto, en sentido espiritual, sin participar de Egipto), dijo a Saray su mujer: He aquí, ahora yo sé que eres mujer hermosa de vista (ahora comienza la imagen repugnante de la cobardía despreciable y perversa): 12 Y será que cuando te habrán visto los Egipcios, dirán: Su mujer es; y me matarán a mí, y a ti te reservarán la vida. 13 Ahora, pues, di que eres mi hermana: para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por amor de ti. (Dios tenía un Plan: aquel Plan era para que Abraham y Sara trajeran un hijo al mundo, por medio del cual a la postre, el Mesías, el Redentor del mundo, vendría. Satanás tenía un plan: ese plan era


25 para hacer fracasar el Plan de Dios, y de hacerlo por medio de la debilidad de Abraham. Abraham tenía un plan: pero ahora el plan de Abraham no es el Plan de Dios, sino más bien un plan de engaño, el cual Dios nunca honrará.) Abram ENGAñA AL FARAÓN 14 Y aconteció que, como entró Abram en Egipto, los Egipcios vieron la mujer que era hermosa en gran manera. 15 La vieron también los príncipes del Faraón, y se la alabaron delante del Faraón; y fue llevada la mujer a casa del Faraón. (El «Faraón» era el título oficial de los reyes de Egipto. El Monarca en particular que ocupaba el trono Egipcio en la época de la llegada de Abraham se cree que había sido «Necao»; con algunos que creían que posiblemente era Ramsés». Sara fue llevada a la casa del Faraón con el fin de que ella pudiera ser la madre de un niño del rey Epigcio, estropeando así la Promesa Mesiánica hecha a Abraham. Ese fue el plan de Satanás.) 16 Y él (El Faraón) hizo bien a Abram por causa de ella; y tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, criadas, asnas y camellos (El Faraón dio todo esto a Abraham; las riquezas que él adquirió no eran nada en comparación con las riquezas que estaba por perderse). 17 Pero el Señor hirió al Faraón y a su casa con grandes plagas, por causa de Saray mujer de Abram. (En Canaán, Abraham fue una bendición; en la tierra de Egipto, él es una maldición. En la senda de la fe, el Cristiano también es una bendición al mundo, pero en la senda de la obstinación, una maldición.) 18 Entonces el Faraón llamó a Abram, y le dijo (no se nos dice de la manera en que Faraón se enteró que las plagas que afligían a su casa fueron a causa de Sara; ella era inocente en esto, la culpa fue de parte de Abraham): ¿Qué es esto que has hecho conmigo? ¿Por qué no me declaraste que era tu mujer? (Abraham había dicho a los que representaban al Faraón que Sara era su hermana. De hecho, esta era la media verdad. Ella era la hija de su padre, pero no la hija de su madre [20:2-12]. Pero porque él intentaba engañar, Dios miró a este episodio como una «mentira».) 19 ¿Por qué dijiste: Es mi hermana, poniéndome en ocasión de tomarla para mí por mujer? Ahora pues, he aquí tu mujer, tómala y vete (a causa del engaño de Abraham, este príncipe pagano se apresura a echar de su

GÉNESIS 13:6 tierra a este varón de Dios, así como si hubiera echado fuera a una pestilencia; no era el mejor momento de Abraham). 20 Entonces Faraón dio orden a su gente acerca de él (Abraham); y le despidieron, escoltándolo y a su mujer, con todo lo que él tenía (aunque de una manera negativa, el poderoso Faraón vio el Poder de Dios, aparte de lo que vemos en Las Santas Escrituras, no se nos dice el efecto que esto tuvo sobre él). CAPÍTULO 13 (1918 a.C.)

EL REGRESO A CANAÁN

S

UBIÓ, pues, Abram de Egipto hacia (del sur) el Néguev (si Abraham «bajaba» a Egipto en 12:10, la Gracia le lleva a «subir» de Egipto, según consta en este Versículo; dejaron el sur para ir hacia el norte, de vuelta a Canaán), él y su mujer, con todo lo que tenía, y con él Lot. 2 Y Abram era riquísimo en ganado, en plata y oro (éstas fueron las Bendiciones de Dios, pero no compensarán por su falta de Fe). 3 Y volvió por sus jornadas de la parte del Néguev hacia Betel, hasta el lugar donde había estado antes su carpa entre Betel y Hai; 4 Al lugar del Altar, que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el Nombre del Señor. (Volvió a la cumbre del monte donde su carpa había estado al comienzo, y allí, sin duda, con lagrimas y vergüenza, el invocó por medio del Sacrificio el Nombre del Señor. Sus reincidencias fueron perdonadas, su alma fue restaurada, y resume su verdadera vida como un peregrino y un adorador con su carpa y su Altar, ninguno de los cuales el tenía en Egipto. Hasta que el Creyente se vuelve a la Cruz, del cual el Altar es un Tipo, no se puede encontrar la verdadera Restauración.) Abram Y lot

5 Y asimismo Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas, y carpas (Lot no parece darse cuenta de que sus bendiciones eran estrictamente debido a Abraham). 6 Y la tierra no podía sostenerlos para que habitaran juntos; porque eran muchas sus posesiones, y no podían morar en un mismo lugar. (Los bienes mundanales por lo general causan problemas, incluso como lo hizo aquí. Hubo contienda en la Iglesia. De


GÉNESIS 13:7 hecho, la «Iglesia» de esa época consistió en las familias de Abraham y Lot, al menos en cuanto sabemos.) 7 Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot: Y el Cananeo y el Ferezeo habitaban entonces en la tierra. (La contienda no produjo más de la mundanalidad en Lot que la fe que produjo en Abraham; sólo se manifestaba, en el caso de cada uno, lo que realmente existió en ellos. El Cananeo y el Ferezeo observaron esta «lucha», como siempre observan tal. ¿Qué vieron ellos?) 8 Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre mí y ti, entre mis pastores y los tuyos, porque somos Hermanos. (La tendencia hacia Sodoma está empezando a ejercer su influencia en el corazón de Lot. Esta «inclinación» demanda sus «derechos», que exige ser capaz de elegir por sí sola, que, al mismo tiempo, significa que no confía en Dios para hacer la selección.) 9 ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. (Fue una prueba tanto para Abraham como para Lot.) 10 Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de regadío, antes que destruyese el Señor a Sodoma y a Gomorra, como el Huerto del Señor, como la tierra de Egipto en la dirección a Zoar («la codicia de los ojos»). 11 Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y partió Lot al oriente, y se apartaron el uno del otro. (Lot no parece darse cuenta, así como no se da cuenta la mayoría, que él era bendecido por Dios a causa de Abraham. Él debiera haber dicho a Abraham, que todo lo que el Patriarca deseara, es lo mismo que él deseaba. Pero en lugar de eso, escogió para sí mismo, y como el futuro probará, escogió muy neciamente. Cuando se separó de Abraham, él se separó de la Bendición.) 12 Abram acampó en la tierra de Canaán, y Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus carpas hasta llegar a Sodoma. (A paso lento pero seguro, la obstinación de Lot le lleva hacia la destrucción, como la obstinación siempre hace.) 13 Pero los hombres de Sodoma eran malos y pecadores delante del Señor en gran manera (el Espíritu Santo por medio de Moisés, mientras él escribió el texto, está bien presto para caracterizar Sodoma y sus habitantes).

26 EL pacto 14 Y el Señor dijo a Abram, después que Lot se separó de él (tan pronto como Lot salió, Dios se acerca a Abraham): Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás al norte y al sur, y al oriente y al occidente (el Señor le dice a Abraham que las Promesas le pertenecen a él y no a Lot); 15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. (Los Palestinos modernos deben mirar detenidamente esta declaración, «Y a tu simiente para siempre».) 16 Y haré tu simiente como el polvo de la tierra (Sara es estéril, y sin embargo Dios promete un número incomprensible): que si alguno podrá contar el polvo de la tierra, también tu simiente será contada. (Esto incluye no sólo a los Judíos que sirven al Señor, sino también a todo Creyente Gentil que jamás haya vivido.) 17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti te la daré (esta es una caminata de Fe). 18 Y Abram, pues, levantando su carpa, vino y moró en el encinar de Mamré, que está en Hebrón, y edificó allí Altar al Señor. (No hubo Altar en Sodoma, lo que escogió Lot. Todos los que viajan en esa dirección están en busca de algo muy distinto a eso. Lo que los lleva allí nunca es la adoración de Dios, sino el amor al mundo. Abraham construyó un Altar al Señor, que significa que su Fe en Cristo fue restablecida, y lo que Cristo iba a ser para redimir la humanidad por medio de morir en la Cruz. Hebrón estaba a unos 35 kilómetros [22 millas] al sur de Jerusalén, hacia Berseba.) CAPÍTULO 14 (1913 a.C.)

ABRAM RESCATA A LOT

Y

ACONTECIÓ en los días de Amrafel rey de Sinar, Arioc, rey de Elasar, Quedorlaómer, rey de Elam, y Tidal rey de naciones; (Es de notarse, que el Espíritu de Dios se ocupa con las acciones de «los reyes y sus ejércitos» solo cuando tales acciones están de cualquier modo relacionados con el pueblo de Dios; de lo contrario, ¡son de poca importancia!) 2 Que éstos hicieron guerra contra Bera, rey de Sodoma, y contra Birsá, rey de Gomorra, y contra Sinab, rey de Admá, y


27 contra Semeber, rey de Zeboyín, y contra el rey de Bela, la cual es Zoar. 3 Todos éstos se juntaron en el valle de Sidín, que es el mar salado. 4 Doce años habían servido a Quedorlaómer, y al décimotercero año se rebelaron. (Estos cinco reyes habían sido gobernados por Quedorlaómer por unos doce años, y ahora se rebelaron.) 5 Y en año decimocuarto vino Quedorlaómer, y los reyes que estaban de su parte, y derrotaron a los Refaítas en Astarot Carnayin, a los Zuzitas en Jam, y a los Emitas en Save Quiriatayin, 6 Y a los Horeos en el monte de Seír, hasta la llanura de Parán, que está junto al desierto. (En los nombres «Refaítas,» «Zuzitas,» y «Emitas,» y posiblemente incluso los «Horeos,» tenemos una vez más, la entrada de los gigantes, que eran un producto de la unión de ángeles caídos y las mujeres [6:4]. Independientemente de su tamaño, «Quedorlaómer» los derrotó.) 7 Y volvieron y vinieron a Enmispat, que es Cades, y devastaron todo él país de los Amalecitas, y también a los Amorreos, que habitaban en Jazezón Tamar. 8 Y salió el rey de Sodoma, y el rey de Gomorra, el rey de Admá, el rey de Zeboyín y el rey de Bela (que es Zoar;) y ordenaron contra ellos batalla en el valle de Sidín; 9 Es a saber, contra Quedorlaómer, rey de Elam, y Tidal, rey de naciones, y Amrafel, rey de Sinar, y Arioc, rey de Elasar; cuatro reyes contra cinco. (En el Versículo 8 se menciona a Sodoma, donde Lot habitó, y que motiva el interés de Jehová, y señala la razón por la cual está incluido en estos Pasajes. Por el Texto es obvio que Lot no tenía en absoluto una relación apropiada con el Señor; sin embargo, el Señor, a pesar de ese hecho, seguía vigilando cada uno de sus movimientos, y en efecto, ejercía una forma de seguridad y protección hacia él, a pesar de que se había trasladado a vivir con los Sodomitas. Todos los Creyentes deben comprender el significado de todo esto. Tú fuiste comprado por precio; ese precio es la Sangre derramada del Señor Jesucristo.) 10 Y el valle de Sidín estaba lleno de pozos de asfalto; y huyeron el rey de Sodoma y el rey de Gomorra, y cayeron allí; y los demás huyeron al monte. 11 Y tomaron toda la riqueza de Sodoma y de Gomorra y todos sus víveres, y se fueron. 12 Tomaron también a Lot, hijo del hermano de Abram, que moraba en Sodoma,

GÉNESIS 14:18 y sus bienes, y se fueron. (Lot, en su posición comprometedora, no pudo liberar a Sodoma ni a sí mismo. La única forma de ayudar y bendecir al mundo es vivir separado de ello, en compañerismo con Dios.) 13 Y vino uno de lo que escaparon y avisó a Abram el Hebreo, que habitaba en el valle de Mamré el Amorreo, hermano de Escol y hermano de Aner los cuales estaban confederados con Abram. 14 Y oyó Abram que su sobrino estaba prisionero, y armó sus criados, los criados de su casa, trescientos dieciocho, y los siguió hasta Dan. 15 Y se repartieron contra ellos de noche, él y sus siervos, y los hirieron, y los siguió hasta Hobá, que está a la izquierda de Damasco. 16 Y recobró todos los bienes, y también a Lot su hermano y sus bienes, y también las mujeres y el pueblo. (Abraham hubiera tenido poco interés en los acontecimientos, si no hubiera sido por Lot. Él oye que Lot fue tomado prisionero, y emprende a rescatarlo. Con respecto a esto, Mackintosh dice: «los reclamos de la angustia de un hermano son contestadas por el afecto del corazón de un hermano. Esto es Divino. La Fe Genuina, mientras siempre nos hace independientes, nunca nos hace indiferentes. Nunca se envolvería a sí mismo en su abrigo, mientras que un hermano tiembla en el frío.») Melquisedec 17 Y salió el rey de Sodoma a recibirlo (a Abraham) cuando volvía de la derrota de Quedorlaómer, y de los reyes que con él estaban, al valle de Save, que es el valle del rey. (Como veremos aquí, no hay momento tan peligroso para el Cristiano como la mañana después de una gran victoria espiritual.) 18 Entonces Melquisedec (este hombre aparece en escena, quien es un Rey y un Sacerdote y, sobre todo, es un Tipo de Cristo [Sal. 110:4; Heb. 5:5-6]; algunos Eruditos creen que Melquisedec en realidad pudiera haber sido Sem, el hijo de Noé; Sem estaba vivo en este momento, y en realidad, vivió unos 60 años más; de hecho, algunos creen que murió cuando Abraham era de unos 150 años de edad; su nombre significa, «Rey de Justicia» y «Rey de Paz» [Heb. 7:2]) rey de Salem (Jerusalén) sacó pan y vino (el «pan y el vino» simboliza el Cuerpo quebrantado y la Sangre derramada de nuestro Señor, que era necesario para la Salvación de la humanidad [Mat. 26:29; Marc., cap. 14; Luc. 22:15; Rom.


GÉNESIS 14:19 8:21]); el cual era Sacerdote del Dios Altísimo. (Melquisedec, como un Sacerdote, simbolizaba el Cristo venidero, Quien es nuestro Gran Sumo Sacerdote [Heb. 7:15-17]. David profetizó, unos mil años después de Abraham, «juró el Señor, y no se arrepentirá: Tú [Cristo] eres Sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec» [Sal. 110:4]. Aquí se presenta Dios a Abraham con un nombre diferente del cual él había conocido anteriormente, «El Elyón,» que significa «el Dios Altísimo.») 19 Y él (Melquisedec) le bendijo (a Abraham), y dijo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, Poseedor de los cielos y la Tierra: (al bendecir Melquisedec a Abraham significa que la posición de Melquisedec era mayor que la de Abraham. ¿La razón? Melquisedec era un Tipo de Cristo [Heb. 7:4, 7].) 20 Y bendito sea el Dios Altísimo, Quien entregó a tus enemigos en tu mano. (Encontramos aquí que Melquisedec no se presentó cuando Abraham fue en busca de Quedorlaómer, sino cuando el rey de Sodoma fue en busca de Abraham. Esto hace una gran diferencia moral. Mackintosh dice: «Un carácter más profundo de comunión se requería para satisfacer el carácter más profundo del conflicto.») Y le dio Abram los diezmos de todo. (Esta es la primera vez que se menciona los «diezmos» en Las Escrituras. Se refiere a una décima parte. Abraham dio los diezmos a Melquisedec, quien era un Tipo de Cristo; por consiguiente, los hijos de Abraham, que constituyen actualmente la Iglesia, deben seguir dando el diezmo a los que llevan a cabo la Obra de Dios.) LA teNtaCiÓn 21 Entonces el rey de Sodoma dijo a Abram: Dame las personas, y toma para ti los bienes. (Satanás ahora usa al rey de Sodoma, intentando atrapar a Abraham en su red. Emplearía el dinero para hacerlo.) 22 Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano al Señor, Dios Altísimo, Poseedor de los cielos y de la Tierra (el rey de Sodoma pudo haber propuesto una especie de unión con Abraham; pero el Patriarca declara a todos los interesados que su lealtad es total y completa «al Señor, Dios Altísimo, el Poseedor de los cielos y de la Tierra«; en esto, declara el hecho de que él no está comprometido con nadie, pero aun benigno con todos los hombres), 23 Que desde un hilo hasta la correa de un calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo,

28 para que no digas: Yo enriquecí a Abram (la tentación es fuerte, y en más de una forma, sin embargo, el Patriarca pasa la prueba con éxito rotundo); 24 Sacando solamente lo que comieron los jóvenes, y la porción de los varones que fueron conmigo, Aner, Escol y Mamré; los cuales tomarán su parte. (Abraham se aferró a una norma de un nivel mucho más alto que aquéllos que le rodearon. Si bien no fue un problema para ellos tomar algo de los bienes, él no pudo tomar ni siquiera una «correa de calzado.» En la actualidad el hombre de Dios debe comprender la lección que se enseña aquí, que mientras estamos en el mundo, nunca debemos ser del mundo.) CAPÍTULO 15 (1913 a.C.)

EL PACTO DE ABRAHAM

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ESPUÉS de estas cosas fue la Palabra del Señor a Abram en Visión (esto indica una de las cuatro maneras en que Dios habló a los individuos en los tiempos del Antiguo Testamento [Núm. 12:6-8]: 1. Habló por Visiones [Amos 7:1]; 2. Habló en sueños [Gén. 41:1; Dan. 2:1]; 3. Él se reveló a Sí Mismo al hablar directamente a los Profetas «cara a cara» [Núm. 12:8]; y 4. Habló por medio de Su Palabra [Mat. 4:4]; [la época de los Evangelios todavía estaba bajo la autoridad del Antiguo Testamento]), diciendo: No temas, Abram (muestra que el temor había estado presente; él temía ser asesinado por los enemigos antes de que la gran Promesa de Dios pudiera cumplirse en su vida, con respecto a un hijo traído al mundo, que era necesario con respecto a la Encarnación venidera de Cristo); Yo soy tu escudo (protección), y tu galardón sobremanera grande (el Señor le estaba diciendo al Patriarca que él había fijado sus ojos demasiado en la Promesa, en lugar de fijarlos en el Dador de la Promesa; al Señor siempre se debe mirar como la recompensa, y luego sin duda la Promesa vendrá; pero con demasiada frecuencia tenemos nuestros ojos en el don en lugar de ponerlos en el Dador). 2 Y respondió Abram: Señor Dios ¿qué me has de dar, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese Damasceno Eliezer? (Viendo que no tengo hijos, ¿cómo puede cumplirse la promesa? ¿Podría ser Eliezer mi heredero? Aún al mirar a Eliezer da muestras reveladoras de la carne, que llegará a un término triste respecto al episodio con Agar.)


29 3 Dijo además Abram: Mira que no me has dado prole (ningún hijo): y he aquí que es mi heredero uno nacido en mi casa (traducción: tal y como parece en la actualidad: «uno nacido en mi casa,» no nacido de mí, por ahora es mi heredero; su nombre es Eliezer). 4 Y luego la Palabra del Señor vino a él diciendo (el Señor rechaza este concepto): No te heredará éste (no Eliezer), sino el que saldrá de tus entrañas será el que te heredará (el Señor sólo puede aceptar lo que Él produce). 5 Y Él (el Señor) le sacó (a Abraham) fuera, y dijo: Mira ahora al Cielo (la respuesta es del Cielo, y no de ningún otro modo), y cuenta las estrellas (enumera las estrellas), si las puedes contar. Y Él (el Señor) le dijo (a Abraham): Así será tu simiente. (Mientras Abraham estaba preocupado por tener un hijo, de hecho, el Señor le dice a él, tú simiente será como las estrellas de los cielos en multitud. ¡Y así es!) 6 Y él (Abraham) creyó al Señor (ejercitó la Fe, al creer lo que el Señor le había dicho); y se lo (el Señor) contó (a Abraham) por Justicia. (Esta es una de las más importantes Escrituras en la totalidad de la Palabra de Dios. En este término simple, «Abraham creyó al Señor,» encontramos el significado de la Justificación por la Fe. Abraham fue salvo por Gracia mediante la Fe, no por sus buenas obras. No hay otra forma de Salvación en ningún lugar en la Biblia. Dios exige la Justicia; sin embargo, es la Justicia proporcionada estrictamente por Cristo y Solo Cristo. Cualquier otra cosa es la auto-justicia y, totalmente inaceptable para con Dios. Directamente el pecador cree el testimonio de Dios acerca de Su Hijo Amado, y así no sólo es declarado justo, sino que también se hace hijo y heredero.) EL SACRIFICIO 7 Y Él (el Señor) le dijo (a Abraham): Yo soy el Señor que te saqué de Ur de los Caldeos, para darte a heredar esta tierra. (El Señor ahora reafirma, aún mas, amplía la Revelación. Nos enteramos por los ejemplos de los Grandes de la Biblia, y además por nuestras experiencias, que el Señor tiene que reafirmarnos constantemente Sus Promesas y, además, fortalecer nuestra Fe. No requiere mucho para debilitar nuestra Fe, a pesar de que nuestras afirmaciones son todo lo contrario.) 8 Y él respondió: Señor Dios, ¿en qué conoceré que la he de heredar? (Abraham hace dos preguntas, «¿Qué me darás?» [15:2],

GÉNESIS 15:14 y «¿Cómo sabré a ciencia cierta» Cristo es la respuesta a la primera pregunta; el Pacto a la segunda.) 9 Y Él (el Señor) le dijo (a Abraham): Apártame una becerra de tres años, y una cabra de tres años, y un carnero de tres años, una tórtola también, y un palomino. (El Pacto se basa en la Gracia, porque cinco criaturas vivientes son sacrificadas para establecerlo. El número cinco en Las Escrituras es el número de la Gracia; y estos cinco sacrificios describen la plenitud del gran Sacrificio del Calvario. – Williams. La «becerra» simboliza el Oficio Sacerdotal de Cristo. La «cabra» simboliza Su Oficio Profético. El «carnero» simboliza Su Oficio como Rey. Jesús era Sacerdote, Profeta y Rey. La «tórtola» simboliza que Él está dirigido y guiado exclusivamente por el Espíritu Santo, mientras que el «palomino» simboliza la obediencia al Espíritu Santo en cada aspecto.) 10 Y tomó él (Abraham) todas estas cosas, y las partió por la mitad, y puso cada mitad una enfrente de otra; pero no partió las aves (la división de los tres animales más grandes en Sacrificio, que significa que sus cuerpos fueron literalmente cortados por la mitad, con una pieza en un lado y la otra pieza al otro lado, significa la terrible profundidad del pecado para lo cual en la Cruz sola hay respuesta). 11 Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos (las aves representan la oposición a la Cruz por espíritus demoníacos), y las ahuyentaba Abram (en el Nombre de Jesús, tenemos poder sobre los espíritus y demonios, y como Abraham, debemos «ahuyentarlos»). 12 Y sucedió que a la puesta del sol un sueño sobrecogió a Abram; y he aquí que el temor de una gran oscuridad cayó sobre él (representa los sufrimientos que vendrían sobre el pueblo de Dios, Israel, y además, a los santos en la actualidad). 13 Entonces dijo (el Señor) a Abram: Ten por cierto que tu simiente será peregrina en tierra no suya, y servirá a los de allí, y serán por ellos afligidos cuatrocientos años (los cuatrocientos años se refieren al período desde el destete de Isaac hasta la liberación de los Hijos de Israel de la esclavitud Egipcia; el límite de tiempo abarcaba tanto el tiempo pasado en Canaán, antes de que les perteneciera, y a Egipto también); 14 Pero también a la nación a la cual servirán, juzgaré yo (a Egipto); y después de esto saldrán con grandes riquezas (mucha


GÉNESIS 15:15 plata y oro, etc., que les fue entregado por los Egipcios cuando salieron [Éx. 11:1-3]). 15 Y tú vendrás a tus padres en paz (mientras que Abraham no verá ese tiempo venidero, sin embargo, vendría; la palabra «paz» declara el hecho de lo que Dios lo había llamado a hacer, él lo habrá cumplido), y serás sepultado en buena vejez (él tenía 175 años cuando murió). 16 Y en la cuarta generación volverán acá (la cuenta comenzó cuando nacieron los hijos de Jacob; la primera generación se inició con Leví, el Segundo con Coat, la tercera siendo Amram y «la cuarta generación» siendo Moisés; Moisés les sacaría de la esclavitud Egipcia); porque aún no está cumplida la maldad del Amorreo hasta aquí. (Como enseña el Libro de Job, los amigos de Job se equivocaron cuando creían que Dios trae inmediatamente juicio a los pecadores, Él es paciente y sufrido; sin embargo, es también justo, y al fin y al cabo el juicio vendrá, si no hay arrepentimiento, aun como vino sobre los Amorreos.) 17 Y sucedió que puesto al sol, y ya oscurecido (representa el estado de este mundo, repleto de pecado), se dejó ver un horno humeante (declara el horno de aflicción por el cual Israel tendría que pasar, y, de hecho, todo Creyente), y una antorcha de fuego que pasó entre los animales divididos (la «antorcha de fuego» pasó entre las piezas del Sacrificio, y declara la «Palabra de Dios»; esto presenta la autoridad Bíblica de la Cruz, la cual representaban los Sacrificios). EL pacto TOCANTE A LAS FRONTERAS 18 En aquel día hizo el Señor un Pacto con Abram diciendo: A tu simiente daré esta tierra (las Promesas basadas en la Sangre Preciosa de Cristo son tan absolutamente seguras que la fe puede reclamarlas como ya poseídas; por eso, el Creyente en el Señor Jesucristo ni tiene vergüenza ni teme decir: «Soy salvo»), desde el río de Egipto hasta el gran río, el río Éufrates (el área literal prometida por Dios a Abraham se extiende al Río Nilo en Egipto, que incluye al Sinaí, la Península Arábica, gran parte del Irak moderno, la mayor parte de Siria y todo el Líbano); 19 Los Quenitas, y los Quenizitas, y los Cadmoneos, 20 Y los Hititas, y los Ferezeos, y los Refaítas, 21 Y los Amorreos, y los Cananeos, y los

30 Gergeseos, y los Jebuseos. (Aquí en la lista, están incluidas diez naciones, las naciones que ocuparon la tierra de Canaán. Diez es el número de plenitud en la Biblia, e indica que la totalidad de esta tierra, que también incluiría a otras tribus, sería dada a los descendientes de Abraham.) CAPÍTULO 16 (1913 a.C.)

SARA y AGAR

Y

SARAY mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva Egipcia, que se llamaba Agar (en el Capítulo anterior declara la fidelidad de Dios, en este Capítulo la infidelidad de Abraham). 2 Dijo, pues, Saray a Abram (o sea, que no fue el Señor que le habló a Abraham): Ya ves que el Señor me ha hecho estéril (revela la impaciencia de la incredulidad; la «carne» rápidamente se cansa de esperar la promesa Divina); te ruego que te llegues a mi sierva (el camino de Fe está lleno de honra, el camino de incredulidad lleno de degradación); quizá tendré hijos de ella (cansados de esperar, ya no fijan sus esperanzas en Dios, sino más bien en la esclava Egipcia). Y atendió Abram al dicho de Saray (significa que el Patriarca no prestaba atención a la Voz del Señor). 3 Y Saray, mujer de Abraham, tomó a Agar su sierva Egipcia (la Epístola a los Gálatas declara que Sara y Agar representan los dos principios de la Ley y la Gracia; Agar representa la salvación por obras; Sara la Salvación por Fe; estos principios se contraponen; Ismael nace como consecuencia del plan y energía del hombre; Isaac nace como consecuencia del plan y energía de Dios; en el nacimiento de Ismael, Dios no tuvo nada que ver con eso; en lo que se refiere al nacimiento de Isaac, el hombre estaba muerto; así es hoy en día, la salvación por obras depende enteramente de la capacidad del hombre para realizarlas; la Salvación por Fe depende de la habilidad de Dios para realizarlas; bajo un pacto de obras, Dios sólo se queda quieto con el fin de ver lo que el hombre puede hacer; bajo el Pacto de la Gracia, el hombre se queda inactivo y quieto para ver lo que Dios puede hacer; los dos pactos se oponen; tiene que ser o Agar o Sara; si es Agar, Dios no tiene nada que ver con ello; si es Sara, el hombre no tiene nada que ver con ello — Williams), al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaan, y la dio a Abram su marido por


31 mujer. (Como se ha dicho, diez es el número de culminación, ¿es posible que, en este momento, Dios haya planeado traer al mundo a Isaac? Tanto mejor, ¿cuántos de nuestros fracasos en la fe obstaculizan lo que Dios desea hacer en nuestra vida? O aún peor, ¿cuánto nos demora con lo que Él desea hacer?) 4 Y él (Abraham) cohabitó con Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora (ella comenzó a comportarse cruelmente hacia Sara, ¡en realidad con desprecio!). 5 Entonces Saray dijo a Abram: Mi afrenta sea sobre ti (Abraham y Sara creen que, por su plan ingenioso, pueden apresurar y hacer que se cumpla la Promesa Divina; el resultado es miseria; tienen éxito en su plan, nace Ismael; ¡pero mejor habría sido para Abraham y para el mundo si él nunca hubiera nacido! Es desastroso cuando los planes obstinados del Cristiano se llevan a cabo); yo puse mi sierva en tu seno, y viendo ella que había concebido, me mira con desprecio; juzgue el Señor entre mí y ti. (¡Ahora Sara se da cuenta de su error, pero es demasiado tarde! Las obras de la carne, y esto fue sin duda una obra de la carne, siempre traen la disensión.) 6 Y respondió Abram a Saray: He ahí tu sierva en tu mano, haz con ella lo que bien te pareciere. Y como Saray la afligía, ella huyó de su presencia (Las Santas Escrituras no dicen lo que hizo Sara). el Ángel 7 Y la halló el Ángel del Señor junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur (toda evidencia es, que este «Ángel del Señor» no es otro más que una aparición pre-encarnada del Señor Jesucristo). 8 Y le dijo: Agar, sierva de Saray, ¿de dónde vienes tú, y a dónde vas? Y ella respondió: Huyo de delante de Saray, mi señora. 9 Y le dijo el Ángel del Señor: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo de su mano (si ella no hubiera obedecido, sin duda, habría muerto en el desierto). 10 Le dijo también el Ángel del Señor: Multiplicaré tanto tu linaje, que no será contado a causa de la muchedumbre. (Sin embargo, el Señor no dijo nada sobre la Fe, porque no había fe en el Corazón de Agar, y tampoco la habría en el corazón de su hijo, Ismael.)

GÉNESIS 16:16 11 Le dijo aún el Ángel del Señor: He aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque el Señor ha oído tu aflicción. (Agar no tenía la culpa de su situación, sino más bien Abraham y Sara; sin embargo, finalmente ella perdió lo que el Señor podría haber hecho por ella por oponerse a Su Plan, que era Isaac. «Ismael» quiere decir «Dios escucha;» sin embargo, no tiene nada que ver con Ismael, sino más bien la situación difícil de Agar.) 12 Y él será hombre fiero; su mano contra todos, y las manos de todos contra él; y delante de todos sus hermanos habitará. (Estas predicciones describen perfectamente el pueblo Árabe. Ellos no pueden llevarse bien con nadie en el mundo, y ni siquiera pueden llevarse bien entre sí. Los descendientes de Ismael moran en la presencia de todos sus hermanos [Israel], pero no pueden someterlos a ellos, y de hecho, ¡nunca van a lograrlo!) 13 Entonces llamó el nombre del Señor que con ella hablaba (Agar reconoció que el Ángel era, de hecho, el Señor, realmente el Dios de Abraham): Tú eres el Dios que me ve; porque dijo: ¿No he visto también aquí Al Que me ve? (Agar dio el nombre al Señor «El Roí,» lo que significa «Tú eres un Dios Quien permites que Te contemplen.» Como es obvio, ella realmente había tenido una Revelación maravillosa, pero, por desgracia y lamentablemente, su obstinación hizo caso omiso de su Fe. Ella quería que su hijo, Ismael, fuera el heredero de la Promesa, pero eso no debía ser así. Ella llegó hasta tal punto, como veremos, de tratar de matar a Isaac. Es lo mismo con todos los que rechazan la Cruz, siguen los pasos de ella.) 14 Por lo cual llamó al pozo, Lajay Roí; he aquí está entre Cades y Béred. («Lajay Roí» significa «Pozo del Dios Viviente que me ve.») 15 Y Agar dio a luz un hijo a Abram y llamó Abram el nombre de su hijo que le dio Agar, Ismael. (Agar, sin duda, le contó a Abraham todo lo sucedido, y se puso a sí misma bajo la autoridad de Sara, y Abraham entonces tuvo cuidado de llamar al niño lo que dijo el Señor — «Ismael.») nace Ismael 16 Y era Abram de ochenta y seis años (86), cuando Agar dio a luz a Ismael. (Abraham aún tendría que esperar unos 14 años antes de que se cumpliera la Promesa. ¡Como ya se preguntó, quisiera saber si esta falta de fe no prolongó


GÉNESIS 17:1

32

el período de espera para que se realizara la Promesa!) CAPÍTULO 17 (1898 a.C.)

LA REVELACIÓN

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SIENDO Abram de edad de noventa y nueve años, se le apareció el Señor (habían pasado unos trece años desde su última Revelación), y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso (en el Hebreo es «El Shaddái», que significa «Poderoso para predominar»; el Señor está diciéndole al Patriarca que Él es capaz de llevar a cabo lo que Él ha prometido); anda delante de Mí y sé perfecto (el Patriarca debe ser perfecto en su Fe; no debe vacilar como había hecho con la situación de Agar, sino que tiene que descansar en el Dios Todopoderoso, Quien es capaz de realizar lo que Él ha prometido). 2 Y pondré Mi Pacto entre Mí y ti, y te multiplicaré mucho en gran manera (ahora el Señor renueva el Pacto con Abraham, enormemente; que ahora se amplía sobre las Promesas hechas anteriormente). 3 Entonces Abram cayó sobre su rostro y Dios habló con él diciendo (o el Poder de Dios era tan grande que el Patriarca «cayó,» o él lo hizo a raíz de la reverencia, que es probablemente el caso): Abraham 4 He aquí, Yo establezco Mi Pacto contigo: Serás padre de multitud de naciones (¡y eso fue él!); 5 Y no se llamará más tu nombre Abram (que significa «padre exaltado»), sino que será tu nombre Abraham («padre de multitudes»); porque te he puesto por padre de multitud de naciones. EL Pacto ENSANCHADO 6 Y te multiplicaré inmensamente y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti (Él estaba diciéndole al Patriarca, como dijo antes, que Él era capaz, sin importar la necesidad). 7 Y estableceré Mi Pacto entre Mí y ti, y tu simiente después de ti en sus generaciones por Pacto Perpetuo (significa que este Pacto es válido aun para este momento y, de hecho, siempre será; los Palestinos deberían aprender eso), para ser tu Dios, y el de tu simiente

después de ti (este Pacto está enlazado con la «Justificación por Fe», que significa que ahora es una parte del Nuevo Pacto, que se refiere también como «El Pacto Perpetuo» [Heb. 13:20]). 8 Y te daré a ti y a tu simiente después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos (los Judíos, que perdieron su posesión por medio de la rebelión contra Dios, y especialmente por su rechazo a Jesucristo, causaron una ruptura; sin embargo, el Pacto todavía permanece, y florecerá en la Edad del Reino venidero, que está muy cerca). LA CircuncisiÓn 9 Dijo de nuevo Dios a Abraham: Tú pues guardarás Mi Pacto, tú y tu simiente después de ti por sus generaciones (bien podría llamarse un «Pacto de Gracia,» y como tal es perpetuo; es «de» lo eterno en sus consejos, y «a» perpetuidad en sus consecuencias). 10 Éste será Mi Pacto que guardaréis entre Mí y vosotros y tu simiente después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros (este Pacto tenía sólo una ordenanza externa, y era la Circuncisión; el resto era totalmente de la Fe). 11 Y circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio y será por señal del Pacto entre Mí y vosotros (la Circuncisión, en cierto sentido, es un Tipo de la Cruz; se derrama sangre y se hace separación). 12 Y de edad de ocho días será circuncidado todo varón entre vosotros por vuestras generaciones; el nacido en casa, y el comprado por dinero a cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente (el pequeño bebe varón no podía ser circuncidado hasta que tuviera ocho días, porque en ese momento la sangre podría coagularse; antes de esto, es posible que pudiera morir desangrado; también todo varón en la familia de Abraham tenía que ser circuncidado, y después incluiría la totalidad de la Nación de Israel). 13 Debe ser circuncidado el nacido en tu casa y el comprado por tu dinero; y estará Mi Pacto en vuestra carne para Pacto Perpetuo (este Pacto es eterno, pero sólo en Cristo; bajo el Nuevo Pacto, Pablo dijo que debemos experimentar la circuncisión del corazón, que es una obra espiritual [Fil. 3:3]; bajo el Nuevo Pacto todo fue cumplido en Cristo, del cual la circuncisión era un Tipo de Su Sacrificio, el rito


33 ya no es necesario; de hecho, ahora no tiene ningún sentido espiritual en absoluto). 14 Y el varón incircunciso que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio; aquella persona será borrada de su pueblo; ha violado Mi Pacto (en efecto, los varones Israelitas que rechazaron ser circuncidados, y las madres que rehusaron circuncidar a sus bebés varones, quebrantaban el Pacto y, si continuaban en esa dirección de rebelión, se perderían eternamente; así fue, es, lo mismo con el rechazo a la Cruz). Sara 15 Dijo también Dios a Abraham, a Saray tu mujer, no la llamarás Saray («mi princesa», se refiere al hecho de que era la princesa sólo para Abraham), sino que Sara será su nombre (sencillamente significa «princesa»; la idea es, como anteriormente era sólo la princesa de Abraham, ahora ella será reconocida como una princesa en general y, de hecho, en cierto sentido, podría referirse como la «madre de la Iglesia»). 16 Y Yo la bendeciré, y también te daré de ella hijo (esta es la primera vez en todo el trato de Dios con Abraham que Él ha mencionado el hecho de que el hijo prometido sería de Sara); sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella (su «bendición» indicaba aumento, que incluye hasta la Iglesia y, en cierto sentido, al Señor Jesucristo). 17 Entonces Abraham cayó sobre su rostro, y se rió, y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo (la risa de Abraham era de gozo [Jn. 8:56]? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de dar a luz (Pablo dijo de él: «Ni consideró la matriz muerta de Sara» [Rom. 4:19])? 18 Y dijo Abraham a Dios: ¡Ojalá Ismael viva delante de Ti! (Abraham le pidió al Señor que Ismael pudiera tener un lugar y no ser dejado fuera completamente.) 19 Y respondió Dios: Ciertamente Sara tu mujer te dará a luz un hijo; y llamarás su nombre Isaac (Isaac significa «risa»); y confirmaré Mi Pacto con él por Pacto Perpetuo y con su simiente después de él. (El Pacto sería establecido con Isaac y no Ismael. Esto derriba por completo el argumento de los Musulmanes de que Ismael era el escogido, a menos que usted no crea la Biblia. Por medio de Isaac, el Señor Jesucristo, el Salvador de la humanidad, por fin vendría.)

GÉNESIS 17:27 Ismael 20 Y en cuanto a Ismael también te he oído: He aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera (el Señor bendecirá a Ismael, pero no en cuanto al Pacto); doce príncipes engendrará, y lo constituiré en una gran nación (la bendición aquí declarada no fue por razón de Ismael, sino unicamente por razón de Abraham). 21 Pero Yo estableceré Mi Pacto con Isaac, al cual te dará a luz Sara por este tiempo el año siguiente (ahora ellos saben cuando nacerá el niño). 22 Y Él (el Señor) acabó de hablar con él, y ascendió Dios dejando a Abraham (comunión con el Señor es el ejercicio más provechoso que hay). EL Pacto SELLADO 23 Entonces tomó Abraham a Ismael su hijo, y a todos los siervos nacidos en su casa, y a todos los comprados por su dinero (siervos), a todo varón entre los domésticos de la casa de Abraham, y circuncidó la carne del prepucio de ellos en aquel mismo día, como Dios le había dicho (la obediencia de Abraham al circuncidar la totalidad de su casa, siervos y todos, debe de ser una gran lección para nosotros). 24 Era Abraham de edad de noventa y nueve años cuando circuncidó la carne de su prepucio. 25 E Ismael su hijo era de trece años cuando fue circuncidada la carne de su prepucio (aunque Ismael fue circuncidado, el que fue nacido según la carne era por su nacimiento natural un rebelde, aunque él podía haber entrado en un pacto exterior). 26 El mismo día fue circuncidado Abraham e Ismael su hijo (dos hombres fueron circuncidados; por ese rito los dos hombres entraron en el Pacto; sin embargo, uno de estos hombres, Abraham, fue salvo). 27 Y todos los varones de su casa, el siervo nacido en casa, y el comprado por dinero del extranjero, fueron circuncidados con él. (Este Pasaje nos dice que cada uno de los hombres en la casa de Abraham fue salvo, no importa si eran siervos, esclavos o familia, es decir, si ellos creyeron. Las Epístolas a los Romanos, a los Gálatas y a los Colosenses enseñan que los Cristianos son circuncidados en la Cruz de Cristo, bautizados en la Muerte de Cristo y


GÉNESIS 18:1

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resucitados en la Resurrección de Cristo, de todo lo cual la circuncisión era un Tipo.) CAPÍTULO 18 (1898 a.C.)

LOS VISITANTES CELESTIALES

Y

SE LE APARECIÓ (a Abraham) el Señor en el valle de Mamré, y estando él sentado a la puerta de su carpa en el calor del día (el Primer Versículo de este Capítulo confirma la experiencia del Cristiano que una Revelación fresca del Señor para el alma sigue a la obediencia a un mandato Divino — Williams); 2 Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres Varones que estaban junto a Él (de pie junto al Señor; éstos eran Ángeles): y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su carpa a recibirlos, y se inclinó hacia la tierra (implica adoración, porque él se daba cuenta que Éste era el Señor), 3 Y dijo: Señor, si ahora he hallado gracia en Tus ojos, Te ruego que no pases de Tu siervo (Abraham había hallado favor delante de Dios, pero sólo y por medio de la Fe que él mostró). 4 Que se traiga ahora un poco de agua, y lavad Vuestros Pies; y descansad debajo de un árbol (el Señor y los ángeles no necesitan tales cosas; sin embargo, el «lavado de los pies» y el «descanso» simbolizan una Verdad Espiritual; se refiere a la humildad que se requiere de parte de los Creyentes y, además, el «descanso» que sólo el Señor puede proporcionar), 5 Y traeré un bocado de pan, y confortad Vuestro Corazón (el pan es un Tipo de la Palabra de Dios y, además, del Señor Jesucristo [Jn. 6:35]; cuando Abraham daba pan al Señor, junto con Sus asociados Angélicos, declara lo que el Señor hará para toda la humanidad y, sobre todo, que Él sería en realidad aquel pan; este es el «pan» que satisface toda hambre espiritual); después pasaréis (pero no antes de que yo os demuestre la dignidad y el respeto que merecéis): pues por eso habéis pasado cerca de Vuestro Siervo. Y ellos dijeron: Haz así como has dicho (al recibir con favor al Señor garantiza la bendición favorable). 6 Entonces Abraham fue de prisa a la carpa a Sara, y le dijo: Apresúrate a preparar tres medidas de flor de harina, amásala y haz panes cocidos debajo del rescoldo (la actividad espiritual en el corazón de un siervo de Cristo despierta la actividad en el corazón de los demás siervos).

7 Y corrió Abraham a las vacas, y tomó un becerro tierno y bueno, y lo dio al mozo, éste se apresuró a prepararlo (así como se mataría el becerro, del mismo modo se haría con el Hijo de Dios, todo lo cual era un Tipo). 8 Tomó también manteca y leche, y el becerro que había aderezado, y lo puso delante de Ellos; y él estaba junto a Ellos debajo del árbol, y comieron (Jesús nos dijo que también debemos comer; me refiero al «comer de Cristo», que, en efecto, habla de manifestar la Fe en Él y lo que Él ha hecho por nosotros en la Cruz [Jn. 6:53-58, 63]). Sara 9 Y Ellos (el Señor y los Ángeles) le dijeron (a Abraham): ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la carpa (uno de los más grandes anuncios que jamás se ha hecho en la historia de la humanidad ahora está por manifestarse). 10 Entonces Él (el Señor) dijo: De cierto volveré a ti según el tiempo de la vida (según este tiempo el próximo año); y he aquí, que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la carpa, que estaba detrás de Él. 11 Y Abraham y Sara eran viejos, entrados en días (Abraham tenía 100 años y Sara tenía 90); y a Sara había cesado ya la costumbre de las mujeres. 12 Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor (Abraham) ya viejo? (La incredulidad hace cobardes y mentirosos a los hombres. Sara se ríe con incredulidad, y luego, por miedo, niega el hecho. A pesar, sin embargo, de su incredulidad, y a pesar del éxito aparente de Satanás en haber retrasado el nacimiento de un hijo hasta que era imposible para la naturaleza  — a pesar de todo, las poderosas palabras de Gracia y Promesa se proclaman — «¡Sara tendrá un hijo!») 13 Entonces el Señor dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? (En Las Santas Escrituras hallamos la risa de fe y la risa de incredulidad. Salmo 126:2 es la primera y Mateo 9:24 la segunda. La risa de Sara fue la de incredulidad.) 14 ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? (el Hebreo en realidad dice: «¿Hay algo demasiado maravilloso para Jehová?») Al tiempo señalado volveré a ti, según el tiempo de la vida, y Sara tendrá un hijo.


35 15 Entonces Sara negó diciendo: No me reí (ella mintió); porque tuve miedo (la incredulidad produce el temor). Y Él dijo: No es así, sino que te has reído (el Señor la reprende suavemente). SodomA Y gomorra 16 Y los Varones (el Señor y los Ángeles) se levantaron de allí, y miraron hacia Sodoma (no fue una Mirada de Gracia, por razón de su gran pecado); y Abraham iba con ellos acompañándolos (caminó una corta distancia con Ellos). 17 Y el Señor dijo: ¿Encubriré yo a Abraham lo que voy a hacer (el secreto del Señor está con los que Le temen); 18 Habiendo de ser Abraham una Nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la Tierra? (Ambas predicciones se cumplieron exactamente como fue dicho por el Señor.) 19 Porque yo lo he conocido, sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí (el Hebreo en realidad dice: «le He conocido a él a fin de que él mande a sus hijos…»), para que guarden el Camino del Señor, haciendo justicia y juicio (esa es también la responsabilidad de la Iglesia moderna, una responsabilidad, por cierto, que por regla general ha sido abrogada), para que haga venir el Señor sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él (mirando hacia atrás desde el tiempo presente hasta la época de Abraham, todo se ha cumplido exactamente como lo prometió el Señor). 20 Entonces el Señor le dijo: Por cuanto el clamor de Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo (el pecado de estas dos ciudades hermanas llegó a ser tan grande que amenazaba con la contaminación de la totalidad de esa parte del mundo; por lo tanto, tuvieron que ser destruidas; en otras palabras, el Señor tuvo que realizar una cirugía mayor, igual como actualmente hace un cirujano a fin de salvar al paciente); 21 Descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta Mí; y si no, lo sabré (todo pecado es intimamente ofensivo a los Ojos del Todopoderoso; pero algunas formas de maldad son más insolentemente presuntuosas o más intrínsecamente aborrecibles que otras, y de ese especie fueron los pecados de Sodoma; la frase, «lo sabré» no significa que Dios a esta hora no sabía, porque Él sabe todas las cosas, pasado,

GÉNESIS 18:31 presente y futuro; la declaración tiene referencia a la Perfecta Justicia de Dios; en el Juicio, no se podrá reclamar la indiferencia o injusticia de parte de Dios [Apoc. 20:11-15]). 22 Y se apartaron de allí (de Abraham) los Varones (los dos Ángeles), y fueron hacia Sodoma; pero Abraham estaba aún delante del Señor (después de que el Señor explica a Abraham lo que estaba a punto de hacer, Abraham ahora intercede por Lot). Lot 23 Y se acercó Abraham y dijo: ¿Destruirás también al justo con el impío (él estaba pensando de Lot)? 24 Quizá haya cincuenta justos dentro de la ciudad: ¿Destruirás también y no perdonarás al lugar por cincuenta justos que estén dentro de él (por esta descripción vemos cuán importante son los justos, como participan en el régimen global de las cosas)? 25 Lejos de Ti el hacer tal, que hagas morir al justo con el impío y que sea el justo tratado como el impío; nunca tal hagas. El Juez de toda la Tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo? (Podemos tener confianza en que el Juez de la Tierra hará lo correcto. ¡El Señor es ese Juez!) 26 Entonces respondió el Señor: Si hallare en Sodoma cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo este lugar por amor de ellos. 27 Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza (aquí vemos la humildad del gran Patriarca); 28 Quizá faltarán de cincuenta justos cinco: ¿Destruirás por aquellos cinco toda la ciudad? Y dijo: No la destruiré, si hallare allí cuarenta y cinco. 29 Y él (Abraham) volvió a hablarle (al Señor), y dijo: Quizá se hallarán allí cuarenta. Y respondió: No lo haré por amor de los cuarenta. 30 Y dijo: No se enoje ahora mi Señor, si hablare (creo que se puede decir fácilmente que el Señor se deleita en el Creyente que persevera, en lo que se refiere a peticiones y deseos): Quizá se hallarán allí treinta. Y respondió: No lo haré si hallare allí treinta. 31 Y dijo: He aquí ahora que he emprendido el hablar a mi Señor: Quizá se hallarán allí veinte. No la destruiré, respondió, por amor de los veinte.


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32 Y volvió a decir: No se enoje ahora mi Señor, si hablare solamente esta vez: Quizá se hallarán allí diez. No la destruiré, respondió, por amor de los diez. (Esto atestigua la verdadera Intercesión.) 33 Y se fue el Señor, luego que acabó de hablar con Abraham: y Abraham se volvió a su lugar. (Mientras el Señor ahora va por Su camino, no lo hace hasta que Abraham deja de presentar su petición. Abraham dejó de pedir antes que Dios dejara de seguir concediendo.) CAPÍTULO 19 (1898 a.C.)

DOS ÁNGELES

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legaron, pues, los dos Ángeles (denominados anteriormente como dos hombres) a Sodoma a la caída de la tarde; Lot estaba sentado junto a la puerta de Sodoma (Lot sentado junto a la puerta probablemente denota posición y autoridad; el incluso pudo haber sido el alcalde de Sodoma): y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo (por esta acción, es posible que los dos Ángeles revelaron a Lot en esta oportunidad quienes eran ellos y la misión que traían); 2 Y dijo: Ahora, pues, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo, y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino (con respecto a Abraham y a Lot, el Señor se quedó para tener comunión con el Patriarca, mientras que él solo envió a Sus dos Ángeles a Sodoma y Gomorra para tratar con Lot). Y ellos respondieron: No, que en la plaza nos quedaremos esta noche (de hecho, los Ángeles, como vemos aquí, ni siquiera desearon entrar en la casa de Lot; ¡qué reprimenda!). 3 Pero él (Lot) insistió tanto, y se vinieron con él, y entraron en su casa (los Ángeles, por su parte, fueron presionados a aceptar la hospitalidad del sobrino que antes gustosamente aceptaron de parte del tío; relación con el mundo estorba y limita la comunión y hace apática el alma); y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron (el «Pan sin levadura» se refiere a Cristo). LA Turba 4 Y antes que se acostasen (para pasar la noche), cercaron la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma (homosexuales), todo el pueblo junto, desde el más joven

hasta el más viejo; (El principio del mal, que la Biblia llama «pecado», y que ha causado tanta ruina a la naturaleza humana, dolorosamente aparece en este Capítulo. Sodoma es el resultado final de la mente reprobada [Rom. 1:24-28].) 5 Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los Varones que vinieron a ti esta noche? (el pecado de la homosexualidad fue el principal pecado que dio lugar a la destrucción de Sodoma y Gomorra [Jud., vv. 6-7]) sácanoslos, para que los conozcamos (las palabras «los conozcamos» se referían al vil acto homosexual). 6 Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí (aseguró la puerta de su casa, para que estos hombres depravados no pudieran entrar), 7 Y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad (el Texto marca este pecado como indescriptiblemente vil, al decirnos que ellos demandaron que Lot llevara afuera a sus invitados a fin de que pudieran seducirlos públicamente y a la vista de toda la población; ellos habían perdido todo sentido de vergüenza y decencia, porque no intentaron perpetrar en secreto este vergonzoso vicio). 8 He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré afuera, y haced de ellas como bien os pareciere (la sabiduría de un Creyente tibio siempre es imperfecta, como es evidente aquí); solamente a estos Varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi techo (no podemos beneficiarnos del mundo y, a la vez, dar un testimonio eficaz en contra de su maldad.). 9 Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino éste aquí para habitar como extranjero, ¿y quiere hacerse juez (sin embargo parece que Lot había pronunciado en contra de estas cosas con tanta frecuencia que los hombres de Sodoma lo acusaron de querer desempeñar el papel de juez)? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta. (Debido a que Abraham había rescatado a muchos Sodomitas de Quedorlaómer, evidentemente estos homosexuales habían declarado a Lot, el sobrino de Abraham, de ser zona prohibida. Pero ahora, debido a la protección que Lot proporcionó a los dos Ángeles, ellos están quebrantando su compromiso a él.) los Ángeles 10 Entonces los Varones (los dos Ángeles) alargaron la mano (abrieron la puerta y toma-


37 ron a Lot), y metieron a Lot en casa con Ellos, y cerraron la puerta (poco sabían estos pervertidos quienes eran en realidad estos hombres). 11 Y a los hombres que estaban a la puerta de la casa los hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor; pero ellos se fatigaban buscando la puerta (la palabra en el Hebreo realmente significa que no estaban totalmente ciegos, sino que no veían bien). Lot 12 Y dijeron los Varones (los Ángeles) a Lot: ¿Tienes aquí algunos más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar (intentar reprender los caminos del mundo, mientras nos beneficiamos al asociarnos con ellos, es vanidad; por lo tanto, fue igual con el testimonio de Lot a sus yernos); 13 Porque vamos a destruir este lugar (ha sucedido, sin duda, muchas veces en muchos lugares en la historia del pasado), por cuanto el clamor de ellos ha subido de punto delante del Señor (todo pecado está en la propia Cara de Dios, que por último, si no hay arrepentimiento, terminará en juicio); por tanto el Señor nos ha enviado para destruirlo. LOS YERNOS 14 Entonces salió Lot, y habló a sus yernos, los que habían de tomar sus hijas (estaban por casarse), y les dijo: Levantaos, salid de este lugar; porque el Señor va a destruir esta ciudad. Pero pareció a sus yernos como que se burlaba (entre más se aproxima el mundo al fin, más se burla de las advertencias Divinas dadas a los impíos). Lot LIBERADO 15 Y al rayar el alba, los Ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad (como los Ángeles apresuraron a Lot, también el Espíritu Santo está apresurando a la Iglesia moderna, respecto al Arrebatamiento). 16 Y deteniéndose él (Lot), los Varones (los dos Ángeles) asieron de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de sus dos hijas según la misericordia del Señor para con él; y le sacaron, y le pusieron fuera de la ciudad (la paciencia tierna de los Ángeles con este pobre

GÉNESIS 19:23 hombre lento para actuar, fue muy conmovedor; su causa se manifiesta en las palabras, «según la misericordia del Señor para con él»). 17 Y fue que cuando Ellos (los dos Ángeles) los hubo sacado fuera, (uno de los Ángeles) dijo: Escapa por tu vida; no mires tras ti, ni pares en toda esta llanura; escapa al monte, no sea que perezcas (Dios demandó de ellos total abandono de corazón y voluntad a las ciudades condenadas). 18 Y Lot le dijo: No, yo te ruego, Señor mío (parece que ahora Jehová mismo, aunque no se menciona, aparece en escena): 19 He aquí ahora ha hallado Tu Siervo gracia en Tus ojos, y has engrandecido Tu Misericordia que has hecho conmigo dándome la vida; pero yo no podré escapar al monte, no sea que me alcance el mal y muera (la locura de Lot en demorar y, además, preferir su propio lugar de seguridad en lugar del que fue propuesto por los Ángeles, ilustra la profunda incredulidad del corazón). 20 He aquí ahora esta ciudad está cerca para huir allá, la cual es pequeña; escaparé ahora allá, (¿no es ella pequeña?) y vivirá mi alma (la gente no hace cosas necias cuando están en la Voluntad de Dios; es cuando intentan funcionar en el campo de la desobediencia que se convierten en necios en la dirección que toman). 21 Y Él (el Señor) le respondió: He aquí he recibido aquí tu súplica sobre esto (su pedido para ir a una pequeña ciudad en lugar del monte), y no destruiré la ciudad de que has hablado (fue una oración que Lot hubiera deseado nunca hubiera sido contestada de manera positiva; el Creyente debe siempre ser cauteloso de pedir según la Voluntad de Dios). 22 Date prisa, escápate allá; porque nada podré hacer hasta que allí hayas llegado. (El Señor había prometido a Abraham que perdonaría la vida de Lot; por lo tanto, la destrucción no pudo llegar a Sodoma y Gomorra hasta que Lot fue quitado y trasladado con seguridad; en cierto sentido, esto caracteriza el Arrebatamiento venidero de la Iglesia; el Juicio de Dios, que está por venir a este mundo, de hecho, no puede venir, hasta que los Creyentes sean quitados [I Tes. 5:9].) Por esto fue llamado el nombre de la ciudad, Zoar (la ciudad en la cual el Señor permitió a Lot entrar). LA DESTRUCCIÓN 23 El sol salía sobre la Tierra, cuando Lot llegó a Zoar.


GÉNESIS 19:24 24 Entonces llovió el Señor sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte del Señor desde los cielos (el Señor, a Quien hoy conocemos como Dios el Hijo, pidió juicio del Señor del cielo, a Quien hoy conocemos como Dios el Padre; teniendo en cuenta que el Espíritu Santo inspiró el registro de esto, tenemos aquí la Trinidad); 25 Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra (todas las ciudades de la llanura fueron destruidas, excepto Zoar; la causa fue sobrenatural, no natural; por lo tanto, no se trataba de un terremoto, como algunos han afirmado). LA ESPOSA DE LOT 26 Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él (desobedeció la Palabra del Señor [v. 17]; el Hebreo significa que «ella siguió mirando hacia atrás detenidamente, tristemente, con añoranza y deseo;» su Corazón estaba en Sodoma, por lo tanto su alma estaba en Sodoma, también; lamentable y tristemente, ahora está en el Infierno), y se volvió estatua de sal (Jesús hizo recordar este episodio al mundo al decirlo deliberada­ mente: «Acordaos de la mujer de Lot» [Luc. 17:32]). Abraham 27 Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová (indica que él estaba en oración). 28 Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno (estas ciudades estaban situadas en el extremo sur del Mar Muerto; la palabra «horno» indica que ese no era un fuego ordinario, sino que el calor era tan intenso que fundió todo, que significa que no quedó nada). 29 Así fue que, cuando destruyó Dios las ciudades de la llanura, se acordó Dios de Abraham, y envió fuera a Lot de en medio de la destrucción, al asolar las ciudades donde Lot estaba (las palabras, «se acordó Dios de Abraham,» declara el hecho de que la petición intercesora de Abraham no quedó sin respuesta; en este caso, Abraham era un Tipo de Cristo, que sirve como mediador entre Dios y Lot).

38 Moab and ben AmÍ 30 Pero Lot subió de Zoar, y habitó en el monte, y sus dos hijas con él; porque tuvo miedo de quedar en Zoar (después de haber desobedecido al Señor, ahora Lot vive en temor; teme de que Dios destruirá Zoar también y, por lo tanto él se traslada a un monte cercano) y se alojó en una cueva, él y sus dos hijas (su riqueza una vez había sido tan grande que él y Abraham no pudieron habitar juntos a causa del tamaño de sus rebaños; pero ahora está viviendo en una cueva, siendo ésta su miserable hogar; riqueza o no riqueza, no hay ningún beneficio en seguir la dirección de Satanás). 31 Entonces la mayor dijo a la menor: Nuestro padre es viejo, y no queda varón en la Tierra que entre a nosotras conforme a la costumbre de toda la Tierra (la preservación del linaje familiar era importante en los antiguos tiempos; puesto que Lot ya era viejo, y ahora pobre, con todas sus efectos personales destruidos junto con Sodoma, sus hijas no vieron indicio alguno de matrimonio; por eso ahora, van a cometer un pecado monstruoso). 32 Ven, demos a beber vino a nuestro padre (la segunda ocasión en la Biblia que la palabra «vino» se utiliza para indicar la bebida intoxicante, la primera ocasión siendo la de Noé [9:20-22]; el único camino para el Hijo de Dios es la abstinencia total en cualquier cantidad de bebidas intoxicantes), y durmamos con él, y conservaremos de nuestro padre descendencia. (Sus propias hijas lo embriagaron y en su embriaguez él se convierte en el instrumento para traer a existencia a los Amorreos y los Moabitas — los determinados enemigos del pueblo de Dios. ¡Qué volumen de instrucción solemne está aquí!) 33 Y dieron a beber vino a su padre aquella noche; y entró la mayor, y durmió con su padre; mas él no sintió cuando se acostó ella, ni cuando se levantó (no fue una orgía de borrachera, pero sí, fue un pecado asqueroso; la causa fue la falta de fe, como la causa de todo pecado es la falta de fe). 34 El día siguiente dijo la mayor a la menor: He aquí yo dormí la noche pasada con mi padre; démosle a beber vino también esta noche, y entra y duerme con él, para que conservemos de nuestro padre descendencia (los detalles de este relato indican claramente que Lot, cuando se fue a la cueva del monte, intentaba escapar de sus problemas, no por medio de llevarlos al Trono de Dios, donde todos


39 los Creyentes deben llevarlos, sino por medio de ahogarlos en el olvido). 35 Y dieron de beber a su padre también aquella noche; y se levantó la menor, y durmió con él; pero no echó de ver cuando se acostó ella, ni cuando se levantó (al tener en cuenta que estas hijas se habían criado en Sodoma, por lo menos durante una buena parte de su vida, no fue extraño que la hija mayor sugiriera el incesto como la única forma que ellas podrían preservar el linaje familiar; ellas habían sido fuertemente influenciadas por las bajas normas morales de su ambiente). 36 Y las dos hijas de Lot concibieron de su padre (después de esto, Lot desaparece de la historia sagrada, ni siquiera su muerte se registra; aunque no hay prueba Bíblica, se cree que Abraham recibió a Lot y sus hijas en su casa y los sostenía). 37 Y la mayor dio a luz un hijo, y llamó su nombre Moab (significa «de mi padre»), el cual es padre de los Moabitas hasta hoy. 38 La menor también dio a luz un hijo, y llamó su nombre Ben Amí (significa «hijo de mi pueblo»), el cual es padre de los Amonitas hasta hoy (a pesar de su despreciable principio, el Señor mostró preocupación por ellos como descendientes de Lot [Deut. 2:9, 19], pero desgraciadamente, más tarde se convirtieron en enemigos de Israel [I Sam. 14:47; II Rey. 3:5; II Crón. 20:1, 22]). CAPÍTULO 20 (1898 a.C.)

ABRAHAM Y ABIMELEC

D

E allí partió Abraham a la tierra del Néguev, y se acampó entre Cades y Sur, y habitó como forastero en Guerar. (El pecado y la miseria que años antes fue el resultado de viajar «hacia al sur del país» debería haberle enseñado a nunca moverse en esa dirección. Pero el hombre, como es, nunca aprende ni puede aprender lecciones espirituales. Aquí hallaremos que el pecado es tan odioso en el varón de Dios como lo es en el hombre del mundo, y su culpa es mayor. Abraham debió disgustarse profundamente por el poder de la incredulidad en su sobrino Lot, pero ¿estuvo él igualmente disgustado por el poder del mal en sí mismo, como lo describe este Capítulo?) 2 Y dijo Abraham de Sara su mujer: Mi hermana es (Abraham una vez más abandona el camino de la Fe; y, al negar que ella es su esposa, se hunde en una profunda degradación moral

GÉNESIS 20:8 que es despreciable en extremo; nos damos cuenta aquí que un pecado viejo es un pecado fácil). Y Abimelec, rey de Guerar envió y tomó a Sara. (Su caída en esta ocasión fue más profunda que la anterior; porque él ya tiene la Promesa Divina de que, dentro de ese mismo año, Sara llegaría ser la madre de un hijo milagroso. Por lo tanto, siempre y cuando el Cristiano ande en el camino de la Fe, está vestido con dignidad y ennoblecido con valentía. Pero, cuando de pronto se sale de ese camino, el cae aún más bajo que los hijos del Maligno.) 3 Pero Dios vino a Abimelec en sueños de noche, y le dijo: He aquí muerto eres a causa de la mujer que has tomado, la cual es casada con marido. (Si Dios no hubiera intervenido, el pecado de Abraham habría sido desastroso. Debe notarse, Sara es de nuevo llamada por el Espíritu Santo la esposa de Abraham. El asunto de ser la «hermana« fue mencionado sólo por Abraham, y no por el Señor. Aunque ella era hermanastra de Abraham, todavía, la afirmación de Abraham a Abimelec era la verdad a medias, por lo tanto, considerado por Dios como una mentira.) 4 Pero Abimelec no se había llegado a ella; dijo pues: Señor, ¿también a una nación justa matarás? (El Príncipe Filisteo, ya enterado de la destrucción de Sodoma y Gomorra, teme que él y su pueblo sufrirán la misma destrucción, a menos que el Señor se pacifique pronto.) 5 ¿No me dijo él mismo: Mi hermana es; y ella también dijo: Es mi hermano? Con sencillez de mi corazón, y con inocencia de mis manos he hecho esto (de hecho, el hombre era inocente; fueron Abraham y Sara los que hicieron mal). 6 Y le dijo Dios en sueños: Si, yo sé que con sencillez de tu corazón has hecho esto; y también te tuve yo de pecar contra Mí; por eso no te permití tocarla. 7 Ahora pues, devuelve la mujer a su marido; porque es Profeta, y orará por ti, y vivirás; y si no la devolvieres, sabe que de seguro morirás tú, y todos los tuyos. (Todos estos hechos ponen de manifiesto la inevitable verdad y la dejan en claro, que Abraham por disposición natural y carácter, era cobarde y falso. Sólo era noble cuando era energizado por la fe.) 8 Y por la mañana, madrugando Abimelec, llamó a todos sus siervos, y refirió en sus oídos todas esas palabras: Y los hombres temieron mucho (En este Capítulo se hace hincapié que la bondad natural e integridad, como en el caso de Abimelec, no necesariamente


GÉNESIS 20:9 hace a un hombre un Hijo de Dios y, por otro lado, tampoco una momentánea falta moral debido al temor descalifica al Creyente de ser miembro de la familia de la fe). 9 Entonces llamó Abimelec a Abraham, y le dijo: ¿Qué nos has hecho? ¿Y en qué he pecado contra ti, para que hayas traído sobre mí y sobre mi reino tan gran pecado? Lo que no debiste hacer has hecho conmigo. (Es interesante que este rey pagano entendía la palabra «pecado», lo que significa que tenía algo del conocimiento de Dios, que aumentó considerablemente después del sueño que tuvo. En el camino de la Fe, el pueblo de Dios es una bendición para el mundo. En el camino de la incredulidad, es una maldición.) 10 Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué viste para que hicieses esto? (Cuán culpables somos todos nosotros con respecto a esto. Como Creyentes somos receptores y proyectores de Su Luz. Pero, muchas veces de hecho lo que proyectamos no es enteramente lo que hemos recibido.) 11 Y Abraham respondió: Porque dije para mí: Cierto no hay temor de Dios en este lugar, y me matarán por causa de mi mujer (una vez que se abandona el camino de la Fe, el juicio del hijo de Dios llega a ser defectuoso). 12 Y a la verdad también es mi hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre, y la tomé por mujer (como se dijo, Abraham insiste en el hecho que Sara es su hermanastra, mientras que el Espíritu Santo hace hincapié en el hecho que la dama es su esposa [vv. 2-3, 7]). 13 Y fue que, cuando Dios me hizo salir errante de la casa de mi padre, yo le dije: Esta es la merced que tu me harás, que en todos los lugares donde llegáremos, digas de mí: Mi hermano es (este plan, elaborado por Abraham al principio, no era de Dios, sino más bien de su propia mente y, por lo tanto, una obra de la carne, seguir esa dirección siempre trae dificultad, , dificultades extremas). 14 Entonces Abimelec tomó ovejas y vacas, y siervos y siervas, y se los dio a Abraham, y le devolvió a Sara su mujer (a pesar de la maldad de parte de Abraham, el Señor bendijo al Patriarca; muy a menudo él hace lo mismo con nosotros). 15 Y dijo Abimelec: He aquí mi tierra está delante de ti, habita donde bien te parezca (Abimelec tenía suficiente inteligencia para darse cuenta que las Bendiciones de Dios estaban sobre Abraham; por lo tanto, él le ofrece un lugar en «su tierra;» él, sin duda, experimentó grandes

40 Bendiciones de Dios por este acto, al igual que cualquiera que bendice a los hijos de Dios). 16 Y a Sara dijo: He aquí he dado mil monedas de plata a tu hermano (al referirse a Abraham como su «hermano», en efecto, este príncipe pagano estaba diciéndole a ella, «No lo vuelvas hacer; te es impropio»); mira que él te es por velo de ojos para todos los que están contigo, y para con todos; así fue reprendida. (Abimelec, en efecto, está diciendo, «Si abiertamente afirmas que Abraham es tu marido, esto, de cierto, será protección suficiente para ti y, de igual modo, para la totalidad de tu clan. Es triste cuando nosotros, como Creyentes, tenemos que recibir la reprimenda del mundo. Un principio Divino, sin embargo, brilla en este triste Capítulo. Y es que Dios, en Su Gracia Sublime, no se avergüenza de llamarse el Dios de un pobre, débil, imperfecto y tambaleante hombre, si existe, a pesar de toda la debilidad, la fe y el amor en el corazón. El Patriarca, por su propia infidelidad, se ha degradado profundamente a sí mismo para ser debidamente reprendido por el príncipe pagano, pero Dios, en Su fidelidad, lo reviste con dignidad, y lo honra en la presencia de Abimelec.) 17 Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelec y a su mujer, y a sus siervas, y las cuales tuvieron hijos. 18 Porque había del todo cerrado el Señor toda matriz de la casa de Abimelec, a causa de Sara mujer de Abraham. (Los Versículos finales de este Capítulo contienen una lección solemne para todo Creyente. Debido al abandono de Abraham del camino de Fe, y mientras él dejaba de andar en ese camino, no nacieron hijos a Abimelec y a su hogar. Este hecho físico ilustra una realidad espiritual en la experiencia Cristiana. Es razonable aprender de todo esto que el nacimiento de hijos espirituales en el Evangelio se estorba o retrasa por el comportamiento inestable de los Creyentes — Williams.) CAPÍTULO 21 (1892 a.C.)

EL NACIMIENTO DE ISAAC

Y

VISITÓ el Señor a Sara, como había dicho, e hizo el Señor con Sara como había hablado (a pesar de todos los obstáculos de Satanás, nace Isaac, el progenitor y el Tipo del Mesías). 2 Y concibió y dio a luz Sara a Abraham un hijo en su vejez, al plazo fijo que Dios le


41 había dicho. (En referencia al Capítulo anterior, si se objeta que todo este incidente era increíble, porque ningún príncipe pagano desearía casarse con una mujer mayor de noventa años de edad, o considerar tal pasión por ella que para asegurarse de tenerla hubiera asesinado a su marido — el mismo destino que Abraham temía para sí mismo  — se puede responder que Dios milagrosamente renovaba la juventud de ella, para que llegara a ser bastante joven en apariencia para ser deseable. En estos dos primeros versículos, tres veces la frase señala el carácter sobrenatural del nacimiento de Isaac.) 3 Y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, que le dio a luz Sara, Isaac. (El nombre significa «risa». Habla de bendición, aumento, sanidad, vida y bienestar [Jn. 10:10]. Ya que Isaac era un Tipo de Cristo, no sería mal decir que uno de los nombres de Cristo es «risa».) 4 Y circuncidó Abraham a su hijo Isaac de ocho días, como Dios le había mandado (fue una señal del Pacto que Dios finalmente enviaría a un Redentor a este mundo). 5 Y era Abraham de cien años, cuando nació Isaac su hijo (este versículo está en el Texto para que todos sepan que el nacimiento de Isaac fue efectivamente milagroso). 6 Entonces dijo Sara: Dios me ha hecho reír, y cualquiera que lo oyere, se reirá conmigo. (La mención del nombre de Sara unas cinco veces hasta ahora en este Capítulo fue con un propósito y razón; el Espíritu Santo está marcando el hecho que Sara era en verdad la madre misma de este niño milagroso. Una vez Sara había reído en incredulidad; ahora ella ríe en Fe, una risa que a propósito expresa el gozo que nunca acabaría. Todo señalaba a Cristo. Por causa de Cristo, incalculables millones han reído de alegría.) 7 Y añadió: ¿Quién dijera a Abraham que Sara había de dar de mamar a hijos? Pues le ha dado a luz un hijo en su vejez (este es un poema, y pudiera muy bien haber sido un cántico, y probablemente lo fue). 8 Y creció el niño, y fue destetado (la costumbre en esos días era amamantar a los niños hasta los dos o tres años antes de que se les destetara; sin embargo, hay indicio de que Isaac tenía unos cinco años cuando fue destetado); e hizo Abraham gran banquete el día que fue destetado Isaac (en este momento, el niño fue entregado a su padre para entrenamiento, momento en que comenzó su educación).

GÉNESIS 21:12 LA ESCLAVA Y SU HIJO 9 Y vio Sara al hijo de Agar la Egipcia, el cual ésta le había dado a luz a Abraham, que se burlaba. (El efecto del nacimiento de Isaac, una obra del Espíritu, fue hacer manifiesto el carácter de Ismael, una obra de la carne. El resultado final de las «burlas» fue que Ismael realmente deseaba asesinar a Isaac [Gál. 4:29]. Ismael tenía probablemente dieciocho a veinte años en este momento.) 10 Por tanto ella le dijo a Abraham: Echa a esta esclava y a su hijo; (Isaac e Ismael simbolizan la nueva y la vieja naturaleza del Creyente. Agar y Sara tipifican los dos Pactos de las obras y la Gracia, de la esclavitud y la libertad [Gál., cap. 4]. El nacimiento de la nueva naturaleza exige la expulsión de la vieja. Es imposible mejorar la vieja naturaleza. ¡Cuán necio, por lo tanto, aparece la doctrina de la evolución moral!) Porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac, mi hijo. (Si se le hubiere permitido quedarse, Ismael habría asesinado a Isaac; , la carne matará al Espíritu. El camino Divino de la santidad es «despojarse del viejo hombre,» tal como Abraham «se despojó» de Ismael. El camino de la santidad del hombre es mejorar el «viejo hombre» es decir, mejorar a Ismael. El esfuerzo es tanto necio como irremediable.) 11 Este dicho pareció grave en gran manera a Abraham a causa de su hijo. (Es siempre una lucha echar fuera este elemento de la esclavitud, es decir, la salvación por las obras, de la cual esto es un tipo. Porque el legalismo es muy apreciado. Ismael era el fruto, y, para Abraham, el fruto hermoso de su propia energía y plan, que Dios nunca puede aceptar). 12 Entonces dijo Dios a Abraham: No te parezca grave a causa del muchacho y de tu esclava; en todo lo que te dijere Sara, oye su voz, porque en Isaac te será llamada descendencia. (tratar de enderezar algo torcido es tiempo perdido. Por lo tanto, en lo que a Dios se refiere, todos los esfuerzos después de mejorar la naturaleza son totalmente inútiles. La «carne» que caracteriza la habilidad personal, la fuerza, y los esfuerzos del Creyente,debe irse. La Fe del Creyente tiene que estar totalmente en Cristo y en lo que Cristo ha hecho en la Cruz. Entonces, y sólo entonces, puede el Espíritu Santo tener la libertad de acción para obrar en nuestra vida, trayendo la victoria perpetua [Rom. 6:14]. Debe ser entendido «en Isaac [en Cristo] te será llamada descendencia.»)


GÉNESIS 21:13

42

13 Y también del hijo de la esclava haré una gran nación, porque es tu simiente (de esta «obra de la carne» se derivó la religión de Islam, que afirma que Ismael es la simiente prometida y no Isaac). 14 Entonces Abraham se levantó muy de mañana, y tomó pan, y un odre de agua, y los dio a Agar, poniéndoselo sobre el hombro, y le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella partió, y andaba errante por el desierto de Berseba. (Este momento marca un avance en la experiencia espiritual de Abraham. A partir de aquí en adelante todo es fortaleza y victoria. Él echa fuera a la esclava y a su hijo; ya no teme al príncipe de este mundo [Abimelec], sino que lo refuta; y ahora que el heredero ha venido, Tipo de Cristo, él sabe que es poseedor de las promesas tanto Celestiales como terrenales.) 15 Y faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un árbol (ella le dijo a Ismael que se sentara, debajo de un arbusto que daba un poco de sombra; «muchacho,» en el Hebreo, se puede referir a un «varón joven» que se aplica a Ismael). 16 Y se fue y se sentó enfrente, alejándose como un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho morirá: Y se sentó enfrente, y alzó su voz y lloró (sin agua, los dos morirían muy pronto). EL Pacto 17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el Ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. (No se dice que Ismael o su madre oraron a Dios en su angustia. De allí que la intervención Divina a favor de ellos se debió exclusivamente a la Misericordia y al amor de Dios por Abraham.) 18 Levántate, alza al muchacho, y tómalo de tu mano, porque Yo haré de él una gran nación. (Ismael, que tenía entre 18 y 20 años de edad en ese momento, la frase significa en realidad, «pon tu mano sobre su hombro y cálmalo». Fiel a la Promesa de Dios, los Árabes surgieron de Ismael) 19 Y abrió Dios los ojos de ella de manera que vio un pozo de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho (evidentemente, el Señor a propósito no le permitió ver el pozo, hasta que ella pudiera reconocer ciertas cosas, y que requería una mínima cantidad de Fe).

20 Y Dios estaba con el muchacho (que significa que el Señor, a pesar de la actitud asesina de Ismael hacia Isaac, hizo todo por amor a Abraham); y éste se hizo hombre, y habitó en el desierto, y se hizo tirador de arco. 21 Habitó pues en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto (este es el comienzo del pueblo Árabe). Abraham 22 Y aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol, príncipe de su ejército, a Abraham diciendo: Dios está contigo en todo lo que haces (Es evidente que Abimelec era un hombre inteligente; tenía suficiente sentido para saber que si Dios estaba con Abraham, Él estaría con todos los que eran amigos de Abraham; los Cristianos modernos podrían aprender una lección de este hombre): 23 Ahora pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a mi hijo, ni a mi nieto; sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tú conmigo y con la tierra en la que has habitado (Abimelec quiere que el pacto se extienda hasta a su nieto). 24 Y respondió Abraham: Yo juraré (Abimelec reconoció que Abraham tenía poder con Dios; él quería estar en el lado positivo de ese poder, y no en el negativo). 25 Y Abraham reprendió a Abimelec a causa de un pozo de agua, que los siervos de Abimelec le habían quitado (la propiedad de los pozos en esa parte del mundo era una posesión guardada celosamente). 26 Y respondió Abimelec: No sé quién haya hecho esto, ni tampoco tú me lo hiciste saber, ni yo lo he oído hasta hoy (demuestra que Abimelec no se comportaba falsamente con Abraham; él no estaba enterado de la situación). 27 Y tomó Abraham ovejas y vacas, y dio a Abimelec; e hicieron ambos alianza (evidentemente estos animales estaban reservados para el sacrificio). 28 Y puso Abraham siete corderas del rebaño aparte (era un símbolo de un pacto, con el cual Abimelec no estaba familiarizado). 29 Y dijo Abimelec a Abraham: ¿Qué significan esas siete corderas que has puesto aparte? (Siete corderas de oveja son escogidas y colocadas aparte, y por medio de aceptar estas, Abimelec se obligó a reconocer y respetar que Abraham era dueño del pozo. Según parece


43 esta manera de ratificar un juramento era desconocido entre los Filisteos) 30 Y él (Abraham) respondió: Que estas siete corderas tomarás de mi mano, para que me sean en testimonio de que yo cavé este pozo. (Si Abimelec toma las siete corderas, que claramente lo hizo, demuestra que él está de acuerdo con el punto de vista de Abraham respecto al hecho de que el pozo originalmente le pertenecía a él, y que fraudulentamente se le había quitado). 31 Por esto llamó a aquel lugar Berseba; porque allí juraron ambos. (La palabra en Hebreo para «juramento» es un verbo pasivo, que significa literalmente «hacerse siete veces uno mismo», es decir, hacer o confirmar por siete.) 32 Así hicieron alianza en Berseba; y se levantó Abimelech y Ficol, príncipe de su ejército, y se volvieron a tierra de los Filisteos. (Esta área gobernada por Abimelec se llama aquí por primera vez «la tierra de los Filisteos»; sin embargo, el cuerpo principal de los Filisteos quienes establecieron sus ciudades en la llanura costera al sur de Canaán no se ubicaron allí hasta más tarde.) 33 Y plantó Abraham un bosque (árbol) en Berseba (como corresponde él toma posesión de la tierra, de ese modo siembra un árbol; en el Hebreo la palabra es «árbol» y no «bosque»), e invocó allí el Nombre del Señor Dios Eterno. (El Patriarca se refiere ahora a Jehová como «Yejová». En 14:22, Abraham afirma que Jehová era «El Elión,» el Dios supremo en 17:1, Jehová Se revela como «El Shaddái,» el Dios Todopoderoso; y ahora Abraham proclama para Él el atributo de la eternidad. Al crecer en santidad, Abraham también crecía en el conocimiento de la naturaleza múltiple de la Deidad de Dios.) 34 Y moró Abraham en tierra de los Filisteos muchos días (el Patriarca en realidad viviría aquí hasta su muerte). CAPÍTULO 22 (1872 a.C.)

ISAAC

Y

ACONTECIÓ después de estas cosas, que tentó Dios a Abraham (la palabra «tentar» debiera haberse traducido «prueba», «probar», o sea «poner a prueba», porque es lo que significa en el Hebreo; es un alto honor ser puesto a prueba por Dios), y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. 2 Y dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas (la primera mención de

GÉNESIS 22:7 amor en la Biblia), y vete a la tierra de Moria (el nombre «Moria» significa «Jehová es Proveedor»); y ofrécelo allí en Holocausto sobre uno de los montes que Yo te diré (el sacrificio humano era abominable a la naturaleza de Jehová, por lo que el Patriarca ahora debe probar a sí mismo que lo que él está escuchando es definitivamente de parte de Dios; esta lección objetiva, quizás la mayor en la historia de la humanidad, representará para Abraham el medio por el cual Dios redimirá a la humanidad — por la muerte, la muerte de Su único Hijo, del cual Isaac, como el único hijo de Abraham, era un Tipo). 3 Y Abraham se levantó muy de mañana (obediencia presta), y ensilló su asno, y tomó consigo dos mozos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el Holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. (Por la salvación de la humanidad, se demandaba sacrificio humano, porque la sangre de los toros y los machos cabríos no podían quitar los pecados [Heb. 10:4]; sin embargo, tendría que ser el sacrificio de Aquel que es Perfecto, por lo tanto, la necesidad de la Encarnación [Isa. 7:14].) 4 Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos (estos fueron, sin duda, los tres días más largos en la vida de Abraham). 5 Entonces dijo Abraham a sus criados: Esperaos aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí, y adoraremos (alabanza es lo que hacemos, mientras que adoración es lo que somos; toda parte esencial de nuestra vida y el vivir debe ser la adoración al Señor; mientras toda adoración no es alabanza, toda alabanza es definitivamente adoración; es la primera vez que la palabra «adorar» se usa en la Biblia), y volveremos a vosotros (él creyó que Dios resucitaría al niño de entre los muertos). 6 Y tomó Abraham la leña del Holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo (simbólico de Cristo llevando la Cruz [Jn. 19:17]); y él tomó en su mano el fuego (típico del juicio de Dios que caería sobre Cristo en lugar del hombre pecaminoso) y el cuchillo (simbólico de la muerte que Cristo moriría); y fueron ambos juntos (Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo [II Cor. 5:19]). 7 Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y le dijo: Padre mío (Isaac, como el Holocausto que no ofrece resistencia, es un Tipo notable de Aquel que dijo: «El hacer Tu Voluntad, Oh Dios Mío, me ha agradado»). Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; pero ¿dónde está el cordero para el Holocausto? (Juan el Bautista


GÉNESIS 22:8 contestaría a esta pregunta diciendo: «He aquí, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» [Jn. 1:29].) 8 Y respondió Abraham: Dios Se proveerá de cordero para el Holocausto, hijo Mío. E iban juntos. (Isaac iba a ser un Tipo del Hijo de Dios, provisto por el Señor, Quien redimiría a la humanidad al entregarse en Sacrificio en la Cruz.) un carnero 9 Y como llegaron al lugar que Dios le había dicho (este sería el sitio en donde se ubicaría la era que David compró, y en donde se construiría el Templo de Salomón); edificó allí Abraham un Altar (se cree que el Lugar Santísimo, que contenía el Arca del Pacto en el Templo, fue construido sobre este mismo sitio), y compuso la leña (significa la Cruz), y ató a Isaac su hijo (típico de Jesús cuando fue clavado a la Cruz), y le puso en el Altar sobre la leña (típico de Jesús clavado a la Cruz). 10 Y extendió Abraham su mano, y tomó el cuchillo, para degollar a su hijo (quizás el Señor le pidió a Abraham más de lo que jamás haya pedido a cualquier hombre; cuando Abraham tomó el cuchillo, su entrega fue completa). 11 Entonces el Ángel del Señor (era el Señor Mismo) le dio voces del cielo, y dijo: Abraham, Abraham (Aquel que dijo: «Abraham, Abraham», era el Mismo que dijo: «Marta, Marta», «Simón, Simón», y «Saúl, Saúl»; la repetición denota urgencia). Y él respondió: Heme aquí. (La prueba era lo que Dios tenía como propósito y no el acto.) 12 Y dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada (Abraham no tuvo que matar al muchacho para probar su obediencia a Dios, pero tenía la plena intención de hacerlo, ¡y es lo que hizo!); que ya conozco que temes a Dios, pues que no Me rehusaste tu hijo, tu único (debiera haberse traducido, «porque yo el Conocedor que sabía que tú temes a Dios, y que no rehusarías entregarme a tu hijo, tu único hijo »). 13 Entonces alzó Abraham sus ojos, y miró, y he aquí un carnero a sus espaldas trabado en un zarzal por sus cuernos (esta es la doctrina de la Substitución claramente establecida; el carnero fue ofrecido en Sacrificio en lugar de su hijo; del mismo modo, Jesús se ofreció como nuestro Substituto): y fue Abraham, y tomó el carnero, y le ofreció en Holocausto en lugar de

44 su hijo (aunque la Doctrina de la Substitución se enumera claramente aquí, su Doctrina de Identificación correspondiente no es tan clara, esa esperaría hasta Moisés [Núm. 21:9]; pero todavía, presenciamos aquí el corazón del Plan de Salvación). 14 Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová Yireh (significa «el Señor proveerá»): por tanto se dice hoy: En el monte del Señor será provisto (debe leerse «en este monte de Jehová será visto»; lo que se cumplió en II Samuel 24:25; I Crónicas 21:26; II Crónicas 7:1-3). EL pacto CONFIRMADO 15 Y llamó el Ángel del Señor a Abraham la segunda vez desde el cielo (esto implicará la Revelación; sin embargo, que el Lector sepa que la «Revelación» es completamente dependiente de la Substitución; en otras palabras, «¡Sin la Cruz, no hay Revelación!»), 16 Y dijo: Por Mí Mismo he jurado, dice el Señor, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único (aunque Isaac no fue sacrificado, en realidad en figura él lo fue y, además, en una figura resucitado de entre los muertos [Heb. 11:18-19]; en esencia, fue una figura de Cristo): 17 Bendiciendo te bendeciré (la bendición se refiere siempre al aumento), y multiplicando, multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está a la orilla del mar (esto incluye la Iglesia también, y por todos los tiempos); y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos (se refiere a Jesucristo cuando derrota a Satanás, y al hacerlo quitándole el derecho legal de Satanás de mantener al hombre en esclavitud, el pecado es precisamente lo que le da el derecho legal; Jesús lo hizo en la Cruz; allí las puertas del Infierno fueron derribadas [Mat. 16:18]); 18 En tu simiente serán benditas todas las naciones de la Tierra (la «Simiente» es el Señor Jesucristo [Gál. 3:16]); por cuanto obedeciste a Mi Voz (la obediencia a la Palabra de Dios es el requisito). 19 Así que volvió Abraham a sus criados, y se levantaron y se fueron juntos a Berseba; y habitó Abraham en Berseba. (El regreso de Abraham a Berseba con Isaac tuvo que ser el viaje más feliz que Abraham jamás emprendió. Realmente fue un viaje de victoria.) 20 Y aconteció después de estas cosas, que fue dada nueva a Abraham, diciendo: He


45 aquí que también Milca ha dado a luz hijos a Najor tu hermano (este Capítulo concluye con un relato de la familia de Najor, quien se instaló en Harán [Gén. 12:1-5]; nada de esto habría sido dado, sino para la conexión que tenía con la Obra de Dios en la Tierra; de esas personas que se mencionan aquí tanto Isaac como Jacob tomaron esposas, que tenía que ver con la formación de la nación de Israel, y finalmente el nacimiento de Cristo); 21 A Uz su primogénito, y a Buz su hermano, y a Quemuel, padre de Aram. 22 Y a Quésed, y a Jazó, y a Pildás, y a Yidlaf, y a Betuel. 23 Betuel engendró a Rebeca: Estos son los ocho hijos que dio luz Milca a Najor, hermano de Abraham. 24 Y su concubina, que se llamaba Reumá, dio a luz también a Tébaj, y a Gaján, y a Tajás, y a Macá. CAPÍTULO 23 (1860 a.C.)

SARA

Y

FUE la vida de Sara ciento veintisiete años: Tanto fueron los años de la vida de Sara (Sara es la única mujer en la Biblia, cuya edad, muerte y sepultura se registra). 2  Y murió Sara en Quiriat Arbá, también conocida por Hebrón, en la tierra de Canaán: Y vino Abraham a hacer el duelo a Sara, y a llorarla. (La frase, «en la tierra de Canaán,» se da en relación al lugar de la muerte de Sara, con el fin de que podamos saber que ella no murió en el país de los Filisteos, sino más bien en la «Tierra Prometida.» Ella había peleado esta buena batalla de la Fe con Abraham a cada paso del camino; por consiguiente, en cierto sentido, como el fue el «padre de todos nosotros» [Rom. 4:16], Sara fue la «madre de todos nosotros» [I Ped. 3:6].) 3 Y se levantó Abraham de delante de su muerta, y habló a los hijos de Het, diciendo: 4 Peregrino y extranjero soy entre vosotros (era una confesión de su herencia genuina, un mejor país, hasta uno que es Celestial [Heb. 11:13]); dadme heredad de sepultura con vosotros, y sepultaré a mi muerta de delante de mí (esta petición de los hijos de Het fue una señal para Abraham de su derecho a la tierra de Canaán, lo cual los hijos de Het no hubieran comprendido). 5 Y respondieron los hijos de Het a Abraham, y le dijeron:

GÉNESIS 23:15 6 Óyenos, señor mío, eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestras sepulturas sepulta tu muerta; ninguno de nosotros te impedirá su sepultura, para que entierres a tu muerta. 7 Y Abraham se levantó, y se inclinó al pueblo de aquella tierra, a los hijos de Het. 8 Y habló con ellos, diciendo: Si tenéis voluntad que yo sepulte a mi muerta de delante de mí, oídme, e interceded por mí con Efrón hijo de Zojar (no tenían ni idea de que Abraham esperaba con interés la posesión de toda la tierra; y porque miraba hacia a delante, la posesión de un sepulcro de ninguna manera era un asunto de sin importancia para él), 9 Para que me dé la cueva de Macpela, que queda al final de su heredad: que por su justo precio me la dé para posesión de sepultura en medio de vosotros. (En la adquisición de Macpela para un lugar de sepultura, Abraham dio expresión a su Fe considerando la Resurrección. Él «se levantó de delante de su muerta.» La Fe no puede mantenerse mirando la muerte; su objetivo es mayor. La resurrección es la que llena la visión de Fe y, en el poder de aquella, se puede levantar delante de los muertos.). 10 Este Efrón se hallaba entre los hijos de Het: y respondió Efrón Hitita a Abraham, en oídos de los hijos de Het, de todos los que entraban por la puerta de su ciudad, diciendo: 11 No, señor mío, óyeme; te doy la heredad, y te doy también la cueva que está en ella; delante de los hijos de mi pueblo te la doy; sepulta a tu muerta (los Cananeos no tenían idea de las expectativas que estaban dando carácter a las acciones de Abraham en esta ocasión). 12 Y Abraham se inclinó delante del pueblo de la tierra. (Su compra de esta tumba no fue sólo una prueba de su amor por Sara, sino un testimonio de su convicción de que ella se levantaría de nuevo para poseer toda la tierra con él, que, sin duda, él verá en su totalidad en la Edad del Reino venidero). 13 Y respondió a Efrón en oídos del pueblo de la tierra, diciendo: Antes, si te place, te ruego que me oigas; yo daré el precio de la heredad, tómalo de mí y sepultaré en ella a mi muerta (esta es la primera vez en la Biblia que se menciona el dinero como un instrumento de intercambio). 14 Y respondió Efrón a Abraham, diciéndole: 15 Señor mío, escúchame: la tierra vale cuatrocientos siclos de plata; ¿qué es esto


GÉNESIS 23:16

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entre mí y ti? Entierra pues, a tu muerta (el motivo por el cual el Espíritu Santo presta tanta atención a esto es para que declare la esperanza de la Resurrección y la herencia fundada sobre esta). 16 Entonces Abraham se convino con Efrón, y pesó Abraham a Efrón el dinero que dijo, oyéndolo los hijos de Het, cuatrocientos siclos de plata, de buena ley entre mercaderes (si bien Abraham pagaría a los Cananeos por Macpela, él miraría al Señor por la totalidad de la tierra de Canaán, que con toda seguridad será un día suya). 17 Y quedó la heredad de Efrón que estaba en Macpela enfrente de Mamré, la heredad y la cueva que estaba en ella, y todos los árboles que había en la heredad, y en todo su termino alrededor (en la cueva de Macpela, fueron depositados sus propios restos, los de Isaac, Rebeca, Jacob y Lea; de la gran familia Patriarcal, sólo Raquel no fue sepultada aquí), 18 Para Abraham en posesión, a vista de los hijos de Het, y de todos los que entraban por la puerta de la ciudad (la transacción fue sellada). 19 Y después de esto, sepultó Abraham a Sara su mujer en la cueva de la heredad de Macpela enfrente de Mamré, que es Hebrón en la tierra de Canaán. 20 Y quedó la heredad y la cueva que en ella había, de Abraham, en posesión de sepultura adquirida por los hijos de Het. (El amor de Abraham por Sara demandó una tumba de honor para sus restos preciosos, y la fe con respecto a esos restos como testimonio de su resurrección. El amor se postró sobre su rostro durmiente, y la fe «se levantó» delante de su muerta, proclamando la Resurrección que con toda seguridad vendrá.) CAPÍTULO 24 (1857 a.C.)

ELIEZER

Y

ABRAHAM era viejo, y bien entrado en días; y el Señor había bendecido a Abraham en todo. (Abraham tenía ahora unos 140 años, y en realidad viviría hasta la edad de 175 [25:7]. Él vivió unos 35 años después de que Isaac se casó, y vivió para ver a Esaú y Jacob ya como adultos. Los Capítulos 22 al 24 presentan un panorama admirable. En el Capítulo 22, el hijo fue ofrecido; en el Capítulo 23, Sara es puesta a un lado, lo cual representa a Israel puesto a un lado; y en el

Capítulo 24, se envía al siervo para buscar una novia para el que había sido, como fue, como figura recibido de entre los muertos. Cuando pasamos al Nuevo Testamento, observamos una notable similitud: 1. El rechazo y la muerte de Cristo, corresponde al sacrificio de Isaac; 2. El dejar a un lado Israel según la carne, que corresponde con la muerte de Sara; y 3. El llamado de la Iglesia para ocupar la posición alta de la Esposa del Cordero, tipificado por una esposa para Isaac.) 2 Y dijo Abraham a un siervo suyo, el más viejo de su casa (Eliezer), que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo (Eliezer, en cierto sentido, es Tipo del Espíritu Santo; al poner la mano debajo del muslo del Patriarca, que era la fuente de posteridad, señala hacia los descendientes futuros de Abraham, y en particular a Cristo, la Simiente Prometida; por lo tanto el juramento era equivalente a un juramento por Aquel que iba a venir, es decir Cristo): 3 Y te juramentaré por el Señor, Dios de los cielos y Dios de la Tierra, que no has de tomar mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos entre los cuales yo habito (éstos eran descendientes de Cam y no Sem, con el último siendo el linaje del cual Cristo vendría, y sólo a través de ese linaje [9:26]): 4 Sino que irás a mi tierra y a mi parentela (los descendientes de Sem), y tomarás mujer para mi hijo Isaac (típico del Espíritu Santo que aparta a los Creyentes como la Novia de Cristo, de Quien Isaac era un Tipo). 5 Y el siervo (Eliezer) le respondió (a Abraham): Quizá la mujer no querrá venir en pos de mí a esta tierra; ¿volveré, pues, tu hijo a la tierra de donde saliste? 6 Y Abraham le dijo: Guárdate que no vuelvas a mi hijo allá (de ninguna manera debía llevar a Isaac a esa tierra particular donde su esposa se encontrara; la Tierra Prometida era su hogar, y la oportunidad para la tentación no debe ponerse en su camino). 7 El Señor, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra de mi parentela, y me habló y me juró, diciendo: A tu simiente daré esta tierra; Él enviará Su Ángel delante de ti, y tú tomarás de allá mujer para mi hijo (el Señor enviaría un Ángel que precedería a Eliezer, y por lo tanto preparara el camino). 8 Y si la mujer no quisiere venir en pos de ti, serás libre de este mi juramento; solamente


47 que no vuelvas allá a mi hijo (las instrucciones fueron específicas: Isaac tenía que permanecer en Canaán, y la mujer tendría que venir a Canaán para estar con él). 9 Entonces el siervo puso su mano debajo del muslo de Abraham su señor (como lo había exigido Abraham), y le juró sobre este asunto. LA ORACIÓN 10 Y el siervo tomó diez camellos de los camellos de su señor, y se fue (el número «diez» representa lo completo; la Salvación de nuestro Señor es una Salvación completa); pues tenía a su disposición todos los bienes de su señor (todos los bienes de nuestro Padre Celestial están en la Mano del Espíritu Santo, de Quien Eliezer es un Tipo): y puesto en camino, llegó a Mesopotamia, a la ciudad de Najor (el Espíritu Santo vino a esta Tierra en el Día de Pentecostés en una dimensión nueva, de la cual Mesopotamia era un Tipo). 11 E hizo arrodillar los camellos fuera de la ciudad, junto a un pozo de agua, a la hora de la tarde, la hora en que salen las doncellas por agua (el «pozo de agua» es Tipo del «Agua Viviente»). 12 Y dijo: Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, concédeme hoy que tenga un buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham (Eliezer no confía en sus propios instintos ni su sabiduría personal; sino más bien el busca dirección del Señor, siempre consciente del significado de su viaje). 13 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua: 14 Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo beba; y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos: que sea ésta la que Tú has destinado para Tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habrás hecho misericordia con mi señor (la «señal,» por así decirlo, no es sencilla ni fácil; los camellos beben muchísima agua, y para que una joven sacara suficiente agua para satisfacer la sed de diez camellos, y que lo hiciera voluntariamente, y sin que le fuera pedido, tendría que ser el Señor). Rebeca 15 Y aconteció que antes que él acabase de hablar, he aquí Rebeca, que había nacido

GÉNESIS 24:25 a Betuel, hijo de Milca, esposa de Najor, hermano de Abraham, la cual salía con su cántaro sobre su hombro (aquí tenemos la primera mención de Rebeca, quien será la esposa de Isaac, y que desempeñará un papel muy prominente en el gran Plan de Dios). 16 Y la doncella era de muy hermoso aspecto, virgen, a la que varón no había conocido; la cual descendió a la fuente, y llenó su cántaro, y se volvía (un Tipo de la Iglesia que participa del Agua de Vida). 17 Entonces el siervo (Eliezer) corrió hacia ella, y dijo: Te ruego que me des a beber un poco de agua de tu cántaro. 18 Y ella respondió: Bebe, señor mío; y se dio prisa a bajar su cántaro sobre su mano, y le dio a beber. 19 Y cuando acabó de darle a beber, dijo: También para tus camellos sacaré agua, hasta que acaben de beber. (La mayoría de los pozos en aquellos días eran abastecidos por un manantial, había una serie de gradas que bajaban hasta donde estaba el agua; por consiguiente, subir caminando por estas gradas llevando uno o dos cántaros de piel de cabra llenos de agua no era una tarea fácil, sobretodo para satisfacer la sed de diez camellos.) 20 Y ella se dio prisa, y vació su cántaro en la pila, y corrió otra vez al pozo para sacar agua, y sacó para todos sus camellos (un Tipo de la Iglesia que da el «Agua de Vida» a un mundo perdido). 21 Y el hombre estaba maravillado de ella, callando, para saber si el Señor había prosperado o no su viaje («maravillado de ella» significa que el «la miraba con mucha ansiedad o cuidado»). 22 Y fue que como los camellos acabaron de beber, le presentó el hombre un pendiente de oro (una joya para su frente) que pesaba medio siclo, y dos brazaletes que pesaban diez (un valor cerca de $5,000 en moneda del 2009; un Tipo de los «dones» dados por el Espíritu Santo a la Iglesia); 23 Y dijo: ¿De quién eres hija? Te ruego que me digas: ¿hay en la casa de tu padre lugar para hospedarnos? (presenta la pregunta que hace el Espíritu Santo a todo pecador creyente). 24 Y ella respondió: Soy hija de Betuel, hijo de Milca, el cual dio a luz ella a Najor (Rebeca menciona la madre de su padre para demostrar que ella era descendiente de una esposa nacida de alto rango, y no de una concubina). 25 Y añadió: También hay en nuestra casa paja y mucho forraje, y lugar para hospedarse


GÉNESIS 24:26

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(Rebeca dijo: «Hay lugar»; el Espíritu Santo espera la misma respuesta de nosotros). 26 El hombre entonces se inclinó, y adoró al Señor. 27 Y dijo: Bendito sea el Señor, Dios de mi amo Abraham, que no apartó su misericordia y su verdad de mi amo, guiándome el Señor en el camino a casa de los hermanos de mi amo (la oración de Eliezer demuestra que él entendió el significado de todo esto). 28 Y la doncella corrió, e hizo saber en casa de su madre estas cosas. 29 Y Rebeca tenía un hermano que se llamaba Labán, el cual corrió afuera al hombre, a la fuente (Rebeca era un testigo de lo que ella había experimentado, lo cual trajo a otros a Eliezer; nosotros también debemos ser testigos). 30 Y fue que cuando vio el pendiente y los brazaletes en las manos de su hermana, que decía (¿ve el mundo en nosotros la Justicia y la Santidad, de los cuales estos regalos eran un Tipo?): Así me habló aquel hombre, vino a él; y he aquí que estaba junto a los camellos a la fuente (la Biblia dice que Labán «vio» y «oyó;» ¡el mundo debe «ver» y debe «oír»!). 31 Y le dijo: Ven, bendito del Señor; ¿por qué estás afuera? Yo he limpiado la casa, y el lugar para los camellos (muchas personas quieren los «dones» del Espíritu, pero no quieren dar lugar a los camellos, es decir, aquello que ellos consideran una imposición; pero si vamos a tener los «dones,» tenemos que hacer lugar para los camellos). 32 Entonces el hombre (Eliezer) vino a casa, y él (Labán) desató los camellos; y les dio paja y forraje, y agua para lavar los pies de él, y los pies de los hombres que con él venían (con Eliezer). Eliezer 33 Y le pusieron delante (a Eliezer) qué comer; pero él dijo: No comeré hasta que os haya expuesto mi comisión. Y él (Labán) le dijo: Habla (la «Cena de las Bodas del Cordero» no puede comenzar hasta que la comisión del Espíritu Santo haya sido completada, que es obtener la Novia de Cristo). 34 Entonces dijo: Yo soy siervo de Abraham (él tiene mucho cuidado de decir exactamente lo que Abraham dijo; nosotros también debemos tener cuidado en presentar fielmente la Palabra del Señor, y no errar al presentarla). 35 Y el Señor ha bendecido mucho a mi

amo, y él se ha engrandecido: y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos (después que Eliezer se identifica, él promueve a Abraham, igual como siempre hace el Espíritu Santo, de Quien Eliezer era un Tipo, respecto a Dios el Padre y Dios el Hijo). 36 Y Sara, la mujer de mi amo, dio a luz en su vejez un hijo a mi señor, quien le ha dado todo cuanto tiene (el Padre Celestial ha dado todas las cosas al «Hijo»). 37 Y mi amo me hizo jurar, diciendo: No tomarás mujer para mi hijo de las hijas de los Cananeos, en cuya tierra habito: 38 Sino que irás a la casa de mi padre, y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo (Israel sería aquella esposa, pero había echado a perder su posición, la Iglesia toma ahora el lugar de Israel, al menos durante la Dispensación de la Gracia). 39 Y yo dije: Quizás la mujer no querrá seguirme. 40 Entonces él me respondió: El Señor, en Cuya presencia he andado (ha ordenado mi conducta), enviará Su Ángel contigo, y prosperará tu camino; y tomarás mujer para mi hijo de mi linaje y de la casa de mi padre (bajo el Nuevo Pacto, ahora tenemos la ayuda constante del Espíritu Santo [Jn. 14:16], que es aún mucho mayor que la ayuda de los Ángeles): 41 Entonces serás libre de mi juramento, cuando hubieres llegado a mi parentela; y si no te la dan (si no permiten que la doncella se vaya), serás libre de mi juramento. 42 Llegué, pues, hoy a la fuente, y dije: Señor, Dios de mi señor Abraham, si Tú prosperas hoy mi camino por el cual ando; 43 He aquí yo estoy junto a la fuente de agua; sea, pues, que la doncella que saliere por agua, a la cual dijere: Dame a beber, te ruego, un poco de agua de tu cántaro; 44 Y ella me respondiere, bebe tú (Eliezer y los que con él están), y también para tus camellos sacaré agua; ésta sea la mujer que destinó el Señor para el hijo de mi señor. 45 Y antes que acabase de hablar en mi corazón, he aquí Rebeca, que salía con su cántaro sobre su hombro; y descendió a la fuente, y sacó agua; y le dije: Te ruego que me des a beber. 46 Y con prontitud ella bajó su cántaro de encima de sí, y dijo: Bebe, y también a tus camellos daré a beber. Y bebí, y dio también de beber a mis camellos.


49 47 Entonces le pregunté, y dije: ¿De quién eres hija? Y ella respondió: Hija de Betuel, hijo de Najor, que le dio a luz Milca. Entonces le puse un pendiente sobre su nariz (en su frente), y brazaletes sobre sus manos. 48 Y me incliné, y adoré al Señor, y bendije al Señor, Dios de mi señor Abraham, que me había guiado por camino recto para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo. 49 Ahora pues, si vosotros hacéis misericordia y verdad con mi señor declarádmelo; y si no, declarádmelo; y echaré a la diestra o a la siniestra. EL VIAJE DE REBECA 50 Entonces Labán y Betuel respondieron y dijeron: Del Señor ha salido esto; no podemos hablarte malo ni bueno. (Obviamente ellos reconocieron la Mano del Señor en todas estas cosas, y se portaron debidamente.) 51 He aquí Rebeca está delante de ti; tómala y vete, y sea mujer del hijo de tu señor, como lo ha dicho el Señor. (El viaje que ella emprendería sería de unos 1.127 kilómetros [700 millas] de distancia. Era un viaje muy largo en aquellos días, y probablemente no verían a Rebeca otra vez.) 52 Y aconteció que como el siervo de Abraham oyó sus palabras, se inclinó a tierra al Señor. (Puede notarse que, Eliezer con mucha frecuencia adora al Señor, teniendo cuidado de darle las gracias.) 53 Y sacó el siervo vasos de plata y vasos de oro y vestidos, y dio a Rebeca: también dio cosas preciosas a su hermano y a su madre. (Al tomar en cuenta cuán rico era Abraham, y cuán importante este evento, el valor de todo esto era, sin duda, asombroso. Así son los dones espirituales de la Iglesia, hecho posible por medio de Cristo y lo que Él hizo en la Cruz, y nos fueron entregados por el Espíritu Santo. Él nos ha dado «cosas preciosas».) 54 Y comieron y bebieron él y los varones que venían con él, y durmieron; y levantándose de mañana, y (Eliezer) dijo: Enviadme a mi señor (¡dadme permiso para salir!). 55 Entonces respondió su hermano y su madre: Espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y después irá. 56 Y él les dijo: No me detengáis, pues que el Señor ha prosperado mi camino; despachadme para que me vaya a mi señor (sabiendo que su misión es urgente, Eliezer está ansioso por emprender el viaje).

GÉNESIS 24:65 57 Ellos respondieron entonces: Llamemos la doncella y preguntémosle. 58 Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón (esta es la pregunta que el Espíritu Santo hace a todos lo que van a ser parte de la Novia de Cristo)? Y ella respondió: Sí, iré. (Ella estaba dejando su familia y, como dicho, posiblemente jamás los vería otra vez. Cuando venimos a Cristo, nosotros, en efecto, también, tenemos que dejar nuestra familia, nuestros amigos, y todo, por esa razón. Nuestra respuesta debe ser tan rápida como fue la respuesta de Rebeca, «¡Sí, iré!») 59 Entonces despidieron a Rebeca su hermana, y a su nodriza, y al siervo de Abraham y a sus hombres. 60 Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Nuestra hermana eres, sé madre de millares de miríadas, y posea tu simiente la puerta de sus enemigos. (Poco se daban cuenta que las cosas maravillosas que pronunciaron, de hecho, se cumplirían. Cada una de las personas que ha venido a Cristo es una parte de estos «millares de miríadas». Además, su «Simiente», el Señor Jesucristo, ha «poseído la puerta» de todos los enemigos, significando victoria total en toda capacidad). 61 Se levantó entonces Rebeca y sus doncellas, y se subieron sobre los camellos, y siguieron al hombre (también nosotros, debemos seguir al Espíritu Santo en todo lo que nos guíe, y siempre sin excepción alguna, Él nos guiará a Cristo); y el siervo (Eliezer) tomó a Rebeca, y se fue. Isaac Y rebeCa 62 Y venía Isaac del pozo del Viviente que me ve; porque él habitaba en la tierra del Néguev. 63 Y había salido Isaac a orar al campo, a la hora de la tarde; y alzando sus ojos miró, y he aquí los camellos que venían (mientras oraba, él miró arriba y, he aquí vio la caravana de camellos que se aproximaba). 64 Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello (Rebeca se encontraría con Isaac en su lugar de oración). 65 Porque había preguntado al siervo (Eliezer), ¿Quién es este Varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el siervo había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió (el Señor ha ordenado este matrimonio y todos los matrimonios que Él dispone tienen buen resultado; Rebeca


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era hermosa, una virgen y, sobre todo, era la Voluntad del Señor para Isaac). 66 Entonces el siervo contó a Isaac todo lo que había hecho (¡qué historia!). 67 Y la introdujo Isaac a la carpa de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer; y la amó: y se consoló Isaac después de la muerte de su madre. (En aquellos días, la antigua ceremonia matrimonial consistía solamente de tomar la novia ante testigos. La palabra «muerte» fue agregada aquí por los traductores. No estaba en el Texto original. Es como si el Espíritu Santo no concluiría este bello y gozoso relato con una nota de tristeza.) CAPÍTULO 25 (1800 a.C.)

CETURA

Y

ABRAHAM tomó otra mujer, cuyo nombre fue Cetura (Sara había envejecido y fenecido [Heb. 9:13], es decir, el Pacto Judaico de obras, Cetura, la Gentil, aparece ahora con sus hijos; de este modo, se representa el futuro). 2 La cual le dio a luz a Zimrán, y a Jocsán, y a Medán, y a Madián, y a Isbac, y a Súaj. 3 Y Jocsán engendró a Sabá, y a Dedán. E hijos de Dedán fueron Asurim, y Letusim, y Leudim. 4 E hijos de Madián: Efá, y Éfer, y Janoc, y Abidá, y Eldá. Todos éstos fueron hijos de Cetura. (Es probable que Abraham tenía entre 140 y 150 años cuando le nacieron estos hijos. Por lo tanto, concluimos que el rejuvenecimiento dado a Abraham por el Señor, con respecto al nacimiento de Isaac, duró por muchos años más, que sin duda, así fue. ¡Con Dios todas las cosas son posibles! Cumplido ya esto, las naciones de la Tierra [que Cetura y sus hijos representaban] serán levantadas como hijos de Abraham y recibirán su herencia, que, por supuesto, habla de la Iglesia.) 5 Y Abraham dio todo cuanto tenía a Isaac (sólo el Hijo del Espíritu puede ser heredero de las Promesas). 6 Y a los hijos de sus concubinas dio Abraham dones, y los envió lejos de Isaac su hijo, mientras él vivía, hacia el oriente, a la tierra oriental (hay una vasta diferencia entre los meros «dones» y la totalidad de la herencia; lo mismo es cierto en el sentido natural o literal; los que siguen el camino de la Cruz no pueden tener compañerismo con aquéllos que siguen el camino de la carne).

MUERTE Y SEPULTURA DE ABRAHAM 7 Y estos fueron los días de vida que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años. 8 Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y llenó de días y fue unido a su pueblo. (Abraham nació unos dos años después de la muerte de Noé, y era contemporáneo de Sem, hijo de Noé, por muchos años. Pocos hombres en la historia, si alguno, han influenciado al mundo como lo hizo Abraham. Lo que caracterizó su persona y vida fue la Fe, y hablamos de la Fe en Cristo y lo que Cristo haría para redimir a los hijos caídos de la raza perdida de Adán. Se puede decir de él como se dice de Pablo: «Ha peleado la buena batalla, ha acabado la carrera, y ha guardado la fe» [II Tim. 4:7-8].) 9 Y los sepultaron Isaac e Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la heredad de Efrón, hijo de Zojar hitita, que está frente a Mamré; (Es agradable leer que Isaac e Ismael estuvieron juntos frente al sepulcro de su padre, que nos habla de reflejos proféticos. En realidad esto acontecerá en la Edad del Reino venidero.) 10 La heredad que compró Abraham de los hijos de Het; allí fue Abraham sepultado, y Sara su mujer. (Este lugar de sepultura sólo perteneció a Abraham y Sara cuando murieron; sin embargo, aquel lugar de sepultura declara a todos que un día la totalidad de la tierra, que después sería llamada «Israel», pertenecería a él; y aun será así, en la Edad del Reino venidero). 11 Y sucedió, después de muerto Abraham, que Dios bendijo a Isaac su hijo; y habitó Isaac junto al pozo de Lajai Roí («pozo del Viviente que me ve;» Dios bendijo a Isaac, pero no se menciona nada en cuanto si Dios bendijo a los demás hijos de Abraham). LOS DescendIEntEs DE ismael 12 Y estas son las generaciones de Ismael, hijo de Abraham, que le dio a luz Agar, la Egipcia, sierva de Sara (Ismael tuvo toda la oportunidad de servir a Dios, pero, desgraciadamente, él escogió otra senda): 13 Estos, pues, son los nombres de los hijos de Ismael, por sus nombres, por sus linajes: el primogénito de Ismael, Nebayot; luego Cedar, y Adbel, y Mibsán, 14 Y Mismá, y Dumá, and Masá, 15 Hadar, y Temá, y Jetur, y Nafis, y Cedema. 16 Estos son los hijos de Ismael, y estos


51 sus nombres, por sus aldeas y por sus campamentos; doce príncipes con sus familias. 17 Y estos fueron los años de la vida de Ismael, ciento treinta y siete años: y exhaló el espíritu Ismael, y murió; y fue unido a su pueblo. 18 Y habitaron desde Javilá hasta Sur, que está enfrente de Egipto viniendo a Asiria; y murió en presencia de todos sus hermanos. (Ismael fue la cabeza del pueblo Árabe, quien lamentablemente, al menos por la mayor parte, escogió también una senda por la cual no mantuvo una fe firme. Al rechazar a Cristo, como siempre es el caso, una deidad falsa llenó el vacío. Esa deidad falsa fue Mahoma, quien ha esclavizado al pueblo Árabe desde entonces hasta ahora. Porque no hay libertad fuera de Cristo.) EsaÚ y jacob 19 Y estas son las generaciones de Isaac, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac (Isaac nació del Espíritu): 20 Y era Isaac de cuarenta años cuando tomó por mujer a Rebeca, hija de Betuel, el Siro (Arameo) de Padán Aram, hermana de Labán Siro (Arameo) («Labán Siro» se menciona aquí simplemente porque él desempeñará un papel muy prominente con respecto a Jacob, el hijo de Rebeca). 21 Y oró Isaac al Señor por su mujer, que era estéril (Por veinte años Satanás estorbó el nacimiento de Jacob); y lo aceptó el Señor, y concibió Rebeca su mujer (Dios anuló la malicia de Satanás para enfatizar una vez más la gran verdad que Él muestra las riquezas de Su Gracia y Gloria donde la naturaleza está muerta; es un principio en la vida espiritual que la naturaleza no está dispuesta a aprender). 22 Y los hijos combatían dentro de ella (tenía mellizos en su vientre; dos energías luchando dentro de ella, el uno que creía y el otro que no creía, y estaban presentes aún antes de que nacieran; es como las dos naturalezas, la naturaleza pecaminosa y la Naturaleza Divina, dentro del Creyente); y dijo: Si es así, ¿para qué vivo yo (se puede parafrasear: «Si, como respuesta a la oración, Dios está por darme el gozo de ser madre, ¿por qué estoy bajo tanta opresión física hasta el punto que estoy en peligro de muerte»; ciertamente le debió parecer perplejo a ella que tal respuesta a la oración estaba acompañada de tal sufrimiento misterioso)? Y fue a consultar al Señor.

GÉNESIS 25:30 23 Y le respondió el Señor: Dos naciones hay en tu vientre, y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas (estas dos naciones eran los Edomitas y los Israelitas; desde el tiempo del nacimiento Esaú y Jacob estarían separadas, divididas, incluso rivales, porque no tendrían nada en común): Y un pueblo será más fuerte que el otro pueblo (Jacob, quien era el menor, sería el más fuerte, pero sólo por medio del Señor); y el mayor servirá al menor (toda persona nace con una naturaleza pecaminosa, que la hace el «mayor»; la Naturaleza Divina llega al Creyente en la conversión, y es el menor; sin embargo, si seguimos el patrón de Dios del vivir victorioso, que es Jesucristo y Él Crucificado, «el mayor servirá al menor,» significando que la naturaleza Divina será victoriosa sobre la naturaleza pecaminosa). 24 Cuando se cumplieron sus días para dar a luz, he aquí mellizos en su vientre. 25 Y salió el primero rubio, y todo él velludo como una pelliza; y llamaron su nombre Esaú (su nombre significa «velludo», que habla de sensualidad). 26 Y después salió su hermano, trabada su mano al calcañar de Esaú (Jacob agarrando el calcañar de Esaú al nacer describe al Creyente que intenta ganar la supremacía espiritual por medio de la carne y no por el Espíritu, que caracterizó a Jacob por muchos años); y fue llamado su nombre Jacob (significa «que toma por el talón» o «suplantador»). Y era Isaac de sesenta años cuando ella los dio a luz. LA PRIMOGENITURA 27 Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; Jacob empero era varón quieto, que habitaba en carpas (el Hebreo original declara a Esaú como un hombre salvaje e indisciplinado, y Jacob como un individuo tranquilo y maduro; él era sensible, diligente, responsable y pacífico). 28 Y amó Isaac a Esaú (prefirió a Esaú sobre Jacob, lo que declara una falla de carácter en Isaac, que le traería mucha pena; el Espíritu Santo en la Epístola a los Hebreos llama a Esaú una «persona profana», o sea, «un perverso» porque él vendió su primogenitura), porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob (ella se acordó de la predicción del Versículo 23). 29 Y guisó Jacob un potaje (un guiso); y volviendo Esaú del campo cansado, 30 Dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de este potaje rojo; pues estoy muy


GÉNESIS 25:31

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cansado. Por tanto fue llamado su nombre Edom (el padre de los Edomitas). 31 Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. (La primogenitura de ese entonces se trataba básicamente de lo espiritual, para lo cual Esaú no tenía respeto ni interés. Tenía que ver con la herencia terrenal de Canaán, pero acontecería centenares de años en el futuro. Se refería a la posesión de la Bendición del Pacto, que incluía su simiente que sería como las estrellas del cielo y todas las familias de la Tierra serían bendecidas en él. Además, la capacidad de ser el progenitor de la Simiente Prometida, que era la Bendición mayor de todas, y se refería a Cristo. El primogénito debía recibir la primogenitura y Esaú era el primogénito.) 32 Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? (Esaú trocó la riqueza futura y eterna por una necesidad presente y temporal, no tenía interés alguno por las cosas espirituales, por lo tanto la primogenitura no significaba nada para él.) 33 Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. (Jacob, con su carácter deplorable, todavía valorizaba la bendición divina y eterna; y, si él se hubiera colocado en las Manos de Dios, la profecía hecha a su madre antes de su nacimiento habría sido cumplida en él, sin la degradación y sufrimiento que sus intrigas le trajeron.) 34 Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó, y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura. (El corazón natural no estima las cosas de Dios, como vemos la evidencia en lo que eligió Esaú. Para el corazón natural, las Promesas de Dios son algo vago, sin valor, sin poder, simplemente porque no se conoce a Dios. Los impíos no le dan valor a lo que no pueden ver. Así fue con Esaú.)

con quien trató Abraham, hacía unos 80 o más años atrás). 2 Y se le apareció el Señor, y le dijo: No desciendas a Egipto; habita en la tierra que yo te diré (si para la Vida Espiritual de un Cristiano es desastroso bajar a «Egipto», también es peligroso bajar a «Guerar», porque es un lugar que está a la mitad del camino a Egipto). 3 Habita en esta tierra (la Tierra de Promesa), y estaré contigo, te bendeciré (la Bendición era condicional, él debía permanecer en la «Tierra Prometida», tal como en el sentido espiritual la Bendición en el presente es condicional en la actualidad en el sentido espiritual); porque a ti y a tu simiente daré todas estas tierras, y confirmaré el juramento que juré a Abraham tu padre. (Horton dice: «La razón por la cual Isaac pudo heredar la Promesa y disfrutar la Presencia y Bendición de Dios era porque Abraham obedeció a Dios, cumplió las obligaciones que Dios le presentó, guardó los requisitos, mandamientos, reglas e instrucciones que le dio Dios». Muchas veces, nuestras bendiciones están implicadas en la obediencia de otra persona. No debemos olvidar eso, pensando que es por nuestra gran fe.) 4 Y multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y daré a tu simiente todas estas tierras; y todas las naciones de la Tierra serán benditas en tu simiente (básicamente, el Señor reafirma la Promesa que Él había ya hecho a Abraham, y de la cual Él da ahora a Isaac): 5 Por cuanto oyó Abraham Mi Voz, y guardó Mi Precepto, Mis Mandamientos, Mis Estatutos y Mis Leyes. (En esencia, el Señor le está diciendo a Isaac que si él desea continuar disfrutando de las Bendiciones de Dios, debe continuar obrando en el mismo tipo de fe y obediencia como lo hizo su padre Abraham. Desafortunadamente, la mayoría de la Iglesia moderna está intentando cambiar este «encargo».)

CAPÍTULO 26 (1804 a.C.)

Abimelec

ISAAC

Y

HUBO hambre en la tierra, además de la primera hambre que fue en los días de Abraham ( para Satanás no es difícil derrumbar la fe de un Creyente; un asunto tan pequeño como una escasez es suficiente). Y se fue Isaac a Abimelec rey de los Filisteos, en Guerar («Abimelec» es un título, parecido a «Presidente» o « Faraón»; por lo tanto no era el mismo hombre

6 Así que habitó, pues, Isaac en Guerar. (No hay indicación de que el Señor le dijera a Isaac que fuera a Guerar. Mas bien indica que él fue allí siguiendo lo que sentía. Los eventos son prueba de eso.) 7 Y los hombres de aquel lugar preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; (el Patriarca habla con engaño, exactamente como lo hizo su padre Abraham. Es cier-


53 to que Isaac sabía en detalle del episodio de su padre en Egipto, lo incorrecto de esa acción. Entonces, ¿Por qué hizo él lo mismo?) porque tuvo miedo de decir: Es mi mujer; que tal vez, él dijo, los hombres del lugar me matarían por causa de Rebeca; porque ella era de hermoso aspecto. (El Hijo de Dios nunca debe actuar a raíz del «temor» sino siempre desde una posición de «fe».) 8 Y sucedió que, después que él estuvo allí muchos días, Abimelec, rey de los Filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac, que jugaba con Rebeca su mujer. (Su engaño fue descubierto. El Señor siempre deja una «ventana».) 9 Y llamó Abimelec a Isaac, y dijo: He aquí ella es de cierto tu mujer: ¿Cómo, pues, dijiste: Es mi hermana? E Isaac le respondió: Porque dije: Quizá moriré por causa de ella. (De nuevo, el emisario principal de Dios en la Tierra es humillado. Igual como, el pecado siempre humilla). 10 Y Abimelec dijo: ¿Por qué nos has hecho esto? Por poco hubiera dormido alguno del pueblo con tu mujer, y hubieras traído sobre nosotros el pecado. (Matthew Henry dijo: «En cuanto a esa mentira de Isaac respecto a Rebeca, no hay que imitar, ni aun excusar. La imparcialidad del historiador sagrado lo registra para nuestra amonestación, y para demostrar que la Justicia no es por la Ley, sino por la Fe en Cristo».) 11 Entonces Abimelec mandó a todo el pueblo, diciendo: El que tocare a este hombre o a su mujer, de cierto morirá. (El pecado de Isaac fue mayor que el pecado de su padre Abraham. Y aunque ningún pecado tiene excusa, Isaac tuvo delante de sí este ejemplo desagradable, por lo tanto no había excusa por lo que hizo.) 12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó en aquel año cien veces lo sembrado: y le bendijo el Señor. (Con esto nos damos cuenta que Dios bendijo materialmente a Isaac, pero también vemos que hay una vasta diferencia entre las bendiciones materiales y las Bendiciones Espirituales.) 13 Y el varón se engrandeció, y fue adelantando y engrandeciéndose, hasta hacerse muy poderoso (nunca podemos juzgar que la condición de una persona con el Señor es correcta basado en circunstancias prósperas): 14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha servidumbre; y los Filisteos le tuvieron envidia. (Como Isaac, un hombre puede llegar a

GÉNESIS 26:23 ser rico en «Guerar», pero no indica que Jehová se le apareció a Isaac en Guerar. Se le apareció antes de que él se fuera allá [en Lajai Roí] y de hecho, la misma noche del día que él partió.) 15 Y todos los pozos que había abierto los siervos de Abraham su padre en sus días, los Filisteos los habían cerrado, y llenado de tierra (lo hicieron después de la llegada de Isaac). 16 Y dijo Abimelec a Isaac: Apártate de nosotros, porque mucho más poderoso que nosotros te has hecho. Isaac, EXCAVADOR DE pozos 17 E Isaac se fue de allí; y acampó en el valle de Guerar, y habitó allí. (Encontramos que Isaac todavía no estaba en el lugar donde el Señor quería que estuviera, respecto donde él debía habitar en la Tierra. Él todavía está en Guerar, que es un país Filisteo. ¿A cuántos vemos rodeados de las Bendiciones de Dios, pero no tienen la Presencia de Dios?) 18 Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los Filisteos habían tapado, después de la muerte de Abraham (estos pozos habían sido tapados mucho tiempo atrás); y los llamó por los nombres que su padre los había llamado (los pozos en aquella región del mundo, tanto en ese entonces como ahora, son de suma importancia). 19 Y los siervos de Isaac cavaron en el valle, y hallaron allí un pozo de aguas vivas. 20 Y los pastores de Guerar (los Filisteos) riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra; por eso llamó el nombre del pozo Esek (rencilla), porque habían altercado con él (muchas veces la oposición que recibimos, aunque el que está oponiéndose está en lo equivocado, todavía, algunas veces, el Señor emplea estas cosas, para ampliar Su Causa en nuestra vida). 21 Y abrieron otro pozo, y también riñeron sobre él; y llamó su nombre Sitna (odio). 22 Y se apartó de allí, y abrió otro pozo y no riñeron por él; y llamó su nombre Rejobot (hay amplio espacio); y dijo: Porque ahora nos ha hecho ensanchar el Señor y fructificaremos en la tierra. (A pesar del hecho que no hay rencilla por este pozo en particular, Isaac parece entender que todavía no está exactamente donde Dios quiere que esté.) 23 Y de allí subió a Berseba. (Si Isaac en el comienzo hubiera buscado la voluntad de


GÉNESIS 26:24

54

Dios respecto a su lugar de residencia, se habría evitado muchos años de contienda y rencilla. El Señor quería que el Patriarca estuviera en Berseba.) 24 Y se le apareció el Señor aquella misma noche (inmediatamente cuando salió Isaac de Guerar y se fue a Berseba, que era donde el Señor quería que estuviera, «El Señor se le apareció la misma noche»), y le dijo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, que Yo estoy contigo, y Yo te bendeciré, y multiplicaré tu simiente por amor de Abraham Mi siervo. (El Señor tenía el propósito de que Isaac imitara a su padre, por eso, Él ensalza a Abraham como un ejemplo. Además, se refiere a Abraham, aunque muerto, pero no como alguien que ha dejado de existir. De hecho, Abraham en ese momento estaba en el Paraíso, junto con Abel, Enoc, Noé y probablemente muchos otros.) 25 Y edificó allí un Altar (esto tipificaba a Cristo y el precio que Él pagaría;o sea, «Jesucristo y El Crucificado» de eso se trataba todo, y es de todo lo que se trata en la actualidad ; Isaac no construyó un Altar en Guerar, porque la Cruz y la desobediencia no concuerdan), e invocó el Nombre del Señor (hay una diferencia en invocar el Nombre del Señor cuando se está fuera de la Voluntad de Dios y cuando se está en el centro mismo de la Voluntad de Dios; esta «invocación» se basa en la fe y la victoria, y se recompensará como corresponde), y tendió allí su carpa (porque allí estaba el Señor); y abrieron allí los siervos de Isaac un pozo (la palabra Hebrea que se emplea aquí significa que ellos abrieron el pozo, que había sido tapado o cerrado por violencia o negligencia).

28 Y ellos respondieron: Hemos visto que el Señor está contigo (la Mano del Señor está ahora sobre Isaac para poder y protección, que no había sido así anteriormente; fue muy obvio incluso para los enemigos del Patriarca); y dijimos: Haya ahora juramento entre nosotros, entre nosotros y ti, y haremos alianza contigo (un pacto para resolver la contienda); 29 Que no nos hagas mal, como nosotros no te hemos tocado, y como solamente te hemos hecho bien, y te enviamos en paz: Tú eres ahora el bendito del Señor. (Abimelec tuvo suficiente inteligencia para darse cuenta que Isaac ya era el ��bendito del Señor,» y que él debe actuar como corresponde. Desafortunadamente, muchos en la Iglesia moderna no tienen ni siquiera discernimiento espiritual como ese príncipe pagano de antaño.) 30 Entonces él les hizo banquete, y comieron y bebieron (el pacto fue hecho). 31 Y se levantaron de madrugada, y juraron el uno al otro; e Isaac los despidió, y ellos partieron de él en paz. 32 Y en aquel mismo día sucedió que vinieron los siervos de Isaac, y le dieron nuevas acerca del pozo que habían abierto, y le dijeron: Agua hemos hallado. (El agua aquí es simbólica del Agua de vida que el Señor Jesucristo proporcionará, a la «Simiente» de Abraham, Isaac y Jacob.) 33 Y lo llamó Seba (que quiere decir «el pozo del juramento;» simbólico del Pacto hecho por el Señor con Abraham respecto a la Redención); por cuya causa el nombre de aquella ciudad es Berseba hasta este día.

EL Pacto

las esposas de esaÚ

26 Entonces Abimelec vino a él desde Guerar, y Ajuzat, amigo suyo, y Ficol, capitán de su ejército (ahora Abimelec busca la paz con Isaac, porque el temor del Señor está sobre Isaac). 27 Y les dijo Isaac: ¿Por qué venís a mí, pues que me habéis aborrecido, y me echasteis de entre vosotros? (Williams dice: «Es cuando Isaac se separa por completo de los hombres de Guerar que ellos vienen buscando bendición de Dios a través de él. Todo el tiempo que él habitó entre ellos, no se registra que ellos se acercaran a él de este modo. Esta es una de las muchas lecciones en la Biblia que le enseña al Cristiano que la mejor manera de ayudar al mundo es cuando se vive separado de el.»)

34 Y cuando Esaú tenía cuarenta años, tomó por mujer a Judit hija de Beerí el hitita, y a Basemat hija de Elón el hitita (estas doncellas eran del linaje de Cam y Canaán, que fueron maldecidos [9:25-26]; en ese momento el Señor solamente reconoció el linaje de Sem, porque a través de Sem vendría el Mesías): 35 Y fueron amargura de espíritu a Isaac y a Rebeca. CAPÍTULO 27 (1760 a.C.)

LA BENDICIÓN ROBADA

Y

ACONTECIÓ que cuando hubo Isaac envejecido, y sus ojos se ofuscaron


55 quedando sin vista (como la oscuridad física, también hay oscuridad espiritual), llamó a Esaú, su hijo mayor (mayor que Jacob por sólo pocos minutos; porque eran mellizos, pero totalmente distintos tanto en apariencia como en carácter), y le dijo: Mi hijo. Y él respondió: Heme aquí. 2 Y él dijo: He aquí ya soy viejo, no sé el día de mi muerte (realmente, pasarían muchos años antes que muriera Isaac): 3 Toma, pues, ahora tus armas, tu aljaba y tu arco, y sal al campo y cázame carne de venado (Esaú vendió su primogenitura por un potaje; ¡su padre estaba preparado para dársela por un plato de venado! Williams dice: «¡Un cuadro humillante del varón de Dios bajo el poder de su baja naturaleza sensual!»); 4 Y hazme un guisado, como a mí me gusta, y tráemelo, y comeré, para que te bendiga mi alma antes que muera. (Esta iba a ser la bendición de la primogenitura; en el nacimiento de Jacob a Isaac le fue dicho por Dios que Jacob iba a poseer la primogenitura. !Pero aun él ignora esta Palabra del Señor, y sigue en su determinación de dar la primogenitura a Esaú, a pesar de que Esaú no conocía al Señor en absoluto!) 5 Y Rebeca estaba oyendo, cuando hablaba Isaac a Esaú su hijo; y se fue Esaú al campo para coger la caza que había de traer. (Rebeca, al escuchar las intenciones de Isaac, procede ahora a arreglar los asuntos por sí misma; por consiguiente, sale de la senda de la Fe.) 6 Entonces Rebeca habló a Jacob su hijo, diciendo: He aquí yo he oído a tu padre que hablaba con Esaú tu hermano, diciendo (la historia de Jacob es un Tesoro de instrucción espiritual para el pueblo de Dios; Jacob como ningún otro simboliza el proceso de Santificación; y lo simboliza tan bien, porque él es una ilustración triste del poder destructor de la naturaleza caída del hombre): 7 Tráeme caza, y hazme un guisado, para que coma, y te bendiga delante del Señor antes que yo muera. 8 Ahora pues, hijo mío, obedece a mi voz en lo que te mando (Rebeca trama para conseguirle a Jacob la primogenitura, igual como Sara maquinó para darle a Abraham un hijo; ambas trataron de hacer su voluntad). 9 Ve ahora al ganado, y tráeme de allí dos buenos cabritos de las cabras, y haré de ellos vianda para tu padre, como a él le gusta (como veremos, la historia de Jacob, enseña la lección que la voluntad natural es tan renuente

GÉNESIS 27:20 a aprender, que al planificar por sí misma en lugar de descansar en la Mano de Dios trae tristeza); 10 Y tú la llevarás a tu padre, y comerá, para que te bendiga antes de su muerte (para obtener la primogenitura con engaño). 11 Y Jacob dijo a Rebeca su madre: He aquí, Esaú mi hermano es hombre muy velludo, y yo lampiño (ahora el engaño comienza en serio): 12 Quizá a mi padre le da por tocarme y me tendrá por burlador, y traeré sobre mí maldición y no bendición. (Esta historia, también enseña la lección, que la voluntad natural no está dispuesta a aprender, y al hacer los planes por sí sola en vez de descansar en la Mano de Dios trae pena.) 13 Y su madre respondió: Hijo mío, sobre mí tu maldición; solamente obedece a mi voz, y ve y tráemelos. (Abraham y Sara intentaron engañar al Faraón; Isaac y Rebeca intentaron engañar a Abimelec; Jacob y Rebeca intentaron engañar a Isaac. Así es la senda de la terquedad.) 14 Entonces él fue, y tomó, y los trajo (dos cabritos de las cabras) a su madre: y su madre hizo un buen guisado, como a su padre le gustaba. 15 Y tomó Rebeca los vestidos de Esaú su hijo mayor, la mejor ropa que ella tenía en casa, y vistió a Jacob su hijo menor; 16 Y le hizo vestir sobre sus manos y sobre del cuello donde no tenía vello, las pieles de los cabritos de las cabras; 17 Y entregó el guisado y el pan que había preparado, en mano de Jacob, su hijo (todo esto es una descripción perfecta de recurrir a la carne; lo cual nunca agrada a Dios [Rom. 8:8]). 18 Y él fue a su padre, y dijo: Padre mío; y él respondió: Heme aquí, ¿quién eres, hijo mío? 19 Y Jacob dijo a su padre: Yo soy Esaú tu primogénito; he hecho como me dijiste: Levántate ahora, y siéntate y come de mi caza, para que me bendiga tu alma (Jacob miente a su padre, con lo que nunca está de acuerdo Dios). 20 Entonces Isaac dijo a su hijo: ¿Cómo es que la hallaste tan pronto, hijo mío? Y él respondió: Porque el Señor tu Dios hizo que se encontrase delante de mí (el pecado del Creyente es peor que el pecado del incrédulo, simplemente porque está involucrando a Dios en ese pecado; de ese modo, la blasfemia se agrega a la desobediencia).


GÉNESIS 27:21 21 E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, a ver si realmente eres o no mi hijo Esaú. (Henry dice: «Es una de esas medidas torcidas que muchas veces se adoptan para lograr la Promesa Divina; así como si el fin se justificara, o por lo menos excusara el medio.») 22 Y se llegó Jacob a su padre Isaac; y él (Isaac) le palpó (a Jacob), y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú (todo en su totalidad habla de fraude). 23 Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas, como las de su hermano Esaú; y le bendijo. (Isaac estaba equivocado; Rebeca estaba equivocada; y Jacob estaba equivocado). 24 Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y él respondió: Yo soy. 25 Y dijo: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que te bendiga mi alma; y él se la acercó, y comió; le trajo también vino, y bebió. 26 Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío. 27 Y él se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, y dijo: Mira, el olor de mi hijo como el olor del campo que el Señor ha bendecido: 28 Dios, pues, que te dé del rocío del cielo, y de las grosuras de la Tierra, y abundancia de trigo y de mosto. (En la historia de Jacob sobresalen dos puntos importantes — el propósito de Dios de la Gracia, y, la obstinación que conspira y confabula para alcanzar lo que aquel propósito infaliblemente hubiera realizado sin conspiración o trama en lo absoluto.) 29 Sírvante pueblos, y naciones se inclinen a ti: Sé señor de tus hermanos e inclínense a ti los hijos de tu madre; malditos los que te maldijeren, y benditos los que te bendijeren. (Esta porción de la Bendición señala a Cristo, Quien estaría en el linaje de Jacob. Dios no necesitaba tales elementos como la astucia de Rebeca y el engaño atrevido de Jacob para lograr Su Propósito. Él había dicho: «El mayor servirá al menor.» Esto fue suficiente — suficiente para la Fe, pero no para la obstinación, que siempre tiene que adoptar sus propios métodos y, como se dijo, no saber lo que es esperar en Dios.) el engaÑo descubierto 30 Y aconteció, luego que hubo Isaac acabado de bendecir a Jacob, y apenas había salido Jacob de delante de Isaac su padre, que Esaú su hermano vino de su caza.

56 31 E hizo él también guisados, y trajo a su padre, y le dijo: Levántese mi padre, y coma de la caza de su hijo, para que me bendiga tu alma (aunque Jacob intentó obtener la primogenitura tratando que Esaú se la vendiera, aquí es obvio que Esaú no se daba cuenta lo que había pasado [25:27-34]). 32 Entonces Isaac su padre le dijo: ¿Quién eres tú? Y él dijo: Yo soy tu hijo, tu primogénito, Esaú. (Esaú representa a aquéllos en la Iglesia que caminan en la senda que ellos mismos se forjan. Jacob representa a aquéllos que conocen la senda de la Fe, pero que la abandonan sufriendo luego por eso. Isaac representa a aquéllos que están en posición de liderazgo, y conocen demasiado poco de lo que agrada a Dios y que darían la primogenitura al Diablo en lugar de Cristo.) 33 Y se estremeció Isaac con grande estremecimiento (él se estremeció enormemente en lo que casi hizo al dar la primogenitura a Esaú, teniendo en cuenta que Dios le había dicho en el nacimiento de Jacob que él [Jacob] poseería la primogenitura; él tiembla enormemente bajo un justo temor; este temor le trae de vuelta a la senda de la Fe, y sale de la obstinación a la dignidad), y dijo: ¿Quién es el que vino aquí, que tomó caza, y me la trajo, y comí de todo antes que vinieses? Y yo le bendije, y será bendito («la voluntad de la carne» hizo a Isaac desear la bendición para Esaú, pero al fin y al cabo la Fe conquistó [Heb. 11:20], y él clama con respecto a Jacob: «Yo le bendije, y será bendito»). REMORDIMIENTO DE ESAÚ 34 Y cuando Esaú oyó las palabras de su padre, clamó con una muy grande y muy amarga exclamación, y le dijo: Bendíceme también a mí, padre mío (Esaú quería la porción material de la bendición, pero no tenía respeto alguno por la porción espiritual; lamentablemente, la mayoría en la Iglesia moderna sigue la misma senda de las posesiones materiales; así lo dijo Jesús [Apoc. 3:17]). 35 Y él (Isaac) dijo: Vino tu hermano con engaño, y tomó tu bendición (la primogenitura normalmente le pertenecía al primogénito, que es lo que Esaú reclama aquí; sin embargo, el Señor se la había prometido a Jacob [25:23]; pero, de ningún modo daba a Jacob el derecho de practicar el engaño). 36 Y él (Esaú) respondió: Bien llamaron su nombre Jacob, que ya me ha suplantado dos veces: me quitó mi primogenitura, y he


57 aquí ahora ha tomado mi bendición. Y dijo: ¿No has guardado bendición para mí? (En primer lugar, la «bendición» acompañaba la «primogenitura.» Además, solamente un hijo podía heredar los privilegios espirituales de la primogenitura, y el dominio temporal que la acompañaba.) 37 E Isaac respondió y dijo a Esaú: He aquí yo le he puesto por señor tuyo, y le he dado por siervos a todos sus hermanos; de trigo y de vino le he provisto: ¿qué, pues, te haré a ti ahora, hijo mío? (En otras palabras, ¡no hay más bendición, y! Toda Bendición viene en y por medio de Cristo y lo que Él hizo en la Cruz, ¡y Esaú no la tomaba en serio! ¡Millones quieren la bendición, pero no quieren a Cristo! Eso no puede ser.) 38 Y Esaú respondió a su padre: ¿No tienes más que una bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz y lloró (sin embargo, de nuevo insistimos, su remordimiento no fue por la verdadera bendición, sino solamente por los beneficios materiales). 39 Entonces Isaac su padre habló y le dijo: He aquí, será tu habitación en grosuras de la Tierra, y del rocío de los cielos de arriba (la mayoría de los Expositores consideran que la preposición «en» debiera traducirse «aparte de» diciendo así, «He aquí, tu habitación será aparte de las grosuras de la Tierra, y lejos del rocío de los cielos de arriba, y por tu espada vivirás»); 40 Y por tu espada vivirás (han sido, y son, un pueblo violento), y a tu hermano servirás (los Edomitas eran descendientes de Esaú y sirvieron a Israel por casi 900 años); y sucederá cuando te fortalezcas, que descargarás su yugo de tu cerviz (en los primeros días de Joram y después de Acaz, se rebeló Edom y recobró su libertad, exactamente como lo había profetizado Isaac; por lo tanto, en realidad, no hay bendición para Esaú, como no puede haber bendición para los que deshonran a Cristo y el precio que Él pagó por la redención del hombre). Jacob ESCAPA de EsaÚ 41 Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que le había bendecido (a pesar del engaño, Esaú no tenía motivo para odiar a Jacob; él conocía que la profecía le había dado la primogenitura a Jacob; además, el sabía que su modo de vivir libertino no merecía tal; él no tenía deseo de ser el Sacerdote de la familia, por tanto, no tenía ningún deseo por las cosas de

GÉNESIS 28:1 Dios en absoluto; entonces su odio fue incitado por su impiedad, no por algún mal imaginado): y Esaú dijo en su corazón: Llegarán los días de luto de mi padre, y yo mataré a Jacob mi hermano (la carne siempre intenta matar lo que es del Espíritu). 42 Y fueron dichas a Rebeca las palabras de Esaú su hijo mayor: y ella envió y llamó a Jacob su hijo menor, y le dijo: He aquí Esaú tu hermano se consuela acerca de ti con la idea de matarte. (Jacob mismo era una ilustración triste del poder destructivo de la naturaleza caída del hombre. Sin embargo, él amaba genuinamente al Señor, y verdaderamente deseaba las cosas del Señor. Él sólo intentaba obtenerlas de una manera incorrecta.) 43 Ahora pues, hijo mío, obedece mi voz; levántate, y húyete a Labán mi hermano, a Jarán (ahora, los frutos amargos del pecado salen a la superficie); 44 Y mora con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue (esos «algunos días» se convertirían en veinte años; por tanto, Jacob jamás vuelve a ver a su madre); 45 Hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti, y se olvide de lo que le has hecho: Yo enviaré entonces, y te traeré de allá: ¿Por qué seré privada de vosotros ambos en un día? 46 Y dijo Rebeca a Isaac: Fastidio tengo de mi vida, a causa de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de la tierra, ¿para qué quiero la vida? (Sin duda Rebeca estaba preocupada acerca de «las hijas de la tierra,» y ninguna de ellas sería una esposa adecuada para Jacob; sin embargo, el motivo principal en este momento de enviar a Jacob no fue lo que ella le dijo a Isaac, sino más bien porque ella temía por la vida de Jacob debido a la ira de Esaú. De este Capítulo, aprendemos lo que es en realidad un profano, incluso como el Espíritu Santo describe a Esaú [Heb. 12:16]. Es alguien que le gusta estar asido de ambos mundos, alguien que le gusta disfrutar del presente sin abandonar sus derechos al futuro. Es la persona que intenta manipular a Dios, en lugar de que Dios lo use.) CAPÍTULO 28 (1760 a.C.)

JACOB

E

NTONCES Isaac llamó a Jacob, y lo bendijo, y le mandó diciendo: No tomes


GÉNESIS 28:2 mujer de las hijas de Canaán (no era la Voluntad de Dios que Esaú o Jacob se casaran con «las hijas de la tierra», sino que ahora que Jacob era el recipiente de la Bendición, por consiguiente, el escogido con respecto a la primogenitura, que tenía que ver con el Redentor venidero al mundo, era imperativo que él no se casara con una de las doncellas Cananitas, como lo había hecho su hermano Esaú; el linaje de ellas era del linaje maldecido de Canaán; en cambio, él debía tomar una esposa de una de las hijas de Labán, el hermano de su madre). 2 Levántate, ve a Padán Aram, a casa de Betuel, padre de tu madre, y toma allí mujer de las hijas de Labán, hermano de tu madre (ahora tenemos el principio del trato especial de Dios con Jacob; y comienza la «formación de un hombre»). 3 Y el Dios Omnipotente te bendiga, y te haga fructificar, y te multiplique, hasta venir a ser multitud de pueblos (el apelativo «Dios Omnipotente» significa «El Shaddái», promesa de protección y compañerismo»); 4 Y te dé la Bendición de Abraham, y a tu simiente contigo, para que heredes la tierra de tus peregrinaciones, que Dios dio a Abraham (Pablo habló de la «Bendición de Abraham» [Gál. 3:14]; que significa «Justificación por Fe»; se refiere al pecador que cree y así es justificado delante de Dios por simplemente tener Fe en Cristo y lo que Cristo hizo en la Cruz por nosotros). 5 Así envió Isaac a Jacob, el cual fue a Padán Aram, a Labán, hijo de Betuel Arameo, hermano de Rebeca, madre de Jacob y Esaú (ahora parece que Isaac por completo ha vuelto al sendero de la Fe; ya no hay intento de sustituir a Esaú por Jacob, ni de menguar los privilegios del último, sino que con abundante alegría, él bendice al hijo menor, y le confirma en la posesión de toda la Bendición Abrahámica). 6 Y vio Esaú como Isaac había bendecido a Jacob, y le había enviado a Padán Aram, para tomar para sí mujer de allí; y que cuando le bendijo, le había mandado, diciendo: No tomarás mujer de las hijas de Canaán (Esaú, no conociendo nada del camino de Fe, concluye erróneamente que el motivo por el cual Isaac le dio a Jacob la bendición es porque él [Esaú] se había casado con mujeres Cananitas); 7 Y que Jacob había obedecido a su padre y a su madre, y se había ido a Padán Aram (la «obediencia» de Jacob mencionada aquí era lo contrario tocante a Esaú);

58 8 Vio asimismo Esaú que las hijas de Canaán parecían mal a Isaac su padre; 9 Y se fue Esaú a Ismael, y tomó para sí por mujer a Majalat, hija de Ismael, hijo de Abraham, hermana de Nebayot, además de sus otras mujeres. (Ahora, Ismael había muerto hacía varios años, por lo tanto se refiere a Esaú yendo a la familia de Ismael. La verdad es, que Ismael no era más apto para ser aceptado que las hijas de Canaán. Él fue rechazado mucho tiempo atrás por el Espíritu Santo y había sido expulsado de la familia de Abraham. Esto representa a cualquier Creyente que no entiende el verdadero camino de la Fe e intenta fundar su caso sobre las obras de la carne. Y, si el Creyente no entiende la Cruz, sin duda, recurrirá a la carne.) la visiÓn de jacob 10 Y salió Jacob de Berseba, y fue a Jarán (Jacob está solo, pero como veremos, Dios y todos los Santos Ángeles aún están con él). 11 Y llegó a un cierto lugar, y durmió allí, porque ya el sol se había puesto: y tomó de las piedras de aquel lugar y se la puso por su cabecera, y se acostó en aquel lugar (el «sueño» representa el cese de su actividad personal y el comienzo de la acitividad Personal de Dios; Jacob tiene mucho que aprender, y eso comenzará aquí). 12 Y soñó, y he aquí una escalera que estaba apoyada en Tierra, y su cabeza tocaba en el Cielo: y he aquí Ángeles de Dios que subían y descendían por ella (en cierto sentido, la «escalera» representa a Cristo; Él es el único Camino al Cielo; Él se refirió a esto al comienzo de Su Ministerio [Jn. 1:51]). 13 Y he aquí, el Señor estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy el Señor, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu simiente (las palabras «en lo alto de ella» en el Hebreo original debiera realmente leerse «junto a él»; por medio de ella no sólo descendían los Ángeles a él, sino Dios Mismo descendió en esta escalera de gloria y se puso de pie junto a él; el Patriarca, destituido y con una piedra como almohada, teniendo que literalmente a la fuerza salir de esta tierra, ahora el Señor le dice esto: «A ti y a tu simiente daré esta tierra;» sólo por Fe podría aceptar tal Promesa); 14 Y será tu simiente como el polvo de la Tierra, y te extenderás al occidente, y al oriente, y al norte, y al sur; y todas las


59 familias de la Tierra serán benditas en ti y en tu simiente (todo esto habla de Cristo, Quien Solo es la Bendición; Su Evangelio por medio de la Cruz, irá y ha ido, al mundo entero). 15 Y he aquí, Yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que fueres, y te volveré a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya cumplido lo que te he dicho (el Señor dijo a Jacob: 1. Estoy contigo; 2. Te guardaré; 3. Te traeré de nuevo a esta tierra; y 4. No te dejaré, hasta que haya cumplido todo lo que te he dicho; ¡estas mismas Promesas son para nosotros también!). el JURAMENTO DE Jacob 16 Y despertó Jacob de su sueño, y dijo: Ciertamente el Señor está en este lugar, y yo no lo sabía (por primera vez, el Señor se revela a Jacob; esta es precisamente la noche en que Jacob fue «nacido de lo alto»; todo esto nos dice que todas las esperanzas de la carne tienen que morir antes de que el Espíritu nos pueda ser propiamente revelado). 17 Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terribe es este lugar! No es otra cosa que Casa de Dios, y Puerta del Cielo (pudiera traducirse: «Cuán asombroso es este lugar!»; la «Puerta al Cielo» es Jesucristo). 18 Y se levantó Jacob muy de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por pilar, y derramó aceite encima de ella (la «piedra» es un Tipo de Cristo, con el «aceite» que sirve como símbolo del Espíritu Santo; sin duda, él fue inspirado por el Señor para hacer esto). 19 Y llamó el nombre de aquel lugar Betel, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero («Betel» significa «Casa de Dios»; «Luz» significa «separación»; el Señor puede cambiar «Luz» a una «Casa de Dios», sólo cuando el Creyente se separa del mundo). 20 E hizo Jacob voto (el primer voto de que se habla en la Biblia), diciendo: Si fuere Dios conmigo (debiera leerse: «Puesto que Dios está conmigo»), y me guarda en este viaje que voy, y me da pan para comer y vestido para vestir, 21 Y si vuelvo en paz a casa de mi padre (libre de las amenazas vengativas de Esaú); el Señor será mi Dios, 22 Y esta piedra (que representa a Cristo), que he puesto por pilar, será Casa de Dios (todo esto prepara la escena para que el Espíritu Santo haga del Creyente Su Santuario; todo fue hecho posible por la Cruz [Jn. 14:16-20]); y

GÉNESIS 29:8 de todo lo que me des, el diezmo lo he de apartar para ti. (Obviamente significa que Jacob dio el diezmo de sus vastos rebaños de ovejas y ganado al Señor como un Sacrificio. Si de hecho, ese fue el caso, ahora hallamos que Jacob ofrece Sacrificios hasta el grado como ningún otro. Si el diezmo que proponemos dar al Señor no ayuda para llevar el gran Mensaje de «Jesucristo y Él Crucificado» [I Cor. 1:23; 2:2], entonces no estamos en realidad pagando el diezmo. La primera ocasión que se menciona en la Biblia diezmar fue cuando Abraham dio los diezmos de todo a Melquisedec, quien era un Tipo de Cristo como nuestro gran Sumo Sacerdote. Jesús sería eso al morir en la Cruz como un Sacrificio [14:18-20]. Por lo tanto ambas ocasiones de pagar diezmos habla de la Cruz.) CAPÍTULO 29 (1760 a.C.)

JACOB SE ENCUENTRA CON RAQUEL

y

siguiÓ Jacob su camino, y fue a la tierra de los orientales (este «viaje» duraría unos veinte años). 2 Y miró, y vio un pozo en el campo; y he aquí tres rebaños de ovejas que yacían cerca de él; porque de aquel pozo daban de beber a los ganados; y había una gran piedra sobre la boca del pozo. 3 Y se juntaban allí todos los rebaños; y revolvían la piedra de sobre la boca del pozo, y daban de beber a las ovejas; y volvían la piedra sobre la boca del pozo a su lugar. 4 Y les dijo Jacob: Hermanos míos, ¿de dónde sois? Y ellos respondieron: De Jarán somos. 5 Y él les dijo: ¿Conocéis a Labán hijo de Najor? Y ellos dijeron: Sí, le conocemos (Labán es el hermano de la madre de Jacob). 6 Y él les dijo: ¿Se encuentra bien de salud? Y ellos dijeron: Sí, está bien; y he aquí Raquel su hija viene con las ovejas (es la primera mención de Raquel en la Biblia; ella desempeñará un papel muy prominente en el gran Plan de Dios, será la madre de ambos José y Benjamín; fue la antepasada de tres de las grandes Tribus de Israel: Benjamín, Efraín y Manasés, las últimas dos eran los hijos de José). 7 Y él dijo: He aquí todavía estamos en pleno día; no es tiempo todavía de recoger el ganado; Dad de beber a las ovejas, e id a apacentarlas. 8 Y ellos respondieron: No podemos, hasta que se junten todos los ganados, y


GÉNESIS 29:9

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remuevan la piedra sobre la boca del pozo, para que demos de beber a las ovejas (es probable que el motivo fue que Labán era el dueño del pozo, y los otros rebaños no podían abrevar hasta que Raquel abrevara primero su rebaño). 9 Estando aún él (Jacob) hablando con ellos, Raquel vino con el ganado de su padre, porque ella era la pastora (ya observamos que la Mano del Señor está obrando en esta situación con respecto al encuentro de Jacob con Raquel). 10 Y sucedió que, como Jacob vio a Raquel, hija de Labán hermano de su madre, y a las ovejas de Labán el hermano de su madre, subió Jacob, y removió la piedra sobre la boca del pozo, y dio de beber al ganado de Labán el hermano de su madre (cuando Moisés escribió este relato, el Espíritu Santo le insta a que tres veces repita el término «el hermano de su madre»; no se hizo sin propósito; la idea es, que Jacob ya se encuentra con sus propios parientes, con «hueso suyo y carne suya»). 11 Y Jacob besó a Raquel, y alzó su voz, y lloró (el Patriarca fue sobrecogido de emoción, y creo que mayormente por el gozo de ver la Mano de Dios obrando en su vida). 12 Y Jacob dijo a Raquel que él era hermano de su padre, y que era hijo de Rebeca; y ella corrió, y le dio las nuevas a su padre (Jacob realmente era el sobrino de Labán). 13 Y aconteció que cuando oyó Labán las nuevas de Jacob, hijo de su hermana, corrió a recibirlo, y lo abrazó, y lo besó, y le trajo a su casa. Y él (Jacob) contó a Labán todas estas cosas (sin duda, Labán tenía más de 100 años en este momento, posiblemente hasta unos 120; Labán hizo ahora casi exactamente lo que él había hecho tantos años antes, cuando le avisaron de Rebeca su hermana acerca de Eliezer [24:29]). 14 Y Labán le dijo: Ciertamente hueso mío y carne mía eres. Y estuvo con él durante un mes (después de esto, él se fue y obtuvo su propio lugar). LabÁn 15 Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tu hermano, me has de servir de balde? Declárame, qué será tu salario. (Jacob el comerciante se encuentra ahora con Labán el comerciante, y los dos se ven, por así decirlo, haciendo todo lo posible para ser más listo el uno que el otro.) 16 Y Labán tenía dos hijas: el nombre de

la mayor era Lea, y el nombre de la menor, Raquel. 17 Y los ojos de Lea eran tiernos, pero Raquel era de lindo semblante y de hermoso parecer. 18 Y Jacob amó a Raquel, y dijo: Yo te serviré siete años por Raquel tu hija menor (Jacob está ahora por cosechar el fruto amargo de su pecado). 19 Y Labán respondió: Mejor es dártela a ti, que dársela a otro hombre; quédate conmigo. 20 Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como poco días, porque la amaba (es un error popular suponer que Jacob no se casó con Raquel hasta que se cumplieron los siete años, o aún los segundos siete años; cada evidencia indica que él la tomó inmediatamente por esposa, y luego sirvió el tiempo correspondiente). Jacob Y lea 21 Y dijo Jacob a Labán: Dame mi mujer, porque mi tiempo se ha cumplido, para que conviva con ella (su «tiempo» ya cumplido sencillamente significa que se pusieron de acuerdo en el contrato, que él serviría a Labán siete años por Raquel; comprobado por el Versículo 30). 22 Entonces Labán juntó a todos los varones de aquel lugar, e hizo banquete. 23 Y sucedió que a la noche tomó a Lea su hija, y se la trajo; y él entró a ella (cuando Lea fue donde Jacob, sin duda ella estaba vestida con un velo y, además, la habitación estaba probablemente oscura; Jacob creyó que era Raquel). 24 Y dio Labán su sierva Zilpa a su hija Lea por sierva. 25 Y venida la mañana, he aquí que era Lea; y él dijo a Labán: ¿Qué es esto que me has hecho? ¿No te he servido (me he puesto de acuerdo contigo) por Raquel? ¿Por qué, pues, me has engañado? (El engaño que practicó Jacob sobre Isaac le costó por lo menos 14 años de servidumbre.) 26 Y Labán respondió: No se hace así en nuestro lugar, que se dé la menor antes de la mayor (era una costumbre que tramó Labán; no hay prueba de tal costumbre en esa parte del mundo). 27 Cumple la semana de ésta (sírveme siete años por Lea), y se te dará también la otra, (le dará a Raquel) por el servicio que hicieres conmigo otros siete años.


61 RaQUEl 28 E hizo Jacob así, y cumplió la semana de aquélla (él convino con el acuerdo de siete años más, sumando un total de catorce): y él le dio a Raquel su hija por mujer. 29 Y dio Labán a Raquel su hija por criada a su sierva Bilhá. 30 Y entró también a Raquel; y la amó también más que a Lea; y sirvió con él aún otros siete años (en todo esto vemos que el Señor está corrigiendo a Jacob; el Señor realmente no castiga a sus hijos, sino que definitivamente los corrige; el propósito de la corrección es para enseñarnos algo, mientras que el castigo no contiene instrucción, solamente dolor; Jacob está siendo corregido; parece ser que él lo reconoce y lo acepta). los hijos de lea 31 Y vio el Señor que Lea era aborrecida (la palabra «aborrecida» significa aquí «menos amada»), y abrió su matriz; pero Raquel era estéril (no hay indicación que Jacob maltrataba a Lea, pero Raquel sí lo hizo; el Señor vio todo esto y, como resultado, hizo fecunda a Lea y, a la vez, hizo estéril a Raquel; y, Lea era la antepasada tanto de David como de nuestro Señor; ¡y no puede haber honor mayor que ese! Debemos permitir que ésta sea una lección para nosotros, que el Señor ve todo y actúa como corresponde). 32 Y concibió Lea, y dio a luz un hijo, y llamó su nombre Rubén (el nombre significa, «Mira, un hijo»): porque dijo: Ya que ha mirado el Señor mi aflicción; ahora por tanto me amará mi marido (Lea no tenía culpa de las circunstancias, por lo tanto Raquel, su hermana, no debía afligirla por motivo de esta situación; como se nota, el Señor no apreciaba lo que sucedía). 33 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo; y dijo: Por cuanto oyó el Señor que yo era aborrecida, me ha dado también éste, y llamó su nombre Simeón (su nombre significa «oír»; la posición de Lea era que el Señor ha oído su petición). 34 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora esta vez se unirá mi marido conmigo, porque le he dado a luz tres hijos; por tanto, llamó su nombre Leví (su nombre significa «unido»). 35 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Esta vez alabaré al Señor; por esto

GÉNESIS 30:6 llamó su nombre Judá; y dejó de dar a luz. (Judá significa «alabanza.» Por lo tanto, en estos cuatro hijos tenemos un símbolo de la totalidad del Plan de Redención. El «hijo» nace, «oye» el Evangelio, está «unido» al Señor, y «alaba» al Señor. Pero, como veremos en el siguiente Capítulo, no se acaba aquí.) CAPÍTULO 30 (1745 a.C.)

BILHÁ

Y

VIENDO Raquel que no daba hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana, y decía a Jacob: Dame hijos, o si no, me muero (Raquel tipifica a Israel; Lea, a la Iglesia; Raquel es amada primero, pero no poseída – triste y estéril; Lea, bendecida con hijos y triunfante; Pablo, en cierto sentido, lo aborda en Gálatas 4:27; Raquel culpa a Jacob, pero la culpa no es de Jacob, sino de ella; en lugar de buscar a Jacob, debiera haber buscado al Señor). 2 Y Jacob se enojaba con Raquel, y decía: ¿Soy yo acaso Dios, que te impidió el fruto de tu vientre? (Jacob guía a Raquel al Señor.) 3 Y ella dijo: He aquí mi sierva Bilhá; entra a ella, y dará a luz sobre mis rodillas, y yo también tendré hijos de ella (todo esto muestra muy poca Fe en Dios; mientras tanto parece que Raquel como Lea entienden algo del significado de engendrar hijos, su comprensión fue solamente parcial, porque parece que ellas caminaban más por la vista que por la Fe). 4 Así le dio a Bilhá su sierva por mujer; y Jacob entró a ella (esta era la costumbre en aquella época; el hijo que Bilhá tendría sería considerado como él de Raquel, pero sólo en cierto sentido; el Espíritu Santo declara claramente la madre genuina). LOS HIJOS DE JACOB 5 Y concibió Bilhá, y dio a luz un hijo a Jacob. (Con respecto a esto, Calvino dice, «Por lo tanto, muy a menudo Dios intenta vencer la maldad del hombre por medio de la bondad, y persigue al indigno con Su Gracia».) 6 Y dijo Raquel: Me juzgó Dios, y también oyó mi voz, y me dio un hijo. Por tanto llamó su nombre Dan. (El nombre significa «juzgar». Sea que Jacob lo comprendiera o no, es incierto; sin embargo, él debe tener 13 hijos para fundar la Nación de Israel. Doce serían de parte de las tribus regulares, mientras uno sería de la Tribu


GÉNESIS 30:7 Sacerdotal. Pero, como siempre, aun como aquí, la carne se mezcla con la fe.) 7 Y concibió otra vez Bilhá, la sierva de Raquel, y dio a luz el hijo segundo a Jacob. 8 Y dijo Raquel: Con luchas de Dios he contendido con mi hermana, y he vencido. Y llamó su nombre Neftalí (su nombre significa «luchar»). 9 Y viendo Lea que había dejado de dar a luz, tomó a Zilpá su sierva, y la dio a Jacob por mujer (recurre a la carne). 10 Y Zilpá sierva de Lea dio a luz un hijo a Jacob. 11 Y dijo Lea: Vino la buena ventura. Y llamó su nombre Gad (Gad significa «buena fortuna»). 12 Y Zilpá, la sierva de Lea, dio a luz otro hijo a Jacob. 13 Y dijo Lea: Para dicha mía; porque las mujeres me dirán dichosa; y llamó su nombre Aser (significa «feliz»). 14 Y fue Rubén en tiempo de la siega del trigo, y halló mandrágoras en el campo, y las trajo a Lea su madre: Y dijo Raquel a Lea: Te ruego que me des de las mandrágoras de tu hijo. (Estos Pasajes presentan un cuadro perfecto de la oración mezclada con superstición. Según la superstición Oriental, las mandrágoras poseían la virtud de promover el crecimiento fructífero y la fecundidad. Eran algo como una fruta similar en apariencia a la manzana.) 15 Y ella respondió: ¿Es poco que hayas tomado mi marido, sino que también te has de llevar las mandrágoras de mi hijo? Y dijo Raquel: Pues dormirá contigo esta noche por las mandrágoras de tu hijo (Raquel hizo un trato con Lea). 16 Y cuando Jacob volvía del campo a la tarde, salió Lea a él, y le dijo: A mí has de entrar, porque a la verdad te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo. Y él durmió con ella aquella noche. 17 Y oyó Dios a Lea; y concibió, y dio a luz el quinto hijo a Jacob. (Por este Versículo, sabemos que Lea buscaba al Señor con respecto a concebir otro hijo, lo que obtuvo. El Señor oyó y contestó su oración, a pesar de que la superstición estaba involucrado en cuanto a las mandrágoras. Muy a menudo el Señor tiene que pasar por alto muchas cosas cuando contesta la oración para todos nosotros.) 18 Y dijo Lea: Dios me ha dado mi recompensa, por cuanto di mi sierva a mi marido, y por eso ella llamó a su hijo Isacar (significa, «recompensa»).

62 19 Y concibió Lea y dio a luz el sexto hijo a Jacob. 20 Y dijo Lea: Dios me dado una buena dote; ahora morará conmigo mi marido, porque le he dado a luz seis hijos; y llamó su nombre Zabulón. (Significa «morada.» Por lo tanto, en los seis hijos de Lea, tenemos la totalidad del Plan de Dios. Un «hijo» es nacido; él «oye» el Evangelio; él está «unido» a Cristo él «alaba» al Señor; él es «recompensado»; y él «morará» con el Señor para siempre.) 21 Y después dio a luz una hija, y llamó su nombre Dina. JosÉ 22 Y se acordó Dios de Raquel (las mandrágoras no podían quitar la esterilidad, el Señor lo demostró al permitir la esterilidad de Raquel al menos dos años más, aunque ella había utilizado este supuesto remedio, y al abrir el vientre de Lea sin ellas; debemos de aprender de todo esto cómo el Señor predomina en todas las cosas; pero, de nuevo, es tan fácil para cualquiera de nosotros recurrir a la carne), y la oyó Dios, y abrió su matriz (parece que Raquel por fin recurrió estrictamente al Señor). 23 Y concibió y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta (Sólo Dios puede quitar la afrenta): 24 Y llamó su nombre José, diciendo: Añádame el Señor otro hijo. (El nombre de José significa «añadidura». Por lo tanto, Raquel profetiza que el Señor le dará otro hijo. Además, todos estos hijos son Tipo de Cristo. Rubén: Jesús es el «Hijo» de Dios. Simeón: a través de Jesús «escuchamos» a Dios. Leví: a través de Jesús somos «unidos» al Padre. Judá: a través de Jesús, Dios acepta nuestras «alabanzas». Dan: Jesús ha tomado el «juicio» que merecemos. Neftalí: Jesús ha «luchado» con el poder de las tinieblas, todo a favor nuestro, y ha derrotado al enemigo. Gad: Jesús es la «tropa» Quien ha luchado a nuestro favor, y nos ha traído «buena fortuna». Aser: Jesús nos ha hecho «felices». Isacar: Jesús es nuestra «recompensa». Zabulón: Jesús ha hecho posible para que todos los Creyentes «moren» en la Casa del Señor para siempre. José: Jesús ha «agregado» a todos los Creyentes al Reino. Benjamín: Jesús es la «diestra fuerte» del padre, y se sienta con Él en Lugares Celestiales. Y como Él hace, también nosotros [Ef. 2:6]. Manasés y Efraín son nacidos de José. No habrá una tribu con el nombre José, sus dos hijos toman su lugar, que hace el total de las 13 tribus necesarias.)


63 SALARIOS 25 Y aconteció, cuando Raquel hubo dado a luz a José, que Jacob dijo a Labán: Envíame, e iré a mi lugar, y a mi tierra. 26 Dame mis mujeres y mis hijos, por las cuales he servido contigo, y déjame ir; pues tú sabes los servicios que te he hecho. (La frase, «Por las cuales he servido contigo, y déjame ir,» prueba que tanto Lea como Raquel fueron inmediatamente sus esposas y luego él sirvió catorce años por ellas.) 27 Y Labán le respondió: Halle yo ahora gracia en tus ojos, y quédate; he experimentado que el Señor me ha bendecido por tu causa. (Realmente Labán no sirvió al Señor; sin embargo, sabía que Jehová era real, y que efectivamente las Bendiciones de Dios estaban sobre Jacob. Por lo tanto, únicamente por los beneficios materiales, él desea que el Patriarca se quede con él cuanto sea posible. Debemos aprender una lección de todo esto. Las Bendiciones del Señor sobre cualquier individuo también se derramarán sobre aquellos que están alrededor de tal persona.) 28 Y él (Labán) dijo: Señálame tu salario, que yo lo daré. 29 Y él (Jacob) respondió (a Labán): Tú sabes cómo te he servido, y cómo ha estado tu ganado conmigo. 30 Porque poco tenías antes de mi venida, y ha crecido en gran número; y el Señor te ha bendecido con mi llegada; y ahora ¿cuándo he de trabajar también por mi propia casa? 31 Y él (Labán) dijo: ¿Qué te daré? Y respondió Jacob: No me des nada; si hicieres por mí esto, volveré a apacentar tus ovejas. 32 Yo pasaré hoy por todas tus ovejas, poniendo aparte todas las reses manchadas y de color vario, y todas las reses de color oscuro entre las ovejas, y las manchadas y de color vario entre las cabras; y esto será mi salario. 33 Así responderá por mí mi justicia mañana (Dios me bendecirá) cuando me viniere mi salario delante de ti; toda la que no fuere pintada ni manchada en las cabras y de color oscuro en las ovejas mías, se me ha de tener por robado (toda la que fuere pintada, manchada o de color oscuro será mía). 34 Y dijo Labán: Mira, deseo que fuese como tú dices. (Algunos han criticado a Jacob, respecto a este acuerdo en particular. Han atribuido eso a métodos engañosos, tramposos y aun deshonestos; sin embargo, parece que él

GÉNESIS 30:40 actuaba honestamente. El Señor nunca bendice el pecado y la deshonestidad, ni tampoco el indicio más mínimo del mal. Por lo tanto, si el Señor está involucrado, y efectivamente Él estaba, hay que concluir que los hechos, lo que sea que fueran, son justos.) 35 Y apartó aquel día los machos cabríos rayados y manchados; y todas las cabras manchadas y de color vario, y toda res que tenía en sí algo de blanco, y todas las de color oscuro entre las ovejas, y las puso en manos de sus hijos (de Jacob). 36 Y él (Labán) puso tres días de camino entre sí y Jacob; y Jacob apacentaba las otras ovejas de Labán. (Labán requería que hubiera una distancia de entre 48 a 64 kilómetros [30 a 40 millas] entre «él mismo» es decir, sus rebaños, y los de Jacob. Su riqueza en ovejas y cabras debía ser muy enorme para requerir tierras para apacentar con una separación tan extensa. Todo esto lo aprendemos del Versículo 30, había sido el resultado del cuidado de Jacob.) LA ProsperiDAD 37 Y tomó Jacob varas de álamo verdes, y de avellano, y de castaño, y descortezó en ellas mondaduras blancas, descubriendo así lo blanco de las varas. (Cuando Jacob propuso su plan, que se le daría todas las ovejas y cabras manchadas y rayadas, Labán pensaba, y con razón bajo las circunstancias normales, que el número de animales que se sumaría en esta categoría sería muy pequeño. El Señor le dijo a Jacob lo que tenía que hacer en esta situación. Se dice que frecuentemente se ha observado que, precisamente en el caso de las ovejas, en lo que fijan su atención en la copulación es marcado en la cría; sin embargo, sería más cierto atribuir esto a la Bendición Divina en lugar de la habilidad humana.) 38 Y puso las varas que había mondado en las pilas, delante del ganado, en los abrevaderos del agua donde venían a beber las ovejas, las cuales procreaban cuando venían a beber. 39 Y concebían las ovejas delante de las varas, y parían borregos listados, pintados y salpicados de diversos colores. 40 Y apartaba Jacob los corderos, y los ponía con su rebaños, los listados, y todo lo que era oscuro en el hato de Labán. Y ponía su hato aparte, y no lo ponían con el ganado de Labán. (Por cierto, el término el «ganado», como se usa en el Antiguo Testamento, se puede


GÉNESIS 30:41

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referir a todos los animales domésticos, tales como corderos, cabras, bueyes o becerros. En los Pasajes de nuestro estudio, parece referirse a todos los tipos.) 41 Y sucedía que cuantas veces se hallaban en celo los robustos, Jacob ponía las varas delante del ganado en las pilas, para que concibiesen a la vista de las varas. 42 Y cuando venía el ganado débil, no las ponía; así eran los débiles para Labán, y los robustos para Jacob. 43 Y se enriqueció el varón (Jacob) muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos. (Hay que concluir que la proposición de una condición tan singular de parte de Jacob era un acto, no de insensatez, sino de fe, que era equivalente a una entrega de su causa a Dios en lugar de Labán. La aceptación del acuerdo de parte de Labán era una muestra de la avaricia, y una prueba que los años pasados de prosperidad solamente le había aumentado esa avaricia. Aumento en el sentido de lo mejor es la Promesa de Dios. Será enviado como Él quiere, y cuando Él quiere, pero será evidente que es la respuesta verdadera a la oración y la manifestación verdadera de amor. La bendición reposa sobre todo lo que nos pertenece.) CAPÍTULO 31

y antes de ayer; pero el Dios de mi padre ha estado conmigo (él da alabanza al Señor por su prosperidad). 6 Y vosotras sabéis que con todas mis fuerzas he servido a vuestro padre. 7 Y vuestro padre me ha engañado, y me ha mudado el salario diez veces; pero Dios no le ha permitido que me hiciese mal. (Cuando Labán vio que los rebaños de Jacob estaban aumentando según el acuerdo hecho originalmente, entonces cambió las reglas. Lo que fuere que él hizo no se nos dice; sin embargo, notamos que Dios invalidaba lo que hacía Labán, y seguía bendiciendo a Jacob.) 8 Si él decía así: Los pintados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían pintados; y si decía así: Los listados serán tu salario, entonces todas las ovejas parían listados (¡el hombre domina, pero Dios predomina!). 9 Así quitó Dios el ganado de vuestro padre, y me lo dio a mí (de todo esto, aprendemos que Jacob no hizo nada malo, si no Dios no lo hubiera prosperado). 10 Y sucedió que al tiempo que el ganado estaba en celo, alcé yo mis ojos y vi en sueños, y he aquí los machos que cubrían a las hembras eran listados, pintados y abigarrados (indicándole a Jacob que era el Señor Quien había dado el aumento).

(1739 a.C.)

CELOS

CanaÁn

OÍA él (Jacob) las palabras de los hijos de Labán, que decían: Jacob ha tomado todo lo que era de nuestro padre; y de lo que era de nuestro padre ha adquirido toda esta grandeza. (Siempre y cuando Jacob aumentara la riqueza de Labán, y él [Jacob] quedara pobre, no habría problema con Labán. Pero una vez que Jacob comienza a prosperar en gran manera, esto crea celos en Labán.) 2 Miraba también Jacob el semblante de Labán, y veía que no era para con él como ayer y antes de ayer (los celos). 3 También el Señor dijo a Jacob: Vuélvete a la tierra de tus padres y a tu parentela; que Yo estaré contigo (es muy agradable al corazón notar la guía minuciosa del Señor en la vida del Patriarca; ahora es tiempo de retornar a Canaán; ya había estado ausente durante unos veinte años). 4 Y envió Jacob, y llamó a Raquel y a Lea al campo donde estaba su ganado, 5 Y les dijo: Veo que el semblante de vuestro padre no es para conmigo como ayer

11 Y me dijo el Ángel de Dios en sueños: Jacob. Y yo dije: Heme aquí (¡es en realidad Jehová!). 12 Y Él (el Señor) dijo: Alza ahora tus ojos, y verás que todos los machos que cubren a las hembras son listados, pintados y abigarrados; porque yo he visto todo lo que Labán te ha hecho (debemos aprender una lección de todo esto, dándonos cuenta que el Señor ve y observa todo). 13 Yo soy el Dios de Betel (Él reafirma que Él es el Dios de Betel, que proclama el hecho que cada promesa dada aquí a Jacob todavía tiene validez), donde tú ungiste el pilar de piedra (que se refería a Cristo y el Espíritu Santo), y donde Me hiciste voto (esto era la «décima parte» que debía darse al Señor; todos estos animales fueron ofrecidos en sacrificio, lo que muestra que Jacob fue fiel al voto [28:20]). Levántate ahora, y sal de esta tierra, y vuélvete a la tierra de tu parentela (como se dijo antes, habrían transcurrido veinte años desde que vio a sus parientes).

Y


65 Jacob 14 Y respondió Raquel y Lea, y le dijeron: ¿Acaso nos queda todavía a nosotras parte ni herencia en la casa de nuestro padre? (Tanto Raquel como Lea entendieron completamente la duplicidad y engaño de su padre. Él no sólo le hizo mal a Jacob, pero a ellas también les hizo daño.) 15 ¿No nos tiene ya como por extrañas, pues que nos vendió, y aun se ha comido por completo nuestro precio (es una vergüenza que Labán toma un lugar tan prominente en el Mensaje del Evangelio, pero aún nunca llegó a conocer al Señor)? 16 Porque toda la riqueza que Dios ha quitado a nuestro padre, nuestra es y de nuestros hijos; ahora pues, haz todo lo que Dios te ha dicho (ellas reconocieron la Mano de Dios en todo esto, y estuvieron dispuestas a consentir la propuesta de Jacob para salir de allí). 17 Entonces se levantó Jacob, y subió sus hijos y sus mujeres sobre los camellos. 18 Y puso en camino todo su ganado, y toda su hacienda que había adquirido, el ganado de su ganancia que había obtenido en Padán Aram, para volverse a Isaac su padre en la tierra de Canaán (los veinte años que Jacob estuvo ausente quedan en silencio respecto a Isaac). 19 Y Labán había ido a trasquilar sus ovejas; y Raquel hurtó los ídolos de su padre (los ídolos tenían que ver con su herencia, lo que abordaremos momentáneamente). 20 Y Jacob engañó a Labán el Arameo, en no hacerle saber que huía. 21 Huyó, pues, Jacob con todo lo que tenía; y se levantó y cruzó el río y puso su rostro al monte de Galaad (para que Jacob se fuera de esta manera demuestra que la situación ya se había vuelto insoportable). la persecuciÓn 22 Y fue dicho a Labán al tercer día que Jacob había huido. 23 Entonces tomó a sus hermanos (sus hijos y los demás) consigo, y fue tras él (en pos de Jacob) camino de siete días, y le alcanzó en el monte de Galaad. 24 Y vino Dios a Labán Arameo en sueños aquella noche, y le dijo: Guárdate que no hables a Jacob ni bien ni mal (la advertencia del Señor a Labán en un sueño indica que el hombre intentaba hacer daño a Jacob).

GÉNESIS 31:33 25 Alcanzó pues Labán a Jacob, y éste había fijado su tienda en el monte; y Labán acampó con sus hermanos en el monte de Galaad. 26 Y dijo Labán a Jacob: ¿Qué has hecho, que me has engañado para que huyeses de mí clandestinamente, y has traído a mis hijas como prisioneras de guerra? (Esto era totalmente falso. Raquel y Lea acompañaban voluntariamente a su marido en su salida.) 27 ¿Por qué te escondiste para huir y me hurtaste, y no me diste noticia, para que yo te enviara con alegría y con cantares, con tamborín y arpa? 28 Que aun no me dejaste besar a mis hijos y mis hijas, Ahora locamente has hecho. (Las palabras de Labán son hipócritas. Es probable, que el Señor le dijo a Jacob que se regresara a raíz de las intenciones hostiles de Labán.) 29 Poder hay en mi mano para haceros mal; pero el Dios de vuestro padre me habló anoche diciendo: Guárdate que no hables a Jacob ni bien ni mal. 30 Y ya que te ibas, porque anhelabas la casa de tu padre, ¿por qué me hurtaste mis dioses? (Jacob no tenía idea de que Raquel había tomado estas cosas.) 31 Y Jacob respondió, y dijo a Labán: Porque tuve miedo; pues dije, que quizás me quitarías por fuerza tus hijas. 32 Pero aquel con quien hallares tus dioses, que no viva; delante de nuestros hermanos reconoce qué tengo yo de lo tuyo, y llévatelo. Jacob no sabía que Raquel los había hurtado. (Cuando había alguna duda respecto a la herencia, la persona que tenía los terafines [dioses] era considerada como la que tenía derecho a una porción doble como primer heredero. Cuando Jacob primero vino, él fue recibido con gusto dentro de la familia y adoptado como heredero, puesto que Labán no tenía hijos en ese momento. Pero poco tiempo después Labán tuvo hijos, lo que normalmente hubiera invalidado el reclamo de Jacob a menos que él poseyera los terafines. A Raquel le pareció que Jacob merecía más de lo que había recibido, por eso los robó para beneficiarlo a él, y a la familia de Jacob. No hay prueba de que ella quería adorar a esos ídolos — Horton.) 33 Y entró Labán en la tienda de Jacob, y en la tienda de Lea, y en la tienda de las dos siervas; y no los halló. Y salió de la tienda de Lea, y vino a la tienda de Raquel. (¡Cuán necio que Labán llamara esas cosas sus dioses los cuales pudieran ser robados! ¿Podría él esperar


GÉNESIS 31:34 protección de cosas que ni podían resistir ni descubrir quiénes eran los ladrones?) 34 Tomó Raquel los ídolos, y los puso en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos. Y buscó Labán en toda la carpa, pero no los halló. 35 Y ella dijo a su padre, No se enoje mi señor porque no puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó y no halló los ídolos. (Ella se disculpó de no levantarse, afirmando que tenía la «menstruación.» Fuera cierto o no, no hay modo de saberlo; pero hay una buena posibilidad que fue así.) 36 Entonces Jacob se enojó, y riñó con Labán; y respondió Jacob y dijo a Labán: ¿Qué transgresión es la mía? ¿Cuál es mi pecado, que con tanto ardor me has perseguido? (Jacob estaba ahora muy enojado. En lugar de que Labán estuviera triste por sus dos hijas y todos sus nietos que se iban, y sabiendo que posiblemente nunca los vería más, él estaba más interesado en las cosas materiales que en cualquier otra cosa.) 37 Pues que has registrado todos mis bártulos (es interesante que Jacob se refirió a estas imágenes como «bártulos»), ¿qué has hallado de todos los enseres de tu casa? Ponlo aquí delante de mis hermanos y de los tuyos, para que juzguen entre nosotros dos. 38 Estos veinte años he estado contigo; tus ovejas y tus cabras nunca abortaron, ni yo comí carnero de tus ovejas. 39 Lo arrebatado por las fieras nunca te traía; yo tenía que pagar el daño; lo hurtado así de día como de noche, de mi mano lo requerías. 40 De día me consumía el calor, y de noche la helada; y el sueño se huía de mis ojos. 41 Así he estado veinte años en tu casa; catorce años te serví por tus dos hijas, y seis años por tu ganado: y diez veces cambiaste mi salario. (Jacob repasa sus veinte años con Labán y, en efecto, está diciendo que Labán no tiene motivo absoluto de enojarse con él.) 42 Si el Dios de mi padre, el Dios de Abraham (a Quien Labán no servía), y el temor de Isaac, no fuera conmigo, de cierto me enviarías ahora vacío: vio Dios mi aflicción y el trabajo de mis manos, y te reprendió anoche. (El sueño que el Señor le dio a Labán. ¡Qué espectáculo de incalculable humor, si no fuera tan triste — un hombre buscando a sus dioses perdidos! El Evangelio nos presenta todo

66 lo contrario — Dios siempre presente buscando a Sus hijos perdidos.) EL pacto 43 Y respondió Labán, y dijo a Jacob: Las hijas son hijas mías, y los hijos, hijos míos son, y las ovejas son mis ovejas, y todo lo que tú ves es mío: ¿y qué puedo yo hacer hoy a estas mis hijas, o a sus hijos que ellas han dado a luz? (En Betel, Jacob aprendió lo que Dios es; en Jarán, lo que es el hombre. ¡Y qué diferencia! En Betel, Dios le enriqueció: ¡en Jarán, el hombre le robó! Labán reclama equivocadamente todo lo que tiene Jacob, pero reconoce, debido al Poder de Dios, que no hay nada que él puede hacer respecto a quitárselos.) 44 Ven pues ahora, y hagamos Pacto yo y tú; y que sirva de testimonio entre tú y yo. (Labán quiso este Pacto porque tuvo miedo, con respecto a lo que el Señor le había dicho en el sueño.) 45 Entonces Jacob tomó una piedra (Tipo de Cristo), y la levantó por pilar. 46 Y dijo Jacob a sus hermanos: Recoged piedras; y tomaron piedras, e hicieron un montón; y comieron allí junto al montón (para que los dos comieran juntos significaba un acuerdo). 47 Y lo llamó Labán Yegar Saduta (Montón del Testigo): y lo llamó Jacob Galaad (en Hebreo, significa la misma cosa, «Montón del Testigo»). 48 Porque Labán dijo: Este montón es testigo hoy entre mí y entre ti. Por eso fue llamado su nombre Galaad; 49 Y Mizpa (un «faro o torre de centinela»); por cuanto él (Labán) dijo: Vigile el Señor entre mí y entre ti, cuando nos apartáremos el uno del otro (Labán usa el Nombre del «Señor,» pero en realidad no Lo conoce). 50 Si afligieres mis hijas, o si tomares otras mujeres además de mis hijas, nadie está con nosotros; mira, Dios es testigo entre mí y entre ti (ahora, Labán trata de mostrar piedad respecto a sus hijas, pero sus acciones han hablado más fuerte que sus palabras). 51 Dijo más Labán a Jacob: He aquí este montón, y he aquí este pilar, que he erigido entre mi y ti. 52 Testigo sea este montón, y testigo sea este pilar, de que ni yo pasaré este montón contra ti, ni de que tú pasarás este montón ni este pilar contra mí, para mal. 53 El Dios de Abraham, y el dios de Najor,


67 juzgue entre nosotros, el dios de sus padres (Labán agrega ahora un voto al pacto, llamando al Dios de Abraham, y a los dioses de Najor, para juzgar entre Jacob y Labán; todo esto prueba que Labán adoraba a muchos dioses así-llamados; él no conoce en realidad al Dios de Abraham, sino que sólo Lo pone en el grupo, y al mismo nivel que los dioses de Najor). Y Jacob juró por el temor de Isaac su padre. (Jacob hizo caso omiso a los dioses de Najor, y tomó su voto solo en el nombre del único Dios Verdadero, Quien era el «temor» de, o «el Único Reverenciado por, Isaac.») 54 Entonces Jacob inmoló víctimas en el monte, y llamó a sus hermanos a comer pan; y comieron pan, y durmieron aquella noche en el monte. (El Sacrificio no significaba nada para Labán, aunque él estaba bien acostumbrado con esta práctica, pero era absolutamente todo para Jacob. En esencia, Jacob estaba diciendo que él coloca su fe y confianza en lo que el Sacrificio representaba, precisamente la venida del Señor Jesucristo y el precio que Él pagaría para redimir a los hijos perdidos de la raza caída de Adán.) 55 Y se levantó Labán de mañana, y besó a sus hijos y sus hijas, y los bendijo; y luego se puso en camino y se volvió a su lugar. (Entonces, Labán pasa de la escena, para no ser mencionado otra vez, excepto de paso [46:18, 25]. El había observado la Mano de Dios que estaba enormemente en la vida de Jacob, con el Señor, como se dijo, aún hablándole en un sueño; sin embargo, él no tiene interés en seguir a Dios, y por lo tanto perdió eternamente la oportunidad del Cielo.) CAPÍTULO 32 (1739 a.C.)

ESAÚ

Y

JACOB siguió su camino, y le salieron al encuentro Ángeles de Dios (al obedecer al Señor, el Patriarca tiene certidumbre de la protección de Ángeles). 2 Y dijo Jacob cuando los vio (el Señor quita el velo del mundo espiritual, y le permite a Jacob a ver las Huestes de Ángeles que le acompañarán): El campo de Dios es éste; y llamó el nombre de aquel lugar Majanayin (en Betel, unos veinte años atrás, sus posesiones consistían de una vara; pero ahora él ha llegado a ser un campamento; «Majanayín» significa «dos campamentos — su débil campamento y el campamento de los poderosos Ángeles de Dios que le rodean»).

GÉNESIS 32:11 3 Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano, a la tierra de Seír, campo de Edom (algunos creen que Esaú fue el fundador de la antigua ciudad de Petra, y quizá estaba allí cuando Jacob mandó a buscarle). 4 Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú; así dice Tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido hasta ahora; 5 Y tengo vacas, y asnos, y ovejas, y siervos, y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus ojos. 6 Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Venimos a tu hermano Esaú, y él también vino a recibirte, y cuatrocientos hombres con él. (Uno no lleva consigo tantos hombres, para ir a saludar a otro. Es muy posible que Esaú tenía otras cosas en mente, y cuyos resultados no serían tan agradables.) 7 Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió (¿no se acordó del campamento de Ángeles que le rodeaba? Pero antes de una crítica a Jacob, debemos, examinarnos nosotros mismos); y partió el pueblo que tenía consigo, y las ovejas, y las vacas, y los camellos, en dos cuadrillas; 8 Y dijo: Si viniere Esaú contra una cuadrilla, y la hiriere, la otra cuadrilla escapará. 9 Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, el Señor, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra, y a tu parentela, y yo te haré bien: (Como muchos hoy día, ¡Jacob primero hace sus planes y después ora! Él debiera haber puesto la acción a la inversa. Pero el sentir de haber actuado mal aquellos años atrás contra su hermano, Esaú, llenaba su corazón con mil temores, y roba al Cristiano de la confianza en Dios y la dignidad delante del hombre.) 10 No merezco todas las misericordias (la oración de Jacob es la primera que se halla en la Biblia), y de toda la verdad que has hecho para con tu siervo; que con mi cayado pasé este Jordán; y ahora he llegado a tener dos cuadrillas. (Su oración fue correcta, pero su fe, hasta aquí, no lo era!) 11 Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso, y me hiera a la madre con los hijos. (Jacob le rogó al Señor que le librara, pero luego intenta apaciguar a Esaú con un regalo. ¿Estaba él poniendo más confianza en unas cuantas ovejas que en el Señor, a Quien acaba de entregarse? Pero, como se dijo, antes de una crítica, debemos mirar al espejo de nuestro propio corazón.)


GÉNESIS 32:12 12 Y Tú has dicho: Yo te haré bien, y pondré tu simiente como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud. 13 Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un regalo para su hermano Esaú (tocante a esto, Mackintosh dice: «Oración y planeamiento nunca están unidas. Si yo planeo, dependo más o menos de mi propio plan; pero cuando oro, debo apoyarme totalmente en Dios. Por lo tanto, las dos cosas son perfectamente incompatibles, prácticamente se invalidan mutuamente. Cuando con mis propios ojos veo que manejo bien mis planes,, no estoy preparado para ver a Dios actuando a mi favor; y, en ese caso, la oración no es la expresión de mi necesidad, sino la simple actuación supersticiosa de algo que yo creo que debe hacerse, o puede ser que quiera que Dios santifique mis planes. Esto nunca bastará. La vida de Fe no es pedir que Dios santifique y bendiga mis medios, sino es pedirle que Él Mismo se encargue de todo»); 14 Doscientos cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros, 15 Treinta camellas paridas, con sus crías, cuarenta vacas y diez toros, veinte asnas y diez pollinos. 16 Y lo entregó en mano de sus siervos, cada manada de por sí; y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada. 17 Y mandó al primero (los varones a la cabeza), diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo: ¿De quién eres? ¿Y adónde vas? ¿Y para quién es esto que llevas delante de ti? 18 Entonces dirás: Regalo es de tu siervo Jacob, que envía a mi señor Esaú; y he aquí también él (Jacob) viene tras nosotros. 19 Y mandó también al segundo, y al tercero, y a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a Esaú, cuando le hallareis. 20 Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el regalo que va delante de mí, y después veré su rostro; y quizá le seré acepto. (En la moneda de 2009, estos regalos habrían ascendido a más de $100,000. La idea de Jacob era que los regalos a Esaú le fueran entregados rebaño por rebaño. Si él los aceptaba, significaría que él venía a Jacob en paz. El Patriarca paró de orar, y comenzó a hacer planes, lo cual quiere decir que en realidad no estaba confiando en el Señor como debiera haberlo hecho.)

68 21 Y pasó el regalo delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento (con su familia). 22 Y se levantó aquella noche, y tomó sus dos mujeres, y sus dos siervas, y sus once hijos, y cruzó el vado de Jaboc. 23 Los tomó (su familia), pues, y los pasó el arroyo, e hizo pasar lo que tenía. (El río Jaboc cruza el Jordán a unos 48 kilómetros [30 millas] al norte del Mar Muerto.) Israel 24 Y se quedó Jacob solo; y luchó con él un Varón hasta que rayaba el alba. (En este Capítulo, y en Oseas [cap. 12], este Varón se llama Dios, el Ángel, Elojím Sabaot y Jehová. En este escenario, encontramos que no fue con Esaú, su hermano, con quien él tenía que contender, sino con el mismo Jehová. Este es siempre el caso con todo Creyente.) 25 Y como Él vio (el Señor) que no podía con él (Jacob), Él tocó en el sitio de la articulación de su cadera (el muslo de Jacob), y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras que con Él luchaba. (En esta escena nocturna aparece el gran principio que Dios no puede dar victoria a la «carne. Es el corazón quebrantado que comienza a experimentar lo que significa el Poder Divino. Mejor que se levante el sol sobre un Israel que cojea a que se ponga sobre un Jacob mentiroso. Jacob, por su mala conducta, fue exiliado de la Tierra Prometida, con solamente su cayado. Él regresa como un príncipe rico, pero cojo. Así, Israel, echado de la Tierra de Jehová por su pecado, regresará con abundancia, pero quebrantado y contrito de espíritu.) 26 Y Él dijo (el Señor): Déjame, que raya el alba. Y él dijo (Jacob), no Te dejaré, si no me bendices. (Williams dice: «Cuando fue quebrantado por esa Mano poderosa, él deja de luchar y con llanto y suplicación se apegó al mismo Dios Quien le había herido, entonces es que él recibe la victoria y el glorioso nombre de Israel».) 27 Y Él (el Señor) le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. (Por supuesto, el Señor ya conocía el nombre de Jacob. Entonces, ¿por qué insistió en que Jacob pronunciara su nombre? Él quería que Jacob admitiera quién y lo que él era en realidad, lo que describe bien el nombre de Jacob. ¡La verdadera Fe requiere que admitamos lo que somos, antes de que recibamos lo que Él es!)


69 28 Y Él (el Señor) dijo: No se dirá más tu nombre Jacob (que significa engañador o suplantador), sino Israel (un Príncipe de Dios); porque has luchado con Dios y con los hombres, y has prevalecido (como veremos, el cambio de Jacob fue instantáneo, pero a la vez gradual). 29 Entonces Jacob Le preguntó, y dijo: Declárame ahora Tu Nombre. Y Él respondió: ¿Por qué preguntas por Mi nombre? (La respuesta del Señor es reveladora. Él le responde con otra pregunta: la idea es, que, para ahora, Jacob ya debe saber con Quién es el que ha estado luchando. Y las siguientes declaraciones prueban que lo hizo.) Y Él (el Señor) lo bendijo (a Jacob) allí (le dio poder con Dios y con los hombres). 30 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel (significa «el Rostro de Dios»); porque vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma (Jacob nunca más será el mismo). 31 Y mientras el sol le salió pasaba por Penuel; y cojeaba de su cadera. (Ahora el sol se levanta, pero sobre un Jacob cojo. Si el Señor se va a revelar a un individuo, la carne, tiene que ser imposibilitada. ¡Es una absoluta necesidad!) 32 Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que está en la articulación de la cadera; porque (el Señor) tocó a Jacob en este sitio de la coyuntura de su muslo en el tendón de la cadera. (Este tendón en particular es el nombre propio del tendón grande que se origina en la espina dorsal y se extiende hasta el muslo y el tobillo. Es lo que los Griegos llamaban el «talón de Aquiles,» porque llega hasta el tobillo. Entonces, el «cogedor del calcañar» llegó a ser un «Príncipe con Dios.») CAPÍTULO 33 (1739 a.C.)

LA RECONCILIACIÓN

Y

ALZANDO Jacob sus ojos miró, y he aquí venía Esaú, y los cuatrocientos hombres con él, entonces repartió los niños de Lea (los que pertenecían a Lea) y Raquel (los que pertenecían a Raquel) y las dos siervas (etc.). 2 Y puso las siervas y sus niños delante; luego a Lea y a sus niños; y a Raquel y a José los postreros (los que él consideraba como su mayor amor estaban en la parte de atrás). 3 Y él paso delante de ellos, y se inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó a su hermano. 4 Y Esaú corrió a su encuentro, y le abra-

GÉNESIS 33:17 zó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron (la acción de Esaú muestra cuán infundados eran los temores de Jacob, y cuán innecesarios sus planes). 5 Y alzó sus ojos, y vio las mujeres y los niños, y dijo: ¿Quiénes son éstos que vienen contigo? Y él respondió: Son los niños que Dios ha dado a tu siervo. (Es obvio que Esaú es un Jefe poderoso. Qué triste es que este hombre no pudo ver las grandes verdades espirituales. En ese caso, hubiera sido «el Dios de Abraham, Isaac y Esaú.» ¡Pero no fue así!) 6 Y se acercaron las siervas, ellas y sus niños, y se inclinaron. 7 Y se acercó Lea con sus niños, y se inclinaron; y después se acercaron José y Raquel, y también se inclinaron. 8 Y él dijo: ¿Qué te propones con todas estas cuadrillas que he encontrado? Y él respondió (Jacob dijo): El hallar gracia en los ojos de mi señor. 9 Y dijo Esaú: Suficiente tengo yo, hermano mío; sea para ti lo que es tuyo. 10 Y dijo Jacob: No, yo te ruego, si he hallado ahora gracia en tus ojos, toma mi regalo de mi mano, pues que así he visto tu rostro, como si hubiera visto el Rostro de Dios, y me complacerás. 11 Toma, te ruego, mi regalo que te he traído; porque Dios me ha hecho merced, y todo lo que hay aquí es mío. Y le insistió, y él lo aceptó. (Esaú aceptó el regalo, también declaraba que había aceptado a Jacob, y que no había resentimiento.) 12 Y él dijo (Esaú dijo): Anda, y vamos; y yo iré delante de ti. 13 Y él (Jacob) le dijo: Mi señor sabe que los niños son tiernos, y que tengo ovejas y vacas paridas; y si las fatigan, en un día morirán todas las ovejas. 14 Pase ahora mi señor delante de su siervo; y yo me iré poco a poco al paso del ganado que va delante de mí, y al paso de los niños, hasta que llegue a mi señor a Seír (Jacob nunca llegó a Seír). 15 Y Esaú dijo: Dejaré ahora contigo de la gente que viene conmigo. Y él dijo: ¿Para qué si he hallado gracia a los ojos de mi señor? 16 Así se volvió Esaú aquel día por su camino a Seír. CanaÁn 17 Y Jacob partió a Sucot, y edificó allí casa para sí (esta es la primera mención de


GÉNESIS 33:18

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una «casa» respecto a los Patriarcas), e hizo cabañas para su ganado; por tanto, llamó el nombre de aquel lugar Sucot. (Jacob se fue a Sucot. Pero el Señor no le había dicho: «Yo soy el Dios de Sucot», sino más bien, «Yo soy el Dios de Betel». Los eventos van a probar que Jacob no estaba en la Voluntad de Dios.) 18 Y vino Jacob a la ciudad de Siquén, que está en la tierra de Canaán, cuando venía de Padán Aram; y acampó delante de la ciudad (se refería al hecho que él reclamaba esta área como su domicilio). 19 Y compró una parte del campo, donde tendió su carpa, de mano de los hijos de Jamor, padre de Siquén, por cien piezas de moneda. 20 Y erigió allí un Altar, y lo llamó: El Dios de Israel. (Jacob construye un Altar en Siquén, porque la conciencia no está tranquila sin las formas religiosas, pero el lugar divinamente escogido para el Altar era Betel.) CAPÍTULO 34 (1739 a.C.)

DINA

Y

SALIÓ Dina la hija de Lea, a quien ésta había dado a luz a Jacob, salió a ver las hijas del país (esto parece muy inocente; sin embargo, estas hijas la condujeron a una amistad que avergonzaba; el Cristiano tiene que cuidarse mucho en cuanto al mundo y sus caminos). 2 Y la vio Siquén, hijo de Jamor, el Heveo, príncipe de aquella tierra, y la tomó, y se acostó con ella, y la violó (Pulpit dice: «Dina pagó la pena completa por su descuido; ella sufrió el destino que Satanás había planeado para Sara y Rebeca en la tierra de Faraón y Abimelec; fue vista y tomada por fuerza por el hijo de un príncipe, pero aun con afirmaciones de afecto por su amante). 3 Y su alma se apegó a Dina la hija de Jacob, y se enamoró de la joven, y habló al corazón de la joven (es probable que se refierea al matrimonio). 4 Y habló Siquén a Jamor su padre, diciendo: Tómame por mujer a esta joven (en esa época se predeterminaban los matrimonios, por lo tanto, Siquén le pidió a su padre Jamor que hiciera los arreglos). 5 Y oyó Jacob que Siquén había mancillado a Dina su hija; y estando sus hijos con su ganado en el campo, calló Jacob hasta que ellos viniesen.

6 Y se dirigió Jamor padre de Siquén a Jacob, para hablar con él (supuestamente para hacer los arreglos de matrimonio). 7 Y los hijos de Jacob vinieron del campo cuando lo supieron; y se entristecieron los varones, y se enfurecieron mucho, porque él (Siquén) hizo vileza en Israel acostándose con la hija de Jacob, lo que no se debía haber hecho (en este Versículo, la palabra «Israel» se utiliza por primera vez para designar a los descendientes de Jacob, que en realidad llegaron a ser la gran nación de Israel; la frase, «vileza en Israel», llegó a ser una expresión permanente para los actos hechos contra el carácter sagrado que pertenecía a Israel como una comunidad separada y pactada, como el pueblo de Dios). 8 Y Jamor habló con ellos, diciendo: El alma de mi hijo Siquén se ha apegado a vuestra hija; os ruego que se la deis por mujer (la maldad específica de Siquén consistió en deshonrar a la hija de uno que era la cabeza de la línea teocrática y, por lo tanto, bajo obligaciones concretas de vivir una vida santa). 9 Y emparentad con nosotros; dadnos vuestras hijas, y tomad vosotros las nuestras (por el acto del matrimonio mixto, Satanás comprometerá y corromperá el linaje sagrado). 10 Y habitad con nosotros; porque la tierra estará delante de vosotros; morad y negociad en ella, y tomad en ella posesión (el resultado final de este plan, fomentado por Satanás, era para detener la Encarnación; el linaje tiene que mantenerse puro). 11 Siquén también dijo a su padre y a sus hermanos: Halle yo gracia en vuestros ojos, y daré lo que me dijereis (Siquén en realidad decía, que estaba dispuesto a pagar lo que ellos le pidieran). 12 Aumentad a cargo mío mucho dote y dones, que yo daré cuanto me dijereis, y dadme la joven por mujer. 13 Y respondieron los hijos de Jacob a Siquén y a Jamor su padre con engaño; y hablaron, por cuanto había mancillado a Dina su hermana (los hijos de Jacob actuaron con engaño en esta situación, en la cual Jacob no tenía nada que ver; sin embargo, Dios no pasa por alto el engaño en los Suyos como no lo hace con los que están fuera del Pacto): 14 Y ellos (los hermanos de Dina) les dijeron (a Siquén y los que estaban con él): No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre que tiene prepucio; porque entre nosotros es abominación:


71 15 Pero con esta condición os complaceremos, si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón; 16 Entonces os daremos nuestras hijas, y tomaremos nosotros las vuestras; y habitaremos con vosotros, y seremos un pueblo (los hijos de Jacob comienzan a mostrar las características que al fin y al cabo les llevará al deseo de asesinar a José). 17 Pero si no nos prestareis oídos para circuncidaros, tomaremos nuestra hija, y nos iremos. LA VENGANZA 18 Y parecieron bien sus palabras a Jamor y a Siquén, hijo de Jamor. 19 Y no tardó el joven en hacerlo (no quería postergarlo), porque la hija de Jacob le había agradado; y él era el más honrado de toda la casa de su padre (en otras palabras, Siquén era sincero). 20 Entonces Jamor y Siquén su hijo vinieron a la puerta de su ciudad, y hablaron a los varones de su ciudad, diciendo (presentó la propuesta a ellos): 21 Esos varones son pacíficos con nosotros, y habitarán en el país, y traficarán en él; pues he aquí la tierra es bastante ancha para ellos; nosotros tomaremos sus hijas por mujeres, y les daremos las nuestras (los hijos de Jacob eran del linaje Semítico y, por lo tanto, poseían altas dotaciones físicas y mentales; y, como ellos eran ricos en ganado y otras riquezas, su incorporación con el pueblo de Siquén, o como ellos razonaron, los elevaría a un rango más alto; entonces estuvieron de acuerdo, con la propuesta de Jamor). 22 Pero sólo con esta condición consentirán ellos (la tribu de Jacob) en morar con nosotros, y para que seamos un sólo pueblo: que se circuncide todo varón entre nosotros, como ellos están circuncidados. 23 He aquí que sus riquezas y sus posesiones y todo su ganado serán nuestros. Consentimos sólo en esto, y ellos morarán con nosotros (encontramos aquí que Jamor también practica el engaño; no era la idea de Siquén, él era más honorable que su padre, pero fue idea de su padre y de los demás varones de la ciudad). 24 Y obedecieron a Jamor y a Siquén su hijo todos los que salían por la puerta de la ciudad, y circuncidaron a todo varón, a cuantos salían por la puerta de su ciudad (el que Jamor estuvo de acuerdo tan precipitadamente,

GÉNESIS 35:1 llegamos a la conclusión que la circuncisión era algo conocido por ellos y, también, algo que contaron como un precio pequeño que pagar por lo que creyeron que recibirían). 25 Y sucedió que al tercer día, cuando sentían ellos el mayor dolor, los dos hijos de Jacob, Simeón y Leví, hermanos de Dina, tomaron cada uno su espada, y vinieron contra la ciudad confiadamente, y mataron a todo varón (no hay justificación para lo que hicieron estos hombres). 26 Y dieron muerte a filo de espada a Jamor y a Siquén su hijo; y tomaron a Dina de casa de Siquén, y salieron. 27 Y los hijos de Jacob vinieron a los muertos y saquearon la ciudad; por cuanto habían amancillado a su hermana (incluso, los registros cronológicos de la guerra incivilizada escasamente registran un crimen más atroz). 28 Tomaron sus ovejas y vacas y sus asnos, y lo que había en la ciudad y en el campo, 29 Y toda su riqueza; se llevaron cautivos a todos sus niños y sus mujeres, y robaron todo lo que había en casa (!debemos entender que ésta era la Iglesia de esa época!). 30 Entonces dijo Jacob a Simeón y a Leví: Me habéis turbado con hacerme abominable a los moradores de esta tierra, el Cananeo y el Ferezeo; y teniendo yo pocos hombres, se juntarán contra mí y me herirán, y seré destruido yo y mi casa (Jacob ve la mano de Satanás en todo esto y, él tiene razón, de no ser por la protección de Dios). 31 Y ellos respondieron: ¿Había él de tratar a nuestra hermana como a una ramera? CAPÍTULO 35 (1732 a.C.)

BETEL

Y

DIJO Dios a Jacob: Levántate, sube a Betel, y habita allí (en resumen, es lo que el Señor le había dicho a Jacob que hiciera cuando regresó por primera vez a Canaán; ¡estar fuera de la Voluntad de Dios, como lo estaba Jacob, siempre invita al desastre!): y haz allí un Altar al Dios que te apareció cuando huías de tu hermano Esaú. (Casi diez años han transcurrido desde que Jacob había vuelto a la Tierra Prometida. En esos diez años pasados, el Señor le había dicho a Jacob: «Regresa a tu Tierra, Yo soy el Dios de Betel». El Señor no le dijo: «Yo soy el Dios de Sucot». !Pero qué lento era él para obedecer este mandato! Y le costó caro.)


GÉNESIS 35:2 2 Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que con él estaban: Quitad los dioses ajenos que hay entre vosotros, y limpiaos, y mudaos vuestros vestidos (cuando Jacob se entera que tiene que encontrarse en público con Dios en Betel, al instante se da cuenta que los ídolos no pueden tener comunión con aquella Casa y, por tanto, ordena la entrega de todos los dioses extraños que usaban en las manos y en las orejas, y enterrarlos bajo una encina en Siquén; éstos fueron traídos de Mesopotamia por los siervos de Jacob, los tales fueron adoptados en Canaán, o quizá eran posesión de las mujeres que fueron capturadas durante el reciente problema): 3 Y levantémonos, y subamos a Betel (ahora por fin él «sube a Betel»; física y moralmente, fue en verdad un ascenso; ¡pero cuán lento había sido durante los últimos diez años para obedecer este mandato! Si él hubiera ido rápidamente a Betel cuando salió de Siria, y si hubiera «morado» allí, como le fue ordenado, ¡cuanto pecado y tristeza hubría evitado!); y haré allí Altar al Dios que me respondió en el día de mi angustia, y ha sido conmigo en el camino que he andado. (El «Altar» era un Tipo de Cristo y de la muerte que Él moriría en la Cruz para redimir la humanidad caída. Fue el enfoque de la relación del hombre con Dios en tiempos del Antiguo Testamento, y sigue siendo lo mismo en el presente en la forma de la Cruz. Si la Cruz es quitada, ignorada, o puesta a un lado de cualquier forma, entonces cesa de ser Fe que Dios reconoce. La Fe que Dios reconoce es la que está anclada de lleno a la Cruz [Rom. 6:314; 8:1-2, 11; I Cor. 1:17-18, 21, 23; 2:2; Col. 2:14-15]). 4 Así dieron a Jacob todos los dioses extraños que había en poder de ellos, y los zarcillos que estaban en sus orejas; y Jacob los escondió debajo de una encina que estaba junto a Siquén. (En Siquén Jacob se reservó su Salvador y su Salvación para sí mismo, y permitió a su familia y su casa retener sus ídolos. Pero esto no puede permitirse si Dios va a ser reconocido y confesado en público como el Dios de Betel. ¡Hay que terminar con los «dioses extraños»!) 5 Y partieron; y el terror de Dios fue sobre las ciudades que había en sus alrededores, y no siguieron tras los hijos de Jacob (el Señor los protegía, o hubieran sido asesinados por los enemigos que los rodeaban). 6 Y llegó Jacob a Luz, que está en tierra de Canaán, ésta es Betel, él y todo el pueblo que con él estaba.

72 7 Y edificó allí un Altar, y llamó el lugar El Betel (el «Dios de la Casa de Dios»): porque allí le había aparecido Dios, cuando huía de su hermano (unos treinta años antes). 8 Entonces murió Débora, nodriza de Rebeca, y fue sepultada al pie de Betel debajo de una encina; y se llamó su nombre Elón Bacut («la encina del llanto»; Rebeca era la madre de Jacob; sin duda, estaba muy apegado a Débora, quien fue una sierva de su madre durante muchos años; él la extrañará mucho). 9 Y se le apareció otra vez Dios a Jacob, cuando se había vuelto de Padán Aram, y le bendijo (que sucedió unos diez años antes, cuando Jacob luchó con el Señor; vale notar que el Señor no le apareció a Jacob mientras estuvo en Sucot, con excepción de cuando le habló para decirle que saliera del lugar; no podemos recibir la Revelación del Señor, con respecto a la bendición, a menos que estemos en el centro de la Voluntad de Dios). 10 Y le dijo Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre; y Él (Dios) llamó su nombre Israel (el cambio del nombre dado a Jacob unos diez años atrás en Peniel fue hecho posiblemente porque el Patriarca temía que él hubiera perdido la Bendición; pero el llamamiento de los dones de Dios no cambia). 11 Y le dijo Dios: Yo soy el Dios Todopoderoso (El Shaddái, el que es todo suficiente): crece y multiplícate (lo que sólo se puede hacer con las Bendiciones del Señor); una Nación y conjunto de naciones procederán de ti, y reyes saldrán de tus lomos (y así fue); 12 Y la Tierra que Yo he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti, y a tu simiente después de ti daré la Tierra. (Satanás ha luchado en contra de esto desde aquel entonces hasta ahora. Los últimos en una larga línea de opositores son los Palestinos; sin embargo, debe saberse, lo que Dios dice que va a suceder, sucederá. En la Edad del Reino venidero, Israel poseerá en su totalidad todo lo que Dios ha prometido.) 13 Y subió Dios de él, en el lugar donde había hablado con él. 14 Y Jacob erigió un pilar en el lugar donde Él había hablado con él, un pilar de piedra (un Tipo de Cristo): y derramó sobre él una Ofrenda de Libación (la primera mención de una «Ofrenda de Libación» en Las Escrituras), y echó sobre él aceite. (Esta Piedra prefigura Cristo como la Roca de la Eternidad, ungida con el Espíritu Santo, tipificado por el aceite,


73 y llenado con el gozo de Dios, tipificado por la «Ofrenda de Libación.») 15 Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar donde Dios había hablado con él, Betel (Casa de Dios). BenjamÍn 16 Y partieron de Betel; y había aún como media legua de tierra para llegar a Efrata, cuando dio a luz Raquel, y tuvo gran dificultad en su parto. 17 Y aconteció que cuando estaba en lo más duro del parto, le dijo la partera: No temas que también tendrás este hijo (la partera está hablando de la profecía dada a Raquel cuando nació José, que «me añadirá el Señor otro hijo» [30:22-24]). 18 Y cuando su alma partía, (pues murió) llamó su nombre Benoní; pero su padre lo llamó Benjamín. (La naturaleza dolorosa le llama «Benoní,» es decir, «hijo de mis dolores.» La Fe lo llama «Benjamín,» o sea, hijo de mi diestra.» Esto es precisamente el cuadro profético de Aquel Quien sería primero el «Varón de Dolores,» y luego el «Varón a la Diestra de Dios.») 19 Así murió Raquel, y fue sepultada en el camino de Efrata, la cual es Belén (ella fue sepultada donde unos 1.700 años después nacería el Hijo de Dios). 20 Y puso Jacob un pilar sobre su sepultura; éste es el pilar de la sepultura de Raquel hasta hoy. 21 Y partió Israel (a través del Capítulo, el Patriarca es llamado Jacob, excepto en los Versículos 21-22, donde tres veces el Espíritu Santo le llama Israel; ¡qué extraña parece esta contradicción a la sabiduría humana! Jacob es su nombre de debilidad, Israel, de fuerza; sin embargo sólo se le llama Israel en conexión con su nomadismo y deshonra? Cuando somos débiles, Él es fuerte [II Cor. 12:10]), y tendió su carpa más allá de Migdal Edar. 22 Y aconteció que mientras Israel moraba en aquella tierra, que fue Rubén y durmió con Bilhá la concubina de su padre; y se enteró Israel de ello. Ahora bien, los hijos de Jacob fueron doce (con este pecado, Rubén, el primogénito, perdió la primogenitura; Jesús no nacería a través de ese linaje, sino a través de la Tribu de Judá): 23 Los hijos de Lea: Rubén, el primogénito de Jacob, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón;

GÉNESIS 36:4 24 Los hijos de Raquel: José y Benjamín; 25 Y los hijos de Bilhá, sierva de Raquel: Dan y Neftalí: 26 Y los hijos de Zilpá, sierva de Lea: Gad y Aser. Éstos fueron los hijos de Jacob que le nacieron en Padán Aram. (Los doce hijos de Jacob están incluidos en la lista aquí, quienes encabezarían las Tribus de Israel, con Manasés y Efraín tomando el lugar de José, sumando un total de trece. En realidad habrían trece Tribus, contando Leví, la cual era la Tribu Sacerdotal.) la muerte de isaac 27 Y vino Jacob a Isaac su padre a Mamré, a la ciudad de Arbá, que es Hebrón, donde habitaron Abraham e Isaac. 28 Y fueron los días de Isaac ciento ochenta años (180 años). 29 Y exhaló Isaac el espíritu, y murió, y fue reunido a su pueblo, anciano y lleno de días; y lo sepultaron Esaú y Jacob sus hijos. (Pusieron a Isaac junto a sus grandes antepasados en el lugar de sepultura de la familia en Macpela, donde yacían los cuerpos sin vida de Abraham y Sara, esperando la Resurrección, mientras su espíritu se fue a acompañar a los suyos en un lugar mejor, aún Celestial. Jacob estaba con Isaac cuando él murió, y Esaú vino al sepulcro.) CAPÍTULO 36 (1715 a.C.)

ESAÚ

Y

ESTAS son las generaciones de Esaú, el cual es Edom. (Esto es importante sólo en el sentido de mostrarnos la porción de Esaú, quien tuvo su lugar en esta vida, y no en la vida venidera [Sal. 17:14]. Presenta a sus hijos estableciéndose en el mundo con sus riquezas y posesiones, mientras que los herederos de la Promesa, es a saber, Jacob y sus hijos, eran todavía peregrinos y extranjeros. Esto proporciona un cuadro profético.) 2 Esaú tomó sus mujeres de las hijas de Canaán (del linaje maldecido de Canaán [9:23-27]); a Ada, hija de Elón, el hitita; y a Aholibama, hija de Aná, hijo de Zibeón, el Heveo; 3 Y Basemat, hija de Ismael, hermana de Nebayot. 4 Y Ada dio a luz a Elifaz para Esaú; y Basemat dio a luz a Reuel;


GÉNESIS 36:5 5 Y Aholibama dio a luz a Jeús, y a Jalán, y a Coré: éstos son los hijos de Esaú, que le nacieron en la tierra de Canaán. 6 Y Esaú tomó sus mujeres, y sus hijos, y sus hijas, y todas las personas de su casa, y sus ganados y todas sus bestias, y toda la riqueza que había adquirido en la tierra de Canaán; y se fue a otra tierra de delante de Jacob su hermano. 7 Porque la riqueza de ellos era grande, y no podían habitar juntos; ni la tierra de su peregrinación los podía sostener a causa de sus ganados. 8 Y Esaú habitó en el monte de Seír; Esaú es Edom. (En todo esto, encontramos que Esaú es repetidamente llamado Edom. Es el nombre que perpetuó el recuerdo de la venta de su primogenitura por un potaje. Hallamos que Esaú continuó siendo el mismo despreciador profano de lo celestial, a pesar de ser miembro de la familia sagrada.) 9 Éstos son los linajes de Esaú, padre de Edom, en el monte de Seír (Petra). 10 Éstos son los nombres de los hijos de Esaú: Elifaz, hijo de Ada, mujer de Esaú; Reuel, hijo de Basemat, mujer de Esaú. 11 Y los hijos de Elifaz fueron Temán, Omar, Zefo, Gatán, y Quenaz. 12 Y Timná fue concubina de Elifaz, hijo de Esaú; la cual le dio a luz a Amalec; éstos son los hijos de Ada, mujer de Esaú. (El «Amalec» mencionado aquí es probablemente la nación Amalecita que atacó a Israel en Horeb. En la tipología Bíblica, se considera a Amalec como un tipo de la carne. Cuando Israel experimentó el milagro del agua que salió de la Roca, que era un Tipo de Cristo y el Espíritu Santo, Las Escrituras dicen: «Y vino Amalec, y peleó con Israel en Refidín» [Éx. 17:6-8].) 13 Y los hijos de Reuel fueron Najat, Zera, Sama, y Mizá; éstos eran los hijos de Basemat, mujer de Esaú. 14 Y éstos fueron los hijos de Aholibama, mujer de Esaú, hija de Aná que fue hija de Zibeón; ella dio a luz a Jeús, a Jalán y a Coré, hijos de Esaú. 15 Éstos son los duques de los hijos de Esaú: hijos de Elifaz primogénito de Esaú; el duque Temán, el duque Omar, el duque Zefo, y el duque Quenaz, 16 El duque Coré, el duque Gatán, y el duque Amalec: éstos son los duques de Elifaz en la tierra de Edom; éstos fueron los hijos de Ada.

74 17 Y éstos son los hijos de Reuel, hijo de Esaú; el duque Najat, el duque Zera, el duque Sama, el duque Mizá: éstos son los duques de la línea de Reuel en la tierra de Edom; estos hijos vienen de Basemat, mujer de Esaú. 18 Y éstos son los hijos de Aholibama, mujer de Esaú: el duque Jeús, el duque Jalán y el duque Coré: éstos fueron los duques que salieron de Aholibama mujer de Esaú, hija de Aná. 19 Éstos son los hijos de Esaú y sus duques, quien es Edom. 20 Estos son los hijos de Seír el Horeo, moradores de aquella tierra; Lotán, Sobal, Zibeón y Aná, 21 Disón, Ezer y Disán: éstos son los duques de los Horeos, hijos de Seír en la tierra de Edom. 22 Y los hijos de Lotán fueron Horí y Homán; Y Timná hermana de Lotá. 23 Y los hijos de Sobal fueron estos; Alván, Manajat, Ebal, Sefó y Onam. 24 Y los hijos de Zibeón fueron Ayá, y Aná. Este Ana es el que descubrió los mulos en el desierto cuando apacentaba los asnos de Zibeón su padre. 25 Los hijos de Aná fueron; Disón, y Aholibama hija de Aná. 26 Y estos fueron los hijos de Disón; Hemdán, Esbán, Itrán y Querán. 27 Y estos fueron los hijos de Ezer; Bilán, y Zaván, y Acán. 28 Estos fueron los hijos de Disán; Uz, y Arán. 29 Y estos fueron los duques de los Horeos; el duque Lotán, el duque Sobal, el duque Zibeón, el duque Aná, 30 El duque Disón, el duque Ezer, el duque Disán: éstos fueron los duques de los Horeos por sus ducados en la tierra de Seír. LOS REYES DE edom 31 Los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron éstos: (Con respecto a este Capítulo, Matthew Henry dice: «En cuanto a la prosperidad y honor externo, los hijos del Pacto muy a menudo son los desechados, y aquellos que están fuera del Pacto, como Esaú, supuestamente se destacan. Podemos suponer que es una prueba de la Fe de la Israel de Dios escuchar de la pompa y el poder de los reyes de Edom, mientras ellos eran esclavos en Egipto; pero aquellos que anhelan cosas grandes


75 de parte de Dios tienen que contentarse en esperarlas; el momento oportuno de Dios es el mejor momento. «Observe, el Monte Seír se llama la tierra de su posesión. Mientras los Israelitas moraban en la casa de servidumbre, y su Canaán era simplemente la Tierra de la Promesa, los Edomitas moraban en sus propias habitaciones, y Seír estaba en su posesión. Los hijos de este mundo poseen todo en su mano, pero nada que corresponda a la esperanza [Luc. 16:25]; mientras que los hijos de Dios tienen su todo en la esperanza, y poco en su propia mano. Pero al considerarlo todo, es mejor tener la promesa de Canaán que el Monte Seír como posesión».) 32 Bela, hijo de Beor, reinó en Edom; y el nombre de su ciudad era Dinaba. 33 Y murió Bela, y reinó en su lugar Jobab, hijo de Zera, de Bosra. 34 Y murió Jobab, y en su lugar reino Jusán de la tierra de Temán. 35 Y murió Jusán, y reinó en su lugar Hadad hijo de Bedad, el que hirió a Madián en el campo de Moab; y el nombre de su ciudad fue Avit. 36 Y murió Hadad, y en su lugar reinó Samla de Masreca. 37 Y murió Samla, y reinó en su lugar Saúl de Rejobot del río. 38 Y murió Saúl, y en su lugar reinó Baal Janán hijo de Acbor. 39 Y murió Baal Janán hijo de Acbor, y reinó Hadad en lugar suyo; y el nombre de su ciudad fue Pau; y el nombre de su mujer Mehitabel, hija de Matred, hija de Mezab. 40 Éstos fueron los nombres de los duques de Esaú, por su ciudad, por sus lugares, y sus nombres; el duque Timná, el duque Alvá, el duque Jetet, 41 El duque Aholibama, el duque Elá, el duque Pinón, 42 El duque Quenaz, el duque Temán, el duque Mibzar, 43 El duque Magdiel, y el duque Iram: éstos fueron los duques de Edom, por sus habitaciones en la tierra de su posesión: Edom es el mismo Esaú, padre de los Edomitas. CAPÍTULO 37 (1729 a.C.)

LOS SUEÑOS DE JOSÉ

Y

HABITÓ Jacob en la tierra donde peregrinó su padre, en la tierra de Canaán (al prescindir de Esaú en el Capítulo

GÉNESIS 37:5 anterior, y en todo caso habiéndole mencionado simplemente porque era un hijo de Isaac, ahora seguimos la narrativa de Jacob, que incluye la historia de José). 2 Éstas fueron las generaciones de Jacob. José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos (José es uno de los más, si no el más notable Tipo de Cristo que se encuentra en la totalidad del Antiguo Testamento); y el joven estaba con los hijos de Bilhá (Dan y Neftalí), y con los hijos de Zilpa (Gad y Aser), mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala conducta de ellos (estos varones estaban en el Pacto, pero no eran del Pacto). 3 Y amaba Israel (Jacob) a José más que a todos sus hijos (el nombre «Israel» que el Espíritu Santo da aquí a Jacob, significa que lo que Jacob había hecho, con respecto a amar a José, no era incorrecto, sino más bien correcto; algunos afirman que Jacob causó el problema entre sus hijos al favorecer a José; ¡no es cierto!), porque le había tenido en su vejez (en realidad significa que José poseía la sabiduría de un anciano aunque era joven); y le hizo una túnica de diversos colores. (Tal túnica era dada al hijo para el cual la primogenitura era designada. El Espíritu Santo declaró que ésta pertenecía a José y no a Rubén, quien en realidad era el primogénito. Quien ocupara esta posición sería el sumo sacerdote de la familia, el cual, realmente, fue José después de la muerte de Jacob. Como lo veremos, el futuro, lo confirma.) 4 Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían y no le podían hablar pacíficamente. (Esto personifica perfectamente a Cristo; de Quien José fue uno de los más notables Tipos que se encuentra en la Palabra de Dios. Dios amó a Su Hijo, y lo demostró grandemente al derramar todo el Poder del Espíritu Santo sobre Él. Como resultado, los Judíos, quienes eran Sus hermanos, por así decirlo, Le odiaban. Eso sigue hasta el presente, en que los que son del Espíritu [la Cruz] son odiados por aquellos que son de la carne.) 5 Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos vinieron a aborrecerlo más todavía. (El Señor le reveló el futuro a José en un sueño. Mientras el sueño indudablemente se refería a él, se refería más a Cristo e Israel, con estos hombres que odiaban a José siendo un tipo de Israel. Él les dijo a sus hermanos la verdad, y ellos lo odiaron aún más. Así también fue con


GÉNESIS 37:6 el gran anti-tipo de José. Cristo dio testimonio a la Verdad, y Su testimonio a la Verdad fue contestado, de parte del hombre, por la Cruz.) 6 Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: 7 He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba, y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor, y se inclinaban (se postraban) al mío. (Fue la Voluntad de Dios que este sueño se relatara, lo que sus hermanos recordarían, y verían cumplirse exactamente como fue declarado. El Comentario Púlpito dice, en cuanto a esto: «El contó este sueño, en la simplicidad de su corazón, y al hacerlo también fue guiado, inconscientemente quizás, pero todavía en realidad, por la providencia que predomina, Quien hizo uso del mismo relato del sueño como un paso más sobre su cumplimiento.) EL RECHAZO 8 Y le respondieron sus hermanos: ¿Has de reinar tú sobre nosotros, o te has de enseñorear sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y de sus palabras. (El odio que los hermanos de José mostraron hacia él representa a los Judíos en el día de Cristo. «Él vino a los Suyos, y los Suyos no Le recibieron». «No hay parecer en Él ni hermosura» en los ojos de ellos. No le reconocieron como el Hijo de Dios, ni como el Rey de Israel. ¡Lo odiaban!) 9 Y soñó aún otro sueño, y lo contó a sus hermanos diciendo: He aquí he soñado otro sueño; y he aquí el sol y la luna y once estrellas se inclinaban a mí. (En el sentido profético esto describe la Segunda Venida, cuando todas las Tribus de Israel se postrarán, a los pies de Cristo [Zac. 12:10; 13:1, 6; 14:9].) 10 Y lo contó a su padre y a sus hermanos; y su padre le reprendió y le dijo: ¿Qué sueño es éste que soñaste? ¿Hemos de venir yo y tu madre, y tus hermanos a inclinarnos en tierra ante ti? (Es exactamente lo que hicieron después que José llegó a ser el Virrey de Egipto. Es exactamente lo que Israel, también, hará, en un feliz día venidero.) 11 Y sus hermanos le tenían envidia; pero su padre guardaba estas cosas (aunque Jacob había reprendido a José, todavía, el Patriarca se daba cuenta de que había algo más en el significado de ese sueño), 12 Y fueron sus hermanos a apacentar

76 las ovejas de su padre en Siquén (a unos 80 kilómetros [50 millas] de distancia). 13 Y dijo Israel (Jacob) a José: Tus hermanos apacientan las ovejas en Siquén; ven, y te enviaré a ellos. Y él respondió: Heme aquí. (La frase breve: «Heme aquí,» predice la declaración de Cristo: «Entonces dije: He aquí, vengo; en el volumen del Libro está escrito de Mí, el hacer Tu Voluntad, Dios Mío, me ha agradado; Y Tu Ley está dentro de Mi Corazón» [Sal. 40:7-8].) 14 Y él (Jacob) le dijo (a José): Ve ahora, mira cómo están tus hermanos y cómo están las ovejas, y tráeme la respuesta. Y lo envió del valle de Hebrón y llegó a Siquén. (Todo esto describe el hecho de que Jacob entendía poco el odio extremo que los hermanos le tenían a José.) 15 Y lo halló un cierto hombre andando él perdido por el campo, y le preguntó aquel hombre diciendo: ¿Qué buscas? 16 Y él respondió: Busco a mis hermanos, te ruego que me muestres dónde pastan. 17 Y aquel hombre respondió: Ya se han ido de aquí; yo les oí decir: Vamos a Dotán (a unos 19 kilómetros [12 millas] al norte de Siquén, que es la misma distancia que José había recorrido para venir, 100 kilómetros [62 millas]). Entonces José fue tras de sus hermanos, y los halló en Dotán. el complot 18 Y como ellos lo vieron de lejos, antes que se les acercara, tramaron contra él para matarlo. (Así también sucedió con Cristo. Cuando Él nació, Herodes buscaba como matarle [Mat., cap. 2].) 19 Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador (poco se daban cuenta que estos sueños se cumplirían exactamente según fueron relatados). 20 Ahora pues, venid, y matémoslo y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia lo devoró; y veremos qué serán sus sueños (presenciamos aquí el dominio de la naturaleza pecaminosa). 21 Y como Rubén oyó esto, lo libró de sus manos, y dijo: No lo matemos. (Rubén era el primogénito. Esto significaba que cuando Jacob muriera, él recibiría una doble porción de la herencia; sin embargo, la primogenitura fue dada a José. Por lo tanto Rubén se hubría rebeneficiado más con la muerte de José que cualquiera, pero parece que él tenía un corazón que no estaba totalmente endurecido.)


77 22 Y les dijo Rubén: No derraméis sangre, echadlo en esta cisterna que está en el desierto, y no pongáis mano en él; esto decía para poder librarlo así de sus manos y volverlo a su padre. (Él pensaba que podía volver después y rescatar a José, que por lo visto tenía que ir a alguna parte, pero regresó demasiado tarde. Ya habían vendido a José como esclavo.) 23 Y sucedió que cuando llegó José a sus hermanos, ellos hicieron desnudar a José su túnica, la túnica de colores que tenía sobre sí (la carne odia al Espíritu, la túnica era un Tipo del Espíritu; sin embargo, cuando ellos le quitaron la túnica, no lo despojaron de la unción, porque la túnica era solamente un símbolo de esto); 24 Y lo tomaron y lo echaron al pozo; pero el pozo estaba vacío, no había en él agua. (Cuando miramos a José en el pozo y en la prisión, y lo miramos después como el gobernador de toda la tierra de Egipto, vemos la diferencia entre los pensamientos de Dios y los pensamientos del hombre; y por lo tanto cuando miramos a la Cruz y luego «el Trono de la Majestad en los Cielos,» vemos la misma cosa.) 25 Y se sentaron a comer pan (por lo visto, su idea era, cuando lo tiraron al pozo, dejarlo morir de hambre; pero de repente hubo un cambio en los planes): y alzando los ojos miraron, y he aquí una compañía de Ismaelitas que venía de Galaad, y sus camellos traían aromas, bálsamo y mirra, e iban a llevarlo a Egipto. 26 Entonces Judá dijo a sus hermanos: ¿Qué provecho hay en que matemos a nuestro hermano y ocultemos su sangre? 27 Venid, y vendámosle a los Ismaelitas, y no sea nuestra mano sobre él; que nuestro hermano es nuestra carne. Y sus hermanos estuvieron de acuerdo. (Junto con Rubén, Judá es el que salvó la vida de José, que sugirió que lo vendieran como esclavo; sin embargo, era un leve acto de misericordia de parte de Judá, como lo que fue bajo las circunstancias normales, estaban entregándole a una vida peor que la muerte.) EgIPTO 28 Y como pasaban los Madianitas mercaderes (estaban viajando junto con los Ismaelitas), sacaron ellos a José de la cisterna, y le trajeron arriba, y le vendieron a los Ismaelitas por veinte piezas de plata. Y llevaron a José a Egipto. (José como un Tipo

GÉNESIS 37:36 de Cristo, el Salvador fue vendido por treinta piezas de plata. Como José fue llevado a Egipto, del mismo modo, los Gentiles aceptaron a Cristo.) EL ENGAÑO 29 Y Rubén volvió a la cisterna, y no halló a José dentro, y rasgó sus vestidos. (Cuando Rubén regresó, parece que genuinamente sintió pena por lo sucedido; sin embargo, sus hermanos le explicaron lo que habían hecho, y la historia muestra que él no hizo nada al respecto.) 30 Y tornó a sus hermanos y dijo: El mozo no parece; y yo, ¿adónde iré? (¿Qué voy a hacer?) 31 Entonces tomaron ellos la túnica de José, y degollaron un cabrito de las cabras, y tiñeron la ropa con la sangre (así como Rebeca y Jacob habían usado un «cabrito de las cabras» para engañar a Isaac [27:9], del mismo modo, Jacob fue engañado con un «cabrito de las cabras»); 32 Y enviaron la túnica de colores, y la trajeron a su padre, y dijeron: Ésta hemos hallado, reconoce ahora si es o no la túnica de tu hijo (por lo visto consiguieron a un siervo o esclavo para que llevara la túnica sangrienta a Jacob, y le relataba la historia que habían inventado). 33 Y él la conoció, y dijo: La túnica de mi hijo es; alguna mala bestia le devoró; José ha sido despedazado (es evidente que ellos enviaron un siervo o esclavo para que le llevara la túnica). 34 Entonces Jacob rasgó sus vestidos, y puso saco sobre sus lomos, y se enlutó por su hijo muchos días (este terrible congoja, y pena, duraría unos veinte años, significa que fue una de las pruebas más grandes que Dios jamás haya permitido a un hombre soportar). 35 Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso tomar consolación, y dijo: Descenderé a la sepultura guardando luto por mi hijo. Y su padre lloró por él. (Jacob sabía que el Señor le había dicho que le diera la primogenitura a José. Jacob pensó, siendo ese el caso, ¿por qué entonces permitió el Señor que un animal salvaje le quitara la vida?) 36 Y los Madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, eunuco del Faraón, capitán de los de la guardia. (La Mano del Señor, aunque no tenía parte del mal que fue llevado a cabo, todavía, como veremos, guiaba los eventos,)


GÉNESIS 38:1

78

CAPÍTULO 38 (1729 a.C.)

JUDÁ

Y

ACONTECIÓ en aquel tiempo, que Judá descendió de donde estaba con sus hermanos, y se fue a un varón Adulanita, que se llamaba Hirá. (Este Capítulo es un paréntesis introducido aquí como una ilustración real del pecado, tinieblas, corrupción y la obstinación de los hermanos de José durante todo el período que él estuvo ausente y como fruto inevitable de su rechazo a él. Es, también, un cuadro anticipado de la condición moral de los Judíos hoy en día, como el resultado de su rechazo al Mesías.) 2 Y vio allí Judá la hija de un hombre Cananeo, el cual se llamaba Súa; y la tomó, y entró a ella (Judá al casarse con una Cananita significa que pecó a sabiendas, porque debía de haber conocido la Voluntad de Dios en cuanto a ese asunto [Gén. 24:3; 26:35; 27:36; 28:1]). 3 La cual concibió y dio a luz un hijo; y llamó su nombre Er. 4 Y concibió otra vez, y dio a luz un hijo; y llamó su nombre Onán. 5 Y volvió a concebir, y dio a luz un hijo; y llamó su nombre Selá. Y estaba en Quezib, cuando lo dio a luz (En orden cronológico, se cree por algunos que el Capítulo 38 debe seguir el Capítulo 33.) 6 Y Judá tomó mujer para su primogénito Er, la cual se llamaba Tamar. (Este Capítulo es puesto aquí para mostrar la conección entre Cristo y Su predecesor Judá. El Capítulo 1 de Mateo muestra claramente como Cristo Se hizo de menor reputación y, nacido como miembro de la Tribu de Judá, Se humilló. Porque en esa genealogía aparecen los nombres de Tamar y Betsabé. Pero Él de ninguna manera heredó de estos ninguna mancha de pecado, Porque fue concebido por el Espíritu Santo y, aunque nacido de mujer, era totalmente libre de corrupción moral.) 7 Y Er, el primogénito de Judá fue malo a los ojos del Señor, y le quitó el Señor la vida (no se nos dice exactamente cómo sucedió esto; probablemente significa que llegó a involucrarse demasiado en la idolatría Cananita). 8 Entonces Judá dijo a Onán: Entra a la mujer de tu hermano, y despósate con ella, y suscita simiente a tu hermano. 9 Y sabiendo Onán que la simiente no había de ser suya (no quería que fuera suya), sucedía que cuando entraba a la mujer de su hermano, vertía en tierra, para no dar

descendencia a su hermano (Judá demandaba esto para que continuara el linaje; sin embargo, Onán, realmente, por sus acciones estaba diciendo que a él no le importaba el Redentor que vendría al mundo; él no quiso a Tamar por esposa, por lo tanto, rechazó el mandato de su padre, Judá). 10 Y desagradó en ojos del Señor lo que hacía; y también quitó a él la vida. (De nuevo, no se nos dice de qué manera hizo esto el Señor,. La razón mayor porque todo esto era tan serio a los Ojos del Señor era porque tenía que ver con el linaje del Redentor venidero, que era la cosa más importante en el mundo.) 11 Y Judá dijo a Tamar su nuera: Quédate viuda en casa de tu padre, hasta que crezca Selá mi hijo; porque dijo: Que quizá no muera él también como sus hermanos. Y se fue Tamar y estuvo en casa de su padre. 12 Y pasaron muchos días, y murió la hija de Súa, mujer de Judá; y Judá se consoló, y subía a los trasquiladores de sus ovejas a Timnat, él y su amigo Hirá, el adulanita. Tamar 13 Y fue dado aviso a Tamar, diciendo: He aquí tu suegro sube a Timnat a trasquilar sus ovejas. 14 Entonces quitó ella de sobre sí los vestidos de su viudez, y se cubrió con un velo, y tapándose bien, se puso a la puerta de las aguas que están junto al camino de Timnat, porque veía que había crecido Selá, y ella no era dada a él por mujer. (No señala que Judá culpó a Tamar por la muerte de sus dos hijos; sin embargo, la pérdida de estos dos en sucesión debía haberle atemorizado, porque él no hizo ningún intento para darla a su tercer hijo, Selá, en matrimonio.) 15 Cuando la vio Judá, pensó que era una ramera, pues se había cubierto el rostro. 16 Enseguida se apartó del camino hacia ella, y le dijo: Ven, pues, ahora entraré a ti; (porque no sabía que era su nuera.) Y ella dijo: ¿Qué me das por llegarte a mí? (La conducta de Tamar, aunque reprensible en todo aspecto, no debe atribuirse a la mera codicia, o un deseo excesivo de tener hijos, sino muy probablemente para afirmar su derecho de tener un lugar entre los antepasados de la familia Patriarcal. En todo esto hallamos, y como debe ser obvio, que Dios mostrara que Su elección es de Gracia, y no de mérito, y que Cristo vino al mundo para salvar a los pecadores, hasta al mayor de los pecadores y,


79 cuando ellos se arrepienten, no se avergüenza de estar aliado a ellos.) 17 Él respondió: Yo te enviaré del ganado un cabrito de las cabras (un corderito). Y ella dijo: ¿Me darás una prenda hasta que lo envíes? (Una prenda personal, hasta que ella recibiera el animal). 18 Entonces él dijo: ¿Qué prenda te daré? Ella respondió: Tu anillo, y tu manto, y tu bordón que tienes en tu mano. Y él se lo dio, y entró a ella, la cual concibió de él. (Es lo que ella había planeado; la prenda que ella exigió incriminaría a Judá. El problema de él era lujuria, mientras que el de ella era el compromiso.) 19 Y se levantó, y se fue, y se quitó el velo de sobre sí, y se vistió las ropas de su viudez. 20 Y Judá envió el cabrito de las cabras (corderito) por mano de su amigo el Adulanita, para que tomase la prenda de mano de la mujer; pero no la halló. 21 Y preguntó a los hombres de aquel lugar, diciendo: ¿Dónde está la ramera de las aguas junto al camino? Y ellos le dijeron: No ha estado aquí ramera. 22 Entonces él volvió a Judá, y dijo: No la he hallado; y también los hombres del lugar dijeron: Aquí no ha estado ramera. 23 Y Judá dijo: Tómeselo para sí, para que no seamos menospreciados (ella tenía los artículos de la prenda consigo); he aquí yo he enviado este cabrito (corderito), y tú no la hallaste. 24 Aconteció que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá, diciendo: Tamar tu nuera ha fornicado; y he aquí, a causa de las fornicaciones está embarazada (ella estaba encinta, pero no por fornicación, cuán presto estamos para juzgar). Y Judá dijo: Sacadla, y sea quemada (Judá estaba dispuesto a condenarla, cuando, en realidad, él era igualmente culpable, y aún mucho más que ella). 25 Y ella cuando la sacaban envió a decir a su suegro: Del varón cuyas son estas cosas, estoy encinta; y dijo más: Mira ahora cuyas son estas cosas, el anillo, el manto y el bordón. 26 Entonces Judá los reconoció, y dijo: Más justa es que yo, por cuanto no la he dado a Selá mi hijo. Y nunca más la conoció. (De todos modos, los hijos eran de él, y Tamar ya era un antepasado de la familia Patriarcal.) mellizos 27 Y aconteció que al tiempo de dar a luz, he aquí había dos en su vientre.

GÉNESIS 39:3 28 Y sucedió, cuando daba a luz, que sacó la mano el uno, y la partera tomó y ató a su mano un hilo de grana, diciendo: Éste salió primero. (Todo esto tenía que ver con el Redentor venidero.) 29 Pero sucedió que cuando el niño retiró su mano, he aquí su hermano salió; y ella dijo: ¡Qué brecha te has abierto! Y llamó su nombre Fares (éste estaba en el linaje de Cristo, porque era el primogénito). 30 Y después salió su hermano, el que tenía en su mano el hilo de grana, y llamó su nombre Zera. (Luther pregunta por qué tales cosas fueron puestas en Las Escrituras. Él responde: 1. Nadie debe justificarse a sí mismo; 2. Nadie debe desesperarse. Hay perdón para todos los que humildemente vienen al Señor; y 3. Para recordarnos que los Gentiles, por derecho natural, somos hermanos, madres, y hermanas de nuestro Señor; la Palabra de Salvación es una Palabra para el mundo entero.) CAPÍTULO 39 (1727 a.C.)

JOSÉ

Y

llevaDO José a Egipto, lo compró Potifar, oficial del Faraón, capitán de los de la guardia, varón Egipcio, de mano de los Ismaelitas que lo habían llevado allá. (Una raza Oriental que en ese entonces gobernaba Egipto, por lo tanto, es el motivo por el tres veces se declara que Potifar es un «Egipcio.» En la historia de José, percibiremos una cadena notable de eventos, todos tendiendo a un punto culminante, a saber, la exaltación del varón que ha estado en el hoyo — nuevamente, un Tipo de Cristo.) 2 Pero el Señor estaba con José, y fue varón próspero; y estaba en la casa de su señor el Egipcio. (Unas ocho veces en este Capítulo, de una manera u otra, se dice que el Señor estaba con José. El número ocho se refiere a la Resurrección, entonces nos dice que lo que le sucedió a José, no importa cuán adverso parecía en el momento, estaba por venir una Resurrección.) BENdiciones 3 Y vio su señor que el Señor estaba con él, y que todo lo que él hacía, el Señor lo hacía prosperar en su mano. (Potifar tenía más percepción que la mayoría de los Cristianos modernos. Él vio que la Mano del Señor estaba


GÉNESIS 39:4 sobre José, y se aprovechó de eso, como debió hacerlo. Muchas veces lamentablemente la Iglesia responde con envidia; por tanto, la Obra de Dios es obstaculizada por tales acciones y actitudes.) 4 Así halló José gracia en sus ojos, y le servía; y él le hizo mayordomo de su casa, y entregó en su poder todo lo que tenía. (Esto no implica que Potifar conocía a Jehová, simplemente dedujo que José estaba bajo la protección Divina. Por lo tanto, le hizo mayordomo de todos sus negocios lo que, sin duda, era considerable.) 5 Y aconteció que, desde cuando le dio el encargo de su casa, y de todo lo que tenía, el Señor bendijo la casa del Egipcio a causa de José (somos bendecidos a causa de Jesús); y la Bendición del Señor fue sobre todo lo que tenía, así en casa como en el campo. (¿Cómo correlacionamos todo esto, el Señor está con José, y éste a la vez es esclavo? Aunque ni por un momento la maldad de sus hermanos es tolerado por el Señor, aún, el Señor estaba en todo esto; aunque José no sabía lo que deparaba en el futuro, él mantuvo su Fe en el Señor, de este modo andaba por Fe y no por vista. Si lo habría hecho de otro modo, el Señor no lo hubiera bendecido. Muchos Cristianos invalidan las bendiciones, simplemente porque rehusan humillarse delante del Señor. José fácilmente pudiera haberse amargado, hasta que la amargura lo venciera. Pero él depositó todo en las Manos del Señor, así como debemos hacerlo nosotros.) 6 Y dejó todo lo que tenía en manos de José; ni con él sabía de nada más que del pan que comía. Y era José de hermoso semblante y bella presencia (él era intachablemente honesto y, también, muy bien parecido). 7 Y aconteció despues de esto, que la mujer de su señor puso sus ojos en José, y dijo: Duerme conmigo. (La tradición dice que ella se llamaba Zuleika; en primera instancia ella era la más virtuosa de las mujeres, pero cuando vio a José, ella fue afectada, y perdió todo su dominio propio, y vino a ser esclava de sus pasiones. Se dice que ella tuvo una cena invitando a 40 de las mujeres más bellas de Egipto, quienes, cuando vieron a José, fueron tan movidas con admiración que exclamaron todas juntas que a lo mejor él era un Ángel.) 8 Y él no quiso, y dijo a la mujer de su señor: He aquí que mi señor no se preocupa conmigo de las posesiones de su casa, y ha puesto en mi mano todo lo que tiene (la acción de José en resistir la tentación que se le

80 impuso demostró que él era verdaderamente el primogénito). 9 En esta casa no hay otro mayor que yo; y ninguna cosa me ha rehusado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer: ¿Cómo, pues, haría yo este gran mal, y pecaría contra Dios? (Williams dice que José instaba tres razones en contra de esta maldad: «1. Gratitud a su amo, quien había puesto todo en su mano; 2. Respeto a la mujer, sabiendo que ella era la esposa de Potifar; y 3. Temor a Dios.») 10 Y fue que hablando ella a José cada día, no escuchándola él para acostarse al lado ella, para estar con ella (fue una tentación continua, que le acechaba día tras día, que él resistía incesablemente). 11 Aconteció que entró él un día en casa para hacer su oficio; y no había nadie de los de casa allí en casa. (Algunos evaluando la situación de José, afirmarían que después de tanta insistencia de la mujer, él no debiera de haber regresado a la casa; sin embargo, él no tenía alternativa. Su oficio exigía que frecuentara el lugar. Es cierto que él debiera haber hecho todo para evitar el contacto con esta mujer, pero la situación en realidad se presentó como una trampa. Y por último la trampa se activó.) 12 Y ella lo asió por su ropa, diciendo: Duerme conmigo; pero él le dejó su ropa en la mano, y huyó, y se salió fuera. (Esta es la segunda ocasión que la Historia Sagrada habla de los vestidos de José. Sus hermanos le quitaron uno; la esposa de Potifar el otro. Ellos intentaron ocultar su pecado con ese vestido; ella intentó ocultar el suyo de la misma forma.) 13 Y aconteció que cuando vio ella que le había dejado su ropa en sus manos, y había huído fuera, ACUSADO INJUSTAMENTE 14 Llamó a los de casa, y les habló diciendo: Mirad, él (Potifar) nos ha traído un Hebreo para que hiciese burla de nosotros; vino él a mí para dormir conmigo, y yo di grandes voces; 15 Y viendo que yo alzaba la voz y gritaba, dejó junto a mí su ropa, y salió huyendo afuera (Matthew Henry dice: «El amor casto y santo continuará, aunque despreciado; pero el amor pecaminoso fácilmente se transforma en pecaminoso odio. Los que han quebrantado los lazos de la modestia nunca serán sostenidos por los lazos de la Verdad.») 16 Y ella puso junto a sí la ropa de él, hasta que vino su señor (Potifar) a su casa.


81 (El Diablo suponía que si no lograba que José hiciera lo malo, él lo tendría encerrado en prisión durante años. Por supuesto, el Señor pudiera haber detenido todo esto; sin embargo, ¡el resto del Capítulo nos dice por qué no!) 17 Entonces le habló (a Potifar) ella semejantes palabras, diciendo: El siervo Hebreo que nos trajiste, vino a mí para deshonrarme; 18 Y como yo alcé mi voz y grité, él dejó su ropa junto a mí, y huyó fuera. LA PrisiÓn 19 Y sucedió que como oyó su señor las palabras que su mujer le hablara, diciendo: Así me ha tratado tu siervo; se encendió su furor (la trampa de Satanás ya funciona y a sido activada). 20 Y tomó su señor a José, y le puso en la casa de la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la casa de la cárcel. (En un momento, José pasó de un palacio a una prisión. El Salmo 105:17-20 declara que él fue puesto en hierro y le afligieron sus pies con grillos.) 21 Pero el Señor estaba con José, y extendió a él su misericordia, y le dio gracia en ojos del principal de la casa de la cárcel. (El Señor estaba con José tanto en la prisión como lo estaba en el palacio. Debemos aprender de esto.) 22 Y el principal de la casa de la cárcel entregó en mano de José todos los presos que había en aquella prisión; todo lo que hacían allí, él lo hacía. (Era el campo de entrenamiento de José. ¿Saldría aprobado de esta prueba? De hecho, aprobado y con éxito.) 23 No veía el principal de la cárcel cosa alguna que en su mano estaba; porque el Señor estaba con él, y lo que él hacía, el Señor lo prosperaba. (Sin embargo, no habría sido este el caso si José se hubiera amargado. Él aceptó esta posición, sin decir ni una palabra o intentando justificarse o defenderse. O sea que lo dejó todo al Señor.) CAPÍTULO 40 (1718 a.C.)

LOS SUEÑOS

Y

ACONTECIÓ después de estas cosas, que el copero del rey de Egipto y el panadero ofendieron a su señor, el rey de Egipto. 2 Y se enojó el Faraón contra sus dos eunucos, contra el principal de los coperos, y contra el principal de los panaderos;

GÉNESIS 40:13 3 Y los puso en prisión en la casa del capitán de la guardia, en la casa de la cárcel donde José estaba preso. 4 Y el capitán de la guardia dio cargo de ellos a José, y él les servía; y estuvieron días en la prisión. (En el Capítulo 39, Satanás utiliza a la esposa de Potifar; y en el Capítulo 40, él utilizó al principal de los coperos. Usó al anterior para poner a José en el calabozo; y al último por su negligencia ingrata lo usó para mantenerlo allí,; pero todo fue en vano. Dios estaba presente. En todos los asuntos, Su Dedo estaba guiando.) 5 Y ambos, el copero y el panadero del rey de Egipto, que estaban arrestados en la prisión, tuvieron un sueño, cada uno su sueño en una misma noche, cada uno conforme a la declaración de su sueño. (Al estudiar la Palabra de Dios, es obvio que el Señor muy a menudo usa sueños para llevar a cabo Su Obra en cierta forma.) 6 Y vino a ellos José por la mañana, y los miró, y he aquí que estaban tristes. 7 Y él preguntó a aquellos oficiales del Faraón, que estaban con él en la prisión de la casa de su señor diciendo: ¿Por qué parecen hoy mal vuestros semblantes? (Ellos percibían que los sueños eran importantes.) 8 Y ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo declare (parece que ya habían acudido a otros en busca de ayuda para interpretar los sueños, pero en vano). Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las declaraciones? Contádmelo ahora. (José «servía» a los prisioneros, y sin duda, con simpatía apacible; él agradaba a su amo; y predicó fielmente la Palabra del Señor, ya sea que ésta anunciara Gracia o ira — Williams.) EL SUEÑO DEL COPERO 9 Entonces el principal de los coperos contó su sueño a José, y le dijo: Yo soñaba que veía una vid delante de mí, 10 Y en la vid tres sarmientos; y ella echaba brotes, y arrojaba su flor, viniendo a madurar sus racimos de uvas; 11 Y que la copa del Faraón estaba en mi mano, y tomaba yo las uvas y las exprimía en la copa del Faraón, y daba yo la copa en mano de Faraón. 12 Y le dijo José: Ésta es su interpretación: Los tres sarmientos son tres días; 13 Al cabo de tres días levantará el Faraón tu cabeza, y te restituirá a tu puesto; y darás


GÉNESIS 40:14 la copa al Faraón en su mano, como solías cuando eras su copero. LA PETICIÓN DE JOSÉ 14 Acuérdate, pues, de mí para contigo cuando tuvieres ese día, y te ruego que uses conmigo de misericordia, y hagas mención de mí al Faraón, y me saques de esta casa; 15 Porque la verdad es que fui secuestrado de la tierra de los Hebreos; y tampoco he hecho aquí nada para que me pusieran en la cárcel. (Los Versículos 14 y 15 hacen constar que José nunca acusó a sus hermanos. Él simplemente lo refería como secuestrado. Del mismo modo, Jesús no vino a condenar, sino a salvar.) EL SUEÑO DEL PANADERO 16 Y viendo el jefe de los panaderos que había interpretado para bien, dijo a José: También yo soñé que veía tres canastillos blancos sobre mi cabeza; 17 Y en el canastillo más alto estaba lleno de toda clase de manjares hechos especialmente para el Faraón, obra de panadero; y que las aves se los comieron del canastillo encima de mi cabeza. 18 Entonces respondió José, y dijo: Ésta es su interpretación: Los tres canastillos tres días son; 19 Al cabo de tres días quitará el Faraón tu cabeza de sobre ti, y te hará colgar en la horca, y las aves comerán tus carnes. (Sólo Dios conoce el futuro, y si Él desea puede revelarlo al hombre. La manera en que el Espíritu Santo usó a José en esta instancia se puede calificar bajo el título de tres Dones del Espíritu en el Nuevo Testamento: «discernimiento de espíritus», «Palabra de Ciencia» y « Palabra de Sabiduría» [I Cor. 12:8-10].) LOS SUEÑOS cumpliDOS 20 Y aconteció que al tercer día, que era el día del cumpleaños del Faraón, e hizo banquete a todos sus siervos; y alzó la cabeza del jefe de los coperos, y la cabeza del jefe de los panaderos, entre sus siervos. 21 E hizo volver a su oficio al jefe de los coperos; y dio él la copa en mano del Faraón (tal como había dicho José que acontecería): 22 Pero hizo ahorcar al jefe de los panaderos, como lo había interpretado

82 José (nuevamente, tal como le había declarado José). 23 Y el jefe de los coperos no se acordó de José, sino que le olvidó. (Disciplina divina permitió que José fuera tentado en todas las cosas, y por lo tanto el jefe de los coperos lo olvidó, aunque él se daba cuenta de su inocencia, y que poseía una relación misteriosa con Dios. Todos estos hechos ayudaron a José a formar un impresionante Tipo del Salvador de Israel y del Redentor del mundo.) CAPÍTULO 41 (1715 a.C.)

EL SUEÑO DEL FARAÓN

Y

ACONTECIÓ que pasados dos años tuvo el Faraón un sueño; le parecía que estaba junto al río (con referencia a exactamente cuánto tiempo José pasó en la prisión, no se nos dice; sin embargo, sabemos que después de la interpretación del sueño del jefe de los coperos él estuvo allí dos años); 2 Y que del río subían siete vacas, hermosas a la vista, y muy gordas, y pastaban en el prado. 3 Y que otras siete vacas subían tras ellas del río, de feo aspecto y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del río; 4 Y que las vacas de feo aspecto y enjutas de carne devoraban a las siete vacas hermosas y muy gordas. Y despertó el Faraón. 5 Se durmió de nuevo, y soñó la segunda vez: He aquí, siete espigas (ya sea cebada o trigo, en esa parte del mundo de esa época, no había maíz como lo conocemos actualmente) llenas y hermosa brotaban de una sola caña. 6 Y que otras siete espigas menudas y abatidas del viento abrasador, salían después de ellas. 7 Y las siete espigas menudas devoraban a las siete espigas gruesas y llenas. Y despertó Faraón, y he aquí que era sueño. se busca InterpretaCiÓn 8 Y aconteció que a la mañana estaba agitado su espíritu; y envió e hizo llamar a todos los magos de Egipto, y a todos sus sabios; y les contó al Faraón sus sueños; pero no había quien al Faraón los declarase. (El «Libro de los Muertos» de Egipto que se encuentra ahora en el Museo Británico en Londres, con sus vacas sagradas y el místico número «siete» — un libro


83 sin lugar a dudas bien conocido al Faraón  — debió haber ayudado a convencer al rey que este doble sueño era sobrenatural.) 9 Entonces el jefe de los coperos habló al Faraón, diciendo: Me acuerdo hoy de mis faltas (con ninguno de los magos capaces de interpretar el sueño, o al menos para la satisfacción del Faraón, ya comenzaba a ser conocido el asunto en el Palacio en cuanto a este dilema, hasta que la noticia llegó al jefe de los coperos). 10 El Faraón se enojó contra sus siervos, y a mí me echó a la prisión de la casa del capitán de la guardia, a mí y al jefe de los panaderos. 11 Y yo y él vimos un sueño una misma noche; cada uno soñó conforme a la declaración de su sueño. 12 Y estaba allí con nosotros un joven Hebreo, siervo del capitán de la guardia; y se lo contamos, y él nos declaró nuestros sueños, y declaró a cada uno conforme a su sueño. 13 Y aconteció que como él nos declaró, así fue; a mí (usted) me hizo volver a mi puesto, e hizo (usted) colgar al otro. LA interpretaCiÓn 14 Entonces el Faraón envió y llamó a José; y le hicieron salir apresuradamente de la cárcel, y le cortaron el pelo, y mudaron sus vestidos, y vino al Faraón. (Ahora los eventos ocurren como ninguna mano humana pudiera controlar. Sólo Dios pudo haber hecho tal cosa. Esto nos debe enseñar que debemos dejar que el Señor planifique por nosotros. Los hombres se olvidaron de José, pero es doble cierto que Dios nunca se olvidó de José. Y tampoco Él se olvidará de ti. Esta es por lo menos una de las razones porque debemos mirar a Dios en lugar de mirar a los hombres.) 15 Y dijo el Faraón a José: Yo he tenido un sueño, y no hay quien lo declare; mas he oído decir de ti, que oyes un sueño y lo puedes interpretar. (El Señor, una vez más, usa los sueños para revelar Su Voluntad.) 16 Y respondió José al Faraón, diciendo: No está en mí; Dios será el que responda paz al Faraón. (José pudiera haber afirmado grandes cosas, pero al contrario dio toda la gloria a Dios por darle la interpretación de estos suenos.) 17 Entonces el Faraón dijo a José: En mi sueño, me parecía que estaba a la orilla del río (el Río Nilo);

GÉNESIS 41:32 18 Y que del río subían siete vacas de gruesas carnes y hermosa apariencia; que pastaban en el prado; 19 Y que otras siete vacas subían después de ellas, flacas y de muy feo aspecto; tan extenuadas, que no he visto otras semejantes en toda la tierra de Egipto en fealdad. 20 Y las vacas flacas y feas devoraban a las siete primeras vacas gruesas; 21 Y cuando las habían entrado en sus entrañas, no se conocía que hubiesen entrado en ellas, porque su parecer era aún malo, como de primero. Y yo desperté. 22 Vi también soñando, que siete espigas subían en una misma caña llenas y hermosas; 23 Y que otras siete espigas menudas, marchitas, abatidas del viento abrasador, subían después de ellas. 24 Y las espigas menudas devoraban a las siete espigas hermosas; y lo he dicho a los magos, pero no hay quién me lo interprete. 25 Entonces respondió José al Faraón: El sueño del Faraón es uno mismo; Dios ha mostrado al Faraón lo que va a hacer. (El sueño fue doble, para poder, como dijo José en el Versículo 32, denotar su certeza Divina y, también, para describir tanto su acontecimiento inmediato, como su acontecimiento futuro.) 26 Las siete vacas hermosas siete años son; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno mismo. 27 También las siete vacas flacas, feas que subían tras ellas, son siete años; y las siete espigas menudas y marchitas del viento abrasador, siete años serán de hambre. (Descubrimientos de hace muchos años de la Primera Catarata, y en El-Kab, comprueba el hecho de estos siete años de hambre. La fecha es dada como 1700 a.C. Esta fecha concuerda con la aceptada cronología Bíblica.) 28 Esto es lo que respondo al Faraón: Lo que Dios va a hacer, lo ha mostrado al Faraón. 29 He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto; 30 Y tras ellos vendrán siete años de hambre, y será olvidada toda la abundancia en la tierra de Egipto; y el hambre consumirá la tierra; 31 Y aquella abundancia no se echará de ver a causa del hambre siguiente, la cual será gravísima. 32 Y el suceder el sueño al Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte


GÉNESIS 41:33 de Dios, y que Dios se apresura a hacerla. (La interpretación, dada por José, y que preocupaba enormemente al Faraón, estaba a punto de acontecer en el futuro inmediato. Pero debido al hecho que el sueño era doble, tiene también significado respecto a los Últimos Tiempos, y que será de una mayor magnitud que aquel que aconteció en el día de José. Es como sigue: Sabemos que esta terrible hambre que seguiría a los siete años de abundancia traería por último a José sus sus hermanos junto con su padre, Jacob. Esto representa a Israel viniendo a Cristo, porque José es un Tipo de Cristo, lo que ellos harán al final de los siete años del Período de la Gran Tribulación. Por lo tanto, los siete años de hambre señalan los siete años venideros del Período de la Gran Tribulación profetizado por Daniel y predicho por nuestro Señor [Dan. 9:27; Mat. 24:21]. Igualmente, el «viento abrasador» mencionado en el Versículo 27 ubica el Gran Período de la Gran Tribulación que está por venir, que afectará la totalidad de la Tierra, pero tendrá su comienzo en el Medio Oriente. En cuanto a los siete años de abundancia que precedieron los siete años de hambre, contemplándolo en el sentido profético, se puede tomar el número «siete» en dos maneras diferentes. El número «siete,» que es el número de la perfección de Dios, podría corresponder a la Iglesia cuando sea completada y luego sacada del mundo inmediatamente antes de los siete años de la Tribulación. O, incluso los siete años de hambre que corresponden exactamente a los siete años venideros de la Gran Tribulación, los siete años de abundancia pudieran referirse a la cosecha tremenda de almas que antecederá inmediatamente al Arrebatamiento, que será seguido por la Gran Tribulación. Es muy posible, que ambas circunstancias desempeñarán un papel en esa escena. Habrá una gran cosecha de almas, en cumplimiento de la Profecía de Joel acerca del derramamiento del Espíritu del Señor sobre toda carne, lo cual Pedro señala que en los últimos días será en una medida mayor como nunca antes, y que concluirá la Edad de la Iglesia [Hch. 2:16-21].) 33 Por tanto, busque ahora el Faraón un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. 34 Haga esto el Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y recaude una quinta parte de la producción de la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia.

84 35 Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y almacenen el trigo (grano) bajo la mano del Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. 36 Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años del hambre que serán en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre. (Esta hambre fue por designio de Dios, no sólo para bendecir e instruir a Egipto, sino principalmente para ser el medio de traer a los hermanos de José arrepentidos a sus pies. Todo es, también como se dijo, un cuadro de hechos del presente y del futuro.) JosÉ 37 Y el asunto pareció bien al Faraón, y a sus siervos (Faraón reconoció la sabiduría de lo que él escuchaba de ese joven, José). 38 Y dijo el Faraón a sus siervos: ¿Hemos de hallar otro hombre como éste, en quien haya Espíritu de Dios? (El término «Espíritu de Dios», como lo usó el Faraón, en el Hebreo es «el Ruaj de Elojím», y hubiera sido entendido por el Faraón como que refiriéndose a la sagacidad e inteligencia de una Deidad. Fuera de eso, él no hubiera tenido conocimiento en cuanto a Qué o Quién era en realidad el Espíritu de Dios.) 39 Y dijo El Faraón a José: Puesto que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú (José, aún en humillación, llega a ser el intérprete de los pensamientos y consejos de Dios; y en su ascenso ejecuta con poder esos consejos, y subyuga todo Egipto Al Que está sentado en el trono. En todo esto José era un maravilloso y completo Tipo de Cristo, Quien, en la humillación de Su Primer Advenimiento, reveló los consejos y afectos del Corazón de Dios, y Quien, en la gloria de Su Segundo Advenimiento, establecerá el Reino de Dios en poder sobre toda la Tierra.). 40 Tú serás sobre mi casa, y por tu dicho se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú. (Entonces, en un momento, José fue ascendido a la posición augusta de Primer Ministro de Egipto, y por lo tanto es uno de los varones más poderosos en la tierra.) 41 Dijo además el Faraón a José: He aquí yo te he puesto sobre toda la tierra de Egipto. 42 Entonces el Faraón quitó su anillo de su mano, y lo puso en la mano de José, y le hizo vestir de ropas de lino finísimo, y puso un


85 collar de oro en su cuello (al darle su anillo a José declara el hecho que la posición de José era real y no simplemente honorífica; la autoridad de José era absoluta y universal, que es lo que fue; no había ninguna parte de Egipto sobre la cual él no tenía control); 43 Y lo hizo subir en su segundo carro y pregonaron delante de él: ¡Doblad la rodilla! Y lo puso sobre toda la tierra de Egipto. 44 Y dijo el Faraón a José: Yo Faraón; y sin ti ninguno alzará su mano ni su pie en toda la tierra de Egipto. 45 Y llamó el Faraón el nombre de José Zafenat Panea (el nombre mismo que le dio Faraón a José era profético; su nombre Hebreo, José, significa «Jehová agregará»; su nombre Egipcio significa «vida más abundante»; en esencia, los dos nombres significan «Jehová añadirá vida más abundante,» lo que describe también a Cristo [Jn. 10:10]); y le dio por mujer a Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. Y salió José por toda la tierra de Egipto. 46 Y era José de edad de treinta años cuando fue presentado delante del Faraón rey de Egipto. Y salió José de delante del Faraón, y transitó por toda la tierra de Egipto. (Nuestro Señor, también, comenzó Su ministerio público a la edad de 30 años.) 47 Y produjo a montones la tierra durante los siete años de abundancia. 48 Y él (José) juntó todo el mantenimiento de los siete años que fueron en la tierra de Egipto, y guardó mantenimiento en las ciudades, poniendo en cada ciudad el mantenimiento del campo de sus alrededores. 49 Y almacenó José trigo (grano) como arena del mar, mucho en extremo, hasta no poderse contar, porque no tenía número. 50 Y nacieron a José dos hijos antes que viniese el primer año del hambre, los cuales le dio a luz Asenat, hija de Potifera sacerdote de On. 51 Y llamó José el nombre del primogénito Manasés; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre. 52 Y el nombre del segundo lo llamó Efraín; porque dijo: Dios me hizo fértil en la tierra de mi aflicción. (A José le fue dada una esposa Gentil, que es un tipo de la esposa Gentil dada a Cristo, porque la Iglesia es mayormente Gentil. Manasés significa «olvido», mientras que Efraín significa «fecundidad». Esto es indicativo de su condición espiritual. El olvidó la injusticia

GÉNESIS 42:4 que le hicieron, y el Señor lo prosperó. Debe ser una lección para nosotros.) 53 Y se cumplieron los siete años de la abundancia, que hubo en la tierra de Egipto. el hambre 54 Y comenzaron a venir los siete años del hambre, como José había dicho; y hubo hambre en todos los países (se refiere a todas las tierras del Medio Oriente), pero en toda la tierra de Egipto había pan. (Sólo Egipto tenía alimentos, porque el Faraón prestó atención a lo que había dicho el Señor, y designó a José para encabezar el programa.) 55 Y cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó al Faraón por pan: y dijo elFaraón a todos los Egipcios: Id a José, y haced lo que él os dijere. (Ninguna nación ha tenido un varón más honesto para guiar sus asuntos como lo tenía Egipto en José.) 56 Y el hambre estaba por toda la extensión del país (esa parte del mundo). Entonces abrió José todo granero donde había, y vendía a los Egipcios; porque había crecido el hambre en la tierra de Egipto. (!Así como el Señor dijo que iba a suceder!) 57 Toda la tierra (en el Medio Oriente) venía a Egipto para comprar (grano) de José; porque por toda la tierra había crecido el hambre. (Mientras habían, sin duda, muchas razones por el hambre, al menos una de las razones principales era para traer a Jacob y a su familia a Egipto, así como la Gran Tribulación venidera traerá a Israel a Cristo.) CAPÍTULO 42 (1707 a.C.)

LOS HERMANOS DE JOSÉ

Y

VIENDO Jacob que en Egipto había alimentos (grano), dijo a sus hijos: ¿Por qué os estáis mirando? (en otras palabras, ¡vayan a Egipto y compren grano!) 2 Y dijo: He aquí, yo he oído que hay alimentos (grano) en Egipto; descended allá, y comprad de allí para nosotros, para que podamos vivir, y no nos muramos (por lo visto, el hambre era severa en Canaán). 3 Y descendieron los diez hermanos de José a comprar trigo (grano) en Egipto (un viaje de esta naturaleza era mucho más seguro que uno o dos viajando solos). 4 Pero Jacob no envió a Benjamín, hermano de José, con sus hermanos; porque


GÉNESIS 42:5 dijo: No sea acaso que le acontezca algún desastre (Jacob, no sólo amaba a ese jóven, porque era hijo de Raquel, sino también sin duda sentía, habiendo perdido a José, que el Señor protegería a Benjamín). 5 Y vinieron los hijos de Israel a comprar (grano) entre los que venían (muchos otros de Canaán y lugares del Medio Oriente estaban en Egipto, también, para comprar grano); porque había hambre en la tierra de Canaán. 6 Y José era el gobernante en aquella tierra, que vendía a todo el pueblo de la tierra; y llegaron los hermanos de José, y se inclinaron a él rostro por tierra (el sueño de José con respecto a las gavillas que se postraron delante de él [37:7] ahora se cumple). 7 Y José, cuando vio a sus hermanos, los reconoció, pero hizo como que no los conocía, y les habló ásperamente, y les dijo: ¿De donde habéis venido? Y ellos respondieron: De la tierra de Canaán a comprar alimentos. (Si José hubiera pensado en su propia dignidad y afecto, en ese momento él se habría revelado a sus hermanos. Tal revelación, sin embargo, sólo hubiera producido confusión, pero no arrepentimiento. Él los amaba y, por lo tanto, buscaba su bienestar espiritual; y por eso, actuaba así, para traer a la memoria su pecado, y hacerles confesarlo con sus propios labios, y no sólo hacerlo en su presencia, porque él todavía les encubría quién era, pero confesarlo delante de Dios — Williams.) 8 José había reconocido a sus hermanos, aunque ellos no lo habían reconocido. 9 Entonces se acordó José de los sueños que había tenido de ellos, y les dijo: Espías sois; para rendir informes al país del cual habéis venido (esta acusación era moralmente verídica; porque los hombres que fueron culpables de la traición, crueldad e insensatez de 34:2529 habrían actuado igual en Egipto, si hubieron tenido el poder; sin embargo, como los eventos lo confirmarán, no eran los mismos hombres que habían sido muchos años atrás). 10 Y ellos le respondieron: No, señor mío; mas tus siervos han venido a comprar alimentos. 11 Todos nosotros somos hijos de un varón; somos hombres de verdad, tus siervos nunca fueron espías. 12 Y él les dijo: No; a ver lo descubierto del país habéis venido. 13 Y ellos respondieron: Tus siervos somos doce hermanos, hijos de un varón en la tierra

86 de Canaán; y he aquí el menor está hoy con nuestro padre, y el otro ya no vive. 14 Y José les dijo: Eso es lo que os he dicho, afirmando que sois espías. 15 En esto seréis probado: Vive el Faraón que no saldréis de aquí, sino cuando vuestro hermano menor aquí viniere. (Razonando que Jacob probablemente había transferido la primogenitura a Benjamín, quiso saber la actitud de estos hombres hacia Benjamín. Por eso «los prueba.») LOS HERMANOS 16 Enviad uno de vosotros, y traiga vuestro hermano; y vosotros quedad presos, y vuestras palabras serán probadas, si hay verdad con vosotros; y si no, vive El Faraón, que sois espías. 17 Y los puso juntos en la cárcel por tres días. (Del mismo modo, Israel estará bajo presión tremenda por el Anticristo por un período de un poco más de tres años.) 18 Y al tercer día les dijo José: Haced esto, y vivid; yo temo a Dios (¿qué pensarían estos hombres cuando José menciona a «Elojím,» el Dios de los Hebreos? Todo esto tenía que parecerles a ellos muy extraño, porque ellos sabían que Elojím era poco conocido, si es que era conocido, fuera de su respectiva familia): 19 Si sois hombres de verdad, quede encarcelado en prisión uno de vuestros hermanos; y vosotros id, llevad el alimento (grano) para el hambre de vuestra casa (José ablanda ahora sus exigencias, en el sentido de que primeramente declaró que nueve de los hermanos permanecieran en Egipto, mientras que uno sería enviado a traer a Benjamín; pero ahora él se limita a que sólo uno quede en Egipto, mientras que los nueve vuelven a casa); 20 Pero habéis de traerme a vuestro hermano menor, y serán verificadas vuestras palabras, y no moriréis. Y ellos lo hicieron así (cuando regresen, Benjamín tiene que acompañarles). 21 Y decían el uno al otro: Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, que vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le oímos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia (esto es tipo de Israel que en un triste día venidero, igual como los hermanos de José tendrán que pasar una prueba profunda y escrutadora, a través de unos ejercicios de conciencia intensos y dolorosos).


87 22 Entonces Rubén les respondió, diciendo: ¿No os hablé yo y dije: No pequéis contra el joven, y no escuchasteis? He aquí también su sangre es requerida (después de todos estos años, su conciencia todavía les molesta, ¡y con toda razón! El pecado sólo se perdona cuando es perdonado correctamente por el Señor. Y no puede ser perdonado correctamente hasta que uno confiese tal cosa al Señor). 23 Y ellos no sabían que los entendía José, porque había intérprete entre ellos (pero él les entendía). SimeÓn

GÉNESIS 43:1 31 Y nosotros le dijimos: Somos hombres de verdad, nunca fuimos espías; 32 Somos doce hermanos, hijos de nuestro padre; uno no parece, y el menor está hoy con nuestro padre en la tierra de Canaán. 33 Y aquel varón, señor de la tierra, nos dijo: En esto conoceré que sois hombres de verdad; dejad conmigo uno de vuestros hermanos, y tomad para el hambre de vuestras familias, y andad, 34 Y traedme a vuestro hermano el menor, para que yo sepa que no sois espías, sino hombres de verdad; así os daré a vuestro hermano, y negociaréis en la tierra. 35 Y aconteció que vaciando ellos sus sacos, he aquí que en el saco de cada uno estaba la bolsa de su dinero; y viendo ellos y su padre los atados de su dinero, tuvieron temor. (Por la terminología que usan estos hombres en este momento, es obvio que ha habido un cambio en sus vidas; sin embargo, es un cambio que todavía no está completo.)

24 Y se apartó José de ellos, y lloró; después volvió a ellos, y les habló, y tomó de entre ellos a Simeón, y le aprisionó a vista de ellos (no se nos dice por qué fue escogido Simeón; él pudiera haber sido el que ideó este terrible pecado que fue cometido contra José tantos años atrás). 25 Y mandó José que llenaran sus sacos de trigo (grano), y devolviesen el dinero de cada uno de ellos, poniéndolo en su saco, y les diesen comida para el camino; y se hizo así con ellos (esto coincide con el sustento que el Señor dará a Israel durante la Gran Tribulación [Apoc. 12:6]). 26 Y ellos pusieron su trigo (grano) sobre sus asnos, y se fueron de allí. 27 Y abriendo uno de ellos su saco para dar de comer a su asno en el mesón, vio (halló) su dinero que estaba en la boca de su costal (fácilmente hallado). 28 Y dijo a sus hermanos: Mi dinero se me ha devuelto, y aún helo aquí en mi saco. Se les sobresaltó entonces el corazón, y espantados dijeron el uno al otro: ¿Qué es esto que nos ha hecho Dios? (¡Realmente, ellos tenían razón! Era Dios Quien estaba guiando estos eventos, dándole a José instrucciones respecto a cómo él debía manejar la situación; sin embargo, debido a su pecado, un pecado cometido hacía unos 20 años, estaban pensando en Dios de una manera muy negativa. No es diferente en la actualidad.)

36 Entonces su padre Jacob les dijo: Me habéis privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis; contra mí son todas estas cosas. (Jacob cree que José está muerto; y del mismo modo, Israel cree que Jesús está muerto, negando que Él resucitó de entre los muertos.) 37 Y Rubén habló a su padre, diciendo: Harás morir a mis dos hijos, si no te lo volviere (Benjamín); entrégalo en mi mano, que yo lo volveré a ti. 38 Y él dijo: No descenderá mi hijo con vosotros; porque su hermano ha muerto, y él sólo ha quedado; y si le aconteciere algún desastre en el camino por donde vais, haréis descender mis canas con dolor a la sepultura. (Este Versículo se refiere al gran dolor de Jacob. El Período de la Gran Tribulación se llama «el tiempo de angustia para Jacob.» Pero luego dice: «pero de ella será librado» [Jer. 30:7]. Del mismo modo, Jacob será librado de este «dolor».)

Jacob

CAPÍTULO 43

EL DOLOR

(1707 a.C.)

29 Y venidos a Jacob su padre en tierra de Canaán, le contaron todo lo que les había acontecido, diciendo: 30 Aquel varón, señor de la tierra, nos habló ásperamente, y nos trató como a espías de la tierra.

EGIPTO

Y

EL HAMBRE era grande en la tierra (del mismo modo, la Gran Tribulación, que está por venir, de la cual este Versículo es un tipo, será «grande en la tierra de Israel»).


GÉNESIS 43:2 2 Y aconteció que como acabaron de comer el trigo que trajeron de Egipto, les dijo su padre: Volved y comprad para nosotros un poco de alimento (parece que el grano que ellos obtuvieron en Egipto fue usado únicamente para su alimento personal, por lo visto, los rebaños y manadas se alimentaban de otras cosas). 3 Y respondió Judá, diciendo: Aquel varón bien claro nos advirtió, diciendo: No veréis mi rostro si no traéis a vuestro hermano con vosotros (Rubén es el primogénito, y debía haber tomado el mando en todos estos asuntos, pero es Judá quien en verdad ocupa la posición de liderazgo; Jesús vendrá de la Tribu de Judá). 4 Si enviares a vuestro hermano con nosotros, descenderemos y te compraremos alimento. 5 Pero si no le enviares, no descenderemos, porque aquel varón nos dijo: No veréis mi rostro sin vuestro hermano con vosotros (la habilidad de José — esa habilidad que sólo el amor puede dar — para guiar a sus hermanos paso por paso a una confesión de su pecado contra él, y en un sentido de la oscuridad de ese pecado a los ojos de Dios, es un cuadro de la acción futura del Señor Jesucristo para traer a Israel a reconocer su pecado de haberle rechazado, y el resultado enorme de ese pecado contra Dios — Williams). 6 Y dijo Israel: ¿Por qué me hiciste tanto mal, informando al hombre que tenías otro hermano? (Ahora El Espíritu Santo se refiere a Jacob como «Israel.» Es respecto al hecho de la obediencia de Jacob de enviar a Benjamín, aunque no deseaba hacerlo. Cuando el Espíritu Santo emplea el nombre «Israel» refiriéndose a Jacob, siempre y sin excepción, se refiere a la Fe y, en un sentido, un hito en su caminar de fe.) 7 Y ellos respondieron: Aquel varón nos preguntó expresamente por nosotros, y por nuestra parentela, diciendo: ¿Vive aún vuestro padre? ¿Tenéis otro hermano? Y le declaramos conforme a estas palabras. ¿Podíamos nosotros saber que había de decir: Haced venir a vuestro hermano? 8 Entonces Judá dijo a Israel su padre: Envía al joven conmigo, y nos levantaremos e iremos, a fin de que vivamos y no muramos, nosotros, y tú, y nuestros niños. 9 Yo me comprometo por él; a mí me pedirás cuenta de él. Si yo no te lo volviere, y lo pusiere delante de ti, seré ante ti el culpable para siempre; 10 Que si no nos hubiéramos detenido, cierto ahora hubiéramos ya vuelto dos veces

88 (de no haber sido por este asunto crítico, llevar a Benjamín, debido a la carencia de alimentos, ya ellos habrían regresado). 11 Entonces su padre Israel respondió: Pues que así es, hacedlo; tomad de lo mejor de la tierra en vuestros vasos, y llevad a aquel varón un presente, un poco de bálsamo, un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras. 12 Y tomad en vuestras manos una doble cantidad de dinero, y llevad en vuestra mano el dinero vuelto en las bocas de vuestros costales, quizá fue un error (todo esto era para probar que eran hombres honestos; poco se daban cuenta de lo que en realidad eran las intenciones de José). 13 Tomad también a vuestro hermano, y levantaos, y volved a aquel varón (Jacob, bajo ninguna consideración hubiera permitido que Benjamín fuera a Egipto, sino habría llegado al lugar donde no tenía alternativa; esta era la Voluntad de Dios, y a veces el Señor nos pone en situaciones difíciles, antes que nosotros obedezcamos esa Voluntad). 14 Y que el Dios Todopoderoso os dé Misericordias delante de aquel varón, y os suelte al otro vuestro hermano, y a este Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, séalo. (Por medio de usar el título, «Dios Todopoderoso,» que significa «El Shaddái,» el Patriarca se refiere al Dios del Pacto de Abraham [17:1]. El Shaddái significa «el que es Todo Suficiente.») 15 Entonces tomaron aquellos varones el presente, y tomaron en su mano una cantidad doble de dinero, y a Benjamín; y se levantaron, y descendieron a Egipto, y se presentaron delante de José. (Él era su hermano y su Salvador, pero aún no le conocieron. Del mismo modo, Israel se presentara delante de Cristo en la Segunda Venida, y no Le conocerán [Zac. 13:6].) 16 Y cuando vio José a Benjamín con ellos, y dijo al mayordomo de su casa: Mete en casa a esos hombres, y mata a un animal (degüella a un cordero para la cena), y aderézala; porque estos hombres comerán conmigo al mediodía. (La unión de Benjamín y José señala el día cuando Cristo, como Benjamín, será el Hijo a la Diestra de Israel y, como José, Rey sobre toda la Tierra.) 17 E hizo el hombre como José dijo; y llevó a los hombres a casa de José. (Israel será llevado un día a la casa Celestial de José. Pablo dijo eso [Rom. 11:26-27].)


89 EL TEMOR 18 Y aquellos hombres tuvieron temor, cuando fueron llevados a casa de José, y decían: Por el dinero que fue vuelto en nuestros costales la primera vez nos han traído aquí; para acusarnos de que le hemos robado, y para apoderarse de nosotros, y tomarnos por siervos a nosotros, y a nuestros asnos (ellos interpretaron negativamente la atención especial que les estaban brindando ). 19 Y se llegaron al mayordomo de la casa de José, y le hablaron a la entrada de la casa, 20 Y dijeron: Ay señor mío, nosotros en realidad de verdad descendimos al principio a comprar alimentos: 21 Y aconteció que como vinimos al mesón, y abrimos nuestros costales, he aquí, el dinero de cada uno estaba en la boca de su costal, nuestro dinero en su justo peso; y lo hemos vuelto a traer en nuestras manos. 22 Hemos también traído en nuestras manos otro dinero para comprar alimentos; nosotros no sabemos quién haya puesto nuestro dinero en nuestros costales. 23 Y él respondió (el mayordomo): Paz a vosotros, no temáis; vuestro Dios, y el Dios de vuestro padre os dio el tesoro en vuestros costales; yo recibí vuestro dinero. Y sacó a Simeón a ellos. (Es extraño, el mayordomo habla de Elojím, a Quien los Egipcios no conocían. La conducta de José no se puede explicar excepto sobre la base de su inspiración. Él no está fingiendo. No está jugando con los sentimientos humanos. No está meramente siguiendo lo que le dictan propios afectos. Él está, bajo la dirección Divina, planeando el traslado de la casa de su padre a Egipto, para que el pueblo de Dios pase por ese tiempo de prueba en la casa de servidumbre — Spence) 24 Y metió aquel varón a aquellos hombres en casa de José; y les dio agua, y lavaron sus pies; y dio de comer (forraje) a sus asnos. 25 Y ellos prepararon el regalo entretanto que venía José al mediodía, porque habían oído que allí habían de comer pan (entre más tiempo pasa, más extraño parece; seguramente, el señor de Egipto no invitaba a extraños de otras naciones de la Tierra a su casa para comer con él, ¡y sobre todo a pastores pobres! Pero aún así ellos estaban allí). JosÉ 26 Y vino José a casa y ellos le trajeron el regalo que tenían en su mano dentro de

GÉNESIS 43:33 la casa, y se inclinaron a él hasta tierra (de nuevo, se cumple su sueño [37:7, 9]). 27 Entonces les preguntó él cómo estaban, y dijo: ¿Vuestro padre el anciano que dijisteis, lo pasa bien? ¿Vive todavía? (Debió haber sido extraño para los hijos de Jacob escuchar al señor de Egipto haciéndoles preguntas personales acerca de su padre y de su salud, etc.) 28 Y ellos respondieron: Bien va a tu siervo nuestro padre; aún vive. Y se inclinaron, e hicieron reverencias (habían pasado unos 20 años desde que José había visto a su padre, Jacob). 29 Y alzando él sus ojos vio a Benjamín su hermano, hijo de su madre, y dijo: ¿Es éste vuestro hermano menor, de quien me hablasteis? Y dijo: Dios tenga misericordia de ti, hijo mío. (Es la primera vez que José ve a Benjamín. Él aún no había nacido cuando José fue vendido a Egipto.) el llanto 30 Entonces José se apresuró, porque se conmovieron sus entrañas a causa de su hermano; y procuró dónde llorar; y entró en su cámara, y lloró allí. (La escena es conmovedora, no sólo cómo expresa los sentimientos del momento, pero se presenta a sí misma en una manera más amplia, como tipo del día venidero cuando Cristo se presentará delante de Israel. Al fín, los hijos de Jacob volverán a casa. Incluso, en toda la historia, nunca ha habido nada tan drástico como la caída de Jacob, y me refiero a la Nación de Israel y su rechazo a Cristo. Opaca todos los otros sucesos [Rom. 11:15].) 31 Y lavó su rostro, y salió fuera, y se contuvo el llanto, y dijo: Poned pan (sirvan la cena). el banquete 32 Y pusieron para él aparte, y separadamente para ellos, y aparte para los Egipcios que con él comían; porque los Egipcios no pueden comer pan con los Hebreos, lo cual es abominación a los Egipcios. (La cena aquí que se presenta aquí es indicativa de la que tomará lugar en la Segunda Venida, cuando tanto Judíos y Gentiles tendrán comunión con Cristo, de Quien José era un Tipo.) 33 Y se sentaron delante de él, el mayor conforme a su mayoría, y el menor conforme a su minoría; y estaban aquellos hombres atónitos mirándose el uno al otro (estaban


GÉNESIS 43:34

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sentados conforme a su edad, comenzando con Rubén, quien era el primogénito, hasta Benjamín, quien era el menor. ¿Cómo sabía el señor de Egipto estas cosas?, los hermanos de José deben haberse estado preguntando). 34 Y él tomo viandas (la comida) de delante de sí para ellos; pero la porción de Benjamín era cinco veces mayor que la de cualquiera de ellos. Y bebieron, y se alegraron con él. (El número «cinco» es el número de la Gracia de Dios. El nombre «Benjamín» significa «Mi diestra fuerte», que tipifica a Cristo. En el día venidero, cuando Israel retorne a Cristo, aunque Cristo tiene «una diestra fuerte», Él va a tratar a Israel con «Gracia», que era el significado de la comida dada a Benjamín, que fue cinco veces más que la de sus hermanos.) CAPÍTULO 44 (1707 a.C.)

LA PRUEBA FINAL

Y

MANDÓ josé al mayordomo de su casa, diciendo: Llena de alimentos los costales de estos varones, cuanto pudieren llevar, y pon el dinero de cada uno en la boca de su costal. 2 Y pondrás mi copa, la copa de plata, en la boca del costal del menor, con el dinero de su trigo (grano). Y él hizo como dijo José. 3 Venida la mañana, los hombres fueron despedidos con sus asnos. 4 Habiendo ellos salido de la ciudad, y no estaban muy lejos, dijo José a su mayordomo: Levántate, y sigue a esos hombres; y cuando los alcances, diles: ¿Por qué habéis vuelto mal por bien? (El lector casual podría creer que José está actuando de una forma áspera con respecto a este episodio en particular; sin embargo, debido a la magnitud del pecado de estos hermanos, con la excepción de Benjamín, José tiene que asegurarse que ellos de verdad se han Arrepentido genuinamente de corazón.) 5 ¿No es ésta en la que bebe mi señor, y por la que suele adivinar? Habéis hecho mal en lo que hicisteis. 6 Y como él los alcanzó, les dijo estas palabras (sin duda, José le había dicho al hombre exactamente lo que él debía decir a sus hermanos). 7 Y ellos le respondieron: ¿Por qué dice mi señor tales cosas? Nunca tal hagan tus siervos. 8 He aquí, el dinero que hallamos en la boca de nuestros costales, te lo volvimos a

traer desde la tierra de Canaán; ¿cómo, pues, habíamos de hurtar de casa de tu señor plata ni oro? 9 Aquel de tus siervos en quien fuere hallada la copa, que muera, y aun nosotros seremos siervos de mi señor. (¡Ellos tienen razón y también están equivocados! Tienen razón en que no habían robado la copa, pero equivocados en que no está en uno de los costales.) 10 Y él dijo: También ahora sea conforme a vuestras palabras; aquél en quien se hallare, será mi siervo, (esclavo), y vosotros seréis sin culpa. (El mismo mayordomo que les había saludado anteriormente ahora está delante de ellos, buscando la copa que supuestamente falta. Él es el mismo que puso la copa en el costal de Benjamín, por eso sabía exactamente dónde se encontraba.) 11 Ellos entonces se dieron prisa, y derribando cada uno su costal en tierra, abrió cada uno el costal suyo. 12 Y buscó; desde el mayor comenzó, y acabó en el menor; y la copa fue hallada en el costal de Benjamín. 13 Entonces ellos rasgaron sus vestidos, y cargó cada uno su asno, y volvieron a la ciudad. JudÁ 14 Y llegó Judá con sus hermanos a casa de José, que aún estaba allí, y se postraron delante de él en tierra. (Cuando José retuvo a Simeón, y después a Benjamín, fue hábilmente designado para saber si ellos serían indiferentes al clamor de su hermano cautivo y a las lágrimas de un padre en luto.) 15 Y les dijo José: ¿Qué obra es ésta que habéis hecho? ¿No sabéis que un hombre como yo sabe adivinar? 16 Entonces dijo Judá: ¿Qué diremos a mi señor? ¿Qué hablaremos? ¿O con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos; he aquí, nosotros somos siervos de mi señor, nosotros, y asimismo aquél en cuyo costal se encontró a copa. (La angustia de Judá y los demás pone de manifiesto que ya de corazón no eran los mismos hombres que eran unos veinte años atrás,. Nadie puede enseñar como Dios. Sólo Él puede producir en la conciencia el verdadero sentido del pecado, y llevar el alma hacia la profundidad de su propia condición ante la Presencia de Dios. La «iniquidad» a que se refiere Judá era la venta de su hermano muchos año ante. Ellos sólo pueden


91 pensar en este gran pecado dominante, el rechazo a su hermano José.) 17 Y él (José) respondió: Nunca yo tal haga (está diciendo que él no tiene deseo de retener a todos los hermanos, solamente aquel en quien fue hallada la copa en el costal, a saber, Benjamín); el varón en cuyo poder fue hallada la copa, él será mi siervo (esclavo), vosotros id en paz, a vuestro padre. 18 Entonces Judá se llegó a él, y dijo: Ay señor mío, te ruego que hable tu siervo una palabra en oídos de mi señor, y no se encienda tu enojo contra tu siervo, pues que tú eres como el Faraón. (Este Capitulo contiene uno de los más apasionados ruegos que jamás fue hecho de un hombre a otro. Judá le presenta este ruego a José.) 19 Mi señor preguntó a sus siervos, diciendo: ¿Tenéis padre o hermano? 20 Y nosotros respondimos a mi señor: Tenemos un padre anciano, y un joven que le nació en su vejez, pequeño aún; y un hermano suyo murió, y él quedó solo de su madre y su padre lo ama. 21 Y tú dijiste a tus siervos: Traédmelo y pondré mis ojos sobre él. 22 Y nosotros dijimos a mi señor: El joven no puede dejar a su padre, porque si le dejare, su padre morirá. 23 Y dijiste a tus siervos: Si vuestro hermano menor no descendiere con vosotros, no veáis más mi rostro. 24 Aconteció pues, que como llegamos a mi padre tu siervo, le contamos las palabras de mi señor. 25 Y dijo nuestro padre: Volved a comprarnos un poco de alimento. 26 Y nosotros respondimos: No podemos ir; si nuestro hermano fuere con nosotros, iremos; porque no podemos ver el rostro del varón, no estando con nosotros nuestro hermano el menor. 27 Entonces tu siervo mi padre nos dijo: Vosotros sabéis que dos me dio a luz mi mujer; 28 Y el uno salió de mi lado, y pienso de cierto que fue despedazado, y hasta ahora no le he visto; 29 Y si tomareis también éste de delante de mí, y le aconteciere algún desastre, haréis descender mis canas con dolor a la sepultura. 30 Ahora, pues, cuando llegare yo a tu siervo mi padre, y el joven no fuere conmigo, como su alma está ligada al alma de él,

GÉNESIS 45:5 31 Sucederá que cuando no vea al joven, morirá; y tus siervos harán descender las canas de tu siervo nuestro padre con dolor a la sepultura. 32 Como tu siervo salió por fiador del joven con mi padre, diciendo: Si no te lo volviere, entonces yo seré culpable para mi padre todos los días. 33 Te ruego por tanto que quede ahora tu siervo por el joven por siervo (esclavo) de mi señor, y que el joven vaya con sus hermanos. 34 Porque ¿cómo iré yo a mi padre sin el joven? No podré, por no ver el mal que sobrevendrá a mi padre. CAPÍTULO 45 (1707 a.C.)

JOSÉ

N

O PODÍA ya José contenerse delante de todos los que estaban al lado suyo, y clamó: Haced salir a todos que están ante mí. Y no quedó nadie con él, al darse a conocer José a sus hermanos (Zacarías el Profeta dijo, y refiriéndose al día venidero: «Y mirarán a Mí a quien traspasaron,» del cual esta escena de José y sus hermanos es un tipo [Zac. 12:10]). 2 Entonces se dio a llorar a voz en cuello; y oyeron los Egipcios, y oyó también la casa de Faraón (los Egipcios, que acababan de salir de la habitación, sin querer podían escuchar los fuertes sollozos; reportaron estos sucesos al Faraón). 3 Y dijo José a sus hermanos: Yo soy José (es más fácil imaginarse que describir el efecto de este anuncio; hasta este momento él fue conocido a sus hermanos como Zafenat Panea; evidentemente ahora él les habla en Hebreo); ¿vive aún mi padre? Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él. (¿Cuál será la reacción de Israel cuando Cristo le diga en la Segunda Venida: «Yo soy Jesús»?) 4 Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano el que vendisteis para Egipto. (El Texto indica que ellos no saben qué hacer. Es muy posible, que él se preguntara si ellos le entendieron cuando él primero les dijo: «Yo soy José». Entonces él se identifica ahora de una manera que no se puede malinterpretar. Él es el hermano que ellos vendieron como esclavo). 5 Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; que para


GÉNESIS 45:6

92

preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. (El corazón de José es fiel a Dios y a sus hermanos. Él seguía aclarándoles que fue Dios el que lo había sacado del pozo y le había colocado en el Trono. La manera en que él dijo todo esto les da a entender que fue contra Dios que ellos pecaron, más bien que en contra de él, que en realidad era cierto, lo que hizo el pecado aún peor.) 6 Que ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en que ni habrá siembra ni siega. 7 Y Dios me envió delante de vosotros, para que vosotros quedaseis en la tierra, y para daros vida por medio una gran liberación. (José intenta apaciguar su tristeza y dolor al mostrarles que independientemente de lo que ellos intentaran, Dios lo anuló, y lo usó para su bien. Sólo Dios puede tomar lo incorrecto y hacerlo correcto.) 8 Así pues, no me enviasteis vosotros acá, sino Dios, que me ha puesto por padre del Faraón, y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto. (De hecho, sólo Dios pudo haberlo hecho. ¡Los hombres dominan pero Dios predomina!) Jacob 9 Daos prisa, id a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas (ahora José da instrucciones en cuanto a su padre Jacob; pero con eso, los hermanos tienen ahora otro problema; van a tener que confesarle a Jacob lo que ocurrió con José hace tanto tiempo atrás): 10 Y habitarás en la tierra de Gosén (la región más próspera de Egipto), y estarás cerca de mí, tú y tus hijos, y los hijos de tus hijos, tus ganados y tus vacas, y todo lo que tienes. 11 Y allí te alimentaré, pues aún quedan cinco años de hambre, para que no perezcas de pobreza tú y tu casa, y todo lo que tienes (es típico de Israel en la Gran Tribulación venidera, cuando Dios los sustentará [Apoc. 12:6]). 12 Y he aquí, vuestros ojos ven, y los ojos de mi hermano Benjamín, que mi boca os habla (José está diciendo a sus hermanos que deben observarle de cerca, y ellos verán, sin sombra de duda, que en realidad es José quien les está hablando). 13 Haréis pues saber a mi padre toda mi gloria en Egipto, y todo lo que habéis visto; y daos prisa, y traed a mi padre acá (este es

un tipo de Israel, cuando, en ese día feliz, «ellos [Israel] declararán Mi Gloria [de Cristo] entre los Gentiles» [Isa. 66:19]). 14 Y se echó sobre el cuello de Benjamín su hermano, y lloró; y también Benjamín lloró sobre su cuello. 15 Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él. (Esta escena es típica del día venidero cuando Israel reconocerá a Cristo, que será en la Segunda Venida [Zac. 12:10]. Al besar José a todos sus hermanos representa el sello de reconocimiento, reconciliación y de Salvación.) la invitaciÓn del faraÓn 16 Y se oyó la noticia en la casa del Faraón, diciendo: Los hermanos de José han venido. Y agradó a los ojos del Faraón y de sus siervos. 17 Y dijo el Faraón a José: Di a tus hermanos: Haced esto: cargad vuestras bestias, e id, volved a la tierra de Canaán; 18 Y tomad a vuestro padre y vuestras familias, y venid a mí, que yo os daré lo bueno de la tierra de Egipto y comeréis la grosura de la tierra. (La Gracia de José al cubrir el pecado que ellos habían confesado, al ocultarlo del Faraón, y al apurarse para reconocerles delante del Faraón como sus hermanos, ilustra la Gracia más rica de Quien dice: «Nunca más me acordaré de tus pecados e iniquidades» [Heb. 10:17].) 19 Y tú manda: Haced esto: tomaos de la tierra de Egipto carros para vuestros niños y vuestras mujeres; y tomad a vuestro padre, y venid. 20 Y no se os dé nada de vuestras alhajas, porque el bien de la tierra de Egipto será vuestro. (Y así será lo mismo para Israel en ese glorioso día venidero, cuando por fín aceptarán al Señor Jesucristo como su Salvador y Mesías.) JosÉ 21 Y lo hicieron así los Hijos de Israel (el Espíritu Santo se refiere aquí a Jacob como «Israel» significa que es la Voluntad de Dios que Jacob viniera a Egipto); y les dio José carros conforme a la orden del Faraón, y les suministró víveres para el camino. 22 A cada uno de todos ellos dio mudas de ropa (en el sentido espiritual, Israel, en un feliz día venidero, tendrá una «muda de vestidos,» esto es, «el manto de Justicia»), y a Benjamín dio trescientas piezas de plata, y cinco mudas de ropa. (La «plata» se refiere a la Redención


93 y lo que ocurrirá a Israel. «Cinco» se refiere a la Gracia, y al hecho de que la Gracia de Dios recompensará a Israel con un manto de Justicia, que, en efecto es la Justicia de Cristo, y la que se da sólo por la Gracia [Ef. 2:8-9]) 23 Y a su padre envió esto: diez asnos cargados de lo mejor de Egipto, y diez asnas cargadas de trigo (grano), y pan y comida, para su padre en el camino (ya no padecerán hambre [Jer. 30:7]). 24 Y despidió a sus hermanos, y se fueron. Y él les dijo: No riñáis por el camino (no se demoren). 25 Y subieron de Egipto, y llegaron a la tierra de Canaán a Jacob su padre (la implicación es, que no sólo van a llevarle a Jacob la noticia más maravillosa que jamás haya escuchado, sino que, también, tienen que decirle la verdad con respecto a lo que ellos le hicieron a José hace tantos años atrás), 26 Y le dieron las nuevas (significa que ellos le contaron todo), diciendo: José vive aún (por unos 20 años, Jacob ha sufrido; se acabó el sufrimiento; José aún vive; ¡Cristo vive! ¡Qué más se puede decir!); y él es señor en toda la tierra de Egipto. Y el corazón de Jacob se desmayó; pues no los creía. (La escena con José revelándose a sus hermanos era, de hecho, una de las más, si no la más, conmovedora en la historia; y luego la escena con sus hermanos delante de su padre Jacob tuvo que quedar en segundo lugar.) 27 Y ellos le contaron todas las palabras de José, que él les había hablado; y viendo él los carros que José enviaba para llevarlo, el espíritu de Jacob su padre revivió (el Patriarca sabía que sus hijos personalmente no tenían forma alguna de adquirir esos carros; él ahora sabe que están diciéndole la verdad). 28 Entonces dijo Israel: Basta; José mi hijo vive todavía; iré, y le veré antes que yo muera (es digno de atención que en este Versículo se refiere a Jacob como «Israel»; se refiere a su Fe, tan débil como era, que fue recompensada, y recompensada enormemente, «¡José todavía vive!»). CAPÍTULO 46 (1706 a.C.)

EGIPTO

Y

PARTIÓ Israel con todo lo que tenía (cuando el Espíritu Santo usa aquí el nombre «Israel», nos dice que Jacob se caminó hacia adelante con una confianza renovada y Fe en Dios, Quien originalmente le había cambiado

GÉNESIS 46:3 su nombre; en otras palabras, él ahora está en el centro mismo de la Voluntad Perfecta de Dios, lo cual sólo Dios puede bendecir), y vino a Berseba, y ofreció Sacrificios (estos Sacrificios personificaban a Dios, Quien llegaría a ser carne y habitaría con los hombres, y por eso iría a la Cruz ofreciéndose en Sacrificio, lo que sólo podía expiar el pecado del hombre) al Dios de su padre Isaac (esto especifica que lo que Dios le había dado a Abraham le fue luego entregado a Isaac, y ahora le fue entregado a Jacob; en otras palabras, la Visión es la misma). 2 Y habló Dios a Israel en visiones de noche (una vez más, al usar el nombre «Israel», significa Fe de parte de Jacob), y dijo: Jacob, Jacob (¿Por qué empleó el Señor ambos nombres: «Israel» y «Jacob»? Cuando miramos este Versículo, estamos mirando la Santificación tanto en su forma de posición como de condición. La «posición espiritual» de Jacob era de perfecta Santificación, como la es de todo Creyente; sin embargo, nuestra «condición espiritual» no necesariamente está al mismo nivel que nuestra posición espiritual. De hecho, es la Obra del Espíritu Santo, Quien procura durante toda nuestra vida que nuestra «condición» esté al mismo nivel de nuestra «posición». Él sólo puede hacer tales cosas cuando nuestra Fe está anclada firmemente en Cristo y la Cruz, que luego Le da a Él libertad de acción para obrar). Y él respondió: Heme aquí (la Fe de Jacob era tal que ahora podía escuchar la Palabra del Señor). 3 Y dijo: Yo soy Dios (en el Hebreo, «Yo soy Él, el Todopoderoso»), el Dios de tu padre (el mismo Mensaje que Dios le dio a Isaac, se lo da también a Jacob; en breve, se refiere a Dios que se hace carne, habita entre los hombres y muere en una Cruz, para que el hombre pudiese ser redimido; los Ángeles no pueden redimir al hombre porque son de otra creación; por eso Dios tendría que redimir al hombre, y tendría que hacerlo convirtiéndose en hombre, con la Redención que se llevaría a cabo por el DiosHombre, el Señor Jesucristo, que va a la Cruz, en donde, y allí solo, la Redención podría ser efectuada [Gén. 3:15; Rom. 5:1; 6:3-14; I Cor. 1:17-18, 21, 23; 2:2; Ef. 2:13-18; Col. 2:1415]); no temas de descender a Egipto (Jacob temía descender a Egipto, simplemente porque a su padre Isaac le fue prohibido por Dios ir allí), porque allí Yo haré de te una gran nación (los planes del Señor son más grandes de lo que nos atrevemos a pensar; Él utilizará ahora a Egipto para adelantar Sus propósitos):


GÉNESIS 46:4 4 Yo descenderé contigo a Egipto (esto no es la idea de una deidad local que les sigue cuando ellos han cambiado su morada, y de este modo, confinados a un distrito en que por casualidad, por el tiempo presente, radican, sino una expresión metafórica por la eficiencia y la plenitud de la protección Divina — Kalisch); y yo también te haré volver (tiene un significado doble, en que Jacob será regresado a Canaán para su sepultura, y, también, que la nación que saldría de sus lomos, también regresaría); y José pondrá su mano sobre tus ojos (él jamás pensó que volvería a ver a José; sin embargo, el Señor le asegura aquí que no sólo iba a ver a su hijo, sino que José estará con él cuando muera). 5 Y se levantó Jacob de Berseba (Jacob tenía 130 años en este momento, y este evento sucedió 215 años después del llamado de Abraham; ahora la Fe de Jacob «se levanta», porque él ha escuchado del Cielo); y tomaron los hijos de Israel a su padre Jacob, y a sus niños, y a sus mujeres, en los carros que el Faraón había enviado para llevarlo (el nombre «Israel» fue usado de nuevo por el Espíritu Santo, que significa la Fe de Jacob; el principio de la Fe era el único artículo, por así decirlo, que le impulsaría a Jacob a acercarse al Señor). 6 Y tomaron sus ganados, y su bienes que había adquirido en la tierra de Canaán, y se vinieron a Egipto, Jacob, y toda su simiente consigo (ahora se ha cruzado un umbral espiritual; aunque es unos 255 años antes que Israel en realidad adquiera la Promesa, y en lo que se refiere a la tierra de Canaán, se ha logrado grandes pasos hacia adelante); 7 Sus hijos, y los hijos de sus hijos consigo; sus hijas, y las hijas de sus hijos, y a toda su simiente trajo consigo a Egipto. LA FAMILIA DE JACOB 8 Y éstos son los nombres de los Hijos de Israel (el Espíritu Santo emplea de nuevo el nombre de Fe de Jacob, «Israel»), que entraron en Egipto, Jacob y sus hijos: Rubén, el primogénito de Jacob. 9 Y los hijos de Rubén: Janoc, y Falú, y Jezrón, y Carmí. 10 Y los hijos de Simeón; Jemuel, y Jamín, y Oad, y Jaquín, y Zojar, y Saúl hijo de la Cananea. 11 Y los hijos de Leví; Guersón, Coat, y Merari. 12 Y los hijos de Judá (la Tribu de la cual vendría nuestro Señor [49:10]); Er, y Onán, y

94 Selá, y Fares, y Zera: pero Er y Onán, murieron en la tierra de Canaán. Y los hijos de Fares fueron Jezrón y Jamul. 13 Y los hijos de Isacar: Tola, y Fuvá, Job (es el mismo Job del Libro que lleva su nombre), y Simrón. 14 Y los hijos de Zabulón: Séred y Elón, y Yalel. 15 Éstos fueron los hijos de Lea, los que dio a luz a Jacob en Padán Aram, y además su hija Dina; treinta y tres las almas todas de sus hijos e hijas. 16 Y los hijos de Gad: Zefón, y Jaguí, y Esbón, y Suni, y Erí, y Arodí, y Arelí. 17 Y los hijos de Aser: Imná, e Isvá, e Isví, y Beriá, y Sera, hermana de ellos. Los hijos de Beriá: Héber, y Malquiel. 18 Éstos fueron los hijos de Zilpá, la que Labán dio a su hija Lea, y dio a luz éstos a Jacob; todas dieciséis almas. 19 Y los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín. 20 Y nacieron a José en la tierra de Egipto Manasés y Efraín, los que le dio a luz Asenat, hija de Potifera, sacerdote de On. 21 Y los hijos de Benjamín fueron Bela, y Béquer, y Asbel, y Guerá, y Naamán, y Ehí, y Ros, y Mupín, y Jupín, y Ard. 22 Éstos fueron los hijos de Raquel, que le nacieron a Jacob: en todas, catorce almas. 23 Y los hijos de Dan; Jusín. 24 Y los hijos de Neftalí: Yazel, y Guní, y Jéser y Silén. 25 Éstos fueron los hijos de Bilhá, la que dio Labán a Raquel su hija, y dio a luz éstos a Jacob; todas siete almas. 26 Todas las personas que vinieron con Jacob a Egipto, procedentes de sus lomos, sin contar las mujeres de los hijos de Jacob, todas las personas fueron sesenta y seis. 27 Y los hijos de José, que le nacieron en Egipto (pero de todos modos eran Israelitas), dos personas. Todas las almas de la casa de Jacob, que entraron en Egipto, fueron setenta. 28 Y envió a Judá delante de sí a José, para que le viniese a ver a Gosén; y llegaron a la tierra de Gosén (vemos aquí que la Tribu de Judá está tomando la delantera, la Tribu, como se dijo, de la cual vendría nuestro Señor). JosÉ Y jacob 29 Y José preparó su carro y vino a recibir a Israel su padre a Gosén; y se manifestó a él (la traducción aquí no nos dice mucho;


95 sin embargo, en el Hebreo tal terminología es utilizada muy a menudo en cuanto a la aparición de Dios o Sus Ángeles; es empleada aquí de esta manera para indicar la gloria en la que José vino a encontrarse con Jacob; este encuentro es simbólico del gran encuentro que tomará lugar en el futuro cercano de la Segunda Venida; cuando nuestro José Celestial Se presentará a Israel [Zac. 13:6]), y se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello bastante (sin embargo, fueron lágrimas de gozo, así como será en la Segunda Venida, cuando Jesús y Jacob se encontrarán en Gracia). 30 Entonces Israel (Fe) dijo a José: Muera yo ahora, ya que he visto tu rostro, pues aún vives (el Israel nacional no lo sabe aún ni lo cree, pero Jesús todavía vive). 31 Y José dijo a sus hermanos, y a la casa de su padre: Subiré y haré saber al Faraón, y le diré: Mis hermanos y la casa de mi padre, que estaban en la tierra de Canaán, han venido a mí (uno de los más grandes momentos en la historia humana será cuando Israel venga por fin a Cristo); 32 Y los hombres son pastores de ovejas, porque son hombres ganaderos; y han traído sus ovejas y sus vacas, y todo lo que tenían. 33 Y cuando el Faraón os llamare y dijere: ¿cuál es vuestro oficio? 34 Entonces diréis: Hombres de ganadería han sido tus siervos desde nuestra juventud hasta ahora (la palabra «ganadería» quiere decir vacas, bueyes, ovejas, cabras, etc.), nosotros y nuestros padres; a fin de que habitéis en la tierra de Gosén (la región más fértil de Egipto, al menos en lo que se refiere al apacentamiento de vacas y ovejas); porque para los Egipcios todo pastor de ovejas es una abominación (la palabra «abominación». como se usa aquí, se refiere al hecho de que había cierto tipo de significación religiosa en la actitud de los Egipcios hacia los pastores; sea como fuere, José no intenta esconder del Faraón la casta baja de los pastores, sus hermanos, pero confía en Dios que lo que era abominación a los Egipcios, será hecho, por la Gracia de Dios, aceptable; y así fue.). CAPÍTULO 47 (1706 a.C.)

JACOB ES PRESENTADO AL FARAÓN

Y

JOSÉ vino, e hizo saber al Faraón, y dijo: Mi padre y mis hermanos, y sus ovejas y sus vacas, con todo lo que tienen, han venido

GÉNESIS 47:9 de la tierra de Canaán; y he aquí, están en la tierra de Gosén. 2 Y de los postreros de sus hermanos tomó cinco varones, y los presentó delante del Faraón (según lo que sabemos, nadie en Egipto jamás supo algo acerca de la maldad de los hechos pasados de los hermanos de José; tal es el perdón genuino; no sólo perdona el pecado, sino que lo olvida, también). 3 Y el Faraón dijo a sus hermanos: ¿Cuál es vuestro oficio? Y ellos respondieron al Faraón: Pastores de ovejas son tus siervos, así nosotros como nuestros padres (los hermanos eran pastores, igual como había sido José, también, sirvió como un Tipo del Buen Pastor, Quien daría Su Vida por las ovejas [Jn. 10:11]). 4 Dijeron además al Faraón: Por morar en esta tierra hemos venido; porque no hay pasto para las ovejas de tus siervos, pues el hambre es grave en la tierra de Canaán: por tanto, te rogamos ahora que habiten tus siervos en la tierra de Gosén. 5 Entonces el Faraón habló a José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido a ti; 6 Delante de ti está la tierra de Egipto; en lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes que hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales del ganado mío. (José, levantado del abismo al trono, otro Tipo de Cristo, enriquece a sus hermanos con todas las Promesas que ellos, por su rechazo a él, habían invalidado, pero que ahora, les son restauradas con base en la Gracia. Al mismo tiempo, se les entrega la provincia más rica de Egipto. Los Egipcios, representan todas las naciones de la Tierra, son salvos de la muerte por José. Todo esto es un cuadro impresionante de lo que aún está por suceder. Este es el tema de Romanos, Capítulos 9, 10 y 11, en los Capítulos que señalan que Israel y los Gentiles heredarán las Promesas, en comunión, solamente en base de la pura Gracia.) 7 Y José introdujo a su padre, y lo presentó delante del Faraón; y Jacob bendijo al Faraón. (Y sin contradicción, el menor es bendecido por el mayor. El menor y más débil de los hijos de Dios es superior al más poderoso Monarca, y es sabedor de esa superioridad — Williams.) 8 Y dijo el Faraón a Jacob: ¿Cuántos son los días de los años de tu vida? 9 Y Jacob respondió al Faraón: Los días de los años de mi peregrinación son ciento treinta años; pocos y malos han sido los días de los años de mi vida, y no han llegado a los


GÉNESIS 47:10

96

días de los años de la vida de mis padres en los días de su peregrinación (es muy probable, que en en Egipto no había nadie que tuviera tantos años como Jacob; además, él no iba a morir hasta los 147 años de vida, unos 17 años después de venir a Egipto). 10 Y Jacob bendijo al Faraón, y se salió de delante del Faraón (por segunda vez, el Espíritu Santo señala que el Patriarca bendice al Faraón, de nuevo, significa que mientras el Faraón era el más grande a los ojos de los hombres, Jacob era lo más grande a los Ojos de Dios, que es lo de más importancia). JosÉ 11 Así José hizo habitar a su padre y a sus hermanos, y les dio posesión en la tierra de Egipto, en lo mejor de la tierra, en la tierra de Ramesés como mandó el Faraón. 12 Y alimentaba José a su padre y a sus hermanos, y a toda la casa de su padre, de pan, según el número de los hijos. 13 Y no había pan en toda la tierra, y el hambre era muy grave; por lo que desfalleció de hambre la tierra de Egipto y la tierra de Canaán. (Ahora nos damos cuenta cuán severa fue en realidad esta hambre. De no haber sido por José, Egipto hubiera visto miles de sus habitantes morir de hambre. Así que, José fue el gran benefactor de esta tierra y su gente, exactamente como Jesús será el Gran Benefactor de los Gentiles en la Segunda Venida, cuando el mundo, en aquel entonces, estará en una condición crítica.) EL PLAN 14 Y recogió José todo el dinero que se halló en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán, por los alimentos (grano) que de él compraban; y metió José el dinero en casa del Faraón. 15 Y acabado el dinero de la tierra de Egipto y de la tierra de Canaán (significa que el pueblo no tenía más dinero para comprar grano), vino todo Egipto a José diciendo: Danos pan: ¿por qué moriremos delante de ti, por haberse acabado el dinero (ya no tenemos mas dinero)? 16 Y José dijo: Dad vuestros ganados, y yo os daré por vuestros ganados (les daré grano), si se ha acabado el dinero. 17 Y ellos trajeron sus ganados a José (no importa si eran ovejas, cabras, vacas, caballos,

etc.); y José les dio pan por caballos, y por el ganado de las ovejas, y por el ganado de las vacas, y por asnos; y los sustentó de pan por todos sus ganados aquel año. 18 Y acabado aquel año, vinieron a él el segundo año, y le dijeron: No encubriremos a nuestro señor que el dinero ciertamente se ha acabado; también el ganado es ya de nuestro señor; nada ha quedado delante de nuestro señor sino nuestros cuerpos y nuestra tierra. 19 ¿Por qué moriremos delante de tus ojos, así nosotros como nuestra tierra? Cómpranos a nosotros y a nuestra tierra por pan, y seremos nosotros y nuestra tierra siervos del Faraón; y danos semilla para que vivamos y no muramos, y no sea asolada la tierra. 20 Entonces compró José toda la tierra de Egipto para el Faraón; pues los Egipcios vendieron cada uno sus tierras, porque se agravó el hambre sobre ellos; y la tierra vino a ser del Faraón. 21 Y al pueblo lo hizo pasar a las ciudades desde un extremo hasta el otro extremo del término de Egipto. LOS SACERDOTES 22 Solamente la tierra de los sacerdotes no compró, por cuanto los sacerdotes tenían ración del Faraón, y ellos comían su ración que el Faraón les daba; por eso no vendieron su tierra. (Algunos han afirmado que José robó a los Egipcios sus libertades, y convirtió un pueblo libre en una multitud de esclavos miserables. No hay nada más lejos de la verdad. De hecho, si no fuera por José, y la Sabiduría Divina que le fue dada durante este apremiante tiempo, como se dijo, centenares de miles de personas hubieran literalmente muerto de hambre. Como resultó, se cuidó a la gente, y no hay evidencia de que alguien murió de hambre.) LEYES DE INQUILINO 23 Y José dijo al pueblo: He aquí os he comprado y a vuestra tierra para el Faraón; ved aquí semilla, y sembraréis la tierra. 24 Y será que de los frutos daréis el quinto al Faraón, y las cuatro partes serán vuestras para sembrar las tierras, y para vuestro mantenimiento, y de los que están en vuestras casas, y para que coman vuestros niños. (Cuando José impuso el 20% de impuestos, fue uno de los arreglos más justos que culquier pueblo hubiera conocido. Sin duda, esta sabiduría le fue


97 dada por el Señor. Por ejemplo, en este momento en particular [2009], al sumar los impuestos de renta del estado, locales y federales, la tasa es aproximadamente 50%.) 25 Y ellos respondieron: La vida nos has dado; hallemos gracia en ojos de mi señor, y seamos siervos del Faraón. 26 Entonces José lo puso por ley hasta hoy sobre la tierra de Egipto, señalando para el Faraón el quinto; excepto sólo la tierra de los sacerdotes, que no fue del Faraón. Jacob 27 Así habitó Israel en la tierra de Egipto, en la tierra de Gosén; y tomaron posesión de ella, y se aumentaron, y se multiplicaron en gran manera (llegaron allá unos 70 en total, y cuando salieron, unos 215 años más tarde, se contaron más de 2 millones de personas). 28 Y vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años; y fueron los días de Jacob, los años de su vida, ciento cuarenta y siete años. 29 Y se acercaron entonces los días en que Israel había de morir (por el uso del nombre «Israel», el Espíritu Santo nos dice que Jacob moriría en Fe, y una Fe grandiosa): y llamó a José su hijo, y le dijo: Si he hallado ahora gracia en tus ojos, te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo, y harás conmigo misericordia y verdad; te ruego que no me entierres en Egipto (tan débil como se encontraba su cuerpo, e imperfecta su fe, como toda fe lamentablemente es imperfecta, pero Jacob estimaba la tierra de Dios, la tierra de Canaán, y las Promesas relacionadas con ella, como indescriptiblemente superior a Egipto, con toda su prosperidad y gloria); 30 Pero cuando durmiere con mis padres, me llevarás de Egipto, y me sepultarás en el sepulcro de ellos. Y él respondió: Yo haré como tú dices. 31 Y él dijo: Júramelo. Y él le juró. Entonces Israel se inclinó sobre la cabecera de la cama. (Él le hace jurar a José que cuando muera, pondrá sus huesos donde estaba su corazón, en la tierra de Canaán. Como Creyente, ¿Dónde está tu corazón?) CAPÍTULO 48 (1689 a.C.)

LOS HIJOS DE JOSÉ

Y

SUCEDIÓ después de estas cosas (Hebreos 11:21 arroja mucha luz al

GÉNESIS 48:5 maravilloso Capítulo 48 de Génesis; incluso, en los Capítulos 48 y 49, Jacob reluce como nunca antes; si se puede notar, el Espíritu Santo se refiere a él repetidas veces como «Israel»; es la gran acción de Fe de su vida; débil y moribundo, y sin nada más que el bordón en que se apoyaba y adoraba, aun así otorgó una vasta e invisible posesión a sus nietos — Williams) el haberse dicho a José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo sus dos hijos Manasés y Efraín (estos jóvenes deben haber tenido unos 18 ó 20 años en ese momento). 2 Y se hizo saber a Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene a ti. Entonces se esforzó Israel, y se sentó sobre la cama. (José quiere que sus dos nietos conozcan y se den cuenta que aunque ellos nacieron en Egipto, y todo lo que han conocido es Egipto, aun así, no son Egipcios, sino más bien de la casa de Jacob, es decir, Israelitas. Tal es el cuadro de los Creyentes nacidos en este mundo presente, pero que no son de este mundo, pero del mundo venidero. Y finalmente, no hay que pasar por alto el significado del cambio del nombre de «Jacob» a «Israel». Por fe [es siempre por la Fe], el gran Patriarca, movido por el Señor, afirmará las Promesas, y trazará el curso de Israel. Aunque en lo natural los ojos del Patriarca están muy oscurecidos, su Fe arde con gran esplendor, en realidad más brillante que nunca; por eso se le llama «Israel».) 3 Y dijo a José: El Dios Omnipotente (Jacob se refiere a Dios como «El Shaddái», utilizando el mismo nombre el cual Dios había usado al referirse a Sí Mismo, cuando le apareció al Patriarca en Betel, después de la triste experiencia de Siquén [35:7-15]) me apareció en Luz en la tierra de Canaán, y me bendijo, 4 Y me dijo: He aquí, yo te haré crecer, y te multiplicaré, y te pondré por estirpe de pueblos; y daré esta tierra a tu simiente después de ti por heredad perpetua. (Los Palestinos deberían leer estas palabras con mucho cuidado). 5 Y ahora tus dos hijos Efraín y Manasés, que te nacieron en la tierra de Egipto, antes que viniese a ti a la tierra de Egipto, míos son; como Rubén y Simeón, serán míos. (Por esto, Jacob indicaba que estaba pasando por alto a los hijos mayores y asegurándose que José recibiría la doble porción de la primogenitura. Lo que aplicaría a Efraín y Manasés, por lo tanto Jacob, por el Espíritu Santo, los reclama como suyo propio.)


GÉNESIS 48:6 6 Y los que después de ellos has engendrado, serán tuyos; por el nombre de sus hermanos serán llamados en sus heredades. (En Las Escrituras no hay registro que José tuvo otros hijos fuera de Efraín y Manasés, aunque pudiera haber tenido más. Pero si fuera, así no podían ser contados, con respecto a la «bendición», respecto a Efraín y Manasés. En otras palabras, la bendición de ellos tendría que ser la bendición de los dos. Todo esto es de gran importancia, porque tenía que ver con el surgimiento de la Nación de Israel, de la cual vendría el Mesías, y sería dada la Palabra de Dios. Por eso, nada en el mundo era más importante que ésto, de aquí que el Espíritu Santo instruía a Jacob como correspondía.) 7 Porque cuando yo venía de Padán Aram, se me murió Raquel en la tierra de Canaán, en el camino, como media legua de tierra viniendo a Efrata; y la sepulté allí en el camino de Efrata, que es Belén (donde murió Raquel es donde nacería Jesús; «que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él sólo queda: pero si muriere, mucho fruto lleva» [Jn. 12:24]). LA BENDICIÓN 8 Y vio Israel los hijos de José, y dijo: ¿Quiénes son éstos? (El hecho que Jacob inicialmente no podía discernir la presencia de los hijos de José muestra que la adopción de ellos a la familia teocrática fue impulsada, no motivada por el afecto natural impulsado al ver a estos jóvenes, sino por el impulso interno del Espíritu de Dios.) 9 Y respondió José a su padre: Son mis hijos, que Dios me ha dado aquí. Y él dijo: Acércamelos ahora a mí, para que yo los bendiga. (La «bendición» consistía de la porción doble de José, con una porción dada a cada uno de estos hijos, que, como se dijo, contenía una significación desproporcionada al pensamiento natural.) 10 Y los ojos de Israel estaban tan agravados de la vejez, que no podía ver. Les hizo, pues, llegar a él, y él los besó y abrazó. (Aunque el Patriarca estaba ciego o casi ciego, el Espíritu Santo lo llama «Israel,» porque él podía «ver» por Fe.) 11 Y dijo Israel a José: No pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver también tu simiente. (Satanás le había dicho al Patriarca que nunca volvería a ver a José. Pero ahora el Espíritu Santo dice: «No sólo has visto a

98 José, sino a sus hijos, también». La verdadera Fe en Dios nunca queda decepcionada.) 12 Entonces José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó a tierra (proclama el hecho que José comprendió la tremenda importancia de lo que se decía y hacía aquí). 13 Y los tomó José a ambos, Efraín a su diestra, a la siniestra de Israel (porque Efraín era el menor); y a Manasés a su izquierda, a la derecha de Israel (porque era el mayor), y les hizo llegar a él. 14 Entonces Israel extendió su diestra, y la puso sobre la cabeza de Efraín, que era el menor (que significa por su mano derecha que la mayor parte de la bendición sería para Efraín, aunque él era el menor), y su siniestra sobre la cabeza de Manasés, colocando así sus manos adrede (guiado por el Espíritu Santo); aunque Manasés era el primogénito (si no fuera por el Espíritu de Dios, él hubiera recibido la porción más grande). 15 Y bendijo a José (la porción doble sería para los hijos de José; justo antes de que bendijera Jacob a estos jóvenes, el anciano Patriarca toma su báculo, se sostiene para no caerse, se postra agradecido en adoración a Dios; Pablo lo menciona [Heb. 11:21]), y dijo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día (él especifica que la bendición que está por pronunciarse era de parte de Dios y de Solo Dios), 16 El Ángel que me liberta de todo mal (se denomina al Señor como un Ángel, pero no tiene que confundirse con esa creación en particular), bendiga a estos jóvenes; y mi nombre sea llamado en ellos, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac; y multiplíquense y que crezcan a producir grandes multitudes en medio de la Tierra. (El «nombre» se refería a la Promesa, mientras que «multitudes» hablaban de Bendición. La Promesa tenía que ver con el Redentor venidero, Quien efectivamente vino. La bendición se refiere a la multitud, y se ha cumplido parcialmente, pero definitivamente se cumplirá en el Milenio venidero, cuando Israel será la primera nación de la Tierra.) 17 Entonces viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto (porque Efraín era el menor, y por lo tanto no debería normalmente recibir la porción más grande); y asió la mano de su padre, para cambiarla de sobre la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.


99 18 Y dijo José a su padre: No así, padre mío, porque éste es el primogénito (Manasés es el primogénito); pon tu diestra sobre su cabeza. 19 Pero su padre rehusó, y dijo: Lo sé, hijo mío, lo sé; también él vendrá a ser un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su simiente será multitud de naciones. (El reino del norte de Israel, unos 800 años en el futuro, sería llamado «Efraín»; sin embargo, el cumplimiento mayor tiene que ver con «una multitud de naciones» que espera la Edad del Reino venidero.) 20 Y los bendijo aquel día, diciendo: En ti bendecirá Israel, diciendo: Póngate Dios como a Efraín y como a Manasés. Y puso a Efraín delante de Manasés. 21 Y dijo Israel a José: He aquí, yo muero, mas Dios será con vosotros, y os hará volver a la tierra de vuestros padres (que ocurriría unos 240 años en el futuro). 22 Y yo te he dado a ti una parte sobre tus hermanos, la cual tomé yo de mano del Amorreo con mi espada y con mi arco. (No se nos dice exactamente lo que significa esta declaración de Jacob. Bien podría ser un conflicto con los Amorreos, del cual no nos da información alguna; sin embargo, podría referirse al día venidero cuando Israel derrotará a los que refutan su derecho a la Tierra Prometida, que tomara lugar en la Segunda Venida.) CAPÍTULO 49 (1689 a.C.)

LA PROFECÍA

Y

LLAMÓ Jacob a sus hijos, y dijo: Juntaos, y os declararé lo que os ha de acontecer en los postreros días. (Este Capítulo forma una de las grandes profecías dispensacionales de la Palabra de Dios. Tiene que ver con los «últimos días,» y los «postreros días». Es la primera vez que se usa esta expresión: «los postreros días.» La Profecía puede dividirse en lo siguiente: Rubén, Simeón y Leví, la historia moral de Israel hasta el Primer Advenimiento; Judá, la aparición del Mesías y Su rechazo; Zabulón e Isacar, la dispersión y dominación de los Judíos entre los Gentiles; Dan, la aparición y reino del Anticristo. Gad, Aser y Neftalí presentan el clamor de angustia de los hijos electos de Israel para la Segunda Venida de Cristo. José y Benjamín juntos predicen la Segunda Venida, en gloria, del Mesías de Israel — Williams.)

GÉNESIS 49:9 2 Juntaos y oíd, hijos de Jacob; y escuchad a vuestro padre Israel. (En los Versículos 1 y 2, el Espíritu Santo guía el uso de ambos nombres, «Jacob» e «Israel». Si bien los doce hijos se reúnen en su presencia, se refiere a él como «Jacob»; sin embargo, cuando se refiere a las profecías que se darán, se refiere a él por su nombre de príncipe, «Israel».) 3 Rubén, tú eres mi primogénito, mi fortaleza, y el principio de mi vigor; principal en dignidad, principal en poder (es lo que debe haber sido Rubén): 4 Impetuoso como las aguas, no serás el principal (Rubén no fue Profeta, Gobernador, ni gran hombre); por cuanto subiste al lecho de tu padre; entonces te envileciste, subiendo a mi estrado (35:22). 5 Simeón y Leví, hermanos (culpables del mismo pecado); instrumento de ira son sus armas (34:25-29). 6 En su secreto no entre mi alma (conspiraciones secretas para asesinar a los de Siquén); ni mi honra se junte en su compañía (Jacob no tenía parte en la matanza de los de Siquén); que en su furor mataron varón, y en su voluntad arrancaron muro (cuando tomaron cartas en el asunto, en lugar de seguir al Señor, ellos estorbaron enormemente el muro protector del Señor alrededor de Jacob). 7 Maldito su furor, que fue fiero; y su ira; que fue dura: Yo los apartaré en Jacob, y los esparciré en Israel. (La Tribu de Simeón, cuando entraron a la Tierra de Israel varios siglos en el futuro, no tendría herencia, pero, de hecho, tendría su parte en la herencia de Judá. Así también, Leví no tendría herencia del todo, sino que tendría su maldición convertida en bendición ya que llegaron a ser la Tribu Sacerdotal de Israel, pero aún dispersos por toda la nación, cumpliendo la profecía.) 8 Judá, te alabarán tus hermanos (el nombre Judá significa «alabanza», y es de esta Tribu de la cual vendría el Mesías); tu mano estará en el cuello de Tus enemigos (se refiere a la gran victoria que en la Cruz Cristo ganaría sobre Satanás y todos los poderes de las tinieblas [Col. 2:14-15]); los hijos de tu Padre se inclinarán a ti (Israel lo hará en la Segunda Venida). 9 Cachorro de león es Judá (se refiere a un cachorro, en el poder de su juventud, absolutamente invencible; Esto representa a Cristo en la flor de Su madurez, lleno del Espíritu Santo, sanando a los enfermos, echando fuera demonios, resucitando muertos y obrando


GÉNESIS 49:10

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portentos y maravillas, y los espíritus demoníacos temblando a Sus Pies); de la presa (el león está siempre en busca de la presa, la presa nunca busca al león), subiste (significa que Cristo está siempre a la ofensiva), Hijo mío (Jesús es el Hijo de Dios), se encorvó, se echó como león (un león imperioso, parado sobre las patas traseras, listo para saltar al ataque, que, de hecho, era el símbolo de la Tribu de Judá), así como león viejo (se refiere a uno que madura hasta llegar a ser de pleno vigor y ferocidad), ¿quién Lo despertará? (¿Quién sería tan insensato como para responder a la invencibilidad absoluta de Cristo?) 10 No será quitado el cetro de Judá (el «Cetro» se define como «un báculo de cargo y autoridad», que pertenece a Cristo), y el legislador de entre Sus Pies (se refiere al hecho de que Judá estaba destinado a ser el guardián de la Ley, lo que eran ellos; el Templo estaba en Jerusalén, que era parte de la Tribu de Judá, y que tenía que ver con la Ley), hasta que venga Shiló (cuando venga Jesús, tipificado por el nombre «Shiló,» Quien, de hecho, era, y es, el Verdadero Legislador, Él cumplió la Ley en su totalidad por Su Vida y Su Muerte, por ello, satisfizo todas sus demandas justas); y a Él se congregarán los pueblos (el único camino a Dios el Padre es por Cristo el Hijo; el único camino a Cristo el Hijo es por medio de la Cruz; el único camino a la Cruz es por abnegación de sí mismo [Luc. 9:23-24]). 11 Atando a la vid (la «Vid» se refiere a la fruta, y, de hecho, «la sangre de uvas,» se refiere a lo que Él hizo en la Cruz al derramar la Sangre de Su Vida, para producir este fruto [Jn. 15:1]) su pollino, y a la cepa el hijo de su asna, lavó en el vino su vestido, y en la sangre de uvas su manto (todo esto se refiere a la Cruz, y El que lava Sus Vestidos en vino, o sea, «en sangre»); 12 Sus Ojos rojos del vino (Sus ojos miraban siempre hacia la Cruz), y los dientes blancos de la leche (se refiere a la Justicia de Cristo; es la Justicia que Él siempre ha tenido, y que ahora está disponible para nosotros, por lo que Él hizo en Sus Sufrimientos, esto es, «la sangre de uvas»). 13 Zabulón en puertos de mar habitará. Y será para puerto de navíos (esta descripción de Zabulón no es tanto geográfica como ocupacional; lo más cercano que esta Tribu llegó al Mediterráneo fue a unos 16 kilómetros [10 millas]; sin embargo, las grandes vías de mercaderías de norte a sur, etc., pasaron

por Zabulón, siendo ellos muy activos en el comercio); y su término hasta Sidón (debiera traducirse, «Y sus fronteras serán hacia Sidón»). 14 Isacar, asno robusto echado entre dos alforjas; 15 Y vio (Isacar vio) que el descanso era bueno, y que la tierra era deleitosa; y bajó su hombro para llevar (la Tribu de Isacar está contigua al Río Jordán y, como resultado, fue favorecida con los mejores áreas agrícolas en toda Israel), y sirvió en tributo (tiene que ver con servicios agrícolas, y no se refiere a la subyugación de ninguna otra nación). 16 Dan juzgará a su pueblo, como una de las Tribus de Israel. 17 Será Dan serpiente junto al camino, víbora junto a la senda, que muerde los talones de los caballos, y hace caer por detrás al cabalgador de ellos. (Dan tenía la habilidad de gobernar, pero aun así llegó a ser una serpiente peligrosa. Con toda certeza se puede observar que la primera introducción de idolatría en Israel se atribuye a la Tribu de Dan [Juec., cap. 18] y, al enumerar las Tribus del Apocalipsis, Capítulo 7, se omite el nombre Dan. Así también, se cree que el Anticristo, quien será Judío, saldrá de la Tribu de Dan, una vez más se asemeja a «una víbora en el camino», una serpiente muy venenosa.) 18 Tu Salvación esperé, oh Señor (se refiere a la Segunda Venida). 19 Gad, tropas lo vencerán; pero él vencerá al fin («Gad» será vencido por el Anticristo durante la Gran Tribulación, pero «vencerá al fin,» que se refiere a la Segunda Venida). 20 El pan de Aser será grueso, y él dará deleites al rey. («Aser» podría bien ser la primera de las Tribus para dar la bienvenida a Cristo en Su Segunda Venida. La frase «dará deleites al rey», pertenece a una excelente presentación para el Rey. Ese Rey es el Señor Jesucristo.) 21 Neftalí, sierva (una cierva hembra) suelta, que dará palabras hermosas. («Neftalí» tendrá palabras maravillosas para Cristo en Su regreso. Serán palabras de arrepentimiento [Zac. 13:1].) 22 Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro (José, como Judá, es un Tipo de Cristo, por consiguiente, los superlativos fluyentes y brillantes. Judá está descrito como Cristo en Sus sufrimientos; mientras que José está descrito como Cristo en Sus Bendiciones Milenarias):


101 23 Y le causaron amargura, y le lanzaron flechas, y le aborrecieron los arqueros (todo habla de lo que hizo Israel a Cristo); 24 Pero Su Arco se mantuvo poderoso, y los Brazos de Sus Manos se fortalecieron por las Manos del Fuerte de Jacob (a pesar de la oposición,Cristo hizo lo que Él vino a hacer, que se refiere a la Cruz), (de allí el Pastor, y la Piedra de Israel,) (aquí Cristo es llamado por dos nombres, «Pastor» y la «Piedra de Israel».) 25 Del Dios de Tu Padre, el Cual Te ayudará (es Sólo Cristo Quien goza de las Bendiciones del Padre; y esas Bendiciones Le vendrán de toda forma), y del Omnipotente, el Cual te bendecirá con bendiciones de los cielos de arriba, con bendiciones del abismo que está abajo, con bendiciones del seno y de la matriz (debemos entender que Dios no bendice al hombre, de por sí, sino más bien, Él bendice a Cristo; si uno está en Cristo, entonces es bendecido); 26 Las Bendiciones de Tu Padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores (antepasados) hasta el término de las colinas eternas (mientras duren las colinas, durarán las Bendiciones de Dios; puesto que las colinas son «eternas», significa que las Bendiciones de Dios, por medio de Cristo, son eternas, también) serán sobre la cabeza de José (las Bendiciones estarán sobre Cristo, de Quien José era un Tipo), y sobre la cabeza de la corona de entre Sus hermanos (aunque Cristo era un hombre, él estaba apartado de todos los demás hombres, y porque, también, Él era el Hijo de Dios). 27 Benjamín, (la Tribu de Benjamín podría ser la tribu que tomará la delantera para oponerse al Anticristo; por eso queda claro que Jacob fue guiado en lo que declaró por el Espíritu de Profecía, y no por afecto natural; o él hubiera hablado en un tono más tierno de su hijo amado Benjamín); lobo arrebatador (rapaz, algo tomado como presa), a la mañana comerá la presa, y a la tarde repartirá los despojos (podría suceder durante la Gran Tribulación venidera, así como la Tribu de Benjamín se opone de lleno al Anticristo). 28 Todos éstos fueron las doce tribus de Israel, y esto fue lo que su padre les dijo, y los bendijo; a cada uno por su bendición los bendijo (aunque Rubén, Simeón y Leví estaban bajo las señales del desagrado de su padre, aún le indica que debe bendecirles, cada uno según su

GÉNESIS 50:1

bendición, porque ninguno de ellos fue rechazado como Esaú). 29 Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo; sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el hitita (el corazón del Patriarca no estaba puesto en la riqueza de su recámara lujosa, sino estaba muy lejos en la tierra escogida de Dios; nosotros, también, debemos recordar que mientras estemos en el mundo, no debemos ser de este mundo; nuestro tesoro está en otro lugar), 30 En la cueva que está en el campo de Macpela, que está delante de Mamré en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el hitita, para heredad de sepultura (el gran Patriarca nunca permitió que todo el esplendor de Egipto y su lujo quitara su Fe de su objetivo correcto;que era siempre Cristo y la Cruz). 31 Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea. (Su pedido que lo sepultaran en donde Abraham e Isaac fueron sepultados declaraba, dentro de sí mismo, y declaraba, que todos estos reclamaban la tierra en su totalidad. Dios se les había prometido a ellos, y al fin esa Promesa será cumplida.) 32 La compra del campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de Het. LA MUERTE DE jacob 33 Y como acabó Jacob de dar órdenes a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y murió; y fue reunido con sus padres. (Las últimas horas del gran Patriarca estuvieron llenas de profecías y predicciones respecto a las doce Tribus de Israel, que finalmente traería el Redentor al mundo. Él murió cuando la Profecía fue dada, pero no murió hasta que fue dicho. Debe decirse que Jacob guardó la Fe que fue entregada a Abraham y su padre Isaac. Él no permitió que la antorcha se cayera, o que se apagara. En su muerte, ardía resplandeciente y, de hecho, ardía más brillante que nunca antes.) CAPÍTULO 50 (1689 a.C.)

LASEPULTURA DE JACOB

E

NTONCES se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó. (José cerró los ojos de su padre, como fue predicho


GÉNESIS 50:2

102

por el Señor a Jacob [46:4]. El Versículo 1 es un cuadro de Cristo llorando sobre Israel. Jacob estaba muerto en lo físico, pero vivo en lo espiritual. Israel estaba vivo en lo físico, y muerto en lo espiritual.) 2 Y mandó José a sus siervos médicos que embalsamasen a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel (El cuerpo de Jacob fue embalsamado, pero su alma y espíritu fueron al Paraíso, para estar allí con su abuelo Abraham y su padre Isaac, y todos los demás Creyentes que habían vivido hasta este momento). 3 Y le cumplieron cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados (tomó todo ese tiempo para ese proceso), y lo lloraron los Egipcios setenta días (la muerte es un enemigo; es el último enemigo que será derrotado [I Cor. 15:26]; Jesús quitó el aguijón de la muerte en la Cruz pero, al finalizar la Edad del Reino, la muerte será totalmente derrotada, y para siempre [Apoc., cap. 20]). 4 Y pasados los días de su luto, habló José a los de la casa del Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que habléis en oídos del Faraón, diciendo (el hecho que José no habló personalmente con el Faraón concuerda con los descubrimientos que muestran que los que endechaban en ese entonces no se afeitaban y, por lo tanto, no podían entrar en la presencia real): 5 Mi padre me conjuró diciendo: He aquí yo muero; en mi sepulcro que yo cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás; ruego pues que vaya yo ahora, y sepultaré a mi padre, y volveré (como se dijo, José estaba hablándole al Faraón por intermedio de miembros de la corte real). 6 Y el Faraón dijo: Ve, y sepulta a tu padre, como él te conjuró. 7 Entonces José subió a sepultar a su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto (la grandeza del cortejo fúnebre de Jacob debió haber sido algo maravilloso de presenciar; es asombroso pensar de este gran Patriarca, un peregrino toda su vida, y llevado a su lugar de descanso por la grandeza del poderoso Egipto; es una de las pocas veces en la historia que el mundo reconoció la grandeza que estaba entre ellos), 8 Y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre; solamente dejaron en la tierra de Gosén sus niños, y sus ovejas y sus vacas.

9 Y subieron también con él carros y gente de a caballo, y se hizo un escuadrón muy grande. 10 Y llegaron hasta la era de Hatad, que está a la otra parte del Jordán, y endecharon allí con grande y muy grave lamentación; y José hizo a su padre duelo por siete días (ya estaban en la tierra de Canaán; «siete» es el número perfecto de Dios; como tal, habla de la perfecta Salvación, que finalmente conducirá a la Resurrección). 11 Y viendo los moradores de la tierra, los Cananeos, el llanto en la era de Hatad, dijeron: Llanto grande es éste de los Egipcios; por eso fue llamado su nombre Abel Mizrayin, que está a la otra parte del Jordán. (Los Cananeos no entendían lo que estaba haciendo José, creían que era algún tipo de ritual respecto a los Egipcios.) 12 Hicieron, pues, sus hijos (los hijos de Jacob) con él, según les había mandado; 13 Pues lo llevaron sus hijos a la tierra de Canaán, y le sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Efrón el hitita, delante de Mamré (Abraham, Isaac y Jacob fueron muy ricos en rebaños, oro y plata; sin embargo, cuando murieron, lo único que llevaron consigo fue su Fe). JosÉ 14 Y regresó José a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que subieron con él a sepultar a su padre, después que le hubo sepultado. 15 Y viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. (Los hermanos de José nunca entendieron del todo quién era su hermano, o lo que él era. Ahora que Jacob había muerto, ellos esperaban mal de José. Ellos no podían, y quizá no quisieron, entender que José, siendo un Tipo de Cristo, les trataría, no con juicio, sino con Misericordia y Gracia.) 16 Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo (afirmaron que Jacob había dicho antes de morir que ellos debían pedir a José que los perdonara por el gran pecado que cometieron contra él): 17 Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos


103 y su pecado, porque mal te trataron; por tanto ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre (ellos están repitiendo a José las palabras que Jacob les había dicho). Y José lloró mientras hablaban. (Con respecto a esto, Williams dice: «La incredulidad incurable del corazón se ilustra por los pensamientos crueles de los hermanos de José respecto a su afecto para ellos. Esta incredulidad conmovió a José a llorar; y en su acción y lenguaje, de nuevo él se destaca, tal vez como el Tipo de Cristo más extraordinario en la totalidad de la Biblia».) 18 Y vinieron también sus hermanos, y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por tus siervos. (Este Versículo registra las últimas cinco veces que los hermanos se postraron ante José, cumpliendo los sueños [37:5-11]. Un día, en su mayor cumplimiento, que será en los últimos días, Israel se rendirá a los Pies del Señor Jesucristo, del Cual José era un Tipo.) 19 Y les respondió José: No temáis: ¿estoy yo en lugar de Dios? (La pregunta de José, en efecto, dice: «Yo no soy el Juez y, por lo tanto, yo no castigo. Si hay algún castigo proporcionado, será Dios quien lo hace, y no yo. No tienen nada que temer de mí».) 20 Vosotros pensasteis mal contra mí, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. (Este Versículo contiene una de las más grandes Promesas que se encuentra en toda la Palabra de Dios. Dios puede tomar el mal que se planeó en contra del Creyente, es decir, si el Creyente confía plenamente, y lo cambia a bien, hasta que todo lo que queda es el bien.) 21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón (un Tipo perfecto de Cristo).

GÉNESIS 50:26 LA MUERTE DE JOSÉ

22 Y estuvo José en Egipto, él y la casa de su padre; y vivió José ciento diez años. 23 Y vio José los hijos de Efraín hasta la tercera generación; también los hijos de Maquir, hijo de Manasés, fueron criados sobre las rodillas de José. (José tenía 110 años cuando murió. Él vivió en Egipto 93 años, y los descendientes de su padre vivieron allí 215 años. Este hombre que fue vendido como esclavo a Egipto llegó a ser el virrey de la nación más poderosa y rica sobre la faz de la Tierra. Él fue sin duda uno de los Tipos más hermosos de Cristo que haya vivido.) 24 Y José dijo a sus hermanos: Yo me muero; pero Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de aquella tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac, y a Jacob. (Al utilizar José los nombres de su bisabuelo, su abuelo y su padre describen el hecho que cuando le fue entregada la antorcha de la Fe, él no permitió que se apagara.) 25 E hizo jurar José a los Hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis llevar de aquí mis huesos. (Cuando los Hijos de Israel salieron de Egipto, unas 3 millones de personas, que sería aproximadamente 122 años más tarde, Moisés con mucho cuidado «tomó consigo los huesos de José» [Éx. 13:19]. Vagaron unos 40 años en el desierto, se suman aproximadamente 162 años desde que murió José, sin duda, Josué ofició la sepultura de esos huesos sagrados — sagrados debido a la Fe.) 26 Y murió José de edad de ciento diez años; y lo embalsamaron, y fue puesto en un ataúd en Egipto. (El Libro de Génesis comienza con vida y termina con muerte. Comienza con la creación y termina con un ataúd. Comienza con un Dios viviente y termina con un hombre muerto, y todo debido a la Caída.)


Génesis de la Biblia de Estudio del Expositor