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GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


ÍNDICE GENERAL INTRODUCCIÓN HISTÓRICA, por Iván Fernández Brevísima Historia de la Copa de Europa ................................................................................ 3 10 grandes momentos de la Copa de Europa (1958-1988) ..................................................... 5 La Final Four: repaso a todas las ediciones (1988-2018… y más) ............................................. 9 11 grandes momentos de la historia de la Final Four ............................................................ 17 Los ránkings: presencias y títulos en Final Four y Copa de Europa ........................................ 22 Los récords históricos .......................................................................................................... 24 El repaso a los MVP ............................................................................................................. 28 Las curiosidades de la Final Four........................................................................................... 30

Gante 1988: 30 años de la primera Final Four, por Iván Fernández .............................................. 37 Belgrado 2018, por Iván Fernández ................................................................................................... 47 Las semifinales: CLAVES, DATOS Y CURIOSIDADES, por Iván Fernández Fenerbahçe Ülker – Zalgiris .................................................................................................. 49 CSKA – Real Madrid ............................................................................................................. 54

FENERBAHÇE ÜLKER Análisis, por Iván Fernández ................................................................................................ 58 El perfil de… Zeljko Obradovic, por Iván Fernández .............................................................. 64 El Apunte histórico, por Iván Fernández ............................................................................... 66 La Opinión de… Iván Fernández: Belgrado-Ljubjana-Estambul: otras carreteras secundarias 69

ZALGIRIS KAUNAS Análisis, por Iván Fernández ................................................................................................ 71 El perfil de… Sarunas Jasikevicius, por Iván Fernández ......................................................... 77 El Apunte histórico, por Iván Fernández: Del fin de la era al éxito absoluto (1989-1999)........ 80

CSKA DE MOSCÚ Análisis, por Iván Fernández ................................................................................................ 87 El perfil de… Sergio Rodríguez, por Iván Fernández: Rendirse al canto de las sirenas ............ 93 El Apunte histórico, por Iván Fernández: Tropiezos pretéritos .............................................. 95

REAL MADRID Análisis, por Iván Fernández ................................................................................................ 98 El Apunte histórico, por Iván Fernández: Historia completa de mis fracasos sexuales .......... 104 El perfil de… Pablo Laso, por Iván Fernández ..................................................................... 108

ADIDAS NEXT GENERATION TOURNAMENT: El palmarés ........................................................... 110 Créditos y agradecimientos .......................................................................................................... 112 GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


BREVÍSIMA HISTORIA DE LA COPA DE EUROPA

por Iván Fernández En 1954, el periodista francés Gabriel Hanot había acudido a cubrir para el periódico L´Equipe el encuentro de fútbol entre el Honved de Budapest y el Wolverhampton y, emocionado por lo visto, decidió proponer a su director la organización de un torneo europeo entre clubes. La idea resultó todo un éxito, y de esa particular manera surgió la Copa de Europa de fútbol. Ante el éxito inmediato de la competición, la FIBA decide imitar el sistema y encarga a la Federación checoslovaca el estudio de una fórmula atractiva de competición. En junio de 1957, durante el transcurso del EuroBasket de Bulgaria, se aprueba definitivamente el germen de la nueva competición, que comenzará en los primeros meses de 1958.

de empate), a la final a partido único o a la actual Final Four (que ya se experimentó a finales de los años 60). En lo deportivo la competición arranca con un claro dominio soviético: el ASK Riga, dirigido por Gomelsky y liderado por el gigantón Krunmich, se alza con los tres primeros títulos y cae en la cuarta final ante el TSKA de Moscú.

En 1962 se disputa la primera final a partido único, que se salda con victoria de los georgianos del Dinamo de Tbilisi ante el Real Madrid. El año siguiente se recupera la final a doble partido, e incluso se necesita partido de desempate ya que el TSKA vence en Moscú por 17 puntos, la misma renta que traía de desventaja de Madrid. En el desempate los 26 puntos de Gennadi Volnov se tornan decisivos. En 1964 el Real Madrid es el primer equipo no soviético que se alza con el torneo, en parte porque al ser año olímpico la URSS había declinado enviar a su campeón. Como curiosidad hay que recalcar que el diario francés donó el trofeo que se otorgaría al campeón durante muchos años, una preciosa canasta que hoy en día se entrega al campeón de la Eurochallenge. A lo largo de los años el sistema de competición iría cambiando, y con ello su desenlace: pasando de la final a doble partido (con repetición en caso

Por fin, en 1965 un equipo de la URSS, el TSKA, es derrotado y el Madrid se alza con su segunda Copa de Europa. En lo que queda de década lo haría por dos veces más (1967 y 68), completando el palmarés el Milán de Bill Bradley (1966) y de nuevo el TSKA (1969, la única final con prórroga(s) de la historia hasta las de Milán 2014 y Berlín 2016).

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Pierluigi Marzorati los italianos repetirían título no sin polémica. La FIBA tenía decidido suprimir la invitación de participar en la edición del año siguiente al campeón si éste no lograba plaza en su competición doméstica, con el fin de evitar finales con representantes de un mismo país. Finalmente se decidía dilatar la medida (la idea ya había partido de Stankovic cuando Joventut y Real Madrid coincidieron en la liguilla del 79), con tanta fortuna que el Cantú (que había sucumbido en el tercer partido de los cuartos de final de la LEGA ante el Synudine de Bolonia por 100-102) y el Milan se encontraron en la final del 83, con una nueva victoria de los de Cantú. Hablar de la Copa de Europa en los 70 sólo puede remitir a un nombre: Varese. En una racha difícilmente igualable, los varesinos disputaron las 10 finales de la década, consiguiendo 5 títulos. Dirigidos por el mítico profesor Nikolic primero (3 títulos) y por Sandro Gamba después (2 títulos), el mítico Ignis ejerció un dominio absoluto. El sobrio base Aldo Ossola y el gran Dino Meneghin permanecieron en el equipo los 10 años (Dino se perdió la final del 75 por una lesión en la mano), y junto a ellos la rapidez del mexicano Raga, el tiro de Morse, Yelverton, Flaborea o Bisson fueron dando cuerpo a la hegemonía más absoluta que la Copa de Europa ha conocido. El Real Madrid (74 y 78) y el TSKA (71) mantuvieron su status y, a finales de la década, el Maccabi de Berkowitz y el Bosna de Delibasic se sumaron al palmarés.

El dominio transalpino continuó en el 84, donde la “libélula” Wright comenzó a sentar las bases de la maldición barcelonista en la máxima competición europea. En los dos años siguientes, 85 y 86, el gran protagonista sería Drazen Petrovic, que guiaba a la Cibona a dos títulos y a la que la nueva norma impedía defender el tercero tras caer en la competición doméstica ante el Zadar de los Petranovic, Vrankovic o Popovic. La última edición pre-Final Four deparó la victoria de los “viejos” del Tracer de Milan, coronando la gran labor de un Dan Peterson que ponía, temporalmente como se vio hace unos años, punto y final a su carrera.

Los 80 arrancan con un nuevo triunfo madridista gracias a un gran Rafa Rullán y continúan con un nuevo éxito macabeo. A los israelíes les suceden en el palmarés los italianos del Cantú, representantes de una ciudad pequeña pero para nada inexpertos, ya que entre el 73 y el 81 habían disputado 8 finales (3 de Korac y 5 de Recopa). Dirigidos por el gran GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


10 GRANDES MOMENTOS DE LA COPA DE EUROPA

1958 – 1988 10. – La gran remontada (1987)

9. – La primera derrota soviética (1965)

Cerraba el breve repaso a la historia de la Copa de Europa el triunfo del Tracer de Milan, un triunfo cuyo momento más delicado estuvo…. en la eliminatoria previa a la liguilla semifinal. Por increíble que parezca, la mayor hazaña de los milanistas ese año llegó en una eliminatoria a cara de perro con el Aris de Salónica.

En 1964 el Real Madrid había tenido el honor de ser el primer equipo no soviético en levantar la Copa de Europa… pero aquella victoria llevaba un pequeño asterisco. Y es que, como sería habitual a lo largo de toda su singladura, los soviéticos declinaban participar en las competiciones europeas los años olímpicos. Con estas premisas la final del 65 entre el TSKA y el Real Madrid llegaba cargada de expectación, y con una novedad: esta vez el primer partido se disputaba en Moscú. Con un enorme Clifford Luyk (28 ptos.) los madrileños resistían y se traían de vuelta una desventaja de “sólo” 7 puntos. En la vuelta, con un frontón de Fiesta Alegre (no confundir con Vistalegre) abarrotado la velocidad de Emiliano rompía a los rusos y daba el primer título con mayúsculas de un Madrid que con el 7662 final podía proclamarse ya a ciencia cierta como mejor equipo de Europa.

En la ida jugada en Grecia, el conjunto liderado por Nikos Gallis acumulaba una ventaja de 31 puntos en medio de un ambiente infernal (98-67), que daba paso a todo tipo de comentarios acerca del ocaso de Meneghin o de la decadencia de McAdoo. Pero los italianos siempre se guardan un as en la manga, y en un Palatrussardi a reventar y con una presión que rayaba lo ilegal (el gran karate-press) consumaban la mayor remontada de la historia de la Copa de Europa (83-49) y ponían la primera piedra de sus dos títulos consecutivos. VÍDEO: ARIS – TRACER MILÁN (1986) http://youtu.be/p_1lNt_eYSs

8. – Una final a tres partidos (1963) No, no es que la final se jugara en formato playoff, pero casi se le podía considerar un antecedente. Por aquel entonces la final se disputaba a doble

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partido, y en caso de empate se celebraba un nuevo encuentro que había de dirimir el campeón. Con estas premisas el Real Madrid viajaba a Moscú con una renta de 17 puntos adquirida en el primer partido, que no parecía tanta si se tiene en cuenta que los blancos habían llegado a disponer de hasta 30. En la capital soviética el TSKA salió a por todas y a falta de 20 segundos parecía ser el campeón gracias a los 20 puntos que ya acumulaba de ventaja… pero el pequeño Durand anotó un tiro libre y tiró a fallar el segundo de tal manera que Burgess se hizo con el rebote ofensivo y forzó el tercer partido. Con él, aunque los moscovitas no dieron opción en el desenlace, la final pasaba a figurar en los libros como la más “larga” de la historia.

Pocos años después, el genial ala-pivot zurdo del OKK Belgrado Radivoj Korac emulaba a Chamberlain y sometía al impotente equipo de Estocolmo anotando la friolera de 99 puntos en un récord que permanecerá por siempre en los anales de la historia del basket europeo. Tras anotar “tan sólo” 34 puntos en la primera mitad, el mítico pelirrojo balcánico se desataba en una segunda parte de locura donde solo la ignorancia del registro impidió una cifra aún más notable. En lo que al resto de competiciones europeas se refiere, el récord lo ostentan los 144 puntos que Zdenko Babic (incluidos 28 triples) le endosaba en 1985 al Apoel Limassol… en un encuentro cuya intrahistoria de revancha ante Petrovic es mucho más apasionante que el propio récord anotador. A nivel de clubes, y aunque es difícil precisar según qué registros, caben destacar los 153 puntos anotados por el turco Erman Kunter, allá por el año 1988 cuando militaba en el Fenerbahçe. VÍDEO: RADIVOJ KORAC http://youtu.be/eWCi20Fnyog VÍDEO: ERMAN KUNTER http://youtu.be/8hajzWb8g6Y

6. – La primera “final” (1962)

FOTO: BOXSCORE (TAMAÑO COMPLETO) http://goo.gl/tqgGtk

7. – Radivoj Korac, el Chamberlain europeo (1965) Si bien es cierto que el baloncesto es un deporte de equipo, no lo es menos el hecho de que las grandes hazañas individuales lo hacen más grande. Cuando el 2 de marzo de 1965 Wilt Chamberlain endosaba la friolera de 100 puntos a los Knicks, entraba de lleno en la historia del deporte y su mítica foto levantando el dedo índice mientras sujetaba un cartel con el número 100 se convertía en la imagen más recordada de la época.

En una época en la que las finales se disputaban a doble partido, una cláusula daba lugar a la primera final como tal propiamente dicha. Cansada de conflictos diplomáticos, la FIBA había estipulado que, en caso de problema, la final se celebraría en campo neutral, así que cuando, una vez más, el dictador Francisco Franco se negaba a que un equipo soviético viajara a España, se decidió que la final entre los georgianos del Dinamo de Tbilisi y el Real Madrid se disputara en Ginebra. Los soviéticos montaron en cólera, pero una generosa indemnización del siempre sibilino Raimundo Saporta calmó los ánimos permitiendo la primera final a partido único de toda la historia. Al final, victoria soviética por 90-83 y acercamiento de posturas, que permitió que al año siguiente el “ejército rojo” del TSKA jugara en España.

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5. – La gran racha – los libres de Prada (1979) Si hay un récord difícil de igualar, ese es el del conjunto del Varese que durante los años 70 disputó las 10 finales del máximo torneo continental sumando 5 títulos. De todas las clasificaciones para las finales, la más agónica sin duda fue la del 79 (aunque como final la del 72 ante la Jugoplastika no tuvo precio).

resistiéndose de tal manera que el subcampeonato de la Jugoplastika en 1972 era el mayor éxito hasta la fecha.

En la última jornada de la liguilla semifinal, Real Madrid y Varese se jugaban el paso a la final: el vencedor la disputaría y el perdedor se iría a su casa. En medio de una guerra de nervios (el Varese se presentó de blanco aduciendo haber olvidado su uniforme titular, obligando así al Madrid a jugar con su uniforme reserva), una canasta de Yelverton mandaba el partido a una prórroga en la que el marcador se movía con cuentagotas.

A falta de un sólo segundo y con un punto abajo, el pívot donostiarra Prada era objeto de falta. Por aquel entonces aún permanecía en vigor la regla del 3x2, con lo que Prada tenía hasta tres oportunidades. Con un acierto una nueva prórroga, con dos la gloria…. y sin embargo falló los tres, con lo que el Varese cerraba su década mágica accediendo a una nueva final.

4. – Delibasic mete a Varajic en la historia (1979) Tras el claro dominio soviético en los años 60, Yugoslavia había tomado el relevo generacional aupada por el talento de los Slavnic, Kikanovic, Cosic o Dalipagic, pero le faltaba la guinda a nivel de club ya que, si bien había sumado 5 títulos de la Korac y uno de la Recopa, la Copa de Europa seguía

Nada hacia presagiar que la edición de 1979 fuera a ser diferente, pero contra todo pronóstico el sorprendente y joven Bosna Sarajevo de Bogdan Tanjevic conseguía colarse en la final aupado por su trío mágico: Delibasic, Varajic y Radovanovic. Sin embargo el partido decisivo pasaría a la historia, y no sólo por el primer triunfo yugoslavo, sino por la mayor exhibición individual que una final viera: Zarko Varajic anotaba 45 puntos por dos motivos fundamentales: su gran tiro exterior y, sobre todo, la impagable colección de pases magistrales que el mago de Tuzla, Mirza Delibasic, le tenía a bien brindar sin por ello descuidar el ataque (30 puntos). VÍDEO: FINAL COMPLETA 1979: BOSNA - VARESE http://youtu.be/k6RDDcAQsXs

3. – El gran duelo (1986) La URSS versus Yugoslavia, Lituania vs. Croacia, Zalgiris contra Cibona… pero sobre todo Petrovic contra Sabonis. La final de 1986 disputada en Budapest concentraba la mayor expectación posible. Frente a frente, las dos grandes potencias europeas pero sobre todo los dos grandes iconos baloncestísticos de los 80. Por un lado el genial Drazen, que ya había saboreado las mieles del

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triunfo el año anterior, y por otro el zar lituano que buscaba su consagración absoluta tras su exultante EuroBasket del año anterior en Alemania. El partido discurría con más tensión que juego, igualdad en el marcador y cierta ventaja para Sabonis en el duelo particular, hasta que estalló la tormenta: Nakic robaba un balón y en pleno contraataque recibía una falta de Krapikas, a la que respondía soltando el brazo cuando de la nada aparecía Sabonis para tomarse la justicia por su mano golpeando al pívot croata, lo que le suponía la descalificación y, lo que es peor, enterraba las opciones del Zalgiris abriendo de par en par las puertas de la reválida para los de Zagreb.

Así pues, Don Pedro ordenó la jugada clave: saque de fondo para Alocén, que anotaba en su propia canasta dando así a su equipo una leve derrota por dos puntos, fácilmente recortables en la vuelta. Los varesinos, tras unos primeros instantes de júbilo, montaron en cólera pero sus protestas sólo sirvieron para que la FIBA enunciara un nuevo artículo por el que una autocanasta sería sancionada con gravedad. Años más tarde el belga Dierckx intentó repetir la historia propiciando que definitivamente se adoptara el modelo actual.

1. – Las prórrogas para los locales (1969)

2. – La autocanasta de Alocén (1962)

Desde que en 1966 la FIBA adoptara definitivamente el modelo de final a partido único, sólo en tres ocasiones se ha tenido que recurrir a la prórroga para dilucidar el campeón. Además de la de 2014 en Milán y 2016 en Berlín, la primera de ellas data de 1969, cuando para más emoción se vio abocada a un doble tiempo extra.

Que Pedro Ferrándiz ha sido uno de los grandes genios del basket europeo nadie lo puede negar y menos repasando alguna de sus “creaciones”. A principios de los 60 las eliminatorias a doble vuelta contaban con una particularidad: pese a que lo que importaba era el resultado global, si en el primer partido había empate se disputaba una prórroga.

Los dos mejores equipos del momento, TSKA y Real Madrid, llegaban a la final de Barcelona con una autoridad incontestable. Dada la rivalidad entre blancos y “culés”, se esperaba que el público local tomara partido por los moscovitas, pero al contrario de lo esperado se volcaba desde inicio con los locales hasta que algo sucedió….

VÍDEOS: SABONIS GOLPEA A NAKIC http://www.youtube.com/watch?v=1N1fbNAPeB4 http://youtu.be/z9k0W6kqf-o

Tras forzar Lipso la prórroga con una canasta en el último segundo del tiempo reglamentario, ésta comenzaba con ligero dominio blanco pese al dominador juego de Andreiev. Tras un clamoroso fallo de Aiken y una pérdida de Emiliano, un claro contraataque ruso era frenado por los árbitros señalando unos inexistentes pasos, lo que daba pie a otra prórroga. Los jugadores rusos montaban en cólera, y con ellos el público hasta entonces madridista viraba sus ánimos y convertía el segundo tiempo extra en un infierno para los merengues, que acababan por ser superados 103-99 en una de las mejores finales de la historia. El 18 de enero de 1962, Varese y Real Madrid se enfrentaban en el primer partido de los octavos de final, y tras más de 30 minutos los blancos dominaban con cierta holgura. Pero los problemas de faltas y el cansancio unidos a la gran actuación del húngaro Toth llevaban la igualada al marcador a falta de 2 segundos, ante lo que Ferrándiz decidía solicitar un tiempo muerto. Con el americano Hightower lesionado y con varios jugadores eliminados, la perspectiva de una prórroga se revelaba inquietante. GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


LA FINAL FOUR: REPASO A TODAS LAS EDICIONES

1988-2017 (y más) En 1988 la FIBA decide tomar, a imagen y semejanza de la NCAA, la idea de una final a 4. La idea ya tenía antecedentes ya que a finales de los 60 se había experimentado (bajo el nombre de fase final), aunque no cuajó ante las protestas de los equipos, que veían menguadas sus taquillas al perder el encuentro de semifinales.

Así pues, en 1988 nace la moderna Final Four. El sistema de competición permanece casi intacto, tras sucesivas eliminatorias una liguilla entre los mejores da paso al acto final, y si hasta entonces los dos mejores se disputaban el título ahora pasaban a 4. Como curiosidad cabe resaltar que los dos primeros clasificados de la liguilla (Partizan y Aris) quedaron eliminados en semifinales, cuando de haberlo hecho el año anterior hubieran disputado la gran final. La primera Final Four fue todo un éxito y deparó un nuevo titulo milanista, liderado por el gran McAdoo.

1988. – Gante Semifinal 1: Maccabi 87 Partizan 82 (Magee 34, Divac 21)

1966. – Milan - Bolonia

Semifinal 2: Tracer Milan 87 Aris 82 (McCadoo 39, Gallis 28)

Semifinal 1: Slavia Praga 103 AEK Atenas 73 (Zidek 31) Semifinal 2: Simenthal Milan 68 TSKA Moscú 57

3 y 4º puesto: Partizan 105 Aris 93 (Gallis 41, Divac 31)

3 y 4º puesto: TSKA 85 AEK 62

Final: Tracer 90 Maccabi 84 (McAdoo 25, Jamchy 24)

Final: Milan 77 Slavia 72 (Thoren 21, Vianello 21, Zidek 22)

1967. – Madrid Semifinal 1: Simenthal Milan 103 Slavia Praga 97 (Robbins 33, Zednicek 23) Semifinal 2: Real Madrid 88 Olimpia Ljubjana 86 (Aiken 31, Daneu 24) 3 y 4º puesto: Slavia Praga 88 Olimpia 83 (Zednicek 29, Daneu 39) Final: Real Madrid 91 Simenthal Milan 83 (Emiliano 29, Chubin 32)

Tras el éxito del Tracer llegaría el dominio balcánico: primero global con los tres títulos consecutivos de la Jugoplastika y el del Partizan, y posteriormente desde los banquillos. Aferrados a un baloncesto control y excesivamente mecanizado, Maljkovic, Obradovic e Ivkovic monopolizan los títulos del 93 al 97 (Limoges, Joventut, Madrid y Olympiacos). La racha la rompe el Kinder Bolonia de Messina, aunque lo hace aferrado a las mismas armas. Hay que resaltar que en 1992 había nacido la nueva Liga Europea, dando así un nuevo paso hacia la globalización baloncestistica al permitir en la competición la participación de varios equipos de un mismo país.

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1989. – Munich

1991. – París

Semifinal 1: Maccabi 99 Aris 86 (Magee 29, Yannakis 25)

Semifinal 1: Barcelona 101 Maccabi 67 (Montero 25, Horton 16)

Semifinal 2: Jugoplastika 89 Barcelona 77 (Kukoc 24, Sibilio 15)

Semifinal 2: Pop 84 Split 93 Scavolini 87 (Savic 25, Daye 29)

3 y 4º puesto: Aris 88 Barcelona 71 (Gallis 36, Norris 18)

3 y 4º puesto: Maccabi 83 Scavolini 81 (Jamchy 22, Cook 19)

Final: Jugoplastika 75 Maccabi 69 (Radja 20, Jamchy 25)

Final: Pop 84 Split 70 Barcelona 65 (Savic 27, Trumbo 12) Aunque el año 88 sirva como referencia por la llegada de la Final Four, es en 1992 cuando la primera competición continental da el que probablemente haya sido (con el permiso de la ley Bosman y la actual libre circulación) su mayor salto cualitativo: el paso a denominarse Liga Europea y con él la posibilidad de que, en ese momento, hasta tres representantes de un mismo país puedan participar.

1992. – Estambul

Semifinal 1: Joventut 91 Estudiantes 69 (Villacampa 28, Pinone 18) Semifinal 2: Partizan 82 Milan 75 (Danilovic 22, Dawkins 21) 3 y 4º puesto: Milan 99 Estudiantes 81 (Rogers 20, Winslow 21)

1990. – Zaragoza Semifinal 1: Barcelona 104 Aris 83 (Epi 24, Gallis 26)

Final: Partizan 71 Joventut 70 (Danilovic 25, Pressley 20)

1993. – Atenas

Semifinal 2: Jugoplastika 101 Limoges 83 (Perasovic 24, Ostrowski 21)

Semifinal 1: Limoges 62 Real Madrid 52 (Young 20, Sabonis 19)

3 y 4º puesto: Limoges 103 Aris 91 (Ostrowski 26, Gallis 43)

Semifinal 2: Benetton 79 PAOK 77 (Rusconi 23, Prelevic 21)

Final: Jugoplastika 72 Barcelona 67 (Kukoc 20, Norris 18)

3 y 4º puesto: PAOK 76 Real Madrid 70 (Barlow 20, Biriukov 16) Final: Limoges 59 Benetton 55 (Young 18, Teagle 19)

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1994. – Tel Aviv

1997. – Roma

Semifinal 1: Olympiacos 77 Panathinaikos 72 (Paspalj 22, Volkov 32)

Semifinal 1: Olympiacos 74 Olimpija Ljubljana 65 (Rivers 28, Stepania 12)

Semifinal 2: Joventut 79 Barcelona 65 (Villacampa 20, Epi 23)

Semifinal 2: Barcelona 77 Villeurbanne 70 (Djordjevic 17, Rudd 20)

3 y 4º puesto: Panathinaikos 100 Barcelona 83 (Gallis 30, Roberts 19)

3 y 4º puesto: Olimpija 86 Villeurbanne 79 (Milic 17, Digbeu 22)

Final: Joventut 59 Olimpiakos 57 (Ferrán 17, Paspalj 15)

Final: Olympiacos 73 Barcelona 58 (Rivers 26, Jiménez 16)

1995. – Zaragoza Semifinal 1: Real Madrid 62 Limoges 49 (Sabonis 21, Kempton 12) Semifinal 2: Olympiacos 58 Panathinaikos 52 (E. Johnson 27, Paspalj 17) 3 y 4º puesto: Panathinaikos 91 Limoges 87 (Alvertis 29, Young 24) Final: Real Madrid 73 Olympiacos 61 (Sabonis 23, Volkov 15)

1996. – París

Foto: Final de 1998 (Kinder Bolonia – AEK)

1998. – Barcelona

Semifinal 1: Panathinaikos 81 CSKA 77 (Wilkins 35, Karaseev 23)

Semifinal 1: Kinder 83 Partizan 61 (Savic 23, Brkic 17)

Semifinal 2: Barcelona 76 R.Madrid 66 (Karnisovas 24, Arlauckas 22)

Semifinal 2: AEK 69 Benetton 66 (Anderson 21, Williams 22)

3 y 4º puesto: CSKA 74 Real Madrid 73 (Vetra 22, Savic 22)

3 y 4º puesto: Benetton 96 Partizan 89 (Williams 24, Drobnjak 22)

Final: Panathinaikos 67 Barcelona 66 (Alvertis 17, Karnisovas 23)

Final: Kinder 58 AEK 44 (Danilovic 13, Lasa 7)

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Tras los años de racanería, el sorprendente Zalgiris (quizás no tanto ya que venía de ganar la Saporta de manera brillante el año anterior) insuflaba un soplo de aire fresco en 1999 con su basket de conceptos libres y tiro exterior liderado por el mágico Tyus Edney, bien apoyado en Bowie y Stombergas. El 2000 traía un nuevo varapalo para el Barcelona y un título más para Obradovic

1999. – Munich Semifinal 1: Zalgiris 87 Olympiacos 71 (Bowie 19, Tarlac 15) Semifinal 2: Kinder 62 Teamsystem 57 (Nesterovic 16, Myers 18) 3 y 4º puesto: Olympiacos 74 Teamsystem 63 (Komazec 13, Jaric 17) Final: Zalgiris 82 Kinder 74 (Bowie 17, Rigadeau 27)

2000. – Salónica Semifinal 1: Maccabi 65 Barcelona 51 (Huffman 24, Goldwire 13) Semifinal 2: Panathinaikos 81 Efes Pilsen 71 (Bodiroga 22, Turkoglu 15) 3 y 4º puesto: Efes Pilsen 75 Barcelona 69 (Besok 22, Rentzias 29)

2001. – Suproliga (París) Semifinal 1: Panathinaikos 74 Efes Pilsen 66 (Bodiroga 22, Mulaomerovic 25) Semifinal 2: Maccabi 86 CSKA 80 (McDonald 17, Kirilenko 23) 3 y 4º puesto: Efes Pilsen 91 CSKA 85 (Drobnjak 25, Kirilenko y Morgunov 16) Final: Maccabi 81 Panathinaikos 67 (McDonald 21, Bodiroga 27)

2001. – Euroliga (playoff) Kinder Bolonia – TAU Cerámica (3-2) La mayor bonanza económica de la ULEB hace que finalmente los clubes se agrupen en su Euroliga. La primera final de la reunificación cuenta con el Kinder como claro favorito, pero en una gran segunda parte el Panathinaikos le da la vuelta y se hace con su tercer título. El año siguiente el Barcelona cierra su mala racha (5 subcampeonatos) y ante su público logra su primer título de la mano de Bodiroga. En 2004 el Maccabi, también como local, se lleva el título con una gran exhibición ofensiva y en 2005 lo revalida haciendo gala de un basket alegre y rápido. Los macabeos llegan a soñar con ser el tercer equipo en conseguir un tercer título consecutivo, pero el CSKA se interpone en el camino.

Final: Panathinaikos 73 Maccabi 67 (Rebraca 20, Huffman 26) Tras años de enfrentamientos, la FIBA y la ULEB rompían sus relaciones y organizaban torneos separados. La Suproliga de la FIBA poseía menos nivel medio, pero conservaba la Final Four y a tres de los participantes del año anterior en Salónica. En París, y con el Panathinaikos como claro favorito, el Maccabi de Tel Aviv se imponía con un gran McDonald y un dominante Huffman dando la sorpresa.

En 2007, en una final plena de intensidad el Panathinaikos volvía a lo más alto ante un CSKA que recuperaba un año después su titulo en Madrid, volviéndolo a perder en la siguiente edición en una

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extraña final ante el omnipresente Obradovic.

Panathinaikos

2002. – Bolonia Semifinal 1: Kinder Bolonia 90 Benetton 82 (Charlie Bell 19, Jaric 18) Semifinal 2: Panathinaikos 83 Maccabi 75 (Bodiroga 26, Burstein 18) Final: Panathinaikos 89 Kinder 83 (Kutluay 22, Ginobili 27)

del

2004. – Tel Aviv Semifinal 1: Maccabi 93 CSKA 85 (Parker 27, Marcus Brown 23) Semifinal 2: Skipper Bolonia 103 Siena 102 (Delfino 27, Thornton 26) 3 y 4º puesto: CSKA 97 Siena 94 (Brown 27, Vanterpool 18) Final: Maccabi 118 Skipper 74 (Parker 21, Vujanic 21)

2005. – Moscú Semifinal 1: CSKA 78 TAU Cerámica 85 (Holden 20, Macijauskas 23) Semifinal 2: Maccabi 91 Panathinaikos 82 (Sharp 20, Kutluay 17) 3 y 4º puesto: CSKA 91 Panathinaikos 94 (Brown 21, Batiste 28) Final: Maccabi 90 TAU Cerámica 78 (Jasikevicius 22, Scola 21)

2003. – Barcelona Semifinal 1: Benetton 65 Siena 62 (Garbajosa 14, Stefanov 17) Semifinal 2: Barcelona 76 CSKA 71 (Fucka 21, Holden 21) 3 y 4º puesto: Siena 79 CSKA 78 (Ford 19, Songaila 15) Final: Barcelona 76 Benetton 65 (Bodiroga 20, Edney 16)

2006. – Praga Semifinal 1: Maccabi 85 TAU Cerámica 70 (Baston 20, Scola 15) Semifinal 2: CSKA 84 Barcelona 75 (Williams 24, Papaloukas y Holden 19)

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3 y 4º puesto: TAU Cerámica 87 Barcelona 82 (Drobnjak 17, Fucka 20) Final: CSKA 73 Maccabi 69 (Papaloukas 18, Solomon 20)

2007. – Atenas Semifinal 1: CSKA 62 Unicaja 50 (Langdon 13, Cabezas 13)

En 2010 el Barcelona lograba su 2º título de una manera incontestable dominando la competición como pocas veces se ha visto (sólo dos derrotas) y desplegando un baloncesto cercano al “total”, y un año después, en la propia ciudad condal, el Panathinaikos de (cómo no) Zeljko Obradovic recuperaba su condición de campeón continental tras derrotar a los anfitriones en los playoff de cuartos, y a Siena y Maccabi en la propia Final Four, de la mano de un Dimitris Diamantidis que se convertía en el primer jugador de la historia en aunar en una misma temporada los MVP de fase regular y Final Four.

Semifinal 2: Panathinaikos 67 TAU Cerámica 53 (Batiste y Becirovic 15, Erdogan 11) 3 y 4º puesto: Unicaja 76 TAU Cerámica 74 (Tusek 18, Rakocevic 16) Final: Panathinaikos 93 CSKA 91 (Siskauskas 20, Papaloukas 23)

2008. – Madrid Semifinal 1: Siena 85 Maccabi 92 (McIntyre 26, A. García 17) Semifinal 2: TAU Cerámica 79 CSKA 83 (Rakocevic 19, Andersen y Siskauskas 16) 3 y 4º puesto: Siena 97 TAU Cerámica 93 (K. Lavrinovic 19, Mickeal 15) Final: CSKA 91 Maccabi 77 (Langdon 21, Bynum 23)

2009. – Berlín Semifinal 1: Olympiacos 82 Panathinaikos 84 (Greer 18, Pekovic 20) Semifinal 2: Barcelona 78 CSKA 82 (Andersen 24, Siskauskas 29) 3 y 4º puesto: Olympiacos 79 Barcelona 95 (Greer 19, Andersen 20) Final: CSKA 71 Panathinaikos 73 (Spanoulis y Fotsis 13, Holden 14)

El testigo del PAO lo recogía sus queridos vecinos del Pireo que, guiados por Papanikolaou y Spanoulis, daban la vuelta a una final increíble ante el CSKA en 2012. Un equipo moscovita con el que volvían a ejercer de verdugo un año después, antes de protagonizar otra exitosa remontada en la final, en este caso ante el Real Madrid. Precisamente al equipo blanco un año más tarde volvía a escapársele la final al caer en la primera prórroga de una final en la era Final Four ante el Maccabi Tel Aviv. Tras dos subcampeonatos consecutivos, el cuadro de Pablo Laso se alzaba con el título ejerciendo como local y poniendo fin a una sequía de veinte años, siendo sucedido por un CSKA que conseguía romper su mala racha en la Final Four con un triunfo vibrante en la prórroga ante el Fenerbahçe. Precisamente, un año después y ante su gente, los de Estambul lograban el primer título para el basket

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turco tras un extraordinario final de curso agrandando más si cabe la leyenda de Zeljko Obradovic.

2010. – París Semifinal 1: Barcelona 64 CSKA Moscú 54 (Fran Vázquez 11, Siskauskas 19) Semifinal 2: Olympiacos 83 Partizan 80 (Kleiza 19, McCalebb 21)

2012. – Estambul Semifinal 1: CSKA 66 Panathinaikos 64 (Kirilenko 17, Jasikevicius 19) Semifinal 2: Olympiacos 68 FC Barcelona 64 (Spanoulis 21, Navarro 18) 3 y 4º puesto: FC Barcelona 74 Panathinaikos 69 (Huertas 21, Diamantidis 17) Final: Olympiacos 62 CSKA 61 (Papanikolaou 18, Teodosic 15)

3 y 4º puesto: CSKA 90 Partizan 88 (Langdon 32, Roberts 18) Final: Barcelona 86 Olympiacos 68 (Navarro 21, Childress 15)

2013. – Londres 2011. – Barcelona

Semifinal 1: CSKA 52 Olympiacos 69 (Weems 13, Antic y Hines 13)

Semifinal 1: Maccabi Tel Aviv 82 Real Madrid 63 (Eidson 19, Tomic 17)

Semifinal 2: FC Barcelona 67 Real Madrid 74 (Huertas 19, Reyes 17)

Semifinal 2: Panathinaikos 77 Siena 69 (Calathes 17, Kaukenas 13)

3 y 4º puesto: CSKA 74 FC Barcelona 73 (Khryapa 16, Navarro 17)

3 y 4º puesto: Real Madrid 62 Siena 80 (Llull 23, K.Lavrinovic 17)

Final: Olympiacos 100 Real Madrid 88 (Spanoulis 22, Rudy Fernández 21)

Final: Maccabi Tel Aviv 70 Panathinaikos 78 (Eidson 17, Batiste 18)

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2014. – Milán Semifinal 1: CSKA 67 Maccabi 68 (Kaun 14, Blu 15) Semifinal 2: FC Barcelona 62 Real Madrid 100 (Tomic 16, Sergio Rodríguez 21) 3 y 4º puesto: FC Barcelona 93 CSKA 78 (Navarro 20, Kaun 13) Final: Real Madrid 86 Maccabi 98 (73-73) (Sergio Rodríguez 21, Rice 26)

2017. – Estambul Semifinal 1: Fenerbahçe 84 Real Madrid 75 (Udoh 18, Llull 28) Semifinal 2: Olympiacos 82 CSKA 78 (Spanoulis, Printezis y Papanikolaou 14, Teodosic 23) 3 y 4º puesto: Real Madrid 70 CSKA 94 (Ayón y Maciulis 11, Hines 14)

2015. – Madrid

Final: Fenerbahçe 80 Olympiacos 64 (Bogdanovic y Kalinic 17, Birch 14)

Semifinal 1: Real Madrid 96 Fenerbahçe 87 (Ayon 20, Goudelock 26) Semifinal 2: CSKA 68 Olympiacos 70 (De Colo 18, Printezis 14) 3 y 4º puesto: Fenerbahçe 80 CSKA 86 (Goudelock 24, De Colo 17) Final: Real Madrid 78 Olympiacos 59 (Carroll 16, Lojeski 17)

2016. – Berlín Semifinal 1: Fenerbahçe 88 Baskonia 77 (Bogdanovic 18, Bourousis 22) Semifinal 2: CSKA 88 Lokomotiv 81 (De Colo 30, Delaney 26) 3 y 4º puesto: Baskonia 75 Lokomotiv 85 (Adams 25, Broekhoff y Delaney 21) Final: CSKA 101 Fenerbahçe 96 (De Colo 22, Dixon 17) GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


11 GRANDES MOMENTOS DE LA FINAL FOUR

por Iván Fernández 11.- El senador se lleva la primera (1966)

10.- El triple de ‘Mache’ (2005)

Adoptada como modelo experimental y llamada entonces fase final, la primera final a 4 tuvo lugar a caballo entre Milán y Bolonia y terminaría con el primer título para el basket italiano. El Milán había diseñado un equipo competitivo, aunque sin opciones claras para llegar lejos cuando un golpe de suerte cambio su sino.

Tras perder dos Final Four de manera consecutiva ante los anfitriones (Barcelona 2003 y Maccabi 2004), el CSKA había conseguido llevar a Moscú la celebración de 2005. Con un equipo construido con una sola idea, durante más de 40 partidos permaneció invicto mostrando una solidez inédita en Europa desde los tiempos de Sergei Belov. La racha terminaba por romperse en un intrascendente partido ante el Barcelona, pero nada parecía poder hacer sombra a la máquina rusa en la Final Four.

Bil Bradley, mejor jugador de los Juegos Olímpicos de 1964, venía a completar sus estudios a Oxford. Tras unas intensas gestiones, los milanistas conseguían que Bradley viajara los días de partido para jugar la Copa de Europa. Sin entrenar, sin apenas conocer a sus compañeros, su enorme talento se sobrepuso a todo y llevó a los lombardos a lo más alto.

La primera victima para el ansiado título debía ser el TAU, pero un enorme Scola y el “carácter Baskonia” mantenían la incertidumbre. Con los locales al borde del colapso, un saque de fondo con apenas unos segundos de posesión derivaba en un monumental triple lateral de Macijauskas que confirmaba una de las grandes sorpresas de la historia de la Final Four.

Un año más tarde se repetiría experiencia con el Real Madrid imponiéndose como local al propio Milano y en la semifinal al Olimpija de Ljubljana de un heroico Ivo Daneu.

VÍDEO: TRIPLE DE ARVYDAS MACIJAUSKAS (BASKONIA - CSKA, SEMIFINAL 2005) http://youtu.be/WcYayV0zLQI

VÍDEO: BILL BRADLEY http://www.youtube.com/watch?v=sDhqNR3Y_ik

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9.- El fin de una maldición (2003)

7.- La gran final (2007)

Cuando la “libélula” Wright y sus imposibles driblings hundieron al Barcelona en la final de 1984, comenzaba una maldición que tardaría casi 20 años en quebrarse. 5 subcampeonatos y 7 Final Four después el carácter ganador de Dejan Bodiroga en la pista y de Svetislav Pesic en el banquillo barría todos los fantasmas del pasado en medio de un Palau Sant Jordi abarrotado y preso de la euforia.

Tras las semifinales de 2007, el viejo regusto al caduco basket-control de los 90 había dejado un poso de desconsuelo en una audiencia ávida de algo más que exiguos resultados. Con las dos mejores plantillas de Europa frente a frente, la final habría de borrar las malas sensaciones del penúltimo acto.

VÍDEO: BARCELONA–BENETTON (2003) http://youtu.be/tx2S_gvdyfk VÍDEO: BARCELONA–BANCO DI ROMA (1984) http://youtu.be/5ChSgCMB0uE

Tensión, nervios, dureza, tiros imposibles, defensas al límite pero sobre todo calidad brindaron más de 2 horas de un espectáculo único: La versatilidad de Siskauskas, el carácter de Diamantidis, la obstinación de Papaloukas o el “hambre” de Smodis fueron los ingredientes de una de las mejores finales de la historia. VÍDEO: PANATHINAIKOS-CSKA http://youtu.be/Q19lGZmn0wQ

8.- El gran Corny (1994) Si hay una plaza eminentemente baloncestistica, esa es Badalona, adalid eterno del juego de la canasta entendido como un ejercicio de cantera, juventud y riesgo. Dos años atrás se había quedado a las puertas de la gloria, pero en Tel Aviv y en medio de un mar de nervios, el enorme (en todos los sentidos) Corny Thompson se elevaba a falta de unos segundos y clavaba el triple crucial que hacia justicia a la ciudad del basket. VÍDEO: JOVENTUT – OLYMPIAKOS http://youtu.be/cWBQplNBU-A

6.- Las prórrogas (2014 y 2016) Sin prórrogas en una final desde 1969, Milán veía el primer tiempo extra en una final de la era Final Four. Tras una temporada impecable y una semifinal arrolladora ante su eterno rival, el Real Madrid de Pablo Laso comenzaba mandando ante un sorpresivo Maccabi. Con un inteligente

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planteamiento de David Blatt y aupado por la consistencia de Devin Smith, el cuadro israelí lograba remontar en la segunda parte para acabar rematando la faena en una brillante prórroga de la mano de un imparable Ty Rice, quien ya en la semifinal había logrado la canasta decisiva ante el CSKA de Moscú. VÍDEO: REAL MADRID – MACCABI TEL AVIV https://youtu.be/G2B-LU1x050 Dos años después, Berlín vivía la segunda prórroga en una final tras un duelo entre el CSKA y el Fenerbahçe que probablemente haya sido una de las mejores finales recientes. La exhibición ofensiva de los moscovitas en la primera mitad, la remontada turca y el palmeo de Khryapa que enviaba el partido al tiempo extra forman ya parte de la historia del torneo. VÍDEO: CSKA - FENERBAHÇE https://youtu.be/lO38FGGpm8c

center, inédito durante casi toda la temporada, se hacía el rey de la zona mientras que Bodiroga, bien secundado por un inspirado Kutluay, tomaba el mando para dar un nuevo título al mejor entrenador de Europa, en la que posiblemente haya sido la mejor Final Four hasta la fecha. VÍDEO: PANATHINAIKOS FINAL FOUR 2002 http://youtu.be/nocjPlPG7zI

4.- La gran polémica (1996) Dotado de unas condiciones innegables para el juego pero indolente hasta la desesperación, Stojan Vrankovic fue el protagonista de la jugada más polémica de la historia de la Final Four, cuando en un acto impensable dada su habitual desidia se levantaba de su caída en medio campo para correr hasta su aro y poner el tapón más famoso que se recuerde.

5.- Tócala otra vez, Zeljko (2002) Bolonia estaba preparada para que la Final Four de la reconciliación fuera también la de la consagración de su escuadra. La potente Kinder de 2001 se había reforzado con Becirovic y Granger que, unidos a Jaric, Ginobili, Smodis, etc, conformaban un equipo poco menos que intratable. Enfrente, el Panathinaikos de Obradovic, que esta vez parecía menos fiero, impresión que parecía confirmarse cuando los boloñeses se marchaban por 13 puntos de diferencia. Pero Zelimir siempre guarda otra vuelta de tuerca más: Bodiroga o Alvertis de falsos ‘4’ y todo el espacio de la zona para el joven Papadopoulos. El

La historia había arrancado mucho antes con el morbo en el duelo entre Maljkovic y Aito, que parecía tener controlado el primero con su juego lento y pausado. Pero a falta de unos pocos minutos y con 10 puntos abajo, Reneses daba entrada a dos bases y conseguía cambiar el ritmo del partido. Así a falta de unos segundos Montero robaba el balón decisivo, se trastabillaba, rozaba los pasos y cuando dejaba la bola de la victoria en el tablero aparecía el enorme brazo de Vrankovic para hurgar más en la vieja herida culé.

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El tapón fue manifiestamente ilegal, pero lo más curioso del caso es que nada de aquello debería haber valido porque, en el anterior ataque, los griegos habían consumido 34 segundos sin que nadie se percatara de que la bocina hubiera saltado. La indignación fue grande e incluso la FIBA dio la razón al Barcelona, pero el trofeo voló a Atenas. VÍDEO: PANATHINAIKOS - FC BARCELONA (1996) http://youtu.be/CLbzRibkqEI

3.- Un soplo de aire fresco (1999) La inesperada victoria del Limoges en 1993 (aunque el cambio de tendencia bien podía rastrearse en la propia Jugoplastika) había alimentado el nacimiento de un nuevo concepto baloncestístico apoyado en el absoluto control del ritmo, el uso de las manos y, en definitiva, el cercenamiento de la creatividad.

corazón de los románticos del deporte. Para el recuerdo queda la memorable retransmisión de Ramón Trecet en RTVE “cotangente de Pi…” VÍDEO: FINAL EUROLIGA 1999 http://youtu.be/v6AC7a-W_cQ

2.- Juventud, divino tesoro (1989) Es posible que los ya inmortales versos del poeta nicaragüense resulten un tanto manidos, pero nada mejor para describir la maravillosa irrupción que Munich vivió en 1989. Llegaba el Barcelona como absoluto favorito a la Final Four cuando en semifinales se cruzó un grupo de jovenzuelos de Split, liderados por Bozidar Maljkovic y que interpretaban un juego preciso y preciosista como pocos.

Liderado por los técnicos balcánicos, Ettore Messina había tomado el relevo ganando la edición del 98 con unos miserables 58 puntos y su equipo, el Kinder de Bolonia, llegaba a la Final Four de Munich como claro favorito pese a no contar con un Danilovic tocado y no marchar muy bien en la LEGA.

Así durante tres años, una Jugoplastika que en 1972 ya se había quedado a las puertas con un postrero lanzamiento de Solman, labró su merecidísima condición de equipo de leyenda, creando tendencia y anunciando una nueva era para el baloncesto europeo con un equilibrio entre la solvencia defensiva y el talento individual no visto anteriormente.

Pero, por suerte, no siempre los pronósticos se cumplen y un descarado Zalgiris liderado por Edney enloquecía la final y a base de contraataques llevaba 15 puntos de diferencia al descanso. La tímida reacción boloñesa en la segunda parte fue estéril y el título viajó a Kaunas acompañado por el

Los tres títulos consecutivos emulaban a los pretéritos triunfos del ASK de Riga, pero la dureza de la época daba especial significado a la hazaña de los croatas, convirtiéndolos, muy probablemente, en el mejor equipo de la historia del basket europeo. VÍDEO: JUGOPLASTIKA – MACCABI (1989) http://youtu.be/mJ4hYIzj1Fs JUGOPLASTIKA SPLIT 1988-89 http://www.youtube.com/watch?v=CI4JFDDMtqY

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1.- A sangre fría (1992-2012) A lo largo de la historia, multitud de jugadores han destacado por su especial sangre fría en los momentos más difíciles. De entre todos ellos quizás sea Djordjevic uno de los más recordados. Corría el año 1992 y la Final Four viajaba a la maravillosa Estambul que, bañada por sus tres mares, olía a especias y magia, a caos y belleza, olía en definitiva a algo grande.

Cuando a falta de pocos segundos para el final, Tomás Jofresa anotaba una suspensión frontal toda Europa daba por seguro que el título viajaba a Badalona, pero el Partizan sacó rápido y entonces Aleksandar emprendió una carrera suicida que le llevó a la esquina, desde donde se levantó y con un escorzo imposible anotaba el triple ganador más espectacular que se recuerde y la canasta ganadora por excelencia... hasta que justo 20 años después y en la misma ciudad, Giorgos Printezis completaba la más increíble remontada de la era Final Four ante un atónito y autocomplaciente CSKA. Estambul sería también el escenario donde, en 2017, el Fenerbahçe pondría fin a la larga sequía turca en la copa gorda, resarciéndose de su derrota en la final de 2016. Una final, la de 2016 que por su nivel de calidad, la remontada turca y el palmeo de Khryapa para forzar el tiempo extra bien podría merecer un puesto de honor en este ranking... VÍDEO: TRIPLE DE DJORDJEVIC (1992) http://youtu.be/VT4_j32jtP4 VÍDEO: CANASTA DECISIVA DE PRINTEZIS (2012) http://youtu.be/EOpMWEwUYgo VÍDEO: EL PALMEO DE KHRYAPA (2016) https://youtu.be/E3hV9xRn5j4

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LOS RÁNKINGS: PRESENCIAS Y TÍTULOS

Final Four - Copa de Europa EQUIPOS CON MÁS PRESENCIAS EN FINAL FOUR 1996, 2001, 03, 1º CSKA (17) 04, 05, 06, 07, 08, 09, 10, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18 1989, 90, 91, 94, 2º FC BARCELONA (14) 96,97,00,03,06, 09,10, 12, 13, 14 1988, 89, 91, 3º MACCABI (12) 2000, 01, 02, 04, 05, 06, 08, 11,14 1994, 95, 96, 4º PANATHINAIKOS (11) 2000, 01, 02, 05, 07, 09, 11, 12 5º OLYMPIACOS (10) 1994, 95, 97, 99, 09, 10, 12, 13, 15, 17 6º REAL MADRID (9) 1993, 95, 96, 2011, 13, 14, 15, 17, 18 7º BASKONIA (5)* 2005, 06, 07, 08, 16 8º FENERBAHÇE (4) 2015, 16, 17, 18 PARTIZAN (4) 1988, 92, 98, 2010 BENETTON TREVISO (4) 1993, 98, 02, 03 SIENA (4) 2003, 04, 08, 11 12º VIRTUS BOLONIA (3)* 1998, 99, 2002 JUGOPLASTIKA (3) 1989, 90, 91 LIMOGES (3) 1990, 93, 95 ARIS SALÓNICA (3) 1988, 89, 90 16º JOVENTUT (2) 1992, 94 MILÁN (2) 1988, 92 FORTITUDO BOLONIA (2) 1999, 2004 EFES PILSEN (2) 2000, 2001 ZALGIRIS KAUNAS (2) 1999, 2018 CON 1 PRESENCIA UNICAJA ESTUDIANTES AEK ATENAS PAOK VILLEURBANNE OLIMPIA LJUBLJANA SCAVOLLINI PESARO LOKOMOTIV KUBAN * Kinder y Baskonia disputaron la final de 2001 en formato playoff

TÍTULOS EN LA HISTORIA DE LA COPA DE EUROPA 1963-64, 65, 1º REAL MADRID (9) 67, 68, 74, 78, 80, 95, 2015 1960-61, 63, 2º CSKA (7) 69, 71, 06, 08, 16 1995-96, 2000, PANATHINAIKOS (6) 02, 07, 2008-09, 2010-11 1976-77, 81, MACCABI (6) 2000-01, 04, 2005, 2014 5º VARESE (5) 1969-70, 72, 73, 75, 1975-76 6º OLYMPIACOS (3) 96-97, 2011-12, 2012-13 ASK RIGA (3) 1957-58, 59, 1959-60 MILÁN (3) 1965-66, 87, 1987-88 JUGOPLASTIKA (3) 1988-89, 90, 91 CANTU (2) 1981-82, 83 CIBONA (2) 1984-85, 86 VIRTUS BOLONIA (2) 1997-98, 00-01 BARCELONA (2) 2002-03, 09-10

CON 1 TÍTULO DINAMO TBILISI BOSNA SARAJEVO ROMA PARTIZAN LIMOGES JOVENTUT ZALGIRIS FENERBAHÇE

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1º 2º 3º

11º

JUGADORES CON MÁS PRESENCIAS EN FINAL FOUR (SIN INCLUIR 2018) VICTOR KHRYAPA (CSKA) 11 THEO PAPALOUKAS 9 (CSKA, OLYMPIACOS) FRAGISKOS ALVERTIS 8 (PANATHINAIKOS) J.R. HOLDEN (CSKA) 8 DERRICK SHARP 8 (MACCABI TEL AVIV) JUAN CARLOS NAVARRO 8 (FC BARCELONA) MATJAZ SMODIS 7 (KINDER, SKIPPER, CSKA) ALEKSEI SAVRASENKO 7 (OLYMPIACOS, CSKA) TAL BURSTEIN (MACCABI) 7 VASILIS SPANOULIS (PAO, 7 OLYMPIACOS) SARUNAS JASIKEVICIUS 6 (BARCELONA, MACCABI, PAO) NIKOLA VUJCIC 6 (MACCABI, OLYMPIACOS) DAVID ANDERSEN (KINDER, 6 SIENA, CSKA, BARCELONA) YOTAM HALPERIN (MACCABI, 6 OLYMPIACOS) TRAJAN LANGDON (BENETTON, 6 CSKA) VÍCTOR SADA (FC BARCELONA) 6 ERAZEM LORBEK 6 (FORTITUDO,CSKA,BARCELONA) MILOS TEODOSIC 6 (OLYMPIACOS Y CSKA) SASHA KAUN (CSKA) 6 ANDREY VORONTSEVICH (CSKA) 6 KYLE HINES (CSKA) 6

2º 3º

10º 11º

ENTRENADORES CON MÁS PRESENCIAS EN FINAL FOUR (INCLUYE 2018) ZELJKO OBRADOVIC (PAO, PARTIZAN, 17 JOVENTUT, REAL MADRID, BENETTON, FENERBAHÇE) ETTORE MESSINA (CSKA, BENETTON, VIRTUS 10 BOLONIA) BOZIDAR MALJKOVIC (JUGOPLASTIKA, PAO, 7 BARÇA, TAU, LIMOGES) DUSAN IVKOVIC (PAOK, 7 OLYMPIACOS, CSKA) IOANNIS IOANNIDIS (ARIS, 6 AEK OLYMPIACOS,) AITO GARCÍA RENESES 6 (BARCELONA) PINI GERSHON (MACCABI) 5 XAVI PASCUAL 5 (BARCELONA) PABLO LASO (REAL 5 MADRID) DIMOS ITOUDIS (CSKA) 4 ZVI SHERF (MACCABI) 3 DAVID BLATT (MACCABI) 3

CON 2 PRESENCIAS JONAS KAZLAUSKAS ERGIN ATAMAN PANAGIOTIS GIANNAKIS SERGIO SCARIOLO DUSKO VUJOSEVIC PETAR SKANSI DUSKO IVANOVIC SIMONE PIANIGIANI MIKE D'ANTONI DIMITRIS ITOUDIS VELIMIR PERASOVIC GIORGIOS BARTZOKAS IOANNIS SFAIROPOULOS

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LOS RÉCORDS HISTÓRICOS

Títulos, puntos, rebotes, asistencias, triples, recuperaciones…

1º 2º

ENTRENADORES CON MÁS TÍTULOS ZELJKO OBRADOVIC (5 PANATHINAIKOS, 1 PARTIZAN, JOVENTUT, R.MADRID, FENERBAHÇE) PEDRO FERRÁNDIZ (REAL MADRID 1965, 67, 68, 74) ALEXANDER GOMELSKY (ASK RIGA 1958, 59, 60, CSKA 1971) BOZIDAR MALJKOVIC (SPLIT 1989, 90, LIMOGES 93, PANATHINAIKOS 96) ETTORE MESSINA (KINDER BOLOGNA 98,01, CSKA 06,08) ALEKSANDAR NIKOLIC (VARESE 1970, 72,73) PINI GERSHON (MACCABI 2001, 04, 05) EVGENY ALEKSEYEV (CSKA 1961, 63) VALERIO BIANCHINI (CANTU 1982, VIRTUS ROMA 84) SANDRO GAMBA (VARESE 1975, 76) ZELJKO PAVLICEVIC (CIBONA 1986, SPLIT 91) LOLO SAINZ (REAL MADRID 1978, 80) DUSAN IVKOVIC (OLYMPIACOS, 1997,2012)

9 4 4 4 4 3 3 2 2

JUGADOR CON MÁS TÍTULOS (ERA ULEB) SARUNAS JASIKEVICIUS 4 (BARCELONA 03, MACCABI 04, 05, PAO 09) MÁS TÍTULOS EN COPA DE EUROPA (TOTAL) DINO MENEGHIN (5 VARESE, 2 MILÁN) 7 CLIFFORD LUYK (REAL MADRID) 6 ALDO OSSOLA (VARESE) 5 FRAGISKOS ALVERTIS (PANATHINAIKOS) 5 WAYNE BRABENDER (REAL MADRID) 4 CRISTÓBAL RODRÍGUEZ (REAL MADRID) 4 EMILIANO RODRÍGUEZ (REAL MADRID) 4 LOLO SAINZ (REAL MADRID) 4 CARLOS SEVILLANO (REAL MADRID) 4 MARINO ZANATTA (VARESE) 4 SARUNAS JASIKEVICIUS (BARCELONA, 4 MACCABI, PANATHINAIKOS)

2 2 2 2

JUGADOR CON MÁS TÍTULOS EN FINAL FOUR FRAGISKOS ALVERTIS (PANATHINAIKOS) 5

Con 3: Andersen, Astakhov, Batiste, Bisson, Bodiroga, Burstein, Corbalán, Davids, Diamantidis, Flaborea, Fotsis, Goulbis, Jankovski, Krumisch, Kukoc, Leonchik, Monsalve, Morse, Muiznieks, Paniagua, A. Parker, Perasovic, Prada, Raga, Rullán, E.Rusconi, Savrasenko, Sharp, Shelef, Smodis, Sretenovic, Szczerbiak, Tabak, Tsartsaris, P.Tomic, Valmanis, Veritis, Volnov, Spanoulis, Perperoglou, Hines, Sloukas, Antic.

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MÁS PUNTOS EN UNA FINAL COPA DE EUROPA ZARKO VARAJIC (BOSNA SARAJEVO 1979) 45

JUGADOR CON MÁS PUNTOS EN UN PARTIDO RADIVOJ KORAC (1965) 99 MÁS PUNTOS EN UN PARTIDO LIGA EUROPEA* JOE ARLAUCKAS (REAL MADRID 1996) 63

MÁS REBOTES EN UN PARTIDO DE FINAL FOUR DARRYL DAWKINS (MILÁN 1992) 19 STOJAN VRANKOVIC (PANATHINAIKOS 1994) 19 MÁS REBOTES EN UNA FINAL MACEO BASTON (MACCABI 2006) STEFANO RUSCONI (BENETTON 1993) MÁS REBOTES EN UNA FINAL FOUR ROY TARPLEY (OLYMPIACOS 1994)

15 15

30

* desde 1992 MÁS PUNTOS PARTIDO COMPETICIÓN EUROPEA ZDENKO BABIC 144 (ZADAR, COPA KORAC 85-86) MÁS PUNTOS EN UN PARTIDO DE FINAL FOUR NIKOS GALLIS (ARIS, 3º-4º PUESTO 1990) 43 BOB McADOO (MILÁN, SEMIFINALES 1988) 39

MÁS ASISTENCIAS EN UN PARTIDO FINAL FOUR TERRELL McINTYRE (SIENA 2008) 12 MÁS ASISTENCIAS EN UNA FINAL ARIEL McDONALD (MACCABI 2001) DIMITRIS DIAMANTIDIS (PAO 2011)

9 9

MÁS ASISTENCIAS EN UNA FINAL FOUR DIMITRIS DIAMANTIDIS (PAO 2011)

18

MÁS TRIPLES EN UNA FINAL ALEKSANDAR DJORDJEVIC (PARTIZAN 1992) ANTOINE RIGADEAU (KINDER 1999) DOROM JAMCHY (MACCABI 1989) SERGIO RODRÍGUEZ (REAL MADRID 2014) MÁS PUNTOS HISTORIA DE LA FINAL FOUR NIKOS GALLIS 231 MÁS PUNTOS EN UNA FINAL (ERA FINAL FOUR) ZORAN SAVIC (JUGOPLASTIKA 1991) 27 ANTOINE RIGADEAU (KINDER 1999) 27 DEJAN BODIROGA (PANATHINAIKOS 2001) 27 MANU GINOBILI (KINDER 2002) 27 MÁS PUNTOS EN UNA FINAL FOUR NIKOS GALLIS (ARIS 1990)

5 5 5 5

MÁS TRIPLES EN UN PARTIDO DE FINAL FOUR GUNDARS VETRA (CSKA 1996) 6 TERRELL McINTYRE (SIENA 2008) 6

MÁS RECUPERACIONES EN UNA FINAL ANTOINE RIGADEAU (KINDER 1999)

5

MÁS RECUPERACIONES EN UNA FINAL FOUR ROMAIN SATO (SIENA 2008) 8

69

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MÁS RECUPERACIONES EN UN PARTIDO FINAL 4 CHUCK EIDSON (MACCABI 2011) 6

MÁS VALORACIÓN EN UN PARTIDO FINAL FOUR* MARCUS BROWN (CSKA 2004) 36 MÁS VALORACIÓN EN UNA FINAL* ANTHONY PARKER (MACCABI 2004) MANU GINOBILI (KINDER BOLONIA 2002)

34 34

MÁS VALORACIÓN EN UNA FINAL FOUR* (TOP 5) DEJAN BODIROGA (PANATHINAIKOS 2002) 60 MARCUS BROWN (CSKA 2004) 59 TERRELL McINTYRE (SIENA 2008) 55 THEO PAPALOUKAS (CSKA 2006) 51 THEO PAPALOUKAS (CSKA 2007) 50 TRAJAN LANGDON (CSKA 2010) 50 CHUCK EIDSON (MACCABI 2011) 50

MÁS VALORACIÓN EN UNA TEMPORADA ANTHONY PARKER (MACCABI 04-05) 597

MÁS VALORACIÓN CARRERA JUAN CARLOS NAVARRO DIMITRIS DIAMANTIDIS FELIPE REYES

MÁS PUNTOS EN UN PARTIDO KASPARS KAMBALA CARLTON MYERS ALPHONSO FORD BOBBY BROWN

3890 3806 3626

41 41 41 41

*desde 2002

MÁS PUNTOS CARRERA JUAN CARLOS NAVARRO VASSILIS SPANOULIS FELIPE REYES PAULIUS JANKUNAS MILOS TEODOSIC MÁS REBOTES EN UN PARTIDO ANTONIS FOTSIS (DINAMO MOSCÚ)

RÉCORDS TOTALES ERA ULEB (DESDE 2011) MÁS VALORACIÓN EN UN PARTIDO (TOP 5) TANOKA BEARD (ZALGIRIS-SKIPPER 03-04) 63 JAKA LAKOVIC (NOVO MESTO-MADRID 01-02) 55 DEJAN MILOJEVIC (PARTIZAN-OLYMPIACOS 04-05) 55 MARKO POPOVIC (CIBONA-ESTUDIANTES 04-05) 54 JAKA LAKOVIC (PAO-BENETTON 03-04) 51 B.BROWN, MACIJAUSKAS, VAN DEN SPIEGEL 50

4152 3736 2894 2841 2807

24

MÁS REBOTES CARRERA FELIPE REYES PAULIUS JANKUNAS IOANNIS BOUROUSIS

1729 1672 1603

MÁS ASISTENCIAS EN UN PARTIDO STEFAN JOVIC (ESTRELLA ROJA)

19

MÁS ASISTENCIAS CARRERA VASSILIS SPANOULIS DIMITRIS DIAMANTIDIS MILOS TEODOSIC

1287 1255 1126

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MÁS TRIPLES EN UN PARTIDO ANDREW GOUDELOCK (FENERBAHÇE 2014-15)

10 (10/13)

MÁS TRIPLES CARRERA JUAN CARLOS NAVARRO MILOS TEODOSIC GIANLUCA BASILE

623 471 421

MÁS TAPONES EN UN PARTIDO STOJAN VRANKOVIC (FORTITUDO)

10

MÁS TAPONES CARRERA FRAN VÁZQUEZ IOANNIS BOUROUSIS BRYANT DUNSTON MÁS ROBOS CARRERA DIMITRIS DIAMANTIDIS THEO PAPALOUKAS PABLO PRIGIONI

249 194 188

434 335 322

MÁS VECES SELECCIONADOS EN QUINTETOS IDEALES (PRIMERO Y SEGUNDO) JUAN CARLOS NAVARRO 7 (5+2) VASSILIS SPANOULIS 7 (5+2) MILOS TEODOSIC 6 (3+3) NIKOLA VUJCIC 5 (3+2)

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EL REPASO A LOS MVP

Los galardones de cada año MVP DE LA FINAL FOUR 2017 2016 2015 2014 2013 2012 2011 2010 2009 2008 2007 2006 2005 2004 2003 2002 2001 2001 2000 1999 1998 1997 1996 1995 1994 1993 1992 1991 1990 1989 1988

EKPE UDOH (FENERBAHÇE) NANDO DE COLO (CSKA) ANDRÉS NOCIONI (REAL MADRID) TYRESE RICE (MACCABI TEL AVIV) VASSILIS SPANOULIS (OLYMPIACOS) VASSILIS SPANOULIS (OLYMPIACOS) DIMITRIS DIAMANTIDIS (PANATHINAIKOS) JUAN CARLOS NAVARRO (BARCELONA) VASILIS SPANOULIS (PANATHINAIKOS) TRAJAN LANGDON (CSKA) DIMITRIS DIAMANTIDIS (PANATHINAIKOS) THEODOROS PAPALOUKAS (CSKA) SARUNAS JASIKEVICIUS (MACCABI) ANTHONY PARKER (MACCABI) DEJAN BODIROGA (BARCELONA) DEJAN BODIROGA (BARCELONA) MANU GINÓBILI (KINDER) (Euroliga) ARIEL McDONALD (MACCABI) (Suproliga) ZELJKO REBRACA (PANATHINAIKOS) TYUS EDNEY (ZALGIRIS) ZORAN SAVIC (KINDER BOLONIA) DAVID RIVERS (OLYMPIACOS) DOMINIQUE WILKINS (PANATHINAIKOS) ARVYDAS SABONIS (REAL MADRID) ZARKO PASPALJ (OLYMPIACOS) TONI KUKOC (BENETTON) PREDRAG DANILOVIC (PARTIZAN) TONI KUKOC (POP 84 SPLIT) TONI KUKOC (JUGOPLASTIKA) DINO RADJA (JUGOPLASTIKA) BOB McADOO (TRACER MILAN)

MEJOR DEFENSOR 2017 2016 2015 2014 2013 2012 2011 2010 2009 2008 2007 2006 2005

ADAM HANGA (BASKONIA) KYLE HINES (CSKA) BRYANT DUNSTON (OLYMPIACOS) BRYANT DUNSTON (OLYMPIACOS) STEPHANE LASME (PANATHINAIKOS) ANDREI KIRILENKO (CSKA) DIMITRIS DIAMANTIDIS (PANATHINAIKOS) VIKTOR KHRYAPA (CSKA) DIMITRIS DIAMANTIDIS (PANATHINAIKOS) DIMITRIS DIAMANTIDIS (PANATHINAIKOS) DIMITRIS DIAMANTIDIS (PANATHINAIKOS) DIMITRIS DIAMANTIDIS (PANATHINAIKOS) DIMITRIS DIAMANTIDIS (PANATHINAIKOS)

MEJOR JUGADOR JOVEN 2017 2016 2015 2014 2013 2012 2011 2010 2009 2008 2006 2005

LUKA DONCIC (REAL MADRID) ÁLEX ABRINES (FC BARCELONA) BOGDAN BOGDANOVIC (FENERBAHÇE) BOGDAN BOGDANOVIC (PARTIZAN) KOSTAS PAPANIKOLAOU (OLYMPIACOS) NIKOLA MIROTIC (REAL MADRID) NIKOLA MIROTIC (REAL MADRID) RICKY RUBIO (FC BARCELONA) NOVICA VELICKOVIC (PARTIZAN) DANILO GALLINARI (OLIMPIA MILANO) ANDREA BARGNANI (BENETTON TREVISO) ERAZEM LORBEK (FORTITUDO BOLOGNA)

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MVP DE LA TEMPORADA 2017 2016 2015 2014 2013 2012 2011 2010 2009 2008 2007 2006 2005 2004 2003 2002 2001

SERGIO LLULL (REAL MADRID) NANDO DE COLO (CSKA MOSCÚ) NEMANJA BJELICA (FENERBAHÇE ÜLKER) SERGIO RODRÍGUEZ (REAL MADRID) VASSILIS SPANOULIS (OLYMPIACOS) ANDREI KIRILENKO (CSKA) DIMITRIS DIAMANTIDIS (PANATHINAIKOS) MILOS TEODOSIC (OLYMPIACOS) JUAN CARLOS NAVARRO (BARCELONA) RAMUNAS SISKAUSKAS (CSKA) THEODOROS PAPALOUKAS (CSKA) ANTHONY PARKER (MACCABI) ANTHONY PARKER (MACCABI) ARVYDAS SABONIS (REAL MADRID) JOE BLAIR (ULKER) (Fase Regular) MIRSAD TURKCAN (SIENA) (Top 16) MIRSAD TURCKAN (CSKA) NATE HUFFMAN (MACCABI), DEJAN TOMASEVIC (BUDUCNOST)

QUINTETOS IDEALES (PRIMERO Y SEGUNDO) 2000-01 Bullock, Ford, Hamilton, Fucka, Tomasevic Reich, Liadelis, P.Gasol, Giannoulis, Griffith 2001-02 Edney, Jaric, Ginobili, Bodiroga, Tomasevic McDonald, Ford, Nicola, Turckan, Blair 2002-03 Edney, Ford, Bodiroga, Garbajosa, Alexander Vujanic, M.Brown, Nocioni, Turckan, Vujcic 2003-04 Jasikevicius, M.Brown, Bodiroga, Turckan, Sabonis L.Greer, Vujanic, Vanterpool, Nocioni, Vujcic 2004-05 Jasikevicius, Macijauskas, Parker, Andersen, Vujcic Lakovic, Ch.Smith, M.Brown, Scola, Beard 2005-06 Papaloukas, Navarro, Parker, Scola, Vujcic Prigioni,Spanoulis,Langdon,Garbajosa,D.Lavrinovic 2006-07 Papaloukas*, Diamantidis, Navarro, Langdon, Vujcic, Scola Prigioni, Rakocevic, Siskauskas, Smodis, Papadopoulos 2007-08 McIntyre, Langdon, Siskauskas, Morris, Splitter Papaloukas, Halperin, Thornton, K.Lavrinovic, Pekovic 2008-09 McIntyre, Navarro, Rakocevic, Bourousis, Pekovic Papaloukas,Spanoulis,Siskauskas,E.Lorbek,Splitter

2009-10 Teodosic, Navarro, Khryapa, Kleiza, Maric McCalebb, Siskauskas, Childress, E.Lorbek, Splitter 2010-11 Diamantidis, Navarro, San Emeterio, Batiste, Schortsanitis Llull, Pargo, Spanoulis, Savanovic, K.Lavrinovic 2011-12 Diamantidis, Spanoulis, Kirilenko, E.Lorbek, Krstic McCalebb, Teodosic, Navarro, Domercant, Batiste 2012-13 Diamantidis, Spanoulis, R.Fernández, Krstic, Tomic Teodosic, Navarro, Khryapa, Mirotic, S.James 2013-14 S.Rodríguez, Langford, R.Fernández, Weems,Tomic Hickman, Spanoulis, Khryapa, Mirotic, Lasme 2014-15 Spanoulis, Teodosic, Bjelica, Reyes, Marjanovic De Colo, R.Fernández, Goudelock, D.Smith, Tomic 2015-16 Teodosic, De Colo, Delaney, Vesely, Bourousis Datome, Miller, Udoh, Randolph, Ayon 2016-17 Llull, De Colo, Bogdanovic, Printezis, Udoh Teodosic, Wanamaker, Melli, Dunston, Ayon

* Papaloukas fue elegido MVP y dada su condición de sexto hombre habitual, la Euroliga hizo un guiño colocandolo en el primer equipo como tal.

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LAS CURIOSIDADES DE LA FINAL FOUR

Prórrogas, compatriotas… Pocas prórrogas A lo largo de la historia de la Copa de Europa pocos han sido los partidos que se han decidido por prórroga. En concreto, hasta hace cuatro años en Milán entre Maccabi y Real Madrid sólo la final de 1969 necesitó de tiempo extra (eso sí, doble) para decantarse, algo que volvería a ocurrir en 2016 con la tremenda final entre CSKA y Fenerbahçe. Actualmente, la Final Four sólo ha vivido 12 prórrogas, al margen de las ya citadas: dos en el partido de consolación de 2005 entre los desolados anfitriones del CSKA y el Panathinaikos, otra en la semifinal italiana de 2004 donde el Skipper se deshacía del Siena y en el partido de consolación de la edición de 2008 entre Siena y TAU. En París, fiel a su espíritu insobornable, el Partizan de Belgrado llevó sus dos partidos (semifinales y consolación) a un tiempo extra frente a los, al menos en apariencia, superiores Olympiacos y CSKA. Por último, hace dos años tanto la semifinal entre Fenerbahçe y Baskonia como la final acabaron decidiéndose en el tiempo extra.

por competición nacional, salvo que el campeón de Europa no lograra plaza en su liga doméstica. Por si fuera poco esta norma fue derogada y, por ejemplo, la Cibona no pudo defender sus títulos del 85 y 86 (lo mismo le ocurrió dos años después al Tracer Milán) tras perder la final de la liga yugoslava ante el Zadar. Además en los años en que la FIBA organizaba la Final Four obligaba a los equipos de un mismo país a cruzarse en semifinales, norma que aún mantiene en sus competiciones.

Finales con dos equipos del mismo país 1960 1961 1983

ASK RIGA – DINAMO TBILISI* ASK RIGA – CSKA MOSCÚ* CANTU – MILÁN

* Letonia, Georgia y Rusia pertenecían a la URSS VÍDEO: FINAL 1983, FORD CANTÙ - BILLY MILANO http://youtu.be/UbwVjzH1kLY Ninguna de ellas se dado en la era Final Four, aunque sí bastantes semifinales, y es que no ha sido raro que más de un equipo de una misma liga participe en la cita.

Presencia de más de un equipo de una misma liga en la Final Four

No habrá final monocolor A lo largo de la historia sólo en tres ocasiones se ha producido una final entre equipos de una misma liga. Hasta 1992 únicamente participaba un equipo

1992 1994 1995 1996 1998 1999 2002 2003 2004 2006 2007 2009 2012

JOVENTUT – ESTUDIANTES BARÇA-JOVENTUT / OLYMPIACOS-PAO OLYMPIACOS – PANATHINAIKOS BARCELONA – REAL MADRID KINDER BOLONIA – BENETTON TREVISO KINDER – TEAMSYSTEM BOLONIA KINDER BOLONIA – BENETTON TREVISO BENETTON TREVISO – SIENA SIENA – SKIPPER BOLONIA TAU CERÁMICA – BARCELONA TAU CERÁMICA – UNICAJA PANATHINAIKOS – OLYMPIACOS PANATHINAIKOS – OLYMPIACOS

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2013 2014 2016

FC BARCELONA - REAL MADRID FC BARCELONA - REAL MADRID CSKA MOSCÚ – LOKOMOTIV KUBAN

En buena forma Al margen de lo evidente que es el mero hecho de estar en una cita de esta trascendencia, una buena prueba de la situación de los equipos en momentos trascendentales es su rendimiento en el torneo copero, el cual en buena parte de Europa guarda similitudes con una Final Four. De los 4 participantes en la edición de Belgrado, sólo el Zalgiris llega como vigente campeón copero. Hay que recordar que desde hace unos años en la Copa rusa sólo pueden participar jugadores locales, por lo que algunos clubes como el CSKA no participan en ella.

Participantes en Final Four/Campeones Copa Junto al año aparecen en mayúsculas los participantes en la Final Four y entre paréntesis el campeón copero en su liga ese año, siempre y cuando no fuera el mismo. 1988

1989

1990 1991 1992

1993

1994

1995

1996 1997

Como dato cabe apuntar que el récord data de la edición parisina de 2010, cuando los 4 participantes habían sido campeones coperos, en algo que si bien a primera vista puede parecer habitual no lo es tanto, ya que en ese momento Barcelona y CSKA habían logrado su última Copa en 2007 y el Olympiacos en 2002… pero lo que realmente denota lo relevante del dato es que era la 1ª vez que esto ocurría, y es que desde que en 1988 se disputará la primera Final Four nunca sus cuatro participantes se habían proclamado ganadores de Copa.

1998

1999

2000

2001

2002

PARTIZAN (Cibona) MACCABI (Hapoel Galil) JUGOPLASTIKA (Partizan) BARCELONA (Madrid) JUGOPLASTIKA LIMOGES* POP 84 SCAVOLINI (Verona) PARTIZAN ESTUDIANTES LIMOGES* REAL MADRID PANATHINAIKOS (Olympiacos) JOVENTUT (Barcelona) REAL MADRID (Tau) PANATHINAIKOS (Paok) PANATHINAIKOS REAL MADRID (Tdk) OLYMPIACOS VILLEURBANNE KINDER BOLONIA (Fortitudo) PARTIZAN (Buducnost) ZALGIRIS PAF BOLONIA (Kinder Bolonia PANATHINAIKOS (Aek) EFES (Tofas) PANATHINAIKOS (Aek) EFES PILSEN PANATHINAIKOS (Olympiacos) BENETTON (Kinder Bolonia)

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MILÁN (Caserta) ARIS MACCABI ARIS BARCELONA (Cai) ARIS BARCELONA MACCABI JOVENTUT (Estudiantes) MILÁN (Scavolini) BENETTON PAOK (Panathinaikos) OLYMPIACOS BARCELONA OLYMPIACOS (Paok) LIMOGES* BARCELONA (Tdk) CSKA* BARCELONA (Joventut) OLIMPIJA BENETTON (Fortitudo) AEK (Aris) KINDER BOLONIA OLYMPIACOS (Paok) MACCABI BARCELONA (Estudiantes MACCABI CSKA* KINDER BOLONIA MACCABI


2003

2004 2005 2006 2007

BARCELONA SIENA (Benetton) MACCABI SIENA (Benetton) MACCABI CSKA CSKA BARCELONA (Tau) PANATHINAIKOS TAU

2008

CSKA (Khimki)

2009

TAU (Joventut) PANATHINAIKOS

2010 2011

CSKA (Unics Kazan) BARCELONA PARTIZAN SIENA PANATHINAIKOS

2012

PANATHINAIKOS

2013

BARCELONA (Real Madrid) BARCELONA

2014

OLYMPIACOS (Panathinaikos) REAL MADRID

2015

CSKA (Unics Kazan) REAL MADRID

2016

OLYMPIACOS (Panathinaikos) FENERBAHÇE CSKA* (Parma Perm)

2017

REAL MADRID

2018

OLYMPIACOS (Panathinaikos) ZALGIRIS FENERBAHÇE (Anadolu Efes)

BENETTON CSKA (Unics Kazan) SKIPPER (Benetton) CSKA (Ural Great) TAU (Unicaja) PANATHINAIKOS TAU MACCABI CSKA UNICAJA (Barcelona) MACCABI (Hapoel Jerusalem) SIENA (Avellino) OLYMPIACOS (Panathinaikos) BARCELONA (Tau) OLYMPIACOS CSKA MACCABI REAL MADRID (Barcelona) OLYMPIACOS (Panathinaikos) CSKA (Samara) REAL MADRID (Barcelona) CSKA (Samara) FC BARCELONA (Real Madrid) MACCABI TEL AVIV FENERBAHÇE (Anadolu Efes) CSKA* (Novosibirsk) BASKONIA (Real Madrid) LOKOMOTIV KUBAN* (Parma Perm) FENERBAHÇE (Anadolu Efes) CSKA* (Novosibirsk) REAL MADRID (F.C. Barcelona) CSKA* (Lokomotiv Kuban)

* En Rusia la primera edición se celebró en 2000 y la segunda hubo de esperar hasta 2002. Desde 2011 la Copa no la disputan todos los clubes de la máxima categoría

El factor pista Desde que en 2005 la Euroliga retomara los playoff (en las ediciones de 2002, 03 y 2004 el primer clasificado del Top 16 pasaba directamente a la Final Four) hasta 2011 sólo en tres eliminatorias se había producido semejante circunstancia, algo que desde entonces ha pasado a ser algo más habitual. En la primera edición de la Euroliga ULEB (2000/01 con formato play-off), el TAU alcanzó la final tras superar tres eliminatorias con el factor pista y dejando por el camino en octavos de final al Peristeri (eliminatoria a 3 partidos) y en cuartos y semifinales, ya en eliminatorias a cinco, a Olympiacos y AEK. Esa misma temporada la Benetton Treviso también se imponía en octavos de final al Barcelona sin la ventaja de su lado. Cabe resaltar que esta circunstancia había sido más habitual en los años FIBA, con la edición de 1997 como la más paradigmática llegando al extremo de que los 4 participantes en la Final Four (Olympiacos, Barcelona, Olimpija y Villeurbanne) habían tenido en su contra el factor cancha en los cuartos de final, e incluso tres de ellos (con la excepción del Villeurbanne de Rudd y Digbeu que se deshacía del Estudiantes) ya lo habían hecho en los octavos de final.

* En Francia los clubes de primer nivel no disputaron la Copa hasta 1995. GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


Equipos en Final Four sin ventaja de pista 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018

Entrenadores ex-yugoslavos

PARTIZAN, MILÁN JOVENTUT, BARCELONA PANATHINAIKOS OLYMPIACOS, BARCELONA, OLIMPIJA, VILLEURBANNE PARTIZAN(a favor en 1/4,en contra en 1/8) KINDER TEAMSYSTEM (octavos) Suproliga: Euroliga: TAU (octavos, cuartos y semis) No hubo playoff No hubo playoff No hubo playoff TAU TAU PARTIZAN SIENA, PANATHINAIKOS, MACCABI OLYMPIACOS MACCABI TEL AVIV OLYMPIACOS FENERBAHÇE ZALGIRIS Y REAL MADRID

Tras dos años de ausencia, la Final Four de 2015 recuperaba una de sus señas de identidad con la presencia entre sus aspirantes de, al menos, un entrenador ex-yugoslavo. 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004

Desde que naciera la Euroliga "ULEB" en 2001 se ha roto el factor pista en 18 ocasiones, y los equipos que lo han perdido han sido los siguientes:

2005 2006

OLYMPIACOS F.C. BARCELONA PANATHINAIKOS PERISTERI PAOK SALÓNICA AEK ATENAS BENETTON TREVISO SIENA MILANO MACCABI TEL AVIV

3 3 3 1 1 1 1 1 1 1

2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018

DUSKO VUJOSEVIC (Partizan) BOZIDAR MALJKOVIC (Jugoplastika) BOZIDAR MALJKOVIC (Jugoplastika) BOZIDAR MALJKOVIC (Barcelona) ZELJKO PAVLICEVIC (Pop 84) ZELJKO OBRADOVIC (Partizan) PETAR SKANSI (Benetton) BOZIDAR MALJKOVIC (Limoges) DUSAN IVKOVIC (Paok) ZELJKO OBRADOVIC (Joventut) ZELJKO OBRADOVIC (Real Madrid) BOZIDAR MALJKOVIC (Limoges) BOZIDAR MALJKOVIC (Panathinaikos) ZELJKO OBRADOVIC (Real Madrid) DUSAN IVKOVIC (Olympiacos) ZMAGO SAGADIN (Olimpija) MILAN BOGOJEVIC (Partizan) ZELJKO OBRADOVIC (Benetton) PETAR SKANSI (Fortitudo) DUSAN IVKOVIC (Olympiacos) ZELJKO OBRADOVIC (Panathinaikos) ZELJKO OBRADOVIC (Panathinaikos) ZELJKO OBRADOVIC (Panathinaikos) SVETISLAV PESIC (Barcelona) DUSAN IVKOVIC (Cska) DUSAN IVKOVIC (Cska) JASMIN REPESA (Fortitudo) DUSKO IVANOVIC (Tau) DUSAN IVKOVIC (Cska) ZELJKO OBRADOVIC (Panathinaikos) DUSKO IVANOVIC (Barcelona) VELIMIR PERASOVIC (Tau) ZELJKO OBRADOVIC (Panathinaikos) BOZIDAR MALJKOVIC (Tau) NEVEN SPAHIJA (Tau) ZELJKO OBRADOVIC (Panathinaikos) DUSKO VUJOSEVIC (Partizan) ZELJKO OBRADOVIC (Panathinaikos) ZELJKO OBRADOVIC (Panathinaikos) DUSAN IVKOVIC (Olympiacos) ZELJKO OBRADOVIC (Fenerbahçe Ülker) ZELJKO OBRADOVIC (Fenerbahçe Ülker) VELIMIR PERASOVIC (Baskonia) ZELJKO OBRADOVIC (Fenerbahçe) ZELJKO OBRADOVIC (Fenerbahçe)

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Presencias consecutivas en Final Four

CSKA MOSCÚ (2003-2010) CSKA MOSCÚ (2012 - …) FENERBAHÇE (2015 - …) TAU CERÁMICA (2005-2008) MACCABI (1988-90, 2000-02, 2004-06) PANATHINAIKOS (1994-96 Y 2000-02) JUGOPLASTIKA (1989-1991) BARCELONA (1989-1991 y y 2012-2014) ARIS SALÓNICA (1988-1990) REAL MADRID (2013-2015)

¿Final inédita?

8 7 4 4 3 3 3 3 3 3

De las posibles combinaciones, sólo un FenerbahçeCSKA sería una final con precedente (2016). En la historia de la Final Four, la final más repetida ha sido, con 3 ocasiones, un Maccabi-Panathinaikos (2000, 2001 y 11) y un Real Madrid-Olympiacos (1995, 2013 y 2015), mientras que Barcelona - KK Split, Panathinaikos - CSKA y CSKA - Maccabi son las otras finales que se han repetido hasta en dos ocasiones. En cuanto a la historia global de la Copa de Europa, el duelo más celebrado fue el sostenido entre Varese y Real Madrid, que en la década de los 70 llegaron a encontrarse en el partido decisivo hasta en cuatro ocasiones. Una menos (3) se dio la final Varese-CSKA y CSKA-Real Madrid. Por su parte, ASK Riga y Akademic de Sofía se encontraron en las dos primeras finales, Real Madrid y Spartak de Brno en las de 1964 y 68, Maccabi y Milán en 1987 y 88 y Real Madrid y Maccabi en 1980 y 2014.

Coto privado Que llegar a una Final Four resulta complejo es algo que raya en lo evidente, pero con los datos en la mano parece aún más claro. Y es que desde que en 2002 la ULEB organizara la Final Four ya de manera unificada, y hasta la presencia del Lokomotiv Kuban hace dos años, únicamente tres conjuntos (considerando que el TAU en 2005 no era un debutante al uso tras su subcampeonato en 2001) han debutado en la misma: Siena en 2003 (repetiría en 04, 08 y 11), Unicaja en 2007 y Fenerbahçe Ülker en 2015.

Final Four lustrosa Sumadas las presencias de los equipos presentes en Belgrado se llega a la cifra de 32, un número que da buena cuenta del contenido histórico… pero que se queda lejos de la edición de Estambul 2012, que supuso el récord absoluto. Hasta 41 presencias en la Final Four acumulaban los cuatro equipos de aquel año, conformando así la edición más clásica del evento hasta la fecha.

En cuanto a la Recopa/ULEB/Eurocup, ninguna final cuenta con más de un precedente, mientras que en la Korac Limoges y Sibenik disputaron las finales del 82 y 83, con doble triunfo galo, y Cantu y Partizan las del 74 y 89. Al margen de estas finales, algún duelo europeo sabe lo que es encontrarse en finales de distinta competición, de tal forma que el Real Madrid perdía sendas finales de Recopa y Copa de Europa ante la Cibona (82 y 85), las ganaba ante el Milán (67 y 84), el Cantú le deparaba un doble disgusto al Barcelona en Korac y Recopa (75 y 81) y el Maccabi conseguía en 1977 su primera Copa de Europa ante el Varese, vengando así la derrota en la primera final de la Recopa de la historia (1967).

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Mayores derrotas de un futuro campeón ¿Cuenta para algo la fiabilidad durante el curso? Hace siete años, el Panathinaikos no sólo se proclamaba campeón, sino que lo hacía demostrando una solidez envidiable, hasta el punto de que su mayor derrota se produjo por tan sólo 7 puntos. En cambio, hace cuatro años el Maccabi se proclamaba campeón después de haber encajado una derrota (ya en el Top 16) de 35 tantos ante el CSKA, arrebatando la marca al Olympiacos de 2012 quien, también ante los rusos, había caído por 32 tantos. Computando la época FIBA, la mayor derrota de un equipo que a la postre se proclamaría campeón de Europa fue el 103-65 que encajaba el Pop 84 Split en Tel Aviv ante el Maccabi en la temporada 1990/91.

1958 1959 1960 1961 1962 1963 1964 1965 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1987 1988 1989 1990

MAYORES DERROTAS DE UN FUTURO CAMPEÓN DE EUROPA ASK Riga (-2 ante CWKS Legia en cuartos) ASK Riga (-8 ante Honved Budapest en 1/4) ASK Riga – invicto CSKA (-5 ante ASK Riga, vuelta de final) BK Dinamo Tbilisi – invicto CSKA (-17 ante R.Madrid, ida de final) R.Madrid (-11 ante Spartak Brno, ida final) R.Madrid (-17 vs OKK Beograd, v.semif) Olimpia Milano (-23 Slavia Praga, liguilla) R.Madrid (-13 ante Slavia Praga, liguilla) R.Madrid (-16 ante Spartak Brno, liguilla) CSKA (-11 ante R.Madrid, liguilla cuartos) Varese (-23 ante CSKA, liguilla cuartos) CSKA (-15 ante Slavia Praga, ida semif) Varese (-8 ante Panathinaikos, v.semif) Varese (-21 ante CSKA, liguilla cuartos) R.Madrid (-8 ante Radnicki, liguilla cuartos) Varese – invicto Varese (-9 ante Maes Pils) Maccabi (-23 ante Varese, liguilla semis) R.Madrid (-16 ante Asvel V., liguilla semis) Bosna Sarajevo (-27 vs Maccabi, liguilla) R.Madrid (-10 vs Maccabi, liguilla semis) Maccabi (-17 vs Nashua Den Bosch, liguilla) Cantu (-15 vs Partizan, liguilla semis) Cantu (-10 vs Maccabi, liguilla semis) Roma (-9 vs Bosna Sarajevo, liguilla semis) Cibona (-9 vs Virtus Bolonia, liguilla semis) Cibona (-24 vs Milan, liguilla semis) Tracer Milan (-31 vs Aris, ida 1ª ronda) Tracer Milan (-25 vs Aris, liguilla cuartos) Jugoplastika (-13 vs Scavolini, liguilla) Jugoplastika (-18 vs Maccabi, liguilla)

1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018

Pop 84 Split (-21 vs Aris, liguilla cuartos) Partizan (-20 vs Estudiantes, liguilla) Limoges (-13 vs Virtus Bolonia, liguilla) Joventut (-24 vs Panathinaikos, liguilla) R.Madrid (-13 vs Scavolini y PAO, octavos) Panathinaikos (-26 vs Benetton, cuartos) Olympiacos (-9 vs Estudiantes, liguilla) Kinder Bolonia (-16 vs Olimpija, 2ª liguilla) Zalgiris (-15 vs Fenerbahçe, 1ª liguilla) Maccabi (-12 vs PAOK, octavos) Euroliga: Kinder Bolonia (-17 vs TAU, cuart) Suproliga: Panathinaikos (-12 vs CSKA) Panathinaikos (-17 vs Olympiacos, Top 16) Barcelona (-17 vs Cibona, liguilla) Maccabi (-11 vs Unicaja, liguilla) Maccabi (-12 vs Olimpija, liguilla) CSKA (-10 vs Panathinaikos, liguilla) Panathinaikos (-21 vs Barcelona, Top 16) CSKA (-5 vs Unicaja, Top 16) Panathinaikos (-25 vs Siena, liguilla) Barcelona (-7 vs R.Madrid, cuartos) Panathinaikos (-7 vs Caja Laboral, Top 16) Olympiacos (-32 vs CSKA, Top 16) Olympiacos (-26 vs Efes, liguilla) Maccabi (-35 vs CSKA, Top 16) Real Madrid (-16 vs Panathinaikos, Top 16) CSKA (-10 vs Baskonia, Top 16) Fenerbahçe (-34 vs Baskonia, liguilla) CSKA (-13 vs Madrid y Barcelona, liguilla) Fenerbahçe (-15 vs Olympiacos, liguilla) Real Madrid (-30 vs Baskonia, liguilla) Zalgiris (-20 vs Baskonia, liguilla)

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MÁS FINALES EN COPA DE EUROPA (ENTRE PARÉNTESIS LAS GANADAS) REAL MADRID MACCABI TEL AVIV CSKA VARESE OLYMPIACOS FC BARCELONA PANATHINAIKOS MILANO VIRTUS BOLONIA

17 (9) 15 (6) 13 (6) 10 (5) 8 (2) 7 (2) 7 (6) 5 (3) 5 (2)

TÍTULOS DE EUROLIGA CON EQUIPOS DIFERENTES SARUNAS JASIKEVICIUS 3 (Maccabi, Barcelona, Panathinaikos) DEJAN BODIROGA (Barcelona,Panathinaikos) 2 ZORAN SAVIC (Jugoplastika, Kinder) 2 MATJAZ SMODIS (Kinder, CSKA) 2 DAVID ANDERSEN (Kinder, CSKA) 2 ZELJKO REBRACA (Partizan, Panathinaikos) 2 IVO NAKIC (Cibona, Partizan) 2 PREDRAG DANILOVIC (Partizan, Kinder) 2 DINO MENEGHIN (Varese, Milán) 2 FAUSTO BARGNA (Cantu, Milán) 2 RAMUNAS SISKAUSKAS (Panathinaikos,CSKA) 2 DIMITRIS PAPANIKOLAU (Olympiacos,PAO) 2 VELIBOR RADOVIC (Jugoplastika, Maccabi) 2 ALEXEY SAVRASENKO (Olympiacos, CSKA) 2 VASSILIS SPANOULIS (Olympiacos, PAO) 2 STRATOS PERPEROGLOU (Olympiacos, PAO) 2 GIORGI SHERMADINI (Olympiacos, PAO) 2 KYLE HINES (Olympiacos, CSKA) 2 KOSTAS SLOUKAS (Olympiacos, Fenerbahçe) 2 PERO ANTIC (Olympiacos, Fenerbahçe) 2

* En la 1997/98 Paspalj llegó a disputar algunos partidos con la Kinder Bolonia, pero no participó ya en la Final Four. ** En la 2006/07 Lorbek disputó la Euroliga con el Unicaja, pero regresó a la LEGA antes de que se celebrara la Final Four. Por los pelos se queda fuera Ken Barlow, campeón de Europa con el Tracer en la última final pre-Final Four y luego la disputó con Maccabi y PAOK. PARTICIPACIONES EN FINAL FOUR CON EQUIPOS DIFERENTES (ENTRENADORES) ZELJKO OBRADOVIC 6 (Partizan, Joventut, Madrid, (Campeón Benetton, PAO, Fenerbahçe) con 5) BOZIDAR MALJKOVIC 5 (Jugoplastika, Barcelona, (Campeón Limoges, PAO, Baskonia) con 3) ETTORE MESSINA 3 (Virtus Bolonia, Benetton, CSKA) (Campeón con 2) DUSAN IVKOVIC 3 (PAOK, Olympiacos, CSKA) (Campeón con 1) IOANNIS IOANNIDIS 3 (Aris, Olympiacos, AEK) (Sin títulos)

En el ránking de participación con equipos distintos en Final Four, Jasikevicius comparte la 2ª plaza: PARTICIPACIONES CON EQUIPOS DIFERENTES DAVID ANDERSEN (Kinder,Siena,CSKA,Barça) 4 SARUNAS JASIKEVICIUS (Barça,Maccabi,PAO) 3 ZELJKO REBRACA (Partizan, Benetton, PAO) 3 ZARKO PASPALJ (Partizan, Olympiacos,PAO)* 3 MATJAZ SMODIS (Kinder, Skipper, CSKA) 3 ZORAN SAVIC (Jugoplastika, Madrid, Kinder) 3 MIHALIS KAKIOUZIS (AEK, Siena, Barcelona) 3 MIRSAD TURCKAN (Efes, Siena, CSKA) 3 MARKO JARIC (Teamsystem, Kinder, Siena) 3 JOHNNY ROGERS (Milán, Olympiacos, PAO) 3 PREDRAG DROBNJAK (Partizan, Efes, TAU) 3 ERAZEM LORBEK (Skipper,CSKA,Barcelona)** 3 DAMIR MULAOMEROVIC (Teamsystem,Efes,PAO) 3 TERENCE MORRIS (Maccabi, CSKA,Barcelona) 3 IOANNIS BOUROUSIS (Olymp, Madrid, Baskonia) 3 GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


GANTE 88: 30 AÑOS DE LA PRIMERA FINAL FOUR

por Iván Fernández Una de las cosas que ha caracterizado al baloncesto desde casi su propia irrupción como deporte ha sido su constante afán por reinventarse para, con mayor o menor éxito, seguir creciendo, bien a través de sus diferentes reglas o bien en su búsqueda de nuevas formas de competición. Inmersos estos días en un debate sobre el futuro de unas competiciones europeas, en especial la Euroliga, que parecen caminar hacia un horizonte de ruptura, quizás sería bueno pararse un momento y contemplar que, pese a la nueva realidad cestista del viejo continente ejemplificada por ejemplo en las nuevas ligas supranacionales (Adriática, VTB, Balcánica, Báltica…), el debate dista de ser nuevo y la historia, atendiendo una vez más a la vieja dialéctica hegeliano-marxista, en realidad se repite, con nuevos matices pero con un fondo que no dista en demasía del ADN de una torneo que ha basado buena parte de su historia en un continuo devenir. Muchos son los momentos que se podrían citar como claves como, sin ir más lejos, el que se vivía cuando la “vieja” Copa de Europa pasaba a denominarse Liga Europea acogiendo en su seno hasta tres equipos de un mismo país, en lo que suponía un cambio de rumbo histórico. Pero, ¿cómo se cuenta una historia? Las posibilidades son muchas, e incluso cuando parecen agotadas surgen nuevas formas, como bien demostraba Laurent Binet con su impecable “HHhH”, en donde las aristas de la historia (¿lo más interesante quizás?) se entremezclan genialmente con el propio proceso de investigación o creación del autor, dibujando un lienzo que despoja a la historia de sus más innecesarios adornos de la manera menos esperada, apostando por un ejercicio (meta)literario tan preciso como emocionante. Desgraciadamente, un servidor carece del talento, capacidad e imaginación del autor francés, pese a lo cual no me resisto a, en cierta medida, tomar su camino no ya en las formas, por pura incapacidad que no de ganas, sino al menos en la opción de apostar por contar la historia de un cambio desde otra perspectiva. Y es que, como decía la canción, “quedó algo de nosotros en esos lugares”, hasta el

punto de que, para quien esto escribe, el primer gran cambio había llegado cuatro años antes con la inclusión de la Final Four, el formato que metía de lleno a la Copa de Europa en la modernidad.

Dino Meneghin

Antecedentes Resulta complicado tratar de glosar la historia de los algo más de 50 años de historia de la Copa de Europa de baloncesto sin con ello caer en los olvidos y las injusticias que una tarea tan titánica conlleva. Habría que comenzar hablando de cómo en 1954 el periodista francés Gabriel Hanot había acudido a cubrir para el periódico L´Equipe el encuentro de fútbol entre el Honved de Budapest y el Wolverhampton y, emocionado por lo visto, decidió proponer a su director la organización de un torneo europeo entre clubes, de cómo de esa idea nacería la Copa de Europa de fútbol… y a su imagen la que nos ocupa. Habría que hablar del EuroBasket de Bulgaria, de la Federación checoslovaca, o incluso habría que remontarse a principios de los años treinta para detenerse en un pequeño café a orillas del, por entonces, Lago Ginebra… en cualquier caso, baste decir que tras diversas fórmulas y un continuo crecimiento, la Copa de Europa de baloncesto enfilaba los años 80 tras un periodo de estabilidad formal en el que una serie de eliminatorias daban paso a una liguilla de seis equipos cuyos dos primeros clasificados disputaban, a partido único, la gran final.

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Sin embargo, paralelamente, los principales clubes del viejo continente comenzaban a mirarse en la lejana NBA barruntando nuevas formas de competición y un camino hacia una nueva profesionalidad, movimiento ante el que la FIBA decía apostar por un cambio que habría de terminar por ser histórico: la Final Four. Elevando la liguilla semifinal de seis a ocho participantes, en lo que algunos sectores veían el reflejo de una competición de carácter cercano al liguero, los cuatro primeros entre ellos disputarían una final a cuatro al más puro estilo NCAA, concentrando en una ciudad (Gante sería la elegida) a lo más granado del basket continental. Pero, ¿era nueva la idea? Dicen que el plagio es la base de toda literatura excepto de la primera, y en este caso concreto, y más allá de la coincidencia con la competición universitaria, el nuevo modelo de competición no era la excepción ya que la propia FIBA lo había probado durante dos temporadas: la 65/66 y la 66/67. Adoptada como modelo experimental y llamada entonces fase final, la primera Final a 4 tuvo lugar a caballo entre Milán y Bolonia y terminaría con el primer título para el basket italiano. El Milán había diseñado un equipo competitivo, aunque sin opciones claras para llegar lejos, cuando un golpe de suerte cambio su sino. Bill Bradley, mejor jugador de los Juegos del 64, venía a completar sus estudios a Oxford. Tras unas intensas gestiones, los Milanistas conseguían que Bradley viajara los días de partido para jugar la Copa de Europa. Sin entrenar, sin apenas conocer a sus compañeros, su enorme talento se sobrepuso a todo y llevó a los lombardos a lo más alto, derrotando en primera instancia al TSKA de Moscú y en la final al Slavia de Praga, vencedor en su semifinal ante el AEK de Atenas del gran Jiri Zidek, cuyo hijo lograría resarcir la memoria de su padre logrando el título treinta y tres años más tarde. Un año después Madrid tomaba el relevo con el equipo anfitrión como claro favorito, algo que plasmaría venciendo en la final al propio Miláno en una final recordada por el intenso duelo anotador entre Emiliano y Chubin. Las semifinales habían sido el techo esta vez para los de Praga y para un Olimpija de Ljubljana que, de la mano de la excelsa figura de Ivo Daneu, había puesto contra las cuerdas a los anfitriones rememorando la semifinal de 1962, donde en el partido de ida, y con 45 puntos del gran Ivo, los de Ljubjana cosechaban una interesante renta de 14 puntos (105-91) pero insuficiente ante la victoria blanca en la vuelta (69-

53), en la que dos tiros libres errados en el último minuto por Kandus y un tapón de Hightower acababan por dictar sentencia. Esas dos derrotas ante el equipo blanco supusieron el techo europeo de un conjunto que entre finales de los años 50 y buena parte de la década de los años 60 había conseguido erigirse como uno de los principales exponentes del baloncesto yugoslavo a nivel de clubes al lograr cinco títulos ligueros en 11 años, de la mano de figuras tan claves como las de Boris Kristancic, Ivo Daneu o, ¿por qué no citarlo? otras tan increíbles como la de Stanko Bloudek, el diseñador de la Sala Tivoli y uno de los grandes padres del deporte esloveno.

Stanko Bloudek De biografía más propia de un falso documental al estilo Cravan vs Cravan que de un personaje histórico, todo lo que se diga del gran Bloudek suena a exageración… y se queda muy corto. Pionero de la aviación eslovena, vivió a caballo entre Praga, Ljubljana, Viena y Budapest construyendo aeroplanos y artilugios imposibles adelantados a su época. Amigo de Lenin, Kafka dicen que de su mente surgió el primer esbozo de la maravillosa “Un artista del hambre”- o Conan Doyle, su inquietud vital le llevó de los cielos al asfalto introduciéndose, o más bien creando, la industria automovilística eslovena, mientras se convertía en un deportista total: futbolista, campeón de patinaje, tenista y, sobre todo, constructor: pistas de esquí, de tenis… Hasta la llegada de la segunda guerra mundial, donde su ingenio viraba a la construcción de armas y refugios

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para los partisanos, lo que le condujo a las cárceles nazis de la por entonces llamada Eslovenia del Norte. Tras la caída de la bestia fascista, Bloudek ingresaba en el COI a la par que comenzaba a esbozar la que con los años sería la sala que habría de ver por primera vez a la selección yugoslava de baloncesto subirse a lo más alto de un cajón mundialista, y aunque nunca llegó a verla terminada un busto en su honor sigue presidiendo el acceso al nuevo pabellón de Ljubljana… aunque, como diría Kipling, eso es otra historia. Lo cierto es que, pese al interés deportivo, la idea de la FIBA terminaba muriendo por la falta de interés de unos clubes que alegaban graves daños y perjuicios económicos para volver a la fórmula tradicional.

Nikos Gallis y Panagiotis Giannakis

La 87/88: el inicio de una nueva era De inicio la temporada comenzaba con las clásicas eliminatorias previas sin que en ellas se produjeran grandes sorpresas, y dejando como hechos más significativos los festivales anotadores que se dieron en buena parte de las pistas. Ello deparaba, entre otras cosas, que el modesto Pully suizo pasara a la historia de la competición al ser el equipo que más puntos había anotado en una derrota tras caer por 125-127 ante un Aris de Salónica, donde los 48 puntos de Nikos Gallis demostraban que el escolta heleno mantenía el hambre exhibida el verano anterior en el EuroBasket, que le llevó directamente a formar parte del politeísta panteón griego. Con los ocho equipos más fuertes en liza, el aficionado comenzaba a relamerse pensando en la temporada en donde sólo se echaba en falta la presencia de dos equipos: la Cibona de Zagreb y el Zalgiris de Kaunas, o lo que es lo mismo, de los dos grandes iconos individuales de aquella Europa, Drazen Petrovic y Arvydas Sabonis. Por un lado el

equipo yugoslavo faltaba por segunda vez consecutiva, tras haber sido campeón en las ediciones de 1985 y 1986, y de nuevo lo hacía con un verdugo similar encarnado en la figura de Vlado Djurovic. Tras la final de 1983 entre Cantú y Milán, a la que por cierto volveremos en unas líneas, la FIBA había decidido, en buena parte por las protestas del propio club lombardo, derogar la norma que permitía al campeón de Europa repetir presencia en el torneo aunque no se proclamara campeón en su propia liga. Aplazada durante un año, el primer damnificado sería el club de la capital croata, quien tras vencer en la Copa de Europa del 86 y pasearse en su liga (sólo una derrota en la fase regular) acababa cayendo ante su público en el tercer partido de la final ante un Zadar dirigido por Vlado Djurovic. El técnico serbio había sido uno de los mentores de Drazen Petrovic en el Sibenik, dirigiendo al conjunto dálmata a dos finales de Copa Korac y una liguera, pero la relación con su ex pupilo se había enfriado esa misma temporada, tras el numerito anotador en el que Zdenko Babic anotaba 144 puntos en un partido de la Copa Korac, en un plan dirigido a minimizar los 112 conseguidos por Drazen ante un Olimpija Ljubljana que hubo de jugar con juniors por un error administrativo (que a la postre le supondría el descenso, aunque se reharía al año siguiente jugando la final de Copa ante otro segunda, IMT, y ascendiendo). Un año después, la Cibona se paseaba por la recopa, llevándose el título ante el Scavolini de Pesaro, y por una liga regular donde terminaba invicto. Sin embargo en las semifinales, y de nuevo en el tercer partido, Djurovic, esta vez dirigiendo al Estrella Roja, se cruzaba en el camino apeando a los zagrebinos de la final. Con todo, y pese al magnetismo de Drazen, la Cibona era un equipo que tendía a cotas menores y su papel sería excelentemente cubierto por un Partizan que no sólo lideraría la liguilla semifinal de esta Copa de Europa, sino que también sería el verdugo de los de Zagreb en las semifinales ligueras. Distinto era el caso del Zalgiris Kaunas, que sí había ganado su liga, pero que era “víctima” de la costumbre soviética de no participar en Europa los años olímpicos con el fin de preparar mejor el torneo, algo que, al menos, en esta ocasión terminaría por revelarse de lo más justificado. Subcampeones en el 86, los lituanos vivían sus mejores días logrando superar la hegemonía de un TSKA con el que habían establecido una rivalidad de las que hacen verdaderamente grande este

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deporte. En cualquier caso, de haber podido participar el Zalgiris tampoco hubiera podido contar con un Sabonis al que sus problemas físicos dejarían toda la temporada en el dique seco., aunque justo es decir que el potencial de los Homicius, Kurtinaitis, Iovaisha, Civilis y compañía muy probablemente les hubiera permitido ser uno de los equipos punteros del torneo. De hecho ya sin ninguno de ellos en la 89/90 el club de la ciudad de los dos ríos aún llegaría a rozar la final de la Recopa tras caer en las semifinales ante el Real Madrid por un sólo punto en el global de la eliminatoria.

club lombardo comienza plasmando un análisis de la situación en el que incluso piensa en los equipos que se van a quedar fuera y a los que augura mayores posibilidades de éxito en sus competiciones domésticas. Con la NBA como espejo, en definitiva la propuesta milanista acaba por definirse en cuatro grandes consideraciones: - Liga cerrada de entre 16 a 20 equipos, con posibilidad de revisar las cuatro últimas plazas en un período de tiempo por determinar. - Dichos clubes jugarán exclusivamente la nueva competición europea, que tendrá formato liguero con dos jornadas semanales y desembocará en un play-off. - Dichos equipos deberán pertenecer a ciudades de más de 800 mil habitantes con aeropuerto internacional y un pabellón con una capacidad mínima de siete mil espectadores.

Valdemaras Homicius En definitiva, la liguilla semifinal quedaba conformada por Fc Barcelona, Tracer Milán, Partizan Belgrado, Saturn Colonia, Pau Orthez, Nashua Den Bosch, Maccabi Tel Aviv y Aris de Salónica, ocho equipos que durante 14 jornadas perfilaron un baloncesto de marcado cariz ofensivo, grandes actuaciones individuales y una igualdad inesperada que provocaba más de una sorpresa, dibujando un torneo en el que sólo el Pau Orthez galo se quedaba sin conocer el triunfo a domicilio y donde los ocho equipos caía al menos una vez como locales. Con todo, el plano deportivo también tuvo momentos secundarios, y es que las semanas previas a su inicio llegaban presididas por todo un “bombazo”. ¿Se buscaban cambios? Pues no dejaba de haber quien quisiera ir más allá como el Tracer Miláno, vigente campeón del torneo, y que se descolgaba con la petición “a corto plazo” de una Liga Europea cerrada y para la que se atrevía a dibujar alguna de sus líneas básicas… muchas de las cuales suenan increíblemente actuales (a principios de esta temporada las declaraciones de Giorgio Armani sobre su desinterés en competir en “pueblos donde no tengo tiendas” ya causó bastante revuelo en la LEGA). En un argumentario detallado y preciso, el

- Cada club debería aportar un patrocinador principal con un contrato cuya duración nunca sería inferior a los tres años y asimismo un contrato televisivo de alcance nacional y donde se aseguren las retransmisiones en horarios de máxima audiencia. Al margen de las propuestas concretas, el club italiano, que en ese momento afirma contar con el respaldo de al menos “otros cinco grandes clubes europeos”, aporta un análisis en el que insta a captar a ciudades como París o Londres y a “huir” de ciudades pequeñas que “nada aportan a los principales patrocinadores”… punto este que acabaría por desatar la mayor de las polémicas en el propio país transalpino, caracterizado por tener un baloncesto en muchas ocasiones dominado por esas pequeñas ciudades. Como adalid de las mismas, desde Cantú llegan las primeras voces críticas espoleando una polémica que venía de muy lejos. A lo largo de la historia de la Copa de Europa, sólo en tres ocasiones se ha producido una final entre equipos de una misma liga, e incluso si atendiéramos exclusivamente al actual mapa europeo cabría decir que el único precedente se remonta a 1983 con la final entre Milán y Cantú. Con 20 puntos de Antonello Riva y una gran dirección de Marzorati, el Ford Cantú sumaba en 1983 el segundo título de campeón de Europa de su historia al imponerse a los Milanistas por un ajustado, y polémico ya que los Miláneses reclamaban una última falta sobre Gallinari, 69-

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68… ahondando, por increíble que hoy parezca, en otro precedente todavía más recordado hoy en día, y es que el camino que llevó a esa final arrancaba con el título liguero del Cantú en 1981 (en 1983 participaban como campeones de Europa del 82). En esa final de la temporada 1980/ 81, el por entonces Squibb Cantú se imponía en tres partidos (93-83 en el decisivo) al Synudine Bolonia de los Villalta, Caglieris, McMillan, Bonamico y Marquinho. Pero su prueba más dura había tenido lugar en semifinales, donde los de Bianchini habían conseguido apear al Milán en una serie a tres partidos que no conoció ninguna victoria local y donde el partido decisivo terminó con un 84-85 en la línea de los dos anteriores (77-79 en Milán y 6466 en Cantú). A todo esto sólo habría que añadir que ya en las semifinales de la temporada anterior (79/80) la escuadra de Cantú había apeado a los milanistas con el factor pista en contra y con un 7675 en el desenlace que dejaba bien claro el tipo de rivalidad existente. ¿Alguien da más? Quizás sí, si tenemos en cuenta que en las semifinales de la Recopa del 77 el propio Cantú era la bestia negra milanista, antes de imponerse en la final al Radnicki por 87-86 pese a los 30 puntos de Srecko Jaric. Con estos precedentes el rechazo del Cantú resultaba esperado, de ahí que quizás lo más notorio fuera el comentario de un jugador del propio Tracer de Milán, un Fausto Bargna quien calificaba la idea de “ocurrencia sin gracia”. Bargna, que afrontaba su tercera temporada en Milán, vivía el que podía considerarse como su mejor momento profesional llegando a ser convocado por Sandro Gamba para la gira que la selección azzurra iba a emprender por los Estados Unidos para enfrentarse a alguna de las principales universidades de la NCAA. Natural de Cantú, ciudad donde además había vivido sus primeras cinco temporadas como profesional, aquella sería su última temporada en Milán y en la que menos minutos habría de contar. En cualquier caso, la propuesta quedaba en el aire, y si bien la FIBA era rápida en su rechazo, el anuncio de la misma de que a partir del año 90 los equipos que accedieran a la Final Four dotarían a sus países de una plaza extra (medida que a la postre derivaría en la Liga Europea que habría de arrancar 4 años después) daba a entender que las intenciones milanistas llegaban avaladas con fuerza suficiente como para ser el germen de un nuevo modelo competitivo. Volviendo al mero devenir deportivo, la liguilla semifinal deparaba una clasificación final encabezada por el sorprendente Partizan de

Belgrado, que habría de ser acompañado en Gante, elegida definitivamente como sede de la Final Four, por el Aris de Salónica, Tracer de Milán y Maccabi de Tel Aviv. Sólo un año antes, de haberse dado esa misma clasificación, yugoslavos y helenos hubieran disputado la final, pero con el nuevo modelo el resultado sería justo al contrario, pero antes de alcanzar el último escalón justo sería reparar aunque sea brevemente en la trayectoria de los otros cuatro conjuntos que, en mayor o menor medida, habían contribuido a elevar el nivel de la Copa de Europa hasta extremos nunca vistos.

Kees Akerboom Último clasificado con cuatro triunfos, el Nashua Den Bosch holandés se presentaba como el gran dominador de su competición nacional y un asiduo de una Copa de Europa en la que participaba por octava vez en nueve años, aunque su presencia en la liguilla semifinal era la primera desde 1982, en los que habían sido sus últimos coletazos de cierto poderío de la mano del que probablemente había sido el mejor jugador de su historia: Kees Akerboom. Considerado una de las grandes leyendas del baloncesto holandés, Akerboom había comenzado su carrera en el Flamingo para pasar más tarde al Den Bosch, manteniéndose durante 19 años en la élite conquistando la friolera de 12 títulos ligueros. En las competiciones europeas Akerboom había dejado su sello siendo clave en el Den Bosch que alcanzaba la final de la Recopa de 1979, tras eliminar en la prórroga del partido de vuelta de las semifinales a la Virtus Bolonia de los Villalta, Cosic o Caglieris que sólo unas semanas después sumaria su octava LEGA. Ya en el partido decisivo los holandeses caían ante el intratable Cantú por 83-73 tras haber alcanzado

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el descanso a tan sólo un punto de los italianos. Akerboom con 17 puntos fue el mejor realizador del EBBC mientras que en los de Arnaldo Taurisano, John Neumann aportaba 26. Así mismo, Akerboom participaba con la selección holandesa en tres Europeos, destacando sobre todo su actuación en el de 1977 donde promedió más de 27 puntos, cebándose principalmente con España, a la que endosó 38, logrando el galardón de máximo anotador. Aun sin jugadores de la talla de Akerboom, el recién retirado como jugador Jan Dekker contaba con una buena plantilla en la que destacaba el tulipán Jos Kuipers y la metralleta estadounidense Paul Thompson. Proveniente del Limoges, donde había alcanzado las semifinales de la Copa Korac y donde había llegado a alcanzar incluso los 60 puntos en un partido de la liga francesa, Thompson era un anotador bestial y el auténtico faro de un equipo que sobrevivió hasta que una desgraciada lesión le apartaba de buena parte del torneo. Hasta ese momento, el Nashua marchaba con un ilusionante 2-2, habiendo sido capaz de derrotar al Maccabi (103-102 con 46 puntos de Thompson) o de competir hasta el final en Milán (96-92 definitivo… con Thompson otra vez por encima de los 40). Tras la lesión del americano, la falta de capacidad defensiva se tornaba decisiva y el equipo quedaba a la deriva, aunque aún habría de propiciar otra sorpresa decisiva en el devenir de la competición. Igualado con el conjunto holandés acababa un PauOrthez cuyo balance era pese a ello algo más decepcionante. Ganadores de la Korac de 1984 tras destrozar en la final al Estrella Roja de Ranko Zeravica, el conjunto de George Fisher se presentaba en la liguilla semifinal avalado por su extraordinario rendimiento del año anterior, donde incluso habían alcanzado la última jornada con posibilidades de alcanzar la final tras una temporada en la que habían conseguido proezas como la de ganar al Real Madrid en su propia pista en un inolvidable partido donde Frederic Hufnagel anotaba hasta nueve triples. Con la misma base de esa temporada donde a la dinamita de Hufnagel o Carter se sumaba el trabajo de Scheffler, el cuadro galo completaba una buena primera vuelta en la que ponía contra las cuerdas al Tracer de Milán y derrotaba al Barcelona (32 puntos de Carter) pero acababa pagando su falta de consistencia y concentración en una segunda manga para olvidar.

Tony Di Leo El sexto lugar, con cinco triunfos, terminaba siendo posesión de uno de los equipos más estimulantes de todo el torneo, un Saturn de Colonia que pese a su irregularidad acabaría por deparar alguno de los momentos más hermosos. Con sólo diez años de historia, el equipo alemán se presentaba como el espejo de su entrenador, un Tony Di Leo sin el que no se podría entender la singular trayectoria del Saturn. Miembro en la actualidad del organigrama de los Sixers, equipo que llevó a los play-off tras sustituir de manera interina a Mo Cheeks en la temporada 2008/09, Di Leo había llegado al club de Colonia tras dirigir al conjunto femenino del DJK Dusseldorf, al que conseguía llevar a siete títulos ligueros y una Copa de Europa, a la par que se hacía con las riendas de la propia selección femenina. Tras disipar las dudas de su adaptación al basket masculino en la temporada anterior, el técnico de Philadelphia moldeaba un equipo rápido, alegre y atrevido como pocos, tan capaz de presionar a toda pista como de bombardear el aro rival sin ningún tipo de miramiento en un poético desprecio del reloj de posesión. Con una buena pareja norteamericana formada por el eléctrico Bryan Warrick y el sobrio y eficaz Ralph McPherson, el Saturn completaba su columna vertebral con el canadiense nacionalizado Richard Hunger (que había pasado por Ferrol y Alcalá de Henares) y con internacionales como Gnad, Baeck o, el que sin duda era la gran estrella del equipo, Michael Jackel. Dotado de una zurda exquisita, Jackel compartía origen canadiense con Hunger y llegaba a la presente edición de la Copa de Europa en plena madurez baloncestistica tras realizar un espectacular EuroBasket en Atenas. Al igual que dos años antes, el cuadro germano había caído en los cuartos de final ante España, casi en ambos casos

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habría que decir ante Epi, pero a nivel individual Jackel había llevado su juego hasta nuevas cotas, batiendo incluso el récord de puntos con la selección al anotar 42 puntos en el triunfo ante Israel, en una marca que perduraría hasta el partido por el bronce del EuroBasket 2001 con los 43 de Dirk Nowitzki (cinco años más tarde ante Angola, el propio jugador de los Mavs se iría hasta los 47).

Michael Jackel Con estas premisas, el Saturn comenzaba su periplo destrozando al vigente campeón por un claro 10278 con 32 puntos de Jackel, en una victoria local que ratificarían en la tercera jornada venciendo al F.C. Barcelona. Sin embargo la falta de continuidad a domicilio, pese a la cual serían el único equipo de ganar en Belgrado, y un par de ajustadas derrotas locales ante el propio Partizan y Maccabi, dejaban a los alemanes sin opciones reales de pelear por la Final Four, no sin antes dejar una tarjeta de visita en la que figuraba la condición de equipo más anotador del torneo con más de 100 puntos de media. Por último, y con un balance de 7-7, el último equipo en quedarse fuera era el sorprendente, por lo negativo, F.C. Barcelona. Subcampeón en el 84 y de vuelta con tres títulos continentales consecutivos bajo el brazo (las Recopas del 85 y 86 ante Zalgiris y Scavolini y la Korac del 87 ante el Limoges), el conjunto blaugrana partía como uno de los grandes favoritos del torneo añadiendo a su extraordinaria plantilla nacional (Solozábal, Epi,

Sibilio, Jiménez, Costa, Ferran...) a un Audie Norris que había deslumbrado en sus dos temporadas en Treviso. Marcado por los problemas físicos de este último, el conjunto de Aito arrancaba la competición doméstica con varias derrotas que habría de unirse a las cuatro cosechadas en las primeras cuatro de la propia Copa de Europa. Tratar de analizar la trayectoria culé en este torneo obliga a tirar de calificativos tan manidos, ¿y erróneos?, como el de kafkiano. De entrada, caían en Tel Aviv por 108-107 pese al 7/7 en triples de Sibilio, en un partido que dominaban claramente a escasos momentos del final y donde la baja de Kevin Magee acabaría de ser suplida por los 36 puntos de Ken Barlow y los 34 de Jamchy. Lastrados por ese mazazo, y por los 45 puntos de Gallis, el Barça repetía guión en su pista ante el Aris entrando en una dinámica atroz, de la que se salía, entre otras cosas, venciendo en Milán con un Epi imperial... antes de caer en Francia ante un pobre Pau. La segunda vuelta dejaba la mejor versión de un equipo que destrozaba a Maccabi o Tracer y que conseguía asaltar la hasta entonces, poco menos que imposible pista del Aris en un esfuerzo finalmente baldío, pues cuando la situación parecía encarrilada dos derrotas consecutivas, una asumible en Belgrado y otra increíble en Holanda, dejaban al conjunto blaugrana con la miel en los labios en favor de un Maccabi que en la última jornada no fallaba ante un apático Partizan.

Gante Así pues, la bella ciudad flamenca se aprestaba a acoger entre el 5 y el 7 de abril a los cuatro mejores equipos de Europa en medio de un ambiente espectacular entre el que destacaba la masiva presencia de seguidores helenos. Para abrir boca, el vigente subcampeón, el Maccabi Tel Aviv, se enfrentaba al mejor equipo de la competición, un Partizan de Belgrado poco menos que intratable durante la “fase regular”. Los yugoslavos se habían convertido en la gran sorpresa del torneo en la que era tan sólo su cuarta presencia en la principal competición europea. Con un juego veloz y un quinteto altísimo en el que Grbovic y Paspalj partían como alas, los de Belgrado habían hecho de su pista un fortín, consiguiendo vencer además en pistas tan complicadas como la del Barcelona, hasta el punto de situarse de inicio con un balance de 7-1 que convertía su tramo final en mero trámite.

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Con diversos focos anotadores (Paspalj o Grbovic fueron capaces de anotar más de 40 puntos ante el Den Bosch) y un juego preciosista por momentos, los de Vujosevic volaban en las transiciones gracias a la velocidad del propio Paspalj, de un liviano Divac o de los primeros pases de un Djordjevic al que la ausencia de Zeljko Obradovic en buena parte del año le había otorgado un rol preponderante. La polivalencia de Nakic, doble campeón ya con Cibona, y la contundencia de un Peckarski que ese verano había sido campeón del mundo junior junto al propio Djordjevic y Divac completaban un conjunto muy diferente al del cuadro macabeo. Con el ya ex seleccionador alemán sustituido por un Svetislav Pesic que precisamente había sido el “padre” de esos junior yugoslavos, Ralph Klein de vuelta a los banquillos, el Maccabi presentaba una nueva cara en la que Ken Barlow, campeón el año anterior con Milán, llegaba como sustituto de Lee Johnson que salía del conjunto amarillo junto a su inseparable Lassof. Con los problemas de fondo entre Dorom Jamchy y un Berkowitz que se “negaba” a entregar el relevo, el conjunto macabeo vivía una temporada plagada de resultados irregulares que no obstante le había llevado a buen puerto. Con los precedentes de la fase regular saldados con sendos triunfos locales, aunque en Tel Aviv el partido ya resultaba un trámite para los de Belgrado, ya primeros frente a un cuadro hebreo que se jugaba el pase, el partido parecía tener color yugoslavo, máxime cuando los blanquinegros comenzaban con un estimulante 7-0 de salida. Pese al arreón inicial, el Maccabi conseguía minimizar los daños impidiendo a los de Belgrado correr con su habitual fluidez y cargando el juego al interior con un Kevin Magee que conseguía meter en problemas de faltas a Vlade Divac. Ante esa tesitura, el técnico partisano optaba por colocar una suerte de zona en la que el pivot de Kraljevo se colocaba en la cabeza de la zona flotando a Aroesti. La medida dosificaba a Divac, pero a cambio sacrificaba un rebote en el que el Maccabi comenzaba a dominar logrando segundas e incluso terceras opciones hasta el punto de llegar por delante al descanso. En el segundo acto, un Magee excelso (34 puntos) marcaba la diferencia ante un Partizan que se suicidaba desde la línea de tres puntos y al que, pese a su reacción final, la quinta falta de Vlade Divac terminaba de sentenciar propiciando el triunfo final por 87-82 de un Maccabi mucho más avezado a ese tipo de situaciones.

Kevin Magee El segundo acto venía marcado por el duelo entre Aris de Salónica y Tracer Milán, definitiva vendetta de la trepidante eliminatoria del año anterior donde, en la fase previa a la liguilla, los milanistas, que ya en la ronda anterior habían sufrido ante el gran Murray BC hasta el punto de empatar en Edimburgo, conseguían remontar los 31 puntos de desventaja acumulados en Salónica. En cuanto a la liguilla, al igual que la anterior semifinal, los precedentes deparaban igualdad con sendos triunfos locales aunque con el (importante) matiz de que en Italia se había ausentado un Nikos Gallis que en Salónica había sido el héroe del triunfo del Aris con la friolera de 51 puntos. Y es que, en la estela del milagro veraniego del EuroBasket, el Aris había conseguido extrapolar su dominio doméstico a Europa confirmándose como un equipo temible al amparo de su público a la par que un casi inagotable caudal ofensivo. Con la pareja Giannakis-Gallis marcando el territorio, la llegada del canadiense Greg Wiltjer había permitido equilibrar un poco el juego de los de Ioannidis. Junto a esa tripleta el buen hacer de Subotic y la experiencia de los Lipiridis, Romanidis o Filippou completaban un conjunto al que la FIBA había vetado la incorporación de un cuarto interior de garantías, el greco-macedonio Misunof Papadaki del MZT (Metalni Zavod Tito) Skoje, cuyos 2´10 hubieran supuesto un interesante parche a la floja capacidad reboteadora de los helenos. Enfrente, el vigente campeón, un Tracer de Milán en el que Dan Peterson había cedido su lugar en el banquillo a un Franco Casalini que compartía generación con una buena parte de sus jugadores. En la plantilla, el positivo, cambio de Ricky Brown por Barlow y la llegada desde Reggio Emilia de un

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Piero Montecchi que acabaría por tener grandes momentos, suponían las nuevas notas en un conjunto veterano, duro e inteligente donde Roberto Premier pnía un poco de picante que añadir al triángulo D´Antoni-McAdoo-Meneghin.

Bob McAdoo Con las gradas teñidas del amarillo griego, el Aris comenzaba dominando el encuentro ante un cuadro lombardo donde sólo McAdoo parecía aguantar el tipo, pero el cambio a una zona y la aparición de Ricky Brown metían de lleno en el partido a un cuadro milanés que se iba al descanso ya por delante. En la reanudación, McAdoo seguía con su recital (se iría hasta los 39 puntos) y las rotaciones defensivas daban sus frutos con el joven Pittis y Montecchi secando a un desquiciado Gallis en el que morían las últimas esperanzas griegas antes de que el marcador se cerrara con el mismo resultado que la otra semifinal (87-82). Tras un desangelado partido por el “bronce” donde la superioridad interior yugoslava, personificada en los 55 puntos de la pareja Divac-Peckarski, había desarbolado al Aris, Gante se aprestaba para vivir la reedición de la final del año anterior, constatando que la nueva Europa seguía en poder de los mismos protagonistas que ya un año antes habían dirimido la supremacía cestista en un duelo de aire crepuscular al más puro estilo Sam Peckinpah. Más de cinco millares de griegos daban la espalda al partido a la par que dominaban la escena sonora del recinto inaugurando de tan peculiar forma una final donde poco a poco los tiffosi lombardos iban haciéndose fuertes. Con todo en la pista, el dominio comenzaba siendo de un Maccabi que aprovechaba las ventajas que Jamchy obtenía de su defensa ante hombres más grandes (primero Brown y luego Meneghin) para dominar desde el perímetro,

provocando que el Tracer optara por su famosa defensa zonal mucho antes de lo esperado. Con D´Antoni prodigándose más de lo habitual desde el triple (4/11 al final) y Aldi ejerciendo de revulsivo desde el banquillo, el conjunto italiano conseguía abrir un hueco importante que alcanzaba los 11 puntos al descanso (52-41). En la reanudación, el Maccabi seguía acusando el flojo partido de un Kevin Magee atenazado por las faltas, pero una defensa zonal concebida en origen para proteger al ex zaragozista y el despertar anotador de Sims y Barlow llevaba al cuadro hebreo a situarse a tan sólo dos puntos en un primer instante e incluso, tras una racha de tiro de McAdoo, en un segundo esfuerzo, a igualar el encuentro a 78. En ese momento, con todo en el aire, y pese a la quinta falta de Meneghin, el Tracer se echaba en manos de un Mike D´Antoni que, en una recta final de manual, guiaba a su equipo a un espectacular tramo final en el que el Tracer revalidaba título con un 90-78 que no reflejaba todo lo sufrido durante la Final Four. Bob McAdoo era a su vez elegido primer MVP inaugurando con todo el lujo posible un galardón que habría de coronar en lo sucesivo a lo más granado del basket continental y poniendo el broche de oro a un año espectacularEl que estaba llamado a ser el año del nuevo orden en Europa aplazaba su llegada por el orgullo de unos viejos rockeros que se habían empeñado en desafiar al tiempo y al destino, burlándose de los pronósticos y esquivando un destino que no obstante estaba a la vuelta de la esquina. Tricampeones en 1987, el Tracer ya había dejado escapar esa misma temporada el título copero que se había mudado hacía el sur tras una espectacular final en la que, tras dos prórrogas, el Caserta, con Joe Arlauckas como sustituto temporal de Glouchkov, se imponía por 113-110 al DiVarese de Corny Thompson, dando así el único título que la carrera de Oscar Schmidt contemplaría en su periplo europeo. Lo que podía parecer un accidente, agravado por la irregularidad tanto europea como en la LEGA, terminaba por confirmarse en certeza cuando, poco más de un mes más tarde de aquella gloriosa tarde en Gante, el Scavolini de Pesaro (algo por debajo de los 100 mil habitantes) se llevaba el cuarto partido de la final de liga por 98-87 (con Magnifico, Daye y Cook por encima de los 20 tantos) colocando el 3-1 definitivo en la serie que permitía a la escuadra rojiblanca sumar su primer Scudetto, a la par que

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cercenaba las opciones de los milanistas de refrendar su título europeo.

Tracer Milán, campeón de la Final Four 1988 Mientras tanto, algo más al este, el equipo que había dominado la liguilla semifinal, también cedía en su final liguera ante un conjunto vestido de amarillo y ubicado en Split...

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BELGRADO 2018

por Iván Fernández La ciudad Por primera vez en su historia Belgrado acogerá la celebración de la Final Four, en lo que en cierta forma acerca la cita a uno de los grandes polos baloncestisticos de Europa. De considerable tradición, aunque a veces un tanto mitificada, Belgrado no es de todas formas novata en lo que a celebrar grandes eventos cestistas se refiere. Al margen de algunas finales europeas disputadas a doble vuelta, la actual capital serbia fue sede del EuroBasket femenino de 1951, que coronaba a la URSS como campeona con Checoslovaquia y Bulgaria secundándola en el podio. Yugoslavia se había hecho cargo de la organización con la promesa de la FIBA de que en los años siguientes le sería concedida la organización del torneo masculino, una cita que se concretaría en 1961 con los locales, ya con Nikolic al mando, sumando la primera plata de su historia y con la URSS en lo más alto. Catorce años después, Belgrado volvería a acoger un EuroBasket, esta vez sí coronado con el oro de una Yugoslavia que vivía su primera etapa dorada. En 2005, la entonces capital de Serbia & Montenegro albergaba su tercer Europeo. Con los anfitriones naufragando de manera estrepitosa, el torneo coronaba por segunda vez a una coral Grecia que en semifinales había remontado de manera milagrosa ante Francia con un triple final de Dimitris Diamantidis, antes de imponerse en la final a la Alemania de un Nowitzki que firmaba uno de los torneos más sobresalientes a nivel individual de la historia del baloncesto de selecciones. Sede a su vez de la Diamond Ball en 2004 o de uno de los Preolímpicos de 2016, Belgrado estaba llamada a ser la sede del Mundial de 1994, una cita marcada en rojo para la Federación y que debía ser el punto culminante de la generación de Bormio. Pero las guerras de desintegración yugoslavas y las posteriores sanciones impidieron la celebración de un Mundial que terminó recalando en Toronto. Años antes, en 1970, Yugoslavia había sumado su

primer oro mundialista ejerciendo de anfitrión, pero en aquella ocasión, Sarajevo, Split, Karlovac, Skopje y Ljubljana fueron las sedes elegidas en un guiño de Tito a la descentralización. A nivel de club, Belgrado ha sido sede también de varias finales. La más reciente la de la Copa Saporta de 1998, celebrada en la Sala Pionir y donde el Zalgiris se imponía al Stefanel en la enésima derrota europea de Gentile y en la consagración de un Stombergas que firmaba 35 puntos en la final, un año antes de asaltar la Euroliga en Múnich.

Antes de eso, Belgrado había ejercido de anfitriona hasta en tres ocasiones de la final de la Copa Korac, dos de ellas (1989 y 1998) por pura lógica al tratarse de finales a doble vuelta con representación local. En 1989 el Partizan de Vujosevic lograba remontar a Cantú en un ejercicio de basket ofensivo y talento, mientras que nueve años después, fiel a su condición quijotesca, el Estrella Roja perdía en casa la renta que se había labrado en Verona. Cuando la final de la extinta Copa Korac (la Copa doméstica en serbia lleva ahora el nombre del genial pelirrojo) aún se disputaba aún se disputaba a partido único, Belgrado acogió la final de 1979 cerrada con triunfo local del Partizan. Dirigidos por un jovencísimo Dusan Ivkovic y con 41 puntos de Kicanovic, los partisanos se imponían al Rieti pese a la profundidad anotadora de su inolvidable pareja interior Meely-Sojourner y al buen hacer de Brunamonti o Zampolini.

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Con todo, si hay un precedente notorio para esta Final Four ese es el de la final de la Copa de Europa de 1977 que habría de enfrentar al Maccabi de Tel Aviv y al Varese. Presentes en todas las finales de la década, los israelíes alcanzaban su primera final con cierta polémica, ya que ni CSKA ni Brno habían accedido a jugar en Israel. La llegada de los israelitas suponía un problema para la organización, ya que en ese momento Yugoslavia no mantenía relaciones diplomáticas con Israel. Las gestiones del propio Tito acabaron por permitir no sólo la celebración del partido en Belgrado sino la presencia de cerca de casi 5 mil aficionados macabeos que por unos días estuvieron exentos de la necesidad de visado para entrar en Yugoslavia. El agónico triunfo de los amarillos (78-77 con 26 tantos de Boatwright y 17 del ya emergente Berkowitz) propiciaría unas impagables imágenes con centenares de sus seguidores bañándose en el Danubio para celebrar el título.

campeón de la Korac en tres ocasiones (1978, 1979 y 1989). Estrella Roja, a su vez, fue campeón de la Recopa en 1974 y otras dos finalista (1972 y 75) así como subcampeón en 1984 y 1998 de la Korac. El Radnicki fue subcampeón de la Recopa en el 77... tan sólo tres años después de haber sido semifinalista europeo.

El Pabellón Inaugurado en julio de 2004 y con una capacidad cercana a los 20 mil espectadores (aunque el Estrella Roja llegó a meter más de 24 mil en un partido ante el Budivelnyk), el Stark Arena o Aleksandar Nikolic Arena cuando acoge baloncesto, abrió sus puertas con motivo de la celebración de la Diamond Ball previa a los Juegos Olímpicos de Atenas, aunque su origen ya estaba proyectado para lo que iba a ser el Mundial de 1994.En aquel torneo Serbia Montenegro se imponía en la final a Lituania por 93-80 con Rakocevic como máximo realizador del encuentro. Un año después, el entonces llamado Belgrade Arena (posteriormente pasaría a denominarse Kombank antes de su denominación actual) sería la sede del EuroBasket.

Sobre la (apasionante) historia del baloncesto en Belgrado, de sus cuatro santos y de su expansión e ideologización posterior se podrían contar infinidad de cosas, aunque lo mejor es, para quien esté interesado, recuperar la lectura de “Sueños robados. El baloncesto yugoslavo”, el icónico libro de Juanan Hinojo. Como ejemplo de poderío cabe destacar que los principales equipos de la ciudad a lo largo de la historia (Partizan, Estrella Roja, Radnicki, OKK, FMP o Mega) han sumado 44 títulos de liga entre Yugoslavia y Serbia, 33 de Copa y 12 de la Liga Adriática. El Partizan fue campeón de Europa en 1992 y estuvo además en las Final Four de 1988, 1998 y 2010. A todo ello le suma haber sido

Al margen de eventos baloncestísticos el Pabellón también ha sido sede de una final de la Copa Davis y una edición del festival de Eurovisión, así como innumerables conciertos bastante más decentes que el citado evento (Bob Dylan, Leonard Cohen, ZZ Top, Iron Maiden, Eric Clapton…).

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LAS SEMIFINALES: FENERBAHÇE - ZALGIRIS

Claves, datos y curiosidades, por Iván Fernández * Viernes 18 de mayo de 2018, 18:00 h. CET El vigente campeón contra la gran revelación del torneo podría ser una carta de presentación tan tópica como cierta para una semifinal que se presenta extremadamente interesante. Con las dos figuras más exitosas de la historia de la Final Four, Obradovic como entrenador y Jasikevicius como jugador, frente a frente en el banquillo, el duelo entre el conjunto turco y el lituano promete ser un choque de enorme intensidad dada la propuesta de ambos clubs. Pese a la salida de Bogdanovic o Udoh, la mayor experiencia y una plantilla más larga parecen dotar de cierto favoritismo a un Fener que, con todo, sólo ha ofrecido su mejor versión en partidos muy concretos. Enfrente, Zalgiris llega liderado por un técnico siempre al borde del exceso pero que ha sabido sacar petróleo de su plantilla, y aparece como un equipo muy ajustado, intenso y concentrado. La mayor versatilidad y el poderío físico de la plantilla turca frente a los arrebatos de los de Kaunas para dibujar una semifinal con mucho más que decir que la aparente diferencia entre ambos podría sugerir.

Precedentes Esta temporada: 1-1 En Final Four: Inédito Historia Copa de Europa: 8-4 Fenerbahçe Otras competiciones europeas: Inédito Hasta la fecha, 12 son los enfrentamientos entre Zalgiris y Fenerbahçe, con ventaja para el cuadro turco de 8 victorias a 4. El primer cara a cara entre ambos data de la temporada 1998-99 con sendos triunfos locales. En el primer partido que abría la temporada el conjunto turco, reforzado por el lock out NBA y muy fuerte como local en esas primeras semanas, se imponía por 99-84 con 33 puntos de Kutluay, 24 de Milic y 19 de Abdul Rauf muy bien

secundados bajo los aros por el trabajo de Zan Tabak, mientras que en el Zalgiris brillaban los 17 tantos de Mindaugas Žukauskas. En la segunda vuelta, ya en Kaunas, los lituanos devolvían la moneda venciendo por 64-59 con 21 puntos de Tyus Edney.

Ya en la era ULEB, el primer enfrentamiento llegaba en la temporada 2005/06 con doble triunfo turco. En esta etapa, el primer triunfo lituano llegaría en el Top 16 de la 2010-11 con una victoria en Kaunas por 85-84 en un partido del que Jankunas sobrevive como único jugador y en el que Jasikevicius anotaba dos puntos... como jugador del Fener. Por último, esta temporada ambos equipos se han repartido los triunfos imponiéndose a domicilio. En diciembre el Zalgiris se imponía en Estambul por 89-90 con 22 tantos de Pangos y en la vuelta el Fenerbahçe devolvía la moneda por 78-85 con 16 tantos de Datome como principal estilete ofensivo. Aunque Fenerbahçe ya no mantiene su relación con Ulker, cabe apuntar que antes de la fusión el Zalgiris se enfrentó cuatro veces al equipo chocolatero con un balance de 2-2. Doble triunfo del Ülker en la primera fase de la 2001-02 y doble victoria lituana en el Top 16 de la 2003-04. Eso si, quizás el precedente más relevante entre Zalgiris y Ülker, y único en ámbito FIBA, habría que buscarlo en la 1998-99 cuando el cuadro de Kaunas se imponía por 2-0 en la eliminatoria de octavos, empezando así la que sería su carrera hacía el título.

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Estadística de los enfrentamientos de este año: http://www.euroleague.net/main/results/showga me?gamecode=90&seasoncode=E2017 http://www.euroleague.net/main/results/showga me?gamecode=200&seasoncode=E2017

* Como jugador, Zeljko Obradovic fue semifinalista de la Final Four de 1988 con el Partizan

La experiencia es un grado: Baskonia Ninguno de sus jugadores sabe lo que es jugar una Final Four. En Zalgiris como jugador, Sarunas Jasikevicius disputó 6 Final Four, ganando cuatro. En su cuadro de asistentes están Darius Songaila que fue semifinalista en 2003 con el CSKA y Darius Maskoliunas, que era el capitán del Zalgiris campeón en 1999.

Medallistas y otros títulos europeos

La experiencia es un grado: Fenerbahçe Kostas Sloukas: 5 Final Four Campeón 2012 y 2013 Olympiacos y 2017 Fenerbahçe, subcampeón 2015 Olympiacos Jan Vesely: 4 Final Four Semifinalista 2010 y 2015, Partizan y Fenerbahçe, finalista 2016 y campeón 2017 Fenerbahçe Melih Mahmutoglu: 3 Final Four Semifinalista 2015 Fenerbahçe, finalista 2016 y campeón 2017 Fenerbahçe Bobby Dixon: 2 Final Four Campeón 2017 y finalista 2016 Fenerbahçe Nikola Kalinic: 2 Final Four Finalista 2016 y campeón 2017 Fenerbahçe Luigi Datome: 2 Final Four Finalista 2016 y campeón 2017 Fenerbahçe James Nunnally: 1 Final Four Campeón 2017 Fenerbahçe Ahmet Duverioglou: 1 Final Four Campeón 2017 Fenerbahçe Barış Hersek: 1 Final Four Finalista 2016 Fenerbahçe Zeljko Obradovic: 16 Final Four Campeón 2000, 02, 07, 09 y 11 Panathinaikos, 1992 Partizan, 1994 Joventut, 1995 Real Madrid y 2017 Fenerbahçe. Subcampeón 2001 Panathinaikos y 2016 Fenerbahçe. Semifinalista 2005 y 2012 Panathinaikos, 1998 Benetton, 1996 Real Madrid, 2015 Fenerbahçe.

Amén de la experiencia en las distintas Final Four, tanto Zeljko Obradovic como Jasikevicius (en su etapa como jugador), como varios de los jugadores de ambos equipos han conseguido medallas con sus selecciones (datos referidos a los combinados absolutos) y también triunfos en otras competiciones europeas Nikola Kalinic: Plata Mundial 2014 y Plata JJ.OO. 2016 (Serbia) Marko Guduric: Plata EuroBasket 2017 (Serbia) Ioannis Bourousis: Oro EuroBasket 2005 y Bronce EuroBasket 2009 (Grecia) Zeljko Obradovic: Oro Mundial 1998, Oro EuroBasket 1997, Plata JJ.OO. 1996 y Bronce EuroBasket 1999 (Serbia y Montenegro). Como jugador, oro Mundial 1990 y Plata JJ.OO. 1988 (Yugoslavia) Arturas Milaknis: Plata EuroBasket 2015 Lituania Vasilije Micic: Plata EuroBasket 2017 Serbia Paulius Jankunas: Plata EuroBasket 2016 y Bronce 2007 (compañero de Jasikevicius) con Lituania Antanas Kavaliauskas: Plata EuroBasket 2015 Sarunas Jasikevicius (como jugador): Oro EuroBasket 2003, Bronce EuroBasket 2007, Bronce JJ.OO. Sydney 2000

Otros títulos europeos

Zeljko Obradovic: Copa Saporta 1997 (Real Madrid) y Copa Saporta 1999 (Benetton Treviso)

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Duelo en los banquillos Sin duda uno de los polos de interés en la semifinal será el duelo de banquillos entre Zeljko Obradovic y Sarunas Jasikevicius. Amo y señor de la historia de la Final Four, el técnico serbio ha ganado más que ningún otro equipo en su conjunto, las mismas Copas de Europa que el Real Madrid y ha accedido a tantas Final Four como el CSKA. En esta edición, Obradovic, que jugará en “casa”, tendrá en los tres banquillos rivales a su antiguo asistente Itoudis y a dos ex jugadores suyos como Pablo Laso y el propio Sarunas Jasikevicius.

Otros entrenadores que alcanzaron la final four tras haber sido campeones de Europa fueron Velimir Perasovic y Evgeni Pashutin, mientras que otros dos participantes en esta Final Four desde los banquillos como Zeljko Obradovic y Pablo Laso saben lo que es vivir la gran cita como jugadores y como entrenadores.

Éxito copero Como jugador, Jasikevicius ha ganado 10 ediciones coperas en 5 países distintos… pero perdió las tres que disputó en Lituania. Como entrenador, esa asignatura ya queda superada con dos títulos en los dos últimos años.

Ritmo

Considerado un discípulo del serbio, Saras y Zeljko mantienen una excelente relación personal, en especial desde la segunda etapa del lituano en el Panathinaikos donde el serbio le cambió el rol sin por ello hacerle perder jerarquía. Eso sí, si bien como entrenador su carrera aún es incipiente, como jugador el actual entrenador del Zalgiris tiene un bagaje como jugador también muy ligado a la Final Four.

Campeón de Europa entrenador-jugador A lo largo de la historia de la Copa de Europa de baloncesto sólo tres personas han conseguido alzar el título en la doble faceta de jugador y entrenador: Ardenak Alachatchan (CSKA), Lolo Sainz (Real Madrid) y Svetislav Pesic (Bosna Sarajevo / Barcelona). De los tres sólo el título como entrenador del serbio se produjo en la Final Four, por lo que aún nadie ha conseguido llevarse una Final Four en ambas facetas…. algo que sí podría sumar Jasikevicius este año. Hasta el momento quienes más cerca han estado son Dusko Ivanovic y Panagiotis Giannakis que tras ser campeones como jugadores lograron alcanzar la final desde el banquillo. En el caso del griego, el logro hubiera sido doble ya que ya había logrado el doble triunfo como entrenador y jugador en el EuroBasket.

Siempre importante en una cita de esta magnitud, la primera semifinal de la Final Four enfrenta a dos equipos capaces de jugar con distintos registros. Más anotadores que hace un año, tanto Fenerbahçe como Zalgiris pueden imponer un ritmo alto, pero tienden más a gestionar su ataque a través de la circulación. Con cierta tendencia a sufrir atascos en su juego, quizás los de Kaunas necesiten un punto más frente a un cuadro turco que llega tras unos últimos partidos ligueros donde ha bordado el jugar con los espacios, la circulación y el crono.

Versatilidad Aunque ambos equipos tienen jugadores polivalentes y que pueden doblar posiciones, éste parece uno de los grandes puntos fuertes del club otomano. Zalgiris puede duplicar cuatros o juntar a Toupane y Ulanovas en las alas para presentar un punto más de físico. Los recursos del Fener, en cambio, son casi ilimitados. Meter tamaño con Wanamaker de uno, Nunnally de dos y un tres grande con dos pívots... o jugar con cuatro pequeños. Casi cualquier combinación ha sido probada ya por un Obradovic probablemente más a gusto que nunca con su equipo.

Físico Un poco en la línea del apartado anterior, el Fenerbahçe, en especial con Vesely, parece un punto por encima.

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Tiro exterior Frente a frente, los dos equipos con mejor porcentaje de triples del torneo. Eso sí, los de Kaunas son el equipo que menos se prodiga y se focaliza de manera muy clara en Pangos y Milaknis. Fenerbahçe, en cambio, cuenta tanto con especialistas como con muchos polos de peligro.

En la prehistoria del torneo en 1966 y 1967 se disputó una primera versión de final a cuatro con sede en Bolonia/Milán y Madrid. En el 66 el título sería para los milanistas y en el 67 para los blancos.

Rebote Otra prueba de que, salvando las distancias, Zalgiris y Fenerbahçe son dos equipos de corte similar en su desempeño en el rebote. Ambas son las escuadras que menos rebotes conceden, pero a la vez tienen problemas para cerrar su propia canasta. Tema recurrente en el pasado, el Fenerbahçe ya supo gestionarlo a la perfección en la pasada Final Four.

Juego interior Al principio del curso daba la impresión de que la pintura del Fenerbahçe podía ser algo escasa en número, algo que el poco impacto de Thompson ha podido agudizar. Con todo, Zalgiris presenta también en esto una configuración similar con una rotación limitada a cuatro jugadores.

Factor pista Aunque Belgrado parece ser una sede neutral, dado el ritmo de ventas de entradas es posible que el Fenerbahçe juegue casi casi como local. Ahí van algunos precedentes. En la historia de la Final Four, siete son los equipos que han ejercido como anfitriones, con un balance de cinco títulos (Barcelona 2003, Maccabi 2004, Panathinaikos 2007, Madrid 2015 y Fenerbahçe 2017), un finalista (Kinder 2002) y un eliminado en semifinales (CSKA 2002). En la época FIBA ningún anfitrión propiamente dicho llegó a participar, pero con el sistema de venta de entradas de entonces mucho más limitado en lo geográfico podrían trazarse similitudes con algunos casos. En esa tesitura, Zaragoza en 1990 y 1995 casi puede decirse que ejerció de anfitriona para Barcelona y Real Madrid con resultado dispar: derrota en la final para los blaugranas ante la Jugoplastika y título para el Real Madrid.

Fuera de la Euroliga los precedentes en Final Four con equipo anfitrión son dispares: Eurocup 2011 (Treviso): Benetton eliminado en semifinales Eurocup 2012 (Khimki): Khimki campeón ante el Valencia Eurocup 2017: En formato play-off, el Valencia perdía el partido decisivo en casa. Eurochallenge 2004 (Kazan): Unics Kazan campeón Eurochallenge 2005 (Estambul): Fenerbahçe eliminado en semifinales Eurochallenge 2006 (Kiev): BC Kyiv eliminado en semifinales Eurochallenge 2007 (Girona): Akasvayu Girona campeón Eurochallenge 2008 (Limassol): Proteas eliminado en semifinales Eurochallenge 2009 (Bolonia): Virtus Bolonia campeón Eurochallenge 2010 (Göttingen): BC Göttingen campeón Eurochallenge 2011 (Oostende): Oostende eliminado en semifinales Eurochallenge 2012 (Debrecen): Szolnoki eliminado en semifinales Eurochallenge 2013 (Esmirna): Pinar Karsiyaka subcampeón Eurochallenge 2015 (Trabzon): Trabzonspor subcampeón Basketball Champions League 2016 (Tenerife): Iberostar Tenerife campeón La edición de 2014 contó con el Reggio Emilia como anfitrión, pero al no cumplir su cancha los requisitos mínimos se disputó en Bolonia con título para el Reggio.

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Fuera del formato Final Four los precedentes europeos con presencia del anfitrión en final a partido único: Recopa 1968 (Atenas): AEK campeón Copa Korac 1979 (Belgrado): Partizan campeón Recopa 1996 (Vitoria): Baskonia campeón

A modo de curiosidad, desde que la ACB implantará un sistema de Final Four en 1984 para pasar a Final a 8 en 1987, sólo dos anfitriones se han llevado la Copa del Rey: CAI Zaragoza en 1984 y Baskonia en 2002. Quizás la excepción sea la nueva Champions de la FIBA, que en sus dos ediciones ha coronado al anfitrión de la Final Four (Tenerife en 2017 y AEK en 2018).

Fuera de lo literal, se podrían buscar ejemplos en ambos sentidos: el título del Joventut en la Korac de 1981 jugando en Barcelona, la Jugoplastika llevando la Korac ante la Fortitudo en Génova en 1977...

A nivel de selecciones, los últimos EuroBasket no han sido especialmente propicios para los anfitriones, ni tampoco los últimos Mundiales y Juegos Olímpicos.

1971 1973 1975 1977 1979 1981 1983 1985 1987 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2003 2005 2007 2009 2011 2013 2015 2017

EL PAPEL DE LOS ANFITRIONES EN LOS ÚLTIMOS EUROBASKET REPÚBLICA FEDERAL ALEMANA ESPAÑA YUGOSLAVIA BÉLGICA ITALIA CHECOSLOVAQUIA FRANCIA ALEMANIA GRECIA YUGOSLAVIA ITALIA ALEMANIA GRECIA ESPAÑA FRANCIA TURQUÍA SUECIA SERBIA ESPAÑA POLONIA LITUANIA ESLOVENIA FRANCIA TURQUÍA (fase final)

9ª 2ª 1ª 8ª 5ª 3ª 5ª 5ª 1ª 1ª 2ª 1ª 4ª 5ª 4ª 2ª 16ª 9ª 2ª 10ª 5ª 5ª 3ª 14ª

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LAS SEMIFINALES: CSKA – REAL MADRID

Claves, datos y curiosidades, por Iván Fernández * Viernes 18 de mayo de 2016, 21:00 h. CET El campeón de 2016 contra el de 2015, el líder de la fase regular de esta temporada contra el de la anterior, los dos equipos con más títulos de la historia de la Copa de Europa... no cabe duda de que la segunda semifinal de la Final Four de Belgrado promete emociones fuertes. Probablemente los dos clubes que mejor conjugan peso histórico y pujanza actual, CSKA y Real Madrid, pueden presumir además de llegar abrazados a un estilo de juego netamente ofensivo. Incrementado este año en el caso de los moscovitas y algo menos exuberante en el de los madridistas. Castigados los de Laso duramente durante el año por las lesiones, el estado físico puede ser uno de los grandes termómetros en una semifinal a la que el CSKA llega con dudas sobre el estado físico de Hines y De Colo, mientras que el Madrid mira de reojo al estado de recuperación de Llull o a la presencia de Campazzo. Con una plantilla, en lo efectivo, algo más corta que otros años, el CSKA ha logrado incrementar en cambio su respuesta física, lo que unido a la madurez en la dirección de Itoudis debería ser un aval para dejar atrás los recurrentes fantasmas mentales de ediciones anteriores. Sostenido durante muchos meses por un Luka Doncic algo saturado en estos momentos, el conjunto de Laso se presenta a su vez con un juego interior que teóricamente debería ser el mejor y más largo de Europa pero que no ha acabado de funcionar al unísono. De su capacidad para aportar, de la (complicada en cuanto rol) mezcla entre el recuperado Llull y Doncic y de encontrar referencias exteriores dependerá la suerte de un Madrid irregular por momentos pero que supo aferrarse a su núcleo duro en los momentos clave. Del otro lado, el morbo de ver a Sergio Rodríguez ante su ex y ante Llull tras una temporada excelsa y el crecimiento de Higgins aparecen como los asideros de un CSKA que de tener a De Colo y a Hines al 100% sería favorito, pero que en esta tesitura, recuperados o no, no lo será

tanto...aunque quien sabe si eso les conviene. Sea como sea, por estilo, tradición y jugadores lo que si sería una sorpresa es que el partido no fuera espectacular.

Precedentes Esta temporada: 1-1 En Final Four: 2-0 CSKA (ambas en partidos de consolación) Historia Copa de Europa: 29-17 Pese a la larga historia que les contempla, esta será sólo la tercera ocasión en la que Real Madrid y CSKA se enfrenten en una Final Four y la primera con algo realmente importante en juego, ya que los dos precedentes anteriores, ambos con triunfos moscovitas, se dieron en el partido por el tercer y cuarto puesto. A cambio, CSKA y Real Madrid sí saben lo que es enfrentarse en finales de la antigua Copa de Europa, llegando a medirse hasta tres veces por el título (1963, 65 y 1969), reflejadas en el apartado histórico al principio de esta misma guía. En la actual época ULEB el balance favorece al CSKA por 15 triunfos a 6. Su primer enfrentamiento bajo el paraguas de la actual Euroliga data de la 2001/02 con sendos triunfos visitantes y grandes actuaciones de la pareja Giricek-Turckan. Este año, ambos se han vuelto a repartir los triunfos y de manera similar con sólidas victorias locales.

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La experiencia es un grado: CSKA Viktor Khryapa: 11 Final Four Campeón 2008 y 16, subcampeón 2009 y 12, Semifinalista 2003, 2004, 2010, 13, 14, 15 y 17 CSKA Andrei Vorontsevich: 7 Final Four* Campeón 2016, Subcampeón 2012, semif. 2010, 13, 14, 15 y 17 CSKA Kyle Hines: 6 Final Four Campeón 2012 y 13 Olympiacos y 16 CSKA, semif. 14, 15 y 17 CSKA Sergio Rodríguez: 4 Final Four Campeón 2015, finalista 2013 y 14, semifinalista 2011 Real Madrid Nikita Kurbanov: 4 Final Four Campeón 2016, Finalista 2007 y semifinalista 2010 y 2017 CSKA Vitaly Fridzon: 4 Final Four Campeón 2016 y semifinalista 2014, 15 y 17 CSKA Nando De Colo: 3 Final Four Campeón 2016, Semifinalista 2015 y 2017 CSKA Cory Higgins: 2 Final Four Campeón 2016 y semifinalista 17 CSKA Dmitry Kulagin: 2 Final Four Campeón 2016 y semifinalista 17 CSKA Othello Hunter: 2 Final Four Finalista 2015 Olympiacos y semifinalista 17 Real Madrid Pavel Korobkov: 2 Final Four** Campeón 2016 y Semifinalista 2015 CSKA Semen Antonov: 1 Final Four Semifinalista 2017 CSKA Dimitris Itoudis: 3 Final Four Campeón 2016 y Semifinalista 2015 y 2017 CSKA * Vorontsevich disputó varios partidos tanto en la 2007/08 (campeones) como en la 08/09 (subcampeones) pero en ninguna de esas temporadas llegó a estar inscrito en la Final Four. * Korobkov estaba el año pasado en el CSKA pero no disputó la Final Four

La experiencia es un grado: Lokomotiv Kuban Sergio Llull: 5 Final Four Campeón 2015, finalista 13 y 14, semifinalista 2011 y 17 Real Madrid Felipe Reyes: 5 Final Four Campeón 2015, finalista 13 y 14, semifinalista 2010 y 17 Real Madrid Jaycee Carroll: 4 Final Four

Campeón 2015, finalista 13 y 14, semifinalista 2017 Real Madrid Rudy Fernández: 4 Final Four Campeón 2015, finalista 13 y 14, semifinalista 2017 Real Madrid Gustavo Ayón: 2 Final Four Campeón 2015 y semifinalista 2017 Real Madrid Anthony Randolph: 2 Final Four Semifinalista 2016 Lokomotiv y 2017 Real Madrid Facundo Campazzo: 1 Final Four Campeón 2015 Final Four Luka Doncic: 1 Final Four Semifinalista 2017 Real Madrid Jeffery Taylor: 1 Final Four Semifinalista 2017 Real Madrid Fabien Causeur: 1 Final Four Semifinalista 2016 Baskonia Trey Thompkins: 1 Final Four Semifinalista 2017 Real Madrid Pablo Laso: 4 Final Four Campeón 2015, finalista 2013 y 14, semifinalista 2017 Real Madrid * Como jugador, Pablo Laso participó en la Final Four de 1996 con el Real Madrid.

Medallistas y otros títulos europeos Amén de la experiencia en las distintas Final Four, gran parte de los jugadores poseen un currículo notable en el ámbito de selección (datos referidos a los combinados absolutos) y también en otras competiciones europeas. Viktor Khryapa: Oro EuroBasket 2007, Bronce EuroBasket 2011, Bronce JJ.OO. 2012 Vitaly Fridzon: Bronce EuroBasket 2011 y Bronce JJ.OO. 2012 Andrei Vorontsevich: Bronce EuroBasket 2011 Nando De Colo: Plata EuroBasket 2011, Oro EuroBasket 2013 y Bronce EuroBasket 2015 Sergio Rodríguez: Oro Mundial 2006, Plata JJ.OO. 2012, Plata EuroBasket 2007, Bronce EuroBasket 2013 y Bronce JJ.OO. 2016 Semen Antonov: Bronce EuroBasket 2011 Rusia Sergio Llull: Oro EuroBasket 2009, 11 y 15, Plata JJ.OO. 2012, Bronce JJ.OO. 2016 y Bronce EuroBasket 2013 Rudy Fernández: Oro EuroBasket 2009, 11 y 15, Oro Mundial 2006, Plata JJ.OO. 2008 y 12, Plata EuroBasket 2007, Bronce JJ.OO. 2015 y Bronce EuroBasket 2013 Luka Doncic: Oro EuroBasket 2017

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Anthony Randolph: Oro EuroBasket 2017 Facundo Campazzo: Plata Torneo de las Américas 2015 y 17, Bronce Torneo de las Américas 2013 Felipe Reyes: Oro EuroBasket 2009, 11 y 15, Oro Mundial 2006, Plata JJ.OO. 2008 y 2012, Plata EuroBasket 2003 y 07, Bronce JJ.OO. 2016, Bronce EuroBasket 2001 y 2013 Gustavo Ayón: Oro Torneo de las Américas 2013, Oro Centrobasket 2014

Otros títulos europeos

inicio de partido fundamental para un Madrid que en muchas fases del año ha tenido que remar a contracorriente.

Dureza mental Fortaleza clásica en el Real Madrid y uno de los grandes muros que ha separado al CSKA de mayores éxitos. Ojo a la gestión de una hipotética ventaja de los de Itoudis ya que a la mínima recuperación blanca puede pasarles.

Rudy Fernández: FIBA Cup 2006 y Copa ULEB 2008 (Joventut) Felipe Reyes: Copa ULEB 2007 (Real Madrid) Vitali Fridzon: Eurocup 2012 (Khimki) Nando De Colo: Eurocup 2010 (Valencia Basket)

Puntos Las cuatro últimas temporadas en la Euroliga han tenido al CSKA como el equipo más anotador. En las cuatro el Real Madrid firmó la segunda mejor marca.

Juego interior Sobre el papel mayor profundidad para el Real Madrid, pero a cambio la livianez de los moscovitas y el físico de la pareja Hines-Hunter son de complicado ajuste para los blancos.

Ritmo Sobre el papel ambas escuadras se manejan mejor con ritmos de partidos altos, aunque de cara a la fluidez quizás el Madrid necesita más dinamismo en la transición.

Físico El estado físico de Llull, De Colo, Hines...puede ser un factor decisivo en un partido que se antoja muy igualado.

Concentración En los dos precedentes de este curso, el equipo local salió fuerte (en especial el CSKA) para marcar diferencias. La capacidad de concentración en el

Alternativas Ambos equipos pueden usar quintetos no académicos. Ojo al quinteto Sergio-Nando-HigginsClyburn-Hines. Con él el CSKA ha tenido algunos problemas para cerrar el rebote, pero ahoga en defensa y en ataque ha firmado alguno de los momentos más espectaculares de la temporada.

Hogar, dulce hogar El Real Madrid nunca ha ganado una Final Four fuera de España.

Balance De las 13 últimas ediciones de la Final Four, el equipo que llega con el mejor balance victorias derrotas del curso (este año es el CSKA) sólo ha pasado cuatro veces a la final. Además, en cuatro de los últimos seis años se ha impuesto el equipo con peor registro previo... este año el Zalgiris.

El duelo

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Aunque se podrían buscar muchos emparejamientos interesantes, ninguno ofrece el interés del duelo entre los dos Sergios. Compañeros durante años en el Madrid y en la selección (incluso en aquel junior de 2004 con el 'Chacho' de estrella y Llull de promesa) nunca se han enfrentado a este nivel (su anterior cara a cara data de un Estudiantes-Manresa de la 2005/06). Con la salida del moscovita a la NBA y la permanencia del balear, este no sólo renovó por una cantidad económica de primer nivel sino que se aseguró un rol preponderante, lo que acabo de decidir al Madrid por no entrar en la puja por el canario este verano. Sin una relación especialmente cordial entre ellos y garantes de dos estilos casi antagónicos, su duelo puede ser decisivo. El 'Chacho' podría ser el primer jugador nacido en España en ganar la Euroliga con un equipo no ACB.

Doblete Kyle Hines ganó la Euroliga en dos ocasiones con el Olympiacos y en 2016 repitió con el CSKA. Si logra el triunfo este año, será el primer jugador que se lleva dos Final Four con dos equipos distintos. En toda la historia de la Copa de Europa sólo un jugador ha logrado ganar más de una Euroliga con dos equipos distintos: Dino Meneghin (5 con Varese y 2 con Milan).

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EL ANÁLISIS DE... FENERBAHÇE

por Iván Fernández Palmarés del Fenerbahçe Campeón de Europa

1 (2017)

Subcampeón

1 (2016)

Final Four

4 (2015, 16, 17 y 18)

Otros títulos europeos

8 BSL (desde 1966), 3 campeonatos de Turquía y 7 Ligas de Estambul 11 (5 Copas de Turquía y 6 Copas Presidente)

Ligas

Copas

lado asiático de Estambul volvía a reinventarse con dos premisas: renovación de piezas clave y el fichaje de jugadores de nivel alto, pero sin la consideración de estrella para acabar dibujando una plantilla más larga. Con esos mimbres, el Fenerbahçe ha acabado por construir una temporada en cierta forma similar a la anterior. Más regular en el campo de los resultados, pero igualmente de menos a más e igualmente eliminado de nuevo en los cuartos de final de Copa ante Efes, para acabar llegando a la Final Four en el que probablemente sea su mejor estado de forma del año.

Esta temporada Fase regular

2º (21-9)

Playoff

3-1 ante Baskonia

Total

24-10

Dispuesto a defender su condición de campeón, el Fenerbahçe llega a Belgrado siendo el tercer equipo en la historia que consigue estar en al menos cuatro consecutivas, reafirmando así una trayectoria reciente casi impecable. Hace ahora tres años el conjunto turco llegaba a Madrid como el primer equipo debutante desde 2007 y el primero que lograba alcanzar una Final Four sin pasar antes por otra final europea desde 1994. Un año más tarde, en Berlín, iba un paso más allá alcanzando la final para, finalmente, convertirse el año pasado en el primer equipo turco que se alzaba con la “Copa gorda”. Tras un verano movido en el que la llegada de Dogus como patrocinador permitía aliviar las cuentas pero sin incrementar el presupuesto, el conjunto que dirige Zeljko Obradovic apostaba por una configuración de plantilla ligeramente diferente a la del curso anterior. Con la salida de los dos grandes referentes como Bogdan Bogdanovic y Ekpe Udoh o, en menor medida, de Pero Antic, el conjunto del

Ofensivamente algo más rico pero sin la referencia clara de Bogdanovic, Fenerbahçe aparece como un conjunto coral, muy versátil y de personalidad en pista y con una mejorada respuesta en el tiro exterior. Por contra, la dificultada para mantener los mejores momentos de intensidad defensivo y la capacidad reboteadora, aparecen como los principales debe de un equipo que tras la estabilidad del año anterior (sólo Nunnally había entrado por Hickman) ha necesitado tiempo para fraguarse. Con Vesely, probablemente más cómodo y protagonista sin Udoh, dominando en las continuaciones y las finalizaciones por encima del aro, el papel de Melli se antoja clave en un juego interior donde Thompson no ha acabado de rendir y donde la lesión de Kalinic ha llevado al serbio a

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tener muy pocos minutos como cuatro a diferencia del tramo final de la temporada pasada. Menos dudas ofrece un perímetro donde Wanamaker ha encajado bien, Sloukas ha alcanzado la plena madurez sin perder su chispa, Nunnally ha dado un gran paso adelante e incluso Guduric ha encontrado su espacio. Con Datome como excelente bisagra queda por comprobar si Dixon puede recuperar parte de su nivel para guardar la baza revolucionaria en un equipo que parece llegar de nuevo con las ideas muy claras. Tras volver a pelear a la contra el año pasado con rotaciones muy cortas y muchos minutos en pista con dos interiores casi puros, Obradovic llega a su casa con un equipo con algo menos de punch pero igualmente versátil y que aparentemente mantiene su hambre competitiva. ¿Suficiente para revalidar el título? Las dudas en el juego de meses pasados y la ausencia de los dos jugadores que más contribuyeron al éxito el año pasado parecen ponerlo en cuestión, pero con Zeljko al mando y el núcleo duro enchufado, nada parece imposible.

Los jugadores Tras ser seleccionado en el segundo mejor quinteto del torneo la temporada pasada con el Darussafaka, Brad Wanamaker está superando con buena nota su período de adaptación a un conjunto de mayores aspiraciones. Un tanto irregular en el tiro exterior y en la toma de decisiones, el ex jugador del Brose aporta en cambio buenas dosis de presencia física en ambos lados de la pista, facilidad para penetrar y capacidad para aparecer en los momentos clave de partido. Segundo máximo anotador del equipo

en Euroliga, ha ido ganando peso en el equipo a la par que su complicidad en pista con Sloukas crecía enteros. Capaz de sujetar a casi cualquier exterior en defensa, si mantiene la cabeza fría y está fino en el tiro puede ser uno de los jugadores clave en Belgrado. Tras un año marcado por ciertos altibajos, Kostas Sloukas llega a la Final Four después de una notable temporada en la que ha dejado la irregularidad en cotas muy mínimas mientras alcanzaba una madurez en el juego acorde con la calidad y personalidad de la que siempre ha hecho gala. Igual de cómodo en la dirección que ejerciendo de ejecutor en lo que era una de sus asignaturas pendientes, el jugador heleno llega con sus mejores números de largo en asistencias. Unos números que, por una vez, reflejan la verdadera importancia de un jugador ya fundamental en el Fenerbahçe. Fino en el tiro exterior o en la media distancia tras las fintas, de su zurda se genera un caudal de puntos impagable para los de Estambul, bien sea de manera directa o alimentando principalmente a un Jan Vesely con el que ha formado una perfecta sociedad en el pick and roll. Imaginativo, valiente como pocos y cada vez más cumplidor en defensa, la Final Four, un hábitat en el que siempre se ha movido con soltura desde su etapa en el Pireo, puede acabar de consagrar su estatus de estrella. Muy condicionado por las lesiones, Bobby Dixon apenas ha podido dejar destellos de su habitual calidad hasta el punto de haberse quedado inédito en varios partidos. Lejos, evidentemente, ya del nivel estratosférico con el que guió al Pinar al título liguero hace tres años, el jugador ahora conocido como Ali Muhammed mantiene no obstante algunas virtudes que le pueden hacer importante en Belgrado. Su capacidad para generarse tiros o explotar los bloqueos directos o su facilidad para acelerar los partidos pueden reservarle aún algún momento de gloria en un año muy complicado para él. Su mejor partido, por cierto, llegó en Belgrado con 7 triples y 25 puntos en menos de 19 minutos. Capaz de ayudar en la dirección o en el puesto de escolta, Sinan Guler apenas está contando en la rotación de la Euroliga y parece complicado que sea de la partida en la Final Four. Extraordinario en el Galatasaray el año pasado, el ya veterano jugador turco mantiene unas buenas piernas a nivel defensivo y tiene capacidad para ejercer como revulsivo puntual. Buen pasador, su zurda se está mostrando muy irregular en el tiro exterior (6/10 en Euroliga pero un muy pobre 26% en la BSL con una muestra mucho más significativa).

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Llegado la temporada pasada procedente de la Scandone Avellino con la que se había proclamado máximo anotador de la LEGA, James Nunnally ha encontrado en su segundo año en Turquía su mejor versión como jugador. Crecido en la generación de juego siendo un aval en la circulación ofensiva y mejorando su papel en el pase, el ex estudiantil está viviendo un idilio con el aro a través de un acierto exterior tremendo. Con una carrera en la que se había significado más por ser un anotador que un tirador, el de San José está tirando con los mejores porcentajes de su carrera, superando incluso sus números del año pasado en la liga doméstica. Y es que si ya de por si su 54% en el triple se antoja extraordinario, el frío dato no alcanza para describir el grado de confianza del estadounidense. Letal desde las esquinas, a su tradicional solvencia en los tiros abiertos ha sumado una mayor velocidad de ejecución y un mayor rango de tiro. Tras despuntar en el Estrella Roja, Marko Guduric vuelve a Belgrado en el que quizás sea su mejor momento del año en su primera temporada en el Fenerbahçe. Especialmente tutelado por un Obradovic que en ocasiones le ha machacado al menor error, el escolta serbio está viviendo un cursillo acelerado en su consolidación en la élite, algo que a tenor de su sobresaliente desempeño en los play-off parece ya casi un hecho. Muy mejorado a nivel defensivo, sus puntuales faltas de concentración o en su excesivo ímpetu en otras ocasiones le han llevado a tener algunos banquillazos bien a modo de peaje con Zeljko o de problemas de faltas. Con demostrada progresión en en la toma de decisiones, la brillante zurda de Guduric sigue en cambio funcionando mejor en el tiro exterior en los momentos clave, los tiros complicados o en general cuando la intuición predomina sobre la pausa. Con todo, y al margen de su indudable calidad, su cada vez mejor lectura de las fintas y su notable capacidad para pasar o contribuir a la velocidad en la circulación del balón juegan a su favor. Ejemplo claro de lo que suponen las diferencias entre la BSL y la Euroliga y de la normativa de cupos, Melih Mahmutoglu llega a la Final Four tras no contar prácticamente en buena parte de los partidos trascendentales del año en Euroliga. Algo pequeño para su puesto, pero dotado de un potente tren inferior, el ex del Erdemirspor es un jugador correcto en defensa y cuya principal virtud pasa por ser un especialista en el tiro exterior capaz de encadenar grandes rachas. Mejorado en la velocidad de ejecución, su mayor autoconfianza y su capacidad para rendir en rotaciones cortas

pueden permitirle algún hueco como revulsivo puntual si el Fenerbahçe se encuentra ante defensas muy cerradas. Tercer jugador con más minutos y cuarto en anotación del Fener en liga, en Euroliga su papel aparece casi como testimonial (10 puntos por partido en BSL por sólo 1,7 en Euroliga).

Con algo más de presencia ofensiva que el año anterior, Luigi Datome vuelve a ser el perfecto pegamento para el equipo de Obradovic. Infinitamente más cómodo como cuatro, donde los espacios le permiten una mayor amenaza en el tiro, un menor sufrimiento defensivo y una mayor facilidad para destapar toda la poesía de su juego, el italiano sigue siendo clave como alero, sacrificando un punto de lucidez personal en pos de una mayor fortaleza del colectivo. Fino de nuevo en el tiro exterior y casi infalible en el libre, el de Montebelluna mantiene esa rara capacidad para aunar calidad y garra hasta el punto de ser capaz de aumentar su aportación ofensiva directa en lapsos de tiempo más cortos. Tácticamente superdotado, clarividente en el juego y con capacidad para aparecer en los momentos más complejos, Datome lo tiene todo para volver a ser fundamental en una cita decisiva. Tras repetir club el curso pasado por primera vez en años, Nikola Kalinic firmaba una temporada de menos a más (como ya hiciera en su momento en Vojvodina, Radnicki o Estrella Roja) para acabar siendo clave en el título turco. Llamado a ser un referente en ésta, la lesión con Serbia en la preparación del EuroBasket y sus complicaciones posteriores no han permitido que el jugador de Subotica haya alcanzado su nivel hasta la fecha. Con

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todo, su prometedor tramo final de la serie de cuartos ante Baskonia y su habitual estilo combativo permiten albergar esperanzas sobre su papel en Belgrado. Con muchos minutos como falso cuatro el año pasado en una posición donde explotaba su inagotable repertorio de trucos defensivos, en su vuelta a la pista está participando bastante más como alero puro. Con un ligero paso atrás en su confianza en el tiro exterior, que nunca ha acabado de ser fiable, el nuevo Kalinic parece aún lejos de su mejor versión, pero ya empieza a dejar intuir su importancia en el rebote generando ventajas en el poste o en la transición. Tras disputar tan sólo tres minutos en toda la Euroliga, parece claro que las posibilidades de Egehan Arna de ser parte de los 12 son casi utópicas. Miembro de la generación del 97, Arna es un proyecto de alero, zurdo, aún por definir físicamente pero con capacidad de anotación, una buena visión de juego, irregularidad en el tiro exterior y destellos de mucha clase y elegancia.

Protagonizando la mayor media anotadora de su carrera, Jan Vesely llega a la Final Four tras una gran temporada en la que en muchos momentos se ha mostrado absolutamente dominante. Alternando de nuevo los puestos de 4 y de 5, aunque más este último, la salida de Udoh ha revitalizado el papel ofensivo del checo. Inmenso en las continuaciones del pick and roll, su capacidad de finalizar en mate, su presencia y su buena lectura de los bloqueos se unen a una heterodoxa pero más o menos eficaz capacidad de jugar de fuera a dentro para terminar en extensión, a lo que suma una continua amenaza en el rebote ofensivo y una interesante capacidad de pase. En el lado negativo, su grado de excitación en pista en ocasiones le juega malas pasadas con pérdida de concentración o roces evitables. Defensivamente, su capacidad de jugar por el aro y su actividad marcan un tono físico que catapulta los mejores momentos del equipo de Obradovic en esa

faceta. Con problemas en los tiros libres en cursos pasados, con la final de 2016 como ejemplo máximo, Vesely se está mostrando muy seguro este año también en Euroliga con porcentajes por encima del 70%... algo que por otra parte ya venía haciendo en liga. Ya sin dimensión exterior alguna, el checo no ha intentado ningún sólo triple en toda la temporada ni en liga ni Euroliga frente a los 131 que intentará en sus dos últimos años en Partizan. De vuelta a Belgrado para la gran cita del año, el de Ostrava quiere ratificar su buen año borrando el recuerdo de la final berlinesa. Reservado por ligeros problemas en los últimos compromisos ligueros, a poco que llegue en plenas condiciones, sus vuelos y su actividad se antojan claves. Principal refuerzo del juego interior, Nicolo Melli llega a la gran cita del año en el que es, de largo, su mejor momento de la temporada. Eficaz en el inicio de curso pero algo tímido en ataque y blando en defensa, el italiano ha ido poco a poco asentando su juego hasta hacerse casi indispensable. Más ligero sin perder la fuerza, el ex del Brose ha ido modulando su lectura defensiva siendo un perfecto parche tanto en el cuatro de su posición natural como en los momentos en los que oficia como cinco. Inteligente en el juego y con buena visión de su juego, su bote y sus fintas contribuyen a la buena circulación de balón, mientras que sus recursos a la media vuelta garantizan puntos. Fino en el tiro de tres puntos, Melli parece haber consolidado esa herramienta tras una temporada anterior marcada por un inicio espectacular y un posterior declive. Con algunos problemas para cerrar el rebote defensivo, en especial cuando ejerce de cuatro, queda ver si el enorme minutaje que lleva en sus piernas (jugador con más minutos sumando Euroliga y BSL) no le pesa en su debut en un escenario como el de la Final Four. De no hacerlo, el Fener puede estar más cerca de repetir la gesta. Tras su periplo por China, Jason Thompson está teniendo ciertos problemas para readaptarse al baloncesto competitivo sin haber sido capaz de erigirse como la referencia ofensiva que se esperaba. De buena actitud en pista y comprometido fuera, ese esfuerzo le ha permitido mantener la confianza de un Obradovic que si bien no le regala grandes minutadas sigue defendiendo públicamente su papel en el equipo. Muy perdido de inicio, en los últimos meses su lectura defensiva en las fintas, el flash y los 2x1 ha mejorado añadiendose a una buena producción reboteadora. Con buena mano en la media distancia, una ligera falta de tacto en las cercanías del aro y una explosividad algo más limitada de lo que había

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ofrecido en años anteriores limitan su impacto en el juego de ataque. Confirmando, y agrandando, las buenas sensaciones mostradas el año pasado, Ahmet Duverioglu llega a la Final Four consolidado entre los 12 convocados y con serias opciones de tener minutos importantes. Siempre entusiasta y de actitud encomiable, el pívot jordano ha rendido a la perfección siempre que ha dispuesto de minutos, consiguiendo una producción estadística por minuto notable. De presencia en el rebote ofensivo se muestra contundente en las finalizaciones y goza de muy buen tacto en las cercanías del aro favorecido con sus buenas manos. Mejorado en la transición, en defensa pasa por ser un buen taponador aunque aún peca de ciertos bajones. Letal en las cercanías del aro con su explosividad (70% en tiros tanto en Euroliga como en BSL) su pobre porcentaje en el tiro libre es ahora mismo su próximo caballo de batalla. Bastante lastrado por sus problemas de espalda y cuestionado por sus problemas defensivos, Baris Hersek ha ido perdiendo su ya de por sí pequeño espacio en la rotación de Obradovic hasta el punto de haber sido de la partida en tan sólo un partido de Euroliga este año. Grande para el puesto de 4 y con capacidad de poner el balón en el suelo, Hersek destaca sobre todo por su amenaza exterior donde, pese a su peculiar mecánica, puede abrir el campo. Correcto cerrando el rebote y con capacidad de poner buenos bloqueos, su falta de movilidad y su tendencia a perder la concentración permiten aventurar que salvo problemas de faltas es poco probable que goce de minutos en Belgrado.

El entrenador Intentar explicar con números o datos una carrera suele ser tan injusto como incompleto, pero en el caso de Zeljko Obradovic las cifras son tan desbordantes que dibujan una idea de la trascendencia del personaje. Presente con la de este año en 17 Final Four con seis equipos distintos (Partizan, Joventut, Real Madrid, Benetton, Panathinaikos y Fenerbahçe), ha ganado 9 de ellas con cinco conjuntos distintos. Entre medias sus dos únicos años fuera de la primera competición continental (al margen de los sabáticos) se saldan con otros tantos triunfos en la Copa Saporta (Real Madrid 1997 y Benetton 1999), mientras que con la selección yugoslava suma un oro y un bronce europeo, un oro mundialista y una plata olímpica.

Ajeno a la gloria doméstica en su paso por la ACB o la LEGA, en Grecia subsanaba el desliz con 11 títulos ligueros y 7 de Copa que se unen a los conseguidos con el Partizan en 1992 y las tres ligas y Copa turcas conseguidas en su actual etapa.

Los números - ESTADÍSTICAS FENERBAHÇE (EUROLIGA 17-18): http://www.euroleague.net/competition/teams/s howteam?clubcode=ULK&seasoncode=E2017#!sta ts - ESTADÍSTICAS FENERBAHÇE (BSL 17-18): http://www.bsl.org.tr/bsl/takimdetay?Lig=8983&KulupKodu=75327

El juego: el ataque FOCOS: Sin una referencia primordial clara, el Fenerbahçe presenta hasta 6 jugadores con medias entre los 8,5 puntos y los 13 por partido y todo ello con Dixon y Kalinic creciendo y sin contar a un Guduric que en la serie de cuartos de final se iba a los 11,3 tantos de media. Su equilibrio ofensivo le hace tener muchos focos a vigilar, y será fundamental la capacidad del banquillo para aportar más argumentos ofensivos y que al menos un jugador aparezca en los momentos críticos para sostener al equipo. PUNTOS: Si el año pasado el Fenerbahçe llegaba a la Final Four como el 13º equipo en puntos anotados, este año ha subido hasta el 7º puesto con casi 5 puntos más de media por noche. RITMO: Con una rotación más larga que la del curso pasado, el actual Fenerbahçe apuesta por lo general por un ritmo de partido más intenso que rápido, aunque no renuncia a correr si tiene la oportunidad

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experimentando una menor fluctuación entre sus partidos como local y los visitantes. CIRCULACIÓN: En una reminiscencia clara de lo que fue su Panathinaikos del trienio 2002-05, Obradovic ha apostado este año por dar una vuelta de tuerca más a la circulación de balón. Gran uso de los espacios, fintas, pases de vuelta e infinita paciencia, han llevado al Fenerbahçe a conseguir una buena cantidad de canastas en los últimos segundos de posesión sin especular lo más mínimo. Sin un referente como Bogdanovic el año pasado, los de Estambul han ganado en cambio en variedad de recursos ante defensas cerradas. TIRO EXTERIOR: Consecuencia directa de lo anterior, el Fenerbahçe presenta el segundo mejor porcentaje de triples del torneo sólo por detrás de su rival en las semifinales... aunque prodigándose bastante más que los de Kaunas.

Obradovic apuesta en momentos determinados por quintetos enormes que ahogan espacios, cierran el aro y a su vez no pierden capacidad exterior. Por si fuera poco, la versatilidad de la plantilla les permite ajustarse a casi cualquier plan de partido... no siendo raro ver a los propios Datome o Kalinic como cuatros y a Melli como teórico 5. ATLETICISMO: Uno de los aspectos donde más flaqueaba el Fenerbahçe en los inicios del proyecto ha pasado ha pasado a ser una de sus señas de identidad, incluso tras la salida de Udoh. El dominio del juego por encima del aro de Vesely ayudado por el tamaño de Wanamaker, Nunnally o Kalinic ahogan espacios. ACTIVIDAD: Constante, con ayudas largas y agresivas y muy buena lectura del pick and roll. Intimidatorios en la pintura, mantienen la agresividad en el perímetro siendo el segundo equipo que peores porcentajes triplistas causa en sus rivales. Capaces de puntear, colapsar o usar las manos, el Fenerbahçe acaba por ser un equipo muy incómodo para todos sus rivales. De la capacidad para mantener los grandes picos de actividad puede depender un nuevo éxito.

El juego: la defensa NÚMEROS: Aunque los números “simples” rara vez dan certezas, el Fenerbahçe es el equipo que menos puntos encaja de toda la Euroliga, y todo ello jugando un número razonable de posesiones. REBOTE: Probablemente el punto débil más llamativo del equipo. Pese a la presencia de varios jugadores capaces de ayudar, el conjunto turco está teniendo problemas para rebotear con solvencia y en especial para cerrar su propio aro. Será clave la concentración para no conceder segundas oportunidades. TAMAÑO-VERSATILIDAD: Capaz de juntar a quintetos enormes con Datome y Kalinic en las alas y a Vesely y Thompson como pareja interior,

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EL PERFIL DE... ZELJKO OBRADOVIC

por Iván Fernández Peleando a la contra Exigente, vehemente y excelso preparador de partidos, Zeljko Obradovic ha entrado por méritos propios en el olimpo de entrenadores europeos con la que es probablemente la carrera más exitosa de la historia. Con fama de ogro pero de excelente relación con sus jugadores, puestos a buscar otra de sus características habría que apuntar a su capacidad de cambiar el guión en el momento menos previsible o a una especial habilidad para vencer en las situaciones más adversas. Capaz de sobrevivir este año a las bajas de sus dos primeros referentes, el serbio ha vuelto dar otra vuelta de tuerca a sus planteamientos. Ya el año pasado, llegaba a la Final Four tras ser quinto de la fase regular, poniendo de relieve dos de sus grandes cualidades: su capacidad de reiventarse y su mimo de hierro a los jugadores. Ajeno a etiquetas y cuestiones ajenas al juego, Obradovic pasaba entonces del equipo ligero del año anterior a uno mucho más corto pero duro físicamente en el que el núcleo duro cree en su papel a ojos cerrados. Y todo, de nuevo en contra de los cánones de los últimos tiempos, en una nueva forma de pelear a la contra. Pívots grandes, rotaciones cortas... para acabar firmando un último año espectacular en el que no conocía la derrota ni en liga ni Euroliga. Título de una de las mejores compilaciones de textos de Bukowski o de un disco de Quique González, el ‘Peleando a la contra’ podría aplicarse a buena parte de las temporadas en las que Obradovic ha triunfado en Europa y es que el serbio se llevó de soslayo la Copa de Europa del 92, la del 94, en buena parte del 95… por no hablar de la enorme sorpresa que supuso su triunfo en la final de 2002 en Bolonia o su presencia en Barcelona 2011. Pero más allá de esos triunfos, el de Cakac siempre se ha mostrado con otro rasgo raramente igualado… el de la imprevisibilidad. Tanto en la etapa de estabilidad en Atenas como en las anteriores donde sus relaciones con los jugadores fluctuaban por momentos, Obradovic siempre ha

sido capaz de sacar lo mejor en las grandes citas y hacerlo además por donde menos se espera. Etiquetado como un entrenador amante del basket control, en 2002 o 2009 fue capaz de desarbolar a equipos de Ettore Messina bien jugando con cuatro pequeños o apostando por la velocidad… rasgo poco reconocido pero por el que su Panathinaikos apostó claramente en el periodo 2003-2006 (suyas son las mayores anotaciones de la historia de la Euroliga) o en 2007 cuando su apuesta por juntar tres generadores exteriores devolvió a los verdes a lo más alto, o ¿por qué no? incluso en su derrota de 2012 ante el CSKA donde su planteamiento cortocircuitó durante más de 35 minutos al equipo moscovita.

Tras una nueva demostración de inteligencia táctica el año pasado en la serie de cuartos de final ante el Panathinaikos siendo así el primer equipo en lograr un 0-3 en la historia de la Euroliga, el Fenerbahçe llega esta vez a Belgrado mucho menos tapado pero con igual peligrosidad. Empatado a nueve títulos con el Real Madrid (aunque comparten uno), Zeljko buscará ser campeón por primera vez en su historia por dos años consecutivos con un mismo equipo en una Final Four en la que en los banquillos rivales se sentarán dos ex jugadores suyos y su antiguo ayudante… y todo ello tras haber comenzado su carrera como técnico de manera muy peculiar. http://www.kkborac.rs/en/index.php/aboutclub/history.html

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Situada en la parte central de Serbia, Obradovic es natural de Cacak, una ciudad muy relacionada con el baloncesto y cuyo principal equipo, el KK Borac Cacak, llega a ser cuarto en la temporada 72/73. Por el Borac llegan a pasar jugadores de la talla de Radmilo Misovic (cinco veces máximo anotador de la liga yugoslava), Dragan Kicanovic (que anteriormente había estado en el otro equipo de la ciudad, el Zelznica), Goran Grbovic, Dejan Tomasevic, Milos Teodosic, Dragan Arcis, Sarancic, Dusko Savanovic, Zoran Erceg, Uros Tripkovic… o el propio Zeljko Obradovic. Base cerebral de buen nivel defensivo y fiable en el tiro cuando se decide a ejecutarlo, Obradovic debuta en el Borac a las ordenes de Aza Nikolic y permanece cuatro años más antes de dar el salto al Partizan, por entonces dirigido por Slavnic. Con el conjunto de Belgrado gana la liga de 1987, entra en la Final Four de 1988 y, aunque se pierde buena parte del año, forma parte de la plantilla que se lleva la Copa y la Korac de 1989.

amistoso ante Grecia en el que anota 8 puntos, Obradovic forma parte del equipo que logra la plata en Seúl 88 y el oro en el Mundial de Argentina… un año antes de que su historia cambie, y quién sabe si la de todo el baloncesto europeo. Concentrado con la selección que va a disputar el EuroBasket de Roma, Obradovic recibe una llamada de Kicanovic, por entonces director deportivo del Partizan, que le ofrece hacerse cargo del primer equipo con la condición de que se incorpore de manera inmediata. Obradovic, que esa temporada ha sido subcampeón liguero, acepta, deja la selección (es sustituido por un Sretenovic que realiza un gran torneo) y en una noche pasa de compañero a jefe de los Djordjevic o Danilovic, que en apenas unas semanas se cuelgan el último oro de la Yugoslavia unida. Aquel Partizan del 92 haría historia logrando un insospechado triplete y cosechando una sola derrota en la YUBA, ante el Bosna en Sarajevo. Dicen que al acabar ese partido, Mirza Delibasic, técnico del conjunto bosnio por entonces, afirmó seguro que el Partizan sería el próximo campeón de Europa ante la incredulidad de un Obradovic al que pronto la historia abriría la mayor de sus páginas. VÍDEO: 5º PARTIDO PANATHINAIKOS-MACCABI 2011-12 http://youtu.be/PqFEhMK8XEM

VÍDEO: FINAL JUEGOS SEÚL 1988 YUGOSLAVIA vs. URSS http://youtu.be/nzeSXU2DEKU Paralelamente, en 1988 Dusan Ivkovic, que busca un veterano que dé equilibrio a la selección, llama a Obradovic para disputar el Preolímpico. Obradovic se convierte así en un rara avis por su tardanza en debutar con la absoluta y más si se comprueba que su presencia en las categorías inferiores se limita al campeonato junior de los Balcanes de 1979, donde Yugoslavia (Grbovic, Bilalovic, Radovic, Savovic, Mutpazic…) se lleva el oro ante Grecia por 90-63. Tras debutar en un

Presente por primera vez en su carrera en cuatro Final Four consecutivas, Obradovic sigue dejando registros para la historia: Contando tanto la etapa fiba como la Euroliga, ha disputado 20 eliminatorias de play-off en la Copa gorda. De las 20 ganó 19 (sólo cae en la de 2006 ante Baskonia). Su balance de victorias derrotas en play-off es de 46-12. Fuera de la máxima competición continental, Obradovic participó en dos ocasiones en la Recopa/Saporta/Copa de Europa. Ahí no había playoff antes de la final y sí eliminatorias a doble partido. El balance de Zeljko en ese tipo de eliminatorias es de 8-0. En definitiva, sumando su papel en eliminatorias europeas ha ganado 27 de sus 28 cruces europeos.

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EL APUNTE HISTÓRICO

por Iván Fernández Cuarta presencia en la Final Four, vigente campeón europeo pero con un bagaje no demasiado extenso a nivel local, el Fenerbahçe presenta sin embargo una rica historia en la que bien pudieran marcarse tres fechas clave: 1907, 1913 y 2006. Fundado como institución polideportiva en la primera de ellas, el conjunto del famoso barrio situado en el lado asiático de Estambul (Fener significa faro y bahce jardín) establecería su sección de baloncesto hace ahora 105 años y terminaría por adoptar su actual status tras su fusión con el Ulkerspor en 2006. Con todo, y aunque 1913 marque el inicio oficial de la historia baloncestistica del Fenerbahçe, los primeros años son un continuo ejercicio de funambulismo para un equipo sin casi estructura que aparece y desaparece en torno a los convulsos vaivenes políticos que van desde la primera guerra mundial a la guerra greco turca.

consecutivos de la liga de Estambul para el conjunto “canario”. A esos éxitos locales, el Fenerbahçe suma en 1957 y 1959 sus dos primeros títulos nacionales tras haber sido subcampeón en el 54 y el 56. Desgraciadamente para los intereses del pujante club, el torneo de 1958 se disputa antes de la primera Copa de Europa, por lo que el segundo puesto les deja fuera de ser parte de ese primer envite. El representante turco pasa a ser el Modaspor, quien cae a las primeras de cambio ante el Olimpija de Daneu. Así pues, el debut del Fenerbahçe en la máxima competición continental se produce finalmente en 1960. Tras no presentarse el Maccabi, el Fenerbahçe accede directamente a los octavos de final donde cae con claridad ante el Akademik búlgaro: 61-69 en Estambul (20 puntos de Omer Urkon) y 70-55 en la vuelta con 19 tantos de Tuncer Kobaner.

De esta manera el primer partido oficial del conjunto amarillo-azul marino, no se produce hasta enero de 1926 ante un conjunto macabeo. La elección del rival no es casual, y es que en esa época el Fenerbahçe acoje en su seno a buena parte de la comunidad judia de la ciudad. A base de amistosos, idas y venidas el conjunto de la parte asiática sigue un curso irregular, progresando principalmente a base de enfrentamientos ante equipos de militares estadounidenses pero sin estabilizar una estructura competitiva hasta finales de los años 40. Dependiente económicamente de los éxitos de su matriz futbolistica, los años 50 marcan el despegar de un club que vivirá en las dos siguientes décadas sus años de esplendor. De la mano de figuras como Hikmet Vardar, Mehmet Baturalp o Can Bartu, el Fenerbahçe estabiliza su condición de potencia pasando a jugar en un pabellón techado y de amplia capacidad (el Palacio de Deportes y Exposiciones) en el que llegarán sus primeros grandes éxitos. Campeón de la Copa de la Federación en 1954, un año más tarde el Fenerbahçe protagoniza ante el Galatasaray el primer partido retransmitido en directo de la historia en Turquía. Precisamente ese 1955 marca el primero de los tres títulos

FOTO AMPLIADA: https://goo.gl/3Bb0Io Esa década de los 60 supone el primer frenazo de un Fenerbahçe que tardaría años en volver a ser un contendiente habitual. Campeón por tercera y última vez del campeonato turco en 1965, el Fenerbahçe vuelve a la Copa de Europa en la temporada 1965/66. Con 23 tantos de Hüseyin Kozluca y 20 de Erdal Poyrazoğlu el Fener debuta derrotando por 85-71 al Dinamo de Bucarest, pero en la vuelta una horrible segunda parte sella una nueva eliminación turca.

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Una temporada más tarde (1966/67) nace la actual TBL (Türkiye Basketbol Ligi), con un balance de 15 victorias y 7 derrotas el Fenerbahçe finaliza quinto a 11 puntos del campeón (el Altinordu). Con todo la temporada tiene su punto triunfal con el cuadro que dirige Altam Dincer proclamandose campeón de Copa. Ese triunfo permite al conjunto amarillo vivir su tercera experiencia europea con su papel en la Recopa del 68. Exento de la primera eliminatoria, los de Estambul debutan en los octavos de final venciendo al Asvel de Gilles por 68-61 con 30 puntos de Kozluca, pero en la vuelta el cuadro galo remonta con suficiencia apeando de Europa a un Fenerbahçe que no volverá a Europa hasta pasados 16 años. Con el citado Kozluca como principal referencia (es el máximo anotador liguero en la 68/69), el Fenerbahçe alcanza el subcampeonato en el 70 y el 71 antes de iniciar una década para el olvido. Oscilando entre el sexto y el noveno puesto, el conjunto de Estambul nada en una indiferencia que ni siquiera fichajes como el yugoslavo Zarko Knezevic (oro en el EuroBasket 1973 y plata en el Mundial 1974) pueden corregir. Sólo alguna gesta puntual como los 51 puntos de Cengiz Kayaturk al DSI en la 77/78 alivian a un equipo que incluso en la 78/79 termina penúltimo. Por fin, la 82/83 trae buenas noticias y tras finalizar la primera fase invicto, el Fenerbahçe accede por primera vez en cuatro años a la liguilla por el título finalizando segundo tras el Efes Pilsen. Ese subcampeonato les abre las puertas de la Recopa donde vuelven a caer en la primera eliminatoria, en esta ocasión ante el Steaua de Bucarest y de nuevo con dinamica similar: triunfo como local y desfondamiento en la vuelta. Tercero en liga en el 84, subcampeón de nuevo en el 85 y otra vez tercero en el 88, el Fenerbahçe logra estabilizarse entre los clubes que disputan competiciones europeas y al fin, en la Korac del 86 supera su primera eliminatoria imponiéndose al Zalaegerszegi TE KK húngaro. En la ida el conjunto otomano cae por 84-78 pese a los 24 tantos de Calvin Roberts, pero de vuelta a tierras turcas el acierto de un enorme Roberts (33 tantos con un sólo fallo en el tiro) sellan el pase a la segunda ronda. Ya en ella, el Fener da un nuevo paso deshaciendose del Borac Cacak. El gran papel de Roberts, Artys y el veterano Efe Aydan puede con los puntos de los Marko Ivanovic, Obrad Sarancic y compañía en la ida, logrando una renta de 11 tantos suficiente para resistir la vuelta en Yugoslavia ante un equipo que justo unos meses antes acababa de traspasar al Partizan de Belgrado a un tal Zeljko Obradovic.

Clasificados para la liguilla de cuartos, ésta supone el techo de un Fenerbahçe que se despide sin conocer la victoria ante Milano (a la postre campeón con Joe Barry Carroll, D´Antoni, Meneghin...) Stroitel Kiev (Volkov, Shaptala, Belostenny) o Stade Francais (Debuisson, Radovanovic...). Tras ese breve episodio de éxito, el Fener acumula otras nuevas cuatro eliminaciones en primera ronda dejando a Europa casi por imposible.

Con todo, será la década de los noventa la que al fin vuelva a situar al conjunto del lado asiático en lo más alto, en buena parte gracias al fichaje de Larry Richard. Pívot pequeño y heterodoxo, Richard llega al Fenerbahçe en la temporada 89/90 tras sumar dos títulos ligueros con el Eczacıbaşı. Richard debuta en la Copa Korac anotando 32 puntos ante el Bosna Sarajevo, aunque los 41 de Radulovic y el buen partido de Primorac pueden más, por lo que el cuadro yugoslavo se impone por 86-92. La vuelta tiene poca historia con los de Sarajevo dominando con claridad, aunque Richard se va a los 33 tantos en lo que habrá de ser la constante del año. Semifinalistas ligueros donde caen ante el Pasahbace, el Fener suma la Copa Presidente al derrotar al Galatasaray por 95-82. Un año más tarde, lo ya anunciado el curso anterior cobra fuerza y en una temporada histórica el Fenerbahçe repite título copero y suma al fin su primera liga en la historia moderna ante el Tofas Bursa. En una final en formato 1-2-1-1 en el que el equipo sin ventaja de pista debuta fuera, el Fener que dirije Cetin Yilmaz se impone en el primer

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partido por 86-97 con 27 tantos de Richard. Habituado a los marcadores centenarios (hasta en tres ocasiones supera la centena en los play-off) el cuadro de Yilmaz cae en el segundo en las trampas de los de Bursa cayendo por 60-61. Un cómodo triunfo en el tercero y una derrota en la prórroga en el cuarto abocan la final al quinto partido donde finalmente el Fenerbahçe se impone en buena parte gracias al recital de un Husnu Cakirgil en estado de gracia durante todo el play-off. Junto a Cakirgil y Richard el tercer gran nombre de ese equipo es Leven Topsakal. El punto negro del año, como no, llega con una nueva eliminación en primera ronda de la Copa Korac con el guión ya conocido de victoria local y hundimiento foráneo, en esta ocasión en Bélgica.

La 91/92 parece confirmar el dominio de un Fenerbahçe que domina con claridad la fase regular pero que acaba cayendo en las semifinales ante un Efes Pilsen en el que sobresale Kenny Green. La salida de Richard rumbo al propio Efes y el crecimiento del torneo alejan al Fenerbahçe del título, pero durante toda la década el equipo se mantiene en la élite. Subcampeones ligueros en el 93 y el 95 y semifinalistas hasta en otras cinco, se suman a un nuevo título de la Copa Presidente y a un subcampeonato de la Copa turca. Esa estabilidad llega además avalada por el asentamiento de un Ibrahim Kutluay quien pronto se convierte en el estandarte del equipo.

un Efes Pilsen que a la postre se proclamará campeón del torneo. Con todo, cuando realmente el Fenerbahçe se hace oir en Europa es en la Euroliga de 1998/99. Con el lock out de la NBA marcando el paso, el Fenerbahçe monta un equipo en el que Kutluay se ve rodeado de jugadores como Marko Milic, Zan Tabak o Mahmoud Abdul Rauf. Brillantes en casa e irregulares fuera, la salida de Abdul Rauf y Milic debilita a un equipo que pese a tener el factor pista en los octavos de final cae ante el Real Madrid. El cambio de década vuelve a suponer un paso atrás para un Fenerbahçe intrascendente y cuyo mejor curso ha de esperar a la 2004/05, donde alcanza las semifinales ligueras y la Final Four de la Eurochallenge, cayendo en los dos partidos. Sólo un par de cursos después, la historia del Fener baloncestisticamente cambia de manera radical. Fundado 80 años más tarde (absorbiendo al Nassasport) que el Fenerbahçe, el Ulkersport, club sostentado por la marca chocolatera/alimenticia, había logrado en sólo unos años hasta cuatro títulos de la TBL por el único de 1991 que ostentaba el club amarillo. En grave crisis financiera, Ulker decide abandonar “su” equipo y, en una operación similar a la vivida por el Stefanel en los noventa, traslada al Fenerbahce su patrocinio, estructura de club y el núcleo duro de una plantilla que incluye a un regresado Kutluay o jugadores de la talla de Turckan, Onan, Ira Clark o Savas. La nueva andadura arranca en la temporada 06/07 y lo hace con un título liguero al que, hasta hoy, han seguido otros cuatro amén de tres Copas. Cuartofinalistas de la Euroliga a las írdenes de Tanjevic, el paso de entrenadores de primer nivel como Spahija o Pianigiani supuso la penúltima muestra de ambición de un club que, al fin, de la mano de Zeljko Obradovic, ha logrado esquivar su triste sino europeo mientras establecía una posición de fuerza en el ámbito local.

En lo que Europa se refiere, el Fenerbahçe cae de nuevo a las primeras de cambio en la Recopa del 92 para al fin volver a superar una eliminatoria europea en la Korac del 93, 94 y 95, consiguiendo su mayor éxito hasta la fecha al alcanzar los cuartos de final de la Korac del 96 donde caen con claridad ante GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


LA OPINIÓN DE... IVÁN FERNÁNDEZ

Belgrado - Ljubljana - Estambul: otras carreteras secundarias Puente entre dos mundos, llegar a Estambul no siempre es fácil. Sin llegar a los extremos del inolvidable Keraban de Verne, muchos de los jugadores del actual Fenerbahçe han tenido que realizar un movido periplo profesional para arribar a su destino. En Belgrado saboreó su primera Euroliga Zeljko Obradovic y de Belgrado llegaba este año Marko Guduric tras formarse en el Estrella Roja, con la sombra de Bogdan Bogdanovic pendiendo sobre su figura. Un Bogdanovic que en su día había arribado al Fener tras una intensa relación de amor-odio con Dusko Vujosevic, el mismo que durante cuatro años dirigió al propio Zeljko y del que este “heredaría” el cargo. Elegido como “Rising star” dos años consecutivos en la Euroliga, Bogdanovic ejemplifica en buena parte el estilo de un Partizan que en los últimos años apuesta por el fichaje de jugadores jóvenes o muy jóvenes antes que por su propia cantera. Y sin embargo su caso dista de ser el habitual en estos tiempos en los que el scout y el microscopio diseccionan las categorías inferiores. Criado en el modesto Zitko basket, siendo junior de segundo año el liderazgo de su equipo en la recién creada liga junior serbia (impulsada por Dusan Ivkovic para dar visibilidad a los jugadores de la periferia) le dio un primer escaparate apoyado después por su paso por el NIJT (con el FMP de manera puntual). De progreso constante desde entonces, Bogdanovic bien pudiera ser un claro ejemplo de explosión tardía, pero sin duda no es tampoco el último eslabón de la relación de este Fenerbahçe con Belgrado. Bien conocido es a su vez el paso por Partizan de un Jan Vesely que, erigido en proyecto de alero, disputaría tres temporadas completas en el club de la capital serbia. Natural de Ostrava, donde su padre ya había sido un destacado jugador, Vesely aún tendría una etapa intermedia entre el club de su ciudad y el partisano: Ljubljana.

Si bien hoy el Olimpija de Ljubljana presume de tener entre sus ex jugadores a los Spurs Aaron Baynes o Danny Green, lo cierto es que si algo ha caracterizado al club de la capital eslovena en las últimas dos décadas es su buen ojo para explorar mercados europeos alternativos. Con mayor o menor fortuna, por el Olimpija han pasado jugadores (y sin contar a los de las otras repúblicas ex yugoslavas) como Vladimir Stepania, Sarunas Jasikevicius, Sasu Salin, Yotam Halperin, Manuchar Markoishvili, Jiri Welsch, Vladimir Boisa, Ender Arslan, Giorgi Shermadini, Robert Stelmahers, Vitaly Nosov o Mindaugas Zukauskas. El papel de Vesely en el Olimpija habría de limitarse a un breve paso por el equipo junior mientras disputaba su primer año como “profesional” en otro de los clubes de la ciudad, un Slovan que esa temporada disputaba la Liga Adriática... y en, que en buena parte, el checo sustituía a uno de los jugadores clave emigrados ese mismo verano: Emir Preldzic.

Con 28 años y ya en su quinta temporada en el club, puede parecer que Melih Mahmutoglu ha disfrutado de una carrera ascendente, pero un vistazo más detenido permite ver que esta ascensión también conllevó sus dosis de paciencia. Cortado en las categorias inferiores del Efes pese a ser internacional, Mahmutoglu firma por el Pertevniyal Istanbul de la TBL2, club que simultanea con apariciones puntuales en el Darussafaka. Tras

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establecerse en el actual campeón de la Eurocup, llega la firma por un Galatasaray en el que no acaba de cuajar, una prueba sin éxito con el Olimpija (de nuevo Ljubljana), y el paso por el Antalya y el Erdemispor antes de arribar al actual Fenerbahçe.

estadounidense con pasaporte georgiano había llegado a Tel Aviv procedente de Pesaro... no sin antes haber pasado por Hungría, Rumanía, la segunda división alemana, Finlandia o la LEGA Due italiana. Un camino en cierta forma similar al de Brad Wanamaker, que antes de triunfar en el Brose pasó por Limoges, Varese y un par de equipos de la segunda división italiana…. Considerada por algunos críticos como menor o incluso burda, “Keraban el testarudo” es para otros un simple ensayo de lo que habría de ser “La vuelta al mundo en 80 días”. Para unos pocos, en cambio, las peripecias del testarudo turco suponen uno de los más entreñables ejemplos de novela de aventura mezclada con espíritu libertario.

Pero hay más. Sin ir más lejos, la llegada de Bobby Dixon. MVP liguero hace tres años con el Karsiyaka, donde se había establecido, Dixon tuvo unos comienzos bastante menos glamourosos. Formado en Troy State, el base vivía su primera experiencia internacional en la segunda división francesa con el St Ettienne. Su buen papel le hacía ganarse un sitio en el Gravelines para los playoff... pero desde ahí, Dixon emprendía de nuevo camino pasando por la segunda división polaca y el Cherkassy ucraniano. A partir de ahí su carrera cogería velocidad pasando dos veces por Treviso, Brindisi y por hasta cuatro clubes galos antes de arribar a Turquía.

No parece fácil, que el Fenerbahçe salga de Belgrado como campeón de Europa, pero si lo hace, a buen seguro que, como Keraban en la boda final, muchos de ellos lo saboreen de manera especial. Y es que, como con Kerouac, en el camino está buena parte del encanto...

Aunque en los últimos años la trayectoria de Nikola Kalinic haya sido siempre ascendente (Vojvodina, Radnicki, Estrella Roja...) el serbio fue otro jugador de reconocimiento tardío que no conocería la selección hasta el Europeo U20 de Bilbao. Luigi Datome tuvo que cambiar Siena por Roma pese a todo lo que ya apuntaba en categorías inferiores y Baris Hersek, a sus 29 años, está conociendo su octavo equipo en Turquía, por no hablar de la singular trayectoria de Duverioglu, quien tras formarse en Jordania pasaba a Serbia y ha acabado por asentarse en el que es ya su tercer equipo en Turquía. James Nunnally pasó por varios equipos de la liga de desarrollo, el Estudiantes, Israel e Italia antes de poder debutar en Euroliga con un Fenerbahçe al que llegaba el año pasado para sustituir a Ricky Hickman. Campeón de Europa con el Maccabi, el GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


EL ANÁLISIS DE... ZALGIRIS KAUNAS

por Iván Fernández Palmarés del Zalgiris Kaunas Campeón de Europa

1 (1999)

Subcampeón de Europa

1 (1986)

Final Four

2 (1999 y 2018) 1 Recopa (1998), Subcampeón Recopa (1985), Campeón Intercontinental (1986) 41 (30 Lituania, 1 NEBL, 5 Ligas Bálticas, 5 Ligas de la URSS)

Otros títulos

Ligas

Copas

acabado por germinar una historia tan bonito como feliz. Dirigidos por un Pangos extraordinariamente clarividente, los lituanos han sabido conformar una plantilla corta pero muy ajustada a sus necesidades. Un Micic que había apuntado su consolidación en Bursa, un White que apuntaba a eclosión, un Toupane con hambre de volver a competir o la apuesta por Bost o Davies del notable Mónaco del año pasado se convertían en las caras nuevas de un proyecto con las ideas claras y donde sólo la falta de adaptación de Dee Bost (muy bien enmendada con la llegada de Beno Udrih) salía cruz.

7

Esta temporada Fase regular

6º (18-12)

Playoff

1-3 al Olympiacos

Total

21-13

Diecinueve años después de tocar el cielo, y hacérnoslo tocar a los espectadores, el Zalgiris regresa a una Final Four en el lapso más amplio de la historia para un equipo entre su debut y la segunda presencia. A diferencia de aquel 1999, donde pese a la sorpresa que encarnó dominó durante todo el año, el conjunto lituano llega a Belgrado como una de las revelaciones más refrescantes del torneo desde el Partizan de 2010. Marcado a fuego por la personalidad de un Sarunas Jasikevicius que ha sabido canalizar su ascendencia en el baloncesto lituano para moldear un equipo ultra exigido y compacto, Zalgiris llega a Belgrado sin nada que perder y las ideas muy claras. Con una plantilla efectiva reducida a 10 jugadores, la labor de los despachos firmando a jugadores en expansión y la semilla del año pasado en la que Jasikevicius había empezado a regar un equipo que no se limitaba a competir sólo como local, han

Con esos mimbres, y bien escoltado por sus asistentes en lo táctico, Jasikevicius ha ido calando su mensaje de exigencia y ambición hasta llegar a Belgrado. Fiables en el tiro exterior pero ajenos al exceso de su utilización, pacientes en el juego y con capacidad para superar sus apagones, los lituanos conforman un equipo muy duro mentalmente y que parece en condiciones de competir hasta el final. El idilio con el aro de Milaknis, el rejuvenecimiento de Jankunas y la consagración de Ulanovas completan las armas de un equipo sin complejos, polivalente y muy incómodo en su configuración para sus posibles rivales. Dosificados en la LKL, si Zalgiris llega fresco y White y Milaknis recuperan parte del “mojo” que parecen haber perdido en el último mes, su historia aún puede tener otra página más que escribir.

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La plantilla Tras un notable debut europeo en el Gran Canaria, la llegada a Kaunas la temporada pasada de Kevin Pangos no acabó de fructificar en las expectativas generadas, dibujando un año de buen nivel sin más. Un año después, la valoración del canadiense y de su rendimiento en Kaunas no puede ser más distinta. Alma y líder del equipo, el jugador de pasaporte esloveno llega a Belgrado como máximo anotador, mejor pasador y jugador más valorado del Zalgiris, en unos números que sólo alcanzan a arañar su verdadero impacto en el juego.

Notable en el pick and roll, clarividente en la transición y arma eficaz en el tiro exterior, Pangos ha sabido mezclar ritmos para protagonizar auténticos caudales de juego. Protegido en defensa y cómodo jugando muchos minutos con otro base en pista, las bombas en la media distancia, sus viajes por la zona y las entradas a mano cambiado o aro pasado son ya parte de la historia de esta edición de la Euroliga. Un tanto irregular desde el tiro libre y a buen seguro objeto de mucha atención defensiva rival, de su capacidad para mantener la frescura va a depender buena parte de la suerte de un Zalgiris que si ha llegado tan lejos es en buena parte por el extraordinario papel del propio Pangos. Tras una sólida y galardonada carrera en categorías inferiores, Vasilije Micic parece al fin encauzar su carrera profesional con una temporada de impecable seriedad. Con personalidad en el juego y mejorado en defensa, el base serbio desprende la sensación de dominar el tempo en ocasiones por encima de su impacto real. Con todo, su mejora en el tiro exterior (aún lejos de ser un factor) y su

capacidad de generar le llevan a un nuevo punto en una carrera que parece haber hecho click tras su buen año en Bursa. Algo tendente a amasar en demasía la bola, su buena capacidad de pase y su facilidad para “buscarse la vida” cerca del aro le avalan. Llegado a mitad de temporada para sustituir a Dee Bost, Beno Udrih está viviendo un feliz reencuentro con una Euroliga de las que se despidió a principios de la década pasada con dos estupendas temporadas en el Olimpija de Ljubljana y el Maccabi Tel Aviv. Superada la lesión que sufrió a las pocas semanas de aterrizar en Kaunas, el jugador esloveno llega a la Final Four en su mejor momento del curso. Alternando las dos posiciones exteriores, Udrih parece deambular una marcha por debajo de sus compañeros, pero a la vez sirve como perfecto contrapunto en el ritmo de juego. De extensa, y exitosa carrera NBA en especial para sus condiciones, pese a su veteranía muestra un buen estado físico que le está permitiendo atacar el aro con solvencia. Buen pasador a los cortes de los aleros, su parada, finta y tiro a media distancia desde el tiro libre están permitiendo brillar a su zurda algo más irregular en el tiro exterior. Entre la poca adaptación de Dee Bost primero y la posterior lesión de Udrih después, Paulius Valinskas ha podido gozar de más minutos en Euroliga de los que se le podían presumir al principio de temporada. Capaz de alternar como base o junto a otro generador de juego, la recuperación del esloveno probablemente le cierre las puertas en la Final Four a la espera de nuevas oportunidades. Correcto en el tiro y poco propenso al riesgo, Valinskas aspira a convertirse en un jugador útil y de rotación en un camino que parece bien encaminado. Tras tener algunos minutos en cuatro partidos del inicio de temporada, parece complicado que Martynas Arlauskas sea de la partida en Belgrado. Hijo de una auténtica leyenda del club (de hecho fue el primer capitán tras la retirada de Paulaskas), a día de hoy no parece en condiciones de ofrecer nada especial. Principal especialista del equipo en el tiro exterior, Arturas Milaknis llega a la Final Four tras una temporada en la que ha tenido momentos de un acierto casi irreal. Algo unidimensional en su juego, pero técnicamente brillante cuando puede jugar a su ritmo, el escolta lituano ha recuperado frescura en las piernas y con ella pasa a ser un jugador muy aprovechable. Buen manejador de las fintas, su

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rango y velocidad de ejecución le han vuelto a convertir en el revulsivo preferido de un Zalgiris en el que vive su tercera etapa. Tras debutar hace ya más de una década, su falta de respuesta física y una lesión le llevaron al Rudupis, donde fortaleció su juego y relanzó su carrera. De vuelta a Kaunas, su gran temporada 2014/15 le valió el fichaje por el Unics Kazan y un hueco en la Lituania que se colgaba la plata en el EuroBasket de Lille. Sin mayor suerte en tierras tártaras, su vuelta a Lituania le ha convertido en una referencia para una afición que adora sus rachas anotadoras. Más metido que nunca en el plano defensivo, en las últimas semanas ha bajado un tanto su nivel de acierto, en su capacidad para recuperarlo descansan buena parte de las opciones del Zalgiris. Aunque con números ligeramente más discretos que los del curso pasado, bien podría decirse que esta ha sido la temporada de consagración de Edgaras Ulanovas. Hombre para todo, el internacional lituano ha firmado una temporada sólida en ambos lados de la pista, siendo de mucha ayuda en el rebote, mejorando su visión de juego e incluso aportando ofensivamente. Polivalente y utilizado en ocasiones como falso cuatro, el jugador natural de la propia Kaunas ha sintonizado a la perfección con el ideario de Jasikevicius minimizando sus errores, haciendo daño al poste o buscando el aro en transición. Poseedor de una de las mecánicas de tiro menos ortodoxas y agraciadas del continente, Ulanovas hace de la necesidad virtud mostrando unos muy buenos porcentajes gracias a una buena selección de tiro. De menos a más durante el curso, Axel Toupane llega a la cita serbia pletórico de fuerza y de confianza. Algo fuera de lugar en las primeras semanas en parte por su lenta readaptación al basket europeo y en parte eclipsado por un Ulanovas que monopolizaba el puesto de tres, la ausencia de éste en el partido de Estambul ante el Fenerbahçe permitió al francés destapar su mejor versión. Compatible desde entonces con el lituano, el jugador de Mulhouse (ex compañero de Lauvergne en los Nuggets, se da la circunstancia que los padres de ambos habían sido parte de aquel Mulhouse que impresionó en la Korac de 1991) destaca por su elasticidad en la pista y su presencia defensiva siendo capaz de encargarse de cualquier jugador de perímetro. Blanco habitual de las arengas de Jasikevicius, Toupane parece encontrar estímulo en el exigente estilo de su entrenador funcionando por igual independientemente de su minutaje en pista. Tirador irregular, llega con buenas sensaciones en esa faceta a la Final Four y si

es capaz de mantenerlas bien pudiera ser un factor a tener en cuenta. Aunque las claves ante una cita como la de una Final Four siempre pueden ser diversas, si parece probable que buena parte de las opciones del Zalgiris pasen por hallar la mejor versión de un Aaron White un tanto gris en la serie de cuartos de final. Siempre intenso, el cuatro estadounidense parece haber llegado a la parte final de la temporada con algo menos de chispa, probablemente en parte por su extraordinario esfuerzo en los primeros meses de competición. Formado en Iowa, su gran papel en Telekom y Zenit en sus dos primeras temporadas en Europa le señalaban como uno de los grandes fichajes de la presente Euroliga, algo que ha demostrado con creces. Duro, intenso y valiente, White tan pronto amenaza desde el triple cómo ataca el aro con fuerza inusitada. De excelente combinación con Davies o Jankunas, su capacidad de romper en el 1x1 y su decisión en el juego, han sido en muchos momentos de la temporada el salvavidas al que el Zalgiris se aferraba en sus mayores sequías ofensivas.

Convertido en el jugador con más partidos disputados en la historia del torneo antes de alcanzar una Final Four (ha necesitado 295) Paulius Jankunas ha vuelto a firmar una temporada enormemente sólida. Hombre del club salvo el breve lapso de la 2009/10 en Khimki, Jankunas ha sabido ejercer tanto de cuatro titular como de compañero de White sin perder su importancia. Pequeño para el puesto, zurdo cerrado, sin especiales condiciones atléticas... pero duro en el rebote, listo en el juego y con excelente mano a pies parados en los tiros cortos, Jankunas sigue demostrando su condición de jugador solvente donde los haya. Elegido MVP del mes de abril tras un excepcional play-off ante Olympiacos, Brandon Davies llega a

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Belgrado tras confirmar su renovación con Zalgiris en un nuevo paso en firme de una carrera cada día más prometedora. Irregular en Varese con mejores sensaciones en Europa que en la lega y sólido en Mónaco, el pívot estadounidense ha explotado definitivamente en Kaunas. Ligero y buen manejador de balón, su facilidad para buscar el aro de fuera a dentro o su templanza para absorber el contacto en el poste oxigenan la pintura de los de Jasikevicius. Sin excesivo rango de tiro y sin excesiva voluntad de prueba (no ha intentado ningún triple en Euroliga por 37 y 36 en LEGA en los dos años anteriores) pero confiable en la media distancia, Davies utiliza con tino la mano izquierda en el poste y se muestra muy fiable en el tiro libre.

Más estimulante parece el futuro de un Gytis Masiulis aún verde en el juego pero con destellos de lo más interesante. Hijo de Tomas Masiulis, el que fuera cuatro titular del Zalgiris campeón en el 99, Gytis aún necesita ganar consistencia física pero destaca por su inteligencia en el juego, su capacidad para aportar con naturalidad y una cada vez más interesante mano exterior, siendo sin duda uno de los jugadores lituanos más estimulantes en el futuro próximo.

El entrenador Si hay un nombre propio en el éxito del Zalgiris este año ese no es otro que el de su técnico Sarunas Jasikevicius. Leyenda absoluta del baloncesto europeo y con uno de los palmarés más extensos de las últimas décadas como jugador, su carisma, talento y estilo trascendieron esos logros. Unos logros que en su corta carrera en los banquillos amenaza con repetir. Tras hacerse cargo del Zalgiris mediada la temporada 2015/16 (2 victorias en 12 partidos en Euroliga) y título liguero, Saras empezó a llamar la atención el curso pasado convirtiendo al equipo de Kaunas en un conjunto incómodo para el rival, agresivo y fuerte mentalmente, algo especialmente significativo en su desempeño en los partidos lejos de Kaunas, donde el salto del equipo fue bestial.

Natural de Vilnius, formado en USA y con una carrera llena de altibajos, Antanas Kavaliauskas parece haber encontrado su lugar en el mundo en Kaunas. Aportando actividad desde el banquillo, el pívot lituano no llama la atención a primera vista por ninguna cualidad en concreto, pero se muestra resolutivo en las cercanías del aro y sólido desde el libro. Algo falto de explosividad, en defensa aporta tamaño mientras que en ataque su calidad de movimientos contrasta con su aspecto de armario, acabando por definir a un jugador mucho más fino en el juego de lo que pueda parecer. MVP liguero en la LKL en 2015 Kavaliauskas pasar por ser un jugador contundente en la finalización y con una excelente lectura del pick and roll aunque todo ello con una dimensión exclusivamente interior. En función de cada partido, la quinta plaza interior del Zalgiris oscila entre dos de sus proyectos a medio plazo. Más hecho y aparentemente con menos techo, Martynas Sajus es un pívot de corte clásico, perfil muy interior y cierta presencia en el rebote ofensivo.

Tras revalidar el título liguero y sonar en los mentideros como futurible para clubes como Barcelona o Maccabi, Jasikevicius, al fin profeta en su casa (algo que como jugador le costó toda una carrera) optó por renovar por el club lituano. Y a la vista está que los resultados de esa decisión han sido francamente positivos. Sextos en la liga regular, compitiendo casi en cada partido (probablemente con la excepción de los dos partidos ante Baskonia) y con un juego solidario en ataque, paciente y agresivo a la vez, Zalgiris alcanza su segunda Final Four tras dominar con claridad al Olympiacos en la serie de cuartos de final. De enorme ascendencia sobre sus jugadores, club y público, Jasikevicius ha aprovechado ese status para optar por una dirección de partido más propia de otras épocas. Intenso, activo, gritón y excesivo, sólo desde esa posición de fuerza se entiende la aceptación por parte de los jugadores de un estilo difícil de encajar... pero que les ha llevado más lejos de lo imaginado. Ayudado por un gran equipo de asistentes, sobre el que recae prácticamente toda la

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carga táctica del equipo, sobre la carrera de Saras en los banquillos queda ahora la duda sobre lejos de este hábitat sabría conjugar su mensaje con una mayor mano izquierda. Ambicioso e inteligente como jugador, es muy posible que como entrenador, el lituano se guarde más caras y sea capaz de dar ese salto.

la figura de Kevin Pangos aparece como la principal fuente de anotación ya sea de manera directa, asistiendo o arrastrando las defensas rivales. Junto al canadiense, sólo Jankunas alcanza los dobles dígitos en anotación, aunque en buena parte de la temporada White con su primer paso o Milaknis desde el triple han sido grandes desatascadores.

Entre tanto, como entrenador ya ha sabido moverse ante las cámaras con imágenes como su rueda de prensa el año pasado tras la paternidad de Lima o sus lágrimas este año tras alcanzar el billete a Belgrado. Y es que, pase lo que pase en años venideros, el éxito de este año ya será innegable y el ligado se Jasikevicius a él incontestable. Discípulo como jugador de numerosos entrenadores de renombre (Kazlauskas, Aito, Don Nelson, Pesic, Pascual, Gershon...) hay en el actual Sarunas un claro vestigio del primer Obradovic y sobre todo del que fuera uno de sus primeros entrenadores tras su vuelta a Europa de la NCAA: el gran Zmago Sagadin.

Los números ESTADÍSTICA ZALGIRIS EUROLIGA 2017-18: http://www.euroleague.net/competition/teams/s howteam?clubcode=ZAL&seasoncode=E2017#!sta ts ESTADÍSTICA ZALGIRIS LKL 2017-18: http://www.lkl.lt/komandos/zalgiris#stats

El juego: ataque CIRCULACIÓN: Pese a que la configuración de la plantilla no parece la más adecuada para ese estilo de juego, Zalgiris ha conseguido implementar un estilo de juego coral, que genera ventajas a través del pick and roll pero que rara vez ejecuta de manera directa, apostando por la generación de espacios y el pase extra. PACIENCIA: Íntimamente relacionado con el aspecto anterior, Zalgiris no duda en meter ritmo en las transiciones, pero ha conseguido minimizar sus momentos de excesiva aceleración. Muy sintomático es también el proceder de sus jugadores en el poste o cuando reciben un 2x1, y es que rara vez se precipitan o se obcecan buscando como primera opción sacar el balón al espacio. REFERENTES: Aunque es un equipo bastante coral,

TIRO EXTERIOR: Hubo un tiempo en el que si algo definía a los jugadores exteriores lituanos era su buena muñeca y su capacidad de generación de juego pese a la pertinente sequía de bases. En los últimos años el prototipo de jugador surgido de Lituania ha tendido a un modelo diametralmente opuesto con el físico y la versatilidad como estandartes. Y es que pese aún se pueda escuchar de tanto en cuanto el viejo tópico de lituano-tirador no hay mucho de cierto ya en ello, salvo contadas excepciones. Este Zalgiris podría ser prueba de ambos casos. Por un lado, es el equipo con mejor porcentaje de triples del torneo, pero por otro es el que menos intenta por partido con poco más de 16. Y dentro de eso, su acierto está totalmente polarizado. De los 243 triples que han anotado en la Euroliga más de la mitad (143) los han conseguido entre sólo dos hombres: Arturas Milaknis (74) y Kevin Pangos (73). Mantener el acierto, incrementar el volumen y sumar referentes será fundamental para crecer.

El juego: defensa AGRESIVIDAD: Fiel espejo de lo que transmite Jasikevicius desde el banquillo (en la oposición de lo que encarnaba y pregonaba como jugador) el Zalgiris destaca por llevar los partidos a un punto de agresividad defensiva notable, sin miedo al uso de las manos en línea de pase y con mucha actividad.

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RIESGO: Defensas adelantadas, cambios defensivos automáticos, presiones a toda pista o atacar al hombre de balón desde muy lejos del aro son sólo algunas de las muescas de un Zalgiris que no duda (ni teme) en arriesgar, aunque en ocasiones le lleve a encajar algunas canastas gratis.

REBOTE: Aunque sus números totales no asustan, el Zalgiris es el segundo equipo que menos rebotes concede a sus adversarios... aunque paradójicamente en muchos momentos sufre para cerrar su aro. ESPECIALISTAS: Plantilla en mano, sólo Toupane parece merecer la consideración de especialista defensivo, pero si algo ha demostrado a lo largo del año este Zalgiris es que es capaz de cambiarle la cara a casi cualquier jugador.

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EL PERFIL DE… SARUNAS JASIKEVICIUS

por Iván Fernández LOS PRIMEROS OROS Y EL HIJO PRÓDIGO Si hablamos de la carrera como jugador de Sarunas Jasikevicius muchos son los puntos que pueden tocarse, tanto desde su sobresaliente palmarés hasta su innegable magnetismo en el juego. Cuatro veces ganador de la Euroliga (nadie lo ha hecho tantas veces en la era Final Four), oro y MVP del EuroBasket 2003… no todo fue un camino de rosas para el base lituano, y menos en su ciudad. Natural de la propia Kaunas, Sarunas Jasikevicius nace en el seno de una familia con clara dimensión deportista, tanto por parte de la madre (jugadora de balonmano internacional con la URSS y cuya historia ya ha sido muchas veces contada) como del padre. Practicante habitual de tenis y de baloncesto, el pequeño Sarunas tiene como primer entrenador en el mundo de la canasta a Feliksas Mitkevičius, una figura a la larga clave ya que es el encargado de convencer a los padres de Saras cuando éste, con 12 años, quiere dejar el baloncesto por la raqueta de manera definitiva. Una vez retomada la senda de la canasta y tras pasar por dos escuelas en Kaunas (la Jablonskis primero y la secundaria nº 4) después, da el salto a Estados Unidos en un trayecto nada raro a lo largo de la historia del basket lituano (Karnisovas, Timinskas, Javtokas, Kleiza, Pocius, Kaukėnas…). Entre medias llega su primer contacto con el Zalgiris y es que en una selección de jóvenes de la ciudad el club verde le lleva a una gira por Australia... aunque apenas juega y allí se marca su primera decepción. Su primera parada en Estados Unidos es en el Solanco High School de Quarryvile, desde donde da el salto a la Universidad de Maryland gracias a la presencia en el staff técnico de un entrenador lituano. Tras dos primeros años duros y de pocas oportunidades, Jasikevicius, jugando prácticamente a tiempo completo como escolta, firma dos últimas temporadas notables que incluso le llevan a estar en algunas quinielas de cara al draft. Sin que esto se materialice, planea su regreso a

Europa. Su primera opción pasa por el Zalgiris donde tiene buena sintonía con su entrenador, Jonas Kazlauskas, y que viene de ganar la Copa Saporta. Pero desde la dirección deportiva, el club prefiere apostar fuerte y dice no tener espacio para promesas. Ese año Zalgiris gana la Euroliga y Jasikevicius firma un notable año en el Lietuvos Rytas formando pareja exterior con una leyenda como Rimas Kurtinaitis y más adelante, tras la recuperación de su lesión, con un emergente Ramunas Siskauskas (sobre el lituano escribí un perfil AQUÍ).

El Lietuvos cae en la final de la liga lituana por 3-0 ante el campeón de Europa pero Jasikevicius es elegido en el quinteto ideal del torneo y lidera el torneo en pases de canasta, mientras que en Europa firma 17 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias por noche. Ese verano, la posibilidad de volver a Zalgiris cobra forma, pero de nuevo la gerencia, en clara divergencia con su entrenador, lo descarta alegando que es “demasiado caro para ser suplente”. Tras esa nueva decepción Jasikevicius apuesta por irse a Ljubljana atraído por el interés de Zmago Sagadin y la peculiar política del equipo esloveno con jugadores europeos. Tan exigente como con excelente ojo para los jóvenes, Sagadin acabará por ser clave, como con tantos otros, en la definitiva eclosión de un Jasikevicius que en la capital

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eslovena sublima su baloncesto. Campeón de copa y MVP del torneo, es en Europa donde Jasikevicius vuelve a mostrar su mejor versión. Líder casi desde su llegada en un equipo en el que empieza a despuntar Becirovic y donde ofrecen su tutelaje veteranos como Zdovc o Kotnik junto a jugadores de la talla de Milic, Golemac o Kovacic, Saras deja sus primeras tarjeta de visita en las dos primeras jornadas de Euroliga con sendas victorias ante el PAOK y el Real Madrid. En la cuarta jornada el Olimpija cae ante el Tofas pero él se va a los 29 puntos en un duelo tremendo con David Rivers y en la quinta llega el regreso a Kaunas.

Con la polémica sobre su no fichaje revoloteando y monopolizando las previas del partido, Jasikevicius empieza el partido muy nervioso y el Zalgiris, vigente campeón, se escapa en el marcador con ventajas de hasta 17 tantos. Pero Saras vuelve y de su mano el mejor Olimpija hasta completar la remontada y vencer por 84-85. Las imágenes de Jasikevicius autoafirmandose en la pista acaban por certificar su divorcio definitivo con el Zalgiris: VÍDEO: JASIKEVICIUS CONTRA ZALGIRIS (1999): https://www.dailymotion.com/video/x15mbb7 El Olimpija sigue firme y accede a los octavos de final donde se enfrenta al Olympiacos. Tras sendas victorias locales, en el tercer partido los eslovenos certifican su pase a los cuartos eliminando a un conjunto del Pireo que el año anterior había alcanzado la Final Four. Saras firma 29 puntos y un impecable 7/7 en triples. En los cuartos de final espera el Barcelona con la Final Four de Salónica en juego. En el primer partido en el Palau el Barcelona

se impone por tres puntos, pero los eslovenos devuelven la moneda en el segundo (71-64). En el tercero la lógica se impone y los barcelonistas sellan su pase a la Final Four venciendo por 71-66. Saras se despide del torneo con 22 puntos y siendo el segundo mejor jugador del mismo en asistencias y en porcentaje de triples. Ese mismo día se acaba de fraguar su fichaje por los blaugrana. El cansancio de esa eliminatoria pese y el Olimpija cae en la semifinales de liga ante el Krka de Smodis y Sunara (más detalles AQUÍ). El resto ya es historia. Su llegada a Barcelona, el doblete con Pau Gasol, su gran papel el año siguiente en la final de Copa y la 2002/03 con el triplete y su MVP en la final de la ACB. La salida, su llegada al Maccabi y sus dos nuevos títulos. La llegada a la NBA, la frustración en los Warriors y la vuelta triunfal a Europa de la mano de un Obradovic ahora rival en Belgrado, pero al que le une una enorme amistad. Tras dos años en Grecia, la floja 2009/10 del equipo verde y unos problemas físicos en la espalda le llevan de nuevo a Lituania. Pero una vez más el destino es esquivo y Saras vuelve a Vilnius. Tras lograr meter al Lietuvos en el Top 16, firma por el propio Fenerbahçe, con el que gana la liga y la Copa turcas. Ya plenamente recuperado, pero en el ocaso de su carrera, Jasikevicius vuelve a Atenas con un nuevo rol. Obradovic le reserva, le da minutos contados pero todos ellos en momentos calientes de partido y con plena ascendencia en el juego. Alcanzan la Final Four, suma un nuevo título de Copa y es elegido MVP de la misma. Un año después, esa gira de despedida le lleva a Barcelona donde también se alza con la Copa. En verano y tras coquetear con la retirada, Jasikevicius acaba por jugar un último año. Y esta vez si, lo hace con un Zalgiris con el que cierra definitivamente heridas y acepta jugar una temporada antes de integrarse en el staff técnico. Cuatro años después y desde el otro lado de la pista, Saras ya puede sonreír y sentirse profeta en su ciudad... y es que si extendemos el concepto de ciudad a su tierra siempre lo ha sido, ya que si bien su historia con el Zalgiris siempre ha sido esquiva no se puede decir lo mismo con la selección. Y es que si a Jasikevicius le ha llevado media vida triunfar en el Zalgiris, con la selección su historia ha sido una muy distinta. Oro en los EuroBasket de 1937 y 1939, Lituania no habría de volver a jugar un torneo oficial hasta 1992 tras su independencia de la URSS. La historia es bien

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conocida, con el excelente Preolímpico en Zaragoza, la derrota en la primera fase ante la CEI, que probablemente les costó la plata, y el posterior bronce en un partido de nuevo ante sus antiguos paisanos. Un año después llegaría la traumática derrota ante Bielorrusia y, con ella, el quedar fuera del EuroBasket 1993 y por tanto del Mundial 1994, antes de culminar aquella primera etapa con la excelsa final y la plata del EuroBasket 1995 y un nuevo bronce en los Juegos de Atlanta. Después de aquello, Marciulionis ya no volvería a la selección y Sabonis sólo puntualmente para el EuroBasket de Francia 1999. Pero mientras todo eso pasaba, Lituania lograba también su primer oro... y en él Jasikevicius tendría mucho protagonista. Líder anotador, con 18 tantos de media, de la selección cadete que quedaba eliminada con un triple empate en el Europeo de 1993, Jasikevicius volvía a jugar con Lituania en el Europeo junior de 1994... un torneo que acabaría siendo icónico. Con el baloncesto lituano deprimido tras la ausencia de su selección senior en el EuroBasket y el mundial, el conjunto junior acabaría por devolver la alegría al Krepsinis local. VÍDEO: EL CAMINO AL EUROPEO JUNIOR 1994: https://www.dailymotion.com/video/xem2g8 Dirigidos por Jonas Kazlauskas y tras una odisea de viaje hoy inimaginable, Lituania llegaba a Tel Aviv con unas aspiraciones que la derrota inaugural ante la Eslovenia de Milic y Nesterovic parecían infundadas. Y más con un Jasikevicius tocado que apenas rendía en los primeros partidos pero que despertaba en el tramo final. 21 tantos a la Italia de Bulleri y Gironi en el partido que daba esta vez si el pase a semifinales, 19 en la semifinal a España (Iturbe, Carlos Jiménez, Rodrigo De la Fuente) y 10 puntos y otras tantas asistencias en la apretada final (73-71) a Croacia (el gran Zemljic, Giricek, Nicevic..). 54 años después Lituania volvía a ganar un oro: VÍDEO: LITUANIA, ORO EN EL EUROPEO JUNIOR: https://www.delfi.lt/video/sportas/krepsiniopasaulyje-archyvas-pirma-karta-europos-jauniucempionais-lietuviai-tapo-1994metais.d?id=62635761 Un año después Jasikevicius alcanza el quinto puesto en el Mundial junior de Grecia siendo de nuevo el máximo anotador y pasador de la selección. La siguiente parada llega en el Europeo U22 de Estambul. De nuevo en los compases iniciales de torneo, Lituania cae ante Eslovenia que repite con Nesterovic como referencia interior y

que cuenta con Goran Jagodnik como máximo anotador y reboteador del partido. Citando al gran Imanol Martinez hablando del esloveno “Si el físico de Jagodnik hubiera sido mejor la leyenda de Bodiroga hoy sería menor”. A partir de ahí Lituania, de nuevo dirigida por Kazlauskas, retoma el vuelo y se mete en semifinales. En ellas vence a los anfitriones pese a los 35 puntos de Kutluay para meterse en una final que acaban dominando ante España en un enorme partido de Timinskas y del hoy seleccionador lituano Adomaitis. Tras la independencia, segundo oro para Lituania y segundo oro para Saras.

Un año más tarde, Kazlauskas es promovido a seleccionador absoluto y hace debutar a Jasikevicius en el EuroBasket 1997. Repite en el Mundial 98 y asombra en el 99 estando a punto de frustrar con 22 puntos y 5 triples a aquella España que, De Miguel mediante, había logrado minimizar a Sabonis. Un año después, en Sidney, Saras ya es el dueño del equipo, logrando el bronce olímpico y en cierta forma humanizar a Estados Unidos. Luego el fiasco de Estambul 2001 apartaría del foco a una Lituania que volvería con más fuerza que nunca en el EuroBasket 2003. Con uno de los baloncestos más atractivos vistos en décadas, Lituania se colgaba el oro en Estocolmo con una exhibición de recursos pocas veces vista. Era el tercer oro tras la independencia y el primero en categoría senior. El tercero también para un Jasikevicius que además era nombrado MVP del torneo. Siempre competitiva, Lituania no ha ganado desde entonces ningún otro oro en senior y tuvo que esperar unos cuantos años más a que la generación de Valanciunas lo hiciera en formación. Saras aún habría de maravillar en los Juegos de Atenas y Pekin, amén de sumar el bronce en el EuroBasket de Madrid. Todo le que le costó encontrar en Kaunas nunca le faltó en la selección…

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EL APUNTE HISTÓRICO

por Iván Fernández Del fin de la era al éxito absoluto (1989-1999) Una de las visiones más tópicas que dibujan la imagen del baloncesto es aquella que reduce su belleza a su acto final. Pese a lo injusto de tal valoración, no es posible negar la evidencia de que pocas sensaciones pueden compararse a las de la resolución de un encuentro en la última jugada, en especial si esta obra también como punto final de un campeonato. La canasta de Aleksandr Belov en Munich, el triple de Djordjevic en Estambul… todo buen aficionado guarda en algún rincón de su memoria sentimental alguno de aquellos tiros decisivos que le llevaron a la gloria o a la frustración. De entre todos estos, pocos habrán sido tan espectaculares como aquel triple desde su propia pista de Dusan Kecman con el que el alero del Partizan daba a los de Belgrado el título de la liga adriática de 2010, devolviendo, de la manera más cruda, a la realidad a los miles de aficionados locales que apenas un segundo antes celebraban el triunfo de la Cibona, gracias a otra increíble canasta de tres puntos de Bojan Bogdanovic. Aquel triple de Bogdanovic parecía romper la hegemonía serbia en el torneo a la par que propiciar el primer título para los de Zagreb, con lo que la postrera canasta del serbio colocaba sobre la mesa todos los ingredientes necesarios para una enorme polémica. VÍDEO: CANASTA DECISIVA DE DUSAN KECMAN: https://youtu.be/9HW8diZwOAc Afortunadamente, otro de los grandes signos que identifican este deporte es el de su continuo afán por avanzar hacia la modernidad. Entre los pasos dados en esta dirección, pocos resultan tan eficaces como el Instant replay, a través del cual los colegiados pueden, con la ayuda del video, dictaminar sobre si un lanzamiento decisivo ha estado dentro del tiempo. De esta manera, aquel tiro de Kecman o el que en 2005 de Rubén Douglas daba a la Fortitudo su segundo scudetto, eran dados por válidos sin que nadie tuviera espacio para algo más que el simple disfrute/lamento deportivo.

Si, aún teniendo en cuenta lo dicho, a día de hoy el panorama dista de resultar idílico, resulta fácil adivinar hasta dónde podían llegar las suspicacias y polémicas apenas unos años atrás. Ejemplos hay muchos, y podrían hallarse en casi cada competición y en cada momento. Entre los más curiosos podría citarse la final de la liga griega de 1959, disputada en un curioso formato triangular y para cuyo desenlace último la organización se vio obligada a contratar a una pareja de árbitros yugoslavos (Vukovic y Pastor) ante las continuas objeciones de los dos grandes clubes de Salónica. Finalmente con 25 puntos de Ikonomou y 18 de Theothoritis, la moneda caería del lado de un cuadro blanquinegro, que sumaría así el primero de los dos únicos triunfos ligueros que atesora.

Ahora bien, más allá de ejemplos concretos, a buen seguro ninguna temporada habría de resultar tan convulsa como la 1988/89. Y es que, en una Europa en la que, permítase utilizar el empalagoso título de la canción de Scorpions, los vientos de cambio soplaban con fuerza, hasta tres de sus principales ligas acabarían por ver como su campeón se decidía más allá de los 40 minutos de juego del último encuentro. En Yugoslavia, la retirada del Partizan en un segundo partido que tenía poco menos que perdido cerraba la que bien pudiera haber sido una serie histórica. En cambio, en la URSS e Italia (ay, Livorno) la validez de una última canasta tendría la palabra definitiva.

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Procedente del vocablo ruso перестройка, la palabra Perestroika fue acogida en el llamado mundo occidental con su acepción literal de reestructuración, focalizando en la figura de Mijaíl Gorbachov un proceso que en realidad ya había comenzado muchos años antes, y en el que incluso podrían rastrearse antecedentes en la desestalinización surgida tras el impacto del informe Jruschov. Con todo, los postreros meses de 1988 y el comienzo del 89 traían consigo evidencias cada vez más claras del derrumbe, de tal manera que, aunque oficialmente el muro caía un 9 de noviembre, se puede afirmar que en realidad las grietas ya estaban a la vista. El triunfo de Solidaridad en Polonia y los movimientos aperturistas en Hungría suponían los primeros signos evidentes del triunfo desde dentro de la teoría del shock, mientras que la retirada de las tropas de Afganistán ahondaba en la ya innegable vulnerabilidad del otrora gigante soviético. Junto a las cuestiones geopolíticas, la ecuación terminaría de resolverse con la consolidación del “Glasnost” o política de apertura, donde, ahí sí, la figura de Gorbachov acabaría de resultar fundamental para el devenir del coloso.

Paralelamente el baloncesto de la URSS vivía a caballo entre dos sensaciones, ya que mientras por un lado figuras tan emblemáticas como la de Sergei Belov o Aleksander Gomelsky criticaban abiertamente a la Federación por su falso aperturismo, por el otro, en el ambiente aún permanecía la dulce fragancia del oro conseguido en los Juegos de Seúl… aunque para ser sinceros, al igual que en el juego político, la perestroika baloncestistica había comenzado bastante tiempo atrás… Es muy probable que ningún otro país europeo viva el baloncesto como lo hace Lituania, de ahí que no

es de extrañar que la organización del EuroBasket 2011 supusiera todo un terremoto emocional para la joven república báltica, que de repente se veía inundada de actos, publicaciones y un sinfín de actividades relacionadas con su Krepšinis. Entre todas ellas, destacaba la publicación del excelente libro de fotografía Legendiniai Zalgirio vyrai, puesta al día de la histórica obra de los Romualdas más famosos de la fotografía europea: Pozaerkis y Rakauskas, quienes en 1987 publicaron un álbum captando en imágenes los cuatro últimos años de existencia de un club, el Zalgiris, que se había convertido en mucho más que una entidad deportiva, hasta el punto que en la nueva edición, Ferdinadas Kauzonas, uno de los autores del célebre documental Aukso karstlige, llegaba a comparar la trascendencia del club con la del movimiento Sajudis. Es fácil comprender el orgullo que una ciudad como Kaunas pudo haber sentido cuando en 1998 y 1999 su equipo enlazaba los títulos de la Copa Saporta y la Euroliga, pero quizás sea un poco más complejo tratar de explicar como algo más de una década antes otro Zalgiris es reverenciado hoy con un fervor y un respeto a la altura de los más escogidos. Para explicarlo se podría enfocar el tema desde muchos ángulos, pero quizás ninguno como el de la rivalidad con un CSKA, que, como símbolo del ejército soviético, era elevado a la categoría de perfecta Némesis , y es que como Holmes tuvo a su Moriarty (aunque en realidad el pobre profesor apenas aparece en una historia del canon a la par que es mencionado en otras dos…), la leyenda del Zalgiris va muy ligada a la del equipo rojo. Hablar hoy en día del CSKA de Moscú conlleva referirse a uno de los equipos más potentes del viejo continente. Con una estructura altamente profesionalizada y un poderío económico casi sin parangón, el actual equipo moscovita poco tiene ya que ver con lo que fue en sus orígenes. El histórico TSKA logra dominar Europa, logrando cuatro títulos europeos entre 1963 y 1971 que bien podrían haber sido más de no mediar un par de decisiones políticas. Por un lado las autoridades soviéticas daban absoluta prioridad al baloncesto olímpico y cada cuatro años sus equipos no participaban en competición internacional alguna. La otra, más dañina para los intereses del TSKA, llega en 1966. Buscando dar mayor protagonismo a los jóvenes valores, la Federación soviética decide limitar la presencia de los mayores de 25 años por lo que, de un plumazo, los moscovitas se ven obligados a prescindir de Zubkov, Korneev y

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Borodin. ¿Tenía razón el TSKA para quejarse? Evidentemente no, pues si alguien había favorecido la legislación era al equipo del ejército. El TSKA de Moscú era oficialmente el equipo del ejercito, por lo que, apoyándose en esa condición comenzó a realizar su particular draft. Desde 1954 y hasta 1987, los técnicos del TSKA reclutaban a los mejores jugadores del país para que realizaran su servicio militar en el equipo rojo. De Semenov en 1954 a Goborov en 1987, con excepción de las lituanas, casi todas las grandes estrellas de la URSS pasaron por el TSKA mediante este procedimiento (Belov, Volnov, Edeshko, Tarakanov...), labrando una hegemonía local tan brutal que entre 1960 y 1984 los moscovitas sólo dejaran de ganar el torneo en dos ocasiones: en 1968 ante el Dinamo de Tbilisi y en 1975 ante el Spartak de Leningrado de Alexander Belov, que por una vez dejaba de lado su condición de Poulidor del basket soviético (7 subcampeonatos en la década de los 70).

paulatinamente de los puestos de cabeza. Con el excepcional Modestas Paulaskas a la cabeza, a finales de los 60 y 70 el club recobra su status alcanzando en diversas ocasiones el tercer puesto, aunque la falta de interiores de garantías acaba por limitar a un equipo preciosista pero falto de contundencia.

Arvydas Sabonis y Vladimir Tkachenko

Sergey Belov y Alexander Gomelsky Con Kurtinaitis como excepción de la ausencia de lituanos (los detalles y un millón de cosas más en las magnificas “Crónicas lituanas” de Juan Carlos Gallego), el basket en la república báltica se convertía en algo más que un mero acontecimiento deportivo para definir uno de los símbolos de la identidad lituana… entre la que el Zalgiris se erigía, con algún breve interludio como el de 1979 del Statyba, como principal referente. Fundado en 1944 bajo la denominación de Skif Kaunas, el club de la segunda ciudad lituana tardaría sólo tres años en llevarse su primera liga soviética de la mano de Mykolas Zimiskas, llegando la segunda cuatro años más tarde ya bajo la denominación de Zalgiris. Pese a ese espectacular arranque, el club pasaría su particular travesía del desierto alejándose

La irrupción de Raimundas Civilis y la consolidación de Iovaisha como una estrella llevan al Zalgiris al subcampeonato en el año 80 y preparan el asalto al trono de un CSKA que empieza a mirar de reojo la imparable ascensión de un gigantón de la propia Kaunas, de nombre Arvydas. Con Sabonis y Civilis cubriendo el juego interior, la falta de un base puro se suple con la dinamita de Homicius, Kurtinaitis o Iovaisha. El club sigue creciendo, y con la llegada de los play-off cede en las finales de 1983 y 1984 ante un CSKA símbolo del poder central de Moscú y ya obsesión absoluta de un grupo que cada día está más cerca. La temporada 1984/85 se ve en Kaunas como la de la definitiva ascensión, algo que la propia competición va confirmando de tal manera que el Zalgiris cierra la primera fase liguera con un balance de 20-2 (cayendo solamente por 74-73 ante el Spartak y 100-92 ante el VEF Riga de Valters), con doble victoria ante el CSKA (98-88 en Kaunas y 7880 en Moscú) y con registros anotadores espectaculares hasta el punto de superar los 110 puntos en 8 ocasiones. La segunda fase de los de Garastas es aún mejor, cerrándola invictos y venciendo de nuevo al CSKA esta vez (la segunda vuelta la jugaban los ocho primeros a una sola vuelta) por 88-78. Las previsiones se cumplen y lituanos y moscovitas alcanzan la final con ventaja de campo para los

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primeros pero con la particularidad de que el equipo peor clasificado juega primero como local. Lejos de acusar la presión, el Zalgiris asalta Moscú por 71-86 con 26 puntos de Homicius, 19 de Kurtinaitis y 15 de Sabonis, mientras que Tkachenko con 12 se queda como el mejor realizador del TSKA. Con todo a favor, el segundo partido resulta ser mucho más trabado con la buena defensa de los de Gomelsky minimizando a Sabonis y obligando al Zalgiris a jugar a un ritmo menor al acostumbrado. Tensión, dureza, nervios… y empate a 69 que da paso a una prórroga donde un triple de Iovaisha certifica el triunfo del Zalgiris cortando la racha moscovita y llevando al delirio al publico que abarrotaba el viejo pabellón. La euforia de la victoria y la baja de un Iovaisha al limite condicionan a un Zalgiris que días después pierde la final de la Recopa ante el Barcelona.

dos jugadores de la talla de Tikhonenko y Volkov. Precisamente la salida del segundo, elegido mejor jugador el año anterior, rumbo a Kiev, donde se reencuentra con otro campeón olímpico como Belostenny, coloca al Budivelnyk entre los aspirantes claros a llevarse un torneo donde por primera vez en años la dispersión de talento (Valters en Riga, Marciulionis en el Statyba, Tikhonenko en el Alma Ata, Sokk en el Kalev Tallin…) augura un campeonato menos bipolar de lo acostumbrado.

Vladas Garastas, manteado por sus jugadores tras conseguir el título en 1985

De los avatares europeos no estaban exentos tampoco los otros dos grandes candidatos. Por un lado el cuadro ucraniano, que en Europa utilizaba Stroitel como sustantivo, quedaba apeado en la liguilla de cuartos de la Copa Korac de la manera más dura posible. Encuadrado en el grupo D junto a Cantú, Orthez y Den Helder, el hecho de que sólo el primer clasificado siguiera adelante parecía abocar al grupo a un duelo directo entre ucranianos e italianos, que en el primer cara a cara parecía decantarse a favor de los primeros de la mano de un gran Antonello Riva para firmar un convincente 10897. Sin fallos ante el resto de los equipos, la penúltima jornada parecía ser la decisiva de tal manera que, cuando tras una estratosférica actuación de Volkov, el Stroitel se imponía por 15 tantos la suerte del grupo parecía sentenciada. Sin embargo, contra todo pronóstico, en el último suspiro el cuadro ucraniano dejaba escapar el pase a las semifinales cayendo por un sólo punto en la pista de un Orthez que nada se jugaba.

VÍDEO: FINAL 1985 (ZALGIRIS - TSKA): http://youtu.be/-53pnXVawf4 Esa derrota y la del año siguiente en la final de Copa de Europa ante la Cibona impiden un mayor reconocimiento internacional, pero los verdes con el triunfo ante el CSKA ya se habían convertido en inmortales en su tierra… y más aún cuando conseguían repetir título ante el mismo rival en 1986 y 1987, con mención especial a esta ultima con un tercer partido épico y que probablemente se encuentre entre los mejores de esa década. La temporada 1987/88 llega para los de Kaunas marcada por la ausencia de Sabonis, cuya baja se revela especialmente clave en unas finales que devuelven al TSKA su condición de vanguardia en el baloncesto soviético. Con Sabonis de vuelta, el Zalgiris afronta la nueva temporada de nuevo como favorito, máxime cuando el rival moscovita pierde a

Tras un inicio titubeante con sorprendentes derrotas ante rivales como el Dinamo Moscu o el Kalev, el Zalgiris mete la directa tras el parón liguero provocado por la habitual gira de la selección por los Estados Unidos (saldada con un balance de 8-2 para los soviéticos) dominando con claridad el segundo tramo de la temporada y asegurándose así el factor pista por delante del Budivelnyk y del TSKA. El conjunto rojo había recuperado a Tkachenko tras su grave lesión y contaba con una buena base de jugadores encarnada en los Tarakanov, Goborov, Pankrashkin o Miglieniks, pero su excesiva mecanización ofensiva y su falta de frescura habían convertido en un suplicio el hecho de simultanear la competición doméstica con una Copa de Europa donde no podían pasar del penúltimo puesto en una liguilla de cuartos que cerraban con un pobre balance de 4-10.

Por su parte, el Zalgiris llegaría un paso más adelante aunque, curiosamente, esto les traería más problemas. Tras liderar su grupo de cuartos de

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final al quedar por delante de la Cibona gracias al average, el conjunto de Kaunas afrontaba con las máximas aspiraciones las semifinales de una Recopa, que, pese a su condición de segunda competición, reunía en su penúltima fase a tres de las más rutilantes estrellas del basket europeo: el propio Arvydas Sabonis, un Drazen Petrovic que en el otro lado destrozaba a sus antiguos compañeros de la Cibona y un Oscar Schmidt convertido en la mayor amenaza para el conjunto de Garastas, que no obstante lograba controlar la mano del brasileño para llevarse el partido de ida por 86-80. Con todo por resolver, el partido de vuelta en Caserta llegaba igualado a la media parte (53-53) pero acababa cayendo del lado transalpino tras una segunda parte donde los nervios del Zalgiris llegaban al punto de transformarse en un claro enfrentamiento entre varios de sus jugadores, con Jovaisa apuntando tras el partido directamente hacia su entrenador y alguno de sus compañeros (en especial Kurtinaitis y Homicius) acusándolos de olvidarse de Sabonis. El sensacional jugador de Anykščiai no eludía tampoco la autocrítica y, aunque desde fuera los problemas parecían gravitar en torno a la eliminación, se convertía en el vivo ejemplo de lo que comenzaba a suceder en un club cuya autoexigencia caminaba en paralelo con multitud de problemas estructurales, económicos e incluso políticos. Con todo, el Zalgiris logra la primera plaza de la fase regular y se presenta en la final con el factor pista a favor ante un Budivelnyk que reafirma sus opciones dejando al TSKA fuera de las dos primeras plazas por primera vez desde 1968. La final, programada al mejor de tres partidos con el equipo mejor clasificado jugando fuera el primer encuentro, arranca en la capital ucraniana, donde la buena defensa de Belostenny y los problemas físicos de Sabonis condicionan el juego de un Zalgiris que cae por 97-94. De vuelta a Kaunas, el segundo partido de la serie comienza marcado inevitablemente por la ausencia de un Sabonis al que, como en buena parte de la temporada, sus problemas en el talón le vuelven a jugar una mala pasada. El partido transcurre tenso, con los locales abusando del tiro exterior y con los visitantes llevando la iniciativa gracias a un inspirado Volkov que permite llegar a su equipo con 10 puntos de ventaja al descanso. Con todo por decidir, el partido entra en su tramo final mucho más comprimido gracias a una mayor agresividad de los locales y al despertar ofensivo de un Jovaisa que con un triple y una penetración marca de la casa, vuelve a poner al Zalgiris en un partido que de todas formas parece escapárseles de las manos cuando, a falta de un minuto, el punto

número 23 de Volkov pone un 81-87 que se antoja definitivo. Con todo en contra, el decimotercer triple local (en 26 intentos) de la noche vuelve a apretar un partido que vive un nuevo golpe de efecto tras un precipitado tiro del omnipresente Volkov cuyo error deja a los de Kaunas 28 segundos para buscar el empate. Con Jovaisa y Kurtinaitis tapados, el balón va hacia un Homicius que recibe la falta de un nervioso Shaptala. El Zalgiris opta por sacar de banda y el balón vuelve a Valdemaras, que con un escorzo en el aire intenta igualar el partido encontrándose con el hierro. Con el Budivelnyk paralizado por el vértigo del éxito, el rebote ofensivo cae, bajo el aro, en las manos de un Krapikas que sin oposición alguna y con una frialdad polar sale de la zona y anota el triple del empate con 12 segundos por jugar. En medio de la algarabía báltica, el Budivelnyk pone la última bola en manos de un Volkov que bota sin demasiada fluidez y que incomprensiblemente no ataca el aro, hasta que, con dos segundos por jugar, decide levantarse desde cerca de la línea de la media pista anotando limpiamente un triple increíble que desata la euforia en el cuadro ucraniano.

VÍDEO: ZALGIRIS-BUDIVELNIK (1988) https://youtu.be/cP-8x6hstog La jugada parece clara, pero el público comienza a mostrar su ira mientras el cuadro que dirige Viktor Bojehar celebra su histórico triunfo en mitad de la pista. Los árbitros dudan, la canasta no acaba de subir al electrónico e incluso un “recuperado” Sabonis hace acto de aparición remangando su camisa de rayas, a la par que se dirige hacia unos comisarios de mesa, que tras un interminable debate deciden anular el triple visitante. Con el ánimo por los suelos, el Budivelnyk es presa fácil en la prórroga, por lo que la serie se ve abocada a un tercer partido al que los jugadores de Kiev no comparecen. El Zalgiris es proclamado campeón, pero apenas dos días después, en una decisión que en Lituania se interpreta como puramente política,

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el comité deportivo accede a revisar el video del partido tras lo cual decide dar por válido el triple de Volkov y, por tanto, el primer título de la historia al conjunto ucraniano. La sentencia causaría un enorme revuelo, pero los cambios cada vez más vertiginosos pronto la harían olvidar y así, apenas unas semanas después, 45 puntos de Nikos Gallis y un triple letal de Fannis Christodolou apeaban a la URSS de la final del EuroBasket. Una URSS de la que en ese mismo verano comenzarían a salir sus estrellas más rutilantes y que, tan sólo otro año después, se presentaría en el Mundial de Argentina con un sólo lituano: su seleccionador Vladas Garastas.

Con los cambios precipitándose, el Zalgiris pasa en la 1989/90 a ser un equipo casi irreconocible tras la salida del núcleo duro con Sabonis y Homicius poniendo rumbo a la ACB y Kurtinaitis y Iovaisha a Alemania. Zalgiris queda lejos de los puestos de cabeza en liga, pero a cambio firma una notable Recopa. Tras pasar con algunos apuros la liguilla de cuartos de final, los de Kaunas se encuentran en las semifinales con el Real Madrid. Los blancos ganan con solvencia en la ida por 13 puntos, pero en la vuelta el conjunto lituano firma los mejores minutos del curso y al descanso ya vence por 15 tantos con un buen Einikis y Lukminas desatado en el tiro exterior. Finalmente los nervios locales y un providencial rebote ofensivo de Frederick dejaban el marcador final en un insuficiente +12 para los lituanos que daba el pase a la final a un Madrid (que siempre ha sido al menos finalista en cada participación europea cuando no ha disputado la Copa de Europa) que habría de caer en ella ante la Knorr de Bolonia de Ray Richardson y Messina.

Esa eliminatoria sería el canto del cisne del Zalgiris durante muchos años en Europa. Tras el derrumbe final de la URSS, la nueva liga profesional lituana nace en 1993 y el Zalgiris (que ya ha ganado las tres ediciones de transición entre el viejo y el nuevo modelo) se erige en el gran dominador hasta el punto de que se lleva todas las ediciones hasta el triunfo del Lietuvos en la 19999-2000. Pero en Europa las cosas son muy distintas y durante años el guión es similar: eliminados en la primera eliminatoria de la Copa de Europa pasan a la Recopa... donde tampoco consiguen avanzar. En la temporada 1994/95, tras su éxito en las inferiores de la selección, se hace cargo del equipo sin que el resultado europeo mejore... una mejora que llegara el siguiente curso. Por primera vez en años, el Zalgiris supera la primera ronda en la máxima competición continental para caer en la segunda ante el Panathinaikos que a la postre se proclamará campeón con Wilkins y el famoso tapón de Vrankovic. Repescado para la Recopa, el club de Kaunas esta vez sí da la talla y regresa a unas semifinales europeas donde cae ante el PAOK de Prelevic, Stojakovic o Rentzias. El siguiente año, sin derecho a participar en la Copa de Europa, el Zalgiris es líder de su grupo en la primera fase para acabar cayendo en los octavos de final ante el PSG de Sciarra, Dacoury y Struelens. Un paso atrás... pero de los que sirven para coger impulso. Pese al ligero desengaño, la temporada sirve de consolidación para una nueva hornada de jugadores y para implementar el estilo que desea Jonas Kazlauskas. Un Kazlauskas que ese verano debuta como seleccionador absoluto y que tras el título liguero promete un Zalgiris “que va a llegar lejos en Europa” para el siguiente curso. Sin derecho a participar de nuevo en la Copa de Europa (la FIBA en esos años había dejado de lado las previas y los campeones de diversos países no participaban), el Zalgiris debuta en la segunda competición continental con paso firme y vuelve a erigirse como líder de su grupo. Keravnos en dieciseisavos, Tofas en octavos y Beobanka en cuartos caen ante un Zalgiris crecido. En semifinales espera el Saratov, pero ya en la ida en Kaunas el cuadro de Kazlauskas sentencia con un contundente 96-74. 30 puntos de Stombergas y 22 de Adomaitis con 6 triples sentencian a un cuadro ruso donde el más destacado es un ex de la casa como Einikis que a base de ganchos alcanza la treintena. Tras cumplir en el partido de vuelta con un -14, el Zalgiris alcanza la tercera final europea de su historia. El rival el Stefanel de Milán con Gentile,

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Warren Kidd, Sigalas o Thurl Bailey, el escenario la sala Pionir de Belgrado. Los italianos parten como favoritos pero Zalgiris llega al descanso con cuatro puntos de ventaja. Lejos de conformarse, la salida del segundo tiempo es una avalancha lituana y los de Kazlauskas se llevan el primer título europeo de su historia venciendo por 82-67. Stombergas se va a los 35 puntos y 5 asistencias, Whatley aporta 19 y Franjo Arapovic domina en defensa y en el rebote.

Lo que vendría después es de todos conocido. El lockout NBA que facilitaba el fichaje de Bowie, la llegada de Jiri Zidek y tras él la de Tyus Edney (Sabonis llegó a entrenar con el equipo pero no a debutar). Campeón NCAA y compañero de piso del checo, la amenaza de que el lockout vaya a extenderse hacen que el menudo base se plantee dar el salto a Europa y en esa tesitura la intermediación de Zidek acaba por ser decisiva. La continuidad de los Zukauskas (que no eran hermanos) el liderazgo de Stombergas y una buena base de rotación se veía reforzada por tres fichajes de lujo. Otro factor acabaría por ser importante en aquella gesta. Al margen de la Copa de Europa y la liga lituana, el Zalgiris forma parte de la embrionaria NEBL. Mayor volumen de partidos y un detalle importante, allí el reloj de posesión es de 24 segundos algo que acaba por definir a un conjunto ya de por sí con vocación suicida. Tras aquel momento de gloria absoluto, Zalgiris rozaría una nueva Final Four en 2004 quedando fuera tras toda una sucesión de calamidades culminadas con el milagroso triple de Sharp.

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EL ANÁLISIS DE... CSKA DE MOSCÚ

por Iván Fernández Palmarés del CSKA Campeón de Europa Subcampeón de Europa

Final Four

Otros títulos europeos Ligas Copas

7 (1961, 63, 69, 71, 2006, 08 y 16) 6 (1965, 70, 73, 2007, 09 y 2012) 17ª (1996, 2001, 03, 04,05,06,07,08,09 10,12,13,14,15,16 17, 18)

tenor de las declaraciones previas, la gran duda para el cuadro ruso es la presencia y el estado real de un Nando De Colo que ha vuelto a firmar una temporada maravillosa. Y es que, a poco que el francés llegue medio bien, el CSKA puede ver multiplicadas sus opciones de triunfo. Quizás porque se ha normalizado su gran rendimiento o por estar muy bien rodeado, ha pasado un tanto desapercibida una temporada con un rendimiento y dominio como hacía años que no se veía.

53 (24 URSS, 20 Rusia, 8 VTB y 1 NEBL) 8 (3 URSS, 4 Rusia, 1 VTB)

Esta temporada Fase regular

1º (24-6)

Playoff

3-1 Khimki

Total

27-7

Fiel a su cita con la Final Four, 16 de las 18 disputadas este siglo siendo ya el equipo con más presencias, el CSKA llega a Belgrado tras ser el mejor equipo de la fase regular y superar, con algunos apuros, al Khimki en los cuartos de final. Pendiente del estado físico de Nando de Colo y Kyle Hines, la gran duda sobre el conjunto moscovita vuelve a estar situada en torno a su capacidad mental para competir en los momentos clave. Si el título de hace dos años parecía despejar la presión, que no las dudas tras la remontada turca, la eliminación del año pasado de nuevo ante el Olympiacos vuelve a poner en tela de juicio la respuesta de un equipo impecable en el día a día pero al que hasta la fecha le ha faltado resolución. Mejor encaminados en lo psicológico, al menos a

Indirectamente, la presencia de Nando ha afectado a jugadores como Westermann (increíble tras su vuelta de la lesión y fatal en la serie ante el Khimki). Al margen del factor De Colo, la llegada de Clyburn y Hunter ha dado un punto más físico a un CSKA que se ha encontrado con un rendimiento notable de ambos, en especial del ex del Darussafaka. Con Cory Higgins subiendo otra vez, su rendimiento hasta el punto de convertirse probablemente en el mejor estadounidense hoy en día en Europa, el otro gran vértice de este CSKA lo encarna Sergio Rodríguez. Sin llegar al nivel excelso de las dos últimas temporadas de Teodosic, el canario no ha andado lejos firmando un año fantástico, gozando de plena libertad y desatando la mejor versión de su juego.

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Pero por encima de todo eso (y de la presencia de un Rudd que pudiera ser la sorpresa) quizás el salto de calidad puede llegar desde el banquillo. Con un Itoudis que ha madurado mucho en la dirección de partido, el CSKA parece mejor preparado para gestionar los momentos duros. El técnico griego mantiene su buena preparación de partido y su apuesta de juego, pero ha dado síntomas de gestionar mejor los problemas y de saber acortar las rotaciones o alargarlas según el momento.

En el lado opuesto queda la duda del bloque nacional con Khryapa ya en el ocaso, Fridzon contando poco y Kurbanov teniendo menos protagonismo directo que el año pasado... aunque rindiendo bien. A cambio Antonov está aportando al nivel que había mostrado en el Nizhny Novgorod, así que la clave bien pudiera ser el papel de Vorontsevich. Irregular y flojo en muchos momentos de temporada, a cambio ha dejado dos o tres partidos en los que ha sacado a pasear su mano. Ofensivamente a un nivel como pocas veces se ha visto en Europa, con un caudal de generación de juego estable y muy complicado de seguir, el conjunto rojo ha funcionado a tirones en el aspecto defensivo con picos extraordinarios, en especial cuando ha adoptado configuraciones pequeñas. En definitiva, el CSKA tiene jugadores, juego y bagaje para ser campeón, de su capacidad para ponerlas en orden, sumar algún efectivo interior y recuperar a De Colo y Hines puede ser la clave para que lo consiga

La plantilla Tras un año agridulce en los Sixers y pocas perspectivas de encontrar un proyecto estable en la NBA, Sergio Rodríguez está viviendo en Moscú uno

de los mejores momentos de su carrera deportiva. Tentado en verano por distintas ofertas europeas (sólo Valencia presentó algo concreto en ACB), el base canario acaba firmando por el CSKA no sólo por el tema económico, jugoso eso sí, sino por la promesa de Itoudis de que iba a gozar de libertad total para explotar su juego. Sin miedo al legado dejado por un genio como Teodosic, Sergio ha heredado la libertad de la que gozaba el serbio sin por ello tener que renunciar a nada en su juego. En esa tesitura, el 'Chacho' ha dibujado una temporada sobresaliente con un tramo final excepcional. Mejorando con el paso de los meses en su relación en pista con De Colo, Rodríguez ha explotado su buen momento físico para lucir en el tiro exterior, dar ritmo al ataque moscovita y explotar su lectura del pick and roll y sus asociaciones con jugadores como Hunter o Antonov. Con libertad para tirar llegando, generandose tras paso atrás o para mezclar ritmos, Sergio alcanza Belgrado además tras un buen año a nivel defensivo para sus posibilidades y sin ninguna duda como uno de los jugadores a seguir. Tras un notable año en Zalgiris, Leo Westermann no ha acabado de cogerle el punto a la dirección del CSKA, en parte debido a una lesión que le apartó durante 16 partidos y en parte debido a su estilo pausado en el juego. Más cómodo cuando ha podido coincidir en pista con su compatriota De Colo, el base francés se ha prodigado poco en el tiro pero con una buena selección del mismo. Cerebral y con dotes de mando, si no le tiembla el pulso su capacidad de dirección pueden dar un contrapunto al CSKA. De presencia testimonial hasta la fecha (34 minutos en 6 partidos), parece complicado que Mikhail Kulagin disponga de minutos en Belgrado. Por consolidar físicamente, el pequeño de los Kulagin tiene chispa en el juego y en la VTB ha evidenciado cierta facilidad ofensiva y asentamiento en su tiro exterior y una mejor predisposición defensiva. Sin duda alguna buena parte de la atención de la Final Four va a recaer en el estado físico de Nando De Colo. MVP hace dos años tanto de la temporada regular como de la Final Four, el jugador galo parece que llegará a Belgrado, pero queda ver en qué condiciones y con qué grado de chispa en el juego para un jugador que en ocasiones anteriores ha necesitado cierto rodaje para ofrecer su mejor versión. Aún más decisivo que en años anteriores, De Colo ha mejorado con el paso de las semanas su sintonía en el juego con Sergio Rodríguez acercándose a la simbiosis que tenía con Milos

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Teodosic. Segundo máximo anotador y tercer mejor valorado del torneo, los números se quedan cortos para explicar las sensaciones que desprende el jugador francés en la pista, aunando la rara capacidad de ofrecer deleite estético y solidez competitiva. Escolta pero con capacidad y ocasiones para ejercer de base, De Colo vive un idilio con el aro multiplicado por su innata facilidad para acudir a la línea. Parte fundamental de un CSKA que ha ahondado en sus fortalezas para ser un equipo acusadamente perimetral, el ex de Cholet significa un soplo de aire fresco entre la rutinaria colección de especialistas que pululan por las canchas europeas. Fiable en el tiro exterior a pies parados, pero sin alma ni capacidad de especialista puro, De Colo ha hecho un arte de lo excepcional con una gama de recursos en la media distancia más propios de otros tiempos. De excelsa lectura del pick and roll y sobresaliente tacto, el escolta francés encuentra vías para anotar en territorios poco explorados en el baloncesto actual. Técnicamente irreprochable, su talla y su buen uso del cuerpo le permiten atacar el aro mostrando a la par fiabilidad y elegancia en sus entradas a canasta. Notable en la visión de juego, capaz de destellos en el pase, De Colo irradia elegancia y clase en su tránsito sobre la pista. Más cuestionable en el aspecto defensivo, tiene piernas, inteligencia y cuerpo para minimizar lo que sin duda dista de ser una de sus fortalezas. Prodigio de aparente sencillez, De Colo destila clase y talento mientras desprende una sensación de falsa lentitud que termina por desbordar a un rival a menudo atónito con la facilidad del escolta galo. Acusando, de nuevo, la gran temporada del galo y el paso de Higgins a jugar varios minutos como 2, Vitaly Fridzon sigue sin encontrar acomodo claro en las preferencias de un Itoudis que no siempre ha sido capaz de sacar todo el partido posible al escolta ruso, que ha vuelto a perder otro punto más de protagonismo por segundo año consecutivo. Con todo, Fridzon posee capacidad para ejercer de revulsivo ofensivo y no da muestras de desapego por su papel. Notable triplista, Fridzon ha ido ganado repertorio de tiro tanto en la media distancia como en el 6,75 siendo además un buen defensor. Con alguna dificultad para generarse sus tiros, al ex del Khimki le falta un punto de sosiego para transformar su buena capacidad de pase en una mayor fuente de generación de juego. De su frialdad y capacidad para seguir rindiendo en rotaciones cortas y exigentes, puede depender su papel en Belgrado, aunque su pobre serie ante el Khimki aún sin De Colo en pista no parece el mejor augurio.

Lejos de la presencia y el reconocimiento de Sony Weems, Cory Higgins llegaba hace dos temporadas a Moscú culminando un trayecto que partía como excelso anotador en la VTB con el Triumph para acabar de crecer como jugador total a las órdenes de Jure Zdovc el curso siguiente en el Royal Halil turco. Fundamental en el título de 2016, este año no sólo ha confirmado su condición de jugador de equipo “grande” sino que ha logrado subir su aportación, especialmente en defensa donde su impacto ha sido tremendo hasta el punto de convertirse en uno de los mejores defensores exteriores de Europa.

Serio y concentrado en el juego, Higgins alterna posiciones exteriores saliendo del banquillo y aportando casi al instante. Buen manejador de balón y con instinto para buscar el aro, el ex de Colorado ha ganado lectura de juego en estático y en la parte final del torneo se ha destapado como generador de juego acumulando a partes iguales balón y acierto. Más anotador que tirador, su buena selección de tiro le permite grandes porcentajes en el triple, aunque sigue destacando por su facilidad para sacar tiros cortos por encima de sus pares o buscar el aro. Alero de forma natural, la llegada de Clyburn le ha llevado a tener más minutos como escolta cumpliendo sin mayores problemas y volviendo a hacer gala de una regularidad pasmosa (sólo tres partidos por debajo de los 8 puntos). Pese a un ligero bajón en el tramo final de la temporada, puede decirse que la adaptación de Will Clyburn al primer escalón europeo ha sido notable. Tras pasar por Ratiopharm, Holon y Darussafaka, el alero de Detroit ha firmado una primera temporada en el CSKA notable. Impagable en campo abierto, su despliegue físico y su presencia en el rebote han elevado el listón de un

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CSKA no pocas veces romo en ese aspecto en el pasado. Muy concentrado en el juego y dando minutos en ocasiones como falso cuatro, su papel en las defensas adelantadas como punta de lanza ha acabado por resultar muy importante ante los riesgos planteados por Itoudis. Irregular tirador por naturaleza, los espacios de los que goza y su mejora en los tiros estáticos o tras bote han evitado que sea penalizado. A poco que recupere la chispa física, debería ser muy importante en la Final Four.

Algo menos acertado de cara al aro que el curso anterior, Nikita Kurbanov ha dado un paso más en su asentamiento en la élite gracias a su capacidad de adaptación al juego de Itoudis, aunque paradójicamente ha perdido rol ofensivo por el impacto de Clyburn en el ataque moscovita. Importante en el rebote, su papel como tres titular (33 de sus 34 partidos) se redobla con su gran rendimiento defensivo, llegando incluso en ocasiones a usarse como comodín ante bases o escoltas. Maduro en el juego y mejorado en la visión del mismo, su capacidad para jugar al poste y su amenaza en los tiros abiertos pese a no ser un especialista (preocupante 0/7 en triples en los cuartos de final) hacen que puntualmente pueda sumarse al juego ofensivo de un equipo que, no obstante, le necesita más en la intendencia. Titular en tan sólo nueve partidos durante el curso y con sus peores medias anotadoras de los últimos cuatro años, Andrey Vorontsevich llega a Belgrado con necesidad de reivindicarse tras un año francamente complicado. Algo falto de confianza, sin demasiada continuidad y obligado en ocasiones a oficiar como cinco, el jugador ruso cuenta al menos con el aval de su gran rendimiento en el último partido de la serie ante el Khimki o ante el Fenerbahçe en el tramo final de la fase regular. Más irregular que de costumbre en el triple, mantiene

un interesante 40% pero la mitad de todos sus triples han llegado en tres partidos. Buen pasador, en especial desde el poste alto, en muchos momentos de la temporada ha dejado la sensación de que su peso real en el juego ha disminuido. Coordinado y con facilidad para el tapón, peca en ocasiones de falta de concentración defensiva pero pasa por ser una de las claves del actual CSKA y un engranaje fundamental en la temperatura de un juego interior mucho menos exuberante que el perimetral. De su capacidad para sentirse importante o coger la racha triplista puede depender el equilibrio de los de Itoudis. En el lado contrario de la balanza, Semen Antonov alcanza la cita clave del año en su mejor momento de forma desde que llegó al CSKA. Aprovechando el hueco provocado por las lesiones y la irregularidad del propio Vorontsevich, el ex del Nizhny ha ido ganando peso en el juego hasta recordar al de etapas anteriores... en un escenario mucho más complicado. Listo en el poste y con buena visión de juego, a lo largo de su carrera siempre se ha caracterizado por dar su mejor versión en los momentos clave, por lo que podría ser uno de los tapados de la Final Four. De aspecto algo robótico y tosco, se muestra muy eficaz en el triple si dispone de espacio y tiempo de ejecución algo que su buena conexión con un Sergio Rodríguez que tiende a buscarle cada vez se da de forma más habitual. Prácticamente testimonial, Victor Khryapa parece haber entrado definitivamente en el ocaso de su carrera. Poseedor del récord de participaciones en la Final Four, el ala pivot ruso ha perdido explosividad y con ella la confianza de Itoudis. Con todo, su calidad y su lectura de juego podrían aún reservarle algún espacio. Protagonista del palmeo que cambió la historia reciente del club, Khryapa aparece ahora con cuentagotas pero sigue dejando destellos de calidad incuestionables. Aún con condiciones para ser importante en defensa y en el rebote, no está fino en el tiro exterior, aunque paradójicamente sí parece con buenas sensaciones en el resto de acciones de cara al aro. Su tranquilidad y la pausa con la que lee el juego le convierten en muchas ocasiones en un segundo base para el equipo. Desde el poste alto Khryapa es capaz de tirar, amenazar y sobre todo crear a través de una excelente visión de juego, una certera (y rápida) capacidad de pase y excelente uso de las fintas, lo que en un equipo como CSKA en ocasiones tan directo es un plus en situaciones clave. Llegado como parche durante las lesiones, Victor Rudd ha conseguido prolongar su contrato hasta

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final de temporada. Imprevisible y con tendencia a coger peso, el estadounidense ha pasado a ser un 34 a casi un 4-5. Lejos de encontrar un sitio estable en la rotación de Itoudis, su desparpajo, capacidad para correr la pista o tirar sin demasiados remilgos pueden abrirle la puerta a ser un especialista ofensivo que sirva como revulsivo. Elegido de nuevo como mejor jugador defensivo del torneo, Kyle Hines es, junto a De Colo, la otra gran duda del CSKA de cara a la Final Four. Doble campeón con Olympiacos e importante en el título moscovita en Berlín hace dos temporadas, el ex del Brose está viviendo un curso dulce favorecido por el estilo abierto del equipo. Duro en el poste e inteligente en los cambios defensivos, su excelente uso del cuerpo y su depurada técnica de salto le permiten competir en la zona con plenas garantías. Más peligroso en el rebote ofensivo, la capacidad de aguantar los contactos y su buena lectura del pick and roll son su principal vía ofensiva junto a su facilidad para conducir en ocasiones la transición. Buen taponador y una auténtica roca cuando gana la posición, ha dado otro paso más en su mejora en el pase y en la seguridad en tiros cortos frontales. Fundamental en la serie de cuartos ante el Khimki con la baja de Hines, Othello Hunter vivirá en Belgrado su tercera Final Four con otros tantos equipos. Perfectamente adaptado a su rol desde el primer día, Hunter ha destilado actividad, ha sido un martillo pilón en el rebote ofensivo y ha contribuido a mantener el nivel defensivo. Rápido en pista abierta y de buena lectura en el pick and roll, su buena conexión con Sergio Rodríguez le está permitiendo anotar con cierta continuidad. Muy castigado por las lesiones, Pavel Korobkov sólo ha podido disputar cuatro partidos en la presente Euroliga, aunque de cumplir los plazos previstos, podría reaparecer en la Final Four. Segundo año ya en el que apenas juega por sus problemas físicos, Korobkov es un jugador muy del gusto de Itoudis y con una mayor facilidad ofensiva de la que aparenta. Procedente del siempre excitante Saratov, Alan Makiev apenas ha disputado unos segundos en la presente Euroliga ante el Valencia basket en un fugaz paso por el torneo marcado por sus faltas. Lejos del nivel para hacerse un hueco en este CSKA, Makiev es no obstante un jugador interesante si dispone de cierto rol.

El entrenador Asistente durante casi una década de Zeljko Obradovic, Dimitris Itoudis ya puede presumir de una carrera meteórica como primer espada. Tras vivir hace cinco años su primera experiencia en un Banvit donde por momentos realizó un notable baloncesto, el técnico heleno llega a su cuarta Final Four habiendo dibujado una trayectoria en el conjunto moscovita efectiva y por momentos brillante.

Con una plantilla ligeramente más corta y decantada al exterior, Itoudis dispone de un conjunto hecho a su medida. Notable en la preparación de partidos, exigente y apasionado, el técnico griego sigue teniendo problemas para manejar las rotaciones largas y para mantener la calma en los momentos complicados, aunque este curso se ha mostrado más flexible con las primeras y más maduro en lo segundo. Tendente al barroquismo en sus gestos y decisiones en los tramos finales, los problemas físicos de Hines y De Colo y la mayor definición de la plantilla le simplifican una de las cuestiones. Con una apuesta de juego encomiable y apetecible para el espectador, Itoudis se muestra cómodo jugando con estructuras diferentes según el rival y este año se ha atrevido con más alternativas defensivas.

Los números ESTADÍSTICAS EUROLIGA 2017/18: http://www.euroleague.net/competition/teams/sh owteam?clubcode=CSK&seasoncode=E2017#!stats ESTADÍSTICAS VTB 2017/18: http://www.vtb-league.com/en/team/181748/

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El juego: ataque NÚMEROS: Máximo anotador del torneo con casi cuatro puntos más de media que el segundo clasificado, el CSKA ha firmado esta temporada la cuarta mayor media anotadora de la historia de la actual Euroliga. RITMO Y ESTILO: Sin ser un equipo estrictamente rápido, el CSKA se ha vuelto a caracterizar por un alto de partido. Su poco peso en la pintura y la configuración interior facilitan un estilo más basado en los primeros pases que en la transición pura. Donde si destaca por su ritmo ofensivo, es en el ataque estático, donde rara vez descansan y aunque tienden a la simplificación (aclarados para De Colo o generación de Sergio lo hacen siempre intentando no arañar segundos. Salvando las distancias, su facilidad para generar juego y multiplicar opciones ofensivas recuerda a equipos míticos como la Benetton que dirigía D'Antoni en la 2001-02.

Teodosic, pero a cambio el nuevo paso adelante de Higgins y la irrupción de Clyburn permiten al CSKA tener a cuatro jugadores entre los 12 y los 17 puntos de media. TIRO EXTERIOR: Un año más vuelve a ser una de las claves del conjunto ruso. Con muchos focos de amenaza, cuatros que basan su juego en el triple y una buena circulación el CSKA puede encadenar rachas de tiro letales.

El juego: defensa FÍSICO: Factor a mejorar en años anteriores este curso el CSKA ha dado un salto en ese aspecto. Con Hines elegido de nuevo como mejor defensor del año, Hunter ofrece un relevo de garantía, Higgins pasa por ser una lapa en el 1x1 y Clyburn ha dotado de muchas alternativas mientras que Kurbanov aporta tamaño y versatilidad. ALTERNATIVAS: Otra de las novedades de este CSKA es que ha buscado más alternativas defensivas. Presiones más adelantadas o incluso defensas zonales. En ese sentido, de nuevo conviene resaltar el papel de Clyburn excepcional cuando el CSKA apuesta por una defensa de ajustes. Su papel en la cabeza de la zona, llegando a cada rincón sube el termómetro para los de Itoudis. CONTINUIDAD: En muchos momentos del curso el CSKA ha basado su juego en su facilidad ofensiva para acabar “rompiendo” los partidos con picos puntuales de agresividad. Con la exigencia de la Final Four, lograr una mayor continuidad de esa agresividad, proteger a los jugadores más vulnerables y mantener la concentración puede ser fundamental.

DIRECTO: De ser el segundo equipo que más asistencias repartía el curso pasado, el CSKA ha pasado a ser el octavo. Por un lado, la salida de Teodosic ha minimizado ese aspecto y por otro Itoudis ha dado otro punto más de libertad a los jugadores. Buen uso de los espacios y del pase, pero mucha mayor capacidad de romper o decidir en el 1x1.

SORPRESAS: Más habituado a castigar debilidades defensivas en el rival, Itoudis también ha planteado alguna sorpresa defensiva en momentos concretos. La posibilidad de juntar a dos cuatros por dentro o jugando con Clyburn de 4, los jugadores cambiando de par defensivo en ataques alternos o Kurbanov trabajando sobre el base rival alguno de los factores que ya han testado.

REFERENTES: Tras tener el año pasado en la pareja Nando & Milos al combo más productivo de la historia de la Euroliga (35´8 puntos y 11 asistencias por noche) el CSKA ha multiplicado este año sus referentes. El francés ha bajado algo sus números ofensivos y Sergio no alcanza a los que ofrecía

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EL PERFIL DE... SERGIO RODRÍGUEZ

por Iván Fernández RENDIRSE AL CANTO DE LAS SIRENAS “Ir y quedarse, y con quedar partirse, partir sin alma, y ir con alma ajena, oír la dulce voz de una sirena y no poder del árbol desasirse; “ (Lope de Vega, ”Ir y quedarse”) “Para protegerse del canto de las sirenas, Ulises tapó sus oídos con cera y se hizo encadenar al mástil de la nave... Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio”

Un problema de tiroides, una lumbalgia, distintos problemas físicos y un Madrid con una propuesta ligeramente menos directa o su regreso a la NBA parecieron haber difuminado un tanto aquella ola de entusiasmo generado en aquel mágico 2014 en torno a su figura. Y sin embargo la belleza sigue ahí, en el mismo sitio donde ha estado siempre, disfrutando de los espacios, clavando triples inverosímiles, buscando a los compañeros más calientes, en el pase sin mirar a la esquina, en la finta debajo de canasta para finalizar como sin gana. Y ahora fluye libre. Porque siempre lo ha sido, pero ahora además es alentado a serlo aún más y eso que ganamos los estetas.

(Franz Kafka, “El silencio de las sirenas”) “En esta época, es triste, hay que llamar triunfo a un acto de justicia. ... “ (Juan Carlos Onetti, “El astillero”) Figura sugerente en distintas mitologías, la literatura en torno a las sirenas y sus encantos es tan variada como constante en el tiempo. De la dualidad amor/razón del poema de Lope a las vueltas de tuerca de Kafka, muchos autores han puesto sus ojos en una figura sin duda sugerente y que ha aparecido desde la antigua Grecia hasta tierras celtas, China o el medio Oriente. Sea como fuere, en la mayor parte de estas leyendas, subyace un afán moralizante y retrógrado, dejando intuir la enésima demonización de lo femenino y del concepto del placer sin contrapunto. Ver hoy al actual CSKA es, sin duda, una experiencia placentera porque resulta innegable que el equipo que dirige Dimos Itoudis es uno de los más atractivos del viejo continente. Y todo ello, pese a haber perdido al magnetismo (el lujo, la calma y la voluptuosidad…) de Milos Teodosic. Buena parte del mérito de mantener ese magnetismo lo tiene un Sergio Rodríguez desatado en los últimos meses. De la sonrisa del chaval rapado del Europeo junior de Zaragoza, el que maravillaba en Magariños o el del quiebro a Ilievski, al jugador total cuya barba pasaba a ser referencial.

Firma habitualmente el gran Imanol Martínez con una cita de Wilde “La belleza es superior al genio, porque no necesita explicación” y, como siempre, acierta de pleno. Habrá quien quiera que este juego vuelva a ser de las pizarras, del estudio y de la falta de riesgo, pero mientras queden tipos como el 'Chacho', los turistas de los precipicios podremos sonreír y seguir recordando porque nos enganchamos a este juego. Reza el tópico, que cuando uno disfruta vuelve a su niñez, pero, si me lo permiten, un servidor sufre el fenómeno contrario cuando contempla el devenir de Rodríguez por la pista. Demente casi de cuna,

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lleva grabada en la cabeza aquella frase de Woody Allen en la que afirmaba no querer madurar porque lo siguiente era la putrefacción. Fiel a una inmadurez que permite disfrutar de los prejuicios como antaño.

Quien esto escribe no puede negar su felicidad cuando a Alberto Herreros se le escapaba cualquier título, ni tampoco obviar la desesperación que produce ver cómo Felipe Reyes en lugar de envejecer rejuvenece cual Dorian Gray. Y, sin embargo, con Sergio Rodríguez, con el puto Sergio Rodríguez un servidor tuvo que hacer ímprobos esfuerzos para contener la admiración, para no aplaudir ante la genialidad... para no sonreír pensando que esto es lo que nos había enamorado pese a vestir la camiseta maldita. A base de talento, el maldito barbudo que revolucionaba la zona de Goya iba sacudiendo uno a uno los prejuicios. No es difícil imaginar que si había sido capaz de enamorar desde la némesis, ahora desde la trinchera amiga cada partido es un lujo, una oportunidad un disfrute sin remordimientos o ataduras. Es pues, el Chacho, un placer adulto para un servidor, un placer mayúsculo.

favor, escojan la luz y el juego de los espejos. Ni se pongan cera en los oídos, ni se aten a un poste, escuchen el canto de las sirenas y entréguese sin reservas... les merecerá la pena. Por cierto… un debut simbólico. El inmaduro que hay en mí no tiene más remedio que traer a colación a su Estudiantes. Del paso por el club de Serrano 127 de Sergio Rodríguez hay lo suficiente escrito. De su debut en la ACB con una canasta costa a costa también. Pero permitan detener la imagen unos segundos antes: Sergio va a debutar ni más ni menos que en un quinto partido de una final. Una final decidida ya en ese momento, pero igualmente histórica para un Estudiantes que ha rozado el milagro. Sergio va a debutar en lo que habría de ser un funeral de sensaciones. Debutar porque Corey Brewer está eliminado por faltas y el otro base, Don Ignacio Azofra De la Cuesta acaba de cometer también su quinta falta. Azofra le va a dar la alternativa, el relevo... pero lejos de la frustración que uno se imagina en esos momentos, el 13 se va hacia el banco despreocupado, haciendo girar la pelota en su dedo índice. Se va jugando. Es posible que Sergio ni siquiera se percibiera del detalle. A decir verdad, su estilo y su carácter diferente ya estaban ahí, y que evidentemente ese nimio detalle nada ha tenido que ver en una carrera que, tópicos aparte, Rodríguez ha construido con toneladas de trabajo. Pero la imagen es tan potente como bonita. Insisto, abran las ventanas, escuchen a las sirenas... VÍDEO: DEBUT DE SERGIO RODRÍGUEZ EN LA ACB https://www.youtube.com/watch?v=ZV9WaABlW3 M

Volviendo a Woody Allen: “Is sex dirty? Only when it’s being done right”. Porque Sergio es sexo del sucio, es un trago largo y seco de Tullamore Drew, es el blues de Garfield Arkers o el calor en las venas de un buen chute. Sergio es lo que cualquier buen aficionado a este juego debería querer. Háganme caso, maduren y disfruten del placer adulto de un jugador pornográfico en estos tiempos de transversalidad y mensajes planos. O, si lo prefieren, sean niños pensando que no hay final, que la magia existe y que el de la barba va a acabar enterando por siempre las cenizas de los infaustos 90. Escojan madurar o volver a la niñez, pero, por GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


EL APUNTEcompetición HISTÓRICO internacional alguna. La otra, más

por Iván Fernández TROPIEZOS PRETÉRITOS Hablar hoy en día del CSKA de Moscú conlleva referirse a uno de los equipos más potentes del viejo continente, como atestiguan sus tres Euroligas y su continua presencia en la Final Four. Con una estructura altamente profesionalizada y un poderío económico casi sin parangón, el actual equipo moscovita poco tiene ya que ver con lo que fue en sus orígenes. Relajados, al fin, tras recuperar el título europeo, los últimos años ha visto como su casi continuada presencia en la Final Four ha tenido, en muchas ocasiones, suerte esquiva. Las derrotas ante el anfitrión en 2003 y 2004 para luego caer con un 10/38 en tiros libres cuando al fin la Final Four llegaba a Moscú. La horrible primera parte en Berlín 2009, la remontada del Olympiacos en 2012, la pérdida de Khryapa ante el Maccabi, los triples de Spanoulis en el Palacio... toda una galería de horrores propios y ajenos que no obstante llegan con la permanencia en la élite. Y es que con la salvedad de la 2001/02 (pese al gran papel de Giricek y Turkcan) y del año de Vujosevic (¿qué pasaría en aquella gira USA?) el actual CSKA siempre ha estado en primera línea. Algo que no siempre ha sido así... incluso con alguna derrota “local”. Creado en los años 20 será después de la Segunda Guerra Mundial cuando adopte el nombre de CDKA (Casa Central de la Armada Roja). Con los sucesivos cambios de nombres ligados a sus distintas adscripciones, los moscovitas lograban el título de 1954 pero sería a principios de los años 60 cuando, bajo las órdenes de Yevgeni Alexev, logren romper la hegemonía del ASK Riga de Gomelsky o del Dinamo de Tbilisi. Pronto, el histórico TSKA también logra dominar Europa, logrando cuatro títulos europeos entre 1963 y 1971 que bien podrían haber sido más de no mediar un par de decisiones políticas. Por un lado las autoridades soviéticas daban absoluta prioridad al baloncesto olímpico y cada cuatro años sus equipos no participaban en

dañina para los intereses del TSKA, llega en 1966. Buscando dar mayor protagonismo a los jóvenes valores, la Federación soviética decide limitar la presencia de los mayores de 25 años por lo que, de un plumazo, los moscovitas se ven obligados a prescindir de Zubkov, Korneev y Borodin. ¿Tenía razón el TSKA para quejarse? Evidentemente no, pues si alguien había favorecido la legislación era al equipo del ejército.

Sergey Belov y Alexander Gomelsky El TSKA de Moscú era oficialmente el equipo del ejercito, por lo que, apoyándose en esa condición comenzó a realizar su particular draft. Desde 1954 y hasta 1987, los técnicos del TSKA reclutaban a los mejores jugadores del país para que realizaran su servicio militar en el equipo rojo. De Semenov en 1954 a Goborov en 1987, con excepción de las lituanas, casi todas las grandes estrellas de la URSS pasaron por el TSKA mediante este procedimiento (Belov, Volnov, Edeshko, Tarakanov...), labrando una hegemonía local tan brutal que entre 1960 y 1984 los moscovitas sólo dejaran de ganar el torneo en dos ocasiones: en 1968 ante el Dinamo de Tbilisi y en 1975 ante el Spartak de Leningrado de Alexander Belov, que por una vez dejaba de lado su condición de Poulidor del basket soviético (7 subcampeonatos en la década de los 70).

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Con Kurtinaitis como excepción de la ausencia de lituanos (los detalles y un millón de cosas más en las magnificas “Crónicas lituanas” de Juan Carlos Gallego), el basket en la república báltica se convertía en algo más que un mero acontecimiento deportivo para definir uno de los símbolos de la identidad lituana… entre la que el Zalgiris se erigía, con algún breve interludio como el de 1979 del Statyba, como principal referente. Fundado en 1944 bajo la denominación de Skif Kaunas, el club de la segunda ciudad lituana tardaría sólo tres años en llevarse su primera liga soviética de la mano de Mykolas Zimiskas, llegando la segunda cuatro años más tarde ya bajo la denominación de Zalgiris. Pese a ese espectacular arranque, el club pasaría su particular travesía del desierto alejándose paulatinamente de los puestos de cabeza. Con el excepcional Modestas Paulaskas a la cabeza, a finales de los 60 y 70 el club recobra su status alcanzando en diversas ocasiones el tercer puesto, aunque la falta de interiores de garantías acaba por limitar a un equipo preciosista pero falto de contundencia.

la definitiva ascensión, algo que la propia competición va confirmando de tal manera que el Zalgiris cierra la primera fase liguera con un balance de 20-2 (cayendo solamente por 74-73 ante el Spartak y 100-92 ante el VEF Riga de Valters), con doble victoria ante el CSKA (98-88 en Kaunas y 7880 en Moscú) y con registros anotadores espectaculares hasta el punto de superar los 110 puntos en 8 ocasiones. La segunda fase de los de Garastas es aún mejor, cerrándola invictos y venciendo de nuevo al CSKA esta vez (la segunda vuelta la jugaban los ocho primeros a una sola vuelta) por 88-78.

Vladas Garastas, manteado por sus jugadores tras conseguir el título en 1985 VÍDEO: FINAL 1985 (ZALGIRIS - TSKA): http://youtu.be/-53pnXVawf4

Arvydas Sabonis y Vladimir Tkachenko La irrupción de Raimundas Civilis y la consolidación de Iovaisha como una estrella llevan al Zalgiris al subcampeonato en el año 80 y preparan el asalto al trono de un CSKA que empieza a mirar de reojo la imparable ascensión de un gigantón de la propia Kaunas, de nombre Arvydas. Con Sabonis y Civilis cubriendo el juego interior, la falta de un base puro se suple con la dinamita de Homicius, Kurtinaitis o Iovaisha. El club sigue creciendo, y con la llegada de los play-off cede en las finales de 1983 y 1984 ante un CSKA símbolo del poder central de Moscú y ya obsesión absoluta de un grupo que cada día esta más cerca. La temporada 1984/85 se ve en Kaunas como la de

Las previsiones se cumplen y lituanos y moscovitas alcanzan la final con ventaja de campo para los primeros pero con la particularidad de que el equipo peor clasificado juega primero como local. Lejos de acusar la presión, el Zalgiris asalta Moscú por 71-86 con 26 puntos de Homicius, 19 de Kurtinaitis y 15 de Sabonis, mientras que Tkachenko con 12 se queda como el mejor realizador del TSKA. Con todo a favor, el segundo partido resulta ser mucho más trabado con la buena defensa de los de Gomelsky minimizando a Sabonis y obligando al Zalgiris a jugar a un ritmo menor al acostumbrado. Tensión, dureza, nervios… y empate a 69 que da paso a una prórroga donde un triple de Iovaisha certifica el triunfo del Zalgiris cortando la racha moscovita y llevando al delirio al publico que abarrotaba el viejo pabellón. La euforia de la victoria y la baja de un Iovaisha al limite condicionan a un Zalgiris que días después pierde la final de la Recopa ante el Barcelona. Esa derrota y la del año siguiente en la final de Copa de Europa ante la Cibona impiden un mayor

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reconocimiento internacional, pero los verdes con el triunfo ante el CSKA ya se habían convertido en inmortales… y más aún cuando conseguían repetir título ante el mismo rival en 1986 y 1987, con mención especial a esta ultima con un tercer partido épico y que probablemente se encuentre entre los mejores de esa década. Un año después, y con Sabonis lesionado, el CSKA conseguía vencer en el cuarto cara a cara consecutivo, mientras que los de Kaunas, en el ultimo baile de su quinteto mágico, serían de nuevo subcampeones en 1989 cayendo en una polémica final (al igual que Livorno o Partizan ese mismo año) ante el Budivelnyk de Volkov… tras superar al CSKA en semifinales, cerrando siete años de enfrentamientos al más alto nivel.

envidiable. Una vez en las eliminatorias el equipo sigue su ascensión y en una final vibrante derrotan al Spartak de San Petersburgo y dan a Estonia el primer titulo de su historia. Ya en 1992, y mientras el Spartak logra el título en una versión menor de la liga soviética, el CSKA se alza con el primer título liguero de la recién creada liga rusa, estableciendo un patrón que hasta nuestros días ya sólo conseguirían romper el Ural Great en la 2000/01 y 2001/02 y el Khimki en la VTB 2010/11.

Aivar Kuusma Con un Zalgiris ya sin sus cuatro grandes (aunque aún así los de Kaunas rondan la eliminación del Real Madrid en las semifinales europeas), el CSKA recupera el título en la 1989/90 superando a sus vecinos del Dinamo. Un año más tarde, será un ex jugador moscovita el protagonista liguero: un Titt Sokk que se convierte en el alma del Kalev Tallin. Junto a Sokk el Kalev logra reunir a Pehka, base sobrio y excelente defensor, al pívot Sergei Babenko, plata con la URSS en el EuroBasket 1987, y al joven Pert Kullamae. Sin embargo, el gran impulso llega de la mano de un jugador que habría de ligar su carrera a la de nuestro protagonista: Aivar Kuusma, escolta de físico un tanto endeble, pero con una capacidad de tiro espectacular. Kuusma se había formado en el Tallin, pero a finales del año 1990 había dado el salto al Youngstown pride, equipo de la WBL, donde formando pareja exterior con Mario Elie (que posteriormente ganaría tres anillos de la NBA), logra hacerse con el título. Con su reincorporación el Kalev gana en amenaza exterior y poco a poco va creciendo en su juego, logrando encarar los playoff en una forma GUÍA BASKETME EUROLEAGUE FINAL FOUR 2018


EL ANÁLISIS DE... REAL MADRID

por Iván Fernández Palmarés del Real Madrid Campeón de Europa Subcampeón de Europa Final Four

Otros títulos europeos

9 (1963-64, 65, 57, 58, 74, 78, 80, 95, 2015) 8 (1962-63, 63, 69, 75, 76, 85, 2013, 14) 9 (1993, 95, 96, 2011, 13, 14, 15, 17, 18 4 Recopas (1984, 89, 92 y 97), 1 Copa Korac (1988), 1 Copa ULEB (2007)

Ligas

29

Copas

27

multiplicado en la ausencia de Llull. Un tanto saturado en el último tramo de la temporada, de la capacidad de regeneración del esloveno y de su acomodo a la vuelta de Llull pueden depender buena parte de las opciones del conjunto blanco.

Esta temporada Fase regular

5º (19-11)

Playoff

1-3 a Panathinaikos

Total

22-12

Tras un año muy complicado en el aspecto físico en el que a las lesiones de larga duración de Sergio Llull y Ognjen Kuzmic se unían multitud de problemas físicos, lesiones “menores” y algún que otro problema interno, el Real Madrid llega a Belgrado con buena parte de su equipo recuperado y cierta sensación de liberación tras levantar una eliminatoria de cuartos de final muy complicada ante el Panathinaikos. Quinta Final Four en los últimos seis años, el Real Madrid llega a Belgrado tras una nueva prueba de dureza mental ante el conjunto griego apuntalada en buena parte con el núcleo más veterano del grupo. Irregular en el inicio de temporada donde tras un buen arranque llegaba a encadenar seis derrotas en siete partidos, el conjunto de Laso se ha sustentado en buena parte del año en la extraordinaria precocidad de un Doncic

Con un Rudy más frescos que en los últimos años y Carroll mejorando en lo decisivo, Causeur ofrece regularidad y Taylor prestancia defensiva, dibujando un perímetro completo pero que quizás no de la exuberancia ofensiva de años anteriores, lo que ha acabado redundando en un estilo igualmente ofensivo pero un punto por debajo de versiones anteriores. Por dentro, el conjunto madrileño, presenta sobre el papel el que probablemente sea el juego interior más largo y completo de la Euroliga, pero entre las lesiones, el estilo y la irregularidad esa condición ha sido muchas veces más teórica que real. Con cierta presión por haber completado por primera vez un año natural en blanco en la era Laso (Euroliga y liga 17 y Supercopa y Copa 18), el Real Madrid tiene argumentos para no renunciar a nada en una Belgrado que habitualmente le ha sido muy propicia.

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La plantilla Tras ocho meses de recuperación, Sergio Llull llega a Belgrado lejos de su mejor nivel pero con buenas sensaciones dadas las circunstancias. MVP de la temporada pasada y a gran nivel pero muy solo en la Final Four de Estambul (en parte por el planteamiento de un Obradovic que prefirió focalizar la defensa en otros objetivos), el balear ya supuso un estímulo psicológico para su equipo en la serie ante el Panathinaikos. Maduro en su juego sin por ello haber perdido su habitual toque impulsivo, su recuperación física parece total, pero a su vez aún lejos de su habitual exuberancia. Valiente en la toma de decisiones, aunque un tanto excesivo en ocasiones en su selección de tiro, debe estar en condiciones de dar oxígeno ofensivo y jerarquía al ataque blanco.

bagaje competitivo veraniego. Inédito en torneos oficiales de formación con Eslovenia, el debut de Doncic se daba en todo un EuroBasket senior, con mucho protagonismo y oro incluido. Ese esfuerzo, sumado a un mayor rol por la ausencia de Llull, ligeros problemas físicos, el run run en torno al Draft y su no excesiva tendencia al trabajo físico, han acabado por formar un cóctel de circunstancias que, aún manteniendo un gran nivel, han bajado unos puntos su juego. Inteligente en pista, dominador con el balón y a través de una notable visión de juego su presencia en el rebote o su facilidad para sacar partido a su físico cerca del aro le convierten en un elegido. En el lado contrario, cierta irregularidad en el tiro y cierta falta de desborde en el 1x1 aparecen como nubarrones más preocupantes en un futuro NBA que en su presente. Con margen para trabajar el reparto de roles, si la vuelta de Llull le libera un punto de responsabilidad, Doncic bien pudiera volver al nivel de la primera parte de la temporada y ser decisivo. Duda hasta última hora, Facundo Campazzo busca llegar a tiempo a la Final Four tras firmar una temporada notable en la que ha despejado las dudas sobre su capacidad de adaptarse a un equipo grande. Valiente en el juego, veloz y decidido, el argentino se abraza al tópico sobre su baloncesto destilando actividad en cada segundo en pista. Irregular en el tiro exterior, pero con frialdad en los momentos clave, su facilidad para generar juego y su creatividad se unen a una buena actitud defensiva que ayuda a paliar sus déficits físicos. Algo incómodo en partidos cerrados, los problemas físicos y la vuelta de Llull pueden condicionar su rol.

Muy cómodo el año pasado tras la salida de Sergio Rodríguez, de su mezcla con el actual Luka Doncic puede depender parte de las opciones madridistas. Elegido por segundo año consecutivo como rising star del torneo, jugador más valorado y claro candidato al MVP de la temporada, el esloveno ha sustentado y liderado al Madrid durante muchos meses firmando un año excepcional dejando de lado su increíble precocidad. MVP de la final junior del torneo en 2015, tras su mal sabor de boca del año anterior, Doncic aspira a despedirse de la Euroliga por la puerta grande. Algo saturado física y psicológicamente en el último tramo del curso, queda ver si recupera la frescura antes de la cita clave. En una época en la que los Europeos de formación han pasado a una periodicidad anual y los Mundiales bianual, el grueso de jugadores que llegan a la élite tiende a hacerlo con un amplio

Con un papel casi testimonial durante casi la temporada, la recuperación de Llull deja en bastante improbable la presencia de Chasson Randle en el grueso de los minutos que se disputen en Belgrado. De notable 1x1 y vocación ofensiva, el ex del Nymburk ha tratado de adaptarse a su rol menor encontrando dificultades para conjugar su estilo con lo que se le pedía. Condicionado desde hace tiempo por sus ya sempiternos problemas de espalda, Rudy Fernández llegaba el año pasado a la cita de Estambul inmerso en un bache de juego que muy probablemente trascendiara lo físico y tuviera más que ver con lo mental, un aspecto que este año parece afrontar con mucha mejor disposición. Lejos, obviamente, del eléctrico escolta que un día fue, Rudy llega este año firmando su mejor porcentaje triplista en Euroliga desde que está en el Real Madrid a medio camino entre un mejor estado

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y una mayor selección de tiro y una ligera mejoría en la respuesta física. Fundamental en defensa y mucho más que un parche frente a treses físicos, su actividad, sus largas ayudas e incluso su presencia en el rebote elevan la solvencia defensiva de los de Laso varios grados y son el termómetro de la mejor versión de los blancos en ese aspecto. Dando por segura su contribución en el aspecto defensivo y en la generación de juego de la capacidad de Rudy para subir un punto de agresividad en esa faceta y aparecer en con continuidad en la anotación puede depender parte de la suerte blanca. Fundamental en la serie ante el Panathinaikos, Jaycee Carroll sigue esquivando la inevitable decadencia física y llega a Belgrado firmando sus mejores números en anotación y porcentaje de triples de los últimos cuatro años en Euroliga. Espectacular triplista, el ex jugador de Teramo arma el brazo con una velocidad pasmosa y en las más diversas circunstancias. Discreto manejador de balón y con tacto en los tiros cortos, Carroll muestra además facilidad para conducir el contraataque. Defensivamente correcto (aunque penalizado por lo físico) y con rapidez de manos, la capacidad de generar juego y la dureza mental cuando se enfrenta a defensas cara a cara y de contacto siguen siendo sus asignaturas pendientes, aunque a cambio su capacidad para entrar en ebullición desde la nada le convierten en un peligro de máxima magnitud. Con los de Laso un punto menos desatados en el tiro que en años anteriores, sus rachas pueden ser oxígeno puro para el equipo.

a un mayor protagonismo. Polivalente y capaz de actuar por momentos incluso como falso cuatro, el ex de Vanderbilt actúa como secante de las referencias rivales y no es raro incluso verle ocuparse del base rival. En ocasiones incomprendido, es muy probable que, Doncic, al margen el sueco haya sido el exterior más fiable y regular este año en el Real Madrid. De regreso al club blanco tras su cesión en el Obradoiro, Santi Yusta ha aprovechado el reguero de lesiones para tener cierto peso en algunas fases de la ACB e incluso arañar minutos en varios partidos de Euroliga. Físicamente cada vez más consolidado, su pobre tiro exterior sigue apareciendo como su principal freno. Con alguna oportunidad menos que Yusta, Dino Radoncic también se ha asomado en algunos partidos en la Euroliga, aunque no parece probable que vaya a disponer de minutos en Belgrado. Zurdo, con capacidad de tiro y buena visión de juego, el jugador montenegrino, que ya disputó el EuroBasket senior con los de Tanjevic, necesita crecer sin balón y manejar las pausas en su juego.

Con cierta pérdida de peso en la rotación durante la serie ante el Panathinaikos, Fabien Causeur busca recuperar sensaciones tras un año en líneas generales bastante bueno. Perfecto conocedor de su rol y con puntuales apariciones ofensivas de magnitud, el escolta francés ha hecho gala de un rendimiento regular, estable y eficaz. Buen defensor y con capacidad de aportar en la circulación de balón, con espacios su zurda es peligrosa desde el triple y rara vez reincide en sus errores. Un punto mayo de osadía podría marcar la relevancia que tenga en Belgrado. En su tercer año en el Real Madrid, Jeffery Taylor se ha asentado definitivamente como una pieza relevante del perímetro pasando a ser uno de los jugadores más utilizados por Pablo Laso. Con algo más de peso ofensivo, Taylor muestra, pese a su falta de regularidad, un punto más de confianza en su tiro en especial desde las esquinas y de vez en cuando deja muestras de su gran capacidad atlética. Con todo, es su nivel defensivo el que le ha llevado

Tras colgarse la medalla de oro en el pasado EuroBasket con Eslovenia, Anthony Randolph está viviendo una segunda temporada en el Real Madrid un tanto irregular. Inconstante y con cierta sensación de desidia en otros, el ex del Lokomotiv no está fino en el tiro exterior y ha funcionado en muchas ocasiones a tirones. Tras un par de cursos en Krasnodar donde oficiaba mucho más frecuentemente como cinco, su paso al puesto de

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cuatro parecía más fluido el año anterior que el presente. Grande para el puesto, felino y elegante, el ex del Lokomotiv destila clase en su deambular por la pista y goza de un repertorio ofensivo de primer nivel al que este año ha añadido una mayor continuidad en el tiro exterior. Rápido para su talla, Randolph destaca por un manejo de balón impropio de su altura y una pasmosa facilidad para generarse tiros tanto en la media como en la larga distancia. Defensivamente, sufre ante postes físicos o ante cuatros muy abiertos, pero su envergadura, su timming de salto y su inteligencia para reservarse le permiten ser importante, así como un excelente taponador. Necesitado en ocasiones de estímulos para rendir de manera continuada, su frialdad y el impacto la Final Four parece un escenario perfecto para recuperar galones.

aval del proyecto madridista ya que, tras un primer año gris, la continuidad del año pasado ha dado frutos este. Tras una temporada anterior donde, especialmente en Euroliga, parecía anunciar su inexorable declive Felipe Reyes ha recuperado parte del rol perdido cumplidos ya los 38 años. Más liviano y de nuevo interiorizado, el irregular curso de Randolph y su habitual pundonor han vuelto a devolver cierto protagonismo al cordobés, hasta el punto de ser clave en la trascendental victoria en Atenas en el segundo partido de los cuartos de final. Ofensivamente más entusiasta que fino, Felipe mantiene la capacidad para generarse alguna canasta y aún puede ser una rotación clave en forma de activación tanto como cuatro como cinco incluso, destacando, como siempre, su papel en el rebote ofensivo. De nuevo el jugador más relevante del juego interior blanco, Gustavo Ayon llega a Belgrado en un buen momento de forma y con una mejor coordinación con los cuatros del equipo a la mostrada el año pasado (algo menos con Randolph). Intenso, competitivo y presente en el rebote en ambos lados, el mexicano genera actividad defensiva y es un excelente definidor tras pick n roll o atacando el aro. Duro y eficaz en los bloqueos, Ayon es, además, un muy buen pasador, no especialmente creativo y vistoso, pero sí intuitivo y de velocidad en la ejecución. Mejorado en los tiros libres donde ha pasado del pobre 48% del año pasado a un más aceptable 64 este, Ayon debe cuidar su paciencia en el poste y su tendencia a acelerarse en algunos momentos.

Limitado el curso pasado a jugar casi sólo en Europa por el límite de extracomunitarios en la ACB, Trey Thompkins vive este año una temporada mucho más estable. Adaptado perfectamente al puesto de cuatro tras una etapa en el Nizhny Novgorod donde era habitual verle alternar en ambas posiciones interiores, Thompkins ha incrementado su peso ofensivo y su regularidad. Algo despistado en ocasiones a nivel defensivo, Thompkins ha mostrado en cambio progresos significativos en esa faceta. Con todo, es en el apartado ofensivo donde reside su importancia. Capaz de rendir en rotaciones cortas, su buena mano exterior y su clase en el poste bajo y medio pueden ser una garantía ofensiva, en especial con su frialdad en los momentos calientes de partido. Ya en su tercera temporada en el club, al igual que en el caso de Taylor, el buen momento del estadounidense es un

Llegado para suplir la baja para todo el curso de Ognjen Kuzmic, Walter Tavares ha alternado partidos de enorme presencia en el juego con otros en los que le ha costado ser relevante. De menor calidad que el serbio, Tavares tiene no obstante argumentos para ser un especialista más reputado. Grande de talla y de envergadura, el caboverdiano es un excelente taponador y un enorme intimidador, aunque en ocasiones fía demasiado su impacto defensivo a ese aspecto. Coordinado y capaz de saltar a las ayudas, sufre ante pívots móviles y debe mejorar sus impulsos en las ayudas. Tremendo en la finalización, su talla y su capacidad de repetir esfuerzos le permiten ser una garantía en el rebote ofensivo. Un tanto de todo o nada por su particular físico, Tavares puede ser uno de los termómetros blancos.

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El entrenador

Los números

Verano de 2014. Durante varias semanas veraniegas, la imagen de Pablo Laso saliendo del Palau en silla de ruedas entre aspavientos parecía que iba a una suerte de bizarro testamento a una trayectoria hasta entonces notable. Con las primeras dudas en cuanto a estilo o propuesta, división de opiniones en lo táctico y la sensación de pérdida de control del vestuario, el técnico vitoriano veía cuestionada su autoridad en la configuración de la plantilla e incluso en su cuerpo técnico, pero finalmente sobrevivía para afrontar, en ese momento, una cuarta temporada en el club blanco.

ESTADÍSTICAS EUROLIGA 2017/18: http://www.euroleague.net/competition/teams/sh owteam?clubcode=MAD&seasoncode=E2017#!sta ts ESTADÍSTICAS ACB 2017/18: http://www.acb.com/stsacum.php?cod_equipo=M AD&cod_competicion=LACB&cod_edicion=62

Con una apuesta un punto menos rutilante en lo ofensivo y un punto más conservadora en lo ofensivo, el Madrid llegaba a su punto de inflexión con los dos primeros títulos locales ganados en una sensación ambivalente de trabajo cumplido pero aroma insuficiente para un público que parece intuir uno de esos ahora o nunca que rara vez suelen ser tales. Llegado mayo, el título de la Euroliga, la primera en 20 años, cerraba cualquier atisbo de duda, de tal manera que ni siquiera la decepción europea del año siguiente o el actual año natural en blanco hacen mella en un Laso que sigue dibujando una trayectoria absolutamente histórica. Con todo, echando la vista atrás y siguiendo lo que bien podría considerarse ya un proceso clásico (Luyk, Plaza tras Maljkovic…) el Real Madrid parece haber vuelto a encontrar la estabilidad tras la salida de un técnico de primer nivel y la llegada de un hombre de un perfil a priori más modesto. En esas coordenadas, el fichaje en su día de Pablo Laso por la casa blanca era recibido con escepticismo por una buena parte del entorno. Seis años y medio después, la permanencia del vitoriano en el cargo es la primera prueba de éxito de la empresa, incluso por encima de los títulos logrados. Apostando por la naturalidad y la confianza en la posición natural de los jugadores, no cabe duda de que el vitoriano ha logrado estabilizar al Madrid en la élite continental, recuperar el pulso mediático y devolver un aspecto saludable a las gradas del Palacio. Más camaleónico de lo que aparenta, el desequilibrio hacia el exterior, la gestión de algunos jugadores y su falta de reflejos para cambiar algunas situaciones se colocan en el otro lado de la balanza para un tipo valiente y que empieza a desprender un halo de superviviente nato.

El juego: el ataque RITMO: Aunque el Real Madrid no es hoy el equipo exuberante de hace tres o cuatro temporadas, sigue siendo un equipo eminentemente ofensivo y cuya principal premisa es mantener un ritmo de juego alto y directo. Segundo máximo anotador del torneo, tras el CSKA por cuarto año consecutivo, el conjunto blanco anota casi cuatro puntos más por partido que el año pasado. Con todo el equipo de Laso ha demostrado saber mezclar su estilo en partidos como el segundo de Atenas. TIRO EXTERIOR: Termómetro evidente de un equipo claramente decantado hacia el exterior y con múltiples amenazas. Necesario para los de Laso, el abuso o la precipitación pueden ser enemigos clave. Más allá de eso, el tiro exterior blanco suele funcionar mejor a mayor ritmo de partido y ser, a su vez, un termómetro del estado del equipo. Volumen si, pero sensación mucho más. Segundo equipo en intentos, pero sólo octavo en porcentaje, el

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conjunto blanco ha perdido punch respecto a años anteriores, pero aún sigue viviendo sus mejores momentos cuando esto fluye. FOCOS: Probablemente uno de los grandes “pecados” del año pasado en el Real Madrid fue la excesiva dependencia de Sergio Llull en muchos momentos de la temporada. Con Doncic sosteniendo este al equipo durante la baja del balear, la recuperación de este, la recuperación de sensaciones en el tiro de Rudy y un juego interior más largo amén de las posibles rachas de Carroll dotan a los blancos de muchas más posibilidades que en años anteriores.

El juego: la defensa AGRESIVIDAD: Fundamental en los mejores momentos del curso, el Madrid vive sus mejores momentos cuando ataca las líneas de pase, ahoga espacios y saca de ritmo a su rival. La capacidad de intimidación de Tavares y las posibilidades que da Randolph al cuatro, clave para sumar otra vuelta más. REBOTE: Fundamental para poder correr, el Madrid aparece como el equipo más reboteador de los cuatro que disputarán la Final Four. ESPECIALISTAS: Tavares en la pintura y Taylor en el perímetro aparecen como especialistas de primer nivel. Junto a ellos la sobriedad de Causeur y el factor Rudy aparecen como fundamentales. El balear se mantiene intuitivo en el robo y su contagiosa actividad y sus ayudas kilométricas son claves para que el Madrid encuentre su mejor cara. ALTERNATIVAS: A veces más efectistas que efectivas, el Real Madrid ha probado a cambiar ritmos de partido a través de distintas defensas zonales o en su defecto con emparejamientos “anti natura”.

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EL APUNTE HISTÓRICO

por Iván Fernández “Historia completa de mis fracasos sexuales” “Quien no conoce su historia, está condenado a repetirla”, frase terriblemente incrustada en la memoria de Europa y que bien podría atribuírsela el nuevo Real Madrid… pero a la inversa, ya que durante los últimos tres lustros el palmarés blanco ha resultado más una losa que un estímulo, algo que las recientes clasificaciones para la Final Four han dejado atrás.

En 1980, y tras una exhibición de Rullán ante el propio Maccabi, el Real Madrid logra su séptimo título, cerrando una época gloriosa antes de comenzar a sufrir para mantener su hegemonía doméstica. De manera esporádica al principio e incuestionable al final de la década, el Barcelona consigue desbancar al club de Concha Espina, que sólo acierta a llegar a la final del 85 topándose en Atenas con un Drazen Petrovic imparable.

Tratar de glosar la historia del Real Madrid en sólo unas líneas es una tarea poco menos que imposible ya que la misma es una de las más prolijas de todo el continente. Fundado como sección independiente del club de fútbol en 1932, su mecenazgo provino de Ángel Cabrera, todo un histórico que ya llevaba varios años intentando promocionar el baloncesto en Castilla. Al año siguiente el club se proclamaría ya subcampeón de Copa, estableciendo una relación tortuosa con la competición que se cerraría con el primer titulo en 1951. Una vez creada la liga nacional, el Real Madrid se convierte en el gran dominador de la competición siendo además el pionero en la contratación de extranjeros. Con la creación de la Copa de Europa, los horizontes blancos pronto virarían hacia Europa, logrando los subcampeonatos de 1962 y 63, antes de que, al fin, 1964 llegara el anhelado cetro continental. Con Pedro Ferrándiz al mando, el Madrid pronto se convertía en el club más laureado no sólo en España, con 12 títulos de 13 posibles y una racha sólo quebrada por la histórica canasta de Emilio Segura, sino a nivel europeo donde se sumaban 4 Copas de Europa de la mano de los Emiliano, Luyk, Sevillano, Burgess, Brabender, Ramos o Cabrera. En la década siguiente, y pese a la tiránica presencia en todas las finales del Varese, los blancos aún logran dos nuevos galardones (74 y 78), amén de dos subcampeonatos.

Tras la mayor sequía liguera de su historia (del 86 al 93) la llegada de Arvydas Sabonis devuelve al Madrid al primer plano y, tras caer en la Final Four del 93, un par de años después el equipo logra su octavo entorchado europeo. Tras repetir presencia en la Final Four de la temporada siguiente, el Real Madrid emprendería una nueva travesía del desierto europea que le mantendría apartado de su presencia entre los 4 mejores equipos del continente hasta 2011. Alejados a su vez del título copero hasta la llegada de Pablo Laso, el Real Madrid ha ido engordando su palmarés con tres ligas y un par de trofeos europeos (prueba de su jerarquía continental, ya que siempre que el Real Madrid ha disputado una competición europea inferior a la Euroliga ha sido al menos finalista). Tres Final Four en cuatro años, dos subcampeonatos, una liga, tres Copas... superado parece que de manera definitiva el desierto quizás sea el

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momento de poner en perspectiva los fracasos recientes, siquiera como cura contra el exceso de autocomplacencia. ¿Pero qué es lo que ha sucedido estos años? Las causas aparecen diversas, desde la desorganización a la falta de interés por una sección en la que los más prestigiosos técnicos han salido escaldados. Los datos son fríos pero pueden resultar esclarecedores: - En ese lapso de tiempo de 25 Euroligas, entre Obradovic, Maljkovic y Messina ganan 15. Los tres pasan por el Madrid y sólo el primero logra entrar en la Final Four, siendo incapaz de sumar ningún título nacional en tres años. - Hasta la presencia en Barcelona 2011, el Real Madrid no llegaba a una Final Four desde 1996. En ese tiempo, al margen de los grandes dominadores (Maccabi, Barcelona, Panathinaikos o CSKA), participaron en ella equipos como Siena (3), Efes (2), Fortitudo (2), Partizan (2), Zalgiris, Villeurbanne, Olimpija Ljubljana, Unicaja, AEK... - De los 38 títulos organizados por la ACB desde 2001 (14 ligas, 15 Copas y 11 Supercopas) el Real Madrid sólo ha ganado ocho (gracias al alivio de las Copas del Rey y Supercopas consecutivas), por 17 del Barcelona y 11 del Baskonia. - El Real Madrid se llevó 21 de las primeras 25 ediciones ligueras… pero de las últimas 28 ha ganado tan sólo 6.

Triple decisivo de Herreros en la liga ACB 2004-05 Con unos números que parecen confirmar las declaraciones en su día de Ettore Messina tras su salida, quizá sea el momento ahora que parece superado el trauma, de recordar las últimas eliminaciones europeas blancas, que puestas en

perspectiva realzan el papel del conjunto merengue en las últimas temporadas. Género realmente interesante, "la política ficción" ha ido haciendo acto de presencia en la literatura universal de muy distintos modos, desde la alternativa real a la más pura inventiva dejando en los anales obras del más diverso tipo: Platón y su República, la utopía de Tomás Moro, el Cándido de Voltaire, Orwell, Kafka, Conrad… y así hasta un sinfín de obras entre las que, de las más recientes, habría que destacar "El hombre del castillo" y la maravillosa "El sindicato de policía yiddish" de un Mlichael Chabon que alcanzó la fama por su, llevado al cine, "Jóvenes prodigiosos" y por el magnifico pastiche holmesiano "La solución final". Con el claro antecedente de "La guerra de los mundos" radiofónica, el falso documental pasa por ser uno de los géneros cinematográficos más creativos y peculiares a la par que se le podría emparentar con alguna de las ramas de la “política ficción”, al menos de aquellas obras que juegan con una realidad paralela o alternativa haciéndola pasar como real. Desde la visión de Elmyr de Hory dada por Orson Welles en "Fraude" al camaleónico y brillante "Zelig" de Woody Allen, pasando por el descubrimiento de la relevancia neozelandesa en la verdadera historia del cine, la lista de joyas adscritas a las difusas barreras del falso documental raya lo innumerable con ejemplos musicales ("This is Spinal Tap") de humor negro/istmo ("Ocurrió cerca de su casa"), bélicos (la obra de Watkins) o incluso nacionales (el notable "Cravan vs Cravan"), que cautivan por su originalidad o quizás por ser más coherentes que muchas de las realidades que nos rodean. En esas coordenadas, Chris Waitt presentaba hace un par de años su "La historia completa de mis fracasos sexuales", comedia sobre sus innumerables fracasos sentimentales a medio camino entre el patetismo y la subversión. Pese a su condición de obra menor, hay que reconocer la potencialidad de su título que bien pudiera servir para hacer un ligero repaso a las últimas ausencias madridistas en la gran cita del basket europeo: 1996: El Real Madrid llega por última vez, hasta esta temporada, a una Final Four. En la cita parisina, un Barcelona que le tiene tomada la medida sigue la tónica general de la temporada, remontando el encuentro y propiciando la primera derrota como entrenador de Zeljko Obradovic en una Final Four. El varapalo, no obstante, llega en los cuartos de final de la ACB, donde el Caja San Fernando, a la postre finalista tras vencer a domicilio en el 5º encuentro de semifinales al TDK, elimina al

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conjunto blanco dejándolo fuera de la siguiente edición de la liga europea. 1998: El Real Madrid llega a la última jornada de la segunda liguilla empatado en el cuarto puesto (último que da acceso a los cuartos de final) con el Estudiantes. Pese a que ambos se han vencido como locales, el average permite a los blancos depender de sí mismos… pero en un gran duelo entre Stojakovic (24 puntos) y Bodiroga (26) la partida cae del lado del PAOK de Salónica, dejando el destino merengue en manos de un Estudiantes que, pese a los desaforados gritos en la retransmisión de Nacho Calvo, cumple venciendo al Limoges de Jose Montero por 68-62 en una excelente segunda parte de Chandler Thompson y Nacho Azofra. 1999: En esta ocasión el Real Madrid accede a los octavos de final como tercer clasificado del Grupo H, por detrás del Olimpija de Ljubljana y el Asvel Villeurbanne. Ya en ellos, el Madrid asalta de la mano de un gran Tanoka Beard la pista del Fenerbahce (81-89 pese a los 34 tantos de Kutluay) y no falla como local (85-74) colándose en la ronda previa a la Final Four. La eliminatoria no tiene mucha historia, pues el Madrid cae ante la Fortitudo por 2-0 con paliza en Bolonia 90-63 (23 tantos de Mulaomerovic para los italianos) y mala imagen final en Madrid (65-76 con 22 de Jaric y un gran trabajo de Karnisovas y Myers). 2000: El Madrid vuelve a superar la liguilla como tercero, por detrás del potente Panathinaikos y de un Olimpija de Ljubljana que antecede a los blancos por segundo año consecutivo. El rival de los blancos resulta ser el Asvel Villeurbanne con dos futuros madridistas en sus filas (Sonko y Larrañaga) que contribuyen a un 2-0 galo sin mayores agobios (7259 en el primer partido y 73-85 en el segundo). 2001: La nueva Euroliga estrena formato de playoff, y el Madrid alcanza los cuartos de final tras quedar segundo de su grupo igualado a triunfos con el primer y tercer clasificados (Olympiacos y Olimpija). En octavos los de Sergio Scariolo se deshacen del Buducnost. En los cuartos de final el rival vuelve a ser la Fortitudo de Bolonia y, si bien en esta ocasión la serie llega al tercer acto (claro 8857 como local del Madrid), en él los italianos no fallan y sellan su pase a semifinales con un claro 8870 en el que Carlton Myers anota 41 puntos y se va hasta los 45 de valoración. 2002: El Real Madrid alcanza el Top 16, pero pierde todos sus encuentros como local: 88-95 ante el Ural

Great (30 puntos de Liadelis), 58-86 ante el Kinder (24 de Smodis y 21 de Jaric) y 92-109 ante el Efes Pilsen (24 de Marcus Brown) haciendo estéril su buen rendimiento foráneo.

2003: Fuera en la última jornada de la fase de grupos (retomamos lo explicado en el artículo dedicado al Montepaschi Siena). Por aquel entonces la primera fase de la Euroliga se componía de tres grupos de 8 equipos, de los cuales los 5 mejores de cada grupo y el mejor 6º de los 3 accedía al Top 16. Llegada la última jornada, la única opción de los toscanos (que debían jugar el jueves) pasaba sólo por ser el mejor sexto, y el primer resultado de la jornada del Miércoles les daba alas ya que el Pau Orthez caía en casa y se quedaba en 6 victorias, las mismas que el Siena tendría si ganaba el día siguiente y con un average más beneficioso. Pero paralelamente, otro resultado daba al traste con las ilusiones del Mens Sana, que contemplaba estupefacto como el Real Madrid perdía en casa ante el Villeurbanne, quien liderado por un enorme Gulyas (en todos los sentidos) se colaba como quinto y dejaba a los blancos como sextos, obligando al Siena a obtener una victoria clara. El resultado de ese partido lo dice todo: 112-49 ante un Buducnost (Milojevic, Koljevic, Pavlovic, Cabarkapa…) totalmente desbordado. Con todo, lo peor para los blancos llega en la, liga donde el equipo de Imbroda finaliza décimo quedando fuera de los play-off y de las competiciones europeas (aunque luego recibiría una invitación de la ULEB) 2005: Eliminados, junto al Barcelona, en un Top 16 donde blancos y culés se ven superados por el intratable CSKA y el sorprendente Scavolini. Los de Pesaro, que la temporada anterior aún con Djordjevic en la pista habían sido subcampeones coperos y semifinalistas ligueros en Italia, se erigían en la gran sorpresa del año en Europa con un juego

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alegre de la mano de Scoonie Penn, Charles Smith y viejos conocidos como Ress, Archibald o Milic. 2006: Una derrota en la última jornada del Top 16 en la pista de la Fortitudo despojaba al Real Madrid de la ventaja de pista en una serie de cuartos de final donde acabarían cayendo por 2-1 ante el Barcelona, en una de las innumerables ocasiones en que Dusko Ivanovic ha superado a Boza Maljkovic en un partido decisivo. El propio Barcelona eliminaba a los blancos en los cuartos de final de la ACB dejando de nuevo al club de Concha Espina fuera de la Euroliga.

2010: Gran serie de cuartos, arrancando un triunfo en el Palau Blaugrana… antes de caer en los dos partidos de Vistalegre. VÍDEO: DERROTA ANTE MACCABI, ESPERA EL BARÇA EN CUARTOS http://youtu.be/YdP5lJrM7gY 2012: Tras comenzar el Top 16 con una canasta ganadora de Mirotic en Málaga y un sólido triunfo ante el Bilbao Basket, las debacles ante Siena y el propio equipo de Katsikaris dejaban a los de Laso fuera de los cuartos de final.

2008: Con la sede de la Final Four fijada en Madrid, el equipo de Joan Plaza recibe en la penúltima jornada del Top 16 al Maccabi sabiendo que si vence es primero y gozará de ventaja en la serie de cuartos. Tras dominar buena parte del partido, un triple de Halperin en los instantes finales envía el partido a la prórroga, donde el Madrid sucumbe por 100-103. Por si fuera poco la derrota obliga a los blancos a jugarse el pase en Atenas ante un Olympiacos que no falla y que vence a los de Plaza por 72-63.

2009: El average decide el duelo con el Barcelona en el Top 16 enviando a los blancos a jugar una eliminatoria con el factor pista en contra ante el Olympiacos, que vuelve a dejar fuera de la Final Four a los madrileños por 3-1.

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EL PERFIL DE... PABLO LASO

por Iván Fernández Criado en un ambiente puramente baloncestistico (Pablo es el hijo de Pepe Laso), el actual entrenador madridista da sus primeros pasos como jugador en el colegio San Viator de Vitoria, desde donde rápidamente pasa a las filas del Baskonia -por entonces llamado Caja Alava- debutando ya en la ACB en la temporada 84/85. Parte fundamental en el crecimiento del club, Laso se destapa ya desde los inicios como un base eléctrico, rápido de manos y que frente a cierta irregularidad en el tiro muestra una facilidad pasmosa para el pase. Dentro de ese crecimiento a nivel de club, Laso llega a liderar hasta en 5 temporadas la clasificación de asistencias, a la par que llegan los primeros éxitos con el subcampeonato de Copa del 94 y de las Recopas de ese mismo año (derrota ante el Olimpija de Sagadin, Horvat y Hauptman) y de la temporada siguiente (ante la Benetton de D´Antoni, Naumoski o Woolridge). Precisamente en esa temporada 94/95 llega el primer gran título de los baskonistas al imponerse en la final de Copa al Amway Zaragoza por 88-80, con 11 puntos y 7 asistencias de un Laso que es elegido MVP de la cita. Tras una sorprendente eliminación en los cuartos de final ligueros ante el TDK Manresa, el base pone fin a su etapa vitoriana firmando por un Real Madrid que trata de rehacerse tras la salida de Arvydas Sabonis. A las órdenes de Zeljko Obradovic, Laso goza de minutos disputando la Final Four de 1996 y logrando, en su tercer intento, al año siguiente el título en la segunda competición continental al derrotar al Verona de Iuzzolino. Tras la salida del técnico serbio, los problemas con Miguel Ángel Martín provocan la marcha del jugador rumbo a Cáceres, para a continuación dar el salto, de la mano de un Trieste en el que coincide con Teoman Alibegovic, a una LEGA en la que sólo disputa 18 encuentros, aunque eso sí, con tiempo para ser protagonista en uno de los partidos más largos de la historia del torneo (5 prórrogas).

ESTADÍSTICA B.S.SASSARI - LINELTEX TRIESTE: http://195.56.77.208/game/?id=58539

Tras ser cortado y sustituido por Srdjan Jovanovic, Laso termina la temporada en Unicaja, para el verano siguiente abrir en Girona la que a la postre sería su segunda mayor estancia en un club al permanecer tres años y medio. Finalmente en Valladolid, en plena 02/03, Laso dejaba el baloncesto activo como máximo pasador de la historia de la ACB, a la par que figuraba en la clasificación de históricos en los apartados de robos y minutos. Al margen de su etapa en clubes, Laso pasaba por las distintas categorías inferiores de la selección española formando parte del cuadro que disputa el EuroBasket Junior de Austria en 1986 y en el que la selección hispana se veía fuera de las semifinales tras una ajustada derrota (78-76) ante la Alemania de Harnisch, que a su vez caería en la penúltima ronda ante la todopoderosa Yugoslavia dirigida por Pesic y en la que figuraban Kukoc, Radja, Divac, Dobras, Djordjevic, Alibegovic o Ilic.

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Presente en los Juegos del Mediterráneo del 87, celebrados en la hoy tristemente célebre Aleppo, el mayor éxito en esa época llega con la medalla de oro en aquella suerte de Mundial sub22 celebrado en España en 1989. A nivel absoluto, Laso disputaría el Mundobasket de 1994 y los EuroBasket de 1989 y 1995, siendo especialmente relevante en este último, en el que partiría como titular en todos los encuentros de la primera fase así como en la eliminatoria de cuartos de final.

Ya como entrenador da sus primeros pasos en Castellón, desde donde es reclamado por el Valencia Basket, pagando ahí si su inexperiencia. Tras un buen paso por el Cantabria, en la temporada 07/08 se hace cargo del Bruesa GBC ascendiéndolo a la ACB. Ya en la máxima categoría, Laso permanece en el cargo durante tres temporadas antes de abrir su actual etapa al frente del Real Madrid.

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ADIDAS NEXT GENERATION TOURNAMENT

por Iván Fernández Con Adidas remplazando a Nike como “mecenas” desde la edición de Madrid 2015, el Sportforum de Berlín acogerá un torneo junior cada vez más consolidado. Tras la disputa de los Torneos de L’Hospitalet, Kaunas, Munich y Belgrado, la fase final queda de la siguiente forma:

GRUPO A CFBB PARIS LIETUVOS RYTAS MEGA BEMAX BELGRADO REAL MADRID

2007 – ATENAS CAMPEÓN: ZALGIRIS KAUNAS FINALISTA: FMP MVP: DONATAS MOTIEJUNAS (ZALGIRIS)

2008 – MADRID CAMPEÓN: FMP FINALISTA: AXA F.C. BARCELONA MVP: DEJAN MUSLI (FMP)

GRUPO B ESTRELLA ROJA DIVINA SEGUROS JOVENTUT BADALONA FC BAYERN MUNICH STELLAZZURRA ROMA Web del torneo: http://www.adidasngt.com/ 2003 – BARCELONA CAMPEÓN: ZALGIRIS KAUNAS FINALISTA: MACCABI TEL AVIV MVP: ROLANDAS ALIJEVAS (ZALGIRIS)

2004 – TEL AVIV CAMPEÓN: CSKA FINALISTA: MONTEPASCHI SIENA MVP: VASILIY ZAVORUEV (CSKA) 2005 – MOSCÚ CAMPEÓN: CSKA FINALISTA: ZALGIRIS KAUNAS MVP: VASILIY ZAVORUEV (CSKA)

2006 – PRAGA CAMPEÓN: CSKA FINALISTA: ZALGIRIS KAUNAS MVP: IVAN NELYUBOV (CSKA)

Dejan Musli, campeón y MVP en Berlín 2009

2009 – BERLÍN CAMPEÓN: FMP FINALISTA: LIETUVOS RYTAS MVP: DEJAN MUSLI (FMP)

2010 – PARÍS CAMPEÓN: INSEP FINALISTA: FMP MVP: LIVIO JEAN-CHARLES (INSEP)

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2011 – BARCELONA CAMPEÓN: KK ZAGREB FINALISTA: ZALGIRIS KAUNAS MVP: DARIO SARIC (KK ZAGREB)

2016 – BERLÍN CAMPEÓN: F.C. BARCELONA FINALISTA: ESTRELLA ROJA MVP: BORISA SIMANIC (ESTRELLA ROJA)

2017 – ESTAMBUL CAMPEÓN: CENTRE FÉDÉRAL FINALISTA: KK MEGA LEKS MVP: IVAN FÉVRIER (CENTRE FÉDÉRAL)

Dario Saric 2012 – ESTAMBUL CAMPEÓN: LIETUVOS RYTAS FINALISTA: FENERBAHÇE MVP: JAMES METECAN BIRSEN (FENERBAHÇE)

2013 – LONDRES CAMPEÓN: JOVENTUT BADALONA FINALISTA: FC BARCELONA MVP: ALBERTO ABALDE (JOVENTUT)

2014 – MILÁN CAMPEÓN: ESTRELLA ROJA FINALISTA: REAL MADRID MVP: VOJISLAV STOJANOVIĆ (ESTRELLA ROJA)

2015 – MADRID CAMPEÓN: REAL MADRID FINALISTA: ESTRELLA ROJA MVP: LUKA DONCIC (REAL MADRID)

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CRÉDITOS

PRODUCCIÓN Y EDICIÓN: Nacho Doña REDACCIÓN: Iván Fernández FOTOGRAFÍA: BasketMe, Euroleague Basketball, FIBA, Fenerbahçe

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