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LOS PENDONES CONCEJILES LEONESES: UN PROYECTO ETNOGRÁFICO DE RECUPERACIÓN, CATALOGACIÓN Y SISTEMATIZACIÓN Francisco Javier Lagartos Pacho. Técnico Superior del Museo Etnográfico Provincial de León. Lorena Rivas Morán. Ingeniera en Informática y Etnógrafa.

1. INTRODUCCIÓN: ANTECEDENTES DEL PROYECTO El ser humano siempre ha mostrado un especial interés por el conocimiento y recuperación de su esencia cultural pasada, como base explicativa de su ámbito sociocultural presente y como forma de proyección social hacia el futuro. En este empeño por la recuperación de la herencia de sus antepasados, el hombre actúa de forma individual o de forma colectiva, dotándose, en muchas ocasiones, de una serie de instrumentos jurídicos1 que le proporcionan elementos materiales y personales que le llevan a alcanzar con éxito su empresa. Es en este contexto donde un grupo de personas, movidas por este interés de conocimiento del pasado, deciden dar el paso para la creación de un ámbito cultural colectivo con la creación de la Asociación Cultural Pendones del Reino de León, que constituye el pilar fundamental donde se asienta el proyecto de recuperación, catalogación y sistematización de los Pendones Concejiles leoneses que estamos presentando, siendo uno de los pocos ejemplos de actuación sobre el Patrimonio Etnográfico Leonés que se están llevando a cabo en la actualidad. Este proyecto etnográfico tiene como objetivo principal la puesta en valor de una manifestación de cultura tradicional y del objeto material 2 que la sustenta, el Pendón Concejil, en un ámbito geográfico concreto, la provincia de León, y socio-cultural, el mundo rural. Para desarrollar nuestra labor de búsqueda del conocimiento de esta pequeña parcela de la cultura tradicional leonesa, hemos estructurado el proyecto en tres grandes fases de actuación:

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Otras veces, el ser humano actúa sin ningún elemento jurídico de base y lo hace de forma desinteresada, teniendo como único objetivo el conocimiento del hecho investigado. 2 En nuestro caso el objeto material es el Pendón Concejil leonés presente en muchas de las manifestaciones de la cultura tradicional de la provincia de León (romerías, rogativas, etc.). 1


1. Fase de Recuperación: se inicia con la creación de la Asociación Cultural Pendones del Reino de León en el año 20043 con el objetivo de recuperar y poner en valor el Pendón Concejil. 2. Fase de Catalogación: constituye la fase del trabajo de campo, con la que queremos conocer la realidad actual de la manifestación cultural y del objeto que la sustenta. 3. Fase de Sistematización: comprende el estudio y análisis técnico de la información recopilada en las fases anteriores, con la finalidad de publicar un catálogo-inventario.

Fuente: Autoría propia. Este proyecto etnográfico está respaldado por la importancia que la sociedad actual otorga a la cultura tradicional, en este caso la leonesa, que queda refrendado en el interés del hombre por el conocimiento del pasado y, dentro de éste, en los campos antropológico y etnográfico, y está sustentando por la legislación jurídica vigente4.

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La Asociación Cultural Pendones del Reino de León fue constituida a finales del año 2004 inscrita en el Registro Nacional de Asociaciones con el nº 584615, Grupo 1 Sección 1, al amparo de la vigente legislación. 4 El primero de ellos, el nacional, con la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español, donde en su Título VI hace referencia explícitamente al Patrimonio Etnográfico (BOE de 29 de junio de 1985). El segundo, el autonómico, también se hace eco de este interés y dedica el Título IV y Capítulo 1 de la Ley 12/2002, de 11 de julio, del Patrimonio Cultural de Castilla y León al Patrimonio Etnológico (BOCYL, suplemento al nº 139, de 19-7-2002). 2


2. FASE DE RECUPERACIÓN: UNA INICIATIVA SOCIAL PARA LA VALORIZACIÓN DE UN OBJETO TRADICIONAL En esta primera fase de nuestro proyecto etnográfico nos propusimos como principal objetivo la puesta en valor del Pendón Concejil y todas las manifestaciones culturales que rodean a dicho objeto etnográfico. Esta fase es la más larga en el tiempo, ya que abarca desde el año 2004, momento en que se creó la Asociación Cultural Pendones del Reino de León, hasta el año 2010, cuando comprendimos que la sociedad ya había adquirido el grado de concienciación suficiente sobre la importancia del Pendón Concejil y todas las manifestaciones culturales que le rodean, y nos dio pie a iniciar el estudio y análisis del objeto etnográfico en cuestión. Además, fue la fase más difícil y complicada de llevar a cabo de todo el proyecto, porque para su puesta en funcionamiento dependíamos de la participación social y de la ayuda por parte de las Administraciones Públicas. Los dos pilares básicos de esta primera fase, cuyo nexo de unión lo constituye la comunidad, la participación ciudadana, en definitiva lo social, fueron los siguientes: 1. La iniciativa social con la creación de la Asociación Cultural Pendones del Reino de León (participación ciudadana). 2. El elemento etnográfico a recuperar, el Pendón Concejil, como símbolo identificativo de una comunidad. 2.1. Una iniciativa social de recuperación de la cultura tradicional La iniciativa social para la recuperación del elemento de la cultura tradicional leonesa objeto de nuestro proyecto, partió de la reunión de un grupo de personas, que con la intención de ampliar el conocimiento del pasado y aprovechándose de los elementos jurídicos a su alcance, constituyeron la Asociación Cultural Pendones del Reino de León. Dicha Asociación se forjó a partir, fundamentalmente, de la celebración de la Romería de Pendones de las Comarcas Leonesas a Santiago de Compostela, con motivo de la celebración, en el año 2004, del Año Santo Compostelano, actuación ésta que fue una muestra de lo que puede significar la presencia de estos elementos de nuestra tradición en actos que trascienden de sus ámbitos más reservados y entrañables.

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Fuente: Asociación Cultural Pendones del Reino de León. Las actuaciones que dicha colectividad ha llevado a cabo para conseguirlo, tuvieron como hilo conductor la participación ciudadana y se basaron en la puesta en común de muchas de las actuaciones a seguir5. Esto se concretó6 en actividades sociales, culturales y recreativas que se desarrollaron vinculadas a la recuperación, conservación, estudio y divulgación del Pendón Concejil, como significado elemento que integra el Patrimonio y representa la identidad del pueblo leonés. Entre estas actividades podemos destacar la recuperación y valorización de romerías, la conservación y restauración de los Pendones Concejiles deteriorados y la realización de conferencias para acercar a la comunidad el valor etnográfico del mismo. 2.2. El elemento etnográfico a recuperar: una visión del Pendón Concejil No podríamos realizar de forma satisfactoria nuestro proyecto sin estudiar el concepto del objeto etnográfico a recuperar, el Pendón Concejil. El concepto de pendón proviene del latín “pendere”, que significa estar colgado, y en su aspecto formal no es más que un símbolo utilizado como distintivo, señal o insignia desde la Edad Media. 2.2.1.

Qué es y qué elementos conforman un Pendón Concejil Actualmente denominamos Pendón Concejil leonés a la “bandera” o

“estandarte” que se conserva en muchas localidades de la provincia de León, a las 5

La base de todo ello nos la dio el propio concepto de Pendón Concejil, es decir, si éste está identificado con la comunidad, la participación en las decisiones de la misma,… nuestro proyecto no podía pasar por alto este hecho y en una primera fase teníamos que dejarlo claro: el Pendón es el reflejo y símbolo de la comunidad, y nuestro proyecto se sustenta en la participación ciudadana de la comunidad poseedora de dicho objeto etnográfico. 6 Uno de los fines que constan en los estatutos de la Asociación Cultural Pendones del Reino de León, en su artículo tercero. 4


cuales representa en fiestas locales o comarcales, tanto civiles como religiosas. Está compuesto de una vara de madera de altura variable (entre 3 y 12 metros), en el que va insertada una tela de tamaño proporcional, formada por bandas horizontales paralelas de tejido de tipo damasco, de entre 50 y 55 centímetros de ancho y algunas superan los 3 metros o más de largo, y cosidas entre sí con una cenefa de imitación de hilo de oro. El conjunto de la tela forma un amplio corte o escotadura, desde el paño superior hasta el central y desde éste al inferior, que hace terminar la tela en dos puntas (generalmente de menor tamaño la punta inferior, para que no se arrastre por el suelo).

Fuente: Pendón Concejil de Castellanos. Autoría propia. 2.2.2.

Origen y evolución del Pendón Concejil Contemplamos dos posibles orígenes: el militar y el eclesiástico, ámbitos que

han estado muy cercanos hasta el siglo XIX, aunque creemos que hay mejores argumentos a favor de un origen militar. Las guerras medievales no contaban con ejércitos organizados y nobles, eclesiásticos y concejos, formaban mesnadas que servían temporalmente al rey en la guerra (Nieto Soria, 2006). Entre los siglos XI-XIII un “pendón era una bandera militar, que cuelga o flamea en lo alto de una lanza” (Represa Rodríguez, 1983: 9). Simplificando mucho, podemos decir que existían varios modelos relacionados con los actuales Pendones leoneses: el Pendón que cuelga (pende) hacia abajo, el modelo similar a las actuales banderas

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(cuadrangulares), y varias telas enfundadas en una lanza, en posición horizontal, de diversos colores, que si se cosían entre sí, parecían un Pendón leonés. Todos estos modelos, se conocen en formas exclusivamente cuadrangulares, o dotados de una escotadura central que forma dos puntas como los Pendones Concejiles actuales 7 (Represa Rodríguez, 1983). Creemos que el paso de lanza guerrera a mástil, se realizó por fases: la lanza de soldado a caballo pasaría a ser portada por soldados de Infantería y para verla desde lejos crecería en altura. Esto la haría inútil para las acciones de guerra, convirtiéndose en un objeto con funciones sólo representativas y ceremoniales (Nieto Soria, 1999). Aunque hay ciertos datos que nos hacen sospechar que los Pendones leoneses no perdieron todas sus funciones militares: (Quintana Prieto, 1991) al tratar del santuario de Castrotierra, intuye un motivo militar en la destrucción de sus pendones por las tropas napoleónicas (1808-1813) y (Rodríguez, 1935) incluye los pendones en el listado de daños llevados a cabo por estas tropas, en Valderas, Valdemorilla, etc. Creemos que los actuales Pendones Concejiles leoneses no son tan antiguos como anteriormente hemos señalado, aunque sí es posible que haya perdurado el concepto de comunidad que aglutina este objeto. Los contratos más antiguos de los bordadores de Astorga y León para hacer pendones encargados por los Concejos 8 son del siglo XVI y, más abundantes, en los siglos XVII y XVIII. Sin duda, los Pendones Concejiles leoneses tienen su origen en las luchas medievales, pero hay un paso intermedio que hay que demostrar y es su uso en León antes del siglo XVI. Posiblemente, la bandera de España creada a fines del siglo XVIII fue sustituyendo a todas las anteriores, especialmente en asuntos militares. Las nuevas Instituciones de Administración Local creadas a comienzos del siglo XIX, diputaciones y ayuntamientos, asumieron estas funciones representativas, desplazando a los Concejos y a sus Pendones. Unido esto, al hecho de que en este siglo desaparecen la mayor parte de los rituales religiosos que se venían celebrando hasta el momento en los cuales participaba el Pendón Concejil e incentivado, además, por los problemas de difícil almacenaje al tratarse de unos objetos de grandes dimensiones, nos lleva al desuso y la pérdida de la mayor parte de ellos.

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A este tipo de forma se le conoce con el nombre de “Señal”. Podemos consultar estos datos en el Archivo Histórico Provincial de León, y en los Archivos Municipales de León y Astorga. 8

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Será a finales del siglo XIX y principios del siglo XX cuando aparezca en León “el Regionalismo sano”9 (González Clavero, 2004), y se produzca el resurgimiento de algunos de los hitos culturales tradicionales que marcaron la esencia leonesa: desde el punto de vista religioso es en los años 20 del siglo XX cuando la Virgen del Camino fue proclamada Patrono del Reino de León, desde el punto de vista deportivo resurgen los aluches o lucha leonesa, y desde el punto de vista cultural reaparece en escena el Pendón Concejil como elemento de unidad en un momento en el cual ésta peligra por la proximidad de la Guerra Civil Española. 2.2.3.

Desmontar tópicos acerca de los Pendones Concejiles Los recientes estudios indican que la tela de un pendón solía durar un promedio

de 20 o 30 años como consecuencia de su utilidad; es decir, la tela se sustituye por otra nueva cuando es necesario. No había ni hay en la actualidad, un sentido de la antigüedad de la tela, ni se conserva como reliquia del pasado; solo permanece la idea de representación local. De este modo, la mayor parte de los Pendones Concejiles hunden sus raíces en el siglo XVI cuando, por orden de Felipe II, se mandan realizar pendones “encarnados” en apoyo a la Armada Invencible. Este tipo de insignias se mantienen hasta el siglo XVIII10 como lo demuestran la mayor parte de los Libros parroquiales de Fábrica que hoy en día se conservan.

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Tendencia ideológica nacida en León y Castilla, según la cual, aún aceptando la existencia de una comunidad política como la nación, se pretende la defensa específica de una parte de ésta que se distingue por su homogeneidad en lo físico y cultural. 10 Esta pervivencia la podemos ver en la comunidad de Vallecillo donde en 1732 aún se mantiene este tipo de color “encarnado” para el Pendón Concejil. Archivo Parroquial de Vallecillo. Libro II de Fábrica, año 1732. 7


Fuente: Libro II de Fábrica. Parroquia de Vallecillo (1732). En cuanto a los colores, no existe documentación que afirme cuantos eran y cuando se introdujeron, pero lo que sí está claro, basándonos en la documentación provincial, es que los Pendones Concejiles eran, en su mayor parte, encarnados hasta el siglo XIX. Por su parte, y a pesar de lo que actualmente la gente piensa, el Pendón Concejil no es eclesiástico. Su carácter, pues, es en origen civil, identitario de las comunidades, pero, con el transcurso de los tiempos, pasaron a integrarse en celebraciones religiosas, por lo que se entendió de alguna manera que integraban más a la Parroquia que al Concejo. No obstante, algunas muestras de cultura y saber popular señalan su carácter original: “Las Campanas y el Pendón, del pueblo son”. Por último, debemos desdecir la fácil designación que hacia este objeto se produce cuando nos referimos a él como una bandera, ya que al ser un objeto en sí mismo, no acepta múltiples reproducciones como así sucede con la bandera. Es decir, el Pendón Concejil leonés no tiene copia por ser un objeto en sí mismo. En conclusión, una vez que hemos sacado a la luz y comprendido el significado del objeto de estudio en nuestro proyecto, el Pendón Concejil, entendimos que llegaba el momento de iniciar la segunda fase del proyecto, la catalogación.

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3. FASE

DE

CATALOGACIÓN:

EL

TRABAJO

DE

CAMPO

ETNOGRÁFICO 3.1. La explicación metodológica La segunda fase del proyecto la hemos denominado la fase de catalogación y constituye el trabajo de campo antropológico 11 propiamente dicho, es decir, el contacto directo que el etnógrafo mantiene con el objeto estudiado. El trabajo de campo es la experiencia constitutiva de la antropología, porque distingue a la disciplina, cualifica a sus investigadores y crea el cuerpo primario de sus datos empíricos. (Stocking, 1993) En este contexto, el trabajo de campo más que una técnica o conjunto de ellas es considerado como una situación metodológica y también en sí un proceso, una secuencia de acciones, de comportamientos y de acontecimientos, no todos controlados por el investigador (Monistrol Ruano, 2007) cuyo fin último es la obtención de la información. Por ello, el objetivo final consistió en la recopilación de la mayor cantidad de información acerca del Pendón Concejil en los distintos pueblos de la provincia de León. Dentro del trabajo de campo que realizamos existen diferentes fases de la investigación, distinguiendo cuales son previas, cuales se realizan durante el trabajo de campo y las tareas del investigador después de “abandonar” el campo (Valles, 2000). En nuestro caso, antes de entrar en el campo se produjo una etapa de reflexión y preparación de esta segunda fase, donde nos planteamos la formulación del problema, la selección de la estrategia metodológica para conseguir nuestros objetivos y la selección de los casos y contextos geográficos de actuación. Durante el trabajo de campo propiamente dicho comenzamos con la gestión de las acciones que llevaríamos a cabo (cartas, llamadas de teléfono, visitas, etc.), ajustamos las técnicas de generación de información para que fuesen más eficaces, ejecutamos las acciones de campo y registramos en un archivo informático toda la información obtenida. Por último, al final del estudio nos planteamos la salida del campo determinando la finalización o interrupción del estudio, realizando un minucioso e intenso análisis final (ficha informatizada) que nos llevará, en una tercera fase del proyecto, a una redacción y

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Entre las diferentes fases de una investigación cualitativa encontramos la llamada fase de desarrollo del trabajo de campo o “Field-Work” introducido por Haddon en la antropología británica. 9


presentación de una publicación que ponga al día esta manifestación tradicional de la cultura leonesa. La realización de toda esta fase ha constituido más de un año de trabajo por toda la geografía leonesa. 3.2. 1ª etapa del trabajo de campo: la reflexión y preparación del campo. Una vez que se habían puesto las bases de valorización del Pendón Concejil leonés mediante las actuaciones seguidas en la primera fase de nuestro proyecto y ya comentadas con anterioridad, llegó el momento de plantearnos como comenzar el trabajo de campo de recogida de la información, es decir, la formulación del problema. ¿Cómo nos acercamos a ese objeto tan numeroso y disperso por la provincia de León? Para ello, nos planteamos una estrategia metodológica a seguir: nuestra primera actuación tendría que comenzar por acercarnos a las comunidades rurales y a los objetos in situ, allí donde estaban situados, y realizar el estudio de cada uno de ellos.

Fuente: Pendones de Villeza y de San Miguel de Montañán. Autoría propia. Para conseguir esto utilizamos un “cuaderno de campo” o, dicho de otro modo, “un programa informático12 de campo” donde elaboramos mecanismos que nos agilizaban la labor de recopilación. En primer lugar, realizamos unas fichas-tipo donde anotábamos todos aquellos datos que necesitábamos saber para el posterior informe final: descripción general y parcial, dimensiones, elementos que los conforman, estado de conservación de cada de ellos y otros datos de interés que pudieran aportan las 12

El programa utilizado fue Microsft Word. La informática nos ayuda para poder realizar un trabajo más minucioso en un menor tiempo y con unos resultados mucho más satisfactorios. 10


comunidades rurales como fechas de realización, propietario, ubicación actual, persona o institución que lo realizó, etc. En segundo lugar, introducimos el mundo de la imagen en nuestro proyecto utilizando una cámara reflex digital y un programa informático 13 de tratamiento de imágenes para sistematizar cada una de las fotografías que hacíamos a los objetos. Con todas estas actuaciones conseguíamos tener perfectamente documentados cada uno de los Pendones Concejiles que pasaban por nuestras manos, teniendo una información por cada uno de los objetos analizados consistente en una ficha-tipo y 10-15 fotografías de cada una de las partes del mismo.

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Para el tratamiento de las imágenes utilizamos el programa gratuito Gimp, muy similar en sus funciones al conocido Photoshop. 11


Fuente: Autoría propia.

Fuente: Pendón de Vierdes de Sajambre. Autoría propia. Una vez que tuvimos decidido qué analizamos y cómo lo hacemos, necesitamos resolver dónde fijamos nuestro campo de acción, es decir, seleccionar los casos y contextos geográficos de actuación. Fijamos seis zonas de estudio donde agrupamos cada una de las subcomarcas naturales de la provincia de León: 1ª zona Sureste leonés: Cea, Valderaduey, Las Matas, Campos y Valmadrigal. 2ª zona Sur de León: Oteros, Páramo, Esla y Porma. 3ª zona Montaña Oriental: Cistierna y Riaño. 4ª zona Montaña Central: Tierras de León, Bernesga y Torío. 5ª zona Bierzo: Bierzo y Ancares. 6ª zona Maragatería: Cepeda, Maragatería y Cabrera. 3.3. 2ª etapa del trabajo de campo: la actuación en el campo Una vez reflexionada y planteada la forma de actuación comenzamos el trabajo de campo, pero pronto llegaron los problemas. Consideramos que había dos aspectos que estaban lastrando nuestra actuación y que podían llevarnos a no conseguir todos los objetivos propuestos. En primer lugar, después de recorrer buena parte del Sureste leonés llegamos a la conclusión de que si

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queríamos abarcar la mayor cantidad de comunidades y objetos, esta metodología de trabajo que se basaba en la realización in situ del estudio no era la más adecuada. En segundo lugar, y creemos el más importante, nuestro proyecto siempre se ha basado en la participación de la comunidad rural donde se ubica el bien, así quedó demostrado en la primera fase del mismo que se realizó satisfactoriamente gracias a la participación de la sociedad leonesa, y con este planteamiento de trabajo de campo habíamos perdido esa esencia de comunidad concejil donde participan todos los integrantes de la misma, con la que había nacido este proyecto. Es por ello que, aunando ambos problemas, decidimos dar un cambio radical a la metodología de trabajo de campo que habíamos iniciado. De este modo, manteniendo el método de recogida de datos y de selección de los casos y contextos, volvimos a contar con la Asociación de Pendones del Reino de León para la organización de una serie de Exposiciones Itinerantes14 en algunas de las cabeceras de comarca de las zonas antes descritas15.

Fuente: Asociación Cultural Pendones del Reino de León. Con ello solucionábamos los dos problemas de una vez: no era necesario desplazarnos a todas las comunidades rurales de la provincia y además hacíamos partícipes del proyecto a todos y cada uno de los individuos que sustentaban el objeto tradicional de estudio, consiguiendo una mayor implicación en el mismo que nos 14

El título de las exposiciones itinerantes fue el siguiente: “Tierras y Concejos del Reino: un recorrido por los Pendones Leoneses”. 15 Los lugares donde se realizaron estas actividades fueron: 1ª zona Sureste leonés: Sahagún, 2ª zona Sur de León: Valencia de Don Juan, 3ª zona Montaña Oriental: Cistierna, 4ª zona Montaña Central: Matallana de Torío, 5ª zona Bierzo: Carracedo y 6ª zona Maragatería: Val de San Lorenzo. 13


beneficiaría en la recogida de la información. Además, propusimos otra vuelta de tuerca en el aspecto metodológico en lo referente a la participación ciudadana, y fue el de utilizar para las exposiciones itinerantes aquellos lugares comunales y muy identificativos para estas comunidades rurales: iglesias, salas de reuniones, casas de cultura, etc., es decir, todos aquellos lugares en los que quedan plasmados aquellos sentimientos que refleja el Pendón Concejil entre los que destaca la participación del individuo (común-unidad, es decir, comunidad). 3.4. 3ª etapa del trabajo de campo: la salida del campo y el análisis final Concluida la fase de trabajo de campo, decidimos salir del mundo que rodea a esta manifestación cultural para iniciar posteriormente la realización de un informe minucioso de cada uno de los objetos estudiados, que será la base de la tercera y última fase del proyecto consistente en la sistematización, el análisis y la posterior publicación de las conclusiones. En estos informes reflejamos tanto los datos objetivos del objeto de estudio como los datos subjetivos del mismo referentes al estado de conservación actual, métodos y técnicas para la conservación, posibilidad de restauración y, si no es posible, al asesoramiento para la realización de una réplica del mismo. Pero, como todo estudio científico que se precie, la información no debe de quedar en manos de unos pocos estudiosos de la materia, sino que es necesario que revierta en la sociedad donde se ha generado con el fin de perpetuar esa manifestación cultural. Es por ello que en esta fase realizamos el último de los apartados fijados en nuestra metodología de trabajo. Éste ahondaba en el mismo concepto de participación de las comunidades rurales y de reversión de la información a las mismas. Así se realizó un pequeño informe para cada una de las comunidades participantes en este proyecto donde se reflejaban los datos objetivos del Pendón Concejil de su localidad, así como las propuestas de intervención para la mejor conservación del bien: conservación del existente, restauración del mismo o elaboración de una copia. Añadido a estos datos les proporcionamos otro tipo de informaciones externas, como las distintas subvenciones que las Administraciones Públicas tienen para la conservación y restauración de este tipo de bienes y los lugares donde pueden realizar las actuaciones de restauración o realización exnovo. En conclusión, esta última fase del trabajo de campo es una de las más importantes ya que con ella vuelve a la sociedad todo aquello que ella nos ha proporcionado, con el objetivo final de poner en valor este tipo de manifestaciones 14


culturales para que no se pierdan en un futuro. Como ejemplo de la importancia de esta actuación tenemos la restauración de la cruz del Pendón Concejil de Valdavida (León).

Antes

Después

Fuente: Autoría propia. 4. FASE DE SISTEMATIZACIÓN: EL ANÁLISIS DE LA INFORMACIÓN RECOPILADA Una vez que se ha finalizado el trabajo de campo, comienza la fase de sistematización de toda la información que se ha recopilado en las fases anteriores, con el objetivo de obtener un conocimiento exhaustivo de la manifestación de la cultura tradicional, objeto de nuestro estudio. El uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) a la hora de abordar nuestro proyecto aporta una gran flexibilidad y autonomía a la hora de divulgar, reproducir, mantener y obtener conocimiento de los datos obtenidos durante la fase de catalogación (Colorado Castellary, 2007). Esta fase comprende desde la informatización de forma ordenada de los datos recopilados durante el trabajo de campo así como la recopilación de los datos externos, hasta la extracción de todo el conocimiento de forma estructurada mediante la interrelación de todos los datos almacenados. Por lo tanto, podemos dividir el desarrollo de la sistematización en dos tareas: 1. Creación de una base de datos con todas las informaciones recopiladas tanto gráficas como textuales. 2. Realización de consultas complejas para obtener la información final.

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4.1. Creación de una base de datos relacional. Una base de datos es un método de almacenamiento de datos relacionados entre sí de forma estructurada y que pueden ser recuperados mediante una aplicación informática (Nevado Cabello, 2010)16. Entre las características más importantes que recomiendan el uso de una base datos para almacenar información, cabe destacar el hecho de que la integridad de los datos que contienen es mayor y el acceso a los datos es más eficiente. Para llevar a cabo el procesamiento de los datos, es necesario utilizar un sistema gestor de base de datos, que no solo facilita la creación de los datos sino también su manipulación y su recuperación por parte del usuario. En general, las bases de datos se componen de diferentes registros con su correspondiente número de identificación, en nuestro proyecto cada registro corresponde con los datos de cada uno de los Pendones Concejiles adscritos por referencia a cada una de las comunidades rurales de procedencia. Dichos datos se estructuran en una serie de campos concretos, definidos a partir de la ficha-tipo de catalogación, de las fotografías y de la información externa recuperada, de forma que se facilite tanto su recuperación individualizada como su control para la realización de actualizaciones. Algunos de estos campos pueden ser los siguientes: nombre del Pendón Concejil, propiedad del mismo, número de franjas, colores de las franjas, altura de la vara, dimensiones de la tela, etc. 4.2. Recuperación de la información almacenada en la base de datos Para llevar a cabo la recuperación de los datos es necesario, como se mencionó con anterioridad, utilizar un sistema gestor de bases de datos, que permita buscar mediante los comandos oportunos la información que se precisa. Por lo tanto, a la hora de recuperar toda esa información almacenada en la base de datos será necesario lanzar una serie de consultas hacia la misma, de forma que se obtengan los datos estructurados según nuestras necesidades. Estas consultas estarán enfocadas a un estudio hasta ahora inédito. Como ejemplos de aspectos a los que llegaremos a establecer algún tipo de conclusión final, destacan los siguientes: podemos analizar la dispersión de los Pendones Concejiles 16

Este método de tratamiento de la información está resultando muy fructífero para nuestro proyecto, ya que podemos acceder a informaciones imposibles de controlar de no ser por la aplicación de este tipo de instrumentos informáticos. 16


leoneses en relación a las distintas comarcas de la provincia de León. Dicha dispersión se obtendrá en función de diferentes aspectos, entre ellos el número de franjas, el color de las franjas, la altura de la vara,... Además, facilitará el estudio de elementos concretos, integrantes del conjunto del Pendón Concejil, como en el caso de las cruces de donde podemos averiguar los talleres y su dispersión geográfica en base a las formas, materiales, tamaños, facturas, etc. Como podemos ver, todo esto es un compendio de aspectos obviados hasta ahora pero que serán muy importantes y determinantes para el futuro de este objeto, en cuanto de sus acertadas conclusiones dependan los criterios a seguir para la conservación, restauración o elaboración de una copia del mismo, actuaciones todas ellas encaminadas a perpetuar este bien a las generaciones futuras.

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Los pendones concejiles leoneses