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Aquiles Julián

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Los Clinton, los Kennedy y la Soberanía Dominicana

Cómo los Clinton y los Kennedy piensan salir del tollo que hicieron en Haití cargándonos su metida de pata a los dominicanos.

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Los Clinton, los Kennedy y la Soberanía Dominicana

Aquiles Julián

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© 2013 Lectofilia digital 1ª edición, diciembre 2013 Editado en Rep. Dominicana por: Editora Libros de Regalo. Se autoriza la reproducción parcial o total de esta obra y su difusión. Imágenes tomadas de la Internet.


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Dedicatoria A la juventud dominicana


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Índice 9 Presentación 11 La muerte de Sonia Pierre 29 La deshonesta manipulación de la muerte de la señora Sonia Pierre y el propósito de los Clinton y los Kennedy. 48 Los Clinton, los Kennedy y la soberanía dominicana. 71 El camino malo y el Plan Clinton 95 Cheo Tejada, Puerto Rico y el trato a los haitianos en Rep. Dominicana 110 El Plan Clinton, Balaguer, la crisis electoral del 1994 y el libro del embajador Graham


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Presentación Una batahola de opiniones y presiones, me temo que en buena parte financiada y auspiciada por fuerzas cuestionables en ambos extremos, se ha enzarzado en una espiral de insultos y descalificaciones con motivo de la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional en torno a la nacionalidad dominicana. Regularizar, documentar y organizar a los extranjeros residentes en el país es algo importantísimo. No sólo a los inmigrantes haitianos. También establecer quién es dominicano y quién no. Todo esto, claro, de inmediato adquirió un matiz de politiquería. Las trabas sacaron sus gallos. Se puso a Peña Gómez a relucir: “se le negaba a PG la nacionalidad”. Y se convirtió en una batalla de partidarios del gobierno contra partidarios de la oposición. Por un lado, surgieron voces clamando por Trujillo y propiciando un nuevo “Corte”, algo horrendo e inaceptable (olvidando que fue precisamente Trujillo quien cedió a Haití una buena tajada del territorio nacional y luego quien traía braceros haitianos a cortar caña a sus ingenios). Y por el otro, hay voces que claman por la fusión, por borrar la frontera y porque nos convirtamos en un solo país. Es imposible estar de acuerdo con el extremismo protrujillista que exhiben algunos. Y por igual, con el propósito antinacional y antidominicano que otros


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promueven. Y por igual, es imposible que propiciemos la formación de una minoría extranjera en nuestro país con derecho a decidir elecciones y elegir nuestras autoridades. Lo que se quiere es un Kosovo antillano. Inaceptable. Los inmigrantes haitianos deben ser documentados, regulados y protegidos de cualquier abuso o explotación. Por igual, ellos deben acogerse a nuestras leyes, normas y regulaciones. Hay casos que hay que revisar, de su descendencia en el país, sobre todo cuando son hijos de dominicanos con haitianas y viceversa, porque pueden elegir qué nacionalidad prefieren. Y otros en que se puede iniciar un proceso de naturalización. Hay que actuar con tacto, humanidad, decencia, pero también preservando nuestra condición nacional. Dentro de la algarabía de denuestos y descalificaciones en que la mayoría se ha empeñado en caer, lamentablemente, aparecen voces que hacen algunas propuestas cuerdas y que merecerían ponderación, como las de Tomás Bobadilla de que se negocie una ayuda a Haití a través de convertir la deuda externa en inversión humanitaria. Lamento que gente que quiero, aprecio y valoro estén dejándose manipular. Repito. Hay intereses de lado y lado en nada santos y en nada prodominicanos. Seamos menos apasionados. Y más escépticos. Y eso, sin renunciar a nuestra historia. Y derechos.


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La muerte de Sonia Pierre “Yo tenía una imagen distinta de usted, no pensé que podría expresarse de esa forma sobre la muerte de una persona, mucho menos de una luchadora como Sonia Pierre, una dominicana tan dominicana como el que más.” Lancelot Rodríguez

EL ERROR ANALIZAR

DE

SOBRERREACCIONAR

SIN

La pasión parece que no deja razonar con suficiente cordura a algunos amigos y amigas. Y los lleva a sobrerreaccionar a una opinión que di, sustentada en


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una noticia que reproduce el experticio del Instituto de Patología Forense, y que era crítica del montón de disparates que he leído a raíz de la lamentable muerte de la activista por los derechos de los inmigrantes haitianos Sonia Pierre. Yo escribí (y transcribo exactamente lo que escribí): “A LA SEÑORA PIERRE NO “LA MATÓ” EL “RACISMO”, NI EL “NACIONALISMO”, NI NINGUNO DE LOS DISPARATES QUE HE LEÍDO. PARECE QUE LA AUTOPSIA REVELA QUE LA MATÓ SU PROPIO DESCUIDO: NO TOMÓ UN ANTICOAGULANTE QUE DEBÍA TOMAR POR SU CONDICIÓN MÉDICA, PUES TENÍA VÁLVULAS IMPLANTADAS, Y ESO LE PRODUJO UNA TROMBOSIS (ES DECIR, UN COÁGULO O TROMBO). FUE UN SUICIDIO INVOLUNTARIO, POR ASÍ DECIRLO.” A continuación coloqué el enlace a la información digital que daba cuenta de la revelación sobre la causa del deceso por parte del Instituto de Patología Forense. Así, he leído que incurrí en “ira y abuso verbales”, promover que “ser oscuro es un crimen y un defecto”, “ironía y desprecio” por la señora Pierre, en ser “muy duro en mis palabras y apreciaciones”, parece que también en “odio y repudio” y en “falta de misericordia” y además en “falta de amor hacia el prójimo”, pero resulta que lo que escribí fue que la señora Pierre fue víctima de sí misma, de su propio


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descuido, que es lo que expresa el Instituto de Patología Forense, en razón a que ella sabía que tenía que tomar un medicamento por su estado de salud y duró más de 48 horas sin medicarse, provocándose involuntariamente una trombosis que la llevó a la tumba. Que no fue el “racismo” ni el “nacionalismo”, sino su propio descuido consigo misma y su salud, la que produjo el infausto suceso de su fallecimiento. Y para dolor de mis acusadores y escarnecedores, es así como lo describí. El deseo de vindicar y heroificar a la señora Pierre lleva a algunas personas a maltratar y abusar verbalmente de otras. Y conste que, como probaré, he sido claro en considerar que los nacionales haitianos residentes en nuestro país, sin importar su status, sean legales o indocumentados, merecen ser tratados con todo respeto a su condición humana y no se debe permitir su explotación y abuso. Y por igual, lamente expresamente que algunos expresaran algún tipo de satisfacción por la triste muerte de la señora Pierre, contrario a quienes opinan que muestro “falta de amor hacia el prójimo”, “falta de misericordia” y “odio y repudio” hacia la señora Pierre. Así que a los amigos que opinaron de forma tan fuera de lugar sobre lo que escribí, de los que sólo conozco a mi querida Carol Francis, se les peló el billete. Y voy a darme el derecho de demostrarlo.


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QUÉ ESCRIBÍ INMEDIATAMENTE. VI ALGUNA REACCIÓN IMPROPIA A DICHA NOTICIA El 4 de diciembre estaba en Tampa, Florida, y coloqué en mi muro de Facebook el siguiente comentario en torno a algunas reacciones impropias y que desdicen de la misericordia y la humanidad de algunas personas, que por discrepar de la señora Pierre mostraron algunos signos de alegría o indiferencia a su fallecimiento. Lo transcribo tal como lo publiqué: “Es bien inhumano, indecente e inmoral alegrarse de la muerte de alguien porque se discrepaba de esa persona. La muerte de la activista por los derechos de los inmigrantes haitianos Sonia o Solange Pierre es más que lamentable. Y aunque discrepe de algunos de sus puntos de vista, si es importante que los inmigrantes haitianos tengan quienes eleven la voz por ellos. Son abusados por su condición, y merecen protección y seguridad jurídica. Muchos empleadores no solo los usan para deprimir salarios, sino también mandan perseguirlos para no pagarles sus salarios ganados. Sonia Pierre, controversial en algunas de sus ideas o pretensiones, era una persona de la que se podía discrepar, y contrastar sus ideas con otros puntos de vista. Pero celebrar o sentirse a gusto con su fallecimiento es bárbaro, algo que desdice de quien


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lo experimenta y, peor aún, lo expresa. La discrepancia nunca nos debe llevar a querer anular al contradictor de manera física. Paz a sus restos.” Eso aparece en mi muro de Facebook, para quien se tome el trabajo de buscarlo. Yo estaba en Tampa, Florida. Y desde allí saqué tiempo para expresar mi repudio a todo acto ajeno a la compasión y el amor al prójimo. Pude quedarme callado. O sumarme a los que le sacaban a la señora Pierre ciertas conductas perjudiciales para República Dominicana. Escribí. Me expresé y externé mi punto de vista que obtuvo el eco de varios de mis lectores. No vi, por cierto, ningún comentario a ese texto de los señores Lancelot Rodríguez y Prince Eze. Tampoco de mi querida Carol Francis. Aparentemente, no les llegó o no le pusieron atención o se perdió en el montón de mensajes que nos llegan por Facebook. Pero ahí está. ¿De dónde sale el supuesto racismo, el odio, la ira y otras pasiones bajas que me endilgan?, de que reaccionaron sin analizar lo que dije y pelean con un fantasma inventado por ellos. MI HISTORIA PERSONAL ES DE SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO HAITIANO


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He tenido desde mi infancia un vínculo de respeto, aprecio, admiración y cariño por el pueblo haitiano. Así me crié. Hubo un haitiano en mi hogar de El Seibo que era protegido nuestro y escondido cuando se rumoraba que se recogían a los haitianos, en tiempos de la tiranía de Trujillo. Él vivía en una pequeña casa en el patio de nuestra vivienda. Y ya en mi adolescencia me beneficié de las enseñanzas de educadores haitianos, en mi hogar protegimos a “Valenzuela”, un exiliado haitiano, en tiempos del gobierno de los 12 años del Dr. Balaguer. En 1976 fundé y dirigí el Núcleo de Escritores Jóvenes “Jacques Viau Renaud”, poeta haitiano que murió defendiendo la soberanía nacional frente a la invasión norteamericana de 1965. En 1980 fundé un sindicato de braceros y jornaleros dominicanos y haitianos en el Ingenio Boca Chica, donde laboraba, y llevamos también una plancha de obreros dominicanos y haitianos a las elecciones del Sindicato de Trabajadores del Central Boca Chica. Nunca he tenido ningún tipo de racismo. Y menos de antihaitianismo. Y a mis 58 años tengo una historia


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personal, pública, suficientemente pública, que lo demuestra. ¿De dónde entonces salen esas acusaciones desaforadas en mi contra? De que en vez de leer se sobrerreacciona en base a un prejuicio. Y las personas terminan por pelear no contra los molinos de vientos reales, sino contra los “gigantes” que ven en su desquiciada imaginación. HE ESCRITO CLARO MI OPINIÓN SOBRE MI RAZA He reivindicado mis orígenes, pues en mi caso confluyen todas las razas, prácticamente. Los asiáticos, los negros, los blancos y sin dudas remanentes de las razas amerindias. Así, en mi antología digital de cuentos africanos (Libros de Regalo, mayo 2008), escribí: “Taínos exterminados, negros desconocidos, combinaron su sangre con españoles abandonados y relegados y terminó por emerger un ser humano nuevo: el mulato dominicano, indómito, rebelde, individualista. Ese mulato, hijo del amancebamiento y el cruce de sangres y razas, ese dominicano soy yo. En mí palpita esa mezcla de sangres y razas.


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Reivindicar al negro, al indígena, al europeo, es reconocernos como lo que somos: un cruce de culturas y genes, que se enriquece con lo mejor de todas. Y es aceptarnos como receptores de distintas raíces, todas válidas, todas ricas, todas importantes.” Y eso creo. Como mulato, ser racista es matar a una parte de mí. De ahí que he vindicado mis orígenes. MI OPINIÓN SOBRE LOS INMIGRANTES HAITIANOS

TRABAJADORES

Pero también he escrito claramente mi opinión personal sobre los trabajadores inmigrantes haitianos. En una edición que hice y que difundí en mi colección de libros digitales gratuitos Libros de Regalo, el No. 21, Julio 2008, de dos cuentos del profesor Juan Bosch, entre ellos “Luis Pié”, expuse mis opiniones de forma bien clara: “Cada sociedad ha inventado sus “haitianos”: nosotros somos los haitianos en Puerto Rico; los colombianos son los haitianos en Venezuela; los bolivianos son los haitianos en Argentina; los judíos y los gitanos son los haitianos en Europa; los negros y latinos son los haitianos en los Estados Unidos.


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Cada sociedad ha generado sus haitianos: sus chivos expiatorios, sus parias. Los campesinos haitianos, iletrados, primitivos, son arreados inhumanamente a los cañaverales y plantaciones agrícolas. Tienen el muro del idioma y el muro del analfabetismo aislándolos. También las prácticas culturales primitivas, socialmente inaceptables, debidas a su crianza sin normas urbanas: orinar dondequiera, higiene deficiente… Y principalmente, extrema pobreza. Aquí son tolerados en el mejor de los casos; abusados la mayoría de las veces. Hemos creado una sociedad que depende de la explotación de la mano de obra haitiana en áreas de la economía como la construcción y la agricultura. Y los que han ido asentándose en el país ya incursionan en el comercio informal, la venta al pregón, la prostitución, la mendicidad organizada y, en los últimos tiempos, la delincuencia formal. Es una convivencia forzada y ríspida. De cada lado de la isla abundan las historias horrendas para animar el recelo y la mala voluntad. Acá se agitan las matracas de la ocupación por 22 años, las vírgenes de Galindo, las decapitaciones y los incendios de poblaciones y otros abusos ocurridos


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durante las guerras de la Independencia; allá las relativas al Corte, la matanza de haitianos ordenada en 1937 por Trujillo y excusada y justificada por sus sicarios intelectuales.” Allí también escribí algo que nos debe llevar a entender el trasfondo de la alharaca armada en torno a la lamentable muerte de la señora Pierre. Están utilizando abusivamente su muerte para fines protervos y ajenos a los intereses de dominicanos y haitianos. Están manipulando de forma obscena y sin escrúpulos una muerte siempre dolorosa y triste para objetivos bien abyectos. Y muchos están dejándose atrapar en esa teleraña. ¿Qué escribí? Leamos: “Haitianos y dominicanos tenemos que superar los miedos y las mentiras y aceptarnos; colaborar, dándonos apoyo mutuo; respetar nuestras historias y nuestras diferencias culturales y lingüísticas; entender que compartimos el mismo peñón antillano y que a ambos pueblos conviene que cuidemos este peñón bendito; mantener nuestras identidades políticas y regularizar y formalizar la presencia de nacionales de cada país en el otro, como inmigración legal.


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Los sueños de fusión y de “integración” promovidos irresponsablemente por otros, en nada ayudan a las metas anteriores; por el contrario, siembran confusión, temor y desconfianza; avivan aún más las llamas inmisericordes de la animosidad.” La aspiración no es el respeto de la condición humana de los inmigrantes indocumentados y que no se les explote y abuse inmisericordemente, lo cual tiene que ser una aspiración de cualquier persona que se respete. No, la aspiración es que se desdibujen las fronteras, se unifique la isla en una sola nación y se les cumpla el sueño a los países que subvencionan una campaña de unificación de las dos repúblicas en una, traicionando el sueño de Duarte y el sueño de Toussaint Louverture, de que sus pueblos fueran libres e independientes de toda potencia extranjera. Eso es lo que hay debajo de la alharaca. Y con esas pretensiones en forma alguna puedo yo estar de acuerdo. INCURRIR ADJECTO

EN

UNA

CONTRADICTIO

IN

El señor Lancelot Rodríguez, de West Los Angeles, California, yerra y comete lo que se llama una contradictio in adjecto; es decir, comete un error lógico al decir una cosa que se contradice con otra. Veamos. Dice el señor Rodríguez que la señora Pierre


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fue “una gran dominicana”, y antes escribió que ella “fue un ejemplo de mujer luchadora por la causa de sus hermanos”. ¿Se refiere a que luchaba por los dominicanos, como gran dominicana que era? No, él sabe, todo el mundo sabe, que la señora Pierre defendía a los inmigrantes haitianos. Y creo y endoso que fue una gran luchadora por los inmigrantes indocumentados que residen irregularmente en nuestro país. Es decir, señor Rodríguez, que la señora Pierre luchaba por la causa de sus hermanos, y sus hermanos, como usted sabe, eran los inmigrantes haitianos. Y conste que creo y defiendo que estos merecen y deben ser defendidos de patrones explotadores y abusivos, que los hay por montones en RD. Y de hecho, el vecino estado de Haití la honró declarando tres días de duelo nacional por su partida. ¿Me podría señalar el señor Rodríguez a cuáles otros dominicanos el estado haitiano les ha dedicado tres días de duelo nacional? Lo demás son insultos gratuitos y calumnias insostenibles. ¿De dónde puede el señor Rodríguez, que reside en Los Ángeles, USA, venir a cuestionarme a mí que toda mi vida he residido en RD por elección propia?


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Decir que “nadie dijo que a Sonia la mató el racismo” indica claramente que el señor Rodríguez no se tomó la molestia de leer el montón de reacciones cuasi histéricas que se levantó como polvareda tras la muerte de la señora Pierre, muerte que lamento y me apena. Y que escriba con desvergüenza que “Lo lamentable es del señor Julián es que se burle de la muerte de una persona, como lo hace” es el colmo del desatino. Reto al señor Rodríguez a que muestre una sola expresión mía de “burla” por la muerte de la señora Pierre. No la hay. Simplemente me hice eco de un experticio forense sobre la causa de dicho deceso, debido a que la señora Pierre olvidó medicarse y se autoprovocó involuntariamente una trombosis fatal. Una persona, llámese Sonia Pierre, Lancelot Rodríguez, Aquiles Julián o Juan de los Palotes tiene una responsabilidad con su propia salud e integridad física. Si ella se descuidó y pagó las consecuencias de ese descuido de manera fatal, es triste. Pero aquí casi se quiso acusar a los llamados “nacionalistas”, personas que se oponen al plan de fusión entre las dos repúblicas que alientan algunos países, entre ellos ese mismo en que reside el señor Rodríguez, de haber cuasi provocado el “infarto” que se argumentó como causa primera de la muerte, por la “presión” y el “acoso” al que sometían a la señora Pierre. Acoso y


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presión que no le impidió a ella desarrollar con éxito una vida pública y ser una pequeña o mediana propietaria en Villa Altagracia, por cierto. Y esos artículos y posts yo sí los leí. Y me sentí abusado por constatar cómo se quería aprovechar un hecho infausto como aquel, para manipularlo políticamente para los planes insidiosos del “bando parricida y traidor” que quiere finiquitar nuestra nacionalidad, el legado de Duarte y tantos por el cual se han vertido torrentes de sangre en esta media isla. En fin, el señor Rodríguez puede seguir adulterando la verdad, mintiendo y deformando. Lo reto a que, como hago yo, cite sus palabras y demuestre sus calumniosas imputaciones. A ver si tiene menudo con qué devolver. AQUÍ HAY SECTORES CAPITALIZAR MUERTES

HABITUADOS

A

Dos o tres días después de la muerte de la señora Pierre se arreó como si fueran vacas a infelices inmigrantes haitianos y a sus hijos al Centro de los Héroes, en una manifestación nada espontánea frente al Palacio del Congreso y la Suprema Corte de Justicia, que están contiguos, reclamando que a los inmigrantes haitianos se les dote de nacionalidad dominicana, cédula y derecho a voto, de forma que ellos puedan ser quienes elijan al presidente, las


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autoridades y la dirección política del país. En suma, que se produzca la fusión. Y aquellos infelices llevados a vociferar, por los mismos que arrean como bestias a sus mujeres y menores para que mendiguen en las esquinas, y se lucran de fondos internacionales para sus planes antinacionales, levantaban en sus manos la foto de la señora Pierre. Hasta ese grado llega el impudor. Me recuerda que estas mismas mafias políticas sacaban antes a los adolescentes de los liceos a que provocaran a nuestra semianalfabeta policía y la llevaran a un grado de furia que produjeran oportunos muertos, no de sus hijos que estudiaban en colegios privados y universidades privadas, sino de los hijos de infelices empleados y obreros sin mayores recursos, con los que desacreditar al gobierno de turno y provocar nuevos incidentes, nuevas protestas, que generaran otros muertos que a su vez condujeran a nuevas protestas y nuevos muertos. La sangre, claro, salpicaba a humildes hogares, nunca al de ellos. Sus hijos nunca recibieron un culatazo. Nunca fueron a prisión. Y ellos se ocuparon luego de colocarlos en posiciones privilegiadas en el Estado o en organismos internacionales.


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Y siguen siendo los mismos. Antes buscaban una tiranía totalitaria para el país. Ahora buscan disolver la nacionalidad y destruir el legado duartiano. Son los mismos. Y buscan siempre lo mismo: aherrojar a los dominicanos en un estado autoritario en que ellos sean los jefes. Recuerden que ellos abominan de la nación, de sus valores, historia y bandera. Y además, para eso reciben muy buenos fondos de organizaciones internacionales y gobiernos interesados en que ese plan nefando se lleve a cabo. Antes vivían de sus mujeres y de los etipendios que les llegaban de la URSS, China, Cuba y otros países (hasta de la empobrecida y subdesarrollada Albania). Caído el “socialismo real”, se acogen a los fondos de organismos y gobiernos foráneos, vía el tinglado de ONG´s montadas para tales fines, siempre con el mismo propósito: destruir el país, acabar con la nacionalidad. SALIRLE EL TIRO POR LA CULATA El sobrerreaccionar sin previamente analizar lleva al error. No es lo que usted supuso o pensó o imaginó que yo quise decir, es lo que en verdad escribí y dije. Usar palabras que no se dominan como calificativos es incurrir en ignorancia. La ironía es una figura retórica legítima que no fue usada por mí contra la


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señora Pierre. Ironicé sobre el bien orquestado vocinglerío de La Matraca Canalla antinacional, el “bando parricida y traidor” del cual Duarte habló en su época, que quiere servir a los intereses nefastos de las potencias que aspiran a que nosotros, como país, resolvamos el dolor de cabeza haitiano fusionándonos. Somos dos pueblos. Somos dos culturas. Somos dos lenguas. Somos dos historias. Debemos permanecer vecinos, respetándonos, apoyándonos, pero preservando nuestras raíces culturales, lingüísticas e históricas propias. Usar el cadáver de la señora Pierre para promocionar la fusión o para reclamar que a los inmigrantes haitianos se les dote de nacionalidad dominicana es un abuso incalificable. Y los que endosan esas pretensiones se desnudan como lo que son: enemigos inveterados del pueblo dominicano y su legítimo derecho a ser libre e independiente. Creo, y apoyo, que los inmigrantes haitianos, como los inmigrantes chinos o de cualquier país, deben ser protegidos, respetados y valorados. Mi esposa es colombiana. Yo tengo una particular sensibilidad hacia los inmigrantes que residen en nuestro país.


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Y en mi hogar he tenido domésticas haitianas. Y en mi empresa, cuando la tuve, tenía empleados de nacionalidad haitiana. También italianos, peruanos, mexicanos y norteamericanos. Espero que mi esposa pueda salir y entrar del país sin restricción, siempre que se acoja y respete las leyes de nuestra nación. Eso mismo espero yo de Colombia, cuando viaje a esa que es ya mi segunda patria. Pero mi esposa vota en las elecciones colombianas, no en las dominicanas. Y yo voto en las dominicanas, no en las colombianas (aunque ganas me sobran). Y eso mismo opino que tiene que suceder con los inmigrantes haitianos. Y si debido a que pienso así me van a satanizar y a endilgar mil y una calumnias, procedan. Ahora, no esperen que me quede callado. Un derecho que me da el tener una nacionalidad, es el de externar mi opinión, disentir y refutar. Aquí les espero.


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La deshonesta manipulación de la muerte de la señora Sonia Pierre, y el propósito de los Clinton y los Kennedy. “La activista de los derechos de descendientes de haitianos en el país, Sonia Pierre, murió de una trombosis desencadenada por coágulos en las válvulas cardíacas que le habían implantado, consta en un informe de autopsia practicada a su cuerpo.


Los Clinton, los Kennedy y la soberanía dominicana P á g i n a | 30 Una fuente médico-forense dijo que al ocurrir la mortal crisis, Sonia tenía 48 horas sin tomar un medicamento que era imprescindible para el buen funcionamiento de su sistema circulatorio.” Altagracia Ortiz, periódico Hoy

Mi primer interés como lector, cuando leo un artículo de opinión, es detectar cuál es el propósito o meta del autor. Ningún mensaje es inocuo, ni inocente, ni “imparcial”: todo mensaje responde a una estrategia y tiene un fin: influir en nuestra percepción e inducirnos a algo. Por igual tiene beneficiarios. También los míos. Leer todo lo que se ha escrito en torno a la infausta y lamentable muerte de la señora Sonia Pierre es interesante, porque todos quedamos expuestos, cada quien se revela. La señora Pierre ha resultado una excusa para insultar, señalar, acusar y también para envilecerse. Y no menos, para mostrar el grado de chantaje al que nuestra sociedad, en particular ese segmento de bien pensantes que se autoimaginan a sí mismos como la “conciencia crítica” del país, está sometido y que los conduce al silencio cómplice, cuando no al endoso cobarde. Un incidente triste y luctuoso, el fallecimiento por descuido de esta dignísima representante de los inmigrantes haitianos residentes en nuestro país, sea


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formal o irregularmente, la señora Sonia Pierre, ha sido y sigue siendo instrumentalizado de manera obscena para mentir, injuriar, denostar y calumniar a todo el que defienda el derecho que tenemos los dominicanos a seguir siéndolos. Y todo revestido de una parafernalia retórica de tropos altisonantes y elocución lacrimógena, no en llanto por la muerte prematura de esta luchadora, sino empleándola como mampara, instrumentalizándola de forma descarada, para acusar irresponsablemente a unos y rebajar a otros, por la inesperada muerte de la señora Pierre. MI OPINIÓN PERSONAL SOBRE LA SEÑORA PIERRE Es oportuno establecer mi opinión personal sobre la señora Sonia Pierre. Creo que ella fue una gran persona y con una gran vocación social. Lamentablemente murió a destiempo, cuando era una mujer joven y había logrado sobreponerse a su origen humilde y alcanzado una proyección internacional como representante de los inmigrantes haitianos residentes en República Dominicana. Pienso que algunos de sus puntos de vista son controversiales, pues constitucionalmente los hijos de inmigrantes indocumentados se reputan como hijos de personas en tránsito, por lo que no


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adquieren la ciudadanía del país en el que están. Y además, la constitución haitiana establece claramente que son haitianos todos los hijos de padres haitianos no importa en qué territorio nazcan, por lo cual todos los hijos de inmigrantes indocumentados que permanecen de forma irregular en el país adquieren la ciudadanía de sus padres al nacer. Un caso distinto es el relativo a parejas mixtas, dominicano con haitiana o haitiano con dominicana, en que los padres pueden elegir qué ciudadanía dar a su hijo o hija. Nuestro país establece un proceso constitucional y legal de naturalización por el cual un extranjero puede adquirir la ciudadanía. Cualquier inmigrante puede solicitar la naturalización, siempre y cuando respete y cumpla las leyes y requisitos. Creo que uno de ellos es residir legalmente en el país, por lo que es importante que el residente irregular formalice su estatus adquiriendo la residencia dominicana, tal como mi esposa, que es colombiana, ha hecho. Por igual, considero que los inmigrantes haitianos, legales o irregulares, merecen y deben ser amparados del abuso, la explotación o el maltrato de cualquier tipo al que sean o puedan ser sometidos.


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Ante todo son seres humanos, dignos y tan hijos de Dios como cualquier dominicano o de otra nacionalidad. Y también pienso que el Estado dominicano tiene el deber de dar algún tipo de estatus a los inmigrantes, carnetizarlos o darles una residencia provisional y regularizar su situación, así como presionar al estado haitiano para que dote de actas de nacimiento y otros documentos jurídicos a la prole de sus nacionales residentes en el país. El limbo jurídico de un niño haitiano es abusivo, pues el estado haitiano está en la obligación de proveerle sus documentos que le permitan establecer su identidad para fines de estudio, médicos, de pasaporte, etc. Aquí hay quienes se benefician de esa situación y se aprovechan para abusar de los hermanos del vecino país. Y eso es inaceptable. La lucha de la señora Pierre para que sus conciudadanos no fueran atropellados merece mi reconocimiento y simpatía. Lamento su prematura muerte, tenía mucho que aportar todavía. ¿QUÉ INTERESES HAY BAJO TANTA ACRITUD?


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No es el sensible fallecimiento de esta activista por los derechos de los inmigrantes haitianos y su prole lo que mueve a tanta acritud, son intereses de otra índole. Resulta que el señor Bill Clinton, entonces presidente de los Estados Unidos, no sólo se dedicaba a retozos indecorosos en la Casa Blanca con aquella pasante y un cigarro, también cometió el abuso de invadir a Haití. Ya eso lo habían hecho antes, durante el siglo pasado. Igual hicieron aquí en 1916 y en 1965. Al invadir Haití desmantelaron el Estado haitiano y han creado un problema insoluble del cual no saben cómo salir, pues las barcazas haitianas, pese al cerco al que tienen sometido al país, surcan el estrecho que separa a Haití de La Florida, tal como las barcazas dominicanas cruzan el Canal de la Mona. Y Estados Unidos no quiere a los haitianos en su territorio. Ni Canadá. Ni Francia. Y decidieron graciosamente que lo que convenía era destruir también al estado dominicano para unificar la isla y darles derechos políticos a los haitianos de forma que se proceda a la fusión de las dos repúblicas en una sola entidad política. En suma, forzar una unificación de los dos Estados en uno sólo. ¿Cómo se denominará? No sé, no creo que a ellos les importe. Lo que cuenta es que República Dominicana les resuelva a Estados Unidos, Francia y Canadá el problema que ellos crearon.


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Y en esos afanes andan los Kennedy y los Clinton. ¿No es Bill Clinton el jeque de la misión norteamericana en Haití? ¿No es su esposa, Hillary, la secretaria de Estado? ¿No es Haití un dolor de cabeza para los norteamericanos, que crearon graciosamente su problema y luego lo endosaron, no menos graciosamente, a las Naciones Unidas? Y como siempre, estos planes cuentan con la colaboración activa, estridente y cómplice de personas a las que en su época, por roles semejantes, Duarte, ese anacronismo decimonónico al que algunos nos atrevemos a airear y parafrasear, llamó “malos dominicanos” y también, y con no menos precisión, el “bando parricida y traidor”. Esta claque sustituye el razonamiento por la invectiva, la lógica por el epíteto, el análisis racional, documentado con pruebas por la pirotecnia emocional que busca conducirnos a reaccionar emotivamente mediante la manipulación verbal a una opinión y nos ayudarnos a pensar, contrastar y adoptar un punto de vista ecuánime, sensato y sano para nuestros intereses como individuos y como colectividad. Y aunque algunos actúan como “ingenieros del alma”, como buenos estalinistas de mente y corazón que nunca han dejado de ser, o como “compañeros de ruta”, esos a los que Lenín calificó de “tontos


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útiles” porque se prestan a servir de alicates intelectuales a sus futuros verdugos, ya que esta sociedad permite o tolera la discrepancia pero aquella que ellos sueñan facilitar la penaliza con el gulag o el paredón, otros lo hacen porque reditúan pingües beneficios financieros de esa deshonrosa manera. Son recipientarios de cuantiosas ayudas en dólares y euros a sus ONGs para que se presten al plan de desguazar al país. Y como es lo que han hecho toda su vida, antes para someternos a Rusia, a China, a Cuba o hasta a Albania, y hoy para resolverles a Estados Unidos, Francia y Canadá su tollo, siempre que alguien ponga los fondos, ellos tocarán la música que manden sus financiadores. UNA BOCINA DE LA CAMPAÑA FEROZ CONTRA EL PAÍS Una muestra de la indecente manipulación del cadáver de la señora Pierre para usarlo como ariete contra la sociedad dominicana es la declaración deshonesta, incriminatoria, calumniosa y falaz de la señora Colette Lespinasse, quien es una asalariada (es decir pagada por), de una institución subsidiada por aquellos países: el denominado Grupo de Apoyo para los Refugiados y los Repatriados (GAAR), quien tuvo la cachaza de decir que “Las amenazas contra la activista Sonia Pierre y su familia tuvieron un severo impacto en su salud y son la causa de su muerte” y que la decisión de la Corte Suprema de


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Justicia de refrendar la decisión del gobierno dominicano de no conceder a hijos de familias en tránsito, no residentes, la nacionalidad dominicana, afectó la salud de la señora Pierre y la condujo a la muerte. Lo primero es preguntarnos si en el país hay refugiados haitianos, porque no los hay. Hay personas que se han instalado irregularmente en nuestro territorio, y que legalmente se toman en calidad de personas o familias en tránsito hasta tanto regularicen su estatus como residentes. ¿Son refugiados políticos? No. No los son. ¿Qué hace entonces esa señora, la Lespinasse? ¿Cuál es su rol? ¿En calidad de qué miente? Ella habla por paga, es una bocina de los intereses de sus patronos. Cobra por sus opiniones. Ladra porque alguien la azuza. Y la noticia en que aparece su declaración señala que “Sectores de poder en la República Dominicana, incluyendo los miembros de la sociedad civil y la jerarquía católica, políticos y familiares de que el gobierno del presidente Leonel Fernández ha llamado la Sra. Pierre un “cáncer” para la República Dominicana. Su foto fue publicada incluso en el metro de Santo Domingo, RD N º 1 enemigo.” Sonia Pierre fue una valiente activista en pro de la comunidad haitiana residente en Santo Domingo. Y eso fue y es meritorio.


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No vi, así que no puedo ni desmentir ni afirmar, que en el Metro aparezca una publicación (supongo que oficial, puesta, como se da a entender implícitamente, por el gobierno dominicano que es quien gestiona dicho medio de transporte), un afiche supongo, en que tilden a la señora Pierre de Enemiga No. 1. Pero lo dudo. ¿Va el gobierno dominicano a incurrir en semejante inconducta? Si lo hizo, cometió un abuso. ¿Hay pruebas o se trata de una calumnia? Creo, al igual que la señora Clinton, que los haitianos residentes en República Dominicana merecen un mejor trato, un trato igualitario al que recibe cualquier otro ser humano, sea dominicano o de otra nacionalidad, que respete sus derechos y fueros. ¿Alguien plantea de forma abierta y velada lo contrario? ¿Alguien aboga por el maltrato, la desconsideración, el abuso o la explotación ilegal de los residentes haitianos en el país? ¿Alguien propone que se les despoje de propiedades, se les niegue la libertad o se les roben sus salarios? ¿Quién? ¿Dónde? Y coincido con el ex ministro de los haitianos residentes en el extranjero, el señor Edwin Paraison, de que la muerte de Sonia Pierre es una pérdida irreparable para la comunidad haitiana residente en la República Dominicana.


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Yo pienso lo mismo. Creo que ella hacía una valiosísima contribución a evitar o subsanar algunas inconductas y aprovechamientos de patronos guiados por su afán desmedido de lucro. Espero que surjan personas motivadas por igual pasión y determinación que den continuidad a su lucha. Pero lo que hace la señora Lespinasse es una infamia. ¿POR QUÉ MURIÓ LA SEÑORA PIERRE? ¿Murió la destacada activista por los derechos de los residentes haitianos en República Dominicana debido a un fallo de la Suprema Corte de Justicia dominicana que refrendó una medida adoptada en base a la Constitución y las leyes dominicanas por el gobierno dominicano? No. Independientemente de la tristeza que en su estado de ánimo pudo provocar dicha resolución, el experticio forense hecho por el Instituto Dominicano de Patología Forense dictaminó, a él hay que acogerse a menos que se haga otro experticio que demuestre lo contrario, que la señora Pierre incurrió en un lamentable descuido al no medicarse a tiempo para una condición médico que padecía, pues tenía implantado una válvula cardíaca.


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La tardanza, más de 48 horas, o sea, más de dos días, en ingerir el anticoagulante prescrito por sus médicos, le indujo una trombosis, un coágulo o trombo para los no familiarizados con la jerga médica, que la llevó a la tumba. ¿Tienen el senado, la Suprema Corte de Justicia, el gobierno, la jerarquía católica, los políticos y demás incriminados algún tipo de culpa o responsabilidad en que la señora Pierre no tomara a tiempo su medicamento? ¿Se lo ocultaron? ¿Se lo negaron? ¿Le impidieron en alguna forma que lo adquiera? ¿Le despojaron por la fuerza de él? No, fue una infeliz decisión personal, un riesgo voluntariamente asumido, que produjo la fatal consecuencia. ¿Por qué, entonces, la señora Colette Lespinasse, empleada a sueldo de una cosa llamada GAAR, se atreve a acusar al Estado dominicano de ser el “responsable de la muerte” de la señora Pierre? Yo afirmo, por mi parte, que ella, la señora Lespinasse es más sospechosa porque la pregunta siempre tiene que ser: ¿quién saca mayor provecho? ¿A quién beneficia esa muerte? Y es evidentemente que quien saca mayor provecho para calumniar, mentir y difamar a partir de esta muerte es la señora Lespinasse. Y no dudo que su inoculación de odio contra los dominicanos, su manipulación aviesa de los hechos, su resentimiento contra el país produjo


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más daño a la señora Pierre, quien vivió, prosperó y alcanzó notoriedad internacional en nuestro país, no ciertamente en Haití y mucho menos en ningún otro, que el que pudo causarle el gobierno, la jerarquía católica, el senado, los políticos, la Suprema Corte de Justicia y cualquier otra instancia que ella guste incriminar.

Como se comprueba, al contrastar al declaración de la señora Lespinasse contra el experticio del Instituto de Patología Forense, alguien miente. Alguien difama. Alguien calumnia. Alguien tergiversa. Alguien falsifica. Alguien instrumentaliza. Esa señora incurre en un delito. Nadie la procesará ni la juzgará, y mucho menos la condenará. Ella, como tantos, se beneficiará de la impunidad que para ciertos sectores rige en nuestro país. No sólo para los “ricos y poderosos”, sino, pregúntense porque aquí hay gente que las han atrapado con armas de guerra y andan por ahí como chivos sin ley. La permisividad, la lenidad, cuando nos conviene aquí se celebra. Y la señora Lespinasse cuenta, como James Bond, “licencia para matar”, en su caso honras. SOBRE EL NACIONALIDAD

ASUNTO

DE

NUESTRA


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No voy a discutir si la señora Pierre era o no dominicana. No soy, no he sido ni pienso ser funcionario del Estado y, por ende, carezco de cualquier prueba en pro o en contra sobre ello. Además, en este país todo se vende. Hasta la honra y la moral. Y así como muchos “aspirantes a peloteros” o narcotraficantes obtienen actas de nacimiento y sacan cédulas y obtienen identidades, también ha sucedido con inmigrantes haitianos que en ocasiones han sido cedulados por activistas políticos para construir colchones electorales. ¿O es que no lo sabemos? ¿Nos vamos a hacer los inocentes a estas alturas del juego? Es más, el relajo con nuestra nacionalidad es tal que los izquierdistas dominicanos, duchos en falsificar documentos, proveyeron de un pasaporte dominicano nada menos que al hijo de Kim Jong Il, el atrabiliario y feroz tirano de Corea del Norte. En el 2001 se regó en todo el mundo el hecho de que en Japón detuvieron a Kim Jong Nam, dos mujeres y su hijo, quien viajaba amparado en un pasaporte como nacional de la República Dominicana. Si Kim Jong Nam, quien por cierto estaba interesado en visitar Disneyworld en Japón, tenía un pasaporte dominicano, aquí cualquiera tiene uno.


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Hubo incluso quien propuso cubrir con la bandera nacional su ataúd. Y tampoco lo objeto. Es más, recomiendo que lo piensen, porque aquí hubo el caso de un narcotraficante dominicano, muerto en los Estados Unidos, que al ser repatriado su ataúd sus amigos y compinches lo cubrieron con la bandera nacional. Supongo que era un acto de heroísmo traficar con drogas para destruir al odioso imperialismo norteamericano. Total, eso lo hacían (y lo más probable es que lo sigan haciendo) los Castro, aunque fusilaran a Arnaldo Ochoa y a Tony de la Guardia para cubrir apariencias. Si tenía acta de nacimiento y cédula dominicana, pues dominicana era. Y ya. Pero los hijos de personas radicadas irregularmente en el país se reputan como hijos de personas en tránsito y al nacer adquieren la nacionalidad de sus padres. Eso es lo que dice la ley. Y a las leyes debemos acogernos, hasta que las cambien o modifiquen. ¿Será para eso que se quiere cedular y dar derecho al voto a una masa de extranjeros? Curioso eso. RESPETARLES DERECHOS ES UNA COSA, DARLES CIUDADANÍA OTRA ¿Podemos nosotros cambiar la Constitución haitiana que establece el just sanguinis y que dice que todo


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hijo de haitiano es haitiano, no importa el lugar en que haya nacido? Todos esos niños ya tienen una nacionalidad. El país debe documentarlos como inmigrantes y reconocerles sus derechos como tales. Y respetarlos. Y protegerlos. Y evitar que los abusen. Pero querer forzarnos a darles derechos políticos de elegir y ser elegidos, propiciar una mayoría política no nacional para que los planes de fusión se produzcan, es verdaderamente una ignominia. No soy en forma alguna partidario de discriminación, minusvalía social o explotación y racismo. Simplemente recuerdo que nos independizamos de Haití. Y respondo a una historia y a un principio nacional. Soy duartiano. No me importa que suene obsoleto, decimonónico, anacrónico. Karl Marx, el santo varón de algunos, también es decimonónico, para que estemos claro. Creo que este país es uno de los países, sino el que más, más hospitalarios y acogedores para cualquier extranjero, incluyendo a los haitianos que viven mejor acá que en su propio país.


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Ha tenido haitianos profesores. Conozco a haitianos empresarios. He visto haitianos estudiantes universitarios y profesionales, como un médico haitiano que vive con su esposa dominicana en un residencial clase media acomodada en Arroyo Hondo. Los dominicanos somos negros, mulatos como yo y José Enrique, de tez clara, de origen español, chino, haitiano como Juan Freddy o Balaguer o Trujillo, francés, cubano, puertorriqueño, etc. Nos une una lengua, una cultura, unas tradiciones, una historia, un gentilicio. No hemos ocupado ningún otro país. No tenemos vocación imperialista ni expansionista. Nunca hemos invadido otro país. Pero tenemos derecho a ser. Somos una raza, este mulataje local, altamente celosa de su libertad y su individualidad. No nos gusta que nos fuercen a asimilarnos. Reaccionamos a que nos quieran subyugar.


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Eramos un puñado frente al poderoso Haití en el siglo XIX y a machetazos puros nos impusimos. Y esas cargas al machete de los andulleros del Cibao que derrotaron al poderoso ejército haitiano, más numeroso, mejor pertrechado y que celebran nuestras fechas patrias, fue la que Máximo Gómez y otros dominicanos llevaron a Cuba y que derrotó en Rep. Dominicana cuando la Restauración y en Cuba al también más poderoso, numeroso y mejor apertrechado ejército español. Seguimos siendo un puñado de seres hirsutos, rebeldes, individualistas y celosos de su independencia. Y no queremos que Francia, Estados Unidos y Canadá nos impongan una asimilación forzada, simplemente porque ellos no quieren a los haitianos en su territorio y piensan resolver el caso haitiano endosándonos a un país donde ellos, no nosotros, son los que han hecho todos los tollos. Fue Clinton el que invadió Haití. Que sea Estados Unidos el que lo adopte como el Estado 54 de la Unión. Eso hasta que la Constitución cambie. Y se declare la isla “única e indivisible”.


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Entonces, como Luperón, como Duarte, yo particularmente me echaré a la calle a pelear mis derechos conculcados. Porque no es verdad que voy a dejar que nadie nos robe lo poquito de bueno que tenemos: una nacionalidad, llamarme dominicano. Aquí están mis razones expuestas. Que quien quiera debatirlas, exponga las suyas. Lo otro no es razonar, es plañir o instrumentalizar con fines aviesos.


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“Ayer español nací, en la tarde fue francés, en la noche etíope fui y hoy dicen que soy inglés. No sé qué será de mí”. Padre Vásquez

¿Tiene nuestro país, nuestra nacionalidad, dolientes? Pienso que sí, pero la apabullante conjura contra nuestra independencia nacional, el plan avieso que se


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evidencia tras bastidores, impulsado por sectores y familias de los Estados Unidos, en particular los Clinton y los Kennedy, para que nosotros, los dominicanos, les resolvamos a ellos, los norteamericanos, el tollo en que han hundido a la nación haitiana, es de tal magnitud, que nuestras posibilidades de sobrevivir como nación son mínimas. Y eso es lo que voy a explicitar en deferencia a mi admirado y querido amigo, el Dr. José Dunker, que me preguntó sobre el mismo. Por Jesús, el rabí de Galilea, sé que lo que cuentan son los hechos. “Por sus obras los conoceréis”, proclamó. No su discurso. No sus expresiones. Sus acciones son las que cuentan. Y los hechos hablan. Incluso hablan con mayor contundencia que las palabras. Y aún las mismas palabras pueden ser (y deben ser) leídas entendiendo que hay siempre tres mensajes transmitidos, y que incluso esos mensajes pueden ser contradictorios. Y además que hay supuestos que se dan a entender que responden por igual a la estrategia discursiva del hablante. Reflejan su encuadre mental. Así, cuando interpretarlo formalmente implícito, lo

se emite un mensaje, uno puede literalmente, ateniéndose a lo que se expresó; descifrar el mensaje que se quiso dar a entender sin


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verbalizarlo por distintas razones; y, por último, también interpretar el mensaje inferencial, en donde hacemos conexiones lógicas entre lo que el mensaje proporciona y las experiencias y conocimientos previos que poseemos.

DEFINIENDO MI PUNTO DE PARTIDA Las personas y los conglomerados de personas, las sociedades, los países, se mueven por intereses, tras objetivos y metas, sean explícitas o implícitas, conscientes o inconscientes incluso para las mismas personas o sociedades. Lo importante no es la ideología, lo que la persona cree o piensa, sino el sentido y el propósito, lo que en verdad persigue. La ideología nos permite verificar qué grado de conciencia y claridad tiene una persona o una sociedad de sus objetivos y propósitos, del sentido de su acción. Pero el propósito es el que de verdad nos permite saber hacia dónde se dirige, qué es lo que en verdad busca, dónde se propone llegar. Si aceptamos estos supuestos, al analizar un comportamiento o una declaración tenemos que enfocarnos en las acciones y preguntarnos en el plano del mensaje: ¿lo que esta persona o este grupo social o este país declara que quiere se corresponde con lo que el sentido de sus acciones revelan querer? ¿Hay congruencia entre lo que se dice y lo que se


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hace? Si no hay correspondencia entre expresión y acción ¿responde a inconsciencia del sujeto del sentido de su acción o es una estrategia de distracción y engaño para producir el hecho consumado que dificulte el echar hacia atrás lo producido? De nuevo, lo que cuentan son las acciones, el plano de la acción. Ellas, al vincularlas en un continuum y al indagar en los intereses que las motorizan y los propósitos a los que apuntan, deben permitirnos conocer (hasta donde esto sea posible), las intenciones y propósitos del que las induce o las produce, al margen de sus declaraciones que bien podrían funcionar como humaredas verbales que no nos permitan distinguir hacia dónde nos quieren llevar. Toda declaración, toda conducta, responde a una estrategia y a un propósito. No hay conductas ni expresiones inocentes, inmotivadas, inocuas o desinteresadas, todas persiguen algo, tienen un propósito, quieren algo de nosotros. La candidez no es más que muestra de cretinismo. Eso creo. Eso sé. Y de ahí parto. Entremos ahora en materia.

¿CUÁL ES LA SITUACIÓN REAL DE HAITÍ?


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Empecemos por hacer un poco de historia que nos contextualice. Siendo Bill Clinton presidente, en medio de sus escándalos debidos a su incontinencia sexual, se le ocurrió la infeliz idea de invadir Haití y deponer el gobierno militar de facto que había, a su vez, depuesto al entonces presidente Jean Bertrand Aristide. Haití, donde se propició (cuestión que apoyo) la caída y fuga del tirano Jean-Claude Duvalier, Baby Doc, quien heredó la dictadura que implantó su padre, el fúnebre médico Francois Duvalier, Papa Doc, atravesaba un tiempo de fuertes desórdenes, plagados de acciones de linchamiento y tensiones entre el ejército duvalierista y los sectores de poder económico y político generados durante la dictadura, y el tono populista y mesiánico del ex-sacerdote Jean-Bertrand Aristide, influido por las tendencias procubanas de la teología de la liberación y un izquierdismo ya trasnochado para la época. Los excesos en que incurrieron los seguidores de Aristide y la misma conducta exaltada y radicaloide de este, que lo llevó a crear fricciones con el gobierno del entonces presidente Joaquín Balaguer, de República Dominicana, indujeron a la cúpula militar haitiana a aventurar un golpe de estado y a deponer al presidente Aristide. Aquel golpe, que dirigió el general haitiano Raúl Cédras, fue suicida para el


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ejército y el estado haitianos. Decretaron su destrucción. Así como el republicano Ronald Reagan se dio el lujo de descargar el poder militar norteamericano sobre una pequeña isla del Caribe, Grenada, en 1983, y sobre Panamá, para apresar al ex –colaborador de la CIA, el general Noriega, en 1989, así el demócrata Clinton pensó darse su propio baño de gloria invadiendo a Haití para reponer en el gobierno al señor Aristide, quien se había refugiado en Washington. En 1994 las tropas norteamericanas aterrizaban en Haití, acción que contó con el patrocinio y el aplauso del llamado caucus negro del congreso norteamericano. Serían luego los mismos soldados de Estados Unidos, en el 2004 y bajo la presidente entonces del republicano George W. Bush, los que invadirían a Haití otra vez, en esta ocasión para sacar del país y exiliar al presidente Aristide y poner la nación bajo un fideicomiso de las Naciones Unidas, que siempre es útil para dar visos de legalidad a lo que no es más que grosera intervención de una potencia más fuerte contra un estado más débil. Y Clinton contaba con la ventaja, que no tenía Reagan, de que la caída del muro de Berlín en 1989 y la desaparición de la URSS en 1991, el término de la Guerra Fría y las inversiones multibillonarias de


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empresas en China, junto a la condición de nación más privilegiada que se le concedió a China en los Estados Unidos y que fue el origen del “milagro chino” (explotar impunemente la mano de obra semiesclava de los operarios chinos que carecen de todo derecho y de todo poder), le daba a Clinton el poder de actuar sin ningún contrapeso, sin oposición alguna. Pero aquel tollo en que incurrieron, destruir el Estado haitiano, desorganizar del todo aquel país, hacerlo prácticamente inviable, se le ha convertido en un dolor de cabeza. Y ahora no saben qué hacer. Aprovechando el lamentable hecho del terremoto que destruyó Puerto Príncipe, el presidente actual norteamericano Barack Husein Obama designó a ¡Bill Clinton!, como el Comisionado de los Estados Unidos para Haití, una manera de decir: como tú armaste tu lío, mira a ver cómo sales de él. Y pese a las toneladas de promesas de ayuda, a los foros, cónclaves y reuniones multilaterales en que se come, bebe y goza a costillas de otros, es muy magra la escasa ayuda que ha llegado a nuestros vecinos. Mucha ha sido la espuma, bien poco el chocolate. Pero, ¿no sería una solución viable el que sea el estado vecino, la República Dominicana, el que saque las castañas del fuego a los Estados Unidos y a los Clinton?


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¿QUÉ PROBLEMA REPRESENTA HAITÍ PARA LOS ESTADOS UNIDOS? La continua emigración de empobrecidos haitianos a borde de endebles barcazas surcando el Atlántico hasta las costas norteamericanas, supone para los Estados Unidos un problema migratorio y simultáneamente un problema de imagen. Ya ni la emigración cubana, alentada en su momento en el contexto de la guerra fría, es bienvenida. Mucho menos la haitiana. Son “seres primitivos, analfabetos, plagados de enfermedades endémicas, de origen campesino, sin formación para vivir en ciudades y sin preparación para insertarse productivamente en la sociedad de la información y el conocimiento. Personas cargadas de atavismos, de supersticiones, de atraso”. Miles de haitianos se pierden en las embravecidas aguas del Atlántico, buscando llegar a la tierra de promisión, donde abundan el corn flakes y los dólares. Y eso crea a los Estados Unidos también un problema de imagen. Devolver barcazas repletas de hambrientos emigrantes dispuestos a reembarcarse de nuevo tras


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su sueño de vivir en Norteamérica no es algo que hace bien a la imagen bonachona de nuestros vecinos del Norte revuelto y brutal. Haití representa un quebradero de cabeza. Sobre todo cuando, como hicieron, desmantelaron el Estado haitiano en dos intervenciones, una para reponer a Aristide y otra, diez años después, para sacarlo a la fuerza y mandarlo a Sudáfrica. Los Estados Unidos y Francia están empantanados en Haití. No han dado pie con bola. Y no saben cómo salir del lío que armaron. O sí saben: endosándonoslos a nosotros, cargándonos su muerto.

¿Y ES FÁCIL TENER PRUEBAS, DOCTOR? El querido doctor Dunker, con quien comparto mi fe en Jesús, a quien he leído y del me que siento más que honrado en conocerlo, y a quien respeto, me pregunta si tengo “alguna prueba de que EUA u otra nación haya expresado su preferencia por la unidad de la isla?” Claro que no. ¿Y es fácil? ¿Van ellos a expresarlas y a declarar sus intenciones? ¿A ponerlas por escrito? ¿A revelar sus propósitos? ¿Es así como funciona la diplomacia y la política? ¡Ni en Wikileads


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aparecerán! Hay cosas que nunca se escriben para que no dejen rastro. En los Estados Unidos mataron a un presidente, John F. Kennedy, luego a un candidato presidencial, Robert Kennedy, también a un activista por los derechos de los negros, Malcolm X, y a otro activista contra la segregación racial, el Rev. Martin Luther King. Y para todos inventaron culpables y para todos inventaron una historia que calmara la indignación pública. ¿Tengo yo pruebas de que estas personas no fueron? ¿Qué se trató de una conspiración desde el poder para eliminar a lo que se consideró en su momento un peligro social, alguien que afectaba intereses de grupos hegemónicos? No. Tampoco me preocupa tenerlas. Tengo algo que se llama inteligencia (por pequeña, precaria y limitada que otro me la conceda, algo tengo que tener ¿no?) y discernimiento, criterio propio. Estados Unidos voló el Maine, en la bahía de La Habana para justificar una guerra que España en modo alguno quería y por la cual despojó a nuestra antigua metrópoli de Puerto Rico y Filipinas, así como de Cuba. Quien denunció el plan, y sus pruebas tendría porque le podemos acusar de todas las vilezas posibles, pero


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ni de delirio ni de locura, fue el entonces presidente de la República Dominicana, Joaquín Balaguer en los años ´90. Él recibió más de una vez el “dardo de los partos” de los enviados de Clinton. Estaba ciego, casi inválido, pero seguía lúcido. Pero no hace tanto el asesor del presidente de la República, doctor Marino Vinicio Castillo, según noticia que aparece registrada el 20 de septiembre del 2010, denunció que “un miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos presentó formalmente una propuesta para fusionar la República Dominicana y Haití”. Citado por el medio del que tomo la reseña, Noticias Telemicro, el Dr. Castillo declaró: “Ya supe que hubo un miembro de la Cámara de Representantes que propuso formalmente la fusión en un comité que tiene un mes para confirmar o rectificar la afirmación porque los compañeros se la censuraron”. Al doctor Vincho Castillo se le ha tildado de “fabulador”, es cierto. No es la opinión de él que tiene el actual presidente de la República, quien presume de su amistad. Y no he visto que nadie le haya dicho que miente, que delira, que calumnia y difama. ¿Hubo un desmentido de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos a esta denuncia hecha por un alto funcionario del gobierno


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de República Dominicana? No la leí. Pero he aquí otro testimonio de dicho plan. Otros que han denunciado las intenciones aviesas de sectores de poder en los Estados Unidos, Francia y Canadá para que les resolvamos el problema haitiano fusionándonos han sido el doctor Euclides Gutiérrez Félix, muy bien enclavado en el poder, y el actual embajador de la República ante el Vaticano, el periodista Víctor Grimaldi, que posee también acceso a fuentes a las que yo ni remotamente tengo entrada. ¿Ambos engañan al país endosando una fábula sin ningún viso de realidad? Una información del jueves 3 de marzo del 2011 señala que “El gobierno de Barak Obama estaría considerando una antigua propuesta del ex presidente Bill Clinton consistente en la unificación político-jurídica de Haití con la República Dominicana.” Esa misma noticia señala que “La secretaria de Estado, Hillary Clinton, le envió la propuesta de “Fusión Haití-Dominicana” al presidente Obama”.(véase en la Internet http://66.90.111.170/foro/topic/258912) ¿El título de la noticia? “USA y Francia quieren unir Haití con República Dominicana”.


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Amarillismo periodístico, afán por escandalizar sin aportar prueba alguna, parte de un plan de irritar a ciudadanos que están quietos, enervándolos para que se molesten con los gobiernos de Francia, Estados Unidos y Canadá. Es posible. Uno tampoco puede descartar esos propósitos. Pero también apareció en la prensa, el 22 de febrero del 2011, las declaraciones de un “historiador” haitiano y profesor universitario, que había retornado a Haití para apoyar al entonces candidato y actual presidente, Michel Martelly. ¿De dónde había retornado el historiador y catedrático haitiano a su patria? ¡De Canadá! Pues bien, el señor Reinseinthe Paúl Joseph declaró con total desparpajo que “los dominicanos tienen que acostumbrarse a vivir en comunión con los haitianos, porque, según reiteró, “quieran o no”, lo que está al doblar la esquina es la fusión de la isla.” Dicen que para muestra basta un botón. Aquí, querido doctor, le expongo una colección. No necesito más. Ah, pero tengo otro: la censura a la que me han reducido porque esto que escribo parece que no es bien visto.

LO QUE CLINTON NO SE ATREVE A PROPONER


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Sin embargo, Haití sí tiene solución. Y positiva para nuestros vecinos y para la isla. Simplemente, que el gobierno norteamericano de a Haití el estatus de “nación más favorecida”, como hicieron con China. Que estimule a los capitales y corporaciones a invertir en Haití, entrenando y capacitando a los haitianos y transformando aquel infausto país en una tierra de oportunidades. Que se establezca para el pueblo y la nación haitiana un nivel de trato preferencial que constituya un estímulo suficiente para que la inversión se vuelque sobre Haití y los haitianos sientan que la solidaridad no son ya los discursos de buena voluntad vacíos que suelen ser, sino las acciones trascendentales para su presente y su futuro que ellos merecen. Haití está a escasas millas de La Florida. Más cerca que China. Más próxima que La India. Y los haitianos, que han sido víctimas en el siglo XX de dos invasiones norteamericanas y en el siglo XXI de una más, bien se merecen ser recipientarios de una ayuda que deje de ser retórica y se transforme en real.


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Haití podría convertirse, desde el punto de vista de la inversión, las facilidades otorgadas, los beneficios y otras ventajas, en el nuevo Puerto Rico, que sirva como ejemplo y demostración fehacientes de que no son discursos floridos, llenos de frases para lucir en los medios como compasivos y solidarios, sino hechos duros, acciones firmes, las que conducen la política exterior norteamericana frente a Haití. Los capitales, los inversionistas, las corporaciones no son bobos. Si el gobierno norteamericano quiere favorecer a Haití y cambiar su historia y destino hacia algo más prometedor y humano, ellos por favorecerse se irán a Haití a hacer negocio. Y eso es lo que necesitan los haitianos. Sentémonos a esperar que tales portentos se produzcan. Sentados, para no padecer de cañera.

NO ES “TEORÍA DE LA CONSPIRACIÓN” SINO SU DRAMA ¿Respondo a un esquema paranoide? ¿Se trata de una versión local de las llamadas “teorías de la conspiración”, llenas de iluminattis, club Bilderberg, la Trilateral, poderes en la sombra, etc.? Pues entonces el mismo virus o bacteria o, por decirlo en el neologismo inventado por Richard Dawkins, el mismo meme infectó al muy bien informado ex –


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presidente de la República Dominicana, Joaquín Balaguer, que en su época recibió las presiones de Estados Unidos para permitir campos de refugiados (¡Ah, sopresa! ¿No es la calumniadora Colette Lespinasse, que declaró que la señora Sonia Pierre murió a causa de las presiones que recibía del Estado dominicano, sus autoridades, la jerarquía católica y el senado, precisamente empleada de la GAAR, una organización para ¡“refugiados”!? No pudo aquella vez ganarse el sueldo en RD y que tuvo que ceder el poder por, más que todo, la determinación de Clinton y EE.UU. de echar del puesto al viejo colaborador. El, Balaguer, denunció públicamente, e inútilmente, la confabulación. El asunto es que el antibalaguerismo patológico de ciertos sectores de la clase media radical dominicana, que odian al expresidente por no haberles permitido instalar en el país una tiranía totalitaria, y encumbrarse en el poder a las malas, en base a terrorismo, secuestros, asaltos, asesinatos aleve, bombas, etc., lo cual era su propósito, les lleva no sólo a descalificar y restar el mínimo mérito a una opinión de aquel, sino también a aplicar la máxima de aliarse con cualquier enemigo circunstancial del viejo caudillo reformista. Nunca una acusación o una opinión de Balaguer tendrá oportunidad alguna de ser pensada como válida o digna de ser tomada en cuenta. El habrá


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muerto, pero los odios que provocó están vivos. Y en nada menguan. Otros, no menos enterados de los entretelones del poder, que saben los que se habla a puertas cerradas y conocen lo que nunca trasciende públicamente, como el Dr. Marino Vinicio Castillo o el Dr. Euclides Gutiérrez Félix han sido parece que infectados con el mismo meme. Y no sólo ellos, un avezado periodista como Víctor Grimaldi por igual. Con tan conspicuos referentes, excúsenme si a mí, simple mortal que nunca he recibido un cheque del Estado ni ocupado puesto público alguno, que más bien he sido víctima del Estado y sus funcionarios, le suceda lo mismo, que peque de crédulo y piense, como ellos, que nos quieren meter para lo hondo. Sólo que se puede pecar por exceso de credulidad o por exceso de escepticismo. Y se puede uno dejar atrapar en los velos de las declaraciones de buena intención, cuando por otro lado las conductas indican propósitos de otro tipo. Y tiene sentido el que nos quieran emplear como solución a un problema que no creamos. Es mejor para los Clinton y los Kennedy que la emigración haitiana se vuelque hacia República Dominicana y no que siga arribando a las costas norteamericanas. Ah,


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porque eso sí, ni locos se van a las cubanas. Serán pobres, ignorantes y atrasados, pero brutos sí que no.

¿Y LA CENSURA? ¿NO NOS REVELA NADA? Otro aspecto que llama mi atención es la censura a la que he sido sometido. Medios que tradicionalmente han amplificado mis artículos de pronto los silencian, no los incluyen. Podríamos preguntarnos: ¿A qué se debe? ¿He incurrido en injurias? ¿He calumniado o insultado a alguien? De ser así, otros medios como el periódico digital “El Libre Pensador”, de España, o mis amigos del Foro Pro Ley de Acoso, en Uruguay, los han amplificado: saben que no hay nada que incurra en difamación e injuria, en complicaciones legales. También podríamos decir que no se han insertado por no estar acorde a la manera de pensar de quienes dirigen estos medios. Pero, ¿no es la libertad de opinión algo que estos medios defienden y promueven? ¿Debo escribir acorde a la forma de pensar de quienes dirigen dichos medios?


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Igualmente, podríamos objetar el nivel y calidad del lenguaje. ¿Están mal escritos y peor hilvanados? ¿Hablo disparates? ¿Se trata de la glosolalia orate de un enfermo mental, incapaz de coordinar dos palabras con un mínimo de lógica, de un discurso sólo inteligible para quien lo emite? Lo cierto es que, de pronto, he aguardado a ver si mis artículos son incorporados a medios que han amplificado otros sobre otros temas, pero estos parece que no existen. ¿Por qué el silencio? ¿Qué fuerzas tienen el poder de provocar que medios distintos, dirigidos por personas distintas y sin vínculos directos, actúen de manera concertada y erradiquen mis artículos de sus páginas? Si revisamos, aquellos artículos que en enhebran dentro del esquema de promover la fusión si aparecen incorporados. Estos míos, que son la voz discrepante, no. De alguna manera se busca provocar la impresión (y los seres humanos actuamos en base a nuestras percepciones ¿no?), de que todo el mundo, o la mayoría, que para el caso es lo mismo, está de acuerdo con que esta sociedad “corrupta”, “venal”, “fallida”, etc., sea sustituida por otra. ¿Es coincidencia todo el discurso antiinstitucional, descalificatorio, sobre nuestra endeble democracia, nuestra sociedad e incluso sobre nuestros propios


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padres fundadores de la nacionalidad, que han terminado por ser tildados de anacrónicos y decimonónicos? Se nos hace abominar las elecciones, la democracia, a nuestras autoridades, nuestras leyes e instituciones. Se nos hace desconfiar de nuestros líderes, nuestros candidatos, nuestros certámenes, nuestra legislación. Se nos hace creer que nada sirve, que todo está putrefacto. Y como exclamó alguien en una de tantos comentarios a los artículos laudatorios publicados sobre la señora Pierre: “Gran cosa ser dominicano”. Si no lo es, ¿no es tiempo de convertirnos en otra cosa? Si no se quiere publicar y amplificar un artículo mío, bien. Lo acepto. También entiendo que el miedo es capaz de hacernos hacer eso y más. La pregunta que me queda pendiente es ¿miedo a qué? ¿A qué se teme? ¿Qué puede inducir a gente corajuda, que desafió al régimen de Balaguer en tiempos de los 12 años, habituada a ser contradictoria y contestataria, a acallar una voz disonante? No lo sé. Pero quien tenga miedo, que se compre un perro prieto, dicen por estos pagos. Porque no me pienso callar. Ni permitir que me callen.


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¿TANTOS MILLONES HABLAREMOS PATOIS?

DE

HOMBRES

Soy poeta y narrador, al margen de la calidad que usted o cualquier otra persona me conceda como escritor. Empecé con un poema, esa coplilla del padre Vásquez que aprendí en la escuela. ¿La enseñan todavía? ¡Quién sabe! Los comunistas penetraron nuestras escuelas, medios de comunicación, iglesias, partidos políticos, asociaciones, universidades, sindicatos y demás “aparatos ideológicos del Estado”. Yo lo sé. Yo era uno más de ellos. Muchos formalmente renunciaron a la militancia, pero no a la manera de pensar. No a sus creencias y valores. Siguen siendo estalinistas “hasta la tambora”. Y como han leído más al camarada Mao que a Juan Pablo Duarte y para ellos España es una potencia imperialista que vino a exterminar a los indios que vivían la Arcadia del comunismo primitivo y a introducir la explotación del hombre por el hombre y demás males, es posible que los estudiantes dominicanos desconozcan la coplilla, al padre Vásquez y vaya uno a saber qué más. Hay quienes creen que denunciar la mentalidad totalitaria es un anacronismo. En forma alguna. No han desaparecido. Siguen ahí, dispuestos a imponernos a la fuerza su paraíso, a obligarnos a vivir en su mundo feliz. No cejan. No desmayan. No


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cogen cabeza. Se han repartido en todos los partidos, escalan posiciones y esperan su oportunidad. Y cada vez que hablan, se retratan. Y así como se aliaron en 1939 a los nazis, ahora no tienen ningún tipo de empacho en aliarse a los Clinton y los Kennedy para facilitar que se arme aquí el lío y ver si pescan en mar revuelto. Para que estemos claro, las organizaciones dominicohaitianas del país fueron creadas por cuadros del Partido Comunista Haitiano, PCH, con el apoyo solidario del entonces Partido Comunista Dominicano, PCD. Eran un medio de reclutamiento, frentes de masas en la jerga política de los marxistas, y medios de proyección y promoción de líderes. Una de esas líderes lo fue Sonia Pierre. Empecé con un poema y termino con otro, esta vez de Rubén Darío, una cuarteta de Los Cisnes: “¿Seremos entregados a los bárbaros fieros? ¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés? ¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros? ¿Callaremos ahora para llorar después?”

Tal vez no sea inglés lo que terminemos hablando, sino patois. Tal vez los bárbaros fieros no sean los


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groseros infantes de marina que en dos ocasiones nos intervinieron, los que cuentan con una medalla del US Marines Corp que celebra las andanzas en República Dominicana de héroes como los capitanes del USMC Charles Merkel y Charles R. Buckalew, famosos sicópatas que torturaron y asesinaron a su gusto por estas tierras, o tienen como héroes a especialistas en capacitación en tortura, como el oficial de la CIA Dan Anthony Mitrione, luego muerto en Uruguay por Los Tupamaros, cuyo paso por la isla se hizo sentir, cuando los cuerpos de los mozalbetes que resistían al gobierno del Dr. Balaguer y que eran ultimados por los aparatos represivos no aparecían ya sólo muertos, sino también torturados, lo que está perfectamente datado en los periódicos de la época. Tal vez sean los bárbaros ya no del Norte, sino de al lado. Para el caso, igual de malo. Tengo una fe. Soy cristiano. Puede usted reírse o echarse a llorar por ello. Ni se la impongo ni me importa si no le gusta o no está de acuerdo. Tengo una fe. Tengo una esperanza. Y esa fe también me permite terminar con un verso de la Oda a Roosevelt, de Rubén Darío: “Y, pues, contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!”


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El camino malo y el Plan Clinton En el 1996 Balaguer creyó que “el camino malo”, la fusión con Haití que Clinton, Francia y Canadá propiciaban, estaba cerrado. Clinton presionaba para imponerle al país al PRD y al Dr. Peña Gómez (a quien considero, por cierto, un gran dominicano). Su objetivo era propiciar un acuerdo que asimilara ambas repúblicas en una sola (el de Clinton), y creía que él podía manipular al Dr. Peña Gómez, ya que Balaguer se le paró en dos patas, cuando quiso obligarnos a establecer campamentos de refugiados.


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Balaguer, astuto, apoyó al Dr. Leonel Fernández y al PLD, para desbaratarle a Clinton su plan. Sabía, Balaguer, que el Dr. Peña Gómez moriría en poco tiempo por su cáncer terminal. Y que Clinton no se podía reelegir más. Pero no contó con Hillary Clinton. Hoy el Plan lo han refrescado y ahí andan los Clinton y los Kennedy de nuevo reabriendo el camino malo con el concurso de malos dominicanos. Aquiles Julián Este discurso no tiene desperdicio. Desde el comienzo Balaguer declara que el motivo de la alianza es el patriotismo: seguir siendo dominicanos en tierra dominicana. Fue, para el viejo cortesano, un desfogue: le enrostraba a Clinton que no iba a lograr su propósito de imponerle al país la candidatura de Peña Gómez, para luego presionar al Dr. Peña Gómez para que propiciara una fusión con Haití. Aquiles Julián Yo estoy convencido de que el Dr. Peña Gómez no se iba a prestar a esa traición. Creo que fue un gran dominicano y amaba a esta tierra. Pienso que Clinton hizo con Peña Gómez cálculos errados. Pero Balaguer creo que pensó que si con él hicieron lo que hicieron, acorralarlo para destituirlo y sacarlo del poder, a Peña, que era más vulnerable, le harían peor. Y en


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cierto sentido el Dr. Balaguer libró al Dr. Peña Gómez de padecer las tremendas presiones a las que Clinton le iba a someter si no facilitaba el plan siniestro contra nuestra nacionalidad e independencia. Jose Ramirez ERES INDOLENTE HERMANO,POBRE NEGRITOS PARECE QUE USTED NO PROFESA LA FED CRISTIANA,ELLOS SON NUESTROS HERMANOS,BAMOS AYUDARLO CON FED Y AMOR AL PROGIMO. Denny Sangiovanni Eso es un cuento de camino. Balaguer como buen remanente de la era Trujillista y antihaitiana al igual que el Peledeista historiador siempre tienen el cuento ese. La Sra. Clinton hace rato que ha dicho publicamente que lo unico que desea es volver para su casa. Ese espiritu antihaitiano que nos han enseñado desde pequeño es algo miuy siniestro. Se nota hasta en el editorialista del Nacional. Clinton nunca ha propuesto una union o fusion de paises, de ningunos. Siempre ha estado ahi, incluso no se han enterado de los tantos viajes que ha dado en la actualidad en ayudas a ese pais. Y si hay que fundirlos que?. De cualquier forma creo que va a pasar en el futuro de forma natural. Esos dos pueblos no van a crecer hacia el mar. Vete a la frontera para que veas como se mezclan. Parate en la Mella o la


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Duarte y veras que ese color negrito que ves viene de esa mezcla. Todos somos hijos de Dios. Todos somos hermanos pobladores de la Tierra. Abajo las fronteras. Denny Sangiovanni Y el asunto con Peña Gomez fue las relaciones internacionales que creó. Le demostró al sistema Norteaméricano que la gente de la Revolución de Abril eran potables, que no eran comunistas como Balaguer muy sabiamente hacia creer para mantenerse en el poder y Juan Bosh erroneamente creia que no era posible a traves de elecciones arrancarle ese poder. El morenito lo hizo a punta de relaciones. El apoyo al PRD fue una alianza natural entre los liberales de todo el mundo, y Clinton es parte del sector que controla politicamente el partido liberal mas grande del mundo. Eso es todo. Milton Carmelo Montero Sánchez Sr. Denny, afine ese cuento porque ni a "cuentico de camino" llega, más bien parece una historia de hadas. Aquiles Julián Bueno, Denny, es fácil viviendo en Miami y sin plan alguno de vivir acá, decir que "si hay que fundirlo, qué". Pero lo correcto es que se vayan a Miami, al primer mundo, y no a esta infierno tercermundista. Si tanto te duelen, pues lucha porque se les dé la nacionalidad norteamericana, no la dominicana. Eso


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sí es justo. Total, ¿no se han metido los gringos allá todas las veces que les ha dado la gana' ¿No han tumbado gobierno, puesto presidente y quitado presidente' ¿No están allá? Entonces, la fusión es con Estados Unidos, no con nosotros. ¿Por qué con los dominicanos? Aquí no hay racismo. ¡Racismo hay allá! Aquí blancos, negros, mulatos, etc., todos hemos convivido y compartido siempre. Incluso haitianos, como Valenzuela, no recuerdo un solo acto discriminatorio o abusivo en su contra. ¿Puedes decirme de uno, ya que ambos vivimos en el mismo barrio? Te animo a que defiendas la única fusión que a Haití le conviene: la fusión con los Estados Unidos. Que les abran las puertas a los haitianos, que no los devuelvan abusivamente como lo hacen a diario y controlan las noticias para que no se sepa el maltrato que dan a los haitianos. ¿Por qué prefieres condenarlos a nuestra pobreza en ves de luchar y propiciar que se beneficien del primer mundo como tú? Es justo lo mejor para ellos, para Haití y para todos. Denny Sangiovanni Sabes muy bien que decirle Haitiano a un dominicano , no es lo mismo que decirle Norteamericano. Desde ahi puedes ver que es lo que hay. Nací y crecí viendo como se alimentaba ese odio hasta en los libros escolares. Y en el fondo sabes que es racismo del puro. Y sí estoy de acuerdo en que el hombre en sentido general tiene el derecho de


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nacimiento de moverse libremente en el mundo. Vivir en donde quiera que crea que pueda tener mejor vida y como cristiano creo que todos tenemos el deber de contribuir en eso. Y no son palabras mias de que habrá una sola nación y un solo gobierno. Denny Sangiovanni No se de donde sacas que éste es un "mejor mundo" para nadie. El mejor mundo lo decide la persona a donde crea que es mejor para él. Aquiles Julián Para ti, Denny, es el mejor mundo, porque no vives allá por sufrimiento o solidaridad con los humildes. Y también lo es para cualquiera, porque es el mundo de la abundancia y los derechos. No creo que haya una sola nación y un solo gobierno, porque los seres humanos somos territoriales. Y pienso que decirle a un haitiano dominicano tampoco será agradable para ellos. Pero pienso que si Estados Unidos les da la nacionalidad eso sería algo de mucha justicia, pues no tendrían que vivir ese "racismo del puro" del que nos acusas. Aquí nos independizamos de Haití, pero también vencimos, VENCIMOS, JEJEJEJE, al ejército napoleónico francés y les cortamos la cabeza a Leclerc y vencimos, VENCIMOS, al ejército español cuando la Restauración y resistimos a la soldadesca gringa tanto en 1916 como en 1965. Así que nos hemos negado a ser gringos, franceses, españoles, haitianos y cualquier otra nacionalidad que no sea


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DOMINICANOS. Esa es nuestra historia, una historia de heroísmo y valor sobresalientes. Un puñado heroico de criollos que nunca permitió que se nos pisoteara y que plantó cara a los que quisieron obligarnos a ser lo que no queríamos. Y eso está en nuestros libros de historia. Igual que la frase de Duarte que dice: "Yo admiro al pueblo haitiano..." o la de Sánchez cuando dijo: "Entro por Haití..." Te invito a que promuevas que Estados Unidos, que tiene invadido abusivamente a Haití donde siempre se ha metido violando todo derecho y todo respeto a la soberanía de aquel país, abra sus fronteras al pueblo haitiano. Es lo justo. Es lo humanitario. Es lo beneficioso para nuestros infelices vecinos. Es lo que a ellos les daría la oportunidad de acceder a los beneficios del primer mundo. Todo lo otro es malo para ellos y para nosotros, sólo bueno para los gringos que los prefieren aquí para que no cojan para allá.

Denny Sangiovanni Vivo aqui porque es mas dificil retornar a mí país que quedarme aquí. Llegué a Miami de retorno a mí país, te lo puede decir Yuyú al que una noche le dije en el Norte que me íba de retorno y que pasaría por Miami.Lo demas es un cuento muy largo sin relacion con lo que se escribe. Se echan raices y el ser humano se acostumbra.


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Denny Sangiovanni Te invito a que pongas a escribir al grupo de haitianos que proclama que USA se salga de su país y no los ayude como lo han hecho siempre. Es cierto que por primera vez el pueblo Dominicano se solidarizó con el Haitiano, así como Chávez. Pero por cuanto tiempo? Cual es el interés de USA de estar allí ayudándolos?.Algun plan siniestro de controlar su espacio estratégico? O será por los mangos?..A veces se te sale la izquierda aquella vieja recalcitrante de "Patria o Muerte, venceremos". Oye también debes sacar lo que decía Duarte y los familiares después, del fervor patriótico dominicano.Je,Je,Je... (eso fue para tu je,je)...

Denny Sangiovanni Oye con gusto volvería a mí país a tratar de luchar por vivir pobre pero dignamente,claro si me consigues un trabajo dentro de mí profesión. Denny Sangiovanni Sabes muy bien que la implicación de decir Haitiano a una persona en Sto. Dgo. es ofensivo. y que no es ofensa en Haití decir que se es Dominicano. Lo sabes muy bien y te lo dejo a tu conciencia. Y sobre "mejor mundo", por lo de bienes materiales, lamento no coincidir con vos al respecto. Sobre lo de Nación única y un solo gobierno es del libro de Reve;laciones


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del apostol Juan en la Biblia. Hacia eso debemos luchar porque será el evento próximo a su llegada. Denny Sangiovanni Te contradices con aquello de "mejor mundo para ellos y para todos", cuando hablas de que maltratan a los haitianos y controlan las noticias y de que en RD no hay racismo , que racismo hay aquí..Entonces?..Sabes bien como yo que racismo hay en todas partes, es parte desgraciadamente de la naturaleza humana. Oye al leerte me parece haber leído a Chávez en sus proclamas contra USA o uno de sus periodistas. Aquiles Julián Yo no soy empleado, trabajo por mi cuenta. Nadie me mantiene. No sé qué buscan los yankis en Haití pero se han metido sin que nadie los haya llamado. Lo hicieron a comienzos del siglo XX y luego en 1994, tras un embargo abusivo que perjudicó sobre todo a los haitianos más pobres. Luego volvieron a meterse en el 2004 y entre sus grandes logros está ser los responsables, la MINUSTAH, de la epidemia de cólera que asola a Haití y que se extendió a nuestro país. No sé en qué están ayudando los gringos a los haitianos. Sé que ellos ni los llamaron ni los aman. Aquí también han hecho lo mismo. Soy nacionalista, y como nacionalista, antiimperialista y antiabusos. No apoyo ni a norteamericanos, ni a rusos, ni a chinos ni a nadie que se mete a la fuerza, apoyándose


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en su poderío, para prosternar a otros. Nunca hemos invadido, los dominicanos, ningún otro país. Nos hemos defendido, pero nunca hemos guerreado con nadie, ni con Haití ni con nadie. Como te dije también, creo que los norteamericanos harían un acto de gran humanitarismo si abren sus fronteras a nuestros hermanos haitianos y les dan acceso a las mieles del primer mundo. Les deben eso, ya que les han destruido su nación. Han sembrado el caos. Han pisoteado su bandera. ¿Por qué lo han hecho? ¿Quién autorizaba a Clinton a meterse por la fuerza y destruir al ejército haitiano? ¿Quién a Bush a meterse por la fuerza y ocupar a Haití, país intervenido ahora mismo? ¿Desde cuándo ellos tienen ese derecho de aplastar con su poderío a una pequeña nación? Eso nunca lo voy yo a apoyar. Y, por cierto, recuerdo cuando le robaron las elecciones a Al Gore. Y fue allá mismo, en La Florida. Yo estuve allí, casualmente. No sólo en estos países se ven fraudes. Y también viví cómo se inventaron mentiras para ir a Irak a derribar a Sadam Hussein. Y leí reportajes sobre las formidables fortalezas subterráneas de Sadam y sus bombas nucleares. El infeliz dictador lo que tenía era una cisterna para esconderse. No habían tales subterráneos. No sólo en estos países de postalitas se cometen flagrantes vagabunderías. Pavel Williams La discriminación racial que existe en contra de los Haitianos es mas que hecho eminente. No solamente


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ha sido reportado en numerosas ocasiones por grupos internacionales, si no que es percibida por cualquier persona que visite la isla desde cualquier otro país desarrollado, los cuales en su mayoría tienden a ser multiculturales. Es esta relación con otras razas y culturas que hace que el dominicano ausente tenga una opinión totalmente diferente al dominicano que crea una mentalidad local. Esto ocurre sin importar la capacidad intelectual de los dominicanos que residen en la isla. La gran mayoría de los dominicanos que viven en República Dominicana, suelen ser sumamente racistas y discriminan a los Haitianos. Muchos de los que residen en el exterior también comparten esta cualidad. Creo que es importarte recordar que Haití fue la primera colonia Europea del nuevo mundo en obtener su independencia. Que ese momento histórico tuvo mayores repercusiones en el año 1791, que lo ocurrido el 11 de septiembre del 2001. La revolución Haitiana ha sido un evento que los Europeos siempre han querido minimizar, precisamente por el gran efecto que este tubo en las plantaciones de Brasil y de los Estados Unidos. Tampoco podemos olvidar, que los Haitianos fueron aliados claves de Simón Bolívar. No solo le dieron asilo al libertador de América, si no que le donaron barcos y municiones para su causa. Todo esto fue donado por los Haitianos con la única condición de que Bolívar se comprometiera a liberar a los esclavos de América. Debemos recordar el aporte histórico


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que Haití ha hecho a nuestras vidas como Dominicanos que somos. Sin embargo, el resentimiento hacia nuestros hermanos Haitianos se basa precisamente en la historia, pero una historia que fue distorsionada por hombres blancos para crear enemistad y inestabilidad en la isla. Los Haitianos invadieron a Santo Domingo simplemente porque tenían la capacidad militar para hacerlo, y todo esto en cierto modo ayudo a la disidencia de muchos colonos Españoles. Esto creó las condiciones para que la República Dominicana se convirtiera en un estado soberano. Pero el odio hacia los Haitianos fue realmente instilado en los dominicanos durante el gobierno del asesino Trujillo, quien trato de erradicar la raza Haitiana que residía en la República Dominicana de la misma forma que Hitler trato de eliminar a los Judíos. Balaguer fue participe de todo esto y odiaba a Peña Gomez, no porque era su principal adversario, si no porque era negro, y siendo negro logro obtener el amor del pueblo dominicano y la admiración de líderes alrededor del mundo. Peña Gomez logro todo esto sin ser blanco, sin poseer ninguna riqueza, sin tener el historial político de Balaguer. Por eso Balaguer siempre odio a Peña Gómez. Por esa razón nunca lo iba a apoyar. La proliferación de la idea de que a ciertas facciones importantes le interesa una fusión entre Haití y República Dominicana es absurda y carece de fuerza diplomática para tener algún tipo de consideración. La unión que líderes mundiales piden entre estas dos


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naciones seria de beneficio para los Dominicanos. En vista de que los últimos gobiernos Dominicanos se llenan la boca y andan elogiando el supuesto progreso de nuestro país, debería seguir brindando apoyo económico y político a Haití como muestra de este supuesto progreso. Si tienen duda de esto lean porque Brasil, siendo el país mas poderoso del Caribe y la 7ma economía mas poderosa del mundo, dona a los Haitianos cientos de millones de dólares al año. No es fusión lo que estos líderes piden, si no que el gobierno dominicano asuma su rol de liderazgo (el que Leonel anda proliferando por los medios) y brinde apoyo estratégico a los Haitianos. No es una fusión de razas y culturas, es una fusión de solidaridad. Denny Sangiovanni La migración Haitiana en RD así como la migración Mejicana a los USA no las para nadie. Se podrán inventar murallas, cámaras ocultas, oficinas de migración y todo lo que se puedan imaginar. Son hechos imparables. Y no vas a tener que luchar, porque no va a ver lucha. Se logrará sin dispararun tiro, tal y cual está sucediendo ahora. Con plan, sin plan, aplanado….No te das cuenta, porque hay que estar ausente 20 años a lo que te has acostumbrado con el día a día, para darte cuenta. Algunosde nosotros llamados Cristianos lo vemos de la siguiente forma, nos echamos la cruz a cuesta y tratamosde ponernos en el lugar de Jesús ante un


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evento para tratar de actuar como El actuaría. Si se consideraría Dominicano y lucharía por negarle al prójimo de éste caso, el vivir y ganarse el pan para su familia, si negaría el sueño de un futuro mejor para su prójimo en aras de su Dominicanismo o derecho de vivir en un pedazo geográfico que considera “suyo” y de nadie más…O actuaría como el Jesús que sabemos que dijo antes de que los científicos demostraran con hechos…Que todos somos hermanos y como hermanos debemos actuar... Aparte de eso esa pieza de Pavel Williams arriba no tiene desperdicio...No somos pocos los que creemos eso... Aquiles Julián Denny Sangiovanni me asegura que “la pieza de Pavel Williams no tiene desperdicio”, aunque a mí me pareció lo contrario. Es una sarta del mismo anestesiante discurso antidominicano, adobado con un sentido de superioridad por vivir en Los Países, lo cual me resulta bien risible porque yo escogí no plagosear en casa ajena. Nunca lo he hecho. Según el pedigrí del señor Williams, él es nativo de White Plains y estudia ciencias políticas en la Universidad de Columbia, en New York. Y también indica que reside en White Plains. Yo resido acá, en República Dominicana. Siempre he vivido acá y acá pienso morir. Él escribe desde allá y yo desde aquí. Él habla de lo que no conoce, simplemente repite lo que otros dicen. ¿Quiénes? Él mismo señala sus fuentes:


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“los grupos internacionales”, claro, sin identificar. ¿No le enseñan acaso a ser específico, a señalar sus fuentes? ¿Cuáles grupos en concreto, señor Williams? Lo otro es su intención de querer colocarse como un ser superior, como si vivir en New York o estudiar en la Universidad de Columbia diera alguna calidad excepcional a alguien. Así, se envanece diciendo que por vivir supuestamente, según él, en “relación con otras razas y culturas” el “dominicano ausente” tiene “una opinión totalmente diferente al dominicano que crea una mentalidad local”. ¿Y a qué se debe este hecho? A que aquel dominicano visita la isla viniendo desde “un país desarrollado, los cuales en su mayoría tienden a ser multiculturales”. ¡Qué engreído es este señor Williams! Se siente superior porque viene desde New York, donde hay sectores en que él sabe que si transita a pie lo linchan, así de democrático y tolerante es aquel país “desarrollado” en que él vive. ¿También nos reputará, de seguro, más ignorantes, verdad? Y entonces lanza su perla: “La gran mayoría de los dominicanos que viven en República Dominicana, suelen ser sumamente racistas y discriminan a los Haitianos.”, lo que evidentemente, dado sus acuciosos estudios en Ciencias Políticas en la reputada Universidad de Columbia, del estado de New York, el señor Williams lo ha soportado en investigaciones de campo realizadas por él. No, ombe, el hombre está inventando. Habla sin ningún aval. ¿Y es eso lo que le enseñan en esa prestigiosa


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universidad? ¿En qué investigaciones, en qué estudios, basa el señor Williams su opinión? ¿En su apreciación subjetiva? Ahora entiendo lo de provenir de un país desarrollado: ellos no tienen que probar sus afirmaciones, sólo tienen que emitirlas y hay que aceptarlas simplemente porque nosotros, los comecocos que escogimos vivir en nuestro país y no plagosear en casa ajena, padecemos del síndrome (o la patología) de mentalidad local, eso sin importar la “capacidad intelectual”. Si usted vive en New York, ese hecho lo hace superior, pues usted se codea con “otras razas y culturas”. ¡Las vainas que uno tiene que leer! O sea, que los que vivimos en República Dominicana nos jodimos. Nuestra “mentalidad local” nos condena a ser mental e intelectualmente menores que los que viven en White Plains. ¿Y ese tipo de razonamiento es el que Denny llama “sin desperdicio”? ¡Pero si es un total desperdicio! El señor Williams, que vive allá, hace un aporte inestimable a la sociología, la biología y la demografía, a las ciencias sociales, políticas y humanas, que es una demostración palpable de la superioridad de quienes viven en New York y estudian Ciencias Políticas en la Universidad de Columbia, y que demuestra el atraso de quienes vivimos en República Dominicana y somos víctimas de nuestra “mentalidad local”: el señor Williams ha establecido que existe “la raza haitiana”. Mi mentalidad local me hacía creer, erróneamente, que se trataba de una nacionalidad, pues racialmente los


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haitianos y los dominicanos, pese al mayor componente negro de Haití, tenemos blancos, mulatos y negros, albinos y jabaos. Nos diferencia la lengua, la cultura, la historia y las tradiciones. No la raza. Claro, el señor Williams y demás empecinados en llamar “racista” a lo que es una defensa de nuestra nacionalidad y especificidad como país, termina por esclarecer el gran nivel científico que lo hace superior: los haitianos son una raza, no una nacionalidad. No puedo negar lo atrasado que me siento, señor Williams, y Denny de paso. Luego el señor Williams nos repasa un poco la historia haitiana y hace una comparación entre un hecho como el 11 de septiembre del 2001 con la independencia de Haití, como si fueran equiparables en algún sentido. Eso si no es colonialismo mental, no sé cómo denominarlo. ¿En qué se puede comparar el 11 de septiembre del 2001 con la epopeya que protagonizaron los haitianos, hecho honroso y significativo como el que más? Y dice más disparates, como esta perla: “Los Haitianos invadieron a Santo Domingo simplemente porque tenían la capacidad militar para hacerlo”, lo que es algo de un infantilismo que raya en… eso mismo. Bien, ellos nos invadieron porque tenían “capacidad para hacerlo” y aquí los derrotamos una y otra vez porque también tuvimos “la capacidad militar para hacerlo”. Como vencimos al ejército napoleónico. Y vencimos al ejército español. Y resistimos al USMC. Y vamos a derrotar a quien quiera meterse a someternos. A eso


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nos enseñó Duarte, por cierto. Tremenda demostración de pensamiento complejo y profundo ese tipo de razonamiento. Aquiles Julián ¿Terminan ahí los disparates? ¡Oh, no! El señor Williams también nos informa que Joaquín Balaguer “odiaba a Peña Gómez” porque “era negro”. Y lo reafirma: “Balaguer siempre odio a Peña Gómez” porque no era blanco. Cualquier persona puede hasta creerle al señor Williams tales tonterías. ¿No es una persona que vive en White Plains, estudia Ciencias Políticas en la Universidad de Columbia, New York, es un dominicano que vive en un país desarrollado y se codea con otras razas y culturas? Pero resulta que el señor Williams no me va a contar a mí, pese a mi mentalidad local, a no vivir en New York ni demás yerbas, la historia dominicana, sobre todo los últimos 40 años. Porque yo la viví. Y sé que lo que dice es disparate tras disparate. Balaguer toda su vida se lamentó de que él no tenía un Peña Gómez en el Partido Reformista. Y admiró y respetó a Peña Gómez más que muchos de sus propios partidarios, que eran quienes colaban videos y otros materiales a sus adversarios. Balaguer no odió a Peña Gómez. Le adversó, eso sí. Y tenía su derecho a hacerlo. Como adversó a Bosch, a quien tampoco odió. De hecho, con ambos negoció,


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llegó a acuerdos y apoyó a sus partidos. Al PLD en 1996 y al PRD en el 2000. Balaguer tenía ancestros haitianos, por parte de su madre. Y mal podía odiar a los negros cuando tenía a Enrique Pérez y Pérez, negro como el que más, como uno de sus principales jerarcas militares. ¿O era, señor Williams, que a Pérez y Pérez lo venía blanco y rubio y ojos azules? ¿Me podría explicar, en su lógica racista, por qué entonces adversó a Bosch? ¿También por negro? Uno tiene que leer cada cosa… Por último, el señor Williams, sin ninguna fundamentación que soporte su afirmación, algo que pone en dudas si es ciencia lo que estudia, desmiente que exista el plan Clinton para fusionar las dos repúblicas. Yo he expuesto claramente las razones por las que ese plan me merece credibilidad. Puedo estar equivocado. Nadie ha podido darme elementos creíbles en contra. He citado declaraciones. He incluso afirmado que mantienen un velo mediático inmoral para que la opinión pública no sepa la tragedia que se vive en el Atlántico con las barcazas de famélicos haitianos que intentan llegar a La Florida y que son interceptadas y devueltas por el servicio de guardacostas norteamericano. ¿Dónde están los reportajes? ¿Dónde los videos en CNN? ¿Dónde las dramáticas fotografías? No, todo eso está convenientemente ocultado para que el escándalo no se produzca, en lo que se agiliza el plan antinacional con la complicidad de dominicanos de allá y de acá,


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que conforman lo que Duarte llamó en su momento “el bando parricida y traidor”. He propuesto que se dé a Haití el estatus de nación más favorecida, mismo que dieron a China. Y que den una gracia de un 15% de exoneración impositiva a las Corporaciones que inviertan en Haití. Y que si quieren, en fin, finiquitar la nacionalidad haitiana, asimilen a su población a los EE.UU. y lo lleven al primer mundo, a ese mundo multicultural y desarrollado, del que presume el señor Williams. No sé por qué él prefiere condenar a los haitianos a vivir en este infierno racista y a padecer, al igual que yo, de mentalidad local. No lo sé, pero me lo sospecho. Denny Sangiovanni Calmate, no debes llevarlo a lo personal. El sr. William expresa su opinión y lo ve desde su punto de vista. El del porqué vivo fuera de mí país. Como te dije, cuando un cristiano quiere dilucidar como actuar correctamente ante un evento, solo tiene que echarse la cruz a cuesta y tratar de emular lo que haría Jesús ante el evento. Te invito en esta Navidad a que reflexiones sobre eso, descanses las luchas y pases Feliz Navidad.! Pavel Williams Ciertamente, su posición ante el tema en discusión tiene cierta potestad Señor Julián, de lo contrario no desprendería de el Señor Sangiovanni y de mi tan extensos comentarios. Ahora bien, es cierto que


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Balaguer admiro el liderazgo que ejerció Peña Gómez, pero también lucho para mutilar esa imagen intachable, como político Dominicano, que Peña Gómez poseía. Es por esa razón que yo me atengo al comentario previo. Balaguer siempre ejerció una posición antagonista ante Peña Gómez, no solo por su adversidad, si no que también por su negrura. Aunque no viví durante los gobiernos de Balaguer. Aunque no tenga las vivencias encarnadas de ese régimen, entiendo que Balaguer utilizo el color de Peña Gómez para empañar la consciencia débil de los ciudadanos Dominicanos. Entiendo que por esa razón Joaquín Balaguer designo al militar Lajara Burgos para que emprendiera una campaña sumamente racista en contra de Peña Gómez. Por esto y por el legado existente entre la relación de estos dos líderes, me precipite a hacer el comentario previo. Por razónes políticas muy extensas para plasmar aquí, se podría argumentar que Balaguer apoyo al PRD porque era la opción que mas beneficiaba sus intereses. No olvidemos que Balaguer apoyo al PRD en el año 2000, cuando Peña Gómez ya había muerto dos años antes. Quizá la fusión entre Haití y Republica Dominicana sea de interés para ciertas facciones, como los Clintons por ejemplo, pero hay que también analizar la posibilidad de que dicha fusión ocurra. En todo caso, entiendo que dichos comentarios solo exacerbaran el antagonismo que yase en la gran mayoría de Dominicanos hacia los Haitianos. De igual manera, la falta de una policía


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migratoria eficiente seguirá inspirando opiniones exteriores de dichas facciones, ya sea de los Clintons u otras figuras relevantes. Tengo un gran aprecio por su capacidad de analizar el espectro político mundial Señor Julián. Aunque no viva en la República Dominicana y carezca de su experiencia, siempre trato de mantenerme al margen de lo historio y de lo actual. Sus comentarios y publicaciones solo depreden de mi gran admiración, aún cuando no favorecen mi posición. William Shakespeare escribió la gran obra Coriolanus, basada en la antigua Roma, cientos de años después de que el imperio Romano había desaparecido. Sin embargo, su capacidad de analizar la historia( aunque es ficción) lo colocan en el mismo lugar que Cícero o Polibio. Yo también soy Dominicano igual que Uds. Jajaja Aquiles Julián ¿En qué desmontar un discurso, al que cito específicamente, por cierto, es "llevarlo a lo personal"? ¿Fui yo quien se ufanó de vivir fuera y acusó a quienes vivimos en RD de tener "mentalidad local"? Yo hace tiempo que me despojé de todo sentido de pequeñez o secundariedad. No me siento al menos que nadie ni lo soy. Ni necesito vivir en NY para sentirme por encima de nadie. Disparatear sobre la "raza haitiana" desdice de lo que él informa que estudia. Tal raza no existe. Que el Plan existe me lo corrobora la gran cantidad de dominicanos que


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han sido taimadamente arreados hacia una actitud de aceptación de que dicha fusión de produzca, por ejemplo tú y él. Y de hecho, muchos que residen en los Estados Unidos y que no sentirán allá en foetazo que padeceremos sobre nuestros magros recursos acá. De hecho, el racismo y el antihaitianismo real es el que proviene de querernos echarnos el cojombro a nosotros en vez de reclamar que les abran las fronteras de EE.UU. a los desventurados vecinos nuestros, cuya nación ha sido destruida por los Estados Unidos, que entra y sale de ella como perro por su casa. Nadie le ha impedido al señor Williams expresar su opinión y ver desde su punto de vista lo que desee. Lo que no me pueden pedir es que calle y consienta en tales desatinos. Ningún país trata mejor a los haitianos que residen en él que lo que los tratamos nosotros. Aquí trabajan en todo, incluyendo trabajos para el Estado dominicano a través de Obras Públicas. Y nadie los abusa más que lo que abusan a los propios dominicanos. Lo único que se ha pedido es que, a diferencia de las pretensiones de los Clinton y los Kennedy, se les mantenga su ciudadanía y no se les otorgue el derecho de elegir a las autoridades dominicanas. Ningún país acepta a los haitianos más y mejor que lo que los aceptamos nosotros. ¡Ni Cuba, el paraíso castrista! ¡Ni Estados Unidos, el paraíso de cornflakes! Nadie promueve ni reclama ni fomenta ningún tipo de persecusión o acoso contra la colonia haitiana en Rep. Dominicana. Y aquí, sin dudas, se les trata mejor que en Estados Unidos o mejor que en


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cualquier otro país. Sumarse a una campaña de descrédito contra el único país en donde los haitianos son recibidos y tratados humanamente es abusivo. Secundar un plan siniestro contra nuestra identidad nacional es traicionar al país. Divulgar que aquí se comete con los inmigrantes haitianos un "genocidio" es calumniarnos y contribuir a que nuestra pequeña nación sea humillada y maltratada. Hay gente que pierde su identidad. Y hay quienes pierden el sentido del decoro y la vergüenza. Y hacen causa común con quienes nos han invadido, torturado, asesinado y masacrado. Este país ha padecido dos invasiones ordenadas por gobiernos "demócratas" norteamericanos. Si no me equivoco, es el partido de los Clinton y los Kennedy. Y parece que se les antoja el seguir abusando de nuestra pequeña república, con el concurso de los "malos dominicanos". Denny Sangiovanni Tengo la suficiente capacidad de análisis para no dejarme influenciar por lo que piense nadie. Aquí nadie esta defendiendo a USA de nada, y se te salió de nuevo el pensamiento izquierdista de ver conspiraciones de USA en todo. Y como no tienes pruebas de planes absurdos, te invito a reflexionar como te dije, a no llamar a quien te lleva la contraria "malos dominicanos", "plagoseadores", y a pensar en el projimo. Feliz Navidad.


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Cheo Tejeda, Puerto Rico y el Trato a los Haitianos en Rep. Dominicana Jose Tejada Gomez En Puerto Rico hay sectores que tratan al dominicano como los hay en Dominicana que tratan al haitiano. Aquiles Julián Evidentemente, querido Cheo, no te has podido zafar del estalinismo. De seguro me podrás probar la tesis que suscribes, al igual que aquel izquierdista disfrazado de periodista, Juan Bolívar Díaz, un político con cobertura de prensa, al igual que gran parte de los "periodistas" dominicanos que, como


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sabes, eran militantes de izquierda y respondían no a la profesionalidad sino a la línea de Partido, que aquí estamos cometiendo un "genocidio" civil con los haitianos, término empleado para consumo en Europa, como sabes mejor que yo. Aquí supongo que habrá de todo, al igual que en Puerto Rico. Tengo añales que no voy, desde 1993. Pero aquí los inmigrantes haitianos viven mejor que en su propio país. Trabajan en toda clase de quehaceres, según su capacidad y las posibilidades que el país ofrece. No creo que eso suceda en PR. Ojalá. Aquí son catedráticos universitarios, profesores, médicos, estudiantes, fabricantes, comerciantes formales e informales, vendedores de todo tipo de cosas en las esquinas, pregoneros, tricicleros, serenos, domésticas, jornaleros, obreros de la construcción... Mi hijo mayor, el de Elsa, a quien conoces, se casó con una profesora puertorriqueña y mi nieta nació allá, así que tengo una nieta puertorriqueña. Nunca he sentido maltrato hacia mí. No soy blanco. No soy de tez clara. Y mi hijo, como sabes, viene de una familia materna con un peso alto de sangre negra. Como se deduces de lo que dices, en PR estarán también cometiendo un "genocidio" civil con los dominicanos. ¿Me puedes decir dónde están los haitianos masacrados por tal genocidio? Evidentemente, eres de los que promueven que se cedule y dé derecho de elegir a nuestras autoridades a la masa de haitianos que viven en nuestro país, de forma que se facilite la fusión que los Clinton y


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Kennedy propician para nuestras dos repúblicas, sobre todo desde que en el 2004 han prácticamente desmantelado la nación haitiana y la mantienen intervenida abusivamente. Y sólo necesitan que el descrédito de nuestro sistema y autoridades conlleve la suficiente repulsión social como para que la gente acepte lo que sea. Y para eso se trabaja activamente. Pasarse la vida denunciando al imperialismo para terminar sirviendo a un plan antinacional no es la mejor manera de concluir los años de vida. El Plan Clinton, si pasa, va a pasar sobre la sangre y la vida de muchos, por ejemplo la mía, porque no es verdad que me voy a quedar quieto y tampoco me voy a ir de mi patria. Así que habrá genocidio, pero no de haitianos, sino de dominicanos que nos negamos a dejar de serlo. Me apena que no hayas aprendido nada durante estos años, campeón. Censuraste mis artículos porque no estabas de acuerdo con ellos y nunca los publicaste, pero sí la infamia de Juan Bolívar Díaz para consumo europeo y para postrar a nuestro país. Luego hablamos de libertad de prensa y de pluralidad, ¿verdad? Definitivamente, el estalinismo es una enfermedad mental. Te dejo con las palabras de Stalin cuando brindaba con Ribentropp el Pacto Hitler-Stalin que produjo la 2da. Guerra Mundial (inmediatamente después Stalin y Hitler se repartieron Polonia y Stalin se anexó por la fuerza los países bálticos): "Desde hace años nos hemos lanzado mutuamente los peores insultos, pero eso no debe impedirnos llegar a un


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entendimiento". Y fíjate en este brindis del Padrecito de los Pueblos: "Stalin abrió la interminable serie de brindis, sin consideración alguna para la úlcera de duodeno del ministro alemán. "Yo sé bien cómo quiere el pueblo alemán a su Führer: ¡Bebo a su salud!" Ese es ese Stalin cuyas maneras dominan a nuestros periodistas y a todo ese aparato de "compañeros de ruta" que están facilitándoles las cosas a los Clinton y los Kennedy, y a sus sostenedores: EE.UU., Francia y Canadá. Y es que, como explicó Stalin, los insultos no deben impedir el entendimiento, sobre todo cuando está generosamente subvencionado por dólares que fluyen a través de las ONGs. Bendiciones para ti. Yo seguiré siendo dominicano. Jose Tejada Gomez Primero, mi estimado amigo, nunca he sido stalinista, pero el punto de partida mi no es ideológico ni político, sino humano. Creo que en Puerto Rico hay sectores que tratan al dominicano con el mismo esquema que lo hacen aquí sectores dominicanos. La migración haitiana es un problema, pero me he dado cuenta que hay sectores que la combaten al tiempo que se benefician de ella. Son los sectores que no se interesan por regularizar esa migración. La quieren ilegal para descreditarla y aprovecharse de mano de obra barata. Le quieren ilegal para hacer su negocio en la frontera, como hemos publicado. El dominicano en Puerto Rico se


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dedica a labores que ya el boricua desecha, e igual ocurre aquí en muchos casos. El problema nuestro se agrava por esa falta de institucionalidad,por la ausencia de controles y la corrupción en la frontera. Como ambos somos amigos, podríamos buscar espacio para discutir este tema. Pero te observo lo siguiente, tu y muchos lucharemos en contra de esa migración haitiana, pero al mismo tiempo veremos lo poco que hace el Estado. Sencillamente por ella beneficia a grupos económicos que ven en esa mano de obra la vía de amasar ganancias, y esa gente, y tu lo sabe, no saborea el patriotismo, lo de ellos es el dinero, y ellos son los que mandan. o no? Aquiles Julián Eres el primer caso de un militante de un partido estalinista que nunca lo fue, pero te lo acepto. He defendido que los haitianos aquí se les regularice su estatus migratorio, se impida cualquier abuso y se les proteja, como a cualquier extranjero, como a todo ser humano. El asunto es el Plan Clinton y el contribuir a que crean que aquí, el lugar donde mejor se les trata a los haitianos, incluyendo mejor que en su propio país, estamos cometiendo en palabras del señor Juan Bolívar Díaz, miembro de una institución financiada con fondos norteamericanos, por cierto, un "genocidio civil", palabras escogidas maliciosamente para asustar a los europeos, que sí saben lo que es un genocidio. He dicho que Haití puede ser ayudado de dos maneras: una, dándole el estatus de nación más


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favorecida, mismo que le concedieron los norteamericanos a los camaradas chinos y que provocó el "milagro chino" cuando el gran líder Deng Xiao Ping, aunque todo comenzó con el Timón Proletario Mao Tse Tung y la diplomacia del ping pong, cosa que tú recuerdas claramente, porque bien maoístas que ambos éramos (y por cierto, si eras maoísta eras estalinista, de paso). Si a Haití le dan el estatus de nación más favorecida, se estimulará la inversión de capitales en Haití, dada su cercanía con La Florida. Si, de paso, se establece una gracia de un 15% de exoneración impositiva a las empresas que inviertan en Haití al otro día nuestros vecinos se convertirán en un lugar lleno de inversiones. ¿Por qué Obama no toma esas decisiones que sí son humanitarias, en beneficio de los haitianos? Si quieren asimilarlos a otra nación, fusionarlos, entonces propongo que lo conviertan en el Estado 54 de la Unión, que los hagan norteamericanos. ¡Eso sí es justicia! De un tercer mundo lleno de precariedad al primer mundo de un salto. Como los Estados Unidos, a diferencia nuestra, no son un país racista y allá sí que no se produce el genocidio civil que tenemos los dominicanos en la opinión de esa cumbre del periodismo independiente e imparcial, el maestro Juan Bolívar, a quien le explotaron unas bombas que transportaba en su cepillo y dijo que fue un atentado (vieja maña del izquierdismo: cuando les explotaron en varias oportunidades las fábricas de bombas en la UASD, por cierto la última vez que le


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explotó a los Línea Roja fue en 1990 ó 1991, por cierto) y puso pie en polvorosa para evitar tener que dar explicaciones (y bien sabes que en el gobierno de Balaguer las bombas las poníamos nosotros, pues ellos te pegaban un balazo y san se acabó), pues ese ejemplo de carencia total de profesionalidad y de prestarse a planes antinacionales, de seguro estará de acuerdo que, en vez de asimilarlos y condenarlos al tercermundismo de hambre y discriminación que vivimos los dominicanos, se les eleva a la condición de ciudadanos del primer mundo, dándoles la ciudadanía norteamericana. ¿Qué ganan con ser dominicanos? Nada. ¿Y con ser norteamericanos? Oh, eso sí es un gran beneficio. Pero veo mucha gente que vive en Estados Unidos que quieren que los haitianos sean dominicanos. ¿Por qué no son misericordiosos y exigen que los lleven a vivir donde ellos viven, que es en el primer mundo, y los quieren condenar a la pobreza del tercer mundo?

Eva Alvarez Pues sí, todo el mundo es extranjero en algún lugar. Denny Sangiovanni De acuerdo con lo expuesto por el sr. Tejada. En lo que no estoy de acuerdo es en ese espiritu de "lucha" porque no se integren. Todo imigrante es absorbido por la cultura que los recibe no hay porque luchar.


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Aquiles Julián ¿Qué te parece si empiezas a luchar porque se les permita la entrada libre a La Florida y se les trate como se trata o trataba a los inmigrantes cubanos? ¿Dónde estarían los haitianos mejor, aquí o allá? ¿Por qué los quieres aquí cuando ellos donde les conviene estar es allá? ¿Por qué no exige que Estados Unidos, que se ha metido en Haití como perro por su casa y mantiene aquel país ocupado, no fusione a Haití con la Unión y le conceda el status de Estado 54? ¿No es inhumano negarles a los haitianos el derecho a pertenecer al primer mundo? ¿Por qué condenarlo al tercero? ¿Dónde está tu sentido de la misericordia y la justicia, amigo? Aquiles Julián Los quieren aquí porque no los quieren allá, tremenda manera de desnudarse en público. Son buenos para nosotros, pero no para ellos. Buenos en RD, pero no en Miami ni en USA. Ahí queda todo claro, ¿verdad? Denny Sangiovanni En Miami hay una colonia Haitiana con casi la misma fuerza que la Cubana. Los cubanos y los haitianos son los dueños de los trabajos publicos en Miami. Pa que lo sepas. Y por principio no estoy con fronteras ni contol migratorio. Pertenezco a un grupo cada vez mas grande de gente conciente que propugnamos por la ciudadania mundial. Y estamos


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de acuerdo conque el hombre en sentido general tiene el derecho fundamental de migrar a donde le parezca. En el fondo lo que hay con ese asunto es un profundo racismo a mezclarse con una raza "inferior". Eso es en todas partes, es algo que hasta muchos que se dicen ser "cristianos" lo niegan pero en el fondo es una verdad. Howard Stern en su famoso programa radial ha dicho claramente que quiere que les envien esperma europea para combatir el que los hispanos pronto seremos la mayoria. Basas todo en el cuento ese del plan malevolo, y estas equivocado. Un presidente frances, que no arreglan constituciones como los dominicanos para poder reelegirse, le propuso a Leonel que permitiera campos de refugiados haitianos. Eso es todo el plan. Eso fue un presidente Francés. Leonel se rehusó y ahí paró el cuento. Los canadienses deben estar riéndose en grande con lo absurdo de ponerlos dentro del plan. No pido que USA cree un estado 54 porque es asunto de los haitianos hacerlo, asi como no pido que Sto.Dgo sea un estado 55. Denny Sangiovanni Los Haitianos son una fuerza tal , que pararon a Manhattan en el 89, y lo unico que hicieron fue pararse uno al lado del otro en todas plartes, visto por estos ojos y por todo el que vivia en Manhattan en ese tiempo, plara que sepas la cantidad de haitianos que hay en USA.


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Aquiles Julián De verdad que da risa que hables de que no queremos "mezclarnos con una raza inferior", porque ni soy blanco ni, salvo mi actual esposa, que es una mestiza colombiana por cierto, con sangre caribe en sus venas, me he casado con mujeres de tez clara. Mis hijos lo demuestran. Y mis amigos son de todas las razas y nacionalidades, incluyendo muy buenos y queridos por mí amigos haitianos. Aquí simplemente reclamamos que no se presione que se le dé la nacionalidad dominicana a extranjeros, sean haitianos o suizos. Nadie pide ni que se les maltrate ni que se les discrimine. Y de hecho, te aseguro que se les trata mejor que en Estados Unidos y ahí apuesto peso a moriqueta. Los franceses no arreglarán constituciones, pero no conozco que nosotros hayamos invadido ningún país, tumbado gobierno o torturado aplicando el terrorismo y la crueldad extrema que aplicaron tus civilizados franceses en Argelia, donde hubo genocidio a más y mejor. ¿Refugiados de qué? ¿Por qué tenemos nosotros que permitir en nuestro territorio campos de refugiados? ¿No procede mejor que ellos los lleven a Francia a disfrutar las bondades del primer mundo? ¿Si los haitianos se enteran de que, cruzando el Masacre, les van a dar alojamiento y comida gratis (eso es lo que significa un campo de refugiado), quién impedirá el desborde humano hacia este lado de la isla? ¿Quién los retornará a su país? Claro, el plan es evidente. Se nos provoca una estampida humana con


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la promesa se que recibirán alojamiento y comida en los"campos de refugiados" y luego se nos impone la fusión. Hasta un bebé se da cuenta de la malicia implícita. ¿Refugiado de qué? ¿Hay alguna guerra civil en Haití? ¡No, es un país intervenido por Francia, Estados Unidos y Canadá! Yo propongo que Estados Unidos les dé vía franca de entrada y no los devuelva por la fuerza a su país, como hace actualmente y nadie lo registra. ¿Dónde están los reportajes en la prensa norteamericana o francesa o canadiense o de cualquier país de las barcazas de famélicos haitianos impedidas por la Guardia Costera norteamericana de arribar a las costas de La Florida' ¿Por qué no les dan el mismo tratamiento que le dieron por décadas a los inmigrantes cubanos? ¿Por qué los campos de refugiados no se establecen en La Florida? ¿Por qué Canadá, que está subhabitada, no les abre su territorio a nuestros desventurados vecinos? ¿Por qué no "los salvan" del genocidio que cometemos los dominicanos? No creo que hayan suficientes haitianos en EE.UU. Y mucho menos en Canadá y en Francia. Los haitianos no son una "raza inferior", es una nacionalidad distinta a la nuestra y, por cierto, aquella de la que nos liberamos. Los dominicanos tampoco somos una raza: somos una nacionalidad. Hablar de racismo es decir tontería. Manuel Núñez, mi amigo y compadre, es negro. Yo soy mulato. Nuestras diferencias son simples: tenemos una nacionalidad y vamos a defenderla. Y vivimos aquí. Y no nos vamos de aquí. Y queremos


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que se respete el derecho a defender la tierra de nuestros padres y nuestros hijos. Ni somos ni nos vamos a asimilar a ninguna otra nación. Y, por cierto, esa "gran nación francesa" ahora es que, por primera vez, mete preso a un presidente por corrupción. Y para tu información, este paisito tercermundista ya lo hizo en la década de los ochenta, cuando apresó a Jorge Blanco y varios de sus funcionarios por corruptos, que lo eran porque soy testigo de ello, lo que luego dio origen en América Latina a que con ese precedente se procesara a Collor de Melo y a muchos otros turpenes. Así que si el ministrico ese se ríe, que lo haga. Eso no quita que el plan exista. Y que esté en marcha. Denny Sangiovanni Presenta pruebas concretas de ese plan. No se porque te tomas las cosas siempre como a nivel personal. Sabes muy bien porqué los Cubanos tienen trato privilegiado en su entrada a USA. El comentario de los franceses te lo hice por la implicacion que tenia con la continuidad del gobierno de Leonel contra la no continuidad de una idea de un gobernante francés, que no quiere decir que sea un plan de Estado. Y podras decir que es tonteria lo del racismo y negarlo, no puedo creer que no lo sepas. Crees que lo del término "indio oscuro, Indio claro" en la cédula de dominicano es una cosa casual?.. O que "pelo bueno" y "pelo malo" es por el amor a la raza que lo tenemos?. Oye el sol no se puede tapar con un


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dedo. Mi abuelo materno mató niños, mujeres y hombres en la frontera ordenado por Trujillo, y el caso lo limpió internacionalmente su Canciller el Dr. Balaguer., el único delito fue ser Haitiano. Y el Haitiano que recientemente le arrancó la cabeza, cual fue su delito? Aquiles Julián Parece que tiene que suceder el hecho para que se crea. Y ni así. Pero existen: 1. Declaraciones y denuncias hechas por Balaguer, en el ejercicio de la presidencia. 2. Declaraciones hechas por Marino Vinicio Castillo, alto funcionario del actual gobierno. 3. Declaraciones hechas por Euclides Gutiérrez Félix, alto funcionario del actual gobierno. 4. Declaraciones hechas por Víctor Grimaldi, actual embajador ante el Vaticano y periodista de larga data. 5. Declaraciones hechas por un asesor del actual presidente Martelly. 6. El encubrimiento cómplice de los viajes de barcazas haitianas hacia La Florida que son devueltas por el servicio de guardacostas norteamericano y nada aparece en los medios: ni videos, ni fotos, ni información, etc., incluyendo aquellas que naufragan. Simplemente se trata como si ese hecho no sucediera.


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7. La presión de Clinton y Kennedy para que aquí cedulen y den derecho a voto a los haitianos que residen en el país. 8. El empantanamiento en que están Francia y Estados Unidos en Haití, al haber desmantelado el Estado haitiano y no saber cómo salir del atolladero. 9. La campaña financiada con fondos de Francia y Estados Unidos y Canadá para presentar a República Dominicana con un país racista que discrimina y abusa de los inmigrantes haitianos. 10. El aceitado aparato interno de izquierdosos que, como Juan Bolívar Díaz, se prestan para decir que aquí se está cometiendo un "genocidio" de haitianos. ¿Qué más pruebas se necesitan? ¿Cuándo se han necesitado más? El color mulato se le llamó "indio" como una denominación nacional a una tonalidad de piel que ni era negra, ni blanca y que más bien se asemejaba a la cobriza. En Sudamérica llamar "indio" a alguien es un insulto. Aquí, un elogio. ¿De qué color somos? Indio significa mulato, que es lo que somos la inmensa mayoría de los dominicanos. Lamento que tu abuelo materno haya matado haitianos, bajo las órdenes de Trujillo quien, por cierto, al igual que Balaguer y Lilis, tenía ancestros haitianos. Balaguer se envileció "arreglando" aquella masacre inmisericorde, al igual que tantos, incluyendo a los políticos haitianos que negociaron aquel crimen. Desde que losque hablamos somos personas, toda opinión es personal y el debate es personal. De


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hecho, hablamos de algo tan sencillo como mi futuro y el futuro de mis hijos. ¿No es eso altamente personal? ¿No me atañe directamente? No es una discusión aséptica, inodora, incolora e insípida. Estamos discutiendo si este país tiene derecho a conservar su lengua, su cultura, su identidad o si debemos, para complacer a Francia, Canadá y Estados Unidos que no quieren a los haitianos allá, desaparecer como nación y crear una vaina como aspiran los Clinton y los Kennedy. Y no me hables de si los Clinton dicen o no dicen, porque Clinton es capaz de mentir siendo presidente a su propio país, así como de asegurar muy serio él que la felación no era un acto sexual. Un hombre con tal estatura moral ¿va a creérsele? Por último, si un plan es de un gobernante francés, es un plan de Estado, pues él representa al Estado. Chirac, el mismo que dice Gutiérrez Félix que propuso la fusión y que ahora cayó preso, si lo hizo lo hizo como expresión de una posición de Francia. No era un particular, era el ejecutivo de aquel país.


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El Plan Clinton, Balaguer, la crisis electoral del 1994 y el libro del embajador Graham “Los enemigos de la Patria, por consiguiente nuestros, están todos muy acordes en estas ideas; destruir la nacionalidad aunque para ello sea preciso aniquilar a la Nación entera.” Juan Pablo Duarte

Cuando uno lee algo tiene que evaluar, siempre, con qué propósito se escribió. En qué contexto se nos da a saber. Quién lo escribió y cosas por el estilo.


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Nunca hay comunicación inocente, inocua, ni sin objetivos. Toda comunicación busca influir en nuestra percepción, construir en nosotros (que puede ser generar, reforzar o modificar) una idea sobre algo. Es un artilugio suasorio. Lo que escribo también. Y lo que escriben otros. Tiene beneficiarios y también públicos definidos. Uno puede garabatear aquí algo que no se escribe para consumo local, sino para audiencias bien específicas de otros países. Todo tiene un propósito. Toda comunicación tiene un valor estratégico. Si uno lee algo, lo lee dentro de un contexto, y el emisor tiene un objetivo con su escrito. Quiere que pensemos algo, inclinarnos hacia algo, convencernos de algo. Y que actuemos en consecuencia. Empecemos por la credibilidad de la fuente. Por ejemplo, acabo de leer “La Crisis del 1994” del diplomático canadiense John Graham, editado por Bernardo Vega y su “Fundación Cultural Dominicana”. Es, en mi opinión, un intento más que avieso de desinformarnos sobre nuestra historia, un espléndido ejemplo del estilo de proceder de lo que Orwell tildó de Ministerio de la Verdad en su alegoría política “1984”. Un esfuerzo por encubrir las cosas,


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basado en medias verdades y en mala fe disfrazada de “amor por esta tierra”.

EVALUEMOS LA CREDIBILIDAD DE LA FUENTE

John Graham es diplomático, es decir, empleado del gobierno de Canadá. Su función es defender y promover los intereses de Canadá. No los intereses dominicanos ni de ningún otro país. Es un soldado canadiense, en la medida en que aceptemos, como diría Zhou Enlai, el taimado canciller de Mao Zedong, que “La diplomacia es una guerra continua por otros medios”. Su papel no es ser justo. Ni juez. Ni cuidarnos. Ni proteger nuestros intereses. Él es un asalariado del gobierno canadiense y es un celoso guardián de esos intereses. Si no, su carrera diplomática hubiese finiquitado hace muchos años. Y resulta que su país, el que representa, al que defiende y por el cual miente (recordemos que, como decía Richard Nixon, la “mentira forma parte del arte de la diplomacia”, y él es diplomático; por ende, en opinión de Nixon, ex-presidente norteamericano, mentiroso profesional), es uno de los acusados de querer fusionarnos con Haití. Napoleón expresó: “La


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diplomacia es la policía en traje de etiqueta”. O sea, el señor Graham, bajo su traje de etiqueta es un policía de los intereses de Canadá. Y Canadá, repito, es, junto a Francia y los Estados Unidos, uno de los tres países que son acusados de querer fusionar los estados haitiano y dominicano en una sola nación. Destruir Haití y destruir República Dominicana. ¿Y por qué? Ah, porque los haitianos se han convertido para Canadá, Francia y Estados Unidos en un problema, y prefieren que vengan para acá a que cojan para allá. Y quieren darles derechos políticos para que no se sientan extranjeros acá. Podemos leer al señor Graham y prestarle la atención debida, siempre que no olvidemos quién es, a quién sirve y defiende y con qué intereses se identifica. Olvidarlo sería no ingenuo, sino estúpido.

LA HISTORIA CREYAMOS.

CÓMO

QUIEREN

QUE

LA

El señor Graham realiza un prodigio de oblicuidad, para dejar aquí y allá sus activadores narrativos, de forma que, sin que él lo exprese de manera explícita, nosotros entendamos cómo él, y los Estados Unidos, y Clinton, y la OEA nos salvaron a nosotros del último fraude que el entonces presidente Balaguer había cometido.


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Suerte que tuvimos los dominicanos. Claro, él lanza un dardo por acá, se escurre por allá, y dice y luego se desdice, buen diplomático. Intentaré estructurar su relato de forma menos enrevesada… y diplomática. Esto es lo que Graham nos informa: El presidente Balaguer aprobó el montaje de un fraude (Pág. 49), para lo cual contó con la colaboración del vicepresidente Peynado, pues de una computadora de su compañía, Delta Comercial, fue que se hackeó el sistema de la Junta Central Electoral de la época (Pág. 38). El fraude consistió en el dislocamiento adrede de unos 45,000 votantes. Parece ser que los autores del fraude sabían 100% que estos eran votantes perredeístas (¿cómo sabían que votarían por el PRD? ¡Ah, eso él no lo explica! Magia negra, supongo), aunque todos los perredeístas reconocidos votaron sin mayor dificultad. ¿No era más fácil dislocarles los votos a los dirigentes medios o altos, todos conocidos, que inventar con personas desconocidas?


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Pero estos son de los misterios abstrusos de la alquimia del fraude. El doctor Balaguer, al tiempo que organizó su fraude, también invitó, cínico redomado, a los técnicos y observadores de organizaciones internacionales, para reírseles en la cara. Serían impotentes testigos del dolo que él montaba y no estarían en capacidad de impedírselo (Pág. 50). El fraude “colosal”, cuyo olor “estaba en el aire” (Pág. 28), impidió a unos 45,000 votantes ejercer su derecho. Bueno, el número no es tan grande. Graham, no obstante, lo califica, Pág. 49, de “un fraude mayúsculo”. Aunque, admitamos que, si el candidato que se proclamó ganador, Balaguer, lo hizo por una ventaja de 22,000 votos, esos 45,000 votos no son nada despreciables. Suponiendo que todos fueran votos para el candidato del PRD, uno de varios que contendieron. Pero hay algo que Graham no nos cuenta; el contexto y los antecedentes de esas elecciones. Y no lo cuenta porque provocaría otra lectura distinta de dicho evento.

¿EN QUÉ CONTEXTO SE CELEBRARON DICHAS ELECCIONES?


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En medio de una crisis provocada por la decisión del gobierno de Bill Clinton de reponer mediante la fuerza todopoderosa de su país, la primera potencia mundial, en la presidencia al depuesto Jean Bertrand Aristide, exiliado para esa época en Washington. Aristide, el primer presidente elegido por los haitianos tras la deposición de la dictadura de Jean Claude Duvalier, fue destronado por un golpe de Estado encabezado por su Secretario de las Fuerzas Armadas, general Raoul Cedrás. La acción de Cedrás reeditaba la vieja solución militar, común en América Latina, a un gobierno errático que estimulaba los linchamientos con “el collar”: colocarles a los enemigos políticos una goma de vehículo en el cuerpo que los inmovilizara e incendiarla. Pero esta vez los militares haitianos se lanzaron a una aventura que destruyó su institución, las fuerzas armadas haitianas, y prácticamente ha desmantelado al país. La presión internacional para que Cedrás y los militares echaran atrás su decisión y repusieran a Aristide en el poder, y la renuencia de estos, condujo a un embargo comercial y de combustibles de parte de Estados Unidos respaldado por la Organización de Estados Americanos, OEA, y por la ONU.


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Y como consecuencia natural, el embargo comercial y de combustibles contra Haití provocó un lucrativo contrabando de bienes y combustibles desde República Dominicana a Haití por nuestra porosa e incontrolable frontera. Los Estados Unidos presionaron al gobierno dominicano, encabezado entonces por el Dr. Joaquín Balaguer para que “sellara” la frontera y, además, para que aceptará abrir “campos de refugiados haitianos” en territorio dominicano. Ese plan, el llamado “Plan Éxodo”, filtrado por el entonces mayor de la PN Nelson Didiez Nadal, encargado del escritorio de Haití en la Dirección Nacional de Investigaciones, DNI (el viejo SIM trujillista al que le cambiaron el nombre), tenía más de 15 ubicaciones de “campos de refugiados” que debía abrir la República Dominicana para acoger a haitianos desafectos que cruzaran la frontera. El documento oficial filtrado por Didiez pertenecía a la Secretaría de Estado de las Fuerzas Armadas, estaba catalogado de “Secreto”, y firmado nada menos que por el entonces Ministro de las Fuerzas Armadas, general Constantino Matos Villanueva y los oficiales J2 y J3 de esa Secretaría. Se nos había forzado a aceptar ese desatino. (http://www.ahora.com.do/Edicion1222/SECCIONE S/politica2.html)


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Ahora bien, pregúntese usted: ¿tenía la República Dominicana manera alguna de impedir el trasiego de bienes y combustibles a Haití? ¡Imposible! ¿Han podido los Estados Unidos, un país súper poderoso, lleno de recursos y personas y medios, impedir el arribo de inmigrantes indocumentados o de drogas a su territorio? En forma alguna. Nuestro país carecía y carece de medios que “sellen” la frontera. Eso no es posible. Lo segundo, el Plan Clinton, era más catastrófico.

¿QUÉ SIGNIFICABA PARA EL PAÍS ABRIR “CAMPOS DE REFUGIADOS”?

Es importante, primero que todo, entender qué significa un “campo de refugiados” para que entendamos la malignidad oculta tras la petición. Un campo de refugiados es un asentamiento para recibir personas, en dónde se les asegura un techo, servicios sanitarios y médicos, servicios de higiene y limpieza, alimentación y protección, normalmente bajo el amparo de las Naciones Unidas y la Cruz Roja.


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Normalmente surgen para proteger a la población civil en conflictos armados. Imagínense que se difunda en Haití entre su población lastrada de miseria que cruzando el río Masacre les espera un techo, servicios sanitarios y médicos, comida y protección gratuitas, proporcionados por la ONU, la Cruz Roja y los gobiernos norteamericano y dominicano ¿quién controlaría la estampida? Más aún, ¿quién podría hacer retornar a sus conucos abandonados, a sus viviendas desvencijadas, a sus vidas de hambre y carencias a aquella muchedumbre que ya se habituó a que les dieran y les resolvieran todo de gratis? Cuando se les niegue la vivienda o la alimentación gratuitas ¿quién contendrá su ira? ¿Quién amainará su cólera? ¿Quién impedirá que se subleven? Óigame, a quien le ofrezcan vivienda, comida y servicios gratuitos los coge. Es más, serían muchos dominicanos los primeros que querrían ser refugiados en esos campos de refugiados. El problema social que se quería provocar era de proporciones catastróficas. Los “campos de refugiados”, que llegaron a estar oficialmente aprobados, no menos de 15 según la


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información que cito, “comenzaban en San José de las Matas, en plena sierra dominicana”. Sólo la prudencia y el nacionalismo del entonces presidente Balaguer, unidas a su proverbial terquedad, y la acción oportuna de ciudadanos independientes que se agruparon en la Unión Nacionalista pudieron salvarnos de tal pesadilla. En Haití no había una guerra civil. Era un gobierno con un hombre fuerte, Cedrás, es verdad, pero ¿no toleraron durante décadas los norteamericanos a Duvalier y al hijo? Es más, ¿no aceptaron ahora que el hijo volviera a Haití y allí lo protegen de la justicia haitiana? Dejémonos de hipocresías, ombe. El Plan Clinton de llenar a República Dominicana de “campos de refugiados” fue resistido por Balaguer. Y eso determinó, no otra cosa, que el gobierno norteamericano decidiera salir de su viejo colaborador. Y lo echaron a patadas. Esa, y no otra, es la verdadera historia que ahora nos quiere contar, excluyendo el contexto y los antecedentes de manera maliciosa, el embajador Graham.

LA OPCIÓN PEÑA GÓMEZ PARA DESPLAZAR A BALAGUER


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La presión del Caucus Negro, los legisladores negros del Congreso Norteamericano, para que Clinton actuara y repusiera a Aristide, era enorme. Tenían incluso intereses financieros en ello, pues Aristide hizo acuerdos que beneficiaban a oficinas y lobistas de ese grupo de presión. Clinton barajaba invadir Haití. Cedrás, que había firmado en 1993 un acuerdo para permitir el regreso de Aristide, lo posponía por un motivo u otro. Balaguer, en República Dominicana, se negó a colaborar y dejarse imponer los “campos de refugiados”. Y entonces surgió para los norteamericanos otra opción: apoyar la candidatura del Dr. Peña Gómez y el PRD a la presidencia en las elecciones del 1994. Un dirigente reformista, el Dr. Fernando Álvarez Bogaert, cogió la seña, se fue del Reformismo y pactó con Peña Gómez y el PRD. De inmediato, su grupo fue rebautizado como “el reformismo de la luz”. Y eso a Balaguer en especial parece que lo irritó particularmente. Cuando Alvarez Bogaert quiso presumir de sus conocimientos de los entretelones del Poder, bastó con que Balaguer le advirtiera: “No toques esa tecla porque si la tocas te hundes” para que enmudeciera. Enmudeció tanto, que Balaguer murió hace diez años y él todavía permanece con sus labios sellados.


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Nada de eso, claro, lo toca el embajador canadiense autor del relato. No conviene a sus fines. Hay otra cosa que conviene que aclaremos: lo atinente al “colchón de votos” que fue otro factor que disparó la crisis.

EL “COLCHÓN DE VOTOS” Y LA CRISIS DEL 1994

¿Hubo o no fraude en las elecciones del 1994? ¡Claro que lo hubo! Todas nuestras elecciones, no sólo nacionales, sino las internas de los partidos, las de asociaciones e instituciones, todas sin excepción, ¡hasta las de las iglesias!, están marcadas por trampas, truchimanerías, búsqueda de ventajas ilegales, compra de votos y trasiego de gentes y demás vagabunderías. Esa es una realidad de nuestra cultura. Nos negamos a jugar decentemente, con limpieza. Y no nos gusta perder. Para no mencionar al Partido Reformista, ducho en todos los tiguerajes posibles, recordemos que el PRD fue el partido de la fiesta a rabazos limpios de la Convención del Dominican Concorde, de los dos


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bufetes del Senado cuando Jorge Blanco, de la elección a tiros en la Cámara de Diputados, cuando Hipólito Mejía y de los asesores en fraude enviados desde Venezuela por Carlos Andrés Pérez. Es historia patria que reformistas y perredeístas cedulaban ilegalmente a haitianos para construir mayorías ficticias. Ahora, fíjense, escribí reformistas y perredeístas, ambos. No uno de ellos, los dos. Y cada uno acusaba al otro de lo mismo que practicaba. El asunto es que muchos de esos inmigrantes haitianos ilegalmente cedulados fueron captados por el PRD y su candidato. Peña Gómez, un hombre cándido y de escasa astucia, al que le gustaba presumir, llegó al extremo de alardear de que contaba con “un colchón de votos” de más de 200,000 votantes, lo cual, según él, iba a impedir cualquier fraude cometido por los reformistas para permanecer en el poder. ¿Aparece ese dato en el “cuento” de señor Graham? ¡Oh, no! ¿Y por qué no? Los dirigentes reformistas, que estaban en el poder, y que sabían abultar votos, comprar gente, trasegar y distorsionar (es famoso que las listas de candidatos que se acordaban en la casa de Balaguer eran cambiadas de camino a ser registradas en la Junta Central Electoral. Más de uno se encontró con la


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sorpresa de ser sustituido de esa manera. Ni el dedo de Balaguer era infalible, por lo visto), fueron inquietados ¿por quién? Pues por el propio Peña Gómez que padecía de una intemperancia que le hacía hablar de más y poner en alerta a sus adversarios. Y organizaron el dislocamiento de votantes. Ahora, el PRD contaba con un fraude montado de 200,000 votos en su “colchón electoral” y el reformismo dislocó unas 45,000 personas a las que se les impidió votar por no aparecer en las listas de las mesas. ¿Quién de los dos hizo trampas? ¡Ambos! No sólo una de las partes, las dos. ¿Por qué el embajador Graham no dice eso? ¿Por qué insiste en querer presentar sólo a una de ellas como la mañosa? Porque una era la que tenía que ser echada del poder y la otra era la que se quería en el poder. Y el embajador Graham trabajaba para propiciar ese cambio. Porque era el cambio que Canadá, Estados Unidos y Francia querían para el país. Y recordemos, él defendía los intereses de Canadá, no el de los dominicanos.


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EL FRAUDE MÁS EXTRAÑO DEL MUNDO

Parece ser que Leonardo Matos Berrido, hombre del poder si lo hay desde sus tiempos de la Guardia Universitaria, Jacinto Peynado, líder del senado y candidato vicepresidencial y otros montaron el fraude. E incluso, por un comentario que me hizo alguien muy enterado, que contaron con la complicidad de uno de los técnicos extranjeros que operaban en la Junta: “Poderoso caballero es don Dinero”. La presión internacional, encabezada por el gobierno norteamericano y su presidente Bill Clinton cayó sobre el país. Peña Gómez, envalentonado recibía de los “observadores” poderes que representaban, se Balaguer le quedó claro que llegaban a su fin.

por los guiños que internacionales y los plantó en veinte. Y a sus días de mando

Con todo, maniobró de forma experta.


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Uno de los procónsules del imperio, que no vaciló en admitir en el propio libro de Graham que “nuestras tácticas tal vez puedan lucir fuertes, hasta imperiales” (Pág. 39), el embajador Michael F. Skol, llegó al extremo de advertir al entonces presidente Balaguer, con el mayor de los desparpajos que, “si no había una decisión, el 16 de agosto se instalaría un gobierno provisional”, lo que llevó a Balaguer a ripostar que “se quedaría en la presidencia el que estaba, y que le informara al presidente Clinton que él era tan presidente como él”. Pero el viejo caudillo tenía la guerra perdida. ¿Por qué el fraude fue el más extraño del mundo? Porque senadores, diputados, síndicos y regidores de ambos partidos validaron las elecciones para ellos, aunque los del PRD la cuestionaron sólo para la presidencia y la vicepresidencia.


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Si eran corruptas, si fueron manipuladas, si eran fraudulentas ¿no lo eran para todas las posiciones electas? No, los diputados, senadores, síndicos y regidores electos del PRD reclamaron la limpieza de su triunfo. Sólo el presidente y el vicepresidente fueron ilegítimos. Total, que la presión bestial de Clinton y sus aliados obligó al viejo presidente, ciego y enfermo, a pactar. Le ofreció a Peña Gómez la oportunidad de gobernar. Cuando Peña Gómez le dijo a Balaguer, en un encuentro concertado por los “observadores” y la PUCAMAIMA, al que los consejeros del Dr. Peña Gómez estaban renuentes a que asistiera: “Doctor. Fue un empate. Ambos ganamos” Balaguer le planteó: “Pues dividámonos el pastel. Yo gobierno dos años y usted dos años”. Peña Gómez, asesorado por sus siempre desatinados consejeros, ex–izquierdistas que lo veían como su catapulta al poder, rechazó la única oportunidad que tuvo de gobernar. Cuatro años después moriría. ¿Por qué Peña le dijo a Balaguer que las elecciones habían concluido en un empate? Porque ambos sabían que recurrieron a malas artes para ganar. No sólo uno de los dos: ambos.


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Ah, pero los asesores de Peña Gómez, infatuados por el apoyo explícito de Bill Clinton y el poderío norteamericano, la OEA y los mil y un organismos que controlaban los norteamericanos, se sintieron seguros de que la suerte les sonreía. Acordaron recortarle a Balaguer dos años, pero lo aceptaron como presidente electo. Al igual que aceptaron como legítimos a los senadores, diputados, síndicos y regidores. E hicieron una Constitución a su antojo: separaron las elecciones. Prohibieron la reelección de un presidente en ejercicio (¿Y por qué? Porque sabían que si Balaguer concurría de nuevo a unos comicios, volvía y les ganaba. O por lo menos creían eso a pie juntillas. Por eso no lucharon porque se hicieran nuevos comicios bajo supervisión internacional, sino simplemente para sacar del poder a Balaguer y prohibirle presentarse como candidato). Y establecieron la segunda vuelta y el 50 más uno. Balaguer había propuesto un 40% para evitar la segunda vuelta. El PRD, seguro de que no había manera de perder, aceptó la segunda vuelta y el 50%. Tan confiado se sentía. Esa fue su perdición.


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EL PLAN CLINTON Y LA INTENCIÓN DE FUSIONARNOS CON HAITÍ.

¿Existe un plan de Bill Clinton, los Kennedy, Francia, Canadá y Estados Unidos para propiciar una fusión entre los estados haitiano y dominicano? No puedo asegurarlo, aunque tengo indicios que me mueven a pensar que sí. Para el embajador Graham, empleado del gobierno canadiense, uno de los países acusados (y por tanto abogado defensor de su propia causa), esto es poco menos que un delirio. Así, en la Pág. 24 escribe: “Uno de los más extraños alegatos planteados era que algunos gobiernos extranjeros, supuestamente Estados Unidos y Canadá, estaban conspirando para forzar la unificación de Haití y la República Dominicana como una forma de resolver el endémico y caótico problema haitiano”. Pero recordemos quién escribe. A quién sirve. Y que su papel es mentir, según Nixon. Y más adelante, en la Pág. 25 indica que: “Balaguer en un discurso en Santiago pronunciado el 7 de mayo (de 1994, AJ), dijo que “si las presiones internacionales… para unificar los dos países… eran


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o no exitosas, dependería del ganador de las elecciones”. Ahora bien, las presiones que recibía el entonces presidente Balaguer de Clinton eran poco menos que apabullantes. El mismo Graham tuvo que admitir en su libro, Pág. 36, que “La parte oriental (quiso decir occidental, AJ., es decir Haití) de la isla resultaba ser un dolor de cabeza mayúsculo y más público para la administración Clinton. Washington, también la OEA y Naciones Unidas, intentaban aislar y hacer desaparecer al régimen golpista del general Cedrás.” El mismo Graham admite, a seguido, que Clinton veía a Balaguer como un obstáculo a sus planes de quitarse de encima ese, según Graham, “dolor de cabeza mayúsculo”, pues nos informa que “Un componente clave era sellar la frontera dominico/haitiana, tema sobre el cual el gobierno de Balaguer no sentía ningún entusiasmo”. Todavía Haití sigue siendo para los norteamericanos “un dolor de cabeza mayúsculo”. Lo tienen invadido desde el 2004. ¿Y adivinen quien es el procónsul imperial que determina lo que se hace en Haití? ¿Adivinaron? ¡Bill Clinton, el Comisionado del gobierno norteamericano para Haití! Parece que nuestros vecinos, y también nosotros, no podemos salvarnos de él y sus trapacerías.


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CÓMO CONSTRUYO MI PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD Conviene ahora esclarecer lo siguiente. Es casi imposible decir que se tienen pruebas de que Bill Clinton, los Kennedy, Obama, Francia, Canadá o cualquier persona están interesados en que se produzca una fusión y desaparezcan nuestras naciones. Nadie es tan bobo como para declarar tal despropósito, salvo el profesor haitiano y asesor del actual presidente Martelly, (que venía de Canadá, por cierto) Reinseinthe Paúl Joseph, a quien se le chispoteó el asunto. He vivido toma mi vida manipulado por mentiras, media verdades o abiertas mentiras. Y lo que hago es construir mis hipótesis provisionales, explicaciones plausibles de algo, en función de los datos que reúno y de cómo los entiendo. Hilvano datos para construirme una comprensión que funciona como teoría transitoria, hasta que nuevos datos o un nuevo punto de vista me permite una idea que considero mejor. Así procedo. Hay algunos aspectos que llaman mi atención.


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La bestial presión sobre nuestra endeble y frágil república por parte del todopoderoso gobierno norteamericano llevó a algunos buenos dominicanos a reaccionar para defender nuestro territorio. Eso condujo a que emergiera la Unión Nacionalista. Personalidades como Luis Julián Pérez, mi tío paterno, o como alguien proveniente del PRD, el Arq. Leopoldo Espaillat Nanita, el periodista Miguel Ángel Velásquez Maynardi, el sociólogo Giuseppe Rímoli Martínez, M. Armando Armenteros, Pedro Manuel Casals Victoria, el escritor Manuel Núñez y otros se unieron para reclamar respeto por la soberanía nacional, rechazar la presión norteamericana para los campos de refugiados y actuar en defensa del interés nacional. ¿Cómo reacciona Graham ante esta institución patriótica, que refrescaba la Unión Nacional Dominicana surgida en 1920 con fines parecidos? Graham la lapida. Veamos: “La absurda mentira de que la OEA era una herramienta de Washington para promover la fusión de Haití y la República Dominicana era un tema común de la Unión Nacionalista, un grupo conservador que se autodescribía como “patriótico y apolítico”. Para ellos, éramos unos “intervencionistas” que trabajábamos para avanzar las ambiciones de Peña Gómez. La Unión Nacionalista y otros grupos similares


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intentaron provocar un frenesí patriótico. No era prudente manejar a través de, o alrededor de, una de sus manifestaciones sin enarbolar la bandera nacional”. Si él no era un “intervencionista” ¿qué era? Y que me excuse, pero si algo él demuestra con creces en el malhadado folleto que escribió sobre la Crisis del 1994 es que no andaban descaminados los miembros de la Unión Nacionalista cuando lo acusaron de trabajar “para avanzar las ambiciones de Peña Gómez”. Su libro es más que expresivo en esto. Y de hecho, termina admitiéndolo expresamente, como veremos. ¿INVERVENCIÓN EXTRANJERA? SÍ, MISTER GRAHAM. En la Pág. 33, el señor Graham se queja del rechazo de una parte de la población a su intromisión abusiva. Denuncia a Cuchito Álvarez, el autor de “Coctelera” y director del matutino Hoy, que escribió, como cita Graham, que “las personas bajo el ´comando grahamiano´de la OEA están más interesadas en el proceso haitiano que en el dominicano”. A Cuchito se le reputaba de bien informado y con excelente olfato periodístico. ¿Qué sabría?


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Su escrito, el del señor Graham, es un indisimulado ejercicio del poder imperial sobre una nación débil e incapaz de hacer respetar sus fueros. ¿Podríamos, los dominicanos, ir a Estados Unidos a hacer revisar las fraudulentas elecciones del 2000 en que se impuso con malas artes George W. Bush, según muestra el cineasta Michael Moore? De hecho, ese gusto por el intervencionismo extranjero lo retrata Graham cuando explica en su Pág. 35 que el Dr. Peña Gómez quería “que el presidente Clinton telefoneara personalmente a Balaguer para aplicar presión”, petición que le hizo a Graham, según el diplomático. El imperialismo sólo es malo cuando me perjudica. Indica también que Balaguer “parece que también se molestó por una advertencia hecha esa mañana durante un desayuno para empresarios, auspiciado por la embajadora Donna Hrinak, quien le dijo al grupo que el país podría pagar un precio muy alto si el gobierno trataba de disfrazar las irregularidades”. Y veamos lo que señala en la Pág. 39: “El 13 de julio, en otra reunión del Subcomité del Congreso sobre Asuntos Hemisféricos, la embajadora Babbitt planteó la posibilidad de que la OEA impusiese sanciones” a República Dominicana. Así estaban las


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cosas para Balaguer. No lo querían. Tenía que irse. No era un asunto de votos, era un asunto de que su permanencia no era del interés norteamericano. Punto. Y al final de su escrito Graham tiene que admitir lo obvio. En la Pág. 49, en su Epílogo, escribe: “Desde una estricta perspectiva soberana, tanto el IFES, como el NDI y la OEA estuvieron involucrados en una forma de interferencia en los asuntos dominicanos”. A confesión de parte…

DE CÓMO BALAGUER SE LE RIÓ A CLINTON EN SU CARA Joaquín Balaguer es un personaje lleno de claroscuros. Hay mucho de reprobable, reprochable e indebido en su vida. Y también otras conductas elogiables. Se inició, siendo un mozalbete, como orador improvisado denunciando a los interventores


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norteamericanos durante la primera ocupación del país por tropas del USMC. Luego, como tantos, tras canonjías y sinecuras, se prestó a servir a los intereses de Rafael L. Trujillo. Y vivió y viajó bastante como servidor del tirano. Tengo mis razones para creer que fue parte del plan para salir de aquel delincuente, como otros de los que sirvieron al tirano y luego conspiraron y terminaron por ajusticiarlo, hartos de sus desplantes, abusos y crímenes, cuando fueron salpicados, como la familia De la Maza por el aparato criminal al que ellos mismos servían. Fue el responsable mayor, jugándose la vida en más de una ocasión, de la destrullijización. Graham lo acusa de haber aprobado “el fraude por adelantado”, Pág. 49. No explica, sin embargo, el encono que tomó al Lic. Jacinto Peynado cuando, desconociendo el acuerdo hecho de celebrar elecciones a los 18 meses, impuso desde el Congreso seis meses más de gobierno y extendió el período a dos años. El mismo Graham dice que tras su acción, “Peynado fue castigado y en lo adelante, su agencia automotriz empezó a decaer” (Pág. 43).


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Terminó, como sabemos, por venderla. Y el Dr. Balaguer llevó su molestia con su vicepresidente al grado de que no fue a votar por el candidato de su partido en la primera vuelta electoral de las elecciones del 1996. Graham, en el colmo de su “antibalaguerismo”, habla de la “crueldad” de Balaguer (Pág. 50), aunque, para compensar, tilda de Peña Gómez de “defectuoso” (Pág. 50). Llamar cruel a Balaguer, artífice de la seducción si hubo alguno, es poco menos que calumnioso. No lo fue. Aunque sí es cierto que permitió y aprobó abusos de poder de sus colaboradores. También hay que aceptar que estos eran víctimas del terrorismo bueno, el terror rojo de las izquierdas: bombas, asesinatos, atentados, secuestros, guerrillas, atracos, etc. Cuando parecía que todo estaba ya amarrado y que el próximo presidente de la República lo sería el Dr. Peña Gómez, persona a la que juzgo personalmente de bienintencionada, decente, dominicano como el que más, interesada en mejorar las condiciones de vida de los dominicanos y en realizar un gobierno por y para la gente, el Dr. Balaguer sacó un As debajo de su manga. El viejo prestidigitador político, ciego, enfermo, echado a patadas por Clinton y las organizaciones internacionales bajo su control, desconcertó al fatuo presidente norteamericano.


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Apoyo incondicionalmente al Dr. Leonel Fernández, candidato del PLD, por el que previamente había mostrado la suficiente simpatía como para que una gran masa de reformistas y simpatizantes balagueristas hicieran causa común con aquel y mandaran al candidato del PRSC, Lic. Jacinto Peynado, a una tercera posición. Y en un acto de masas celebrado en el Centro Olímpico, arrostró a Bill Clinton su venganza. Conocedor de que la dolencia terminal del Dr. Peña Gómez le impedía presentarse de nuevo a unas elecciones (murió dos años después) y de que Bill Clinton no podría reelegirse de nuevo, el anciano presidente se irguió y lanzó un críptico mensaje: “El camino malo (la fusión con Haití, AJ) está cerrado, cerrado definitivamente a la maldad y la demagogia y abierto, abierto de par en par al patriotismo dominicano”. Fue su desquite. Se lo voceó al prepotente césar que disponía, desde Washington, quién gobernaba en este paisito. De ahí que ese apoyo incondicional se llamara Frente Patriótico Nacional. Balaguer sabía qué se proponía. A quién le hablaba. De qué hablaba. Y por qué lo hacía. Aquí pocos o ninguno se ocupó de entenderlo.


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HAY AMORES QUE MATAN El libro de Graham, además de capcioso, también está incompleto. Leí que Julio Brea Franco, Director de Elecciones en ese torneo y a quien Graham ensucia y limpia a voluntad, escribió tres artículos sobre ese proceso y, además, hubo una entrevista con la abogada y escritora Carmen Imbert Brugal, todos publicados en el periódico Hoy. Ninguno de esos documentos constan en el anexo de declaraciones y recortes de periódicos adjuntos. ¿No valía la pena conocer otra versión de los hechos, menos comprometida con los intereses foráneos? Una declaración que aparece reproducida, de la Conferencia del Episcopado, para la época, firmada por el Cardenal y los obispos de la Iglesia Católica, señala taxativamente “No podemos, sin embargo, aceptar que Poderes o instituciones extranjeras interfieran en nuestros asuntos internos. Tan soberanas son las naciones grandes como las pequeñas”. (Pág. 53) ¿Qué sabrían nuestros obispos para hablar así? El libro de Graham elude mostrarnos el contexto y los antecedentes de la crisis. Y además, les carga las tintas al entonces presidente Balaguer y a sus


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partidarios, ignorando el famoso “colchón de votos” y otras inconductas del PRD. Y busca hacernos olvidar los planes que el gobierno norteamericano se proponía imponernos contra nuestros intereses y que fueron valientemente resistidos por el Dr. Balaguer. En la Pág. 18, Graham escribe: “Varias veces durante nuestras conversaciones (con Balaguer, AJ), yo le diría: “Presidente, tengo mucho cariño por su país”. La expresión era diplomática y él siempre respondía con su suave voz: “Muchas gracias, señor Embajador”. Ya me imagino a aquel viejo cortesano, astuto y de mente más que lúcida, brillante, sotorriéndose de aquel borrachín que era el embajador Graham. Sabía quién era. A qué intereses respondía. Lo que encubría aquella “expresión diplomática”. No le creía en nada. Ni yo tampoco.


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Colección Lectofilia digital 1/ palabra dada / ensayos Aquiles Julián 2/ Argucias contra el tiempo /poemas Aquiles Julián 3/ Los 7 tesoros a encontrar en un Aquiles Julián libro / ensayos. 4/ Cuentos premiados / cuentos Aquiles Julián 5/ Otras historias del huevo de oro / Aquiles Julián Cuentos Aquiles Julián 6/ El cantante y sus asesinos / historia y política y otros. 7/ Drogas, violencia y legalización / Aquiles Julián Artículos 8/ El crimen del que nadie se quiere Aquiles Julián Recordar / 1 / Historia y política y otros. 9/ El crimen del que nadie se quiere Aquiles Julián Recordar / 2 / Historia y política 10/ Los Clinton, los Kennedy y la Aquiles Julián Soberanía Dominicana / Política


o s Kennedy C l i n t o ny,lal Soberanía os Kennedy y la Los Clinton,Llos s o b e r a n í a / dPolítica. ominicana P á g i n a | 142 Dominicana

El libro A finales del 2011 y comienzos del 2012 produje unos artículos que reúno en este libro digital, que partieron de un comentario que hice tras la repentina y lamentable muerte de la activista por los derechos de los inmigrantes haitianos, Sonia Pierre, y que derivaron en un examen de las presiones a las que miembros de la élite política demócrata, como los Clinton y los Kennedy, sometían al país para que abriéramos la frontera, diéramos la nacionalidad a los inmigrantes haitianos y les resolviéramos a los Estados Unidos el tollo que habían creado en tres intervenciones militares en Haití.

El autor Aquiles Julián (El Seibo, Rep. Dominicana, 1953) Escritor, teatrista y cineasta dominicano. Especialista en neurolectura y neurocompetencias. Ganador de importantes premios literarios en su país. Empresario de network marketing. Vicepresidente ejecutivo de ¡TRIUNFAR! Director de la editorial digital Libros de Regalo. Editor de varias colecciones digitales, entre ellas Muestrario de Poesía, La Biblioteca Digital y Lectofilia digital. Sus artículos se reproducen en medios y blogs de distintos países, entre ellos España, Perú, Uruguay, Argentina y los Estados Unidos.

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Los clinton, los kennedy y la soberanía dominicana, por aquiles julián