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Aquiles Juliรกn

ARGUCIAS CONTRA EL TIEMPO l e ctofilia digital

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Argucias contra el tiempo

Aquiles Juliรกn

poemas

l e ctofilia digital

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© 2011 Lectofilia digital 1ª edición, abril 2011 Editado en Rep. Dominicana Se autoriza la reproducción parcial o total de esta obra y su difusión.

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A Cristina

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Índice Presentación Historia universal Palabras de un anciano a su hijo Sorprendido en una calle de Pompeya Afiliación A Joseph Brodsky Kavafis Anda con sus certezas El poeta Y si mañana, en vez de mí Pequeña declaración de amor Lorca Roque Dalton Cada palabra viene con su zurrapa A un soldado en Irak Cortázar El poeta renuncia a su cadáver Nada queda de ti Un minuto antes de entrar al motel Cristina Vuelto hacia ti Mujer, yo escribo estas palabras inútiles

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Recomendaciones 25 de diciembre Consejo A esta lluvia le faltan sapos A dónde escaparás que no llegues al mar Calles Dónde tu espera te espera Al margen El maquillista Instrucciones al hijo Hoja de vida Encargo para el supermercado Obras completas Tenemos a bien recomendar… Como un islote El día de Pilniak Algunos de mis contemporáneos, yo mismo incluso Construimos estatuas para que otros las derriben Si una mujer se llueve ahora Oscuras vehemencias Elegía a la enfermera del barrio Hombre en medio del ártico Pequeño mago Mezclando los elementos del desastre Una pared que no existe Pies Cris De madera distinta

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Lúcida voz Luz que escampa Pájaro Sólo Inmortalidad Sueño, y la casa… Ángeles Mujer, cuánto tiempo Retorno Testigo incómodo Turismo sostenible Frente al mar Rojo Aquiles

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Presentación

Escribir poemas es una de mis pasiones. Los garabateo, los digito, los releo, los pulo, los guardo y van amontonándose en la memoria de la computadora, como antes se agrupaban en cuadernos que se extraviaban o que alguien, mi madre, por ejemplo, rescataba del olvido total. La poesía, se ha dicho y redicho al grado de que es verdad aceptada, no es mercadeable. Los poemas no venden. Los cuentos y las novelas entretienen, por lo menos; distraen. Los poemas no suelen ser del gusto del mercado lector. En realidad, vivimos una cultura que propone tantos medios de entretención, tanta distracción inútil, tanto ruido, que la poesía y la literatura, que tienden a problematizar, a profundizar, a indagar y despertarnos, no son materia grata. Claro, podríamos proponer una poesía un tanto light, pícara, doble sentido y buen gusto, lo suficientes como para que las damas se ruboricen, pero que no se escandalicen. El morbo las haría apetecibles.

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O algunos poemas que canten temas cívicos o al amor sin mayores complicaciones expresivas, masticados para el rápido entendimiento de una masa habituada ya a contenidos predigeridos. El asunto es que el poema es un artefacto peligroso. Suele salirse con la suya y alterar a las buenas conciencias. Una vez, en 1970, fuimos a declamar unos poemas en un evento que se realizaba en el antiguo centro de torturas de El 9, en la carretera Mella. Cuando nos tocó el turno, recitamos unos poemas pintorescos de Darío Suro, que concitaron los aplausos entusiastas de autoridades eclesiásticas, civiles y militares presentes. Pero luego, en la segunda parte, cambiamos a un poema político, no del gusto del gobierno de entonces. Alguien nos alertó que nos marcháramos: habían llamado al J-2 de la Aviación, la Inteligencia militar, para que nos diera un raspapolvos. Y tal vez algo un poco más severo. Hicimos caso y nos fuimos del lugar. No sé cómo terminó el acto. Un poema de Roque Dalton, “Buscándome líos”, siempre me recuerda mi relación con el poema. Como Vallejo, queremos escribir pero nos sale espuma. A Hans Magnus Enzersberger, el gran poeta alemán, debo un título: Poesía para los que no leen poesía, que le hurtaría con gusto.

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Hay todo tipo de poemas, porque hay todo tipo de personas. Si poiema es creación, sé que hay poemas que sólo yo podría escribir. Al igual que poemas que sólo tú, lector, podrías escribir. Hay temas que son tuyos y quizás de nadie más. Y una manera de decir que es tuya, irrepetible. Vivimos tiempos terribles, en que la inmensa mayoría de la humanidad, reducida a la búsqueda desesperada de la sobrevivencia, no tiene ni tiempo, ni hábito, ni gusto ni interés en leer poesía. No la cree necesaria. Y para ellos escribo estos poemas. En solidaridad.

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Historia universal

La irracionalidad tiempo atrás hizo desperdiciar las proteínas. De hecho, se mataban y dejaban podrir la dulce carne tan suave al paladar que se deshace en jugos y sorpresas. Vean que despilfarro esas batallas. Qué de platos exquisitos se perdieron en Hiroshima ¿Han probado un sushi de japonés neonato? ¡Qué delicia! Tantas exquisiteces echadas a perder. Del pasado sabemos

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que preferían alimentar los tiburones con carne desesperada de inmigrante que dar esa misma carne de comer al hambriento. ¿Y tienen los tiburones privilegios? Pero la Era de la Razón se impuso, simple cálculos, análisis costo/beneficio y entender, como entendimos, que teníamos la capacidad de producir, indefinidamente, las proteínas necesarias. Ahora las matanzas poseen un sentido: abren el apetito y puede uno cargar con la mejor parte del enemigo caído para salar y guisar el mismo día.

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Palabras de un anciano a su hijo

No le creas a la vida: es un engaño y tu apariencia por igual Ahora te sientes ahí rozagante Piensas que el mundo se coloca a tus pies para que camines sobre él que si te estiras un poquito alcanzarás la más remota estrella y ves mis restos con conmiseración pero mientras la vida te entretiene con esos pensamientos los años que transcurren te pisotean sin misericordia

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Pagas el precio de tu ignorancia Nunca el mundo se hizo tapete para tus pies Las estrellas remotas siguen allá, remotas El posponer el esfuerzo te consumió la vida Arribas al final a ocupar mi espacio Este que te habla eres tú, eses que no me entiende soy yo Y este banco vacío en que no estamos Es el final de ambos.

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Sorprendido en una calle de Pompeya

Sorprendido en una calle de Pompeya comiendo o dedicado al dulce cotilleo de camino a la casa o de regreso de ella ejerciendo el pregón o buscando qué robar enamorado o ciego o despechado indignado por el último edicto del César pensando seriamente embarcar a otro lado: tal vez a Hispania o la dulce costa del África que guarda innúmeros tesoros haciendo el amor los encontró

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o peleándose durmiendo la hartura o penando Por un trozo de pan en las ergástulas húmedas y oscuras o en la plaza En algún sitio estabas cuando fuego del cielo te ardió y la ceniza dejó a la posteridad tu crispación y tu sorpresa.

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Afiliación

Fui a buscar mi afiliación al Ku Kux Klan seducido por la sábana blanca, esa apariencia de fantasma que emerge de la noche con su tea y su rencor oscuro Llené la aplicación, todo muy pulcro, organizado, Rellené las ventanas y ellos, comprensivos, me indicaban sonrientes cuáles datos obviar Se veía claro que me querían allí, con ellos ¡Qué receptividad! ¡Cuánta organización! Cada cosa en su sitio, orden escrupuloso ¿Por qué tantas calumnias, pensé, sobre esta orden? ¿No necesitaríamos de su consejería?

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Al firmar la solicitud al pie me agasajaron. Con júbilo patente me dieron la bienvenida y me invitaron a jugar con ellos. La diversión empieza, pensé. Acepté complacido y nos fuimos todos a un descampado. Entonces me pidieron cambiar mi atuendo: reglas del juego son. Me trajeron unos harapos, no la sábana blanca que esperaba. Y me indicaron que echara a correr despavorido mientras ellos sonrientes rastrillaban sus rifles.

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A Joseph Brodsky

Supongo que descubres que Occidente no teme a la poesía En realidad no le interesa: carece de valor de mercado y el poeta sobrevive de migajas ¡Qué diferencia! Allá en La Gran Mentira le temen más que al demonio (en quien no creen) Al poeta le ven cundido de palabras artillado de verbos revestido de ideas peligrosas Un poeta nunca está a salvo de sospechas Un escritor nunca es digno de fiar Si te le acercas sentirás un burbujeo el descontento eterno en él habita

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No hay servilismo que recubra el peligro Te hostigan, pero te temen Te acosan, pero se asustan Te recluyen te matan OK pero te tienen miedo Saben que tus palabras les corroe el suelo Y sólo es cuestión de tiempo para que La Gran Mentira se desplome En Occidente las palabras se inflan, flotan ingrávidas vueltas artificios inútiles Revolotean en anuncios y discursos: las pequeñas mentiras cotidianas que socavan la vida Y luego de un período en que como animal exótico te exhiben eres como pavesa que la brisa esparce La cárcel por lo menos era un reconocimiento más atroz sí pero más vivo que un premio más terrible sí pero más real que una cátedra más perverso sí pero con más sentido que extinguirse en medio de la barahunda demente de Occidente.

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Kavafis

Un oscuro poeta, que sobrevive a las servidumbres burocráticas, se abisma sobre una página Hilvana y desestima palabras Busca apresar la memoria de un aliento o una imagen feroz que marcha por su mente Elabora sus versos sin mayor esperanza Ya sabe que la poesía no le librará del naufragio ya sabe que la vida es esa monotonía de días iguales y papel borroneado ya sabe que la gloria le negó sus favores pero él escribe versos para sobrevivir versos inútiles que a nadie importan

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y, sin embargo, son el testimonio mayor de su existir pedestal de palabras que expresa su agonía y que le sobrevivirá para que unos años después a otro le estallen dentro sus palabras.

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Anda con sus certezas

Anda con sus certezas como otro andaría con un palo. Mira desde su torre, desde esa altura de los inmortales, a los lentos de mente los que afanamos, erramos, dudamos y creemos Preguntas como avispas, los agudos alfileres de las dudas, preguntas que no cesan Y él las batea, las repele, las descricaja con sus certezas impolutas Dueño que es de explicaciones minuciosas datos irrefutables sobre el número de pelos en una pulga o la fórmula exacta para cuajar el hielo

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¿Quién, quién puede contra su bate? ¿Quién puede escalar hasta su torre y cuartearla? No hay hecho capaz de sacudir sus convicciones No hay argumento que lo extrañe aún sea unos segundos de la verdad-a-toda-prueba Firme en su muerte continúa su camino.

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El poeta

La toma con amor entre sus dedos Le quita mugre Sopla en ella su aliento para entonces pulirla, descostrarla corregirle algunos rasguñones restaurarla y retornarle el brillo Son leves las palabras delicadas Fácil de ser dañadas, pervertidas Fácil se embotan y pierden consistencia Se vuelven ruido interjección apenas Necesitan este trato amoroso

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este cuidado Alguien que las recoja y las redima que les devuelva aliento y filo y vida

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Y si mañana, en vez de mí

Y si mañana, en vez de mí, llega mi ausencia y donde ahora estoy queda un vacío un hueco que no late una tristísima tierra de soledad un cielo ciego Y si entonces tus ojos se despueblan de mí y tus oídos quedan huérfanos de mi voz

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y mis torpezas se escurren y se pierden y mi sombra en la nada se disuelve y si se secan mis palabras y se borran mis pasos y mi recuerdo se destiñe en tu mente ¿Y si algún día te preguntas si fui o si me imaginaste?

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Pequeña declaración de amor

Cómo no amarte pequeña isla a flote cómo no arder bajo tu cielo cómo no padecer y no gemir Ya yo quisiera vivir indiferente pero no puedo, islita Amo tu polvo y tus pedruzcos tu gente hirsuta y tu honor maltrecho porque has sabido cuidarme de mí mismo fuiste paciente frente a mis desvaríos y te he visto perdonar sin rencor Te hemos agraviado de mil y una maneras soportas y prosigues

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y aún tienes tiempo para reír y reponerte Gracias por regalarme el día soleado la lluvia repentina el calor abrasante y el mar multicolor Gracias por cargarme de paisajes Y pregones y música el corazón Y por recordarme todas las bendiciones que sin saber de ti recibo

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Lorca A Alexis Gómez Rosa

No importa tu renombre (o quizás, por él mismo) un puñado de airados te interrumpen te maniatan te arrancan del lugar en que te encuentras eres el rito de iniciación de seguro no te han leído este tipo de gente no suele leer poesía y se sienten oscuramente vejados por tu vida de algún modo tus versos los insultan y de alguna manera tu vida les infama Una torva pandilla se presenta proterva y se adueña de ti Se decide cortar el ritmo de tu aliento

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aplastar tu rumor de mariposa la límpida ilación de tu mirada hacer añicos tu sonrisa y darte un empujón a la inmortalidad. Hay fatídicos hados ese día. más tu voz clara permanece. Y aún late.

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Roque Dalton

Y si ahora resulta que quien te apunta era en tu creencia amigo uno que andaba como t煤 del mismo lado y no entiendes intentas dialogar y no te escucha simplemente te informa tu sentencia y toda argumentaci贸n se cuela en el hosco agujero del ca帽贸n

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Y si ahora tu vida desgranada en conspiraciones arduas tareas clandestinas entrenamientos viajes

cónclaves a escondidas Imaginando tu algún día el tiempo venidero de la fraternidad se condensa en la torva cavidad de la pistola que te apunta y en la mirada ya no fraterna ni cómplice del ex– camarada que dice saber que eres el enemigo el mismo que antes era otro común a ambos

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pero que ahora eres tú y que tu vida es un estorbo un riesgo una amenaza algo que hay que extinguir y concluir imperativo de la lucha y tú sabes que faltan poemas por escribir tareas que realizar un proyecto social que te demanda pero no hay forma de explicar y de que el otro entienda y en tu mente refulge la frase que salvará tu vida y al momento de hablar la palabra correcta la razón persuasiva el dato irrebatible que alargará tu tiempo el fogonazo te sorprende y entras a la muerte sin poder siquiera abrir la boca.

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Cada palabra viene con su zurrapa

Cada palabra viene con su zurrapa con su poso en el fondo araĂąazos y embarres trae su historia sus pistas sus residuos de vida y de andanzas catĂĄstrofes y fiestas y entonces para eso nos sirven para usarlas de soporte con los que compartir nuestro terror

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nuestro amor nuestra esperanza ¿para qué otra cosa nos podrían ser útiles las palabras?

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A un soldado en Irak

Fuimos hacia la guerra con clarines flameando en los discursos Himnos sonando en los altoparlantes Desfilamos con un paso único desplegamos orondos las banderas e hicimos mil promesas de victoria ¿Sabíamos a qué íbamos? No, la guerra la conocíamos por películas y seriales de televisión. Nos retratamos junto a los cañones y blandimos fieros las ametralladoras. fotos para mostrar luego a los nietos con pavorosas historias que nunca sucedieron. Nos veíamos hermosos de uniforme:

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mucho mĂĄs que bajo este barro, con tanta metralla y balas en el cuerpo, inesperadamente destrozados, muerta la lengua que ya no habrĂĄ de contar cuentos y mostrar fotografĂ­as a los nietos.

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Cortázar

Este hombre al que sus amigos en secreto detestaban Pero usaban Y al que sus ya no tan amigos amaban hasta el oscuro fondo Y que estaba en desacuerdo y, sin embargo, decía estar de acuerdo y al que la ira contra los verdugos conocidos le hacía no ver a los verdugos no conocidos y peores este hombre que se desliza y se cuela por los poros del día y que persigue una palabra vana una palabra inútil que refulge y que canta

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un ejercicio inútil de la cordura y del desamparo ¿Qué hace este hombre entre verdugos? ¿Cómo cohabita con los torturadores? ¿Cómo cree sus mentiras y sus fábulas? Mientras dormita alguien languidece en la ergástula mientras almuerza alguien se arrastra tras la paliza y al final encuentra una patada Y este hombre que detesta a los pérfidos asesinos es marioneta de asesinos más pérfidos aún A este hombre lo amo con un amor que tiembla y que solloza Ese hombre soy yo, lo sé en el fondo, ese hombre somos tantos, tantos somos, siempre comiendo de la mano de criminales que nos consienten

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a cambio de la complicidad y de mancharnos las manos y el corazón con la sangre de otros Sí, este hombre ingenuo que cree en las palabras lo usan los que no creen en otra cosa que el poder para que use sus palabras ingrávidas, cromáticas, tiernas, recién horneadas y encubra el palo y la macana y el puño que atropella que aplasta y que reduce.

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El poeta renuncia a su cadáver

Dado a elegir renuncio a mi cadáver, renuncio a tenerte algún día espero no tener que juntarme contigo Déjame aquí entre los flamboyanes florecidos entre las risas desguarnecidas de los niños entre pregones y afanes para siempre Elijo convivir con quienes sueñan y aspiran con los que plantan un árbol para otros con los que aceptan oír al que no los complace. Si se me da a elegir, renuncio a irme prefiero oír la música, la fiesta

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del mediodía, la melodía de sazones y el húmedo sabor de los abrazos ¿Quién querría un vestuario de silencio y sombra? Aquí, urgido entre la gente, musitando o a gritos declarando la vida la alegría, el júbilo y las lágrimas si es de elegir, renuncio a toda muerte y prefiero la vida para siempre.

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Nada queda de ti

Nada queda de ti, sino tu sombra sino el hueco que resiente tu falta sino una puerta por la que entra la soledad y ahora implanta su silencio y su ostracismo Nada, ni una brizna de sonrisa ni un leve guiño ni un suspiro que se ahoga y se devuelve Busco las lindes del espacio tuyo los márgenes previstos de tu cuerpo y lo que veo allí es menos que nada la sinrazón de ser y de no estar Nada queda sino un eco tardío

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la resonancia antigua de tu nombre que no llega a ser gesto, vibraci贸n un cristal que se hace transparente y se disuelve en aire, se evapora Nada queda de ti, ni una memoria ni una migaja de recuerdo ni una viruta o mota diminuta Nada queda de ti sino el misterio

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Unos minutos antes de entrar al motel

No lo saben pero el descuido o el afán o una cuenta incorrecta de los días provocarán que un espermatozoide y un óvulo se encuentren Eso no está en los planes Después ambos se mirarán incrédulos y luego decidirán asumir consecuencias No lo saben aún todavía no han llegado

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y han condenado ya a alguien a pagar una deuda inmensa no externa sino eterna oirá hablar a sus padres (que no le contarán del incidente) de especies extintas y tiempos extintos los oirá suspirar añorando las crisis del presente que hoy les desesperan y los escuchará hablar de árboles frutales en montañas peladas de baños en ríos que ya son cascajos apenas y de un mundo más limpio que el que él vive. No lo saben y ya son reos de ese delito: han condenado a alguien a padecer la vida.

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Cristina

Viajaré por países lejanos territorios para mí desconocidos exploraré regiones perdidas y todo dentro de ti, amor, dentro de ti Me hundiré en tu geografía convulsa en tus pantanos y recodos caminaré interminablemente tus páramos y en cada cruce de camino elegiré cara o cruz adonde ir. No importa qué dragones qué monstruos innominados me aguarden

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yo me internarĂŠ en ti y no pienso, amor, ya regresar.

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Vuelto hacia ti

Vuelto hacia ti, hacia tu oscuro púlpito desprendido del ruido y la barbarie Vuelto hacia tu nada personal, desnudo de tus propias mentiras y sandeces Vuelto hacia la historia propia y devuelto de la mentira de la historia retorno hacia tu carne y retorno hacia lo que formó tus huesos y tu sangre Vuelto como quien se cae de náuseas Vuelto con una coraza de hormigón tránsido de amargura y desengaños mira tus sombras, lo único que tienes Y te ríes callado porque has vuelto.

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Mujer, yo escribo estas palabras inútiles

Mujer, yo escribo estas palabras inútiles estas palabras que sólo yo leeré en la alta noche sólo yo las musitaré para mí mientras los demás duermen, fornican, ven TV discuten las naderías del día Palabras en que intento vaciar mi corazón pero no puedo palabras con las que me encubro y me disfrazo tercas palabras que no sirven de nada y que, sin embargo,

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escribo como quien escribe su sentencia Mujer sĂŠ un poco paciente con este escribidor insomne que no puede dejar de desprenderse de estas palabras que muerden y palpitan y con las que cada noche se desangra.

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Recomendaciones

Si permaneces vivo cualquier día te declaran el poeta vivo más importante de tu patria un pergamino fotos tal vez una pensión una calle dedicada en la Feria del Libro… Sólo es cuestión de tiempo y persistencia en vivir Te aconsejo no mueras a destiempo

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porque entonces en vez del reconocimiento ganarás el olvido Con todo la gloria será efímera y el olvido te sobrevendrá como quiera ¿Te imaginas? Sobrevivir por una nombradía que se olvida al instante ¿Y eso, si permaneces vivo? Es mejor que hagas lo que te dé la gana y si tienes que morirte ahora, da lo mismo.

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25 de diciembre

Para los que agonizan ahora los que exhalan en unos segundos su último aliento los que desmayan en celdas olvidadas los que huyen, perseguidos y sienten tras de sí el aliento de los perros de caza Para los que se agotan en un esfuerzo inútil los que sienten la vida como un castigo los que presencian imponentes el crimen los que ponen el cuerpo para el látigo los que padecen el abuso y para los que lloran

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Para quienes no tienen a quiĂŠn recurrir ya los que se quedaron sin voz para clamar los que sienten que nadie los ve y toma en cuenta Para los que reciben el salivazo los que son impedidos de entrar al banquete los que se sienten menos que nadie los marcados los que mueren cada segundo de cada minuto en las mil y una muertes en vida Para ellos (y tambiĂŠn para los otros) alguien naciĂł alguien nace en este momento y viene a su encuentro

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Consejo

No admitas que me conoces que hemos conversado y compartido un pan una humilde empanada de palabras un jugo triste y pobre Declara, por el contrario, en tu favor haz tu acto de simple cobardía niégame tantas veces como puedas o como te dejen ¿Es necesario uno más? Oculta

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cualquier vĂ­nculo incluso, solicita que te permitan ser el primero en golpearme sĂŠ firme y contundente en la tortura tal vez te salves tal vez eso te excluya

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A esta lluvia le faltan sapos

A esta lluvia le faltan sapos hormigas voladoras y el chapoteo de niños Le faltan pequeñas mariposas insectos que se acojan a la luz que nos invadan la habitación y nos molesten (y nos recuerden la vida, Y nos obliguen a salir de la rutina, y nos concedan un poco de presente) ¿Qué es la lluvia sin el croar de las ranas? ¿Qué hemos vuelto, Señor,

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el mundo que nos diste? ÂżQuĂŠ es esta lluvia que ya no es lluvia porque la vida ha huido de ella?

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A dónde escaparás que no llegues al mar

A dónde escaparás que no llegues al mar es más útil que cualquier alambrada que una cerca eléctrica que patrullas armadas y con perros feroces Es el mar la cortina de agua y tiburón y sed y sol y agua y agua y agua ¿por qué lugar huirás que no te frene? El sátrapa lo sabe Él te deja jugar un poco gato él, y tú ratón y ésta su jaula.

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Una jaula cercada en que él te deja corretear pues sabe que al final, donde quiera que llegues, allí él te hallará e irá con sus verdugos las herramientas del suplicio listas a verte aullar el peor de los gritos mientras él te sonríe.

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Calles

Aquí, mientras me desplazo por las calles, topeto con los esbirros y sus víctimas: A ambos dedicamos nuestras calles. Allí el infame que justificó el crimen y aquí el que padeció la bala Una esquina más allá el que pronunció el discurso a dos o tres cuadras del torturado Cualquier plaza dedicada al orador felón al que ocultó el hecho al que se desgranó en loas Y algunas calles para los que murieron

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Pero, eso sí, cuidando siempre de que el esbirro y su víctima muestra maravillosa de justicia, en ninguna ocasión hagan esquina.

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Dónde tu espera te espera

¿Dónde espera tu espera por ti? ¿Dónde te aguarda? Paciente o desesperada, no lo sabes dónde agoniza velando tu llegada en qué lugar preciso está parada en qué momento consulta su reloj y mira una calle por la que nadie pasa El día cae y de repente, ¿No pensará tu espera que su espera es en vano? ¿No sentirá inútil el esfuerzo? ¿No se irá entonces a otro lugar,

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desalentada? ¿No se habrá ido ya cuando tú llegues un minuto después?

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Al margen

¿Quiénes cantaban cuando Homero componía La Ilíada? ¿Quién estaba de moda? ¿Qué actor o actriz era famoso cuando Li Po escribía sus poemas? ¿Quién era el deportista de moda cuando Dante rumiaba su Comedia? ¿Quién era el divo cuando Shakespeare? ¿Sobre quién se cernía la atención pública cuando Cervantes escribía El Quijote? El tiempo, leve, nos engaña.

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El estruendo se desvanece y nada queda salvo estas pรกginas que alguien escribiรณ para que perdudaran. Al final, pasarรกn los Stalin, los Mao y los Trujillo y quedarรกn los poetas que en las cรกrceles desde cuartos inmundos y en la humedad nocturna se negaron a sumarse al coro, a aplaudir la matanza.

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El maquillista A Heberto Padilla

Inicialmente, pidieron al poeta simplemente silencio. Le enseñaron las rosas y ordenaron: “Limítate a ellas. Habla de su perfume, su color, su tersura. aparta ahora la vista y déjanos actuar como debemos”. Luego se le acercaron de nuevo y le instruyeron: “No hables de lo que ves, sino de aquello que querrías ver. De cómo el mundo será después de que este horrendo tiempo pase

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y las tareas desgraciadas que nos tocan hacer la hagamos. Pinta el sueño, pinta el futuro. Sé un ingeniero del alma” y para eso pusieron en sus manos premios, ediciones y reconocimientos. Entonces echó mano a sus palabras y se extasió en contemplar el paraíso mientras a su vecino lo sacaban a medianoche de la cama y lo perdían para siempre en una cárcel. Por último se le acercaron, sorprendidos por su habilidad para adecentar con la palabra la vida sórdida y pidieron “Escribe sobre nosotros. Píntanos como debíamos haber sido. Exalta nuestros hechos y disfrázalos.

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Haz que nos amen, nos veneren y respeten. Muestra que eres capaz de todo, como nosotros” Y entonces con palabras que se podrían en sus manos empezó a maquillar a monstruos. Monstruo él mismo entre los monstruos.

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Instrucciones al hijo

No temas, hijo, ayuntarte al infame aplaudir vociferar reunir palabras laudatorias y ser voz relevante en el coro No temas ser servil justificar halagar hasta la náusea eso puede garantizarte pan y techo y tienes posibilidad de preservarte de su ira Mantén el oído alerta a los rumores el ojo avizor a los conciábulos no participes ni delates siempre da a entender al próximo infame que puede contar contigo Mantén distancia con los aspirantes a héroes

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(son un peligro público) Si el amo cae si el complot tuvo éxito si las muchedumbres se abalanzan sobre las estatuas y las derriban borronea rápido unas palabras de condena di el suplicio al que fuiste sometido revela que ocultaste protegiste di que soportaste estoicamente por tu familia pero que, en el fondo, nunca estuviste en contra que aceptaste por prudencia, por tus padres, por cobardía incluso y descubre rápido quién es el nuevo amo y ponte a su servicio Mantendrás la cabeza sobre tus hombros el pan no faltará en tu mesa

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Ya anciano encuentra a alguien que escriba tu biografía paga a periodistas que amplifiquen tu historia miente, falsifica, adultera sin pena que una fábula embellecida sustituya los hechos qué un testimonio falaz preserve tu apellido dona haz obras de filantropía hazte un buen ciudadano ya al final y sé el orgullo de tus nietos.

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Hoja de vida

Supones que el sicario hizo hoja de vida ¿A cuántos torturó? ¿En qué tipo de suplicio se ha especializado? ¿Algún postgrado o certificación internacional? ¿Guantánamo? ¿La Habana? ¿Moscú? ¿Qué tipo de armas domina? ¿Por cuál cementerio responde? ¿Cuántas viudas le deben su condición? ¿Será mucho pedir que sus víctimas les firmen cartas de recomendación? Inclúyase dos fotos 2 x 2 y copia de la cédula.

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Encargo para el supermercado

Como que busques en el anaquel algún paquete predigerido de amor y me lo traigas pulcro, pasteurizado, listo para consumir Revisa la etiqueta, los ingredientes y si tiene algún certificado ISO 2012 ó 5,000 patentes y permisos requeridos y maneras de uso ¿vendrán también recetas? Pregunta en qué lineal está si hay afectos en cantidad suficiente alguna oferta de caricias

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besos y abrazos en un combo o algún plan de esos “Ame ahora” que luego podemos redimir en cuotas cómodas.

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Obras completas

Crees seriamente que es un homenaje y es una burla Hurgan en tus papeles, persiguen aquel trozo descartado que no purificaste con el fuego rebuscan en periódicos, revistas álbumes y todo tipo de posible soporte el poema que no llegó a cuajar, la expresión infeliz, el vago gesto que quiso ser y no logró fundarse toda una retahíla de escritos que nunca quisiste que quedaran para que ahoguen, sofoquen, opaquen

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aquellos dos o tres poemas tuyos que merecen sobrevivir y perdurar.

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Tenemos a bien recomendar…

Nuestro problema en realidad no es de procedimientos, es de fotografía Tenemos que aprender cómo disimular los garrotazos qué zonas no tocar del cuerpo dónde infligir dolor sin que genere ronchas verdugones marcas que nos delaten Tendremos que promover algún entrenamiento una certificación ISO para que la tortura se haga con calidad total.

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Qué padezcan, pero que no se note Qué emitan alaridos desgarrantes pero que nadie pueda incriminarnos Llevemos el suplicio a un nivel superior y enseñémosles a sonreír a cámara previo al flash.

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Como un islote

Como un islote sobre ti cagan las gaviotas Y aguantas o no te das cuenta O aceptas O disfrutas Hay muchas opciones de respuesta Alrededor la mar se encrespa a veces y otras se tiende mansa El cielo se encapota Y en otras en un inmenso lago azul sin una nube Y como un islote mantienes tu presencia Indiferente al aguacero pertinaz o a los vientos que presagian tormenta o a la blonda mano del sol que te recubre

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entiendes y prosigues Un peĂąasco inaudito bajo el dĂ­a indebido

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El día de Pilniak

Todos tenemos un juez Ulrich que ya tiene su sentencia lista Lo otro es simple procedimiento Podemos clamar desmentir justificar arrodillarnos El tiene prisa en dictar el fallo pues hay otros cientos pendientes que fallar y para todos tiene la sentencia lista ¿por qué, entonces, prolongar la farsa? Todos sentimos que manejamos relaciones Tenemos acceso a los despachos y nos sentimos prendidos como un imperdible a las solapas del líder Somos una especie de niño retozón inquieto y manituoso, pero querido y nos pensamos así, en especial queridos, y ¿por qué no? los más queridos

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¿no somos acaso los heraldos que cantan las proezas del líder? ¿no embellecemos con rimas y metáforas sus crímenes? ¿no fijamos en rutilantes versos para el porvenir su biografía? A todos, en algún momento, nos procesarán Ya partió el automóvil lleno de matones en el que vienen a prendernos ¿no sientes su ronquido ominoso? Atisban, desde las ventanas discretamente abiertas, los vecinos Nosotros, mientras tanto, pulimos un verso en que exaltamos la obra prodigiosa del tirano Creemos, ingenuos, estar a salvo Soñamos las nuevas glorias con que nos honrarán en el momento exacto en que tocan la puerta, la derriban y vienen por nosotros mientras el teniente Shevelev carga de tiros su pistola.

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Algunos de mis contemporáneos, yo mismo incluso

Algunos de mis contemporáneos, yo mismo incluso, mandamos a Joseph Brodsky al gulag Él persistía en cantar sobre los griegos cuando lo que el partido mandaba era cantar sobre Lenin o, mejor aún, sobre Brezhnev (nos podrás escuchar excusarnos, justificarnos, desvincularnos, inventar explicaciones que no calentarán aquellos días ateridos). Algunos apretamos el gatillo que cegó la vida de Gumiliov que reventó la cabeza de Pilniak Y también fuimos de los que pedimos a gritos las condenas a muerte o que clavamos a Trotsky la piqueta con ansia

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convencidos de que caminábamos en el sendero recto de la Historia. Sólo que la historia no se escribe con mayúsculas ni posee sendero alguno. Fuimos, en la mañana gris, a cumplir la tarea. Le metimos el cañón de la ametralladora a Padilla en la boca Y le vimos temblar, mearse y nos reímos de su miedo. Vimos los ojos desconcertados de Roque Dalton un segundo antes de que le restrallara el tiro y el poeta se desplomara sin sus versos. Algunos de mis contemporáneos, yo mismo incluso, cantamos melosos a los asesinos, medramos de las virutas del banquete y por nuestras alabanzas recibimos viajes, preseas y ediciones Sabíamos, claro que lo sabíamos, que los otros se podrían pero inventamos honrosas explicaciones infames Algunos uncimos nuestra alada palabra al torvo transitar de las orugas

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convencidos de que los tanques abrían el futuro Fuimos albañiles del muro en Berlín o participamos de la masacre a los obreros húngaros en el 56 En nombre de su liberación y sí, los liberamos de sus cuerpos y sus vidas Erigimos mentiras clamorosas y ondeamos sus banderas y creímos que la sangre que las teñía era tinta, simple tinta china y no la de los estudiantes de la Plaza Tien´anmen Nos sentimos excusados por nuestros versos colegas de Neruda, Eluard y de Guillén Así que sobamos la pistola y decimos que es una inspiración y a continuación le descerrajamos un tiro a quien se ponga enfrente. Ahora entiendo por qué algunos de mis contemporáneos prefieren no creer en Dios ni el más allá ¿Ustedes imaginan todo lo que tendrían, tendríamos, que explicar?

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Construimos estatuas para que otros las derriben

Construimos estatuas para que otros las derriben monumentos efĂ­meros elevados para la cĂłlera de otros los antiguos siervos de la gleba el populacho la turba airada que en una riada de rabia y vociferaciones se desmanda contra sus antiguos adorados Nos podremos reunir en Yalta o en Postdam o quizĂĄs en TeherĂĄn bajo el palio de misiles de largo alcance como gritos colgados de la nada Podemos estrecharnos las manos con Molotov y Ribbentrop

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y luego olvidar el acuerdo y modernos con fiereza Este es el mundo que heredamos y corrompemos el que destornillamos y cavamos y al que herimos con la saña de perros enfurecidos Qué naos ahora nos retornará al origen Ya no tenemos esa ligera desviación del eje, ahora es mayor

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Si una mujer se llueve ahora Si una mujer se llueve ahora digo, aclaro, que cae chubasco torrencial o lluvia fina ventarrón jubiloso o blando céfiro Si una mujer se abate sobre uno sobre el momento, sobre el instante sobre cada palabra como un alud de palomas como un torbellino feraz dorado y claro como un rocío espeso y renovado Si una mujer se vuelve ahora aguacero pertinaz sobre tu cuerpo ¿qué tan horadado quedaría el corazón?

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Mi esposa cada día

Mi esposa cada día hace pequeños huecos al aire y por ellos me empuja túneles leves que hacen al día esponjoso un entramado poroso el que ella sabe hacer en el día al que dirige como un director de orquesta en un repertorio de gestos, miradas, chasquidos y palabras amables, cariñosas o de reconvención Voy reptando por las distintas estaciones del reloj bajo el cuidado tibio de Cristina Yo, el beneficiario mayor de sus afanes cotidianos. En unas horas, perforado por todos lados, el día cae abatido El aire se hace grácil y entonces ella me acuna y me coloca una medalla de niño bueno mientras plácidamente ronco y la desvelo

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Oscuras vehemencias

La oscuridad tiene su propio diálogo conviene que se exprese El desconocimiento abre espacios territorios que invitan a cubrirlos Está la muerte y está la aventura y en la mañana ambas se te ofrecen como amantes La siembra es lo importante despojarte dejarlo todo y partir sin carga alguna Cuida tu piel del polvo que enmohece Tarda la noche y cuando llegue bienvenida

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Elegía a la enfermera del barrio A Miriam Barrera Gautreaux

Crecí testigo de los pequeños heroísmos cotidianos de mamá La incertidumbre del pan la hacía aferrarse a Dios. Él proveerá, decía y de maneras que rozan el milagro Dios no la defraudó. Mi madre, mientras tanto era la médico consejera asistente del barrio que iba a consultarle porque mi madre no cobraba consulta y miraba a sus vecinos con ojos de misericordia (mientras hacía memoria de sus días en la Clínica

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Internacional como enfermera, y hablaba del doctor Molina y y otros fantasmas de los años 50). Año tras año ella movía su artillería de vida (ante la aguja diminuta vi temblar los violentos) Mamá era la reina de las inyecciones , la que ponía a los comecandelas a desmayarse. Señora del bencetazil y el antibiótico del complejo B hierro y todo tipo de inyectable de casa a casa por el barrio que aprendió de memoria sus pasos y los vio encorvarse volverse inseguros, caminar de aquí a allá Las calles de Villa Faro la vieron envejecer junto a sus jeringuillas Un día el cabildo le hizo un reconocimiento: a mamá le dieron una placa frente a sus hijos, en un parque y a ella que se suponía endurecida por el arduo ejercicio de la enfermería, se le anegó el corazón

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El pétreo corazón de una enfermera habituada a lidiar con el dolor humano crujió y se astilló en lágrimas Allí estaba mamá: enfermera, doctora, trabajadora social, la que escuchaba las cuitas de chulos infectados y les inyectaba el bencetazil prescripto la que hacía las visitas de rigor, su apostolado ambulatorio en aquel viejo Villa Faro que perdió sus límites, temblando emocionada junto a sus hijos, la gente de aquel barrio diciéndole te quiero. Cuando mi hermano me llamó y me dijo así, a secas, “Mamá murió” yo estaba convencido de que era inmortal Aquella viejecita tendida y silenciosa ¿a quién ahora en el cielo estará inyectando? ¿Quién te necesitaba allá, mamá, que nos dejaste? Y todo el barrio que ya era tu familia te lloró, fue contigo y te rindió homenaje. Vieja Miriam Barrera de inyecciones a crédito

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hospitalaria y frágil y entregada a los otros Sé que camino al cielo ya te habrás detenido: alguien necesitaba de ti y tú acudiste.

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Hombre en medio del ártico Mirar y donde quiera el vacío Páramos en que el grito se agrieta y cae vencido sin encontrar oreja un silencio que aplasta y no hay nadie nadie con quien intercambiar un gesto no es el lugar, puedes ser en el ártico o en medio de la calle en Ciudad México (por decir una ciudad poblada) o ese residencial en que no conoces quién vive en el piso tercero cada quien habitando su desierto propio cada quien recluido en su páramo en medio de la ciudad en que tocó vivir eres sólo ese hombre que en medio de ártico No encuentra con quien cruzar unas palabras.

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Pequeño mago

Hay un momento en que inventas el mundo, todo ocurre ante ti por vez primera inventas el amanecer, la lluvia, el desparpajo de las palmeras que sacuden la brisa el perenne batir de las olas contra los arrecifes el ronco rugido terrestre de las montañas En tus ojos inician los días espléndidos de sol también la bruma el progresivo desperezarse el crepitar de los minutos y tú, como un pequeño mago miras el prodigio de la vida inventarse ante ti.

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Mezclando los elementos del desastre A Álvaro Mutis

La tarde avanza mezcla los elementos del desastre la mirada que se desprende del rostro y flota desasida como aguamala perdida entre los oleajes de luz que van rindiéndose Arden los techos hay quienes duermen mientras caminan zombies sonámbulos Cada minuto cava su propio pozo En fango triste se revuelca el fuego esplende sus fulgores esgrime sus espadas llameantes sobre la cañada cabalga entre humedales y marismas Haz cálculos ahora

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eleva tus propias pirámides artilugios inútiles; siempre podrán desentrañar los pasadizos rebuscar las rutas tapiadas y alcanzar el lugar de reposo pero allí ¿Qué encontrarán? ¿cuál será el pago del sudor y el esfuerzo? Yo, el faraón, me elevo sobre tanta arena muda, toda mi vida transcurrió en vano y el único bien que hice fue involuntario: un pan calmó un hambre con lo que sustrajeron de mi tumba.

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Una pared que no existe

Una pared que no existe es una estatua de la ausencia una fruta de cemento que no florece y se yergue altiva como una mirada Hubo unos pasos que pudieron haberse dado sobre ella una mirada que debió detener Una pared que no existe carga con culpas posibles Imagina el cansancio de los pájaros no la encontraron para posarse y reposar su agotamiento Una simple pared y el mundo es otro Marca un límite define y crea dos lados No es sólo una acumulación de bloques y cemento es una duplicadora

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como un espejo que de uno hace dos Quien no la levant贸 es culpable de haber dejado al mundo sin un lugar para unos pasos, una frontera para una mirada, un lugar de descanso para los p谩jaros y un mundo pobre, vuelto uno cuando debi贸 ser dos

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Pies

¿Qué sirve de los pies, qué pasos guardan finalmente utilidad? En ellos no hay rumbos, son simple movimiento ciego. Pies que se mueven, sí, andariegos, caminan como si no lo hicieran, andan hacia ninguna parte. Así desgranan los escasos minutos de la vida. Luego están las ampollas, el cansancio que los desmorona, los ves y te dan pena estos pies maltratados, como si su función fuera sólo caminar y no llevarte a ningún lado.

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Cris

Cada noche navego hasta tus tibias costas Llevo, como bien sabes, las velas desgarradas Vientos violentos me azotaron La quilla hendida, en realidad no sé cómo pude salvarme del naufragio cómo sobreviví hasta este instante En tu rada segura me repongo Reconstruyo el velamen, la arboladura restauro mi bagaje, restaño grietas, Y eso cada noche, noche a noche, me alimentas del pan de tu corazón y tu sonrisa me nutre tu cuerpo tibio mi ancla viva A las cuerdas de mis brazos me acojo y con ellas me aferro a la vida que es a ti que lo eres tú.

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De madera distinta

De madera distinta y distinto metal de brisa si soy agua, fuego si tierra soy prado reverdecido cuando soy gruta pez que nada en el aire cuando soy piedra inmóvil cuando llego a mis límites colocas la escalera por ti alcanzo niveles imposibles tus manos poderosas me impulsan y me llevan donde nunca por mí podría llegar Eres la piedra fundamental de mi biografía añade música a mi nombre nací para encontrarte, eres mi yo

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Lúcida voz

Lúcida voz garabateas tu silencio marcas tu ausencia un hueco en el estruendo un vacío repentino que al no decir proclama El no hablar también yergue paredes en que la voz habita es su casa

Las estridencias de los discursos y las proclamas

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los fastos delirantes el rechinar continuo de la matraca parloteo incesante arcoíris de estruendo que no calla decir que no lo es ruido tan solo llenando el espacio que dejó vacío la palabra

En cualquier ejercicio de la voz más allá de piruetas el aire prende en llamas fuego que purifica un carbón encendido brillando en rojo fuego cada letra un tizón

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sílaba-flama ¿Quién clavetea unos versos y los deja prendidos en la tarde y luego se marcha? Árbol enraizado en los sentidos que dan sabia y fuerza al sonido que hacia el cielo se alza

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Luz que escampa

Cada segundo arriba con su campanada. Si la oyes o no la oyes importa poco. Así que el tiempo es un redoblar continuo. Y tú estás a 2,000 campanadas de mí y yo quizás a más, no sé. Cada segundo llega con su termita. Corroe el hierro y la piedra. Su herrumbe pulveriza la roca y cambia el curso de los ríos. Y arroja olvido sobre las hazañas de los héroes. Y arroja lodo sobre principalías. Y enmohece los blasones, derrenga las heráldicas, y torna inútil toda fama pues al final nada queda

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El olvido como hongo se posesiona de todo y lo corrompe. De este teclado nada sobrevivirá. Escribo en una lengua muerta que luego sólo sabrán eruditos decrépitos que morirán sin dejar aprendices. Sabedor, por fin, de la inutilidad de estos afanes. ¿Por qué, entonces, me doblo sobre la página, persigo el adjetivo que matice, la palabra que ilumine, p el hombre es así de ilógico y vano. Hemos edificado reinos que ya nadie recuerda ni conoce. Y sobre los restos de templos y palacios construimos otros. Izamos velas y corrimos a perseguir el horizonte. Y así de vano es el esfuerzo, pero en el camino de alcanzar el límite, poblamos nuevas tierras, sumamos islas y continentes, llegamos a los pueblos bárbaros

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Pรกjaro Este pรกjaro tiene una sombra que vuela El ya no lo hace, renunciรณ pero su sombra no lo sabe. Mientras el pรกjaro agobiado por el sol implacable dormita en una rama su sombra cruza el aire y lo remonta liberada.

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Sólo

Sólo partir llevándote conmigo Sólo ir donde sea contigo dentro Sólo estar tan en ti que ya no sea más tú misma que yo, más tú misma.

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Inmortalidad

Viéndote dormir entiendo que este instante es inmortal Por tu respiración cruzan los ángeles y la luz se acoge a ella El mundo existe para que tú respires y duermas Y yo vele a tu lado Por los siglos de los siglos Amén

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Sueño y la casa…

Sueño y la casa parte conmigo Vuelta navío expande sus velas y sus jarcias levanta ancla, navega conmigo a bordo ambos boyando en la corriente tibia del sueño A veces calmo, a veces tempestuoso cómo me sorprende verla incólume reparadas las quebraduras padecidas la noche anterior y aguardar en silencio el nuevo viaje la nueva aventura ¿Podrá algún día suceder que ni ella ni yo volvamos? ¿Un accidente, acaso? No hay temor, cada noche ella presta vuelve a ser mariposa que se desata de la oruga, navío secreto con disfraz de casa

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Salimos a la vida dispuestos a afrontarla y en la mañana, cuando despierto, la encuentro allí doméstica, cómplice y esperando.

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Ángeles

Si quieres verlos, los ve. Están ahí. Revolotean entre las cosas. Nos acompañan. Suelen venir vestidos de personas: Cristina, por ejemplo. Y se dedican a la ardua tarea de enseñarnos, de pulirnos, de hacer que ascendamos un peldaño desde nosotros mismos. Tienen distintas caras. Distintas estrategias. Y Dios nos habla por ellos, cada día.

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Mujer, cuánto tiempo

Mujer, cuando tiempo y cuándo esfuerzo y cuántas pruebas hubieron de pasar. La creación, cataclismos de estrellas, la explosión de galaxias girando en la noche estelar, fulgiendo y colapsando, un interminable chorro de radiante luz estrellas, planetas, constelaciones y luego la masa ígnea que luego fue la tierra, magma bruto azotado por meteoritos hasta que en la noche sideral pierde calor, se enfría y nacen por la Palabra

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continentes y océanos y el cielo se despeja para alimentar la débil vida. Y así, desde la célula primaria, escrita estabas tú, desde el plasma, las primeras proteínas, las primeras reacciones que dieron origen a tu arquitectura. Luego se fue puliendo en años, en milenios, en millones de años tu entramado de carne y sangre y vida. La humanidad hubo de venir caminando hasta ti, a este momento. Las epopeyas, mujer, el afanar interminable de la historia del hombre, las migraciones, las proezas marinas, todas las aventuras humanas que ocurrieron, ocurrieron por ti, pasaron para que yo pudiera llegar a este momento de encontrarte, de conocerte y de colmarme de tu lumbre.

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Y ahora, sĂŠ, ya por ti que no hay absurdo alguno: dotas la vida de sentido y sĂŠ que, por ti y para ti, es por lo que todo existe.

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Retorno

Unos años después olvidándolo todo conciábulos e infamias el dardo artero la minúscula torva infamia el lodo triste esparcido por aquí por allá todo ya preterido opacado por la niebla de los años unos años después ¿ya lo tendrán previsto? se pedirán sus restos es buen asunto que la garganta hirsuta

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polvo esté hecha se pasarán de largo las viejas disidencias y también las mentiras esparcidas Se pedirá que la magra osamenta retorne a los calores de la isla papeleos y notas diplomáticas y un oportuno afine de la claque para acallar la voz de quien se oponga (porque no se puede perder la maestría ganada) Retocados los textos pulidas las aristas y reducidos a lugares perdidos los versos urticantes se maquillará todo se dará la versión oficial definitiva quién sabe qué se inventará qué dulces fantasías aliviarán la carga Roncos discursos

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enarbolarán tropos al aire los clarines, las fanfarrias y los hijos de los carceleros harán guardia en el féretro para recordar al poeta, no importa en qué lugar se encuentre, que la ira oficial sigue impoluta y que le toca pernoctar cada noche de ahora en lo adelante entre esbirros.

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Testigo incómodo

He visto lo que no debía me he dado cuenta al final engañado al igual que muchos ante mí impertérritos se quitaron su ropaje y entorchados sus plumas y condecoraciones para quejar en su incómoda mugre los tiranos sonreían como quien se excusa y alegaban razones atendibles. Luego me recordaron que cuando ellos clavaban la daga o apretaban el dogal yo también sujetaba a la víctima por poderosas razones de Estado

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Turismo sostenible

Hay que enseñarle a la cigua que pose entrenar las ballenas y que la photosession se produzca mientras se agita sonriente una bandera Podría ensayarse el patrocinio sobre lomos de cetáceos ¡tremenda idea! la marca A mostrando sus bondades mientras una foca aplaude delirante Ir por la lagartija y domeñarla para que haga quién sabe qué piruetas enseñar a la bailar a las iguanas y a la jutía domesticarle el canto Entre las obras públicas diseñar nuevos saltos, inventar cuevas y nuevos pictogrifos

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Nuevas aldeas en que remedemos taĂ­nos primitivos que inventen un tam-tam y un lenguaje y unos ritos y sonrĂ­an al ser fotografĂ­as y grabados en camaritas digitales.

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Frente al mar Rojo

Aquí el mar ensaya su arquitectura frágil Allá, a lo lejos, viene la polvareda Te encuentras en el límite, a orillas del mar Rojo y a tus espaldas viene gritando el Faraón Viene a comerte vivo a golpearte y matarte viene con odio contra ti y tú ¿qué haces? Frente a ti está el mar, el desafío, y escuchas la promesa de echar a andar en él. te angustias, mira la polvareda que se acerca y tal vez ya escuchas el ulular de guerra Frente a ti está el mar y basta dar solo un paso al frente confiado en quien te trajo aquí y no te desampara nunca Él sólo espera que tú des ese paso para abrir el mar Rojo y demostrar su gloria. Y tú ¿qué haces?

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El faraón se acerca cada vez más, viene por ti el mar Rojo te espera Y tú ¿no te decides?

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Aquiles

No hay Aquiles sin Troya y sin talón Al final de los afanes, el guerrero descansa cae la mano temida y los ojos desafiantes se cierran para siempre Si bien las horas se cargan de gloria y de leyendas al final sólo quedan historias que se pervierten de una boca a otra. Todo termina por perder su brillo y nombradía. Los oropeles caen y el tiempo vuelve jirones la más brillante fama. Ahora que la espada enmohecida yace junto a la tumba ¿dónde quedaron las glorias y los lauros? Ah, tú, guerrero, desde la sombra imploras una segunda oportunidad para cambiar tantas decisiones, reducir los afanes y vivir, no para lo perecedero swino para lo eterno.

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Pides algo imposible. Tu tiempo te fue dado y en vez de convertirlo en motivo de gozo te dejaste seducir por los discursos, el ruido de los sables, la gloria prometida y marchaste animado a encontrar tu muerte. Y tú no lo sabías. Y tú no lo sabías, tonto Aquiles.

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Colecciรณn Lectofilia digital 1/ palabra dada

/ ensayos

Aquiles Juliรกn

2/ Argucias contra el tiempo /poemas Aquiles Juliรกn

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Argucias contra el tiempo/ poemas El libro Si poiema es creación, sé que hay poemas que sólo yo podría escribir. Al igual que poemas que sólo tú, lector, podrías escribir. Hay temas que son tuyos y quizás de nadie más. Y una manera de decir que es tuya, irrepetible. Vivimos tiempos terribles, en que la inmensa mayoría de la humanidad, reducida a la búsqueda desesperada de la sobrevivencia, no tiene ni tiempo, ni hábito, ni gusto ni interés en leer poesía. No la cree necesaria. Y para ellos escribo estos poemas. En solidaridad. El autor Aquiles Julián (El Seibo, Rep. Dominicana, 1953) Escritor, teatrista y cineasta dominicano. Ganador de importantes premios literarios en su país. Empresario de network marketing. Editor de varias colecciones digitales, entre ellas Muestrario de Poesía, La Biblioteca Digital, Libros de Regalo y Lectofilia digital. Sus artículos se reproducen en medios y blogs de distintos países, entre ellos España, Perú, Uruguay y Estados Unidos.

l e ctofilia digital

2011

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ARGUCIAS CONTRA EL TIEMPO, POR AQUILES JULIÁN, REP. DOMINICANA  

Poemario de Aquiles Julián, con una amplia selección de su poesía de los últimos años.

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