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Exposición fotográfica de Andrés Parro y Luz María Lorenzo Biblioteca Municipal de Chiclana Textos de Jesús Aragón www.arteimagen.net


ALMA DE MUJER

Dónde vas cuando te marchas, quién llama a la puerta a media mañana, cuántos besos me diste anoche, dónde está la salida. Quiero volver a estar contigo, no me canso, te quiero, eres mi tierra. Tan pequeña como la débil luz que entra por la ventana con el alba. Sigues tan dulce como nunca, tan lejana como siempre. Dónde vas cuando sueñas. Dónde irás cuando te vayas. Duerme aquí, ven, deja que yo te proteja. Yo soy tu tierra y tú eres mi alma.


¿QUÉ QUIERES SER?

La vida nunca pasa dos veces por el mismo sitio. Fatimetu lo sabe. Ella mira atentamente su futuro y lo tiene claro. Maestra, doctora, actriz, tal vez empresaria. No tiene ninguna preferencia porque Fatimetu sueña sólo con ser. Sus ojos están concentrados en ser. Su cabeza sólo piensa en ser. Ella quiere ser. Da igual el qué. -¿Qué quieres ser?-Sólo quiero ser…-


HAY VIDA

Apenas un segundo basta para comprobar que la vida se nos va. Apenas un segundo en un atardecer cualquiera, una ínfima parte del latido de un corazón, una luz al fondo, una sonrisa. Ese segundo de vida nos hace más fuertes y nos convence de que hay vida más allá de nuestras fronteras. Pese al sufrimiento. Pese a la condena. Pese a la obligación de convertirnos en refugiados hay luz. Y por tanto hay vida.


LUCES Y SOMBRAS

En medio de la oscuridad las sombras juegan a esconderse, hay personas que buscan, que sienten, que padecen y que sueñan con volar.

En medio del desierto el polvo y el viento no dejan ver el camino pero la vida logra abrirse paso. ¿Tú la ves?


UN SUEÑO

Mañana cuando amanezca yo ya no estaré aquí. Me habré ido a triunfar, habré volado a la que un día fue mi casa, tendré una nueva vida, un pasaporte a todas partes, un sueño por cumplir. Mañana cuando amanezca yo seré otro, mi vida será nueva, aquel sueño se habrá hecho realidad.


TIERRA SECA

Tierra seca de soledad y de llanto. La esperanza del mar se acerca. El agua brota para mantenernos con vida. Cada milĂ­metro de esta tierra se vuelve ĂĄrida cuando desaparecen los charcos. Tierra de esperanza y sonrisas. Tierra desierta. Tierra de fe.


EN MEDIO DE LA NADA

A solas, cuando el mundo se duerme y la vida se arrincona, la tierra nos devuelve lo que nunca debió quitarnos. En medio de la nada siempre aparece algo que hace que nos sintamos más fuertes, más sabios, más poderosos. Pero ese árbol sigue ahí desde hace años. Su sombra apenas da sombra. En medio de la nada siempre aparece algo que nos recuerda que somos débiles, que somos ignorantes, que estamos indefensos ante esta tierra que llora y esta vida que nos desprecia.


EL ESCUDO EN EL ALMA

Botas sin tacos. Balones de tela descosida. Pósters de viejos periódicos deportivos. Tierra en lugar de césped. El fútbol llega a los niños como una ola a la orilla. El fútbol arrasa sus conciencias y los transporta a un mundo que ven por televisión y sueñan cada noche. Pies descalzos. 35 grados al sol del atardecer en el Sahara. Gritos de victoria, lágrimas de impotencia. El fútbol es su vida. Da igual el color de la camiseta. El escudo lo tienen en el alma.


EXILIO

Los hombres sabios estudiaron hace aĂąos para conducir a su pueblos a un futuro mejor. Esos mismos hombres sabios ahora posan para la foto con sus mejores galas. Sus despachos rezuman sabidurĂ­a, nostalgia, impulso; Cuba fue su cuna de libros. Ahora representan a quienes son como ellos y ocupan puestos de responsabilidad en una tierra prestada. Los hombres sabios sueĂąan con dirigir los pasos de su pueblo hacia la prosperidad.


VOLVER A CASA

Los ojos de esa madre hablan de rabia, de coraje, de sufrimiento. Más de 30 años de lamento y exilio la rodean pero sus manos siguen siendo fuertes. Los ojos de esa madre no miran atrás. Ella sólo sueña con volver, con mostrarle a Mohamed el hogar que él todavía no conoce. Los ojos de esa madre ven el futuro. Y ese futuro es regresar algún día a su casa.


HOLLYWOOOD EN LA MIRADA

En medio del desierto los sueños saben a gloria. Nayen camina, fuma, posa, sonríe. Su mirada resume el instante quesepara el infierno del cielo. Su imaginación se debate entre las tormentas de arena y las noches estrelladas del campamento. A sus 61 años, Nayen sueña con ser actor de Hollywood. Sus manos le delatan. Quiere ser uno de los buenos. Sabe que tiene madera de héroe.



SUEÑO SAHARAUI ANDRES PARRO ARTEIMAGEN