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microscopía el psicoanálisis entre los intersticios de la cultura

Asociacion de Psicoanálisis de La Plata Biblioteca Freudiana

Publicación mensual gratuita - Año 8 Nro. 86 - Octubre de 2009

Amar su más allá -una lectura de «La ciencia y la verdad»- (*) Enrique Acuña ¿Qué queda del estructuralismo en el psicoanálisis? Esta pregunta recorre el texto de los Escritos «La Ciencia y la verdad». Lacan subraya una frase enigmática: «el sujeto del psicoanálisis es correlato del sujeto de la ciencia». La ciencia que fabrica más significado en su técnica en contra de la creencia que el síntoma significa un amor más allá del ego. Los sujetos de la misma moneda no son idénticos, sino un retorno de aquello que se rechaza en un campo y vuelve en el otro. Al evocar a Koyré en su Pensar la Ciencia, Lacan sitúa los cortes históricos que la ciencia hace de un saber acumulado: la doxa. Pero entonces se pregunta si un error de cálculo científico podría causar una invención. No hay saber acumulado sino errores sumados que generan invenciones. En este año 1965 el Seminario es El objeto del psicoanálisis, y llama la atención que el otro de la ciencia a quien se dirige sea el estructuralismo formal de Claude Lévi-Strauss, lo social de la ciencia antes que la física. Porque es en su estructura formal que Lévi-Strauss se apoya para orientarse hacia una ciencia del mitema, reducción de las variaciones sociales del mito en una fórmula que, como objeto sin viviente, rechaza al sujeto de la invención y prefiere su combinatoria pura.

cias sociales y no de la física? El otro de la ciencia es Lévi-Strauss, y no es Newton. Lacan se apoya en la lógica del inconsciente como «matemática del significante», término que lo distancia de una matemática del lenguaje que vía el signo empuje a la pasión del significado. Despejando al psicoanálisis de la lingüística y la antropología estructural, Lacan supone una causa material del significante que no es la de la ciencia, ni la de la religión, ni la magia, siguiendo la Física aristotélica. En lo social del lenguaje hay un «viviente», término que Lévi-Strauss emplea para «todo aquel que habla», comprobando que «la riqueza en palabras abstractas no es patrimonio exclusivo de las lenguas civilizadas».(1) Ese viviente puede ser clasificado como objeto natural. Problema de clase que surge del hecho de que el objeto de tal ciencia no esta determinado: hay clases que son interactivas, dice Hacking, y otras indiferentes a esos nombres distintivos. El hablante interactúa y cambia su significación social de época, donde se legitima su nombre: a diferencia de una roca, que es imposible de variar por la significación social del bucle clasificatorio, siempre sensible a una retroacción.

como pasibles de ser nombrados por la ciencia, que si bien acepta la eficacia de lo simbólico –el equívoco- lo reduce a un real numerable, cuyo ideal es una matema del mito. Hay la estructura simbólica y la combinatoria significante pero no se capta su agujero causal. Ese vacío de la causa lo barra, al mismo tiempo que el significante toca el cuerpo del viviente. Ahí donde la causalidad social empuja hacia el mitema, Lacan opone el mitante, un sujeto móvil, dividido y transformado por las permutaciones.

Importa el concepto del antropólogo llamado «función del cero», heredero de la función del «maná» de Marcel Mauss, un punto rotacional dentro de la cadena de símbolos que se vuelve exterior y adquiere la función de llamar a otro. Más adelante es el Nombre-del Padre, significante que toma el comando de llamado a otro y ordena una ley para esa secuencia. Sin embargo el signo del mitema conduce a la identidad de un ego, concepto que en Levi-Strauss es la sutura de la división del mitante, y supone el signo unívoco de lo concreto. Si el pensar que deja al ser cartesiano en falta es el nacimiento de la ciencia, del Cogito ergo sum, «pienso, luego existo», Lacan rescata el ergo como partícula co¿Por qué Las estructuras elementales del En El pensamiento salvaje (capítulo «La nectiva entre pensamiento y ser que perparentesco, representa a la ciencia, sien- ciencia de lo concreto») Lévi-Strauss tra- mite la modulación de una serie de relado que Lévi-Strauss proviene de las cien- tará de situar sus objetos de clasificación ciones según el uso para dar sentido a una (Cont. pág 2)

A propósito de La Bruma -TatachináRicardo Fava

Extraña evidencia -El psicoanálisis en las matemáticasDaniel Dereza Novedades de la biblioteca

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frase. «soy, luego pienso», después «pienso, luego soy», que por la vía de la negación (soy donde no pienso, pienso donde no soy) generan la lógica de la separación del sujeto del Otro del lenguaje. Lacan, en este texto «La ciencia y la verdad» se aleja del estructuralismo de 1953 cuando dice: «La pertenencia que la obra de Lévi-Strauss manifiesta a semejante estructuralismo sólo se pondrá aquí en el haber de nuestra tesis contentándonos por ahora con su periferia. Sin embrago, está claro que el autor hace valer tanto mejor el alcance de la clasificación natural.(2) (…) «matemática del significante, como en toda ciencia hasta ahora».(3) Lo que dice aquí Lacan es que justamente hay un momento de la ciencia donde se abandona la intuición o el saber perceptivo por intuición, y se entra en cierto racionalismo y que cuando entra la razón entre el mundo de lo sensible y lo inteligible de un saber acumulado que nos dice el nombre en latín de la clase. Lo reprimido no se revela sino por la imposibilidad que si-

gue a la impotencia del saber sobre la ver- te construido se requiere una ciencia condad, punto de separación de esos dos re- jetural. De esa falla surge el llamado objegistros. to a. Comprueba que en la antropología el inLo inconsciente se revela como imposición, formante se identifica, en tanto ego, al supor ejemplo el texto de un sueño (S1), so- jeto que lo va a descifrar, que es Lévibre el cual en un segundo tiempo hay una Strauss, al grafo que éste le dibuja. El inasociación (S2), que es el saber inconscien- formante dibuja el grafo de Lévi-Strauss, te, lo reprimido, como ramificación. es decir, se identifica, como objeto, a aqueYa no es que «la verdad habla», sino la llo que el otro quiere escuchar de él. El verdad es una revelación del inconsciente problema es que incluso no es el grafo de que remite a un saber reprimido que se des- Lévi-Strauss; es algo que él desconoce de vanesce, al captarla, se pierde. Pero es el si mismo. Entonces no interactúa sino que procedimiento, no ya con el sujeto de la se hace una roca: es su identidad de ego ciencia que es el mismo que el sujeto del localizado en un grafo. «¿Qué nos dice, psicoanálisis, sino que el objeto que trata sino que extrae allí también el sujeto de la la ciencia es diferente del objeto del psi- combinatoria en cuestión, aquel que en su coanálisis. grafo no tiene mas existencia que la denotación ego?» ¿Por qué el objeto va a ser diferente? Ahí hay una línea roja con la ciencia de lo con- Al identificarse al grafo de Lévi-Strauss, creto de Lévi-Strauss. Porque al clasificar el informante es creyente del Otro. Ahí la Lévi-Strauss las estructuras elementales del creencia es igual a la identificación. Pero parentesco, los sujetos hablan, pero si se Lacan dice: qué problema sería creer, no interpreta un objeto que no está previamen- en el objeto que me está diciendo el otro, sino creer en un objeto que yo no soy, que sería el inconsciente, o que yo no sé aún que soy. Creo aunque no sepa en que creo. Entonces del lado de la ciencia, la creencia es a la clase; Lacan lo escribe así: S (A). Si la creencia es en el inconsciente, en el síntoma, o un nombre del inconsciente, ya no es una clase, salgo de las clasificaciones típicas (histeria, obsesión) y entro en una manera de nombrar que está interactuando con un objeto que yo no sé – en exclusión interna al que habla. Hay un nombre que está en suspenso. Entonces es amar el inconsciente desde su falla, S(A tachado). (Cont. pág 3)

Atención Analítica La Asociación de Psicoanálisis de La Plata (A.P.L.P.), desde 1998 ofrece a la ciudad Atención Analítica (A.A.). Se trata de un grupo de asistencia constituido por un equipo de profesionales que, orientados en el psicoanálisis por la enseñanza de Freud y Lacan, brindan un modo de atención al padecimiento de cada uno. Poniendo de manifiesto una práctica que atiende a los malestares particulares porque consideramos que cada sujeto se reserva una diferencia que lo distingue y que hace a la forma en que cada uno sufre íntimamente. Para quien lo solicite, dispone de una red de consultorios particulares distribuidos en la ciudad, donde podrá concertar una consulta privada con alguno de los integrantes del equipo para iniciar un posible tratamiento analítico. La modalidad de atención supone hacerse sensible a la demanda de las emergencias subjetivas ofreciendo un esquema de tiempo limitado y a considerar, en algunos casos, la asistencia gratuita. Además atiende a las pedidos de control que los practicantes del psicoanálisis puedan efectuar, conjugando la atención por consultas terapéuticas con las demandas de supervisión clínica de aquellos que practican el psicoanálisis.

Dirección: calle 1 nº 718

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Dirección: Dra. María Inés García Urcola Responsables: Lic. Mauricio González Lic. Laura Arroyo Integrantes: Lic. Marcelo Ale Lic. Fátima Alemán Lic. Cecilia Fasano Lic. Pablo Fernández Lic. Sebastián Ferrante Lic. Leticia García Lic. Guillermina Martínez Lic. Giséle Ringuelet Lic. Gabriela Rodríguez Prof. Adriana Saullo Dr. Germán Schwindt Lic. Romina Torales Lic. Daniela Ward Consultor: Dr. Enrique Acuña


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La creencia en época de «planetarización de la voz y de la mirada» impone significados y no significantes. ¿Cómo llamar a la enfermedad del significado? El significado está prét a porter, quiere decir, dispuesto, ahí listo para el consumo. Las creencias, su sistema y valor se transforman por los efectos de la ciencia, no sobre el saber disponible solamente, sino por la técnica que genera estilos de vida en la eficacia del significado. La enfermedad del significado, ya no es que son todos errantes por el relativismo, sino que hay que renovar el equívoco de la palabra. ¿Ciencia o religión? Para que haya una creencia en el síntoma yo tengo que suponerle verdad. Después será suponerle saber. Que esa verdad es causa.

so, resta algo por decir. A la realidad que plantea la ciencia como realización del objeto que se materializa, nosotros oponemos, la realidad psíquica como potencial, no realizada, que tiene tanta eficacia como la otra. Wittgenstein dice «Mi único propósito es arremeter contra los límites del lenguaje. Este arremeter contra las paredes de nuestra jaula es perfecta y absolutamente desesperanzado»(4). Wittgenstein no creía que el lenguaje podía sacarlo de ningún problema. El lenguaje era una operación lógica. En Radiofonía, Lacan dice lo opuesto: «No articulé la topología que delimita la frontera entre saber y verdad sino para mostrar que esa frontera está en todos lados y no fija dominio más que cuando uno se pone a amar su más allá».(5) Frente a la enfermedad del significado hay Hay una proposición verdadera y una fal- la creencia que el lenguaje podría ser una sa; al poner en juego lo verdadero y lo fal- invención, no las paredes de una jaula.

(*) Resúmen de la clase del curso anual de Enrique Acuña, De la insistencia a la existencia, de fecha 16 de septiembre de 2009, desgrabada por Sebastián Ferrante.. Notas (1) Lévi-Strauss, Claude. El pensamiento salvaje. Cap. 1: «La ciencia de lo concreto». Fondo de Cultura Económica, México, 1997, Pág. 11. (2) Lacan, Jacques. «La ciencia y la verdad». En Escritos 2. Siglo Veintiuno Editores, Capital Federal, Argentina, 1987, Pág. 840. (3) Lacan, Jacques. «La ciencia y la verdad». En Escritos 2. Siglo Veintiuno Editores, Capital Federal, Argentina, 1987, Pág. 840. (4) Wittgenstein, Ludwing. Conferencia sobre Ética. Extraído de «Transferencia y ciencia», de Enrique Acuña. Publicado en Anamorfosis Año I – Número I. Publicación de Perspectiva Lacaniana Biblioteca e Investigación. La Plata, Junio de 1993. Pág. 35. (5) Lacan, Jacques. Radiofonía. Extraído de «Transferencia y ciencia», de Enrique Acuña. Publicado en Anamorfosis Año I – Número I. Publicación de Perspectiva Lacaniana Biblioteca e Investigación. La Plata, Junio de 1993. Pág. 35.

Biblioteca Freudiana de La Plata Horario de Atención: Lunes a Viernes de 16 a 20 Hs. - Sede APLP: Calle 1 Nro. 718 La Asociación de Psicoanálisis de La Plata cuenta con una biblioteca especializada (psicoanálisis, filosofía, sociología, literatura) integrada por más de 2000 textos, catalogados en libros, publicaciones, revistas, fichas, boletines informativos, videos y CD’s. Además las bases de datos y el acceso a Internet, posibilitan una búsqueda bibliográfica por tema, título y autor. Este material está a disposición no sólo de los miembros y participantes de la Asociación, sino también de todo lector interesado. La modalidad de préstamo es de renovación semanal y se permite el fotocopiado y consulta personal en la sala de lectura.

Publicaciones recibidas Libros • El analiticón Nº3. Fundación del Campo Freudiano. Imprime Prodisa S.A. Barcelona. 1997. • Cruz Velez, Danilo: Filosofía sin supuestos. De Husserl a Heidegger. Editorial Sudamericana. Bs. As. 1970. • Guitart, Rene: Evidencia y extrañeza. Psicoanálisis, matemática, Descartes y Freud. Ed. Amorrortu. 2003. • Colofón Nº 29. Boletín de la Federación Internacional de Bibliotecas de la Orientación Lacaniana. Directora: Judith Miller. Julio 2009.

Revistas • Microscopía, el psicoanálisis entre los intersticios de la cultura. Nueva serie, año 8, Nº 85 – Septiembre de 2009. Publicación mensual de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata – Biblioteca Freudiana.

Mesa de libros • Acuña, Enrique: Compilador. AAVV Las paradojas del objeto en psicoanálisis. Editorial de la Universidad Nacional de La Plata, Julio de 2007. • Germán García: En torno a las identificaciones. Claves para la clínica. Serie Intervenciones 02 - Otium ediciones. 2009. • Colofón Nº 29. Boletín de la Federación Internacional de Bibliotecas de la Orientación Lacaniana. Directora: Judith Miller. Julio 2009. • El Caldero de la Escuela Nº 8. Nueva Serie. Publicación de la Escuela de la Orientación Lacaniana. Director Oscar Zack. • Barrandeguy, Emma: Mastronardi-Gombrowicz: Una amistad singular. Serie tri. Gramma Ediciones, 2004. • Conceptual. Estudios de Psicoanálisis. Año 6 N°7. Publicación de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata. Director: Enrique Acuña. Director adjunta: M. Inés García Urcola. La Plata, septiembre 2006. • Fruchtnicht, Viviana: El psicoanálisis, la modernidad, la posmodernidad. Éticas de lo ideal, ética de lo real. Serie Temps, Grama Ediciones. 2004, Argentina. • Cuadernos de Psicoanálisis N° 1 Conferencias de introducción al psicoanálisis. Los cuatro conceptos fundamentales. 1997, Biblioteca freudiana de La Plata.

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Extraña evidencia -El psicoanálisis en las matemáticas- (*) Daniel Dereza En Evidencia y extrañeza. Matemática, psicoanálisis, Descartes y Freud (1) se compilan una serie de conferencias dictadas por el matemático y especialista en teorías de las categorías, René Guitart, varias de ellas pronunciadas ante un público de psicoanalistas. ¿Deberían leer textos psicoanalíticos los matemáticos, especialmente a Lacan? Lo que Guitart llama el «acto matemático» – acto de cálculo- ¿esclarece sobre la operatividad del psicoanálisis? Estas y otras preguntas tratan de ser respondidas en este libro, en el cual Guitart procura una articulación novedosa entre la certeza freudiana y la cartesiana. En primer término, Guitart exhorta a los matemáticos a emular la exigencia lacaniana de una escritura rigurosa, identificando al rigor con el objeto de la matemática; rigor que confluye en una escritura «a punto» de la intuición matemática. Para el matemático –que ha renunciado a la búsqueda filosófica de «la verdad» -una verdad advendría por el juego y el ordenamiento de la letra en su materialidad abstracta; este trabajo no requiere ninguna garantía ni fundamento. No hay meta-matemática, dice Guitart, no hay fundación, más bien pequeñas fundaciones, actos fragmentarios de escritura. El acto matemático deriva en una escritura y el autor señala que sólo se puede escribir si no se dice todo, y sólo se puede leer –siempre entre líneas- si algo falta. En lo escrito se instala así un espacio equívoco. La ambigüedad –que no es la vaguedad- permite la lectura, la univocidad de la significación la torna imposible. La matemática se basa en la decisión de sustituir lo imposible de decir por el juego de las letras. Separa a la matemática –con su carácter tautológico- de la ciencia y a la matemática de la lógica, la demostración no es esencial a la matemática, dirá.

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Esta escritura se centra en la cuestión de los matemas. El matema, dirá Guitart retomando a Heidegger, es algo que ya sabemos y que es íntegramente transmisible, bien escrito, que no impide que aparezca como enigma. «El matema bien escrito explica, aún cuando –y en parte porquetodavía no se lo comprende» dirá. Lo paradójico y la ambigüedad están en el corazón de la matemática. Además, la matemática no sigue la vía de la comprensión, sólo se comprende en su relación con los objetos reales. El gesto de Descartes en el cogito, al identificar lo verdadero con lo evidente –claro y distinto-, se anuda con la identificación por parte de Freud de lo verdadero con lo extraño, lo Unheimlich como inquietante familiaridad. Anudamiento que se basará en la cuestión de la letra, cuya función en ambos campos deja en suspenso a los saberes previos y al dominio supuesto. La verdad matemática puede surgir como efecto de un afán de dominio pero, luego, el juego de las letras, surgiendo en su asombrosa extrañeza, lo deja sin efecto. El conector «luego» (ergo) operará como pivote: signo de evidencia objetiva en una conclusión o suspensión del discurso en la extrañeza subjetiva, Descartes o Freud. No se trata de una elección exclusiva entre la indeterminación radical de la extrañeza o la clausura de lo evidente, entre lo verdadero cartesiano del dicho y lo verdadero freudiano del decir. El discurso que se pretende comunicativo se articula en torno a una norma, buscando excluir lo paradójico y apelando a la supuesta univocidad. La matemática se funda cada vez que logra escribir -escribir bien- una paradoja. Escritura que llegará a un límite, a un imposible donde no hay más nada que formular o decir al respecto, lo cual no quita que se pueda hablar de él. Escritura que tendrá un efecto resolutorio, al menos por un «ya no hay que pensar más en ello»,

(*) Texto comentado en el curso de Enrique Acuña de la Insistencia a la Existencia, clase del 30-9-09.Notas

(1) Rene Guitart: Evidencia y extrañeza. Matemática, psicoanálisis, Descartes y Freud. Ed Amorrortu, Bs.As., 2003.

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La matemática, a semejanza del psicoanálisis, si se la concibe como acto y no como conjunto de saberes estaría afectada por una pulsación entre el sentido y el sinsentido. De todas maneras, queda algo difuso el lugar del sujeto. Guitart señala que si bien por definición el texto matemático lo anularía, la matemática no sería del todo hostil a su consideración aunque nada parece indicar que tuviese el lugar que el psicoanálisis le da. Por otro lado, más allá de las analogías, si tanto la evidencia como la extrañeza son afectos del sujeto, faltaría considerar al sujeto con el que se encuentra el psicoanálisis, en el cual la letra se encarna en el síntoma.

Enrique Acuña

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en un vaciamiento de la duda. La evidencia, fundamental en matemática, se sostiene en la falta de falta. Varios de los conceptos freudianos poseen una formulación paradójica –lo ominoso, la pulsión de muerte-; en Descartes, la paradoja no está dicha. Guitart la desbroza del análisis de la formulación del cogito, en las paradojas implícitas en que algo sea claro y distinto a la vez, por ejemplo. La evidencia surgida del juego de las letras, dice, suele aparecer como algo incongruente y generador de una tensión que busca aliviarse en la necesidad de decirse: «Es evidente». Es que dichas certezas, son independientes del sentido y tener una certeza sin razón conlleva un aspecto inquietante. El sentido puede aparecer a lo sumo como semblante de causa de la certeza, dirá. Por otro lado, lo Unheimlich aparece como lo conocido desde siempre y, por ello, evidente.

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A propósito de La bruma -TatachináRicardo Fava (*) El pasado 7 de septiembre tuvo lugar en el Cine municipal Select de La Plata la proyección del film documental La Bruma – Tatachiná. Con posterioridad, en una mesa debate coordinada por su guionista y director, Enrique Acuña, expusimos junto a Fátima Alemán nuestros comentarios a un público variado que, a través de sus preguntas, dejó entrever lecturas impensadas con anterioridad y motivadas en cambio por un proceso reflexivo surgido a partir de pensar la diferencia que el film expone. El «caso» de Julián que nos trae La Bruma - Tatachiná-, el niño mbyá que murió tiempo después de ser intervenido quirúrgicamente en un hospital de Buenos Aires contra de la voluntad de sus padres y de su comunidad, parece referir a un conflicto entre palabras y saberes distintos, a una distancia cultural que se presenta insalvable.

Conflicto entre la ciencia médica occidental y la interpretación del opyguá Ciriaco Villalba traducido a conflicto cultural del cual, no obstante, conviene efectuar algunas precisiones. Solemos entender las identidades y en modo general la cultura en términos esencialistas y ahistóricos. Frecuentemente, esto trae como exigencia adicional que las expresiones culturales deben mostrarse inalterables al paso del tiempo, y resistentes al influjo de las otras culturas. Para los pueblos originarios, esta exigencia se traduce en una demanda de actuar, vestir, hablar de una determinada manera que se congratule con la imagen tradicional que tenemos de los «indios». Con todo, merece en este caso subrayarse la dimensión cultural del conflicto. No tan-

to porque en el caso de las comunidades mbyá la literatura experta señale precisamente su resistencia frente al influjo evangélico y occidental (1), sino por el peso de la propia historia nacional en el modo de relacionamiento con los pueblos indígenas. Hablar de una pluralidad de culturas en Argentina desafía con justicia el sentido común que habla de una cultura nacional que, para ello, debió y debe suprimir la historia de los pueblos originarios. Extranjeros en su propia tierra, obligados a acreditar continuamente sus marcas de pertenencia nacional, ya sea para poder acceder a los derechos universales que como habitantes del país les corresponden, ya sea para acceder a los derechos particulares en tanto pueblos originarios. En este modo de relacionarse del Estado argentino con los pueblos indígenas, en tanto otro interno, no debe deducirse una ausencia de saber alguno sobre ellos; por el contrario, una larga sucesión de específicas imágenes y conceptos sobre el «otro» indígena ha sido el contraste necesario del modo en que tradicionalmente nos imaginamos los argentinos y otorgamos identidad en el país del «crisol de razas». Las identidades se construyen relacionalmente, más sobre un vacío que sobre el fondo de supuestos rasgos esenciales que todos compartiríamos. En este sentido, una suerte de escepticismo o pesimismo cognoscitivo se impone, ya que al mismo tiempo que hay mucho por conocer e investigar hay todo un trabajo que hacer de reflexividad y vigilancia atenta sobre las categorías que nos permiten tal acceso. Así, una primera aproximación al tema puede efectuarse a través de la disputa de sentido entre creencia y ciencia. Esa es precisamente la imagen del niño Julián transmitida por el noticiero de Buenos Aires, rehén del conflicto entre los dos saberes. Sin embargo, dado lo anterior, cabe preguntarse ¿qué campo de conocimiento queda enmarcado en el contrapunto entre religión y ciencia?

Los conceptos poseen una historia, nacen y se desarrollan en marcos específicos o disciplinas, y sus límites han sido determinados relacionalmente con otras disciplinas. «Creencias vs. ciencia» puede hablar más de nuestra fe en el conocimiento científico, de nuestra identificación entre saber y ciencia, que de ese saber otro que irrumpe y visibilizamos en el recorte de un drama y un caso jurídico. Creencia y ciencia son dos conceptos que se construyeron mutuamente, partes de un mismo proceso que fue delimitando dos ámbitos distintos, dos campos en el reparto del estudio de la sociedad y cultura humanas. La construcción de estas dicotomías, de estos pares de opuestos, objetivan y ordenan un campo de estudio a la par que lo oscurecen. En conjunto, forman parte de un mismo proceso etnocéntrico (2). Aquellas sociedades consideradas «otras» respecto de la civilización fueron definidas por contraste, negativamente: sociedades sin Estado, sin escritura, sin racionalidad, sin ciencia. Al igual que con el «Orientalismo» analizado por Said (3), o «La ilusión totémica» abordada por Lévi-Strauss (4), el saber sobre el otro es una construcción en espejo, negativa, de la imagen que «Occidente» tiene de sí mismo. El desarrollo de esta distancia cultural tiene en la historia que se relata un momento denso en el Comité de Ética del hospital que debe fallar cual juez. Paradojas del caso, las palabras que separan, al mismo tiempo que no dejamos de lamentar la ausencia de instancias serias de diálogo. No es mi intención aquí construir dicho espacio serio de mediación desde el conocimiento antropológico –el supuesto saber experto sobre la otredad–, en lugar del etnocéntrico Comité de Ética, sino señalar la complejidad inherente a los modos de tratar con la voz del otro, en un contexto histórico caracterizado por una larga cadena de silenciamientos y negaciones. Resulta innegable en la actualidad la necesidad de institucionalizar instancias de diálogo intercultural en todas aquellas materias que hacen al interés de los pueblos originarios. Precisamente, este es el aspecto principal que subraya el enfoque de los derechos humanos: el derecho a la Bibliot eca FFreudiana reudiana Biblioteca

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consulta en todos los asuntos que atañen a la vida de los pueblos indígenas (5). Implícito en este derecho a la voz indígena está la consideración de los pueblos originarios como sujetos de derechos, en lugar de meros beneficiarios atados a la

discrecionalidad de la ayuda y programas estatales. Tener derechos implica que alguien está obligado a hacer o no hacer algo respecto de sus derechos. Implica además que esta obligación puede exigirse judicialmente. Ecos de estas definiciones normativas se encuentran en el Manifiesto de Pindó Poty, lo cual nos remite nuevamen-

te a una identidad que no debe entenderse aislada en la selva misionera, sin diálogo con otros actores de la vida provincial, nacional o internacional. La inercia del Estado, tanto provincial como nacional, en efectivizar los derechos reconocidos es sintomática. No da ningún paso en ninguna dirección. No establece ninguna política pública que rompa los efectos de una institucionalidad montada sobre la idea del país vacío, sobre la negación de la población originaria en el presente. No crea instancias de diálogo, ni debate sobre cómo éstas deberían ser y sobre qué materias. No se plantea el tema de la representación de los pueblos originarios. Entonces, sobre este recorte histórico, escuchamos esa voz sin mediaciones, que nos desafía, nos obliga a acudir a la lectura de los textos míticos (6), a escuchar a los expertos, a disponernos a tender puentes y canales de diálogo. El gran mérito de La Bruma – Tatachiná es, a mi entender, no sugerir ese cierre, la interpretación me-

cánica que nos aleje rápidamente de la angustia. (*) Antropólogo. Coordinador del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Lanús. Notas (1) Véase, entre otros: -Bartolomé, Miguel Alberto, «La situación de los Guaraníes (Mbya) de Misiones (Argentina)», en Suplemento Antropológico de la Revista del Ateneo Paraguayo, Asunción, vol. 4, nº 2, 1969. -Bartolomé, M. A.: «El shaman guaraní como agente intercultural», en Relaciones, Nueva Serie, nº 2, Sociedad Argentina de Antropología, Buenos Aires, 1971. -Bartolomé, M. A.: Chamanismo y religión entre los AvaKatu-Ete, Biblioteca Paraguaya de Antropología, Asunción, 1991 [1977]). -Clastres, Hélene: La tierra sin mal. El profetismo tupíguaraní, Ediciones del Sol, Buenos Aires, 1993; Müller, F. Etnografía de los guarani del Alto Paraná, CAEA Editorial, Buenos Aires, 1989 [1934]). (2) Goody, Jack, La domesticación del pensamiento salvaje, Akal, Madrid, 1985 [1977]. (3) Said, Edward, Orientalismo, Sudamericana, Barcelona, 2004. (4) Lévi-Strauss, Claude, El totemismo en la actualidad, Fondo de Cultura Económica, Bogotá, 1997 [1962]. (5) Carrasco, Morita, Ricardo Fava y otros, «La compatibilidad entre el Convenio 169 y la legislación nacional», en Primeras Jornadas de Reflexión sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas «La Constitución Nacional y el Convenio 169 de la OIT – Debates Actuales», Defensoría del Pueblo de la Nación, Buenos Aires, 6 y 7 de diciembre de 2001. (6) Cadogán, León, Ayvu Rapyta. Textos míticos de los MbyáGuaraní del Guayrá, Biblioteca Paraguaya de Antropología, Asunción, 1997 [1959].

Escritorios clínicos CLINICA DEL IDEAL Y DEL TRAUMA Responsable: Daniela Ward Coordinador: Germán Schwindt

El texto «La escisión del yo en el proceso de defensa» de 1938, y la idea del yo como genuino almácigo de la angustia presentado por Freud en Inhibición, síntoma y angustia (1925) nos llevó a un texto interesantísimo también como es «Análisis terminable e interminable» de 1937. El mismo año en que se escribe «Construcciones en análisis», marcando por eso el recorrido freudiano en torno a lo que puede ser dicho y lo que marca el límite de lo que no. Freud presenta la conclusión de un análisis afectada por un resto pulsional en términos de factor cuantitativo, de manifestaciones residuales o restos transferenciales. Lo interesante del texto, además de los avances teórico-clínico, lo hace su costado político. Freud allí se dirige a los analistas -cita a algunos de sus discípulos por ejemplo, O. Rank y S. Ferenczi-, para decirles que ellos mismos comparten condi-

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ción con sus pacientes y sus análisis no son sin resto. Es el planteo de los analistas influyendo en la perspectiva de la cura, dificultándola principalmente. A la idea del analista como modelo o ideal, Freud les responde que es una ficción, que hay un resto. Nos detuvimos en los cuestionamientos a la idea de acortar la cura analítica fijando un plazo, como así también en las líneas trabajadas por Freud en torno a la profilaxis. Además nos ocupamos, y seguiremos avanzando en esa dirección, en la triple causalidad de la neurosis presentada y analizada por Freud en este texto: traumática, pulsional y la que compromete los mecanismos de defensas del yo. En la próxima reunión, concluiremos los interrogantes que abre el texto y comentaremos lo propuesto en el texto freudiano de «Conclusiones, ideas y problemas» de 1938, tomo XXIII de Amorrortu editores.

EL CASO EN PSICOANÁLISIS Responsable: Inés García Urcola Coordinadora: Leticia García

Retomando el trabajo que venimos haciendo sobre el concepto de mito encontramos que en el Seminario 4 Lacan hará un análisis de la fobia del pequeño Hans siguiendo una lógica estructural. La demostración sigue el camino de las permutaciones significantes que necesitará realizar el niño para pasar de la dialéctica imaginaria madre-hijo-falo a un mundo simbólico que le posibilite un nuevo lugar. El punto de partida es la problemática del falo imaginario «que está por todas partes y en ninguna parte» y su relación a la sexualidad femenina, donde el niño ocupa el lugar de una satisfacción sustitutiva. Dirá Lacan que «No es lo mismo si el niño es, por ejemplo la metáfora de su amor por el padre, o si es la metonimia de su deseo de Daniela Ward falo, que no tiene y que no tendrá nunca». En este caso, el drama que hace aparecer la angustia es la diferencia entre la intervención de su Wiwimacher real, objeto de


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satisfacción que su madre rechaza y su ser en su totalidad como metonimia del falo materno. Es allí donde las teorías sexuales infantiles serán tomadas como construcciones míticas que realiza el niño para salir de esta encrucijada. El mito definido como un relato, atemporal, que ordena lugares e implica una invención subjetiva, vendrá al lugar de una verdad ligada al origen, al nacimiento, a la vida y a la muerte, potencia sagrada que Lacan compara al poder de la significación: «…me refiero al poder de realizar la pura y simple introducción del instrumento significante en la cadena de las cosas naturales». En el caso Juanito, sus creaciones míticas le permitirán pasar de tres lugares a cuatro, lugar reservado al padre y condición de funcionamiento del sistema simbólico. Se servirá de las imágenes dispuestas en su mundo para hacer entrar las contingencias reales, su Wiwimacher y el nacimiento de su hermanita Ana. En estos capítulos que trabajamos, Lacan muestra con un ejemplo una de las vueltas en la creación mítica, una intervención que realiza Freud a través del padre: «Hay quien no tiene, el sexo femenino no tiene falo», dará como respuesta en el niño el fantasma de las dos jirafas, una jirafa grande y una pequeña, arrugada en forma de bola. Para explicar el sueño el niño toma un trozo de papel y hace una bola. Lacan lee esto como el desdoblamiento de la madre que empieza a articularse como una metonimia, que muestra el paso de la imagen al símbolo: «Se trata de la transformación de una imagen en una bola de papel, que es entera-

mente símbolo, elemento propiamente movilizable». Se van a necesitar muchas vueltas más para que Hans encuentre una solución que mediante transformaciones incluya los nuevos elementos que perturbaron la relación imaginaria con la madre. Será entonces el juego permutativo lo que se va a destacar en el uso de los elementos imaginarios, las jirafas, el caballo, la bañera, los carros, no valdrán en sí mismos sino en su relación con los otros y su significación se irá desplazando a medida que se desarrolle la historia. Hasta que «esa primera estructuración simbólica de la realidad», es decir su fobia, ya no tenga sentido. Romina Torales

VALORES ÉTICOS Y ESTÉTICOS DEL PSICOANÁLISIS Responsable: Marcelo Ale Coordinadora: Fátima Alemán Asesor: Enrique Acuña

En la reunión de septiembre, comenzamos a trabajar la vertiente del valor en relación a la vida amorosa, partiendo del comentario de J.-A. Miller en Lógicas de la vida amorosa. Si en la reunión anterior, tomando la referencia de J. Lacan en el Seminario 14 La lógica del fantasma, quedó planteado el valor de goce como «correlato de la castración», donde se pone en juego la función de la falta en relación al falo, nos pareció oportuno volver a Freud con sus

desarrollos sobre la psicología de la vida amorosa. Allí encontramos que Freud pone en juego el valor sexual tanto para la elección masculina como femenina: · del lado macho, la disyunción entre el deseo y el amor (puta/dama) que da cuenta de una estimación de valor: rebajamiento o sobreestimación. · del lado femenino, la conjunción entre deseo y amor en el mismo objeto. Sin embargo, sabemos que ambas posiciones corresponden a posiciones sexuales que no coinciden necesariamente con la diferencia anatómica de los sexos. Será Lacan quien ponga en juego esta advertencia a partir de sus desarrollos sobre «La significación del falo». Por eso, nos parece interesante, en relación a la teoría del valor en el campo del psicoanálisis, plantear que el valor sexual es antes que nada la puesta en marcha de una significación, es decir, un hecho de lenguaje. Lo que habría que seguir investigando es por qué en Freud el límite de su teoría del valor sexual es el desciframiento edípico y es recién con Lacan que se abre la vía de un desciframiento fálico. Así mismo, quedó planteado como eje de lectura un binario para pensar esta temática en relación al título del escritorio: · Etica – superyó- Particular · Estética – ideales- Universal Para la próxima reunión, trabajaremos «La significación del falo» de J. Lacan, conjuntamente con los textos «Psicología de la vida amorosa», de Freud y Lógicas de la vida amorosa, de J.-A. Miller. Fátima Alemán

Módulos de investigación TRATAMIENTOS DE LA INFANCIA

CONCEPTOS FUNDAMENTALES

Responsable: Gisèle Ringuelet Coordinadora: Laura Arroyo Asesora: Daniela Ward

Responsable: Pablo Fernández Coordinadora: Adriana Saullo Asesor: Germán Schwindt

En el último encuentro estuvimos abordando lo planteado por Masotta en su libro Lecturas del psicoanálisis Freud, Lacan, donde el autor continúa trabajando «El Seminario sobre La carta robada» de Lacan e introduce el concepto de objeto a en relación al narcisismo. En nuestro próximo encuentro, cada participante del módulo puntuará el recorrido realizado hasta el momento. Karina Gómez hablará sobre el Seminario 10, para ubicar qué dice Lacan sobre el falo y el objeto a; e Ivanna Chillemi retomará la clase «Los Nombres del Padre», de Lacan. Gisèle Ringuelet

En la reunión pasada, tomamos el texto de Lacan «La agresividad en psicoanálisis», de 1948, que es un informe que fue presentado en el Xl Congreso de los psicoanalistas de lengua francesa. Consta de cinco tesis en las cuales se relaciona a la agresividad con la imagen de dislocación corporal, como tendencia correlativa de un modo de identificación narcisista que determina la estructura formal del yo del hombre y del registro de entidades característico de su mundo. Lo que hemos hecho, siguiendo a Freud, es relacionar la teoría de las pulsiones con el narcisismo y la agresividad, mientras

que en el estadío del espejo el Sujeto se constituía mediante dos tendencias: a la unificación y el peligro de atomización. Cuando Lacan dice que el hombre nace adelantado mentalmente desde la percepción y atrasado desde la constitución fisiológica, Freud en lo que se refiere al desarrollo de la libido, en el nivel de las exigencias sintéticas, el yo está constituido pero el sujeto no está genitalizado, el sujeto se enfrenta al objeto con los elementos que dispone, entonces sintetiza atacando, es decir, la otra cara del narcisismo es la agresividad. Para la reunión siguiente comenzaremos con el capitulo 13 del Seminario 11 «Desmontaje de la pulsión». Pablo Fernández

Bibliot eca FFreudiana reudiana Biblioteca

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Agenda de actividades Octubre 2009

Lecturas críticas Presentacion del Libro

Resonancia y silencio de Enrique Acuña Participan: Enrique Acuña, Adriana Testa, Leticia García, Marcelo Ale

Viernes 30 de Octubre - 20:00 Hs. Biblioteca Central de la Provincia de Buenos Aires «Ernesto Sábato» 47 Nro. 510

De la insistencia a la existencia

Curso anual de Enrique Acuña Transcripción e intervenciones: María Inés García Urcola Miércoles 14 y 28 de Octubre - 20:00 Hs.

*** El inconsciente freudiano y el nuestro Seminario de Investigacion Analítica Responsable: Leticia García Coordinador: Mauricio González Miércoles 7 de Octubre - Leticia García Miércoles 21 de Octubre - Leticia García y Gabriela Rodríguez 20:00 Hs. ***

Escritorios clínicos

Clínica del ideal y del trauma Responsable: Daniela Ward Coordinador: Germán Schwindt

Viernes 23 de Octubre - 18:30 Hs. Valores éticos y estéticos del psicoanálisis Responsable: Marcelo Ale Coordinador: Fátima Alemán

Presenta: Ivana Chillemi Coordina: Daniela Ward Responsable: Laura Arroyo Coordinador: Daniela Ward

Viernes 16 de Octubre - 20:00 Hs.

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Ejercicio clínico

-Actividad clínica abiertaResponsable: Germán Schwindt Coordinador: Fátima Alemán

Lunes 26 de Octubre - 20:00 Hs.

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Módulos de investigación Escansiones de una historia del psicoanálisis en La Plata Responsable: Mauricio González Coordinador: Cecilia Fasano

Lunes 19 de Octubre - 19:30 Hs. Conceptos fundamentales Responsable: Pablo Fernández Coordinador: Adriana Saullo

Lunes 26 de Octubre - 18:30 Hs.

Viernes 2 de Octubre - 16:30 Hs.

El caso en psicoanálisis

Tratamientos de la infancia

Responsable: Inés García Urcola Coordinador: Leticia García

Viernes 16 de Octubre - 18:30 Hs.

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Enseñanzas de la clínica

Asociación de Psicoanálisis de La Plat Plataa

Responsable: Gisele Ringuelet Coordinador: Laura Arroyo

Viernes 9 de Octubre - 18:30 Hs.


Microscopia octubre 2009