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EDITORIAL

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Cuando el amor me hizo seña, Todo entero me encendí Y a fuerza de ser callado, Callado me consumí. Podría empezarse estas líneas sugiriendo que determinados escenarios no auspician las preguntas. O decir que hay preguntas que se evitan porque, acaso, demoren un trajín endemoniado, veloz y automático. No hay tiempo, en estos lugares, para las preguntas que tal vez deba realizarse. También podría sugerir, si estas letras compusieran el editorial, que uno termina por enajenarse cuando, en su humilde portafolio, no encuentra ya esas preguntas. Pero, como fuere, UD. ya lo sabía. Le han repetido hasta memorizar aquellos memorables consejos con que Esculapio esputaba en medio de la ilusión a su hijo, quien –aparentemente– se aprontaba a ser médico: habrás de renunciar a tu vida, ya no te pertenecerás. Habrás de mostrar interés por los detalles más vulgares de la existencia. Debes estar listo tan pronto te llamen. Te juzgarán, no por tu ciencia, sino por las casualidades del destino. No habrás de manifestar fastidio ni impaciencia. Serás el vertedero de disgustos y nimias vanidades. No podrás decir la verdad, no te será permitido dudar. Cuanto más egoístas son los hombres, más solicitud exigen del médico. No cuentes con que este oficio tan penoso te haga rico, y no sería decente que produjera ganancias como un comerciante. Te compadezco si sientes afán por la belleza, verás lo más feo y repugnante que hay en la especie humana. Las mujeres se convertirán en pobres seres afligidas de miserias sin gracias. Tu vida transcurrirá como la sombra de la muerte, entre el dolor, los duelos y la hipocresía. Te verás solo en tus tristezas. Ni siquiera encontrarás apoyo entre los médicos. De acuerdo, el médico trabaja en ríos torrentosos. Los hombres acuden a él en circunstancias trágicas. Pero a cada hombre le es dable cualquier actitud. ¿Qué es esta generalidad de miserias y bazofias? ¿Es esto el hombre, Don Esculapio? ¿O es, acaso, la concepción que UD. tiene de él? A este relato siempre le ha faltado la respuesta de ese hijo. Se olvida, Don Esculapio, de las preguntas: íntimas, inquietantes, inasibles, desmesuradas, plenas de ira, desbordantes de compasión, rebosantes de contrariedades. De la mano en el cuerpo, de las lágrimas imprevistas, del insomnio que suscita el encuentro con la alteridad. Paso esta vez, Don Esculapio. Baraje y tire nuevamente.

“Le tengo rabia al silencio, Por lo mucho que perdí. Que no se quede callado Quien quiera vivir feliz.” “Le tengo rabia al silencio” Atahualpa Yupanqui


ÍNDICE N# 27

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Experiencia residente

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Entre salas y pasillos

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Atención médica a extranjeros

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Médicos que inspiran

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Ser médico ayer, hoy y mañana

STAFF Contacto: info@revistaambo.com www.revistaambo.com www.facebook.com/revistaambo

Guardapolvos, médicos, consultorios y mucho sexo

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Curiosidades Médicas

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Noticias Médicas

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Agenda

Dirección:

Redacción:

Lic. Pablo Aragone Lic. Gonzalo Aragone

Dra. Fernanda Brañas Dra. Carolina Herrera Sofía Scarone

Comercial: Lic. Gonzalo Aragone

Contenidos: Las opiniones vertidas en esta revista son de exclusiva responsabilidad de sus emisores y no representan necesariamente la opinión de la revista AMBO. Queda prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos de la presente publicación, por cualquier medio, sin la expresa autorización de sus propietarios. Revista AMBO es propiedad de APG Producciones.

Parte médico

Lic. Pablo Aragone Dr. Mario Díaz

Diseño Gráfico: Lic. Ignacio Saurí

Corrección de Textos: María José Verna

Colaboración: Francisco Figueroa

Agradecimientos: Residentes Hospital Santa Lucía Dr. Pablo Paoloni Juan Brodersen Dra. Celina Diana


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Por:

Pablo Paoloni Médico Oftalmologo.

EXPERIENCIA RESIDENTE HOSPITAL SANTA LUCÍA

Pablo Paoloni fue jefe de residentes del Hospital Santa Lucía, finalizó su residencia de tres años en Oftalmología y recibió el título correspondiente en la UBA. Egresé de la Universidad Nacional de Rosario y me decidí por la oftalmología. Deseaba una especialidad clínica y quirúrgica en la que pudiese manejar en forma íntegra toda la patología. Oftalmología siempre me había apasionado, y cuando empecé a ejercerla, comprobé que era más atrapante de lo que había imaginado, aunque debo reconocer que parte de eso se lo debo al Hospital Santa Lucía, donde nos enfrentamos diariamente a casos complejos.

Lo destacable de la oftalmología es que combina la relativa tranquilidad del consultorio con la adrenalina del quirófano, además de permitir cierto orden en la vida personal, a diferencia de otras áreas como anestesia u obstetricia. En medicina hay pocas ramas en las cuales se puedan producir cambios tan tangibles en un acto quirúrgico. Es una especialidad apasionante, en la que muchas veces se logran resultados concretos, que mejoran o incluso cambian


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drásticamente la calidad de vida de una persona. Para entender esto hay que verles la cara, luego de la cirugía, a pacientes que estaban ciegos por catarata y fueron operados; por un instante, en ese momento casi trascendental, todo cobra sentido. Elegí el Santa Lucía para hacer mi residencia, a pesar de ser rosarino (lo que implicó radicarme en Capital Federal y dejar muchas cosas en Rosario), porque es, básicamente, el centro de atención

oftalmológica más grande del país. Aquí trabajan alrededor de 150 oftalmólogos, lo que hace del lugar el bastión de la oftalmología nacional (en lo asistencial, gremial, académico y formativo). Se ven casos muy complejos derivados de todos los ámbitos del país (público y privado) y también del exterior, fundamentalmente, de Paraguay. En particular, se destaca la gran demanda de la guardia, donde se atiende a un promedio de mil pacientes por día,

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destaco el intento de organización gremial, donde se está tratando de nuclear a todos los oftalmólogos

lo que convierte a este servicio, por la cantidad y muchas veces la gravedad de lo atendido, en la “trinchera” de la oftalmología local. En este hospital se “respira” oftalmología a diario en cada pasillo. Como aspecto positivo, destaco el intento de organización gremial, donde se está tratando de nuclear a todos los oftalmólogos, lo cual sería un punto de inflexión importante. Además, está al acecho desde hace años la optometría, que, a merced de fuertes lobbies, quiere ingresar en el territorio nacional. Si lo lograra, a mi entender, sería el tiro de gracia para la oftalmología, lo que tendría no solo repercusiones gravísimas para el profesional, sino también para la salud visual de toda la población. fachada hospital santa lucía


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Entonces, aunque el panorama actual plantea muchos desafíos, creo que justamente son los desafíos los que le dan sabor a la vida. Así como se siente una sensación casi de omnipotencia al devolver la visión a un paciente en una cirugía y cambiar las circunstancias de su vida, deberíamos hacer uso de esa sensación para animarnos a modificar nuestros propios condicionantes, para poder ejercer una oftalmología de nivel, a la altura de nuestras capacidades. De esta manera, a pesar de las dificultades que pudieran surgir en esta área,

se siente una sensación casi de omnipotencia al devolver la visión a un paciente

me permito ser optimista con el futuro, y además, mi intención sigue siendo ejercer la oftalmología en mí país. Esa es una decisión y una vocación que están más allá de las circunstancias del momento.


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ENTRE SALAS Y PASILLOS Hoy: HOSPITAL DE NIÑOS DR. RICARDO GUTIÉRREZ

PREGUNTA

Durante la residencia

¿es posible estar en pareja con alguien que no sea también médico? RESPONDEN

Nicolás Fortini (R1 Pediatría) • Francisco Gambina (R2 Clínica Pediátrica) Ezequiel Figueroa (R3 Neurocirugía) • Jaime Llorente (R5 Neurocirugía) Maximiliano Peralta Luna (R1 Clínica Pediátrica) • Federico Ferreyra (R3 Pediatría) Dante Bornancini (R1 Traumatología Infantil)


EN T R E SA L AS Y PAS I L LOS

Francisco Gambina R2 Clínica Pediátrica Se puede, se puede. Me parece que si tenés vida afuera del hospital, claramente se puede. Yo creo que con paciencia, comprensión, y sobre todo con ganas de salir del núcleo de la medicina… depende de que se pueda charlar de otras cosas, que no sea solamente medicina. Música, cine, películas, arte, deportes, lo que sea que no sea lo de acá. Pero se puede, estoy seguro que si.

Yo creo que con paciencia, comprensión, y sobre todo con ganas de salir del núcleo de la medicina

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Me parece que siempre el tiempo es el enemigo de la relación.

Jaime Llorente R5 Neurocirugía

Dante Bornancini R1 Traumatología Infantil

De poderse se puede, pero es un poco más complicado que para cualquier otra persona. Si es una mujer de tu carrera, de medicina, igualmente una relación te exige tiempo, y si no es de medicina, muchísimo peor, más complicado va a ser. Me parece que siempre el tiempo es el enemigo de la relación. Igualmente, si bien la residencia nos exige mucho tiempo, y es más difícil, se puede.

Creo que se puede estar en pareja con alguien que no estudie medicina. Uno se va amoldando a los tiempos. Yo estoy en pareja, estoy casado con alguien que no es médica y por ahora nos acomodamos.


EN T R E SA L AS Y PAS I L LOS

Durante la residencia

¿es posible estar en pareja con alguien que no sea también médico?

La nuestra es una vida media rara, la vida del residente. Federico Ferreyra R3 Pediatría Maximiliano Peralta Luna R1 Clínica Pediátrica En mi caso diría que sí, por ahora… me parece que los tiempos se manejan, es decir, mi novia también está estudiando (no medicina), por momentos es jodido, pero bien, que se yo. A la noche, días de fin de semana… Si bien las guardias y eso puede ser que un poco compliquen, nos arreglamos bien.

Me imagino que sí. Yo creo que hay que explicarlo, es complicado, pero supongo que se puede. La nuestra es una vida media rara, la vida del residente. Por ahí la gente normal tiene horarios más fijos, de lunes a viernes de 8 a 16, no tienen que decir: “y, no, hoy no voy a casa, y mañana, mañana tampoco porqué también tengo guardia de 24”, esas cosas, la gente normal no las tiene, pero con esfuerzo creo que se puede.

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si la otra persona no comprende los tiempos que requiére la profesión quizás no tiene el material para ser tu pareja.

Ezequiel Figueroa R3 Neurocirugía A mí me parece que sí, que se puede. Es difícil pero se puede. Creo que si la otra persona no comprende los tiempos que requiére la profesión quizás no tiene el material para ser tu pareja. Es así, cuando salís con alguien ya saben con el paquete que se están encontrando. Algunas veces tiene que ceder uno y otras veces tiene que ceder otro. El residente muchas veces cuando vuelve a la casa tiene ganas de dormir, o de comer, o de comer y dormir, las dos cosas, y quizás tiene que sacrificar tiempo u horas de sueño para estar con su pareja, y su pareja hace lo mismo, es un tire y afloje. Lo que pasa es que en nuestra profesión uno tiene que estar prácticamente el 100% de su tiempo dedicado a esto. Si la otra persona te quiere, te aguanta, te banca, sino te quiere, a lo largo del tiempo empiezan los roces, los reproches, y bueno, si no se puede con esa persona “patada en la frente” y a otra cosa mariposa.


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Por:

Sofía Scarone

ATENCIÓN MÉDICA

A EXTRANJEROS

La falta de camas y la excesiva demanda de atención en los hospitales, son algunas de las problemáticas que manifiestan los médicos ante una realidad que va en aumento y siempre genera grandes polémicas. John y Denise son una pareja joven. Él, nacionalizado argentino. Ella, casada con John, es paraguaya y vive en el país desde hace un tiempo, pero sin DNI argentino. Después de dar vueltas por varios hospitales de la Zona Norte de Buenos Aires, llegaron al de Boulogne, llenos de papeles para presentar y lograr que atendieran a Denise por un dolor abdominal. Entre tantos papeles, tuvieron que mostrar la libreta de matrimonio para acreditar que ella estaba casada con un argentino, así como también una boleta con un servicio a su nombre para constatar que era residente y no

estaba solo de tránsito. El documento paraguayo de Denise no era válido para recibir el tratamiento o diagnóstico correspondiente. Este es solo uno de los numerosos casos que se repiten y por los que, hace un tiempo, la Defensoría del Pueblo realizó una advertencia por la negativa de atención de la salud a extranjeros sin DNI argentino. El organismo indicó que se instruyó al personal de salud de hospitales públicos para que pidieran documentación antes de efectuar cualquier tipo de asistencia. Si bien el acceso a la salud es uno de los derechos que más garantías debería tener en torno a su cumplimiento, y resulta incomprenresulta incomprensible sible que se niegue atención médica a una persona por el que se niegue atención solo hecho de no haber namédica a una persona cido en territorio argentino, existen situaciones en las por el solo hecho de que resulta necesaria la interno haber nacido en vención de organismos dediterritorio argentino. cados a tutelar derechos para


ATENC IÓN M É DI CA A EXT R A NJ E R OS

que estos se cumplan efectivamente. La Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires reclamó a las autoridades de Salud del gobierno porteño que permitan, de acuerdo con la normativa vigente, la inscripción al programa Cobertura Porteña de Salud (CoPS) a extranjeros sin DNI que puedan acreditar la residencia en el país. En otro ejemplo, a una ciudadana peruana sin documento argentino le negaron la solicitud de inscripción al programa CoPS en el Hospital Argerich, así como también a sus dos hijos menores de edad, argentinos, con DNI. Tam-

bién se denunciaron irregularidades en la atención de personas sin documento argentino en el Hospital Ramos Mejía. En las respuestas elaboradas por las autoridades de ambos hospitales a los requerimientos de la Defensoría del Pueblo, se justificó la medida a raíz de la existencia de disposiciones que exigen la presentación de DNI o constancia de documento en trámite, un requisito para la inscripción al Plan Médico de Cabecera que consta tanto en los cuadernillos instructivos para la implementación del programa que fueron entregados al personal en los hospitales generales de

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dado que es responsabilidad de los gobiernos asegurar la salud de la población, sería apropiado cobrarles por los servicios que no puedan garantizar a sus habitantes en sus respectivos países agudos como en la folletería distribuida entre el público. De esta manera, el organismo de control concluyó que, ante la reiteración de estos cuadros donde se niega el acceso a la salud pública, es posible decir que tal coerción de derechos está “generalizada”. Además, que en el acceso a tal programa, el requisito obligatorio de DNI para la inscripción se constituye en una condición de carácter excluyente que, como tal, no es exigido por la normativa de creación del programa. “La identidad de los inscriptos es acreditable con la presentación de diversos documentos y en el caso de personas extranjeras se hará mediante el documento del país de origen o pasaporte. De ninguna manera debería exigirse para ello DNI argentino de modo excluyente”, remarcaron desde la Defensoría. En todo caso, ¿es razonable plantear –mediante argumentos a veces xenófobos– que no se debería tratar a pacientes extranjeros residentes o de tránsito porque no pagan impuestos, aunque exista una ley nacional dispuesta para

garantizar la atención gratuita de cualquier persona en la Argentina? Por qué no tomar el caso de España, por ejemplo, donde, si una persona extranjera asiste a un hospital semipúblico, se lo atiende gratuitamente, pero se le manda la factura por los gastos a su país de origen. Así, si un argentino no nacionalizado o no residente se atiende en dicho hospital, se envía la factura por los gastos al Estado argentino, y este debe pagarlos. Entre los médicos, las opiniones al respecto son dispares. Algunas fuentes que prefirieron no revelar sus nombres denuncian que existen “tours” de extranjeros que vienen pura y exclusivamente a atenderse. Dicen: “Ocupan camas, usan los recursos que le pertenecen al ciudadano nativo y luego se van. Eso es injusto. Está perfecto que, en esos casos, se le cobre al país de origen, ¿por qué vamos a subvencionar sus costos? Si en su país no tienen la infraestructura para atenderlos, perfecto, pero luego les mandamos la factura. Me han contado que en hospi-


ATENC IÓN M É DI CA A EXT R A NJ E R OS

tales de Florencio Varela, por ejemplo, llegan combis con gente de países limítrofes, bajan de a veinte, y le terminan sacando el lugar a la gente que está esperando desde las 3 de la mañana por un turno”. Otros opinan que si una persona viene de otro país, vive aquí, trabaja (y por lo tanto, genera dinero y paga impuestos directa o indirectamente), ¿por qué cobrarle? ¿El inmigrante residente en la Argentina no merece los mismos derechos básicos que una persona que nació en el país? “Podríamos decir que, dado que es responsabilidad de los gobiernos asegurar la salud de la población, sería apropiado cobrarles por los servicios que no puedan garantizar a sus habitantes en sus respectivos países”, coinciden los entrevistados. La mayoría de los profesionales consultados están de acuerdo con la opción de girar la factura por los servicios brindados al país de origen del paciente, pero considerando las posibilidades de identificar ese país sin violar los derechos humanos e íntimos de la persona, y sin negarle atención médica en caso de que se niegue a mencionar su lugar de procedencia.

Turismo médico Como contrapartida, crece cada año el llamado turismo médico: extranjeros de alto poder adquisitivo que se acercan atraídos por la cosmopolita Buenos Aires, los glaciares, los vinos y mucho más. Pero de ellos, 11.000 están movidos por otra razón: lo hacen para curarse de una enfermedad, buscar un hijo o verse más lindos. Son el reflejo del fenómeno del turismo médico, que mueve millones dólares anualmente. Es así como, desde 2009, se trabaja en la posibilidad de posicionar a la Argentina como destino de turismo médico en el mundo. Los ministros de Salud, Juan Manzur, y de Turismo, Enrique Meyer, participaron del lanzamiento de la iniciativa argentina de turismo médico, para promover tratamientos de salud en distintas especialidades. ¿Es igual la calidad de atención para un paciente extranjero que para uno argentino? En todos los centros consultados aseguran que sí, y que las únicas diferencias que existen se relacionan con la predisposición para acelerar cuestiones administrativas o para darle un poco más de “contención” al paciente que llega a un lugar desco-

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ministros de salud, juan manzur.

nocido. Las prácticas que vienen a hacerse los extranjeros se programan con anticipación, y las más elegidas son los tratamientos estéticos, de ortodoncia, las cirugías laparoscópicas y traumatológicas. El económico es un factor importante, pero no el único. Los extranjeros coinciden en destacar la calidad de la atención médica, tanto en lo estrictamente profesional como en el trato humano. “Piensan primero en la diferencia económica, pero después terminan enganchados con el profesionalismo y la atención personalizada. En los Estados

Unidos, una pareja que consulta por reproducción ve a enfermeras o a residentes, y pocas veces tiene la posibilidad de hacer preguntas”, señala Carlos Carrere, del centro de fertilidad Procrearte, que diseñó una página web bilingüe para atraer pacientes. El Austral fue más allá: abrió una oficina en Bolivia para asesorar sobre su oferta de tratamientos, una experiencia pionera. Así, muchos coinciden en que las condiciones son propicias para aprovechar y capitalizar. Este es el momento para reposicionar y relanzar al país como un destino médico. Fuentes consultadas: Diario Cultura, Clarín y defensorías del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Nación


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Por:

Celina Dianda R2 Pediatría

MÉDICOS QUE INSPIRAN HOSPITAL MATERNO INFANTIL DE SAN ISIDRO

En la vida de todos los médicos, el paso por la facultad y la residencia es un momento para empaparse de conocimientos teóricos y prácticos. Pero no solo esto: también, de personas que dejan huellas indelebles en nosotros. A medida que pasa el tiempo, la propia visión profesional va develándose con el saber adquirido y la interacción con los colegas. Entre estos, es frecuente encontrar profesionales que sobresalen y se destacan por sobre los demás, que son diferentes, que siempre están un paso adelante. A veces, admiramos su sabiduría; otras, su proactividad, su responsabilidad, su carisma, su respeto por el grupo de trabajo y por la tarea, su bajo perfil, y muchas otras cualidades. Esta sección propone un espacio para hablar de aquellos profesionales que fueron un referente, esos que, con su ejemplo, entrega y vocación, te marcaron, y hoy querés homenajear. Mandanos tu testimonio a info@revistaambo.com

Voy a aprovechar este espacio para agradecer a las dos personas que considero han marcado mi camino profesional. A mi padre, quien además de ser un excelente profesional de la salud, es un ejemplo de vida. Mi papá es odontólogo, y desde chica no solo me enseñó a ser

mejor persona, honesta y fiel a mis valores, sino que con su ejemplo me hizo aspirar a una vida profesional como la suya. Disfrutaba muchísimo acompañarlo al consultorio siempre que podía, y a veces me dejaba faltar al colegio para ir con él a trabajar!


M É DI COS QU E I N S P I R A N

estoy feliz de estar donde estoy, y sin el apoyo de mis padres no lo hubiese logrado. Además de ser un excelente odontólogo es la persona a la cual todos acuden cuando necesitan algo, el referente entre su familia y amigos. Es una persona que inspira a uno a superarse a diario sin olvidarse del de al lado. Empezó su carrera trabajando ad honorem en el Hospital de Boulogne, invertía de su bolsillo en materiales de primera calidad para poder brindarles la mejor atención a sus pacientes. Nadie quería que otro dentista lo atiendera, se le armaban colas interminables. Hasta el día de hoy sus pacientes lo adoran, lo hicieron parte de sus vidas. Cada uno de mis logros los vive conmigo desde un lugar muy especial, entendiendo lo que significa el esfuerzo que implica lograrlos. Soy médica residente de segundo año de pediatría en el Htal Materno Infantil de San Isidro, estoy feliz de estar donde estoy, y sin el apoyo de mis padres no lo hubiese logrado. Me acompañaron y apoyaron durante toda mi carrera y hacen que todo sea un poco más fácil.

ubicada en la izquierda, celina dianda.

Cursé pediatría e hice el internado anual rotatorio con la Dra. Lucia Guerra, quien hoy es también mi instructora de residentes. Ella me contagió el amor que tiene por esta especialidad. Es una excelente médica y una gran persona, que se dedica a cada uno de sus pacientes como si fuese el único. En el consultorio siempre el horario nos corre, pero ella nunca va a dejar que eso modifique su manera de atender un paciente: en su totalidad, dedicándoles todo su tiempo. Con muchísima paciencia y con el don de la docencia que tiene, nos enseña a diario todo lo que sabe y nos ayuda a formarnos como pediatras. Además de nuestra instructora, es alguien en quien podes confiar y siempre va a estar ahí para darte una mano.

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Por:

Dr. Alberto Agrest (*)

SER MÉDICO AYER,

HOY Y MAÑANA El Dr. Alberto Agrest, quien murió este año, veía con alarma la progresiva disminución del tiempo dedicado a la consulta médica y el incremento en el uso de exámenes complementarios. Reflexionó al respecto en su libro, en el que dejó opiniones comprometidas frente a las que nadie podrá permanecer indiferente. A continuación, reproducimos algunos fragmentos del pensamiento de un “maestro”. Ayer, mi ayer al que me referiré es el año 47 (del siglo XX por si hay dudas) en el que me gradué, ser médico significaba entonces haber adquirido los conocimientos teóricos en la facultad y los conocimientos prácticos y destrezas en los hospitales. Los interlocutores válidos eran entonces los pacientes y los colegas; los ingresos honorables eran los que abonaban los pacientes privados y los relativamente bajos salarios hospitalarios a los que recién se accedía después de largos años de trabajo honorario como concurrente por lo general por unas 3 a 4 horas de trabajo diario. El resultado de esos ingresos era lograr una vida de clase media, media o

alta, gozando del respeto de la sociedad y el afecto de los pacientes y de sus familiares. Estar al día en los conocimientos en esa época exigía pocas horas de estudio diarias, alcanzaban las revistas de publicación mensual o bimestral y los libros que demoraban dos o tres años en editarse, a pesar de lo cual se los podía considerar actualizados si estaban en inglés o francés, las traducciones al castellano demoraban todavía uno o dos años más, no obstante lo cual eran considerados actualizados por gran parte del cuerpo docente. Quedaba tiempo para la lectura culta: novelas, cuentos, ensayos, historia y un poco de


SER MÉDICO AY E R , HOY Y MA Ñ A N A

Retrato del Dr. Alberto Agrest

filosofía, y con la lectura, tiempo para la reflexión mientras la página abierta esperaba que volviéramos a ella. Evidentemente el conocimiento médico avanzaba a pie y con paso de paseo. Los médicos podían ser clínicos y cirujanos y abarcar varias especialidades. Para los clínicos la experiencia solo se lograba por la anatomía patológica o el laboratorio y se adquiría con los enfermos hospitalizados, estando a cargo de seis camas en las que los pacientes solían estar internados uno o dos meses y frecuentemente mucho más tiempo. Los consultorios externos y las guardias nutrían una experiencia mucho

más numerosa, pero también con evidencias muy pocas veces demostrativas, excepto las que iba dando el tiempo. Una suerte de protoevidencia era el “anda bien”. La tarea médica era la de curar, aliviar o confortar, la prevención era tarea de los higienistas. Quedaba tiempo para la investigación, que se realizaba por el deleite de crear conocimiento sin ninguna retribución por ese trabajo. En la década del 50 el salto de Newton a Einstein comienza a verse en la vida diaria. Los efectos de las fuerzas inversamente proporcionales a los cuadrados de las distancias se sustituyen por energías directamente proporcio-

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Estamos cada vez más cerca de lo que está lejos y cada vez más lejos de lo que está cerca

nales al cuadrado de las velocidades, para llegar a hoy, cuando estamos cada vez más cerca de lo que está lejos y cada vez más lejos de lo que está cerca. El progreso exponencial del conocimiento y la velocidad de acceso a la información con un retroceso apenas aritmético de las capacidades (si se es afortunado), a lo que se agrega una reducción del tiempo disponible para la información, una multiplicación del número de pacientes para cubrir necesidades económicas y en consecuencia menos tiempo para cada paciente ha puesto a enorme tensión la relación del médico con el conocimiento y con los pacientes. La menor relación con el conocimiento se ha canalizado en la especialización, en la subespecialización y ya en la sub-subespecialización, mientras la tensión de la relación con los pacientes ha provocado una fragmentación y ruptura de la misma. Por otra parte el médico se ha colocado o ha sido colocado a la cabeza de

la prevención. El resultado es que ser médico hoy es muy diferente que haberlo sido antes y seguramente muy diferente de lo que será en un futuro nada lejano. A la responsabilidad ética de antaño con la propia conciencia, se le ha sumado la responsabilidad legal de hogaño con pacientes hostiles estimulados por abogados y se le añadirá la responsabilidad económica mañana, mañana que ya es hoy, demandada por gerentes que en lugar de estar perplejos ante los elevados y hasta inalcanzables costos de ganar meses o días de sobrevida están ocupándose de utilizar los aportes de los afiliados en actividades más lucrativas o convertir a sus afiliados en clientes de otras actividades paralelas de las empresas. La investigación que requiere recursos técnicos costosos y una organización casi industrial y empresarial ha reemplazado el deleite por un duro esfuerzo por satisfacer un rendimiento


SER MÉDICO AY E R , HOY Y MA Ñ A N A

científico y económico que justifique las inversiones y el estipendio de los investigadores. Mientras tanto gran número de investigadores clínicos se han convertido en agentes cuya misión es conseguir pacientes para los estudios que requiere la industria médica. El tiempo de la lectura culta parece haberse esfumado y nada en el continuo devenir de palabras e imágenes espera nuestra reflexión substituida debido a la presión del tiempo por alguna idea relámpago. Ayer, hoy y mañana no son solo cambios cronológicos, sino cambio de pautas culturales; sabemos que no podemos detener el tiempo, pero creemos ingenuamente que podemos defender de la erosión las pautas culturales que hemos creído dignas. El médico vivía la pauta cultural de la entrega generosa y la sabiduría, que hoy debe cambiar por la pauta de la efectividad y la eficiencia. El esfuerzo debe ser conciliar ambas culturas y el

desafío es cómo hacerlo. Quisiera referirme a qué ha hecho la medicina para reducir la pobreza y qué ha hecho también para contribuir a ella. Reducir la pobreza se consigue aumentando la riqueza y debe entenderse que la salud es una de las formas de la riqueza de las poblaciones. Así como existe una línea de pobreza digna existe una línea de salud digna. Debajo de esa línea el estado de salud es indigno, es indigna la desnutrición, es indigna la morbimortalidad infantil que supera las cifras de los países desarrollados, es indigna la existencia de enfermedades prevenibles que resultan de fallas sanitarias higiénicas elementales como el acceso a agua potable, es indigno morirse de enfermedades que se curan, es indigno no poder aliviar el sufrimiento y es indigno no recibir confort en la agonía. El progreso alcanzable, y el ya alcanzado, en todas las áreas de la medicina ha sido espectacular; sin embargo, estamos lejos de que esos beneficios

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posibles se hayan logrado con equidad. La capacidad de los profesionales de la salud no alcanza los niveles de excelencia acordes con las exigencias de las nuevas tecnologías, y los sistemas de organización médica plagan la atención médica de errores por incompetencia organizativa y por costos inaccesibles. El número de médicos excede las necesidades de la población, y como ocurre con toda oferta que excede las demandas, su valor se reduce. Los médicos ven así reducido su valor, sus ingresos económicos se reducen como variable de ajuste ante los aumentos en los costos de los insumos de salud y los aumentos de costo de los insumos de su propia formación profesional conspiran contra su aspiración de calidad. El resultado es que los médicos, consciente o inconscientemente, empujados por la promoción de la industria médica, multiplican la utilización de recursos técnicos que ellos mismos administran y que sirven para aumentar sus ingresos y el costo de la atención médica.

Los médicos centramos nuestros esfuerzos en todo lo que debe saberse para hacer todo lo que puede hacerse y cometer los menores errores posibles, pero hemos insistido poco en hacer solo lo que debe hacerse y abstenerse de hacer lo que no es necesario para tomar decisiones y para obtener el mayor beneficio probable para el paciente. El despilfarro médico, como en todas las otras áreas, es el gasto innecesario para cumplir objetivos sensatos. Son insensateces mayores las que se cometen en la educación, en la justicia y en la salud. Sin embargo no hemos escuchado nunca que los funcionarios, los maestros y los sindicalistas de la educación no solo no alertaran sobre los propósitos de los gobernantes de destruir la educación, sino que han sido sus cómplices buscando tan solo satisfacer sus propios intereses. Tampoco desde la justicia hemos visto luchar contra la insensatez, es la ciudadanía la que hoy les reclama sensatez, como debiera reclamarla para recuperar la educación que se ha perdido.


SER MÉDICO AY E R , HOY Y MA Ñ A N A

Es cierto que los médicos sabemos que el dolor ajeno se tolera mejor que el propio, pero ya nos ha alcanzado a nosotros.

La pregunta que cabe es ¿por qué la medicina debería estar libre de esta insensatez y por qué debiera evitar el despilfarro? Creo que los médicos deben evitar el despilfarro porque lo han sufrido en carne propia, porque los han proletarizado formando más médicos de los necesarios, porque los han formado deficientemente, porque los han convertido en la variable de ajuste para mantener gastos constantes cuando los insumos requeridos por la terapéutica, la tecnología y la información crecen y debe mantenerse la renta de los inversores. Es cierto que los médicos sabemos que el dolor ajeno se tolera mejor que el propio, pero ya nos ha alcanzado a nosotros. Es insensato hacer creer a la gente que la lucha contra la muerte debe y puede hacerse a cualquier costo; debe comprenderse que es imposible que recursos técnicos de excepción estén al alcance de todos. Es insensato pensar que la medicina pueda mantener los principios de

equidad con una educación adecuada restringida apenas a clases sociales económicamente acomodadas. Es insensato pensar que la tecnología será capaz de proteger a la sociedad a pesar de las fallas educativas que impiden alcanzar mejores niveles socioeconómicos, mayor comprensión y más fácil acceso a las ventajas de una vida saludable. Quizás los médicos que están más cerca de la microeconomía que de la macroeconomía deberíamos sentirnos más proclives al principio básico de saber gastar. La riqueza que los médicos generamos para la sociedad es salud y debe ser parte de nuestro esfuerzo que esa salud se pueda distribuir equitativamente.

Nota: Este texto forma parte del libro Ser médico ayer, hoy y mañana, del Dr. Alberto Agrest, ediciones Libros del Zorzal.

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Por:

Daniel Flichtentrei (*)

PARTE MÉDICO A

las 6.45 entré a la Unidad de Terapia Intensiva. Clara, la enfermera, me miró asombrada: “¿No es un poco temprano, Daniel?”. Me ofreció un mate. “Puede ser, pero no tenía nada mejor que hacer”. El agua cayendo desde la pava formaba una espuma verde sobre la yerba. Largaba un humito blanco que se retorcía en el aire. “¿Quién está de guardia? Quiero hablar sobre mi paciente”. El teléfono sonaba pero ella no lo atendía. “Está Gabriela, se debe haber dormido recién. Tuvimos una noche terrible”. Entré a la habitación en penumbras. El ventilador de techo producía un zumbido de moscardón. Sobre la cama, advertí una silueta difusa, enroscada sobre sí misma. Me acerqué. Tenía el cabello desparramado sobre los ojos cerrados. Los pies colgando en el aire, fuera de la cama, con las sandalias todavía puestas. Vestía un ambo blanco arrugado, con gotitas de sangre seca sobre el frente. El cuello en “V” por donde asomaba el nacimiento de los pechos. Se movían con la respiración. Subían y bajaban con la serenidad de un barco sobre un mar de olas tranquilas. Desde el bolsillo lateral sobresalía una ficha con las constantes de calibración del equipo de volumen minuto. Las


RELATO - PA RT E M É DI CO

manos apretadas. Las uñas con el esmalte saltado en casi todos los dedos. Una pulsera dorada muy finita daba dos vueltas a su muñeca. La luz roja del celular titilaba sobre la almohada. La colcha tenía agujeros irregulares y los bordes deshilachados. Sobre la mesa de luz, todavía abierto, La mujer temblorosa, de Siri Hustvedt, con varias frases subrayadas con lápiz. Un vaso térmico con el logo de Zienam 500 mg IV con restos de café volcado sobre el piso. Me acerqué. Acomodé una silla a la altura de su cabeza. Tenía la boca semiabierta. El aire la atravesaba con un soplido lento y profundo. Me quedé un rato mirándola en silencio. Tomé su cabello con una mano, y lo recogí por encima de la cabeza. El cuello desnudo y largo estaba sembrado de pelitos delgados que subían hacia la nuca. Dos alas pequeñas tatuadas entre las escápulas. Acerqué mi nariz hasta dejarla pegada a su piel. Aspiré dos veces para llenarme de su olor. Salí en puntas de pie. Cerré la puerta. Clara me esperaba con otro mate. “¿Y? ¿Hablaste con ella?”. Tomé dos sorbos cortos. Me quemé la lengua. “Sí, me dijo todo lo que necesitaba saber. Ahora acompañame a ver a mi paciente. Gracias por los mates”.

(*) Daniel Flichtentrei es médico cardiólogo, jefe de contenidos médicos de IntraMed.net y miembro estable del Consejo Editorial de ese suplemento.

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Por:

Juan Brodersen

GUARDAPOLVOS MÉDICOS, CONSULTORIOS Y MUCHO SEXO

“Cuanto más sexo tenemos, más humanos somos”, dice el autor. La premisa es simple: Guardapolvos cuenta historias de encuentros sexuales en hospitales. Médicos, instrumentistas, enfermeras y consultorios son protagonistas de los relatos que Martín De Ambrosio construyó en su última obra. El escritor se dedica, principalmente, a libros de divulgación científica. Pero con este, se animó a romper los moldes, para hacer un conglomerado de historias y personajes realmente únicos. De fácil y atrapante lectura, cada relato se construye sobre la base de una historia real, siempre con identidad reservada. Y se trata de esas en las que, si se leen una o dos páginas, es imposible no seguir hasta el final. En esta entrevista, el autor cuenta cómo se le animó al tema, algunas historias increíbles y quiénes son los que más éxito tienen entre consultorios.


E N T R EV I STA

en las primeras entrevistas, no tenía idea de en qué iba a terminar el libro. Martín De Ambrosio

¿Cuál fue la situación más rara que viviste mientras estabas escribiendo Guardapolvos? En uno de los casos, me senté con el entrevistado, a quien no conocía, y lo primero que me dijo fue: “Tengo todo filmado, ¿querés venir a mi casa a verlo?”. Aun sabiendo que estaba ante una oportunidad quizá única, decliné la amable invitación.

¿Cómo surgió la idea de recopilar historias sobre sexo en hospitales? Confluyeron dos aspectos. Por un lado, venía con ganas de hacer algo más narrativo que mis libros anteriores (que, si bien tenían narración, pertenecen al género divulgación). Por el otro, después de mucho hablar con médicos para no-

tas sobre ciencia en los medios de comunicación, empecé a ver que se repetía un lugar común: que en las guardias pasa de todo, sexualmente hablando. Y busqué médicos para corroborar o refutar esa idea.

¿Qué tipo de prejuicios tuviste que dejar para encarar las entrevistas? Por suerte, no muchos. Traté de ir lo más limpio posible, para oír lo que quisieran decirme. De hecho, en las primeras entrevistas, no tenía idea de en qué iba a terminar el libro; de modo que se fue construyendo a medida que oía lo que oía. Y me sorprendía, como apuesto a que se sorprendan también los lectores al conocer las historias, algunas de las cuales pueden hacerles decir “ah, caramba, la especie humana”. Eso me pasó a mí.

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¿Empezaste a dudar de algún amigo o pariente médico después de escribir el libro? A más de uno le ha pasado, te cuento… Si eso sucede, es una gran noticia, porque funciona el efecto de empatía que el escritor desea que el lector tenga. De todos modos, hay que recalcar que, si los libros tienen alguna función, en este caso no se buscó moralizar sobre ninguna de las actividades narradas y practicadas, ni mucho menos juzgarlas, sino describir qué pasa en ese ecosistema tan particular que es el hospital, una comunidad cerrada quizá a la manera de las de Michel Foucault. portada del libro.

En la introducción, contás que aspirabas a una cierta neutralidad. ¿En qué extremos podía caer el libro? ¿Cómo los evitaste? Con este tipo de temas que durante mucho tiempo fueron tabú y aún hoy están estigmatizados por ciertos grupos o religiones que, debido a su particular organización, buscan que la gente reduzca su actividad sexual, hay que ser cuidadosos. Una de las modestas

hipótesis que el libro cita es que cuanto más sexo tenemos, más humanos somos (porque los animales son los que se limitan a tener sexo para reproducirse). De modo que es una de las características de la cultura. Si disco es cultura, también sexo es cultura, con perdón de Sadaic. Y claro que no me corresponde dictaminar qué es patológico y qué no. Tiendo a pensar que nada, pero yo soy apenas escritor de temas médicos, no médico.


E N T R EV I STA

Luego de mencionar mucho las historias más bizarras o trash, creo que me emocionan más los relatos en los que están en juego la sensibilidad y los sentimientos

¿Cuál es la particularidad del hospital como lugar en donde lo sexual se da?

Hay un par de historias increíbles. Amantes ocasionales, vidas paralelas de más de veinte años… ¿cuál fue la que más te llamó la atención? ¿Por qué?

Básicamente, para el sexo en el hospital o similares, confluyen el estrés al que los médicos y el personal están sometidos, las larguísimas guardias (de 24 o 36 horas, y después a seguir laburando) y la disponibilidad de los lugares tradicionales para hacerlo, como camas, baños y demás. Claro que también se usan ascensores, terrazas, quirófanos y hasta trailers puestos de emergencia por la epidemia de gripe A.

Luego de mencionar mucho quizá las historias más bizarras o trash, creo que me emocionan más los relatos en los que están en juego la sensibilidad y los sentimientos. Como aquella de los médicos que eran compañeros y solo amigos durante tres largos años y que, luego de una madrugada terrible en la que murió una madre joven, decidieron volver a vivir a través del amor (o el sexo, si es que no son sinónimos).

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es muy lindo ese papel de oír esas vidas, esas autobiografías sexuales y buscar con pocas palabras que las personas se explayen.

Relatás algunos casos de arrepentimiento, en los que, si bien los protagonistas cuentan cómo disfrutan de sus dobles vidas, dicen que harían las cosas de otra manera. ¿Cuál fue tu impresión general de los entrevistados? ¿Hacían una especie de catarsis con vos? Supongo que sí. Muchas veces se menciona al periodista en su rol de entrevistador como un sucedáneo de otros personajes que han funcionado como confesores a lo largo de la historia, curas, psicoanalistas y policías, cada uno con sus particularidades. Si uno no se excede, es muy lindo ese papel de oír esas vidas, esas autobiografías sexuales y buscar con pocas palabras que las personas se explayen.

A partir de las entrevistas que realizaste, ¿podrías hacer una tipología por especialidad? Fue una de las sorpresas del libro saber lo mal que opinan los colegas de otras especialidades respecto de los cirujanos. Que son como dioses, que se creen que los pasillos se abren ante sus pasos, que son vagos, dictadores y estrellas. Pero, a la vez, también son los más divertidos y los que más actividad sexual tienen, en promedio. Luego, vienen los traumatólogos, que en ocasiones también operan. Por último, al menos a simple vista, los ginecólogos, con la libido por el piso por la rutina de ver órganos sexuales.


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VAMPIRISMO El vampirismo clínico es el trastorno mental caracterizado por la excitación sexual asociada con una necesidad compulsiva de ver, sentir o ingerir la sangre, donde puede existir o no el autoengaño creencial de ser un vampiro. A lo largo de la historia, ciertos personajes que padecieron este trastorno han sido disparadores de célebres obras literarias, del cine y de la televisión.


CURIOSIDADES M É DI CAS - VAM P I R I SMO

Vlad Draculea También conocido como Vlad III o Vlad Tepes, es un noble héroe nacional rumano que, en el siglo XV, luchó contra la invasión de los otomanos y es famoso por la crueldad de sus métodos. Vlad III, que realmente era valaquio y no transilvano, según Bram Stoker, es apodado Tepes, que significa “empalador” en rumano, por su método más famoso para escarmentar a sus enemigos. Draculea significa “hijo de Dracul”, que, a su vez, significa el dragón, y que era el título de su padre, Vlad II, un voivoda (príncipe) caballero de la Orden del Dragón. Debido a su éxito en expulsar a los turcos de Valaquia, por lo cual vivió en constante estado de guerra durante 1431 y 1476, y liberar la comarca de la delincuencia, se lo considera un héroe nacional en Rumania y el salvador de Europa, pues Valaquia, junto con la vecina Transilvania, constituyen la puerta meridional de Europa que todo invasor procedente de Asia debía pasar si intentaba conquistar por el sur las

La leyenda siniestra de Draculea surge desde su misma época, cuando sus enemigos solo podían explicar sus victorias militares atribuyéndole poderes. fértiles llanuras europeas. Su historia es relatada en la canción titulada Von ainem wutrich der hies Trakle waida von der Walachei, escrita por Michael Beheim, juglar germánico súbdito del rey húngaro Matías Corvino, en cuya corte conoció a Vlad cuando este se refugió allí huyendo de sus enemigos. La leyenda siniestra de Draculea surge desde su misma época, cuando sus enemigos solo podían explicar sus victorias militares atribuyéndole poderes necrománticos. Inspiró la novela Drácula, de Stoker, aunque no existe evidencia histórica de que bebiera sangre de sus víctimas ni las leyendas locales lo señalan como vampiro. Durante el siglo XX, su figura ha tratado de ser reivindicada.

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Condesa Elizabeth Báthory Llamada "La Condesa Sangrienta", vivió entre los siglos XVI y XVII e inspiró a Sheridan Le Fanu para crear, en 1872, a la protagonista de su famosa narración Carmilla. También fue inmortalizada en el “Tratado de Erzsebet Báthory de Valentine Penrose”, escrito por Alejandra Pizarnik. Elizabeth Báthory, importante aristócrata húngara y famosa en su época en Europa por su belleza, fue acusada de secuestrar en su castillo de Cachtice (en la actual Eslovaquia) a numerosas doncellas vírgenes, nobles y campesinas, a quienes torturaba y desangraba hasta la muerte para obtener la sangre que usaba en sus baños y bebía (aunque esto último no fue comprobado en el proceso), como parte de prácticas de magia negra en las que era asistida por un séquito de brujas, bajo la creencia de que así se conservaría hermosa y lozana. El corto proceso judicial, ordenado e impulsado por el emperador Matías II, finalizó el 7 de enero de 1611, y mientras sus cómplices fueron torturadas

secuestraba doncellas vírgenes, nobles y campesinas, a quienes torturaba y desangraba hasta la muerte para obtener la sangre que usaba en sus baños y bebía. y condenadas a pena de muerte en la hoguera, a Elizabeth, por su condición aristocrática y la importancia política de su estirpe, solo la condenaron a vivir emparedada en sus aposentos, que fueron sellados para siempre y donde uno de sus carceleros la encontró muerta en agosto de 1614. La condesa Báthory es referencia ineludible en los estudios sobre el mito europeo del vampiro, pues su historia se entremezcla con las leyendas relacionadas con aquel.


CURIOSIDADES M É DI CAS - VAM P I R I SMO

Gilles de Rais

Henry Fitzroy

El caballero bretón Gilles de Montmorency-Laval (1404–1440), Baron de Rais, luchó en los tramos finales de la Guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco, pero fue más conocido como un prolífico asesino serial de niños.

Primer duque de Richmond y Somerset, conde de Nottingham (15 junio 1519 - 23 julio 1536), era el hijo bastardo del rey Enrique VIII de Inglaterra y su amante adolescente, Elizabeth Blount, y fue la única descendencia ilegítima que el monarca reconoció.

Este aristócrata francés del siglo XV buscó en la sangre el secreto de la piedra filosofal. Así, torturó y dio muerte a unos 300 niños durante ocho años. Los asesinatos llegaron a su fin en 1440 cuando una violenta disputa con un pastor condujo a una investigación eclesiástica que sacó los crímenes de Gilles a la luz. En el juicio, los padres de los niños desaparecidos en la zona circundante y cómplices propios de Gilles testificaron en su contra. Fue condenado a muerte y ahorcado en Nantes el 26 de octubre 1440. Se cree que Gilles de Rais fue la inspiración para Barba Azul, el cuento de hadas de Charles Perrault, de 1697. Su vida es el tema de varias novelas modernas, y se hace referencia en una serie de álbumes de bandas de rock y canciones.

Enrique VIII había dictado una ley que le permitía nombrar a un sucesor, pero pensaba que el duque de Richmond no tendría éxito al trono, ya que era tísico y diagnosticado incurable para la época. El Duque de Richmond y Somerset murió a los 17 años, posiblemente de tuberculosis. Aunque su muerte no está esclarecida ni hay referencias históricas de actividades criminales o de vampirismo, inspiró a la escritora Tanya Huff un personaje del mismo nombre: un vampiro “bueno”, novelista y detective, que protagoniza la saga “Blood Ties”, convertida en serie de televisión, donde el personaje es un vampiro de cuatrocientos años de edad, hijo ilegítimo de Enrique VIII.

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Por:

Valeria Román para Clarín

Aunque no es obligatoria, es clave en la formación. Como en muchos lugares las condiciones no los convencen, muchos graduados salen cada año directo a trabajar. Por esta razón es que el faltante de especialistas se está haciendo cada vez más notorio en diferentes servicios. En la Argentina, se reciben 6.000 médicos por año según el Ministerio de Educación, pero solo la mitad realiza la residencia, que es el período de formación en alguna especialidad reconocida bajo la supervisión de tutores en hos-

pitales. Esos médicos que no hacen la residencia igual pueden salir en ambulancia para atender pacientes graves, recetar medicamentos, y hasta llegar a operar sin el entrenamiento adecuado. Aunque esta situación no está fuera de


N OT I C I AS M É DI CAS

alguna norma –ya que nadie está obligado a hacer la residencia–, la falta de entrenamiento es hoy una gran preocupación para autoridades sanitarias y universitarias. “Es una situación trágica, porque se forman cada año 3.000 médicos que no realizan la residencia para adquirir conocimientos mínimos para aplicar con los pacientes. Muchos de ellos deambulan entre puestos temporarios o guardias médicas alejadas, ambulancias para emergencias o directamente se dedican a tareas que no tienen que ver con su profesión”, afirmó Ginés González García, exministro de Salud de la Nación, quien publicó el libro Médicos: la salud de una profesión, con Claudia Madies y Mariano Fontela, en el que abordan la problemática. Desde la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, el decano Alfredo Buzzi coincidió en que hoy “la situación de las residencias es una preocupación”. ¿Por qué ocurre? Buzzi afirma que “es un problema muy complejo. En algunos lugares, no hay plazas disponibles. Pero en otras instituciones, ofertan vacantes, pero no brindan condiciones laborales que sean interesantes para que los médicos quieran hacer las residencias. Por ejemplo, hay especialidades como la neonatología o la anestesiología que tienen mucha demanda, pero tienen pocos residentes”.

Ocurrieron también cambios sociales que impactaron en la formación médica. “Muchos temen los juicios por mala praxis por parte de los pacientes o los familiares. Entonces, evitan las especialidades que los exponen más a juicios. También incide en que ahora el 70 % de los graduados en medicina son mujeres, y eso hace que las preferencias en las residencias hayan cambiado: medicina interna, cirugía, ginecología y dermatología son ahora las más demandadas”, señaló Buzzi. Las residencias duran entre tres y cuatro años, y cada médico que las hace cobra aproximadamente 4.000 pesos por mes, según un informe que publicó la Organización Panamericana de la Salud (OPS) con datos sobre la Argentina y otros países latinoamericanos. Si bien en los últimos cinco años las plazas para residentes aumentaron el 10 % porque el Ministerio de Salud de Nación salió a dar más apoyo, los especialistas consideran

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que el problema aún no está resuelto. “Una de las causas del faltante es que no hay estímulo en el sistema de salud para que se hagan las residencias –sostuvo González García–. Porque no hay un examen obligatorio que mida las competencias de los médicos después de graduarse o a lo largo de su desarrollo laboral, como sí existe en otros países. Para la sociedad argentina, no es bueno que muchos médicos no hagan la residencia porque salen a atender sin un adecuado entrenamiento”. El informe de OPS también menciona el reconocimiento limitado que reciben las residencias: “El caso de la Argentina presenta algunas particularidades. La Ley de Educación Superior (Nº 24 521) no contempla las residencias como programas de formación de posgrado. Solo el 6 % de las residencias del país son universitarias. No todas otorgan título de especialista”. Con respecto al papel de las universidades locales, advierte: “A pesar de que las universidades son las responsables de aprobar, avalar y supervisar el cumplimiento de los programas y de otorgar el título de la especialidad, el acompañamiento es bajo y en algunos casos consiste en la actualización de los programas y la ejecución de cursos de metodología de investigación, los cuales no han mejorado la calidad de las investigaciones hospitalarias”. A esas cuestiones, se le suma que los médicos que sí hacen las residencias optan por especialidades que no

son tan prioritarias para la situación sanitaria del país. Hoy hay faltantes de anestesistas, obstetras, pediatras, psiquiatras, epidemiólogos, entre otros. Según Fontela, quien es politólogo e investigador de la Universidad ISalud, se está comprometiendo –en parte– el futuro. “Estamos pasando desde un paradigma centrado en el hospital al paradigma orientado a la atención primaria de la salud, que implicará que una persona se atiende en un centro de salud y se debería encontrar con personal capacitado para derivarla o no a centros más complejos. Este funcionamiento en redes debería estar más aceitado, y por eso necesitamos más profesionales que sigan la especialidad en prevención y promoción de la salud”. Precisamente, los médicos del futuro fue el eje del Primer Foro Argentino de Facultades y Escuelas de Medicina Pública, que se realizó durante junio en Córdoba. La característica del médico que necesita el país “es un generalista con una fuerte orientación hacia la atención primaria de la salud, porque resuelve entre el 70 % y el 80 % de los problemas de la salud”, dijo el decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba, Gustavo Irico. Durante el encuentro, el secretario de Políticas Universitarias de la Nación, Martín Gill, también sostuvo que hay que apuntar a un profesional “comprometido con el rol de la medicina comunitaria”.


N OT I C I AS M É DI CAS

El caso del Posadas: sobran vacantes y desborda de gente Los virus que atacan en invierno desbordaron el servicio de pediatría del Hospital Posadas, en la localidad de El Palomar, en el Conurbano. Desde fines de mayo, empezaron a llegar más casos de bebés y niños con bronquiolitis, gripe y neumonía. Pero los casos fueron muchos y las camas de internación no alcanzaron, como había sucedido en julio de 2007. Los médicos tuvieron que dejar a los chicos internados en camillas de la sala de guardia, y en otros sectores no aptos para internación pediátrica. “El problema desbordó a los médicos porque faltan más profesionales”, destacó Luis Lichtensztein, presidente de la Asociación de Profesionales del Hospital Posadas e integrante del gremio que agrupa a los médicos bonaerenses CICOP. “Otros centros sanitarios no pueden brindar la atención que hace falta y esto genera que mucha gente vaya peregrinando por distintas instituciones hasta terminar en el Hospital Posadas. Los médicos que hay en el hospital ahora están superados por la excesiva demanda. Además, sufren ataques violentos, robos en los alrededores, o gritos por parte de familiares de los chicos

que llegan al Posadas después de haber pasado por otros centros de salud y hospitales que no los atienden. Al llegar aquí, los familiares quieren que los atiendan rápido y reclaman. Como la atención a veces no es tan rápida como se quisiera, justamente por la sobredemanda, se arman discusiones”. Lichtensztein también comentó: “En pediatría y en cuidados intensivos, es cada vez más difícil conseguir médicos. Porque los sueldos son bajos. En algunos casos, la situación está precarizada: trabajan, pero no son médicos de planta. Y el trabajo con tantos pacientes es enloquecedor: hay médicos que tienen ataques de pánico. Se abrieron catorce vacantes en residencia de pediatría, pero solo se cubrieron once”, contó. ¿Por qué no se completan las plazas de residentes? “En el Hospital Posadas hay 300 residentes que son pagados por el Ministerio de Salud de la Nación. Pero hay una dificultad creciente para cubrir las residencias de clínica general, porque las nuevas generaciones de médicos están más interesados en las especialidades más tranquilas y que redunden en tener ingresos mayores. Esto ocurre también en otros hospitales”.

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EVENTOS Y CONGRESOS

AGOS TO ·› 2 al 4 de Agosto de 2012 III Congreso Nacional y I Internacional de Medicina Preventiva

·› 9, 10 y 11 de Agosto de 2012 XV Congreso Argentino de Cancerología Paseo La Plaza, Corrientes 1660, CABA. Informes e inscripción: www.socargcancer.org.ar info@socargcancer.org.ar sec.cancerologia@gmail.com

·› 9, 10 y 11 de Agosto de 2012 III Congreso Nacional y I Congreso Internacional Medicina Integrativa

Buenos Aires Informes e inscripción: aami.medicina.integrativa@gmail.com

Hilton Hotel, Malasia 884, CABA. Informes e inscripción: 11 4777 9449 aami@anajuan.com

·› 8, 9, 10 y 11 de agosto de 2012

·› 9 al 11 de agosto de 2012

3º Jornadas Nacionales de Medicina Interna Pediátrica 2º Jornadas Nacionales de Enfermería en Medicina Interna Pediátrica 1º Jornadas de Kinesiología en Medicina Interna Pediátrica 1º Jornadas de Farmacia Pediátrica Hospitalaria

7mo. Congreso Argentino Tabaco o Salud y 3er. Encuentro Argentino Uruguayo

Centro de Docencia y Capacitación Pediátrica "Dr. Carlos A. Gianantonio". Salguero 1242, Ciudad de Buenos Aires. Organiza: Sociedad Argentina de Pediatría, Entidad Matriz. Av. Coronel Díaz 1971 , CABA. Informes e inscripción: 011 4821-8612 congresos@sap.org.ar www.sap.org.ar

14º Congreso Internacional de Medicina Interna del Hospital de Clínicas

Hotel Panamericano, Buenos Aires. Informes e inscripción: www.tabacosalud2012.com.ar

·› 14 al 17 de agosto de 2012

Sheraton Buenos Aires Hotel & Convention Center- San Martín 1225, CABA. Organiza: Hospital de Clínicas, UBA. Informes e Inscripción: H. de Clínicas, Av. Córdoba 2351, piso 10º. 11 5950-9083 / 9084 congresomi@hospitaldeclinicas.uba.ar


AG E N DA

·› 23 de agosto de 2012 Simposio Internacional de Esclerodermia y Raynaud Salón San Isidro, Sheraton Hotel. Buenos Aires Informes e Inscripción: www.esclerorermia.org.ar esclerodermia2012@anajuan.com

EVENTOS Y CONGRESOS

SEPTIEMBRE ·› 6 y 7 de Septiembre 2012

·› 12 y 13 de septiembre de 2012

Congreso de la Asociación Argentina para el Estudio de la Cadera y la Rodilla

III Congreso Iberoamericano de Oculoplástica y Orbita 2012

Hotel Sheraton - Ciudad de Mendoza Informes e Inscripción: 11 4801-2320 int. 123 www.acaro.org.ar secretaria@acaro.org.ar

Salón Retiro, Hotel Sheraton, Buenos Aires Informes e Inscripción: www.eventoba2012.com

·› 6 y 7 de Septiembre de 2012 VI Simposio Internacional de Bioquímica Endocrinológica Hotel Pestana. Carlos Pellegrini 877 Ciudad Autónoma de Buenos Aires Informes e Inscripción: www.saem.org.ar/form_simposio_bioquimicos.asp graciela@saem.org.ar ilse@saem.org.ar

·› 6, 7 y 8 de septiembre de 2012 12º Congreso Argentino de Pediatría Social 7º Congreso Argentino de Lactancia Materna Sede: Ciudad de Corrientes Organiza: Sociedad Argentina de Pediatría. Informes e Inscripción: 011 4821-8612 congresos@sap.org.ar www.sap.org.ar

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