
3 minute read
LAS 8 HORAS DE TRABAJO EN EL MUNDO
La jornada de ocho horas hace referencia a la reivindicación del movimiento obrero por la reducción de la jornada laboral y
el establecimiento de las ocho horas de trabajo diarias o 48 horas a la semana, también conocido como el movimiento por
Advertisement
la jornada reducida, que tuvo su origen en las pésimas condiciones de trabajo de la Revolución Industrial en Gran Bretaña a
mediados del siglo XVIII.
«8 horas para trabajar, 8 horas de recreo, 8 horas para dormir». Pancarta exigiendo la jornada de trabajo máxima de 8 horas
diarias, Melbourne, 1856.
"Ocho horas para trabajar, ocho horas para dormir y ocho horas de recreo", ésta era la reivindicación que miles de obreros solicitaban el 1 de mayo de 1886, cuando iniciaron una huelga en todas las fábricas de Chicago para exigir a los empresarios una jornada laboral de ocho horas. Pedían que su gremio fuera incluido en la Ley Ingersoll firmada por el presidente Andrew Johnson en 1868 y que establecía una jornada de ocho horas para todos aquellos empleados de oficinas federales y trabajadores de obras públicas, salvo excepciones y en "casos absolutamente urgentes". Pero esta ley no contemplaba a los obreros industriales cuyas extenuantes jornadas eran de más de once horas diarias.
El punto culminante de aquellas manifestaciones llegaría tres días más tarde, el 4 de mayo, en la conocida como revuelta de Haymarket (también llamada masacre de Haymarket), cuando en mitad de una de las manifestaciones un artefacto explosivo fue lanzado contra la policía. Aquel suceso desató una violencia que acabó en un juicio que condenó a muerte a cinco trabajadores y a penas de cárcel a otros tres. Tan sólo unos días más tarde, varios sectores de la patronal accedieron a reconocer esa jornada más justa.
El 1 de mayo de 1886, unos 200.000 trabajadores se declararon en huelga. En Chicago, donde las condiciones laborales eran aún peores que en otras ciudades, las movilizaciones no cesaron y continuaron durante los días 2 y 3. La empresa de maquinaria agrícola McCormick siguió con su producción gracias a los empleados que no se habían adherido a la huelga y que popularmente se conocen como esquiroles. El resto de obreros, alrededor de 50.000, habían sido disueltos de forma violenta por la policía mientras participaban en una concentración el 2 de mayo. Al día siguiente celebraron una nueva manifestación, y cuando sonó la sirena y los esquiroles salieron se inició una batalla campal que terminó con seis obreros muertos y varias decenas de heridos a manos de la policía. Tras el suceso, el periodista Adolph Fischer, redactor del Asbeiter Zeitung, también conocido como el Chicagoer Arbeiter-Zeitung, un periódico anarquista escrito en alemán, se apresuró a imprimir 25.000 octavillas llamando "a las armas" y convocando una protesta para el día 4 a las 16,00 h. en Haymarket Square. El texto de las octavillas decía lo siguiente: "Al terror blanco respondamos con terror rojo. Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costoso y se bebía a la salud de los bandidos del orden... ¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís! ¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!".
Finalmente, los manifestantes consiguieron un permiso del alcalde Carter Harrison para celebrar un acto a las 19,30 h. Harrison acudió y estuvo en la plaza hasta las 21:30 h. para garantizar la seguridad. Durante el discurso de Samuel Fielden, un pastor metodista socialista, anarquista y laboralista, alguien escondido entre la multitud arrojó una bomba contra la policía matando a seis agentes e hiriendo a otros sesenta. En ese momento se desató el caos y los agentes cargaron contra la multitud abriendo fuego indiscriminadamente. El balance fue de 38 obreros muertos y 115 heridos. Los líderes de la manifestación fueron rápidamente detenidos y ocho de ellos sometidos a un cuestionado proceso judicial.

(Gavaldá, 2020)
