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OSCAR GUTMAN Pintura

ALDAMA FINE ART


Cat. 5 BahĂ­a Esmeralda (detalle)


OSCAR GUTMAN Pintura Exposici贸n y venta del 6 al 30 de junio de 2012

ALDAMA FINE ART

Palacio de Versalles 100 L-B Lomas Reforma M茅xico, D. F. 11930 Tel. (5255) 5247.80.19 info@aldama.com www.aldama.com


Cat. 8 Paisaje mexicano II (detalle) 2


Presentación Por José Ignacio Aldama

“Cuanto más miras un objeto, más abstracto se vuelve e, irónicamente, más real.” —Lucian Freud

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urante muchos siglos la labor de los pintores se concentró en el intento de representar en sus creaciones una ilusión de la realidad. En el siglo XIX, el movimiento impresionista modificó la manera de enfrentar la pintura, incorporando la propia percepción que el artista puede tener de la realidad, llevando al límite su capacidad de abstracción, de “separar por medio de una operación intelectual las cualidades de un objeto para considerarlas aisladamente o para considerar el mismo objeto en su pura esencia o noción”, usando la definición de la Real Academia Española. Se abrió entonces una puerta que jamás podría cerrarse, dando lugar a una exploración que, después de haber pasado por innumerables movimientos pictóricos durante el siglo XX, seguimos viviendo en nuestros días. La libertad de no crear exclusivamente imágenes reconocibles dotó a los artistas con la capacidad de despertar en el espectador emociones inconscientes, dejando atrás los límites que impone la propia preconcepción de la realidad. La abstracción en la pintura ha conocido los extremos —un lienzo en blanco— y ha estado expuesta a una constante exploración para “transcribir lo expresado acentuando los aspectos formales, estructurales o cromáticos, sin atender a la imitación material” (“Arte abstracto” según la RAE). El artista puede entonces centrar su atención no sólo en el producto final, la obra, sino en el proceso de pintarla, en su interacción con el pigmento, el lienzo y las herramientas, buscando manipular sus sentimientos inconscientes y con ellos despertar los del espectador. Al reducir las distracciones conscientes al mínimo, una obra abstracta se convierte en una poderosa herramienta para mover nuestro inconsciente. Sin embargo, la exploración de la abstracción en la pintura ha sido malinterpretada por muchos artistas, que en un afán de crear imágenes novedosas que llamen la atención de los espectadores, han buscado sorprender no por la imagen misma, sino por los materiales utilizados, dando pie a perturbadoras creaciones realizadas con productos tan inverosímiles como fluidos corporales o soportes tan efímeros como el papel higiénico, presentándose como falsas vanguardias.

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Cat. 16 El día luminoso (detalle)

Es obligación del espectador reconocer estas creaciones que pueden llegar a despertar emociones, pero que se alejan de lo que entendemos colectivamente como obras de arte, por más subjetivo que este concepto pueda llegar a ser. Desde luego es responsabilidad de quien se acerca al arte para adquirirlo y coleccionarlo, revisar que su adquisición no sea una improvisación que mutará o desaparecerá en el tiempo, a menos, claro está, que encuentre cierto gozo en ello. Basta con visitar ciertas ferias de arte o navegar por internet para cerciorarse de que, por momentos, el mundo del arte resulta más una suerte circense que un escenario donde se busque enaltecer el espíritu humano para trascender en tiempo y espacio. La exposición que ahora presentamos, como todos los proyectos que enfrentamos en Aldama Fine Art, buscan defender la buena pintura, la que se basa en la preparación, el oficio y la responsabilidad, cualidades que se conjugan magistralmente en la obra del maestro Oscar Gutman. Sus creaciones, desarrolladas con un alto grado de abstracción, a veces nos sugieren ciertos trazos de realidad, en lo que Avelina Lésper, en el ensayo que sigue a estas líneas, llama “paisajes fragmentarios”. Ésta es una muestra de su trabajo reciente, desarrollado en ocasiones con la milenaria técnica de la encáustica, proceso en el que los pigmentos se aglutinan con una base de cera, dando a la obra una apariencia y brillo muy particulares. Los soportes son lienzos y a veces maderas que le permiten afrontar con mayor fuerza el trabajo. Los formatos son diferentes, desde obras de gran tamaño hasta piezas alargadas que Gutman presenta sugiriendo frisos interiores. Algunas obras formaron parte de su más reciente exposición Frisos, pinturas y objetos presentada en el Museo Manuel Felguérez de la ciudad de Zacatecas y todas son congruentes y consistentes con el trabajo que ha desarrollado durante los treinta y siete años que han transcurrido desde su primera exposición individual. Con esta muestra cerramos en ciclo de exposiciones que hemos preparado para el primer semestre del año, sin cesar en nuestra búsqueda por presentarle a nuestro creciente público una propuesta sólida para enriquecer su patrimonio visual en esta trayectoria que suma ya cinco años de trabajo y casi treinta muestras realizadas.

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Cat. 11 Paisaje cรกlido (detalle) 5


Cat. 1 Tempestad y calma (detalle) 6


Oscar Gutman. El paisaje fragmentario. Por Avelina Lésper Avelina Lésper es historiadora y crítica del arte, especialista en Historia de la Pintura Europea Publica en el Suplemento Cultural “Laberinto” de Milenio Diario, en el semanario Sin Límites, en la revista Replicante y la revista Antídoto. Tiene un espacio en la estación de radio de la Universidad de Guadalajara y sus textos pueden revisarse en su página web www.avelinalesper.com.

De la factura, el color y la forma

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utman utiliza la forma para organizar el color, es una metodología para ubicar sus bases tonales. La complejidad de crear una composición armoniosa, que haga del espacio plano una geometría creada, inexacta, serena, meditativa, para distribuir y plantear el equilibrio entre peso, medida, color y forma. Gutman no cree en el vacío, satura la vista, a veces con poliedros extendidos y otras en paisajes esenciales. Sus colores se agrupan en elementos modulares de geometrías primitivas, geológicas, orgánicas, botánicas planteadas en primeros planos que dan a la pintura estatus de objeto, de presencia estructurada. Gutman va más allá de su propio momento, de este tiempo, reta a las formas conocidas para trazar la pureza de otras que se muestran milenarias, que nos recuerdan los misteriosos rastros que deja el mundo físico en nuestra memoria. Investiga en el matiz, la textura, en rangos distintos de consistencia y pulidos con ceras, esgrafiados que crean una topografía visual en la superficie. Gutman hace evidente y refuerza en cada tabla, en cada lienzo, su relación con los materiales y las sensaciones que provocan en la composición y en el planteamiento del color. Construye sobre la superficie de los soportes, agrega densidades y capas que ocultan y revelan los distintos colores. Gravita entre los muros de un friso de Pompeya, en su textura que ha sufrido el tiempo y las furias de los dioses y recupera sus tonalidades. En cada pintura podemos percibir las cicatrices internas que se cubren en las sucesivas capas de color y que emergen con la capa siguiente. La delicada densidad de los colores: los claros y los intensos, azules oceánicos o de cielo rasgado; verdes selváticos y húmedos; ocres y rojos volcánicos; tonos fríos o violentos rosas, muestran la capacidad de Gutman para percibir, sentir y conceptualizar el color, para reinventarlo. En el espacio de su pintura, el color es un valor puramente

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Cat. 17 Estanque de piedra (detalle) Cat. 12 Después del naufragio (detalle)

óptico, sensorial, roto y matizado por la encáustica. Con un sentido reverencial a la factura, a una realización cuidadosa, meticulosa que se deja llevar por un ritmo emocional, cromático, que narra la secuencia de cada composición. De la obra Sin título, encáustica 4. La obra en su densa y complicada sucesión de color y capas nos deja con la sensación de que nos quedamos sin ver lo que hay detrás del espacio coloreado, de esa mezcla que crea rojos grumosos y salpicados por decenas de tonalidades del alma mineral de la piedra volcánica. Superficies con perspectivas geométricas trazadas linealmente o en cortes transversales de los estratos terrestres. Las aristas del cuadrado que se rompen con curvas internas, en rojos y líneas oscuras. Esta arquitectura irreal tiene un muro lateral con una ventana de la que sale una luz grisácea, verde, azul, cae líquida y es replicada con más intensidad en la parte superior con un trazo horizontal, un río de color que cruza la orilla superior del lienzo. La naturaleza es color contenido en una forma que remite sintéticamente a su origen. El día luminoso, un árbol sin follaje, en contraste con una hoja grande en otro ángulo, compartiendo el plano con un camino diagonal, sin marcar horizontes. Sus coordenadas le permiten acceder a todo el espacio pictórico, de arriba a abajo, de lado a lado. El Paisaje Mexicano II describe los elementos básicos que nos recuerdan el terreno árido, la silueta de una puerta, el agua de un río y un árbol. El color recrea la temperatura cálida de un lugar que no existe en el mapa, el cuadrado exacto de esa puerta tiene una luz que la denuncia como lo único construido, lo demás, en su síntesis de formas, es parte de una naturaleza descriptiva de su esencia.

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Cat. 4 El oro de las cosas 2010 9


Cat. 23 ParaĂ­so imposible (detalle) 10


Cat. 3 Orígenes (detalle) Cat. 10 Paisaje imposible (detalle)

Configuración de profundidades acuáticas sordas, Azul Profundo, mosaicos, vitrales de una ventana veneciana, parcialmente veladas y matizadas por el trato del color, por las capas que dejan salir otros tonos y transparencias, que podemos apreciar en un efecto óptico según la distancia de la obra a la que nos encontremos. El acercamiento revela esos desgarramientos, los límites cuidados y los azules tallados. La distancia unifica el efecto y le da suavidad al contenido y definición a los bordes minuciosos que diseñan las formas. La exploración que Gutman hace de los territorios pictóricos: Paisaje Imposible, aquí la combinación del color es instintiva hasta que la composición los reúne y distribuye en el espacio. La visión del paisaje es fragmentaria, vemos los rompimientos verticales en negros que traslucen blancos y las formas que se organizan en rectángulos sesgados, torres, diagonales y curvas que se interrumpen y se continúan de un color a otro. El paisaje es la ordenación artificial de elementos que se integran y dan sentido al espacio. Verdes en variaciones, morados que trasparentan tierras, azul acuático y grises terrosos, cada uno en su sitio y con trazas de los otros colores que habitan en el paisaje. En una dramática huella, un fragmento de la obra reúne en capas varios de los colores que intervienen por separado, aquí mezclados se convierten en la síntesis de la pintura, es la fuente de la que surge el panorama visual. En A Pleno Día Gutman separa color que vibra en la temperatura incontrolable del sol. Ese sol quemante que no proyecta sombras se desintegra en sus diferentes rayos y se extiende en un mosaico alargado. El anaranjado del reflejo que hiere la vista, el rojo que

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Cat. 9 Azul profundo (detalle) Cat. 14 Las mil noches y una (detalle)

calienta, el gris azulado roto con ocres que se filtra en la atmósfera para inventar un cielo azul. Las orillas más claras que separan los colores y los reagrupan en geometría plana con curvas, diagonales, triángulos dentados que pueden ser calles, plazas o simplemente destellos despedazados por el pintor. Analiza desde la materia para descubrir los tonos que la tiñen, los rescata y los reinventa en el lienzo o la tabla. Para Gutman no existen colores puros, existen los que él inventa, los que mezcla con audacia. Las capas de la encáustica revelan que cada forma involucra decenas de tonos para crear uno que sea la voz principal de su narración. Los colores por distintos que sean comparten bases y afinidades, entonces, el conjunto responde a una partitura, a una historia. En la profundidad del mar, la selva, el desierto, los estratos de la tierra, Gutman busca el color de cada atmósfera, lo atrae y lo destruye para extraerle su temperatura, su textura o sus sensaciones. La armonía que consigue en cada pintura responde a que esa metáfora cromática es una interpretación de la naturaleza y una reinvención auténtica. En un alarde de su capacidad de analizar el color, en el Coloquio de los Pájaros, a Gutman le basta con una hoja del árbol y una silueta animal, el resto son formas inaprensibles, imaginativas, que contienen el verde del árbol, el gris de las plumas, los azules de cielos diurnos y nocturnos, del follaje que tiñe de frescura la sombra, el marrón de las ramas. Están organizados en un mosaico, no hay figuración naturalista, hay colorismo puro. El hábitat de los pájaros se extiende en sus diferentes tonalidades, como si en el color radicara la cohesión molecular de sus materiales y fuera esa íntima estructura la que les diera unidad, soporte y existencia.

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Cat. 6 Ni agua ni desierto (detalle)

Oscar Gutman, 2012

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Sobre el artista

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scar Gutman (México, D. F., 1957). Cursó estudios de Letras Inglesas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (197377). Realizó estudios de Artes Visuales en la Escola de Disseny i Art (EINA) en Barcelona, España (1977-79); en la Parsons School of Design y en la New York University en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos (1979-81). Realizó su primera exposición individual a los dieciocho años y a partir de entonces ha tenido más de cincuenta muestras individuales y más de cien colectivas en México y en el extranjero. Destacan La conferencia del nuevo sol, en el Museo de Arte Carrillo Gil, en la Ciudad de México (1984); Naturalezas artificiales, en el Centro Cultural de México, en París, Francia (1989); Cielos líquidos, en el Centro Cultural Casa Lamm, en la Ciudad de México (1997); Pintura reciente, en el Centro Nacional de la Artes, en la Ciudad de México (2002) y Frisos, pinturas y objetos en el Museo de Antropología de Xalapa, en Veracruz (2010) y en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, en Zacatecas (2011). Su trabajo ha sido distinguido en varias ocasiones, con reconocimientos como la Mención Honorífica en el Premio Internacional de Dibujo Joan Miró, otorgado por la Fundación Miró, en Barcelona, España (1977), y la Mención Honorífica en la XI Bienal Latinoamericana de Gráfica, organizada por el Museo del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México (1993). Además de la pintura, ha desarrollado su trabajo en disciplinas como la escultura, la estampa, la cerámica y el arte utilitario. Ha colaborado como docente en instituciones como Casa Lamm, en la Ciudad de México, y la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad de Veracruz, en la ciudad de Xalapa, entre otros muchos cursos y talleres impartidos en distintas entidades de la República Mexicana. Ha vivido y trabajado en Barcelona, Nueva York, Xalapa, París y Los Ángeles. Estableció su taller en la Ciudad de México, donde actualmente vive y trabaja. Su obra se puede encontrar en numerosas colecciones públicas y privadas.

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Oscar Gutman, 2012

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Cat. 2 La casa del agua (detalle) 16


Catรกlogo de obra

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Cat. 1 Tempestad y calma 2011 Encรกustica sobre tela 150 x 180 cm

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Cat. 2 La casa del agua 2009 Encรกustica sobre madera 50 x 150 cm

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Cat. 3 Orígenes 2011 Encáustica sobre tela 100 x 120 cm

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Cat. 4 El oro de las cosas 2010 Encรกustica sobre madera 120 x 140 cm

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Cat. 5 BahĂ­a Esmeralda 2009 EncĂĄustica sobre madera 140 x 160 cm

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Cat. 6 Ni agua ni desierto 2011 Encรกustica sobre tela y madera 100 x 120 cm

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Cat. 7 Preparando las naves 2012 Encรกustica sobre madera 120 x 140 cm

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Cat. 8 Paisaje mexicano II 2012 Encรกustica sobre madera 120 x 125 cm

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Cat. 9 Azul profundo 2007 Encรกustica sobre madera 120 x 140 cm

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Cat. 10 Paisaje imposible 2008 Encรกustica sobre madera 120 x 140 cm

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Cat. 11 Paisaje cรกlido 2012 Encรกustica sobre tela 120 x 140 cm

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Cat. 12 DespuĂŠs del naufragio 2009 EncĂĄustica sobre madera 50 x 150 cm

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Cat. 13 Marea nocturna 2009 Encรกustica sobre madera 50 x 150 cm

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Cat. 14 Las mil noches y una 2009 Encรกustica sobre madera 50 x 150 cm

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Cat. 15 Coraz贸n de fuego 2010 Enc谩ustica sobre madera 50 x 150 cm

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Cat. 16 El dĂ­a luminoso 2008 EncĂĄustica sobre madera 120 x 140 cm

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Cat. 17 Estanque de piedra 2010 Encรกustica sobre madera 50 x 150 cm

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Cat. 18 Visi贸n 2012 Enc谩ustica sobre tela 60 x 120 cm

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Cat. 19 OrĂ­genes II (biombo) 2011 Cajas de luz caladas y pintadas 210 x 192 cm c/u

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Cat. 20 A pleno dĂ­a 2009 EncĂĄustica sobre madera 50 x 150 cm

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Cat. 21 El coloquio de los pรกjaros 2012 Encรกustica sobre tela y madera 50 x 150 cm

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Cat. 22 La rosa nรกutica 2011 Encรกustica sobre madera 140 x 160 cm

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Cat. 23 ParaĂ­so imposible 2009 EncĂĄustica sobre madera 50 x 100 cm

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Cat. 24 Sueño húmedo 2009 Técnica mixta sobre tela 120 x 160 cm

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Cat. 25 Paisaje del coraz贸n 2012 Enc谩ustica sobre tela 50 x 150 cm

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Cat. 26 Ni agua ni desierto 2012 Encรกustica sobre madera 31 x 42 x 21 cm

44


Cat. 27 Paraíso imposible 2011 Encáustica sobre cartón 37 x 27 x 16 cm

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Cat. 28 Coraz贸n de fuego 2011 Enc谩ustica sobre cart贸n 42 x 30 x 17 cm

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Cat. 29 Akenat贸n 2011 Enc谩ustica sobre cart贸n 42 x 30 x 17 cm

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Créditos

Coordinación editorial Aldama Fine Art Diseño editorial Laura Rebeca Patiño Cuidado de la edición Rafael Muñoz Saldaña Gustavo de la Peña

ALDAMA FINE ART

© D. R. Aldama Fine Art Palacio de Versalles 100 L-B México D. F. 11930 www.aldama.com info@aldama.com www.facebook.com/aldamafineart

Este catálogo no puede ser fotocopiado, ni reproducido total o parcialmente, por ningún medio o método, sin la autorización por escrito del editor. This catalog may not be reproduced, in whole or in part, in any form, without written permission from the publishers. Junio de 2012

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