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Los alumnos existen Flora Huerta

Curso-Taller: El tutor del CCH, su proceso de cercanía y acompañamiento con los alumnos -Algunos pasos en la intervención tutorialDiseño del curso e impartición: Mtro. Abenámar René Nájera Corvera


Universidad Nacional Autónoma de México. Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Vallejo Curso Taller para profesores: Curso-Taller: El tutor del CCH, su proceso de cercanía y acompañamiento con los alumnos -Algunos pasos en la intervención tutorialDiseño del curso e impartición: Mtro. Abenámar René Nájera Corvera Fecha: del 28 de mayo al 1 de junio 2012 Turno: Vespertino, de 16:00 a 20:00 horas. Duración: 20 horas Sede: CCH Plantel Vallejo, Edif. T salón 7 Las fotografías que ilustran este material de apoyo son cortesía de Gaceta CCH.

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Presentación

Estamos convencidos de que el desarrollo del proyecto del Colegio requiere reflexión amplia y compartida sobre nuestra experiencia en la enseñanza. Hemos invitado a la comunidad de profesores a mostrar en este Suplemento de la Gaceta su experiencia, a comentar las opiniones que aquí vayan apareciendo, a participar. En este número lo hacen los primeros. Construir el Colegio, aportador de novedades académicas, ha sido resultado de discusión y de colaboración. “Experiencias, comentarios, informaciones” se sitúa decididamente en esta misma costumbre.

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Los alumnos existen. Flora Huerta G贸mez


Los alumnos existen Profesora Flora Huerta G. Plantel Vallejo

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ara empezar debo aclarar que dar clase de Comunicación I y II es realmente difícil, porque considero que si mi materia tiene por objetivo estudiar “comunicación” se debe empezar por establecerla. ¿Cuántas veces se imparte X materia durante un semestre o varios semestres y existe entendimiento entre uno y sus alumnos, es decir, se logra la comunicación? Paso a describir rápidamente cómo estructuro el curso, para después centrarme en una experiencia concreta de trabajo que deseo exponer. La materia lleva por nombre Ciencia de la Comunicación, y conforme a una tradición gremial en Vallejo, los profesores dividimos en dos aspectos su desarrollo: el teórico, basado en una antología elaborada para el curso, y el práctico, que se imparte de acuerdo con el dominio que de determinado medio de comunicación, tenga el profesor. Puede ser un taller audiovisual, teatro o de “impresos”. En mi caso, yo manejo el de impresos, quiero decir que la práctica que realizan mis alumnos es la publicación, y la redacción, desde luego, de un periódico escolar, o bien una historieta, con dos números publicados por semestre. Empleo siempre el medio impreso por dos razones, que el Colegio nos ofrece los recursos para imprimirlo, sin costo alguno para los alumnos, salvo la compra del papel y, dos, porque siendo un medio común, al alcance de mis posibilidades, más adelante 5


resulte en la Facultad, en su colonia, en la empresa donde trabaje un medio viable de comunicación que pueda utilizar para plantear problemas que tengan que enfrentar quienes lo rodean. Ahora voy a referir mi experiencia concreta. Desde el primer día de clase pretendo integrarme al grupo como un miembro más del mismo, es decir, que no tenga el consabido papel de maestra, sino el de miembro del grupo que también va a aprender. Aclaro que no sé más que todos, sino que sé lo que todos y deseo aprender junto con ellos. Entonces inicio la integración invitándolos a acomodar las mesas y sillas: siempre formando un cuadro, de tal forma que todos nos veamos a la cara. Pero, y esto es lo importante, al frente de cada uno (tengo un promedio de 30 a 35 alumnos por grupo) pido que siempre coloquen en un cartón o en una hoja de papel doblada su nombre claramente escrito. Esta costumbre —el acomodo de sillas y mesas, el poner su nombre al frente — se mantiene a lo largo de todo el año escolar. Existe una multa leve para quien no la cumpla. El total de las multas es administrado por el grupo y se emplea en la compra de papel para los números de su periódico. Bueno, ahora paso a referirme a la costumbre de anotar cada quien su nombre en un papel o cartón visible al frente de su persona. Resulta que en materia de comunicación cada vez que una persona, en este caso el alumno, se comunica con otra u otras personas (en este caso el maestro, su equipo o todo el grupo), busca al hacerlo tres respuestas: la de confirmación de lo que él es o, mejor dicho, la confirmación de lo que él cree que es; la segunda respuesta que busca es la de rechazo, es decir, que el grupo con el que se comunica rechace, “ le caiga mal”, algo que en sí mismo él rechaza; estas dos primeras respuestas son buenas, sanas. Pero la tercera respuesta, que es la llamada de desconfirmación , es la que deseo combatir con esta práctica del cartón con su nombre, ya que en este caso la respuesta que el alumno busca es precisamente que 6

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nadie lo registre. Que nadie se entere que está ahí, mejor dicho que estando presente, nadie lo vea. El alumno que busca la respuesta de desconfirmación y la obtiene, es aquel que habiendo sido nuestro alumno durante un año, al término del curso, cuando faltan sólo dos semanas para el fin de año, nos va a ver y nos dice que fue nuestro alumno y nosotros hasta ese momento nos enteramos que estuvo en el grupo. Y nos lo volvemos a encontrar tiempo después y tampoco lo registramos. En términos más evidentes, el trato que nos da el burócrata resulta un ejemplo comparativo muy bueno, con relación a lo que siente este alumno. El burócrata siempre nos desconfirma: uno se enfrenta a él y él sólo tiene interés en el arreglo de sus uñas, en cuidar su máquina de escribir, no registra nuestra presencia. Bueno, he expuesto lo principal. Ahora retomo el análisis de mi experiencia. Al poner mis alumnos siempre su nombre en un cartón sobre la mesa en que se encuentran, surgen desde el primer día elementos muy importantes que como estudiosos de la comunicación debemos considerar. Hay quienes escriben su nombre de manera muy descuidada, como no queriendo darse a conocer, otros lo hacen con letras muy “garigoleadas”, otros más lo escriben con letra muy pequeña que no se alcanzan a leer y varios lo hacen con letras demasiado grandes. Aquí con este modesto sistema centro mi interés en el grupo y ubico mi método de trabajo al tratar de establecer una comunicación con ellos, hasta lograrlo. Al hacer esto me niego a dar respuestas de desconfirmación que a fin de cuentas no son otra cosa que negarse a la comunicación, es decir, formar alumnos que no son aceptados, ni rechazados, sino algo peor, alumnos que aún cuando están presentes “no están” en clase. ¿Habrá quien quiera opinar algo acerca de esta experiencia? ¡Ojalá!

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Publicadoen:SuplementoECI(Experiencias,comentarios,informaciones),GacetaCCH,órganoinformativo delColegiodeCienciasyHumanidades.AñoI,primera época, número 1. Primera quincena de febrero de 1984. Suplemento quincenal para profesores, que la entonces coordinación del CCH, a cargo del Mtro. JavierPalenciaGómez,publicabaquincenalmentepara todos los profesores del colegio.

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01 Los alumnos existen UNAM CCH curso taller para tutores impartido en mayo 2012