LA GESTION DEL AGUA Y SANEAMIENTO DESDE LA ÓPTICA DE LOS CONCEJOS ALAVESES

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“LA GESTIÓN DEL AGUA Y SANEAMIENTO DESDE LA ÓPTICA DE LOS CONCEJOS ALAVESES”

ASOCIACIÓN DE CONCEJOS DE ALAVA (ACOA) ARABAKO KONTZEJU ELKARTEA (AKE)

ELORRIAGA • VITORIA-GASTEIZ • 20 Y 27 DE OCTUBRE DE 2011


SEMINARIO “LA GESTIÓN DEL AGUA Y SANEAMIENTO DESDE LA ÓPTICA DE LOS CONCEJOS ALAVESES” “URAREN KUDEAKETA ETA SANEAMENDUA ARABAKO KONTZEJUEN IKUSPEGITIK” Organiza / Antolatzen du:

ASOCIACIÓN DE CONCEJOS DE ALAVA (ACOA) ARABAKO KONTZEJU ELKARTEA (AKE)

Colaboran / Laguntzen du:

EDITA: Juntas Generales de Álava IMPRIME: Imprenta de la Diputación Foral de Álava San Miguel de Acha, 7 01010 VITORIA-GASTEIZ DEPÓSITO LEGAL: VI-421/12


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“LA GESTIÓN DEL AGUA Y SANEAMIENTO DESDE LA ÓPTICA DE LOS CONCEJOS ALAVESES” “URAREN KUDEAKETA ETA SANEAMENDUA ARABAKO KONTZEJUEN IKUSPEGITIK” Presentación: Sr. D. Iñaki URRIZALQUI OROZ. Director General de la Agencia Vasca del Agua (URA). Gobierno Vasco.

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Ilma. Sra. Dña. Marta RUIZ CERRILLO. Diputada Foral de Medio Ambiente y Urbanismo. D. Javier ARGOTE URZELAI. Presidente de ACOA-AKE. HACIA UNA NUEVA CULTURA DEL AGUA Y DEL TERRITORIO, DESDE LO LOCAL.. D. Iñaki ANTIGÜEDAD AUZMENDI. Catedrático de Hidrogeología del Departamento de Geodinámica de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea. USOS DEL AGUA Y RENTABILIDAD DESDE LA PERSPECTIVA DEL ESPACIO RURAL. D. Javier BELZA. Economista. Consultoría EKOGARAPEN. LA GESTIÓN DEL CICLO DE LOS SERVICIOS DEL AGUA EN EL SIGLO XXI. EL CASO DE LA AGENCIA CATALANA DEL AGUA. D. Diego MOXO GÜELL. Director Área Gestión de la Agencia Catalana del Agua. PLANIFICACION, INSPECCION Y CONTROL DE LA GESTION DEL AGUA EN LA CAE. D. Josu PEREA ARANDIA. Director de Gestión de Dominio Público de la Agencia Vasca del Agua (URA). CONTROL, VIGILANCIA E INFORMACIÓN DE LA CALIDAD DE LAS AGUAS DE CONSUMO HUMANO. RED DE CONTROL.. COMPETENCIAS Y OBLIGACIONES DE LAS ENTIDADES LOCALES ALAVESAS. Dña. Nagore IRAZABAL TAMAYO. Técnico de Salud Pública de la Comarca Araba. Subdirección de Salud Pública de Álava. Gobierno Vasco. SÍNTESIS DE LA PLANIFICACIÓN HIDROLÓGICA EN EL TERRITORIO HISTÓRICO DE ÁLAVA. D. José Mª HERNÁNDEZ ORÚE. Jefe del Servicio de Aguas del Departamento de Medio Ambiente y Urbanismo de la Diputación Foral de Álava. LA IMPORTANCIA DEL AGUA EN EL SECTOR PRIMARIO (AGRICULTURA Y GANADERÍA) DEL TERRITORIO HISTÓRICO DE ÁLAVA. D. Iñaki FERNÁNDEZ DE LARREA SÁEZ DE ASTEASU. Responsable del tema del agua del sindicato UAGA. CONSORCIOS DE AGUA EN ÁLAVA. D. Javier SALAS LLAMA. Consorcio de aguas Zigoitia. D. Eusebio SALAZAR PINEDO. Consorcio de aguas Mendi Haran. ¿QUE ES EL AGUA?. Juan Jose Betolaza Pinedo. Secretario de ACOA-AKE Clausura: Excmo. Sr. D. Juan Antonio ZÁRATE PÉREZ DE ARRILUCEA. Presidente de las Juntas Generales de Álava.

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PRESENTACIÓN

Sr. D. Iñaki URRIZALQUI OROZ Director General de la Agencia Vasca del Agua (URA)

Jaun/andreok, egun on. Quiero agradecer a la Asociación de Concejos de Álava por la invitación que han hecho a la Agencia Vasca del Agua URA a participar en las jornadas sobre la gestión del agua y saneamiento desde la óptica de los concejos alaveses. La gestión del ciclo integral del agua, aspecto cuya competencia recae en las entidades locales, es una materia de trascendencia social, sanitaria y ambiental. Las exigencias normativas son crecientes y en el futuro, sin duda, todavía se incrementarán. Por tanto, es necesario disponer de políticas que garanticen la máxima eficiencia en la prestación de este servicio. Entre otras cosas, desde la Agencia Vasca del Agua, entidad dependiente del Departamento de Medio Ambiente, Planificación Territorial, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco, abogamos por sistemas públicos que den suficiente garantía en todos los aspectos, y que tiendan al cumplimiento del principio de recuperación de costes que establece la Directiva Marco del Agua. No me extenderé más. Les deseo que estas Jornadas sirvan para reflexionar y buscar soluciones para lograr un adecuado abastecimiento, saneamiento y depuración en el ámbito de los concejos de Álava. Les animo a participar activamente y les auguro un éxito en estas jornadas. Mila esker. Muchas gracias.

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lma. Sra. Dña. Marta Ruiz Cerrillo. Diputada Foral de Medio Ambiente y Urbanismo)

La Diputada Foral de Medio Ambiente y urbanismo de Álava, Dª Marta Ruiz Cerrillo, comentó las líneas sobre las que la Diputación pretende gestionar el agua de acuerdo con los criterios establecidos en la normativa especial, fijados en la Directiva Europea Marco del Agua y su transposición a nivel interno. Señaló al respecto, que ello implica necesariamente adecuar los sistemas de suministro y tratamiento para que incluyan y apliquen sistemas de control de calidad y sanitarios que garanticen un suministro adecuado a la población. E igualmente, precisa establecer una gestión de la demanda desde el ciclo integral del agua, tanto desde las fuentes de captación, distribución y saneamiento, que tiende a agrupar a los entes pequeños gestores del agua (como los Concejos) en grandes unidades como Consorcios. Además, esto obliga a que el precio del agua se tenga que ajustar a los costes que todas las actuaciones que implican las prácticas anteriores generan.

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D. Javier Argote Urzelai Presidente de la Asociación de Concejos de Álava

Si hay algo que realmente preocupa a los Concejos, a los Pueblos, de Álava en los últimos tiempos, se debe a las crecientes responsabilidades que les corresponden en relación a la gestión del agua, desde su captación, a su depuración, distribución y vertido. El agua y el medio ambiente constituyen realidades inseparables, y son infinitas las actuaciones que han de emprenderse para hacer posible que la sociedad advierta definitivamente que se trata de un bien escaso (y económicamente costoso), que debe suministrarse en las condiciones sanitarias adecuadas, y que su vertido ha de realizarse de manera renovable (el ciclo del agua) sin perjuicio alguno para nuestro entorno. El agua es, sobre todo, un recurso público, de la titularidad o propiedad de todos, como lo son los rayos del Sol o el aire que respiramos, y que por ello, corresponde a las entidades públicas (entre ellas, a los Concejos) su cuidado y gestión, bajo el prisma de la legalidad que deriva de la Directiva 2000/60/CE marco del agua y su desarrollo. No ha de verse en ello una imposición, no, sino más bien lo contrario puesto que estas regulaciones recogen y contemplan la visión más moderna y necesaria en la administración de este recurso vital para la Humanidad. El modo en que se va estructurando la gestión pública del agua, sin embargo, genera no pocas preocupaciones (incluso sinsabores) cuando las entidades locales (los Concejos entre ellas) se ven obligadas a cumplir con obligaciones sanitarias (análisis de laboratorios), medioambientales, tributarias (como el canon del agua) … etcétera, para las que carecen de medios y de los conocimientos necesarios.

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¿Cómo hacer frente al canon de vertido en núcleos dispersos y de escasa entidad de población?... Las jornadas correspondientes a 2011 de las que organiza anualmente ACOA-AKE desde hace ya casi una década, pretenden contribuir a la clarificación y a la compartición de estas preocupaciones, lo que, obviamente, se realiza desde el plano de los Concejos alaveses. Ya es hora de que nos demos cuenta todos de que la Tierra es única y que es todo lo que tenemos. Pongamos cada uno nuestro granito de arena para que también las futuras generaciones puedan disfrutar de un Mundo cuanto menos, similar al que a nosotros nos ha sido legado.

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D. Juan IBARRONDO PORTILLA Moderador

Resultó para mí un verdadero placer moderar las jornadas, organizadas por ACOA, sobre la gestión del agua desde el punto de vista de los concejos alaveses. No es común asistir a unas jornadas como estas, que aúnan el rigor científico de las intervenciones con su carácter popular y divulgativo. Tampoco reunir en torno a una mesa aportaciones tan distintas relativas a un tema tan importante y, a la vez, tan complejo. Prácticamente no faltó nadie, ni las instituciones con competencias sobre el agua, ni el ámbito académico al respecto, ni los sectores afectados por las políticas de gestión del agua… Cada uno desde su perspectiva desarrolló intervenciones diversas y ricas. El conjunto de todas ellas consiguieron mostrar un panorama muy completo sobre el tema y, además, debatir sobre él con sinceridad y libertad. Mención aparte merece la participación del público asistente a las diferentes conferencias y mesas redondas, tanto por el número de asistentes, a pesar de lo arduo del tema, como por su participación con preguntas y aportaciones que enriquecieron los actos. Como conclusión, desde mi modesta posición de moderador de las jornadas, podría decir que se constató que el tema de la gestión del agua no puede tratarse desde una perspectiva unívoca, bien sea desde ámbitos políticos o técnicos, sino que exige de un debate entre todos los sectores afectados para extraer las consecuencias adecuadas, para luego trasmitirlas a los afectados por dichas políticas. En mi opinión ese objetivo se consiguió con creces en las jornadas organizadas por ACOA.

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PROGRAMA


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JUEVES, 20 DE OCTUBRE DE 2011 09:30

PRESENTACIÓN Sr. D. Iñaki URRIZALQUI OROZ. Director General de la Agencia Vasca del Agua (URA). Gobierno Vasco. Ilma. Sra. Dña. Marta RUIZ CERRILLO. Diputada Foral de Medio Ambiente y Urbanismo. D. Javier ARGOTE URZELAI. Presidente de ACOA-AKE. Actuará como presentador y dinamizador de todas las intervenciones, el periodista D. Juan Ibarrondo. 10:00 a 10:50

“HACIA UNA NUEVA CULTURA DEL AGUA Y DEL TERRITORIO, DESDE LO LOCAL”. D. Iñaki ANTIGÜEDAD AUZMENDI. Catedrático de Hidrogeología del Departamento de Geodinámica de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea. 10:50 a 11:40

“LA ECONOMÍA DEL AGUA” D. Javier BELZA. Economista. Consultoría EKOGARAPEN. 11:40 a 12:10

RECESO 12:10 a 13:00

“EL CICLO DEL AGUA” D. Diego MOXO GÜELL. Director Área Gestión de la Agencia Catalana del Agua. 13:00 a 14:00

MESA REDONDA con la participación de los ponentes, así como de representantes de LURRA, UAGA y ACOA-AKE.

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JUEVES, 27 DE OCTUBRE DE 2011 9:30 a 10:10

LA PLANIFICACIÓN, INSPECCIÓN Y CONTROL EN LA GESTIÓN DEL AGUA EN LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE EUSKADI. D. Josu PEREA ARANDIA. Director de Gestión de Dominio Público de la Agencia Vasca del Agua (URA). 10:10 a 10:50

CONTROL, VIGILANCIA E INFORMACIÓN DE LA CALIDAD DE LAS AGUAS DE CONSUMO HUMANO. RED DE CONTROL. COMPETENCIAS Y OBLIGACIONES DE LAS ENTIDADES LOCALES ALAVESAS. Dña. Nagore IRAZABAL TAMAYO. Técnico de Salud Pública de la Comarca Araba. Subdirección de Salud Pública de Álava. Gobierno Vasco. 10:50 a 11:20

RECESO 11:20 a 12:00

ORGANIZACIÓN ADMINISTRATIVA DE LA CAPTACIÓN, DISTRIBUCIÓN Y VERTIDO DEL AGUA EN EL TERRITORIO HISTÓRICO DE ÁLAVA. LOS DIECIOCHO CONSORCIOS Y ENTIDADES EXISTENTES. DESDE MAROÑO A KOROSPARRI. D. José Mª HERNÁNDEZ ORÚE. Jefe del Servicio de Aguas del Departamento de Medio Ambiente y Urbanismo de la Diputación Foral de Álava. 12:00 a 13:00

MESA REDONDA con los ponentes. 16:00 a 16:40

LA IMPORTANCIA DEL AGUA EN EL SECTOR PRIMARIO (AGRICULTURA Y GANADERÍA) DEL TERRITORIO HISTÓRICO DE ÁLAVA. D. Iñaki FERNÁNDEZ DE LARREA SÁEZ DE ASTEASU. Responsable del tema del agua del sindicato UAGA. 16:40 a 17:20

CONSORCIOS DE AGUA EN ÁLAVA. D. Javier SALAS LLAMA. Consorcio de aguas Zigoitia. D. Eusebio SALAZAR PINEDO. Consorcio de aguas Mendi Haran. 17:20 a 18:00

ASOCIACIÓN DE CONCEJOS DE ÁLAVA. ¿QUE ES EL AGUA? D. Juan Jose BETOLAZA PINEDO. Secretario de ACOA-AKE. 18:00 a 19:00

MESA REDONDA con los Ponentes, LURRA, UAGA y ACOA-AKE. 19:00

CLAUSURA. Excmo. Sr. D. Juan Antonio ZÁRATE PÉREZ DE ARRILUCEA. Presidente de las Juntas Generales de Álava.

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HACIA UNA NUEVA CULTURA DEL AGUA Y DEL TERRITORIO, DESDE LO LOCAL D. IÑAKI ANTIGÜEDAD AUZMENDI

Catedrático de Hidrogeología del Departamento de Geodinámica de la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea.



LA GESTIÓN DEL AGUA Y SANEAMIENTO DESDE LA ÓPTICA DE LOS CONCEJOS ALAVESES

HACIA UNA NUEVA CULTURA DEL AGUA Y DEL TERRITORIO, DESDE LO LOCAL. D. IÑAKI ANTIGÜEDAD AUZMENDI 1.- Agua: debate y crisis 2.- El Agua: elemento territorial vertebrador del reto de la sostenibilidad 3.- Agua y Territorio: la Cuenca Fluvial 4.- La planificación territorial del agua 5.- Contenidos hidrológicos de la ordenación del territorio 6.- Cuenca-Recursos-Demandas. Factores condicionantes. Cambio Climático 7.- Referencias 1.- Agua: debate y crisis El agua, en sus diversos aspectos (simbolismo, cantidad, calidad, variabilidad, localización, propiedad,…) ha sido, es y será motivo central de frecuentes debates, tensiones y pasiones a lo largo del territorio entre los diferentes agentes, sociales, políticos y económicos, involucrados, de una u otra manera, en su gestión, apropiación, uso, abuso, disfrute, conservación,… aunque con demasiada frecuencia no se hayan dado las condiciones adecuadas de participación social para garantizar que el debate sereno, amplio y profundo en torno a los diferentes intereses, muchas veces contrapuestos, que dentro de un territorio confluyen en la política del agua no acabe en una situación de conflicto. A futuro, la cuestión no sería tanto evitar las tensiones sobre el agua como establecer mecanismos eficaces de participación en la toma de decisiones para que éstas tengan en consideración todos los aspectos implicados en el mundo del agua. En relación con lo anterior, hay que tener presente que el agua no es ajena a muchas de las crisis socio-económico-ambientales actualmente presentes en el Planeta, crisis que, en diferentes escalas territoriales, aunque adquieren diferentes formas de expresión en el Norte y en el Sur están todas relacionadas por un vínculo transversal que tiene que ver con una determinada manera de llevar a la práctica la globalización de las relaciones económicas, con sus múltiples secuelas sociales, económicas y ambientales, en muchas de las cuales el agua está, de una u otra forma, presente. Baste recordar, por ejemplo, los reiteradamente incumplidos objetivos parciales de los Objetivos del Milenio, auspiciados por la Organización de Naciones Unidas. No es de extrañar que en el III Foro Mundial del Agua (Kyoto, 2003) ésta estuviera en el eje Agua – Energía – Salud – Agricultura - Biodiversidad (AESAB, o WEHAB en las siglas en inglés) que incluye las áreas prioritarias que debe considerar la humanidad, las de mayor preocupación en la consecución del 21


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Desarrollo Sostenible. Así, el agua no solamente es un elemento crucial para la sostenibilidad, sino que la gestión que hacemos del agua en su ámbito territorial es el mejor indicador de la seriedad con la que nos tomamos nuestra apuesta por un Desarrollo Sostenible. De Río-1992 a Johannesbourg-2002 la situación del medio ambiente en general, y la del agua en particular, no sólo no mejoró sino que empeoró, y eso a pesar de la década de apuesta por un Desarrollo Sostenible. A la luz de las preocupantes tendencias expresadas, una y otra vez, por los indicadores ambientales, en lo que a consumo de recursos (fuentes) y a generación de residuos (sumideros) se refiere, no parece que en la siguiente cita (2012, probablemente) la foto de la situación vaya a ser mejor, tampoco en el llamado mundo desarrollado. Quizás se esté dando más importancia a la exposición de los problemas que a la búsqueda de soluciones en su raíz. Rodda (2001) lo expresa de esta forma para el caso del agua: “21st century: world’s water is under more pressure from more direction than any time during the existence of this planet. It´s necessary the adoption of the ecosystem approach to river management to deal with this crisis”. Establece la necesidad del enfoque ecosistémico en la gestión del agua para tratar la “crisis”. Falkenmark (1997) también se refiere a la “crisis global del agua”, pero en términos de “situación paradójica”: “A paradox ical situation: where a global water crisis is threatening a world in which water illiteracy is widespread among those expected to cope with that crisis. In order to find out how to proceed, backcasting from a sustainable future would be more interesting than forecasting from an unsustainable present”. Ese analfabetismo (illiteracy) al que se refiere el autor probablemente tenga que ver con la falta de la adecuada referencia para entender las complicadas relaciones, empezando por las territoriales, implicadas en el mundo del agua. “¿Por qué han ido por mal camino tantos aspectos de la gestión del agua en la época moderna?” se pregunta Postel (1993). Y ésta es su reflexión: “estamos intentando responder a una demanda insaciable ampliando continuamente la captación de unas reservas que son limitadas, desde el punto de vista tanto ecológico como económico. La sociedad moderna no asocia el agua con su capacidad inherente de dar vida. Para muchas personas el agua simplemente sale de un grifo y, aparte de este punto de contacto inmediato, no le dedicamos mayores reflexiones. Hemos perdido el respeto por el río salvaje, por el complejo funcionamiento de una marisma, por la complicada trama de vidas que el agua sustenta (enfoque ecosistémico). En gran medida el agua se ha convertido estrictamente en un recurso para ser represado, canalizado y dirigido al consumo humano”. “Hemos asumido rápidamente los derechos de utilizar el agua, pero somos lentos en reconocer las obligaciones de conservarla y protegerla. Necesitamos un conjunto de directrices generales y la determinación de responsabilidades que nos impidan ir minando poco a poco los sistemas naturales hasta que no quede nada de sus funciones de sustento de vida, que son las que el mercado no valora debidamente. Por eso necesitamos una ética del agua: una guía de conducta frente a las complejas decisiones a tomar sobre los sistemas naturales que no comprendemos, ni podemos llegar a comprender en su totalidad”. 22


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“La esencia de esta ética sería que la protección de los ecosistemas hídricos fuera el objetivo principal de todo lo que hagamos. Adoptar una ética de este tipo representaría un cambio filosófico histórico. Se trata de adoptar un enfoque integrado, holístico, que considere a la población y al agua como partes relacionadas de un todo más grande. Dejaríamos de preguntarnos cómo podemos explotar más ríos y acuíferos para satisfacer nuestra insaciable demanda y nos preguntaríamos, por el contrario, cuál es la mejor manera de satisfacer las necesidades humanas amoldándonos a las exigencias de los ecosistemas sin atentar contra su integridad (examen de modos de producción y de consumo). Y nos llevaría inevitablemente a plantearnos cuestiones más profundas de valores humanos, en especial, cómo salvar el abismo inaceptable existente entre los que tienen y los que no, sin salirnos de los límites naturales de los sistemas. El tiempo que nos queda para realizar los ajustes necesarios puede resultar tan precioso como el agua misma”. En este sentido, resulta clarificador lo expuesto en el apéndice “El reto del Desarrollo Sostenible” del Manifiesto inicial de la Fundación “Por una Nueva Cultura del Agua” (1998): “Vivimos momentos históricos de transición en los que se cuestiona el modelo vigente de desarrollo. La conceptualización de la ciencia y la técnica como claves de “dominación” de la naturaleza, para promover un desarrollo basado en el crecimiento ilimitado en un Mundo limitado, está dando paso a un enfoque más humilde y sabio, que busca conocer la complejidad del medio natural para integrar nuestro desarrollo en una perspectiva de sostenibilidad. Por otro lado, la acelerada destrucción de referentes de identidad colectiva y la devastación cultural que vienen imponiendo este modelo desarrollista y el imperio del llamado “pensamiento único”, exige la profundización del concepto de sostenibilidad, incorporando la vertiente de los valores y patrimonios socioculturales en lo que se denominaría sostenibilidad ecosocial. Se trata en definitiva de auspiciar un nuevo modelo de desarrollo basado en una ética intergeneracional desde la que el patrimonio natural, social y cultural de los pueblos debería considerarse como un préstamo de las generaciones futuras más que como una herencia de nuestros antepasados”. 2.- El Agua: elemento territorial vertebrador del reto de la sostenibilidad El Agua es un elemento esencial, y sin sustituto posible, para la vida y para cualquier modelo de sociedad, sostenible o insostenible. Sin embargo, la visión que del Agua tenemos es escasa, limitada, fragmentada. Insostenible. Hablamos de ciclo integral del agua porque ahora en la misma factura nos cobran abastecimiento y saneamiento. Nos acordamos del agua cuando el grifo se seca. Nos acordamos del río cuando se desborda del estrecho cauce que le hemos impuesto y toma el cauce que en aguas altas siempre tuvo, ocasionando grandes pérdidas económicas y humanas: ¡el cambio climático tiene la culpa! exclamamos con frecuencia. Como dice Martínez-Gil (1997) nos falta más cultura y sensibilidad que Agua. En estos momentos en los que “se cuestiona el modelo vigente de desarrollo” hace falta una nueva visión del agua, que vaya más allá de la red de tuberías y del cauce de estiaje estricto, una visión que considere de forma efectiva el conjunto de procesos que condicionan el ciclo del agua 23


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a la escala territorial de la cuenca fluvial, una visión del agua desde y para el territorio. Se trata de dar cuerpo a una nueva cultura del agua, y del territorio, en el contexto de un nuevo modelo de desarrollo, genéricamente llamado “desarrollo sostenible”, cuya base esencial es la sostenibilidad, de recursos y servicios ambientales, en el marco de la equidad y justicia social. La consideración de la cuenca como unidad de actuación debe llevar implícita la horizontalidad participativa en su gestión, como forma de evitar conflictos entre las partes altas, más generadoras de recursos, y las bajas de la cuenca, más consumidoras de los mismos y donde de manera habitual se concentran las actividades demandantes de agua, mucho más si son áreas costeras. Esa horizontalidad debe, por tanto, incorporarse como criterio en la propia ordenación territorial. El reto de la sostenibilidad implica cambios en muchos ámbitos, empezando por los cambios conceptuales. En lo que a nuestra visión del agua se refiere, se trata de asumir un cambio de paradigma, pasando de considerar el agua como un simple factor productivo a entenderlo como un activo ecosocial, en el que la raíz eco recupera el amplio contenido aristotélico del término “Oikonomía” -el arte de bien administrar la casa-, con una doble vertiente económico-crematística y ecológica (Fundación Nueva Cultura del Agua, 1998). Es lo que se viene denominando la Nueva Cultura del Agua, cuyas claves pasan por tres pilares: 1.- Preservación de la funcionalidad de ríos, riberas y humedales como forma de conservación de la calidad de las aguas y de los ecosistemas; supone dar perspectivas de sostenibilidad a los valores y servicios ambientales que los ecosistemas nos brindan. La conservación de la funcionalidad de los ecosistemas acuáticos es, precisamente, el aspecto clave si se desea cumplir la Directiva Marco del Agua (Consejo de Europa, 2000). Hay que alcanzar ese objetivo en un plazo de 15 años, siendo, por tanto, ese el tiempo que hay para cimentar una política de gestión del agua que lo pueda realizar, para lo cual son necesarios cambios profundos en el actual modelo de gestión del agua, cambios que afectan a cómo se gestiona el recurso de forma cuantitativa, cómo se gestiona la calidad por los diferentes usos, la manera como los sistemas de ribera son gestionados, y, en síntesis, toda la política de ordenación territorial (Prat, 2002). Según este ecólogo, es precisamente en las riberas, verdadera cuna de diversidad, progresivamente afectadas por urbanizaciones e infraestructuras, donde mejor se visualiza la seriedad de nuestra apuesta por la conservación de los ecosistemas. “Pero las zonas de ribera desaparecen sobre todo por la hipocresía. Por el doble mensaje político que aparece en todos los niveles de la administración: la sostenibilidad a la que todo el mundo se apunta y el crecimiento (económico) sostenido al cual no se desea renunciar. Los dos chocan frontalmente en las riberas, donde las voluntades de muchos concejales de medio ambiente o de planificadores con buenas intenciones son borradas por planes parciales o generales de los concejales de urbanismo, que parecen vivir en otro mundo”.

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2.- Eficiencia: pasar de las tradicionales estrategias de oferta a nuevos enfoques basados en la gestión de la demanda, replanteando seriamente conceptos tan básicos del modelo de gestión todavía vigente como el de demanda, tradicionalmente conceptualizado como una variable independiente que el gestor debe simplemente satisfacer bajo financiación y subvención públicas. Un paradigma de las obras hidráulicas, aplicable también a otros ámbitos, como el de las infraestructuras de transporte, es que tienden a crear un círculo vicioso difícilmente sostenible: los bajos costes que el agua tiene para el usuario estimulan un mayor uso del recurso, lo cual implica un aumento de la oferta. Pero al planificar la oferta se está creando su propia demanda. Cuando se trata de predecir las “necesidades” futuras a través de modelos en los que se ponderan diversas estimaciones sobre población futura, pluviometría, evolución industrial... lo que en realidad se hace es proyectar hacia el futuro pautas de consumo actuales, de forma que si en un momento dado el agua se despilfarra, se están planificando para el futuro nuevos despilfarros (CEIA, 2000). Conviene aquí recordar lo que decía Scorer (1980) “las previsiones se cumplen porque así lo quieren los planificadores”. 3.- Organizar la inteligencia colectiva en forma de ordenación territorial con perspectivas de sostenibilidad. Se trata, en definitiva, de integrar la gestión del agua en el territorio desde la coherencia del desarrollo sostenible, como nueva columna vertebral de un renovado concepto de Interés General. Agua y Territorio pasan a ser una realidad indisociable. Resulta crucial la consideración de esta realidad indisociable en cualquier actuación sobre el medio con perspectivas de sostenibilidad. Como afirma Prat (2002), la nueva cultura del agua requiere, entre otras cosas, un cambio de orientación en la gestión del territorio. “El actual modelo, basado en el consumo exagerado del mismo, hace que sea imposible mantener y/o restaurar el estado ecológico de los ecosistemas acuáticos”. “Unos de los ecosistemas que padecen más la ocupación creciente del territorio son las riberas. Mientras se hacen grandes manifestaciones de sostenibilidad y se elaboran agendas 21 en todos los pueblos y cuencas, continuamos destruyendo las riberas por el miedo a inundaciones o para la construcción de infraestructuras lineales, polígonos industriales o nuevas viviendas, lo cual lleva aparejada la canalización de los ríos y el aumento de la velocidad de escorrentía. Es necesario elaborar un programa de restauración de riberas que debe ir ligado a una reconsideración del papel que juegan las infraestructuras en el territorio y a una recuperación de los márgenes inundables de los ríos que ahora están canalizados. Sin estas acciones no será posible recuperar el estado ecológico de los ríos por muchas depuradoras que construyamos”. A pesar de lo obvio que parece la consideración teórica del agua en el marco territorial de la cuenca, la práctica va, con demasiada frecuencia, por el camino de la disociación de ambos dominios, incluso, lo que es más grave, a nivel normativo del planeamiento territorial, evidenciando un desconocimiento preocupante por parte de muchos gestores de la dinámica del ciclo del agua a escala de la cuenca, haciendo más próxima la situación paradójica, antes comentada, a la que se refería Falkenmark (1997). El salto de la visión planetaria del ciclo del agua, presente en 25


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cualquier texto generalista, a la visión del ciclo del agua a escala de una cuenca concreta, con unas características naturales y antrópicas determinadas, es, probablemente, una de las asignaturas más pendientes de muchos de nuestros planificadores territoriales. Como afirma el biólogo Díaz Pineda (citado por Del Moral, 2003) “España no es un país sin suficientes canales y embalses. Es un país sin suficientes planificadores del territorio. La gestión del agua debiera ser la gestión de las tramas de relaciones territoriales en las que ésta interviene”. Sirva como ejemplo de lo expuesto este texto del Plan Territorial Sectorial de Márgenes de Riberas (Gobierno Vasco, 1998), bajo el epígrafe de Actuaciones en el Medio Rural:“El criterio general a aplicar es el de preservar en la medida de lo posible las condiciones naturales de las márgenes, favoreciendo la conservación de la vegetación … En los cauces en los que para la defensa ante inundaciones, para la construcción de infraestructuras, o para posibilitar el desarrollo urbanístico, se requiera disponer encauzamientos o rectificaciones, se tratará que estas intervenciones se resuelvan con tratamientos poco agresivos con el medio natural del entorno y que favorezcan la integración ambiental del cauce del río en el marco espacial del conjunto del valle”. Aparte de la necesaria crítica a la forma impersonal (“se requiera”, “se tratará”) que justifica la posibilidad de cualquier tipo de intervención en el medio, el propio hecho de pensar que la integración ambiental del cauce del río en el marco espacial del conjunto del valle va a venir a través de esa intervención es una de las causas reales, en el ámbito de la ordenación del territorio, de que la gestión del medio hídrico no vaya por el camino de las soluciones (enfoque ecosistémico) que sus problemas exigen, y que todo el mundo sobre el papel acepta. Respecto al papel que la ciencia y la tecnología pueden jugar en los aspectos territoriales del agua, resulta relevante, por su claridad y por el foro en el que se presentó, la crítica del ingeniero Mehan (2003), del Environmental Protection Agency de los Estados Unidos: “Los retos del agua en el siglo XXI pueden requerir una ingeniería muy diferente de la de los tiempos de la presa Hoover y del canal Eire. Debido a que nuestras finitas fuentes de agua sufren una mayor demanda, la ingeniería del siglo XXI se ocupará más de gestionar la demanda que de incrementar el suministro, más de lo micro que de lo macro, más orientada hacia una cuenca particular que hacia una región multi-estado, más de los suelos y árboles que del acero y hormigón”. Una ingeniería así enfocada no sólo ayudaría eficazmente en el necesario cambio de visión sobre el agua, y el territorio, sino que permitiría hacer más creíble eso del Desarrollo Sostenible. Se trata de cambiar conceptos, como paso previo al necesario cambio de formas de llevar a cabo la gestión participativa del agua, y del territorio. La asunción del reto de la sostenibilidad no es, de forma alguna, compatible con el mantenimiento, en la teoría pero, sobre todo, en la práctica, de conceptos como el de la “lluvia útil”, que es una manera de llamar “inútil” al agua del suelo que sostiene la vegetación que, a su vez, es parte esencial de esa identidad territorial del paisaje que, cada vez más, pretendemos ligar con la sostenibilidad. Los términos “agua azul”, agua fluyente, y “agua verde” agua del suelo, cada vez más frecuentes en los documentos de los organismos de Naciones Unidas relativos a las crisis del agua y de los alimentos en el mundo, 26


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deberían ser incorporados por los gestores del agua como parte de una nueva consideración del ámbito territorial del recurso a gestionar de manera sostenible. Desde el punto de vista del reto de la sostenibilidad, incluso el propio término Gestión, usado como comodín del lenguaje habitual, sobre todo por los gestores, debería ser definido de manera mucho más explícita, para que todos sepamos de qué estamos hablando. Así, se podría entender que Gestión es el conjunto de decisiones de carácter normativo que afectan y condicionan el uso del recurso. Es decir, deben existir límites en el uso de los recursos. El agua y el territorio, ambos, son recursos limitados. Esta limitación es fundamental para la sostenibilidad del uso de los recursos naturales. Es más, el propio concepto tan trillado de Desarrollo Sostenible podría ser bien definido de forma simple, como aceptación de límites, los límites que la capacidad de carga del territorio impone, diferente de unos territorios a otros, de unas cuencas a otras. De ahí que las formas de ocupación del territorio, como parte del modelo de desarrollo, no tengan por qué ser iguales en todos los territorios. Así, la territorialización pasa a ser un pilar fundamental del modelo de desarrollo. La gestión sostenible del recurso, del agua en este caso, implica, como punto de partida, su adecuado conocimiento. El agua es un elemento excepcional: cumple funciones de naturaleza (activo ecosocial) además, y por encima, de ser un recurso económico (factor productivo). La economía actual no tiene, en la práctica, una noción clara de lo que es un “recurso natural”, que normalmente se asocia, per se, con factor de producción, ajustándole un precio en función del mercado. Pero el agua es también simbolismo, referente de identidad territorial, estética (río escénico), salud, naturaleza, vehículo de materia y energía. La noción de activo social implica que el hombre no se apropia de recursos aislados sino de ecosistemas, y en ese contexto ecosistémico el ejercicio total de la propiedad privada es virtualmente imposible. El mercado libre no es nada más que una ficción o un “paraguas ideológico” en nombre del cual se llevan a cabo las arbitrariedades y regulaciones más interesadas y discriminatorias (Aguilera, 1995). Desde esa necesaria base holística (el agua como cuestión global) la gestión del agua no puede ser exclusivamente una gestión técnica. No todo lo que técnicamente, o económicamente, es posible es permisible. La gestión del agua necesita una auténtica moral medioambiental que considere, integre, todos los valores del recurso, que establezca prioridades en los usos del agua, que fije limitaciones en las demandas, que anteponga la conservación de las funciones de naturaleza que el agua cubre de forma sostenible, allá donde esté (dimensión territorial), al interés particular del corto plazo, insostenible. Pero la moral, los valores, no tienen cabida en el mercado actual. Habrá, por tanto, que reconstruir conceptualmente la economía.

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3.- Agua y Territorio: la Cuenca Fluvial La consideración efectiva del territorio, como marco físico dinámico, es la gran ausente no sólo de la política del agua sino, también, de la propia política del Desarrollo Sostenible. Por todas partes queda reflejado que este Desarrollo debe buscar el equilibrio entre sus tres dimensiones: la ambiental, la económica y la social (las 3E de los anglosajones: environment, economics, ethic). Aún así, no son pocos quienes critican la falta, o al menos la subvaloración, de una cuarta dimensión en ese Desarrollo, precisamente la geográfica, la territorial: el territorio, concreto, con sus características específicas, como dominio físico en el que se debe de buscar el equilibrio entre las otras dimensiones. Como afirman Cabrera et al (2003) “encontrar un equilibrio de complejo consenso en ese espacio tridimensional es, en cada contexto geográfico, el reto de toda política sostenible”. Es lo que podríamos llamar la territorialización, el marco geográfico del desarrollo. Y si el agua es un aspecto clave del territorio, y de la sostenibilidad, ¿qué mejor que la propia cuenca fluvial (demarcación, en la Directiva Marco del Agua) como base del desarrollo sostenible”. Azpurua (1990) lo expresa de esta manera: “Así como la ordenación del territorio es la mejor herramienta para el cumplimiento de la política ambiental, la gestión del agua es la mejor auxiliar para lograrla”. Y añade “Existe una subvaloración de la dimensión territorial que puede traer consecuencias negativas en la planificación del desarrollo sostenible. La dimensión geográfica del desarrollo sostenible implica el progreso armónico de los distintos sistemas espaciales/ ambientales, atenuando las disparidades y disfuncionalidades del territorio, además de promover sus potencialidades y limitar las vulnerabilidades. La dimensión territorial en la acción y gestión de gobierno constituye una visión globalizadora del desarrollo, un corte horizontal en la integración de los diferentes sectores y niveles gubernamentales. El objetivo final de la ordenación territorial es lograr una relación armónica entre el medio ambiente y los asentamientos humanos con el propósito de disminuir las desigualdades regionales y lograr un desarrollo socialmente equilibrado, respetando el ambiente natural”. El agua es la esencia del territorio, tomando el territorio como un ecosistema tridimensional (3D), más allá del río, aunque sea este elemento lineal (1D) del paisaje el que atrae nuestra mirada cuando alguien dice: ¡Agua!. No hay documento alguno relativo al agua en el que no haya una referencia expresa al territorio, y, más concretamente, a la Cuenca Fluvial como ecosistema fundamental del territorio y base más idónea para la gestión racional del conjunto de los recursos naturales que, de una u otra forma, condicionan el ciclo del agua. Desde la Carta Europea del Agua del año 1968 hasta la Directiva 2000/60/CE por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas, pasando por la Agenda 21 de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992, se establece la necesidad de mantener la cobertera vegetal como forma de conservación de los recursos hídricos, además de situar la cuenca como el marco idóneo para su gestión. 28


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Sin embargo, a pesar de la letra, la realidad va por caminos opuestos. Falkenmark (1997) hace una revisión del capítulo 18 (relativo al agua dulce) y del capítulo 10 (relativo a la planificación de los usos del suelo), ambos de la Agenda 21 de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro (1992), y concluye: “Land and water issues were analysed by different working groups. Predictably, the result was that water is largely neglected in the land chapters, although land use is generally both water-dependent and water-impacting. In many of those chapters the words “water”, “hydrology” or related words appear less than once in 1000 words; further, in the report to the UN Commission on Sustainable Development on the follow-up activities related to the land use planning chapter 10 of Agenda 21 some years later, water appears only as a footnote”. Es otra de las paradojas de la situación actual: la no consideración conjunta en las políticas ambientales del Agua y la Tierra; es no reconocer que los ecosistemas son, simultáneamente, suministradores de agua (water cycling systems) y consumidores de agua (water users). Falkenmark (1997) va más allá y aporta una visión del balance hídrico en el suelo un tanto diferente a la habitual y mucho más acorde con el necesario enfoque ecosistémico, holístico. Habla este investigador de green water y de blue water. El agua verde es el agua del suelo que es requerida por la vegetación, vía transpiración, y que se traduce en producción de biomasa; es, así, per se, un factor de producción. No puede, por tanto, ser considerada como “agua perdida”, como si fuera agua directamente evaporada a la atmósfera. Sin embargo, en la hidrología clásica sólo el agua de lluvia no evapo-transpirada es considerada como “lluvia útil”, es decir, agua disponible para la escorrentía (el agua azul), sea superficial y subterránea, y que puede ser captada, derivada, trasvasada, conducida, facturada.... por las obras hidráulicas para ser, ahora sí, factor de producción (abastecimiento, regadío, industria, hidroeléctrica, navegación..). Acreman (1999) lo expone así: “The idea that water should be used to support ecosystems, rather than be withdrawn directly to support people, may be seen as extravagant and wasteful. Allowing rainfall to “run away” to the sea, or be taken-up and released into the atmosphere by forests, might appear as bad management of the water resource. Indeed, as consumers of water, the landscape and plants and animals can appear as direct competitors with people for water use. However, although it is true that ecosystems, such as wetlands, may lock-up water that plants and animals therein consume and that this water can not then be used for direct use by people, “expending” water in this way may well provide greater benefits to people than those provided by directly using it for agriculture, industry or domestic use. Economic valuation of the costs and benefits of ecosystems (and their associated goods and services) compared with alternative uses of water is important; however, it is not a panacea for decision-making, Criteria such as social or biodiversity objectives also need to be considered, which may then be included within a multicriteria framework”. Desgraciadamente, el modelo económico vigente es incapaz de realizar la estimación económica de los costes y beneficios producidos por los ecosistemas y, mucho menos, la de su comparación con los relativos a los usos estrictamente económicos del agua. Y Newson (1992), por su parte, de esta forma: “River systems fulfill spontaneous functions 29


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for human society, i.e. functions fulfilled without any need of intervention. Examples include the natural regulation of erosion and sedimentation, the spongelike action of wetlands and the water-purifying capacity of lakes and marshes. At the present time, the derangement of these functions is perhaps the major problem in river basin management, something that is due partly to unfamiliarity with the importance of these functions, as well as to underestimation thereof”. Sería un primer paso esencial entender, admitir y llevar a la práctica de la planificación territorial que los sistemas fluviales cumplen, per se, funciones para la sociedad, sin la necesidad previa de una intervención humana. Es otra de las paradojas de la gestión actual, la de tratar constantemente de aumentar la capacidad de regulación artificial de las cuencas a la vez que nos empeñamos, por desconocimiento o por subestimación, en disminuir su capacidad de regulación natural. Y eso, a pesar de asumir, sin ningún problema de conciencia, documentos como la reciente Estrategia Temática Europea del Suelo (Consejo de Europa, 2006), a la que luego, sin embargo, no se considera en relación práctica con la Directiva Marco del Agua (Consejo de Europa, 2000). “Nuestro problema no es la escasez sino nuestra resistencia al obligado cambio de pautas que tenemos que hacer. No se trata de regular más ríos sino de regular unas demandas y malos hábitos” (Martínez-Gil, 1997). Es nuestra resistencia al obligado cambio la que hace que sigamos, en lo fundamental, haciendo política hidráulica, desde el río, en lugar de política hidrológica, desde el territorio. Del Moral (2003) hace una muy interesante reflexión sobre la planificación hidrológica, el mercado y el territorio, afirmando que “discutir sobre la política de aguas significa poner en discusión las formas de ocupación del territorio que subyacen y condicionan el modelo de desarrollo en vigor en cada momento, de ahí la complejidad a la vez que la profunda significación del debate sobre el agua”. “El problema central no es de capacidad de pago del recurso agua, sino de capacidad de carga del territorio que soporta estas actividades”. Precisamente, el concepto de capacidad de carga es otro de los que deberían ser incorporados a la práctica de la planificación hidrológica desde el territorio, sacándolo de su habitual hábitat de la ecología teórica, siendo capaces, a partir del continuo conocimiento de la dinámica de la cuenca de establecer límites en la utilización, y ocupación, de su territorio, y teniendo en cuenta en las decisiones actuales las posibles alteraciones significativas que tal o cual intervención actual puede tener en ese o en otro territorio (dimensión espacial) en ese o en otro momento (dimensión temporal). El economista Aguilera (1997) lo expresa de esta manera: “No hay gestión del agua sin gestión del territorio, de la misma manera que no nos apropiamos sólo de recursos sino de ecosistemas. Así pues, se trataría de estudiar el funcionamiento de cada cuenca hidrográfica, las opciones de ocupación del territorio y los estilos de vida que sean compatibles con el funcionamiento de esas cuencas”. Y López Martos (2000): “Parece necesario tener en cuenta esta estrecha relación entre Agua y Territorio, tanto desde el punto de vista de la planificación como desde el de la gestión, de forma que lleguemos no sólo a la gestión integral del agua por cuencas hidrográficas, como 30


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hoy está admitido casi universalmente, sino a la gestión conjunta de ambos”. Es precisamente esa gestión conjunta y la compatibilidad de ocupaciones y actividades con el mantenimiento de la funcionalidad de la cuenca la base de una planificación hidrológica con visos de sostenibilidad. 4.- La planificación territorial del agua El territorio, como soporte de una población que desarrolla actividades muy diversas, es además de un espacio físico dinámico un ámbito social y económico que demanda un conjunto diverso de recursos naturales, entre los que destaca el agua con su variada gama de funciones: ecológicas, vitales y económicas. Ahora bien, el ciclo natural del agua en la cuenca está siendo perturbado de manera creciente por los propios usos y transformaciones del territorio (desaparición de suelo, forestación-deforestación, impermeabilización del terreno, ocupación de llanuras de inundación, rectificación de cauces, barreras al flujo, desecación de humedales...) que condicionan la transformación de la lluvia, siempre aleatoria, en recurso hídrico. Esta perturbación, de por sí, justifica la consideración de todo el territorio en la política del agua, y no sólo el llamado dominio público hidráulico; pero es que, además, es la forma actual de ocupación, y uso, del territorio, con la focalización espacial de las actividades humanas y económicas, sus demandas crecientes, y las cada vez mayores redes de infraestructuras asociadas, la que es la causante de la mayor crisis global que amenaza a la sociedad actual, la del Cambio Climático, con sus, aunque inciertas en el detalle espacial y temporal, consecuencias directas (cambios en precipitaciones y evapo-transpiraciones) e indirectas (cambios en el poder autorregulador de las cuencas, en las escorrentías, en las demandas...) sobre la disponibilidad futura de los recursos de agua. Si admitimos que el Cambio Climático pueda ser una realidad no podemos plantear la gestión del agua a futuro de manera similar a como lo hemos hecho en el pasado, y ello obliga a la consideración del ámbito territorial en toda su extensión, hablemos de mitigación o hablemos de adaptación al Cambio. “Existe una estrecha relación entre los usos del suelo y la disponibilidad del agua para la variada gama de funciones en las que este recurso es necesario; por ello es muy conveniente no sólo poner en práctica una planificación integrada de los recursos hídricos de una cuenca, sino también coordinar la misma con la planificación territorial, puesto que los usos del suelo condicionan el recurso hídrico generado, el tiempo durante el cual puede ser usado, y la demanda para las actividades humanas, sin olvidar las propias necesidades del medio natural” (López Martos, 2000). Al propio debate sobre los contenidos materiales que debe tener la política del agua se le añade otro debate sobre “el sentido y la virtualidad de la propia planificación, y de los planes en los que se materializa, como instrumento para la definición de dicha política” (Del Moral, 2003). Desde la lógica de la planificación pública en los últimos años se viene reforzando la idea de que la planificación hidrológica no puede entenderse más que como un instrumento al servicio de una determinada política territorial explícita, de que las “demandas y disponibilidades de 31


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agua de cada cuenca sólo pueden fundamentarse en el diagnóstico y la consiguiente estrategia explícita de utilización del territorio. Dicho de otra manera, la gestión del agua no puede plantearse coherentemente si no es en el marco de una estrategia territorial de referencia”. Se trata, obviamente, de una estrategia territorial basada en una ocupación del territorio compatible con el mantenimiento de la funcionalidad hídrica de todas sus partes, con visos de sostenibilidad, y, por tanto, aceptando los límites impuestos por el medio. Para hacer frente al déficit territorial de la planificación hidrológica hace falta establecer la estrategia territorial de referencia, con base en la cuenca fluvial, que deberá sustentar instrumentos de ordenación del territorio (OT) capaz, desde lo público, de reorientar, como resultado de un proceso de cooperación y coordinación de todas las políticas sectoriales con incidencia territorial y los actores sociales implicados, el actual modelo desarrollista, desequilibrador, hacia el reto de la sostenibilidad social, económica, ambiental y territorial. Como dice el último autor citado “el problema se centra en la necesidad de una voluntad política de reconducción de las dinámicas territoriales dominantes. Esto implica el avance en la sociedad y el impulso institucional a nuevos valores y objetivos sociales coherentes con modelos de desarrollo más adaptados a los límites de los recursos. En su ausencia, los instrumentos de OT, incluso reforzados conceptual y administrativamente, no harían sino introducir algún elemento de orden espacial, lo que no es poco, en los procesos de crecimiento insostenible vigente”. 5. Contenidos hidrológicos de la ordenación del territorio La ordenación del territorio debería incorporar los contenidos hidrológicos que afectan de forma directa al necesario referente territorial de la planificación hidrológica: - Previsión de demandas en los diferentes sectores de uso del agua, con especial énfasis en los usos agrícolas (superficie de riego y dotaciones) y en los del ocio-turismo. - Definición de objetivos de calidad en función de los usos, actuales o previstos. Incluye el establecimiento de caudales ambientales y delimitación de zonas sensibles. - El ámbito territorial de la evaluación de recursos: posibilidades y límites de regulación de aguas superficiales y subterráneas, bajo la asunción del necesario mantenimiento de la funcionalidad hídrica de cada parte del territorio. - Fijación del orden de preferencia para la asignación de recursos, acorde con criterios hidrológicos, ecológicos, económicos y sociales adecuados a las características del ámbito territorial de planificación y previamente consensuados de forma participativa. - Defensa ante avenidas e inundaciones, con su correspondiente zonificación, tomando como eje de actuación el reconocimiento efectivo del espacio de libertad fluvial del río, lo que el geógrafo 32


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Alfredo Ollero (2007) llama “territorio fluvial”. - Uso social del dominio público, con los criterios pertinentes. - Articulación territorial de los sistemas de abastecimiento y saneamiento urbanos del agua, con su incidencia en los aspectos urbanísticos y tarifarios, entre otros. Estamos, por tanto, hablando de organización horizontal del territorio. Se trataría, como antes decía Aguilera (1997), “de estudiar el funcionamiento de cada cuenca hidrográfica, las opciones de ocupación del territorio y los estilos de vida que sean compatibles con el funcionamiento de esas cuencas”. O como expresa López Martos (2000) “los problemas hídricos más importantes no se producen por la reducción de la oferta natural del agua, excepción hecha de las previsiones del Cambio Climático, sino que se generan por la demanda excesiva, cuando los hábitos vitales y productivos de la población no tienen suficientemente en cuenta las características hidrológicas del territorio donde vive”. 6.- Cuenca-Recursos-Demandas. Factores condicionantes. Cambio Climático En el 2005 el Ministerio de Medio Ambiente (MIMAM, 2005) hizo público un informe en el que evaluaba de forma preliminar los impactos por efecto del Cambio Climático en una amplia serie de ámbitos (ecosistemas terrestres, acuáticos y marinos; sector agrario y forestal; biodiversidad; zonas costeras; riesgos naturales; sectores turístico, energético, de seguros; salud humana; recursos hídricos). Para estos últimos establecía una diferenciación, lógica, entre aportaciones y recursos, que es preciso tener en cuenta en la gestión actual y futura del conjunto agua-territorio. Las aportaciones hídricas, “volumen total de agua contabilizable anualmente en un punto de una cuenca hidrográfica en régimen natural, están condicionadas por la precipitación, la temperatura, el uso y cubierta del suelo y las características del suelo y subsuelo”. Los recursos hídricos, “entendidos como los volúmenes de agua disponibles, capaces de dejar satisfechas las necesidades hídricas en cantidad y calidad, en tiempo y espacio, están condicionados por la explotación, la estructura temporal de la demanda, el sistema de recursos hidráulicos (superficial y subterráneo) disponible y las reglas operativas definidas para el sistema o reglas de gestión del sistema” (MIMAM, 2005). Todos estos aspectos condicionantes se recogen en la figura 1, tomada del informe ahora citado. Ese esquema necesita aclaraciones desde la óptica territorial que estamos ahora considerando, más aún si tenemos en cuenta el más que probable Cambio Climático, que quizás esté ya ocurriendo en nuestro entorno. Por un lado, sería difícil encontrar en nuestras cuencas aportaciones en régimen natural, ya que las continuas intervenciones sobre el territorio han producido alteraciones, no siempre suficientemente conocidas, en la cantidad y variabilidad de las aportaciones, sin mencionar su calidad. El hecho de que los factores que condicionan las aportaciones (factores 33


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endógenos, en la figura 1) aparezcan como “factores no modificables” es una forma de decir que sus cambios no pueden ser planificados (“no ser modificables por la acción del hombre”), como sí lo son los factores exógenos que condicionan el sistema de recursos y que están en función del tipo de planificación y gestión realizada. Ahora bien, llama poderosamente la atención la inclusión en la figura como “no modificable” del factor “uso y cubierta del suelo”, cuando es evidente que es, con gran diferencia, el factor físico más modificable por el ser humano a través de múltiples intervenciones directa o indirectamente relacionadas con la ordenación del territorio como instrumento para la planificación económica. Esta intervención, como se ha comentado con anterioridad, afecta al régimen de las aportaciones (cantidad y variabilidad), que, por tanto, dejan de ser algo estrictamente “endógeno”.

Figura 1.- Cuadro de factores que intervienen en la generación de recursos hídricos (MIMAM, 2005). Aunque en realidad, a pesar de lo expuesto en la figura, el texto del informe sí recoge la excepción del uso y cubierta del suelo como factor no modificable. “Solamente hay que exceptuar el uso y cubierta del suelo, factores que condicionan apreciablemente las aportaciones (Bosch y Hewlett 1982) pero cuya gestión se suele llevar a cabo independientemente de la gestión de los recursos hídricos”. Resulta llamativa la referencia a un único trabajo, exógeno en el espacio y demasiado alejado en el tiempo, cuando si la investigación hidrológico-territorial fuese realmente 34


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prioritaria en nuestro entorno debería haber numerosos trabajos al respecto, base de cambios sustanciales en las formas y objetivos de la ocupación del territorio. Pero más llamativo resulta aún el “pero” expresado, que denota una incapacidad ante lo evidente. El ejemplo más visual de las implicaciones del uso y cubierta del suelo es el de las inundaciones, que aunque con demasiada frecuencia son consideradas desde la administración como “desastres naturales” no dejan de ser el resultado lógico de una inadecuada ocupación de la “cubierta del suelo” en, pero no sólo, las llanuras de inundación. Como afirma el ecólogo Narcis Prat (2002) “En el Maresme (Barcelona) la población expuesta a las inundaciones ha aumentado un 30% en los últimos años”, y Margarita Martín (comunicación personal), directora del Centro Meteorológico de Igeldo, en Gipuzkoa, “Las inundaciones en el Urumea (Gipuzkoa) se producen ahora con la mitad de precipitación que en los años 60”. Resulta necesaria una reconstrucción conceptual de lo que es, y lo que no es, “endógeno” en la consideración de las aportaciones, para ser más consecuentes en nuestra intervención sobre el territorio. En lo que a los recursos respecta, el satisfacer “las necesidades hídricas” resulta del todo punto lógico siempre que previamente se hayan establecido los límites físicos del desarrollo (los límites que deben garantizar la preservación de la funcionalidad de todas las partes de la cuenca), en sus diversos ámbitos, en el marco de la cuenca concreta. La consideración de esa satisfacción de las “necesidades” viene acompañada por la puesta en práctica efectiva de la gestión de la demanda, replanteando seriamente conceptos tan básicos del modelo de gestión todavía vigente como el de demanda, tradicionalmente conceptualizada como una variable independiente (determinista). Según ese concepto, la satisfacción de la demanda, actual y la, desde otras políticas, planificadamente prevista futura, tiene que ser el objetivo primordial de la planificación hidrológica, eso sí, con la consideración, secundaria, de las demandas medioambientales, no siempre claramente establecidas. En consecuencia, las propuestas de actuación van dirigidas a incrementar la disponibilidad del recurso mediante nuevas infraestructuras de regulación, aunque se consideren también, en un segundo plano, medidas de ahorro y reutilización. Por tanto, la afirmación de que “la demanda es el motor de la planificación” realizada en algunos planes hidrológicos es otro de los tópicos a replantear en la necesaria reconstrucción conceptual de la planificación hidrológica en el marco de la cuenca, ya que, además de las implicaciones económicas, la demanda tiene incidencia territorial, por el lado de las infraestructuras y su tamaño, y por el lado de su concentración espacial. Sobre esta cuestión son interesantes las reflexiones que aporta López Martos (2000) “La demanda de agua de un territorio depende de su población y de su estructura productiva, las cuales, estrechamente relacionadas, son a su vez resultado de un proceso histórico, siempre condicionado por factores diversos (disponibilidad de recursos naturales). La estructura productiva está íntimamente ligada a los usos del suelo, por lo que nuevamente éste influye en la cuestión hídrica, ahora sobre el consumo, al igual que hemos visto su influencia sobre la generación del recurso natural. Esto pone de nuevo la necesidad de coordinar las planificaciones hidrológica 35


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y territorial, la cual es mucho más notoria cuando un territorio ha agotado, o está a punto, sus recursos hídricos propios”. “Parece necesario considerar la demanda hídrica y su evolución futura como una variable, que depende de la población del territorio considerado (cuenca, subcuenca, comarca) y de su estructura productiva, a su vez condicionada entre otros factores por el uso del suelo. La orientación productiva de un territorio ha de tener en cuenta las posibilidades reales y el coste total, incluidas las externalidades, de obtener los recursos hídricos necesarios”. “La asignación del agua a las distintas demandas se ha venido efectuando normalmente en el marco de dos disciplinas científicas, la ingeniería, que proporciona el agua disponible, y el derecho, que establece las prioridades entre usuarios. Existe, pues, una contradicción, ya que la mayor parte del agua se destina a actividades económicas sin tener en cuenta apenas los principios que la teoría económica aplica para la asignación de los recursos escasos”. “En la fase expansiva (en el uso de los recursos hídricos) son prioritarias las acciones para incrementar los recursos; por el contrario, en la fase de madurez cobra mayor interés la gestión de los ya disponibles. En este contexto, los actuales balances, estrictamente hídricos, que utiliza la planificación hidrológica, debieran considerar también los costes de disposición del agua y los beneficios derivados de su uso, sin olvidar las condiciones de calidad que cada uso requiere”. Este es, precisamente, otro de los restos de la reconstrucción conceptual para la gestión sostenible del agua, y del territorio, la superación del mito del balance hídrico. No es solamente una cuestión de calidad de la información utilizada para su establecimiento, ni tampoco de su validez temporal, es, además, una cuestión de planteamiento, que más allá de la consideración de aportes y recursos medios debería considerar los costes y beneficios, en términos ambientales, sociales y territoriales, y no sólo económicos, de tal o cual asignación, actual o futura, de usos. La cuestión de la gestión de la demanda, entendida como adecuación de la misma a la disponibilidad sostenible del agua en un territorio, respetando criterios ambientales y sociales, y no al contrario, es clave en el momento actual, pero más aún lo va a ser en los escenarios venideros de previsible variabilidad de aportaciones y, en consecuencia, de los propios recursos. Así, la gestión de la demanda se convierte en un indicador esencial de la sostenibilidad del desarrollo, debiendo establecer una clara diferencia entre demanda y “necesidad”, concepto éste demasiado elástico y superficial. En este sentido, hay otras definiciones de recursos que delimitan mejor el concepto: volumen de agua, expresada en cantidad y calidad, que puede ser extraída de su medio natural (río o acuífero) respetando una serie de criterios (ambientales, sociales, técnicos, económicos, legales), durante un tiempo definido, sin llegar a provocar perjuicios indeseables. Una última referencia sobre la figura 1. Hablar de usos del suelo es hablar de ordenación territorial, de gestión del territorio, usualmente no integrada en la gestión de los recursos hídricos. 36


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Es esa ordenación la que debiera condicionar, desde la coherencia, todos los factores exógenos de la figura, empezando por la propia demanda de agua, en espacio y tiempo. Como dijo Azpurua (1990) “Así como la ordenación del territorio es la mejor herramienta para el cumplimiento de la política ambiental, la gestión del agua es la mejor auxiliar para lograrla”. Y si eso es crucial hoy en día, mucho más lo será en los inciertos escenarios futuros. En consecuencia, parece clara la relación Agua-Territorio, tanto en la generación de escorrentía, superficial y subterránea, a partir de las precipitaciones, como en la previsión de las demandas. Consecuentemente, al principio generalmente aceptado de la gestión del agua por cuencas sucederá, cuando el recurso hídrico se torna más escaso, la gestión conjunta de agua y territorio, con instrumentos de ordenación tendentes a limitar los usos de ambos recursos, limitados, en el camino hacia la sostenibilidad territorial 7.- Referencias Acreman, M. (1999). Water and ecology: linking the Earth´s ecosystems to its hydrological cycle. Fundació CIDOB, Revista d´Afers Internacionals, 45-46. 129-144. Barcelona. Aguilera, F. (1995). El agua como activo económico, social y ambiental. El Campo No 132. Servicio de Estudios BBV. 15-27. Aguilera, F. (1997). Prólogo. En P. Arrojo y J.M. Naredo (Eds) La gestión del agua en España y California. Editorial Bakeaz, Bilbao, p. 10. Azpurua, P.P. (1990). El ordenamiento territorial como herramienta de las políticas hidráulica y ambiental. En La gestión de los recursos hídricos en vísperas del siglo XXI, Actas y Ponencias. Anales Juris aquarum II. Asociación Internación de Derechos de Aguas (AIDA). Valencia. Cabrera, E., Roldán, J., Cabrera, E, Cobacho, R. (2003). Directrices para una política sostenible del agua. Ingeniería del Agua, 10 (3), 245-257. CEIA-Centro de Estudios de Información Ambiental (2000). Gestión integral del agua. Colección: Blocs de Comunicación Ambiental. Barcelona. 62 p. CONSEJO DE EUROPA (2000): Directiva Marco del Agua. Directiva 2000/60/CE, de 23 de octubre de 2000, por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas. CONSEJO DE EUROPA (2006): Estrategia Temática del Suelo. Comunicación de la Comisión al Consejo, al Parlamento Europeo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, de 22 de septiembre de 2006. Del Moral, L. (2003). Planificación hidrológica, mercado y territorio. Archipiélago 57, 9-15. Falkenmark, M. (1997). Society´s interaction with the water cycle: a conceptual framework for a more holistic approach. Hydrological Sciences Journal, 42(4). 451-466. Fundación Nueva Cultura del Agua (1998). Manifiesto fundacional. Zaragoza. Gobierno Vasco (1998). Plan Territorial Sectorial de ordenación de márgenes de los ríos y arroyos de la Comunidad Autónoma del País Vasco. Vertiente Mediterránea, Álava-Bizkaia. Noviembre. 1998 37


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Usos del agua y rentabilidad desde la perspectiva del espacio rural D. Javier BELZA

Economista. ConsultorĂ­a EKOGARAPEN



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USOS DEL AGUA Y RENTABILIDAD DESDE LA PERSPECTIVA DEL ESPACIO RURAL D. JAVIER BELZA. ECONOMISTA. CONSULTORÍA EKOGARAPEN El agua es, como bien puede comprobarse en los concejos alaveses, un recurso que satisface las necesidades del consumo humano, industrial y agroganadero como principales usuarios finales. Además, además las aguas recogidas surten también a los entornos urbanos. Cada litro de agua captado proporciona una aportación a la economía, medible para cada actividad, que determina profundas diferencias en detrimento de los usos tradicionalmente rurales. El “campo” se manifiesta así, nuevamente, como un espacio deficitario, situación que también puede consagrar la Directiva Marco, que atribuye el pago de los costes a los usuarios (al final, de los territorios) y que puede dejar de lado las externalidades positivas que puede reportar. Es evidente que en el espacio rural se deben afrontar mejoras en la eficiencia en los usos, en la reducción de costes y en la menor repercusión medioambiental. Así la gestión de las redes de suministro y la optimización de los modos de riego, entre otros, parecen instrumentos claros a utilizar. Citamos algunos ejemplos de aplicación. Pero también puede lograrse aumentar el lado de los ingresos. Hay elementos muy importantes que se escapan a los habituales sistemas de medición de la rentabilidad y cuya contabilización contribuiría sensiblemente a aliviar las cuentas del agua en el medio rural. Se trata de los recursos ambientales y patrimoniales ligados a este recurso. Los espacios fluviales o humedales cuyo valor es reconocido (Natura 2000, planes territoriales de ríos y arroyos y de zonas húmedas de la CAPV, etc), encuentran su soporte en estas zonas. Igualmente el acerbo cultural ligado al agua, como las molinos (más de 200 construidos por los concejos alaveses), ferrerías, harineras, balnearios e incluso lavaderos, fuentes y balsas, deben de contabilizarse como un componente positivo en la contabilidad del agua de las zonas rurales. Como contribución añadida, la conservación y regeneración tanto de los elementos naturales como del patrimonio cultural podrían reportar ingresos para la economía local por las inversiones y actividades derivadas. Se pasan revista a distintos ejemplos.

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LA GESTIÓN DEL CICLO DE LOS SERVICIOS DEL AGUA EN EL SIGLO XXI. EL CASO DE LA AGENCIA CATALANA DEL AGUA D. Diego Moxo Güell.

Director Área Gestión de la Agencia Catalana del Agua.



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LA GESTIÓN DEL CICLO DE LOS SERVICIOS DEL AGUA EN EL SIGLO XXI. EL CASO DE LA AGENCIA CATALANA DEL AGUA D. DIEGO MOXO GÜELL. Director Área Gestión de la Agencia Catalana del Agua. COMPETENCIAS Y ÁMBITO DE ACTUACIÓN DE LA AGENCIA La Agencia Catalana del Agua, fundada en el año 2000 como administración hídrica de la Generalitat de Catalunya, gestiona y planifica el ciclo integral del agua bajo una visión integradora de los sistemas acuáticos que considera el equilibrio de todos los ecosistemas. El agua constituye un elemento estructural y funcional básico para el medio natural y la vida. Su gestión debe ser compatible con la creciente exigencia de permanencia, universalidad e inmediatez de los ciudadanos de una sociedad avanzada, y debe garantizar la calidad y el buen servicio. La Agencia opera en Catalunya, comunidad en la que residen 7,5 millones de personas en una superficie de 32.106 km², que dispone de 580 km de litoral marino. La organización administrativa de este ámbito físico se realiza a través de la división del territorio en 41 comarcas y 946 municipios. Desde el punto de vista demográfico, la distribución de la población es muy irregular, ya que el 70% de ella se concentra en 45 municipios, la mayoría cercanos a la costa. La legislación española del agua, en el ámbito competencial de la gestión, distingue entre cuencas intercomunitarias (el ciclo del agua un supera las fronteras de la cuenca) e intracomunitarias (el cauce principal atraviesa diversos ámbitos administrativos). En el caso de Catalunya, como puede comprobarse en las figuras, las cuencas internas ocupan una superficie de 16.600 km², incluyendo a 634 municipios y albergando una población de seis millones y medio de personas, mientras que las intercomunitarias, representan una superficie de 15.330 km² con la mitad de municipios y solo 600.000 habitantes Esta realidad supone por un lado que la Agencia dispone de competencias plenas en la gestión del agua en el ámbito intracomunitario y de competencias compartidas con la Confederación Hidrográfica del Ebro y con la del Júcar en el ámbito intercomunitario y por otro que existe un desequilibrio demográfico (92% de la población en cuenca interna) en relación con las demandas y aportaciones naturales, lo que complica bastante la gestión, al operar sobre un mismo territorio las planificaciones hidrológicas inter e intracomunitarias. El principio básico que rige la política y la gestión del agua en Catalunya, según la Directiva Marco del Agua y los acuerdos del Gobierno de la Generalitat, es el de la sostenibilidad, definida a partir de cuatro grandes pilares: sostenibilidad ambiental, de garantía, económica y social. 45


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ESTRUCTURA DE LA AGENCIA La estructura de la Agencia se organiza en este sentido por competencias y no por funciones, para facilitar la adopción de los principios de la norma europea. Así pues, la Agencia dispone de Áreas y Divisiones que ayudan a desarrollar sus tareas cotidianas y a ejercer sus competencias legales y administrativas. Las Áreas de Gestión del Medio y de Saneamiento operan para garantizar el cumplimiento del principio de sostenibilidad ambiental, mientras que el Área de Abastecimiento lo hace en el ámbito de la garantía universal de suministro del recurso. El Área Tributaria y de Ingresos garantiza la sostenibilidad económica, gestionando el cobro del canon del agua y su aplicación correspondiente. Las tres primeras Áreas planifican y deciden las actuaciones sobre el territorio que realiza el Área de Ejecución de Actuaciones. En cuanto a la dependencia orgánica, la Agencia se integra en la Secretaría de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Departamento de Territorio y sostenibilidad de la Generalitat de Catalunya. LOS TRES ÁMBITOS DE LA GESTIÓN El objetivo de la Agencia es realizar la planificación y la definición de las medidas a adoptar para conseguir el cumplimiento de los cuatro objetivos básicos que animan los principios de la Directiva marco del agua: gestión integral, buen estado ecológico de las masas de agua superficiales y cuantitativo y físico-químico de las subterráneas, recuperación íntegra de los costes de los servicios del ciclo del agua y participación pública proactiva antes de la toma de decisiones. ABASTECIMIENTO En el ámbito del abastecimiento, la disponibilidad de recursos es muy irregular entre los siete sistemas definidos que abarcan las diferentes cuencas principales del territorio catalán: sistemas Muga, Fluviá, Ter-Llobregat, Sur, Bajo Ebro, Segre y Garona. La demanda de agua en Catalunya es de 2.965 hm³/año, con una distribución por usos que varía considerablemente a un lado y otro de la línea divisoria hidrográfica. En las cuencas internas, donde los recursos son más escasos, predominan los usos urbanos e industriales. En cambio, en las cuencas catalanas del Ebro el uso mayoritario es la agricultura. El sistema Ter-Llobregat es el más exigente y complicado de gestionar, ya que en estas dos cuencas residen más de cinco millones de personas, concentradas en 120 municipios que rodean a la ciudad de Barcelona. Por lo tanto en él se realiza el máximo esfuerzo para garantizar la disponibilidad de recursos hidráulicos actuales y futuras, ya que tanto el abastecimiento como el regadío presentan garantías insuficientes. El déficit en el peor año antes de las actuaciones urgentes derivadas de la sequía 2007-2008, hubiera podido alcanzar los 176 hm³/año. Con la


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planta desalinizadora del Llobregat y el resto de actuaciones ejecutadas en los últimos años este déficit máximo se ha reducido a 68 hm³/año. En general, el incremento de garantía de abastecimiento se consigue adoptando las soluciones más próximas a los problemas concretos ante soluciones más lejanas, recuperando recursos disponibles y aprovechando eficientemente los existentes, para satisfacer las demandas garantizando una estabilidad ecológica sin disminución del bienestar. En este sentido se actúa en la: • Reutilización de aguas procedentes de las plantas depuradoras urbanas, para destinarlas a la industria y al riego agrícola. • Descontaminación de acuíferos afectados por la nitrificación y la intrusión marina • Desalinización en dos plantas distribuidas por la costa catalana, Así se hace efectiva una gestión integral de los recursos subterráneos, superficiales y marinos aportando a cada usuario los recursos de calidad suficiente y sanitariamente adecuados por satisfacer sus necesidades, con independencia de su procedencia. • Adopción de políticas de ahorro dirigidas a todos los usuarios, tanto domésticos como regantes e industriales, como complemento imprescindible por conseguir que la gestión integral en cualquier ámbito, sea realmente eficaz. Las campañas de ahorro son una herramienta perfecta para reducir el consumo y por esta razón adquieren una gran importancia tanto en momentos de sequía como de abundancia, puesto que su adopción debe ser continuada, independientemente de las situaciones de sequía. SANEAMIENTO Desde los años setenta del pasado siglo hasta hoy, el número de sistemas de saneamiento en funcionamiento ha experimentado un aumento muy considerable y ha pasado de 10 depuradoras a las 400 actuales. El caudal depurado alcanza los 676 hm³/año y hoy se depura el 95 % de las aguas residuales urbanas. El coste de explotación y mantenimiento de las instalaciones de saneamiento asciende a 163 millones de euros al año. Para continuar mejorando la calidad del agua y de los ecosistemas acuáticos es indispensable garantizar el saneamiento de las aguas residuales urbanas existentes y futuras. Con este objetivo se desarrolla el Programa de Saneamiento de Aguas Residuales Urbanas (PSARU ). Las más de 1.800 actuaciones incluidas en este programa están destinadas a la ampliación, mejora, adaptación y remodelación de las estaciones depuradoras existentes para garantizar un correcto funcionamiento, y a la ejecución de nuevas depuradoras en pequeños núcleos urbanos pendientes de saneamiento. 48


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GESTIÓN DEL MEDIO HÍDRICO Las políticas ambientales de nuestro siglo han de seguir la senda marcada por la Comisión Europea, que ha introducido en nuestro ordenamiento jurídico un nuevo marco normativo más exigente e integrador, avalado por las nuevas visiones y propuestas en la práctica política y científica, que interaccionan con el aliento social. El vector agua se ha convertido en un factor clave para la definición de las políticas ambientales. La Agencia, en su planificación hidrológica, establece unos objetivos de calidad ambiental para todas las masas de agua de Cataluña. El cumplimiento de estos objetivos debe permitir el mantenimiento del buen estado de las masas de agua. Para su evaluación se utilizan diferentes indicadores de calidad que permiten valorar de forma objetiva e integradora el estado en el que se encuentran los ecosistemas acuáticos. Cada masa de agua es una unidad con entidad propia, sobre la cual se fijan objetivos de calidad ambiental, se aplican medidas de control para saber en qué estado se encuentra, y se llevan a cabo actuaciones para mejorarlo cuando sea posible. El buen estado de las masas de agua es el principal objetivo ambiental de la planificación de la Agencia y garantiza que la calidad de cada masa de agua sea suficiente para conservar, a largo plazo, las características naturales que le son propias. En las siguientes figuras, 2 y 3, puede comprobarse el estado actual de las masas de agua de Catalunya 49


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En las figuras 5 y 6, el estado planificado para el año 2015: un buen estado, para el 64% de las masas, correspondiente al 55% de las masas de agua de las cuencas internas.

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EL PLAN DE GESTIÓN Y SU PROGRAMA DE MEDIDAS El Plan de Gestión del Agua es el conjunto de propuestas elaboradas de acuerdo con los principios de la Directiva Marco del Agua, dirigidas a economizar y racionalizar la utilización del agua, y a garantizar el buen estado de los sistemas acuáticos (ríos, embalses, lagos, zonas húmedas, aguas costeras y aguas subterráneas). Este plan, ya aprobado tanto por el Gobierno de la Generalitat como por el Gobierno español y el Consejo del Agua, sustituye al hasta ahora vigente Plan Hidrológico de las Cuencas Internas de Cataluña. Su finalidad es garantizar la satisfacción de la demanda y, a su vez, proteger el entorno y favorecer la sostenibilidad ambiental, económica y social, así como el uso racional de los recursos hídricos. De esta manera, el plan de gestión hace compatibles los objetivos de calidad ambiental (buen estado del medio natural acuático) con la garantía del recurso para los diferentes usos que hacemos del agua. Para hacer posible la consecución de este doble objetivo (calidad ambiental y garantía del recurso), el plan cuenta con un Programa de medidas, el instrumento donde se fija el conjunto de actuaciones, tanto de inversión en infraestructuras del ciclo del agua, como de subvención y fomento ya ejecutadas, en ejecución y previstas para el periodo 2006-2015. El plan de gestión lleva también asociado un programa de seguimiento y control que permite valorar la eficiencia de las medidas programadas y el cumplimiento de los objetivos establecidos. El seguimiento del estado y la evaluación del rendimiento de las medidas propuestas permitirá la correcta revisión del plan de gestión a finales del 2015. El Programa de Seguimiento y Control ya está operativo desde el año 2007. El Programa de medidas se articula sobre cuatro ejes fundamentales: • Mejora de la eficiencia y consolidación de las redes de riego cerradas entre las comunidades de regantes catalanas. • Medidas para alcanzar el buen estado de los hábitats físicos y de las comunidades biológicas que habitan en las masas de agua. • Medidas para garantizar la disponibilidad de agua necesaria en caso de incremento de la demanda actual y futura • Medidas dirigidas a mantener una buena calidad fisicoquímica de las masas de agua mediante ingeniería sanitaria y gestión de la contaminación difusa.

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Los 8.729 millones de euros presupuestados en el Plan de gestión, se reparten de la siguiente manera: • 3.902 destinados al capítulo de la gestión de las demandas y los recursos hídricos. • 916 a las medidas destinadas a mejorar la calidad biológica e hidromorfológica de los espacios fluviales. • 1.441 a la mejora de la eficiencia en las infraestructuras de riego • 2.510 a la mejora de la calidad del agua En la siguiente figura se resumen los datos económicos del Programa de medidas del Plan de Gestión:

ASPECTOS ECONÓMICO- FINANCIEROS En la siguiente figura puede observarse que el coste unitario por metro cúbico del agua, si se pretendiera recuperar todos los costes, incluyendo los de operación, personal y estructurales, los gastos financieros y la depreciación de instalaciones desde 2009, aumentaría a lo largo de los años de 2,08 a 2,99 €/m³.

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Y en la siguiente, se puede realizar la comparación entre el precio del agua y el de otros bienes de consumo en España

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Hasta aquí el resumen de la filosofía de trabajo y de las actuaciones la administración hídrica de Catalunya en el ámbito del ciclo de los servicios del agua, en el que vela por la calidad de tan frágil bien patrimonial público y su reparto equitativo, gestionando su uso y planificando las actuaciones a realizar en el marco de la legislación nacional y europea vigente.

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PLANIFICACION, INSPECCION Y CONTROL DE LA GESTION DEL AGUA EN LA CAE D. JOSU PEREA ARANDIA

Director de Gesti贸n de Dominio P煤blico de la Agencia Vasca del Agua (URA)



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PLANIFICACION, INSPECCION Y CONTROL DE LA GESTION DEL AGUA EN LA CAE D. JOSU PEREA ARANDIA. Director de Gestión de Dominio Público de la Agencia Vasca del Agua (URA). • La prestación de los servicios de abastecimiento y saneamiento es una competencia de los entes locales • Las inversiones a afrontar para habilitar las infraestructuras necesarias han provocado el auxilio coyuntural de las administraciones supramunicipales • Las administraciones supramunicipales deben asegurar que sus inversiones en infraestructuras de abastecimiento y saneamiento van a surtir efectos y se van a sostener en el tiempo • La prestación de los servicios es pública y orientada a dar un servicio de calidad y con criterios de mejora medioambiental • La correcta prestación de los servicios de abastecimiento y saneamiento es en la CAE, por lo general, deficitaria • La prestación mancomunada, tanto en lo referente a gestión como en lo referente a infraestructura, puede llevar a soluciones más eficientes técnica y económicamente • Transición de la ejecución de las infraestructuras a la gestión del abastecimiento y saneamiento • Una adecuada tarificación debiera llevar a cubrir todos los costes del abastecimiento y saneamiento (y únicamente dichos costes) - Gestionando la demanda - Principio de solidaridad - Principio de “quien contamina paga” RETOS EN EL AMBITO DE LOS CONCEJOS DE ARABA • Gran dispersión de sistemas de saneamiento que redunda en un mayor coste por habitante.

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• Tarifas bajas respecto a los costes del servicio. • Necesidad de mejora de la eficiencia del servicio compartiendo recursos técnicos y costes de gestión (limpiezas de pozos sépticos, analíticas, lectura de contadores, control de vertidos, emisión de facturas). • Necesidad de coordinación entre los municipios y Juntas Administrativas, ante las afecciones a la prestación del servicio de los nuevos desarrollos urbanísticos. • Necesidad de crear ámbitos supramunicipales para diseñar soluciones de infraestructuras compartidas.

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CONTROL, VIGILANCIA E INFORMACIÓN DE LA CALIDAD DE LAS AGUAS DE CONSUMO HUMANO. RED DE CONTROL. COMPETENCIAS Y OBLIGACIONES DE LAS ENTIDADES LOCALES ALAVESAS DÑA. NAGORE IRAZABAL TAMAYO

Técnico de Salud Pública de la Comarca Araba



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CONTROL, VIGILANCIA E INFORMACIÓN DE LA CALIDAD DE LAS AGUAS DE CONSUMO HUMANO. RED DE CONTROL. COMPETENCIAS Y OBLIGACIONES DE LAS ENTIDADES LOCALES ALAVESAS DÑA. NAGORE IRAZABAL TAMAYO. Técnico de Salud Pública de la Comarca Araba. La disponibilidad de agua apta para consumo ha aumentado en Álava en las dos últimas décadas, como consecuencia de la mejora de infraestructuras y tratamientos. El control de calidad que asegura su aptitud ha aumentado paralelamente, como consecuencia de exigencias sanitarias mas avanzadas, en el ámbito europeo, estatal y de esta Comunidad Autónoma. El abastecimiento de agua de consumo y su necesaria garantía sanitaria está regulado por diferentes normativas: • La necesidad de prestar el servicio de abastecimiento, por parte de los Ayuntamientos u otras entidades como las Juntas Administrativas, está recogida en la Ley de Bases de régimen local. • Las garantías con que este servicio debe contar, así como la información al usuario, sobre la calidad y estado del agua, está definida en el RD 140/2003 (traspone la Directiva Europea 98/83) y en la CAPV, de forma especifica, por el Decreto 178/2002, por el que se regula el sistema de control, vigilancia e información de la calidad de las aguas de consumo público. En junio de 2004, finalizó el plazo para la adaptación del control de las aguas de consumo, a lo dispuesto en el citado Decreto, en concreto, en lo referido a que todos los sistemas de abastecimiento público, deben contar con una Unidad de Control y Vigilancia, que elabore y de cumplimiento al programa de autocontrol del abastecimiento. La implantación de sistemas que permitan al abastecedor conocer la calidad del agua y detectar incidencias, para poder corregirlas, está en la base de la mejora. En la CAPV, tal y como se ha citado previamente y como desarrollo del marco normativo estatal, está vigente el Decreto 178/2002, por el que se regula el sistema de control, vigilancia e información de la calidad de las aguas de consumo público. En ese Decreto se fija, de forma expresa, que todos los sistemas de abastecimiento público deben contar con una Unidad de Control y Vigilancia (UCV). La UCV es la entidad clave del sistema, ya que asegura el control de la calidad y la corrección de incidencias. Es, también, la encargada de poner a disposición del resto de entidades la información generada en el control. La entidad sanitaria verificará los controles y los complementará mediante vigilancia de especial interés para la Salud Pública. 61


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La disponibilidad para el ciudadano, de toda la información relativa al agua de consumo de la CAPV, queda asegurada mediante el sistema informático EKUIS. Se da, de esta manera cumplimiento, a uno de los pilares de la directiva europea de aguas, cual es, el acceso del ciudadano a una información adecuada, sobre la calidad de las aguas destinadas al consumo humano. La implantación del sistema de control y vigilancia en la CAPV ha seguido diferentes ritmos en función de las características de las entidades abastecedoras de cada Territorio. Álava cuenta con sistema de abastecimiento, en gran parte independientes, en sus más de 400 localidades. En la mayor parte de los casos, la entidad que los gestiona es una entidad local menor, la Junta Administrativa.

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La planificación para la implantación de los actuales sistemas de control se ha hecho con criterio poblacional. Hasta ahora, se ha llevado a efecto en Zonas de Abastecimiento de más de 500 usuarios. No obstante, son numerosas las localidades de menos de 500 habitantes e incluso de menos de 50 habitantes que cuentan con UCV. En esta dinámica, y habiéndose conseguido la implantación del sistema de aseguramiento de la calidad del agua, en la práctica totalidad de Zonas de Abastecimiento de más de 500 usuarios, y en los abastecimientos de 50-500 usuarios, el objetivo presente para el próximo año, es avanzar en el aseguramiento de la calidad en los sistemas de menos de 50 usuarios. En cumplimiento de la normativa vigente, el control de calidad del agua de consumo debe realizarse de forma efectiva por el abastecedor y su costo debe trasladarse al usuario, como otras tasas por distintos servicios, sin detraer recursos públicos, para costear el servicio a particulares. Para terminar, sólo nos queda indicar que a día de hoy la constitución en UCV no ha dependido,

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en general, del tamaño de la población. La experiencia ha demostrado que técnicamente cualquier población puede asumir la gestión de su abastecimiento de agua. Las vías para llevarlo a cabo son numerosas: Hermandades, Consorcios, empresas, etc. Y la entidad local es libre de decidir cómo gestionarlo.

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SÍNTESIS DE LA PLANIFICACIÓN HIDROLÓGICA EN EL TERRITORIO HISTÓRICO DE ÁLAVA JOSÉ MARÍA HERNANDEZ ORÚE

Jefe del Servicio de Aguas del Departamento de Medio Ambiente y Urbanismo de la Diputación Foral de Álava.



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SÍNTESIS DE LA PLANIFICACIÓN HIDROLÓGICA EN EL TERRITORIO HISTÓRICO DE ÁLAVA JOSÉ MARÍA HERNANDEZ ORÚE. Jefe del Servicio de Aguas del Departamento de Medio Ambiente y Urbanismo de la Diputación Foral de Álava INTRODUCCIÓN El Real Decreto 1664/98, de 24 de julio, aprobó los Planes Hidrológicos de cuenca, culminado así un largo proceso iniciado con la aprobación de la Ley 29/85, de 2 de agosto, de Aguas, que deslegalizó determinados contenidos normativos en esos singulares instrumentos reguladores que son los Planes Hidrológicos de cuenca, diseñados por el legislador de 1985 sobre la base proporcionada por la tradición española de planes de obras hidráulicas, ahora asumidos por la Unión Europea, a la vez que nuestro tradicional modelo de gestión de cuencas hidrográficas. La preparación, análisis y aprobación de los Planes de Hidrológicos ha exigido más de diez años de esfuerzo. Cuando en el año 1996 se creó el Ministerio de Medio Ambiente los planes hidrológicos del Ebro y Norte, entre otros, habían sido aprobados. Constituían documentos valiosos pero carecían de un estudio previo riguroso del recurso disponible y las demandas previsibles. Para solventar tal laguna se prepararon las herramientas precisas para realizar correctamente los balances hidrológicos por cuencas que sustentan el Libro del Agua en España presentado en diciembre de 1998. Periodos tan dilatados de tiempo pueden llegar a provocar notables desajustes entre la situación que sirvió de partida a los análisis efectuados y el momento actual o simplemente no contemplase determinadas situaciones que requieren análisis más detallados que los del plan de cuenca. Por esto motivo es necesario un esfuerzo constante en materia de Planificación Hidrológica de tal manera que ésta vaya ajustándose a una realidad siempre cambiante y dar respuesta inmediata a los problemas más acuciantes. La Diputación Foral de Álava ha contribuido notablemente a este esfuerzo, más intenso si cabe tras la publicación de la Directiva Marco de política comunitaria en materia de Aguas. Este documento, por un lado, pretende ser una guía que permita conocer sintéticamente el contenido de los distintos documentos, y por otro, mostrar su encadenamiento. COMPETENCIAS EN MATERIA DE AGUAS DE LA DIPUTACIÓN FORAL DE ÁLAVA Para efectuar el análisis completo del estado actual de las competencias en materia de Aguas es preciso adoptar la Constitución Española como punto de partida y marco legal básico del que 67


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depende el resto de la legislación aplicable. De este modo, el texto constitucional establece en su artículo 149.1.22, 23 y 24 que el Estado tiene la competencia exclusiva sobre la “22. Legislación, ordenación y concesión de recursos y aprovechamientos hidráulicos cuando las aguas discurran por más de una Comunidad Autónoma. 23. Legislación básica sobre protección del medioambiente, sin perjuicio de las facultades de las Comunidades Autónomas de establecer normas adicionales de protección. La legislación básica sobre montes, aprovechamientos forestales y vías pecuarias 24. Obras públicas de interés general o cuya realización afecte a más de una Comunidad Autónoma” permitiendo en el artículo 149.3 que “Las materias no atribuidas expresamente al Estado por esta Constitución podrán corresponder a las Comunidades Autónomas, en virtud de sus respectivos Estatutos.” Entre las materias sobre las que las Comunidades Autónomas pueden asumir competencias, el artículo 148.1.4 y 10 específica las siguientes: • “Las obras públicas de interés de la Comunidad Autónoma en su propio territorio. • La agricultura y ganadería, de acuerdo con la ordenación general de la economía. • Los proyectos, construcción y explotación de los aprovechamientos hidráulicos, canales y regadíos de interés de la Comuni dad Autónoma; las aguas minerales y termales. • La gestión en materia de protección del medio ambiente. • La pesca en aguas interiores, el marisqueo y la acuicultura, la caza y la pesca fluvial.” Por consiguiente, según la Constitución Española, la transferencia de las competencias sobre las materias no atribuidas expresamente al Estado y que sean de interés para cada Comunidad Autónoma, deberán ponerse de manifiesto en los Estatutos de Autonomía correspondientes. A tal efecto, el Estatuto de Autonomía del País Vasco (Ley Orgánica 3/79 de 18 de diciembre de 1979) establecía en su artículo 10 sobre competencias exclusivas de la Comunidad Autónoma del País Vasco lo siguiente: “La Comunidad Autónoma del País Vasco tiene competencia exclusiva en las siguientes materias: (...) Agricultura y ganadería, de acuerdo con la ordenación general de la economía. Pesca en aguas interiores, marisqueo y acuicultura, caza y pesca fluvial y lacustre. (...) Aprovechamientos hidráulicos, canales y regadíos cuando las aguas discurran íntegramente dentro del País Vasco. 68


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(...) Aguas minerales, termales y subterráneas. (...) Obras públicas que no tengan calificación legal de interés general o cuya realización no afecte a otros territorios (...)” con lo que el Gobierno Vasco asumía directamente estas competencias. A modo de aclaración el Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de Julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Aguas establece en su artículo 46.1 las obras hidráulicas que tendrán la consideración de interés general y que son: a) Las obras que sean necesarias para la regulación y conducción del recurso hídrico, al objeto de garantizar la disponibilidad y aprovechamiento del agua en toda la cuenca b) Las obras necesarias para el control, defensa y protección del dominio público hidráulico, sin perjuicio de las competencias de las Comunidades Autónomas, especialmente las que tengan por objeto hacer frente a fenómenos catastróficos como las inundaciones, sequías y otras situaciones excepcionales, así como la prevención de avenidas vinculadas a obras de regulación que afecten al aprovechamiento, protección e integridad de los bienes del dominio público hidráulico. c) Las obras de corrección hidrológico-forestal cuyo ámbito territorial afecte a más de una Comunidad Autónoma. d) Las obras de abastecimiento, potabilización y desalación cuya realización afecte a más de una Comunidad Autónoma. El resto de las obras hidráulicas podrán ser declaradas de interés general por ley. Además, a petición de la Comunidad Autónoma, se podrán declarar de interés general mediante Real Decreto cuando formen parte de planes nacionales distintos de los hidrológicos o bien posean unas dimensiones o un coste económico tal, que afecten a la gestión integral de la cuenca hidrográfica. Resaltar que la Ley 7/1992 de 21 Diciembre, que regula determinados aspectos relacionados con zonas regables, planes comarcales de mejora y planes generales de transformación, confirma la posibilidad de declarar “zona regable” mediante decreto foral siempre que se encuentre dentro del Territorio Histórico, llevando implícito la declaración de utilidad pública. El Plan General de Transformación de la zona regable será elaborado por los Departamentos Forales, aprobándose por Decreto Foral.

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En la exposición de motivos se señala como objetivo del Plan Estratégico Rural Vasco la necesidad de adecuar la estructura para la ampliación de la superficie de regadío, indicándose 36.000Ha. Por otro lado, en lo referente a las cuencas hidrográficas que excedan el ámbito territorial de una Comunidad Autónoma, en el artículo 21 se establece la constitución de organismos de cuenca (Confederaciones Hidrográficas) con las funciones y cometidos expresados en el artículo 23.1 de dicha Ley de Aguas y que son: “Son funciones de los organismos de cuenca: a) La elaboración del plan hidrológico de cuenca, así como su seguimiento y revisión b) La administración y control del dominio público hidráulico c) La administración y control de los aprovechamientos de interés general o que afecten a más de una Comunidad Autónoma. d) El proyecto, la construcción y explotación de las obras realizadas con cargo a los fondos propios del organismo, y las que les sean encomendadas por el Estado e) Las que deriven de los convenios con Comunidades Autónomas, Corporaciones Locales y otras entidades públicas o privadas, o de los suscritos con los particulares” Sin embargo, en lo referente a las competencias en materia de recursos y aprovechamientos hidráulicos, el traspaso efectivo de las mismas no tuvo lugar hasta el 1 de Julio de 1994, con la publicación del Real Decreto 1551/1992 de 8 de Julio sobre traspaso de funciones de la Administración del Estado a la Comunidad Autónoma del País Vasco en materia de recursos y aprovechamientos hidráulicos y su posterior ratificación por parte del Gobierno Vasco en el Decreto 297/1994 de 12 de Julio. Dicho Real Decreto recogía el Acuerdo del Pleno de 31 de Mayo de 1994 de la Comisión Mixta de Transferencias en el que destaca lo siguiente: “B) SERVICIOS Y FUNCIONES DE LA ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO QUE SE TRASPASAN A LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO. La Comunidad Autónoma asume, con referencia a su ámbito territorial, las siguientes funciones y servicios del Ministerio de Obras Públicas, Trasportes y Medio Ambiente: a) Programación, aprobación, ejecución y explotación de aprovechamientos hidráulicos y demás obras hidráulicas que se realicen en el territorio de la Comunidad Autónoma, cuando tales actuaciones sean de su interés y su realización no afecte a otra Comunidad, salvo obras que tengan la calificación legal de interés general. b) El otorgamiento, en su caso, de auxilios económicos a Corporaciones Locales, Entidades o particulares, para la ejecución de las obras indicadas. c) Ordenación y concesión de los recursos hidráulicos en las cuencas comprendidas 70


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íntegramente en la Comunidad Autónoma del País Vasco, así como el otorgamiento de autorizaciones para el vertido o para la utilización o aprovechamiento del dominio público hidráulico y la policía de aguas y cauces en dichas cuencas, todo ello de conformidad con la legislación del estado en materia de aguas y en el marco de los planes hidrológicos. d) Elaboración y revisión de la planificación hidrológica para las cuencas a que se refiere el párrafo C) FUNCIONES QUE SE RESERVA LA ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO. Permanecen en la Administración del Estado y siguen siendo de su competencia todas las funciones que tiene legalmente atribuidas en materia de recursos y aprovechamientos hidráulicos, a excepción de las que son objeto del presente acuerdo. En particular quedan reservadas: a) La legislación en materia de aguas. b) Elaboración y revisión de la planificación hidrológica para las cuencas no comprendidas íntegramente en el territorio de la Comunidad Autónoma del País Vasco. c) La aprobación del Plan Hidrológico de las cuencas comprendidas íntegramente en el territorio de la Comunidad Autónoma del País Vasco, de acuerdo con el artículo 38 de la Ley 29/1985, de 2 de agosto, de Aguas. d) La ordenación y concesión de recursos hidráulicos, así como las autorizaciones para vertidos a cauces públicos y para el uso o aprovechamiento del dominio público hidráulico y la policía de cauces y aguas, en las cuencas no comprendidas íntegramente en el territorio de la Comunidad Autónoma del País Vasco. e) Programación, aprobación, ejecución y explotación de obras hidráulicas en el ámbito territorial del País Vasco, cuya realización afecte a alguna Comunidad autónoma o que sean declaradas por ley de interés general del Estado.” En resumen y teniendo en cuenta lo anterior, en la actualidad el Gobierno Vasco posee las siguientes competencias en materia de aguas: 1) Programación, aprobación, ejecución y explotación de aprovechamientos hidráulicos y demás obras hidráulicas cuando las aguas discurran íntegramente dentro del País Vasco y siempre que no tengan calificación legal de interés general ni afecten a otros territorios 71


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2) Otorgamiento de subvenciones para la realización de las obras anteriormente descritas. 3) Ordenación y concesión de recursos hidráulicos de las cuencas comprendidas íntegramente dentro del País Vasco 4) Otorgamiento de autorizaciones de vertido o aprovechamiento del dominio público hidráulico y policía de aguas de las cuencas comprendidas íntegramente dentro del País Vasco 5) Elaboración y revisión de la planificación hidrológica de las cuencas comprendidas íntegramente dentro del País Vasco, no así su aprobación. 6) Aguas minerales, termales y subterráneas 7) Agricultura y ganadería, de acuerdo con la ordenación general de la economía. Pesca en aguas interiores, marisqueo y acuicultura, caza y pesca fluvial y lacustre. Sin embargo, si bien el Gobierno Vasco ejerce competencia sobre el dominio público hidráulico de las cuencas hidrográficas comprendidas íntegramente dentro de su territorio, el Texto Refundido de la Ley de Aguas establece en su artículo 18.1 la necesidad de ajustar el régimen jurídico de su administración hidráulica a los principios recogidos en el artículo 14 de dicha Ley y que son: “1º Unidad de gestión, tratamiento integral, economía del agua, desconcentración, descentralización, coordinación, eficacia y participación de los usuarios. 2º Respeto a la unidad de la cuenca hidrográfica, de los sistemas hidráulicos y del ciclo hidrológico. 3º Compatibilidad de la gestión pública del agua con la ordenación del territorio, la conservación y protección del medio ambiente y la restauración de la naturaleza.” A su vez, obliga a que la representación de los usuarios en los órganos colegiados de la Administración Hidráulica no sea inferior al tercio de los miembros que los integren y reserva al Estado el derecho a impugnar ante la jurisdicción contencioso – administrativa “los actos y acuerdos que infrinjan la legislación hidráulica del Estado o no se ajusten a la planificación hidrológica y afecten a su competencia en materia de hidráulica” Del mismo modo, si bien el Gobierno Vasco ejerce competencia en la elaboración y revisión de la planificación hidrológica de las cuencas comprendidas íntegramente dentro de su territorio, la aprobación de la misma corresponde al Estado. A tal efecto, el Texto Refundido de la Ley de Aguas 72


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establece un su artículo 40.6 lo siguiente: “Los planes hidrológicos de cuenca que hayan sido elaborados o revisados al amparo de lo dispuesto en el artículo 18 serán aprobados si se ajustan a las prescripciones de los artículos 40.1 y 42, no afectan a los recursos de otras cuencas y, en su caso, se acomodan a las determinaciones del Plan Hidrológico Nacional” Las prescripciones de los artículos 40.1 y 42 del Texto Refundido de la Ley de Aguas se refieren a los objetivos generales a cumplir (buen estado ecológico del dominio público hidráulico y satisfacción de las demandas de agua, equilibrio y armonización del desarrollo regional y sectorial, incrementando las disponibilidades del recurso, protegiendo su calidad, economizando su empleo y racionalizando sus usos) y al contenido de los planes hidrológicos de cuenca respectivamente. Una vez clarificadas las competencias en materia de aguas del País Vasco, es posible delimitar las que posee la Diputación Foral de Álava. En este sentido, la Ley 24/1983, de 25 de Noviembre, de Relaciones entre las instituciones comunes de la Comunidad Autónoma y los Organismos Forales de sus Territorios Históricos publicada en el BOPV el 12 de Diciembre de 1983, y derivada de la necesidad de conjugar una nueva organización político – administrativa, como era el Gobierno Vasco, con el respeto a los regímenes jurídicos privativos y competencias heredados por los Territorios Históricos, está dedicada en su Título Primero a regular el nivel competencial de las Instituciones Comunes y el propio de dichos Territorios Históricos. De acuerdo con su tradición histórica, dicha Ley reconocía como Organismos Forales de los Territorios Históricos a sus respectivas Juntas Generales y Diputaciones Forales. A su vez y dentro del marco del presente Plan Foral de Infraestructuras Hidráulicas establecía en su artículo 7 lo siguiente: “a) Los Órganos Forales de los Territorios Históricos tienen competencia exclusiva, que ejercitarán de acuerdo con el régimen jurídico privativo de cada uno de ellos, en las siguientes materias: (...) 5. Redacción y aprobación del Plan Foral de Obras y Servicios, asistencia y asesoramiento técnico a las Entidades Locales. (...) 10. Obras Públicas cuya realización no afecte a otros Territorios Históricos o no se declare de interés general por el Parlamento (...) b) Corresponde a los Territorios Históricos el desarrollo y la ejecución de las normas emanadas de las Instituciones Comunes en las siguientes materias: 73


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1. Sanidad vegetal, reforma y desarrollo agrario; divulgación, promoción y capacitación agraria; viticultura y enología; producción vegetal, salvo semillas y plantas y viveros (...) 3. Régimen de aprovechamiento de la riqueza piscícola continental y cinegética 4. Policía de aguas públicas continentales y de sus cauces naturales, riberas y servidumbres. (...)” Por otra parte, desde el punto de vista financiero-económico, en el artículo 8.4 se recoge lo siguiente: “Para la financiación y desarrollo de todas sus competencias y facultades, los Territorios Históricos dispondrán de plena capacidad presupuestaria en los términos previstos en la presente Ley” Y en el artículo 14.1 se continúa: “La Comunidad Autónoma del País Vasco y cada uno de los Territorios Históricos que la integran gozarán de autonomía financiera y presupuestaria para el ejercicio de sus competencias, en el marco del Estatuto de Autonomía, de las disposiciones contenidas en la presente Ley y las demás leyes que les sean aplicables.” Para gozar de esa autonomía presupuestaria, por el artículo 18 se asignan una serie de recursos a las correspondientes Haciendas Forales de los Territorios Históricos. Por consiguiente, a raíz de lo anterior y teniendo en cuenta, por un lado, las transferencias de la Administración Estatal a la Administración Autonómica, y por otro, las de la Administración Autonómica a los Órganos Forales, la Diputación Foral de Álava, como Órgano Foral del Territorio Histórico de Álava, dispone de las siguientes competencias en materia de aguas: 1) Programación, aprobación, ejecución y explotación de aprovechamientos hidráulicos y demás obras hidráulicas cuando sus aguas discurran íntegramente dentro del País Vasco y siempre que no tengan calificación legal de interés general o autonómico, ni afecten a otros Territorios Históricos. 2) Otorgamiento de subvenciones para la realización de las obras anteriormente descritas. 3) Redacción y aprobación del Plan Foral de Obras y Servicios 4) Asesoramiento técnico a las Entidades Locales

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5) Desarrollo y ejecución en el Territorio Histórico de las normas emanadas de las Instituciones Autonómicas en relación con la policía de aguas públicas continentales y de sus cauces, riberas y servidumbre, cuando las aguas discurran íntegramente dentro del País Vasco. 6) Desarrollo y ejecución de las normas de las Instituciones comunes en materia de reforma y desarrollo agrario y en el régimen de aprovechamiento de la riqueza piscícola continental y cinegética. A pesar de lo dictado en la Ley de Territorios Históricos, todavía no se ha hecho efectivo el traspaso de estas competencias. Por otra parte, en lo relativo al otorgamiento de subvenciones, las Juntas Generales de Álava aprobaron la Norma Foral de Subvenciones y Transferencias del Territorio Histórico de Álava que rige sobre las subvenciones y transferencias cuya concesión corresponde a la Diputación Foral de Álava y a los Organismos Autónomos Forales, Entes Públicos Forales de Derecho privado y Sociedades Públicas Forales que forman parte del sector Público Foral del Territorio Histórico de Álava. Igualmente es de aplicación la citada Norma en el supuesto de que las subvenciones y transferencias se encuentren financiadas con fondos de Administraciones y Entidades Públicas distintas a las del Territorio Histórico de Álava y que serán tratadas como operaciones extrapresupuestarias. De esta forma, en lo referente a las competencias para el otorgamiento de subvenciones para la realización de las obras vinculadas a los Órganos Forales del Territorio Histórico de Álava, dicha normativa establece en su artículo 4 lo siguiente: “1. En el ámbito de la Diputación Foral de Álava, la concesión de subvenciones y transferencias se realizará por los distintos órganos forales facultados para la autorización y disposición del gasto correspondiente, en el ámbito de sus respectivas competencias, con arreglo a lo dispuesto en la Norma Foral 52/1992, de 18 de diciembre, de Organización, funcionamiento y Régimen Jurídico de la Diputación Foral de Álava. 2. En el ámbito de los Organismos Autónomos Forales y Sociedades Públicas forales, la concesión de subvenciones y transferencias se efectuará por los órganos que determine su consejo de Administración. 3. En el ámbito de los restantes Entes del sector Público Foral del territorio Histórico de Álava, la concesión de subvenciones y transferencias se realizará por sus órganos rectores de acuerdo con lo establecido por sus Normas Forales de creación o normativa específica.” Por último, en materia de abastecimiento y saneamiento de aguas urbanas, la Ley Reguladora de las Bases de Régimen Local de Enero de 2002 atribuye a las Diputaciones las siguientes competencias: 75


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- Asegurar la prestación integral y adecuada en la totalidad del territorio provincial de los servicios de competencia municipal. – Coordinar los servicios municipales entre sí para garantizar su prestación integral y adecuada. – Proporcionar la asistencia y cooperación jurídica, económica y técnica a los Municipios, especialmente a los de menor capacidad económica y de gestión – Prestar los servicios públicos de carácter supramunicipal y, en su caso, supracomarcal. A los efectos de lo dispuesto en los dos primeros puntos, la Diputación: “a) Aprueba anualmente un Plan provincial de cooperación a las obras y servicios de competencia municipal, en cuya elaboración deben participar los municipios de la provincia. El Plan, que deberá contener una Memoria justificativa de sus objetivos y de los criterios de distribución de los fondos, podrá financiarse con medios propios de la Diputación, las aportaciones municipales y las subvenciones que acuerde la Comunidad Autónoma y el Estado con cargo a sus respectivos presupuestos. Sin perjuicio de las competencias reconocidas en los Estatutos de Autonomía y de las anteriormente asumidas y ratificadas por estos, la Comunidad Autónoma asegura, en su territorio la coordinación de los diversos Planes provinciales de acuerdo con lo previsto en el artículo 59 de esta Ley. El Estado y la Comunidad Autónoma en su caso, pueden sujetar las subvenciones a determinados criterios y condiciones en su utilización o empleo. b) Asegura el acceso de la población de la provincia al conjunto de los servicios mínimos de competencia municipal y la mayor competencia y economicidad en la prestación de éstos mediante cualesquiera fórmulas de asistencia y cooperación con los municipios.” Por su parte en la disposición adicional segunda de dicha Ley, se recalca el régimen jurídico especial que afecta al Territorio Histórico de Álava y que se ha presentado en este capítulo, de forma que: “Los territorios Históricos de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya ejercerán las competencias que les atribuye el Estatuto Vasco y la legislación interna de la Comunidad Autónoma que se dicte en su desarrollo y aplicación, así como las que la presente Ley asigna con carácter general a las Diputaciones provinciales”

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El Plan Hidrológico Nacional y los Planes de cuenca Plan Hidrológico Nacional y su revisión El Real Decreto 2/2004, de 18 de junio, modifica la Ley 10/2001, de 5 de julio, del Plan Hidrológico Nacional afectando al apartado 5 del artículo 36 que queda redactado como sigue: «5. Todas y cada una de las obras incluidas en los anexos II y III se declaran de interés general con los efectos previstos en los artículos 46.2, 127 y 130 del texto refundido de la Ley de Aguas, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2001, de 20 de julio, y el artículo 10 de la Ley de Expropiación Forzosa respecto de la utilidad pública implícita en los planes de obras del Estado…» Lo que se traduce para Álava en mantener las obras propuestas en la Ley 10/2001. Si bien las competencias en materia de planificación hidrológica corresponden, según las Ley de Aguas, a los Organismos de Cuenca para el caso de cuencas intercomunitarias y a las Comunidades Autónomas para las intracomunitarias, la realidad de España en la que el agua es un recurso escaso con graves desequilibrios hídricos, impone la necesidad de una planificación a mayor nivel. Desde el punto de vista del Plan Foral de Infraestructuras Hidráulicas, el papel fundamental del Plan Hidrológico Nacional reside en el listado de infraestructuras de interés general recogido en el Anexo II, sobre las que la Administración estatal ejerce la competencia exclusiva. Las obras de interés general allí plasmadas y que afectan al Territorio Histórico de Álava son las siguientes: Cuencas del Norte de España: - Presa de Herrerías (Erbi) – Conducciones desde la presa de Herrerías para el abastecimiento al Sistema Nervión y comarcas limítrofes – Saneamiento y depuración del Alto Deba – Saneamiento y depuración del Alto Nervión Cuenca del Ebro: – Presa de Andagoya (Río Bayas) – Embalse de Araia (Corrosparri) 77


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– Conducciones de la red en alta de los regadíos de zonas regables de los Valles Alaveses, Río Rojo-Berantevilla y Rioja Alavesa. – Encauzamiento y acondicionamiento del Río Zadorra Plan Hidrológico Norte III El Plan Hidrológico Norte III rige sobre las cuencas que discurren sobre el Territorio Histórico de Álava y que vierten sus aguas en el Mar Cantábrico. En concreto las cuencas afectadas son las del Sistema del Nervión (Altube y Alto Nervión, Izalde e Ibaizar) y Sistema del Deba (Alto Deba). Las asignaciones y reserva de recursos para dichos sistemas contemplados en el Plan Hidrológico Norte III relativos al Territorio Histórico de Álava se presentan a continuación: Sistema Deba: “Para atender la demanda urbana y ganadera del Alto Deba, estimada en 3,26 hectómetros cúbicos/año, se asignan los volúmenes necesarios de los regulados por el embalse Urkulu I, y para atender la demanda industrial, estimada en 4,63 hectómetros cúbicos/año, se asignan los que se necesiten de los fluyentes por el río aguas abajo de la EDAR del Alto Deba.” Sistema Nervión: En el Alto Nervión, en la situación actual, para atender la demanda urbana y ganadera, estimada en 5,29 hectómetros cúbicos/año, se asignan los recursos regulados por el embalse de Maroño, estimados en 3,71 hectómetros cúbicos/año, y los subterráneos y superficiales que actualmente aprovecha. Igualmente se asignan los recursos que actualmente explota para atender la demanda industrial, estimada en 1,89 hectómetros cúbicos/año. En el primer 21 horizontes la demanda urbana y ganadera se estima en 5,42 y 5,56 hectómetros cúbicos/año, y para atenderla se asignan los recursos regulados en el embalse de Maroño, y los necesarios del embalse de Herrerías, y en defecto de este último, los necesarios de otro origen. Para atender la demanda industrial, estimada en 1,89 hectómetros cúbicos/año, se asignan en aguas bajas las necesarias a tomar del embalse de Herrerías y en aguas altas las superficiales que se precisen. En el subsistema Herrerías, la demanda urbana y ganadera se estima en los tres horizontes en 0,57, 0,60 y 0,63 hectómetros cúbicos/año, respectivamente, y la industrial constante e igual a 0,07 hectómetros cúbicos/año. Para atenderlas se asignan los recursos regulados por el embalse Artziniega, y en aguas bajas los subterráneos y superficiales que se estimen necesarios. 78


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Se define como área ría de Bilbao al Gran Bilbao más la cuenca del Río Cadagua desde Balmaseda, más la costa hasta Plentzia, más Mungia, Bakio y Bedia. En la situación actual, en la ría de Bilbao, la demanda urbana y ganadera se estima en 141,62 hectómetros cúbicos/año y se le asignan los recursos que actualmente aprovecha. La demanda industrial se estima en 105,89 hectómetros cúbicos/año y se le asignan los recursos que actualmente aprovecha. Para los horizontes 11 y 21 en la ría de Bilbao, la demanda urbana se estima en 143,99 y en 144,29 hectómetros cúbicos/año. Para atenderla se asignan los recursos regulados en los embalse de Oiola, Artiba y Nocedal, que ascienden a 2,51 hectómetros cúbicos/año, más los regulados por la explotación conjunta del embalse de Ordunte con el trasvase del Río Cerneja (cuenca del Ebro) y toma de aguas superficiales del Río Cadagua en aguas altas, más los necesarios de los regulados por la explotación conjunta de los embalses del Zadorra y del Herrerías, de 50 hectómetros cúbicos de capacidad, con la toma de los sobrantes no regulados por el embalse de Maroño y la toma de aguas superficiales de los Ríos Nervión y Altube, en Llodio, en aguas altas, que asciende a 173,57 hectómetros cúbicos/año, de los que 116 hectómetros cúbicos/año proceden de los embalses del Zadorra. La demanda industrial estimada constante en los dos horizontes e igual a 105,89 hectómetros cúbicos/ año, se atiende con los retornos de las cuencas altas superficiales y los necesarios con cargo a los regulados por los subsistemas Ordunte-Cadagua y Zadorra-Herrerías-UndurrugaNervión-Altube.” Plan Hidrológico Ebro El Plan Hidrológico Ebro rige sobre las cuencas que discurren sobre el Territorio Histórico de Álava y que vierten sus aguas al Río Ebro. En concreto se trata de las cuencas del Izalde, Purón, Omecillo, Bayas, Zadorra, Inglares, Ega, Araia y Ebro. Las asignaciones y reserva de recursos hídricos en dichas cuencas para los horizontes 10 y 20 años contemplados en el Plan Hidrológico Ebro y relativos al Territorio Histórico de Álava se presentan a continuación: Artículo 39. Asignación a diez años en la Junta de Explotación número 1. Cabecera del Ebro. “2. Los recursos adicionales disponibles al primer horizonte serán los derivados de las actuaciones siguientes: (...) Embalses o balsas de regulación en el Oroncillo. 79


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11. La regulación adicional obtenida en la Cuenca del Omecillo se reservará para los abastecimientos urbanos, caudales ecológicos mínimos, otros usos industriales, mejora de dotaciones de los regadíos actuales y para nuevos regadíos, en particular en la zona de Valdegobia y en la cabecera del Hümerdo” Artículo 54. Asignación a diez años en la Junta de Explotación número 16: Cuencas del Iratí, Arga y Ega. “5. Los recursos procedentes de la regulación y explotación del acuífero de Arana se reservarán para los abastecimientos urbanos y regadíos tradicionales de la cuenca alta del Ega, para caudal ecológico mínimo y dilución en el Río Ega y para otros aprovechamientos en Santa Cruz de Campiezo. 6. El incremento del recurso disponible con la explotación de los acuíferos de Lóquiz, Aralar-Ulzama, Urbasa, Andía, Leire, alto Irati y aluviales del eje del Ebro se reservarán para completar el suministro de las demandas de abastecimientos urbanos u otros usos industriales de la comarca de Pamplona, Ribera, Tudela, Barranca Burunda y otros. 7. La regulación de la cabecera del Araia se reservará para el abastecimiento de la llanada Alavesa y para caudales ecológicos mínimos del Río Araquil.” Artículo 55. Asignación a diez años en la Junta de explotación número 17: Cuencas del Bayas, Zadorra e Inglares. 1. Los recursos disponibles al finalizar el horizonte de diez años serán los regulados actuales más los derivados de las actuaciones siguientes: Recrecimiento de las presas de Ullibarri y Urrunaga. Regulación del Zayas en el sistema de embalses del Zadorra (Ullibarri-Urrunaga). Regulación de la cabecera del Bayas con embalse y aprovechamiento de aguas subterráneas. Construcción de pequeños embalses y balsas de regulación para riegos en las Comunidades Autónomas de Castilla y León y del País Vasco. Explotación de los acuíferos de Subijana-Nanclares y Sierra de Cantabria. 2. El recrecimiento de Ullibarri-Urrunaga no supondrá de hecho ningún incremento de los recursos directamente utilizables, si bien indirectamente mejorará las garantías de abastecimiento al permitir mantener un resguardo para la laminación de avenidas. 3. Los recursos obtenidos con la regulación del Zayas en el sistema de embalses de Zadorra 80


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se reservarán para abastecimientos urbanos de la Junta de Explotación, especialmente de la comarca de Vitoria y para el suministro de otros usos industriales de la Junta de Explotación. 4. Los recursos procedentes de la regulación del Bayas mediante un embalse en cabecera y explotación de las aguas subterráneas se reservarán para aprovechamiento dentro de la cuenca, caudales ecológicos mínimos y abastecimiento urbano de Vitoria. 5. Las pequeñas regulaciones planteadas por la Comunidad Autónoma de Castilla y León y del País Vasco se destinarán a satisfacer las demandas locales de riegos. 6. Los recursos generados con la explotación de los acuíferos de Subijana-Nanclares, Treviño y Sierra de Cantabria se destinarán preferentemente a los abastecimientos locales y a consolidar los regadíos tradicionales. 7. Los recursos proporcionados por la regulación planteada en la Llanada Oriental se destinarán a satisfacer las demandas locales de la comarca. 8. No se producirá un incremento del actual volumen anual trasvasado desde la cuenca del Ebro a la del Norte, dentro de la Junta de Explotación, salvo excepcionales circunstancias temporales o geográficamente puntuales. Artículo 72. Asignación a veinte años en la Junta de Explotación número 17: Cuencas del Bayas, Zadorra e Inglares. Se considera que la disponibilidad del recurso no se modificará respecto de la correspondiente al anterior horizonte. Planes de regadíos Plan Nacional de Regadíos El Plan Nacional de Regadíos aprobado el 5 de Abril de 2002 con un horizonte de 2008, responde a la necesidad de incorporar a la política de regadíos los profundos cambios institucionales, sociales y económicos acaecidos en los últimos 15 años y que están incidiendo en la evolución del regadío en España (p.e. traspaso de funciones a Comunidades Autónomas), así como a la necesidad de encuadrar el desarrollo de los regadíos en la Política Agraria Común evitando posibles desequilibrios. A su vez, responde al mandato legal para llevar a cabo la planificación de regadíos en España recogido en la Ley de Aguas de 1985. 81


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Desde el punto de vista del Plan Foral de Infraestructuras Hidráulicas, la importancia del Plan Nacional de Regadíos reside fundamentalmente en el análisis de las necesidades futuras de nuevas superficies de regadío en la Comunidad Autónoma del País Vasco y en la posible calificación de las mismas como de interés general. A tal efecto, se contempla la puesta en regadío de 5.000 nuevas hectáreas en la Rioja Alavesa dentro del programa de regadíos de interés social cuyo objetivo principal es fomentar el desarrollo económico de una determina región evitando la emigración y favoreciendo el asentamiento de la población y el crecimiento demográfico. Tal y como contempla el Plan Nacional, estos regadíos “serán declarados de Interés General de la Nación o de Interés General de la Comunidad Autónoma, por lo que se acogerán a lo dispuesto en la Ley de Reforma y Desarrollo Agrario y tendrán preferencia en el desarrollo de los correspondientes Planes Hidrológicos de Cuenca”. La tramitación de las pertinentes concesiones se vinculará expresamente a las reservas establecidas al efecto en los Planes Hidrológicos de Cuenca para dichos regadíos sociales.” De acuerdo con este programa de actuación al horizonte 2008, las inversiones totales necesarias para la transformación de la superficie propuesta en regadío de interés social, incluyendo la parte correspondiente a las obras definidas por la Ley de Reforma y Desarrollo Agrario como obras de interés común y obras de interés agrícola privado por Comunidad Autónoma ascienden a un total de 33,6 millones de euros de los que, según el Plan Nacional de Regadíos, 25,24 millones de euros procederán de las Administraciones Agrarias competentes y resto, de la iniciativa privada. Por último, en el capítulo 6.10 referente a Acuerdos especiales del Plan Nacional de Regadíos se recoge el siguiente acuerdo relativo a una serie de actuaciones conjuntas y adicionales en materia de regadío a desarrollar tanto en el Territorio Histórico de Álava como en la provincia de Burgos: “Adicional y complementariamente a las previsiones del PNR, es necesario recoger dentro de la planificación general aquellas actuaciones singulares que por razones de especificidades territoriales aconsejen establecer los mecanismos de apoyos técnicos y financieros de la Administración General del Estado a la ejecución de determinados proyectos concretos en materia de regadíos. Sin perjuicio de otras actuaciones que en el futuro puedan establecerse, actualmente se han formalizado los siguientes acuerdos de referencia: (...) c) La consideración de los principios de cohesión y equidad dentro de la planificación de regadíos, aconseja introducir una serie de actuaciones que bajo una misma denominación se desarrollan en el territorio de dos Comunidades Autónomas colindantes, como es el caso del País Vasco y Castilla León. En definitiva se trata de reducir la diferencia de renta, calidad de vida y vertebración 82


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territorial, entre zonas rurales colindantes, en explotaciones con base territorial en las dos precitadas CC.AA. que, además, presentan una elevada aceptación entre los agricultores afectados, y que trata de mantener el equilibrio entre los distintos grupos de agricultores para que no exista una discriminación por razón de situación de residencia. No hay que olvidar que el Estado, a través del artículo 149.1.13 de la Constitución española, tiene como competencia exclusiva “la base y coordinación de la planificación general de la economía”, que junto con el desarrollo de la doctrina constitucional referente a la colaboración y cooperación entre el estado y alas CC.AA,. en los casos de concurrencia de dos ámbitos competenciales, como es el tema de los regadíos, se legitima al Gobierno para tomar estas decisiones. También es de señalar, que la especial organización administrativa de las Instituciones de la comunidad Autónoma del País Vasco, en la que existen competencias que se desarrollan a través de las Diputaciones Forales de los distintos Territorios Históricos, como es el caso de la Diputación Foral de Álava, en temas de regadíos, que cuenta con un Plan de Regadíos redactado por su Departamento de Agricultura, y en la que las ayudas e inversiones en regadíos están legisladas mediante el decreto Foral 705/1992, de 6 de octubre, y Decreto Foral 29/1994, de 15 de marzo, siendo estas ayudas establecidas para el desarrollo de infraestructuras, directamente ligadas a la actividad agraria prevista en el artículo 20 del Reglamento CEE 2328/91. Todo ello hace necesario introducir en el marco del PNR las actuaciones en tres zonas regables, cuyas obras de mejora y consolidación de regadíos, fueron declaradas de interés general en el artículo 78 de la Ley 14/2000, de 29 de diciembre. Estas zonas son: 9.200 Ha en Álava - Valles alaveses: 2.800 Ha en Burgos 744 Ha en Condado Treviño - Río Rojo-Berantevilla: 756 Ha en Álava 4.500 Ha en Álava - Rioja Alavesa (zona este): Es de señalar, que así como las dos primeras zonas se extienden, como anteriormente se señaló, por el territorio de las CC.AA. colindantes, la tercera es la ampliación de una zona regable que figura en el programa de regadíos sociales del P.N.R.” Plan de Regadíos de Álava El Plan de Regadíos de Álava fue redactado en 1997 y respondía a un intento global de análisis de la situación de la agricultura y del medio rural alavés enfocado desde la utilización del agua para regadío. Tras un panorama general del sector agrario alavés y un análisis del medio físico, el 83


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Plan de Regadíos de Álava pasaba a analizar los posibles cultivos a implantar y a caracterizar las futuras zonas regables evaluando el coste económico de su desarrollo. Directrices de Ordenación Territorial Las Directrices de Ordenación Territorial (DOT) del País Vasco, aprobadas en el decreto 28/97 de 11 de Febrero de 1997, constituyen un conjunto combinado y sinérgico de actuaciones de corrección del modelo territorial actual que incluyen en primer lugar la enumeración de las bases del modelo territorial, para posteriormente realizar la descripción del modelo territorial propuesto en todos sus aspectos (medio físico, política de suelo, vivienda, turismo, equipamientos e infraestructuras). Además, incluyen una serie de iniciativas territoriales para potenciar el bienestar y la renovación, a la vez que establece las pautas para su aplicación y entronque con el resto de figuras del planeamiento territorial y urbanístico. Dentro de las DOT, en el apartado referente a las infraestructuras inherentes al modelo territorial planteado, se establece una serie de objetivos de desarrollo y se presentan normas de actuación relativas a las infraestructuras hidráulicas que tienen que ser tenidos en cuenta en los posteriores planeamientos territoriales. En concreto, los objetivos planteados en las DOT en materia de aguas son los siguientes: 1. Satisfacer las necesidades en abastecimiento (demanda urbana, industrial y agrícola fundamentalmente), corrigiendo los desequilibrios territoriales. 2. Protección y recuperación de los ecosistemas acuáticos 3. Creación de las infraestructuras de captación, regulación, transporte y tratamiento necesarias para poder atender las demandas de agua previstas en los años horizonte, dando prioridad a la mejora de la funcionalidad y de la gestión. 4. Protección de los recursos hídricos superficiales y subterráneos desde la perspectiva de la unidad del ciclo completo del agua 5. Integración de los recursos hídricos subterráneos con carácter prioritario en los nuevos esquemas de abastecimiento, dado su menor coste económico y bajo impacto ambiental. 6. Evitar en lo posible nuevos trasvases de la vertiente seca, mediterránea, de la CAPV hacia la húmeda, cantábrica, optimizando en esta última la regulación de sus recursos hídricos, mucho más abundantes que en la vertiente mediterránea. 7. Mejora de la gestión del ciclo completo del agua (abastecimiento y saneamiento) a través de la creación de Organismos Supramunicipales 8. Reducción de los riesgos potenciales de inundación actualmente existentes en algunas cuencas de la Comunidad Autónoma, procurando mitigar los daños que producen los desbordamientos de los ríos y promoviendo una política preventiva basada en la idónea ubicación de usos y actividades 84


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La consecución de estos objetivos conlleva la entrada en vigor de una serie de directrices y normas de actuación definidas en las DOT, y que deben ser de aplicación en la redacción de los correspondientes Planes Hidrológicos de cuenca o en otras figuras de planificación de los recursos hídricos. A tal efecto, en lo referente a la correspondencia con el modelo territorial, expone lo siguiente: “Además de las consideraciones de carácter sectorial, la Planificación Hidrológica de la CAPV tendrá en cuenta el Modelo Territorial planeado en estas DOT. En particular para las hipótesis de crecimiento demográfico y para la previsión de futuras áreas de actividad económica, se tendrá en cuenta las determinaciones del apartado de Ordenación del sistema de Asentamientos de las DOT” A su vez, para la protección de los recursos hídricos, recoge los siguiente: “De forma orientativa se considera que el citado Plan Hidrológico debería tener en cuenta los siguientes criterios de protección: a. Contemplará la ejecución de los colectores y de las plantas depuradoras necesarias con el fin de conseguir unos objetivos de calidad previamente definidos para cada uno de los tramos de río. (...) b. Para los núcleos urbanos, industriales o instalaciones ganaderas, todos ellos aislados, cuya integración en redes de saneamiento supramunicipales no sea posible, o resulte antieconómica, se potenciará la instalación de tratamientos blandos, con menos costes de explotación y mantenimientos técnicamente más sencillos. c. Se definirán los caudales circulantes mínimos para cada tramo fluvial en función del equilibrio entre sus características ecológicas y los usos a los que pueda verse sometido” En lo relativo a la gestión del ciclo completo del agua destaca lo siguiente: “a. Se apoyará institucionalmente la constitución de Mancomunidades o Consorcios para la implantación y explotación en forma asociada de las infraestructuras y servicios de abastecimiento de agua y saneamiento. b. El ámbito geográfico mínimo apropiado para la gestión de los servicios supramunicipales es la cuenca natural. (...) d. Se establecerá una política en materia de tarifas de infraestructuras hidráulicas que permita disponer de recursos económicos suficientes para sufragar sus costes de instalación, mantenimiento, amortización y explotación” Por último, se establecen medidas concretas para reducir los riesgos potenciales de inundación teniendo en consideración las propuestas e información recogida en el Plan Integral de Prevención 85


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de Inundaciones, que son: “1. Ordenación urbanística coherente con la evaluación de riesgos detectada en el Plan Integral de Prevención de inundaciones. 2. Conservación de suelos y reforestación. 3. Regulación de actividades en cauces de ríos. 4. Implementación, previsión y alerta de un sistema que permita conocer en cada momento la situación extrema previsisible. 5. Implantación de un sistema de seguros que garantices la estabilidad económica de las personas, empresas y organismos sujetos a daños potenciales por inundaciones. Directiva Marco A finales de los 90 se aprecia en la UE la necesidad de dar coherencia y consistencia a la legislación que se había ido aprobando en materia de aguas durante la década anterior, iniciándose la elaboración de la llamada Directiva Marco de Aguas. Tras múltiples negociaciones, en Diciembre del 200, se aprueba la citada Directiva que pasa a ser la nueva Ley Marco en materia de aguas a la que deben aproximarse las legislaciones de los diversos países de la UE. La “Directiva 2000/60/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas” (en lo sucesivo DMA), que se traspuso a la legislación española antes del 22 de diciembre de 2003, obliga a encuadrar todas las actuaciones relativas al agua bajo los principios generales de protección y uso sostenible, para alcanzar un buen estado de las aguas, considerando al mismo tiempo los aspectos cuantitativos, cualitativos y ecológicos. En general, la DMA diferencia claramente las necesidades para el agua subterránea con respecto a las que se deben adoptar para el agua superficial cuya hidrodinámica es más rápida. La DMA es además certera en reconocer el carácter prioritario de los principios de prevención y protección para el agua subterránea. La DMA puede convertirse en la primera Directiva sobre desarrollo sostenible de la UE si se aplica de forma completa y de acuerdo con el plazo definido para el logro del objetivo final. La Directiva obliga a los países europeos a establecer una gestión integrada de las cuencas hidrográficas, la cual depende de manera decisiva de la reconciliación entre procesos naturales y actividades humanas que influyen en el ciclo del agua de cada cuenca hidrográfica. Su punto de vista, orientado más a las relaciones entre los elementos que a éstos propiamente, es ecosistémico (mientras que, por el contrario, las Directivas anteriores tenían un enfoque antropocéntrico). A continuación se resumen los hitos más importantes. Fin de 2000: − No se permite el deterioro ulterior del estado de las aguas

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Fin de 2003: − Incorporación de la DMA a la legislación nacional − Establecimiento de las demarcaciones hidrográficas Fin de 2004: − Conclusión del análisis económico del uso del agua y de los estudios de las repercusiones medioambientales de la actividad humana Fin de 2006: − Puesta en marcha de los programas de seguimiento − Celebración de consultas públicas sobre los elementos de los planes hidrológicos de cuenca Fin de 2009: − Publicación de los planes hidrológicos de cuenca Fn de 2010: − Aplicación de las políticas de tarificación Fin de 2012: − Puesta en marcha del programa de medidas Fin de 2015: − Realización de los objetivos medioambientales En lo que se refiere a los objetivos ambientales en materia de aguas la Directiva Marco considera:

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“Los Estados miembros deben tratar de lograr el objetivo mínimo del buen estado de las aguas mediante la definición y aplicación de las medidas necesarias dentro de los programas integrados de medidas, teniendo en cuenta los requisitos comunitarios existentes. Debe mantenerse el buen estado de las aguas allí donde ya exista. Por lo que respecta a las aguas subterráneas, además de cumplirse los requisitos del buen estado, se deberá registrar e invertir toda tendencia significativa y sostenida al aumento de la concentración de cualquier contaminante.” En lo que se refiere a los aspectos económicos, la Directiva Marco considera: “El uso de instrumentos económicos por los Estados miembros puede resultar adecuado en el marco de un programa de medidas. El principio de recuperación de los costes de los servicios relacionados con el agua, incluidos los costes medioambientales y los relativos a los recursos asociados a los daños o a los efectos adversos sobre el medio acuático, deben tenerse en cuenta, en particular, en virtud del principio de que quien contamina paga. Con este fin, será necesario un análisis económico de los servicios del agua basado en previsiones a largo plazo de la oferta y la demanda de agua en la demarcación hidrográfica.” El apartado 4 del art. 9 establece que no supone incumplimiento de la Directiva Marco si se decide no aplicar la recuperación total de costes.

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Contribución de la Diputación Foral de Álava en materia de planificación hidrológica Justificación A la vista de los antecedentes y de la nueva etapa abierta con la DMA, la Diputación Foral de Álava se planteó la necesidad de abrir un proceso con los siguientes objetivos finales: – Analizar las repercusiones y las obligaciones que se le planteaban a la Diputación Foral de Álava, a los ayuntamientos y consorcios por la obligatoriedad del cumplimiento de la DMA – Contribuir, en virtud de conocimiento de detalle que posee del territorio, a la revisión de la Planificación Hidrológica existente hasta el momento, dada la necesidad de ajustarse a una realidad cambiante, tanto desde el punto de vista normativo como social – Datarse de un plan de inversiones a medio plazo, que siendo coherente con los principios marcados desde la DMA y el respeto de los planes de cuenca, permitiese el cumplimiento de los plazos impuestos y para intervenir a corto plazo solventando las necesidades más apremiantes Desde los primeros momentos se entendió la necesidad de aproximarse a las soluciones en pasos sucesivos, aumentando cada vez el grado de detalle, incorporando nuevos datos, metodologías y alternativas. Los principales que se han dado los siguientes: – – – –

El Libro del Agua en Álava Plan Integral del Agua en Álava. Recopilación de información Plan Integral del Agua en Álava. Fase Estratégica. Plan Foral de Infraestructuras Hidráulicas 2.004-2.014

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La importancia del agua en el sector primario (agricultura y ganadería) del Territorio Histórico de Araba/Álava IÑAKI FERNÁNDEZ DE LARREA SÁEZ DE ASTEASU

Responsable del Área del Agua de UAGA



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LA IMPORTANCIA DEL AGUA EN EL SECTOR PRIMARIO (AGRICULTURA Y GANADERÍA) DEL TERRITORIO HISTÓRICO DE ARABA/ÁLAVA IÑAKI FERNÁNDEZ DE LARREA SÁEZ DE ASTEASU. Responsable del Área del Agua de UAGA 1. 2. 3. 4.

Las cifras del agua en nuestro sector. 82 Gestión del agua en agricultura y ganadería 85 Aspectos sociales, económicos y ambientales 86 Corresponsabilidades sociales y sectoriales 87

Las cifras del agua en nuestro sector. La agricultura y ganadería alavesas son fundamentalmente extensivas, puede decirse que la mayoría de nuestras tierras son un “secano fresco” fundamentalmente dedicado a la producción de cereales y pastos. En esta descripción generalizada deben recogerse dos especificidades con personalidad propia: Rioja Alavesa y los cultivos de regadío. Rioja Alavesa, una comarca claramente diferenciada del resto del Territorio, volcada hacia la producción de uva para la elaboración de vinos de reconocida calidad, donde el viñedo constituye casi un monocultivo y sin duda es el modo de vida de la zona. Hoy se riega una parte del viñedo con dotaciones de agua realmente bajas. En Álava el riego se concibe como un apoyo para asegurar las producciones en los cultivos tradicionalmente denominados “de tardío”, fundamentalmente remolacha y patata. Por lo que se refiere a las producciones ganaderas, tienen un carácter marcadamente extensivo, fundamentalmente orientadas a la cría de vacuno de carne y al ovino y secundariamente al equino de carne. También existen explotaciones más intensificadas, orientadas a la obtención de leche de vaca y en modelos más intensivos dedicados a huevos, porcino, conejo... En un primer acercamiento las tablas 1 y 2 cuantifican las principales producciones agrícolas y ganaderas del Territorio. En ambos casos puede observarse que el mayor número de efectivos (sean hectáreas o cabezas) se dedican a producciones extensivas que, sin embargo, bajan su porcentaje de participación cuando se analiza su valor final. Así la superficie destinada a los cultivos COP (cereales, oleaginosas y proteaginosas) supone un 52% de la superficie total estimada, frente al 4% que suman la remolacha y la patata, que sin embargo representan el 17% del valor económico final calculado, frente al 41% en el que se quedan los cultivos COP. Otro tanto sucede en la 93


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actividad ganadera, en ese caso, considerando que una oveja equivale a 0,15 vacas, la relación entre efectivos es de 5 a 4 a favor de las vacas de leche, mientras que la relación entre valores finales de la producción es de 15 a 2,5 Es preciso recordar que el valor final de la producción no tiene un reflejo directo en la renta de las producciones, pero si que lo tiene en cuanto a la aportación económica al conjunto de la sociedad. Es decir que una persona dedicada a la agricultura podría obtener el mismo beneficio de una hectárea dedicada al cereal que de una dedicada a la remolacha, sin embargo, alrededor de esta última se generan rendimientos para muchas otras actividades que colaboran con el agricultor o agricultora. Producción

Has

Tm totales Precio €/Tm Valor €

Valor €/Ha

COP

48.177 274.808 160 43.969.280 910

Patata

2.002 68.484 150 10.272.600 910

Remolacha

2.118 190.051 42 7.995.607 910

Forrajes

1.172 51.166

Hortícolas Viña

397 7.179 13.017 79.463

550 43.704.650 3.358

Pastos (PAC) 50.180 Prado - Pastizal

19.500

Tabla 1 Producciones agrícolas en Álava Producción

Nº Explot.

Reproductoras

Tm

Precio €/Tm

Valor €

V Leche

90

5.157

50.156

300

15.046.800

V Carne

622

15.288

Ovino

653 2.560

1.000

5.375.140

O Leche

25.945

2.560.000

O Leche

20.723

Equino

4.600 898.513

Huevos

268.400 4.931.430

1.750.050

Tabla 2 Producciones ganaderas en Álava Centrándonos en el regadío y recogiendo los datos del Registro de Aguas, de la Confederación hidrográfica del Ebro, contamos con 88 Comunidades de Regantes que dominan 38.000 hectáreas totales, de las que 7.000 son viñedos mientras en las 31.000 restantes pueden implantarse cultivos de tardío. Ahora bien de esas 31.000 hectáreas incluidas en las comunidades de regantes, sólo 94


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6.000 se riegan cada año. Esto se debe al sistema de rotación de cultivos de las explotaciones incluidas en esos regadíos, que como promedio riegan una parcela un año y la dejan descansar los cuatro siguientes hasta volver a implantar otro cultivo “de tardío”. Este régimen de “rotación del regadío” supone una excepción en la práctica totalidad del valle del Ebro, donde lo ordinario es que una finca incluida en un regadío se riegue todos los años e incluso produzca más de una cosecha anual. Las dotaciones de agua para cultivos de tardío se sitúan entre los 2.200 y 3.200 m3 por hectárea realmente regada, mientras en Rioja Alavesa andan entre 1.000 y 1.500 m3/ha y si suelen regarse todos los años. Con estas dotaciones y considerando las superficies realmente regadas cada año, nos encontramos con unas necesidades globales de agua para riego de 22,5 Hm3/año. Considerando que las dotaciones previstas por la Confederación Hidrográfica del Ebro para el Alto Ebro, Omecillo y Bayas es de 3.178 m3 por cada hectárea realmente regada y que la dotación planificada para el Zadorra y el Inglares es de 3.463 m3, nos encontramos con que el consumo real no alcanza el 55% del consumo previsto en la planificación, tal como se resume en la tabla 3. Dotación media real

1.800 m3/ha/año

Demandas Agrarias Reales

22,5 Hm3

Dotaciones previstas CHE m3/ha/año Alto Ebro, Omecillo y Bayas

3178 m3/ha/año

Zadorra e Inglares

3463 m3/ha/año

Demanda planificada según CHE

41,2 HM3

Tabla 3 consumos reales y planificados de agua Comparando con los consumos de agua de nuestras explotaciones con los que se dan en otras zonas, nos encontramos por ejemplo, con los cultivos bajo plástico del sudeste de español que superan dotaciones de 6.000 m3/ha sirviéndose de captaciones subterráneas, que en algunos casos están provocando intrusiones de agua de mar al superar las extracciones renovables de aquellos acuíferos. Situándonos en el valle del Ebro, la planificación de la Confederación contempla, la posibilidad de otorgar concesiones de 6.400 m3/ha en el Canal de Navarra, más de 9.000 m3/ha en los canales de Lodosa y Bardenas, más de 10.000 m3/ha en el canal de Tauste y hasta 20.213 m3/ha en los canales de la margen derecha y de la margen izquierda del Ebro. Como conclusión puede afirmarse que el riego en las explotaciones alavesas es moderado y en general ajustado a las necesidades. Las necesidades estimadas para la cabaña ganadera, considerando las dotaciones contempladas en la planificación de la Confederación Hidrográfica del Ebro, no alcanzan 1 Hm3 al año, tal como se resume en la tabla 4

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m3 / cab / año

• Vacuno de leche

m3 / año

38,143

294.581

• Yeguas, vacas secas y novillas

18,98

522.557

• Ovino

1,734

121.366

Gallinas

0,011

Total

2.841 941.345

Tabla 4 Necesidades de agua para la ganadería • Datos dependientes del porcentaje de recría Por terminar de contextualizar los datos, cabe citar que el sector agropecuario alavés consume del orden de 23,5 Hm3 anuales, mientras que AMVISA y el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia facturaron más de 113 Hm3 en 2010. Desde otro punto de vista, a pesar de que nuestras producciones de remolacha parezcan altas, apenas cubren una tercera parte del consumo de azúcar de Euskal Herria. Esta situación de déficit en la producción de alimentos es generalizada en la mayoría de los subsectores agropecuarios

Gestión del agua en agricultura y ganadería Conocidas las demandas sectoriales, es preciso repasar como se gestionan. En lo que se refiere a la actividad ganadera debe tenerse presente que el vacuno de carne, el equino y la mayoría del ganado ovino se crían en régimen extensivo o semiextensivo, esto significa que un número importante de meses al año, los animales pacen en los prados de los valles o en los pastos montanos, bebiendo directamente de los cursos de agua, con lo que detraen la cantidad mínima necesaria. Cuando los animales permanecen estabulados (unos meses en el caso de las producciones extensivas o semiextensivas y todo el año en las intensivas) a las necesidades de agua para abrevar el ganado, debe sumarse una pequeña cantidad suplementaria para limpieza, mayor en las explotaciones productoras de leche. A diferencia de las producciones agrarias, no existe una organización sectorial para gestionar la demanda pecuaria, con lo que el abastecimiento suele realizarse a través de las estructuras de las Entidades Locales, asumiendo los precios que estas imponen, o a través de captaciones individualizadas. El agua de riego se gestiona habitualmente a través de las Comunidades de Regantes, si bien existen algunas concesiones particulares, el recurso bajo gestión de las Comunidades supera el 95 % del total

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Entre las CCRR existe una gran variabilidad de modelos de gestión, principalmente en función de su tamaño, así como del tipo de captación o de la propia estructura organizativa de la que dispongan. Las inversiones realizadas por las CCRR han contado con aportaciones públicas a fondo perdido entre el 50% y el 90%, en función del momento de la inversión y las características de esta. Los regantes hacen frente a la parte no financiada de la inversión y a todos los gastos corrientes. Con carácter general los regantes contribuyen al pago de los gastos en función del agua consumida, si bien excepcionalmente (por carecer de infraestructura de distribución o por disponer de un recurso abundante en proporción a la demanda) la contribución se realiza en función de la superficie realmente regada. Todas las CCRR con red de distribución propia disponen de contadores en las arquetas de toma. Estos contadores se usan para calcular la aportación económica con la que cada regante debe contribuir al sostenimiento de las necesidades económicas de la Comunidad y, lo que es más importante, para garantizar un reparto equitativo del recurso hídrico disponible entre partícipes, en función de los derechos de cada cual. Los gastos de las comunidades y por tanto el precio del agua dependen fundamentalmente de la factura energética. Los precios determinados para el agua en las comunidades varían entre los 2 y los 24 céntimos de euro/m3. Así, dependiendo de la ubicación de los cultivos, una explotación con 10 hectáreas dedicadas al riego de cultivos de tardío puede gastar entre 440 y 7.680 en agua cada campaña. Siempre que resulta posible, las Comunidades procuran construir balsas de acumulación de agua de invierno, situadas a cota suficiente para suministrar el agua con presión suficiente para el riego en todas las parcelas que dominan. Esta preferencia obedece a la seguridad en el suministro que ofrece este tipo de infraestructuras, junto con la reducción de la tarifa energética al eliminar la necesidad de bombeos. Además de estas ventajas directas, recurrir a este modelo de infraestructuras permite reducir la presión sobre los ríos en los periodos de estiaje, reducir los riesgos de desbordamientos por avenidas y reducir las emisiones de CO2. Aspectos sociales, económicos y ambientales Como se indica en el primer capítulo, las producciones de regadío generan mayor cantidad de empleo directo e indirecto por hectárea, contribuyendo a mantener nuestros pueblos vivos. Las Comunidades y los regantes individuales tienen como primer objetivo garantizar la disponibilidad mediante acumulaciones invernales, uso de aguas subterráneas renovables o reutilización de aguas. La seguridad en el suministro permite planificar y estabilizar agronómicamente las producciones. 97


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Los regadíos con red de distribución dignifican el trabajo de las personas dedicadas a la agricultura. Regar directamente del río es la última solución: en el caso de que el cauce tenga agua en verano, los trabajos para cebar las bombas, los riegos por tandas, a deshoras, de noche… durante toda una campaña de riego, terminan desgastando enormemente a las personas que realizan estas labores. Las malas perspectivas sectoriales a corto por los cambios en la PAC (Política Agraria Común) que están sometidos a revisión forzosa cada 6 años, no deben condicionar infraestructuras estratégicas como las hidráulicas que además deben contar con periodos de amortización mínimos de 50 año. A largo plazo parece indiscutible que la regulación de aguas es de interés estratégico para el Territorio. La disponibilidad de agua es condición necesaria para diversificar las producciones agropecuarias y por tanto para reforzar la interacción entre producciones agrarias y pecuarias. Uno de los aspectos más criticados de la agricultura de los últimos años es la especialización. Los regadíos y en particular, su uso para la producción de forrajes, han permitido durante los últimos años una interesante interacción entre explotaciones dedicadas a la agricultura y otras orientadas a la ganadería, lo que hace que se recupere un cierto equilibrio agro-ganadero, al menos a nivel comarcal. El regadío contribuye a la obtención de forrajes de calidad y en cantidad estable, favoreciendo la actividad pecuaria. La diversificación de las producciones contribuye además a la diversificación y enriquecimiento del medio, del paisaje y a la estabilidad del sector. La producción de cultivos de regadío (fundamentalmente hortofrutícolas) y ganaderos incrementa la posibilidad de contacto directo producción-consumo. La producción de materias primas como remolacha azucarera e incluso los propios cereales, obliga a la intervención de la industria y por tanto corta la posibilidad trabajar en circuitos cortos. Por el contrario, producir hortalizas, leche, queso, carne… permite acercar la producción al consumo, en algunos casos facilita el trato directo entre las personas productoras y las consumidoras, permite producir para alimentar y no tanto para suministrar materias primas a los intermediarios de transformación. Como cualquier actividad humana, la agropecuaria presiona sobre el medio. Somos conscientes de que debemos evitar que la actividad se convierta en un contaminador difuso. Asumir el papel del sector como el mayor gestor territorial de Álava le otorga una gran responsabilidad en la conservación del recurso para toda la sociedad, pero el tamaño de la tarea es tan grande que difícilmente puede acometerse en exclusiva desde el propio sector, sino que exige el acompañamiento y la complicidad del todo el conjunto social.

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Corresponsabilidades sociales y sectoriales La razón de ser del sector agropecuario es la producción de alimentos sanos, en cantidad suficiente y a precios razonables para el consumo y remuneradores para la producción. La demanda social y el sentido común exigen que esta producción se lleve a cabo usando prácticas sostenibles ambientalmente, que permitan conservar los recursos naturales para el conjunto de la sociedad y para las generaciones venideras. Por suerte o por desgracia, nuestras producciones deben concurrir mayoritariamente a mercados en gran medida globalizados, en los que compiten productos obtenidos de manera poco respetuosa, tanto desde el punto de vista ambiental como desde el punto de vista social. Es aquí, cuando cada persona de nuestra sociedad debe optar individualmente, donde se rompen las demandas sociales. En el mercado cada persona elige y en muchos casos, las prácticas de producción, la conservación de los recursos y la remuneración de esas tareas, se rinden ante el precio como factor fundamental de decisión. Una decisión que además se ve conducida por los grandes agentes de la transformación y la distribución, que sólo buscan su propio beneficio. Centrándonos, de entre todos los factores ambientales ligados a la agricultura y la ganadería, en el agua y citando a Iñaki Antigüedad “Ocurre en la globalización imperante, que haya países dedicando buena parte de su agua disponible en producir, bajo regadío, alimentos que van a ser consumidos en otras zonas, a veces muy lejanas, y a veces más húmedas, y esto mientras que en aquellos países hay escasez de agua para el abastecimiento y situaciones de hambruna en diferentes grados”. No estamos hablando de posibilidades teóricas, nos referimos a realidades que tienen cara; personas como Mempo Giardinelli (escritor y periodista nacido en el Chaco en 1947) se han encargado de mostrárnosla en su relato sobre el Chaco Argentino “Tobas, miseria sin fin” del que a continuación reproducimos algunos párrafos: “Una hora después, la desazón y la rabia se perfeccionan al observar lo que queda del otrora Chaco boscoso. Lo que fue imperio de quebrachos centenarios y fauna maravillosa, ahora son campos quemados, de suelo arenoso y desértico, con raigones por doquier esperando las topadoras que prepararán esta tierra para el festival de soja transgénica que asuela nuestro país.” “Entramos al Hospital de Castelli, que se supone atiende al 90 o 95 por ciento de los aborígenes de todo el Impenetrable.

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Lo que veo allí me golpea el pecho, las sienes, los huevos: por lo menos dos docenas de seres en condiciones definitivamente inhumanas. Parecen ex- personas, apenas piel sobre huesos, cuerpos como los de los campos de concentración nazis. Una mujer de 37 años que pesa menos de 30 kilos parece tener más de 70. No puede alzar los brazos, no entiende lo que se le pregunta”

“Siento una furia nueva y creciente, una impotencia absoluta. Le pregunto a una joven enfermera que limpia un aparador vidriado si siempre es así. “Siempre”, responde irguiéndose con un trapo sucio en la mano, “aunque últimamente han sacado muchos, desde que empezó a venir la tele””. 101


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“Después viajamos otra hora y el cuadro se hace más y más grotesco. Son decenas de ranchos de barro y paja, taperas infames donde se hacinan familias de la etnia Qom (tobas). Todas, sin excepción, en condiciones infrahumanas”

“Digan lo que digan, estas tierras -más de tres millones de hectáreas-fueron vendidas con los aborígenes dentro. Son varios miles y están ahí desde siempre, pero no tienen títulos, papeles, ni saben cómo conseguirlos. Los amigos del poder sí los tienen, y los hacen valer... El resultado es la devastación del Impenetrable: cuando el bosque se tala, las especies animales desaparecen, se extinguen. Los seres humanos también” 103


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“Y aunque algunas buenas almas urbanas digan lo contrario, y se escandalicen ciertas dirigencias, en el ahora ex - Impenetrable chaqueño palabras duras como “exterminio” o “genocidio” tienen vigencia ¡Si! Olvidados, ignorados, ocultados, por los políticos y por todos, pues nadie afirmar que no sabe lo que ocurre con los aborígenes argentinos. Ninguno debe hacerse el distraido, nosotros debemos hacer algo” Evidentemente vivimos en una economía de mercado, pero de mercado imperfecto, en casi ninguna de las etiquetas de los productos que consumimos figura la información real sobre los modos de producción con los que han sido obtenidos, a las autoridades sólo parece preocuparles que no nos maten o que no nos enfermen, que maten o que enfermen a otros pueblos parecen daños colaterales admisibles porque no aparecen en los debates públicos. No sólo se nos niega la información sobre auténticos genocidios como el que nos relata Mempo, se nos niega información básica como la energía o el agua embebidas en los productos que consumimos. Sin información los mercados son imperfectos porque no son transparentes, sin información somos más débiles pero estamos más cómodos, desde la desinformación podemos criticar como se riega en Araba 104


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mientras se consumen productos cultivados con dosis de riego que duplican o triplican las que se emplean en nuestro Territorio. Las personas dedicadas a la agricultura y ganadería en Araba están dispuestas a producir en condiciones social y ambientalmente sostenibles los alimentos que nuestra población necesita. Sin embargo esta es una tarea que sobrepasa las posibilidades del sector, para afrontarla con posibilidades de éxito es necesario el compromiso de colaboración de toda la sociedad Alavesa. ¿Está dispuesta nuestra sociedad a CORRESPONSABILIZARSE posibilitando la sostenibilidad económica de la agricultura y la ganadería social y ambientalmente sostenibles?

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ConsorcioS de Agua EN ÁLAVA D. JAVIER SALAS LLAMA

Consorcio de Aguas Zigoitia



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Consorcio de Aguas Zigoitia D. Fco. JAVIER SALAS HISTORIA DE LOS CONCEJOS EN LA GESTIÓN AGUA

COMPOSICIÓN

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CONSTITUCIÓN DEL CONSORCIO El Consorcio de Aguas de Zigoitia se constituye el 8 de Abril de 2003 ADMINISTRACIÓN DEL CONSORCIO • • • •

La Asamblea General La Junta de Gobierno El Presidente El Vicepresidente

COMPOSICIÓN Y PRINCIPIOS Composición del Consorcio: • Juntas Administrativas • Ayuntamiento de Zigoitia Finalidad: establecer y explotar las infraestructuras de abastecimiento (en red primaria y secundaria) y saneamiento. Principios: • Integración del ciclo integral del agua • Homogeneidad de la calidad del servicio • Uniformidad de las tarifas en el ámbito territorial de las entidades que lo componen. OBJETIVOS Los objetivos del Consorcio son el establecimiento y la explotación de la infraestructura del abastecimiento de agua y saneamiento en redes primarias (alta) y secundarias (baja) y la prestación de los servicios correspondientes, todo ello en condiciones adecuadas y conforme a la normativa vigente. Para el saneamiento de las diferentes localidades, el Consorcio de Aguas de Zigoitia cuenta con una serie de fosas sépticas distribuidas por todo el municipio, siendo uno de los objetivos principales del Consorcio ir sustituyendo estas fosas sépticas por depuradoras estratégicamente situadas. Para el abastecimiento en alta, el Consorcio de Aguas de Zigoitia cuenta con una serie de manantiales (Etxaguen, Murua y Manurga) y un sondeo en Gopegi, así como de la red principal de AMVISA que atraviesa todo el municipio de norte a sur, desde sus captaciones en el Gorbea, hasta la estación de tratamiento de Araca. Así mismo, desde esta red de AMVISA se abastecen 110


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los depósitos de las localidades que disponen de captación propia en épocas en las que no son autosuficientes. FINES DEL CONSORCIO • •

Fines del Consorcio: Establecimiento y explotación de las infraestructuras del abastecimiento de agua. Saneamiento. Prestación de los servicios correspondientes.

EL CONSORCIO GESTIONA • • •

La red de agua en alta o primaria La red de agua en baja o secundaria La red de saneamiento 111


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ZIGOITIA 1. 2. 3. 4. 5.

Término Municipal de Zigoitia: 102,45 km² Pertenece a la Cuadrilla de Zuia Situado en la cara sur de la Sierra del Gorbea Los núcleos urbanos dispersos La cuenca río Zubialde-Zaias, corresponde al sistema fluvial del Zadorra

HABITANTES, CONTADORES Y CONSUMO (2010) Contadores

Habitantes

Consumo (m3)

Akosta

33

68

5.557

Apodaka

92

163

22.110

Ayuntamiento de Zigoitia

147

254

25.041

Berrikano

75

110

17.809

Buruaga

36

50

13.802

Eribe

37

70

10.739

Etxabarri-Ibiña

162

321

55.474

Etxaguen de Zigoitia

48

82

6.874

Letona

27

44

7.602

Manurga

48

77

7.870

Mendarozketa

19

53

6.872

Murua

87

148

14.763

Olano

16

23

2.583

Ondategi

68

159

13.522

Zaitegi

25

42

3.464

Zestafe

43

60

11.088

Total

963

1.724

225.170

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CABEZAS DE GANADO EN ZIGOITIA Bovino

1.088

Ovino

4.241

Caprino

82

Porcino

327

Equino

55

SANEAMIENTO Fosas Sépticas Akosta + Zestafe

Depuradoras

2

Apodaka

1

Ayuntamiento de Zigoitia

2

Berrikano

1

Buruaga

2

Eribe

1

Etxabarri Ibiña

1

Etxaguen de Zigoitia

2

Letona

1

Manurga

1

Mendarozketa

1

Murua

1

Olano

1

Ondategi

1

Zaitegi

3

Total

20

113

1

2


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MANANTIALES Y SONDEOS Manurga Etxaguen Murua Berrikano/Buruaga/Eribe Red de AMVISA

2 2 2 1

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ConsorcioS de Agua EN ÁLAVA D. EUSEBIO SALAZAR PINEDO

Consorcio de Aguas Mendi-Haran



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Consorcio de Aguas Mendi-Haran D. EUSEBIO SALAZAR PINEDO Nuestro consorcio surge en el año 2.003, siendo en un principio una comunidad de usuarios. Todo el agua se saca de sondeos, concretamente cuatro. Y se distribuye a los depósitos reguladores. También distribuimos agua a terceros consorcios, de momento a Toperagain. Actualmente entre concejos y ayuntamientos, somos 21 núcleos y abastecemos agua a más de 1.500 habitantes en nuestro territorio histórico. El consumo de agua en el año 2010 ascendió a 186.560m3 El agua debido a nuestra orografía después de extraerla de los sondeos, la repartimos por los depósitos reguladores, para de ahí mandar a los depósitos de los consejos. En todos los depósitos la cloración es continuo. EN CUANTO A LOS GASTOS El gasto más importante que tenemos es la luz, no solo en los sondeos, sino también en bombas elevadoras y depósitos reguladores. Hay otro gasto que es importante, el referente a las UCV, análisis de grifo y todo lo referente a la analítica del agua. DATOS AL MOMENTO Tenemos un sistema de telecomunicación en nuestro consorcio que nos permite saber la situación del agua al momento. LIMPIEZA DE DEPOSITOS Se hacen sin dejar a los concejos sin agua. LA RED DE AGUA El consorcio se encarga por ahora de repartir el agua en red en alta, dejando la dependencia de la red en baja a cada concejo o ayuntamiento.

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¿

QUE ES EL AGUA?

ASOCIACIÓN DE CONCEJOS DE ÁLAVA JUAN JOSÉ BETOLAZA PINEDO

Secretario de ACOA-AKE



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¿QUE ES EL AGUA? ASOCIACIÓN DE CONCEJOS DE ÁLAVA JUAN JOSÉ BETOLAZA PINEDO. Secretario de ACOA-AKE El agua es un recurso público, cuya titularidad no pertenece a nadie, igual que el aire y los rayos del sol. El agua pura es incolora, inodora e insípida. No obstante, en el medio natural el agua dista mucho de ser pura y presenta unas propiedades específicas que afectan a los sentidos. Cada vez que tomamos un sorbo de agua fresca, esta es nueva para nosotros. Pero no es agua nueva. Esta agua ha sido reciclada una y otra vez desde los comienzos del universo, por diversas formas de vida, como un dinosaurio, un conejo, una paloma y hasta por Cristóbal Colón.

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Actualmente, hay en la Tierra la misma cantidad de agua que existía hace 3.800 millones de años atrás, época en que se formó el agua en nuestro planeta. Esto se debe a que el ciclo hidrológico permite que continuamente se utilice la misma agua, la cual se encuentra en diferentes estados: sólida, líquida o gaseosa. El agua cubre casi un 80% de la superficie de la Tierra. Aunque pareciera que es un recurso muy abundante, es importante destacar que menos del 1% de ésta es agua dulce, es decir, apta para usos domésticos, industriales o comerciales y turísticos. El agua dulce que podemos utilizar se encuentra en los embalses, pantanos, ríos y lluvias, y debe alcanzarnos para que ninguna persona, planta o animal tenga sed, para que los animales acuáticos vivan en ella, para regar los campos, usar en las industrias, mantener húmedos los bosques y regar los jardines. Por eso es importante mantenerla limpia.

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El AGUA EN ALAVA

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LAS CUENCAS • CUENCA DEL NORTE (CANTABRICA): Afecta únicamente a la Zona de Aramaiona. Tiene competencia la Comunidad Autónoma del País Vasco. “INTRACOMUNITARIA” • CUENCA DEL EBRO (MEDITERRANEA) Afecta al resto del Territorio Histórico. La competencia le corresponde a la Confederación Hidrográfica del Ebro. “INTERCOMUNITARIA” LOS RIOS

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La longitud total de los ríos de Álava es de 2.500 km Anualmente los ríos en Álava transportan 5.400 hm3... suficiente para inundar toda la provincia con más de 2m de agua. LOS EMBALSES

Alava tiene el 77% de la reserva hidraulica de la Comunidad Autonoma del País Vasco. La capacidad máxima conjunta de los embalses del Zadorra es de 224 hectometros cúbicos. Los embalses del Zadorra almacenan el agua para el 50% de la población de la Comunidad Autónoma del País Vasco. 127


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AGUAS SUBTERRANEAS

Los recursos hídricos subterráneos en Álava se cifran en 325.000 millones de litros al año. De los 429 nucleos de Álava, 198 son abastecidos total o parcialmente con aguas subterráneas extraídas de sondeos perforados para ello.

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CONSORCIOS

1- AMVISA 2- Kantauriko Urkidetza 3- Consorcio de Aguas de Rioja Alavesa 4- Consorcio de Aguas de la Llanada-Sierra de Elguea 5- Consorcio de Aguas de la Llanada Oriental 6- Kuartango 7- Consorcio de Aguas de Mendi Haran 8- Comunidad de Ibizabal 9- Comunidad de Usuarios de Zambrana, Berantevilla, Rivabellosa y Armiñón 10- Zuia 11- Urkabustaiz 12- Consorcio de Zigoitia 13- Junta de aguas de Sobrón 14- Albina 15- Valle de Arana 16- Consorcio de Iruña de Oca 17- Consorcio Acebedo, Quintanilla y Valluerca 18- Consorcio de La Lomba

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El SANEAMIENTO EN ALAVA Un sistema de saneamiento sostenible es aquel que establece como premisa que el mejor residuo es el que no se produce. Con un sistema de saneamiento sostenible se organiza la retención y tratamiento de residuos en su origen, para evitar los problemas que se derivan del transporte de los mismos a largas distancias, fermentaciones, contaminación de cauces receptores, problemas sanitarios…

Sistemas de Saneamiento en Álava: >2000 hab. = 9 <2.000 hab. = 320 208 (concejos) DIRECTIVA MARCO DEL AGUA 2000/60/CE • La Norma dice que hay que hay que devolver al medio los recursos hídricos utilizados sin causarle afección. 130


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El SANEAMIENTO EN ALAVA

DIRECTIVA MARCO DEL AGUA 2000/60/CE • La Norma, en su artículo 9 , habla del principio de recuperación de los Costes de los servicios relacionados con el agua, incluidos los costes medioambientales. • Su principio: “Quien contamina, paga”

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El SANEAMIENTO EN ALAVA

DIRECTIVA MARCO DEL AGUA 2000/60/CE • En Álava, existen diferentes Entidades Explotadoras “Pueden cumplir con la Normativa independientemente de su tamaño”

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El SANEAMIENTO EN ALAVA

DIRECTIVA MARCO DEL AGUA 2000/60/CE • EDAR: “Estación Depuradora de Aguas Residuales” • Aconsejadas para núcleos de población importantes

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LA GESTION INTEGRAL DEL AGUA DESDE LA OPTICA DE “LOS CONCEJOS” El ciclo Integral del Agua consiste en la utilización de los recursos hídricos proporcionados por la naturaleza para su utilización por los hombres y su devolución al medio natural en las mejores condiciones. GESTION INTEGRAL DEL AGUA DESDE LA OPTICA DE “LOS CONCEJOS” CONCLUSIONES • Los Concejos han sido, son y esperamos que sigan siendo los Gestores de gran parte de los Recursos Hídricos en Álava. Creemos que es la Administración mas cercana al ciudadano y con ayuda de las Administraciones superiores (formación e incentivación),se puede llegar a concienciar ala sociedad para cumplir con la Normativa sin hacer negocio de ello. “GESTION DE LO LOCAL HACIA LO GLOBAL” • Si se ha conseguido con las UCVs, por qué no lo vamos ha conseguir con la Gestión Integral del Agua. • Son los Concejos quien han conservado gran parte de, nuestro Patrimonio Hídrico tanto natural, como arquitectónico o medioambiental. • Sabemos que queda un gran trabajo por delante, en gran parte debido a varios problemas (muchos pueblos y muy dispersos, redes de saneamiento únicas, a veces obsoletas, variación grande de población en épocas estacionales,…), pero con ayuda, no imposición, estamos dispuestos a superarlos al igual que se ha hecho hasta ahora. LA GESTION INTEGRAL DEL AGUA DESDE LA OPTICA DE “LOS CONCEJOS” En conclusión, con todo esto no sólo se gestionan de forma integrada los recursos hídricos, sino también el territorio, nuestros pueblos, la ciudad y una buena parte del medio ambiente. Desde las administraciones competentes se debe asumir el enfoque integrador de una gestión sostenible de los recursos hídricos, porque además de que el agua vertebra y cohesiona a la sociedad, también fomenta el desarrollo y las actividades económicas, crea empleo y, como no, diluye, limpia, riega, apaga la sed, cocina, a nivel de ciudadano, pero a nivel del entorno, 134


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mantiene ecosistemas (flora y fauna) y su biodiversidad y es fuente de vida y de recursos naturales. Planteamientos como éste propiciarán la implementación de la Directiva Marco del Agua, favoreciendo calidad y cantidad en el abastecimiento, procesos de depuración y saneamiento respetuosos con los sistemas hídricos y por tanto, un buen estado ecológico de las aguas superficiales y subterráneas para el año 2015. Desde ACOA, y en colaboración con URA promovemos y ayudamos a los Concejos en su cumplimiento.

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CLAUSURA

EXCMO. SR. D. JUAN ANTONIO ZÁRATE PÉREZ DE ARRILUCEA, Presidente de las Juntas Generales de Álava. Debo agradecer, en primer lugar, la atención de la Asociación de Concejos de Álava para participar en la clausura de estas Jornadas que han tratado sobre la gestión del agua y saneamiento, precisamente bajo la óptica de su ejecución por parte de los Concejos y de las Juntas Administrativas. Esta participación de las Juntas Generales de Álava, nuestro parlamento foral, se inscribe dentro de una tradicional colaboración con las entidades locales más próximas y más peculiares de nuestro entramado institucional. Nuestra Norma Foral de Concejos nos habla de su “arraigada existencia” y resalta “el nivel de vinculación de estas instituciones con las colectividades humanas a las que sirven en la doble función de cauce de representación directa de la población en los asuntos colectivos y órgano de prestación de los servicios públicos demandados y más cercanos a los mismos.” Así, las Juntas Generales de Álava, vienen haciéndose cargo, desde hace diez años, de la edición y publicación que recoge las ponencias e intervenciones de estas Jornadas anuales. El asunto elegido para este año, la gestión del agua y saneamiento, ha sido un tema valiente, no exento de polémica en su tratamiento, al enfocarse bajo las posibilidades de su gestión por los Concejos. Responsabilidad y competencia que encajan en el artículo 7 de la referida Norma Foral de Concejos, cuando al referirse a sus competencias, sin excesiva concreción, alude a “competencias que tradicionalmente correspondan a los Concejos”, a “instalaciones de uso o servicio público de titularidad de la Entidad”, de “la policía de…fuentes”, o de “la prestación de servicios comprendidos en el ámbito territorial del Concejo correspondientes a los intereses específicos del mismo.”

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Por tanto, la situación de la gestión del agua en Álava debe entenderse teniendo en cuenta la singularidad de su régimen local, en el que las entidades locales menores, los Concejos, mantienen las competencias en materia de aguas. Competencias que deben ser hoy entendidas dentro del concepto de ciclo integral del agua que tiene como principio la sostenibilidad y el compromiso con el medio natural, con el respeto de los recursos hídricos y la conservación de la biodiversidad. Ciclo integral que se preocupa de la tecnología para asegurar la calidad del agua durante todo el proceso de distribución con la calidad exigida por las autoridades sanitarias, de un rendimiento eficiente de las redes de distribución, de una gestión eficientemente del ciclo comercial y la política de precios privados o públicos, del saneamiento y depuración para el tratamiento del agua usada y de su retorno al medio natural. Consecuencia de estos criterios es la entrada en vigor de nuevas legislaciones en materia de aguas, como la Directiva Europea Marco del Agua, con el aumento de las exigencias referentes a los controles sobre todo el ciclo, que pueden derivar en la dificultad de los Concejos para seguir haciendo frente de una manera casi independiente a la gestión del agua en sus localidades. Son muchas las instituciones implicadas en la gestión del agua en Álava; buen ejemplo de ello son las diversas entidades a las que pertenecen los participantes y ponentes en estas jornadas: Gobierno Vasco, Diputación Foral, Cuadrillas, Concejos, Consorcios, empresas, etc. Con el esfuerzo conjunto de todos debemos alcanzar objetivos de eficiencia y sostenibilidad en la gestión de un recurso que se hace cada vez más escaso. La sociedad en general es la destinataria de todos nuestros esfuerzos y sabrá valorar los avances de los que todos podremos disfrutar tanto en el presente como en el futuro. Estas jornadas han debido servir, precisamente, para avanzar en el conocimiento de toda esta problemática y en la búsqueda de soluciones a los inconvenientes que han ido surgiendo a lo largo del tiempo. Habrá que profundizar en las ideas y propuestas generadas en estas sesiones y todo ello redundará en una mayor eficiencia de los servicios que prestan las distintas administraciones públicas así como en la mejora de la calidad de vida de nuestros conciudadanos alaveses. Eskerrik asko, muchas gracias.

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