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de Borges

Viernes Guatemala, 6 de septiembre de 2019 AĂąo 6 No. 299


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Guatemala, viernes 6 de septiembre de 2019

Editorial Es legendaria la práctica de domesticar animales como auxiliares en las tareas que la sobrevivencia impone

Celso A. La

Pedro Urdemale

a los humanos en este planeta, y tiene como algunos de los ejemplos más emblemáticos a equinos, bovinos, felinos y cánidos, aparte de diversos especímenes de corral. De ahí que sean incontables los casos que ilustran la interdependencia de animales (otro tipo de humanos, según algunas tradiciones) y humanos (otro tipo de animales, según la ciencia), tanto en la paz como en la guerra; así en la salud, como en la enfermedad. En una nota que incluimos en este número se recoge evidencia historiográfica sobre la participación en las expediciones coloniales de conquista, de jaurías de acoso y exterminio, cuyo propósito era sembrar terror, incorporando así la crudeza de experiencias dejadas por previos eventos bélicos en Europa. En este punto cabe preguntarnos si lo que amamos en los perros es, quizás, su disposición a la servidumbre y, en tiempos de paz, su sorprendente capacidad para perdonar y su celo incondicional. Lealtad hasta la muerte. Fidelidad hasta la vida. Eso

stuto, ingenioso, adivino, burlón, mago, holgazán, sentencioso, creyente —aunque pecador— y capaz de hurtar, pero no ladrón, Pedro Urdemales ha renacido en Hispanoamérica para “desfacer entuertos”. Como sus predecesores peninsulares — El lazarillo de Tormes y Furón del Libro del buen amor— , es el pícaro que entraña esa suerte de conciencia colectiva, de alma popular, de pueblo mismo. De cuentero en cuentero y de poblado en poblado, el responsable de esta compilación ha recogido pacientemente las andanzas locales de Pedro Urdemales. Pero lo más importante de este trabajo es la exégesis: el estudio riguroso de lo que el personaje significa como expresión de cultura tradicional. Pedro Urdemales encarna las aspiraciones de los desposeídos. Es por ello legendario e irreductible, como la gente que se retrata en él. Sus andanzas, que son hazañas celebradas y compartidas por el pueblo, constituyen una expresión de conciencia social. Ajeno al pintoresquismo que empaña de cursilería y superficialidad los hechos folclóricos, este trabajo de Celso A. Lara Figueroa busca —y da— la explicación necesaria de un fenómeno que por social exige justamente la explicación racional y objetiva que es inherente a la ciencia. Roberto Díaz Castillo

ofrecen ellos. Y nosotros, ¿qué ofrecemos?

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DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano

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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Freddy Pérez

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Irini Lelekou, más conocida como Irene Papas, nació el 3 de septiembre de 1926, es actriz de cine y teatro y cantante griega. Ha desempeñado más de 70 papeles a lo largo de más de medio siglo de carrera. Es considerada una de las grandes actrices trágicas helénicas del siglo XX, posterior a Katina Paxinou. Contemporánea de Melína Merkoúri, Irene Papas saltó a la fama internacional en exitosas películas como Los cañones de Navarone, Zorba, el griego y Z de Costa Gavras.

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Semblanza Georges Simenon Este escritor nació el 13 de febrero de 1903 en Lieja, Bélgica, en el seno de una familia de clase media arruinada. Fue el primer hijo de Désiré Simenon, contable, y de Henriette Brüll, empleada. Desde septiembre de 1908 cursó estudios primarios en el Instituto Saint-André, donde permaneció hasta julio de 1914. Después ingresó en el Saint-Louis College, y a la edad de 12 años decidió dedicar su vida a la escritura de novelas. Trabajó como aprendiz de panadero, de vendedor en una librería y de reportero de sucesos en la Gazette de Liège. Su madre nunca quiso aceptar que se dedicara a la escritura. Obsesionada con la idea de tener una vejez segura, hubiera preferido que fuera ferroviario. Simenon conoció el éxito temprano, y le enviaba a su progenitora una buena suma cada mes. Ella le devolvió todo, moneda a moneda. Sus relaciones con las mujeres fueron intensas y difíciles. Alguna vez confesó haber tenido 2 mil amantes, la mayoría prostitutas. Se casó dos veces, aunque pensaba que el matrimonio “es una institución estúpida e incluso inmoral”. El mayor drama —”un padre nunca se recupera”, escribió— fue el suicidio de su hija Mary Jo, a la edad de 25 años. No pocos han visto en el afecto que Simenon profesaba por su hija algo incestuoso. En su juventud escribió artículos antisemitas y sobre él se cierne la sospecha de haber colaborado con los nazis durante la ocupación. Su hermano menor, Christian, fue simpatizante de Hitler y se vio envuelto en un oscuro episodio que dejó una treintena de muertos. Escritor prolífico, fue autor de cientos de novelas populares utilizando diversos seudónimos. Es conocido sobre todo por su serie de novelas policíacas del inspector Maigret, que resuelve sus casos gracias a una notable intuición psicológica y a un conocimiento profundo de las motivaciones del delincuente. Las novelas han sido traducidas a 55 idiomas. En 1922 se trasladó a París, y al año siguiente se casó con su amiga Régine, una estudiante de arte apodada Tigy. Tuvo una aventura tumultuosa con Josephine Baker. En 1929 elaboró un nuevo personaje ficticio: el commissionaire Maigret. Dos años después, en 1931, organizó una gigantesca fiesta parisiense, el Baile Antropométrico, para lanzar las novelas de Maigret. Concebir un libro le llevaba un día y escribirlo un par de semanas. Autor también de novelas “duras”, por las que André Gide lo proclamó “el novelista más grande del siglo”. Otras obras suyas también tratan el tema policíaco, como El hombre que miraba pasar los trenes (1946) y Confessional (1968). Su autobiografía, Memorias íntimas (1981), pone de manifiesto sus propias obsesiones y cuenta la historia del suicido de su hija. Su obra, escrita entre 1920 y 1972, es enorme: 80 Maigret, 115 “novelas duras” (no policíacas) y 200 “novelas populares” escritas con seudónimo. En 1972 renunció a la novela y a la máquina de escribir, para dedicarse a sus Dictados en grabadora, que ocupan 21 volúmenes. Después de residir en Francia, Estados Unidos y Canadá, en 1955 se estableció en Suiza. Georges Simenon falleció el 4 de septiembre de 1989 en Lausana, a los 86 años; dejó tres hijos varones.


Guatemala, viernes 6 de septiembre de 2019 Fotos: Archivo

en “su resistencia a ser encontrado allí donde lo buscamos. La ironía desalienta a quien busque fijar un sentido; pero también defrauda a quien piense que no hay un sentido en absoluto”. Como en un juego de espejos, esos que tanto le inquietaban, Borges, se multiplica en un sinfín de variables. Por todo eso, querer asirlo es caer en una trampa. A 120 años de su nacimiento, en relación con su obra ya no hay polémicas, sino un consenso celebratorio: para millones de lectores en el mundo, Borges se lee como la comprobación de que la perfección literaria es posible, mientras el mito sigue creciendo en países como China, donde es el escritor más traducido del español, una vuelta del destino que le hubiese encantado. Al día de hoy, en la web se registran más de dos millones de tesis académicas dedicadas al análisis de sus textos. El mito sigue creciendo.

A la altura de los más grandes

120 años de Borges

Imagen de Jorge Luis Borges, en una librería.

Jorge Luis Borges es uno de los autores clave de la narrativa de Occidente, y en China es furor. Su plan fue enorme. Es el escritor argentino más universal. Verónica Abdala * Borges, es usted un genio”, sentenció un periodista de la revista Gente que entrevistaba al escritor, en 1972. “No crea, son calumnias”, contestó él, con ese humor que convertía en una fiesta cualquier conversación compartida (si contestaba a alguna pregunta de manera solemne era, la mayoría de las veces, porque le tomaba el pelo a su interlocutor.) “No creo en el valor de lo que escribo, pero sí en el placer de escribir”, diría Borges cierta vez, consciente de que daba pruebas de su genialidad, en los hechos.

Intentar dar cuenta —o justificar— la obra de Jorge Luis Borges en un artículo es asumir una imposibilidad: así como El Aleph, ese objeto imaginado en uno de sus cuentos, propone la aventurada hipótesis de que existe un instante en el que convergen, “todos nuestros ayeres, todo el presente y todo el porvenir”, su obra es en sí misma una constelación en la que el genio se revela multifacético y atemporal, irreductible. Pero además, él mismo parece haber querido abarcar el infinito a partir de una obra que se despliega en múltiples direcciones y atraviesa muy diversos géneros. Maestro del cuento, poeta, traductor, conferencista, crítico, ensayista y un excelso orador: todos son Borges. Lo define esa diversidad, que impide estabilizar una única visión. Borges fue y es, a la vez, el escritor más argentino y el más universal: “Buscó la figura bifronte de un escritor que fue al mismo tiempo cosmopolita y nacional”, define Beatriz Sarlo en Borges, un escritor en las orillas, libro en el que compila cuatro conferencias sobre el escritor. “La originalidad de Borges reside

Intentando dar cuenta de la trascendencia del argentino, y del lugar que ocupa en el canon de la literatura de occidente, el influyente crítico estadounidense Harold Bloom ubicó a Borges junto al chileno Pablo Neruda como uno de los dos exponentes de la literatura en español más importantes de la historia después de Cervantes, en su libro más ambicioso, El canon occidental. Según Bloom, el efecto último que provocan sus libros es esa “perplejidad” de los escritores canónicos. La opinión generalizada también lo ubica entre los más grandes autores del siglo XX, en un podio que comparte con autores como Kafka, Joyce, Beckett, Nabokov, Proust, Ibsen o Pessoa. Y no es exagerado predecir que en un futuro remoto —a uno, dos o cinco siglos de este presente— sus libros seguirán leyéndose como hoy se leen La Odisea o La IIíada. En sus últimos años, ese hombre que viajaba en sus ficciones por los laberintos del conocimiento y de la historia como un internauta por internet, prefigurando lo que vendría, ya era considerado un clásico vivo, y su reputación no ha hecho sino afianzarse en estas tres décadas, en las que el mundo, por otra parte, se ha vuelto cada vez más borgeano. “Fue un autor que se buscaba a sí mismo en todos los aspectos del mundo, en la filosofía más intrincada y en el descarado revoque de un muro perdido en una solitaria calle de barrio”, definió María Kodama, su viuda y la persona a la que el escritor dedicó expresamente más textos. En sus libros, traducidos a más de 30 idiomas, Borges desplegaba una serie de obsesiones personales: las trampas del tiempo, la existencia como laberinto, la vastedad del infinito, el destino, la duplicidad, la finitud o la dudosa seguridad de los espejos, que entramaba con la historia de las culturas, la metafísica y una curiosidad evidente por el pasado de este país con el que tuvo una relación ambivalente y de donde huyó en 1986. Su obra está marcada también por su amor por la filosofía: “Si soy rico en algo, lo soy más en perplejidad que en certidumbre —decía—. Un colega declara desde su sillón que la filosofía es entendimiento claro y preciso; yo la definiría como la organización de las perplejidades esenciales del hombre”. Hasta las entrevistas que concedió a lo largo de los años —y que se recogieron en numerosas ediciones— terminaron convirtiéndose en piezas de valor literario; sobre todo al final de


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Schopenhauer. El argentino admiraba al autor de El mundo como voluntad y representación. En esta foto, páginas del filósofo con anotaciones de Borges.

Imagen de la época en la que integraba el staff de la revista Martín Fierro.

su vida cuando, ya habituado a la ceguera que lo había entrenado en el hábito de “escribir dictando”, disparaba reflexiones y respuestas que parecían formar parte de un corpus cuya coherencia e ingenio parecían casi imposibles de improvisar. Para 1986, el año en el que murió en Ginebra, Borges se había convertido en un personaje más famoso que su propia obra. Y su influencia sería tal que llegaría a percibirse como una sombra maldita para los autores que vinieron después.

Un paraíso de libros

Frente a una tradición literaria —la argentina— que se definía por su inclinación hispánica o francófila, Borges introdujo la variable inglesa en una serie de cuentos y poemas. El origen de su formación se remonta a la biblioteca en la que creció, figurándose el paraíso: “Si tuviera que señalar el hecho capital de mi vida, diría la biblioteca de mi padre. En realidad, creo no haber salido nunca”, admitía en la madurez evocando a aquel chico que, en un proceso atípico para un niño sudamericano, había crecido leyendo

en paralelo en español y en inglés. Después de haber escrito su primer cuento, La visera fatal, y haber traducido con relativo éxito El príncipe feliz, de Oscar Wilde, a los 8 años Borges le expresó al padre que tenía serias intenciones de llegar a ser un escritor profesional, mientras se jactaba de haber leído a Poe, Carrol, Dickens, Stevenson, Wells y Kipling: hubiera descollado en un concurso de niños prodigio. La escritura fue la consecuencia casi inevitable de esa vorágine de lecturas, y la encerrona que eligió como forma de vida determinó, a su vez, una existencia, en algún sentido, incorpórea, más intensa entre las páginas: “Recuerdo más lo que he leído que lo que me ha pasado”, asumía. Las mujeres —incluso habiéndose casado dos veces— le resultaban un misterio indescifrable. En la obra que urdió en soledad, la ficción se entrama con la teología cristiana, judía e hindú, las distintas corrientes del arte universal o el estudio de la Cábala. Así como Fervor de Buenos Aires (1921), su primer volumen de poemas, prefiguraba, según palabras de Borges, toda su obra posterior, en Historia universal de la infamia (1935), su primera obra narrativa

“Quizá haya enemigos de mis opiniones, pero yo mismo, si espero un rato, puedo ser también enemigo de mis opiniones.” (Jorge Luis Borges).

importante, empieza a perfilarse el ilusionista capaz de moldear la realidad como una materia digna de ser mejorada. Con aquel libro, en el que combina su imaginación prolífica con personajes y circunstancias reales, su carrera empezaba a consolidarse.

Golpe de ventana

En 1938, un grave accidente —la herida provocada por el golpe con una ventana derivó en una infección generalizada— instaló en él el miedo a la muerte. Esa convalecencia, que le sirvió para dar pie a más páginas espléndidas — escribió, durante aquel trance, el cuento Pierre Menard, autor del Quijote— afianzó, además, su idea de que la realidad empírica es tan ilusoria como el mundo de las ficciones. Después vendrían Historia de la eternidad (1936), Ficciones —con el que empezaría el proceso de consagración internacional y El Aleph (1949), que para la crítica es, casi unánimemente, su mejor colección de relatos. Allí presenta una serie de eventos u objetos inverosímiles enmarcados en un ambiente realista, lo que contribuye a resaltar su carácter fantástico. Esos


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títulos son parte de una secuencia que incluiría libros como Para las seis cuerdas (1965), El libro de los seres imaginarios (1967), Elogio de la sombra (1969), El Informe Brodie (1970) y El oro de los tigres (1972), además de los relatos y antologías compuestos en coautoría con Adolfo Bioy Casares. Mientras que su autobiografía publicada por primera vez en inglés en 1970, por The New Yorker, se editó en 1999. La visión había empezado a fallarle tras ser nombrado director en la Biblioteca Nacional, en 1955. Rodeado de libros, supo que nunca más volvería a verlos: “Nadie rebaje a lágrima o reproche/ esta declaración de la maestría de Dios/ que con magnífica ironía/ me dio a la misma vez los libros y la noche”, resumió en su Poema de los dones. Su biografía —como la de la mayor parte de los autores del continente— registra también numerosas incursiones en el periodismo cultural: cofundó la revista Sur, de Victoria Ocampo —donde publicó algunos de sus mejores relatos y poemas—; dirigió el suplemento cultural del diario Crítica, de Natalio Botana, y escribió, entre otras publicaciones, en las revistas El Hogar y Martín Fierro, prototípica esta última del grupo literario Florida, que reivindicaba las innovaciones de las vanguardias de aquel animado comienzo del siglo XX. Fue un genio que no se privó de trajinar las redacciones.

El Nobel que no fue

Los cuestionamientos a su figura estuvieron asociados a su incomprensión —o comprensión tardía— del capítulo más sangriento de la historia argentina. El escritor sumaba al apellido patricio de su madre, Leonor Acevedo, otro de prosapia guerrera, por la rama de su padre, Jorge Guillermo Borges, descendiente de un linaje de militares que tomaron parte en la independencia argentina. Esa herencia, a sus ojos heroica, acaso explique la ingenuidad imperdonable de haber creído, a mediados de los años 70, en unas fuerzas armadas prístinas, lo que, sumado a su furioso antiperonismo (“Los peronistas no son ni buenos ni malos, son incorregibles”, decía), lo llevó a cometer el peor error político de su vida. Demostró un apoyo inicial a la última dictadura argentina —que derrocó a Isabel Perón— y compartió un almuerzo con el dictador Jorge Videla en 1976, al que llegó a agradecerle que hubiera “salvado a la patria del oprobio, el caos y la abyección en la que estábamos y, sobre todo, la idiotez. También aceptó un reconocimiento académico de manos del dictador chileno Augusto Pinochet en la Universidad Católica de Chile ese mismo año. Estos gestos habrían resultado imperdonables para el mundo civilizado. Al punto de haberle costado el Nobel, según la hipótesis más extendida: esperó el premio, en vano, durante casi tres décadas. (Otra hipótesis sostiene que la extensión de sus relatos, que rara vez supera las diez páginas, pudo haber sido un impedimento para la Academia sueca.) “No otorgarme el Premio Nobel se ha convertido en una tradición escandinava”, comentó burlón. Cuanto se lo concedieron a Gabriel García Márquez en 1982, disparó: “Me parece un excelente escritor y es muy justo que le dieran a él ese premio. Cien años de soledad es una gran novela, aunque quizás con 50 años hubiera sido suficiente”. Para 1980, el escritor admitía: “Me equivoqué. No debí hablar bien de los militares argen-

Maria Kodama. Junto a Borges, en 1980, cuando el escritor recibió el Premio Cervantes, máximo galardón para la literatura en español.

Jorge Luis Borges junto a su madre, Leonor; su padre, Jorge, y su hermana Norah.

tinos, por una cuestión ética más que política. Ahora no apoyaría a los militares. No todos los muertos serían invariablemente inocentes pero deberían haber tenido el derecho de ser juzgados.” Ese mismo año, en el que recibía el premio Cervantes, firmaba una solicitud junto a otros intelectuales que repudiaban el régimen militar y reclamaban por la suerte de los desaparecidos, en un episodio que tendría notable repercusión internacional. Durante la guerra de las Malvinas, en 1982, un coronel retirado increpó al escritor en la calle por su oposición a la intervención argentina y le recordó que tenía militares entre sus antepasados: Borges respondió levantando su bastón y amenazándole. Al final de su vida, iniciaba un período de corrección política ya definitivo. El escritor que soñaba secretamente con que la posteridad le perdonase sus errores y le concediese la gloria de que se lo recordara por sus mejores textos, ostenta su merecido lugar en el cielo de los imprescindibles: lejos de ser un espectro inmóvil, sigue vivo, en el papel. Y ya nada puede destronarlo de su Olimpo. Finalmente, el genio se vuelve infinito.

*El Clarín    


Guatemala, viernes 6 de septiembre de 2019 Hemeroteca del Diario de Centro América

Gavetas

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Manuel José Arce DCA, 31 de diciembre de 1935.- El 1 de enero de 1787 nació en la ciudad de San Salvador Manuel José Arce, hijo de Bernardo José de Arce y Antonia Fagoaga y Aguilar. Realizó estudios en Guatemala, formando amistad con el doctor Pedro Molina. Al regresar a su tierra, lleno de patriotismo se unió a la insurrección contra los realistas, viéndose al poco tiempo prisionero, enfermo y sin recursos, hasta la amnistía general concedida por la Corona. Proclamada la Independencia, el 15 de septiembre de 1821, y a causa de algunas desaveniencias en El Salvador con el intendente Pedro Barriere, Arce y otros patriotas fueron nuevamente reducidos a prisión, mas no tardaron en ser puestos en libertad por el padre Matías Delgado, al mando de la Junta Consultiva de Guatemala, con amplias facultades para establecer allá el orden y la concordia. Arce mostrose contrario a la anexión de Centroamérica al imperio de Iturbide y, en calidad de general en jefe de fuerzas salvadoreñas, combatió contra los expedicionarios de Vicente Filísola. Arce emigró a los Estados Unidos, y al sentarse las bases para la constitución de la República de Centroamérica encabezó el Poder Ejecutivo, encaminándose a esta capital en marzo de 1824. Como no llegara a un acuerdo con José Cecilio del Valle, renunció al cargo. Desengañado, triste, sin recursos, enfermo y olvidado, murió en casa de un amigo el 14 de diciembre de 1874. “Pasó como una luz sobre la tierra”, escribiría después sobre él Manuel Valladares.


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Reporte en V

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El genoma del aguacate El consumo de aguacate se ha incrementado a escala mundial en los últimos años, generando un gran crecimiento económico. Una nueva investigación internacional ha logrado secuenciar el genoma de este fruto tropical. El trabajo ayudará en el futuro a los programas de modificación genética, para optimizar el crecimiento de esta planta. Sinc* l genoma de la planta del aguacate ha sido secuenciado por un equipo internacional, en el que participan los investigadores Julio Rozas y Alejandro Sánchez Gracia, de la Facultad de Biología y del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio), miembros también de la plataforma Bioinformatics Barcelona (BIB). El nuevo trabajo, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of

Science (PNAS), ayudará a mejorar los programas de modificación genética para optimizar el crecimiento de esta planta —el oro verde en el mercado internacional— y para potenciar su resistencia frente a agentes patógenos y enfermedades, entre otros fines. Desde hace tiempo, el consumo de este fruto tropical del género Persea, cultivado en América desde la época precolombina, se ha incrementado en todo el mundo y ha generado un gran interés económico en el mercado internacional. El equipo internacional ha secuenciado los genomas de dos variedades de planta del aguacate, en concreto la variedad mexicana Persea americana var. drymifolia y la híbrida comercial de cultivo más popular Persea americana Mill. cv. Hass de origen guatemalteco. El genoma de esta planta tropical, organizado en doce cromosomas según se sabía hasta ahora, tiene un tamaño de unas 920 Mb, con pequeñas variaciones entre las variedades estudiadas, apunta el nuevo estudio. “El elemento más relevante de la estructura genómica del aguacate es la historia de duplicaciones completas de su genoma”, detalla Julio Rozas, catedrático de Genética y codirector, con el profesor Alejandro Sánchez Gracia, del Grupo de Investigación en Genómica Evolutiva y Bioinformática de la Universidad de Barcelona (UB) y del IRBio.

En concreto, los expertos han comparado la relación de sintenia —orden en que los genes están conservados y posicionados en los cromosomas— entre los genomas del aguacate y los de la especie Amborella trichopoda (Baill 1869). Esta especie, una planta arbustiva endémica de Nueva Caledonia, es considerada como la única representante actual del linaje más primitivo de las plantas con flor o angiospermas. En esta angiosperma primitiva no hay indicios de duplicaciones genómicas completas, y por ello es la referencia en el estudio de la evolución por duplicación genómica de todas las otras plantas con flor.

El genoma de la planta del aguacate ha sido secuenciado por un equipo internacional.


Viernes

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Duplicaciones y resistencia

Tal y como apuntan los resultados, “para una misma región del genoma analizada, hay cuatro copias de fragmentos genómicos en el caso del aguacate y una sola copia en Amborella, lo que sugiere que el genoma del aguacate ha experimentado dos procesos de duplicación completa de su genoma”, explica el investigador Alejandro Sánchez (UB-IRBio). Estas duplicaciones en tándem recientes están implicadas en respuestas metabólicas de adaptación del aguacate al ataque de patógenos fúngicos, apuntan los autores. “En paralelo, aquellas duplicaciones que se originaron durante las duplicaciones completas del genoma —y que aún se mantienen a causa de la selección natural— parecen estar implicadas en aspectos básicos de la fisiología y del desarrollo de la planta”, indica Sánchez Gracia. En la actualidad quedan muchas incógnitas sobre el origen y la evolución de la planta del aguacate, una especie que pertenece al grupo de las magnolias. El trabajo publicado ahora perfila un nuevo escenario para conocer la posición filogenética del aguacate en el árbol evolutivo de las angiospermas, en especial en relación con algunas especies eudicotiledóneas de gran interés económico en la agricultura mundial, como el café (Coffea), el tomate (Solanum) o la vid ( Vitis), que comparten más componentes genéticos entre sí, que con el aguacate. En este grupo de plantas, el proceso de diversificación fue muy rápido y eso ha dificultado los análisis filogenéticos de gran resolución de estas especies. Mediante un exhaustivo análisis filogenómico de 19 especies de angiospermas —con distintos marcadores moleculares—, el nuevo trabajo revela que la planta del aguacate es una especie hermana tanto de monocotiledóneas como de eudicotiledóneas (café, tomate y vid). “Los únicos componentes genéticos que tienen en común todas estas especies serían aquellos que definen a todas las angiospermas y las diferencian de las gimnospermas y las plantas sin semilla”, subraya el investigador Pablo Librado, exdoctorando de la UB y coautor del estudio, actualmente miembro del Centro de Geogenética de la Universidad de Copenhague y del Museo de Historia Natural de Dinamarca.

Software bioinformático

Para secuenciar la Persea americana var. drymifolia se han empleado diferentes bibliotecas genómicas y tecnologías de secuenciación, como el vector de clonación cromosoma artificial bacteriano (BAC) o la plataforma HiSeq de Illumina, que facilitan una gran cobertura del genoma estudiado. En el caso de la variedad Hass, se empleó la metodología de secuenciación de PacBio (single-molecule real-time-SMRT ) a partir de ADN de calidad y tamaño muy altos. El análisis poblacional basado en el estudio de los polimorfismos de un solo nucleótido (SNP) también ha permitido detallar la composición genética y la historia de la variedad comercial Hass, que es el resultado de la introgresión de material genético de origen guatemalteco —por cruces selectivos— en el fondo genómico de la variedad mexicana drymifolia. En el marco del trabajo, los expertos UBIRBio han llevado a cabo análisis de carácter filogenómico, que consistían en la determinación de genes ortólogos de copia única y de los

árboles con información de secuencias de aminoácidos y de nucleótidos codificantes para este grupo de genes. Buena parte de su trabajo se ha centrado también en analizar la dinámica del origen y pérdida de genes mediante el BadiRate, un software bioinformático desarrollado en la UB por Julio Rozas y Pablo Librado.

Mejorar la productividad

La investigación aporta una nueva perspectiva, imprescindible para realizar estudios de asociación a lo largo del genoma de la especie y para encontrar los genes —y las distintas variantes genéticas— que determinan las características más relevantes para la economía y la productividad de las explotaciones agrícolas. En este contexto, el Grupo de Investigación en Genómica Evolutiva y Bioinformática de la UB ha desplegado varias colaboraciones científicas con el equipo del profesor Víctor A. Albert, entre las que destaca el trabajo que iden-

tificó los cambios genéticos que han permitido la adaptación a la dieta carnívora en diferentes plantas (Nature Ecology & Evolution, 2017), un proceso evolutivo que se ha repetido de forma independiente en varias especies utilizando las mismas soluciones moleculares. El equipo de expertos UB-IRBio ha tenido una destacada participación en la secuenciación del genoma de organismos tan diversos como la garrapata (Ixodes scapularis), el ciempiés (Strigamia maritima), el café (Coffea canephora) y el piojo del cuerpo humano (Pediculus humanus humanus), entre otros. En el artículo participan expertos de cerca de una veintena de instituciones de todo el mundo, bajo la dirección de los investigadores Luis Rafael Herrera (Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN, México) y Víctor A. Albert, de la Universidad de Buffalo (EE. UU.). *

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El estudio de las diversas variedades de aguacate permite identificar su potencial productivo.


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Contando el tiempo Eran terribles.Con su feroz presencia, los canes representaban la viva manifestación de una insoportable forma de terror casi demoniaca. Siempre iban en primera línea.

Perros: un arma

Álvaro van den Brule* o fue Colón el descubridor de aquella arma letal, ni fue el inventor de la guerra, ni de la crueldad inherente a la misma, ni de lo que es capaz el ser humano cuando baja a sus propios abismos, ni de la impunidad que da el saber que nadie te va a juzgar, ni de la mueca que le hacemos a nuestra propia dignidad cuando acabamos con la vida de los otros por muy amparados que estemos por las leyes de la guerra. Aunque bien es cierto que ya intuía que podría enfrentarse allá en las tinieblas del confín del mundo a formas desconocidas de horror, él quiso proveerse de todos los medios a su alcance para conjurar la terrible colisión entre lo ignorado, lo intangible, lo no manifestado y el conocimiento entendido en su versión unilateral en el que la arrogancia de la superioridad técnica de los invasores orientales, en este caso los provenientes de Europa, avasallaría a su contraparte. En aquel enfrentamiento lejano y ya histórico entre lo que se ha llamado dos civilizaciones o mundos, él, lo único que hizo en beneficio de su propia supervivencia y la de sus hombres, fue reforzar las zonas de costura más frágiles en su estructura militar.

Canes terribles

Los perros de los conquistadores eran alanos de raza, es decir, un mestizaje entre dogos y mastines. Eran terribles. Con su feroz presencia, representaban la viva manifestación de una insoportable forma de terror casi demoniaca. Siempre iban en primera línea acompañando a los ballesteros y delante de los arcabuceros, y por supuesto, cuando actuaban conjuntamente con la caballería, el pánico que causaban en las filas adversarias era extremo. Estos animales iban protegidos con sendas tiras de cuero en ambos lomos y unas potentes protecciones de fieltro que se extendían desde la cruz del tren delantero hasta el nacimiento del rabo, de tal manera que parecían acorazados contra cualquier contingencia. Si a esto le añadimos los ostentosos collares dentados y el durísimo entrenamiento al que los sometían sus amos —que cobraban una soldada aparte por perro—, estaríamos hablando de un arma casi apocalíptica. Los indígenas, que en sus enfrentamientos no habían pasado del arco y del machete de puntas de obsidiana y de algunos otros artificios arrojadizos, tenían más pavor a un alano que a un regimiento de arcabuceros. La gripe de la mediocridad obligaba a huir a miles de aven-

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tureros reciclados desde el anonimato de sus áridas vidas hacia la promesa de tierras nuevas y de experiencias en abundancia como contrapunto a las anodinas vidas en las planicies de Castilla o en la empobrecida Extremadura, donde hidalgos y campesinos deambulaban por la nada de un presente continuo. Un escenario de riquezas sin cuento era hábilmente promocionado por una leyenda basada en una rumorología muy bien cebada, pero a la postre eran el habitual saqueo y la política de hechos consumados —estaban a un océano de distancia—, los que los subordinaban a una realidad inapelable: había que hacer la guerra con todas las consecuencias y sin dar marcha atrás. Aunque los cronistas no refieren o no hacen alusión a los perros por su insignificante presencia a ojos de la doctrina militar en aquel tiempo imperante, ya en la expedición anterior a la de Cortés —la de Grijalva—, se hace eco de la intervención de media docena de ellos en las escaramuzas con los mayas tardíos, ya fragmentada la gran nación que fueron y en guerra civil permanente por aquel entonces.

Un rastro indeleble

Cuando Hernán Cortés se enfrenta en la batalla de Centla, que concluye con la severa derrota de una ingente tropa de aborígenes y con la toma de Potonchán en la primavera de 1519, en el momento álgido de la sangrienta batalla, probablemente la primera librada con armas de fuego y caballería en tierras america-


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Guatemala, viernes 6 de septiembre de 2019

a secreta Un expedicionario español preparando a uno de sus perros de presa.

nas —si obviamos las escaramuzas previas tras el desembarco en la actual Veracruz—, la baza que inclina a favor de los españoles (para ser más precisos, de los castellanos) en el hasta ese momento equilibrado e indeciso lance, es el furibundo ataque de una docena de alanos que causan un impacto psicológico brutal entre las filas de combatientes adversarios. Pedro de Alvarado, consciente de la carnicería indiscriminada que está ocasionando la horda perruna, intenta retirarlos en vano, pues la presencia de niños y ancianos entre las filas de los autóctonos, víctimas propiciatorias para los canes por su natural indefensión, causa hasta en la tropa propia problemas de escrúpulos. La guerra lamentablemente es y no debería de ser, pero hay unos mínimos de humanidad que una vez sobrepasados desnaturalizan completamente al combatiente sin cortapisas morales y con licencia para una incontestable carta blanca. El relato de López de Gómara en el capítulo Combate de la conquista de México, no deja lugar a dudas sobre la mortandad ocasionada por los desvaríos de los motivados animales y la impresionante carnicería que acompaña a los hechos, evidentemente, no solo imputable a los asuzados chuchos.

Becerrillo

Pedro de Alvarado echó mano de todos los recursos a su alcance.

El más famoso de estos canes, Becerrillo, moriría a resultas de una flecha envenenada disparada por los caribes en uno de los combates contra los españoles. Era una flecha corta que atravesó la colcha forrada en algodón adherida al cuerpo del animal, causándole una dolorosa agonía que acabó cuando su amo decidió cerrar la espita del sufrimiento. Hijo de Becerrillo era el llamado Leoncico, colega de correrías de Balboa, que recibía paga de oficial, y que combatió junto a su amo en todos los encuentros que tuvo con los nativos del Istmo de Panamá y que participaría hasta su muerte en todas las expediciones contra los desgraciados aborígenes, y digo desgraciados porque no me parece justo hablar de buenos y malos. Pero lo tremendo sucedió yendo hacia Tenochtitlán, la capital de los mexicas (aztecas), y cuando Cortés llegaba a Cholula, aliada del imperio mexica, lasegunda ciudad más grande del imperio, con 30 mil habitantes. Bernal Díaz del Castillo, en su crónica, cuenta que tras haber recibido a Cortés y su

“No te metas con un alano”, parece advertir con su actitud este imponente ejemplar.

enorme ejército, las autoridades de Cholula planearon una emboscada para aniquilar a los españoles. El cronista narra cómo Cortés montó en cólera tras comprobar las malas intenciones de los locales. Una anciana mujer y unos sacerdotes de los templos de Cholula alertaron a Cortés, quien dio instrucciones inmediatas para que su ejército atacara. En la llamada matanza de Cholula, en la que se calcula que más de 5 mil hombres murieron en menos de 5 horas, los perros alanos de los capitanes españoles forjados en las guerras de Italia fueron responsables en gran medida de la matanza indiscriminada, que ha pasado a la historia como una de las cargas militares más sangrientas. La ferocidad de los canes causó un pavor de dramatismo incalculable. El pánico cundió, y entre los arcabuceros, ballesteros y la caballería, la tragedia adquirió tintes apocalípticos. Tras el asalto, masacre o como se quiera llamar, según sea la partitura y objetividad del observador, el contingente militar saldría de Cholula en noviembre, se desbordaría e incendiaría íntegramente la ciudad.

Apoyatura dentada

Conforme fue avanzando la conquista y la guerra se recrudecía, los perros cobraron un protagonismo capital. Se calcula que en los primeros 10 años a partir de 1519, momento de la entrada de Cortés por Yucatán, hasta la absoluta pacificación del territorio azteca, llegarían a intervenir en diferentes momentos hasta 400 perros como apoyatura en las tácticas de combate y en régimen de correos. El ataque con apoyo de perros mastines era una costumbre europea conocida desde la batalla de Azincourt, en el contexto de la Guerra de los Cien Años, en la que los ingleses, con apoyo de sus temidos arqueros, infligirían una de las más severas derrotas que ha sufrido Francia en su historia, y además a domicilio. Con el tiempo, serían profusamente usados en todas las guerras en diferentes situaciones, tanto de acción directa como en retaguardia, postas y socorro a combatientes. En América, dejarían un rastro indeleble entre sus víctimas. La guerra, ese escenario probablemente inevitable, donde la desintegración moral humana puede llegar a ser indescriptible. * El C n

n al

Las estrategias de conquista de Cortés incorporaron las enseñanzas de pasadas experiencias europeas.


Guatemala, viernes 6 de septiembre de 2019

Pedro Tecomate Hay una historia que oí hace mucho tiempo. No estoy seguro que sea cierta, pero la he oído de toda la gente que la cuenta. Anónimo* icen que había un hombre que andaba por todo el mundo y su nombre era Pedro Tecomate, en nuestra lengua. Un día, dicen que vio a unos arrieros que viajaban. Eran vendedores. Y Pedro Tecomate vio que estos arrieros tenían mucho dinero. No se sabe en qué lugar estaban vendiendo, si era en el mercado o en alguna tienda, pero como Pedro Tecomate era mala gente, tal vez tenía pacto con el diablo, o tal vez era un loco o un brujo, o un ladrón —a saber qué sería—. Dicen que fue a escarbar un hoyo y le puso leña abajo. Todo lo arregló muy bien. Después regresó cuando los arrieros llegaron donde él había dejado el fuego enterrado. Pasó por donde los arrieros habían acampado debajo de un árbol, y estaban comiendo. De pronto vino Pedro Tecomate y les dijo: —¿Aquí van a dormir ustedes? —Pues sí—, contestaron los arrieros. —Entonces, yo también voy a dormir aquí con ustedes. Entonces, se fue a traer un poco de agua en una olla de barro. Los arrieros tenían sus ollas de metal que eran muy bonitas. En cambio la de Pedro Tecomate era solo hecha de puro barro. Entonces, puso su olla sobre la grama y sacó un puño de arena. De pronto, en un ratito, estaba hirviendo su olla. Luego cortó un pedazo grande de carne y lo puso sobre la grama en frente de la olla. Los arrieros lo estaban mirando y decían: —¿Qué ira a hacer este loco? Ese ya perdió el sentido. Y se pusieron a reírse de él, diciendo: —¡Está loco! Allí, ante la mirada de los arrieros, la carne empezó a encogerse delante de la olla. Luego puso sus tortillas también delante de la olla y de pronto subió el humo de las tortillas que se estaban quemando. No había fuego, pero el fuego estaba debajo de la tierra, el que había puesto anteriormente Pedro Tecomate. La carne se coció y las tortillas se estaban quemando y todo esto maravilló a los arrieros. —¡Ah, papá!—, dijo uno —¡compremos esa olla! Ya ve que con tantas penas arde nuestra leña, peor cuando está mojada. Y a veces tenemos mucha hambre, o tal vez está lloviendo fuerte. —¡Ojalá nos vendiera la olla ese hombre!—, se decían. Pero ellos no sabían que este era el deseo de Pedro Tecomate, venderles la olla, porque éste era su negocio. Quería dinero. Quería bastante. Este era su trabajo. Dicen que su mamá

La tradición oral guatemalteca también se ha nutrido de la peninsular, produciendo un fenómeno de mestizaje cultural con plena vigencia contemporánea.

era muy pobre. Algunos dicen que su papá fue un alemán. Pero no sabemos si es cierto. El papá de los arrieros le dijo a Pedro Tecomate: —Véndanos la olla. ¿Cuántos miles quiere? Estamos listos a pagarle el precio que usted desee, porque así no vamos a cargar más leña ni encenderemos más fuego. Sólo iremos a traer agua y ya está. Luego pondremos en fila las tortillas, asaremos la carne y comeremos. Después emprenderemos viaje, y no nos importará si está lloviendo fuerte. Al fin hicieron el trato de la olla. A saber cuántos miles le dieron a Pedro Tecomate, pero dicen que le dieron mucho dinero. Entonces, muy temprano, a saber a qué hora, se levantó Pedro y se fue, porque sabía que lo hecho era malo. Después, los arrieros se fueron a otra parte. Fueron a traer agua, llenaron la olla y la pusie-

ron sobre la grama verde, como les había dicho Pedro. Pusieron sus tortillas en fila. Pusieron arena. Pero nada. La olla no hervía. ¿Y cómo iba a hervir la olla? Entonces después se fueron a investigar cómo estaba la cosa y comprendieron que Pedro solamente había hecho un hoyo y había puesto fuego debajo. Entonces los arrieros dijeron: —Tenemos que encontrarlo. ¡No se nos puede escapar! Pero Pedro estaba oyendo, porque dicen que era espíritu malo, era brujo, era diablo. Solo para esto servía, porque no tenía nada, era pobre. Su único haber era un sombrero de petate, y no se cortaba tampoco el pelo. En realidad este hombre no valía nada. No era como otras gentes. Después de mucho tiempo dicen que se encontraron, porque Pedro había pensado mos-


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trarse ante ellos. Pero ya tenía otra idea. Los arrieros nuevamente se encontraban debajo de un árbol grande cuando apareció Pedro Tecomate. Y luego les dijo con humildad, como la primera vez: —¿Aquí van a dormir?” —Sí— dijeron ellos. Entonces se recordaron que era el de la olla. Pero unos decían: —¡Él es! Otros: —¡No es! Por fin dijeron: —Vamos a ver. Entonces Pedro arregló su fuego, preparó sus cosas y comió. Luego se fue a visitar a los arrieros y les dijo: —¿Se van a ir mañana temprano? —Temprano—, dijeron los arrieros. —Bueno pues—, dijo Pedro Tecomate. Pero los arrieros ya habían pensado qué iban a hacerle. —Ah, acostémonos pues—, dijo con caula Pedro. —Vamos a dormir. Yo estoy muy cansado. —Bueno pues, durmamos—, dijeron los arrieros. Luego, los arrieros se pusieron a hablar de Pedro. —Cuando ya esté bien dormido—, decían —entonces vamos a echarlo al río. Era un río muy grande. Tenía mucha corriente, tal vez como el Río Negro o el Río Seco que se ponen muy grandes en invierno. Así comentaban los arrieros. Mientras tanto, como Pedro Tecomate era el diablo, no era cristiano, solo pensaba malas ideas, así fue que, cuando ya era muy de noche —tal vez la media noche o la una—, cuando los arrieros estaban bien dormidos que ya no se daban cuenta de nada, entonces, Pedro regó polvo de muertos sobre ellos. Luego los meneó, pero ellos no se dieron cuenta ni se movían. Estaban profundamente dormidos. Entonces, Pedro fue a registrar sus cargas. Sacó sus tamales, sus tortillas, sus servilletas, y las reatas de sus caballos que estaban en el potrero. Todas estas cosas las juntó y arregló un muñeco. Le puso su nombre al lado. Este

les...

En la ilustración de Roberto Huezo, los personajes resienten un engaño más de Pedro Urdemales.

muñeco se parecía mucho a Pedro. Cuando ya había arreglado todo, se pasó al otro lado del río. Entonces despertaron los arrieros y dijeron: —Levántense. Levántense. Ya amaneció. ¡Pero no hagan bulla! No hablen. Luego levantaron el muñeco y, con toda fuerza, lo tiraron al río y dijeron: —¡Adiós Pedro Tecomate! Del otro lado del río Pedro contestó: —¡Adiós, reatas, ponchos y mecates! Pues efectivamente, lo que ellos habían tirado al agua eran sus cosas, sus tortillas, sus tamales, sus servilletas —todo se lo llevó el agua—. Hasta entonces supieron lo que había pasado. De manera que no fue Pedro el engañado sino que ellos mismos fueron los engañados, pues Pedro Tecomate era el diablo, era mala gente, era brujo —así como son todas las gentes que queman copal y están siempre mintiendo—. *Las increíbles hazañas de Pedro Urdema-

En la imagen, Felipe Gómez Ordóñez, cuentero de la aldea Sabanetas, departamento de El Progreso. La fotografía es de Celso A. Lara.

La picaresca de Pedro Urdemales solía tener lugar en áreas rurales y parajes desolados.

La recopilación de las andanzas de Urdemales, fue posible gracias a la memoria de los cuenteros guatemaltecos.


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Ventanas

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Origen del arte rupestre En febrero de 2018, un estudio afirmaba que los primeros artistas del mundo fueron neandertales. El arte paleolítico más antiguo, hallado en cuevas españolas, era obra de extintos ibéricos de hace 64 mil años. Semanas atrás, un artículo de opinión en Science criticaba aquel trabajo. Ahora sus autores responden a las dudas en la misma revista, y uno de ellos detalla sus argumentos. Marcos García Diez* a ecuación que se construyó hace más de un siglo era perfecta. El origen del arte rupestre, del lenguaje gráfico, tenía una antigüedad máxima de unos 42 mil años y su ejecución correspondía a poblaciones humanas de Homo sapiens. Es decir, nosotros, nuestra especie, construimos ese paradigma reservándonos la capacidad de construir lenguajes gráficos. Este axioma, al que no se le requirió demostración alguna, hace casi un año se ha tambaleado. Un equipo internacional de físicos, geólogos, geocronólogos y arqueólogos lo hemos discutido, con pruebas y datos científicos procedentes de una visión transdisciplinar de la ciencia y del conocimiento.

En agosto pasado, tuvo lugar en el yacimiento Abric Romaní, en Capellades (Barcelona), la campaña de excavación arqueológica anual. Un grupo de 35 personas colaboró en las tareas, coordinadas por investigadores del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social. Abric Romaní es un importante yacimiento con vestigios arqueológicos testigos de la vida neandertal, donde hasta el momento se han excavado completamente 16 niveles arqueológicos en una extensión de 300 m2. Se han documentado distintos tipos de ocupaciones, que indican que se trataba de sociedades cazadoras y recolectoras altamente móviles, y con estructuras sociales complejas en las que el reparto de los alimentos era clave. La base de la caza eran los animales ungulados, como los ciervos,

Pinturas en la cueva de La Pasiega hechas por neandertales, hace 64 mil años.

La aplicación de un método de datación con más de 40 años de desarrollo, las series del uranio, o U/Th, aportó casi 20 fechas en tres cuevas españolas (La Pasiega en Cantabria, Maltravieso en Cáceres y Ardales en Málaga), cuyos resultados concluyen que el arte rupestre paleolítico se inició al menos hace 65 mil años y que su ejecución correspondió a poblaciones humanas de Homo neanderthal. En este punto cabe recordar que lo datado son formaciones de calcita que están en relación directa con las pinturas de las cuevas, por lo que

Rastros de madera los caballos, uros y rinocerontes. Las herramientas eran elaboradas principalmente con sílex y caliza, y probablemente con madera. En 2019 se han cumplido 110 años desde el descubrimiento de la presencia de restos prehistóricos en este yacimiento, y 36 desde que se reanudaron los trabajos programados en campaña anual. En esta ocasión los trabajos se han centrado en destapar el nivel R, de 60 mil años de antigüedad. Aunque se trabaja en el techo del nivel, y todavía no se pueden valorar con profundidad los restos de fauna y las herramientas de piedra que se ha encontrado, sí se han podido documentar abundantes negativos de madera o moldes. En Abric Romaní se conservan las huellas de algunos vegetales, entre ellos la madera, mediante

las fechas ofrecen una edad anterior o posterior de la acción de pintar. Estos resultados chocan frontalmente con el paradigma establecido en evolución humana. Pero también con una consideración filosófica y biológica que tenemos de nuestra especie.

Voces críticas

Podemos entender como normal que unas conclusiones científicas cuyos resultados rompen un límite sobrepasando una frontera del conocimiento establecido sean debatidos.

la precipitación de carbonatos sobre los mismos. Una vez desintegrado el contenido vegetal, se conserva su huella en forma de negativo. En este nivel destaca el volumen de restos de este tipo que se están encontrando. Si se confirma la presencia de algún tipo de herramienta entre el conjunto excavado, se podrá profundizar en el estudio de la explotación de la producción de herramientas de madera durante el Paleolítico medio, un hecho extraordinario dado el carácter perecedero de la madera. Futuras excavaciones, como la que continuará el próximo año al mismo nivel I, permitirán también el análisis del resto de materiales, entre ellos los hogares conservados en la superficie del abrigo, lo que permitirá profundizar en el conocimiento del estilo de vida neandertal. (Sinc)


Viernes

Guatemala, viernes 6 de septiembre de 2019

Muchas de las críticas niegan que los neandertales tuvieran un lenguaje simbólico.

Se ha argumentado que las calcitas datadas no están relacionadas con pinturas en la cueva de Ardales, sino con depósitos de color rojo de origen natural (oxidaciones o formaciones biológicas). Pero los datos son concluyentes y justificados, tanto por la historiografía y otras formas similares en otros conjuntos, como sobre todo por la arqueología experimental, que demuestra fehacientemente su ejecución antrópica. Es decir, datos empíricos y contrastados fundamentan el carácter humano. También se ha puesto en solfa que el procedimiento de muestreo de las calcitas puede llevar a la confusión entre el carácter mínimo y máximo de la datación. Es decir, que hemos confundido cuándo la calcita estaba por encima de la pintura (fecha ante quem) o por debajo (fecha post quem). Creo que no es cuestionable la aplicación al caso concreto de estos adverbios (arriba y aba-

jo). El muestreo detallado y preciso, contrastado siempre al menos con 6 ojos, y la observación detenida en el laboratorio de las muestras, hace caer por su propio peso la crítica. Más aún cuando se presentan a la comunidad científica fotos del proceso en la información suplementaria. También se está cuestionando parte de los fundamentos básicos de la aplicación del método. Me refiero a las correcciones derivadas de posibles contaminaciones detríticas. Obviamente están pueden existir y existen, pero la mayor parte de las muestras analizadas presentan un bajo grado (en algunas insignificante) de contaminación y, en el caso de algunas muestras, se han aplicado los factores de corrección, utilizados por la comunidad científica. Si queremos ser más restrictivos y forzar el factor de corrección (es decir, generar resultados más recientes), los datos siguen entrando plenamente en valores más allá de 42 mil, es decir, correspondientes a momentos en que los Homo sapiens no habían llegado a Europa y, en consecuencia, a no ser que se quiera criticar de un plumazo las ideas actuales sobre antropología, quienes estaban eran solo humanos, anatómicamente, Homo neanderthal. Por último, se puede producir un envejecimiento de las fechas por lo que se llama un “sistema abierto”. Pero la contrastación realizada lo niega rotundamente. Cada una de las calcitas fueron tomadas separadas y progresivamente, a fin de obtener el mayor número de dataciones de forma secuencial y contrastar la coherencia interna del proceso de formación de la calcita. Y así fue, por lo que argumentar esta problemática en este caso es más una cuestión de fe que de ciencia.

Resistencia al cambio

Continuamente, nuestra sociedad se enfrenta a retos y desafíos que implican cambios tanto en la ciencia como en el conocimiento. Nos cuesta asumir ideas de nueva generación, pero más aún ideas que rompen con lo tradicional. Cuestionar algunas bases de nuestro conocimiento no es ir en contra de nadie ni de nada, sino de plantearnos sobre qué base construi-

Los KhoiSan –nombre que unifica los grupos étnicos de los ganaderos Khoi y los cazadores-recolectores San–, que habitan diferentes regiones del sur de África, son los descendientes modernos de las poblaciones que se diversificaron por primera vez de los humanos que luego emigraron fuera de este continente. Aquella diversificación inicial se produjo hace unos 100 mil años, según estudio publicado en Science. “Las poblaciones de Khoi y San forman parte de una rama poblacional que se separó muy pronto (hace 100 mil años) de otra rama ancestral común a todos los demás humanos modernos”, confirma Carina Schlebusch, autora principal del estudio e investigadora en el Departamento de Biología Evolutiva de la Universidad de Uppsala (Suecia).

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El conocimiento establecido puede que se sienta amenazado por los hallazgos arqueológicos más recientes.

mos nuestro pensamiento, la idea de nuestra sociedad y, más aún, de nosotros mismos. La crítica debe nacer de planteamientos sólidos y de datos contrastados, y no de campanas al vuelo, donde el debate parece hacerse con base en la resistencia al cambio. Aceptar que nosotros, los Homo sapiens tenemos anatómicamente singularidades cognitivas respecto de otras especies humanas anteriores, hoy es un error Al menos las poblaciones anatómicas de Homo neanderthal y Homo sapiens son plenamente humanos con una perfecta capacidad para construir lenguajes gráficos simbólicos. La evidencia científica implica asumir que al menos hace 65 mil años nos comunicamos mediante símbolos, y que estos se repitieron generación tras generación, observando y transformando lo previo, y construyendo nuevas formas que hoy nos alteran cuando las vemos.

Primera separación El equipo de investigadores analizó 2.3 millones de variantes de ADN de unas 220 personas de 11 poblaciones diferentes, del centro y sur de África, para demostrar que en la población de KhoiSan hay divergencias poblacionales que se remontan a hace 35 mil años, cuando los pueblos San del norte de Namibia y Angola se separaron de los pueblos KhoiSan del sur de África. “Hemos identificado una única región en África, donde las poblaciones tuvieron la mayor diversidad”, apunta Schlebusch, quien añade que los patrones de la variación genética sugieren una historia poblacional “compleja”. Según el estudio, las divergencias entre los pueblos de África tienen importantes implicaciones y consecuencias a la hora de descifrar la historia de la humanidad. “Existe una asom-

*Sinc

brosa diversidad étnica entre el grupo Khoisan, y tuvimos la oportunidad de observar muchos aspectos de la colorida historia que dio origen a esta diversidad en su ADN”, recalca la investigadora. Con los datos genéticos, los expertos observaron que los pastores Khoi procedían de un grupo San del sur que adoptó el pastoreo. A esto se añaden las aportaciones genéticas de un grupo de África oriental, que pudo ser el primero en introducir esta práctica ganadera en la región. “Ya se sabía que había una gran cantidad de variación morfológica en el registro arqueológico, previo a la aparición de la forma humana moderna, por lo que estos genes pudieron desempeñar un papel en la aparición de la anatomía humana moderna”, subraya Schlebusch. (Sinc)


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Revista Viernes del Diario de Centro América del 06 de septiembre de 2019  

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