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Guatemala, viernes 23 de agosto de 2019

Editorial

Enrique

El quetzal, c

A propósito de los nexos entre ciencia y racismo, la divulgadora científica Angela Saini, con su nuevo libro

Superior, induce a profundizar en el hecho de que el mundo no está habitado por razas, sino por especies. Hay lobos blancos y grises. Pertenecen a la misma fa-

sta selección de poesía guatemalteca corresponde a una línea de desarrollo que se puede identificar como “vital”, en contraposición a esa otra que se caracteriza por el alarde retórico, la docilidad ante los modelos europeos y el desapego de la problemática de su tiempo. En el gusto de los escritores y académicos que han realizado la selección de nuestra poesía ha prevalecido la segunda. Han quedado fuera autores como Simón Bergaño y Villegas o María Josefa García Granados, la Pepita, que, si bien son mencionados en nuestras historias de la literatura, no pasan de ser un dato más o, cuando mucho, en el caso de la Pepita, se han seleccionado dos o tres textos de su etapa inicial. Por otra parte, en las contadas antologías guatemaltecas abundan los textos de queja, los plañideros o de intención moralista. Dado su valor histórico y su factura estética hay una mínima muestra de estos en la presente selección. Enrique Noriega

milia. El entorno les impone adaptaciones en la dieta y el pelaje. En común, los lobos tienen la vida, entendida como horizonte de eventos, ahí donde la luz se curva antes de desaparecer en su viaje hacia el origen. Vida, que en el camino de serlo deja de serlo para volver a serlo. Vida, ese peldaño quebradizo entre silencio y silencio. Las especies, no las razas, son las que ocupan el planeta. Nubes, peces, aves, perros... Es un solo perro el que existe en el mundo. El perro que amamos es universal, digamos, como universal el abandono. Al abandonar a uno, los abandonamos a todos. No hay razas. Hay especies. La nuestra, el H. sapiens, es una sola y no la define la piel sino el poder. Es este el que pinta de colores y de géneros el mundo para diferenciar y regir sobre sus parcelas de influencia y dominio. En suma, eternizar la diferencia ha sido el medio utilizado por el poder, para dividir y vencer. Archivo

DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano

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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Freddy Pérez

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e Noriega

Semblanza

colibrí gigante

Leona Vicario María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador, nació el 10 de abril de 1789 en la Ciudad de México. Fue hija única de Gaspar Martín Vicario, comerciante español, y de Camila Fernández de San Salvador, de Toluca. Como sus padres murieron muy pronto, quedó al cuidado de su tío Agustín Pomposo Fernández. Conoció al estudiante Andrés Quintana Roo, del que se enamoró. Su tío no permitió el matrimonio por las ideas revolucionarias del joven. Leona tenía las mismas ideas, por lo que, cuando este se unió a los insurgentes, después del rechazo de su boda, le enviaba noticias desde la capital a los campos. Conocida como “La mujer fuerte de la Independencia”, se la considera la primera periodista del país. Desde el inicio de la Guerra de Independencia, se unió a los insurgentes. Escribió para los diarios El Ilustrador Americano, El Semanario Patrió-

tico Americano y el Federalista. Leona Vicario fue quien dio la noticia en México de que los insurgentes acuñaban moneda propia, y gastó todo su patrimonio para ayudar a los insurrectos, a quienes enviaba noticias por medio de heraldos secretos, haciendo llegar a los conjurados dentro de la capital los informes que Quintana Roo le enviaba de regreso. En 1813 fue descubierta y denunciada como conspiradora, y su tío la internó en el Convento de Belén de Las Mochas, de donde la sacaron algunos correligionarios, disfrazada y sobre un asno. Se casó con Andrés Quintana Roo y acompañaron a las tropas de José María Morelos, padeciendo peligros y penurias.

lería

En 1818, dio a luz a su primogénita, en el interior de una cueva, año

Narradora

Katherine O’Flaherty Faris, nacida en San Luis, Misuri, EE. UU., el 8 de febrero de 1850, falleció en ese mismo lugar el 22 de agosto de 1904. Fue más conocida como Kate Chopin, autora de historias cortas y novelas. Sus obras incluyen El despertar (The Awakening) y The Story of an Hour and The Storm. En 1899, El despertar fue publicada a pesar de las duras críticas que recibió, basadas en una cuestión moral más que en lo literario. Su más reconocido trabajo trata de la historia de una esposa insatisfecha que explora su sexualidad. Fuera de circulación por varias décadas, este libro se encuentra hoy ampliamente disponible.

en que fueron apresados y confinados en Toluca, donde residieron hasta 1820. Regresaron a la ciudad de México, y tras el triunfo de la Independencia, en 1822, les fueron devueltos parte de los bienes que les habían sido confiscados. Leona Vicario falleció el 21 de agosto de 1842 en la Ciudad de México. El 25 de agosto de ese año, cuatro días después de su fallecimiento, se la declaró Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria.


Ciencia y Angela Saini, en una imagen cedida por la escritora.

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Sergio Ferrer * n 2017, la periodista de ciencia A ngela Sa ini ( L ondres, 1980) publicó Inferior, una crítica al sexismo que ha afectado a la ciencia desde Darwin. Dos años más tarde, la británica completa la serie con Superior, en el que analiza la ciencia (y pseudociencia) que ha estudiado las diferencias humanas y el racismo que las rodea. Superior muestra el yin y el yang del estudio de las razas humanas. Por un lado, Saini habla con prestigiosos investigadores de la talla de Svante Pääbo, David Reich, Robert Plomin y Jonathan Marks. Por otro, se adentra en el lado oscuro de la academia, donde un círculo endogámico publica ideas del siglo anterior en revistas sin mayor impacto y de sospechosa financiación. Quedamos con Saini en una cafetería del centro de Londres, a escasos metros del Museo Británico con el que comienza Superior. La periodista teme que la ciencia racial esté aprovechando el resurgimiento de los nacionalismos y el conservadurismo para regresar a los rincones más tenebrosos del siglo XX. No es para menos: dos días antes de la entrevista la escritora había borrado sus perfiles en redes sociales, frustrada ante el acoso racista sufrido en Twitter. Precisamente, esta semana volvía a tuitear desde su cuenta, agradecida por las denuncias de acoso de miles de usuarios.

¿Ha sufrido más acoso que cuando publicó Inferior?

Sí, en parte porque era menos conocida entonces. Además, en Superior llamo por su nombre a neonazis, que se comunican entre

ellos y estaban listos para atacar. Tienen una visión política muy fuerte. El sexismo aparece en todas las sociedades, pero el racismo tiene otro tinte político.

¿Por qué dejó Twitter?

En las últimas semanas páginas racistas y neonazis hablaron de mi libro. Reporté los insultos más atroces a Twitter, pero en la mayoría de casos no hicieron nada. También había comentarios sexistas, está siempre conectado. Me fui porque hay que darles el mensaje a estas empresas de que si se van a quedar sentadas permitiendo el acoso, entonces nos iremos.

¿Se refiere a Quillette?

Me refiero a webs más oscuras, aunque hoy está todo mezclado. Es muy difícil saber dónde están las fronteras, mira quiénes comentan. ¡Son los mismos! La gente que habla de mí en 4chan es la misma que habla de mí en Quillette.

Usted habla del “retorno de la ciencia racial” ¿Se había ido?

Su popularidad va y viene, según la política del momento. Ahora, con el ascenso del conservadurismo y los nacionalismos, esta gente se ha vuelto poderosa e intenta proteger su visión del mundo. Algunos están muy bien educados e intentan encajar su racismo con lo que saben. Eso implica retorcer y manipular los hechos. Su arrogancia intelectual les hace pensar que entienden cosas que a la ciencia mayoritaria se le escapan. Intentan presentar sus argumentos con ciencia para reforzar la idea de que somos diferentes y que su retórica funcione. Por

racismo La periodista de ciencia Angela Saini analiza en su nuevo libro Superior el resurgimiento de la ciencia racial y del racismo científico. Teme que esta “resurrección” sea debido al auge del conservadurismo y el nacionalismo, y considera que la noción de raza es, ante todo, una cuestión de poder.

La idea de “raza” es una construcción social y separa falsamente a los grupos humanos.


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eso ahora tiene una popularidad que quizá no tenía antes, aunque es verdad que nunca se fue.

¿Superior niega diferencias?

Se asume que soy algún tipo de negacionista de la raza, que digo que no hay variación entre humanos. ¡Por supuesto que la hay! No digo eso en absoluto, es una malinterpretación deliberada. Lo que planteo es que la variabilidad humana no casa bien con nuestra visión de las categorías raciales. Esto no es algo controvertido, lo afirman los científicos todos los días. Hay variaciones estadísticas entre las poblaciones; no profundas, sino sutiles y no muy significativas.

Entonces, ¿existen las razas?

La raza es un constructo social, lo que quiere decir que existe. Que algo sea cultural no implica que no exista. De hecho, tiene repercusiones biológicas, como las tiene el género, por la desigualdad. La esperanza de vida de los afroamericanos es inferior a la media; no es por genética, es porque la raza tiene poder en nuestra sociedad. Por eso se investiga como una entidad cultural. Como entidad biológica tiene mucho menos significado que las diferencias socioeconómicas y la dieta. En India hay una alta tasa de diabetes. Puede ser en parte por la genética, pero sobre todo se debe a que los ricos abusan de la mantequilla, la sal y el azúcar, y asocian vivir bien con el sedentarismo. ¡Así por supuesto que va a haber diabetes! Es fatalista pensar en estas cosas en términos raciales, pero lo hacemos porque resulta fácil. Ya existen casos de personas a las que la ciencia ha dicho que no pertenecen a la raza con

la que se han identificado toda la vida. Veremos más casos conforme los test genéticos se popularicen y conforme las sociedades se hagan más mixtas. Ya tenemos problemas para colocarnos en estas categorías ‘duras’, lo que muestra su arbitrariedad. En América ser negro significa algo muy diferente que en Sudáfrica, Australia, Reino Unido o India. Tienen un significado diferente según el lugar, siempre lo han tenido y siempre lo tendrán. Tenemos que aceptar que la raza es un constructo social.

¿Se pueden separar ciencia e ideología?

Decir que la ciencia está completamente libre de ideología es cada vez menos sostenible. Algunas disciplinas, como la física teórica, quizá [ríe], pero el estudio de los seres humanos y su comportamiento fue político desde el principio. Sugerir lo contrario es negar que tenemos sesgos. Cualquiera que estudie las diferencias humanas y diga “estoy libre de sesgos, soy completamente objetivo” se engaña a sí mismo. De hecho, hacen más daño, porque a menos que sean conscientes de sus prejuicios serán incapaces de controlarlos.

todas las capas. Lo que yo argumento es que es imposible quitarlas todas, porque la cultura nos da forma desde el segundo en el que nacemos. No se pueden separar unas cosas de las otras.

¿Qué responsabilidad ha tenido la ciencia en la supervivencia del racismo?

Dice al final del libro que, en lo que respecta a las razas, “la ciencia no puede ayudar”...

Tu visión del mundo depende de las lentes con las que lo mires. Los humanos vivimos de formas muy diferentes y cambiantes. Al observar quiénes somos solo capturas una instantánea de ese momento y lugar, de ese grupo de gente y de su cultura. El estudio de la naturaleza humana intenta ver quiénes somos si quitamos Fotos: Archivo

No podemos asumir que la raza tenga un significado biológico porque sabemos que no es verdad. No hay dudas sobre eso, la ciencia es clara. Uno de los argumentos que expongo en Superior es que los científicos necesitan conectar con las ciencias sociales para conseguir una imagen más completa de quiénes somos. No podemos estudiar a los seres humanos en el vacío. Podemos [investigar sobre las razas] si somos humildes, reconocemos nuestros sesgos y leemos las investigaciones en ciencias sociales. Es imposible tratar este tema sin hablar de genes e inteligencia. Si hay diferencias poblacionales en cuestiones como la tolerancia a la lactosa, ¿por qué la inteligencia debería ser diferente? Las diferencias entre grupos son estadísticas, no existen ‘genes de raza’. Además, si hablamos de tolerancia a la altitud, no significa que el resto de características de ese grupo sea también diferente. Por último, estas variaciones tienen que ver con la supervivencia, como la capacidad de aguantar la respiración. La inteligencia depende de miles de genes ¿Por qué estarían más concentrados en ciertos grupos? No hay evidencia genética ni evolutiva que lo sugiera. Da igual la sociedad en la que vivas: ser inteligente es beneficioso.

Pero todavía hay gente que insiste en que el cociente intelectual (CI) difiere por motivos genéticos...

En primer lugar [los tests de CI] no son muy de fiar para medir la inteligencia. En segundo lugar, ¡tienen una carga cultural tan grande! No puedes tomar a un grupo de gente que no ha crecido en la misma cultura ni tenido el mismo nivel de educación y luego compararlos con niños cuyas circunstancias son diferentes. Robert Plomin me lo dijo. Él, que defiende el hereditarismo, no ve valor en esto ni sabe cómo hacerlo.

Bajo la piel de los habitantes del planeta existen seres que comparten sueños y aspiraciones y luchan por alcanzarlos.


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entrevistador me dijo “voy a poner mi imparcialidad a un lado y decir que eso es terrible”. Yo pensaba: “¿Cómo puedes ser imparcial con el racismo?”. Es lo mismo que con los negacionistas del cambio climático y los terraplanistas. ¿Por qué seguimos alimentando esta idea de que hay dos bandos opuestos y equivalentes? Nunca los hubo. Solo hay hechos que están bajo escrutinio, y siempre deberían estarlo. El poder contra el que luchamos aquí es la ideología del supremacismo, no la ciencia. Si no podemos reconocerlo, les estamos facilitando el trabajo.

¿Es tan preocupante? Me da la impresión de que es un círculo endogámico, que publica en sus revistas sin impacto y carecen del respeto del resto del mundo académico...

Los argumentos “científicos” que buscan segregar a los seres por su carga genética, en realidad ocultan propósitos relacionados con el poder.

Existe un submundo bastante oscuro al margen de la academia que defiende, por ejemplo, que el ser humano está perdiendo inteligencia por culpa de los pobres y los inmigrantes. Durante cientos de años han defendido que en lo más profundo de nuestro interior somos diferentes. Lo interesante es que este debate no siempre ha sido con razas, sino con clases. Al comienzo de la historia de la eugenesia, se temía que los pobres fueran congénitamente incapaces y mentalmente débiles. Si no mejoraban a lo largo de las generaciones era porque pasaban su debilidad a sus hijos. Esto se aplica a los debates raciales, con la idea de que hay grupos que no cumplen los estándares genéticos del resto y que no deberían entrar en el país y reproducirse. Por eso al final del libro llego a la conclusión de que todo esto trata sobre poder. Va de un grupo de gente que tiene poder diciéndole a otros que ellos no merecen tenerlo, que deberían ser controlados, que tienen menos derecho a vivir. Ya sea por razones de género, raza o clase, cuando se esgrimen estos argumentos genéticos siempre es para defender el poder.

Usted relaciona el colonialismo con el origen del concepto moderno de raza. ¿Tenemos todavía esta mentalidad?

La retórica paternalista de la civilización benevolente que cuida de otra más débil todavía se ve, por jemplo, aquí con el Brexit, como resultado de lo mal que se ha enseñado la historia del imperio británico. ¿Asumimos que el final de la historia ya está escrito y no habrá otros ganadores en el futuro? Claro que los habrá, ya lo estamos viendo con países como China e India. El orden mundial está cambiando y eso provoca inseguridad por perder un control que sentimos que se nos debe de forma natural. Y suponemos esto porque las ideas de superioridad e inferioridad han calado en el subconsciente. Puede que algún día haya museos en Singapur con artefactos europeos, como sucede con el Museo Británico. La arrogancia hace pensar a los constructores de imperios que el suyo durará para siempre. Por eso también

enjuicio los tests de ancestros. Ya hay gente que se los hace para reforzar su idea de quiénes son. En Israel los están usando para determinar si alguien es judío o no. Imagina que esa tecnología hubiera existido en la década de 1930. Me parece muy oscuro que todos, no solo la extrema derecha, hayamos comprado esta idea que biologiza la raza de forma inapropiada y refuerza en nuestras mentes que debe haber genes raciales. En realidad, los test muestran con quién puedes estar relacionado vagamente, pero no encuentran ‘genes europeos’ o ‘genes asiáticos’ porque no existen.

En Superior señala la Ilustración como origen del racismo científico...

La Ilustración reforzó ideas políticas que ya estaban ahí y las endureció con ciencia. Pasó lo mismo con el colonialismo y los genocidios que vimos en el siglo XIX. ¿Habrían ocurrido sin la ciencia occidental? Probablemente, pero la ciencia dio fuerza a estas ideas y legitimidad a estos constructos raciales, que hizo parecer más rígidos de lo que eran antes. Hace 70 años ya se hablaba de cómo la censura y la corrección política estaban dañando la ciencia por culpa de “irracionales negacionistas de la ciencia”. Quienes repiten eso hoy no son tan novedosos como piensan. Les gusta presentarse así. Lo que me fascinó fue ver qué inteligentes habían sido al manipular el discurso usando eufemismos, hablando de libertad de expresión, libertad académica y diversidad de opiniones, para acomodarse en el discurso mayoritario. Hoy, universidades y medios los apoyan sin darse cuenta de que son los herederos intelectuales directos de la eugenesia nazi. Han cambiado su forma de hablar, pero dicen lo mismo. Los hemos dejado entrar, y ahora hay políticos que usan la misma retórica de hace 70 años. Me recuerda a los ‘debates’ entre evolucionistas y creacionistas, o entre médicos y homeópatas. ¡No hay punto intermedio entre ser racista y no serlo! Acabo de hacer una entrevista en la BBC, y, tras contar el racismo que he vivido online, el

Es un círculo rígido, pero en sus bordes hay profesores de universidad y políticos. El velo se está levantando sobre ellos, mucha gente ha investigado y les está resultando más difícil mantener las apariencias. Es estremecedor que haya revistas serias que permitan a esas gentes estar en sus comités editoriales. Por ejemplo, Gerhard Meisenberg y Richard Lynn estaban en el comité editorial de Intelligence, y contacté con el editor de la revista, que los defendió por motivos de libertad académica. Después de escribir un artículo en The Guardian, a finales de 2018 habían quitado a Meisenberg. Pero el problema no se ha solucionado, otros no han hecho nada.

Hoy, ¿“miramos a la ciencia como una racionalización de las ideas políticas”?

La ciencia tiene un poder en la sociedad que nada más lo tiene. Se considera objetiva, racional y legítima. Si parece un hecho científico, entonces no puede ser racista. Es lo que los racistas dicen en internet: “a los hechos no les importan tus sentimientos”, ignorando que los hechos no están de su lado. Lo venden como si estuvieran reprimidos por una conspiración que intenta silenciarlos, mientras que ellos defienden la buena ciencia y son como Galileo o Copérnico. Es extraño que alguien compre este argumento, y lo que me impresiona es que mucha gente lo hace. No tengo problemas con los hombres blancos, lo tengo con quienes aseguren que la ciencia está de su parte, cuando no lo está. No hay una conspiración: si la ciencia racial tiene problemas para publicar su trabajo, se debe a que no es muy bueno.

Parece que el ser humano necesita pensar en categorías como razas o naciones. ¿Qué podemos hacer?

Yo intento tratar a cada persona como un individuo, porque más del 95 por ciento de las diferencias entre personas son individuales. Es algo difícil, yo también tengo muchos sesgos y estereotipos, pero no se me ocurre otra forma de actuar. Los estereotipos culturales han dado un significado a las etiquetas: una vez le hemos puesto una a alguien, sentimos que ya sabemos algo sobre ese alguien. En lugar de ver a cada persona como crees que es, hay que darle la oportunidad de que muestre quién es de verdad.

*Sinc


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Gavetas

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Hemeroteca del Diario de Centro América

James H. Perkins DCA, 27 de diciembre de 1935.- Mister J. H. Perkins, presidente de la Junta Directiva del National City Bank of New York (EE. UU.), por medio de la radio se dirigió a toda la nación abogando porque los norteamericanos tomen el hábito de volver sus miradas más a menudo hacia América Latina, tanto para placer como para negocio: “Vale la pena hacer notar que los Estados Unidos siempre han comprado y tal vez siempre comprarán más de la América Latina, que lo que se les vende a ellos. El camino más firme para llegar a la recuperación de Norte y Sudamérica está basado en un comercio de mutuo beneficio, que debe aumentar continuamente”, dijo el banquero, quien desempeñó un papel protagónico representando a su país en Francia, durante la Primera Gran Guerra.


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Reporte en V

El PIB,¿una

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medida absurda?

Fotos: Archivo

¿Será hora de cambiar la manera en la que medimos la riqueza de los países?

En 2016, las autoridades hicieron el mayor decomiso de cocaína en la historia de Reino Unido. Fue encontrada en Escocia tras una operación internacional y pesaba 3.2 toneladas. El valor calculado de esa cantidad de droga vendida en la calle era de US $720 millones. Sin duda, buenas noticias para el Gobierno. BBC* Pues sí, pero en realidad no tanto en términos de PIB”, señala Jonathon Athow, el Estadista Nacional Adjunto en la Oficina de Estadísticas Nacionales de Reino Unido. “Porque, curiosamente, el tráfico de drogas está incluido en la medida de producción económica, que llamamos Producto Interno Bruto (PIB)”. Efectivamente, y Reino Unido no es el único país que lo hace... pero ¿por qué? “El PIB está diseñado para ser internacionalmente comparable y en algunos países ciertas drogas son legales. Para evitar que haya una distorsión entre los países donde es legal y donde es ilegal, contamos drogas que son ilegales”.

“El PIB no distingue entre la buena actividad económica y la mala actividad económica”, comenta David Pilling, editor asociado del diario económico británico Financial Times. Producir, por ejemplo, algo que salve la vida de niños cuenta tanto como la producción de balas para armas que los matan. Esa es apenas una de las peculiaridades del PIB, una de las medidas de valor más conocidas y usadas de la Economía, que sin embargo tiene muchos detractores.

El principio de la medida

El PIB totaliza la producción de los bienes y los servicios de un país en un cierto período y se toma como indicador para reflejar la riqueza de una región.

Además, señala Athow, “nos ayuda a saber cuánto vamos a recibir en impuestos y, por lo tanto, cuánto puede gastar el Gobierno en servicios como salud y educación”. Para comprender para qué es útil y qué no nos dice, tenemos que retroceder en el tiempo, hasta la década de 1930. Era la época de la Gran Depresión en Estados Unidos. En Nueva York, el economista Simon Kuznets quería encontrar la manera de medir la economía en su conjunto para ayudar a salir de la Depresión. “Empezó tratando de medir qué era realmente productivo en un sentido significativo... lo que verdaderamente traía bienestar”, cuenta la profesora Diane Coyle de la Universidad de Cambridge y autora de PIB: Una breve pero cariñosa historia. Hasta entonces, se habían hecho muchas estadísticas —cuántos kilómetros de vías férreas, la cantidad de hierro producido, etcétera—, pero nadie había intentado unirlas. “Pero estalló la Segunda Guerra Mundial y el muy influyente economista británico John Maynard Keynes dijo: ‘No necesito saber cuánto bienestar hay, porque estamos en una guerra y eso no es bueno para el bienestar. Lo que necesito saber es cuánto puede producir la economía


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y cuál es el mínimo indispensable que la gente necesita consumir, para saber cuánto sobra para financiar la guerra’”, explica Coyle. Lo urgente eran cosas como tanques y artillería, así que se necesitaba otro tipo de cálculo. “En medio de la guerra, el triunfo es lo más importante, así que el enfoque de esa medida cambió”. Después de la guerra, Estados Unidos necesitaba saber cómo le estaba yendo a los receptores de la ayuda que daba para la reconstrucción, por lo que todos comenzaron a usar el PIB. “Esa iniciativa angloamericana se extendió gracias a las Naciones Unidas y se convirtió en el estándar global”, dice Coyle. Simon Kuznets, sin embargo, no estaba muy orgulloso de lo que había ayudado a crear. “No estaba de acuerdo y fue muy claro al respecto. El PIB resultó ser muy distinto a su intención original: una medida de bienestar económico terminó siendo una medida de la actividad en la economía”. “La diferencia es que hay muchas cosas en la economía que no son buenas para la sociedad pero sí para la economía. Por ejemplo: si hay más crímenes se le paga más a los abogados y a la Policía, y eso cuenta en el PIB”. “Y ese debate sobre si queremos medir el bienestar en algún sentido fundamental o solamente la actividad económica, continúa”, afirma Coyle.

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Armas o flores... para el PIB, da lo mismo.

Bill Gates en el bar

A pesar de eso, el PIB llegó para quedarse y se convirtió en la forma #1 de medir la actividad económica. Desde entonces, hay listas de los países más ricos de acuerdo con su PIB, a pesar de que es un agregado que comprime toda la actividad humana en un número, sin decir nada sobre la distribución. “Hay un chiste de economistas que dice: Bill Gates entra a un bar y, en promedio, todos los que están ahí son millonarios. Es una broma de economistas, así que no es muy graciosa, pero sirve para explicar este punto: esa frase no nos dice nada sobre la riqueza de los otros clientes del bar, solo te dice algo sobre los ingresos de Bill Gates repartidos entre todos”, explica Pilling. “Sabemos, por ejemplo, que el ingreso medio de los hogares en EE. UU. está estancado en los niveles de los años 80. Por lo tanto, gran parte del crecimiento que se mide en el PIB va a una sección de la sociedad, al 1 por ciento o tal vez, incluso al 0.1 por ciento. ¿De qué le sirve eso a la sociedad en general?”.

“¡Si esto es una recesión, yo quiero una!”

Sea como sea, actualmente, los políticos se alegran si el PIB de su país es cada vez más alto, porque pueden decir que su economía está creciendo. Es el punto de referencia y se presenta como un número que te puede decir todo lo que necesitas saber sobre un país. Pero David Pilling comprobó por sí mismo cuán poco te dicen los números que van detrás de esas tres letras sobre la realidad de un país cuando se fue a Tokio en 2002 a trabajar como corresponsal del Financial Times. “Japón había sido el país que iba a tomar control de Estados Unidos gracias a su boyante economía, pero esta colapsó y su PIB nunca se

Kuznets quiso hacer algo muy distinto. Aquí está en 1971, recibiendo el premio Nobel de Economía.

recuperó. Para ese entonces, había permanecido igual durante años: si fuera un gráfico, sería una línea plana”. El economista pensó que dada la estruendosa caída y la pobre recuperación de Japón iba a encontrar “gente sin hogar, un país en ruinas...”. “Lo que encontré fue, en muchos sentidos, una economía extraordinariamente vibrante, muy rica y sofisticada que me parecía mucho más pudiente que la británica. No solo a mí... Un político que vino a visitar me dijo: ‘¡si esto es una recesión, yo quiero una!’”. “No estoy diciendo que todo fuera perfecto en Japón, sino que la expectativa creada si veías a Japón a través del prisma del PIB realmente no se ajustaba a la realidad de ninguna manera”, explica Pilling.

La clave está en el nombre

La experiencia en Japón fue, para Pilling, prueba contundente de que el PIB es una medida de calidad muy mala, aunque excelente en cantidad. “La calidad de las cosas en Japón es increíble. La calidad de la comida, de los servicios... un gran ejemplo son sus trenes bala, cuyos horarios se miden en cuartos de segundo, sus retrasos son menos de un segundo y también viajan al doble de velocidad. Sin embargo, su contribución al PIB es solo lo que cuesta subirse al tren. No hay ajuste por la calidad”.

“Entonces, un tren británico destartalado que se descompone continuamente contribuye lo mismo al PIB que un tren bala. ¿Por qué? ¿Qué pasa con la contribución a la calidad de nuestra vida?”, pregunta. Y eso se proyecta a dimensiones planetarias: “Si fabricas autos que se dañan en un año y tienes que comprar otro, eso es bueno para el PIB. Reciclar es malo para el PIB. La idea es que que produzcamos más y consumamos más en un ciclo cada vez mayor, si no queremos perjudicar la economía”, destaca Pilling. “Pero, la economía es nosotros, la economía es lo que elegimos que sea. La economía puede ser más tiempo de ocio, una vida más larga, mejores servicios de salud o aire más limpio. Pero a menos que midamos esas cosas corremos el peligro de seguir con esta medida de nuestro supuesto éxito en detrimento de otras cosas”. “Hay que medir lo que nos importa. Si no mides algo, lo más probable es que se pase por alto en las políticas públicas. Lo que los gobiernos miden ayuda a establecer sus políticas. Supón que establecieran una medida que determine el aumento de nuestra esperanza de vida, entonces presumiblemente destinarían más recursos para mejorar la salud de las naciones”, dice el editor asociado del Financial Times. “El PIB es el producto interno bruto... la clave está en el nombre”, concluye Pilling. *BBC


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Contando el tiempo

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Durante la “Pequeña Edad de Hielo” el río Támesis, en Londres, se congelaba regularmente en invierno.

Hay interacciones humanas que dejaron una marca indeleble en el planeta mucho antes de mediados del siglo XX, según un grupo de científicos del University College de Londres.

Las propuestas para frenar el calentamiento global se enfrentan a grandes desafíos.

En la colonización de América, a finales del siglo XV, desaparecieron tantas personas que se perturbó el clima de la Tierra. Jonathan Amos* sa es la conclusión de un grupo de científicos del University College de Londres (Reino Unido). De acuerdo con los investigadores, la alteración que provocó el asentamiento europeo en el continente americano llevó al abandono de una enorme superficie de tierras agrícolas, que fue ocupada por árboles de rápido crecimiento y otro tipo de vegetación.Esto quitó suficiente dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera como para que, con el tiempo, se enfriase el planeta.

Se trata de un período de enfriamiento al que los libros de historia a menudo llaman la “Pequeña Edad de Hielo”.

¿Qué muestra el estudio?

El equipo revisó todos los datos de población existentes sobre el número de personas que vivían en América antes del primer contacto con los europeos, en 1492. Luego analizaron cómo cambiaron esos números en las siguientes décadas por la devastación por enfermedades introducidas (viruela, sarampión, etcétera), las guerras, la esclavitud y el colapso social.Según las estimaciones de este grupo de científicos, a finales del siglo XV vivían en América 60 millones de personas (aproximadamente el 10 por ciento de la población mundial), que se redujeron a solo 5 o 6 millones en un período de 100 años. “La matanza de los pueblos indígenas de América condujo al abandono de suficiente tierra cultivada como para que la absorción de carbono terrestre resultante tuviese un impacto

Clim coloniz

detectable tanto en el CO2 atmosférico como en las temperaturas de la superficie terrestre”, afirman Alexander Koch y sus colegas en su artículo publicado en Quaternary Science Reviews. Los científicos calcularon cuánta tierra previamente cultivada por civilizaciones indígenas habría caído en desuso y cuál sería el impacto si en esta tierra crecieran bosques y sabanas. Se trata de un área de 56 millones de hectáreas, un tamaño parecido al de Francia. Se calcula que esta escala de recrecimiento vegetal redujo suficiente CO2 como para que la concentración de este gas en la atmósfera disminuyera en 7-10 partes por millón (es decir, 7-10 moléculas de CO2 en cada millón de moléculas en el aire). “Para ponerlo en el contexto moderno, actualmente producimos aproximadamente 3 partes por millón (ppm) por año. Por lo tanto, estamos hablando de una gran cantidad de carbono extraído de la atmósfera”, explica el profesor Mark Maslin, coautor del estudio. “Hay un marcado enfriamiento alrededor de esa época (1500-1600) que se llama ‘Pequeña Edad de Hielo’”, continúa. “Lo interesante es que hay procesos naturales que influyen un poco en el enfriamiento, pero, en realidad, para llegar al enfriamiento completo —que duplica los procesos naturales— hay que añadirle esta caída en CO2 generada por la matanza”.


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Según algunos científicos, a finales del siglo XV vivían en América 60 millones de personas, que se redujeron a solo 5 o 6 millones en un período de 100 años.

Los registros

¿En qué se basan para establecer esa conexión? La caída de CO2 en la mencionada época es evidente en los registros del núcleo de hielo de la Antártida. Las burbujas de aire atrapadas en estas muestras congeladas constatan una caída en la concentración de dióxido de carbono. La composición atómica del gas sugiere, además, que la disminución está impulsada por procesos terrestres en algún lugar de la Tierra. El equipo de investigadores agrega que la historia encaja con los registros de depósitos de carbón y polen en América. Estos registros muestran el tipo de alteración esperada por la disminución del uso del fuego para gestionar la tierra y un gran recrecimiento de la vegetación natural.

La llegada

Ed Hawkins, profesor de ciencias del clima de la Universidad de Reading (Reino Unido), no participó en el estudio, pero comenta: “Los científicos creen que la llamada ‘Pequeña Edad de Hielo’ fue causada por varios factores: una caída de los niveles de dióxido de carbono de la atmósfera, una serie de grandes erupciones volcánicas, cambios en el uso de la tierra y una disminución temporal de la actividad solar”. “Este nuevo estudio demuestra que la caída de CO2 en parte se debe a la llegada de los europeos a América y al consiguiente descenso de la población indígena, lo que

permitió el rebrote de la vegetación natural”, dice Hawkins. Y agrega: “Esto demuestra que las actividades humanas afectaban al clima mucho antes del inicio de la Revolución Industrial”. ¿Se pueden sacar lecciones para la política climática moderna? Chris Brierley, coautor del estudio, asegura que las consecuencias de la terrible disminución poblacional y el aumento de vegetación salvaje en América ilustran el desafío al que enfrentan algunas soluciones propuestas para frenar el calentamiento global. “Se habla mucho sobre los enfoques de ‘emisiones negativas’ y de la plantación de árboles para eliminar CO2 de la atmósfera y mitigar el cambio climático”, explica Brierley.

La escala

“Lo que vemos en este estudio es la escala que se requiere para conseguirlo”, dice. En palabras del experto: “La matanza hizo que se reforestara un área del tamaño de Francia y el resultado fue solo unas pocas partes por millón.

Esto es útil porque nos muestra lo que puede conseguir la reforestación. Pero, al mismo tiempo, se trata de una reducción que equivale tal vez a solo 2 años de emisiones de combustibles fósiles a la tasa actual”. El estudio también arroja luz en las discusiones sobre la creación de una nueva etiqueta para describir la época —y el impacto— de la humanidad en la Tierra. Esta época se llamaría Antropoceno y actualmente existe un agitado debate sobre cómo se tiene que reconocer en el registro geológico. Algunos investigadores afirman que sería más obvio en los depósitos que registran la gran aceleración de la actividad industrial desde la década de 1950. Pero el equipo de científicos del University College de Londres argumentan que la matanza de población nativa en América muestra que hay interacciones humanas que dejaron una marca profunda e indeleble en el planeta mucho antes de mediados del siglo XX.

*BBC

Los científicos creen que las actividades humanas afectaban al clima mucho antes del inicio de la Revolución Industrial.


Guatemala, viernes 23 de agosto de 2019

Se trata de un “gringo” que en plena Guerra Fría se autoproclama marxista, se vuelve cercano al primer presidente revolucionario democráticamente electo en un remoto país de Sudamérica y termina viviendo en la República Democrática Alemana (RDA), hasta que su cuerpo aparece flotando en un lago.

La balada del

Elvis rojo

Fotos: Archivo

Constanza Hola Chamy* n poco osado, un poco ingenuo, ese fue Dean Reed, el Elvis rojo. Elvis porque cantaba y se movía como el “rey” del rock & roll y rojo porque sus canciones se volvieron superéxitos en países del otro lado de la Cortina de Hierro, como la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y Alemania oriental, incluida la Latinoamérica revolucionaria de los 70. Y recientemente se estrenó en Chile el documental Gringo rojo, que muestra su faceta más política mediante la recopilación de material de archivo.

Dean Reed nació en Colorado, en el corazón de los “cowboys”.

Elvis a caballo

Dean Reed nació en 1938 en el estado de Colorado, de donde Hollywood sacó su prototipo de llanero a caballo. Y así precisamente, medio vaquero, medio Elvis, Reed fue adoptado por la disquera Capital Records, que quiso explotar su atractivo físico de excampeón de atletismo escolar y volverlo una estrella del rock & roll. No le fue demasiado bien en Estados Unidos. Donde sí tuvo éxito fue en América Latina. Our summer romance (Nuestro romance veraniego o “Un romance de verano”) se volvió rápidamente un ritmo infaltable de las fiestas de la década de 1960. “De la misma época que Paul Anka, Chubby Checker, Neil Sedaka y toda esa manga de afectados señoritos que hoy hacen el show-rock de la tercera edad, el gringo Dean Reed era un baladista famoso conquistando muñecas adolescentes con su repertorio emotivo que enlazaba a las parejas de fines de los 50”, escribió el autor chileno Pedro Lemebel en 2006. “Aquella generación de lirios y margaritas, noviecitos de media tarde, palomos de motoneta, adictos al chicle, la Coca Cola y el Yo-Yo. Empaquetados rebeldes, coléricos de esquina, que soñaban cambiar el mundo con el tocadiscos en el corazón”, continúa Lemebel, reconocido como uno de los símbolos rebeldes de la generación chilena de los 80. Fue así como en 1962 Read viajó a un desconocido país que ese año estaba de moda por ser sede del Mundial de Futbol: Chile.

Rock & roll & revolución

En esa gira por Chile y luego en 1964 y 1965 en Argentina, Reed conoció a los ídolos locales de la denominada “Nueva ola” y viajó con ellos en giras que terminaron por catapultarlo al estatus de estrella pop. En Argentina, además, hizo recurrentes apariciones en la televisión, en programas como Sábados continuados y Los años jóvenes.

“A fines de los 60 comienza a politizarse y lo empiezan a invitar a países como la URSS, Alemania oriental, Bulgaria, Rumania… En Latinoamérica se empieza a pasear por zonas conflictivas y a apoyar a los revolucionarios. Deja la nueva ola y se acerca a los intelectuales de izquierda”, cuenta Miguel Ángel Vidaurre, director de Gringo rojo. También viajó a Cuba, Nicaragua y El Salvador.


Guatemala, viernes 23 de agosto de 2019

Dean Reed felicita al recién electo presidente de Chile, Salvador Allende, en 1970.

Y a Chile viajó nuevamente en 1970, justo antes de la ajustada elección que ganaría Salvador Allende. Y como un acto de apoyo a la campaña de Allende, Reed se plantó frente a la embajada de EE. UU. para lavar su propia bandera. “Hoy en Santiago de Chile, simbólicamente lavo la bandera de mi patria. Esta bandera norteamericana está sucia con la sangre y lágrimas de millones de gentes, la mayor parte de Sudamérica, África y Asia”, explicó el propio Reed en su momento. Pasó a la historia del país como el gringo rojo. Y fue en un taxi, con Our summer romance de fondo, que Miguel Ángel Vidaurre tuvo la idea del documental. “Le pregunté al taxista quién cantaba esa canción. No se acordaba del nombre, pero me dijo que era ese gringo rojo que quemó la bandera de EE. UU. frente a la Embajada de EE. UU.», cuenta el cineasta chileno. Se refiere al mito urbano que hay en su país sobre esta especie de superestrella que quemó su propia bandera en plena Guerra Fría.

Documental

Finalmente, la historia no resultó ser tan así, pero definitivamente “este personaje medio anómalo, de gringo medio vaquero, con la bandera de EE. UU. apoyando a Allende”, cautivó al director. “Tenía dos componentes: el tema político que cruza y el tema pop que se instala”, dice Vidaurre. Incluso Tom Hanks quiso hacer una película con su historia. Así, hace 4 años, surgió la idea de un documental. Pero uno que lo dejara hablar a él, por-

medio de sus canciones y de su discurso político. “No quería que fuera una biografía lineal clásica. Esos documentales tienden a perderse. Por eso era tan importante para mí forzar el tema del archivo: distintas voces, distintas fuentes”, asegura Vidaurre. Parte importante del material recopilado en 67 minutos de película fue tomado de la televisión de la RDA y de la entonces URSS, donde Reed se convirtió en una figura casi panfletaria de propaganda.

De Jara a Pinochet

Dos meses después del episodio de la bandera, en Chile ganó Allende. Y Reed, con su mejor smoking, lo felicitó en La Moneda, el Palacio de Gobierno chileno. Siguió en Chile varios meses, condujo un documental encargado por el Partido Comunista para retratar la realidad de los trabajadores y luego partió de viaje nuevamente, anunciando, eso sí, su intención de que la próxima vez que volviera sería para radicarse. Pero un golpe de Estado organizado por las Fuerzas Armadas de Augusto Pinochet cortaba de raíz el sueño de la Unidad Popular y de la revolución socialista en democracia. Y obligó a Reed a cambiar de planes, radicándose en Berlín oriental. No cortó del todo sus vínculos con Chile. Fue uno de los principales representantes del movimiento de Solidaridad contra el gobierno de Pinochet en Europa. Y en 1977 dirigió y protagonizó El cantor, una película filmada en Bulgaria con fondos de la RDA sobre la vida de Víctor Jara, el popular artista chileno detenido y asesinado por los

militares de Pinochet en 1973. La película se estrenó en el Festival de Cine de La Habana en 1978, pero al contrario de su intención original, la película, llena de búlgaros rubios haciendo de chilenos, gritando consignas en alemán y con un protagonista estilo Elvis, provocó la ira de varios cercanos a Jara. “La película era terrible. Era Dean Reed haciendo la revolución solo (…) Él usufructó de una historia muy trágica para lucirse. Me dio furia”, le dijo Joan Turner, la viuda de Víctor Jara, a la revista The Clinic. En 1983 y en pleno apogeo del gobierno de facto del general Augusto Pinochet, Reed ingresó nuevamente a Chile a cantar en dos lugares icónicos de la abolida Unidad Popular: el Pedagógico y el centro minero El Teniente. Comenzó con sus populares canciones de rock & roll, pero luego siguió con Venceremos, el himno de la coalición liderada por Allende. Terminó siendo expulsado del país.

Muerte sin aclarar

En junio de 1986 Reed se encontraba a punto de comenzar las filmaciones de una nueva película. Pero la noche del 12 de junio desapareció. Cuatro días después su cuerpo fue encontrado flotando en el lago Zeuthner See, al sur de Berlín. Su muerte fue clasificada como “accidental”, y el caso cerrado. Muchos, como su amigo Dixie Schnebley y el cineasta Will Roberts —quien realizó el documental American Rebel, basado en la historia de Reed en 1985— dudaron de la versión del suicidio.Sobre su muerte hoy todavía quedan dudas. No así sobre el interés por su historia. *BBC


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Ventanas

Guatemala, viernes 23 de agosto de 2019 Fotos: Archivo

Transición energética El cambio climático constituye un reto al que la comunidad científica sigue añadiendo evidencias cada día más contundentes y que ningún Gobierno puede ignorar. Actuar a tiempo será crucial para aprovechar las oportunidades. Así se hará más probable que las industrias del futuro se acaben desarrollando en más países y que muchos puedan alcanzar el liderazgo en algunos de los sectores clave de esta nueva revolución industrial.

Ambiente y utensilios

El aumento del nivel del mar, la sequía, los incendios forestales o incluso las migraciones de plantas y animales por el incremento de las temperaturas fueron fenómenos que los cazadoresrecolectores europeos ya experimentaron durante el Mesolítico. En esa época,hace entre 11 mil y 6 mil años, finalizó el último periodo glacial y, de manera progresiva, se implantó un clima templado y cálido que provocó no solo el aumento de la vegetación y la biodiversidad, sino también la inundación de zonas costeras. Una investigación, publicada en la revista PLoS ONE y liderada por Philippe Crombé de la Universidad de Gante (Bélgica), muestra cómo todos estos cambios climáticos quedaron reflejados en el diseño de las herramientas de piedra fabricadas en ese periodo por los cazadores-re-

colectores. “En respuesta al rápido calentamiento del clima hace unos 11 mil 500 años, los cazadores-recolectores a lo largo del Mar del Norte meridional (noroeste de Europa) se enfrentaron a cambios ambientales similares a los que nos encontramos hoy. Al estudiar el equipamiento de caza, se muestra cómo los humanos superaron estos cambios”, señala Crombé. El investigador comparó 228 yacimientos datados por radiocarbono a lo largo de la costa del Mar del Norte con las diferentes formas de los microlitos (triángulos, crecientes, en forma de hoja, trapecios, etcétera.) encontrados en esos lugares. Los resultados confirmaron que las formas de estos artefactos parecen estar vinculadas a eventos climáticos cortos (producidos entre uno y dos siglos) pero abruptos. Ejemplo de ello es

María José Sanz* a comunidad científica sigue generando valioso conocimiento y el reciente Informe Especial sobre los 1.5 ºC del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático concluye que es posible mantenernos por debajo de los 1.5 ºC si se toman medidas urgentes y ambiciosas de inmediato. La Unión Europea ha sido y es unos de los líderes en la lucha contra el cambio climático. Los países miembros han adoptado o están

que se introdujeron armas en forma de triángulo después de un evento de enfriamiento brusco en el Mesolítico temprano, asociado con erosión e incendios forestales. Un evento climático similar, mil años después, coincidió con la aparición de pequeños microlitos laminares y otros retocados. Una nueva forma de trapecio en las puntas de flecha pareció reemplazar los utensilios más antiguos cuando se produjo, un milenio más tarde, un tercer evento de enfriamiento y sequía. Además, la variación en las formas de las piedras fue, según el trabajo, mucho más compleja de lo que se pensaba hasta ahora. Crombé plantea la hipótesis de que los diseños se desarrollaran principalmente como un medio para diferenciar los grupos que vivían en la cuenca del Mar del Norte. (SINC)


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Guatemala, viernes 23 de agosto de 2019

desarrollando sus planes y estrategias para abordar sus compromisos. El Gobierno español presentó en febrero el Marco Estratégico de Energía y Clima. Se trata de un paquete de medidas que convierte la lucha contra el cambio climático en una de las prioridades de la acción política estatal y sienta las bases para una transición energética. Además de cumplir los compromisos de mitigación en el contexto de la ambición mostrada por la Unión Europea, permite a ese país aprovechar los potenciales beneficios en generación de empleo y nuevas oportunidades económicas y de negocio, así como evitar aquellas inversiones que supongan un riesgo climático y financiero en el futuro.

de la energía, y alcanzar un 74 por ciento de generación en 2030 y el 100 por ciento en 2050. El Plan ha sido sometido a un estudio de impacto económico, de empleo, social y sobre salud pública que concluye que será muy positivo. Las inversiones acumuladas movilizadas se situarán en el entorno de los 235 mil millones de euros a lo largo de la década 2021-2030 e irán destinadas principalmente a medidas de ahorro y eficiencia energética, promoción de energías renovables y desarrollo de las redes y la electrificación de la economía. Sin duda, reducir la dependencia de combustibles fósiles importados, contaminantes y dañinos para la salud, y cuyos precios son cada vez más elevados y volátiles, por unas energías renovables autóctonas, limpias y con unos costes decrecientes y más estables, es una gran oportunidad económica. Así lo señalan recientes estudios elaborados por la Comisión Europea o, más recientemente, un informe presentado por Cambridge Econometrics, en el que se apunta que España será uno de los países donde más crecerá el empleo gracias al cumplimiento del Acuerdo de París (en más de 200 mil puestos de trabajo).

Descarbonización

Las propuestas incluidas en este paquete de medidas supondrían un impulso sin precedentes para avanzar en la senda hacia la descarbonización de la economía española, al tiempo que los alinea con la hoja de ruta de la Unión Europea y con el Acuerdo de París. Las emisiones de gases de efecto invernadero habrán de reducirse al menos un 90 por ciento con respecto a 1990 y al menos un 20 por ciento para 2030. Esto supone que, en poco más de una década, tendremos que eliminar de la economía el equivalente a una de cada 3 toneladas de CO2 emitidas a la atmósfera. El marco estratégico presentado está constituido por el borrador del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC), que recoge la propuesta de planificación energética para la próxima década (incluyendo objetivos nacionales en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, energías renovables, ahorro y eficiencia energética). Este era un requerimiento de la CE y ya ha sido enviado para su evaluación. Lo completan el anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, una propuesta de marco normativo que deberá ser aprobado por el Parlamento y la Estrategia de Transición Justa, que incluye los planes de acción para las comar-

Un reto complejo

Los planes de transición energética apuestan por la descarbonización y se proponen sustanciales reducciones hacia el 2030.

cas donde la transición podría generar impactos económicos especialmente importantes.

Hacia 2050

El PNIEC estima que las energías renovables habrán de doblar su contribución para 2030, alcanzando el 42 por ciento sobre el uso final

Nunca antes se había creado un material que fuera líquido y magnético al mismo tiempo. Un grupo de científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (más conocido como Berkeley Lab), un centro de investigación del Departamento de Energía de Estados Unidos, consiguió aunar dichas propiedades en una para sentar las bases de una sustancia con diversas aplicaciones. El equipo, liderado por los científicos Tom Russell y Xubo Liu, usó una impresora 3D modificada para crear dicha sustancia. La investigación “abre la puerta a una nueva área en la ciencia de materia blanda magnética”, afirmó Russell, profesor de ciencias de polímeros e ingeniero de la Universidad de Amherst, en Massachussetts, EE. UU. En concreto, el descubrimiento podría provocar una auténtica revolución en los campos de

En este sentido, los objetivos y políticas del paquete de medidas presentados por el Gobierno envían señales claras y con antelación suficiente para que las empresas y los inversores puedan posicionarse. Durante demasiado tiempo, la lucha contra el cambio climático ha ocupado un lugar secundario en la agenda política de muchos países. Es un reto complejo que los científicos deben abordar de forma multidisciplinar. Deben colaborar de forma estrecha con los gobiernos y con la sociedad en general para encontrar soluciones ambiciosas y ejecutarlas con rapidez. Eso sí, siempre desde el conocimiento del esfuerzo que requieren y los potenciales beneficios que conllevan en el corto, mediano y largo plazo. El marco presentado representa un primer y muy importante paso.

Líquido magnético la medicina y la robótica. Estas gotas líquidas magnéticas podrían ser guiadas con imanes externos, lo cual permitiría conducir, desde fuera, medicamentos dentro del cuerpo humano. Con este procedimiento se podría combatir mejor algunas dolencias específicas dentro del organismo, lo cual mejoraría, por ejemplo, la eficacia de las terapias contra el cáncer. En la década de los 60, la NASA había comenzado a sacar provecho de los llamados ferrofluidos, líquidos capaces de reaccionar al ser estimulados por fuerzas magnéticas. Hoy son empleados para amortiguar las vibraciones en dispositivos como los altavoces o los discos duros de las computadoras. El problema de los ferrofluidos es que son incapaces de mantener su magnetismo cuando los imanes que los estimulan son removidos.

*Sinc

Y esta es la principal ventaja con la que cuenta el nuevo invento. ¿Cómo se logró? Para crear el magnetismo, los científicos del Berkeley Lab imprimieron unas gotas de una solución de ferrofluidos que además contenían nanopartículas de óxido de hierro. De alguna forma, las gotas se volvieron magnéticas de forma permanente. Los científicos también descubrieron que estas gotas mantuvieron su propiedad atrayente incluso al ser dividas al tamaño de “un cabello humano”. Una vez sentadas las bases, se continuará en la investigación para imprimir en 3D líquidos magnéticos más complejos, como células o robots en miniatura que puedan moverse con fluidez para, por ejemplo, transportar medicinas hacia células enfermas en puntos específicos dentro del cuerpo humano. (BBC)


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Revista Viernes del Diario de Centro América del 23 de agosto de 2019  

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