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La Nueva Guatemala de La Asunción

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Ilustración: Erickson Hidalgo

Guatemala, 17 de agosto de 2018 Año 5 No. 245


Portal

Guatemala, viernes 17 de agosto de 2018

Editorial Una reina del Cielo y otra de la Tierra, entretejen sus historias en estas páginas, gracias al oficio de viajeros en el tiempo e indagadores de lo oculto en los recovecos de la historia. Una de ellas, la Virgen de la Asunción, que da nombre al valle donde se asienta la actual capital guatemalteca, gobierna el universo azul de océanos y tormentas, y la otra, llamada Reina Roja, regenta en nuestra memoria esta tierra purificada por el fuego y glorificada por la sangre. Una es el símbolo de lo transparente, etéreo e insondable; la otra, de lo abismal, volcánico e impenetrable. Las reinas de las que aquí hablamos, están allí cuando, convertidos en niebla, alzamos vuelo y cuando, transformados en cristal, nos derrumbamos sobre el suelo. La historia nuestra es eso: un ascenso sin fin a las alturas y un constante descenso a las profundidades. De ahí que la crónica de las divinidades que nos arropan y nos dan rostro sea también la del afán por encontrar el último sentido de este acérrimo tiempo que nos marca. El culto a las distintas advocaciones religiosas es, en última instancia, el fortalecimiento de una cultura piadosa y solidaria que le da razón de ser al día a día y un rumbo inequívoco a la Historia.

DIRECTORIO Director General: Pavel Arellano Arellano

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Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina

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Francisco Aleja

Saga de

sta es una novela que abarca casi todo el territorio centroamericano. Tiene varios ejes temáticos, entre ellos el Gran Tour, una competencia ciclística en la que participa una cuarteta de exconvictos. Durante la travesía por estas tierras, este singular equipo va cubriendo las etapas y, al mismo tiempo, utiliza la noche para realizar actos ilícitos. Por otro lado, un escritor de novelas policiales, de raíces centroamericanas, nacido en Estados Unidos, decide emprender un viaje por estas tierras, pero se topa con un panorama en donde el suspenso supera lo que ocurre en sus propias novelas. El comisario Wenceslao Pérez Chanán, auxiliado por el detective costarricense William Guillermo Arguedas, utiliza todos sus instintos policiales para capturar a los peligrosos maleantes centroamericanos que planean duros golpes en el Istmo. Saga de libélulas es la primera novela protagonizada por este ficticio comisario guatemalteco.

Precursora

Gal

Florence Nightingale, Orden de Mérito del Reino Unido y Real Cruz Roja, nació en Florencia, Italia, el 12 de mayo de 1820, y falleció en Londres, Inglaterra, el 13 de agosto de 1910. Fue una enfermera, escritora y estadística, precursora de la enfermería profesional moderna y creadora del primer modelo conceptual de enfermería.


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andro Méndez

Semblanza

libélulas

lería

Bartolomé de las Casas

Archivo

El religioso Bartolomé de las Casas y Sosa nació el 24 de agosto de 1484 en Sevilla, aunque su primer biógrafo dice que nació en 1474. Hijo de Pedro de las Casas, mercader de profesión, oriundo de Tarifa (Cádiz), y de Isabel de Sosa. En 1492 su tío paterno, Juan, participó en el primer viaje de Colón a lo que luego se llamaría América, que partió del Puerto de Palos el 3 de agosto de ese año. A los 19 años, junto a su padre, embarcó con Colón rumbo a las Indias en su segundo viaje, que partió de Cádiz el 25 de septiembre de 1493. Cursó estudios en Sevilla y Valladolid e ingresó en la Orden de Santo Domingo. De vuelta a La Española, en 1502, para trabajar en la conversión de los indígenas, fue ordenado sacerdote. Allí conoció bien el sistema de las encomiendas territoriales, que los conquistadores aplicaron a su antojo. Resultado de aquellas prácticas fue la esclavización de los indígenas y la despoblación de sus tierras. A fin de poner término a las anormalidades a que daba lugar el reparto de los indios, regresó a España, donde convenció al cardenal Cisneros para que enviara a La Española una comisión con el fin de investigar sobre los hechos y abusos denunciados. Las intrigas y la ineficacia de esta comisión hicieron que fracasara su gestión y Las Casas volvió de nuevo a España, cabildeando en favor de la adopción de las más enérgicas medidas para la protección de los naturales de estas tierras. Con un proyecto modelo en mente, solicitó a Carlos V la concesión del territorio que se extiende a lo largo de la costa, desde el golfo de Paria hasta la frontera occidental de esta provincia, hoy conocida como Santa Marta (Venezuela). Propuso formar una colonia compuesta de cultivadores, artesanos y eclesiásticos, esperando “civilizar” en el plazo de dos años a 10 mil personas e instruirlas en artes útiles para sacar de su industria 15 mil ducados de renta para la Corona de Castilla. Se firmaron las Capitulaciones correspondientes y se hizo a la mar en 1520. La empresa fracasó, por lo que se refugió en un convento de dominicos donde se consagró a la obra de las misiones y dio comienzo a su Historia general de las Indias (1552-61). Hizo un nuevo viaje a España (1539), encargado de una misión de su Orden y con el objetivo también de obtener, de nuevo, apoyo y ayuda para sus protegidos. Carlos V le prometió que estos serían tratados como súbditos y no como esclavos. En 1544 embarcó por quinta vez hacia América, negándose a dar la comunión a los españoles que, pese a que fueron promulgadas la nuevas leyes, siguieron practicando la esclavitud. En 1545 fue nombrado obispo de Chiapas, en México, cuya diócesis regentó hasta 1547, fecha en la que de nuevo volvió a España, cuando estaba a punto de aparecer la obra de Ginés Sepúlveda, en la que hacía consideraciones sobre la guerra justa, sus causas y condiciones, y se juzgaba como tal a la que se había desarrollado contra los nativos en América. Los dos autores se enfrentaron en Valladolid, en donde Las Casas defendió la tesis del carácter exclusivamente espiritual de la colonización y la legitimidad de la soberanía de los indios. Con la obra de Las Casas dará comienzo la leyenda negra de la conquista de América. Bartolomé de las Casas falleció el 17 de julio de 1566, en Madrid.

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La Virgen de la Asu Cortesía: Amerlinck

Reproducción de la pintura de la fachada principal de la construcción de la tercera Catedral de Santiago de Guatemala. Aún no figura en ella la escultura motivo de estudio. (Amerlinck, 1981: 101)

La presente exposición tratará de explicar, desde la perspectiva de la historia social del arte, la función didáctica de la escultura de la Virgen de la Asunción que se encuentra como figura central de un conjunto escultórico del frontispicio de la actual parroquia de San José, que anteriormente funcionó como sede de la Catedral de Santiago de Guatemala de 1680 a 1780. Fernando Urquizú* a escultura motivo de este discurso historiográfico se encuentra en la calle central del segundo cuerpo de la fachada principal del templo, constituyéndose en el centro de un conjunto de esta manifestación plástica cuyo discurso iconográfico e iconológico gira en torno a ella, y deberá ser analizado en cada uno de sus elementos para comprender la función social original, derivada de su mensaje. Sin embargo, para tener un hilo conductor en el proceso de análisis y síntesis, es necesario ubicar el monumento en el tiempo y el espacio de edificación, para percibir el imaginario social que lo creó. Una fuente primaria acerca de esta escultura, es la pintura anónima localizada en el Palacio de la Cultura Banamex en Ciudad de México,

titulada Pintura de los Reinos. Identidades compartidas en el mundo hispánico. En el lienzo (1.67 x 1.65 metros) aparece el frontispicio de la tercera Catedral de Santiago de Guatemala en plena construcción. Según un minucioso estudio del historiador Luis Luján, el lienzo fue elaborado entre 1678 y 1679. (Luján, 1962: 8) El análisis de esta pintura nos aproxima directamente a la explicación del proceso de construcción de las “identidades compartidas en el mundo hispánico”, en donde jugó un papel fundamental “el arte” en sus distintas manifestaciones para mover las ideas entre los grupos de poder y capas sociales subalternas, reflejadas en la escena de edificación vista desde el tejado del portal de Las Panaderas. Esta obra es un tanto singular en la medida que no es para uso didáctico o decorativo, en la cual se tenían como referencias obligatorias en la elaboración de sus imágenes simbólicas, explicaciones estandarizadas difundidas por medio de la imprenta. Esto contribuyó de manera efectiva al desarrollo de una identidad semejante en reinos españoles, tanto peninsulares como de ultramar, que tuvieron como medio catalizador el cristianismo católico, que era considerado en todo el Imperio como equivalente a civilizado. Esta pintura, como advierte Luján (ídem), pudo ser parte de la evidencia de un proceso de trabajo y ejercicio profesional administrativo del obispo de Santiago de Guatemala, Juan de Ortega y Montañés (1627-1708).

La presencia de la Virgen

En lo que atañe a la presente exposición, el obispo y su obra daban seguimiento a los principios de los concilios de Trento y III Provincial mexicano, destinados a estandarizar la legitimización del proceso de expansión económica e ideológica de la Iglesia católica en el Imperio español. Un reino como el de Guatemala dependía en el aspecto jurídico y económico directamente de la monarquía, en calidad de Capitanía General Pretorial, pero en lo ideológico fue administrado por el arzobispado de Santiago de México, de 1547 a 1743, creado bajo el patronazgo de Santiago Apóstol y la Virgen de la Asunción. Hay que tener en cuenta que “lo que hoy vemos como obras de arte materiales en los frontispicios en la catedral arzobispal de aquel tiempo de Santiago de México y las ruinas de la tercera catedral de Santiago en Antigua Guatemala” no son los mismos que fueron inaugurados en 1675 y 1680. Ambas iglesias han sido transformadas, pero tenían en común haber sido dedicadas a la Virgen de la Asunción, lo que explica la presencia de esta advocación de la Santísima Virgen María como figura principal en el segundo cuerpo y calle central de las dos fachadas, con el fin de reacomodar el papel de la mujer en una sociedad patriarcal. Una evidencia de planificación del proceso de unificación de las ideas podemos deducirlo de la impresión de unos grabados del III Concilio

Fachada principal de la tercera Catedral de Santiag cuerpo, en su calle central, una escultura de la Virge

mexicano, en cuya portada figura la Iglesia representada por una matrona romana portando una cruz y los símbolos de las virtudes teologales, que muestran la visión que se quería proyectar acerca del papel de la mujer en la familia y la sociedad, como fiel compañera del hombre, semejante al de la Iglesia con Cristo. Estos elementos debían coincidir en su función social, con la humanidad como portadora y transmisora de valores positivos de convivencia, que deberían ser dados a conocer al mundo por medio de prácticas estandarizadas derivadas de conocimientos comunes, que se encontraban en libros especializados orientados por los concilios citados para alcanzar la unificación ideológica en el Imperio español.

Edificios emparentados

Las estatuas que coronan la calle central de la fachada de la catedral de México hacen alusión simbólica a este papel de la Iglesia y sus virtudes; además, abren la posibilidad de que también estuvieran en el mismo lugar en la catedral de Santiago de Guatemala y hayan sido derribadas por los diferentes sismos, quedando únicamente la peana que rememora el parentesco directo de ambos edificios certificados en el III Concilio mexicano. Las conclusiones del mencionado conclave recibieron la aprobación apostólica en 1589 entrando en vigencia el Calendario Litúrgico aprobado en el Concilio de Trento y, a partir de 1597, el obispo de Santiago de Guatema-


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unción en San José Cortesía: Fernando Urquizú

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Cortesía: Estada Monroy

Portada de la impresión del III Concilio mexicano, primera página con las imágenes del arzobispo de México y 7 de sus obispados sufragos y el escudo de la Arquidiócesis de México.

go de Guatemala, que muestra en el segundo en María.

la, Gómez Fernández de Córdova, estableció las celebraciones de la Asunción de la Virgen María, del 14 al 18 de agosto. El 24 de agosto de ese año también se fundaron en la capital del reino el Colegio Mayor de Santiago y el Seminario Diocesano de la Asunción. Siguiendo una línea de integración global del conocimiento bajo la ideología católica ya identificada en la presente exposición, se aprecia la relación vista en libros y monumentos y podemos asociar el anagrama de la Arquidiócesis de México adscrito al del obispado de Santiago de Guatemala entre 1547 y 1743. Podemos observar una imagen semejante a la que preside la actual parroquia de San José en la Antigua Guatemala, que tiene los símbolos de poder eclesiástico como la Tiara Papal y la Corona imperial sobre unas llaves que develan el título de María Santísima como reina de todo lo creado. Las imágenes analizadas permiten percatarse de la estrecha relación entre la doctrina y las evidencias arqueológicas en ambos edificios que datan de la época colonial, cuya función social se ha ampliado, pero aún permite establecer una lectura derivada de la escultura central de ambos monumentos. La Asunción de la Virgen, en el caso de la III Catedral de Santiago de Guatemala, se ve en los relieves en forma de consolas con espejos azogados sobre los cuales se aprecian dos llaves cruzadas en forma de “X” sobre un libro en un atril, que indica las Sagradas Escrituras, para

rememorar la relación de Jesús como maestro que depositó su doctrina en San Pedro, quien sería su sucesor en la Tierra, símbolos del traspaso de este patrimonio a los papas, arzobispos y obispos. Este motivo heráldico está colocado sobre una especie de repisa formada por una valva invertida que simboliza la pertinencia de la Iglesia por medio del “bautizo”, cruzada por dos báculos, uno de peregrino y otro de autoridad arzobispal y obispal. Estos debieron ser sustituidos por los otros peregrinos, porque no se tuvo en su momento información precisa de la restauración del monumento, y, por lo tanto, no se sabe de algún discurso jerárquico existente en el frontispicio de la actual Catedral de Santiago de Guatemala. Por ello, los documentos y edificios servían primordialmente para dar base jurídica y material al proceso de aceptación de los individuos de la posición social donde nacían por voluntad divina y aceptación de los imaginarios propuestos en libros diseñados para uso universal como la Biblia Natalis de Jerónimo Nadal, impresa en 1593 para las autoridades eclesiales y presbíteros.

Modelo a emular

Con ello, se buscaba estandarizar el conocimiento bajo un orden basado en las buenas acciones de los hombres, para obtener la recompensa en la vida eterna en gracia y belleza, y para ello se tenía como modelo a emular, a la Virgen María, quien, por el cumplimiento perfecto de la voluntad divina, recibió estos dones para la eternidad en cuerpo y alma. En los grabados de la primera edición de la Biblia Natalis figura la imagen simbólica de la Virgen en el proceso de su dormición, entierro, resusitación, asunción al cielo y glorificación como “reina y madre de todo lo creado”. La ilustración da indicio seguro acerca de su relación

con Santiago Apóstol, San Pedro y demás discípulos de Cristo, quien, como cabeza de su doctrina, la honra en el cielo dando cumplimiento al mandamiento de la Ley de Dios: “Honrar padre y madre”. (BibleGateway. Efesios 6, 2-4) La relación de la madre de Cristo es confirmada en estos grabados en los que la Virgen María se coloca en la parte superior de la representación en el acto de su coronación celestial a cargo de la Santísima Trinidad, que emerge del fondo de la hornacina de la III Catedral de Santiago de Guatemala.

Los materiales y técnicas

Los materiales y técnicas que dieron forma a la escultura de la Virgen de la Asunción de la tercera Catedral de Santiago de Guatemala, someramente descritos, están constituidos por “estuco” con base en ladrillos adheridos a la arquitectura, que sirven de soporte a un recubrimiento que se logra con la argamasa principal de arena blanca y cal, recubiertas con una fina capa de yeso. La mezcla de ingredientes se logra con agua, a la que se añaden diferentes componentes de origen natural, no contándose con suficientes datos documentales que nos permitan referirlos con suficiencia académica por ahora. El proceso de elaboración es de tipo aditivo; es decir, pegando primero los ladrillos a los que se les da formas finales de representación plástica mediante la argamasa de cal, fina arenilla y yeso. La estatua que ahora referimos es de tipo exenta a la hornacina y nos da muestra de precisión en la medida, con buena relación de escala respecto del lugar donde fue colocada, para servir de referente en la elaboración de obras similares en otras iglesias del Obispado y posteriormente el Arzobispado de Santiago de Guatemala. Esta técnica de elaboración de la escultura en el antiguo reino de Guatemala se remonta a los tiempos prehispánicos, y su manejo es excep-


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Guatemala, viernes 17 de agosto de 2018 Cortesía: Taracena

cional en las grandes ciudades mayas, de donde fue reorientada en su temática para ser magistralmente utilizada en los templos cristianos. Una de las más finas muestras de este tipo de esculturas relacionadas íntimamente con la arquitectura, es la ahora motivo de estudio, cuyo mensaje y calidad original está severamente alterado por los procesos de restauración a la que ha sido sometida, especialmente la que se dio con motivo del terremoto del 4 de febrero de 1976, que causó el desprendimiento de la cabeza y pérdida de algunas de sus partes, siendo restaurada y puesta en su lugar posteriormente. En la actualidad ignoro si cuando se llevó a cabo este procedimiento se tomaron pruebas de color. Estas permiten saber si la representación original estaba policromada, como sucede en otros templos, como el del Dulce Nombre de Jesús, perteneciente a la orden jesuita en la misma ciudad. Este edificio aún presenta claros rastros del uso de encarnados y colores simbólicos en los vestigios de su frontispicio, evidencia que, sumada a la pintura mencionada al principio, nos da indicios de una probable policromía interior y exterior del edificio, durante el esplendor de la cultura hispánica en el antiguo reino de Guatemala. De ahí mutó la apariencia del monumento hasta quedar parcialmente destruido debido al terremoto del 29 de julio de 1773, que determinó el traslado de la ciudad a otro valle, donde comenzó a funcionar la administración monárquica, el 2 de enero de 1776. En lo concerniente a la mudanza administrativa de la catedral, fue el arzobispo Cayetano Francos y Monroy quien decretó el traslado del Cabildo metropolitano, el 22 de noviembre de 1779, y el de la parroquia del Sagrario, el 5 de mayo de 1780. Es importante atender que la movilización de autoridades implicaba la prohibición de intentar la restauración de este templo para evitar dualidad de funciones simbólicas entre la jerarquía de las autoridades eclesiales y el uso de las edificaciones.

Fundación de una Villa

El 30 de marzo de 1799 se fundó la Villa de la Antigua Guatemala, y se designaron 3 párrocos para atender a la población: San Sebastián, Los Remedios y Candelaria, cuyos bienes pasaron a la parroquia dedicada a San José que se instaló, en 1804, en el antiguo edificio de la Catedral de Santiago. La reorientación del uso de la Tercera Catedral de Santiago de Guatemala, bajo otro orden jerárquico eclesial, también determinó límites en su presupuesto de actualización, que no necesariamente era un proceso de restauración de sus funciones, ni menos orientada a retomar su pasada gloria material, circunstancias que determinaron el aprovechamiento de los restos materiales que habrían subsistido para el siglo XIX. En aquel tiempo se pensaba un tanto más en el mantenimiento de los edificios para alargar su vida útil, que en su conservación como parte de la historia. Quizás esta circunstancia haya determinado refuerzos en la cobertura de grietas, puesta de faltantes para evitar el avance de vegetación y humedad en el edificio, mientras que el aprecio del mismo se fue moviendo del religioso al enciclopédico francés. Esto es evidente en unos dibujos derivados de daguerrotipos de Jacobo Haefkens, realizados hacia 1827, y analizados por autores

Plaza central de la Antigua Guatemala, donde figura el frontispicio de la tercera Catedral de Santiago, reorientada a la parroquia de San José, hacia 1827.

como Arturo Taracena. (Taracena, 1977: 106, 107). La ampliación del uso religioso al enciclopédico del monumento y como consecuencia, la escultura motivo de estudio, nos puede ayudar a comprender su tránsito de la policromía a la monocromía blanca que la relacionaría con monumentos neoclásicos. Más tarde, esta eventualidad pudo obstaculizar su lectura en relación con las demás obras, que también paulatinamente fueron teniendo menos vida en los imaginarios locales que vieron en ellas elementos de valor artístico pero no relacionados con los valores femeninos del período hispánico, cuando guardaba profunda relación con ceremoniales y otras obras de arte. En este devenir histórico, 100 años más tarde, en 1927, la tercera Catedral de Santiago es descrita por Víctor Miguel Díaz, en su obra La romántica ciudad colonial, guía para visitar los monumentos de la Antigua Guatemala; (Díaz, 1927) cuando al aprecio enciclopédico de los monumentos se añadió formalmente el turístico, ya fuera de toda interpretación en el contexto religioso, lo cual pasó a un tercer plano, eventualidad que nos explica claramente el motivo principal por el que la escultura, motivo de la presente exposición, pasara desapercibida cada vez más en este tipo de discursos.

El salto turístico

En la década de 1930 convergieron los intereses turísticos globales como el inicio de operaciones de la Pan American Airways, que agilizaron las visitas al país en general, y necesitó el desarrollo de otro tipo de conocimientos para revalorar el patrimonio cultural del país. En este contexto se desarrollaron las primeras investigaciones científicas especializadas que abrieron paso a la arqueología colonial local. Uno de sus pioneros fue el investigador Anis Verli, quien inició su trabajo de campo en esta ciudad en 1934, lo que permitieron los registros detallados ya no solo de la romántica ciudad colonial, sino de sus pormenores, enriquecidos con otros aportes, como los de Sidney Markman. En el aporte de Verli figuran los primeros registros de los restos materiales del frontispicio de la Tercera Catedral de Santiago y la escultura motivo de estudio como parte de un todo que, por ser tan amplio, fue únicamente registrado de

manera mecánica por la fotografía y ordenada por tema en un registro académico formal, que al analizar pormenorizadamente permite inferir el uso turístico de la misma cuando se comprueba su alternabilidad con otra escultura de tipo civil. El tiempo permitió el crecimiento en el lugar de grandes árboles que dificultan la vista general de los monumentos, transformando la plaza en parque, dejando atrás el mensaje iconográfico e iconológico del monumento y la escultura de la Virgen de la Asunción, que pasó de ser un modelo de vida y arte para la sociedad, a un elemento arquitectónico parte del patrimonio de la ciudad. Esta transformación del entorno fue favorecida en el proceso revolucionario que fortaleció el aprecio por el patrimonio nacional y continuó con el estudio y protección que habia comenzado el gobierno del general Jorge Ubico, expandiendo el conocimiento de estos edificios a las grandes mayorías fuera de la influencia religiosa católica; eventualidad que contribuyó eficazmente a la amnesia de los conocimientos generados por el imaginario y el arte religioso. Estas situaciones cambiantes no impidieron que el 26 de octubre de 1979 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declarara a la Antigua Guatemala como Patrimonio Cultural de la Humanidad, cuando la memoria histórica ya no recordaba a cabalidad la identidad simbólica de personajes y demás elementos presentes en los monumentos de esta ciudad. El proceso de actualización en el conocimiento ha estado determinado por el azar de haberse convertido en el escenario perfecto para encuentros internacionales. El 10 de marzo de 1999 se instaló una nueva iluminación de la tercera Catedral de Santiago, con luz dirigida de abajo hacia arriba, lo que le da mayor vistosidad, particularmente a la escultura de la Virgen de la Asunción, una de las patronas olvidadas de la antigua ciudad, cuya permanencia en el cielo era necesaria para explicar su regreso a la tierra bajo la advocación de la Virgen de Guadalupe, cuya reproducción milagrosa se encontraba en el Altar del Perdón de este recinto, cuando funcionaba como la tercera Catedral de Santiago de Guatemala. *Doctor en Historia del Arte


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Gavetas Hemeroteca del Diario de Centro América

Voltaire

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DCA, 14 de junio de 1935.- Hablábamos en un corro sobre el aniversario de la muerte de Francisco María Arouet, conmemorada en Francia, Prusia, y varios lugares del Viejo Mundo, el 30 de mayo anterior, pues este genial maestro de la tirada jocunda y mordiente, conocido en el mundo de las letras con el nombre de Voltaire, murió en la fecha indicada de 1778. Narráronse singulares episodios del ironista galo, de sus frases cargadas de veneno contra sus enemigos, de la genialidad de su pluma, de la vigencia de su obra como escritor y como político y de su influencia ideológica en varios países, pero sobre todo del corrosivo filo que tenía su sátira mordiente. Voltaire, que al decir de uno de sus críticos “disparaba a las alondras con cañón 36”, fue un espíritu contradictorio, a la vez intransigente y tolerante, apasionado y violento. Es significativo que su obra, traducida a todos los idiomas, haya cobrado actualidad con el tiempo, y notables escritores europeos y americanos hayan hecho estudios del inmortal y mordaz Lucifer, que se pasó la vida entera desfaciendo entuertos mediante el ácido corrosivo y el vitriolo. A cada párrafo de su obra se adivina la frase que penetra en la epidermis más dura, como aguijón de avispa, el dicho de doble sentido, la ironía que hace florecer la sonrisa volteriana, que ha pasado a la inmortalidad como un símbolo.


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Reporte en V

Una feria por la Señora que subió al cielo Redacción

l valle a donde fue trasladada la capital del Reino de Guatemala era conocido como Valle de La Ermita, por la pequeña iglesia dedicada a la Virgen del Carmen, o valle de las Vacas, por el pastoreo de ese ganado en el lugar, y solo había un pueblito pequeño dedicado a la Virgen de La Asunción. Por ello, al ser trasladada, en 1776, fue nombrada Nueva Guatemala de La Asunción. Santiago el Mayor, que era el patrono, fue quien escribió la vida de la Virgen María, y fue testigo de la asunción en gracia y belleza, cuerpo y alma de la santa mujer; por ello, la relación entre los dos patronos de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala. Además, estos eran patronos de la ciudad de México, que era la arquidiócesis de la que dependía la Iglesia de Guatemala. El pueblo de Jocotenango también se trasladó a las orillas de la nueva ciudad, y trajo la imagen de la Virgen de La Asunción, que

fue colocada en una ermita frente a la plaza localizada en el norte del nuevo trazo de la capital. Una enorme ceiba, bajo la cual se hacía el mercado, cubría la plaza del pueblo. En la actual iglesia de La Asunción se veneran tres imágenes de la misma advocación de la Virgen María, la que estaba en la primera iglesia que fue fundada a mediados del siglo XVII, en el Valle de las Vacas, mucho antes de trasladar la ciudad; hay una asegunda imagen, que es de vestir y se procesiona; y la tercera es la que era del pueblo de Jocotenango, el cual fue absorbido por la ciudad, y ahora solo queda el nombre de la Feria de Jocotenango. En los registros hemerográficos de este diario se puede leer una nota fechada el 11 de agosto de 1933, que para la Feria de Jocotenango se mandaron a construir varios salones, como el de la industria, el establo para ganado y el salón del café, donde se repartieron más de 20 mil tazas de café, gracias a que el señor presidente Jorge Ubico donó varios quintales de ese aromático grano, proveniente de su finca San Agustín Las Minas.

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Contando el tiempo

Guatemala, viernes 17 de agosto de 2018 Fotos: Archivo

La reina roja

La reina roja (su nombre verdadero: Tzakbu Ajaw), fue esposa de Pakal II, el más importante dignatario maya. Al examinar sus restos se estimó que medía 1.54 metros (alta para su época), y sus tobillos juntos indicaban que había sido amortajada, además de tener el cráneo deformado a la usanza.

Parecía la escena de un crimen: el cadáver de un niño degollado y de una mujer, a la que le sacaron el corazón, estaban tendidos a lado y lado del sarcófago, tallado en una sola pieza de piedra, de 2.40 metros de largo por 1.18 de ancho. En la tapa del sarcófago encontraron un orificio, por el que el arqueólogo Arnulfo González echó un vistazo y gritó: “¡Está lleno de jade! ¡Es el alucine, del alucine, del alucine!”.

vueltas por Nueva York y Los Ángeles, en EE. UU.; Palenque, en México; y hasta Ontario, en Canadá. Pero ahora, 24 años después de su descubrimiento, el ajuar de esta reina maya se expone por primera vez en el Museo del Templo Mayor, en Ciudad de México, donde se podrá visitar hasta el 9 de septiembre. Pero, ¿quién fue esta mujer y cómo la ciencia llegó a conocer su identidad? ¿Qué nos dice ella sobre el mundo maya?

Tz’ak-b’u Ajaw

BBC* demás de jade, los huesos, piedras y conchas de mar que había dentro estaban cubiertos por un polvo rojizo —cinabrio, un mineral compuesto por mercurio y azufre, usado para conservar los restos humanos— que hizo que la mujer que había sido enterrada allí hacía mil 346 años, (el 13 de noviembre del año 672 d. C,), fuera llamada “La reina roja”. Sus restos han dado

Diademas y máscara facial funeraria de “La reina roja” de Palenque.

El análisis de sus restos llevó a los investigadores a concluir que “La reina roja” tuvo en vida 1.54 metros de estatura, murió entre los 50 y 60 años de edad y tenía su cráneo deformado, con la frente aplanada, para seguir los cánones de belleza mayas. Con sus restos se pudo concluir que padeció de osteoporosis, que tuvo hijos y que sufrió de sinusitis crónica. Además, en su tibia izquierda encontraron un capullo de larva de avispa. Se cree que, al morir, se encontraba discapacitada. Los altos niveles de estroncio en sus dientes indicaron a los investigadores que no había nacido en la zona de Palenque. Los dientes, además, mostraron que sufrió de sarro, abscesos y caries, y que tuvo una dieta rica en carne, algo que demuestra que era una persona de alto rango.


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Una investigación policíaca

Sin embargo, no solo por sus dientes se supo que se trataba de una mujer de alto rango. La arqueóloga Fanny López Jiménez fue quien encontró la bóveda funeraria de “La reina roja”. En sus investigaciones, leyó una y otra vez los informes de los arqueólogos Alberto Ruz y Jorge Acosta, que habían hecho grandes hallazgos en el templo en las décadas de los años 50 y 70. “No me explicaba cómo era posible que me hubieran dejado tal regalo, lo cual no me desagradó en lo más mínimo”, escribió López en la revista Arqueología Mexicana. Por el solo hecho de que su tumba fuera encontrada a un costado del Templo de las Inscripciones, cerca del río Usumacinta (fronterizo con Guatemala), en Chiapas, su alto rango ya era algo casi comprobado. Ese templo fue construido para guardar los restos de Pakal el Grande, un hombre que vivió entre 603 y 683 d. C, fue rey desde los 12 años, inició una campaña militar que le dio gran renombre a Palenque e hizo que se registrara la historia de su pueblo en glifos Sus restos fueron encontrados en 1949. Gracias a esas escrituras, Fanny pudo hacer una lista de quiénes eran las mujeres más importantes en la vida de Pakal: Yohl Ik Nal, su abuela, reina de Palenque; Sak Kuk, su madre, y Tzakbu Ajaw, su esposa. Un análisis de ADN que hizo durante dos años el arqueólogo molecular Carney Matheson, de la Universidad de Lakehead, en Ontario, encontró que no había consanguinidad entre Pakal y “La reina roja”. Así, fue posible descartar que alguno de los cadáveres fuera de la abuela o la madre de Pakal, señalando de manera directa a Tzakbu Ajaw, la esposa, como la Reina roja, quien fue madre de los dos hijos del rey: K’inich Kan Bahlam II, quien sucedió a su papá en el reinado, y K’inich K’an Joy Chitam II, rey de Palenque por 9 años. Vera Tiesler, profesora de arqueología de la Universidad Autónoma de Yucatán, dijo en el documental La reina roja: un misterio maya, del Discovery Channel, que si la ciencia encuentra en el futuro la tumba de alguno de ellos, se podrá arrojar más luz sobre la verdadera identidad de la reina.

El niño degollado y la mujer descorazonada

Los cadáveres encontrados a lado y lado del sarcófago de “La reina roja” también hablan de su identidad. Según el libro La reina roja: el secreto de los mayas en Palenque, de la periodista Adriana Malvido, los huesos de la mujer y el niño fueron analizados en Miami, en EE.UU., donde se concluyó que fueron sacrificados entre 620 y 680 d. C., años que corresponden al tiempo en que la esposa de Pakal estaba viva. Pero, ¿qué hacían estos cuerpos allí? Siempre se ha creído que los mayas de alto rango eran enterrados con sirvientes para acompañarlos en el más allá. Sin embargo, el arqueólogo mexicano Arnoldo González le contó a Discovery Channel que estos cuerpos habían sido sacrificados para “una aportación de sangre nueva, fresca, para el personaje y su renovación”. Esta conclusión se desprende de lo sangrientas que fueron las circunstancias de sus muertes. En el libro Janaab’ Pakal de Palenque, de Vera Tiesler y Andrea Cucina, se describe que el cadáver

Las tumbas de “La reina roja” y de Pakal son las más grandes y elaboradas de Palenque. Ambos personajes fueron acompañados en su viaje al inframundo por individuos sacrificados para el efecto.

de la mujer y el niño estaban tendidos en el piso a lado y lado del sarcófago de la tumba de “La reina roja”, pero “ninguno de los cuerpos fue depositado cuidadosamente”, destacan las autoras. La mujer, de entre 20 y 30 años, sufrió varias puñaladas en dos costillas, estaba tumbada boca abajo, con los brazos cruzados sobre la espalda: “sus cuerpos fueron desechados (…) Las múltiples marcas profundas y multidireccionales indican un complejo patrón de violencia”. Incluso, se cree que el cuerpo de la mujer sufrió “una separación del cuerpo en dos mitades o simplemente de una carnicería que formó parte de una mutilación ritual del cuerpo luego de la extracción del corazón”. El niño, por su parte, fue decapitado, como indica su tercera vértebra cervical, que tenía una marca continua de corte horizontal, la cual “únicamente puede haberse logrado con un violento impacto sobre la nuca con un implemento filoso”. Este violento hallazgo habla no solo de las creencias que los mayas tenían sobre la vida más allá de la muerte, sino de la existencia de una fuerte jerarquía social, donde personas de bajo rango eran sacrificados con fines rituales. Por ejemplo, en la tumba de “La reina roja” solo se encontraron dos cadáveres, mientras que en la de Pakal se registraron restos de seis personas. *British Broadcasting Company

El ajuar funerario de la Reina Roja consta de siete piezas: máscara, diadema, collar, pectoral, tocado, concha y figurilla.

El complejo arqueológico de Palenque fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1987.


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Tragaluz

Guatemala, viernes 17 de agosto de 2018

Horacio Quiroga:

Cuentos de la selva, cien años después Fotos: Archivo

Se cumplen cien años de la aparición de los Cuentos de la selva, de Horacio Silvestre Quiroga Forteza, nacido en Salto, Uruguay el 31 de diciembre de 1878 y fallecido en Buenos Aires, Argentina, el 19 de febrero de 1937.

Este narrador uruguayo radicado en Argentina es considerado uno de los mayores cuentistas latinoamericanos de todos los tiempos, cuya obra se sitúa entre la declinación del modernismo y la emergencia de las vanguardias. Biografías y vidas as tragedias marcaron la vida del escritor: su padre murió en un accidente de caza y su padrastro, y posteriormente su primera esposa se suicidaron; además, Quiroga mató accidentalmente de un disparo a su amigo Federico Ferrando. Estudió en Montevideo y pronto comenzó a interesarse por la literatura. Inspirado

en su primera novia escribió Una estación de amor (1898) y fundó en su ciudad natal la Revista de Salto (1899). Marchó luego a Europa, donde conoció a Rubén Darío, y resumió sus recuerdos de esta experiencia en Diario de viaje a París (1900). A su regreso fundó el Consistorio del Gay Saber, cenáculo modernista que pese a su corta existencia presidió la vida literaria de Montevideo y las polémicas con el grupo de Julio Herrera y Reissig.

Ya instalado en Buenos Aires publicó Los arrecifes de coral (1901) poemas, cuentos y prosas líricas de gusto modernista, seguidos de los relatos de El crimen del otro (1904), la novela breve Los perseguidos (1905), producto de un viaje con Leopoldo Lugones por la selva misionera hasta la frontera con Brasil, y la más extensa Historia de un amor turbio (1908). En 1909 se radicó precisamente en la provincia de Misiones, donde se desempeñó como juez de paz en San Ignacio, localidad famosa por sus


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Guatemala, viernes 17 de agosto de 2018

Quiroga con su segunda esposa.

vestigios de las misiones jesuíticas, a la par que cultivaba yerba mate y naranjas. Nuevamente en Buenos Aires, trabajó en el Consulado de Uruguay y dio a la prensa las colecciones de relatos breves Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), Cuentos de la selva (1918) y El salvaje (1920), y la obra teatral Las sacrificadas (1920). Le siguieron nuevas recopilaciones de cuentos, como Anaconda (1921), El desierto (1924), La gallina degollada y otros cuentos (1925) y el que es quizá su mejor libro de relatos, Los desterrados (1926). Colaboró en diferentes periódicos y revistas: Caras y Caretas, Fray Mocho, La Novela Semanal y La Nación, entre otros. En 1927 contrajo segundas nupcias con una joven amiga de su hija Eglé, con quien tuvo una niña. Dos años después publicó la novela Pasado amor, sin mucho éxito. Sintiendo el rechazo de las nuevas generaciones literarias, regresó a Misiones para dedicarse a la floricultura. En 1935 publicó su último libro de cuentos, Más allá. Hospitalizado en Buenos Aires, se le descubrió un cáncer gástrico, enfermedad que parece haber sido la causa que lo impulsó al suicidio, ya que puso fin a sus días ingiriendo cianuro.

El oficio del cuentista

Quiroga sintetizó las técnicas de su oficio en el Decálogo del perfecto cuentista (publicado en 1928 en la revista Babel), estableciendo pautas relativas a la estructura, la tensión narrativa, la consumación de la historia y el impacto del final; en este texto manifestó sus ideas sobre el cuento como unidad emocional y apuntó sus modelos preferidos: Edgar Allan Poe, Rudyard Kipling, Guy de Maupassant y Antón Chéjov, autores que habían de dejar huella en algunos de sus relatos, en los que también puede rastrearse la influencia de Joseph Conrad, Jack London o Fiódor Dostoievski.

Sus relatos más característicos dramatizan la pugna entre la razón y la voluntad humanas por una parte, y el azar o la naturaleza por otra; su fuerza se fundamenta, más que en un minucioso y detallado análisis psicológico, en el estudio de la conducta humana en condiciones extremas. En la última parte de su producción, sin embargo, sus cuentos experimentaron un giro considerable; en Los desterrados (1926), por ejemplo, las narraciones aparecen menos estructuradas y generalmente más próximas a los estudios de caracteres. Horacio Quiroga destiló una notoria precisión de estilo que le permitió narrar magistralmente la violencia y el horror que se esconden detrás de la aparente apacibilidad de la naturaleza. Sus personajes suelen ser víctimas propiciatorias de la hostilidad de la naturaleza y la desmesura de un mundo bárbaro e irracional, que se manifiesta en inundaciones, lluvias torrenciales y la presencia de animales feroces. Manejó con destreza las leyes internas de la narración y se abocó con ahínco a la búsqueda de un lenguaje que lograra transmitir con veracidad aquello que deseaba narrar; ello lo alejó paulatinamente de los presupuestos de la escuela modernista, a la que había adherido en un principio. Fuera de sus cuentos ambientados en el espacio selvático de Misiones, abordó los relatos de temática parapsicológica o paranormal, al estilo de lo que hoy conocemos como literatura de anticipación. Sus publicaciones póstumas incluyen Cartas inéditas de Horacio Quiroga (1959, dos tomos) y Obras inéditas y desconocidas (ocho volúmenes, 1967-1969). Con Quiroga, la naturaleza americana empezó a ser enfocada por entonces en sus características más alucinantes, en las extrañas mutaciones que anulan cualquier plan preconcebido a quienes se sumergen en ella.

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Cierta vez, las víboras dieron un gran baile. Invitaron a las ranas y los sapos, a los flamencos, y a los yacarés y los pescados. Los pescados, como no caminan, no pudieron bailar; pero siendo el baile a la orilla del río, los pescados estaban asomados a la arena, y aplaudían con la cola. Los yacarés, para adornarse bien, se habían puesto en el pescuezo un collar de bananas, y fumaban cigarros paraguayos. Los sapos se habían pegado escamas de pescado en todo el cuerpo, y caminaban meneándose, como si nadaran. Y cada vez que pasaban muy serios por la orilla del río, los pescados les gritaban haciéndoles burla. Las ranas se habían perfumado todo el cuerpo, y caminaban en dos pies. Además, cada una llevaba colgando, como un farolito, una luciérnaga que se balanceaba. Pero las que estaban hermosísimas eran las víboras. Todas sin excepción, estaban vestidas con traje de bailarina, del mismo color de cada víbora. Las víboras coloradas llevaban una pollerita de tul colorado; las verdes, una de tul verde; las amarillas, otra de tul amarillo; y las yararás, una pollerita de tul gris pintada con rayas de polvo de ladrillo y ceniza, porque así es el color de las yararás. Y las más espléndidas de todas eran las víboras de coral, que estaban vestidas con larguísimas gasas rojas, blancas y negras, y bailaban como serpentinas. Cuando las víboras danzaban y daban vueltas apoyadas en las puntas de la cola, todos los invitados aplaudían como locos. Solo los flamencos, que entonces tenían las patas blancas, y tienen ahora como antes la nariz muy gruesa y torcida, solo los flamencos estaban tristes, porque como tienen muy poca inteligencia, no habían sabido cómo adornarse. Envidiaban el traje de todos, y sobre todo el de las víboras de coral. Cada vez que una víbora pasaba por delante de ellos, coqueteando y haciendo ondular las gasas de serpentina, los flamencos se morían de envidia. Un flamenco dijo entonces: —Yo sé lo que vamos a hacer. Vamos a ponernos medias coloradas, blancas y negras, y las víboras de coral se van a enamorar de nosotros. Y levantando todos juntos el vuelo, cruzaron el río y fueron a golpear en un almacén del pueblo. —¡Tan-tan! —pegaron con las patas. —¿Quién es? —respondió el almacenero. —Somos los flamencos. ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras? —No, no hay —contestó el almacenero—. ¿Están locos? En ninguna parte van a encontrar medias así. Los flamencos fueron entonces a otro almacén. * Fragmento de los Cuentos de la selva


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Ventanas

Guatemala, viernes 17 de agosto de 2018 Fotos: Archivo

Las galerías más raras

El Confidencial

ay gente que hace todo tipo de colecciones: desde figuras de algún animal, hasta dedales, pasando por imanes de todos los países habidos o por haber, o periódicos de fechas señaladas. Esto no sorprende. Lo que sí sorprende es encontrar este tipo decolecciones enmarcadas en un edificio dedicado únicamente a ellas: ¿un museo de dedales? Por qué no. En realidad existe, en la ciudad alemana de Creglingen, a unos 80 kilómetros de Núremberg. Sin embargo, no es necesario viajar hasta ningún otro país para disfrutar de los museos más extraños y originales que podamos encontrar. En España existen unos cuantos. Desde la plataforma de reservas de experiencias de ocio y cultura Musement han hecho un directorio de las galerías más curiosas, ubicadas en puntos que han mostrado originalidad para salvar la ausencia de obras artísticas de gran envergadura y presentar una alternativa al turismo.

Museo de saleros y pimenteros

Museo de las brujas, en Navarra

A propósito del Festival de Museos en la capital guatemalteca, reseñamos una lista de museos de rarezas en la Península Ibérica

Saleros y pimenteros, en Alicante

Se encuentra en el municipio de Guadalest, y es el único de este tipo que existe en toda Europa. El museo tiene más de 20 mil saleros y pimenteros procedentes de todo el mundo, recopilados a lo largo de 30 años por Andrea Ludden. Tienen saleros y pimeneteros con formas de pájaros, gallinas, perros, gatos, toros... pero también de astronautas o lavadoras. “Algunos hablan, otros se mueven, aquellos están

entrelazados y otros son magnéticos”, apuntan desde el museo, que se presenta como una alternativa con el “balance perfecto entre arte, entretenimiento y cultura”. Existe un museo estadounidense similar en Gatliburg, Tennessee.

Museo de las brujas, en Navarra

¿Quién no ha visto —o al menos ha oído hablar— a las brujas de Zugarramurdi, que Álex de la Iglesia llevó en 2013 a la gran pantalla? Allá por el siglo XVII, decenas de vecinos de la comarca fueron acusados de brujería, y muchos de ellos condenados a la hoguera. Así, Zugarramurdi se convirtió en el pueblo de las brujas, y no había mejor ubicación para levantar el Museo de las Brujas, en el que se homenajea a acusados, víctimas de la Inquisición y de una época en la que este tipo de relato, basado en la imaginación de una joven que afirmó haber volado en un sueño y haber presenciado un aquelarre, acabó con sus vidas el 8 de noviembre de 1610. Junto al museo se hace imprescindible visitar las Cuevas de Zugarramurdi, donde se realizaban ritos paganos y que fueron utilizados por los inquisidores como prueba de que en el pueblo se llevaban a cabo actos de brujería.

Carrozas fúnebres, en Barcelona

Por seguir la ruta más tétrica de los museos, se hace necesario desplazarse hasta Montjuïc para visitar este museo, que acoge la única colección de carrozas fúnebres de Europa expuesta al público. Hay un total de 13 ejem-

Frank Lloyd Wright y el Guggenheim

Este notable arquitecto nacido el 8 de junio de 1867 en Richland Center, Wisconsin (Estados Unidos), cursó estudios de ingeniería civil en la Universidad de su estado natal, y en 1887 viajó a Chicago con el fin de trabajar como dibujante en el estudio de Adler&Sullivan. Louis Henri Sullivan, un miembro de esta compañía, influyó en su obra, y Wright siempre lo consideró su maestro. En 1893 abrió su propio estudio de arquitectura en Chicago. Fue el introductor del término de arquitectura orgánica, que consiste en que la construcción debe derivarse directamente del entorno natural. Desde los inicios de su carrera rechazó los estilos neoclasicistas y victorianos que imperaban a finales del siglo XIX. Otra de sus aportaciones fundamentales a la arquitectura moderna fue el dominio de la planta libre, con la

que obtuvo espacios que fluyen de una estancia a otra. El concepto abunda en las llamadas prairiehouses (casas de la pradera), entre las que destacan la Martin House, en Buffalo (Nueva York, 1904); la Coonley House, en Riverside (Illinois, 1908), y la Robie House, en Chicago (1909). Entre sus innovaciones estructurales destaca el sistema antisísmico desarrollado en el Hotel Imperial de Tokio. Entre 1909 y 1910 se autoexilió en Europa, debido a problemas personales. Cuando regresó, se estableció en Taliesi, donde construyó su propia casa y un estudio-escuela cuya estrtuctura estuvo sometida a siniestros. En el transcurso de los años, esa vivienda se quemó en tres ocasiones, y Wright la reconstruyó siempre de nuevo, añadiéndole nuevos elementos.

Entre sus obras más emblemáticas está el Museo Solomon R. Guggenheim, comúnmente conocido como el Guggenheim. Es un espacio de arte localizado en el número 1071 de la Quinta Avenida y la esquina de la calle 89 en el vecindario Upper East Side de Manhattan, Nueva York. Es sede permanente de una colección renombrada y en continua expansión de obras impresionistas y postimpresionistas, así como de arte moderno temprano y arte contemporáneo. Este museo fue establecido por la Fundación Solomon R. Guggenheim en 1939, inicialmente llamado el “Museo de Pintura Abstracta”, bajo la supervisión de su primer director, la artista abstracta Hilla von Rebay. El museo tomó su nombre actual poco después de la muerte del creador de la Fundación, Solomon R. Guggenheim, en 1949. (EC)


Viernes

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Orinales, en Ciudad Rodrigo

Carrozas fúnebres, en Barcelona

plares, entre las que se encuentran una gótica, otra imperial —usada en el entierro del torero José Gómez Joselito— o en la que se realizó el sepelio de Enrique Tierno Galván. De ejemplares de gran tamaño, como las carrozas, damos un salto a pequeños artículos que nuestros abuelos y bisabuelos colocaban estratégicamente debajo de la cama por si había alguna urgencia nocturna. En Ciudad Rodrigo se encuentra el Museo del Orinal, una colección de pequeños inodoros antiguos, de José María del Arco Ortiz, conocido como Pesetos. Con más de mil 300 ejemplares, los objetos proceden de todas las partes del mundo, acompañados de una estupenda selección de escupideras.

Museo de la alpargata, en La Rioja

Museo del orinal

Inaugurado en 2006, ha ido creciendo con los años gracias a los regalos y donaciones de amigos y familiares del Pesetos. Tal y como cuentan en su página web, la historia de esta curiosa galería comenzó en los 80, cuando un amigo realizaba una serie de reformas en el Hospital de La Pasión, de Ciudad Rodrigo: allí descubrió muchos de ellos, y avisó a José María, quien “sin pensarlo dos veces” los guardó para que no desaparecieran de la historia.

De la alpargata, en La Rioja

Las alpargatas se han vuelto a poner de moda: conocida como espardeña en algunas zonas —en referencia al esparto con el que se

fabrican—, es un calzado cuyo origen podría llegar hasta la sandalia egipcia. Las primeras alpargatas están documentadas en Europa en el siglo XIV, concretamente en Cataluña. Para esta reliquia histórica, se levantó el Museo de La Alpargata en Cervera del Río Alhama, una galería ubicada dentro de un hotel rural que permite conocer la historia de este calzado. La exposición, distribuida en dos plantas, recorre todas las fases de la elaboración de la alpargata, desde la fabricación hasta su origen, y pasa por todos los “conflictos surgidos” a su alrededor: desde “el camino seguido hasta conseguir una alpargata más moderna” hasta “el futuro al que se enfrentan”.

El Guggenheim, la taza de oro y Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió al Museo Guggenheim de Nueva York que le prestara un cuadro del pintor holandés Vincent van Gogh para la Casa Blanca, pero la institución artística rechazó su solicitud y ofreció al mandatario una taza sanitaria de oro, que satiriza la riqueza de EE. UU. Según informó a principios de año el diario The Washington Post, Trump había solicitado al museo el cuadro Landscape with Snow, que Van Gogh pintó en 1888, y en el que aparece un hombre con un sombrero negro andando con su perro por un camino de Arles, en el sur de Francia, lugar en el que vivió el pintor. En este cuadro, el artista implica la cobertura desigual de la nieve a través de manchas de pintura marrón y dejando áreas del lienzo a la brillante

iluminación y colores febriles del verano, pinturas de cosecha que Van Gogh hizo meses más tarde. Aquí, en cambio, durante los excesos climáticos de febrero en Arles, él presenta la luz púrpura y amenazante, —muy característica en otros de sus lienzos de este período— de una inminente tormenta de nieve. Sin embargo, el museo rechazó la petición de Trump, y su directora artística, Nancy Spector, explicó al Presidente que había otra pieza disponible: una taza sanitaria de oro con el título de América y que pretende ser una sátira sobre los excesos de la riqueza en Estados Unidos. Durante un año, el Museo Guggenheim ha exhibido América, obra del artista italiano Maurizio Cattelan, cuyo oro está valorado en más de un millón de dólares, en un baño público del quinto

piso del museo para que sus visitantes pudieran usarlo. Pero ahora esa exhibición que fue muy visitada por usuarios y curiosos, ha terminado, y el reluciente dispositivo está disponible “si el Presidente y la primera dama tienen algún interés en instalarlo en la Casa Blanca”, escribió la directora artística, Nancy Spector, en un correo electrónico de septiembre pasado obtenido por el Post. “Es, por supuesto, extremadamente valioso y algo frágil, pero facilitaríamos todas las instrucciones para su instalación y cuidado”, agregó Spector, quien ha criticado anteriormente al actual mandatario estadounidense y aseguró que al artista le gustaría ofrecer el dispositivo a la Casa Blanca “como un préstamo a largo plazo”. (EC)


Revista viernes del Diario de Centro América del 17 de agosto de 2018  

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