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Portal Editorial Paradójicamente, libros como El Capital de Carlos Marx, suelen ser debatidos intensamente, sobre todo, entre aquellos que no lo han leído. Dicen quienes lo adversan que esa obra se propone enderezar el mundo poniéndolo patas arriba, según la lógica de que hay que hacer las cosas al revés para que salgan al derecho. Y ciertamente desde la Revolución Industrial, ríos de tinta han corrido a propósito de que algunos epígonos han querido sacralizar El Capital como uno de los libros del Nuevo Testamento, mientras otros simplemente lo entienden como una radiografía parcial del capitalismo, ese protagonista insoslayable del gran mural de la historia humana. De acuerdo con los estudiosos, lo que hace el filósofo y economista alemán con el capitalismo es desmitificarlo para entenderlo mejor. Su afán analítico lo lleva a desmontar las piezas de esa suerte de Cubo de Rubik y luego se da a la tarea de rearmarlo para avanzar en la comprensión y la resolución de sus claves. De eso se trata El Capital. O por lo menos eso dicen quienes lo han leído. A propósito de los 150 años de su primera edición, si su autor desacraliza y desmitifica el capitalismo para entenderlo mejor, ¿no sería deseable hacer lo mismo con Marx?

En portada: Regocijo, acuarela de Joan Manuel Ramírez Barquero.

DIRECTORIO

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Francisco Jav

Diccion de Archiv l autor nació en el solar Patios Galanes, nombre con que fue bautizada la cuna de la familia por su bisabuelo Sebastián Estrada, oriundo de Castilla la Vieja, quien como escultor había sido contratado por el presbítero Pedro Francisco de Cordero “para tallar tres imágenes en la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción”, en Mita, Jutiapa. Estudió Periodismo y Archivología en la Universidad Obrera de México; fue corrector de estilo en el periódico El Día; relacionista de Bancomex y Conasupo; trabajó en el Senado y en el Ministerio de Economía; en el Archivo de la Nación laboró 19 años. En 1949 ganó su primer galardón literario con su cuento Ofendido y humillado. De regreso a la patria fundó y dirigió los periódicos La Verdad y Contragua y fue subdirector del radioperiódico Dictámenes del pueblo. Ha obtenido 207 galardones literarios, entre ellos tres internacionales: dos corresponden a Quetzaltenango con sus cuentos La jineta (1973) y Entiérrenlos como XX (1981), que provocó su renuncia como director del Archivo General de Centroamérica, cargo que desempeñó durante más de tres años. El otro premio lo obtuvo por parte de la Dirección de Bellas Artes con su novela La graduada. En 1980 fue electo presidente de la Sociedad de Archivistas de Guatemala. La Casa de la Cultura de Quetzaltenango financió la publicación de un tomo con seis de sus cuentos laureados: La jineta, Flor de hembra, La promesa, La venganza, La tormenta y El aserradero. Diccionario de Archivología es su primer obra especializada.

Gal

Director General: Héctor Salvatierra Subdirector General Técnico: Rodrigo Carrillo Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Héctor Estrada Digitalización: Boris Molina Biblioteca de la Tipografía Nacional: Thelma Mayén Hemeroteca del Diario de Centro América: Álvaro Hernández

Los niños de Fátima


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vier Estrada

nario vología

lería El 13 de mayo de 1917, Lucía dos Santos, Francisco y Jacinta Marto de 10, 9 y 7 años, cuidaban ovejas cerca de Fátima en Portugal, cuando fueron sorprendidos por la aparición de “una dama vestida de blanco, más brillante que el sol, derramando rayos de luz más clara y más fuerte que un vaso de cristal lleno de agua cristalina y atravesado por los ardientes rayos del sol.”

Cuento 184 Mi mamá se fue a algún lado El niño abrió los ojos y vio una mosca que caminaba por el techo. Parpadeó y se quedó mirando adónde iba. La mosca avanzaba irregularmente hacia la ventana. Correteaba sin detenerse y lo hacía rápidamente. El niño pensó que iba por un camino trazado y esperó para ver si otra mosca la seguía, porque quería saber si realmente era un camino. Pero no había más moscas. A decir verdad, había, pero no andaban por el techo y el niño pronto perdió el interés por ellas. Se enderezó en la cama y gritó —¡Mamá, ya desperté! Nadie le contestó. —¡Mamá! -llamó-. Soy yo. Ya desperté. Silencio. El niño esperó, pero el silencio seguía. Entonces saltó de la cama y corrió descalzo a la sala de estar. Estaba vacía. Miró primero el sillón, luego la mesa y las repisas con sus filas de libros, pero no había nadie. Todo estaba simplemente en su lugar, ocupando un espacio. El niño corrió precipitadamente a la cocina, después al cuarto de baño. Nadie estaba escondido ahí tampoco. —¡Mamá! -gritó el niño. Su grito se hundió en el silencio que inmediatamente se hizo más denso. El niño, desconcertado, corrió de nuevo a su habitación; las huellas de sus talones y de sus dedos desnudos se marcaban sobre el suelo pintado y, al enfriarse, se esfumaban y desaparecían. —Mamá -dijo el niño con la mayor tranquilidad que pudo-, desperté y tú no estás. Silencio. —¿No estás, verdad? -preguntó. Su rostro se contrajo mientras esperaba la respuesta; se volvió hacia todos lados, pero la respuesta no llegaba y el niño rompió a llorar. Entre lágrimas, caminó hasta la puerta y empezó a tirar de ella. La puerta no cedía. Entonces la golpeó con la palma de la mano, luego la empujó con el pie desnudo, lastimándose, y su llanto creció con más fuerza. Estaba de pie, en medio de la habitación y sus tibias y grandes lágrimas le rodaban por la cara y caían al suelo. Después, sin dejar de llorar, se sentó. Todo a su alrededor permanecía en silencio. Sentía que de pronto, a sus espaldas, se oirían pasos, pero nada sucedía y no podía recuperar la calma. Permaneció así largo tiempo. ¿Cuánto? No lo sabía. Finalmente se tumbó en el suelo y se puso a llorar. Estaba tan cansado que ya no se sentía a sí mismo y ni siquiera se daba cuenta de que estaba llorando. Su llanto era tan natural como su respiración y ya no estaba bajo su control. Al contrario, era más fuerte que él. De repente, al niño le pareció que alguien estaba en la habitación. De un salto se levantó y empezó a mirar a su alrededor. La sensación que lo había hecho ponerse de pie no cesaba y el niño corrió a la otra habitación, después a la cocina y al cuarto de baño. No había nadie. Sollozando, regresó y se tapó los ojos con las manos. Lentamente empezó a retirárselas de los ojos y una vez más miró a su alrededor. Nada había cambiado en la habitación. El sillón estaba vacío, la mesa estaba sola, los libros aguardaban como siempre en las repisas, pero sus lomos de diferentes colores miraban tristemente y como a ciegas. El niño se quedó pensativo: —No lloraré más -se dijo-. Mi mamá no tardará. Seré un buen niño. Se fue a la cama y se enjugó el rostro lloroso con la colcha. Después, sin apresurarse, como si anduviera de paseo, recorrió el apartamento,

examinando cosa por cosa. Una idea luminosa cruzó por su mente. —Mamá-dijo a media voz-, quiero hacer pipí… No era cierto, pero sabía que si su mamá estaba en la casa solo así la haría acudir inmediatamente. —Mamá- repitió. Pero mamá no estaba en casa. Ahora lo había entendido definitivamente. Tenía que hacer algo. “Me pondré a jugar. Mamá tiene que venir” -decidió-. Se fue al rincón en donde estaban todos sus juguetes y eligió la liebre. Era su preferida. Se le había caído una pata y, varias veces, papá le había prometido pegársela, pero él de ningún modo había consentido. Volver a tenerla con sus dos patas sería aceptar que ya no la quería porque se había quedado con una sola y la otra, además, andaba por ahí, en alguna parte y vivía ahora su propia vida. —Juguemos, liebrecita -propuso el niño. La liebre asintió en silencio. —Tú estás enferma. Te duele una patita y ahora yo te voy a curar. El niño acostó a la liebre en la cama, tomó un clavo y hundiéndolo en el vientre de la liebre, le inyectó. La liebre estaba ya acostumbrada a las inyecciones y jamás se quejaba. Como si hubiera recordado algo, el niño se puso pensativo. Después se alejó de la cama y miró hacia la sala. Todo estaba igual, y el silencio, como antes, se balanceaba de un rincón a otro en la habitación. El niño suspiró, regresó a la cama y miró a la liebre. Estaba recostada tranquilamente sobre una almohada. —No, así no -dijo el niño-. Ahora yo seré la liebre y tú el niño pequeño. Tú me curarás a mí. Sentó la liebre en una silla y se acostó en la cama. Encogió una pierna y empezó a gemir. Sentada en la silla, la liebre lo miraba sorprendida con sus grandes ojos azules. —Yo soy la liebre, me duele una pierna -le explicó el niño. La liebre callaba. —Liebre -le preguntó él enseguida-, ¿adónde se fue mamá? La liebre no contestó. —No te duermas. Escucha, dilo: ¿Adónde se fue mamá? -demandó el niño y tomó a la liebre de un brazo. La liebre seguía callada. El niño había olvidado que era él quien contestaba siempre por la liebre y que enseguida representaba el papel de los dos, y ahora, en serio, le exigía una respuesta. Había olvidado que la liebre era sólo un juguete como los otros, como sus cubos que se colocaban uno junto al otro sólo si alguien los ponía, como sus coches que caminaban sólo si alguien los movía, como sus animalitos de peluche que rugían y conversaban sólo si alguien rugía y contestaba por ellos. Se había olvidado de todo. —Habla, habla -exigía. Y la liebre seguía callada. El niño la arrojó al suelo, saltó de la cama y se fue sobre ella dándole de puntapiés. La liebre rodaba por el suelo dando saltos y volteretas y el niño rodaba también, saltaba y daba vueltas alrededor de la liebre, repitiendo sin parar “habla, habla, habla.” Pero la liebre ni contestaba ni podía tampoco librarse de él porque sólo tenía una pata. De repente, el niño lo comprendió. Se detuvo y se quedó mirando cómo la liebre, apretando su cara contra el suelo, lloraba en silencio. Oyó su llanto. Se inclinó sobre la liebre y perplejo exclamó con todo el peso de su culpa: —Mamá se fue a algún lado. Y, en ese momento, al niño le pareció que alguien subía por la escalera. Valentin Grigorievch Rasputin / Rusia

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Abecedario

El Capital, 150 años

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de actualidad

Hace 150 años, en una carta del 16 de agosto, un jubiloso Marx escribía a eso de las dos de la madrugada a Engels, su colaborador y amigo de toda la vida: “Querido Fred: acabo de terminar la corrección del último pliego del libro”. Y enseguida añadía: “¡Solo a ti te debo que esto haya sido posible! Sin tu entrega personal, yo no habría podido por nada del mundo realizar este trabajo… ¡Te abrazo, lleno de gratitud!”. Sur y sur * l libro al que se refería Marx era ni más ni menos que el primer tomo de El Capital, del que este 2017 se conmemora el 150 aniversario de publicación de su primera edición. La alegría y agradecimientos del revolucionario alemán no dejaban de estar justificados. Desde que iniciara su vida de exiliado en la segunda mitad de la década del 40 del siglo XIX, Marx y su familia tuvieron que atravesar por una serie de peripecias, la mayor parte de las veces originadas por una situación económica precaria fruto de la inestabilidad laboral de Marx. De ahí que Engels no solo cumpliera el rol de un colaborador intelectual que Marx siempre tuvo en estima, sino también de un sostén económico y afectivo de él y su familia.

El contexto europeo

Fuera de las dificultades que significó el exilio para Marx, este le permitió hacerse de un profundo conocimiento del nuevo contexto politicosocial que se venía configurando en el continente europeo durante el siglo XIX. Se asistía a la consolidación en el plano político de la sociedad burguesa, la cual a su vez daba paso al surgimiento de un nuevo actor con potencialidades revolucionarias: la moderna clase trabajadora. Con el reflujo de los alzamientos populares y su asentamiento definitivo en Inglaterra, Marx pudo dedicarse por completo al estudio de la nueva sociedad que tomaba cuerpo. Allí entró en contacto con una de las expresiones más avanzadas del pensamiento burgués de la época: la economía política clásica. En efecto, la

teoría económica marxista arranca de los aportes realizados a la comprensión del capitalismo por dicho corpus teórico, y en particular por la obra de David Ricardo. Si bien Marx rompe en varios aspectos fundamentales con Ricardo, siempre reconoció la deuda intelectual que tenía con este economista. El auge de la economía política en Inglaterra no era casualidad. Este país constituía la cuna del modo de producción capitalista, llegando a ser la primera potencia industrial del mundo. Este era por tanto el escenario perfecto para estudiar “los antagonismos sociales que resultan de las leyes naturales de la producción capitalista”, ya que en este sentido “el país industrialmente más desarrollado no hacía sino mostrar al menos desarrollado la imagen de su propio futuro”.

Objeto, método y estructura

En El Capital, Marx se propone como objetivo último “sacar a la luz la ley económica que rige el movimiento de la sociedad moderna”. Precisamente acotar su objeto de estudio a los límites históricos de las sociedades capitalistas, es lo que hace que la obra cumbre de Marx conserve, 150 años después de publicada, toda su vigencia. De hecho, es a medida que las relaciones capitalistas se han ido extendiendo a todos los ámbitos de la economía (salud, educación y previsión incluidas) que las leyes descritas en El Capital cobran particular fuerza y relevancia. Para alcanzar el objetivo propuesto, Marx se sirvió de un particular método para enfocar los problemas sociales que se instalaban una vez que la producción pasaba a ser dominada por las relaciones capitalistas. Este método no era sino el desarrollado por Hegel -—el gran

maestro de juventud de Marx—-, solo que esta vez era puesto sobre una base materialista: las relaciones de producción. El método hegeliano, o dialéctico,, pone el énfasis en el movimiento con base en contradicciones, y Marx fue el primero en aplicarlo al terreno de la economía. Si bien lo anterior puede sonar complejo, su aplicación es bastante sencilla. La diferencia del enfoque de Marx con la actual ciencia económica salta a la vista. Esta última nunca ha podido explicar convincentemente el conflicto que constantemente aflora entre empresarios y trabajadores si no es recurriendo a elementos “externos” a dicha relación (envidia, acción de agitadores, etcétera); en cambio, en el enfoque marxista la relación misma es inherentemente conflictiva en la medida en que se basa en la explotación de los trabajadores. Si bien el plan original de la obra estaba proyectado en tres tomos, Marx solo alcanzó a publicar el primero. Correspondió a Engels la publicación de los tomos restantes a partir de un enorme cúmulo de apuntes y borradores dejados por su amigo al morir. La idea de Marx en los tomos restantes era ir más allá de la relación entre capital y trabajo en el ámbito de la producción. Junto con develar el origen de la ganancia capitalista, objetivo del primer tomo, se proponía lograr además una visión compre-


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Fotos: Archivo

hensiva del proceso capitalista de producción, abordando en detalle las fases de la circulación del capital y cómo las distintas fracciones capitalistas se reparten finalmente, bajo diversas formas (intereses, renta, salarios gerenciales, etcétera), los frutos de la explotación del trabajo.

El origen de la ganancia

Si bien Marx realiza una serie de progresos respecto de la teoría del intercambio mercantil de David Ricardo, todo el edificio de la economía marxista descansa sobre el descubrimiento del origen último de la ganancia capitalista: la plusvalía. Este es el gran aporte de Marx a la ciencia económica y al pensamiento social. Como bien se sabe, el principio fundamental que guía la producción capitalista es el criterio de la ganancia, o sea el acrecentamiento constante del valor puesto en circulación por el capital. Explicar el origen de esta no es sencillo, ya que requiere ir al trasfondo mismo de la relación capitalista. Hasta hoy, la ciencia económica dominante recurre a las más fantásticas e inverosímiles explicaciones (abstinencia de los empresarios, capacidad innovadora, etcétera). Marx, en cambio, basa su explicación del origen de la ganancia capitalista en la explotación del trabajador, introduciendo la distinción clave entre fuerza de trabajo y trabajo.

Así, si en la superficie el mercado laboral se presenta como un intercambio igualitario entre pares, la desposesión de medios de producción por parte del trabajador obliga a este a vender su fuerza laboral al capitalista que la pone a trabajar, apropiándose de un conjunto de mercancías que contienen un valor por sobre el que costó su producción (salarios incluidos). El mercado finalmente realizará la ganancia contenida en las mercancías, pero en ningún caso la crea.

Crítica radical

Este enfoque provee una crítica radical del capitalismo, que se distancia de muchas visiones actualmente en boga; por ejemplo, de aquellas que establecen como el problema principal del capitalismo contemporáneo la capacidad de los empresarios de coludirse y establecer precios arbitrarios, desplazando así el eje del conflicto desde la relación entre capital y trabajo a la de vendedor y consumidor. La solución de los males del capitalismo en Marx no pasa en ningún caso por regular la conducta de las empresas o abogar por un comportamiento más “ético” de los negocios, sino por subvertir la relación entre capital y trabajo. Si bien El Capital de Marx establece las bases de una comprensión y crítica hasta ahora no superadas del capitalismo, e indispensables

para cualquier acción de cambio, la obra, sin embargo, no agota el estudio de las sociedades burguesas y sus contradicciones. Esto es imposible por dos razones. En primer lugar Marx, no podía agotar un fenómeno tan vasto y complejo como es el capitalismo. No por nada su obra conserva un estado inconcluso, abierta a seguir profundizándose. En segundo lugar, el mismo desarrollo del capitalismo ha puesto en juego nuevas contradicciones, así como también ha superado otras, las que en la época de Marx apenas podían ser vislumbradas. Se trata de problemáticas como el deterioro ambiental y la subordinación de género, que abren espacios para la emergencia y constitución de nuevos actores con eventuales potencialidades transformadoras. El desafío radica en integrar la comprensión de dichos fenómenos en la lógica del análisis de las leyes de la acumulación del capital descubiertas por Marx. Se trata de llevarlos al terreno de la crítica de la sociedad burguesa, y no dejarlos a merced de modas intelectuales carentes de perspectivas de transformación social de fondo o teorías abiertamente burguesas.

Líneas de investigación

Se trata de una “crítica” en el sentido que Kant le da a este término: someter al juicio de la razón resolver, en lo posible, las distintas interpretaciones de un fenómeno. Y Marx propone su propia interpretación, que en estos 150 años ha obligado a derramar literalmente miles de litros y litros de tinta, tanto para intentar rebatirle, reinterpretarle o para reafirmar sus argumentos. ¿Puede haber, luego de tantos años, algo nuevo que decir sobre El Capital? Por supuesto, en tanto esta obra no es un punto de llegada, sino el inicio de un método. Marx no buscó dar respuesta a lo que describe en los dos primeros tomos de su obra. Las propuestas de salida solo quedaron insinuadas y bosquejadas en el tomo III, que quedó inconcluso por su muerte. Por eso, El Capital es ante todo una compleja lección de anatomía del capitalismo, y más ampliamente, de las relaciones políticas y culturales asociadas a sus lazos económicos. Sus argumentos constituyen hipótesis de trabajo, no son dogmas ni creencias, sino líneas de investigación. De esa manera, si aplicamos algunos de los conceptos que acuña Marx en El

El símbolo puede convertirse en fetiche, distorsionando la relación entre valor de uso y valor de cambio.


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Capital podríamos entender mejor una serie de procesos actuales en Sudamérica. Para mucha gente, incluso gente muy bien formada, solo hay una “economía”. Se habla de la opinión de los “economistas”, entendiendo por ello a los economistas ortodoxos, que asumen como natural e inevitable el mundo en que vivimos. No les importa cómo hemos llegado a este punto en la evolución económica. Solo les interesa saber cómo funciona, y a partir de eso hacerla funcionar mejor, dentro de su propia lógica de funcionamiento. Pero existen modos de producción que cambian y evolucionan históricamente. Y por lo tanto, la economía es fruto de relaciones de poder, de intereses de clases, de confrontaciones entre actores sociales que usan distintas tecnologías, formas de distribución e intercambio.

Este proceso, que los historiadores chilenos llamaron “pacificación de La Araucanía” y los de Argentina “conquista del desierto”, Marx lo llama “acumulación originaria” y describe el ciclo por el cual se produce la desvinculación del productor de sus medios de producción, mediante la violencia, la conquista, la piratería y el robo. Chile entero no se entiende en absoluto sin esos procesos de “acumulación originaria”, respecto de los pueblos indígenas en primer lugar, y luego a los nuevos habitantes de los demás territorios. Es lo que David Harvey llama la “acumulación por desposesión”, que consiste en el despojo violento de un bien común que pasa a ser una mercancía. Marx se dio cuenta hace 150 años de algo que los economistas de hoy saben aprovechar muy bien, pero no saben explicar. Las mercancías no se consumen por su valor de uso sino por las características fetichistas que adquieren como valor de cambio, ya que bajo el capitalismo uno vale por lo que tiene, no por lo que es o lo que hace; lo cual lleva a que las personas se expresen por medio de sus posesiones. La prensa financiera informa que “el mercado del lujo en 2015 alcanzó los 500 millones de dólares de ventas en nuestro país”, y se espera que crezca un 53 por ciento entre 2016 y 2019. Es el mismo país donde el 10 por ciento más rico gana 26 veces más que el 10 por ciento más pobre.

El caso chileno

Por siglos fuimos la más pobre colonia española en América, mucho más pobre que Perú y Bolivia, ricas en minas de oro y plata. Pero podíamos producir trigo, cueros y alimentos para abastecer esos mercados más ricos. Paradójicamente, esta relación económica fue favoreciendo a la clase agraria y latifundista de nuestros fundos. Entusiasmados por esta nueva relación económica, nuestra oligarquía fraguó una alianza con el capital transnacional, especialmente el inglés, para arrebatar a nuestros vecinos del norte buena parte de su territorio y riquezas. Chile se estructuró entonces como una “mesa de tres patas”: una pata en la agricultura en el sur, otra pata en la minería en el norte y la última pata en el sector financiero exportador en Santiago y Valparaíso. Poco a poco, en este baile empezó a emerger un actor nuevo: la industria. Un actor que reclamaba mercados protegidos para desarrollarse. Y para eso un Estado desarrollista, activo, fuerte. Al amparo de esa industria naciente fue surgiendo una clase obrera, distinta a la campesina y a los mineros. La demanda social exigió entonces grandes reformas al orden tradicional, las que llegaron en plenitud entre 1970 y 1973. El golpe de Estado, por lo tanto, no fue solo el golpe contra un gobierno. Fue la reacción de las patas tradicionales de la mesa chilena, que volvieron al ciclo inicial: mataron el ciclo industrializador, y volvieron a hacer de Chile un país exportador de recursos naturales. Un gran fundo, equipado con la última tecnología, pero con relaciones laborales propias del siglo XIX. A pesar del aparente “desarrollo”, para Marx el Chile de hoy no sería un país capitalista moderno. Inglaterra en el siglo XIX nos aventajaría por mucho. Somos un país extractivista, que mantiene una estructura social que no es plenamente “capitalista”, porque mantiene fuertes rasgos oligárquicos que le impiden entrar en los parámetros de la verdadera “modernidad”.

La lógica de la ganancia, según Marx, suele ocultar la naturaleza desigual entre capital y trabajo.

El Capital nos permite entender fenómenos que la economía ortodoxa no quiere ni mirar. Por ejemplo, ¿cuál es la raíz del conflicto entre el Estado de Chile y el pueblo mapuche? Los analistas funcionalistas dirían que es por la pobreza de unas comunidades atrasadas en el sur. Y ahí se quedan. Nunca explican cómo unas comunidades que hasta el siglo XIX eran riquísimas, porque controlaban millones de hectáreas en Argentina y Chile, se vieron reducidas a pequeñas parcelas de tierra pobrísima, al margen de toda posibilidad de crecer.

La noción de plusvalía

Tal vez el concepto más integrador de todo El Capital es la idea de plusvalor, que Marx expone en su teoría de la relación entre valor y trabajo. Sin ella no se entienden las relaciones de explotación bajo el capitalismo. Por años se dijo que este concepto estaba superado, que era necesario abandonarlo, pero inevitablemente regresa a escena, corregido, matizado, pero igualmente real y concreto. El último testigo de su existencia es el famoso economista francés Thomas Piketty en su colosal obra El Capital en el siglo XXI, donde por sus propios cálculos y medios de investigación llega a formular lo que llama “la primera ley del capitalismo”. Piketty resume esta idea en su fórmula r > g, donde r representa la tasa media anual de rendimiento del capital (es decir, beneficios, dividendos, intereses y rentas) y g representa la tasa de crecimiento económico. En otras palabras, la riqueza acumulada crece más rápido que los ingresos del trabajo. Por tanto, los ricos se hacen más ricos, mientras todos los que dependen de los ingresos de su trabajo, quedan atrás. Es la renta del capitalista. Nada conceptualmente nuevo para Marx. Pero algo muy novedoso para toda la economía ortodoxa que no puede explicar el extraño residuo oculto que explica la desigualdad y la miseria, la extrema riqueza y la extrema pobreza bajo el reinado del capitalismo. *Punto Final


Gavetas

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Fotos: Hemeroteca del Diario de Centro América

Premio Nobel de Fisiología y Medicina, 1933

DCA, 23 de mayo de 1934.- En la fotografía se puede apreciar, de derecha a izquierda, a Alexander Graham Bell (18471922) junto al laureado Thomas Hunt Morgan, acompañados por Gilbert H. Grosvenor, de la National Geographic Society, y Charlton Hunt Morgan (1869-1934), hermano de Thomas. Thomas Morgan, graduado con honores en la Universidad de Kentucky y con posgrado en la Universidad John Hopkins, era profesor del Instituto Tecnológico de Pasadena, en

California, EE. UU., cuando le fue dada la noticia por sus logros pioneros en investigaciones sobre la herencia y las mutaciones, llevadas a cabo en la mosca del vinagre. Preparó el camino para la fecundación química o partenogénesis artificial, que había de revelar poco tiempo después otro sabio de genio, Jacques Loeb. Resolvió el enigma de la determinación sexual entre los pulgones y verificó en este insecto la relación estrecha entre el número de cromosomas y el sexo del individuo.


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Reporte en V

Guatemala, viernes 19 de mayo de 2017 Fotos: Archivo

Richard Wilkinson, profesor emérito de Epidemiología Social de la Universidad de Nottingham.

Desigualdad y salud Patricia Luna*

ichard Wilkinson (Reino Unido, 1943) lleva más de 35 años estudiando el efecto de la desigualdad en la salud y en la sociedad en general. Pero desde la publicación, en 2009, de su exitoso libro Desigualdad: un análisis de la infelicidad colectiva , coescrito con su compañera Kate Pickett, ambos se han convertido en mensajeros de los efectos transversales e inesperados que tiene la desigualdad en el conjunto de una sociedad, un tema que volvió a introducir en la agenda global, inspirando varios documentales, como el recientemente estrenado en Inglaterra The Divide.

Desigualdad corrosiva

“La noción de que la desigualdad es corrosiva y divisoria existe desde antes de la Revolución Francesa; lo que ha cambiado es que ahora contamos con la evidencia. Podemos comparar sociedades más o menos desiguales y ver cómo impacta este factor en cada nivel de la jerarquía social”, explica Wilkinson. El investigador pone sobre la mesa una paradoja: en los países desarrollados la expectativa de vida no tiene ninguna relación con el producto nacional bruto de un país o los ingresos per cápita. Es decir, una vez alcanzado cierto nivel de desarrollo, los países más ricos, como Noruega, y los más pobres, como Grecia, no muestran una diferencia en su esperanza de vida aunque el país nórdico sea más próspero que el mediterráneo.

La pobreza está vinculada a una peor salud, mayor índice de delitos y altos niveles de embarazos en adolescentes. El trabajo de Richard Wilkinson y Kate Pickett, que se sustenta en datos estadísticos, ha demostrado que una sociedad desigual es peor para todos, los que están en lo alto y en lo más bajo de la escala social, y que tiene profundos efectos en la salud psicosocial del conjunto de sus componentes.

Sin embargo, el paisaje cambia drásticamente en cada una de esas sociedades. ¿Por qué el ingreso no importa entre países sino dentro de los países? “Si miramos dentro de los países, vemos el efecto del estrato social y de las relaciones que se derivan de él. Una vez entendamos que estamos hablando de sentimientos de superioridad o inferioridad, tendremos la clave”, señala. En un mundo desigual, las relaciones humanas se vuelven más

estresantes y violentas. Wilkinson y Pickett tomaron los datos del Informe de Desarrollo Humano de la Organización de Naciones Unidas –los mismos que maneja el Banco Mundial– y compararon la diferencia en ingresos de los pertenecientes al grupo de los 20 por ciento más ricos con respecto al 20 por ciento más pobre. Comprobaron que en países más igualitarios, como Japón, Finlandia o Noruega, el estrato adinerado ganaba 3 o 4 veces más que el desfavorecido. En sociedades más desiguales, como Reino Unido, Portugal, Estados Unidos o Singapur, las diferencias se disparaban hasta 7, 8, 9 veces o más. Y esto tiene consecuencias.

La igualdad como beneficio

Así estudiaron índices como la esperanza de vida, el éxito en pruebas de matemáticas y en alfabetización, la mortalidad infantil, la tasa de homicidios, la proporción de la población en prisión, la obesidad, la tasa de embarazos adolescentes, los niveles de enfermedades mentales (incluidas las adicciones a drogas y alcohol) y la movilidad social. “Los países más desiguales poseen peores tasas en todos estos indicadores. A medida que la desigualdad aumenta, los problemas afectan sorprendentemente al conjunto de la sociedad; es decir, en una sociedad más igualitaria es más posible que nuestros hijos tengan un mejor rendimiento escolar. En las más desiguales el bienestar infantil empeora a lo largo de toda la escala”, advierte. La igualdad beneficia a los más desfavorecidos de la sociedad, pero también a los privilegiados. “La salud de los ricos es también más


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frágil en una sociedad desigual”, subraya. “En el caso de las enfermedades mentales, las sociedades más desiguales registran hasta 3 veces más desórdenes mentales que las más igualitarias. Esto se debe a la desconfianza que genera la depresión”. Son efectos asociados a la ansiedad del estatus. La inequidad afecta a la confianza en el vecino. En las sociedades más desiguales solo un 15 por ciento de la población siente que puede confiar en los demás, frente al 60 o 65 por ciento que opina lo mismo en sociedades igualitarias. “Esto alimenta la violencia. Cuanto mayor es la brecha de ingresos, más alta es la tasa de homicidio”, explica. En EE. UU. hay 10 veces más homicidios que en Canadá. “La gente está menos dispuesta a ayudar a los demás. Se construyen más barreras, se pasa de una sociedad cohesionada a otra donde se tiene miedo del otro”, observa Wilkinson. “La desigualdad provoca disfunción social generalizada: no empeoran uno o dos aspectos, sino la mayoría”, argumenta.

Desprecio y falta de respeto

Las diferencias materiales aumentan la distancia entre las clases de manera crucial: “En una sociedad en la que se percibe a algunas personas como extremadamente importantes mientras que otras no valen nada, se juzga por el estatus. Prestas más atención a lo que otros piensan de ti. Se fortalecen prejuicios como que los pobres son pobres porque son vagos y estúpidos; y los ricos son ricos porque son inteligentes y brillantes”, explica. Para el investigador, la razón de que la violencia sea común en sociedades desiguales se debe a que las personas se sienten despreciadas. “Por supuesto, esta competición por el estatus desata el consumismo, agudiza el juicio social y despierta el temor a ser juzgado”. Existe un efecto conocido en estudios sociológicos como la amenaza del estereotipo. A estudiantes blancos y negros en EE. UU. se les da un cuestionario. O no se les explica nada o se les informa de que es un test de inteligencia. Cuando ocurre lo segundo, los negros se sienten observados como menos inteligentes y obtienen resultados mucho peores que si responden a las mismas preguntas sin esa presión. Lo mismo ocurre en India: los resultados difieren si se conoce o no a priori a qué casta pertenece cada uno. Y sucede con las mujeres. Hay diferencias notables en los resultados de los test si a los participantes se les pregunta por su género al principio o al final de un cuestionario, sobre todo en tareas que la sociedad considera tradicionalmente masculinas.

Y señala también el problema de la causalidad. La correlación en sí misma no demuestra causalidad, pero si eliminamos la desigualdad, ¿cuál es la razón de que EE. UU. tenga la esperanza de vida más baja en los países desarrollados, más presos, más violencia, más embarazos de adolescentes y más problemas psiquiátricos? ¿Y por qué es justamente en esos parámetros donde los países escandinavos destacan?

Desconfianza en los políticos

Sus ideas se han expandido entre grupos de izquierda, pero también de derecha. “Incluso los que están interesados en preservar una democracia basada en la economía de mercado deberían interesarse por la equidad. La desigualdad puede ser extremadamente destructiva. No solo se trata de problemas de salud o sociales, la calidad de la democracia también se deteriora. La gente confía cada vez menos en los políticos”, explica Wilkinson en una entrada del blog de TED que acompaña a su charla. “A veces el sistema político parece bloqueado en desacuerdos imposibles y es incapaz de tomar decisiones. Cuando hay más desigualdad, vota menos gente. Creo que la desconfianza en los políticos y el sentimiento de que ‘esta gente rica no tiene nada que ver conmigo’ han aumentado. La gente siente que los unos son tan malos como los otros”, concluye. Sin embargo, califica como sorprendente lo que ha ocurrido en Estados Unidos. “Es una paradoja extraordinaria que la gente a la que la desigualdad dejó fuera del sistema –aunque no fueron solo ellos los que votaron por Donald Trump, ya que en una sociedad tan desigual la gente en general se vuelve más antisocial– haya terminado con un gobierno de superricos. No ha habido nunca antes un ejecutivo tan multi-

millonario como este en el país”, indica y afirma que no cree que esto solucione las cosas. “La democracia no puede funcionar sin buena información, y, por supuesto, las disputas sobre la información, la evidencia, y los hechos, son absolutamente esenciales en el conflicto que se está produciendo en EE. UU.”, añade. “Estoy convencido de que en nuestra forma de democracia es muy peligroso la combinación de grandes desigualdades con medios de comunicación masivos controlados a menudo por unos pocos”, concluye.

La fundación por la igualdad

Profesor emérito de Epidemiología Social de la Universidad de Nottingham, en el norte de Inglaterra, la vida de Wilkinson cambió radicalmente desde la publicación de su libro, en 2009 con Kate Pickett, que, como él mismo ha definido, fue su último intento por sacar del mundo académico décadas de investigación sobre los efectos profundos de la desigualdad. A ello colaboró una charla TED (Tecnología, Entretenimiento, Diseño, es una organización sin fines de lucro dedicada a las “Ideas dignas de difundir”) que lo lanzó al estrellato de las ideas diferentes, esas que pueden cambiar la concepción del mundo en que vivimos. Desde entonces él y Pickett, la cara no tan visible del proyecto, fundaron una organización sin ánimo de lucro llamada The Equality Trust, que se dedica a reducir la desigualdad en el Reino Unido mediante la educación y la difusión de sus estudios. “Hacemos campaña para que se conozcan los estudios y las evidencias”, recalca. *Sistema de Información y Noticias i nt a

Clichés que bloquean mentes

Cualquier pequeño recordatorio de una situación en la que uno asume estar en posición inferior desata un estrés que influye en los resultados. Wilkinson y Pickett en sus estudios realizaron sets de repeticiones para medir la desigualdad entre países y entre los diferentes estados de EE. UU. Todos ellos arrojaron idénticos resultados. Se les ha criticado por seleccionar datos, “pero jamás elegimos ni filtramos información –se defiende Wilkinson–. Tenemos una norma absoluta: si nuestra fuente de información tiene datos de uno de los países que observamos, entonces se incluye en el análisis. Es nuestra fuente la que decide si esos datos son fiables”.

En países que cuentan con un mejor sistema de distribución de ingresos, son mayores los índices de confianza social.

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Contando el tiempo

Berlín,

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la Ciudad de la Memoria Colectiva (Parte II) Fotos: Patricia Lepe

Con una extensión de 155 kilómetros, el muro se delimitó con alambre y posteriormente se construyó de hormigón, ladrillo y cemento.

Los edificios multifamiliares se transforman en murales fotográficos que cuentan cómo fue ese espacio durante los años del muro.

Patricia Lepe* ras la finalización de la II Guerra Mundial, Alemania fue ocupada por los aliados. Estados Unidos, Francia e Inglaterra tomaron la zona occidental y la Unión Soviética, la oriental. El lanzamiento de la bomba atómica en Japón por parte de los Estados Unidos en 1945, y la imposición del Marco Occidental como moneda, en lugar de la moneda única que proponía la Unión Soviética, fue el inicio de las diferencias entre ambas potencias, lo que condujo a estos últimos al control de las identidades, las maletas y los paquetes de todo viajero occidental. Para 1948 el momento álgido de este enfrentamiento llegó cuando los soviéticos cortaron la luz y el suministro de carbón en la Alemania Occidental. Aunque se restableció en 1949, el surgimiento de la OTAN y la formación de la República Federal de Alemania, empeoraron las relaciones y finalmente en agosto de 1961 la Alemania Oriental construyó el Muro de Protección Antifascista.

La Capilla de la Reconciliación

En esta segunda parte, continuaré centrándome en la memoria colectiva por medio de los monumentos públicos. Los 7 grados de temperatura al inicio de la primavera provocan que cientos de personas se postren en las sillas de los restaurantes para recibir los tenues rayos del sol. Sobre ese paisaje de los primeros berlineses bronceándose, llegué a la Capilla de la Reconciliación, edificada en 1894. Tras la división del territorio alemán, la misma quedó en el oriente, mientras sus feligreses

en el occidente. Esto provocó su abandono, deterioro y finalmente su demolición en 1985. En 1999 los feligreses recuperaron el terreno y se construyó una nueva iglesia como símbolo de lo que sucedió tras el surgimiento del muro. La Iglesia forma parte del Memorial del Muro de Berlín, compuesto por un parque con una exhibición de fotografías, audios y pantallas que proyectan videos del momento de la destrucción de la Iglesia y un mapa que explica cómo el muro atravesó Berlín. Sobre la grama se aprecia parte del camino del Túnel de la Stasi y a la par del mismo, se conserva aún una torre de vigilancia.

Cruzando el muro

Previo a recorrer esta parte de Alemania, las películas Good bye, Lenin! (2003) y Das Leben der Anderen o La vida de los otros (2006), me dieron un contexto de los espacios emblemáticos. Además, me permitieron reafirmar, una vez más, que el cine siempre realiza pequeños trucos, al estar en la realidad. La Alexanderplatz, muestra la convergencia de los tres sistemas de transporte público (subterráneo, aéreo y terrestre) y las miles de personas que se trasladan en consonancia con la puntualidad. El Reloj Mundial Urania, sobre el cual hay un sistema solar que gira una vez por minuto y brinda las 24 zonas horarias, dialoga con la Torre de Televisión, que mide más de 360 metros de altura y se transforma en un panóptico, que desde cualquier parte de la ciudad observa la cotidianidad berlinesa. Subir al restaurante y mirador es posible, si además de pagar 14 euros por persona, se está dispuesto a esperar de 2

a 3 horas. Ambos símbolos constituyen parte de la reurbanización de la Alemania socialista, construidos a finales de los 60. El Marx-Engels Forum construido en 1986 alberga las estatuas de los padres del pensamiento comunista. Junto a ellos hay estelas de aluminio con imágenes de los movimientos revolucionarios y sus principales líderes como Emiliano Zapata, Lenin, Rosa Luxemburgo, Mao Tse Tung, Ernesto Ché Guevara o Fidel Castro. El orden se impone a lo largo de la Karl Marx Alle (antigua Stalinalle). Un boulevard con edificios multifamiliares y residencias de lujo se despliega. Originalmente, cuando se construyó esta avenida, se buscó contrarrestar la imagen de la Unter den Linden y demostrar la posibilidad del buen vivir en compañía de restaurantes, cafés, cine, biblioteca y un hotel. Allí mismo, se encuentra la Strausbergerplatz, que alberga un redondel y una fuente elaborada con estructuras de bronce. Por momentos parece que esta se eleva y flota como un espectáculo circense que busca provocar una sonrisa al busto de Karl Marx que está a un costado.

Expresiones artísticas

Para mediados de los ochentas la calidad de vida enAlemania Oriental había decaído y el Gobierno no logró frenar la situación. La militarización y la educación patriótica, mecanismos para preservar el orden, no lograron ocultar las demandas de los sectores críticos con la política oficial, quienes demandaban un socialismo eficaz y fiel a la tradición de continuar un socialismo de rostro humano. La crisis social provocó un éxodo por las fronteras de


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Grafiti realizado por un artista brasileño.

La nueva Iglesia de la Reconciliación fue inaugurada el 9 de noviembre del 2000. Frente a esta se encuentra el Centro de Documentación del Muro.

Hungría y Austria. De manera casi paralela, la Alemania Occidental se recetaba el neoliberalismo para despojarse de la carga del Estado de Bienestar y resolver la crisis económica, reducir la tasa de desempleo e impulsar la economía para recuperar la influencia en los mercados internacionales. Sobre ese ambiente, el 9 de noviembre de 1989 el mundo se detuvo frente a las pantallas de televisión para observar a cientos de personas que cruzaban el muro para reencontrarse con familia y amigos. Ricardo Martín de la Guardia en su libro 1989: el año que cambió el mundo escribe que el muro había sido bastante eficaz porque en 27 años “tan solo unas 5 mil personas habían podido atravesarlo valiéndose fundamentalmente de la imaginación y su férrea voluntad de refugiarse”. El Museo del Muro Check Point Charlie muestra algunas historias de familias o personas que se escondieron en kayacs o debajo de compartimientos secretos de vehículos o se elevaron en un globo con gas.

Tres niñas y un niño, una escultura que se encuentra en la Isla de los Museos y que se transforma en un respiro de unidad y convivencia.

Reunificación indetenible

Aún cuando las autoridades políticas de la Unión Soviética, Francia y Estados Unidos manifestaban la intención y el apoyo de mantener dos Estados alemanes, el pueblo no lo quiso así. Tras 27 años de separación, los pueblos presionaron para la reunificación. El muro del lado del este, cerca del río Spree, se convirtió en una sábana de concreto donde más de 100 artistas de todo el mundo, plasmaron su sentir a partir de los 90 del siglo pasado. En poco más de un kilómetro cada uno de los artistas plasmó sueños, gritos, esperanza, pero ante todo su deseo de libertad para la humanidad. Al finalizar el recorrido por el muro era necesario degustar en el barrio de Kreuzberg un delicioso plato de cordero con salsa de tomate y yogur, asado al carbón. La presencia de turcos,

Frente al Marx-Engels Forum se encontraba el antiguo Palacio de la República, demolido en 2008 para iniciar la reconstrucción historicista del Palacio Real – igualmente derribado durante los años 50- el cual se tiene planificado esté listo para 2019.

indios y vietnamitas con sus exquisitas fusiones de sabores es otra de las placenteras experiencias de Berlín. Por supuesto que reconozco la calidad y variedad de las cervezas que tanto hacen fama a Alemania, pero en lo personal preferí caer seducida en los brazos del hada verde. Al regresar al apartamento, ubicado a la vuelta del Museum fur Naturkunde conocido como Museo Humboldt, reflexiono sobre la

posibilidad de que Guatemala como un Estado responda a una relación social con el pueblo y consciente de que la mayoría de la población ha vivido inmersa en la pobreza y la violencia, lograra plasmar un monumento colectivo a Rafael Carrera, quien fundó la República, hecho que es ocultado en buena medida por los gobiernos liberales. No puede tampoco dejarse de lado la necesidad de que nuestro país perpetúe monumentos colectivos en memoria de los miles de desaparecidos y asesinados durante la guerra interna. Con esto podríamos empezar a plantear la posibilidad de la unidad como pueblo, orgulloso de su diversidad cultural, pero ante todo respetuoso del ser humano y consciente de sus procesos históricos. Ante la coyuntura local que se enmarca en una férrea oposición a las reformas constitucionales, en el rechazo a la diversidad sexual, en la pretensión de seguir perpetuando el racismo y la violencia en sus variopintas expresiones, está la ciudad de Berlín, cuya memoria colectiva demuestra que la unidad es posible si viene desde el pueblo. *Historiadora y comunicadora


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Tragaluz

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Joan Manuel Ra Colectivo Arte Ramírez*

l Colectivo Arte Ramírez se fundó en el año 2013, y está conformado por un grupo familiar de artistas costarricenses. Joan Manuel Ramírez Barquero, hijo mayor de esta familia inicia su carrera artística en 2002 con un trabajo que se basa en el uso de la acuarela, tinta china y plumilla. Usualmente, su obra echa mano del retrato, escenas diarias y la arquitectura patrimonial, generando altos contrastes mediante el uso de luz prominente. Joan Manuel, también se desenvuelve como docente en la rama de las artes y el diseño gráfico en la Universidad Técnica Nacional y es ilustrador botánico para el Jardín Botánico Lankester de la Universidad de Costa Rica, así como colaborador para American Orchid Society (EE. UU.). En general, el estilo del grupo es meramente figurativo, algo que se manifiesta como un fin común en los resultados de sus obras. Actualmente, el Colectivo Arte Ramírez presenta una perspectiva que se propone incrementar sus exhibiciones y facilitar muestras que reúnan artistas de distintos países para un mayor movimiento, roce e intercambio de experiencias en la comunidad artística. *www.colectivoarteramirez.com

Melodía citadina, acuarela. Esperanza, acuarela.

En la musicalidad de lo cotidiano, y en la riqueza patrimonial de nuestra historia, está la cantera que surte el esmerado taller de este joven acuarelista centroamericano.

Soplo de niñez, acuarela.


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amírez Barquero

Dulce niñez, acuarela. Malena, acuarela. Detalle Museo Nacional de Costa Rica, acuarela.

Iglesia Nuestra Señora de los Ángeles (Costa Rica), acuarela y tinta china.

Momento de ocio, acuarela.

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Fotos: cortesía Colectivo Arte Ramírez


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Ventana

Guatemala, viernes 19 de mayo de 2017 Archivo

Abusos que marcan la vida

SINC* uede parecer una obviedad; sin embargo, no existe unanimidad en la comunidad científica en torno a las secuelas afectivas en las mujeres que han sufrido abusos sexuales durante la infancia y la adolescencia. Ahora, un estudio elaborado por el Programa de Atención a la Salud Sexual y Reproductiva de Catalunya (PASSIR), que publica la revista Gaceta Sanitaria, ha observado que las disfunciones sexuales son significativamente más frecuentes entre las mujeres supervivientes de un abuso sexual en la infancia y la adolescencia, con menor satisfacción sexual percibida, menor confianza y más dificultades de comunicación con la pareja. El trabajo ha encuestado a 917 mujeres adultas que acudieron en 2008 a los 24 centros del PASSIR por problemas relacionados con su salud sexual y reproductiva. El 37.6 por ciento de las encuestadas afirmó haber sufrido algún tipo de abuso sexual durante su infancia y adolescencia. De ellas, el 53.3 manifestó haber sufrido tocamientos o haber sido obligadas a tocar, y el 46.7 por ciento refirió intentos de penetración o penetración no consentida. Las mujeres que han sufrido abuso sexual en la infancia y la adolescencia presentan con mayor frecuencia disfunciones sexuales, definidas como trastornos del deseo, de la excitación, del orgasmo, trastornos por dolor (vaginismo o dispareunia) y rechazo. Se sienten menos satisfechas sexualmente, presentan menos

Tras sufrir abusos durante la infancia y la adolescencia, las disfunciones son significativamente más frecuentes entre las mujeres afectadas, con menor satisfacción sexual percibida, menor confianza y más dificultades de comunicación con la pareja. Así concluye un nuevo estudio publicado en Gaceta Sanitaria. deseo, menos excitación y menor frecuencia de orgasmo. El 29 por ciento, por ejemplo, nunca o casi nunca ha tenido un orgasmo en el último año. Igualmente, el 20 por ciento de las mujeres que han sufrido abuso sexual en la infancia y la adolescencia manifiesta sufrir dolor muchas veces o siempre en sus relaciones sexuales, y el 19 por ciento siente rechazo siempre o casi siempre a las relaciones sexuales. La satisfacción con la vida sexual es más baja (el 40 por ciento se muestra muy insatisfecha o poco satisfecha) cuando el agresor fue un conocido. La baja frecuencia de deseo (nunca o menos de una vez al mes) es del 48.9 por ciento cuando el abusador es un conocido o amigo.

En cambio, cuando el agresor fue un desconocido se observa una mayor capacidad para llegar al orgasmo (59.4 por ciento), menos dolor y menos sentimientos de rechazo de las relaciones sexuales (15.9 por ciento).

Relaciones de pareja tras los abusos

El estudio también evalúa la relación afectiva de las mujeres que tienen pareja actualmente. El 59.8 por ciento se siente satisfecha con sus relaciones afectivas, el 74.8 confía siempre o casi siempre en su pareja actual, y el 63.9 por ciento refiere que la comunicación es buena o muy buena. Aunque las mujeres que han sufrido abuso sexual en la infancia y la adolescencia expresan menor satisfacción con la relación, menor confianza y peor comunicación con la pareja actual, las diferencias no alcanzan la significación estadística De hecho, una edad mayor de 50 años y la experiencia de malos tratos por la pareja en edades adultas (y no únicamente el abuso sexual en la infancia y la adolescencia) son los factores más relevantes a la hora de valorar negativamente la relación afectiva con la pareja actual. Tal y como apuntan las autoras de este estudio, “la alta prevalencia de abuso sexual en la infancia y la adolescencia, y su influencia sobre la salud sexual y afectiva, sugieren la necesidad de investigar siempre si se ha sufrido abuso sexual en la infancia y la adolescencia en casos de demandas de atención psicológica motivadas por dificultades sexuales o de pareja”. *

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Pasos de la semana

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Cortesía: SCSPR

Fue retomado el control en Ixchiguán y Tajumulco, San Marcos.

Mejoras en infraestructura, productividad y nutrición

Sara Solórzano

as acciones del Ejecutivo en favor de los guatemaltecos han sido fructíferas, pues destacan resultados como mejoras en la infraestructura, productividad y combate a la desnutrición. En esa línea, el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano y Rural presentó un informe sobre lo actuado hasta el momento, el cual fue bien visto por el presidente Jimmy Morales. Los ejes de trabajo privilegian a la educación con 725 proyectos; los temas de agua se podrán atender con 549 obras y saneamiento con 394, mientras que salud con 131, y otros, con 84. El mandatario recordó a los alcaldes el compromiso que tienen con los municipios. Por su parte, la Municipalidad de Santiago Atitlán, Sololá, donó al Estado un inmueble con una extensión de 8 mil 745 metros, el cual fue trasladado al Ministerio de Salud, que, con el apoyo de España, construyó un Centro de Atención Integral Materno-Infantil.

Estado de sitio

Con el fin de retomar el control por los conflictos entre Tajumulco e Ixchiguán, San Marcos, el Gobierno decretó estado de sitio por 30 días, el cual fue ratificado por el Congreso de la República con 114 votos. La medida se tomó luego de agotar los mecanismos de diálogo con los que se venía trabajando desde 2016. El Ministerio de la Defensa Nacional coordina con las fuerzas militares de México, con el fin de reforzar los puntos fronterizos entre

ambas naciones, específicamente el área que colinda con las localidades en conflicto, para impedir el trasiego de armas o sustancias ilícitas.

Tren de Desarrollo y plan de alerta

En el primer cuatrimestre se han evidenciado mejoras en la infraestructura, productividad y nutrición. Estos son algunos de los resultados positivos que ha obtenido el Gabinete de Gobierno mediante el Tren de Desarrollo. Entre los trabajos realizados está la rehabilitación de 614 kilómetros de carreteras rurales por parte del Cuerpo de Ingenieros del Ejército. Además, se han aplicado 5 mil vacunas contra la influenza aviar en el occidente, mientras que el Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura benefició a 315 familias por medio del impulso del consumo de pescado en Ixchiguán, San Marcos. Por su parte, el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda dio luz verde al plan de alerta por las lluvias, derivado de que en el interior del país han sido intensos los aguaceros. Con la medida se busca garantizar la atención de emergencias que se puedan presentar en la red vial.

Superan meta de vacunación

El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social informó que se aplicaron 107 mil 913 dosis durante la semana de vacunación, cifra que superó en 19 mil 357 a la del año pasado, y representa un incremento del 21.8 por ciento de la meta prevista, que era del 88.5.

La jornada se hizo en todo el territorio a niños y niñas de 0 a 7 años, mujeres embarazadas y madres, además de proveerles de micronutrientes. El Gobierno de Italia ofreció un aporte de 10 millones de euros (Q80 millones 110 mil) al Ministerio de Cultura y Deportes para los próximos 4 años, los cuales serán destinados a la restauración total del Palacio de los Capitanes, Patrimonio Cultural de la Humanidad, entre otras actividades relacionadas con Antigua Guatemala.

Combate a la impunidad

El mandatario Morales invitó a todos los sectores a unirse en la lucha para combatir la impunidad y a no permitir injerencia de ningún tipo. Las declaraciones las ofreció durante la presentación del tercer informe de la fiscal general, Thelma Aldana. El gobernante refirió que el Ministerio Público debe tener tres ejes referentes, que son la imparcialidad, objetividad y transparencia, además de velar por el cumplimiento de las leyes del país.

Reducción de brecha

Las instituciones que conforman el Gabinete Específico de la Mujer, en un plazo no mayor de 15 días deben formular planes de trabajo, con el fin de reducir las brechas de género. El vicepresidente Jafeth Cabrera anunció que el ejercicio de evaluación será implementado con el resto de gabinetes, para generar los cambios que la sociedad demanda.


Revista Viernes 19052017  

Revista Viernes edición 184 del Diario de Centro América, 13 de mayo de 2017.

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