Edición de la Revista Viernes del 29 de agosto 2025

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Academia de

Geografía e Historia

Guardiana de la riqueza documental del país

Págs. 8-10

La AGHG es un faro de identidad y memoria

En un país rico en historia, la Academia de Geografía e Historia de Guatemala (AGHG) se erige como un bastión de la cultura nacional. Fundada en 1923 por un grupo de visionarios convencidos de que el conocimiento es esencial para construir el futuro, esta institución ha sido testigo y protagonista de un siglo de transformaciones. La Revista Viernes número 576 dedica su espacio a esta entidad, depositaria de valiosos documentos antiguos y custodio de una vitrina de arte prehispánico y colonial. Es un lugar vivo donde la memoria se cultiva, se debate y se proyecta. Ha sido faro y puente entre la sabiduría histórica y la curiosidad contemporánea.

Para la GuíadeLibros,en esta edición se reseña La cruzada de niños, un relato de fe ante la adversidad, escrito por Marcel Chowod. Este texto, perteneciente a la ColecciónVientos del Pueblo del Fondo de Cultura Económica, reinterpreta una historia ocurrida en Francia entre los siglos XVII y XIX. Es una obra que invita a reflexionar sobre nuestros límites y los obstáculos que enfrentamos en la vida. También se presenta La última batalla, del autor nacional Franco Sandoval, publicada por la Tipografía

Directorio

Director General: Edin Hernández

Nacional. El libro narra los últimos momentos de la vida de fray Bartolomé de las Casas y plantea interrogantes sobre el camino que lo llevó a convertirse en una figura emblemática del siglo XVI.

En esta edición, los invitamos a recorrer uno de los rincones del Centro Histórico capitalino: el Pasaje Rubio. Más que un edificio, es un punto de encuentro entre arte, cultura y memoria, a la vez testigo del paso de intelectuales, artistas y estudiantes que han dejado huella en la historia. El texto propone descubrir sus orígenes, arquitectura y personajes que lo han convertido en un ícono vivo. El Personaje de la semana de nuestra publicación está dedicada a Julio Urruela Vásquez (1910-1990), pintor, escultor y vitralista guatemalteco, cuya trayectoria sobresale por la creación de los vitrales que engalanan el Palacio Nacional de la Cultura. Además, esta publicación se adentra en el universo de María Aguilar, una artista cuya relación con el arte nació en la infancia y ha crecido como una extensión natural de su vida. Su historia es la de alguien que pinta como quien respira, inspirada por la memoria familiar, la riqueza cultural y una convicción profunda: el arte no es un oficio, sino una forma de existir.

Coordinación de Información: Mario Antonio Ramos

Editor: Hugo Sergio Del Águila

Redactores: Narcy Vásquez, Isa Enríquez y Pablo Cahuec

Diseño Gráfico: Juan Rene Chicoj

Diseño Portada: Redacción

Diagramación: Sulhema Pacheco y Diana Guerra

Correctores: Pedro Meda, Servando Pineda y Amado Monzón

Digitalización: Freddy Pérez

Cartelera

Viernes 29

Estudiantina Monteflor presenta el concierto Antología, por su 52º aniversario, en la Gran Sala Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, a las 19:00 horas. La entrada es de 50 quetzales.

Sábado 30

La Noche Sabinera 2025 en Guatemala se llevará a cabo en las instalaciones de TrovaJazz (vía 6, 3-55, de la zona 4), a partir de las 21:00 horas. Las entradas se adquieren en la página web Vívelo On Line, por 85 quetzales.

Domingo 31

En el Teatro Lux se presenta La Orquesta de Vientos Filarmonía con el concierto Érase una vez, a las 16:00 horas. La entrada tiene un costo de 100 quetzales y se puede comprar a través de la página web de FanaticksLive

Lunes 1 de septiembre

Exposición Muybridge 150 años está abierta al público hasta el 30 de agosto, en el Centro de Formación de la Cooperación Española en La Antigua Guatemala, de lunes a domingo, de 9:00 a 18:00 horas, y el ingreso es gratuito.

Martes 2

Como parte del Festival de Junio, se tiene prevista la presentación de ópera Suor Angelica, en la Gran Sala Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, a las 20:00 horas. Entrada 150 quetzales

Miércoles 3

El concierto TheLighthouseKeeper, dirigido por Jake Runestad por Vocalis, se presentará en el Teatro Lux a las 19:30 horas. Entrada Central 125 y Lateral 100 quetzales. En La Antigua Guatemala se efectuará el domingo 7, en San José El Viejo.

Jueves 4

La Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala se une al legado de Fidel Funes y su Marimba Orquesta con el concierto Fidel Funes Sinfónico, en la Gran Sala Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, a las 20:00 horas. Entrada, 100 quetzales.

Un relato de fe y adversidad

De la colección Vientos del Pueblo, se presenta este relato: Lacruzadadelosniños, de Marcel Schwob (Francia, 3 de agosto de 1867-26 de febrero de 1905), como una manera de reinterpretar la historia. Con esta, el lector se puede sentar frente a una bebida y sumergirse en una lectura que remueve el pensamiento, pero principalmente reflexiona sobre nuestros límites y cómo nos enfrentamos a la adversidad.

Este escritor trae a la memoria un episodio que ocurrió en el siglo XIII, en el que miles de niños emprendieron el viaje a Tierra Santa,porque estaban convencidos de que el mar Mediterráneo se abriría gracias a su fe. Todo para llegar al sepulcro de Cristo. De esto se vale Schwob para narrar, a través de ocho voces, esa travesía desde distintas perspectivas. Por un lado, es una crónica que describe lo que cada uno de los protagonistas del relato pensó y sintió en esos momentos, cuáles fueron sus motivos y sus desenlaces. Por otro lado, el autor aprovecha para hacer una crítica al sistema que, en su parsimonia, ante las adversidades ignoró todo lo que podían afrontar los viajeros.

No, no es un viaje sencillo ni de vacaciones, es un recorrido por la desgracia movidos por su fe. Una que va más allá de la institucionalidad de un ente que poco o nada hace por ellos. Es más, desde la comodidad de su moral, dudan de lo genuino de la fe y

prefieren ver hacia otro lado o desacreditar el recorrido. Es más fácil pensar en herejes que en personas creyentes. Cada uno de los personajes tiene su historia, cuenta sus motivos y en los ocho relatos nos devuelve la visión completa de lo que sucedió y de los motivos del viaje. Que en su desenlace deja con un sentimiento amargo ante los resultados. Ante todos ellos está el mar como ese gran protagonista. Con su inmensidad y misterio absuelve y es absuelto. El mar simboliza lo incontrolable, lo divino, lo misterioso: un espejo de la fe que puede salvar o destruir. La cruzada de los niños es una obra profundamente lírica y filosófica que transforma una tragedia histórica en una sinfonía de voces inocentes. Schwob no busca explicar los hechos, sino soñarlos de nuevo, como en algún momento lo diría Jorge Luis Borges, que lo leyó con vehemencia. A través de la multiplicidad de perspectivas, el autor nos invita a reflexionar sobre el poder de la fe, la fragilidad de las instituciones y el misterio de lo divino. En un mundo que a menudo desprecia la inocencia, Schwob la eleva como la forma más pura de sabiduría. • FCE

Historia e introspección

Franco Sandoval

La última batalla presenta a fray Bartolomé de las Casas en los últimos instantes de su vida, sumido en un estado entre la somnolencia y el delirio. Acompañado por dos custodios, el fraile recorre en retrospectiva el camino que lo llevó a convertirse en una figura decisiva del siglo XVI. En ese diálogo íntimo repasa los acontecimientos que marcaron no solo su existencia, sino también el destino de una sociedad en transformación, desde la España imperial hasta los territorios de ultramar.

Reconocido como uno de los primeros defensores de los derechos humanos y un aliado de la causa indígena en el continente, el fraile expone sus razones, sus dudas y emociones frente a cada batalla librada: las disputas teológicas, los enfrentamientos políticos y los dilemas éticos que lo persiguieron hasta el final. El relato, impregnado de la exuberancia barroca, oscila entre la crudeza de la memoria y la sutileza poética, hasta convertirse por momentos en un canto amoroso, donde la historia y la introspección se entrelazan con una fuerza. • Isa Enríquez

El mapa oculto de los medios de comunicación

La relevancia de los medios radica en su poder para narrar la historia de Guatemala: qué se cuenta y cómo se cuenta. Por ello, comprender la relación entre los actores políticos del país y quienes, con sus lápices, informan sobre su accionar resulta fundamental.

Partiendo de esta premisa, en el Retratoennegrodelosmediosde comunicación, José Manuel Chacón realiza un trabajo significativo al ofrecer al lector un mapa interactivo que revela el papel de los medios de comuni cación actuales y los esfuerzos del Estado por restringir el acceso a frecuencias que permitan la creación de medios propios. Estas limitaciones buscan sostener una narrativa favorable al poder y preservar el statu quo, aunque ello implique vulnerar derechos fundamentales, como la libertad de expresión y el acceso a la información.

Todo este análisis se presenta acompañado del icónico personaje del autor, que durante años se ha encargado, con humor e ironía, de señalar las injusticias que los medios tradicionales han preferido ignorar. • Isa Enríquez

La Guía, libros

La Guía, cine

The Bear y el arte de perdonarse

Hay una paz que no llega por casualidad, sino por decisión: la de perdonarnos. Vivir sin esa carga nos permite descansar la mente, respirar más profundo y, sobre todo, reconectar con quienes somos más allá de nuestros errores. El perdón a uno mismo no es olvidar, ni excusar; es entender que hicimos lo mejor que pudimos con lo que sabíamos entonces, y que merecemos seguir adelante sin cadenas invisibles. Muchas veces, lo que nos impide dar ese paso son las heridas que nosotros mismos abrimos. La culpa por una palabra dicha de más, una oportunidad perdida o una relación que no cuidamos, puede enquistarse como una piedra en el zapato emocional. Y, cuando no la trabajamos, se convierte en una voz interna que repite sin cesar que no somos suficiente, que no somos capaces.

En ese terreno árido de emociones llega la serie TheBear(Disney+). Su protagonista, Carmen Carmy Berzatto (Jeremy Allen White), es un chef de alta cocina que, tras la muerte de su hermano, regresa a Chicago para hacerse cargo del modesto restaurante familiar. Las tres primeras temporadas nos sumergen en el caos de las cocinas, en la disfunción de los Berzatto y en los sacrificios que exige vivir bajo la presión de la excelencia. Ahí se habla de familia (la que toca

y la que se elige), del costo de perseguir sueños imposibles y de cómo la ansiedad se convierte en un ingrediente más del menú diario. (Alerta spoilers) Este año se estrenó la cuarta temporada que es, en esencia, un ejercicio de introspección. Carmy, tras tocar fondo emocional, empieza a entender que no puede seguir funcionando solo a base de adrenalina y culpa. Lo vemos pedir disculpas y cerrar ciclos, algo que no es un gesto de rendición, sino de autocuidado; un acto de reconocer que sanar es más importante que ganar.

Prepárate para los sustos en pantalla grande: regresan a los cines las películas de The Conjuring, una de las mejores sagas de terror de los últimos años. Estas proyecciones serán la antesala al estreno de The Conjuring: Last Rites, la cuarta entrega que llega el 4 de septiembre. David Lepe

TheBearno solo es una de las mejores series de los últimos años; es un recordatorio de que la televisión aún puede conmovernos sin efectos especiales, solo con guiones precisos y actuaciones honestas.

Y qué mejor que tener una banda sonora que golpea donde duele (Pearl Jam, Radiohead, Soundgarden y REM), para reflexionar acerca de que el perdón de uno mismo no se consigue en un gran momento de epifanía, sino en pequeñas decisiones diarias que van quitando peso al corazón.

The Roses es una comedia negra con las actuaciones de los excelentes Olivia Colman y Benedict Cumberbatch, mostrando que hasta la pareja más perfecta puede desmoronarse. Imperdible sátira sobre el amor, la ambición y la guerra doméstica. Ya la puedes ver en salas de cine. David Lepe

El teatro guatemalteco en ojos de Miguel Rubio

El director peruano de Yuyachkani habla de nuestro arte escénico

Pablo Cahuec

Fotos: Manuel Del Cid

La agrupación teatral independiente Yuyachkani nació en Lima, en 1971; su nombre proviene del quechua y significa “estoy pensando y recordando”. Se les conoce como grandes exponentes del teatro latinoamericano, en 2026añcumplirán 55 años de existencia.

Miguel Rubio, uno de sus fundadores, realizó en una serie de cursos teatrales en la Universidad Rafael Landívar y el Centro Cultural de España. Charló con Revista Viernes sobre su admiración a las tradiciones de los pueblos mayas, las similitudes con los del Perú, sus impresiones del teatro guatemalteco y qué tiene que ofrecer al mundo.

¿Qué es el teatro?

Cuando hablo de teatro, pienso más en la teatralidad de la condición humana, anterior de este arte mismo. Cómo los humanos simbolizamos y representamos desde siempre; a las teatralidades comunitarias vinculadas al territorio, al rito, danza y la máscara. Esa es una de las razones por las que estoy aquí, en este país, que tiene muchos

elementos culturales en común con el mío en este campo.

¿Su primer acercamiento teatral?

En un barrio antiguo de Lima con muchas procesiones, las carrozas en las ceremonias de transmisión de mando presidencial, las fiestas con caballos y bandas, Estructuras heredadas desde la colonia. Esas primeras impresiones de la espectacularidad y teatralidad de la política y de la Iglesia fueron lo que me atrajo.

En mi barrio había fiestas en honor a la Virgen del Carmen, con fuegos artificiales y música. Creo que ahí nació mi vocación.

¿El teatro sana heridas históricas?

A mediados del siglo pasado surgió un nuevo momento en el teatro latinoamericano, una “insurgencia teatral”, como la llamó Manuel Galich, a quien tuve el honor de conocer. Él creó la Revista Conjunto la Casa de las Américas de Cuba y gracias a ello recono cimos nuestras diversidades. Ese género se vinculó con los movimientos sociales. No es uno de encierro ni de puro

entretenimiento, sino uno que dialoga con su tiempo. Permitió que obreros, campesinos, migrantes y personajes del imaginario tradicional pasaran a ser protagonistas de sus historias.

¿Cuáles similitudes encuentra con el país?

Me interesa mucho conocer más del Rabinal Achí. Entiendo que narra el enfrentamiento de dos líderes mayas, y en Perú hay algo parecido donde se enfrentan dos danzas o etnias que veneran a la Virgen del Carmen. Muestra cómo las tradiciones mantienen esas tensiones. Mientras más local es, más universal se vuelve, encuentra su lugar en el mundo. Frente a la globalización, debemos destacar la particularidad y cómo se encuentran en la interculturalidad.

La cultura no está congelada en el tiempo, responde a su momento histórico.

¿Las fortalezas de la teatralidad guatemalteca?

Su riqueza ancestral y capacidad de resistencia que se expresa en el vestido, la máscara y el ritual. El RabinalAchíes uno de los testimonios vivos más valiosos de América Latina, una cultura que se ha mantenido por más de 600 años y que sigue viva, es invaluable.

¿Cómo ve el futuro del teatro guatemalteco?

Veo una gran diversidad juvenil , lo cual apoyo mucho. Ese reconocimiento y el cómo se complementan es válido no solo para Guatemala, también para Perú y en toda América Latina.

También, me entusiasma el contacto con las teatralidades originarias. Pero no me atrevo a hablar mucho porque todavía estoy aprendiendo y acercándome. Pero son un tesoro vivo.

Miguel Rubio ve en la diversidad juvenil el futuro del teatro local.

Biografía

Hay caminos que no se recorren en las aulas ni en las academias, sino en la intimidad de un hogar que se vuelve escuela. La formación artística de María Aguilar Balsells empezó en la infancia, cuando su padre —médico de profesión, pero apasionado por el arte— la llevó a exposiciones de grandes maestros y luego la invitaba a dibujar en casa. Su madre la guiaba por los colores y texturas de textiles, cerámica y los objetos que consideraban misteriosos y bellos. Entre ambos sembraron una certeza: el arte no era pasatiempo, sino un modo de mirar y de vivir.

A los 13 años, esa semilla ya había germinado con fuerza. Participó en la Primera Bienal de Arte Paiz y fue seleccionada para la exposición en la categoría libre. Su disciplina era el retrato, alentado por sus padres. Aquella experiencia marcó un punto de no retorno: desde entonces, el dibujo y la pintura dejaron de ser juegos infantiles para convertirse en un lenguaje propio, íntimo, lleno de introspección.

Para ella, sin embargo, nunca hubo un momento único en que decidió ser artista. El arte siempre estuvo ahí, tan natural como respirar. Recuerda la emoción de recibir de niña un set de marcadores, un lienzo o un cuaderno, y aún hoy, al caminar por una tienda de materiales artísticos revive esa misma fascinación. Nombrar ese sentimiento como “amor al arte” le parece insuficiente: es algo que no necesita pronunciarse, porque nunca ha estado ausente.

Lo que alimenta su estética

Sus personajes y figuras encuentran inspiración en múltiples fuentes, pero hay recuerdos

María Aguilar pinta como quien respira

Una vocación sembrada en la infancia y permeada por la memoria y la cultura ancestral de nuestro país

que marcaron su mirada. Uno de los más nítidos ocurrió en un viaje al extranjero, cuando su padre le mostró una postal de Los primeros pasos de Picasso, y le dijo: “También se puede pintar así”. Fue una revelación: estaba bien pintar como quisiera, sin ataduras. Desde entonces, las formas y colores de la cultura guatemalteca —los rostros de la gente, las paletas de colores vibrantes de los tejidos, los objetos rituales y la delicadeza de las vasijas precolombinas— alimentaron su estética.

Aguilar, nieta del compositor huehueteco Wostbelí Aguilar, no entiende la formación artística como un trayecto académico, sino como un tejido de experiencias: cada colega, cada libro, cada lugar inesperado ha sido parte de su aprendizaje. “Es posible formarse desde lugares y experiencias diversas”, dice, convencida de que la riqueza está en la multiplicidad de caminos.

Ha expuesto en la Galería Caos y en la Bienal de Arte Paiz, entre otras. También se dedica a la enseñanza del dibujo y pintura.

Entre el diálogo y el debate

Su mirada sobre el arte plástico contemporáneo en Guatemala refleja esa misma sensibilidad. Lo ve como una sinfonía de voces distintas que dialogan y, a veces, debaten entre sí. Son propuestas enraizadas en culturas singulares que, al cruzarse, revelan nuevas estéticas y formas de conmover. “Algunas obras nacen de lo colectivo, otras de lo personal, pero todas portan una fuerza renovadora”, afirma.

En esa sinfonía, María Aguilar Balsells, de profesión arquitecta, despliega su propuesta como quien ejecuta un solo en una orquesta: consciente de que su voz es una entre muchas, pero con la certeza de que su trazo, nacido de la memoria y la vivencia, tiene algo único que decir.

Isa Enríquez Fotos: De la artista
Según la artista, su obra plástica se nutre de riqueza viva y milenaria, reinterpretada desde la experimentación personal.

Pasaje Rubio es túnel del tiempo en la Sexta

Un punto de encuentro entre la cultura, el arte y la memoria colectiva nacional

Isa Enríquez

Fotos: Archivo y MCD

En pleno corazón de la Sexta Avenida, entre la 8a. y la 9a. calles, se levanta uno de los edificios más emblemáticos del Centro Histórico, el Pasaje Rubio. Construido entre 1926 y 1930, llama la atención por su elegante diseño art déco, sus locales llenos de historias y la lista de visitantes ilustres que lo han convertido en un referente arquitectónico de la ciudad.

Orígenes y propiedad

El terreno donde hoy se encuentra el pasaje perteneció a Trinidad Nájera, viuda de Asturias. Su nombre rinde homenaje a los impulsores del proyecto, quienes lo concibieron con influencia francesa, estructura de concreto y ventanas de madera.

En 1931, Pedro de Aycinena, político conservador e integrante del influyente Clan Aycinena (como se le llamaba a grupos de ricos comerciantes), adquirió la propiedad. Había ocupado la presidencia provisional de Guatemala en 1865 tras la muerte del general Rafael Carrera. Cinco años después, durante la Gran Depresión en Estados Unidos en 1930, parte del inmueble pasó a otras manos, entre ellas las de Gabriel Biguria Sinibaldi, cuyos descendientes aún conservan una porción importante del edificio.

Vida y dinamismo

Desde sus primeros días, fue un espacio lleno de vida. En la planta baja se instalaron joyerías, librerías, ventas de lotería, barberías e incluso un puesto de churros. Con el tiempo llegaron cafés y restaurantes y lo consolidaron como punto de encuentro.

Entre ellos destacó El Portalito, reataurante familiar fundado en 1932 por Esteban Jiménez y adquirido en 1942 por Marco Chávez. Fue escenario de conversaciones entre intelectuales y artistas, desde Miguel Ángel Asturias y Augusto Monterroso hasta Ernesto Che Guevara, quien se dice llegaba a tomar café.

En los pisos superiores, decenas de apartamentos albergaron a artistas, comerciantes y profesionales. Figuras como el acuarelista Alfredo Guzmán Schwartz o la escritora y actriz María del Carmen Escobar, que tuvo un negocio en el pasaje, son parte de ese mosaico humano que ha dado vida al lugar.

El presente

A finales del siglo XX, el esplendor del Pasaje Rubio comenzó a decaer, pero su valor histórico y arquitectónico lo incluyó en los programas de revitalización del Centro Histórico. Ahora mantiene su forma y combina más de 50 locales en la planta baja con alrededor de 120 apartamentos en los pisos superiores. Allí conviven negocios tradicionales modernos: librerías, anticuarios, cafés, restaurantes y cervecerías artesanales, entre ellos el legendario Portalito. Comercios como la librería Catafixia mezclan nostalgia y nuevas experiencias, hacen que cada visita sea única.

Oliverio Castañeda

Al ingresar al pasaje, una placa de bronce en el piso recuerda: “Aquí fue vilmente asesinado el líder estudiantil universitario

Oliverio Castañeda de León”. Cada 20 de octubre, sus compañeros de organización adornan con claveles rojos el lugar para recordar su asesinato en 1978, tras ofrecer un discurso en conmemoración de la Revolución de 1944. Su frase final en el mitin, “Podrán masacrar a los dirigentes, pero mientras haya pueblo, habrá revolución”, quedó grabada en la memoria. La placa no solo recuerda su muerte, sino también el compromiso de los que que por generaciones han luchado por los derechos humanos. Este ícono no es solo edificio; es un testigo vivo de la historia. Sus pasillos, locales y gente cuentan historias de arte, política y resistencia. Caminar por él es recorrer décadas de vidas, sueños y luchas que dan forma a la ciudad, recuerdan que la historia se construye con la memoria de quienes la habitan.

Íconos históricos

El edificio ha sido escenario de hechos históricos y culturales.

La AGHG es la fortaleza de registros históricos

La

Academia de Geografía e Historia de Guatemala, con 102 años de legado, impulsa la investigación documental, y el desarrollo científico y cultural

Narcy Vásquez

Fotos: Jesús Alfonso y Manuel del Cid

La Academia de Geografía e Historia de Guatemala (AGHG) se erige como custodio de una herencia de siglos de arte. La sabiduría de las civilizaciones indígenas prehispánicas quedó impresa en códices, monumentos y cosmovisiones que llenan los estantes en su sede ubicada en la 3a. avenida 8-35, zona 1 de la ciudad capital. La raíz ancestral se vincula con elementos de la tradición europea, que, con sus mapas, tratados y exploraciones, enriqueció el horizonte intelectual que hoy define a la institución. Además, en su interior, las paredes lucen tesoros pictóricos, entre ellos las obras del maestro Guillermo Grajeda Mena, cuyas pinceladas enta-

otras piezas que evocan la riqueza artística del pasado.

Gilberto Rodríguez, editor y secretario administrativo de la AGHG, conoce el recinto como la palma de su mano y recibió a RevistaViernespara hacer un recorrido, mientras se prepara para cerrar un capítulo que culminará el 31 de agosto de 2025. Entre nostalgia y satisfacción cierra un ciclo laboral de 50 años, marcado por logros memorables, entre ellos, la celebración del centenario en 2023.

Desde su establecimiento en 1923, esta entidad ha trazado una ruta clara y ambiciosa: convertirse en un faro del conocimiento geográfico e histórico de Guatemala y Centroamérica.

Sus objetivos esenciales han girado en torno a la promoción de la investigación y a divulgar estas disciplinas, así como las afines, con énfasis en el contexto nacional y regional.

Como parte de su tesoro, la institución tiene fotografías del siglo XIX, como esta imagen de La avenida La Reforma .

También ha asumido la tarea de traducir y editar trabajos de mérito realizados por investigadores extranjeros, ha contribuido así a la circulación de saberes históricos y geográficos de la región.

El despertar intelectual

En una tarde histórica del 15 de mayo de 1923, en los pasillos académicos del edificio que hoy alberga al Museo de la Universidad de San Carlos (Musac), un grupo de intelectuales se congregó con un propósito trascendental. Unidos por su pasión hacia los estudios históricos, geográficos, arqueológicos y otras disciplinas afines, estos visionarios dieron vida a la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala, para convertirla en una manifestación tangible de la conciencia nacional que despertó con renovada fuerza.

El momento no podía ser más propicio: en el mundo se sentía un soplo de esperanza tras el fin de la Primera Guerra Mundial, mientras que Guatemala experimentaba un renacer político con la caída del gobierno de Manuel Estrada Cabrera. En este contexto de optimismo y transformación, 13 hombres de letras y ciencias forjaron un centro que salvaguardara

el acervo cultural de la nacion; ellos fueron Antonio Batres Jáuregui, José Matos, J. Antonio Villacorta, Juan Arzú Batres, José Víctor Mejía, Félix Castellanos, Fernando Cruz, Ernesto Rivas, Virgilio Rodríguez Beteta, Adrián Recinos, Carlos Wyld Ospina, José Castañeda y Rafael E. Monroy.

Bajo los altos techos del Palacio del Centenario, el presidente José María Orellana inició oficialmente las actividades de la Sociedad de Geografía e Historia, que fue el alba de una nueva conciencia colectiva. A partir de ese momento, la entidad amparó en su seno a hombres y mujeres apasionados por las ciencias sociales, lo que facilitó interacciones entre ideologías, donde liberales y conservadores hallaron terreno común en la búsqueda del conocimiento.

Durante la ceremonia inaugural, el historiador Rodríguez Beteta pronunció palabras que resonaron como un llamado urgente a la conciencia histórica: “Muy poco hemos hecho por honrar nuestro pasado; parece que ignoramos que únicamente los pueblos que no se aprecian a sí mismos son incapaces de estimar los hechos y las fuentes de donde proceden. Pesa desde nuestro nacimiento, en los albo -

La entidad se ubica en la 3a. avenida y 9a. calle, zona 1.

res de la colonia, una maldición de incuria sobre nuestra riqueza documental histórica”.

Con vocación de servicio público, ha impulsado la creación de una biblioteca abierta a la ciudadanía, que fomenta el acceso libre al conocimiento.

“En este espacio se efectúan actividades públicas de acceso gratuito, y se dispone de una biblioteca especializada en ciencias sociales que brinda servicio a la comunidad. Otra vía de proyección son las ediciones de la revista Anales, cuyo primer número se publicó en 1924”, comentó Rodríguez.

Consciente de que uno de los principales desafíos son los avances tecnológicos, el entrevistado señaló que la juventud cada vez lee menos libros y hace menos trabajos en formatos tradicionales como en el papel. “Considero que se han dado algunos pasos importantes, pero es necesario fortalecerlos y explorar otros medios, como redes sociales, para despertar el interés de nuevas generaciones y acercarlas al conocimiento”, afirmó.

José Molina, quien participó en el Congreso conmemorativo del centenario de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, en su conferencia El acontecimiento de la conquista y evangelización: 500 años después, expresó que “la historia no es un relato estático ni una colección de fechas; es herramienta viva que permite comprender quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde podemos ir como nación”.

La academia se estructura en tres categorías de integrantes que

reflejan su diversidad intelectual y su alcance internacional. Los honorarios, distinguidos por sus aportes excepcionales al conocimiento y a la cultura nacional, representan el reconocimiento a quienes han influido en las disciplinas que forman parte del quehacer académico. Los numerarios, por su parte, son los pilares permanentes de la asociación, admitidos tras cumplir rigurosos requisitos estatutarios que garantizan su compromiso y trayectoria. Finalmente, los correspondientes, radicados en el extranjero, extienden el espíritu académico más allá de las fronteras.

Cómo llegaron y quiénes son los activos

Para optar a la calidad de miembro numerario de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala, es indispensable cumplir con los requisitos establecidos en sus estatutos y reglamento. Entre ellos se incluyen: ser guatemalteco de origen, no tener objeciones ni

vicepresidencia, Coralia Anchisi; vocal primero, Alejandro Conde Roche; vocal segundo, Guillermo Antonio Aguirre; vocal tercero, Johann Melchor; primera secretaria, Regina Wagner; segunda secretaria, María del Carmen Muñoz y tesorero, Jorge Antonio Ortega Gaytán. La entidad ha sido una fuerza vital en el nacimiento de entidades como el Instituto de Antropología e Historia, el Instituto Indigenista Nacional, el Seminario de Integración Social Guatemalteca, el Archivo General de Centro América y el Consejo Nacional para la Protección de La Antigua Guatemala.

Riqueza documental

La Biblioteca Jorge Luján Muñoz se fundó el 6 de septiembre de 1928 y se inauguró el 25 de julio de 1929 donde e acuden numerosos estudiantes e investigadores en busca de información, así como científicos nacionales e internacionales de muchos países del mundo. Esto debido a la calidad de su fondo bibliográfico, hemerográfico y documental. Hoy día, indicó Rodríguez, se han digitalizado las gacetas con el apoyo de México, las cuales se han completado en diferentes partes de América Latina. Se formó gracias a donaciones que, hasta la fecha, se reciben de los miembros, personas e instituciones amigas, así como por medio de compras o convenios de canje con instituciones locales y del exterior. La mayoría de las obras producidas por sus miembros se encuentra en una sección especial, llamada Galería de Académicos.

impedimentos que lo descalifiquen, y obtener el voto afirmativo de la mitad más uno de los académicos numerarios presentes en la asamblea correspondiente. Según lo estipulado en los estatutos, los requisitos inherentes a esta categoría académica también contemplan ser guatemalteco natural o naturalizado con una residencia continua en el país de al menos diez años, gozar de reconocido prestigio personal, y haber realizado investigaciones meritorias en los campos de la Geografía, Historia o disciplinas afines.

A lo largo de sus años, ha contado con distinguidos intelectuales como sus directivos: Ana María Urruela, Dieter Lehnoff, Rodolfo Quezada Toruño, Virgilio Rodríguez Macal, Carlos García Bauer, Edgar Carpio Rezzio, Alfredo Herbruger Murga y Jorge Luján Muñoz, entre otros.

La Junta Directiva de 20242025 está integrada en la presidencia por José Molina Calderón;

Cinthya Mejía, una de las encargadas, abre con delicadeza las cajas que resguardan joyas bibliográficas, algunas con más de tres siglos de antigüedad. Este recinto, considerado uno de los más importantes en el ámbito de las ciencias sociales, recibe a visitantes ávidos de conocer el pasado.

Gracias a un catálogo digitalizado, la búsqueda de información se ha vuelto más ágil. La bibliotecaria consulta los listados y localiza obras específicas, como aquellas que exploran el origen etimológico de los apellidos, una temática que despierta gran interés.

“He tenido el privilegio de apoyar a estudiantes de primaria, nivel diversificado, universitario y de posgrado, provenientes de la capital y los departamentos. Incluso, extranjeros aprovechan sus vacaciones para investigar sobre Guatemala”, comentó la bibliotecaria.

Entre las anécdotas que ha vivido, recuerda el caso de un visitante que acudía varios días seguidos, conectaba su computadora portátil y solicitaba siempre el mismo libro. Al ser cuestionado, se mostró incómo -

Gilberto Rodríguez es editor y administrador de la institución que custodia mapas y documentos colocados en las estanterías, donde académicos, investigadores y estudiantes los consultan.
El antropólogo Carlos Navarrete se dirige a los directivos 2025-2026.

Cinthya Mejía es una de las encargadas de cuidar y mostrar los documentos solicitados.

do y se retiró, lo que generó sospechas sobre sus verdaderas intenciones que no se supieron. Sin embargo, ha tenido buenas experiencias con muchos estudiosos que han logrado encontrar documentaciones únicas que imposible de localizar en otros centros de investigación. Entre su fondo documental también se cuenta con el Archivo Histórico Fotográfico de Valdeavellano, adquirido en la década de los 80, de Bolaños y Kabath (hay negativos, internegativos, postales y fotos). Al contemplar las imágenes en blanco y negro, el tiempo pareció detenerse para revelar la Guatemala de principios del siglo XX: una ciudad con edificaciones que ya no existen, muchas de ellas derrumbadas por terremotos, y con vestimentas que rememoran la moda de aquellas décadas.

A más de un siglo de su fundación, se encuentra ante un desafío histórico: adaptarse a los vertiginosos avances científicos y tecnológicos que redefinen el conocimiento. Así que, lejos de perder vigencia, reafirma su relevancia con encuentros presenciales que celebran la memoria y el pensamiento. Recientemente, se llevó a cabo la donación de documentos de Enrique Gómez Carrillo, titulada Historia y contenido de un rescatedocumental, presentada por el académico numerario y antropólogo Carlos Navarrete Cáceres y la académica Elsa Hernández Pons. Ellos compraron a dos libreros, uno radicado en Buenos Aires, Argentina y otro en París, Francia, de donde se recuperó un lote de documentos que pertenecieron al cronista.

En la actividad salieron a la luz piezas que hablan con elocuencia del pasado: cartas que revelan su

vínculo periodístico con La Razón, testimonios de una entrañable amistad con la familia Mitre que se extendió por casi dos décadas, y hasta un diploma en idioma griego, entre otros que, más que papel, son huellas vivas de la historia de uno de los grandes escritores.

Reconocimientos

El 19 de junio de 2023, con motivo del centenario de su fundación, la institución recibió la Orden de Isabel La Católica, otorgada por el Rey Felipe VI de España, en reconocimiento a su labor en la conservación, estudio y difusión de la historia guatemalteca. En julio de 2001, fue distinguida con la Orden Presidencial del Patrimonio Cultural de Guatemala. Años más tarde, mediante el Acuerdo No. 01-2025,

el Ministerio de Cultura y Deportes la declaró oficialmente Patrimonio Cultural de la Nación. La AGHG no solo preserva documentos, resguarda la memoria viva de una nación. Su labor, sostenida por generaciones de académicos, investigadores y visionarios, sigue siendo fundamental para el desarrollo cultural y científico de Guatemala y la región.

En sus archivos reposan misivas, diplomas y obras de grandes literatos nacionales, como Enrique Gómez Carrillo junto a imágenes que retratan el país a inicios del siglo

XX, capturadas por el lente pionero de Alberto G. Valdeavellano. Mientras existan manos dispuestas a pasar las páginas de la historia y ojos ávidos de descifrar sus misterios, se mantendrá como una fuente esencial del conocimiento. La tinta no se borra cuando está escrita con la pasión de quienes creen que salvaguardar el pasado es construir el futuro y ese es el caso de la Academia de Geografía e Historia de Guatemala.

Guatemala, viernes 29 de agosto de 2025

Julio Urruela Vásquez (1910-1990)

Ilustración: Sergio Espada

Pintor, escultor y vitralista guatemalteco nacido el 7 de abril de 1910. Desde su niñez se inclinó por las artes y a temprana edad recibió clases de dibujo de su primer profesor, Agustín Iriarte.La mayor parte de su formación la recibió en una academia de Lausana, Suiza, donde tuvo como maestro al escultor helvético Luciano Delerse. Ingreso en la Academia Julen y permaneció en Europa desde 1923 hasta 1931. En su trayectoria destaca la creación de los vitrales del Palacio Nacional de la Cultura, en donde expuso la nacionalidad y otros valores universales. Urruela Vásquez es el primer artista guatemalteco que hizo realidad la belleza del arte del vitral en el país (aprendeGuatemala.com).

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Historia de vida

Historia de un desmentido de fraude en tierras guaraníes

Que me parta un rayo

La tarde de aquel martes 13 estaba plomiza en Asunción, Paraguay y el cielo lanzaba rayos que, aunque distantes, parecían presagiar algo sombrío. El pueblo asunceño, con expectativas sombrías, aguardaba la anunciada confirmación del triunfo de un cuestionado candidato presidencial del Partido Colorado, en lo que serían las segundas elecciones libres desde la huida a Brasil, en 1989, del dictador Alfredo Stroessner (1912-2006).

El millonario había amasado — según sus detractores— una fortuna

mal habida durante la construcción de la represa binacional de Itaipú, cuyas aguas taninas del río Paraná benefician tanto a Brasil como a Paraguay. Ambos países comparten esas aguas adormecedoras, como un chamamé que da paz. Él, como decía su esposa, supo juntar guaraníes y reales como para comprar la presidencia de la república. Fue el segundo mandatario de la democracia, tras los 35 años de gobierno del patriarca Stroessner en esa nación agroforestal, donde había 4.5 cabezas de ganado por habitante, y donde comer carne era tan obligatorio como hablar guaraní.

Juan Carlos Wasmosy, ingeniero de profesión, además de conocer de estructuras, sabía que para que redituaran había que acomodarlas. Siguió los ejemplos del dictador. No dudó en pasar a la historia como el cuadragésimo cuarto gobernante del Palacio de López —una estructura neoclásica a orillas del río Paraguay, construida en 1892— donde cadetes grotescos custodian el centro de gobierno.

Tras el paso del primer gobierno del destape, encabezado por el general Andrés Rodríguez —quien asumió las riendas civiles luego de que su consuegro Stroessner le heredara la presidencia y también a su hija, una bella paraguaya

que seguía mandando— cada año, el 3 de noviembre a las 5:00 de la mañana, ella esperaba con emoción el estallido de los cohetillos “brasileros” para celebrar el cumpleaños del dictador. Para muchos, sin embargo, esa espina penitente es un recuerdo de terror: 35 años que aún pesan, como bien me dijo el defensor de derechos humanos Martín Almada, primer preso político de la dictadura.

Se escapó del trueno Aquellos comicios del 9 de mayo de 1993 estuvieron cuestionados desde el inicio, no solo por la imposición de Wasmosy dentro de sus filas conservadoras, sino también por la oposición del Partido Liberal y la reprimida izquierda. El hecho de haber comprado la precandidatura en el Partido Colorado —aún bajo la influencia de Stroessner y su familia— y luego haber cometido fraude en las elecciones nacionales, generó descontento y el cuestionamiento de la sociedad y de una prensa que luchaba por ser más independiente. Declarado vencedor el 11 de mayo, y minutos después de que la guardia presidencial ocupara su mansión, con la venia de la Embajada estadounidense, los periodistas interrumpieron la clásica siesta paraguaya en su lujosa residencia

—dotada de instalaciones deportivas, asaderas, fuentes y extravagancias, incluido un pararrayos en el campo de basquetbol— para que ofreciera sus primeras declaraciones. El empresario accedió, incluso ante este humilde corresponsal de la agencia Notimex.

Sentados alrededor de la chimenea, Wasmosy dijo: “Bueno, chera’a (amigos), arranquemos con la historia”. La primera pregunta fue del reportero Andrés Martínez, de RadioPrimerodeMarzo, quien, al estilo franco de los paraguayos, le soltó: “Presidente, se dice que vos hiciste fraude en las internas y en las nacionales”.

Enfurecido pero sonriente, el flamante gobernante electo espetó: “¡A mí que me parta un…!”. En ese momento, como acto de justicia divina, un poderoso rayo cayó sobre el pararrayos de la cancha de basquetbol, a pocos metros de la conferencia. El impacto eléctrico sacudió a los comunicadores: las cámaras Betacam cayeron de los hombros, los micrófonos volaron y hasta las grabadoras de mano se apagaron. A los pocos segundos, su escolta presidencial entró asustada y amenazante para resguardar al nuevo mandatario.

Wasmosy nunca pudo terminar la frase desmentidora. Pero, por poco, nos parte un rayo.

Hugo Sergio Del Aguila Fotos:IA y redes
Juan Carlos Wasmosy recibe el mando del general Andrés Rodríguez, en 1993.

ONAF 2025: Excelencia en clave latinoamericana

El Segundo Encuentro de la Orquesta Nacional de Artistas en Formación (ONAF), que se celebró del 17 al 24 de agosto en Salamá, Baja Verapaz, no solo representa un esfuerzo logístico y cultural de gran escala. Es, ante todo, una apuesta por la excelencia técnica y la formación integral de jóvenes músicos guatemaltecos. Bajo el título “HERENCIA –Homenaje a la Música Latinoamericana–, el evento propone un repertorio exigente, diverso y profundamente simbólico.

Desde el punto de vista técnico, el programa de ONAF 2025 exige a los intérpretes dominar una amplia gama de estilos, articulaciones y dinámicas. Libertango, de Astor Piazzolla, por ejemplo, requiere un manejo preciso del ritmo sincopado y del fraseo característico del nuevo tango, con énfasis en la tensión armónica y la expresividad dramática. En contraste, el Danzón No.2,de Arturo Márquez, demanda una comprensión profunda del rubato y del carácter danzable, con secciones que alternan entre lirismo y brillantez rítmica.

La inclusión de obras como TicoTico, de Zequinha de Abreu, y NosehabladeBruno, de Lin-Manuel Miranda, introduce elementos de virtuosismo técnico y teatralidad, respectivamente. En el caso de Tico Tico, los pasajes rápidos y las modulaciones requieren agilidad digital y precisión en la ejecución. Nosehabla deBruno,por su parte, plantea desafíos de sincronización, interpretación vocal-instrumental y manejo de texturas modernas.

El repertorio nacional, con piezas como Rio Polochic de Rodolfo Narciso Chavarría y Soy de Zacapa de José Ernesto Monzón, permite explorar la riqueza tímbrica y rítmica de la música guatemalteca. Estas obras no solo fortalecen la identidad cultural de los intérpretes, sino que también exigen una lectura estilística cuidadosa, especialmente en lo que respecta al uso de instrumentos tradicionales y la adaptación orquestal de géneros populares.

Desde el punto de vista pedagógico, el encuentro se estructura en torno a clases magistrales, talleres instrumentales, ensayos seccionales y generales. Este enfoque permite trabajar aspectos técnicos específicos —como afinación, balance, articulación y dinámica— antes de integrar las secciones en el contexto completo de la orquesta. La participación de directores como Nadia Hernández, Vinicio García, Carlos Real, Emanuel Juárez y Marvin Alvarado garantiza una dirección plural, con enfoques diversos que enriquecen la experiencia formativa.

La orquesta, compuesta por 80 músicos seleccionados por audición —de todas las instituciones musicales que forman parte de la Dirección de Formación Artística de la Dirección General de las Artes del Ministerio de Cultura y Deportes— representa una muestra del talento emergente en todas las regiones del país. El hecho de que los conciertos se realicen en escenarios como el Palacio Nacional de la Cultura, el Polideportivo Municipal de San Miguel Chicaj y la Escuela Federal de Salamá refuerza el compromiso de descentralizar el acceso a la música sin sacrificar el nivel técnico ni artístico.

ONAF 2025 no es solo una celebración de la música latinoamericana. Es una plataforma de formación rigurosa, incubadora de talento y una muestra de que la técnica y la emoción pueden —y deben— convivir en armonía. Porque formar músicos no es solo enseñarles a tocar: es enseñarles a escuchar, a interpretar y a construir país desde el pentagrama.

Nicolás

conquista corazones

Desde que llegó al hogar de Julissa Rojas, Nicolás no solo se convirtió en un integrante más de la familia, sino en la fuente de paz, amor y compañía incondicional. Con su ternura y su carácter noble, este peludo ha transformado la vida de quienes lo rodean, dejando huellas imborrables entre juegos, travesuras y momentos de complicidad.

¿Cómo llegó Nicolás a su casa y por qué tiene ese nombre?

Un amigo es dueño de la mamá y nosotros teníamos al papá; ellos se conocieron en el 2017 y tuvieron una camada de 12 cachorros. Un vecino iba a ser su dueño, pero al momento de conocerlo, me miró con sus ojitos tiernos, me dio un beso con su nariz fría y de inmediato me enamoré. No tuve el valor de entregarlo y sin dudarlo, en instantes le llamé Nicolás.

¿Podría describir a su mascota en tres palabras y por qué?

Tiene una nobleza inmensa; le encanta jugar con los niños, con ellos es especialmente tolerante y cariñoso y le gusta ser el centro de atención en todo momento.

¿Ha cambiado su vida?

Desde el momento que Nicolás llegó a casa, todo cambió significativamente, pues llenó de alegría y amor nuestros días con su manera tan especial de ser. Es nuestro consentido, no puedo imaginar vivir sin él, me llena de mucha paz.

¿Cree que lo entiende?

Sin duda alguna, Nicolás entiende a cabalidad todo lo que le decimos y lo que pasa en su entorno. En ocasiones hasta llega a responder con un ladrido, al punto de que podemos mantener una conversación.

¿Cuál ha sido su peor travesura?

Cuando era un cachorro de apenas seis meses, fue atraído por el irresistible olor de la cena de Navidad. Aprovechando un descuido, se acercó sigilosamente a la mesa y, con toda la picardía que lo caracteriza, se llevó la pierna entera. La devoró con tal entusiasmo que, al descubrirlo, no sabíamos si reír por su ingenio o enojarnos por quedarnos sin cena.

Mundo animal

Entre tazas y acordes

Proyecto Poporopo. Un espacio donde conviven arte contemporáneo y la gastronomía, abre de lunes a jueves desde las 17:00 horas, y los fines de semana, desde las 15:00 hasta entrada la madrugada. Queda en la 4a.calle, entre 8a. y 9a. avenidas, zona 1.

Espacios que alimentan el arte y la cultura de la ciudad

Isa Enríquez

Fotos: Danilo Ramírez y Mario León

Hay combinaciones que son un acierto seguro, como el café con pan dulce, una cerveza en el estadio… y, por supuesto, la música acompañada de buena comida. En la ciudad de Guatemala existen muchos rincones que han perfeccionado esta

Rayuela. Un clásico del Centro Histórico, abre sus puertas desde el mediodía. Ideal para almuerzos culturales y tardes bohemias que se alargan hasta la noche. Está ubicado en la 6a. avenida, entre 3a. y 4a. calles, zona 1.

Guatemala, viernes 29 de agosto de 2025

fórmula y se han convertido en mucho más que cafeterías o bares, pasando a ser espacios culturales alternativos, verdaderos refugios para la creación y la expresión artística.

Trovajazz, Rayuela, Proyecto Poporopo, La Esquina del Jazz y La Cueva del Cantor son ejemplos de cómo un local puede transformarse en un escenario para la trova, el jazz y el arte independiente. No solo ofrecen un menú gastronómico, sino también una carta cultural, con noches de música en vivo de diferentes géneros que cruzan generaciones.

Estos lugares, de los que tienen más afluencia de público, han mantenido viva la tradición de tertulias y encuentros culturales, herederos de los movimientos de arte latinoamericanos, donde el arte no se consume como un lujo, sino que se comparte, se debate y se vive. Son lugares donde el público se encuentra con los creadores cara a cara, donde cada mesa puede ser testigo de un acorde improvisado o de una melodía clásica.

La Cueva del Cantor. El refugio nocturno de la trova, abierto de jueves a sábado, a partir de las 19:00 horas para recibir a quienes buscan música y bohemia. Ubicada en la avenida Simeón Cañas, 4-82, zona 2.

La Esquina del Jazz. Ícono de la Sexta Avenida, combina café, comida y música. Abierto de lunes a miércoles, de 12:00 a 21:30 horas, y jueves a sábado hasta las 22:00. Se localliza en la 6a. avenida y 2a. calle, zona 1 capitalina.

Trova Jazz. Ubicado en Cuatro Grados Norte, es el lugar más conocido y visitado no solo por los amantes del jazz, sino que en su escenario, se presentan numerosos grupos de la trova nacional e internacional. En ese lugar, como en los demás, se degustan entradillas y platillos predilectos del público. Queda la en vía 6, 3-55, zona 4.

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