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Un espacio para navegar por la intimidad de

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Leonora Carrington

Guatemala, 16 de abril de 2021 Año 8 No. 363


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Guatemala, viernes 16 de abril de 2021

Editorial A Leonora Carrington, la extranjería le venía de nacimiento. Nació extranjera, por así decirlo. Su verdadera ciudadanía estaba afincada en el mundo de los gnomos y los duendes. Era el suyo un espíritu efervescente que instalaba su curiosidad en los lugares y resquicios de lo real más insospechados. Puede afirmarse de ella que fue una alquimista de tiempo completo, que combinaba los más inusitados elementos extraídos a lo largo de su vida de la materia que, arremolinada, transitaba incansable entre el sueño y la vigilia, entre el sosiego y el exilio. Su impulso creativo se abrió camino, ahí donde los abismos la hacían sentir en casa.Sus pinceles reinventaron el mundo a medida que lo recorrían, a medida que lo descubrían. Sus composiciones fotográficas, verdaderos guiños realistas, en verdad apuntaban al mundo no

J. W. Goethe

Las afinidades electivas L TEMA de este libro es digno exponente de un siglo y de un hombre universales: ¿Es posible que en el mundo de la pasión y en el de toda moral existan atracciones “electivas”, como las que rigen la trabazón de ciertos elementos químicos? A partir de este supuesto (que define a un hombre apasionado por la ciencia y aun enamorado del amor) y al comienzo de su madurez literaria, antes de escribir el Wilhem Meister y el segundo Fausto, Goethe intenta y logra superar en esta novela las contradicciones entre naturaleza y cultura, entre drama humano y proceso espontáneo de la materia viva.

explícito de los símbolos ocultos. Un mundo que, como ella, se abría paso a dentelladas en el presente para desembocar en la fresca incertidumbre del futuro. En suma, no solo retrató lo que vio sino creó un mundo a su imagen y semejanza: suave en sus oscuridades, y duro y casi brutal en su esperanza.

DIRECTORIO

Directora General: Silvia Lanuza Subdirector General Técnico: Víctor Valenzuela Coordinador: Francisco Chinchilla Edición: Otoniel Martínez Diseño Gráfico: Sulhema Pacheco Digitalización: Freddy Pérez

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Semblanza Séneca

Inca renombrado

Gómez Suárez de Figueroa, renombrado como Inca Garcilaso de la Vega a partir de 1563, nació en Cuzco, Gobernación de Nueva Castilla, el 12 de abril de 1539 y falleció en Córdoba, España, el 23 de abril de 1616. Fue un escritor e historiador de ascendencia hispano-incaica nacido en el territorio actual del Perú. Se le considera el primer mestizo racial y cultural de América que supo asumir y conciliar su herencia indígena americana con la española.

El filosofo latino Séneca, notable representante del estoicismo, nació el 4 a.C. en Corduba hoy Córdoba, España. Fue hijo de Helvia Paulina y del retórico romano Marco (Lucio) Anneo, más conocido como Séneca el Viejo, que también fue procurador imperial. Tuvo dos hermanos, Mela, padre del poeta Lucano y Novato, más conocido como Galión, gobernador de Acaya. Se educó en Roma, donde recibió amplia educación, ejerció como abogado y después de ser nombrado Cuestor ingresó en el Senado Romano. Se casó dos veces; la segunda con Pompeya Paulina. Sus dotes oratorias atrajeron las envidias del emperador Calígula, que se consideraba el mejor orador del Imperio, y solo se libró de morir por la tisis que padecía, lo que hizo pensar que viviría poco. Después de cursar estudios de Retórica y Filosofía en Roma, Séneca, fue profundamente influido por las enseñanzas de los estoicos, cuya doctrina desarrollaría en lo sucesivo. Su obra constituye la principal fuente escrita de filosofía estoica conservada hasta la actualidad. En el 49 d. C. Séneca se convirtió en pretor y fue designado tutor de Nerón, hijo adoptivo del emperador Claudio. Cuando murió Claudio, en el 54, Nerón fue el nuevo emperador. La moderación de los cinco primeros años de su mandato fueron en gran medida resultado de la influencia de Séneca y Sexto Afranio Burro (muerto en el 62), jefe de la guardia pretoriana. Hacia el año 62, Séneca perdió su influencia sobre el emperador. Después de la muerte de Agripina, Nerón se entregó a toda clase de excesos y pronto mostró desapego hacia su maestro. La gran fortuna que Séneca había logrado acumular despertó los celos de Nerón, que intentó infructuosamente envenenarlo. Apartado de la vida pública, Séneca se dedicó plenamente a escribir y a estudiar filosofía. En el 65 se vio involucrado en una conspiración para asesinar a Nerón, liderada por el plebeyo Cayo Calpurnio Pisón. Por orden del emperador, se suicidó ese mismo año en Roma, después de un banquete conversando tranquilamente con algunas personas mientras salía sangre de sus venas. Su esposa Paulina quiso imitar su ejemplo y suicidarse también, pero el emperador no lo permitió y ordenó que se le restañaran las heridas. De la obra poética de Séneca han llegado hasta nosotros diez tragedias, de las cuales ocho parecen en efecto de su autoría: Fedra, Las troyanas, Las fenicias, Medea, Hipólito, Edipo, Agamenón y Hercules Furioso. Hércules en el Eta es de dudosa atribución y Octavia es apócrifa.


Guatemala, viernes 16 de abril de 2021 Fotos: Archivo

Los confinamientos han sido una prueba difícil para muchas parejas.

¿Intimidad constante y continua? Margarita Rodríguez* STE planteamiento de la reconocida socióloga francoisraelí Eva Illouz apunta a que, de hecho, hemos concebido nuestras casas no tanto para vivir, sino “como un lugar al que volvemos”. Y es que la crisis desatada por el nuevo coronavirus nos ha permitido apreciar cuán importante es el ámbito público en nuestras vidas privadas. “La idea de intimidad y de pareja que tenemos se basa, en gran medida, en la posibilidad de que los dos géneros conduzcan sus vidas fuera de los confines del hogar”, dice la profesora de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales (Ehess) de París y de la Universidad Hebrea de Jerusalén. “Muchas de estas relaciones se fundamentan en el hecho de que los hombres y las mujeres toman caminos diferentes durante el día”. En la mayoría de los casos, cada miembro de la pareja se va por su lado, ya sea que cada uno tenga un trabajo o que uno se quede a cargo del hogar o del cuidado de los niños, lo cual implica, por ejemplo, salir para llevarlos a la escuela. “Y, después, en la noche se reúnen.” Pero los confinamientos impuestos para evitar la propagación del virus han borrado las condiciones que permiten que eso suceda.

“La casa sin la esfera pública” puede llegar a ser una experiencia “extremadamente opresiva”. La intimidad

Illouz es autora de varios libros, entre ellos, Why Love Hurts: A Sociological Explanation (Por qué duele el amor: una explicación sociológica) y Cold Intimacies: The Making of Emotional Capitalism (Intimidades congeladas. Las emociones en el capitalismo). En 2019, publicó The End of Love: A Sociology of Negative Relations ( El fin del amor: una sociología de las relaciones negativas), que es “la culminación de un estudio de dos décadas sobre las formas en que el capitalismo y el mundo moderno han transformado nuestra vida emocional y romántica”, señala Oxford University Press. En la obra, la académica plantea cómo grandes fuerzas colectivas dan forma a nuestras

experiencias privadas. La autora sostiene que la crisis desencadenada por el coronavirus es otra muestra del impacto de las fuerzas macrosociales en nuestra intimidad. “Lo que más he observado es que lo que llamamos casa, la esfera privada y doméstica, necesita desesperadamente de la esfera pública de los amigos, del trabajo, de las calles para poder cumplir su función”, indica. “De repente, los padres se dieron cuenta de cuánto las escuelas apoyan, desde afuera, a las familias. Pero también nos hemos dado cuenta de que la intimidad constante y continua no es soportable para la mayoría de las parejas”.

“Soportable”

De acuerdo con la autora, “la crisis sanitaria nos ha hecho derrumbarnos en nuestras propias casas”. “Ha transformado el hogar en un frente de guerra (de la pandemia), pero la mayoría de las casas en todo el mundo no están equipadas para eso”, reconoce. “En cierta forma, lo que he aprendido es que necesitamos la sociabilidad con amigos, extraños, conocidos, más o tanto como la intimidad con otra persona”. En una entrevista con la periodista austriaca Tessa Szyszkowitz, transmitida en YouTube


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el 10 de junio, la socióloga reflexionó sobre los confinamientos y sobre cómo “el hogar es soportable para muchas parejas solo si tienen la posibilidad de tener caminos diferentes en el día”. Dijo que en muchos casos, la violencia doméstica había aumentado “tremendamente” y que hombres y mujeres habían vuelto a sus “papeles tradicionales”, lo cual mostró que las mujeres son “abrumadoramente” las responsables de las tareas del hogar.

Entre fuerzas

Illouz dice que no cree que en algún momento nos hayamos eximido de las fuerzas públicas, pese a que “hemos desarrollado una mitología muy poderosa del hogar y de la intimidad como si estuvieran protegidos de las fuerzas externas”. Lo cierto es que “esas fuerzas nos hacen lo que somos”: tanto dentro como fuera de nuestras casas, somos quienes somos porque participamos de una cultura pública. En términos inmediatos —ejemplifica—, las personas que se han quedado sin trabajo o las que han sido desalojadas de sus casas porque no pueden pagar el alquiler, “¿son objeto, dentro de sus hogares, de la actuación de fuerzas externas que no controlan? Claro que lo son”. “Esta crisis sanitaria nos ha demostrado cuán profundamente dependientes somos de la sociedad en la que vivimos”. Y también cuán sociables somos.

Las apariencias

“Ser sociable significa vivir en un mundo de apariencias”, señala la experta. Las apariencias entendidas como “el trabajo que hago en mi cuerpo para aparecer de cierta manera frente a otras personas”. Reconoce que tienen “mala prensa” porque las asociamos con la superficialidad cuando, de hecho, son de muchas maneras “la esencia de la sociabilidad”. “Lo que se nos ha robado durante esta pandemia, por tener que quedarnos en casa, es precisamente la posibilidad de tener estas relaciones superficiales, que se basan en la forma en la que nos presentamos”. Para la experta, maquillarse o vestirse de forma elegante es

una muestra de que lo hacemos por algo más. “Hace un año, en Australia, se viralizaron unas fotos de gente que se vestía con ropa de gala, usaba maquillaje y joyas hermosas para sacar la basura, porque eso era lo único que se les permitía hacer”. “Las imágenes se volvieron virales porque expresaban esa necesidad fundamental que tenemos de aparecer frente a los otros”. “Estar frente a tu computadora, en tu casa, trabajando en pijama puede darte comodidad, pero creo que no es una sensación que dura porque se transforma rápidamente en algo sin estructura, carente de un mundo de apariencias”.

El elemento arquitectónico

Los apartamentos modernos, dice Illouz, no están concebidos para que la gente se quede “todo el tiempo” adentro. “Y dado que los precios de los inmuebles en casi todas las ciudades del mundo han aumentado considerablemente, la mayoría de la gente vive en lo que llamaríamos casas pequeñas o medianas”. “La arquitectura urbana en los suburbios es tal que no muchos apartamentos tienen terrazas, balcones o contacto con la calle”. Muchos viven en espacios mucho más reducidos que los que habitaron sus antepasados. La académica aclara que no quiere decir que esos lugares sean peores, pues, teniendo en cuenta otros criterios, probablemente las casas de nuestros antepasados eran de menor calidad. Pero lo que parece ser una constante en las ciudades es que las viviendas tienden a ser más pequeñas. “Estas casas fueron concebidas más o menos como lugares a los que se vuelve a dormir” tras hacer la jornada laboral afuera. “Creo que gran parte de lo que llamamos el hogar moderno se basa en realidad en la existencia de una vasta esfera pública conformada por el trabajo y la escuela, que hace posible la interacción en el mismo”. La experta reflexiona, por ejemplo, sobre testimonios de madres a quienes les costó manejar los periodos en los que sus hijos se tuvieron que quedar en casa tras el cierre de las escuelas.Algunas hasta llegaron a sentir que no

Eva Illouz es profesora universitaria, autora de varios libros y ha sido premiada por sus aportes a la investigación de la sociología cultural, de las emociones y del capitalismo. También ha estudiado el efecto del consumismo y de los medios de comunicación en los patrones emocionales.

eran buenas madres. “Estas son las razones por las que creo que la casa puede experimentarse como algo extremadamente opresivo, porque de hecho no se concibe en absoluto como un lugar en el que realmente vivimos. Se concibe como un lugar al que volvemos”.

Expresar el afecto

En marzo de 2020, Illouz escribió, en la revista Nueva Sociedad, el artículo titulado El coronavirus y la insoportable levedad del capitalismo. Entre varios temas, reflexionaba sobre cómo ante la pandemia se requiere de “una forma novedosa de solidaridad mediada por el distanciamiento social”, lo cual aumenta la sensación de crisis. Una solidaridad, señalaba, entre las generaciones más jóvenes y las mayores, “entre alguien que ignora si puede tener la enfermedad y alguien que puede morir a causa de lo que el primero desconoce, entre alguien que puede haber perdido su empleo y alguien que puede perder la vida”. Y asomó su propia experiencia: “Llevo ya muchas semanas en confinamiento y el amor del que mis hijos me han colmado ha consistido en dejarme sola”. “Esta solidaridad demanda aislamiento, y de ese modo fragmenta el cuerpo social en unidades lo más pequeñas posibles, lo que vuelve difícil organizarse, encontrarse y comunicarse, más allá de las interminables bromas y videos que se intercambian en las redes sociales”. Y es que la sociabilidad — decía — se volvió indirecta.

El cuidado en otra clave

De la noche a la mañana, escribió la autora, el mundo “se vació de su familiaridad”, se transformó en algo que nos es ajeno. “Sus gestos más reconfortantes — el apretón de manos, los besos, los abrazos, la comida compartida— se transformaron en fuentes de peligro y angustia”. Nos hemos tenido que familiarizar “con las extrañas reglas y rituales” del distanciamiento social. En una entrevista con la organización Jewish Culture in Sweden (Cultura Judía en

Varias familias en diferentes partes del mundo han experimentado violencia doméstica en medio de los confinamientos.


Guatemala, viernes 16 de abril de 2021 Fotos: Archivo

Estamos aprendiendo a vivir con las nuevas normas del distanciamiento social para proteger a los seres queridos.

Con los confinamientos, las familias han convertido sus casas en sitios en los que se funden diferentes actividades: la escuela, el trabajo, el entretenimiento, el descanso, entre otras.

Psicólogos y expertos en salud mental han expresado su preocupación de que la pandemia esté desencadenando una epidemia de soledad debido a los confinamientos.

La pandemia está haciendo que se creen nuevas dinámicas al momento de socializar. Suecia), transmitida por YouTube el 18 de junio, Illouz planteaba que se está dando una especie de inversión de las categorías del cuidado. Y es que hasta ahora relacionábamos el cuidado con la cercanía física, pero la pandemia nos ha planteado que la clave para protegernos mutuamente es alejarnos.

La forma de amar

Al preguntarle si cree que la crisis por el coronavirus está cambiando la forma en que

amamos, la profesora dice que es demasiado pronto para decirlo. Lo que sí ha reforzado, cree, es una división entre solteros y casados. “Esta diferenciación existía, pero la (crisis la) ha dejado muy clara porque los solteros, creo, podrían estar mucho más privados del sexo, de la sexualidad y de los encuentros”. Las reglas de cómo nos involucramos en una relación están cambiando y surge la necesidad de hacer preguntas sobre la otra persona y su cuerpo. Son interrogantes —”¿cuánto riesgo corro?” — que ya se hicieron los miembros de la comunidad homosexual en los 80 y 90, cuando apareció el VIH, el virus que causa el sida. Entonces “se manejó muy bien y con bastante rapidez, porque nos dimos cuenta de que si usábamos condones estábamos más o menos seguros. Pero ese no es el caso del SARS, porque no es tan fácil protegerte de un virus respiratorio”, explica. Y a estas interrogantes se les suma ahora cuestionamientos de otra dimensión y que antes no se planteaban, como por ejemplo: “¿Hasta qué punto le puedo pedir al otro que maneje el riesgo de la misma manera en la que lo hago yo?”. Esto hará, posiblemente, que los encuentros casuales no sean tan libres y que se generen nuevas tensiones porque las personas no siempre concuerdan con los niveles de precaución, reflexionaba la autora en la entrevista con Jewish Culture in Sweden. Y esa tensión también estará presente en los hogares: “dos personas que viven juntas ¿en qué se comprometen exactamente?”. “Piensa en una casa donde una persona es vulnerable, de alto riesgo. ¿Qué implicaciones tiene exactamente eso en los demás miembros? “Piensa en una doctora casada con un diabético”. Surge un nuevo conjunto de preguntas que tienen que ver con nuestra forma de vivir, de comportarnos, de interactuar.

La paradoja del mundo hiperconectado

En septiembre de 2019, Illouz escribió en el blog de Oxford University Press el artículo Why love ends. Allí se hizo eco de lo que Julianne HoltLunstad, profesora de psicología de la Universidad Brigham Young de Estados Unidos había señalado en 2017: “Muchas naciones de todo el mundo sugieren ahora que nos enfrentamos a una ‘epidemia de soledad’”. Illouz había identificado un “cambio cultural” en las decisiones que muchas personas habían estado tomando, que se manifestaba en establecer relaciones efímeras. Y es que en la modernidad hiperconectada en la que vivimos, “la no-formación de vínculos se convierte en un fenómeno sociológico en sí mismo”, escribió. “Si el modernismo temprano y alto estuvieron marcados por la lucha para que se dieran ciertas formas de sociabilidad, en las que el amor, la amistad, la sexualidad estuvieran libres de restricciones morales y sociales, en la modernidad interconectada la experiencia emocional parece evadir los nombres de las emociones y las relaciones heredadas de épocas en las que eran más estables”. Así, “las relaciones contemporáneas terminan, se rompen, se desvanecen, se evaporan y siguen una dinámica de elección positiva y negativa, que entrelaza vínculos y no vínculos”. La autora hizo esas observaciones muchísimo antes de que se desatara la pandemia que ha tenido efectos devastadores en millones de personas. Psicólogos y expertos en salud mental han expresado su preocupación de que la misma pandemia esté desencadenando una epidemia de soledad, no solo entre quienes se han tenido que aislar más rigurosamente, como los adultos mayores, sino entre adolescentes y jóvenes. *BBC


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DCA, 12 de abril de 1937.- Nació el 6 de febrero de 1478 en Cheapside, Londres. Entró de paje al servicio del cardenal Morton, quien recomendó su ingreso en Oxford, donde cursó estudios de literatura y  filosofía. En 1504 fue elegido miembro del Parlamento. Fue Under-Sheriff de Londres y ganó prestigio por sus conocimientos legales. En1513 publicó Historia del Rey Ricardo III, y durante su estancia en Flandes escribió en latín su obra maestra: Utopía. En 1517 fue miembro del Consejo del Rey y re-

Tomás Moro

nunció a sus otros cargos. Fue nombrado Caballero, Speaker de la Cámara de los Comunes, canciller del Ducado de Lancaster y High Steward de las Universidades de Oxford y Cambridge. Moro presentó su dimisión como canciller y perdió privilegios y cargos. El 1 de julio de 1535 fue acusado de traidor por negarse a atribuir al rey su justo título de jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra. En el juicio se hizo cargo de su propia defensa. Tomás Moro fue ejecutado el 6 de julio de 1535. Su cabeza fue hervida, cla-

vada en un palo y exhibida en el puente de Londres y, tras ser recuperada por su hija Margarita, sepultada en San Dunstand, actualmente iglesia protestante. Su cuerpo primero fue enterrado en el recinto de la Torre para luego ser arrojado a una fosa común. Beatificado en 1886 por el papa León XIII; Pío XI lo canonizó en 1935 como mártir; Juan Pablo II en 2000 lo declaró el santo patrón «de estadistas y políticos». Desde 1980, la Iglesia de Inglaterra le recuerda litúrgicamente como mártir de la Reforma.


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Reporte en V

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Un espacio para navegar por la intimidad de

Leonora Carrington

Ciudad de México n cigarrillo a medio fumar frente a una taza de té en la cocina, fotografías de la reina Isabel II en un ropero, cremas de baño que usaba para cuidarse o un libro dedicado por Octavio Paz en un estante exhiben la cara más íntima de la pintora Leonora Carrington en su Casa Estudio, recién terminada de restaurar en la Ciudad de México. “Las cosas que nosotros tenemos, que nosotros heredamos y con las que decidimos acompañarnos hablan mucho de nosotros mismos. Cuando la gente venga aquí va a poder completar una figura de Leonora que quizá no se conoce del todo”, dijo Alejandra Osorio, directora Académica y Cultural de la coordinación general de Difusión de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), organismo a cargo de la rehabilitación de la vivienda. En la calle de Chihuahua 194, en la colonia Roma, ahora uno de los puntos más cosmopolitas de la capital mexicana, vivió durante 60 años Leonora Carrington (1917-2011), de origen británico y nacionalizada mexicana. Durante ese

La restauración de esta Casa Estudio en Ciudad de México completa la figura de la pintora surrealista. tiempo sufrió y disfrutó de su vida familiar con su esposo, Emérico Weisz, y sus hijos, Gabriel y Pablo.

Deseo de conservar vida

La vivienda, que fue adquirida por la UAM en 2017 con el objetivo de conocer parte de la intimidad de la artista surrealista y crear un lugar de visita y estudio, se encontraba llena de objetos que pertenecieron a la familia y que atesoran una parte importante de la esencia de la pintora y escritora. Pablo, uno de sus hijos, deseaba conservar esta esencia y compartirla con los mexicanos, un pueblo que despertó la imaginación de la artista y en el que falleció

Objetos que pertenecieron a la familia demuestran la esencia de la pintora surrealista.

cuatro años después que su esposo húngaro, a quien apodaba Chiki, y quien pasó sus últimos días en la misma casa. Durante tres años, los responsables del proyecto mantuvieron constantemente la comunicación con Pablo, quien vive fuera de México, pero también realizaron entrevistas, recogieron testimonios, visualizaron imágenes y analizaron fotografías, entre muchas otras cosas, para reconstruir cada detalle de la vivienda, tal y como estaba en los últimos años de vida de Carrington. También tuvieron que tomar decisiones complejas para encontrar el equilibrio entre llevar a cabo las reparaciones que la casa necesitaba y convertirla en un espacio cultural accesible, y mantener la identidad del edificio. “De manera principal queríamos preservar la esencia de la casa cuando Leonora la habitaba. Eso fue importantísimo”, explicó Francisco Mata Rosas, coordinador general de Difusión de la UAM.

Inventario casi infinito

Pero una de las partes más importantes, laboriosas e interesantes del trabajo fue crear Fotos: EFE

Fotografías y libros son algunos de los aspectos que se pueden observar en la Casa Estudio Leonora Carrington.


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Viernes

un inventario de los no menos de 1 mil 800 objetos que encontraron en la casa, proceso que se llevó a cabo desde junio hasta diciembre de 2019 por un equipo de entre 5 y 10 personas, dependiendo de las necesidades. Entre todas, inventariaron objeto por objeto, se hizo un registro fotográfico, se hizo una ficha de cada uno de ellos y se examinaba por si había algún tipo de hallazgo “especial”, como podrían ser inscripciones, dedicatorias o fotografías en medio de un libro o cuaderno. “Duró alrededor de seis meses y fue un proceso que nos permitió saber exactamente qué teníamos en la casa, en términos de documentos, fotografías, archivos clínicos, la historia de las ventas, de los préstamos que se hizo de la obra de Leonora, cartas que le llegaban, algunas que terminó no mandando...”, relató Osorio.

Una mujer normal

Una inscripción en la mesa del salón en la que se lee “Leonora + Chiki”, que talló un amigo de la pareja con un picahielos, o fotos junto a sus hijos y sus mascotas en un mueble de la cocina, la recuerdan como una mujer normal. Más allá de lo enigmático de su arte y de los enredos y curvas en los que se enfrascaba su obra, Leonora vivía como una persona más. No tiraba a la basura sus lentes rotos, que permanecen en una estantería del baño, y mantenía sus delantales para pintar desde hacía años. “Este espacio de intimidad, saber en qué libros se inspiraba, de dónde venía la idea de las espirales y las figuras elípticas, esas respuestas están aquí”, determinó Osorio. La Casa Estudio se podrá visitar de manera cibernética y con acceso a visualización de objetos en tres dimensiones. Cuando la pandemia lo permita, esperan poder recibir a grupos para visitas guiadas y así, por fin, formar parte del acervo museístico de la Ciudad de México, aunque para ellos la casa se aleja del concepto “museo”. “Para nosotros no es un museo, usamos la figura de casa estudio entre muchas otras razones porque para nosotros es un proyecto académico y cultural, en la misma proporción”, especificó Mata Rosas, quien destacó la importancia de que, en crisis como la actual, la universidad pública fomente la cultura.

Carrington vivió en esta casa de la colonia Roma durante 60 años.

La obra plástica de Carrington se encuentra en espacios como el Museo de Arte Moderno y el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México.

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Contando el tiempo

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El virus de la ira

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“No le tengas miedo al koro”, advertía el titular del diario Straits Times del 7 de noviembre de 1967. Se publicó días después de que un fenómeno muy peculiar se extendiera por Singapur. Zaria Gorvett*

ILES de hombres se habían convencido repentinamente de que sus penes se estaban haciendo cada vez más pequeños, y de que eso los iba a terminar matando. El pánico se apoderó de ellos rápidamente. Trataban de salvar desesperadamente sus genitales, usando cualquier cosa que tuvieran a mano: gomas, pinzas para la ropa, cuerdas. Médicos locales sin escrúpulos se hicieron de oro, recomendando inyecciones y remedios tradicionales.En las calles se decía que la repentina reducción era causada por la carne de cerdos vacunados en un programa gubernamental. Las ventas de tal carne se desplomaron rápidamente. Pese a que los funcionarios se apresuraron a tratar de explicar que se trataba únicamente de “miedo psicológico”, el pánico aumentó.

¿Por qué ciertos males mentales solo existen en algunos lugares?

Al final, más de 500 personas buscaron tratamiento en hospitales públicos. Pero el miedo a perder genitales es más común de lo supuesto. Se nombra con bastante frecuencia, en ciertas culturas de todo el mundo. En el sudest e asiático y en China, es bastante habitual que incluso tenga un nombre, koro, posiblemente derivado de la palabra javanesa (de la isla de Java, Indonesia) para decir “tortuga”, y que se refiere a su aspecto cuando retraen sus cabezas en sus caparazones. La historia del koro se remonta a varios miles de años, pero el brote más reciente ocurrió en 2015, en el este de India. Afectó a 57 personas, incluidas ocho mujeres, para quienes tiende a manifestarse como un miedo a que sus

¿Qué podemos aprender de las llamadas enfermedades “intraducibles”?

pezones se retraigan dentro del cuerpo. El koro es considerado un síndrome ligado a la cultura, una enfermedad mental que solo existe en ciertas sociedades. Y no es la única.

Trastornos “intraducibles”

Durante décadas, los trastornos “intraducibles” se estudiaron como meras curiosidades científicas, que existían en ciertas partes del mundo. Las enfermedades mentales occidentales, por otro lado, se consideraban universales, y se podía garantizar que cada problema “auténtico” lo encontrarías en las páginas sagradas de la biblia psiquiátrica estadounidense, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (más conocido como DSM, por sus siglas en inglés). Actualmente los científicos se están percatando cada vez más de que esto no funciona así. En la meseta central de Haití, hay personas que a menudo se enferman de reflechi twòp, o “pensar demasiado”, es decir, reflexionan sobre sus problemas hasta el punto de que apenas pueden salir de casa. En Corea del Sur, existe el hwa-byung, cuya traducción aproximada sería “virus de la ira”, que se produce al reprimir los sentimientos sobre cosas que se considera injustas, hasta que quien lo padece sucumbe a síntomas físicos alarmantes, como una sensación de ardor en el cuerpo. Es común durante divorcios y conflictos con los suegros. Aunque para los más escépticos estas enfermedades mentales puedan parecer excéntricas, o incluso inventadas, son en realidad serios problemas de salud mental que afectan a un gran número de personas. Se estima que el hwabyung afecta a unas 10 mil personas en Corea del Sur cada año, en su mayoría mujeres casadas mayores, y las investigaciones han demostrado que deja una huella medible en el cerebro.


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En 2009, unos escáneres cerebrales revelaron que quienes lo sufren tienen una menor actividad en el área involucrada en el control de las emociones y los impulsos. Las consecuencias de los síndromes ligados a la cultura pueden ser devastadoras. Los ataques de koro pueden ser tan convincentes, que los hombres se causan graves daños al tratar de evitar su reducción. Quienes sufren de reflechi twòp tienen ocho veces más probabilidades de tener pensamientos suicidas, y los casos de hwa-byung se relacionan con angustia emocional, aislamiento social, desmoralización y depresión, dolor físico, baja autoestima e infelicidad. Curiosamente, algunas enfermedades intraducibles han desaparecido recientemente, mientras que otras se están extendiendo a nuevas partes del mundo. ¿De dónde vienen estas enfermedades y qué determina dónde se encuentran? La búsqueda de respuestas ha cautivado a antropólogos y psiquiatras durante décadas, y ahora sus hallazgos están dando forma a nuestra comprensión sobre los orígenes de la enfermedad mental.

Desde occidente

La enfermedad más sorprendente ligada a una cultura es probablemente la “neurastenia” (también conocida como shenjing shuairuo). Aunque en la actualidad ocurre principalmente en China y el sudeste asiático, es una enfermedad colonial del siglo XIX. Fue popularizada por el neurólogo estadounidense George Miller Beard, quien la describió como un “agotamiento del sistema nervioso”. En esa época, la Revolución Industrial alteró masivamente la vida cotidiana, y se creía que el resultado de ello era la neurastenia, un síndrome que provocaba dolores de cabeza, fatiga y ansiedad, entre otras cosas. “Cuando novelistas famosos como Marcel Proust fueron diagnosticados, se convirtió en un trastorno súper popular”, dice Kevin Aho, filósofo de la Universidad de la Costa del Golfo de Florida, EE. UU., quien ha estudiado la historia de la enfermedad. “Estaba casi de moda e indicaba sensibilidad, creatividad intelectual; era una especie de indicador del refinamiento cultivado”. Con el tiempo, la neurastenia se extendió a las colonias europeas, donde fue acogida con entusiasmo por los colonos bigotudos y sus esposas como una forma de agregar una etiqueta a sus sentimientos de nostalgia generalizada. Según una encuesta de 1913, la neurastenia fue el diagnóstico más frecuente entre los colonizadores blancos en India, Sri Lanka (entonces Ceilán), China y Japón. Con el paso de los años, fue perdiendo su atractivo en occidente, ya que se asoció con problemas psiquiátricos más graves. Ahora se ha olvidado por completo. Pero en otros lugares sucedió lo contrario: se adoptó como un diagnóstico que no venía con el estigma de la enfermedad mental, y todavía se usa. En algunas partes de Asia, es más probable que la gente diga que tiene neurastenia que depresión. Un estudio de 2018 en Guangzhou, China, encontró que el 15.4 % de los encuestados se identificó con neurastenia, frente al 5.3% que dijo que tenía depresión.

A veces, las enfermedades ligadas a la cultura solo ocurren en una determinada clase social o periodo de tiempo.

Pero ahora la neurastenia también está desapareciendo de Asia. ”Cuando entrevisté por primera vez a pacientes en un hospital psiquiátrico en Ho Chi Minh, Vietnam, en 2008, casi todos dijeron que tenían neurastenia”, dice Allen Tran, un antropólogo psicológico de la Universidad de Bucknell, Pensilvania, EE. UU. “Cuando hice una investigación de seguimiento, 10 años después, creo que solo una persona me dijo que la tenía”.

Normas culturales

Existe la idea de que toda la humanidad es susceptible al mismo rango limitado de enfermedades mentales: todos nos sentimos ansiosos y deprimidos, por ejemplo, pero la forma en la que hablamos de estas cosas varía, según la época y el lugar en el que se vive. El hecho de que las enfermedades ligadas a la cultura se puedan crear y desvanecer en una sola comunidad y con tanta rapidez, es una pista importante. Sugiere que no están implicados factores genéticos ya que, de ser así, el cambio tomaría cientos o miles de años. El autor e historiador médico Edward Shorter dice que cada sociedad tiene su propio “repertorio de síntomas”, el conjunto de síntomas que trazamos inconscientemente cuando comenzamos a sentirnos mal. Por ejemplo, una mujer victoriana afligida diría que siente que se desmaya, mientras que su equivalente moderna en el Reino Unido se sentiría ansiosa o deprimida, y una mujer en China tendría dolor de estómago. Todas ellas habrían tenido experiencias idénticas, tal vez todas se sintieron débiles, nerviosas o sufrieron dolores físicos, pero los síntomas a los que prestaron más atención fueron diferentes, dependiendo de lo que se considera normal en su sociedad. En Gran Bretaña, la histeria era una enfermedad que se creía que afectaba a las mujeres y causaba desmayos, arrebatos emocionales y nerviosismo. Hoy el mismo fenómeno mental tiene otros diagnósticos, como la depresión. Eso encaja con otro concepto cada vez más popular, “las expresiones de angustia”, que sugiere que cada cultura tiene ciertas formas aceptables y establecidas de expresar angustia emocional en un momento dado. Pero, enton-

ces, ¿son las enfermedades relacionadas con la cultura solo resultado de diferencias en cómo las etiquetamos? Otra posibilidad es que la sociedad en la que vivimos realmente pueda cambiar cómo nos enfermamos.

Dolor físico y psicológico

Hay una división global invisible en cómo experimentamos angustia. En Estados Unidos y Europa (al menos en el siglo XXI) tiende a ocurrir en la mente, con síntomas como tristeza, enojo o ansiedad. En cambio, en otras partes del mundo, en países tan diversos como China, Etiopía o Chile, se manifiesta físicamente. El mencionado DSM actualizado describe un ataque de pánico como “una repentina oleada de miedo o incomodidad intensos”. Sin embargo, en los refugiados camboyanos, los síntomas tienden a centrarse en el cuello. Muchas enfermedades mentales no occidentales, como el koro o el hwa-byung,se ajustan a este patrón de percepción de los síntomas físicos. Por el contrario, las enfermedades mentales que implican la percepción del dolor son raras en el mundo occidental y se debaten acaloradamente. Algunos científicos creen que el síndrome de fatiga crónica y la fibromialgia encajan en esta categoría, aunque hay controversia al respecto. De hecho, se sabe desde hace años que nuestras creencias pueden tener un efecto poderoso en cómo nos sentimos, incluso en nuestra biología. Un ejemplo es la “muerte por vudú”, en la que el miedo provoca un fallecimiento repentino. En un famoso caso documentado por un antiguo explorador, en Nueva Zelanda, una mujer maorí comió accidentalmente una fruta que se consideraba tabú. Dijo que el espíritu jefe la mataría por el acto sacrílego, y murió al día siguiente. No está claro si alguien puede provocar su propia muerte por el miedo, pero existen evidencias sólidas de que nuestros pensamientos y sentimientos pueden tener un impacto físico tangible, como cuando un paciente espera que un medicamento tenga efectos secundarios, y efectivamente los tiene (el efecto nocebo). *BBC


Guatemala, viernes 16 de abril de 2021

Los megarrayos de Sudamérica

Alejandra Martins*

ETECTORES en satélites permitieron a la Organización Meteorológica Mundial (OMM) certificar dos récords de lo que los científicos llaman “megadescargas”, megaflash en inglés, a veces descritas popularmente como “megarrayos”. El récord en longitud correspondió a un solo rayo que cubrió una distancia horizontal de 709 km sobre el sur de Brasil el 31 de octubre de 2018, según un comunicado emitido por la OMM el 28 de junio de 2019. (La medición tiene un margen de error de 8 km). Y el récord de duración fue de una descarga eléctrica que se desarrolló continuamente sobre el norte de Argentina el 4 de marzo de 2019 y que se prolongó durante 16,7 segundos. Los nuevos registros superan en más del doble los extremos registrados antes, en Estados Unidos y Francia. “Se trata de récords extraordinarios para rayos individuales”, señaló Randall Cerveny, profesor de la Universidad de Arizona y relator de registros meteorológicos y climáticos extremos de la OMM. “Estos extremos son ejemplos vivientes que muestran de lo que es capaz la naturaleza … Y es probable que haya récords aún mayores

Imagina un rayo tan potente que puede recorrer de una sola vez cientos de kilómetros.

que podremos observar a medida que avance la tecnología”. Que ambos récords se hayan registrado en Sudamérica no sorprende a Eldo Ávila, quien es profesor de la Universidad de Córdoba e investigador en física de la atmósfera del Conicet en Argentina. Ávila, quien se especializa en física de nubes y electrificación de tormentas, ha venido investigando por qué el sureste de Sudamérica es donde tienen lugar algunas de las tormentas eléctricas más potentes, más frecuentes y más asombrosas del planeta. El científico argentino explicó qué es una megadescarga, por qué las tormentas eléctricas de Sudamérica parecen tener características únicas, y por qué es de vital importancia descifrar sus misterios.

Qué es una megadescarga

Las tormentas producen varios tipos de descargas. La descarga se propaga dentro de una misma nube o entre nubes cercanas, explicó Ávila. Pero la descarga también puede descender a tierra. “Antes se decía que una descarga duraba menos de un segundo, pero cuando se verificó por primera vez un récord de más de 300 km hubo que redefinir la terminología”, señaló el científico. “La tecnología nos permite ahora hablar de megadescargas, que son descargas de más de 100 km de longitud”. Los megarrayos, para propagarse con longitudes tan largas, suelen viajar horizontalmente. Pero Ávila aclara que en el camino pueden hacer descargas a tierra. El récord anterior de un megarrayo de 321 km había sido observado con una red de instrumentos en tierra. Los científicos cuentan ahora con instrumentos a bordo de satélites como el GOES-16 y el GOES -17, operados por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Sensores en otro satélite anterior, el TRMM, ya permitían observar descargas desde el espacio. Pero el TRMM daba vueltas a la Tierra pasando cada tanto sobre un mismo

A diferencia de los rayos de esta imagen, las megadescargas no pueden apreciarse a simple vista.

Fotos: Archivo


Guatemala, viernes 16 de abril de 2021

punto. La ventaja de satélites como GOES es que son geoestacionarios o fijos, y observan permanentemente el continente americano.

Producción de una descarga

Para entender por qué las tormentas eléctricas en Sudamérica son tan singulares, debemos recordar antes algo que tal vez viste en tus clases de secundaria: cómo se produce un relámpago. Cuando el aire caliente asciende varios kilómetros se va enfriando, por lo que se condensa y produce primero gotitas de lluvia y luego partículas de hielo, explicó Ávila. “Para que las nubes se electrifiquen fuertemente es necesario que haya partículas de hielo dentro de las nubes”, agregó el científico. Las partículas de hielo son de diferentes tamaños, algunas son más grandes o granizos, y otras son cristales de hielo más pequeños. Esas partículas colisionan entre sí millones de veces y con cada choque se producen transferencias de cargas eléctricas, que dejan a las partículas que colisionan con cargas de distinto signo. Las partículas positivas o más livianas quedan en la parte superior de la nube y las negativas o más pesadas en la parte inferior. “Se van separando y esto va generando una diferencia de potencial dentro de la nube, que va creciendo hasta que se produce la descarga. Es algo parecido a lo que ves cuando en una batería no hace falta que unas los dos cables, sino que basta con arrimarlos, y hay un campo eléctrico muy alto que es capaz de romper el aire y producir una chispa”, afirmó Ávila. “Justo en mi laboratorio, nosotros simulamos estas colisiones y medimos la cantidad de carga para comprender cómo se electrifica una nube”.

El enigma de Sudamérica

La intensidad de las tormentas eléctricas de Sudamérica es lo que motivó a cerca de 160 científicos de Estados Unidos, Brasil y Argentina a trabajar juntos en Córdoba en 2018 en el proyecto RELAMPAGO (sigla en inglés de Detección Remota de Procesos de Electrificación, Rayos y Mesoescala/microescala con Observaciones de Campo). Con radares a bordo de camiones, globos, redes de detección de rayos y otros instrumentos, los investigadores, incluyendo Ávila, recogieron datos que aún son analizados para comprender las peculiaridades de las tormentas en la región conocida como SESA, el sureste de Sudamérica, y que incluye el centro-norte de Argentina, el sur de Brasil y parte de Paraguay. Ya un estudio de 2006 con datos del satélite TRMM sobre las tormentas eléctricas más intensas del planeta encontró a la “campeona” en el norte de Argentina. El sureste de Sudamérica es especialmente propicio para un fenómeno que se conoce como Sistema Convectivo de Mesoescala o MCS, por sus siglas en inglés. El término se refiere a tormentas que se agregan y organizan a una escala mayor que las tormentas individuales (Convección significa ascenso del aire, y meso o mediana escala se refiere a todo sistema atmosférico que se desarrolla en la escala entre los 100 y 1000 km de longitud). “Esas tormentas organizadas son, por ejemplo, los frentes fríos que vemos muchas veces que vienen desde Patagonia, son frentes entre 100 y 1,000 km y van ocupando áreas muy gran-

Nuevos instrumentos en satélites como GOES-17 permiten ahora medir megadescargas, que son descargas de más de 100 km de longitud. des, este tipo de tormentas es capaz de producir estas descargas tan grandes”. Estas tormentas de Sudamérica no solo ocupan extensiones muy largas sino que alcanzan grandes alturas, como comprobó el proyecto RELAMPAGO. “En la atmósfera hay un techo a los aproximadamente 14 km”, explicó Ávila. “Ahí acaba una capa de la atmósfera, la tropósfera, y comienza otra, y se produce como una inversión que no deja que haya intercambio de masas de aire desde abajo hacia arriba”. “Por lo tanto, hay que venir con mucho impulso para romper ese techo y pasarlo, pero estas tormentas en Sudamérica pasan este techo por mucho, algunas llegan a 20 km de altura”, agregó el físico argentino. “Son tormentas muy energéticas, por eso causan inundaciones muy importantes, caída de granizo, vientos muy fuertes. Es común en nuestra zona que caiga granizo de varios centímetros que abolla completamente los autos”.

La clave de la topografía

¿Pero a qué se debe que en esta región se formen tormentas con tanta energía? “Justamente una de las preguntas del proyecto RELAMPAGO es qué tiene de especial el sureste de Sudamérica para que se desarrollen tormentas tan energéticas”, señaló Ávila. Los científicos no tienen aún una última palabra, pero sí una hipótesis: que la topografía del lugar juega un papel esencial, debido a la combinación de los Andes, las sierras y las planicies. “Para que se forme una tormenta necesito que el sol caliente un lugar, que ese aire suba con humedad varios km y se enfríe y condense y se formen gotas de lluvia y cristales de hielo.

Pero es necesario que algo dé como la patada inicial para que ese aire húmedo llegue arriba”. En el caso del sureste de Sudamérica, la humedad viene del Amazonas, transportada por corrientes de aire. “Y la topografía entra entonces a jugar un papel importante, porque si una corriente de aire pasa por una montaña, eso hace que se levante esa corriente. Ésa es la patada inicial que uno necesita para armar esa tormenta, y es allí donde entran en juego las sierras de Córdoba”. Las montañas de esas sierras no son muy altas, el pico más alto es de aproximadamente 2 mil 700 metros, pero “es suficiente para iniciar la convección o ascenso del aire que se necesita”. “La hipótesis del proyecto es que las montañas de Córdoba son las que están iniciando estas tormentas, aunque luego pueden desatarse en otros lados y llegar a Brasil, Paraguay o Uruguay”. El científico aclara que no siempre se requieren montañas para formar tormentas, ya que por ejemplo, en lugares llanos, un frente de aire frío puede impactar con otro de aire caliente y colocarse por debajo de él, haciendo que el aire caliente se eleve. Ávila ilustra la importancia de la topografía con un caso célebre. Aunque no se han detectado allí megarrayos, el lago de Maracaibo en Venezuela es según un ránking de la NASA de 2016 el lugar donde se registran rayos con más frecuencia en el planeta. El fenómeno es conocido popularmente como el “Relámpago de Catatumbo”, en referencia al río que desemboca en el lago. La NASA señaló que allí se producen en promedio tormentas eléctricas y relámpagos 297 días al año. *BBC


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Ventanas

Guatemala, viernes 16 de abril de 2021

El gen de las flores Fotos: Archivo

Un equipo de investigadores ha descubierto que un gen, denominado SUPERMAN, que en otros modelos vegetales determina el número de flores, también lo hace en las plantas leguminosas. Sinc*

A la izquierda, portada del número de febrero de la revista The Plant Journal. A la derecha se puede apreciar cómo el meristemo inflorescente secundario del mutante mtsup-1 termina en un meristemo floral adicional (amarillo) en lugar del spike. En verde claro se aprecia el primordio del carpelo en el centro de la flor, los primordios comunes a pétalos y estambres en naranja y los primordios de los sépalos en verde oscuro.

Un equipo multidisciplinario de investigadores españoles descubrió que una planta, denominada Mori candia arvensis –también conocida como berza arvense o collejón– produce flores radicalmente diferentes en primavera y en verano. Este curioso fenómeno, que los investigadores han descrito por primera vez en una especie, se debe a la denominada plasticidad fenotípica, que es la capacidad de un genotipo de producir diferentes fenotipos en respuesta a cambios en el ambiente. Se trata de una propiedad esencial de los seres vivos, cuyo papel en la adaptación y aclimatación a los cambios ambientales todavía no es completamente conocido. Los científicos publicaron un artículo en la revista Nature Communications, en el que demuestran experimentalmente, tanto en condiciones naturales como en laboratorio, la plasticidad fenotípica de las flores de esta especie

Primavera-Verano de planta que vive en ambientes semiáridos. Así, en primavera, Moricandia arvensis produce flores grandes, en forma de cruz, de color lila y que reflejan los rayos UV. Estas flores atraen como polinizadores a principalmente abejas grandes de lengua larga. Sin embargo, a diferencia de la mayoría de las especies coexistentes, M. arvensis mantiene la floración durante el seco y caluroso verano del Mediterráneo occidental. “Esto es debido a su plasticidad en rasgos clave vegetativos y fotosintéticos que ajustan su metabolismo a esas condiciones extremas de temperatura y déficit hídrico”, explica uno de los autores principales de este trabajo, el catedrático de Genética de la UGR Francisco Perfectti Álvarez. Las altas temperaturas y las mayores horas de luz del verano desencadenan cambios en la ex-

UN GRUPO de investigación del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat Politècnica de València (UPV), ha comprobado que el gen SUPERMAN determina también el número de flores en las plantas leguminosas. El hallazgo, que culmina décadas de estudio y aparece publicado en reciente portada de la revista The Plant Journal, abre la puerta a su utilización para la mejora y obtención de nuevas variedades más productivas.  Las leguminosas son un grupo grande de plantas de gran importancia por su valor nutricional para la alimentación humana y ganadera.

presión de más de 625 genes de esta planta, que hacen que comience a producir flores radicalmente diferentes. En primavera eran grandes y con forma de cruz, en verano son pequeñas y redondeadas; donde antes eran de color lila y reflejaban los rayos ultravioleta, ahora son blancas y absorben estos rayos. Además, estas flores de verano atraen a un conjunto diferente de polinizadores, compuesto por especies más generalistas. Este cambio en el conjunto de polinizadores (el nicho de polinización) permite a esta planta una reproducción exitosa en condiciones difíciles. “A la luz de nuestro trabajo, podemos afirmar que la plasticidad fenotípica floral, vegetativa y fotosintética parece que permitirá a M. arvensis enfrentarse a las perturbaciones antropogénicas y al cambio climático”, concluye el investigador de la UGR (Sinc).


Viernes

Guatemala, viernes 16 de abril de 2021

Las familias de leguminosas se caracterizan por algunos rasgos distintivos, como su inflorescencia compuesta o su complejo desarrollo floral. “Para comprender mejor estas características, es importante estudiar los genes reguladores clave involucrados en el desarrollo de la inflorescencia y la flor”, explica Luis Cañas, investigador principal del proyecto en el IBMCP. El gen SUPERMAN (SUP) es un represor activo que controla el número de estambres (órganos reproductores masculinos) y carpelos (órganos reproductores femeninos) en Arabidopsis thaliana, planta utilizada como modelo para este tipo de estudios. El gen controla la expresión de los genes que formarán los estambres en el tercer verticilo de la flor, actuando como una barrera que impide su expresión pase al cuarto verticilo, donde se formará el carpelo. “Si el gen sufre una mutación y se inactiva, dichos genes pasan a expresarse también en el cuarto verticilo, formándose un mayor número de estambres en el centro de la flor”, argumenta Edelín Roque, investigadora del IBMCP participante en este proyecto. “De ahí viene el nombre de SUPERMAN, ya que las flores del mutante tienen más órganos masculinos que las normales”, continúa.

Otra leguminosa modelo

El trabajo realizado por el grupo del IBMCP, que forma parte de la tesis doctoral de Ana Lucía Rodas, pretendía la caracterización funcional del gen SUP en la leguminosa modelo Medicago truncatula, denominado MtSUP. Para conseguirlo, utilizaron mutagénesis por inserción del

retrotransposón Tnt1 y por edición genética mediante CRISPR-Cas9, análisis de expresión génica y ensayos de complementación y sobreexpresión del gen. “Nuestros resultados muestran que MtSUP comparte algunos de los papeles descritos para SUP en Arabidopsis, con algunas variaciones”, revela Rodas. La principal novedad es que, en la planta leguminosa, MtSUP, controla la determinación del meristemo inflorescente secundario (I2) y de los primordios comunes a pétalos y estambres. Cuando se produce una mutación de este gen, se generan nuevas flores en lugar de un órgano vegetativo residual llamado spike (espiga), similar a una bráctea y que se desarrolla lateralmente a la flor. La inflorescencia silvestre normalmente produce una o dos flores y termina en un spike. En el mutante mtsup-1 se producen más flores a partir del meristemo I2, y este termina su actividad produciendo una flor en lugar del spike. “Por tanto, MtSUP controla el número de flores y de pétalos-estambres que producen el meristemo y los primordios comunes, respectivamente”, puntualiza Rodas. Según el director del Grupo de Biología y Biotecnología del desarrollo floral del IBMCP, José Pío Beltrán, “este trabajo culmina las investigaciones desarrolladas durante décadas en nuestro laboratorio para desvelar el conjunto de genes reguladores que controlan la identidad de los órganos florales y la de los territorios de la flor donde estos se expresan. Como ocurre en investigaciones de frontera, aquí desvelamos una función nueva para un ortólogo del gen

SUPERMAN en eudicotiledóneas”. A criterio de Beltrán, “esta nueva función afecta a un rasgo muy importante de las inflorescencias de las leguminosas: el número de flores que producen, siendo MtSUP el primer gen descrito que controla este carácter de interés agronómico”. Para Luis Cañas, “un buen conocimiento sobre los genes que controlan el desarrollo foral y fructificación de las leguminosas es importante para su mejora genética y la generación de nuevas variedades de alta productividad”. *Servicio de información y noticias científicas

Extinción de plantas

Un equipo de investigación internacional recabó de forma exhaustiva los episodios de extinción de plantas que han tenido lugar en diferentes regiones del mundo, a partir de floras locales y regionales, publicaciones, bases de datos y herbarios. En total, han documentado 291 extinciones de plantas que han tenido lugar en los últimos 300 años. El estudio fue publicado recientemente en la revista Current Biology y cubre los llamados puntos calientes y fríos de biodiversidad. Los primeros son regiones que presentan una gran riqueza de especies vegetales, mientras que los puntos fríos se caracterizan por poseer un reducido número de especies. Entre los resultados ob-

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tenidos, los científicos han observado que los puntos calientes pierden un mayor número de especies y más rápido en comparación con los puntos fríos. “La agricultura y la urbanización han sido las fuerzas más importantes detrás de las extinciones de plantas, tanto en los puntos calientes como en los puntos fríos, lo cual confirma la creencia general de que la destrucción del hábitat es la principal causa de la mayoría de las extinciones”, destaca el estudio. Además, el equipo de investigación pone de manifiesto que los puntos fríos del planeta parecen perder mayor singularidad de especies que los puntos calientes.

En este sentido, destacan que siete extinciones que tuvieron lugar en puntos fríos llevaron a la desaparición de siete géneros y, en un caso, de una familia completa. El trabajo también ha mostrado que las tasas recientes de extinción han sido hasta 350 veces superiores a las tasas de extinción basales históricas. “Estos resultados se contraponen con las estimaciones de algunos científicos que indican que las extinciones de plantas sobrepasarán las tasas de extinción basal en varios miles de veces en los próximos 80 años”, explica la referida publicación en la que se advierte la complejidad de declarar extinta una especie (Sinc).


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Edición de la Revista Viernes del Diario de Centro América del 16 de abril 2021  

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