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Gazapos, yerros y humor • En la visión de Xiomarita Pérez

Bruno Rosario Candelier Presenta

Gazapos,

yerro s y humor

En la visión de Xiomarita Pérez

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Bruno Rosario Candelier Presenta

Gazapos,

s yerro y humor

En la visión de Xiomarita Pérez

Santo Domingo, República Dominicana Diciembre de 2011

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Edición: Noris Decena Diseño: Sughey Abreu • Diseño Gráfico/ Ilustración

Gazapos, yerros y humor. En la visión de Xiomarita Pérez Autor: Bruno Rosario Candelier

Primera edición preparada en octubre de 2009

ISBN:

FONDO COOPERATIVO EDITORIAL C/Santísima Trinidad No. 2, Edificio MSG-405, La Julia Teléfono: 809-563-6193 Focoeditorial.genteasociada@gmail.com Santo Domingo, D. N., República Dominicana

Impreso en Santo Domingo, República Dominicana Diciembre de 2011


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Bruno Rosario Candelier Presenta

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Índice Breve introducción

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Anexos: Vivencias en el hogar (Noelia Holguín Pérez)

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El gazapo que invita

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Breve introducción

Bruno Rosario Candelier es un lingüista experimentado, Premio Nacional de Literatura y director de la Academia Dominicana de la Lengua, en cuyos salones se puso en circulación la obra Gazapos con humor de Xiomarita Pérez, el 8 de julio de 2008. El prominente intelectual dominicano asumió el discurso de comentarios para la presentación del libro, por lo que consideramos pertinente reproducir sus palabras, citando algunas de sus referencias más puntuales con relación a la autora. Este libro de Xiomarita Pérez, que presenta y corrige diversos yerros de la escritura, revela la conciencia lingüística de su autora, puesto que refleja su amor por la palabra, su inquietud por la expresión correcta de la lengua, lo que es una virtud familiar… …ha consagrado su inteligencia y su sensibilidad al estudio y la difusión del folklore, especializándose en el baile, que es la expresión motora y festiva del placer de los sentidos, inquietud que alterna y comparte con su amor al lenguaje, que es la expresión fundamental del alma de los pueblos. En esta presentación Rosario Candelier hace la acertada aclaración de que Gazapos con humor no es una obra de gramática, aunque sí sugiere que la misma podría usarse


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de manera didáctica con estudiantes para que identifiquen los desaciertos. La autora señala correcciones gramaticales cuando las mismas les son útiles como soporte a la crítica humorística que caracteriza su obra. Y como aval de tradición familiar que relaciona la preocupación de Xiomarita por la gramática, una de sus tres hijas, Noelia Holguín Pérez, hablando a su nombre y el de sus dos hermanas, Nathalia y Amelia, (texto anexo), cuenta anécdotas y vivencias enriquecedoras que explican la motivación y razones que impulsaron la gestación de esta obra, cuya presentación publicamos. La editora


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Xiomarita Pérez es una mujer singular. Apasionada del folklore, profesora de baile, autora de una columna periodística y sensible a la esencia de nuestra cultura, que es la lengua, cultiva los dones con que vino a la vida con esmerado fervor y entusiasmo desbordante. Oriunda de Puerto Plata, ha consagrado su inteligencia y su sensibilidad al estudio y la difusión del folklore, especializándose en el baile, que es la expresión motora y festiva del placer de los sentidos, inquietud que alterna y comparte con su amor al lenguaje, que es la expresión fundamental del alma de los pueblos. Esta obra de Xiomarita Pérez, Gazapos con humor (1), enfoca un aspecto muy sensible de la lengua, que es la dimensión ortográfica y gramatical. No es una obra de gramática, sino de corrección gramatical, porque la autora, que es periodista, que le preocupa el buen decir y que escribe y exige corrección en lo que ella y los demás escriben, toma en cuenta el nivel ortográfico y gramatical de la expresión, partiendo del principio lingüístico de que la lengua tiene, junto a su forma de contenido, una forma de expresión, pautadas por unas leyes de pronunciación y escritura que los buenos usuarios de la lengua han de asumir, acoger y respetar. Xiomarita Pérez exige ese


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respeto y por eso escribió este libro, pero lo hace con amor, es decir, con humor. Como ser humano y como mujer, Xiomarita tiene un corazón abierto, sensible y generoso y, en tal virtud, ama a su pueblo, su cultura, su lengua y su folklore con la pasión con que consagra su talento a favor del desarrollo educativo y cultural de nuestro pueblo. Xiomarita es el diminutivo de Xiomara. El diminutivo de los nombres propios invita a pronunciarlo con cariño, con ternura, con aliento afectivo y querendón, puesto que esa variante peculiar de los vocablos refleja un sentimiento de humildad, naturalidad y cariño, como lo proyecta la autora de esta obra, que nace de un corazón sensible, exigente y generoso. La inclinación hacia el folklore que distingue la sensibilidad cultural de Xiomarita Pérez connota una especial devoción por la cultura del pueblo dominicano, es decir, por la expresión popular. Dentro de las múltiples manifestaciones culturales de nuestro pueblo, Xiomarita se ha inclinado por el baile y la danza, que constituyen una expresión de la dimensión festiva de su personalidad. Tenemos una personalidad física y una personalidad metafísica, que se manifiesta en nuestras acciones, actitudes y palabras. Nuestras inclinaciones intelectuales, morales, estéticas y espirituales marcan los rasgos interiores de nuestra personalidad metafísica. La inclinación por la dimensión festiva del folklore y el interés por el rigor de la lengua evidencian en Xiomarita Pérez una personalidad recia y amorosa al mismo tiempo. Este libro de Xiomarita Pérez (2), que presenta y corrige diversos yerros de la escritura, revela la conciencia


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lingüística de su autora, puesto que refleja su amor por la palabra, su inquietud por la expresión correcta de la lengua, lo que es una virtud familiar. Entre sus hermanos, Guillermo Pérez Castillo es un conocedor y estudioso del lenguaje, no sólo porque ha sido profesor de español, sino porque como poeta y escritor, tiene conciencia de la lengua, cuyo sistema de signos y de reglas estudia y valora como la herramienta de la creación mediante la cual creamos y fundamos nuestra comunicación. Además, es un valioso Colaborador Lingüístico de la Academia Dominicana de la Lengua, de la que es Miembro Correspondiente. Por su parte, las tres hijas de Xiomarita tienen también inquietudes por los conocimientos de la lengua, como lo ha tenido la propia Xiomarita desde que cobró conciencia de la importancia del idioma para fundar y acrecentar el desarrollo de la inteligencia y el acervo de la intelectualidad y, sobre todo, para expresar nuestros pensamientos, voliciones y sentimientos ajustados al buen decir. Este nuevo libro de Xiomarita Pérez tiene un título singular que despierta la curiosidad: Gazapos con humor. El Diccionario de nuestra lengua, el DRAE, presenta dos lemas con dos acepciones de la palabra gazapo: Gazapo1. (De or. inc.). m. Conejo nuevo. || 2. coloq. Hombre disimulado y astuto. Gazapo2. (Der. regres. de gazapatón). m. coloq. Mentira, embuste. || 2. coloq. Yerro que por inadvertencia deja escapar quien escribe o habla (3). De las cuatro acepciones registradas, importa destacar, con relación al libro de Xiomarita Pérez, especialmente dos: la primera, que significa ‘conejo’, por lo cual la figura de ese animalillo aparece no sólo en la portada sino en


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todas las páginas interiores con el gesto correspondiente al asombro, el cuestionamiento o la risa; y la segunda, la de ‘yerro’, que es la falta que se comete en la escritura contra la pauta ortográfica o gramatical de la expresión. Los yerros se pueden cometer al leer, hablar o escribir y casi siempre se cometen por tres motivos: por desconocimiento o ignorancia de la pauta establecida; por descuido o inadvertencia al momento de escribir; por intención expresa, en este caso, con una finalidad preconcebida. Hay errores que nos hacen tomar conciencia de lo que hacemos, de lo que somos y queremos. Hay yerros que despabilan la conciencia. Y yerros que postulan una reorientación a lo que hacemos o anhelamos. Algunos yerros nos entierran y, a veces, otros nos alientan a renovarnos y a crecer. Recordemos la sentencia de Leucipo de Abdera, el pensador presocrático de la antigua Grecia: “Nada sucede por azar; todo sucede por razón o necesidad”. Las normas ortográficas tienen una razón de ser: unificar la expresión y facilitar la comprensión, que es fundamental para el logro de la comunicación. El objetivo de cuanto escribimos se completa en el sentido final de la comunicación, que es la comprensión de quienes leen y valoran lo que la letra impresa registra, consigna y enseña. Los lingüistas aceptan como válidas todas las formas del habla en tanto son hechos de lengua y algunos hasta censuran el ideal purista de los académicos de la lengua, olvidando que con esa actitud, al tiempo que soslayan la norma del buen decir privilegiada por los buenos hablantes, marginan la necesidad de una norma que reclaman los propios hablantes para unificar la expresión. Por esa razón,


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Horacio, en la antigua Roma, fundó en el uso la norma del buen decir, cifrada en la fórmula Si volet usus, es decir, ‘Si vale el uso’ o ‘Si quiere el uso’, consignado como uno de los criterios de corrección. La Academia de la Lengua fija la norma que ha privilegiado el uso; por tanto, corresponde a la institución del idioma interpretar la preferencia de los hablantes, fijando una preceptiva para validar el uso. De esa manera ofrece y sugiere una pauta específica de realización. La lengua es patrimonio común de todos los hablantes y, aunque estos imponen el uso de determinados vocablos, formas y expresiones con su peculiar manera de hablar, corresponde a la Academia, como institución rectora del idioma, escoger y validar la forma preferencial de los hablantes, especialmente de los buenos hablantes para privilegiar la norma que enriquezca el buen decir. El buen decir ha sido siempre, en todas las etapas del desarrollo del idioma, el ideal lingüístico de los hablantes ejemplares. El mal uso erosiona la esencia del idioma. Xiomarita Pérez ha recurrido a la fuente que provoca el daño al idioma, que son los medios y agentes de los enunciados verbales para crear conciencia del yerro, enseñando la forma correcta, sugiriendo la manera aceptable de escribir una palabra o una expresión. El valor de una obra literaria, así como la calidad de cualquier texto escrito, depende de dos factores: la forma y el fondo de lo que se dice. La forma tiene que ver con la manera de escribir, con la belleza de la expresión; y el fondo da cuenta del contenido, de la hondura de las ideas y la verdad de los conceptos.


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Toda frase es hermosa, si se escribe correctamente. La belleza y la connotación conceptual de cuanto escribimos están sujetos a una normativa que es necesario observar, para plasmar la calidad de la expresión. Lo dicho se puede afirmar de todo escrito, por la formalidad que demanda la expresión cuando se ajusta a la preceptiva gramatical. No es completa la belleza ni impacta su forma si la escritura, mediante el lenguaje de su formalización, se presenta con faltas ortográficas, vicios de sintaxis o impropiedad léxica o semántica. El valor de un texto, como este de Xiomarita Pérez, cobra importancia por la inquietud que siembra respecto al lenguaje y por la conciencia que expande respecto a la corrección ortográfica y gramatical. Las cosas tienen varias maneras de manifestación o varias dimensiones de concreción y plasmación: 1. Una dimensión formal que da cuenta del aspecto como se manifiesta o concretiza en su realización. 2. Una dimensión conceptual que abarca el contenido o el fondo que refleja respecto al horizonte intelectual de su referencia. 3. Una dimensión estética, que se aprecia en la belleza o la hermosura de su formato y su verbalización. 4. Una dimensión ética, que se manifiesta en una regla, una norma o un principio de realización. 5. Una dimensión interna y mística que connota la profundidad o el simbolismo de su trascendencia. 6. Una dimensión jocosa, que es su vertiente risible o agradable, que suele formalizar el humor. Xiomarita habla de gazapos, pero dice “gazapos con humor”, es decir, la autora pretende corregir la


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vertiente negativa del error enfocando el yerro mediante la dimensión agradable del humor. En uno de los textos, escribe: “Aunque el becerro viene de la vaca, se escribe con b.¡Lo digo por si acaso!” (4). En los gazapos de Xiomarita Pérez hay un sentido del humor, que le da un toque gozoso, relajante, humorístico, lúdico, a una norma, que siempre es seria, rigurosa, formal. Lúdico es ‘juego’, ‘diversión’, ‘alegría’. Norma es ‘pauta’, ‘regla’, ‘rectitud’. La gramática postula un decir correcto, el buen decir de los hablantes modelos, que es la intención que subyace en estos gazapos con humor. La ortografía es el complemento formal de la gramática. Hablar de gramática significa consignar reglas o líneas de la grafía (‘Traza líneas de la escritura’). La palabra gramática viene de gramma, que en griego significa ‘letra o grafía’ y tica procede de tiké, sufijo que significa ‘relacionado con’. Por tanto, la gramática trata de las reglas de la escritura pautadas en determinadas normas de expresión. Ortografía viene de orto, que significa ‘correcto’ y de grafía, que significa ‘escritura’. Por tanto, la ortografía entraña la normativa de la escritura. Toda regla ortográfica postula la manera correcta de la escritura. Cuando una palabra no se escribe de acuerdo con la pauta establecida por la norma, se está violando la regla de la escritura. He dicho “regla de la escritura” o, lo que es lo mismo, ortografía. Xiomarita advierte sobre esta violación, pero siempre lo hace con humor. Así leemos: “…de líneas fabricadas con productos naturales usando como recurso natural materia prima dominicana…”. La autora comenta: “Ni modo, excelente trabalenguas” (5).


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Hay una relación psicológica entre la ortografía y el humor; al menos esa es la impresión que saco al leer esta obra de Xiomarita. La autora asume el humor como amortiguante del fracaso, puesto que su libro me permite plantear que: a. Una falta ortográfica es una caída, un desacierto, un desliz que hay que remediar. b. Para obviar el ridículo, la burla o el sarcasmo, la autora acude al humor como opción alternante al desaliento. Veamos los siguientes ejemplos: “En esos tiempos, un enamorado me envió una tarjeta de Navidad que rezaba: “Con los mejores deceos…” y jamás lo deseé” (6). En la introducción a este libro, la autora consigna lo siguiente: “Con este trabajo pretendo que padres y maestros inculquen a sus hijos y discípulos el interés por la lectura en forma crítica, ya que somos humanos, cometemos errores y somos los patrones de estos en el proceso de aprendizaje” (7). Los errores advertidos por Xiomarita Pérez abarcan situaciones diversas, que se prestan a la jocosidad. Una de las citas que sirven de ilustración presenta lo siguiente: “Con estos consejitos podrán cruzar la calle con más precausión y cuando…”. Agrega la autora: “También hay que tener pre-cau-ción al escribir” (8). Sigamos con la explicación etimológica para entender y valorar el sentido de Gazapos con humor. La palabra humor viene de humus, que en latín significa ‘lodo’, ‘polvo’, ‘tierra’. Humus es el barro que nos recuerda el origen y el destino de nuestro ser. Así nos lo advierte la cita bíblica: “Polvo eres y en polvo te has de convertir”. La reacción


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natural contra esa terrible sentencia, para obviarla, es reír y con la risa viene el humor y, con el humor, la distensión. Hay un sentido lúdico y jocoso subyacente en las páginas de esta obra de comentario ortográfico. ¿Por qué Xiomarita Pérez vincula el humor, el juego, la risa, a una cosa tan seria como la gramática? Precisamente por el rigor y la seriedad de la normativa gramatical. A tanta normativa seria, hay que paliarla con frases relajantes, con términos hilarantes, en otras palabras, es oportuno el humor, sin descuidar el sentido. Quien se preocupa por la gramática, que es asunto de forma, también le inquieta el contenido, que es asunto de concepto. Decía Xiomarita, en el prólogo de su libro, que siempre le ha inquietado el concepto. Concepto entraña ‘concepción’, ‘percepción’ o ‘conceptualización’ de algo y ese algo, cuando se escribe, tiene una forma, que ha de ser clara, correcta, precisa y adecuada al propósito de quien habla o escribe. Por eso, quien piensa bien, escribe bien. Quien quiere escribir bien, tiene que pensar bien, en virtud de la relación establecida entre el concepto y la expresión. El ideal del buen decir es la meta de los buenos hablantes. La dimensión ortográfica y gramatical de esta obra de Xiomarita invita a reflexionar también en otra ladera del pensamiento. La conciencia del fracaso estimula la superación de la caída. La autora revela en la Introducción, que le interesan los conceptos. Quien se interesa por los conceptos: • Le da importancia a las ideas, es decir, a la capacidad de conceptualizar. • Las ideas o los conceptos y lo que su elaboración


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conlleva necesariamente conduce al lenguaje, puesto que la expresión tiene una forma y un sentido. En toda palabra hay, como enseñó Hjemslev, una forma de expresión y un contenido que la sustenta. En todo lo que existe, la forma tiene su regla, su protocolo: una manera de formalizarse, que en el lenguaje tienen los nombres de gramática y ortografía. Xiomarita Pérez siente como maestra, al decir que los padres y educadores deben incentivar la lectura con un sentido crítico: “Cada día se lee en los medios de comunicación errores que, más que estos, son “horrores” y este trabajo pretende ser un aporte para que, como comunicadores que somos, nos preocupemos más por nuestros lectores” (9). La comunidad hispanohablante y los estudiosos de la lengua española tienen en la televisión, la radio y la prensa un medio de contacto idóneo y directo para entrar en comunicación con la expresión viva, elocuente y fecunda de nuestro idioma mediante los programas de noticias, entretenimientos, reportajes, entrevistas, películas y conciertos musicales difundidos en nuestra lengua, lo que contribuye a la expansión del idioma en los diversos sectores y ambientes de nuestras comunidades, pero si esos comunicadores no se expresan correctamente están haciendo mal uso del medio de comunicación porque el mal ejemplo se copia con más facilidad que el buen ejemplo. Como práctica didáctica en la escuela o en el hogar, este libro de Xiomarita Pérez permite varias opciones: 1. Transcribir el párrafo con los errores cometidos para detectarlos. 2. Preguntar a los alumnos si están en capacidad de distinguir los desaciertos del texto.


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3. Reescribir el párrafo o la cita con la pertinente corrección. Veamos el siguiente ejemplo a modo de ilustración: “Es necesario, padres, madres, maestros, miembros de la sociedad en general, que nos familiarizemos más…”. La autora comenta: “Más necesario es familiarizarnos con la palabra familiaricemos” (10). Los valores interiores del hombre sabio son la verdad, la belleza, la bondad, la rectitud y el decoro, teniendo cada una de esas virtudes de la conciencia humana una forma peculiar de concreción, que en la lengua se manifiesta en las cualidades del lenguaje, que son la propiedad, la elegancia, la armonía, la corrección y la naturalidad, rasgos y atributos que hacen del habla un signo con valor y con sentido. Una obra como esta de Xiomarita Pérez refleja la dimensión viva, actual y palpitante del español en Santo Domingo, tal como lo usan los usuarios de la escritura en diversos medios de comunicación. Xiomarita señala, corrige y enmienda mediante la norma establecida, vicios de la escritura, es decir, yerros ortográficos y gramaticales. En fin, estamos ante un texto novedoso por la manera como la autora se la ha ingeniado para advertir yerros y desaciertos, que la lengua identifica como gazapos del decir, motivación que subyace en la conciencia lingüística de una hablante dominicana, preocupada por el desarrollo de nuestro sistema de expresión, cultora de un decir que promueve para su mejor formalización. Bruno Rosario Candelier Academia Dominicana de la Lengua Santo Domingo, Ciudad Colonial, 8 de julio de 2008.


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Notas

1. Xiomarita Pérez, Gazapos con humor, Santo Domingo, Editora Búho, 2008, 115 pp. 2. El primer libro de Xiomarita Pérez lo publicó con el título de Brinca la tablita. Autora del Consultorio folklórico de la Dinafolk, ha publicado la columna periodística “Folcloreando”. Ha laborado como correctora de estilo en diversos medios de comunicación. Ha participado con ponencias sobre el folklore en congresos nacionales e internacionales. Dirige la Dirección Nacional del Folklore del Ministerio de Cultura. 3. Gazapo, en Encarta® 2006. ©Microsoft Corporation. 4. Gazapos con humor, p. 85. 5. Ibidem, p. 75. 6. Ibidem, p. 8. 7. Ibidem, p. 9. 8. Ibidem, p. 27. 9. Ibidem, p. 9. 10. Ibidem, p. 29.


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Anexos

Vivencias en el hogar (Palabras de Noelia Holguín Pérez en la puesta en circulación de Gazapos con humor de Xiomarita Pérez, su madre, en nombre de ella y sus dos hermanas). De los libros que nuestra madre ha escrito, este es en el que más nosotras nos hemos involucrado, tal vez porque desde pequeñas ella se preocupó por nuestra escritura, ortografía y forma de hablar. Recuerdo las veces que emocionadas corríamos a contarle una historia y esperábamos ansiosas su reacción, la cual muchas veces era…. -¡Dijiste diecisiete veces ENTONCES! Pero tener una madre como la nuestra tuvo sus recompensas… Ella solía entregarnos una página o sección del periódico y decía: -¡Si me encuentran el error, les doy cincuenta pesos! Pero no era cualquier error, aunque encontráramos quince errores…era ése que ella quería que encontráramos… ¡Bien difícil por cierto! Nunca recibimos ninguno de esos cincuenta pesos, pero aprendimos bastante. También, recuerdo que cuando teníamos dudas o no


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sabíamos un significado, nunca nos la puso fácil. Nos decía: -¡Búsquenlo en el diccionario! Aunque ella supiera el significado, su excusa planteaba que éramos nosotras las que debíamos saberlo y que si ella nos decía… no íbamos a aprender. Pero todo esto resultaba mejor que su remedio para el aburrimiento, que era leerlo, sí, no están escuchando mal: leer el diccionario, buscar apellidos raros en la guía telefónica y hacer ceritos para tener la letra redonda y legible. También nos volvió exigentes. Igual que la experiencia que ella plantea en la Introducción de este libro. Mi madre habla de aquel pretendiente que nunca deseó por escribirle deseos con “C”. En este caso no puedo negar mi ascendencia, pues un pretendiente hace unos años se declaró con una carta hermosísima, claro si me la hubiera recitado al oído… Pero había tantas “C” donde no debían, tantas “S” donde no faltaban y yo sólo pensaba en gritarle que las “H” son mudas, no invisibles. No contaba con comas, ni punto final…Sin embargo, yo sí se lo puse. (El punto final, por supuesto). Gracias mami por siempre exigir y esperar más de nosotras, ahora otros podrán también disfrutar de tus críticas constructivas, junto a ese humor tan peculiar que te caracteriza. Un abrazo y un beso grande!!! Tus hijas: Nathalia, Noelia y Amelia


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Colof贸n

La presente edici贸n, a cargo del Fondo Cooperativo Editorial. Consta de 500 ejemplares, impresos bajo el cuidado de Editora La Bocina, en Diciembre de 2011, Santo Domingo, Rep煤blica Dominicana.


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